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Archive for the ‘VAMOS DE ESTRENO’ Category

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Jueves 15 de agosto de 2019 *

ERASE UNA VEZ EN…HOLLYWOOD (Once Upon a Time in… Hollywood, Quentin Tarantino, 2019)

USA. Duración: 165 min. Guion: Quentin Tarantino Fotografía: Robert Richardson Productora: Sony Pictures Entertainment (SPE) / Heyday Films / Visiona Romantica Género: Drama

Reparto: Leono DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern,Timothy Olyphant, Michael Madsen, Tim Roth, Zoe Bell, Damian Lewis, Luke Perry,Emile Hirsch, Dakota Fanning, James Marsden, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy,Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh,Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega,Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Lorenza Izzo, Penelope Kapudija, Margaret Qualley,Rumer Willis, Dreama Walker, Costa Ronin, Madisen Beaty, Sydney Sweeney

Sinopsis: La película se centra en el panorama cambiante de Hollywood a finales de los años 60, cuando la industria empezaba a olvidarse de los pilares clásicos. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a estos cambios al mismo tiempo que su doble (Pitt). Sin embargo, la vida de Dalton parece que está ligada a sus raíces de Hollywood, puesto que es vecino de la actriz y modelo Sharon Tate (Robbie).

Que a Quentin Tarantino le gusta el cine, es algo incuestionable que no vamos a descubrir ahora, y por eso, desde su primera película hasta esta Erase una vez en…Hollywood sus películas están llenas de homenajes y tributos respetuosos al cine que más le apasiona, ya sea el Blaxploitation, el de artes marciales, el western o el thriller de Hong-Kong. Y siempre lo ha hecho de forma respetuosa y generosa. Sus películas son un campo de referencias pero el que él las haya utilizado han servido  a muchos para descubrir el cine de John Woo, Jack Hill, Ringo Lam, Sergio Corbucci, Enzo G. Cartellari, Toshiya Fujita… cineastas olvidados o cuyas obras no se estrenaban más allá de Asia. Si hasta hace un homenaje a nuestro recientemente fallecido Antonio Isasi-Isasmendi.

Sí, Tarantino deja notar en todas sus películas que le gusta el cine. Que es lo que más le gusta. Y también lo hace en Érase un vez…en Hollywood, ya desde su propio título, referencia innegable a grandes películas de Sergio Leone. Pero detectamos una novedad. La forma de afrontar esta historia ubicada en el Hollywood convulso y cambiante de finales de los sesenta es la de tomarse una revancha sobre uno de los elementos que ayudó a terminar, dramáticamente, a cuchilladas, con la mítica meca del cine y con la inocencia de los sesenta, representados por la actriz Sharon Tate. Una inocencia que desembocarían en el crudo y cínico desencanto de los setenta.

Tarantino nos muestra un Hollywood en proceso de descomposición. Con actores cuya estrella se apaga y tienen que emigrar a Italia a recrear, desde Almería, el lejano oeste. Y una industria cinematográfica que ve como su puesto, en la cima del entretenimiento popular, decae ante la televisión. En ese Hollywood del año 1969 sitúa los personajes de su historia, unos maravillosos Leono DiCaprio (Rick Dalton), Brad Pitt (Cliff Booth) y Margot Robbie (Sharon Tate), acompañados de algunos de los personajes que orbitaron alrededor de la pareja Tate/Polanski, como Bruce Lee, que realmente instruyó a la actriz en la lucha contra Nancy Kwan en La mansión de los 7 placeres (The Wrecking Crew, Phil Karlson, 1968) y que incluso, al parecer, estaba invitado a la velada en Cielo Drive que desembocó en los asesinatos de Sharon Tate y todos sus invitados a manos de los siervos de Manson. También aprovecha Tarantino para incluir a varios de sus intérpretes, como Bruce Dern, Kurt Russell, Michael Madsen o Zöe Bell, mezclándolos con actores veteranos de primera y de segunda como Al Pacino, Brenda Baccaro o Nicholas Hammond junto a caras más recientes como las de Lena Dunham, Lorenza Izzo, Dakota Fanning o Luke Perry. El Hollywood de ayer y hoy. De los grandes estudios a los más independientes. Del glamour a la trastienda del Powerty Row. Todo, como es habitual, regado por la mejor música de la época.

Realidad y ficción se dan la mano en esta película, que resulta mucho más comedida que las otras del director, casi se diría que hasta madura, lo cual no significa que no se tome sus momentos de desahogo. Pero un desahogo que no puede evitar el poso melancólico que deja en el espectador Érase una vez en…Hollywood. Melancólico porque Tarantino no hace más que anunciarnos el fin de la inocencia de los sesenta y de la política de estudios, pero también  el fin del cine como fenómeno comunitario para disfrutar en una gran pantalla rodeado de gente. 

Érase una vez en…Hollywood es, repetimos, un canto de amor al cine. Y un elogio de la ficción como única vía de subversión ante la realidad. Tarantino vuelve a utilizar el poder sanador de la ficción como revancha contra aquello que trastornó un mundo, como en Malditos Bastardos (Inglourious Basterds, 2009), pero aquí en un tono más sosegado y profundo, aunque no le falte lugar a la chanza. Toda una catarsis que apostilla la célebre frase de El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, John Ford, 1962), si allí se nos dice que la historia no debe cambiar lo que ha escrito la leyenda, en Érase una vez en… Hollywood se remata el concepto añadiendo que lo que la historia ha agraviado debe ser restituido en la ficción. Es casi un deber moral vengar los renglones torcidos de lo dado con la fuerza de lo inventado, porque ahí es dónde se afianza nuestro poder y nuestra capacidad de corregirnos mediante la creatividad. Una cinta agridulce que es, a la vez, una despedida y una victoria.

Y una magnífica película para los que, como Quentin Tarantino, amamos el cine.

