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Archive for the ‘Las lecturas de Serendipia’ Category

Las lecturas de Serendipia: Cine de terror 1930-1939. Un mundo en sombras (Desfiladero Ediciones)

13 diciembre 2018 Deja un comentario

CINE DE TERROR 1930-1939. UN MUNDO EN SOMBRAS

Pedro Porcel

Desfiladero Ediciones. Colección Moviola nº2. Rústica con solapas, 392 páginas en blanco y negro con 8 páginas a todo color. 170 x 220 mm

Hay quien pretende demostrar su veteranía en el fandom recordando batallitas, lo difícil que era hallar información y publicaciones sobre nuestro cine favorito antes de la eclosión de internet. Y vaya si era difícil, pues se publicaba poco y mal. Pero ahora, con el exceso de información, no resulta más fácil hacerse con material de primera. Libros de cabecera. Dignos. De confianza. Hay que separar el grano de la paja ante tanto libro mediocre o directamente malo sobre cine. Libros impersonales y sin alma que perpetúan errores. Así que, tras desbrozar, lo que queda de valor es ciertamente poco.

El libro que les presentamos hoy es una de esas piezas que todo aficionado al cine fantástico y de terror debería tener en su biblioteca. Cine de terror 1930-1939 es sencillamente una delicia. Una obra personal ya desde su planteamiento, pues su autor, Pedro Porcel, ha seguido unos estrictos parámetros a la hora de seleccionar qué películas analizar. Unos límites con los que no todo el mundo estará de acuerdo, pero que sitúan al lector justo donde el autor desea, hablando de cine de terror y dejando de lado la fantasía y la ciencia ficción, tantas veces unidos entre sí. Así que no busquen entre sus páginas referencias a películas como King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933), La vida futura (Things to Come, William Cameron Menzies, 1936) o fantasías occidentales y más o menos amables como El hombre que podía hacer milagros (The Man Who Could Work Miracles, Lothar Mendes y Alexander Korda, 1936). No. Lo que interesa a Porcel es la oscuridad de los caserones y castillos. Los sabios locos y los gorilas asesinos. Protagonistas de películas cuya única intención era horrorizar al espectador, no maravillarlo. Que pretendían ponerle los pelos de punta y provocarle pesadillas. Y una vez que el autor consiga que el lector entre en su juego lo dirigirá por las tenebrosas estancias del cine de la década de las treinta, donde los monstruos de la Universal tendrán un lugar preferente, pero también los muy interesantes terrores de la Warner Bros/First National, los de la Metro Goldwyn Mayer y, por descontado, los escasos pero mayúsculos horrores producidos por Paramount. Sin olvidar los provenientes de  pequeños estudios del Poverty Row, ya en las afueras de Hollywood.

Apellidos como los de Lugosi, Karloff, Atwill, Chaney, Barrymore, Browning o Whale, se entremezclarán con otros menos conocidos pero no menos grandes. No nos engañará Pedro Porcel encumbrando películas desconocidas y oscuras como si fueran perlas a descubrir, pero si destacará títulos poco o nada reivindicados por otros autores como Sobrenatural, Congo o Black Moon , tratándolos con el detenimiento que merecen y restituyéndolos en el espacio que deben ocupar junto a cintas más valoradas o conocidas de aquella etapa.

Naturalmente, como primera potencia cinematográfica, el cine norteamericano ocupa un lugar prominente en el libro, con 287 de sus 392 páginas dedicadas a él, pero el autor también ha querido indagar en otros terrores menos conocidos pero igualmente interesantes como el inglés, el mexicano, el alemán y el de otros lugares de Europa y Asia donde se produjo poco, pero sugestivo cine de terror durante los años treinta.

Al texto, nada engorroso ni academicista, con los justos toques de humor, hay que sumarle una impresionante e imprescindible colección de imágenes, algunas poco conocidas, pertenecientes en su mayoría al archivo del responsable de la maquetación del libro, Javier G. Romero, que han sido reproducidas, además, con excelente calidad. Una muy útil bibliografía y un índice onomástico. Todo impreso en un papel de magnífica calidad y en las mejores condiciones.

Con prólogos de Luis Gasca y Manuel Valencia, esta obra es sin duda una de las mejores noticias que podría haber recibido el aficionado al mejor cine de terror ante tanta mediocridad. Un libro con el que el más serio estudioso del tema puede aprender. Y no hay nada que satisfaga más a un buen aficionado al cine que abrir nuevas sendas y descubrir nuevas obras.

