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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Décima (y última) cápsula

25 noviembre 2019 Deja un comentario


SÁBADO 12 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Y nos despedimos del festival con cuatro películas de diverso pelaje: Achoura (Talal Selhami, 2018), que participaba en sección Oficial Fantàstic Competició; la cinta de animación The Addams Family (Greg Tiernan y Conrad Vernon, 2019); la japonesa Jam (2018) de Sabu; y finalmente y como es habitual, Serendipia cerró el festival en el Prado, en esta ocasión con una de las Seven Chances, la muy  loca Tammy and the T-Rex (Stewart Raffill, 1994)

Serendipia, de no ser por el Festival de Sitges, no sabría que existe el cine de terror marroquí. Achoura es una monster movie que incluye conflictos sociales y tradiciones arcaicas, como el que representa el matrimonio de niñas y adultos. Una pesadilla que afortunadamente el mundo occidental hace tiempo que dejó atrás, pero que permanece viva en algunas sociedades modernas en pleno siglo XXI. Y es que los monstruos literarios y cinematográficos siempre han sido un reflejo y materialización de los reales. El guión resultará familiar al espectador, pues narra como un grupo de amigos que se enfrentaron en su infancia a un monstruo deberán, ya adultos, volver a reunirse para acabar con él, un monstruo milenario que se alimenta de la alegría e inocencia infantil. Una exótica propuesta que posee, además, una eficaz banda sonora.

El público de Sitges pudo ver un día antes de su estreno en Estados Unidos la nueva encarnación de La familia Addams, ahora en animación 3D. Con un diseño muy cercano al de los personajes originales de Charles Addams, la cinta sustrae gran parte del humor negro contenido en los chistes originales al tratarse de una película destinada al público infantil, aunque no por ello esté exenta de la suficiente mala baba como para resultar atractiva a los adultos. Y es que los directores de la excelente La fiesta de las salchichas (2016) han sabido medir bien los ingredientes. Tan solo hay que ver los gags protagonizados por Wednesday (doblada por Chloë Grace Moretz  en su versión original) y las jugadas que le gasta a su hermano Pugsley o a su tío Fester. Una propuesta con posible continuidad.

Sabu presentado su película

Y después de algo tan sumamente mainstream, ¿qué mejor que un poco de cine oriental? Pues eso es lo que nos ofreció el director Sabu con la segunda de las cintas que presentaba en esta edición del festival, Jam (2018). Narrada con su estructura compuesta de tres historias cruzadas, la primera protagonizada por un cantante pasado de moda que cuenta con una madura fan fatal; la segunda por un expresidiario que se venga de sus antiguos compinches con ayuda de un martillo; y finalmente una tercera con un hombre que tiene a su mujer en coma en el hospital. Tres historias extremas que chocarán unas con otras en una cinta con mucha acción y humor perfectamente construida.

Y finalmente un paseo por Sitges y visita al entrañable Prado, donde Serendipia se despide del festival con una cinta paradigmática de los años ochenta y noventa producto, sin duda, de una mala digestión del fenómeno Jurassic Park, Tammy and the T-Rex (Stewart Raffill, 1994), que recientemente ha lanzado en pristina edición en Blu-ray Vinegar Syndrome. Estrenada en su momento directamente a video y con las escenas gore mutiladas, ahora pudimos disfrutarla con esas escenas montadas en su lugar correspondiente. ¿La historia? un disparate sobre un joven cuyo cerebro es trasplantado al cuerpo -animatronic- de un Tyrannosaurus Rex. Estúpida y por eso mismo divertida, se trata de una basura repleta de humor chusco  con sus mejores momentos protagonizados por una Denise Richards de 22 años que va constantemente acompañada por su amiguito/mascota negro y homosexual-de los de hacer réir-, que para más inri es hijo del Sheriff Black ¿lo cogen? Sin olvidar ese gore de brocha gorda. En resumen, un final petardo para un festival en el que Serendipia, por las razones expuestas durante estas diez cápsulas, se ha tomado las cosas con mucha más calma.

Y poco más. Les dejamos con el Palmarés de esta 52 edición y,  a pesar de cierta pérdida de la ilusión con respecto al festival por una parte de Serendipia, como a nivel terapéutico la sensación de desconexión que representa estar diez días metidos en un cine sienta muy bien a la otra parte pues…

¡¡Nos vemos en  Sitges 2020!!

 

PALMARÉS SITGES 52

Secció Oficial Fantàstic a competició

Millor pel·lícula / Mejor película / Best Feature Length Film
El hoyo, de Galder Gaztelu-Urrutia

Millor direcció / Mejor dirección / Best Direction  (sponsored by XAL)
Kleber Mendonça Filho & Juliano Dornelles (Bacurau)

Millor interpretació masculina / Mejor interpretación masculina / Best Actor
(sponsored by Jeep Turiauto)
Miles Robbins (Daniel Isn’t Real)

Millor interpretació femenina / Mejor interpretación femenina / Best Actress
(sponsored by Mistinguett Sparkling)
Imogen Poots (Vivarium)

Millor guió / Mejor guion / Best Screenplay
(sponsored by Caixabank & La Caixa)
Mirrah Foulkes (Judy & Punch))

Millors efectes especials / Mejores efectos especiales / Best Special Effects
(sponsored by Deluxe)
Iñaki Madariaga (El hoyo)

Millor fotografia / Mejor fotografía / Best Photography  (sponsored by Moritz)
Manu Dacosse (Adoration)

Millor música / Mejor música / Best Music
Dan Levy (J’ai perdu mon corps)

Premi especial del jurat / Premio especial del jurado / Special Jury Prize
Adoration, de Fabrice du Welz

Gran Premi del públic a la millor pel·lícula / Gran Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
(sponsored by La Vanguardia)
El hoyo, de Galder Gaztelu-Urrutia

Millor curtmetratge de gènere fantàstic / Mejor cortometraje de género Fantástico / Best Fantastic Genre Short Film
(sponsored by Fotogramas)
Polter, de Álvaro Vicario

Menció als nens d’Adoration / Mención a los niños de Adoration / Mention to the kids of Adoration
Thomas Gioria & Fantine Harduin

Menció a la pel·lícula Achoura / Mención a la película Achoura / Mention to the Film Achoura
Achoura, de Talal Selhami

Noves Visions

Millor pel·lícula / Mejor película / Best Feature Film
Dogs Don’t Wear Pants, de J-P Valkeapäa

Millor direcció / Mejor dirección / Best Direction
Mattie Do (The Long Walk)

Millor curt Noves Visions Petit Format / Mejor corto Noves Visions Petit Format / Best Noves Visions Petit Format Short    
Lucienne mange une auto, de Geordy Couturiau

Noves Visions Menció 1 / Mención 1 / Mention 1
Nina Wu, de Midi Z

Noves Visions Menció 2 / Mención 2 / Mention 2
Jesus Shows You the Way to the Highway, de Miguel Llansó

