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Novedades Diábolo septiembre 2017: cómic, Nancy, George Lucas e ilustración vintage

12 septiembre 2017 Deja un comentario

En Diábolo también terminaron las vacaciones y la editorial ha vuelto cargada de comics y libros de cine, coleccionismo e ilustración vintage. La cultura popular y el cómic más actual se dan la mano en las novedades que Diábolo ha preparado para septiembre:

CÓMIC

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CINE Y CULTURA POPULAR


‘Una hermana’, una nueva obra maestra de Bastien Vivés editada por Diábolo

8 septiembre 2017 Deja un comentario

 

Diábolo Ediciones se enorgullece de publicar el nuevo trabajo del joven autor francés Batien Vivés, del que ha publicado desde hace años todas sus obras, entre las cuales se encuentran títulos de referencia como El gusto del cloro, En mis ojos, Polina, Lastman… Ahora llega el turno de su nuevo trabajo en solitario, Una hermana, ocasión por la cual Diábolo nos ofrece este dossier especial sobre el autor y su obra.

Un autor especial, una sensibilidad única, unas historias que nos dejan marcados…

 

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Nada de lo que sucede se olvida jamás: Descifrando El viaje de Chihiro

EL VIAJE DE CHIHIRO. NADA DE LO QUE SUCEDE SE OLVIDA JAMÁS…

ÁLVARO LÓPEZ MARTÍN. Prólogo Marta Fernández.

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 280 páginas a todo color

 

La primera vez que oí hablar de El viaje de Chihiro fue gracias a un compañero de trabajo. Hasta entonces consideraba el Anime como poco menos que un entretenimiento destinado a niños, que incluso había disfrutado en mi infancia gracias a series como Marco, Heidi y sobre todo Mazinguer-Z. Ya como adulto quise darle un margen de confianza y en 1992, cuando se estrenó en nuestras salas Akira (1988) de Katsuhiro Otomo, acudí a verla no agradándome, a excepción de su animación.

Este amigo me vendió la película de Hayao Miyazaki como una aventura lisérgica muy imaginativa. Sabía que yo entendía lo que quería decir. Mientras su hija la disfrutaba a un nivel, él encontraba otra lectura que convertía la película en una experiencia totalmente diferente. Así que intrigado le hice caso y la vi. Y me conquistó. Hice las paces tan profundamente con el Anime que, con diferencia, es el cine de animación que más disfruto.

Pero El viaje de Chihiro continúa siendo mi favorita, todo ello a pesar de las numerosas cosas que no acabo de entender (que para mí añaden atractivo por estar abiertas a mil conjeturas), así como las exóticas referencias culturales que se escapan a los occidentales. Y es que El viaje de Chihiro, ganadora del Óscar y el Oso de Oro de Berlín, es una de las películas más aclamadas de la historia del cine, pero también de las más complejas y profundas, por lo que se hacía más que necesario que alguien escribiera un libro, en concreto este libro, que nos explicara y detallara estas referencias, que intentara explicarnos qué simbolizan y les pusiera nombre. Y no es que saber todo ello sea realmente imprescindible para disfrutar de esta maravillosa historia, pero estimo que el autor de El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás… puede ofrecer al lector una visión de la película que podría tornarse también en apasionante, ayudándole a entender ese mundo y su entorno cultural, enriqueciendo así el visionado de esta obra capital del cine.

Lo que el espectador experimenta cuando ve El viaje de Chihiro, además de múltiples lecturas, son los estados de ánimo que sus imágenes trasmiten. Cuando oscurece y aparecen los fantasmas la atmósfera nos contagia cierta desazón, que aumentará ante esas criaturas que aparentan haber surgido de un cuadro de El Bosco; O ante esas máscaras benefactoras silenciosas, quejumbrosas; o ante el melancólico discurrir del tren en su viaje imposible por el mar.  Un sentido de la maravilla que esperamos entender más, comprender gracias a El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás…

Y, para emprender ese viaje, Diábolo no nos podría haber puesto en mejores manos. Álvaro López Martín tiene dos libros sobre el arte de Miyazaki a sus espaldas (Mi vecino Miyazaki  y Antes de mi vecino Miyazaki, escritos junto a Marta García Villar y publicados por Diábolo) y dirige un blog de referencia como es, Generación Ghibli, avales más que suficientes como para resultar el autor ideal con el que adentrarnos en los distintos viajes de Chihiro y con el que descifrar todos sus misterios sumergiéndonos, nuevamente pero en su compañía, en esta historia única y fascinante que, como bien indica Álvaro López, es una historia de detalles.

