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Entrevista a Ángel Agudo: Biógrafo de Paul Naschy

22 noviembre 2010 Deja un comentario

No contento con la excelente biografía de Paul Naschy que Scifiworld editó el año pasado, Paul Naschy, La máscara de Jacinto Molina, su autor, Ángel Agudo sigue profundizando en la vida de desaparecido actor con el documental El hombre que vio llorar a Frankenstein, un entrañable repaso a la vida y carrera del creador de Waldemar Daninsky que da amplia voz a los amigos, familiares y compañeros de fatigas del Sr. Molina.

Tras ser presentada en Sitges con unanimidad de buenas críticas, aprovechamos la ocasión para abordar a Ángel y pedirle esta pequeña entrevista. 

¿Como te interesas en la figura de Paul Naschy?

Pues lo cierto es que no tengo ni idea, de igual forma que no sabría decirte cómo pude interesarme por Bardem, Berlanga, Buñuel o Larraz. Paul es parte de la historia de nuestra industria cinematográfica y el suyo es uno de esos nombres que tarde o temprano acaban saliendo y que merecen que hagas un alto en el camino para intentar comprender su vasta filmografía.

¿Cual es la primera película que recuerdas haber visto de él?

Es curioso porque yo entré a la carrera de Paul por una puerta rara ya que la primera película suya que vi fue Madrid al desnudo. Se trata de una peli muy curiosa de la que creo que no he hablado lo suficiente ni en el libro ni en el documental, y que aunque pueda ser que haya envejecido bastante mal, su planteamiento dice muchas cosas de cómo Paul se rebelaba contra cualquier orden impuesto.

¿Como nace el proyecto del libro?

Había estado publicando artículos repasando la filmografía de cineastas en Scifiworld pero todo el contacto que había mantenido con Luis Rosales -el director de Scifiworld- había sido a través de teléfono y correo, ya que él vive en Vilagarcía de Arousa y yo estoy en Madrid. No nos conocimos hasta el festival de Sitges de hace, creo, tres años y allí, Luis, que acababa de coeditar el libro de John Philip Law, le estaba dando vueltas a proseguir con la idea de los libros y había hablado con Paul para sacar una biografía, ya que éste no estaba muy contento con las anteriores. Luis me preguntó si yo estaría interesado y al volver a casa le puse un correo diciendo que si se tiraba a la piscina, me tiraba con él. Luis habló con Paul y nos puso en contacto. Un par de días después crucé por primera vez la puerta de su casa.

Presentación del libro en Sitges 2009. Entre los presentes Luis Rosales, Ángel Agudo, Ángel Gómez, Paul Naschy y Javier Trujillo.

¿Como ha sido recibido? ¿Qué tal las ventas?

Creo que muy bien. No lo sé, vosotros sois los lectores y tendréis una mirada más objetiva que la mía. Yo creo que ha ido bastante bien y no me puedo quejar. La edición está prácticamente agotada. Incluso creo que puede que sobre el “prácticamente”.

¿El increíble material gráfico pertenecía al actor?

Sí, casi en su totalidad era material del propio Paul, aunque hubo que completarlo con cosas de coleccionistas extranjeros o con imágenes que yo mismo fui encontrando en lugares como la Academia de Cine, que se portó estupendamente con nosotros dándonos muchas imágenes.

¿En tantas conversaciones con Naschy, tienes alguna anécdota o un recuerdo especial?

Tantas que casi podría escribir un libro paralelo. Recuerdo muchas cosas, momentos alegres y momentos tristes, pero las más interesantes, las que de verdad importan, ya están en el libro, con lo que tampoco puedo contaros nada excesivamente novedoso.

¿Como nace la idea de realizar un documental?

Era una vía natural y casi que a todos se nos ocurrió la idea a la vez en cuanto vimos que la propuesta de rodar una pieza de 10 minutos para SHOTS empezaba a tomar forma. De alguna forma era el paso lógico porque la literatura sobre cine, o sobre historiografía del cine, siempre tiene el handicap de que uno no puede tener delante las escenas en movimiento, por lo que se convierte en una especie de contrasentido.

El proyecto de realizar un documental ya se había planeado con anterioridad, contando incluso con la posible dirección de Juanma Bajo Ulloa. ¿Te basaste, o utilizaste  algunas de estas ideas preliminares o tu trabajo es totalmente diferente?

Me temo que eso no es del todo exacto. El proyecto al que estuvo vinculado Juanma Bajo Ulloa y algún otro director, era un biopic sobre Paul, una peli biográfica que tenía bastante de ficción. Me habría gustado profundizar en aquel proyecto a la hora de hacer el documental y rendir homenaje a gente que estuvo trabajando en él como José María Benítez o Claro García, que fue el guionista. Sin embargo, haberme metido ahí habría supuesto restarle potencia al final, con lo que tuve que elegir…

¿Hubo alguna entrevista más que te hubiera gustado incluir en el documental y con las que no pudiste contar?

Claro, hubo gente que no pudo estar por problemas de agenda, pero creo que al final el producto ha quedado bastante redondo y que, en términos futbolísticos, hemos sacado una alineación de Champions League.

¿Que tal la reacción del público y de la familia?

Foto: (Copyright) Sergio Morales.

Yo creo que muy bien. Cuando trabajas con tan poca distancia como la que yo tuve, tienes que crearte un espectador en la cabeza, alguien concreto al que le cuentas la historia y que te imagines cómo reacciona. En mi caso, ese espectador era Elvira Primavera, por muchas razones, pero principalmente por cariño y profundo respecto. Que ella me dijera que le había gustado fue suficiente como para sentirme contento.

¿Va a visitar tu película muchos festivales? ¿Se estrenará en cines?

Varios, creo que tras Sitges hemos cerrado una gira bastante interesante por Europa que se iniciará a finales de noviembre con la proyección en el Cinemad de Madrid. Creo incluso que ya hay fechas cerradas al otro lado del Atlántico, como un pase en Brasil, pero todo a su tiempo.

¿Está planeada su edición en DVD?

Sí, estará en DVD. Ya veremos si en solitario o como “extra” de alguna película, pero puedes contar con que esté en ese formato.

¿Algún nuevo proyecto?

Alguno nuevo y alguno viejo que se había quedado aparcado. Ahora tengo que sentarme y retomar muchas cosas que se habían quedado estancadas. Espero que tengáis noticias pronto.

Sitges 2010, Festival de Contrastes: Uncle Boonmee versus The Last Exorcism

3 noviembre 2010 Deja un comentario

Este artículo también podría haberse titulado: cuando Sitges va de culto versus cuando es fiel al género que le da sentido. Cuidado, que ambas cosas no están reñidas. Después de todo, tal como contaban en una divertida entrada los de Vicisitud y Sordidez, no hay tanta diferencia entre culturetas y freaks. Pero es que Serendipia es milenaria y aún recuerda aquellos años (y aquel director) en los que se pretendió convertir Sitges en una especie de Festival de San Sebastián mediterráneo, con aquella sección Seven Chances que, de haber crecido, habría acabado apartando al festival de su objetivo. De modo que le entró la temblequera cuando vio que estaba programada Uncle boonmee who can recall his past lives , reciente ganadora de la Palma de Oro en Cannes.

El Festival de Cannes es, seguramente, el más prestigioso de los festivales de cine. Todos quieren pasear por La Croissette cuando llega mayo (todos menos los habitantes de Cannes, hartos de que todo triplique sus precios cuando llega el festival), quedar bien en la foto y dejar la huella de sus manos junto al auditorio (que, por fuera, al menos, es mucho más feo que el de Sitges, se lo digo yo que he pisado esa alfombra roja). Por allí han pasado, llevándose la Palma de Oro, películas de la talla de Días sin huella, Breve Encuentro (la de David Lean), Roma, città aperta, Milagro en Milán (qué de recuerdos), El Salario del Miedo, El Gatopardo (la más indiscutible de todas), Apocalypse Now, Taxi Driver, Kagemusha, Viridiana… Otras películas igualmente ganadoras ya no son tan de primera línea, Los paraguas de Cherburgo, The Knack, Un hombre y una mujer, Orfeo Negro… que sí, que están muy bien, pero no a la misma altura que las otras mencionadas (es curioso, he visto más del 80% de las ganadoras, ¡¡¡cuántas horas delante de una pantalla!!!). Y este año se descuelgan con la del tailandés Apichatpong Weerasethakul.

¿Qué decir de Uncle Boonmees Who Can Recall His Past Life? Pues muchas cosas, por ejemplo estas que han aparecido en el número 103 de Miradas de Cine:

cuando pierdes el miedo, entras y la película empieza, descubres que  hasta mola su tono (entre despreocupado y chistoso), te pueden sus metáforas visuales, te encadena su concepción libre de hechos tan trascendentales como es estar o irse de aquí, te seduce su sentido de la puesta en escena casi esencial (en sencillez y en búsqueda de lo primigenio), te vence su utilización del sonido como arma decisiva para la comunicación entre los demás y uno mismo (y entre uno y uno mismo, también), te gana su ritmo, sin prosa pero sin pausa, decidido pero entreteniéndose con los miles de paisajes extraños que nos rodean y circunvalan en nuestra mismidad y sus afueras.

Jesús Palacios, a la salida de la proyección, fue más parco: la calificó de agradable de ver; pero cuando observó la doble cara de pasmo de la bicéfala Serendipia, matizó su opinión, “Bueno, emigmática”. Nadie puede negarle que tenga aciertos visuales y no sólo por una cuestión de fotografía muy bonita, que eso es lo de menos, por su puesta en escena, por la planificación, por los movimientos de cámara. Peeeeeeeeero, sí, tiene peros muy grandes. Quien aporrea el teclado ahora mismo para escribir este artículo ya sabe que la sensibilidad oriental es distinta (recuerdo haber discutido con un profesor si el cine era o no un producto exclusivamente occidental), que en cine se puede “escrbir” poesía y que no todo tiene que ser prosa narrativa, ha visto mucho cine iraní y hasta le gusta (no es snobismo hueco, no, creánme), El viento nos llevará(Bād mā rā Khāhad bord, 1999, Abbas Kiarostami) es el mayor ejemplo de poema cinematográfico que conozco, pero Uncle Boonmees no da la talla. Mientras veía la película, y me las ingeniaba para que mi otra cabeza no se desgajara de mí, pensaba en Ozu porque son míticos sus planos de transición que pueden entretenerse en retratar la belleza de la naturaleza muerta pero que, fundamentalmente, sirven para contextualizar la escena siguiente, pensaba en Ozu y llegaba a la conclusión que esta película del tailandés de nombre impronunciable es toda ella un plano de transición. Apichatpong Weerasethakul escribe mal su poema, no calcula la métrica de sus versos, esto es, el tempo no es ya que esté mal, es que no está, la película carece de estructura. Según parece en cada uno de los rollos pretende ensayar un estilo cinematográfico distinto, tal vez teniendo ese dato a priori se pueda vislumbrar el hilo, pero aún así lo dudo. Es película de una escena: la genial cena en la que se aparecen la esposa y el hijo muertos, este último encarnado en un mono de ojos luminosos; pero no hay crescendo a partir de ahí, al contrario va perdiendo fuelle, con otros destellos luminosos como la onírica muerte del protagonista, pero ya sin fuerza. Qué quieren que les diga, igual es el equivalente cinematográfico al Ulises de Joyce, pero mucho me temo que no, que es simplemente una película experimental que ha resultado fallida.

La pregunta que se hace Serendipia es si Uncle Boonmees es una película idónea para un festival de género como es el de Sitges. La respuesta es que queremos un Sitges plural y ya está bien que haya ofertas diversas, después de todo no deja de ser una historia de fantasmas. Pero, ¿Premio de la Crítica? Eso sólo puede significar que los críticos de oficio siguen sin enterarse del espíritu del certamen y, lo que es peor, parecen seguir avergonzándose de reconocer que les puede llegar a gustar una película de terror. Por suerte donde falla la crítica profesional está el periodismo ciudadano que se expresa humildemente en sus blogs.

En los blogs de fantaterror nos gusta hablar de las buenas películas de género, por eso cerramos esta serie de críticas del Sitges 2010 con el comentario de The Last Exorcism (2010, Daniel Stamm), una de las más redondas de todo el certamen.

Estructurada como falso documental, género que cada vez abunda desde La Bruja de Blair, nos cuenta la historia de Cotton Marcus ( un Patrick Fabian en estado de gracia que se alzó con el premio a Mejor Actor) quien desilusionado por años de defraudar a sus pobres parroquianos, sacándoles el dinero con unos sermones que ni el cree,  decide dejar las cosas claras mediante la producción de un documental espectacular.Una carta de Louis, un agricultor pidiendo ayuda de Cotton para expulsar el diablo de su tierra, le da la oportunidad perfecta a Cotton para exponer las mentiras de su ministerio. Pero entonces conoce a la joven hija de Louis; la perturbadora Nell …

No sé si somos muchos, pero seguro que unos cuantos sí, los que temblamos cuando una película luce como carta de presentación ser un nuevo falso documental. Esta cabeza menos emotiva de Serendipia, para huir de ese temor se recuerda la magistral Redactec (2007, Brian de Palma). El director de Carrie (1976) desarrolló en esa cinta un ejercicio virtuosístico en el que no sólo nos contaba un lamentable episodio derivado de la guerra de Irak, sino que ofrecía una reflexión metatextual del supuesto valor de objetividad de la imagen y sobre el carácter del audiovisiual como mediación ineludible entre nosotros y el conocimiento de los hechos informativos. La película de Daniel Stamm no alcanza esa excelencia, pero su buena factura la hace sobresalir de la media. Y es que no se trata de el documental de hechos terroríficos sino que estos se presentan inesperadamente durante el falso rodaje.

