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Hablando con Miguel Herrero: ‘Un, dos, tres, responda otra vez’ y televisión de culto

23 noviembre 2016 1 comentario
 cartadeajustetveMiguel Herrero San José es un fanático de la televisión. Mejor dicho, del mundo que rodea a todos esos programas que se materializan al apretar el botón de ese, para unos invento del diablo, y para otros caja de sorpresas. Su gran afición le ha llevado incluso a trabajar en ese medio como presentador durante 9 años en Castilla y León TV. Pero no se detiene ahí  la actividad de Miguel en conexión al mundo de la televisión, pues también ejerce como bloguero en ‘El retrovisor’ de Teleprograma.tv y colabora en Es Radio. Además, ha escrito cuatro libros sobre su mayor hobby, todos ellos publicados por Diabolo Ediciones: “Revisitando los 80″, “Los 80 responden otra vez“, “Telepasión por los 90” y “La historia del Un dos tres“, reciente novedad que nos ha decidido a ponernos en contacto con él para hablar un rato sobre la llamada ‘caja tonta’, que tanto odio como amor parece despertar. 

miguel_herrero_2014Lo primero ¿Qué es para ti la televisión?

La televisión es mi mejor hobbie. Desde pequeño siempre me fascinó el medio debido a los diferentes atractivos que proporciona. Las cabeceras, logotipos, las sintonías, la evolución de contenidos, los géneros… No sé qué hubiera sido de mi vida sin televisión, a qué le hubiera dedicado tanto tiempo. Porque no sólo es saber de ella y escribir sobre ella. Es coleccionar su merchandising, conocer a sus protagonistas, memorizar sus mejores o peores momentos… Todo el mundo tenemos que tener algo que nos apasione, que nos distraiga, que nos tenga pensando en esa actividad. Es una manera de ocuparse y de preocuparse. Curiosamente, ver la televisión no es mi intención primordial. Es saber de ella y compartirla con amigos, lo cual demuestra que no tiene por qué ser un medio alienante y disuasorio, sino todo lo contrario, que sirva para asociar y unir.

¿Como has planteado la investigación a la hora de realizar el libro?

Este libro de la historia del “Un dos tres” lo planteé hace justo un año de manera cronológica. Es lo primero que hago antes de escribir mis libros. La organización inicial es básica para que no te encuentres perdido durante el camino de desarrollo del volumen. El concurso se podía haber tratado por temáticas o por personajes que pasaron por el mismo pero creí que era más interesante entender el desarrollo de la idea que tuvo Chicho desde su nacimiento. Que un programa de televisión puede nacer con el concepto de circunstancial, efímero, como un concurso más de la programación y cómo el público va haciendo ese “monstruito” cada vez más grande, como una especie de niño que se va haciendo mayor, asume mayores conocimientos y crece con el cariño de quienes le rodean. El “Un dos tres” va evolucionando con la sociedad española, del blanco y negro y la dictadura a la televisión digital y las libertades. Cada capítulo se centra en una etapa del concurso, en todo lo que abarcó a lo largo y lo ancho de sus emisiones, con una guía de “episodios” final, puesto que cada semana se centraba en una temática y resulta entretenido saber de ese listado. El proceso abarcó el verme todos los programas que se conservan a la par que iba incluyendo entrevistas, reportajes y demás material de la época para ir contextualizando todo al unísono.

historia_undostres¿Cual es el primer recuerdo que tienes del concurso?

Mi primer recuerdo del programa está asociado a la segunda tanda de la tercera etapa (1983-84), es decir, la considerada “era Botilde”. Es parte de mi infancia la bota en la cabecera del concurso, con su alegre sintonía, además de todo el merchandising que generó el “Un, dos, tres” como juegos, muñecos, discos, llaveros, cromos y pegatinas, siendo la “botibota” el objeto más característico de esa época. Su color morado y su bonito diseño reflejan a la perfección el espíritu infantil del programa, engordado en la cancioncilla que Mayra le cantaba a un robot de la mascota, “eres tú, Botilde amiga” en los especiales infantiles que hacía el concurso. Todas las mascotas del programa, así como azafatas, cómicos o presentadores, tienen su encanto pero en este caso, el que sea mi primer recuerdo de infancia lo hace aún más grato.

Has llegado a acudir a la grabación del ‘Un, dos, tres…’ como público ¿Cómo recuerdas la experiencia?

Efectivamente cumplí mi sueño en 2004 de vivir por dentro cómo eran las grabaciones del “Un dos tres”. Hasta los 90 se daba el caso de que yo era demasiado pequeño para participar en las ediciones de adultos pero demasiado mayor para poder estar en las ediciones infantiles. Pero siempre soñé con estar en el “Un dos tres” aunque fuera como mero espectador. Estar cerca de lo que se vivía allí. El concurso en sí, las maratonianas grabaciones, el carácter de Chicho… Cuando supe de la vuelta del programa en el nuevo siglo, me movilicé junto a otros amigos fans del “Un dos tres” para acudir cuantas más semanas fuera posible como una ocasión única y, tal vez, irrepetible de sentir que estabas dentro del “Un dos tres”. No era fácil trasladarse cada semana a Madrid y compaginarlo con el trabajo, pero así lo hice en 12 mhchichode las 19 entregas que conformaron aquella temporada. La experiencia fue muy grata, uno de los mejores momentos de mi vida cuando vi ese plató reconstruido en sus elementos clásicos de parte negativa, set de concursantes, set de azafatas, mesa, graderío… Conocer de cerca a todos sus integrantes, que nos pusieran perdidos de guarrerías… Cosas mejores y peores, pero algo de lo que siempre me sentiré muy feliz por haber vivido. Es como llevar a un fan de Disney a Disneyworld.

¿Te gustan las películas de Chicho? ¿No crees que perdimos a un gran director de cine?

