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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 26 de mayo de 2017 *

WILSON (Craig Johnson, 2017)

USA. Duración: 94 min. Guión: Daniel Clowes (Novela gráfica: Daniel Clowes) Música: Jon Brion Fotografía: Frederick Elmes Productora: Ad Hominem Enterprises Género: Comedia

Reparto: Woody Harrelson, Laura Dern, Isabelle Amara, Judy Greer, Cheryl Hines,James Saito, Chris Carlson, Chelsea Anne Lawrence, Bruce Bohne,Bobby E. Erickson, Andrew Hawtrey

Sinopsis: Harrelson interpreta a Wilson, un solitario, neurótico, divertido y honesto misántropo de mediana edad que se reconcilia con su mujer (Laura Dern), de la que se separó, y que recibe una nueva oportunidad para ser feliz cuando descubre que tiene una hija adolescente (Isabella Amara), a la que no conocía.  De una manera bastante extravagante y retorcida, se propone conectar con ella.

Wilson nació de una experiencia del propio Clowes compartida con su personaje. “Mi padre estaba hospitalizado, víctima de un cáncer terminal, como le sucede a Wilson al principio de la película”, explica. “Yo estaba sentado junto a su cama con la mirada puesta en el infinito, y sólo quería estar en esa habitación con él. Me traje mi pequeño bloc de dibujo y comencé a garabatear una breves tiras cómicas, ligeras y divertidas, para evitar sentirme abrumado”. Al fin, un personaje comenzó a emerger; al principio, no era más que un muñeco hecho de palillos pero con la descomunal personalidad de un hombre que dice toda la verdad sin ambages, independientemente de que alguien quiera oírla o no. “Yo estaba tronchándome de la risa”, reconoce Clowes. “Wilson tiene algo de memo, pero también es un tipo solitario que intenta trazar su curso por la vida”.

Pero si la adaptación de Ghost World, que en 2001 dirigió Terry Zwigoff protagonizada por las dos entonces mocosas, Thora Birch Scarlett Johansson, resultó ser un valor añadido a la novela gráfica de Clowes, no sucede lo mismo con este Wilson, que ofrece un resultado un tanto deslavazado que no parece aprovechar suficientemente la carga de cinismo que tiene el personaje, ese plasta amargado que no termina de resultar gracioso (ni simpático) en su esfuerzo por trascender, pese a que las situaciones lo permitirían. De modo que el arco de transformación del personaje, interpretado por un Woody Harrelson en su salsa, no queda suficientemente matizado.

Su narración, adaptada por el propio autor de la novela gráfica, parece desarrollarse a trompicones, como en tiras, por no abandonar el lenguaje secuencial, no del todo bien hilvanadas entre sí. Y no en vano, tal y como explica el propio Daniel Clowes, algo de eso hay: “Yo tenía millones de tiras cómicas que eran pequeños fragmentos de la vida y, finalmente, encontré un relato en medio de todo ello. Al llegar al proceso de creación del guión, tenía la sensación de que ya disponía de un gran boceto para la película”. Pero lo que funciona en su novela gráfica, no ofrece el mismo resultado en la pantalla. A pesar de todo ello, Wilson no resulta tediosa (sus 94 minutos ayudan a ello) y contiene algunos buenos momentos que nos retrotraen a lo mejor de Daniel Clowes, con algún personaje que parece salido casi directamente de sus viñetas.

 

PIRATAS DEL CARIBE: LA VENGANZA DE SALAZAR (Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales, Joachim Rooning y Espen Sandberg, 2017)

USA. Duración: 129 min. Guion: Jeff Nathanson (Personajes: Ted Elliott, Terry Rossio Stuart Beattie, Jay Wolpert) Música: Geoff Zanelli Fotografía: Paul Cameron Productora: Walt Disney Pictures / Jerry Bruckheimer Films / Infinitum Nihil Género: Fantástico.

Reparto: Johnny Depp, Javier Bardem, Orlando Bloom, Geoffrey Rush, Brenton Thwaites,Kaya Scodelario, Keira Knightley, Kevin McNally, David Wenham,Stephen Graham, Adam Brown, Golshifteh Farahani, Martin Klebba,Goran D. Kleut, Jessica Green, Paul McCartney

Sinopsis: El capitán Jack Sparrow (Johnny Depp) se enfrentará a un grupo de piratas-fantasma comandados por una de sus viejas némesis, el terrorífico capitán Salazar (Javier Bardem), recién escapado del Triángulo de las Bermudas. La única posibilidad de Sparrow para salir con vida es encontrar el legendario Tridente de Poseidón, un poderoso artefacto que le da a su poseedor el control de los mares.

