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Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 2

WEIRD SCIENCE VOL. 2

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color


Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace retornando a la ciencia ficción con el segundo volumen de Weird Science

La colección, dedicada a la ciencia ficción va, en comparación con el primer tomo, que reunía los seis primeros números de este cómic book de EC., unificando contenidos con dos claros elementos distintivos que marcarán la primera parte de su trayectoria: los guiones del prolífico responsable de la serie, Al Feldstein que, muy comprensiblemente, dejará de ilustrar historietas y portadas; y el dominio gráfico de Wally Wood, que pasará a encargarse de las portadas, la historia inicial e incluso, en diversas ocasiones, aportará dos historietas en el mismo número. Mientras, su técnica progresa, con tecnologías, cohetes y astronautas herederos directos de la space operas de regusto pulp protagonizada por personajes como Flash Gordon o Buck Rogers. A sus curvilineas damas todavía tardaría un poco en perfeccionarlas, eso sucedería en Mad, donde también desarrollaría su caricaturesco dibujo pero, no adelantemos acontemientos…

Por otra parte, muchas de las historias publicadas en Weird Science podrían perfectamente haber formado parte de la linea terrorífica de EC. No todas estan centradas en un luminoso futuro surcado de naves espaciales, pero muchas si tienen en sus páginas criaturas antropormórficas venidas de quien sabe donde aterrorizando a los protagonistas y, en especial muchas de las ilustradas por Jack Kamen, están ambientadas en época contemporánea con experimentos fallidos. Asímismo, la gran mayoria de estas historias tienen deliciosos «giros O. Henry«, esos finales inesperados marca de la casa, así que uno no puede menos que preguntarse porqué estos cómics tuvieron unas ventas sensiblemente menores que los de terror.

Otro elemento a destacar, nuevamente, es la conexión entre cómic y cine, que queda bastante patente, como veremos, en algunas de las historietas. También Diábolo, muy juiciosamente, ha mantenido tanto las curiosas páginas de propaganda y las biografías de los colaboradores (elaboradas por Bill Gaines), como el correo de los lectores, donde se toma el pulso y evolución de las distintas series. Gracias, precisamente, a este contacto entre lectores y editores tendrá respuesta por fin una de las cuestiones que, todavía hoy, nos hacemos, y que un joven de Indiana ya se preguntaba en 1951: ¿Porqué se mantiene ese relato anónimo  breve a todas luces intrascendente que hay en el centro de la publicación? Pues al parecer era obligado incluirlo, tal y como indica el «Correo Cósmico» del número 8 porque, «De acuerdo a las reglas del Servicio Postal de EE.UU., las revistas que se acogen a los privilegios de envíos de segunda clase deben contener el equivalente a dos páginas de texto«, algo a lo que a tenor del añadido «¡Lo sentimos!» con el que finaliza la respuesta indica que, efectivamente, se trataba de una imposición burocrática con la que cubrir el expediente que no terminaba de convencer ni a los editores.


WALLY WOOD

Wallace Allan Wood nació en junio de 1927. Se aficionó a la lectura de cómics desde muy pequeño, sobre todo de los clásicos americanos (Raymond, Caniff, Foster, Roy Crane o Eisner, con el que llegaría a colaborar) y decidio dedicarse él mismo a hacerlos. Tras la II Guerra Mundial encontró su primer trabajo remunerado en la industria del cómic como dibujante de fondos para The Spirit, creación de uno de los autores de sus lecturas juveniles, Will Eisner, un personaje del que ilustraría su última aventura, The Outer Space Spirit, en 1952.

Tras diversas, y escasamente remuneradas labores, en 1950 acepta un trabajo en EC Comics, compartiendo tintas y lápices en títulos de género romántico, como Modern Love Saddle Romances. Su carrera despegó en los cincuenta, trabajando sin pausa para las empresas Avon y EC Comics, en títulos de toda índole: aventura, romance, ciencia ficción, horror, humor, etc. Se ha señalado que su entusiasmo por el cómic combinado con su amor por la ciencia ficción fue lo que convenció a William Gaines para lanzar las revistas Weird Science Weird Fantasy, en las que publicó innumerables trabajos. También participó en Two-Fisted Tales, Tales from the Crypt, Valor, Piracy, Aces High y otros títulos de EC.

A mediados de los sesenta, tras pasar por la práctica totalidad de editoriales de cómics norteamericanas, iniciaría una nueve etapa en su carrera como editor independiente de witzend, una nada convencional publicación que mezclaba sátira, acción y fantasía. También creó Sally Forth (1968-1984), una serie de tiras cómico-eróticas destinada a publicaciones militares como Military News y Overseas Weekly. La incursión de Wally Wood en el erotismo prosiguió en otras series llegando a la pornografía en los años ochenta, con aventuras de Sally Forth mostrando sexo explícito.

Wood, cuya vida personal estaba enturbiada por el alcohol y la enfermedad, perdió la visión de un ojo a mediados de los setenta y se suicidó en 1981, con tan solo 54 años, pero con una abultada producción a sus espaldas cuya calidad le hizo merecedor de figurar entre los mejores artistas del cómic norteamericano.


Repasemos pormenorizadamente los contenidos de Weird Science Vol. 2

WEIRD SCIENCE 7. Mayo-Junio 1951. Portada y guion: Al Feldstein (menos el indicado).

Con portada deliciosasmente pulp de Al Feldstein, el cuaderno se inicia con Era el monstruo de la cuarta dimensión (It Was the Monster from the Fourth Dimension) todavía ilustrado por el propio Feldstein y que se adelantaba en siete años a The Blob (Irvin S. Yeaworth Jr., 1958), en la cual una masa similar (y del mismo color) espantaba a los sanos teenagers norteamericanos, entre ellos a un juvenil Steve McQueen. En esta ocasión las cosas no saldrán, tal y como pueden suponer, tan bien como en la pantalla, como muestra su desolador final. ¡Falta algo! (Some Thing Missing!) es un delicioso relato ilustrado por Jack Kamen con un final de los que nos gustan… ¡Gregory tenía un Ford-T! (Gregory had a Model-T!) es la única incursión en el tomo de Harvey Kurtzman, una historia de amor ¿imposible? con claro regusto cómico. Con Los alienígenas (The Aliens!), Wally Wood cierra el cuaderno con una historia en la que los terricolas, por una vez, no serán responsables de su auto-aniquilación…

WEIRD SCIENCE 8. Julio-Agosto 1951. Portada y guion: Al Feldstein.

Ilustración de portada con monstruos de pesadilla Lovecraftianos y proseguimos con criaturas tentaculares en ¡Semilla de Júpiter! (Seeds of Jupiter!) una estupenda historieta ilustrada por Feldstein y con la que se despediría de dibujar más comics para la colección, centrándose, al menos por el momento, en los guiones, alguna portada y en dirigirla. Por cierto, prosiguiendo con las conexiones cine-cómic, el argumento de esta historieta tiene elementos que, porsteriormente, podrían verse en Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1978) ¿fueron los guionistas del film, Dan O’Bannon (1946-2009) y, sobre todo, Ronald Shusett (1935) lectores de EC?, pues probablemente, pues por la edad, este último si podría haberlo sido y haber quedado marcado por la aterradora escena que, más tarde, recreó en la película de Ridley Scott. Tras La huída (The Scape), única historieta del tomo ilustrada por George Roussos, llega Irreparable (Beyond Repair) otra maravilla dibujada por Kamen, en tono de comedia romántica con ¿final feliz? Con Los exploradores (The Probers) cierra nuevamente el número Wally Wood, con una historia también hoy de plena  actualidad, con naves, exploradores espaciales, vivisecciones y alienígenas repugnantes. Definitivamente, ¡Estos tipos saben lo que nos gusta!

WEIRD SCIENCE 9. Septiembre-Octubre 1951. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Tras una estupenda portada de Wally Wood, se inicia la dosis doble de este artista en el número con ¡La nube gris de la muerte! (The Gray Cloud of Death!), una esperanzadora y melancólica historia que apuesta por el sacrificio en aras del bien común, y Los invasores (The Invaders), en la que el ser humano vuelve a ser ese bastardo que tanto odiamos y que tan poco hospitalario es con ciertas visitas. El monstruo marciano (The Martian Monster), es la ración de Jack Kamen de este número, con una historia llena de intrigas amorosas, traiciones, bellas mujeres y… ¡El zato!. Finalmente, ¡El esclavo del mal! (The Slave of Evil!), es una muy bien ejecutada e intrigante historieta, la única del tomo (y que recordemos de todo lo publicado hasta ahora), dibujada por George Olesen, un prolífico dibujante que ocuparía practicamente 40 años de su carrera (acreditado y sin acreditar) a la popular tira de The Phantom (El hombre enmascarado por estos lares).

WEIRD SCIENCE 10. Noviembre-Diciembre 1951. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

De nuevo Wally Wood realiza una portada que muestra a una pareja de jóvenes y atractivos cosmonautas, recien llegados a un planeta en un cohete que vemos al fondo de la imagen, que son sorprendidos por un tentacular ser, dejando en el aire lo que podría suceder… aunque el humano ya está echando mano a su arma. Detrás de la portada un anuncio invita al lector

a aprender a tocar la armónica «en pocos minutos» con el cowboy y estrella de la harmónica, Jay Turner. Prosigue la fantasía con la habitual historieta de Wally Wood Las doncellas lloraron (The Maidens Cried), en la que unas bellas alienígenas que no hablan, algo que celebran lo cosmonautas, («¡Mujeres que no hablan! ¡Ni una palabra! ¡Jo, tío!»), con membranas bajo los brazos tendrán,

Plancha original de la extraña ‘Las doncellas lloraron’ (The Maidens Cried) de Wally Wood & Al Feldstein

como veremos, una extraña forma de reproducirse. Dos cosas a destacar en esta extraña historieta: el encantador detalle de que, antes de intimar con las alienígenas, las parejas se casen (¿?), y su sorprendente final, muy poco habitual en los cómics EC. Reducción…de costes (Reducing…Costs), historia ilustrada por Jack Kamen, desarrolla un ingenioso invento que ya quisiera poseer alguna compañía aerea moderna. Algo que no puede salir mal… ¿o si? Transformación completa (Transformation Completed) es la segunda historia del número dibujada por Wood y con la que Al Feldstein daba con la solución perfecta para los individu@s transgénero. Finalmente, con ¡El planetoide! (The Planetoid!) debuta Joe Orlando, un dibujante que se convertirá en habitual en la colección. Con un estilo, inicialmente similar al de Wally Wood, ¡El planetoide! demostrará, una vez más, que los humanos somos poco menos que gusanos.

WEIRD SCIENCE 11. Enero-Febrero 1952. Portada y guion: Al Feldstein.

Este número tiene algunas diferencias con respecto a la linea que va tomando la colección. O eso, o Wally Wood estaba de baja, pues la portada es de Al Feldstein y contiene dos historias ilustradas por Joe Orlando (el novato de la colección). Por lo pronto Wally abre el cuaderno con ¡Los conquistadores de la luna! (The Conquerors of the Moon!), que ya entonces adviertía de los peligros del cambio climático que, según su primo le ha dicho a Rajoy, no existe. ¡Sólo humano! (Only Human!) es un agradecido Kamen, al que Feldstein parece reservar sus guiones más urbanos y contemporáneos. En esta ocasión incluso una inteligencia artificial terminará locamente enamorada de uno de sus estupendos personajes femeninos. Y cerrando el número, tal y como hemos adelantado, dos Joe Orlando, dos: Por qué papá se fue de casa (Why Papa Left Home), un relato de viajes en el tiempo de lo más ingenioso,  y el angustioso Así se retuerce el gusano (The Worm Turns).