Háganse con Cine de terror 1930-1939 y entren de la mano de Pedro Porcel en un mundo en sombras. Sucio, oscuro y lleno de prodigios. No se arrepentirán.

Pedro Porcel. Historiador de mitografías urbanas, lleva más de cuatro décadas navegando por los extensos mares de la cultura de masas. Siempre sin salir de tales aguas, ha dirigido editoriales, colaborado en diversos medios de prensa, impartido conferencias y seminarios universitarios, comisariado exposiciones, ejercido de documentalista en programas televisivos y escrito libros, con el propósito de cartografiar el territorio infinito de la ficción popular.
Ha firmado en solitario libros como Clásicos en Jauja, premio Romano Calizzi al mejor estudio teórico, Tragados por el abismo. La historieta de aventuras en España, que le valdría el XXXV Premio Diario de Avisos, o Superhombres Ibéricos. Coautor de Karpa y de Historia del tebeo valenciano, sus colaboraciones se extienden a muchos otros títulos, entre ellos Bolsilibro & Cinema Bis, La bestia en la pantalla: Aleister Crowley y el cine fantástico, las antologías sobre el cine fantástico español, británico e italiano editadas por la revista Quatermass, o los libros publicados por Cinefanía Cine Pulp, Shock TV, Monstruos y Weird Western. Revistas heterodoxas como 2000 Maníacos, la argentina Cineficción o Mondo Brutto son otros tantos lugares donde ha encontrado acomodo duradero y confortable.
Durante más de seis años su refugio en la red ha sido la página El Desván del Abuelito, espacio de referencia donde ha dado a conocer el patrimonio cultural más recóndito y señalado de las primeras décadas del siglo XX.

www. desfiladeroediciones.com

Las lecturas de Serendipia: ‘Frankenstein’ de Dick Briefer

10 diciembre 2018 Deja un comentario

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50 VOL. II:

FRANKENSTEIN DE DICK BRIEFER 

Seleccionados por Craig Yoe

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 184 páginas a todo color

200 años después de la publicación de Frankenstein o el moderno Prometeo el enigma de la creación sigue siendo eso, un misterio, una llama que poseemos todos pero cuya complejidad va más allá del simple hecho biológico. 200 años después de que la joven Mary Shelley descargara sus demonios internos en la catarsis que fue su obra, estos siguen vivos en cada uno de nosotros y nadie como ella supo mostrar la angustia de la vida y la muerte. La contradicción entre dar la vida al ser que más queremos y al que a la vez, con su creación, darle la muerte.

Diábolo ediciones se ha tomado estos 200 años de no-vida del moderno Prometeo muy en serio. Y si hace bien poco trataba a la autora y a su creación de forma más profunda reeditando la magnífica pieza Mary Shelley: la muerte del monstruo de Raquel Lagartos y Julio César Iglesias ahora nos acerca, de nuevo mediante el lenguaje del noveno arte, a la versión pulp del personaje, la más popular y conocida, la que nos ofreció el binomio Boris Karloff/Jack Pierce, actor y maquillador del monstruo en la seminal El Doctor Frankenstein de 1931. Jack Pierce fue el creador de ese otro monstruo, que pasó a llamarse popularmente como su creador. Fue él el que  colocó los electrodos a ambos lados de la cabeza que luego se convirtieron, en la memoria de todos, en dos tornillos. Fue Pierce el que colocó a Karloff dos altas botas. Fue también el maquillador el que, finalmente, decidió hacerle un cráneo plano. Fue, en definitiva, Pierce el que creo a Frankenstein tal y como todos los recordamos. Sí, Jack Pierce contribuyó a dar vida a ese monstruo que es la industria cinematográfica, insuflando vida a unos estudios Universal que no pasaban por su mejor momento. Y como su criatura, Pierce también fue rechazado y expulsado de la industria ante el avance de otras técnicas de caracterización más rápidas.

Una obra de Briefer recientemente subastada por Heritage Auctions.