Se dice equivocadamente que la saga Piratas del Caribe representa el retorno del cine clásico de piratas. Nada tan falso: Ni El hidalgo de los mares (Captain Horatio Hornblower, R.N, 1951, Raoul Walsh), ni El temible burlón (The Crimson Pirate, Robert Siodmak, 1952), ni El cisne negro (The Black Swan, Henry King, 1952) por poner algunos ejemplos destacados, tienen nada en común con estos piratas más allá de que salen barcos y personajes disfrazados de pirata. Lo que ofrece la saga Piratas del Caribe es puro cine fantástico, bastante inofensivo, y de acción, basado, en su mayor parte, en dar cuerda a sus personajes para que permanezcan en movimiento perpetuo. Todo el mundo corre, dando incluso la sensación de que están pasando muchas cosas, pero realmente suceden muy pocas. Y tiempo hay, pues el director ha contado con dos horas para ello.

Pero con todo esto no queremos decir que Piratas del Caribe: La venganza de Salazar sea una mala propuesta, ni mucho menos. Es una cinta pensada para el público actual, de todas las edades (damos fe de que ha agradado a parte de la crítica más adulta -por edad- de Barcelona), como también agradará al espectador no demasiado exigente o que busque, sencillamente, una pantalla que le ofrezca buques fantasmales, aventuras, toques de comedia, zombis (qué sería de una pelicula 2.0 sin muertos andantes) y en general héroes y villanos, romance y una escena postcréditos con promesas de continuidad, y todo ello permitiéndole disponer de tiempo, entre escena y escena, para echar un vistazo a su móvil. Nunca parece haber la suficiente acción como para captar la atención durante dos horas de ciertos espectadores, pero no podemos decir que en este caso no lo hayan intentado con todas sus armas.

Y es que ahora todas las películas de acción parecen de superhéroes.  Y estos Piratas del Caribe no dejan de ser y protagonizar también unas historias íntimamente unidas a las de los héroes Marvel/DC. Lo que no quita que, por ejemplo Carlos Bardem esté muy siniestro ¿Les hemos dicho que será la criatura del Dr. Frankenstein en la nueva vuelta de tuerca a los personajes que Universal planea? Sí,  Universal va a remozar sus monstruos clásicos de siempre mediante películas de aventuras interconectadas entre sí abandonando, al parecer, la vertiente gótica del asunto y el terror, con grandes estrellas de por medio y acción. ¿Será cine de terror? Mucho nos sorprendería que así fuera ¿Esta es una película de piratas? ¡Pues claro que no, guapi!

 

 

 

 

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 19 de mayo de 2017 *

NO SÉ DECIR ADIÓS (Lino Escalera, 2017)

España. Duración: 96 min. Guion: Lino Escalera, Pablo Remón Fotografía: Santiago Racaj Productora: Lolita Films / White Leaf Producciones Género: Drama
Reparto: Nathalie Poza, Juan Diego, Lola Dueñas, Pau Durà, Miki Esparbé, César Bandera,Noa Fontanals, Marc Martínez, Emilio Palacios, Oriol Pla, Greta Fernández,Pere Brasó, Miguel Guardiola, Bruno Sevilla, Darien Asian, Xavi Sáez
Sinopsis: Carla (Nathalie Poza) recibe una llamada de su hermana: su padre (Juan Diego), con el que hace tiempo que no se habla, está enfermo. Ese mismo día, Carla coge un vuelo a Almería, a la casa de su infancia. Allí, los médicos le dan a su padre pocos meses de vida. Ella se niega a aceptarlo y contra la opinión de todos, decide llevárselo a Barcelona para tratarle.

De las películas que hemos tenido ocasión de ver provenientes del Festival de Málaga,  sin lugar a dudas No sé decir adiós ha resultado, hasta ahora, la mejor. Principalmente porque tiene la deferencia de no tratar al espectador como si fuera corto de mente. Lino Escalera, que debuta en la dirección de largometrajes con esta cinta, trata a sus personajes con dureza, pero ni los juzga ni los redime: los muestra. Y lo que nos cuenta lo hace de la forma más efectiva y eficaz. Con economía de movimientos de cámara y un apoyo importante, fundamental, en los diálogos de sus personajes, encarnados por tres actores que realizan una labor encomiable, algo declamatoria, teatral, sí, pero de lujo. Juan Diego hace ese papel que tan bien realiza. Fallecido Pepe Sancho, Juan Diego es el actor que mejor dice tacos.  Nathalie Poza (¿Donde ha estado hasta ahora Nathalie Poza?) realiza una magnífica creación con Carla. Creíble, patética, triste, inmadura. Una mujer que ha luchado, que ha pasado por experiencias que no se cuentan, ni falta que hace, vivencias que la han vaciado de sentimientos y le han despojado de la confianza en los demás. Escarmentada de la vida, se negará a aceptar lo inevitable, lo inminente y mientras, maquillará sus días con cocaína y Gintónics. Blanca, la otra hermana (interpretada por la magnífica Lola Dueñas) se ha quedado en el pueblo, ha heredado la auto-escuela del padre, vive con un tipo que no la llena y su hija y siente que ha perdido algo por el camino. También está vacía. Como su hermana, que fue a Barcelona a buscarse y todavía no se ha encontrado. Todos están heridos, en el cuerpo y en el alma, y la cinta de Lino Escalera es una reflexión sobre las oportunidades perdidas, sobre el fin de la vida, que puede terminar incluso antes del fallecimiento físico, cuando se dejan de lado los sueños y las aspiraciones y se toma la vida como una obligación, dejando morir el alma día tras día. Es también una historia de seres normales, derrotados, sin redención, sin héroes ni villanos. Ni más ni menos que vidas. Y muertes.

