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Las lecturas de Serendipia: ‘Lo que nunca te contaron sobre…El Trabajo’

LO QUE NUNCA TE CONTARON SOBRE… EL TRABAJO

Igor

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura,18×13,134 páginas a todo color

¿Recuerdan aquello que se llamaba trabajo?, sí hombre, era una actividad que nuestros padres y abuelos tenían durante toda su vida de manera, más o menos, asegurada, con unos derechos sindicales alcanzados gracias a años de lucha, todo lo cual les garantizaba un sueldo mensual que les permitía poder acceder a un hogar digno, dar escolarización a sus hijos -ergo, por lo tanto plantearse formar una familia- y cubrir las necesidades suyas y de los suyos. Sin grandes lujos, pero con cierta seguridad.

Bueno, pues como aquello se terminó y no se ve solución por ningún lado ¡y menos ahora!,  pueden reírse del alarmante estado de las cosas con Lo que nunca te contaron sobre…el trabajo un esclarecedor tomito realizado por Igor, uno de los más interesantes colaboradores de la revista El Jueves, que pondrá al lector al corriente de lo horribles que están las cosas en la actualidad para esas generaciones que tienen el extraño privilegio de tener un futuro ante sí más negro que el que tuvieron sus padres. Pero todo nos lo ofrece Igor de la única manera soportable: con muchísimo humor. El que caracteriza a este joven humorista e historietista surgido de la revista TMEO que pudo dejar su trabajo de diseñador gráfico y dedicarse enteramente al cómic cuando El Jueves lo incorporó como colaborador habitual en la revista, labor que inició con la tira Zombie Life y que, una vez finalizada, prosigue, con sus propias historietas y con los guiones de Robocracia, serie que, al igual que Zombie Life ha sido recopilada en tomos por DIÁBOLO Ediciones.

Lo que nunca te contaron sobre…El Trabajo es el segundo libro de una serie iniciada con Lo que nunca te contaron sobre…Buscar piso, que recopila material publicado previamente en El Jueves y TMEO que se complementa con páginas inéditas.

Entre sus hojas, magníficas, leeremos pasajes tristemente familiares referentes a todo lo que rodea al asunto laboral: escoger una profesión; pagar los estudios; buscar trabajo; hacer un currículum; entrevistas de trabajo; horarios; primer día de trabajo; ser autónomo; huelga; la vuelta de vacaciones; jubilación y, lo más triste y real, todo ello para trabajar y seguir siendo pobre. Verdades como puños que pasadas por el filtro del humor de Igor y su sencillo y expresivo dibujo pasan a ser más llevaderas.

Un delicioso librito para todas las ocasiones, pero en especial para esto tiempos que nos han tocado, que no son moco de pavo (un ranciofact que, realmente, no se muy bien lo que significa pero que se decía en casa y expresa a la perfección la situación actual).

Las lecturas de Serendipia: Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50: Criaturas del pantano

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50 VOL. 5

CRIATURAS DEL PANTANO

Seleccionados por Steve Banes y Craig Yoe

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 148 páginas a todo color

Inadaptados; parias entre los monstruos; más aún que los licántropos; nacidos lejos de laboratorios o carentes del carisma de haber sido invocados mediante artes nigromantes; radicalmente opuestos al dandy vampiro que nos ofreció -especialmente- el cine; la criatura del pantano, ese producto del húmedo fango y el limo fue, hasta que lo pilló Alan Moore y convirtió a Swamp Thing en un magnífico ser ecológico miembro de un linaje milenario, con vida sexual y frutos psicodélicos, poco menos que la evolución monstruosa de una grave falta de higiene.

Recuerdo cuando leí por primera vez la historia que dio origen a La cosa del pantano, creada por Len Wein y el artista Bernie Wrightson, una historia triste y corta, autoconcluyente, que se editó originalmente en House of Secrets #92 (1971) y que aquí publicó, sino recuerdo mal, la veterana revista de cómics Dossier Negro. En aquella historia la solitaria criatura, antes humana y producto de un sabotaje, despertaba más nuestra piedad que terror, al verse condenada a vivir en el pantano, donde su espantosa naturaleza pasaría desapercibida… hasta que fue recuperada convirtiéndose en toda una serie, la misma que transformaría Alan Moore en una de las cimas del noveno arte.

Pero antes de todo eso, en los años cincuenta, diferentes criaturas surgidas de desconocidos y profundos pantanos de Florida chapoteaban entre las páginas de los cómics de terror americanos que Steve Banes y Craig Yoe reúnen en magníficos tomos que DIÁBOLO EDICIONES edita en castellano para solaz de los aficionados.

Este quinto volumen rebosa humedad en cada una de sus páginas, con historietas surgidas de antiguas publicaciones como Weird Mysteries, Forbidden Worlds, Beware o The Beyond, publicaciones de corta vida en su mayoría que saturaron los kioscos de prensa.  De entre esas aventuras, editadas con todo cariño en páginas de color amarillento, destaca la que abre el tomo: Swamp Monster, ilustrada por el enorme y adelantado a su época Basil Wolverton, sin lugar a duda uno de los padres del Underground americano. Pero hay más, mucho más: historias protagonizadas por hombre-rana (textualmente, por supuesto); mujeres cocodrilo; viscosas masas tentaculares; zombies… e incluso una saga familiar que habita bajo la ciénaga. Todo en hojas amarillentas editadas en papel de buen gramaje y tapa dura. Todo lo cual se completa con algunas de las portadas originales al final del volumen.

Pero dejo lo mejor para el final, pues el tomo cuenta con una maravillosa y extensa introducción de Stephen R. Bissette, uno de los más importantes creadores gráficos de Swap Thing y responsable directo de la existencia de este tomo. Lean esa deliciosa introducción y sabrán el porqué. Por cierto, conviene resaltar que tanto la intro como las portadas están editadas y reproducidas en papel blanco, a diferencia de los cómics, haciendo notar así el cariño y cuidado puesto en la edición de este tomo, que tiene un extra exclusivo para la edición española de DIÁBOLO: dos historias no incluidas en la edición americana seleccionadas por el editor español. Todo un lujo, oigan. Pero bueno, supongo que durante esta pandemia se habrán hecho con él, pues ha sido una de las pocas alegrías que el aficionado ha podido llevarse al cuerpo. De no ser así… ¿a qué esperan?

Las lecturas de Serendipia: ‘Hace un millón de años. Todo el cine de dinosaurios (1914-1987)’

HACE UN MILLÓN DE AÑOS. TODO EL CINE DE DINOSAURIOS (1914-1987)

Octavio López Sanjuán

Diábolo Ediciones, 2020. Tapa dura, 17 x 24. 288 pgs. Color. 

Cuando era pequeño, mi mejor amigo tenía una pasión desmedida por los dinosaurios, tanto, que no llegaba a comprenderlo. Se sabía  los nombres de cada especie y tenía una colección de pequeñas figuras tipo Dunkin que eran su pasión. Más tarde supe que no era el único. Cineastas como Don Glut o el mismo Ray Harryhausen comparten ese mismo entusiasmo y amor por esas desaparecidas especies. También es el caso de Octivio López Sanjuán, como él mismo confiesa desde el prologo de Hace un millón de años. Todo el cine de dinosaurios (1914-1987) que acaba de publicar Diábolo Ediciones.