La versión cinematográfica del personaje es la que adopta el dibujante Dick Briefer para su Frankenstein, que atravesó tres fases: si durante los primeros capítulos, que comenzaron a publicarse en Prize Comics en diciembre de 1940, fue un villano que buscaba la venganza contra su creador; en 1945, creador y editorial dan un giro a su Frankenstein y lo convierten en un delicioso cómic de humor, con un monstruo que, ya con serie propia, representa un claro antecedente del adorable Herman Munster. Pero no se vayan todavía, pues tras 17 números y con el auge del cómic de terror de los cincuenta, Briefer recibió el encargo de que su Frankenstein volviera al terror, produciéndose una tercera, y última etapa del personaje que abarcó quince números más (de 1952 a 1954), que se truncó cuando llegó la censura al cómic americano tras el proceso contra EC Comics desatado por el psiquiatra Fredric Wertham y su planfletario La seducción del los inocentes

Amplias muestras de estos tres Frankenstein de Briefer son los que nos ofrece Diábolo Ediciones en el segundo tomo de La Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Con los trabajos iniciales del dibujante, guionista y entintador, más crudos e influenciados por las viñetas del Superman de Siegel y Shuster; que darán paso a un divertido monstruo que nos traerán a la mente al Will Eisner más paródico, pues no en vano Briefer trabajo para el viejo maestro. Es aquí donde, en nuestra opinión, se muestra la labor más interesante de Dick Briefer como creador total, y en donde su dibujo alcanzará las cotas más personales, señas de identidad que se difuminarán en su tercera etapa, muy en la linea de los artistas EC menos destacados. De estas tres etapas se han seleccionado las mejores historias, reproduciendo varias portadas y contando con un muy interesante prólogo de Craig Yoe, encargado también de seleccionar las historietas del tomo.

Queda en el aire qué hubiera pasado de haber conseguido Briefer que le contrataran las tiras de prensa humorística sobre el personaje que también había preparado y ofertó a algunos medios. En ellas muestra su mejor trabajo, su maestría  con los  personajes paródicos que, repetimos, trasladan al lector al mejor Spirit. Mientras tanto, no lo duden, háganse con este tomo, que al igual que su predecesor, del que ya hablamos aquí, demuestra el cariño puesto por Diábolo en estos viejos cómics: reproducción extraída de los propios cuadernos originales respetando su colores; impresión en hojas de buen gramaje; tapa dura y formato grande. ¿Qué más puede pedirse? … Mejor dejémonos sorprender por Diábolo ediciones y las próximas entregas de la  Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50.

http://www.diaboloediciones.com/

PORTADAS

Las lecturas de Serendipia: ‘Bruceploitation. Los clones de Bruce Lee’ (Applehead Team)

21 noviembre 2018 Deja un comentario

BRUCEPLOITATION. LOS CLONES DE BRUCE LEE

Iván E. Fernández Fojón

Applehead Team Ediciones. Colección ‘La generación del videoclub’. Encuadernación en cartoné con solapas. 312 páginas con numerosas imágenes en blanco y negro. 

A mediados de los años setenta entró en nuestras salas de reestreno el cine de artes marciales, o como la muchachada lo llamábamos,  las películas de karate. En 1973 se estrenó Karate a muerte en Bangkok, (The Big Boss, 1971) y todos nos quedamos impresionados por Bruce Lee. No solo por su técnica, sino también por sus expresiones salvajes y su candidez. Puedo asegurar que, junto a mi hermano, vimos todas las películas ‘de karate‘ que se estrenaron durante esos años. Y fueron muchas, pues a ellas había que sumar los numerosos wuxias, que entonces llamábamos ‘de samurais‘: La furia del tigre amarillo, El luchador manco, Dos contra el gran asesino, Caza desesperada, Los cuatro dedos de la furia14 Amazonas, La heroína legendaria… pero ningún artista marcial podía superar a Bruce Lee. Lamentablemente nos enteramos que Lee había fallecido poco antes y que quedaban pocas películas suyas por estrenar, que vimos, eso sí, una y otra vez. Hasta que llegó Juego con la muerte (Game of Death, Robert Clouse), en 1978, una chapuza que solo se salvaba por las pocas luchas reales de Lee, doblado en el resto de la película por actores que imitaban sus gestos convirtiéndolos en ridículas muecas. Intérpretes que no se desprendían casi nunca de sus enormes gafas de sol. La operación no convenció a nadie, excepto a los productores, que ante la demanda de películas de Bruce Lee, tras estrenar hasta recopilaciones de episodios de la serie de los años sesenta The Green Hornet e incluso Marlowe, un detective muy privado (Marlowe, Paul Bogart, 1969) donde Lee interpretaba un pequeña papel, decidieron seguir prolongando el filón ¿cómo?: haciendo películas de Bruce Lee sin Bruce Lee. Y lo hicieron hasta la nausea.

