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El cine en zapatillas: ‘Call TV’ y ‘La última ola’ (Regia Films)

19 noviembre 2018 Deja un comentario

CALL TV (Norberto Ramos del Val, 2017)

España. Duración: 85 min. Guión: Pablo Vázquez y Ricardo López Toledo Fotografía: César Montegrifo Música: José Sánchez-Sanz- Formato Pantalla: 2,40:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano 5.1 Subtítulos: Inglés Extras: Videoclip, Falsos Spots, Trailer. Caratula reversible.

Reparto: María Hervás, Ismael Martínez, Álvaro Lafora, Ana del Arco

Sinopsis: Presentar un Call TV no debería ser una tarea muy complicada; aguantas a los salidos, les ríes las gracias a unas cuantas señoras aburridas y hablas sola delante de una cámara toda la noche. Eso es lo mismo que piensa Lucía (María Hervás), una actriz en horas bajas, que huye de un pasado tan trágico como disparatado cuando acepta la oportunidad que le ofrece Charly (Ismael Martínez) para empezar a trabajar esa misma noche. Ésta podría fácilmente convertirse en la peor noche de su vida cuando, por una llamada misteriosa, el programa se convierte en un telesecuestro. Hugo (Álvaro Lafora), su fan número uno, sale al rescate junto a su tarada novia Avril (Ana del Arco).

Todos hemos visto mucho cine. A título personal, pero también a título colectivo, y eso es tanto como decir que hace mucho que nosotros y la sociedad perdimos la ingenuidad, la han perdido los espectadores, pero también (y quizás sobre todo) la han perdido las gentes que se dedican profesionalmente a esto del séptimo arte. El cine de hoy es un arte de bisnietos de aquellos pioneros que establecieron las bases, por eso tiene mucho de autorreferencia, de revisita, de homenaje y, todo ello siempre en el mejor de los casos, de revisión y reinvención de códigos. Apenas existen películas, en Occidente al menos y dejando de lado los blockbusters, que no tengan también una pátina de ensayo, no se dejan leer linealmente pues estamos obligados a rebobinar para no perdernos la cita que resultará clave en el análisis que nos propone. Ni siquiera las más frescas gozan de una frescura total. Y, créannos, a veces da pereza, mucha pereza. Con la edad uno es cada vez más partidario de que los experimentos se hagan con gaseosa, uno se atrinchera en su personal repertorio de clásicos y allí, en ese refugio/altar nos solazamos de las excursiones a lo moderno.

Por todo eso, tiene mucho mérito que Norberto Ramos del Val nos saque una y otra vez de nuestra batcueva y nos lleve de excursión por sus propuestas pintorescas. Será porque siempre sabe cómo ganarse nuestras simpatías, aunque pertenezcamos a generaciones distintas y su humor no siempre sea el nuestro. Será, también, porque su enfoque, su voz cinematográfica, es particular, personal e intransferible, y siempre nos gusta aquello que no es clon de nada. Esta vez nos ha sacado a bailar con Call Tv, su película casi normal que aspira a escalar mundos más amplios que ese universo de gafapastas que siempre parece ser el reducto al que quedan relegadas las películas que se escapan del tópico. Norberto nos trae una película nocturna, disparatada, que tiene a Jo que noche o Algo salvaje en su maletero, sin caer nunca en la cita, que no es un homenaje sino un nuevo jalón en ese río de thrillers en clave de comedia en el que la irrealidad y lo real se dan la mano en una vorágine de acontecimientos divertidos y tristes a la vez, patéticos y simpáticos a partes iguales.

Call TV, como su título indica, toma como falsilla el submundo de esos programas de preguntas trampa que llenan las emisiones de madrugada, tan casposos, pero que tan buenos momentos dan a los noctámbulos que no consiguen bajar su espitado ánimo, que no consiguen salir de esos estado alterados de la mente inducidos por la noche y sus trampas. Un subproducto grotesco que en manos de Norberto (y de Pablo Vázquez, su guionista casi de cabecera) se convierte en el envoltorio perfecto para la revisión crítica de las constantes de nuestro tiempo, como ambos comentaban en Las Horas Perdidas, “habla de metacine, de la lucha de sexos, de la serie B, de la soledad, de la madurez, de la sociedad en la que vivimos ahora mismo, la maldita crisis que nos hace sentir más indefensos y más hostiles los unos con los otros, la envidia, la voracidad del trepismo, el cinismo como filtro para ver el mundo globalizado, la normalización de la megalomanía, y de los mundos reales y virtuales que nos rodean“. No hay ni gota de ingenuidad en la historia de Lucía (soberbia María Hervás), una actriz venida a menos que se ve obligada a aceptar un trabajo depresentadora en un Call TV y cuya primera noche se convertirá en un horror pesadillesco; pero sí hay raudales de frescura, introducidos en gran manera porque Norberto siempre hace cine para sí mismo (trata de rodar la película que le gustaría ver a él como espectador) que es la mejor manera para dirigirse a los demás. Una frescura que tiene que ver también con el uso de los giros de guión, que se nos ocurre tildar de arbitrarios y que logran darle al filme su tono de crónica surrealista (y que hacen que la película no sea tan normal como su director cree, dicho sea de paso).

