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El hijo de John Old: una charla con Lamberto Bava

24 diciembre 2019 Deja un comentario

Lamberto Bava mamó cine desde la cuna. Nieto de Eugenio Bava (1886-1966) cámara y técnico de efectos ópticos durante el cine mudo, e hijo de uno de los más importantes e influyentes directores de cine de Italia, Mario Bava (1914-1980), Lamberto nace en Roma en 1944 con el destino marcado por el celuloide.

Fotos: Serendipia

Comencé en el cine como ayudante de mi padre, Mario Bava. Cuando rodaba con él yo era el más joven y ahora soy el más viejo del equipo. Han pasado 30 o 40 años y ¿qué he hecho durante todos estos años? Rodar. Y, bueno, también viajar, conocer gente, dar entrevistas, ir a festivales… Y es que el cine ha cambiado mi vida y quizás debería comenzar a vivir.

Recuerdo la primera vez que mi padre me llevó al cine. Daban una película de un gran actor italiano, Aldo Fabrizi[1], muy amigo de mi padre. Y el primer encuentro que tuve con un actor, a los seis o siete años fue precisamente con Aldo Fabrizi, que para mí era como un ogro, con su gran panza y mirada intensa.

John Phillip Law y Mario Bava durante el rodaje de Diabolik (1968)

Joe Dante ha escrito en el prologo de un libro sobre mi padre algo que me parece muy acertado, que para comprender el cine de Mario Bava no basta con ver una película o dos, hay que verlas todas. De sus películas, las que más me gustan son Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, 1963) y Operazione Paura (1966). Según ciertos estudiosos su cine consta de tres fases: la fase gótica, una  segunda como precursor del Giallo, y una tercera como pionero del Splatter, pero cuando rodábamos juntos recuerdo que él no decidía hacer una película gótica o un Giallo, él escogía una historia, para él eso era lo importante. Y cuando estaba dirigiendo cambiaba a menudo lo que no le gustaba del guión, de tal modo que la historia no la contaba el guión, la contaba la atmósfera que él creaba, una atmósfera con la que superaba, en muchas ocasiones, a la propia historia. Su cine era así, la atmósfera narraba. Por ejemplo, recuerdo los estupendos títulos de crédito de Seis mujeres para el asesino (6 donne per l’assassino, 1964) con los actores posando como maniquíes. Aquí la atmósfera la consigue el color y el asesino, impersonal y sin rostro, rodado en cámara subjetiva.

Programa de mano de Seis mujeres para el asesino (1964)

Creo que es el primer film en el que se hizo. Yo hasta los 16 años no pensaba en hacer cine y precisamente durante el rodaje de esta película, recuerdo que estábamos en un parque, era de noche y estaba todo oscuro y en silencio, tan solo se escuchaba el canto de los grillos y de pronto se encendió la luz, la imagen, y se creó el cine. En ese mismo momento decidí que iba a dedicar mi vida a esta profesión.

Ser el hijo de Mario Bava no fue fácil. Fue mi padre y mi maestro. Y aunque mis películas son de épocas diferentes a las suyas, en todas está la huella de mi padre. O eso espero.

Mi padre y yo también hicimos publicidad. Rodar publicidad ayuda a medir el tiempo, que en la publicidad es diferente al tiempo cinematográfico. Antes en Italia se llamaba carosello (carrusel) a la publicidad, que duraba tres minutos, pero uno de mis primeros trabajos como director de publicidad fue un spot de 15 segundos para Alemania, así que tuve que ajustar el tiempo a la historia que debía contar. Todo esto ayuda mucho porque ofrece una sensación diferente del tiempo.

EL CAMINO HACIA DEMONS

Lamberto Bava comienza a ejercer como ayudante de dirección de su padre en Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965), cubriendo el resto de la carrera de Mario Bava hasta su última película, Shock (1977) en la que, además, dirige varias escenas y colabora en el guión. También ejerce de asistente de director de Manlio Scarpelli o Ruggero Deodato antes de iniciar su provechosa alianza con Dario Argento, que le produjo su obra más recordada, Demons (Dèmoni, 1985). 

Con Dario Argento había que tener todo preparado a la perfección. Haciendo con él  Inferno (1980), recuerdo que rodamos toda la noche y era fantástico, sentías como el cine te llegaba muy adentro. Un día me telefoneó y me dijo que había producido Zombi (Dawn of the Dead, 1978) de Romero y que si tenía algún proyecto él me lo producía. Entonces una película producida por Argento era algo muy especial, pues era un productor muy inteligente. Así que después de escribir y reescribir una idea que tenía entre manos, terminó siendo tres historias, de entre las que Argento escogió la segunda, que fue la que le pareció más potente y que se convirtió en Demons. Pero se ideó como tríptico: en una los demonios tenían su origen en el cine; en otra en la televisión; y en la tercera en la literatura. De hecho la tercera es El engendro del diablo (La chiesa, 1989), que hizo Michele Soavi, y cuya historia extendió hacia la religión, pero la  base la escribí yo, aunque no figure en los créditos. Inicialmente Demons no se rodó pensando en que tuviera continuidad, recuerdo la alegría que se llevó Darío cuando, tan solo dos semanas después de haberse iniciado el rodaje, ya había vendido el filme en Estados Unidos y Japón. Y a un precio superior a su coste. Así que ya volvió pensando en su secuela.

Mi experiencia trabajando con Dario en  películas como Tenebre (1982) o Inferno (1980) es que sabes cuando estás haciendo una buena película, y yo sentí eso con Demons. Dario y yo nos conocíamos muy bien, sabía perfectamente lo que hacía y galvanizaba las mejores ideas. Era un productor muy inteligente.

La banda sonora era muy importante, pues se trataba del primer film italiano con sonido Dolby Stereo, así que pusimos especial cuidado en la selección musical. Por un lado Claudio Simonetti compuso la música incidental, y por otro contamos con canciones de grupos Heavy por entonces muy poco conocidos en Italia como Scorpions, Saxon, Mötley Crüe o Accept, entre otros.

Rodando Demons: Dario Argento, su hija Fiore y Lamberto Bava

El rodaje de Demons fue complicado. Por ejemplo, meter una moto en un cine no es tarea fácil y tardamos tres días en rodar esa escena, para la cual se tomaron muchas medidas de seguridad. Lo de rodar en Alemania fue idea de Dario Argento. De hecho íbamos a rodarla enteramente en Berlín, pero como todavía estaba en pié el muro que separaba las dos Alemanias, se decidió finalmente rodar los interiores en Roma. Pero las escenas del principio, las del metro, se hicieron en Berlín. Y el cine es real y el edificio todavía existe[2].  Se trata de un cine antiguo, abierto desde la época del expresionismo y por eso hicimos un guiño a aquella época poniendo un cartel de Nosferatu. Por cierto, el hombre de la máscara es Michele Soavi, mi asistente de dirección, que más tarde dirigió varios filmes[3]. Yo lo conocí cuando rodé mi primera película, Macabro (1980), donde se presentó como actor. A partir de ahí me dijo que le gustaba el cine que hacía y lo cogí como ayudante de dirección.

A Sergio Estivaletti lo conocí dos años antes de Demons, porque el distribuidor de Macabro me llamó un día y me dijo que  tenía un sobrino que quería trabajar en el cine como técnico de efectos especiales y que si pudiera ayudarlo le haría un favor. Colaboró en Phenomena (1985) de Dario Argento y también en Demons, mano a mano con Rosario Prestopino. Eran dos equipos de FX y Sergio se ocupó de las transformaciones.

Hace unos años hubo un proyecto de rodar Demons 3. Escribí una historia que gustó mucho a Argento, pero nos encontramos conque no se sabía quien tenía los derechos sobre el título. Y es importante tenerlo claro y firmado para que no caiga ninguna demanda. Argento no recordaba si lo había vendido a Goffredo Lombardo de Titanus, que fue su distribuidor… Yo tengo el contrato preparado, pero después de los años que han pasado no creo que el proyecto siga adelante.

CINE DE GÉNERO EN ITALIA: PASADO Y PRESENTE

Yo he tenido siempre que rodar en inglés, incluida la serie de televisión Fantaghirò, y esta es una traba para un autor. Se tiene mucho en cuenta la cantidad de espectadores que hay en Estados Unidos, así que las películas se hacen en inglés para venderlas allí y cubrir costes. Siempre ha sido un factor comercial. Inglaterra y Estados Unidos tenían una industria poderosa, mientras que en Italia veníamos de una guerra, así que había una atmósfera muy eléctrica. Y con España, además de esto, teníamos en común que se rodaba con pocos medios, así que nosotros teníamos que ofrecer algo diferente: el Giallo, el sangriento, tenía que haber una diferencia con el cine que se hacía en América. Ahí estaba el gótico, por ejemplo. Y mi padre, como pionero en todos esos subgéneros, estaba adelantado a su época.

El cine que más me gusta es el fantástico. Y del italiano mis directores favoritos son mi padre, Argento y Michele Soavi.  Fulci era un gran director, pero hizo todo tipo de cine y no era un gran amante del género, aunque lo hizo al final y muy bien.

Los años sesenta, setenta y ochenta fueron una época muy fructífera, hacíamos un cine comercial, pero más tarde la situación cambió dando pie a un tipo de cine muy diferente. Se dejó de hacer cine de género y el poco que se hacía se rodaba casi sin presupuesto, y en esas condiciones no me interesaba hacerlo. La demanda de este tipo de cine había acabado.

El último filme de horror que hice fue hace unos quince años o así. El sexto sentido (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan, 1999) cambió mi percepción del fantástico. Es un horror positivo, diferente. Y así hice productos destinados a la televisión tipo cuento de hadas, como Fantaghirò[4], que fue un éxito en toda Europa, siempre dentro del fantástico, que es lo que me gusta, pero diferente. Y de hecho el primer Fantaghirò me dio una de las satisfacciones más grandes cuando mi hijo pequeño, que tenía seis años y ahora tiene 33, un día al llegar del colegio me dijo que todos sus compañeros de clase le preguntaban que cuando haría otro Fantaghirò.

Tan solo he hecho dos películas que no eran de género fantástico y no las firmé con mi nombre. Mi padre firmaba algunas cintas como John Old, asi que yo las firmé como John Old Jr.  De una de ellas, Blastfighter (1984) recuerdo que cuando me encontré hace tres años a Tarantino me dijo que para él, esa era mi mejor película. El productor fue Luciano Mantino, uno de los más importantes que ha dado el cine italiano, con más de 300 películas en su haber. Con él había hecho también Cuchillos en la oscuridad (La casa con la scala nel buio, 1983), y me dijo que quería una película tipo Rambo porque era lo que estaba de moda. Yo le dije que no me gustaba copiar y que miraría a ver que se me ocurría, y de una noticia que leí en los periódicos sobre matanzas de animales para venderlos a los asiáticos, construimos el film, que rodamos en Clayton (Georgia), donde se rodó Deliverance (1972), el famoso filme de John Boorman.

No me gustan los remakes. Hice uno en 1990 de La máscara del demonio (La máschera del demonio, 1960) de mi padre, pero creo que no le hubiera gustado que lo hiciera. En mi caso fue un acto de amor hacia ese film. Lo hice basado, al igual que el suyo, en la historia de Gogol, pero muy diferente. Lo que si puedo asegurar es que, si se hace una nueva versión de Demons, yo no la haré.

Ahora estoy rodando Twins,  pero he tenido ciertos problemas con el productor, que no es serio. El dinero viene de varios lugares, entre ellos Francia y Alemania, tiene muchos efectos especiales y aunque se ha terminado de rodar, no se ha podido terminar de editar, pues al poco de comenzar a hacerlo, ha muerto el productor, quedando parada la película. A pesar de todo se han hecho buenas ventas en Berlín, pero ahora el problema es con uno de sus actores, Gérard Depardieu. Varios elementos fatalistas y las cosas van como van. Puede que Twins sea el último film que dirija, no lo sé, y tampoco sé si será bueno o no, pero lo que si me da un poco de miedo es que quede anticuado.

CINE DE GÉNERO EN ITALIA: FUTURO

Del futuro del cine italiano no quiero ni hablar, porque está muy negro. Yo recuerdo cuando comencé a rodar para televisión, que venía de hacer películas importantes como Demons,  y quise hacer cosas que me gustaran, siempre dentro del fantástico, y el fantástico no es solo horror, es también ciencia ficción, fábulas…nadie las quería hacer porque decían que el fantástico era más difícil de rodar que otro tipo de producciones, pero tienen su audiencia. Juego de tronos, que es la serie que más audiencia tiene,  no es muy diferente de lo que he hecho yo. Yo hago películas que me gusten como espectador, y a mí no me gustan las series, soy un espectador de cine y me gusta que las películas se terminen. Ahora todo ha cambiado y lo que más éxito tiene son las series, las buenas series, claro. Así que yo creo que ha cambiado el espectador y su forma de disfrutar del audiovisual. A mí me sorprendió mucho la primera vez que fui, hace tres o cuatro años, a una convención de cómic, la más importante que hay en Italia, Lucca, y estaba con una amiga fotógrafa y comprobé como internet ha conseguido que el público influya, con su opinión, en las producciones que se estrenan. También, estando en un festival, junto con algunos actores de Juego de tronos firmando autógrafos, las colas más grandes eran para los creadores de video juegos. Había más gente haciendo cola para ellos que en las de los directores y actores de cine.  Así que todo esto ha cambiado.

El cine como algo que se disfruta en una sala con pantalla esta de baja. Producciones como la última de Guillermo del Toro (La forma del agua) es posible que vayan a disfrutarla en cines, pero es normal que las cosas cambien, que evolucionen. Creo que el cine como era en los años 60 y 70 comienza a ser un poco… en Italia la gente no va. Se hace cine porque se pasa en televisión y en plataformas. En Venecia ganó Roma (Alfonso Cuarón, 2018) que es de Netfllix. En Cannes se exhibió Suspiria (Luca Guadagnino, 2018) que es de Amazon. De aquí a unos años es posible que el cine se vea desde una máquina en tres dimensiones, con realidad virtual. Todo cambia y evoluciona.

ÚLTIMAS REFLEXIONES

Puedo estar viendo una película muy famosa y que me salga del cine. Me debe de enganchar. Yo cuando voy al cine lo hago como un espectador más, que todavía va al cine porque me gusta verlo en sala, y si hay cinco o seis estrenos que me interesan, escogeré el primero el fantástico, aunque amo todo tipo de cine. Todo depende de que te enganche el argumento. La historia es muy importante. No me gustan las películas de superhéroes, ni tampoco las de la serie Harry Potter, no se porqué. El último filme que me gustó fue It (Andy Muschietti, 2017), me pareció mucho mejor que la versión que hicieron para televisión. Pero es aún mejor el libro de Stephen King. Un grande. El gusto te cambia. Puede ser que una vez haya dicho que Blade Runner (Ridley Scott, 1982) era mi película fantástica favorita, pero ahora ya no lo sé. A mi me gustan los filmes que me sorprenden.

Mi padre decía siempre, si tú tienes constancia y quieres hacerlo. Debes hacerlo. Probarlo siempre. Eso es lo importante. Yo he enseñado dirección durante tres o cuatro años en una escuela de cine y había gente válida proveniente de toda Italia, lo único que encontraba es que, mi clase, en Cinnecità, comenzaba a las 10 de la mañana, yo estaba ahí y los estudiantes llegaban a las diez y cuarto o diez y media y yo les decía,  la cosa más importante en el cine es la puntualidad. Si hay que estar a las cinco de la mañana en un lugar, hay que estar a las cinco, no a las cinco y un minuto. Pero bueno, eso es importante en todos los trabajos. Me preocupa la gente que conozco que quiere hacer cine. Yo creo que ahora, y hablo de mi país, todo es más difícil. No solo el cine. Es más difícil vivir. Es más difícil para un joven. Yo recuerdo que cuando comencé a hacer cine todo los compañeros de la Universidad, a inicios de los sesenta, setenta, estudiaron una carrera. Hoy no es posible.

Me gustaría ser recordado por Demons y Fantaghirò. Hoy vivo de recuerdos. De como se trabajaba antes. Los recuerdos del pasado me dan más fuerza que la vida actual. 

Lamberto Bava, invitado de honor en el festival B-Retina 2018 recoge un ticket no muy diferente al del Metropol.

NOTAS
[1] Popular actor, escritor y director de cine italiano, Fabrizi inició su carrera cinematográfica en 1942 y a menudo escribÍa y dirigÍa sus propios guiones. Obtuvo reconocimiento internacional con el drama neorrealista de Roberto Rossellini Roma, ciudad abierta (Roma Città Aperta, 1945), en el que interpretaba  a un sacerdote que desafiaba valientemente al régimen fascista. Válido tanto para la comedia como para el drama, su carrera cubre cuatro décadas, durante las cuales interpretó memorables papeles en películas como  Guardias y ladrones (Guardia i ladri, Mario Monicelli, Steno, 1951) junto al cómico Totó. Murió de una enfermedad cardíaca en 1990 a los 85 años.
[2] Construido en la plaza Nollendorf de Berlín por los arquitectos Boswau & Knauer como teatro y sala de conciertos en 1906, poco después el edificio sufrió una remodelación adaptándose al estilo Art Nouveau con una capacidad para 1.438 asientos. En 1911 se convirtió en un cine conocido como el Lichtspiele Mozartsaal. En 1926 el cine fue regentado por la Ufa y la capacidad de asientos se redujo a 996. Su interior fue modernizado en 1930. La decoración original dio paso a un estilo Art Deco. En 1942 fue conocido como Nollendorf Palast y después de la guerra de 1946-51 como Neue Scala. Desde 1951 hasta que cerró como cine fue nombrado Metropol. A mediados de la década de 1970 se usó como iglesia evangelista. Y en 1985 se utilizó en Demons. Luego se convirtió en discoteca conservando la decoración del cine y el nombre Metropol. Fue uno de los más grandes y populares de Berlín oeste. Desafortunadamente se transformó en el club nocturno de lujo “Goya” el 1 de diciembre de 2005. Cerró tres meses después y ahora es alquilado por una empresa consultora.
[3] Michele Soavi dirigió algunas de las últimas grandes obras del cine de terror italiano: Aquarius (Deliria, 1987), El engendro del diablo (La Chiesa, 1989), La secta (La setta, 1991) y, sobre todo, DellaMorte Dellamore (1994).
[4] Fantaghirò consta de cinco tv movies rodadas entre 1991 y 1996.
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Una charla con el hombre que creó el segundo cienpiés humano

25 septiembre 2019 Deja un comentario

En 2009 Tom Six, un desconocido director de cine holandés, revolucionaba el cine de terror con un tan retorcido como descabellado proyecto: The Human Centipede (First Sequence), una osadía que dejó a más de un endurecido fan del género gore con el estómago revuelto. Dos años más tarde el director redobló su oferta con una propuesta aún más enfermiza: The Human Centipede (Full Sequence) que, a pesar de ser  exhibida en blanco y negro, mantenía e incluso superaba el nivel insano de su predecesora. En esta segunda entrega destacaba su protagonista, Laurence R. Harvey, una especie de versión demente de Peter Lorre que bordaba su papel como Martin, un fan-letal de la película original, tanto que se propondrá recrearla en ‘la realidad’. En 2015 Tom Six rueda la última entrega de la trilogía, The Human Centipede (Final Sequence) en la que unirá a los dos actores protagonistas de las anteriores, Harvey y Dieter Laser, si bien en papeles distintos, demostrando que siempre se puede ir un poco más allá.

Laurence R. Harvey visitó la reciente quinta edición del B-Retina, en la que el Festival de Sèrie B de Cornellà de Llobregat le entregó su honorífico “Golden Ticket” tras la proyección de The Human Centipede (Full Sequence). Momentos antes, La Abadía de Berzano y Proyecto Naschy tuvimos la oportunidad de unir fuerzas para realizarle esta entrevista conjunta.

Bon Appetit!

ENTREVISTA CON LAURENCE R. HARVEY

Fotos: Serendipia

En los noventa trabajabas en programas infantiles de televisión. ¿Cómo acabas trabajando en una película como The Human Centipede 2?

(Risas) Es cierto que empecé  en un tipo de programa que hay en la televisión británica para los más pequeños. Se emitía por las mañanas y era de dos horas o dos horas y media de duración. Yo comencé como artista de performance y hacia mediados de los noventa me contrataron en ese programa televisivo. Mientras estaba trabajando en él contraté a un representante. De esta manera estuve trabajando en algún que otro anuncio publicitario durante siete años. Un día, este representante me llamó comentándome que querían que trabajara para una película porno, lo cual me llamó la atención. No obstante, fue un malentendido de mi representante al entrar en la página web de la productora de Tom Six, Six Entertainment. Investigué el asunto y finalmente descubrí que se trataba de la nueva producción de Tom Six, una secuela de The Human Centipede.

En total, pasaron diez años desde que estuve trabajando en esos programas de entretenimiento para niños hasta que acabé rodando con Tom Six. Durante ese tiempo, aparte de anuncios publicitarios, hice también obras de teatro.

¿Qué pensaste cuando viste el guion de The Human Centipede 2 y descubriste de qué trataba la película?

Por aquel entonces The Human Centipede se encontraba todavía haciendo el circuito de festivales. En ese momento estaba en el Fright Fest de Londres y yo ya había oído hablar de ella, pero no la había visto aún. Es más, el día que hice la audición para el personaje de Martin fue el día que también me vi la película original y tras verla me dije: “¿Por qué no?”

Cuando hablé por primera vez con Tom Six no había un guion realmente establecido, sino que en ese momento él me iba transmitiendo distintas ideas que quería utilizar en la secuela. No fue hasta más adelante que recibí el guion. Aun así, yo reconocía ciertas partes que me recordaban a otras películas a las que tengo cierto aprecio, como Society de Brian Yuzna, o el gore japonés, al que en aquella época era muy aficionado,  y reconocí en la película un elemento que era bastante habitual en aquellos films, lo que se denomina el “síndrome de la paloma solitaria” y que consiste en que cuando una persona sufre algún tipo de maltrato o problema trágico acaba vengándose de un modo brutal. Así que sabía perfectamente donde me estaba metiendo. (Risas)

La mayoría de las críticas suelen coincidir en que uno de los principales valores del film es tu interpretación de Martin Lomax, el protagonista. ¿Cómo fue su creación? ¿Te basaste en algún personaje previo?

En un principio es fácil asociarlo con cualquier otro tipo de personaje inadaptado a la sociedad tal y como está establecida. También me basé en el protagonista de un film australiano llamado Bad Boy Bubby (Rolf de Heer, 1993). A Martin le ocurre lo mismo que al protagonista de Bad Boy Bubby, que está desconectado de la sociedad, y en el momento en que se involucra en ella acaba modificando su actitud y su modo de hacer para integrarse. El problema es que Martin no lo hace. En última instancia, acabé basándome en esa diferencia con la normalidad que podemos sufrir cada uno de nosotros para implementarlo en este personaje. Digamos que cogí todo lo que tenía de mí mismo y lo reflejé del modo más oscuro posible en Martin. Aunque, posiblemente, la inspiración que funcionó mejor con Martin no fue tanto de un personaje cinematográfico, sino de los hijos gemelos de unos amigos que en aquella época se encontraban en la tierna edad de dos años. En ese momento estos niños tenían una cierta disociación entre las emociones que sentían y como las representaban. Y eso fue algo que quise introducir en Martin.

Teniendo cuenta el tono y el nivel de explicitud del que hace gala la película, ¿hubo alguna escena que se desechara porque su contenido era ya demasiado fuerte?

No. Sí que originalmente Martin iba a tener una hermana, que era algo con lo que yo no me sentía especialmente cómodo. Pero aunque nunca le comenté nada a este respecto a Tom Six, finalmente este personaje acabó siendo eliminado del guion. Pero más allá de eso, básicamente lo que había en el guion fue lo que rodamos. No tuvimos que contenernos.

Tu personaje en The Human Centipede 2 está obsesionado con la primera parte del film, lo que motiva que quiera hacer su propio ciempiés humano. ¿En cierto modo no es dar la razón a todos aquellos sectores conservadores que arremeten contra cierto tipo de cine de terror aludiendo a la perniciosa influencia que teóricamente puede llegar a ejercer en según qué personas?

No estoy de acuerdo. Considero que Tom Six utilizó deliberadamente la idea de que Martin esté obsesionado con la primera parte de The Human Centipede principalmente para demostrar las diferencias que hay entre la versión película, que sería la primera parte, y la versión real, aunque sea dentro de la ficción, que sería la secuela. Aparte de eso, me gustaría decir que en ningún momento habría que considerar a Martin un héroe o una víctima. Puede ser un personaje que puede generar cierta simpatía en el espectador, pero eso no quiere decir que sea respetable. Hay una diferencia entre la narrativa de la película y el personaje en sí.

El contenido de The Human Centipede 2 provocó, entre otras cosas, que en su momento fuera prohibido en el Reino Unido. Tú, como británico, ¿qué opinas de esta prohibición?

La película no fue exactamente prohibida en el Reino Unido, sino que fue prohibida en su versión sin cortes. La razón por la que intentamos pasar esta versión sin cortes en el Reino Unido fue porque Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975) sí había conseguido pasar el corte de la BBFC, que es la organización británica que se encarga de la calificación de las películas. Así que decidimos probar suerte. El problema fue que cuando la BBFC emitió un comunicado sobre The Human Centipede 2 no solo indicaba los motivos por los que la película no había pasado el corte, sino que además, la persona que lo redactó se permitió el lujo de añadir ciertas opiniones personales sobre la labor de Tom Six. Esto provocó que, pese a que la película no fuera finalmente prohibida como digo, sí que creara un perjuicio económico al obligar a que los distribuidores locales tuvieran que recortar la película y tuvieran que volver a mandarla a la BBFC.

De este modo, la película fue recortada en tres minutos y treinta y seis segundos, lo que en realidad la hacía muy parecida a la versión para cines que se estrenó en los Estados Unidos. La única diferencia fue entonces que el montaje comercializado en los Estados Unidos en DVD y Blu-ray sí que era el íntegro, mientras que en Inglaterra no pudimos tenerlo. Por otra parte, todo este revuelo también tuvo cierto eco en otros países cercanos cultural y políticamente al Reino Unido, donde se tomó la palabra de la BBFC como jurisprudencia, por decirlo de algún modo. Por ejemplo, aunque en Australia en un primer momento la película había pasado sin problemas la calificación sin cortes, a raíz de la publicación de este comunicado de la BBFC, un grupo cristiano comenzó a hacer presión para que la película volviera a recalificarse. Pero aunque la intención de este grupo era que se prohibiera la película, lo único que consiguieron fue que se recortaran doce segundos, que son los doce segundos en los que se ve la imagen de un pene. Así que a lo largo del mundo lo único que se ha cortado de la película suele ser mi pene. (Risas)

Siempre se ha visto a Tom Six como la cabeza pensante que está detrás de toda la trilogía. ¿Pero qué papel ha jugado su hermana Ilona, quien ha ejercido de productora en los tres films? ¿Ha participado también creativamente o solo se ha limitado a sus labores de productora?

Tom Six es la creatividad que hay detrás de las películas, mientras que su hermana Ilona suele encargarse más del trato con los distintos inversores y el modelo de financiación. Así que en mi opinión Tom Six se ocupa de la faceta creativa mientras que su hermana lo hace del apartado productivo, sobre todo teniendo en cuenta que Tom Six no entiende mucho de producción. Sí que es cierto que ambos tienen un sentido del humor muy característico y muy parecido, y eso hace que se complementen muy bien como pareja, al estilo del lado izquierdo y el lado derecho del cerebro.

Tras de The Human Centipede 2, también interviniste en la tercera entrega de la saga dando vida al personaje de Dwight Butler. ¿A qué se debió el cambio de tono tan radical que tiene The Human Centipede 3, que salvando las distancias puede decirse que es casi una comedia, con respecto a su predecesora?

Cuando Tom Six me empezó a hablar de la tercera parte de The Human Centipede ya me avisó que iba a haber un severo cambio en el tono de la película. De esta manera él pretendía jugar un poco con las expectativas del público que pudiera ir a ver esta tercera parte de la saga. Y yo personalmente aprecio estas diferencias que se dan en la trilogía. Al contrario que en otras sagas como puede ser Viernes 13, en la que cada película es una continuación de la historia de la anterior entrega y cuenta lo mismo prácticamente, en The Human Centipede cada película cuenta una historia radicalmente distinta al resto. De esta manera hay fans a los que no necesariamente les gusta la saga al completo, sino que solo les gusta la primera, o solo la segunda y la tercera (…), lo que hace que también pueda haber siempre alguien que pueda quejarse de alguna de las películas. (Risas)

Se ha comentado que en la tercera entrega de produjeron ciertos problemas entre Dieter Lasser, el protagonista de la primera película, y Tom Six. ¿De qué modo influyó esta circunstancia en el rodaje?

Los problemas entre Dieter y Tom Six son como una versión más amable de los que tuvieron Kinski y Herzog (risas). En cualquier caso, esas dificultades entre Tom Six y Dieter se reflejaron sobre todo en el hecho de que la película inicialmente estaba planeada para ser rodada en el 2012 y, sin embargo, no se hizo hasta 2013. Por lo que yo sé de la historia, Tom Six le fue contando a Dieter escena por escena lo que iba a tener que hacer en la película, al igual que había hecho conmigo. Sin embargo, cuando semanas antes de empezar a rodar le llegó el guion, por alguna razón Dieter decidió retirarse del proyecto. No sé muy bien si fue porque recibió algún tipo de recomendación por parte de alguien o porque de pronto no estaba interesado. El caso es que fue por esto que se produjo este retraso hasta que finalmente consiguieron convencerle de participar en la película.

Recibiendo el ‘Golden Ticket’ en el festival B-Retina

Más allá de esto, a mí me encanta Dieter. Es una persona que es justo lo contrario del personaje que conocimos en la primera parte de The Human Centipede. Además es una persona que siempre se disculpa por todos los retrasos que pueda ocasionar en el rodaje, porque es alguien que se enfrasca mucho en su trabajo, por lo que para él todo esto le supone un problema del que se tiene que disculpar continuamente.

Desde tu participación en la saga The Human Centipede has trabajado en muchas películas de género fantástico y de terror, y mucha gente te identifica como el tipo de The Human Centipede. ¿Te molesta este encasillamiento?

No pienso exactamente que haya sido yo el que haya elegido el género de películas por las que soy conocido, sino que según las circunstancias me ofrecieran el papel protagonista de The Human Centipede 2 y que yo lo acepté. Por esa misma razón mi carrera se ha acabado desviando al terror. Pero eso no quiere decir que cuando Tom Six me ofreció el papel yo no supiera donde me metía, como decía antes, y estuviera dispuesto a participar en ello. Yo soy un fan del género y por eso mismo me pareció interesante trabajar en The Human Centipede 2. Pero no considero que mi carrera esté vinculada al cine de terror, sino que a mí me gusta trabajar con gente que me atrae o con ideas que me atraen. Y estas circunstancias son las que me han llevado al terror.

¿Qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos?

Acabo de participar en un slasher británico que probablemente tardará entre un año y un año y medio en ver la luz. Lo cierto es que el último año ha sido una temporada en la que no me he encontrado especialmente bien de salud y es algo que ha tenido una repercusión en el desarrollo de mi filmografía. No obstante, en este tiempo he estado trabajando para Cadabra Records grabando audiolibros de H.P. Lovecraft, o Roland Topor. Y justo ahora mismo en Fright Fest se ha estrenado For We Are Many (2019), una antología británica producida por Hex Media en la que participo en uno de sus cortos.

José Luis Salvador Estébenez y Carlos Benítez 

Con todo nuestro agradecimiento al festival B-Retina de Cornellá (Barcelona) por las facilidades ofrecidas a la hora de entrevistar a su invitado.

