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Palmarés y clausura de FantaElx (Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche) 2021

2 diciembre 2021 Deja un comentario

El Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX ha anunciado las obras premiadas de su novena edición, cuya Clausura ha tenido lugar la tarde del sábado 27 de noviembre en el Auditorio del Centro de Congresos «Ciutat d’Elx», contando con la asistencia de Marga Antón Bonete, concejala de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de Elche. En la presente edición, además de proyectarse el largometraje documental Arcadeología, de Mario-Paul Martínez, se han proyectado un total de 58 cortometrajes, tratándose de la edición en la que se han proyectado más obras alicantinas, nacionales e internacionales. Entre ellas, además de la sección oficial, han tenido lugar estrenos especiales o trabajos de estudiantes universitarios, como un Falso Tráiler rodado por alumnos de la Universidad Miguel Hernández en las instalaciones del Museo Paleontológico de Elche (MUPE). A todo ello, asimismo, se le deben añadir las «Sesiones Aljub», una antesala celebrada los días previos al festival en la megapantalla de dicho centro comercial, tratándose de la pantalla LED interactiva más grande instalada en una gran superficie española.

En relación al palmarés, el cortometraje Dar-Dar, del cineasta vasco Paul Urkijo Alijo, ha obtenido el premio al mejor cortometraje nacional, dándole acceso directo al Festival de Cortometrajes de Terror y Fantástico 1000 Gritos de Buenos Aires (Argentina). Por su parte, los cineastas estadounidenses Minsun Park y Teddy Tenenbaum han ganado el premio al mejor cortometraje internacional con su obra Koreatown Ghost Story, accediendo directamente al Festival Internacional de Cine de Terror de Valparaíso (Chile). Y por otro lado, el premio al mejor cortometraje alicantino ha sido ex aequo, premiándose los cortometrajes Dana, de Lucía Forner Segarra, y La increíble vacuna del Dr. Dickinson, de Alex Rey. Ambos cineastas han recogido sus premios en la sala del Auditorio, el cual les da acceso directo al festival Navidades Sangrientas – Weekend Horror Awards de Alicante, que se celebrará los días 17 y 18 de diciembre. Asimismo, también se ha concedido dos menciones especiales para los cortometrajes Wayback, de Carlos Salgado, y Good Night Mr. Ted, de Nicolas Solé, que también ha recogido su premio durante la Clausura.

El jurado de la novena edición del festival, dirigido por Fran Mateu, lo han compuesto la actriz, directora y cantante Adriana Gil, que también se ha encargado de presentar la gala de Clausura; la artista visual Beatriz Galiano; el director, guionista e ilustrador Joan Martín Giménez; el cineasta ilicitano Paco Soto; y Mario-Paul Martínez, profesor del Departamento de Arte de la Universidad Miguel Hernández, director del Grupo de Investigación Massiva, y co-director del congreso internacional desarrollado en el festival. Asimismo, en la Clausura también se ha contado con la participación, entre otros, de Vicente Javier Pérez Valero, vicedecano de proyección del Grado en Comunicación Audiovisual de la Universidad Miguel Hernández; la actriz Gala Bichir; la actriz y presentadora de uno de los coloquios celebrados este año en el festival Asunción Marhuenda; y Miguel Herrero Herrero, director del Festival Internacional de Cine de Sax.

La presente edición festival ha sido organizada por la Asociación Unicornio Negro, el Departamento de Arte de la Universidad Miguel Hernández y el Grupo de Investigación Massiva; y ha contado con el apoyo de organismos como la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche, Visit Elche, el Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria de la Universidad Miguel Hernández, el centro comercial l’Aljub, la publicación sobre artes plásticas y visuales Negromundo, o la tienda alicantina Cinema Paradiso, entre otros. Con esta nueva edición, Elche ha vuelto a ser un punto de encuentro cultural para los amantes del género fantástico.

Más información acerca del festival en http://www.festivalcinefantaelx.com/

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Diario de Serendipia en Sitges 2021: Palmarés y conclusiones

23 noviembre 2021 Deja un comentario

Bueno, pues el 54 Festival de Sitges 2021 ya es historia. Ahora toca hacer una reflexión sobre qué tal ha ido esta edición y listar el Palmarés. Durante el año, Serendipia irá recuperando algunas de las películas que le han quedado pendientes de ver y repasará algunas de las vistas mientras se vaya preparando una nueva edición que, esperemos, ya se celebre con total normalidad. 

Confieso que, como todas las cosas que se aman, con el festival de Sitges guardo una relación de amor/odio. Cada vez que se inicia, con las complicaciones de acceder a algunos de los pases deseados o las decisiones de la organización con respecto a prensa, además de la cuesta arriba de preparar todo para esos días de festival, raro es el año en que no proclamo que el próximo año quizás sea un buen momento para descansar. Pero una vez sumergidos en la vorágine de “nuestro Sitges”, lo cierto es que comprendo algo que Montse no se cansa de decirme y demostrarme, que esta burbuja de tiempo, este plano de realidad nos es realmente imprescindible. Es nuestro viaje particular, nuestro Nunca Jamás, ese lugar en el que todo es posible.

Cuando indico “nuestro Sitges” lo hago de manera ambivalente. Por un lado porque tod@s y cada uno de los asistentes a esta torre de Babel del fantástico viven un festival totalmente diferente. Para un@s habrá tenido un nivel excelente, mientras que para otr@s la calidad de la selección cae, año tras año, en picado. Un@s habrán conseguido acceder a todas las películas que deseaban ver, mientras que otr@s se habrán quedado sin poder ver todas sus favoritas. Una película a un@s les parecerá la mejor y para otr@s será la peor. Mientras algun@s, cínicamente no dejarán de señalar las cintas que no les han agradado, raramente dirán de manera espontánea las que sí.

Y todo es verdad.

Y todo es mentira.

Todo dependerá del cristal con el cual se mira.

Pero de uno u otro modo todos, todos volvemos a Sitges. Pues todos tenemos “nuestro Sitges”. Estoy tentado a decir que este ha sido muy especial, pues de una manera u otra todos lo son por diferentes razones. Esta vez hemos vivido el festival y formado parte del mismo desde otras perspectivas: desde la butaca, desde luego, pero también desde el escenario y hasta desde la pantalla de la televisión. Asimismo, proyectos de los que cuales hemos formado parte, han visto la luz y con mucho éxito.

Así que, ¿de qué quejarse? si el mismo Carlos Pumares, gran ausencia este año, siempre se quejaba de todo, pero  admitía que el festival de Sitges era su favorito.

Pues eso.

En ese ente llamado Serendipia conviven dos personalidades muy diferentes en cuanto a la manera de ver y vivir el cine: la parte bella y más cultivada, analiza las imágenes en su mente de manera fría; mientras que para la parte más tosca del ente, el cine es pura evasión a otros mundos y todo lo relacionado con él pura magia. Ese es el que colecciona películas y material cinematográfico, trayendo al festival libros y carátulas para que se las firmen los actores y directores que se va encontrando, de manera casual, por el camino. Ha aprendido que esa es tan solo una de las partes de “su Sitges” y que no debe obsesionarse, dando prioridad a otras cosas, dejando así que sea el azar el que permita que “el milagro” suceda.

Y unas veces sucede, y otras no.

Uno tiende a sentirse herido por las pequeñas inquinas que se encuentra por el camino, en forma de individuos maleducados con un mal día que descargan su frustración en los demás, ya sea con una inesperada mirada de odio o un comentario desagradable sin motivo, que destaca precisamente por el contraste entre tantas y tantas personas, tantos y tantos amigos y compañeros que uno saluda día tras día. Una rueda que no cesa al incorporar a nuestro imaginario a nuevas personas que, como nosotros, viven su propio Sitges particular.

Voluntarios y sobre todo una seguridad amable, educada. No invasiva, que ha permitido que la mayoría de los equipos de las películas se movieran libremente por el festival y les permitieran, si así lo deseaban, relacionarse con todo aquel que se les acercaba para pedirles un autógrafo o una fotografía, pues todo forma parte del cine y, particularmente, de cada uno de los diferentes Sitges que se viven en el festival. Unos serán felices haciéndose una foto en un photocall como si fueran estrellas; otros con una firma o una foto con un director admirado; otros disfrutando de una rara película; o con la charla de un amigo compartiendo mantel; o con un paseo, continuamente interrumpido por el encuentro con viejos conocidos; o corriéndose una juerga nocturna; o con todo ello.

Pero para cada uno de ellos será “su” Sitges particular, ese al que, pase lo que pase, volverán cada año.

Avanzamos. Recordamos cuando el año anterior, durante la edición del festival, fueron endurecidas las medidas anti-covid con lo que los bares y restaurantes tuvieron que cerrar. Aquello dejó una imagen triste y desolada en algunas zonas de Sitges, como reflejamos en nuestro artículo. En esta edición, muy al contrario, durante el segundo fin de semana el Procicat suavizó las medidas sanitarias permitiendo el 100% del aforo en los cines, razón que facilitó que se añadiera una sesión doble la noche del sábado al domingo en el Auditorio. Ahora, la esperanza es que la edición número 55 del Festival de Sitges sea la de la vuelta a la normalidad. A vernos las caras. A respirar y sonreir en los cines.

PALMARÉS SITGES 2021

SECCIÓ OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ / SECCIÓN OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓN / OFFICIAL FANTASTIC SECTION IN COMPETITION

Millor pel·lícula / Mejor película / Best Feature Lenght Film
Lamb(Valdimar Johánnsson)

Premi especial del jurat / Premio especial del jurado / Special Jury Prize
After Blue (Bertrand Mandico)

Millor direcció / Mejor dirección / Best Direction
(sponsored by Moritz)
Justin Kurzel (Nitram)

Menció a pel·lícula / Mención a película / Mention to Feature Lenght
The Innocents(Eskil Vogt)

Menció especial a òpera prima / Mención especial a ópera prima / Mention to
Ex-aequo:
The Blazing World(Carlson Young)
The Execution (Lado Kvataniya)

Millor interpretació masculina / Mejor interpretación masculina / Best Actor
(sponsored by Vilamòbil)
Ex-aequo:
Caleb Landry Jones (Nitram)
Franz Rogowski (Luzifer)

Millor interpretació femenina / Mejor interpretación femenina / Best Actress
(sponsored by So de Tardor)
Ex-aequo:
Noomi Rapace (Lamb)
Susanne Jensen (Luzifer)

Millor guió / Mejor guion / Best Screenplay
Silent Night(Camille Griffin)

Millors efectes especials / Mejores efectos especiales / Best Special Effects
(sponsored by Kelonik & Antaviana)
Mad God(Phil Tippett)

Millor fotografia / Mejor fotografía / Best Photography
(sponsored by Lavazza)
Limbo (Cheng Siu Keung)

Millor música / Mejor música / Best Music
(sponsored by Primavera Sound)
Daniele Luppi (Mona Lisa and the Blood Moon)

NOVES VISIONS

Millor pel·lícula / Mejor película / Best Feature Film
El apego (Valentín Javier Diment)

Menció a la pel·lícula / Mención a la película / Mention to the Film
2551.01 (Norbert Pfaffenbichler)

Millor direcció / Mejor dirección / Best Direction
Anita Rocha da Silveira (Medusa)

Millor curt Noves Visions Petit Format / Mejor corto Noves Visions Petit Format / Best Noves Visions Petit Format Short
Brutalia, Days of Labor(Manolis Mavris)

SITGES DOCUMENTA

Premi a la millor pel·lícula / Premio a la mejor película / Award Best Motion Picture
Inferno Rosso. Joe d’Amato Sulla Via Dell’Ecccesso (Manlio Gomarasca, Massimiliano Zanin)

BLOOD WINDOW

Premi Blood Window / Premio Blood Window / Blood Window Award
A nuvem rosa (Iuli Gerbase)

JURAT DE LA CRÍTICA / JURADO DE LA CRÍTICA / CRITICS’ JURY

Premi de la Crítica José Luis Guarner / Premio de la Crítica José Luis Guarner / José Luis Guarner Critic’s Award
Ex-aequo:
After Blue (Bertrand Mandico)
Mad God (Phil Tippett)

Premi Citizen Kane a la direcció revelació / Premio Citizen Kane a la dirección revelación / Citizen Kane Award for Best New Direction
Valdimar Johánnsson (Lamb)

Premi de la crítica al Millor curtmetratge de Secció Oficial / Premio de la crítica al Mejor cortometraje de Sección Oficial / Critics’ Award for Best Official Selection Short Film
(sponsored by Fotogramas)
Los huesos (Cristóbal León y Joaquín Cociña)

MÉLIÈS D’ARGENT

Premi al Millor Curtmetratge /Premio al Mejor Cortometraje / Award for Best Short Film
T’es morte Hélène(Michiel Blanchart)

Premi a la Millor Pel·lícula / Premio a la Mejor Película / Award for Best Feature Film
Tres (Juanjo Giménez)

MÉLIÈS D’OR

Mejor película para Censor(Prano Bailey-Bond)Mención especial para The Feast (Gwledd)(Lee Haven Jones)Mejor cortometraje para Last Dance (Danny Gibbons y Alex Scott)Mención especial para T’es morte Hélène (Michiel Blanchart)

Méliès Career Award (concedido por la Méliès International Festivals Federation (MIFF))

Lucile Hadzihalilovic 

CARNET JOVE

Premi Jurat Carnet Jove al millor llargmetratge de gènere fantàstic / Premio Jurado Carnet Jove al mejor largometraje de género fantástico / Carnet Jove Award for Best Fantasy Genre Feature Film
Mona Lisa and the Blood Moon (Ana Lily Amirpour)

Premi al millor llargmetratge d’animació / Premio al mejor largometraje de animación / Award for Best Animated Feature Film
Cryptozoo(Dash Shaw)

Premi al millor curtmetratge d’animació / Premio al mejor cortometraje de animación / Award for Best Animated Short Film
Other Half (Lina Kalcheva)

BRIGADOON

Premi Brigadoon Paul Naschy / Premio Brigadoon Paul Naschy / Paul Naschy Brigadoon Award
Unheimlich (Fabio Colonna)

Menció especial del Jurat / Mención especial del Jurado / Mention to
Viewers : 1 (Daigo Hariya y Yosuke Kobayashi)

PREMIS SGAE NOVA AUTORIA / PREMIOS SGAE NOVA AUTORIA / SGAES’ NOVA AUTORIA AWARDS

Millor direcció / Mejor dirección / Best Direction
La caída del vencejo (Gonzalo Quincoces)

Millor guió / Mejor guión / Best Screenplay
Goodnight Mr. Ted (Nicolas Solé)

Millor música original / Mejor música original / Best Original Music
Goodnight Mr. Ted (Gonçal Perales)

En total, 103.038 espectadores que confirman la recuperación tras el flojo, por el tema de todos conocido, 2020, un dato que supera ampliamente la asistencia del año pasado, con 59.315 espectadores, y se encamina hacia los números prepandémicos de 2019, año en que se contabilizaron 130.206 asistentes. En cuanto a las cifras, esta edición del certamen ha superado las 60.000 entradas vendidas, toda una celebración de retorno a la normalidad que casi se acerca al dato de 2019 (66.000 entradas) después de un 2020 en el cual se vendieron 34.000.El Festival, además, ya ha anunciado las fechas de su 55ª edición, que tendrá lugar del 6 al 16 de octubre de 2022 y que celebrará el 40º aniversario de grandes hitos del cine de género como Tron (Steven Lisberger, 1982), La cosa (John Carpenter, 1982) y Conan el Bárbaro (John Milius, 1982).

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Décima cápsula y Coda

23 noviembre 2021 Deja un comentario

Y llega la última jornada. Y lo cierto es que el cansancio ya -casi- puede con Serendipia. No va a ser un día maratoniano, tan solo tres películas. Si ayer nos despedíamos por todo lo alto del cine Prado hasta el próximo año (el Retiro no lo hemos pisado en esta edición), este será el día en que lo hagamos del Tramontana, donde hemos visto 22 películas de las 40 del total. 