De Octavio ya les hemos hablado en Proyecto Naschy en diversas ocasiones. En nuestra opinión se trata de uno de los escritores cinematográficos españoles más serios que hay en activo, pues uno puede tener la completa seguridad de que cuando aborda un tema, lo va a exprimir ofreciendo como resultado el más importante y ameno estudio realizado en castellano sobre el mismo. Ya lo hizo con los cazafantasmas en su primera y voluminosa obra, ¿A quién vas a llamar?, de Tracy el gorila a Peter Venkman, la historia de los cazafantasmas, que allá por 2015 publicó la editorial Tyrannosaurus Books y ha reeditado recientemente Applehead Team responsable, precisamente, de Noches de Halloween. La saga de Michael Myers otro abultado estudio escrito por Octavio, en esta ocasión, sobre el inmortal psicópata y paradigma del slasher creado por John Carpenter.

Entre uno y otro, el autor publicó Cinezoico , libro en el que abordaba el estudio de los grandes saurios desde diversos niveles. En aquella obra el autor, tal y como explicó, se adentraba “en el tema ‘paleontológico’. Es decir, utilizando temas que aparecen reflejados en las diferentes películas, se (trataba) de exponer dichos elementos científicos con un lenguaje accesible”. Si bien aquel trabajo daba un amplio repaso a las películas protagonizadas por saurios prehistóricos, ahora Octavio se ha propuesto ser más exhaustivo, una de sus virtudes, y realizar “una versión ampliada y pulida de aquel texto, enfocado ahora a un punto de vista enciclopédico para poder albergar tantas películas de dinosaurios como fuera posible. Auspiciado además por un deslumbrante apartado gráfico reunido para esta nueva ocasión”, algo que tan solo podría ofrecerle Diábolo Ediciones, editando la obra como merece con numerosas ilustraciones a todo color y cartelería reproducida, en muchas ocasiones, a toda página. El resultado es soberbio, con capítulos dedicados a cintas señeras como The Lost World (Harry O. Hoyt, 1925), King Kong ( Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) o Hace un millón de años (One Million Years B.C., Don Chaffey, 1966). Sin olvidarse de la dinosaura Gertie, que en 1914 tuvo el honor de inaugurar el cine de este subgénero; o películas pertenecientes a la denominada serie B tales como La bestia de la montaña (The Beast from Hollow Mountain, Edward Nassour e Ismael Rodríguez, 1956). El autor se ha puesto como meta realizar un exhaustivo repaso de toda la filmografía dinosauria deteniéndose, como hemos señalado, en los hitos más importantes, pero no olvidando nombrar pequeñas perlas trash como El bello durmiente (Gilberto Martínez Solares, 1952) u One Million AC/DC (1969) un nudie con guión del mismísimo Ed Wood.

De lo sublime a lo ridículo en 288 páginas con todo el cine de dinosaurios realizado mediante efectos físicos, ya sea por medio de stop-motion, como mediante hombres en traje de saurio y animación, pues este primer tomo cubre, tal y como se especifica, el periodo comprendido entre 1914 y 1987, así que, nuevamente y en palabras del autor, se reservará “la etapa moderna del cine prehistórico y la carrera de estos saurios en la pequeña pantalla para un próximo segundo volumen“, que servirá de secuela a esta primera entrega y que abordará ampliamente la saga Jurassic Park, entre otras perlas.

Octavio David López Sanjuán:

Natural de San Vicente del Raspeig (1982). En 2003 junto a Rubén Ortiz y Jonathan Bellés funda la página web godzillaencastellano.com, la primera web de habla hispana dedicada al saurio nipón.
Desde 2014, colabora mensualmente en la revista “Scifiworld” en la sección “Monsterland”, dedicada al cine de monstruos japoneses. En la misma publicación, ha realizado artículos de otras películas relevantes del cine fantástico, incluyendo entrevistas realizadas expresamente a los implicados en las diferentes producciones. Entre ellos se encuentran los especiales dedicados a la saga “Temblores”, “Expediente X”, “Cortocircuito” o “El monstruo del armario”.
En 2015, publica su primer libro, “¿A quién vas a llamar?, de Tracy el gorila a Peter Venkman, la historia de los cazafantasmas”, un exhaustivo recorrido por la figura del cazafantasmas tanto en cine como en televisión, y donde se incluyen más de 50 entrevistas exclusivas realizadas a los partícipes de las diferentes producciones. Un trabajo que fue reeditado por Applehead. Tras él vino “Cinezoico: el dinosaurio a través de la historia del cine” su segundo libro y primer acercamiento al tema de su última obra. Y finalmente y también de la mano de Applehead, se publicó Noches de Halloween, su voluminoso estudio sobre la saga de Michael Myers.
Octavio organiza anualmente el “Godzilla Weekend”, evento alicantino dedicado al kaiju eiga, y participa en los podcast “Luces en el horizonte” y “Cosas de monstruos”.

Las lecturas de Serendipia: ¡Quita tus patas de encima, mono asqueroso!

¡QUITA TUS PATAS DE ENCIMA, MONO ASQUEROSO! 

Jorge San Román

Diábolo Ediciones, 2020. Tapa dura, 17 x 24. 280 pgs. Color. 

A todos nos gustan los chimpancés y reírnos de las monerías que hacen, pues a fin de cuentas, es un poco como reírnos de nosotros mismos. Los simios nos muestran lo poco que nos separa de ser unos macacos onanistas y come bananas.

Ah, ¿que ya lo somos?

Ya, pues centrémonos en el cine, que siempre ha gustado de retratar monos. Podría decirse que el primer monstruo cinematográfico fue un peludo simio. Los villanos de la keystone eran como enormes gorilas de luciferinas cejas que machacaban torpemente al Jaimito o Charlot de turno. Todo mad doctor que se preciara tenía en algún ala de su castillo o laboratorio un gorila O mejor dicho, un hombre con un traje de gorila ¿con qué fin? pues naturalmente para que en algún momento se escape y la líe parda. En la larga serie de películas de Tarzán, tanto de Weissmuller como de sus antecesores y descendientes, apareció en algún momento, con mejor o peor fortuna, un hombre metido en un traje de gorila. Y el primer monstruo gigante que se enamoró de una mujer fue un mono: El rey Kong.

A Jorge San Román, de quien ya les hemos recomendado algún libro en esta sección, le encanta los monos. Pero también el cine, así que ha juntado ambos conceptos y los ha reunido en ¡Quita tus pata de encima, mono asqueroso! Una guía ilustrada de gorilas, orangutanes y chimpancés en el cine que repasa el honroso paso de nuestros hermanos primates por el cine fantástico y de terror.

Y algunos de ustedes dirán ¿y esto da para tanto? Y les respondemos: ¡Por supuesto! Da para eso y mucho más. Es más, el gorila es a la serie-B como la boina a Martínez Soria: imprescindible. Y Jorge demuestra en su libro que los primates han estado y están presentes desde la propia invención del cinematógrafo. Desde el silente hasta su (no) materialización en efecto tridimensional. De Charles Gemora y Emil van Horn, los primeros e ilustres héroes anónimos que vivieron de tener un traje de gorila; pasando por los modelos articulados mediante efectos stop-motion, hasta, de nuevo y ahora en Japón,  volver al traje de gorila y a su versión robot, el Mechani-Kong, pisando maquetas.