Las dos películas de Chicho me parecen dos joyas de nuestro cine. “La residencia” muy especialmente no parece ni una producción española si no fuera por los nombres en los títulos de crédito. Se rodó de una manera absolutamente maravillosa, muy cuidadosamente, con doblaje para asemejarse a una película extranjera, con grandes interpretaciones y planos. En el caso de “¿Quién puede matar a un niño?” también hablamos de una temática muy arriesgada e interesante, con ciertas semejanzas a producciones del género como “Los pájaros”, tomada como una invasión de pequeños seres con manía persecutoria. Ciertamente hemos perdido a un gran director de cine, tal vez por esa necesidad del público porque nos diera nuestras raciones de concurso entrañable. Pero bien es cierto que la producción de Chicho abarca tanto episodios de series como “Historias para no dormir”, especiales aquí y fuera de nuestras fronteras, tipo “Los bulbos”, que podríamos considerar una cinematografía aunque no fuesen oficialmente películas, siendo su última incursión al género “La culpa”, dentro de las “películas para no dormir” de Telecinco.

¿Crees que esa memoria sentimental catódica está potenciada por el hecho de que tan solo había dos canales?

revisitandolos80los-80-responden-otra-vez-cubierta-baja-590x590telepasionporlos90Yo creo que el hecho de que haya tanta “telenostalgia” sí tiene que ver en la emisión de solo dos canales. O uno y medio ya que la Segunda Cadena solo emitía unas horas. Evidentemente los programas los conoció todo el mundo, sus sintonías y “momentazos” están más presentes en la memoria común que otros vividos ya con la llegada de las cadenas privadas. Pero también es verdad que la programación era más entrañable. Sus melodías no son comparables con las de ahora. No es lo mismo que veas un refrito con las sintonías de “La bola de cristal”, “Sabadabadá” y “La cometa blanca” a que lo hagan en el futuro con el “Club Megatrix”, “Art attack” o “TPH Club”. Las mascotas, los presentadores, su forma de hablar y dirigirse al público, las revistas que informaron sobre la tele, como TP o Tele Indiscreta. Todo es susceptible de ser “culpable” de que la tele del pasado sea mejor. Que actuaran grupos como Mecano o Los Secretos le da un aire de prestigio que no lo tienen en la actualidad ni Melendi o Los Gemeliers. El hecho de que vayamos sobre seguro a emisiones que fueron un éxito o de gente que se hizo muy popular ya gana terreno a cosas que hemos visto en los últimos tiempos como “Levántate All Stars” o “El amor está en el aire”.

¿Qué piensas de la televisión actual?

La televisión actual peca de repetirse demasiado en cuanto a formatos de éxito. Si una cadena triunfa con un programa sobre cocina pronto aparece otro con algo parecido y casi el mismo título. Los programas del corazón, las series de época, los concursos  de preguntas rápidas y los de nuevos talentos están omnipresentes en nuestras teles. Ahora les toca el turno a los de las primeras citas. Yo no soy de los críticos a los que todo les parece mal. A mi me han interesado espacios como “Hay una carta para ti” pero creo que la mejor televisión actual está en formatos de entretenimiento como “Tu cara me suena”, de los que en el futuro aún les puedes sacar provecho para mostrar los mejores momentos o reunir a sus integrantes, como ha hecho TVE con “Operación triunfo”. El error de la tele moderna está en ese tipo de espacios que cuando han pasado cinco años no sabes de qué hablaban o quiénes eran aquellos personajes. Aún siendo relativamente cercanos, todo cuanto ocurrió en “A tu lado” o en los primeros tiempos de “Sálvame” es absolutamente inservible para el archivo de la cadena que lo emite. Porque ni resultará entrañable ver a Kiko Hernández cómo se enfadaba en ese espacio ni la amante de un actor que contaba sus trapos sucios. Por eso, la tele clásica nos da entrevistas a Christopher Reeve o a Richard Gere mucho más atemporales que cualquier espacio de actualidad de hoy en día.

Presentando el libro del 'Un, dos, tres...' junto a Raúl Sender, Mayra Gómez Kemp y Alejandra Grepi (foto archivo Miguel Herrero)

Presentando el libro del ‘Un, dos, tres…’ junto a Raúl Sender, Mayra Gómez Kemp y Alejandra Grepi (foto: archivo Miguel Herrero)

¿Qué piensas de esa nostalgia hacia los setenta, ochenta e incluso noventa que se nota por la edición de libros que hablan sobre el tema?

La moda por lo retro se está manteniendo desde hace muchos años. Ya Guillermo Summers hizo programas muy interesantes en los 90 denominados “Mitomanía”. De esa mitomanía parecía que el nuevo siglo se despegaba un poco pero en los últimos tiempos, el archivo de RTVE ha rescatado numerosas y valiosas joyas, siendo perfecto acompañamiento de espacios como “Cachitos de hierro y cromo “, “Cómo nos reímos”, “Viaje al centro de la tele”, “Ochénteame otra vez” o el nuevo “Espinete no existe”. Hace cuatro años abrí la veda de libros retro previos a otras experiencias en pro de años de EGB y similares. Mi primer libro, “ReVisitando los 80” salió al mercado cuando apenas había libros que hubieran tratado única y exclusivamente esa maravillosa década. Continué con los 90 y ahora estoy inmerso en la historia del “Un dos tres”. Pero, desde luego, que me parece estupendo que haya florecido todo ese fenómeno por recuperar el pasado. Es bueno no olvidarse de donde venimos para conocernos mejor y homenajear a quienes han sido nuestros maestros.

¿Has publicado tu libro como deseabas o has tenido que recortarlo un poco?

En la versión final de todos mis libros siempre hay que recortar respecto al material que he escrito en origen. Mi capacidad de síntesis no es demasiado buena. Yo escribo sin límites puesto que no me serviría una plantilla para adaptarme. Es cierto que tener que recortar es muy duro pero siempre hay matices que no son necesarios o que, incluso, alargan el texto innecesariamente cuando no necesitas un incunable. En este caso, la historia del “Un dos tres” recoge lo que todo fan del programa debe saber y lo que quien no lo haya conocido en profundidad deba saber. Anécdotas, curiosidades, recuerdos personales, declaraciones de sus integrantes, fotos, capturas, el impacto mediático y social de sus personajes y frases… Kiko, Mayra, Jordi y Míriam, Garó, el dúo Sacapuntas, don Cicuta, las Tacañonas, las azafatas, los números de baile, los mejores y los peores premios, la magia de Tamariz, Ruperta, el Chollo, la “faz más ododosa”, el “Un dos tres” en otros países europeos, los invitados, los especiales con famosos o infantiles, los desfiles folklóricos… ¿Queréis más? El libro del “Un dos tres” es la solución.