Fotos: Serendipia

El último madrugón del festival y con una película que, a priori, promete ser la más divertida y loca del festival, pues, ¿Qué puede fallar con la unión del director japonés Sino Sono y del actor Nicolas Cage? ¿Qué puede salir mal? Pues las expectativas en gran medida fallaron, pues Prisoners of the Ghostland (2021), última película de Sono, no ha gustado a casi nadie. Y eso que es una locura protagonizada por Cage embutido en cuero en un ciudad del siglo XXI habitada por  samuráis, vaqueros y geishas. Pero esta versión de Mad Max salida de la pluma de un loco no llega a convencer, a pesar de contar con la participación de la actriz argelina Sofia Bouteda, a la que pudimos ver como letal agente en Kingsman: Servicio Secreto (Kingsman: The Secret Service, Matthew Vaughn, 2014); como princesa resucitada en La momia (The Mummy, Alex Kurtzman, 2017) o en Climax, de Gaspar Noé, donde también tuvo ocasión de exhibir sus habilidades con la danza; y que es lo mejor de este show. Poderosa en el plano de lo visual, esta parodia casi onírica de las películas de acción, no termina de cocinar bien sus dosis de excentricidad y acaba desperdiciando su potencial. Su calificación en Rotten Tomatoes demuestra que, la cierta indulgencia con la que la ha visto la crítica, no ha calado en el público (6,3 de los profesionales, frente al 2,5 de la audiencia) y esto es casi lo peor que podía pasarle a un filme de estas características.

Tides (Tim Fehlbaum, 2021) fue la siguiente propuesta y última que vimos dentro de la sección Oficial Fantàstic Competició, una correcta producción germano-suiza de ciencia-ficción de cariz ecologista ambientada en un escenario postapocalíptico, con todo lo cual no extrañará a nadie que esté producida por Roland Emmerich. Una nave retorna a la Tierra para comprobar si vuelve a ser habitable, pues a causa de las guerras, las pandemias y el cambio climático ha habido un éxodo de la especie hacia el exoplaneta Kepler-209, cuya atmósfera ha vuelto estériles a sus habitantes. Antes de ellos hubo una nave avanzadilla, la Misión Ulises, con la que se perdió el contacto. En ella iba el padre de Blake, la protagonista (Nora Arnezeder), que embarcó en esta segunda misión con la esperanza de encontrarlo. Con una primera parte muy similar a El planeta de los simios (hablo de la original de 1969), incluidos los humanos asilvestrados, la intriga se va desarrollando y, naturalmente, Blake, única superviviente de la nave descubrirá lo que pasó con los integrantes de la Ulises y con su padre. También por primera vez le vendrá el periodo. Conclusión: no tenemos remedio pero… siempre hay una pequeña  esperanza (al menos en la ficción). Todo en una interesante cinta que, con su crítica social y su denuncia del espíritu del colonialismo, se alzó con cuatro estatuillas en los Premios del cine alemán, incluyendo el de banda sonora. La película de Fehlbaum se estrenará comercialmente con el título internacional en inglés, The Colony. Ya nos pilló con todo el agotamiento del mundo pero lo cierto es que gana enteros cuando la recordamos con perspectiva, lo que no obsta para concluir que con un poco más de pulso y mejor calibrado de la intriga podría haber salido de la medianía en la que se instala. Tides fue proyectada en compañía de un cortometraje de lujo, Mask of Evil Apparition, de Alex Proyas, que parecía más el teaser de una producción de más envergadura. En sus veinte densos minutos de duración puede apreciarse todo el imaginario del mejor Proyas (clones, gemelos, ciudad nocturna, art decó…), que también es guionista del proyecto.

Para esta jornada tan solo nos quedaba una sesión, el pase de prensa de la cinta de clausura, The Green Knight (David Lowery, 2021), que pudimos ver en Tramontana junto al cortometraje Goya 3 de mayo (2021), de Carlos Saura, el cual en 14 minutos recrea los antecedentes que culminan en la escena que inspiró a Goya una de sus grandes obras maestras. De factura impecable, nos pareció mucho más interesante su inicio, donde la imagen nos sumerge en el horror por medio de los grabados que componen la serie Los desastres de la guerra, que el cuerpo del relato, pues no logra transmitir el dramatismo de la pintura de Goya. Y de un viaje a la historia de nuestras tierras, por arte de magia de la sala oscura, descendimos sobre un lienzo cinematográfico pintado por David Lowery en el que nos remontamos todavía más en la historia, hasta la Edad Media, pues The Green Night es la última adaptación del romance artúrico Sir Gawain y el Caballero Verde, un poema que representa la típica fábula de tentación de la literatura medieval en la que el héroe es sometido una serie de adversidades reunidas como exámenes o «pruebas» de la virtud moral. El director de A Ghost Story (2017) despoja al relato de cualquier asomo de ropaje épico, baja a los héroes de Camelot a pie de calle con una clara voluntad desmitificadora, pero, lejos de convertirlo en un sumario prosaico, lo dota de la poesía que se desprende de lo usual si se tiene la suficiente sensibilidad para verlo. Descender a la altura de lo diario lo que la tradición ha enaltecido como maravilloso es una carta que ya jugaba en su obra de 2017 (y que agradó más a Serendipia que la que nos ocupa), Lowery parece explorar nuestro mundo desacralizado a través de los tropos de lo fantástico, haciendo que sumen del mismo lado fuerzas contrapuestas como pueden ser la voluntad de desmitificar y la capacidad de crear nuevas fantasías, en su obra nos encontramos con la magia que permanece después de eliminar lo insólito y extra-ordinario. Podría decirse que hace humano al misterio. Su Sir Gawain es el héroe menos heroico que nos ha regalado cualquier viaje a lo artúrico, la cinta de Lowery se aparta de las adaptaciones hollywoodienses, pero también, en buena medida, de la Excalibur de John Boorman con la que buena parte de la crítica se empeña en ponerla en relación, cuando lo único que comparten es ser dos tratamientos autorales del material legendario. Lowery cuestiona la idealización en una medida en que Boorman no lo hace, reduce lo feérico a lo imprescindible y el peso de su relato lo tiene la condición trivial del sobrino de Arturo, movido más por lo que otros esperan, que por su propia aspiración. Dev Patel encarna a un Gawain aniñado que obra conforme se espera de un aspirante a caballero de la mesa redonda, más que bravura lo que posee es una inocente inconsciencia y un gran afán por agradar, cuando concluya su viaje y haya madurado, ante la visión de lo que le deparará el futuro, declinará la oferta del destino y preferirá acabar antes de haber empezado. El viaje de aprendizaje y prueba es ocasión para que fluya lo sobrenatural, Lowery no lo escatima, pero parece más interesado en dejar ver la parte más humana (más mísera, si se quiere) que la leyenda ocultaba o, mejor dicho, sublimaba. El director de Milwaukee no es un materialista, pero sí que busca ser naturalista, lo imaginario es subsidiario de lo real en su obra, poblada esta por antihéroes con una pátina de melancolía que les confiere cierta magia. La magia de lo humano florece sirviéndose de lo feérico para dejarlo atrás, en un mundo que siempre tiene carácter pictórico gracias a la estrecha colaboración de Andrew Droz en la dirección de fotografía de sus dos últimos filmes. La cadencia narrativa de Lowery no es plato de gusto para todos los paladares, pero, sin duda, el suyo es uno de los nombres que habrá de ser tenido en cuenta cuando hablemos del fantástico del S. XXI (dejemos, lo de si es elevado o no, para otros más amantes de las etiquetas).

Serendipia se recogió con buen sabor de boca, mientras iba tropezándose con las opiniones más dispares sobre lo que acababa de ver. Y es que Sitges es más que un certamen, hay casi tantos festivales personales como espectadores convoca.

CODA: Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Décima cápsula y 1/2

El domingo es un día habitualmente dedicado a maratones cinéfagos para el público en general pero, en tiempos de pandemia, ha pasado a ser una jornada más tranquila con sesiones individuales de películas ya ofrecidas durante el festival. Es una jornada que Serendipia suele emplear en dormir y en preparar el equipaje para la vuelta, pero este año se ofreció la película sorpresa en domingo, lo que daba opción a verla como prensa, así que nos apuntamos. Además, tocaba degustar un menú especial en Aigüadolç con unas personas también muy especiales, Quim Crusellas y Víctor. Y vaya si el menú fue especial, ¡basta ver la foto que lo inmortaliza!  Previamente al ágape, en l’Auditori, Serendipia tuvo ocasión de hablar con Emilio Gutiérrez Caba, toda una institución del cine y teatro español que forma parte de la memoria sentimental de varias generaciones y que, además, es un señor muy amable y muy cercano que se fue a casa con un merecidísimo Premio Nosferatu. También nos topamos, y no nos lo esperábamos, con Carlos Saura, a quien pudimos saludar brevemente y que recibió el Gran Premio Honorífico.

Y con el estómago agradecido nos aventuramos a ver la película sorpresa, con la que nos despediríamos este año, de l’Auditori y del festival. Dashcam (2021) es una divertida propuesta de Rob Savage, el director que, hasta ahora, ha sacado más rédito de la pandemia con Host, una fantasía de terror que se desarrolla durante una llamada de Zoom entre varios amigos que, como esta, tan solo puede entenderse en este marco que estamos viviendo. Tanto una como otra, representan un tipo de cine, de carácter totalmente independiente, que conecta más con el público joven, pues le habla en el mismo idioma que ellos utilizan a diario. En esta ocasión el director llevará al espectador a una emisión en streaming protagonizada por una negacionista del Covid y activista pro-Trump que se encontrará cara a cara con el terror y que, en lugar de huir despavoridamente, se meterá de cabeza en el mismo. Con mucho de comedia, servida por la protagonista, Annie Hardy, y por supuestos espectadores que van dejando comentarios en vivo durante la sesión, Dahscam es terror del siglo XXI realizado con los medios y el lenguaje del siglo XXI, y cuenta con el apoyo de Blumhouse, compañía que ha sabido ver el filón y con la que Savage ha firmado un contrato para tres películas.

Finalizada la proyección, tanto el director como su alocada protagonista saltaron a la arena de l’Auditori para hacer frente a una sesión de Q+A, pero Serendipia optó por retirarse y recogerse. Habían sido 10 días sumergidos en una burbuja de cine con muchos amigos dentro, y ya era hora de ir volviendo a la (cruda) realidad.

Tan solo quedan las conclusiones de esta edición y el Palmarés, pero serán en la próxima, y última, entrada en el Diario de Serendipia en Sitges 2021.

Categorías: Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Novena cápsula

22 noviembre 2021 Deja un comentario

Ante el ya inevitable agotamiento vamos recortando pases. Así que la jornada será más llevadera, todo lo cual no evitará que Serendipia vuelva a pegarse el eterno madrugón para asistir a la sesión despertador, nunca mejor dicho, de l’Auditori. También se meterá entre pecho y espalda un documental en Tramontana y terminará el día con una estupenda visita (menú incluido) al centro de Sitges para ver la materialización de un milagro cinematográfico ¿No creen en los milagros? Pues eso es porque no han estado en el Festival de Sitges.

Fotos: Serendipia

El que Nitram, la película con la que Serendipia iniciaba las 8.30 su jornada cinéfaga estuviera firmada por el australiano Justin Kurzel, responsable de la tan dura como recomendable Snowtown (2011), fue suficiente para que fuéramos con las expectativas muy altas. Unas expectativas que, no tan solo se cumplieron, también se superaron. Nitram es un relato sórdido y abocado hacia la fatalidad sobre dos desheredados que unen sus destinos. El joven Nitram (un gran Caleb Landry Jones), cuyos problemas mentales le convierten en un niño grande, presa de peligrosos ataques de ira, vive con su padre y su dominante madre (una excelente Judy Davis). Pero todo cambiará cuando conozca a Helen (Essie Davis), una artista desequilibrada y retirada que vive sola con su fortuna. Cuando, jugando con el volante, Nitram causa un accidente en el que Helen pierde la vida, algo terminará de explotar en su perturbada mente y comenzará a gastar el dinero heredado en armas de fuego. Kurzel, que ya había demostrado que sabía retratar la violencia y brutalidad con Snowtown, vuelve a un escenario similar, aunque en este caso no se detenga en los resultados, sino más en los antecedentes que pueden hacer que se desate una tragedia como la que le sirvió de inspiración, la matanza de Port Arthur, en Tasmania, en el año 1996.  Eludir la masacre, de la que tendremos noticia por su repercusión en los informativos, en una elegante elipsis que deja en suspensión el acto de Martin Bryant para llevarnos a un plano de la madre que ha abandonado el salón donde los noticieros vomitan los hechos, no hacerla explícita, permite a Kurzel tratar al monstruo desde su faceta humana, en un logrado esfuerzo por comprenderle. El tratamiento del personaje, junto a la matizada interpretación de Landry, hace nacer en nosotros una empatía malsana, la misma que sintieron los primeros espectadores de Psicosis por Norman Bates, porque estamos esperando que el joven rompa la asfixia cotidiana, que estalle la olla a presión de su desarrollo en un entorno que lo aparca por no ser como todos. Nada escapa a este análisis de lo atroz, todas las variables son puestas en la balanza -su discapacidad mental, la influencia de un padre depresivo y una madre rígida, el ‘bullying’ del que fue objeto, el fácil acceso a las armas de fuego- para que cada cual asuma sus propias responsabilidades, sin que ello suponga considerar a Nitram como víctima. La matanza fue la obra de una persona que tomó voluntariamente la decisión, pero Kurzel susurra (que no grita) que el pecado colectivo también existe. Esta pieza, casi ensayística, que se detiene en los detalles que inauguran los interrogantes sobre la gestación de la brutalidad, fue considerada por Variety como uno de los mejores ejemplos, hasta la fecha, de cine sobre tiroteos de masas.

Y vuelta al Tramontana, en esta ocasión para ver un documental, The Taking (2021), realizado por Alexandre O. Philippe, notable director de documentales sobre cine que ha ofrecido perlas como 78/52: la escena que cambió el cine (78/52, 2017) centrado en la escena de la ducha de Psicosis; Memory: The Origins of Alien (2019) o Leap of Faith: William Friedkin on The Exorcist (2019). En esta ocasión analiza un escenario, el iconográfico Monument Valley, lugar que tanto fascinó a John Ford y otros cineastas. Y lo hace recurriendo a valiosas escenas de archivo de numerosos westerns, así como imágenes publicitarias, mezclando todo con la historia del pueblo Navajo, tribu que habitaba ese lugar, que terminó siendo símbolo del sueño americano tras desposeer de sus tierras a sus habitantes originales y convertirlos en una parodia de sí mismos como figurantes en aquellos mismos westerns. Con declaraciones en off de especialistas como Jennifer Nez Denetdale, Liza Black o Christopher Frayling, el director evita mostrar bustos parlantes, con excepción de unas, tan reveladoras como divertidas, imágenes de archivo pertenecientes a una entrevista con John Ford. Espectacular y emocionante, The Taking es un viaje, siempre necesario, a la historia del cine.

Y esa misma tarde Serendipia tenía otra cita, también histórica, pues iba a exhumarse un film, hasta ahora perdido,  de José Mojica Marins: A Praga.

Ese mediodía decidimos comer en el pueblo para estar cerca del Prado, donde dentro de la sección Seven Chances, tendría lugar la proyección del film de Mojica Marins. Y desde la terraza de un restaurante Serendipia divisó la inconfundible figura de nuestro amigo, el crítico y analista cinematográfico Carles Mir, que se sentó con nosotros presto a tomar unos vinos, enriqueciendo la comida con su divertida y cultivada charla. Le comentamos lo de A Praga y, no solo se suma entusiasmado a venir a verla, si no que nos cuenta que entrevistó a José Mojica Marins durante la segunda visita que hizo al Festival de Sitges, al que acudió en compañía de Satán, un imponente guardaespaldas negro.