Mucho cine dentro del cine es el que respira esta cinta. Por sus planteamientos argumentales que permiten incluso  bromas con el supuesto cine snuff, con los vídeos virales de Internet, con el mundo de los cineastas con ínfulas y con su extremo opuesto que es el universo de la telebasura (los extremos se tocan, ya se sabe). Pero también por las influencias que no se ocultan, esos azules y rojos llegados de Mario Bava, esa sangre de tono irrealmente encendido que nos llevan de cabeza al giallo, género de las entretelas de Norberto, y esa revisión de los roles que nos propone al dar a las mujeres el papel protagonista, lejos de su papel de rubias florero y reinas del grito que han poblado el género.

Y mucho de crítica social, introducida en gran medida por esa inversión de los protagonismos habituales. Los personajes de Norberto están  siempre poseídos por la impotencia, el asombro y el desconcierto, pero dentro de ello son las mujeres las que tienen verdadera capacidad de reacción frente al plantel de varones  cretinos que las rodean. Norberto nos las sirve además vestidas (por desvestidas, en ocasiones) de una sensualidad enormemente bella, como solo puede retratarlas un hombre que se siente atraído por las mujeres y que es feliz de que así sea. Por todo ello su obra es un idóneo vehículo para plantear la guerra de los sexos, tan subrayada en nuestro presente, y lo es para hacerlo con la exquisita incorrección política que tanta falta nos hace.

Y lo mejor de todo es que la reflexión no oculta la acción, la voluntad de analizar no margina la de divertirse. La película es un divertido divertimento, lo han pasado bien sus artífices y lo harán sus espectadores. Créannos, de las contadas veces en las que vale la pena abandonar eso que Josep Plà llamaba “tebaida de la misantropía”, una de ellas es la posibilidad de ver el cine de Norberto, que es moderno (más de lo que a él quizás le gustaría), pero que se acerca a la añorada inocencia del cine de los clásicos por vía de la irreverencia.

LA ÚLTIMA OLA (The Last Wave, Peter Weir, 1977)

Australia. Duración: 110 min. Guion: Peter Weir, Tony Morphett & Petru Popescu Música: Charles Wain – Fotografía: Russell Boyd & Ron Taylor Formato Pantalla: 1,85:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano, Inglés – Subtítulos: Castellano

Reparto: Richard Chamberlain, David Gulpilil, Nandjiwarra Amagula, Olivia Hamnett, Frederick Parslow, Vivean Gray, Walter Amagula, Roy Bara

Sinopsis: Una serie de violentas precipitaciones meteorológicas suceden por toda Australia y al mismo tiempo el abogado David Burton (Richard Chamberlain) vuelve a sufrir unas extrañas pesadillas que no tenía desde que era un niño. Cuando David decide hacerse cargo del caso de asesinato de un aborigen australiano a manos de un grupo de sus iguales en la ciudad de Sídney, todos los extraños sucesos que ocurren en los últimos días empezarán a relacionarse y a tomar un increíble sentido…

Tras un buen puñado de cortometrajes y algún mediometraje, el australiano Peter Weir debutó con la extraña comedia fantástica Los coches que devoraron París (The Cars That Ate Paris, 1974) y de ahí fue directo a su primera obra maestra, Picnic at Hanging Rock (1975) película que no ha hecho más que reclutar entusiastas fans desde su estreno. Extraña, mágica… mucho de ella conserva La última ola (The Last Wave, 1977) siguiente propuesta del director dentro de un cine fantástico que sugiere, más que mostrar y en el que lo fantástico surge de entre lo cotidiano. Hay en La última ola profecías apocalípticas, sueños proféticos y templos arcanos ocultos entre los desechos de la sociedad que ha ocupado el lugar de los auténticos habitantes de Australia, sus aborígenes. Con un innegable mensaje ecologista, que contribuye a la vigencia de esta propuesta, La última ola es una de esas películas que Serendipia estaba deseando recuperar y que está protagonizada, casi exclusivamente, por un Richard Chamberlain en estado de gracia que apostó por rodar con Weir, a pesar de ser desconocido todavía en Estados Unidos, tras ver Picnic at Hanging Rock. El cine de Peter Weir vuelve a hablarnos del olvido de lo primordial, del valor de la naturaleza, casi mágico, y de cómo le damos la espalda. Nuestras sociedades priman el consumo, abrazan una moral que se basa en estereotipos y así, poco a poco, vamos corrompiendo nuestro entorno. Pero esa naturaleza que hemos olvidado sigue presente y acabará rebelándose en contra nuestra. La última ola parece decirnos que el apocalipsis es inevitable. Estamos pues ante un ejemplo de cine-denuncia, que tiene la virtud de maridarse con lo fantástico, y esa fusión es la que la convierte en una cinta fuera de lo común.

Ambos títulos disponibles en: http://www.regiafilms.com/

El cine en zapatillas: ‘Amor y muerte en el jardín’ (Sauro Scavolini, 1971)

20 febrero 2018 Deja un comentario

AMOR Y MUERTE EN EL JARDÍN (Amore e Morte nel Giardino Degli Dei, Sauro Scavolini, 1971)

Italia Duración: 85 min. Guión: Sauro Scavolini y Anna Maria Gelli Fotografía: Romano Scavolini Música: Giancarlo Chiaramello Formato Pantalla: 1,85:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano, Italiano  Subtítulos: Castellano

Reparto: Peter Lee Lawrence, Erika Blanc, Ezio Marano, Orchidea de Santis, Rosario Borelli, Franz von Treuberg

