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Nada de lo que sucede se olvida jamás: Descifrando El viaje de Chihiro

EL VIAJE DE CHIHIRO. NADA DE LO QUE SUCEDE SE OLVIDA JAMÁS…

ÁLVARO LÓPEZ MARTÍN. Prólogo Marta Fernández.

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 280 páginas a todo color

 

La primera vez que oí hablar de El viaje de Chihiro fue gracias a un compañero de trabajo. Hasta entonces consideraba el Anime como poco menos que un entretenimiento destinado a niños, que incluso había disfrutado en mi infancia gracias a series como Marco, Heidi y sobre todo Mazinguer-Z. Ya como adulto quise darle un margen de confianza y en 1992, cuando se estrenó en nuestras salas Akira (1988) de Katsuhiro Otomo, acudí a verla no agradándome, a excepción de su animación.

Este amigo me vendió la película de Hayao Miyazaki como una aventura lisérgica muy imaginativa. Sabía que yo entendía lo que quería decir. Mientras su hija la disfrutaba a un nivel, él encontraba otra lectura que convertía la película en una experiencia totalmente diferente. Así que intrigado le hice caso y la vi. Y me conquistó. Hice las paces tan profundamente con el Anime que, con diferencia, es el cine de animación que más disfruto.

Pero El viaje de Chihiro continúa siendo mi favorita, todo ello a pesar de las numerosas cosas que no acabo de entender (que para mí añaden atractivo por estar abiertas a mil conjeturas), así como las exóticas referencias culturales que se escapan a los occidentales. Y es que El viaje de Chihiro, ganadora del Óscar y el Oso de Oro de Berlín, es una de las películas más aclamadas de la historia del cine, pero también de las más complejas y profundas, por lo que se hacía más que necesario que alguien escribiera un libro, en concreto este libro, que nos explicara y detallara estas referencias, que intentara explicarnos qué simbolizan y les pusiera nombre. Y no es que saber todo ello sea realmente imprescindible para disfrutar de esta maravillosa historia, pero estimo que el autor de El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás… puede ofrecer al lector una visión de la película que podría tornarse también en apasionante, ayudándole a entender ese mundo y su entorno cultural, enriqueciendo así el visionado de esta obra capital del cine.

Lo que el espectador experimenta cuando ve El viaje de Chihiro, además de múltiples lecturas, son los estados de ánimo que sus imágenes trasmiten. Cuando oscurece y aparecen los fantasmas la atmósfera nos contagia cierta desazón, que aumentará ante esas criaturas que aparentan haber surgido de un cuadro de El Bosco; O ante esas máscaras benefactoras silenciosas, quejumbrosas; o ante el melancólico discurrir del tren en su viaje imposible por el mar.  Un sentido de la maravilla que esperamos entender más, comprender gracias a El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás…

Y, para emprender ese viaje, Diábolo no nos podría haber puesto en mejores manos. Álvaro López Martín tiene dos libros sobre el arte de Miyazaki a sus espaldas (Mi vecino Miyazaki  y Antes de mi vecino Miyazaki, escritos junto a Marta García Villar y publicados por Diábolo) y dirige un blog de referencia como es, Generación Ghibli, avales más que suficientes como para resultar el autor ideal con el que adentrarnos en los distintos viajes de Chihiro y con el que descifrar todos sus misterios sumergiéndonos, nuevamente pero en su compañía, en esta historia única y fascinante que, como bien indica Álvaro López, es una historia de detalles.

Junto al autor analizaremos cada escena, deteniéndonos en las partes que, ya sea por merecer una interpretación (o más de una) o por hacer referencia a algún detalle perteneciente a la cultura oriental en general, y japonesa en particular, merece ser explicado. Recurriendo incluso en diversas ocasiones a la voz del propio Miyazaki, ya sea mediante declaraciones extraídas de diversos medios o de su autobiografía.

Álvaro nos descubre o confirma algunas de nuestras sospechas, incluidas las más descabelladas ¿Es la casa de baños un lupanar? Pues al parecer sí, con Yubaba como madam del establecimiento, lo cual no significa que contenga trasfondo pedófilo, con el Sin Cara como cliente encaprichado con comprar a toda costa a Chihiro. Pero no deja de ser una lectura apasionante, sugerente y sorprendente.

