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Las lecturas de Serendipia: ‘Cinezoico, el dinosaurio a través de la historia del cine’

24 octubre 2017 Deja un comentario

Que Serendipia siempre ha sido muy de monstruos no les resultará una novedad a poco que nos conozcan. Vampiros, hombres-lobo y otras criaturas tamaño estándar, para que nos entendamos, poblaron y pueblan los mejores delirios cinematográficos y literarios de su universo,  y en menor medida los monstruos gigantes. De hecho, siempre le sorprendió la  sincera admiración y, sobre todo, el conocimiento sobre los dinosaurios que un amigo de la infancia profesaba por estos extintos seres. Amigo que era capaz de reconocer todas las especies, ya fuera tanto viéndolas en álbumes de cromos, como en pequeñas figuras Dunkin. Más tarde supe que no estaba solo en su pasión (ni yo tampoco en la mía),  y que existe un extenso grupo de mortales afectados por la ‘dinosauriomanía’.

CINEZOICO, EL DINOSAURIO A TRAVÉS DE LA HISTORIAA DEL CINE

Octavio David López Sanjuán

Editorial Rosetta. Rústica con solapas. 288 páginas

Lo anterior viene a cuento porque, a pesar de no ser personalmente una apasionado sobre el tema  (de hecho me cuesta horrores incluso pronunciar los nombres de esas especies), ha llegado a nuestras  manos Cinezoico, un libro de reciente publicación que nos introduce en las películas protagonizadas por estos monumentales seres. Octavio David López Sanjuán, autor del mismo, es un escritor del que ya teníamos referencia por su primera y voluminosa obra, ¿A quién vas a llamar?, de Tracy el gorila a Peter Venkman, la historia de los cazafantasmas que allá por 2015 publicó la editorial Tyrannosaurus Books (notese que el nombre de la editorial era ya un claro presagio de uno los grandes protagonistas de su presente libro). Una buena referencia, no hace falta decirlo, que hacía, ya de entrada, atractiva la lectura del título que ahora tenemos entre manos.

Cinezoico es una obra que aborda el estudio de los grandes saurios desde diversos niveles. Aunque su principal objetivo sea analizar de manera eficaz y amena los principales filmes de la historia del cine que han contado con la participación activa de seres antediluvianos, así como las diferentes técnicas de animación y trucaje cinematográfico con el que han sido devueltos a la vida, también, y ahí estriba la novedad,  nos instruye en el conocimiento científico de estos seres, en la investigación paleontológica y en sus últimos hallazgos  y, más allá aún,  en los orígenes literarios de muchas de las aventuras que más tarde se convertirán en película.  Todo ello desde el profundo conocimiento y sin ánimo de cargar su obra con engorrosos datos, nombres y fechas. Muy al contrario, toda la información se nos administra de forma fluida y entretenida, de modo que la lectura de Cinezoico se convierte en todo un placer. Como explica su autor: ” lo que convierte a Cinezoico en algo único es que se adentra en el tema ‘paleontológico’. Es decir, utilizando temas que aparecen reflejados en las diferentes películas, se trata de exponer dichos elementos científicos con un lenguaje accesible. Además, se recogen las diferentes especies de dinosaurios y animales prehistóricos que aparecen a lo largo de cada producción. En esta vertiente paleontológica, es donde José Luis Sanz, uno de los paleontólogos de mayor prestigio a nivel nacional (y que también ha prologado el libro), ha supervisado los diferentes matices, para conseguir un texto con el mayor rigor científico posible. Todo ello sin olvidar que es un libro dirigido para todas las edades, con un léxico accesible y donde la historia de estas producciones está narrado de una forma cronológica para darle una coherencia a la figura del dinosaurio a través de la historia del cine.”

Sin ánimo de resultar exhaustivo, se centra en las más interesantes o curiosas películas sobre el tema; así, Octavio dedica capítulos a cintas señeras como The Lost World (Harry O. Hoyt, 1925), King KongMerian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933), Hace un millón de años (One Million Years B.C., Don Chaffey, 1966) o la saga completa de Parque Jurásico. Eso sí, sin olvidar curiosidades como la dinosaura Gertie, que en 1914 tuvo el honor de inaugurar el cine de este subgénero, o películas pertenecientes a la denominada serie B tales que La bestia de la montaña (The Beast from Hollow Mountain, Edward Nassour e Ismael Rodríguez, 1956) e, incluso, hitos de la animación como En busca del valle encantado (The Land Before Time, Don Bluth, 1988). Tampoco ignora la llegada de los dinosaurios a la pequeña pantalla, objeto que aborda en un último capítulo.

De 1914 a 2015, más de 100 años de cine fantástico que ha alimentado la imaginación de pequeños y grandes desde las pantallas en esta completa obra, profusamente ilustrada que, sin lugar a dudas, está llamada a ser de referencia en la temática. Publicada por la joven Editorial Rosetta, sello conocido sobre todo por su gusto por las novelas y las bandas sonoras, que tiene también especial querencia por el cine, tal y como demuestran obras como Cine y Expedientes X de Miguel Ángel Plana, o los dedicados a compositores cinematográficos como George Dunning y John Barry.