Noves Visions Menció 3 / Mención 3 / Mention 3
Hail Satan?, de Penny Lane

Panorama Fantàstic

Premi del públic a la millor pel·lícula / Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
Extra Ordinary, de Aike Ahern y Enda Loughman

Midnight X-treme

Premi del públic a la millor pel·lícula / Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
The Devil Fish, de David Chuang

Focus Àsia

Premi del públic a la millor pel·lícula / Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
The Gangster, the Cop, the Devil, de Lee Won-Tae

Sitges Documenta

Premi del públic a la millor pel·lícula / Premio del público a la mejor película / Audience Award Best Motion Picture
La venganza de Jairo, de Simón Hernández

Méliès Awards

Méliès d’Argent a la millor pel·lícula / Méliès d’Argent a la mejor película / Méliès
d’Argent to a Feature Film
Adoration, de Fabrice du Welz

Méliès d’Argent al millor curt / Méliès d’Argent al mejor corto / Méliès d’Argent to a Short Film
Children of Satan, de Thea Hvistendahl

Blood Window

Premi Blood Window / Premio Blood Window / Blood Window Best Film
Breve historia del planeta verde, de Santiago Loza

Òrbita

Millor pel·lícula Òrbita / Mejor película Òrbita  / Best Òrbita Film
Huachicolero, de Edgar Nito

Jurat de la crítica

Premi de la crítica José Luis Guarner / Premio de la Crítica José Luis Guarner / José Luis Guarner Critic’s Award
Bacurau, de Kleber Mendonça Filho & Juliano Dornelles

Premi Citizen Kane al director revelació / Premio Citizen Kane al director revelación / Citizen Kane Award for Best New Director
Galder Gaztelu-Urrutia (El hoyo)

 Carnet JOVE

Premi Jurat Carnet Jove al millor llargmetratge de gènere fantàstic  /  Premio Jurado Carnet Jove al mejor largometraje de género fantástico / Carnet Jove Award for Best Fantasy Genre Feature Film         Bacurau, de Kleber Mendonça Filho & Juliano Dornelles

Premi al millor llargmetratge d’animació / Premio al mejor largometraje de animación / Award for Best Animated Feature Film    
Ride Your Wave, de Masaaki Yuasa

Premi al millor curtmetratge d’animació / Premio al mejor cortometraje de animación / Award for Best Animated Short  Film
The Lonely Orbit, de Frederic Siegel & Benjamin Morard

Brigadoon

Premi Brigadoon Paul Naschy /  Premio Brigadoon Paul Naschy / Paul Naschy Brigadoon Award      
Marc Martínez Jordán (Tu último día en la Tierra)

Sitges Cocoon

Premi a la millor pel·lícula Sitges Cocoon / Premio a la mejor película Sitges Cocoon / Best Sitges Cocoon Film
Gloomy Eyes, de Jorge Tereso & Fernando Maldonado

SGAE Nova Autoria

Millor direcció /  Mejor dirección / Best Direction
Pau Bösch & Berta Galvany (La mugre. UPF)

Millor direcció /  Mejor dirección / Best Direction
Marina Espinach (Cuando acabe el verano. Bande à Part)

Millor música / Mejor música /  Best Music
Juan Luis Pérez (Gusanos de seda. ESCAC)

Millor guió / Mejor guion / Best Screenplay
Agustín Elizalde & Carlos Villafaina Gusanos de seda. ESCAC)

Millor guió / Mejor guion / Best Screenplay
Marina Espinach (Cuando acabe el verano. Bande à Part)

Categorías:Festival de Sitges

Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Novena cápsula

22 noviembre 2019 Deja un comentario


VIERNES 11 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

 

Y vamos por la novena jornada, que resultó memorable por alguna de las películas, como Samurai Marathon, una delicia de Bernard Rose que fue una de las que más gustaron a Serendipia, a pesar de que lo de cine fantástico brille por su ausencia; la resultona y atmosférica The Vigil; o Color Out of Space, que no nos terminó de convencer por lo que explicamos más abajo. También resultó inolvidable poder ver a uno de los raros de Europa, el alemán Hermann Kopp,  recreando sus contribuciones a las bandas sonoras de las cintas de Jörg Buttgereit. Un viaje a otra dimensión muy malsana.  

Como nos imaginábamos una avalancha de público y prensa para ver Color Out of Space (2019), la última película de Richard Stanley y un nuevo intento de adaptar al cine el universo cósmico de Lovecraft algo, no nos engañemos, bastante difícil de conseguir de manera satisfactoria, reducimos el número de pases de este penúltimo día de festival a tres. Si, el cansancio comenzaba a acusarse y para esa misma noche teníamos programado un concierto, concretamente a las 22 horas, hora en la que habitualmente estamos, casi, en el séptimo sueño.

Pero vayamos por la primera. Color Out of Space tiene un gran problema: Nicolas Cage. Y es un problema porque su descenso a la locura no es creíble. Utiliza unos guiños que pueden provocar la simpatía e incluso la hilaridad del público, pero es que esta historia no requiere de ello, necesita un actor creíble, y Nicolas Cage desde luego no lo es. Nadie se ríe del Jack Torrance de Jack Nicholson en El resplandor (The Shining, Stanley Kubrick, 1980), pero uno ve a Nicolas Cage hacer sus cucamonas habituales en Color Out of Space y no se lo cree. Más que nada porque ya lo hemos visto hacer lo mismo, de manera eficaz en la comedia Mom and Dad (Brian Taylor, 2017) y menos efectivamente en Mandy (Panos Cosmatos, 2018). Y realmente sabe mal que este ejercicio de cine de terror repleto de magia Wicca, ciencias ocultas, hippies y terror cósmico se malogre, en parte, por contar con un señor cuyos guiños comienzan a estar muy vistos. Naturalmente parte del público se reía, pero resulta que esa no era la intención de esta película. No sé si me entienden.

La adaptación, por otra parte, está bastante bien, repleta de colores lisérgicos que la hermanan, en cierto modo, con la cinta de Cosmatos, y terror de la vieja escuela que sugiere más que muestra, con esa invasión alienígena que cubre inexorablemente todas las superficies, todos los espacios, todos los cuerpos.  Sin olvidar, por supuesto, su homenaje a La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982) esa película que, sin adaptar directamente al escritor de Providence, tan bien supo captar su esencia. Todo ello en una película que convenció en general al público y a gran parte de la crítica especializada, algo que no dejó de sorprendernos. En todo caso es posible que un segundo visionado consiga que, ahora que estamos avisados, obviemos en lo posible la presencia de Cage y estemos más pendientes de la labor de Richard Stanley y del resto del, por otra parte, correctísimo elenco.

