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Olaria: El hombre perseguido por un OVNI

3 febrero 2019 1 comentario

Juan Carlos Olaria es una persona extremadamente afable. Amable y respetuoso, habla y se mueve de manera pausada. Y mientras lo hace gesticula con las manos puntuando sus palabras. Perlando su conversación con un humor sutil que a veces ilumina con un brillo pícaro su mirada, convirtiendo rápidamente en cómplice a su interlocutor y consiguiendo que este se encuentre realmente a gusto conversando con él, principalmente de uno de sus temas favoritos, el cine.

Y de cine hablamos durante más de dos horas. Sobre El hombre perseguido por un OVNI (1976), una película inverosímil que financió su propio padre y que Olaria rodó de manera artesanal en el transcurso de varios años, con mili incluida de por medio, y en la que narraba como Oliver (Richard Kolin), un escritor de novelas baratas, es perseguido y secuestrado, con su coche, por un platillo volante con la intención de llevarlo a su planeta para servir de cobaya en experimentos científicos. Hablamos de como una película así estuvo a punto de estrenarse, muy posiblemente incluso en el extranjero, de la mano de la mítica productora Profilmes, y de como acabó siendo casi invisible, convirtiéndose en una auténtica película de culto: la paradigmática escena del Simca 900 surcando el espacio todavía hoy nos parece una de las cumbres de la ciencia ficción española.

Pero hablamos de muchas cosas más. De la secuela que desde hace unos años está rodando de su película, El hijo del hombre perseguido por un OVNI y de su experiencia en el mundo del cine, pero también de los efectos especiales generados por ordenador y los problemas que conllevan, y otros temas, algunos de los cuales han tenido que quedarse en el borrador debido a la considerable extensión de esta entrevista: De Yojimbo (1961) y de Por un puñado de dólares (1964), o sea, de Kurosawa y Leone. De censura. De John Chambers y su trabajo para El planeta de los simios (1969). De la existencia o no de Dios y de los extraterrestres. Y mucho más. Todo con mucho sentido del humor. Un humor y una dedicación que esperamos se haya trasmitido también en esta trascripción, que hemos procurado que resulte lo más fiel posible al espíritu de la deliciosa conversación que mantuvimos.

Sin más preámbulo, con ustedes Juan Carlos Olaria: el hombre perseguido por un OVNI:  

(Fotos: Serendipia (excepto las indicadas)/Imágenes: Archivo Serendipia)

ANTES DE LA ABDUCCIÓN

De niño me gustaba hacer trucos con platillos volantes. El tema de los ovnis, los extraterrestres, lo que sucedió en Roswell en el 47, me impresionó mucho en aquel tiempo. También miraba las estrellas, el universo.

Vi Ultimátum a la tierra[1] y, a pesar de que no era un forofo de la ciencia ficción, procuré ver todas las películas que pude, pues tampoco se estrenaban tantas. Recuerdo, además de Ultimátum a la Tierra, La guerra de los mundos[2], Planeta prohibido[3], La gran sorpresa[4], Cohete K-1[5], Destino, las estrellas[6]… me acuerdo de todas ellas. Me gustaban mucho y me fijaba en los trucos. De una manera infantil pensaba en cómo los habrían hecho. Me iba al campo, a la Montaña Pelada, que está al lado del Parque Güell, y seleccionaba un espacio de terreno en el suelo. Con platos de café y yeso me hacía un platillo, le ponía un hilo de nailon de esos de media de señora, lo movía y lo rodaba. El platillo se balanceaba nada más que hiciera un poco de viento, así que unas veces me salía bien y otras no, pero me encantaba hacer trucos de estos, que filmados en 8 mm Kodachrome, parecían reales, así que comencé a imaginar argumentos y rodé alguna película.

Lo primero que rodé de ciencia ficción fue Planeta Plinio (1958), una cosa de chiquillos con unos trucajes graciosísimos. Todo muy primitivo. Las rocas que salen que parecen enormes son de dos o tres metros, pero filmadas desde abajo, procurando que el fondo sea cielo azul, dan un resultado impresionante. Incluso ahora lo hago así, porque tiene la ventaja de que la iluminación del sol es real, auténtica. Y eso le da algo único.

EL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

Mi padre quería que fuera ingeniero como él. En mi casa la frase típica respecto al cine era: “No sigas con el cine. Dedícate a otra cosa.” Pero dentro de mí había un espíritu rebelde.

A pesar de que no le gustaba el cine, mi padre me pagó la película e incluso hizo un papel de comisario. Mi padre era una persona un poco imprevisible. Incluso en la forma en la que me produjo la película. Yo le presenté el presupuesto y le pedí un millón y medio de pesetas. Me dijo que no, que tal y como fuera rodando fuera sacando del banco, poco a poco, el dinero que me hiciera falta.

El hombre perseguido por un OVNI comenzó a rodarse en mayo de 1972 y se prolongó intermitentemente durante ese año y parte de 1973. Tuve entremedias que terminar la mili en San Clemente Sasebas, Girona. Allí conocí a un amigo mío alférez al que le pregunté si quería hacer un papel de extraterrestre en mi película. Y es el que sale con los ojos aquellos como de langosta.

Al protagonista, Richard Kolin,[7] no lo conocía previamente más que de los anuncios de la tele. Salían mucho él y otro actor más grueso, y entre ellos escogí. Le llevé a mi padre al despacho una foto de los dos actores y, a pesar de que yo me inclinaba más por el otro, escogió a Richard Kolin porque le pareció más guaperas: “Aquest, home, aquest”.

Una vez escogido le llamé al teléfono que venía en Cineguía[8] pensando que sería un tipo estirado y que me enviaría a paseo, pero resultó ser más gamberro que él solo. Y además estaba sin un duro.

Se portó fantásticamente. No tenía mucha memoria, eso sí, pero se tomó mucho interés y se pegó unas buenas corredizas a pesar de no ir con el calzado adecuado. Se le llegaron a romper las suelas.

Richard Kolin o lo que es lo mismo: Ricardo Coscolín

Después, cuando se hacía el doblaje en los Estudios Balcázar, Jaime Jesús Balcázar, que era entonces director de cine, al igual que su hermano Alfonso, me ponderó mucho la cara de Richard Kolin, porque le parecía que tenía aspecto de actor norteamericano.

Gemma Lewis no era actriz. Era vecina de Richard Kolin, vivían en la misma escalera y se contrató por la escena de destape, porque había una escena de ducha en la que la actriz debía salir desnuda y como el propio Coscolín me dijo que en su escalera había una chica preciosa que le decía que quería hacer cine, me la trajo. Era una chica muy desinhibida. Se paseaba por el piso donde rodábamos con el albornoz a topos que se ve en la película y nada más. Con toda tranquilidad. O sea, que no le costó nada desnudarse.

Habitualmente tengo problemas con las actrices. Gemma Lewis tenía el caprichito de ligar conmigo. Yo tenía que haber dicho que sí, porque además estaba muy buena, pero seguí una de las reglas de mi padre: “No has de confundir el trabajo con el placer”, así que me negué. Además, ella tenía pareja… como ya comenté antes era una chica ligera de cascos. Pues bien, como el rodaje iba lento como venganza se me plantó un buen día y me dijo que tenía cinco días para terminar la película o lo dejaba. Por eso digo que acabé mal. También con Ana Hernández, la protagonista de mi siguiente película, El diario rojo, terminé mal. Pero no fue por razones, digamos, sentimentales. No sé por que fue. En cambio, con Ana Merchante, la protagonista de El hijo del hombre perseguido por un OVNI, todo ha sido miel sobre hojuelas, me ha ido muy bien.

Olaria Sr. como comisario en El hombre perseguido por un OVNI

Mi padre también se tomó mucho interés. Hay que decir que tenía más memoria que el propio Coscolín, que no se acordaba casi de ningún diálogo y mi padre se los aprendía larguísimos. Tenía una vena artística, pero no quería aceptar que su hijo no siguiese su carrera y creo que nunca vio la película.

La película se rodó en 16 mm Kodachrome y los efectos especiales, a pesar de estar atribuidos en la ficha a Pedro Arnedo y José Escudero, honestamente, los hice yo, mientras que estos dos ayudaron. Precisamente a uno de estos colaboradores, José Escudero, le pedí que me cediera su rostro para hacer las máscaras de los mutantes. Le llevé a una casa de verano que teníamos, donde también se rodó, y allí en una cama con unos plásticos comencé a ponerle escayola en la cara dejando respirar por la nariz al pobre chico y protegiéndole los ojos con unos plásticos, para que no se le pegaran las pestañas. Yo mismo me inventé la forma de hacer las máscaras, que por cierto se pegaban. Me parece que para que la silicona no se adheriese a la escayola puse algún ungüento. No sé como lo hice, pero las hicimos en dos partes y cuando tuve el molde apliqué la silicona de colores: plata, negro y blanco, dejando unos agujeros en los ojos por donde veían, malamente, los actores. Y con una cremallera para ponérselas. Así hice cinco máscaras. Era un trabajo bastante pesado y a pesar de que era mayo, los actores que las llevaban estaban agobiadísimos, tanto que cuando se las quitaban chorreaban de sudor. Los pobres lo pasaron muy mal.

Coscolín atacado por los mutantes

La banda sonora, no sé si decirlo, provenía de Ediciones Musicales Gemelli, de Italia, que a lo mejor ya ni existe y que me recomendó el profesor Federico Martínez Tudó, que había compuesto bandas sonoras para José María Nunes, Iquino y otros. Él me dijo que me proporcionaría unos discos de esta casa que no se habían editado en España, por lo que no me costarían nada. Me parece que él personalmente no lo hizo, pero me dio la dirección y me puse en contacto con Gemelli que me envió gratis unos discos muy buenos. Me sorprendió que los temas fueran de Bruno Nicolai, Egisto Macchi, Zanagoria, o sea, gente conocida. Así que con estos discos hice el montaje musical.

Para la segunda quiero utilizar música totalmente nueva, y en el caso de que esta hiciera mucho dinero, a Gemelli les daría lo que no les di en la primera. Estaría encantado de hacerlo si fuera necesario.

Respecto al mensaje ecologista que tiene la película, tal y como se aprecia en la conversación final entre el extraterrestre y el humano, hay quien dice que parece mentira que pensara en ello en aquel tiempo, pero creo que ya entonces había suficiente contaminación como para que yo me sintiese preocupado.

Cuando acabé la mili y volví, ya en 1974, terminamos de rodar lo que quedaba y se montó. El resultado me dejó tan descontento que guardé la película en un cajón.

Entonces intervino Juan Xiol[9].

Juan Xiol vivía delante de mi casa. Balcón con balcón. Y me conocía desde que yo era niño. Entonces nos encontramos y le hablé de mi película. Le dije que me había quedado tan mal que la iba a dejar. Y él, por iniciativa propia, me pidió que se la enseñara. Yo, que disponía de una copia ampliada a 35 mm., se la proyecté en Fotofilm[10] y ante mi sorpresa, pues pensaba que le parecería muy amateur, me dijo: “Aquí le falta un buen montaje” y a continuación se ofreció para hacer un nuevo montaje con el que darle más dinamismo y con el que, también, se perdieron 20 minutos de metraje, quedando este en una hora y diez minutos. Así que Juan Xiol me propuso añadir “additional sequences” con Lynn Endersson, Dan Muni[11] (con los que estaba rodando El precio del aborto[12]) y Manuel Bronchud[13].

La película no tenía número de pies, que son los que hay al lado de los fotogramas y que sirven para el montaje con lo cual, con un copión de 16 mm. en blanco y negro que se hizo, me tocó poner a mano la numeración. El montaje se hizo en una tarde en una moviola manejada por el propio Xiol. Su forma de montar, que nunca pude entender, era graciosísima: miraba, paraba, se levantaba, daba una vuelta y decía: “Ja ho tinc!”, se volvía a sentar y entonces me decía: “¡Corta aquí! ¡Corta aquí! ¡Aguanta!”. Una vez tenía diversos planos los cortaba y ya sabía como organizarlos. Era un caso rarísimo.

Xiol me hizo un montaje de una hora y diez minutos. Rodamos las escenas adicionales con Lynn Endersson, Dan Muni y Manuel Bronchud y todavía quedaba corta. Entonces fui al consulado americano y les dije si me daban unas escenas de la NASA. Y me dieron dos rollos de 120 metros con toda la generosidad del mundo que incluí en la película.  Se portaron muy bien conmigo en el consulado americano. No me pidieron ni un duro por el material, lo único que me pidieron es que les retornara las películas originales cuando terminase. Parece que no les esté agradecido por no haberlo mencionado en los títulos de crédito, pero ya estaban terminados y me dio pereza añadir el agradecimiento. Supongo que a ellos les daría igual, pero me hubiera gustado agradecérselo, pues hoy en día no creo que exista esa generosidad.

Revista erótica Sexy-Cine dedicada íntegramente a Lynn Andersson (Archivo Serendipia)

Lynn Endersson[14] trabajó mucho con Xiol y directores como Jesús Franco, Manuel Esteba o Enrique Guevara. En Crónica sentimental en rojo (1986) hizo un pequeño papel, episódico, para Rovira Beleta. Pero sobre todo trabajó con Juan Xiol, con el que estaba muy unida: Señora casada necesita joven bien dotado (1971), Sexy… amor y fantasía (1977), El precio del aborto (1975), Los farsantes del amor (1972) …

No se cortó ninguna escena, y eso que cuando la presenté a censura recibí un oficio en el que me decían que realizara varios cortes por culpa del pubis que se ve a Gemma Lewis en la escena de la ducha. Total, que fui al laboratorio y me prepararon incuso la banda de sonido, pero al final, decidí no cortar. La censura no era igual para todos. A los oficialistas, a los pelotas, a los franquistas se les permitía más, pero para un peladillo como yo… Fuera de esto no recuerdo más problemas con la censura. Yo quería meter algo de desnudo y metí lo de la ducha. Las escenas de Lynn Endersson y Dan Muni las puso Xiol, y el medio striptease no sé si lo puse yo, pero por inspiración de Xiol.

Juan Xiol constó como coguionista porque consideré que ponerlo como montador, con todo lo que él ya había hecho en el cine, era como rebajarlo de grado. El pobre falleció un año después de estrenarse la película, en 1977, de un extraño tumor. Muy raro e inesperado. Incluso con su novia, Lynn, estaba, la semana antes de fallecer, planeando ir a Italia a hacer un trabajo.

Con el nuevo montaje terminado, y enterado quizás por el laboratorio, me llamó Josep Anton Pérez Giner de Profilmes, que tenía la oficina en la Plaça Francesc Macià de Barcelona. Me dijo que había visto mi película en Fotofilm, sin pedirme permiso, y que me la compraba por 2.800.000 pesetas. Teniendo en cuenta que a nosotros nos había costado 1.700.000 pesetas ¿Creerás que rechacé la oferta? Pues sí.

El mayor error de toda mi vida.

Caratula promocional de Video Express que el mismo Olaria desconocía y que no había autorizado. Así que, de haberse editado, se trataría de una edición pirata (Archivo Serendipia)

Y todo porque había hablado antes con José Badal de Discentro[15] sobre que la llevara él. Yo creo que eso me frenó de hacer el trato con Profilmes. El caso es que cuando volví a hablar con Badal me dijo que tenía el cupo de películas cubierto para todo el año. Y entonces volver a Pérez Giner… aunque fui un imbécil, porque incluso su secretario me llamaba para comprármela. Y debería haber aceptado porque había un beneficio. Pero es que incluso si le hubiera pedido 3.000.000 igual me los hubiera dado, pues cuando te ofrecen 2.700.000 es que van a subir a 3.000.000. Y por entonces las películas valían cuatro y cinco millones. Y a Pérez Giner le gustaba la película, decía que tenía gracia.

