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Archive for the ‘Las lecturas de Serendipia’ Category

Las lecturas de Serendipia: H.P. Lovecraft, vida y obra ilustradas

H.P. LOVECRAFT, VIDA Y OBRA ILUSTRADAS

Agustín y Hernán Conde De Boeck

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 272 pág. con ilustraciones en blanco y negro.

La vida de H.P. Lovecraft, el legendario soñador de Providence, ha sufrido, durante una prolongada época, carencia de bibliografía en castellano. Durante años los curiosos y estudiosos tuvimos que echar mano de la biografía que, escrita por Sprague de Camp, publicó en España Alfaguara a finales de los setenta. Con el tiempo otros escritores e investigadores han escrito las suyas, algunas bien voluminosas, y varias en lengua española, aunque hay que decir que muchas de ellas pecan de densas e incluso de resultar ciertamente plomizas. Esto no sucede con H.P. Lovecraft, vida y obra ilustradas, curiosa obra que trasciende de la curiosidad de que haya sido escrita e ilustrada por dos hermanos de tan pintoresco como apropiado apellido: Conde de Boeck. Agustín, licenciado en letras y especialista en literatura argentina y fantástica y Hernán, que estudió diseño gráfico y es gran aficionado al cine oriental, la historia griega y la narrativa de Joseph Conrad. Ambos han unido esfuerzos para mostrar al lector la vida y obra del solitario de Providence, y lo han hecho de forma cronológica, mezclando episodios de la vida del autor con los títulos publicados o creados en cada uno de ellos, indicando la repercusión que estos acontecimientos pudieran haber tenido en su obra. El producto resultante es realmente ameno, escrito con un lenguaje nada enrevesado e igual de interesante tanto para el erudito sobre el tema como para el neófito.

El libro, impreso en magnífico papel mate con tono envejecido también cuenta, como ya hemos comentado, con las ilustraciones de Hernán Conde De Boeck, que basadas en la larga tradición de ilustradores que han intentado dar forma al enrevesado universo lovecraftiano, ofrece “tanto versiones personales como guiños y homenajes a diseños ya canónicos“. Y el resultado es hartamente positivo: retratos de tono caricaturesco del escritor, junto a interpretaciones de las criaturas que conforman sus mitos, sin olvidar alguna representación pictórica de las más icónicas pesadillas que produjo Lovecraft en su tan corta como prolífica existencia.

H.P. Lovecraft, vida y obra ilustradas es un libro didáctico y fácil de leer, que anima a volver a sumergirse en la mitología de uno de los escritores más influyentes de la literatura de terror al que, como los autores del libro indican en su introducción, no hay que temer por su terror intelectual (que no específicamente para intelectuales), pues si bien sus usos narrativos ciertamente pertenecen a otra época, siguen del todo vigentes al no basarse simplemente en el temor físico a la muerte, sino a otros temores mucho más profundos y atávicos, ya que, para los autores, Lovecraft “escribió para aterrorizar y cuestionar nuestras seguridades más esenciales, aquellas que nos hacen sentir que tenemos un destino, que somos la especie elegida, la más inteligente, que tenemos una razón de ser en el orden del universo“.

El libro de los hermanos De Boeck funciona a varios niveles: realiza una semblanza biográfica del autor de manera eficaz y amena; analiza cronológicamente su obra y la pone en relación entre sí; y como lectura, más allá de la exhaustiva investigación y del repaso de toda su narrativa, representa una didáctica y muy entretenida obra, recomendable más allá de otros intentos de profundizar en una vida, la de Lovecraft, que dista mucho de resultar apasionante.

Una magnífica propuesta que Diábolo Ediciones ha puesto en nuestras librerías y que podría tener continuidad en una serie de obras dedicadas a otros autores de literatura de terror, desde E.T.A. Hoffmann a Thomas Ligotti, escritores cuyas vidas y obras, repletas de pesadillas, nos traerán de vuelta al plano físico Agustín y Hernán Conde De Boeck.

Más información y pedidos: http://www.diaboloediciones.com/

 

Las lecturas de Serendipia: La loca historia de Mel Brooks

LA LOCA HISTORIA DE MEL BROOKS

JORGE SAN ROMÁN

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 304 pág. repletas de ilustraciones a todo color. 

