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Archive for the ‘FESTIVALES Y CERTÁMENES’ Category

Primer avance de programación BCN Film Fest 2023

El Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi (BCN FILM FEST), que este año se celebra del 20 al 28 de abril en los Cines Verdi de Barcelona, rendirá homenaje al cineasta Wim Wenders, que recibirá el premio honorífico y  protagonizará una extensa retrospectiva. Asímismo, la obra del director es homenajeada en el diseño del cartel oficial de esta séptima edición. 

En un acto celebrado en el cine Verdi, sede principal del certamen, la directora del festival Conxita Casanovas, ha presentado el cartel oficial y las primeras películas confirmadas.

«Seguimos avanzando a velocidad de crucero. La buena valoración y resultados de la pasada edición nos da impulso para seguir adelante con nuestro proyecto de crear nuevos públicos y seguir creciendo en número de espectadores, de cara a una séptima edición que ya va cogiendo forma. Tras varias ediciones titánicas, luchando contra los elementos, ahora que parece que el público despierta, hemos de aprovechar la hornada y plantear un festival motivador. Llegar a toda aquella gente que quiere ampliar cultura y estirar el hilo cinematográfico continúa siendo nuestro gran objetivo», comenta Conxita Casanovas.

PREMIO HONORÍFICO Y RETROSPECTIVA

Este año el festival rinde homenaje a Wim Wenders, cineasta esencial del cine contemporáneo, quien recibirá el Premio de Honor. Además, el BCN FILM FEST dedica su Sección de Imprescindibles al trabajo del artista alemán con una retrospectiva que, en colaboración con la Fundación Wim Wenders, recoge sus trabajos más representativos, entre los que se encuentran, “Paris, Texas”, “Buena Vista Social Club” o ”Pina”, entre otros. La entrega del Premio tendrá lugar el 20 de abril durante la gala de la inauguración del Festival.

«En esta edición volveremos a tener, combinado con nuestro talento, visitas de figuras internacionales de gran renombre y relieve que ponen foco en el festival. Nos hace muy felices anunciar que este año el festival tiene como imagen a uno de los directores europeos más emblemáticos y reconocidos, Wim Wenders, un cineasta admirado y premiado, que simboliza un espíritu de investigación constante. Su inspiradora filmografía, que ha conectado el cine con la música, la literatura y la fotografía o la danza, nos servirá este año de navegador. En este aspecto, el cine de Wim Wenders, tan poliédrico y en permanente renovación, nos viene como anillo al dedo y entronca con un BCN FILM FEST con intención de mejorar y de ser útil a la industria cinematográfica, reforzando la imagen de Barcelona», añade Casanovas.

El cartel de BCN FILM FEST 2023 rinde homenaje a Wim Wenders, un director que ha marcado a diferentes generaciones de aficionados al cine y que entra en este grupo de artistas únicos que han conseguido contagiar el amor por el cine con sus películas. Wenders es, en definitiva, uno de los directores con la capacidad y el poder de crear y formar a nuevos cinéfilos. Esto se podrá comprobar y disfrutar en el BCN FILM FEST, que ofrecerá una selección de su obra más representativa. Por este motivo, el cartel del festival está inspirado en su película más emblemática, Paris, Texas, uno de esos films que mucha gente recuerda el momento y el lugar donde la vio por primera vez. La imagen de Nastassja Kinski que se toma como referencia del cartel, diseñado por Joel B. García, es un momento mítico de la historia del cine y que simboliza la carrera de nuestro protagonista, Wilm Wenders.

AVANCE DE PRIMEROS TÍTULOS DEL BCN FILM FEST 2023

La 7ª edición del festival contará con una programación de alrededor de 70 títulos entre sus diferentes secciones. A continuación, un primer avance de la programación:

Sección Oficial: Alma & Oskar (Dieter Berner), El colibrí (Francesca Archibugi), El primer día de mi vida (Paolo Genovese), Father & Soldier (Mathieu Vadepied), La impaciencia del corazón (Bille August) y Le Voyage de Talia (Christophe Rolin), todos ellos ofrecidos en Première en España, mientras que La uruguaya (Ana García Blaya) es Première internacional. Fuera de competición se ofrecerá el documental El caso Padilla (Pavel Giroud) y No Bears (Jafar Panahi) ambos en Première catalana.

Sica dirigida por Carla Subirana será la encargada de clausurar el festival. La película,  seleccionada por el festival de Berlín, es un coming of age rodado en la Costa da Morte y protagonizada por Thais García, en el papel de una joven de 14 años que espera que el mar le devuelva el cuerpo de su padre pescador, y Núria Prims (“Incierta gloria”).

La sección Asia Noir ofrecerá varios títulos clásicos y más recientes, como los japoneses El infierno del odio (Akira Kurosawa, 1963), Perfect Blue (Satoshi Kon, 1997) y Missing (Shinzô Katayama, 2021 -Première catalana-); los surcoreanos Memories of Murder (Bong Joon-ho, 2002) y la reciente Hunt. Caza al espía (Lee Jung-jae, 2022). Finalmente, la sección también contará con una producción procedente de India, Psycho Raman (Anurag Kashyap, 2016)

Imprescindibles: Win Wenders ofrerá los siguientes títulos del director: El miedo del portero ante el penalti (1971), Alicia en las ciudades (1974), El amigo americano (1977), El estado de las cosas (1982), Paris-Texas (1984), Cielo sobre Berlín (1987), Hasta el fin del mundo (1991-Director’s cut), ¡Tan lejos, tan cerca!, Lisboa Story (1994), Buena Vista Social Club (1999), The Million Dollar Hotel (2000) y Pina (2011). 

La sección Nous Talents es la continuación y ampliación de la sección de cortometrajes de estudiantes de ESCAC que el BCN FILM FEST presentó en 2022. Esta iniciativa, además de promover el nuevo talento cinematográfico catalán, también busca potenciar los aspectos pedagógicos del festival, que desde sus inicios han representado uno de los elementos distintivos del festival. La sección Nous Talents programará una muestra de 18 cortometrajes seleccionados, entre su alumnado, por ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya), Blanquerna Universitat Ramon Llull, Universitat Pompeu Fabra, FX ANIMATION Barcelona 3D and Film School y Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya y La Casa del Cine. Cada centro escogerá tres cortos para competir en esta sección que optarán al Premio al Mejor Cortometraje-Nous Talents dotado con un premio en metálico de 2.000€.

LA SEMANA DE LA ESCUELA 

Se celebrará del 27 al 31 de marzo, fuera de las fechas oficiales del festival, con una programación de ocho títulos que incluyen algunas de las películas que más han destacado por sus valores educativos. Dirigida a profesores y alumnos, la programación de esta edición cuenta con títulos como Alcarrás, Cinco Lobitos, Lunana, un yak en la escuela, El gran Maurice, La brigada de la cocina, Oink oink y Hopper, el polloliebre.

SEDES Y PRECIO ENTRADAS

El festival contará con proyecciones y actividades en CINES VERDI, CAIXA FORUM, CASA SEAT, INSTITUT FRANÇAIS y LA PERLA 22.

Las entradas continuarán a un precio popular de 3,90€ y con sesiones gratuitas en centros cívicos de la ciudad de Barcelona como El Pati Limona, Fort Pienc, Can Clariana o Vil·la Florida.

En este LINK se puede recuperar el vídeo resumen de la edición de 2022 del BCN FILM FEST que contó con más de 17.000 espectadores y con las sesiones 100% presenciales. El proceso de acreditación para prensa e industria para la séptima edición del BCN FILM FEST empezará el 1 de febrero y terminará el 22 de marzo.

Categorías: BCN Film Fest

El Festival Nits celebra el Nuevo año chino y sigue con los preparativos de su 20ª edición

El Festival Nits de cinema oriental de Vic encara una 20ª edición que tendrá lugar del 18 al 23 de julio y de la cual presentará la imagen y las primeras novedades a prensa y público el próximo 11 de marzo en el Espai ETC de la misma ciudad.Antes, llega la celebración del Nuevo año chino. Para dar la bienvenida al Año del Conejo, este sábado, 21 de enero, en el Passeig Lluís Companys de Barcelona, se han programado varios espectáculos de cultura tradicional china y se podrá visitar la feria cultural y gastronómica. El Festival Nits se suma a las celebraciones con varias sesiones de cine muy especiales.

En primer lugar, sábado 28 de enero, dentro del programa del Cineclub Fundació Institut Confuci de Barcelona, se proyectará la obra ganadora de los premios del público y de la crítica del 19º Festival Nits: El chico león (I Am What I Am), que la distribuidora Paycom Multimedia, colaboradora habitual del FesNits, distribuirá en el país.Y una semana después, el 5 de febrero, el Espai ETC de Vic acogerá una sesión familiar con la proyección de La belleza de la vida, cinta de animación china que ha recorrido festivales de todo el mundo y que combina varias autorías y técnicas, como la acuarela, tinta o collage. Esta sesión, en colaboración con el Cineclub Vic, se completará con un pequeño concierto de canciones de cuna chinasa cargo de Charlene Cheng y Jin Jin Chen.

Por otro lado, domingo 22 en el mismo Espai ETC se podrá ver por última vez Secret Superstar. La película de Advait Chandan, canto a la tolerancia convertido en un fenómeno de público, ha tenido una gran acogida en el Festival Nits y el Cineclub Vic a lo largo de las 5 sesiones en las que se ha programado.

Todd Solondz invitado en la décima edición de ‘Americana Film Fest’

24 diciembre 2022 Deja un comentario

Del 7 al 12 de marzo Americana Film Fest celebrará su décima edición en Barcelona en sus sedes habituales (Cinemes Girona, Zumzeig, Phenomena y Filmoteca de Catalunya), y para estar a la altura de este aniversario tan especial os anunciaremos el invitado estrella de esta edición. El festival tendrá el honor de recibir al realizador Todd Solondz, director de películas como Happiness o Wiener-dog. Todd Solondz vendrá a Barcelona a presentar una retrospectiva completa de su filmografía que realizaremos en colaboración con la Filmoteca de Catalunya. Próximamente anunciaremos las fechas exactas de la retrospectiva y las sesiones con la presencia de su director.

De cara a las sesiones regulares que tendrán lugar en los Cinemes Girona y en el Zumzeig ya podéis conseguir vuestro abono de 6 entradas en Barcelona por sólo 30€. Este mismo abono a partir del día 9 de enero seguirá disponible a un precio de 35€, así que podéis aprovechar estas fiestas para conseguirlo de oferta. El abono es compartible con las personas que te acompañen y podrás canjearlo una vez anunciemos toda la programación del festival a mediados de febrero.

A continuación hacemos un pequeño avance de la programación. Empezamos por Falcon Lake de Charlotte Le Bon, una misteriosa coming of age quebequesa que se estrenó en la Quincena de realizadores de Cannes y que ha pasado por festivales como Valladolid o Deauville (premio de Ornano-Valenti). Joseph Engel y Sara Montpetit protagonizan una historia de exploración de la sexualidad durante unas vacaciones de verano con el trasfondo de la leyenda del fantasma del lago Falcon.

El segundo título que avanzamos hoy la primera película de la historia en ganar el premio a mejor documental en Sundance y Cannes, se trata de All that Breathes. Una película que ha llegado a la shortlist de los premios Oscar y ha estado nominada en multitud de premios como, por ejemplo, los Independent Spirit Awards. La película nos acerca a dos hermanos que dedican su vida a proteger un pájaro conocido como milano negro en la ciudad de Delhi en medio de un escenario apocalíptico debido a las consecuencias del cambio climático.

Categorías: Americana

Diario de Serendipia en Sitges 2022: álbum fotográfico

13 diciembre 2022 Deja un comentario

Bueno, pues ya está, se terminó. Concluimos nuestro recorrido por la edición número 55 del Festival de Sitges con nuestro habitual álbum fotográfico, realizado íntegramente por Serendipia y que pensamos capta el ambiente de los cines, espacios y calles que vivimos durante esta edición. 

Anochece  en la zona de l’Auditori…

… y nuevamente comienza la sesión.

Con lleno en la mayoría de pases, el público de l’Auditori pudo disfrutar de la presencia de figuras como José Sacristán, que presentó un film que no se proyectó durante el festival, 13 Exorcismos y que en la imagen podemos verlo junto al director de la película, Jacobo Martínez. 

La presencia del cine coreano fue muy importante en esta edición, y entre los que desembarcaron en Sitges destacaron los actores Lee Jung-jae y  Jung Woo-sung, el primero de ellos (con traje color beige en las imágenes), muy popular entre el público por su participación en El juego del Calamar.

 

Otro de los invitados fue Adrián García Bogliano, que junto a la protagonista de su film, María Evoli, presentaron La exorcista. Y hablando de exorcistas, en el exterior de l’Auditori, justo al lado de l’espai Fnac, la productora Pokeepsie Films exhibió algunas piezas relacionadas con sus producciones…

…como esta misteriosa figura de Pazuzu, el rey de los demonios del viento de la mitología mesopotámica, una figura hallada en Irak y depositada en el Louvre que fue popularizada, precisamente, en El exorcista y que nos chivaron que guarda relación con la nueva producción que está en ciernes y que nos pidieron no desveláramos.    

También había una vitrina dedicada a la serie 30 monedas (2020)…

… y diversos objetos pertenecientes a Veneciafrenia (2021).

Otros espacios del festival que también contaron con una fuerte afluencia de público y en los que hay que dejarse caer, al menos, una vez, fueron…

…la King Kong Area, cada vez más amplia. La zona de food trucks y la de tenderetes de venta de libros, películas y otros objetos relacionados con el cine.  

El festival contó con la presencia de seres llegados de otras galaxias, como es el caso de estos Ummitas, y los zombies volvieron a invadir las calles de la localidad durante la popular Zombie Walk

La sala Tramontana nuevamente funcionó modelicamente y se mantuvo como el único espacio en el que las primeras filas estaban reservadas para prensa. Todo un lujo para Serendipia, pues son sus favoritas. 

Y por su parte el Prado, como es habitual, también fue frecuentado por Serendipia por ser un lugar entrañable e ideal para disfrutar de los clásicos. 

En esta edición nos cruzamos con gente muy simpática y con mucho talento…

…como Carlota Pereda y su actriz protagonista, Laura Galán, que posaron amablemente…

…o la diva Brigitte Lahaie, entre much@s otr@s. También estuvimos en interesantes ruedas de prensa, pues no era cuestión de perderse interesantes charlas de…

… el maestro Dario Argento, que presentó su última cinta, Occhiali neri (de ahí las gafas que lució al inicio de la rueda de prensa)…

… el equipo de la fenomenal Irati, con Paul Urkijo en cabeza…

… o nuestros amigos de Viejos: Javier Trigales, Raúl Cerezo, Rubén Sánchez Trigos y Fernando González Gómez. Raúl también presentó el cortometraje que resultaría ganador del Brigadoon Paul Naschy: El semblante, codigido con Carlos Moriana y con guión de Raúl y Javier Trigales. Sin duda, este es el año de Raúl Cerezo y su entorno. Y Serendipia se alegra, pues ya tocaba y, sobre todo, se lo han ganado. En cuanto a presencia de directores extranjeros, lo cierto es que fue destacada y hubo tres que maravillan especialmente a Serendipia: 

Ti West, que trajo bajo el brazo la excepcional Pearl

…Neil Marshall…

… y Edgar Wright, director de Last Night in Soho, una de las favoritas, si no la que más, de Serendipia de las vistas durante el pasado año. Unas ruedas de prensa que contaron con la presencia de Ángel Sala, director del certamen, como moderador de lujo. 

Y ya anochece en la blanca subur y con esta décima entrega, cerramos estas cápsulas pero…

… con la esperanza de que volvamos todos a encontrarnos en Sitges 2023. (Todas las fotos: Serendipia)

Best Sitges GIFs | Gfycat

 

Categorías: Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Novena cápsula

13 diciembre 2022 Deja un comentario

La 55 edición del festival de Sitges llega a su fin tras diez intensas jornadas. De nuevo el público ha llenado las salas tras dos extraños años de restricciones. Todos los espacios del festival han estado abiertos y el aforo a tope. Ha habido un buen ambiente. Había ganas de volver (los que no lo hicieron durante la pandemia) y se ha notado. Serendipia, agotada pero feliz, cierra su decimotercera edición consecutiva.  