The Last Exorcism nos conduce al mundo de los predicadores carismáticos que vienen a satisfacer la necesidad de esperanza en un más allá que compense las penurias de esta vida, presente en la mayoría de los hombres. Cotton Marcus inició su carrera como predicador cuando era un niño, acompañando a su padre y rápidamente destacó por sus dotes oratorias. Como a Elmer Gantry en El Fuego y la Palabra (Elmer Gantry, 1960, Richard Brooks), el poder de su verbo le convierte en una verdadera estrella, aunque, al igual que Gantry, él mismo no es un auténtico creyente. En verdad, puede decirse que Cotton Marcus protagoniza un auténtico Camino de Damasco invertido, si la caída del caballo hizo que Saulo se convirtiera al cristianismo, en el caso de Marcus, una grave enfermedad sufrida por  su hijo le hace descubrir que carece de fe, puesto que no confía en Dios sino en los médicos. Después de esa revelación, Cotton Marcus siguió ejerciendo su oficio como un trabajo rutinario más sin que sus feligreses dejarán de quedar arrebatados con sus discursos, pero la muerte de una niña por causa de un exorcismo practicado por otro predicador le hace decidirse a acabar con la farsa. Ahí está el punto de partida del documental, el equipo de una cadena televisiva le sigue en su quehacer y Marcus va desvelando la falsedad de sus tretas, la cual quedará totalmente demostrada cuando se enfrenten a un caso de exorcismo, que habrá de ser el último para el predicador.

Cotton Marcus persigue, con su confesión pública, erradicar la superstición, la cual, teniendo en cuenta la creciente demanda de exorcismos en todas las confesiones, está aumentando en la sociedad moderna. Marcus comprende los motivos que inducen a ese creciente apego a las prácticas más extremas dentro de una sociedad que, paradójicamente, está cada vez más secularizada: no son otros que el miedo y la búsqueda desesperada de una explicación para, y un consuelo ante, todo aquello que acontece en nuestras vidas y escapa a nuestra comprensión como puede ser la turbadora presencia de la enfermedad y el mal. Marcus comprende que cuando las explicaciones lógicas se muestran insuficientes se recurra a lo irracional y a la fe, pero está convencido de que es demasiado peligroso y de que son mejores las soluciones  que atiendan a razón aunque resulten parciales. Ese espíritu ilustrado es el que le anima cuando llega a la granja de Louisiana donde vive Nell, una joven adolescente que vive aislada por el exceso de celo de su padre cuyo fanatismo religioso le hace temer. Para Marcus es sólo un trabajo rutinario más, el último, el que va a permitir demostrar que no hay nada de sobrenatural en sus actos y que, si resultan efectivos, es simplemente porque los afectados se sienten comprendidos y atendidos.  Pero todo va a complicarse cuando el falso exorcismo no dé los resultados esperados y Nell siga sufriendo ataques cada vez más incomprensibles. El terror va adueñándose de lo que hasta entonces sólo había sido una crónica cotidiana, un vivir cada día. Y el recurso del falso documental se muestra verdaderamente eficaz para darle a ese giro la mayor verosimilitud, que la cámara esté presente dentro de la película nos coloca en un mirador privilegiado, nos sumerge dentro de la propia acción y nos implica en ella manteniéndonos cada vez más aferrados a la butaca conforme lo paranormal se va adueñándose de la escena. Si la pretensión inicial había sido combatir la superstición, el desarrollo de los acontecimientos invierte el planteamiento hasta hacernos preguntar si no será mejor no tomarse a broma determinadas creencias por mucho que contraríen a la razón. Dicho en palabras de su director:

A lo largo de la película, la pregunta que se formula es: ¿es algo sobrenatural o se trata de maldad humana? ¿Es Nell esquizofrénica o está poseída? Esa es para mí la cuestión verdaderamente interesante. La película trata sobre la fe, el papel que desempeña la fe en nuestra vida y lo que ello supone, cómo puede ayudarnos y cómo puede destruirnos.

La película no concluye categóricamente, pero deja suficientes dudas como para preguntarnos si estará acertada la ciencia cuando sostiene la inexistencia de Dios (así se expresa Hawking en su último libro) y, por tanto, de su reverso diabólico. Se diría que esta película contesta a Dawkins y su campaña en favor del ateísmo, sobre todo porque no la impulsa una mente reaccionaria sino que se instala en una sana actitud crítica que sigue abriendo interrogantes allí donde la ciencia pretende cerrarlos.

The Last Exorcism prueba una vez más que no es necesario renunciar al entretenimiento para reflexionar y que puede ofrecerse una cinta muy personal sin ignorar las convenciones de género. Ese es el tipo de cine que más nos gusta ver en Sitges, ahora habremos de esperar un año más para volver a vivir el festival. ¡¡¡Ya lo estamos deseando!!!

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Profanando el sueño de los muertos. Escribiendo sobre el cine fantástico y de terror español.

28 octubre 2010 6 comentarios

Siempre es bienvenido todo libro que se publique sobre Fantaterror, y más cuando está bien hecho. Si bien los parámetros que abarca como cine fantástico son ciertamente amplios, Profanando el sueño de los muertos, escrito por todo un experto como es Ángel Sala y editado exquisitamente por Scifiworld, es una atractiva guía vista desde el personal punto de vista de su autor, que no deja de ser interesante y yo diría que imprescindible. Sala no se detiene en la producción de los años setenta y en los clásicos, que naturalmente aborda, sino que busca la mirada fantástica en algunas producciones que, de entrada, pueden sorprender. Pero si se pueden considerar -y así se consideran- cine fantástico obras como El hombre que vendió su alma (All That Money Can Buy, 1941 William Dieterle), Su milagro de amor (The Enchanted Cottage, 1945 John Cromwell), Jennie (Portrait of Jennie, 1948 William Dieterle) e  incluso Sueño de amor eterno (Petter Ibbetson, 1935 Henry Hathaway) no hay porque extrañarse porque su autor incluya películas tan variopintas como Diferente (1962, Luis María Delgado), La Caza (1966, Carlos Saura) o Marcelino Pan y Vino (Ladislao Vajda, 1955). Otros autores habían intentado profundizar en los orígenes del cine fantástico español antes de abordar lo más obvio (y por muchos querido) como es la eclosión del Fantaterror a finales de los años sesenta que se desarrolló durante los setenta.  Algunos, aunque  pocos antecedentes existen, pero ninguno llega a la totalidad conseguida por Sala. En todo caso, en este libro el autor amplía horizontes, como ya hiciera José María Latorre en su obra El cine Fantástico (Publicaciones Fabregat, 1987) que tantos ojos abrió respecto al cine de terror en general, buscando y señalando la mirada fantástica en obras bien conocidas de cineastas como Fellini, Resnais o Bergman….. Y acertando casi siempre, Sala escribe una interesante obra que nos demuestra que la denostada mirada fantástica siempre ha estado presente en el cine  español no solo de género, lo que era algo obvio, aunque por la idiosincrasia propia de este país, parecía  querer abordarlo de forma solapada, quedando todo bastante difuminado. Es posiblemente este libro el mejor acercamiento a la historia del cine fantástico español que se ha publicado, historia  que, naturalmente es posible que sea contestada, ya que se basa en los puntos de vista de su autor, pero que sin duda enriquece en  mucho la bibliografía sobre un  género que, de haber sido casi inexistente  ya comienza a ser, afortunadamente, abultada.

Queda demostrado que el cine fantástico español es mucho más que digno, con un poco de todo, grandes creadores admirados en todo el mundo y una filmografía que, en conjunto, yo no dudo en colocar como una de las principales junto a Estados Unidos, Inglaterra e Italia.

Si bien el libro  incide menos en lo más conocido (Profilmes, Naschy, Ossorio, Franco, Serrador…)que por supuesto  aborda como es debido,  bien es cierto que nos redescubre otras visiones sobre  obras harto conocidas y nos pone a investigar sobre otras poco vistas o incluso semi perdidas. Además de incidir  en lo más moderno que nos está dando el género, sin olvidarse de  dar un paseo por los cortos, cantera de cineastas y tendencias y por el cine de animación.

De lectura obligada y profusamente ilustrado con infinidad de fotos y casi la totalidad de los carteles de los films tratados, es sin duda un volumen fundamental y de obligada presencia en la biblioteca de todo fan del cine de terror y del cine en general, así que háganse el favor de hacerse con él.

Presentación del libro en Sitges (de izquierda a derecha: Luis M. Rosales (director de Scifiworld), el autor Ángel Sala y Nacho Cerdá.

BIBLIOGRAFÍA DEL FANTATERROR ESPAÑOL

Hasta hace bien poco había tal carencia de libros sobre el género que los interesados nos teníamos que nutrir de información con las, por otra parte, maravillosas revistas que se han ido editando con más o menos suerte, entre las que destacan con puesto de honor Terror Fantastic, Famosos Monsters del cine o Vudú.

Estos son algunos de los libros que se han editado sobre el Terror Español

LIBROS GENÉRICOS

CINE DE TERROR Y PAUL NASCHY (Juan José Porto y Ángel Falquina, 1974)

Posiblemente el primero que se editó sobre el cine de terror en España, con especial atención a Paul Naschy. Escrito por dos profesionales del cine, Ángel Falquina, escritor, ayudante de director y actor y Juan José Porto, guionista y director, que produjo además  El Huerto del Francés (1978, Jacinto Molina), y aunque solo dirigió a Naschy en  el film no fantástico El último guateque 2 (1988), colaboró en los guiones de estos dos  films interpretados por él:  Todos los gritos del silencio (1975, Ramón Barce) y El Francotirador (1978, Carlos Puerto), además de otras películas  como La Cruz del Diablo (1975, John Gilling), El extraño amor de los vampiros (1977, León Klimovsky) o Regreso del más allá (1982), que también dirigió.

HISTORIA DEL CINE FANTÁSTICO ESPAÑOL  (Salvador Sainz, 1989 Film Festival)

A pesar de las manías personales que el autor no duda en reflejar , se trata de un pionero y muy interesante volumen  que investiga la filmografía sobre el género, sin olvidar series de TV y animación, tocando desde el mudo hasta las últimas producciones de la época, como La Grieta (1990, Juan Piquer Simón), film en el que el propio autor tomó parte.

EL CINE FANTATERRORÍFICO ESPAÑOL  (Adolfo Camilo Díaz, 1993  Santa Bárbara Editorial).

Se trata de un acercamiento muy académico al cine de terror español con una segunda parte dedicada totalmente a Paul Naschy, y una filmografía comentada. Un libro que agradó sobremanera a Naschy, de tal forma que cuando editó su autobiografía, contó con la filmografía comentada de Camilo Díaz.

 

Maqueta de la portada

FLASH-BACK  Nº3: HISTORIA DEL CINE FANTÁSTICO ESPAÑOL

(1994, Antonio Busquets, Carlos Aguilar y Miguel Ángel Plana).

Tras dos interesantes fanzine-revistas editados a todo lujo,  Antonio Busquets se aventura con  un tercer número monográfico y  voluminoso en el que repasa la historia del género con afán completista. Comenta las principales películas, haciendo un repaso cronológico y coronando la publicación con interesantísimas entrevistas en las que no se le escapó (casi) ninguno: Naschy, Aured, Jack Taylor, Víctor Israel, León Klimowsky, Narciso Ibáñez Menta, Piquer Simón… toda una joya repleta de fotografías. Lamentablemente fue el último Flash-Back (que fue seguido brevemente por  Halloween) pero Busquets sigue gozando de buena salud, aunque cada año lo asesinen en la última sesión del Fecinema…

CINE FASTÁSTICO Y DE TERROR ESPAÑOL 1900-1983 (VV.AA, 1999 Donostia Kultura)

Otra de las piezas clave es el libro editado por la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia. Un monumental tomo profusamente ilustrado que tras una pequeña introducción analiza algunos títulos capitales como La Torre de los siete jorobados (1944, Edgar Neville), El Cebo (1958, Ladislao Vajda), Pánico en el Transiberiano (1972, Eugenio Martín) y No profanar el sueño de los muertos (1974, Jorge Grau). Tras ello lo más importante: los artículos y entrevistas en profundidad con Jesús Franco, Narciso Ibáñez Serrador, Paul Naschy, Amando de Ossorio y Juan Piquer Simón. Otro de esos libros imprescindibles.

LAS TRES CARAS DEL TERROR (VV.AA, 2000  Alberto Santos Editor)

Escrito por varias y prestigiosas plumas y editado con ocasión de la Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Estepona, el libro se centra en las figuras de Naschy, Ibáñez Serrador y Jesús Franco, aunque no por ello descuida dar un repaso general al Fantaterror y a la prehistoria del género en España, aunque de forma algo fugaz. Por desgracia la poco cuidada calidad fotográfica del libro y en general el pésimo acabado  desmerece una obra que en general no está mal.

QUATERMASS Nº 4-5: ANTOLOGÍA DEL CINE FANTÁSTICO ESPAÑOL (VV.AA, 2002 Alter Cómics).

Otro “fanzine” lanza lujosamente una gran antología, tan cuidada y detallada como solo podría abordarla su editor (contra viento y marea), Javier G. Romero, que de editar en formato revista en blanco y negro, con artículos de gran calidad, -inolvidable el dedicado a  Freaks de Browning- comienza una nueva andadura a base de voluminosos monográficos dedicados a diferentes filmografías, habiendo publicado hasta la fecha, además del comentado, los centrados en  el cine fantástico británico (Nº6, verano 2004) y el Italiano  (Nº7, noviembre 2008), editados tras largas esperas que, siempre han merecido la pena.

El lujoso tomo  dedicado al Fantaterror analiza 112 títulos, además de entrevistar a Naschy, Aured, Jorge Grau, Carlos Aguilar y otros artículos, como el dedicado a la inolvidable Sandra Mozarovski, condimentando todo ello con más de 500 fotografías en blanco y negro y color.

CINE BIZARRO Y FANTÁSTICO HISPANO-ARGENTINO ENTRE DOS SIGLOS (Pablo Conde y Pedro J. Mérida, 2008 IX Festival de Estepona)

Este libro, escrito a caballo entre Argentina y España, es un buen catálogo de lo que se cuece al cruzar el charco, ya que contiene extensas entrevistas con un gran número de directores de cine de terror argentino. Un buen ramillete de ilusionados cineastas, algunos casi aficionados, otros más profesionales pero todos con el gusanillo del cine en su sangre. La parte española, es más breve y repasa títulos de Jaume Balagueró, Nacho Cerdá, Daniel Monzón, Paco Plaza… sin ánimo completista pero ameno.

SPANISH HORROR (Víctor Matallano, 2009 T&B Editores).