Por su parte The Vigil, debut en el largometraje de su director, Keith Thomas, fue  la película escogida para la clausura de esta 52 edición del festival y resultó ser un eficiente ejercicio de terror que basa su efectividad en la milenaria costumbre judía de que alguien haga vigilia, durante la noche, a los fallecidos. El protagonista, que ha dejado la religión ortodoxa de lado, se verá sugestionado ante la situación de velar a un anciano. Sonidos misteriosos, movimientos inesperados, recursos clásicos de eficacia probada en el cine de terror, se mezclarán con el uso ingenioso del móvil, provocando desazón en el espectador. Nos pareció una interesante propuesta.

Y la última película del día, la excelente Samurai Marathon (2019), terminó de poner el broche de oro al día. Dirigida por Bernard Rose, uno de nuestros directores de cabecera (y no solo por

Un exultante Rose presentando su película

Candyman) esta historia, basada en hecho reales y con banda sonora de Philip Glass, resultó toda un regalo para los sentidos.

1855 los “barcos negros” arriban a las orillas de Japón después de más de 200 años del cierre de sus fronteras. Su llegada despierta sentimientos encontrados entre la población nipona, para algunos es la gran oportunidad de beneficiarse de los avances occidentales, para otros, los más celosos de su identidad, supondrá el fin de su civilización. Ese último es el caso de Katuakira Itakura (Hiroki Hasegawa), el señor feudal de Annaka, quien, ante la posibilidad de tener que enfrentarse a los americanos para preservar su cultura y tradición, organiza una carrera de 58 kilómetros para entrenar y poner a prueba a sus samuráis, los cuales, tras un largo periodo de paz, se han convertido en guerreros “débiles e indisciplinados”. Entre los concursantes se encuentra un joven ninja infiltrado en las tropas del mandatario y la hija del feudal, una chica rebelde que esconde su identidad bajo un disfraz. Este es, a grandes rasgos, el argumento de esta película que combina lo histórico con lo figurado, la épica y el humor, y todo aderezado con grandes dosis de acción en la que se mezclan las artes orientales de la espada y los ritmos propios del western. En juego, como subtexto, están temas universales como el valor de la lealtad, la importancia del honor, y también unos gramos de reflexión sobre qué es y qué no es progreso poniendo el índice en el derecho a realizarse personalmente indistintamente del sexo de cada cual, unas gotas de feminismo bien entendido. Pero lo más importante de Samurai Marathon es su factura. La cinta de Rose respira cine clásico por todos sus poros (o mejor píxeles, quizás) por su puesta en escena, por el tratamiento de personajes y situaciones, incluso por su ritmo que avanza in crescendo. Y, por supuesto, hay que destacar el perfecto maridaje de la música de Glass con las situaciones y personajes, así como la fotografía de Takuro Ishizaka que convierte a la imagen en un auténtico festín para los sentidos. Fantástico cine que no cine fantástico, ¿qué pinta en la sección oficial a competición? En todo caso, bienvenida sea.

Como curiosidad final hay que añadir que cada mes de mayo desde 1855, se celebra en la prefectura japonesa de Gunma la maratón nipona, una carrera muy peculiar y local en la que se corren 53 kilómetros (y no 42 como en la occidental) siguiendo el espíritu de los hechos reales que inspiran Samurai Marathon.

Excepcionalmente Serendipia trasnochó para acudir al concierto de Hermann Kopp que tuvo lugar ante un reducido pero animado público en la Carpa Norai de l’Auditori. Perfecto escenario para la insana partitura del alemán que reinterpretó, pues no en vano han pasado ya treinta años desde que se grabaron los originales, sus aportaciones a las bandas sonoras de Nekromantik (1987), Nekormantik II (1991) y Der Todesking (1990), grandes filmes de culto de Jörg Buttgereit. Para ello se valió de la colaboración de un músico que le ayudó con los acompañamientos mientras él se encargaba de violín, teclado y theremin. Supper, Drunk, Petrified, Poison, Fish… melodías repetitivas, atonales, reflejo de las terribles escenas que acompañaban, en blanco y negro, las canciones y que eran tocadas de manera monótona por un Kopp de semblante grave y frío. Uno de esos momentos inolvidables que ofrece, más allá del cine, el Festival de Sitges.

Categorías:Festival de Sitges

Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Octava cápsula

21 noviembre 2019 Deja un comentario

JUEVES 10 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Para este día habíamos escogido tres cintas de Oficial Fantàstic Competició (Pelikan Blood, Le Daim y Swallow) y una de la sección Noves Visions (We Are Little Zombies) pero… dado que se habían terminado los pases de prensa de Swallow (Carlo Mirabella-Davis, 2019) a los cinco minutos de ponerse a disposición de los medios (¡Cuanta prensa acreditada, pensarán ustedes! Pues no, se trata de otra cosa. Si les decimos que son pases de prensa -en teoría- pero abiertos al público -igual ya lo van entendiendo, ¿no?, pues eso). Así que nos tuvimos que conformar con Depraved, una cinta perteneciente a Panorama, una de las secciones, según nuestra experiencia, menos recomendables del festival. 

Pelikan Blood (Katrin Gebbe, 2019) narra el horror que sufre una madre soltera amaestradora de caballos problemáticos cuando, al adoptar a su segunda hija, Raya (Katerina Kipovska), descubra que no ha llevado a su casa precisamente un ángel pues la niña, haciendo honor a su nombre, irá rayando a todo el que se cruce en su camino convirtiendo progresivamente un hogar y una vida feliz en un infierno. Un horror doméstico que demuestra que la maternidad no siempre es la situación ideal. Con un magnífico elenco de actores, de entre los que destaca Nina Hoss, que interpreta a la sufridísima madre, y naturalmente la pequeña Katerina, que conseguirá que la lleguemos  a odiar profundamente.

Por su parte Le Daim (Deerskin) fue una de las películas que más expectativas levantó entre el nutrido grupo de seguidores que Quentin Dupieux tiene en Sitges. Capaz de dividir al público de manera radical entre los que encuentran su gracia a los chascarrillos del cineasta y los que no, el filme goza de la presencia de Jean Dujardin y Adèle Haenel, dos populares rostros del cine francés que nos sumergen en el humor absurdo de Dupieux, que aprovecha esta historia para reírse de él mismo y de su público, de su supuesta autoría y de los concienzudos análisis a los que pueden haber dado pié sus cintas. Una agradable sandez.