Sinopsis: Un anciano profesor especialista en ornitología (Franz von Treuberg) se instala en una vieja villa rodeada de un bosque para estudiar las aves locales. Durante uno de sus registros, paseando por el enorme jardín, encontrará entre la maleza una serie de enigmáticas cintas magnetofónicas. Tras limpiarlas y reproducirlas, conocerá la historia de los antiguos inquilinos de la villa: Azzura (Erika Blanc) y su hermano Manfredi (Peter Lee Lawrence). También Timothy (Rosario Borelli), marido de Azzura, y Viola (Orchidea de Santis), amiga de Manfredi. Las cintas recogen las sesiones psiquiátricas de Azzura con el doctor Martin (Ezio Marano). A través de las escuchas, poco a poco el anciano profesor se adentrará en una oscura historia cuyo desenlace le afectará violenta e inesperadamente…

Esta trágica sinfonía visual orquestada por la partitura de Giancarlo Chiaramello se encuentra más cerca de ser una pieza minimalista de arte y ensayo que un giallo al uso, a pesar de que contará con sus dosis de misterio, erotismo, sombras acechantes y algún gotear de sangre. Lo que nos ofrecerá Sauro Scavolini será un muy perverso juego en el que el incesto será el principal ingrediente. No esperen asesinos con manos enguantadas y afiladas armas blancas, pues este no es ese tipo de filme, pero su belleza radicará en lo extraño de la relación entre los hermanos y el juego de dominación que ejercerá Azzura, interpretada por la siempre magnífica Erika Blanc sobre su hermano Manfredi,  un Peter Lee Lawrence en desintoxicación de tantos westerns rodados en Almería, donde por cierto conoció a la que sería su esposa, Cristina Galbó. De hecho Amor y muerte en el jardín sería una de las últimas películas protagonizadas por el actor, pues moriría de manera harto prematura tan solo tres años después de rodarla. A modo de curiosidad cabe añadir que Erika Blanc fue pareja también de Peter Lee Lawrence, junto al que interpretó otros giallo como Giorni d’amore sul filo di una lama (1973) de Giuseppe Pellegrini

Sauro Scavolini fue ante todo guionista y no se prodigó mucho como director. De hecho además de este, su primer trabajo, tan solo estrenó otra película en cines, realizando unos pocos trabajos más en televisión. Y es una lástima, pues demuestra un buen dominio de los elementos con los que cuenta: pocos pero escogidos actores y prácticamente un único escenario, el de la villa.

Con un magnífico colorido y una impecable calidad de imagen, Regia Films añade con este título otra interesante obra en su ya extensa colección dedicada al Giallo. No deberían perdérsela.

 

El cine en zapatillas: Trópico de cáncer (Al tropico del cancro, Giampaolo Lomi, Edoardo Mulargia, 1972)

4 septiembre 2017 Deja un comentario

Con semejante calor nada se antoja más apetecible que servirse una bebida helada y plantarse (aire acondicionado/ventilador mediante) ante la pantalla para ver cualquiera de los dos veraniegos lanzamientos que Regia Films ha editado dentro de su prolífica e imprescindible ‘Colección Cinema Giallo’: Trópico de cáncer (Al tropico del cancro, Giampaolo Lomi y Edoardo Mulargia, 1972) y Pesadilla en la playa (La spiaggia del terrore, Umberto Lenzi, 1988) cuyo comentario pueden leer aquí. Dos cintas bien diferentes pero con puntos en común: despiporre, caradura, diversión y muchos ingredientes más que harán las delicias del cinéfago más exigente. Vamos con la primera:

TRÓPICO DE CÁNCER (Al tropico del cancroGiampaolo Lomi y Edoardo Mulargia -como Edward G. Muller-, 1972) Editada en DVD por Regia Films (Colección Cinema Giallo)

Italia. Duración: 90 min. Guion: Giampaolo Lomi, Edoardo Mulargia, Anthony Steffen Música: Piero Umiliani Fotografía: Marcello Masciocchi Productora: 14 Luglio Cinematografica / Plata Cinematografica Género: Thriller

Formato Pantalla: 2,35:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano, Italiano – Subtítulos en Castellano

Reparto: Anthony Steffen, Anita Strindberg, Gabriele Tinti, Umberto Raho, Stelio Candelli,Kathryn Witt, Alfio Nicolosi

Sinopsis: Fred (Gabriele Tinti) y Grace (Anita Strindberg) son un matrimonio occidental que llega a Haití para unas supuestas vacaciones, pero en realidad el motivo del viaje es adquirir la fórmula de una nueva droga de estimulación sexual creada por el Doctor Williams (Anthony Steffen), antiguo amigo de Fred que reside en Puerto Príncipe desde hace años. Grace desconoce por completo el motivo real del viaje, y Fred no dejará de provocar situaciones sospechosas en su búsqueda oculta del potente afrodisíaco, provocando la atracción de Grace por un habitante local. Lo que Fred desconoce es que hay muchos más interesados en adquirir la fórmula de su antiguo amigo, y no dudarán en pasar por encima de quien haga falta para lograr su objetivo dejando un rastro de macabras muertes a lo largo de la paradisíaca isla…

Para alcanzar a entender la trama, recogida en la anterior sinopsis, hace falta que haya transcurrido gran parte de la película ya que, quien sabe si por guión, montaje o dirección, Trópico de cáncer resulta un embrollo ininteligible, un puñado de escenas que parecen no tener conexión unas con otras colocadas a lo loco pero que en conjunto hacen del visionado de esta película una experiencia fascinante. Y también divertida. Para intentar desentrañar este embrollo comencemos por los directores:

Giampaolo Lomi tan solo dirigió una película en solitario en 1975 (I baroni), pero formó parte del equipo de dos impactantes documentales como son Hombres salvajes, bestias salvajes (Ultime grida dalla savana, Climati y Morra) y sobre todo Adiós tío Tom (Addio  zio Tom, 1971), el infame documental de los tunantes Jacopetti y Prosperi en el que ejerció de ayudante de dirección y que posiblemente le habilitó para rodar las bellas escenas captadas en Haití. No en vano se especifica al finalizar la cinta que, ‘las secuencias documentales son estrictamente auténticas en cada detalle‘.