Este reciente volumen, editado conjuntamente  con el Ayuntamiento de Talamanca del Jarama, es un correcto repaso sobre el género, sin ánimo completista y repasando las principales obras. Profusamente ilustrado y con prólogos de Christopher Lee y Paul Naschy, quizás lo más interesante de la obra es su descripción y enumeración de localizaciones de Talamanca que han servido como escenario de innumerables joyas del género como Una  vela para el diablo (1973, Eugenio Martín), La Noche de las Gaviotas (1975, Amando De Ossorio), La marca del Hombre Lobo (1967, Enrique Eguiluz) o El espinazo del diablo (2001, Guillermo del Toro), entre muchas otras. Te dan ganas de darte un paseo por allí.

MONOGRAFÍAS

NARCISO IBAÑEZ SERRADOR (Jaime Serrats Ollé, 1972)

En plena fama de Narciso Ibáñez Serrador se editó esta biografía,  que muestra el lado más humano del polifacético realizador. En aquel mágico momento era la personalidad más famosa del mundo de la televisión, con Historias para no dormir y el concurso “1, 2, 3”; con revistas y libros basados en su mítica serie y con la exitosa La Residencia estrenada tres años antes. En la foto puede verse la portada del libro junto a la novela que inspiró ¿Quien puede matar a un niño? (1976), editada posteriormente con una imagen del film.

LA CABINA (Antonio Mercero y J. L. Garci, 1973 Helios)

La que posiblemente es la película que más miedo me ha dado (y por eso mismo la recuerdo con más cariño), fue protagonista de un completo libro que se editó al año siguiente de su estreno en TV.  El libro no se limita a novelizar la historia, sino que publica el guión original, analiza la repercusión, contiene notas de prensa, críticas e  interesante fotos. Un curioso trabajo escrito por sus dos creadores, Mercero y Garci, que tuvieron una prolongadísima carrera.

MEMORIAS DE UN HOMBRE LOBO (Paul Naschy, 1997 Alberto Santos).

La autobiografía de Paul Naschy es un ameno libro repleto de sorprendentes declaraciones y fotografías que se publicó en un momento no especialmente dulce para el actor. Momentos que le vendrían poco después con un nuevo reconocimiento y revival en todo el mundo y, sobre todo películas: School Killer (Carlos Gil, 2001), Mucha Sangre (Pepe de las Heras, 2002), Rojo Sangre (Christian Molina, 2004), las dos producciones americanas Countess Dracula’s Orgy of Blood (Don Glut, 2004) y Tomb of the Werewolf (Fred Olen Ray, 2004), La Herencia Valdemar (2010, José Luis Alemán)…  Pero a pesar de los momentos agrios que se leen en el libro, hay mucha información valiosa, además de una filmografía comentada por Adolfo Camilo Díaz y Luis Vigil. Todo un tesoro que fue editado en inglés en Estados Unidos por Midnigh Marquee como Memoirs of a Wolfman.

CUANDO LAS LUCES SE APAGAN  (Paul Naschy, 2008  Aisge/T&B Editores).

De nuevo Naschy aborda una autobiografía, encargada por la fundación Aisge para su colección Memoria de la Escena Española. En ella condensa en parte su libro de memorias actualizándola con nuevas vivencias, por lo que el tono es  mucho más esperanzador, además de contar con un epílogo del mismísimo Quentin Tarantino. En la misma colección: Fernando Chinarro, Recuerdos desordenados de un farsante de reparto.

PAUL NASCHY, LA MÁSCARA DE JACINTO MOLINA (Ángel Agudo con filmografía comentada por Ángel Gómez, 2009 Scifiworld).

El gran libro sobre Naschy, magníficamente editado con numerosas fotografías, carteles de sus films y sobre todo una información precisa y preciosa  que hace de este libro una gozosa y entrañable experiencia. Como le dije al autor, es la clase de libro que yo hubiese deseado hacer, detallado y meticuloso. Realmente bonito, ameno y bien redactado. Toda una experiencia salida de la admiración y las entrevistas continuadas con el actor que, afortunadamente vio el libro editado e incluso acudió a Sitges a presentarlo poco antes de morir. Serendipia no lo sabía y  llegó a Sitges por la tarde, el mismo día que, unas horas antes  había sido presentado el libro. Lamenté y lamento que la parte femenina de Serendipia se quedara sin conocer a Paul Naschy.

JESUS FRANCO: FRANCOTIRADOR DEL CINE ESPAÑOL (VV.AA Revista Dezine Nº 4, 1991)

Gran trabajo, bien editado y con una impecable labor de documentación en un intento de hacer un primer acercamiento a la extensísima obra de Jesús Franco. Para ello contaron con la colaboración de expertos como Carlos Aguilar, Joan Bassa, Ramón Freixas y los sobrinos del director,  Javier Marías y Ricardo Franco, que contribuyeron con dos entrañables artículos sobre su tío. Además de una completa filmografía (en lo posible), incluye además una lista de películas “fantasma” que los autores introducen en el capítulo “son pero no son”, a base de películas inacabadas o no estrenadas por motivos diversos. Una pieza de colección.

MEMORIAS DEL TÍO JESS  (Jesús Franco, 2004 , Aguilar)

La autobiografía de Jesús Franco es mucho más interesante que muchas de sus películas. Jocoso, divertido, sarcástico, pura historia del cine que, lamentablemente está incompleta, ya que se detiene cuando estrena Necronomicon (1968), por lo que queda muuuucho en el aire que esperemos que salga a la luz, aunque sospechamos que las vivencias en el mundo del cine del Tío Jess dan para más de dos libros. Altamente recomendable, seguiré esperanzado de que salga a la luz, al menos, un segundo volumen.

JOSEP ANTON PÉREZ GINER: LA VERITABLE HISTÒRIA DE L’NNOMBRABLE (Piti Español, 2008 Pòrtic)

Aunque sumamente interesante, este libro, producto de varias entrevistas entre el cineasta y el escritor Piti Español,  pienso que es insuficiente, ya que tanto la biografía como la obra de este productor cinematográfico daría para una obra más ambiciosa.  Somos testigos de toda una vida dedicada al cine y, entre otras cosas,  al nacimiento (y caída) de Profilmes, productora que muchos han dado en denominar la Hammer española. O al menos es lo más cercano que ha habido por estos pagos. Editado en català, castellano e inglés, contiene una extensa filmografía.

EUGENIO MARTÍN, UN AUTOR PARA TODOS LOS GÉNEROS (Carlos Aguilar y Anita Haas, 2008 Retroback y Séptimo Vicio)

Un maravilloso repaso a la obra de este artesano que, como su nombre indica, tocó todos los géneros: desde la  comedia, al musical y desde el western al terror, con Pánico en el Transiberiano (1972) a  la cabeza de títulos de culto. Aunque no es el único: Hipnosis (1962), Una vela para el diablo (1973), Aquella casa en las afueras (1979) y Sobrenatural (1980) forman su catálogo dentro del cine de terror, aunque en su haber tiene cosas tan variopintas como las labores de ayudante de dirección de Simbad y la Princesa (The Seventh Voyage of Sinbad, 1958 Nathan Juran), y la dirección de Una señora estupenda (1967) con Lola Flores; La vida sigue igual (1969) con Julio Iglesias; Las Leandras (1969) con Rocío Durcal y La chica del Molino Rojo (1973) con Marisol.

La parte principal del libro, repleto de maravillosas fotografías, es una extensa entrevista en la que Martín repasa su carrera y el mundo del cine que le ha tocado vivir. Imprescindible.

CONOCER A ELOY DE LA IGLESIA (VV.AA 1996, Filmoteca Vasca/Festival de San Sebastian)

Aunque los títulos de cine fantástico dirigidos por este director son pocos, cualquier excusa es buena  para  poder incluir y recomendar un libro tan completo e interesante como este, en la que varios autores repasan la filmografía de este gran cineasta, siempre arriesgado y directo, pero absolutamente coherente y de culto. Nadie como él reflejó la transición y el ambiente que se respiraba en esos peligrosos años. La parte más extensa del libro está ocupada por una magnífica entrevista que quedará como testamento de un director que siempre está por descubrir más allá de sus películas “quinquis”. La semana del asesino (1972) siempre será una de mis grandes favoritas de la que, ya haría falta una edición íntegra -o al menos una edición-  en DVD. Lo dicho, tanto por descubrir…

EL DIA DE LA BESTIA (Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría, 1995 Midons)

El libro sobre la película contiene el guión original, un final alternativo, entrevistas con Alex de la Iglesia, Armando de Razza, Santiago Segura y Alex Angulo, entre otras cosillas más y una buena colección de fotos.

LA BESTIA ANDA SUELTA  (1997, Glénat)

Este libro, perteneciente a la Biblioteca del Dr. Vértigo, contiene una larga e interesante entrevista con el Alex de la Iglesia que abarca hasta Perdita Durango (1997), pero a pesar de lo “antiguo” que se puede haber quedado, es sumamente interesante por los recuerdos de infancia (Alex de la Iglesia es uno de los pocos compañeros de generación que parece recordar la serie Pan Tau!!), conversaciones de cine, comic, televisión y en general vivencias sin desperdicio: De Hitchcock a Locomotoro; de Ibáñez Serrador a la muerte de Gwen Stacy y  de Tintín a Star Wars deteniéndose largamente en sus (hasta entonces) tres películas.

EL MILAGRO DE P. TINTO (1998, Glénat)

Extenso repaso de la marciana película de Javier Fesser con ensayos, entrevistas y repaso de la pequeña  filmografía que hasta entonces tenía, compuesta por dos exitosos cortos: El secdleto de la tlompeta (1995)  y Aquel ritmillo (1995). Tras meterse de cabeza en el caótico mundo de Francisco Ibáñez con La Gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003) realiza Camino (2008) su más prestigiosa, premiada obra y favorita del que esto escribe.

VARIOS

CRÓNICAS DE LAS TINIEBLAS  (Paul Naschy 1993, Autoeditado por el autor).

Un recomendable libro que recopila gran parte de los artículos que escribió para Diario 16 Burgos. En ellos analizaba a nuestros queridos monstruos fantásticos y también a los monstruos reales, con sus vertientes literarias y su translación al cine. Desde los clásicos Drácula, zombies, King-Kong, el Yeti…a asesinos reales,  mucho más terroríficos, como Landru, Peter Kurten, Manson o los castizos Jarabo y “El francés”. Un interesante volumen en el que el autor demuestra su erudición y también su humor, al dejar para el final a ¡Zoltan, el perro vampiro! Aún recuerdo cuanto me costó hacerme con este volumen, que al final pude conseguir (¡y firmado!) gracias a Javier G. Romero, editor de Quatermass.

MUCHAS GRACIAS SENIOR LOBO! (Thorsten Benzel, 2006 Herausgeber)

Una impresionante colección de memorabilia sobre Paul Naschy en un libro editado en Alemania por un súper-fan y coleccionista que reúne carteles y lobby cards de todo el mundo. Miles de ilustraciones, en algunos casos analizadas, con dedicatoria y dibujo del mismo Naschy. Texto en alemán e inglés. ¡Sencillamente genial!

WALDEMAR DANINSKY: EL RETORNO DEL HOMBRE LOBO (2007, Hegats) y WALDEMAR DANINSKY: EL ORIGEN DE LA MALDICIÓN (2008, Dolmen)

Aquí tenemos dos estupendos cómics basados en sendos guiones escritos y dirigidos por Jacinto Molina,  El retorno del hombre lobo (1980)  y La bestia y la espada mágica (1983).  Estos cómics dieron la oportunidad a Naschy de patearse  Salones del Comic y acudir a diversas presentaciones personales que pusieron al actor en contacto con un buen número de fans que así, tuvieron ocasión de acercarse a su admirado mito,  juntando a varias generaciones de admiradores, entre ellos al que esto escribe, que en el Salón del Comic de Barcelona 2008 tuvo el honor de saludarle  y hablar  con él, en una memorable edición del Salón que también dio oportunidad de saludar, a pocos metros de él, al no menos mítico Ray Harryhausen.

Javier Trujillo, dedicado ilustrador de los dos volúmenes, amigo y admirador de Naschy, también colabora en Scifiworld y los completistas estamos a la espera de la segunda parte y conclusión de La bestia y la espada mágica, además  de las nuevas propuestas que nos ofrezca.

ALARIC DE MARNAC  (Paul Naschy con ilustraciones de Javier Trujillo, 2009 Javier Trujillo)

Conjuntamente con la biografía de Ángel Agudo, Scifiworld edita esta novela de Naschy en la que da otra vuelta de tuerca a su querido personaje Alaric de Marnac, basado en el Mariscal Gilles de Rais, personaje histórico que de primer teniente de Juana de Arco, acabó juzgado como necrófilo y vampiro enloquecido por la búsqueda de la Piedra Filosofal. Naschy tenía una fascinación especial por el personaje, que llevó varias veces al cine como Alaric en  El espanto surge de la tumba (1972, Carlos Aured), El Mariscal del infierno (1974, León Klimovsky) y Latidos de pánico (1982, Jacinto Molina). Esta novela, que  queda como la única  publicada por el actor, está además embellecida por las ilustraciones de Trujillo.

Hay algunas ediciones foráneas que son destacables. Especialmente en Inglaterra se ha hecho una gran labor por el Fantaterror. Sólo hace falta echar un vistazo a las revistas monográficas de Midnight Media, escritas por Nigel J. Burrell, como KNIGHTS OF TERROR (1995),  dedicada a la saga de los Templarios de Amando de Ossorio; LET SLEEPING CORPSES LIE (1996) centrada en No profanar el sueño de los muertos, de Jorge Grau y HISPANIC HORRORS, obra ya algo más difusa, que mezcla lo nuevo con lo viejo y lo español con lo mexicano: Igual te habla de El gran amor del conde Drácula (1972, Javier Aguirre), que de El Barón del Terror (1961, Chano Urueta) o de Los sin nombre (1999, Jaume Balagueró), todo un batiburrillo por otro lado curioso de ojear gracias a la gran cantidad de imágenes a color que tiene. Como curiosidad añadir que la revista dedicada a los templarios se puede conseguir adquiriendo el cofre dedicado a la saga que editó Blue Underground, ya que lo incluye, al igual que la dedicada al film de Grau, que se incluyó en la edición del film que editó Anchor Bay.