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http://www.diaboloediciones.com

 

 

La historia del mejor programa de nuestras vidas: Un, dos, tres, responda otra vez. Un libro de Miguel Herrero

22 noviembre 2016 Deja un comentario

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UN, DOS, TRES, RESPONDA OTRA VEZ. La historia del mejor programa de nuestras vidas

Miguel Herrero (Tapa dura, 296 páginas a todo color. Diábolo Ediciones)

Los que rondamos los cincuenta y los sobrepasamos recordamos perfectamente lo que significaba la llegada del viernes, día mágico en el que, además de terminar la semana lectiva y laboral (en muchos casos), toda la familia se reunía ante el televisor para vivir una nueva emisión del concurso ‘Un, dos, tres, responda otra vez‘. Con ese programa nos reímos, aprendimos y también, ¿por qué no? algunos niños nos enamoramos por primera vez, ya que todos teníamos a nuestra presentadora favorita. No nos parecían tan lejanas como realmente estaban. Eran como esa vecina a la que veíamos y adorábamos en silencio. Hasta nuestras madres las apreciaban. Las conocíamos, al igual que a los cicutas, tacañones y tacañonas, a los que, esos sí, teníamos más cerca de lo que quisiéramos. Queríamos a Chicho, que nos había espantado con sus ‘Historias para no dormir‘ y queríamos, en resumen, un mundo mejor, esa vida en la que todos sonreían y que cada viernes nos llegaba, primero en blanco y negro y más tarde a todo color, desde esa pantalla a la fantasía que entonces era el televisor.

historia_undostresSin lugar a dudas, el ‘Un, dos, tres…’ forma parte de la memoria sentimental de muchos españoles. Sobre todo de los más mayores, ya que las generaciones posteriores ya lo conocieron en la época de las televisiones privadas, y no cuando la gris televisión franquista constaba solo de dos canales, que parecían llenarse de  vida y color gracias a este concurso. Y todo, realmente todo, lo que envolvió a ese universo creado por Chicho Ibáñez Serrador es lo que ha reunido Miguel Herrero en las páginas de Un, dos, tres, responda otra vez. La historia del mejor programa de nuestras vidas. Un voluminoso libro, editado por Diábolo Ediciones, que se añade a la colección de obras con las que la editorial rescata la maltratada cultura popular española. Miguel Herrero, como ha demostrado en otras de sus obras dedicadas al ente televisivo (varias de ellas editadas también por Diábolo), es todo un especialista que demuestra un gran conocimiento sobre el medio, y sobre el concurso en particular, y ha realizado EL LIBRO sobre este espacio televisivo. Un libro en el que se recoge, repito, absolutamente todo y más: todas las etapas, los personajes, la mecánica del concurso en cada edición, anécdotas, merchandising, temática y fecha de emisión de cada espacio… Todo. Y el autor lo ha hecho de la mejor manera posible, escarbando en prensa y revistas  de la época. Buscando el dato curioso, entrevistando a algunos personajes conectados con el concurso como la encantadora Aurora Claramunt o el entrañable Pepe Carabias (quien ya por si solo merecería un libro por ser historia viva de la televisión, del cine y del doblaje) y contando, además, con material gráfico proveniente de los archivos personales de los implicados.

Miguel abre nuestra memoria mientras leemos el libro, nos inunda de datos contagiándonos su propio entusiasmo. Se nota que ha disfrutado encontrando esa pequeña nota que desconocía, esa declaración contenida en aquella añeja publicación, esa portada tan curiosa. Y también se nota que goza al compartir todo ello con el lector. Por eso este es un libro valioso, apabullante y desmesurado en su contenido, pero también necesario para entender a un país que quería cambiar y que lo hizo a caballo de las distintas ediciones del concurso.

Leeremos sobre las diferentes etapas, de cómo se tuvo que enfrentar el programa a las cadenas privadas llegando a poner demasiada carne en el asador (¿recuerdan a Gloria Trevi?). Averiguaremos que la neumática Sabrina actuó antes en el concurso que en aquel inolvidable programa de fin de año; veremos como Chicho siguió apostando por que su programa no dejara de ser un espacio familiar en tiempos de mamachichos. Y veremos como el fin llegó con su apuesta personal por la cultura en la décima temporada, que quizás fue un suicidio buscado, premeditado, en un momento en el cual la más pura telebasura inundaba las parrillas televisivas.

Victoria Abril, Aurora Claramunt, Agatha Lys, Beatriz Escudero, Britt, Blanca Estrada, María Casal, Kim, Silvia Marsó, Lydia Bosch…; las coletillas que formaron parte de las conversaciones cotidianas de los españoles y que, todavía actualmente permanecen ya como lugares comunes de nuestro imaginario: ‘Veintidos ‘ ‘La plaza estaba abarrotaaa’, ‘¡Y eso duele…!’ ‘¿Porqué será?’, ‘Hasta aquí puedo leer’, ‘Hemos venido a jugar’,’¡Campana y se acabó!’… Los presentadores que fueron y los que no llegaron a ser pero cuyos nombres se barajaron; Doña Ruperta, Botilde, El Chollo, El Antichollo… todo recorre las páginas de este libro. Si hay que buscarle un pero, este sería la ausencia de pies de fotos, que nos aclararían quienes son algunos de los personajes que muestran.

Hay quien, como yo, piensa que la dedicación al concurso terminó truncando una muy interesante carrera cinematográfica. El mismo Chicho lo ha llegado a declarar, pero ahí queda el conjunto de su obra, que trasciende al hombre, importante en todos sus aspectos: su ficción televisiva con Historias para no dormir, recuperadas  por el sello 39 Escalones en un magnífico pack en DVD; su obra cinematográfica que, lamentablemente, se limita a dos largometrajes (La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?); su poco conocida faceta teatral (con obras como El agujerito y Aprobado en castidad/inocencia); y sus espacios televisivos (concursos y otros programas multipremiados que merecerían una edición en condiciones como Historias de la frivolidad).