Junto al autor analizaremos cada escena, deteniéndonos en las partes que, ya sea por merecer una interpretación (o más de una) o por hacer referencia a algún detalle perteneciente a la cultura oriental en general, y japonesa en particular, merece ser explicado. Recurriendo incluso en diversas ocasiones a la voz del propio Miyazaki, ya sea mediante declaraciones extraídas de diversos medios o de su autobiografía.

Álvaro nos descubre o confirma algunas de nuestras sospechas, incluidas las más descabelladas ¿Es la casa de baños un lupanar? Pues al parecer sí, con Yubaba como madam del establecimiento, lo cual no significa que contenga trasfondo pedófilo, con el Sin Cara como cliente encaprichado con comprar a toda costa a Chihiro. Pero no deja de ser una lectura apasionante, sugerente y sorprendente.

Cierto es que El viaje de Chihiro es sobre todo una historia de crecimiento personal, de maduración, pero también de respeto hacia las tradiciones ancestrales y al exceso de occidentalización que invade la cultura japonesa. Es una oda a la naturaleza y una fuerte crítica también al capitalismo exacerbado que domina nuestra sociedad y que tantos monstruos ha creado. El viaje de Chihiro es todo eso y mucho más. Son experiencias personales de Miyazaki; son leyendas japonesas; son elementos culturales del japón más tradicional… un maremágnum de referencias que Álvaro López nos aclarará, haciendo asequibles al lector los múltiples mensajes del filme de Miyazaki.

Bien es cierto que muchas veces el cariño y la erudicción no garantizan que la obra resultante sea valiosa. No es este el caso, Álvaro López es, además de un gran especialista y amante del cine de animación de Miyazaki, un estudioso de la cultura oriental, nos muestra escenarios, nos descifra claves y nos traduce palabras y símbolos. Y consigue narrarlo todo de forma ordenada y apasionante. Viajar junto a Álvaro López al extraño mundo de El viaje de Chihiro es viajar hasta el alma y el corazón de esta obra de Hayao Miyazaki que no se olvida jamás…

Las lecturas de Serendipia: Soy pez, soy pájaro, soy lombriz, una fantasía ilustrada de Tomás Bases

SOY PEZ, SOY PÁJARO, SOY LOMBRIZ

Tomás Bases. 

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 36 páginas a todo color

Sabida es la querencia que tenemos en esta casa por Diábolo Ediciones, de cuyas novedades nos hacemos eco con puntualidad y cuyas publicaciones hemos comentado con frecuencia en esta sección. Nacida como una editorial dedicada el cómic, con los años ha ido ampliando sus focos de interés sin abandonar nunca su voluntad de recoger la cultura popular. Hoy queremos hablar de su colección dedicada a los más pequeños de la casa: Diabolín (línea infantil), en la que han dado a conocer ya cuatro títulos, en nuestras manos ha caído el tercero y a él dedicamos esta reseña.

Tomás Bases es el autor de Soy pez, soy pájaro, soy lombriz y se presenta así en su propia Web: “mi trabajo consiste en imaginar, dibujar y explicar: me gusta imaginar historias y mundos fantasiosos, diseñar una estética para cada proyecto,  crear unos personajes y finalmente ponerlo todo en pie en forma de animación, de cuento interactivo, libro impreso, una taza de café o un poster: todo vale a la hora de dejar volar la imaginación! Y eso es lo que vengo haciendo desde 1993“. Y eso es lo que ofrece en su relato para todas las edades, subtitulado “Una fantasía muy medieval”, la historia que nos trae Bases emula en su forma a los cuentos tradicionales. Bases construye su relato dándole tintes de leyenda, nos narra la historia de las fantásticas peripecias del joven y ambicioso rey Leopoldo, que renunciará a si mismo con tal de obtener el poder (una corona de oro oculta en las profundidades del mar), lo obtendrá pero a un precio muy alto que le hará vivir un proceso iniciático y al final… (léanlo para saber como acaba); tanto por su contenido, pues, como por su forma, Bases usa estructuras propias del cuento oral (esas que estudió Propp) y un registro lingüístico adecuado a ello. El propio autor expone cómo tomó en cuenta el maravilloso libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas, de Bruno Bettelheim (1975). Los cuentos de hadas siempre tuvieron como último objetivo (en opinión de Bettelheim) llevar al niño a descubrir su identidad y vocación, sugiriéndole, también, qué experiencias necesita para desarrollar su carácter. Podría decirse que sirven al efecto de desarrollar una conciencia crítica, por eso Bases ha querido “abordar un tema para el que vivimos posiciones ambivalentes: el icono del hombre hecho a sí mismo, ambicioso y luchador, paradigma del liberalismo y la economía de nuestros tiempos y por otro lado la visión romántica de un humanismo que sitúa a las personas y sus sentimientos en el centro de los valores” (todas las citas están recogidas en su Web). Soy pez, soy pájaro, soy lombriz es también un cuento educativo, pero lo importante es que educa desde el enaltecimiento de la imaginación y la fantasía. El mayor mérito de este relato, sin embargo, no está en su historia (aunque tenga todos los valores que hemos señalado), no, lo que destaca por encima de todo son sus ilustraciones, obra del propio Bases.