 También en Inglaterra se editó VAMPYRES (Tim Graves, 1996 Draculina/One Shot), un completísimo trabajo dedicado al  film de culto (bueno, como casi todos los que estoy nombrando) que José Ramón Larraz rodó en Inglaterra y  que aquí se llevó el poco favorecedor nombre de  Las hijas de Drácula (1974) estrenándose como película “S”. Desde entonces se ha visto bien poco, ya que esta película no se ha editado decentemente en España, cosa que ya va siendo imperdonable, teniéndonos que consolar con la lujosa edición de Blue Underground. El libro contiene detallados análisis del film, de las distintas versiones -ya que ha sufrido cortes en distintos países-, entrevistas, biografías del director, actores y actrices (inmortales Marianne Morris y Anulka) . Una concienzuda labor repleta de curiosas fotografías.

Desde Alemania nos llega  AMANDO DE OSSORIO, revista perteneciente a la colección Master of Horror que incluye también números dedicados a Lucio Fulci y Ruggero Deodato entre otros.

Y ya para terminar, unos apuntes sueltos, ya que estos nos los tengo y no puedo dar más detalles de ellos: Desde Italia nos llega el espectacularmente bien editado JESS FRANCO, EL SEXO DEL HORROR  (Glittering Images), escrito por Carlos Aguilar y con una maravillosa imagen de Soledad Miranda en portada. O, de nuevo desde Inglaterra: LINA ROMAY-CONFESSIONS OF AN  EXHIBITIONIST (Tim Greaves /Kevin Collins, 1996 One Shot Productions) sin olvidar el argentino EL ARTESANO DEL MIEDO: NARCISO IBAÑEZ MENTA (Leandro D’Ambrossio y Gillespi) y finalmente un  libro que en 2009 se editó en Japón dedicado a Paul Naschy, que tengo la esperanza de tener algún día.

Naturalmente se habrá escapado algún libro,  como uno que se editó recientemente dedicado a los últimos estrenos de cine de terror español que no he podido localizar, pero pienso que la cosa queda bastante completa y en el listado están, al menos, los más importantes. En todo caso, se aceptan sugerencias.

Sitges 2010: los otros fantásticos, Una Vela para el Diablo&Manicomio

27 octubre 2010 5 comentarios

La finalidad de un festival es, fundamentalmente, dar a conocer los últimos trabajos que nos ha ofrecido el cine.  Pero no es menos importante el papel de las retrospectivas.  En Sitges la retrospectiva nos da la posibilidad de disfrutar de clásicos del género, pero también nos ofrece otras cintas que amplían los límites de lo fantástico en la línea que expresa Ángel Sala en su libro () presentado en el transcurso del Festival.  En la sección Los otros fantásticos se presentaron Cría Cuervos (1975, Carlos Saura), El Bosque del Lobo (1970, Pedro Ólea), La Cabina (1972, Antonio Mercero), Una Vela para el Diablo (1973, Eugenio Martín) y Manicomio (1954, Fernando Fernán Gómez/ Lues Mª Delagado). De las dos últimas es de las que os queremos hablar porque formaron parte de nuestra selección personal (uno querría verlas todas, pero ¡¡¡ hay tantas !!! y los días siguen empeñados en tener 24 horas).

Una Vela para el Diablo se presentó en programa doble con el excelente documental Los Perversos Rostros de Víctor Israël coinciendo con la entrega del Premio Nosferatu a Eugenio Martín, su director. Rodada en Grazalema, pueblo prototípico de lo que fue la España rural de los 60s, nos cuenta la historia de dos hermanas solteronas y puritanas que dirigen una posada donde se hospedan jóvenes turistas. Obsesionadas por defender a toda costa la decencia y guiadas por un turbio fanatismo deciden eliminar lo que consideran “indecente”. La mayor de las dos hermanas, la más demente y desequilibrada, asesina a una chica inglesa que toma el sol en top less. Su muerte se convierte para ella en una señal divina. La película es una auténtico testimonio de la España más recalcitrante y más fanática, practicante de la doble moral. “Santiago y cierra España” podría ser el grito de guerra de esas dos hermanas magistralmente interpretadas por Aurora Bautista (su personaje nos recuerda mucho a aquel que interpretaba en La Tía Tula de Picazo) y Esperanza Roy. Si tomamos a ambos personajes como símbolos, podemos decir que Aurora Bautista representa el brazo ejecutivo de esa España pacata con sus modos inquisitoriales (de hecho Eugenio Martín se inspiró en una de esas prácticas que el vio en vivo y en directo), ella es la que cree ver una señal divina de su misión en la tierra tras el primer asesinato por accidente.  En cambio, la hermana menor que nos construye Esperanza Roy simbolizaría a aquellos que, sin comulgar con la misma visión, eran cómplices por su silencio, temerosos de las represalias, incapaces de denunciar los excesos. Martín nos muestra los peligros de ese catolicismo mal entendido que seguía siendo todavía la bandera de España en el tardofranquismo, se comprende pues que tuviera problemas con la censura. Los cortes afectaron al resultado final, cambiaban el orden narrativo, cosa que impidió la carrera internacional del film: varias distribuidoras habían adquirido los derechos de reproducción y al ver el montaje final rescindieron los contratos. Afortunadamente disponemos de una copia restaurada, de excelente calidad que fue la que se exhibió en Sitges, nos lo cuentan en La Abadía de Berciano:

hace escasas fechas se ha podido recuperar un montaje más aproximado al originalmente concebido por Eugenio Martín. Dicho montaje ha sido posible gracias a la colaboración de la Filmoteca Española, en cuyo archivo se halló el negativo amputado en su día por la Censura, y el festival granadino de cine clásico Retroback, que en su primera edición, y con ocasión de la retrospectiva dedicada a la carrera del director ceutí, se hizo cargo de los gastos de la nueva copia en celuloide, cuyo estreno se produjo el domingo 25 de enero de 2009 durante el desarrollo de dicho festival, en una proyección que contó con una presentación a cargo del propio Martín.

El propio Eugenio Martín presentó su película, afirmaba que se sentía orgulloso de ella a pesar de que ahora la veía un poco tosca.  A Serendipia no le pareció tosca en absoluto. Al contrario, su factura nos parece impecable, como nos lo resulta igualmente su saber combinar la crónica negra y el fantástico. Este último asoma tanto en la crudeza de los asesinatos, como en la atmósfera de fantastique que envuelve el desenlace de la cinta, e igualmente por el regusto a medias gore, a medias esperpéntico, del modo de librarse de los cadáveres. Es en suma una película más que interesante, cuyo estilo narrativo no ha envejecido en absoluto y que inaugura una línea dentro del fantástico no suficientemente transitada en este país.

Foto de rodaje subida a la red por David García (Monsterworld)

El esperpento podía haber sido una vía natural para el desarrollo de un fantaterror de cuño propiamente español. Esa deformación grotesca de la realidad, elevada a arte por la pluma

de Valle-Inclán, introduce el absurdo y este es, como mínimo, primo hermano de lo fantástico. El esperpento se mueve a medio camino entre lo cómico y el disparate, esto es, logra la comicidad mediante el decir fuera de la razón y el recurso a una estética sistemáticamente deformada. Lo esperpéntico es a la realidad como a cada uno es su imagen reflejada en un espejo cóncavo, es esa distorsión de lo real lo que lo hermana al fantástico. Un claro ejemplo de qué nos habría traído la utilización de esa vía nos lo ofrece Manicomio la primera película dirigida por Fernando Fernán Gómez en colaboración con Luis María Delgado.

Manicomio es una de las películas más buscadas por los aficionados, no existió copia en VHS ni menos la hay en DVD, de modo que quien esto escribe se siente afortunado de haberla podido ver en la pantalla del añejo Cine Prado. Había ganas de dar con ella desde que abrimos este blog, de modo que estar en esa sala fue ver cumplido un sueño. Y valió la pena madrugar (bueno sí, la sesión era a las 10,30 pero la noche había sido muuuuuuuy larga). A través de unos decorados que parecían salidos de la mano de Dalí, y que habían sido diseñados para la película Aeropuerto que iba a ser dirigida por Delgado y nunca se terminó, entramos en un mundo donde se engarzan varios relatos que abordan el tema de la demencia: La mona de imitación de Ramón Gómez de la Serna; Una equivocación de Alexandr Ivanovich Kuprin; La idea (referido en otros sitios como El médico loco) de Leonid Andreyev; y El sistema del doctor Brea y el profesor pluma de Edgar Allan Poe (el único que hemos encontrado on line).  El cuento de Poe, modificado e introduciendo personajes, es el que sirve de base al argumento: Carlos (Fernando Fernán Gómez) va a visitar a su novia Juana al sanatorio en el que trabaja y que se caracteriza por haber implantado el sistema de benignidad, caracterizado por la inhibición de cualquier método represor con los enfermos quienes gozan de la libertad de pasear a sus anchas por el sanatorio y sus jardines. Mientras espera a su novia, Carlos conoce a sus excéntricos, cada uno de los cuales le explicará una anécdota que le haga reflexionar sobre la locura. Cuando por fin vea a su novia, Carlos comprenderá que lo que ha visto es un mundo al revés.

Manicomio es una rara avis, alejada del cine comercial de la España de los 50, supone un intento de hacer cine vanguardista, de alumbrar un neorrealismo mezclado con el tono del teatro de Jarciel Poncela. Clasificada habitualmente como comedia, su humor no está construido mediante gags sino que entronca con la tradición del sainete para llevar a la pantalla el espíritu de Gómez de la Serna (y si no es que él mismo hizo un cameo, hay un figurante que lo recuerda poderosamente), cuya lectura recomendaba siempre Fernando Fernán Gómez. Así, aunque el hilo que sostiene la trama esté tomado del relato de Poe, es el de Gómez de la Serna el que le da tono a la película, el que proyecta el espíritu de incongruencia que impregna todo el film. Aunque visto a día de hoy el film tenga un regusto añejo (esas interpretaciones más próximas a la impostación teatral que al realismo cinematográfico), posee elementos de rabiosa modernidad como lo es la interpelación directa al espectador en la presentación del personaje de Carlos. Esa presentación nos lo muestra como una persona agitada y excéntrica sobre quien se nos instala la duda sobre si está cuerdo o loco. Toda la película gira en torno a los límites que separan la locura de la cordura, hay incluso un elogio a esta última desde la cabecera del film, esa cita de Shakaspeare que reclama una brizna de locura que nos haga escapar de la necedad. Y preguntarse por los límites de la locura lleva a la película a contrastar otras parejas contrapuestas: realidad/ficción, vigilia/sueño, realismo/fantasía. Esos decorados surrealistas, de los que penden infinidad de cuadros abstractos mal colgados, dan a Manicomio una apariencia onírica que nos desplaza hacia la fantasía; como Alicia, traspasamos el espejo y nos sumergimos en un espacio donde la lógica se suspende, ahí es donde la película nos recuerda el universo de José Luis Cuerda en Amanece que no es poco (1988) que igual que esta merece entrar en la categoría de los otros fantásticos. Del mismo modo que el film de Cuerda disgustó a la crítica, lo hizo Manicomio, el propio Fernán Gómez lo explicaba:

estaba claro que una de las razones, no la única, de su fracaso era lo que a nosotros -a mí, al colaborador en el guión y al codirector LuisMaría Delgado- más nos gustaba: su raíz literaria, su exceso de literatura.El público estaba de espaldas a un cine intelectualizado y tampoco lacrítica se mostraba habitualmente a favor de un estilo que conceptuabapoco cinematográfico, defecto que solía atribuir al cine francés.
Pese a la tenacidad con la que Fernán Gómez buscó la financiación necesaria y la colaboración del diario Informaciones que facilitó un preestreno, concretamente durante el festival artístico promovido por el diario  en beneficio de los damnificados por los temporales de Holanda en el Palacio de la Música que constó de un programa concebido como gran espectáculo (presentado por el inefable Boby Deglané), la película no llegó al público. En cambio desató las iras de la censura que leyó la película en clave política, vieron en della una historia que mostraba que la España de 1952 estaba en manos de unos locos, Franco y los fieles al Régimen y que, encima, concluía señalando que, en tal situación, un manicomio resultaba  el lugar idóneo para establecerse. Según los censores la película nos estaría diciendo que habría más cordura en un manicomio regido por locos que en la España dirigida por Franco.
La interpretación de la censura es disparatada, y no precisamente en el sentido de Gómez de la Serna, por ver intención política donde sólo había intención artística. Como decíamos Manicomio conecta con el Esperpento que alcanza su momento más delirante en la cena con la que es agasajado Carlos en el Manicomio. Un festín alrededor del cual se congregan los ilustres comensales, de veinticinco a treinta (entre los que descubrimos a Camilo José Cela) dispuestos a comer conejo al gato (platillo que Carlos, declina, claro) mientras cuentan historias de locos: el que se creía tetera de fabricación inglesa y se cuidaba de limpiarse todas las mañanas con una gamuza; el asno que no quería comer más que cardos y daba coces (indica cómo); el que se cree un queso y se pasea con un cuchillo en la mano invitando a sus amigos a cortar, para saborearlo, un pedazo de su muslo; el que se figuraba ser una botella de champaña y hablaba siempre con un pau… pau… y un pschi… i… i…; la vieja que se creía convertida en gallo… Ese espectáculo moverá a Carlos a huir de ahí, sobre todo, cuando se da cuenta que los que creía doctores son en verdad enfermos. Carlos, de vuelta al mundo normal, decide hacer caso a su familia y contraer ese matrimonio del que siempre había huido.  Pero no es tan bonito, la película concluye con un giro circular que devuelve a Carlos al inicio: todos los que le rodean son locos. ¿O acaso lo es él y con él nosotros?
Loca o no, a Serendipia le encantaría que películas como las comentadas se exhibieran en programa doble porque esa sesión permitiría descubrir que en España hubo una tradición en la sombra que bien merece ser conocida y continuada. Desde este blog amante del cine procuraremos investigarla y difundirla.