Cierto es que El viaje de Chihiro es sobre todo una historia de crecimiento personal, de maduración, pero también de respeto hacia las tradiciones ancestrales y al exceso de occidentalización que invade la cultura japonesa. Es una oda a la naturaleza y una fuerte crítica también al capitalismo exacerbado que domina nuestra sociedad y que tantos monstruos ha creado. El viaje de Chihiro es todo eso y mucho más. Son experiencias personales de Miyazaki; son leyendas japonesas; son elementos culturales del japón más tradicional… un maremágnum de referencias que Álvaro López nos aclarará, haciendo asequibles al lector los múltiples mensajes del filme de Miyazaki.

Bien es cierto que muchas veces el cariño y la erudicción no garantizan que la obra resultante sea valiosa. No es este el caso, Álvaro López es, además de un gran especialista y amante del cine de animación de Miyazaki, un estudioso de la cultura oriental, nos muestra escenarios, nos descifra claves y nos traduce palabras y símbolos. Y consigue narrarlo todo de forma ordenada y apasionante. Viajar junto a Álvaro López al extraño mundo de El viaje de Chihiro es viajar hasta el alma y el corazón de esta obra de Hayao Miyazaki que no se olvida jamás…

Las lecturas de Serendipia: Soy pez, soy pájaro, soy lombriz, una fantasía ilustrada de Tomás Bases

SOY PEZ, SOY PÁJARO, SOY LOMBRIZ

Tomás Bases. 

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 36 páginas a todo color

Sabida es la querencia que tenemos en esta casa por Diábolo Ediciones, de cuyas novedades nos hacemos eco con puntualidad y cuyas publicaciones hemos comentado con frecuencia en esta sección. Nacida como una editorial dedicada el cómic, con los años ha ido ampliando sus focos de interés sin abandonar nunca su voluntad de recoger la cultura popular. Hoy queremos hablar de su colección dedicada a los más pequeños de la casa: Diabolín (línea infantil), en la que han dado a conocer ya cuatro títulos, en nuestras manos ha caído el tercero y a él dedicamos esta reseña.

Tomás Bases es el autor de Soy pez, soy pájaro, soy lombriz y se presenta así en su propia Web: “mi trabajo consiste en imaginar, dibujar y explicar: me gusta imaginar historias y mundos fantasiosos, diseñar una estética para cada proyecto,  crear unos personajes y finalmente ponerlo todo en pie en forma de animación, de cuento interactivo, libro impreso, una taza de café o un poster: todo vale a la hora de dejar volar la imaginación! Y eso es lo que vengo haciendo desde 1993“. Y eso es lo que ofrece en su relato para todas las edades, subtitulado “Una fantasía muy medieval”, la historia que nos trae Bases emula en su forma a los cuentos tradicionales. Bases construye su relato dándole tintes de leyenda, nos narra la historia de las fantásticas peripecias del joven y ambicioso rey Leopoldo, que renunciará a si mismo con tal de obtener el poder (una corona de oro oculta en las profundidades del mar), lo obtendrá pero a un precio muy alto que le hará vivir un proceso iniciático y al final… (léanlo para saber como acaba); tanto por su contenido, pues, como por su forma, Bases usa estructuras propias del cuento oral (esas que estudió Propp) y un registro lingüístico adecuado a ello. El propio autor expone cómo tomó en cuenta el maravilloso libro Psicoanálisis de los cuentos de hadas, de Bruno Bettelheim (1975). Los cuentos de hadas siempre tuvieron como último objetivo (en opinión de Bettelheim) llevar al niño a descubrir su identidad y vocación, sugiriéndole, también, qué experiencias necesita para desarrollar su carácter. Podría decirse que sirven al efecto de desarrollar una conciencia crítica, por eso Bases ha querido “abordar un tema para el que vivimos posiciones ambivalentes: el icono del hombre hecho a sí mismo, ambicioso y luchador, paradigma del liberalismo y la economía de nuestros tiempos y por otro lado la visión romántica de un humanismo que sitúa a las personas y sus sentimientos en el centro de los valores” (todas las citas están recogidas en su Web). Soy pez, soy pájaro, soy lombriz es también un cuento educativo, pero lo importante es que educa desde el enaltecimiento de la imaginación y la fantasía. El mayor mérito de este relato, sin embargo, no está en su historia (aunque tenga todos los valores que hemos señalado), no, lo que destaca por encima de todo son sus ilustraciones, obra del propio Bases.