También he llegado a la conclusión de que, si bien Pérez Giner era el consejero delegado de Profilmes, Muñoz Suay era el director y el que tenía la última palabra, y no me extrañaría que hubiera sido Muñoz Suay el que le hubiera dicho a Pérez Giner que comprara mi película, porque antes de hacer El hombre perseguido por un OVNI fui a ver a Suay a Films Contacto, que tenía la oficina en Paseo de Gracia y que era la productora de Jacinto Esteva Grewe, el de la escuela de Barcelona, director de Lejos de los árboles (1972), para hablar de cine y para ver si me daba trabajo. Fue muy amable conmigo y se portó muy bien. O sea, que había una relación y tal.

Varios años después me enteré también de que la había visto en Fotofilm el Sr. Soler del cine Capitol de Barcelona[16]. Es una especulación, pero no me extrañaría nada que hubieran hablado entre ellos para ponerla en el Capitol, pues Profilmes tenía asegurada la exhibición en ese cine.

En todo caso Profilmes pagó el doblaje al inglés de la película. Se hizo en Arcophon de Madrid con Jack Taylor[17] como director de doblaje. Esta copia doblada se llamó The Man from Gaminedes, que es un título muy raro que le puso el secretario de Profilmes para venderla al extranjero. Yo le pregunté que qué tenía que ver Gamínedes, que además escribieron mal, pues se escribe Ganímedes, pero…

No sé si en Profilmes harían el pillo y habiéndose gastado el dinero del doblaje no harían alguna venta al extranjero. La única venta que Profilmes me comunicó fue a un peruano que había dado 10.000 dólares de los que no llegué a ver ninguno, pues me daban largas diciendo que no les pagaba. Pero todo esto es una especulación. Y, además, no me importaría que hubieran hecho alguna venta con la que cubrir los gastos que tuvieron con el doblaje.

Después de rechazar a Profilmes me llamó Fuster[18] de Valencia, que fue el que finalmente la distribuyó. Este al final no me dio nada. Fuster era un excombatiente o algo así. Distribuía nada menos que el No-Do. Pero yo estaba derrotado y tan desanimado que tenía la película en un cajón y se la di a él para que la distribuyera. Pero hizo poca cosa. No ponía publicidad y hacía que la pusiera el exhibidor, el cine. Solo hizo cinco copias de la película, que no se estrenó ni en Madrid ni Barcelona, tan solo en provincias. Lo sé por el control de taquilla que recibía. Se proyectó en pueblos e incluso alguna capital, llegando a recaudar cuatro millones de pesetas por toda España, que no es mucho.

Nunca quedé contento con aquella película. No quedó como yo quería.

Carátula de la edición oficial en VHS de El hombre perseguido por un OVNI. El distribuidor, VideoCadena, decidió cambiarle el nombre (Archivo Serendipia)

DESPUÉS DE LA ABDUCCIÓN

Hice otra película en 1985[19] en blanco y negro que se llamó El diario rojo. No tenía nada que ver con la ciencia ficción, era un drama de amor y desamor que permanece guardada, pues lo único que hice con ella me salió mal y ya no quise seguir moviéndola. Se la presenté a Antonio Llorens de Lauren Films, que no me dejó verla junto a él y sus colaboradores y la rechazaron. Algún día tengo que ponerla, aunque sea para los amigos.

Después vendrían cortometrajes como El caminante (1990) y Encuentro inesperado (1995) protagonizado por Ángela Ulloa, hija del director de cine José Ulloa. Ángela colabora conmigo ahora como asistente de dirección en El hijo del hombre perseguido por un OVNI.

EL HIJO DEL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto gentileza de J. Carlos Olaria)

Es una secuela de la anterior. Como los extraterrestres han fracasado en su intento de llevarse a Alberto Oliver (Richard Kolin) a su planeta para hacer experimentos con él, volverán a intentarlo con su hijo, enviando a otros para hacerlo.

El guión se terminó de escribir en 2014 y se está rodando de manera artesanal. Como quedé muy descontento con la primera y hoy en día los ordenadores ofrecen tantas posibilidades, pensé que podía hacerla mejor. Lo de “El hijo de…” lo he copiado de las películas antiguas tipo El hijo del capitán Blood o El hijo de Robín de los bosques.

Si tuviese posibilidad de rodar mi película con un productor, la haría de la forma clásica, con actores profesionales, pero no he contado con actores profesionales con excepción de José María Blanco. Así que yo les digo lo que han de hacer y como hoy en día puedes rodar 30.000 veces, pues vas probando y al final sale bastante bien, aunque nunca con la calidad de un actor profesional. No obstante, los actores profesionales se saben tan perfectamente los diálogos, lo hacen todo de una manera tan perfecta, que incluso saben cuando no deben parpadear, y a mí tanta perfección… y me dirán que lo hago mal, pero cuando actúas con gente espontánea y no profesional lo hacen de

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI: Jordi Guasch, Toni Junyent, Ana Merchante y David Ayén frente a J. C. Olaria (Foto: Pere Koniec)

forma más real, por decirlo de alguna manera. No son como robots e incluso con sus errores, te lo hacen. Y luego, cuando lo veo me digo “¿En esa situación es posible que el personaje actuara así?” Y si el duendecillo me dice que sí, vale. Y si me dice que no, lo quito. Robert Bresson nunca empleaba profesionales. Empleaba a gente de la calle. Les decía como tenían que hacerlo y mira, es un director clásico de la historia del cine. Pero hay que tener también, aunque no sean actores, cierta predisposición. Porque hay tíos que son “estaquirots[20] que no hay manera de sacar nada de ellos.

En el guión el protagonista, el hijo del hombre perseguido por un ovni, tenía Síndrome de Down. No lo explico demasiado en la película, pero se supone que cuando Alberto Oliver (Richard Kolin) va al espacio es afectado por los rayos Gamma, y que tras volver a la Tierra tiene un hijo con Carmen (Gemma Lewis), y nace con Síndrome de Down. Aunque eso no se dice en la película, se lo ha de imaginar el espectador.

Extraterrestres en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. Carlos Olaria)

Yo tenía visto por televisión a un chico con Síndrome de Down que hacía un anuncio de Repsol que era de una simpatía que me tenía enamorado… en el buen sentido. Así que quería ir a por él. Del anuncio aquel hasta ahora habían pasado igual siete años y estuve buscándolo hasta que me dijeron que salía en una serie de televisión. La ví y el chico había cambiado tanto que no le reconocía, no veía aquella simpatía del anuncio. Además, pensé que con las dificultades que tenía ya con el rodaje y los trucajes solo me faltaba que viniera un chico con Síndrome de Down para convencerle de interpretar a mi protagonista. Así que, entre unas cosas y otras, conocí a Toni Junyent, que no tiene Síndrome de Down, pero tiene Síndrome de Moebius y no puede gesticular ni moverse mucho. Y habla de una manera… Le dije si quería participar y dijo que sí. Y se ha portado fantásticamente. Aunque la lástima es que no se podrá doblar a sí mismo a pesar de que lo interesante es su voz.

He contado con otros como Carlos Mir o Toni Rovira. A Carlos Mir lo vi por la tele presentando películas en su programa del fin de semana. Y tal y como le vi, así pelado, pensé “Qué cara de extraterrestre”, así que lo llamé y pensé que me mandaría a paseo, pero me citó cerca del cine Girona, en un restaurante que hay, le expliqué lo que tenía y lo que quería hacer y, extrañamente, me dijo que sí. Y es que lo que me sorprendió de Carles Mir es que a él le importa un bledo lo que la gente piense de él por hacer de marciano en mi película. Acudió los días que le cité con una fidelidad, una puntualidad y una buena fe que el hombre me hizo todo lo que le pedí.

Foto de rodaje en la que tras J. C. Olaria podemos ver a los extraterrestres de El hijo del hombre perseguido por un OVNI,  Carlos Mir y Jordi Ferrer (Foto: Pere Koniec)

A otro de los actores, Jordi Ferrer, lo conocí en la sauna del gimnasio. Estábamos todos medio en pelotas y yo lo estaba mirando todo el rato y a lo mejor pensó que quería ligar con él. No me atrevía a decírselo, porque además de que soy muy tímido, había un tipo hablando con él y si le pregunto si quiere hacer de extraterrestre en mi película… pero al final me atreví y se lo dije “¿Le puedo hacer una pregunta?” y el tío hace así… pero cuando le dije lo de hacer de extraterrestre se calmó. Y no solo eso, se portó fantásticamente también, dándose la casualidad de que es poeta, escritor, y le han dado un premio recientemente en el Centro Moral de Gracia.

Incluso hago un cameo en una escena en la que yo, con cara negativa, estoy construyendo una máscara dentro de un molde. Así que salgo en la película, pero en negativo. Por lo tanto, si me quieren conocer tendrán que pasar a positivo mi cara ¿Verdad que es gracioso? Pero a lo mejor eso lo cortamos al final, porque hay mucho material.

En El hijo del hombre perseguido por un OVNI me he encontrado con la sorpresa de que pensaba que la gente se desnudaría con toda tranquilidad y ya no es como antes, en la época del destape. Incluso las que quieren dedicarse al cine y ser actrices no se quieren desnudar.

También denuncio la contaminación, por los humos y por la radioactividad, e incluso pongo una solución, pedestre pero muy graciosa, para desprenderse de los desechos radioactivos. Cuento que los extraterrestres tuvieron ese problema y lo resolvieron lanzando cohetes con containers al espacio. La nave trasportadora, con los containers detrás llenos de material radioactivo y de desecho, llegan al sol y sueltan los containers, que se destruyen allí. De esta manera los extraterrestres evitaron que su planeta se envenenase con la radiación. No estaría mal, lo único que ocurre es que lo primero que dirían es que es caro, pero también lo es eso que hacen ahora, tirar cohetes y satélites para radio, GPS… En vez de tirar tanto cohete podrían enviar al sol todo el material radioactivo que se encuentra en silos y cavernas que si se abriesen estaríamos todos perdidos, como en La hora final[21]. Para evitarlo, no estaría mal que en América o China se les ocurriese enviar todos esos residuos al sol, como se ve en mi película.

De nuevo un coche surca el espacio en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. C. Olaria)

Para la nueva película arreglé algunas de las máscaras originales. Los que salen con la máscara son robots creados por los extraterrestres. Si se destruyen no se pierde nada. En la nueva película, como los extraterrestres son de otro planeta negativo, la cara es negativa y todo lo demás normal. Pero eso está hecho sin máscaras, pues los que las emplean son los robots y en esta película solo hay uno.

También en El hijo del hombre perseguido por un OVNI sale el coche surcando el espacio, ya que lo sueltan y vuelve a la Tierra.

Todos los efectos los improviso y los resuelvo yo. Es muy bonito, porque viene a ser como un reto. Por ejemplo, recuerdo una escena que había que rodar con muchas pantallas de televisión representando el lugar de lanzamiento de un cohete. Entonces se me ocurrió que podría hacerla en uno de esos estudios de televisión. Pero si lo hubiese hecho así, de manera profesional como aquel que dice, nos estaríamos igual una semana. Además, no siempre están disponibles… fatal. Así que lo solucioné de una manera precaria. También porque soy tacaño. Con croma en una

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto: Pere Koniec)

mañana estuvo hecho. Se sigue el guión y todos hacen lo que deben con fondo verde. La gran ventaja es que sobre este fondo verde pones todo lo que quieras, y puse fusilados de interiores de sitios reales de lanzamiento, y claro, aquello parece una cosa de gran grandiosidad. Con la única desventaja de que luego, al hacer el incrustado, los bordes reflejan lo verde y ¡madre mía lo que cuesta de borrar! Hay que hacer incrustación por RGB o Ultra o cromaticidad… venga a hacer pruebas hasta quitarlo. Y a veces no se puede del todo. Pero no creo que el público se de cuenta. Los que sí se darán cuenta serán los que saben un poco del tema, que podrán pensar que está hecho de una manera pedestre. Queda, creo, al estilo en el que lo haría Ed Wood si viviese.

Voy poco a poco. He terminado de montar la secuencia 65. Después la 69 y después me di cuenta de que de la 72 a la 76, que son cinco y están separadas, se pueden reunir. Por lo tanto, tengo un “grapat[22]hecho. Cuando acabe este premontaje haré las escenas de masas, que no hay muchas, pero alguna hay, como por ejemplo en la Torre Agbar, en la que no sé si nos darán permiso para rodar. Resulta que cuando la destruyen de arriba a abajo, todo el mundo sale de las oficinas corriendo a los ascensores, y otros por las escaleras. En realidad, planos cortísimos, pero claro, con gente. Y sería muy bueno poder hacer un plano picado con todos corriendo, escapando. Eso estaría muy bien. También en Las Ramblas, antes de que llegue el Tsunami también… pero eso me lo han de hacer, yo a eso no llego, creo. Si alguien me proporcionase el programa necesario a lo mejor podría hacerlo yo también, porque se trata de coger Las Ramblas, incrustar a la gente corriendo y al fondo, poner la ola. Pero eso se hace con programas que yo todavía no tengo.

Pero bueno, después de estas pequeñas cosas me dedicaré a lo más difícil y espero que para 2020 esté acabada. Total, solo quedan dos años.

TELÓN: FILOSOFANDO Y DIVAGANDO

Yo creo que hay vida en otros planetas. A lo mejor no tantos como pensamos, porque el fenómeno de la vida requiere de una atmósfera especial, un magnetismo, agua… no es tan fácil. Entonces, esto que pase a nivel del Universo, con tantos soles, seguro que pasa. Ahora, yo pienso que en nuestro Sistema Solar prácticamente no hay vida, todo es desierto. A lo mejor encuentran unas bacterias en Ganímedes, pero ni eso. En cambio, bajo la Tierra, levantas una piedra y debajo está lleno de vida. En todos lados, incluso en los mares abisales. Pero es solamente en la Tierra. La Luna, que está a un paso, nada. Plutón, nada. Venus está lleno de gases, no hay nada, así que no es tan fácil. Pero mucho más lejos, en otro Sistema Solar claro que se habrá dado. Pues hay millones, quizás billones de estrellas y de soles. Y además se dice que elementos provenientes de allí como el carbón y el silicio son los mismos que en la Tierra, por lo tanto, seguro que hay vida. Pero está a tal distancia que es como si estuviéramos solos. Para ir al planeta más cercano se tardaría 20.000 años, y otros 20.000 en volver: 40.000 años ¿Crees que esto es posible de recorrerlo? Por eso creo que no han llegado extraterrestres a la Tierra. Y creeme que ya me gustaría equivocarme. Porque, qué adelantados tendrían que estar si pudieran llegar hasta aquí. Qué tecnología tendrían comparada con la nuestra

En Viaje al firmamento, uno de mis cortos, el terrestre le pregunta cosas al extraterrestre, preguntándole qué le parece el mundo. Yo, ya puestos a filosofar, no sé porque estamos aquí. Si eres religioso practicante lo tienes todo resuelto. Seguramente no harías preguntas, pues no te interesaría la opinión de los extraterrestres. Cuando te murieras llegaría la resurrección de los muertos y si te has portado bien irás al paraíso y ya está. Felices. Pero para personas como yo, que tengo mis dudas, yo no entiendo todo esto. Yo creo que todo es producto de la mente humana, es decir, las religiones, todas, no se salva ninguna, surgen a raíz de la indefensión del ser humano. Todos los seres nacen desprotegidos, con miedo, y necesitan protección de la madre hasta que se emancipan. Al ser humano le pasa igual. Nace, crece, pero se pregunta muchas veces en qué puede apoyar su existencia. De donde vengo, quien soy. Entonces la religión le da un amparo que le permite vivir tranquilo. Y con una cosa positiva, eso sí, que todas tienen sus reglas éticas.