Basada en el cómic (quadrinhos en Brasil) A Praga, escrito por el habitual Francisco Lucchetti y publicado en el segundo número de O Estranho Mundo de Zé do Caixão, la historia se adaptó como guion y pasó a formar parte de la serie televisiva Além, Muito Além do Além (Más allá, mucho más allá), que presentaba Zé Do Caixâo, el ya mítico personaje creado por Mojica Marins, pero este metraje se perdió en un incendio. En 1980, el director brasileño volvió a rodar A Praga en Super-8, con muy pocos actores y un nivel de producción del todo humilde, que quedó inconclusa y largamente olvidada en los estantes debido a la falta de recursos para terminarla. Durante los preparativos de una gran retrospectiva de la obra de Mojica Marins que tuvo lugar en São Paulo y Brasil en 2007, para la que se realizaron nuevas copias en 35 mm de no menos de 25 películas, Mojica y el productor Eugenio Puppo encontraron los rollos de A Praga y decidieron terminarla. Puppo armó la materia prima (con ayuda del cómic, pues no había guion que seguir para realizar el montaje); filmó escenas adicionales en digital con Mojica Marins caracterizado como Zé Do Caixâo, así como un epílogo, supervisado por el propio Mojica; recuperó el audio mediante lectura de labios; editó y supervisó el proceso de postproducción; y el resultado, que tenía una duración de 51 minutos, se mostró durante la retrospectiva. Puppo y Mojica intentaron transferir el resultado a 35 mm. para que pudiera ser exhibido en festivales internacionales, pero hubo que esperar hasta 2020 y a que Heco Produções se encargara de digitalizar A Praga en 4K, gracias a lo cual ha podido ser disfrutada desde la pantalla del cine Prado. El filme, que fue presentado por uno de sus hijos, Crounel Marins, cuenta como una joven pareja, Juvenal y Mariana, se van de viaje y Juvenal, sin saberlo, toma algunas fotos de una extraña anciana (interpretada por Wanda Kosmo) que finalmente se revela como una bruja siniestra. La bruja lanza una maldición sobre el hombre por fotografiarla. Una herida comienza a abrirse en su costado que tiene un hambre insaciable de carne cruda que debe alimentar constantemente para detener el dolor ardiente. Ante la perplejidad de sus médicos, la herida de Juvenal se vuelve más hambrienta a medida que avanza la película, el hombre delira y asesina a su esposa, pensando que ella lo dejará por su condición. Luego, la bruja reaparece y lo convence de que alimente la herida con el cuerpo de su esposa muerta. Meses después, la policía descubre los esqueletos separados de la pareja uno al lado del otro. Se ofreció conjuntamente con el documental A Ultima Praga de Mojica, donde en poco más de 20 minutos, se narra todo el proceso de recuperación de la película.

Tras el pase, Crounel Marins habló con todos nosotros, incluido Carles Mir, que le contó el encuentro que tuvo con su padre. Todo en una velada irrepetible, un auténtico milagro cinematográfico que consiguió traer de nuevo, al año de su fallecimiento, a José Mojica Marins y a su alter ego, Zé do Caixâo, al Festival de Sitges. Y con honores póstumos de estreno.

Finalmente, y aunque la vimos con posterioridad por cortesía de su director, Javi Camino, este día también se estrenó en Sitges Jacinto, una producción gallega -y en gallego- protagonizada por Jacinto (Pedro Brandariz Gómez), un aniñado gigante que no habla y que vive en Mallou, una sombría aldea abandonada entre las montañas, con sus padres y su amigo, el cerdo Martiño. Rodeado de películas de terror en VHS e inmerso en la religión, su mundo cambiará con la llegada de dos nuevas vecinas amantes del heavy metal extremo -y satánico- (Anxela Baltar y Corinna Rautenberg). Jacinto sospecha que las recién llegadas son vampiras que planean acabar con su familia, así que para impedirlo pondrá en práctica todo lo que ha aprendido viendo pelis de terror. También contará con los nefastos consejos de su hermano Millán (Juanma Buiturón), más interesado en sacar provecho de las tierras de sus padres. Como es de suponer, Jacinto reventará en una explosión final bañada de sangre. Todo en una auténtica obra de orfebrería, bien realizada y cuidada al extremo, todo lo cual no evita que se cuele un indiscreto micrófono en plano que, seguro, se habrá convertido en la peor pesadilla de su director y guionista, Javi Camino, pero que para nada empaña el buen resultado de Jacinto. La película, basada en parte en los crímenes sucedidos en Santoalla (Petín, Ourense), es también para su director, «un relato de mi infancia y adolescencia. El mundo de Jacinto es muy parecido a mi propia infancia. Sus pasatiempos son cosas que yo mismo solía hacer de pequeño: disfrazarme en carnaval y pedir puerta a puerta, hacer tirachinas, enterrar tesoros, ver películas VHS… Pese a estar encarnado por un hombre de 50 años no deja de ser un niño, dependiente de sus padres, como todos lo fuimos en algún momento«. Una perfecta cinta festivalera, que a pesar de haberse realizado con pocos medios, hubiera merecido, en nuestra opinión, competir en Oficial Fantàstic Competició, donde si lo hicieron otras producciones españolas con más presupuesto y pretensiones, amparadas por potentes  distribuidoras, pero cuyos resultados dejaban mucho que desear. Apostar por nuevos talentos. Descubrir. Y Jacinto fue celebrada por los espectadores de Sitges, que le otorgaron el premio Panorama Fantástico. Ha iniciado una larga ronda por diversos festivales en los cuales la acogida ha seguido siendo más que favorable.

Categorías: Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Octava cápsula

19 noviembre 2021 Deja un comentario

Sin llegar a convencer del todo a Serendipia, que en cuestiones de los años sesenta y su iconografía pop es muy exigente, ese día vería una de las películas que más le gustó y que será, sin lugar a duda, uno de los bombazos de estas Navidades, pero también otras como Agnes de Mickey Reece, The Blazing World de Carlson Young y Here Before de la irlandesa Stacey Gregg.

Fotos: Serendipia

Última noche en el Soho (Edgar Wright, 2021) es una delicia que, sin duda, será una de las bombas de estas fiestas. La gran mayoría de medios han situado la acción en el Londres del Swinging London, lo que es un error, pues si bien se desarrolla en aquella época, refleja otro tipo de ambiente nocturno, muy alejado del brillo kaleidoscópico y Pop-Art que tanto idolatran sus protagonistas Eloise (Thomasin McKenzie) y Sandie (Anya Taylor-Joy), la fantasmal presencia del pasado que, al igual que Eloise, fue a Londres buscando brillo y encontró sombras. Mediante la fantasmal presencia de Sandie será como Eloise aprenderá que no puede idealizar el pasado dejándose cegar tan solo por su resplandor, pues tras él conviven las tinieblas. El Londres que muestra el film es un fiel reflejo del original, que tuvo en el Soho uno de sus epicentros, con locales como el Marquee, Ronnie Scott’s y Flamingo (cuya marquesina se ve fugazmente), frecuentados por los Mods con sus brillantes Scooters y los grupos que, más tarde, formarían parte de todo aquel universo, bastante comercial y ya cercano al mainstream, que dio en llamarse Swinging London. Un universo que convivía con el de cabarets y locales de mala nota que protagoniza Última noche en el Soho, frecuentados por prostitutas, clientes con sus chulos,  repletos de vicio y sueños rotos y en los que los ecos del Pop-Art y de ese Londres joven y moderno estaban totalmente ausentes. De ahí que la banda sonora se nutra, principalmente, de canciones standards de la época pero musicalmente mainstream (Cilla Black, Dusty Springfield o Sandie Shaw), dejando a los grandes grupos como The Kinks o The Who de fondo, como la música de la idealizada época que escucha la protagonista en sus modernos auriculares. Dejando aparte este error, del que no es culpable el director, sino la costumbre de algunos periodistas de repetir como loros lo que leen, Última noche en el Soho es una película impecablemente ambientada y muy bien narrada. Una fantasía situada entre dos épocas que terminarán mezclándose. Plena de intriga, horror, sordidez, bajos fondos, denuncia social y también  glamour, mucho glamour personalizado en la estupenda Anya Taylor-Joy, que se atreve incluso a interpretar una sobrecogedora versión de Downtown, el éxito de Petula Clark.

Edgar Wright, viejo conocido del aficionado gracias a estupendas comedias como Zombies Party (2004) y Bienvenidos al fin del mundo (The World’s End, 2013), o la más reciente, Baby Driver (2017), ha tenido el detalle de contar con dos de las estrellas originales de aquel Swinging London de los sesenta, los actores Terence Stamp y Diana Rigg, recientemente fallecida y que como la agente Emma Peel revolucionó, entre 1965 y 1968, el mundo de la televisión junto a Patrick Macnee con la serie Los Vengadores (The Avengers).  A ella ha dedicado Edgar Wright el que es el último trabajo de la actriz,  que con su papel en Última noche en el Soho, se despide por todo lo alto.

Por cierto, gracias a la banda sonora del filme, muchos se enteraron (y se enterarán) de que Eloise, el gran (y casi único) éxito del fallecido cantante Tino Casal, era un versión de un tema popularizado por el olvidado Barry Ryan.

A continuación Serendipia deseaba haber visto We Need to do Something (Sean King O’Grady, 2021), pero, por lo que ya a estas alturas se pueden suponer, no fue posible, así que nos tomamos un merecido respiro y después… ¿Qué sería de Serendipia sin Noves Visions? Pues de cabeza al Tramontana para ver Agnes de Mickey Reece, cineasta independiente con base en Oklahoma City que ha dirigido más de veinte películas en la última década, esta su última obra concluida se anunciaba como película con monjas poseídas, sacrílego subgénero que agrada y reconforta mucho a Serendipia. Y lo que nos encontramos fue una cinta en la que una monja deberá ser exorcizada por un cura acusado de pederastia y un neófito, no ordenado todavía, como ayudante. Como no resulta eficaz su práctica, habrá de hacerse un segundo exorcismo para el que acudirán a un mediático sanador que la iglesia no reconoce como propio. Pese a lo espectacular de sus modos, también fracasará y todo acaba en un festival guiñolesco. Una trama con gotas de comedia que, de forma desconcertante gira radicalmente, tras un marcado intermedio, convirtiéndose en otra película. Y en una película muy extraña que supondrá una original reflexión sobre la crisis de fe. Extravagante e inusitada, dejó al público perplejo sin saber muy bien cómo debía posicionarse ante lo visto. Pero es indudable que hay algo que Reece pone en juego: la ausencia de respuestas definitivas. Como también hay que admitir que esta aproximación al subgénero de monjas poseídas supone un punto de vista rompedor que desancora los tópicos.

La extrañeza siguió flotando en el ambiente del Tramontana con la inclasificable The Blazing World (Carlson Young, 2021), perteneciente a la sección Oficial Fantàstic Competició y que, en realidad, sí supone una nueva visión de lo fantástico. Basado libremente en uno de los títulos fundacionales de la ciencia-ficción, de idéntico nombre (casi), escrito por Margaret Cavendish, la única obra conocida de ficción utópica escrita por una mujer en el siglo XVII, el mundo abrasador de Carlson Young, se erige como una creación visual rabiosamente personal  que hizo evocar a Serendipia aquel The Love Witch (2016) de Anna Biller, no porque guarden relación temática o estilística alguna, sino porque en ambos casos nos encontramos ante la creación de un imaginario propio pintado desde la inspección de la mirada femenina sobre lo fantástico. La propia directora interpreta al personaje central, Margaret, que no ha podido olvidar el recuerdo de ver a su hermana ahogarse mientras sus padres tenían una brutal discusión. Recuerdo imborrable que la irá arrinconando, en el cuadrilátero de la vida, en la esquina de la locura y el suicidio en tentativa. Young podría haber elegido otro género para dar salida a este viaje por el duelo no resuelto, pero ha escogido el más querido para el público de Sitges y lo ha hecho de tal modo que, cuanto más se adentra su película en lo simbólico, en lo onírico, en lo fantástico, más esplendorosa luce, auspiciada como está por la mirada acuosa del gran Udo Kier. Una obertura de corte operístico da inicio a un desbordado relato que nunca (casi) elude el exceso, así, desde el minuto cero, sabremos que estamos ante una obra nacida de la osadía del primerizo que no impactará a todos por igual, ni llegara de la misma manera a cada cual. La crítica americana la recibió con uñas afiladas, el jurado del festival de esta edición, en cambio, lo haría con los brazos abiertos como podremos comprobar cuando comentemos el palmarés. El descaro con el que Young aborda este su primer trabajo no deja indiferente, pero los que logren conectar con la propuesta serán fascinados. La directora no parte de cero, este largo continúa al anterior trabajo en corto, y el cambio de metraje hace titubear al relato en el cuarto inicial que continúa al preludio, pero ya desde el segundo acto encontrará su tono y se enfilará sin  mirar atrás en una espiral que es guiada por su propia pretensión. Algunos la tildaron de inverosímil, cuando, en realidad, es una de las obras más coherentes consigo mismas que hemos podido ver en un debut. Como guionista, como directora y como actriz  principal, Young pone la directa y nos deja caer en un submundo, el de los terrores y dolores de la protagonista, que parece trenzado con los materiales del carrolliano país de las maravillas, porque cuando la cinta despega lo hace a modo de cuento de hadas pasado por la psicodelia más desenfrenada. Cielos rosas, cuartos fluorescentes, neblina verde y muchos colores vibrantes acompañan nuestra travesía hasta la catarsis del reencuentro y el final feliz, guiados por Udo Kier como maestro de ceremonias, un Virgilio enigmático que es en sí mismo epítome de la desmesura de la novel autora. No todo es bueno en The Blazing World, su escaso presupuesto se hace notar en la tosca factura de algunos de sus efectos y la directora no repara en regar la cinta con abundancia de ellos, cosa que puede llegar a sacarnos de la historia, pero hay una fuerza especial en esta inexperiencia audaz que le hace las veces de red que impide su precipitación al vacío. La fuerza creativa de Young, además, cuenta como respaldo con el acendrado trabajo de diseño de arte de Rodney Becker y el sabio pulso en la fotografía de Shane F. Kelly.

The Blazing World es una ocurrencia con todas las connotaciones positivas y negativas que pueda tener el término, pero es una ingeniosidad con un marcado sabor de promesa. Solo el tiempo lo dirá.

Nos despediríamos de la jornada con Here Before (2021) de la irlandesa Stacey Gregg, quien, tras diez años de experiencia en televisión, debuta en cine con otro acercamiento a la resolución del duelo, al drama de la pérdida de una hija de corta edad, narrado en clave de thriller psicológico. Andrea Riseborough, la impasible asesina protagonista de Possessor (2020, Brandon Cronemberg), interpretará aquí, con su habitual solvencia, a Laura, una ama de casa de sonrisa nostálgica que está afrontando con su mejor disposición la muerte en accidente de tráfico de su pequeña. Los días se han ido doblegando a su firme voluntad y mantiene una vida apacible junto a su esposo y su hijo mayor, pero la llegada de nuevos vecinos pondrá a prueba su resistencia. Laura observa con estupor a Megan, la hija de los recién llegados, una niña de diez años con un parecido más que razonable a su propia infante. La conducta de Megan, además, alimenta su sugestión, nueva en el barrio, parece recordar situaciones y objetos referidos a la desaparecida. Here Before juega a la ambivalencia, la figuración sobrenatural planea como un murmullo sobre la trama, pero sin presentarla nunca como hipótesis principal, lo enigmático podría ser solo una proyección de los frustrados deseos de la protagonista. El relato reservará muchas sorpresas y giros al espectador más allá de esa naciente creencia y obsesión de la madre. Con la lluviosa ciudad de Belfast como telón de fondo, la bien construida intriga juega al despiste y Gregg sabe muy bien cuándo introducir el viraje definitivo que asombrará, casi desencantará, al público al devolverlo a la cruda realidad y a las explicaciones humanas, demasiado humanas. Si no excelente, sí es un debut notable, una opera prima que sabe navegar en el suspense y dejar por momentos la expectativa de lo fantástico como explicación, sin duda esto es lo que ha motivado su inclusión en la competición oficial de esta edición. De nuevo nos movemos por las orillas del género y de nuevo insinuamos que la delimitación del fantástico y del terror es una materia apasionante.

Y ya Serendipia inicia la recta final de un festival que todavía le tenía reservadas varias sorpresas, pero antes les dejamos con el penúltimo video-montaje de nuestro amigo Quim Crusellas, que tras una divertida introducción, les dará oportunidad de sumergirse en los entresijos del festival, incluida algunas imágenes de la presentación de El aullido del diablo, en la que pueden ver al que esto les está contando junto a Ángel Sala y Sergio Molina. Todo lo cual fue un lujo para Serendipia.