Explica el autor: “buscaba que las ilustraciones lo fuesen todo, se lo comiesen todo y lo desbordasen todo. Quería que fuese una “ilustración narrada” y no tanto un cuento ilustrado.” En este relato se invierten, pues, los términos habituales en el género de los cuentos, lo corriente es tener un texto previo al que se le iluminará con ilustraciones posteriores, aquí lo que domina es la imagen, es ella la que narra y el texto es subsidiario, Bases ha conseguido plenamente el efecto que buscaba. Unas ilustraciones que hablan por sí mismas, de gran belleza, y que traducen en sí el importante trabajo de campo que ha tenido que realizar el autor. Dicho con sus palabras: “tenía claros varios objetivos: tenía que ser un homenaje a las ilustraciones de los manuscritos medievales. De ahí sale un enorme trabajo de documentación y un cuidadísimo trabajo estilístico lo más fiel posible a las iluminaciones de la época. Muchos elementos, como los Monstruos Enjaulados o la Ciega Sabia de Doce Brazos, están reproducidos fielmente de originales medievales, aunque luego los haya adaptado a las necesidades del relato“. Soy pez, soy pájaro, soy lombriz es un auténtico placer para todos los sentidos.

Hay que destacar también el trabajo de la editorial. Diábolo ha sabido comprender la naturaleza de la obra que tiene entre manos y ha apostado por darle un acertado formato de edición: en tapa dura, con un tratamiento del color que reproduce a la perfección el trabajo del autor/ilustrador y con un papel de alto gramaje que le da aspecto de libro de arte. Mención especial merece el trabajo de maquetación de Sebastián Romiti.

Esta obra, que ha supuesto más de tres años de trabajo, se completa con material audiovisual. Bases, auténtico hombre orquesta como puede verse, completa su obra con un pequeño filme animado al que remite con un enlace en el propio libro y que puede disfrutarse online. De su corto nos dice Bases: “La versión animada de “Soy pez” busca la parte poética del proyecto. El poder visual del imaginario medieval se confabula con la fuerza de la música para soñar una estampa que se libera del guión del cuento y así volar por la fantasía visual del proyecto“. El libro lleva al audiovisual, pero también puede recorrerse el camino inverso, así que enlazamos la animación como aperitivo que les lleve a comprar este trabajo, publicado en una colección infantil, sí, pero que es disfrutable para todos los públicos. ¡¡Ya están tardando!!

Soy pez soy pájaro soy lombriz from Tomás Bases on Vimeo.

 

¡Andá!, la merienda…: un sabroso viaje al universo de los cromos Cropan, Bimbo, Panrico…

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¡ANDÁ!, LA MERIENDA… LAS DELICIOSAS COLECCIONES DE  NUESTRA NIÑEZ

Vicente Pizarro

Diábolo Ediciones. Tapa dura. A todo color. 

A pesar de que uno comienza a estar bastante aburrido y hasta en cierto modo en contra de la operación nostalgia que desde todos los ámbitos se nos está inculcando, desempolvando desde los más infames y felizmente enterrados VHS a incluso gran parte de la música de los años ochenta, precisamente la más horrible y comercial que dio la época, -pues sabido es que lo bueno nunca pasa de moda-, tengo que admitir que cuando supe de ¡Andá! la merienda… , la nueva propuesta de Diábolo Ediciones, algo en mi interior hizo ¡click! Así que, de forma excepcional deseé bucear en el tiempo y revisitar las texturas que nos ofrecía todo aquel universo de cromos de plástico, superhéroes, calkitos y adhesivos. Y es que ¡Andá!, la merienda… es más que un libro: es un amalgama de sentimientos encontrados, de momentos recuperados de otra época, de pequeños detalles que hicieron más felices algunos momentos de nuestra infancia que, personalmente me tocaba de cerca así que, abusando de su paciencia ruego me permitan pasar durante unos instantes al plano personal (lo pondré en azul y así podrán saltarlo pasando directamente al comentario del libro si, comprensiblemente, les importa un bledo lo que pueda contarles)