Octavio David López Sanjuán:
Natural de San Vicente del Raspeig (1982). En 2003 junto a Rubén Ortiz y Jonathan Bellés funda la página web godzillaencastellano.com, la primera web de habla hispana dedicada al saurio nipón.
Desde 2014, colabora mensualmente en la revista “Scifiworld” en la sección “Monsterland”, dedicada al cine de monstruos japoneses. En la misma publicación, ha realizado artículos de otras películas relevantes del cine fantástico, incluyendo entrevistas realizadas expresamente a los implicados en las diferentes producciones. Entre ellos se encuentran los especiales dedicados a la saga “Temblores”, “Expediente X”, “Cortocircuito” o “El monstruo del armario”.
En 2015, publica su primer libro, “¿A quién vas a llamar?, de Tracy el gorila a Peter Venkman, la historia de los cazafantasmas”, un exhaustivo recorrido por la figura del cazafantasmas tanto en cine como en televisión, y donde se incluyen más de 50 entrevistas exclusivas realizadas a los partícipes de las diferentes producciones.
Además, organiza anualmente el “Godzilla Weekend”, evento alicantino dedicado al kaiju eiga. Y participa también en los podcast “Luces en el horizonte” y “Cosas de monstruos”.
“Cinezoico: el dinosaurio a través de la historia del cine” es su segundo libro publicado, encontrándose actualmente inmerso en otros proyectos relacionados con el cine fantástico.

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Lejos de aquí’, una crónica sobre la vida, obra y época de Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano

1978. José Manzano, un chaval de la UVA de Vallecas, sumiso y fantasioso, se ofrece a la salida de unos billares del centro de Madrid. Lo recoge Eloy de la Iglesia,rara avis, vasco, homosexual, comunista y el cineasta más comercial del momento. Eloy queda fascinado con el chaval. Se lo lleva a vivir a su apartamento y lo elige como protagonista de Navajeros, exponente del nuevo cine coyuntural sobre la situación de un segmento considerable de la juventud en una apenas estrenada España constitucional.

LEJOS DE AQUÍ

Eduardo Fuembuena

Uno Editorial. Encuadernación en rústica. 814 páginas

Hemos atesorado pacientemente Lejos de aquí, el libro que Eduardo Fuembuena ha escrito sobre Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano, con intención de echarle mano cuando desconectáramos y tuviéramos tiempo de afrontar sus más de 800 páginas de apretada escritura con garantía de continuidad. Y el libro, lejos de defraudarnos, nos ha resultado excepcional por diversos motivos. Y es que Lejos de aquí, ideado como novela, funciona a varios niveles:

-Como crónica política del momento que se vivía en cada época en la cual nos sitúa el narrador. Desde los últimos coletazos de la dictadura a la Transición, primero con el gobierno de UCD y más  tarde con la izquierda de tramoya que representaba el PSOE, cuyo triunfo mayoritario relegó a la izquierda real, a la que pertenecía tanto Eloy de la Iglesia como gran parte de su entorno, a un segundo plano condenándola a su desaparición.

-Como crónica de la situación que tenían que vivir los homosexuales tanto antes como después de la muerte física del dictador. Obligados a permanecer dentro de sus armarios, bien ocultos y tan solo saliendo ocasionalmente en forma de piezas exóticas o como motivo de befa en comedias desarrollistas.

-Como crítica formal y comentario cinematográfico de la filmografía del director vasco, así como de historia cronológica de sus rodajes. Exhaustivo y repleto de anécdotas, detalles y numerosos datos extraídos de hemeroteca y de entrevistas personales del autor a amigos y a los principales colaboradores de Eloy de la Iglesia.

-También funciona, por supuesto, como novela. Aunque quizás, y es nuestra opinión, es en este aspecto donde más flojea. Algo que posiblemente se corregirá cuando tome forma de guión cinematográfico, en cuya materialización está trabajando activamente Fuembuena.

Con todo esta novelización de la vida y obra en común de Eloy de la Iglesia y José Luis Manzano va mucho más allá de ser una mera dramatización. No es, ni mucho menos, una novela al uso. En Lejos de aquí el autor maneja todos los elementos enumerados introduciéndolos en la acción de forma sutil sin despistar al lector, llevándole de la narración al ensayo conformando, con todo ello, una apasionante -y apasionada- visión de los años ochenta, y de la situación política resultante de un Transición maquillada en la cual la izquierda, en otras palabras, los perdedores de la contienda del 36, continuaron siendo también los derrotados en esa Transición, que colocó a los hijos de los jerifaltes del anterior régimen, de los vencedores, en los lugares que continúan ocupando aún hoy sus herederos, y al parecer a perpetuidad.

Eloy de la Iglesia no sale personalmente muy bien parado en el libro de Fuembuena. Su retrato es el de un hedonista, teórico del comunismo que goza poseyendo los cuerpos de jóvenes proletarios, preferiblemente lumpen. Cuando el director conoce a José Luis Manzano este es un chico sano, que ejerce eventualmente de chapero, pero que, al contrario de lo que comunmente tiende a creerse, no fue el responsable de poner en contacto a Eloy de la Iglesia con las drogas duras, sino que fue a la inversa. Y al contrario que el director vasco, Manzano no pudo desengancharse del tóxico. Así que en las páginas de este libro viviremos el penoso deambular de ambos en el mundo de la droga. Un vaivén de situaciones, enganches y desenganches en los que tendrá un papel muy importante en la parte final un cura, Pedro Cid, personaje que servirá al autor para detallar la desinteresada labor de un buen puñado de valerosos hombres y mujeres que dedicaron su vida a ayudar a los más necesitados en los barrios más golpeados por la heroína. Un universo de asociaciones y movimientos vecinales que tenían su epicentro en la parroquia del barrio, donde había echado raíces la Teología de la Liberación  y desde donde los vecinos lucharon por sus derechos y por la dignidad del lugar donde la necesidad les había llevado. Barrios de extrarradio con ciclópeos bloques de cemento en los cuales se hacinaba la mano de obra venida de lugares como Murcia y Andalucía. Lugares idénticos, igual de mutilados por la droga como El pozo del tío Raimundo en Madrid; La Mina en Barcelona; o San Roque en Badalona (1).