Primero llegaron películas biográficas que explotaban la memoria de Bruce Lee mediante dobles, a cual más bizarro, y engañando al espectador al utilizar, en muchos casos, la imagen y el nombre del difunto actor en el título y en el póster, por aquello de pillar a los incautos. Así llegaron Bruce Lee contra los halcones negros, El real Bruce Lee, La verdadera historia de Bruce Lee… que motivaron la progresiva pérdida de interés del espectador, estafado por distribuidores sin escrúpulos.

Pero, ¡Ay! llegó el vídeo doméstico y con él la locura. Se terminó la esclavitud de la TV y el espectador tenía el cine en casa. Así que las distribuidoras videográficas se frotaron las manos y se dispusieron a llenar los estantes de los videoclubs de películas de primera, segunda, tercera categoría y derribo. En esta última categoría podrían englobarse las protagonizadas por los múltiples clones de Bruce Lee, pues aunque alguna era digna, la extensa mayoría eran poco menos que basura. Pero con los años y precisamente por ese carácter exploitation, que ha conseguido que algunas de ellas entren holgadamente  en las enciclopedias del disparate, este subgénero ha conseguido tener sus seguidores entre los aficionados a las películas de artes marciales, los nostálgicos de videoclub y, especialmente, los buscadores del más bizarro y oscuro cine Trash.

Iván E. Fernández Fojón ha tenido el valor de ver todas las películas protagonizadas por Bruces Lee de pacotilla y comentarlas en Bruceploitation. Los clones de Bruce Lee, un simpático y nutritivo libro que Applehead Team ha publicado dentro de su colección La generación del videoclub. En el libro el autor, tras una introducción en la que habla del auténtico Bruce Lee, analiza los tres clones principales del actor, Bruce Li, Bruce Le y Dragon Lee, de los cuales comenta su biografía y filmografía. A continuación presenta otros muchos imitadores con seudónimos como Bronson Lee (sí, un Bruce Lee con bigotazo) o Bruce Leung (protagonista de la increíble El dragón ataca. Lean el libro y sabrán porqué hay que verla para creerla). Destacando su influencia en la Blaxploitation con Jim Kelly o Ron Van Clief; y sin olvidar al enano filipino, Weng Weng. Todo ello hasta llegar a la actualidad. Iván E. Fernández también ha incluido la influencia de Bruce Lee en el cómic y los videojuegos, cerrando su libro con las  filmografías de los tres principales imitadores. En resumen, un completo volumen con el que el autor chapotea en los lodazales de la Bruceploitation y guía al lector en ese viaje al infracine. Toda una experiencia de riesgo en la que se echa en falta un poco más de humor a la hora de abordarlo, algo a disculpar ante el sacrificio y la entereza demostrada por el autor para ofrecernos un libro que ya se hacía necesario.

Más información y pedidos: https://appleheadteam.com/

Las lecturas de Serendipia: ‘Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones)

20 noviembre 2018 Deja un comentario

MARY SHELLEY: LA MUERTE DEL MONSTRUO

Raquel Lagartos y Julio César Iglesias

Prologos de Fernando Marías y Ángeles Caso

Diábolo Ediciones. Edición especial 200 aniversario Frankenstein. Encuadernación en tapa dura 180 páginas a color. 

Uno tiene la sensación de que no se ha hecho la suficiente justicia a un hito tan importante como es el 200 aniversario de la publicación de Frankenstein o el Moderno Prometeo, obra gótica con la cual la joven Mary Shelley entró en la inmortalidad. El Festival de Sitges, por ejemplo, ha preferido centrarse en otro (gran) hito como es el cincuentenario de 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), dejando un tanto de lado a Frankenstein. Solo y desangelado. O como decía Gardel, solo, fané y descangallado.