Sin duda los estamentos oficiales maltratan y ningunean la cultura popular, los cómics, el cine y la televisión que muchos tenemos en nuestra memoria pero que oficialmente parece no haber existido, mientras otras épocas se están entronizando de manera desaforada. Así que mientra haya estudiosos entusiastas como Miguel Herrero y editoriales como Diábolo Ediciones parece que habrá un reducto donde quedará resguardada. Porque aunque Serendipia está un poco harto de esta operación nostalgia  (video clubs, los ochenta, la movida, EGB’s…) siempre estará a favor si se hace desde trabajos escrupulosamente realizados que escarben y vayan más allá de un simple desempolvar el pasado.

La tercera edición de Sant Cugat Fantàstic será del 15 al 18 de junio y homenajeará al cine de animación

21 noviembre 2016 Deja un comentario

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La tercera edición del Festival Sant Cugat Fantàstic  ya calienta motores y llegará un mes antes de lo habitual. El festival tendrá lugar del jueves 15 al domingo 18 de junio de 2017 en los cines Cinesa Sant Cugat con actividades en el entorno del Teatre-Auditori.

Otra de las novedades de este año es el homenaje que el festival quiere hacer al cine de animación. Según explica el co-director del certamen Joan Ramon Armadàs, uno de los motivos es “hacer patente la aportación de los dibujos animados al género fantástico en un año en que se celebra el 80 aniversario del primer film animado en color“. Armadàs también subraya que actualmente este subgénero es uno de los que más público y dinero mueves en los cines de todo el mundo. “Prueba de ello es que entre las cinco películas más taquilleras del año 2016 hay tres producciones animadas (Buscando la Dory, Zootropolis y Mascotas) y otra es la calidad y la innovación de cintas asiáticas muy recientes como Seoul Station (Corea), Your name (Japón) o Monster Hunt (China)”.

Pero que nadie interprete que el homenaje al cine de animación hará más descafeinada la próxima edición del Sant Cugat Fantàstic. En este sentido, Marc Carreté, co-director del festival, garantiza que la programación no será precisamente un juego de niños. “El grueso de los films a competición seguirá estando formado por algunas de las últimas perlas del cine indie de terror a nivel internacional”.

Durante lo que queda de año y principios del que viene la organización trabajará en la programación de películas, cortos y actividades del festival de la cual se podrá saber algo más pasadas las vacaciones de Navidad.

También aprovechamos para recordar que hasta que no llegue el mes de junio el cine de género sigue teniendo una programación estable en Sant Cugat gracias al Ciclo de Cine Fantástico. En este sentido, un lunes de cada mes a las 20h en los Cines Cinesa se programa un corto y una película sumando el fantástico los ciclos estables de cine que ya hay en la ciudad. Este lunes 21, sin ir más lejos, se proyectará el corto Alma que será presentado por su director Rubén Ventura y acto seguido se podrá ver el film de animación japonés El niño y la bestia, la mejor película asiática de 2015 según la revista especializada CineAsia. Asimismo, y teniendo en cuenta que en este comunicado ya se incluyen las principales novedades sobre la nueva edición del festival, se cancela la presentación del mismo que se tenía que hacer a las 19h en el Café Auditori.

APOYOS Y PATROCINIOS 

El Sant Cugat Fantástico continuará un año más siendo una realidad gracias al apoyo de Estrella Damm, patrocinador principal del evento, la colaboración de instituciones públicas como el Ayuntamiento de Sant Cugat y el Teatre-Auditori y el compromiso de empresas como Cinesa y HP entre otros. También continuará la colaboración con la asociación de medios de comunicación especializados en cine Blogos de Oro para repetir los premios de la crítica del festival.
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Categorías:Sant Cugat Fantàstic

Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Sexta cápsula

17 noviembre 2016 Deja un comentario

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MIÉRCOLES 12  DE OCTUBRE

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A la producción franco-belga  Grave se le ha hecho un flaco favor calificándola como una cinta sangrienta, gore.  Ángel Sala la definió como la  It Follows de esta edición del festival. Y, si bien tiene su punto carnívoro, no es, ni de lejos, lo que cualquier Gorehound consideraría una película fuerte. Pero para nada es desdeñable. Muy al contrario para Serendipia fue, con diferencia, una de las cintas de temática fantástica que personalmente más le gustó. Dirigida por la joven Julia Ducournau, que debuta en el largometraje, Grave nos cuenta como reacciona  Justine (Garance Marillier), una joven de 16 años que se ha criado con una familia vegetariana cuando en una prueba de iniciación universitaria come carne cruda.

(Foto: Serendipia)

Julia Ducournau (Foto: Serendipia)

Ducournau ha medido  los tiempos de Grave con  cronómetro. Aunque durante gran parte de la cinta no suceda nada extraño, y mucho menos terrorífico, no resulta aburrida, muy al contrario, la historia está tan bien narrada que hace que nos interesemos por los jóvenes protagonistas y por como se desenvuelven en su nuevo habitat universitario, donde serán objeto de las novatadas de los veteranos. Todo desde un punto de vista muy diferente a como lo contaría un director americano. Los personajes resultan muy cercanos, reales. En especial las dos hermanas protagonistas y en particular Garance Marillier, actriz que debutó junto a la directora en su primer cortometraje, Junior (2011) y que ahora recupera para su primer largometraje demostrando que Ducournau tiene buen olfato, pues gran parte del éxito que pueda tener su película se deberá a esta actriz, que tan bien desarrolla su personaje sin forzados histrionismos y realizando una auténtica transformación conforme avanza la cinta.

Una película adulta, impecable, en la linea de otras producciones terroríficas francesas, en la que la carne humana se convierte en una adición con su propio síndrome de abstinencia y desbordándose, claro, cuando llega el despertar de los sentidos. El despertar de la carne para la joven virgen. Y esta catarsis no será gráfica a lo Nekromantik 2, pero igualmente satisfactoria para el que esto les narra. Sin duda Grave es una de las set pieces de terror de Sitges 2016, como así se lo supieron reconocer otorgándole los premios a la mejor dirección novel; el del Jurado Jove a la mejor película; y el Méliès d’Argent a la Mejor Película Europea. Galardones que se suman al premio Fipresci que ya había obtenido en Cannes, y sin olvidar que la cinta va a ser distribuida por Universal, lo cual podría suponer un buen espaldarazo para la prometedora carrera de la directora gala, fan declarada del cine de Cronenberg y Lynch.