José Luis Manzano y Eloy de la Iglesia en una imagen tomada durante una entrevista que les realizó Pierrot en 1982 para la revista Lib (Nº 315).

Pero en Lejos de aquí sobre todo hay cine. Y destaca la atención especial que el autor dedica a una de las cintas más denostadas del director donostiarra, su adaptación de Otra vuelta de tuerca (1985). Y se agradece que así sea, pues se trata de una película compleja, que merece ocupar un puesto más destacado en la filmografía de Eloy de la Iglesia por las múltiples lecturas que ofrece y por su magnífico acabado técnico. También son especialmente atractivos e interesantes los detalles sobre proyectos del director que por diversos motivos no llegaron a buen puerto. Como la casi mítica Galopa y corta el viento o Imán, que adaptaba una obra de Ramón J. Sénder. También conoceremos la etapa más oscura y desconocida de de la Iglesia. Una caída libre de la que fue recuperado al final de sus días, durante los cuales llego incluso a rodar de nuevo.

El lector encontrará en la obra de Eduardo Fuembuena vivencias novelizadas de los protagonistas, sí, pero en base a declaraciones de muchos de los que las vivieron junto a ellos en aquellos momentos (2), así que de las páginas de Lejos de aquí puede asegurarse que están llenas de verdad. De más verdad que muchos ensayos o críticas, ingredientes, por otro lado, presentes también en este libro.

Lo que no hallará el lector es un tratado de cine quinqui al uso, ya que resulta estúpido y casi ofensivo meter la obra de Eloy de la Iglesia en el mismo saco que la de, por ejemplo, José Antonio de la Loma. Ningún cineasta retrató la época como lo hizo el director donostiarra en sus películas.

Eduardo Fuembuena  ha creado un híbrido. Un mutante que, como hemos visto, funciona en varios niveles los cuales, unidos, ofrecen un poderoso resultado. Personal,

La mirada de ‘el Jaro’

bien narrado y del todo recomendable, por sus páginas desfilan entrañables personajes como Andrea Albani (Lali Espinet), Pierrot, José Luis Fernández ‘el Pirri’ o Josep Anton Pérez Giner. Pero sobre todo ese José Luis Manzano tan necesitado de cariño y de protección. Tan frágil que no pudo pasar página. Lejos de aquí es un retrato triste, duro, desolador, en el que se desenvuelven seres destrozados por las adicciones y por la época que les tocó vivir, durante la cual se destruyeron sistemáticamente en busca de su momento de pausa. De paz. Que finalmente encontraron.

NOTAS:
(1) Resultaría ideal para completar esta lectura darle un ojo a los dos magníficos documentales  de Cecilia y José Juan Bartolomé, Después de… (1983), que retratan toda esa época a la perfección. Un mundo y un universo que tal y como nació, fue cercenado.
(2) «Han sido siete años de trabajo durante los que he recopilado más de trescientos testimonios directos, además de llevar a cabo una exhaustiva labor de investigación y consulta de las fuentes documentales y audiovisuales disponibles» Eduardo Fuembuena en la nota de prensa de Lejos de Aquí.

BIOGRAFÍA DEL AUTOR: Eduardo Fuembuena nace en Zaragoza, en cuya Universidad (Facultad de Filosofía y Letras) se licencia en Historia del Arte. Continúa su formación en Barcelona (Máster de Escritura de Guion para cine y TV en la UAB) y en Madrid (diplomado por la ECAM, estudios de posgrado en la Universidad Carlos III de Madrid). Asimismo, publica artículos cinematográficos en portales digitales, blogs y revistas, a la par que desarrolla una labor profesional como decorador en cine, televisión y publicidad. En 2010 dirige el cortometraje de ficción Voces y en 2011 el poema audiovisual Chico y barco.

 

ATENCIÓN:

Este libro, autoeditado por su autor, se encuentra actualmente agotado pero Eduardo Fuembuena prepara la segunda Y ÚLTIMA edición para el próximo octubre. NO SE LO PIENSEN. 

Contacto y pedidos: lejosdeaqui2017@gmail.com

 

Jack Taylor recuerda: ‘Cuento lo que mi disco duro me permite’

CUENTO LO QUE MI DISCO DURO ME PERMITE

Jack Taylor. Prólogo de Eugenio Mira

Fundación Aisge. Colección Memoria de la Escena Española 90. Encuadernación en rústica. 150 páginas

Los que hemos tenido la suerte de conocer a Jack Taylor coincidimos en que se trata de una persona extremadamente educada y atenta. Un actor de estirpe y clase al que le gusta narrar, con su fantástica dicción, anécdotas y vivencias. Una dicción, por cierto, que no siempre hemos podido disfrutar en la pantalla, pues antiguamente se tenía la costumbre de doblar su voz, pero que igualmente con su imagen ha sabido trasmitir una distinción, carente de presunción, a sus personajes.

