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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 27 de septiembre *

26 septiembre 2019 Deja un comentario

SEÑOR (Sir, Rohena Gera, 2018)

India/Francia. Duración: 96 min. Guion: Rohena Gera Música: Pierre Aviat Fotografía: Dominique Colin Productora: Inkpot Films Private Limited Género: Drama

Reparto: Tilotama Shome, Vivek Gomber, Geetanjali Kulkarni, Rahul Vohra, Ahmareen Anjum

Sinopsis: Ratna (Tilotama Shome) trabaja como asistenta doméstica de Ashwin, un hombre de una familia adinerada. Aunque Ashwin (Vivek Gomber) parece tenerlo todo, Ratna puede sentir que ha abandonado sus sueños. Por otra parte, Ratna, que parece no tener nada, está llena de esperanza y trabaja con determinación por sus sueños. Cuando estos dos mundos colisionan y los dos individuos conectan, las barreras que les separan parecen insuperables.

“Comencé a pensar en cómo amas a los que eliges amar. Luego se me ocurrió la idea de abordar los problemas con los que todavía estaba lidiando, con las divisiones de clase en la India y explorarlo a través de una historia de amor. Quería preguntar cómo amamos a los que amamos e incluso cómo nos damos permiso para amar. No quise abordar este tema de manera premeditada, o sugerir que tenía todas las respuestas y decirle a la gente cómo pensar, y ciertamente no quería plasmar a nadie como una víctima. Una historia de amor me permitió explorar esta imposibilidad de cruzar estas divisiones de clase a través de una dinámica basada en la igualdad y la moderación.” Una historia de amor que sirve de falsilla para dibujar una precisa panorámica sobre los contrastes sociales que definen la realidad india. Un retrato de la India tomado desde un punto de vista femenino que se entretiene en los detalles para mostrar sus contrastes y contradicciones. Así, en femenino, se hace posible narrar las diferencias entre el campo y la ciudad desde la importancia de unos brazaletes, todo un símbolo del ansia de superación de Ratna. Unas pulseras que desaparecen de sus muñecas cuando la protagonista visita a su familia en la aldea, allí no puede usarlas por su condición de viuda, es la India tradicional empeñada en sus costumbres, la que cercena la libertad de las mujeres, por eso cuando vuelve a la ciudad esas alhajas regresan a sus brazos y reflejan su voluntad de liberación, de ser dueña de su destino más allá de los injustos condicionantes sociales.

Rohena Gera no se limita a mostrar el sojuzgamiento de la mujer por su condición de tal, también nos habla de lucha de clases, de la aparente imposibilidad de ascenso, del inmovilismo social como lacra que limita al individuo. Una limitación que separa a los desfavorecidos de los adinerados, pero que también afecta a los segundos sobre los que igualmente pesa la tradición que exige determinados patrones de conducta. Con un guion meticuloso, explora todas las diferencias sociales que hay que dinamitar, las que separan al campo de la urbe, a la mujer respecto al hombre, a los pobres frente a los ricos, a toda tradición que condicione la vida de los ciudadanos imponiéndoles roles predeterminados por el peso de la costumbre secular. La directora se nos revela como adalid de la lucha por la libertad y la igualdad, del ensayo de cambiar una realidad que aparta a la India del mundo del siglo XXI. Y nos convence, sembrándonos esperanza de cambio, haciéndonos cómplices de la rebeldía sutil de sus personajes.

De Señor destaca la dirección de actores y la interpretación rica en matices de estos. Es una cinta elegante y sólida, quirúrgica y emotiva, que no omite ni un solo detalle que ayude a la denuncia y a la voluntad de cambio. Sus personajes son simbólicos y humanos a partes iguales, sin víctimas ni verdugos, sometidos por los usos sociales y con ansias de rebeldía sin aspavientos, que emprenden su lucha desde el respeto para cambiar el orden desde dentro. Y el relato nos cala por su minuciosidad y sensibilidad. Una película inteligente y entrañable, de visión obligada para todo amante del cine comprometido y de perfecta factura.

 

MIENTRAS DURE LA GUERRA (Alejandro Amenábar, 2019)

España. Duración: 107 min. Guion: Alejandro Amenábar, Alejandro Hernández Fotografía: Alex Catalán Música: Alejandro Amenábar Productora: Mod Producciones / Movistar+ / Himenóptero / K&S Films. Distribuida por Buena Vista International Género: Drama

Reparto: Karra Elejalde, Eduard Fernández, Santi Prego, Nathalie Poza, Patricia López, Luis Zahera, Luis Bermejo, Inma Cuevas, Mireia Rey, Tito Valverde, Luis Callejo, Carlos Serrano-Clark, Ainhoa Santamaría, Itziar Aizpuru, Pep Tosar

Sinopsis: España. Verano de 1936. El célebre escritor Miguel de Unamuno decide apoyar públicamente la sublevación militar que promete traer orden a la convulsa situación del país. Inmediatamente es destituido por el gobierno republicano como rector de la Universidad de Salamanca. Mientras, el general Franco consigue sumar sus tropas al frente sublevado e inicia una exitosa campaña con la secreta esperanza de hacerse con el mando único de la guerra. La deriva sangrienta del conflicto y el encarcelamiento de algunos de sus compañeros hacen que Unamuno empiece a cuestionar su postura inicial y a sopesar sus principios. Cuando Franco traslada su cuartel a Salamanca y es nombrado Jefe del Estado de la zona nacional, Unamuno acudirá a su Palacio, decidido a hacerle una petición.

Alejandro Amenábar ha logrado con Mientras dure la guerra una obra redonda que consigue capturar a la perfección el ambiente pre-bélico que se respiraba en una, tan confusa como plácida, Salamanca el día siguiente del Alzamiento de las tropas rebeldes. Vemos el día a día de figuras históricas, pero también del hombre de la calle, que asiste perplejo a unos hechos que le alcanzan sin información: tan solo un destacamento de militares descarga baterías en la Plaza Mayor y proclama la toma de la ciudad. Una ciudad de cielos grises que procura vivir esas primeras horas, de lo que terminará siendo una fraticida guerra civil, con cierta calma. Como si no pasara nada. La calma previa a la tempestad.  A los cadáveres en las cunetas.