 Los que disfrutamos en el cine, su hábitat natural, El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, 1974) o La última locura (Silent Movie, 1976), tardamos en enterarnos de que el torpe Maxwell Smart, aquel Superagente 86 al que se le cerraban las puertas en los títulos de crédito hasta pillarle las narices, también estaba creado por Mel Brooks, un actor, director, guionista y muchas cosas más que inició su carrera creando guiones y gags para shows de la pequeña pantalla.

Mel Brooks, que para varias generaciones de espectadores fue responsable de algunas de sus comedias favoritas, forma parte de una larga tradición de cómicos judíos que partiendo desde los escenarios del vodevil y los teatros se popularizaron en la gran y pequeña pantalla y de los que los hermanos Marx, Jack Benny, Eddie Cantor e incluso el mismísimo Woody Allen, con el que Brooks coincidió en su etapa televisiva, son tan solo algunos ejemplos.

Enérgico, divertido, vital,… Mel Brooks cumple a rajatable una de sus máximas: “Nunca intentes ser gracioso (…) solo la situación debe de serlo“, y eso es lo que ha vertido en los guiones de sus películas. Nada escapa al humor de Mel Brooks: unas veces salvaje; otras sutil; siempre disparatado, ha parodiado géneros como el thriller (Máxima ansiedad); el terror (El jovencito Frankenstein, Dracula. Un muerto muy contento y feliz); el western (Sillas de montar calientes); el cine mudo (La última locura); la Space Opera (La loca historia de las galaxias)… todo siempre desde el máximo respeto, conocimiento y cariño hacia los clásicos que reinterpreta en clave disparatada.

Aunque muchos juegos de palabras quedan malogrados por la traducción, sus inolvidables gags visuales sirvieron de modelo para Zucker, Zucker y Abrahams, Bobby y Peter Farrelly y otros cómicos de este subgénero del humor denominado spoof. Algunos de los gags de sus películas han envejecido mal, mientras otros han ganado gracias a lo políticamente incorrectos que resultan hoy en día, en el que el humor es tan inmaculado y se pretende que no ofenda. Mel Brooks lo tuvo claro desde el principio, y a pesar de que ya en la época le dio algunos problemas, hizo humor con absolutamente todas las razas y credos, comenzando con la suya.

Posiblemente Lynch no sería Lynch si no hubiera recibido el apoyo de Mel Brooks, que le produjo El hombre elefante, su entrada en la industria cinematográfica de Hollywood

Por todo esto y mucho más, Mel Brooks pedía un homenaje en forma de libro, y eso es lo que Jorge San Román y Diábolo Ediciones ofrecen con La loca historia de Mel Brooks, en el que el autor repasa la vida y carrera de Brooks desde sus inicios como músico a su paso por televisión como guionista y finalmente sus largometrajes, que analiza de forma cronológica título a título, sin ofrecer al lector un profundo análisis cinematográfico, pero perlando la narración con numerosos fragmentos de entrevistas y declaraciones en las que Melvin Kaminsky, bautizado para el arte como Mel Brooks, deja amplia constancia de su talento.

El autor no olvida detenerse en los actores y compañeros de fatiga del director, como el adorable e histriónico Gene Wilder, Zero Mostel, el inolvidable Marty Feldman o Madeline Kahn, entre muchos otros, sin olvidar su faceta de productor y creador de musicales basados en sus mayores éxitos, El jovencito Frankenstein y Los productores. Todo esto y mucho más en La loca historia de Mel Brooks, libro que, como es habitual en Diábolo Ediciones, está profusamente ilustrado.

El matrimonio con la actriz Anne Bancroft es parte fundamental en la vida y obra del director.

Las lecturas de Serendipia: ‘Las confesiones de Aleister Crowley’ (Valdemar)

LAS CONFESIONES DE ALEISTER CROWLEY

Una autohagiografía posteriormente reanticristiana

Editorial Valdemar. Colección Intempestivas. Tapa dura, 1120 páginas. 170 x 220 mm

A los dieciséis años quedé fascinado por un libro que parecía llamarme desde un escaparate. Se trataba de La gran bestia. Vida de Aleister Crowley. Un tomazo escrito por John Symonds.