 

A 47 METROS 2 (47 Meters Down: Uncaged, Johannes Roberts, 2019)

UK. Guion: Ernest Riera, Johannes Roberts Música: Tomandandy Fotografía: Mark Silk Productora: thefyzz. Distribuida por: Entertainment Studios Motion Pictures Género: Terror

Reparto: John Corbett, Nia Long, Sophie Nélisse, Corinne Foxx, Sistine Rose Stallone,Brianne Tju, Davi Santos, Khylin Rhambo, Brec Bassinger

Sinopsis: A la adolescente Mia no le apetece mudarse a México con su padre, Grant, y su nueva familia. Con Grant trabajando como investigador en una antigua ciudad maya que está sumergida bajo el agua, Mia se ve obligada a pasar tiempo con su hermanastra Sasha. Aburrida y sin supervisión, Mia, Sasha y sus dos amigas se adentran en la cueva submarina en la que Grant está trabajando.

Oculto durante siglos, el lugar de entierro maya sumergido es hermoso y desconcertante, pero pronto se vuelve mortal cuando las chicas descubren que no están solas. Están rodeadas por enormes tiburones blancos amenazadores. Atrapadas en una cueva que pronto podría ser su tumba, las chicas deben estar en silencio si desean salir con vida.

Original no es un adjetivo que defina a A 47 metros 2, pero al menos intenta aportar algo más que adolescentes y tiburones blancos a la propuesta, ofreciendo cierta motivación a las dos hermanastras protagonistas mediante unas gotas de acoso escolar y cucharadas de espíritu de reconciliación y superación. El resultado no es que sea algo inolvidable, pero consigue que el espectador no aparte la vista de la pantalla ¿Cómo hacerlo con cuatro adolescentes atrapadas en una necrópolis maya submarina con el oxígeno de sus bombonas agotándose mientras ¡son acosadas por hambrientos tiburones!? Desde luego, muy mal habría que hacerlo para que no resultara, cuanto menos, una película entretenida.

Y la cinta resulta tan emocionante y angustiosa como confusa, pues en muchas escenas submarinas la oscuridad es casi total, lo cual por otra parte facilita que los escualos ataquen desde cualquier punto y en cualquier momento. Pero eso sí, la cinta se estropea un tanto durante su conclusión, cuando el director se suelta el pelo y muestra todo lo que no ha podido enseñar en la oscuridad abismal. En conclusión, otro refresco muy indicado para estas fechas sin más pretensiones que hacer pasar un buen/mal rato.

Se agradece la fidelidad al cine de género de su director, el británico Johannes Roberts, que está haciendo una humilde carrera al otro lado del Atlántico con pequeñas cintas como el díptico A 47 metros o la interesante secuela Los extraños: cacería nocturna (The Strangers: Prey at Night, 2017), todo ello mientras se anuncia su salto al terreno de la superproducción con el reboot de Resident Evil. Con lo bien que se había cerrado la serie original tras seis entregas…

 

LA VIRGEN DE AGOSTO (Jonás Trueba, 2019)

España. Duración: 125 min. Guion: Itsaso Arana, Jonás Trueba Fotografía: Santiago Racaj Productora: Los Ilusos Films Género: Drama

Reparto: Itsaso Arana, Vito Sanz, Joe Manjón, Isabelle Stoffel, Luis Heras, Mikele Urroz,María Herrador, Naiara Carmona

Sinopsis: Eva (Itsaso Arana) está a punto de cumplir 33 años y ha convertido en un acto de fe la decisión de quedarse en Madrid en agosto. Los días y las noches se presentan como un tiempo de oportunidades, y mientras se celebran las verbenas de verano, Eva se encuentra con otras personas a las que trata de ayudar, sin saber que, en realidad, no hace otra cosa que ayudarse a sí misma. 

Jonás Trueba no es Gustave Flaubert, ni su Eva, pese a su nombre de mujer primigenia, es Emma Bovary. El francés, en su obra inmortal, penetraba el alma femenina para alumbrar un personaje de compleja psicología. Trueba lo intenta, pero el suyo, pese a estar coguionizado por Itsaso Arana, no es más que un retrato de mujer idealizada a partir de lugares comunes escuchados en conversaciones de salón. Aunque, precisamente por ser tópicos, habrá mujeres reales que se reconocerán y la aplaudirán como femenina, aquí consideramos que, para alcanzar ese epíteto, hace falta algo más que tres mujeres hablando de la menstruación, porque eso, en el mejor de los casos, es quedarse muy poco más allá de la obviedad.

La obviedad es el principal problema de La virgen de agosto, la película es precisamente eso, un recamado tejido con hilos de metáforas facilonas, que van desde la elección de los nombres de los personajes a la utilización de agosto como marco ideal para consumar un viaje interior. Empecemos por los nombres. Eva es la protagonista única del filme, el resto de personajes no son más que comparsas, y el director/guionista no la llama así de forma casual. ‘Eva’ etimológicamente procede del hebreo ‘havva’, esto es, “que da vida”, de jai, “vida”, por ser Eva madre de todos los vivientes (Génesis, 3, 20), la primera mujer, sin embargo, no es solo dadora de vida, su curiosidad la convierte también en portadora de mortalidad por su atrevimiento de comer del Árbol de la ciencia del bien y del mal. Un pecado del que sólo nos librará la otra mujer, su complemento y su reverso, que es la Virgen María. La feminidad es vista por la moral judeocristiana como un poder ambivalente polarizado en dos figuras maternas afines y opuestas a partes iguales. La Eva de Trueba tendrá la particularidad de encerrar en sí ambos polos como descubriremos cuando ella reconozca su estado y condición. Un reconocimiento que le llega a través del principal figurante de su periplo, Agost, peculiar hipocorístico de Agostino, nombrado así, en italiano, por si su forma castellana (Agustín) pudiera despistarnos de su carga simbólica. ‘Agostino’ del latín ‘Augustinus’, es la forma patronímica de Augusto/Augustus (“consagrado por el augurio”), el sentido originario de la palabra era “crecimiento concedido por los dioses a una empresa”, símbolo, pues, de lo venerable para los romanos, que lo atribuyeron como epíteto a su césar. Agost será el vehículo que mediará la consumación del viaje interior de Eva, después de que esta parezca salvarle de su pesadumbre. La virgen de agosto parece poner en la mujer la posibilidad de redención de lo humano, pero como el espacio de la fertilidad y el crecimiento en el que puede llegar a convertirse.

