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Paul Naschy en…La venganza de la momia

Interior de la guía publicitaria.

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Los misterios del antiguo Egipto y sus faraones que sirvieron de inspiración para la literatura y el cine, naturalmente también nutrieron al género fantástico, que creó uno de sus personajes clásicos, la Momia revivida, a la que los estudios Universal dotaron de existencia en diversas ocasiones hasta su decadencia en las garras de Abbott y Costello, quienes al igual que al resto de los monstruos clásicos, convirtieron a la Momia en objeto de sus bufonadas[1]. Afortunadamente quedó el gran clásico protagonizado por Boris Karloff[2], al que se dio continuidad en los años cuarenta por medio de cuatro disfrutables secuelas[3] realizadas, eso sí, con menos imaginación, menos presupuesto y otra momia protagonizándola, ya que en lugar de Imhotep, recibe el nombre de Kharis. En años posteriores, con los nuevos tiempos, Hammer Films también revisitará al personaje[4], que irá dejándose ver por las pantallas con menor asiduidad que sus compañeros de tropelías. Y así llegamos a Jacinto Molina, cuya confesa admiración por los monstruos clásicos anima a escribir un guión sobre el personaje, incrementando el pandemónium de mitos interpretados por su alter ego Paul Naschy.

A principios de los años setenta Paul Naschy vivía uno de sus momentos de mayor popularidad y actividad. Había interpretado a su hombre-lobo, Waldemar Daninsky, en cinco ocasiones, además de a otros personajes como Drácula, el jorobado Gotho, Mr. Hyde e incluso al propio diablo, entre muchos otros. Así que cuando el actor  firmó con Lotus Films para rodar dos largometrajes en coproducción, uno con Venezuela y otro con México se apostó, por un lado a lo seguro rodando una nueva entrega de su hombre-lobo, El retorno de Walpurgis, y por el otro afrontando un nuevo personaje con La venganza de la Momia, donde Naschy podría encarnar por primera y única vez a otro de sus queridos mitos clásicos, a los que el actor pensaba dar un descanso, tal y como declaró en la época: (El retorno de Walpurgis) “será mi último hombre-lobo, porque he decidido seguir el camino de otros personajes más en la línea actual y abandonar para siempre quizá, la piel de los monstruos más o menos clásicos[5]

La venganza de la momia 001

El cartel original español…

Centrémonos pues en La venganza de la Momia, una coproducción entre la española Lotus films y la venezolana Sara Films, compañía esta cuyo capitalista era Renny Ottolina, un conocido ‘showman’ de la televisión. Mientras Lotus Films realizaría una prolífica lista de títulos, Sara Films quedaría como una productora fundada con el objetivo único de rodar este título, en el que la hija del productor, Rina Ottolina, debutará a los 19 años como actriz.

Se inicia así un rodaje a caballo entre Londres y España con un argumento que tiene como modelo a sus antecesores de Universal y Hammer y en los que no pueden faltar “Sarcófagos policromados, aventureros, trampas mortales, misteriosos ritos funerarios y descubrimientos arqueológicos, (…) elementos imprescindibles en cualquier historia referida a la Momia”.[6] Veamos sino su trama: Amenhotep (Paul Naschy), un sanguinario faraón y su concubina favorita, Amarna (Rina Ottolina), son traicionados por Anchaff (Fernando Sánchez Polack), sumo sacerdote de Amon-ra, que mata a Amarna y momifica en vida al faraón. La momia es descubierta siglos después por una expedición inglesa dirigida por el profesor Nathan Stern (Jack Taylor) y su esposa Abigail (María Silva) y es transportada al museo de Sir Douglas Carter (Eduardo Calvo), en Londres, donde es revivida por los egipcios Assad Bey (Paul Naschy) y su bella ayudante Zanufer (Helga Liné) con la intención de castigar a todos los que han violado los secretos de Egipto. Una vez vuelta a la vida, la momia buscará un cuerpo que pueda alojar el espíritu de Amarna, encontrando a la reencarnación de su amada precisamente en Helen (Rina Ottolina), hija de Sir Douglas Carter.