Por su parte, Wî â Ritoru Zonbîzu (We Are Little Zombies, 2019), primer largo de Makoto Nagahisa cubrió nuestra saludable tasa oriental del día. Y es que a Serendipia, desde hace un tiempo, es el cine asiático el que más alegrías le está ofreciendo y el que más sorpresas y propuestas originales le ha deparado. Y Wî â Ritoru Zonbîzu, desde luego, no fue una excepción. Relato de crecimiento en el que la muerte hermanará a los jóvenes protagonistas y servirá para tratar otros temas como la sensación de no ser querido; la dificultad de expresar y mostrar sentimientos y emociones; o la rabiosa competitividad presente en la sociedad nipona. Sin olvidar otras problemáticas actuales derivadas de los fenómenos virales. Y Nagahisa, creativo de publicidad y realizador de videoclips, hará todo esto y mucho más experimentando con la imagen, jugando con multitud de recursos, la mayor parte de ellos provenientes de la estética de los videojuegos, pero también cromáticos como la utilización del blanco y negro y la saturación de color. En su contra tendrá la extensa duración del filme. O puede que acusáramos agotamiento.

Y nos tenemos que desdecir en parte, pues a pesar de pertenecer a la sección Panorama, la película que nos llevaría por única vez en esta edición al Retiro -que necesita un cambio de butacas urgente-, no estuvo nada mal. Tanto que quizás hubiera merecido una oportunidad en Sección Oficial. Depraved (Larry Fessenden, 2019), es una enésima vuelta de tuerca al tema del moderno Prometeo, en esta ocasión con la participación del Dr. West (vía cuento original de H. P. Lovecraft). Con un argumento que nos recuerda la memorable El cerebro de Frankenstein (Frankenstein Must Be Destroyed, Terence Fisher, 1969), en Depraved, Adam, la ‘criatura’, tiene flashes de su vida anterior, que intentará recuperar a pesar de contar con un cuerpo que no reconoce, con resultados trágicos, como no podría ser de otra manera. Con esta cinta, este hombre orquesta del cine que es Larry Fessender vuelve a un tema que no le es ajeno y que ya ha tratado en cortos y largometrajes, y lo hace abordando  la novela de Mary Shelley y bautizando algunos de sus personajes como Henry, Polidori o, directamente, Shelley. La virtud de la cinta es que, dándole un nuevo formato, acercando la temática a nuestro presente, logra insertar los momentos claves de la novela y, más aún, los que el cine le ha ido adhiriendo desde la mítica adaptación de Whale. La película funciona de manera notable mientras la acción se mantiene dentro del loft donde criatura y creador desarrollan sus lazos, el crecimiento de Adam y la satisfacción de Henry ante su obra y su logro de derrotar a la muerte, pero cuando salimos de ese ámbito se altera el ritmo, se pierde ponderación y acaba haciendo aguas en un final excesivamente operístico. ¡Ah!, por cierto, también en su cartel hace un homenaje, en este sentido a Karloff y a uno de los pósteres originales del clásico de James Whale.

Categorías:Festival de Sitges

Cutrecom 9 trae por primera vez a España a Greg Sestero, actor de la infame ‘The Room’

21 noviembre 2019 Deja un comentario

Greg Sestero, actor de The Room (2003), considerada una de los peores películas de todos los tiempos y bautizada como “la Ciudadano Kane de
las malas películas”, será uno de los invitados de la novena entrega de CutreCon, Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid. El intérprete presentará, a partir de las 19:00 horas del viernes 31 de enero en el Palacio de la Prensa de Madrid (Plaza de Callao, 4), los tres largometrajes más importantes de su carrera: Best F(r)iends Volúmenes 1 y 2 y The Room, un fenómeno mundial que sigue generando adeptos allí por donde se proyecta debido a sus elevadas pretensiones y a su desastroso resultado.

Sestero estará presente en la proyección de las tres películas, donde atenderá al público respondiendo a las muchas preguntas que puedan surgir en torno a The Room, y más concretamente hacia su autor, Tommy Wiseau, figura que marcó para siempre la vida de Greg Sestero tanto en lo personal como en lo profesional.
Ambos protagonizan Best F(r)iends Volumen 1 (2017) que abrirá la jornada del viernes de CutreCon 9 en el Palacio de la Prensa a las 19:00 horas. La película, dirigida por Justin MacGregor, está escrita y producida por el propio Greg Sestero y cuenta una historia de amistad entre un vagabundo y un sepulturero. A continuación a las 21:30 horas, se podrá ver, por primera vez en España, Best F(r)iends Volumen 2 (2018), la conclusión de esta extraña road movie llena de variopintos y excéntricos personajes.

Para cerrar “el día de Greg Sestero”, CutreCon 9 proyectará, a las 23:59 horas, también en el Palacio de la Prensa, The Room (2003). Será una sesión muy especial, pues es la primera vez que el público español puede ver esta película junto a uno de los actores de la misma. Un evento en el que los espectadores participarán activamente lanzando objetos a la pantalla o entre el patio de butacas, gritando a la pantalla y, en definitiva, siguiendo el “protocolo” de lo que supone ver The Room en una sala de cine.

ENTRADAS Y ABONOS YA A LA VENTA

Las entradas de Best F(r)iends Volúmenes 1 y 2 y The Room se encuentran disponibles en la web de https://palaciodelaprensa.com/categoria/festival-cutrecon al precio de seis euros. Asimismo, CutreCon pone a la venta dos tipos de abonos que cubren todas las sesiones de pago del festival y que pueden adquirirse también en Palacio de la Prensa:
Bono VIP (60 euros): Acceso a las sesiones de pago (un total de 12 películas), asiento preferente en todas las sesiones gratuitas, pack de merchandising de CutreCon 9, cena pagada con los invitados del festival tras la jornada de clausura, ofertas exclusivas y descuentos con algunos de los patrocinadores y colaboradores.
Bono general (45 euros): Incluye todas las sesiones de pago (12 películas).

Toda la información y novedades del festival estará detallada y actualizada en la web oficial de CutreCon.

La CutreCon está organizada por los responsables de la web de cine y humor Cinecutre.com, el Distrito de Arganzuela de Madrid, el Palacio de la Prensa, la distribuidora Trash-O-Rama y la asociación Pop Culture España.
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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Séptima cápsula

20 noviembre 2019 Deja un comentario

MIÉRCOLES 9 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Un nuevo y luminoso día y una propuesta similar a la del día anterior: dos películas Oficial Fantàstic Competició (Yves y J’ai perdu mon corps); dos Noves Visions (Punto muerto y O Beautiful Night); y una Anima’t: Ningen Shikaku. Aunque esta última fue la alternativa a la que realmente deseábamos ver, Come to Daddy, uno de esos títulos en pase de prensa en los que se agotaron las plazas para prensa a los 10 minutos de ponerse a disposición de los acreditados (si, nosotros tampoco lo entendemos, como ya les explicamos en la segunda cápsula, pero es así).

