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Archive for the ‘FESTIVALES Y CERTÁMENES’ Category

Yes, Americana Filmfest 2021 is coming!

22 diciembre 2020 Deja un comentario

Ya queda menos para volver a disfrutar de una selección de la mejor cosecha de cine indie del año con el único festival del sur de Europa especializado en Cine Independiente Norteamericano. Americana Film Fest es consciente de la situación actual debida a la pandemia mundial y por eso se realizará en un formato híbrido con la presencia física que las autoridades establezcan en su momento y con una presencia online. Las sedes físicas del festival serán como siempre los Cines GironaZumzeigPhenomena Filmoteca de Catalunya. La sede online será la plataforma Filmin. Otra novedad que queremos anunciar es la expansión del festival gracias a la nueva sede del festival en Madrid: Círculo de Bellas Artes.

Teniendo en cuenta esta nueva estructura el calendario del festival será:

Del 3 al 14 de marzo en Filmin
Del 2 al 7 de marzo en Barcelona
Del 12 al 14 de marzo en Madrid

Las fechas de las sedes físicas podrán quedar afectadas por las posibles restricciones covid. Si se da el caso anunciaremos los posibles cambios en nuestras redes sociales. Stay tunned!

Ya es una tradición de estas fechas, Americana lanza su oferta única navideña por un tiempo limitado. Podrás comprar tu abono de 6 película a un precio excepcional de 30 euros hasta agotar las existencias. Atención: estos abonos solo serán válidos para las sesiones en Barcelona (Cinemes Girona, Zumzeig) del festival. Este abono te permitirá el acceso a seis sesiones del festival y es compartible, es decir, puedes cambiar más de una entrada por sesión para disfrutar del buen cine en compañía.

COMPRAR ABONO AQUÍ

Próximamente tendréis noticias sobre los abonos para Filmin y sobre las entradas para el Círculo de Bellas Artes (Madrid).

Y como no podía ser de otra forma, aquí tenéis dos confirmaciones de la octava edición:

Palm Springs (Max Barbakow)

Sin duda una de las sensaciones de la pasada edición de Sundance. Palm Springs contiene todos los ingredientes indes que más nos gustan: comedia romántica y ciencia ficción. Andy SambergCristin Milioti J.K. Simmons protagonizan esta especie de Atrapado en el tiempo del siglo XXI.

The Killing of Two Lovers (Robert Machoian)

Americana acogerá el estreno español de una de las películas del año: The Killing of Two Lovers. Tras su paso por Sundance consiguió ser la mejor película en el Atlanta Film Festival y este mes ha entrado en el listado de recomendaciones de Nuevos Directores de IndieWire.

A estos dos títulos se le añade la película que os anunciamos el mes pasado: Bloody Nose Empty Pockets de Bill Ross IV y Turner Ross. Documental multipremiado presente en festivales como SundanceBerlín Champs-Élysées, donde ganó el premio a la mejor dirección. Una experiencia única que podremos disfrutar gracias a la colaboración de este año con el Festival Rizoma.

Categorías:Americana

Palmarés y conclusiones TerrorMolins 2020

30 noviembre 2020 Deja un comentario

Terminada la edición 2020 de TerrorMolins toca ofrecer el palmarés y reflexionar sobre esta problemática edición que finalmente ha tenido que ofrecerse online. Los responsables nos muestran sus conclusiones y adelantan que, como cabe suponer, los contenidos online paralelos han venido para quedarse. 

El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei cerrará su 39 edición con unos datos que jamás hubiéramos imaginado. La conversión forzada de gran parte del contenido presencial a su versión online ha dado unos frutos espectaculares. La plataforma Filmin ha sido la principal via para disfrutar de las películas seleccionadas, pero también se han habilitado canales en Vimeo y Youtube donde poder seguir eventos como las secciones Oficial y Ç-Trencada de cortometrajes, TerrorKids, Sessió Instituts, las Jornadas Profesionales  asi como la primera maratón virtual de las 12 Horas, que fue seguida por más de 350 personas.

Han sido un total de 23 días; del 31 de octubre al 22 de noviembre. Hemos llegado a más de 35.000 espectadores, con un total de 54 largometrajes y más de 80 cortometrajes, seleccionados de entre los 800 trabajos recibidos. A pesar de haber previsto una programación online, una vez confirmadas las restricciones que nos obligaron a suspender la parte física del Festival a sólo dos semanas del inicio, nos pusimos a trabajar a contra reloj para aumentar el contenido online y así poder, contra viento y marea, ofrecer la mejor programación posible. Y se hizo realidad.

La comunicación a través de las redes sociales del Festival y la propia web, ha sido un canal de transmisión perfecto para llegar al numeroso público, que ha podido seguir la información de las constantes novedades. Durante estos 23 días, ha habido casi 50.000 visitas a la página web del Festival, y más de 900.000 impresiones e interacciones entre todas las redes sociales del Terrormolins. Todo ello nos ha permitido dar a conocer el Festival a mucha gente que hasta ahora no nos conocía, y ampliar así el público potencial.

Así pues, la valoración es muy positiva, y confirma que la parte virtual del Festival ha sido un gran acierto a pesar de haber representado un doble esfuerzo respecto a otras ediciones. El próximo año, en el que celebraremos las 40 ediciones, mantendremos en paralelo la presencia de contenidos online, esperando que de nuevo podamos encontrarnos presencialmente y volvamos a hacer una gran edición puesto que, sin duda, la efeméride lo merece. Muchas gracias a todos: espectadores, amigos, patrocinadores y colaboradores, pero sobre todo, un agradecimiento eterno a este grupo humano increíble, que hace posible este pequeño milagro que representa el Festival de Cine de Terror de Molins de Rei.

Palmarés oficial de la 39ª edición del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei

MEJOR PELÍCULA: La Llorona
MEJOR DIRECTOR: Kourosh Ahari (The Night)
MEJOR ACTRIZ: Sarah Poulson (Run)
MEJOR ACTOR: Shahab Hosseini (The Night)
MEJORES FX: The Reckoning
MEJOR GUION: Kourosh Ahari, Milad Jarmooz (The Night)
MEJOR MÚSICA: The Reckoning
MEJOR FOTOGRAFÍA: My heart can’t beat until you tell it do
MENCIÓN ESPECIAL: Reparto de Queen of Black Magic

BEING DIFFERENT

MEJOR PELÍCULA: Resin
MEJOR DIRECTOR: Anthony Scott Burns (Come True)
MEJOR ACTOR: Peter Plaugborg (Resin)
MEJOR ACTRIZ: Julia Sarah Stone (Come True)
MEJOR GUION: Bo Hr. Hansen (Resin)
MENCIÓN ESPECIAL:Reparto femenino de Darkness in Tenement 45

SECCIÓN VIDEODROME

MEJOR PELÍCULA: Murder Death Koreatown
MEJOR DIRECTOR: Cristian Ponce (Historia de lo Oculto)
Mención especial director : Julian Richberg (Arboretum)
MEJOR ACTRIZ: Tábata Cerezo (La desvida)
MEJOR ACTOR: Rudy Kohnke (Victim of Love)
Mención Especial: Ryan Barton-Grimley y Ari Schneider (Hawk and Rev)
MEJOR GUION: Murder Death Koreatown
Mención Especial guion :Jonah Kuehner (Stoker Hills)
PREMIO DEL PÚBLICO: Historia de lo Oculto
Mención Especial a la BSO a The Strings
Mención Especial a la Fotografía a Anonimous Animals

SECCIÓN TRUE SURVIVOR

MEJOR PELÍCULA: Fried Barry
MENCIÓN ESPECIAL: Jostici de Carrerò

SECCIÓN OFICIAL CORTOMETRAJES

1er PREMIO DEL JURADO: Killing Small Animals (Sweden)
PREMIO al Mejor Guión: Le Quatrième Mur (France)
PREMIO a los Mejores FX y/o Maquillaje: Grandpa’s Lap (Portugal)
Mención Especial FX y/o Maquillaje: Live Forever (Sweden)
PREMIO “Víctor Israel” a la Mejor Interpretación: Lisa Smit for Lili (Netherlands)
Mención Especial a la Interpretación: Louise Peterhoff for Killing Small Animals (Sweden)
PREMIO “Manel Gibert” del Público: Live Forever (Sweden)
PREMIO “Méliès d’Argent” al Mejor Cortometraje Europeo: Nunca te dejé sola (Spain)
PREMIO de la crítica Blogos de Oro al Mejor Cortometraje: Just a Guy

SECCIÓN PARALELA Ç-TRENCADA

PREMIO del Público Sección Paralela Ç-Trencada: Casa

Categorías:Terror Molins

El hombre lobo y la bestia interior liberada, leitmotiv de Sitges 2021

30 noviembre 2020 Deja un comentario

La 54ª edición del SITGES – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, que se celebrará del 7 al 17 de octubre de 2021, tendrá como leitmotiv la figura legendaria del hombre lobo como principal representante iconográfico del tema clásico de la bestia interior o la dualidad interna en el ser humano. Casualmente, en 2021 se cumplen diversas efemérides relacionadas como el 80º aniversario del estreno de El hombre lobo (The Wolf Man, George Waggner, 1941), una producción Universal protagonizada por Lon Chaney Jr.; así como también los 40 años del estreno de dos populares y renovadoras versiones del personaje: Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in  London, John  Landis, 1981) y Aullidos (The Howling, Joe Dante, 1981). Sin olvidar el medio siglo del estreno de La noche de Walpurgis (León Klimovsky, 1971), una de las más populares entregas del hombre lobo nacional, el Waldemar Daninsky interpretado por Paul Naschy.

El Festival de Sitges tratará asimismo este leitmotiv como imagen del Festival, con una retrospectiva de títulos y la publicación de un libro, en colaboración con la Editorial Hermenaute. La figura del Doctor Jekyll & Mister Hyde (la versión más filosófica y base literaria del tema), así como personajes colaterales relacionados con la dualidad hombre-bestia, como las mujeres felinas, diferentes seres zoomórficos o entidades duales de los cuentos tradicionales, serán estudiadas en el volumen y expuestas en la retrospectiva.

Categorías:Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges. Año de la pandemia: Palmarés y conclusiones

13 noviembre 2020 Deja un comentario

 

Pues llegamos al final de esta extraña edición con algunas conclusiones de lo que ha sido en general el festival para Serendipia, aunque ya se han podido sacar algunas leyendo los diez artículos anteriores. Cerramos

(Fotos: Serendipia)

Ante todo hay que decir que la organización se tomó muy en serio la observación de las medidas sanitarias, desinfectando todas las salas entre sesión y sesión. Asimismo, el personal que veló porque se mantuviera la buena praxis en todo momento, lo hizo de una manera amable que hacía que el publico estuviera todo lo a gusto que se podía estar bajo estas circunstancias. También los espectadores han sido formales en este aspecto y han observado, por lo general, las medidas y las distancias de seguridad.

Con el objetivo de aliviar posibles riesgos ha habido pocas actividades paralelas y el mercadillo cambió su ubicación, contando con bastantes menos puestos que otros años. Así, por primera vez en vaya usted a saber cuantos años, no hemos podido saludar a viejos lobos como Javier (Imagen Death) Perea o Dani (Chaparra) Moreno. Y tampoco pudimos cargar las alforjas con peliculas del 79.

También se ha decidido poner menos papel en circulación para evitar riesgos, así se han editado durante el festival tan solo seis periódicos, los programas no estaban disponibles en todos los espacios y había que pedirlos en taquillas, llegando a agotarse ante la reducida tirada, y tan solo se han editado dos postales de recuerdo, la del premio Brigadoon, con imagen de Manuel de Blas realizada, como es habitual, por Toni Benages y la que reproduce el magnífico cartel de esta edición, también ambas tan solo disponibles en Brigadoon.