Pongo esto a colación porque Cuento lo que mi disco duro me permite, el libro de memorias de Jack Taylor que acaba de publicar Aisge, es el equivalente a escucharlo narrar, con ese delicioso acento, sus vivencias personales y los recuerdos que conserva de otros actores y directores con los que ha coincidido y trabajado en sus numerosos rodajes a través del mundo. Leyéndolo queda claro que a Jack Taylor le gusta escuchar más que hablar, aprender más que dar lecciones, sobre todo de sus colegas más veteranos. Así, en la páginas de este agradable libro nos relata sus encuentros y veladas con estrellas como Claudette Colbert, Clark Gable, Jack Benny, Marlene Dietrich, Pola Negri o Marilyn Monroe. Dioses y diosas del celuloide de otras épocas. Pero también de sus rodajes con Jesús Franco o Eugenio Mira.  Y todo lo explica desde la humildad, pues Jack Taylor es la discreción, el respeto y está exento de cualquier rastro de presunción.

Comienza su biografía remontándose a sus antepasados y su llegada a la tierra de las oportunidades. Poniendo en orden los recuerdos de infancia en su Oregón natal. Su descubrimiento del arte, del cine. Sus primeros pinitos en la escena y en televisión. Su estancia en México cuando vio que en Norteamérica no tenía muchas posibilidades de destacar como actor y su desembarco en la que sería su tierra de adopción, España. Un itinerario muy ameno, sin malas caras ni chismes, a veces sin dinero para comer o coger el metro, pero siempre cargado de optimismo y mucho trabajo. Muestra de la humildad que caracteriza a Jack Taylor es que lo que más se lee en Cuento lo que mi disco duro me permite, son palabras de agradecimiento a compañeros y amigos, y tan solo recuerda un mal momento, que también explicó en la entrevista que tuvimos ocasión de hacerle, con Amando de Ossorio. No en vano una de las máxima incontestable que podemos leer en el libro es que “Lo que necesita nuestro mundo son menos conflictos y más educación.” Y desde luego Jack da ejemplo de entrañable bonhomía, siendo una de esas pocas personas que sonríen con  la mirada y con la que es imposible estar incómodo.

Se queda francamente corto el libro, como se pasa rápidamente el tiempo cuando se está con Jack Taylor, con esa mirada azul y limpia que resulta imposible borrar de la memoria. Una delicia de libro. Una delicia de persona.

Nada de lo que sucede se olvida jamás: Descifrando El viaje de Chihiro

EL VIAJE DE CHIHIRO. NADA DE LO QUE SUCEDE SE OLVIDA JAMÁS…

ÁLVARO LÓPEZ MARTÍN. Prólogo Marta Fernández.

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. 280 páginas a todo color

 

La primera vez que oí hablar de El viaje de Chihiro fue gracias a un compañero de trabajo. Hasta entonces consideraba el Anime como poco menos que un entretenimiento destinado a niños, que incluso había disfrutado en mi infancia gracias a series como Marco, Heidi y sobre todo Mazinguer-Z. Ya como adulto quise darle un margen de confianza y en 1992, cuando se estrenó en nuestras salas Akira (1988) de Katsuhiro Otomo, acudí a verla no agradándome, a excepción de su animación.

Este amigo me vendió la película de Hayao Miyazaki como una aventura lisérgica muy imaginativa. Sabía que yo entendía lo que quería decir. Mientras su hija la disfrutaba a un nivel, él encontraba otra lectura que convertía la película en una experiencia totalmente diferente. Así que intrigado le hice caso y la vi. Y me conquistó. Hice las paces tan profundamente con el Anime que, con diferencia, es el cine de animación que más disfruto.

Pero El viaje de Chihiro continúa siendo mi favorita, todo ello a pesar de las numerosas cosas que no acabo de entender (que para mí añaden atractivo por estar abiertas a mil conjeturas), así como las exóticas referencias culturales que se escapan a los occidentales. Y es que El viaje de Chihiro, ganadora del Óscar y el Oso de Oro de Berlín, es una de las películas más aclamadas de la historia del cine, pero también de las más complejas y profundas, por lo que se hacía más que necesario que alguien escribiera un libro, en concreto este libro, que nos explicara y detallara estas referencias, que intentara explicarnos qué simbolizan y les pusiera nombre. Y no es que saber todo ello sea realmente imprescindible para disfrutar de esta maravillosa historia, pero estimo que el autor de El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás… puede ofrecer al lector una visión de la película que podría tornarse también en apasionante, ayudándole a entender ese mundo y su entorno cultural, enriqueciendo así el visionado de esta obra capital del cine.

Lo que el espectador experimenta cuando ve El viaje de Chihiro, además de múltiples lecturas, son los estados de ánimo que sus imágenes trasmiten. Cuando oscurece y aparecen los fantasmas la atmósfera nos contagia cierta desazón, que aumentará ante esas criaturas que aparentan haber surgido de un cuadro de El Bosco; O ante esas máscaras benefactoras silenciosas, quejumbrosas; o ante el melancólico discurrir del tren en su viaje imposible por el mar.  Un sentido de la maravilla que esperamos entender más, comprender gracias a El viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás…

Y, para emprender ese viaje, Diábolo no nos podría haber puesto en mejores manos. Álvaro López Martín tiene dos libros sobre el arte de Miyazaki a sus espaldas (Mi vecino Miyazaki  y Antes de mi vecino Miyazaki, escritos junto a Marta García Villar y publicados por Diábolo) y dirige un blog de referencia como es, Generación Ghibli, avales más que suficientes como para resultar el autor ideal con el que adentrarnos en los distintos viajes de Chihiro y con el que descifrar todos sus misterios sumergiéndonos, nuevamente pero en su compañía, en esta historia única y fascinante que, como bien indica Álvaro López, es una historia de detalles.