La influencia de los films clásicos en el guión se deja notar: si la momia interpretada por Karloff se llamaba Imhotep, la de Naschy se llama Amenhotep, y ambos son enterrados en vida retornando siglos después en búsqueda de su amor. En ambos filmes la reencarnación de su  amada se llama Helen, huérfana de madre egipcia también en los dos casos. Amarna, el nombre de la concubina del faraón, suena bastante similar a Ananka, nombre que recibe tanto la actriz Ramsay Ames en The Mummy’s Ghost como Virginia Christine en The Mummy’s Curse, ambas producciones Universal, a las

Este no pudo ser... no fuera que los españolitos pecaran de pensamiento (y en la intimidad de facto)

… y el cartel que no pudo ser… no fuera que los españolitos pecaran de pensamiento (y en la intimidad de facto)

que también Hammer Films recurrió al llamar al personaje interpretado por Ivonne Furneaux Ananka y a la momia, Kharis. Por cierto, también la forma favorita de eliminar al monstruo se repite, siendo los procedimientos más populares las llamas y las arenas movedizas. Y si todos los films sobre el mito de la Momia poseen bastantes similitudes argumentales entre sí, justo es destacar las semejanzas entre el film original de Karl Freund y la adaptación de Drácula que Tod Browning dirigió un año antes. Así que subrayemos una variante que Naschy introdujo en su Amenhotep: “convierte a la Momia en un ser totalmente maligno y salvaje. Los personajes interpretados por Karloff, Chaney y Lee acabaron prematuramente convertidos en momias porque se les había sorprendido quebrantando los tabúes del templo en nombre del amor, pero Naschy es momificado en vida por la única razón de que era un faraón sádico, mal bicho e insoportable”[7] Y aquí sí que tenemos un leitmotiv desarrollado por Naschy con anterioridad, ya que dos crueles sujetos que son ejecutados y revividos en el futuro para instaurar un reino de terror, nos lleva de cabeza a El espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured), donde Alaric de Marnac (Paul Naschy) y Mabille de Lancré (Helga Liné), representan personajes similares.

Para Naschy “Este es un film muy pasional, con un amor más allá de la tumba, de la muerte y del

Una de las escenas de la doble versión para exportación. Una versión que de momento no se ha encontrado ni siquiera en VHS

Una de las escenas de la doble versión para exportación. Una versión que de momento no se ha encontrado ni siquiera en VHS

tiempo, con ese faraón Amenhotep locamente enamorado de su faraona… Tiene una escena con un beso entre la momia y la chica que es el máximo de lo romántico y de lo horrible al mismo tiempo[8]”. Romanticismo al que se tuvieron que añadir otros ingredientes: “Nosotros queríamos hacer una película sobre el mito de la momia, lo cual era un desafío, ya que se trata e un personaje bastante estático. Por esta razón se hizo necesario mostrar elementos que pudieran mantener el interés del espectador, y la violencia y la sangre fueron una buena solución”[9]. Y realmente el film contiene altas dosis de gore, que sin llegar a la altura de El espanto surge de la tumba, realmente resulta efectivo, destacando la escena en la que la Momia aplasta el cráneo de tres doncellas. Además de sangre se incluyó la cuota habitual de erotismo, especialmente destinado a la versión para el extranjero, para lo que se recurrió a la doble versión: “La verdad es que estaba un poco harto de tener que filmar la misma escena dos veces, una con la actriz vestida y otra con ella sin ropa. Yo pensaba que la historia no necesitaba más erotismo que el que se generaba en torno a la propia momia”[10].

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El presupuesto destinado a La venganza de la Momia, que según Luis Méndez, ejecutivo de Lotus Films fue de 10 millones de pesetas, repercutió en el aspecto general de la cinta, especialmente en los apartados de efectos especiales de maquillaje y vestuario, así como en las localizaciones. Tras el maquillaje se encontraba Miguel Sesé, un veterano profesional con una carrera que abarca desde 1960 a la actualidad. A él se debe el maquillaje de otras películas pertenecientes al boom del Fantaterror como Doctor Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972), El jorobado de la morgue (Javier Aguirre, 1973), La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973) o La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973) entre otras: “La realización del personaje de la momia, a cargo del maquillador Miguel Sesé es admirable. Para que tengan una idea aproximada de la minuciosidad de este trabajo, piensen que cada vez que me caracterizaba para este cometido su trabajo se aproximaba a las tres horas.[11]”. Naturalmente este minucioso maquillaje ocasionó no pocas molestias al actor:“Fue una película muy dura de hacer. No podía ir al baño por las vendas y me pusieron el maquillaje más difícil que he llevado nunca. Me embadurnaban la cara para hacer la piel y si el que usábamos en los planos medios era durísimo de llevar, el que me ponían para los primeros planos requería de una preparación que me desesperaba.”[12] . Por otra parte el director no quedó del todo satisfecho con que la Momia fuera interpretada por Paul Naschy: “creo que la corpulencia de Paul Naschy era un lastre para el personaje de una momia.”[13]