Festival de Málaga 2017: Cuatro Biznagas de Plata en el Festival de Málaga (Premio Especial del Jurado, Premio al Mejor Guion, Premio a la Mejor Actriz- Nathalie Poza- y el  Premio al Mejor Actor de Reparto -Juan Diego) y la Mención Especial del Jurado de la Crítica al trabajo actoral

GOODBYE BERLÍN (Tschick, Fatih Akin, 2016)

Alemania. Duración: 93 min. Guion: Hark Bohm, Lars Hubrich (Novela: Wolfgang Herrndorf) Música: Vince Pope Fotografía: Rainer Klausmann Productora: Lago Film Género: Comedia dramática.

Reparto: Tristan Göbel, Aniya Wendel, Justina Humpf, Paul Busche, Jerome Hirthammer,Max Kluge, Udo Samel, Anja Schneider, Nadine Dubois, Henning Peker,Uwe Bohm, Anand Batbileg, Katerina Poladjan, Sammy Scheuritzel

Sinopsis: Maik (Tristan Göbel), un muchacho de 14 años marginado por su clase, crece en el seno de una familia rica y disfuncional en Berlín. Durante las vacaciones veraniegas, su alcohólica madre ingresa de nuevo en rehabilitación mientras su padre se ausenta con su joven ayudante por un presunto viaje de negocios. Maik está solo en casa, en su piscina, hasta que un nuevo compañero de clase llamado Tschick, joven inmigrante ruso, aparece con un coche robado. Juntos se lanzan a la carretera sin plan aparente.

Una nueva aproximación a un periodo tan complicado como es la adolescencia, aunque en este caso está protagonizado por adolescentes auténticos (quizás debería decir reales) y realizado de manera muy inteligente y amena. Goodbye Berlín narra el relato iniciático de Maik (Tristan Göbel), un muchacho para el que un verano resultará ser el punto de inflexión que cambiará su modo de ver la vida. En el que una pequeña escapada a ninguna parte terminará siendo toda una lección de vida que irá mucho más allá de la gamberrada. Variará su escala de valores, conocerá la auténtica amistad y dejará atrás al niño. Y todo ello muy bien llevado por su director, que logrará un magnífico equilibrio en la narración, ofreciendo humor y demostrando cariño hacia sus personajes: “Leí la novela y me quedé enganchado” explica Akin (director de Contra la Pared, Al Otro Lado y Soul Kitchen entre otras) quien persiguió los derechos de la adaptación nada más leer la novela, cinco años antes de iniciar el rodaje.

De nuevo se tratará de un relato que, como el anterior que hemos comentado, respetará al público ofreciéndole una buena historia, con sus pequeñas tragedias y grandes descubrimientos. Tras ese viaje, ese verano, Maik dejará de pensar que es “un aburrido y un puto feo“, invisible para su soñada (y tan guapa como superficial) compañera de clase Tatiana (Aniya Wendel), que sin nunca saberlo habrá sido el detonante responsable de toda la huida, pues tanto Maik como Tschick (el raro de la clase, con una tragedia detrás que afortunadamente se nos evita) no son invitados a acudir a la fiesta de cumpleaños que la muchacha ofrece a (casi) todos sus compañeros. Y es que ellos no parecen importar a nadie (ni a sus padres ni a sus compañeros de clase), y ese verano tan solo se tienen el uno al otro y un coche (sinónimo de libertad) con el que saltarán a plantar cara a la vida.

 

Categorías:VAMOS DE ESTRENO

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 12 de mayo de 2017 *

ALIEN COVENANT (Ridley Scott, 2017)

USA/Australia/Nueva Zelanda/UK. Duración: 123 min. Guion: Michael Green Música: Jed Kurzel Fotografía: Dariusz Wolski Productora: Twentieth Century Fox Film Corporation / Scott Free Productions / Brandywine Productions Género: Ciencia ficción

Reparto: Katherine Waterston, Michael Fassbender, Demián Bichir, Danny McBride,Noomi Rapace, Billy Crudup, Carmen Ejogo, Jussie Smollett, Amy Seimetz,Callie Hernandez, Benjamin Rigby, Alexander England, James Franco

Sinopsis: Rumbo a un remoto planeta al otro lado de la galaxia, la tripulación de la nave colonial Covenant descubre lo que creen que es un paraíso inexplorado, pero resulta que se trata de un mundo oscuro y hostil cuyo único habitante es un “sintético” llamado David (Michael Fassbender), superviviente de la malograda expedición de Prometheus…

Una nueva epopeya conectada con el universo Alien y de nuevo con mucho en común con sus predecesoras: protagonismo del personaje femenino (aunque con los pies más en tierra, se permite el lujo de pasar miedo y reflejarlo con sus lágrimas); acción, intriga y por supuesto terror, ya que no faltan los diversos xenomorfos en sus diferentes fases (huevo, abrazacaras, revientapechos…) y en alguna variedad nueva como lo es aquella (de textura muy similar a las de Del Toro) tras la que adivinamos a nuestro Javier Botet.