Eso por no hablar de chicas y gorilas. Gorilas robando chicas. Y si, es lo que se suponen. El subconsciente y la calenturienta mente de los guionistas de Hollywood siempre han pensado en la bonita estampa que representan la bella y la bestia y de entre ellos, el más genial, Ed Wood, llegó a donde tenía que llegar, con The Bride and the Beast (Adrian Weiss, 1958), una historia de amor correspondido entre un noble gorila y una damisela recién casada que mediante hipnosis descubre que… en una encarnación anterior fue ¡la reina de los gorilas! Más tarde ya se encargaría Worowczyk de mostrarlo en todo detalle. ¿Más?: la saga de El planeta de los simios a la que el título del libro hace referencia y que se repasa en su totalidad. Y ya, para que no se diga y aunque sea de pasada, el autor también deja constancia de la presencia del buen primate en el cine de animación y  el cómic.

Un libro que servirá al lector inquieto para introducirse, de manera amena, en un universo cinematográfico habitado por gorilas, chimpancés y orangutanes, pero también  en el mejor cine fantástico y de terror en un itinerario bien ilustrado en el que, si bien no están todos los que son, si son todos los que están.

Más en: diaboloediciones.com/

Las lecturas de Serendipia: Herbert West. Reanimador (Diábolo Ediciones)

HERBERT WEST: REANIMADOR

Edu Molina (Basado en el relato de H.P. Lovecraft)

Diábolo Ediciones, tapa dura, 24×17, blanco y sepia. 80 págs.

 

Herbert West, reanimador (Herbert West: Reanimator) fue escrito por Lovecraft entre 1921 y 1922 y fue uno de los escasos cuentos del autor publicado en entregas, concretamente seis. Narra las andanzas de un joven doctor, Herbert West, empecinado en devolver la vida a los cadáveres, experimento cuyo éxito dependerá de la frescura del cuerpo. La historia, narrada por su ayudante, se desarrollará en tres escenarios que cubrirán desde los primeros experimentos como estudiante en la universidad de Miskatonic; su paso por la I Guerra Mundial, donde pudo disponer de todos los cuerpos que deseó; y finalmente culmina a la vuelta del conflicto, cuando se instalarán a trabajar en un cementerio.

Con mucho del inmortal relato de Mary Shelley en su inspiración, Herbert West, reanimador fue, como es bien sabido, adaptado al cine en la que permanece como más exitosa -que no fiel- translación a la pantalla del universo Lovecraft. Un universo que ha tenido mucha más fortuna en el noveno arte. Ahí están las adaptaciones de Alberto Breccia, Richard Corben o Esteban Maroto, a los que ahora se les suma el argentino Edu Molina, con su magnífica novela gráfica.

El Herbert West: Reanimador de Molina sigue de manera bastante fiel el cuento original de H.P. Lovecraft, quizás donde se toma más libertades es en su conclusión, pero se muestra respetuoso con el original y la sobriedad y esquematismo de su dibujo, en tinta sepia, posee un clasicismo expresionista que transmite al lector perfectamente el sórdido escenario en el que se desarrolla la historia.

Nacido en 1969 en La Plata, Buenos Aires, Argentina, Eduardo Molina estudió en la Facultad de Bellas Artes de la misma ciudad siendo alumno de Alberto Breccia. Afincado desde 2002 en México, entre sus obras destacan Crimen y Castigo, la adaptación de la obra de Fiódor Dostoyevski y la de varios relatos clásicos de autores como Jack London, Herman Melville, Charles Bukowski, Edgar Allan Poe y Albert Camus. Edu Molina cita influencias de dibujantes como Hugo Pratt, Jordi Bernet, Will Eisner, Cacho Mandrafina y, por supuesto, su maestro, Alberto Breccia.

 

 

Con ‘Esferas’ vuelve el mejor cómic de ciencia ficción

ESFERAS. CIENCIA FICCIÓN PARA VIAJEROS ESPACIALES.

NÚMERO UNO

Fanzine de ciencia ficción creado y editado por César Saga y Paco Limón.

Enero 2020, Cartoné, 30×21, blanco y negro. 40 págs.

Desde los tiempos en que el hombre primitivo contemplaba el cosmos en la infancia de la humanidad, la visión de las estrellas ha estimulado la imaginación colectiva de la especie. Los Dioses y las leyendas surgieron de ellas. Se podría decir que fueron el detonante de todos nuestros mitos y de todas nuestras historias.

Esos pequeños puntos de luz en la oscuridad nos daban esperanza. No todo estaba perdido. La luz iba ganando la batalla a la noche y nos arropaban cuando estábamos rodeados por las tinieblas.

Hay quien no se siente arrebatado viendo un cielo nocturno y prefiere mirar el suelo y sus propios pies. Lo entendemos.

Pero este fanzine no es para ellos.

Con esta declaración de principios nacía la página de Facebook, Esferas 77, con la que los futuros editores de este cómic mostraban la filosofía y los avances que han llevado, finalmente, a esta primera entrega de Esferas, el cómic de ciencia ficción para viajeros espaciales.

Hacía tiempo que el cómic de ciencia ficción había abandonado a sus lectores tras estar, más o menos presente en los quioscos de manera continuada desde los años cincuenta. De Diego Valor a las aventuras y desventuras camp ilustradas por Boixcar en los años cincuenta; pasando por Dani Futuro de Carlos Giménez y Víctor Mora; hasta, hermanados con el terror, en las ediciones de españolas de Warren (Vampus, Rufus, Vampirella y Dossier Negro), la ciencia ficción gozó de buena salud y estuvo siempre presente en el mercado español, tanto como hemos visto, en forma de cómic, como en novela popular y publicaciones especializadas, caso de la mítica Nueva Dimensión. Pero volviendo al cómic de ciencia ficción, sus años dorados fueron los protagonizados por 1984, publicación que, editada por Toutain, llegó a los quioscos de 1978 a 1984, alcanzando los 64 números y que tuvo continuidad con Zona 84, que alcanzó los 96 números en 1992, año que marca su cierre y con él la decadencia y el fin del cómic de ciencia ficción en España.

Hasta ahora.

Y decimos hasta ahora porque ha llegado Esferas, una publicación abordada como fanzine pero con aspecto y contenido profesional. Cuatro historias componen el primer número, y todas ellas guardan cierto hilo en común, algo de lo que se han beneficiado al estar guionizadas por el mismo autor, Paco Limón, todo lo cual no significa que se trate de historias similares, muy al  contrario, son historias con un tono bien diferenciado, ilustradas por distintos dibujantes pero conectadas entre sí mediante esferas: cada esfera es un mundo y cada mundo tiene su historia.

Visitaremos universos muy parecidos al nuestro, como el protagonizado por el relato apocalíptico Obituario, dibujado por la detallista ilustradora argentina Carina Altonaga; o el del atípico relato de fantasmas Estática, realizado por Pedro Villarejo, autor de Los fabulosos Teikerman (¡Caramba!, 2012); o en el que se sitúa Doctor Sydon, que cuenta con dibujos del almeriense Claudio Sánchez Viveros y que es el único que tendrá continuidad en un próximo número. Pero también tendremos mundos habitados por otras especies evolucionadas,  como sucede en Errantes ilustrado por el cubano Ermitis Blanco, que además es director de cortos de animación.

Todo ello en una publicación editada a todo lujo, con una estupenda portada de María Ayuso Esteban y una calidad de papel y de impresión muy por encima de lo habitual y en la que destacan los guiones de Paco Limón, también cineasta, que recientemente ha presentado su excelente documental Sesión salvaje, dirigido junto a Julio César Sánchez y del que ya les hemos hablado aquí.

Tan solo queda desear larga vida a Esferas, de la que Serendipia se declara, desde ya, entusiasta seguidor.