(Foto: Sitges Film Festival)

Si Luca Guadagnino se encargó de inaugurar la edición de 2018 con su esperado y, en cierto modo, temido remake de Suspiria, y demostró que una obra maestra puede inspirar otra siempre que caiga en las respetuosas manos de un creador, este año ha cerrado la edición con una insólita propuesta, Hasta los huesos (Bones and All), en la que aborda un tema no apto para veganos: el canibalismo. Pero claro, lo hace desde una óptica más amplia a la que nos acostumbraron los paisanos del director durante los años ochenta, sumando el apetito hacia el prójimo, a la búsqueda del padre y del igual. Durante esa búsqueda por la América profunda se conocerán Lee (Timothée Chalamet) y Maren (Taylor Russell), dos desarraigados. Dos extraños. Dos caníbales. Ambos iniciarán una huída hacia adelante dejando el camino regado de despojos. Aunque, tal y como señala Sergi Sánchez en el Diari del Festival, no se tratará tan solo de eso, «lo que le interesa a Luca Guadagnino no es recrearse en la carne hundida a dentelladas, sino en ese fatalismo juvenil que tanto le gustaba al Nicholas Ray de Los amantes de la noche y Rebelde sin causa o al Terrence Malick de Malas tierras«. Si hubiera que adscribir a un subgénero concreto a este relato de crecimiento que también es Hasta los huesos, habríamos de asignarle el de adolescentes en fuga (de ahí la memoria de Malas tierras), porque el viaje iniciático de los protagonistas toma forma de fuga, salvo que no huyen de una amenaza externa, sino de su propio instinto. Lee y Maren deambulan por la América de Reagan buscando un refugio en el que echar raíces y casi lo rozan con sus dedos, pero la fatalidad de los malditos tiene más fuerza que su voluntad. Estrenada ya en cines cuando ultimamos esta crónica, las estrellas de la crítica (como pueden serlo Carlos Boyero o Nando Salvá) han clavado sus letras en la carne de la cinta como si fueran ellos mismos los caníbales, por suerte siempre nos quedará la ponderación de Quim Casas, quizás nuestro crítico más formal en el buen sentido del término. Casas ha sabido capturar la esencia del relato y la intención de su creador, así que nos quedamos con sus acertadas palabras: «Su forma de encarar el canibalismo, como hizo Jim Jarmusch con el vampirismo en ‘Solo los amantes sobreviven’, es frontal, realista, sin medidas tintas. Unos matan para comer. Otros huelen un cuerpo que está a punto de fallecer y esperan pacientemente para saciar su sed de carne humana. Guadagnino no juzga. Comprende. Tan siquiera es efectista pese a algunas escenas ‘gore’ absolutamente necesarias para la evolución de la historia. Su película es un retrato de la soledad, como ha hecho en otros filmes en apariencia más convencionales. Este es transgresor sin epatar«.

Unidentified Objects, ópera prima del norteamericano Juan Felipe Zuleta, tiene bastantes puntos  en común con la anterior. Ambos son relatos de superación. Road movies protagonizadas por dos inadaptados que unirán sus caminos por un objetivo común: hallarse a ellos mismos y aceptarse. Y lo harán huyendo de su realidad y embarcándose en una búsqueda de un particular vellocino dorado. En Unidentified Objects los argonautas serán una prostituta maltratada y un enano homosexual que vive aislado por no aceptarse a sí mismo. Ambos huirán de la realidad con la excusa de ir a ver el aterrizaje de un ovni que, al parecer, tendrá lugar cerca de Canadá. Cine indie del que sabe sacar oro de los ajustados medios de los que dispone, con un potente high concept concretado y desarrollado con solvencia. Lo fantástico es más una excusa para abordar la historia que un fin en sí mismo, podría no haber sido incluido en un festival de género, pero valió la pena que fuese seleccionado fuera de competición, por su valía y por la satisfacción que se pintaba en los rostros del director y su equipo. Serendipia a veces se pone sentimental.

Si se dio cabida al humor absurdo y surreal con Unidentified Objects, también hubo lugar para la comedia más convencional con L’Année du requin, dirigida por Ludovic y Zoran Boukherma, directores que  si en su anterior film, Teddy (2020), introdujeron la licantropía en un entorno rural francés, aquí hacen lo propio con un tiburón devorador de hombres en una zona turística de la costa. Si los ecos de la obra maestra de Spielberg son innegables, las pretensiones son bien distintas. Una humorada muy entretenida que tiene el añadido de tener como protagonista, con un registro totalmente diferente, a Marina Foïs, actriz protagonista de As bestas, con la que Serendipia había cerrado la anterior jornada. Y cerramos el festival de la mejor manera posible con Unwelcome, una deliciosa propuesta con sabor a folk horror pergeñada por John Wright, responsable de la estupenda Grabbers (2012), otra propuesta con inequívoco sabor irlandés. Unwelcome está protagonizada por Hannah John-Kamen y Douglas Booth, interpretando a una joven pareja que abandona Londres con el deseo de instalarse y criar al bebé que están esperando en una pequeña y pacífica población rural irlandesa. Una vez allí, comenzará a llegarles siniestros ecos de la historia de la anterior moradora de la casa en la que están habitando, así como viejas leyendas sobre presencias que habitan los bosques aledaños a las que hay que calmar dejando ofrendas en forma de alimentos en la puerta de acceso a ese bosque. Bien interpretada por jóvenes actores y siempre eficaces veteranos de la talla de Colm Meaney, Unwelcome tiene unos efectos especiales muy ingeniosos, maravilla, sorprende y poseé un humor que la convierten en un perfecto colofón para esta edición del festival de Sitges.


PALMARES DE LA 55ª EDICIÓN SITGES FILM FESTIVAL

SECCIÓ OFICIAL FANTÀSTIC A COMPETICIÓ
Millor pel·lícula de la SOFC / Mejor película de la SOFC / Best feature film in the SOFC
Sisu (Jalmari Helander)
Premi especial del Jurat de la Secció Oficial Fantàstic (patrocinat per Sunglass Hut) / Premio especial del Jurado de la Sección Oficial Fantàstic (Patrocinado por Sunglass Hut) / Special Jury Award in the Official Fantàstic Selection  (sponsored by Sunglass Hut)
Project Wolf Hunting(Kim Hong-sun)
Millor interpretación femenina de la SOFC (patrocinat per So  de Tardor) / Mejor interpretación femenina de la SOFC (patrocinado por So de tardor) / Best actress in the SOFC (sponsored by So de tardor)
Mención especial para:
Natalia Germani & Eva Mores por Nightsiren
Premio para:
Mia Goth por Pearl
Millor direcció de la SOFC (patrocinat per Moritz) / Mejor dirección de la SOFC (patrocinado por Moritz) / Best direction in the SOFC (sponsored by Moritz)
Mención especial para:
Nightsiren (Tereza Nvotová)
Premio para:
Ti West porPearl
Millor interpretación masculina de la SOFC (patrocinat per Vilamòbil) / Mejor interpretación masculina de la SOFC (patrocinado por Vilamòbil) / Best actor in the SOFC (sponsored by Vilamòbil)
Jorma Tommila porSisu
Millor guio de la SOFC / Mejor guion de la SOFC / Best screenplay in the SOFC
Ex-aequo:
Quentin Dupieux por Fumer fait tousserIncroyable mais vrai
Millors efectes especials, visuals o de maquillatge de la SOFC (patrocinat per Kelonik) / Mejores efectos especiales, visuales o de maquillaje de la SOFC (patrocinado por Kelonik) / Best Special, Visual or Makeup Effects in the SOFC (sponsored by Kelonik)
Mención especial para:
Project Wolf Hunting
Ex-aequo:
Irati
Ego (Hatching)
Millor música de la SOFC (patrocinat per Primavera Sound) / Mejor música de la SOFC (patrocinado por Primavera Sound) / Best music in the SOFC (sponsored by Primavera Sound)
Juri Seppä & Tuomas Wäinölä por Sisu
Millor fotografía de la SOFC (patrocinat per Lavazza) / Mejor fotografía de la SOFC (patrocinado por Lavazza) / Best cinematography in the SOFC (sponsored by Lavazza)
Kjell Lagerroos por Sisu
NOVES VISIONS
Millor pel·lícula de la secció Noves Visions / Mejor director de la sección Noves Visions / Best director in the Noves Visions section
Jerk (Gisèle Vienne)
Millor direcció de la secció Noves Visions / Mejor dirección de la sección Noves Visions / Best direction in the Noves Visions section
Martika Ramirez Escobar por Leonor Will Never Die
Millor curt Noves Visions Petit Format / Mejor corto Noves Visions Petit Format / Best short film Noves Visions Petit Format
Flashback Before Death (Rii Ishihara & Hiroyuki Onogawa)
PREMIS MÉLIÈS D’ARGENT / PREMIOS MÉLIÈS DE PLATA / MÉLIÈS D’ARGENT AWARDS
Premi Méliès d’Argent a la millor pel·lícula de gènere fantàstic / Premio Méliès de Plata a la mejor película de género fantástico / Méliès d’Argent Award for the best fantastic genre feature film
Nightsiren (Tereza Nvotová)
Premi Méliès d’Argent al millor curt europeu de gènere fantàstic / Premio Méliès de Plata al mejor corto europeo de género fantástico / Méliès d’Argent Award for the best European fantasy genre short film
La machine d’Alex (Mael Le Mée)
JURAT DE LA CRÍTICA / JURADO DE LA CRÍTICA / CRITIC’S JURY
Millor curtmetratge de la SOFC (patrocinat per Fotogramas) / Mejor cortometraje de la SOFC (patrocinado por Fotogramas) / Best short film in the SOFC (sponsored by Fotogramas)
The Newt Congress (Matthias Sahli & Immanuel Esser)
Premi de la crítica José Luis Guarner a la millor pel·lícula SOFC / Premio de la crítica José Luis Guarner a la mejor película SOFC / José Luis Guarner Critics’ Award for best film in the SOFC
Something in the Dirt(Aaron Moorhead & Justin Benson)
Premi Citizen Kane per al millor director revelació / Premio Citizen Kane para el mejor director revelación / Citizen Kane Award for best new director
Michelle Garza porHuesera
ANIMA’T
Millor llargmetratge d’animació de la secció Anima’t / Mejor largometraje de animación de la sección Anima’t / Best animated feature film in the Anima’t section
La otra forma (Diego Guzmán)
Millor curtmetratge d’animació de la secció Anima’t / Mejor cortometraje de animación de la sección Anima’t / Best animated short film in the Anima’t section
Ecorchée (Joachim Hérissé)
ÒRBITA
Millor pel·lícula de la secció Òrbita / Mejor pel·lícula de la sección Òrbita / Best feature film in the Òrbita section
H4Z4RD (Jonas Govaerts)
BLOOD WINDOW
Premi Blood Window a la millor pel·lícula / Premio Blood Window a la mejor película / Blood Window Award for best feature film
Huesera (Michelle Garza)
PREMIS BRIGADOON / PREMIOS BRIGADOON / BRIGADOON AWARDS
Premi Brigadoon Paul Naschy al millor curt / Premio Brigadoon Paul Naschy al mejor corto / Brigadoon Paul Naschy Award for the best short film
El semblante (Raúl Cerezo y Carlos Moriana)
JURAT CARNET JOVE / JURADO CARNET JOVE / CARNET JOVE JURY
Premi Jurat Carnet Jove a la millor pel·lícula SOFC / Premio Jurado Carnet Jove a la major película SOFC / Carnet Jove Jury Award for best feature film in the SOFC
You Won’t Be Alone(Goran Stolevski)
Premi Jurat Carnet Jove a la millor pel·lícula Sitges Documenta / Premio Jurado Carnet Jove a la mejor película Sitges Documenta / Carnet Jove Jury Award for best Sitges Documenta film
Jurassic Punk (Scott Leberecht)
SGAE NOVA AUTORIA
Premis SGAE Nova Autoria: Millor direcció-realització / Premios SGAE Nova Autoria: Millor direcció-realització / SGAE Nova Autoria Awards: Best Direction-Production
Ariadna Pastor por Tornar a casa
Premis SGAE Nova Autoria: Millor guio / Premios SGAE Nova Autoria: Mejor guion / SGAE Nova Autoria Awards: Best Screenplay
Ariadna Pastor porTornar a casa
Premis SGAE Nova Autoria: Millor música original / Premios SGAE Nova Autoria: Mejor música original / SGAE Nova Autoria Awards: Best Original Music
Valentín Cremona por Sweet Side
PREMIS DEL PÚBLIC / PREMIOS DEL PÚBLICO / PEOPLE’S CHOICE AWARD
Gran Premi del Públic a la millor pel·lícula de la SOFC (patrocinat per La Vanguardia / Gran Premio del Público a la mejor película de la SOFC (patrocinado por La Vanguardia) / Grand People’s Choice Award for best feature film in the SOFC (sponsored by La Vanguardia)
Irati(Paul Urkijo)
Premi del Públic Panorama Fantàstic / Premio del Público Panorama Fantàstic / Panorama Fantàstic People’s Choice Award
Deadstream (Joseph Winter & Vanessa Winter)
Premi del Públic Focus Àsia  / Premio del Público Focus Asia / Focus Asia People’s Choice Award
The Roundup (Lee Sang-yong)
Premi del Públic Midnight X-treme / Premio del Público Midnight X-treme / Midnight X-treme People’s Choice Award
Sissy (Kane Senes & Hannah Barlow)

CONCLUSIONES

Termina una edición del festival, la número 55 que, si bien no contaba, a priori, con demasiadas perlas que destacaran o que fueran esperadas por el público, ha tenido una media de películas interesantes más que satisfactoria. Varias de las producciones españolas más esperadas por Serendipia, como fue el caso de Venus de Jaume Balaguero, As bestas de Rodrigo Sorogoyen, Cerdita de Carlota Pereda y, sobre todo, Mantícora, de Carlos Vermut, participaban en la Sección Oficial, si, pero fuera de competición. La película ganadora no fue la que más cotizaba en las quinielas, más que nada porque pocos la habían visto antes de la lectura del Palmarés. Y fue así porque los pases del film fueron, por lo general, a horas más bien intemspestivas (el más accesible fue a las 21,30 horas). Sisu, es la segunda película premiada de su director, Jalmari Helander, pues ya se alzó con tres premios en el año 2010 con Rare Exports: Un cuento gamberro de Navidad, y en esta edición ha vuelto a conquistar Sitges alzándose con otros tres galardones, entre ellos el de mejor película. Con ello, Helander ha pasado a la historia del certamen, ya que se trata del primer director en ganar el máximo galardón en dos ocasiones. Una de las grandes esperadas del festival, Pearl de Ti West, no defraudó, llevándose dos premios gordos: el de mejor director y actriz protagonista.

Todo ello en una edición de récord, tal como declaró la directora de la Fundación, Mònica García i Massagué, que anunció que la 55ª edición ha atraído a más público que nunca, con un 10.3% más en la cifra de asistentes y un 6.3% más de recaudación que en el año 2019. Además, Sitges ha recibido la visita de 610 invitados, una cifra insólita hasta la fecha. Y retornaron los zombies a las calles de la villa con su Zombie Walk. Por lo que toca a Serendipia, a pesar de ciertos problemas de índole técnica, pudo sacar entrada, por primera vez en varios años, para todos los títulos de su agenda. También, a resultas de la pandemia, se decidió mantener la venta de entradas numeradas para el público, lo que garantizó más tranquilidad en las colas y accesos a las salas. La nota negativa fue que prensa e industria se confinaron en zonas especiales. En l’Auditori detrás del todo, lo que para Serendipia es dramático, pues somos carne de segunda/tercera fila. También sucedió lo mismo en El Retiro y en cuanto al Prado, se optó nuevamente a hacinarnos en el gallinero, donde por cierto hacía mucho calor, todo lo cual obligó a Serendipia a adquirir algunas entradas para poder ver Seven Chances y clásicos en condiciones óptimas. En cuanto al resto de salas, la temperatura estuvo más que correcta y se estuvo cómodo.