Como sesión despertador nos inyectamos en vena el descabellado segundo largo de Benoît Forgeard un filme de atractivo argumento, juzguen si no. Jérem Roudet (William Lebghil), un rapero de escaso renombre, participa como usuario en un proyecto de introducción en el mercado de electrodomésticos inteligentes, concretamente se pondrá a su servicio un frigorífico llamado Yves. La función principal de esa inteligencia artificial había de ser el control y gestión de existencias, pero ese refrigerador cuyo diseño nos recuerda a Hal 9000, hará mucho más. Primero reconducirá su dieta, después reconducirá su vida entera. Yves rectificará sus horarios poniendo orden en su caótica vida. Yves reflotará sus hábitos sociales. Yves, al fin, se convertirá en crítico particular de su producción musical sugiriendo acertados cambios que convertirán a Jérem en cantante de éxito. Todo perfecto hasta ahí, pero la relación entre el joven y el electrodoméstico tomará un rumbo inesperado cuando ambos se enamoren de la misma mujer y esta prefiera al inteligente frigorífico. Yves es una comedia amablemente alocada desde la que Forgeard, mediante la hipérbole, pretende movernos a una reflexión crítica sobre nuestra progresiva dependencia de la tecnología. Y es eficaz, pero se deja llevar demasiado y el trazo de su humor acaba siendo más grueso de lo necesario, a la par que profundiza poco en el fondo que quiere señalar. Un filme simpático, pero irregular.

De la liviandad bizarra de Yves viajamos a la oscura y sesuda propuesta de Fuminori Kizaki, Human Lost, un anime que adapta la novela Ningen Shikkaku original de Osamu Dazai. Estamos ante un complejo relato distópico que juega con la crítica social en clave de parábola cyberpunk y los futuros alternativos. Una más que correcta animación 3D reproduce el Tokio de 2036 en el que la medicina ha conquistado la muerte, pero el mundo lejos de ser idílico se debate entre la restauración de la civilización o su destrucción. Casi dos horas de complicadas tramas y subtramas que exigen toda nuestra concentración (para acabar sintiendo que se te está escapando algo) es lo que supuso este plato más apto para paladares habituados que para curiosos que se acerquen por primera vez. Interesante pero críptica.

Todo lo que sabemos del director argentino Daniel de la Vega es gracias a nuestro amigo Ramiro García Bogliano, que nos recomendó su película Ataúd Blanco: El juego diabólico (2016), con argumento de Ramiro y Adrián García Bogliano y una magnífica cinta que hizo que se despertara nuestro interés por el argentino. Y más viendo algunos tráilers de sus otras obras, como Hermanos de sangre (2012), Necrofobia (2014) y este Punto muerto, que tuvimos ocasión de ver en el festival y que fue presentada por Magalí Nieva, una de las productoras de un film que también ha contado con la participación de los hermanos Onetti. Y es que ¿cómo no nos iba a interesar una historia en la que uno de sus protagonistas, escritor, responde al nombre de Luis Peñafiel? Pues más allá de este guiño a Narciso Ibáñez Serrador, Punto muerto es una competente intriga policial con amplias dosis de fantástico narrada en clave retro y en un delicioso blanco y negro que indaga sobre lo que ya hiciera Poe en su Doble asesinato de la Calle Morgue, no en vano otro de los personajes se llama Dupuin:  hallar la manera de huir de una habitación cerrada tras cometer un crimen ¿El resultado?: deberán ver Punto muerto y averiguarlo.

Magalí Nieva, productora de Punto muerto durante la presentación en Sitges

Noves visions es la sección en la que nos encontramos con O Beautiful Night (Xavier Böhm, 2019), no sabemos hasta qué punto esta producción alemana supone un planteamiento narrativo novedoso, pero lo que sí es claro es que estamos ante una película pequeña muy bien planteada y mejor resuelta, lo cual la convierte ya en una cinta para tener en cuenta cuando se repase las perlas de este año para el balance de lo mejor que ha dado el cine este 2019. Noche iniciática la que vivirá Juri (Noah Saavedra), un joven tanatofóbico que sufre frecuentes ataques de pánico, especialmente nocturnos, al recordarse mortal. En uno de sus arrebatos una oscura figura se presenta ante él: dice ser la encarnación de la Muerte (Marko Mandic). Ahí empezará un viaje faústico-mefistofélico por la noche berlinesa en la que conocerá a Nina (Vanessa Loibl), de la que se enamorará; pero, con el amanecer, uno de los dos debe morir. Una noche de neón y colores saturados en la que los tres personajes se perderán en una fuga continúa por las emociones más fuertes que puede dar la ciudad (incluyendo la ruleta rusa). Al amanecer llega la última hora, la hora de la verdad, en la que solo besando a la propia Muerte el amor podrá alzarse victorioso, romántico final para ese paseo por lo sórdido que nos hizo evocar aquel otro desaforado de La muerte en vacaciones de Mitchell Leisen. Muy buen sabor de boca.

La jornada no podía tener mejor broche que regalarnos una nueva sesión de animación, esta vez de Sección Oficial y mucho más acorde con nuestro gusto y sensibilidad. J’ai perdu mon corps, debut en el largo de Jérémy Clapin, es una poética reflexión sobre el dolor por la pérdida, de unos seres queridos, del propio bienestar de la infancia, del futuro que parecía tenderse, a la que se une una mirada sobre el problema de la inmigración contada en primera persona, certera y sin acritud, y todo ello en lo que no deja de ser una preciosa historia de amor y superación. Lo que hace especial a esta opera prima, sin embargo, más allá del alcance de su subtexto, es el modo de abordarlo, desde la clave argumental, una mano se escapa en busca del cuerpo al que estaba unida, hasta las decisiones visuales con las que irá trazando este viaje en pos de la propia memoria, de la reconstrucción del yo. El miembro errático vivirá numerosas aventuras por los azares de París (especial mención merece el episodio de las ratas) y en cada una de ellas habrá la excusa para desbrozar un recuerdo, sin que los flashbacks sean sucesivos (distingue en blanco y negro los más remotos), relevante en la vida en común con el cuerpo que busca. Es digno de destacar cómo (de bien) consigue Clapin mantener la intriga a través de estas dos acciones paralelas al no revelar anticipadamente ningún detalle sobre el momento en que la mano se vio separada de su dueño, no hasta que llega el instante preciso. Una cinta preciosa y preciosista con un guion impecable, firmado por el propio director y el autor de la novela que adapta, Guillaume Laurant (que será recordado sobre todo por el guion de Amelie), y un score delicioso compuesto por Dan Levy que hizo las delicias del público (y, sobre todo, del jurado). Una delicia producida por Netflix (y van…) que hubiera encantado a los surrealistas que adoraron a aquella Bestia de cinco dedos (The Beast with five fingers) que dirigiera Robert Florey en 1946.

Auténtico debut de lujo que se ha visto reconocido con el Gran Premio de la Semana de la crítica en el Festival de Cannes, además de los Premios Cristal a mejor película y el Premio del público en el Festival de Annecy.

