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Las lecturas de Serendipia: ‘Frankenstein’ de Dick Briefer

10 diciembre 2018 Deja un comentario

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50 VOL. II:

FRANKENSTEIN DE DICK BRIEFER 

Seleccionados por Craig Yoe

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 184 páginas a todo color

200 años después de la publicación de Frankenstein o el moderno Prometeo el enigma de la creación sigue siendo eso, un misterio, una llama que poseemos todos pero cuya complejidad va más allá del simple hecho biológico. 200 años después de que la joven Mary Shelley descargara sus demonios internos en la catarsis que fue su obra, estos siguen vivos en cada uno de nosotros y nadie como ella supo mostrar la angustia de la vida y la muerte. La contradicción entre dar la vida al ser que más queremos y al que a la vez, con su creación, darle la muerte.

Diábolo ediciones se ha tomado estos 200 años de no-vida del moderno Prometeo muy en serio. Y si hace bien poco trataba a la autora y a su creación de forma más profunda reeditando la magnífica pieza Mary Shelley: la muerte del monstruo de Raquel Lagartos y Julio César Iglesias ahora nos acerca, de nuevo mediante el lenguaje del noveno arte, a la versión pulp del personaje, la más popular y conocida, la que nos ofreció el binomio Boris Karloff/Jack Pierce, actor y maquillador del monstruo en la seminal El Doctor Frankenstein de 1931. Jack Pierce fue el creador de ese otro monstruo, que pasó a llamarse popularmente como su creador. Fue él el que  colocó los electrodos a ambos lados de la cabeza que luego se convirtieron, en la memoria de todos, en dos tornillos. Fue Pierce el que colocó a Karloff dos altas botas. Fue también el maquillador el que, finalmente, decidió hacerle un cráneo plano. Fue, en definitiva, Pierce el que creo a Frankenstein tal y como todos los recordamos. Sí, Jack Pierce contribuyó a dar vida a ese monstruo que es la industria cinematográfica, insuflando vida a unos estudios Universal que no pasaban por su mejor momento. Y como su criatura, Pierce también fue rechazado y expulsado de la industria ante el avance de otras técnicas de caracterización más rápidas.

Una obra de Briefer recientemente subastada por Heritage Auctions.

La versión cinematográfica del personaje es la que adopta el dibujante Dick Briefer para su Frankenstein, que atravesó tres fases: si durante los primeros capítulos, que comenzaron a publicarse en Prize Comics en diciembre de 1940, fue un villano que buscaba la venganza contra su creador; en 1945, creador y editorial dan un giro a su Frankenstein y lo convierten en un delicioso cómic de humor, con un monstruo que, ya con serie propia, representa un claro antecedente del adorable Herman Munster. Pero no se vayan todavía, pues tras 17 números y con el auge del cómic de terror de los cincuenta, Briefer recibió el encargo de que su Frankenstein volviera al terror, produciéndose una tercera, y última etapa del personaje que abarcó quince números más (de 1952 a 1954), que se truncó cuando llegó la censura al cómic americano tras el proceso contra EC Comics desatado por el psiquiatra Fredric Wertham y su planfletario La seducción del los inocentes

Amplias muestras de estos tres Frankenstein de Briefer son los que nos ofrece Diábolo Ediciones en el segundo tomo de La Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Con los trabajos iniciales del dibujante, guionista y entintador, más crudos e influenciados por las viñetas del Superman de Siegel y Shuster; que darán paso a un divertido monstruo que nos traerán a la mente al Will Eisner más paródico, pues no en vano Briefer trabajo para el viejo maestro. Es aquí donde, en nuestra opinión, se muestra la labor más interesante de Dick Briefer como creador total, y en donde su dibujo alcanzará las cotas más personales, señas de identidad que se difuminarán en su tercera etapa, muy en la linea de los artistas EC menos destacados. De estas tres etapas se han seleccionado las mejores historias, reproduciendo varias portadas y contando con un muy interesante prólogo de Craig Yoe, encargado también de seleccionar las historietas del tomo.