Todavía no se que es lo que me llamó la atención del libro. Sabía que Crowley era uno de los muchos que figuraban en la portada de mi disco preferido de mi grupo favorito, The Beatles, y había leído un artículo sobre él en una vieja revista de cine, Terror Fantastic, pero no creo que fuera eso lo que me hizo ir a visitar el libro una y otra vez hasta terminar comprándolo. Y no era barato, y menos para un mocoso adolescente. 773 páginas editadas por Siruela tuvieron la culpa de que dislocara mi magra economía.

Lo leí entero, con el ansia del que se inicia en algo nuevo, y aunque no comprendí muchas cosas, cuando lo terminé se confirmó mi fascinación ante el personaje. Todavía conservo aquel libro. A lo largo de estos años muchos otros han entrado y salido de mi biblioteca, pero ese tomo siempre ha permanecido en ella, sobreviviendo a todos los traslados. Acompañándome.

Soy de la opinión de que lo mejor de Crowley, su mejor creación, fue él mismo. Así que hay que celebrar que Editorial Valdemar, dentro de su imprescindible colección Intempestivas, haya dado voz al mismísimo Baphomet publicando, por primera vez en castellano, su voluminosa autobiografía, Las confesiones de Aleister Crowley, un libro traducido por Jonathan Marqués, autor asimismo del imprescindible prólogo, necesario para descifrar, o intentarlo, todos los pasajes de este tratado. Y como explica el propio traductor, no ha sido labor fácil. Crowley escribió esta biografía de manera discontinua, dictándola a Leah Hirsig, una de sus mujeres escarlata, y hubo que esperar hasta 1969 para poder leerla completa, cuando Kenneth Grant y el mencionado John Symonds, la publicaron. Lejos de su época de plenitud, Frater Perdurabo se encontraba en serios problemas económicos y sumido en falsas acusaciones que le valieron el apodo de “hombre más malvado del mundo”, por tanto este libro también posee ciertas funciones terapéuticas como “defensa a las múltiples acusaciones vertidas sobre él y reivindicación de su legado”, como bien indica Marqués, que reconoce en una segunda introducción, lo complicado que ha resultado traducir el pensamiento de La Bestia 666, interpretar sus giros y juegos con el idioma respetando, en lo posible, lo que Frater Perdurabo quiere decir.

Entren pues sin más dilación en la vida, y por tanto la mejor obra, de Baphomet, un libro complejo y posiblemente repleto de tantas verdades como embustes, pero también de poesía y aventura con el que el lector viajará a exóticos escenarios que van desde México, la India, China o El Cairo, donde Crowley tuvo la revelación que le hizo escribir El libro de la Ley y fundar Thélema, nueva religión cuya máxima,“haz tu propia voluntad”, adoptó como ley de vida.

 

Editorial Valdemar

Las lecturas de Serendipia: Cine de terror 1930-1939. Un mundo en sombras (Desfiladero Ediciones)

13 diciembre 2018 Deja un comentario

CINE DE TERROR 1930-1939. UN MUNDO EN SOMBRAS

Pedro Porcel

Desfiladero Ediciones. Colección Moviola nº2. Rústica con solapas, 392 páginas en blanco y negro con 8 páginas a todo color. 170 x 220 mm

Hay quien pretende demostrar su veteranía en el fandom recordando batallitas, lo difícil que era hallar información y publicaciones sobre nuestro cine favorito antes de la eclosión de internet. Y vaya si era difícil, pues se publicaba poco y mal. Pero ahora, con el exceso de información, no resulta más fácil hacerse con material de primera. Libros de cabecera. Dignos. De confianza. Hay que separar el grano de la paja ante tanto libro mediocre o directamente malo sobre cine. Libros impersonales y sin alma que perpetúan errores. Así que, tras desbrozar, lo que queda de valor es ciertamente poco.