Categorías: Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Séptima cápsula

18 noviembre 2021 Deja un comentario

Una nueva jornada en la que el cansancio comienza a hacer mella en Serendipia. Las películas se van editando en duración y sus argumentos mezclándose debido al sueño y las breves cabezaditas que van produciéndose… Pero afortunadamente encontramos un momento para cargar las baterías dando un paseo por la costa y visitando la King Kong Area:

Fotos: Serendipia

INCISO

KING-KONG AREA / COLECCIÓN FANTATERROR  (Ediciones Setanta-Nou)

A la zona de tiendas que hay en la linea de costa, se les ha añadido otra de actividades y bares que consiguen empalmar con la zona de tracker food, consiguiendo un paseo temático y en cierto modo un oasis entre cines que tuvo gran afluencia de público. Nuestra intención primera, eso sí, era poder ir a nuestro establecimiento preferido del festival, El Setanta-Nou, lugar de parada obligatoria para todo asistente y fan del cine de terror, pues allí podrá comprar a un precio sin competencia, lo mejor del cine fantástico y de terror en formato DVD y Blu-ray. Y ya habían llegado nuestros niños, bueno, nuestros en parte, pues Serendipia ha puesto su granito de arena para que salgan lo mejor posible, pues se trata de las primeras cuatro entregas de la Colección Fantaterror, bajo cuyo genérico nombre se reúne lo mejor del cine fantástico y de terror español en una necesaria iniciativa editada por el propio sello de la tienda, Ediciones Setanta-Nou. Cuatro titulazos cuyas ediciones especiales (con póster, libreto y slipcover) fueron las estrellas del festival: Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín, 1972), No profanar el sueño de los muertos (Jordi Grau, 1974), Ceremonia Sangrienta (Jordi Grau, 1973) y Misterio en la isla de los monstruos (Juan Piquer Simón, 1981). Cuidadas ediciones, con numerosos extras y con ánimo de continuidad, pues pendiente quedó El bosque del lobo (Pedro Olea, 1970) por falta de dos tempranos cortometrajes del director, El parque de juegos (1962) y Anabel (1963), ambos de temática fantástica, con los que Olea se graduó como director en la Escuela Oficial de Cinematografía (EOC) y que quedaron pendientes de servir por la Filmoteca Española. Además, durante la presentación de El aullido del diablo, Sergio Molina anunció parte de los nuevos once títulos de su padre con los que la colección proseguirá su andadura durante el próximo año. Así que se abre un 2022 interesante, seguro, para los amantes del cine de terror español y en particular los de Paul Naschy. También se presentaron, fuera de colección, dos estupendas ediciones en Blu-ray: una en formato doble dedicada a Elio Quiroga con No-Do (2009) y La hora fría (2006), y Amigo, la fenomenal opera prima de Óscar Martín, directores ambos presentes durante el festival, Óscar brevemente, pues partía hacia otro situado en los Cárpatos (no es broma) y Elio como jurado de la sección Noves Visions.

EXPOSICIÓN: LOS MUNDOS DE WALDEMAR DANINSKY

En un año dedicado a la bestia interior, con el hombre lobo en cabeza, no podía faltar un homenaje a nuestro licántropo particular y el más prolífico en el cine, Paul Naschy. Así, además de poder disfrutar en pantalla grande de El retorno del hombre lobo (Jacinto Molina, 1981), dentro de la retrospectiva dedicada a las películas del mito y con la actriz Silvia Aguilar como presentadora de lujo, se le sumó la exposición Los mundos de Waldemar Daninsky, comisariada por Diego López y que contó con material de su propia colección, así como perlas pertenecientes al propio Naschy, dentaduras, la katana original del film coproducido con Japón, La bestia y la espada mágica (Jacinto Molina, 1983) y guiones, entre ellos el santo grial, el manuscrito de Satanás contra el hombre lobo, que dio pie a La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971). También había unas estupendas fotografías originales que muestran el proceso de maquillaje utilizado en La maldición de la bestia (Miguel Iglesias Bonns, 1975), realizadas por el artista Pierrot, publicadas en su revista, Vudú y aportadas por su biógrafo y autor del documental, Lentejuelas de sangre (2012), Eduardo Gión. Todo en una pequeña gran exposición de la que compartimos un video realizado y publicado por el canal de YouTube Los mundos de ENORM. Hemos intentado comunicarnos con su responsable para pedir permiso para hacerlo, pero de momento la búsqueda ha sido infructuosa. En todo caso, clicando en el nombre del canal, pueden acceder a muchas más entradas con un nexo común, el cine, especialmente fantástico y de animación: coleccionismo, figuras, muñecos, libros, cómic, VHS… , y todos esos objetos de los que se nutren nuestros sueños.

Pero después de este necesario inciso, vayamos a por más películas:

Y el día comienza con el madrugón habitual en la sesión despertador de l’Auditori, donde nos espera Antlers (Scott Cooper, 2021), una cinta que debe mucho al Festival de Sitges, como confesaba su guionista principal, y autor del cuento en el que se inspira el guion (y que puede leerse íntegro aquí, Nick Antosca (presente en esta edición por ser uno de los galardonados con el Premi Màquina del Temps): «es curioso, porque el proyecto de ‘Antlers’ nació aquí mismo [en el festival de Sitges de 2017] en el año que vino Guillermo del Toro. Yo vine como invitado para una masterclass a raíz del estreno de ‘Channel Zero’ y él presentaba ‘La forma del agua’. Yo soy un admirador de su trabajo y la sorpresa llegó cuando me dijo que quería trabajar conmigo. De ahí viene el hecho de que haya sido el productor de la película» (en la entrevista concedida a  eCartelera). Antosca es uno de los jóvenes valores del cine norteamericano (hasta ahora vinculado al audiovisual televisivo), para algunos al mismo nivel que Ari Aster o Jordan Peele gracias a su manejo de temáticas sobrenaturales contrapuestas con situaciones cotidianas y dramáticas. En The Quiet Boy, el cuento de partida, el escritor sigue la historia de Julia, una joven maestra de buenas intenciones, atrapada en la monotonía de un poblado en West Virginia quien, en su afán por ayudar al niño introvertido y desnutrido de su clase de cuarto año, termina por desatar una serie de sucesos violentos y atroces a manos de una fuerza sobrenatural que se alimenta del dolor. En su traslado al guion literario a esta trama principal se le sumaba la intención de anclar la historia la mitología de la tradición nativa americana y el espíritu diabólico ancestral del Wendigo. Folk Horror de raigambre norteamericana, ideada por un joven talento y producida por Guillermo del Toro, nada podía pintar mejor, sin embargo, el resultado no está a la altura de las expectativas: nos pareció bastante rutinaria y carente de ritmo, algo quizás achacable al cansancio acumulado por Serendipia, pero en sintonía con los comentarios que clamaba el murmullo de los espectadores. Es posible que la cinta se resienta del cambio de director a principios del rodaje y por los numerosos reshoots (retoques de filmación posteriores para mejorar lo insuficiente), con el consiguiente retraso de producción, pero lo cierto es que la versión final va falta de timón, no logra integrar las distintas capas de lo relatado, no consigue ensamblar bien el thriller psicológico de la maestra y el alumno introvertido con el terror sobrenatural de la maldición indígena. Pudiendo haber sido sugerente malbarata su atmósfera para convertirse en una monstermovie común y corriente. En todo caso pronto podrán comprobar por ustedes mismos si la cinta tiene carencias o fue Serendipia la que no estuvo atinada, pues tendrá estreno en cines el 19 de noviembre de la mano de Disney como Antlers: Criatura oscura.

A continuación deseábamos haber visto Offseason (Mickey Keating, 2021), pero la ya habitual escasez de tickets para medios en los, insistimos, pases de prensa abiertos al público, causó que se agotaran en escasos minutos haciendo que volviéramos a Tramontana y a la sección Noves Visions y tuviéramos que escoger una película que en principio nos inspiraba cierto rechazo, Mayday (Karen Cinorre, 2021). Nuevamente el azar jugó bien sus cartas, pues, sin ser un descubrimiento de primera, resultó ser todo un soplo de aire fresco y una oda a la libertad e igualdad en forma de cuento de hadas. En clave femenina y con elementos de Peter Pan y Alicia en el país de las maravillas, en Mayday el enemigo a combatir, inicialmente, serán  los hombres, a los cuales cual sirenas, el grupo de mujeres protagonista dirigirán hacia la perdición. Pero ese enfrentamiento, retratado como una guerra basada en el exterminio mutuo, no satisfará a la protagonista, Ana (Grace Van Patten) que, a pesar de que en principio ha encontrado fuerza en ese nuevo mundo, escogerá buscar su lugar luchando y compitiendo como una mujer, y no a la manera del hombre. Contada en clave fantástica, entre bélica y de aventuras, la película está protagonizada por un estupendo elenco femenino (ademas de Van Patten, Mia Goth, Soko, Juliette Lewis) y con ella ha debutado en el largometraje su directora y guionista, Karen Cinorre.

Más Noves Visions con Vampir (Branko Tomovic, 2021), una producción británica con un inicio similar al de Drácula (y por extensión a casi todas las historias vampíricas), con la llegada de un forastero a una pequeña población, en este caso situada en Serbia y en la actualidad, en la que su protagonista, un escritor inglés (interpretado por el propio director, productor y guionista del film), se instalará en busca de tranquilidad, aceptando un empleo como sepulturero que le dará opción a una vieja casa adyacente al cementerio. Allí se dará cuenta de que los habitantes, además de tener un folklore y unas costumbres un tanto bizarras, tienen un tono de piel de lo más pálido. Pero no se adelanten, pues la historia no irá por donde pueden imaginar, y ahí, además de en la angustiante claustrofobia que el personaje nos contagia , radica la originalidad de esta interesante opera prima. El bajo presupuesto de Vampir es obvio, pero también lo es la capacidad de Tomović para crear una atmósfera con escasos medios.

Para terminar el día, una nueva cita en Sitges con un viejo conocido del Festival, Fabrice du Welz, que presentaba Inexorable (2021) dentro de la sección Oficial Fantàstic Competició. Una historia de obsesiones y mentiras protagonizada por un escritor, Marcel Bellmer (Benoît Poelvoorde), en busca de inspiración, padre de una niña angelical y felizmente casado con la hija del editor que convirtió su novela, Inexorable, en un bestseller. Todo es luz y espacio abierto cuando arranca la cinta, la familia acaba de mudarse a la, recientemente heredada, finca del editor, una mansión noble en la pacífica campiña belga, hasta «estrenan» perro para la pequeña ahora que han abandonado la ciudad. Completamente idílico e impoluto. Pero pronto ese espacio ideal será invadido por un elemento discordante que tendrá tanto de seductor como de turbador: la joven Gloria (Alba Gaïa Bellugi), un personaje que resulta ser un perfecto cruce entre la Annie Wilkes de Misery (novela llevada al cine en 1990) y la Alexandra «Alex» Forrest de Atracción Fatal (1987), con suaves toques de la Peyton Flanders de La mano que mece la cuna (1992). En la secuencia de presentación de la misteriosa Gloria, du Welz emplea espacios urbanos, cerrados y nocturnos, una elección de puesta en escena que ya muestra las dos fuerzas antagónicas que van a cortocircuitarse en el filme, sin necesidad de explicar más de lo necesario sobre el origen o la razón que mueve a la joven. La colisión entre los dos mundos, en un primer momento, no podría ser menos amenazante, Gloria aparece en el jardín familiar acompañando al perro de la niña, que se había extraviado en un descuido. Un gesto servicial que permite a la joven introducirse en el universo burgués  como un engranaje indispensable para el buen funcionamiento de ese hogar. Lo de Gloria es una auténtica home invasion seductora, sensual, de hecho. Nada saben de la extraña, más allá de esa afabilidad y diligencia que la hacen querida y necesaria, pero ella sabe todo sobre sus antagonistas e incluso se hará con la información más oculta, que, con sus manejos, acabará desmantelando el equilibrio del hogar hasta su aniquilación absoluta y trágica. Sabremos lo justo para definírnosla, es una admiradora del autor, la más acérrima, una verdadera fan fatal, que busca hacerse central para reactivar el genio  creativo del novelista, convirtiéndose para ello en su fantasía erótica primordial. Se quiere musa y quiere serlo a través de la pulsión sexual y la total posesión, aun en el caso de que ello conduzca a la muerte del artista y de ella misma. Nuevamente, pues, du Welz, se adentra en una radiografía de la pasión desmesurada, lo hace esta vez bajo el envoltorio del suspense, del thriller de personaje a la guisa en que tanto nos ofreció en los últimos ochentas, primeros noventas. Pero el belga usa los tópicos del género y los modos hollywoodienses con una impronta personal que, en el fondo, dinamita las estructuras morales del mismo en las producciones mainstream. Porque no hay una línea divisoria que separe a los personajes positivos de los negativos, puede que Gloria sea el lobo, pero en su intención podría estar el deseo de subvertir el darwinismo social que impide el flujo de una clase a otra. Lo que está claro es que los Bellmer del mundo no son ovejas, su ansia de control y poder es incisiva, por eso basta con rascar un poco la superficie de su aparente orden para descubrir su realidad disfuncional. En Inexorable nada nos mueve a la empatía, no es una pieza para el gran público, a pesar de ser una de las obras más convencionales del belga. No será la mejor de su filmografía, pero maneja bien la tensión y, sobre todo, tiene carácter.

¿Qué más podríamos decir? Quizás señalar que el elemento fantástico brilla por su ausencia y, en cuanto al terror, sólo se acerca a él en la medida en que lo fatídico y lo funesto son fuentes de trauma y angustia (tres términos que la teoría psicoanalítica ve concomitantes). Nos moveríamos, pues, en las arenas movedizas de lo limítrofe. Sólo lo apuntamos. ¡No hemos venido aquí para hablar de los límites del fantástico!

Y para finalizar inmejorablemente la jornada, nada mejor que una buena mesa compartida con amigos. En este caso Serendipia disfrutó de la compañía de su viejo amigo José Miguel Rodríguez, responsable del blog Dioses y Monstruos y uno de los fundadores de la recordada editorial Tyrannosaurus Books.

 

 

Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Sexta cápsula

15 noviembre 2021 Deja un comentario

Una jornada muy especial para Serendipia, pues además de tres interesantes películas, presentábamos, junto a Sergio Molina y Ángel Sala, nuestra propuesta para Seven Chances, El aullido del diablo (1988), la película maldita por antonomasia de Paul Naschy que, recuperada por el sello norteamericano Mondo Macabro, por fin se puede disfrutar en las mejores condiciones en formato blu-ray. Pero no era cuestión de desaprovechar la ocasión de que el público de Sitges y Serendipia disfrutáramos el film desde la pantalla del cine Prado, ideal para el goce cinéfilo de los sentidos, en la que fue toda una experiencia maravillosa.

Foto: Serendipia

Martes, sexto día de festival y de cabeza a l’Auditori para inaugurar una nueva jornada que se inicia bien pronto, a las 8.15 horas, en la que nos espera Tres, primer y esperado largo dirigido por el barcelonés Juanjo Giménez Peña, que con su cortometraje Timecode (2016) se llevó un buen puñado de premios, llegando a estar nominado al Oscar. Con Tres, el director vuelve a proponer un ingenioso argumento, protagonizado por una actriz de doblaje (estupendamente interpretada por Marta Nieto) que un día se dará cuenta que esta fuera de sincronía, primero y por diversos motivos, de manera personal y en su relación con los demás, y más tarde esta falta de sincronía afectará a su propia voz, que llegará con un retardo cada vez mayor, pues su cerebro ha comenzado a procesar el sonido más tarde que las imágenes. Tres, no deja de ser una metáfora en clave fantástica sobre la incomunicación. Y todo ello lo consigue el director mediante una original historia de cine dentro del cine perfectamente hilvanada que conseguirá angustiar al espectador y en la que el sonido es fundamental, sobre todo en su último tramo, en el que aprenderemos a apreciar esos sonidos ambientales tan bellos y que tan poco nos detenemos a escuchar. Sobre la génesis de la obra, el director explicó durante la rueda de prensa que para él “la vida tiene banda sonora y yo soy un apasionado del sonido”. También ha añadido respecto al género: “Me siento muy a gusto en el cine fantástico, mi próximo largo también lo será”. Una película como Tres requiere de actores que hagan creíble esta historia al espectador, y el director ha contado con los intérpretes ideales, pues además de con la mencionada Marta Nieto, que según declaró, “es el papel más difícil que he hecho nunca” y cuya desolada mirada refleja la desesperación vital por la que atraviesa su personaje, cuenta con un convincente Miki Esparbé. Tres elevó el nivel de calidad del cine español participante en esta edición del festival.