Podríamos decir que el cine sí se fijo en la figura de la escritora con una película biográfica, Mary Shelley (Haifaa Al-Mansour, 2017), pero a pesar de contar con Elle Fanning, fue una cinta bastante decepcionante, pues escoge centrar su acción en la historia de amor entre Mary Wollstonecraft y Percy B. Shelley, añadiendo a la trama unas dosis de empoderamiento femenino -la madre de la escritora fue una de las pioneras del feminismo- y dejando como algo secundario los motivos y el proceso de creación de la obra que inmortalizó a la escritora. En cuanto a la histórica reunión en Villa Diodati, a pesar de ocupar un amplio tramo del filme, se nos muestra como poco más que una reunión campestre con dos reputados poetas,  Shelley y Lord Byron, reducidos a ser un par de juerguistas libertinos exentos de moralidad e incluso de talento, y al doctor Polidori como un santo varón con el cual parece insinuarse un romance en ciernes con Mary, ofreciendo con todo ello un drama amoroso muy convencional. Tanto que consigue que el espectador interesado en la historia deseé revisar otros acercamientos al tema como fueron Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1988) o incluso la desaforada Gothic (Ken Russell, 1986).

Así pues, ha tenido que ser el cómic, concrétamente este cómic del que estamos hablando, el que ponga justicia entre Mary Shelley y su creación, rememorando aquel verano boreal de 1816 en el que Mary y Percy Bysshe Shelley visitaron a su amigo Lord Byron en Villa Diodati, lugar que terminó convertido en cuna de monstruos y del que salieron creaciones inmortales como son Frankenstein y El vampiro, primera novela sobre un chupasangre, escrita por John Polidori, médico personal de Byron.

Pero Raquel Lagartos y Julio César Iglesias en su Mary Shelley: la muerte del monstruo, van mucho más allá. Relacionan a la criatura con las numerosas tragedias que atenazaron a la joven, que perdió a dos de sus hijos y a su padre en un corto lapso de tiempo, tras haber perdido a su madre por complicaciones en el parto que le diera la vida, algo de lo que, al parecer, la joven se culpabilizó durante toda su existencia.

Moderna y adelantada a su época, como lo fuera su madre, Mary Shelley se fugó con su amante y no se casó. Además, este creía firmemente en el amor libre, lo que terminó dando más de un quebradero de cabeza a la joven Mary. Sobrevivió a sus compañeros de Villa Deodati, pues todos, como buenos románticos, murieron jóvenes. Pero antes pudo tener un hijo que le sobrevivió, su creación, quizás el que le hizo olvidar todos los monstruos y las pesadillas que nacieron en aquella noche de tormenta.

Bien recibida por crítica y público, la presente edición de Mary Shelley: la muerte del monstruo, está revisada e incluye material extra, como si de un DVD se tratara, con escenas descartadas, estudios de los personajes y de la moda de la época, así como portadas alternativas. El resultado es espléndido, aunque no carece de complejidad. Como explica el propio escritor, Julio César Iglesias, “es una obra de estructura compleja, que exigía bastante implicación intelectual, pero bastante gente nos comentó que había llegado a emocionarse leyéndola, incluso a llorar. Nos hace muy felices haber conseguido transmitir, aunque sea en parte, la emoción que nosotros mismos sentimos al escribir el cómic y al sumergirnos en la vida de Mary Shelley y su criatura“.

Por su parte la dibujante, Raquel Lagartos, entintó sus planchas “con un mismo pincel con la intención de dar una sensación de ambiente más opresivo“, captando, con una evolución que podemos ver en los estudios previos incluidos como extra, la esencia de todos los protagonistas, dotándolos de vida y explicando en imágenes los silencios que Julio César Iglesias introduce en su guión.

Con su obra, que ahora tienen ocasión de pescar los que se despistaron en su momento, los autores consiguieron el mayor de sus propósitos: “Algunas personas (…) nos dijeron que, tras leerse el cómic, se leyeron, o releyeron, la novela de Mary Shelley. Puede que no haya mayor halago, porque uno de nuestros objetivos era reivindicar a Mary como una gran creadora, que vivió a la sombra de su creación más famosa, pero cuyo talento merece ser recordado y reconocido”. 

Altamente recomendable para leer y releer, el trabajo de Raquel Lagartos y Julio César Iglesias es literatura de primera.

RAQUEL LAGARTOS: Licenciada en Matemáticas y titulada en Ilustración por la Escuela de Arte de Oviedo. Ha colaborado con diversas publicaciones e instituciones locales y ha participado en varias exposiciones, entre ellas, la dedicada a Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones) en el Salón Internacional del Cómic de Avilés de 2017.

JULIO CÉSAR IGLESIAS: Licenciado en Historia. Escritor y guionista. Ha colaborado con diversos medios dedicados al análisis literario y a la novela gráfica..