El libro que les presentamos hoy es una de esas piezas que todo aficionado al cine fantástico y de terror debería tener en su biblioteca. Cine de terror 1930-1939 es sencillamente una delicia. Una obra personal ya desde su planteamiento, pues su autor, Pedro Porcel, ha seguido unos estrictos parámetros a la hora de seleccionar qué películas analizar. Unos límites con los que no todo el mundo estará de acuerdo, pero que sitúan al lector justo donde el autor desea, hablando de cine de terror y dejando de lado la fantasía y la ciencia ficción, tantas veces unidos entre sí. Así que no busquen entre sus páginas referencias a películas como King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933), La vida futura (Things to Come, William Cameron Menzies, 1936) o fantasías occidentales y más o menos amables como El hombre que podía hacer milagros (The Man Who Could Work Miracles, Lothar Mendes y Alexander Korda, 1936). No. Lo que interesa a Porcel es la oscuridad de los caserones y castillos. Los sabios locos y los gorilas asesinos. Protagonistas de películas cuya única intención era horrorizar al espectador, no maravillarlo. Que pretendían ponerle los pelos de punta y provocarle pesadillas. Y una vez que el autor consiga que el lector entre en su juego lo dirigirá por las tenebrosas estancias del cine de la década de las treinta, donde los monstruos de la Universal tendrán un lugar preferente, pero también los muy interesantes terrores de la Warner Bros/First National, los de la Metro Goldwyn Mayer y, por descontado, los escasos pero mayúsculos horrores producidos por Paramount. Sin olvidar los provenientes de  pequeños estudios del Poverty Row, ya en las afueras de Hollywood.

Apellidos como los de Lugosi, Karloff, Atwill, Chaney, Barrymore, Browning o Whale, se entremezclarán con otros menos conocidos pero no menos grandes. No nos engañará Pedro Porcel encumbrando películas desconocidas y oscuras como si fueran perlas a descubrir, pero si destacará títulos poco o nada reivindicados por otros autores como Sobrenatural, Congo o Black Moon , tratándolos con el detenimiento que merecen y restituyéndolos en el espacio que deben ocupar junto a cintas más valoradas o conocidas de aquella etapa.

Naturalmente, como primera potencia cinematográfica, el cine norteamericano ocupa un lugar prominente en el libro, con 287 de sus 392 páginas dedicadas a él, pero el autor también ha querido indagar en otros terrores menos conocidos pero igualmente interesantes como el inglés, el mexicano, el alemán y el de otros lugares de Europa y Asia donde se produjo poco, pero sugestivo cine de terror durante los años treinta.

Al texto, nada engorroso ni academicista, con los justos toques de humor, hay que sumarle una impresionante e imprescindible colección de imágenes, algunas poco conocidas, pertenecientes en su mayoría al archivo del responsable de la maquetación del libro, Javier G. Romero, que han sido reproducidas, además, con excelente calidad. Una muy útil bibliografía y un índice onomástico. Todo impreso en un papel de magnífica calidad y en las mejores condiciones.

Con prólogos de Luis Gasca y Manuel Valencia, esta obra es sin duda una de las mejores noticias que podría haber recibido el aficionado al mejor cine de terror ante tanta mediocridad. Un libro con el que el más serio estudioso del tema puede aprender. Y no hay nada que satisfaga más a un buen aficionado al cine que abrir nuevas sendas y descubrir nuevas obras.

Háganse con Cine de terror 1930-1939 y entren de la mano de Pedro Porcel en un mundo en sombras. Sucio, oscuro y lleno de prodigios. No se arrepentirán.

Pedro Porcel. Historiador de mitografías urbanas, lleva más de cuatro décadas navegando por los extensos mares de la cultura de masas. Siempre sin salir de tales aguas, ha dirigido editoriales, colaborado en diversos medios de prensa, impartido conferencias y seminarios universitarios, comisariado exposiciones, ejercido de documentalista en programas televisivos y escrito libros, con el propósito de cartografiar el territorio infinito de la ficción popular.
Ha firmado en solitario libros como Clásicos en Jauja, premio Romano Calizzi al mejor estudio teórico, Tragados por el abismo. La historieta de aventuras en España, que le valdría el XXXV Premio Diario de Avisos, o Superhombres Ibéricos. Coautor de Karpa y de Historia del tebeo valenciano, sus colaboraciones se extienden a muchos otros títulos, entre ellos Bolsilibro & Cinema Bis, La bestia en la pantalla: Aleister Crowley y el cine fantástico, las antologías sobre el cine fantástico español, británico e italiano editadas por la revista Quatermass, o los libros publicados por Cinefanía Cine Pulp, Shock TV, Monstruos y Weird Western. Revistas heterodoxas como 2000 Maníacos, la argentina Cineficción o Mondo Brutto son otros tantos lugares donde ha encontrado acomodo duradero y confortable.
Durante más de seis años su refugio en la red ha sido la página El Desván del Abuelito, espacio de referencia donde ha dado a conocer el patrimonio cultural más recóndito y señalado de las primeras décadas del siglo XX.