Paul Naschy volvió de nuevo a Sitges

En cuanto a la programación en sí, se ha amoldado bien a las circunstancias. Debido a la situación que estamos viviendo se ha producido una drástica bajada en la producción cinematográfica. Asímismo las grandes -y posiblemente no tan grandes- compañías han aplazado rodajes y pospuesto estrenos, repercutiendo todo esto en el festival. Esta edición no ha podido contar con cintas especialmente esperadas por el público, todo lo cual no significa, ni mucho menos, que la selección haya carecido de interés, es más, el nivel general nos ha parecido medio-alto, con películas, en su mayoría, sorprendentes e interesantes, como les hemos señalado en los diez artículos anteriores, sin embargo, como pudimos corroborar junto a otros compañeros, no ha habido el “peliculón” del festival, es decir, era difícil pronunciarse o decantarse por una favorita clara.

Sin ellas tampoco hay festival

Se han presentado varias  operas primas de excelente factura, lo que augura que el género gozará de buena salud por largo tiempo. La cosecha española ha sido muy satisfactoria, con Baby (Juanma Bajo Ulloa), La vampira de Barcelona (Lluís Danés), Malnazidos (Alberto de Toro y Javier Ruiz Caldera) y No matarás (David Victori), entre otras. Películas singulares y bien diferentes entre sí que vimos con agrado. Y también el mundo televisivo de aire español ha resultado prometedor, a juzgar por las buenas referencias que recibimos sobre la serie 30 monedas de Álex de la Iglesia. El director vasco nuevamente estuvo en persona en el festival para exhibir este su último producto del cual el certamen ofreció el primer episodio.

Fue comentado en esos conventículos de la prensa que son las colas (escasas este año) que en esta 53 edición se ha visto reducida sustancialmente la presencia de cine oriental. No queremos pensar que sea por la ausencia en el comité de selección de Mike Hostench, cuya afición a esta cinematografía es hartamente conocida. Pero tampoco parece que fuera por escasez de producción. Según los especialistas que siguen los mercados y escaparates del cine asiático, se han presentado este año algunas cintas que habrían encajado perfectamente en el festival. Ya veremos. Ha sido un año extraño.

La afluencia de público general, con excepción de los fines de semana, ha sido reducida. Había sesiones en las que la escasez de espectadores causaba estupor. Hablamos de sesiones con la presencia de 8 y 17 personas.  La prensa, por su parte, que aglutina a gran número de los aficionados al género y al festival, muchos de ellos incondicionales, ha cumplido, reuniendo en algunas ocasiones la práctica mayoría del aforo y eso que se han echado mucho en falta a  bastantes de los habituales al evento.

La pantalla del Prado desde el gallinero

La plaga que nos azota ha propiciado algunas medidas que es posible que hayan llegado para quedarse, como puede ser la sección  online del festival, o la venta numerada de entradas para el público. Esto último propició que las colas fueran menos extensas o, incluso, que directamente no hubiera. Además, gracias a esta medida, el público pudo acceder con más tranquilidad a la sala al tener un asiento asignado. Por su parte prensa tuvo unas zonas habilitadas en cada sala, lo que funcionó mejor en l’Auditori (parte derecha) y Tramontana (primeras filas),  que en El Retiro y Prado (gallinero), donde se perdió el encanto de disfrutar de clásicos en ‘pantalla grande’ al quedar, por la distancia, reducida la experiencia. Serendipia, que este año se tiró de cabeza a la sección Seven Chances, e incluso consiguió todos los tickets que deseaba para ver clásicos que, en su gran mayoría, ya tenía en su cueva, de haber sabido que se iba a encontrar en estas circunstancias, hubiera preferido tomar otras opciones. ¿Tiquismiquis? no, apasionado que es uno a eso del cine, ya saben. En alguna sesión se dio la circunstancia de que había más público en el gallinero que en el resto de la platea. Tentados estuvimos de bajar, no crean.

El desolador paisaje d’ Aiguadolç durante el segundo fin de semana y ya bajo las nuevas medidas.

Pero han sido medidas de urgencia que han tenido que tomarse de la mejor de las maneras y a las que se ha tenido que adaptar todo el personal. Serendipia, que a veces es muy imaginativo y adelanta acontecimientos que, afortunadamente, luego no se producen, aventuraba que este año el Festival de Sitges iba a tener poco menos que una guardia pretoriana velando por el buen cumplimiento de las normas higiénicas. Cabía esperarlo tras la experiencia vivida durante la infausta 51 edición, en la que hubo una desproporcionada presencia de guardias de seguridad, tan intensa que sorprendía incluso a los propios invitados. Porque en aquella edición hubo un plantel de invitados de auténtico relumbrón, es cierto, pero acompañar a las estrellas (y no tan estrellas, también, por cierto, como el simpático equipo de Verano del 84 que fue acompañado al escenario por guardias de uniforme y porra) era innecesario, tal y como se ha venido demostrando durante todos los años anteriores y posteriores. Incluido este. Un equipo de seguridad joven, y sin uniformes intimidatorios, sirvió de apoyo a los voluntarios sin que el espectador se sintiera cohibido, al contrario, se disfrutó de un escenario humano de lo más confortable.

¡Primer fin de semana!

Las ruedas de prensa y presentaciones de libros se hicieron en salas del hotel y previa inscripción para controlar aforos. Una inscripción que, en el caso de las presentaciones, se abrió anticipadamente y con tiempo suficiente para tomar nota. Tanto editores como autores se mostraron muy satisfechos con este nuevo espacio en el que presentar sus novedades de una manera más eficaz.  En opinión del sector estas condiciones deberían mantenerse pues ofrecen mejores prestaciones que la habitual carpa Fnac, con su bullicio y falta de espacio. Carpa que también se echo de menos, pues la presencia de la emblemática firma francesa frente al Auditori caldeaba el ambiente.

De nuevo Aiguadolç. Segundo fin de semana.

La parte de colorín que luego se pasa por las televisiones y cuyas fotografías ilustran las crónicas en la prensa diaria se tuvo que reducir. Hubo muchos menos invitados y la mayoría vinieron durante el primer fin de semana, que concentró las producciones españolas. Aún así hubo quien se fotografió con actores y directores enmascarados. Tras la Red Carpet de Najwa Nimri (con nula distancia de seguridad entre el público) a la puerta de l’Auditori, parece que se cayó en la cuenta de que no se debería repetir y se decidió  (también por las condiciones metereológicas) que sería mejor hacerlas en el hotel con acceso únicamente de la prensa gráfica.

Después de este balance,  vamos ya con el Palmarés:

Palmarés 53 Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya

Secció Oficial Fantàstic a competición

Mejor película
Possessor Uncut (Brandon Cronenberg)

Premio especial del jurado
La nuée de Just Philippot   

Mejor dirección
Brandon Cronenberg (Possessor Uncut)

Mención a la dirección
Natalie Erika James
(Relic)

Mejor interpretación masculina
Grégoire Ludig & David Marsais (Mandibules)

Mejor interpretación femenina
Suliane Brahim (La nuée)

Mención a la interpretación femenina
Marin Ireland
 (The Dark and The Wicked)

Mejor guion
Márk Bodzsár, Juli Jakab & István Tasnádi (Comrade Drakulich)

Mejores efectos especiales
Maks Naporowski, Filip Jan Rymsza, Dariush Derakhshani (Mosquito State)

Mejor fotografía
Tristan Nyby
 (The Dark and The Wicked)

Mejor música
Bingen Mendizábal
& Koldo Uriarte  (Baby)

Gran Premio del público a la mejor película
La vampira de Barcelona (Lluís Danés)

Mejor cortometraje de género Fantástico
The Luggage (Tsai Yi-fen)

Mención al  cortometraje
Rutina: La prohibición 
(SAM)

Noves Visions

Mejor película
My Heart Can’t Beat Unless You Tell It To (Jonathan Cuartas)

Mención a la película
El elemento enigmático (Alejandro Fadel)

Mejor dirección
Laura Casabé
 (Los que vuelven)

Mejor corto Noves Visions Petit Format
Luz Distante – Parte 1, Les desventurades (Santiago Reale)

Midnight X-treme

Premio del público a la mejor película
The Queen of Black Magic 
(Kimo Stamboel)

Sitges Documenta

Premio a la mejor película
Ivan, O Terrível (Mario Abbade)

Blood Window

Premio Blood Window
Marea alta (High Tide) de Verónica Chen

Jurat de la Crítica

Premio de la Crítica José Luis Guarner
Teddy (Ludovic Boukherma & Zoran Boukherma)

Premio Citizen Kane a la dirección revelación
Jonathan Cuartas (My Heart Can’t Beat Unless You Tell It To)

Carnet JOVE

Premio Jurado Carnet Jove al mejor largometraje de género fantástico
She Dies Tomorrow (Amy Sei metz)

Premio al mejor largometraje de animación 
Seven Days War (Yuta Murano)

Premio al mejor cortometraje de animación
Red Rover 
(Astrid Goldmisth)

Brigadoon

Premio Brigadoon Paul Naschy
Horrorscope (Pol Diggler)

Nuestra undécima edición como acreditados, la 53 del Festival, ha sido una edición histórica en la que la pandemia no se proyectaba en la pantalla de la ficción sino en el día a día de la realidad. Una edición extraña, sin prisas ni largas colas por la eficacia de medidas como los asientos numerados del público, el aumento de sesiones de cada cinta y el amplio intervalo de tiempo entre proyecciones. Hemos echado de menos algunos rostros amigos, el bullicio y, sobre todo, los abrazos. Pero se ha dado y la hemos vivido sin un solo gramo de menos de ilusión colectiva, porque Sitges tiene mucho de ceremonia y hermandad casi religiosas. No nos ha faltado, no hemos faltado, y nos queda la satisfacción de haber aportado nuestro granito de arena en hacer posible que la terca realidad no nos robara el acontecimiento. Ahora a contar los días que faltan para la cita del 2021 con la certeza de que el amor por el cine será siempre mayor que el temor a la enfermedad, al fin y al cabo, la muerte siempre estuvo ahí y ello no nos impidió gozar de nuestros días. Como dijo Paul Valéry en El cementerio marino, es necesario siempre intentar vivir. Intensamente.

Y…ya saben:

Categorías:Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges: Año de la pandemia. Décima cápsula

12 noviembre 2020 Deja un comentario

 

Y ya estamos en nuestra última jornada. Hoy veremos nuestras cuatro últimas películas en Sitges y nos recogeremos. Un Sitges fantasmal, con cafeterías y bares cerrados o que únicamente sirven comida y bebida para llevar. Sin haberlo buscado, hoy veremos cada una de esas cuatro cintas en cada una de las salas del festival. Iniciaremos el itinerario en l’Auditori con una película de la Sección Oficial y continuaremos con el Tramontana con Panorama. Ya por la tarde, más Panorama en el Retiro y cerrando, como los últimos años, en el Prado con Seven Chances. Una jornada intensa que inicia el final de esta atípica edición del Festival de Sitges. 