En mi casa, y la mayor parte de mis compañeros, fuimos niños de bocadillo en el recreo. Algo que no se hacía tan solo con la intención de frenar mi tendencia a la obesidad, se hacía más que nada porque la naciente bollería industrial, que unos pocos niños traían ante nuestra envidia, costaba un dinero que muchas familias no podían permitirse. Envidia doble en mi caso, pues en mi familia se nos inculcó el espíritu coleccionista y tres generaciones de Benítez la cultivamos concienzudamente, algo de lo que daba fe una abultada maleta gris que reposaba encima de un armario repleta de álbumes de cromos completos. Una, a su vez, colección de álbumes que cubría desde finales de los cincuenta a principios de los ochenta. Pues bien, si en principio no había problema en coleccionar y completar las series de kiosco y librería, las de los sobres de toda la vida, cambiando en clase los repes y rematando en el Mercado de Sant Antoni (Barcelona), mucho más difícil era completar las series que ofrecían todas esas meriendas de, especialmente, Cropan. Ni en el Mercat de Sant Antoni se podían encontrar cromos para comprar. Ni con quien cambiarlos en los recreos. Definitivamente era difícil. Y lo que es peor es que eran, además, muy, muy chulos. Aún así mi hermana mayor completó las series Bimbo de primera generación, desde Conocimientos del Universo, Nuestro Mundo al primer Porqué de las cosas, momento en el cual mi hermano y yo tomamos el relevo coleccionando sus dos secuelas y los dos volúmenes de El libro de las adivinanzas, así como las fichas de inventos, récords, Un, dos, tres y las diapositivas Bimbovisión, entre muchos otros. 

Pero Cropan…¡Ay! era otra cosa y mucho más difícil. Como Panrico. Aún así recuerdo haber completado Te hablan los grandes guerreros y Descubre a tus héroes fantásticos de Cropan y todos los troquelados de Mazinger Z de Panrico. Y todo ello gracias a un amiguete que me los regalaba. Un cordobés hijo único de militar que, supongo que algo mimado, tenía acceso a todo ello y no dudaba en dármelos. Tanto que llegué a compler las tres series. Las de los perros y mariposas troqueladas de Panrico no hubo problema, se hicieron muy populares y en Sant Antoni podían cambiarse sin problema. Los de Marco de Danone se podían completar con picardía: cuando un camión de reparto de Danone se detenía ante un supermercado, se pedía género al conductor, que casi siempre nos daba álbumes y sobres de cromos, y así pudimos completar los dos volúmenes. Con el resto de promociones ya no me atreví. El tiempo corría irremediablemente…

La pregunta que se harán será “Debes de tener entonces una fortuna en colecciones de cromos, ¿no?” Pues me temo que no, pues mi padre se dedicaba a la compra venta de antigüedades y todo tipo de objeto de colección en Els Encants, el Rastro de Barcelona, así que un día, cuando por edad dejamos de interesarnos por los cromos, vendió aquella maleta completa en El Mercat de Sant Antoni. Fue un día que recuerdo gris. Pero otros intereses habían tomado el relevo a aquellos entrañables álbumes: música, cine, ropa, chicas… Eso sí, me quedé con unas pocas colecciones: Los tres El porqué de las cosas; los dos El libro de las adivinanzas y… Descubre tus héroes fantásticos. Álbumes todos ellos que forman parte del universo que Vicente Pizarro nos propone en su magnífica recopilación ¡Andá!, la merienda… 

¡ANDÁ!, LA MERIENDA… LAS DELICIOSAS COLECCIONES DE  NUESTRA NIÑEZ

Vicente Pizarro

Diábolo Ediciones. Tapa dura. A todo color. 

Diábolo Ediciones, con la colaboración en esta ocasión de Vicente Pizarro lo ha vuelto a hacer. Ha desbaratado los cajones más recónditos de nuestra memoria trayéndonos recuerdos que considerábamos perdidos;  refrescando otros que estaban ya desdibujados por el paso del tiempo y, por supuesto, nos ha dado a conocer datos que ignorábamos. Pizarro, un tipo para nada desocupado a tenor de su ficha biográfica, ocupa el breve espacio de tiempo que le permite su trabajo y sus dos hijos en recopilar datos e imágenes en su blog Cropan, coleccionando sueños, donde demuestra su devoción por todas esas colecciones que hicieron un poco más feliz nuestra infancia. Y lo que ha hecho con este libro ha sido, además de  reunir muchas de esas imágenes del universo Cropan, sumarle otras de Danone, Bimbo o Panrico. ¿El resultado? Un libro sobre todo visual, en el que el texto, necesario, es el justo para indicarnos fechas y detalles sobre las colecciones, huyendo de frías fichas que, si bien podrían haber hecho el mismo servicio, hubieran restado calor y complicidad a la obra .