En ese largo y cálido verano del 36 Unamuno acude, junto a sus dos amigos, a su cita diaria en el café sin sospechar que lo que está sucediendo es mucho más grave que un encarrilamiento de la situación. Pronto comenzarán a desaparecer algunos vecinos de sus casas y a ser ejecutados sin juicio previo. Crecen las pilas de cadáveres en las cunetas.

Suenan tiros en la lejanía que provocan que bandadas de aves levanten el vuelo y Miguel de Unamuno, junto al espectador, verá evolucionar los acontecimientos, con un Estado Mayor fascista todavía en ebullición en el que el general Franco, lejos de ser un peón más, conspira en beneficio propio. Y mientras, los cuerpos se van descomponiendo en las cunetas.

Los protagonistas de este emocionante drama son, por un lado, el literato Miguel de Unamuno, inicialmante situado al lado de los golpistas, y por el otro los cabecillas del golpe, en especial Franco y Millán-Astray, el ‘glorioso mutilado’  fundador de la Legión. Amenábar manejará todos los elementos de este drama de forma magistral, visceral, contando con unos actores insuperables. Tanto el Unamuno de Karra Alejalde, como el Millán-Astray del  irreconocible Eduard Fernández huelen a merecido Goya, secundados por un magnífico plantel de actores entre los que destacan Tito Valverde como el General Cavanilles o Santi Prego, que crea una fiel estampa del general Franco. De Paca la culona.

La cinta de Amenábar intenta desentrañar la contradictoria personalidad del literato, una figura histórica que ayudará al espectador a intentar comprender, desde otro ángulo, el suceso más relevante de la historia de España. Una España en la que todavía, ochenta años después, quedan cadáveres en las cunetas, pues Franco se proclamó caudillo ‘mientras dure la guerra’, una guerra de la que todavía hay ecos que no se apagan y conflictos que perviven y se repiten.

Un magistral retablo histórico, bien orquestado, con una impecable puesta en escena en la que nada parece estar de más. Pasional y sentimental, como la guerra que retrata. Como las secuelas que perviven y que, pese a quien pese, no se acallarán hasta que las heridas sean cerradas.

 

BIENVENIDOS AL BARRIO (Jusqu’ici tout va bien, Mohamed Hamidi, 2019)

Francia. Duración: 90 min. Guion: Mohamed Hamidi, Khaled Amara, Michaël Souhaité Música: Ibrahim Maalouf Fotografía: Laurent Dailland Productora: Quad Productions / Kiss Films / TF1 Studio / TF1 Films Production / Panache Productions / Canal+ / Ciné+ / TF1 / TMC. Distribuida por: Mars Distribution [France] Género: Comedia

Reparto: Gilles Lellouche, Malik Bentalha, Camille Lou, Sabrina Ouazani, Anne-Elisabeth Blateau, Loïc Legendre, Hugo Becker, Harmandeep Palminder, Annabelle Lengronne, Nassim Si Ahmed, Karim Belkhadra, Philippe Uchan, David Salles, Djemel Barek, Mahdi Alaoui, Vincent Furic, Thierry Nenez

Sinopsis: Fred Bartel (Gilles Lellouche) es el carismático jefe de una agencia de comunicación parisina muy de moda, llamada Happy Few. Tras un tormentoso control fiscal, se ve obligado a deslocalizar su empresa al barrio de la Courneuve, una zona muy conflictiva del extrarradio parisino. Samy (Malik Bentalha), un joven de le periferia se ofrece a enseñarle los modos y costumbres para trabajar de forma segura en su nuevo barrio.

Bienvenidos al barrio no es mucho más que una bienintencionada comedia basada en los contrastes que causa mezclar diferentes clases sociales, casi antagónicas, en un mismo escenario. Eso sí, además de la posible hilaridad que pueda causar la situación, se busca humanizar a la parte más desfavorecida compuesta por emigrantes e hijos de emigrantes, ahuyentando el tópico de que todos son unos criminales, mientras la convivencia de tan diferentes elementos les llevará a descubrir que ambos grupos no son (¡ejem!) tan diferentes. Si bien no resulta un planteamiento demasiado original, tiene a su favor que no cae demasiado en el sentimentalismo, algún buen gag y una duración ajustada. También cuenta con las buenas dotes para la comedia de su protagonista, Gilles Lellouche, y en general un planteamiento amable y blanco que convierte esta comedia en un vehículo ideal para toda la familia.

Ganadora del Premio Especial de la Audiencia en el Festival de Cine de Comedia de Alpe d’Huezy,  la película está protagonizada, además de por Gilles Lellouche, por Malik Bentalha (“Le Doudou”, “Taxi 5”), Sabrina Ouazani (“Taxi 5”, “Le Doudou”) y por la cantante, música y actriz Camille Lou.

 

 

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 20 de septiembre de 2019 *

20 septiembre 2019 Deja un comentario

AD ASTRA (James Gray, 2019)

USA/Brasil/China. Duración: 124 min. Guion: James Gray, Ethan Gross Música: Max Richter, Lorne Balfe Fotografía: Hoyte van Hoytema Productora: Plan B Entertainment / Regency Enterprises / Keep Your Head Productions / MadRiver Pictures / 20th Century Fox Film Corporation / New Regency Pictures / RT Features / Bona Film Group. Distribuida por: 20th Century Fox Género: Ciencia ficción

Reparto: Brad Pitt, Liv Tyler, Ruth Negga, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland, John Finn, Kayla Adams, Kimmy Shields, Bayardo De Murguia, Lorell Bird Dorfman, Sasha Compère, Afsheen Olyaie, Bobby Nish, John Ortiz, Greg Bryk, Kimberly Elise, Loren Dean, Anne McDaniels, Ravi Kapoor, Lisa Gay Hamilton, Halszka Kuza, Alyson Reed

Sinopsis: El astronauta Roy McBride (Brad Pitt) viaja a los límites exteriores del sistema solar para encontrar a su padre perdido y desentrañar un misterio que amenaza la supervivencia de nuestro planeta. Su viaje desvelará secretos que desafían la naturaleza de la existencia humana y nuestro lugar en el cosmos.

