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Fimucité ofrecerá la película de Lucio Fulci “El Más allá” con Fabrio Frizzi, su autor, interpretando su banda sonora

Los aficionados al terror italiano de los años 80 están de completa enhorabuena. En su undécima edición, el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ) ofrecerá en el Auditorio Infanta Leonor de Los Cristianos un concierto homenaje al cineasta italiano Lucio Fulci que consistirá en la proyección del largometraje El Más allá mientras tiene lugar la interpretación en directo de la música original del film. Será toda una experiencia “live-to-picture” dirigida por el autor de la banda sonora, el destacado Fabio Frizzi. Esta atractiva y adrenalínica propuesta formará parte de un amplio y variado programa de conciertos y actividades que se desplegará entre el 22 y el 30 de septiembre de este año gracias al patrocinio del Cabildo Insular de Tenerife, el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Ayuntamiento de Arona.

Este excelente espectáculo musical se ha representado con éxito en numerosas ciudades de Estados Unidos, Reino Unido y otros países, en el marco del Zombie Apocalypse Tour de Fabio Frizzi. La película El Más allá, considerada la obra más importante de Fulci, no es apta para menores por sus escenas de violencia explícita propias del cine de terror italiano de la década de los 80.

El Más allá se ha convertido en un film de culto y algunos rankings la sitúan entre los mejores títulos de terror de la historia. Protagonizada por Catriona MacColl y David Warbeck, se enmarca en un hotel ubicado en Louisana, primero en la década de los años 20 cuando unos sucesos abren un portal que permite el acceso de los muertos al mundo de los vivos, y sus consecuencias décadas más tarde, cuando una joven decide reformarlo y durante las obras ocurren terribles “accidentes”.

El concierto, que supondrá la sincronización en vivo de música e imagen, será interpretado por la banda de Fabio Frizzi, formada por Alessandro Errichetti (guitarra), Riccardo Rocchi (guitarra), Federico Tacchia (percusión), Alessio Contorni (teclados), Roberto Fasciani (bajo) y Giulietta Zanardi, una de las más destacadas vocalistas italianas. Frizzi recibirá uno de los premios honoríficos FIMUCITÉ-Antón García Abril de este año en reconocimiento a su carrera. Las entradas para este evento, que tendrá lugar el viernes 22 de septiembre a las 20.00 horas, saldrán a la venta la próxima semana y podrán adquirirse al precio de 5 euros en el Centro Cultural de Los Cristianos, en la taquilla del auditorio y en la web http://www.arona.org/auditorio http://www.arona.org/auditorio .

Antonella Fulci, la hija del cineasta, visitará Tenerife durante el festival para participar en el tributo que prepara FIMUCITÉ coincidiendo con el 90º aniversario del nacimiento de Lucio Fulci (1927-1996) y que se completará con un ciclo retrospectivo de su cinematografía organizado con la colaboración de la Filmoteca Canaria.

Lucio Fulci inició su filmografía con comedias y thrillers criminales, para posteriormente especializarse en las películas de terror, con títulos como “Nueva York bajo el terror de los zombies” (1979), “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes” (1980), “Aquella casa al lado del cementerio” (1981) y “El Más allá” (1981). Otros cineastas como Quentin Tarantino o Sam Raimi han reconocido las influencias de Fulci en sus trabajos.

Fabio Frizzi ha compuesto las bandas sonoras de más de setenta películas y varias series de televisión. En su trayectoria ha escrito música para géneros muy diversos, pero el mayor reconocimiento le ha llegado gracias a su larga relación artística con el director Lucio Fulci y el cine de terror.

La programación del XI Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ), que dirige el reconocido compositor y director tinerfeño Diego Navarro, ofrecerá también entre otras propuestas dos conciertos sinfónicos que tendrán lugar en el Auditorio de Tenerife “Adán Martín”, uno de los cuales llevará por título “Espada y Brujería: Crónicas Sinfónicas de una Era Legendaria” y contará con la participación de la premiada compositora y directora irlandesa Eimear Noone al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife en la interpretación de piezas claves del género, como “Conan, el bárbaro”, “El Señor de las Bestias”, “Cromwell, Rey de los Bárbaros” y “Cristal Oscuro”. Las entradas para este concierto, que tendrá lugar el viernes 29 de septiembre, ya se encuentran a la venta a través de los canales habituales: telefónicamente, en el 902 317 327, en las taquillas del Auditorio (de 10:00 a 15:00 horas, de lunes a viernes, y de 10:00 a 14:00 horas los sábados) y a través de Internet en http://www.auditoriodetenerife.com.

Vamos de cena: Holocausto Caníbal

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Vamos a recordar la historia de esa tramposa película, del escándalo que desataron sus imágenes, y de una treta publicitaria tan perfectamente orquestada que, todavía hoy, hay quien piensa que realmente un equipo de televisión fue sacrificado y devorado por una tribu de caníbales en el Amazonas. Y que esas imágenes son las que nos muestra Holocausto Caníbal.

MENÚ DEL DÍA

Discípulo de Rossellini, del que fue asistente de cámara, así como colaborador de otros cineastas como Riccardo Freda y Antonio Margheriti, Ruggero Deodato inicia su carrera como director a finales de los años sesenta realizando películas de género, entre ellas aventuras selváticas como Gungala, la pantera nuda (1968), rodada enteramente en Italia; o de héroes enmascarados como Fenomenal e il Tesoro di Tutankamen (1968), películas ambas que rubricó con un seudónimo tan sonoro como ridículo: Roger Rockefeller. Continua su trayectoria abordando comedia, spaghetti western y poliziesco, hasta que realiza Mundo caníbal, mundo salvaje (Ultimo filming-in-colombiaMondo Canníbale, 1977), encargo del que se hace cargo al no poderla dirigir Umberto Lenzi, ocupado con otro proyecto. La  película supone un enorme éxito en todo el mundo y todo un antecedente a Holocausto Caníbal. Rodada en localizaciones naturales de Malasia, la cinta cuenta ya con algunos puntos comunes del subgénero caníbal: blanco conviviendo con tribu salvaje enfrentándose a ritos que podríamos calificar como chocantes, entre ellos, naturalmente, comer carne humana. La cinta “Se rodó enteramente en Kuala Lumpur (Malasia) en terribles condiciones climáticas y usando auténticos caníbales. Se me ocurrió la idea al leer un artículo en National Geographic en el que se describía una tribu de aborígenes caníbales que vivían en una cueva en la isla filipina de Mindanao”. Posiblemente sea cierto que a Deodato se le ocurrió la historia mientras leía una revista, pero, viéndola, uno no puede más que detectar claras similitudes entre la cinta de Deodato y Il Paesse del Sesso Selvaggio, que en 1972 rodó Umberto Lenzi en Tailandia, y que inauguró este subgénero. De hecho ambas cuentan con los dos mismos protagonistas, Me Me Lai e Ivan Rassimov, así como un productor en común, Giorgio Carlo Rossi, que también escribió la historia de Mundo caníbal, mundo salvaje, parada obligatoria de Deodato hacia su película más famosa.

PRIMER PLATO: RODAJE

Italia en los años ochenta estaba muy lejos de ser una de las cunas del séptimo arte. De Sica, Fellini, Pasolini y Rossellini habían dado paso a Bava, Argento o Freda y estos a otros directores estajanovistas que igual hacían un tiburón de pega, una cinta apocalíptica con moteros o una de zombis. O todo junto y revuelto. Uno de los subgéneros nacidos al abrigo de esa década fue el cine de caníbales, que se diferenciaba de los otros subgéneros por ser un producto totalmente transalpino. Hasta entonces, los caníbales eran esa presencia feroz holocaust-cannibal-scenesque se adivinaba en las películas de Tarzán, en las que como mucho se nos mostraban unos huesos mondos y lirondos como señales de su exquisita dieta. Todos tenemos en nuestro subconsciente esa imagen caricaturesca de la tribu danzando alrededor de una gran olla con exploradores dentro,  pero es a partir de las nombradas Il Paesse del Sesso Selvaggio (1972) de Umberto Lenzi y Mundo caníbal, mundo salvaje (Ultimo Mondo Canníbale, 1977) de Ruggero Deodato, cuando se abrió la veda y se pusieron las cosas peliagudas para los espectadores de estómago débil. De hecho ambos directores radicalizarían posiciones con sus siguientes películas enmarcadas en el subgénero: Lenzi en Comidos vivos (Mangiati vivi!, 1980) y sobre todo Caníbal feroz (Cannibal Ferox, 1981); y Deodato con el film que vamos a analizar, Holocausto Caníbal (Cannibal Holocaust, 1980).