Entrevista a Silvia Aguilar: “Los mejores personajes que he interpretado en mi carrera, son aquellos del cine de terror y suspense”

13 septiembre 2019 4 comentarios

Silvia Aguilar fue una de esas actrices todoterreno que cuando llegó al cine se encontró que muchos de los papeles que le encargaban no eran del tipo que hubiera deseado. Y es que su  desembarco en el cine español se produce a mediados de los setenta y se desarrolla durante los ochenta, así que vive en primera persona el denominado cine de destape en el que los desnudos, eso sí, por “exigencias del guion”, eran más que frecuentes. Un tipo de cine que vivieron/sufrieron todas las actrices, desde las veteranas a las recién llegadas y que afectaba a todo género, ya fuera comedia como cine social. Siempre había lugar para mostrarnos una o más duchas o hacer una llamada telefónica en ropa interior o sin ella. Aún así, Silvia tuvo ocasión de participar en algunas películas que, por diversas razones, resultan memorables. Muchas de ellas, por desgracia, difíciles, cuando no imposibles de ver al no estar editadas en formatos domésticos. Pero por suerte es posible revisar alguna de las perlas del Fantaterror en las que colaboró, varias de ellas para Paul Naschy justo cuando el cine de género español se batía en retirada ante los profundos cambios que experimentaban los gustos del público.

En absoluto dada a conceder entrevistas, tuvimos la gran suerte de que Silvia Aguilar accediera a compartir con nosotros  los  recuerdos de su carrera cinematográfica.

SILVIA AGUILAR: SER ACTRIZ EN LOS OCHENTA

Nacída en Elche y sin antecedentes artísticos en mi familia, ya desde pequeñita adoraba el cine y el teatro. Recuerdo que con tan solo diez años organizaba pequeñas obras de teatro con mis compañeras de clase en el patio de mi casa. Y a los doce participaba en un grupo de teatro amateur de mi ciudad.

Con tan  solo 16 años fui elegida ‘Chica 74’ en un concurso organizado por una emisora de radio muy popular en la comunidad valenciana. A raíz de este concurso me propusieron presentar un programa de radio en ‘La voz de Alicante’, que obtuvo mucho éxito y a partir de ahí, me trasladé a vivir a Barcelona, donde comencé mi andadura profesional.

Mi primer casting fue para un anuncio de televisión: Jaime de Armiñán buscaba un nuevo rostro para un anuncio de Bankinter y fui la elegida. Tengo que decir que no me lo podía creer. Un rodaje con Antonio Ferrandis  y como director nada menos que Jaime de Armiñán  ¡Increíble! El anuncio fue un gran éxito, me llamaban ‘La chica de Bankinter’.

A través de este anuncio me contactó Chicho Ibañez Serrador para sustituir a Victoria Abril en el ‘Un, dos, tres responda otra vez’. Pero tan solo estuve en tres programas porque me esperaban varios rodajes. Armiñán me ofreció un pequeño personaje en la película ‘Al servicio de la mujer española’ (1978),  junto a Marilina Ross y Adolfo Marsillach; y  Jordi Feliu me contrató para interpretar una de las tres Alicias en ‘Alicia en la España de las maravillas’ (1979)

Participa además en otros rodajes, entre ellos ¿Y ahora qué, señor fiscal? (1977) para la ‘factoría Iquino’, que basada en una moralista y retorcida novela de Martín Vigil, tradujo en imágenes León Klimovsky sin ahorrarse ningún elemento truculento: delincuencia juvenil, malas compañías, homosexualidad, necrofilia… Un perfecto ejemplo de exploitation cañí,  que Iquino denominaba cine-denuncia y cuya sordidez no pareció salpicar a nuestra protagonista.

Fue mi primera interpretación en un film, tan solo tuve una sesión de trabajo y me sentía maravillada por todo ese oropel que representa el cinema. De Iquino solo recuerdo que me pareció un personaje bastante raro. (¿…?)

Hace una breve aparición en Borrasca (1978), de Miguel Ángel Rivas antes de obtener su primer papel importante en el giallo Tráfico de menores (Alberto Negrín, 1978), una coproducción entre España, Alemania e Italia que cuenta en su reparto con actores de la talla de Fabio Testi, Jack Taylor, Helga Liné y Tony Isbert: La flor y nata del cine de género europeo.

Tengo excelentes recuerdos de cada uno de ellos, tanto de mis compañeros de rodaje, que ya eran grandes estrellas, como de los directores. Me sorprendió su modestia y el cariño con el que todos me trataron.

Por entonces Silvia Aguilar era, cuando no confundida con Ángela Molina, presentada como ‘La otra Molina’ incluso en una portada de la revista Fotogramas.

La gente nos encontraba un cierto parecido, pero más que físico yo diría que era en nuestro estilo: éramos diferentes a las jóvenes actrices de esa época.

Nos encontramos a finales de los setenta en pleno boom del cine erótico y Silvia protagoniza  Trampa Sexual de Manuel Esteba.

Esto es lo que más me duele  de mi paso por el mundo del cine. Cometí el gran error de fiarme de una representante que tenía poderes de mis padres, ya que yo era menor. Ella firmó ‘Trampa sexual’  sin que yo hubiera leído  el guion y sin ni siquiera explicarme el argumento. Este no es el cine ni arte que yo deseaba hacer.

Rueda también comedias picantes con Chumy Chúmez, Paco Lara Polop y participa en La sombra de un recuerdo (José Antonio Barrero, 1978). Los dos últimos años de la década de los setenta resultan ser cruciales para la carrera de la actriz, pues ya es un rostro más que popular y gracias a su fama rueda varias películas, programas de TV (Sumarísimo), y protagoniza muchas portadas en revistas (Fotogramas, Garbo, Interviú…)

Esa fama no correspondía con mi personalidad. Cuando veía la imagen que proyectaba en esas revistas no me identificaba. Y  fue a partir de ahí  cuando cambié de representante e intenté tomar las riendas de mi carrera y siguiendo el verdadero camino de actriz.

Una de las decisiones que toma es la de participar en cortometrajes (El jardín romántico de Pérez Calviño, o Christine fue la culpable y Navda de Guillermo Suso) colaborando así con nuevos talentos que comenzaban a despuntar y que tenían en este pequeño formato una forma de darse a conocer.

Evidentemente estos cortometrajes me hacían vibrar. Encontraba creatividad e ilusión por parte de los directores, actores, equipo… El tipo de cine que me atraía era el de autor y desgraciadamente nunca pude participar en él.

Naturalmente compaginando estas colaboraciones con el cine comercial, recibiendo alguna atractiva oferta, como en la coproducción El felino (Jaguar Lives! Ernest Pintoff, 1979), cinta de acción con la que se pretendió lanzar a Joe Lewis, un nuevo artista marcial, y en la que cuenta con Christopher Lee, Barbara Bach, Capucine o John Huston como compañeros de reparto.

Recuerdo que congenié  muy bien con Capucine, una mujer extraordinaria. Y que lo que más me impactó de este rodaje era la cantidad de cámaras que había para realizar planos al mismo tiempo y desde todos los ángulos.

También a principios de los ochenta entra en contacto con Jacinto Molina (Paul Naschy) con quien rueda cuatro películas (Madrid al desnudo, El caminante, El retorno del hombre lobo y El carnaval de las bestias)

No le conocía, me contrató a través de mi representante. Comencé a trabajar con Paul Naschy en ‘Madrid al desnudo’ y me encantó el trato y mimo que daba a los actores. El respeto a todo el equipo y, sobre todo, el amor que ponía en sus rodajes. Tenía una energía tan grande, que transmitía todo lo que deseaba sin apenas hablar.

Paul Naschy a punto de pasarlo realmente mal en El carnaval de las bestias (Archivo Serendipia)

Silvia también recuerda con cariño a los actores japoneses que participaron en El carnaval de las bestias (1980), cinta que contó con presupuesto y parte de su elenco japonés

Eran grandes actores  y muy simpáticos.

De las rodadas con Naschy la más recordada es, sin duda, El retorno del hombre lobo (1981), en la que trabaja junto a Pilar Alcón, Azucena Hernández y Julia Saly. Rodada en su mayor parte en Talamanca de Jarama, contiene una escena en la que Silvia propina una –muy realista- bofetada a  Pilar Alcón tras ser asaltadas por unos bandidos. Según nos comentó Pilar, quedó tan convincente porque no fue fingida.

Lo pasé en grande haciendo de vampira. Me fascinaba el entorno, la decoración  tan tétrica  y tan lograda,  las telarañas por todas partes… ¡¡¡Realmente MAGNIFICA!!! Y sinceramente no recuerdo haber dado un bofetón real a Pilar, el cine es cine y no vas dando palizas de verdad a tus compañeros…

Con PIlar Alcón al fondo en una escena de El retorno del hombre lobo (Archivo        Serendipia)

El ‘zasca’ de Silvia a Pilar en El retorno del hombre lobo. Las observa Azucena          Hernández (Archivo Serendipia)

… y va vampirizada junto a Julia Saly y Beatriz Elorrieta hacen una visita a Paul Naschy en su estancia de Talamanca (Fotos archivo Serendipia)

Silvia se muestra muy feliz de su participación en películas  de terror, muchas de ellas cintas de culto en medio mundo editadas en lujosos formatos domésticos. De tal modo que quizás ha sido una de las experiencias más satisfactorias de su carrera artística.

Silvia Aguilar vampirizada en una imagen de rodaje de El retorno del hombre lobo (Gentiliza de Silvia Aguilar)

Estoy al corriente del impacto actual de estas películas y de hecho tengo los DVD. Me encanta el cine de terror y disfruté enormemente de todos los personajes que interpreté en los films de Paul. En esa época el género de terror no se valoraba en España, tenía más éxito fuera que aquí, y jamás pensé que 40 años después me convertiría en casi una heroína del terror ¡Me encanta!  Y aunque también me gustaba interpretar comedia, me he sentido muy a gusto con el cine de terror y suspense y creo que los mejores personajes que he interpretado en mi corta carrera son aquellos del  cine de terror y suspense.

Como en Aquella casa en las afueras (1980), de Eugenio Martín, donde comparte protagonismo con la legendaria actriz italiana Alida Valli

Mi personaje de Nieves en ‘Aquella casa en las afueras’ ha sido el más complejo y difícil de interpretar. Para mí ha sido una experiencia inolvidable. De hecho, recibí por esta película el premio Luis Buñuel a la mejor joven actriz.

Tras Todos me llaman gato (1980), película inscrita al cine quinqui, Silvia participa en varias comedias, alguna protagonizada por el inefable Fernando Esteso (Queremos un hijo tuyo, de Mariano Ozores). Y tras dos intrascendentes cintas junto a María José Cantudo (Las chicas del bingo y La vida, el amor y la muerte),  decide abandonar el cine, que no su carrera como actriz, en 1982.

Todos me llaman gato’, esta película marginal, empezó a marcar mi cambio. A partir de ahí, o participaba en el tipo de cine que realmente me aportara algo como actriz, como persona y como artista, o ya no estaba interesada en participar en cualquier película.

Me enrolé con la compañía Tirso de Molina, que dirigía Manuel Manzaneque, y me marché de gira durante seis meses por toda Europa con la obra ‘El tragaluz’ de Buero Vallejo, junto a José María Escuer. Una vez finalizada la gira me instalé en Ginebra (Suiza), donde participé en alguna coproducción suizo-francesa. También monté una compañía de teatro amateur donde dirigí obras como ‘La casa de Bernarda Alba’ y ‘La zapatera prodigiosa’ de García Lorca, ‘Bajarse al Moro’ y ‘Maribel y la extraña familia’, obteniendo financiación de la Agregaduría Española para llevar a cabo estas producciones, que representaban autores españoles por toda Suiza. Con esto evacué todos los demonios de mi frustración por el  paso del mundo del cine, porque para dirigir tienes que interpretar todos los personajes. Esta ha sido mi mejor experiencia.

Pero no piensen con todo esto que Silvia no recuerde su paso por el cine con cariño. Muy al contrario, no descartaría incluso volver a rodar algún día.

Claro que sí, lo recordaré hasta el resto de mis días.  Y por supuesto, sí me gustaría volver a interpretar algún día un personaje consistente, aunque sea un pequeño rol.

Una soberbia Silvia Aguilar en una imagen reciente (Gentileza Silvia Aguilar)

Olaria: El hombre perseguido por un OVNI

3 febrero 2019 1 comentario

Juan Carlos Olaria es una persona extremadamente afable. Amable y respetuoso, habla y se mueve de manera pausada. Y mientras lo hace gesticula con las manos puntuando sus palabras. Perlando su conversación con un humor sutil que a veces ilumina con un brillo pícaro su mirada, convirtiendo rápidamente en cómplice a su interlocutor y consiguiendo que este se encuentre realmente a gusto conversando con él, principalmente de uno de sus temas favoritos, el cine.

Y de cine hablamos durante más de dos horas. Sobre El hombre perseguido por un OVNI (1976), una película inverosímil que financió su propio padre y que Olaria rodó de manera artesanal en el transcurso de varios años, con mili incluida de por medio, y en la que narraba como Oliver (Richard Kolin), un escritor de novelas baratas, es perseguido y secuestrado, con su coche, por un platillo volante con la intención de llevarlo a su planeta para servir de cobaya en experimentos científicos. Hablamos de como una película así estuvo a punto de estrenarse, muy posiblemente incluso en el extranjero, de la mano de la mítica productora Profilmes, y de como acabó siendo casi invisible, convirtiéndose en una auténtica película de culto: la paradigmática escena del Simca 900 surcando el espacio todavía hoy nos parece una de las cumbres de la ciencia ficción española.

Pero hablamos de muchas cosas más. De la secuela que desde hace unos años está rodando de su película, El hijo del hombre perseguido por un OVNI y de su experiencia en el mundo del cine, pero también de los efectos especiales generados por ordenador y los problemas que conllevan, y otros temas, algunos de los cuales han tenido que quedarse en el borrador debido a la considerable extensión de esta entrevista: De Yojimbo (1961) y de Por un puñado de dólares (1964), o sea, de Kurosawa y Leone. De censura. De John Chambers y su trabajo para El planeta de los simios (1969). De la existencia o no de Dios y de los extraterrestres. Y mucho más. Todo con mucho sentido del humor. Un humor y una dedicación que esperamos se haya trasmitido también en esta trascripción, que hemos procurado que resulte lo más fiel posible al espíritu de la deliciosa conversación que mantuvimos.

Sin más preámbulo, con ustedes Juan Carlos Olaria: el hombre perseguido por un OVNI:  

(Fotos: Serendipia (excepto las indicadas)/Imágenes: Archivo Serendipia)

ANTES DE LA ABDUCCIÓN

De niño me gustaba hacer trucos con platillos volantes. El tema de los ovnis, los extraterrestres, lo que sucedió en Roswell en el 47, me impresionó mucho en aquel tiempo. También miraba las estrellas, el universo.

Vi Ultimátum a la tierra[1] y, a pesar de que no era un forofo de la ciencia ficción, procuré ver todas las películas que pude, pues tampoco se estrenaban tantas. Recuerdo, además de Ultimátum a la Tierra, La guerra de los mundos[2], Planeta prohibido[3], La gran sorpresa[4], Cohete K-1[5], Destino, las estrellas[6]… me acuerdo de todas ellas. Me gustaban mucho y me fijaba en los trucos. De una manera infantil pensaba en cómo los habrían hecho. Me iba al campo, a la Montaña Pelada, que está al lado del Parque Güell, y seleccionaba un espacio de terreno en el suelo. Con platos de café y yeso me hacía un platillo, le ponía un hilo de nailon de esos de media de señora, lo movía y lo rodaba. El platillo se balanceaba nada más que hiciera un poco de viento, así que unas veces me salía bien y otras no, pero me encantaba hacer trucos de estos, que filmados en 8 mm Kodachrome, parecían reales, así que comencé a imaginar argumentos y rodé alguna película.

Lo primero que rodé de ciencia ficción fue Planeta Plinio (1958), una cosa de chiquillos con unos trucajes graciosísimos. Todo muy primitivo. Las rocas que salen que parecen enormes son de dos o tres metros, pero filmadas desde abajo, procurando que el fondo sea cielo azul, dan un resultado impresionante. Incluso ahora lo hago así, porque tiene la ventaja de que la iluminación del sol es real, auténtica. Y eso le da algo único.

EL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

Mi padre quería que fuera ingeniero como él. En mi casa la frase típica respecto al cine era: “No sigas con el cine. Dedícate a otra cosa.” Pero dentro de mí había un espíritu rebelde.

A pesar de que no le gustaba el cine, mi padre me pagó la película e incluso hizo un papel de comisario. Mi padre era una persona un poco imprevisible. Incluso en la forma en la que me produjo la película. Yo le presenté el presupuesto y le pedí un millón y medio de pesetas. Me dijo que no, que tal y como fuera rodando fuera sacando del banco, poco a poco, el dinero que me hiciera falta.

El hombre perseguido por un OVNI comenzó a rodarse en mayo de 1972 y se prolongó intermitentemente durante ese año y parte de 1973. Tuve entremedias que terminar la mili en San Clemente Sasebas, Girona. Allí conocí a un amigo mío alférez al que le pregunté si quería hacer un papel de extraterrestre en mi película. Y es el que sale con los ojos aquellos como de langosta.

Al protagonista, Richard Kolin,[7] no lo conocía previamente más que de los anuncios de la tele. Salían mucho él y otro actor más grueso, y entre ellos escogí. Le llevé a mi padre al despacho una foto de los dos actores y, a pesar de que yo me inclinaba más por el otro, escogió a Richard Kolin porque le pareció más guaperas: “Aquest, home, aquest”.

Una vez escogido le llamé al teléfono que venía en Cineguía[8] pensando que sería un tipo estirado y que me enviaría a paseo, pero resultó ser más gamberro que él solo. Y además estaba sin un duro.

Se portó fantásticamente. No tenía mucha memoria, eso sí, pero se tomó mucho interés y se pegó unas buenas corredizas a pesar de no ir con el calzado adecuado. Se le llegaron a romper las suelas.

Richard Kolin o lo que es lo mismo: Ricardo Coscolín

Después, cuando se hacía el doblaje en los Estudios Balcázar, Jaime Jesús Balcázar, que era entonces director de cine, al igual que su hermano Alfonso, me ponderó mucho la cara de Richard Kolin, porque le parecía que tenía aspecto de actor norteamericano.

Gemma Lewis no era actriz. Era vecina de Richard Kolin, vivían en la misma escalera y se contrató por la escena de destape, porque había una escena de ducha en la que la actriz debía salir desnuda y como el propio Coscolín me dijo que en su escalera había una chica preciosa que le decía que quería hacer cine, me la trajo. Era una chica muy desinhibida. Se paseaba por el piso donde rodábamos con el albornoz a topos que se ve en la película y nada más. Con toda tranquilidad. O sea, que no le costó nada desnudarse.

Habitualmente tengo problemas con las actrices. Gemma Lewis tenía el caprichito de ligar conmigo. Yo tenía que haber dicho que sí, porque además estaba muy buena, pero seguí una de las reglas de mi padre: “No has de confundir el trabajo con el placer”, así que me negué. Además, ella tenía pareja… como ya comenté antes era una chica ligera de cascos. Pues bien, como el rodaje iba lento como venganza se me plantó un buen día y me dijo que tenía cinco días para terminar la película o lo dejaba. Por eso digo que acabé mal. También con Ana Hernández, la protagonista de mi siguiente película, El diario rojo, terminé mal. Pero no fue por razones, digamos, sentimentales. No sé por que fue. En cambio, con Ana Merchante, la protagonista de El hijo del hombre perseguido por un OVNI, todo ha sido miel sobre hojuelas, me ha ido muy bien.

Olaria Sr. como comisario en El hombre perseguido por un OVNI

Mi padre también se tomó mucho interés. Hay que decir que tenía más memoria que el propio Coscolín, que no se acordaba casi de ningún diálogo y mi padre se los aprendía larguísimos. Tenía una vena artística, pero no quería aceptar que su hijo no siguiese su carrera y creo que nunca vio la película.

La película se rodó en 16 mm Kodachrome y los efectos especiales, a pesar de estar atribuidos en la ficha a Pedro Arnedo y José Escudero, honestamente, los hice yo, mientras que estos dos ayudaron. Precisamente a uno de estos colaboradores, José Escudero, le pedí que me cediera su rostro para hacer las máscaras de los mutantes. Le llevé a una casa de verano que teníamos, donde también se rodó, y allí en una cama con unos plásticos comencé a ponerle escayola en la cara dejando respirar por la nariz al pobre chico y protegiéndole los ojos con unos plásticos, para que no se le pegaran las pestañas. Yo mismo me inventé la forma de hacer las máscaras, que por cierto se pegaban. Me parece que para que la silicona no se adheriese a la escayola puse algún ungüento. No sé como lo hice, pero las hicimos en dos partes y cuando tuve el molde apliqué la silicona de colores: plata, negro y blanco, dejando unos agujeros en los ojos por donde veían, malamente, los actores. Y con una cremallera para ponérselas. Así hice cinco máscaras. Era un trabajo bastante pesado y a pesar de que era mayo, los actores que las llevaban estaban agobiadísimos, tanto que cuando se las quitaban chorreaban de sudor. Los pobres lo pasaron muy mal.

Coscolín atacado por los mutantes

La banda sonora, no sé si decirlo, provenía de Ediciones Musicales Gemelli, de Italia, que a lo mejor ya ni existe y que me recomendó el profesor Federico Martínez Tudó, que había compuesto bandas sonoras para José María Nunes, Iquino y otros. Él me dijo que me proporcionaría unos discos de esta casa que no se habían editado en España, por lo que no me costarían nada. Me parece que él personalmente no lo hizo, pero me dio la dirección y me puse en contacto con Gemelli que me envió gratis unos discos muy buenos. Me sorprendió que los temas fueran de Bruno Nicolai, Egisto Macchi, Zanagoria, o sea, gente conocida. Así que con estos discos hice el montaje musical.

Para la segunda quiero utilizar música totalmente nueva, y en el caso de que esta hiciera mucho dinero, a Gemelli les daría lo que no les di en la primera. Estaría encantado de hacerlo si fuera necesario.

Respecto al mensaje ecologista que tiene la película, tal y como se aprecia en la conversación final entre el extraterrestre y el humano, hay quien dice que parece mentira que pensara en ello en aquel tiempo, pero creo que ya entonces había suficiente contaminación como para que yo me sintiese preocupado.

Cuando acabé la mili y volví, ya en 1974, terminamos de rodar lo que quedaba y se montó. El resultado me dejó tan descontento que guardé la película en un cajón.

Entonces intervino Juan Xiol[9].

Juan Xiol vivía delante de mi casa. Balcón con balcón. Y me conocía desde que yo era niño. Entonces nos encontramos y le hablé de mi película. Le dije que me había quedado tan mal que la iba a dejar. Y él, por iniciativa propia, me pidió que se la enseñara. Yo, que disponía de una copia ampliada a 35 mm., se la proyecté en Fotofilm[10] y ante mi sorpresa, pues pensaba que le parecería muy amateur, me dijo: “Aquí le falta un buen montaje” y a continuación se ofreció para hacer un nuevo montaje con el que darle más dinamismo y con el que, también, se perdieron 20 minutos de metraje, quedando este en una hora y diez minutos. Así que Juan Xiol me propuso añadir “additional sequences” con Lynn Endersson, Dan Muni[11] (con los que estaba rodando El precio del aborto[12]) y Manuel Bronchud[13].

La película no tenía número de pies, que son los que hay al lado de los fotogramas y que sirven para el montaje con lo cual, con un copión de 16 mm. en blanco y negro que se hizo, me tocó poner a mano la numeración. El montaje se hizo en una tarde en una moviola manejada por el propio Xiol. Su forma de montar, que nunca pude entender, era graciosísima: miraba, paraba, se levantaba, daba una vuelta y decía: “Ja ho tinc!”, se volvía a sentar y entonces me decía: “¡Corta aquí! ¡Corta aquí! ¡Aguanta!”. Una vez tenía diversos planos los cortaba y ya sabía como organizarlos. Era un caso rarísimo.

Xiol me hizo un montaje de una hora y diez minutos. Rodamos las escenas adicionales con Lynn Endersson, Dan Muni y Manuel Bronchud y todavía quedaba corta. Entonces fui al consulado americano y les dije si me daban unas escenas de la NASA. Y me dieron dos rollos de 120 metros con toda la generosidad del mundo que incluí en la película.  Se portaron muy bien conmigo en el consulado americano. No me pidieron ni un duro por el material, lo único que me pidieron es que les retornara las películas originales cuando terminase. Parece que no les esté agradecido por no haberlo mencionado en los títulos de crédito, pero ya estaban terminados y me dio pereza añadir el agradecimiento. Supongo que a ellos les daría igual, pero me hubiera gustado agradecérselo, pues hoy en día no creo que exista esa generosidad.

Revista erótica Sexy-Cine dedicada íntegramente a Lynn Andersson (Archivo Serendipia)

Lynn Endersson[14] trabajó mucho con Xiol y directores como Jesús Franco, Manuel Esteba o Enrique Guevara. En Crónica sentimental en rojo (1986) hizo un pequeño papel, episódico, para Rovira Beleta. Pero sobre todo trabajó con Juan Xiol, con el que estaba muy unida: Señora casada necesita joven bien dotado (1971), Sexy… amor y fantasía (1977), El precio del aborto (1975), Los farsantes del amor (1972) …

No se cortó ninguna escena, y eso que cuando la presenté a censura recibí un oficio en el que me decían que realizara varios cortes por culpa del pubis que se ve a Gemma Lewis en la escena de la ducha. Total, que fui al laboratorio y me prepararon incuso la banda de sonido, pero al final, decidí no cortar. La censura no era igual para todos. A los oficialistas, a los pelotas, a los franquistas se les permitía más, pero para un peladillo como yo… Fuera de esto no recuerdo más problemas con la censura. Yo quería meter algo de desnudo y metí lo de la ducha. Las escenas de Lynn Endersson y Dan Muni las puso Xiol, y el medio striptease no sé si lo puse yo, pero por inspiración de Xiol.

Juan Xiol constó como coguionista porque consideré que ponerlo como montador, con todo lo que él ya había hecho en el cine, era como rebajarlo de grado. El pobre falleció un año después de estrenarse la película, en 1977, de un extraño tumor. Muy raro e inesperado. Incluso con su novia, Lynn, estaba, la semana antes de fallecer, planeando ir a Italia a hacer un trabajo.

Con el nuevo montaje terminado, y enterado quizás por el laboratorio, me llamó Josep Anton Pérez Giner de Profilmes, que tenía la oficina en la Plaça Francesc Macià de Barcelona. Me dijo que había visto mi película en Fotofilm, sin pedirme permiso, y que me la compraba por 2.800.000 pesetas. Teniendo en cuenta que a nosotros nos había costado 1.700.000 pesetas ¿Creerás que rechacé la oferta? Pues sí.

El mayor error de toda mi vida.

Caratula promocional de Video Express que el mismo Olaria desconocía y que no había autorizado. Así que, de haberse editado, se trataría de una edición pirata (Archivo Serendipia)

Y todo porque había hablado antes con José Badal de Discentro[15] sobre que la llevara él. Yo creo que eso me frenó de hacer el trato con Profilmes. El caso es que cuando volví a hablar con Badal me dijo que tenía el cupo de películas cubierto para todo el año. Y entonces volver a Pérez Giner… aunque fui un imbécil, porque incluso su secretario me llamaba para comprármela. Y debería haber aceptado porque había un beneficio. Pero es que incluso si le hubiera pedido 3.000.000 igual me los hubiera dado, pues cuando te ofrecen 2.700.000 es que van a subir a 3.000.000. Y por entonces las películas valían cuatro y cinco millones. Y a Pérez Giner le gustaba la película, decía que tenía gracia.

También he llegado a la conclusión de que, si bien Pérez Giner era el consejero delegado de Profilmes, Muñoz Suay era el director y el que tenía la última palabra, y no me extrañaría que hubiera sido Muñoz Suay el que le hubiera dicho a Pérez Giner que comprara mi película, porque antes de hacer El hombre perseguido por un OVNI fui a ver a Suay a Films Contacto, que tenía la oficina en Paseo de Gracia y que era la productora de Jacinto Esteva Grewe, el de la escuela de Barcelona, director de Lejos de los árboles (1972), para hablar de cine y para ver si me daba trabajo. Fue muy amable conmigo y se portó muy bien. O sea, que había una relación y tal.

Varios años después me enteré también de que la había visto en Fotofilm el Sr. Soler del cine Capitol de Barcelona[16]. Es una especulación, pero no me extrañaría nada que hubieran hablado entre ellos para ponerla en el Capitol, pues Profilmes tenía asegurada la exhibición en ese cine.

En todo caso Profilmes pagó el doblaje al inglés de la película. Se hizo en Arcophon de Madrid con Jack Taylor[17] como director de doblaje. Esta copia doblada se llamó The Man from Gaminedes, que es un título muy raro que le puso el secretario de Profilmes para venderla al extranjero. Yo le pregunté que qué tenía que ver Gamínedes, que además escribieron mal, pues se escribe Ganímedes, pero…

No sé si en Profilmes harían el pillo y habiéndose gastado el dinero del doblaje no harían alguna venta al extranjero. La única venta que Profilmes me comunicó fue a un peruano que había dado 10.000 dólares de los que no llegué a ver ninguno, pues me daban largas diciendo que no les pagaba. Pero todo esto es una especulación. Y, además, no me importaría que hubieran hecho alguna venta con la que cubrir los gastos que tuvieron con el doblaje.

Después de rechazar a Profilmes me llamó Fuster[18] de Valencia, que fue el que finalmente la distribuyó. Este al final no me dio nada. Fuster era un excombatiente o algo así. Distribuía nada menos que el No-Do. Pero yo estaba derrotado y tan desanimado que tenía la película en un cajón y se la di a él para que la distribuyera. Pero hizo poca cosa. No ponía publicidad y hacía que la pusiera el exhibidor, el cine. Solo hizo cinco copias de la película, que no se estrenó ni en Madrid ni Barcelona, tan solo en provincias. Lo sé por el control de taquilla que recibía. Se proyectó en pueblos e incluso alguna capital, llegando a recaudar cuatro millones de pesetas por toda España, que no es mucho.

Nunca quedé contento con aquella película. No quedó como yo quería.

Carátula de la edición oficial en VHS de El hombre perseguido por un OVNI. El distribuidor, VideoCadena, decidió cambiarle el nombre (Archivo Serendipia)

DESPUÉS DE LA ABDUCCIÓN

Hice otra película en 1985[19] en blanco y negro que se llamó El diario rojo. No tenía nada que ver con la ciencia ficción, era un drama de amor y desamor que permanece guardada, pues lo único que hice con ella me salió mal y ya no quise seguir moviéndola. Se la presenté a Antonio Llorens de Lauren Films, que no me dejó verla junto a él y sus colaboradores y la rechazaron. Algún día tengo que ponerla, aunque sea para los amigos.

Después vendrían cortometrajes como El caminante (1990) y Encuentro inesperado (1995) protagonizado por Ángela Ulloa, hija del director de cine José Ulloa. Ángela colabora conmigo ahora como asistente de dirección en El hijo del hombre perseguido por un OVNI.

EL HIJO DEL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto gentileza de J. Carlos Olaria)

Es una secuela de la anterior. Como los extraterrestres han fracasado en su intento de llevarse a Alberto Oliver (Richard Kolin) a su planeta para hacer experimentos con él, volverán a intentarlo con su hijo, enviando a otros para hacerlo.

El guión se terminó de escribir en 2014 y se está rodando de manera artesanal. Como quedé muy descontento con la primera y hoy en día los ordenadores ofrecen tantas posibilidades, pensé que podía hacerla mejor. Lo de “El hijo de…” lo he copiado de las películas antiguas tipo El hijo del capitán Blood o El hijo de Robín de los bosques.

Si tuviese posibilidad de rodar mi película con un productor, la haría de la forma clásica, con actores profesionales, pero no he contado con actores profesionales con excepción de José María Blanco. Así que yo les digo lo que han de hacer y como hoy en día puedes rodar 30.000 veces, pues vas probando y al final sale bastante bien, aunque nunca con la calidad de un actor profesional. No obstante, los actores profesionales se saben tan perfectamente los diálogos, lo hacen todo de una manera tan perfecta, que incluso saben cuando no deben parpadear, y a mí tanta perfección… y me dirán que lo hago mal, pero cuando actúas con gente espontánea y no profesional lo hacen de

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI: Jordi Guasch, Toni Junyent, Ana Merchante y David Ayén frente a J. C. Olaria (Foto: Pere Koniec)

forma más real, por decirlo de alguna manera. No son como robots e incluso con sus errores, te lo hacen. Y luego, cuando lo veo me digo “¿En esa situación es posible que el personaje actuara así?” Y si el duendecillo me dice que sí, vale. Y si me dice que no, lo quito. Robert Bresson nunca empleaba profesionales. Empleaba a gente de la calle. Les decía como tenían que hacerlo y mira, es un director clásico de la historia del cine. Pero hay que tener también, aunque no sean actores, cierta predisposición. Porque hay tíos que son “estaquirots[20] que no hay manera de sacar nada de ellos.