Pedidos: Esfera 77

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Noches de Halloween. La saga de Michael Myers’

16 diciembre 2019 Deja un comentario

NOCHES DE HALLOWEEN

La saga de Michael Myers

Octavio López Sanjuán

Prólogo: PJ Soles
Portada: José Mellinas

Applehead Team, 2019. Tapa blanda, 15 x 21 Color/blanco y negro. 650 páginas.

Del escritor cinematográfico Octavio López Sanjuán ya les hemos hablado detenidamente en Proyecto Naschy. Lo entrevistamos en cuanto supimos de la publicación de Noches de Halloween y con anterioridad habíamos tenido ocasión de comentar otras de sus obras, como ¿A quien vas a llamar?, un exhaustivo repaso del universo Cazafantasmas que, actualizado y con nueva maquetación ha sido reeditado recientemente por Applehead; y  Cinezoico, un  repaso al cine jurásico editado por Roseta, obras que tienen en común el concienzudo trabajo de campo que hay tras ellos. Además de un profundo amor al cine que traspasa sus páginas.

López Sanjuán inicia su largo ensayo sobre la saga de Michael Myers introduciendo al lector en los arcaicos orígenes de la festividad del  Halloween; así como aproximándolo a los inicios cinematográficos de la carrera de John Carpenter y los hechos relevantes en conexión con la creación de su emblemática obra. Todo ello mezclado con leyendas urbanas que por entonces circulaban y que, todavía hoy, se narran como verídicas al amparo de la lumbre, algunas de las cuales contribuyeron en la creación del misterioso asesino de la máscara blanca. Asimismo, López Sanjuán ha realizado numerosas entrevistas con personas conectadas con las diferentes producciones, ya sean actores, guionistas o técnicos, integrándolas en el texto y enriqueciéndolo. Pero no piense el lector que tal profusión de datos es puro relleno o resulta extenuante. Ni mucho menos. Su lectura es amena y fluida y encamina perfectamente al lector al único objetivo del libro, adentrarlo en la saga Halloween y si es posible, transmitirle una parte de la pasión puesta por el autor en ello.

López Sanjuán sitúa cada película en su época, analizando el cine de terror contemporáneo a cada una de ellas, repasando la gestación de los filmes y analizando cada película sin caer en vacuos fanatismos. Consigue escribir un texto sobre cine que resultará por igual interesante y atractivo para el lector ajeno al conjunto de esta saga, como para el fan die hard del slasher en general y de Michael Myers, uno de sus mayores paradigmas, en particular.

Y es que podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que todo aquel que adquiera un libro de Octavio López Sanjuán puede tener la total seguridad, no solo de que ha comprado un buen libro, sino de añade a su biblioteca el mejor trabajo que se ha escrito en castellano sobre el tema.

Cabe destacar la cuidada edición y su diseño, la magnífica selección fotográfica y la estupenda portada, todo lo cual no hace más que añadir más atractivo a esta redonda propuesta.

 

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Informe Madelman’ y ‘En busca de Totoro’

16 diciembre 2019 Deja un comentario

INFORME MADELMAN VOL. I

Jon Diez de Ulzurrun

Diábolo Ediciones, 2019. Tapa dura, 17 x 24. 256 pgs. Color. 

Desde que los descubrí lo tuve claro. Cada Navidad, cuando mis padres me preguntaban qué iba a pedir a los reyes, les decía que “un Madelman”. Si me decían que sí, pero que pidiera algo más, les decía con todo convencimiento: “otro Madelman”. Y es que desde que tuve el primero en mis manos, toda mi alegría era poder jugar con ellos y utilizarlos para representar lo  que más me gustaba: películas.

Los Madelman eran Bruce Lee, Spiderman (bueno, Peter Parker, que para eso tenía el Mego), Drácula y cualquier personaje que deseara. Los ‘maquillaba’ y utilizaba decorados (cajas de zapato), vestuario y efectos especiales (¡bendita plastilina y lapiz rojo!). Si el Capitán América debía aparecer congelado en el polo desde la 2ª Guerra Mundial, tal y como leí en un tomo de Vértice, el Madelman se dejaba congelar durante unos días en la cubitera.

La imaginación era el complemento imprescindible para estos muñecos, que en muchos casos fueron mis mejores amigos. Luego ya uno creció. Y más tarde vinieron las increíbles figuras de acción que hay en la actualidad, pero ninguna de esas figuras puede sustituir a aquellos Madelman, que podían convertirse en cualquier personaje y con los que podía disfrutar todas las aventuras que se me pasaran por la cabeza, pues, como es bien sabido, los Madelman lo pueden todo.

Comercializados en 1968, cuando yo tenía tan solo dos añitos, los Madelman tuvieron una evolución, con diferentes modelos, equipos y accesorios. Una historia deliciosa que el especialista en el tema, Jon Diez de Ulzurrun desgrana en Informe Madelman. Estudioso en el tema y responsable de libros y documentales sobre estos hombres articulados dispuestos para la acción, realiza en Informe Madelman el más profundo estudio sobre el tema: con todos los datos y misterios; los ilustradores, la propaganda, los prototipos, los catálogos; la historia de estos pequeños hombres sin pies y sus imitaciones; secretos ofrecidos con todo el cariño que tan solo puede ofrecer aquel que escribe y publica el libro que le hubiera gustado haber encontrado  a él mismo para saber absolutamente todo sobre estos personajes.

Este primer volumen comprende toda la información referente a las Madelman fabricados entre 1968 y 1976, el comienzo de todo. De hecho son los Madelman ‘cabeza cuadrada’ y sin pies que personalmente viví y de los cuales uno ha sobrevivido y me está mirando, ahora mismo, desde mi librería. Mi favorito, astronauta en origen (las manos lo delatan) con el traje de Marinero Servico Portaaviones, el que más me gustaba porque podía pasar por un personaje normal, no era un soldado y podía ser utilizado en historias normales. O para representar una identidad secreta de algún superhéroe. O… y es curioso. No me pregunten que es lo que cené ayer, pues no lo recuerdo, pero sí les puedo decir todos los Madelman y el equipo concreto (pequeño o mediano, grande entró solo uno).

Una segunda entrega estará dedica a los Madelman de segunda generación, con pies y diferente cara, así como otras reencarnaciones. Promete ser un itinerario emocionante. Y sin duda con alguna carga de nostalgia, pues personalmente cuando pienso en lo mejor de mi niñez pienso en cuando jugaba con los Madelman, por eso es estupendo poder contar con el que va a ser EL libro para conocer todo sobre ellos y además editado por Diábolo con la solvencia de medios y calidad de impresión que les caracteriza.

EN BUSCA DE TOTORO

Apuntes de un paseo por el bosque

Sebastián Hirr

Diábolo Ediciones, 2019. Tapa dura, 17 x 24. 248 pgs. Color. 

Hace un par de años Diábolo Ediciones publicaba un delicioso libro que analizaba, casi fotograma a fotograma, El viaje de Chihiro. Un laborioso trabajo que introducía y explicaba al lector muchos elementos culturales del Japón presentes en la cinta de Miyazaki que aclaraban y podían ofrecer nuevas lecturas a sus imágenes.

Aunque ya les confesé entonces y me reitero en que aquella es mi película favorita del mago japonés de la animación, la segunda que le sigue y muy de cerca es Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro, 1988), cinta que he descubierto mucho después y que todavía necesita terminar de conquistar mi alma como hizo aquella. Algo que, sin duda, este libro me ayudará a hacer.