Ridley Scott ha realizado un espectáculo in crescendo que añade nuevas pistas sobre el origen de esas terribles criaturas las cuales, al igual que sucedía en Prometheus (2012), no son las protagonistas de la función, pues ese papel está reservado para la inteligencia artificial y su conexión filosófica con su creador. Algo que enlaza la cinta directamente a Blade Runner (1982) del mismo Scott, -pues idénticas preguntas son las que se hacen los sintéticos- y, por descontado, con la simpática creación de la Señorita Shelley.

Si bien uno se alegra de que por una vez los héroes supervivientes de la función no sean unos bellos ejemplares hipermusculados, lo cierto es que Katherine Waterston no posee el suficiente carisma, en este caso, como para que su personaje y sus avatares nos hayan interesado en demasía. Aún así, se agradece la humanización de la heroína, que lejos de ser vocacional, le mueve el terror y el instinto de supervivencia, a pesar de que la tragedia ha truncado su futuro proyecto de vida.

Otro eslabón más en la saga Alien, quizás no uno de los más brillantes, pero lo suficientemente digno y que añade más información con la que llegar a esa tercera y última entrega de esta precuela. Qué raro suena todo esto ¡Qué tiempos nos han tocado vivir!

 

BAJO EL SOL (Zvizdan, Dalibor Matanic, 2015)

Croacia/Serbia/Eslovenia  Duración: 123 min. Guion: Dalibor Matanic Música: Alen Sinkauz, Nenad Sinkauz Fotografía: Marko Brdar Productora: Kinorama / Gustav Film / See Film Pro Género: Drama

Reparto: Tihana Lazovic, Goran Markovic, Nives Ivankovic, Mira Banjac, Slavko Sobin, Dado Cosic, Trpimir Jurkic, Lukrecija Tudor, Stipe Radoja
Sinopsis: Tres décadas. Dos naciones. Tres historias de amor consecutivas entre una mujer serbia y un hombre croata dentro del corazón envenenado de los Balcanes.
1991. Jelena (Tihana Lazovic) e Ivan (Goran Markovic) están a punto de abandonar su pueblo natal para ir a Zagreb juntos. Ella es serbia y él croata y las primeras explosiones de odio étnico amenazan con dar al traste con su escapada.
2001. Tras la guerra, La joven serbia Natasa (Tihana Lazovic) vuelve con su madre a la casa en la que creció y en la que se abren las héridas profundas que ha sufrido. Ante (Goran Markovic), croata, se compromete a trabajar en el arreglo de la vieja casa. Ella no soporta su presencia.
2011. Luka (Goran Markovic), croata, vuelve a casa para una fiesta después de una larga ausencia. Visita a sus padres y lucha con la tentación de buscar a Marija (Tihana Lazovic), la joven serbia con la que tuvo algo más que una relación.
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Un canto a la vida que ha conmovido al jurado del Festival de Cannes. Bajo el sol nos cuenta tres historias diferentes, situadas en el mismo lugar, con diferentes personajes, los mismos actores y diez años de diferencia entre ellas. La primera se desarrollará en 1991, en ciernes del conflicto que romperá el país, familias y amistades. En un pequeño entorno en el que todos se conocen, comienzan a formarse los bandos. Ese es el campo de cultivo en el que se enamorarán la serbia Jelena y el croata Ivan.
La segunda historia se desarrolla diez años después, tras la guerra, y nos mostrará un paisaje desolado, repleto de cicatrices causadas por la cruenta contienda. Se intentará reconstruir, volver a empezar. Y siempre con el lago como nexo común en todas las historias, como remanso de paz, Natasa y Ante cargarán con las heridas en su alma. Se palpa el odio, también el deseo. Pero el perdón es imposible.
Finalmente, y ya en 2011, la vuelta al hogar y por fin la convivencia entre Serbia (Marija) y Croacia (Luka), imprescindible, pues hay un futuro en común representado por el hijo de ambos, al cual deben cuidar y sacar adelante.

Al igual que la reciente Hotel Europa, que  también tenía como fondo el (¿eterno?) conflicto de los Balcanes, Bajo el sol evita, en lo posible, mostrar escenas bélicas o de violencia, demostrando Matanic un gran talento y mucha sensibilidad, así como un gran cuidado en el detalle sutil. Un magnífica película con buenas interpretaciones. Y una lección de humanidad sin caer en buenismos vacuos.