James Gray lleva al espectador al más lejano confín del universo para asomarse al interior del propio ser humano en este drama existencialista, protagonizado por un magnífico Brad Pitt, en el que la huida de las responsabilidades y los conflictos con el padre, así como las secuelas del abandono, conformarán otros importantes subtextos. Todo en una película de ciencia ficción, que también contiene sus gotas de intriga y acción, con piratas siderales, pero en la que el principal protagonista será el vértigo a que más allá del confín del universo no haya nada. Con ecos a El corazón de las tinieblas, viviremos su historia desde el punto de vista de su protagonista, el hijo abandonado que ha continuado la carrera del padre y cuyo control emocional será constantemente medido. Un viaje introspectivo con una moraleja quizás demasiado obvia, pero no por ello menos cierta. Sobrecogedora y atmosférica. Una gran película que demuestra, una vez más, que la ciencia ficción puede servir para mucho más que como escenario de Space Opera.

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 30 de agosto *

QUIEN A HIERRO MATA (Paco Plaza, 2019)

España. Duración: 107 min. Guion: Juan Galiñanes, Jorge Guerricaechevarría Música: Maika Makovski Fotografía: Pablo Rosso Productora: Vaca Films / Atresmedia Cine / Film Constellation / Playtime Production Género: Thriller

Reparto: Luis Tosar, María Vázquez, Tania Lamata, Ismael Martínez, Pablo Guisa Koestinger, Dani Currás, Marcos Javier Fernández Eimil, María Luisa Mayol, Víctor Duplá, Enric Auquer, Xoán Cejudo, Alberto Abuín

Sinopsis: En un pueblo de la costa gallega vive Mario (Luis Tosar), un hombre ejemplar. En la residencia de ancianos en la que trabaja como enfermero todos le aprecian. Cuando el narco más conocido de la zona, Antonio Padín (Xoán Cejudo), recién salido de la cárcel, ingresa en la residencia, Mario trata de que Antonio se sienta como en casa. Ahora, los dos hijos de Padín, Kike (Enric Auquer) y Toño (Ismael Martínez), están al mando del negocio familiar. Pero un fallo en una operación llevará a Kike a la cárcel y les generará una gran deuda con un proveedor colombiano. Toño recurrirá al enfermero para que intente convencer a su padre de que asuma la deuda. Pero Mario tiene sus propios planes.

De nuevo Paco Plaza inyecta el horror en la cotidianidad, como ya hiciera en Verónica (2017) e incluso en [Rec]³: Génesis (2012). Un horror que en esta ocasión se introduce en el día a día de un geriátrico, cuando un histórico narcotraficante ingresa en él tras ser liberado de la cárcel. Allí,  el jefe de enfermeros, solventemente interpretado por Tosar, tendrá que hacerse cargo de él. Cuidarlo y soportar su soberbia. La acción se irá desarrollando y la extrañeza, sutil, irá aflorando en la trama, subiendo la intriga y permitiendo que el espectador baraje sus conjeturas. Paco Plaza consigue atrapar con su película y demostrar su versatilidad, adaptándose  perfectamente a un género que ha manejado poco.

Plaza arriesga en la puesta en escena, narra la historia en planos cortos asfixiando al espectador en la trama, pero se desenvuelve bien en esta redacción en corto que obliga a destilar la información. No tenemos apenas perspectiva solo el dato justo, estrategia que nos mantiene en ascuas, pendientes del desarrollo de la acción y la construcción de los personajes, sus rasgos, sus motivos, sus intenciones, de su pasado conocemos lo poco que muestran unos flashbacks fotografiados en tonos ocres y velados en el desenfoque. Estos insertos irán aumentando conforme avanza el filme, al igual que irán ganando definición, hasta acabar desvelando qué latía en el interior de Mario, quizás incluso llega un momento en el que nos resultan excesivos, sin que, sin embargo, el recurso se le vaya totalmente de las manos.

Escrita por Juan Galiñanes Jorge Guerricaechevarría (“Celda 211”, “El Niño”, “Cien años de perdón”), Quien a hierro mata quizás flojea en su tercer acto cuando los flashbacks se intensifican (como ya comentamos), pecando de recalcar en demasía algunos pasajes del pasado del protagonista, pero con todo, es pecata minuta en una cinta realizada con un magnífico pulso y en la que, además de Luis Tosar, destaca el elenco de actores secundarios, que dotan al film de una gran credibilidad.

Una nueva muestra de la buena salud de la que goza el thriller español.

 

PLAYMOBIL: LA PELÍCULA (Playmobil: The Movie, Lino DiSalvo, 2019)

Francia/Alemania/USA. Duración: 110 min. Guion: Blaise Hemingway, Greg Erb, Jason Oremland (Historia: Lino DiSalvo) Música: Heitor Pereira Fotografía: Charlie Ramos Productora: Morgen Studios / ON Animation Studios / On Entertainment Género: Comedia

Reparto: Anya Taylor-Joy, Gabriel Bateman.

Sinopsis: Cuando el pequeño Charlie desaparece repentinamente en el mágico mundo animado de Playmobil, su hermana Marla emprende el viaje de su vida para traerlo de vuelta a casa. A medida que se adentra en mundos increíbles y supera desafíos imposibles, Marla se encontrará con nuevos y divertidísimos amigos como Del, el charlatán cocinero de food truck, el apuesto y carismático agente secreto Rex Dasher, un robot que es todo corazón, una extravagante hada madrina y muchos personajes más.