Su primer cómic juntos, Mary Shelley: La muerte del monstruo, se publicó en España con Diábolo Ediciones a finales de 2016. La hierba del estío (Diábolo Ediciones, abril de 2018) es su segunda publicación juntos. También han colaborado en el homenaje colectivo Frankenstein resuturado (Ediciones Alrevés, marzo de 2018).

Las declaraciones de los autores están extraídas de la entrevista que Proyecto Naschy les realizó con motivo de la publicación de La hierba del estío. Tanto Mary Shelley: La muerte del monstruo como la obra posterior de los autores, La hierba del estío están publicadas por Diábolo Ediciones y pueden adquirirse aquí.

 

 

Las lecturas de Serendipia: Michele Soavi (Hermenaute). Crónica de lo que fue y podría haber sido.

16 noviembre 2018 Deja un comentario

MICHELE SOAVI, CINEASTA DE LO MACABRO

Diego López/Lluís Rueda/Ángel Sala/Mike Hostench/Manlio Gomarasca/Gerad Casau

Coordinado por Diego López. Prologo de Luigi Cozzi

Hermenaute (Janus Ensayo). Encuadernación en cartoné con solapas. 172 pág. ilustradas a todo color. 

Hermenaute ha editado, coordinado por Diego López, uno de los mejores ensayos sobre cine que Serendipia ha podido leer últimamente. Su itinerario se inicia con un delicioso prólogo en el que el director y colega de Soavi Luigi Cozzi rememora los inicios de ambos en el cine como asistentes de Dario Argento y otros directores italianos de género. Un relato abierto al humor y también a la esperanza, al parecer muy próxima, de que Michele Soavi reinicie su labor en el fantástico con un secuela de su obra más completa y paradigmática, Dellamorte Dellamore (1994) su, hasta ahora, canto de cisne en el terror.

Tras esa introducción Diego López abre el repaso a las pocas, pero importantes películas que convirtieron a Soavi en un director de culto. Y lo hace aportando su visión a la ópera prima del director italiano, Deliria (1987), que recibió en España el nombre de Aquarius y que representa la perfecta conjunción entre el  Giallo, ya en declive, y el muy en boga, Slasher.

Lluís Rueda, en sus análisis a las dos siguientes cintas del realizador milanés, La Chiesa (El engendro del diablo, 1989) y La Setta (La secta, 1991), realiza una lectura que se detiene en los numerosos elementos mágicos y herméticos que ambas contienen, repasando también los de la opera prima del director y abriendo su ensayo a un mundo de simbología esotérica en el que colores y elementos, en apariencia triviales, poseen una gran importancia simbólica con puntos en común que conectan las diferentes cintas del director, otorgándole la inequívoca categoría de autor, y alejándolo definitivamente de su papel de simple alumno, aventajado, eso sí, de Argento y otros maestros italianos con los que trabajó, aprendió el oficio, y a los que en algunos casos, superó.

Ángel Sala se detiene en Dellamorte Dellamore, auténtica obra maestra del género italiano. Punto final cuando debería haber sido de inflexión en un fantástico italiano que se renovaba con Soavi y Pupi Amati. Un italianísimo canto al terror autóctono reivindicado por la crítica y los fans pero con resultado inversamente proporcional en taquilla, donde se estrelló.

Mike Hostench retoma al director cuando acaba de rodar su obra maestra mostrando su desencanto, que le llevó a decantarse por la televisión y por rodar películas enmarcadas en otros géneros cinematográficos, dejando dos valiosas cintas que Mike anima al lector a revisar: su incursión en el cine bélico (Il sangue dei vinti) y poliziesco (Arrivederci amore, ciao, 2006).

Manlio Gomarasca repasa la labor televisiva de Soavi y recupera tres entrevistas con el realizador fechadas en 1999, 2007 y 2017, dando así voz al propio realizador. Todo ello en una obra imprescindible para el amante del cine fantástico italiano, y por extensión, del mejor fantástico de todos los tiempos. Y obligada también por su  mimada edición, su archivo gráfico a todo color, y su acertada ilustración de portada, obra de Marta Torres. Todo ello a la altura de un realizador, cuyo silencio (dentro del fantástico), no hace más que acrecentar su aura mítica entre los connaisseurs.