Por su parte Edoardo Mulargia tiene un currículum mucho más extenso, sobre todo dentro del cine de género. Ya en su segundo trabajo, ¿Por qué seguir matando? (Perché uccidi ancora, 1965), un spaguetti western dirigido a medias con José Antonio de la Loma (¡!) decide firmar con el seudónimo Edward G. Muller, que también utilizará en Trópico de cáncer. Es en aquella película, rodada en régimen de coproducción con interiores filmados en Esplugas de Llobregat (Barcelona) y exteriores en Fraga (Huesca), donde coincide por primera vez con Anthony Steffen, protagonista de Trópico de cáncer y responsable, junto a los dos directores, de perpetrar el guión. Con Steffen el director rodará otros spaguetti western y las dos últimas películas de su carrera en 1980, El infierno de las mujeres (Femmine infernali)  y Orinoco, paraíso del sexo (Orinoco: Prigioniere del sesso), ambas también coproducidas con España con prácticamente el mismo equipo y protagonizadas, además de por Steffen, por esa cuasi leyenda del cine de (trans)género que fue Ajita Wilson.

Ambientada en Haití, donde presumimos que los tres bribones pasaron unas felices vacaciones, Trópico de cáncer podría haber estado firmada por ese otro trotamundos que fue Joe D’Amato, por la fotografía, por estar rodada en un lugar exótico e incluso por figurar en su reparto un actor que será habitual en sus películas, Gabriele Tinti, algunas de las cuales protagonizó la que sería esposa del actor, Laura (Emanuelle negra) Gemser.

El interés femenino del reparto viene de la mano de Anita Strindberg, actriz sueca afincada en Italia cuyo nombre artístico anterior, Anita Edberg, resultó demasiado obvio incluso para el cine italiano, en el cual desembarcó formando parte del reparto de varios filmes remarcables, entre ellos La cola del escorpión (La coda dello scorpione, Sergio Martino, 1971), Una lagartija con piel de mujer (Una lucertola con la pelle di dona, Lucio Fulci, 1971) ¿Quién la ha visto morir? (Chi l’ha vista morire?, Aldo Lado, 1972) y  Atormentada (L’uomo senza memoria, Duccio Tessari, 1974), todas ellas editadas por Regia dentro de esta misma colección. 

Con estos mimbres y el permiso de las autoridades de Haití para rodar donde les plazca disponiendo de todos los extras sin remunerar que deseen, se consigue que Trópico de cáncer tenga una factura impecable. Suntuosos palacios, multitudinarias ceremonias vudú con sacrificio de animales… todo bellamente rodado con una magnífica fotografía que la calidad de la copia que nos ofrece Regia no hace más que resaltar. Y si a todo esto añadimos unas gotas de sexo y las enguantadas manos de un misterioso asesino que nos dejará asistir a sus obras por medio de la cámara subjetiva, nos da como resultado este giallo un tanto atípico en el cual escena tras escena, pasamos del desconcierto a la perplejidad. Con personajes que la noche antes estaban plácidamente compartiendo mesa y mantel, y en el siguiente plano protagonizan una persecución por las calles de Haití; cadáveres que aparecen sin sangre, algo cuyo motivo todavía está por explicar; escenas sin conexión aparente en una disparatada trama que parece no saber a donde quiere llevarnos o cómo; y de propina la extraña fascinación que un joven nativo despierta en la protagonista y cuya razón, de peso, se desvelará durante el extraño y alucinógeno sueño que tendrá al ser drogada por no sabemos quien. La película culminará con un final extremo y desaforado que convertirá su visionado en una experiencia inolvidable.

Como siempre, recomendamos ver las películas en versión original y aquí más encarecidamente aún si cabe, ya que en el doblaje se ha añadido una música que pervierte la magnífica banda sonora del prolífico Piero Umiliani.

 

 

El cine en zapatillas: El barón del terror (Chano Urueta, 1962)

EL BARÓN DEL TERROR (Chano Urueta, 1962) DVD Regia Films

México. Duración: 77 min. Guion: Adolfo López Portillo, Federico Curiel Música: Gustavo César Carrión Fotografía: José Ortiz Ramos (B&N) Productora: Cinematográfica ABSA Formato Pantalla: 1,33:1 (4/3) Fullscreen Audio: Español neutro

Reparto: Abel Salazar, Ariadna Welter, David Silva, Germán Robles, Luis Aragón, Mauricio Garcés, Ofelia Guilmáin, René Cardona, RubénRojo, Carlos Nieto, Carlota Solares,Federico Curiel

En 1661 el barón Vitelius (Abel Salazar) es enviado a la hoguera por la Santa Inquisición de México acusado de brujería, necromancia y adulterio. A punto de ser devorado por las llamas, un cometa cruza el cielo sobre la hoguera y el Barón jura vengarse de los descendientes de los Inquisidores. 300 años después el ciclo del cometa se ha completado, el barón vuelve y la maldición por él lanzada se materializará en un horripilante ser, hambriento de cerebros humanos, que irá sembrando el terror entre los descendientes de sus verdugos…