A continuación deseábamos ir al pase de prensa de The Innocents (De uskyldige, Eskil Vogt, 2021) en l’Auditori, pero ante la imposibilidad de poderlo hacer, pues los pases reservados se terminaron misteriosamente en segundos, tuvimos que improvisar un cambio de planes que nos llevó a… lo han adivinado: Noves Visions en la Sala Tramuntana. Así, tuvimos ocasión de ver A Nuvem Rosa (Iuli Gerbase, 2021), una producción brasileña escrita en 2017 y realizada durante 2019 que vaticinaba el confinamiento que sufriríamos en 2020. En la película, una nube tóxica de color rosa es la causante de que la población mundial deba encerrarse en casa, centrándose la historia en situaciones que, por desgracia, resultarán familiares para el espectador y en la que, el contacto con el exterior y los pedidos de todo tipo de víveres y electrodomésticos, se realizará mediante «el tubo». Lo demás, ya se lo pueden imaginar: relaciones difíciles después de largo tiempo confinados, familias separadas, comunicación por redes sociales y mensajería por internet… todo está muy bien llevado por la directora en su debut que incluso ha sabido añadir unas gotas de humor a la trama haciéndola así más incisiva si cabe. No salimos ganado con el cambio fortuito, pero tampoco perdiendo, con la añadidura de que la obra de Gerbase no habríamos podida recuperarla como sí pudimos hacer con la cinta noruega.

El director austríaco Ulrich Seidl, que tantas alegrías ha ofrecido al público más comprometido con películas como Import Export (2007), la trilogía Paraiso (2012-2013) y el sorprendente documental En el sótano (Im Keller, 2014) también ha tenido buen ojo como productor, siendo responsable, entre otras, de la perturbadora Goodnight Mommy (Ich seh, Ich seh, Severin Fiala y Veronika Franz, 2014) y la que nos ocupa, Luzifer (Peter Brunner, 2021) una rara y exigente cinta que compitió dentro de la sección Oficial Fantàstic y que venía precedida por el escándalo en su pase en el Festival de Locarno. Este «perro verde» requiere de públicos más curtidos que el que puebla el certamen suizo. Brunner comparte con el productor ese sentido del humor ácido y desconcertante que tan bien armoniza con el retrato de lo extraordinario. Un extraordinario que en Luzifer se desgrana de la cotidianidad que llega a haber en la subsistencia en condiciones límites. Limítrofes son los personajes protagonistas, excelentemente interpretados por Franz Rogowski en el papel de Johannes y  Susanne Jensen en el de su madre, madre e hijo viven aislados en las cumbres alpinas regidos por la ascética moral del padre (recientemente fallecido) que permitió a la madre superar su dependencia del alcohol, un fervor religioso en el que se mezcla el cristianismo más místico con el animismo pagano y a la luz del cual ha crecido Johannes entre el amor a la naturaleza y el temor al mal supremo. Johannes es un bendito, una persona sencilla y de pocos alcances, que nos recuerda al Kaspar Hauser de Herzog, un hombretón con alma infantil que no conoce más mundo que el que le ha rodeado, un paraíso, paradójicamente arisco, en el que se ha forjado su inocencia sin apenas contacto con otros humanos que no fueren sus padres. Madre e hijo viven en paz con la naturaleza que les circunda, pero esa paz se va a ver turbada por la presión de los especuladores que están talando el bosque para construir una estación de esquí. La propiedad de los protagonistas es un escollo para sus intereses e iniciarán un acoso que irá subiendo de tono hasta la violencia física. Vemos la acción a través de la mirada de Johannes desde su simpleza inicial, su curiosidad por los nuevos sonidos, el de las sierras, el zumbido de los drones que empiezan a rivalizar con las rapaces, hasta su cruel despertar a la vida y a la pérdida. El luzifer del título vive encarnado en el llamado progreso que aniquila el equilibrio de la naturaleza, la cinta de Brunner es una desoladora proclama ecologista que nos deja sin catarsis. Quedamos abatidos cuando abandonamos la sala acompañados por la última imagen, un Johannes destrozado rodeado por cientos de drones amenazantes. Imágenes punzantes, servidas por el brillante director de fotografía Peter Flinckenberg,  que exigen al espectador una atención intelectual que quizás no esté al alcance de todos, pero quienes la logren sentirán en sus carnes el arrebatado ritmo de la narración.

Serendipia no sabe muy bien porque se mete en tantos saraos, la verdad. Pero aunque sufrimos al ponernos delante de cámaras o público, nos terminamos poniendo. Suponemos que por afición. Por pasión. Porque no tenemos remedio y por lo bien que nos sentimos haciéndolo. Así que, en vista de que iba a estar disponible por primera vez en copia digital y remasterizada la la película de Paul Naschy El aullido del diablo (1987), nunca estrenada en cines y que tan solo pudo verse en un par de festivales y en la Filmoteca de Madrid, además de en dos intempestivos pases televisivos, nos propusimos poder verla en un marco tan encantador como es el cine Prado de Sitges. Por egoísmo. Por verla en pantalla grande y porque pudiera ser disfrutada por quien lo deseara. Así que cuando recibimos la nota anual de la ACCEC (Asociació catalana de la crítica i escriptura cinematogràfica) invitando a sus socios a proponer películas para la sección Seven Chances del Festival de Sitges, no tuvimos ninguna duda de que nos tocaba dar un paso al frente. Y lo dimos.

Poco después supimos que nuestra propuesta había sido aceptada, así que tuvimos que escribir un texto, que fue incluido en el catálogo oficial del festival, y nos tocó presentar la cinta. Ya desde el principio pensamos que sería más que imprescindible la presencia en la misma del hijo del actor y director, Sergio Molina, profundamente involucrado en que el legado artístico de su padre siga vigente además de, no lo olvidemos, testigo en primera persona del rodaje del filme, pues es el protagonista del mismo. A la presentación quiso sumarse el director del certamen, Ángel Sala, así que ante una presencia bastante abultada de público y crítica, se pudo disfrutar de la película maldita de Paul Naschy y la única que firmó con su seudónimo oficial. Una magnífica experiencia que Serendipia culminó, antes de retirarse a descansar, con una sabrosa pizza en la zona fronteriza entre el centro de Sitges y l’Auditori.

¿Puede pedirse más?

El aullido de Paul Naschy (Texto incluido en el catálogo oficial del 54 Festival Intenacional de Cinema Fantàstic de Catalunya)

No resulta exagerado considerar a El aullido del diablo como el aullido de dolor del propio cineasta. Tras una larga carrera durante la cual pudo encarnar a un amplio abanico de monstruos clásicos en una España que no estaba para nada habituada a ello, llegó un cambio de paradigma con la llegada de la Democracia al que Naschy supo adaptarse, abordando nuevas temáticas acorde con los tiempos. También pudo alcanzar la categoría de autor total de sus obras y comenzó a dirigir con bastante buen tino y siempre sin dejar de lado el cine de terror, que era el que realmente sostenía su vida y obra. Los años ochenta trajeron consigo una de las etapas más satisfactorias para Jacinto Molina, como artista y profesional, con sus trabajos para Japón, todo lo cual le animó a retomar su personaje más emblemático, su hombre lobo, su alter ego: Waldemar Daninsky.

Pero a mediados de los ochenta se produjo una debacle en su vida y carrera y todo comenzó a desplomarse como un castillo de naipes: el desastre de algunos de sus últimos proyectos, la muerte de su padre y la de su socio y amigo Masurao Takeda y la falta de trabajo en una industria en la que el cine de género prácticamente ha desaparecido, ocasionan que el actor sufra una depresión y se aferre, como todos hemos hecho alguna vez, a sus queridos monstruos.

Así nace en 1988 El aullido del diablo, una película maldita por diversas razones, entre ellas por la precariedad financiera, los problemas con el decorador, Tony Pueo, que motivaron su despido, la intoxicación alimentaria del equipo y, sobre todo, por la duda sobre la autoría del guion, algo absurdo al tratarse de uno de los más personales de Jacinto Molina, casi autobiográfico y repleto de sus constantes como guionista, factores todos que terminaron influyendo en el confuso, y a veces caótico, resultado que puede verse en pantalla.

Rodada en inglés y en cuatro semanas, Paul Naschy interpreta en la cinta a los hermanos Doriani: el ausente Alex, popular actor de cine de terror que ha dejado un hijo huérfano (Sergio Molina, el propio hijo de Naschy) a la tutela de su hermano Héctor, la otra cara de la moneda, un frustrado actor teatral que desprecia las películas de su hermano y que en privado se deleita con el dolor que infringe a las prostitutas que contrata. Es posible que un estudio psicológico pudiera explicar la razón por la que Naschy interpreta a ambos hermanos, de personalidades tan alejadas y extremas entre sí: el Naschy y el anti-Naschy. También puede verse el personaje de Héctor como una posible representación del cine oficial, que desprecia la fantasía y el terror ficticio mientras en privado se deja llevar por vicios inconfesables. Una hipocresía que Molina extiende hacia otros estamentos como la iglesia católica, con ese rijoso cura interpretado por Fernando Hilbeck.

En la cinta, última rodada en la propia finca familiar del actor en Lozoya del Valle, en las inmediaciones de Madrid, escenario de otras de sus películas como El espanto surge de la tumba, Naschy se deleitará encarnando a la práctica totalidad de los monstruos clásicos, pues estos se le aparecerán a su hijo Sergio sirviéndole de refugio y consuelo tras la pérdida de su progenitor. Por su parte el sádico Héctor Doriani gustará de disfrazarse de personajes como Fu-Manchú, Barba Azul o Rasputín para sus retorcidos juegos sexuales, lo que ampliará, aún más, el catálogo de caracterizaciones de Naschy para El aullido del diablo, sin duda todo un tour de force para el actor y por supuesto para el veterano maquillador Fernando Florido, que ya había colaborado con Naschy en diversas producciones. El monstruo de Frankenstein, Quasimodo, Erik, el fantasma de la ópera, Waldemar Daninsky o el propio diablo son encarnados por Naschy en una película que representa todo un colofón a ese denostado Fantaterror español, nacido para la explotación internacional, que tuvo su época de esplendor durante los años setenta y que con este doloroso aullido puede darse por cerrado.

Con un reparto en el que se habían barajado inicialmente los nombres de Herbert Lom y la actriz y escritora Isabel Pisano (protagonista de ‘Bilbao’ de Bigas Luna), finalmente sus papeles fueron interpretados por Howard Vernon, un veterano actor suizo asociado al cine de Jesús Franco, que encarna a un mayordomo versado en ocultismo y con varios esqueletos más ocultos en su armario y Caroline Munro, chica Bond que participó en algunas cintas de la Hammer, quien  interpreta a Carmen, la empleada de hogar y objeto de deseo de varios de los protagonistas. Ambos, junto a Héctor Doriani y su sobrino Adrián viven en una alejada mansión donde se desarrollará la historia.

Puede hablarse de El aullido del diablo como de un testamento, un compendio a la carrera y trayectoria de Paul Naschy que, curiosamente, firma la película como tal, y no con su nombre real, como era habitual. Un cóctel de monstruos clásicos en el que también hay lugar para otros históricos y también modernos, con una clara referencia a La noche de Halloween y La matanza de Texas. Pero también es, tal y como escribió el propio Naschy, un desahogo vital que culmina con una venganza total y apocalíptica, muy similar, por cierto, a la que concluye la primera versión del guion de Rojo sangre (2004) de Christian Molina, una película que guarda no pocos puntos en común con El aullido del diablo, en la que Naschy interpretaba a un actor en horas bajas y que culminaba con la destrucción del auditorio en el que se celebraba la entrega de los premios Murillo del cine español, con toda la plana mayor del mismo en su interior.

Puede afirmarse que el accidentado rodaje de El aullido del diablo fue uno de los factores que contribuyeron al ataque cardíaco que sufriría el actor en agosto de 1991, pues terminó siendo poco más que una traumática e inútil experiencia: la película no llegó a estrenarse en cines y tan solo pudo verse en dos pases televisivos (TVE y A3), uno de ellos a horas intempestivas, y en cine tan solo, que nos conste, en su estreno en pantalla grande en septiembre del año 2000, durante la 1ª Semana de Cine Fantástico y de Terror de Estepona, en un  homenaje a Caroline Munro en el que también estuvo presente Naschy, y finalmente en 2018, en un homenaje al actor realizado en Filmoteca Española.

No editada previamente en ningún tipo de formato doméstico, Mondo Macabro, uno de los sellos de cabecera del buen cinéfilo, ha sacado El aullido del diablo del baúl, le ha lavado la cara remasterizando la copia y, en todo su esplendor, la ha puesto a disposición de seguidores y simpatizantes del cine fantástico español, todo lo cual ha permitido, de la mano del Festival de Sitges, que el aullido de Paul Naschy pueda oírse desde la pantalla del emblemático cine Prado.

 

‘In the Earth’ y ‘Coming Home in the Dark’, grandes triunfadoras de la 40a edición del TerrorMolins

13 noviembre 2021 Deja un comentario

El TerrorMolins, que cierra hoy nueve días de cine de terror con el emblemático maratón de 12 horas de terror en el Teatre de La Peni, ha anunciado los films ganadores de su 40ª edición. In the Earth, la nueva película del británico Ben Wheatley, autor de obras como Kill ListTuristas (Sightseers) High Rise, se erige como ganadora de la 40ª edición del TerrorMolins. El film, rodado el 2020 y lleno de reminiscencias pandémicas combinadas con temas como la brujería y la vertiente oscura de la naturaleza, ha sido escogido como ganador por el jurado de la sección oficial, compuesto por Marc Martínez Jordán, Joan Millaret, Diana Rojo, David Pareja y Mireia Noguera. La otra gran triunfadora del festival ha sido la neozelandesa Coming Home in the Dark, de James Ashcroft, un crudo thriller que se acerca al pasado colonial del país oceánico a través de un relato contemporáneo sobre del secuestro de una familia. El film de Ashcroft ha ganado el premio a la mejor dirección, mejor guion y mejor actriz protagonista, además de una mención al actor. Los jurados del resto de selecciones competitivas han apostado por las propuestas más rompedoras, premiando la singularísima Masking Threshold, de Johannes Grenzfurthner —presente en el festival— en la sección Being Different; la animación salvaje de The Spine of Night, de Philip Gelatt y Morgan Galen King, en la sección Bloody Madness; y Crabs!, de Pierce Berolzheimer en la sección True Survivor. En cuanto a cortometrajes, la gran ganadora ha sido una obra igualmente arriesgada, la australiana Sweet Mary, Where Did You Go?, revisión oscura y onírica del pasado de Australia, y Transfer, que ha ganado el premio Víctor Israel a la mejor interpretación, el Méliès de Plata al mejor corto europeo y premio de la Crítica de Oro. Otros films destacados del palmarés son The Boy Behind the Door, con un premio y una mención, y AgnesThe Scary of Sixty-First y The Sadness, con dos galardones cada una.

Crecimiento de público y personas acreditadas

La 40ª edición del TerrorMolins afronta su último día presencial superando los 6.000 espectadores físicos, lo que supone una subida del 11% respecto a 2019. A estos se le tendrán que sumar el público de la vertiente online del certamen, que todavía sigue en Filmin y en la web del festival hasta el día 21 de noviembre. Además del público, durante los nueve días de festival han pasado por Molins de Rei unos setenta periodistas acreditados, 220 profesionales que han participado a las jornadas profesionales y más de ochenta invitados, entre talentos y jurados.

PALMARÈS 40 TERRORMOLINS


SECCIÓ OFICIAL LLARGMETRATGES

Millor pel·lículaIN THE EARTH
Millor direccióCOMING HOME IN THE DARK (James Ashcroft)

*Menció especial a THE BOY BEHIND THE DOOR (David Charbonier, Justin Powell)

Millor guióCOMING HOME IN THE DARK (James Ashcroft, Eli Kent)
Millot actriuCOMING HOME IN THE DARK (Miriama McDowell)
Millor actorTHE BOY BEHIND THE DOOR (Lonnie Chavis)*Menció especial a COMING HOME IN THE DARK (Daniel Gillies)
Millor fotografiaTHE MEDIUM (Naruphol Chokanapitak, Yossawat Sittiwon)Millor banda sonora originalY TODOS ARDERÁN (Joan Vilà)
Millors efectes i maquillatgeBRAIN FREEZE*Menció especial a LA PASAJERA
*Mencions a millor atmosfera a OFFSEASONi millor arrencada de llengua de la història a WE NEED TO DO SOMETHING

SECCIÓ BEING DIFFERENT
Millor pel·lículaMASKING THRESHOLD
Millor direccióAGNES(Mickey Reece)
Millor guióUNDERGODS(Chino Moya)
Millot actriuTHE SCARY OF SIXTY-FIRST(Betsey Brown)
Millor actorAGNES(Ben Hall)Millor fotografiaTHE SCARY OF SIXTY-FIRST(Hunter Zimny)

SECCIÓ BLOODY MADNESS
Millor pel·lículaTHE SPINE OF NIGHT
Millor direccióV/H/S 94(Simon Barrett, Steven Kostanski, Chloe Okuno, Ryan Prows, Jennifer Reeder, Timo Tjahjanto)
Millot actriuLA CRIADA (THE MAID)(Ploy Sornarin)
Millor actorTHE SADNESS(Tzu-Chiang Wang)
Millors efectes i maquillatgeTHE SADNESS(Azzurro Kuo)
*Menció a la banda sonora original de LA CRIADA (THE MAID)(Bruno Brugnano)

SECCIÓ TRUE SURVIVOR

Millor pel·lículaCRABS!