2015: Festival de Cannes: Premio Especial del Jurado (“Un Certain Regard”)
2015: Satellite Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
2016: Premios del Cine Europeo: Nominada al Premio del Público

 

MARAVILLOSA FAMILIA EN TOKIO (Kazoku wa tsuraiyo, Yôji Yamada, 2016)

Japón Duración: 108 min. Guion: Yôji Yamada, Emiko Hiramatsu Música: Joe Hisaishi Fotografía: Shinji Chikamori Productora: Shochiku Company Género:Comedia

Reparto: Satoshi Tsumabuki, Yû Aoi, Yui Natsukawa, Kazuko Yoshiyuki,Masahiko Nishimura, Isao Hashizume, Tomoko Nakajima, Shozo Hayashiya

Sinopsis: El día de su cumpleaños, la mujer del pater familias de una tradicional familia de Tokio, le pide a su cascarrabias marido como regalo, el divorcio. Esta revelación no sólo chocará a su incrédulo marido, sino a toda la familia, quienes intentarán por todos los medios evitar la catástrofe familiar.


La nueva película de Yôji Yamada viene en forma de comedia familiar en la que el director vuelve a reunir a los 8 actores de Una familia de Tokio, ganadora de la Espiga de Oro en Valladolid en 2013, esta vez encarnando a la caótica familia Hirata, de la que algo más cabía esperar.

Esta película, su argumento, e incluso la interpretación del abuelo, su gran protagonista, nos retrotrae a los ejemplos más infames de las comedias protagonizadas por Paco Martínez Soria. Recuerda también a esa pretéritas cintas por el trato reservado hacia la mujer, bastante retrógrado fruto, posiblemente, del elemento cultural diferencial japonés, que también se acusa en un humor bastante primario,  de porrazo, caída y tentetieso que uno ya daba por superado.

Y eso a pesar de que el punto de partida de la cinta resulta más que prometedor, pero no así su convencional conclusión, que resulta casi dramática por el mensaje que trasmite al espectador. Aunque sigue bajo la sombra de Ozu, en un momento del filme sus protagonistas verán en televisión Cuentos de Tokio, en esta ocasión no ha estado tan acertado como en su cinta de 2013. Eso sí, un desacierto de Yamada sigue valiendo más que los aciertos de muchos otros.

 

LE LLAMABAN JEEG ROBOT (Lo chiamavano Jeeg Robot, Gabrielle Mainetti, 2015)

Italia. Duración: 112 min. Guion:Nicola Guaglianone, Menotti (Historia: Nicola Guaglianone) Música:Michele Braga, Gabriele Mainetti Fotografía: Michele D’Attanasio Productora: Goon Films / Rai Cinema / Ministero per i Beni e le Attività Culturali (MiBAC) Género: Drama fantástico
Reparto: Claudio Santamaria, Luca Marinelli, Stefano Ambrogi, Maurizio Tesei, Ilenia Pastorelli, Francesco Formichetti, Daniele Trombetti, Antonia Truppo, Salvatore Esposito, Gianluca Di Gennaro
Sinopsis: Enzo Ceccoti (Claudio Santamaria), un convicto, entra en contacto con una sustancia radioactiva. Tras el accidente descubre que tiene una fuerza sobrehumana, por lo que decide utilizar sus poderes para comenzar una carrera criminal. Todo cambia, no obstante, cuando conoce a Alessia (Ilenia Pastorelli, una chica que está convencida de que él es el héroe del manga Jeeg Steel.

Una muy atípica película de superhéroes. Violenta, con toques de humor y también drama, puede decirse que esta cinta, ópera prima de su director Gabrielle Mainetti, tiene de todo. Lo que comienza como una violenta historia con bandas de maleantes de segunda, comandados por Zíngaro (Luca Marinelli), un enloquecido capo que terminará enfrentándose directamente contra la mafia napolitana, se convertirá por azar, en una película con superhéroe y supervillano cuando Enzo (Claudio Santamaria), pura basura blanca, consumidor compulsivo de natillas y pornografía, tenga un accidente y su cuerpo sea impregnado por unos productos químicos que lo convertirán en un superhombre. Sórdida, violenta y no apta para menores, esta pesimista historia tendrá su parte lírica, y también tiernamente grotesca, en Alessia (Ilenia Pastorelli), una chica enloquecida que admirará a Enzo. Un alma cándida que entre tanta violencia servirá de contrapunto a todos estos matones.

Sin lugar a dudas una muy italiana y original forma de acercarse al superhéroe que ha sido muy bien recibida por la crítica, que la premió en su país con siete David di Donatello, entre ellos como mejor ópera prima, actor, actriz y secundarios. Y en el Festival de Sitges de 2016 como mejor película en la Sección Órbita.

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 5 de mayo de 2017 *

PASAJE AL AMANECER (Andreu Castro, 2016)

España. Duración: 100 min. Guion: Andreu Castro Música: Diego Navarro Fotografía: Jordi Luengo, Bernardo Rossetti Productora: Art Media Producciones / La Fabrica de la tele Género: Drama 

Reparto: Elvira Mínguez, Lola Herrera, Nicolás Coronado, Andrea Duro, Ruth Díaz, Carles Francino, Antonio Valero, Pol Monen, Iria Calero, Anett Duran,Sergi Méndez

Sinopsis: Noviembre de 2004. El joven foto periodista Javier (Nicolás Coronado) recibe una sugerente propuesta de la agencia de prensa en la que trabaja: viajar al cubrir la guerra de Irak a Faluya, donde se está librando la más sangrienta de las batallas del conflicto. Javier acepta, y debe emprender viaje en pocos días, el 30 de diciembre. Antes de partir, decide comunicar su decisión a su familia y su novia (Andrea Duro) en Nochebuena. La noticia consigue resquebrajar los cimientos familiares. La vida y las relaciones de todos sus miembros, que viajarán a sus propios infiernos personales, se verán modificadas para siempre.