Sin buscar ser exhaustivo el autor consigue serlo en algunos casos mostrando, por ejemplo, colecciones completas de cromos, así como otros objetos relacionados como son anuncios promocionales y posters. Si algo hemos echado de menos son algunos datos como la identidad de los ilustradores de estos cromos, pues dejando aparte a López Espí, claramente Burne Hogarth es el responsable de las imágenes de las postales de Tarzán de Panrico, imágenes surgidas de sus comics y no de una serie de televisión. Por otra parte, aunque no llegamos a saber quien dibujó algunos de estos cromos, la mayor parte anónimos,  hay algunos dibujantes cuya identidad puede intuirse ¿Es Manel Ferrer responsable de las imágenes de Cromosmágicos, Veo veo y Ríete del miedo con Chocostein?

Y no vayan a pensar que estos detalles de viejo puntilloso empañan el magnífico resultado de esta obra, cuyas imágenes incluyen también, además de los propios cromos y álbumes, hojas promocionales y obsequios que podían obtenerse al completar la colección. En resumen, un maravilloso viaje en el tiempo, cuidado hasta el detalle, que destila un gran amor del autor por el objeto del libro y que más allá del dichoso factor nostálgico y del deleite para los sentidos que supone, ofrece un impagable estudio sobre el impacto de la televisión y el cine sobre los niños de la época, la marcha y la competencia en el mercado entre las diferentes marcas, así como el nacimiento del merchandising en España. Así que ¡Andá, la merienda…. funciona a varios niveles, de ahí que sea un interesante libro que merezca ocupar un espacio en nuestra Biblioteca de Serendipia.

Novedades Diábolo Ediciones abril/mayo: Cromos, gatos, cuentos y novelas.

Diábolo presenta suculentas novedades: Soy pez, soy pájaro, soy lombriz de Tomás Bases, un cuento ilustrado para todas las edades que deslumbra por su belleza. La Pimpinela Escarlata, un gran clásico que inaugura la  nueva línea editorial de Diábolo Ediciones: DIÁBOLO NOVELAS, dedicada al género de aventuras, y en especial al de capa y espada con nueva traducción y por primera vez en España con las ilustraciones originales. Y en el imprescindible apartado de ensayos, uno de cine y otro de cultura popular: Miau, miau, miau. Los gatos en el cine  de Juan Luis Sánchez y Luis Miguel Carmona es un libro dedicado a todos los gatos que han aparecido en todo tipo de películas. Y finalmente, ¡Andá, la merienda! de Vicente Pizarro, un título dirigido al público más nostálgico y que seguro hará disfrutar a todo lector que ronde los 50 años y a todo aquel interesado en la cultura y el merchandising más sabroso. Cromos, muñequitos, juegos, discos… que se incluían en pastelitos o yogures. No es una producción Cropán

(PARA  DETALLES CLICKAR EN LAS IMÁGENES)

































Novedades Diábolo para marzo de 2017: cómic, canción infantil y literatura juvenil

En un mes tan especial como es este para una editorial de comics, Diábolo edita una novela gráfica sobre un suceso siempre de actualidad, y lo hace con una mezcla de fotografía y cómic que sin duda hacen e este McCurry, NY 11 septiembre 2001 una obra a destacar de entre las de este año. La revista Cthulhu cumple diez años. 17 números ofreciendo cómics de terror. Y en su exitosa linea de libros dedicados a la cultura popular, Diábolo nos ofrece una monografía sobre la canción infantil  a cargo de Jorge Lérida, y  Siempre quise ser uno de los cinco, obra en la que Guillem Medina se adentra en la literatura juvenil. 