En honor de Octavio Augusto se rebautizó el octavo mes del año como agosto, así se acaba de comprender el nombre del partenaire de Eva, ya que es precisamente ese el mes en el que Eva emprende el camino hacia la búsqueda de su autenticidad, de su sentido, permaneciendo en la ciudad (que es otro personaje más) durante ese mes estival plagado de festejos. El ferragosto (tomándoles prestado a los italianos el nombre de esa celebración) es el marco de su crecimiento, un marco cargado de significados que hunden sus raíces en la antigüedad romana. Curiosamente (o no tanto, visto, lo visto) las celebraciones más importantes del mes se desarrollaban el 13 de agosto (día en el que Eva conoce a Agostino, para más señas), dedicadas a la diosa Diana, ligada a la vida en los bosques, a las fases lunares y a la maternidad.  El cristianismo hizo coincidir las fiestas de ferragosto con la de la Asunción, uniendo rituales sagrados y profanos en manifestaciones populares. La virgen de agosto, como popularmente se conoce a la festividad de la Asunción de María (y de la que, evidentemente, toma el título la cinta), es el fondo sobre el que se pinta la forma de la aventura de Eva. Una aventura que tiene mucho de iniciática, esto es, de experiencia vital y de tránsito de un estado a otro, presuntamente superior. No es Trueba el primero en hacer esa asociación, el primero en acudir a ese espacio estival como instante en el que, contrastando con la indolencia del calor, nos sentimos necesitados de comernos la vida, de alcanzarnos y de entendernos (y de paso a comprender nuestro mundo). A poco cinéfilos que seamos, se nos viene a la cabeza la brillante Il Sorpasso (1962, Dino Risi), pero poco más que la elección del momento comparten ambos filmes. Mientras Dino Risi usa esa celebración hedonista y acelerada como punto de contraste del hastío existencial, el nihilismo, en el que, en verdad, viven sus personajes, en Trueba todo es “mundo mágico de colores”, pintado con los pinceles de la espiritualidad new age, además. Mera fruslería que se desvanecerá cuando el verano acabe.

La virgen de agosto también tiene méritos, no decimos que no, la mayor parte relacionadas con la interprete ¡Itsaso Arana sostiene tan bien el plano con su expresión de Gioconda! Lástima que los planos fijos sean innumerables, porque así volvemos a la paleta de lo obvio. No deja de ser un recurso fácil acudir a la cámara estática para tratar de aprehender una experiencia extática desde la reverencia, como si no quisiéramos intervenir en lo acontecido en el interior del personaje, desde el máximo respeto. Una forma de subrayar que lo que se nos muestra no es baladí, que merece ser observado con detenimiento. Porque la mirada alucinada de Eva es la exaltada vivencia de ese estado del alma en el que nos podemos llegar a sentir en comunión con lo cósmico. A través de esos ojos que parecen querer comérselo todo, La virgen de agosto nos reconcilia (o al menos lo pretende) con nuestro deambular por el mundo.

Es una película mensaje en la que los personajes hablan y hablan y hablan… mientras nos educan, mientras nos enseñan el espacio de lo verdaderamente trascendente. Semejante a si estuviésemos ante una película de Éric Rohmer, con menos empaque, pero con la misma afectación. Trueba, como el icono de la Novelle Vague, es movido por la voluntad de traducir en imágenes los grandes conceptos, el sentido del amor y el valor de nuestro lugar en el mundo, en especial. Para bien (y para mal) Jonás Trueba, parece querer saltarse la postmodernidad y regresar a los modos narrativos de generaciones anteriores, en un intento de construir un relato atemporal. Ahora bien, se nos antoja que bajo todas esas pretensiones se esconde un discurso intrínsecamente superficial.

La virgen de agosto gustará. La crítica ya la ha elogiado, y habrá todo un sector del público que comulgará con ella. Desde esta humilde tribuna, sin embargo, sólo nos vemos capaces de decir que el emperador va desnudo.

Categorías:VAMOS DE ESTRENO

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 2 de agosto de 2018 *

ROJO (Benjamín Naishtat, 2018)

Argentina/Brasil/Francia. Duración: 109 min. Guion: Benjamín Naishtat Música: Vincent van Warmerdam Fotografía: Pedro Sotero Productora: Ecce Films / Bord Cadre Films / Desvia Produções / Pucara Cine / Sutor Kolonko Género: Thriller

Reparto: Darío Grandinetti, Andrea Frigerio, Alfredo Castro, Diego Cremonesi

Sinopsis: A mediados de los años 70, un hombre extraño llega a una tranquila ciudad de provincias. En un restaurante, y sin motivo aparente, comienza a agredir a Claudio, un reconocido abogado. La comunidad apoya al abogado y el extraño es humillado y expulsado del lugar. Más tarde y camino a casa, Claudio y su mujer, Susana, son interceptados por el hombre extraño, quien está determinado a cobrarse una terrible venganza. El abogado toma entonces un camino sin retorno.

Rojo se inicia como un thriller, un tenso thriller que engancha al espectador y no lo suelta hasta el final, aunque el tono, por el camino, cambia, pasando a de ser un ejercicio de intriga a un conjunto de frescos sobre la corrupción de los vencedores. Sobre el cinismo de un nuevo régimen auto-instaurado ya en la monotonía del terror de forma plácida y legal. Una sociedad clasista desde cuyas grietas chorrea la sangre de los inocentes y que se representa en una casa abandonada cuyo propietario desapareció, como tantos. Una radiografía de una clase dominante podrida, manipuladora. Y todo se nos muestra partiendo del protagonista, el abogado que interpreta magistralmente Darío Grandinetti, su familia y amigos. Los cachorros de esos verdugos, de esa Argentina que trabaja, eslogan que tanto recuerda a esa España que madruga promulgado aquí por los hermanos putativos de aquellos matarifes argentinos. Igualmente cínicos y crueles.