www. desfiladeroediciones.com

Las lecturas de Serendipia: ‘Frankenstein’ de Dick Briefer

10 diciembre 2018 Deja un comentario

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50 VOL. II:

FRANKENSTEIN DE DICK BRIEFER 

Seleccionados por Craig Yoe

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 184 páginas a todo color

200 años después de la publicación de Frankenstein o el moderno Prometeo el enigma de la creación sigue siendo eso, un misterio, una llama que poseemos todos pero cuya complejidad va más allá del simple hecho biológico. 200 años después de que la joven Mary Shelley descargara sus demonios internos en la catarsis que fue su obra, estos siguen vivos en cada uno de nosotros y nadie como ella supo mostrar la angustia de la vida y la muerte. La contradicción entre dar la vida al ser que más queremos y al que a la vez, con su creación, darle la muerte.

Diábolo ediciones se ha tomado estos 200 años de no-vida del moderno Prometeo muy en serio. Y si hace bien poco trataba a la autora y a su creación de forma más profunda reeditando la magnífica pieza Mary Shelley: la muerte del monstruo de Raquel Lagartos y Julio César Iglesias ahora nos acerca, de nuevo mediante el lenguaje del noveno arte, a la versión pulp del personaje, la más popular y conocida, la que nos ofreció el binomio Boris Karloff/Jack Pierce, actor y maquillador del monstruo en la seminal El Doctor Frankenstein de 1931. Jack Pierce fue el creador de ese otro monstruo, que pasó a llamarse popularmente como su creador. Fue él el que  colocó los electrodos a ambos lados de la cabeza que luego se convirtieron, en la memoria de todos, en dos tornillos. Fue Pierce el que colocó a Karloff dos altas botas. Fue también el maquillador el que, finalmente, decidió hacerle un cráneo plano. Fue, en definitiva, Pierce el que creo a Frankenstein tal y como todos los recordamos. Sí, Jack Pierce contribuyó a dar vida a ese monstruo que es la industria cinematográfica, insuflando vida a unos estudios Universal que no pasaban por su mejor momento. Y como su criatura, Pierce también fue rechazado y expulsado de la industria ante el avance de otras técnicas de caracterización más rápidas.

Una obra de Briefer recientemente subastada por Heritage Auctions.

La versión cinematográfica del personaje es la que adopta el dibujante Dick Briefer para su Frankenstein, que atravesó tres fases: si durante los primeros capítulos, que comenzaron a publicarse en Prize Comics en diciembre de 1940, fue un villano que buscaba la venganza contra su creador; en 1945, creador y editorial dan un giro a su Frankenstein y lo convierten en un delicioso cómic de humor, con un monstruo que, ya con serie propia, representa un claro antecedente del adorable Herman Munster. Pero no se vayan todavía, pues tras 17 números y con el auge del cómic de terror de los cincuenta, Briefer recibió el encargo de que su Frankenstein volviera al terror, produciéndose una tercera, y última etapa del personaje que abarcó quince números más (de 1952 a 1954), que se truncó cuando llegó la censura al cómic americano tras el proceso contra EC Comics desatado por el psiquiatra Fredric Wertham y su planfletario La seducción del los inocentes

Amplias muestras de estos tres Frankenstein de Briefer son los que nos ofrece Diábolo Ediciones en el segundo tomo de La Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Con los trabajos iniciales del dibujante, guionista y entintador, más crudos e influenciados por las viñetas del Superman de Siegel y Shuster; que darán paso a un divertido monstruo que nos traerán a la mente al Will Eisner más paródico, pues no en vano Briefer trabajo para el viejo maestro. Es aquí donde, en nuestra opinión, se muestra la labor más interesante de Dick Briefer como creador total, y en donde su dibujo alcanzará las cotas más personales, señas de identidad que se difuminarán en su tercera etapa, muy en la linea de los artistas EC menos destacados. De estas tres etapas se han seleccionado las mejores historias, reproduciendo varias portadas y contando con un muy interesante prólogo de Craig Yoe, encargado también de seleccionar las historietas del tomo.