 

Las lecturas de Serendipia: Un viaje por el universo Novaro

21 diciembre 2016 Deja un comentario

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CUANDO BRUCE WAYNE SE LLAMABA BRUNO DÍAZ. UN VIAJE POR NOVARO

JORGE GARD

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa blanda con 352 páginas a todo color

w-423_num1_cuando_bruce_wayne_se_llamaba_bruno_diazPocos libros sobre cómic hacían más falta que este. La mexicana editorial Novaro conforma por si sola todo un fenómeno nostálgico para los que fueron niños en España y toda Sudamérica durante los años cincuenta, sesenta y setenta. Y es que más que por la calidad, es el factor nostalgia el que juega a favor de los tebeos Novaro. Muchos descubrimos a los súper-héroes gracias a estos cuadernos, que adquiríamos con nuestra magra paga semanal. Recuerdo haber comprado más de uno de ellos a 7 pesetas. Concretamente uno de Superman en el que volaba con una llave gigante dispuesto a abrir su Fortaleza de la soledad. Una portada que gracias a internet he podido recuperar para reproducirla aquí. No recuerdo ninguno más. Pero tenían un olor característico y un tipo de papel que los hacía inconfundibles.

Además, estaba su chocante lenguaje.

Y es que  los cómics Novaro, que se exportaron a toda Sudamérica y España, son todo un objeto de estudio para los lectores actuales. Al igual que los cómics editados por Vértice, los de Novaro carecían de la calidad que tienen los actuales. Los diálogos estaban retocados y reducidos a la mínima expresión. Y todo estaba castellanizado, tanto los nombres de las ciudades como los de los personajes, lo que ya entonces resultaba muy chocante. ¿Cómo iba a llamarse Robin, el compañero de Batman, Ricardo Tapia? ¿O Oliverio Reina Flecha Verde cuando no iba de uniforme? ¿Y qué diablos es eso de llamar Marvila a Wonder Woman? Chocante, muy chocante. Pero  sin duda forma parte del encanto actual que pueden tener estos cómics. También a favor jugaba el que fueran los primeros cómic books que conocimos, con un formato aproximado al original y a todo color (a diferencia de Vértice que los editaba, en aquella época, en blanco y negro).

51587565-2En 1964 la censura española prohibió los súper-héroes, así que dejaron de importarse los cuadernillos de Superman y el resto de luchadores en mallas hasta finales de 1971, momento en el que volvieron a los kioscos españoles. Cuatro años después el formato cómic book dio paso a uno más  reducido, que fue publicándose hasta la desaparición de la editorial en 1985. Mucho antes, en España, los cómics Novaro habían pasado a un segundo plano ya que Vértice, por fin, había publicado en color, ordenada y regularmente, a sus personajes. Y tras una olvidable etapa en la que Bruguera se hizo con los derechos de DC y Marvel, Forum (Planeta) consiguió dar orden y concierto a las cabeceras de la ‘casa de las ideas’ mientras Ediciones Zinco lo intentaba con DC.

Pero Novaro fue mucho más que súper-héroes, tal y como nos narra Jorge Gard en su libro. Añadiendo humor y también los propios recuerdos de infancia en su Uruguay natal, donde tuvo acceso a las publicaciones de esta editorial que comenzó su andadura como SEA y sumó pronto otros sellos al grupo como EMSA, ER y Alegría, hasta llegar al definitivo y más conocido de EN, Novaro inició la adaptación de cómics americanos en México en 1949, publicando los personajes de Walt Disney, que fueron seguidos más tarde por los de Warner, Walter Lantz o los Terrytoons, entre otras historietas de animales antropomórficos que con su éxito motivaron que Novaro continuara atreviéndose con los súper-héroes de DC cómics, con Superman y Batman a la cabeza, lo que supuso todo un bombazo para la editorial. Tan solo  hace falta ver un dato: Superman se comenzó a publicar de forma mensual en marzo de 1952, y de ahí pasó a quincenal y finalmente semanal, publicándose continuadamente hasta el cierre de la editorial en 1985. La editorial mexicana también publica en castellano los cómics de Dell y Gold Key, que adaptan en formato cómic las películas y series televisivas más conocidas, como Misión Imposible, Mis adorables sobrinos, The Green Hornet, Bonanza o El supeagente 86, por decir unas pocas. Casi todos los personajes más populares del cómic, televisión y cine pudieron verse en las portadas de los tebeos Novaro, porque lo tuvieron casi todo: La pantera rosa, Tarzán, Spirit, los personajes de Hanna-Barbera, la pequeña Lulu o Archi. Incluso durante un tiempo publicaron dos personajes editados por  Marvel: La masa y Conan, el bárbaro.