Explica el autor: “buscaba que las ilustraciones lo fuesen todo, se lo comiesen todo y lo desbordasen todo. Quería que fuese una “ilustración narrada” y no tanto un cuento ilustrado.” En este relato se invierten, pues, los términos habituales en el género de los cuentos, lo corriente es tener un texto previo al que se le iluminará con ilustraciones posteriores, aquí lo que domina es la imagen, es ella la que narra y el texto es subsidiario, Bases ha conseguido plenamente el efecto que buscaba. Unas ilustraciones que hablan por sí mismas, de gran belleza, y que traducen en sí el importante trabajo de campo que ha tenido que realizar el autor. Dicho con sus palabras: “tenía claros varios objetivos: tenía que ser un homenaje a las ilustraciones de los manuscritos medievales. De ahí sale un enorme trabajo de documentación y un cuidadísimo trabajo estilístico lo más fiel posible a las iluminaciones de la época. Muchos elementos, como los Monstruos Enjaulados o la Ciega Sabia de Doce Brazos, están reproducidos fielmente de originales medievales, aunque luego los haya adaptado a las necesidades del relato“. Soy pez, soy pájaro, soy lombriz es un auténtico placer para todos los sentidos.

Hay que destacar también el trabajo de la editorial. Diábolo ha sabido comprender la naturaleza de la obra que tiene entre manos y ha apostado por darle un acertado formato de edición: en tapa dura, con un tratamiento del color que reproduce a la perfección el trabajo del autor/ilustrador y con un papel de alto gramaje que le da aspecto de libro de arte. Mención especial merece el trabajo de maquetación de Sebastián Romiti.

Esta obra, que ha supuesto más de tres años de trabajo, se completa con material audiovisual. Bases, auténtico hombre orquesta como puede verse, completa su obra con un pequeño filme animado al que remite con un enlace en el propio libro y que puede disfrutarse online. De su corto nos dice Bases: “La versión animada de “Soy pez” busca la parte poética del proyecto. El poder visual del imaginario medieval se confabula con la fuerza de la música para soñar una estampa que se libera del guión del cuento y así volar por la fantasía visual del proyecto“. El libro lleva al audiovisual, pero también puede recorrerse el camino inverso, así que enlazamos la animación como aperitivo que les lleve a comprar este trabajo, publicado en una colección infantil, sí, pero que es disfrutable para todos los públicos. ¡¡Ya están tardando!!

Soy pez soy pájaro soy lombriz from Tomás Bases on Vimeo.

 

¡Andá!, la merienda…: un sabroso viaje al universo de los cromos Cropan, Bimbo, Panrico…

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¡ANDÁ!, LA MERIENDA… LAS DELICIOSAS COLECCIONES DE  NUESTRA NIÑEZ

Vicente Pizarro

Diábolo Ediciones. Tapa dura. A todo color. 

A pesar de que uno comienza a estar bastante aburrido y hasta en cierto modo en contra de la operación nostalgia que desde todos los ámbitos se nos está inculcando, desempolvando desde los más infames y felizmente enterrados VHS a incluso gran parte de la música de los años ochenta, precisamente la más horrible y comercial que dio la época, -pues sabido es que lo bueno nunca pasa de moda-, tengo que admitir que cuando supe de ¡Andá! la merienda… , la nueva propuesta de Diábolo Ediciones, algo en mi interior hizo ¡click! Así que, de forma excepcional deseé bucear en el tiempo y revisitar las texturas que nos ofrecía todo aquel universo de cromos de plástico, superhéroes, calkitos y adhesivos. Y es que ¡Andá!, la merienda… es más que un libro: es un amalgama de sentimientos encontrados, de momentos recuperados de otra época, de pequeños detalles que hicieron más felices algunos momentos de nuestra infancia que, personalmente me tocaba de cerca así que, abusando de su paciencia ruego me permitan pasar durante unos instantes al plano personal (lo pondré en azul y así podrán saltarlo pasando directamente al comentario del libro si, comprensiblemente, les importa un bledo lo que pueda contarles)