Queda en el aire qué hubiera pasado de haber conseguido Briefer que le contrataran las tiras de prensa humorística sobre el personaje que también había preparado y ofertó a algunos medios. En ellas muestra su mejor trabajo, su maestría  con los  personajes paródicos que, repetimos, trasladan al lector al mejor Spirit. Mientras tanto, no lo duden, háganse con este tomo, que al igual que su predecesor, del que ya hablamos aquí, demuestra el cariño puesto por Diábolo en estos viejos cómics: reproducción extraída de los propios cuadernos originales respetando su colores; impresión en hojas de buen gramaje; tapa dura y formato grande. ¿Qué más puede pedirse? … Mejor dejémonos sorprender por Diábolo ediciones y las próximas entregas de la  Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50.

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PORTADAS

Las lecturas de Serendipia: ‘Bruceploitation. Los clones de Bruce Lee’ (Applehead Team)

21 noviembre 2018 Deja un comentario

BRUCEPLOITATION. LOS CLONES DE BRUCE LEE

Iván E. Fernández Fojón

Applehead Team Ediciones. Colección ‘La generación del videoclub’. Encuadernación en cartoné con solapas. 312 páginas con numerosas imágenes en blanco y negro. 

A mediados de los años setenta entró en nuestras salas de reestreno el cine de artes marciales, o como la muchachada lo llamábamos,  las películas de karate. En 1973 se estrenó Karate a muerte en Bangkok, (The Big Boss, 1971) y todos nos quedamos impresionados por Bruce Lee. No solo por su técnica, sino también por sus expresiones salvajes y su candidez. Puedo asegurar que, junto a mi hermano, vimos todas las películas ‘de karate‘ que se estrenaron durante esos años. Y fueron muchas, pues a ellas había que sumar los numerosos wuxias, que entonces llamábamos ‘de samurais‘: La furia del tigre amarillo, El luchador manco, Dos contra el gran asesino, Caza desesperada, Los cuatro dedos de la furia14 Amazonas, La heroína legendaria… pero ningún artista marcial podía superar a Bruce Lee. Lamentablemente nos enteramos que Lee había fallecido poco antes y que quedaban pocas películas suyas por estrenar, que vimos, eso sí, una y otra vez. Hasta que llegó Juego con la muerte (Game of Death, Robert Clouse), en 1978, una chapuza que solo se salvaba por las pocas luchas reales de Lee, doblado en el resto de la película por actores que imitaban sus gestos convirtiéndolos en ridículas muecas. Intérpretes que no se desprendían casi nunca de sus enormes gafas de sol. La operación no convenció a nadie, excepto a los productores, que ante la demanda de películas de Bruce Lee, tras estrenar hasta recopilaciones de episodios de la serie de los años sesenta The Green Hornet e incluso Marlowe, un detective muy privado (Marlowe, Paul Bogart, 1969) donde Lee interpretaba un pequeña papel, decidieron seguir prolongando el filón ¿cómo?: haciendo películas de Bruce Lee sin Bruce Lee. Y lo hicieron hasta la nausea.

Primero llegaron películas biográficas que explotaban la memoria de Bruce Lee mediante dobles, a cual más bizarro, y engañando al espectador al utilizar, en muchos casos, la imagen y el nombre del difunto actor en el título y en el póster, por aquello de pillar a los incautos. Así llegaron Bruce Lee contra los halcones negros, El real Bruce Lee, La verdadera historia de Bruce Lee… que motivaron la progresiva pérdida de interés del espectador, estafado por distribuidores sin escrúpulos.