Pero hay gente, como un servidor, a la que, honestamente, todo esto no le convence. No creo ni en Buda, ni en Mahoma y pienso que Jesucristo fue un hombre ¡¿Qué Dios?!, los propios humanos han creado a sus propios dioses para que les protejan. Así que para personas que como yo todo eso no le convence, vivimos toda la vida y moriremos, como yo, sin saber nada. Sin saber porqué estamos aquí, de dónde venimos ni adónde vamos. Y si viniese un extraterrestre y te lo explicase, porque con sus conocimientos fabulosos lo supiese… A mí me mantiene infeliz todo esto porque no lo entiendo. ¿De donde provienen tantas y tantas especies que pueblan la Tierra? ¿Las ha hecho un Ser Supremo?

Así que estos temas me gustan para hacer películas de aventuras, pero, si fuera cierto… A mí me gustaría que me abdujeran para poder preguntarles sobre todas las cosas. Sería fantástico.

Foto: Angela Ulloa (Gentileza Pere Koniec)

NOTAS
[1] The Day the Earth Stood Still dirigida en 1951 por Robert Wise y estrenada la noche (22.40 h.) del 23 de diciembre de 1952 en el barcelonés cine Kursaal.
[2] The War of the Worlds (Byron Haskin, 1953). Estrenada el 18 de noviembre de 1954 en el Real Cinema de Madrid
[3] Forbidden Planet (Fred M. Wilcox, 1956). Estrenada en el cine Capitol de Barcelona nada menos que en abril de 1967.
[4] First Men in the Moon (Nathan Juran, 1964) Estrenada tres años después en los cines Benlliure y Palacio de la música de Madrid.
[5] Rocketship X-M (Kurt Neumann, 1950)
[6] Wernher von Braun (J. Lee Thompson, 1960)
[7] Ricardo Coscolín, actor y modelo de publicidad natural de Tarazona.
[8] Anuario español del espectáculo y audiovisuales que, en forma de libro, se editó de 1966 a 2007 con destino a los profesionales del ramo. Incluía direcciones y teléfonos de técnicos, festivales, productores, artistas y managers, entre otros datos.
[9] Juan Xiol (Bilbao, 1921-Barcelona, 1977) fue un guionista y director de cine de género en activo desde 1946 hasta su fallecimiento a los 55 años en 1977. En su filmografía, no muy destacable, figuran varios westerns, películas de espionaje, y eróticas, ya en su última etapa.
[10] Fotofilm SAE fue el laboratorio cinematográfico más importante de España. Fundado en 1953 por Daniel Aragonés, estaba ubicado en la Travessera de Dalt, una de las zonas más prósperas de Barcelona. Tuvo que cerrar y hacer suspensión de pagos, siendo embargadas y almacenadas en un almacén de Rubí (Barcelona) miles de latas de celuloide por clasificar.
[11] De nombre real Dámaso Muní, Dan Muni tuvo una poco ilustre carrera en la que principalmente interpretó papeles secundarios, cuando no diminutos, especialmente en coproducciones de género en los sesenta. El hombre perseguido por un OVNI fue la última cinta de la que tenemos constancia que participó.
[12] De hecho, cabe la posibilidad de que la escena que comparten Lynn Endersson y Dan Muni en El hombre perseguido por un OVNI perteneciera a El precio del aborto, que Juan Xiol rodaba por entonces.
[13] Manuel Bonchud tiene una muy prolongada carrera en el cine que abarca desde mediados de los años cincuenta hasta la actualidad.  Ha participado en infinidad de películas de todo tipo realizando pequeños papeles. Se le puede ver, casi siempre fugazmente, desde en Relato policíaco (Antonio Isasi-Isasmendi, 1954) a [Rec] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), pasando por Los violadores del amanecer (I. F. Iquino, 1978).
[14] De nombre real Lina Nadal y natural de Perpignan, inició su carrera artística en el cine como Lina Cuffi en 1959, realizando pequeños papeles en cintas policíacas para directores como Julio Coll (Un vaso de whisky, 1959) o Pedro Luís Ramírez (Llama un tal Esteban, 1960) e incluso de aventuras con Miguel Iglesias Bons (Tarzán y el misterio de la selva, 1973) antes de, ya como protagonista y con el nombre de Lynn Enderson, conocer a Juan Xiol y dedicarse, casi en exclusiva, a películas eróticas para el propio Xiol. Tras el fallecimiento del director, pasará a trabajar con otros, especialmente Enrique Guevara (Jill, 1978; El último pecado de la burquesía, 1978, entre otras), pero también Amando de Ossorio (Pasión prohibida, 1980) José Ramón Larraz (Las alumnas de Madame Olga, 1981) y Jesús Franco (El sexo está loco, 1981), entre muchos otros.
[15] DISCENTRO, S.A. (Distribuidora Cinematográfica del Centro, S.A.) fue fundada en los años cincuenta por el navarro Simón Blasco Salas, médico de profesión y escritor metido a productor y el distribuidor catalán Francisco Badal. Contaron con algunos grandes éxitos como ¿Dónde vas Alfonso XII? (Luís César Amadori, 1959) y mucho del cine de género generado durante los años sesenta, década en la que fundaron PROCENSA (Producciones Cinematográficas del Centro, S.A.) con la produjeron cintas folkloricas, de espías y spaguetti-western nada remarcables. Ambas empresas finalizaron su actividad durante los años setenta.
[16] El cine Capitol (actualmente teatro) estaba situado en las Ramblas de Barcelona y era conocido popularmente como Can Pistoles por estar dedicado, casi en exclusiva, al cine de género: terror, aventura, policiaco, western…
[17] Jack Taylor es un muy reconocido actor para los amantes del cine de terror español. Nacido en Estados Unidos y afincado en nuestro país, ha participado en un buen número de producciones españolas, entre ellas El buque maldito (Amando de Ossorio, 1975), La venganza de la momia (Carlos Aured, 1974), Dr. Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972) o Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), entre muchas otras.
[18] Selecciones Fuster fue una de las más importantes distribuidoras españolas de posguerra.
[19] En IMDB y Wikipedia pone que El diario rojo se rodó en 1982
[20] Voz catalana que puede traducirse al castellano por ‘pasmado’.
[21] On the Beach (Stanley Kramer, 1959)
[22] En castellano, ‘puñado’.

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Interrogamos a Ilsa: Entrevista a Dyanne Thorne y Howard Maurer.

24 diciembre 2018 Deja un comentario

A buen seguro que la 51 edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya será recordada por el número de celebridades que acogió. Nicolas Cage, Peter Weir, Ed Harris, M. Night Shyamalan o John Carpenter fueron algunas de estas figuras de primera talla mundial que se dejaron ver por el certamen a lo largo de sus once jornadas. . Pero si bien las más mediáticas, ni que decir tiene que estas no fueron, ni mucho menos, las únicas. Junto con ellas, Sitges 2018 contó con la presencia de otras personalidades cinematográficas quizás no tan conocidas para el gran público, pero igual de queridas por los aficionados. Dentro de este grupo destacó la presencia de cuatro intérpretes emblemáticas del cine de Serie B de la década de los setenta y ochenta. Nos referimos a la antigua pornostar Traci Lords, un rostro tan característico de la blaxploitation como el de Pam Grier, nuestra Helga Liné y la no menos mítica Dyanne Thorne.

A punto de cumplir los setenta y cinco años de edad, la celebre intérprete de Ilsa visitó Sitges acompañada de su marido, el músico y ocasional actor Howard Maurer, quien también participó desempeñando roles secundarios en la franquicia de la despiadada dominatrix. A pesar de su avanzada edad, durante su estancia en tierras catalanes la antigua pin-up no pudo mostrarse más activa, presentando la proyección de dos de sus films, participando en un encuentro con el público y mostrándose en todo momento solícita con todos aquellos fans que se acercaban a ella para hacerse una foto o conseguir un autógrafo, demostrando en todo momento una simpatía, dulzura y proximidad bien alejada de la perversidad del personaje por el que es recordada.  Así nos lo volvió a evidenciar en la entrevista que le realizamos en compañía de su esposo, en la que, mano a mano con José Luis Salvador Estébenez, de la imprescindible web La Abadía de Berzano, le preguntamos por sus recuerdos de las películas de Ilsa.

Fotos: Serendipia

Según algunas fuentes, el personaje de Ilsa estaba inicialmente previsto para la actriz Phyllis Davis[1], quien rechazó el ofrecimiento. ¿Cómo entraste en la película?

Dyanne: Me sentí  agradecida. Tras hacer la entrevista para el papel me dieron el guion, me fui a casa…

Howard: Al llegar a casa me dio el guion y me dijo: “¿Qué opinas de esto? Cuando lo termines me lo dices”. Y cuando terminé de leerlo puse una goma  elástica alrededor y lo tiré con tanta fuerza contra la pared que hice un agujero. Cuando Dyanne volvió me preguntó qué me había parecido y le respondí que era horrible, pero que como alguien iba a terminar haciendo ese papel y ni a mí ni a ella nos tocaba, como actores que éramos, juzgarlo, le dije que aceptara. Y ella respondió: “Pues vale” (risas).

Ya que lo mencionas, ¿qué pensaste cuando descubriste las elevadas dosis de sexo y violencia que iba a tener la película?

D: Lo mejor es que al final de la película todo el mundo odia a Ilsa (risas). Ella muere siempre al final de cada película.

H: ¡Para volver en la siguiente! ¡Nadie puede detenerla! (risas).

D: Te contaré una historia. En Ilsa, la hiena del harén había un personaje que era un general fuerte y grande. Pues bien, cuando el actor que lo interpretaba vio la escena en que a una chica la llenan de gusanos ¡te juro que se desmayó! (risas). ¡Los gusanos fueron demasiado para él!

H: Era un tipo genial. En pantalla parecía duro, pero en persona era como un gatito.

No hay duda de que gran parte del atractivo de Ilsa reside en tu interpretación, en la que dotas al personaje de una pátina de ironía que hace que no se quede en una villana de una pieza, sino que posea una entidad propia sobre la que se construyó el resto de la saga. ¿Cómo preparaste el papel?

D: Como dijo antes Howard sobre los actores…

H: Un actor actúa. La única respuesta a tu pregunta es que Dyanne interpreta en la pantalla a una persona muy mala, pero ella es todo lo contrario en la vida real. Por eso creo que a la gente le ha seguido gustando, porque entienden que todo es actuación. No es real. De alguna manera perciben que Dyanne no es realmente así. Ella es la absoluta antítesis de todo eso.

D: Creo que un actor no puede dar vida a un personaje si no se lo cree. Ilsa no sabe que es una persona horrenda, simplemente  es… Ilsa. Eso es lo divertido. Los personajes de Howard en la saga, por ejemplo, llevan un arma, ¡pero Howard jamás tocaría una! (risas). Pero eso es lo que el personaje demanda y él no está para juzgarlo y decir “es un hombre muy malo y tiene un arma” [dicho con voz siniestra]. No, es un personaje. Si yo hago daño a alguien en pantalla no es porque yo sea mala, simplemente es porque tengo que hacerlo. Cuando la interpreto, soy Ilsa. Cuando me pongo su ropa, soy ella, pero cuando me la quito vuelvo a ser Dyanne.

H: ¿Sabes qué? ¿Recuerdas esa pequeña fábula sobre el escorpión y la tortuga? El escorpión le pide a la tortuga que cruce el río con él sobre su caparazón. La tortuga le pide que no le pique y el escorpión le responde que no lo hará. Pero por supuesto, a mitad de camino el escorpión termina picando a la tortuga. Cuando lo hace, esta le  pregunta: “¿Por qué?”. Y el escorpión responde: “Es mi naturaleza”. Esa es la historia.

Howard mira con dulzura a Dyanne durante la entrevista

Imagino que no esperabas el éxito que cosechó la película…

D: (Risas). Es un milagro.

H: Nadie, ni el director, ni el productor, ni Dyanne ni yo, pensamos que esto podría suceder. Dyanne contó una historia curiosa ayer, no recuerdo dónde, y es que todo el mundo, menos ella, el director y yo, cambiaron su nombre para los créditos de la película. Pero tras el éxito de Ilsa, la loba de las S.S. todo el mundo quiso subirse al carro.

D: El guionista, el productor… cambiaron de nombre tres veces y finalmente dijeron: “¡Yo soy el de la película!” Nosotros fuimos los únicos, junto con los directores de las diferentes películas, Jean LaFleur, Jess Franco y Don Edmonds, que en paz descanse, que no nos los cambiamos.

H: Es muy curioso. Incluso cuando estuvimos en Suiza para rodar Greta – Haus ohne Männer, donde cada uno hablaba en su propio idioma: inglés, alemán, francés, español…

D: ¡Incluso catalán!

H: … todos cambiaron su nombre y yo ni siquiera sabía cuáles eran sus nombres reales. Era una locura (risas).

Ilsa, la loba de las SS está repleta de largas y enfermizas escenas de sexo y tortura, entre las que se incluyen castraciones, descargas en los pezones y todo tipo de mutilaciones. ¿Cómo era el rodaje de estas secuencias? ¿Es cierto que te negaste a rodar algunas escenas debido a su escabrosidad?

D: Es totalmente cierto. Hubo bastantes  escenas. Una de ellas es cuando un personaje es castrado. Yo no conocía esa escena en particular, no estaba en el guion que me dieron y la filmaron de manera que yo no pudiera darme cuenta hasta el último momento, porque cuando hice mis planos ya habían rodado el resto de la escena como ellos querían y solo me hicieron aparecer ahí y decir mis líneas de diálogo.

H: ¡Es como si la hubiesen photoshopeado! (risas).

D: Y luego había escenas de violencia contra la mujer que me parecían horrendas. No solo como mujer, sino como ser humano. No quería promover eso, aunque es verdad que promovía otras muchas cosas (risas).

Al menos el personaje conserva humanidad hacia sí misma: si te fijas en la escena del banquete, todos beben alcohol menos ella. Por eso yo tengo que beber para compensar (risas).

H: ¡No es verdad! (Risas).

D: Solo era un chiste.

Aunque la serie finalizó con Ilsa, la hiena del harén, los productores barajaron la posibilidad de realizar nuevas entregas con títulos como Ilsa Meets Idi Amin o Ilsa Meets Bruce Lee in the Devil’s Triangle [2] ¿Qué nos puedes contar de estos proyectos y por qué no se llevaron a cabo?

D: Bueno, hay fotografías que la gente piensa que son de alguna de estas películas, cuando en realidad no lo son. Por ejemplo, hay una serie de fotos en las que aparezco posando que fueron tomadas para la revista Playboy. Justo antes de Ilsa, la tigresa de Siberia, de camino a Canadá, donde rodábamos, paramos en Chicago y allí me hicieron una sesión de fotos para promocionar la película. Por eso mucha gente cree que estas fotos de estilo pinup son parte de la película.

Para Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle me preparé y aprendí karate. Incluso el Washington Post… Howard, diles lo que hizo…

H: El Washington Post publicó una crítica de Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle. Pero no existe tal película. Nunca existió.

D: Terminé perdonando al Washington Post, ya que me enteré que la crítica la hizo alguien contratado ajeno al periódico. Pero pusieron el póster de la película  a toda página en la sección de ocio afirmando que estábamos listos para rodarla. De lo que pasó a continuación no estamos totalmente seguros. Estaba todo listo. En Canadá hubo una gran reunión y un francés protestó diciendo que no invertiría su dinero en eso, ya que la única película mía que había visto era Ilsa, la loba de las SS. Lo entendí, pero en ese momento yo estaba actuando en una obra teatral de Broadway que se representaba en el Union Plaza de Las Vegas, con Virginia Mayo de  protagonista, y aún así me dieron permiso para ausentarme e ir a Canadá a rodar. Se portaron muy bien conmigo, contrataron a una chica exclusivamente para que me sustituyera durante esa semana. Pero la película no se hizo y, como dice Howard, esa mala crítica llegó a todas partes.