*Menció especial a SPICE BOYZ

SECCIÓ OFICIAL CURTMETRATGES
*Menció especial a ELLA Y LA OSCURIDAD

Millor guióINCARNATION(Noboru Suzuki)

Premi Víctor Israel a la millor interpretacióTRANSFER(Gène Bervoets)Millors efectes i maquillatgeTRANVÍA*Mencions al stop-motion de MALAKOUTi a la interpretació de BAIT


Premi Méliès d’Argent al millor curtmetratge europeuTRANSFERPremi de la Crítica d’Or al millor curtmetratgeTRANSFER


SECCIÓ Ç TRENCADA
Millor curtmetratgeONCE FAMILIAR
*Menció especial a AURORA LLENGUA AMB TÀPERES

Categorías: Terror Molins

Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Quinta cápsula

12 noviembre 2021 Deja un comentario

Nueva jornada de festival y nuevo maratón de cuatro película, cuatro, en la Sala Tramontana, el segundo hogar de Serendipia en Sitges 2021. Lo cierto es que deseábamos haber visto Limbo y Mad God en l’Auditori pero… las circunstancias terminaron arrastrándonos a una sala que de no existir nos pondría mucho más difíciles las cosas. Una jornada que estuvo presidida por buen cine de animación.

Fotos: Serendipia

La sesión despertador de l’Auditori era Halloween Kills, otra monótona entrega de la trilogía Halloween de Blumhouse, así que preferimos apostar por otro caballo y, la verdad, es que escogimos ganador, pues la producción austriacoalemana Welcome to Sieghilkirchen (Rotzbub, 2021) dirigida por el valenciano Santiago López Jover y Marcus H. Rosenmüller, resultó ser otra perla oculta, en esta ocasión, dentro de la sección Anima’t. Un relato de crecimiento expresado en una animación 3D tan paródica como realista, que se ambienta en los años sesenta y está protagonizado por un adolescente que vive en una asfixiante población en la que el pasado supremacista nazi todavía resulta bien palpable, tanto en sus habitantes, como dentro de sus hipócritas instituciones. Basada en parte en la propia infancia del ilustrador y caricaturista austriaco Manfred Deix, presente en el proyecto hasta su fallecimiento, en 2016, Welcome to Sieghilkirchen narra los años de desarrollo de su joven protagonista, al que le gusta dibujar y soñar con una vida mejor fuera de su círculo familiar y social, donde no se siente comprendido. Además, él se siente cada vez más atraído por una joven gitana rumana (a la que todos desprecian) por su gracejo y por su forma de entender la vida. Música, cerveza, sexo y mucho humor en una de esas películas que, de tan disfrutables, uno no quiere que termine nunca. Tanto que no paramos de recomendarla a todo el que nos topamos durante ese día (y que se la habían perdido por acudir a la tediosa nueva cita con Michael Myers) y seguimos haciéndolo. Véanla si tienen ocasión de encontrarla en alguno de esos canales de pago, porque a los cines españoles, ya les decimos que no va a llegar, al contrario que la elegida mayoritariamente en esa jornada que sí llegó poco después. Halloween Kills (David Gordon Green, 2021), la recuperamos en pase de prensa ya en Barcelona y la comentamos aquí.

A continuación Serendipia se sumergió en dos Noves Visions: Zora (The Dawn)(2020), de una parte, una metáfora sobre los efectos y consecuencias de una guerra,  que bien puede ser la de los Balcanes, dirigida por el croata Dalibor Matan, que viene a situar la acción en un futuro cercano (el que supone 2021 a la pandemia del 2020) donde la sociedad ha experimentado un giro político drástico. Mientras sus vecinos escapan del radicalismo, Matija (Krešimir Mikić) y su familia se debaten sobre si deben huir del que siempre ha sido su hogar. Quizá, la única forma de lidiar con el trauma y el mal sea arrostrarlos de frente. Esta cinta croata, árida en su ingesta, aborda un drama (el social, pero también el personal, pues la familia protagonista ha perdido a uno de sus hijos) en clave distópica, y su desarrollo está perlado de sugerentes imágenes surreales que culminan en un clímax final donde el conflicto y su resolución se dará a modo de número musical. Dalibor Matanić volvía a primera línea en 2015 con su largometraje Bajo el sol (con la que ganaría el Premio Especial del Jurado en la sección Un Certain Regard de Cannes), tras hacer escala en el terror con Egzorcizam (Exorcism)(2017), ofrece en Zora la segunda parte de la trilogía que empezaba su filme de 2015. Si en aquel el enfrentamiento tenía un cariz étnico, esta segunda escala busca divisiones más complicadas y abstractas, el director trata, en parte, de universalizar la experiencia croata, pero sin perder de vista que los fantasmas que exorciza son los propios, «no me interesan los pecados de mis “vecinos”, sino los pecados cometidos por mi país y la posibilidad de absolución para las maldades que hicimos» confiesa en declaraciones a Cineuropa. Esta búsqueda de expiación nacional tiene el inconveniente de que esta segunda pieza tenga un regusto un tanto localista y nos deje la impresión de que no puede comprenderse en su totalidad si no se conocen bien los hechos históricos que llevaron al conflicto que desintegró y dividió un país.

Tras casi dos horas de simbolismos oscuros, y de otra parte, nos enfrentamos a renglón seguido con The Scary of Sixty-First, opera prima de la directora y actriz Nasha Nekrasova, es una cinta Indie norteamericana o, mejor dicho, un remedo de cine indie. Todo lo que, en el cine independiente, es impuesto por la falta de medios y/o de experiencia de los cineastas, y que se convierte en algo secundario gracias al talento, en esta cinta parece un burdo parche al ser todo impostado: fotografía granulada, aspecto de 16 mm hinchado, colores degradados para dar aspecto vintage, desenfoques… Ello, además, con un guion absurdo perfumado con gotas de conspiranoia (a la que se supone crítica) y de #MeToo, con toques de supuesto humor (que en todo caso será de andar por «cassen») y culminado con grandes dosis de brotes de logorrea (ya saben, ese trastorno caracterizado por una locuacidad incoherente). Y, sí, suponemos que Serendipia es eso que se ha dado en llamar Boomer: a algunas moderneces, irremediablemente, ya no alcanzamos.

Afortunadamente, la jornada terminó tan bien como comenzó gracias al cine de animación. En esta ocasión dentro de la sección Oficial Fantàstic Competició pudimos ver Where is Anne Frank (2021), de Ari Folman, ganador del premio de la crítica en la edición del festival de 2013 con The Congress.  Tras adaptar al siempre ricamente complejo Stanislaw Lem, el director aborda ahora la importancia de la memoria histórica y lo hace con una animación de línea clara que mezcla lo histórico, lo actual y lo sobrenatural, con un sentido de la composición emotivo servido por un trazo innovador (a destacar la representación de los nazis como sombras oblicuas con perfil art decó). La finalidad de esta cinta es claramente pedagógica, reaviva la memoria de la joven víctima del holocausto pero se dirige especialmente a los más jóvenes , por eso su tono es juvenil y por eso encarga este ejercicio de memoria a  Kitty, la amiga imaginaria de la joven, que cobrará vida y buscará a Anna en el mundo actual. Conviene recordar siempre los hechos que protagonizaron el drama más terrible del siglo XX, repleto de locura y sinrazón, para que no vuelvan a repetirse nunca. Debiéramos repetirnos esto como un mantra cuando nos asalte la impresión de déjà vu, cuando nos sintamos tentados de catalogar el último trabajo del director de Vals con Bashir con la etiqueta de buenismo y queramos poner rictus de amargura porque la ironía nos parezca un bien sagrado y/o pensemos que solo el cinismo es expresión de inteligencia. Where is Anne Frank  es naif, pero valiente y, sobre todo, muy inteligente. Ejercitar la memoria histórica  es un deber, y un placer si se hace con la delicadeza y originalidad con la que Ari Folman lo ha hecho.

Ese lunes fue, además, el día escogido para las presentaciones de los libros oficiales de la 54ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantástic de Catalunya: La bestia interior. Hydes, licántropo s y otras figuras teriantrópicas en el imaginario audiovisual, coordinado por Ángel Sala y Jordi Sánchez-Navarro y con textos de Lluís Rueda, Violeta Kovacsics, Marta Torres, Diego López y Mike Hostench, y Tres piezas para el asesino, de Pacus González Centeno.,ambos editados por nuestros amigos de editorial Hermenaute. También se presentó por la tarde en la carpa FNAC Scream Queer de Javier Parra, editado por Dos Bigotes.

Y la perla del día la puso, también en la carpa FNAC, la presentación del BluRay La noche de Walpurgis / El Retorno de Walpurgis. que ha editado a todo lujo Divisa en formato digibook con libro escrito por Sergio Molina, presente en el evento, al final del cual se sortearon varios ejemplares y Serendipia tuvo la suerte de que le tocara uno, que raudo fue dedicado y rubricado por el autor del extenso libreto.

Otro feliz retorno al hogar…

Categorías: Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Cuarta cápsula

10 noviembre 2021 Deja un comentario

Un domingo sin descanso para Serendipia, que se meterá cinco películas seguidas entre pecho y espalda, cuatro de Oficial Fantàstic Competició (Lamb, Eight for Silver, Limbo y El páramo) y una de Noves Visions (Beyond the Infinite Two Minutes) comenzando la jornada a las 8.15 y culminando a las 19.30 horas. Según previsiones de programa y, menos la sesión despertador, todas en Sala Tramontana.  

Foto: Serendipia

El día comienza pronto y muy bien para Serendipia, pues Lamb (2021), del debutante Valdimar Jóhannsson, es uno de los títulos que más disfrutó. Protagonizado por Noomi Rapace, es un melancólico retrato sobre la pérdida y la maternidad llevada al extremo y que se desarrolla en una  solitaria granja de Islandia en la que vive la pareja protagonista, que se dedica a la ganadería y de los que averiguaremos, conforme avance la trama, que perdieron un hijo. Pero un día se producirá un ¿milagro? que les ofrecerá consuelo. Todo en una película en la que los diálogos, en islandés, son tan escasos como innecesarios para penetrar en el drama de fondo, afrontado con mucho humor y ternura, pero también con varios gramos de locura y tragedia. Noomi Rapace está maravillosa, trasmitiendo dolor y tristeza,  metida a fondo en un personaje cuyo día a día incluye ayudar a parir al ganado y marcar reses algo a lo que, según comentó, ya estaba habituada desde la infancia en la granja de su abuela. Definida por muchos como un cortometraje alargado, a Serendipia no se lo pareció, pues su cadencia ayuda a penetrar y comprender la tragedia que los protagonistas aceptan y sobrellevan mediante la dura labor cotidiana.

A continuación Serendipia se sumerge en un maratón en Tramontana, comenzando con la ingeniosa Beyond the Infinite Two Minutes, dirigida por el debutante Junta Yamaguchi, una pequeña producción japonesa artesanal repleta de humor que sumerge al espectador en un bucle espacio-temporal de dos minutos perfectamente construido y rodado con el mínimo número de cortes (simula un plano secuencia) para darle la inmediatez requerida. La vida es eterna en cinco minutos, decía la canción de Víctor Jara, y Yamaguchi nos zambulle en el infinito que genera un desfase de apenas dos minutos entre la imagen de la pantalla del ordenador y la del televisor, y nos hace acompañar a los personajes que lo viven desde su festivo ánimo inicial hasta sus cuitas por ver de evitar el peligro que parece predeterminado en ese futuro tan inmediato. Entre risas, se nos convida a la reflexión sobre el sentido del tiempo, la posibilidad o no de manipularlo, la predestinación y la posibilidad o no de introducir voluntariamente el cambio. Ahí es nada para una cinta con una ajustada duración de setenta minutos, con un escenario único un grupo reducido de personajes y (casi) sin efectos especiales. Una de las perlas ocultas del festival.

La siguiente no era una opera prima, Sean Ellis, su director, es ya un veterano que con Eight for Silver (2021) regresa al género mediante una cinta que encaja como un guante en la temática de esta edición, centrada en la bestia interior (y casi la única que vería Serendipia bajo este leitmotiv). Una película de licántropos bastante clasicona, rodada en 35 mm., que sitúa la acción a finales del siglo XIX y que retorna al personaje a sus orígenes europeos, con su pequeña población azotada por la maldición, sus zíngaros, y el poder de las balas de plata como única solución para erradicar el mal. No falta un leve apunte de lucha de clases e introduce un personaje que podríamos bautizar como Van Helsing de la licantropía, prácticamente su única novedad.  Su media hora inicial y sus aciertos en la caracterización de la criatura generan grandes expectativas en el espectador, pero acaba dando bastante menos de lo que promete. Todo y con ello este cuento de terror (género puro y duro) permite la evasión y el entretenimiento. Una propuesta correcta pero olvidable.

Del terror pasamos al noir, con sus monstruos nada sobrenaturales, pero, si cabe, mucho más aterradores. Era el turno de Limbo (Soi Cheang, 2021), una de las grandes películas del festival, con una asesino en serie que se desenvuelve en un Hong Kong distópico, retratado en un blanco y negro repleto de grises en el que los cadáveres se descomponen enterrados en basura. Un thriller violento y tosco que apesta e incomoda y en la que dos policías antagónicos (uno desencantado y el otro recién salido de la academia), deberán unir fuerzas para cazar al asesino. Elegante y sórdida a partes iguales, Limbo nos enfrenta a lugares comunes del thriller como son la fatalidad, la necesidad de redención y la búsqueda del perdón, pero aquí sin glamur ni ápice de épica, nunca los antihéroes lo habían sido tanto como en esta visión distópica de una metrópoli asiática en medio de una crisis de identidad política y social. Secuencias de acción bien coreografiadas, actores en estado de gracia y una dirección de fotografía sencillamente magistral que no habría de dejar indiferentes a los miembros del jurado.

Y para acabar nuevamente un debut: El páramo (David Casademunt, 2021). Una producción española que muestra, según confesó el autor, sus propios miedos atávicos: “es una película de terror pero es muy emocional. Viene de un lugar muy personal, puesto que cuando era muy joven perdí a mi padre y El Páramo habla de estos miedos”. Nada como el fantástico para indagar en los temores de nuestra psique, de nuestra alma, y Casademunt se adentra en él con el ansia del explorador que quiere encontrar la definición del miedo, este se aparecerá como un ‘eso’ paralizante que podría no haber salido de fuera de nuestra mente, aunque al final el novel director apueste por una solución más convencional (y que, a nuestro parecer, empaña el relato). Siglo XIX, la amenaza latente de una guerra de la que se huye y a la que se cree atada en corto con una simple delimitación del campo, con unos lindes que definen el adentro y el afuera, unos límites que se irán cerrando cada vez más, una vez marche el padre de familia y la madre caiga en una profunda melancolía espoleada por el celo y la soledad. Con un arranque brillante, que tiene mucho de western, pintado por el enorme carisma de Roberto Álamo, El páramo parece deslizarse hacia el fértil terreno del imaginario de Horacio Quiroga y sus Cuentos de amor, de locura y de muerte, pero no quiere (o no sabe) permanecer ahí y pierde fuelle en su tercer acto, también en parte por el poco elaborado arco de transformación del personaje de la madre, con la que Inma Cuesta hace todo lo posible. Lamentablemente, aquí si que a Serendipia le parece que el film se ajusta como un guante a lo de cortometraje alargado. Una opera prima oscura, irregular, pero no carente de talento en su haber, Casademunt  tiene bastante cuerda para madurar y, quizás por encima de todo, destaca el pequeño de la función, Asier Flores que ya nos hacía esperar grandes cosas en su debut de la mano de Almodóvar en Dolor y Gloria.