En el guión el protagonista, el hijo del hombre perseguido por un ovni, tenía Síndrome de Down. No lo explico demasiado en la película, pero se supone que cuando Alberto Oliver (Richard Kolin) va al espacio es afectado por los rayos Gamma, y que tras volver a la Tierra tiene un hijo con Carmen (Gemma Lewis), y nace con Síndrome de Down. Aunque eso no se dice en la película, se lo ha de imaginar el espectador.

Extraterrestres en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. Carlos Olaria)

Yo tenía visto por televisión a un chico con Síndrome de Down que hacía un anuncio de Repsol que era de una simpatía que me tenía enamorado… en el buen sentido. Así que quería ir a por él. Del anuncio aquel hasta ahora habían pasado igual siete años y estuve buscándolo hasta que me dijeron que salía en una serie de televisión. La ví y el chico había cambiado tanto que no le reconocía, no veía aquella simpatía del anuncio. Además, pensé que con las dificultades que tenía ya con el rodaje y los trucajes solo me faltaba que viniera un chico con Síndrome de Down para convencerle de interpretar a mi protagonista. Así que, entre unas cosas y otras, conocí a Toni Junyent, que no tiene Síndrome de Down, pero tiene Síndrome de Moebius y no puede gesticular ni moverse mucho. Y habla de una manera… Le dije si quería participar y dijo que sí. Y se ha portado fantásticamente. Aunque la lástima es que no se podrá doblar a sí mismo a pesar de que lo interesante es su voz.

He contado con otros como Carlos Mir o Toni Rovira. A Carlos Mir lo vi por la tele presentando películas en su programa del fin de semana. Y tal y como le vi, así pelado, pensé “Qué cara de extraterrestre”, así que lo llamé y pensé que me mandaría a paseo, pero me citó cerca del cine Girona, en un restaurante que hay, le expliqué lo que tenía y lo que quería hacer y, extrañamente, me dijo que sí. Y es que lo que me sorprendió de Carles Mir es que a él le importa un bledo lo que la gente piense de él por hacer de marciano en mi película. Acudió los días que le cité con una fidelidad, una puntualidad y una buena fe que el hombre me hizo todo lo que le pedí.

Foto de rodaje en la que tras J. C. Olaria podemos ver a los extraterrestres de El hijo del hombre perseguido por un OVNI,  Carlos Mir y Jordi Ferrer (Foto: Pere Koniec)

A otro de los actores, Jordi Ferrer, lo conocí en la sauna del gimnasio. Estábamos todos medio en pelotas y yo lo estaba mirando todo el rato y a lo mejor pensó que quería ligar con él. No me atrevía a decírselo, porque además de que soy muy tímido, había un tipo hablando con él y si le pregunto si quiere hacer de extraterrestre en mi película… pero al final me atreví y se lo dije “¿Le puedo hacer una pregunta?” y el tío hace así… pero cuando le dije lo de hacer de extraterrestre se calmó. Y no solo eso, se portó fantásticamente también, dándose la casualidad de que es poeta, escritor, y le han dado un premio recientemente en el Centro Moral de Gracia.

Incluso hago un cameo en una escena en la que yo, con cara negativa, estoy construyendo una máscara dentro de un molde. Así que salgo en la película, pero en negativo. Por lo tanto, si me quieren conocer tendrán que pasar a positivo mi cara ¿Verdad que es gracioso? Pero a lo mejor eso lo cortamos al final, porque hay mucho material.

En El hijo del hombre perseguido por un OVNI me he encontrado con la sorpresa de que pensaba que la gente se desnudaría con toda tranquilidad y ya no es como antes, en la época del destape. Incluso las que quieren dedicarse al cine y ser actrices no se quieren desnudar.

También denuncio la contaminación, por los humos y por la radioactividad, e incluso pongo una solución, pedestre pero muy graciosa, para desprenderse de los desechos radioactivos. Cuento que los extraterrestres tuvieron ese problema y lo resolvieron lanzando cohetes con containers al espacio. La nave trasportadora, con los containers detrás llenos de material radioactivo y de desecho, llegan al sol y sueltan los containers, que se destruyen allí. De esta manera los extraterrestres evitaron que su planeta se envenenase con la radiación. No estaría mal, lo único que ocurre es que lo primero que dirían es que es caro, pero también lo es eso que hacen ahora, tirar cohetes y satélites para radio, GPS… En vez de tirar tanto cohete podrían enviar al sol todo el material radioactivo que se encuentra en silos y cavernas que si se abriesen estaríamos todos perdidos, como en La hora final[21]. Para evitarlo, no estaría mal que en América o China se les ocurriese enviar todos esos residuos al sol, como se ve en mi película.

De nuevo un coche surca el espacio en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. C. Olaria)

Para la nueva película arreglé algunas de las máscaras originales. Los que salen con la máscara son robots creados por los extraterrestres. Si se destruyen no se pierde nada. En la nueva película, como los extraterrestres son de otro planeta negativo, la cara es negativa y todo lo demás normal. Pero eso está hecho sin máscaras, pues los que las emplean son los robots y en esta película solo hay uno.

También en El hijo del hombre perseguido por un OVNI sale el coche surcando el espacio, ya que lo sueltan y vuelve a la Tierra.

Todos los efectos los improviso y los resuelvo yo. Es muy bonito, porque viene a ser como un reto. Por ejemplo, recuerdo una escena que había que rodar con muchas pantallas de televisión representando el lugar de lanzamiento de un cohete. Entonces se me ocurrió que podría hacerla en uno de esos estudios de televisión. Pero si lo hubiese hecho así, de manera profesional como aquel que dice, nos estaríamos igual una semana. Además, no siempre están disponibles… fatal. Así que lo solucioné de una manera precaria. También porque soy tacaño. Con croma en una

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto: Pere Koniec)

mañana estuvo hecho. Se sigue el guión y todos hacen lo que deben con fondo verde. La gran ventaja es que sobre este fondo verde pones todo lo que quieras, y puse fusilados de interiores de sitios reales de lanzamiento, y claro, aquello parece una cosa de gran grandiosidad. Con la única desventaja de que luego, al hacer el incrustado, los bordes reflejan lo verde y ¡madre mía lo que cuesta de borrar! Hay que hacer incrustación por RGB o Ultra o cromaticidad… venga a hacer pruebas hasta quitarlo. Y a veces no se puede del todo. Pero no creo que el público se de cuenta. Los que sí se darán cuenta serán los que saben un poco del tema, que podrán pensar que está hecho de una manera pedestre. Queda, creo, al estilo en el que lo haría Ed Wood si viviese.

Voy poco a poco. He terminado de montar la secuencia 65. Después la 69 y después me di cuenta de que de la 72 a la 76, que son cinco y están separadas, se pueden reunir. Por lo tanto, tengo un “grapat[22]hecho. Cuando acabe este premontaje haré las escenas de masas, que no hay muchas, pero alguna hay, como por ejemplo en la Torre Agbar, en la que no sé si nos darán permiso para rodar. Resulta que cuando la destruyen de arriba a abajo, todo el mundo sale de las oficinas corriendo a los ascensores, y otros por las escaleras. En realidad, planos cortísimos, pero claro, con gente. Y sería muy bueno poder hacer un plano picado con todos corriendo, escapando. Eso estaría muy bien. También en Las Ramblas, antes de que llegue el Tsunami también… pero eso me lo han de hacer, yo a eso no llego, creo. Si alguien me proporcionase el programa necesario a lo mejor podría hacerlo yo también, porque se trata de coger Las Ramblas, incrustar a la gente corriendo y al fondo, poner la ola. Pero eso se hace con programas que yo todavía no tengo.

Pero bueno, después de estas pequeñas cosas me dedicaré a lo más difícil y espero que para 2020 esté acabada. Total, solo quedan dos años.

TELÓN: FILOSOFANDO Y DIVAGANDO

Yo creo que hay vida en otros planetas. A lo mejor no tantos como pensamos, porque el fenómeno de la vida requiere de una atmósfera especial, un magnetismo, agua… no es tan fácil. Entonces, esto que pase a nivel del Universo, con tantos soles, seguro que pasa. Ahora, yo pienso que en nuestro Sistema Solar prácticamente no hay vida, todo es desierto. A lo mejor encuentran unas bacterias en Ganímedes, pero ni eso. En cambio, bajo la Tierra, levantas una piedra y debajo está lleno de vida. En todos lados, incluso en los mares abisales. Pero es solamente en la Tierra. La Luna, que está a un paso, nada. Plutón, nada. Venus está lleno de gases, no hay nada, así que no es tan fácil. Pero mucho más lejos, en otro Sistema Solar claro que se habrá dado. Pues hay millones, quizás billones de estrellas y de soles. Y además se dice que elementos provenientes de allí como el carbón y el silicio son los mismos que en la Tierra, por lo tanto, seguro que hay vida. Pero está a tal distancia que es como si estuviéramos solos. Para ir al planeta más cercano se tardaría 20.000 años, y otros 20.000 en volver: 40.000 años ¿Crees que esto es posible de recorrerlo? Por eso creo que no han llegado extraterrestres a la Tierra. Y creeme que ya me gustaría equivocarme. Porque, qué adelantados tendrían que estar si pudieran llegar hasta aquí. Qué tecnología tendrían comparada con la nuestra

En Viaje al firmamento, uno de mis cortos, el terrestre le pregunta cosas al extraterrestre, preguntándole qué le parece el mundo. Yo, ya puestos a filosofar, no sé porque estamos aquí. Si eres religioso practicante lo tienes todo resuelto. Seguramente no harías preguntas, pues no te interesaría la opinión de los extraterrestres. Cuando te murieras llegaría la resurrección de los muertos y si te has portado bien irás al paraíso y ya está. Felices. Pero para personas como yo, que tengo mis dudas, yo no entiendo todo esto. Yo creo que todo es producto de la mente humana, es decir, las religiones, todas, no se salva ninguna, surgen a raíz de la indefensión del ser humano. Todos los seres nacen desprotegidos, con miedo, y necesitan protección de la madre hasta que se emancipan. Al ser humano le pasa igual. Nace, crece, pero se pregunta muchas veces en qué puede apoyar su existencia. De donde vengo, quien soy. Entonces la religión le da un amparo que le permite vivir tranquilo. Y con una cosa positiva, eso sí, que todas tienen sus reglas éticas.

Pero hay gente, como un servidor, a la que, honestamente, todo esto no le convence. No creo ni en Buda, ni en Mahoma y pienso que Jesucristo fue un hombre ¡¿Qué Dios?!, los propios humanos han creado a sus propios dioses para que les protejan. Así que para personas que como yo todo eso no le convence, vivimos toda la vida y moriremos, como yo, sin saber nada. Sin saber porqué estamos aquí, de dónde venimos ni adónde vamos. Y si viniese un extraterrestre y te lo explicase, porque con sus conocimientos fabulosos lo supiese… A mí me mantiene infeliz todo esto porque no lo entiendo. ¿De donde provienen tantas y tantas especies que pueblan la Tierra? ¿Las ha hecho un Ser Supremo?

Así que estos temas me gustan para hacer películas de aventuras, pero, si fuera cierto… A mí me gustaría que me abdujeran para poder preguntarles sobre todas las cosas. Sería fantástico.

Foto: Angela Ulloa (Gentileza Pere Koniec)

NOTAS
[1] The Day the Earth Stood Still dirigida en 1951 por Robert Wise y estrenada la noche (22.40 h.) del 23 de diciembre de 1952 en el barcelonés cine Kursaal.
[2] The War of the Worlds (Byron Haskin, 1953). Estrenada el 18 de noviembre de 1954 en el Real Cinema de Madrid
[3] Forbidden Planet (Fred M. Wilcox, 1956). Estrenada en el cine Capitol de Barcelona nada menos que en abril de 1967.
[4] First Men in the Moon (Nathan Juran, 1964) Estrenada tres años después en los cines Benlliure y Palacio de la música de Madrid.
[5] Rocketship X-M (Kurt Neumann, 1950)
[6] Wernher von Braun (J. Lee Thompson, 1960)
[7] Ricardo Coscolín, actor y modelo de publicidad natural de Tarazona.
[8] Anuario español del espectáculo y audiovisuales que, en forma de libro, se editó de 1966 a 2007 con destino a los profesionales del ramo. Incluía direcciones y teléfonos de técnicos, festivales, productores, artistas y managers, entre otros datos.
[9] Juan Xiol (Bilbao, 1921-Barcelona, 1977) fue un guionista y director de cine de género en activo desde 1946 hasta su fallecimiento a los 55 años en 1977. En su filmografía, no muy destacable, figuran varios westerns, películas de espionaje, y eróticas, ya en su última etapa.
[10] Fotofilm SAE fue el laboratorio cinematográfico más importante de España. Fundado en 1953 por Daniel Aragonés, estaba ubicado en la Travessera de Dalt, una de las zonas más prósperas de Barcelona. Tuvo que cerrar y hacer suspensión de pagos, siendo embargadas y almacenadas en un almacén de Rubí (Barcelona) miles de latas de celuloide por clasificar.
[11] De nombre real Dámaso Muní, Dan Muni tuvo una poco ilustre carrera en la que principalmente interpretó papeles secundarios, cuando no diminutos, especialmente en coproducciones de género en los sesenta. El hombre perseguido por un OVNI fue la última cinta de la que tenemos constancia que participó.
[12] De hecho, cabe la posibilidad de que la escena que comparten Lynn Endersson y Dan Muni en El hombre perseguido por un OVNI perteneciera a El precio del aborto, que Juan Xiol rodaba por entonces.
[13] Manuel Bonchud tiene una muy prolongada carrera en el cine que abarca desde mediados de los años cincuenta hasta la actualidad.  Ha participado en infinidad de películas de todo tipo realizando pequeños papeles. Se le puede ver, casi siempre fugazmente, desde en Relato policíaco (Antonio Isasi-Isasmendi, 1954) a [Rec] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), pasando por Los violadores del amanecer (I. F. Iquino, 1978).
[14] De nombre real Lina Nadal y natural de Perpignan, inició su carrera artística en el cine como Lina Cuffi en 1959, realizando pequeños papeles en cintas policíacas para directores como Julio Coll (Un vaso de whisky, 1959) o Pedro Luís Ramírez (Llama un tal Esteban, 1960) e incluso de aventuras con Miguel Iglesias Bons (Tarzán y el misterio de la selva, 1973) antes de, ya como protagonista y con el nombre de Lynn Enderson, conocer a Juan Xiol y dedicarse, casi en exclusiva, a películas eróticas para el propio Xiol. Tras el fallecimiento del director, pasará a trabajar con otros, especialmente Enrique Guevara (Jill, 1978; El último pecado de la burquesía, 1978, entre otras), pero también Amando de Ossorio (Pasión prohibida, 1980) José Ramón Larraz (Las alumnas de Madame Olga, 1981) y Jesús Franco (El sexo está loco, 1981), entre muchos otros.
[15] DISCENTRO, S.A. (Distribuidora Cinematográfica del Centro, S.A.) fue fundada en los años cincuenta por el navarro Simón Blasco Salas, médico de profesión y escritor metido a productor y el distribuidor catalán Francisco Badal. Contaron con algunos grandes éxitos como ¿Dónde vas Alfonso XII? (Luís César Amadori, 1959) y mucho del cine de género generado durante los años sesenta, década en la que fundaron PROCENSA (Producciones Cinematográficas del Centro, S.A.) con la produjeron cintas folkloricas, de espías y spaguetti-western nada remarcables. Ambas empresas finalizaron su actividad durante los años setenta.
[16] El cine Capitol (actualmente teatro) estaba situado en las Ramblas de Barcelona y era conocido popularmente como Can Pistoles por estar dedicado, casi en exclusiva, al cine de género: terror, aventura, policiaco, western…
[17] Jack Taylor es un muy reconocido actor para los amantes del cine de terror español. Nacido en Estados Unidos y afincado en nuestro país, ha participado en un buen número de producciones españolas, entre ellas El buque maldito (Amando de Ossorio, 1975), La venganza de la momia (Carlos Aured, 1974), Dr. Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972) o Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), entre muchas otras.
[18] Selecciones Fuster fue una de las más importantes distribuidoras españolas de posguerra.
[19] En IMDB y Wikipedia pone que El diario rojo se rodó en 1982
[20] Voz catalana que puede traducirse al castellano por ‘pasmado’.
[21] On the Beach (Stanley Kramer, 1959)
[22] En castellano, ‘puñado’.

Interrogamos a Ilsa: Entrevista a Dyanne Thorne y Howard Maurer.

24 diciembre 2018 Deja un comentario

A buen seguro que la 51 edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya será recordada por el número de celebridades que acogió. Nicolas Cage, Peter Weir, Ed Harris, M. Night Shyamalan o John Carpenter fueron algunas de estas figuras de primera talla mundial que se dejaron ver por el certamen a lo largo de sus once jornadas. . Pero si bien las más mediáticas, ni que decir tiene que estas no fueron, ni mucho menos, las únicas. Junto con ellas, Sitges 2018 contó con la presencia de otras personalidades cinematográficas quizás no tan conocidas para el gran público, pero igual de queridas por los aficionados. Dentro de este grupo destacó la presencia de cuatro intérpretes emblemáticas del cine de Serie B de la década de los setenta y ochenta. Nos referimos a la antigua pornostar Traci Lords, un rostro tan característico de la blaxploitation como el de Pam Grier, nuestra Helga Liné y la no menos mítica Dyanne Thorne.

A punto de cumplir los setenta y cinco años de edad, la celebre intérprete de Ilsa visitó Sitges acompañada de su marido, el músico y ocasional actor Howard Maurer, quien también participó desempeñando roles secundarios en la franquicia de la despiadada dominatrix. A pesar de su avanzada edad, durante su estancia en tierras catalanes la antigua pin-up no pudo mostrarse más activa, presentando la proyección de dos de sus films, participando en un encuentro con el público y mostrándose en todo momento solícita con todos aquellos fans que se acercaban a ella para hacerse una foto o conseguir un autógrafo, demostrando en todo momento una simpatía, dulzura y proximidad bien alejada de la perversidad del personaje por el que es recordada.  Así nos lo volvió a evidenciar en la entrevista que le realizamos en compañía de su esposo, en la que, mano a mano con José Luis Salvador Estébenez, de la imprescindible web La Abadía de Berzano, le preguntamos por sus recuerdos de las películas de Ilsa.

Fotos: Serendipia

Según algunas fuentes, el personaje de Ilsa estaba inicialmente previsto para la actriz Phyllis Davis[1], quien rechazó el ofrecimiento. ¿Cómo entraste en la película?

Dyanne: Me sentí  agradecida. Tras hacer la entrevista para el papel me dieron el guion, me fui a casa…

Howard: Al llegar a casa me dio el guion y me dijo: “¿Qué opinas de esto? Cuando lo termines me lo dices”. Y cuando terminé de leerlo puse una goma  elástica alrededor y lo tiré con tanta fuerza contra la pared que hice un agujero. Cuando Dyanne volvió me preguntó qué me había parecido y le respondí que era horrible, pero que como alguien iba a terminar haciendo ese papel y ni a mí ni a ella nos tocaba, como actores que éramos, juzgarlo, le dije que aceptara. Y ella respondió: “Pues vale” (risas).

Ya que lo mencionas, ¿qué pensaste cuando descubriste las elevadas dosis de sexo y violencia que iba a tener la película?

D: Lo mejor es que al final de la película todo el mundo odia a Ilsa (risas). Ella muere siempre al final de cada película.

H: ¡Para volver en la siguiente! ¡Nadie puede detenerla! (risas).

D: Te contaré una historia. En Ilsa, la hiena del harén había un personaje que era un general fuerte y grande. Pues bien, cuando el actor que lo interpretaba vio la escena en que a una chica la llenan de gusanos ¡te juro que se desmayó! (risas). ¡Los gusanos fueron demasiado para él!

H: Era un tipo genial. En pantalla parecía duro, pero en persona era como un gatito.

No hay duda de que gran parte del atractivo de Ilsa reside en tu interpretación, en la que dotas al personaje de una pátina de ironía que hace que no se quede en una villana de una pieza, sino que posea una entidad propia sobre la que se construyó el resto de la saga. ¿Cómo preparaste el papel?

D: Como dijo antes Howard sobre los actores…

H: Un actor actúa. La única respuesta a tu pregunta es que Dyanne interpreta en la pantalla a una persona muy mala, pero ella es todo lo contrario en la vida real. Por eso creo que a la gente le ha seguido gustando, porque entienden que todo es actuación. No es real. De alguna manera perciben que Dyanne no es realmente así. Ella es la absoluta antítesis de todo eso.

D: Creo que un actor no puede dar vida a un personaje si no se lo cree. Ilsa no sabe que es una persona horrenda, simplemente  es… Ilsa. Eso es lo divertido. Los personajes de Howard en la saga, por ejemplo, llevan un arma, ¡pero Howard jamás tocaría una! (risas). Pero eso es lo que el personaje demanda y él no está para juzgarlo y decir “es un hombre muy malo y tiene un arma” [dicho con voz siniestra]. No, es un personaje. Si yo hago daño a alguien en pantalla no es porque yo sea mala, simplemente es porque tengo que hacerlo. Cuando la interpreto, soy Ilsa. Cuando me pongo su ropa, soy ella, pero cuando me la quito vuelvo a ser Dyanne.

H: ¿Sabes qué? ¿Recuerdas esa pequeña fábula sobre el escorpión y la tortuga? El escorpión le pide a la tortuga que cruce el río con él sobre su caparazón. La tortuga le pide que no le pique y el escorpión le responde que no lo hará. Pero por supuesto, a mitad de camino el escorpión termina picando a la tortuga. Cuando lo hace, esta le  pregunta: “¿Por qué?”. Y el escorpión responde: “Es mi naturaleza”. Esa es la historia.

Howard mira con dulzura a Dyanne durante la entrevista

Imagino que no esperabas el éxito que cosechó la película…

D: (Risas). Es un milagro.

H: Nadie, ni el director, ni el productor, ni Dyanne ni yo, pensamos que esto podría suceder. Dyanne contó una historia curiosa ayer, no recuerdo dónde, y es que todo el mundo, menos ella, el director y yo, cambiaron su nombre para los créditos de la película. Pero tras el éxito de Ilsa, la loba de las S.S. todo el mundo quiso subirse al carro.

D: El guionista, el productor… cambiaron de nombre tres veces y finalmente dijeron: “¡Yo soy el de la película!” Nosotros fuimos los únicos, junto con los directores de las diferentes películas, Jean LaFleur, Jess Franco y Don Edmonds, que en paz descanse, que no nos los cambiamos.

H: Es muy curioso. Incluso cuando estuvimos en Suiza para rodar Greta – Haus ohne Männer, donde cada uno hablaba en su propio idioma: inglés, alemán, francés, español…

D: ¡Incluso catalán!

H: … todos cambiaron su nombre y yo ni siquiera sabía cuáles eran sus nombres reales. Era una locura (risas).

Ilsa, la loba de las SS está repleta de largas y enfermizas escenas de sexo y tortura, entre las que se incluyen castraciones, descargas en los pezones y todo tipo de mutilaciones. ¿Cómo era el rodaje de estas secuencias? ¿Es cierto que te negaste a rodar algunas escenas debido a su escabrosidad?

D: Es totalmente cierto. Hubo bastantes  escenas. Una de ellas es cuando un personaje es castrado. Yo no conocía esa escena en particular, no estaba en el guion que me dieron y la filmaron de manera que yo no pudiera darme cuenta hasta el último momento, porque cuando hice mis planos ya habían rodado el resto de la escena como ellos querían y solo me hicieron aparecer ahí y decir mis líneas de diálogo.

H: ¡Es como si la hubiesen photoshopeado! (risas).

D: Y luego había escenas de violencia contra la mujer que me parecían horrendas. No solo como mujer, sino como ser humano. No quería promover eso, aunque es verdad que promovía otras muchas cosas (risas).

Al menos el personaje conserva humanidad hacia sí misma: si te fijas en la escena del banquete, todos beben alcohol menos ella. Por eso yo tengo que beber para compensar (risas).

H: ¡No es verdad! (Risas).

D: Solo era un chiste.

Aunque la serie finalizó con Ilsa, la hiena del harén, los productores barajaron la posibilidad de realizar nuevas entregas con títulos como Ilsa Meets Idi Amin o Ilsa Meets Bruce Lee in the Devil’s Triangle [2] ¿Qué nos puedes contar de estos proyectos y por qué no se llevaron a cabo?

D: Bueno, hay fotografías que la gente piensa que son de alguna de estas películas, cuando en realidad no lo son. Por ejemplo, hay una serie de fotos en las que aparezco posando que fueron tomadas para la revista Playboy. Justo antes de Ilsa, la tigresa de Siberia, de camino a Canadá, donde rodábamos, paramos en Chicago y allí me hicieron una sesión de fotos para promocionar la película. Por eso mucha gente cree que estas fotos de estilo pinup son parte de la película.

Para Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle me preparé y aprendí karate. Incluso el Washington Post… Howard, diles lo que hizo…

H: El Washington Post publicó una crítica de Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle. Pero no existe tal película. Nunca existió.

D: Terminé perdonando al Washington Post, ya que me enteré que la crítica la hizo alguien contratado ajeno al periódico. Pero pusieron el póster de la película  a toda página en la sección de ocio afirmando que estábamos listos para rodarla. De lo que pasó a continuación no estamos totalmente seguros. Estaba todo listo. En Canadá hubo una gran reunión y un francés protestó diciendo que no invertiría su dinero en eso, ya que la única película mía que había visto era Ilsa, la loba de las SS. Lo entendí, pero en ese momento yo estaba actuando en una obra teatral de Broadway que se representaba en el Union Plaza de Las Vegas, con Virginia Mayo de  protagonista, y aún así me dieron permiso para ausentarme e ir a Canadá a rodar. Se portaron muy bien conmigo, contrataron a una chica exclusivamente para que me sustituyera durante esa semana. Pero la película no se hizo y, como dice Howard, esa mala crítica llegó a todas partes.

H: Fue increíble. ¡Qué imaginación! Era como un cuento de hadas, pero sin que ninguna de esas hadas acudiera (risas).

D: Además, era la primera crítica negativa que recibía. De las otras siempre decían: “No es mi tipo de película, pero ella lo hace bien”, pero esta crítica decía que mi trabajo era de segunda categoría, cosa que podría haber esperado que se dijera de mis otras películas. Pero así es la vida.

H: Una vez, Dyanne recibió una llamada de un agente —esto es verídico—, que le dijo: “La película que ibas a hacer ha sido cancelada” y colgó. Y ella dijo: “¡Pero si nunca me han llegado a contratar para hacerla!” (Risas).

D: Si nos podemos reír del tema es porque nos parece asombroso que la gente se tome el tiempo en hablar con nosotros. Interpretar un personaje es lo que nos gusta. Nosotros no somos ni dioses ni ángeles para saber si…

H: Un momento. ¿No eres un ángel? (risas).

D: Anda, tápate  los oídos (risas).

Ya por último nos gustaría que nos hablaras de esa especie de secuela apócrifa que rodaste con Jesús Franco, Greta-Haus ohne Männer. ¿Fue originalmente ideada así? ¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto al prolífico director español?

D: Nunca fue pensada como una película de Ilsa. Originariamente su título era No Man’s Land[3]. Nos dieron el guion en Canadá para que lo fuésemos leyendo de camino a Suiza, donde se rodaría. Cuando llegamos, y ya a punto de empezar, Jess Franco y el productor reescribieron gran parte del guion original. No vimos la película hasta más tarde.

H: Cuando la vimos hice lo mismo con el DVD que cuando leí el guion de la primera Ilsa… ¡Lo lancé contra la pared!

D: La hicieron como una película erótica. Se suponía que yo no iba a hacer desnudo frontal, solo de pecho. Sin embargo para hacerlo me pusieron en una bañera llena de burbujas, y esperaron tanto para rodar que, cuando lo hicieron, apenas había burbujas. Así que ahí estoy dándome un baño de burbujas sin burbujas. Además, hubo dos o tres escenas donde mi personaje perdía la cabeza y podías ver que realmente estaba loca. Y tengo que decir que yo lo hice de forma brillante, pero las escenas no se incluyeron en la película. Rodaron una película erótica, no estamos orgullosos de ella, pero nos encanta Jess Franco. Y su mujer, Lina Romay, era fantástica. Para que estuviéramos cómodas rodando juntas, nos llevó a cenar.

H: Pasamos muy buenos ratos con Jess. Por cierto, él también era músico, como yo,  tocaba la trompeta y el piano.

D: Y también cantaba.

H: A los dos nos gusta el jazz. Nos hicimos muy amigos en ese rodaje. Teníamos mucho en común.

D: Una noche nos llevó a un club y allí Jess y Howard actuaron sobre el escenario prácticamente hasta que amaneció.

H: Si, era un club de jazz. Fue genial.

José Luis Salvador & Carlos Benítez

 Traducción: Tarik Amarouch García

NOTAS
[1] Phyllis Ann Davis (1940-2013) fue una actriz estadounidense que apareció principalmente en televisión, siendo su mayor éxito la serie Vega$, producida por Aaron Spelling. Intervino en películas como Beyond the Valley of the Dolls (Russ Meyer, 1970), Sweet Sugar (Michel Levesque, 1972) y Terminal Island (Stephanie Rothman, 1972).
[2] Naturalmente, de haberse rodado se hubiera hecho con uno de los numerosos clones de Bruce Lee, pues el auténtico había fallecido en 1973 y la película que inauguró la serie, Ilsa, la loba de las SS, se estrenó en 1975.
[3] Tierra de nadie, en inglés, aunque literalmente sería “Tierra sin hombres”. El título alemán significa Greta: casa sin hombres.

Una charla con Claudia Silva, la niña endemoniada de [Rec]

13 febrero 2017 Deja un comentario
Foto: Serendipia

Foto: Serendipia

Claudia es el futuro. Joven, bella y preparada, su imagen ya tiene un lugar destacado en el cine de terror español como Jennifer, uno de sus zombies más salvajes y memorables. Su imagen es iconográfica. Ella es el futuro y viene dando bocados. En esta entrevista nos cuenta sus experiencias en [Rec] pero también sus planes y esperanzas en el difícil y competitivo mundo del cine.

¿Cómo inicias tu carrera en el cine? 
De pequeña era una niña graciosa, alegre y con mucho morro. Varias personas le dijeron a mi madre que yo podría valer para hacer anuncios, ya que era una niña muy social y me encantaba estar delante de la cámara. Entonces mi madre decidió apuntarme a una agencia y empecé hacer algunos catálogos de ropa y luego varios anuncios. No hay antecedentes familiares. Aunque mi madre había hecho algún anuncio mucho antes de que yo naciera.

¿Cómo deciden tus padres presentarte al casting de [Rec]?
Mi madre no decidió exactamente presentarme al casting, sino que primero me preguntó a mí si me apetecía hacerlo. Yo entusiasmadísima le dije que por supuesto. Entonces los de la agencia en la que estaba, nos enviaron el guión que me tenía que aprender para el casting. El problema es que me lo enviaron un día antes de presentarme a la prueba y no me lo había aprendido bien del todo. Pero igualmente decidí presentarme.