Diseño original de la vestimenta de la momia

Diseño original de la vestimenta de la momia

Como hemos indicado la ambientación, a caballo entre dos siglos, fue especialmente cuidada. Quizás fuera debido en parte a que, según desvela el director Carlos Aured: “(…) los decorados y el vestuario del antiguo Egipto fueron los usados en la película que sobre Cleopatra rodó Charlton Heston en España como director y actor[14]. El productor era el mismo para ambos títulos”[15]. También la protagonista, Rina Ottolina,  quedó satisfecha con el vestuario, especialmente con el proporcionado por Peridis Hnos.: “Soy una enamorada del novecientos. Creo que sólo el vestuario de la película tiene un costo de un millón de pesetas, porque los trajes que lucimos Helga Liné, María Silva y yo se han hecho con telas y encajes de la época”[16]

Muchos exteriores fueron rodados en Londres, un Londres dominado por el viento, tal y como puede apreciarse en algunas de las escenas compartidas entre Jack Taylor y María Silva. Jack Taylor nos contó que “La venganza de la momia (1973) es muy lujosa para la época. Está muy bien. Rodamos en el Castillo de Viñuelas. Hay secuencias con Helga Liné que rodamos en la antigua embajada de Santo Domingo. Estuvimos en el Puente de Londres rodando, y al ver la película terminada vi un autobús cruzando el puente (risas).”[17]Para Naschy se trata de “Una película, en mi opinión, muy bien ambientada, con muchos logros. La persecución por las alcantarillas de Londres es antológica. Fue difícil, muy difícil de rodar por eso, era muy desagradable el lugar. (…) Creo que Carlos Aured realizó un magnífico trabajo y la considero una película de las más interesantes de aquella etapa”.[18] Considerando también el actor que “La época está muy bien reproducida y se cuidó especialmente el vestuario.”[19]

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La venganza de la Momia inicialmente iba a ser dirigida por el todoterreno León Klimovsky, pero al no estar disponible fue el propio Naschy quien recomendó al ayudante del director, Carlos Aured, para realizar la labor. Carlos Aured había debutado como director con la nombrada El espanto surge de la tumba, y dirigiría otros títulos protagonizados por Naschy como El retorno de Walpurgis (1973) y Los ojos azules de la muñeca rota (1973). Jack Taylor no duda en defender esas películas y directores: “Carlos Aured también era un gran artesano. Todos estos directores cumplían muy bien su cometido y tengo la suerte de haber sido amigo de todos, de Leo, de Carlos, de todos. A todo ese cine lo que le faltaba era dinero, por supuesto, pero con lo poco que había se hizo mucho. Todas estas películas eran modestas, digamos que eran de serie-B, pero lo curioso es que de más de una película de serie-A nadie se acuerda, pero de estas sí.”[20]