 

Regia Films prosigue su colección Terror Mexicano con una de las películas más populares y delirantes de la cinematografía azteca, El barón del terror. Rodada por la productora ABSA, fundada por Abel Salazar con la que puso en marcha westerns, comedias, dramas románticos y por supuesto, películas de terror, en las que también participaba como galán, acertó de pleno en la diana con El vampiro (1957) y El ataúd del vampiro (1958), que dieron pié a toda una explosión del cine de terror mexicano. Entre las producciones de ABSA centradas en el género de terror figuran algunas que Regia ya ha ofrecido en su colección como El espejo de la bruja (Chano Urueta, 1962), La maldición de la llorona (Rafael Baledón, 1963) y  El hombre y el monstruo (Rafael Baledón,1959) con la que la productora, tras importar con éxito el mito de Drácula y ubicarlo en una hacienda mexicana, repite la misma operación con un sosias de Jeckyll y Mr. Hyde, añadiendo a su personaje guiños a Svengali, Fausto, el hombre lobo y el fantasma de la ópera. Casi nada.

Si bien en todas estas cintas Abel Salazar ejerce de héroe de la función, algo bastante habitual en las películas que produjo, en El barón del terror probó fortuna encarnando un rol terrorífico, y el resultado no pudo ser mejor: su baron Vitelius d’Estera, que se transforma en un monstruoso ser sorbecerebros es, sin lugar a dudas, la pieza fundamental para que esta cinta de Chano Urueta haya terminado siendo una de las películas clave del mejor cine psicotrónico, llegando a ser considerada, con toda razón, película de culto en Estados Unidos con el nombre de Brainiac. Pero no tan solo es memorable esta cinta por su bizarro monstruo, sino también por poseer algunas de las imágenes más divertidas del cine de terror mexicano pre-luchadores: inolvidables resultan las caras de Germán Robles y René Cardona cuando, inmovilizados por la hipnótica mirada de Vitelius, este abusa de sus hijas y esposas delante de ellos. Como inolvidables son las escenas en las que Abel Salazar se despista de sus invitados para tomar unas revitalizadoras cucharadas de sesos de una ensaladera que guarda en el escritorio.

Realizada con gran economía de medios, que se delatan en las muchas transparencias (cuando no directamente fotografías en el fondo) y la pobreza de los decorados, se dejan de lado los goticismos de obras anteriores y se ubica la acción en un escenario moderno y urbano. Chano Urueta, un artesano que se atrevía con todo y que realizó un eficaz trabajo, estrenaría ese año cuatro películas más, entre ellas El espejo de la bruja. Además del ya nombrado Germán Robles, habitual en las producciones de Abel Salazar, la película cuenta con la participación de René Cardona, actor y prolífico director (suyo es otro de los títulos señeros del terror mexicano, La horripilante bestia humana, así como un gran número de películas de luchadores y luchadoras); el madrileño Rubén Rojo, con una carrera a caballo entre México y España y  Magda Urbizu que como ‘la chica’, realiza un trabajo de derribo a base de mohines, poner cara como de pensar y preparar cafés. Al año siguiente hizo su última película tras la que, muy juiciosamente, se retiró. También realiza un pequeño papel como ‘mujer de la vida’ la gran Ariadna Welter, que protagonizó el díptico vampírico de Fernando Méndez. Adolfo López Portillo y Federico Curiel, autores del guión y de la historia, repetirán en la siguiente película de ABSA, la también delirante La cabeza viviente, realizada al año siguiente y dirigida también por Urueta. La partitura vuelve a ser de Gustavo César Carrión, que ya poseía experiencia en sonorizar pesadillas por ser también el responsable de la música de El vampiro y El ataúd del vampiro, así como del resto de producciones terroríficas de Salazar.

Una nueva ocasión de agradecer a Regia Films su labor con la edición de estas memorables películas en tan inmejorables condiciones.

Cartelera mexicana

El imaginativo cartel español

 

 

El cine en zapatillas: sesión indie con ‘Amor tóxico’ y ‘Anabel’

13 diciembre 2016 Deja un comentario

Porque apetece ver cosas diferentes existen realizadores españoles que no existen y que hacen películas que nadie conoce para un público muy concreto al que también nos gusta ver otro tipo de cine. Independientes de verdad. Que ruedan al margen de la industria. Norberto Ramos del Val tiene una buena filmografía en sus (amplias) espaldas y cuenta con su propio star system. También es un generoso colaborador que no ha dudado en echar un cable a otros compañeros, entre ellos a nuestro amigo César del Álamo o a Antonio Trashorras, el otro director del que vamos a hablar. Escritor y comentarista de cine, Trashorras vivió su gran momento cuando su apellido se vio envuelto con el de Guillermo del Toro al ser uno de los firmantes del guión de El espinazo del diablo. Pero cansado de una vida de cocaína, scorts y coches de alta gama, prefirió apostar por el cine de guerrilla y dirigir una cinta low cost como es Anabel. Norberto Ramos del Val y Antonio Trashorras. Amor tóxico y Anabel, dos nuevos lanzamientos de Regia Films. 