Información y pedidos: https://www.hermenaute.com/

 

 

Llega el octavo número de ‘Cine-Bis’

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Para abordar este número de Cine-Bis que, como es habitual, ha paralizado todas las lecturas que tenía iniciadas, he realizado un experimento: no he ojeado los contenidos. Ni siquiera he dado un vistazo a las imágenes de su interior. No se lo que me voy a encontrar al pasar cada página. Ignoro los contenidos. A ver que tal…

Tras varias páginas centradas en diversas presentaciones de publicaciones amigas y cartas de los lectores, leemos el panegírico que ha escrito el director de Cine-Bis, Javier G. Romero, con motivo del reciente fallecimiento de Ramón Freixas, autor de capital importancia en el mundo de la crítica cinematográfica y literaria de nuestro país. De Freixas es, precisamente, ‘Crimen perfecto. El crimen siempre paga‘, el artículo que abre este octavo número de Cine-Bis y en el que, junto a Joan Bassa, analizan perlas de la categoría de La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, John Huston, 1950), Atraco perfecto (The Killing, Stanley Kubrick, 1955), Rififí (Du rififi chez les hommes, Jules Dassin, 1955) o Los dinamiteros (L’ultimo rififi, Juan G. Atienza, 1962), entre muchas otras. Y es que el tema da para mucho, tanto que contará con una continuación y conclusión en un próximo número de Cine-Bis. Sin duda un buen comienzo.

Pasamos página y…¡un Ninja!: Sí, las artes marciales han llegado a nuestra publicación y por la puerta grande. Escrito por Jesús Manuel Pérez Molina, autor de Golden Ninja Operation. Los secretos de la IFD y la Filmark, el artículo, completo, desde luego, pero quizás también un tanto farragoso, analiza el origen de estos ‘asesinos silenciosos’ en la historia del Japón, así como sus primeras apariciones en el cine nipón. Y de ahí a su participación en la saga James Bond y al todo vale de los ochenta, con ferrallas de video-club protagonizadas por Franco Nero y Michael Dudikoff. Puro Cine-Bis.

Y comienzan a llegar nuestros artículos favoritos, como la magnífica entrevista con Tonino Valerii que ha realizado Carlos Aguilar. Maravillosa. Como también lo es la segunda entrega del estudio que, también Aguilar, ha realizado de la saga del Dr. Mabuse, en esta ocasión atendiendo a sus bastardos, dirigidos por Harald Reinl, Wermer Klingler, Paul May y Hugo Fregonese. Un artículo en el que desfilan grandes nombres del cine europeo de género como Lex Barker, Karin Dor, Daliah Lavi, Gert Frobe, Peter van Eyck o Klaus Kinski. Y no cesa la felicidad, de nuevo gracias a Carlos Aguilar, con otra fenomenal y extensa entrevista (de hecho es una síntesis de tres), a Aldo Sambrell, un actor de vuelta de todo que no se calla nada…

‘Aulas conflictivas’, el siguiente artículo, es un erudito estudio sobre las películas basadas en esa temática que ha escrito el crítico Quim Casas. Desde los clásicos del género de los años cincuenta y sesenta (Semilla de maldad, Rebelde sin causa, Los jóvenes salvajes o Rebelión en las aulas) a las Serie-B de Roger Corman protagonizados por estudiantes díscolas y las de los ochenta como Curso 1984 (Class of 1984, 1981) de Mark L. Lester o su vuelta de tuerca Curso 1999 (Class of 1999, 1989) del mismo Lester. Sin olvidar las últimas muestras estrenadas en nuestras salas, como El profesor (Detachment, Tony Kaye, 2011) y Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar, Philippe Falardeau, 2011). Delicioso, sin ánimo completista y con la solvencia que caracteriza al autor.

Con esa gozada de artículos, uno no puede más que sentir cierto desconcierto y sensación de frenazo ante los ‘perros verdes’ de este número: ‘Gorod Zero. Ciudad sin salida’, en el que Javier G. Romero analiza esta extraña y poco conocida película rusa; y ‘Oldrich Lipský. Farsa y estilo ante todo’, en el que Pablo Herranz disecciona la filmografía de este director checo. Cine extraño y desconocido para gran parte de los lectores y que gracias a estos artículos muchos descubrimos.