Pero, ¡Ay! llegó el vídeo doméstico y con él la locura. Se terminó la esclavitud de la TV y el espectador tenía el cine en casa. Así que las distribuidoras videográficas se frotaron las manos y se dispusieron a llenar los estantes de los videoclubs de películas de primera, segunda, tercera categoría y derribo. En esta última categoría podrían englobarse las protagonizadas por los múltiples clones de Bruce Lee, pues aunque alguna era digna, la extensa mayoría eran poco menos que basura. Pero con los años y precisamente por ese carácter exploitation, que ha conseguido que algunas de ellas entren holgadamente  en las enciclopedias del disparate, este subgénero ha conseguido tener sus seguidores entre los aficionados a las películas de artes marciales, los nostálgicos de videoclub y, especialmente, los buscadores del más bizarro y oscuro cine Trash.

Iván E. Fernández Fojón ha tenido el valor de ver todas las películas protagonizadas por Bruces Lee de pacotilla y comentarlas en Bruceploitation. Los clones de Bruce Lee, un simpático y nutritivo libro que Applehead Team ha publicado dentro de su colección La generación del videoclub. En el libro el autor, tras una introducción en la que habla del auténtico Bruce Lee, analiza los tres clones principales del actor, Bruce Li, Bruce Le y Dragon Lee, de los cuales comenta su biografía y filmografía. A continuación presenta otros muchos imitadores con seudónimos como Bronson Lee (sí, un Bruce Lee con bigotazo) o Bruce Leung (protagonista de la increíble El dragón ataca. Lean el libro y sabrán porqué hay que verla para creerla). Destacando su influencia en la Blaxploitation con Jim Kelly o Ron Van Clief; y sin olvidar al enano filipino, Weng Weng. Todo ello hasta llegar a la actualidad. Iván E. Fernández también ha incluido la influencia de Bruce Lee en el cómic y los videojuegos, cerrando su libro con las  filmografías de los tres principales imitadores. En resumen, un completo volumen con el que el autor chapotea en los lodazales de la Bruceploitation y guía al lector en ese viaje al infracine. Toda una experiencia de riesgo en la que se echa en falta un poco más de humor a la hora de abordarlo, algo a disculpar ante el sacrificio y la entereza demostrada por el autor para ofrecernos un libro que ya se hacía necesario.

Más información y pedidos: https://appleheadteam.com/

Las lecturas de Serendipia: ‘Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones)

20 noviembre 2018 Deja un comentario

MARY SHELLEY: LA MUERTE DEL MONSTRUO

Raquel Lagartos y Julio César Iglesias

Prologos de Fernando Marías y Ángeles Caso

Diábolo Ediciones. Edición especial 200 aniversario Frankenstein. Encuadernación en tapa dura 180 páginas a color. 

Uno tiene la sensación de que no se ha hecho la suficiente justicia a un hito tan importante como es el 200 aniversario de la publicación de Frankenstein o el Moderno Prometeo, obra gótica con la cual la joven Mary Shelley entró en la inmortalidad. El Festival de Sitges, por ejemplo, ha preferido centrarse en otro (gran) hito como es el cincuentenario de 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), dejando un tanto de lado a Frankenstein. Solo y desangelado. O como decía Gardel, solo, fané y descangallado.

Podríamos decir que el cine sí se fijo en la figura de la escritora con una película biográfica, Mary Shelley (Haifaa Al-Mansour, 2017), pero a pesar de contar con Elle Fanning, fue una cinta bastante decepcionante, pues escoge centrar su acción en la historia de amor entre Mary Wollstonecraft y Percy B. Shelley, añadiendo a la trama unas dosis de empoderamiento femenino -la madre de la escritora fue una de las pioneras del feminismo- y dejando como algo secundario los motivos y el proceso de creación de la obra que inmortalizó a la escritora. En cuanto a la histórica reunión en Villa Diodati, a pesar de ocupar un amplio tramo del filme, se nos muestra como poco más que una reunión campestre con dos reputados poetas,  Shelley y Lord Byron, reducidos a ser un par de juerguistas libertinos exentos de moralidad e incluso de talento, y al doctor Polidori como un santo varón con el cual parece insinuarse un romance en ciernes con Mary, ofreciendo con todo ello un drama amoroso muy convencional. Tanto que consigue que el espectador interesado en la historia deseé revisar otros acercamientos al tema como fueron Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1988) o incluso la desaforada Gothic (Ken Russell, 1986).