WEIRD SCIENCE 12. Marzo-Abril 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

El segundo tomo de Weird Science de Diábolo Ediciones se cierra con este número, en el que se recupera la «alineación habitual» de artista ya desde la portada, una de las más populares de EC en general y de Wally Wood en particular y que hace referencia a la primera historieta del número, también de Wood, El Gobl es el mejor amigo de Knog (The Gobl is a Knog best Friend). ¡El último hombre! (The Last Man!) es una nueva maravilla, en este caso apocalíptica, ilustrada por Kamen, que contiene uno de esos ingeniosos finales-shock retorcidos que tanto nos gustan.  Wally Wood realiza una segunda historieta,  ¡El androide! (The Android!), en la que las cosas no serán, ni mucho menos, lo que parecen. Finalmente ¡Masticados (Chewed Out!) cierra con honores el tomo, pues es una muy elaborado historieta de Joe Orlando con un final estupendo que dejará al lector con ganas de más EC., algo que, afortunadamente, pronto sucederá pues Diábolo Ediciones ya tiene listo, recién sacado del horno, el tercer tomo de Tales from the Crypt, cargado de nuevas y terroríficas historias cuya inminente publicación delata el alarmante hedor a descomposición que se detecta en el ambiente…


Es de justicia destacar, cuantas veces haga falta, la abrumadora labor de Al Feldstein como escritor de la práctica totalidad de los guiones de estas historietas (y de las de Tales from the Crypt, por solo hablar de los publicado por Diábolo) con los que consigue que en ningún momento decaiga la calidad de las publicaciones. Con su trabajo Feldstein se corona como elemento fundamental  del  universo EC.

Nos despedimos ya de este tomo haciendo referencia  a su portada, que utiliza la del número 12 de Weird Science, coincidiendo con aquel ya lejano número 42 de Ilustración+Comix Internacional que en 1984 editó Toutain y que estaba dedicado, en gran parte, a la editorial de Bill Gaines. Entonces solo podíamos soñar con algo que, gracias a Diábolo Ediciones, ya es una realidad: tener a nuestra disposición una edición española a todo lujo de las colecciones que convirtieron en leyenda a los  EC Comics

Las lecturas de Serendipia: ‘Drugos, el acumulador’ de Mauro Entrialgo

DRUGOS EL ACUMULADOR

Mauro Entrialgo 

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 75 páginas a todo color


Con una carrera que se remonta a principios de los años ochenta, que le ha llevado a colaborar en varias publicaciones, entre ellas El Jueves y TMEO (del que es también uno de sus fundadores), y tener más de cincuenta libros a sus espaldas, Mauro Entrialgo, de línea sencilla, clara, pero expresiva y muy reconocible, se ha convertido en un comentarista de la actualidad. Fino y cargado de sarcasmo, sus planchas dicen verdades como puños sin recurrir al ripio vulgar.

En el libro que ha editado recientemente Diábolo, el que hace 12 con la editorial madrileña, están recopiladas todas las historietas de Drugos, el acumulador, un personaje creado para El Gran Musical en 1994, donde comenzó a publicarse, prosiguiendo su itinerario, hasta el 2002, en otras publicaciones como Mala Impresión y El Víbora. Drugos, el protagonista, es un sosia de todos los que alguna vez nos hemos alarmado ante el volumen alcanzado por nuestra biblioteca o por la surtida videoteca. O ambas cosas. Y también lo es del propio autor, coleccionista irredento de expendedores de caramelos Pez, entre muchas más lindezas.

En el caso concreto del personaje, es presentado como huérfano y heredero de una gran fortuna que le permite dedicarse, exclusivamente, al mantenimiento y catalogación de su museo particular de cosas «y a la reflexión sobre el hecho de acumular bienes materiales debatiéndose entre la responsabilidad auntoinflingida del archivista, el sentimiento de culpa del consumidor obsesivo, la nostalgia vacia del coleccionista y la justificación pseudotrascendente». Difícil es no verse reflejado en alguna de estas historietas que, especialmente las iniciales, están realizadas con audaces diseños en forma de robot o serpiente. Un libro para leer y releer. Ligero e ideal para estas fechas de asueto que ya están a la vuelta de la esquina.

DIÁBOLO EDICIONES 

Las lecturas de Serendipia: ‘Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Voodoo’

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50 VOL. 9:

VOODOO

Prólogo de Mike Howlett

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 192 páginas a todo color


Prosigue la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50 de Diábolo con la edición de un nuevo volumen monográfico, no solo en cuanto a la temática que lo protagoniza, que en parte también, si no en que recopila 6 números de una misma colección, concretamente de Voodoo, uno de los títulos con los que la editorial Farrell se sumaba a la fiebre por los cómics de terror iniciada por E.C. Comics en la Norteamerica de los años cincuenta reciclando, eso sí, varias historietas pertenecientes a colecciones de aventuras selváticas y protagonizadas por tarzanas, herederas de Sheena, unas series que gozaban de popularidad, en parte, por los escuetos modelos que lucían las heroínas. Junto a estas historietas, se publicaron varias cercanas al terror, pero también al género detectivesco, con apariciones de fantasmas y ataques de hombre lobo que finalmente se descubría que no eran reales

Así, los primeros números de Voodoo son un cajón de sastre en el que cabe un poco de todo, como aventuras selváticas  protagonizadas la misteriosa Olane, que no es otra que Alani, personaje del que ya se publicaban sus aventuras en otro título de Farrell, Seven Seas Comics. O Khola, en el segundo número, nombre que recibió el personaje conocido como Rulah, al menos, cuando la historieta fue publicada en Fox’s Rulah número 26, del que se recuperó para Voodoo. Será a partir del tercero cuando comenzarán a publicarse nuevas historias de terror, de la mano de The Iger Shop, estudios fundados en solitario por el anterior socio de Will Eisner, Jerry Iger, y en el cual trabajaban un buen número de profesionales, que abordaban el trabajo de manera comunal. Así, en la mayoría de las historietas y portadas no hay ningún autor acreditado más allá de The Iger Shop, con gran parte de los extraños guiones escritos, también sin acreditar, por la editora y más tarde socia de Iger, Ruth Roche.

El nexo común entre casi todas las historietas de Voodoo, o al menos en los primeros números, es el escenario exótico, ya sea situando la acción en algún lugar de África, como en alguna isla de los mares del sur, emplazamientos idóneos para la el misterio y la fantasía que parece justifica el título de la colección, pues por entonces el vudú y los zombis se identificaban exclusivamente con Haití. Los devoradores de cerebros vendrían mucho después, en 1969, y lo harían desde los cines.

De entre las historietas que contiene el tomo, destacan Un juego llamado muerte, con una mano amputada como ejecutor de la venganza de ultratumba; La plantación del terror, en la que aparecen unas extrañas (y divertidas), raíces de mandrágora antropomórficas que chillan cuando son extraidas de la tierra; El horror reptante, que se desarrolla en Yucatán, en donde al recitar una arcana inscripción maya despertarán a Quetzalcoalt, la serpiente emplumada… Pero conforme avance la numeración, nuevos escenarios se sumarán a los lugares exóticos en los que se desarrollan las historietas de Voodoo. Con aventuras ambientadas en la edad media, la Irlanda contemporánea o el moderno Nueva York, donde se desarrolla una de las mejores historietas del tomo, Los cadáveres del jurado, con una venganza de ultratumba que caerá, implacable, sobre un asesino nazi huído y refugiado en Estados Unidos. También habrá espacio para el humor negro, muy negro, como el que se encuentra en Gul por un día.

Voodoo retornó a las inocentes historietas de aventuras selváticas a partir del número 20 y a raiz del escándalo que finalizaría con la instauración del Comics Code y su ferrea censura, que obligó a muchas editoriales a cerrar colecciones y/o suavizar mucho, hasta la infantilización, sus contenidos, para que no ofendieran a nadie. En el caso de Farrell, recuperó historietas de The Iger Shop, y las manipuló «limpiándolas» de todo horror. Paradójicamente, en 1965 y con la nueva eclosión del cómic de terror «para adultos» de la mano de Warren, Farrell recicló nuevamente estas historietas, en este caso añadiendo detalles espeluznantes y sangrientos, para publicarlas en la revista (en blanco y negro) Weird. Todo un acto de justicia poética.

Robert Farrell forma parte de la historia de los cómics, como también Voodoo, que podemos disfrutar ahora editada en un exquisito tomo con los seis primeros comic books de la colección que, de ir bien, tendrá continuidad en 2 tomos más hasta completar los 19 números iniciales números iniciales.

Más información en Diábolo Ediciones

Las lecturas de Serendipia: ‘López Espí. El arte del terror’

LÓPEZ ESPÍ. EL ARTE DEL TERROR 

Diábolo Ediciones. 266 páginas a todo color encuadernadas en tapa dura con sobrecubierta. Dimensiones: 18.11 x 7 x 34 cm


El trabajo de López Espí era fundamental, pues como portadista tenía que atraer la atención del lector con tan solo echar un vistazo a la ilustración. Tenía que servir de anzuelo para que el cliente y que, de entre todas las publicaciones que había en el kiosco, se detuviera, se quedara prendado y adquiriera la que tenía la portada ilustrada por él. Y esta labor la realizó el artista durante muchísimos años, todos los que estuvieron las publicaciones Vértice, y su breve continuadora, Surco, en los kioscos.

Y es que, si Marvel en España no habría sido lo mismo sin Vértice. Vértice no habría sido lo mismo sin López Espí. El estilo pictórico que tanto Enrich como López Espí dieron a los personajes Marvel en las portadas de los tomitos de aquel volumen 1 otorgaron un sabor especial totalmente autóctono a unos cómics que, como aquella España de finales de los sesenta, habían perdido el color y se editaban en blanco y negro.

Cuando cambiaron de formato, de tomo a revista, Vértice incorporó nuevos títulos a los ya existentes, cuyas portadas, en su práctica totalidad, realizó López Espí. Un aumento de producción que inevitablemente hizo que se resintiera la calidad de su trabajo, algo que ya se había comenzado a detectar en los últimos tomos del volumen 1.

Cuando Vértice perdió los derechos de Marvel a mediados de los ochenta, también se perdió la pista de López Espí, pero no el recuerdo de su trabajo, que pasó a ser reivindicado por los aficionados. Pero mientras su labor con los superhéroes es bien conocida, la que realizó para publicaciones de terror ha permanecido bastante olvidada, a pesar de que en ellas recuperó su estilo pictórico realizando el que posiblemente sea su mejor trabajo.

Vértice, en vista del boom que experimentaron en España los cómics de terror, iniciado a finales de los sesenta por las adaptaciones españolas de Warren: Vampus (Creepy), Rufus (Eerie) y Vampirella (además de Dossier Negro, la más veterana), lanzó también su propia línea, en formato revista, que se inició en 1972 con Fantom (Vol.1-38 números) y Espectros (28 números), dos publicaciones (ojo, quincenales), en blanco y negro que estuvieron en el kiosco durante dos años. En el caso de Fantom un año más, pues tuvo continuidad en un Vol.2 que constó de 23 números más. Esos cómics recuperaban viejas historietas de los años cincuenta, de cuando Marvel todavía era Atlas y se había subido al carro del éxito de los cómics de terror de E.C. Estas historietas tenían en muchos casos un final shock, como aquellas, que terminarían cautivando al lector español, al que todo ello le parecía muy original al ignorar que existieron las publicaciones de Will Gaines, colecciones que afortunadamente los aficionados  pueden recuperarar ahora en cuidados tomos de la mano de editorial Diábolo. A este material antiguo, se fue sumando el de las nuevas series, proveniente de Tomb of Dracula y otras historietas protagonizadas por Morbius y Frankenstein, entre otros. Pero por si el ilustrador no tenía suficiente trabajo, no olvidemos que también realizaba las portadas de todas las series de superhéroes, pósters e incluso, más tarde, cromos de personajes Marvel, además de algún eventual trabajo para Vampus y Rufus, de Garbo editorial, en 1973 salió al mercado Escalofrío (1973-79), una publicación mensual que en sus 67 números reunió diferentes cabeceras de Marvel, como Vampire Tales, Tales of the Zombie, Dracula Lives! y Monsters Unleashed!, además de una nueva colección, Fasman, de la que no salió más que un primer número, eso sí, también con portada de López Espí.