El cansancio hace mella en nuestro organismo, y a este se suma la enorme cantidad de horas de mascarilla, pero no permitiremos que ese agotamiento se adueñe de nuestro espíritu, ¡faltaría más!, así que vamos allá:

Serendipia se despide de l’Auditori, con Kandisha (2020), una película que teníamos muchas ganas de ver, pues está dirigida por Bustillo y Maury, directores que tan buenos momentos nos han dejado con películas como À l’intérieur (2007) o Livid (2011), entre otras. En Kandisha nos ofrecen un retrato de la juventud multiracial francesa de extrarradio, centrándose en un grupo de amigas, Amélie, Bintou y Morjana, que pasan parte de su tiempo realizando graffitis. Un día descubren uno muy curioso con la palabra Kandisha, que una de las jóvenes comenzará a investigar averiguando que Aisha Kandisha era una figura del folklore marroquí, una especie de azote del varón y protectora de la mujer que causa la muerte atroz de seis varones cercanos a  quien la invoque. Naturalmente despertarán a la maligna entidad. Amélie (Mathilde Lamusse) la invocará para desfogarse en un momento de furia creyendo que es una simple leyenda urbana, pero inmediatamente comenzarán a aparecer muertos amigos y familiares varones de las muchachas, las cuales acabarán recurriendo a un imán para intentar exorcizar ese espíritu del mal. Dejando aparte que el personaje guarda bastante similitud con Candyman, otro espectro de extrarradio creado por Clive Barker, el film resulta suficientemente grato, con ese exótico ser que unas veces se aparece como objeto de tentación, otras como criatura de pesadilla, siempre ataviada con un burka y pezuñas de cabra en lugar de piés. Muertes terribles, que no llegan a las cotas de impacto de la primera película del dúo (se pusieron el listón muy alto en su debut, hay que decirlo), con las que la pareja parece reconciliarse con el terror, aunque este sea un film más canónico que autoral.

También simpática nos resultó The Old Ways (Christopher Alender, 2020) película que se desarrolla en un pueblito mexicano en el que la santería y los ritos indígenas serán los protagonistas. Allí se desplaza una periodista americana de origen mexicano, que visita unas ruinas prohibidas “La boca”, y por ello  los lugareños considerarán que habrá de ser exorcizada. El exorcismo resultará todo un retorno a la tierra de sus ancestros y su pasado cultural. Una vuelva al hogar que realizará con la ayuda de una chamán. Bastante correcta, a pesar de tener un final un tanto estirado, refleja bien la cultura nativa mexicana sin resultar ridícula. Y trae un  poco de aire fresco al lugar común en el género que es el exorcismo al tratarlo desde el punto de vista de una brujería que tiene influencias de los mayas y los aztecas mezclada con prácticas afro-caribeñas y con el espíritu del catolicismo, un cóctel que sus responsables saben agitar bien consiguiendo una mezcla que es casi un experimento arqueológico. Pero, sobre todo, hay que destacar que, desde el respeto y la seriedad, todo viene envuelto de buenas dosis de humor, casi de alegría vital, ese toque, justamente sazonado, permite que la cinta no sea monocorde sino al contrario, todo un collage de diferentes texturas para usar el terror como metáfora del regreso a las raíces y la superación de los “demonios” internos. Esto es lo que hace que, aun trenzando mimbres tan exóticos y localizados, nos sintamos cercanos a los personajes y sus circunstancias. El terror puede hermanarlo todo y abordar los temas de la forma más universal posible. Buen sabor de boca.

Y como en botica, hay de todo, y aunque se procura sortear productos que prevemos nos pueden agradar menos, es natural que alguno se cuele, y este fue el caso de Tin Can (Seth A. Smith, 2020). A priori, había ganas de catar el universo personal del director de The crescent (2017), viejo conocido del festival, pero que aún no habíamos catado, y a posteriori casi resultó ser nuestra castaña del festival. Pero una castaña que no carecía de encanto, hay que ser justos. Porque la distopía que nos propone Smith nos resulta muy familiar en estos momentos, juzguen si no: en la película el mundo está sucumbiendo a una plaga mortal, una rara infección que parece provenir de un Hongo Coral, una amenaza que resulta imparable y se sospecha incurable. Científicos enfundados en sus EPI (ahora tenemos nombre para esos trajes de protección que sólo veíamos en las películas), están tratando de hallar la manera de contener la pandemia, pero ya son muchos los que piensan que la única solución para afrontar el apocalipsis es la hibernación en refugios aislados del entorno. No es el caso de la parasitóloga encarnada por Anna Hopkins, la vemos en su laboratorio logrando aislar el causante, paso previo para combatirlo, pero poco puede disfrutar su éxito, cuando sale al exterior para encaminarse a otra dependencia (con su EPI, sí), es asaltada. Tras este prólogo, inesperadamente (o no tanto) la acción pasa al interior de un diminuto compartimento estanco en el que la protagonista ha sido confinada despertando, posiblemente, de una hibernación. No sabe dónde está, ni por qué, ni cuánto tiempo ha estado así, irá orientándose cuando empiece a escuchar voces de otras personas que parecen estar en su misma situación, entre ellas su ex pareja, quien en su día había apostado por crear un programa de evacuación en refugios estancos. Este segmento claustrofóbico es el mejor acto del metraje, pues el misterio que va creando en torno a la heroína está muy logrado. Nos retrotrae a películas de un solo personaje encerrado en un único espacio de reducidas dimensiones, como pueden ser Buried (2010, Rodrigo Cortés) o Locke (Steven Knight, 2013) y hasta ahí nos prometíamos una feliz sesión. Pero logra escapar de su cubículo, y lo que ocurre a partir de ese momento tiene más de sinsentido que de intriga inquietante. Dividida así en dos episodios contrapuestos (¿quizás pensados en origen como mediometrajes?) se cierra con una conclusión bastante críptica y extraña que malogra el esmerado trabajo de su primera hora de proyección. Marciana, muy marciana. Oscura, muy oscura.

Lo mejor de la película: el póster, nada menos que de Richard Corben.

No nos dejó buen sabor de boca, no. Afortunadamente a Serendipia le quedaba una última bala en el cargador, una totalmente opuesta que serviría para desengrasar el resultado de la apocalíptica  propuesta de Smith: Spookies (Genie Joseph, Thomas Doran y Brendan Faulkner, 1986), una locura de los años ochenta totalmente descacharrante. Carne de videoclub y ejemplo del entronizado cine de terror de los ochenta, que tanta gloria, pero sobre todo, tanto daño hizo al género. Quién ame el látex y los efectos mecánicos aquí tiene un festín, y así se celebró en la sala con un público entregado que hasta hizo palmas a los personajes. Este bodrio,  dicho cariñosamente (o no), inacabado, pero completado en su momento con escenas añadidas, esta disponible totalmente remasterizado de la mano de Vinegar Syndrome. Los mismos que realizaron el milagro, hace justo un año, permitiéndonos cerrar la pasada edición del festival con otro producto similar, Tammy and the T-Rex (Stewart Raffill, 1994), una locura posiblemente aún mayor que Spookies. Tanto entonces como ahora, esta película fue el telón ideal para concluir, especialmente para esta loca, única y atípica edición. Toda una broma del destino que deseamos exorcizar en un futuro -esperamos ya que cercano- con el terror y la fantasía en una nueva edición del Sitges Film Festival.

Vamos recogiendo nuestros bártulos, pero les dejamos con el testimonio de una presencia física que no pudo ser, la de David Lynch, que realizaba así el umboxed del Premio Honorífico que le ha otorgado el festival.

 

Categorías:Sitges Film Festival

Diario de Serendipia en Sitges: Año de la pandemia. Novena cápsula

11 noviembre 2020 Deja un comentario

 

El festival avanza con un día ligero en cantidad de visionados, pero intenso en cuanto a los mismos. Ya es viernes y comienza el último fin de semana de festival, preveyéndose, otra vez, el incremento habitual de afluencia de público. Pero el desarrollo de la pandemia obliga a tomar nuevas medidas al Govern de la Generalitat que tocan de lleno al festival: se cierran bares y restaurantes, con todo lo que conlleva para el público asistente, y el aforo a las salas, hasta entonces del 70%, deberá reducirse al 50%. Todo lo cual obliga al festival a adaptarse a estas nuevas normas en tiempo record. 

Breeder (Jens Dahl, 2020) es una muestra de terror nórdico que mezcla el aséptico mundo de los laboratorios de experimentación genética, Mad Doctor incluida, con el más sarnoso WIP (Woman in preson). La Doctora Ruben, interpretada por una gélida Signe Egholm Olsen, considera que la vejez es un a afección antinatural resultante de varias enfermedades, un proceso al cual la científica busca detener en alas de la eterna juventud, algo a lo que, naturalmente, tan solo estará al acceso de las élites.  Obviamente, los métodos utilizados en el experimento no serán precisamente los más éticos, tal y como descubrirá Mia (Sara Hjort Ditlevsen), nuera de la doctora y heroína de la función. A partir de ahí el film cambiará de registro y pasará a tener un muy agradable regusto grindhouse con mujeres encarceladas en hediondos calabozos que serán tratadas como ganado, pues no en vano la doctora resulta ser veterinaria y sus ayudantes, un personal nada cualificado que, en lugar de llevar un maletín médico, portan sucias cajas de herramientas. Este debut en el largo de su director no pretende moralizar, ni siquiera abrir un debate sobre la relación entre moral y tecnología, pero sí que con su trama se hace preguntas interesantes sobre el hecho de hasta dónde podría llegar nuestra cultura en busca de una promesa de bienestar incumplida y con todas las posibilidades de hacerse realidad. Altas dosis de insania en una cinta que picotea también del torture porn y resulta de lo más entretenida, aunque no exista unanimidad de la crítica sobre su valía. Incluida en la selección de Panorama Fantàstic, quizás hubiese merecido haber formado parte de la Sección Oficial Fantàstic Competició. 

Sí estaba a competición, quizás porque el Festival ofrecía su premiere mundial, la segunda (y última) cinta de nuestra jornada. Una pieza argentina que nos supuso pasar de la eterna juventud a la vida eterna. Inmortal (Fernando Spiner, 2020) narra la existencia de un universo paralelo al que se puede viajar, al igual que se descendía a los infiernos en El corazón del ángel, en ascensor. Un ascensor que permite viajar a una dimensión, el “país” de los muertos, en el que la protagonista podrá reencontrarse con su padre, recién fallecido. Pero pronto descubrirá que la eternidad en ese paraíso artificial y totalmente ficticio tampoco es la panacea. La premisa conceptual del último film de Spiner es de lo más interesante, pues maneja una hipótesis que le hace militar en esa lectura del fantástico tan propia del imaginario argentino, no pocas veces nos hace pensar en la obra de Adolfo Bioy Casares especialmente significada en su popular novela La invención de Morel, que muchos recordarán por su relación con El año pasado en Marienbad y por su adaptación italiana en manos de Emidio Greco y protagonizada por Anna Karina. Sin embargo, Immortal no logra del todo plasmar su concepto en imágenes, bien llevada en el terreno de la ambientación en un Buenos Aires de lo más actual, Leteo (la dimensión de los muertos vivos) no acaba de estar bien diseñado, como tampoco el dibujo de sus personajes llega a ser plenamente satisfactorio. Interesante, pero no brillante.

Con un cierto regusto de insatisfacción abandonábamos la Sala Tramuntana, fuera nos esperaba un Sitges fantasmal golpeado por el cierre de bares y restaurantes. La pandemia hacía mella en el ánimo de todos y pintaba un paisaje distópico en la realidad que nos circundaba (y circunda todavía  ahora desde hace ya ocho meses). Una imagen del Port de Aiguadolç vale más que todas nuestras palabras para describir la situación.

 

Poco más, les dejamos con el último (esta edición no ha dado para más que cuatro) de los estupendos making of del festival que realiza Quim Crusellas y su equipo. Un mundo y un festival que nosotros no vivimos, como ya hemos indicado en otra de estas reseñas. Un mundo de cócteles, alfombras rojas y famoseo que, como en Inmortal, se desarrolla en otra dimensión paralela a la de Serendipia.

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Presentación online de ‘La naturaleza se rebela’, libro oficial de TerrorMolins

10 noviembre 2020 Deja un comentario

Animales cabreados, plantas agresivas, cataclismos, plagas, entes vengativos, paisajes yermos… El Festival de Cine de Terror de Molins de Rei y Editorial Hermenaute presentan La naturaleza se rebela, el libro oficial del festival y un sugestivo recorrido en forma de ensayo cinematográfico por el ecoterror o terror ecológico.