Sebastián Hirr ofrece en estos apuntes de un paseo por el bosque, una mirada pormenorizada a ese mundo, una experiencia que para el autor “tiene la capacidad de influenciar la forma en que vemos al mundo una vez atravesamos la experiencia de mirarla.”

Y es que Mi vecinoTotoro es una oda a la naturaleza y a la imaginación, y un relato de crecimiento. Pero también es mucho más. Cuando Miyazaki llegó a mí mediante El viaje de Chihiro, un amigo me la recomendó como un viaje lisérgico muy imaginativo. Y sabía que yo entendía lo que quería decir. Mientras su hija la disfrutaba a un nivel, él encontraba otra lectura que convertía la película en una experiencia totalmente diferente. Y ahora, en el libro de Hirr, me encuentro que compara a Miyazaki con un chamán. Y yo así lo siento también. Como un chamán que acompaña al espectador por un mundo lleno de misterios y simbologías que tan solo él comprende. Y otras que este libro puede ayudarnos a entender.

Junto al autor analizaremos cada escena, deteniéndonos en las partes que, ya sea por merecer una interpretación (o más de una) o por hacer referencia a algún detalle perteneciente a la cultura oriental en general, y japonesa en particular, merece ser explicado.

Y el autor lo hará todo llevándonos por un paseo por el film. Escena a escena, de manera fluida, deteniéndose para mostrarnos lo que le parece interesante, lo que le llama la atención, lo que no hemos visto y lo que no comprendemos. Enriqueciendo la experiencia de revisar una historia que nos tiene cautivados. En sus palabras, el autor intentará “amplificar su percepción”, partiendo de la base de que “lo importante no es dar con respuestas sino con nuevas preguntas que transformen en obsoletas a las anteriores.” Sin duda un atractivo juego. Y no es que saber todo sobre ella sea realmente imprescindible para disfrutar de esta maravillosa historia, pero puede ofrecer al lector una nueva visión de la película, también apasionante, enriqueciendo así el visionado de esta obra capital del cine. Un visionado que, de nuevo en palabras del autor “no nos aleja de la realidad: la reconfigura.”

Más información y pedidos: Diábolo Ediciones

 

 

Las lecturas de Serendipia: Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Momias

26 noviembre 2019 Deja un comentario

BIBLIOTECA DE CÓMICS DE TERROR DE LOS AÑOS 50: MOMIAS

Seleccionados por Steve Banes

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 144 páginas a todo color

Si la anterior entrega de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50 estaba dedicada al zombie, muerto andante moderno por autonomasia y paradigma del cine y literatura de terror del siglo XXI, el cuarto volumen, que recientemente ha salido a la venta, se centra en un muerto viviente de origen más romántico y que marcó una época a comienzos del siglo XX plena de maravillas y descubrimientos: la momia egipcia.

La leyenda que gira alrededor de las maldiciones faraónicas y la maldad inherente a estos seres se remonta a las expediciones británicas por Egipto y sus descubrimientos, más concretamente al de la momia de Tutankamon en 1921 por parte de la expedición del Museo Británico dirigida por Howard Carter, con el auspicio de Lord Carnarvon. Este hallazgo dio pie a la que se llamó maldición del faraón, creencia que se basa en que cualquier persona que profane la tumba de un faraón del Antiguo Egipto cae en una maldición por la que morirá en poco tiempo. La maldición asociada al descubrimiento de la tumba del faraón de la XVIII dinastía Tutankamón es la más famosa en la cultura occidental. Muchos autores (incluido el propio descubridor de la tumba, Howard Carter) niegan que hubiese una maldición escrita, pero algunos investigadores del caso aseguran que Carter encontró en la antecámara un sello en la pared cuya inscripción decía: «La muerte golpeará con su miedo a aquel que turbe el reposo del faraón» Por supuesto había mucha literatura en todo esto, pues no en vano unos años antes, en 1892, en el cuento El lote núm. 249  Arthur Conan Doyle abordó por primera vez la figura de una momia como elemento terrorífico, siendo el relato precursor de futuros filmes, entre los que destaca el primero de ellos y el mejor, La momia (The Mummy, Karl Freund, 1932), protagonizada por el gran Boris Karloff para Universal Pictures en la que interpretaba a Im-ho-tep, sacerdote egipcio momificado en vida que retornaba de la tumba para buscar a la reencarnación de su amada. Pero el personaje no siempre fue así de activo y romántico y pasó a ser, película tras película, poco más que un criado al servicio del malvado de turno.

Steve Banes, recupera y selecciona un buen número de historias protagonizadas por momias y las reúne en este cuarto volumen de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50. Con un extenso prologo de Banes y una introducción de Steven Thompson, el libro cuenta con un buen número de historietas inéditas en nuestro país ilustradas por Frank Giusto, Sy Grudko, Iger Shop o Bob Powell, entre otros, seleccionadas de oscuros comic books de títulos tan sugerentes como Web of Evil, The Beyond, The Thing o Spook. El tomo se cierra con un buen número de portadas de comic books reproducidas a tamaño original.

Editado, como es habitual en Diábolo Ediciones, con un papel de buen gramaje y a todo color, este tomo es una adición imprescindible para todo aficionado al buen cómic de terror.

 

Las lecturas de Serendipia: Ortega y Pacheco Deluxe Vol. 4

26 noviembre 2019 Deja un comentario

ORTEGA Y PACHECO DELUXE Vol. 4

Pedro Vera

¡Caramba!, 2019. 200 páginas. B/N y color. Cartoné. 20.0 x 25.6 cm

Hay que decirlo bien alto y sin ningún tipo de rubor: Pedro Vera es lo mejor que le ha pasado al cómic humorístico español en los últimos años. Pero también es lo más grande que le ha sucedido a los futuros estudiosos que quieran saber como era y de donde salió el español del siglo XX y XXI, pues el dibujante manchego ha sabido capturar mejor que nadie todos los guiños, costumbres y frases que nos unen, que nos aúnan, pese a quien pese, a todos los habitantes de esta península ibérica que recientemente ha validado su eterno grado de ranciedad convirtiendo, con su voto, en tercera fuerza política al paradigma del cuñao iletrado que siempre tiene que opinar sobre todo aunque no tenga ni la más somera idea de lo que habla. Ese cuñado que todos tenemos y junto al que volveremos a sentarnos durante estas ‘fiestastanentrañables‘ para escucharle decir las mismas frases y sentencias de cada año. Pedro Vera ha sabido captar la esencia de la España rancia, tanto la que palpita en la calle y  en la empresa, como la que se reúne en tascas o en la intimidad del hogar.

Naturalmente hablamos de la serie Ranciofacts, que cada semana se ofrece desde las hojas de la revista El Jueves y que ¡Caramba! reúne regularmente en imprescindibles -y muy esperados- tomos, de los que la editorial ya lleva editados cuatro volúmenes. Pero antes de la obra maestra que, sin lugar a duda es Ranciofacts, Pedro Vera creó unos personajes que ya conectaban con ese ideario cañí, Ortega y Pacheco, dos cazurros que ponían justicia a base de zurriagazos ahí donde hiciera falta: tertulianos, políticos, personajes de la jet… y todo de la manera más políticamente incorrecta, por supuesto.