Todo este trabajo, es el que Diábolo ha reunido en López Espí. El arte del terror, un monumental volumen editado en gran formato, con tapa dura y sobrecubiertas que reproduce con mimo esas portadas en papel satinado, la extensa mayoría de ellas a tamaño natural, recuperando algunos originales y añadiendo, además, otros trabajos, quizás las grandes perlas del tomo al reproducirse a partir de los propios originales, como son las ilustraciones destinadas a editoriales extranjeras, como los espectaculares trabajos para el sello alemán Bastei, que fueron las que mantuvieron al artista ocupado durante los años ochenta y noventa. Weird West y terror gótico con una calidad que, sin duda, superaba el contenido de las novelitas a las que iban destinadas. López Espí. El arte del terror, además, se cierra con una magistral galería de monstruos que demuestra, una vez más, la inventiva del ilustrador.

Un merecido homenaje a este veterano artista catalán, nacido en plena guerra civil, cuya pasión por el cómic se iniciaba ya de niño y que desde que comenzara, a corta edad, a trabajar para diferentes editoriales realizando todo tipo de, primero cómics, y después ilustraciones a color, no dejaría de aprender y experimentar.

Diábolo Ediciones 

 

 

 

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Tales from the Crypt’ Vol. 2

TALES FROM THE CRYPT VOL. 2

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color

Llega una nueva entrega de la lujosa e imprescindible edición de los clásicos EC que realiza Diábolo Ediciones y lo hace recuperando Tales from the Crypt, tras ofrecernos, entre el primero y este segundo, el primer tomo de la serie dedicada a la ciencia ficción, Weird Science.

En esta segunda entrega, que reúne los números que van del 23 al 28, el lector se reencontrará con el anfitrión de la colección, The Crypt-Keeper, pero también y en divertida rivalidad, con The Old Witch (anfitriona de The Haunt of Fear) y The Vault-Keeper (invitante de The Vault of Horror). Cada cuaderno, que seguirá constando de 34 páginas, contará con cuatro historietas completas con guion de Al Feldstein, pero, muy importante, entrará en escena el magnífico Jack Davis, ilustrador que comenzará su labor en el número 23 pasando, con el siguiente, a sustituir al propio Feldstein en las labores artísticas, abriendo el resto de los números de Tales from the Crypt incluidos en el segundo tomo de Diábolo. Feldstein, además de los guiones de todas las historietas, aportará cuatro de las seis portadas, entre ellas una de las más representativas de los comics EC, la del número 24, a partir del cual, cada número se abrirá indefectiblemente con una historieta dibujada por Jack Davis, a las que se sumarán otras realizadas por los ya conocidos George Roussos, Jack Kamen, Graham Ingels, Johnny Craig o  Wally Wood, este último, además, encargado de realizar las portadas de los dos números restantes. Se incorporarán al elenco de artistas Joe Orlando y Howard Larsen, manteniéndose la página dedicada a El Rincón del Guardián de la Cripta, pionero correo de los lectores, y el más bien intrascendente relato, de los cuales, además, no se señalan autorías. El maravilloso color de las portadas, que Diábolo reproduce fielmente, es obra de Marie Severin y el contenido de este segundo volumen se redondeará con un prólogo escrito por el director de cine Joe Dante, fan veterano de los comics de terror EC, que rememora como los descubrió siendo un niño.

En paralelo con los últimos de estos números, a principios de 1952, comenzaría a editarse una nueva serie que se sumaba así al resto de las colecciones de la etapa New Trend que la editorial estaba publicando (1), tal y como muestra la propaganda original: en febrero-marzo de 1952, nace con su primer número la colección EC que, personalmente, es una de mis favoritas (junto a Crime Suspenstory, las de terror, las…), y una de las que más problemas traería a la editorial en el futuro: Shock! Suspenstories.


Jack Davis

Nacido en 1924, de niño se despertó su pasión por el dibujo participando, ya adolescente, en diferentes publicaciones del ámbito universitario. Perfecciona su estilo en Art Students League de Nueva York y poco después, en 1950,  comienza a trabajar para EC Comics publicando historietas y portadas para varios de sus títulos. Aunque dibujó para otras editoriales, es su trabajo para EC Comics el que lo ha inmortalizado y donde desarrolla ese estilo que combina el puro terror de ultratumba, con tipos caricaturescos, facultad que le convertirían en perfecto candidato para formar parte de la aventura que Harvey Kurtzman iniciaría poco después en EC: la revista satírica Mad.

Jack Davis destacaría también en otras disciplinas, como su muy valorada faceta de ilustrador de libros, portadas de discos, carteles de películas y propaganda. Suyo es el mítico póster de el monstruo de Frankenstein que se anunciaba en las publicaciones Warren durante los años setenta, aquel póster gigante que tantas habitaciones de adolescentes decoró. También, y como no podría haber sido de otra manera, suya fue también la portada del primer número de Creepy.

Su muerte en 2016 a los 91 años representó el paso a la inmortalidad de toda una generación de dibujantes y guionistas que desde EC Comics, y cargados de pasión, cambiaron la manera de hacer cómics, contribuyendo a convertir a los, hasta entonces, inofensivos tebeos, en arte y literatura, pero también en un arma con el que denunciar y protestar ante las injusticias de la sociedad.


Repasemos pormenorizadamente los contenidos de Tales from the Crypt Vol. 2

TALES FROM THE CRYPT 23. Abril-Mayo 1951. Portada y guion: Al Feldstein.

La primera de las cuatro historietas, Reflejo mortal (Reflection of Death), está dibujada por Al Feldstein antes de centrarse, a partir del número 24, exclusivamente en los guiones y algunas portadas. Este Reflejo mortal es una historia con pesadillas premonitorias con resultado letal, por supuesto. El último respeto (Lasts Respect) es la contribución, siempre sórdida, de Graham Ingels al número. Una historia de amor con un horrendo final shock como, tan solo el arte de Ingels podría haber mostrado en toda su crudeza. Sin duda, una de las mejores historietas de este segundo tomo de Diábolo. Con Sesión de espiritismo (Seance) debuta Jack Davis en la colección, y lo hace con una historia de espiritismo, mediums y tipos excépticos que concluirá con otro final sorprendente. El número termina con Muerte Vudú (Voodoo Death), con la que Johnny Craig transportará al lector al Haiti de las ceremonias vudú.

La portada de este número 23 será la escogida para el tomo, algo sorprendente pues es la del siguiente, también de Feldstein, una de las más representativas de los cómics de terror de EC: la del espectro que, agarrado a su desventurada víctima, se hunde en arenas movedizas.

TALES FROM THE CRYPT 24. Junio-Julio 1951. Portada y guion: Al Feldstein.

Como ya hemos señalado, Jack Davis sustituye a los lápices a Feldstein abriendo, a partir de este número, la cripta del terror. Y lo hace con una versión más roída y hedionda del guardián presentando Oído de murciélago (Bats in my Belfry), en la que el protagonista encontrará una cura para su sordera que tendrá algo más que molestos efectos secundarios. Turno para The Old Witch y, por lo tanto, para Graham Ingels y La muerte viviente (The Living Death), una «adaptación» en toda regla de La verdad sobre el caso del señor Valdemar (The Facts in the Case of M. Valdemar), que publicó Edgar Allan Poe en 1845. No debe sorprender a nadie esta relación entre EC Comics y los clásicos norteamericanos del terror y el fantástico… pero sin acreditar, una cuestión que se repetirá, como veremos, en el futuro, con sorprendentes soluciones. The Vault Keeper ofrece un Tentempié de medianoche (Midnight Snack) que cocina Johnny Craig con un plato especial para necrófagos. Cierra el cuaderno Wally Wood y Susto de muerte (Scared to Death), donde un crimen será vengado desde ultratumba. Esta es la historieta a la que la portada de Feldstein hace referencia.

TALES FROM THE CRYPT 25. Agosto-Septiembre 1951. Portada y guion: Al Feldstein. 

Una nueva visita a la cripta que se abre con El trofeo (The Trophy), realizada con buen pulso por un Jack Davis que ya desde sus presentaciones deja constancia de su humor (negro), azuzando de paso la rivalidad entre los tres ilustres (y podridos) anfitriones. El trofeo es una historieta de cazador cazado, pero con altas dosis de crueldad. Judy, estás muy cambiada (Judy, you´re not yourself Today) cuenta como villana de la función con una bruja de lo más clásico, tanto, que tan solo se echa de menos la escoba para completarla. Wood no acababa de madurar su estilo, pero era bien palpable la influencia de su maestro, Will Eisner (pag. 91) y las ganas de innovar, al menos, en la forma de distribuir las viñetas en la página (pág. 94). Con Amor hasta la muerte (Loved to Death) entra en escena el gran Jack Kamen, a cuyas damas ya comenzábamos a echar de menos en la cripta, y lo hace con una historia de amor forzado mediante una pócima. Entre el humor y el horror, la historieta demuestra que hay que tener cuidado con lo que se desea. Graham Ingels será el encargado de cerrar el número llevándonos a El museo de cera (), una historieta que se desarrola en ese inquietante escenario, que tantas historias de terror ha inspirado. También es en esta historieta en la que se inspirará Feldstein a la hora de hacer la portada de este número.

TALES FROM THE CRYPT 26. Octubre-Noviembre 1951. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

Con Dibujado y descuartizado (Drawn and Quartered) se inicia esta nueva incursión en la cripta del terror. Y lo hace contando con un inmejorable Jack Davis, que ilustra un argumento con ciertas reminiscencias, en este caso, a El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray) de Oscar Wilde, que tan solo seis años antes había sido adaptada al cine por la Metro-Goldwyn-Mayer bajo la dirección de Albert Lewin. Howard Larsen, el encargado de ilustrar El cuerpo prestado (The Borrowed Body), es un artista poco habitual en las publicaciones EC. Con un estilo lejanamente parecido al de Kamen, sus personajes resultan poco expresivos. Tampoco estuvo Feldstein muy inspirado con el guion, todo hay que decirlo. La tumba india (Indian Burial Mound), Ilustrado por un poco inspirado George Roussos, introduce al lector  en el hallazgo de unos extraños montículos funerarios de los indios norteamericanos (2). Graham Ingels salva los muebles de este número ilustrando Naufragio político (Political Pull), una nueva venganza de ultratumba con una conclusión en su última viñeta que sigue hoy tan vigente, o más, que entonces.

TALES FROM THE CRYPT 27. Diciembre 1951-Enero 1952. Portada: Wally Wood. Guion: Al Feldstein.