La presentación del libro contará con la participación de Guillermo Triguero, Gerard Fossas, Patricia Clapés-Saga, Marta Torres, Sandra S. Lopera y Carles M. Agenjo, firmantes de sus seis capítulos. También de Àlex Gorina (prologuista) y Lluís Rueda (editorial). Moderará Javier Rueda, coordinador del libro y codirector del festival.

Día: martes 10 de noviembre
Hora de la charla: 20:00 horas (duración ~50m)
Enlace de visionado: https://youtu.be/kWXHJuOL4lU

Spot del libro: https://bit.ly/353jVXt

https://www.hermenaute.com/libro.php?id_libro=39

Diario de Serendipia en Sitges: Año de la pandemia. Octava cápsula

9 noviembre 2020 Deja un comentario

Un nuevo día y ya se acerca el fin de semana, todo lo cual vaticina un incremento de público. Y ya hace falta, pues algunos días las salas están bastante desoladas. Para este jueves, tres películas bien diferentes: del terror aséptico a la suciedad de la morgue, y de ahí al encuentro con brujas y demonios en un clásico que estos últimos años se  ha visto revalorizado gracias a las ediciones domésticas. Del moderno Auditori a los entrañables Retiro y Prado. 

Unos tan fascinantes como terroríficos títulos de crédito dan paso a Mosquito State (Filip Jan Rymsza, 2020), una de las películas más extrañas del festival, y ya es decir, pero también uno de los títulos más especiales que han pasado por esta edición del festival y que tuvo su estreno en Venecia fuera de competición. La película sigue el ciclo de vida del mosquito emparentándolo con las transformaciones de un apocado analista financiero. Tan inteligente como acoquinado (casi un sosia milenial del Jerry Lewis de El profesor chiflado), su protagonista, Richard Boca (Beau Knapp), tras ser picado por un mosquito, se obsesionará de tal modo con el ciclo vital del pequeño díptero que le permitirá reproducirse e invadir su vida y su cuerpo. Si bien es cierto que baraja premisas complejas que no facilitan su comprensión,  tiene, si el espectador entra en el juego, la belleza de lo extraño y lo abstracto. Mosquito State no es una película que deje indiferente o que permita ser olvidada rápidamente. Su atmósfera aséptica, casi esterilizada, obsesiona tanto como llegan a obsesionar al protagonista esos pequeños bastardos que cada verano, puntualmente, acuden al encuentro de nuestra sangre para, como a Richard Boca, vampirizarnos. Aunque su búsqueda de pautas de regularidad en lo que, a priori, parece aleatorio, para predecir e incidir en los movimientos del capital en los parqués de la bolsa, nos devuelve a la memoria el debut de Aronofsky, esa fe en el caos, con su toque de buceo en los laberintos kafkianos, hay que decir que, lejos de reproducir el feísmo de esta, busca espejearse en los mundos fríos y pulcros que pueblan buena parte del universo cronengberguiano. Toda una fábula en palabras del director, con sus ogros, aquí tiburones de Wall Street, y su princesa a rescatar, dentro de un ambiente poblado de algoritmos con los que derrotar el mercado que amenaza nuestro bienestar. Acogida tibiamente por la crítica internacional tras su paso por la Biennale, lo cierto es que Rymsza se nos antoja un cineasta del que cabe esperar una obra interesante que debe ser seguida de cerca.

Y de la Sección Oficial en l’ Auditori a ver el Panorama Fantàstic en el Retiro.

Reconocemos que Serendipia es muy morbosa y que no deja escapar toda película cuya acción se desarrolle en una morgue, así que, aunque no albergábamos demasiadas esperanzas en la paraguaya Morgue (Hugo Cardozo, 2020), lo cierto es que nos pareció una película de lo más correcta, una pequeña producción bien resuelta y con la curiosidad de contener algunos diálogos en guaraní. El guión narra el primer día de trabajo de Diego (Pablo Martínez), vigilante nocturno de seguridad, en la morgue. Y todo en una jornada que se inicia complicada, pues el día antes y de camino a casa de su novia atropella accidentalmente a un individuo al que deja abandonado. El silencio, la frialdad y la muerte que domina la morgue terminará subyugando al joven en la que será una noche eterna, poblada de espectros que le obligarán a enfrentarse a su culpa y su castigo. Hugo Cardozo, todo un hombre orquesta, él mismo está detrás del guion, la producción y la música, suple con ingenio la escasez de recursos con los que cuenta. Que, más allá de sus limitaciones, nos ofrece una idea con muchas posibilidades, lo pone de manifiesto el anunciado remake hollywoodiense y es posible que la adaptación norteamericana subsane las carencias, sin embargo, también es muy probable que se convierta en una cinta más a consumir bajo demanda, sin un alma que la haga remarcable, pues la simpatía que despierta, precisamente, es alimentada por su carácter de film casi amateur y de voluntarioso ejercicio de superación de las limitaciones.

Para terminar el día volvemos al gallinero del Prado, en el mejor palco, eso sí, para ver, en “pantalla grande” Viy (Konstantin Ershov y Georgi Kropachyov, 1967), una de las escasas producciones de terror rodadas en Unión Soviética y que en 1971, cuatro años después de realizarse, ya se proyectó durante la cuarta edición del Festival de Sitges. Vuelve ahora, casi 50 años después, y vuelve por la puerta grande dentro de la sección Seven Chances, la sección en la que la crítica rescata títulos de interés que merecen regresar con honores a la sala oscura. Esta historia de brujas y demonios, basada en un cuento de Nicolai Gogol, concita lo mejor del romanticismo y del realismo que se dan la mano en la narrativa del ucraniano. Su recorrido por el folclore ruso y los tics del color local no la hacen ajena, aunque  pertenezca a otra sensibilidad narrativa, nos atrapa y fascina a partes iguales. La oportunidad de revisarla en las mejores condiciones nos lleva a constatar que lo que es bueno, nunca deja de serlo. Todo un clásico que mantiene fresco su humor y que conserva todo el encanto naif de sus magníficos y artesanales efectos especiales.

Sin lugar a duda, fue una magnífica manera de terminar la jornada, antepenúltima del festival y prólogo de un fin de semana en el que las restricciones que impondría el Procicat dificultarían la tarea a la organización y a los espectadores.

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Isla Calavera descubre su programación de proyecciones al completo

8 noviembre 2020 Deja un comentario

 

El Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera presenta la programación completa de proyecciones que abarca su cuarta edición, que se desplegará del 13 al 21 de noviembre en Multicines Tenerife (C. C. Alcampo, La Laguna), con el patrocinio del Cabildo de Tenerife, Gobierno de Canarias, Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna y la Sociedad de Desarrollo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, entre otras entidades públicas y privadas.

La Sección Oficial a Concurso de Largometrajes constará de 10 producciones, dos de nacionalidad española, mientras que el apartado de cortometrajes contempla 17 títulos. Fuera de competición se proyectarán 7 largometrajes, 3 cortos y varios documentales.

Además, de los largometrajes ya anunciados (‘The Reckoning’ de Neil Marshall, ‘Vampus Horror Tales’, ‘Skin Walker’, ‘The Owners’, ‘Unearth’, ‘Come True’ y ‘Sea Fever’), se podrán ver por primera vez en las pantallas canarias: la coproducción entre Uruguay y Argentina Al morir la matinée; la nueva película de Kike Maíllo, Cosmética del enemigo; y el thriller estadounidense Alone, de John Hyams.

Alone

Clásicos

Por otro lado, en el marco de la programación de clásicos se recordarán títulos como Desafío total, [REC]3: Génesis y No matarás… al vecino.

La adaptación de la novela de Philip K. Dick realizada por Paul Verhoeven y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, Sharon Stone y Michael Ironside cumple este año su 30º aniversario. En el filme, tras someterse a un implante de recuerdos virtuales, la vida sencilla y rutinaria de Douglas Quaid se convertirá en una pesadilla en la que es imposible distinguir qué es real y qué no lo es.

Con motivo del homenaje a Paco Plaza, quien recibirá este año uno de los premios Isla Calavera de Honor en reconocimiento a su carrera y su destacada contribución al fantástico, se proyectará su película [REC]3: Génesis (2012), precuela de la legendaria saga de terror española que sorprendió en 2007 con una primera entrega realizada con bajo presupuesto pero mucho talento y se convirtió en un gran éxito tanto de público como de crítica.

Por otro lado, el Festival Isla Calavera ofrecerá la proyección de No matarás… al vecino, una comedia negra dirigida por Joe Dante y protagonizada por Tom Hanks, Bruce Dern, Carrie Fisher y Corey Feldman. Dirigida al público familiar, está sesión llega de la mano de Reel One Entertainment como avance del lanzamiento de este título en Blu-Ray en el mercado español.

Estos títulos se suman a los clásicos ya anunciados: Viernes 13, Parte III, que podrá disfrutarse en 3D; Hace un millón de años y El huerto del francés.

Sección documental

En el apartado documental, podrá verse Deodato Holocaust, que desglosa las bambalinas y entresijos de unos de los filmes de terror más polémicos de la historia, Holocausto caníbal, y su controvertido director, el italiano Ruggero Deodato.
Además, se proyectará una selección de making of de algunas de las creaciones más memorables de la factoría del célebre Stan Winston, responsable de criaturas del imaginario colectivo como los dinosaurios físicos de Parque Jurásico, los alienígenas de Predator o los androides de Terminator.

Por otro lado, la Gala de Clausura del Festival, que tendrá lugar el sábado 21 de noviembre, ofrecerá la proyección del cortometraje documental La dama del Fantaterror, de Diego López, un trabajo que aborda la importancia de la actriz alemana Helga Liné en el género de corte fantástico y de terror desarrollado en España durante las décadas de los 60 y 70 del siglo XX.

Panorama

Tras la Gala de Clausura, tendrá lugar la proyección de la película venezolana de terror Infección, que cerrará el programa de la edición 2020 del Festival. En el largometraje dirigido por Flavio Pedota, un extraño contagio poblacional tiene lugar en el país sudamericano. Se propaga rápidamente y los infectados, que corren con mucha habilidad, desarrollan predilección por devorar la carne humana.

La programación completa, tanto de proyecciones como actividades paralelas, está disponible en la página web del Festival (www.festivalislacalavera.com) y en sus redes sociales.

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FantaElx 2020 se celebrará del 12 al 14 de noviembre

2 noviembre 2020 Deja un comentario

El Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX, que se celebrará del jueves 12 al sábado 14 de noviembre, presenta el cartel de su octava edición. El ilustrador y cineasta Joan Martín Giménez se ha encargado del diseño basándose en la emblemática saga de terror, que este año cumple los 40 años desde su estreno, donde el personaje de Jason, provisto de su «máscara» y su machete, se abre camino a través del paisaje ilicitano. En conmemoración, el festival contará con la proyección de diversos cortometrajes de terror, además de una nueva edición del Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías, cuya línea temática será el crimen y lo fantástico.

El Congreso, enmarcado dentro del festival, tendrá lugar los días 12 y 13 de noviembre en el Centro de Congresos Ciutat d’Elx (formato presencial), y en el portal web del propio festival (formato online). Así, las ponencias del jueves 12 se realizarán en modalidad online a través de la web del festival; mientras que las ponencias del viernes 13 se llevarán a cabo de forma presencial en el Auditorio del Centro de Congresos, cumpliendo con las estrictas medidas de seguridad, distanciamiento e higiene, siendo de acceso gratuito, y bajo la reserva previa de asiento a través de la web del festival a partir del mes de noviembre. El objetivo del congreso, que este año celebra su tercera edición, es la difusión de estudios de investigación dentro de las diferentes líneas temáticas del Género Fantástico, abarcando todas sus posibles variantes y plataformas. Para ello, se contará con la participación de más de 40 conferenciantes de carácter internacional y nacional, procedentes de países
como Francia, Reino Unido, China, Estados Unidos o Japón. El congreso está dirigido por Mario-Paul Martínez (profesor del Departamento de Arte de la UMH y director del Grupo de Investigación Massiva) y por Fran Mateu (director del festival y profesor del Departamento de Arte de la UMH), contando con la colaboración de la Universidad Miguel Hernández de Elche y del Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria.