La expedición del Profesor Monroe (Robert Kerman) parte hacia el Amazonas al rescate de cuatro periodistas desaparecidos mientras realizaban un documental. Tras varias peripecias en la jungla, la expedición encontrará el material que rodaron en poder de los Yamamomo, una tribu caníbal que vive en los árboles. Ya en la civilización revisarán el material para realizar con él una serie documental, The Green Inferno, pero desecharán la idea conforme descubran el contenido de las cintas, en las que los periodistas manipulan la realidad a su antojo con tal de conseguir imágenes de impacto. Todo vale para los cínicos reporteros, incluso prender fuego a todo un poblado, violar a sus mujeres y matar sin conciencia. Las últimas imágenes que rodarán las cámaras serán las de su propia ejecución a manos de los Yamamomo. Tras ordenar destruir las cintas, Monroe saldrá a la calle, a la selva de asfalto, preguntándose: ¿Quiénes son los caníbales?

Con tomas realizadas en Nueva York para darle ese aire a película norteamericana que los italianos (y también los españoles) les daban a sus productos para hacerlas pasar por lo que no eran, el grueso del metraje de Holocausto Caníbal está compuesto por lo rodado durante las nueve semanas que el equipo pasó en Leticia (Colombia). Un emplazamiento ideal para lo que tenía Deodato en mente y que encontró en el último momento, justo cuando ya estaba en el aeropuerto a punto de embarcar rumbo a Roma tras una infructuosa búsqueda por toda Colombia. Leticia se encontraba en el Amazonas y era la selva virgen que Deodato necesitaba. Un lugar al que por entonces tan solo podía accederse por avión. Y también un lugar altamente peligroso, pues estaba situado en plena ruta del narcotráfico al formar frontera con Brasil y Perú.  Por entonces este emplazamiento era un poblado de chavolas con dos hoteles en el que había electricidad tan solo por la noche gracias a un generador eléctrico. Lo que sí había en abundancia eran cocodrilos, pirañas, arañas venenosas, serpientes, insectos y un calor atroz. Así que el rodaje fue toda una aventura. Y casi improvisada, pues Dedodato no era amigo de seguir planes de rodaje ni storyboards. Su forma de rodar era emocional, abierta a la improvisación y a preparar la escena in situ: “Me leí el guión una vez y luego fui a la mía. Soy muy creativo cuando filmo. Mi maestro, Rossellini, era así[1].

Los actores que buscaba Deodato tenían que ser lo más anónimo posible. Y estar algo locos también. Su principal objetivo era la credibilidad de lo que se iba a rodar. Era la gran baza del filme, tal y como se demostraría. También se rodaría en inglés, así que se seleccionaron tres de los cuatro actores principales en el Actor’s Studio de Nueva York, con tan buena fortuna que había dos italianos estudiando allí que hablaban perfectamente inglés, Francesca Ciardi y Luca Barbareschi, que fueron reclutados inmediatamente, ya que para que la película tuviera la nacionalidad italiana era imprescindible que contara, al menos, con dos actores italianos. Estos actores interpretaron a dos de los miembros del equipo de periodistas masacrados en la jungla, Faye Daniels y Mark Tomaso respectivamente. El equipo se completó con los americanos Perry Pirkanen (Jack Anders) y Carl Gabriel Yorke (Alan Yates). Cuatro actores que comenzaban su carrera en esos momentos y que cumplirían a la perfección lo que les demandaría el director: encarnar el paradigma de la ruindad humana.

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Perry Pirkanen es quizás el más reconocible de los cuatro, ya que aunque su carrera fue breve, estuvo centrada en el cine italiano de género, interviniendo en dos de los títulos favoritos de los degustadores de comida italiana: Canibal Feroz y Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, 1980) de Lucio Fulci. Gabriel Yorke tuvo una presencia más prolongada en cine y especialmente televisión, al igual que Francesca Ciardi, que tras más de 20 años alejada de las cámaras, ha regresado al cine en la producción británica de terror DeathWalks (2014) del director Spencer Hawken, que cuenta con la actriz para sus dos nuevo proyectos. Luca Barbareschi es sin lugar a duda el que ha conseguido tener una carrera más prolongada en cine y televisión, incluido un papel en Inferno in Diretta (1985), otra cinta de horror de Deodato. Barbareschi además ha  mantenido una segunda carrera en el mundo de la política como parlamentario por el PDL de Sergio Berlusconi.

Los cuatro intérpretes tuvieron que firmar un contrato especial en el que se especificaba que debían desaparecer del mundo del cine durante un año. No presentarse a castings, no visitar productores… Con ello se buscaba, ya desde su inicio, el impacto promocional. Nada fue casual. La intención era hacer pensar al espectador que todo lo que se narraba en la película era cierto y que los ‘periodistas’ habían sido sacrificados por los caníbales en justa venganza. De hecho, los títulos de crédito iniciales solo incluyen técnicos y ningún actor, detalle que pretende darle al filme apariencia de documental.

Ruggero Deodato seleccionó a Robert Kerman porque ya había trabajado con él en Concorde Affaire’79 (1979). Le interesaba por su físico común, justo lo que buscaba para el actor que debía interpretar al profesor Harold Monroe. Lo que quizás no sabía el director es que, como Richard Bolla, Kerman había intervenido en más de cien películas pornográficas, labor que retomaría tras Holocausto Caníbal, siendo uno de los pocos actores provenientes del cine X que mantuvo una carrera en paralelo en el cine convencional. Tras el éxito comercial  del filme de Deodato intervino en Comidos vivos y Caníbal feroz (con él ya son dos los actores de esta cinta que coinciden en la película de Lenzi), dos explotaciones del filón abierto por Holocausto Caníbal.

Salvatore Basile, que encarna al rudo guía que lleva al profesor Monroe al poblado de la tribu de los árboles, es un actor italiano nacionalizado colombiano que ha desarrollado una larga carrera en su país de adopción interpretando numerosas telenovelas. También ha ejercido como productor

Pero sin lugar a duda son los caníbales los que brindan credibilidad a la trama. Sin su participación Holocausto Caníbal no habría sido lo mismo. Interpretados por brasileños, colombianos y peruanos, entre ellos también hubo una mujer embarazada y un nutrido grupo de prostitutas, a las que se sumaron, convenientemente camufladas, dos actrices que resultaron totalmente convincentes en sus papeles de nativa, Lucia Costantini y Luigina Rocchi.

Lucía Costantini dándolo todo...

Lucía Costantini dándolo todo…

Lucia Costantini era la encargada de vestuario de Holocausto Caníbal, función que desempeñó en algunos títulos más, incluido Trampa para un violador (La casa sperduta nel parco, 1980), también de Deodato. A Lucia le tocó realizar el tan memorable como desagradable papel de nativa adúltera, que totalmente cubierta de fango es violada por su compañero con un falo de piedra a la orilla del Amazonas. Posteriormente es asesinada, arrastrada por el lodo y abandonada a la deriva en una canoa. Huelga decir que esta escena fue su primera y única tentativa en el campo de la interpretación. En cuanto a la bella y exótica Luigina Rocchi, su carrera se limita a unos pocos papeles, entre ellos uno junto a Pasolini en Las mil y una noches (Il fiore delle mille e una notte, 1974) y otro en La montaña del dios caníbal (La montagna del dio cannibale, 1978) de Sergio Martino,  cinta enmarcada también en este alimenticio subgénero, además de en algunas comedias. Ciertamente no se sabe que papel interpreta, así que se hace extraño que viniera desde Italia para encarnar a una anónima aborigen, aunque lo cierto es que su nombre figura en el reparto que se nos ofrece al final de la cinta.

Entre los actores y las actrices naturales del lugar destaca la joven brasileña que interpreta a la nativa violada por los reporteros.

El jefe de todas las tribus.

El jefe de todas las tribus.

Recuerda el director que la joven llegó a pensar que realmente iban a agredirla sexualmente, de ahí que casi no pudieran alcanzarla cuando salió a la carrera. También es remarcable la labor del tipo que hace de jefe de los Yacumo, de hecho tan bien lo hizo que se recurrió de nuevo a él para que interpretara al jefe de los Yamamomo. La escena en la que Robert Kerman se baña desnudo en el río no debió haberle resultado muy difícil de hacer en vista de su larga carrera en el cine porno. Las jóvenes que se le acercan desnudas a tocarle fueron reclutadas por Deodato en un lupanar cercano.

Finalmente, y a modo de curiosidad, el propio director hace un pequeño cameo en la película, búsquenlo sentado en la hierba del campus de la  N. Y. University, no les será muy difícil.

El rodaje no fue cronológico y en él intervino, como ayudante de dirección, el futuro director Lamberto Bava. En cuanto a los efectos especiales, obra de Carlo Gasparri, resultaron sencillos pero altamente efectivos. La emblemática escena de la chica empalada fue del todo artesanal, se solucionó sentando a la chica en un sillín de bicicleta y haciendo que sujetara con su boca un ligero palo de balsa.