Playmobil: la película consigue trasmitir claramente el mensaje de que aunque uno crezca y tenga que afrontar las responsabilidades y tragedias que conllevan alcanzar la edad adulta, hay que dejar una puerta entornada por la dejar entrar la fantasía y la aventura. Eso sí, si es posible, materializando esa aventura mediante las diferentes gamas de figuras y complementos, (vikingos, oeste, piratas, romanos…) disponibles en Playmobil. Y es que, como es normal, en una cinta, eminentemente infantil y que tiene nombre de marca de juguete, se trata de promocionar y vender los productos que, en este caso, protagonizan el film. Y recalcamos lo de infantil, pues esta cinta ha sido duramente analizada por la crítica comparándola, especialmente, con otro film protagonizado por otra patente juguetera similar, y eso es algo que no debería hacerse, pues si aquella fue una sorpresa para los adultos por su magnífico y polivalente guión, Playmobil: la película, aún siendo plenamente disfrutable también por el público adulto, es básicamente una película dirigida a los más pequeños, repleta de humor, acción, aventura y eficaces canciones. Además, tiene el aliciente de contar con un prólogo y epílogo en el que podremos ver a la encantadora Anya Taylor-Joy (The Witch, Morgan…), en carne y hueso interpretando un registro totalmente opuesto al que nos tiene acostumbrados superando, además, con nota. Se muestra simpática, vital, canta, baila y realiza una remarcable labor doblando a su avatar de plástico.  Se trata de la primera película inspirada en los juguetes Playmobil, y está dirigida por Lino DiSalvo, director con más de 17 años de experiencia en Disney, donde fue jefe de animación en Frozen (Chris Buck, Jennifer Lee, 2013), entre otras. La película fue seleccionada para inaugurar El Festival de Animación de Annecy

 

 

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 23 de agosto de 2018 *

INFIERNO BAJO EL AGUA (Crawl, Alexandre Aja, 2019)

USA. Duración: 87 min. Guión: Michael Rasmussen, Shawn Rasmussen Música: Max Aruj, Steffen Thum Fotografía: Maxime Alexandre Productora: Ghost House Pictures / Paramount Pictures. Productor: Sam Raimi Género: Terror

Reparto: Kaya Scodelario, Anson Boon, Barry Pepper, Ross Anderson, George Somner,Ami Metcalf, Morfydd Clark, Annamaria Serda, Colin McFarlane

Sinopsis: Cuando un enorme huracán llega a su pueblo en Florida, Haley (Kaya Scodelario) ignora las órdenes de evacuación para encontrar a su padre desaparecido (Barry Pepper). Tras encontrarle gravemente herido en el entresuelo de su casa, los dos quedan atrapados por la inundación que cubre rápidamente el terreno. Prácticamente sin tiempo para escapar de la tormenta que arrecia, Haley y su padre descubren que la subida del nivel del agua es el menor de sus problemas.

Tras despegar su carrera desde su Francia natal con Alta tensión (Haute tension, 2003) y dirigir, tres años después y ya en Estados Unidos, un remake muy superior de Las colinas tienen ojos (The Hills Have Eyes, 1977)  de Wes Craven, Alexandre Aja, ha deambulado por el género terrorífico ofreciendo productos eficaces, como este Infierno bajo el agua, que sin ser la película que estamos esperando del director, es un efectivo film de esos que mantienen al espectador pegado a la butaca y con los nervios crispados. Y eso no es poco.

Producida por Sam Raimi, el film de Aja profundiza en la relación entre un padre y su hija, ofreciendo entidad a sus protagonistas más allá de los virulentos ataques de los enormes caimanes. Con una intriga muy bien dosificada por su director, la película cuenta, además, con la participación de dos buenos actores, Kaya Scodelario y Barry Pepper, que ofrecen credibilidad con su interpretación como padre e hija.

Una refrescante propuesta para esta calurosa canícula.

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Jueves 15 de agosto de 2019 *

ERASE UNA VEZ EN…HOLLYWOOD (Once Upon a Time in… Hollywood, Quentin Tarantino, 2019)

USA. Duración: 165 min. Guion: Quentin Tarantino Fotografía: Robert Richardson Productora: Sony Pictures Entertainment (SPE) / Heyday Films / Visiona Romantica Género: Drama

Reparto: Leono DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern,Timothy Olyphant, Michael Madsen, Tim Roth, Zoe Bell, Damian Lewis, Luke Perry,Emile Hirsch, Dakota Fanning, James Marsden, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy,Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh,Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega,Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Lorenza Izzo, Penelope Kapudija, Margaret Qualley,Rumer Willis, Dreama Walker, Costa Ronin, Madisen Beaty, Sydney Sweeney

Sinopsis: La película se centra en el panorama cambiante de Hollywood a finales de los años 60, cuando la industria empezaba a olvidarse de los pilares clásicos. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a estos cambios al mismo tiempo que su doble (Pitt). Sin embargo, la vida de Dalton parece que está ligada a sus raíces de Hollywood, puesto que es vecino de la actriz y modelo Sharon Tate (Robbie).

Que a Quentin Tarantino le gusta el cine, es algo incuestionable que no vamos a descubrir ahora, y por eso, desde su primera película hasta esta Erase una vez en…Hollywood sus películas están llenas de homenajes y tributos respetuosos al cine que más le apasiona, ya sea el Blaxploitation, el de artes marciales, el western o el thriller de Hong-Kong. Y siempre lo ha hecho de forma respetuosa y generosa. Sus películas son un campo de referencias pero el que él las haya utilizado han servido  a muchos para descubrir el cine de John Woo, Jack Hill, Ringo Lam, Sergio Corbucci, Enzo G. Cartellari, Toshiya Fujita… cineastas olvidados o cuyas obras no se estrenaban más allá de Asia. Si hasta hace un homenaje a nuestro recientemente fallecido Antonio Isasi-Isasmendi.

Sí, Tarantino deja notar en todas sus películas que le gusta el cine. Que es lo que más le gusta. Y también lo hace en Érase un vez…en Hollywood, ya desde su propio título, referencia innegable a grandes películas de Sergio Leone. Pero detectamos una novedad. La forma de afrontar esta historia ubicada en el Hollywood convulso y cambiante de finales de los sesenta es la de tomarse una revancha sobre uno de los elementos que ayudó a terminar, dramáticamente, a cuchilladas, con la mítica meca del cine y con la inocencia de los sesenta, representados por la actriz Sharon Tate. Una inocencia que desembocarían en el crudo y cínico desencanto de los setenta.