Durante la tarde del sábado 14 de noviembre llegará el turno de las proyecciones de cortometrajes, donde se podrán ver reconocidos trabajos de género fantástico, varios de ellos proyectados por primera vez en la ciudad. La sesión se llevará a cabo en el Auditorio del Centro de Congresos Ciutat d’Elx, siendo de acceso gratuito y también bajo la reserva previa de asiento a través de la web del festival. En la presente edición, el festival premiará al mejor cortometraje alicantino, que accederá directamente al festival Navidades Sangrientas – Weekend Horror Awards de Alicante; al mejor cortometraje nacional, con acceso al Festival de Cortometrajes de Terror y Fantástico 1000 Gritos de Buenos Aires (Argentina); y al mejor cortometraje internacional, el cual accederá al Festival Internacional de Cine de Terror de Valparaíso, en Chile.

El Jurado de Selección y Calificación de la presente edición está compuesto por la actriz, directora y cantante Adriana Gil; la artista visual Beatriz Galiano; el cineasta ilicitano Paco Soto; así como los anteriormente citados Joan Martín Giménez y Mario-Paul Martínez.

La octava edición del festival está organizada por la Asociación Unicornio Negro, el Departamento de Arte de la UMH, y el Grupo de Investigación Massiva, y cuenta con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche, junto a organismos como Visit Elche, el Centro de Congresos “Ciutat d’Elx”, la Universidad Miguel Hernández de Elche, el Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria, los Cines Odeón, el Centro Comercial l’Aljub, o la tienda de merchandising cinematográfico Cinema Paradiso. Como valor añadido en la presente edición, el Congreso ha sido subvencionado por la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital, para la Organización y Difusión de Congresos, Jornadas y Reuniones Científicas, Tecnológicas, Humanísticas o Artísticas de Carácter Internacional.

Con la celebración de esta nueva edición, adaptada a un formato online y presencial bajo un estricto control de seguridad, higiene y distanciamiento, Elche volverá a ser un punto de encuentro para los amantes del género fantástico. La programación, horarios y formatos pueden resultar alterados ante la actual situación, por lo que se recomienda acudir a la web del festival para verificarlos. Próximamente, se anunciarán en:

https://www.festivalcinefantaelx.com/programa/

Diario de Serendipia en Sitges: Año de la pandemia. Séptima cápsula

31 octubre 2020 Deja un comentario

 

Un nuevo día y tres nuevas películas pertenecientes cada una de ellas a diferente sección. Respectivamente serán Oficial Fantàstic Competició, Anima’t y Noves Visions. Y después de comer cerraremos la jornada con un clásico programado dentro de la sección Seven Chances como homenaje al recientemente fallecido José Mojica Marins, uno de nuestros cineastas favoritos que estuvo en varias ocasiones en el festival, tanto en sus inicios en los años setenta, como en el nuevo milenio presentando su Encarnação do Demônio (2008). Un menú equilibrado y surtido, como debe de ser. 

Wendy es una película muy bella, es lo primero que cabe decir, con cadencia suave pero sin perder tiempo y con una planificación que nos sumerge en su escena como si fuera una experiencia inmersiva. Después de todo, nos va a hablar de qué supone vivir y qué papel ha de tener la imaginación en nuestro desarrollo. Habla del niño y del anciano que hay en cada uno de nosotros y de cómo se deben retroalimentar para adentrarnos en la aventura que es vivir. Con ella Benh Zeitlin sigue demostrando que sabe rodar con niños como nadie. Después de la sorprendente Bestias del sur salvaje (Beasts of the Southern Wild, 2012), ahora aborda Peter Pan dándole un enfoque totalmente diferente y libre, pues la perspectiva de nuestro director (u hombre orquesta, pues es el autor del guion y de la banda sonora, además) no está lejos de la de su primer largo, pero manteniéndose fiel al espíritu de la novela de Barrie. Una oda a la imaginación como acto de rebeldía frente al gris destino que nos aguarda, a vivir y aprovechar el tiempo mientras nos pertenezca. Pero Zeitlin no entona un simple canto a la despreocupación, como tampoco Peter Pan es una criatura que se niega a crecer solo por no madurar. No se trata de dejarnos ir como si no hubiera un mañana sino de sacar provecho del tiempo, y Peter es el diablillo que despierta la perspicacia de Wendy, con el doble valor de ingenio y picardía. Por eso, la película nos hablará de los sueños frustrados y de la pérdida de la ilusión, pero también del acto de crecer como una gran aventura que merece la pena vivir. Se trata de saber cuándo pasa el tren. Con Wendy (una maravillosa Devin France) como protagonista absoluta del relato (hay que recordar que el título de la novela cuando se publicó en 1911 era Peter and Wendy), Peter Pan e incluso el Capitán Garfio tomarán su lugar en esta original e inspirada adaptación del gran clásico, que nunca envejecerá mientras haya quien quiera vivir. Y volar.

Maravillado, Serendipia cambia de sala y de chip para tomar unas dosis de Beauty Water (Gi-Gi-Goe-Goe Seong-Hyeong-Su, Kyung-hun Cho, 2020) un terrorífico anime para adultos (de origen coreano) sobre los cánones de belleza y la influencia que tienen sobre nosotros. Un mal día, Yae-ji se convierte en el objetivo de una campaña de odio en redes sociales. Es la gota que colma el vaso de toda una vida siendo ridiculizada por su aspecto. Decidida a dar una vuelta a la situación, la joven prueba Beauty Water, un producto de maquillaje que permite moldear la piel hasta alcanzar el ideal de belleza deseado.  La protagonista de Beauty Water será capaz de vender su alma al diablo para conseguir tener el aspecto que ella y los demás desean de ella y una vez conseguido, gracias a ese agua de belleza, mantenerlo. Pero lo que no sabe es que alguien se ha fijado en sus bonitos ojos… La cinta no tarda en ponernos en situación y, aunque no está exenta de comicidad, pronto se manifiesta como un sobrecogedor thriller psicológico que acabará abrazando el terror más descarnado (y nunca mejor dicho). El trazo seco de su dibujo le da una crudeza visual acorde con el tono del relato y la despiadada crítica social que contiene. Kyung-hun Cho nos advierte sobre el carácter mostrenco de nuestra sociedad  consumista fundamentada en el narcisismo y la dependencia del juicio del otro, factor que la Web ha elevado a la enésima potencia. Y lo hace con una cinta que habría hecho las delicias del Cronenberg de la nueva carne aunque alejada de la asepsia del canadiense, aquí se exponen los cuerpos maltratados con minuciosidad pues ese lujo de detalle sirve de espejo de la deshumanización paulatina de su protagonista. Basada en un webcómic, Beauty Water, que podría haber concursado perfectamente en Sección Oficial, supone el debut de su director en el campo del largometraje. Una muy interesante propuesta, proveniente del país donde la fijación por la belleza y la eterna juventud resultan especialmente obsesivas y opresivas (Corea es una auténtica Meca de la cirugía plástica, casi el 30% de las mujeres se somete a ella ya antes de los 20 años).

Cerramos la mañana con Ich-chi (Kostas Marsaan, 2020) una cinta rusa perteneciente a la sección Noves Visions cuya acción se desarrolla en la desolada región de Yakutia (lugar de origen del director), situada en el noroeste de Rusia, en plena Siberia, donde tan solo vive una familia, pues al parecer, alguna desgracia sucedió en el pasado que causó que todos abandonaran el lugar a toda prisa. En la granja vive un matrimonio y su hijo menor, un día a día austero aferrado a la dura vida del campo. Cuando reciben la visita del primogénito, que ha emigrado a la ciudad y vive allí juntos a su esposa y su hijo, todo se desestabilizará.  Su objetivo es obligar a sus padres a vender la granja para poder pagar una fuerte deuda, una venta que dejaría al menor sin su modus vivendi y, más aún, desubicado en el mundo. A partir de ahí entramos en el seno de una historia cainita en la que la rivalidad de los hermanos tendrá graves consecuencias. Esta trama dramática y costumbrista, casi propia del naturalismo de Zola, pronto se verá surcada por elementos sobrenaturales, inexplicables, apariciones de dobles siniestros y apariciones de esqueletos que hacen retornar espectros del pasado, con la leyenda del Ich-Chi, el jinete que protege de los malos espíritus, como vehículo conductor. Si bien la trama se vuelve confusa cuando irrumpe el fantástico, se trata de una cinta de una gran belleza, a la que contribuyen unos solitarios parajes naturales que casi están pidiendo ser llevados al no tiempo de las leyendas. Sin ser redondo, resulta de lo más interesante este filme que nos trae un ejemplo del tan en boga folkhorror desde una cinematografía poco frecuente en nuestros lares.

Y de nuevo Serendipia cierra la jornada con el mejor cine clásico desde el mejor marco, el cine Prado, que ya totalmente reformado, pero respetando tanto la arquitectura como los frescos del techo, se convierte en la sala más idónea para disfrutar de una película como À meia-noite levarei sua alma (José Mojica Marins), la primera incursión de Zé do Caixao (que no de su alter ego y director) en el cine. Una artesanal y tercermundista película con la que nace una blasfema encarnación del mal llena de un carisma localista que ha trascendidos océanos y épocas aglutinando una amplia legión de seguidores (entre los que nos contamos). Ese carisma se debe totalmente a su director, José Mojica Marins, un hombre de cine recientemente fallecido que ha dejado tras de si una extensa filmografía dedicada, en su mayor parte, al cine fantástico y de terror. Proyectada en 35 mms., À meia-noite levarei sua alma representó el broche ideal para esta jornada de cine atípico.

Con buen sabor de boca finalizaba una jornada que se remató con la degustación de las excelentes tapas del nuevo restaurante de la sociedad El retiro, en la que fue casi la única interacción social a mascarilla quitada que Serendipia se permitió en esta edición en tiempos de pandemia. Una plaga que se ha llevado por delante muchas de las citas obligadas del festival como la, ya tradicional, Zombie Walk aunque sí hubo tráiler y la promesa de los muertos andantes de volver el próximo año a recorrer las calles de la Blanca Subur.

 

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Diario de Serendipia en Sitges: Año de la pandemia. Sexta cápsula

29 octubre 2020 Deja un comentario

Iniciamos una jornada que se desarrollará, integramente, en l’Auditori. Una velada de lo más tranquila, a causa del tradicional descenso de público tras el largo fin de semana, pero que resulta más marcado por la situación que estamos viviendo. Así que, casi en un ambiente familiar, pasaremos una mañana de cine con tres interesantes piezas pertenecientes a jóvenes cineastas europeos y enmarcadas dentro de la sección Oficial Fantastic Competició. 