El número comienza con Al  rojo vivo (Well-Cooked Hams), una historieta ilustrada deliciosamente por Jack Davis y protagonizada por dos socios sin escrúpulos que quieren conseguir los secretos del arte del Grand Guignol francés para llevárselo a los teatros norteamericanos. Y los conseguirán por la vía rápida matando al poseedor, pero… ¡lo que sucede a continuación no se lo van a creer…! Madame Barbazul (Madam Bluebeard) es un relato que ya ofrece, en su título, una poderosa pista sobre lo que va. De los dibujos se encarga Joe Orlando, que va ganando peso en la publicación. Jack Kamen es el artista más indicado para ilustrar El regreso (Return), con su romántica trama de fantasmas y ¿final feliz…? El cuadernillo se cierra con ¡Que le corten la cabeza! (Horror! Head… it off!) en la que el siempre eficaz Graham Ingels, que firma su historieta ya como Ghastly (Horrible), lleva al lector a 1792, a la etapa conocida en Francia, tras la Revolución, como «El reinado del Terror». Una época en la que, ese invento conocido como guillotina, que podemos ver en la portada de Wally Wood, no dejó de cercenar cabezas.

TALES FROM THE CRYPT 28. Febrero-Marzo 1952. Portada y guion: Al Feldstein.

Pero todo termina, y el tomo 2 de Tales from the Crypt, también. Y no podría hacerlo mejor que con una estupenda (y terrorífica) portada de Al Feldstein que hace referencia a la primera historieta del cuaderno, Oferta mortal (Bargain in Death) en la que una perfecta jugada maestra, terminará no siéndolo. Y todo modélicamente ilustrado por el ya imprescindible Jack Davis. Un largo trance (Ants in her Trance), ilustrada por Joe Orlando, llevará hasta el lector los efluvios corruptos de ultratumba. Orlando, por cierto, es el protagonista de una nota biográfica incluida en ese número. Y es que otra de las muchas innovaciones que EC Comics ofreció, fue la de poner cara a sus artistas y acercarlos a los lectores.  Una historia sentimental (A-Corny Story) está realizada por Jack Kamen y su argumento gira entorno a la búsqueda de la eterna juventud ¡Y vaya si la consigue el protagonista! Y cierra «Ghastly» Ingels con una historieta protagonizada por uno de los más terroríficos arquetipos del terror ¿hombres lobo?, ¿vampiros?… ¡No! El muñeco de ventrílocuo (The Ventriloquist’s Dummy) ¡Nada hay más que añadir!



Por cierto, en El Rincón del Guardián de la Cripta de varios de los números incluidos en este tomo se habla de «una vomitiva instantánea» de 13×18 dedicada «en carne podrida y hueso» por cada uno de los tres anfitriones de los cómics EC de terror: The Crypt-Keeper, The Old Witch y The Vault Keeper, que podían adquirirse por el módico precio de 10 centavos la unidad o 25 las tres. La curiosidad nos ha podido y hemos escarbado por la web no parando hasta encontrarlas, así que reproducimos las tres imágenes y el sobre que las contenía, tal y como fueron enviadas a su afortunado poseedor hasta ahora, que ya como pura historia del cómic, han sido subastadas por una conocida firma. Cabe añadir que el modelo que posó para las tres imágenes fue Johnny Craig, con el propio Feldstein ejerciendo de maquillador. 

 

NOTAS:
(1) Hasta entonces las series EC que se estaban publicando, en orden cronológico, eran: Tales from the Crypt (abril-mayo 1950), The Vault of Horror (abril-mayo 1950), Weird Fantasy (mayo-junio 1950), Weird Science (mayo-junio 1950), The Haunt of Fear (octubre-noviembre 1950), Crime Suspenstory (octubre-noviembre 1950) y Two-Fisted Tales (noviembre-diciembre 1950).
(2) Una temática, esta de los cementerios nativo-americanos, que también inspiró a Spielberg el guion de Poltergeist (Tobe Hooper, 1982)

 

 

 

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. El que roba a los muertos y otras historias de Lou Cameron’

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50 VOL. 8:

EL QUE ROBA A LOS MUERTOS Y OTRAS HISTORIAS DE LOU CAMERON

Seleccionados por Tillmann Courth. Prólogo de Craig Yoe

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 152 páginas a todo color

La Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, que edita de manera lujosa Diábolo Ediciones, ha deparado al lector agradables sorpresas mediante tomos monográficos dedicados a historietas protagonizadas por nuestros monstruos favoritos (zombis, , momias o fantasmas); así como otros centrados en temáticas como los sueños y las más tenebrosas historias de amor. Un capítulo aparte merece el excepcional volumen que reunió la colección completa del Frankenstein de Dick Briefer, un monográfico dedicado a un único autor, fórmula que ahora se repite en la octava entrega de la serie, El que roba a los muertos y otras historias de Lou Cameron.

El libro se inicia con necesarios artículos de Steve Thompson y Tillmann Courth en los que se repasa la vida, la obra y el estilo de un ilustrador tan desconocido como interesante: hijo de artistas de vodevil, con una extensa carrera militar, dibujante de cómics en los años cincuenta, y finalmente escritor de populares novelas del oeste, Lou Cameron posee un atípico currículum que añade misterio y encanto al personaje, que sin duda merecía un libro como este, pues en la parte más madura de su obra demuestra un estilo y un diseño de planchas innovador, original, con viñetas que, como indica Tillmann Courth, se dirían inspiradas por Salvador Dalí.

Entre las historietas que contiene el tomo, escritas por el propio Cameron, nos encontraremos con historietas protagonizadas por monstruos marinos, arañas caníbales, vampiras paralíticas, hombres lobo mellados, estatuas andantes, espectros o viajes en el tiempo. Descubriremos la influencia de la Guerra Fría en la fábula surrealista El reino de los rostros perdidos y nos adentraremos en un universo de sicodelia y magia en El maestro del laberinto.

Todo en un volumen que reúne lo mejor cómic de terror de los años cincuenta, con todo su encanto naif, buenas dosis de humor negro y sus siempre ingeniosos finales sorpresa y con el que Diábolo Ediciones contribuye a dar a conocer unos cómics y artistas nunca antes publicados en nuestro país

Las lecturas de Serendipia: ‘Weird Science’ Vol. 1

20 noviembre 2021 Deja un comentario

En nuestra primera entrada sobre EC Comics hablamos del origen del sello y de sus primeras publicaciones dentro del New Trend, la nueva dirección que Bill Gaines, tras heredar el sello editorial a causa del fallecimiento de su padre, había emprendido con la publicación de nuevos títulos con los que pretendía sacar su editorial de la bancarrota. Vimos así el nacimiento de Tales from The Crypt en abril-mayo de 1950, que inicialmente como The Crypt of Terror sustituyó, prosiguiendo su numeración, a la colección Crime Patrol. También repasamos la llegada de los EC Comics a España y analizamos el primer tomo de Tales from the Crypt (que reunía los seis primeros números) editado por Diábolo Ediciones, que con el primer tomo de Weird Science prosigue la edición más fiel y cuidada de estos influyentes cómics.

No pasó mucho tiempo antes de que a las tres cabeceras dedicadas al terror se les sumaran, principalmente por capricho de Gaines,  dos centradas en la ciencia ficción, Weird Fantasy y Weird Science, que a partir del número 22 se unificarían en una sola, Weird Science Fantasy. Y decimos que por capricho del editor porque todavía, a finales de los años cuarenta/principios de los cincuenta, la ciencia ficción no había alcanzado la popularidad que viviría durante la década de los cincuenta, así que puede decirse que Feldstein y Gaines fueron todo unos visionarios y estos dos títulos, pioneros en el género.

Weird Fantasy y Weird Science eran herederos directos de las publicaciones pulp de los años treinta y cuarenta y del creciente fandom, del que saldrían varios de los más reconocidos escritores de ciencia ficción norteamericanos. Esta popularidad hacia el género se debe a varios factores, como la publicación de noticias sobre los primeros avistamientos de platillos volantes; el nacimiento de la era atómica, iniciada con las dos explosiones en Japón que cambiaron el rumbo de la II Guerra Mundial y los continuos experimentos norteamericanos con bombas de gran potencia en las Islas Marshall, un archipiélago de más de mil islas en el Pacífico, a medio camino entre Hawái y Australia. Un total de 67 explosiones entre 1946 y 1958 para medir el poder de las armas nucleares, que causaron la muerte de muchas personas, el desarrollo de distintos tipos de cáncer en la población y defectos y mutaciones en los neonatos.  Sin olvidar la Guerra Fría con su carrera armamentística y el siempre endeble equilibrio de fuerzas, que propiciaban una continua amenaza de inicio de hostilidades entre Estados Unidos y  el Telón de Acero. Todo este caldo de cultivo sirvió de alimento a novelistas, guionistas de comics y, sobre todo, a la industria del cine para advertir de los riesgos de la energía atómica mediante atractivos argumentos, ya sea mostrando los efectos de las mutaciones en humanos e insectos, que indefectiblemente se manifestaban en un descomunal aumento de tamaño, como mediante el temor a las invasiones extraterrestres, protagonizadas por unos seres fríos, calculadores y sin conciencia, que reflejaba la imagen que se tenía del comunista, ese archienemigo de los valores norteamericanos nacido tras la II Guerra Mundial con el ciego objetivo de terminar con el american way of life.

Dirigida por Al Feldstein, Weird Science llegó a los kioscos en mayo-junio de 1950 con el número 12 en portada, pues continuaba la numeración de otras colecciones anteriores, concretamente Happy Houlihan (1 y 2), Saddle Justice (3 al 8) y Saddle Romances (9 al 11), y así seguiría hasta el número 15, que daría paso al 5 y de ahí hasta el 22, que unificaría los dos títulos dedicados a la ciencia-ficción. Por lo tanto, la colección tiene dos números 12, dos 13, dos 14 y dos 15. Feldstein se encargaría asimismo de las primeras portadas, así como de los guiones, que ilustraron él mismo y otros como Jack Kamen o un primerizo Wally Wood, que maduraría su estilo hasta convertirse en uno de los mejores ilustradores de comics de ciencia ficción. Por su parte Harvey Kurtzman escribiría la mayoría de sus historietas.

Como veremos, Weird Science también será pionera en adaptar relatos de escritores como Ray Bradbury, que utilizaba la ciencia ficción como metáfora de problemas y situaciones contemporáneas, al igual que

Una de las mejore historias del libro, obra de Harvey Kurtzman

Weird Science que colará algunos guiones, en apariencia inofensivos, con los que criticará la sociedad norteamericana de la época. Cabe recordar que todas estas historietas tendrán un final shock, una resolución sorprendente e inesperada, una de las características de los cómics EC que la diferenciaban de la competencia. No siempre ganaban «los buenos». Es más, rara vez sucedía.

Weird Fantasy y Weird Science fueron las series que peores ventas tuvieron de todas las que conformaron el New Trend, pero su influencia fue innegable, pues el tratamiento que hacían de la ciencia ficción, más madura y alejada de la Space Opera representada hasta entonces por personajes como Flash Gordon o Buck Rogers, contribuyeron a enriquecer el género. También sembraron una profunda semilla en una generación de niños y adolescentes, entre los que estaban Joe Dante, Steven Spielberg o George Lucas.

Precisamente, el creador de Star Wars es uno de los encargados de abrir el primer volumen de Weir Science, recién editado por Diábolo ediciones, con un prólogo en el que narra la gran influencia que estos cómics tuvieron en su educación y en el trabajo que más tarde realizaría para el cine. El tomo contiene los números de Weird Science 12, 13, 14, 15, 5 y 6 y al igual que el anterior volumen, incluye todas las portadas al comienzo de cada comic book, así como propaganda de la época, correo del lector y relatos, todo en inmejorable calidad de papel.