Tarantino nos muestra un Hollywood en proceso de descomposición. Con actores cuya estrella se apaga y tienen que emigrar a Italia a recrear, desde Almería, el lejano oeste. Y una industria cinematográfica que ve como su puesto, en la cima del entretenimiento popular, decae ante la televisión. En ese Hollywood del año 1969 sitúa los personajes de su historia, unos maravillosos Leono DiCaprio (Rick Dalton), Brad Pitt (Cliff Booth) y Margot Robbie (Sharon Tate), acompañados de algunos de los personajes que orbitaron alrededor de la pareja Tate/Polanski, como Bruce Lee, que realmente instruyó a la actriz en la lucha contra Nancy Kwan en La mansión de los 7 placeres (The Wrecking Crew, Phil Karlson, 1968) y que incluso, al parecer, estaba invitado a la velada en Cielo Drive que desembocó en los asesinatos de Sharon Tate y todos sus invitados a manos de los siervos de Manson. También aprovecha Tarantino para incluir a varios de sus intérpretes, como Bruce Dern, Kurt Russell, Michael Madsen o Zöe Bell, mezclándolos con actores veteranos de primera y de segunda como Al Pacino, Brenda Baccaro o Nicholas Hammond junto a caras más recientes como las de Lena Dunham, Lorenza Izzo, Dakota Fanning o Luke Perry. El Hollywood de ayer y hoy. De los grandes estudios a los más independientes. Del glamour a la trastienda del Powerty Row. Todo, como es habitual, regado por la mejor música de la época.

Realidad y ficción se dan la mano en esta película, que resulta mucho más comedida que las otras del director, casi se diría que hasta madura, lo cual no significa que no se tome sus momentos de desahogo. Pero un desahogo que no puede evitar el poso melancólico que deja en el espectador Érase una vez en…Hollywood. Melancólico porque Tarantino no hace más que anunciarnos el fin de la inocencia de los sesenta y de la política de estudios, pero también  el fin del cine como fenómeno comunitario para disfrutar en una gran pantalla rodeado de gente. 

Érase una vez en…Hollywood es, repetimos, un canto de amor al cine. Y un elogio de la ficción como única vía de subversión ante la realidad. Tarantino vuelve a utilizar el poder sanador de la ficción como revancha contra aquello que trastornó un mundo, como en Malditos Bastardos (Inglourious Basterds, 2009), pero aquí en un tono más sosegado y profundo, aunque no le falte lugar a la chanza. Toda una catarsis que apostilla la célebre frase de El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, John Ford, 1962), si allí se nos dice que la historia no debe cambiar lo que ha escrito la leyenda, en Érase una vez en… Hollywood se remata el concepto añadiendo que lo que la historia ha agraviado debe ser restituido en la ficción. Es casi un deber moral vengar los renglones torcidos de lo dado con la fuerza de lo inventado, porque ahí es dónde se afianza nuestro poder y nuestra capacidad de corregirnos mediante la creatividad. Una cinta agridulce que es, a la vez, una despedida y una victoria.

Y una magnífica película para los que, como Quentin Tarantino, amamos el cine.

 

A 47 METROS 2 (47 Meters Down: Uncaged, Johannes Roberts, 2019)

UK. Guion: Ernest Riera, Johannes Roberts Música: Tomandandy Fotografía: Mark Silk Productora: thefyzz. Distribuida por: Entertainment Studios Motion Pictures Género: Terror

Reparto: John Corbett, Nia Long, Sophie Nélisse, Corinne Foxx, Sistine Rose Stallone,Brianne Tju, Davi Santos, Khylin Rhambo, Brec Bassinger

Sinopsis: A la adolescente Mia no le apetece mudarse a México con su padre, Grant, y su nueva familia. Con Grant trabajando como investigador en una antigua ciudad maya que está sumergida bajo el agua, Mia se ve obligada a pasar tiempo con su hermanastra Sasha. Aburrida y sin supervisión, Mia, Sasha y sus dos amigas se adentran en la cueva submarina en la que Grant está trabajando.

Oculto durante siglos, el lugar de entierro maya sumergido es hermoso y desconcertante, pero pronto se vuelve mortal cuando las chicas descubren que no están solas. Están rodeadas por enormes tiburones blancos amenazadores. Atrapadas en una cueva que pronto podría ser su tumba, las chicas deben estar en silencio si desean salir con vida.

Original no es un adjetivo que defina a A 47 metros 2, pero al menos intenta aportar algo más que adolescentes y tiburones blancos a la propuesta, ofreciendo cierta motivación a las dos hermanastras protagonistas mediante unas gotas de acoso escolar y cucharadas de espíritu de reconciliación y superación. El resultado no es que sea algo inolvidable, pero consigue que el espectador no aparte la vista de la pantalla ¿Cómo hacerlo con cuatro adolescentes atrapadas en una necrópolis maya submarina con el oxígeno de sus bombonas agotándose mientras ¡son acosadas por hambrientos tiburones!? Desde luego, muy mal habría que hacerlo para que no resultara, cuanto menos, una película entretenida.

Y la cinta resulta tan emocionante y angustiosa como confusa, pues en muchas escenas submarinas la oscuridad es casi total, lo cual por otra parte facilita que los escualos ataquen desde cualquier punto y en cualquier momento. Pero eso sí, la cinta se estropea un tanto durante su conclusión, cuando el director se suelta el pelo y muestra todo lo que no ha podido enseñar en la oscuridad abismal. En conclusión, otro refresco muy indicado para estas fechas sin más pretensiones que hacer pasar un buen/mal rato.

Se agradece la fidelidad al cine de género de su director, el británico Johannes Roberts, que está haciendo una humilde carrera al otro lado del Atlántico con pequeñas cintas como el díptico A 47 metros o la interesante secuela Los extraños: cacería nocturna (The Strangers: Prey at Night, 2017), todo ello mientras se anuncia su salto al terreno de la superproducción con el reboot de Resident Evil. Con lo bien que se había cerrado la serie original tras seis entregas…

 

LA VIRGEN DE AGOSTO (Jonás Trueba, 2019)

España. Duración: 125 min. Guion: Itsaso Arana, Jonás Trueba Fotografía: Santiago Racaj Productora: Los Ilusos Films Género: Drama

Reparto: Itsaso Arana, Vito Sanz, Joe Manjón, Isabelle Stoffel, Luis Heras, Mikele Urroz,María Herrador, Naiara Carmona

Sinopsis: Eva (Itsaso Arana) está a punto de cumplir 33 años y ha convertido en un acto de fe la decisión de quedarse en Madrid en agosto. Los días y las noches se presentan como un tiempo de oportunidades, y mientras se celebran las verbenas de verano, Eva se encuentra con otras personas a las que trata de ayudar, sin saber que, en realidad, no hace otra cosa que ayudarse a sí misma. 