Como no todo va a ser cine, aunque con el séptimo arte estuvieran relacionados, tuvieron lugar las  habituales presentaciones de libros en l’espai Fnac pero, lamentáblemente, hubo algunas de las que no se avisó a Prensa y fueron destinadas a Industria, así que no pudimos acudir a la de los libros oficiales del festival, con escasa afluencia de público en el caso de la dedicada a Macros ocultas. Retrofuturos y universos virtuales en la ciencia ficción a propósito de TRON. Y tampoco a una que nos interesaba bastante, la de Kier-La Janisse, autora de House of Psychotic Women, recientemente reeditado en edición ampliada.

Una última cosa. Este año, de manera excepcional, nos hemos saltado el trailer del festival por razones obvias, así que no lo verán reproducido en estas cápsula. Tron.

Buen programa, gratos encuentros, presencias interesantes en un festival que ha recuperado el pulso normal, con una programación tan extensa que obliga a seleccionar, pero también a experimentar y «descubrir» pequeñas e inesperadas perlas. Y todo eso es lo que hace que volvamos a Sitges. Son 13 años ininterrumpidos cubriendo el festival, y aunque nos hayan «bajado de categoría» la acreditación, no podemos evitar vivir todas esas jornadas con ilusión, como niños. Reflexionaba Serendipia el último día, cuando volviá del pueblo a su aposento bordeando la costa, sobre lo bien que se lo pasa en el Festival de Sitges. Son trece años seguidos y, aunque, a veces, una parte de Serendipia se ha sentido tentada de dejar de asistir a la cita, lo cierto es que, una vez allí, se activa la magia y pierde la noción del tiempo y el espacio. Está nuevamente en casa.

 

¡Nos vemos del 5 al 15 de octubre de 2023 en la 56 edición del Sitges Film Festival! 

 

 

Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Octava cápsula

12 diciembre 2022 Deja un comentario

Segundo viernes de festival y esta edición va terminando, pero todavía quedan algunas perlas inolvidables por ver en el cajón. Algunas recuperadas (Condenados a vivir) y otras que hacen su puesta de largo (The Stranger y La Exorcista), mientras otras llegan con ecos de su éxito en otros festivales (As Bestas). 

Comenzamos la mañana con una cinta australiana, The Stranger (Thomas M. Wright), que sin mostrar, tan solo sugiriendo y gracias al  importante duelo interpretativo de sus dos protagonistas, consigue poner mal cuerpo al espectador. El tema ya es escabroso, el asesinato de un niño. Y el sistema escogido por los investigadores del caso para obtener la confesión del principal y hermético sospechoso será infiltrar a uno de sus hombres en su entorno y, haciéndose pasar por un criminal, ganarse la confianza del mismo. Basado en un caso real sucedido en Australia, este thriller está protagonizado por Sean Harris, como el extraño villano carente de todo tipo de sentimiento y Joel Edgerton como el policía que deberá intentar obtener su confesión. Dos personajes toscos, duros y misteriosos entre los que se creará una una intensa e íntima relación. Sin duda un buen inicio de jornada que prosiguió con La Exorcista, una cinta de terror que representa el retorno a l’Auditori del director madrileño, pero afincado en México, Adrián García Bogliano. Y lo hace con un film del que se podría decir que es a El Exorcista lo que El Vampiro de Fernando Méndez era hacia el Drácula de Fisher: una adaptación del mito, ampliada y adaptada al sabor e idiosincracia mexicana. Bien interpretada y atmosférica, la película está ambientada en una colorista población agrícola, San Ramón, donde Ofelia, una tan estupenda como improbable monja interpretada por María Evoli, deberá realizar un exorcismo a una mujer embarazada. Cine mexicano orgulloso de serlo y de terror tradicional totalmente alejado de lo que se conoce como Elevated Horror, tal y como proclamó su productor (además de director/fundador del festival Mórbido), Pablo Guisa Koestinger. Lo cierto es que fue una alegría ver este film en la pantalla de l’Auditori, pues Adrián tiene una extensa carrera a sus espaldas que ya va siendo hora de ir reconociendo sus meritos como merece.

La jornada prosiguió con nuestra última visita al Prado de este año, donde dentro de la sección Seven Chances se proyecto una versión reataurada por la Filmoteca de Madrid del western Condenados a vivir, una película dirigida en 1972 por Joaquín Luis Romero Marchent. En el film, un sargento (Alberto Dalbés) al que acompaña su hija (Emma Cohen), deberá escoltar a siete sádicos y malencarados prisioneros a un destino señalado. Lo que sucederá a continuación ya se lo pueden suponer. La película, en su versión internacional, cuenta con sorprendentes escenas gore que la convirtieron, bajo el nombre de Cut-Throats Nine, en una cinta de culto en Estados Unidos. Tanto, que sirvió de inspiración a Tarantino para su Los odiosos ocho. Lo cierto es que la película luce estupenda tras el gran trabajo de restauración realizado por la Filmoteca, labor que detalló y explicó su responsable durante la presentación, que debería haber realizado Alejandro G. Calvo, que al no poder estar presente, envió una grabación con su parecer sobre la película y lo que le decidió a incluirla en la sección Seven Chances de esta edición. Una presentación realizada con un fastidioso estilo youtuber totalmente fuera de lugar, todo hay que decirlo, condicionada a que la versión que se iba a proyectar fuera la internacional, repetimos, más popular y sangrienta. Pero no fue así, pues tal y como explicó el restaurador, de momento y a pesar de disponer de las escenas cortadas, se había optado por restaurar la versión española, sin gore ni erotismo, algo no del todo cierto, pues se les escapó un fugaz desnudo de Emma Cohen que estamos más que seguros que no pertenecía a la versión casta vista en los cines españoles. Con todo, Condenados a vivir sigue siendo, sin lugar a duda, un entretenido y potente western, pero no el que había reunido a  todos los presentes en el Prado. Y no solo eso, tampoco la que esperaba el propio festival, pues en todas las reseñas de sus publicaciones se destacaba claramente el tema de la casquería. Aún así fue un placer disfrutar de buen cine añejo con sabor a sesión doble con rostros tan admirados como los de los actores nombrados, a los que hay que sumar a Antonio Iranzo, Manuel Tejada, Xan das Bolas o Mabel Karr. Esperemos que un sello respetuoso con este tipo de cine (¿Ediciones 79?), edite una versión doméstica de Condenados a vivir, eso sí, completa y totalmente restaurada. O mejor aún, con ambas versiones.

Y sin prisa, pero sin pausa, una última incursión en e l’Auditori para ver una de las últimas sensaciones del cine español de esta temporada, As Bestas, un drama rural dirigido por Rodrigo Sorogoyen, un tipo muy joven y muy listo, que tiene en su haber una filmografía corta pero llena de aciertos (El reino, Que Dios nos perdone, Antidisturbios -Serie TV-) y que con As Bestas vuelve a apuntar muy alto. Este drama, basado en los hechos reales que ya trató con especial solvencia el excepcional documental Santoalla (Andrew Becker y Daniel Mehrer, 2016), narra las tensiones que, a su pesar, causan una pareja francesa, Antoine (Denis Ménochet) y Olga (Marina Foïs), cuando se instalan en una aldea del interior de la Galicia profunda, tierra empobrecida y desesperada y en la que los franceses creen haber hallado su paraiso particular. Allí llevan una vida tranquila, dedicada a la agricultura ecológica, aunque la convivencia con los lugareños no es tan idílica como desearían y son mirados con suspicacia, sobre todo a partir de que sean los únicos que se opongan a aceptar un suculento contrato con una empresa de energía renovable. Un conflicto de intereses que elevará la tensión, especialmente, con sus vecinos más próximos, los hermanos Anta (Luis Zahera y Diego Anido). Una presión que alcanzará un punto de no retorno.

En comparación con otras de las obras del director, en las que una de sus características era el montaje frenético, As Bestas tiene un ritmo diferente, más pausado. Algo que tal y como cuenta el propio Sorogoyen, ha sido buscado, «As bestas es una película a fuego lento. Todo lo contrario que El reino, por ejemplo. Me interesaba en este sentido la posibilidad de tener nuevos retos. En este sentido, la vida de campo tiene algo de no-frenético que me interesaba mucho y que imprime ese tempo más pausado. En As bestas, la violencia se va mascando poco a poco. Mi intención con esta película era hacer algo más clásico«.

En As bestas todo funciona como un reloj. De hecho, hay tantas cosas que funcionan con perfecta precisión, que cuesta destacar alguna, pero intentaremos nombrar las que más importantes nos han parecido. Como el pulso que Sorogoyen otorga a la narración, pausado en su mayor parte, pero implacable, que no permite que decaiga en ningún momento el interés del espectador hacia lo que sucede en la pantalla. O el propio lugar escogido. Escenario de vida y de muerte, con su humedad y desolación de cementerio habitado por los espectros que una vez recorrieron sus abandonadas calles y vivieron en la ahora ruinosas casas. Pero sobre todo cabe destacar a los actores. Todos. Pero en especial los cuatro que hemos nombrado, que son merecidamente carne de premio. Todo ello en una historia que tiene buenos y malos (que no héroes y villanos), que no juzga y en la que el director muestra todas las razones de unos y otros. Todas respetables y justificadas y que permitirán que sea el propio espectador el que deba intentar comprender los resortes que llevan a que una situación tal pueda llegar a alcanzar ese desenlace.

Una magnífica guinda, inmejorable para cerrar ese viernes en una edición que ya está a punto de terminar, como este quinto Making of, último de esta edición y protagonizado por todo el equipo del festival. Tanto por los de delante como los de atrás. Los que se ven y los que no. Todos ellos imprescindibles para conseguir que un festival como el de Sitges obtenga el éxito alcanzado.

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Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Séptima cápsula

4 diciembre 2022 Deja un comentario

Prosiguen las aventuras de Serendipia en Sitges con una jornada en la que hubieron buenas películas y una castaña. Adivinen cual…


JUEVES 13


No habíamos vuelto a ver nada del camboyano Rithy Panh desde la impactante La imagen perdida (L’image manquante, 2013) en la cual el director indagaba y retrataba, como ya había hecho en otras ocasiones, el horror que los Jemeres Rojos causaron en su país. Pero lo que la hacía especial, es que, sin perder ni un ápice en impacto u horror, reconstruía las imágenes del genocidio mediante paisajes en miniatura y artesanales figuritas de arcilla, pues estas imágenes, o no existieron, o se extraviaron o, sencillamente, se hicieron desaparecer. Y había que recordar ese horror que le había tocado de cerca, pues toda su familia fue exterminada por ese gobierno genocida a excepción de él, que con 15 años pudo huir, refugiarse en Tailandia y un mes más tarde llegar a París, donde se instaló y estudió cine. La imagen perdida se convirtió en la primera película camboyana nominada a un Premio de la Academia como ‘Mejor Película en Lengua Extranjera’ y el cineasta, tras otras películas y documentales en imagen real, vuelve al cine experimental con Everything Will be Okay, en la que, en esta ocasión, Rithy Panh recurre a imágenes de archivo y figuritas de madera para imaginar un futuro distópico, en el que los animales dominan la Tierra, y donde resuenan las atrocidades del mundo actual. Una película para reflexionar que ofrece muchas claves sobre cómo hemos llegado a ser lo que somos y hacia donde nos encaminamos, con una conclusión que se permite dejar, él que ha visto tanto horror, una diminuta y esperanzadora rendija de luz brillando a través de la entornada puerta.

Los viejos son una carga. Un trasto inservible y un engorro. Huelen raro y son intransigentes. Con sus arrugas y enfermedades nos recuerdan que el tiempo pasa y que cada día que pasa estamos más cerca de ellos de lo que desearíamos. Que mañana, nosotros también seremos viejos. Y el miedo a la vejez parece que se está convirtiendo en uno de los terrores de moda, todo lo cual es natural en una población que va camino de estar formada, en su mayoría, por ancianos. Y si no que se lo digan a Paco Plaza, que con guion de Carlos Vermut estrenó el año pasado La abuela; o, ya fuera de nuestras fronteras, a dos nuevas películas se han producido protagonizadas por padres/abuelos con mal despertar: la alemana Old People (Andy Fetscher) y la norteamericana Old Man de Lucky McKee. Sí, parece que los viejos son la nueva encarnación del terror. Y eso mismo es lo que Raúl Cerezo y Fernando González nos trajeron con Viejos. Y especialmente uno con muy mala leche, Manuel, interpretado por Zorion Eguileor, un actor que cobró popularidad con su papel de Trimagasi en El Hoyo (Galder Gaztelu-Urrutia, 2019). Obvio.  

Raúl Cerezo y Fernando González nos invitan a entrar en casa de Mario (Gustavo Salmerón), su esposa Lena (Irene Anula) y su hija adolescente Naia, (Paula Gallego). Una familia que verá rota su convivencia cuando el padre de Mario, Manuel, se mude a vivir con ellos después de que un terrible suceso acabe con la vida de su anciana mujer. Poco a poco, la realidad se impondrá: el abuelo estorba más de la cuenta, pues algo incomprensible ocurre con él. Las voces que dice escuchar, las presencias con las que dice hablar. Lena quiere echarle de la casa: no solo porque le molesta su presencia, si no porque, además, está segura de que algo espantoso puede ocurrir. Solo la adolescente Naia, la nieta, está de su parte, pero incluso ella empezará a dudar a medida que los fenómenos extraños se sucedan en torno a su abuelo, cada vez más perturbado. Y no es el único viejo que actúa de una manera extraña…

Tras La pasajera en el pasado festival de Sitges, Raúl Cerezo y Fernando González vuelven, ya en Sección Oficial, con esta película que es, un poco, el reverso geriátrico de ¿Quién puede matar a un niño? (1976) el merecidamente mítico film de Chicho Ibáñez Serrador. En Viejos no hay espacio para el humor (como sí lo hubo en La pasajera). Presenciaremos, además de la descomposición del propio anciano, la de su desolado hogar, convertido en un almacén de objetos inservibles y basura. Reflejos borrosos de un pasado que pronto será olvidado: viejas fotos y destartalados muebles, (todo un milagro del departamento de arte del film), entre los cuales el hijo descubrirá, además, que sus padres son unos totales desconocidos para él. Unas ruínas y una dejadez que conseguirá trasmitir el caos y la extrañeza que reina en la casa y en la mente del anciano, llenando al espectador de desazón. En esa oscuridad brillará la nieta, interpretada por Paula Gallego, que vuelve así de nuevo a trabajar con los directores realizando un papel con el que confirma su valía. Viejos también cuenta con la participación de veteranos como Josele Román y Lone Fleming, dos auténticas reliquias del cine español que demuestran estar en buena forma: la mirada de Lone puede ser la más bella, pero también la más inquietante.

Si hay que ponerle un pero, quizás estaría en que no hubiera sido necesaria esa explicación final, que resta verosimilitud a la propuesta: bastante justificada está de por sí misma la rebelión de los más desheredados de la sociedad. De los que estorban. De los viejos.

La siguiente del día es Vesper, un cuento de hadas apocalíptico protagonizado por una niña de trece años, (la Vesper del título, interpretada por Raffiella Chapman) que lucha por sobrevivir en un ambiente hostil con un padre inmobilizado en cama. Ambientada en un futuro distópico después del colapso del ecosistema de la Tierra, Vesper conocerá a una misteriosa mujer que esconde un secreto que podría salva la Tierra del desastre final. Escrita y dirigida por Kristina Buozyte y Bruno Samper, quienes ya causaron sensación hace diez años en este mismo festival con Vanishing Waves, obteniendo con ella el Méliès de oro, en Vesper muestran un futuro con sabor gótico y repleto de un rico imaginario con los que narrar una historia que, a pesar de su oscuridad, se permite dejar cierto espacio para la esperanza. Una de las perlas del festival que no pudimos apreciar en toda su grandeza por el cansancio que comenzaba a pesar sobre Serendipia.