H: Fue increíble. ¡Qué imaginación! Era como un cuento de hadas, pero sin que ninguna de esas hadas acudiera (risas).

D: Además, era la primera crítica negativa que recibía. De las otras siempre decían: “No es mi tipo de película, pero ella lo hace bien”, pero esta crítica decía que mi trabajo era de segunda categoría, cosa que podría haber esperado que se dijera de mis otras películas. Pero así es la vida.

H: Una vez, Dyanne recibió una llamada de un agente —esto es verídico—, que le dijo: “La película que ibas a hacer ha sido cancelada” y colgó. Y ella dijo: “¡Pero si nunca me han llegado a contratar para hacerla!” (Risas).

D: Si nos podemos reír del tema es porque nos parece asombroso que la gente se tome el tiempo en hablar con nosotros. Interpretar un personaje es lo que nos gusta. Nosotros no somos ni dioses ni ángeles para saber si…

H: Un momento. ¿No eres un ángel? (risas).

D: Anda, tápate  los oídos (risas).

Ya por último nos gustaría que nos hablaras de esa especie de secuela apócrifa que rodaste con Jesús Franco, Greta-Haus ohne Männer. ¿Fue originalmente ideada así? ¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto al prolífico director español?

D: Nunca fue pensada como una película de Ilsa. Originariamente su título era No Man’s Land[3]. Nos dieron el guion en Canadá para que lo fuésemos leyendo de camino a Suiza, donde se rodaría. Cuando llegamos, y ya a punto de empezar, Jess Franco y el productor reescribieron gran parte del guion original. No vimos la película hasta más tarde.

H: Cuando la vimos hice lo mismo con el DVD que cuando leí el guion de la primera Ilsa… ¡Lo lancé contra la pared!

D: La hicieron como una película erótica. Se suponía que yo no iba a hacer desnudo frontal, solo de pecho. Sin embargo para hacerlo me pusieron en una bañera llena de burbujas, y esperaron tanto para rodar que, cuando lo hicieron, apenas había burbujas. Así que ahí estoy dándome un baño de burbujas sin burbujas. Además, hubo dos o tres escenas donde mi personaje perdía la cabeza y podías ver que realmente estaba loca. Y tengo que decir que yo lo hice de forma brillante, pero las escenas no se incluyeron en la película. Rodaron una película erótica, no estamos orgullosos de ella, pero nos encanta Jess Franco. Y su mujer, Lina Romay, era fantástica. Para que estuviéramos cómodas rodando juntas, nos llevó a cenar.

H: Pasamos muy buenos ratos con Jess. Por cierto, él también era músico, como yo,  tocaba la trompeta y el piano.

D: Y también cantaba.

H: A los dos nos gusta el jazz. Nos hicimos muy amigos en ese rodaje. Teníamos mucho en común.

D: Una noche nos llevó a un club y allí Jess y Howard actuaron sobre el escenario prácticamente hasta que amaneció.

H: Si, era un club de jazz. Fue genial.

José Luis Salvador & Carlos Benítez

 Traducción: Tarik Amarouch García

NOTAS
[1] Phyllis Ann Davis (1940-2013) fue una actriz estadounidense que apareció principalmente en televisión, siendo su mayor éxito la serie Vega$, producida por Aaron Spelling. Intervino en películas como Beyond the Valley of the Dolls (Russ Meyer, 1970), Sweet Sugar (Michel Levesque, 1972) y Terminal Island (Stephanie Rothman, 1972).
[2] Naturalmente, de haberse rodado se hubiera hecho con uno de los numerosos clones de Bruce Lee, pues el auténtico había fallecido en 1973 y la película que inauguró la serie, Ilsa, la loba de las SS, se estrenó en 1975.
[3] Tierra de nadie, en inglés, aunque literalmente sería “Tierra sin hombres”. El título alemán significa Greta: casa sin hombres.
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Una charla con Claudia Silva, la niña endemoniada de [Rec]

13 febrero 2017 Deja un comentario
Foto: Serendipia

Foto: Serendipia

Claudia es el futuro. Joven, bella y preparada, su imagen ya tiene un lugar destacado en el cine de terror español como Jennifer, uno de sus zombies más salvajes y memorables. Su imagen es iconográfica. Ella es el futuro y viene dando bocados. En esta entrevista nos cuenta sus experiencias en [Rec] pero también sus planes y esperanzas en el difícil y competitivo mundo del cine.

¿Cómo inicias tu carrera en el cine? 
De pequeña era una niña graciosa, alegre y con mucho morro. Varias personas le dijeron a mi madre que yo podría valer para hacer anuncios, ya que era una niña muy social y me encantaba estar delante de la cámara. Entonces mi madre decidió apuntarme a una agencia y empecé hacer algunos catálogos de ropa y luego varios anuncios. No hay antecedentes familiares. Aunque mi madre había hecho algún anuncio mucho antes de que yo naciera.

¿Cómo deciden tus padres presentarte al casting de [Rec]?
Mi madre no decidió exactamente presentarme al casting, sino que primero me preguntó a mí si me apetecía hacerlo. Yo entusiasmadísima le dije que por supuesto. Entonces los de la agencia en la que estaba, nos enviaron el guión que me tenía que aprender para el casting. El problema es que me lo enviaron un día antes de presentarme a la prueba y no me lo había aprendido bien del todo. Pero igualmente decidí presentarme.

En tu prueba de casting, que puede verse entre los extras del DVD, resultas totalmente salvaje y convincente ¿Qué te dijeron que tenías que hacer? 
En la prueba de casting di muchísimo de mí. No me sabía muy bien el guión,  pero aún así pude hacer un buen casting. Me hicieron pasar el texto y después me dijeron que gritara y me pusiera todo lo salvaje que pudiera ponerme. Me resulto bastante fácil, ya que gritar siempre se me ha dado muy bien. No me la hicieron directamente los directores, sino una directora de casting. Durante el casting, mi madre estaba en la sala de espera y oyó que yo estaba gritando una barbaridad, y se alerto un poco porque no sabia de que iba la película.

gallery_movies_20_greatest_zombie_flicks_8¿Te resultaba divertido actuar?
Me resultaba y me resulta muy divertido actuar. Es una manera de poder ser un personaje totalmente diferente a ti. También el hecho de que durante todo el rodaje te expliquen y te enseñen como se hacen las cosas, por ejemplo en el rodaje de [Rec], los efectos especiales, aún hace que te guste más lo que estás haciendo. Y sin duda más divertido. Me resultó tan divertido actuar en la película [Rec], que el rodaje se me pasó volando.

¿Recuerdas qué te decían los directores para motivarte y animarte a morder y atacar? 
Sinceramente no me acuerdo de lo que me decían exactamente para motivarme, pero yo me ponía mucho en el personaje y me creía que era un zombi de verdad. No me explicaban mucho las escenas, me daban algunas direcciones y yo entendía rápidamente lo que querían de mí.

¿Eran muy diferentes en su forma de dirigir Paco Plaza y Jaume Balagueró?
Recordar si eran muy diferentes en la forma de dirigir cada uno, no lo recuerdo mucho, ya que era bastante pequeña. Lo que sí recuerdo era que entre ellos se ponían muy de acuerdo y que cada uno ponía una idea en cada escena.

A tu corta edad ¿Eras consciente de que era una película de terror?
Sí que era consciente, sobretodo porque me lo explicaban todo súper detalladamente.

¿Recuerdas como vivía aquella niña la experiencia de rodar [Rec]?
Recuerdo que yo estaba muy emocionada por el hecho de rodar mi primera película. Iba cada día a rodar con muchísimas ganas y no se me hizo en ningún momento pesado. Iba muy feliz a rodar, y no quería que acabara nunca.

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¿Te asustaban los maquillajes?
No me asustaban los maquillajes, al revés, me parecían muy emocionantes. Me enseñaban como lo hacían todo paso a paso, así que no tuve miedo en ningún momento. Al final del rodaje me llevé una prótesis de una herida que llevaba uno de los policías en la película, y la sigo teniendo hoy en día.

¿Recuerdas si te resultaba molesto el maquillaje? 
La verdad es que el maquillaje era bastante molesto ya que llevaba muchas prótesis. Cuando era hora de comer teníamos que comer con todo el maquillaje puesto y no era muy cómodo que digamos. En maquillarme, tardaban una hora más o menos, yo siempre me acababa durmiendo mientras me maquillaban.

¿Alguna anécdota del rodaje?
Recuerdo que una vez teníamos que grabar una escena en la que yo tenía que vomitar sangre encima de mi madre. Para que la actriz que hacía de mi madre no se manchara el vestuario cada vez que hacíamos la escena, decidieron que lo probara con mi madre real. Me dijeron que aprovechará, porque sería la primera y la última vez que podría vomitar a mi madre encima. Fue muy divertido.

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Con Manuela Velasco durante la presentación de [Rec] en el Festival de Sitges

¿Cómo recuerdas la experiencia del estreno en el Festival de Sitges? 
El festival de Sitges fue una maravilla. Recuerdo que subimos todos los actores encima del escenario antes de que se pusiera la película y me preguntaron si quería decir algunas palabras a los espectadores, así que aproveche y me puse delante del micrófono. Les dije que esperaba que les gustase mucho la película y todos aplaudieron. A mi eso me flipó mucho ya que tenía 8 años y nunca había estado en ningún otro festival de cine. Ahí fue donde me pidieron mi primer autógrafo. Me trataron súper bien.

Después de todo lo que te hicieron pasar durante ese rodaje ¿Aún te hablas con tus padres?
(Risas) La verdad es que le estoy muy agradecida a mi madre por haberme apoyado tanto en mi carrera como actriz. Ese rodaje fue una experiencia brutal para mí y me ha ayudado mucho en mi currículum. Lo único que puedo hacer es darle las gracias a mi madre por apoyarme tanto.

¿Y qué piensas de aquella película cuando la has visto? 
La verdad es que me gustó mucho. No me reconocía apenas. Tengo que aceptar que me dio bastante miedo, pero a partir de ese momento las películas de terror se convirtieron en mi género favorito. Mi madre no me prohibió verla, ya que era un trabajo que yo había realizado.

¿Ahora, años después, que piensas de aquella experiencia?
Creo que fue la mejor experiencia que he podido tener, y que he tenido muchísima suerte de poder participar en una película que ha tenido tanto éxito. [Rec] también me ha ayudado mucho a tener un buen currículum

11329950_900363116691722_7061092866356402886_n¿Te reconocen por la calle o en clase por haber participado en Rec? De ser así ¿Qué te parece que así sea?
Por la calle nunca me han reconocido, solo en el festival de Sitges. Y en el cole siempre lo acaban sabiendo, porque ha salido el tema o algo, pero no porque me reconozcan. Cuando saben que he hecho [Rec] se quedan flipando y me hacen un montón de preguntas de cómo fue rodarla. Y a mí me parece muy bien ya que me gusta explicar toda la experiencia que tuve rodando.

¿Cómo llevas que tu imagen se haya convertido en uno de los iconos del cine de terror español moderno?
La verdad es que me parece muy guay, y mucha gente flipa cuando se enteran de que soy la niña de [Rec]. Me gusta ser reconocida por haber participado en [Rec],  ya que es una gran película que me encanta.

Continuaste actuando en cortometrajes, series televisivas y algún largometraje hasta 2011, momento en el que se ha detenido tu actividad como actriz  ¿Piensas retomar tu carrera?
En 2011 acabé de grabar mi última película, y se detuvo mi actividad ya que me fui a vivir a Los Ángeles, y ahí estuve dos años formándome como actriz. Ahora estoy retomando mi carrera. Estoy estudiando primero de bachillerato de Artes Escénicas y después de bachillerato tengo pensado seguir formándome. Tengo una nueva representante y estoy empezando a ir a castings. Tengo muy claro desde hace ya un tiempo, que quiero dedicarme al mundo del cine y la televisión como actriz.

Por cierto ¿Qué tipo de películas son tus favoritas?
Me encanta el cine de terror, es mi género favorito. Pero también soy mucho de comedias románticas y dramas. En general me gustan todos los géneros, menos los fantásticos, como por ejemplo, ‘Star Wars’ o ‘Harry Potter’.

DE COMO LA ADORABLE CLAUDIA SE TRANSFORMA EN JENNIFER 

(Fotos: gentileza de Claudia Silva)

Claudia junto al modelo realizado por David Ambit

Claudia junto al modelo realizado por David Ambit, que va a transformarla en algo parecido a eso…

Vamos peinando mientras David prepara en el fondo la magia con la que Claudia se transformará...

Vamos peinando mientras David prepara en el fondo la magia con la que Claudia se transformará…

... poco a poco aplicando el maquillaje...

… poco a poco aplicando el maquillaje…

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... un poco más...

… un poco más…

¡... y esto listo!

¡… y esto listo!

Y después de todo esto... ¡A merendar!

Y después … ¡A merendar!

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‘Criando ratas’ un descenso al cine quinqui

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criando-ratas_-cartel-1Criando ratas es, sin lugar a dudas, una obra que merece respeto. Realizada con escasos medios, pero mucho tesón y trabajo y construida, a pesar de los problemas e inconvenientes que hubo durante el rodaje,  con pasión y buenos resultados, retrata a la perfección la sordidez de los barrios marginales de extrarradio, sus sonidos, su textura, sus protagonistas. Y todo desde dentro. Mojándose. Contando con una plantilla de actores extraídos de las calles, como antaño hacían Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma y una vez en su salsa, introduciendo los ingredientes principales con los que contará la trama de Criando ratas: Droga, prostitución, violencia y pobreza en un barrio marginal que es como todos los barrios marginales: una bomba de relojería que apesta a realidad. A verdad.

Y a pesar de la falta de medios técnicos y humanos o de la participación de actores no profesionales, Criando ratas no es un trabajo amateur. Muy al contrario, mérito y muy grande es el de su artífice absoluto, Carlos Salado, pues muy claro hay que tener lo que se quiere hacer y cómo para conseguir los resultados artísticos que ha obtenido. Filmada de forma aparentemente descuidada, cercana a veces al documental tipo ‘Callejeros’, no se engañen, mirando más allá de la falta de medios puede apreciarse el cuidado con el que ha sido rodada y el gran trabajo de Salado para extraer los magníficos resultados que ha logrado de sus actores naturales, alguno de los cuales realiza un trabajo totalmente meritorio, desde su protagonista, Ramón Guerrero, pasando por los críos, tristemente maduros para su edad, y sin olvidar el memorable personaje de Mauri, que de manera tan veraz interpreta Mauricio  Manzano.  Un variopinto grupo de personajes que tienen en común llevar la ruina a cuestas.

Finalmente, a los medios humanos y de guión, hay que sumar un magnífico montaje y un eficaz acompañamiento musical que dan a la película ese crescendo/descenso tan bien marcado, tan intenso, que hace de Criando ratas una película muy entretenida y emocionante, tanto que no hemos dudado en ponernos en contacto con su responsable, Carlos Salado, para hablar de la gestación de este proyecto y de todo lo que rodeó al rodaje de esta auténtica epopeya de seis años de realización. Así que dejemos que sea él mismo quien lo cuente agradeciendo su tiempo y su gran amabilidad.

CARLOS SALADO: CRIANDO RATAS

Licenciado en Comunicación Audiovisual y tras dirigir seis cortometrajes y un mediometraje, Pecadores, se sumerge de lleno en Criando ratas, un proyecto que le llevará cuatro años rodar y para el que se recorrerá los barrios marginales de Alicante buscando a gente y lugares que den a su historia el verismo que quiere.  Compositor y director de publicidad, entre sus últimos trabajos destaca la publicidad social del Club Atlético de Madrid o de entidades como Ayuda En Acción, ONCE, Mensajeros de la paz, ONU, FEAPS Madrid y FIAPAS. Actualmente, ha ganado con el proyecto “Somos sus mayores fans” el premio a la “Mejor Campaña Social” en los premios ALCE y el premio a la “Mejor Campaña Social Interactiva” en el Publifestival 2015.