El actor y director Andreu Castro debuta en el largometraje con este drama familiar rodado de manera muy clásica e intimista, que se echa a perder por una saturación de situaciones dramáticas que difuminan lo que en principio es el centro de la historia: el drama de los periodistas asesinados en conflictos bélicos. El guión, también de Castro, se lía de tal forma que termina siendo poco creíble y, lo que es peor, aburrido. Eterno. Colmado de unos diálogos grandilocuentes y forzados hasta el ridículo. Con interpretaciones hieráticas a pesar de contar con los talentos de Elvira Mínguez o Lola Herrera que, a pesar de que en sus solos interpretativos nos puede hacer pensar en teatro filmado, no llega siquiera a ello, quedándose este enredo de familia en un despropósito a la altura de Las furias.

LOS DEMONIOS (Les démon, Philippe Lesage, 2015) 

Canadá. Duración: 118 min. Guion: Philippe Lesage Fotografía: Nicolad Canniccioni Productora: Les Films de L’Autre Género: Drama

Reparto: Édouard Tremblay-Grenier, Yannick Gobeil-Dugas, Vassili Schneider, Sarah Mottet,Mathis Thomas, Laurent Lucas, Pascale Bussières, Bénédicte Décary,Pier-Luc Funk

Sinopsis: Mientras una serie de secuestros de niños tiene lugar en Montreal, Félix, un niño de diez años, empieza a conocer el mundo adulto en el momento en que entra en la adolescencia. Imaginativo y sensible, como muchos niños, Félix le tiene miedo a todo: el posible divorcio de sus padres, que parecen atravesar una crisis; unos vecinos sospechosos, etc. Poco a poco, sus demonios imaginarios comienzan a reflejarse en el mundo verdaderamente inquietante que le rodea.

Que la infancia no es la mejor etapa de nuestra vida, ni la más feliz a pesar de nuestra memoria selectiva, no puede ya sorprender a nadie. Solemos recordar lo bueno, pero olvidar los muchos miedos por los que atravesamos. Miedos como los que pasa el protagonista de esta cinta. Algunos imaginarios, como ogros que se esconden bajo la cama; otros muy reales, como esos ogros, depredadores que buscan arrebatar de golpe esa inocencia que día a día vamos perdiendo. Y es que aunque esta cinta no cuente, durante la mayor parte de su metraje, hechos realmente dramáticos, no deja de trasmitir tristeza y desazón. Quizás porque toca fibras que todos conocemos. Esos pequeños descubrimientos, grandes dramas de un día, olvidados al siguiente. Leyendas urbanas frente a ogros. Huevos de cucaracha bajo la lengua contra un pederasta asesino que resulta ser el vecino de enfrente.

Cautivadora en su aparente sencillez e incluso deriva, Los demonios está muy bien dirigida e interpretada. Nos muestra los pequeños y grandes dramas de la niñez de manera brillante, sin esconder también momentos sórdidos y de puro horror, que su selecta banda sonora consigue hacer inolvidables. Y doblemente brillante al tratarse del primer largometraje dramático dirigido y escrito por su director, que contaba hasta entonces con cuatro documentales en su haber.

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‘Herederos de la bestia’, un homenaje necesario

HEREDEROS DE LA BESTIA (Diego López y David Pizarro, 2016)

España. Duración: 80 min. Guion: Diego López, David Pizarro Fotografía: Albert Calveres Productora: Xevi Subinyà, Xavier Llorca, Xosé Veiga Género: Documental

Sinopsis: Imposible imaginar el cine español actual sin El día de la Bestia. Dos décadas después de su estreno, la película de Alex de la Iglesia sigue siendo el gran referente al que acudir si se quiere mezclar el fantástico más brutal con la tradición española del esperpento. Este documental entrevista al equipo responsable de esa obra maestra y calibra su aún vigente influencia.

Tanto Diego López como David Pizarro son don especialistas sobre cine de género, particularmente español y especialmente de terror. Han publicado libros conjuntamente sobre el tema y si su primer largometraje, el también documental Los perversos rostros de Víctor Isräel nos introducía, mientras repasaba la carrera de este recordado actor de carácter,  en el mejor cine de género español de los setenta y en su decadencia durante los ochenta, con Herederos de la bestia nos muestran el renacer del cine fantástico español de los noventa, con lo que sin duda Alex de la Iglesia y particularmente El día de la bestia (1995) tienen mucho que ver. Así lo expresan durante el documental varios de los directores que se sintieron inspirados a dar el salto al largometraje de terror teniendo a Alex de la Iglesia como modelo y ejemplo: Jaume Balagueró, Paco Plaza, Nacho Cerdà, Pablo Berger o Enrique Urbizu.