Comenzamos con The Book of Vision (2020), una cinta inclasificable y de remarcable belleza que se desarrolla entre dos épocas. Repleta de elementos oníricos y saltos temporales, los fantasmas del pasado visitarán el presente, observando y dándose la mano con la superstición y los espíritus del bosque, pero también con los avances científicos. La transición (y tensión) entre la antigua y la nueva medicina se representará con dos médicos, de una parte, Johan Anmuth, que ejerció en Prusia en el Siglo XVIII (un gran Charles Dance), más espiritual, basaba su ciencia en una visión integradora del hombre y no se limitaba al cuerpo para tratar la enfermedad, sino que prefería escuchar las historias de sus pacientes, analizarlas e interpretar sus sueños, para descubrir y curar sus dolencias (todo un prototipo de lo que supuso Freud para la historia de la medicina). Frente a él, en nuestro siglo, Nils Lindgren (Sverrir Gudnason), paladín de la biotecnología aplicada, basará su hacer exclusivamente en el cuerpo y en su análisis. Entre ellos una mujer, Eva (Lotte Verbeek), una joven y brillante cirujana oncóloga que ha dejado todo para estudiar historia de la medicina en una pequeña universidad. Parece estar obsesionada con las obras de Johan Anmuth, más concretamente con su manuscrito Libro de los sueños (el que da título a la cinta) que ella misma descubre en la biblioteca, una obra en la que el galeno prusiano da cuenta de las emociones, temores y sueños de mil ochocientos pacientes. Al sumergirse en sus páginas, la joven se embarcará en un íntimo y sensorial viaje a través del tiempo.

Lejos del enrevesado palíndromo de Nolan, esta película independiente coproducida por Italia, Gran Bretaña y Bélgica usa la interacción clásica entre el pasado y el presente en clave romántica y sobrenatural. Conforme la protagonista avanza en su lectura, vamos descubriendo que los mismos actores interpretan a distintos personajes en ambas épocas, como ocurría en El atlas de las nubes de las hermanas Wachowski. Los pseudo flash backs, que vuelcan los descubrimientos de Eva en su lectura, tienden un puente entre las dos épocas, remitiéndonos a la tesis de que la esencia de lo humano se mantiene (casi) inmutable a lo largo del tiempo. Y a la vez nos ponen en contacto con una visión de la naturaleza que entiende a esta como organismo viviente. Las bellas imágenes del film, en cuya realización concurren el trabajo del director junto al de Jörg Widmer (que fue técnico de cámara de Wenders, Tarantino, Haneke, Polanski y Bela Tarr), nos transportan al seno de una naturaleza silenciosa y ancestral que envuelve y protege a los muertos a la vez que los enlaza a los vivos. Puro Malick, dirán, pues algo de eso hay, pues no en vano es el productor ejecutivo de esta cinta, con la que debuta su director Carlo S. Hinterman, biografo y estrecho colaborador de Malick (Hintermann dirigió la segunda unidad en El árbol de la vida). Blanco y en botella.

Tras vencer en dura contienda al sueño (la película comenzó a las 8,30 de la mañana y, pese a su belleza, el ritmo de la misma no ayudaba), es el momento de volver a la realidad con Teddy (2020) que nos transporta a una pequeña localidad de los Pirineos franceses donde vive Teddy (Anthony Bajon), un joven rebelde, un tanto anárquico, y que vendría a ser como el gañán del pueblo. Un día comienzan a aparecer reses muertas, al parecer por ataque de lobos, y paralelamente el joven es atacado y arañado por una bestia. A partir de este día todo cambiará para Teddy y el resto de la tranquila región.

Narrada en tono de comedia, aunque no deja de tener un poso trágico, Teddy, dirigida al alimón por los gemelos Ludovic y Zoran Boukherma iba a tener su premiere en el Festival de Cannes de este año (y que la pandemia dejo en suspenso). Podríamos decir que estamos ante un cine de terror rural, pero su protagonista nada tiene en común con los consabidos rednecks psicópatas que pululan por el subgénero, muy al contrario, Teddy nos resulta cercano, como el vecino gamberrete y simplón que todos podríamos tener. Y es que los gemelos ponen especial cuidado en el diseño de personajes y situaciones para que resulten creíbles aunque tengan un lado sobrenatural. Nos convenció por su forma atípica de ver y usar la licantropía, aquí todo un ingenio para la crítica social. Y nos gustó, también, porque  como comedia fantástica (y muy francesa) resulta estrambótica y divertida.

Y cerramos la jornada con la película de ciencia ficción Sputnik (Egor Abramenko, 2020), cinta ambientada en una gélida Unión Soviética que tiene ecos de Quatermass y Alien, entre otras. En el apogeo de la Guerra Fría, una nave espacial soviética se estrella después de que su misión salga mal. El comandante (Pyotr Fyodorov), único superviviente, puede haber regresado a la Tierra con algo anómalo en su cuerpo. Ingresado en una institución psiquiátrica de la agencia espacial rusa, su caso será asignado a una psicóloga (Tatyana Klimova) cuyos métodos han chocado bastante con las rígidas normas del estado, y que ha sido seleccionada, precisamente, como última oportunidad de congraciarse con el mismo. Llevado todo en estricto secreto. Ingeniosa y emocionante, aunque el tema que toca la cinta rusa no es precisamente original, si lo será la manera de abordarlo, así como el repugnante alienígena. En la cinta de Egor Abramenko al terror espacial se le suma el drama de superación que afecta a sus dos protagonistas, tanto el cosmonauta como la psicóloga habrán de superar viejos traumas para acabar con la criatura simbionte y es, precisamente, el aspecto emocional el que va a unirles en un frente común, casi al modo de Hannibal Lecter y Clarice Starling en El silencio de los corderos. En Sputnik, pues, convive el espíritu del terror de serie B con la búsqueda de profundidad psicológica en los personajes y su arco de transformación y esa mezcla la hace efectiva y le pinta una pátina sino de originalidad sí de singularidad. Buenas actuaciones, buenos efectos y buena dosificación de la intriga, la cinta cumple las expectativas y nos deja buen sabor.

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Diario de Serendipia en Sitges: Año de la pandemia. Quinta cápsula

28 octubre 2020 Deja un comentario

Nuevo madrugón para un día de lo más completo compuesto por dos largometrajes de Sección Oficial, uno de ellos el que resultará ganador en las categorias de mejor película y director; continuando después con una película muy especial perteneciente a la sección Noves Visions que estamos deseando volver a ver, pues en sus fotogramas están depositadas la prosa y el alma de una de las mentes más preclaras y que más admiramos del estos últimos siglos; y finalmente retornamos al cine más popular, el de nuestra infancia, aquel al que íbamos con nuestros padres, el que ha marchado y que tan solo volverá en nuestros sueños o en la intimidad de nuestro hogar a modo de revival.

Serendipia comienza el -¡atención, alarma, ranciofact!- ecuador del festival con una muy interesante película de terror, Relic (2020), producción australiana que llega a Sitges tras ser presentada en el festival de Sundance y haber pasado por diferentes certámenes como el Bucheon Film Festival de Corea del Sur y el Fantasy FilmFest de Alemania. Dirigida y escrita por la cineasta novel Natalie Erika James con la colaboración en el guion de Christian White, este viaje a la locura se inicia con la inexplicable desaparición de la anciana Edna (Robyn Nevin), que causa que su hija Kay (Emily Mortimer) y su nieta Sam (Bella Heathcote) se apresuren a ir a la decadente casa de campo de la familia, donde encontrarán pistas de su progresiva demencia esparcidas por toda la casa. Pero lo más extraño comenzará a suceder cuando, de manera tan misteriosa como lo fue su desaparición, Edna regrese al hogar. Los sucesos que irán aconteciendo parecen tener una explicación natural, pero a través de las pistas que le dan sus sueños a Kay se nos introduce la duda: ¿puede ser, después de todo, que exista una causa paranormal para la locura de Edna? Parece una constante en el nuevo cine de terror australiano abordar problemas muy humanos como pudiera ser el dolor por la pérdida de un marido (es el caso del The Babadook de Jennifer Kent) o la dificultad de ser madre de un niño autista (nos referimos a Triangle dirigida en 2009 por Christopher Smith), para derivarnos hacia el terror sobrenatural en la resolución del conflicto. En su debut en el largo, Natalie Erika James se inscribe en esta forma de entender el género y nos ofrece toda una inquietante y cautivadora intriga, parábola sobre la vejez y la decadencia humana, que nos abismará en la explicación en clave fantástica de la demencia hereditaria y su consecuencia en las relaciones madre/hija, finalizando con una aterradora imagen del tópico de las tres edades de la mujer. Protagonizada impecablemente por tres reputadas actrices, en la cinta tienen un gran protagonismo el sonido y la propia mansión, que como un personaje más, parece respirar.

En vista del brillante resultado obtenido con Relic, habrá que seguir la pista de Natalie Erika James, que en estos momentos trabaja en un nuevo proyecto de Folk Horror japonés llamado Drum Wave. Como vemos, la cosa promete.

Por mucho que le moleste que le saquen el tema, Brandon Cronenberg es el alumno más aventajado de su padre. Y no solo por las temáticas que toca, sino porque también es un tipo brillante. Ya lo demostró en 2012 con Antiviral, con la que, por cierto, ganó el premio al mejor director revelación en Sitges, y ahora lo confirma con Possessor (2020). Cronenberg  vástago nos propone, en este su último trabajo, reflexionar sobre qué define nuestra identidad y qué ocurriría si pudiera ser controlada por terceros que nos llevarán a actuar en contra de nuestra voluntad. Como premisa argumental para esta reflexión nos presenta una trama en la que una corporación criminal ha desarrollado el método para invadir, con implantes cerebrales, las mentes ajenas con la personalidad de sicarios profesionales, quienes actuarían así con total impunidad y sin dejar rastro alguno.  Tasya Vos (Andrea Riseborough) es una de esas asesinas y un día, durante una misión rutinaria, algo sale mal. La agente Vos se ve atrapada dentro de la mente de uno de los sujetos que trata de controlar (Christopher Abbot), cuyo apetito por la violencia se acaba convirtiendo en su peor aliado, superando incluso el suyo propio. De nuevo tecnología y carne al servicio del horror, y las consecuencias que puedan tener sobre el sujeto humano la manipulación del yo. Todo, en un trabajo que, si bien no nos convenció tanto como su opera prima, si ha conseguido, como veremos, encumbrar de nuevo a su director en Sitges, confirmando su personalidad y su voz como propia más allá de los ecos y las esclavitudes de su ilustre apellido. Brandon es el Cronenberg de la generación milenial y tiene mucho que decir sobre nuestro mundo digitalizado que tan bien domina (¿o acaso es víctima de él?) esa generación.

Y mientras estamos sumidos en las sombras, en la sala Garbí del Auditori se presentan tres atractivos libros editados por nuestros amigos-hermanos de Editorial Hermenaute, sobre cuya presentación nos ha escrito unas líneas su propio responsable, Lluis Rueda:

Presentación de novedades Hermenaute: Sombras de Caligari, ¡A mordiscos! La increíble historia de Germán Robles, un vampiro español en México y La madre terrible en el cine de terror

Jesús Palacios y Lluís Rueda durante la presentación de ‘¡A mordiscos!’

El lunes 12 de octubre la Sala Garbí acogió nada menos que 3 presentaciones de la Editorial Hermenaute. El sello de Badalona especializado en ensayo de cine, entre otras materias, afronta por tercer año consecutivo la tarea de editar el libro oficial del festival, este año por partida doble.

Conducidas por Desireé de Fez, la primera presentación, que se inició a las 10:30, trajo a un viejo amigo de Sitges, el crítico, periodista e historiador de cine Jesús Palacios. Palacios presentaba uno de los libros oficiales del festival, ¡A mordiscos! La increíble historia de Germán Robles, un vampiro español en México, reedición ampliada de un libro de 2008 que fue publicado en el marco de la Semana Negra de Gijón. Acompañado del editor Lluís Rueda, Palacios desgranó parte de la biografía del actor Germán Robles, actor asturiano conocido por interpretar al conde Lavud, en los clásicos dirigidos por Fernando Méndez ‘El vampiro’ y ‘El ataúd del vampiro’. También se habló mucho sobre el cine gótico mexicano durante el periodo de esplendor de la productora ABSA y los Estudios Churubusco. Entre anécdotas y un repaso exahustivo a la materia, se pasó volando una mañana sorprendente por la cantidad de asistentes un lunes festivo a primera hora.