El Sitges 2010 más brutal: A Serbian Film versus Secuestrados

23 octubre 2010 5 comentarios

Los paladares más ávidos de sangre esperaban con impaciencia hincarle el diente a A Serbian Film (Sprski Film, 2010, Srdjan Spasojevic) película que contaba con el estímulo añadido de que Ángel Sala, director del Festival de Sitges, había confesado públicamente que no sería capaz de verla por segunda vez. Ahora A Serbian Film se ve envuelta por el escándalo tras el demoledor artículo que le dedicó El Mundo y el debate que, basado en ese artículo, se produjo en el programa Las mañanas de Cuatro (cuidado con el vínculo que contiene spoilers), pronto se olvidan las diferencias ideológicas cuando se trata de jugar a defensor de los buenos modos.  Se trata de cumplir con la hipocresía, porque tiene miga que en una emisora que nos ofrece realitys como Callejeros tilden de delictiva una película de FICCIÓN. ¡¡¡Película que ni siquiera han visto!!!  Viva la desfachatez informativa de algunos “profesionales” de la prensa.

Nadie se escandalizó durante los diez años que duró la guerra en Serbia ni se escatimaron imágenes  de aquellos crímenes contra la humanidad por los que se juzgaría a Slobodan Milosevic.  Imágenes que no son representación como sí lo es la pipa de Magritte.  Kevin Carter se suicidó porque no pudo soportar su conciencia, pero ganó el Pulitzer por su fotografía más célebre:

Y así debe ser, porque el mal no está en  el arte del fotógrafo sino en la realidad que da a conocer.

En verdad esos mojigatos de salón no sabían que estaban linchando la obra de un moralista. Srdjan Spasojevic quería explicar al mundo lo que ha sido la historia reciente de Serbia y esa mezcla ambivalente de sentimiento de víctima más complejo de verdugo. Pero no se queda ahí, en su propia coyuntura, sino que eleva su reflexión al universal, a la estructura innata que conduce a los humanos a practicar la destrucción y el mal.  Y para hacerlo acude al campo del arte donde Tanathos es la inevitable  pareja de baile de Eros. Spasojevic elige la esfera más baja de lo artístico para ilustrar su discurso, el mundo de la pornografía, quizás porque de ese modo nos resultan más obvios los límites.  En su película nos cuenta la peripecia ficticia de un actor legendario del cine porno casi retirado, Milosh (Srdjan Todorovic), vive apaciblemente junto con su esposa (Jelena Gavrilovic) e hijo. Pero las penurias económicas le llevarán a aceptar la oferta de un enigmático individuo para protagonizar una película de “pornografía artística”. Milosh sospecha que puede haber algo muy turbio en ello, pero cuando intente renunciar será demasiado tarde. Spasojevic no deja lugar a la esperanza ni la muerte nos puede poner a salvo del horror, esa es su sentencia moral y eso lo que denuncia.

Milosh protagoniza un verdadero descenso al infierno, podría decirse que Spasojevic retoma el tema del pacto mefistofélico.  Mefistófeles ha ido haciéndose cada vez más humano según se ha ido retomando el mito de Fausto: en Marlowe (The Tragicall History of Dr. Faustus) Fausto encarna al hombre universal del Renacimiento que vende su alma a cambio de tener la sabiduría absoluta con la que ser emperador del mundo, aquí Mefistófeles es prácticamente el horrísono demonio medieval; la versión más célebre (y la que fue llevada al cine por Murnau) es la de Goethe (Faust: der Tragödie), Fausto aparece como ingeniero y acude al pacto para lograr el saber técnico con el que llevar al mundo a su progreso, ahora Mefistófeles se convierte ya en alter ego, en el reverso irremediable de fausto, monstruo que es despertado por el sueño de la razón; un paso más da Thomas Mann (Doktor Faustus), convierte el drama en novela y Fausto es ahora el artista que busca componer la obra de arte total, Mefistófeles es ya casi él mismo Fausto desdoblado. Spasojevic nos traería un Fausto obrero, un trabajador del porno, y Mefistófeles (aquí Vuknir interpretado por Sergej Trifunovic) ya no es un diablo sino un humano perverso  capaz de saltarse todos las contenciones, capaz de sacar el animal que hay en los demás para su propio lucro, tentándoles con contratos millonarios (y no es casual que haya trabajado para los servicios secretos serbios pues ejemplifica la corrupción humana más abstracta, pero también aquella más concreta y dañina que se dio en el país balcánico).

Milosh firmando el contrato con el que perderá el alma

Milosh no busca imperios, no pretende crear la máxima obra de arte aunque Vuknir le hable de ello, no quiere ordenar el mundo, sólo quiere conseguir el dinero suficiente para dar una vida mejor a su familia fuera del país; así de sencillo y humano es todo y por ello mismo resulta más terrorífico. Escandalizarse con A Serbian Film sólo es posible si uno no se ha parado a pensar en esta vida más de dos segundos seguidos, porque la película nos habla del drama humano, del drama del hombre moderno que aunque viva sin dioses debe seguir enfrentándose a la decisión moral de hacer el bien, de poner en jaque sus impulsos más bestiales que aflorarían al mínimo descuido. Y en la sexualidad es donde más puede verse el litigio entre razón e instinto, por eso nos dice Antonio José Navarro en su crítica (página 7):

De ahí que A Serbian Film no sea película sórdida, violenta, nihilista, por el simple afán de escandalizar. A Serbian Film, cinta sadiana que no sádica, tiene la clarividencia de ver la sexualidad humana como una despiadada forma de poder, misterioso, demoníaco, capaz de empujarnos a la realización de deseos prohibidos y peligrosos, íntimamente ligados a la anulación de la personalidad, a la falta de libertad.

Para caer en la maldad basta con dejarla salir, en cambio la bondad requiere esfuerzo. Y Milosh sigue esforzándose aun cuando está bajo los efectos de la droga, pero su lucha es vana, Vuknir ha sacado de él el monstruo que reside en

todo humano y nada puede hacer Milosh contra ello. Spasojevic no deja lugar para la esperanza, decíamos ya, lo corrupto siempre podrá más que lo noble; ese es el pesimista mensaje moral/político que nos remite el serbio.

¿Siempre triunfa el mal?

Pero mis otras dos manos están a punto de arañar a estas con las que escribo, mientras mis otros cuatro ojos se clavan en los míos con la mirada más asesina que he visto nunca, cansados ya de tanto onanismo mental.  Y no le falta razón, porque si A Serbian Films funciona es porque todo este discurso permanece en el fondo, cuidadosamente envuelto por un guión con la dosis suficiente de intriga como para que el film sea disfrutable para los que buscan en el cine divertirse (aunque sea sufriendo) con una historia bien contada.

 La película avanza dosificando la violencia, al principio es secundaria, apenas una anécdota en la vida de Milosh y su familia, un simple degotar. Durante esa mitad casi se diría que estamos viendo un melodrama familiar salpicado de misterio, nos vamos haciendo con los personajes porque Spasojevic nos los muestra en su cotidianidad: esos padres enamorados que cuidan de su hijo, familia feliz ejemplar. Sin embargo, el extraño trabajo que se le pide a Milosh va sembrando el desconcierto y, si hubiera algún espectador que no supiera nada de la película antes de verla, se sobrecogería con los momentos de brutalidad tal como se sobrecoge el propio Milosh.  Para cuando queremos darnos cuenta ya es demasiado tarde, Milosh no tiene retroceso ni salida y los espectadores quedamos pegados a nuestras butacas (bueno, cuatro jovencitas abandonaron la sala, una haciendo evidentes esfuerzos por contener el vómito), aplastados por esa violencia desbocada que cada vez es más demoledora desde la explosión de la primera escena extrema que, aunque parezca fuerte, no es más que el primer grado de una atrocidad que casi parece no conocer límite. La estética tenebrista de A Serbian Film nos encoge por dentro, y ese  scope, inteligentemente utilizado en unos planos de fondo casi vacío y amplios escenarios, vuelve a las imágenes más amenazadoras aún.  Desde el estallido que marca la inflexión, A Serbian Film no nos da más tregua y su director juega con nosotros dilatando el final cuando ya todos deseamos que termine para volver a nuestra civilizada rutina.

Escalofriante versión de la Piedad

Algunos acusan a Spasojevic de ser poco imaginativo a la hora de contar el descenso al infierno de Milosh, construido mediante flashbacks y elipsis, pero para nosotros es un acierto total porque esos son los mecanismos de la memoria, sobre todo al despertar de un estado de shock .  A Serbian Film noqueó nuestra conciencia, pero, a diferencia de Ángel Sala, si queremos volver a verla para empaparnos aún más de su puesta en escena, de sus efectos de sonido, de sus claroscuros y de esa música desasosegante (dusbtep, no tecno) que cuadra perfectamente con esas imágenes desgarradas.

La conmoción de A Serbian Film era esperada, la de Secuestrados (2010, Miguel Ángel Vivas) fue una sorpresa, una grata sorpresa. Serendipia no escuchó mayor ovación al final de una pase, ni batió sus cuatro manos con más fuerza, que la que siguió a los créditos finales de esta segunda película de Miguel Ángel Vivas. Todos los medios se hicieron eco de la buena acogida que tuvo, tanto por el público como por la crítica, esta película que explora los mecanismos y expresiones del miedo en toda su amplitud. Luego ese éxito no quedó recogido en el palmarés, dicen las malas lenguas que fue debido a los premios que obtuvo en Austin, mejor película y mejor dirección, pues parece que a Sitges le gusta que su máximo galardón recaiga sobre una película que no entré en las quinielas para así presentarse en la escena de festivales como uno de los que más visión tiene a la hora de descubrir talentos. Con todo, lo que nadie comprende es que Manuela Vellés no se hiciera con el premio a Mejor Actriz porque sin duda la suya fue la mejor interpretación femenina que pudo verse en el festival.

Secuestrados es otra de esas películas de escenario único y reducido, en este caso el chalet recién habitado por una familia acomodada, familia que será víctima de un secuestro exprés por parte de tres hombres encapuchados. El film no se separa de ellos en ningún momento. No hay tramas externas como sí las había en 37 horas desesperadas (1990) de Michael Cimino, película de la que se afirma deudor Vivas, al contrario somos espectadores de excepción de ese allanamiento, testimonios únicos del horror que viven las víctimas y la violencia salvaje de los secuestradores. En verdad, Secuestrados es mucho más extrema que A Serbian Film, la experiencia del espectador es mucho más sangrante, porque los personajes de la cinta española son nuestros semejantes, cada uno de nosotros sabe que podría pasarle lo mismo a él y todos los mecanismos de transferencia se encienden: sufrimos el mismo miedo y la misma angustia que ellos padecen. Esa empatía se da gracias al enfoque que da Vivas quien busca ponernos cara a cara con el terror en directo porque más que historia hay acción y nosotros podríamos ser sus sujetos. En palabras del director:

El tema de esta película es el terror, el miedo absoluto y la violencia que lo genera. Normalmente en una película contamos una historia; mi idea en ésta es no tanto contar una historia sino mostrar unos acontecimientos. En ese sentido intento desnudar tanto el guión como la propia situación parta entrar en la verdad de esa violencia.

Para sumergirnos en la acción como si formáramos parte de la misma, Vivas recurre al verismo que imprime el plano secuencia (tal como hace Gustavo Hernández en La Casa Muda). Doce planos secuencia encadenados son los que se utilizan en Secuetrados, y se divide la pantalla cuando estamos ante dos acciones paralelas que confluyen en un punto. Para aumentar la fisicidad se prescinde de la música y los efectos de sonido, nada subraya el dramatismo, sólo el trabajo interpretativo de los actores que nace del corazón y no de la intelectualización de la escena, por eso Manuela Vellés quiso huir de los estándares, estudió los momentos del pánico y esos son los que nos comunica en su actuación.  Vivas ha querido huir del espectáculo, lo que ocurre en el plano es lo que podemos imaginar que ocurriría si la situación fuese real y nos nos captura el morbo de ver como sufren otros sino que lo que nos cautiva es la emoción de imaginarnos a nosotros mismos viviendo ese episodio. Pocas son las escenas de exteriores, esos hechos que se dan en pocas horas de una misma noche casi siempre dentro de la casa, eso permite jugar con el claroscuro y hacer que la atmósfera proceda del contraste de los puntos de luz reales que hay en la casa, usando en la fotografía tonos cálidos para los fondos y muy fríos para los personajes.

En Secuestrados Miguel Ángel Vives se muestra como un virtuoso, pero no se limita a un ejercicio de estilo que puedan gozar cahieristas y animales de ese pelaje, porque Vivas demuestra igualmente ser un excelente contador de historias. Eso es lo que le diferencia de Gaspar Noé con el que algunos se empeñan en compararle.  Irreversible (Irréversible,2002, Gaspar Noé) su ópera prima era igualmente un ejercicio de estilo, pero a nosotros nos transmitió la impresión de que primero había ideado el mecanismo narrativo (planos secuencia montados a la inversa de la secuencia temporal de los hechos) y luego pensó qué contar.  A la parte racional de Serendipia no le impresionó siquiera la violación de la Belluchi contada en un plano fijo de una duración que le pareció insoportable, no por la pretendida brutalidad (que ya estamos curtiditos en esto del cine) sino por el tedio que siempre siente cuando un director presume de epatador. Opinamos como Paco Limón que el director es quien debe estar al servicio de la historia y no la historia al servicio del lucimiento del director (os hablaremos de este director, más conocido en el extranjero que en España, en breve).  Y esa es la diferencia que separa a Vivas del argentino aficando en Francia: tenía un qué contar y luego buscó el cómo.

Otra influencia que se ha señalado es la de Michael  Haneke, reconocida por el propio Vivas. Es fácil que asociemos Secuestrados a Funny Games, pero si la segunda apuesta por una reflexión en abstracto sobre la violencia y su sentido, Secuestrados nos muestra lo concreto, si Funny Games le habla a nuestro cerebro, la película de Vivas nos golpea el estómago. En la contemplación abstracta podemos obtener un placer intelectual, pero frente a lo concreto lo que se estimula es nuestro pánico más visceral.  Con Secuestrados gozamos sufriendo.

Sitges 2010 ha sido una de las experiencias más intensas que ha vivido Serendipia (y así os lo hemos contado) no sólo por lo que pudo ver en las salas oscuras, pero también en ellas y A Serbian Film y Secuestrados fueron los bocados que más la deleitaron. ¿Será que Serendipia además de un ente casi mitológico es también un ser depravado? Se lo preguntaremos a la Señora Campoy :p

Categorías:Festival de Sitges

Sitges 2010: Una crónica algo caótica.