Repasemos pormenorizadamente los contenidos del  Weird Science Vol. 1:

WEIRD SCIENCE 12 (1) Mayo-Junio 1950. Portada y guion: Al Feldstein: Un inmejorable comienzo con un cuaderno en el que predomina la fantasía, desmarcándose de platillos volantes, alienígenas o naves tripuladas al espacio y que incluye cuatro historietas escritas por Al Feldstein. La primera de ellas, Perdido en el microcosmos, (Lost in the Microcosm), dibujada por Kutzman, podría decirse que básicamente cuenta la misma historia que The Shrinking Man, Aka, The Incredible Shrinking Man de Richard Matheson, publicada en 1956 y que dio origen al año siguiente a la estupenda película El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man) de Jack Arnold, pero aún con un contenido ético y filosófico más marcado. Sueño mortal (Dream of Doom) cuenta con un Wally Wood todavía muy alejado de la perfección que alcanzaría en el dibujo y narra una pesadilla durante la cual los autores se permiten bromear y parodiar a sus compañeros dibujantes y al editor (¡Gill Baines!). Experimento… con la muerte (Experiment… in Death) cuenta con el arte de Jack Kamen que ilustra un relato sobre unos científicos que experimentan con la vida más allá de la muerte. Y finalmente, en «Cosas» del espacio exterior («Things» from Outher Space!), habrá seres de otro planeta infiltrados entre nosotros que tan solo se diferenciarán de los terrícolas por un pequeño detalle. Una ingeniosa historieta, ilustrada por el propio Feldstein, cuyo argumento recuerda vivamente uno de los episodios de la posterior serie televisiva The Twilight Zone, concretamente Will the Real Martian Please Stand Up? de la segunda temporada (1961),  escrito por Rod Serling. Además, el cuaderno cuenta con dos relatos escritos por Gardner Fox, escritor y guionista de cómics que creó personajes como Flash (con Harry Lampert) y el Hombre Halcón (con Dennis Neville), así como La Liga de la Justicia. En futuros números se mantendrán estas pequeñas narraciones, aunque sin acreditar autor.

WEIRD SCIENCE 13 (2) Julio-Agosto 1950. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): En su primera historia, La invasión de los platillos volantes (Flying Saucer Invasion), Feldstein escribe y dibuja lo que casi es una crónica con todas las teorías sobre qué podrían ser los ovnis, de los que cada vez con mayor frecuencia se producían avistamientos, así de como el ejército decide ocultar, desmentir y dar explicaciones racionales a estos fenómenos. El monstruo del meteoro (The Meteor Monster) es una fantasía ilustrada por Wally Wood y Harry Harrison sobre un pequeño ser llegado de otro mundo que puede dominar la mente humana. Con La micro-raza (The Micro-Race!) Feldstein, con ilustraciones de Jack Kamen, narra una nueva historia protagonizada por un científico cuyas buenas intenciones no llegarán, precisamente, a buen puerto. Finalmente, El hombre que corrió contra el tiempo (…The Man Who Raced Time) de Harvey Kurtzman, es una estupenda paradoja espacio-temporal.

WEIRD SCIENCE 14 (3) Septiembre-Octubre 1950. Portada y guion: Al Feldstein: La destrucción de la Tierra (Destruction of the Earth!) es el primero de los muchos guiones de Feldstein, que también ilustra, que inciden en el riesgo de la mala praxis con la energía atómica. ¡Sonidos de otro mundo! (The Sounds from Another World) ¿sufren las plantas? El científico Henry Sonotown ha inventado un ingenio que parece demostrar que si o…  La historia, con dibujos de Harvey Kurtzman, posee un elemento humorístico que el ilustrador no dejaría de desarrollar y que culminaría más adelante como alma mater de Mad. La máquina que salió de la nada (Machine from Nowhere), que ilustra Harry Harrison, es quizás la más floja del cuaderno, con viajes en el tiempo y, nuevamente, holocaustos nucleares. Finalmente, El hombre eterno (The Eternal Man), con el siempre excelente Jack Kamen a los  lápices, es un relato sobre robots y vida eterna con un final sorprendentemente optimista. Con este número se inicia el Correo Cósmico, un punto de encuentro con los lectores realizado en tono humorístico y con el que la editorial tantea cual es el tipo de historieta que agrada más a su público. También, a partir de aquí el cómic comenzará a tener una estructura y un orden de artistas similar, abriendo Al Feldstein, seguido de Harvey Kurtzman, Wally Wood y finalmente, cerrando el cuadernillo, Jack Kamen.

WEIRD SCIENCE 15 (4) Noviembre-Diciembre 1950. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): ¡Pánico! (Panic!) es una fantasía de Feldstein basada en la famosa emisión radiofónica de La guerra de los mundos que realizaron Orson Welles (aquí Carson Walls) y su equipo y que tanto pánico despertó en la población, aunque con un sorprendente giro final. El niño radioactivo (The Radioactive Child) de Kurtzman narra, con su habitual humor, un accidente nuclear que afectará a un matrimonio de pescadores y a su futuro hijo, que a resultas de ello desarrollará un intelecto que el dictador de un pequeño país pretenderá utilizar para llevar a cabo sus pérfidos planes. Casa…¡con tiempo! (House, in Time!) es uno de lo escasos comics que Graham Ingels ilustró para Weir Science. Experimentos espacio-temporales con final desolador. Y para terminar, He creado un…¡Gargantúa! (I Created a… Gargantua!), que ilustrado por Jack Kamen ilustra sobre lo peligroso que puede ser presentarse como conejillo de indias para un experimento de crecimiento. Bert I. Gordon rodaría siete años más tarde The Amazing Colossal Man, en la que su protagonista pasa por idénticas circunstancias.

WEIRD SCIENCE 5  Enero-Febrero 1951. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): La novia del futuro (Made of the future!) de Feldstein es una historia protagonizada por un solitario que, de visita al Rockefeller Center efectuará un viaje al futuro del que retornará con un bello y práctico souvenir… Retorno (Return), ilustrado por Wally Wood con guion de Felstein y Bill Gaines es una fantasía futurista de retorno a la Tierra tras un holocausto nuclear. La última guerra del mundo (The Last War on Earth) de Harvey Kurtzman incide en los peligros de las armas nucleares, mientras que El hombre que murió…¡A tiempo! (The Man Who Was… Killed in Time!), ilustrado por Jack Kamen, es otra ingeniosa paradoja temporal. Con este número, Weird Science iniciará su nueva numeración.

WEIRD SCIENCE 6  Marzo-Abril 1951. Portada y guion: Al Feldstein (excepto el indicado): El último cuadernillo de este primer tomo de Weird Science de Diábolo Ediciones se abre con El engendro de Venus (Spawn of Venus) historieta ilustrada por Al Feldstein que tiene la particularidad de tener como villano a una masa devoradora similar, y volvemos al cine y la retroalimentación entre 7º y 9º arte, a la masa púrpura que protagonizó, ocho años más tarde, The Blob (Irvin S. Yeaworth Jr.). ¡Hombre y superhombre! de Kurtzman está protagonizada por dos cuñados, uno científico y enclenque y otro un culturista cerebro de chorlito que, mediante un experimento, aumentará la masa de su cuerpo y lo que sucede a continuación no se lo creerán. ¡El hundimiento del Titanic! (Sinking of the Titanic!) ilustrado por Wally Wood y que, por fortuna, no tiene nada que ver con el film de Cameron. Es una nueva paradoja temporal cuyo final, en este caso, se ve venir. Eso sí, se nota en algunas de sus viñetas la influencia de Will Eisner, para cuyo estudio también trabajó, concretamente se detecta fácilmente en las viñetas 1 y 2 de la segunda página. Y para cerrar el sexto cuaderno y el tomo, de nuevo  Kamen con ¡Divide y vencerás! (Divide and Conquer) historieta protagonizada por un científico que se venga de su joven e infiel esposa con un experimento de lo más curioso.


Una vez finalizado el tomo, uno se maravilla de la gran capacidad de trabajo de estos incansables artistas y de la imaginación e ingenio derrochado en estas historietas, pequeñas obras maestras entre las cuales no hay ninguna de relleno y que como hemos podido ver han influido en varias de las más famosas cintas de ciencia-ficción de los cincuenta. Finales sorprendentes, contenidos variados, contacto con los lectores, dibujos atractivos… EC era diferente, y su éxito influyó también en otras editoriales de cómics pero, como ellos bien advierten en el Correo Cósmico del sexto número, no todos habían sido bendecidos con tal confluencia de talento: «Recordad, buscad los AUTÉNTICOS cómics de ciencia ficción, WEIRD SCIENCE y WEIRD FANTASY. Las imitaciones que están apareciendo en el mercado no se pueden comparar. ¡Si habéis comprado alguno ya lo sabréis!«.

Las lecturas de Serendipia: ‘El amante de lady Frankenstein’

26 octubre 2021 Deja un comentario

EL AMANTE DE LADY FRANKENSTEIN

Patricia Breccia y Hernán Migoya

Sapristi, 2021. Tapa blanda con solapas, 120 pgs. Blanco y negro.

Sinopsis: En algún momento del siglo XVIII Elizabeth, la prima huérfana de Victor von Frankenstein, llega al castillo ginebrino de éste para casarse con él, tal como dispusieron sus padres. Para su sorpresa, Victor lleva vida de misántropo: entregado al estudio de las más revolucionarias Ciencias Naturales, su pasión como científico le hace pasarse día y noche encerrado en su laboratorio, inmerso en una extraña investigación que consiste en tratar de dar vida a los seres inanimados. Sintiéndose abandonada por su marido, Elizabeth se fija en Adam, el guardabosques, con quien comienza una romance que acabará de manera fatal.

Según los cánones actuales, mis padres no estaban capacitados para serlo, pues mi padre me transmitió unos valores nefandos contagiándome sus perniciosas lecturas y unas aficiones cinematográficas nada recomendables para un niño. Y mi madre no se mantuvo atenta y lo permitió.

Me explico.

Mi padre no era un hombre culto. Fue un niño de la guerra que levantó a su familia con un solo brazo. Pero era muy aficionado al cine y a la lectura en sus variantes más populares: películas de género y  bolsilibros del oeste. Y en cine, especialmente el de terror, del que desde bien joven (como vemos él también fue producto de otros padres descuidados con la educación de sus hijos), disfrutó en los cines de barrio. Allí conoció a Boris Karloff, Bela Lugosi y Lon Chaney (Sr. y Jr.). Y todo esto me lo trasmitió. Y con todo esto me enseñó a soñar.

Si, mi padre era un hombre sin escrúpulos.

Progresivamente fue combinando la lectura de novelitas (que le cabían perfectamente en el bolsillo trasero del pantalón) con cómics «de guerra» y «del oeste», que poco interesaron a aquel niño hasta que entró en casa el primer tomo de Dossier Negro (1968), un cómic (por entonces tebeo) que ya desde la portada me (nos) cautivó.

Y solo fue el principio.

Poco a poco, además de cambiar de formato a revista y abrirse al catálogo Warren (pero eso lo sabría luego), Dossier Negro fue la auténtica puerta de entrada del cómic de terror en España, que se afianzaría durante la primera mitad de los años setenta, con Vampus, Rufus y Vampirella, que adaptaban también el material de las norteamericana Creepy, Eerie y Vampirella, de  Warren (con mucho suministrado desde Catalunya por Selecciones Ilustradas, algo que también averiguaria más tarde) y sus hermanos bastardos, de menor calidad pero innegable encanto, realizados enteramente en España como Pánico, Escorpión, Macabro y otros títulos editados por sellos menores, como Ursus (Toray), Vilmar, Producciones Editoriales o Petronio, que se apuntaron visto el éxito de las pioneras. Y Ediciones Vértice con Espectros y Fantom, entre otras. Un buen número de publicaciones que coleccioné mes tras mes después de que mi padre me las pasara tras haberlas leído él, muchas veces dobladas para que le cabieran en el bolsillo trasero del pantalón, algo que comencé a recriminarle conforme me hacía mayor.

Aunque como era mi padre, hacía lo que le daba la gana.