Y para terminar un fin de fiesta que vuelve a elevar el tono: ‘Cuerpos copiados. La clonación humana en el cine’, un tan completo como ameno estudio realizado por Pedro Triguero-Lizana en el que repasa algunos títulos harto conocidos sobre esta temática (Los niños de Brasil, El quinto elemento…) y nos descubre alguno menos popular o que se nos pasó por alto como La isla (The Island, Michael Bay, 2005) o Nunca me abandones (Never Let Me Go, Mark Romanek, 2010). Un buen artículo que tiene una parte mala, pésima, nefasta: que es el último de este Cine-Bis, así que con él quedamos a la espera, deseando que esta no se prolongue mucho y tengamos pronto a nuestra disposición una nueva entrega, la novena, de esta imprescindible publicación, que ya valdría su precio tan solo por su magnífica selección de imágenes (olvídense de fotografías cutres pixeladas o carteles de dudoso origen) y la exquisita maquetación  que la caracteriza.

Pedidos: quatermass@hotmail.com

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Haunted Love’… Horror is in the Air

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50: HAUNTED LOVE

Seleccionados por Steve Banes

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 144 páginas a todo color

¡Por fin un interesante cómic con el que refrescarse durante esta dura canícula! Y además muy indicado para esta época, en la que el amor parece estar en el aire, pues este tomo recopilatorio reúne historietas de terror de los años 50 con el  común denominador del amor. Sí amigos, 142 páginas llenas de amor. Pero el amor tal y como se entendía en los cómics de terror pre-code. O sea, con putrefactos cadáveres que vuelven a la vida para pasar toda la eternidad junto a su amado o amada; enamorados que disecan a su pareja fallecida para que les haga compañía; mandriles que se enamoran de sus dueños y se vuelven locos de celos… sí, hablamos de historias de amor condenadas a terminar mal y que abordan la necrofilia y la zoofilia junto a otras, digamos que más convencionales, protagonizadas por vampiros y muertos vivientes.

Todo ello en un tomo a todo color con páginas de buen gramaje que contiene un total de 22 historietas seleccionadas por Steve Banes provenientes de cabeceras como Journey into Fear, Mysterious Adventures,  Adventures Into the Unknown, Tomb of Terror o The Beyond, ilustradas por artistas como Gene Fauzette, Nick Cardy o Carmine Infantino  nombres que, con excepción de Infantino, han sido en su extensa mayoría olvidados. Títulos editados a rebufo del filón que había abierto William M. Gaines y sus EC Comics tras el fin de la edad de oro de los superhéroes. Unas publicaciones valientes y de gran calidad dedicadas al terror, pero también a la ciencia ficción, la crónica negra, el género bélico y otras temáticas tratadas con un enfoque que llegó a incomodar, ya no solo a las mentes biempensantes de turno, sino también a la propia industria por su osadía. Hasta que en primavera de 1954 el psiquiatra austriaco Frederic Wertham publicó The Seduction of the Innocent, un sensacionalista libro que prácticamente echaba la culpa a los cómics de toda la violencia que inundaba la sociedad norteamericana, dando pie a una investigación del comité del Senado que motivó que la propia industria se autocensurara mediante un  código, cuyo sello, a partir de entonces, se incluiría en todas las portadas de los Comic Books. Este conservador código iba claramente dirigido contra muchas de las cosas que habían contribuido al éxito de la EC y de los comics de terror en general. Vean si no: además de la prohibición de palabras como “horror” y “terror”, se prohibió la representación de sangre, violencia, lujuria y “escenas e instrumentos relacionados con muertos vivientes, torturas, vampiros, demonios necrófagos, canibalismo y licantropía“, vamos, prácticamente todo lo que el lector va a encontrar en las páginas de Haunted Love, que Diabolo Ediciones ha publicado a todo lujo, respetando los colores originales y reproduciendo estas antiguas planchas en todo su imperfecto esplendor, para que el acercamiento del lector a estos incunables sea lo más fiel al espíritu de aquellos tiempos.

Un tomo que será el primero de una serie, ya que Diábolo tiene pensado continuar editando nuevas entregas de esta linea de cómics. Sin duda una buena noticia para el lector más inquieto.

GALERÍA DE PORTADAS 

Y para cerrar este artículo, qué mejor que mostrar algunas portadas pertenecientes a los cómics incluidos en Haunted Love, todos y cada uno todavía sin el sacrosanto sello del código de censura. Posteriormente estos títulos desaparecieron o tuvieron que reconvertir sus contenidos para adaptarse a los dictados del Comic Code.


 

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