Tras tal atracón de cine, nada mejor que un pequeño refrigerio en el coctel organizado por el Hong Kong Trade Development Council (la oficina económica sita en Bruselas para fomentar lazos entre Europa y Hong Kong), en el que saludamos a varios de nuestros amigos de las Nits de Cinema Oriental, y tenemos un reencuentro maravilloso y una extensa charla con la actriz (y ya amiga) Silvia Aguilar, tras lo cual, feliz como una perdiz, Serendipia finaliza otra jornada deliciosa en el Festival de Sitges…

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Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Tercera cápsula

9 noviembre 2021 Deja un comentario

Tercera jornada y se acabó lo que se daba. Si el primer día Serendipia tuvo que comprar dos entradas si quería ver Titane y Censor (tan rápido se agotaron los tiques de prensa que tan solo le dio tiempo de reservar uno de cada), en esta ocasión y tras la sesión despertador, le fue imposible conseguir entradas de prensa para el pase de prensa (¿contradictorio, no?) de la película que Serendipia deseaba ver, Belle (Ryû to sobakasu no hime, 2021), último anime de Mamoru Hosoda, lo que nos obliga a cambiar los planes. Pero a veces lo inesperado viene acompañado de agradables sorpresas… En todo caso iniciamos nuestra relación con la sala Tramontana, lugar en el que prácticamente viviremos el resto del festival, a excepción de las sesiones despertador, claro y dos sesiones maravillosas en el Prado. Pero no nos adelantemos… 

A las 8,15 ya estamos en l’Auditori para ver la nueva película de Álex de la Iglesia, Veneciafrenia (2021), una propuesta que ha sido clasificada de giallo por unos y slasher por otros, y que es posiblemente todo eso y mucho más, bastante más, pues no en vano estamos hablando de Álex de la Iglesia y raro sería que no incluyera gotas de comedia y costumbrismo, así como denuncia, en este caso del turismo adocenado. Más que giallo, este slasher cuenta con el habitual grupo variopinto de jóvenes deliciosamente masacrables, pero en lugar de meterlos en una cabaña en el bosque u hogar habitado por sucios rednecks en el profundo sur de Estados Unidos, se los lleva a una Venecia muy lejana en la memoria como paraíso romántico, ahora totalmente invadida por el turismo basura. Por nosotros, vamos. Como comentó el director durante la rueda de prensa: “Mi principal intención con la película era explicar cómo los seres humanos destruimos aquello que amamos. Hay una evidente crítica social que siempre ha estado presente en mi cine de alguna manera, pero quizás aquí se ha visto mucho más claro”. Soy consciente que yo mismo soy parte del problema porque también soy turista. Pero he decidido explicarlo a través de una obra que al final busca entretener”.

La parte puntillosa de Serendipia halla varias similitudes entre Veneciafrenia y La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, Tobe Hooper, 1974): tenemos en ambas a un grupo de jóvenes que son abordados por un tipo raro e inquietante (el autoestopista allí, el bufón aquí) que les adentrará en lo extraño. Poco después uno de los jóvenes será asesinado e introducido en una habitación, que el asesino cerrará con un sonoro portazo, tal y como sucede durante la primera aparición del bueno de Leatherface en la película de Hooper. Por no hablar de la presencia de un gancho del que, por supuesto, acabará prendida una víctima. En Veneciafrenia hay, asimismo,  generosas dosis de la turismofobia a la manera de Hostel (Eli Roth, 2005) o Aftershock (Nicolás López, 2012), y una efectiva banda sonora de Roque Baños, quien recibió un merecidísimo homenaje durante el festival. El film de de la Iglesia, cuya proyección nocturna en l’Auditori fue la que acusó un mayor número de público durante todo el festival, se cierra por todo lo alto con un final operístico y, sin parecernos excepcional, si que figura entre las mejores de las últimas dirigidas por el vasco.

Noomi Rapace con la moderadora de la rueda de prensa, Desirée de Fez. Foto: Serendipia

El cambio de planes trae un inesperado tiempo muerto de las 10 a las 13.30 horas, pero como Serendipia no ha venido a Sitges a perder el tiempo pone su contador en pausa y decide ir a la sala de prensa donde se informa de las ruedas de prensa del equipo de la excelente comedia negra The  Trip (I onde dager, Tommy Wirkola, 2021) y The Deep House (Alexandre Bustillo y Julien Maury, 2021), lo que le da ocasión de disfrutar de una charla presidida por la encantadora Noomi Rapace junto a los los guionistas Nick Ball y John Niven y otra con los directores franceses. Rapace habló sobre las dos películas protagonizadas por ella que se presentaban en Sitges, la mencionada The Trip y Lamb y sobre su personaje en ellas: “Ha sido un gran honor interpretar estos dos personajes que son tan opuestos el uno del otro. Con ‘Lamb’ he podido volver a mis raíces escandinavas con un personaje nada vanidoso, una mujer sumergida en un dolor profundo por una pérdida. Por el contrario, Lisa de ‘The Trip’ es absolutamente vanidosa y refleja de manera muy evidente el odio que siente hacia su marido. Las dos tienen algo de mí”.

A continuación, Julien Maury y Alexandre Bustillo hablaron sobre su última incursión en el cine de terror con The Deep House y en especial sobre las dificultades técnicas que comportó el rodaje, en el que “lo más difícil era comunicarse con los actores bajo el agua mientras nosotros controlábamos en la superficie. Tuvimos que utilizar dobles especializados porque era muy complicado tener a los actores doce horas diarias bajo la agua”. Respecto a las localizaciones de rodaje, Bustillo apuntó: “Rodamos en un tanque de agua de seis metros en un estudio que tenía una gran piscina. La casa sumergida la construimos de cero en el tanque, planta por planta. También rodamos una gran parte en el lago que aparece en la pel ícula”.

Alexandre Bustillo y Maury. Foto: Serendipia

Serendipia aprovechó para conversar brevemente con todos ellos y hacerse con algunas firmas para su colección, entre ellas la de Noomi Rapace. Y es que hay que decir que en esta ocasión la seguridad del festival fue más laxa y no impidió, cual guardia pretoriana como en otras ocasiones, acercarse y saludar respetuosamente a los invitados. Por el camino nos topamos, además, con Mamoru Hosoda y, ¡zás!, otra pieza para nuestra colección.

Con la parte fetichista de Serendipia totalmente satisfecha y los ánimos bien altos, nos metemos nuevamente en la sala oscura para ver Dead & Beautiful (David Verbeek, 2021), que compite en la sección Noves Visions y está protagonizada por un grupo de jóvenes hedonistas, bellos, ricos y aburridos en busca de nuevas emociones, las que encontrarán cuando un día despierten convertidos en vampiros. Con visos de crítica social, la cinta no acaba de manejar bien su timón y acaba siendo la historia de unos auténticos muertos de aburrimiento en vida.

A continuación, y en formato doble episodio por sesión, pudieron verse las cuatro nuevas Historias para no dormir, que actualizan algunos de los mejores episodios clásicos bajo la dirección de renombrados directores y Sitges ofreció en primicia previa a su estreno el 5 de noviembre en Amazon Prime Video. La broma, dirigido por Rodrigo Cortés, cuenta con Nathalie Poza, Eduard Fernández y Raúl Arévalo como codiciosos protagonistas y es el más divertido de todos; El doble, que dirige Rodirgo Sorogoyen y cuenta con David Verdaguer y Vicky Luengo como protagonistas, se ubica en un futuro más o menos cercano en el que la inteligencia artificial deja cada vez menos espacio a las relaciones entre humanos; En El asfalto, cuyo episodio clásico muchos recordarán por la magnífica interpretación de Narciso Ibáñez Menta, se retrata la angustia de ser engullido por la tierra, en esta versión, un repartidor de comida a domicilio que comienza a ser tragado por el asfalto. Paula Ortiz es la directora y bajo sus órdenes actúan Dani Rovira e Inma Cuesta. Y finalmente Freddy, otro de los episodios más recordados que, en esta ocasión, dirige Paco Plaza y que cuenta cómo un actor de medio pelo establece una tétrica relación con un muñeco de ventrílocuo gracias a los consejos del mismísimo Chicho Ibáñez Serrador, con Miki Esparbé, Adriana Torrebejano y Carlos Santos encabezando el reparto. Los cuatro cineastas compartieron impresiones sobre la contribución de Chicho al cine de terror y el proceso de creación del proyecto. Paco Plaza, que considera al creador de La residencia como un “virtuoso del lenguaje cinematográfico”, declaró que uno de los objetivos de su episodio era “convertir a Chicho en un personaje de ficción”, y que lo que más valoraba era “como él mismo cuestionaba el resultado del capítulo, una cosa impensable en los tiempos actuales de hipérbole y autofelación”. De la presión de actualizar un material con un éxito tan consolidado como la serie original, Rodrigo Cortés puntualizó que: “En lugar de sentir que estamos a la sombra de Chicho, prefiero pensar que estamos bajo su paraguas. Este proyecto nos permite devolverle nuestro material como forma de agradecimiento y sensación de tributo”. La opinión positiva de público y crítica respecto a la serie fue bastante unánime, siendo las historias más valoradas Freddy y La broma. En todo caso, consuela ver como Chicho continúa estando presente y su legado ligado al fantástico más vivo que nunca. 

El día culminó con la inabarcable cinta de animación stop-motion Mad God, que ha estado realizando artesanalmente el genio de la animación y los efectos especiales Phil Tippett durante los últimos 30 años y que se ha finalizado gracias a una campaña de mecenazgo y la colaboración desinteresada de un equipo que se reunía los fines de semana para dar vida al oscuro universo de Tippett. Una espera que, sin lugar a duda, ha merecido la pena. Mad God es toda una experiencia, cercana en algunos momentos al video-arte, que se desarrolla en un escenario apocalíptico con un imaginario que se diría surgido de peor pesadilla de El Bosco. El tan manido adjetivo de obra maestra se ajusta aquí en toda su extensión. Podemos asegurar que la vimos con la boca abierta durante toda su proyección, pues la fantasía desatada en esta obra daría para muchas horas de debate. Todo el que se sumerge en Mad God, ve sus propias pesadillas y la interpreta, si desea hacerlo, de una manera diferente. Y es que es en lo que sugiere donde estriba su grandeza: campos de exterminio; experimentos científicos; alquimia; guerra; muerte… todo presidido por un dios loco que condena a sus creaciones a una existencia sin sentido en un inexorable paso del tiempo. Es por obras como Mad God por las que Serendipia acude cada año a Sitges. Por la rara y placentera sensación de estar viviendo una experiencia cinematográfica única.

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Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Segunda cápsula

9 noviembre 2021 Deja un comentario

Nueva jornada, con las pilas bien cargadas tras un inicio de lo más nutritivo. Se acerca un largo fin de semana que será el de más afluencia de público al ser el del puente. Un fin de semana que demostrará que el público, tras un año pandemia, tiene ganas de cine y de pasar miedo y desazón, pero ficticio y desde las seguras butacas del festival de Sitges.

La programación que Serendipia se había preparado se mantiene bajo lo planeado -y deseado- y este día disfrutará, íntegramente en l’Auditori, de cuatro producciones pertenecientes a la sección Oficial Fantàstic Competició, iniciando la jornada con Cliff Walkers, segunda película de Zhang Yimou que vimos ese mes tras la deliciosa, y muy diferente, One Second (2020), toda una oda a la imagen cinematográfica, como guardián de la memoria, que inauguró el Festival de San Sebastián. Cliff Walkers, por su parte, es un trepidante y elegante cinta de espías desarrollada durante los primeros años treinta, con Manchuria ocupada por Japón y en donde desembarcará un comando de 4 agentes chinos entrenados en Rusia. Con una banda sonora que en algunos momentos nos transportará al Morricone de Hasta que llegó su hora, la película es emocionante y absorbente, aunque quizás un tanto confusa para el espectador occidental. Yimou es un mago de la iluminación y la composición pero, pese a su fantástica belleza, carece de elementos fantásticos tanto en la trama como en la forma de ser narrada que justifiquen su inclusión en la Sección Oficial, a nadie le amarga un dulce, dicen, pero era necesario señalar su imposible adscripción al género.

Tras la obra de un director consagrado, le llegaba el turno a la primera incursión cinematográfica de Lee Haven Jone, conocido, hasta ahora, por su trabajo en televisión: The Feast (Gwled, 2021), una cinta de horror contemporáneo servida en el idioma del País de Gales. En el trabajo de Haven Jones se dan la mano los terrores del Siglo XXI con el sustrato legendario de Gales y el resultado es una inquietante cinta que aborda el problema de la especulación con el suelo, que arruina del ecosistema sostenible y gentrifica la placidez rural, en clave feérica. La película está protagonizada por una magnífica y joven actriz, Annes Elwy, su personaje soporta el peso de la función y, ya desde el primer momento, introduce del elemento de la extrañeza. Llegada a la granja de una familia adinerada para ayudar en la celebración de un banquete, cuyo objetivo es convencer a sus vecinos de que vendan sus tierras al empresario italiano que se ha hecho con todos los títulos de propiedad de la comarca, para así permitir la explotación minera, la joven deambulará por la mansión como una presencia inquietante que no media palabra con ninguno de sus habitantes y ante cuya enigmática mirada iremos descubriendo las miserias del resto de personajes. Los extraños manejos de la misteriosa joven desencadenarán un festín de horror y sangre a borbotones que choca frontalmente con el planteamiento pausado que había precedido a ese desenlace tempestuoso (y que a algún espectador le chirrió en exceso). Y es que la enigmática protagonista sería en verdad la ninfa de esas tierras cuya voluntad no debe ser contrariada, una deidad cuya venganza sirve a las demandas ecologistas que alzan su voz contra el cambio climático. Cuanto menos The Feast es una propuesta inquietante que articula modernidad y tradición con pulso firme y que nos regala un buen puñado de imágenes, elegantemente espeluznantes, que grabar en nuestra memoria.

Nuevamente una opera prima en nuestro programa: The Execution (2021) dirigida por el ruso Lado Kvataniya, una cinta que se gesta al fresco de la prolongada sombra de los crímenes de Andréi Chikatilo y su adapatación audiovisual, Ciudadano X (Citizen X, Chris Gerolmo, 1995)  laureada en Sitges, y, aunque no alcanza los méritos de aquella, resulta una pieza a tener en cuenta dentro del subgénero de asesinos en serie. Varias son las bazas en juego entre las que no es la menor el uso de la intriga criminal como vehículo para la crítica al estado burocrático y policial soviético, la brutalidad de los investigadores no le va a la zaga a la sórdida violencia de los asesinatos, este thriller articulado sobre el salto temporal da cuenta de la débil relación entre la actuación de la policía y la ética, de como, más que la búsqueda de la justicia, lo que está en juego es el prestigio del cuerpo y las aspiraciones de ascenso social dentro de un paisaje en el que importa más la apariencia de control que la verdad. En la Rusia inmediatamente previa a la Perestroika, Issa Valentinovich (Niko Tavadze) e Ivan Sevastyanov (Evgeniy Tkachuk) están al frente de la investigación de la ristra de asesinatos, sus métodos incluyen la tortura física y psicológica, en un estado que se tambalea todo está permitido si logra resultados. Pero estos se hacen esperar, las evidencias se resisten y el tiempo apremia, como lo hace la ambición de Valentinovich quien no dudará en dar por cerrado el caso pese a que las pruebas no sean concluyentes y aunque ello suponga dejar a quien sea en la cuneta, incluso si es su compañero y amigo Sevastyanov. The execution es una crónica de un desmoronamiento doble, el de un país en crisis y el de unos personajes que nunca fueron héroes, y en sus líneas se lee una reflexión sobre la esencia del monstruo y la posibilidad o no de la justicia, retratada con una paleta cargada de negros y rojos que irán palideciendo conforme el despliegue de la trama revele la miseria de unos y otros. La bisoñez de Kvataniya, que se evidencia en un metraje que podría haberse reducido, no es óbice para mantener con buen pulso narrativo esta película compleja narrada en tiempo discontinuo (es enternecedor que cada salto venga precedido de unos números danzarines que nos ubican en el año de la acción). Un debut saldado con honores.