Así pues, ha tenido que ser el cómic, concrétamente este cómic del que estamos hablando, el que ponga justicia entre Mary Shelley y su creación, rememorando aquel verano boreal de 1816 en el que Mary y Percy Bysshe Shelley visitaron a su amigo Lord Byron en Villa Diodati, lugar que terminó convertido en cuna de monstruos y del que salieron creaciones inmortales como son Frankenstein y El vampiro, primera novela sobre un chupasangre, escrita por John Polidori, médico personal de Byron.

Pero Raquel Lagartos y Julio César Iglesias en su Mary Shelley: la muerte del monstruo, van mucho más allá. Relacionan a la criatura con las numerosas tragedias que atenazaron a la joven, que perdió a dos de sus hijos y a su padre en un corto lapso de tiempo, tras haber perdido a su madre por complicaciones en el parto que le diera la vida, algo de lo que, al parecer, la joven se culpabilizó durante toda su existencia.

Moderna y adelantada a su época, como lo fuera su madre, Mary Shelley se fugó con su amante y no se casó. Además, este creía firmemente en el amor libre, lo que terminó dando más de un quebradero de cabeza a la joven Mary. Sobrevivió a sus compañeros de Villa Deodati, pues todos, como buenos románticos, murieron jóvenes. Pero antes pudo tener un hijo que le sobrevivió, su creación, quizás el que le hizo olvidar todos los monstruos y las pesadillas que nacieron en aquella noche de tormenta.

Bien recibida por crítica y público, la presente edición de Mary Shelley: la muerte del monstruo, está revisada e incluye material extra, como si de un DVD se tratara, con escenas descartadas, estudios de los personajes y de la moda de la época, así como portadas alternativas. El resultado es espléndido, aunque no carece de complejidad. Como explica el propio escritor, Julio César Iglesias, “es una obra de estructura compleja, que exigía bastante implicación intelectual, pero bastante gente nos comentó que había llegado a emocionarse leyéndola, incluso a llorar. Nos hace muy felices haber conseguido transmitir, aunque sea en parte, la emoción que nosotros mismos sentimos al escribir el cómic y al sumergirnos en la vida de Mary Shelley y su criatura“.

Por su parte la dibujante, Raquel Lagartos, entintó sus planchas “con un mismo pincel con la intención de dar una sensación de ambiente más opresivo“, captando, con una evolución que podemos ver en los estudios previos incluidos como extra, la esencia de todos los protagonistas, dotándolos de vida y explicando en imágenes los silencios que Julio César Iglesias introduce en su guión.

Con su obra, que ahora tienen ocasión de pescar los que se despistaron en su momento, los autores consiguieron el mayor de sus propósitos: “Algunas personas (…) nos dijeron que, tras leerse el cómic, se leyeron, o releyeron, la novela de Mary Shelley. Puede que no haya mayor halago, porque uno de nuestros objetivos era reivindicar a Mary como una gran creadora, que vivió a la sombra de su creación más famosa, pero cuyo talento merece ser recordado y reconocido”. 

Altamente recomendable para leer y releer, el trabajo de Raquel Lagartos y Julio César Iglesias es literatura de primera.

RAQUEL LAGARTOS: Licenciada en Matemáticas y titulada en Ilustración por la Escuela de Arte de Oviedo. Ha colaborado con diversas publicaciones e instituciones locales y ha participado en varias exposiciones, entre ellas, la dedicada a Mary Shelley: La muerte del monstruo (Diábolo Ediciones) en el Salón Internacional del Cómic de Avilés de 2017.

JULIO CÉSAR IGLESIAS: Licenciado en Historia. Escritor y guionista. Ha colaborado con diversos medios dedicados al análisis literario y a la novela gráfica..

Su primer cómic juntos, Mary Shelley: La muerte del monstruo, se publicó en España con Diábolo Ediciones a finales de 2016. La hierba del estío (Diábolo Ediciones, abril de 2018) es su segunda publicación juntos. También han colaborado en el homenaje colectivo Frankenstein resuturado (Ediciones Alrevés, marzo de 2018).

Las declaraciones de los autores están extraídas de la entrevista que Proyecto Naschy les realizó con motivo de la publicación de La hierba del estío. Tanto Mary Shelley: La muerte del monstruo como la obra posterior de los autores, La hierba del estío están publicadas por Diábolo Ediciones y pueden adquirirse aquí.

 

 

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