En tu prueba de casting, que puede verse entre los extras del DVD, resultas totalmente salvaje y convincente ¿Qué te dijeron que tenías que hacer? 
En la prueba de casting di muchísimo de mí. No me sabía muy bien el guión,  pero aún así pude hacer un buen casting. Me hicieron pasar el texto y después me dijeron que gritara y me pusiera todo lo salvaje que pudiera ponerme. Me resulto bastante fácil, ya que gritar siempre se me ha dado muy bien. No me la hicieron directamente los directores, sino una directora de casting. Durante el casting, mi madre estaba en la sala de espera y oyó que yo estaba gritando una barbaridad, y se alerto un poco porque no sabia de que iba la película.

gallery_movies_20_greatest_zombie_flicks_8¿Te resultaba divertido actuar?
Me resultaba y me resulta muy divertido actuar. Es una manera de poder ser un personaje totalmente diferente a ti. También el hecho de que durante todo el rodaje te expliquen y te enseñen como se hacen las cosas, por ejemplo en el rodaje de [Rec], los efectos especiales, aún hace que te guste más lo que estás haciendo. Y sin duda más divertido. Me resultó tan divertido actuar en la película [Rec], que el rodaje se me pasó volando.

¿Recuerdas qué te decían los directores para motivarte y animarte a morder y atacar? 
Sinceramente no me acuerdo de lo que me decían exactamente para motivarme, pero yo me ponía mucho en el personaje y me creía que era un zombi de verdad. No me explicaban mucho las escenas, me daban algunas direcciones y yo entendía rápidamente lo que querían de mí.

¿Eran muy diferentes en su forma de dirigir Paco Plaza y Jaume Balagueró?
Recordar si eran muy diferentes en la forma de dirigir cada uno, no lo recuerdo mucho, ya que era bastante pequeña. Lo que sí recuerdo era que entre ellos se ponían muy de acuerdo y que cada uno ponía una idea en cada escena.

A tu corta edad ¿Eras consciente de que era una película de terror?
Sí que era consciente, sobretodo porque me lo explicaban todo súper detalladamente.

¿Recuerdas como vivía aquella niña la experiencia de rodar [Rec]?
Recuerdo que yo estaba muy emocionada por el hecho de rodar mi primera película. Iba cada día a rodar con muchísimas ganas y no se me hizo en ningún momento pesado. Iba muy feliz a rodar, y no quería que acabara nunca.

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¿Te asustaban los maquillajes?
No me asustaban los maquillajes, al revés, me parecían muy emocionantes. Me enseñaban como lo hacían todo paso a paso, así que no tuve miedo en ningún momento. Al final del rodaje me llevé una prótesis de una herida que llevaba uno de los policías en la película, y la sigo teniendo hoy en día.

¿Recuerdas si te resultaba molesto el maquillaje? 
La verdad es que el maquillaje era bastante molesto ya que llevaba muchas prótesis. Cuando era hora de comer teníamos que comer con todo el maquillaje puesto y no era muy cómodo que digamos. En maquillarme, tardaban una hora más o menos, yo siempre me acababa durmiendo mientras me maquillaban.

¿Alguna anécdota del rodaje?
Recuerdo que una vez teníamos que grabar una escena en la que yo tenía que vomitar sangre encima de mi madre. Para que la actriz que hacía de mi madre no se manchara el vestuario cada vez que hacíamos la escena, decidieron que lo probara con mi madre real. Me dijeron que aprovechará, porque sería la primera y la última vez que podría vomitar a mi madre encima. Fue muy divertido.

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Con Manuela Velasco durante la presentación de [Rec] en el Festival de Sitges

¿Cómo recuerdas la experiencia del estreno en el Festival de Sitges? 
El festival de Sitges fue una maravilla. Recuerdo que subimos todos los actores encima del escenario antes de que se pusiera la película y me preguntaron si quería decir algunas palabras a los espectadores, así que aproveche y me puse delante del micrófono. Les dije que esperaba que les gustase mucho la película y todos aplaudieron. A mi eso me flipó mucho ya que tenía 8 años y nunca había estado en ningún otro festival de cine. Ahí fue donde me pidieron mi primer autógrafo. Me trataron súper bien.

Después de todo lo que te hicieron pasar durante ese rodaje ¿Aún te hablas con tus padres?
(Risas) La verdad es que le estoy muy agradecida a mi madre por haberme apoyado tanto en mi carrera como actriz. Ese rodaje fue una experiencia brutal para mí y me ha ayudado mucho en mi currículum. Lo único que puedo hacer es darle las gracias a mi madre por apoyarme tanto.

¿Y qué piensas de aquella película cuando la has visto? 
La verdad es que me gustó mucho. No me reconocía apenas. Tengo que aceptar que me dio bastante miedo, pero a partir de ese momento las películas de terror se convirtieron en mi género favorito. Mi madre no me prohibió verla, ya que era un trabajo que yo había realizado.

¿Ahora, años después, que piensas de aquella experiencia?
Creo que fue la mejor experiencia que he podido tener, y que he tenido muchísima suerte de poder participar en una película que ha tenido tanto éxito. [Rec] también me ha ayudado mucho a tener un buen currículum

11329950_900363116691722_7061092866356402886_n¿Te reconocen por la calle o en clase por haber participado en Rec? De ser así ¿Qué te parece que así sea?
Por la calle nunca me han reconocido, solo en el festival de Sitges. Y en el cole siempre lo acaban sabiendo, porque ha salido el tema o algo, pero no porque me reconozcan. Cuando saben que he hecho [Rec] se quedan flipando y me hacen un montón de preguntas de cómo fue rodarla. Y a mí me parece muy bien ya que me gusta explicar toda la experiencia que tuve rodando.

¿Cómo llevas que tu imagen se haya convertido en uno de los iconos del cine de terror español moderno?
La verdad es que me parece muy guay, y mucha gente flipa cuando se enteran de que soy la niña de [Rec]. Me gusta ser reconocida por haber participado en [Rec],  ya que es una gran película que me encanta.

Continuaste actuando en cortometrajes, series televisivas y algún largometraje hasta 2011, momento en el que se ha detenido tu actividad como actriz  ¿Piensas retomar tu carrera?
En 2011 acabé de grabar mi última película, y se detuvo mi actividad ya que me fui a vivir a Los Ángeles, y ahí estuve dos años formándome como actriz. Ahora estoy retomando mi carrera. Estoy estudiando primero de bachillerato de Artes Escénicas y después de bachillerato tengo pensado seguir formándome. Tengo una nueva representante y estoy empezando a ir a castings. Tengo muy claro desde hace ya un tiempo, que quiero dedicarme al mundo del cine y la televisión como actriz.

Por cierto ¿Qué tipo de películas son tus favoritas?
Me encanta el cine de terror, es mi género favorito. Pero también soy mucho de comedias románticas y dramas. En general me gustan todos los géneros, menos los fantásticos, como por ejemplo, ‘Star Wars’ o ‘Harry Potter’.

DE COMO LA ADORABLE CLAUDIA SE TRANSFORMA EN JENNIFER 

(Fotos: gentileza de Claudia Silva)

Claudia junto al modelo realizado por David Ambit

Claudia junto al modelo realizado por David Ambit, que va a transformarla en algo parecido a eso…

Vamos peinando mientras David prepara en el fondo la magia con la que Claudia se transformará...

Vamos peinando mientras David prepara en el fondo la magia con la que Claudia se transformará…

... poco a poco aplicando el maquillaje...

… poco a poco aplicando el maquillaje…

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... un poco más...

… un poco más…

¡... y esto listo!

¡… y esto listo!

Y después de todo esto... ¡A merendar!

Y después … ¡A merendar!

‘Criando ratas’ un descenso al cine quinqui

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criando-ratas_-cartel-1Criando ratas es, sin lugar a dudas, una obra que merece respeto. Realizada con escasos medios, pero mucho tesón y trabajo y construida, a pesar de los problemas e inconvenientes que hubo durante el rodaje,  con pasión y buenos resultados, retrata a la perfección la sordidez de los barrios marginales de extrarradio, sus sonidos, su textura, sus protagonistas. Y todo desde dentro. Mojándose. Contando con una plantilla de actores extraídos de las calles, como antaño hacían Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma y una vez en su salsa, introduciendo los ingredientes principales con los que contará la trama de Criando ratas: Droga, prostitución, violencia y pobreza en un barrio marginal que es como todos los barrios marginales: una bomba de relojería que apesta a realidad. A verdad.

Y a pesar de la falta de medios técnicos y humanos o de la participación de actores no profesionales, Criando ratas no es un trabajo amateur. Muy al contrario, mérito y muy grande es el de su artífice absoluto, Carlos Salado, pues muy claro hay que tener lo que se quiere hacer y cómo para conseguir los resultados artísticos que ha obtenido. Filmada de forma aparentemente descuidada, cercana a veces al documental tipo ‘Callejeros’, no se engañen, mirando más allá de la falta de medios puede apreciarse el cuidado con el que ha sido rodada y el gran trabajo de Salado para extraer los magníficos resultados que ha logrado de sus actores naturales, alguno de los cuales realiza un trabajo totalmente meritorio, desde su protagonista, Ramón Guerrero, pasando por los críos, tristemente maduros para su edad, y sin olvidar el memorable personaje de Mauri, que de manera tan veraz interpreta Mauricio  Manzano.  Un variopinto grupo de personajes que tienen en común llevar la ruina a cuestas.

Finalmente, a los medios humanos y de guión, hay que sumar un magnífico montaje y un eficaz acompañamiento musical que dan a la película ese crescendo/descenso tan bien marcado, tan intenso, que hace de Criando ratas una película muy entretenida y emocionante, tanto que no hemos dudado en ponernos en contacto con su responsable, Carlos Salado, para hablar de la gestación de este proyecto y de todo lo que rodeó al rodaje de esta auténtica epopeya de seis años de realización. Así que dejemos que sea él mismo quien lo cuente agradeciendo su tiempo y su gran amabilidad.

CARLOS SALADO: CRIANDO RATAS

Licenciado en Comunicación Audiovisual y tras dirigir seis cortometrajes y un mediometraje, Pecadores, se sumerge de lleno en Criando ratas, un proyecto que le llevará cuatro años rodar y para el que se recorrerá los barrios marginales de Alicante buscando a gente y lugares que den a su historia el verismo que quiere.  Compositor y director de publicidad, entre sus últimos trabajos destaca la publicidad social del Club Atlético de Madrid o de entidades como Ayuda En Acción, ONCE, Mensajeros de la paz, ONU, FEAPS Madrid y FIAPAS. Actualmente, ha ganado con el proyecto “Somos sus mayores fans” el premio a la “Mejor Campaña Social” en los premios ALCE y el premio a la “Mejor Campaña Social Interactiva” en el Publifestival 2015.

Estudié cine, la licenciatura de Comunicación Audiovisual, y durante todos esos años era gran consumidor de cine, casi todo de autor, independiente. Ese cine que aboga por las historias reales, por las historias íntimas. Y dentro de todo ese cine estaba el cine quinqui, que yo adoraba. Lo empecé a consumir muchísimo, empecé a comprar todas las películas de Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma, Carlos Saura … al final mi estantería estaba llena de cine quinqui, y veía que después de 30 años no había en el cine español una película que reflejara de manera realista el mundo de la calle como lo hicieron antaño, en los ochenta, así que durante todos los años de carrera soñaba con hacer algún día una película quinqui.

Alicante 05/06/2013 Carlos Salada, director de la película "Criando Ratas" Foto Juan Carlos Soler archdc

Carlos Salado, director de  “Criando Ratas” (Foto Juan Carlos Soler)

Lo que me atrae de este género es mostrar una realidad de manera tan realista y tan veraz. Yo como cineasta cuando veo una película y no me la creo me siento estafado. Entonces para mí el objetivo primordial, aunque falle la iluminación, o el sonido se escuche mal, es que el  resultado sea realista. Un documento social que invite a la reflexión. Yo creo que el cine quinqui, sobre todo el de Eloy, invitaba muchísimo a la reflexión, al debate. Establecía líneas de discusión. Mi gran deseo como artista es trascender, conmover al espectador, que no sea algo banal, que no sea simplemente entretenimiento, que haga sentir. Y yo creo que el cine quinqui eso lo ha hecho siempre muy bien. España ha cambiado, los barrios periféricos ya no están tan alejados del casco urbano, el argot ha cambiado,  pero la delincuencia sigue existiendo en las calles. El menudeo sigue existiendo. El quinqui está en la calle.

Había dirigido cinco o seis cortos de temática de delincuencia,  tenía 23 añitos, poca experiencia pero un entusiasmo muy grande. Intenté probar con los cortos el estilo que luego descubrí en ‘Criando ratas’. Se podría decir que eran casi pruebas de cámara.  Así que en cuanto salí de la carrera tenía claro que quería hacer una película de género  quinqui. Y en cuanto tuve las herramientas y los conocimientos necesarios me puse a ello. Contacté con un productor que creía en mí y creía en la idea, cogí a un chaval en la cámara y otro en el sonido. Éramos cuatro técnicos para filmar una película.

el-equipo-foto-2Lo rodé en muchos barrios de Alicante. Fui a buscar esa estética callejera o marginal  por todo Alicante, está rodada desde Colonia Requena o Las 1000 viviendas al barrio José Antonio. Yo creo que Alicante, a diferencia de otras ciudades, es muy pequeña, no es como una gran metrópoli, como Barcelona, donde los barrios quedan más lejos. En Alicante yo creo que cualquier chaval que haya salido a la calle con quince años sabe lo que hay, solo hay que abrir los ojos, lo que pasa es que hay mucha gente que no quiere verlo, pero es una realidad que está ahí.

Con la gente del barrio nunca tuve problemas. Noté una predisposición total y absoluta. Con los actores e incluso con los vecinos. Desde prepararnos  bocadillos hasta hacernos la cena la madre de un actor. Y los actores una predisposición total en el sentido de que había mucho potencial en la calle. Había talento. Y muchos de ellos no lo sabían, es decir, en ‘Criando Ratas’ el 95% de la plantilla son gente de la calle. La premisa básica era ser de la calle, conocer el mundo del menudeo, de la droga de cerca, pero  eso no quita para que tuvieran talento. El proceso de selección fue muy duro y muy largo, seleccionando a esa persona que tuviera magia y que supiera interpretar de manera innata y natural.  Y poco a poco ellos,  pues imagínate, después de cada rodaje viéndose en la pantalla, intentando mejorar, intentando trabajar en su motivación, la dinámica de grupo. Siempre hemos notado mucha predisposición.

Yo siempre he pensado que el talento está en todas partes y en esas capas sociales está en abundancia lo que pasa es que hay que dar oportunidades, es decir, hay muchos chavales allí que les escuchas tocar la guitarra y es maravilloso y no han recibido una clase en su vida. O los ves dibujar… el talento está en todas partes y fue terapéutico en ese sentido. Descubrir una pasión, una motivación, desatar un potencial, ver como cada día se sacrificaban para hacerlo cada vez mejor. Fue un trabajo muy enriquecedor para ellos, muy positivo. 

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Al actor protagonista, Ramón Guerrero, lo conozco desde los trece años y es un chaval en el que yo siempre he confiado, que le veo carisma, un talento innato. Cuando camina por la calle o habla,  la gente lo escucha,  y eso lo ha tenido desde pequeño, eso no se enseña en ninguna universidad, lo tienes o no lo tienes, y creo que Ramón lo tiene. Por desgracia a Ramón lo encarcelaron un año, y aunque no se paralizó el rodaje, se cambió el guión, se hizo una película más coral. Se siguieron rodando las secuencias donde él no salía y yo, mientras, durante todo el año, todos los domingos iba al Centro Penitenciario de Fontcalent, en Alicante, a motivarle y a esperarle, pues no concebía ‘Criando ratas’ con otro protagonistas más que con Ramón Guerrero. Creo que es la cara visible de ‘Criando ratas’ y no concibo la película sin él, así que estuve allí todos los domingos estudiando el guión, preparando el personaje, soñando con el día que saliera. Y en el primer permiso carcelario se rodó la película y en el segundo se terminó. Terminamos la película en los permisos carcelarios.

Solo las chicas que interpretaban a las prostitutas y los que encarnaban a los dos policías eran actores profesionales.

Con la película en total hemos estado seis años. La empecé con 24 y tengo 30. Rodar, parar de rodar, volver a rodar… claro, al final los tiempos se dilatan mucho en una producción tan independiente. El cine convencional en dos meses se ha rodado, aquí no, aquí para preparar una secuencia la preproducción se alarga muchísimo y con eso todo. La música por ejemplo, que yo he compuesto, en una producción convencional tienes un departamento con siete personas, aquí yo he tenido que componer, grabar, orquestar, mezclar, producir, masterizar… absolutamente todo, y el proceso se alarga. Además, cualquier día de rodaje en ‘Criando ratas’ era un ir y venir de barreras, de obstáculos, de piedras en el camino, era muy complicado. Tanto el productor como yo llevamos cuatro años trabajando en publicidad. Hacemos campañas sociales para la ONU, Mensajeros para la paz, Ayuda en acción, ONCE, Atlético de Madrid… para un anuncio trabajamos con treinta personas, con Steadycams y cámaras de 50 mil euros. Es muy sencillos a día de hoy conseguir material, si quieres algo lo alquilas, pero en aquel entonces no, había que tener mucha cara dura para conseguir un bar donde rodar, o llamar al primo, o al hermano, o a un familiar para que conseguir cuatro coches de gama alta.  Imagínate, la producción de una película así son inconvenientes, aventuras y desventuras constantemente.

sinopsis-foto-2En ‘Criando ratas’ me ha influido todo el cine que he consumido. Como el cine Dogma, el Neorrealismo italiano, el Cinema Verité de los cincuenta o la Nouvelle Vague. De estilo mi película se empapa mucho de aquello, de intentar renegar de todo artificio para ver un tipo de cine en el que parezca que no hayan ni cámaras, que tú estés ahí dentro con ellos. Parece una docuficción, nada de lo que aparece está pasando pero parece que así sea. La cámara al hombro, no iluminar, no retocar el sonido, abogar por la improvisación en diálogos, creo que al final hay un decálogo  de cosas que se han repetido en la historia del cine y que ‘Criando Ratas’ vuelve ha renovar.  Ese cine independiente, al margen de la industria, ese cine anticonvencional, que se rodaba antaño con cámaras de 16 mm. , pues ahora tenemos cámaras digitales que nos dan otro tipo de fotografía, pero al final es coger ese estilo hiperrealista y convertir nuestra mierda en abono. Si no había más dinero para iluminar, pues mejor todavía, porque el estilo es más palpable. No hay dinero para conseguir tres micrófonos, da igual, mejor que se oiga así porque es más creíble todavía. Yo creo que ese  estilo tan carente de medios lo hace más valioso todavía.  

Lo más importante para mi también era no mojarme, no posicionarme. Por ejemplo, Eloy de la Iglesia se posicionaba, daba lecciones de moral y de ética y yo, sin embargo, he intentado no hacerlo, aunque creo que es tan lícito posicionarse como no hacerlo, la delincuencia es un mundo demasiado complejo como para opinar yo. Entonces he intentado ser más imparcial, he mostrado todo aquel mundo, lo he reflejado, y que ahora los políticos, los trabajadores sociales, los padres o los educadores se encarguen de buscar soluciones o culpables. Pero esa no es mi misión, mi misión era mostrarlo de una manera auténtica y generar esa línea de debate para que la gente hable y busque soluciones.

cine-quinquiDesde el primer día que se empezó a rodar teníamos nuestro plan de comunicación más que pensado y sabíamos lo que queríamos, hacia donde íbamos. Creo que al final hay muchos proyectos, películas y formatos distintos. Hay algunos que deben ir a salas de cine; hay otros que deben ir a festivales; otros que tienen que hacer taquilla y otros, como ‘Criando ratas’, son formatos para difundir online. Creo que en ese formato hay muchas oportunidades hoy en día, por ejemplo, lo que hizo ‘Malviviendo’ (1), o lo que ha hecho la película ‘Human’ (2), o lo que hacen muchos artistas jóvenes que ponen sus discos o videoclips por Youtube, creo que  hay que aprovecharlo. Que a día de hoy tengamos en una semana 150 mil visitas y nos escriba gente de toda España e incluso Latinoamérica… Es maravilloso que pueda llevarse a cabo. Producciones pequeñas que tienen una difusión tremenda sin invertir dinero.

Los medios la verdad es que están respondiendo muy bien. Están apoyando y creyendo en la valía de unos chavales que se comprometieron con un proyecto y emprendieron su aventura. Hemos salido en El Mundo, El País, El Español, Onda Cero, SER, COPE, en breve en TVE… la acogida de los medios ha sido muy grata, la verdad.

Estamos pensando en la segunda película. Estamos barajando varios guiones y buscando financiación con varias productoras a ver por qué guión  y por qué modelo nos decantamos ahora. Pero vamos a seguir haciendo cine, por supuesto, y después de la segunda película esperamos que venga la tercera. Al final como artista lo que quiero es seguir haciendo obras y si puede ser, cada vez con más presupuesto y en mejores condiciones, eso si, siempre respetando la autoría y luego intentando crear vanguardia o innovar o transgredir. Yo creo que ese es el objetivo final de cualquier cineasta o cualquier artista. Con más o menos presupuesto, el fin debe ser ese.

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(1) Malviviendo es una serie web producida por Diffferent dirigida por David Sainz. Fue estrenada el 24 de noviembre de 2008 y su éxito ha ido creciendo exponencialmente, llevándose muy buenas críticas por parte del público. Lleva tres temporadas con un total de 30 capítulos emitidos.
(2) Película documental de Yann Arthus-Bertrand que se estrenó en Francia en septiembre 2015 y desde entonces ha estado para ser visionada de forma libre en internet. En España, algunos cines de arte y ensayo han iniciado proyecciones públicas a mediados de agosto 2016. De todas maneras, lo importante es que el film está disponible en internet para ser visionado por cualquier persona.

Sinopsis: “El cristo”, conocido delincuente juvenil, tiene una deuda con uno los narcotraficantes más poderosos de su barrio. Bajo los efectos del consumo de sustancias estupefacientes e inmerso en un estado de desesperación, lleva a cabo todo tipo de actos delictivos para conseguir el dinero. Poco a poco, irá cometiendo errores que le harán ganarse muchos enemigos.  Paralelamente, la película muestra las aventuras y desventuras de tres chavales que están comenzando su carrera delictiva. Juntos sufrirán las consecuencias de su estilo de vida y comprenderán cuál es el precio a pagar.

PUEDEN VER CRIANDO RATAS ÍNTEGRA EN ESTE ENLACE

Vic Winner: el galán del Fantaterror

19 diciembre 2016 Deja un comentario

untitledVic Winner representa para el cine de terror español la encarnación del galán. Su atractivo rostro y su atlética figura fueron el principal reclamo para los directores y productores, que lo requirieron para interpretar al ‘chico’ de la película, que rescata a la protagonista de las zarpas del villano, del monstruo de turno. O que muere en el intento. Una figura presente en el cine de terror desde sus inicios que también pasó a formar parte del imaginario autóctono de los años setenta, muchas veces interpretado por actores como Tony Kendall, Andrés Resino, Tony Isbert o nuestro protagonista, Vic Winner, el que más reincidió en este género, ya que tuvo la fortuna de formar parte del reparto de cinco de las más importantes cintas pertenecientes al boom del cine de terror español de los años setenta, así que su físico resulta familiar para el aficionado, algo que no dejó de sorprenderle cuando se lo destaqué.

Siendo como es un actor que no se prodiga mucho en entrevistas, nos resulta todo un placer el poder hablar con él y repasar toda su carrera, deteniéndonos, por supuesto, especialmente en su fructífera etapa en el cine de terror.

LOS COMIENZOS

Víctor Barrera Rodríguez nació en Carmona (Sevilla). Se licenció en Derecho pero tras ver unas imágenes de Venezuela en un documental, decide marcha hacia allí en 1957. En Caracas ejerce de abogado, trabajando también de corresponsal en diversas publicaciones españolas y como presentador de televisión en el canal Venevisión. Pero el cine se cruza en su vida, cambiándolo todo:

En los estudios de Venevisión

En los estudios de Venevisión

“Mi entrada en el cine fue por casualidad. Siendo abogado de una productora venezolana, que había firmado una coproducción de dos películas con otra productora italiana, resultó que el actor italiano que debía interpretar el papel de Inspector de Policía en ambas cintas no se presentó, y el director de las películas me convenció para que yo lo hiciera. Estas películas fueron Goldface (Goldface il fantastico Superman, Vitto Albertini, 1967) y Acción en Caracas (AKA El hombre de Caracas, Juan Xiol, 1970)[1] y en ninguna de las dos aparecí en los créditos, porque para mí fue un hecho esporádico. Así que fue casualidad más que vocación, aunque ésta estuviera larvada en mi subconsciente”.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

A pesar de ser estos sus primero filmes, las filmografías consultadas del actor se inician generalmente con Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

Las endemoniadas no fue mi primera película. Fue la cuarta o quinta. La rodamos en Pescara, una bella ciudad italiana a la orilla del Adriático. Era una coproducción hispano-italiana con Pier Angeli y Eleonora Rossi Drago, por parte de Italia, y por parte española Emilio Gutierrez Caba, Alfredo Mayo, Fernando Sancho y yo. Y la verdad es que lo pasé muy bien. Pier Angeli -la exnovia de James Dean- ya estaba mayorcita, pero aun conservaba su belleza y elegancia. Así como Eleonora, otra belleza italiana. El director y productor, Sergio Bergonzelli, desde entonces hasta que murió hace unos años fue un gran amigo mío. Era un viejo profesor de filosofía que abandonó la universidad por el cine. Era un enamorado de la música clásica y llevaba el coche lleno de discos antiguos”.

con Pier Angeli

Con Pier Angeli en Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

A continuación participa, ya como protagonista, en Fray Dólar (Raúl Peña, 1970), una comedia coproducida entre España y Puerto Rico rodada en ese país y en Estados Unidos.

“Fue una película un tanto deslavazada. Allí conocí a Manolo Zarzo, de quien me hice muy amigo durante el rodaje, y a Marisa Paredes (…) Recuerdo que lo pasábamos genial. Incluso nos echaron del primer hotel por bullangueros. Me encantó Puerto Rico, sobre todo sus playas y sus mujeres”.

La Araucana (Julio Coll, 1971) su siguiente filme, es una importante coproducción entre España, Italia, Perú y Chile en la que Víctor obtiene un papel destacado, el del

Como el indio Lautaro en La Araucana.

Como el indio Lautaro en La Araucana (Julio Coll, 1971).

cacique indio Lautaro, el antagonista, compartiendo reparto con Elsa Martinelli, Venantino Venantini, Julio Peña, Ricardo Palacios y Eduardo Fajardo, entre otros.

“Rodamos en varias localizaciones de Chile (en la capital Santiago, en Valparaíso, desierto de Atacama etc.) Estuvimos más de un mes, en junio de 1970, durante la campaña electoral que ganó Allende. Fue emocionante conocer un pueblo tan culto políticamente y con un sentido democrático tan arraigado como el chileno. Lástima que asesinaran en 1973 a Allende, un gran político, aunque algo ingenuo para mí parecer. El rodaje fue totalmente placentero. Conocí mucha gente interesante, sobre todo a Venantino Venantini[2], un bohemio italiano, encantador como persona y un gran actor, que hablaba inglés perfectamente. La película, si mal no recuerdo, fue seleccionada en el Festival de Moscú y funcionó en España bastante bien”.

Precisamente durante el rodaje de La Araucana Víctor Barrera conocerá al productor Josep Anton Pérez Giner, con quien entabla una larga amistad y que le abrirá el camino de retorno a España, ya definitivamente como actor, para rodar en Profilmes, productora recién fundada por Pérez Giner y Ricardo Muñoz Suay que iniciaba su plan de producción dedicado al cine de género, especialmente de terror.

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

EL CINE DE TERROR

Víctor Barrera, que en los anteriores rodajes había sido acreditado con el nombre artístico de Víctor Alcázar decide, una vez en España, pasar a llamarse Vic Winner.

Como normalmente estas películas tenían dos versiones, una para España, recatada e hipócrita; y otra para el extranjero, más realista y desenfadada en lo que a las relaciones sexuales y vestuario se refiere, quise también diferenciar los nombres. Creo que fue decisión mía. Lo mismo hizo Jacinto con lo de Paul Naschy”.

Y precisamente junto a Paul Naschy compartirá el rodaje de cuatro películas: El espanto surge de la tumba (Carlos Aured), El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre), El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre) y La rebelión de las muertas (León Klimovsky), rodadas todas en 1973. Victor Barrera piensa que el cine español no valoró lo suficiente a su amigo Paul Naschy:

“No, no lo valoró. Esa pena la tuvo mucho tiempo. Porque él era muy inteligente, y sobre todo, de una gran hipersensibilidad.

Creo que me lo presentó José Antonio Pérez Giner, Director de Producción de dos películas en las que intervine en Venezuela. (…) Era un profesional como la copa de un pino. Un gran actor, de una paciencia infinita en maquillaje. Un gran compañero y amigo. Con él, su esposa y la mía, salíamos a cenar y de copas casi todas las noches durante el tiempo que trabajamos juntos, que fueron varios años.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Tengo muchos recuerdos de mi gran amigo. El que me viene a la mente ahora es el siguiente: estábamos rodando El Espanto surge de la tumba. Era de noche, estábamos en una presa o embalse que hay en la Sierra Norte de Madrid. La escena es esa donde, desde una lancha, tenemos que tirar al embalse dos cuerpos embutidos en sacos, si no recuerdo mal. Cuando los echamos por la borda, y nos disponíamos a regresar a tierra, me dí cuenta de que a unos metros de nosotros estaba la caída del agua y la corriente nos llevaba hacia allí. El que manejaba los remos era Paul y se dio cuenta de la situación y de que yo estaba preocupado. Recuerdo que me dijo: ‘Eso está chupado. No olvides que soy campeón de España de levantamiento de pesos.’ Y no sin tener que recurrir a todas sus fuerzas salimos de la situación. Pero yo sentí verdadero miedo. Y no soy de los más miedosos”.

En esta película, que el actor recuerda como la que más le gustó interpretar de esta etapa, Vic interpreta al pintor Maurice Roland, descendiente de uno de los ejecutores del brujo Alaric de Marnac (Paul Naschy), que resucita con el ansia de vengarse de sus verdugos. Maurice intenta terminar con el brujo, pero este lo mata lanzándole un hacha.

La película se rodó en un tiempo record y se utilizó la cartuja de Talamanca del Jarama y la casa familiar del propio Naschy en Lozoya como escenarios.

En aquella época las películas se hacían con las letras que anticipaban los distribuidores regionales. Recuerdo que el Espanto surge de la tumba la hicimos con ocho millones de pesetas”.

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

El filme fue dirigido por Carlos Aured, ayudante de León Klimovsky, que debutaba con este filme

“(…) fue un buen director. No hubo problemas en el rodaje y terminamos siendo buenos amigos”.

Como tantas películas de la época, para El espanto surge de la tumba se rodaron algunas escenas alternativas con desnudos para incluir en la versión para exportación.

“Unas escenas se rodaban con sujetadores y en otras se enseñaban las mamelas. Las actrices ya eran advertidas antes de contratarlas, y conscientes de ello, rodaban sin poner ningún pero. Recuerdo con especial deleite el busto tan perfecto que tenía mi amiga y paisana María José Cantudo, a quien más de una vez fui a recoger al colegio donde estudiaba en mi Mercedes. Iba por ella por hacerle el favor a su novio y luego esposo, Manolo Otero, con quien estuve rodando La Araucana. Era un buen tipo, aunque un poco poseído (Con lo guapo que era y lo bien que cantaba, ¿Quien no es poseído?)”.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

A continuación Paul Naschy y Vic Winner vuelven a compartir reparto en dos películas dirigidas por Javier Aguirre: El jorobado de la Morgue y El gran amor del Conde Drácula.

El jorobado de la Morgue narra los descabellados experimentos que realiza el Dr. Orla (Alberto Dalbés) para crear un ‘primordial’, contando con la colaboración del jorobado Gotho y del Dr. Tauchner, personaje encarnado por un Vic Winner que se verá obligado a memorizar frases como “Los niveles de proteínas solubles y lúcidos no disminuyen”. Cuando Tauchner deja de prestar ayuda a Orla tras ver que sus experimentos se le van de las manos, él y su novia Frieda (Maria Perschy) serán apresados para formar parte de la dieta del ‘primordial’. Finalmente y liberados por Gotho, el Dr. Tauchner, Frieda y Elke (Rossanna Yanni), conseguirán escapar con vida.

Rodada en parte en Viella, una población ubicada en pleno Pirineo de Lleida que da totalmente el pego como población bávara, El jorobado de la Morgue incluye una de las mejores interpretaciones de Paul Naschy.