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Amor tóxico (Norberto Ramos del Val, 2015)  (DVD)

España Duración: 112 min. Guión: Toni Junyent, Pablo Vázquez Música:José Sánchez-Sanz Fotografía:César Pujol Productora: Norberfilms Género: Comedia romántica  Formato Pantalla: 2,35:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano 5.1 – Subtítulos: inglés Extras: Videoclip “Starless” de Caballero Reynaldo, Trailer

Reparto: Eduardo Ferrés, Ann Perelló, Mariu Bárcena, Álvaro Lafora, Daniel Castro y Diana Gómez

Sinopsis: Toni (Edu Ferrés) es un chico de unos veintipocos años que no comprende a las mujeres.  Queda con Irene (Ann Perelló), una chica chispeante y encantadora o una desquiciada que le va a hacer sudar sangre, que va a desmontar todos sus prejuicios e ideas preconcebidas sobre las mujeres.
Todo ello en la que va a ser la peor cita de su vida entre las angostas paredes de un bar semidesierto, con las nada agradables interferencias de un camarero turbio (Daniel Castro), una ex violenta y el novio de ésta.

frontal_amor_toxicoNorberto Ramos del Val es un director de cine independiente de verdad. Indie, que le dicen ahora, y que trabaja totalmente al margen de la industria, casi de espaldas a la misma. Cocina sus películas otorgándoles un sello muy personal y reconocible: verborréicas, complejas a momentos, protagonizadas por chicas jóvenes, guapas, desprejuiciadas y que lucen sus encantos, pero por cuyas bocas hablan, en muchos casos, varones. Y también en muchos casos, inseguros. Son producciones low cost, realizadas en poco tiempo, con pocos protagonistas y pocas localizaciones. De hecho, Amor tóxico sucede en una tarde-noche  y en su mayor parte en un bar musical, donde sobre todo veremos una lucha de sexos, un tira y afloja muy bien llevado por los meritorios actores, gracias a cuyos diálogos se consigue que el espectador no aparte la vista de la pantalla, interesado en averiguar en qué diablos terminará todo. Norberto rueda muy bien. Y también tiene muy buen gusto a la hora de seleccionar a sus actores. Sobre todo a sus actrices. Sí, Amor tóxico verborreica es un rato, pero también nos hace reflexionar y, si bien no parece llevarnos a ninguna conclusión clara, tampoco hace falta. No da tiempo. Está amaneciendo, la noche ha terminado y la pareja …

Eduardo Ferrés y Daniel Castro ya habían participado en la anterior película de del Val, Faraday (2013, editada también por Regia Films), mientras que Ann Perelló debuta con nota en la factoría del director con este tour de force interpretativo. También han participado otras actrices familiares en los repartos del director realizando pequeños papeles y cameos, como Diana Gómez (Faraday), Ana Rujas (Faraday, Summertime) y Ángela Boj (Hienas, Summertime). Así como Álvaro Lafora y Mariu Bárcena, que protagonizan la inminente última película del director, El cielo en el infierno. Por cierto, junto a Ana Rujas distinguimos a Antonio Trashorras que, por cierto dirige la siguiente película de la que vamos a hablarles.

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Anabel (Antonio Trashorras, 2015) DVD

España Duración: 75 min. Guión: Antonio Trashorras Música: Miquel Coll Fotografía: Roland de Middel (B&W) Productora: Norberfilms / Roxbury Género: Terror Formato Pantalla: 1,85:1 (16/9) Anamorphic Widescreen Audio: Castellano 2.0 – Subtítulos: Inglés Extras: Entrevista a Antonio Trashorras, Trailer

Reparto: Ana de Armas, Rocío León, Enrique Villén

Sinopsis: Tras la marcha, en circunstancias algo turbias, de Anabel, sus dos compañeras de piso, Cris (Ana de Armas) y Sandra (Rocío León) deben buscar alguien más con quien compartir el alquiler. El elegido es un señor mayor, Lucio (Enrique Villén), que logra ganarse su confianza, pero que pronto se descubrirá como una presencia extraña e inquietante.

frontal_anabelAnabel podría ser una película de terror con toques satánicos. Pero también podría no serlo. Pudiera ser que Antonio Trashorras nos hiciera trampa y nos hiciera creer lo que no es. Sí, de acuerdo, en los títulos de crédito se incluye un pentagrama, lo cual hace que nos venga olor de azufre por todos lados. Pero también podría tratarse simplemente de la venganza del padre de Anabel sobre sus dos compañeras de piso. Sin nada sobrenatural. Que a fin de cuentas nada hay que pueda inducirnos a pensar en una intervención de esa índole. Lo que si que no ofrece Antonio Trashorras es un ejercicio en total libertad. En linea con Amor tóxico, verborréica también, y muy diferente a la primera película del director, El callejón (2011), cinta, esta sí, de terror puro y duro. Aunque bien pensado, tampoco se distancian mucho ambas: pocos personajes, localización casi única, trama misteriosa en la que nada es lo que parece…

Anabel cuenta con dos actrices jóvenes para interpretar a los dos personajes femeninos, tan antagónicos como complementarios. Rocío León compagina sus trabajos más o menos mainstream en series, con los dedicados a todos esos directores que ejercen fuera del sistema o a orillas del mismo y que no dudan en contar con ella, como Jordi Costa, Carlos Vermut, Manuel Bartual o Pablo Maqueda, para quien protagonizó ese tour de force que es Manic Pixie Dream Girl (2013). Mucho más conocida por su trabajo en televisión, y ahora lo será también por su presencia en producciones americanas,  es Ana de Armas, que ya participó en El callejón y que de nuevo se ha puesto a las órdenes de Trashorras con excelentes resultados. El tercero en discordia es Enrique Villén, actor que por el nombre igual no les suena, pero presencia inconfundible que demuestra que, además de para la comedia, resulta muy inquietante en papeles dramáticos.