Junto al autor analizaremos cada escena, deteniéndonos en las partes que, ya sea por merecer una interpretación (o más de una) o por hacer referencia a algún detalle perteneciente a la cultura oriental en general, y japonesa en particular, merece ser explicado. Recurriendo incluso en diversas ocasiones a la voz del propio Miyazaki, ya sea mediante declaraciones extraídas de diversos medios o de su autobiografía.

Álvaro nos descubre o confirma algunas de nuestras sospechas, incluidas las más descabelladas ¿Es la casa de baños un lupanar? Pues al parecer sí, con Yubaba como madam del establecimiento, lo cual no significa que contenga trasfondo pedófilo, con el Sin Cara como cliente encaprichado con comprar a toda costa a Chihiro. Pero no deja de ser una lectura apasionante, sugerente y sorprendente.

Cierto es que El viaje de Chihiro es sobre todo una historia de crecimiento personal, de maduración, pero también de respeto hacia las tradiciones ancestrales y al exceso de occidentalización que invade la cultura japonesa. Es una oda a la naturaleza y una fuerte crítica también al capitalismo exacerbado que domina nuestra sociedad y que tantos monstruos ha creado. El viaje de Chihiro es todo eso y mucho más. Son experiencias personales de Miyazaki; son leyendas japonesas; son elementos culturales del japón más tradicional… un maremágnum de referencias que Álvaro López nos aclarará, haciendo asequibles al lector los múltiples mensajes del filme de Miyazaki.

Bien es cierto que muchas veces el cariño y la erudicción no garantizan que la obra resultante sea valiosa. No es este el caso, Álvaro López es, además de un gran especialista y amante del cine de animación de Miyazaki, un estudioso de la cultura oriental, nos muestra escenarios, nos descifra claves y nos traduce palabras y símbolos. Y consigue narrarlo todo de forma ordenada y apasionante. Viajar junto a Álvaro López al extraño mundo de El viaje de Chihiro es viajar hasta el alma y el corazón de esta obra de Hayao Miyazaki que no se olvida jamás…

¡Andá!, la merienda…: un sabroso viaje al universo de los cromos Cropan, Bimbo, Panrico…

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¡ANDÁ!, LA MERIENDA… LAS DELICIOSAS COLECCIONES DE  NUESTRA NIÑEZ

Vicente Pizarro

Diábolo Ediciones. Tapa dura. A todo color. 

A pesar de que uno comienza a estar bastante aburrido y hasta en cierto modo en contra de la operación nostalgia que desde todos los ámbitos se nos está inculcando, desempolvando desde los más infames y felizmente enterrados VHS a incluso gran parte de la música de los años ochenta, precisamente la más horrible y comercial que dio la época, -pues sabido es que lo bueno nunca pasa de moda-, tengo que admitir que cuando supe de ¡Andá! la merienda… , la nueva propuesta de Diábolo Ediciones, algo en mi interior hizo ¡click! Así que, de forma excepcional deseé bucear en el tiempo y revisitar las texturas que nos ofrecía todo aquel universo de cromos de plástico, superhéroes, calkitos y adhesivos. Y es que ¡Andá!, la merienda… es más que un libro: es un amalgama de sentimientos encontrados, de momentos recuperados de otra época, de pequeños detalles que hicieron más felices algunos momentos de nuestra infancia que, personalmente me tocaba de cerca así que, abusando de su paciencia ruego me permitan pasar durante unos instantes al plano personal (lo pondré en azul y así podrán saltarlo pasando directamente al comentario del libro si, comprensiblemente, les importa un bledo lo que pueda contarles)

En mi casa, y la mayor parte de mis compañeros, fuimos niños de bocadillo en el recreo. Algo que no se hacía tan solo con la intención de frenar mi tendencia a la obesidad, se hacía más que nada porque la naciente bollería industrial, que unos pocos niños traían ante nuestra envidia, costaba un dinero que muchas familias no podían permitirse. Envidia doble en mi caso, pues en mi familia se nos inculcó el espíritu coleccionista y tres generaciones de Benítez la cultivamos concienzudamente, algo de lo que daba fe una abultada maleta gris que reposaba encima de un armario repleta de álbumes de cromos completos. Una, a su vez, colección de álbumes que cubría desde finales de los cincuenta a principios de los ochenta. Pues bien, si en principio no había problema en coleccionar y completar las series de kiosco y librería, las de los sobres de toda la vida, cambiando en clase los repes y rematando en el Mercado de Sant Antoni (Barcelona), mucho más difícil era completar las series que ofrecían todas esas meriendas de, especialmente, Cropan. Ni en el Mercat de Sant Antoni se podían encontrar cromos para comprar. Ni con quien cambiarlos en los recreos. Definitivamente era difícil. Y lo que es peor es que eran, además, muy, muy chulos. Aún así mi hermana mayor completó las series Bimbo de primera generación, desde Conocimientos del Universo, Nuestro Mundo al primer Porqué de las cosas, momento en el cual mi hermano y yo tomamos el relevo coleccionando sus dos secuelas y los dos volúmenes de El libro de las adivinanzas, así como las fichas de inventos, récords, Un, dos, tres y las diapositivas Bimbovisión, entre muchos otros. 