UN INCISO: ASH VS. SITGES FANDOM

(Foto: Serendipia)

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Serendipia decidió dejarse caer por la rueda de prensa que ofrecía Bruce Campbell. Y allí estaba el mismísimo Ash.  Pero ciertamente no habíamos traído nada para que nos firmara, puesto que pensamos que sería una misión de lo más difícil, por no decir imposible pero, fue terminar la rueda de prensa y el hombre, amablemente, se ofreció a firmar a todos un objeto, eso sí, sin dedicatoria ni fotografía, pues tampoco se trataba de eternizar la cola. Además, había otros compromisos. En ordenada cola Campbell firmó a todos ante la estupefacción, todo hay que decirlo, de la organización, que no se esperaba esta iniciativa, totalmente improvisada, por parte del actor, que también tuvo para todos una frase amable o divertida en spanglish. Sabemos de buena tienta que lo mismo sucedió tras el pase de Bubba Ho-Tep (2002), sesión que compartió con el bueno de su director, Don Coscarelli. Y finalmente se organizó una tercera y última sesión de firmas, de forma totalmente improvisada, pero con una buena afluencia de público. Pues bien, aún así,  hay quien dice que Bruce Campbell fue un cretino (bueno, no fue exactamente este el adjetivo empleado) y un divo. Y no nos parece justo, ya que eso es mentira. Fue amable, firmó cuanto pudo (en sesiones improvisadas y de forma totalmente personal, ya que no tenía porqué hacerlas) y además estuvo la mar de simpático. O sea, que no hagan caso de lo que oigan por ahí.

Y AHORA, SIGAMOS CON LAS PELÍCULAS

Con autógrafo de BruceStay GroovyCampbell en nuestro cuaderno, fuimos a por la siguiente película. Más cine oriental de la mano de uno de los directores más inclasificables y favoritos de Serendipia, Sion Sono, de quien se estrenaba Anti-Porn, un film totalmente experimental no apto para todos los públicos que se desarrolla en un único escenario repleto de colores chillones y actrices en lencería. La cinta está protagonizado por su actriz fetiche, Ami Tomite, que encarna a una artista de prestigio que mantiene una sádica relación con su asistente. De pronto alguien grita “¡corten!”, y la personalidad de la protagonista se escinde en varias capas de delirio. Diálogos absurdos y abstractos, visitas al baño  y algún desnudo como pequeña relectura del  Roman Porno japonés, un subgénero tan prolífico en el pasado como desaparecido en la actualidad. Digamos que después de ver el año anterior dos fantásticas muestras del genio de Sono como son Ravu & Pîso y Tag, pues como que no nos terminó de convencer su nueva propuesta, que confirma al director, eso sí, como uno de los más desquiciados talentos del cine japonés.

tenemos-la-carne-2Todavía en cortocircuito Serendipia se las tuvo que ver con una de las películas más polémicas, a su pesar, del festival. Y es que aunque la mexicana, Tenemos la carne, juega a la provocación, cogió cierta fama mal entendida. Se escribió en un periódico, y se compartió en otros, que el público abandonaba la sala por el terror que inundaba la pantalla y no, no fue ni mucho menos eso lo que hizo que algunos asistentes se fueran del cine,  fue por  la crudeza de sus escenas sexuales. Parte del público huyo incómodo por la sordidez trasmitida por alguno de sus planos. Y es que desde que Buñuel mostró la cara oscura del mismo México que inundó las pantallas de imposibles películas folclóricas protagonizadas por Jorge Negrete y Pedro Infante, se incrustó en la memoria colectiva ese otro México nada luminoso, oscuro, que directores como Ripstein no se han cansado de mostrar, de lucir casi con orgullo. Ese México sórdido que nos ha traído cintas como Somos lo que hay (Jorge Michel Grau, 2010) herederas, al igual que esta Tenemos la carne, de Los olvidados (1950), pero también del universo particular de Alejandro Jodorowsky. Un México miserable, sucio, podrido y sin esperanza que también retrataron programas televisivos como Duro y directo y  revistas de sucesos como Alerta!, que bien repletas de fotografías a colores, inundaron los quioscos. El joven director y guionista Emiliano Rocha Minder nos introduce en un México apocalíptico, en el que encontramos a Mariano (magnífico Noé Hernández), una mezcla de pordiosero y gurú que malvive en una cueva con forma de vientre materno. Allí vivirán también los hermanos Lucio (Diego Lamaliel) y Fauna (María Evoli), a los que el perverso hombre iniciará en una extraña relación sexual en la que tendrá cabida todo. Canibalismo, sexo, sangre, suciedad, incesto, semen, necrofilia y escenas oníricas en un universo de basura, cartón y madera en el que no hay lugar para la luz ni la esperanza. Sin lugar a dudas un debut abrumador y en total libertad el de este director que inició su carrera a los dieciséis años y que desde entonces no ha parado de hacer de todo en relación al cine. Compartimos con ustedes una entrevista realizada por nuestros amigos de ScifiWorld que sirve como colofón de oro para este sexto día, que dejó en la mente de Serendipia dos películas inolvidables.

Categorías:Festival de Sitges

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 18 de noviembre *

16 noviembre 2016 Deja un comentario

LA LLEGADA (Arrival, Denis Villeneuve, 2016)

USA Duración: 116 min. Guión: Eric Heisserer (Relato: Ted Chiang) Música: Jóhann Jóhannsson Fotografía: Bradford Young Productora: Paramount / FilmNation / Lava Bear Films / 21 Laps Entertainment Género: Ciencia ficción

Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O’Brien,Tzi Ma, Nathaly Thibault, Pat Kiely, Joe Cobden, Julian Casey, Larry Day, Russell Yuen, Abigail Pniowsky, Philippe Hartmann, Andrew Shaver

Sinopsis: Cuando naves extraterrestres comienzan a llegar a la Tierra, los altos mandos militares contratan a una experta lingüista (Amy Adams) para intentar averiguar si los alienígenas vienen en son de paz o suponen una amenaza. Conforme la mujer aprende a comunicarse con los extraterrestres, comienza también a experimentar flashbacks extremadamente realistas que llegarán a ser la clave que dará significado a la verdadera razón y gran misterio de esta visita extraterrestre… Adaptación del relato corto “The Story of Your Life” del escritor Ted Chiang, ganador de los reconocidos premios de ciencia ficción Hugo y Nebula.