37050016w-423_domingos_alegres_sea_novaro_1954_745Todo esto y mucho más pueden descubrirlo detalladamente en el libro de Jorge Gard, que también ofrece datos poco conocidos, como la curiosísima colaboración entre la editorial mexicana y la barcelonesa Selecciones Ilustradas de Josep Toutain cuyos artistas realizaron para Novaro, durante diez años, historias del oeste, adaptadas o no de personajes televisivos e ilustradas por artistas de la talla de Fernándo Fernández, López Espí, Cortiella o Rafael Auraleón. O la colaboración entre Bruguera y Novaro, que durante diez años editó el material de la revista Sissí en su colección Susi.

Si algún pero hay que ponerle es cierta falta de rigurosidad  (No era Fred Astaire el que bailaba con el ratón Jerry, era Gene Kelly; y fue Ediciones Vértice la que bautizó a Hulk como La masa, no Bruguera). Errores pequeños, pero que empañan el conjunto y que con una revisión hubieran sido interceptados. Como la imagen repetida en dos páginas seguidas (224-225). Pero ya lo habíamos dicho al principio, pocos libros sobre cómic eran tan necesarios como este, y afortunadamente Gard ha realizado un estudio completo y detallado al que tan solo le hubiera hecho falta un buen inventario con el total de títulos publicados por la editorial con el número y año en el que se publicó cada serie para darse por completo. Pero con los datos que nos ofrece el autor, eso está en mano del lector. Toca investigar y profundizar, Jorge Gard nos ha ofrecido un detallado acercamiento, muy bien editado, como es habitual, por Diábolo ediciones. Ahora le toca al lector, estudioso y coleccionista interesado el sumar y aportar más datos y completar este trabajo. Difícil tarea, si, pero sin lugar a dudas apasionante.

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La historia del mejor programa de nuestras vidas: Un, dos, tres, responda otra vez. Un libro de Miguel Herrero

22 noviembre 2016 Deja un comentario

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UN, DOS, TRES, RESPONDA OTRA VEZ. La historia del mejor programa de nuestras vidas

Miguel Herrero (Tapa dura, 296 páginas a todo color. Diábolo Ediciones)

Los que rondamos los cincuenta y los sobrepasamos recordamos perfectamente lo que significaba la llegada del viernes, día mágico en el que, además de terminar la semana lectiva y laboral (en muchos casos), toda la familia se reunía ante el televisor para vivir una nueva emisión del concurso ‘Un, dos, tres, responda otra vez‘. Con ese programa nos reímos, aprendimos y también, ¿por qué no? algunos niños nos enamoramos por primera vez, ya que todos teníamos a nuestra presentadora favorita. No nos parecían tan lejanas como realmente estaban. Eran como esa vecina a la que veíamos y adorábamos en silencio. Hasta nuestras madres las apreciaban. Las conocíamos, al igual que a los cicutas, tacañones y tacañonas, a los que, esos sí, teníamos más cerca de lo que quisiéramos. Queríamos a Chicho, que nos había espantado con sus ‘Historias para no dormir‘ y queríamos, en resumen, un mundo mejor, esa vida en la que todos sonreían y que cada viernes nos llegaba, primero en blanco y negro y más tarde a todo color, desde esa pantalla a la fantasía que entonces era el televisor.

historia_undostresSin lugar a dudas, el ‘Un, dos, tres…’ forma parte de la memoria sentimental de muchos españoles. Sobre todo de los más mayores, ya que las generaciones posteriores ya lo conocieron en la época de las televisiones privadas, y no cuando la gris televisión franquista constaba solo de dos canales, que parecían llenarse de  vida y color gracias a este concurso. Y todo, realmente todo, lo que envolvió a ese universo creado por Chicho Ibáñez Serrador es lo que ha reunido Miguel Herrero en las páginas de Un, dos, tres, responda otra vez. La historia del mejor programa de nuestras vidas. Un voluminoso libro, editado por Diábolo Ediciones, que se añade a la colección de obras con las que la editorial rescata la maltratada cultura popular española. Miguel Herrero, como ha demostrado en otras de sus obras dedicadas al ente televisivo (varias de ellas editadas también por Diábolo), es todo un especialista que demuestra un gran conocimiento sobre el medio, y sobre el concurso en particular, y ha realizado EL LIBRO sobre este espacio televisivo. Un libro en el que se recoge, repito, absolutamente todo y más: todas las etapas, los personajes, la mecánica del concurso en cada edición, anécdotas, merchandising, temática y fecha de emisión de cada espacio… Todo. Y el autor lo ha hecho de la mejor manera posible, escarbando en prensa y revistas  de la época. Buscando el dato curioso, entrevistando a algunos personajes conectados con el concurso como la encantadora Aurora Claramunt o el entrañable Pepe Carabias (quien ya por si solo merecería un libro por ser historia viva de la televisión, del cine y del doblaje) y contando, además, con material gráfico proveniente de los archivos personales de los implicados.