22 octubre 2010 4 comentarios

Aunque las dos partes de Serendipia somos algo más que veteranos en el tema de visitar el Festival de Sitges, este año por fin hemos visto cumplida la esperanzada promesa que nos  hicimos un año atrás: que en 2010 estaríamos acreditados en el festival.

En todo caso tras casi un año de trabajo en este blog,  pudimos acceder a la ansiada acreditación que nos diera acceso a todos los sueños y… la cosa no pudo marchar mejor, amiguitos:

Sesiones descarnadas de cine, modorra, apetito, exceso de bocadillos a mil por hora, oasis de cerveza fría para el camino de cine a cine, correrías de sala a sala, algunas bajo la lluvia, saludos en “carne y hueso” a esos amigos virtuales, trato de tú a tu con directores y actores, montones de películas, gofres… todo ello en unos poquitos días y con economía de guerra -ya saben, el paro- pero resultando de todo ello un auténtico paraíso al que  ya tenemos ganas de volver….

Pero  pasen, pasen, les prometo entretenimiento y  alguna gota de erudición:

JUEVES 7 DE OCTUBRE: LA NOVATADA

Producto de nuestra inexperiencia y la información algo ajustada por parte del Festival,  tuvimos que improvisar un viaje relámpago a Sitges para formalizar los pases de prensa y los tickets de acceso a las proyecciones del día siguiente, ya que estos tickets debían recogerse el día anterior, así que tras preguntar hasta por el sentido de la vida llegamos a prensa, donde tras pasar por la consiguiente cola nos dispusimos a recoger las acreditaciones (¡¡Sí, realmente estábamos acreditados!!)  y al poco de estar en la cola recibimos la primera señal: vimos y pudimos saludar a Mike Hostench,  subdirector del festival y viejo conocido de ambos desde los tiempos de  la entrañable tienda Gorgon, pero lo más curioso y a lo que voy es que  en sus manos llevaba cuidadosamente el trofeo Waldemar Daninsky, que tuve ocasión de tocar… Serendipias, serendipias…que continuaron, ya que tras obtener las acreditaciones, junto a un impecable bolso y un libro sobre el festival magníficamente presentado, nos sentamos a descansar y una presencia conocida se detuvo ante mí: se trataba de Tom Savini, que me preguntó donde estaba el gimnasio, algo que yo ignoraba, pero aproveché para inaugurar mi libreta de autógrafos, que tras el festival se incrementaría con 17 rúbricas más.

Ahora ya comenzábamos a quedarnos con la mecánica del festival,  y antes de partir hicimos una visita al Brigadoon, donde Chaparra Entertainment, unos de los más madrugadores, montaba el stand, estando en ello Dani Moreno, alma matter de Chaparra y ahora también jurado de cortometrajes de Brigadoon. Así que tras saludarle abandonamos Sitges dispuestos a volver e iniciar nuestro particular festival al día siguiente. ¡Definitivamente esto promete!

VIERNES 8 DE OCTUBRE: NASCHY LIVES!

L.A. ZOMBIE

¡Qué difícil es cubrir tantos títulos y que ganas de verlos todos!  pero hay que centrarse e intentar seleccionar los más interesantes, dejando también algo a la intuición y cuidando que los horarios no se pisen, ya que, una vez comenzadas las proyecciones no se podía entrar en la sala. Entre los títulos de la agenda de Proyecto Naschy teníamos El Exorcista (The Exorcist, 1973 William Friedkin), que siempre apetece ver, L. A Zombie, una bizarra película porno gay con zombies del irreverente Bruce LaBruce que, según nos dijeron se pasó en su versión Softcore, de ahí posiblemente su corta duración (62′); Golden Swallow (Jin yan zi, 1968 Chang Cheh) una de esas películas de espadachines protagonizadas por el maravilloso Wang Yu, intérprete de la espectacular El luchador manco (Du bei chuan wang, 1973 Wang Yu) y de su secuela, además de otras que no me perdí en mi infancia como Caza desesperada (Zhui ming qiang, 1971 Pao-Shu Kao) y Wang Yu el invencible. También parecía interesante Ip Man 2, la segunda parte de la trilogía sobre el maestro de Wing Chum Yip Man, que pasará a la historía por el ser el primer y único maestro marcial de Bruce Lee, algo que se verá en la tercera parte de la historia. Interesante,  pero nos decidimos por cuestión de horario por Confessions (Kokuhaku, 2010 Tetsuya Nakashima), un buen drama de venganzas japonés que prometía mucho pero… las largas colas a la hora de solicitar pases para el día siguiente hizo imposible llegar a tiempo de ver este film, circunstancia esta que también sucedió a otros de los resignados feligreses que formaban parte de la cola.

Serendipia se impacienta, ya que lleva unas horas en Sitges y el cine, aunque se respira en el ambiente, no lo hemos tastado. La primera de la selección es definitivamente Life 2.0 (USA, Jason Spingarn-Koff)  film que selecciono dado el gran interés de una parte de Serendipia por el mundo virtual, inversamente proporcional al desinterés de la otra parte. En definitiva resulta ser un escalofriante documental que podéis ver analizado haciendo CLICK! aquí.

Satisfechos por haber visto al fin cine, nos preparamos para el maratón con tres películas que se celebra esa noche, uno que nos hace especial ilusión, ya que se trata de un homenaje a Paul Naschy en el Prado, viejo y entrañable cine testigo de todos los festivales desde el lejano 1968. Ya al entrar, la sala desprende un olor de esos que únicamente se notan al entrar en algunos museos, bibliotecas  y tiendas de anticuarios. Todo un marco perfecto para ver un film que ya se proyectó en su época en Sitges: El gran amor del conde Drácula (1972, Javier Aguirre), un clásico del actor que,  si bien no es de las mejores, reúne todos los encantos del fantaterror, a lo que hay que añadir la posibilidad de verla en celuloide, aunque diese algunos problemillas. La copia que nos ofrecieron fue la española, así que no contenía los insertos de desnudos que si se vieron en el extranjero. También pudimos ver el documental El hombre que vio llorar a Frankenstein, un correctísimo documental rodado por Ángel Agudo,  autor del muy recomendable  libro,  Paul Naschy , La Máscara de Jacinto Molina. El film, producido entre Scifiworld, La Cruzada Entertainment (productora de José Luis Alemán, director del díptico La Herencia Valdemar) y Waldemar Media,   está repleto de entrevistas con colegas, amigos y familiares del actor, que nos cuentan sus recuerdos. Entre los entrevistados: Javier Aguirre, Antonio Mayans, Laura de Pedro, Caroline Munro, Miguel Iglesias Boons, Nacho Cerdá  y naturalmente su esposa y sus dos hijos. En resumen, todo un  festín para fans y seguidores del Fantaterror en general y de Naschy en particular. Conocimos y pudimos felicitar personalmente al director del documental, conocer  a Sergio Molina y Elvira Primavera, hijo y viuda de Jacinto Molina, que fueron muy amables con nosotros. Fue emocionante saber por Sergio que tanto  a Naschy como a él mismo le gustaba nuestro blog y

Guía de La Sombra prohibida dedicada por José Luis Alemán, Ángel Agudo, Elvira Primavera y Sergio Molina.

piropeó nuestros artículos, cosa que nos anima a seguir adelante.

El tercer film de la noche fue  la segunda parte de La Herencia Valdermar, La Sombra Prohibida (José Luis Alemán), un intento loable de hacer cine de terror gótico puro y sobrenatural, empleando grandes referencias de la talla de Lovecraft, Bram Stoker o Aleister Crowley; unos sorprendentes efectos especiales que dejan ver el presupuesto que hay detrás y un ramillete de conocidos y populares actores que no logran empañar la pequeña y emocionante  intervención de Naschy.

Paul Naschy como Jervás en La Sombra Prohibida.

Todos estuvieron cercanos y amables, incluidos el director del díptico, José Luis Alemán, Kike Cripta y Luis Rosales, editor de Scifiworld, que junto a los familiares nombrados y el director del documental,  formaban   parte de esa pequeña comitiva a la que tuvimos la suerte de conocer y unirnos en este homenaje al actor que dio todo por el Fantaterror. Únicamente se echó en falta que se hubiera incluido el corto Los Árboles, de Joan Vall que se proyectó el día de la inauguración y que por desgracia no pudimos ver. Agotados y satisfechos emprendimos el camino de vuelta  al pequeño apartamento  a las seis de la madrugada…  y eso solo era el principio.

SABADO 9 DE OCTUBRE: CÁMARA EN MANO.

Savini y Nicotero dando una clase magistral.

Mientras Savini daba una clase magistral en la sala Tramontana del hotel, nosotros hacíamos cola para ver una de las grandes esperadas del festival (y de la parte femenina de Serendipia) la uruguaya La Casa Muda, de Gustavo Hernández,  proyección que había agotado las entradas y en la que se contó con la presencia del director que dio unas pocas palabras antes del pase. Previamente se proyectó un corto sobre el interesante cineasta  Val del Omar, y a pesar del resultado, no restó interés por la obra del director, del que pronto saldrá un triple DVD de la mano de Versus/Cameo, que los directores tuvieron a bien anunciar ante el público del Auditorium.

Gustavo Hernández dejó la sala muda de expectación.

ººRespecto a  La Casa Muda les recomiendo la opinión que leerán aquí, un film que teníamos muchas ganas de ver y que en gran parte no nos ha decepcionado, aunque la resolución del mismo hizo que Serendipia se enfrascara en una agria y violenta discusión que terminó en comisaría… bueno, no tanto. No había tiempo de tanto, ya que la segunda propuesta de día nos esperaba tras una laaaaaaarga cola en el cine Retiro. Se trataba de Somos lo que hay, film mexicano de Jorge Michel Grau que la  parte más cinéfila de Serendipia  se esfuerza en disfrazar bajo la etiqueta de “Nuevo Cine Mexicano”, pero que a mi me volvió a llevar a los mismos ambientes, algo más edificados pero igualmente desolados de Los Olvidados (1950, Luis Buñuel) con sus miserias y falta de esperanza. Canibalismo, miseria, complejos, lucha de poder, horror primigenio y… humor negro, muy negro, todo ello en un recomendable cóctel que no dudo en recomendarles y que , todavía sin haber podido comer abrió, aún más, el apetito de Serendipia, que sin opción para más que un poco de cebada líquida por el camino,  nos disponemos a un cambio radical en el programa adentrándonos en otros horrores tan reales como los anteriores pero, paradójicamente virtuales con la nueva propuesta del popular Hideo Nakata, creador de The Ring (1998) y Dark Water (2002)   que en esta ocasión rueda en Londres la  atractiva Chatroom, un juego impecable que recibió una buena y merecida respuesta, lo que vaticina su inminente estreno en salas. Si la ven no se la pierdan. Pero no pierdan el tiempo conmigo y mis sandeces y hagan más caso del análisis que hace la parte más inteligente de mí aquí.

Loco fín de semana largo repleto de gente. Detalle de la zona del Brigadoon durante el día de la Zombie Walk

Mientras tanto arrancaba la Zombie Walk, ofrenciendo como el año anterior maquillaje gratuito a todo el que pudo y que en esta ocasión se adentraría en la ciudad  terminando en fiesta en la playa o en la maratón zombie que se celebró esa misma noche.

Como de nuevo estamos en la otra punta de Sitges y hay que ir al Auditori, nos encontramos corriendo otra vez sin tregua y parando únicamente para comprar un bocadillo. No éramos los únicos estresados, ya que hay que decir que los bares de los alrededores de las salas estaban repletos de personal, aunque la plantilla no había sido reforzada para la ocasión, así que los pobres empleados iban de boli, siendo Serendipia testigo incluso de una espectacular y dolorosa caída de camarero (mientras el menos estresado jefe cobraba en caja).

Bocata en mano y tras una larguísima cola nos disponemos a ver desde la segunda fila del enorme  Auditori, The Last Exorcism (USA, Daniel Stamm), ingenioso falso documental producido por Eli Roth repleto de humor y terror del que, a pesar personalmente de estar ya hasta las narices de films rodados “cámara en mano” , hay que decir que mola, ya que es un trabajo repleto de ironía y mala leche con grandes dosis de american gothic y bastante más que otra película de exorcismos al uso. Desde luego, las películas que habíamos seleccionado realmente estaban resultando una delicia, y no lo fue menos el MARAVILLOSO corto de genio de los FX Greg Nicotero, The United Monster Talent Agency,  que completó el programa de esa noche y que era  un extraordinario homenaje a los entrañables monstruos de Universal repleto de humor, de esos que saben mal que sean tan cortos. Además cuenta con cameos de Eli Roth y Jeffrey Combs. Tanto el film de Nicotero como el de Stamm  fueron presentados por sus creadores, que quedaron estupefactos ante una traductora  que resumía las explicaciones de ambos casi a la mínima expresión.

Satisfechos, agotados y con dos autógrafos más,  marchamos habiendo dejado pendientes (otra vez será ya que todo no se puede acaparar)  la maratón zombie que se proyecto en el Retiro y que constó de tres interesante propuestas, sobre todo The Dead (Howard J. Ford y Jon Ford)inspirada visualmente por el Fulci de Nueva York Bajo el terror de los Zombies (1979)pero… otra vez será.

L'Auditori.

DOMINGO 10 DE OCTUBRE: SECUESTRADOS, LA SORPRESA

Madrugamos para meternos dos dosis matinales de cine (parece que le vamos cogiendo el tranquillo al festival después de soportar las enormes colas del día anterior) y abordamos el título del director más reputado que se presenta en el festival, The Ward de John Carpenter, película que ha desatado controversias, ya que por un lado se acusa de ser un film anticuado pero, no sé, me parece que el viejo maestro ha jugado bien las cartas ofreciéndonos un slasher convencional que al final da un sorprendente giro que lo transforma en algo bien distinto. Entretenida y correcta (¡¡¡Por fin cine rodado de forma convencional sin cámara en mano ni nada de eso!!!) es de esos filmes que se saborean a posteriori y que terminan dejando un buen saber de boca, y eso que a mí Carpenter no me va mucho (excepto las que todos sabemos, claro) pero siempre es agradable ver una película ambientada en un cotolengo con adolescentes descerebradas (como casi todas wau, wau, wau) y de buen ver (como casi todas, juo, juo, juo) y todo ello en una película realmente inteligente.