Nadie es serio a los 17 años cuando hay tilos en el paseo”, escribió Rimbaud. El adolescente está abierto a la sensualidad, ante su ingenuidad todo parece circundado de emoción, sus ojos lo aspiran todo y su corazón se arroba ante la inmensidad por descubrir. El adolescente se busca a sí mismo investigando el mundo, definirse es en parte buscar las claves del todo, es por eso que a los 17 toda idea que nos llega, que nos toca, arraiga y construye auténticas autopistas por las que circularán siempre más nuestros modos de pensar la vida. De interpretarla. De sentirla.

arrival-poster2¿Por qué hablo de esto? Porque quiero retrotraerme, no a mis 17 sino a mis 18 años, para tratar de explicar por  qué me emociona tanto Arrival. A esa edad llegaba yo por primera vez a la universidad, con sed de conocimiento, con hambre de aprehender todas las esencias, las intelectuales y las vitales, esto es, las existenciales. Maleable como el estaño, una afirmación que no dejó de repetir el Dr Valverde, mi profesor de Historia de la Filosofía, se me quedó grabada a fuego: el pensamiento es lenguaje. No podemos pensar sin usar significantes y significados, la naturaleza de la palabra nos condiciona. Condiciona nuestra manera de interpretarnos y, más allá aún, condiciona nuestra manera de entender el mundo y la vida. Para mí aquello fue todo un descubrimiento y siempre más he perseguido la comprensión de las estructuras del lenguaje para iluminarme sobre cuál es el sentido de que esté aquí (en esta existencia condenada a muerte) y ahora, en un horizonte de tiempo limitado que, sin embargo, me permite esbozar (casi rozar) la idea de eternidad.

Si, como yo, ustedes son de aquellos a los que el pensamiento abstracto les hace vibrar, entonces deben detener su lectura de inmediato si aún no han disfrutado de la última obra de Denis Villeneuve, porque todo lo que yo escriba y ustedes lean a partir de aquí es susceptible de ser considerado spoiler (me temo que, a los que no amen las abstracciones, les he perdido hace ya muchas líneas). Hecha la advertencia, continúo mi exposición con la compañía de quienes quieran adentrarse en mi escritura, que es en verdad mi lectura (estaría bien que por una vez, y aunque no haya de servir de antecedente, quienes la compartan o la rebatan, dejen aquí su comentario).

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Amy Adams es la Dra. Louise Banks, excepcional filóloga, reputada, especialmente, por sus dotes de traductora. Para Banks el lenguaje es el pegamento que nos aglutina, el vehículo del afecto y la comprensión, pero también puede ser el arma que nos ponga en pie de guerra cuando caemos en malentendidos lingüístico-culturales. Herramienta privilegiada de comunicación cuando es bien usado, cuando se generan equívocos, en cambio, puede ser fuente de conflictos encarnizados. Como traductora sabe bien que hay que hilar muy fino en la asignación de significados a la lengua traducida, si se hace bien esa labor, estamos facilitando la comunicación entre dos sistemas de pensamiento distintos, que es tanto como decir que estamos tendiendo un puente entre dos culturas. El término ‘Arma’ designa a los dispositivos usados para atacar o defenderse, los instrumentos para matar; pero también puede hacer meramente referencia a un inofensivo medio para conseguir algo, una simple herramienta de trabajo. Dirimir en qué sentido lo está usando el interlocutor puede evitar una guerra o, al contrario, provocarla. Así de trascendente es su trabajo cuando el ejército estadounidense la reclama para hacer de intérprete de los extraños seres cuyas naves han descendido (como monolitos, sí) sobre distintos puntos de la tierra. De ella puede depender la paz mundial.

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No está sola en ese trabajo, la acompaña en su labor el Dr. en física Ian Donnelly, bien encarnado por Jeremy Renner. Humanidades y ciencia colaborando juntas para un mismo objetivo. Las dos culturas, como las denominó C. P. Snow, apoyándose y acabando así con el inconveniente que veía el propio Snow en su ruptura, para él la falta de interdisciplinariedad es uno de los principales escollos para la resolución de los problemas mundiales. No es, pues, casual que la adaptación del relato de Ted Chiang, Historia de tu vida, les haya dado esa formación a sus dos personajes centrales: sólo desde la cooperación de las dos ramas principales del saber humano podrá alumbrarse un horizonte de cero conflictos.

Pero, ¿qué es lo que puede llegar a tener en común la filología y la física? La búsqueda de pautas de regularidad a partir del único lenguaje universal: las matemáticas. Física y lingüística, además, se ocupan del estudio de uno de los objetos que más nos gustaría controlar: el tiempo. Y Arrival, que nos habla de la conciliación universal de las culturas, es también una película sobre paradojas temporales (no siendo, además, gratuito, que lo sea).

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La naturaleza del tiempo es una cuestión abierta en física, de una parte  tenemos una experiencia directa de que recordamos el pasado y no el futuro, a esto lo llamamos “la flecha del tiempo”, así, si lo miramos desde la física newtoniana, el tiempo es absoluto, todos los observadores miden el paso del tiempo de la misma forma y verifican que su ritmo es el mismo para todos ellos. Pero todo cambia desde la perspectiva del paradigma cuántico. En dicha teoría el tiempo no es igual que el resto de parámetros observables.  De hecho, se sabe que no podemos definir relojes cuánticos perfectos. No podemos definir un reloj basado en un sistema cuántico que nos dé un paso del tiempo usual, ¡siempre hay probabilidad de que el reloj funcione hacia atrás en el tiempo!

¿Qué ocurre con el tiempo teorizado por la lingüística? Es una categoría del verbo que nos permite establecer el antes y el después de un acto de habla. Podemos considerarlo como una línea doblemente orientada (hacia atrás, el antes, hacia delante, el después) respecto a un origen que no es absoluto sino variable. El tiempo verbal, que puede formularse como vector, nos permite imaginar temporalidades relativas desde las que se haga posible viajar en el tiempo hacia el pasado y hacia el futuro. Es el tiempo del lenguaje el que nos permite pensar el tiempo de la física, puesto que es la base de nuestras estructuras conceptuales.