Sangin Manizha Dalerovna (que no está cantando, aunque participó en Eurovisión 2021 representando a Rusia) actriz en The Execution, junto a su director, Lado Kvataniya, que la mira embobado y coronado por el sol (Foto: Serendipia)

La jornada terminó con Visitante que, contrariamente a la rusa, supone el fallido debut de Alberto Evangelio, posiblemente sobre el papel el proyecto resultara interesante, pero su plasmación en imágenes malogra la idea. Existencias paralelas, realidades alternativas y fantasmas invisibles que, como en las películas de escaso presupuesto, obligan a los actores a ejercer de mimo, en este tímido acercamiento a la ciencia ficción vestida de ambigüedad, a la que el director hizo referencia durante la rueda de prensa: “Mi intención era plantearle al público este esfuerzo en el visionado. Me parece interesante cuando el espectador hace un trabajo para entender lo que se está proponiendo en la historia. Cuando se genera un debate posterior a la proyección. El fan del fantástico está más acostumbrado que ningún otro a este tipo d e películas que se acercan a la ciencia ficción”. Pero ni la mejor voluntad del espectador suple la carencia de ritmo, la medianía de las interpretaciones y la falta de empuje de la trama, un suspense inexistente que hace que bien pronto nos desinteresemos por los personajes planos que desfilan en la pantalla. ¿Lo mejor? Iria (El increíble finde menguante) del Río.

De entre los eventos de industria que se celebraron, y a los que no pudimos acudir, pues entre nuestras facultades no se cuenta el don de la ubicuidad, destacó especialmente el denominado Sitges Tabook’s, que contó con la participación especial del director, productor y guionista Pedro Olea que habló sobre la adaptación de El bosque de Ancines de Carlos Martinez- Barbeito que se convirtió en el largometraje El bosque del lobo, película que en breve contará con una estupenda edición en blu-ray y DVD a cargo de Edicions Setanta-Nou. Una charla que enlazamos para el goce y solaz de los admiradores del entrañable director vasco entre los cuales, naturalmente, Serendipia se cuenta.

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El 40º TerrorMolins encara una semana con las películas de terror nacionales más destacadas del año y unas jornadas profesionales de récord

9 noviembre 2021 Deja un comentario

Después de una inauguración que, dos años después, volvió a llenar el teatro de La Peni, y de un fin de semana lleno de invitados y actividades heterogéneas y para todos tipos de públicos, el TerrorMolins encara una semana en la cual se proyectará el grueso de la programación de largometrajes y tendrán lugar las Jornadas profesionales, que cuentan con cifras récord: unos 220 asistentes y la participación de algunas de las empresas nacionales e internacionales más destacadas del sector.Sigue la fiesta del terror

El estreno nacional de Lo inevitable, del argentino Fercks Castellani; o las producciones La pasajeraJacinto y Y todos arderán son algunos de los platos fuertes que esperan al público de Molins de Rei durante esta semana, que podrán degustar el más reciente de la producción nacional de terror. Después de estrenarse en Sitges, La pasajera aterriza en Sección Oficial al TerrorMolins de la mano de sus directores Fernando González Gómez y Raúl Cerezo, que presentarán el film al público. También en Sección Oficial se proyectarán la apocalíptica Lo inevitable, con presencia del director Fercks Castellani y el actor Javier Godino, y la película de posesiones Y todos arderán, dirigida por David Hebrero y protagonizada por Macarena Gómez. En la sección más irreverente y heterodoxa, True Survivor, se estrenará el film de terror rural gallego Jacinto, presentado por su equipo.

El viernes se celebra la clausura del TerrorMolins 2021, con la proyección de la esperada The Innocents (Eskil Vogt) y el cortometraje T’es morte Hélène (Michiel Blanchart). Antes, Pere Portabella presentará en La Peni su mítico film Vampir-Cuadecuc, obra que forma parte de la historia cinematográfica del país y también del festival, siendo la película sorpresa del primer Maratón de Terror, el 1973, que dio paso al festival actual.Además de las proyecciones y presentaciones, el TerrorMolins acogerá sesiones festivas como la Batalla de programadores, que enfrentará ante la pantalla los festivales Fantosfreak y Cryptshow para saber quién es más friki, un Karaoke o, pasada la clausura y el anuncio del palmarés, el Maratón de 12 horas de terror, con seis películas que cerrarán la parte presencial de la 40ª edición del festival.

Jornadas profesionales

Más de 220 acreditados participan en esta edición de las Jornadas profesionales, récord de personas y también de empresas, entre las que se encuentran algunas de las más importantes del país. En los pitchings que reunirán siete importantes proyectos y posibles productoras habrá representantes de compañías como Fosca Films, Ikiru Films, Life&Pictures o Filmax, y en las charlas y actividades participarán profesionales como Kike Maíllo, Mariana Cangas, o Gabriela Iacob. Previamente a las fechas del festival presencial, del 2 al 4 de noviembre, tuvo lugar el primer Foro de coproducción Argentina-España de proyectos de terror y fantástico. Un encuentro organizado por las asociaciones APIMA (Argentina), PAC (España), y el TerrorMolins, que tenía como objetivo compartir experiencias y conocimientos, así como propiciar coproducciones, todo en respuesta a la pérdida de soberanía ante las grandes plataformas.

El fin de semana del cortometraje de terror

Durante el primer fin de semana del 40º TerrorMolins el cortometraje tomó protagonismo, con las tres sesiones de Sección Oficial que tuvieron lugar sábado en La Peni, donde asistieron algunos de los realizadores, y la gala de la sección Ç Trencada, de films catalanes, en el Teatre del Foment, de donde salieron los dos primeros premios del certamen. El principal, ganador de la sección, fue a para el cortometraje de Rubén González Once Familiar. El jurado también dio una mención especial a Aurora, de Sergio de Asensio, por la interpretación protagonista de Montse Ribadellas.También dedicado al formato corto, en este caso de espíritu familiar, fue el TerrorKids, que llenó La Peni de jovencísimos espectadoras y realizadores. Esto y actividades como la charla sobre contracultura, el Vermut literario o los Molins Horror Games remataron el primer fin de semana del festival presencial.

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Diario de Serendipia en Sitges 2021: Remontando la pandemia. Primera cápsula

8 noviembre 2021 Deja un comentario

Si la edición de 2020 del Sitges Film Festival se realizó en plena pandemia con poca afluencia de público y prensa y las medidas de seguridad agravadas durante la segunda semana, dando lugar a escenas desoladoras de pueblo fantasma, este año ya podemos hablar de una clara recuperación, materializada en el total levantamiento de las medidas preventivas, con excepción de la mascarilla en interiores, y la recuperación de la afluencia de público. Y todo en una variopinta  edición que ha sido recibida con tanto entusiasmo como frialdad. Lo habitual, vamos. Vuelta a la normalidad.

Foto: Serendipia

Serendipia ya está instalado en Sitges. Más cerca de l’Auditori que en años anteriores y con la parte más torpe del ente recuperándose de una reciente operación, de la que todavía quedaba una sonda introducida en salva sea la parte, que hizo aún más interesantes y emocionantes las jornadas vividas en el festival. A ello se sumaba cierto fastidio por no haber podido conseguir buena parte de las entradas de prensa deseadas, pues se agotaron en lo que se tarda en espirar, a resultas de lo cual hubo que recurrir a un plan B y decantarse por «lo que surgiera»,  conformándose con las entradas disponibles a películas alternativas, ello que dio pie a sorpresas y batacazos. Y no debería sorprenderlo, pues es el pan de cada año y en vista de lo sucedido, va a peor (o no).

Pero como dijo aquella pequeña gran sabia: «peor es morirse«, así que: comenzamos.

Y lo hacemos con Noves VisionsEl apego, una producción argentina ambientada en los años setenta rodada con una preciosa fotografía en blanco y negro que recoge temas siempre actuales, como los abortos clandestinos, muchas veces por embarazos producto de violaciones; los abusos en la infancia; y la adopción ilegal de niños. Todo ello en una historia protagonizada por mujeres. Distintas generaciones de mujeres. Historias en las que habrá amores «prohibidos», un tardío despertar sexual cuya pasión dará, textualmente, color a la película, y un crimen. Un completo catálogo melodramático narrado de manera realista hasta que, inesperadamente, todo se torna truculento. El apego está dirigida y escrita por Javier Diment, que ya participó anteriormente en otra edición del festival con El eslabón podrido (2015).

Comienzo ligero, pero ideal para atenuar el ansia de cine que a estas alturas nos invade. Vamos a por más. Tras el no demasiado sorprendente cortometraje La inquilina (Lucas Paulino y Ángel Torres, 2021), protagonizado por una de las tres personalidades premiadas con el Gran Premio Honorífico de esta edición del festival, Belén Rueda, llegó la esperada Mona  Lisa and the Blood Moon, cinta inaugural dirigida por Ana Lily Amirpour, cineasta británica que no dejó a nadie indiferente con su debut, A Girl Walks Home Alone at Night (2014), película que arrasó en Sitges obteniendo tres premios y que, con la apocalíptica The Bad Bach (2016), confirmó su adscripción al fantástico. Ana Lily, presente en el festival, demostró además que ya es de la familia, repartiendo simpatía con todos. Se la pudo ver siempre en  compañía de uno de los actores del film, el perrito Benny, con quien también estuvo en Venecia, levantando los habituales chismorreos entre la prensa del corazón.

Mona  Lisa and the Blood Moon es un cuento, una fábula protagonizada por una joven con poderes psíquicos, Mona Lisa Lee (la coreana Jeon Jong-seo), que, tras diez años recluida, escapa del manicomio en el que está internada y se pasea, cual Makoki, por las calles de Nueva Orleans ataviada con su camisa de fuerza. Allí hará extrañas amistades con diversas aves nocturnas, entre ellas la stripper Bonnie (Kate Hudson), todo ello de nuevo en una historia de mujeres fuertes en la que la banda sonora tendrá un importante peso. Su excelente factura visual, con perfecto ensamblaje con su score, hace de este cuento de hadas perverso un delicioso caramelo cinematográfico de agradable consumo. Un buen final catártico la culmina y nos deja una amplia sonrisa cuando abandonamos la sala.

Titane, segunda y laureada cinta de Julia Ducournau, que en Sitges se ofrecía fuera de competición, era otro de los platos fuertes. Desembarcada desde Cannes con la Palma de Oro bajo el brazo y cierto aire polémico por la supuesta dureza de alguna de sus imágenes, algo que también sucedió con su anterior trabajo, Crudo (Grave, 2016) y que, como en aquella, tan solo se trataba de un reclamo. Titane es ciertamente una película extraña, que nuevamente deja entrever un mensaje de diversidad sexual y que contiene ciertos toques del primer Cronenberg: mutaciones; carne y metal y  transformación física en una colección de imágenes, algunas realmente bellas y potentes, hilvanadas por un fino hilo narrativo mediante escenas tan atractivas como surreales, algunas con repuntes filogay, como las protagonizadas por ese cuerpo de bomberos bailarín. Todo en una película muy loca, protagonizada por una Agathe Rousselle casi debutante, que se las tendrá que ver con el gran Vincent Lindon. Titane entusiasma tanto como desagrada, pero no defrauda y enriquece el imaginario de la joven directora francesa, a la que sin duda no hay que perder el rastro. Personalmente consideramos que es una de esas experiencias que pide ser repetida más de una vez.

Y Serendipia termina esta potente primera jornada de festival con Censor (2021), una narración ambientada en Inglaterra durante el mandato como Primer Ministro de la conservadora Margaret Thatcher, época en la que se hicieron célebres las denominadas Nasty Movies, películas prohibidas en los video club ingleses por, presuntamente, incitar a la violencia. Prohibición que, en verdad, era toda una cortina de humo para ocultar la fuerte crisis económica que se vivía, marcada por el paro, los recortes sociales y los duros conflictos con la minería. Censor demuestra una vez más que no por ocultar la ficción terrorífica desaparece el horror real, ya que este terror imaginario no es más que una válvula de escape, una catarsis del cotidiano, el que destruye hogares y esperanzas. Una interesante ópera prima dirigida por la galesa Prano Bailey-Bond que inevitablemente nos hace traer a la memoria Berberian Sound de Peter Strikland pues ambas son ejercicios de metacine desarrollados desde el punto de vista de un componente del relato fílmico al que, aún siendo fundamental, no siempre se le da el protagonismo que merece, en la segunda la acción se desarrolla de la mano de las circunstancias del ingeniero de sonido del filme que se dobla dentro del filme, en Censor la mirada se proyecta desde los avatares de Enid y su trabajo como censora, y en ambas cintas su personaje principal irá perdiendo pie a lo largo del relato. Siguiendo la peripecia de Enid, Censor se adentra en el terreno de la reflexión sobre como la censura, al contrario de lo que pretende, alimenta nuestro deseo de ver lo prohibido, lo que incomoda a la sociedad dominante, y encumbra lo que pretende ocultar. Aunque el debut de Bailey-Bond palidece en su comparación con la cinta de Strikland, no deja de ser interesante y meritorio y, desde luego, tiene muy merecido el haber sido incluida dentro de la Sección oficial Fantàstic Competició,

Cuatro películas ya nos parecieron suficientes para el primer día, pero Serendipia se quedó con la espina clavada de no haber podido ver  The Deep House, la  nueva propuesta gótico-submarina de Bustillo y Maury, pero el que su pase de prensa estuviera programado ¡a las 11 de la noche!, teniendo que madrugar no solo al día siguiente, sino durante todas las jornadas del festival, no ayudaba a hacerlo y sí a reservar energías ante lo que teníamos por delante.

Maury y Bustillo durante la rueda de prensa ofrecida por The Deep House (Foto Serendipia)

Finalmente, y mientras preparamos la segunda cápsula, les dejamos con el primero de los cinco estupendos video-resumen realizados por nuestro amigo Quim Crusellas y su equipo durante el festival. Hay otros festivales, tantos como sujetos, pero este es el oficial: el del glamour y el de las alfombras rojas, que aunque pilla lejos a Serendipia, también existe.

 

 

 

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El 40º TerrorMolins abre las puertas de su edición presencial con el estreno europeo de V/H/S 94 y record de entradas vendidas

6 noviembre 2021 Deja un comentario

La cuadragésima edición del TerrorMolins, Festival Internacional de Cine de Terror de Molins de Rei, ha dado su pistoletazo de salida en su versión presencial con una sesión que ha llenado el Teatro de La Peni para presentar la cuarta entrega de una de las franquicias más celebradas del género en los últimos años: V/H/S 94. El estreno europeo del film ha sido precedido por los parlamentos del alcalde de Molins de Rei, Xavi Paz, y el presidente de la asociación y coordinador del festival, Roger Sàbat, que ha destacado el reencuentro con un público que da sentido a una fiesta cinematográfica que el año pasado se celebró únicamente por internet. También Miki Pastor, programador del festival, ha intervenido para presentar el film inaugural y explicar algunas de las cifras destacadas: récord de entradas vendidas de la historia del festival, ya antes de su inicio, y más de 25.000 visualizaciones a la programación online a través de Filmin. Después de los parlamento se ha dado paso a las proyecciones, empezando por el tráiler de Lagunas, la guarida del diablo. El público del festival ha podido ver en exclusiva las primeras imágenes de la nueva película de Marc Carreté, cineasta asiduo al festival, que ha escogido este marco para mostrar un adelanto de su nuevo trabajo.Otro plato fuerte de la noche ha sido la proyección del cortometraje inaugural, Night of the Living Dicks, una revisión contemporánea de tótems del terror como La noche de los muertos vivientes de George A. RomeroEstán vivos de John Carpenter, en clave de parodia feminista. El director del corto, el finés Ilja Rautsi, ha sido el encargado de presentar el film. Finalmente ha sido turno de V/H/S 94, film episódico dirigido por Simon Barrett, Chloe Okuno, Ryan Prows, Jennifer Reeder y Timo Tjahjanto que ha acabado de abrir las puertas de un TerrorMolins que recupera la presencialidad y su espíritu más festivo y cinéfilo, con diez días en los cuales Molins de Rei será capital del género, con un centenar de films de terror y decenas de actividades paralelas.El TerrorMolins comienza así una edición que reivindica el espíritu subversivo y contracultural que lo vio nacer y que lo ha regido durante cuarenta años, homenajeado este año con una exposición retrospectiva en la sala de Ca n’Ametller, la publicación de un fanzine y varias charlas, además de un leitmotiv que le hace referencia. En este sentido, nombres capitales del underground estatal como Morfi Grei, Fermín Muguruza y Miki Espuma explicarán, en la charla sobre contracultura del sábado en El Foment de Molins, la historia y claves de estos movimientos artísticos y sociales.

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