Y así transcurrieron los años setenta y así fue expuesto aquel niño al nocivo virus del cómic de terror, hasta que el diablo decidió llevarse al infierno al dictador y España reaccionó con una fuerte concienciación política y una ola de erotismo que invadió todos los ámbitos. También los kioscos. Así, mientras mi padre se decantaba por el cómic erótico proveniente de Italia (Odeón, Horror, Hessa, Blancanieves y los siete enanos viciosos, Lucifera, Zara la vampira y Paco Pito, que sí me hacía gracia), el niño se decantaba, ya con 12 años, en 1978 por la nueva 1984 y poco más tarde Creepy, ilustradas por autores noveles y viejos conocidos de Warren. Lo cual no significaba que no ojeara muchos de los tebeos que su «viejo» compraba. Ya saben, los picores inconfesables ya estaban más que presentes…

¿Y todo este rollo, para qué?

LADY FRANKENSTEIN cartel norteamericano realizado por Joseph Smith (nótese el detalle que señalamos en el texto)

Pues porque todas estas cosas son las que me ha venido a la cabeza al leer El amante de Lady Frankenstein, cómic de reciente aparición editado por Sapristi en glorioso blanco y negro (como todos aquellos cómics de los que he hablado) y que mezcla dos narraciones clásicas como son Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley, de profunda raigambre en el Romanticismo; y El amante de Lady Chatterley de D. H. Lawrence, editada ya en pleno siglo XX y perseguida y censurada por su esplícito contenido erótico. Y lo hace como solo Hernán Migoya es capaz de hacerlo, metiéndose en los entresijos de ambas obras, pero teniendo muy presente también en su imaginario el cómic y el cine de terror, este con altas dosis de erotismo, de la Hammer.

Personalmente, su lectura me trajo a la cabeza, además, una película italiana, La figlia di Frankenstein (Mel Welles y Aureliano Luppi, 1971), o mejor dicho, su sugerente póster norteamericano, con el que estrenada allí como Lady Frankenstein, sugería claramente el «poder» con el que el «solo el monstruo que ella hizo podría satifacer sus extraños deseos».

Ya en la novela original, Mary Shelley especifica que el doctor selecciona los miembros de mayor tamaño para su creación, porque «la pequeñez de las partes constituía un gran obstáculo para la rapidez de mi trabajo». Así que la mente de Hernán (calenturienta a veces, brillante siempre), ha mezclado todo ello dando como resultado una obra libre y desatada por la pasión, tanto de los personajes como del escritor. Pasión que ha contagiado a la ilustradora argentina Patricia Breccia y que esta ha trasladado al papel, con tanta belleza como horror. Un horror no emana de los «monstruos» enamorados, sino del hombre, del creador egoista y de la masa, siempre dispuesta a borrar lo que le desagrada. Lo que no comprende. Lo que es diferente.

Horror, sangre, semen, vísceras, ternura y pasión en un dibujo que unas veces se asemeja a detalladas ilustraciones decimonónicas y en otras se transforma en descarnadas viñetas con regusto a las que desde la revista italiana Orror ofrecían los dibujos de Birago Balzano y Giuseppe Pederiali (aquí como Horror, uno de los tebeos eroticoterroríficos que agradaban a mi padre, por cierto). Patricia Breccia, hija y hermana de artistas y en activo desde 1974, ha sabido interpretar lo que pedía Migoya, adaptándo sus versátiles lápices, que han dibujado desde humor a ilustración infantil y erotismo, y demostrando con su trabajo en El amante de Lady Frankenstein, si es que tenía algo que demostrar, que su pluma no se amilana ante nada.

Definitivamente el cómic de Breccia y Migoya es otra cosa. En blanco y negro en un mundo a todo color. Áspero, provocador y sincero en un universo de laureados dramas familiares y recuerdos nostálgicos para toda la familia. Pasional y descarnado en un universo digital.

Definitivamente, El amante de Lady Frankenstein también le habría gustado a mi padre.

Más información: Sapristi

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Villanueva’ de Javi de Castro

25 octubre 2021 Deja un comentario


VILLANUEVA

Javi de Castro

Astiberri Ediciones, 2021. Tapa dura, 17 x 24. 160 pgs. Bitono


Midsommar, el segundo largometraje del director Ari Aster, fue el responsable directo de la popularización de una vertiente practicamente no catalogada hasta entonces dentro del cine de terror, el denominado Folk Horror, término que acuñó Piers Haggard para definir su película The Blood on Satan’s Claw (1971), cuya accion se aleja de los habituales castillos góticos para desarrollarse en plena naturaleza, en pequeñas poblaciones en las que todavía se adoran a extraños dioses paganos mediante ritos ancestrales heredados generación tras generación. El subgénero, primordialmente británico y cohetaneo con las producciones de terror realizadas por Hammer Films y más tarde Amicus, emplea a parte de los actores más populares de aquellas, como es el caso de Christopher Lee, Linda Hayden, Ingrid Pitt o, en menor medida, Vincent Price. Así, al título mencionado, se suman otros de temática similar o cercana, como  Witchfinder General (Michael Reeves, 1968) y la mejor de todas, El hombre de mimbre (The Wicker Man, Robin Hardy, 1973). Aunque si bien los estudiosos han sabido encontrar, a partir de estos tres pilares, películas anteriores que englobar bajo esta etiqueta, quizá la culpa de este interés haya sido la coincidencia en el tiempo de dos estupendas cintas como son The Witch (Robert Eggers, 2015), que sitúa su acción en Nueva Inglaterra, y la propia Midsommar, que lo hace en un lugar de Suecia.

Naturalmente también puede hablarse de Folk Horror en España, donde extraños ritos se perpetúan ante la extrañeza de todo aquel que los ve por primera vez, como la bajada de la cuesta de Anguiano (La Rioja) por unos  mozos extrañamente ataviados y alzados con zancos; el salto de la cabra de Manganeses de la Polvorosa, (Zamora); el descabezamiento a caballo de 21 gansos colgados en las fiestas de Carpio de Tajo (Toledo); o las comparsas de Zanpantzar, compuestas por mozos que visten enaguas de puntillas, abarcas, chalecos de oveja por hombros y cintura, pañuelos de colores (generalmente de cuadros azules) al cuello, gorros cónicos con cintas, hisopos de cola de caballo y un par de cencerros de gran tamaño sujetos a los riñones que los mozos mueven al unisono. Ritos que se resisten a desaparecer. Religiosos unos, todos de iniciación a la edad adulta de los jóvenes del lugar.

En el cine español podrían encajar, dentro de la clasificación de Folk Horror, películas como Flor de Santidad (Adolfo Marsillach, 1973); la magistral El bosque del lobo (1973) y Akelarre (1984) de Pedro Olea; o la reivindicable Dagon, la secta del mar (Stuart Gordon, 2001), con su traslación a Galicia del imaginario de H. P. Lovecraft.

Pues bien, de todo esto ha tomado buena nota Javi de Castro para conformar su novela gráfica Villanueva, que recientemente ha aparecido de la mano de Astiberri. Un relato que se adentra en un horror con regusto a cecina  y matanza; tradición y folklore; pero con elementos muy actuales como la España vaciada y la identidad sexual. Para el autor, fan declarado de este subgénero cinematográfico, “España, y más concretamente la región leonesa, a la que pertenezco, está plagada de tradiciones ancestrales: el antruejo y sus personajes, el ramo leonés, los hombres musgo de Béjar, los Mayos… Muchas cosas que se ven en aquellas películas las he visto yo desde niño, y para este cómic he querido aprovecharlas y crear mi propia mitología basada en esa realidad”. Y lo hace mediante un trazo elegante, aparentemente esquemático pero rico en detalles y matices realizado en blanco, negro y azul. El azul de la noche, de la oscuridad, del momento en el que suceden los hechos más extraños (al contrario, por cierto, que en Midsommar, en la que una de sus características más celebradas es la presencia constante de la radiante luz solar). Javi de Castro a preferido retornar el terror a la oscuridad y las tinieblas sin abandonar, en ningún momento, la aparente normalidad reinante en Villanueva, lugar imaginario e idílico cuyo nombre es el topónimo más común en  España, con 132 localidades homónimas.

Un magnífico trabajo, bien narrado e ilustrado, que abre nuevos caminos en el cómic de terror realizado en España partiendo de un imaginario plenamente autóctono.

Javier de Castro (León, 1990) comienza en el mundo del fanzine y el webcómic colaborando en publicaciones y autoeditándose. Escribe y dibuja su primera obra larga, Sandía para cenar (Thermozero, 2014), y colabora junto al guionista Josep Busquet en La última aventura (Dibbuks, 2015) y junto a María Hernández Martí en Que no, que no me muero (Modernito Books, 2016). En 2016 es reconocido con el premio al autor revelación en el Salón del Cómic de Barcelona y poco más tarde vuelve como autor completo con Larson, el hombre con más suerte del mundo (Modernito Books, 2017). En 2019 lanza el webcómic The Eyes, que le vale una nominación a los premios Eisner y a los Harvey 2020. Aparte del cómic, se dedica a la ilustración, donde recientemente ha destacado su colaboración junto a Modesto García en un juego viral de redes sociales que ha acabado convertido en libro, Crímenes ilustrados (Plaza & Janés, 2021).En 2021 publica Villanueva en Astiberri.

Astiberri Ediciones

Las lecturas de Serendipia: ‘La industria del anime en España. De Heidi a Dragon Ball’

LA INDUSTRIA DEL ANIME EN ESPAÑA. DE HEIDI A DRAGON BALL

Juan José Zanoletty

Diábolo Ediciones, 2021. Tapa dura, 17 x 24. 200 pgs. Color

Terminos como manga, anime u otaku eran palabras que, hasta hace bien poco, al público español le sonaban «a chino». En los setenta, los niños supimos que Heidi o Mazinger Z venían de Japón por las canciones y títulos de crédito. Esos dibujos nos resultaban diferentes, nuevos, frescos. Heidi, por ejemplo, entró por la puerta falsa en 1975, formando parta de un programa contenedor infantil de tarde, pero pronto encontró en la sobremesa del sábado, justo antes del largometraje de la tarde, su lugar ideal en la parrilla televisiva. Desde allí cautivaron a grandes y pequeños, consiguiendo que cada sábado la familiar al completo se reuniera alrededor del televisor para reír y llorar con las aventuras y desventuras de Heidi y más tarde las de Marco. 

Pero Europa también tuvo gran parte de protagonismo en la eclosión y asentamiento del anime japonés en las pantallas televisivas. Todo eso nos lo cuenta Juan José Zanoletty en La industria del anime en España, un trabajo repleto de información y curiosidades pues, cuanto menos resulta sorprendente enterarse que el anime desembarcó en España vía Alemania, pues fue ese país el que casualmente encargó un primer trabajo a un estudio de animación japonés al carecer ellos de infraestructura. El resultado fue Vickie el Vikingo. Y ese fue el pistoletazo de salida para que esa misma compañía japonesa, Zuiyo Eizo (más tarde Nippon Animation), adaptara clásicos occidentales con los que conquistaron nuestro corazón, como la mencionada Heidi, que constó de 52 episodios. Pero también desembarcaron series como Mazinger-Z, con la que los niños de la época, textualmente, nos volvimos locos. Pero ese tan solo fue el principio, pues más tarde países como Italia y España trabajaron con los estudios japoneses realizando sus propias series. El resultado del primero fue Calimero, pero más importante resultaron las producciones españolas de la compañía BRB International, fundada por el mallorquín Claudio Biern Boyd a principios de los setenta, que entre los trabajos de animación que encargaría a los estudios japoneses, figurarían series tan populares como Ruy, el pequeño Cid (Little El Cid no Bōken, 1980) que fue el primero, seguido de Fútbol en acción (1981), D’Artacán y los tres Mosqueperros (Wanwan Sanjushi, 1981), y La vuelta al mundo de Willy Fog (Anime 80 Sekai Isshu, 1983) última de estas colaboraciones entre BRB y los estudios japoneses, pues la muy popular David el Gnomo (1985), también producida por BRB Internacional, contó con la animación de Wang Film Productions Company de Taipéi. Veinte años después, Japón y España volverían a trabajar unidas en la serie Marcelino, pan y vino (Marcelino, 2001).