“Paul, Javier Aguirre, Manu Leguineche (qepd) y yo fundamos una productora, Janus Films y con ella realizamos cuatro películas, que vendimos antes de empezarlas. Una de ellas era El Jorobado de la Morgue, de la que recuerdo una anécdota muy graciosa. Estábamos rodando las escenas finales de la película, en unos alcantarillados de un pueblo de la sierra. Yo acababa de liberar a mi novia en la película, la bella y maravillosa Rosanna Yanni[3], que todo lo que tenía de guapa lo

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

tenía de hembrona. Es una mujer de alta talla y buen peso, y como estaba desmayada, tenía que correr con ella en brazos a través de aquel alcantarillado de aguas negras y malolientes. Yo era joven y fuerte (aunque no tanto como Paul) y durante los ensayos no tuve problema, porque ella se agarraba a mi cuello y eso facilitaba mi acción. Pero cuando llegó la hora del rodaje y ella estaba desmayada, era un cuerpo muerto con el que yo ya no podía correr como en los ensayos. Se lo dije a Javier y entre las risas de todo el equipo, y sobre todo de Rosanna, improvisamos una carretilla sobre la cual, sin que se viera por cámara, yo apoyaba mis brazos, que sostenían a una Rosanna desmayada ¡¡Cómo pesaba la condenada!!”.

La película cuanta con algunas escenas remarcables, como la que demuestra la sangre fría que poseía la actriz María Elena Arpón, rodando cubierta de ratas; o aquella que levantó cierta leyenda de que se habían utilizado cadáveres reales en algunas tomas.

“Lo del cadáver de verdad yo no lo recuerdo. Pero no me extraña nada. Los de producción eran tan buenos que si necesitaban un cadáver y no lo encontraban, se cargaban al primero que pasara por allí. Es broma. Lo de las ratas de María Elena no eran ratas de verdad. Eran cobayas blancas de laboratorio teñidas de marrón, que dan el pego total”.

Por su parte, El gran amor del conde Drácula, el otro filme que rueda con Aguirre, cuenta con un gran reparto femenino: de nuevo Rosanna Yanni, Mirta Miller, Ingrid Garbo y como estrella internacional Haydée Politoff, que parece ser tuvo un serio accidente durante el rodaje. En el filme Imre Polvi, su personaje, era vampirizado y lucía prominentes colmillos, así como unas lentes de contacto que le daban un aspecto más siniestro, obra del equipo de maquilladores formado por Emilio Puyol y Carlos Moreno. El film contenía en su doble versión alguna escena picante protagonizada por Vic Winner e Ingrid Garbo, que interpretaba a Marlene, su novia. Imre es destruido por Drácula, personaje que encarna Paul Naschy, clavándole una estaca cuando ataca a Karen (Haydée Politoff), muchacha de la que el conde se ha enamorado y por la que terminará auto inmolándose.

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

“La verdad, no recuerdo nada en particular de esa película. Que rodamos en un palacete de la Alameda de Osuna. Que las actrices eran bellísimas. Que lo pasamos muy bien. Que Ingrid Garbo tenía un admirador del norte de España médico con el que se casó después. Por cierto, tuvimos un ayudante de producción (el que nos traía al rodaje las Coca-colas y los bocadillos) que se llamaba Enrique González Macho[4]

Las lentillas molestaban un poco, pero los colmillos en absoluto. De Emilio me acuerdo. Era genial y la pesadilla de Paul.

Del supuesto accidente de Haydeé no recuerdo nada. Ni siquiera de ella”.

En La rebelión de las muertas, Vic Winner encarna al doctor en psiquiatría Lawrence Radcliffe, escéptico amigo de la protagonista Elvire (Romy) a la que rescatará de las garras de una satánica secta, no sin antes ser capturado y estar ambos a punto de morir en manos de Elsie (interpretada por una joven María Kosty) que es abatida por la policía tras desvelar a los prisioneros sus aviesas intenciones: “Os mataré a ti y a ese estúpido entrometido de Lawrence. Luego me serviréis de zombies porque mi misión es crear un imperio ¡Un imperio de muertos que sojuzgarán a los vivos!”

El actor apenas recuerda nada de esta película, su última colaboración con Paul Naschy y última también con Profilmes, pero sí de su director:

“Lo único que recuerdo es lo buena persona y buen director que era Klimosvsky y lo bella que era su esposa”.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

Se cierra así su breve etapa en Profilmes, que constó de dos cintas ya que aunque hay filmografías del actor que incluyen Tarzán y el misterio de la selva, dirigida por Miguel Iglesias Bonns en 1973, el actor no tuvo nada que ver con esa película.

Una vela para el diablo es el siguiente proyecto en el que participa Vic Winner. Pieza capital del cine de terror dirigida magistralmente por Eugenio Martín, contó con un excepcional reparto que incluía a Esperanza Roy y Aurora Bautista como Verónica y Marta, dos hermanas que regentan un hostal en la Andalucía profunda. La llegada a su establecimiento de jóvenes turistas con actitudes liberales escandalizará a las frustradas hermanas, siendo el detonante de sus instintos homicidas. Entre las actrices que caerán bajo sus zarpas se encuentran Lone Fleming, Blanca Estrada, Loreta Tovar y, por poco, la inglesa Judy Geeson que interpreta a Laura Barkley, hermana de May, personaje interpretado por Loreta Tovar cuya búsqueda destapará los crímenes. En el filme Vic Winner interpreta a Eduardo, joven que ayudará a Laura y que morirá en manos de Marta.

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Una vela para el diablo la hice después de rodar las cuatro que hice con Paul Naschy. Entre las actrices, que yo recuerde, como eran tan distintas entre sí, no hubo problemas.

Recuerdo que Esperanza era muy divertida. Aurora muy chapada a la antigua. Blanca Estrada casi mata de celos a su marido. Lone Fleming era encantadora. Tanto que creo que enamoró en aquella película a Eugenio y continúan juntos. Judy Geeson, la inglesa, que acababa de hacer Brannigan[5] con John Wayne, estuvo poco en el rodaje. Con ella tuve una escena de cama bastante cálida que luego no vi en la película. Nunca supe por qué la quitaron, si por montaje o por censura.

Rodamos en Grazalema, el pueblo donde más llueve de España. Un pueblo precioso con una gente entrañable. Eugenio Martín genial. Es un señor como director y como persona. Aprendí muchas cosas de él. Sobre todo cómo tratar a los actores y actrices. Guardo recuerdos muy gratos de él y de todo el equipo, sobre todo del malogrado Teo Escamilla, el cámara, con quien hice una gran amistad. La película fue seleccionada para el Festival de Cannes de aquel año y fue bastante bien en taquilla”.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

La voz de Vic Winner, como era bastante habitual en aquella época, era doblada, concretamente por Juan Miguel Cuesta, voz habitual también de actores como Ian McKellen o Michael Caine. Pero para este filme, que se rodó directamente en inglés, fueron muy bien los conocimientos del idioma que poseía el actor.

La última película de terror en la que participó nuestro protagonista fue El espectro del terror. En ella realiza un pequeño papel como inspector de policía, coincidiendo en su reparto con, de nuevo, María Perschy, además de Sancho Gracia, María Dolores Tovar, hermana de Loreta Tovar, y el extraño actor Aramís Ney.

“Esta fue una película en la que ciertos cineastas colaboramos desinteresadamente para ayudar a Elorrieta. Yo ni siquiera la vi. Recuerdo que allí conocí, y nos hicimos amigos, a Sancho Gracia. Como los dos vivíamos en la avenida Nazaret, todas las mañanas de rodaje yo lo recogía en su casa y nos íbamos juntos en mi coche. Sí, recuerdo que encendía un cigarrillo tras otro. Y que era campechano y muy buen actor”.

Thespecterofterror1973Aunque este tipo de películas eran humildes, Víctor Alcázar recuerda que algunas tuvieron honores de estreno: “De algunas sí se hicieron galas. A los estrenos de Madrid y alguna capital de provincias, sí asistí”.

A pesar de que  muchas de estas películas han pasado a ser títulos de culto en países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra, donde han sido editadas y reeditadas en algunos casos de forma lujosa, Vic Winner duda de su valor en la actualidad e incluso no es consciente de la popularidad de estos filmes para el aficionado

“No. Hasta ahora no lo supe. En cuanto a si tienen un valor, económico claro. Artístico, no lo sé. Depende de los países y de los críticos. Como ya dije, las hacíamos y ya estaban vendidas. Normalmente, nos las compraban baratas ‘para todo el mundo’. Por eso se perdía el control de los derechos de reproducción. En cuanto a lo de la posteridad, a estas alturas me importa bien poco”.

Respecto al cine de terror actual en España opina que “En menor cantidad y con otro tipo de historias se sigue haciendo. Y bueno”. Aunque no es un género que le interese especialmente: “El terror gusta cuando eres joven y no lo has vivido. Cuando lo vives en la realidad diaria, deja de interesarte en el cine”.

ÚLTIMA ETAPA

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Retomamos la carrera de Vic Winner, que tras las películas de terror, a las que por desgracia no volverá, vuelve a ser Víctor Alcázar y colabora en comedias como Una monja y un Don Juan (Mariano Ozores, 1973) con Lina Morgan, José Sazatornil y Tina Sainz; Cinco almohadas para una noche (Pedro Lazaga, 1974) con Sara Montiel, Craig Hill, Manuel Zarzo y Manuel Tejada; y Cuando Conchita se escapa… no hay tocatta (Luis María Delgado, 1976) junto a María Luisa San José, Carmen Platero y Bárbara Rey. Es en esta etapa cuando hace también sus primeros pinitos como guionista

“Mi experiencia en Una Monja y un Don Juan fue doblemente buena: por una parte aprendí de Mariano Ozores que un director de fotografía rápido abarata los rodajes una barbaridad; y la otra, que rodearse de buenos cómicos hace que el rodaje de las películas transcurran en un ambiente de fiesta permanente. Nunca me he reído más en mi vida que durante ese rodaje. En particular, la hora de comer parecía un bautizo o una boda. Todavía me estoy riendo con los chistes de Sazatornil o de Pedro Valentín o de Emilio Laguna. Son únicos como cómicos, como actores y como compañeros. En cuanto a lo de guionista, es verdad, yo hice la primera adaptación de la novela Reportero de sucesos[6], del periodista Valdeón (jefe de redacción de aquel hontanar de buenos periodistas que fue el diario Pueblo, independientemente de su ideario político). Luego metieron la mano otros guionistas, entre ellos el mismo director, Luis María Delgado, (QEPD) que era un ‘cachondo’. Recuerdo una anécdota de esa película. Hay una escena de cama entre María Luisa San José y yo en la que, como había química entre nosotros, estábamos los dos tan ‘metidos’ en el papel que no oímos cuando Luis María dijo ‘corten’ y seguíamos besándonos y abrazándonos. Entre las risotadas correspondientes, Luis María tuvo que acercarse a la cama y separarnos materialmente gritando ‘¡ya está bien, coño!’  María Luisa es una gran actriz, una bellísima persona y estaba como un tren… y lo sigue estando, porque no hace mucho la vi por televisión y los años no han pasado por ella. La película no está mal, pero el título es tan horroroso y me gustó tan poco que dejé de hablarle al Productor Ejecutivo que se lo puso, que era mi amigo y dejó de

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para una noche

serlo desde entonces. Ah, me dejaba atrás Cinco almohadas para una noche. El primer día de rodaje, mientras me maquillaban, entró una señora—que no conocía—y se sentó en el sillón de al lado para que la maquillaran. Cuando se levantó del sillón…¡¡Era Sara Montiel!! La Sara era mucha Sara y había aprendido mucho en Hollywood de su marido Anthony Mann. Recuerdo que cuando entramos en el Salón del Palacio de Aranjuez, donde íbamos a rodar mi primera escena con ella, lo primero que hizo antes de saludar al bueno de Pedro Lazaga fue señalar y gritar ‘A aquel foco ponedle una gasa. Y a aquel. Y al que está al lado’. El jefe de los eléctricos saltó como una bala. ¡Menuda era Doña Sara! En el plató la que mandaba era ella. Sin embargo, mientras no rodábamos, pues éramos ella y yo solos. Le salía Antonia la Manchega, la verdadera mujer, la que se sentaba en el sillón de maquillaje para que la convirtieran en La Sara. Me contó la de veces que había ido a Sevilla a visitar en el Hospital de El Tomillar al hermano que tenía allí, donde murió de tuberculosis, y al que quería entrañablemente.

Que en paz descansen los eléctricos del Cielo, porque ella no se quedará quieta ni un segundo…”

Después de participar en una supuesta coproducción hispano-alemana, Erdbeben in Chili (1975), tan solo rueda El avispero (Ramón Barco, 1976) acreditado como Víctor Winner y con la que termina, por el momento, su carrera como actor.

47085663“Ni se rodó en Chile ni fue una coproducción de verdad, sino de pacotilla de las de entonces. Lo que sucedió en verdad fue lo siguiente: A una alemana loca que trabajaba en la televisión alemana le dieron una subvención en Alemania para realizar una TV movie del cuento del mismo título del poeta alemán del romanticismo Heinrich von Kleist, que como buen romántico se suicidó. Como la directora alemana quería hacer una película para la pantalla grande, se presentó en Madrid con su amigo y director de fotografía y la ‘pasta’ en marcos, que cambiados sumaron unos cuantos millones de pesetas. Se buscó un productor español -que no recuerdo- para que le diera el “service”, y a quien le entregó la ‘pasta’. Ese productor se encargó de organizar la producción en Madrid, para que pareciera Chile (¿?) y la legalizó en el Ministerio como una coproducción -en aquella época el tener coproducciones con productoras extranjeras te daba derechos de importar películas -, donde él, que yo sepa, no puso un duro, sino que se pagó todo con dinero alemán. La historia iba sobre el preceptor mestizo de una jovencita blanca, a quien deja embarazada. La familia prócer de ella la mete en un convento, y durante uno de esos terremotos que hay en Chile todos los días, la joven se escapa del convento y da a luz en plena naturaleza -como debe ser para los románticos, que eran los ecologistas de entonces-, creo que en un riachuelo. A mí me escogió la directora porque vio un retrato mío en la fachada del Cine Gran Vía, donde yo aparecía en gran tamaño como el indio Lautaro en el estreno de la Araucana, que fue por aquella fecha. Esa película, o lo que fuera, que vi no hace mucho en video y que creo no llegó a las pantallas de los cines, es quizás donde peor lo pasé. La directora ni siquiera hablaba inglés, sino que daba sus instrucciones en alemán, que el ayudante de dirección nos traducía como podía. Total un desastre. Un día me enteré que la directora dio por finalizado el rodaje y se despidió a la francesa. Y no sé más. En cuanto a El Avispero, del malogrado Ramón Barco (qepd)[7], recuerdo que mi pareja era una catalana muy guapa y muy buena actriz, Marta May, que en una escena me introduce en la boca, mientras duermo, unas abejas para que, al picarme, la garganta 46567046se me inflame y yo muera. Lógicamente a las abejas yo mismo, sin delegar en nadie, les quité el aguijón y las guardé en un bote que guardé en mi bolsillo hasta el momento del rodaje. En la película intervino también Junior (qepd) y no estaba mal, pero no tuvo una buena distribución.

En cuanto a por qué dejé de actuar. Fue una mañana. Mi mujer me despierta porque tengo una llamada de mi representante, Butragueño. Me pongo al teléfono y me dice:’Víctor pásate por mi despacho que tengo un guión para ti’. Yo le contesté ‘No, no voy a actuar más’.’¿Pero qué dices?’. ‘Lo que oyes’.

Y hasta hoy. Supongo que se me habría llenado ya el hueco narcisista que tendría, digo yo”.

Pero Vic Winner no abandona el cine. En 1978 dirige su primera película, cuyo guión también escribe, El terrorista, en coproducción con Venezuela. El filme, planteado en plena transición española, narra los preparativos de un atentado contra el presidente Adolfo Suárez. Un tema un tanto arriesgado de rodar en aquella época.

“No, yo no tuve problemas, nadie me amenazó. Lo que sí tuvo la película una mala distribución en España. Ya las ‘majors’ norteamericanas comenzaban a imponer sus criterios a los exhibidores”.

Nueve años después, en 1987, escribe y dirige Los invitados, para su propia productora, Víctor Barrera P.C., película que narra el crimen de los Galindos y con la 12774581que fue invitado a acudir al Festival de Sitges. El filme cuenta con un variopinto reparto compuesto por Amparo Muñoz, Sonia Martínez, Lola Flores, Pedro Reyes y Pablo Carbonell, entre otros.

“El rodaje, a pesar de llevarse a cabo en la Vega de Carmona en septiembre a 50 grados al sol, no tuvo problemas. Y en su estreno fue un éxito de crítica y de público (¡Claro, la distribuía la Warner Bros.¡). Fue candidata a los Goya y Declarada de Especial Calidad por el Ministerio de Educación. En ella debutaron Pablo Carbonell, Pedro Reyes (qepd) y Sonia Martínez (qepd) y recuerdo de ella algo surrealista. Resulta que las plantas de marihuana que usamos en la película no eran de marihuana droga, sino de marihuana cáñamo. Para suelas de alpargatas. Y a pesar de ello la Guardia Civil nos obligó, al terminar el rodaje con las plantas, a hacer una pira, rociarlas de gasolina y quemarlas. Ante mi extrañeza, pues no era droga, me contestaron: ‘Es para evitar que alguien las venda y pueda estafar a los compradores’.

¡Eso es una guardia civil preocupada por los consumidores!”

Al año siguiente se estrena Contra la pared, escrita y producida por él y dirigida por Bernardo Fernández.

“Esa película, que se rodó con una cámara de 16 mm. de mi propiedad y con el dinero que me dieron por una sortija con un brillante que me traje de Venezuela, y por la que me dieron 600.000 pesetas, en realidad fue rodada en 1968. Lo que ocurrió fue que, al rodarla con un guión que nos había prohibido la censura, luego no autorizaron la película hasta que llegó la democracia y Pilar Miró a la dirección de Cinematografía. Demasiado tarde. La película ya no tenía ninguna vigencia. En ella debutó mucha gente, entre ellos el inolvidable Antonio Gamero, que hacía de mi compañero en la película, y Manolo Gutiérrez Aragón, que hacía de verdugo. El Jefe de producción fue el luego gran director, José Luis García Sánchez. Y mis hijas intervinieron de niñas en la película. Por cierto, y como algo curioso, una de ellas, Gracia, la mayor, que entonces tendría unos 10 años, hoy en día vive en Miami casada con un guionista californiano, es Vicepresidenta Senior del Grupo Comcast[8] de los Estudios Universal de Estados Unidos”

Amar_y_morir_en_Sevilla_Don_Juan_Tenorio-985504423-largeEn 2001 dirige, ya como Víctor Barrera, Amar y morir en Sevilla (Don Juan Tenorio), una adaptación escrita por Aitor Aguirre del clásico que realizó con su nueva productora, Gamiani, sin ningún tipo de apoyo público y con los mejores actores andaluces del momento, como María Alfonsa Rosso, Paco León, José Luis García Pérez, Ana Ruiz o Cuca Escribano.

“Don Juan es la única película que no ha recuperado su costo, y sin embargo es la que más me gusta y de la que me siento más orgulloso. Fue seleccionada en 14 Festivales, incluido el Festival de Festivales de San Petersburgo y ganó tres premios: la Garza de Oro de Miami, el premio Uninci en Burgos y el de Mejor Adaptación en Varna (Bulgaria). Hay quien dice que a la gente no le gusta el verso ¡Qué le vamos a hacer¡ Allá ellos, es su problema”.

Y Víctor Barrera (o Vic Winner o Víctor Alcázar, pues todos son él) sigue sin desvincularse del cine. Entre algunos proyectos que de momento no han podido ser, figura la adaptación al cine de Gamiani, una novela de Alfred de Musset, y coproducir, con dirección de Cecilia Bartolomé, El silencio de las sirenas. Proyectos que no han salido de momento adelante, pero que no han impedido que continúe en la brecha realizando cortometrajes con las ventajas que ofrecen los avances técnicos.

“La técnica ha hecho cambiar todo. Pero desde luego la facilidad de hacer cine que hay ahora no la ha habido nunca. Acabo de hacer un corto que se llama La cuñadita donde todos: actores, actrices y técnicos hemos colaborado desinteresadamente. Es una película de función social para las ONG antisida, y espero que sea el corto del año”.

Escritor también, ha publicado varios libros:  El Cine en Venezuela  (Arte Hispanoamericana, 1975), Qué es una obra de Arte (Al-Andalus, 1990) y El Mono Infeliz. Un Nuevo Humanismo (Al-Andalus, 1993). En 2002 publica la novela Un tigre en el Jardín (Al- Andalus) y, por último, Conticinio, su última novela, editada en 2003.

Académico de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Víctor Barrera ha recibido, en reconocimiento a su dilatada trayectoria dedicada al cine andaluz, el Premio Asecan de Honor 2015.

“Me otorgaron el premio y estoy muy agradecido a mis compañeros. Lo que hace que quiera seguir rodando es que rodar y crear te hace vivir, y a mis años, eso es mucho.

El cine que hice lo hice por placer. Me pagaron por divertirme. Aquella etapa la veo muy lejana y la recuerdo con nostalgia. Pero lo único importante de la vida es el presente. El pasado ya no cuenta, porque pasó, y el futuro no cuenta porque no existe. Así que lo único válido para mí ahora es mi familia, (mi mujer, mis cinco hijos y mis ocho nietos) que es LO ÚNICO que es pasado, presente y futuro a la vez”.

Desde Proyecto Naschy agradecemos encarecidamente la amabilidad y la paciencia que ha tenido con nosotros Víctor Barrera, ya no solo respondiendo a nuestras numerosas preguntas, también cediéndonos todas estas imágenes, muchas de ellas inéditas, que en su totalidad (exceptuando carteles), pertenecen al archivo personal del actor y director. De nuevo, muchísimas gracias.  

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[1] Aunque también participó en ese título de Juan Xiol, la otra cinta de Vitto Albertini en la que participó Vic Winner fue seguramente Supercolpo da 7 miliardi, único filme que nos consta dirigió ese mismo año Albertini.
[2] Todavía en activo, este actor de prologadísima carrera ha participado en muchas cintas italianas de género, entre ellas las terroríficas Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, Lucio Fulci, 1980) y Caníbal Feroz (Cannibal Ferox, Umberto Lenzi, 1981).
[3] Aquí Víctor ha cometido una confusión, pues el papel de su novia lo realiza la también bella y maravillosa Maria Perschy, aunque a Rosanna Yanni, tal y como recuerda, la rescata y lleva en brazos durante el desenlace del filme.
[4] Tras realizar diversas tareas en el mundo del cine, González Macho se estableció como exitoso productor en los años noventa, teniendo en su haber cintas como Flores de otro mundo (1999) o Te doy mis ojos (2003) de Iciar Bollaín, entre muchas otras.
[5] Brannigan (Douglas Hickox, 1975). El dato no acaba de cuadrar mucho. Según filmografías, la actriz había interpretado poco antes Holocausto radioactivo (Doomwatch) un film de ciencia ficción dirigido por Peter Sasdy y Miedo en la noche (Fear in the Night) un film Hammer dirigido por Jimmy Sangster. Todavía en activo, la actriz parece agradar a Rod Zombi, pues participó en The Lords of Salem (2012) y en la próxima cinta del realizador, 31 (2016)
[6] Que se adaptó al cine con el título ‘Cuando Conchita se escapa, no hay tocatta’ (Luis María Delgado, 1976) interpretada por Víctor Alcázar, María Luisa San José, Bárbara Rey y Máximo Valverde, entre otros.
[7] Tal y como comenta José Luis Salvador Estébenez en su artículo sobre otro de los filmes del director, Todos los gritos del silencio, publicado en su estupenda web La abadía de Berzano, Ramón Barco, de origen cubano, tuvo una accidentada vida personal que repercutió en su carrera. Rodó tan solo tres películas y su final fue un tanto bizarro: su cadáver fue hallado en el metro de Nueva York en avanzado estado de descomposición sin que se aclararan nunca las causas de su muerte. https://cerebrin.wordpress.com/2010/11/05/todos-los-gritos-del-silencio/
[8] Comcast Corporation es la mayor compañía proveedora de servicios televisivos por cable más grande del mundo, es la mayor proveedora de servicio de Internet banda ancha y líneas telefónicas digitales en la mayor parte del área en el que ofrece sus servicios.

 

Maika Monroe: We Follow

El año pasado pudimos ver durante el festival de Sitges dos películas muy interesantes protagonizadas por Maika Monroe: It Follows (David Robert Mitchell, 2014 ) y The Guest  (Adam Wingard, 2014), dos filmes estrenados en nuestras pantallas que muestran las virtudes de esta joven actriz de 22 años, que tiene varios títulos de género fantástico a sus espaldas y varios por estrenar, como Bokeh (Geoffrey Orthwein y Andrew Sullivan, 2015), The 5th Wave (J. Blakeson, 2016) -junto a otra de nuestras favoritas, Chlöe Grace Moretz–  e Independence Day Sequel (Roland Emmerich, 2016).

Definitivamente hay razones para seguir de cerca a Maika Monroe…

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Aïda Ballmann, nueva estrella en el firmamento del cine

17 febrero 2015 Deja un comentario

Descrita por el crítico de La Vanguardia como pieza para coleccionistas, The Extraordinary Tale ha sido una de las sorpresas más gratas que han llegado a nuestra cartelera en este 2014 y que ahora Cameo ha puesto a nuestra disposición en DVD. Hablamos sobre ella en este blog y entrevistamos a uno de sus directores, Jose F. Ortuño, pero nuestro trabajo no estaría completo si no le dedicásemos un artículo completo a Aïda Ballmann su protagonista y auténtica estrella del filme. Aïda nos enamora en su interpretación de la chica (sin nombre en la película), ella es la auténtica alma del relato presente en casi todos los planos, todo un trabajo actoral de gran calado. Sin duda una actriz que se entrega totalmente a su papel, pero también una mujer interesante en sí misma, Aïda ha tenido la amabilidad de responder a nuestras preguntas, sus propias palabras son su mejor carta de presentación. Os dejamos con ella y sus interesantes respuestas, espero que disfrutéis de su entrevista tanto como lo ha hecho quien escribe.

aida_016Tu infancia transcurrió en el idílico paraje de El Hierro, en un ambiente propicio al arte y la cultura debido al trabajo de tus padres, ¿qué es lo que te marcó más de esa época?

La libertad para desarrollarme tal y como necesitaba, gracias a la educación recibida. Obviamente, no existe nada perfecto y todo tiene sus dificultades o decisiones erróneas que se toman frente a ciertas situaciones en la vida, pero todo depende de cómo uno se las toma: El mayor regalo de mis padres ha sido entender que soy responsable de mi realidad y que, frente a cualquier situación tengo la posibilidad de elegir mi postura (positiva, para encararla y superarla, o negativa y victimista).

Para mí, la sociedad representa muchas veces una cárcel donde las normas sociales, protocolos, etc. no te permiten ser como realmente eres y te tienes que adaptar. Mi infancia, sin embargo, ha sido todo lo contrario: Un camino de descubrimientos. Pude probar muchas disciplinas artísticas, viajar desde muy joven, conocerme, plantearme el por qué de la existencia, etc.

Pronto te revelaste como una auténtica trotamundos, ¿cuántos países has conocido? ¿tu condición de viajera te influyó en tu decisión de ser actriz?

Mis viajes se iniciaron desde muy pequeña con mis padres, a los trece años ya hacía algunos viajes sola a Alemania y por las Islas Canarias.

Al cumplir dieciocho años, necesité volar y descubrir mundo. Había crecido en un entorno muy seguro y paradisíaco, en El Hierro, pero sabía que eso no lo era todo. Cogí la mochila y, junto a mi hermana melliza, me fui a Iglaterra, Irlanda, Holanda e hice el Camino de Santiago. Luego cruzamos el charco y nos introdujimos en la cultura de los países latinos por los que pasábamos (íbamos sin rumbo fijo: Si un lugar concreto nos gustaba, nos quedábamos). Pasamos por Brasil, Paraguay, Chile, Argentina, Bolivia, Perú y México.

En ese año sabático, conocí de cerca ese gran monstruo que azota a gran parte del planeta: La pobreza. Las desigualdades e injusticias que compartí de cerca al integrarme en las diferentes formas de vivir distintos lugares por los que pasaba, me hicieron plantearme cuál podría ser mi misión en este mundo. Sentía la necesidad de aportar algo bueno a la humanidad. De ahí que decidí ser actriz: Mi ilusión es recrear realidades, llamar la atención sobre ellas y hacer que las personas vivan una catarsis a través de ellas, se hagan preguntas e, incluso, busquen sus propias soluciones a ellas.

Aïda primer plano

Nada más volver a España, me matriculé en Gijón en Arte Dramático pero el vicio de viajar no lo perdí nunca pues para mí es muy interesante observar la sociedad de cada cultura, compararla y sacar a relucir lo positivo de cada una. Es casi un defecto profesional el inspirarme en la gente gracias a la observación y el análisis.

Así que, mientras estudiaba o trabajaba, me escapaba siempre que podía a descubrir algún rincón del mundo, como Japón, Colombia, Chile, Perú, Suiza, Estados Unidos, Portugal, Francia, etc.

Espero hacerme un buen mapamundi en mi cabeza antes de morir y entender a la humanidad… Me encanta la diversidad, hace que cada lugar y persona sea único e irrepetible, pero en el fondo todos somos muy parecidos en nuestros funcionamientos. Actuamos por motivación, por amor, por búsqueda de aprecio, por autosuperación, por supervivencia, por curiosidad,… En cualquier caso: Todos merecemos y necesitamos amor.

a004Estudiaste arte dramático en Asturias y Sevilla, tus primeros trabajos, sin embargo, fueron en los espectáculos de Isla Mágica, donde te formaste como acróbata. ¿Cómo conjugaste tu formación teórica y tu experiencia práctica? ¿Cómo han influido tus conocimientos circenses en tu oficio de actriz? ¿Está todo relacionado?

Mis primeros pasos en el mundo laboral fueron realmente en Gijón con la compañía de teatro infantil La sonrisa del lagarto, donde la comicidad y el teatro gestual fueron los pilares de expresión. Ahí me di cuenta de que, aunque con los estudios se aprende mucho, la mejor profesora es la experiencia.

Una vez que comencé a trabajar en Isla Mágica, la mayor parte de la teoría acumulada en mi mente durante años, me sirvió de muy poco para enfrentar un público demandante y cambiante con cada día que pasaba.

Por otro lado, viví la rutina en el arte, la mayor muerte para éste. Pasé por el proceso de convertir mi interpretación en algo mecánico a romperlo de nuevo y recuperar su frescura. Perfilé el arte del engaño a la manera de Al Pacino cuando dice: “Siempre digo la verdad, incluso cuando miento”. Es decir, daba igual cómo me sentía en mi vida personal, al espectador le tenía que transmitir lo que le ocurre al personaje con la mayor veracidad posible, aunque para ello tenga que recurrir a técnicas de interpretación. (Considero difícil hablar sobre técnicas, para mí se trata más bien de buscar caminos para expresar algo y estos “caminos” se pueden analizar y desmenuzar para convertirlo en una expresión consciente. En ese sentido, los cuatro años que me pasé formándome en la escuela, fueron más bien para descubrirme las herramientas que tengo, mis virtudes y defectos y aprender a canalizarlos hacia el resultado deseado).

VueloIsla-Magica

A nivel personal, opino que una persona es más completa cuanto más cosas sabe ya sea a nivel general o en relación a su profesión. Este pensamiento lo llevo a mi trabajo como actriz: Cuantas más disciplinas y habilidades domine, más herramientas tengo para enriquecer mi interpretación. Por suerte, he empezado a desarrollar estas facetas desde muy joven de manera autodidacta. Mientras estudiaba, seguía formándome en cursos puntuales que me interesaban y, durante los años que trabajé en el parque temático, seguía practicando mucho. Pude probar casi todo lo que aprendía con el público… Hasta que llegó el momento en el que me comencé a aburrir porque no sabía qué más hacer para seguir creciendo… Y fue entonces cuando apareció “The extraordinary tale” en mi vida.