Jonás Trueba no es Gustave Flaubert, ni su Eva, pese a su nombre de mujer primigenia, es Emma Bovary. El francés, en su obra inmortal, penetraba el alma femenina para alumbrar un personaje de compleja psicología. Trueba lo intenta, pero el suyo, pese a estar coguionizado por Itsaso Arana, no es más que un retrato de mujer idealizada a partir de lugares comunes escuchados en conversaciones de salón. Aunque, precisamente por ser tópicos, habrá mujeres reales que se reconocerán y la aplaudirán como femenina, aquí consideramos que, para alcanzar ese epíteto, hace falta algo más que tres mujeres hablando de la menstruación, porque eso, en el mejor de los casos, es quedarse muy poco más allá de la obviedad.

La obviedad es el principal problema de La virgen de agosto, la película es precisamente eso, un recamado tejido con hilos de metáforas facilonas, que van desde la elección de los nombres de los personajes a la utilización de agosto como marco ideal para consumar un viaje interior. Empecemos por los nombres. Eva es la protagonista única del filme, el resto de personajes no son más que comparsas, y el director/guionista no la llama así de forma casual. ‘Eva’ etimológicamente procede del hebreo ‘havva’, esto es, “que da vida”, de jai, “vida”, por ser Eva madre de todos los vivientes (Génesis, 3, 20), la primera mujer, sin embargo, no es solo dadora de vida, su curiosidad la convierte también en portadora de mortalidad por su atrevimiento de comer del Árbol de la ciencia del bien y del mal. Un pecado del que sólo nos librará la otra mujer, su complemento y su reverso, que es la Virgen María. La feminidad es vista por la moral judeocristiana como un poder ambivalente polarizado en dos figuras maternas afines y opuestas a partes iguales. La Eva de Trueba tendrá la particularidad de encerrar en sí ambos polos como descubriremos cuando ella reconozca su estado y condición. Un reconocimiento que le llega a través del principal figurante de su periplo, Agost, peculiar hipocorístico de Agostino, nombrado así, en italiano, por si su forma castellana (Agustín) pudiera despistarnos de su carga simbólica. ‘Agostino’ del latín ‘Augustinus’, es la forma patronímica de Augusto/Augustus (“consagrado por el augurio”), el sentido originario de la palabra era “crecimiento concedido por los dioses a una empresa”, símbolo, pues, de lo venerable para los romanos, que lo atribuyeron como epíteto a su césar. Agost será el vehículo que mediará la consumación del viaje interior de Eva, después de que esta parezca salvarle de su pesadumbre. La virgen de agosto parece poner en la mujer la posibilidad de redención de lo humano, pero como el espacio de la fertilidad y el crecimiento en el que puede llegar a convertirse.

En honor de Octavio Augusto se rebautizó el octavo mes del año como agosto, así se acaba de comprender el nombre del partenaire de Eva, ya que es precisamente ese el mes en el que Eva emprende el camino hacia la búsqueda de su autenticidad, de su sentido, permaneciendo en la ciudad (que es otro personaje más) durante ese mes estival plagado de festejos. El ferragosto (tomándoles prestado a los italianos el nombre de esa celebración) es el marco de su crecimiento, un marco cargado de significados que hunden sus raíces en la antigüedad romana. Curiosamente (o no tanto, visto, lo visto) las celebraciones más importantes del mes se desarrollaban el 13 de agosto (día en el que Eva conoce a Agostino, para más señas), dedicadas a la diosa Diana, ligada a la vida en los bosques, a las fases lunares y a la maternidad.  El cristianismo hizo coincidir las fiestas de ferragosto con la de la Asunción, uniendo rituales sagrados y profanos en manifestaciones populares. La virgen de agosto, como popularmente se conoce a la festividad de la Asunción de María (y de la que, evidentemente, toma el título la cinta), es el fondo sobre el que se pinta la forma de la aventura de Eva. Una aventura que tiene mucho de iniciática, esto es, de experiencia vital y de tránsito de un estado a otro, presuntamente superior. No es Trueba el primero en hacer esa asociación, el primero en acudir a ese espacio estival como instante en el que, contrastando con la indolencia del calor, nos sentimos necesitados de comernos la vida, de alcanzarnos y de entendernos (y de paso a comprender nuestro mundo). A poco cinéfilos que seamos, se nos viene a la cabeza la brillante Il Sorpasso (1962, Dino Risi), pero poco más que la elección del momento comparten ambos filmes. Mientras Dino Risi usa esa celebración hedonista y acelerada como punto de contraste del hastío existencial, el nihilismo, en el que, en verdad, viven sus personajes, en Trueba todo es “mundo mágico de colores”, pintado con los pinceles de la espiritualidad new age, además. Mera fruslería que se desvanecerá cuando el verano acabe.

La virgen de agosto también tiene méritos, no decimos que no, la mayor parte relacionadas con la interprete ¡Itsaso Arana sostiene tan bien el plano con su expresión de Gioconda! Lástima que los planos fijos sean innumerables, porque así volvemos a la paleta de lo obvio. No deja de ser un recurso fácil acudir a la cámara estática para tratar de aprehender una experiencia extática desde la reverencia, como si no quisiéramos intervenir en lo acontecido en el interior del personaje, desde el máximo respeto. Una forma de subrayar que lo que se nos muestra no es baladí, que merece ser observado con detenimiento. Porque la mirada alucinada de Eva es la exaltada vivencia de ese estado del alma en el que nos podemos llegar a sentir en comunión con lo cósmico. A través de esos ojos que parecen querer comérselo todo, La virgen de agosto nos reconcilia (o al menos lo pretende) con nuestro deambular por el mundo.