Pero Cropan…¡Ay! era otra cosa y mucho más difícil. Como Panrico. Aún así recuerdo haber completado Te hablan los grandes guerreros y Descubre a tus héroes fantásticos de Cropan y todos los troquelados de Mazinger Z de Panrico. Y todo ello gracias a un amiguete que me los regalaba. Un cordobés hijo único de militar que, supongo que algo mimado, tenía acceso a todo ello y no dudaba en dármelos. Tanto que llegué a compler las tres series. Las de los perros y mariposas troqueladas de Panrico no hubo problema, se hicieron muy populares y en Sant Antoni podían cambiarse sin problema. Los de Marco de Danone se podían completar con picardía: cuando un camión de reparto de Danone se detenía ante un supermercado, se pedía género al conductor, que casi siempre nos daba álbumes y sobres de cromos, y así pudimos completar los dos volúmenes. Con el resto de promociones ya no me atreví. El tiempo corría irremediablemente…

La pregunta que se harán será “Debes de tener entonces una fortuna en colecciones de cromos, ¿no?” Pues me temo que no, pues mi padre se dedicaba a la compra venta de antigüedades y todo tipo de objeto de colección en Els Encants, el Rastro de Barcelona, así que un día, cuando por edad dejamos de interesarnos por los cromos, vendió aquella maleta completa en El Mercat de Sant Antoni. Fue un día que recuerdo gris. Pero otros intereses habían tomado el relevo a aquellos entrañables álbumes: música, cine, ropa, chicas… Eso sí, me quedé con unas pocas colecciones: Los tres El porqué de las cosas; los dos El libro de las adivinanzas y… Descubre tus héroes fantásticos. Álbumes todos ellos que forman parte del universo que Vicente Pizarro nos propone en su magnífica recopilación ¡Andá!, la merienda… 

¡ANDÁ!, LA MERIENDA… LAS DELICIOSAS COLECCIONES DE  NUESTRA NIÑEZ

Vicente Pizarro

Diábolo Ediciones. Tapa dura. A todo color. 

Diábolo Ediciones, con la colaboración en esta ocasión de Vicente Pizarro lo ha vuelto a hacer. Ha desbaratado los cajones más recónditos de nuestra memoria trayéndonos recuerdos que considerábamos perdidos;  refrescando otros que estaban ya desdibujados por el paso del tiempo y, por supuesto, nos ha dado a conocer datos que ignorábamos. Pizarro, un tipo para nada desocupado a tenor de su ficha biográfica, ocupa el breve espacio de tiempo que le permite su trabajo y sus dos hijos en recopilar datos e imágenes en su blog Cropan, coleccionando sueños, donde demuestra su devoción por todas esas colecciones que hicieron un poco más feliz nuestra infancia. Y lo que ha hecho con este libro ha sido, además de  reunir muchas de esas imágenes del universo Cropan, sumarle otras de Danone, Bimbo o Panrico. ¿El resultado? Un libro sobre todo visual, en el que el texto, necesario, es el justo para indicarnos fechas y detalles sobre las colecciones, huyendo de frías fichas que, si bien podrían haber hecho el mismo servicio, hubieran restado calor y complicidad a la obra .

Sin buscar ser exhaustivo el autor consigue serlo en algunos casos mostrando, por ejemplo, colecciones completas de cromos, así como otros objetos relacionados como son anuncios promocionales y posters. Si algo hemos echado de menos son algunos datos como la identidad de los ilustradores de estos cromos, pues dejando aparte a López Espí, claramente Burne Hogarth es el responsable de las imágenes de las postales de Tarzán de Panrico, imágenes surgidas de sus comics y no de una serie de televisión. Por otra parte, aunque no llegamos a saber quien dibujó algunos de estos cromos, la mayor parte anónimos,  hay algunos dibujantes cuya identidad puede intuirse ¿Es Manel Ferrer responsable de las imágenes de Cromosmágicos, Veo veo y Ríete del miedo con Chocostein?

Y no vayan a pensar que estos detalles de viejo puntilloso empañan el magnífico resultado de esta obra, cuyas imágenes incluyen también, además de los propios cromos y álbumes, hojas promocionales y obsequios que podían obtenerse al completar la colección. En resumen, un maravilloso viaje en el tiempo, cuidado hasta el detalle, que destila un gran amor del autor por el objeto del libro y que más allá del dichoso factor nostálgico y del deleite para los sentidos que supone, ofrece un impagable estudio sobre el impacto de la televisión y el cine sobre los niños de la época, la marcha y la competencia en el mercado entre las diferentes marcas, así como el nacimiento del merchandising en España. Así que ¡Andá, la merienda…. funciona a varios niveles, de ahí que sea un interesante libro que merezca ocupar un espacio en nuestra Biblioteca de Serendipia.