Una imagen iconográfica del cine con un trucaje más que sencillo. Aún así hay quien dice que a la joven nunca se la ha encontrado...

Una imagen iconográfica del cine con un trucaje más que sencillo. Aún así hay quien dice que a la joven nunca se la ha encontrado…

Uno de los factores que contribuyó al gran éxito de la cinta fue la partitura de Riz Ortolani, que compuso una melódica música que contrasta con la violencia de las imágenes que acompaña. Aunque lo cierto es que también realizó otros cortes que añaden tensión a las escenas, como esa especie de latido electrónico o la pesimista melodía que, por ejemplo, puede escucharse cuando el nativo sacrifica a la adúltera. Este interludio musical ha sido recuperado recientemente por Cal Evrenol en su film Baskin (2015).

Resultó ser una gran idea que la película se rodara en 35 mm. y la parte realizada por los reporteros desaparecidos en 16 mm. El cambio de textura de este metraje, al que se le añadieron rallas y sobreexposiciones para darle la sensación de estar dañado, contribuyó a dar credibilidad al bulo.

Ruggero Deodato no recuerda que durante el rodaje hubiera ninguna discusión, según él se desarrolló en un ambiente muy relajado y agradable. Aunque uno no sabe que pensar cuando, según el mismo director, Robert Kerman prefería quitarse de en medio cuando se sacrificaba algún animal o Perry Pirkamen lloró cuando finalizó el rodaje de la escena en la que él y Ricardo Fuentes torturan y destripan una tortuga. También en 2005 Carl Gabriel Yorke declaró en una entrevista que Francesca Ciardi le sugirió que, como ensayo para la escena sexual que tienen ambos tras masacrar e incendiar el poblado nativo, fueran a la jungla y lo hicieran de verdad, a lo que el actor se negó porque tenía novia en Nueva York. Por su parte Ciardi dijo en 2009 que las imágenes sexuales no fueron simuladas y que además, ella y Yorke fueron amantes durante el rodaje.

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Por correr rumores, también hay uno, seguramente sin fundamento, que dice que un indígena cayó al río y fue devorado por unas pirañas. Lo que sí parece cierto, ya que hay algunas imágenes que así lo atestiguan, es que se pensaba rodar un ataque de pirañas, pero se desechó la idea por no disponerse de cámaras subacuáticas.

Rumore, rumore, rumore…

Todo sabiamente mezclado, como un buen guiso. 180.000.000 liras (unos 335.000 euros), carne, vísceras, sexo, escenas de impacto y un rodaje documental, dará pié a una película de culto adelantada a su época en varios años a la muerte en directo, a la inmediatez, al found footage y hasta al absurdo ego de las selfies.

 2º PLATO: ESCÁNDALO

Una vez finalizada la película, tras un primer pase privado, Ruggero Deodato ya podía esperarse lo que se le vendría encima cuando Sergio Leone, comprendiendo el impacto que tendría, le dijo ‘Querido Ruggero, esta película te hará famoso, pero te traerá problemas con la ley’[2]. No tardarían en llegar.

"Comidos por los caníbales" el Interviu que desató la leyenda en España...

“Comidos por los caníbales” el Interviu que desató la leyenda en España…

“Se estrenó en Milán y un terrible juez la confiscó después de haber recaudado cinco millones de euros en diez días y la United Artists se retiró inmediatamente dejándonos tirados. Con la película confiscada no podíamos recuperarla y se debía celebrar juicio, ya que se me acusaba de matar personas y animales. Allí empezó la aventura. Nuestros dos productores buscaron los mejores abogados. Teníamos siete u ocho, que cuando iban a Milán se alojaban en los mejores hoteles”

La acusación de asesinato se demostró fácilmente que era falsa: “A los cuatro actores se les dijo que tenían que esfumarse durante un año. No hacer otras películas. Pero al venir los problemas judiciales hubo que ‘resucitarlos’, para que los jueces vieran que estaban vivos”. Pero por el maltrato animal fueron condenados a cuatro meses de prisión condicional y una multa de 400.000 liras. Lo peor fue que la cinta estuvo incautada durante tres años en Italia, hasta que el tribunal de casación les restituyó la película.

Pero la carrera de Holocausto Caníbal por el mundo, con el eco de sus problemas judiciales de fondo, se puso en marcha. En octubre de 1980 el diario ABC publicaba un artículo de llamativo titulo: “Fueron devorados por los indios”:

“En el Festival de Sevilla, donde se acaba de exhibir, ha provocado conmoción. No es para menos: “Holocausto Caníbal” es una película que, aparte de narrar las terribles prácticas de antropofagia de una serie de tribus amazónicas en el linde entre Perú y Brasil, constituye un documento insólito en la historia del cine, por el trágico destino que corrieron sus realizadores. Ellos mismos fueron asesinados y devorados por los indígenas a los que estaban filmando.”

Con esta noticia se daba crédito a Holocausto Caníbal como real, algo que no podía escaparse a la sensacionalista revista Interviú, que en su número 235, publicado en noviembre de ese mismo año, recogía el popular reportaje gráfico que perpetuaría en España el bulo de Holocausto Caníbal, calentando de paso al público para el estreno que tendría lugar en nuestras pantallas tan solo tres semanas después. La película, exhibida íntegra pero con la clasificación ‘S’, que advertía que ‘por su temática o contenido puede herir la sensibilidad del espectador’, consiguió, como no podía ser de otra manera, un gran éxito. En Inglaterra, donde The Sun también había difundido el bulo, la película se estrenó directamente en video. Por su parte en Francia sería la revista Photo, en su número 160 (enero 1981) la que difundiría el carácter ‘real’ del metraje rodado por los cuatro desafortunados periodistas, estrenándose en abril de ese año, pero con nueve minutos aligerados de su metraje.

holocausto_gallery_aProgresivamente fue estrenándose en el resto del mundo, llegando tres años después a las pantallas italianas por los mentados problemas judiciales. Si en el primer y breve estreno en febrero de 1980 la censura había retocado la escenas de la adúltera, la de la tortuga y la castración de uno de los reporteros durante la matanza final, al volver a las salas en 1983, se le realizaron algunos cortes adicionales, concretamente a la escena en que los nativos matan a Faye Daniels (Francesca Ciardi), posiblemente por algunos de  los desnudos. En Estados Unidos se estrenó en 1985 y en Japón en enero de 1983, desbancando del título de película más taquillera a E.T. el extraterrestre (E.T. the Extra-terrestrial) de Steven Spielberg.

Aunque como hemos visto pudo probarse rápidamente que no se había sacrificado a los actores, la polémica prosiguió respecto a la matanza de animales, algo de lo que Deodato siempre se defendió esgrimiendo el mismo argumento: “Los animales fueron matados por los propios indios, para comer. Yo simplemente les seguí en sus cacerías (…) Yo no dirijo documentales, lo que hago son historias reales con actores profesionales”. Algo que no es del todo cierto, ya que Luca Barbareschi mata de un tiro a un pequeño cerdo y Perry Pirkamen colabora en torturar y destripar a la tortuga junto al también actor Ricardo Fuentes, que en otro momento del filme sacrifica un pequeño coati. Pero desde luego estamos hablando de otros tiempos. Actualmente con las leyes de protección de los animales, sería imposible realizar estas escenas, de las que Deodato ha llegado a renegar “Si la rodara ahora quitaría la violencia a los animales. De joven para mi era normal ver en el pueblo la matanza del cerdo. Todo el mundo se reunía para la matanza, pero ahora solo vemos a los animales muertos en el supermercado. Antes todo era diferente. Mi hijo no quiere ver cosas muertas Tampoco quiso ver a mi madre muerta”. Justificándose recurriendo, nuevamente, a su maestro:   “(…) puede decirse que este realismo y el de mis otras películas lo he aprendido de mi primer maestro, Roberto Rossellini.”

POSTRE: LEGADO

Ruggero Deodato ha contado en diversas ocasiones que rodó su película como respuesta a la violencia que mostraba diariamente la televisión, de la que culpaba a los periodistas: “Hice Holocausto Caníbal porque Italia estaba bajo la presión de las Brigadas Rojas y mi hijo veía todos aquellos muertos por la televisión y me pedía que la apagase. Además, perdí a mi mujer en ese momento y empecé a preguntarme porqué los periodistas hacían aquellos reportajes. Metí en una película todo mi odio hacia la sociedad. Yo no soy violento, pero me encontraba en un momento difícil de mi vida. (…) Holocausto Caníbal condena a los periodistas que hacen lo indecible por conseguir un scoop[3].