Queda en el aire qué hubiera pasado de haber conseguido Briefer que le contrataran las tiras de prensa humorística sobre el personaje que también había preparado y ofertó a algunos medios. En ellas muestra su mejor trabajo, su maestría  con los  personajes paródicos que, repetimos, trasladan al lector al mejor Spirit. Mientras tanto, no lo duden, háganse con este tomo, que al igual que su predecesor, del que ya hablamos aquí, demuestra el cariño puesto por Diábolo en estos viejos cómics: reproducción extraída de los propios cuadernos originales respetando su colores; impresión en hojas de buen gramaje; tapa dura y formato grande. ¿Qué más puede pedirse? … Mejor dejémonos sorprender por Diábolo ediciones y las próximas entregas de la  Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50.

http://www.diaboloediciones.com/

PORTADAS

Las lecturas de Serendipia: ‘Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones)

20 noviembre 2018 Deja un comentario

MARY SHELLEY: LA MUERTE DEL MONSTRUO

Raquel Lagartos y Julio César Iglesias

Prologos de Fernando Marías y Ángeles Caso

Diábolo Ediciones. Edición especial 200 aniversario Frankenstein. Encuadernación en tapa dura 180 páginas a color. 

Uno tiene la sensación de que no se ha hecho la suficiente justicia a un hito tan importante como es el 200 aniversario de la publicación de Frankenstein o el Moderno Prometeo, obra gótica con la cual la joven Mary Shelley entró en la inmortalidad. El Festival de Sitges, por ejemplo, ha preferido centrarse en otro (gran) hito como es el cincuentenario de 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), dejando un tanto de lado a Frankenstein. Solo y desangelado. O como decía Gardel, solo, fané y descangallado.

Podríamos decir que el cine sí se fijo en la figura de la escritora con una película biográfica, Mary Shelley (Haifaa Al-Mansour, 2017), pero a pesar de contar con Elle Fanning, fue una cinta bastante decepcionante, pues escoge centrar su acción en la historia de amor entre Mary Wollstonecraft y Percy B. Shelley, añadiendo a la trama unas dosis de empoderamiento femenino -la madre de la escritora fue una de las pioneras del feminismo- y dejando como algo secundario los motivos y el proceso de creación de la obra que inmortalizó a la escritora. En cuanto a la histórica reunión en Villa Diodati, a pesar de ocupar un amplio tramo del filme, se nos muestra como poco más que una reunión campestre con dos reputados poetas,  Shelley y Lord Byron, reducidos a ser un par de juerguistas libertinos exentos de moralidad e incluso de talento, y al doctor Polidori como un santo varón con el cual parece insinuarse un romance en ciernes con Mary, ofreciendo con todo ello un drama amoroso muy convencional. Tanto que consigue que el espectador interesado en la historia deseé revisar otros acercamientos al tema como fueron Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1988) o incluso la desaforada Gothic (Ken Russell, 1986).

Así pues, ha tenido que ser el cómic, concrétamente este cómic del que estamos hablando, el que ponga justicia entre Mary Shelley y su creación, rememorando aquel verano boreal de 1816 en el que Mary y Percy Bysshe Shelley visitaron a su amigo Lord Byron en Villa Diodati, lugar que terminó convertido en cuna de monstruos y del que salieron creaciones inmortales como son Frankenstein y El vampiro, primera novela sobre un chupasangre, escrita por John Polidori, médico personal de Byron.

Pero Raquel Lagartos y Julio César Iglesias en su Mary Shelley: la muerte del monstruo, van mucho más allá. Relacionan a la criatura con las numerosas tragedias que atenazaron a la joven, que perdió a dos de sus hijos y a su padre en un corto lapso de tiempo, tras haber perdido a su madre por complicaciones en el parto que le diera la vida, algo de lo que, al parecer, la joven se culpabilizó durante toda su existencia.

Moderna y adelantada a su época, como lo fuera su madre, Mary Shelley se fugó con su amante y no se casó. Además, este creía firmemente en el amor libre, lo que terminó dando más de un quebradero de cabeza a la joven Mary. Sobrevivió a sus compañeros de Villa Deodati, pues todos, como buenos románticos, murieron jóvenes. Pero antes pudo tener un hijo que le sobrevivió, su creación, quizás el que le hizo olvidar todos los monstruos y las pesadillas que nacieron en aquella noche de tormenta.

Bien recibida por crítica y público, la presente edición de Mary Shelley: la muerte del monstruo, está revisada e incluye material extra, como si de un DVD se tratara, con escenas descartadas, estudios de los personajes y de la moda de la época, así como portadas alternativas. El resultado es espléndido, aunque no carece de complejidad. Como explica el propio escritor, Julio César Iglesias, “es una obra de estructura compleja, que exigía bastante implicación intelectual, pero bastante gente nos comentó que había llegado a emocionarse leyéndola, incluso a llorar. Nos hace muy felices haber conseguido transmitir, aunque sea en parte, la emoción que nosotros mismos sentimos al escribir el cómic y al sumergirnos en la vida de Mary Shelley y su criatura“.