Tu primer papel protagonista te llega de la mano de The Extraordinary Tale of the Time Table. ¿Qué te llamó la atención del proyecto? ¿Fue duro el casting?

El casting lo hice como uno más de los muchos que solía hacer, sin esperar ser seleccionada, casi como si formara parte de mi entrenamiento interpretativo. Después de unos meses, me llamaron para un segundo casting junto al que sería mi compañero de reparto, Ken Appledorn.

Tengo que decir que odio los casting, suelo pasarlo fatal porque no me gusta que me analicen de arriba a abajo. Pero en esta ocasión, decidí disfrutarlo y dar lo mejor de mí. Si les gustaba mi trabajo, bien, si no, tampoco perdía nada. Y resultó que les gusté y que decidieron confiar en mí con este gran proyecto.

Cuando leí el guión no entendí mucho: Era un mundo raro en el que sólo alcanzaba visualizar algunas imágenes de escenas concretas. Pero me atrapó y, en los primeros ensayos comencé a vislumbrar el camino a seguir.

aida_018Tu personaje en el filme apenas usa la palabra oral, se comunica escribiendo y, sobre todo, con sus expresiones faciales. ¿Tenías conocimientos sobre el arte de la mímica? ¿Cómo te ayudó tu condición de acróbata en la interpretación?

Sobre el arte de la mímica sabía lo justo que había aprendido en la escuela de arte dramático. Aunque siempre me gustó expresarme con el cuerpo, creía que mi gestualidad era poco precisa y que no transmitía con suficiente claridad el mundo interior de mi personaje. Me obsesioné con esa idea: Durante dos meses no hacía más que pensar en detalles a mejorar en la película desde que me levantaba y hasta que me acostaba y , aunque seguía trabajando en el parque temático, éste dejó de importarme. Lo mismo pasó con mis amistades. Pobres, qué paciencia.

La acrobacia no fue más que un suplemento que introduje aquí y allá en algunas escenas para darle más color al personaje y resultó que calzó muy bien.

Es imposible ver The Extraordinary Tale y no salir enamorado de tu actuación. ¿Cómo preparaste el papel? ¿Hubo alguna escena que te pareciera especialmente complicada? Hay un momento en el filme en el que caes al suelo desde los hombros de tu compañero, ¡¡hace daño verlo!! ¿Fue tan real la caída como lo parece?

La caída fue un accidente. Como rodamos en 13 días no hubo tiempo para la improvisación: Tuve que llevar cada escena ensayada al dedillo para no equivocarme. Pero ésta fue la última que rodamos y me permitieron improvisar. Me dio tiempo de decirle a Ken: “Me voy a subir a tus hombres, me tienes que agarrar de los tobillos y caminar”, no tuve tiempo para decirle más nada porque en medio de los “¿qué, quéeee?” de Ken, escuchamos el “¡acción!” y me subí a sus hombros. Ken hizo todo como ordenado, pero empezamos a tambalearnos. Ken, asustado, no me soltó los tobillos en ningún momento, un compañero muy protector; hizo lo que cualquiera que nunca hubiera hecho acrobacia… Lo correcto hubiera sido que me soltara los pies para saltar, pero, en lugar de ello, fueron mis rodillas lo primero que tocaron el suelo. Me di tal golpe que estuve cojeando durante dos meses. Por supuesto, le resté importancia: Tocaba celebrar el final del rodaje y no tener a todo el mundo preocupado por mi, por mi falta de noción del peligro: Me gusta rozar los límites para que éstos se expandan. Pero ese riesgo a veces supone pequeños accidentes.

El papel me lo preparé de la siguiente forma: Cogí el guión y, tras leerlo varias veces, apunté con un verbo cada acción del personaje. Cuando ensayábamos, uno de los directores me iba leyendo los verbos, yo los iba ejecutando (sin objetos, normalmente, sólo el gesto) neutralmente y el otro director me iba grabando. Luego recibía correcciones y lo repetía hasta dos o tres veces más, empapando cada vez más estas acciones con las emociones y pensamientos del personaje. De ahí fue surgiendo su particular manera de expresarse y de moverse.

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Una vez terminado el ensayo, apuntaba hasta el mínimo detalle lo que había hecho para releerlo y practicarlo yo sola.

Prepararme las escenas fue relativamente fácil una vez que entendí cómo era y cómo se expresaba el personaje. En los ensayos tuve tiempo de probar y de desechar lo que no funcionaba. De esta manera, en el rodaje iba a tiro hecho. Pero sí que hubo dos escenas que se me atravesaron: Una en la que Ken y yo nos besamos por primera vez donde, entre el agotamiento y la cara de éste, no podía parar de reírme. Cada vez que giraba la cara hacia él, me quería morir. Verlo tan manchado de chocolate a las cinco de la mañana y con esa cara de inocente era demasiado para mí.

La otra escena que se repitió más veces de la cuenta (normalmente íbamos a toma única o dos tomas) fue aquella en la que recojo la ceniza de mi madre del suelo y la voy colocando en vasos en el borde del fregadero mientras hablaba. La escena en sí no tenía gran dificultad para mí pero o fallaba yo o lo hacía el cámara: Nos costó ponernos de acuerdo para la toma buena.

Zancos1Jose-Wela¿Cómo fue tu relación con la pareja de directores? Rodasteis en apenas dos semanas, ¿Fueron duras las sesiones? ¿Qué anécdotas divertidas nos puedes contar?

Ser dirigida por dos artistas fue sublime: Odio sentirme perdida como actriz con falta de indicaciones. En este caso y, aunque ambos caminaban en la misma dirección, ambos me enriquecían desde su perspectiva.  Generalmente, Laura me daba muy buenas notas sobre el mundo interior del personaje mientras que Ortuño era más técnico.

El rodaje fue duro por las largas jornadas (la primera semana rodamos de noche y la segunda de día) pero, como estaba haciendo lo que más me gusta, se me hizo muy ameno. Una vez finalizado el rodaje, me di cuenta del enorme desgaste que supuso para mí: Lo di todo y me quedé vacía. Durante el rodaje, no me permitía fallar, fueron muchas horas de máxima concentración, tenía que tener la energía justa que requería cada escena aunque mi cuerpo no podía más (durante la primera semana, encima, trabajaba de día en el parque temático), etc.

A todo esto, se sumó una ola de calor. Esto supuso que en plató, hiciera de cincuenta grados para arriba, por los focos. Había que evitar ver los chorros de sudor en cámara y salir a la calle a los 48 grados era “coger el fresco”.

Recuerdo con mucho cariño la noche en que me vistieron de novia para casarme con Ken. Él tenía que cogerme en brazos, conseguir meterme por la puerta de la casa y darme un beso. No lo lograba, me quedaba atascada golpeando con los pies la pared de la casa y haciendo que temblase entera. Ken se fue poniendo nervioso y, en una de esas, me dio un beso con más intensidad de la esperada y mi labio empezó a sangrar con tal ímpetu que me tuvieron que proteger del vestido para no mancharlo.

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Del rodaje hay poco que contar porque iba todo sobre ruedas y no podíamos perder el tiempo. Pero rodar con el niño de dos años fue una experiencia muy dura: Cada vez que me veía se echaba a llorar y salía corriendo, así que no pudimos grabar juntos casi nada. Al final, optaron por hacerle jugar sólo en plató y, cuando hacía algo que cuadraba con la escena, me lo contaban y yo reaccionaba ante cámara como si lo tuviera delante.

The Extraordinary Tale es toda una prueba de fuego en la que se ve todo el talento que posees, ¿Qué vendrá ahora? Cuéntanos tus proyectos de futuro.

Ahora mismo tengo tres proyectos de películas a rodar de aquí a un año y una serie: Protagonizaré “Muerte Súbita” de Domingo Doreste, así como “El Sendero Bimbache” de Iván López y haré un secundario en Uno de Alejandro Marcos. La serie es “The Holy Fountain” de José F. Ortuño y Laura Alvea.

No puedo imaginarme en otra profesión, así que espero poder seguir desarrollándome como actriz e investigando sobre mis limitaciones para romperlas: Desde la incomodidad y el suelo inestable salen las mejores sorpresas.

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Desentrañando el enigma Cristina Suriani

5 febrero 2015 1 comentario

Cuando era pequeño (y de eso ya empieza a hacer tiempo) tenía un proyector de cine de Súper-8, toda una alternativa para la televisión en un momento en el que había dos canales, el video era un sueño y el CinExin le parecía toda una majadería a un monster kid como yo. También tenía un puñado de películas que proyectaba incansablemente para mí y para mis amigos, a los que hacía sesiones en las que no faltaba de nada, desde palomitas a programas y entradas. Entre estas películas había un resumen, de unos veinte minutos de duración, de El espanto surge de la tumba. No voy a descubrirles ahora esta película, que sin duda conocerán y de la que aquel niño quedó prendado. Cautivado por el cruel nigromante Alaric de Marnac  que interpretó Paul Naschy y  las sangrientas escenas que mostraba. Pero aquel imberbe niño también quedó conquistado por la belleza de una de sus protagonistas, rubia y de expresivos ojos azules, que se pasaba toda la segunda parte del film portando un blanco camisón. Sí, sin duda me quedé prendado de Cristina Suriani. Pero su nombre lo supe mucho después.

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Ahora, que ya he tenido la suerte de ver completa infinidad de veces El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972) y La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1972) donde luce, entre otras lindezas, unos encantadores colmillos, el ya no niño cautivado todavía por la belleza de la Suriani, ha conseguido ponerse en contacto con la actriz por magia de la tecnología y obtener unas cuantas notas que nos desvelarán qué fue de aquella actriz, de breve carrera cinematográfica, pero inolvidable para los aficionados al Fantaterror español.

Escarbemos pues en el enigma Suriani, pero tan solo lo justo, para que por siempre quede un poco de ese misterio que, sin duda, hace más cautivadora su figura.

r3q8Cristina Suriani nace en Rosario (Argentina), donde su belleza le facilita que haga sus primeros pinitos como modelo, entre otros de Carlos Saldi, que consigue publicar una de sus fotos en la portada de la revista Boom. No tarda en cruzar el charco y venir a España con poco más de veinte años:

Llegué a Madrid en el invierno del 70, para recoger un premio de publicidad. Al mes estaba en el programa de Laura Valenzuela y Joaquín Prat sobre música (Galas del sábado). De allí pasé a TVE, en un largo programa dominical de entretenimiento, y mientras tanto trabajaba como modelo. Todo esto era nuevo para mí, ya que yo era una estudiante de tercero de arquitectura que de pronto se había quedado sin universidad, cosas de los militares argentinos, y me adentré en un mundo fascinante. Al ser rubia, alta, ojos azules, con idiomas y educada, en esos años y en ese mundo, eso era rarísimo, y todo vino rodado. Los spots de televisión y anuncios en las revistas se sucedían sin parar. Mis constantes apariciones en el ABC y sus suplementos también ayudaron.”

32633659Ya dice bien Cristina cuando califica sus apariciones en el ABC de constantes, ya que su presencia es demandada para acudir a debates sobre moda; almuerzos en honor a la figura del mes de ‘Los domingos de ABC’ junto a otras personalidades de la política, las letras, el arte, el cine y el teatro; además de protagonizar amplios reportajes fotográficos en los suplementos dominicales ocupando, además, su portada. Pero no solo en esa revista:

Mis portadas en la mítica ‘Diez Minutos’ de la época eran las más buscadas. Y así apareció Jaime de Armiñan y me ofreció un papel en Mi Querida Señorita, con la condición de que mi hermana pudiera también trabajar conmigo (ella estaba rodando en Italia) ….Y así empezó todo.”

Su belleza, exótica para los cánones españoles, y su gracia para llevar mini faldas y

En esta ocasión la portada del suplemento ABC está protagonizado por Ana Suriani.

En esta ocasión la portada del suplemento ABC está protagonizado por Ana Suriani.

cortos shorts atrajeron a los productores de cine que, tal y como cuenta la propia Cristina, quisieron contar con su hermana Ana, actriz también, que se encontraba en Italia rodando la coproducción italo-española Tedeum (Enzo G. Castellari, 1972). Dicho y hecho, ambas hermanas formaron parte del reparto de Mi querida señorita, un filme de Jaime de Armiñán en el que interpretaron a las dos hijas del personaje interpretado por Antonio Ferrandis. Una película muy arriesgada para la época y en la que José Luis López Vázquez afrontó un papel atípico en su filmografía. Una apuesta que se saldó con éxito, obteniendo el filme varios galardones y la nominación a los premios Oscar:

“Cuando esta película fue nominada para el Oscar, alguien de los promotores americanos sugirió que yo fuera en la delegación que se desplazó a Los Ángeles. José Luis Borau, el productor, se negó. Según me contaron sus palabras fueron “que yo ya tenía demasiada publicidad” (¡…!)”

$T2eC16ZHJG8E9nyfoTcTBQCr0GJqbw~~60_57Si para Ana Suriani está fue su última experiencia en el mundo del cine, no fue así para Cristina, que fue llamada para participar en otros filmes. Pero Cristina tenía puesta la vista en su gran ilusión, que era ser actriz teatral, por lo que no descuidaba sus estudios en el TEI (Teatro Experimental Independiente), una compañía española que fue eje de varias vanguardias y que tenía el objetivo de renovar la estética del arte dramático con espíritu reivindicativo. En el TEI, que estuvo en activo desde 1968 a 1978, ensayaba tragedias de Esquilo como Prometeo encadenado. En cuanto a su vida social, era bastante ajetreada: además de trabajo, actos y presentaciones era, según cuenta el escritor Marcelo Marraquy en la biografía que escribió sobre Rodolfo Galimberti,  pretendida por este, líder de los Montoneros argentinos y cercano a Perón. El general, exiliado por entonces en España, vivía en Madrid, concretamente en Puerta de Hierro, donde Cristina y su hermana lo conocieron por mediación de Galimberti. La joven de 24 años por entonces, también era cortejada por Joan Manuel Serrat.

“Después vino una serie de películas con Alfredo Landa, otra con López Vázquez (El vikingo, Pedro Lazaga, 1972), y creo recordar que hice simultáneamente El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972) con Experiencia prematrimonial (Pedro Masó, 1972), lo que cabreó enormemente a Pedro Masó, que recortó en el montaje todo lo que pudo mis apariciones. De esta película guardo el recuerdo de una larga y duradera amistad con Francesca (Ornella Muti) y el verme mezclada en guerras de egos entre productores y directores con más vanidad que presupuesto.”

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47040549_23483076Pero si Cristina Suriani es recordada, lo es por los fans y seguidores del cine de terror español gracias a las dos películas de ese género en las que intervino: El espanto surge de la tumba y La saga de los Drácula, dos perlas en las que estuvo rodeada de actores y actrices inolvidables como Paul Naschy, Narciso Ibáñez Menta, Helga Liné, Emma Cohen, María Kosty, Tina Sáinz y Tony Isbert. Del aquellos filmes la actriz guarda buenos recuerdos:

“De Carlos (Aured) tengo un recuerdo imborrable: el de un director con muchas ganas de trabajar y nada de presupuesto. Recuerdo que en el salón de mi casa me contaba sus penurias y los intríngulis del cine español. Mi entonces representante, Quique Herreros, quería que Emma Cohen fuera la protagonista y Carlos se negó. Lo que me pedía encarecidamente era que bajara mi cachet para que él pudiera contar conmigo y con ella. Cosa que hice. Carlos era una bellísima persona que trataba a todo el mundo por igual y amaba profundamente lo que hacía. Recuerdo que pasaba horas con Jacinto Molina (Paul Naschy) discutiéndolo todo y repensando escenas, tomas y decorados. Piense que rodábamos en Rascafría, en la casa de fin de semana de los padres de la mujer de Jacinto. En realidad éramos unos valientes, y los que ponían el dinero aún más.”

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La_saga_de_los_Dr_cula-694993590-large1972 estaba resultando intenso y la actriz declaró en ABC su intención de salir de vacaciones:“Voy a recorrer los pueblecitos de la Costa Brava: desde Barcelona a Perpignan. Porque esta parte no la conozco y me interesa mucho. Pero no lo haré en plan buenos hoteles. Iré recorriendo los pueblecitos de la costa y me alojaré en sus casas.” Y desde luego hizo bien en tomarse ese descanso, si llegó a hacerlo realmente, ya que a partir de septiembre la actriz se embarcó en la más prolongada relación laboral de su carrera al firmar un contrato para interpretar el papel de secretaria en la obra teatral Pato a la naranja, cuyo éxito obligaría a la actriz a celebrar varias Navidades en el escenario.

02742653230_19398925bEsta obra, una de las más exitosas y longevas de la escena londinense escrita por William Douglas-Home, se estrenó en 1967 como The Secretary Bird, siendo adaptada en Francia como Le Canard à l’orange por Marc Gilbert Sauvajón, adaptación que fue la que se estrenó el viernes 8 de septiembre de 1972 en el teatro Infanta Isabel en versión de Vicente Balart bajo la dirección de Fernando Montesinos por la Compañía teatral Arturo Fernández.

La obra, una comedia sobre la infidelidad, fue muy bien recibida por la crítica, aunque el crítico de ABC, Adolfo Prego, fue bastante superficial con su referencia a Cristina: “Con Arturo Fernández brilló el trabajo entonado de Conchita Cuetos y el talento anatómico de Cristina Suriani, nueva en el mundo de la escena.

Algo mejor que lucir palmito haría la actriz ya que, junto a Arturo Fernández, fue la única intérprete que permaneció en la obra desde la primera función en septiembre de 1972 hasta su despedida del Infanta Isabel en diciembre de 1974 y su posterior temporada en el teatro Talía de Barcelona, a principios de 1975. Todo un carretón que ocupó su agenda laboral con más de mil representaciones, lo que sin duda le hizo dejar de lado otros proyectos por la imposibilidad de acometerlos, tal y como declaró a Antonio Cervera en Terror Fantastic nº 17 (febrero 1973): “(…) no podría aceptarlos, la obra es un éxito y hay para rato. Se puede, sí, simultanear cine y teatro, a base de no dormir o poco menos, pero es difícil porque lo que no se puede es ausentarse de Madrid o donde me encuentre actuando.

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Fue el cenit de su carrera pero quizás también significó el fin de la misma: “Llegó Arturo Fernández con la proposición del ‘Pato a la naranja’ y lo dejé todo por el teatro. En realidad, por aquellos tiempos se hacían dos funciones diarias y se descansaba solo un día. No tenía tiempo para más. Después todo lo que me ofrecían no me parecía ni siquiera interesante. Al casarme, dejé Madrid por Budapest. Y después Viena, Bruselas, Nueva York, Roma, Londres y vuelta a Madrid. Pero esa es otra historia.”

Con el cine de destape en ciernes no eran los mejores tiempos para aspirar a interpretar historias más interesantes o comprometidas. Y su voz, que seguro tenía critina 001un lindo acento argentino, tampoco pudimos escucharla ya que fue doblada por profesionales del doblaje, como en El espanto surge de la tumba, donde le prestó la voz  la prematuramente fallecida Maite Santamarina. Cristina Suriani, a pesar de su juventud, tenía más que ofrecer que ese espléndido cuerpo, y de ello dejó constancia escrita Antonio Cervera cuando fue a su apartamento a entrevistarla  para Terror Fantastic: “Íbamos en busca de una información más o menos frívola y superficial en una de las más bellas mujeres que se han asomado a las películas de nuestro ‘boom’ terrorífico, y nos hemos encontrado con la agradable sorpresa de una inteligencia clara y lúcida que tiene mucho que enseñar a quienes vayan sólo en busca de su belleza para que adorne sus películas.” Quizás por ello Cristina se decantó también por la escritura y presentó una obra a los premios Adonais de poesía que se celebraron a finales de 1975. Pero a partir de entonces perdemos su pista. Hasta ahora, que tan amablemente ha querido hablar un poco con nosotros, deferencia que tanto le agradecemos.

¿En qué consiste la belleza de la mujer?

“Si esto me lo hubiesen preguntado hace cinco años, hubiera contestado que en ser como cualquiera de las vírgenes pintadas por Boticelli o Rafael, o como la Venus de Milo, o cualquiera de las estatuas griegas. Pero hoy por hoy la belleza de la mujer consiste en ser inteligente, hábil y desenvuelta. En saberse mover dentro de cualquier medio social, en trabajar, en saber tomar decisiones importantes, en participar activamente dentro del mundo que le ha tocado vivir. La otra belleza, la física, por unos miles de pesetas, cualquier mujer puede lograrla”

Cristina Suriani en La Vanguardia, jueves 26 de abril de 1973.
Agradecemos a Cristina Suriani el habernos respondido amablemente. Estas declaraciones recientes de la actriz (en color azul), han sido cedidas y publicadas previamente en el libro: Carlos Aured. Nostalgia y pasión, de Miguel Ángel Plana.

ÁLBUM FOTOGRÁFICO DE CRISTINA SURIANI

 

Más portadas dedicadas a Cristina Suriani

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Una captura de La saga de los Drácula, como vampira acechando junto a María Kosty

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Aquí junto al resto de la tenebrosa saga: Helga Liné, Narciso Ibáñez Menta, Cristina y María Kosty.

Aquí junto al resto de la tenebrosa saga: Helga Liné, Narciso Ibáñez Menta, Cristina y María Kosty.

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Junto a Vic Winner (Víctor Alcázar) en una captura de El espanto surge de la tumba.

Junto a Vic Winner (Víctor Alcázar) en una captura de El espanto surge de la tumba.

En el mismo filme, haciendo espiritismo junto a Paul Naschy y Julio Peña.

En el mismo filme, haciendo espiritismo junto a Paul Naschy y Julio Peña.

Adorada por Naschy y Liné en una de las imágenes más cautivadoras de El espanto surge de la tumba.

Adorada por Naschy y Liné en una de las imágenes más cautivadoras de El espanto surge de la tumba.

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Lograr el más alto grado de popularidad se conseguía en los años setenta cuando editaban cromos con tu imagen. O, como en este caso, naipes.

Lograr el más alto grado de popularidad se conseguía en los años setenta cuando editaban cromos con tu imagen. O, como en este caso, naipes.

Perfecta vampiresa en La saga de los Drácula.

Perfecta vampiresa en La saga de los Drácula.

 

ENTREVISTA A JÖRG BUTTGEREIT: DE NEKROMANTIK A GERMAN ANGST

13 septiembre 2014 Deja un comentario

Ya desde que conocí por fanzines los films de Jörg Buttgereit me interesé por ese rubio teutón, alto, delgado y de expresión divertida. Desprendía jovialidad y salud, muy al contrario que sus películas, en las que trataba temas, digamos, que bastante más sombríos, tal y como pude comprobar tras ver su filmografía: La muerte, el amor, el suicidio, la locura y la pérdida de toda esperanza se mezclaban en sus cuatro largometrajes y en su mediometraje Hot Love (1985). Pero no siempre fue así. Los inicios de Jörg Buttgereit en el campo del cortometraje en súper 8, bastante amateur todo hay que decirlo, combinan el humor y un profundo amor por los monstruos clásicos y los súper héroes, desfilando en ellos referencias a Frankenstein, la momia, Godzilla, Bruce Lee o Spiderman, todo ello realizado de forma artesanal, desprovisto de prejuicios y con toda la energía adolescente que vivía el joven Jörg en el Berlín de los ochenta, todavía segregado por el muro y  que se abría al Punk y la New Wave a principios de los ochenta.

Han pasado varios años desde que el díptico Nekromantik (1988/1991)  pudo verse cómodamente desde nuestro sillón orejero y tras una última película, Schramm (1993), vino un silencio respecto al director solo roto por su numeroso grupo de seguidores. Ahora, en plena era digital, podemos ver que Jörg Buttgereit  no solo no ha estado quieto durante este nuevo milenio, sino que sigue siendo alto (por supuesto), delgado (todavía) y  rubio (aunque…) pero ante todo conserva esa expresión de pasarlo muy bien con lo que hace, retomando viejos personajes y creando en varios campos: radio, televisión, teatro, cómic, literatura  y, de nuevo, cine. Así que hemos pensado que es buen momento para hablar con él del pasado, del presente y del futuro de un artista que nos sigue interesando y que mantiene una de las virtudes que desde aquí más valoramos: que sigue siendo totalmente libre e independiente.

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¿Como se te ocurrió la idea de rodar un film sobre la necrofilia?

¿Te refieres a Nekromantik (1988)? Verás, durante los 80 cuando se hizo la película había un movimiento muy fuerte de censura en Alemania. Nekromantik fue algo así como una especie de protesta contra ese movimiento. También estaba leyendo libros sobre Ed Gein, que inspiró Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960), El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, Jonathan Demme, 1990) o La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974). Este tipo de atmosfera me influía mucho en esa época.

¿Qué querías expresar con la película?

Bueno realmente quería hacer una película de terror en Alemania, donde no es fácil hacer películas de este tipo y tienen muy mala reputación. Aunque no tenemos una tradición de cine terror, siempre he sido muy fan del género, por lo que quería hacer una película de terror por mi cuenta, sin pedir permiso a las autoridades, sin pasar por la censura. Seguí el espíritu del cine underground y una gran influencia fue John Waters y sus películas de finales de los 70. Él hizo cine underground y ese era mi objetivo. Si lo piensas es una mezcla entre cine underground y cine de terror, pero si prestas atención te darás cuenta de que no hay tensión ni elementos grotescos, ni música de terror. En mi opinión no es realmente una película de terror. Por suerte el público de terror fue muy abierto.

Buttgereit con John Waters en Indianápolis.

Buttgereit con John Waters en Indianápolis.

Es verdad, pero la película provoca repulsión en el espectador y sentimientos de rechazo, así que aunque no sea puro terror acaba provocándolo.

Si, quizás; pero hay muchas escenas que no funcionan si las pones en un contexto de terror. Por ejemplo, la última escena puedes decir que es asquerosa, pero en realidad es lo opuesto. Funciona por contraste con la música, me gusta trabajar así

Volviendo a lo que decías, tras tus películas pioneras ¿es más común hacer cine de género en Alemania ahora?

Realmente no. Ahora estoy en medio de la producción de German Angst (Jörg Buttgereit, Michael Kosakowski y Andreas Marschall, 2014) y es muy difícil encontrar dinero. La reputación de las películas de terror no ha cambiado. Para esta película fueron  mis co-directores quienes me convencieron para participar, ya que yo no creía que se pudiesen hacer películas de terror en Alemania. La gente no las aprecia, las odian, y así no tiene ningún sentido hacerlas. Los fans del terror aquí son muy fieles y apasionados, pero hay muy pocos.

A lo mejor es porque tus películas van en contra del sistema y son muy independientes porque recuerdo que Anatomía (Anatomie, Stefan Ruzowitky, 2000) llego a tener incluso una secuela.

Si, pero Franka Potente fue muy criticada por participar en este película. Y lo mismo le ocurrió cuando participó en Creep (Christopher Smith, 2004).

¿Qué piensas de tus películas ahora casi 30 años después? ¿Piensas que han madurado bien? ¿Las ves tan transgresoras como entonces?

Es muy difícil para mí responder a esta pregunta ya que no tenía mucha fe en la primera cuando la hice. Piensa que la hicimos los fines de semana un grupo de amigos y jamás pensé que la gente se la tomaría tan en serio. La rodamos en Super 8 y fue muy difícil venderla, solo a unos pocos países. Para mi siguen siendo underground, ya que incluso para hacer el máster HD desde el súper 8 es muy, muy difícil.

¿Qué es lo mejor y lo peor que has escuchado sobre tu cine o sobre ti como creador?

Lo peor es que la gente asume que las cosas que muestras en tus películas son cosas que te gustan en la vida real. Otra cosa muy mala es que muchas de las críticas más duras vienen de críticos que ni siquiera han visto la película, ya que están disgustados por el solo pensamiento de verla. Eso me molesta porque mucha gente que me ha criticado ni siquiera las ha visto y no saben de qué están hablando. Yo no pienso que mis películas sean muy violentas, son más bien sensibles.

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¿En cuántos países se han prohibido o continúan siendo prohibidas a día de hoy las dos Nekromantik?

Es que son películas que ni siquiera se consideran para ciertos países, porque obviamente serían prohibidas. Se ven en festivales de cine. Nekromantik pudo verse legalmente el año pasado en Inglaterra, ya que por fin la censura dejó que se proyectara.  Es curioso porque la película tiene 25 años pero sigue prohibida en muchos países. Con decirte que solo se ha estrenado en 5 países ya se explica bastante sobre mis problemas con la censura.

En vista del éxito obtenido por Nekromantik ¿piensas que la gente se la tomó más como una película arty en lugar de terror?

Ahora seguro. Hace poco estuve en Los Ángeles, donde pusieron la película en la Filmoteca Americana. Estoy seguro de que esto no hubiese pasado hace 25 años, así que han envejecido bien.

¿Cuál es la edición de Nekromantik más mutilada que has visto?

Solo la japonesa, que no estaba realmente cortada pero le pusieron un desenfoque en los genitales. Es la única cosa que se censuró ya que si no tendrían que cortar toda la película, y si lo hiciesen no tendría ningún sentido.

¿Cómo decides hacer la segunda parte de Nekromantik? ¿La considera mejor?

Nekromantik 2 es muy diferente. Está basada en una entrevista con una necrófila que leí en un libro. El punto de vista es el de una mujer.  Otra gran diferencia es que la rodamos en 16 mm y creo que cambia mucho en lo que se refiere a la atmosfera, ya que es muy lenta. Esta sí que la considero una película arty. La primera es una broma underground, pero en la segunda puedes ver que está hecha por gente que lo ha tomado muy en serio. A mucha gente que le encanta la primera no le gusta la segunda porque es muy lenta.

¿Nekromantik 3? ¿Has pensado alguna vez en rodarla o con la úlcera que te motivó el rodaje de la segunda tienes suficiente?

La verdad es que no. Como te decía antes las dos primeras eran una especia de protesta y son películas que se han pirateado tanto, que creo que si hiciese una película como esta hoy en día, es decir, que consiguiese el dinero para rodarla con la situación actual, no creo que tuviese una sola oportunidad de recuperarlo. En la era digital estaría en la red al día siguiente de acabarla. Internet está eliminando la oportunidad de hacer este tipo de películas y recuperar tu dinero. Por ejemplo hice una obra de teatro en Berlin llamada Captain Berlin vs Hitler (2009), el personaje de cómic que cree yo, así que también la rodamos en video y la sacamos en DVD. Dos días después de sacarlo a la venta ya estaba para descargar en internet. Si hubiese sido una película y no una obra de teatro me hubiese sido imposible recuperar el dinero. Ahora he rodado este episodio para German Angst y tengo un productor, y tengo curiosidad por ver si recuperará su dinero. Por supuesto, lo que está intentando hacer es vender la película antes. Cuando hice mis películas la única manera de recuperar el dinero era ponerlas en el mercado en VHS y ganar algo vendiéndolas, al menos la piratería no era tan rápida en esa época. Nekromantik llegó a ser la película mas pirateada de la historia, pero tardo mucho, había que hacer la copia, enviarla, etc. Resumiendo, que no tengo intención de hacer Nekromantik 3, para mí es un concepto demasiado ochentero.

¿Te molesta años después ser conocido y recordado como el director de Nekromantik?

Es divertido, porque eso depende del país en el que esté. En Alemania me conocen por mis películas, pero soy mucho más famoso como director de teatro. He hecho El hombre elefante (Der Elefantenmensch, 2013)  y es por eso por lo que me conocen. Para ellos soy un director de teatro.  También hice una obra sobre Ed Gein que se llamaba Cannibal and love (Kannibale Und Liebe, 2012), y tiene algo que ver con mis películas, pero al hacerse en el teatro es mucho más fácil porque el ambiente es diferente, en el teatro tengo total libertad artística y además las obras de teatro no se pueden piratear. También para la radio he dirigido mucho teatro y he escrito criticas. Hay gente que ni siquiera sabe que yo hice esas películas.

Kannibale Und Liebe, 2012

Kannibale Und Liebe, 2012

Visitaste muchos festivales ¿Dónde fuiste mejor y peor recibido?

Es difícil de decir, porque en cada festival el público es particular. Las reacciones más raras u oscuras fueron en Corea del Sur, donde había 700 personas en la sala y muchos eran estudiantes de cine. También recuerdo un gran pase en Donostia, en Sitges y en Gran Bretaña. A veces la ves en un país que tiene censura y la aprecian más.