47a4a9f3f8b2e7618c727ea2a6c649d4Esta explicación del director nos resulta algo forzada, primero por condenar al mensajero, que se encarga de difundir las noticias, sean buenas o malas, pero noticias reales al fin y al cabo. Pero también, y lo que es peor, cínica, ya que para su supuesta denuncia, Deodato no duda en utilizar los mecanismos del cine exploitation: “Como en muchas películas de este tipo, se pretende condenar lo que se explota. Los periodistas son presentados como villanos que no deberían haber rodado las imágenes que el propio Deodato y otros nos venden[4]”. Así que quizás sobra el tono didáctico que ofrece  sobre la labor periodística. Además,  bajo nuestro punto de vista lo que se ataca, de forma involuntaria si quieren es, más que el sensacionalismo televisivo, un tipo de cine que desde los años sesenta se venía exportando con gran éxito desde Italia a todo el mundo, el denominado cine Mondo.

Mondo Cane (1962), cinta de Jacopetti, Cavara y Prosperi de la que Ruggero Deodato se ha declarado admirador[5], inauguró este crudo subgénero basado en documentales de estilo hiperrealista y contenido morboso que revela sin tapujos la crueldad del medio natural, valiéndose también de duras escenas de matanzas, rituales y ejecuciones. Adios África (Africa Addio, Jacopetti y Prosperi, 1966) exhibe “en sus primeros minutos los restos de un anciano comido por sus propios hijos en una suerte de rito fúnebre ciertamente radical”.[6] En Hombres salvajes, bestias salvajes, “se nos muestra con todo lujo de detalles la ejecución de un indígena del Amazonas por parte de una banda de encantadores mercenarios. El indio es castrado vivo y descuartizado ante la cámara[7]. Un documento que Daniel Ausente confirma como falso en una cinta “acusada de acordar la hora de un fusilamiento”[8] para poder rodarlo en buenas condiciones e incluirlo en su metraje. En un momento de Holocausto Caníbal se nos enseñan escenas de un supuesto documental anterior rodado por los ficticios periodistas, ‘The Last Road To Hell’ momento en el que Deodato muestra unas imágenes, mecidas con la dulce melodía de Ortolani, de ejecuciones reales tomadas en Nigeria y el sudeste asiático, con excepción de una toma ficticia rodada por el propio director. Otras escenas como la de Monroe bañándose desnudo en el río o el rito del aborto estaban basadas en otras similares pertenecientes a otro mondo, Sabana violenta (Savana violenta, Antonio Climati y Mario Morra, 1976).

Así que si algo se denuncia en Holocausto caníbal son las tretas y la manera de hacer  del cine mondo, las prácticas de esos sensacionalistas buscavidas que recopilaban y exhibían crudamente las escenas más horribles que podían encontrar, aunque tuvieran que manipularlas, provocarlas e incluso falsearlas, todo en aras de conseguir el impacto más fuerte sobre el morboso espectador. Una forma de mostrar, directa al estómago, que influyó decisivamente en Holocausto Caníbal y en todo este subgénero transalpino,  abriendo la veda del exterminio sádico de animales, habitual en el mondo y que ha persistido, de todas las imágenes que pueden verse en Holocausto Caníbal, como único tabú, una vez desenmascarada su falsedad como documental. Bien cierto es que, como no se ha cansado cannibal-holocaust-movie-poster-1980-1020433289de decir Deodato, los animales fueron sacrificados y comidos por los nativos, pero escenas como la tortura y destripamiento de la tortuga, revuelven las tripas y buscan ofender al más audaz de los espectadores.

En todo caso Deodato se muestra satisfecho con la película que le inmortalizó: “Holocausto Caníbal es un film espléndido. Incluso visto hoy no comprendo como lo dirigí tan bien. No podría haberlo hecho mejor[9]“. Aunque para él no sea una película de terror, “No la considero una película de terror, es una película realista Y por esto es muy eficaz. Una simple película de terror no habría tenido tanta publicidad ni habría suscitado tantísimo interés[10]”. Un interés quizás basado en la posible existencia de las denominadas películas snuff, de cuya existencia el director no duda: “Son películas clandestinas que ningún director profesional podría soñar con hacer. Yo nunca he visto una, pero desafortunadamente existen. Forman parte del vil mercado pornográfico y yo no tengo absolutamente nada que ver con esas cosas. Por eso detesto que me llamen ‘Monsieur Caníbal’ y hago todo lo que puedo para escapar de este apodo[11].

Para Mike Hostench y Jesús Martí, Holocausto Caníbales una película que tiene muchos paralelismos con otra gran obra de lo perverso: Saló o los 120 días de Sodoma. Rueggero Deodato, al igual que Pasolini, construye una gran alegoría sobre la opresión del poderoso sobre el débil (…) Ambas tienen una gran virtud: la de provocar asco y repugnancia y, a la vez, una fascinación que impide apartar por un segundo los ojos de la pantalla.[12]

Lo que sí hay que concederle a Holocausto Caníbal es el merito, como pieza fundamental e innovadora, de haber iniciado un nuevo lenguaje cinematográfico, el del  falso documental basado en imágenes halladas en cintas roídas, en mal estado,  rodadas descuidadamente, sin montar, en estado puro, sin pulir, que nos descubren otra realidad, un horror ‘real’. El equivalente cinematográfico il_570xN.390222962_bp2ha los diarios secretos, a los libros de bitácora.  Junto al profesor Monroe iremos descubriendo lo que lleva a los caníbales a desatar su terrible venganza. Y esta misma caja de Pandora de la que Deodato dejó escapar unos fotogramas malditos,  es la que quisieron reproducir los dos jóvenes directores de El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999), Daniel Myrick y Eduardo Sánchez.

La cinta de Deodato, actualmente película de culto en todo el mundo y reeditada en lujosas ediciones en formato doméstico, fue durante un tiempo olvidada por los espectadores, a excepción de los aficionados al cine de terror. Así que cuando se estrenó El proyecto de la bruja de Blair, precedida por una poderosa campaña viral, estos mismos aficionados la reconocieron como copia de algo que Deodato ya había realizado 20 años antes, situándose así Holocausto Caníbal, sino como buque insignia, sí como fundador  de este moderno subgénero denominado found footage, nacido gracias a la irrupción de la tecnología digital que ha facilitado que casi cualquiera con un teléfono y muy mal pulso, pueda realizar su película ofreciendo, como podemos ver en esta misma publicación, tanto obras interesantes, como piezas deleznables.

A día de hoy Ruggero Deodato vive especialmente de Holocausto Caníbal, a pesar de que, como hemos visto,  le causa cierto fastidio, al igual que a Lenzi con Caníbal feroz, ser recordado y homenajeado por su sangrienta cinta. Pero ambos se dejan querer. Hagan lo que hagan sus películas se han convertido en obras de culto. Y aunque a Deodato le moleste lo de Monsieur Caníbal, si Eli Roth le llama para realizar un cameo en Hostel 2 (2007), como exquisito gourmet de carne humana, Ruggero encantado lo hace. Porque el director italiano también tiene un buen sentido del humor.

CHUPITO FINAL

En una ocasión tuve la suerte de cenar con Ruggero Deodato y pedí a ciegas lo mismo que él. Pensé que quizás el ágape se convertiría en una orgía cárnica de filetes rebosantes de sangre, pero mi sorpresa vino cuando nos trajeron un plato de espárragos a la brasa. Estuvieron tan deliciosos como la conversación, centrada en Frank Capra.

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[1] Las declaraciones de las que no se especifica su origen, pertenecen al director y están extraídas de la pista de audio-comentario de la edición española en DVD editado por Manga Films.

[2] Palmerini, Luca M. y Mistretta, Gaetano. Spaghetti Nightmares. Fantasma Books, Estados Unidos, 1997.

[3] Balagueró, J. “Caníbales ¡El cine que muerde!” Zineshock 2. Barcelona, Primavera 1992.

[4] Phil Hardy ‘The Aurum Film Encyclopedia” recogido en Fantasy Film Memory 1: Ruggero Deodato. Francia, julio 1990.

[5] Tanto que incluso quiso contar con Riz Ortolani, compositor de su banda sonora, para Holocausto Caníbal.

[6] Balagueró, J. “Caníbales ¡El cine que muerde!” Zineshock 2. Barcelona, primavera 1992.

[7] Balagueró, J. ”Snuff” en Zineshock 2. Barcelona, primavera 1992.

[8] Lardín, R. (Coord.) Ven y mira. El cine fantástico y de terror en la zona prohibida. Semana de cine fantástico y de terror de San Sebastián. 2011

[9] Palmerini, Luca M. y Mistretta, Gaetano. Opus cit.

[10] Serrano Cueto, J. M. ‘Ruggero Deodato, en busca del realismo perdido’ en Quatermass nº 7. Antología

del cine fantástico italiano. Noviembre de 2008. Edita Retroback, Séptimo vicio y Quatermass.

[11] Palmerini, Luca M. y Mistretta, Gaetano. Opus cit.

[12] Hostench, M. y Martí, J. Pantalla de sangre. Valencia, Midons Ediciones, 1997.