En mi casa, y la mayor parte de mis compañeros, fuimos niños de bocadillo en el recreo. Algo que no se hacía tan solo con la intención de frenar mi tendencia a la obesidad, se hacía más que nada porque la naciente bollería industrial, que unos pocos niños traían ante nuestra envidia, costaba un dinero que muchas familias no podían permitirse. Envidia doble en mi caso, pues en mi familia se nos inculcó el espíritu coleccionista y tres generaciones de Benítez la cultivamos concienzudamente, algo de lo que daba fe una abultada maleta gris que reposaba encima de un armario repleta de álbumes de cromos completos. Una, a su vez, colección de álbumes que cubría desde finales de los cincuenta a principios de los ochenta. Pues bien, si en principio no había problema en coleccionar y completar las series de kiosco y librería, las de los sobres de toda la vida, cambiando en clase los repes y rematando en el Mercado de Sant Antoni (Barcelona), mucho más difícil era completar las series que ofrecían todas esas meriendas de, especialmente, Cropan. Ni en el Mercat de Sant Antoni se podían encontrar cromos para comprar. Ni con quien cambiarlos en los recreos. Definitivamente era difícil. Y lo que es peor es que eran, además, muy, muy chulos. Aún así mi hermana mayor completó las series Bimbo de primera generación, desde Conocimientos del Universo, Nuestro Mundo al primer Porqué de las cosas, momento en el cual mi hermano y yo tomamos el relevo coleccionando sus dos secuelas y los dos volúmenes de El libro de las adivinanzas, así como las fichas de inventos, récords, Un, dos, tres y las diapositivas Bimbovisión, entre muchos otros. 

Pero Cropan…¡Ay! era otra cosa y mucho más difícil. Como Panrico. Aún así recuerdo haber completado Te hablan los grandes guerreros y Descubre a tus héroes fantásticos de Cropan y todos los troquelados de Mazinger Z de Panrico. Y todo ello gracias a un amiguete que me los regalaba. Un cordobés hijo único de militar que, supongo que algo mimado, tenía acceso a todo ello y no dudaba en dármelos. Tanto que llegué a compler las tres series. Las de los perros y mariposas troqueladas de Panrico no hubo problema, se hicieron muy populares y en Sant Antoni podían cambiarse sin problema. Los de Marco de Danone se podían completar con picardía: cuando un camión de reparto de Danone se detenía ante un supermercado, se pedía género al conductor, que casi siempre nos daba álbumes y sobres de cromos, y así pudimos completar los dos volúmenes. Con el resto de promociones ya no me atreví. El tiempo corría irremediablemente…

La pregunta que se harán será “Debes de tener entonces una fortuna en colecciones de cromos, ¿no?” Pues me temo que no, pues mi padre se dedicaba a la compra venta de antigüedades y todo tipo de objeto de colección en Els Encants, el Rastro de Barcelona, así que un día, cuando por edad dejamos de interesarnos por los cromos, vendió aquella maleta completa en El Mercat de Sant Antoni. Fue un día que recuerdo gris. Pero otros intereses habían tomado el relevo a aquellos entrañables álbumes: música, cine, ropa, chicas… Eso sí, me quedé con unas pocas colecciones: Los tres El porqué de las cosas; los dos El libro de las adivinanzas y… Descubre tus héroes fantásticos. Álbumes todos ellos que forman parte del universo que Vicente Pizarro nos propone en su magnífica recopilación ¡Andá!, la merienda… 

¡ANDÁ!, LA MERIENDA… LAS DELICIOSAS COLECCIONES DE  NUESTRA NIÑEZ

Vicente Pizarro

Diábolo Ediciones. Tapa dura. A todo color. 