A continuación nos embarcamos en una propuesta española, Secuestrados de Miguel Ángel Vivas, que realmente fue para quien esto escribe la sorpresa del festival, perfectamente construida, tensa, mal rollista, pesimista, bien interpretada y dirigida no nos ahorra ningún mal trago y eso, se agradece. Y todo ello impecablemente interpretada destacando Manuela Vellés, a la que recordamos en un registro totalmente opuesto como hermana de Camino (2008, Javier Fesser). Espero que oigan hablar más de este film porque pienso que se lo merece ya que es una propuesta valiente que nos lleva a films como La Ultima casa a la izquierda (1972, West Craven) o  Funny Games (1997, Michael Haneke) por ponerles unos ejemplos para que se hagan una idea.

Tras la película una visita a la cafetería de l’Auditori para ver a Luis Rosales, que tuvo a bien adelantarnos el libro Profanando el Sueño de los Muertos escrito por Ángel Sala, director del festival.  Nos interesaba hacernos con él, ya que lo presentarían el jueves siguiente, día que no íbamos a estar

Manuela Vellés no lo pasa tan bien en Secuestrados.

presentes en el festival. También tuvimos las suerte de conocer cara a cara al amigo David de Monster World y engrosar la libreta de autógrafos con los de Caroline Munro, Macarena Gómez (una debilidad personal) , Mick Garris y Paco Plaza.

Tras ello nos metimos un vaso de gazpacho entre pecho y espalda (no dio tiempo a más) y nos fuimos al Prado a ver el documental Los perversos rostros de Víctor Israel de nuestros amigos Diego López y David Pizarro, documental redondo donde los haya y que contó con Mike Hostench de maestro de ceremonia, que presentó a los directores del documental y tambien al del segundo pase de la tarde, Eugenio Martín, del que se proyectó Una vela para el diablo (1973) película que cuenta con las magníficas interpretaciones de dos grandes damas del cine: Aurora Bautista y Esperanza Roy, respaldadas por las no menos grandes Judy Geeson, Lone Fleming, Blanca Estrada y Loreta Tovar, todo ello en una película que fue todo un privilegio ver con una copia impecable.

El documental dedicado a Victor Israel  tiene una factura clásica  y su duración ajustada, con muchos amigos y colegas que hablan sobre el actor y la persona que conocieron. La película se distribuye en temáticas (humor, erótico, aventuras y por supuesto, terror) con unos  atractivos títulos de crédito y mención especial al cartel. Hay que felicitar a sus directores, ya que el film inicia su marcha por festivales y la próxima parada será en el XXIX Festival de cine de Terror de Molins de Rei.

Diego López, David Pizarro y Eugenio Martín en el Prado.

Sobre Una Vela para el diablo poco se puede decir (pero algo sí), únicamente que es vergonzoso que no esté editada correctamente en DVD ahora que ya existe una buena copia recuperada. Maravillosas Aurora Bautista y Esperanza Roy con los cuchillos bien afilados a la caza de la indecente sueca que profanen  su pensión. Bellamente rodada, fue todo un lujo contar con la presencia de Eugenio Martín, que leyó un bonito pasaje sobre el origen del film, y también de su esposa y actriz Lone Fleming , recordada protagonista de La noche del terror ciego (1971, Amando De Ossorio) que también hace un papel en esta. Martín no pudo finalizar la proyección de su film porque esa misma tarde recibia el merecido premio Nosferatu en el Brigadoon.

Finalizado el pase de ambos films nos dispusimos, tras las consultas a Internet de rigor, a darnos una cena homenaje con toda la tranquilidad del mundo lejos del cine (que también hay que descansar un poco y… al día siguiente había que madrugar), aunque lamentablemente nos tuvimos que dejar algunas pelis que realmente abrían el apetito como las japonesas Mutant Girls Squad (Noboru Iguchi) y AliensVs. Ninja (Seiji Chiba) y si no me creen vean, vean los trailers, son magníficos, nosotros nos quedamos con las ganas…

Luis Rosales (Scifiworld) y Mick Garris.

 

 

 

Pues, sí, si que ha crecido Ivana.

LUNES 11 DE OCTUBRE: IVANA Y PAUSA

 

 

 

El lunes había que volver a casa y  a la “realidad”, pero aún nos dio tiempo a ver  La otra hija,(The New Daughter, Luis Berdejo) que si bien es correcta no nos pareció gran cosa. Las actuaciones están muy ajustadas, pero quizás en el guión hay algo que hace que no acabe de cuajar. Ivana Baquero ha crecido desde que se escapó de las garras del fauno, así que en esta película la quieren desvirgar unos repugnantes seres salidos de la profundidad de la tierra, pero su padre, Kevin Costner está ahí para intentar evitarlo. No les cuento si lo conseguirá, ya que a pesar de todo se deja ver con agrado.

SABADO 16 DE OCTUBRE: LET ME IN Y VUELTA  AL FESTIVAL

De nuevo en Sitges, con un síndrome de abstinencia que nos lleva a darnos el gran madrugón e iniciar nuestra segunda estancia en el festival con el pase matinal de la versión americana de  la sueca Déjame entrar (Lat den rätte komma in, 2008 Tomas Alfredson), película que teníamos muchas ganas de ver, primero por la odiosa comparación con la versión nórdica, de hipnótica visión y segundo por la presencia de nuestra admirada Chloe Moretz de la que nos enamoramos desde que la vimos como Hit Girl en la fantástica Kick-Ass (2010, Matthew Vaughn). Si bien la película nos agradó en general, Serendipia no estaba del todo de acuerdo entre sí: la parte femenina prefería sin discusión la versión europea, por su envolvente atmósfera y por la interpretación más sensual de ambos niños, más romántica e idealizada en la versión de Matt Reeves . Yo por mi parte he visto mucho más ágil esta versión, mejor resuelta y Chloe esta rompedora, pero a pesar de ello hay que reconocer que siempre tendrá más valor la versión original con unos hallazgos visuales que el director americano ha calcado en su versión.

Chloe Moretz se dejó ver menos que el director y el compañero de reparto.

Let Me In es la  primera producción de la renacida Hammer Films, y como punto de partida resulta más que válido. Y hablando de Hammer, la productora fue presentada en rueda de prensa por algunas presencias de lujo, como fueron el propio Matt Reeves, el escritor Roberto Cueto (que sustituyó en el último momento a José María Latorre) y el también escritor David Pirie, un personaje entrañable para el que esto escribe,  ya que a finales de los setenta y  gracias a su libro El Vampiro en el cine, pudimos tener acceso a una preciosa información en uno de los escasos tomos que se publicaron en plena sequía de libros sobre cine de terror en el mercado español. Durante la rueda de prensa se aprovechó también para presentar Pesadillas en la Oscuridad, libro editado por Valdemar sobre el terror gótico. Estas son algunas de las cosas que se pudieron escuchar durante la rueda de prensa:

Presentando el libro Pesadillas en la Oscuridad y la nueva Hammer Films.

Matt Reeves recordó que comenzó a ver producciones Hammer a los diez años y que Christopher Lee le provocaba pesadillas. En cuanto a Let me in, procuró conservar la tradición Hammer mezclándola con influencias de películas como El Resplandor y El Exorcista.

David Pirie por su parte habló sobre la nueva Hammer, comprada por el multimillonario holandés John de Mol (¡¡uno de los creadores del concurso Gran Hermano!!) que  evitará caer en copias de los viejos éxitos o vuelta al pasado. Aunque  protegiendo su legado. Sobre Let me in y su director opinó que su elección fue perfecta. Hammer, cuenta con distribuidora propia, New Market, algo por lo que “James Carreras habría matado” y  tiene como próximo lanzamiento Woman in Black dirigida por James Watkins según la novela de Susan Hill y The Resident (Antti Jokinen)una historia de terror psicológico ambientada en el siglo XIX, que Pirie define como todo un tributo a Christopher Lee, su protagonista. También está entre los proyectos  retomar la clásica saga Quatermass, aunque naturalmente desde una nueva óptica, “ya que los tiempos cambian y no se pueden usar los mismos elementos”.

Cueto, después de resaltar lo que significó el libro de Pirie para los aficionados españoles del género, explicó un poco sobre Pesadillas en la Oscuridad, obra que ha prologado reflexionando sobre lo gótico, el adjetivo y su uso a través de los tiempos y sus reencarnaciones en los años treinta en Estados Unidos, en los cincuenta y sesenta en Inglaterra y posteriormente en, por ejemplo el  American Gothic, abordando a personalidades como David Lynch y Tim Burton. Una obra que tal y como indicó no pretende ser definitiva, sino un punto de partida para futuros estudios.

Nos desalojaron rápidamente de la sala de prensa, ya que a continuación le tocaba el turno a la rueda de prensa de Let me in, que contaría con el director y el protagonista masculino Kodi Smith-McPhee, aunque, ante nuestra desilusión, Chloe se había escaqueado y no se presentó. Pero yo no me quedé sin abordar a Matt Reeves para seguir incrementando mi libreta de autógrafos y  a Pirie con mi ejemplar de El vampiro en el cine para que me lo dedicara.

Durante esa mañana aún nos dio tiempo de ver un film más, Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives (2010, Apichatpong Weerasethakul) una coproducción entre Inglaterra, Tailandia, Francia, Alemania y España que es tan rara como el nombre del director y que a pesar de todo obtuvo la Palma de Oro en Cannes. Joe Dante estaba viéndola junto a su señora en una fila cercana a la nuestra. Me hubiera gustado saber su opinión. Yo, aprovechando que Jesús Palacios andaba por ahí le pregunté su opinión: “Enigmática…” “agradable de ver”. En cuanto a mí no me pregunten que opino, yo es que soy un ignorante y un ser primigenio al que gustó una película como A Serbian Film (pero de eso ya hablaremos luego) y que no salió de la sala antes de que finalizara por no dejar sola a la otra parte de Serendipia.

Esa tarde-noche nos dedicamos a pasarnos por Brigadoon y ojear el especial de Imagen Death que ofreció nuestro amigo Javier Perea en el que se presentó el libro La plaga de los zombies y otras historias de muertos vivientes, impecable libro editado, de nuevo, por Valdemar con extenso prólogo de Jesús Palacios, que lo presentó junto Rafael Díaz, a uno de los responsables de la editorial. También se pasaron cortos, La Raíz del Mal (2010, Adrián Cardona), que ya se encontraba a la venta en su stand y Daimon (2010, Javier Perea). Para el año que viene Javier nos confirmó que estará disponible a la venta el documental La sonrisa del Lobo, que como ya sabréis está interpretado por Paul Naschy y en el que, paseando por lugares emblemáticos de Toledo se repasa la filmografía sobre Waldemar Daninsky.

SÁBADO 16 DE OCTUBRE: METROPOLIS

 

 

 

 

 

 

Otro madrugón después de una noche loca (y es que ya no tenemos edad…) y nos plantamos en el Prado para ver Manicomio, de Luis María Delgado y Fernando Fernán Gómez, una rara avis que teníamos ganas de ver, cosa nada fácil. Magnífica comedia incomprendida en su momento que mereció  más suerte de la que tuvo y que fue un buen punto de partida para el intenso día que nos esperaba.

Tras comer nos preparamos para ver en pantalla grande la versión del súper-clásico Metropolis (1927, Fritz Lang) en su versión más cercana y completa a la del estreno. Una delicia recompuesta con 25 minutos inéditos encontrados en una copia Argentina de 16 milímetros en bastante mal estado, todo hay que decirlo. Tras dos años de trabajo se ha montado añadiendo las escenas faltantes a la reconstrucción que realizó la Friedrich Wilhelm Murnau Stiftung en 2002  y  que dejó como  resultado una copia prístina del inmortal film de Fritz Lang declarado Patrimonio de la Humanidad. Se ha hecho lo que se ha podido y los segmentos nuevos se pueden distinguir perfectamente dado el contraste con la reconstrucción.que realizó la Friedrich Wilhelm Murnau Stiftung en 2002  y  que dejó como  resultado una copia prístina del inmortal film de Fritz Lang declarado Patrimonio de la Humanidad. Desde luego más completa sí que está, pero los segmentos añadidos contrastan tanto que desfavorecen la labor de remasterización fotograma a fotograma que ya se realizó. Eso sí, contiene algunos fragmentos más que interesantes, como el rescate de los niños en la ciudad inundada o nuevas escenas que enriquecen a personajes como el trabajador 11811, Josaphat y la tirante relación entre Fredersen y Rotwang.

En todo caso, el 16 de noviembre Kino lanza el film en doble DVD y Blu-ray en Estados Unidos, con contenidos extras tan interesantes como Voyage to Metropolis, un documental de 50 minutos sobre la restauración y una entrevista con Paula Felix-Didier, responsable del Museo de Cine  Pablo Ducrós Hicken de Buenos Aires donde se encontró la copia de 16 milímetros. Se puede dar casi por seguro que Divisa la editará aquí.

Este sin duda es el gran clásico que a Serendipia le  hacía falta meterse entre pecho y espalda ¡¡¡Había tantas ganas de verla!!! …y lo mejor es que nunca pensé que acabaría disfrutándola en tan perfectas circunstancias de imagen y sonido.

Una de las "Marias" que decoran los laterales de L'Auditori.

Ya se acercaba el final del Festival pero a nuestros amiguitos les quedaban todavía varias aventuras que pasar, ya que esa noche verían una de las películas más polémicas que se han presentado este año en Sitges, A Serbian Film de Srdjan Spasojevic, película que mezcla el mundo del porno con las snuff movies sin evitar escenas extremas que son las que han causado la polémica de marras en los medios de comunicación sensacionalistas -y no sensacionalistas- de turno, que se han escandalizado, en casi todos los casos sin haber visto la película. Curiosamente otra propuesta serbia tocaba el mundo del porno y las películas snuff, The Life and Death of a Porno Gang de Mladen Djordjevic, director que ya hizo un acercamiento al mundo del porno aunque en forma de documental en su film Made in Serbia.