A continuación deberíamos haber visto la oscura You Won’t Be Alone (Goran Stolevski) y así lo programamos pero, a la hora de solicitar los pases del día, comprobamos que había un cambio de programación y, en su lugar, se ofrecía una que, premeditadamente, no queríamos ver: Halloween Ends (David Gordon Green). Ante ese cambio deberíamos haber dejado ahí la jornada, con tres interesantes sesiones, e irnos para casa pero… al final decidimos apuntarnos a ver el ¿final? de Michael Myers y… ¿qué decir?: pues vergüenza. Serendipia sintió enormes escalofríos de vergüenza ajena recorriéndole el cogote. Y también de sufrimiento pues, aunque es una doble, da cierta lástima ver como zarandean y tiran por los suelos al personaje interpretado por la simpática y venerable Jamie Lee Curtis (que por cierto, no parece poner gran entusiasmo en su labor). Entre tanto aburrimiento un buen gag, el que se desarrolla en la emisora de radio que parece señalar que, de haber tirado hacia la comedia,  podría haber funcionado este cuento, que nadie puede tomarse ya en serio. Precisamente el slasher de los ochenta consiguió que este ente que les habla abandonara su afición por el cine de terror. Y  Halloween Ends no hace más que confirmar de lo acertada de aquella decisión.

Así que, buen viaje, Michael. Y, por favor, no vuelvas nunca más.

Y cerramos con Dario Argento, de cuya rueda de prensa ya hablamos largamente en una de nuestras anteriores cápsulas, que también protagonizó un interesante encuentro con el público que les ofrecemos a continuación.

 

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Sexta cápsula

2 diciembre 2022 Deja un comentario

Dos jornadas en una píldora, la del martes 11 y miércoles 12, pues en ambas tuvo un protagonismo especial Ti West y la esperada Pearl, precuela de X, la última e interesante propuesta del director, que en esta ocasión ha contado con la colaboración de su protagonista, Mia Goth, en el guion. También pudo verse La piedad, nueva y provocadora propuesta de Eduardo Casanova que, guste o no guste, no deja a nadie indiferente y la brutal Project Wolf Hunting, plato fuerte del paquete proveniente de Corea del Sur. Una producción ya enmarcada en la Sección Oficial Fantàtic Competició. (Fotos: Serendipia)


MARTES 11


Serendipia inicia la jornada con Enys Men (Mark Jenkin), una película seleccionada para la Sección Oficial Competició que, en opinión, no tan solo nuestra, era una candidata perfecta para Noves Visions. Rodada en 16 milímetros y procesada a mano, es una pieza casi de artesanía, con la que su director lleva al espectador a territorios inóspitos circundantes con el folk horror, todo ello de una forma experimental. Atmosférica y extraña de forma y fondo, su receta incluye magia y brujas, fantasía y realidad, hasta el punto que los fantasmas que pueblan la isla donde está ambientada la acción llegarán, incluso, a utilizar el retrete de la protagonista (¡!). Lo cierto es que la película se nos hizo un tanto cuesta arriba, lo cual es posible que sucediera por ser proyectada a las 8 de la mañana, cuando la mente y el espíritu se encuentra todavía en reset.

A continuación otra extraña propuesta, y en especial por provenir de Bloomhouse, Nanny, debut en el largo de la estadounidense Nikyatsu Jusu con la que impugna el llamado sueño americano desde los ojos de Aisha (Anna Diop), una inmigrante senegalesa que llega a Nueva York con el objetivo de ganar dinero para poder traerse a su hijo. Encontrará un trabajo de canguro aparentemente plácido, pero que irá minando y haciendo cada vez más irrespirable su cotidianidad, que pasará a ser un «trabajar hasta morir«. Una esclavitud sin vida más allá de la de ese hogar ajeno en el que cada vez permanece más y más horas. Nanny nos habla de clasismo y desigualdades sociales. De injusticia. Pero lo hace en clave fantastique con un trasfondo profundamente enraizado en mitos del folclore africano.  Nanny llegó a Sitges tras llevarse el Gran Premio del Jurado en Sundance.

Las dos personalidades de Serendipia se encuentran enfrentadas ante la obra de Eduardo Casanova. Mientras a la parte más voluminosa del ente sus propuestas le agradan, a el lado más inteligente le parecen un guiso al que todavía le faltan varias cocciones para estar  en su punto. Opina que Casanova antepone la estética y el estilo visual a la narrativa, algo para lo que su última película, La piedad, es el ejemplo perfecto, pues para esa parte de Serendipia, la historia ya está contada en las escenas previas a créditos, siendo el resto reiteraciones. Quizás sea así, pero a la otra parte le agrada el universo kitsch y «escandaloso» de Casanova. Un espíritu transgresor que llega con bastantes años de retraso, pues lo que pretende  hacer ya lo hizo John Waters al inicio de su carrera. Y más tarde y ya en España, el primer Almodóvar. Pero despreciar la obra de Eduardo Casanova es injusto, pues es un caso único. Un estilo, tanto en cine como en fotografía (disciplina que también cultiva), totalmente reconocible. Ya desde su primer cortometraje. De hecho, el propio Eduardo Casanova es una creación más del artista, cuya personalidad a veces condiciona al espectador más que lo que ve en pantalla. Con su segundo largometraje, también producido por Pokeepsie Films, Eduardo va un poco más allá, convirtiendo a Ángela Molina en una madre devoradora capaz de asfixiar a su propio hijo mediante una relación maternofilial malsana, llena de deseos y secretos enquistados. Todo ello en una película que, tal y como él mismo ha confesado, tiene mucho de personal: «Para mí es una película que habla de esa dicotomía entre dependencia y deseo de libertad que hay en toda relación. Y cómo cuando finalmente consigues esa libertad, añoras la dependencia que tenías, aunque fuese terrible. Es un bucle que he vivido, en el que he estado, y del que me ha costado salir. Yo soy una persona muy dependiente y la película habla de esa imposibilidad de ser feliz: no lo eres cuando estás en esa relación tóxica, pero tampoco cuando consigues librarte de ella. La piedad habla de mi modo de relacionarme con las personas y, también, de la relación con mi madre«.

Y llegó la perla. Pearl resultó ser, para Serendipia, muy superior a X, la anterior cinta de Ti West y de la que es precuela. West, tras unos años realizando trabajos para televisión, vuelve así al cine por la puerta grande y con una trilogía. Pero no se trata de abordar una aburrida historia estirándola en tres entregas. No. Ti West rueda tres películas totalmente diferentes en las que el nexo común es su protagonista, Mia Goth, que en X realizó dos papeles: el de Maxine, la actriz porno de los setenta; y el de Pearl, cuya historia se nos narra en esta segunda entrega de la trilogía. El director, que en principio tenía pensado que fueran tan solo dos películas, X y su secuela, MaXXXine, decidió embarcarse finalmente con una más en forma de  precuela, a la que ha dotado de su propia personalidad otorgándole el aspecto de una feliz película de los años cincuenta y en technicolor, a pesar de que la historia realmente se desarrolla en unos  años veinte que veían desarrollar un nuevo arte, en blanco y negro y silente. Con todo, el film de West consigue que el espectador penetre en la mente de Pearl y sea testigo de sus ilusiones y decepciones. Pero también de su desmoronamiento y bajada a los infiernos. Puro American Gothic en el que Mia Goth tiene todo el protagonismo y se enfrenta a retos interpretativos tales como un largo monólogo y una antológica escena final que convierten a Pearl y a la interpretación de la actriz, en inolvidables.


MIÉRCOLES 12


Ti West durante la rueda de prensa de Pearl (Foto: Serendipia)

Si la jornada anterior culminó con Pearl, este nuevo día Serendipia lo inicia con su director, Ti West, presente en el festival, donde además de presentar su película, recibió una Màquina del Temps por el conjunto de su labor en el cine fantástico. Realizó una rueda de prensa y un encuentro con los fans, además de disfrutar visiblemente de un festival que no es la primera vez que pisa. Durante la rueda de prensa contó como Pearl quería que no tuviera nada que ver con X, que fuera totalmente diferente, como MaXXXine lo será con respecto a ambas. Pearl debía estar centrada en el mundo psicológico de la protagonista. Además, estaba pensada como película en blanco y negro, al modo expresionista, y también como forma de avaratar costes, pues no se sabía aún como funcionaria X. Pero lo que Ti West tenía claro es que no quería realizar otro slasher al uso más, un «body count en la granja«, pues corría el riesgo de que no fuera tomado en serio. Respecto al personaje, Ti West confesó que Mia ya conocía profundamente el pasado de Pearl, pues durante el rodaje de X le preguntó sobre el mismo para preparar su papel.

Con Pearl, Ti West ha hecho, en sus propias palabras, «una carta de amor a la artesanía del cine. Esto involucra a todos los procesos y dimensiones del mismo, y la actuación es, evidentemente, uno de ellos. Por eso hice interpretar dos personajes a Mia en X, y por eso decidimos utilizar maquillaje prostético, para reivindicar la artesanía de los maquilladores«.

Les ofrecemos, por gentileza del Sitges Film Festival, la charla que Ti West ofreció a los fans:

Durante esa jornada, Serendipia vería dos nuevas películas más: La Tour (Guillaume Nicloux) y Project Wolf Hunting (Kim Hong-sun). El primero es un relato claustrofóbico, hijo directo de la reciente pandemia y que ratifica eso que todos sabemos: que el ser humano es el peor enemigo de sí mismo. Una competente producción francesa dirigida por Guillaume Nicloux, realizador que ya estuvo presente con anterioridad en el festival de Sitges con dos cintas protagonizadas por Gérard Depardieu, El valle del amor (2015) y The End (2016), y que propone en La Tour un apocalipsis urbano durante el cual los vecinos de un edificio se verán obligados a aliarse entre ellos para hacer frente a una amenaza inexplicable. Naturalmente, en lugar de unir fuerzas, los diferentes grupos se dedicarán a exterminarse entre ellos.

Por su parte, Project Wolf Hunting tuvo todo lo que esperábamos de ella: sangre a borbotones, acción adrenalítica, luchas espectaculares y unos personajes carismáticos, que deberán enfrentarse a una amenaza letal. El título del filme hacer referencia  al nombre que recibe la operación de traslado en barco a Filipinas de diez delincuentes de alto nivel. No obstante, esa será la tapadera para una operación gubernamental más siniestra, cuya verdadera naturaleza permanece oculta en las cubiertas inferiores. Así que, al previsible motín de tipos malcarados, se le sumará ese secreto de estado, denominado Alpha, que conseguirá que las fuerzas de la ley y los criminales unan sus fuerzas para plantar cara a esa amenaza común capaz de acabar con toda la tripulación.

Previamente al filme surcoreano, tuvo lugar en el escenario de l’Auditori la  entrega del merecidísimo Gran Premi Honorific al técnico de efectos especiales y de maquillaje -y estupenda persona, añadimos- Colin Arthur, de quien pasamos a repasar, escuetamente, parte de sus logros:

El británico se inicia como escultor en el prestigioso museo de cera de Madame Tussauds, pronto es tentado por el mundo del cine, donde entra por la puerta grande diseñando las caretas que portaban los simios en las inolvidables imágenes iniciales de 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968 Stanley Kubrick) junto a su primer maestro, Stuart Freeborn.  A partir de ahí iniciará una fructífera labor que le llevará por medio mundo, muchas veces a España, donde colabora en los rodajes de los tres últimos films ‘de’ Ray Harryhausen, especialmente en Furia de titanes (Clash of the Titans, 1981 Desmond Davis). Sus trabajos en Alemania también le llevaran a diseñar todos los personajes de La historia interminable (Die Unendliche Geschichte, 1984 Wolfgang Petersen): desde el ‘comepiedras’, al entrañable dragón Fújur pasando por la vetusta Morla… seres animatrónicos  que todos recordamos por su expresividad y cuya humanidad no ha sido superada por las técnicas digitales. Enumerar las películas en las que ha tomado parte y que están en nuestra memoria y entre nuestras favoritas, es una labor muy extensa, sirvan pues como muestra, además de las nombradas: Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979 Ridley Scott), Conan, el bárbaro (Conan, the Barbarian, 1982 John Milius), El resplandor (The Shining, 1980 Stanley Kubrick), Las hijas de Drácula (Vampyres, 1974 José Ramón Larraz), Yo, Cristina F. (Christiane F. – Wir Kinder vom Bahnhof Zoo, 1981 Uli Edel), La cruz de hierro (Cross of Iron, 1977 Sam Peckinpah), Simbad y el ojo del tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger, 1977 Sam Wanamaker), El viaje fantástico de Simbad (The Golden Voyage of Sinbad, 1973 Gordon Hessler), La grieta (1990, Juan Piquer Simón)…a lo que hay que sumar otros trabajos en exposiciones, anuncios comerciales y un largo etcétera, que han mantenido en activo a Arthur desde 1969 hasta este mismo año, en el que se presentó en Sitges el documental ficcionado El valle del Concavenator de Víctor Matellano, un director y escritor con el que ya había colaborado con anterioridad en Wax y en su versión de Vampyres, entre otras. Matellano también escribió un libro sobre Colin Arthur, producto de sus largas charlas con el artesano. Un imprescindible trabajo repleto de magníficas ilustraciones pertenecientes al archivo personal del técnico.

A caballo entre Londres y Madrid, donde fundó su empresa  Dream Factory , este genio de los efectos especiales sigue en activo investigando e innovando en su campo  y ha sido objeto de varios homenajes en festivales. Serendipia tuvo el honor de cenar y tener una extensa tertulia con el mago de los FX y su no menos grande esposa, Sarah Pooley, durante la edición de 2014 del Cryptshow, evento en el que se vivieron unas veladas inolvidables en compañía del maestro. Con ruedas de prensa en petit comité y una clase magistral. Serendipia conserva, como oro en paño, dos escamas y un poco del pelo original del mismísimo dragón Fújur como recuerdo.

Y con esto ponemos fin a dos jornadas más de festival en las que hubo un poco de todo, incluso lo que puede verse en este penúltimo making of realizado por Quim Crusellas y su equipo. 

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Quinta cápsula

29 noviembre 2022 Deja un comentario

Serendipia encara, tras el movido fin de semana, una plácida travesía por Sitges que le llevará a su conclusión, eso sí, no sin antes ver muchas películas más, toparse con personalidades y reencontrarse con amigos. Y la jornada comenzará en el emblemático cine Prado. 


LUNES 10


Ya les hemos dicho que Serendipia es muy de clásicos en pantalla grande. Es sentimental y se hace mayor, así que, entre tantas novedades y estrenos, se da un respiro y prontito, bien prontito y en primera, primerísima fila (por algo ha preferido comprar la entrada y no aprovechar su acreditación, que le relega al gallinero), se sumerge en el telúrico misterio de Hanging Rock.

Australia, 1900, día de San Valentín, 19 alumnas adolescentes del pensionado Appleyard van de pícnic a Hanging Rock acompañadas por Diane de Poitiers (Helen Morse), joven profesora de lengua y literatura francesa, y Greta McCraw (Vivean Gray), la madura profesora de matemáticas. La única que no lleva un atuendo blanco y primaveral es Greta McCraw. Ella es el espíritu de lo racional, lo científico, opuesto al sensualismo literario que impera en todas las demás. Hora de la siesta, ella es la única que permanece despierta leyendo su libro de problemas. El plano detalle nos muestra que está enfrascada en un ejercicio de geodesia, esa parte de la topografía encargada del cálculo de las alturas sobre la curvatura terrestre. Alza la vista hacia la roca volcánica, que se recorta neblinosa y con los contornos difuminados, como si estuviera midiéndola. Pero su rostro cambia de expresión como si hubiera descubierto algo que va más allá de la ciencia, justo allí donde la matemática se convierte en magia, donde la topografía se vuelve contacto con lo telúrico.