Escrita y dirigida por el argentino Benjamin Naishtat (Historia del miedo), Rojo fue una de las grandes triunfadoras de la pasada edición del Festival de San Sebastián (Concha de Plata a la Mejor Dirección; Concha de Plata al Mejor Actor  y  Premio del Jurado a la Mejor Fotografía) y también participó en el Festival de Toronto (TIFF) y en el Festival Internacional de Cinema de Barcelona Sant-Jordi (BCN Film Fest).

 

ALCANZANDO TU SUEÑO (TEEN SPIRIT) (Teen Spirit, Max Minghella, 2018)

USA. Duración: 92 min. Guion: Max Minghella Fotografía: Autumn Durald Productora: Automatik Entertainment / Blank Tape / Head Gear Films / Metrol Technology Género: Drama

Reparto: Elle Fanning, Rebecca Hall, Millie Brady, Elizabeth Berrington, Zlatko Buric,Jordan Stephens, Stephen Boxer, Archie Madekwe, Mark Stobbart,Agnieszka Grochowska, Noof McEwan, John Locke, Daniel Westwood,Jessie Vinning, Ruairi O’Connor, Ria Zmitrowicz, Clara Rugaard, Paul Blackwell,Olivia Gray, Gerald Maliqi, Calvin Chen, Vivian Oparah, Sofia Abbasi

Sinopsis: Violent (Fanning) es una introvertida adolescente que vive en la Isla de Wight, en Inglaterra, y que sueña con convertirse en una estrella del pop para poder así alejarse de tu triste panorama familiar. Con la ayuda de un inesperado mentor, Violet se inscribe en un concurso de canto que pondrá a prueba su integridad, talento y ambición.

La ópera prima del actor y escritor Max Minghella, conocido por su trabajo en El cuento de la criada’ o ‘La red social’, es otra nueva versión de la Cenicienta en clave de sencilla historia de superación. Una trama algo trillada, pero con algunos elementos que la dignifican. Como su magnífica fotografía, que muestra una isla de Wight donde nunca parece brillar el sol retratando también unos cálidos interiores que contrastan con la luminotecnia artificial de los escenarios.

Elle Fanning, que se confirma de nuevo como uno de los mejores talentos de su generación, realiza su papel de forma sombría, sin maquillaje ni artificios. No sonríe, su vida apenas le ofrece motivos para hacerlo, pero aún así se muestra fresca, bella, espléndida. Joven. Y como tal errada y errante, pero con unas ideas claras y una personalidad que deja la puerta abierta de par en par a la esperanza.

Repetimos, si bien la trama no resulta original, su enfoque si puede aportar motivos para el disfrute de esta cinta. A pesar de ser una producción americana, se ha optado por situar la acción en una pequeña isla cerca de Inglaterra, así la película se libra de muchos de los tópicos habituales que podríamos haber esperado de haberse situado la acción en cualquier ciudad norteamericana. En ningún momento hay glamour, incluso cuando la acción se traslada a Londres. Y aunque algunas situaciones son más que familiares (mentor alcohólico -y con pinta de oler muy mal- con un pasado glorioso y tragedia a sus espaldas), podemos llegar a creernos la relación que se entabla entre estas dos almas perdidas.

Teen Spirit, a pesar de su título, consigue trasmitir tristeza. Al gris de la climatología cabe añadir sus tristes canciones, todo lo cual da un tono a la cinta que atraviesa la pantalla alcanzando al espectador más allá de que la historia tenga, o no, un final feliz.

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no): * Viernes 26 de julio de 2019 *

MIDSOMMAR (Ari Aster, 2019)

USA. Duración: 145 min. Guion: Ari Aster Música: Bobby Krlic Fotografía: Pawel Pogorzelski Productora: B-Reel Films / Parts and Labor. Distribuida por A24 Género: Terror

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia,Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson,Lars Väringer, Katarina Weidhagen van Hal

Sinopsis: Una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento acude con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se convierte en una oscura pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

 

El espectador del siglo XXI, formado en el narcisismo de las redes sociales, parece incapaz de llegar virgen a la sala de proyecciones, sobre todo si ha de enfrentarse a una obra cuyo director no ha dejado indiferente a nadie con sus anteriores realizaciones. El público se dividirá ante el nuevo trabajo entre entregados y detractores, los primeros predispuestos a consumir una obra maestra, los segundos con las uñas afiladas para remarcar los defectos y confirmar que el director de moda es un bluf y todas sus películas pura basura. Es época de (pre)juicios rápidos que han de ser compartidos de inmediato, tiempos de jactancia en los que la mayoría se dispone a presentarse como sabio  cuando, en verdad, no pasa de sabihondo. Los menos irán a encontrarse con el hecho fílmico sin un ánimo formado a priori,  ellos serán los que podrán admirar la inmensa gama de grises que se extiende entre el blanco y el negro y disfrutar de la cinta y no de la expectativa que ha generado (del hype si queremos caer en la absurda moda de los anglicismos). Los ponderados serán pocos, pero serán.

Valga este largo preámbulo para introducir nuestra experiencia con el cine de Ari Aster, un autor que, con solo dos largos en su haber, ha demostrado tener un rico universo personal y un modo propio a la hora de narrarlo. Con Hereditary se sentaban sus bases, una narrativa seca y concisa, que introduce el impacto como golpe en el estómago a partir del cual la tensión es más de carga psicológica que de peripecia de acción. No pasa nada, dijeron algunos ante su opera prima, pero, a poco que se tenga el ojo entrenado, puede descubrirse que en su cine no cesan de acontecer los sucesos internos con  todas sus repercusiones externas. Con Midsommar vuelve a hacerlo, un filme en el que, más que el qué, lo que importa es el cómo narra. Su segunda cinta nos pone ante un viaje, un mal viaje para ser precisos, hacia la cegadora luz del solsticio y los estados alterados de la mente, donde el terror nace tanto de la extravagancia como del extrañamiento.