 

Tres días de tributo a Bigas Luna en el Cine Texas (Barcelona)

7 diciembre 2016 Deja un comentario

thumbnail_logo-petit-cinemes-texas

thumbnail_bigas-luna-tribut-cartellLos cines Texas, en colaboración con la Universidad de Durham (Reino Unido), una de las universidades más importantes y prestigiosas, con una gran reputación y resultados reconocidos internacionalmente en investigación y educación, celebrarán los días 12, 13 y 14 de diciembre la carrera del internacionalmente aclamado director de cine Bigas Luna. El homenaje incluirá la proyección de 4 de sus películas más conocidas, con presentaciones de académicos internacionales especialistas en su trabajo.

Este homenaje al famoso director catalán, fallecido en 2013, es parte de una serie de eventos organizados por la hija del director, Betty Bigas y el investigador y profesor de la Universidad de Durnham, Santiago Fouz Hernández, que comenzaron en San Francisco en marzo de 2015 y que continuaron en Newcastle. Barcelona es la tercera ciudad en este tributo internacional, que continuará en Los Ángeles en 2017.

Las proyecciones tendrán lugar en los Cines Texas (C / Bailén, 205) en la Sala 3, de nombre Bigas Luna, dedicada al famoso director y el precio de la entrada será de 3 €.

Lunes 12 de diciembre:

20:00 h.Se proyectará Jamón, Jamón (1992), con presentación de Santiago Fouz Fernández, profesor titulado de la Universidad de Durnham en el Reino Unido y co-organizador del evento. Tras la proyección, el público asistente será invitado a vino, cava y cerveza por gentileza de Vallformosa y Moritz y también a degustación de jamón.

Martes 13 de diciembre:

20:00 h.  Huevos de Oro (1993) y a  las 22:30 h. La teta y la luna (1994), presentada por el catedrático Alfredo Martínez Expósito, de la Universidad de Melbourne en Australia, completando así la famosa trilogía de “Retratos Ibéricos” de Bigas Luna.

Miércoles día 14 de diciembre: 

20:00 h.- Versión restaurada de Bilbao (1978), una película clave en la filmografía del director, protagonizada por Isabel Pisano y Ángel Jové. La película será presentada por la catedrática Carolina Sanabria, de la Universidad de Costa Rica, autora del libro Bigas Luna, el ojo voraz (2010). 

Para más información: http://www.bigaslunatribute.wordpress.com

Categorías:HOMENAJES

Sitges 2016 ofrecerá ‘Herederos de la Bestia’ el esperado documental de Diego López y David Pizarro

27 septiembre 2016 Deja un comentario
Herederos de la bestia, un film documental en homenaje a la obra cinematográfica de Álex de la Iglesia  El día de la Bestia, se presentará en el festival de Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya ,el 11 de Octubre en el cine Retiro a las 20:15 horas.
En la premiere mundial del documental centrado en la película que cambió el género fantástico nacional estarán presentes los directores y guionistas Diego López y David Pizarro junto a la actriz Terele Pávez.
Cartel diseñado por Jordi Baltasar
El documental, compuesto de diversas presencias a modo de entrevistas, desde todos aquellos que hicieron posible la mítica película de Álex de la Iglesia, Santiago Segura, Terele Pávez, Arri & Biaffra, Saturnino García, Jorge Guerricaechevarría, y el propio director bilbaíno, hasta directores que han sido influenciados por ésta, como Jaume Balagueró o Paco Plaza, entre otros.
Sinopsis
“Herederos de la bestia” en una pieza documental, donde a base de testimonios de una serie de personalidades relacionadas directamente con la película de Álex de la Iglesia, también de otras figuras indispensables de nuestro cine, fotografías e imágenes de archivo, se pretende reivindicar una de las obras primordiales del fantástico español contemporáneo,  “El día de la bestia”, cuya longeva sombra llega a nuestros días debido a la influencia que ha ejercido sobre diversos realizadores.
La composición musical corre a cargo de la banda Buio Mondo.

Herederos de la Bestia será distribuida por España por LA AVENTURA.

El dia que King Kong llegó a España

23 septiembre 2016 Deja un comentario

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Sí, Kong llegó y bastante puntual, por cierto. Pero no piensen que el gran mono lo tuvo fácil cuando desembarcó en nuestro país Aquí hubo opiniones de todo tipo y la crítica no se lo puso del todo fácil al enamoradizo primate. Y eso que la situación en España entonces, al igual que ahora, no estaba para echar cohetes y lo que hacía falta era eso, puro entretenimiento. Pero bueno, el respetable sí que parece que se rindió al gran Kong, La 8ª maravilla del mundo,  ya desde su desembarco en el madrileño cine Avenida de Madrid el 9 de octubre de 1933 (siete meses más tarde que en USA) y después, el 20 de  noviembre en el Tivoli de Barcelona. Y no crean que destaco estas dos plazas por sectarismo, sencillamente lo hago por tratarse de los dos lugares de los que he podido recabar información.

Programa de cine español (gran formato troquelado)

Programa de cine español (gran formato troquelado)

La llegada de Kong, al igual que sucedió en todo el mundo, fue anunciada en España con bastante  antelación al estreno. En un artículo acertadamente titulado “Una extraña película” publicado en La Vanguardia del 13 de diciembre de 1932 se hablaba del rodaje, casi secreto, de King-Kong en los estudios RKO. Se aseguraba que se trataría de una película que daría ocasión de presenciar trucos técnicos y efectos fotográficos jamás vistos en el cine, y se aprovechaba  para  narrar detalladamente el argumento del film. Se desbarataba la historia, si, pero no solo eso ya que, a pesar de que el autor indicaba que: “Nadie conoce aún cómo es ni como aparecerá ‘Kong’ sobre la pantalla. Cada uno lo imagina a su manera, y en ello está uno de los grandes secretos que mantienen la curiosidad popular en torno a esta producción extraña…”[1]. No le tembló el pulso cuando en un momento de la narración describía a Kong como “una especie intermedia entre el hombre y el mono, de una estatura no menor a siete metros, de una fuerza y una agilidad de acuerdo a su tamaño[2].

Un mes antes del estreno se publicaron más notas en la prensa española, en este caso provenientes de la prensa argentina, en cuyo diario, La Razón, se alabó la impresionante factura técnica de la producción, aderezando el texto con unas gotas un tanto políticamente incorrectas. Pongan acento porteño y lean un extracto de la reseña:

Reviviendo la fábula de «La bella y la bestia», los directores de «King Kong» aprovecharon la idea para convertirla en una cinta de grandes vuelos. «King Kong», el monstruo gorila que había desafiado los siglos, soberano absoluto en su milenario reinado, vencedor de épicas luchas con otros seres prehistóricos no menos gigantescos y feroces que él, es derrotado por una delicada mujercita. Juguete en sus descomunales garras. «King Kong» no había visto en su prodigiosa vida más que las negras hijas de la tribu, que compartían con él la existencia en la fantástica isla. La expedición de los hombres blancos, los primeros de esta raza que hollaron aquel reino desconocido, trajo la única arma que podía vencer definitivamente al monstruoso animal, una mujer rubia y blanca, encarnada por la gentil Fay Wray. Fascinado por aquella visión, siente brotar en su pecho gigantesco una pasión que lo domina y lo vence. Y cuando en pleno centro civilizado, en pleno Nueva York, «King Kong» huye con la bella, las escenas más emocionantes, más audaces, de más atrevida técnica se suceden colocando a esta cinta en una situación tan elevada que dudamos que durante mucho tiempo la cinematografía pueda producir una obra mecánica comparable con «King Kong»”[3].

Suena adorable eso de “obra mecánica” ¿no les parece?

Programa de mano español gran formato

Programa de mano español gran formato

Ya con el inminente estreno del film en Madrid, se realizó un pase privado que despertó gran entusiasmo entre los asistentes:

“Hace unos días, en la sala de pruebas que posee la casa S. I. C. E.,  distribuidores en España del material R. K. O., ha sido pasada de prueba a varios empresarios la producción «King-Kong». Cuantos han asistido a dicho acto comentan favorablemente los muchos valores que contiene esta cinta, y han declarado que es una de las películas más excepcionales que se presentarán durante esta temperada. La técnica que ha sido preciso desarrollar en este film, para la reconstrucción de los monstruos antediluvianos, es de un perfeccionamiento que asombra, y su acción dinámica, repleta de una emoción difícil de igualar, tiene en suspenso el ánimo del espectador hasta la última escena, en la que el enorme gorila destruye a uno de los aeroplanos que han salido en su persecución, resulta de un efecto tan fantástico que bastaría ella sola para catalogar a esta película como una de las producciones más grandes que ha realizado el cinematógrafo”[4].