El autor almeriense, que ya había realizado un primer acercamiento al tema en su libro Gnomos naranjitos y mosqueperros. La vuelta en mundo en dibujos animados editado en 2017 y publicado también por Diábolo Ediciones, analiza en La industria del anime en España todos estos animes y el resto de los que llegaron a nuestras pequeñas pantallas, de Heidi a Dragon Ball (y un poco antes y después) detallando el desembarco del anime en la televisión española y su gran eclosión con la llegada de Bola de Dragón o Shin Chan a los canales autonómicos y la repercusión que tuvieron hasta su asentamiento, tras dos décadas de andandura, en la cultura popular española y europea.

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Tales from the Crypt’ Vol. 1

 

TALES FROM THE CRYPT VOL. 1

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color


Poco o nada se podría haber imaginado Max C. Gaines, responsable de editar, junto a Harry J. Wildenberg en 1934 Famous Funnies, el primer comic book moderno, que su hijo William iba también a pasar a la historia del cómic, aunque por razones bien distintas. El bueno de Max, que recomendó a D.C. que publicara la creación de los jóvenes Siegel y Shuster sobre cierto héroe volador llegado de un lejano planeta, no podría haber llegado a pensar que su bástago sería uno de los responsables de que cientos de niños quemaran -alentados por sus padres y educadores- sus comic books en hogueras purificadoras.

¿Qué terrible delito cometió William M. Gaines? Pues tan solo uno: publicar cómics de terror, ciencia ficción y crímenes, sí, pero unos viscerales cómics que ponían en solfa el modo de vida americano, sus vicios y virtudes; su hipocresía y su racismo. Y además cometían el terrible error de ser muy divertidos y poseer una gran calidad al estar creados por los mejores artistas de la época.

¿Pero cómo comenzó todo?

Volvamos al bueno de Max C. Gaines. En 1938 se asoció a la editorial D.C. iniciando lo que sería la edad dorada de los súper héroes, pues bajo su supervisión iniciaron su andadura personajes como Wonder Woman, Green Lantern, Flash o Justice League of America, que todavía hoy siguen coleando y con más salud que nunca gracias al cine. Pero harto de héroes en mallas Max creó su propio sello, E.C. (Educational Comics) con los que publicó series tan piadosas y limpias como Picture Stories from the Bible, Picture Stories from World History y Picture Stories from Science, parte de cuyos beneficios, además, donaba a grupos religiosos. Pero la fatalidad quiso que en 1947 Gaines muriera ahogado en un accidente, lo que hizo que su hijo William se hiciera cargo de la editorial.

Y llegaron los cambios.

Bill Gaines y Al Feldstein con un expositor lleno de E.C. Comics

El nuevo editor, cuyo objetivo en la vida estaba muy alejado del mundo del cómic, cerró las series que su padre publicaba y que perdian dinero y comenzó a editar cómics de temáticas más acordes con lo que demandaba el público: romance, crimen y western, que eran los géneros de moda tras la debacle de los súper héroes. Pero el auténtico cambio llegó cuando Gaines,  junto al  ilustrador y guionista Al Feldstein, decidieron probar con el cómic de terror, y así llegaron en 1950 The Crypt of Terror (más tarde Tales from the Crypt), The Vault of Horror y The Haunt of Fear. Tres colecciones que se distinguían por contar con un jocoso introductor y narrador: Crypt-Keeper, Vaul-Keeper y Old Witch, respectivamente. Si bien no fueron los primeros en dedicarse al género de terror, pues ese privilegio corresponde a Eerie de Avon, Adventures Into the Unknown de American Comics Group, Marvel Tales y Captain America’s Weir Tales de Atlas, el éxito no se hizo esperar pues junto a los ingeniosos guiones, se contó con una grupo de dibujantes que hoy son leyenda viva del cómic: Johnny Craig, Harvey Kurtzman, Reed Crandall, Jack Kamen, Russ Heath, William Elder, Jack Davis, Frank Frazetta, Joe Orlando… una plantilla y una fórmula que en los años setenta tendría su continuidad en los comics Warren de terror con Creepy y Eerie en cabeza. A estas tres cabeceras terroríficas de E.C. pronto se les sumarían Weir Fantasy y Weir Science (Ciencia ficción); Crime Suspenstories y Shock Suspenstories (policíaco-criminal), entre otras de aventuras, bélicas… pero no nos adelantemos.

Reproducción de un original de Jack Davis con el anfitrión de Tales from the Crypt

A nuestro país estos cómics, como casi todo, esto cómics llegaron tarde. Nadie se aventuró a editarlos a pesar de que muchos sabíamos de su existencia y conocíamos bien a parte de sus autores gracias a los cómics Warren. Una selección de historietas de E.C. fueron recopiladas en el número 42 de Ilustración+Comix Internacional de Toutain en 1984 y en la Historia de los Cómics Nº 12 (1982), de la misma editorial. Migajas que dejaban al lector con ganas de más.

Mucho más.

Y la sequía se palió gracias a Planeta DeAgostini, que a partir de 2003 editó Clásicos del Terror, que reunió ordenadamente y de manera sucesiva en 15 tomos en blanco y negro de 21×15 todos los números de Tales from the Crypt, The Vault of Horror y The Haunt of Fear. Y no se detuvo aquí, pues prosiguió con las demás series de E.C., incluídas las que se editaron tras la investigación del Senado norteamericano, que propició la creación del Comic Code y que motivó que tuvieran que cerrarse las colecciones más polémicas de la editorial, algo de lo que se hablará en su momento. Planeta DeAgostini realizó un gran trabajo, por supuesto, pero con dos grandes inconvenientes: era en blanco y negro y su tamaño reducido. Inconvenientes que Diábolo Ediciones ha solventado con la puesta en marcha de la edición en lujosos tomos a todo color y tamaño magazine que se ha iniciado con Tales from the Crypt vol. 1, un monumental tomo que reúne de manera cronológica The Crypt of Terror 17, 18 y 19 y Tales from the Crypt 20, 21 y 22. La numeración no debe alarmar a nadie, pues la industria del cómic norteamericano tenía la costumbre de continuar series ya iniciadas sustituyendo tan solo el título. Así, lo que comenzó siendo International Comics, pasó a ser tras cinco números International Crime Patrol durante uno más, pasando a ser definitivamente Crime Patrol hasta su número16, números que, por supuesto, no tienen nada que ver con la serie que los sustituyó.

Arriba la portada original del comic book The Crypt of Terror 17. A la derecha una reedición con lo que no se debe hacer: retocar los colores a su libre albedrío (y ya puestos, el título)

La edición de Diábolo respeta las portadas originales sin traducirlas, y tanto su tipografía como el color reproducen los originales americanos, manteniendo fielmente los contenidos de la época, lo que incluye su propaganda, los relatos no ilustrados y el por entonces novedoso correo del lector. Puede decirse que el resultado es un tomo impecable y cuidado con esmero. Su precio, 34,95€ no nos parece excesivo teniendo en cuanta la calidad de su impresión, del gramaje del papel utilizado y del mimo puesto en el producto. Otra cosa es que esté o no al alcance de todos los bolsillos, pero eso ya es un factor ajeno al producto.

El contenido de cada uno de los comic books, que constan de 34 páginas y de cuatro historietas completas, se abre indefectiblemente con una escrita y dibujada por Al Feldstein, auténtica alma mater del proyecto, que además guioniza las de otros artistas como George Roussos, Wally Wood, Jack Kamen, Graham Ingels, Harvey Kurtzman y Johnny Craig, responsable de las cuatro primeras portadas, aunque la escogida por Diábolo para su primera tomo es una de las dos realizadas por Al Feldstein, concretamente la del número 22, que ha sido escogida, además, con muy buen criterio al ser la mejor, tal y como parece demostrar que fuera también la escogida por Planeta DeAgostini para su primer tomo. En todo caso, no teman , pues tanto esta como el resto de portadas se incluyen en el interior del tomo en su glorioso tamaño original encabezando cada comic book.

Destaca la rápida evolución que se produce entre los seis comic books. En sus páginas vemos como se va fraguando el estilo E.C. y como el éxito de la propuesta propicia nuevas publicaciones. Cuando llegamos al sexto número, la estructura que mantendrá Tales from the Crypt ya está consolidada: todas las historias tienen un presentador, un host, que de manera jocosa introducirá al lector en la historia y meterá algunas puntillas durante la misma. Y cada cuadernillo se abrirá con una presentada por el anfitrión de la colección, The Crypt-Keeper, pero el resto de historietas, en divertida rivalidad, podran ser presentadas por The Old Witch (anfitriona de The Haunt of Fear) o The Vault-Keeper (invitante de The Vault of Horror). También algunas historietas comenzará a utilizar el final shock que será marca de la casa, como es el caso de la estupenda A Fatal Caper que ilustra Jack Kamen con guion de Feldstein.

En el número 19 ya entrará en plantilla Graham Inglels que con sus cargadas y tenebrosas viñetas pasará a ser presencia fija en cada número. Y también colaborará un joven Wally Wood, que todavía perfeccionaba un estilo que funcionaría mejor en los títulos de ciencia ficción y que fructificará durante su etapa en Warren. Wood, por cierto, se permite una pequeña broma al incluir una caricatura del editor, Bill Gaines, en la primera viñeta de la segunda placha de Terror Ride! historieta incluída en el número 21 de Tales from The Crypt.

Y esto es solo el principio. En próximas entradas se analizarán los contenidos del tomo que corresponda, así como los principales artistas y  guionistas que trabajarán en él. Y todo sin olvidar la historia del propio sello editorial.

De momento es todo ¡Bienvenidos a The Crypt of Horror!

 

Las lecturas de Serendipia: Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50 ‘El extraño mundo de tus sueños’

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50:

EL EXTRAÑO MUNDO DE TUS SUEÑOS

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 144 páginas a todo color


En esta ocasión, como ya hicieran con el Frankenstein de Dick Briefer , la Biblioteca de cómics de terror de los años 50 de Diábolo ediciones ha optado por editar en su séptimo tomo una serie completa, en este caso The Stranger World of Your Dreams, una colección de comics editados por Jack Kirby y Joe Simon, dos de los más míticos creadores de la edad de oro del cómic norteamericano, entre agosto de 1952 y enero de 1953.

Simon y Kirby pasaron a la historia como dúo creativo gracias al Captain America, personaje que tuvo su primera época de esplendor durante la II Guerra Mundial, así como The Sandman ya para DC. Pero cuando los súper héroes pasaron de moda y hubo que buscar nuevas temáticas que pudieran interesar a los lectores, Simon y Kirby se dedicaron a probar hasta dar en la diana con las historietas de romance y de horror, de las que fueron pioneros. En cierto modo, El extraño mundo de tus sueños es un híbrido que toma elementos de estas dos temáticas, pero con un nexo común, una especie de detective de los sueños, Richard Temple, que analizará los sueños «reales» que les remitirán los propios lectores en busca de su significado oculto.

Sueños y, por supuesto, pesadillas.