Picnic at Hanging Rock es una película preciosista que se detiene en los detalles con exquisita sutileza, detalles a los que hay que estar atento para descubrir el misterio que nos relata. Basada en la novela homónima de Joan Linsayd, este segundo film de Peter Weir ya contiene sus marcas de autor: la aparición de personajes que no pertenecen a un determinado mundo, los cuales se harán presentes en él y nada volverá a ser lo mismo; y su depurada puesta en escena que favorece esa su capacidad tan personal de insinuar lo intangible. En esta ocasión ese personaje catalizador es el propio paisaje, la propia roca que se eleva libre sobre el encorsetamiento victoriano. Temido por los aborígenes, los burgueses australianos buscando parecer cuánto más ingleses, mejor, pretenden hacer de Hanging Rock un paraje próximo a la campiña británica, ignorando así el verdadero carácter de la naturaleza australiana. A Weir ese contraste entre lo salvaje, ignorado a toda costa, y la autoimposición de conductas puritanas, le sirve para retratar un tema que volverá a retomar años más tarde en El club de los poetas muertos (Dead Poets Society, 1989): la represión como modo de despojar al individuo de sus capacidades para convertirlo en una pieza del engranaje sin voluntad de rebelión. Y más allá, represión que deja a la muerte como única salida para los que son disonantes, distintos.

En Picnic at Hanging Rock se juega con el lenguaje de los volúmenes: los curvos que definen lo natural, los rectilíneos que caracterizan al ambiente victoriano del pensionado; como si lo recto hubiera de domesticar lo curvo que hay dentro de cada una de las adolescentes. Esa rectitud hierática que representa a Mistress Appleyard (Rachel Roberts), la directora, capaz de reducir al silencio a las bulliciosas muchachas cuando les dicta las últimas indicaciones para comportarse según corresponde a señoritas de su clase. La formación geométrica con la que se despiden de su directora contrastará con los círculos que formarán los corros de jóvenes, abandonadas a la poesía en ese locus amoenus que es la zona de pícnic. Lo recto excluye lo vital, la intensidad del sentimiento y Mistress Appleyard se cree en el deber de enderezar cualquier cosa que consideré torcido, como la joven Sara (Margaret Nelson) a la que vemos atada “por su bien” en la clase de danza. Sara es una huerfana cuya permanencia en el centro se ve amenazada por el descuido con el que su tutor se retrasa en el pago de las cuotas. Ella es el elemento extraño, pertenece a otra clase, a la vez que su alma poética se rebela contra la disciplina de los estudios. Sobre Sara volcará Mistress Appleyard su ansía de dominio cuando su escuela se ve tocada por el escándalo, la viuda se aferra a lo poco que queda de su poder y la presiona y humilla hasta llevarla al suicidio. Ese será el fin de la institución, la naturaleza habrá vencido de nuevo al afán por encauzarla aunque haya tenido que liberarse a través de la muerte.

Mistress Appleyard confiaba tanto en Greta McCraw, por su frialdad matemática, por ser lo más parecido a un principio masculino en el seno de ese universo femenino que es el pensionado. La última vez que fue vista Greta fue cuando se encaminaba a la cima sin su vestido, ataviada únicamente con la ropa interior. Ese es el episodio central del film: cuando tres alumnas y la Señorita McCraw desaparecen en la roca. Hacia las tres de la tarde, tres de las chicas mayores pidieron permiso a la profesora de francés para explorar la roca. Las tres jóvenes -Irma Leopold (Karen Robson), Marion Quade (Jane Vallis) y una muchacha a la que se recuerda simplemente como Miranda (Anne-Louise Lambert)- tenían todas diecisiete años y destacaban por ser sensatas y responsables. Tras un breve comentario entre los adultos (durante el cual se observó que los relojes de Ben Hussey y de miss McCraw se habían parado a mediodía), se acordó dejarlas ir. Posteriormente dieron también permiso a Edith Horton (Christine Schuler), una chica más joven, de catorce años, para acompañarlas. Se advirtió a las cuatro que no subieran demasiado por la roca, que procuraran evitar los riscos, cuevas y precipicios, y que tuvieran cuidado con las serpientes, arañas y otros bichos peligrosos.

Y las jóvenes ascienden hacia esa roca volcánica de 150 millones de años. Miranda, esa Venus de Boticceli cierra la expedición, pero ella es el centro. Virgen del amor conduce a sus compañeras a la ascensión hacia el misterio. La montaña es un símbolo cósmico y representa, a la vez, el centro y el eje del mundo. Vista desde lo alto, se percibe como el punto de una vertical en el centro del mundo. Vista desde abajo, es también el eje del mundo, pero en el sentido de una escala, de una pendiente que hay que subir. Sus puntas escarpadas insinúan rostros, el magnetismo que rezuma (los relojes se han parado a las doce del mediodía por ese campo magnético) abduce a las muchachas, sólo Edith queda al margen del influjo y pronto se separará del grupo. Las demás van liberándose progresivamente de las prendas que las encorsetan a los principios del puritanismo victoriano. Su viaje va del puritanismo a la pureza, a la comunión con la inocencia de lo natural. Y ese flou que usa Weir produce una perenne sensación de neblina que las hace parecer etéreas en ese despertar sexual que las lleva a la fusión con lo telúrico.

La sabiduría cinematográfica de Weir crea la atmósfera de misterio, o mejor sería decir de encuentro con lo mistérico: esos travellíngs circulares que las acompañan en el último tramo de su ascensión; las transparencias recortándose a contraluz; los contrapicados de la roca y las muchachas; el trabajo de sonido centrado en el ulular del viento y que tiene un perfecto contrapunto en la flauta de pan que ejecuta la banda sonora; los ralentís que las convierten en ninfas dispuestas a entregarse a los orígenes naturales, a abandonar la hipocresía de una moral que las anula. Flotando como en un sueño nos las muestra el último plano en que las vemos, para desaparecer después hacia el seno de la roca. Viaje de los pináculos fálicos a la inmersión en la cueva, madre del ser. La montaña está unida al ombligo del mundo y, en este caso, evoca la fecundidad de la Madre Tierra. La rebelión de lo femenino, de lo sensual, se ha consumado y la inexplicada desaparición de las muchachas conduce a la ruina a Mistress Appleyard y sus métodos castradores. La aparente irrealidad derrota a la que parecía aplastante realidad.

Y a continuación, en ese mismo entorno, ideal para dejar pasar la magia, Serendipia se sumerge en las Unicorn Wars (Alberto Vázquez), una fantasía de animación nada inofensiva, con toques de comedia pero también con un mensaje para tomar muy en serio. Unicorn Wars fue una de las apuestas fuertes del festival de Sitges pues, además de tener más pases, o al menos así nos lo pareció, participó en dos secciones: Oficial a competición y Anima’t.  

Los vídeos de perretes y gatetes siempre son tendencia, signo de nuestro tiempo y nuestra  vocación de escapismo, los japoneses tienen una palabra para aludir a todo aquello que nos transporta al mágico mundo de colores que prometía Walt Disneykawaii.  La palabra kawaii es una de las más usadas por los japoneses en la actualidad. Expresa una sensación de cierta alegría e ilusión y no solo se usa para describir a bebés o animales, sino que también se aplica a ropa, artículos de decoración y hasta dulces. Los unicornios y los osos amorosos pertenecen por derecho propio a ese universo. Pero Alberto Vázquez tensa los hilos e invierte los términos llevándolos al reverso amargo de lo agradable y naifUnicorn Wars busca al espectador adulto con una fábula antibelicista que no repara en sangre para mostrar el absurdo de la guerra, el adocenamiento de la sociedad, el abuso de los poderes fácticos (militares, religiosos) y su política de (necesarios) daños colaterales, para mostrar, en suma, aquel Horror del que hablaba el Coronel Kurtz. En las manos del director gallego se entretejen los mimbres de Bambi, con gotas de Apocalypse NowLa chaqueta metálica e hilos del Capítulo 4 del Génesis, y el resultado es una cinta de animación llamada a perdurar entre las creaciones memorables del género. Por su fondo y por su forma.

Como pasaba con Psiconautas, los niños olvidados, el proyecto empezó siendo cómic y pasó al corto (Sangre de unicornio, de 2013) antes de extenderse como largo. «En el corto veíamos a dos ositos cazando unicornios porque su sangre sabe a arándanos. Era mi forma de acercarme al drama del bullying. Decidí coger ese universo, expandirlo y mezclarlo con el género bélico y una historia religiosa y mitológica», declaraba el director a la prensa. Vázquez pone lo personal e íntimo a la altura de lo general y común, las pequeñas guerras familiares como puede ser la lucha entre dos hermanos por el favor de una madre, son equivalentes a las otras que implican a sociedades controladas por los intereses de las clases dominantes. Y a todo ello le da un tratamiento legendario que sirve, además, para cargar las tintas contra los Mitos Fundacionales bajo cuyo paraguas se ampara el poder para perpetuarse.

Unicorn Wars es un producto maduro que va mucho más allá del chiste de enfrentar ositos contra unicornios. Como bien señala el especialista Adrián Encinas, «es una filigrana de una calidad artística muy por encima de lo común. Un deleite para la psique y la retina donde la visceralidad sanguinolenta y el inmaculado amor por la naturaleza forman un todo perfectamente hilvanado«. Toda una reflexión sobre el combate entre lo silvestre y lo adocenado, lo matriarcal y lo patriarcal. Una denuncia y un canto, que no deja demasiada esperanza, que ha requerido un gran esfuerzo de trabajo: 6 años de proceso, más de 250 profesionales, 1.453 planos, más de 50 personajes y 124.515 fotogramas son algunas de las cifras de este universo imaginado por Alberto Vázquez. Uno de los principales retos en la animación de esta película, ha sido la convivencia de la animación tradicional con la animación 3D para los personajes de los unicornios. Como apuntaba su director: «Casi toda la película es animación tradicional. Lo distinto son los unicornios, pero incluso estos los acabamos repintando por encima para que parecieran hechos a mano. Las 3D nos han solucionado el problema de hacer una batalla con treinta caballos en cámara. ¡Animar caballos no es fácil!». Alberto Vázquez también ofreción una charla, enmarcada en la sección Sitges Industry, en la que contó todos los secretos de su película:

Y tras este pequeño oasis de mágia, Serendipia retorna a la realidad y, ¿qué mejor manera de hacerlo que metiéndose una buena dosis de adrenalina con un thriller realizado, nuevamente, en Corea del Sur? Pues eso, ni más ni menos, es lo que es Emergency Declaration (Han Jae-rim), un producto semejante a aquellas cintas de catástrofes aéreas que se pusieron de moda en los cines de mediados de los 70 pero que, pasada por el tamiz surcoreano, se convierte en una experiencia casi física. Cine de catástrofes aéreas pero, como no podía ser de otro modo, revisado al alza por la pericia coreana para la acción, y por su sello pospandémico, porque aquí el terrorista de turno perseguirá aniquilar al pasaje y a la tripulación de un vuelo desde Seúl a Hawai, por puro placer extremo, inoculando un peligroso virus para el que no hay todavía antídoto. Se vivirán situaciones que nos recordarán vivencias recientes, los confinamientos (aquí limitados a dividir el avión en dos zonas, la limpia y la contaminada), las histerias de algunos, las disquisiciones éticas y una cierta justificación de la política de Covid Cero, hay un momento en la cinta en la que los supervivientes deciden no aterrizar para evitar que el contagio se extienda en tierra y sean responsables de la muerte de sus seres queridos y sus compatriotas. Pero Emergency Declaration no es únicamente un drama y una intriga aérea, es un trhiller en toda regla porque la investigación en tierra comparte protagonismo con lo sucedido en los aires. Un thriller que pronto deja de englobarse en la categoría de clásico para merecer de pleno la clasificación de psicológico.

(Foto: Sitges Film Festival)

Lo peculiar de la trama es que el asaltante no persigue negociar, sabe que va a morir víctima de su propio ardid, el problema no es, pues, lidiar con el terrorista, sino lidiar con los pasajeros y los enfermos mientras se intenta aterrizar la nave. Las preguntas y las dudas de la gente, donde el miedo y las posibles repercusiones, tanto legales como morales y económicas, entran en juego, son las ánimas que vertebran la tensión. Porque, ¿Qué pasaría si el avión aterriza y el virus se expande? ¿Qué vale más, las vidas de un grupo limitado de pasajeros, victimas cuantificables y reales? ¿O las de todos los demás seres humanos, posibles victimas futuras? No faltan voces críticas que ven en todo esto una utilización oportunista del miedo real que la pandemia nos ha hecho sufrir, pero en su descargo hay que señalar que empezó a rodarse antes de que se declarara la emergencia sanitaria. Esta intriga, que cuenta con dos de los actores más célebres de la cinematografía surcoreana: Song Kang-ho (Parasite, Memories of Murder) y Lee Byung-hun (Encontré al diablo, A Bittersweet Life), fue un buen colofón para este día atípico, que dejaba a Serendipia listo para la siguiente jornada, en la que habría uno de los platos fuertes del festival.

Despedimos la cápsula recordando que este año se contó, durante muchos de los días de festival, con la presencia de Robert Englund, toda una leyenda del cine de terror. Siempre amable y cercano, siempre dispuesto a posar con los fans y firmar cuanto se le ponga por delante. Englund es un tipo estupendo que también mantuvo el encuentro con los fans que les ofrecemos a continuación (y que pueden subtitular mediante youtube):

 

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Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Cuarta cápsula

24 noviembre 2022 Deja un comentario


DOMINGO 9


 

Hace mucho, desde sus primeros cortometrajes, que Serendipia sigue la trayectoria de Paul Urkijo, un creador que, ya desde sus inicios, con el cortometraje Jugando con la muerte (2011) y, más tarde, El bosque negro (2015), demostró que tenía algo especial que le hacía destacar: un oscuro sentido del humor, sí, pero también una forma de tratar el cine de género totalmente propia, por personal y por autóctona. Errementari (2017), su primer largometraje, confirmó su rico universo particular, un imaginario que volvió a desplegar en su exitoso (y terrorífico) corto, Dar-Dar (2020) y que ha consolidado en su segundo largo, Irati, que presentó en este, su festival. En esta, su casa.

Irati es una fantasía telúrica de espada y brujería con toques sobrenaturales y sabor a leyenda, que se desarrolla en unos bellos parajes, tan salvajes como los guerreros que protegen sus territorios. Folklore vasco, magia, sortilegios y brujería se mezclarán con los habitantes del bosque, que conformarán una alianza entre el paganismo de Irati (Edurne Azkarate) y el cristianismo de Eneko (Eneko Sagardoy), dos auténticas fuerzas de la naturaleza en lucha contra un enemigo común. Rodada en ocho semanas, Irati reúne el culto a la diosa madre y el folklore vasco, con el euskera como lengua, y la sabiduría popular, que Paul Urkijo ha mamado desde su infancia. Un euskera musical, con una rima que se pierde en la traducción y unos escenarios naturales que forman parte de la memoria sentimental del director, lejos de absurdos cromas. Como defendió, «estás ahí y es de verdad: en las entrañas de la naturaleza«. Y allí traslada también al espectador con Irati.

Fue la cinta más aplaudida por crítica y público, contagiados todos por el entusiasmo de Urkijo y su equipo, que han realizado un esfuerzo magno, pero también deslumbrados por esta pieza de orfebrería, cuya épica y belleza perduran en la memoria del espectador bastante tiempo después de haber abandonado sus paisajes.

Paul Urkijo y Edurne Azkarate, director y protagonista de ‘Irati’ (Foto: Serendipia)

Después de la magnífica cinta de Paul Urkijo, Serendipia sintió que todo lo que viera durante la jornada, por decepcionante que fuera, le sentaría bien, pues ya habría valido la pena madrugar tan solo por disfrutar del film del realizador vasco. Pero no, la jornada no tuvo nada que lamentar, al contrario, brindó más momentos inolvidables. Incluso algún episodio de esos tan anómalos que dejan estupefacto. No adelantemos acontecimientos, vayamos paso por paso.