Es una película mensaje en la que los personajes hablan y hablan y hablan… mientras nos educan, mientras nos enseñan el espacio de lo verdaderamente trascendente. Semejante a si estuviésemos ante una película de Éric Rohmer, con menos empaque, pero con la misma afectación. Trueba, como el icono de la Novelle Vague, es movido por la voluntad de traducir en imágenes los grandes conceptos, el sentido del amor y el valor de nuestro lugar en el mundo, en especial. Para bien (y para mal) Jonás Trueba, parece querer saltarse la postmodernidad y regresar a los modos narrativos de generaciones anteriores, en un intento de construir un relato atemporal. Ahora bien, se nos antoja que bajo todas esas pretensiones se esconde un discurso intrínsecamente superficial.

La virgen de agosto gustará. La crítica ya la ha elogiado, y habrá todo un sector del público que comulgará con ella. Desde esta humilde tribuna, sin embargo, sólo nos vemos capaces de decir que el emperador va desnudo.

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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 2 de agosto de 2018 *

ROJO (Benjamín Naishtat, 2018)

Argentina/Brasil/Francia. Duración: 109 min. Guion: Benjamín Naishtat Música: Vincent van Warmerdam Fotografía: Pedro Sotero Productora: Ecce Films / Bord Cadre Films / Desvia Produções / Pucara Cine / Sutor Kolonko Género: Thriller

Reparto: Darío Grandinetti, Andrea Frigerio, Alfredo Castro, Diego Cremonesi

Sinopsis: A mediados de los años 70, un hombre extraño llega a una tranquila ciudad de provincias. En un restaurante, y sin motivo aparente, comienza a agredir a Claudio, un reconocido abogado. La comunidad apoya al abogado y el extraño es humillado y expulsado del lugar. Más tarde y camino a casa, Claudio y su mujer, Susana, son interceptados por el hombre extraño, quien está determinado a cobrarse una terrible venganza. El abogado toma entonces un camino sin retorno.

Rojo se inicia como un thriller, un tenso thriller que engancha al espectador y no lo suelta hasta el final, aunque el tono, por el camino, cambia, pasando a de ser un ejercicio de intriga a un conjunto de frescos sobre la corrupción de los vencedores. Sobre el cinismo de un nuevo régimen auto-instaurado ya en la monotonía del terror de forma plácida y legal. Una sociedad clasista desde cuyas grietas chorrea la sangre de los inocentes y que se representa en una casa abandonada cuyo propietario desapareció, como tantos. Una radiografía de una clase dominante podrida, manipuladora. Y todo se nos muestra partiendo del protagonista, el abogado que interpreta magistralmente Darío Grandinetti, su familia y amigos. Los cachorros de esos verdugos, de esa Argentina que trabaja, eslogan que tanto recuerda a esa España que madruga promulgado aquí por los hermanos putativos de aquellos matarifes argentinos. Igualmente cínicos y crueles.

Escrita y dirigida por el argentino Benjamin Naishtat (Historia del miedo), Rojo fue una de las grandes triunfadoras de la pasada edición del Festival de San Sebastián (Concha de Plata a la Mejor Dirección; Concha de Plata al Mejor Actor  y  Premio del Jurado a la Mejor Fotografía) y también participó en el Festival de Toronto (TIFF) y en el Festival Internacional de Cinema de Barcelona Sant-Jordi (BCN Film Fest).

 

ALCANZANDO TU SUEÑO (TEEN SPIRIT) (Teen Spirit, Max Minghella, 2018)

USA. Duración: 92 min. Guion: Max Minghella Fotografía: Autumn Durald Productora: Automatik Entertainment / Blank Tape / Head Gear Films / Metrol Technology Género: Drama

Reparto: Elle Fanning, Rebecca Hall, Millie Brady, Elizabeth Berrington, Zlatko Buric,Jordan Stephens, Stephen Boxer, Archie Madekwe, Mark Stobbart,Agnieszka Grochowska, Noof McEwan, John Locke, Daniel Westwood,Jessie Vinning, Ruairi O’Connor, Ria Zmitrowicz, Clara Rugaard, Paul Blackwell,Olivia Gray, Gerald Maliqi, Calvin Chen, Vivian Oparah, Sofia Abbasi

Sinopsis: Violent (Fanning) es una introvertida adolescente que vive en la Isla de Wight, en Inglaterra, y que sueña con convertirse en una estrella del pop para poder así alejarse de tu triste panorama familiar. Con la ayuda de un inesperado mentor, Violet se inscribe en un concurso de canto que pondrá a prueba su integridad, talento y ambición.

La ópera prima del actor y escritor Max Minghella, conocido por su trabajo en El cuento de la criada’ o ‘La red social’, es otra nueva versión de la Cenicienta en clave de sencilla historia de superación. Una trama algo trillada, pero con algunos elementos que la dignifican. Como su magnífica fotografía, que muestra una isla de Wight donde nunca parece brillar el sol retratando también unos cálidos interiores que contrastan con la luminotecnia artificial de los escenarios.

Elle Fanning, que se confirma de nuevo como uno de los mejores talentos de su generación, realiza su papel de forma sombría, sin maquillaje ni artificios. No sonríe, su vida apenas le ofrece motivos para hacerlo, pero aún así se muestra fresca, bella, espléndida. Joven. Y como tal errada y errante, pero con unas ideas claras y una personalidad que deja la puerta abierta de par en par a la esperanza.

Repetimos, si bien la trama no resulta original, su enfoque si puede aportar motivos para el disfrute de esta cinta. A pesar de ser una producción americana, se ha optado por situar la acción en una pequeña isla cerca de Inglaterra, así la película se libra de muchos de los tópicos habituales que podríamos haber esperado de haberse situado la acción en cualquier ciudad norteamericana. En ningún momento hay glamour, incluso cuando la acción se traslada a Londres. Y aunque algunas situaciones son más que familiares (mentor alcohólico -y con pinta de oler muy mal- con un pasado glorioso y tragedia a sus espaldas), podemos llegar a creernos la relación que se entabla entre estas dos almas perdidas.

Teen Spirit, a pesar de su título, consigue trasmitir tristeza. Al gris de la climatología cabe añadir sus tristes canciones, todo lo cual da un tono a la cinta que atraviesa la pantalla alcanzando al espectador más allá de que la historia tenga, o no, un final feliz.