El ambiente estaba perfectamente caldeado y preparado para la llegada del gran Kong. A la información que la prensa diaria dedicó a la película se sumó la de las numerosas revistas sobre cine que se publicaban en la  España de la época.  Pero nada daba una idea de las colosales proporciones de la película que se avecinaba.

Poco después se produjo el estreno en Madrid, tal y como hemos mencionado, el día 9 de octubre de 1933, despertando elogios inmediatos:

“(…) La Radio Pictures nos presenta una nueva modalidad cinematográfica con la magia de la técnica mecánica puesta al servicio de una fábula impresionante y dramática que nos recuerda la encantadora obra de Jonathan Swift «Viajes de Gulliver».

(…)El viaje a la isla desconocida y misteriosa, las ceremonias de sus habitantes, la cacería para capturar a la bestia, la huida de ésta en la ciudad civilizada, sembrando el pánico y el terror por todas partes y por último su ascensión a la torre del Empire para depositar en la cornisa de su remate a la muñeca de carne y hueso que le fue arrebatada para caer en su poder de nuevo, son episodios de «King Kong» de una gran novedad artística, de una fantasía cinematográfica digna de la admiración de los entusiastas y de los profanos de la pantalla, lo mismo que de la ovación con que fue recibida por el público”[5].

4-programa-sencillo-gran-formato-reverso1Cuarenta y dos días después también la crítica y el público de Barcelona pudieron ver por si mismos el film que tanto interés estaba suscitando.

Pero provocó opiniones encontradas:

“Todo lo que ocurre aquí es sencillamente inverosímil. Lo sabemos tan de antemano que cuando ante el espectador desfilan las primeras escenas, el que se retarde la presencia de lo absurdo le sienta como una desilusión. No importa; porque lo maravilloso se prodiga tanto y tanto en «King-Kong» que la impaciencia se vuelve fácilmente en obsesión. No es nuevo jugar con animales antediluvianos—en algunas partes hemos leído «antidiluvianos»—en la pantalla (…) En «King-Kong» esos animales forman el fondo o el ambiente de un puñado de escenas de interés, en que vemos desfilar aparatosos y solemnes, una porción de reconstrucciones animales prehistóricas: desde los «tricepatops» hasta el «pterodáctylo», pasando por el impresionante «diplodocus», a los que quita intensidad emotiva la casi familiaridad con que el público se los mira.

Pero hay una novedad decisiva en «King Kong», que constituye, por cierto, el eje de la obra: es ese «King Kong», ese simio gigante o lo que sea, digno de la imaginación de un Julio Verne un poco más atormentado que el de «Los hijos del capitán Grant» y, sobre todo, de la técnica americana del cinema.

(…) Todo en esta película es grandioso, imponente, y cae sobre el espectador como una pesadilla en la que la fuerza ciega de la naturaleza luchase a brazo partido con el hombre y con su civilización.

Novela editada en la época del estreno

Novela editada en la época del estreno

El tema es ya de por si interesante, y no es otra cosa que esa lucha. Y la película es, de verdad, un alarde de técnica, con sus defectos graves y con sus aciertos definitivos. Hay momentos en que King-Kong nos descubre, por sus sacudidas bruscas, lo artificioso de su contextura; pero a pesar de todo, logra impresionar puesto en acción, más que por él mismo, por su significado de fuerza ciega e indomable. Hay que destacar como bien realizadas las escenas del asedio aéreo, que tienen su emoción, y, en general, a los protagonistas de la obra -Fay Wray, Robert Armstrong y Bruce Cabot—así como la sonorización, que era difícil y que aparece bien realizada.

«King Kong» es seguido por el público con un singular interés y emoción[6].

Aunque el responsable de la crónica se muestra bastante exigente con los trucajes, en general deja más que bien una película que, dos días después, todavía hace correr ríos de tinta a más de un crítico maravillado ante lo visto en la pantalla del barcelonés cine Tivoli:

“No nos engañaba la prensa americana cuando nos aseguraba que esta temporada sería pródiga en avances cinematográficos. El film (…) es un paso de gigante en el orden de la técnica; «King Kong», es un alarde asombroso de como la técnica del cinema puesta al servicio de la fantasía, puede realizar los milagros más increíbles.

(…)Toda la riqueza escenográfica, toda la riqueza de conjuntos se ponen a contribución para la pintoresca presentación del pueblo primitivo que bastaría para ambientar una espléndida aventura cinematográfica. Pero esto no es más que un brillante prólogo. Lo insólito es la seudo reconstrucción de la vida en el planeta tal y como debió ser antes de que el hombre hiciese en él su aparición. Los bosques de plantas colosales, las lagunas sin límites, saurios y reptiles de monstruosas dimensiones y espantable aspecto aparecen ante la asombrada vista del espectador como algo alucinante…

En estos dominios vive «King Kong» el descomunal gorila, al que los salvajes del cercano poblado rinden el tributo de las más bellas mujeres. Fuera flaco servicio para el lector revelarle el desenlace de la extraordinaria aventura de la bella Fay Wray, baste decir que «King Kong» siguiendo a su adorable y leve presa, destruye el poblado de los indígenas y que más tarde en Nueva York, siembra el espanto, destruyendo coches, aviones y edificios como si fuesen para el simio gigante lo que para nosotros castillos de naipes. Al final el monstruo es vencido más que por la fuerza por la belleza. ¿Qué más podría fingir y cómo lo fingirá mejor el cinematógrafo? Hasta ahora lo que en «King Kong» crea y alienta es un milagro insuperable”[7].

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Pese a no querer revelar el desenlace de la historia, el responsable de la anterior crítica casi llega a desvelarlo en su totalidad movido por el entusiasmo. Y si entusiastas fueron las críticas positivas, también lo fueron las negativas, basadas sobre todo en defectos técnicos, pero también en la supuesta falta de cierta verosimilitud para una historia que a fin de cuentas es pura fantasía. Tampoco puede evitar algún crítico, como sigue sucediendo ahora, ver este tipo de cine desde una supuesta superioridad intelectual. Sebastià Roig en su magnífica obra, Els malsons dels nostres avis (Las pesadillas de nuestros abuelos) recogió algunas de estas reseñas. Disfruten de lo caducas que han quedado en su mayor parte:

“(…) una técnica prodigiosa puesta al servicio de unos temas que, de tan refinadamente pueriles, naufragan en la extravagancia (…) Y es que todas esas aventuras fantásticas y extravagantes (…) no dan en ningún momento la sensación de realidad. Todo hace olor a estudio. La trampa se mastica constantemente. Todos esos monstruos no son otra cosa que muñecos mecánicos. Sus movimientos bruscos son como de dibujos animados mediocres. Y se adivina fácilmente que estos monstruos, como los personajes de los dibujos, se mueven gracias a la yuxtaposición de imágenes, cada una de las cuales es la fase de un gesto”.

“(…)Los espectadores cultivados  no encontrarán en King Kong  (…) el matiz, el detalle que se busca en una obra artística. Todos estos trucos (…) solo les harán sonreír en lugar de emocionarlos. Una película así solo puede satisfacer e impresionar a un público popular y fácil. Le auguramos mucho éxito en cines de barrio y pueblos, donde encontrará la calurosa acogida que el teatro Tivoli le niega”. [8].

“King Kong tiene, al igual que una fábula clásica, su moraleja. Es la bestia vencida por la bella. No es este el aspecto más verosímil de un film tan cargado de cosas inverosímiles La verdad, entre King Kong y Fay Wray hay una diferencia de tamaño tan enorme, que la posibilidad de darse una pasión, digamos extática, por no decir erótica, aparece como un máximo reto al más elemental sentido común”

“(…) King Kong gesticula de una manera inconfundiblemente mecánica que delata la presencia de un autómata allí donde se necesitaría una bestia para hacerlo creíble[9].

“En King Kong se tiene la sensación de encontrarse en la entrada de un nuevo mundo cinematográfico, repleto de posibilidades, pero como en la infancia de todo nuevo mundo, imperfecto y, en cierta manera, rudimentario[10].

“El movimiento de los monstruos y especialmente de Kong, la brusquedad de su caminar, dejar entrever claramente su construcción mecánica, y por consiguiente es muy natural que el público no pueda sentir la emoción si el truco está tan claro”[11].

Programa español gran formato.

Programa español gran formato.

Un crisol de críticas de todo tipo para una película que continuó circulando en salas hasta el inicio de la contienda que azotaría España y que dejaría su propio rastro de destrucción muy pocos años después. Durante esos años previos a la guerra civil, King-Kong se exhibiría como único plato, pero también compartiendo programa doble acompañada en muchos casos de  otra producción R.K.O., Los gángsters del aire (Parachute Jumper, 1933 Alfred E. Green), un film de aventuras para lucimiento de Douglas Fairbanks Jr., en el  que fue secundado por una ascendente Bette Davis.