Trashorras se toma la película como algo con lo que pasarlo bien. Realizado en libertad y que sirva como muestra de las posibilidades que podría tener su trabajo de contar con presupuesto. Rodada en su propia casa, “en blanco y negro como de autor” y para disimular que no dispone de un gran escenario, admite la influencia de Polansky y del cine italiano, que adora, y se permite premeditadamente dejar en su película varias preguntas sin responder, además de un final abierto. Desconcertante.

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El cine en zapatillas: El hombre y el monstruo

31 octubre 2016 Deja un comentario

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EL HOMBRE Y EL MONSTRUO (Rafael Baledón, 1958) DVD Regia Films

México. Duración: 75 min. Guión: Raúl Centeno Música: Gustavo César Carrión Fotografía: Raúl Martínez Solares Formato Pantalla: 1,33:1 (4/3) Fullscreen Audio: Español neutro Blanco y negro.

Reparto: Enrique Rambal, Abel Salazar, Martha Roth, Ofelia Guilmáin, Laura Baledón, José Chávez, Carlos Suárez

Sinopsis: Ricardo (Abel Salazar) es un periodista que acude a un lejano caserón para entrevistar al famoso pianista Samuel Magno (Enrique Rambal) quien aparentemente ha dejado de tocar para convertir a la joven Laura (Martha Roth) en la mejor pianista del mundo. Pero cuando Abel llega al caserón encuentra el cadáver de una joven que ha tenido un accidente de tráfico, aunque Abel sospecha que la causa de la muerte es otra debido a los profundos arañazos del rostro de la joven y a la posición del cuerpo.  Tras este primer impacto, Abel poco a poco irá descubriendo un horrible secreto que al parecer convierte a Samuel en algo que nadie podría esperar cada vez que toca una melodía concreta, una melodía con una atroz y enigmática historia detrás

hombre_monstruo_webHace unos días, con motivo del estreno en el Festival de Sitges de la cinta mexicana Tenemos la carne, dirigida por el jovencísimo Emiliano Rocha, alguien escribió, con total ausencia de criterio y sin haber visto ni siquiera la película en cuestión, un pequeño artículo con un desafortunado y totalmente falso título: “Tenemos la carne, la primera película mexicana de horror que no da pena“. El post, publicado en el portal mexicano Arca TV levantó cierta polémica por su falso titular y por el resto de su contenido, lo que posiblemente terminó consiguiendo que fuera retirado.

Y es que no hace falta ser un gran erudito en esa cinematografía para, tras apartar el gran paquete de entrañables películas de luchadores, recordar nombres como los de Carlos Enrique Taboada, Juan López Moctezuma, el propio Guillermo del Toro o Jorge Michel Grau para encontrar propuestas interesantes e imprescindibles. Tanto como las que en los años cincuenta ofreció Fernando Méndez con el El vampiro (1957) y El ataúd del vampiro (1958), díptico protagonizado por el conde Lavud/Duval encarnado por el asturiano Germán Robles. Y precisamente aquí queríamos ir a parar, ya que estas cintas fueron producidas y protagonizadas por Abel Salazar, un actor que interpretó, y muy bien, papeles de moderno galán en todo tipo de género, pero que también se encargó de producir cine destacando, por su temática fantástica, la adaptación mexicana de Las cinco advertencias de Satanás (1945) y la terrorífica El monstruo resucitado (1953), que introdujo al mad doctor en la cinematografía mexicana. Poco después Salazar funda la productora ABSA, con la que puso en marcha westerns, comedias, dramas románticos y por supuesto, películas de terror, en las que también participaba como actor, dando de pleno en diana con las ya mencionadas El vampiro (1957) y El ataúd del vampiro (1958). Entre las producciones de ABSA centradas en el género de terror figuran algunas que Regia ya ha ofrecido en su colección Terror Mexicano, como El espejo de la bruja (Chano Urueta, 1962) y  La maldición de la llorona (Rafael Baledón, 1963); otras que esperamos ver editadas, como La cabeza viviente (1963); y  El hombre y el monstruo (1959) con la que la productora tras importar con éxito el mito de Drácula y ubicarlo en una hacienda mexicana, repite la misma operación con un sosias de Jeckyll y Mr. Hyde, añadiendo a su personaje guiños a Svengali, Fausto, el hombre lobo y el fantasma de la ópera. Casi nada.

La cinta fue dirigida por el muy prolífico actor y director Rafael Baledón, que no se prodigó mucho con el cine de terror. El hombre y el monstruo fue su primera acercamiento y lo hizo reflejándose en el cine norteamericano, que basado en la escuela alemana, basa gran parte de su efectividad en el contraste de luz y sombras, pero con la acción situada claramente en el México contemporáneo, algo que personalmente nos fascina. De nuevo su reparto cuenta con

Lobby card mexicano de ¿reposición?

Lobby card mexicano de ¿reposición?