Estudié cine, la licenciatura de Comunicación Audiovisual, y durante todos esos años era gran consumidor de cine, casi todo de autor, independiente. Ese cine que aboga por las historias reales, por las historias íntimas. Y dentro de todo ese cine estaba el cine quinqui, que yo adoraba. Lo empecé a consumir muchísimo, empecé a comprar todas las películas de Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma, Carlos Saura … al final mi estantería estaba llena de cine quinqui, y veía que después de 30 años no había en el cine español una película que reflejara de manera realista el mundo de la calle como lo hicieron antaño, en los ochenta, así que durante todos los años de carrera soñaba con hacer algún día una película quinqui.

Alicante 05/06/2013 Carlos Salada, director de la película "Criando Ratas" Foto Juan Carlos Soler archdc

Carlos Salado, director de  “Criando Ratas” (Foto Juan Carlos Soler)

Lo que me atrae de este género es mostrar una realidad de manera tan realista y tan veraz. Yo como cineasta cuando veo una película y no me la creo me siento estafado. Entonces para mí el objetivo primordial, aunque falle la iluminación, o el sonido se escuche mal, es que el  resultado sea realista. Un documento social que invite a la reflexión. Yo creo que el cine quinqui, sobre todo el de Eloy, invitaba muchísimo a la reflexión, al debate. Establecía líneas de discusión. Mi gran deseo como artista es trascender, conmover al espectador, que no sea algo banal, que no sea simplemente entretenimiento, que haga sentir. Y yo creo que el cine quinqui eso lo ha hecho siempre muy bien. España ha cambiado, los barrios periféricos ya no están tan alejados del casco urbano, el argot ha cambiado,  pero la delincuencia sigue existiendo en las calles. El menudeo sigue existiendo. El quinqui está en la calle.

Había dirigido cinco o seis cortos de temática de delincuencia,  tenía 23 añitos, poca experiencia pero un entusiasmo muy grande. Intenté probar con los cortos el estilo que luego descubrí en ‘Criando ratas’. Se podría decir que eran casi pruebas de cámara.  Así que en cuanto salí de la carrera tenía claro que quería hacer una película de género  quinqui. Y en cuanto tuve las herramientas y los conocimientos necesarios me puse a ello. Contacté con un productor que creía en mí y creía en la idea, cogí a un chaval en la cámara y otro en el sonido. Éramos cuatro técnicos para filmar una película.

el-equipo-foto-2Lo rodé en muchos barrios de Alicante. Fui a buscar esa estética callejera o marginal  por todo Alicante, está rodada desde Colonia Requena o Las 1000 viviendas al barrio José Antonio. Yo creo que Alicante, a diferencia de otras ciudades, es muy pequeña, no es como una gran metrópoli, como Barcelona, donde los barrios quedan más lejos. En Alicante yo creo que cualquier chaval que haya salido a la calle con quince años sabe lo que hay, solo hay que abrir los ojos, lo que pasa es que hay mucha gente que no quiere verlo, pero es una realidad que está ahí.

Con la gente del barrio nunca tuve problemas. Noté una predisposición total y absoluta. Con los actores e incluso con los vecinos. Desde prepararnos  bocadillos hasta hacernos la cena la madre de un actor. Y los actores una predisposición total en el sentido de que había mucho potencial en la calle. Había talento. Y muchos de ellos no lo sabían, es decir, en ‘Criando Ratas’ el 95% de la plantilla son gente de la calle. La premisa básica era ser de la calle, conocer el mundo del menudeo, de la droga de cerca, pero  eso no quita para que tuvieran talento. El proceso de selección fue muy duro y muy largo, seleccionando a esa persona que tuviera magia y que supiera interpretar de manera innata y natural.  Y poco a poco ellos,  pues imagínate, después de cada rodaje viéndose en la pantalla, intentando mejorar, intentando trabajar en su motivación, la dinámica de grupo. Siempre hemos notado mucha predisposición.

Yo siempre he pensado que el talento está en todas partes y en esas capas sociales está en abundancia lo que pasa es que hay que dar oportunidades, es decir, hay muchos chavales allí que les escuchas tocar la guitarra y es maravilloso y no han recibido una clase en su vida. O los ves dibujar… el talento está en todas partes y fue terapéutico en ese sentido. Descubrir una pasión, una motivación, desatar un potencial, ver como cada día se sacrificaban para hacerlo cada vez mejor. Fue un trabajo muy enriquecedor para ellos, muy positivo. 

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Al actor protagonista, Ramón Guerrero, lo conozco desde los trece años y es un chaval en el que yo siempre he confiado, que le veo carisma, un talento innato. Cuando camina por la calle o habla,  la gente lo escucha,  y eso lo ha tenido desde pequeño, eso no se enseña en ninguna universidad, lo tienes o no lo tienes, y creo que Ramón lo tiene. Por desgracia a Ramón lo encarcelaron un año, y aunque no se paralizó el rodaje, se cambió el guión, se hizo una película más coral. Se siguieron rodando las secuencias donde él no salía y yo, mientras, durante todo el año, todos los domingos iba al Centro Penitenciario de Fontcalent, en Alicante, a motivarle y a esperarle, pues no concebía ‘Criando ratas’ con otro protagonistas más que con Ramón Guerrero. Creo que es la cara visible de ‘Criando ratas’ y no concibo la película sin él, así que estuve allí todos los domingos estudiando el guión, preparando el personaje, soñando con el día que saliera. Y en el primer permiso carcelario se rodó la película y en el segundo se terminó. Terminamos la película en los permisos carcelarios.

Solo las chicas que interpretaban a las prostitutas y los que encarnaban a los dos policías eran actores profesionales.

Con la película en total hemos estado seis años. La empecé con 24 y tengo 30. Rodar, parar de rodar, volver a rodar… claro, al final los tiempos se dilatan mucho en una producción tan independiente. El cine convencional en dos meses se ha rodado, aquí no, aquí para preparar una secuencia la preproducción se alarga muchísimo y con eso todo. La música por ejemplo, que yo he compuesto, en una producción convencional tienes un departamento con siete personas, aquí yo he tenido que componer, grabar, orquestar, mezclar, producir, masterizar… absolutamente todo, y el proceso se alarga. Además, cualquier día de rodaje en ‘Criando ratas’ era un ir y venir de barreras, de obstáculos, de piedras en el camino, era muy complicado. Tanto el productor como yo llevamos cuatro años trabajando en publicidad. Hacemos campañas sociales para la ONU, Mensajeros para la paz, Ayuda en acción, ONCE, Atlético de Madrid… para un anuncio trabajamos con treinta personas, con Steadycams y cámaras de 50 mil euros. Es muy sencillos a día de hoy conseguir material, si quieres algo lo alquilas, pero en aquel entonces no, había que tener mucha cara dura para conseguir un bar donde rodar, o llamar al primo, o al hermano, o a un familiar para que conseguir cuatro coches de gama alta.  Imagínate, la producción de una película así son inconvenientes, aventuras y desventuras constantemente.

sinopsis-foto-2En ‘Criando ratas’ me ha influido todo el cine que he consumido. Como el cine Dogma, el Neorrealismo italiano, el Cinema Verité de los cincuenta o la Nouvelle Vague. De estilo mi película se empapa mucho de aquello, de intentar renegar de todo artificio para ver un tipo de cine en el que parezca que no hayan ni cámaras, que tú estés ahí dentro con ellos. Parece una docuficción, nada de lo que aparece está pasando pero parece que así sea. La cámara al hombro, no iluminar, no retocar el sonido, abogar por la improvisación en diálogos, creo que al final hay un decálogo  de cosas que se han repetido en la historia del cine y que ‘Criando Ratas’ vuelve ha renovar.  Ese cine independiente, al margen de la industria, ese cine anticonvencional, que se rodaba antaño con cámaras de 16 mm. , pues ahora tenemos cámaras digitales que nos dan otro tipo de fotografía, pero al final es coger ese estilo hiperrealista y convertir nuestra mierda en abono. Si no había más dinero para iluminar, pues mejor todavía, porque el estilo es más palpable. No hay dinero para conseguir tres micrófonos, da igual, mejor que se oiga así porque es más creíble todavía. Yo creo que ese  estilo tan carente de medios lo hace más valioso todavía.  

Lo más importante para mi también era no mojarme, no posicionarme. Por ejemplo, Eloy de la Iglesia se posicionaba, daba lecciones de moral y de ética y yo, sin embargo, he intentado no hacerlo, aunque creo que es tan lícito posicionarse como no hacerlo, la delincuencia es un mundo demasiado complejo como para opinar yo. Entonces he intentado ser más imparcial, he mostrado todo aquel mundo, lo he reflejado, y que ahora los políticos, los trabajadores sociales, los padres o los educadores se encarguen de buscar soluciones o culpables. Pero esa no es mi misión, mi misión era mostrarlo de una manera auténtica y generar esa línea de debate para que la gente hable y busque soluciones.

cine-quinquiDesde el primer día que se empezó a rodar teníamos nuestro plan de comunicación más que pensado y sabíamos lo que queríamos, hacia donde íbamos. Creo que al final hay muchos proyectos, películas y formatos distintos. Hay algunos que deben ir a salas de cine; hay otros que deben ir a festivales; otros que tienen que hacer taquilla y otros, como ‘Criando ratas’, son formatos para difundir online. Creo que en ese formato hay muchas oportunidades hoy en día, por ejemplo, lo que hizo ‘Malviviendo’ (1), o lo que ha hecho la película ‘Human’ (2), o lo que hacen muchos artistas jóvenes que ponen sus discos o videoclips por Youtube, creo que  hay que aprovecharlo. Que a día de hoy tengamos en una semana 150 mil visitas y nos escriba gente de toda España e incluso Latinoamérica… Es maravilloso que pueda llevarse a cabo. Producciones pequeñas que tienen una difusión tremenda sin invertir dinero.

Los medios la verdad es que están respondiendo muy bien. Están apoyando y creyendo en la valía de unos chavales que se comprometieron con un proyecto y emprendieron su aventura. Hemos salido en El Mundo, El País, El Español, Onda Cero, SER, COPE, en breve en TVE… la acogida de los medios ha sido muy grata, la verdad.

Estamos pensando en la segunda película. Estamos barajando varios guiones y buscando financiación con varias productoras a ver por qué guión  y por qué modelo nos decantamos ahora. Pero vamos a seguir haciendo cine, por supuesto, y después de la segunda película esperamos que venga la tercera. Al final como artista lo que quiero es seguir haciendo obras y si puede ser, cada vez con más presupuesto y en mejores condiciones, eso si, siempre respetando la autoría y luego intentando crear vanguardia o innovar o transgredir. Yo creo que ese es el objetivo final de cualquier cineasta o cualquier artista. Con más o menos presupuesto, el fin debe ser ese.

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(1) Malviviendo es una serie web producida por Diffferent dirigida por David Sainz. Fue estrenada el 24 de noviembre de 2008 y su éxito ha ido creciendo exponencialmente, llevándose muy buenas críticas por parte del público. Lleva tres temporadas con un total de 30 capítulos emitidos.
(2) Película documental de Yann Arthus-Bertrand que se estrenó en Francia en septiembre 2015 y desde entonces ha estado para ser visionada de forma libre en internet. En España, algunos cines de arte y ensayo han iniciado proyecciones públicas a mediados de agosto 2016. De todas maneras, lo importante es que el film está disponible en internet para ser visionado por cualquier persona.

Sinopsis: “El cristo”, conocido delincuente juvenil, tiene una deuda con uno los narcotraficantes más poderosos de su barrio. Bajo los efectos del consumo de sustancias estupefacientes e inmerso en un estado de desesperación, lleva a cabo todo tipo de actos delictivos para conseguir el dinero. Poco a poco, irá cometiendo errores que le harán ganarse muchos enemigos.  Paralelamente, la película muestra las aventuras y desventuras de tres chavales que están comenzando su carrera delictiva. Juntos sufrirán las consecuencias de su estilo de vida y comprenderán cuál es el precio a pagar.

PUEDEN VER CRIANDO RATAS ÍNTEGRA EN ESTE ENLACE

Vic Winner: el galán del Fantaterror

19 diciembre 2016 Deja un comentario

untitledVic Winner representa para el cine de terror español la encarnación del galán. Su atractivo rostro y su atlética figura fueron el principal reclamo para los directores y productores, que lo requirieron para interpretar al ‘chico’ de la película, que rescata a la protagonista de las zarpas del villano, del monstruo de turno. O que muere en el intento. Una figura presente en el cine de terror desde sus inicios que también pasó a formar parte del imaginario autóctono de los años setenta, muchas veces interpretado por actores como Tony Kendall, Andrés Resino, Tony Isbert o nuestro protagonista, Vic Winner, el que más reincidió en este género, ya que tuvo la fortuna de formar parte del reparto de cinco de las más importantes cintas pertenecientes al boom del cine de terror español de los años setenta, así que su físico resulta familiar para el aficionado, algo que no dejó de sorprenderle cuando se lo destaqué.

Siendo como es un actor que no se prodiga mucho en entrevistas, nos resulta todo un placer el poder hablar con él y repasar toda su carrera, deteniéndonos, por supuesto, especialmente en su fructífera etapa en el cine de terror.

LOS COMIENZOS

Víctor Barrera Rodríguez nació en Carmona (Sevilla). Se licenció en Derecho pero tras ver unas imágenes de Venezuela en un documental, decide marcha hacia allí en 1957. En Caracas ejerce de abogado, trabajando también de corresponsal en diversas publicaciones españolas y como presentador de televisión en el canal Venevisión. Pero el cine se cruza en su vida, cambiándolo todo:

En los estudios de Venevisión

En los estudios de Venevisión

“Mi entrada en el cine fue por casualidad. Siendo abogado de una productora venezolana, que había firmado una coproducción de dos películas con otra productora italiana, resultó que el actor italiano que debía interpretar el papel de Inspector de Policía en ambas cintas no se presentó, y el director de las películas me convenció para que yo lo hiciera. Estas películas fueron Goldface (Goldface il fantastico Superman, Vitto Albertini, 1967) y Acción en Caracas (AKA El hombre de Caracas, Juan Xiol, 1970)[1] y en ninguna de las dos aparecí en los créditos, porque para mí fue un hecho esporádico. Así que fue casualidad más que vocación, aunque ésta estuviera larvada en mi subconsciente”.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

A pesar de ser estos sus primero filmes, las filmografías consultadas del actor se inician generalmente con Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

Las endemoniadas no fue mi primera película. Fue la cuarta o quinta. La rodamos en Pescara, una bella ciudad italiana a la orilla del Adriático. Era una coproducción hispano-italiana con Pier Angeli y Eleonora Rossi Drago, por parte de Italia, y por parte española Emilio Gutierrez Caba, Alfredo Mayo, Fernando Sancho y yo. Y la verdad es que lo pasé muy bien. Pier Angeli -la exnovia de James Dean- ya estaba mayorcita, pero aun conservaba su belleza y elegancia. Así como Eleonora, otra belleza italiana. El director y productor, Sergio Bergonzelli, desde entonces hasta que murió hace unos años fue un gran amigo mío. Era un viejo profesor de filosofía que abandonó la universidad por el cine. Era un enamorado de la música clásica y llevaba el coche lleno de discos antiguos”.

con Pier Angeli

Con Pier Angeli en Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

A continuación participa, ya como protagonista, en Fray Dólar (Raúl Peña, 1970), una comedia coproducida entre España y Puerto Rico rodada en ese país y en Estados Unidos.