Pero ¿de dónde puede salir la idea de realizar un cómic sobre el significado de los sueños? Veamos algunas pistas:

De 1940 a 1948 Salvador Dalí y Gala se instalaron en Estados Unidos, etapa durante la cual el pintor se dejó querer por el público norteamericano llamando la atención de los medios de comunicación con su papel de excéntrico surrealista. Allí escribió su autobiografía, dieñó ropa para Coco Channel y pintó 19 lienzos en un periodo bautizado por el propio artista como misticismo nuclear. Dalí coincidió con otros grandes genios como Walt Disney, con el que proyectó  realizar una película en 1945, y Alfred Hitchcock, para quien diseñó los mundos oníricos de Recuerda (Spellbound, 1945), mundos que cobraron vida en las viñetas de Kirby, Simon y otros como Mort Meskin y Bill Draut, que también colaboraron en El extraño mundo de tus sueños.

A pesar de que el cómic contenía muy buenas historietas, como ¡Viví hace 200 años! (I lived 200 years ago!) o No despiertes al durmiente o te desvanecerás para siempre (Don’t wake the sleeper! Or you’ll vanish forever!), conforme avanza la publicación, esta se va componiendo más de historietas breves en las que figura el componente romántico e incluso la compatibilidad entre signos zodiacales, que es lo predomina en su cuarto y último número. Sin duda un experimento de lo más atractivo e insólito que, en parte, recuperó EC Comics en su serie Psychoanalynnsis en 1955.

El tomo que edita Diábolo reune los cuatro comic books restaurados, además una historieta de corte similar realizada por Jack Kirby y publicada en Black Magic 2 (1950). También contiene una muy interesante y esclarecedora introducción escrita por Craig Yoe, que además analiza las portadas que Jack Kirby realizó para los cuatro números, así como las del quinto y séptimo, que aunque no se llegaron a publicar, Kirby las realizó.

Las lecturas de Serendipia: ‘¡Y tiro porque me toca! Los juegos y juguetes de nuestra niñez’

¡Y TIRO PORQUE ME TOCA!

Vicente Pizarro

Diábolo Ediciones, 2021. Tapa dura, 17 x 24. 288 pgs. Color.


Si quieren que les diga la verdad, yo de pequeño lo tenía claro: Madelman. Siempre pedía Madelman. Una vez mi madre, intentando que pidiera otra cosa y para compensar que a mi hermano le iban a regalar un Xylomatic, me preguntó si quería algo más para Reyes, además del habitual Madelman, intentando tentarme con otro juguete de la misma temporada y fabricante, Spiral, pero yo no lo dudé: pedí otro Madelman.

Aún así, siendo tres hermanos, en casa entraron varios de los juegos que Vicente Pizarro muestra en ¡Y tiro porque me toca!, la última punzada a nuestra nostalgia por parte del autor que casi nos hirió de muerte con ¿Quieres un chicle? , ¡Andá! la merienda… y su secuela. Si en aquellos entraba en los vericuetos de nuestro maltrecho cerebro para recordarnos tantos cromos y juguetes de nuestra infancia incluidos como obsequio promocional en gomas de mascar y pastelitos industriales varios, ahora se centra en los juguetes, de juguetería, que hicieron soñar a los niños españoles de los años cincuenta, sesenta, setenta y ochenta, aunque deteniéndose especialmente en los de los de las décadas de setenta y ochenta.

Tras una pequeña introducción en la que se nos narra los orígenes de los juegos de mesa más clásicos (parchís, oca, dominó, naipes, damas y ajedrez), el autor entra de lleno en las principales marcas de juguetes españolas, señalando sus orígenes e historia y mostrando sus creaciones más populares: Geyper (con sus juegos reunidos, juegos de agua o su adaptación del norteamericano G.I. Joe, Geyper Man, entre muchos otros); Exin (Exin Castillos, CinExin, Tente, Scalextric, Madelman, ExinWest…); Congost (Big Jim y las otras figuras de acción de la licencia Mattel, Auto Cross, S.O.S.! Helicopter y el mencionado Xylomatic, entre otros); Cefa (Robot Mágico, Quimicefa o El palé, además de muchos juegos de mesa).

Además conoceremos a Pepe Pineda y los juegos que diseñó a para Diset primero y Cefa después, así como también al ilustrador de sus cajas, Isidre Monés, del que muchos conocíamos su faceta como dibujante de cómics, pero desconocíamos estos trabajos para Cefa de cuyos diseños hay una amplia muestra.

Todo en 288 páginas a todo color en una obra que, como adelanta el propio autor, tendrá continuidad en otro (u otros volúmenes, me aventuro a decir) pues «las estanterías de las tiendas están repletas de juegos Borrás, MB, Nac, Dalmau, Falomir, Parker o Mattel, entre otros, que tendrán sus horas de juego en un segundo volumen que ya está en marcha«.

Las lecturas de Serendipia: ‘Las puertitas del señor López’

LAS PUERTITAS DEL SEÑOR LÓPEZ 

Carlos Trillo y Horacio Altuna

Astiberri Editorial. Encuadernación en tapa dura,22.5 x 29.5 cm, 200 páginas en blanco y negro

Considerado, y con razón, uno de los grandes hitos del cómic argentino, Las Puertitas de Señor López relata la rutinaria vida del señor López, un gris y gordito empleado de oficina agobiado por sus jefes, los compañeros de oficina y su esposa, de cuyos furores uterinos huye, al igual que de todos los problemas que se le presentan, hacia un mundo alternativo al que entra por la puerta de cualquier lavabo. Una vez dentro no sabe lo que puede encontrar: podrá ser un héroe, luchar en combate o, la mayoría de veces, a la mujer de sus sueños. Es un universo interno, íntimo, en el que se refugia ante ese mundo real que tan solo sucede. Ese mundo gris en el cohabita con el señor de negro de Mingote, el  Mariano de Forges o el Walter Mitty del escritor y humorista gráfico James Thurber. Un mundo que amenaza por devorarlos en cualquier momento si no se bajan regularmente de él.

En Las puertitas del señor López que Astiberri edita, por expreso deseo de Horacio Altuna, con el texto adaptado al español peninsular y rotulado de nuevo, se han reproducido las planchas con gran fidelidad, de manera que pueden verse los trazos, correcciones, salidas de línea de viñeta y en algunos casos hasta el lápiz mal borrado… sin duda son lo más parecido al dibujo original que podemos encontrar y están impresos en un papel de textura rugosa y tono ligeramente amarillento que resulta ideal para este tipo de ilustración. Estas históricas páginas de Altuna y Trillo tienen un carácter totalmente atemporal y pueden leerse hoy como cuando se publicaron por primera vez, a finales de los setenta, de forma serializada en dos revistas de la editorial argentina Ediciones de la Urraca, El Péndulo (1979) y Hum® (1980), conviviendo con la dictadura argentina y la falta de libertad de expresión.

Las puertitas del señor López  se recopiló por primera vez en Argentina en 1988 en un tomo de Ediciones de la Urraca que reunía en sus 144 páginas 25 historietas. Un recopilatorio que contó con una segunda parte con 12+1 historias más. Los argentinos tuvieron que esperar hasta 2006 para ver la serie editada íntegra, en esta ocasión por Clarín. Tanta fue la importancia de esta obra de Trillo y Altuna que fue adaptada al cine en 1988 en un film dirigido por Alberto Fischerman con Lorenzo Quinteros como el Sr. López. También la prolífica revista argentina de cómics Puertitas, editada por Trillo y en la que se publican obras de Bernet, Joe Kubert, Manara y el mismo Altuna, entre otros, debe su nombre a esta obra, así como también un programa de la televisión argentina.

En España la obra ha sido editada en diversas ocasiones, todas en forma tomo, a pesar de que la memoria nos ha jugado una mala pasada, pues pensábamos erróneamente que se había publicado previamente por entregas en Comix Internacional, algo que no nos hubiera extrañado nada del responsable de la primera edición íntegra, Josep Toutain, que lo recopiló en dos tomos  de 96 y 104 páginas en los años 1983 y 1984 respectivamente. Previamente, en 1981, Ediciones Vilán había publicado un tomo de 48 páginas y con posterioridad a la edición de Toutain, Planeta DeAgostini publicó la serie completa en un único tomo de 200 páginas que salió a la venta en 2009.

Después de años de permanecer agotado, y tras haber hecho lo propio con otras dos obras del tándem creativo formado por Carlos Trillo y Horacio AltunaEl último recreo (2017) y Charlie Moon (2019)–, Astiberri recupera este cómic, que permanece tan vigente y fresco como cuando se publicó por primera vez en 1979.

Horacio Altuna dejó la carrera de Derecho para hacer lo que más le gustaba, que era dibujar cómics, comenzando a dibujar en 1965 la versión argentina de Superman, Super Volador. Trabajando más tarde para el mercado internacional, concretamente para Charlton en Estados Unidos y los sellos británicos Fleetway y Thompson, para los que dibuja muchos guiones de aventura juvenil o bélicos sin firma. En 1974 comienza a trabajar con Carlos Trillo, con el que realizan para Clarín El loco Chávez, además de este Las puertitas del señor López y otras, mientras sigue trabajando para el extranjero y mantiene su colaboración con Clarín. Su estilo se va asentando y comienza a destacar su interpretación de la belleza femenina. En 1982 se afinca en Sitges y trabaja para Toutain, así como para Playboy, donde sus mujeres protagonizarán historietas eróticas. La relación con Trillo se truncará y ya, como autor completo, Horacio Altuna ha continuado su carrera durante el siglo XXI. Hay que destacar su ímpetu en defensa de los derechos de autor, hasta el punto de convertirse en el presidente de la Asociación Profesional de Ilustradores de Cataluña en 2007. Ha sido merecedor del premio Yellow Kid (1986) y del Gran Premio del Salón de Barcelona (2006).

Por su parte Carlos Trillo inició una larga relación profesional con Jordi Bernet, así como con Eduardo Risso y Carlos Meglia, entre muchos otros, dedicando su vida al cómic  hasta su fallecimiento en Londres en 2011.

 

https://www.astiberri.com/

Las lecturas de Serendipia: ‘Lo que nunca te contaron sobre…El dinero’

LO QUE NUNCA TE CONTARON SOBRE… EL DINERO

Igor

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura,18×13,134 páginas a todo color

A ver, con lo que les cuenta Igor en Lo que nunca le contaron sobre… el dinero no van a solucionar sus eternos problemas de liquidez. Ni siquiera les podrá servir de consuelo ni les dará consejos sobre cosas como ahorrar, pero podrán reírse de ello como antes pudieron hacerlo con el trabajo (adocenante o sobre la falta del mismo) y de la búsqueda de piso, temas a los que el autor dedicó los dos primeros y divertidos libritos de esta serie que comprende material publicado previamente en TMEO y El Jueves y que Igor recupera unificándolos temáticamente con viñetas realizadas específicamente para estos tomos, con un  resultado que se aleja del simple refrito. Entre sus divertidas (y trágicas) hojas podremos ver la historia del dinero; nuestra relación de amor-odio con los bancos; las criptomonedas; consejos para tirar el dinero; la declaración de la renta; la corrupción o el FMI… todo tiene cabida en Lo que nunca te contaron sobre…el dinero un esclarecedor tomito realizado por Igor, uno de los más interesantes colaboradores de la revista El Jueves y que nos lo ofrece el autor de la única manera soportable: con muchísimo humor.

Igor, joven humorista e historietista surgido de la revista TMEO, pudo dejar su trabajo de diseñador gráfico y dedicarse enteramente al cómic cuando El Jueves lo incorporó como colaborador habitual en la revista, labor que inició con la tira Zombie Life y que, una vez finalizada, prosiguió semanalmente con sus propias historietas y con los guiones de Robocracia serie que, al igual que Zombie Life, ha sido recopilada en tomos por Diábolo Ediciones.

https://www.diaboloediciones.com/

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