Un arranque impecable. Aster elige iniciar su relato con un prólogo oscuro que establecerá las claves de los personajes y sus relaciones. Un preámbulo que exige ya a sus actores darlo todo, donde la banda sonora y la pista de sonido ponen la intensidad del drama, y en el que la cámara nos da el relato por encima del suceso. Brillantes montajes internos nos muestran la situación en la que se encuentran los personajes, el espejo permite que compartan plano a la vez que enseña, por su carácter artificial (casi forzado), que no se mueven en la misma sintonía. Es casi una película dentro de la película, que viene a sembrar las motivaciones de unos y otros y a fijar nuestra complicidad con el personaje de Dani (una perfecta Florence Pugh) y su condición de desubicada dentro del grupo y la circunstancia. El fuera de juego será nuestro incómodo lugar de observación, asistiremos a los hechos con la misma indefensión que su protagonista, compartiremos con ella el desvarío de pesadilla que la circunda, tan embriagados como ella gracias a esa fotografía sobrexpuesta que convierte al blanco del solsticio en un filtro lisérgico.

Implacable se mantiene el pulso del director hasta la secuencia de impacto, una explosión de gore que pilla desprevenidos a los protagonistas y a contrapié a los espectadores. Nada vuelve a ser igual. Porque va a resultar difícil mantener el mismo nivel de tensión, sí, pero también porque ese hecho nos pone ante la fiereza de lo que nos es extraño, los límites del relativismo cultural y las mezquindades de quienes se sienten en una posición de superioridad moral respecto a lo otro. Quisiéramos que hubiera una reacción, que los protagonistas se comportarán como los estándares del género, pero Aster nos lo niega sepultándonos en el horror de un sinfín de danzas paroxísticas y en la lógica aplastante del rito que está por encima incluso de quienes lo practican.

Las comparaciones son odiosas. Midsommar va a traer como consecuencia la revisión por parte de muchos del clásico de Robin Hardy, y eso será bueno porque bien está revisar grandes obras. Sin embargo, tratar de establecer entre ellas un ranking es ingenuo, injusto y absurdo. Entre la nueva película de Aster y The Wicker Man existe la misma relación que podríamos señalar entre la Suspiria de Guadagnino y la original de Argento: partiendo de puntos en común se nos ofrece toda una reinterpretación del tópico que da pie a una lectura totalmente distinta. Y es que lo folclórico en Midsommar es una excusa argumental para hablarnos de nuestro presente, del posicionamiento del hombre actual ante el mundo, de la enquistada prepotencia de Occidente en un momento en el que sus principios parecen hacer aguas. ¿Folkhorror? Si así lo quieren, y si tanto necesitan poner etiquetas a lo que consumen, usen esta para referirse a la última película de Aster, pero entonces perderán el matiz de que aquí lo pagano está puesto al servicio del análisis de las complicadas relaciones que se entretejen en un mundo en decadencia como el nuestro. Con los demás, con el entorno y con nosotros mismos, tal como ya quedaba expuesto en el prólogo. El resto, lo hemos dicho ya, es un viaje, un mal viaje, hacia nuestro propio fondo.

No hay tantas obras maestras. La magistralidad solo toca con su gracia a unas pocas piezas, a unos pocos autores, y es, normalmente, el tiempo el que les otorga tal condición. Midsommar no lo es, pero poca falta hace. Ari Aster ha vuelto a hacerlo, demostrar que es posible enfrentar con originalidad los lugares comunes. Ha vuelto a filmar una cinta con mucho interés formal, llamada a ganarse un puesto destacado dentro del género en la actualidad y ha validarle como un autor al que hay que seguir la pista. Ni más. Pero tampoco menos.

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 19 de julio de 2019 *

BOSQUE MALDITO (The Hole in the Ground, Lee Cronin, 2019)

Irlanda. Duración: 90 min. Guion: Lee Cronin, Stephen Shields Música: Stephen McKeon Fotografía: Tom Comerford Productora: SP Films / Bankside Films / Head Gear Films / Metrol Technology / Wrong Men North. Distribuida por:  A24 Género: Fantático/Terror

Reparto: Seána Kerslake, James Cosmo, Kati Outinen, Simone Kirby, Steve Wall, James Quinn Markey., Eoin Macken, Sarah Hanly, Bennett Andrew, David Crowley,John Quinn

Sinopsis: Sarah (Seána Kerslake), está convencida de que algo siniestro surgido de las profundidades de un misterioso agujero ha transformado a su hijo. Se exploran así los límites entre lo racional y lo inexplicable. ¿Es posible que tan solo esté sufriendo el síndrome de Capgras, un trastorno que provoca que una persona crea que uno de sus familiares cercanos ha sido sustituido por un doble, un impostor? ¿O puede que la vieja leyenda irlandesa de los niños cambiados sea cierta?

Francamente, mal vamos si en la promoción de Bosque maldito se anuncia esta cinta como la Hereditary de este año. Y vamos mal porque los que tienen idealizada aquella pueden sentirse defraudados (o no), pero también porque compararla es restarle méritos a esta correctísima propuesta,  que posee su propia personalidad y que podría enmarcarse, quizás, en la ciencia-ficción. Pero eso ya tendrán que juzgarlo ustedes.

Muy bien interpretada por actores naturales, creíbles, como Seána Kerslake. Bosque maldito está  magníficamente ambientada, con una casa, situada en la campiña irlandesa, desolada y atmosférica, que también forma parte del reparto. Tanto como la atmósfera, el viento y el cielo, siempre gris. Allí viven una joven madre y su hijo, rodeados de amplias extensiones naturales y frondosos bosques de coníferas que esconden en su interior un atávico secreto: una sima, un cráter que traga todo lo que hay a su alrededor. Pero el director nos ofrece muchas más piezas con las que despertar la intriga: una extraña anciana y espejos, muchos espejos que devuelven las imágenes distorsionadas. Diferentes. Cambiadas. Todo conjugado para contagiar la inquietud de la noche sin luna, del miedo a lo desconocido, de lo extraño, en este viaje a la locura que permite al espectador ser partícipe de su trama, en la que el miedo de la mujer a que el hijo cambie tanto como, al parecer ha cambiado su compañero, también se deja entrever. O no. Todo depende del cristal conque se mire. O el espejo en el que se refleje.