Categorías:Festival de Sitges

38 TerrorMolins: La mirada surrealista

20 noviembre 2019 Deja un comentario

 

Se celebró una nueva y exitosa edición de este festival, que quiso posar su mirada sobre las películas más extrañas y surrealistas, surgidas de lo más profundo de la mente de los directores David Lynch, Luis Buñuel, Peter Strickland, Guy Maddin y Alejandro Jorodowsky. Para ello ambas salas, la Peni, soberbia e histórica y La Gótica, un espacio más reducido pero no por ello menos interesante, acogieron entre sus añejas paredes horas y horas de buen cine fantástico y de terror. Ofreciendo dos magníficas ciclos retrospectivos con películas de estos y otros directores, novedades ya vistas en Sitges, y también apuestas arriesgadas, valientes, que pensamos que son las que distinguen este festival de otros. 

Demos un repaso somero a lo que Serendipia pudo vivir durante estos días de Terror en Molins                                                Fotos: Serendipia

SALA GÓTICA

El nuevo espacio del festival va consolidándose edición tras edición, y ganando asimismo en cuanto a presencia de público. Sus actividades, bien diferenciadas de las que se desarrollan en La Peni, lo están convirtiendo en un lugar a tener en cuenta pues ¿Dónde si no podría hacerse una sesión especial de cortometrajes de Juan Carlos Gallardo comentados por él mismo? Pues en La Gótica, donde también ha habido pases de peliculas realizados en colaboración con la Cutrecon de Madrid, las Nits de Cinema Oriental de Vic, la Semana de Terror de Donosti o Brigadoon de Sitges, entre otros. Pero la niña bonita de La Gotica ha sido el Ciclo Rarezas, en cuya presentación tuvimos el honor de participar y que contó con cinco perlas del cine marciano de la talla de Dementia/Daughter of Horror (John Parker, 1955), Martin (George A. Romero, 1975), Willard (Daniel Mann, 1971), The Baby (Ted Post, 1973) y The Wicker Man (Robin Hardy, 1973), cinco rosas bizarras que todavía hoy causan extrañeza, sorpresa y confusión. Finalmente, La Gótica también ofreció Latidos de pánico (Jacinto Molina, 1983), en sesión especial de homenaje a Paul Naschy que contó con la presencia de uno de sus hijos, Bruno Molina que más tarde recogió, durante la gala de clausura en La Peni, un premio honorífico dedicado a su padre.

RETROSPECTIVA

El festival ha seleccionado cinco obras de cinco directores representativos de

Peter Strickland respondiendo las preguntas de los espectadores

esa mirada surrealista que ha sido leitmotiv de esta edición de TerrorMolins. Una mirada que se ha prolongado en el libro que, editado por Hermenaute, ha contado con la participación de Javier Espada, Pattie Clapés-Saganyoles, Lluís Rueda, Tonio L. Alarcón y Albert Galera, que también lo ha coordinado. Una obra centrada en esos genios de la mirada y el inconsciente de los que pudimos disfrutar cinco piezas capitales: Un chien andalou (Luis Buñuel, 1929), que se ofreció durante la gala de inauguración con música en directo a cargo de Adrià Bofarull; Terciopelo azul (Blue Velvet, David Lynch, 1986), Santa Sangre (Alejandro Jodorowsky, 1989) que fue presentada por uno de los hijos de director y protagonista de la cinta, Axel Jordorowsky; Dracula: Pages from a Virgin’s Diary (Guy Maddin, 2002) y Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012) , que contó con una sesión posterior de Q&A a cargo del propio Strickland, que se mostró muy cercano y amable.

SECCIÓN OFICIAL

Bruno Molina recoge el Premio Honorífico del festival dedicado a su padre, Paul Naschy, junto a Diego López (Brigadoon Sitges), Albert Galera (director del festival) y Xavi Paz (Alcalde de Molins)

La sección oficial, que comprendió once películas recuperaba, como es inevitable, algunas cintas ya exhibidas en el reciente Festival de Sitges, unas en Sección Oficial y otras de tapadillo en secciones menores. También, como es natural se presentaron cintas que, por diferentes motivos, el Festival de Sitges no ha podido o querido seleccionar, como es el caso de la excelente película que clausuró TerrorMolins. Pero tanto unas como otras conformaron una cuidada selección, que este año ha estado compuesta por Bliss (Joe Begos, 2019), In the Trap (Alessio Liguori, 2019), Dogs Don’t Wear Pants (J-P Valkeapää, 2019), The Divine Fury (Kim Joo-hwan, 2019), Come to Daddy (Ant Timpson, 2019), Tone-Deaf (Richard Bates, Jr., 2019), Gwen (William McGregor, 2018), Amigo (Óscar Martín, 2019), Sator (Jordan Graham, 2019), The Antenna (Orçun Behram, 2019) y Koko-Di-Koko-Da (Johannes Nyholm, 2018) que hemos escogido para comentar detenidamente:

Son pocas las ocasiones en las que podemos disfrutar de la cinematografía sueca, el común de los mortales solo la asociamos al capital Ingmar Bergman y al siempre interesante Lasse Hallström, pero hay mucho mundo más allá de ellos como pudimos comprobar con Fuerza mayor en 2014 de la mano de Ruben Östlund, unas vacaciones en la nieve en las que una situación límite saca a la luz los débiles lazos de una familia, de clase media y que ahora Johannes Nyholm nos la hace recordar al ponernos ante otra familia al borde de la descomposición por un episodio dramático. Porque Koko-di Koko-da habla de la difícil elaboración del duelo más hiriente, la muerte de un hijo, y lo hace en clave de género fantástico. El segundo largo de Nyholm nos confirma su habilidad de narrar el drama desde los mimbres de lo extraño, ahora de forma mucho más sólida, sin los problemas de ritmo que parte de la crítica le achacó en su debut. Koko-di Koko-da es un cuento de hadas distorsionado, perverso en ocasiones, que encierra a los protagonistas en un día de la marmota pesadillesco. Con saltos en el tiempo, acompañamos a Elin (Ylva Gallon) y Tobias (Leif Edlund) en sus vacaciones, primero en compañía de su hija, maquillados de conejitos para celebrar el cumpleaños de la niña, esta morirá con ocho años justo el día de su aniversario, tres años después el matrimonio volverá a veranear en un intento de revitalizar su relación sacudida por el duelo, y ahí es donde empieza su pesadilla. La pareja acampa en plena noche en el claro de un bosque, ese lugar que juega tantas veces el papel de espacio de terror en los relatos tradicionales, allí quedan atrapados en el tiempo y despertarán una y otra vez para ser asesinados por un extraño cortejo de psicópatas y su perro. Los tres asesinos parecen salidos de las páginas de algún cuento infantil, el ogro, la bruja y un extraño maestro de ceremonias que asemeja la versión terrorífica de un jefe de pista de circo. Como si fuera las variaciones de un tema en una composición musical, el episodio se repite con las modificaciones que introduce Tobias en lo que vive como sueño premonitorio, pero haga lo que haga la muerte les alcanza inevitablemente. Nyholm nos introduce en un universo surreal que podría haber salido de la mente de David Lynch, un terror de ensueño desplegado circularmente y del que sólo podrá salirse asumiendo responsablemente el dolor, dándole vía libre y compartiéndolo el uno con la otra. El consuelo pasa por darse apoyo entre ambos y así mirar cara a cara al monstruo de la muerte más dolorosa. Y con ellos nosotros también afrontamos nuestros propios duelos. El desconsolado llanto que les reúne en su abrazo final resulta catártico para todos y salimos de la sala más livianos de lo que entramos. Ese es el poder sanador de lo grotesco que, a veces, es más efectivo que el más fiel realismo para afrontar las situaciones más duras.