López y Pizarro como es natural también entran, mediante entrevistas  a sus protagonistas (técnicos, actores, y el propio director) en la gestación, rodaje e impacto de la película. De forma muy académica, los diferentes protagonistas explicarán vivencias y anécdotas, intercalando documentación gráfica, escenas de rodaje y unas tomas de transición rodadas por la noche en algunas de las localizaciones más emblemáticas del filme. Con un efectivo montaje que mantiene un hilo narrativo constante, puestos a ponerle un pero, opinamos que quizás las repercusiones del filme sobre toda aquella generación de directores posiblemente habría encajado mejor al final que al principio del documental, pero en cualquier caso deja claro el revulsivo que representó El día de la bestia como punto de partida del renacer del fantástico español.

Pero El día de la bestia es también una película que nos pertenece. Pertenece a esa generación que se educó a base de fanzines, escarbando entre pilas de películas, que se emocionó cuando, durante la décima ceremonia de los premios Goya de 1996, El día de la bestia y sus creadores no solo fueron tenidos en cuenta, tomados en serio, sino que además recibieron el reconocimiento ‘oficial’ recibiendo seis premios, algunos de ellos tan importantes como el de mejor dirección, mejor actor revelación, mejores efectos especiales, mejor dirección artística, mejor maquillaje y mejor sonido. Y no es que esos premios la hicieran más valiosa, pero fueron como una confirmación de que no se trataba únicamente de un asunto de freaks. Estábamos hablando de cine. De buen cine. Y Herederos de la bestia es el necesario homenaje a ese esperpento terrorífico, esa reivindicación de la cultura popular y el cine de género que fue El día de la bestia.

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BCN Film Fest: Nagasaki, recuerdos de mi hijo; el poder sanador de la memoria

Rhapsody in Blue vio la luz en febrero de 1924, y fue interpretada por primera vez en la ciudad de Nueva York. George Gershwin es el padre de esta obra magistral que fue compuesta en apenas tres semanas, y cuyo gran mérito consiste en combinar elementos musicales típicamente estadounidenses, como el blues y el jazz, pero dotándolos de un estilo sinfónico sumamente elegante. La obra del americano hacía temblar de emoción a Koji Fukuhara. En 1945 se estrenaba el biopic del compositor de la mano de Irving Rapper que tituló su filme, precisamente, Rhapsody in blue. El 9 de agosto de 1945 Koji moría al instante. Estados Unidos lanzó ese día la segunda bomba atómica sobre la ciudad de Nagasaki. El mismo país en que nacía Gershwin, el mismo país capaz de alumbrar tanta belleza, era el portador del mayor horror y la mayor destrucción conocida hasta el momento.

“Los recuerdos de la guerra están desapareciendo rápidamente y esto me hace plantearme una vez más porque no insistimos más en recordar que Japón es el único país del mundo que ha sufrido bombardeos atómicos”, declaraba Yoji Yamada poco antes de estrenar su octogésimo tercera película, Haha to kuraseba (Si viviera con mi madre) explotada internacionalmente con el título de Nagasaki, recuerdos de mi hijo. Era el año 2015, el setenta aniversario del horror atómico, y Yamada quiso cumplir el sueño del desaparecido dramaturgo japonés Hisashi Inoue (1934-2010) de completar una trilogía sobre los tres lugares del país que más padecieron durante la II Guerra Mundial (el archipiélago de Okinawa, donde se libró la batalla más cruenta del conflicto, Hiroshima y Nagasaki). Yamada aborda un tema todavía sangrante con un delicado relato de corte fantástico que no busca exacerbar sino recordar para sanar las heridas. La justicia poética ha querido que su película fuera elegida candidata al Óscar a la mejor película de lengua no inglesa en la edición de este año 2017, la película de Yamada se convierte así en todo un símbolo de la reconciliación de ambos países.

El filme arranca el día del bombardeo montando en paralelo dos acciones, los momentos previos al lanzamiento en el avión americano con un toque casi documental y una escena casi costumbrista en la que vemos la última vez en que Koji (Kazunari Ninomiya) desayunó con su madre. Un montaje eficaz para mostrar cómo la guerra siega vidas inocentes, personas con cuyo día a día podemos simpatizar pues sus sentimientos son los mismos que los nuestros. Esa primera escena termina con la expansión de la bomba segando la vida de Koji al instante. Tres años después, en el aniversario de su muerte, su madre (Sayuri Yoshinaga), una mujer de mediana edad, está decidida a seguir adelante mientras contempla la tumba de su hijo. Es el momento de cerrar el duelo y de aceptar la pérdida, de aceptar que nunca más volverá a ver a Koji. Todo cambiará el día en que, al volver del cementerio, encuentra a Koji esperándola en casa. Como si de un milagro se tratase, Koji volverá a menudo a visitar a su madre para poder recordar juntos a la familia, la guerra, y el pasado. Pero también hablarán del futuro, de cómo hay que recomenzar la vida pese al dolor, resumido ello en el porvenir de Machiko (Haru Kuroki), su prometida, que sigue respetando su fidelidad a él. Cuando Machiko dé el paso será el momento de marchar.