Por su parte la dibujante, Raquel Lagartos, entintó sus planchas “con un mismo pincel con la intención de dar una sensación de ambiente más opresivo“, captando, con una evolución que podemos ver en los estudios previos incluidos como extra, la esencia de todos los protagonistas, dotándolos de vida y explicando en imágenes los silencios que Julio César Iglesias introduce en su guión.

Con su obra, que ahora tienen ocasión de pescar los que se despistaron en su momento, los autores consiguieron el mayor de sus propósitos: “Algunas personas (…) nos dijeron que, tras leerse el cómic, se leyeron, o releyeron, la novela de Mary Shelley. Puede que no haya mayor halago, porque uno de nuestros objetivos era reivindicar a Mary como una gran creadora, que vivió a la sombra de su creación más famosa, pero cuyo talento merece ser recordado y reconocido”. 

Altamente recomendable para leer y releer, el trabajo de Raquel Lagartos y Julio César Iglesias es literatura de primera.

RAQUEL LAGARTOS: Licenciada en Matemáticas y titulada en Ilustración por la Escuela de Arte de Oviedo. Ha colaborado con diversas publicaciones e instituciones locales y ha participado en varias exposiciones, entre ellas, la dedicada a Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones) en el Salón Internacional del Cómic de Avilés de 2017.

JULIO CÉSAR IGLESIAS: Licenciado en Historia. Escritor y guionista. Ha colaborado con diversos medios dedicados al análisis literario y a la novela gráfica..

Su primer cómic juntos, Mary Shelley: La muerte del monstruo, se publicó en España con Diábolo Ediciones a finales de 2016. La hierba del estío (Diábolo Ediciones, abril de 2018) es su segunda publicación juntos. También han colaborado en el homenaje colectivo Frankenstein resuturado (Ediciones Alrevés, marzo de 2018).

Las declaraciones de los autores están extraídas de la entrevista que Proyecto Naschy les realizó con motivo de la publicación de La hierba del estío. Tanto Mary Shelley: La muerte del monstruo como la obra posterior de los autores, La hierba del estío están publicadas por Diábolo Ediciones y pueden adquirirse aquí.

 

 

Novedades de Diábolo Ediciones para septiembre

Vuelta al cole con las novedades de Diábolo Ediciones y comenzamos con el cómic: La blusa, es la nueva obra maestra del francés Bastien Vivés, que después del éxito de Una hermana, nos ofrece una de sus obras más turbadoras. Y Orlando y el juego IV: La danza de los errantes, es el penúltimo volumen de la obra magna de Luis Durán.

Respecto al cine Diábolo nos ofrece dos novedades: ¡Una de vampiros! con todo el cine y las series de televisión protagonizadas por chupasangres, y otro sobre cine musical de todas las épocas: Más allá del arco iris.
Y no se vayan todavía, pues hay más: la reedición de ¡Dame tu fuerza, Pegaso! , un libro dedicado a los Caballeros del Zodiaco, que siguen generando series y merchandising después de tantos años.

(PARA AMPLIAR CLICK EN LA IMAGEN)

CINE Y ANIME 

CÓMIC

https://issuu.com/diaboloediciones/docs/dm_2018_09_ok  

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Con ‘Haunted Love’ llegan los mejores comics de terror americanos Pre-Code

Ya llegó el momento. Diábolo Ediciones inicia su espectacular biblioteca de comics de terror Pre-Code de los años 50 con Haunted Love. Si adoras los EC Cómics y el terror más descarnado,  Haunted Love debe de estar en tu biblioteca. Pero no se detienen ahí las novedades, pues Diábolo edita el más completo estudio que se ha realizado sobre Final Fantasy, y reedita, de forma ampliada, Generación Goonies, un libro que abarca los años dorados de la productora Amblin Entertainment. Pasen pues y vean:

PARA LEER CLICK EN LA IMAGEN

Las lecturas de Serendipia: Entrevistamos a los autores de ‘La hierba del estío’

La hierba del estío, segunda novela gráfica realizada conjuntamente por Raquel Lagarto y Julio César Iglesias es una de esas piezas de orfebrería con la cual podría hacerse callar a todo aquel que todavía no considere el noveno arte como literatura de pleno derecho. También una lección de narración gráfica, de delicadeza de lineas, de expresividad, de arte, que nos ha gustado tanto que hemos querido saber más sobre los autores y su obra, uno de los más claros ejemplos de la calidad y la buena salud, a nivel creativo,  con la que cuenta el cómic español. 