Tras la rueda de prensa del equipo de Irati, Serendipia se quedaría para la siguiente, ni más ni menos que con Dario Argento, que además de recibir el Golden Honorary Award del festival, presentaba la película Occhiali neri (Dark Glasses), un proyecto comenzado hace 20 años pero que no pudo rodarse entonces por entrar su productor en prisión, lo que obligó al director de Suspiria a embarcarse en otros proyectos cayendo Occhiali neri en el olvido. No ha sido hasta que ahora que, buscando material para la autobiografía de su hija, Asia, apareció el antiguo guion y decidió sacarlo adelante.

El Maestro Argento (Foto: Serendipia)

El director habló de esta intrahistoria de su última cinta, pero también sobre su forma de hacer cine y el estado actual del cine de terror. Explicó como el carácter onírico de sus filmes tiene su origen en la influencia que tuvieron en él las obras de Freud y las de los surrealistas franceses, de los que heredó la escritura automática. Argento hizo una semejanza entre el cine de terror y el mar, con sus olas concretamente, que van renovando el género y cambiando los gustos del público. Y aunque, por ejemplo, unas veces interesa lo oriental y otras lo mexicano, él siempre ha seguido, durante sus 50 años de carrera, su propio estilo y modo de narrar historias, que a su vez ha servido de inspiración para otros. Añadió que el cine fantástico italiano está totalmente muerto y que en su país solo se ruedan comedias. Y, finalmente, explico su experiencia como actor en Vortex (2021) de Gaspar Noé, cinta que le atrajo porque en ella interpretaría a un crítico cinematográfico que escribía libros sobre cine y sueños, dos cosas que él ha hecho en la vida real. También accedió a rodarla porque, el que fuera en su mayor parte improvisada y carente de guion, le recordó la época del cine Neorrealista y, como hijo del mismo, le apetecía homenajearlo.

Al finalizar la rueda de prensa, Serendipia, seguido de otros aficionados, se encaminó hacia el Maestro con su copia en blu ray de Suspiria, su Argento favorito, para que se la rubricara, no sin que antes, divertido, el director italiano comentara al moderador, Ángel Sala: «arrivano gli zombi«.

Felices por haber obtenido el preciado autógrafo, volvemos a las salas. Otra vez al cine.  Y es que tenemos cita con un director cuya obra es venerada por un amplio sector del público del festival: Quentin Dupieux. El galo en esta ocasión, además de volver a casa con una Màquina del Temps bajo el brazo en reconocimiento a su labor por el fantástico, presentó dos películas a competición: Fumer fait tousserIncroyable mais vrai, dos producciones repletas de ese humor y extrañeza características que ha sabido conquistar al fan.

De las dos propuestas, Serendipia tan solo pudo ver la segunda, la normal. Bueno todo lo normal que puede darse en el cine del francés, pues se trata de una fantasía divertida, absurda y surrealista sobre un hoyo escheriano que se encuentra en el sótano de una vivienda unifamiliar por el que al descender se asciende. Se regresa a la planta noble, pero eso no es lo más notable, lo verdaderamente increíble (pero cierto) es que se ha retrocedido unas pocas horas en el tiempo. Toda una máquina del tiempo doméstica que revolucionará la sosegada vida de una pareja en la edad madura, ella entregada al vértigo de poder rejuvenecer, él, menos motivado o más prudente, se mantendrá al margen continuando con su rutinaria vida de corredor de seguros. Relato fantástico y laberíntico como un enlace de Moebius, Incroyable mais vrai es también una comedia corrosiva que explora y cuestiona el exacerbado culto a la juventud de nuestra sociedad, la sobrevaloración de esa etapa asociada a un vigor que tratamos de conservar o reconquistar con denuedo. Dupieux no vacila en exponer sus personajes al ridículo, como es el caso del dueño de la aseguradora que no duda en renovarse implantándose un pene biónico y acabará abocado a todo un sinnúmero de situaciones hilarantes (y humillantes). Pero esta cinta es también un canto al sosiego, una seria reflexión sobre el paso del tiempo en nuestras vidas y una recomendación a aprender a disfrutar de las diferentes etapas y lo que éstas nos ofrecen.

Un Dupieux más comedido, pero siempre ingenioso y amante del bizarre, es el que pudimos disfrutar. Su contención hizo posible que lo que vendría a continuación mereciera el calificativo de surrealista todavía con mayor justicia.

El fenómeno Ummo.

Durante los años setenta, todos los niños (y no tan niños) de España éramos aficionados y «estudiosos» del fenómeno ovni y otros «misterios». Fielmente acudíamos a la cita con nuestro televisor y el programa Más allá, que tan bien conducía el misterioso doctor Jiménez del Oso. Las dosis catódicas dominicales se completaban con revistas como Karma-7 y Mundos desconocidos, que otorgaban un halo de credibilidad científica a todo ello. Raro era el hogar en el que no hubiera una copia de El triángulo de las Bermudas, libro escrito por Charles Berlitz (1914-2003), un escritor de novelas de ciencia ficción, que fue todo un superventas en la época. Por entonces también conocimos el expediente Ummo, en el que se explicaba como en 1966, en  Aluche (Madrid), una luz blanca irrumpió en el cielo y un hombre, José Luis Jordán Peña, fue testigo del avistamiento. Se trataba, según él, de una nave «con forma de calabacín» procedente de Ummo, cuyos tripulantes aterrizaron en la Tierra y, adoptando apariencia humana, se integraron en la vida terrícola para extraer todo tipo de información. A cambio, enviaron extensísimas cartas con una valiosa información científica y tecnológica a algunos habitantes de la España de entonces, entre los que se encontraba, naturalmente, Jordán. Así nació Ummo: el mayor caso de ovnis en nuestro país. Un ambiente que retrató fielmente Óscar Aibar en su fantástica Platillos volantes (2003), pero que ahora, en forma de mini serie documental, dividida en tres capítulos de 50 minutos dirigidos por Laura Pousa y Javier Olivera, llega a la plataforma Movistar+.

¡Ya están aquí! (Foto: Serendipia)

Ummo, de la que se ofreció el primer capítulo, es una serie en la que el humor está muy presente. Junto a testimonios y documentos de la época, se pueden ver las declaraciones de periodistas como Juan Ramón LucasAndrés Aberasturi o Rosa María Mateoexpertos en el caso como Eduardo Bravo o José Juan Montejo; el director de cine Nacho VigalondoMaite Jordán, la hija de José Luis Jordán Peña (y personaje central de esta historia) o víctimas como Mercedes Carrasco, que participan con su testimonio en esta producción que, además de exponer y contextualizar los hechos históricos que rodearon este fenómeno, se acerca al papel que los medios de comunicación tuvieron en su difusión. Y todo ello intercalando también escenas de películas, en su mayor parte comedias, españolas que otorgan al conjunto un aire a lo spanish bizarro.

Todo en un primer capítulo excelente que dejó con ganas de más. Mucho más. Pero para lo que no estaba preparado el espectador era para los sucesos que tendrían lugar durante esa tarde, que se inició con la inquietante, a la par que pacífica, presencia de dos «ummitas» rubios, con ojos azules y reveladores monos espaciales plateados que recorrían la zona de l’Auditori repitiendo, obsesivamente, «Ummo», mientras señalaban el cielo. Incluso se produjo un hecho de lo más divertido cuando los alienígenas se cruzaron con Sebastià D’Arbó. Mientras su señora se hacía una foto con ellos, Serendipia no perdió la ocasión de señalar a los ummitas mientras le decía «¡Ya están aquí!«. Cientos de selfies después, ambos seres se situaron en la puerta de la sala Tramontana, donde recibieron a los espectadores del primer episodio de Ummo. Pero tras finalizar el documental vino el verdadero «espectáculo».

José Luis Jordán Moreno «¡Ummo existe!« (Foto: Serendipia)

Todavía con los títulos de crédito en pantalla, comenzaron a escucharse en la sala gritos de «¡No puede ser! ¡Es mentira! ¡Ummo existe!» realizados por un señor de mediana edad y una señora de origen sudamericano. Ambos fueron invitados a abandonar la sala. Hasta ahí, pensábamos que seguía siendo una estrategia promocional. Pero, al salir y ver que los «ummitas» habían cambiado de semblante y decían que no tenían nada que ver, averiguamos que se trataba de un happening real. Y que estaba protagonizado por José Luis Jordán Moreno, otro de los hijos del primer testigo de la supuesta presencia de ummitas en España que, muy enfadado, avisaba de los problemas legales que podía tener el servicio de streaming al usurpar su propiedad intelectual. Tras «montar el pollo», repartió unos folletos, firmados como «el hijo y coheredero de José Luis Jordán Peña, emisario del planeta Ummo en la Tierra», en los que principalmente pide a Telefónica que no emita el documental por perjuicio a la propiedad intelectual, cuyos derechos dice sustentar, antes de emprender querellas por vía legal. Insistiendo, además, en que todo lo que dice el documental es mentira y que Ummo existe. Lo cierto es que Serendipia pasó un buen rato, ameno y entretenido y el señor Jordán consiguió lo que quería, llamar la atención y ser entrevistado por diversos medios, así como, de manera involuntaria, ofrecer una magnífica promoción a la serie. También hizo el ridículo, pero esa es otra historia

Ya les dijimos que el día estuvo lleno de momentos realmente sobrenaturales…

Y tras este interludio, vuelta al cine para ver la última del día, la producción francesa Les cinq diables (Léa Mysius), protagonizada por Adèle Exarchopoulos, en la que la directora mezcla el drama íntimo, el fantástico y hasta el cine social, con su denuncia al racismo, pues como bien sabe la directora, Léa Mysius, en su país “hay racismo y hay homofobia, y eso se nota por la presencia de la extrema derecha, es una clara prueba de ello, y no solo en Francia o en España, ocurre en todo el mundo”. Compleja y poliédrica, puede parecer más cercana al drama intimista que al fantástico, «el género fantástico me permitía hablar de las obsesiones humanas de una manera lúdica, espectacular y escalofriante», prosigue la directora. «Quería que esta película nos hiciera reflexionar sobre nuestra sociedad, nuestras opciones de vida, nuestras desilusiones, nuestras obsesiones. Lo fantástico es sólo un medio y no un fin». Y, sin embargo, el género es el molde que ha dado entidad a la cinta, sólo al abrazar lo fantástico cuajó de forma efectiva la denuncia implícita en el guion.

El guion se construye como un mosaico sobre la idea de una niña obsesionada por los olores (una pasión que la propia directora cultivó en su adolescencia), con un olfato sobrehumano que le permite distinguir los aromas de cualquier objeto, inanimado o no, con mayor precisión que un perro de presa (toda una ventaja para jugar al escondite con los ojos cerrados), y que es capaz de destilarlos y guardarlos en frascos que ella misma etiqueta. Una niña solitaria de aspecto peculiar y un poco inquietante. Es la pieza central del puzzle como observadora de los movimientos caleidoscópicos del resto de personajes y de las tensiones que ellos generan. Es Vicki la hija mestiza de una familia interracial que sufre bullyng en el colegio por sus rasgos racializados, sobre todo por su frondosa cabellera hirsuta. La vida familiar es apacible hasta que regresa al pueblo la tía paterna. Hasta aquí los mimbres dramáticos. Trenzarlos habría dado pie a una historia común sobre el desarraigo, los prejuicios sociales y los secretos y traiciones que pueden desastabilizar a una familia y a una comunidad entera, pero Les cinq diables ofrece mucho más gracias a haber usado como falsilla para su escritura los renglones de lo fantástico.

Y es que la llegada de su tía hace que el don de Vicki escale un punto más allá. No se trata ya de que aisle los efluvios de sus seres queridos, ya había capturado en secreto el olor de su madre, por quien cultiva un amor salvaje y desmesurado, es que con la presencia del personaje interpretado por Swala Emati su capacidad se desarrolla hasta el punto de poder presenciar lo vivido en el pasado por el resto de personajes. Se establece así una suerte de bucle temporal, paradoja del abuelo incluida. Aunque no haya sido el fin perseguido por su autora, es la dimensión fantástica del relato la que le da brillo y originalidad. Algo que el público de Sitges supo apreciar (contra el pronóstico del propio Ángel Sala, que no siente demasiada simpatía por la cinta).

Con los créditos finales del segundo largo de Léa Mysius, Serendipia deja atrás el fin de semana para encarar una nueva que, sin duda, le traerá más sorpresas y sensaciones. Pero no olviden: ¡Ummo existe!

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Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Tercera cápsula

22 noviembre 2022 Deja un comentario

 

Tras el atracón del segundo día, Serendipia se plantea una jornada más liviana, todo lo cual no significa, ni muchísimo menos, que no tenga actividad, pues le esperan dos ruedas de prensa, un thriller coreano y Jesús Franco/Brigitte Lahaie en el Prado. 


SÁBADO 8


Se presentaba un fin de semana intenso en cuanto a invitados, con dos de los galardonados con la Màquina del Temps: los directores Edgar Wright y Neil Marshall, ambos de gran peso específico para los aficionados. Wright, además de la magnífica Trilogía del Cornetto, compuesta por las comedias Zombies Party (2004), Arma fatal (2007) Bienvenidos al fin del mundo (2013), es el responsable de una de nuestras películas favoritas del pasado año, Última noche en el Soho, cinta que supuso un enorme salto adelante para el director. Y todo ello sin alejarse del fantástico ni de su personal tratamiento british. Durante su estancia, Wright, además de atender amablemente a los fans, realizó una rueda de prensa, a la que tuvimos el placer de asistir, y fue protagonista de un encuentro más generalizado con los aficionados, eventos durante los cuales respondió a cuanta pregunta se le realizó.

Por su parte, el también británico Neil Marshall figura en el corazoncito de los fans del género por, y en esta

Edgar Wright (Foto: Serendipia)

ocasión sí podemos calificarla como tal, esa obra maestra absoluta que es The Descent (2005): un ejercicio de puro terror y adrenalina que mantiene al espectador al borde del colapso durante todo su metraje. Director asímismo del film anterior Dog Soldiers (2002), con el que debutó en el largo y con el que se presentó en la edición de ese año del Festival de Sitges, recibió en 2019 el difícil encargo de retomar a Hellboy tras las dos entregas de Guillermo del Toro. Su lectura del antihéroe de Mignola dividió a los fans, al menos la versión que se estrenó en salas aligerada de hemoglobina y que no respetaba el corte del director. Su presencia en el certamen de este 2022, además para recibir su merecida Màquina del Temps, la justificaba también la proyección de dos de sus trabajos, una sesión dedicada a la reposición de su opera prima (Dog Soldiers) y otra con lo último que ha dirigido, The Lair (2022), un trabajo este último que puede ser catalogado de festival de mutantes, acción y gore, pero tan sólo pudieron disfrutar de ello los acérrimos de las sesiones nocturnas en general y de la sección Midnight Extreme en particular, entre los que no se cuenta, lamentablemente, Serendipia, pues el ente ama las sesiones despertador y ya no está en edad de compaginar maratones y madrugones. Pero pudo saber de su carrera en general y de este filme en particular durante la rueda de prensa. Tanto en la presentación ante los medios como en el posterior encuentro con los fans, Marshall destacó de su nueva propuesta su estética cómic e hizo hincapié en que pudo hacer un trabajo físico con criaturas analógicas. Una opción acorde con sus preferencias personales que no pudo satisfacer en otros

Neil Marshall (Foto: Serendipia)

trabajos como Juego de Tronos o Hellboy.  En este último, además, el empleo de CGI le pareció todo un error que le hizo más incómoda aún su participación en este encargo. Sobre Hellboy, añadió que él había propuesto un acercamiento de guion que la hubiera convertido en un film de terror, pero los responsables no dieron el visto bueno y el resultado es el que conocemos (aunque justo es decir que la versión uncut hace más justicia al espíritu del personaje). Ya no podremos saber qué tal habría resultado un Hellboy artesanal acorde a los gustos del director.