Cuéntanos alguna anécdota ¿Conociste a alguno de tus “héroes” del cine?

Si, como también escribía sobre cine, ya había tenido la oportunidad de conocer a algunos y entrevistarles. Yo soy muy fan de los kaiju eiga, así que cuando fui a Japón a rodar un documental sobre el tema para la televisión alemana, pude encontrarme con los creadores de esas películas. Hice un documental llamado Monster Island (Die Monsterinsel, 2002) y otro llamado Monsterland (2008), así que gracias a este trabajo encontré a muchos creadores de efectos especiales de Estados unidos, Suiza, etc También pude conocer al actor de Godzilla (Gojira, Ishirô Honda, 1954). Conocí a mucha gente de esta manera. También en los festivales, por supuesto.

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De tus películas, ¿Cuál piensas que es la que te quedó mejor? ¿Tu favorita?

Es difícil decirlo. La gente me dice que El rey de la muerte (Der Todesking, 1990) es la que más les gusta y paradójicamente es la que menos se vende. La más famosa es la primera Nekromantik. Pero las mejores críticas las he tenido por El rey de la muerte y Schramm (1993). No sé realmente cual es la mejor para mí.

Has editado recientemente todas tus películas en un formato lujoso[1] Dado que has vuelto al cine, ¿es una forma de dejar cerrado el pasado?

El caso es que estas películas ya no se encontraban disponibles. Todos los derechos habían caducado en los respectivos países, por lo que éramos los únicos que las distribuíamos en ese momento. Puede que la situación cambie a finales de año, ya que Nekromantik va a ser editada en USA, Alemania, Japón y quizás en Inglaterra,  pero a día de hoy somos los únicos que sacamos ediciones oficiales de mis películas. Los estudios tienen gente que se ocupa de esto, pero como no quiero que mis películas sean alteradas o cortadas, ahora mismo somos los únicos que las podemos sacar sin cortar. Así que la razón ha sido sacar ediciones cuidadas de  las películas.

992862_10151646339333485_169322137_nPor cierto, en la edición Hardbox de Nekromantik 2 (1991) se incluye como extra un CD con un concierto que recrea la banda sonora en el que participa Monika M. ¿Cómo es que habéis vuelto a colaborar después de tanto tiempo? ¿Te gustaría volver a rodar con ella?

Bueno, ella vive muy cerca de mí y trabaja en diferentes campos, siempre hace la música para mis programas de radio, por ejemplo. Trabajamos mucho juntos. Ha cantado en algunas de mis obras radiofónicas. Lo que pasa es que ya no actúa, canta y trabaja para la televisión, pero detrás de las cámaras.

Después de tu cuarto largometraje, Schramm, no volviste a rodar ¿Por qué? ¿Nos cuentas algún proyecto que no siguiera adelante?

Sí, hubo proyectos tras Schramm, pero finalmente los convertí en obras para la radio o el teatro. Si no puedo hacer un proyecto en un medio pero tengo la oportunidad de hacerlo en otro, entonces sencillamente cambio de medio. El problema es que estos trabajos, al estar realizados en lengua alemana, no son conocidos fuera de mi país ya que no puedes retransmitir en directo en otra lengua. He hecho algunas obras de teatro en estudio con actores muy famosos que fueron retransmitidas por la radio a nivel nacional y que después podían ser descargadas de manera gratuita, pero solo en Alemania.

Der Elefantenmensch, 2013

Der Elefantenmensch, 2013

En las entrevistas que te hacían en los noventa siempre decías que no firmabas con ninguna productora por temor a que no te dejaran hacer lo que quisieras. Has seguido independiente. ¿Piensas que perdiste la oportunidad de seguir haciendo cine? ¿Qué piensas sobre la decisión que tomaste?

Nunca se me acerco ningún estudio grande, pero sí que hice algún trabajo de segunda unidad y de FX. Por ejemplo fui director de FX para El condón asesino (Kondom des Grauens, Martin Waltz, 1996) e hice los maquillajes de varios episodios de Lexx (1997) una serie de ciencia ficción canadiense, o sea que si que hice trabajos profesionales, pero era muy aburrido ya que no eran mis proyectos. Era un trabajo más. Y ahora German Angst es de nuevo una producción independiente. Tiene un presupuesto muy ajustado, está producida por Michal Kosakowski, que trabajó en producción conmigo durante los 80 y 90, pero sigue siendo independiente, lo cual creo que es importante.

¿Piensas que tu cine no fue entendido?

Todavía sigue sin ser entendido por la mayoría de la gente. Sabes, a final del año sale Nekromantik en Blu Ray y tengo curiosidad por ver que pasa, ya que para mucha gente va ser la primera vez que la vean. Es difícil de saber, pero tengo curiosidad por saber cómo funcionará la película hoy en día, puesto que es muy diferente a todo lo que se ve actualmente. El hecho de que esté filmado en súper 8 hace que tenga un estilo muy arty. Si miras muchas películas de los 80, ya estaban rodadas en vídeo y tienen un aspecto horroroso.

1017444_427342660714585_1250473359_n¿Puedes contarnos algo más de tu actividad teatral?

Algunas de mis obras están editadas en DVD, pero es difícil saber si son interesantes para la gente de fuera de Alemania. Acabamos de sacar un DVD que se llama Monsters of Arthouse que recopila tres obras de teatro que he hecho[2] Pero aun teniendo subtítulos en inglés no la han comprado mucho fuera de Alemania. El concepto es muy extraño… es algo complicado de explicar, tú ves a los actores en el escenario y este reproduce un cine, así que el público tiene la sensación de que está en un cine y los actores pretenden reinterpretar lo que ven en la pantalla, pero en realidad no hay nada en esta. Asi que pretenden estar viendo una película de monstruos japonesas, la obra llamada Green Frankenstein (2011) que es algo así como una película de monstruos ecológica. Luego tengo otra que es como un sexploitation de los 70 llamada SexMonster! (2011), basada en una obra de radio. O sea que hago cosas con estos géneros pero lo hago en el teatro. Y eso es raro ya que no trato los temas habituales que se suelen hacer en la escena, hago las obras con mi subcultura y mi estética de trash films, por lo que mi público de teatro está compuesto mayormente por cinéfilos, no gente de teatro. Mi misión es llevar este tipo de cultura a los teatros normales.

¿Haces tú mismo los FX del teatro?

Sí, más o menos. Cuando hicimos Sexmonster!… ¿has visto Berberian sound studio (Peter Strickland, 2012)?, pues es un poco como allí, lo oyes todo pero no ves nada. Pero cuando hice El hombre elefante, que se está representando ahora en Dortmund, era una cosa mas convencional, o sea, que construimos un cuerpo entero con maquillaje muy profesional, pero no lo hice yo, ¡soy el director! Es algo que solo hago cuando no hay más remedio. Además, últimamente estoy muy perezoso. Lo que me gusta de hacer esta obra es que te da la oportunidad de hacer los maquillajes en directo. Lo bueno del teatro es que no puedes usar efectos digitales, que no me gustan nada.

¿A qué se debe que hayas recuperado tu súper héroe paródico Captain Berlin que creaste en 1982? Con el personaje no solo has realizado, además de dos cortos en la época, una obra de teatro (Captain Berlin Vs. Hitler) y un cómic cuyo primer número, de estética totalmente Kirby, acaba de salir a la venta.  

Era una película que hice en súper 8, Captain Berlin – Retter der Welt (1982), y ahora acaba de salir el primer número del cómic book. Primero fue una película, luego, hace 8 años, una obra para la radio, después teatro, más tarde un DVD[3] y ahora un cómic. Y el cómic va ser una serie, ya que estamos escribiendo el segundo número. Siempre evoluciona en algo diferente.

weissblech-captain-berlin-650¿Porque vuelves siempre a él?

Porque es divertido hacer todo tipo de cosas con este personaje. En los 80 era una parodia de los súper héroes USA. Pero ahora podemos ver en el primer numero del cómic como viaja a Japón para enfrentarse al monstruo  de Fukushima y este tipo de cosas. Es el típico héroe antinazi. En Alemania no tenemos superhéroes y creo que los alemanes necesitamos este tipo de héroes positivos. Quizás por esto el cómic ha tenido una respuesta tan positiva. Fuimos muy inexpertos: del primer número  sacamos 1000 copias en edición limitada y tras unas pocas semanas ya se había agotado, así que además del segundo número, tendremos que hacer un reimpresión del primero. Y  el año que viene el número tres.

¿Dónde pueden adquirirlo los interesados de fuera de Alemania?

En amazon.de. Es un distribuidor muy pequeño que lleva la editorial él solo. Totalmente independiente. Puede pedirse directamente a él[4] También esta publicando cómics de terror en la línea de EC. Captain Berlin es más como un cómic Marvel de los 60 pero con referencias políticas. Soy fan de los comics desde pequeño y esto es como un sueño hecho realidad.

Cuéntanos algo sobre tu reciente retorno al cine, German Angst, y el segmento que has dirigido, Final Girl, así como sobre sus actores y actrices.

Es un concepto muy básico, como las películas que hice en los 80, muy básico. Será el primero de los tres episodios de la película[5] El protagonista (Axel Holst) que es el mismo actor que hizo de Ed Gein en mi obra de teatro,  interpreta a un hombre de 50 años. Luego tenemos a nuestra actriz principal (Lola Gave), muy joven y que  no tiene ninguna experiencia; es amiga de la hija del productor y era un poco complicado, ya que al ser tan joven y trabajar en una película de terror hemos tenido que doblarla con especialistas constantemente, supongo que es el mismo problema que tuvieron en El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) La historia está en la línea de Nekromantik 2. La chica decide que está harta de ser la víctima, ya que en el terror la joven es siempre la víctima pero esta vez…realmente no quiero revelar demasiado de esta película…

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El director y Lola Gave durante el rodaje de Final Girl, segmento de Buttgereit en el film German Angst.

¿Cuándo estará lista?¿La presentareis en festivales? ¿Visitarás Sitges de nuevo con el film? 

Eso espero. El  caso es que mientras hablamos están rodando el segundo episodio, que estará terminado la semana que viene. Y dentro de tres semanas empiezan a rodar el tercer episodio. Y este último es muy complicado. Así que a lo mejor estará acabado al final del verano, si no se nos acaba el dinero antes. Sería muy grande estrenarla en Sitges.

¿Nos puedes decir alguna película que te haya impactado últimamente?

Bueno estoy esperando ver la nueva de Godzilla (Gareth Edwards, 2014), el director me parece muy interesante, me gustó su anterior película,  Monsters (2010). Lo que me parece curioso y divertido es que lo mas interesante no viene de USA. Los franceses están haciendo una películas muy intensas de terror. Berberian Sound Studio, que tenía un concepto diferente, me gusto. La verdad es que me aburren las películas de terror convencionales.

Hablando con el director de Thanatomorphose (Éric  Falardeau, 2012) salió tu nombre como referencia.

Le conocí en Texas. Estaba muy contento porque fui a ver su película en el festival de Austin  y pude comprobar que mis películas le habían influido.

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Axel Holst en aprietos en Final Girl (German Angst)

Y para terminar, ¿Tienes algún recuerdo especial de tus estancias en España?

Sí, claro. Cuando estuve en Sitges por primera vez y fui jurado fue una gran experiencia. Conocí a Ken Russell. Una noche estuve hablando de la saga de Gamera con Quentin Tarantino. También conocí a Barbara Steele. Además cuando fui era muy joven y a veces me preguntaba qué hacía allí con mi película casera.

Un gran agradecimiento a Jörg Buttgereit por su total disponibilidad para atender esta entrevista y por su amabilidad. Y también a Gonzalo López, que no solo dio la cara traduciendo las preguntas que preparé y conversando con Buttgereit, sino que también añadió varias sugerencias y cuestiones de su cosecha que han enriquecido mucho esta extensa entrevista, que también se ha ocupado de transcribir. Sin él no hubiera sido posible realizarla.

[1]http://www.joergbuttgereit.com/english/home/dvd/

[2] Green Frankenstein, Sex Monster y Video Nasty.

[3] Captain Berlin Versus Hitler (2009)

[4] (https://weissblechcomics.com)

[5] Los otros dos segmentos, Make a Wish y Alraune,  están dirigidos por Michal Kosakowski  y Andreas Marschall, respectivamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El retorno de Vampyres: entrevistamos al director y los protagonistas

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Saber que una película tan mítica y ‘nuestra’ (a pesar de ser británica) como Las hijas de Drácula, o mejor dicho, Vampyres,  iba a tener una nueva versión actualizada, provocó que muchos nos hiciéramos cruces. No por alejar a las chupasangres protagonistas, esas no nos provocan miedo precisamente, sino por la ‘profanación’ que supone revisar un film de culto tan perfecto y querido como es el de José Ramón Larraz. Y más después de haber visto despropósitos como el que se perpetró con ¿Quién puede matar a un niño? del apreciado Narciso Ibáñez Serrador… Pero del espanto pasamos a la tranquilidad cuando supimos quien estaba detrás del proyecto, que no era otro que Víctor Matellano, gran estudioso del cine de género en España, tal y como ha demostrado en dos libros imprescindibles[1] y  en su pequeña pero interesante filmografía[2] que homenajea continuamente a aquellos actores, ya mitos, del cine fantástico y de terror español. Estamos seguros de que Vampyres mostrará respeto por el film de Larraz y aportará una nueva visión que refrescará el panorama terrorífico español.

Así que mientras esperamos verla con impaciencia, abrimos boca entrevistado al director y parte del reparto del film. Todos ellos nos contarán los detalles del rodaje y nos adentrarán en el  fascinante mundo de  Vampyres.  

Pero comencemos por el principio…

… Y EN EL PRINCIPIO FUE LARRAZ

VampyresProveniente del mundo del cómic y la fotonovela, no fue difícil para el barcelonés José Ramón Larraz pasar a idear planos con la cámara y contar historias en imágenes, ahora en movimiento.  A caballo entre España e Inglaterra, donde se instala durante una larga temporada, no deja escapar la oportunidad de investigar ese nuevo campo estrenándose en 1970 con Whirpool, película que fue seguida por producciones españolas y otras rodadas y producidas en Inglaterra, como su  obra más recordada: Vampyres (1974), un  film influenciado por las más eróticas y sangrientas producciones Hammer, lo que le supuso, a pesar de haber aligerado convenientemente parte de su metraje, la clasificación ‘X’ en las salas británicas. En España se estrenó íntegra, aunque hubo que esperar seis años para verla y con una ‘S’ bien visible en su cartel, no fuera que  “por su temática o contenido pudiera herir la sensibilidad del espectador”.  En Las hijas de Drácula, que es el horripilante título que recibió Vampyres en España,  Fran (Marianne Morris) y Miriam (Anulka), son dos vampiras enamoradas que buscan a sus víctimas haciendo auto-stop, seduciéndolas y llevándolas a su mansión, donde se alimentan de su sangre. Creándose entre Fran y una de sus presas, Ted (Murray Brown), una extraña dependencia.

No exageró el director cuando señaló que en su película “el vampirismo es algo bestial, casi parece canibalismo[3] por las pasiones desatadas de sexo y sangre. Cuenta Larraz que “el guión lo escribí en una semana, ni un día más[4], transcurriendo “tres semanas de rodaje con unas chicas de Playboy que no  habían visto una cámara ni desde lejos[5] , cumpliendo de sobra los objetivos que los productores le demandaron: “A lot of blood and a lot of sex”[6]. El resultado es un éxito que sobrevive hasta nuestros días como un film de culto y el más conocido del director, que posteriormente continuó rodando más historias, muchas de ellas puramente alimenticias y ya en su país de origen, compaginando terror, (un dudoso) humor y erotismo. Pero tan satisfactoria fue la experiencia de Vampyres que el mismo productor, Brian Smedley-Aston, animó a Larraz muchos años después a rodar una segunda parte, para la que Larraz escribió el guión, quedando la cosa en suspenso… hasta ahora.

Larraz, poco antes de su fallecimiento, junto a Víctor Matellano (Foto: Abadía de Berzano)

Larraz, poco antes de su fallecimiento, junto a Víctor Matellano (Foto: Abadía de Berzano)

VAMPYRES DE VÍCTOR MATELLANO

Muchos nos hemos ilusionado ante la perspectiva de ver una nueva versión o continuación de aquella película que rodara Larraz hace ya la friolera de 40 años. Un film que se mantiene fresco y enigmático. Sexy y violento. Todo un reto cuyo origen y proceso nos narra el propio director en esta entrevista que le hemos realizado:  

– Háblanos de tu relación con José Ramón Larraz y de cómo nace el proyecto Vampyres

Larraz y yo nos conocíamos desde hace unos dieciséis años, nos presentó Jack Taylor en su casa. Nos hemos frecuentado durante estos años de forma más o menos continuada, siempre con amistad. Sobre todo en los dos últimos años, y siempre hablábamos de hacer algo juntos. José Ramón era una persona muy interesante, un gran conversador, y francamente tenía un talento impresionante. Lo admiro, lo quiero y lo recuerdo con mucha frecuencia. Al plantearnos volver a la historia de ‘Las hijas de Drácula’ lo primero que hacemos es reflexionar conjuntamente sobre el papel sobre qué cuestiones se debían mantener de la anterior versión y cuáles no. A partir de ahí trabajamos una nueva sinopsis y una primera vuelta sobre el nuevo guión. Después, ya con las aportaciones de Ángel Mora, nuestro productor ejecutivo, termino de escribir las últimas versiones, siempre en base a lo trabajado con Larraz. Respecto a la primera película, cambia el tercer acto, algunos personajes se desdoblan, desaparece alguno y aparecen otros nuevos. Lo que más nos preocupaba a José Ramón y a mí era dotar al personaje protagonista de motivaciones claras, así como evitar que en el último tercio decayese el ritmo.

– ¿Conseguiste a los actores que buscabas? ¿No fue posible la intervención de las actrices originales como guiño al film del 74?

Mano a mano con la directora de casting, Ana López, que es una gran profesional, fuimos elaborando el reparto. Para ello se hicieron pruebas con cámara a diferentes actores y actrices, las escenas más comprometidas del guión. Creo que el reparto ha quedado muy ajustado a los personajes, de gran calidad. Respecto a las intérpretes de la primera película, que estaban fantásticas en aquella, obviamente no estaban en edad. Hubiese sido un guiño, cierto, pero te aseguro que toda la película es un guiño en sí mismo, y también al resto de películas de Larraz como ‘Whirpool’ o ‘Symtoms’.

El director junto a Marta Flinch (a su derecha) y Almudena)

El director junto a Marta Flich (a su derecha) y Almudena León durante una presentación de Vampyres en el festival Nocturna, donde se proyectaron unas secuencias del film.

– ¿Qué tal las nuevas vampiras? ¿Nos cuentas algo de ellas?

Marta Flich y Almudena León son nuestras vampiras. Hubo que hacer mucho casting para esos personajes, aunque en el caso de Almudena lo tenía claro, ya que hemos colaborado bastante juntos y conozco sus posibilidades, cómo trabaja. Lo más difícil que han conseguido, con gran técnica, es su compenetración. Era complicado, muchas escenas de sangre y desnudos, no caer en la parodia… Lo bueno que tienen tanto Marta como Almudena es que poseen un método muy técnico, muy ágil, no fallan ni una toma, lo necesario para un rodaje rápido como este. Marta Flich simplemente llena la pantalla, tiene una presencia espectacular, además de ser una de las actrices más divertidas que he conocido en un rodaje. Muy generosas las dos.

– ¿Es tan alto el grado de erotismo al del film de Larraz?

Yo creo que ‘Las hijas de Drácula’ fue realmente innovador respecto al erotismo. No tanto por los desnudos, o las escenas de cama como por el tratamiento de la perversión. Eso lo hemos mantenido, era vital. Y lo que hemos potenciado es el misterio, la acción, y los toques gore.

– ¿Qué tal ha ido con Caroline Munro? ¿Fue muy difícil conseguir su colaboración?

Caroline es un ser maravilloso. Estaba presente en mi documental ‘Zarpazos!’. Es sencillo que acepte si le gusta el personaje, y este le gustó, especialmente escrito para ella. Un personaje que posee las claves de la historia. Es un lujazo trabajar con ella.

Caroline Munro durante el rodaje de Vampyres. A su vera puede verse a Víctor Matellano y Colin Arthur.

Caroline Munro durante el rodaje de Vampyres. A su vera puede verse a Víctor Matellano y Colin Arthur.

– También has contado con actores de la talla de Lone Fleming, May Heatherly, Antonio Mayans y Conrado San Martín. ¿Qué tal fue con estos veteranos?

Son todos amigos, lo ponen muy fácil y se las saben todas. De ellos, la que tiene el papel más largo es Lone, también escrito expresamente para ella. Antonio personifica un claro homenaje a ‘Vampyr’ de Dreyer, una de las películas preferidas de José Ramón. Y May y Conrado interpretan al matrimonio senior que al final quiere comprar la casa. Respecto a otras colaboraciones más jóvenes, tenemos a Fele Martínez y Luis Hacha, muy grandes también.

Una de las oníricas localizaciones de Vampyres.

Una de las oníricas localizaciones de Vampyres.

– ¿Buscaste conseguir la atmósfera que consiguió Larraz en su film? ¿Seleccionaste localizaciones similares a las de él?

Lo más importante del cine de Larraz es la atmósfera y por supuesto que era prioritario. Las localizaciones siguen esa estela de misterio y belleza.

– ¿En cuanto tiempo se ha rodado? ¿Has podido contar con los medios necesarios?

Se ha rodado en cuatro semanas, un tiempo muy ajustado. Si me preguntas por los medios, todos los directores decimos que tenemos poco tiempo y que nos hubiese gustado tener más medios. Pero creo honestamente que la película ha tenido lo esencial.

– ¿Ha habido alguna escena especialmente complicada de rodar?

Las escenas más complicadas, las de sangre. Y las menos, las de sexo. Sinceramente, nunca había rodado sexo anteriormente y no me ha sido al final complicado, los actores han aportado mucho y lo han puesto fácil.

Un detalle de la mesa de operaciones de Colin Arthur.

Un detalle de la mesa de operaciones de Colin Arthur.

– ¿Ha tenido muy complicado Colin Arthur el trabajo en fx?

Es la tercera película que hago con Colin, aparte del documental. En ‘Wax’ tuvo trabajo, pero aquí ha tenido mucho trabajo. Intento ponérselo fácil, pero a veces no lo es, pero como es un grande, soluciona cosas realmente difíciles. Para nosotros era muy importante tenerlo, porque estuvo en la película original. También por su carácter personal, su técnica y lo que representa. Y aporta todo. 

– ¿Alguna anécdota del rodaje que quieras compartir?

Hay muchas, como las inclemencias meteorológicas, ya que hemos pasado frío, calor, hemos tenido lluvia etc. Otras, como el reencuentro profesional de Colin y Caroline, cuarenta años después de hacer juntos ‘El viaje fantástico de Simbad’ de Harryhausen.  O el reencuentro de Caroline con la figurinista de ‘Superman’, Yvonne Blake, en el rodaje. También llevaban cuarenta años sin verse desde que rodaron una película con Richard Widmark…[7]

– ¿Tendremos ocasión de ver alguno de tus films en el Festival de Sitges?

‘Wax’ se pasa ahora en el festival Nocturna de Madrid y en el Festival de Alicante. ‘Zarpazos!, tras su paso por festivales, se comercializa el mes que viene. Sin duda Sitges es el festival de festivales, el sueño de cualquier aficionado al fantástico, como nosotros lo somos. Nos gustaría que estuvieran las películas, claro, y por supuesto ‘Vampyres’. 

‘Vampyres’ es la primera producción de Artistic Films y espero que haya más. Ha sido una apuesta muy arriesgada y valiente, que creo hemos hecho con mucho amor y dedicación. Y que espero que eso se traduzca en la pantalla en una gran película.

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HABLAN LOS PROTAGONISTAS: MARTA FLICH, ALMUDENA LEÓN Y CHRISTIAN STAMM

Marta Flich y Almudena León son dos jóvenes y competentes actrices que han afrontado el difícil papel de interpretar los roles que inmortalizaron Anulka y Marianne Morris en el film de Larraz. Marta, con colaboraciones en televisión y en algún largometraje como Omnívoros (2013, Óscar Rojo), recientemente se ha interesado por otras facetas del cine, como demuestra su primer cortometraje, 2×0 (2013), que ha escrito, interpretado, coproducido y dirigido y en el que además ha colaborado en la banda sonora.  Para Almudena León este es el primer papel importante en el cine tras colaborar con Víctor Matellano en su película Wax (2014) y participar en cortos como Waiting (2013, Rhoda N. Wainwrigh). Por su parte Christian Stamm es un actor de origen alemán que desde temprana edad ha estado dando botes por Italia, Francia, Estados Unidos,  Madrid y finalmente Barcelona, donde se ha instalado y ha decidido apostar por la interpretación, profesión que ha hecho suya y que le ha llevado a realizar un buen número de papeles para cine y televisión.

Los tres respondieron amablemente nuestras preguntas:

Marta Flich

Marta Flich

– ¿Cómo entrais en el proyecto Vampyres?

Almudena León: Tras un proceso de casting, como siempre. Me convocaron a casting porque ya habían visto mis anteriores trabajos en ‘La venta del Paraíso’, ‘Wax’ y en teatro con la obra ‘Mujeros’.

Marta Flich: La directora de cásting me llama para decirme que tengo el perfil de una de sus protagonistas. Así que hago el cásting y… ¡Tachán! me dan la noticia de que voy a encarnar a una de las vampiras de Vampyres.

Chistian Stamm: Alguien me llamó porque había visto mi material por ahí y me invitó al casting.

– ¿Cuál es vuestro papel en la película?

M. F.: Fran, una vampira inquietante y cruel que tiene una relación con su otro yo que es otra vampira y que se dedica a seducir, para beber sangre, matar y posteriormente comerse a la víctima. Hasta que llega Ted, un pastor protestante del que se enamora. Ahí empiezan sus problemas.

A. L.: Soy una de las dos Vampiras, Miriam. Es un personaje que oculta muchas cosas, a pesar de que muestra bastante (Risas). Su mirada dice mucho.

C. S.: Soy Ted, el protagonista principal, detrás de Caroline Munro.

– ¿Hubo alguna escena especialmente complicada de rodar?

A. L.: Las escenas en la bodega, en Talamanca, y la de la bañera creo que son las más bonitas, pero las más complejas. Por el frío que hacía y por los efectos especiales. Al haber sangre, cortes, etcétera, requerían mucha concentración por nuestra parte y mucho respeto por parte del equipo para que todo saliese bien a la primera. Tuvimos que medir perfectamente por donde hacer el corte, ya que era yo la encargada de cortar el cuello a una de las actrices, pero el gran Colin Arthur se ocupó de enseñarme bien cómo hacerlo.

M. F.: Por las condiciones climatológicas, hacía mucho frío, se hizo complicado rodar con tan poca ropa e incluso llegué a meterme en una bañera con agua fría a muy pocos grados. ¡Terrible! Pero son una de esas cosas que quedan como anécdota y que acabas contando con una gran sonrisa.

C. S.: Las de cama.

Almudena León

Almudena León

– Hablando de escenas de cama ¿tuvisteis algún problema respecto a rodar escenas eróticas?

M. F.: No. Es más incómodo rodar una escena erótica con corsé que en top less.

A. L.: La verdad es que no. Confío mucho en Daniel Salas, el director de foto, y en Víctor Matellano, ya que ellos querían cuidar mucho la estética de la película, por tanto, sabiendo que no eran desnudos frontales ni ordinarios, la tranquilidad era mayor. Además no soy una actriz pudorosa, creo que el cuerpo de la mujer es muy bonito y a estos personajes les da un realismo brutal. Para mí era necesario verlas desnudas, como animales, con un instinto primario de devorar y beber sangre sin importar nada más que eso. Aunque tengo que reconocer que el rodar desnuda, además del frío que pasamos, hacía que, como actriz te sintieses muy expuesta y muy vulnerable. Pero siempre en set se pedía ‘equipo mínimo y respeto máximo’. Eva Ferradas, ayudante de dirección, era la encargada de ello.

C. S.: Pues al final no surgió ningún ‘problema’ en estas escenas (aparte de algún que otro morado que me hizo una de las vampiras…), pero porque el rodaje estaba muy bien preparado y muy bien cuidado todo. El ‘dire’ nos instruyó muy bien, los actores nos mentalizamos bien, y el equipo de producción fue más que serio y profesional en todo lo que hacían.

Christian Stamm pasando... ¿frío o miedo?

Christian Stamm pasando… ¿frío o miedo?

¿Qué tal fue en general el rodaje?

M. F.: Genial. Mucha complicidad con el equipo. Grandes profesionales. No puedo estar más contenta con todos ellos. Una familia.

A. L.: Ha sido un rodaje maravilloso, con un equipo fantástico. Es cierto que era muy cansado porque han sido muchas horas, hemos pasado frío, hemos tenido complicaciones lógicas de rodaje. Pero hemos hecho muy buena amistad con todo el equipo, y yo en especial con mi otra vampira, Marta Flich.

C. S.: Súper agradable. Con un director y un equipo de producción como la copa de un pino, y unos compañeros actores estupendos todos.

– ¿Cómo ha ido con los actores veteranos?

M. F.: Yo coincidí con Antonio Mayans. Es un ser encantador, profesional y absolutamente carismático. Tuve un trato exquisito.

A. L.: Es un lujo poder trabajar al lado de figuras del cine de terror como Caroline Munro. Tuve la oportunidad de conocerla, y me parece preciosa. A Lone Fleming  también la conocía por otros trabajos en los que hemos coincidido y es un amor de persona, muy cercana y muy cariñosa. La adoro y la admiro. Con Antonio Mayans coincidí un día de rodaje, y es un encanto también. Para mí ha sido un placer compartir película con ellos.

C. S.: ¡Todo un privilegio y un inmenso placer! ¡Con todos! Además, era fantástico escucharles y aprender de ellos y de su experiencia vivida.

Una magnética Almudena.

Una magnética Almudena.

– ¿Habíais visto el film original?

M. F.: No, porque no me quise autosugestionar. No quise tomar referencias. Sólo quería oír las directrices de Víctor Matellano.

A. L.: Si, me consiguió la película una amiga y la vimos en su casa. Inmediatamente pensé que encajaba perfectamente en Miriam, porque era la idea que yo tenía del personaje y de lo que quería trabajar como actriz. Además me permitió darle una vuelta de tuerca a esta vampira que a día de hoy era muy diferente a la que creó Larraz en el 74.

C. S.: No lo había visto y preferí no verlo antes del rodaje, para no quedar ‘condicionado’

¿Os atrae el cine de terror? ¿Os gusta rodar este tipo de películas?

M. F.: ¡Me encanta! Tiene unas dificultades que no contempla el cine comercial en general y es que al trabajar con efectos especiales las tomas han de salir a la primera. Es muy adrenalínico. Es complejo y exigente. Además, el público de este tipo de pelis sabe muy bien lo que quiere y conoce perfectamente el género. Me encanta rodar este tipo de pelis, aunque reconozco que las sesiones son agotadoras.

A. L.: El género de terror no era de mis preferidos hasta que rodé esta película. Ahora  adoro el género, y especialmente rodar este tipo de personajes que tienen un trastorno o patología que les hace mostrar los instintos más básicos y criminales. Los efectos especiales y el terror psicológico me han enamorado.

C. S.: Me atrae todo tipo de buen cine, incluido el de terror. Soy un gran fan del tipo de terror de Haneke (Funny Games). Y por supuesto me chifla rodar este tipo de película.

Marta seductora.

Marta seductora.

– ¿Alguna anécdota que querais compartir sobre el rodaje de Vampyres?

M. F.: Tuve que rodar una escena bastante atípica: Tuve que saltar con arnés desde unos 4 metros para hacer un salto en el que Fran volaba hasta colocarse en el suelo. El trabajo con los especialistas y los ensayos han sido un subidón muy adictivo. Ahí me di cuenta que debía confiar sin reservas en el trabajo de tres personas que acababa de conocer. ¡Uf! Muy grande ese momento. Me lo llevo conmigo.