Las lecturas de Serendipia: Un viaje por el universo Novaro

21 diciembre 2016 Deja un comentario

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CUANDO BRUCE WAYNE SE LLAMABA BRUNO DÍAZ. UN VIAJE POR NOVARO

JORGE GARD

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa blanda con 352 páginas a todo color

w-423_num1_cuando_bruce_wayne_se_llamaba_bruno_diazPocos libros sobre cómic hacían más falta que este. La mexicana editorial Novaro conforma por si sola todo un fenómeno nostálgico para los que fueron niños en España y toda Sudamérica durante los años cincuenta, sesenta y setenta. Y es que más que por la calidad, es el factor nostalgia el que juega a favor de los tebeos Novaro. Muchos descubrimos a los súper-héroes gracias a estos cuadernos, que adquiríamos con nuestra magra paga semanal. Recuerdo haber comprado más de uno de ellos a 7 pesetas. Concretamente uno de Superman en el que volaba con una llave gigante dispuesto a abrir su Fortaleza de la soledad. Una portada que gracias a internet he podido recuperar para reproducirla aquí. No recuerdo ninguno más. Pero tenían un olor característico y un tipo de papel que los hacía inconfundibles.

Además, estaba su chocante lenguaje.

Y es que  los cómics Novaro, que se exportaron a toda Sudamérica y España, son todo un objeto de estudio para los lectores actuales. Al igual que los cómics editados por Vértice, los de Novaro carecían de la calidad que tienen los actuales. Los diálogos estaban retocados y reducidos a la mínima expresión. Y todo estaba castellanizado, tanto los nombres de las ciudades como los de los personajes, lo que ya entonces resultaba muy chocante. ¿Cómo iba a llamarse Robin, el compañero de Batman, Ricardo Tapia? ¿O Oliverio Reina Flecha Verde cuando no iba de uniforme? ¿Y qué diablos es eso de llamar Marvila a Wonder Woman? Chocante, muy chocante. Pero  sin duda forma parte del encanto actual que pueden tener estos cómics. También a favor jugaba el que fueran los primeros cómic books que conocimos, con un formato aproximado al original y a todo color (a diferencia de Vértice que los editaba, en aquella época, en blanco y negro).

51587565-2En 1964 la censura española prohibió los súper-héroes, así que dejaron de importarse los cuadernillos de Superman y el resto de luchadores en mallas hasta finales de 1971, momento en el que volvieron a los kioscos españoles. Cuatro años después el formato cómic book dio paso a uno más  reducido, que fue publicándose hasta la desaparición de la editorial en 1985. Mucho antes, en España, los cómics Novaro habían pasado a un segundo plano ya que Vértice, por fin, había publicado en color, ordenada y regularmente, a sus personajes. Y tras una olvidable etapa en la que Bruguera se hizo con los derechos de DC y Marvel, Forum (Planeta) consiguió dar orden y concierto a las cabeceras de la ‘casa de las ideas’ mientras Ediciones Zinco lo intentaba con DC.

Pero Novaro fue mucho más que súper-héroes, tal y como nos narra Jorge Gard en su libro. Añadiendo humor y también los propios recuerdos de infancia en su Uruguay natal, donde tuvo acceso a las publicaciones de esta editorial que comenzó su andadura como SEA y sumó pronto otros sellos al grupo como EMSA, ER y Alegría, hasta llegar al definitivo y más conocido de EN, Novaro inició la adaptación de cómics americanos en México en 1949, publicando los personajes de Walt Disney, que fueron seguidos más tarde por los de Warner, Walter Lantz o los Terrytoons, entre otras historietas de animales antropomórficos que con su éxito motivaron que Novaro continuara atreviéndose con los súper-héroes de DC cómics, con Superman y Batman a la cabeza, lo que supuso todo un bombazo para la editorial. Tan solo  hace falta ver un dato: Superman se comenzó a publicar de forma mensual en marzo de 1952, y de ahí pasó a quincenal y finalmente semanal, publicándose continuadamente hasta el cierre de la editorial en 1985. La editorial mexicana también publica en castellano los cómics de Dell y Gold Key, que adaptan en formato cómic las películas y series televisivas más conocidas, como Misión Imposible, Mis adorables sobrinos, The Green Hornet, Bonanza o El supeagente 86, por decir unas pocas. Casi todos los personajes más populares del cómic, televisión y cine pudieron verse en las portadas de los tebeos Novaro, porque lo tuvieron casi todo: La pantera rosa, Tarzán, Spirit, los personajes de Hanna-Barbera, la pequeña Lulu o Archi. Incluso durante un tiempo publicaron dos personajes editados por  Marvel: La masa y Conan, el bárbaro.

37050016w-423_domingos_alegres_sea_novaro_1954_745Todo esto y mucho más pueden descubrirlo detalladamente en el libro de Jorge Gard, que también ofrece datos poco conocidos, como la curiosísima colaboración entre la editorial mexicana y la barcelonesa Selecciones Ilustradas de Josep Toutain cuyos artistas realizaron para Novaro, durante diez años, historias del oeste, adaptadas o no de personajes televisivos e ilustradas por artistas de la talla de Fernándo Fernández, López Espí, Cortiella o Rafael Auraleón. O la colaboración entre Bruguera y Novaro, que durante diez años editó el material de la revista Sissí en su colección Susi.