Yamada elige, pues, la fórmula del Kaidan eiga (cine de fantasmas) para traernos su visión de cómo hay que recordar para avanzar. Y lo hace rememorando el estilo del cine clásico japonés, con la elegancia de Mizoguchi y, sobre todo, la delicada intensidad y la esencial melancolía de Yasujiro Ozu. Su película emana una fuerte emotividad que, conciliada con buenas dosis de humor, nos pinta en los labios una agridulce sonrisa. La acendrada sensibilidad de la partitura de Ryuichi Sakamoto (que regresa con este score a la composición) acompaña esta cinta culminando en sus notas su espíritu dulcemente melancólico. Un canto a la importancia de no olvidar para poder sanar las cicatrices que dejó una guerra. Una guerra que podría ser cualquier otra, que podría serlas todas.

 

BCN Film Fest: Un italiano en Noruega, descubriendo a Checco Zalone

Algo a agradecer al recién nacido BCN Film Fest es que haya incluido a competición una sección dedicada a la comedia, género que ha dado grandes perlas al cine y que, en nuestra consideración, no ha recibido suficiente reconocimiento en los certámenes cinematográficos. Un género de amplio espectro, además, puesto que son muchos los registros que ha dado a lo largo de la historia. No vamos a esbozarlos porque eso requeriría un espacio del que no disponemos y nos distraería del objeto de este comentario, pero sí queremos señalar que entre los grandes momentos que nos ha dado destacan aquellos que nos llegaron desde Italia. La Commedia all’italiana, que se inició en la década de los cincuenta y se extendió hasta los primeros ochenta, heredaba del neorrealismo su carga de crítica social, pero para abordarla con una mirada más afilada y cáustica en el retrato satírico de la realidad, en el dibujo humorístico de los personajes y en la aguda ironía que podía aplicarse a los cambios de costumbres de la época. Y hablamos de la edad de oro de la comedia transalpina porque hay quienes han querido ver en Checco Zalone, protagonista de la película que comentamos, un heredero de aquella.

Checco Zalone todo un ídolo en su país gracias a su múltiple condición de cantautor, actor cómico y showman de TV, consolidaba su carrera con su incorporación al mundo del cine. Son cuatro las películas que componen su filmografía hasta el momento, todas ellas dirigidas por Gennaro Nunziante con quien Zalone coescribe los guiones. Su debut en el Séptimo Arte fue meteórico, su primer filme, Cado dalle nubi, fue el más taquillero a nivel local (pasando por delante de La Vita é Bella) a la par de ser la segunda película más vista en Italia teniendo sólo por delante el Avatar de James Cameron. Caricato en sus inicios, Zalone se ha convertido en uno de esos cómicos cuyo personaje es un trasunto de sí mismo (actor y personaje comparten de hecho el mismo nombre) como fuera el caso de Louis de Funes, Fernandel o Totó por poner otro ejemplo italiano en el que la identificación es tal que el alias del actor se extiende a su personaje. Su humor se asienta en la parodia de trazo grueso (sin llegar a caer demasiado en lo escatológico) y sus películas se definen por la acumulación de situaciones cómicas y chistes. Reputado en Italia es prácticamente un desconocido en nuestro país, su última película, Quo Vado? es la primera en llegar a nuestras salas, de la mano de A Contracorriente, bajo el título de Un italiano en Noruega.

¿Qué decir de Un italiano en Noruega? Lo primero que nos sugiere es que el Checco Zalone personaje viene a ser un equivalente a nuestro Torrente, esto es, un personaje que va a servir como denuncia de los más rancio del país, de los males inscritos en la idiosincrasia de un pueblo, exagerando hasta la náusea sus perfiles. Sin dejar de recurrir a los tópicos, ambos mantienen una vis crítica de los mismos buscando una cierta reflexión sobre el nosotros de cada país. Se parecen en su singularidad, una singularidad no totalmente exportable, sin embargo. Por eso, aunque trate temas que nos suenan afines, la indolencia de los burócratas, las corruptelas políticas e incluso la alusión al civismo (incivismo, mejor) mediterráneo, Checco Zalone no deja de resultarnos extraño, como extraño ha de resultar Torrente más allá de nuestras fronteras. Fuera de esto, Un italiano en Noruega, puede llegar a entretener por esa acumulación de situaciones cómicas de la que hablábamos en el párrafo anterior, pero en ningún momento brilla como esas comedias italianas de su época dorada, le falta causticidad en su diseño y a la vez su ironía carece de sutileza. Su trazo grueso la hace superficial e inocua. Si puede resultar algo punzante en su primer acto, esta condición se va diluyendo conforme avanza la película y va siendo dominada y domesticada por la trama romántica. Tampoco es una película despreciable pese a su desigual desarrollo, algunos de sus chistes harán reír al público y en general se saldrá del cine con la impresión de haber consumido un producto simpático. Nada más ni nada menos.

 

 

 

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