“Fue una película un tanto deslavazada. Allí conocí a Manolo Zarzo, de quien me hice muy amigo durante el rodaje, y a Marisa Paredes (…) Recuerdo que lo pasábamos genial. Incluso nos echaron del primer hotel por bullangueros. Me encantó Puerto Rico, sobre todo sus playas y sus mujeres”.

La Araucana (Julio Coll, 1971) su siguiente filme, es una importante coproducción entre España, Italia, Perú y Chile en la que Víctor obtiene un papel destacado, el del

Como el indio Lautaro en La Araucana.

Como el indio Lautaro en La Araucana (Julio Coll, 1971).

cacique indio Lautaro, el antagonista, compartiendo reparto con Elsa Martinelli, Venantino Venantini, Julio Peña, Ricardo Palacios y Eduardo Fajardo, entre otros.

“Rodamos en varias localizaciones de Chile (en la capital Santiago, en Valparaíso, desierto de Atacama etc.) Estuvimos más de un mes, en junio de 1970, durante la campaña electoral que ganó Allende. Fue emocionante conocer un pueblo tan culto políticamente y con un sentido democrático tan arraigado como el chileno. Lástima que asesinaran en 1973 a Allende, un gran político, aunque algo ingenuo para mí parecer. El rodaje fue totalmente placentero. Conocí mucha gente interesante, sobre todo a Venantino Venantini[2], un bohemio italiano, encantador como persona y un gran actor, que hablaba inglés perfectamente. La película, si mal no recuerdo, fue seleccionada en el Festival de Moscú y funcionó en España bastante bien”.

Precisamente durante el rodaje de La Araucana Víctor Barrera conocerá al productor Josep Anton Pérez Giner, con quien entabla una larga amistad y que le abrirá el camino de retorno a España, ya definitivamente como actor, para rodar en Profilmes, productora recién fundada por Pérez Giner y Ricardo Muñoz Suay que iniciaba su plan de producción dedicado al cine de género, especialmente de terror.

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

EL CINE DE TERROR

Víctor Barrera, que en los anteriores rodajes había sido acreditado con el nombre artístico de Víctor Alcázar decide, una vez en España, pasar a llamarse Vic Winner.

Como normalmente estas películas tenían dos versiones, una para España, recatada e hipócrita; y otra para el extranjero, más realista y desenfadada en lo que a las relaciones sexuales y vestuario se refiere, quise también diferenciar los nombres. Creo que fue decisión mía. Lo mismo hizo Jacinto con lo de Paul Naschy”.

Y precisamente junto a Paul Naschy compartirá el rodaje de cuatro películas: El espanto surge de la tumba (Carlos Aured), El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre), El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre) y La rebelión de las muertas (León Klimovsky), rodadas todas en 1973. Victor Barrera piensa que el cine español no valoró lo suficiente a su amigo Paul Naschy:

“No, no lo valoró. Esa pena la tuvo mucho tiempo. Porque él era muy inteligente, y sobre todo, de una gran hipersensibilidad.

Creo que me lo presentó José Antonio Pérez Giner, Director de Producción de dos películas en las que intervine en Venezuela. (…) Era un profesional como la copa de un pino. Un gran actor, de una paciencia infinita en maquillaje. Un gran compañero y amigo. Con él, su esposa y la mía, salíamos a cenar y de copas casi todas las noches durante el tiempo que trabajamos juntos, que fueron varios años.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Tengo muchos recuerdos de mi gran amigo. El que me viene a la mente ahora es el siguiente: estábamos rodando El Espanto surge de la tumba. Era de noche, estábamos en una presa o embalse que hay en la Sierra Norte de Madrid. La escena es esa donde, desde una lancha, tenemos que tirar al embalse dos cuerpos embutidos en sacos, si no recuerdo mal. Cuando los echamos por la borda, y nos disponíamos a regresar a tierra, me dí cuenta de que a unos metros de nosotros estaba la caída del agua y la corriente nos llevaba hacia allí. El que manejaba los remos era Paul y se dio cuenta de la situación y de que yo estaba preocupado. Recuerdo que me dijo: ‘Eso está chupado. No olvides que soy campeón de España de levantamiento de pesos.’ Y no sin tener que recurrir a todas sus fuerzas salimos de la situación. Pero yo sentí verdadero miedo. Y no soy de los más miedosos”.

En esta película, que el actor recuerda como la que más le gustó interpretar de esta etapa, Vic interpreta al pintor Maurice Roland, descendiente de uno de los ejecutores del brujo Alaric de Marnac (Paul Naschy), que resucita con el ansia de vengarse de sus verdugos. Maurice intenta terminar con el brujo, pero este lo mata lanzándole un hacha.

La película se rodó en un tiempo record y se utilizó la cartuja de Talamanca del Jarama y la casa familiar del propio Naschy en Lozoya como escenarios.

En aquella época las películas se hacían con las letras que anticipaban los distribuidores regionales. Recuerdo que el Espanto surge de la tumba la hicimos con ocho millones de pesetas”.

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

El filme fue dirigido por Carlos Aured, ayudante de León Klimovsky, que debutaba con este filme

“(…) fue un buen director. No hubo problemas en el rodaje y terminamos siendo buenos amigos”.

Como tantas películas de la época, para El espanto surge de la tumba se rodaron algunas escenas alternativas con desnudos para incluir en la versión para exportación.

“Unas escenas se rodaban con sujetadores y en otras se enseñaban las mamelas. Las actrices ya eran advertidas antes de contratarlas, y conscientes de ello, rodaban sin poner ningún pero. Recuerdo con especial deleite el busto tan perfecto que tenía mi amiga y paisana María José Cantudo, a quien más de una vez fui a recoger al colegio donde estudiaba en mi Mercedes. Iba por ella por hacerle el favor a su novio y luego esposo, Manolo Otero, con quien estuve rodando La Araucana. Era un buen tipo, aunque un poco poseído (Con lo guapo que era y lo bien que cantaba, ¿Quien no es poseído?)”.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

A continuación Paul Naschy y Vic Winner vuelven a compartir reparto en dos películas dirigidas por Javier Aguirre: El jorobado de la Morgue y El gran amor del Conde Drácula.

El jorobado de la Morgue narra los descabellados experimentos que realiza el Dr. Orla (Alberto Dalbés) para crear un ‘primordial’, contando con la colaboración del jorobado Gotho y del Dr. Tauchner, personaje encarnado por un Vic Winner que se verá obligado a memorizar frases como “Los niveles de proteínas solubles y lúcidos no disminuyen”. Cuando Tauchner deja de prestar ayuda a Orla tras ver que sus experimentos se le van de las manos, él y su novia Frieda (Maria Perschy) serán apresados para formar parte de la dieta del ‘primordial’. Finalmente y liberados por Gotho, el Dr. Tauchner, Frieda y Elke (Rossanna Yanni), conseguirán escapar con vida.

Rodada en parte en Viella, una población ubicada en pleno Pirineo de Lleida que da totalmente el pego como población bávara, El jorobado de la Morgue incluye una de las mejores interpretaciones de Paul Naschy.

“Paul, Javier Aguirre, Manu Leguineche (qepd) y yo fundamos una productora, Janus Films y con ella realizamos cuatro películas, que vendimos antes de empezarlas. Una de ellas era El Jorobado de la Morgue, de la que recuerdo una anécdota muy graciosa. Estábamos rodando las escenas finales de la película, en unos alcantarillados de un pueblo de la sierra. Yo acababa de liberar a mi novia en la película, la bella y maravillosa Rosanna Yanni[3], que todo lo que tenía de guapa lo

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

tenía de hembrona. Es una mujer de alta talla y buen peso, y como estaba desmayada, tenía que correr con ella en brazos a través de aquel alcantarillado de aguas negras y malolientes. Yo era joven y fuerte (aunque no tanto como Paul) y durante los ensayos no tuve problema, porque ella se agarraba a mi cuello y eso facilitaba mi acción. Pero cuando llegó la hora del rodaje y ella estaba desmayada, era un cuerpo muerto con el que yo ya no podía correr como en los ensayos. Se lo dije a Javier y entre las risas de todo el equipo, y sobre todo de Rosanna, improvisamos una carretilla sobre la cual, sin que se viera por cámara, yo apoyaba mis brazos, que sostenían a una Rosanna desmayada ¡¡Cómo pesaba la condenada!!”.

La película cuanta con algunas escenas remarcables, como la que demuestra la sangre fría que poseía la actriz María Elena Arpón, rodando cubierta de ratas; o aquella que levantó cierta leyenda de que se habían utilizado cadáveres reales en algunas tomas.

“Lo del cadáver de verdad yo no lo recuerdo. Pero no me extraña nada. Los de producción eran tan buenos que si necesitaban un cadáver y no lo encontraban, se cargaban al primero que pasara por allí. Es broma. Lo de las ratas de María Elena no eran ratas de verdad. Eran cobayas blancas de laboratorio teñidas de marrón, que dan el pego total”.

Por su parte, El gran amor del conde Drácula, el otro filme que rueda con Aguirre, cuenta con un gran reparto femenino: de nuevo Rosanna Yanni, Mirta Miller, Ingrid Garbo y como estrella internacional Haydée Politoff, que parece ser tuvo un serio accidente durante el rodaje. En el filme Imre Polvi, su personaje, era vampirizado y lucía prominentes colmillos, así como unas lentes de contacto que le daban un aspecto más siniestro, obra del equipo de maquilladores formado por Emilio Puyol y Carlos Moreno. El film contenía en su doble versión alguna escena picante protagonizada por Vic Winner e Ingrid Garbo, que interpretaba a Marlene, su novia. Imre es destruido por Drácula, personaje que encarna Paul Naschy, clavándole una estaca cuando ataca a Karen (Haydée Politoff), muchacha de la que el conde se ha enamorado y por la que terminará auto inmolándose.

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

“La verdad, no recuerdo nada en particular de esa película. Que rodamos en un palacete de la Alameda de Osuna. Que las actrices eran bellísimas. Que lo pasamos muy bien. Que Ingrid Garbo tenía un admirador del norte de España médico con el que se casó después. Por cierto, tuvimos un ayudante de producción (el que nos traía al rodaje las Coca-colas y los bocadillos) que se llamaba Enrique González Macho[4]

Las lentillas molestaban un poco, pero los colmillos en absoluto. De Emilio me acuerdo. Era genial y la pesadilla de Paul.

Del supuesto accidente de Haydeé no recuerdo nada. Ni siquiera de ella”.

En La rebelión de las muertas, Vic Winner encarna al doctor en psiquiatría Lawrence Radcliffe, escéptico amigo de la protagonista Elvire (Romy) a la que rescatará de las garras de una satánica secta, no sin antes ser capturado y estar ambos a punto de morir en manos de Elsie (interpretada por una joven María Kosty) que es abatida por la policía tras desvelar a los prisioneros sus aviesas intenciones: “Os mataré a ti y a ese estúpido entrometido de Lawrence. Luego me serviréis de zombies porque mi misión es crear un imperio ¡Un imperio de muertos que sojuzgarán a los vivos!”

El actor apenas recuerda nada de esta película, su última colaboración con Paul Naschy y última también con Profilmes, pero sí de su director:

“Lo único que recuerdo es lo buena persona y buen director que era Klimosvsky y lo bella que era su esposa”.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

Se cierra así su breve etapa en Profilmes, que constó de dos cintas ya que aunque hay filmografías del actor que incluyen Tarzán y el misterio de la selva, dirigida por Miguel Iglesias Bonns en 1973, el actor no tuvo nada que ver con esa película.

Una vela para el diablo es el siguiente proyecto en el que participa Vic Winner. Pieza capital del cine de terror dirigida magistralmente por Eugenio Martín, contó con un excepcional reparto que incluía a Esperanza Roy y Aurora Bautista como Verónica y Marta, dos hermanas que regentan un hostal en la Andalucía profunda. La llegada a su establecimiento de jóvenes turistas con actitudes liberales escandalizará a las frustradas hermanas, siendo el detonante de sus instintos homicidas. Entre las actrices que caerán bajo sus zarpas se encuentran Lone Fleming, Blanca Estrada, Loreta Tovar y, por poco, la inglesa Judy Geeson que interpreta a Laura Barkley, hermana de May, personaje interpretado por Loreta Tovar cuya búsqueda destapará los crímenes. En el filme Vic Winner interpreta a Eduardo, joven que ayudará a Laura y que morirá en manos de Marta.

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Una vela para el diablo la hice después de rodar las cuatro que hice con Paul Naschy. Entre las actrices, que yo recuerde, como eran tan distintas entre sí, no hubo problemas.

Recuerdo que Esperanza era muy divertida. Aurora muy chapada a la antigua. Blanca Estrada casi mata de celos a su marido. Lone Fleming era encantadora. Tanto que creo que enamoró en aquella película a Eugenio y continúan juntos. Judy Geeson, la inglesa, que acababa de hacer Brannigan[5] con John Wayne, estuvo poco en el rodaje. Con ella tuve una escena de cama bastante cálida que luego no vi en la película. Nunca supe por qué la quitaron, si por montaje o por censura.

Rodamos en Grazalema, el pueblo donde más llueve de España. Un pueblo precioso con una gente entrañable. Eugenio Martín genial. Es un señor como director y como persona. Aprendí muchas cosas de él. Sobre todo cómo tratar a los actores y actrices. Guardo recuerdos muy gratos de él y de todo el equipo, sobre todo del malogrado Teo Escamilla, el cámara, con quien hice una gran amistad. La película fue seleccionada para el Festival de Cannes de aquel año y fue bastante bien en taquilla”.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

La voz de Vic Winner, como era bastante habitual en aquella época, era doblada, concretamente por Juan Miguel Cuesta, voz habitual también de actores como Ian McKellen o Michael Caine. Pero para este filme, que se rodó directamente en inglés, fueron muy bien los conocimientos del idioma que poseía el actor.

La última película de terror en la que participó nuestro protagonista fue El espectro del terror. En ella realiza un pequeño papel como inspector de policía, coincidiendo en su reparto con, de nuevo, María Perschy, además de Sancho Gracia, María Dolores Tovar, hermana de Loreta Tovar, y el extraño actor Aramís Ney.

“Esta fue una película en la que ciertos cineastas colaboramos desinteresadamente para ayudar a Elorrieta. Yo ni siquiera la vi. Recuerdo que allí conocí, y nos hicimos amigos, a Sancho Gracia. Como los dos vivíamos en la avenida Nazaret, todas las mañanas de rodaje yo lo recogía en su casa y nos íbamos juntos en mi coche. Sí, recuerdo que encendía un cigarrillo tras otro. Y que era campechano y muy buen actor”.

Thespecterofterror1973Aunque este tipo de películas eran humildes, Víctor Alcázar recuerda que algunas tuvieron honores de estreno: “De algunas sí se hicieron galas. A los estrenos de Madrid y alguna capital de provincias, sí asistí”.

A pesar de que  muchas de estas películas han pasado a ser títulos de culto en países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra, donde han sido editadas y reeditadas en algunos casos de forma lujosa, Vic Winner duda de su valor en la actualidad e incluso no es consciente de la popularidad de estos filmes para el aficionado

“No. Hasta ahora no lo supe. En cuanto a si tienen un valor, económico claro. Artístico, no lo sé. Depende de los países y de los críticos. Como ya dije, las hacíamos y ya estaban vendidas. Normalmente, nos las compraban baratas ‘para todo el mundo’. Por eso se perdía el control de los derechos de reproducción. En cuanto a lo de la posteridad, a estas alturas me importa bien poco”.

Respecto al cine de terror actual en España opina que “En menor cantidad y con otro tipo de historias se sigue haciendo. Y bueno”. Aunque no es un género que le interese especialmente: “El terror gusta cuando eres joven y no lo has vivido. Cuando lo vives en la realidad diaria, deja de interesarte en el cine”.