Pero no había abandonado King-Kong todavía las carteleras cuando se informó que el enorme gorila tenía descendencia, tal y como pudo leerse, muy apropiadamente, en la sección “Chismorreo Hollywudense” de La Vanguardia: ¿Sabían ustedes que Kong tuvo un hijo?… ¿No?… Pues le verán en la nueva película de aventuras, «El hijo de Kong», en la que aparecerá el retoño del formidable gorila, pero en vez de Fay Wray la heroína será Helen Mack. Robert Armstrong, Frank Reicher y el «chinito», continúan interpretando los mismos papeles que iniciaron en la sensacional cinta «King Kong»”[12]

Y en enero de 1935 el albino vástago de Kong asomó su cabeza por España, aunque parece ser que sin conseguir que el público olvidara a su añorado padre, como demuestra esta crítica publicada al día siguiente de su estreno en Barcelona, en la que incluso el autor se permite descubrirnos sus conocimientos de boxeo (o de su jerga). Toda una delicia:

«El hijo de Kong» es un remedo, en menor escala, y resuelto de distinta manera, de la anterior cinta (…) La primera mitad del film no deja adivinar, por lo vacilante y vulgar, la forma que toma la acción en el resto del film, es decir, desde que ésta transcurre en la isla polinésica—made in Hollywood—donde mora «el hijo de Kong» y una serie de animales antidiluvianos, diseñados y construidos en los estudios. A partir de este momento, el film cobra un tono irónico (de no haberse hecho adrede hubiera podido ocurrir lo propio), que constituye un evidente acierto. Los monstruos se acometen con «uppercuts» y «swings» y por último un terremoto sepulta la isla en el océano, pereciendo el hijo de Kong y dejando ya al director del film definitivamente imposible, por falta de descendencia, para una tercera edición sobre el mismo tema.

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Estas películas fueron tan populares que se adaptaron en forma de popular tebeo

Buen film en su aspecto técnico”[13].

Y nos quedamos sin Kong durante una larga temporada, ya que aunque tras la guerra civil es posible que circulara alguna copia por salas, no hay constancia de que se reestrenara hasta mediados de los años sesenta, concretamente en 1965, año en el que Rey Soria Films puso en circulación de nuevo en cine King Kong, pero cometiendo el agravio de utilizar, por aquello de modernizar la cosa, el cartel de una película británica que se basaba (por no decir que plagiaba) a nuestro inmortal simio: Konga (1961, John Lemont). Eso sí, al cartel se le realizaron unos sutiles cambios, siendo el más significativo el de sustituir el emblemático Bing Beng por el Empire State Building, pero dejando los característicos autobuses ingleses de dos pisos.

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6-00cartel-de-kongaLa reposición fue recibida con cierto cariño:

“«King Kong» es una de las películas «de miedo» cuyo interés ha sobrevivido al paso de los años. En el «Ciclo de cine del terror» proyectado en el último Festival de San Sebastián, fue una de las que llamaron más poderosamente la atención. Ya unos meses atrás la película había sido extraída de los archivos y vuelta a proyectar en las pantallas comerciales de diversos países, al parecer con éxito. (…) El guión está realizado hábilmente, y para llevarlo a cabo se ha empleado una enorme cantidad de recursos técnicos, muchos de los cuales todavía sorprenden por su audacia y perfección. Aun cuando la película fue realizada en 1933, conserva todavía incentivos que la hacen estimable. Naturalmente que este género de cine requiere no ser demasiado exigente y aceptar lo convencional con una relativa manga ancha. De todos modos, lo importante es que la película continúa interesando”[14].

Y hubo más reestrenos en salas comerciales (como el de 1982, posiblemente el último) pero el filme, que muchos en su momento ya disfrutamos y descubrimos en televisión,  reclamaba su lugar en filmotecas caseras,   primero en forma de cinta VHS (cuando no en Súper-8) y más tarde en formato digital.

De lo que no hay duda es que la película King-Kong es pura historia del cine y su personaje un icono del siglo XX. Y sí, aunque el tamaño hacía imposible “la posibilidad de darse una pasión, digamos extática, por no decir erótica” entre el simio y la chica, la historia y el puro espectáculo que representó y sigue representando,  ha resultado ser inmortal e inolvidable y motivo de culto entre varias generaciones de amantes del cine.

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NOTAS
[1] “Una extraña película” en La Vanguardia del día 13 de diciembre de 1932. Pág. 17.
[2]  Íbidem. Pág. 16-17.
[3] “Ecos y noticias” en La Vanguardia del día 5 de mayo de 1933. Barcelona,  Pág. 17
[4] “Los comentarios que ha suscitado ‘King-Kong’” en La Vanguardia del día 11 de octubre de 1933. Barcelona, Pág. 11.
[5] Crítica de El Heraldo, citado en  “La prensa madrileña, sobre el estreno de King Kong” en La Vanguardia del día 7 de noviembre de 1933. Pág. 18.
[6] “King-Kong. Una fantasía cinematográfica de la R.K.O” por J. Ruiz de Larios en La Vanguardia del martes 21 de noviembre de 1933. Pág. 15.
[7] La Vanguardia, 23 de noviembre de 1933. Pág. 12.
[8] Sebastià Gasch en L’Opinió citado por ROIG, S. Els malsons dels postres avis. Ed. Dux, Barcelona 2006. Pag. 60-61-62-63.
[9] Josep Palau en Mirador, citado por ROIG, S. en Opus cit. Pag. 60-61-62.
[10] Àngel Ferran en La Publicitat, citado por ROIG, S. en Opus cit. Pág. 61.
[11] El de la fila 12 en La Humanitat, citado por ROIG, S. en Opus cit. Pág. 62.
[12] La Vanguardia, miércoles 24 de enero de 1934. Pág. 13.
[13] S. M. en La Vanguardia del martes, 29 de enero de 1929. Pág. 17.
[14] A.M.T en La Vanguardia del sábado 6 de noviembre de 1965. Pág. 51.

Burce Lee The Game of Death

21 septiembre 2016 Deja un comentario

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Director: Robert Clouse. Producción: Raymond Chow. Guión: Robert Clouse. Fotografía: Godfrey A. Godar. Montaje: Alan Pattillo. Música: John Barry. Efectos especiales: Anthony Matt.

Reparto: Bruce Lee, Colleen Camp, Dean Jagger, Gig Young, Robert Wall, Dan Inosanto, Kareen Abdul-Jabbar, Mel Novak.

ARGUMENTO: Billy Lo (Bruce Lee) sufre un intento de asesinato por parte de unos mafiosos. Todos lo creen muerto, así que de esa forma podrá vengarse de todos ellos, no sin antes enfrentarse a varios especialistas en diferentes artes marciales.

613852Muchos de los que éramos niños en los setenta nos quedamos huérfanos cuando murió Bruce Lee tras solo protagonizar cuatro películas de acción. Por muchos imitadores de nombres tan exóticos como Bruce Li o Dragón Lee que nos pusieran delante no nos podían engañar. Había muerto el mejor.

Las productoras intentaron aprovechar el tirón desempolvando y estrenando en salas viejas series como The Green Hornet, con la que en los sesenta se intentó renovar el éxito obtenido por la serie Batman, en este caso con Bruce como Kato, ayudante/sirviente del héroe Britt Reid (Van Wiliams), junto al que luchaba contra el crimen dando algunas patadas voladoras e incluso luciendo un, por entonces, exótico nunchaku.

Pero nada nos podía consolar.

Game of Death debía haber sido la segunda película dirigida por Bruce Lee tras El furor del Dragón, film muy recordado por contener el épico combate contra un por entonces imberbe Chuck Norris en un Coliseum reproducido en los estudios de Hong-Kong. Sin duda Game of Death era su proyecto más ambicioso, ya que enfrentaría su arte de lucha, el Jeet Kune Do, contra otras artes marciales tradicionales. Pero decidió interrumpir el rodaje cuando recibió una oferta que no pudo rechazar proveniente de Warner Bros: El rodaje de Operación Dragón, film con el que por fin apostaban los grandes estudios de Hollywood por él como protagonista.

Y Operación Dragón fue un gran éxito en todo el mundo, aunque poco ante de su estreno Bruce Lee falleció.

Murió el hombre y nació la leyenda.

Pero no olvidemos que quedaba un poco de material rodado para Game of Death: tres combates coreografiados y dirigidos por el mismo Bruce. Un material al que tras añadirle un nuevo guión, remontarlo chapuceramente y completar el metraje con un doble, fue lanzado a bombo y platillo en 1978 como la nueva película “del auténtico” Bruce Lee. Una cinta que corrimos a ver pero que en general defraudó.

Excepto cuando salían esos tres combates. Entonces la pantalla (y la platea) estallaba en llamas.