ENTREVISTA A RAQUEL LAGARTOS Y  JULIO CÉSAR IGLESIAS

¿Cómo nace vuestra colaboración?

Raquel: Nos conocemos casi desde la época del colegio. Por aquel entonces Julio ya escribía y yo dibujaba en la parte de atrás de las libretas, pero no nos planteamos trabajar juntos en un cómic hasta hace unos pocos años, cuando yo terminé la escuela de arte. Desarrollar algunos proyectos de los que llevábamos tiempo hablando fue un paso bastante natural, porque compartimos una visión muy similar de la narrativa gráfica y de sus posibilidades.LA

¿Qué tal funcionó vuestro primer trabajo conjunto, Mary Shelley: la muerte del monstruo?na

Julio-César: Estamos muy contentos de la reacción de la crítica y del público. Se puede decir que es una obra de estructura compleja, que exigía bastante implicación intelectual, pero bastante gente nos comentó que había llegado a emocionarse leyéndola, incluso a llorar. Nos hace muy felices haber conseguido transmitir, aunque sea en parte, la emoción que nosotros mismos sentimos al escribir el cómic y al sumergirnos en la vida de Mary Shelley y su criatura.

R: Algunas personas también nos dijeron que, tras leerse el cómic, se leyeron, o releyeron, la novela de Mary Shelley. Puede que no haya mayor halago, porque uno de nuestros objetivos era reivindicar a Mary como una gran creadora, que vivió a la sombra de su creación más famosa, pero cuyo talento merece ser recordado y reconocido.

¿Cómo surge la idea de hacer La hierba del estío?

R: Ambos tenemos un interés común en Japón, en su historia, sus costumbres, su sociedad y, desde luego, su producción cultural. Hemos viajado en varias ocasiones a Japón y siempre tuvimos en mente ambientar una historia allí. El año pasado, por desgracia, murió Jiro Taniguchi, un referente para ambos, autor de algunos de los mejores cómics jamás escritos, como ‘El gourmet solitario’, ‘El caminante’ o ‘El almanaque de mi padre’. Escribimos ‘La hierba del estío’, entonces, como un pequeño, pero muy sentido, homenaje a Taniguchi.

¿Cual es la idea central que queréis expresar con La hierba del estío? ¿Por qué escogisteis ambientar la historia en Japón?

J: La historia que queremos contar en ‘La hierba del estío’ tiene mucho que ver con las segundas oportunidades y la capacidad del ser humano para tomar sus propias decisiones, incluso en situaciones límite. Pretendemos capturar ese momento crucial en la vida de cualquier persona en el que se pregunta qué significa ser feliz. Es una historia universal y, por tanto, podría haber sucedido en cualquier pueblo del mundo, y en cada cual tendría sus particularidades. Las peculiaridades japonesas nos parecían especialmente interesantes, en parte por la riqueza que proporciona la compleja interacción entre la figura del samurái y la del campesinado. El protagonista, Sanosuke, está tan atrapado por conceptos como el honor o la lealtad como lo pueden estar los campesinos por la miseria e incertidumbre características de la vida en el campo. Encontrar el propio camino siempre es arriesgado y puede costarnos, incluso, la vida, pero siempre merece la pena romper las cadenas para intentar ser felices. Ese es el tema profundo de la historia.

¿Ha sido difícil documentarte a la hora de realizar el guión?

J: Fue bastante exigente comprobar que los rituales, las canciones o, por ejemplo, las técnicas para luchar contra las plagas, tanto las religiosas como las primeras fórmulas químicas, se ajustasen al período en el que se ambienta el relato. Raquel se encargó de documentar gran parte de la vida material del pueblo, incluyendo la cosecha, cuyos ritmos eran fundamentales para adaptar el guión al color del relato. Hay bastante trabajo de fondo también en aspectos como la vida política, la estructura social o las diversiones de la aldea, y aunque no ocupan un lugar predominante en el relato, era importante que reforzasen la verosimilitud del cómic.

¿Elegiste premeditadamente algún tipo de dibujo, técnica en concreto, color, textura… a la hora de traspasar la historia a imágenes?