 

GÉNESIS (Genèse, Philippe Lesage, 2018)

Canadá. Duración: 129 min. Guion: Philippe Lesage Fotografía: Nicolas Canniccioni Productora: Productions l’Unite Centrale Género: Drama
Reparto: Théodore Pellerin, Noée Abita, Brett Dier, Mylène MacKay, Marc Beaupré,Pier-Luc Funk, Édouard Tremblay-Grenier, Paul Ahmarani, Rose-Marie Perreault,Emilie Bierre, Vassili Schneider, Tomas Ross, Jules Roy Sicotte, Jean-Simon Leduc
Sinopsis: Guillaume, su hermanastra Charlotte y Félix experimentan las turbulencias del primer amor… Tras “Los demonios” (The Demons, 2015), Philippe Lesage regresa con una nueva película autobiográfica.
Premios
2018: Festival de Locarno: Sección oficial largometrajes a concurso
2018: Festival de Valladolid – Seminci: Espiga de oro (mejor película), director y actor

Philippe Lesage debutaba en el cine de ficción en 2015 con Los demonios, todo un proceso de disección de la infancia que muestra (y demuestra) como esa etapa está lejos de ser idílica en un retrato certero de los miedos que asolan a los niños. En Génesis avanza hasta la adolescencia, esa edad en la que se da el nacimiento de la sexualidad, con todas las preguntas, angustias, miedos, deseos y pasiones que esta puede despertar. En su nueva obra, Lesage, plantea en tono autobiográfico el primer amor de tres adolescentes y su empeño en afirmar su derecho a amar y ser libres. Guillaume, un estudiante de 16 años, enamorado de su mejor amigo Nicolassu; su hermanastra Charlotte, desengañada de su relación con Maxime (un chico de su edad), conoce a Theo, un hombre cercano a los 30 años; y Félix, el protagonista de Los demonios unos años después, que ve correspondidos sus sentimientos hacia Beatrice, su compañera en un campamento de verano.

El canadiense vuelve a rompernos los esquemas respecto a la construcción de un relato, puesto que la historia de Félix nos es contada a modo de epílogo de las otras dos (que se nos han ido narrando en paralelo), casi como un postizo inconexo con el resto, pero no es así, en verdad, el título ya nos da la pista: vamos a remontarnos hasta el origen, hasta el inicio de la primera vibración amorosa con lo que esta tiene de ansiedad y de éxtasis, en un viaje (si se quiere) inverso que nos vuelve a conectar con nuestras primeras vivencias sentimentales. Esa coda es el símbolo de lo que ya hemos perdido, de lo que ya han perdido incluso Guillaume y Charlotte pese a ser tan jóvenes, de nuestro Rosebud emocional al que siempre intentaremos regresar, siempre de forma infructuosa. Es la Arcadia de la que la complejidad del amor y la sexualidad nos alejan, pero que siempre nos guiará en nuestro recuerdo.

Génesis es cine de personajes, unos personajes que nos llevan a explorar nuestras propias experiencias, y en la composición de estos se luce el trabajo actoral de Theodore Pellerin y Noée Abita, una interpretación que rebasó las propias expectativas del director quien se deshace en elogios hacia su joven elenco. Con estos protagonistas, Lesage investiga los roles sexuales más desprotegidos, la homosexualidad, la sexualidad femenina, muy especialmente esta última, además. El director adelgaza los personajes masculinos tradicionales en pos de denunciar los abusos que estos cometen, así los hombres de la vida de Charlotte han buscado aplastarla, dejarla sin espacio, y ella se tendrá que afirmar sobre toda esa base de decepción (casi humillación). Con estos mimbres el canadiense quiere dar voz a todas esas mujeres que son agredidas, víctimas de abusos que a veces son casi imperceptibles, pero que no por ello son menos denunciables. En palabras de Lesage: “Nos guste o no estas cosas se repiten y la mayor parte permanecen silenciadas, es la espantosa banalidad del mal”.

 

Génesis, igual que Los demonios (con la que forma díptico y que tendrá continuación en la indagación de la vida adulta en su próximo filme), es una película difícil, por su estructura y sus decisiones formales, que nos gana enteros cuando volvemos sobre ella, cuando la repensamos. Esto es lo que supieron apreciarle en la Semana de Cine de Valladolid, donde se hizo con tres galardones: la Espiga de Oro, el premio al Mejor Director y el de Mejor Actor para su protagonista, Théodore Pellerin. Deseamos que el público sepa apreciarla y mimarla como merece.

 

 

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Vierns 12 de julio de 2019 *

AN ACCIDENTAL STUDIO (Bill Leggatt y Ben Timlett, 2019)

UK. Duración: 130 min. Música: John Greswell, Andy Mellon Fotografía: Brendan McGinty Productora: Bill and Ben Productions / George Made Films / Propellor Género: Documental

Reparto: Helen Mirren, Michael Caine, Richard E. Grant, Terry Gilliam,John Cleese, Joanna Lumley, Billy Connolly, Bob Hoskins, Michael Palin,A Martinez, Eric Idle, Brenda Vaccaro, Neil Jordan, Terry Jones, Ralph Brown,George Harrison, Jonathan Lynn, Bruce Robinson, Cathy Tyson, Richard Loncraine,Mike Edmonds, Dick Clement, John Mackenzie, Stephen Woolley, David Leland,Ian La Frenais, Julian Doyle, Ray Cooper, Jonathan Wacks, Barrie Keefe,Ernie Vincze

Sinopsis: Repasa los primeros años de HandMade Films, a través de los ojos de cineastas, empleados importantes y del hombre que lo empezó todo: el ex-Beatle George Harrison.