Dibujante muy acertado en el arte de la caricatura, ¡Caramba!, también ha estado reuniendo en lujosos tomos la integral de Ortega y Pacheco, que se publicó originariamente en El Jueves entre 1998 y 2012 y que con su cuarto volumen llega a su final. El libro reúne todas las últimas historias publicadas en el El Jueves, muchas de ellas no incluidas en los recopilatorios Pendones del Humor. El libro se completa con mas de sesenta páginas que reúnen una larga y reveladora entrevista con el autor, en la que confirma que hay ranciofacts para largo -incluidos unos tomos recopilatorios sobre cine que prometen ser muy grandes-; además de un buen puñado de ilustraciones a todo color, cameos de Ortega y Pacheco en historietas de otros personajes y mucho más,  todo un festín para el fan de la obra de Pedro Vera en particular y del amante del cómic de humor en general. No es que la obra de Pedro Vera sea recomendable: es imprescindible.

Las lecturas de Serendipia: ‘¡Anda! la merienda… Vol. II’

8 noviembre 2019 Deja un comentario

¡ANDÁ!, LA MERIENDA… VOL. II

Más deliciosas colecciones de nuestra niñez

Vicente Pizarro

Diábolo Ediciones, 2019. Tapa dura, 17 x 24 Color. 

En ¡Andá!, la merienda Vicente Pizarro abría la caja de los truenos de nuestra memoria más arcaica mostrándonos viejas colecciones de cromos que pudimos completar a base de dejarnos la salud, adquiriendo de paso unas eternas lorzas que nos acomplejarían durante el resto de nuestra adolescencia y más allá. Y todo gracias a los productos Bimbo, Cropán y Panrico, entre otros. Y es que los niños de los sesenta, setenta y ochenta adquirimos el hábito del coleccionismo, del que todavía sufrimos diversas secuelas, gracias a estas colecciones y las de quiosco. Pero, ¡ay!, las que venían en la bollería y pastelería industrial tenían un nosequé, que las hacía mágicas, especiales para aquellos tiempos de carencias: superhéroes; discos diminutos que sonaban narrando las grandes hazañas de los guerreros del pasado; adivinanzas; figuras; brutos mecánicos troquelados… fantasía desatada.

Tiempo después el mismo autor trajo a nuestra memoria los cromos y las colecciones que venían en aquella pesadilla de nuestras madres (y alegría de dentistas) que era la goma de mascar con el libro ¿Quieres un chicle? Una amenaza menor para sus vástagos si la comparamos con la de las drogas, el sexo y el alcohol, claro. Pero eso sería después.

Ahora, Vicente Pizarro retorna y devuelve al lector al universo de los productos alimenticios de nuestra infancia y sus objetos promocionales con ¡Andá! la merienda II en el que enumera y analiza las promociones incluidas en productos como quesitos, pipas, mermeladas, chocolates solubles, cremas de cacao y snacks, volviendo así a nuestra perjudicada memoria aquellos minerales que daba Cola-Cao en sus tapas; los Pitufos troquelados (y acolchados) de Matutano; o los adhesivos pasotas de Bollycao. Además de descubrirnos colecciones más oscuras,  como las que se ofrecían en las bolsas de pipas o por los productos Ortiz, y reservando sus últimas páginas para ofrecer algunas imágenes de colecciones y productos que quedaron sin reseñar en la primera entrega.

En resumen, todo un milagro, un maravilloso viaje en el tiempo, cuidado hasta el detalle, que destila un gran amor del autor por el objeto del libro y que más allá del dichoso factor nostálgico y del deleite para los sentidos que supone, ofrece un impagable estudio sobre el impacto de la televisión y el cine sobre los niños de la época, la marcha y la competencia en el mercado entre las diferentes marcas, así como el nacimiento del merchandising en España. Así que ¡Andá, la merienda… II funciona a varios niveles, de ahí que sea un interesante libro que merezca ocupar un espacio en nuestra Biblioteca de Serendipia junto a los dos anteriores.

Las lecturas de Serendipia: ‘El destape en el quiosco’

28 octubre 2019 Deja un comentario

EL DESTAPE EN EL QUIOSCO.

Revistas y cómics que revolucionaron nuestra líbido

Guillem Medina

Diábolo Ediciones, 2019. Tapa dura, 17 x 24 Color. 312 páginas.

Para quien no haya vivido los años inmediatamente posteriores a la muerte de Franco, puede resultarle complicado comprender la fiebre del desnudo, eminentemente  femenino, que inundó los quioscos y los cines españoles a mediados de los setenta. Algo inimaginable en la actualidad, pero que tiene una explicación sencilla si nos desplazamos a aquellos tiempos.

Y es que a los que la ‘ola de erotismo’ nos pilló con los primeros picores venéreos la viñeta de un cómic; un inocente anuncio de lencería femenina y, en especial, un reportaje central de Interviú, revista más o menos permitida en los hogares españoles por aquello de los interesantes reportajes de índole político-social, podía abrirnos las puertas al misterio femenino y… a múltiples sesiones de onanismo. No digamos ya si dábamos de manera casual con el escondite de las revistas de nuestro hermano mayor o de nuestro padre. Eso representaba la perdición eterna, o al menos contribuía a aumentar nuestro sentimiento de culpa y el miedo a ir, tras una vida de vicio y depravación causada por la lectura de semejantes inmundicias, a parar a las calderas de Pedro Botero, tal y como el catolicismo nos había inculcado.

En el cine, habituado a la censura, los desnudos comenzaron a permitirse  “por exigencias del guión“, que era la manera culta y elegante con la que las actrices y los directores intentaban  justificar desnudos gratuitos. Surgieron divas que vivieron, y en muchos casos padecieron, esta época como simple carne de cañón, como fue el caso de María José  Cantudo, Agatha Lys, Barbara Rey o Nadiuska, por decir tan solo las más conocidas entre muchísimas más. Y tanto jóvenes estrellas, como una Maribel Verdú de 17 años o Pepa Flores; como veteranas de la talla de Carmen Sevilla, Lola Flores o Sara Montiel, llegaron a mostrar en mayor o menor medida sus encantos, ofreciendo en unos escasos años, toda la carne que el españolito había deseado ver durante aquellos cuarenta años que fueron de pan negro a desarrollismo. A muchas de estas grandes divas las vimos mediante “robados pactados” pero también en bellos reportajes fotográficos realizados por experimentados artistas de la talla de César Lucas o José María Castellví, que dotaron de arte a la fotografía erótica.

Al calor de todo ello llegaron a los quioscos, hasta textualmente inundarlos, una ingente cantidad de publicaciones, muchas de efímera vida, con el sexo como reclamo. Unas, a imagen y semejanza de clásicos  como Playboy, mezclando reportajes fotográficos con artículos periodísticos; otras, ya existentes, introduciendo los desnudos entre sus páginas, como Fotogramas, El Jueves o El Papus; también en forma de cómic, dejando de censurar sus páginas las ya conocidas y editándose muchas nuevas, especialmente provenientes de Italia; y finalmente las revistas y publicaciones íntegramente dedicadas al sexo, que poco después dieron paso directamente a las revistas pornográficas, primero de importación y más tarde incluso en su edición española, como fue el caso de la emblemática Private (de la que, por cierto, reunir las imitaciones chuscas daría para otro libro). Pero ese es otro cantar, pues Guillem Medina en El destape en el quiosco lo que analiza y reúne son aquellas primeras pubicaciones surgidas al calor de la Transición y la, ejem, desaparición de la censura. Revistas como Party, Siesta, Stop, Bocaccio, Lib y muchas otras de cuya existencia había que dejar constancia. Publicaciones que explican mucho más y mejor el pulso de aquella época que todos los libros y estudios que queramos reunir. Sin olvidar el mundo gay y trans. Y es que todavía no se ha hablado nada sobre la curiosidad que despertaban los transformistas y Travestís, que actuaban en sus propios y populares locales en Barcelona y Madrid. Artistas de fama como Pierrot o Paco España, cuyas actuaciones se desarrollaban ante un público compuesto, mayormente, por parejas heterosexuales. Pues bien, también hubo revistas como Party o Pierrot que dieron puntual noticia sobre estos temas y abrieron, más bien entornaron,  el armario.