Abel Salazar como héroe de la función, algo bastante habitual en las películas que produjo, aunque en 1962 probó fortuna encarnando un rol terrorífico en El barón del terror (Chano Urueta), que ha terminado siendo una de las piezas clave del mejor cine psicotrónico. Su baron Vitelius d’Estera, que se transforma en un monstruoso ser sorbecerebros, ha contribuido a que sea considerada cinta de culto en Estados Unidos bajo el nombre de Brainiac. Tampoco conviene olvidar a Enrique Rambal, que interpreta al torturado músico que ha vendido su alma al diablo y que como efecto secundario a ese pacto se transforma en una monstruosa bestia cuando toca o suena una melodía concreta en el piano. Rambal, español nacido en Valencia  e hijo del importante actor y director escénico teatral de idéntico nombre, se trasladó a México donde vivió durante toda su vida y participó en gran número de cintas, entre las que sobresale El ángel exterminador (1962) de Luis Buñuel, donde por cierto también encontramos a la también española Ofelia Guilmáin, que interpreta en la cinta de Baledón a Cornelia, la posesiva madre del músico. La actriz también se instaló en México, aunque en su caso obligada por razones políticas tras el final de la Guerra Civil.

Destacan en esta cinta, además de la fotografía, de la que se encargó Raúl Martínez Solares, que con ese elegante blanco y negro parece adelantarse a los goticismos que llegarían poco después de Italia, la partitura de Gustavo César Carrión, que ya poseía experiencia en sonorizar pesadillas por ser también el responsable de la música de El vampiro y El ataúd del vampiro y cuyos servicios serían reclamados de nuevo para el resto de producciones terroríficas de Salazar.

Vista ahora pensamos que la película no ha envejecido mal: su intriga está bien medida; no se ha recurrido al odioso cómico de turno que tanto mal haría al cine azteca; posee toques ciertamente macabros y algo enfermizos; y el monstruo es un recurso del que no se abusa, tarda en aparecer y en el que, aunque el maquillaje y los efectos especiales, pobres deudores de los de John P. Fulton para el hombre lobo de Universal, no son como para merecer una estatuílla, compensan por el encanto que destila esta pieza, modesta pero efectiva, perfecta muestra de la concepción del terror que se podía ver en los cines antes de la llegada de Hammer Films y Herschell Gordon Lewis con su explosión de rojo en las pantallas.

Una nueva ocasión de agradecer a Regia Films su la labor al editar estas películas y en tan inmejorables condiciones.

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Regia Films: Más cine de terror mexicano y comedia ochentera a un precio muy especial

9 septiembre 2016 Deja un comentario

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Regia Films anuncia nuevos títulos dentro de sus series Terror Mexicano y Video Hits. Junto a un descacharrante clásico cómico de los ochenta,que dio pié incluso a una secuela, una adaptación con sabor a jalapeños del siempre vigente clásico de Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde. Dos interesantes piezas y a un precio muy especial en regiafilms.com/

El hombre y el monstruo (México, 1958, Rafael Baledón ) DVD

hombre_monstruo_webMéxico. Duración: 75 min. Guión: Raúl Centeno Música: Gustavo César Carrión Fotografía: Raúl Martínez Solares
Con Enrique Rambal, Abel Salazar, Martha Roth, Ofelia Guilmáin, Laura Baledón, José Chávez, Carlos Suárez

El hombre y el monstruo reinterpreta el clásico del Dr. Jekyll y Mr. Hyde para ofrecer una nueva y original historia de terror gótico con el encanto y la factura habitual del maravilloso cine de terror producido en México en las décadas de los años cincuenta y sesenta.

Sinopsis: Ricardo (Abel Salazar) es un periodista que acude a un lejano caserón para entrevistar al famoso pianista Samuel Magno (Enrique Rambal) quien aparentemente ha dejado de tocar para convertir a la joven Laura (Martha Roth) en la mejor pianista del mundo. Pero cuando Abel llega al caserón encuentra el cadáver de una joven que ha tenido un accidente de tráfico, aunque Abel sospecha que la causa de la muerte es otra debido a los profundos arañazos del rostro de la joven y a la posición del cuerpo.  Tras este primer impacto, Abel poco a poco irá descubriendo un horrible secreto que al parecer convierte a Samuel en algo que nadie podría esperar cada vez que toca una melodía concreta, una melodía con una atroz y enigmática historia detrás…

Formato Pantalla: 1,33:1 (4/3) Fullscreen

Audio: Español neutro

Este muerto está muy vivo (Weekend at Bernie’s, Ted Kotcheff, 1989)

muerto_vivo_webUSA. Duración: 98 min. Guion:  Robert Klane  Música: Andy Summers Fotografía: François Protat
Con  Andrew McCarthy,  Jonathan Silverman,  Catherine Mary Stewart, Terry Kiser,  Don Calfa, Catherine Parks, Louis Giambalvo, Ted Kotcheff

Sinopsis: Larry (Andrew McCarthy) y Richard (Jonathan Silverman) son dos jóvenes empleados de una compañía de seguros que, trabajando horas extra en un caluroso fin de semana de verano, descubren un agujero de 2 millones dólares en la compañía por una póliza fraudulenta. Cuando se lo comunican al director de la compañía, Bernie Lomax (Terry Kiser), los dos jóvenes creen que van a subir puestos, y aún más se convencen cuando Bernie les invita a pasar el fin de semana en su lujosa casa de playa para estudiar los detalles del fraude. Pero Bernie guarda un secreto que los dos jóvenes tardarán en descubrir por un pequeño detalle: cuando Larry y Richard llegan a la fabulosa casa de playa de Bernie… ¡su anfitrión estará muerto!

Formato Pantalla: 1,85:1 (16/9) Anamorphic Widescreen

Audio: Castellano, Inglés – Subtítulos en Castellano

 

 

Categorías:DVD / BLU-RAY
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