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Desde ambas disciplinas se pueden enunciar paradojas temporales. Si Nolan, en Interestelar, partía de la física teórica para adentrarse en el terreno de la posibilidad de cambiar el futuro, Villeneuve hace lo mismo apoyándose en el universo que permite concebir mentalmente la lingüística. Si son las estructuras del lenguaje las que nos hacen posible conceptualizar el tiempo, determinando además nuestra percepción del mismo, bien podemos plantearnos la posibilidad de que existan lenguas con estructuras verbales que permitan otra percepción del tiempo en la que se difuminen las nociones de principio y final. Si esto fuera así, podríamos recordar el futuro e incidir en él.

En Arrival la llegada de las naves, las reacciones humanas ante ello, la operación militar para determinar la naturaleza del contacto, la distinta actitud ante ello de las potencias y países afectados, no son más que el macguffin de la historia (como lo es la intriga sobre el uranio en Encadenados, por poner un ejemplo). Un macguffin muy bien llevado, tanto que podemos disfrutar del filme quedándonos sólo con  ello. Villeneuve dosifica con maestría la intriga en una obra que destaca también por su imagenería visual, con los justos efectos especiales. Suficientes para dar espectacularidad, pero no tan excesivos que velen el tono intimista del enfoque. Porque el punto de vista desde el que seguimos la historia es el de la Dra. Banks, una protagonista casi absoluta, que no es una heroína de acción sino la mejor cabeza pensante implicada en la trama (cosa que nos vuelve a hacer repetir algo que hemos venido considerando: la mayor relevancia de los papeles femeninos en el cine reciente). Arrival nos mantiene en vilo hasta su plano final, inquietos y expectantes por cuál vaya a ser el desenlace.

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El final podrá parecer insuficiente a algunos espectadores. Por eso les recomiendo que no asistan al visionado esperando un final épico y efectista como lo tenían Encuentros en la tercera fase o Contact, (películas ambas que tienen concomitancias con esta cinta). Yo les digo que, aunque carezca de esa fastuosidad en su estructura superficial, eso queda compensado con la profundidad de su conclusión en la estructura profunda. Porque el mensaje último que contiene la cinta es que vivimos limitados por una temporalidad de la que sabemos muy poco, pero que eso no importa a la hora de afirmar la vida. Nuestro reloj biológico nos hace caducos, pero desde nuestra efemiridad somos capaces de enunciar la eternidad. Gracias al lenguaje podemos proyectarnos en el tiempo y reconocer que es bien poco lo que sabemos sobre finitudes o infinitudes. Pero lo importante es que siendo, como somos, capaces de nombrar la muerte futura, ello no nos es óbice para obstinarnos en vivir. Y decir con Zaratustra/Nietzsche: “¿Era esto la vida? ¡Sea otra vez!”

 

Categorías:VAMOS DE ESTRENO

Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Quinta cápsula

14 noviembre 2016 Deja un comentario

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MARTES 11 DE OCTUBRE

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Este año Serendipia se ha centrado especialmente en ver películas, y la mayor parte de ellas las ha visto en l’Auditori y Tramuntana, las dos salas que están ubicadas en el Melià, zona apartada de lo que es el Sitges real, la ciudad. Pero siempre nos reservamos uno o dos días para volver a la vida: ir al Retiro, al Prado, (procurando dedicar el día al cine de animación), visitar los stands de la playa, ver el mar… recuperarse un poco de tanta sala oscura.

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Kim Tae-Ri, que debuta con La doncella (Foto: Serendipia)

Pero eso no significa que no acudiéramos puntualmente a nuestra primera cita cinéfila en l’Auditori. La coreana La doncella (Ah-ga-ssi) de Park Chan-wook  es un perverso cuento de hadas cargado de sutil erotismo. Con un exquisito diseño de producción, nos cuenta una historia de amor vista desde tres puntos de vista, mediante los cuales el director jugará con el espectador, llevándolo de un lugar a otro, pero sin salir nunca de una perfecta estructura que contendrá intriga, terror, comedia y, sobre todo, cine con mayúsculas. La cinta, que adapta la novela Fingersmith de Sarah Waters, nos cuenta el arco de transformación que atravesará su protagonista Sookee (Kim Tae-Ri), carterista profesional que acepta un macabro encargo: convertirse en la criada de una dama, Lady Hideko (Kim Min-hee) y colaborar para robarle la herencia. Sin embargo, el plan se verá alterado cuando las dos jóvenes comiencen a sentirse atraídas la una por la otra.  La doncella traslada la acción de la novela  a los años treinta, a la Corea ocupada por los japoneses, para erigirse en un filme de tintes góticos y con la exuberancia visual de Park Chan-wook, repleta de belleza cromática y emoción a flor de piel. Para Serendipia fue un auténtico orgasmo cinéfilo. Una maravilla que podrá disfrutarse a partir del próximo 2 de diciembre en nuestras pantallas gracias a La Aventura Audivisual.

Y de ahí, más flotando que caminando, visita al entrañable Prado para ver la cinta japonesa Your name (Kimi no na wa) escrita y dirigida por Makoto Shinkai. Un anime de amores adolescentes con equívocos sexuales y con paradojas temporales, ya que sus protagonistas, Aki y Mitsuha descubrirán un día que durante el sueño sus cuerpos se han intercambiado. Comenzando entonces a comunicarse por medio de notas. A medida que consigan superar torpemente un reto tras otro, se irá creando entre los dos un vínculo que poco a poco se convertirá en algo más que romántico. Otra maravilla de uno de los

Bill Plympton (Foto: Serendipia)

Bill Plympton (Foto: Serendipia)

nombres imprescindibles del cine animado nipón, que debutó en el largo con The Place Promised in Our Early Days (2004), al que siguió 5 Centimeters per Second (2007) y que podremos ver gracias a Selecta Vision. Y de anime japonés en el Prado, al Retiro para ver animación con carácter underground de la mano de Bill Plympton. Revengeance es una producción financiada mediante crowfunding dirigida al alimón por Plympton y Jim Lujan, que se han repartido el trabajo y que nos narra los avatares de Rod, un cazarrecompensas que recibe el encargo de un senador de los Estados Unidos que le encarga que localice a una mujer que le robó algo de gran valor. Lo que parecía un encargo sencillo pronto se complicará entre pandillas de moteros, sectas siniestras, drogadictos  y polis corruptos. Una road movie delirante con una animación sencilla, bastante menos cuidada de lo habitual en Plympton, que nos presentó él mismo. Tras la proyección Bill Plympton montó un tenderete improvisado en el exterior de El Retiro donde vendió películas y dibujos que le quitaron de las manos. Independencia underground total.