ÚLTIMA ETAPA

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Retomamos la carrera de Vic Winner, que tras las películas de terror, a las que por desgracia no volverá, vuelve a ser Víctor Alcázar y colabora en comedias como Una monja y un Don Juan (Mariano Ozores, 1973) con Lina Morgan, José Sazatornil y Tina Sainz; Cinco almohadas para una noche (Pedro Lazaga, 1974) con Sara Montiel, Craig Hill, Manuel Zarzo y Manuel Tejada; y Cuando Conchita se escapa… no hay tocatta (Luis María Delgado, 1976) junto a María Luisa San José, Carmen Platero y Bárbara Rey. Es en esta etapa cuando hace también sus primeros pinitos como guionista

“Mi experiencia en Una Monja y un Don Juan fue doblemente buena: por una parte aprendí de Mariano Ozores que un director de fotografía rápido abarata los rodajes una barbaridad; y la otra, que rodearse de buenos cómicos hace que el rodaje de las películas transcurran en un ambiente de fiesta permanente. Nunca me he reído más en mi vida que durante ese rodaje. En particular, la hora de comer parecía un bautizo o una boda. Todavía me estoy riendo con los chistes de Sazatornil o de Pedro Valentín o de Emilio Laguna. Son únicos como cómicos, como actores y como compañeros. En cuanto a lo de guionista, es verdad, yo hice la primera adaptación de la novela Reportero de sucesos[6], del periodista Valdeón (jefe de redacción de aquel hontanar de buenos periodistas que fue el diario Pueblo, independientemente de su ideario político). Luego metieron la mano otros guionistas, entre ellos el mismo director, Luis María Delgado, (QEPD) que era un ‘cachondo’. Recuerdo una anécdota de esa película. Hay una escena de cama entre María Luisa San José y yo en la que, como había química entre nosotros, estábamos los dos tan ‘metidos’ en el papel que no oímos cuando Luis María dijo ‘corten’ y seguíamos besándonos y abrazándonos. Entre las risotadas correspondientes, Luis María tuvo que acercarse a la cama y separarnos materialmente gritando ‘¡ya está bien, coño!’  María Luisa es una gran actriz, una bellísima persona y estaba como un tren… y lo sigue estando, porque no hace mucho la vi por televisión y los años no han pasado por ella. La película no está mal, pero el título es tan horroroso y me gustó tan poco que dejé de hablarle al Productor Ejecutivo que se lo puso, que era mi amigo y dejó de

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para una noche

serlo desde entonces. Ah, me dejaba atrás Cinco almohadas para una noche. El primer día de rodaje, mientras me maquillaban, entró una señora—que no conocía—y se sentó en el sillón de al lado para que la maquillaran. Cuando se levantó del sillón…¡¡Era Sara Montiel!! La Sara era mucha Sara y había aprendido mucho en Hollywood de su marido Anthony Mann. Recuerdo que cuando entramos en el Salón del Palacio de Aranjuez, donde íbamos a rodar mi primera escena con ella, lo primero que hizo antes de saludar al bueno de Pedro Lazaga fue señalar y gritar ‘A aquel foco ponedle una gasa. Y a aquel. Y al que está al lado’. El jefe de los eléctricos saltó como una bala. ¡Menuda era Doña Sara! En el plató la que mandaba era ella. Sin embargo, mientras no rodábamos, pues éramos ella y yo solos. Le salía Antonia la Manchega, la verdadera mujer, la que se sentaba en el sillón de maquillaje para que la convirtieran en La Sara. Me contó la de veces que había ido a Sevilla a visitar en el Hospital de El Tomillar al hermano que tenía allí, donde murió de tuberculosis, y al que quería entrañablemente.

Que en paz descansen los eléctricos del Cielo, porque ella no se quedará quieta ni un segundo…”

Después de participar en una supuesta coproducción hispano-alemana, Erdbeben in Chili (1975), tan solo rueda El avispero (Ramón Barco, 1976) acreditado como Víctor Winner y con la que termina, por el momento, su carrera como actor.

47085663“Ni se rodó en Chile ni fue una coproducción de verdad, sino de pacotilla de las de entonces. Lo que sucedió en verdad fue lo siguiente: A una alemana loca que trabajaba en la televisión alemana le dieron una subvención en Alemania para realizar una TV movie del cuento del mismo título del poeta alemán del romanticismo Heinrich von Kleist, que como buen romántico se suicidó. Como la directora alemana quería hacer una película para la pantalla grande, se presentó en Madrid con su amigo y director de fotografía y la ‘pasta’ en marcos, que cambiados sumaron unos cuantos millones de pesetas. Se buscó un productor español -que no recuerdo- para que le diera el “service”, y a quien le entregó la ‘pasta’. Ese productor se encargó de organizar la producción en Madrid, para que pareciera Chile (¿?) y la legalizó en el Ministerio como una coproducción -en aquella época el tener coproducciones con productoras extranjeras te daba derechos de importar películas -, donde él, que yo sepa, no puso un duro, sino que se pagó todo con dinero alemán. La historia iba sobre el preceptor mestizo de una jovencita blanca, a quien deja embarazada. La familia prócer de ella la mete en un convento, y durante uno de esos terremotos que hay en Chile todos los días, la joven se escapa del convento y da a luz en plena naturaleza -como debe ser para los románticos, que eran los ecologistas de entonces-, creo que en un riachuelo. A mí me escogió la directora porque vio un retrato mío en la fachada del Cine Gran Vía, donde yo aparecía en gran tamaño como el indio Lautaro en el estreno de la Araucana, que fue por aquella fecha. Esa película, o lo que fuera, que vi no hace mucho en video y que creo no llegó a las pantallas de los cines, es quizás donde peor lo pasé. La directora ni siquiera hablaba inglés, sino que daba sus instrucciones en alemán, que el ayudante de dirección nos traducía como podía. Total un desastre. Un día me enteré que la directora dio por finalizado el rodaje y se despidió a la francesa. Y no sé más. En cuanto a El Avispero, del malogrado Ramón Barco (qepd)[7], recuerdo que mi pareja era una catalana muy guapa y muy buena actriz, Marta May, que en una escena me introduce en la boca, mientras duermo, unas abejas para que, al picarme, la garganta 46567046se me inflame y yo muera. Lógicamente a las abejas yo mismo, sin delegar en nadie, les quité el aguijón y las guardé en un bote que guardé en mi bolsillo hasta el momento del rodaje. En la película intervino también Junior (qepd) y no estaba mal, pero no tuvo una buena distribución.

En cuanto a por qué dejé de actuar. Fue una mañana. Mi mujer me despierta porque tengo una llamada de mi representante, Butragueño. Me pongo al teléfono y me dice:’Víctor pásate por mi despacho que tengo un guión para ti’. Yo le contesté ‘No, no voy a actuar más’.’¿Pero qué dices?’. ‘Lo que oyes’.

Y hasta hoy. Supongo que se me habría llenado ya el hueco narcisista que tendría, digo yo”.

Pero Vic Winner no abandona el cine. En 1978 dirige su primera película, cuyo guión también escribe, El terrorista, en coproducción con Venezuela. El filme, planteado en plena transición española, narra los preparativos de un atentado contra el presidente Adolfo Suárez. Un tema un tanto arriesgado de rodar en aquella época.

“No, yo no tuve problemas, nadie me amenazó. Lo que sí tuvo la película una mala distribución en España. Ya las ‘majors’ norteamericanas comenzaban a imponer sus criterios a los exhibidores”.

Nueve años después, en 1987, escribe y dirige Los invitados, para su propia productora, Víctor Barrera P.C., película que narra el crimen de los Galindos y con la 12774581que fue invitado a acudir al Festival de Sitges. El filme cuenta con un variopinto reparto compuesto por Amparo Muñoz, Sonia Martínez, Lola Flores, Pedro Reyes y Pablo Carbonell, entre otros.

“El rodaje, a pesar de llevarse a cabo en la Vega de Carmona en septiembre a 50 grados al sol, no tuvo problemas. Y en su estreno fue un éxito de crítica y de público (¡Claro, la distribuía la Warner Bros.¡). Fue candidata a los Goya y Declarada de Especial Calidad por el Ministerio de Educación. En ella debutaron Pablo Carbonell, Pedro Reyes (qepd) y Sonia Martínez (qepd) y recuerdo de ella algo surrealista. Resulta que las plantas de marihuana que usamos en la película no eran de marihuana droga, sino de marihuana cáñamo. Para suelas de alpargatas. Y a pesar de ello la Guardia Civil nos obligó, al terminar el rodaje con las plantas, a hacer una pira, rociarlas de gasolina y quemarlas. Ante mi extrañeza, pues no era droga, me contestaron: ‘Es para evitar que alguien las venda y pueda estafar a los compradores’.

¡Eso es una guardia civil preocupada por los consumidores!”

Al año siguiente se estrena Contra la pared, escrita y producida por él y dirigida por Bernardo Fernández.

“Esa película, que se rodó con una cámara de 16 mm. de mi propiedad y con el dinero que me dieron por una sortija con un brillante que me traje de Venezuela, y por la que me dieron 600.000 pesetas, en realidad fue rodada en 1968. Lo que ocurrió fue que, al rodarla con un guión que nos había prohibido la censura, luego no autorizaron la película hasta que llegó la democracia y Pilar Miró a la dirección de Cinematografía. Demasiado tarde. La película ya no tenía ninguna vigencia. En ella debutó mucha gente, entre ellos el inolvidable Antonio Gamero, que hacía de mi compañero en la película, y Manolo Gutiérrez Aragón, que hacía de verdugo. El Jefe de producción fue el luego gran director, José Luis García Sánchez. Y mis hijas intervinieron de niñas en la película. Por cierto, y como algo curioso, una de ellas, Gracia, la mayor, que entonces tendría unos 10 años, hoy en día vive en Miami casada con un guionista californiano, es Vicepresidenta Senior del Grupo Comcast[8] de los Estudios Universal de Estados Unidos”

Amar_y_morir_en_Sevilla_Don_Juan_Tenorio-985504423-largeEn 2001 dirige, ya como Víctor Barrera, Amar y morir en Sevilla (Don Juan Tenorio), una adaptación escrita por Aitor Aguirre del clásico que realizó con su nueva productora, Gamiani, sin ningún tipo de apoyo público y con los mejores actores andaluces del momento, como María Alfonsa Rosso, Paco León, José Luis García Pérez, Ana Ruiz o Cuca Escribano.

“Don Juan es la única película que no ha recuperado su costo, y sin embargo es la que más me gusta y de la que me siento más orgulloso. Fue seleccionada en 14 Festivales, incluido el Festival de Festivales de San Petersburgo y ganó tres premios: la Garza de Oro de Miami, el premio Uninci en Burgos y el de Mejor Adaptación en Varna (Bulgaria). Hay quien dice que a la gente no le gusta el verso ¡Qué le vamos a hacer¡ Allá ellos, es su problema”.

Y Víctor Barrera (o Vic Winner o Víctor Alcázar, pues todos son él) sigue sin desvincularse del cine. Entre algunos proyectos que de momento no han podido ser, figura la adaptación al cine de Gamiani, una novela de Alfred de Musset, y coproducir, con dirección de Cecilia Bartolomé, El silencio de las sirenas. Proyectos que no han salido de momento adelante, pero que no han impedido que continúe en la brecha realizando cortometrajes con las ventajas que ofrecen los avances técnicos.

“La técnica ha hecho cambiar todo. Pero desde luego la facilidad de hacer cine que hay ahora no la ha habido nunca. Acabo de hacer un corto que se llama La cuñadita donde todos: actores, actrices y técnicos hemos colaborado desinteresadamente. Es una película de función social para las ONG antisida, y espero que sea el corto del año”.

Escritor también, ha publicado varios libros:  El Cine en Venezuela  (Arte Hispanoamericana, 1975), Qué es una obra de Arte (Al-Andalus, 1990) y El Mono Infeliz. Un Nuevo Humanismo (Al-Andalus, 1993). En 2002 publica la novela Un tigre en el Jardín (Al- Andalus) y, por último, Conticinio, su última novela, editada en 2003.

Académico de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Víctor Barrera ha recibido, en reconocimiento a su dilatada trayectoria dedicada al cine andaluz, el Premio Asecan de Honor 2015.

“Me otorgaron el premio y estoy muy agradecido a mis compañeros. Lo que hace que quiera seguir rodando es que rodar y crear te hace vivir, y a mis años, eso es mucho.

El cine que hice lo hice por placer. Me pagaron por divertirme. Aquella etapa la veo muy lejana y la recuerdo con nostalgia. Pero lo único importante de la vida es el presente. El pasado ya no cuenta, porque pasó, y el futuro no cuenta porque no existe. Así que lo único válido para mí ahora es mi familia, (mi mujer, mis cinco hijos y mis ocho nietos) que es LO ÚNICO que es pasado, presente y futuro a la vez”.

Desde Proyecto Naschy agradecemos encarecidamente la amabilidad y la paciencia que ha tenido con nosotros Víctor Barrera, ya no solo respondiendo a nuestras numerosas preguntas, también cediéndonos todas estas imágenes, muchas de ellas inéditas, que en su totalidad (exceptuando carteles), pertenecen al archivo personal del actor y director. De nuevo, muchísimas gracias.  

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[1] Aunque también participó en ese título de Juan Xiol, la otra cinta de Vitto Albertini en la que participó Vic Winner fue seguramente Supercolpo da 7 miliardi, único filme que nos consta dirigió ese mismo año Albertini.
[2] Todavía en activo, este actor de prologadísima carrera ha participado en muchas cintas italianas de género, entre ellas las terroríficas Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, Lucio Fulci, 1980) y Caníbal Feroz (Cannibal Ferox, Umberto Lenzi, 1981).
[3] Aquí Víctor ha cometido una confusión, pues el papel de su novia lo realiza la también bella y maravillosa Maria Perschy, aunque a Rosanna Yanni, tal y como recuerda, la rescata y lleva en brazos durante el desenlace del filme.
[4] Tras realizar diversas tareas en el mundo del cine, González Macho se estableció como exitoso productor en los años noventa, teniendo en su haber cintas como Flores de otro mundo (1999) o Te doy mis ojos (2003) de Iciar Bollaín, entre muchas otras.
[5] Brannigan (Douglas Hickox, 1975). El dato no acaba de cuadrar mucho. Según filmografías, la actriz había interpretado poco antes Holocausto radioactivo (Doomwatch) un film de ciencia ficción dirigido por Peter Sasdy y Miedo en la noche (Fear in the Night) un film Hammer dirigido por Jimmy Sangster. Todavía en activo, la actriz parece agradar a Rod Zombi, pues participó en The Lords of Salem (2012) y en la próxima cinta del realizador, 31 (2016)
[6] Que se adaptó al cine con el título ‘Cuando Conchita se escapa, no hay tocatta’ (Luis María Delgado, 1976) interpretada por Víctor Alcázar, María Luisa San José, Bárbara Rey y Máximo Valverde, entre otros.
[7] Tal y como comenta José Luis Salvador Estébenez en su artículo sobre otro de los filmes del director, Todos los gritos del silencio, publicado en su estupenda web La abadía de Berzano, Ramón Barco, de origen cubano, tuvo una accidentada vida personal que repercutió en su carrera. Rodó tan solo tres películas y su final fue un tanto bizarro: su cadáver fue hallado en el metro de Nueva York en avanzado estado de descomposición sin que se aclararan nunca las causas de su muerte. https://cerebrin.wordpress.com/2010/11/05/todos-los-gritos-del-silencio/
[8] Comcast Corporation es la mayor compañía proveedora de servicios televisivos por cable más grande del mundo, es la mayor proveedora de servicio de Internet banda ancha y líneas telefónicas digitales en la mayor parte del área en el que ofrece sus servicios.