Marshall opina que las criaturas realizadas con efectos y maquillajes tradicionales, además de resultar más cercanas para el actor, también hacen más divertido y físico el rodaje. Así que, a pesar de ser más complicado que el CGI, prefiere emplear a todos esos artesanos y modeladores que poseen la facultad de crear figuras que perduran en el tiempo. Marshall, más interesado actualmente en el cine de acción tras su participación en series como Lost in Space o Juego de Tronos y producciones del calibre de Hellboy, donde todo estaba planificado, desea recuperar la autoría y realizar sus propios proyectos, aunque sean de menor presupuesto, pues ya sabe que cuanto más inversión hay, menos control tiene el director sobre su trabajo.

Además de la rueda de prensa, tuvo lugar un encuentro con los aficionados que terminó siendo entrevista y que es la  que ofrecemos a continuación, realizada por Xavi Sánchez-Pons y que, a pesar de estar enteramente en inglés, puede traducirse automáticamente.

 

Y tras este intervalo, Serendipia retorna a los cines, donde A Man of Reason se encargará de ponerla nuevamente en Órbita. En la órbita del mejor cine de acción, el que nos llega de Corea. Y es que en esta edición el cine coreano ha estado muy bien representado, tanto por la calidad de sus títulos, como por la presencia de grandes estrellas. Si en la cápsula anterior nos centrábamos en Lee Jung-jae, en esta toca celebrar la presencia de Jung Woo-sung, a quien ya vimos acompañando al primero en el reparto de Hunt. Actor bien conocido por los seguidores del cine asiático, también  debuta este año como director con A Man of Reason, cinta en la que se reserva el papel protagonista. Conceptos como la delincuencia, la paternidad y la redención, se dan cita en este film, que nos trae la historia de Soo Hyuk, que espués de pasar 10 años en la cárcel para cubrir a su jefe, sale de prisión. Pronto descubre que, durante su tiempo preso, ha sido padre de una niña, así que desea romper los lazos con el mundo criminal, pero cuando su jefe comienza a dudar de su lealtad, éste contratará a un famoso asesino para silenciarle. Cuando el sicario tome como rehén a su hija, Soo Hyuk decidirá vengarse de la forma que mejor sabe: con violencia. Con estreno mundial en el Festival de Toronto (TIFF) y premier europea en nuestro Sitges, A Man of Reason es un thriller efectivo que, aunque no venga a innovar nada, hace las delicias incluso de aquellos que no están en la onda de la Nueva Ola Coreana (una pujanza que puede llegar a desbancar a la niponofilia). Jung Woo-sung lleva a cabo un trabajo de dirección correcto que dota a las secuencias de acción del brío adrenalítico necesario y que sabe sacar lo mejor de actores y personajes. Hay que destacar el papelón de Kim nam Gil encarnando al principal antagonista del (anti)héroe, un sádico psicópata que parece casi tan invencible como el protagonista, juntos despliegan ante el atónito espectador un recital de situaciones cartoonescas cuyo gancho es tal que el público no puede por más que suspender la incredulidad ante un material tan espectacular como inverosímil.

Serendipia no se olvida de los clásicos, así que como amante de las desaparecidas retrospectivas, se aferra como si no hubiera un mañana a Seven Chances, sección en la que siempre cae algo interesante. Este fue el caso de Los depredadores de la noche (1988), producción francesa por todo lo alto del incombustible Jesús Franco, que pudo rodar en París y rodearse de un importante plantel de actores, lo que relegó a la pobre Lina Romay a una minúscula aparición. La estrella del film era la bella Brigitte Lahaie, actriz que inició su carrera en el porno y que pudo compaginar su filmografía X con papeles en cine, más o menos, comercial, además de con televisión y literatura. Pareja, por entonces, del productor René Chateau, Brigitte Lahaie le presentó a Jesús Franco durante el rodaje de Dark Mission (1988), acordando ambos hombres realizar alguna película conjuntamente.

La mítica Brigitte Lahaie presentando ‘Les Predateurs de la Nuit’ en el cine Prado (Foto: Serendipia)

Pero la cosa no fue tan bien como cabía esperar, y hubo desacuerdos en cuanto a reparto y guion. Franco se vio obligado a volver a rodar uno de sus films más emblemáticos, Gritos en la noche (1962), a color y con más gotas de erotismo. El variopinto elenco artístico está compuesto, además de Brigitte Lahaie, por Helmut Berger, Chris Mitchum, Telly Savalas, Caroline Munro, Howard Vernon (el propio Dr. Orloff franquiano) y Stephan Audran, esposa de Claude Chabrol, que protagoniza una de las escenas más inolvidables de la cinta. A pesar de la popularidad de los astros que intervienen en el film, hay que admitir que todos están bastante mal. Desganados e  impostados. Se nota que Savalas rodó toda su parte (la mayor parte conversaciones telefónicas) en una única jornada, incluída la despatarrante escena final, una de las más desconcertantes que recordamos, no tan solo del director, si no del cine en general.

A pesar de todo, con Los depredadores de la noche, el realizador madrileño demostró que era capaz de hacer un cine más comercial y accesible. Y todo ello sin desprenderse de  sus señas de identidad y conservando todas sus constantes de autoría.

La sesión que ofreció el festival de Sitges tenía varios alicientes para hacerla inolvidable. Entre ellos que se trataba una copia recientemente remasterizada en 4K. También por proyectarse en nuestro querido cine Prado, y con el aforo completo. Pero, sobre todo, por el lujo de ser presentada por la propia Brigitte Lahaie, Premi Nosferatu de esta edición. Musa de Jean Rollin, la actriz recordó al cineasta al que califico de autor, situándolo a la altura de otros directores como Éric Rohmer o Claude Lelouch.

Un buena guinda para una jornada repleta de mágicos encuentros y buen cine, mientras en otra parte de Sitges los zombies deambulaban a sus anchas devorando transeuntes tras dos años sin Zombie Walk. Va recuperándose la normalidad habitual.

Categorías: Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges 2022: Retorno a la normalidad. Segunda cápsula

21 noviembre 2022 Deja un comentario

Esta segunda jornada, como ya les adelantamos en la primera cápsula, iba a ser la más larga del festival: 6 películas 6, con una selección que incluyó dos esperadas cintas españolas (Mantícora y Cerdita); una norteamericana (After Yang); una noruega (Nightmare); una eminentemente británica (Flux Gourmet) y, para terminar de redondear el día un intenso thriller coreano, Hunt. No está mal. Nada mal. Y todo en la enorme pantalla de l’Auditori (excepto Cerdita)                           Fotos: Serendipia

Si bien han desaparecido las mascarillas y los espacios restringidos, algunos hábitos puestos en práctica durante la pandemia se han mantenido. Tal y como suponíamos. Por un lado las sesiones son numeradas, lo que evita carrerillas para acceder a los sitios favoritos, un «lujo» solo accesible al público general, ya que prensa e industria tienen diferentes zonas reservadas que, a excepción de la Sala Tramontana, están situados detrás del todo y lejos, por consiguiente, de la pantalla y en una posición totalmente opuesta a la filosofía de Serendipia, que somos carne de primera o, mejor, segunda fila. Que se vea bien grande, que se note que estamos en el cine. Ande o no ande, pantalla grande. Así que nos tuvimos que fastidiar en algunas sesiones, donde de paso pudimos comprobar lo alto que son los jóvenes centennials, cuya almendra nos llegaba a partir, textualmente, la pantalla en dos. Lo que no ha perdurado es el hábito de dejar algo más de tiempo entre sesión y sesión: volvemos a las colas de 15 minutos y «pa dentro». ¿Es malo? ¿Es bueno?: es lo que hay y es imposible que llueva a gusto de todos.


VIERNES 7


El nombre Mantícora significa devorador de hombres. El mito de la Mantícora era de origen persa, pasó al folclore europeo a través del mundo griego que estuvo en contacto directo con el mundo persa. Pausanias, en su descripción de Grecia, recordó animales extraños que había visto en Roma y afirma que la Mantícora podría ser una referencia al tigre ya que tiene tres filas de dientes en la mandíbula y púas en la punta de su cola que usa para defenderse de cerca. Y tigre es lo que Julián, nuestro protagonista quiso, en su infancia, ser de mayor. Una voluntad de ser fiera que nada en su rutina hace sospechar, más allá de ser el encargado de crear los monstruos para los videojuegos de la productora para la que trabaja. Unos monstruos en los que Diana (otro nombre con remembranzas mitológicas, la cazadora del Olimpo) advierte dejes melancólicos en su mirada. Ella confiesa que siempre se preguntó por la intimidad de esos seres que pueblan las cintas de terror, que siempre quiso atravesar su lado desviado para descubrir qué puebla sus almas. Lo que nace entre ellos podría ser objeto de cualquier indie romance, un subgénero al que Vermut, como ya es marca de la casa, dará una (o dos) vueltas de tuerca. Y el director no les juzga, como no lo hizo antes con los protagonistas de sus filmes pasados, al madrileño le interesa derrotar al maniqueísmo, pero sin caer tampoco en el relativismo ramplón de las peores expresiones del buenismo. Lo que duele y conmueve de sus personajes es que son humanos, demasiado humanos. Y por eso nos incomoda su cine. Por eso y porque lo brutal nunca se hace explícito, sólo se configura en nuestra propia imaginación de espectadores. Ahí reside su horror.

Una película difícil de digerir pero que apetece volver a ver y cuyo impacto en público y crítica estamos deseando averiguar. Esperemos que sea recibida como merece, y no con necios e innecesario juicios de valor sobre su contenido o respecto a su director ¿Les ha intrigado, verdad? Véanla. Sin duda una de las que más nos gustó de todo el festival. Un filme con el que Vermut demuestra que no es flor de un día y que el éxito obtenido no le ha hecho esclavo de la complacencia, muy al contrario, Carlos Vermut se arriesga, con este filme, a situarse al margen de la industria. Veremos qué pasa. Por el momento Mantícora, que se presentó en Sección Oficial fuera de competición, consiguió incomodar a más de uno (encabronar, fue el término empleado por alguno).

Veremos…veremos.

Más Sección Oficial ahora a competición con tres propuestas bien diferentes. After Yang, escrita y dirigida por Kogonada, que como cuenta su artífice, está basada en «un cuento encantador y futurista sobre la pérdida («Diciendo adiós a Yang», de Alexander Weinstein)», que cautivó al director por «su domesticidad, así como las cuestiones inherentes al apego y la política del ser. También me interesaba explorar una forma de pérdida que surge retroactivamente». Kogonada propone una sociedad futurista limpia y (casi) perfecta. Multiracial, ecológica y en la que la tecnología es el centro, aunque humanizada y al servicio de esas familias ideales. Pero de nuevo la inteligencia artificial dará problemas, eso sí, de una índole diferente a la habitual en este tipo de historias. La premisa es leve y común en la ciencia-ficción literaria. Yang (Justin H. Min), una inteligencia artificial indistinguible de un ser humano se apaga inesperadamente, hecho que altera las vidas de sus dueños, el matrimonio formado por Jake (Colin Farrell) y Kyra (Jodie Turner-Smith) y su hija, la pequeña Mika (Malea Emma Tjandrawidjaja). Descubren que Yang era la verdadera alma mater de la familia, el puente que los mantenía unidos, por eso empieza un búsqueda casi desesperada para conseguir traerlo de nueva a la actividad (¿la vida?). Kogonada nos propone un viaje hacia la pregunta por el origen de qué significa ser humano, dándonos como hilo, para no perdernos en el laberinto, la memoria, verdadera albacea de nuestra entidad, aunque fuéramos, como Yang, un androide. Un viaje que brilla más cuanto más se acerca a lo sensorial  y se nos muestra que el recuerdo se nos graba sobre todo cuando viene acompañado de pequeñas acciones que implican los sentidos, cocinar, mojarse bajo la lluvia, enamorarse, pasear de la mano, contemplar las estrellas, reírse por una tontería… After Yang es una película bella, lo es en su fondo y en su forma, y profundamente serena como ese Colin Farrell más contenido que nunca de cuya mano descubriremos que hay algo peor que la muerte: el olvido. Y que hay que dejarse fluir.

Y del apolíneo goce estético que es After Yang pasamos a sumergirnos en otro viaje al mundo de los sentidos de la mano de Peter Strickland, una experiencia que busca desbordarnos y lo consigue con un planteamiento que cabalga entre imágenes subyugantes y situaciones grotesco-surrealistas que llegan al humor escatológico, perfectamente engranadas en un mecanismo que se pone al servicio de la reflexión sobre el arte y su papel, sobre el valor de la transgresión, y otros temas candentes como puede ser el lugar de la mujer en un mundo todavía dominado por perspectivas masculinas. Flux Gourmet consolida a Strickland como una de las voces más excepcionales en el panorama del fantástico y del cine en general. Maridando cine y gastronomía investiga, a través de todo el proceso de lo culinario (desde la elaboración hasta el detrito), las capas de lo creativo, que basculan entre la necesidad de indagar los límites y la voluntad de conquistar el reconocimiento y complacer al público. Formando un díptico espurio con Berberian Sound Studio, la experimentación con el sonido es el eje formal en torno al que ambas orbitan, Flux Gourmet es (quizás) la más asequible de las propuestas del británico, en buena medida porque sus habituales excentricidades vienen recubiertas por una envoltura de comedia. Una comicidad que viene de la mano de Stones (Makis Papadimitriou), el cronista que documenta el progreso del trío de aspirantes a estrellas del cátering ultrasónico (una disciplina en la que se mezcla la música electrónica, la cocina en directo y la escenificación teatral) que han sido elegidos para beneficiarse del semillero de futuros valores que es la Residencia de Jan Stevens (Gwendoline Christie). Stones, que guarda no pocas similitudes con el ingeniero de Berberian, aunque esté capacitado para ser escritor ha apeado toda pretensión artística para ganarse la vida como comentarista de oficio. Personaje empático, con sus reflexiones en off en su griego natal y, sobre todo, con sus dolencias intestinales (una aerofagia que se manifiesta con sonoros meteorismos), es el hilarante puente que permite al espectador, incluso al menos avezado, conectar de pleno con el rico imaginario del director. Flux Gourmet es un exquisito bocado visual que confirmó a Serendipia que una convocatoria capaz de integrar en su programación a los monstruos de Carlos Vermut y las extravagancias de Peter Strickland ya tenía merecido con creces el título de excelente edición, nos echaran a partir de ahí lo que nos echaran.

Por eso no empañó la jornada la mediana ópera prima de la noruega Kjersti Helen Rasmussen, con la que Serendipia cierra la Sección Oficial de esa segunda jornada: el demonio del sueño que puebla nuestras pesadillas y que se materializa en Marerittet.  Rasmussen declaraba en la presentación que su inspiración fue la proximidad fonética y etimológica del término empleado en diferentes lenguas para nombrar los malos sueños, citando los tres ejemplos más paradigmáticos: la voz ‘marerittet’ del noruego, la inglesa ‘nightmare’ y la francesa ‘cauchemar’, todas ellas palabras compuestas que en su primer término hacen referencia a la noche y en el segundo, que no debe ser confundido con el ‘mare’ traducible por ‘yegua’, aluden a una supuesta entidad maligna que sofocaría a las personas mientras duermen. Esta imagen literaria ha sido plasmada en las artes pictóricas con representaciones semejantes entre sí y que tendrían en la de Fuseli la más icónica. La directora trata de tejer con estos mimbres (y nos atreveríamos a decir que con la sombra de Pesadilla en Elm Street sobrevolando) un relato en el que se entremezcla el mito del diablo nocturno con la literatura sobre los llamados sueños lúcidos, aquellos en los que podemos reconocer el sueño como tal, permanecer conscientes dentro de él y cambiar su contenido, enmarcándolo en un contexto de casas encantadas y posesiones. La premisa no podía ser más interesante, pero su plasmación no está a la altura de la idea. Y es que la historia sobre un matrimonio de veinteañeros que se instalan en un destartalado piso en el que falleció una joven embarazada, un ambiente que seguramente pretendía reproducir la atmósfera de La semilla del diablo, adolece de un desarrollo mecánico que nos lleva a desinteresarnos por el destino de sus personajes, una de las peores maldiciones que pueden caer sobre sobre un filme. No le negamos a esta opera prima su derecho a ser incluida en una antología sobre el panorama más actual del fantástico y el terror, sobre todo en una edición que ha pretendido dar visibilidad al peso de las realizadoras en el género, pero que carece del empaque que todos esperamos encontrar en la Sección Oficial.