Lamentablemente el buen nivel descendió en parte con el thriller Let me Make you a Martyr, ópera prima de Corey Asraf y John Swab con claras reminiscencias al policíaco de los setenta plagado de muchos e ingeniosos diálogos, colores apagados, casi inexistentes y un villano memorable interpretado por Marilyn Manson. Pero a pesar de sus cinco años de gestación, supo a poco, la verdad.

Al día siguiente vendrían los momentos más viscerales del festival y…  ¡Bruce Campbell!

 

Categorías:Festival de Sitges

Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Cuarta cápsula

11 noviembre 2016 Deja un comentario

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LUNES 10 DE OCTUBRE

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Amaneciendo el día más tormentoso, metereológicamente hablando, de Sitges 2016 (foto: Serendipia)

De nuevo Serendipia madrugando en un día que amenaza lluvia, como finalmente fue. Afortunadamente será una jornada en la que primará el buen cine con respecto al malo y en la que habrá de todo: directores clásicos, nuevos talentos españoles y el remake (en este caso innecesario) de turno. Vayamos pues a por ello.

Salt and Fire,  la última película de Werner Herzog, era de visión obligada. Lo que se inicia como un inquietante relato de secuestros, perpetrados por una sofisticada guerrilla sudamericana, termina siendo un juego con trasfondo ecológico, casi un engaño, de Herzog al espectador. Un engaño impecablemente rodado, eso sí, como sólo un buen director como Herzog sabe hacer, captando la terrible desolación de los paisajes naturales que muestra, como ese fascinante océano de sal que cualquiera diría pertenece a otro mundo. Nadie ha rodado nunca como Herzog la belleza de lo inhóspito. A esas imágenes añade una tan extraña como conveniente banda sonora y unos actores convincentes en sus papeles. Junto al ascendente Michael Shannon, el director cuenta con un casi episódico Gael García Bernal y sobre todo Veronica Ferres, que ofrece todo un recital interpretativo abandonada a su suerte en ese inmenso desierto junto a dos niños ciegos. Una de las más poderosas e inolvidables imágenes con las que Salt and Fire despertará sentimientos de amor o de odio en el espectador. Pero sentimientos, que no es poco. 10-salt-and-fire-w1200-h630-1

Muy diferente a Salt and Fire pero también proveniente de otro veterano como es Paul Schrader fue Dog Eat Dog, que nos pareció toda una declaración de principios y un puntapié en las partes para los directores jóvenes. Porque Schrader es un veterano, sí, pero demuestra que sabe escupir bilis cuando conviene. Y que sabe rodar a la maniera de Tarantino  sin despeinarse. Divertida y salvaje, Dog Eat Dog fue otro de los buenos momentos que ofreció el festival de Sitges. Colores degradados, dibujos animados y lenguaje descarnado para esta comedia salvaje, tan violenta como divertida en la que el director experimenta con colores y texturas: “El cine vive un momento en el que puedes

Paul Schrader, en el festival de Sitges. (Foto: S. Sáez -EFE)

Paul Schrader, en el festival de Sitges. (Foto: S. Sáez -EFE)

mezclar casi cualquier cosa (…): una escena al estilo Cassavettes, al estilo Errol Morris, al estilo Bertolucci, al estilo Welles y al estilo Michael Bay. No pasa nada. Puedes permitirte este tipo de libertad.”

Un cartoon hiperviolento y lisérgico que debe también gran parte de su mérito a los actores escogidos, pues Willen Dafoe, Nicolas Cage y Christopher Matthew Cook están, textualmente, que se salen.

Afortunadamente estas dos piezas cargaron las pilas de Serendipia de buen cine con el que hacer frente a Blair Witch, de la que no esperábamos gran cosa, la verdad, pero que viniendo de Adam Wingard decepciona aún más tras haber visto aceptables cintas de este director como Tú eres el siguiente (You’re Next, 2011) y The Guest (2014). Lo que nos ofrece en Blair Witch es más de lo mismo en un remake disfrazado de secuela con los adelantos tecnológicos actuales, léase teléfono móvil y dron. Sustos absurdos y diálogos vergonzantes en una de las menos interesantes cintas que tuvimos ocasión de ver durante el festival (si no la más). Para usar, tirar y no volver a recuperar.

Afortunadamente, quedaba otra bala en la recámara que consiguió que Serendipia no marchara a su cubil con mal sabor de boca. Pet, del barcelonés Carles Torrens, del que ya habíamos visto otras cintas tan correctas como Emergo (2011) y el exitoso cortometraje Sequence (2014), salvó la papeleta.

Con una  factura que la hace pasar como producción

Dominic Monghan, Ksenia Solo y Carles Torrens (Foto: Pau Marti)

Dominic Monghan, Ksenia Solo y Carles Torrens (Foto: Pau Marti)

foránea, no en vano está producida entre España y Estados Unidos, Pet está protagonizada por Dominic Monaghan, rostro que les resultará familiar gracias a su participación en la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson o en la serie Perdidos (Lost, 2004-2010) y Ksenia Solo, actriz letona que participó en El cisne negro (Black Swam, 2010) de Darren Aronofsky. Ambos actores interpretan un duelo interpretativo durante el cual cambiarán su rol de cazador y presa. Ganador del premio Cine365 otorgado en Sitges, Carles Torrens ha convertido el galardón en este suculento largometraje, un psicothriller rodado con poco presupuesto, en sólo cuatro días, protagonizado por dos personajes aislados que tienen mucho más en común de lo que creen. Resulta inevitable que nos traiga a la mente películas como El coleccionista (The Collector, William Wyler, 1965) o Chained (Jennifer Lynch, 2012), pero añade una perversa vuelta de tuerca que la diferencia de estas. Pet es voluntariosa e intenta abrir caminos dentro del cine de género (más o menos) español, pero su guión tiene agujeros que abren interrogantes que la película no responde de forma lógica.

Resumiendo ese lunes: una magnífica cosecha con tan solo un punto oscuro pero que era de obligada visión. El día siguiente traería una de las mejores, sino la mejor, película del festival. Pero eso será en la próxima cápsula.

 

 

Categorías:Festival de Sitges
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