Y más películas. Cinco en la sección Being Different (A Good Woman is Hard to Find, Girl on the Third Floor, Scare Package, The Wretched y We Summond the Darkness); seis más en la maratón de 12 horas (Vivarium, Little Monsters y cuatro ya ofrecidas durante el festival) y tres fuera de competición, como las dos que conformaron la Sesión Movistar (The Dark y Extra Ordinary) y la película de clausura, que como nos impactó especialmente pensamos que merece la pena detenernos para hablar de ella:

Der goldene Handschuh (El monstruo de St. Pauli, Fatih Akin, 2019)

En lo sórdido, en su en sí, no hay ni épica ni lirismo y, sin embargo, el artista es capaz de moldearlo para engendrar belleza incluso si lo plasma con crudeza, sin adorno, sin disimularlo. El arte nos permite mirar los rostros más duros de lo real porque al recrearlos los somete a la apariencia, los vuelve manejables permitiendo que exorcicemos los miedos. Podemos sentir fruición ante lo más terrible cuando nos es servido con la máscara de lo sublime, esa desmesura mesurada, sin sentir remordimiento por ello, sin asemejarnos al monstruo, porque lo que despierta nuestro placer es, precisamente, el verlo doblegado por la mirada del artista que lo captura. Y esto es algo que se cumple con creces en el último trabajo de Fatih Akin, no es el crimen lo que nos fascina, sino el brillante ejercicio cinematográfico que ha compuesto a partir de él.

Hamburgo, 1970, interior-noche, desde un comedor cochambroso vemos un cuerpo inerte sobre la cama de la habitación adyacente, la cámara no se mueve mientras un hombre entra en campo, se echa sobre el cuerpo como una alimaña, está envolviendo el cadáver; salimos a la escalera por corte, el hombre arrastra el pesado bulto y nos sobrecoge el sonido de la cabeza golpeando los peldaños, hay que deshacerse del fardo de otro modo. Regresamos al departamento, desnuda a la muerta, se le acerca con un serrucho, parece no atreverse, se aleja, vuelve a acercarse, pero la cámara cambia el punto de vista y se coloca estratégicamente de modo que el dintel sitúa fuera de campo la cabeza de la mujer, del descuartizamiento solo vemos los efectos en forma de sangre, los rostros se nos ocultan, así que, sin perder efectividad, se nos ahorran de forma imperceptible los detalles más dolorosos. Así, ante hechos consumados, sin preámbulo que exponga motivaciones, con minuciosidad, pero sin sensacionalismo, con crudeza, pero sin pornografía, empieza El monstruo de St. Pauli. Un prólogo que es toda una declaración de intenciones y una presentación de lo que vamos a encontrarnos en el resto del filme en lo que a estilo se refiere: rudeza que roza la brutalidad sin alcanzarla, porque el fuera de campo va a ser recurso frecuente, porque en ningún momento veremos los rostros de víctima y/o verdugo en los asesinatos, y porque la distancia irónica respecto a lo narrado introducirá un sesgo que permitirá convivir en un mismo plano, en una misma situación, lo terrible y lo hilarante. Ni thriller, ni drama, ni comedia, una obra de sí inclasificable, aunque contenga un poco de cada cosa.

Jonas Dassler, irreconocible bajo el maquillaje protésico, es Fritz “Fiete” Honka, el solitario de la cara deformada que deambulaba por el barrio rojo de Hamburgo y que en la década de los 70 dio muerte y descuartizó a cuatro mujeres, cuatro almas perdidas en el Distrito de St. Pauli. Su interpretación no tiene nada que envidiarle al alabado trabajo de Joachim Phoenix para Joker. No es solo el maquillaje, es todo su cuerpo el que adapta y adopta el lenguaje no verbal de Honka y nos trae un retrato con sabor a derrota y alcohol. Dassler logra transmitirnos la intimidad del monstruo sin necesidad de verbalizar sus impresiones, sus motivos, sus convicciones; al actuar no dice, sino que muestra. Por sus gestos, sus expresiones, sus hábitos externos, sabemos de su interior, nos pone ante un individuo que siquiera sabe amar cuando se enamora, que anega su impotencia en ríos de aguardiente, que mata como una bestia herida por la humillación. Pero aún más allá, el actor sabe hacer creíble que en la fealdad física y moral del personaje anide también el sueño, encarnado en la imagen de una joven adolescente que se cruzará casualmente en su camino, la mujer de verdad, la que huele bien, la que él quisiera merecer. Un carácter, el de la adolescente, que es toda una licencia poética para dibujar el viaje del (anti)héroe al centro del infierno de los fracasados con un trazo todavía más fino, porque introduce el reverso del antro, porque su frescura agudiza más la fealdad de la maloliente ciénaga donde se entrecruzan el resto de personajes.

Der goldene Handschuch es su título original, un título que alude al otro gran protagonista del filme, el garito en el que se dan cita los asiduos del barrio rojo hamburgués. La película de Akin deviene coral cuando entramos en él y sentimos que queremos saber más de la fauna que lo puebla, desde ese oficial de las SS hasta la última de las trabajadoras del sexo, pasando (y, casi, sobre todo) por el dueño que atesora miles de historias de feligreses habituales y aves de paso. Quisiéramos detenernos aún más en los detalles, como esa costumbre de salpicar a los borrachos que quedan dormidos sobre la barra porque una vez uno de ellos murió en esa pose y no se descubrió hasta dos días después, porque cada nimiedad contiene un relato, y todas juntas nos pintan el claroscuro de los bajos fondos. La película se vuelve crónica en esos pasajes y nos trae a la mente las imágenes del celebrado documental de Lionel Rogosin, On the Bowery (1956), en ambos casos estamos ante el despliegue de una sordidez a raudales sobre la que no se pretende emitir una valoración moral, ni un reproche puritano, sino dar retrato testimonial de ella, sin falsos lirismos, pero respetando la dignidad a la que todo humano tiene derecho. Siendo un cubículo, Der goldene Handschuch, es también, y por ello mismo, refugio. Guarida de los derrotados que acuden a por alcohol y calor humano con los que colmar su sed y su soledad. Contrapunto del monstruo que la puebla.