Así que cuando en el año 2000 John Little recopiló las extensas anotaciones realizadas por el actor y director y con acceso a todo el material rodado hizo un montaje tal y como lo había pensado Bruce Lee, uno no pudo menos que emocionarse por haber visto un fragmento real de la auténtica Game of Death, tal y como su creador la había concebido.

El resultado es posiblemente el más importante documento sobre el arte de la lucha que nunca se haya rodado.

 

Darío Argento: Nunca el terror fue tan bello, ni la muerte tan cruel

20 septiembre 2016 Deja un comentario

740full-dario-argentoFue hace muchos años. Cuando vivir en su plenitud un festival de cine era todavía un sueño lejano que se limitaba a breves paseos por su periferia, cuando visité el off-festival de uno, consistente en una carpa gratuita en pleno paseo marítimo. Ver alguna película allí resultaba de lo más incómodo, pues cada vez que alguno de los numerosos curiosos abría sus cortinas para ver qué se cocía en su interior, se filtraba la luz profanando su oscuridad y turbando nuestra atención. También creo recordar que la película en cuestión se proyectaba en su idioma original y sin subtítulos, motivos ambos por los que desistí de verla completa. Pero antes de marchar vi una escena. La escena: el personaje se ha colado en un edificio de singular arquitectura. En el sótano ve un agujero cubierto de agua. Se le caen las llaves por él y vemos que ese agujero lleva a una habitación sumergida. La protagonista se zambulle en el agua para recuperar sus llaves y vemos con ella que se trata de una suntuosa estancia repleta de lámparas de araña, cuadros misteriosos, una puerta que se abre y se cierra por la que entra una extraña luz… una onírica escena submarina que se interrumpe bruscamente cuando aparece un putrefacto cadáver que parece asir a la espantada protagonista, que emerge aterrada a la superficie a toda velocidad.  Simple ¿no? Sencillo ¿verdad? Pues pueden creerme cuando les digo que esas imágenes se me quedaron grabadas desde entonces y siguen fascinándome por su belleza. Por su magia. Aún no sabía que pertenecían a Inferno (1980), pero no recuerdo como, siempre supe que eran de Dario Argento.

INFERNO, Irene Miracle, 1980, TM & Copyright (c) 20th Century Fox Film Corp. All rights reserved.

No les voy a hablar de datos biográficos, cronologías y logros técnicos, el espacio obliga y para ello hay interesantes y completas obras editadas. Así que me gustaría repasar sensaciones, colores y texturas. Muertes bellas, extrañas y oníricas. Inolvidables. Una coreografía del horror en la que durante mucho tiempo Argento fue insuperable, ofreciéndonos bellas y sangrientas estampas realizadas con un arma blanca como pincel, sangre como óleo, la víctima como tela y Argento como artista-director-asesino plasmando sus obsesiones con sus propias manos, pues sabido es que esas manos enguantadas ejecutoras no son otras que las del inferno-1980mismo cineasta, a quien gusta realizar en primera persona ese instante climático. Unos majestuosos lienzos que no podemos dejar de admirar ya desde sus tres primeras obras, enmarcadas en lo que se dio en llamar giallo, un subgénero cinematográfico derivado del whodunit policiaco, pero netamente transalpino en el que no están permitidas las armas de fuego, primando los truculentos crímenes de un misterioso asesino fuera de cámara con cuyo sorprendente descubrimiento, tras un sinfín de pistas falsas que nos llevarán a sospechar de varios de sus protagonistas, concluirá el film.  El pájaro de plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, 1970), El gato de nueve colas (Il gatto a nove code, 1971) y Cuatro moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, 1971) son las tres películas con las que, partiendo de las bases concebidas por Mario Bava, Argento creó una nueva escuela imitada hasta la saciedad.

Con Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975) piedra filosofal del giallo y primera gran película de Darío Argento, el director romano sentará cátedra mezclando ese subgénero, esencialmente policíaco, con el terror, homenajeando por el camino a su admirada Blow Up (Michelangelo Antonioni, 1966), de la que toma prestado al protagonista David Hemmings. Junto a la audacia de mostrarnos a la asesina en los primeros minutos de metraje, eso sí, de forma que pocos serán capaces de verla, tenemos numerosos aciertos plásticos, de entre los que sobresale la inexorable mecánica de la última muerte. También formará parte del reparto de Rojo oscuro, Daria Nicolodi, quien con ese nombre parecía destinada a formar pareja con Argento, actuar y colaborar en sus guiones, además de ser madre de la divina Asia,  protagonista posterior de muchas de las obras del director.

Pero es con Suspiria (1977) con la que Argento alcanzará su primera cumbre, y con la que añadirá lo puramente sobrenatural a su cine. Con guión de Argento y Nicolodi, la película nos introduce en la Tanz Akademie de Friburgo, donde el personaje interpretado por Jessica Harper descubrirá el horror. El edificio será un importante elemento en la trama. Con su simétrica arquitectura modernista y Art decó y su atmósfera inundada de colores irreales en los que se cometerán asesinatos en frío azul y rojo sangre, a los que acompañará la frenética música de Goblin, nunca más acertados que en este debut junto al director. La respuesta al éxito de Suspiria fue Inferno, film en el que Argento continúa y desarrolla la estructura de lo que se dio en llamar Trilogía de las tres madres, ambientada en tres lugares distintos: Friburgo, Nueva York y Roma, en los que hay tres mansiones realizadas por el arquitecto Varelli y en las que  residen tres madres/brujas: Mater Suspiriorum, Mater Lacrimarum y Mater Tenebrarum, suspiriarespectivamente. Inolvidable resulta la violenta coreografía de  cuchilladas con el coro de Nabuco de Verdi como fondo. Cortes directos al corazón. Lamentablemente este bello experimento plástico realizado en total libertad y en el que prima la imagen en detrimento de un endeble guión,  no tuvo la suficiente repercusión económica como para permitir cerrar a continuación la trilogía, que se completó muchos años después con una tan esperada como decepcionante conclusión. Pero también el director se encontraba agotado tras rodar dos películas englobadas en la misma idea, así que apostando por lo seguro para su siguiente film, Argento vuelve al género que lo encumbró, el giallo, con  Tenebre (1982), aportando un poco de estilo a este subgénero en cuyo nombre otros directores habían cometido las más tremendas tropelías experimentando truculentas muertes. Argento consigue un más difícil todavía al rodar, y hacer creíble, un asesinato impune en un exterior, en hora punta y a plena luz del día.

Phenomena (1985), el siguiente proyecto del director, es un retorno al fantástico. Un cuento mágico y tenebroso protagonizado por una maravillosa Jennifer Connelly que,  en uno de los momentos culminantes de la cinta, terminará sumergida en una hedionda balsa de putrefacción. Maltratado por la crítica, que no por el público, el film cuenta con una de las mejores bandas sonoras de Goblin, pero también con unos totalmente innecesarios insertos de música Heavy. Phenomena ha envejecido mal, muy al contrario que la reivindicable Terror en la ópera (Opera, 1987) otro bello lienzo que nos deja una de las imágenes iconográficas del cine de Darío Argento: una inmovilizada Cristina Marsillach forzada a ver los crímenes del asesino al tener los ojos amenazados por una fila de alfileres que, sujetos bajo ellos con cinta adhesiva,  impide que los cierre bajo riesgo de rasgar sus pupilas. Una perversa metáfora sobre Argento y nosotros mismos, el público, al que el director muestra el mayor horror tiñéndolo de una belleza que nos impide apartar la vista de la pantalla. Más sadismo, más estilismo. Más Argento en una película que marcará la cúspide de él también como productor, pues conviene no olvidar que entre sus éxitos como tal se encuentra la saga Demons (1986-87) de Lamberto Bava y los primeros films del prometedor Michele Soavi.

Tras la episódica Los ojos del diablo (Due occhi diabolici, 1990), el director romano retornará al giallo en alguna ocasión más, como en Trauma (1993) o en Giallo (2009), ofreciéndonos además su personal interpretación de obras y personajes clásicos con  El fantasma de la ópera (Il fantasma dell’ opera, 1998) y Drácula 3D (2012). También cerrará la Trilogía de las tres madres con La madre del mal (La terza madre, 2007), un decepcionante final que supo a poco a sus fans, quienes siguen añorando los mejores tiempos del director. Un director que tan bellas y terribles imágenes nos ha dejado. Imágenes por las que dejarse arrastrar. Y también sensaciones. Como el desasosiego que percibimos ya desde el inicio de Suspiria ante una amenaza intangible, que no nos permite separar la vista de la pantalla, manteniéndonos inmovilizados en nuestra butaca. Inmóviles como las pupilas de Cristina Marsillach. Fascinados. Como aquel día en aquel festival en el que  me sumergí junto a Irene Miracle en la obra de Argento y me quedé para siempre. Una obra que perdura y perdurará. La que hace que Dario Argento sea considerado un MAESTRO del cine fantástico y de terror.

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