Miguel abre nuestra memoria mientras leemos el libro, nos inunda de datos contagiándonos su propio entusiasmo. Se nota que ha disfrutado encontrando esa pequeña nota que desconocía, esa declaración contenida en aquella añeja publicación, esa portada tan curiosa. Y también se nota que goza al compartir todo ello con el lector. Por eso este es un libro valioso, apabullante y desmesurado en su contenido, pero también necesario para entender a un país que quería cambiar y que lo hizo a caballo de las distintas ediciones del concurso.

Leeremos sobre las diferentes etapas, de cómo se tuvo que enfrentar el programa a las cadenas privadas llegando a poner demasiada carne en el asador (¿recuerdan a Gloria Trevi?). Averiguaremos que la neumática Sabrina actuó antes en el concurso que en aquel inolvidable programa de fin de año; veremos como Chicho siguió apostando por que su programa no dejara de ser un espacio familiar en tiempos de mamachichos. Y veremos como el fin llegó con su apuesta personal por la cultura en la décima temporada, que quizás fue un suicidio buscado, premeditado, en un momento en el cual la más pura telebasura inundaba las parrillas televisivas.

Victoria Abril, Aurora Claramunt, Agatha Lys, Beatriz Escudero, Britt, Blanca Estrada, María Casal, Kim, Silvia Marsó, Lydia Bosch…; las coletillas que formaron parte de las conversaciones cotidianas de los españoles y que, todavía actualmente permanecen ya como lugares comunes de nuestro imaginario: ‘Veintidos ‘ ‘La plaza estaba abarrotaaa’, ‘¡Y eso duele…!’ ‘¿Porqué será?’, ‘Hasta aquí puedo leer’, ‘Hemos venido a jugar’,’¡Campana y se acabó!’… Los presentadores que fueron y los que no llegaron a ser pero cuyos nombres se barajaron; Doña Ruperta, Botilde, El Chollo, El Antichollo… todo recorre las páginas de este libro. Si hay que buscarle un pero, este sería la ausencia de pies de fotos, que nos aclararían quienes son algunos de los personajes que muestran.

Hay quien, como yo, piensa que la dedicación al concurso terminó truncando una muy interesante carrera cinematográfica. El mismo Chicho lo ha llegado a declarar, pero ahí queda el conjunto de su obra, que trasciende al hombre, importante en todos sus aspectos: su ficción televisiva con Historias para no dormir, recuperadas  por el sello 39 Escalones en un magnífico pack en DVD; su obra cinematográfica que, lamentablemente, se limita a dos largometrajes (La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?); su poco conocida faceta teatral (con obras como El agujerito y Aprobado en castidad/inocencia); y sus espacios televisivos (concursos y otros programas multipremiados que merecerían una edición en condiciones como Historias de la frivolidad).

Sin duda los estamentos oficiales maltratan y ningunean la cultura popular, los cómics, el cine y la televisión que muchos tenemos en nuestra memoria pero que oficialmente parece no haber existido, mientras otras épocas se están entronizando de manera desaforada. Así que mientra haya estudiosos entusiastas como Miguel Herrero y editoriales como Diábolo Ediciones parece que habrá un reducto donde quedará resguardada. Porque aunque Serendipia está un poco harto de esta operación nostalgia  (video clubs, los ochenta, la movida, EGB’s…) siempre estará a favor si se hace desde trabajos escrupulosamente realizados que escarben y vayan más allá de un simple desempolvar el pasado.

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