De toda aquella ola de erotismo y de todas las publicaciones, que en consonancia con los tiempos lo que aireaban a los cuatro vientos era, a fin de cuentas, el ansia de libertad y apertura, poco queda ahora. Interviú desapareció recientemente, y la única que se publicaba en aquella época y prosigue es El Jueves. Los tiempos han cambiado, pero es de agradecer que alguien, con el detallismo y completismo que demuestra Guillem, realice un primer inventario de muchas de aquellas publicaciones, revistas, cómics. Labor que redondea repasando a las principales protagonistas de aquellas publicaciones y películas. Actrices que padecieron y vivieron aquella época en su esplendor y tras la cual vieron como, para la mayoría, se cerraban las puertas del cine.

Diábolo Ediciones, como es habitual, redondea la obra con abundancia de imágenes a todo color, imprescindibles para disfrutar de los diseños ‘vintage‘ y de las sugerentes imágenes de aquellas cabeceras. Pero que no se engañe el lector, la imagen están al servicio del documentado texto del autor, que ayudará al neófito a situarse en aquella época y al estudioso a conocer los entresijos editoriales y socioeconómicos que se vivían en aquellos años.

 

Las lecturas de Serendipia: ‘Viviendo del cuento’

25 octubre 2019 Deja un comentario

VIVIENDO DEL CUENTO

Juanjo Sáez

Astiberri, 2019. Rústica con solapas. 18 x 21.5. Color. 176 páginas.

He de admitir que este libro lo adquirí a ciegas. No solo no sabía quien era Juanjo Sáez, sino que tampoco conocía su obra. O eso pensaba, pues lo cierto es que me he llevado una grata sorpresa, y no solo al reconocer entre sus hojas algunos flyers que en el pasado me había encontrado en el camino, sino porque habla de un tema que viví, en cierto modo, y de gente que conocí. Y me ha sorprendido muy gratamente. Sobre todo porque se mete con la vacuidad que había tras todo ello y les saca los colores. Me explico.

El barcelonés Juanjo Sáez vivió una época previa a las redes sociales que ya anunciaban lo que se nos venía encima: infinidad de gente presumiendo de lo que no es, explicando lo fenomenales que son desde publicaciones de diseño y tendencias. Aquellos periódicos gratuitos que florecieron como los champiñones y desde los que muchos músicos mediocres, artistas que solo ellos sabían que lo eran, diseñadores de moda y creadores de tendencia asaltaron los cielos. Páginas en las que los colaboradores no cobraban, pero  en las que, eso sí, había cuchilladas por publicar. Eso sin olvidar la famosa ‘cultura de club’. Todo eso lo conoció el que todo esto les cuenta en el ocaso de su juventud, a finales de los noventa, cuando ya el salir de noche dejó de ser divertido para convertirse en poco menos que una pesadilla. Por los bares de Barcelona me topé en muchas ocasiones con octavillas (entonces se llamaban así)  y publicidad de lugares como el Nitsa, el Astin, el Apolo, algunas dibujadas por Juanjo Sáez, como he podido comprobar ahora. Lugares a los que me llevaron amigos químicamente incansables y desde los que aburrido/asqueado/ciego preparé mi lenta, pero obligada, retirada.

Tuve amigos que iban al Sonar. Ese lugar al que todavía hay que ir, aunque sea a hacerse la foto. Un festival que presume de progresivo, aunque programe a Los Chunguitos. Un festival que he oído que también programa sesiones infantiles. Todo ello, por entonces, pues volvemos a los noventa, con el Britpop y el niñopop de fondo, a base de flequillos, delgadez, palidez, Adidas y chicas vestidas como alumnas de un colegio de monjas de los sesenta. Mucho dinero y mucha pose. El nacimiento del ‘postureo’. Con grupos y amigos que conocía de la escena mod de la que yo estaba saliendo y ellos también, aunque reciclándose en editores de revista de tendencias,  como Yolanda -ABarna- Muelas o los Sidonie, sin ir más lejos. Y todo eso, toda esa salsa, todo aquel ambiente y todo aquel postureo antes del postureo, Juanjo Sáez lo retrata de manera milimétrica, con sus dibujos sencillos, pero personales, y un léxico sencillo, el suyo, el mío. Su libro es biográfico y sincero y por eso se siente. Se vive. Y en él nos cuenta cómo, partiendo de los fanzines (eso que ahora se llama autoedición) unos remansos de libertad a pequeña escala en la que uno hacía lo que le daba la gana sin grandes pretensiones más allá de pasarlo bien, fue escalando, a veces sin pretenderlo, introduciéndose en exposiciones y revistas hasta terminar convirtiendo su pasión en su profesión. Y todo ello en un libro publicado cuando ya aquella época ha pasado, recuperando tiras de prensa que publicó en diversos medios y, mucho más allá de la simple recopilación, convirtiendo este libro en una reflexión sobre una época, una profesión y, en Imagen relacionadageneral, la vida y la familia.

Pero también es un libro que anticipa el infierno en la tierra que representan las redes sociales, en las que todos escriben sobre todo, en las que todo el mundo es bello y tiene una vida tan interesante que tiene que retransmitirla en directo. Compartir continuamente. Una arena en la que todos saben de todo, están a la última y opinan de todo. Resumiendo, vaticina la vida moderna (o postmoderna, como quieran). Y lo hace con mucho humor, ironía y mala leche, pero también inocencia, porqué no, y a pesar de todo, madurez.

Publicado originalmente por Ramdom House  en 2004, Astiberri reedita Viviendo del cuento con un nuevo prólogo de 12 páginas del autor. 

Las lecturas de Serendipia: ‘Los Estados Divididos de Histeria’

17 septiembre 2019 Deja un comentario

LOS ESTADOS DIVIDIDOS DE HISTERIA

Howard Chaykin

Dolmen Editorial, 2019. Encuadernación en tapa dura.  21×29. Color. 160 páginas.

Sinopsis: EE. UU. ha pasado por cuatro años de crisis económica que han culminado en el asesinato del Presidente y de todo su gabinete, un presidente despreciado dentro y fuera del país cuyo mandato solo exacerbó una situación social, política y económica que parecía no poder ser más desastrosa…

Es en ese ambiente en el que el agente de la CIA Frank Villa, adúltero y ególatra, descubre un complot para convertir Washington DC en un páramo nuclear… y comete un terrible error que acaba por sumir el país, y su propia vida, en un infierno aún mayor.

La única forma que tiene de enmendarlo un poco es recurriendo a cuatro criminales de la peor especie, condenados a cadena perpetua sin condicional.