Como vemos, en el reparto figuraba lo más granado del Fantaterror español, con Paul Naschy en cabeza: Jack Taylor, con quien Naschy había rodado Dr. Jekyll y el hombre lobo (1972) de León Klimovsky; María Silva, una gran actriz que también formaría parte del reparto del siguiente titulo producido por Lotus Films, El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1973); Helga Liné, que ya había trabajado con Naschy y Aured en El espanto surge de la tumba (1973), además de en otros films señeros del Fantaterror de los setenta como Pánico en el Transiberiano(Eugenio Martín, 1972), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974) o El asesino de muñecas (Michael Skaife, 1975). El film también contó, ya en papeles secundarios, con los característicos Eduardo Calvo y Fernando Sánchez Polack, presentes asimismo en el siguiente film de la productora, así como con Ana María momia 9 001Pol, que debutó con La residencia (1969) de Narciso Ibáñez Serrador y Pilar Bardem, que interpretaba un pequeño papel. Y no nos olvidamos de la protagonista, la venezolana Rina Ottolina, de la que Jack Taylor nos comentó una curiosidad: “el padre se llamaba Renny, la hermana Rona y el perro Runa, me parece (risas)”[21]. Bromas aparte, es cierto que la esposa de Renny Ottolina, famoso showman de la radio y televisión venezolana se llamaba René y tuvieron tres hijas, Rena, Rhona y Rina. Costumbre está que las hijas parece mantuvieron, ya que Rena, la menor, tuvo dos hijos gemelos a los que llamó Renata y Renato… Curiosidades aparte detengámonos en Rina Ottolina, ya que indagando en su biografía vemos que en noviembre de 1969 fue secuestrada junto a su hermana Rhona por hombres armados con ametralladoras cuando eran llevadas al colegio. Los secuestradores dejaron una nota con el chófer dando los detalles del pago del rescate y la 001advertencia de no llamar a la policía. Renny Ottolina siguió las instrucciones de los secuestradores y las niñas fueron liberadas al día siguiente en un sitio indicado mediante una llamada telefónica. Tras el incidente, el padre decidió que sus tres hijas residieran en Estados Unidos. Desembarcaron en España en 1973, y ese mismo año las tres Ottolina se verían envueltas en un accidente automovilístico en Santander. Rhona y Rena salieron ilesas,  mientras que Rina tuvo que ser hospitalizada por las heridas.La actriz, que debutó en el cine ese mismo año con La venganza de la Momia, definió el film como “una película de terror-fantasía, comercial, por supuesto.”[22] A pesar de que opinar que “Está bien realizada y los decorados y vestuario están muy cuidados”[23], no simpatizó mucho con el cine de terror, dejando claro que lo consideraba un género menor: “Aspiro a algo más. Creo que los films de terror te limitan. Y yo tengo posibilidades de mucho más”[24]. Algo de lo que no nos cabe duda, pero que no terminó de demostrar. Tras ser jurado de la edición de 1973 del Festival de Sitges, donde concursaba El retorno de Walpurgis, pero no La venganza de la momia, que se estrenaría en 1975, su carrera cinematográfica se prolongó durante unos pocos años en España, en los que interpretó pequeños papeles en cuatro títulos más antes de regresar, en 1978, a su país, coincidiendo con el trágico fallecimiento de su padre en un accidente de aviación. Se hizo budista, interpretó otra película allí y se dedicó al mundo de la canción, grabando un disco y participando en 1983 como bailarina en el video-clip All Night Long de Lionel Richie.

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Aunque no he podido localizar críticas de la época, parece ser que la película no fue muy bien recibida. Vista ahora, la obra ha recibido críticas de todos los colores. Para Adolfo Camilo Díaz es “un cómic agradecido. Una apuesta por el exotismo rancio. Una recreación de la momia de la Universal más cercana al espíritu de la Hammer.”[25] Shane M. Dallman piensa que “es entretenida, pero debe ser considerada como una obra menor.”[26] Mientras que Luis Gasca siempre la ha considerado una de las mejores películas que se han rodado sobre el mito.

Más severos se muestran otros críticos al valorarla, como Antonio José Navarro, para el que La venganza de la Momia “Es un subproducto sin entidad visual, sin nervio narrativo. La sonrojante falta de medios es, en gran parte, la culpable del desastre. Basta con observar ese prólogo ambientado en el Egipto de los faraones: el entramado de tapices que ocultan, con toda probabilidad, una pared vacía; el carnavalesco vestuario (…) El guión de Jacinto Molina es un deslavazado amasijo de tópicos extraídos a pico y pala de las películas producidas por la Universal y la Hammer. (…) Carlos Aured, artesano de limitadas aptitudes no puede –o no sabe- vadear tantos escollos, y despacha el producto con insípida diligencia, salpimentando el monocorde aburrimiento con ciertos toques de gore primitivo y brutal’ (…) Y es que La venganza de la momia  no es únicamente pobre, sino también tonta.”[27] David Pizarro y Diego López insisten en la falta de medios: “Su limitadísimo presupuesto repercute sobre todo en los paupérrimos decorados, el carnavalesco vestuario, la sofocante rigidez estética…, pero también su ritmo monocorde, la caótica transición entre una época y otra, las frías interpretaciones…”[28]Carlos Aguilar tampoco se muestra muy compasivo con la película, que califica como “Una de las más lamentables apariciones cinematográficas del romántico y necrofílico mito de la Momia. Destacable únicamente por las apariciones del siempre magnético Jack Taylor y de la deliciosa y tristemente desaprovechada María Silva.”[29] Y finalmente, para Jesús Palacios el film tiene “Una trama absurda y ridícula, salvada por muertes bastante sangrientas, un reparto de scream queens nacionales de la época y FX decentes.” Concluyendo que “No es lo peor de Naschy.”[30]