R: Suelo trabajar con tinta y acuarelas, y procuro utilizar el color como un elemento narrativo más. En este caso, a diferencia del cómic anterior, los fondos tienen un papel importante a la hora de contar la historia, la naturaleza es un personaje más, así que el dibujo es más detallado que en ‘Mary Shelley’ y el entintado más jerarquizado. En ‘Mary Shelley’ toda la tinta está hecha con un mismo pincel con la intención de dar una sensación de ambiente más opresivo. Sin embargo, en ‘La hierba del estío’ utilicé diferentes calibrados y pinceles para dar más profundidad a los planos.

¿Habéis utilizado alguna influencia pictórica o cinematográfica oriental en La hierba del estío?

R: Me gusta mucho el ukiyo-e, y fue una de mis fuentes de documentación. Precisamente este verano tuve la suerte de ver en Londres una exposición con una recopilación de los trabajos de Hokusai en diferentes épocas de su vida. Sus bocetos de campesinos, soldados, gente en tabernas o haciendo labores cotidianas fueron muy inspiradores a la hora de abordar el proyecto.

J: Soy muy fan del cine de Kurosawa -incluyendo sus obras más costumbristas, como ‘Ikiru’-, de Shindo, Mizoguchi, Oshima… De hecho, una de las viñetas más importantes del cómic es un homenaje directo al baile de los campesinos de ‘Los Siete Samuráis’. También tendríamos que referirnos a la animación y a series como Saraiya Goyou o a las películas de la Ghibli.

¿Habéis quedado satisfechos con la edición de Diábolo? ¿Está teniendo ‘La hierba del estío’ una buena aceptación de crítica y público?

J: Hemos llegado a más medios que con el anterior cómic, y las reseñas están siendo muy positivas. Nos alegra especialmente que varios medios dedicados a la cultura japonesa hayan encontrado interesante nuestro cómic, y parece que entre el público también está gustando. En ese sentido, estamos muy contentos.

¿Está difícil el mercado actual de cómic en España? ¿Cómo está siendo vuestra experiencia?

R: Sólo llevamos dos cómics publicados, el primero en diciembre de 2016, y el segundo ahora en 2018, así que aún no nos ha dado tiempo a formarnos una perspectiva completa del asunto. De todas maneras, nuestra experiencia hasta la fecha ha sido muy buena. Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero en Asturias, desde el primer momento, hemos sido muy bien recibidos y nos han llamado para participar en casi todos los eventos que ha habido. Estamos francamente contentos.

¿Nos queréis comentar algún nuevo proyecto en el que estéis enfrascados?

R: Tenemos varias ideas en cartera, pero es pronto para comentar nada.

¿Cual es el tipo de lectura (cómic o literatura) que más os gusta?

R: La verdad es que me gusta leer de todo, de García Márquez a Manu Larcenet, pasando por Abercrombie, Sienkiewicz o Rabagliati. Si está bien hecho, suele gustarme.

J: Comparto la respuesta de Raquel, cualquier tema o autor me puede interesar si hay calidad, desde Virginia Woolf, Bradbury y Ray Loriga hasta Larcenet, las Tamaki, Mark Millar o Warren Ellis.

Añadid lo que queráis.

Os agradecemos mucho haber contado con nosotros para esta entrevista y esperamos que a vosotros y vuestros lectores os haya resultado de interés.

RAQUEL LAGARTOS: Licenciada en Matemáticas y titulada en Ilustración por la Escuela de Arte de Oviedo. Ha colaborado con diversas publicaciones e instituciones locales y ha participado en varias exposiciones, entre ellas, la dedicada a Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones) en el Salón Internacional del Cómic de Avilés de 2017.

JULIO CÉSAR IGLESIAS: Licenciado en Historia. Escritor y guionista. Ha colaborado con diversos medios dedicados al análisis literario y a la novela gráfica..

Su primer cómic juntos, Mary Shelley: La muerte del monstruo, se publicó en España con Diábolo Ediciones a finales de 2016. La hierba del estío (Diábolo Ediciones, abril de 2018) es su segunda publicación juntos. También han colaborado en el homenaje colectivo Frankenstein resuturado (Ediciones Alrevés, marzo de 2018).

Diábolo editará en lujosos tomos los mejores Horror Comics de los años 50

ATENCIÓN: NOTICIA BOMBA

Categorías:Cómic y Manga

Las lecturas de Serendipia: ¡Qué modernos fuimos en los 70!