En 1982 tan solo  había dos productoras cinematográficas en Inglaterra, Rank y EMI y aunque la subsidiaria del antiguo sello discográfico de The Beatles se había animado a sacar adelante el nuevo proyecto de Monty Python, al final se echaron atrás aterrados ante las previsibles acusaciones de blasfemia que, La vida de Brian pudiera ocasionar. Pero muchos, entre ellos George Harrison, gran admirador de los Python, quería ver esa película que hasta entonces tan solo tenía forma de guión, así que hipotecó su casa y su oficina y montó su propia productora para hacerla, Accidental Studio. Y ese fue el comienzo de una compañía cinematográfica que quiso ser libre y trabajar al margen, produciendo sueños que otros no querían materializar y que en diez años consiguió hacer realidad perlas como, además de La vida de Brian (Life of Brian, 1979), Los héroes del tiempo (Time Bandits, 1981) de Terry Gilliam, Withnail y yo (Withnail and I, 1987) de Bruce Robinson, Mona Lisa (1986) de Neil Jordan o  El largo Viernes Santo (The Long Good Friday, 1980) de John Mackenzie. En total, 23 películas en 10 años.

Dirigida por Kim LeggattBill Jones y Ben Timlett, Accidental Studio reconstruye de manera divertida y amena la década prodigiosa del cine de los 80, donde la productora de cine HandMade Films contribuyó decisivamente a resurgir la moribunda industria británica. Para ello, la película cuenta con las intervenciones de figuras míticas del cine británico como Terry GilliamJohn CleeseHelen MirrenMichael CaineRichard E. GrantJoanna LumleyBilly Connolly o Michael Palin, entre muchos otros.

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 5 de julio de 2019 *

SPIDER-MAN: LEJOS DE CASA (Spider-Man: Far From Home, Jon Watts, 2019)

USA. Duración: 129 min. Guion: Chris McKenna, Erik Sommers (Personajes: Steve Ditko, Stan Lee) Música: Michael Giacchino Fotografía: Matthew J. Lloyd Productora: Marvel Studios / Sony Pictures Entertainment (SPE) / Marvel Entertainment / Walt Disney Pictures / Columbia Pictures Género: Fantástico

Reparto: Tom Holland, Zendaya, Jacob Batalon, Jake Gyllenhaal, Marisa Tomei,Michael Keaton, J.B. Smoove, Jon Favreau, Samuel L. Jackson, Cobie Smulders,Angourie Rice, Davina Sitaram, Martin Starr, Remy Hii, Tony Revolori, Numan Acar,Samantha Mishinski, Hemky Madera, Eric Patrick Cameron, Ruth Horrocks,Joseph Long, Jeroen van Koningsbrugge, Sonia Goswami, Peter Bankole, Emily Ng,Giada Benedetti, Hiten Patel, Bruno Bilotta, Michael de Roos

Sinopsis: Peter Parker decide irse junto a MJ, Ned y el resto de sus amigos a pasar unas vacaciones a Europa. Sin embargo, el plan de Parker por dejar de lado sus superpoderes durante unas semanas se ven truncados cuando Nick Fury contacta con él para solicitarle ayuda para frenar el ataque de unas criaturas elementales que están causando el caos en el continente. En ese momento, Parker vuelve a ponerse el traje de Spider-Man para cumplir con su labor.

Posiblemente nos encontramos ante la mejor encarnación del Spiderman original de Steve Ditko y Stan Lee (y les ruego me permitan la pequeña libertad de escribir su nombre junto y sin guión, como lo he conocido desde siempre), de aquel adolescente -y estos actores lo son realmente- inseguro, que iniciaba una carrera como superhéroe en la que los acontecimientos y la maldad de los villanos le superaba. Quizás no estén de acuerdo conmigo, pero les aseguro que hablo con cierto conocimiento de causa al haber leído absolutamente todas las historietas de Spiderman desde su creación hasta el pasado año. Por eso mismo también soy consciente de que el personaje, que ya va por su tercera encarnación cinematográfica (sí, dejamos aparte aquella cosa de los años setenta), ha atravesado por un proceso de cambios profundos, y en cierto modo radicales, que lo han alejado de aquellos viejos personajes de cómic. Pero hay que adaptarse a los nuevos espectadores y no intentar satisfacer a los lectores originales -ya talluditos o muy talluditos- que, por otro lado, nunca estarán satisfechos con nada de lo que se haga con sus personajes.

Dicho esto, la película es refrescante y simpática. Prosigue los acontecimientos que vimos en Vengadores: Endgame cambiando, eso sí, el tono dramático de aquella y realizando una entrega desenfadada  y apta para todos los públicos, en especial niños y jóvenes. Lo cual no significa que no sea disfrutable para todos. Créanme si les digo que contiene una secuencia que podrá inscribirse entre las mejores que nos ha dejado esta fiebre superheroica, una irrupción en el centro de lo ilusorio que vuelve a ponernos ante el espíritu de la maravilla como el cine de aventuras más clásico (la banda sonora de Giacchino colabora especialmente en ello). Podrán gozarla incluso (quizás sobre todo) los lectores de cómics de Spiderman. Viviremos una aventura protagonizada por Peter y sus amigos, que marcharán de viaje cultural a lo que los norteamericanos entienden por Europa: un lugar con ‘los’ monumentos básicos, en el que los habitantes van siempre en traje regional -especialmente tirolés- y están siempre celebrando pintorescas fiestas. Pero claro, será un viaje accidentado durante el cual los villanos destrozarán los lugares más emblemáticos de Londres, Venecia y Praga. Por medio estará Nick Furia, Misterio, el maestro de las ilusiones, un personaje, por cierto, 100% Ditko, y otros personajes del mundo del Spidey original como Flash Thompson, Betty, Ned Leds, May y una Mary Jane que ha perdido su cabellera pelirroja pero cuyo cambio con respecto al cómic no es el más sorprendente de los sufridos por los personajes secundarios del lanzaredes. Mandan los tiempos. Y por cierto, quédense a ver las DOS escenas de créditos. Por fin aparece cierto personaje que ya estábamos echando de menos los spidermaníacos.