 

Maika Monroe: We Follow

El año pasado pudimos ver durante el festival de Sitges dos películas muy interesantes protagonizadas por Maika Monroe: It Follows (David Robert Mitchell, 2014 ) y The Guest  (Adam Wingard, 2014), dos filmes estrenados en nuestras pantallas que muestran las virtudes de esta joven actriz de 22 años, que tiene varios títulos de género fantástico a sus espaldas y varios por estrenar, como Bokeh (Geoffrey Orthwein y Andrew Sullivan, 2015), The 5th Wave (J. Blakeson, 2016) -junto a otra de nuestras favoritas, Chlöe Grace Moretz–  e Independence Day Sequel (Roland Emmerich, 2016).

Definitivamente hay razones para seguir de cerca a Maika Monroe…

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Aïda Ballmann, nueva estrella en el firmamento del cine

17 febrero 2015 Deja un comentario

Descrita por el crítico de La Vanguardia como pieza para coleccionistas, The Extraordinary Tale ha sido una de las sorpresas más gratas que han llegado a nuestra cartelera en este 2014 y que ahora Cameo ha puesto a nuestra disposición en DVD. Hablamos sobre ella en este blog y entrevistamos a uno de sus directores, Jose F. Ortuño, pero nuestro trabajo no estaría completo si no le dedicásemos un artículo completo a Aïda Ballmann su protagonista y auténtica estrella del filme. Aïda nos enamora en su interpretación de la chica (sin nombre en la película), ella es la auténtica alma del relato presente en casi todos los planos, todo un trabajo actoral de gran calado. Sin duda una actriz que se entrega totalmente a su papel, pero también una mujer interesante en sí misma, Aïda ha tenido la amabilidad de responder a nuestras preguntas, sus propias palabras son su mejor carta de presentación. Os dejamos con ella y sus interesantes respuestas, espero que disfrutéis de su entrevista tanto como lo ha hecho quien escribe.

aida_016Tu infancia transcurrió en el idílico paraje de El Hierro, en un ambiente propicio al arte y la cultura debido al trabajo de tus padres, ¿qué es lo que te marcó más de esa época?

La libertad para desarrollarme tal y como necesitaba, gracias a la educación recibida. Obviamente, no existe nada perfecto y todo tiene sus dificultades o decisiones erróneas que se toman frente a ciertas situaciones en la vida, pero todo depende de cómo uno se las toma: El mayor regalo de mis padres ha sido entender que soy responsable de mi realidad y que, frente a cualquier situación tengo la posibilidad de elegir mi postura (positiva, para encararla y superarla, o negativa y victimista).

Para mí, la sociedad representa muchas veces una cárcel donde las normas sociales, protocolos, etc. no te permiten ser como realmente eres y te tienes que adaptar. Mi infancia, sin embargo, ha sido todo lo contrario: Un camino de descubrimientos. Pude probar muchas disciplinas artísticas, viajar desde muy joven, conocerme, plantearme el por qué de la existencia, etc.

Pronto te revelaste como una auténtica trotamundos, ¿cuántos países has conocido? ¿tu condición de viajera te influyó en tu decisión de ser actriz?

Mis viajes se iniciaron desde muy pequeña con mis padres, a los trece años ya hacía algunos viajes sola a Alemania y por las Islas Canarias.

Al cumplir dieciocho años, necesité volar y descubrir mundo. Había crecido en un entorno muy seguro y paradisíaco, en El Hierro, pero sabía que eso no lo era todo. Cogí la mochila y, junto a mi hermana melliza, me fui a Iglaterra, Irlanda, Holanda e hice el Camino de Santiago. Luego cruzamos el charco y nos introdujimos en la cultura de los países latinos por los que pasábamos (íbamos sin rumbo fijo: Si un lugar concreto nos gustaba, nos quedábamos). Pasamos por Brasil, Paraguay, Chile, Argentina, Bolivia, Perú y México.

En ese año sabático, conocí de cerca ese gran monstruo que azota a gran parte del planeta: La pobreza. Las desigualdades e injusticias que compartí de cerca al integrarme en las diferentes formas de vivir distintos lugares por los que pasaba, me hicieron plantearme cuál podría ser mi misión en este mundo. Sentía la necesidad de aportar algo bueno a la humanidad. De ahí que decidí ser actriz: Mi ilusión es recrear realidades, llamar la atención sobre ellas y hacer que las personas vivan una catarsis a través de ellas, se hagan preguntas e, incluso, busquen sus propias soluciones a ellas.

Aïda primer plano

Nada más volver a España, me matriculé en Gijón en Arte Dramático pero el vicio de viajar no lo perdí nunca pues para mí es muy interesante observar la sociedad de cada cultura, compararla y sacar a relucir lo positivo de cada una. Es casi un defecto profesional el inspirarme en la gente gracias a la observación y el análisis.

Así que, mientras estudiaba o trabajaba, me escapaba siempre que podía a descubrir algún rincón del mundo, como Japón, Colombia, Chile, Perú, Suiza, Estados Unidos, Portugal, Francia, etc.

Espero hacerme un buen mapamundi en mi cabeza antes de morir y entender a la humanidad… Me encanta la diversidad, hace que cada lugar y persona sea único e irrepetible, pero en el fondo todos somos muy parecidos en nuestros funcionamientos. Actuamos por motivación, por amor, por búsqueda de aprecio, por autosuperación, por supervivencia, por curiosidad,… En cualquier caso: Todos merecemos y necesitamos amor.

a004Estudiaste arte dramático en Asturias y Sevilla, tus primeros trabajos, sin embargo, fueron en los espectáculos de Isla Mágica, donde te formaste como acróbata. ¿Cómo conjugaste tu formación teórica y tu experiencia práctica? ¿Cómo han influido tus conocimientos circenses en tu oficio de actriz? ¿Está todo relacionado?

Mis primeros pasos en el mundo laboral fueron realmente en Gijón con la compañía de teatro infantil La sonrisa del lagarto, donde la comicidad y el teatro gestual fueron los pilares de expresión. Ahí me di cuenta de que, aunque con los estudios se aprende mucho, la mejor profesora es la experiencia.

Una vez que comencé a trabajar en Isla Mágica, la mayor parte de la teoría acumulada en mi mente durante años, me sirvió de muy poco para enfrentar un público demandante y cambiante con cada día que pasaba.

Por otro lado, viví la rutina en el arte, la mayor muerte para éste. Pasé por el proceso de convertir mi interpretación en algo mecánico a romperlo de nuevo y recuperar su frescura. Perfilé el arte del engaño a la manera de Al Pacino cuando dice: “Siempre digo la verdad, incluso cuando miento”. Es decir, daba igual cómo me sentía en mi vida personal, al espectador le tenía que transmitir lo que le ocurre al personaje con la mayor veracidad posible, aunque para ello tenga que recurrir a técnicas de interpretación. (Considero difícil hablar sobre técnicas, para mí se trata más bien de buscar caminos para expresar algo y estos “caminos” se pueden analizar y desmenuzar para convertirlo en una expresión consciente. En ese sentido, los cuatro años que me pasé formándome en la escuela, fueron más bien para descubrirme las herramientas que tengo, mis virtudes y defectos y aprender a canalizarlos hacia el resultado deseado).

VueloIsla-Magica

A nivel personal, opino que una persona es más completa cuanto más cosas sabe ya sea a nivel general o en relación a su profesión. Este pensamiento lo llevo a mi trabajo como actriz: Cuantas más disciplinas y habilidades domine, más herramientas tengo para enriquecer mi interpretación. Por suerte, he empezado a desarrollar estas facetas desde muy joven de manera autodidacta. Mientras estudiaba, seguía formándome en cursos puntuales que me interesaban y, durante los años que trabajé en el parque temático, seguía practicando mucho. Pude probar casi todo lo que aprendía con el público… Hasta que llegó el momento en el que me comencé a aburrir porque no sabía qué más hacer para seguir creciendo… Y fue entonces cuando apareció “The extraordinary tale” en mi vida.

Tu primer papel protagonista te llega de la mano de The Extraordinary Tale of the Time Table. ¿Qué te llamó la atención del proyecto? ¿Fue duro el casting?

El casting lo hice como uno más de los muchos que solía hacer, sin esperar ser seleccionada, casi como si formara parte de mi entrenamiento interpretativo. Después de unos meses, me llamaron para un segundo casting junto al que sería mi compañero de reparto, Ken Appledorn.

Tengo que decir que odio los casting, suelo pasarlo fatal porque no me gusta que me analicen de arriba a abajo. Pero en esta ocasión, decidí disfrutarlo y dar lo mejor de mí. Si les gustaba mi trabajo, bien, si no, tampoco perdía nada. Y resultó que les gusté y que decidieron confiar en mí con este gran proyecto.

Cuando leí el guión no entendí mucho: Era un mundo raro en el que sólo alcanzaba visualizar algunas imágenes de escenas concretas. Pero me atrapó y, en los primeros ensayos comencé a vislumbrar el camino a seguir.

aida_018Tu personaje en el filme apenas usa la palabra oral, se comunica escribiendo y, sobre todo, con sus expresiones faciales. ¿Tenías conocimientos sobre el arte de la mímica? ¿Cómo te ayudó tu condición de acróbata en la interpretación?

Sobre el arte de la mímica sabía lo justo que había aprendido en la escuela de arte dramático. Aunque siempre me gustó expresarme con el cuerpo, creía que mi gestualidad era poco precisa y que no transmitía con suficiente claridad el mundo interior de mi personaje. Me obsesioné con esa idea: Durante dos meses no hacía más que pensar en detalles a mejorar en la película desde que me levantaba y hasta que me acostaba y , aunque seguía trabajando en el parque temático, éste dejó de importarme. Lo mismo pasó con mis amistades. Pobres, qué paciencia.

La acrobacia no fue más que un suplemento que introduje aquí y allá en algunas escenas para darle más color al personaje y resultó que calzó muy bien.

Es imposible ver The Extraordinary Tale y no salir enamorado de tu actuación. ¿Cómo preparaste el papel? ¿Hubo alguna escena que te pareciera especialmente complicada? Hay un momento en el filme en el que caes al suelo desde los hombros de tu compañero, ¡¡hace daño verlo!! ¿Fue tan real la caída como lo parece?

La caída fue un accidente. Como rodamos en 13 días no hubo tiempo para la improvisación: Tuve que llevar cada escena ensayada al dedillo para no equivocarme. Pero ésta fue la última que rodamos y me permitieron improvisar. Me dio tiempo de decirle a Ken: “Me voy a subir a tus hombres, me tienes que agarrar de los tobillos y caminar”, no tuve tiempo para decirle más nada porque en medio de los “¿qué, quéeee?” de Ken, escuchamos el “¡acción!” y me subí a sus hombros. Ken hizo todo como ordenado, pero empezamos a tambalearnos. Ken, asustado, no me soltó los tobillos en ningún momento, un compañero muy protector; hizo lo que cualquiera que nunca hubiera hecho acrobacia… Lo correcto hubiera sido que me soltara los pies para saltar, pero, en lugar de ello, fueron mis rodillas lo primero que tocaron el suelo. Me di tal golpe que estuve cojeando durante dos meses. Por supuesto, le resté importancia: Tocaba celebrar el final del rodaje y no tener a todo el mundo preocupado por mi, por mi falta de noción del peligro: Me gusta rozar los límites para que éstos se expandan. Pero ese riesgo a veces supone pequeños accidentes.

El papel me lo preparé de la siguiente forma: Cogí el guión y, tras leerlo varias veces, apunté con un verbo cada acción del personaje. Cuando ensayábamos, uno de los directores me iba leyendo los verbos, yo los iba ejecutando (sin objetos, normalmente, sólo el gesto) neutralmente y el otro director me iba grabando. Luego recibía correcciones y lo repetía hasta dos o tres veces más, empapando cada vez más estas acciones con las emociones y pensamientos del personaje. De ahí fue surgiendo su particular manera de expresarse y de moverse.

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Una vez terminado el ensayo, apuntaba hasta el mínimo detalle lo que había hecho para releerlo y practicarlo yo sola.

Prepararme las escenas fue relativamente fácil una vez que entendí cómo era y cómo se expresaba el personaje. En los ensayos tuve tiempo de probar y de desechar lo que no funcionaba. De esta manera, en el rodaje iba a tiro hecho. Pero sí que hubo dos escenas que se me atravesaron: Una en la que Ken y yo nos besamos por primera vez donde, entre el agotamiento y la cara de éste, no podía parar de reírme. Cada vez que giraba la cara hacia él, me quería morir. Verlo tan manchado de chocolate a las cinco de la mañana y con esa cara de inocente era demasiado para mí.

La otra escena que se repitió más veces de la cuenta (normalmente íbamos a toma única o dos tomas) fue aquella en la que recojo la ceniza de mi madre del suelo y la voy colocando en vasos en el borde del fregadero mientras hablaba. La escena en sí no tenía gran dificultad para mí pero o fallaba yo o lo hacía el cámara: Nos costó ponernos de acuerdo para la toma buena.

Zancos1Jose-Wela¿Cómo fue tu relación con la pareja de directores? Rodasteis en apenas dos semanas, ¿Fueron duras las sesiones? ¿Qué anécdotas divertidas nos puedes contar?

Ser dirigida por dos artistas fue sublime: Odio sentirme perdida como actriz con falta de indicaciones. En este caso y, aunque ambos caminaban en la misma dirección, ambos me enriquecían desde su perspectiva.  Generalmente, Laura me daba muy buenas notas sobre el mundo interior del personaje mientras que Ortuño era más técnico.

El rodaje fue duro por las largas jornadas (la primera semana rodamos de noche y la segunda de día) pero, como estaba haciendo lo que más me gusta, se me hizo muy ameno. Una vez finalizado el rodaje, me di cuenta del enorme desgaste que supuso para mí: Lo di todo y me quedé vacía. Durante el rodaje, no me permitía fallar, fueron muchas horas de máxima concentración, tenía que tener la energía justa que requería cada escena aunque mi cuerpo no podía más (durante la primera semana, encima, trabajaba de día en el parque temático), etc.

A todo esto, se sumó una ola de calor. Esto supuso que en plató, hiciera de cincuenta grados para arriba, por los focos. Había que evitar ver los chorros de sudor en cámara y salir a la calle a los 48 grados era “coger el fresco”.

Recuerdo con mucho cariño la noche en que me vistieron de novia para casarme con Ken. Él tenía que cogerme en brazos, conseguir meterme por la puerta de la casa y darme un beso. No lo lograba, me quedaba atascada golpeando con los pies la pared de la casa y haciendo que temblase entera. Ken se fue poniendo nervioso y, en una de esas, me dio un beso con más intensidad de la esperada y mi labio empezó a sangrar con tal ímpetu que me tuvieron que proteger del vestido para no mancharlo.

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Del rodaje hay poco que contar porque iba todo sobre ruedas y no podíamos perder el tiempo. Pero rodar con el niño de dos años fue una experiencia muy dura: Cada vez que me veía se echaba a llorar y salía corriendo, así que no pudimos grabar juntos casi nada. Al final, optaron por hacerle jugar sólo en plató y, cuando hacía algo que cuadraba con la escena, me lo contaban y yo reaccionaba ante cámara como si lo tuviera delante.

The Extraordinary Tale es toda una prueba de fuego en la que se ve todo el talento que posees, ¿Qué vendrá ahora? Cuéntanos tus proyectos de futuro.

Ahora mismo tengo tres proyectos de películas a rodar de aquí a un año y una serie: Protagonizaré “Muerte Súbita” de Domingo Doreste, así como “El Sendero Bimbache” de Iván López y haré un secundario en Uno de Alejandro Marcos. La serie es “The Holy Fountain” de José F. Ortuño y Laura Alvea.

No puedo imaginarme en otra profesión, así que espero poder seguir desarrollándome como actriz e investigando sobre mis limitaciones para romperlas: Desde la incomodidad y el suelo inestable salen las mejores sorpresas.

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