Un excelente thriller de Corea del Sur sirvió para recuperar el buen sabor de boca y poner a Serendipia en Órbita.
Hunt (헌트), una intriga política con sus infiltrados y ambientada en unos años ochenta de tensión entre ambas Coreas. La película sirvió a la perfección como desengrasante ante tanta propuesta intimista. Que no es que no nos agraden, pero Serendipia es también un ente dado a la acción y, de eso, saben mucho los coreanos. Dirige y protagoniza Lee Jung-jae, popular protagonista de la serie El juego del calamar, que se paseó junto a su coprotagonista, Jung Woo-sung, y se dejó querer por todos los asistentes al festival, entre los que levantó gran entusiasmo, sobre todo entre un grupo de fans de ascendencia coreana. La estrella no sólo demostró su savoir faire con las exigencias de la fama, sino que reveló que tras las cámaras tiene las mismas buenas dotes que frente a ellas.

Hunt, con el recuerdo de la Masacre de Gwangju en la recámara, explota bien todo el potencial de los dramáticos 80s coreanos, una década tan interesante como triste en la que la libertad de pueblo casi no existía, y la paranoia de espías comunistas de Corea del Norte se respiraba en toda la sociedad surcoreana. La trama sabe combinar memoria histórica y ficción con un guion que hace del giro su mejor arma para tensar la intriga. Y Lee Jung-jae dosifica con maestría los componentes de su fórmula magistral. En la cinta hay espacio para el drama, que no actúa como mero relleno para espaciar las secuencias de acción, sino que casa con la intriga en un maridaje en el que ambos se retroalimentan de forma necesaria. El debutante coreano muestra también su buen pulso en la dirección de actores logrando que todos ellos compongan personajes de rico y matizado arco dramático. Buen guion, buena ambientación, ritmo trepidante pero sin vértigo, pues todo encaja sin forzamientos, secuencias de acción bien ejecutadas y buen trabajo actoral, todo lo tiene Hunt. Sin duda una de esas operas primas con la que cualquier debutante sueña

De un debut de excepción a otro. Con los niveles de adrenalina convenientemente elevados, nos embarcamos en la sexta y última propuesta de esta apretada jornada: Cerdita, uno de los títulos más esperados, que se ofreció formando parte de Sección Oficial fuera de Competición. Partiendo del corto homónimo, que se alzó con el Goya al mejor corto de ficción en 2019, llegaba la puesta de largo de Carlota Pereda. Siempre que el origen de una opera prima es una brillante pieza breve anterior hay muchas expectativas, pero también dudas, ¿el largo no va a resultar ser un corto estirado? Las sospechas son legítimas, quizás no lo fue tanto que Serendipia se lo comentara a la autora tal cual antes de la proyección, ¡con lo nerviosa que debía de estar! Si este ente que les escribe careció de tacto en los momentos previos, no le faltó humildad para subsanar su error tras el pase felicitando a la autora y reconociéndole que el temor no había resultado ser más que un prejuicio infundado.

Pereda sabe convertir la materia de su trabajo en corto en el núcleo de su relato largo, sin que dé la impresión de que todo lo demás que lo arropa sea un mero postizo artificial. De hecho, Cerdita, el largo, puede ser disfrutado sin haber visionado la pieza anterior, así de tajante es su autonomía, estamos ante un universo expandido con maestría que logra ser fiel al espíritu de su germen y, a la vez, alumbrar un relato con entidad propia. Y es que la reescritura no se limita a perfilar con mayor agudeza al personaje central (que también) para ofrecer aún más oportunidades de lucimiento a su flamante protagonista, Laura Galán, sino que logra enmarcar el high concept en un rico entramado que no sólo da mayor carga psicológica a las reacciones de ésta, sino que además contextualiza el nudo temático dentro de una situación enriquecida donde aparecen personajes que no estaban en el corto y que hacen que la cinta alce su vuelo hasta el drama costumbrista, sin perder nunca de vista su condición de cinta de género. Entre los personajes creados para el largo, destacan los progenitores de Sara («cerdi» para sus antagonistas), dueños de la charcutería del pueblo, interpretados por Carmen Machi y Julián Valcárcel, son gentes llanas (y llenas), más rigida la madre, más permisivo el padre, que hacen que la cinta gane enteros cuando están en pantalla. La ampliación del dramatis personae y el mayor despliegue de subtramas hacen que Cerdita sea una obra que sabe darle nuevas lecturas a los tropos del género.

Laura Galán presentando el primer pase de ‘Cerdita’ (Foto: Serendipia)

Sangre, psycho killers, bullying, humor, chacina y costumbrismo en una Extremadura profunda que nada tiene que envidiar al Texas de los matarifes de Tobe Hooper, que irremediablemente vienen a la cabeza del aficionado al ver el filme, cosa que ratifica la directora: «En Cerdita hay referencias directas a ‘Jeepers Creepers’ y a ‘La matanza de Texas’. Es el cine que más me gusta». Respecto a la elección del escenario escogido para la película, Villanueva de la Vera, lo fue porque, tal y como confiesa, «Es donde paso las vacaciones, así que lo conozco muy bien. La película está escrita allí también», añadiendo que «Una cosa que decíamos mucho en el rodaje relacionado con esto es que, en Extremadura nadie te oye gritar«, en clara alusión a la popular frase promocional de Alien, el 8º Pasajero.  ¿Folk horror? ¡No!, Spanish Gothic y AgroTerror. Y no el único representante de esta vertiente autóctona que hubo durante el festival, como ya veremos.

Y con un buen sabor de boca, a pesar de que en el pase de la Sala Tramontana no se ofreció al público la degustación de embutidos que tuvo lugar durante el pase del día siguiente en l’Auditori, Serendipia marcha a su cubil a descansar tras la que fue la jornada más intensa, en cuanto a visionado de filmes, de todo su Sitges 2022.

Definitivamente esta edición estaba demostrando que, en contradicción con lo escuchado por los corrillos del festival, no era, ni de lejos, «la peor de los últimos 20 años«.

 

 

 

 

 

 

TerrorMolins: Hacia el 50º aniversario

18 noviembre 2022 Deja un comentario

La mañana de domingo 13 de noviembre finalizaba el 41º TerrorMolins con la última película de la Maratón de terror, y el 16 de noviembre tenía lugar la última actividad de industria, la segunda jornada del II Foro de Coproducción Argentina-España, organizado junto con la PAC y APIMA. Se pone así punto y final a un año que ha superado, en términos de asistencia, todos los registros anteriores: más de 8.000 asistentes y récord de entradas vendidas, con un 37% más que en 2021. En el marco de la Maratón, el festival anunciaba también las fechas de 2023, que serán del 3 al 12 de noviembre en Molins de Rei, y una efeméride especialmente relevante para su 42ª edición: los 50 años de la primera Maratón de Terror de Molins de Rei —la más antigua de Europa—, que tuvo lugar el 1973 de la mano del cineclub de la ciudad con 16 horas seguidas de cine de género, embrión del actual TerrorMolins.Industria que crece 

La sección de industria del TerrorMolins sigue ganando relevancia nacional e internacional gracias a sus actividades profesionales y participación de agentes del sector. El festival, que ya forma parte de instituciones del sector como la Méliès International Festivals Federation, TAC Terror Arreu de Catalunya y Catalunya Film Festivals, y organiza eventos como el Foro de Coproducción Argentina-España, ha cerrado un acuerdo con Ventana Sur para tener una importante presencia dentro de la sección Blood Window, plataforma de promoción para cineastas latinoamericanos de cine de terror y fantástico. Consiste, por un lado, en la selección apadrinada de uno de sus proyectos finalistas, y por otro lado en la concesión de un premio de entre todos los proyectes participantes, incluyendo la sección Fant.Latina dedicada a jóvenes realizadoras, consistente en una beca para poder participar a las Jornadas Profesionales del TerrorMolins 2023.A las Jornadas Profesionales de este año, orientadas a apoyar talentos emergentes e integradas por charlas, ponencias, mesas redondas, mentorías y actividades de creación de red, se presentaron  como finalistas ocho proyectos cinematográficos en desarrollo. De entre todo ellos, Escolanía, de Juan Carlos Saloz y la productora de Molins laChiribita, ha sido el escogido para recibir la mentoría de Cineworld, productora especializada en coproducción Iberoamericana y con amplia trayectoria participando en laboratorios cinematográficos de ámbito internacional.Premios del Público

Además del palmarés oficial de las diferentes secciones del festival, el público asistente decide su favorita y otorga sus reconocimientos. Este año, los films galardonados con el Premio del público son la comedia de terror y youtubers Deadstream en Sección Oficial, que formó parte de la maratón; la asfixiante Soft & Quiet en la sección Being Different —doblemente premiada por el jurado—; Sissy en la sección Bloody Madness, sobre venganzas y influencers; y la catalana Lagunas, la guarida del diablo, de Marc Carreté, en la sección True Survivor. En cuanto a la Sección Oficial de cortometrajes, la escogida por el público fue la neozelandesa Means to an End.

(Foto: Dan Costa)

Categorías: Terror Molins

Clausura FantaElx 2022

14 noviembre 2022 Deja un comentario

El Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX ha anunciado las obras premiadas de su décima edición, cuya Clausura ha tenido lugar la tarde del sábado 12 de noviembre en el Auditorio del Centro de Congresos “Ciutat d’Elx”, contando con la asistencia de Marga Antón Bonete, concejala de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de Elche. En la presente edición, además de proyectarse la película Conan, el bárbaro y la entrevista documental Hall of Frame: María Luisa Pino –contando con la asistencia de María Luisa Pino al festival–, se han exhibido un total de cuarenta obras que han competido en las diferentes categorías, muchas de ellas subtituladas en valenciano y con audiodescripción para personas con discapacidad auditiva. Además de la sección oficial, también ha tenido lugar la presentación de un Falso Tráiler creado por estudiantes de la Universidad Miguel Hernández en las instalaciones del Museo Paleontológico de Elche (MUPE); y a todas estas proyecciones también se suman las “Sesiones Aljub”, que tuvieron lugar del 2 al 10 de noviembre en la megascreen de dicho centro comercial.

En cuanto al palmarés, el cortometraje La Inquilina, de Lucas Paulino y Ángel Torres, ha obtenido el premio al mejor cortometraje nacional, dándole acceso directo al Festival 1000 Gritos de Buenos Aires (Argentina). Por su parte, la cineasta australiana Catherine Bonny ha ganado el premio al mejor cortometraje internacional con su obra Marked, que accederá al Festival Internacional de Cine de Sax. Por otro lado, el premio al mejor cortometraje alicantino ha sido otorgado a la obra Familia, de Óscar La Red, dándole acceso al festival Navidades Sangrientas – Weekend Horror Awards, de Alicante. Asimismo, y como nuevas categorías de la presente edición, se han premiado el Falso Tráiler Flesh and Bones, de Eric Romero, y el cortometraje Colonie, del cineasta francés Romain Daudet-Jahan, alzándose con el galardón al mejor cortometraje Social y Fantástico, el cual será proyectado en el Festival de Cine Sant Joan d’Alacant. Además, este año también se ha otorgado una Mención Especial a la obra de animación Phonorama, de Alex Rey.

El jurado internacional de la décima edición del festival, dirigido por Fran Mateu, lo han compuesto la actriz, directora y cantante Adriana Gil, encargada además de conducir la gala de Clausura; la artista visual Beatriz Galiano; la productora e investigadora Michelle Copmans; el cineasta y director del Festival 1000 Gritos Matías Sánchez; el director e ilustrador Joan Martín Giménez; y Mario-Paul Martínez Fabre, cineasta, profesor del Departamento de Arte de la Universidad Miguel Hernández de Elche, director del Grupo de Investigación Massiva y co-director del Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías, actividad enmarcada dentro del festival, y que este año ha contado con la participación de más de 40 ponentes procedentes de países como Escocia, Bélgica, Francia o México, a los que se suman los conferenciantes invitados Sara Brown, experta en la obra de Tolkien; o Paolo Bertetti, que acudió a Elche desde Turín.

La décima edición del festival ha sido organizada por la Asociación “Unicornio Negro”, el Centro de Investigación en Artes de la Universidad Miguel Hernández (CíA) y el Grupo de Investigación Massiva; y ha contado con el apoyo de organismos como la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche, Visit Elche, Cines Odeón, el Vicerrectorado de Cultura de la Universidad Miguel Hernández, el centro comercial l’Aljub, la tienda de merchandising cinematográfico Cinema Paradiso, o la librería Ali i Truc, donde se presentó el libro “Retrofantástico. Perspectivas de un pasado imaginado” en el marco del festival. Con esta nueva edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX, cumpliéndose diez años desde su creación, Elche ha vuelto a ser un punto de encuentro cultural para los amantes del género fantástico.

Más información en https://www.festivalcinefantaelx.com/

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La pesadilla familiar de ‘Speak No Evil’ se alza como mejor película del TerrorMolins 2022

14 noviembre 2022 Deja un comentario

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei encara su última sesión, la Maratón de 12 horas, anunciando un palmarés predominado por los miedos en clave familiar y maternal. La danesa Speak No Evil, de Christian Tafdrup, sobre unas accidentadas vacaciones de dos familias centroeuropeas, gana los premios a mejor película y banda sonora, mientras que la mexicana Huesera, debut de Michelle Garza Cervera alrededor el embarazo, supersticiones y nuevas maternidades, gana el premio a la mejor dirección. El jurado compuesto por Claudia Guillén, Judith Colell, Felipe M. Guerra, Joan Vilà y Raquel Sastre ha premiado también el guion de Family Dinner, la fotografía de Viejos y la interpretación protagonista de Megalomaniac, además de los efectos especiales de Project Wolf Hunting. En las secciones paralelas destacan los premios a Soft & Quiet, ópera prima de la norteamericana Beth de Araújo sobre las consecuencias de los nuevos fascismos en los Estados Unidos, ganadora de mejor película y mejor guion de la sección Being Different. También obtiene dos reconocimientos la comedia negra sobre muerte asistida y antropofagia Feed Me, de Adam Leader y Richard Oakes, mejor película y mejor interpretación de la sección Bloody Madness. Completan el palmarés de Being Different la dirección del film senegalés Saloum, de Jean Luc Herboulot, y la interpretación protagonista de la satírica Sick of Myself, mientras que la controvertida Terrifier 2 gana el premio a los mejor efectos y Mad Heidi a la mejor dirección de Bloody Madness.En cortometrajes, el canadiense 11-33 obtiene el premio de la sección oficial, y El semblante y Kickstart My Heart ganan los premios al mejor guion e interpretación, respectivamente. Phelgm obtiene los premios a los mejores efectos y de la Crítica de Oro (Blogos de Oro), y O gana el premio Méliès d’Argent al mejor cortometraje europeo. En cuanto a la sección de cine catalán Ç TrencadaLa masia, de Víctor Català, se alza como la gran vencedora: mejor film y premio del público.A lo largo de nueve días, el festival ha conseguido llenos absolutos en sesiones como la inauguración con Mad Heidi, las proyecciones de AveMariaTerrifier 2The Rocky Horror Picture Show, cortometrajes de Sección Oficial y Ç Trencada, y la Maratón de 12 horas que cierra el certamen. Con el festival todavía en marcha, las cifras de entradas vendidas ya superan en un 37% el récord del año anterior.


PALMARÉS 


Categorías: Terror Molins
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