 

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VAMOS DE ESTRENO (o no): * Viernes 26 de julio de 2019 *

MIDSOMMAR (Ari Aster, 2019)

USA. Duración: 145 min. Guion: Ari Aster Música: Bobby Krlic Fotografía: Pawel Pogorzelski Productora: B-Reel Films / Parts and Labor. Distribuida por A24 Género: Terror

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia,Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson,Lars Väringer, Katarina Weidhagen van Hal

Sinopsis: Una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento acude con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se convierte en una oscura pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

 

El espectador del siglo XXI, formado en el narcisismo de las redes sociales, parece incapaz de llegar virgen a la sala de proyecciones, sobre todo si ha de enfrentarse a una obra cuyo director no ha dejado indiferente a nadie con sus anteriores realizaciones. El público se dividirá ante el nuevo trabajo entre entregados y detractores, los primeros predispuestos a consumir una obra maestra, los segundos con las uñas afiladas para remarcar los defectos y confirmar que el director de moda es un bluf y todas sus películas pura basura. Es época de (pre)juicios rápidos que han de ser compartidos de inmediato, tiempos de jactancia en los que la mayoría se dispone a presentarse como sabio  cuando, en verdad, no pasa de sabihondo. Los menos irán a encontrarse con el hecho fílmico sin un ánimo formado a priori,  ellos serán los que podrán admirar la inmensa gama de grises que se extiende entre el blanco y el negro y disfrutar de la cinta y no de la expectativa que ha generado (del hype si queremos caer en la absurda moda de los anglicismos). Los ponderados serán pocos, pero serán.

Valga este largo preámbulo para introducir nuestra experiencia con el cine de Ari Aster, un autor que, con solo dos largos en su haber, ha demostrado tener un rico universo personal y un modo propio a la hora de narrarlo. Con Hereditary se sentaban sus bases, una narrativa seca y concisa, que introduce el impacto como golpe en el estómago a partir del cual la tensión es más de carga psicológica que de peripecia de acción. No pasa nada, dijeron algunos ante su opera prima, pero, a poco que se tenga el ojo entrenado, puede descubrirse que en su cine no cesan de acontecer los sucesos internos con  todas sus repercusiones externas. Con Midsommar vuelve a hacerlo, un filme en el que, más que el qué, lo que importa es el cómo narra. Su segunda cinta nos pone ante un viaje, un mal viaje para ser precisos, hacia la cegadora luz del solsticio y los estados alterados de la mente, donde el terror nace tanto de la extravagancia como del extrañamiento.

Un arranque impecable. Aster elige iniciar su relato con un prólogo oscuro que establecerá las claves de los personajes y sus relaciones. Un preámbulo que exige ya a sus actores darlo todo, donde la banda sonora y la pista de sonido ponen la intensidad del drama, y en el que la cámara nos da el relato por encima del suceso. Brillantes montajes internos nos muestran la situación en la que se encuentran los personajes, el espejo permite que compartan plano a la vez que enseña, por su carácter artificial (casi forzado), que no se mueven en la misma sintonía. Es casi una película dentro de la película, que viene a sembrar las motivaciones de unos y otros y a fijar nuestra complicidad con el personaje de Dani (una perfecta Florence Pugh) y su condición de desubicada dentro del grupo y la circunstancia. El fuera de juego será nuestro incómodo lugar de observación, asistiremos a los hechos con la misma indefensión que su protagonista, compartiremos con ella el desvarío de pesadilla que la circunda, tan embriagados como ella gracias a esa fotografía sobrexpuesta que convierte al blanco del solsticio en un filtro lisérgico.

Implacable se mantiene el pulso del director hasta la secuencia de impacto, una explosión de gore que pilla desprevenidos a los protagonistas y a contrapié a los espectadores. Nada vuelve a ser igual. Porque va a resultar difícil mantener el mismo nivel de tensión, sí, pero también porque ese hecho nos pone ante la fiereza de lo que nos es extraño, los límites del relativismo cultural y las mezquindades de quienes se sienten en una posición de superioridad moral respecto a lo otro. Quisiéramos que hubiera una reacción, que los protagonistas se comportarán como los estándares del género, pero Aster nos lo niega sepultándonos en el horror de un sinfín de danzas paroxísticas y en la lógica aplastante del rito que está por encima incluso de quienes lo practican.

Las comparaciones son odiosas. Midsommar va a traer como consecuencia la revisión por parte de muchos del clásico de Robin Hardy, y eso será bueno porque bien está revisar grandes obras. Sin embargo, tratar de establecer entre ellas un ranking es ingenuo, injusto y absurdo. Entre la nueva película de Aster y The Wicker Man existe la misma relación que podríamos señalar entre la Suspiria de Guadagnino y la original de Argento: partiendo de puntos en común se nos ofrece toda una reinterpretación del tópico que da pie a una lectura totalmente distinta. Y es que lo folclórico en Midsommar es una excusa argumental para hablarnos de nuestro presente, del posicionamiento del hombre actual ante el mundo, de la enquistada prepotencia de Occidente en un momento en el que sus principios parecen hacer aguas. ¿Folkhorror? Si así lo quieren, y si tanto necesitan poner etiquetas a lo que consumen, usen esta para referirse a la última película de Aster, pero entonces perderán el matiz de que aquí lo pagano está puesto al servicio del análisis de las complicadas relaciones que se entretejen en un mundo en decadencia como el nuestro. Con los demás, con el entorno y con nosotros mismos, tal como ya quedaba expuesto en el prólogo. El resto, lo hemos dicho ya, es un viaje, un mal viaje, hacia nuestro propio fondo.

No hay tantas obras maestras. La magistralidad solo toca con su gracia a unas pocas piezas, a unos pocos autores, y es, normalmente, el tiempo el que les otorga tal condición. Midsommar no lo es, pero poca falta hace. Ari Aster ha vuelto a hacerlo, demostrar que es posible enfrentar con originalidad los lugares comunes. Ha vuelto a filmar una cinta con mucho interés formal, llamada a ganarse un puesto destacado dentro del género en la actualidad y ha validarle como un autor al que hay que seguir la pista. Ni más. Pero tampoco menos.

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