Presentando ‘Sombras de Caligari’: Lluís Rueda, Jordi Sánchez-Navarro, Ángel Sala, Violeta Kovacsics y Carlos Tabernero

A las 12:30 le llegó el turno a Sombras de Caligari. Cien años de cruces y diálogos con el primer gran clásico del fantástico, libro oficial de Sitges 2020 centrado en el ítem de este año, el caligarismo y el centenario del clásico ‘El gabinete del doctor Caligari’. De nuevo con Desireé de Fez conduciendo y los coordinadores del libro Ángel Sala (director artístico del festival) y Jordi Sánchez-Navarro, se abrió esta presentación, un apasionante viaje a la génesis de Caligari, su marco sociopolítico y los asuntos, la puesta en escena y los recursos narrativos de la película en el cine y la televisión posteriores. Los asistentes también participaron de este encuentro en el que no faltaron el resto de articulistas de la obra, Lluís Rueda, Alan Salvadó, Carlos Tabernero y Violeta Kovacsics. Jorge Gorostiza, fue la única ausencia ya que las circunstancias impidieron su desplazamiento desde Gran Canarias. Una gran presentación en tiempos ciertamente caligarianos.

Desireé de Fez y Javier Parra, autor de ‘La madre terrible en el cine de terror’

Ya por la tarde, a las 18:00, en la sala Garbí nos sorprendía la proyección de un video impactante con filmes como ‘Psicosis’, ‘El caso de Lucy Harby’, ‘Carrie’, ‘Babadook’ o ‘Hereditary’. La cosa claramente iba de “madres terribles” y es que Javier Parra, bien arropado por Desireé de Fez y Xavi Sánchez Pons, nos adentraba en una estimulante presentación en la que Carl Gustav Jung se daba la mano con la mitología y el cine de terror. La presentación del libro La madre terrible en el cine de terror, en que Javier Parra hacía su puesta de largo, resultó doblemente especial, ya que el libro apareció en pleno confinamiento y el autor no había podido hacer ninguna presentación presencial hasta la fecha. El encuentro fue divertido, apasionante y acabó en un carrusel de referencias que podrían conformar una jornada de cine de madres peligrosas perfecta para Halloween.

(Texto: Lluís Rueda. Fotos: Marta Torres)

Por su parte, Serendipia continuó con más y más películas. Y de Oficial Fantastic Competició pasamos a Noves visions con la producción independiente The Show (Mitch Jenkins, 2016), una inclasificable fantasía producto de la mente de su, también inclasificable autor, Alan Moore, que mezcla intriga con comedia en una acción detectivesca repleta de viajes oníricos, ingeniosos diálogos y pintorescos personajes, de entre los cuales destaca el secundario Frank Metterton, interpretado por el propio mago de Northampton. Todo ello con el telón de fondo de la convicción de nuestro autor de que la poesía es hermana de la brujería, pues la evocación poética es equivalente a la invocación nigromante, dos formas distintas de llegar al mismo objetivo: nombrar desde la palabra, a través de la imaginación y la memoria, las potencias que rigen nuestro desarrollo y nuestro destino como humanos.  Con The Show, Moore escribe por primera vez para el cine tras haber renegado, quizás injustamente, de todas y cada una de las adaptaciones que sobre sus comics se han realizado. El film es una prolongación de una serie de cortos dirigidos también por el fotógrafo Mitch Jenkins (Act of Faith, Jimmy’s End y His Heavy Heart y que se recopilaron en Show Pieces en el año 2014), escritos todos por Alan Moore y ambientados, al igual que The Show, en Northampton, ciudad británica natal del escritor. Una película que se mueve entre la comedia absurda y el thriller onírico que tan perfectamente sabe ofrecer David Lynch y que también nos hace recordar al Under the Silver Lake de David Robert Mitchell, en tanto ambas obras son un compendio de cultura popular sobre la que indagan para llevarnos a especular la existencia de directrices en lo humano que nos harían ser lo que somos. El Northampton de este Show de Moore es tan extraño y extravagante (o, si nos permiten la apropiación del término inglés, tan weird) como el Twin Peaks de la serie homónima de Lynch, escenarios en los que el mundo y el inframundo coexisten y donde lo real está hecho con el mismo tejido que los sueños ¿O acaso no hay diferencia entre esos extremos y es así que es posible que los muertos puedan seguir viviendo en los sueños como lo hacen en la cultura popular? Con ese interrogante nos deja el espectáculo de Moore.

El jovial Manuel de Blas dirigiéndose al público del Prado (Foto: Serendipia)

Y cerramos el día con otro viaje al pasado. Nueva visita al cine Prado ahora para ver un atípico spaguetti western que contó con la presentación de uno de sus protagonistas, Manuel de Blas, que ese mismo día había subido al escenario del Auditori para recibir el merecido Premio Nosferatu que otorga la sección Brigadoon del Festival. Marido durante 46 años de la mítica  actriz Patty Sheppard, Manuel de Blas ha sido también una cara visible del fantástico estatal desde la década de los sesenta, y permanece todavía en activo. Ha trabajado en más de 200 producciones para cine, televisión y teatro, transitando por todos los géneros (western, comedia, drama…), con el fantástico como puntal importante en su carrera con títulos como El coleccionista de cadáveres (Santos Alcocer, 1970), donde compartió reparto con Boris Karloff, Los monstruos del terror (Tulio Demicheli y Hugo Frengonese, 1970), La orgía nocturna de los vampiros (León Klimovsky, 1973) o El jorobado de la morgue (Javier Aguirre, 1973). Para coronar el homenaje a Manuel de Blas en Sitges 2020, se ofreció en el entrañable Prado una copia restaurada por Victory Films del atípico euro-western Manos torpes, rodado en 1969 y que cuenta con el sello de los revalorizados hermanos Romero Marchent, con el recientemente fallecido Rafael a la dirección y Joaquin colaborando en el guion con Santiago Moncada. Si bien se trata de un rutinario western, protagonizado por Peter (Peter Lee Lawrence), un joven pacifico que se opone a resolver los conflictos con las armas y que como pueden suponer terminará en ensalada de tiros, resulta atípico porque, para ejecutar la venganza de turno, su protagonista contará con el adiestramiento en el manejo de las armas de un anciano chino, adelantándose así este tipo de personaje a series como Kung-Fu (1972-75) u otros filmes que incluyeron personajes orientales tras el primer desembarco en occidente del cine de artes marciales de Hong-Kong en 1973.

Otra velada adorable con sabor a palomitas, pipas, altramuces y pan de higo desde el gallinero del cine Prado en una jornada perfecta y muy diferente al mundo de oropel y colorín que se ofrece en otros espacios del mismo festival tal y como muestra el magnífico making de Quim Crusellas y su equipo. Pero todo, todo es cine y todo, todo es Sitges y cada cual escoge el que prefiere vivir. Y este que les contamos es el nuestro.

 

Diario de Serendipia en Sitges: Año de la pandemia. Cuarta cápsula

26 octubre 2020 Deja un comentario

Una nueva jornada de festival que, coincidiendo con el fin de semana, ha animado la asistencia de público y con ello la taquilla, llenando de una animada anormalidad las calles y las salas de Sitges. Y para nosotros es una jornada muy especial, porque tendremos dos buenos títulos más y porque será el reencuentro con uno de los grandes clásicos de Paul Naschy y en las mejores condiciones. Todo en una día en el que nuestros amigos Octavi López Sanjuán y Sergio Colmenar presentarán también sus libros dedicados a dos importantes sagas del terror de los ochenta, lo cual nos lo contará el propio Octavi. Vamos a ello. 

Serendipia comienza el día más tarde de lo habitual, pues también prevé que se acostará más tarde, y lo hace con dos películas que suponen el debut en el largometraje de sus directores. La primera de ellas, Sea Fever (Neasa Hardiman, 2019), es una muy entretenida propuesta que mete al espectador en un espacio reducido, un barco, en el que junto a una pequeña y variopinta tripulación se las tendrá que ver, en la inmensa soledad del océano, con un pringoso y enorme ser primigenio y tentacular. Todo en una eficaz monster movie con ecos de El enigma de otro mundo (The Thing from Another World, Christian Nyby y Howard Hawks,1951), con una intriga muy bien estructurada y unos personajes muy bien construidos que tendrán que aceptar sus propias responsabilidades para con su propia especie, pues como posibles portadores de las larvas del ser, estará en sus manos evitar que la criatura llegue a tierra firme. Lo dicho, una buena cinta de terror, sencilla y eficaz, que podremos ver en nuestras pantallas próximamente como Contagio en alta mar gracias a A Contracorriente.

Posiblemente la soledad sea uno de los males endémicos de nuestra sociedad y sobre ella va Rent-a-Pal (Jon Stevenson, 2020), una película que nos cuenta la historia de David (Brian Landis Folkins), un cuarentón obeso que cuida de su madre senil y que busca compañía con la que consolar una vida monótona. La encontrará en una extraña cinta de video hallada en el cajón de saldos de una agencia matrimonial que David frecuenta y en la que los y las candidatas se conocen mediante mensajes grabados en cintas VHS. Desde esa cinta su protagonista (un inmenso Wil Wheaton) parecerá dirigirse directamente a él. Sordidez, tristeza, obsesión y alcohol en este viaje a la locura en una de las películas que más nos interesó de esta edición del festival y que formaba parte de la sección Noves Visions. La cinta de Stevenson no solo es aguda en su disección del desamparo, encierro y clausura que embotan el alma del protagonista hasta obnubilarle en la enajenación, sino que es igualmente atractiva en su propuesta formal: en su lenguaje expresivo interpola la imagen de vídeo doméstico con la cinematográfica, una interacción que ofrece grandes posibilidades visuales y escenográficas (magistral el clímax en el que en un primer plano fijo David dialoga con la pantalla de su televisor) y que le imprimen su carácter de cine de autor que sabe combinar el discurso experimental con la tradicional arquitectónica del cine. Buen ritmo, buenas interpretaciones y excelente puesta en escena convierten a esta pequeña película en una de las joyas que pudieron verse en esta edición.

Mientras Serendipia estaba inyectándose en vena estas sesiones de cine, en otra zona del Melià dos buenos amigos presentaban sus más recientes libros,  Octavio López Sanjuán y Sergio Colmenar, y dado que Serendipia aún no tiene el poder de bilocarse, dejemos que el propio Octavio, uno de sus protagonistas, nos cuente como fue el evento:

Presentación de “Hellraiser: Mitología del lamento” de Sergio Colmenar y “¡Está vivo! La saga mutante de Larry Cohen”, de Octavio López Sanjuán

Para el domingo 11 de octubre a las 13:15 horas estaba fijada la presentación de las novedades de la colección Noche de Lobos, de la editorial Applehead Team. Previamente, Octavio López y su bebé mutante estuvieron realizando un paseo matutino por todo Sitges donde los vecinos pudieron deleitarse con el llanto y las facciones de la criatura, a la vez que los más atrevidos se fotografiaron con la icónica creación de Larry Cohen.