Sorprendente, bueno, quizás no tanto el trato en programas matinales de esos que igual te hablan (y en el mismo tono) de asesinatos reales, abuelitas longevas que cumplen años, casos de síndrome de Diógenes o recetas de pollo al chilindrón,  en la que tertulianos profesionales critican sin saber ni haber visto siquiera la  película. Quedándose en la superficie y acusando a los aficionados al cine de terror de pederastas y criminales. Pasen y vean si no. http://www.youtube.com/watch?v=nADar7UHgpY

También en una emisora de radio que hablaba prodigiosamente de Herois, film proyectado también en Sitges con entrevista “maravillosa”  en la que se vuelve a sacar esa nostalgia clónica de los años 80 : Heidi, D’Artacan, Verano Azul…  todo cambió cuando alguien sacó el tema de A Serbian Film, haciendo que, el locutor, que no la había visto, especificara aquello de “Yo no estoy a favor de prohibir por prohibir pero…” dejando el film a la altura del betún como producto de baja estofa “Que igual no era necesario en un festival como el de Sitges“. Mientras, los dos críticos de cine se cargaban la más que correcta factura técnica del film, incluso uno de ellos dijo algo sorprendente, ya que se quejó de lo poco realista que era el feto de la escena que tanto les había ofendido… Yo solo recuerdo el silencio reverencial que había en la sala durante la proyección del film, un silencio por una historia que estaba llegando al espectador y que no le causaba ningún regocijo (excepto en puntuales momentos de humor), un público que sabe perfectamente diferenciar entre la violencia “divertida” de una película de zombies exagerada o la  venganza extra sangrienta de la protagonista de I Spit on your Grave, films bien diferentes. Estos temas tan serios, exentos de humor siempre han dolido y sí, creado controversia. Bien es cierto que uno se revuelve en su butaca en ciertas escenas, pero nadie está obligado a verla y  también hay películas que a buen seguro a  este buen periodista radiofónico le habrían molestado y que ya se prohibieron en su momento como Saló o los 120 dias de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, 1975  Pier Paolo Pasolini), que se estrenó en España cinco años después con la clasificación “S”, y que también contiene escenas de altos voltaje pero que nadie hoy se plantearía prohibir ni, por supuesto, criticar.

Y corriendo de sala en sala nos disponemos a despedir el festival de Sitges 2010 viendo algunas películas en el entrañable Prado. El equipo de I Spit on your Grave (Steven R. Monroe) presenta la nueva versión del clásico de 1978 de Meir Zarchi que aquí se conoció como La violencia del sexo,  interpretado por Camille Keaton (nieta de Buster) y presentado en la edición de Sitges de ese año. Entre los asistentes la productora, Daniel Franzese, que interpreta a uno de los rednecks y sobre todo Sarah Butler, la minúscula actriz de la que ya nos advirtió la productora que era muy peligrosa. Todo un festival que gustó y divirtió a grandes y pequeños. Intentamos aguantar hasta cerca de las 6 de la madrugada para ver Empusa, el último film dirigido por Paul Naschy pero… el cansancio pudo con nosotros a pesar de las ganas de verla que tenemos y tras una cerveza decidimos marchar y dar por finalizado un festival que ha tenido de todo, como en botica,  con un muy buen nivel de calidad.

El cartel de adelanto y el original del 74, en el que se ha basado el definitivo de 2010.

Y esto es todo, amigos, Sitges 2010 ha terminado y el festival lo hemos vivido de una forma más cercana y emocionante, dentro de nuestras posibilidades. El Festival está impecablemente organizado y ha habido una selección tan grande de películas que no hemos podido ver que nos habría hecho falta un mes para cubrirlo entero. En todo caso pienso que hemos aprovechado el tiempo lo mejor posible y esperamos que el próximo año podamos permitirnos vivirlo en su totalidad.

Y ahora unos cuantos souvenirs:

Sergio Molina, Elvira Primavera, Caroline Munro y Mick Garris homenajeando a Paul Naschy.

La sorprendente recreación de The Creature of the Black Lagoon en el corto The United Monster Talent Agency de Gregg Nicotero.

Caroline Munro con su Maria.

Jorge Grau también tuvo su premio.

Rebecca de Mornay bajo el sol de Sitges.

Roger Corman su esposa y Ángel Sala.

Las fans esperando al niño bonito de Eclipse.

Manuela Vellés.

Macarena Gomez.

¡¡¡Hasta Sitges 2011!!!

Categorías:Festival de Sitges

Festival de Sitges 2010: Y los premiados fueron…

17 octubre 2010 Deja un comentario

Recién llegada del festival, Serendipia deshace las maletas cuidando bien de que no se escape ni un miligramo de las toneladas de emociones que acaba de vivir. Nunca sus ocho retinas habían visto tantas películas  en tan poco tiempo ni había vivido con tanta la magia del cine.  El Festival de Sitges es inmenso, el celuloide se despliega por kilómetros y aún hay que sumarle otros tantos de grabaciones digitales, pero hay más, mucho más en forma de rostros amigos, conocidos, desconocidos que acaban de dejar de serlo, en forma también de carreras al galope para saltar de sala en sala y de cola en cola y tiro porque me toca.  Hay mucha cerveza, comida a deshoras y millones de minutos de hambre canina (¿en qué televisión saldrá Serendipia zampándose un bocata ante las mismas narices del Señor director mientras presentaba The Last Exorcism?).  Maratones de más de cuarenta y dos Kilómetros y muuuuuuuuucha falta de horas de sueño.

Mañana tocará ordenar papeles y recuerdos y contaros todo lo que hemos visto, vivido y disfrutado.  De momento os dejamos aquello en lo que quedará reducida esta 43 edición para la prensa generalista: el palmarés.   Pero ya os adelanta Serendipia que hay mucho más que cuatro premios, nunca totalmente justos (¿por qué no ha habido ningún premio para Secuestrados?). En verdad los premios son la menor de las anécdotas, ahí los podéis leer:

OFICIAL FANTÀSTIC COMPETICIÓ SITGES 43

JURAT / JURADO / JURY
Francesco Barilli, Jaume Collet-Serra, Colin Geddes, Jan Harlan & Elena Manrique

Millor Curtmetratge / Mejor Cortometraje / Best Short Film
THE LEGEND OF BEAVER DAMM de Jérôme Sable

Menció Especial pel seu original homenatge a una indiscutible obra mestra del cinema fantàstic / Mención Especial por su original homenaje a una indiscutible obra maestra del cine fantástico / Special Mention for its original tribute to one of the undisputed masterworks of the fantastic cinema
VICENTA de Sam Millor

Disseny de Producció / Mejor Diseño de Producción / Best Production Design
Yuji Hayashida per THIRTEEN ASSASSINS

Millors Efectes de Maquillatge / Mejores Efectos de Maquillaje / Best Make Up FX
Vitaya Deerattakul & Andrew Lin per DREAM HOME

Millors Efectes Especials / Mejores Efectos Especiales / Best Special Effects
Gareth Edwards per MONSTERS

Millor Banda Sonora Original / Mejor Banda Sonora Original / Best Original Soundtrack
Seppuku Paradigm, Alex & Willie Cortes per NUITS ROUGES DU BOURREAU DE JADE (RED NIGHTS)

Millor Fotografia / Mejor Fotografía / Best Cinematography
Mika Orasmaa per RARE EXPORTS: A CHRISTMAS TALE

Millor Guió / Mejor Guión / Best Script
Nicolás Goldbart per FASE 7

Millor Actriu / Mejor Actriz / Best Actress
Josie Ho per DREAM HOME

Millor Actor / Mejor Actor / Best Actor
Patrick Fabian per THE LAST EXORCISM

Millor Director / Mejor Director / Best Director
Jalmari Helander per RARE EXPORTS: A CHRISTMAS TALE

Premi Especial del Jurat / Premio Especial del Jurado / Special Jury Award
WE ARE THE NIGHT de Dennis Gansel

Millor Pel·lícula / Mejor Película / Best Motion Picture
RARE EXPORTS: A CHRISTMAS TALE de Jalmari Helander

OFICIAL FANTÀSTIC COMPETICIÓ PANORAMA

JURAT / JURADO / JURY
Philipp Engel, Annick Mahnert & Carlos Pumares

Millor Pel·lícula / Mejor Película / Best Motion Picture
TUCKER & DALE VS. EVIL d’Eli Craig


Millor Curtmetratge / Mejor Cortometraje / Best Short Film
THE FAMILIAR de Kody Zimmermann

CARNET JOVE

JURAT / JURADO / JURY

Gerard Alonso, Alba Carmona, Anna Gual, Marian López & Daniel Mourenza

Millor Pel·lícula / Mejor Película / Best Motion Picture FANTÀSTIC
RUBBER de Quentin Dupieux

Millor Pel·lícula / Mejor Película / Best Motion Picture MIDNIGHT X-TREME
MUTANT GIRLS SQUAD de Noboru Iguchi & Yoshihiro Nishimura & Tak Sakaguchi


NOVES VISIONS

JURAT / JURADO / JURY
Ferran Audi, Rafael Maluenda & Laurent Pécha

Millor Pel·lícula / Mejor Película / Best Motion Picture Patrocinat pel SEAT
SIMON WERNER A DISPARU (LIGHTS OUT) de Fabrice Gobert

Menció Especial / Mención Especial / Special Mention
SOUND OF NOISE d’Ola Simonsson & Johannes Stjarne Nilsson per la seva barreja única d’història, visuals i so / por su mezcla única de historia, visuales y sonido / for its unique blending of story, visuals and sound.
5150 RUE DES HORMES d’Éric Tessier per la seva innovadora combinació de cinematografia clàssica i fantàstica revelant nous dilemes morals / por su innovadora combinación de cinematografía clásica y fantástica revelando nuevos dilemas morales / groundbreaking blend of classical cinematography and fantasy opening up new moral issues.

Diploma Pel·lícula No Ficció / Diploma Película No Ficción / Non-Fiction Motion Picture Diploma
VAMPIRES de Vincent Lannoo

Diploma Pel·lícula Discovery / Diploma Película Discovery / Discovery Motion Picture Diploma
TONY de Gerard Johnson

CASA ÀSIA

JURAT / JURADO / JURY

Daniel Cohen, Rubén Lardín & Joan Pons

Millor Pel·lícula / Mejor Película / Best Motion Picture
COLD FISH de Sion Sono


NOVA AUTORIA SGAE FUNDACIÓ AUTOR – INSTITUT BUÑUEL
JURAT / JURADO / JURY

Xavier Capellas, Maria Ripoll & Albert Solé Millor

Direcció / Mejor Dirección / Best Director
Sílvia Subirós per LA EDAD DEL SOL, presentat per l’Escola de Cinema de Barcelona (ECIB)

Millor Guió / Mejor Guión / Best Screenplay
Jaime Serrano per LA LONA, presentat pel Centre d’Estudis Cinematogràfics de Catalunya (CECC)

Millor Música Original / Mejor Música Original / Best Original Score
Gonçal Perales Roy per THE SMILEY, presentat per l’Escola d’Animació de Catalunya-9 Zeros

ANIMA’T – Premi Gertie / Premio Gertie / Gertie Award

JURAT / JURADO / JURY

Daniel Cohen, Rubén Lardín & Joan Pons

Millor Llargmetratge d’Animació / Mejor Largometraje de Animación / Best Animated Film
JACKBOOTS ON WHITEHALL de Edward McHenry & Rory McHenry

Millor Curtmetratge d’Animació / Mejor Cortometraje de Animación / Best Animated Short film
UNE NOUVELLE VIE! (A NEW LIFE!) de Fred Joyeux

Millor Llargmetratge d’Animació per a Nens / Mejor Largometraje de Animación para Niños / Best Animated Feature for Kids
THE UGLY DUCKLING de Garry Bardin

Gran Premi del Públic El Periódico de Catalunya / Gran Premio del Público El Periódico de Catalunya / Audience Award El Periódico de Catalunya

Millor Pel·lícula / Mejor Película / Best Motion Picture
THIRTEEN ASSASSINS de Takashi Miike

MÉLIÈS D’ARGENT / MÉLIÈS DE PLATA / SILVER MÉLIÈS

JURAT / JURADO / JURY

Philipp Engel, Annick Mahnert & Carlos Pumares

Méliès d’Argent a la Millor Pel·lícula Europea / Méliès d’Argent a la Mejor Película Europea / Silver Méliès for Best European Motion Picture
RUBBER de Quentin Dupieux

Menció Especial / Mención Especial / Special Mention
RARE EXPORTS: A CHRISTMAS TALE de JALMARI HELANDER

Méliès d’Argent al Millor Curtmetratge Europeu / Méliès de Plata al Mejor Cortometraje Europeo / Silver Méliès Award for Best Europea Short Film
LES BESSONES DEL CARRER PONENT de Marc Riba & Anna Solanas

MÉLIÈS D’OR / MÉLIÈS DE ORO / GOLDEN MÉLIÈS

Méliès d’Or a la Millor Pel·lícula Europea / Méliès de Oro a la Mejor Película Europea / Golden Méliès for Best European Motion Picture
BURIED de Rodrigo Cortés

Méliès d’Or al Millor Curtmetratge / Méliès de Oro al Mejor Cortometraje / Golden Méliès for Best European Short Film
EL ATAQUE DE LOS ROBOTS DE NEBULOSA –5 de Chema García Ibarra

PREMIS DE LA CRÍTICA / PREMIOS DE LA CRÍTICA / CRITIC AWARDS

JURAT / JURADO / JURY

Carlos Losilla, Joan Millaret & Xavi Serra

Premi de la Crítica Jose Luis Guarner / Premio de la Crítica Jose Luis Guarner / Jose Luis Guarner Critic Award
UNCLE BOONMEE WHO CAN RECALL HIS PAST LIVES d’Apichatpong Weerasethakul


Premi Citizen Kane al director/a revelació / Premio Citizen Kane al director/a revelación / Citizen Kane Award to an up-and-coming director
Quentin Dupieux per RUBBER

BRIGADOON

Paul Naschy JURAT / JURADO / JURY

Joan I. Alonso, Jorge Manrique & Dani Moreno

Millor curtmetratge / Mejor cortometraje / Best short film
ST. CHRISTOPHORUS ROADKILL de Gregor Erler


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