Diábolo Ediciones, con la colaboración en esta ocasión de Vicente Pizarro lo ha vuelto a hacer. Ha desbaratado los cajones más recónditos de nuestra memoria trayéndonos recuerdos que considerábamos perdidos;  refrescando otros que estaban ya desdibujados por el paso del tiempo y, por supuesto, nos ha dado a conocer datos que ignorábamos. Pizarro, un tipo para nada desocupado a tenor de su ficha biográfica, ocupa el breve espacio de tiempo que le permite su trabajo y sus dos hijos en recopilar datos e imágenes en su blog Cropan, coleccionando sueños, donde demuestra su devoción por todas esas colecciones que hicieron un poco más feliz nuestra infancia. Y lo que ha hecho con este libro ha sido, además de  reunir muchas de esas imágenes del universo Cropan, sumarle otras de Danone, Bimbo o Panrico. ¿El resultado? Un libro sobre todo visual, en el que el texto, necesario, es el justo para indicarnos fechas y detalles sobre las colecciones, huyendo de frías fichas que, si bien podrían haber hecho el mismo servicio, hubieran restado calor y complicidad a la obra .

Sin buscar ser exhaustivo el autor consigue serlo en algunos casos mostrando, por ejemplo, colecciones completas de cromos, así como otros objetos relacionados como son anuncios promocionales y posters. Si algo hemos echado de menos son algunos datos como la identidad de los ilustradores de estos cromos, pues dejando aparte a López Espí, claramente Burne Hogarth es el responsable de las imágenes de las postales de Tarzán de Panrico, imágenes surgidas de sus comics y no de una serie de televisión. Por otra parte, aunque no llegamos a saber quien dibujó algunos de estos cromos, la mayor parte anónimos,  hay algunos dibujantes cuya identidad puede intuirse ¿Es Manel Ferrer responsable de las imágenes de Cromosmágicos, Veo veo y Ríete del miedo con Chocostein?

Y no vayan a pensar que estos detalles de viejo puntilloso empañan el magnífico resultado de esta obra, cuyas imágenes incluyen también, además de los propios cromos y álbumes, hojas promocionales y obsequios que podían obtenerse al completar la colección. En resumen, un maravilloso viaje en el tiempo, cuidado hasta el detalle, que destila un gran amor del autor por el objeto del libro y que más allá del dichoso factor nostálgico y del deleite para los sentidos que supone, ofrece un impagable estudio sobre el impacto de la televisión y el cine sobre los niños de la época, la marcha y la competencia en el mercado entre las diferentes marcas, así como el nacimiento del merchandising en España. Así que ¡Andá, la merienda…. funciona a varios niveles, de ahí que sea un interesante libro que merezca ocupar un espacio en nuestra Biblioteca de Serendipia.

Novedades Diábolo Ediciones abril/mayo: Cromos, gatos, cuentos y novelas.

Diábolo presenta suculentas novedades: Soy pez, soy pájaro, soy lombriz de Tomás Bases, un cuento ilustrado para todas las edades que deslumbra por su belleza. La Pimpinela Escarlata, un gran clásico que inaugura la  nueva línea editorial de Diábolo Ediciones: DIÁBOLO NOVELAS, dedicada al género de aventuras, y en especial al de capa y espada con nueva traducción y por primera vez en España con las ilustraciones originales. Y en el imprescindible apartado de ensayos, uno de cine y otro de cultura popular: Miau, miau, miau. Los gatos en el cine  de Juan Luis Sánchez y Luis Miguel Carmona es un libro dedicado a todos los gatos que han aparecido en todo tipo de películas. Y finalmente, ¡Andá, la merienda! de Vicente Pizarro, un título dirigido al público más nostálgico y que seguro hará disfrutar a todo lector que ronde los 50 años y a todo aquel interesado en la cultura y el merchandising más sabroso. Cromos, muñequitos, juegos, discos… que se incluían en pastelitos o yogures. No es una producción Cropán

(PARA  DETALLES CLICKAR EN LAS IMÁGENES)

































Novedades Diábolo para marzo de 2017: cómic, canción infantil y literatura juvenil

En un mes tan especial como es este para una editorial de comics, Diábolo edita una novela gráfica sobre un suceso siempre de actualidad, y lo hace con una mezcla de fotografía y cómic que sin duda hacen e este McCurry, NY 11 septiembre 2001 una obra a destacar de entre las de este año. La revista Cthulhu cumple diez años. 17 números ofreciendo cómics de terror. Y en su exitosa linea de libros dedicados a la cultura popular, Diábolo nos ofrece una monografía sobre la canción infantil  a cargo de Jorge Lérida, y  Siempre quise ser uno de los cinco, obra en la que Guillem Medina se adentra en la literatura juvenil. 

 

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