La citada presentación, preparada en la sala Garbí del Hotel Meliá, tuvo un aforo de más de una treintena de asistentes, un tanto sorprendente a tenor de las complicadas circunstancias en las que se estaba celebrando el certamen de este año. Entre los asistentes, figuraban insignes figuras de la prensa fantástica nacional, como Pako Mulero, Santi Serrano, Laureano Clavero, Jordi Arasa, Adrián Roldán o José Mellinas.
Por supuesto, el bebé de Cohen daba un buen recibimiento a los asistentes, orgulloso en su carrito a la entrada de la sala, si bien la auténtica bienvenida la ofreció la escritora y periodista Desirée de Fez, que presentó de manera distendida y agradable a los intervinientes en la presentación. Por un lado, Sergio Colmenar, autor de Hellraiser: Mitología del lamento, se ocupó de describir el enfoque tan personal que había empleado para desglosar el aberrante mundo de Clive Barker y cómo había desarrollado en su libro todo el universo del autor. Por otro lado, Octavio López explicó cómo y porqué decidió escribir un libro sobre la saga de los bebés asesinos de Cohen. Entre ellos, el experto en cine mutante Enrique Muniesa se ocupó de dirigir el diálogo entre ambos autores, dotando de una dinámica fresca y divertida la charla. Conforme se desarrollaba la presentación, los autores intercambiaron preguntas sobre sus respectivos trabajos y sobre las temáticas que su compañero había tratado, ya fuese sobre la existencia de una adaptación definitiva de Hellraiser, o sobre el punto de inflexión que supuso en la carrera de Larry Cohen su encuentro con Michael Moriarty. Después, los asistentes más curiosos realizaron varias preguntas a los autores sobre futuros proyectos y los pormenores de cada uno de los libros.
Al final de la charla, se proyectó un breve pero intenso video promocional de las futuras publicaciones de la editorial Applehead Team para la nueva temporada. De este modo, a ritmo de Power of the Night, de la película Critters, fueron desfilando los icónicos rostros de Freddy Krueger, Jason Vorhees, los demonios italianos o los mismísimos Krites. 
(Fotos y texto presentación por gentileza de Octavio López Sanjuán)

Pero para Serendipia esta edición era también muy especial porque le daría ocasión de poder revisar, en inmejorables condiciones, el Santo Grial del cine de Paul Naschy: El Huerto del Francés.

ENRIC PÉREZ, UNA VIDA PARA EL CINE

Enric Pérez en marzo de 2017 durante la presentación del BCN Film Fest (Foto: Serendipia)

Por fin alguien ha puesto aceite a las ruedas y se ha podido restaurar El Huerto del Francés directamente desde el negativo original. Esa persona ha sido Enric Pérez Font. Nacido en Barcelona, Enric Pérez es una apasionado del cine: operador en la Filmoteca Nacional, en 1982 se hizo cargo del cine Verdi de Barcelona que corría peligro de convertirse, como tantos, en un bingo, y la operación se saldó con tal éxito que contribuyeron a dinamizar un barrio que por entonces estaba envejecido y muy lejos de ser lo que es en la actualidad.

En una primera etapa (1983-1986), en la que Pérez Font comparte la gestión del Verdi con Joan Pol, se ofrece cine popular en sesión doble, pero la colonización generalizada del video doméstico hace que la recaudación de los cines se derrumbe, por lo que tocó reconvertirse: a partir de 1987 y ya en solitario, Pérez Font decide dividir la sala en tres y comenzar a ofrecer cine en versión original subtitulada. Así, en los Verdi se pudieron ver por primera vez sin censura y en su idioma original películas como ‘Teléfono rojo, volamos hacía Moscú’, de Kubrick. La propuesta tuvo mucho éxito y provocó una transformación del barrio a principios de los años noventa, mientras, Enric Pérez se convertía en distribuidor importando, entre otras cinematografías, obras pertenecientes al cine asiático.

Películas como ‘Un lugar en el mundo’, ‘La doble vida de Verónica’ o ‘La linterna roja’ tendrán mucho éxito y permanecerán meses en cartelera. En 1992 compra la discoteca Beat Verdi que estaba sobre el cine y abre dos nuevas salas, que se incrementarán con otras nuevas que abrirá en la calle Torrijos, las conocidas como Verdi Park. Un enorme éxito que peligró cuando se incrementó el IVA de los cines del 8% al 21% en 2012. Afortunadamente, Pérez se asoció con Adolfo Blanco, fundador de A Contracorriente, que cogió el testigo y consiguió levantarlos, eso si, ofreciendo en su programación una equilibrada mezcla de cine de autor y comercial.

Persona, como hemos visto, inquieta, Enric Pérez se dedica actualmente a la restauración de películas y ha sido el responsable de hacerlo con ‘El Huerto del Francés‘, una cinta practicamente perdida, tal y como decíamos en nuestro extenso artículo sobre el film, así que cuando todos dábamos por imposible el poder llegar a ver esta joya en salas o tenerla en Blu-ray… sucedió el milagro. Y no solo hemos podido disfrutarla, en una copia maravillosa y prístina con el color y el sonido restaurados en el Festival de Sitges, sino que, tal y como anunció el propio Pérez, el día 3 de diciembre estará disponible en edición Blu-ray  de la mano de Divisa en una edición digipack con libreto de 16 páginas y muchos extras, que tendrá su prolongación en otra editada en Estados Unidos, aunque con una compañía que desconocemos, pues todavía se encuentran en negociaciones y Pérez no quiso especificarnos el sello que podría llevarse el gato al agua. Enric Pérez nos contó que hay más restauraciones en cartera, pero que de momento prefiere no dar más detalles hasta ver qué tal funciona y como es recibida El Huerto del Francés.

Pero dejemos que el mismo Enric Pérez les cuente más detalles, pues la velada se inició con una introducción del responsable de la restauración del film y de Sergio Molina, hijo menor del actor, guionista y director del filme, introducción que grabamos para poder ofrecerla íntegra en Proyecto Naschy (rogamos sean indulgentes con el accidentado inicio del video):

Y felices, terminamos la cuarta jornada de este festival en el que, como vemos, hubo espacio también para los milagros cinematográficos.

Diario de Serendipia en Sitges: Año de la pandemia. Tercera cápsula

24 octubre 2020 Deja un comentario

Serendipia aborda el primer fin de semana de festival con mucha fuerza, no en vano tan solo hace dos días que ha comenzado y la energía y las ganas todavía nos pueden. Además, la jornada está encabezada con un prometedor trabajo de Juanma Bajo Ulloa que teníamos muchas ganas de ver. También y a pesar de la situación, como es habitual, el largo fin de semana anima a muchos a acercarse a Sitges, borrando en parte el triste panorama de los dos días anteriores, que incluso superaron mi proverbial enoclofobia. Más cine, pues.

Vamos con un nuevo día.

Aunque el Juanma Bajo Ulloa más interesante ya volvió, tras el exitazo popular de Airbag (1997), con la casi invisible y reivindicable Frágil en 2004, es con Baby con la que vuelve a arriesgar en una obra que no está abierta a todos los gustos, pues pensamos que levantará tanto opiniones tibias, cuando no negativas, como, en menor medida, entusiastas. Serendipia es de los segundos. Ya desde que viéramos el inquietante trailer del filme, nos despertó la curiosidad lo que Bajo Ulloa estaba preparando y, afortunadamente, no solo no nos ha defraudado sino que, muy al contrario, ha estado muy por encima de las expectativas esperadas. Ya desde su inicio mezcla heroína, religión y un parto en soledad. Un comienzo de impacto que deja en el espectador un poso de tristeza que no le abandonará durante todo el metraje, mezclando lo bello y lo horrible y pasando de la realidad más descarnada a la fantasía más desbordante transportándonos a la casa de la bruja, a la guarida del ogro, en el que la protagonista jugará al escondite buscando subsanar el que podría ser el error de su vida. Se denota en cada plano un cuidado trabajo de orfebrería desprovisto de pedantería y si cargado de belleza. Como la de ese icónico chupete de plata y nácar que esconde en su interior un tesoro, una perla. Serendipia sabe que está disfrutando de la mejor película que le ha ofrecido este aciago año. Una cinta que formará parte de su filmoteca particular, cual tesoro, para ser disfrutada una y otra vez. Y es que Juanma Bajo Ulloa ha sido muy valiente escribiendo y dirigiendo una película que posiblemente no sea comprendida, pero Baby, que carece de diálogos y está totalmente protagonizada por mujeres, es el cuento perverso y repleto de magia que muchos estábamos esperando del realizado vasco.

Al igual que ocurre con la vida, la trama de BABY contiene simbolismos y metáforas, tal vez invisibles en ocasiones para el intelecto, pero perceptibles para el corazón o el espíritu. Alegorías que suscitan en el espectador sentimientos no racionales y estimulan una interpretación más profunda. No se emiten juicios ni valoraciones éticas, no hay moralina o paternalismo, los personajes actúan movidos por sus instintos, y es al ancestral instinto al que va dirigido este cuento de vida, lucha y muerte.

Juanma Bajo Ulloa

Y de lo sublime a un thriller adrenalítico y con gotas de humor negro: No matarás de David Victori, quien, tras ser todo un “niño prodigio” con sus cortometrajes, debutó en el largo con El pacto (2018). En su segundo y mucho más solido film, el director introduce al espectador en el día a día de Dani, personaje interpretado por un contenido Mario Casas, que tras dedicar los últimos años a cuidar a su padre, enfermo de cáncer, tomará, por circunstancias del azar, una decisión que cambiará radicalmente el rumbo de su existencia. David Victori mostrará como escenario una siniestra Barcelona nocturna, llena de depredadores y trampas, y lo hará siguiendo a su protagonista muy de cerca, con largos plano-secuencia y cámara en mano, consiguiendo implicar al espectador que parecerá andar y correr junto al protagonista. Paisajes industriales fantasmales del Poble Nou, polígonos y suciedad. De lo más familiar a lo más extremo, el protagonista descenderá a un infierno de cuyo círculo veremos si puede escaparse. Presentada en sesión especial, No matarás, esta especie de ¡Jo, que noche! (After Hours, 1985, Martin Scorsese) a la española con su peculiar mujer fatal (brillantemente interpretada por la debutante Milena Smit), resulta muy entretenida. Con una primera parte ejemplar, solo hacia el final tensará en exceso la suspensión de la incredulidad, a pesar de lo cual, no se empaña el resultado que será de lo más satisfactorio.

Serendipia termina la jornada con la comedia político-vampírica Comrade Draculich (Drakulics Elvtárs, Márk Bodzsár), un relato de espionaje que se desarrolla en plena Guerra Fría en la Hungría comunista de los setenta. Los protagonistas de la cinta, una pareja de espías, deberán descubrir el secreto de la eterna juventud que posee el camarada Fábián, héroe húngaro de la revolución cubana e invitado de honor de la campaña de donación de sangre que ha organizado el régimen para apoyar a Vietnam, entonces en guerra contra Estados Unidos. El secreto será, claro, su vampirismo, y con él buscarán perpetuar a Leonid Brezhnev en el poder y el comunismo en la Unión Soviética y el Telón de Acero. Bodzsár, en este su segundo largo, combina un repaso del pasado comunista de Hungría con la comedia de vampiros y esa combinación le dio libertad para expresar su opinión honesta sobre esa época y bromear al respecto. El vampiro es el personaje más normal de la cinta. Sabemos que puede volar y todo, pero está dibujado del modo más humano posible, de modo que lo caricaturesco afecta, sobre todo, al Servicio Secreto. Comrade Draculich es una clara muestra de como el fantástico y la sátira son la mejor vía para la denuncia social y política.  Bodzsár menciona como referentes principales de su sentido de la comedia a Chaplin y Buster Keaton, a la vez que reconoce haberse inspirado en Steve McQueen para construir a su héroe. Necesario es destacar el esmerado trabajo de ambientación que ha llevado a cabo Márton Ágh. Una película simpática y disfrutable por el público en general, a pesar de que alguno de sus gags tiene un fuerte componente de color local.

Y dejamos este tercer día compartiendo este video que recuerda a las personalidades desaparecidas del mundo del cine. Por cierto, a ver si detectan el (gran) error:

(pista: minuto 0:.36)

 

Categorías:Sitges Film Festival
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