Estamos ante una obra densa, confusa. Que merece más de una lectura para comprenderla en toda su integridad. Como la situación que refleja. Una situación no demasiado alejada de la que vivimos actualmente. Puede que incluso más fácil de entender y menos compleja. En Los Estados Divididos de Histeria Chaykin lleva al extremo aquella máxima de que la política hace extraños compañeros de cama, y lo hace con tal maestría que el lector adulto y maduro al que va dirigida la obra no se extrañará de las diferentes combinaciones de aliados que formarán los frentes de esta guerra. Una guerra declarada en la que el que posee la información -o la desinformación- tiene el poder. Y Howard Chaykin, como autor comprometido con su tiempo, combate la situación con las armas que tiene:

El deber de un artista es mostrar la realidad tal y como la ve, por muy desagradable que sea. Su deber es ofender si es necesario. Nunca se callará para no ofender a mentes débiles, incapaces de afrontar la dura realidad. Esa es la clase de gente que piensa que una portada concebida para estremecer al lector es en realidad una apología de la extrema derecha.

A sus 68 años Chaykin podría vivir plácidamente de su fama, labrada con míticas colaboraciones con las dos grandes majors, Marvel y DC, en las que ha dejado obras prestigiosas y conocidas por todo lector medianamente serio de cómics. Memorable entre todas ellas es, por ejemplo, aquella Conexión Escorpio que reunió a Lobezno y Nick Furia. Pero su consagración llegaría  en los años noventa con la serie American Flagg (1983-86) y, sobre todo, Black Kiss (1988-89) que nos descubriría un Chaykin autor total y con la que conocería ya el poder de la censura, del que este Estados Divididos de Histeria tampoco ha estado exento, pues una de sus portadas tuvo que ser cambiada, como explica detalladamente el propio autor en el tomo.

Apasionante, con una narrativa muy cinematográfica  y una libertad creativa de lo más saludable, esta magnífica obra maestra, que ha editado de manera lujosa Dolmen Editorial, merece ocupar un puesto de honor en la biblioteca de todo amante de la buena literatura que viva preocupado por el ascenso de los populismos de carácter fascista que están teniendo lugar en diferentes partes del mundo ante la casi total indiferencia de todos. Una pesadilla que, a pesar del tono de su obra, ni el mismo autor pensaba que terminaría siendo casi profética.

“Escribí y dibujé Los Estados Divididos de Histeria suponiendo que Hillary Clinton ganaría la presidencia, y que Donald Trump empujaría a sus partidarios a la violencia y la agitación social. 

No imaginaba que Trump ganaría las elecciones, y que, al ganarlas, permitiría y empoderaría una mentalidad de linchamiento que solo estaba esperando una oportunidad para retomar el mundo en nombre de la  supremacía blanca, y devolver al fascismo su puesto como potencia internacional.

Por supuesto, Estados Unidos no es la única que saluda el regreso del autoritarismo, el fascismo, el racismo y el nacionalismo… y vuelven a recordarme una infancia pasada escuchando a esos antiguos veteranos de las Brigadas Internacionales que sobrevivieron a la Guerra Civil española, y vuelvo a desesperar” 

 

 

Cita ineludible con el mejor ‘Cine-Bis’

Los hijos le están dando muchas satisfacciones a Javier G. Romero. En mayo de este mismo año durante la XXV edición del festival FANT de Bilbao, del que fue creador, recibió un merecido reconocimiento en forma de Fant de Honor. Su hijo mayor, la publicación especializada en cine fantástico y terror Quatermass, ha cumplido el cuarto de siglo (¡25 años ya!), y su hermano pequeño, Cine-Bis, puede presumir de nueve magníficos números en su haber, el último de los cuales acaba de salir a la venta con un extenso artículo sobre la labor que Javier ha desarrollado por amor al cine. Porque que se desengañen los que piensen que se puede hacer dinero publicando fanzines, escribiendo sobre cine u organizando modestos festivales. No, todo esto se hace por amor, y cuando se hace así, se nota en los resultados. Javier repasa en el artículo toda su actividad: fanzines, proyecciones, programas de radio, un festival que le fue arrebatado justo cuando comenzaba a caminar solo, artículos robados por sobrinos de golpistas… Pequeños y grandes momentos. Unos dulces y otros agrios, pero que reflejan  todo el cariño, trabajo y dedicación puesta en ello: ahí están los números antológicos de Quatermass, bibliografía obligada para todo estudioso del cine fantástico que se precie; el festival Fant de Bilbao, creciendo de manera exponencial año tras año; y Cine-Bis, la mejor publicación estatal sobre cine.

Todo ello en un número, el noveno, muy especial para Serendipia, pues Operación Dragón (Enter the Dragon, Robert Clouse, 1973) es una de nuestras películas de cabecera, así que con esa magnífica portada ya nos tenía más que ganados. Pero más allá del inolvidable póster de Bob Peak, el artículo que se ha marcado el propio Javier sobre el film es mucho más que una reseña, en él repasa la vida y obra del Pequeño Dragón, aportando datos poco o nada conocidos sobre el rodaje de su obra maestra.

Otro artículo que personalmente nos ha llegado bien hondo ha sido el dedicado al cine sobrenatural de los años cuarenta. Y ha sido así porque es un tema que nos ha interesado íntimamente desde hace unos años. Ese fantastique amable que muchos no incluyen casi como cine fantástico y que comprende un buen puñado de joyas provenientes de todas las cinematografías. Nos interesaba tanto el tema que nos planteamos escribir largo y tendido sobre él, recopilando toda información y cinta. Y no fue fácil, pues es un temática que, como pudimos comprobar, apenas interesaba a nadie, motivo este de que aparcáramos el proyecto. Un tema que les aseguramos da para mucho y que Juan Carlos Vizcaíno ha desarrollado en su articulo, centrándose en una época muy concreta: los años cuarenta en Estados Unidos, o lo que es lo mismo, durante la II Guerra Mundial.

Este número también cuenta con dos entrevistas. Dos grandes entrevistas, pues es difícil no disfrutar con la elocuencia y simpatía del recientemente desaparecido José Luis Merino, ni con la profesionalidad y humildad del gran Herbert Lom. Dos aportaciones de David Pizarro y Carlos Aguilar, respectivamente.

De entre los artículos destaca una extensa aproximación a la carrera de John Hough realizada por Tonio L. Alarcón; la segunda entrega dedicada al golpe perfecto y que se centra en las aportaciones norteamericanas al tema, gentileza del siempre eficaz José Luis Salvador Estébenez; un acercamiento pormenorizado al revalorizado Spaghetti Western analizando la saga -oficial y bastarda- de Sartana, escrito por José Manuel Romero Moreno y, finalmente, la primera entrega de cine y toros, una faena realizada “mano a mano” entre Ángel Comas y Javier G. Romero, que introduce al lector en la extensa filmografía que ha ofrecido esta entente. Y no únicamente en España. Esta primera entrega se centra en el cine silente, analizando y descubriendo apasionantes piezas, algunas desaparecidas irremediablemente y otras poco conocidas. Toda una delicia para el estudioso sin prejuicios que guste de la arqueología cinematográfica.

Y todo ello con el magnífico diseño que caracteriza esta publicación (¡Oh, negro sobre blanco!) y la fantástica y abultada selección de imágenes (¡590!), por las que ya valdría la pena adquirir Cine-Bis. Tan solo debemos señalar una nota negativa, y es que a pesar de su extensión (228 páginas a todo color), su lectura es tan apasionante que se devora en un suspiro

¡Muchas felicidades a Javier por 25 años de pasión cinéfila y trabajo bien hecho! Si se atreve con 25 más, nosotros seguiremos otros 25 encantados.

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