En plenas fiestas navideñas, por la valentía de Vértigo, Fritz “Fiete” Honka llegará a nuestras salas ¿Se les ocurre mejor manera de contrarrestar las empalagosas sesiones familiares que acudiendo a su cita de casi dos horas con él en los cines? Sin duda es el mejor regalo de Santa Claus.

Uno de los mejores momentos en un festival lleno de vida, cine y muchas actividades paralelas. Que ha contado con buena respuesta por parte del público, así como un buen número de invitados, que han dado color a la cita pero sin servir como distracción de lo principal: ver y disfrutar buen cine y en la mejor compañía, todo lo cual convierte este festival en cita obligada para todo aquel que, como nosotros, vivimos el cine.

¡Nos vemos en TerrorMolins 2020!

PALMARÉS 

9º Concurso Oficial de Largometrajes

Mejor película: Dogs don’t wear pants
Mejor Director: Oscar Martin (Amigo)
Mejor Guión: Come to daddy
Mejor Actor: Javier Botet (Amigo)
Mejor Actriz: Krista Kosonen (Dogs don’t wear pants)
Mejores FXs i maquillage: The divine fury
Mejor BSO: Bliss
Premio del Público Sección Oficial: (pendiente)

18º Concurso de Cortometrajes

Mejor cortometraje: The third hand
Mejores FX cortos: Five course meal
Mejor Guión cortos: Lay them straight
Premio Víctor Israel a la mejor interpretación en cortos: Ferine
Mención especial del jurado: Het Juk
Premio «Manel Gibert» del público al mejor corto: Wild love
Mèliès d’Argent: Wild love

Sección «C Trencada» de cortometrajes:

Mejor cortometraje: Zombiosi, de Cris Gambin y Toni Pimel

Sección Being Different:

Premio del Público a la Mejor Película: (pendiente)

Premio Honorífico:

Premio Honorífico: Paul Naschy

Premios de la Crítica de Oro:

Premio de la Crítica de Oro al Mejor Largometraje en colaboración con Blogos de Oro: Sonrisas de Javier Chavanel por «su originalidad a la hora de retratar la falsedad de nuestra sociedad y las relaciones interpersonales, todo ello con un toque satírico»
Premio de la Crítica de Oro al Mejor Cortometraje en colaboración con Blogos de Oro: Bliss de Joe Begos por «ser una película que refleja el apoteosis del horror en estado puro. Un original descenso a los infiernos del arte»

5º Concurso de vídeos de 20 Segundos de Terror #20SegundosMovistar

Ganador: Fished, de Dani Seguí
Finalista: Diógenes, de Antonio Panteras
Finalista: Comida para mascotas, de Mariano López Toribio

13o Concurso de Microrelatos

Mejor Microrelato en lengua catalana: Substitució de Vicent G. Terol (Xàtiva, València)
Mejor Microrelato en lengua castellana: Fascinación, de Edweine Loureiro da Silva (Saitama, Japó)
Mención al Mejor Microrelato en lengua castellana: Visitante, de Melisa Ruth Pérez García (Almería)

Muestra de Cortometrajes para Institutos:

Mejor Corto: Baghead, de Alberto Corredor

Terror Kids:

Premio KAKALABUTAKA al Mejor Cortometraje infantil de 6 a 9 años:

Pool shark
Premio KAKALABUTAKA al Mejor Cortometraje infantil de 10 a 12 años:

Wild love

Categorías:Terror Molins

FantaElx presenta sus obras ganadoras

19 noviembre 2019 Deja un comentario

El Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX ha hecho entrega de los galardones de su séptima edición en una gala presentada por el actor y compositor musical Nacho Marco Galán. El acto ha tenido lugar tras la última proyección de cortometrajes, el sábado 16 de noviembre, en el Centro de Congresos “Ciutat d’Elx”, y ha contado con la asistencia de Marga Antón Bonete, concejala de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de Elche.

El cortometraje Tu último día en la Tierra, del cineasta de Marc Martínez Jordán, ha obtenido el premio al mejor cortometraje nacional, dándole acceso directo al Festival de Cortometrajes de Terror y Fantástico 1000 Gritos de Buenos Aires (Argentina). El cortometraje croata Slice of Life, de los directores Luka Hrgovic y Dino Julius, ha obtenido el premio al mejor cortometraje internacional, accediendo directamente al Festival Internacional de Cine de Terror de Valparaíso (Chile). Y por otro lado, el cortometraje Miss Mbulu, del realizador Ben Fernández, ha ganado el premio al mejor cortometraje alicantino, con acceso al festival Navidades Sangrientas – Weekend Horror Awards de Alicante. Asimismo, también se ha concedido una mención especial para el cortometraje Birds with no legs, de Pavlos Stamatis. El jurado de este año ha sido compuesto por Paco Soto, director y productor de cine; Mario-Paul Martínez, profesor del Departamento de Arte de la Universidad Miguel Hernández y director del Grupo de investigación Massiva UMH; la actriz, directora y guionista Silvia Conesa (presentadora, además, de la Clausura); y Joan Martín Giménez, director de cine e ilustrador (y autor de los carteles de las últimas cuatro ediciones del festival).

La presente edición del evento, se han recibido un centenar de cortometrajes más respecto al año pasado, procedentes de 44 países en total. También se ha celebrado, dentro de éste, la segunda edición del Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías. Esta actividad, dirigida por el anteriormente citado Mario-Paul Martínez y por Fran Mateu (director del festival), cuenta con la colaboración de la Universidad Miguel Hernández de Elche y del Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria, ofreciendo la difusión de estudios de investigación dentro de las diferentes líneas temáticas del Género Fantástico (cine, cómics, videojuegos, etc.), dando protagonismo este año a la Ciencia-Ficción en el contexto cosmológico, y contando con la asistencia de ponentes procedentes de distintas zonas del país, así como de universidades de países como Bélgica o Francia.
La séptima edición de FANTAELX ha sido organizada por la Asociación Unicornio Negro, el Departamento de Arte de la UMH y el Grupo de Investigación Massiva; y ha contado con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche, junto a organismos como Visit Elche, la Universidad Miguel Hernández de Elche, el Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria, el Centro Comercial l’Aljub, o Cinema Paradiso. Con la celebración de esta nueva edición, en la cual se ha homenajeado el cuadragésimo aniversario de Alien (proyectándose la película en los Cines Odeón, con una elevado afluencia de asistentes), la ciudad ha vuelto a convertirse, un año más, en un acogedor punto de encuentro para los amantes de la cultura y del género fantástico.
Más información acerca del festival en http://www.festivalcinefantaelx.com/
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