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Por mi parte recuerdo haberla visto en un cine de programa doble de mi barrio, agradándome lo suficiente como para vencer mi proverbial timidez infantil y pedir el póster, que aún conservo, al propietario de la sala. Tras revisarla años después, pienso de manera similar que Ángel Sala, opinión con la que cierro este artículo:

(La venganza de la Momia es) “una reivindicable versión de las maldiciones egipcias que no acabó de encontrar el público adecuado en su momento, aunque vista hoy es un delirio pulp tan disfrutable como otras obras del autor.”[31]

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Este artículo se publicó previamente en Cine de Ultramundo: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/08/critica-de-la-venganza-de-la-momia_27.html

NOTAS:

[1] Abbott and Costello meet the Mummy (Charles Lamont, 1955)

[2] La Momia (The Mummy, Karl Freund, 1932)

[3] A pesar de recibir otro nombre, los flash-backs de su origen que pueden verse en, al menos dos de los títulos contienen escenas del film del 32, aunque cambiando al protagonista. Los títulos de esta entrañable saga Universal fueron: The Mummy’s Hand (1940, Christy Cabanne), The Mummy’s Tomb (Harold Young, 1942),  The Mummy’s Ghost (Reginald Le Borg, 1944) y The Mummy’s Curse (Leslie Goodwins, 1944).

[4] La Momia (The Mummy, Terence Fisher, 1959)

[5] Paul Naschy en Terror Fantastic nº 20. Barcelona, mayo 1973. Pág. 5

[6] Naschy, P. Crónicas de las tinieblas. Madrid, 1993. Pág. 32

[7] Dallmann, S. M. La marca de Naschy en Fangoria 7. Ed. Zinco, Barcelona 1992. Pág. 12

[8] Paul Naschy entrevistado por Jesús Parrado en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 24

[9] Carlos Aured entrevistado por Mirek Lipinski en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 30

[10] López, D. y Pizarro, D. Silencios de pánico. Tyrannosaurus Books, Barcelona 2003. Pág. 450

[11] Paul Naschy en Terror Fantastic nº20. Barcelona, mayo 1973. Pág. 5

[12] Agudo, A. Paul Naschy, la máscara de Jacinto Molina. ScifiWorld, Pontevedra, 2009. Pág. 156-57

[13] Plana, M. A. Los alucinantes setenta y algunas cosas más… Dossier incluido en Flash-Back nº3. Valencia 1994. Pág. 76

[14] Marco Antonio y Cleopatra (Antony and Cleopatra, Charlton Heston 1972)

[15] Carlos Aured entrevistado por Mirek Lipinski en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 30

[16] Rina Ottolina en entrevista con Fernando Montejano en Terror Fantastic nº20 . Barcelona, mayo 1973. Pág. 6

[17] https://proyectonaschy.wordpress.com/2013/10/02/charlando-con-jack-taylor/

[18] Declaración de Paul Naschy en extra de la edición española en  DVD de La venganza de la Momia. Vella Visión, 2009.

[19] Videooze nº 6-7. Estados Unidos, 1994. Pág. 30

[20] https://proyectonaschy.wordpress.com/2013/10/02/charlando-con-jack-taylor/

[21] Íbidem.

[22] Terror Fantastic nº 26. Barcelona, noviembre 1973. Pág. 31

[23] Íbidem

[24] Íbidem

[25] Díaz, Adolfo Camilo. El cine fantaterrorífico español. Santa Bárbara editorial, Gijón 1993. Pág. 153

[26] Shame M. Dallman: La marca de Naschy en Fangoria nº 7. Ed. Zinco, Barcelona 1992. Pág. 12

[27] Antonio José Navarro en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 93

[28] López, D. y Pizarro, Opus Cit. Pág. 138

[29] Aguilar, C. Guía del video-cine. Séptima edición. Cátedra, Madrid 2000. Pág. 1091

[30] Palacios, J. Goremanía. Alberto Santos editor. Madrid 1995. Pág. 268

[31] Sala, Ángel. Profanando el sueño de los muertos. ScifiWorld, Pontevedra 2010. Pág. 83

Todas las imágenes: Archivo Serendipia.

 

 

 

 

Categorías:FANTATERROR, Paul Naschy
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