 

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 21 de junio de 2019 *

EL SECERTO DE LAS ABEJAS (Tell it to the Bees, Anabel Jankel, 2018

UK. Duración: 105 min. Guion: Henrietta Ashworth, Jessica Ashworth (Novela: Fiona Shaw) Música: Claire M. Singer Fotografía: Bartosz Nalazek Productora: Reliance Entertainment Productions 8 / Archface Films / Cayenne Film Company / Motion Picture Capital / BFI Film Fund / Riverstone Pictures. Distribuida por: Good Deed Entertainment Género: Drama

Reparto: Anna Paquin, Holliday Grainger, Kate Dickie, Emun Elliott, Lauren Lyle,Rebecca Hanssen, Gregor Selkirk, Zara Howell, Steven Robertson, Alexa Snell

Sinopsis: La Dra. Jean Markham (Anna Paquin) regresa a la ciudad que abandonó cuando era adolescente para hacerse cargo de la consulta médica de su difunto padre. Cuando el pequeño Charlie (Gregor Selkirk) tiene una pelea en el patio del colegio y va a su consulta, ella le invita a visitar las colmenas de su jardín y le anima a contarle sus secretos a las abejas, como hacía ella de niña. La nueva amistad entre el niño y la doctora lleva a su madre Lydia (Holliday Grainger) al mundo de Jean. Inesperadamente las dos mujeres se sienten atraídas de una manera que nunca hubieran imaginado. Confundido al principio, Charlie comienza a ver la felicidad que le aporta a su madre la relación con Jean, pero, en una pequeña ciudad británica en los años 50, su nuevo secreto no puede permanecer oculto para siempre.

El secreto de las abejas aborda con inusitada delicadeza una historia de amor entre dos mujeres que se desarrolla en una pequeña ciudad escocesa a inicios de los cincuenta. Jankel retrata el asfixiante ambiente industrial, con su gris arquitectura, así como la sensación de culpabilidad que sufren ambas mujeres, que contrasta con la hipocresía imperante entre los habitantes de esa pequeña población, que con sus habladurías y rumores acusan a las mujeres de estar haciendo algo ‘antinatural’. Tan bien rodada como predecible, la película se beneficia de la participación de sus dos magníficas protagonistas, Anna Paquin y Hollyday Grainger.

El secreto de las abejas recibió el premio a la Mejor Banda Sonora (Claire Singer) en la pasada edición de BCN Film Fest. También inauguró recientemente la Muestra de Cine Lésbico de Madrid. Internacionalmente participó en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y también en Zurich Film Festival y Glasgow Film Festival.

MUÑECO DIABÓLICO (Child’s Play, Lars Kleverg, 2019)

USA Duración: 90 min. Guion: Tyler Burton Smith (Personajes: Don Mancini) Música: Bear McCreary Fotografía: Brendan Uegama Productora: KatzSmith Productions / Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) / Oddfellows Entertainment / Orion Pictures. Distribuida por: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) Género:  Terror

Reparto: Aubrey Plaza, Brian Tyree Henry, Tim Matheson, Gabriel Bateman, David Lewis, Ty Consiglio, Amber Taylor, Beatrice Kitsos, Carlease Burke, Hannah Drew, Kristin York, Nicole Anthony, Veenu Sandhu, Ben Andrusco-Daon, Johnson Phan, Zahra Anderson, Anantjot S Aneja, Marlon Kazadi, Trent Redekop, Eddie Flake, Michael Bardach, Kenneth Tynan, Ariana Nica, Amro Majzoub, Nicholas Dohy

Sinopsis: Una madre le regala a su hijo un muñeco por su cumpleaños, sin ser consciente de la naturaleza maligna que esconde en su interior.

Viejos terrores para nuevos espectadores. Al igual que otras historias remozadas y servidas para el consumo Millennial (Cementerio de Animales, It…), ahora le ha llegado el turno a Chucky y, realmente, el lavado de cara le ha sentado muy bien. Desde aquí parece que escuchamos los lamentos de la vieja guardia conformada por todos aquellos nostálgicos de, los hayan vivido o no,  los horribles años ochenta. Lamentos y sonoras acusación de blasfemia y sacrilegio pero, es que el punto de partida, el origen del mal que convierte a un inofensivo muñeco en todo un motherfucker es mucho más creíble e ingenioso en esta nueva versión. Aquí no hay vudú ni espíritus de asesinos que poseen un muñeco, no, aquí el origen está más cerca. Tanto como todos esos ingenios que nos encienden la luz, nos ponen música o se comunican con nosotros mediante voz, si es preciso. Ingenios creados, distribuidos y vendidos por una misma tienda universal. ¿Les cuadra?

El noruego Lars Kleverg, director en alza con dos magníficos cortometrajes en su haber, uno de los cuales y ya para el mercado norteamericano -o sea, el nuestro- se ha estirado hasta el largo, Polaroid (2019), ha entendido lo que supo ver Ronny Yu al retomar el personaje y dirigir La novia de Chucky (1998): que es más digerible si se le añaden buenas dosis de humor. Y eso ha hecho Kleverg, aunque sin llegar al desmadre de las últimas secuelas. Su Muñeco diabólico es una película de terror, protagonizada por unos personajes que son pura basura blanca y que habla mucho sobre la soledad y como la combatimos mediante ingenios electrónicos. Contiene sus buenas dosis de hemoglobina, malrollismo y humor negro, pero además respeta al personaje, un Buddy/Chucky que aprende el mecanismo de matar viendo una película y de la mano del mejor. Pero eso deberán averiguarlo viendo esta  entretenida y divertida cinta.

Buddy: pon ‘Mi gran noche’


								
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