¡QUÉ MODERNOS FUIMOS EN LOS 70¡

Moda, música, juguetes y otras extravagancias de la década prodigiosa

GUILLEM MEDINA

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 288 pág. Repletas de ilustraciones a todo color. 

Antes de nada avisar de que, cuando se enfrasquen en el multicolor universo de los setenta que nos propone Guillem Medina, no deben ser exigentes en cuanto a la profundidad de campo abarcada. Lo que nos propone este último monstruario pop editado por Diábolo Ediciones es un viaje al kitsch que dejó tras de sí esa década, representada en especial por su desmesurada moda, pero también por los objetos pop más variados y, naturalmente, la música, el cine y la televisión.

¡Qué modernos fuimos en los 70! es un libro en el que prima la imagen, marca de fábrica de la editorial, pero también incluye un un texto explicativo. Especialmente indicado para todos aquellos que no vivieron aquella época, que posiblemente alucinarán ante los modelitos que nuestras madres nos obligaron a lucir, el libro les ayudará a entender nuestro actual estado mental y porque muchos de nosotros terminamos, en los ochenta, metidos en tribus urbanas de diferentes pelajes. Pero, por supuesto, también servirá el libro de Guillem Medina como repaso (¡Oh, no!) para nostálgicos que quieran sumergirse en aquellos tiempos.

Medina mantiene al principio cierta cronología en sus páginas, partiendo de los sesenta del Swinging London, Twiggy y Mary Quant para meternos, sin anestésicos y de cabeza, en un universo en el que ocupan el mismo espacio Las Grecas, los pantalones de pata de elefante, el cine quinqui, el Glam, Leif Garrett o la Jet Set marbellí, todo puesto a lo loco, sin demasiado orden ni concierto, con sus imágenes a-saltándonos a la vista con tan solo girar una página, algo que, por otra parte, en nuestra opinión y tratándose del tipo de libro que es, representa  un factor sorpresa que añade emoción y encanto a la obra.

El libro, al no ser una obra detallada sino tan solo una amplia panorámica, colorista y canalla, eso si, puede servir para que el lector se anime a profundizar en los diferentes aspectos que hicieron de esta época una de las más olvidables en cuanto a estética se refiere.

El libro contiene algunas entradas que debieran haberse excluído por ser más  representativas de otras épocas, como la dedicada a la musa Edie Sedwick (¡murió en 1971!); o a Teresa Gimpera, cuya época más pop y recordada se desarrolló en los sesenta de Bocaccio y de la Escuela de Barcelona; o el muy 60’s look de Mia Farrow en La semilla del diablo (1968); o las referencias al Pop-Art, movimiento artístico que vivió su época de máximo esplendor a mediados de los sesenta  pero, ya les advertimos que no fueran muy puntillosos a la hora de juzgar esta obra, pues no está en su ánimo el resultar definitiva sobre aquellos años ¡Mucho nos tememos que habrá más! Eso sí, el libro también sirve para demostrar los conocimientos que tiene el autor sobre moda y juguetes, pues estos, en especial las muñecas, tienen un gran protagonismo en el libro, aunque sea en detrimento de otros muchos juegos que hubo en aquella época.

¡Qué modernos fuimos en los 70!, que cuenta con un destacable prólogo de Plàcid García-Planas, también contiene, en nuestra opinión, algún pequeño gazapo visual, como algunas imágenes pertenecientes a DVD o CD en lugar de a pósteres y discos originales; o fotografías con marcas de agua de populares portales de venta de segunda mano que podrían haberse disimulado con facilidad; o una imagen de un Madelman karateka que… nunca existió, al menos más allá del prototipo o de las buenas manos del aficionado mañoso.

Pero son minucias en un universo plagado de Blaxploitation, peinados imposibles, ponchos de labores de punto, Georgie Dann, David Bowie y musas del destape ibérico, entre otras monstruosidades,  hasta llegar ¡Bendito sea! al Punk, que trajo tras de sí (aunque con su influencia marcada), la New Wave, el Power-Pop… y lo que nos ofrecieron los años ochenta, también con sus propios monstruos y fantasmas.

Por lo pronto embarquen, junto al prolífico Guillem Medina y de la mano de Diábolo Ediciones, en ¡Qué modernos fuimos en los 70! un viaje al pasado más multicolor, en una nueva entrada en este universo nostálgico que a unos fascina, a otros deleita, a otros aburre, pero a todos, a todos, sorprende.

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