Si algún pero hay que ponerle es cierta falta de rigurosidad  (No era Fred Astaire el que bailaba con el ratón Jerry, era Gene Kelly; y fue Ediciones Vértice la que bautizó a Hulk como La masa, no Bruguera). Errores pequeños, pero que empañan el conjunto y que con una revisión hubieran sido interceptados. Como la imagen repetida en dos páginas seguidas (224-225). Pero ya lo habíamos dicho al principio, pocos libros sobre cómic eran tan necesarios como este, y afortunadamente Gard ha realizado un estudio completo y detallado al que tan solo le hubiera hecho falta un buen inventario con el total de títulos publicados por la editorial con el número y año en el que se publicó cada serie para darse por completo. Pero con los datos que nos ofrece el autor, eso está en mano del lector. Toca investigar y profundizar, Jorge Gard nos ha ofrecido un detallado acercamiento, muy bien editado, como es habitual, por Diábolo ediciones. Ahora le toca al lector, estudioso y coleccionista interesado el sumar y aportar más datos y completar este trabajo. Difícil tarea, si, pero sin lugar a dudas apasionante.

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Las lecturas de Serendipia: ‘El imperio del miedo’ de Antonio José Navarro

19 diciembre 2016 Deja un comentario

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EL IMPERIO DEL MIEDO. EL CINE DE HORROR NORTEAMERICANO POST 11-S 

Antonio José Navarro

Editorial Valdemar. Colección: Intempestivas / INT-028
año: 2016
ISBN: 97884-7702-836-9
págs: 528

Sabido es que cada convulsión en el pulso de la historia ha tenido repercusión en el cine. Y más concretamente en el fantástico y de terror. La Alemania de la profunda crisis entre guerras fue cuna del expresionismo, que produciría las primeras obras maestras del cine fantástico y las más sombrías y tenebrosas pesadillas. El crack del 29, seguido por la Gran Depresión, propició el nacimiento en Estados Unidos del ciclo de terror de la Universal. El estallido de la bomba atómica y, más tarde la guerra fría, trajo un cine repleto de insectos gigantes, colosos antediluvianos y amenazadores mutantes provenientes de  otros mundos. Finalmente la guerra de Vietnam, los hippies y los crímenes cometidos por la familia Manson propiciaron la pesadilla que desató Tobe Hooper con La matanza de Texas  en 1974, continuada por sus muchos hermanos bastardos en lo que se conoce como American Gothic.

14344086_1104384482930843_4257602703834804379_n-2Antonio José Navarro demostrará en este  bien documentado ensayo que, tras los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center de Nueva York, el impacto provocado propició que el cine de horror norteamericano profundizara en ciertas temáticas y formas de entenderlo y de acometerlo. Posesiones, zombies, exorcismos, porno torture, found footage , brutales vampiros similares en intereses a los grandes grupos corporativos, locos hillbilies , terrible houses y bosques habitados por desconocidos salvajes casi invisibles son algunas de las temáticas que el cine de horror influido por los eventos del 11-S ha desarrollado en lo que va de nuevo milenio. Temáticas que si bien en algunos casos resultan innegablemente influenciadas por el trauma causado en la sociedad americana, en otros casos se antojan forzadas, aunque no por ello se debilite la tesis que el autor quiere demostrar.

Así que, a pesar de no estar al 100% de acuerdo con las teorías del autor, lo que es incuestionable es que el libro funciona magníficamente como muestra de lo que el cine norteamericano de horror ha venido ofreciendo en lo que va de milenio, algo que, naturalmente, nos habla claramente de la evolución de la sociedad y de los hábitos de consumo del público. Nos ofrece un buen campo en el que investigar. Profundizando y recuperando algunos títulos que podrían haberse escapado entre la basta producción norteamericana de terror, ofreciendo interesantes lecturas a sagas y películas como  La casa de los 1.000 cadáveres (2003) y su secuela Los renegados del diablo (2005), la serie Saw (2004-2010) y la trilogía Hostel (2005-2011). Sin olvidar remakes como La matanza de Texas (2003), Las colinas tienen ojos (2006) o Amanecer de los muertos (2004). Y películas como Expediente Warren: The Conjuring (2013), El exorcismo de Emily Rose (2005), La tierra de los muertos vivientes (2005), Paranormal Activity (2007), Los extraños (2008), La cabaña en el bosque (2011), La Bruja (2015) o No respires (2008). Todo lo que convierte a El imperio del miedo en una lectura imprescindible para entender el cine de terror que se hace actualmente en Estados Unidos. Además de ser uno de los cada vez más escasos libros de tesis, que hacen descubrir al lector, por el análisis que realiza, interesantes lecturas paralelas en algunas películas que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas como intrascendentes. Otra nueva propuesta, impecablemente editada como es norma de la casa, por Editorial Valdemar.

ANTONIO JOSÉ NAVARRO (Barcelona, 1966). Historiador y crítico cinematográfico, miembro de la Asociación Española de Historiadores del Cine (A.E.H.C.) y del consejo de redacción de la revista especializada Dirigido por. Actualmente colabora en Imágenes de actualidad, Blow Up (Italia) y el suplemento cultural del diario Ara. Es autor de los libros Alien/Los inconquistables (1995) y, en colaboración con Tomás Fernández Valentí, de Frankenstein. El mito de la vida artificial (2000). Fue miembro del comité de selección del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya-Sitges (2001-2002 y 2007-2011) y responsable del Departamento de Publicaciones, donde coordinó y participó, entre otros, en los siguientes libros publicados en VALDEMAR: La nueva carne. Una estética perversa del cuerpo (2002), El demonio en el cine (2007), Explorando mundos: el cine de ciencia-ficción (2008), King Kong 75 años después (2008), Las sombras del horror, Edgar Allan Poe en el cine (2009) y Pesadillas en la oscuridad. El cine de terror gótico (2010).
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