A. L.: De un rodaje tan intenso te podría contar miles… Pero para mí hay un par de momentos que destaco del rodaje. Una de ellas fue cuando me subieron colgada de un arnés para hacerme caer a varios metros en caída libre. Y el momento de la bañera, cuando las dos vampiras empezamos a notar como nos caía la sangre por todo el cuerpo, en el set no se oía ni una respiración, solo estábamos las vampiras disfrutando de nuestro baño, con ese contraste de temperaturas entre el agua caliente de la bañera y la sangre que nos caía…. Hasta que escuchamos un CORTEEEEEN!!!! con una energía maravillosa que venía de Víctor, y ahí Marta y yo nos dimos cuenta que no solo era toma válida sino que les había flipado.

Pronto sabremos a quien apunta Christian

Pronto sabremos a quien apunta Christian

C. S.: Pues lo primero que me viene a la cabeza es algo que casi no llego a contar: casi la palmamos algunos con el coche de Ted (el Plymouth Fury III), que conducía yo: teníamos que bajar una cuesta con una pendiente muy pronunciada y acercarnos a un punto donde estaba todo el equipo de producción esperándonos. Mientras bajábamos, se caló el motor de ese coche tan viejo, y con ello dejaron de funcionar los frenos, que funcionaban con un sistema hidráulico. Así que nosotros bajando la cuesta a toda ostia, cada vez más rápido y acercándonos peligrosamente a los otros… ¡sin frenos! En el último momento y con el freno de mano (que en ese coche es más bien un ‘freno de pié’, un poco escondido), pude controlar el coche.

 WITH A LITTLE HELP FROM THE FRIENDS: LONE FLEMING Y ANTONIO MAYANS

Como ya hemos comentado, Víctor Matellano ha contado con la colaboración de lujo de veteranos actores y amigos de la talla de Lone Fleming, May Heatherly, Antonio Mayans y Conrado San Martín. Veteranos y venerados actores que enriquecen con su presencia el reparto del film. Hemos hablado brevemente con dos de ellos para que también nos comenten las impresiones vividas durante el rodaje de Vampyres.

Caroline Munro y Lone Fleming (Foto: Adán Latonda)

Caroline Munro y Lone Fleming (Foto: Adán Latonda)

Lone Fleming no requiere de presentación. La actriz, muy querida por todos los aficionados al género terrorífico,  es recordada como la exótica belleza de ojos imposibles que se pasea por películas tan admiradas como La noche del terror ciego (1972) y El ataque de los muertos sin ojos (1973) de Amando de Ossorio  o Una vela para el diablo (1973) de su marido Eugenio Martín. Todavía muy en activo, ha colaborado con Víctor Matellano en Wax (2014), el corto The Ravine of the British (2014) y también en la recién estrenada La mujer que hablaba con los muertos, de César del Álamo. Lone interpreta en el film de Matellano  a la “encargada del pequeño hotel rural en medio de un bosque, del que Caroline Munro es la dueña y con la que tengo cierta complicidad. En el hotel se aloja la gente que viene a pasar un fin de semana tranquilo… ¡y de eso nada! Ocurren cosas terroríficas…” Aunque rodó un único día, la actriz cuenta que hubo “Un ambiente de mucho cariño por parte de todos”, opinando que  “Victor Matellano es un director que se preocupa de dirigir muy bien a los actores y que no para hasta que obtiene lo que quiere”.

No menos conocido para los seguidores del mejor cine de género es Antonio Mayans, compinche en mil y un rodajes del recientemente fallecido Jesús Franco e intérpreta en un buen número de películas. En Vampyres interpreta a “el hombre de la guadaña, un homenaje a la película Vampyr”, y aunque su participación fue pequeña, tuvo tiempo de detectar el buen ambiente del rodaje, “todo funcionaba como un reloj y con muchísimo nivel, mucha ilusión y raudales de energía positiva. Cuando solo vas a rodar un día no tienes oportunidad de ‘penetrar’ en los equipos, sin embargo en este se me recibió desde el primer momento con mucho cariño, me aceptaron enseguida. Me trataron como VIP y tenía hueco, ¡¡sentado¡¡ para ver en el monitor lo que se estaba rodando”. Para Antonio Mayans, el film de Matellano “tiene una estética muy superior” al de Larraz. Cuando piensa en la forma de rodar del director “La primera palabra que me viene a la mente (y que seguramente le molestará) es ‘dulcecito’, pero lleva muy controlado el tema y sabe perfectamente lo que quiere, solo que lo consigue con cariño. En todo lo que he visto de Víctor una de sus grandes virtudes es la de sorprender con imágenes sublimes”.

Víctor Matellano junto a Antonio Mayans, todo un homenaje a una de las imágenes icónográficas de Vampyr (Carl T. Dreyer, 1932)

Víctor Matellano junto a Antonio Mayans, todo un homenaje a una de las imágenes icónográficas de Vampyr (Carl T. Dreyer, 1932)

[1]  Spanish Horror (2011) y Spanish Exploitation (2011), ambos editados por T&B Editores.

[2] En su filmografía figura el documental Zarpazos! Un viaje por el Spanish Horror (2014), el largometraje Wax (2014) que incluye en su reparto a Jack Taylor, Antonio Mayans y Lone Fleming, además de homenajear a Paul Naschy y el cortometraje The Ravine of the British (2014) que cuenta también con Lone Fleming y Jack Taylor. También dirigió en la obra de teatro La danza de la muerte (2005) a Paul Naschy y Saturnino García.

[3] BIRRELL, S. Entrevista a J. R. Larraz en Quatermass nº 6. Bilbao, verano 2004. Pág. 46

[4] LARRAZ, J. R. Memorias. Del tebeo al cine, con mujeres de película. Editores de tebeos, Barcelona 2012. Pág. 121

[5] MATELLANO, V. Spanish Exploitation. T&B Editores, Madrid 2011. Pág. 114

[6] BIRRELL, S. Opus Cit. Pág. 47

[7] Talento por amor (A Talent for Loving, 1969 Richard Quine)

ÁLBUM FOTOGRÁFICO

Parece que Verónica Polo...

Parece que Verónica Polo…

... no lo pasa del todo bien en Vampyres.

… no lo pasa del todo bien en Vampyres.

Caroline Munro.

Caroline Munro.

No te asustes pero...

No te asustes pero…

Muchacho... ¿estas seguro de lo que vas a hacer?

Muchacho… ¿estas seguro de lo que vas a hacer?

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Rodando Vampyres.

Rodando Vampyres.

La gran Caroline Munro llenando la pantalla

La gran Caroline Munro llenando la pantalla

Parte del equipo artístico durante la presentación de algunas escenas de Vampyres en el Festival Nocturna de Madrid.

Parte del equipo artístico durante la presentación de algunas escenas de Vampyres en el Festival Nocturna de Madrid: Ángel Mora, Antonio Mayans, Marta Flich, Verónica Polo, Almudena León, Lone Fleming, Luis Hacha y Víctor Matellano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Loreta Tovar : una rubia en el Fantaterror

3 enero 2014 1 comentario

39265987Loreta Tovar es uno de los rostros más bellos y reconocibles del Fantaterror español. Ha trabajado con los más importantes directores del género (Ibáñez Serrador, Paul Naschy, Amando de Ossorio, Jesús Franco…) antes de tener que adaptarse a la comedia y dejar definitivamente el cine de forma prematura tras quince años de carrera.

Nacida en Cáceres como María Dolores del Loreto Tovar, es hija de un abogado de éxito y estudió en un colegio de monjas, concretamente en las Escolapias de Sevilla, tras lo que estudia la carrera de Técnico de Publicidad en paralelo a su actuación en películas. Comienza su carrera en el cine de manera casual a los catorce años de la mano de Narciso Ibáñez Serrador: Mi hermana Marisa y yo no empezamos juntas en el cine, realmente, lo que ocurrió fue que Narciso Ibáñez Serrador era vecino de la casa y me dijo si quería trabajar en una película. Yo tenía 14 años y me quedé obnubilada. Me dijo que iba a hacer una película bastante importante que se llamaba La Residencia. Yo pensaba ‘¿Qué me está diciendo este hombre?’. Le dije, ‘¿Usted sabe la edad que tengo?’ y me dijo: ‘Si, si. Por eso, porque necesito chicas de tu edad y como tú me das el tipo del estilo de chica que quiero y necesito para esta película, pues me gustaría’. Le dije que como tenía 14 años tenía que hablar con mi madre. Y me dijo, ‘Bueno, pues hablaré con tu familia a ver si me dan permiso’. Y se lo dieron. Yo todo lo vi muy bonito y muy agradable. Era como estar en un cuento”.

En La Residencia junto a Maria Gustafsson.

En La Residencia junto a Maria Gustafsson.

“Chicho era serio, pero era muy cariñoso. Cuando tú tenias que hacer tus cosas las tenías que hacer bien, porque sino era mucha pérdida de tiempo para todo el mundo. Había que tener un respeto. Desde al señor que coge el sonido hasta la persona que pone, con perdón, la braga en el foco, que es para que no te resalte mucho la luz. Chicho hacía sentir que era un trabajo de equipo, no era una estrella. Era un trabajo en equipo y si el iluminador quiere tú puedes salir maravillosa y si no quiere, pues pobre de ti… Cuando emprendes un trabajo, por mucho o poco que te paguen (…) tienes que dar el 100% de ti. Si no es mejor no hacerlo.

Lilli Palmer era un señora muy seria. Muy profesional y bellísima, con un tipazo impresionante. En Comillas rodé exteriores. El rodaje duró dos meses y casi todas las niñas que trabajaban en La Residencia eran top model. Pero increíbles. No te puedes hacer una idea. Tenían unos books que yo pensaba ‘quiero ser como ellas…’ “

32679053En este primer acercamiento al mundo del cine, Loreta trabaja sin acreditar, pero tres años después inicia una carrera ininterrumpida hasta 1985 mutando su apellido en diversos nombres artísticos: Loreta Tovar (con una y dos T), Loreto Tovar, Loli Tovar, Dolores Tovar, Loretta Martin, María Dolores Tovar  y Lorena Tower:

“Tras La Residencia comencé con el cine, porque enseguida me llamó José Luis Merino con el que hice La rebelión de los bucaneros (1972) con un papel protagonista con actores italianos. Una coproducción en la que El Vaticano era la parte italiana. Después hice varias películas para niños y me llamaron para hacer una campaña de tomate Pomodoro en Italia y empecé a hacer cosas de modelo. Por cierto, durante el rodaje de La Residencia me llamaron para hacer un spot de publicidad y me pagaban mucho  dinero. Entonces Narciso Ibáñez Serrador, cariñosamente Chicho, me dijo: ‘No pierdas esta oportunidad, vete a Canarias a hacer el spot de publicidad, que no vas a ganar ese dinero aquí en los dos meses de rodaje y en cuatro días te vas a llevar un dineral. Hazlo y que venga tu hermana’. Y mi hermana hizo de alumna también como yo, pero ella en morena y yo en rubia.”

Y Loreta entra de lleno en el boom del Fantaterror español con La llamada del vampiro

9847191(Aquelarre de vampiros en el título de rodaje) de José María Elorrieta, donde interpreta a una vampira sexy y rueda por primera vez en San Martín de Valdeiglesias, escenario de muchos otros filmes de género: “Me conocía hasta a los tenderos de San Martín de Valdeiglesias, porque a mí me encantan las chocolatinas y siempre a mitad de rodaje me escapaba y me iba a comprar las chocolatinas a un colmado”

En esta película rueda sus primeras escenas destinadas a doble versión. De hecho son posiblemente las más explícitas rodadas para una versión destinada al extranjero de un film de terror español de los setenta: “Cuando te preguntaban si estabas dispuesta a todo y tu querías  triunfar no ibas a decir ‘oye, que no, que yo…’decías: pues sí. Entonces te decían ‘tienes que hacer esto, esto y esto otro’ y claro, una vez ya has firmado un contrato lo tienes que hacer. Es así. Mi madre se llevó un par de disgustos cuando se enteró, pero le dije que si hubiera estado papá nos habría matado a todas (risas) por lo cual tenemos que dar gracias  de que papi no está con nosotros.

Estas escenas se rodaban con mucho respeto. Muchísimo respeto. Solamente estaba el iluminador, el técnico y decían al resto que se marchara. De vez en cuando alguno estaba por ahí en lo alto colgado. Pero bueno que más da. Era su problema, no el mío.

la_llamada_del_vampiroNo había engaños, en serio, no había engaños. Yo es que, como siempre he dicho, veraneaba desde muy pequeña en Ibiza y entonces el top less para mí era lo normal, así que, que vamos a decir de una cosa que hago gratis en la playa. No se me puede criticar por nada. Si hiciera escenas realmente morbosas eso ya me daría más… pero enseñar algo cuando puedes… porque cuando ya no puedes una retirada a tiempo es una victoria.”

Entre otros compañeros de reparto estaba el extraño protagonista Nicholas Ney, un uruguayo que no rodó más películas o Beatriz Lacy, hija del director. Aquí también comparte rodaje con su hermana Marisa, que hizo más papeles pequeños en el cine, siendo por ejemplo atacada en dos ocasiones por el hombre lobo en La noche de Walpurgis y El Dr. Jekyll y el hombre lobo. También coincidieron ambas hermanas en Las garras de Lorelei.

Como buena vampiresa, durante el rodaje de La llamada del vampiro tiene ocasión de lucir unos atractivos colmillos y saborear “sangre”: “Los colmillos eran cómodos porque los hacía un protésico dental a la medida. El problema es que no había manera de vocalizar con ellos. En cuanto a la sangre, a mí me sabía como a dulzón. Yo creo que le ponían sirope de algo, porque era como dulzón todo. En Ceremonia Sangrienta pusieron mercromina y se me tiñó todo el pelo de rosa ¡fue tremendo! (risas)

Una cartelera italiana en la que se puede apreciar el curioso nombre que se le dio en ese país a El gran amor del Conde Drácula. En la imagen Loreta en la cama a punto de ser mordida por el conde (Paul Naschy)

Una cartelera italiana en la que se puede apreciar el curioso nombre que se le dio en ese país a El gran amor del Conde Drácula. En la imagen Loreta en la cama a punto de ser mordida por el conde (Paul Naschy)

En 1973 se estrenan siete películas en las que Loreta Tovar toma parte y las seis son de terror, aunque en cuatro de ellas con papeles muy pequeños: Aurora Bautista y Esperanza Roy la matan en el minuto uno  de la excelente Una vela para el diablo de  Eugenio Martín. En El gran amor del Conde Drácula es víctima del vampiro que interpreta Paul Naschy. Y en ambas hay doble versión. En Ceremonia sangrienta de Jorge Grau, era degollada por  Espartaco Santoni para proveer de sangre a Lucía Bosé. También figura en el reparto de El espectro del terror de José María Elorrieta.  Y en Autopsia, extraña película medio  ficción medio documental sobre la muerte con dos autopsias reales, tiene también un breve papel como modelo fotográfica: “Creo que no la vi terminada. Ni la doblé ni nada. Me dieron las cuatro páginas que yo tenía y no vi ni el guión entero.”

En Los ojos siniestros del Dr. Orloff (Jesús Franco), tiene un papel más extenso, aunque no se libra de morir en manos de Kali Hansa (con quien volverá a coincidir en La noche de los brujos): “Un actor me tenía que dar una bofetada y yo veía que cada vez tenía la cara más coloradita, pero no me atreví a decir nada y Jesús Franco me dijo “Mira, cuando repitamos otra vez esta escena, te retiras” Fíjate si el actor dio fuerte la bofetada que le dio a la cámara y a Jesús Franco le puso un ojo así, por lo que le dijo ‘Eres un salvaje. Una y nada más’. Porque la verdad es que daba. El compañero daba.

Jesús Franco me regañó porque me iba a cenar por ahí con mis amigos de Barcelona y no estaba con el equipo. Pero era encantador. No recuerdo, de verdad, ninguna palabra malsonante que me haya dicho un director. Nunca. Conmigo han sido súper amables. Pero también les decía, mira, yo soy como la plastilina y me tienes que moldear para sacar lo bueno de mí, y si le dices esto a un director yo creo que está todo dicho”.

ROTLD (3)

Y el último de esos siete filmes de terror estrenados en 1973 es uno de los más interesantes en los que Loreta Tovar ha tomado parte, ya que se trata de  El ataque de los muertos sin ojos, donde tiene un papel bastante extenso y cuenta con compañeros de la talla de  Fernando Sancho, Lone Fleming y Esperanza Roy. Con esta película inicia la actriz su colaboración con Amando de Ossorio, con quien rodará dos películas más: La noche de los brujos y Las garras de 9368161Lorelei: “Ossorio lo único que te decía era ¿sabes leer?, si sabes leer eres buen actor, porque si interpretas lo que yo he escrito y lo comprendes y asimilas, está claro que no puede haber ni un fallo. Pero si no sabes leer no te metas a actriz (risas). Esperanza Roy es lo más, es divina y una gran persona. Fernando Sancho era fantástico. Lone un bellezón de señora ¡Qué te voy a decir! Yo he tenido mucha suerte con mis compañeros y siempre me he llevado bien con ellos. El rodaje era en una iglesia abandonada y todo esto lo hicimos de noche y de verdad que pasamos un frío que nos moríamos. Y te imponían bastante, fíjate, los templarios”.  

En 1974 se diversifican un tanto los géneros. Rueda acción con Las violentas  (Fernando Miranda); comedia con El amor empieza a medianoche (Pedro Lazaga) y drama con Juegos de sociedad (José Luis Merino), entre otras. Pero también una coproducción de acción, Los cazadores (Peter Collinson), producida por varios países, entre ellos Estados Unidos, donde tiene ocasión de compartir reparto junto a Peter Fonda, John Phillip Law y William Holden: “Todos me dieron la dirección y luego fui a Los Ángeles, porque mi hermana fue a estudiar allí, y estuve hablando con ellos y me trataron muy bien. El rodaje fue en inglés, que ya era un trabajito. Y luego los americanos tienen una manera de hacer las cosas muy fluida, muy seria. Es otra manera. Allí fluye el dinero a lo bestia. Pero nuestro cine tiene para mí más valor porque realmente el gobierno español no se ocupa de esto para nada y es una pena, porque el cine es cultura”.

36185223Pero también en este año comienza su colaboración con Profilmes, productora barcelonesa especializada en cine de género, en especial de terror, rodando la película de aventuras: Tarzán y el tesoro Kawana de José Truchado: Amando de Ossorio me recomendó a Profilmes porque todo esto es de boca a oído. Si tú trabajas bien no das problemas y te adaptas a todo, es un aliciente para que la gente te contrate. Truchado tenía un caos mental total. Además, había un productor que era, bueno, no voy a hablar de la vida privada de otras personas, pero se peleaba con la novia un día sí y otro también. De verdad que fue divertido el rodaje. El mono no era mona, sino mono, porque si no no se acercan a una mujer. Pero el mono se ponía a cien ¡tenía lo suyo! Y yo decía ¡a ver si voy a coger algo! (risas). Y (a pesar de estar rodada en Costa de Marfil) no aparecieron las fieras. Yo creo que montamos tal jaleo y veían tanta gente que huían”.

No abandona la selva, aunque de forma más autóctona, ya que en La noche de los brujos  de Ossorio se recrea África en Madrid con María Kosti, Kali Hansa, Simón Andreu y Bárbara Rey, además de Loreta, en el reparto. Da la sensación de que las actrices se lo pasaron de miedo dándose de latigazos y luciendo bikinis de leopardo y colmillos. También se rodó 19339836doble versión, y el nombre de Loreta se internacionalizó pasando a ser Lorena Tower (Bárbara Rey figura como Bárbara King, en un alarde de ingenio): La noche de los brujos se rodó en Hoyo del Manzanares y Estudios Ballesteros. ¡Cuando vi la puesta en escena ya me dio un ataque de risa! Aquellas botas con flecos tenían lo suyo. Y me encantó el figurinista, porque en África con una minifalda con lo que pican los mosquitos… (risas) Era total. Los que hacían de aborígenes estaban contratados en la facultad de medicina y uno, en la vorágine, me metió mano (risas) y cuando se cortó el plano yo: ‘¡ese cochino! ¡que se muestre si es hombre!’ Como una niña histérica. Y Amando que dice: ‘Por favor Loreta, no digas ni hagas nada porque mañana nos quedamos sin morenos, porque son todos estudiantes de medicina y como digas a uno que no venga, todos hacen piña y no aparecen más’.  O sea, que me tuve que aguantar (risas).

Los latigazos eran en el aire y siempre los daba el especialista, el maestro de armas, que era el que sabía manejar el látigo. Porque si no te meten una que…”.

Vamos a ver un ejemplo de doble versión. Arriba tenemos la versión que se nos ofreció a los españolitos en la época, que con eso ya nos poníamos como toros y...

Vamos a ver un ejemplo de doble versión. Arriba tenemos la versión que se nos ofreció a los españolitos en la época, que con eso ya nos poníamos como toros y…

¡Voilà! ¡la imagen se veía en los mundos civilizados!

¡Voilà! ¡la imagen que se veía en los mundos civilizados!

Al siguiente años rueda su última película con Profilmes, Las garras de Lorelei, de nuevo con Amando de Ossorio pero interpretando un papel más pequeño. Silvia Tortosa contó sobre esta película que hacía mucho frío y que alguna de las chicas suspiraban por el galán protagonista, Tony Kendall: “Hacía un frío que te morías porque era invierno. En las escenas de piscina todas nos lanzábamos a por los abrigos en cuanto decían ‘corten’. Me llevé fenomenal con Tony. Además, conocí a su mujer que era un bellezón italiano increíble. Garras de LoreleiEra guapo este señor. Yo me hice muy amiga de él y además le llevé a que le echara las cartas una señora que conocía. Me hice muy amiga de él. Que te diga Esperanza Roy, que nos invitaba a él y a mí a paella. No te digo más. Nos reíamos mucho. Tony estaba hospedado en el Hotel Plaza, donde estaban todas las azafatas, que eran pibones increíbles y hacía así y las tenía a todas ¿para qué se iba a mezclar con alguien del rodaje?

El monstruo era de latex. Un poquillo de repelús si que daba, pero bueno… ¡Quería ser actriz!” (risas)

Y Loreta no hizo mucho más género, aunque recuerda con cariño todo este cine de terror: “Había que echarle mucho valor (risas). He hecho películas en las que se iba escribiendo el guión sobre la marcha y te decía el director ‘hoy tienes que tener la mente ágil, porque te toca hablar’ (risas). Me quedé dormida en un ataúd (risas) me parece que fue en El ataque de los muertos sin ojos. Me quedé roque pero roque y nadie se podía creer que me hubiera dormido. Tenía exámenes y por la noche estudiaba mucho porque es cuando tienes más calma, no hay ruido y puedes concentrarte más en los estudios y me quedé, pero vamos, totalmente dormida como dos o tres horas. Se fueron a comer y yo seguía dormida en el ataúd. Y es que a mí, las cosas siniestras como que nunca me han dado miedo”.

Torturada por Paul Naschy (tras lo que  pasa por la hoguera vuelta y vuelta) en Inquisición.

Torturada por Paul Naschy (tras lo que la pasan por la hoguera vuelta y vuelta) en Inquisición.

“Conocía el cine de Paul Naschy. Él era cariñoso y muy buena persona y te lo explicaba todo muy bien. En Inquisición, la primera película que dirigió, lo tenía muy clarito. Que luego ya en el montaje saliera mejor o peor, que yo no la he visto nunca, ya… Me acuerdo que trabajó Cuenca, el fotógrafo de la revista 10 Minutos haciendo de monje (risas).

Me invitaron al Festival de Sitges, pero estaba trabajando fuera y les dije que lo sentía mucho porque a mí Cataluña me tira mucho. Yo me lo pasó muy bien aquí”.

Triptico-2Otras películas en las que participa son: Los pasajeros (José Antonio Barrero) con Aurora Bautista, Eva León y Paul Naschy; el policíaco El socarrón (Jaime J. Puig); la coproducción Leonor de Juan Luís Buñuel, con actores como Michel Piccoli, Liv Ullmann, Ornella Muti y en la parte española Antonio Ferrandis o Ángel del Pozo. Y luego llegaron las comedias como Haz la loca… no la guerra de José Truchado con Lolita Flores, Máximo Valverde y un gran electo de actores españoles; El in…moral con los hermanos Calatrava; Mi adúltera esposa de Joaquín Coll Espona con Cassen, Esperanza Roy y Bárbara Rey y a partir de ahí su última etapa en el cine con una fructífera colaboración con Mariano Ozores, con el que ya trabajó con anterioridad, rodando cinco películas seguidas de 1980 a 1985, año en el que hace su último papel en el cine. En todas ellas cuenta con Fernando Esteso y Andrés Pajares, ya sea juntos (Yo hice a Roque III y los Liantes) o por separado (Queremos un hijo tuyo,  ¡Que gozada de divorcio! -con Pilar Alcón y Azucena Hernández- y 4 Mujeres y un lío). Luego vendría un nuevo campo en su carrera como fue la televisión, donde hizo varias series como Veraneantes, La comedia musical española y Clase media, con la que se despide de la interpretación: “Tuve una época muy buena como modelo y me fui a trabajar a Milán y Japón, y la verdad es que, honradamente, estuve haciendo caja”.

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El fotógrafo Castelví es maravilloso. Hice una sesión con él cuando estaba haciendo una obra de teatro con Carlos Larrañaga en la que era primera actriz y me hizo cortarme el flequillo. Fue mi primera obra de teatro de primera actriz. Yo fui a la escuela de arte dramático tres años porque no se pueden hacer las cosas sin conocimiento de causa. Ibáñez Menta me dirigió en una obra.

Yo, como todo el mundo, en el cine quería hacer papeles interesantes, pero si no los había que voy a hacer. No voy a regañar al director y decir ¿Porqué no le das a la masa gris y me das un papel que a mí me guste? Es absurdo.

Para mí el cine ‘S’, bajo mi punto de vista era como bajar peldaños. Por eso te digo que para ir a peor… una retirada a tiempo es una victoria. Si puedes sobrevivir con otras cosas y tener un dinerito para vivir dignamente, es preferible dejarlo en el mejor momento”.

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1Por nuestra parte tan solo nos queda agradecer la ayuda de Diego López (El Buque Maldito) y al director Eduardo Gión para poder realizar esta entrevista. Y naturalmente a Loreta Tovar, por su simpatía y amabilidad. Todo un torbellino de mujer.

Loreta Tovar

Charlando con Jack Taylor

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Foto: David ‘Cinephone’ Cornado.

Un día de julio de 2013 tuve ocasión de realizar un sueño: reunirme con George Brown Randall, norteamericano nacido en Oregón el 21 de octubre de 1936. Pienso que con ese nombre no sabrán quien es pero, ¿Y si les digo que más tarde se dedicó a la actuación bajo el nombre de Grek Martin? Vaya, tampoco. Y no me Jack-Taylorextraña, ya que ese es el nombre artístico que tuvo durante su estancia en Méjico. Pero tras aterrizar en Madrid un caluroso día de agosto de 1961, decidió quedarse y proseguir su profesión en España con el nombre de Jack Taylor. Ahora sí, ¿verdad?, pues el entrañable Jack Taylor me contó muchas cosas durante el transcurso de la conversación que mantuvimos. Su proverbial amabilidad, de la que ya habíamos escuchado hablar, rebasaba todo lo imaginado y fue generoso a la hora de contarnos anécdotas. Vivencias que él mismo les cuenta, tal y como hizo conmigo, y que únicamente les trascribo tal y como él las narró. Espero que disfruten tanto como lo hicimos todos los presentes en esa velada en Badalona, que además de agradecer al propio Jack y a su representante, José Marzilli, hay que agradecer efusivamente a la organización del festival Cryptshow y al magnífico restaurante Can Frai, que además de ofrecernos unas delicias culinarias finas, finas, también dispone de un personal de lo más amable. Y sin dejar de lado al amigo Eduardo Gión, ya que esta entrevista fue rodada con intención de formar parte de su documental El espanto surgió de Profilmes, que por razones ajenas está, digamos, esperando reiniciarse.

Apaguen sus móviles, les dejo con Jack Taylor.

Programa original español.

Programa original español.

Estuve en  Los Angeles e hice televisión, pero en seguida me dí cuenta de que no tenía nada que hacer porque no era tan alto como Rock Hudson ni tenía el tipo de Marlon Brando. Entonces pensé, bueno, ¿Dónde me puedo ver? Estaba pensando en Italia, pero no tenía dinero, así que me fui a Méjico y me contrataron para una película que se llamaba… bueno, no recuerdo el título pero era sobre Joaquín Murrieta[1], el poeta bandido, con Carlos Thompson, me acuerdo muy bien, el hermano de Linda Christian[2].

Luego por mi tipo, supongo, que no tenía nada que ver con el tipo típicamente mejicano, hice allí dos series para la televisión norteamericana[3] y luego comencé a trabajar en español.  Hablaba muy poco cuando llegué a Méjico, y en seis meses estaba hablando más o menos. Aprendí en la calle. Iba al Mercado Central, compraba los cancioneros, y con las letras de las rancheras aprendí español (risas). Luego me llamaron para hacer otra película en español y después Federico Curiel me llamó para Nostradamus[4].  Más tarde estuve haciendo teatro, porque en Méjico no importa si tienes acento o no. Hice Anastasia y luego una comedia musical con la que vinimos a España. Y lo que había sido un gran éxito en Méjico fue un fracaso total aquí. Pero es curioso, mi compañero de camerino era un tenor de diecinueve años que se llamaba Plácido Domingo.  Era octubre de 1961.

Yo quiero mucho a España. Me siento muy feliz aquí y siempre digo que es mi segunda patria, pero cuando llegué a Madrid el 29 de agosto de 1961 con ese calor… ¡Había una sola persona en toda la Gran Vía! Pensé ¿Dónde me he metido? Era un país gris, hasta cierto punto, porque Méjico por aquel entonces era como París al lado de Madrid. Era un poco chocante pero, aquí estoy.

34482487En seguida me salió un contrato para hacer una película francesa, después una italiana y pensé “me quedo. Ya está”. Así de fácil. La vida de un cómico, ya sabes. Hay futuro en todas partes solo hay que saber aprovechar el momento.

El primer western que hice[5] fue con Leo (León Klimovsky), un ser maravilloso. Hace una semana estuve con su viuda, Erika (Szel), que trabajaba como script en todas sus películas. Leo era un hombre muy culto, muy respetuoso, un gran director. Hizo películas menores, digamos, pero Leo tenía la facilidad de que si le dabas unos metros de película te hacía un largo ¿me entiendes? y por eso trabajó tanto. Le guardo un gran cariño.

Personalmente no me gustan los western. Yo nací en el oeste pero no me gustan los western (risas), pero estaban muy de moda aquí. Se rodaba sin sonido. Yo en Méjico estaba acostumbrado a rodar con sonido y en mitad de una escena comenzó Klimovsky a dirigirme y paré, porque no sabía que hacer. Con George Martin me acuerdo que rodamos una pelea y, no recuerdo si fue culpa mía o suya, pero le pegué sin querer y en una escena casi me ahoga en un abrevadero (risas).

Efectivamente, este fotocromo original (coloreado, tal y como se hacía antes) muestra el momento abrevadero)

Efectivamente, este fotocromo original (coloreado, tal y como se hacía antes) muestra el momento abrevadero)

Paul Naschy fue el precursor aquí del movimiento este de películas de terror. No lo inventó, por supuesto, pero fue el primero. Antes había habido películas que habían hecho incursiones en este género, pero lo que a mí me tocó en esa época lo comenzó Paul.

Él estaba completamente entregado a su personaje y al género. Lo tomaba muy, muy en serio. Lo vivía. Y era un gran profesional.

Me acuerdo bien de todos mis directores. Carlos Aured también era un gran artesano. Todos estos directores cumplían muy bien su cometido y tengo la suerte de haber sido amigo de todos, de Leo, de Carlos, de todos. A todo ese cine lo que le faltaba era dinero, por supuesto, pero con lo poco que había se hizo mucho. Todas estas películas eran modestas, digamos que eran de serie-B, pero lo curioso es que de más de una película de serie-A nadie se acuerda, pero de estas sí.

Imagen de distribuidora para distribuidores con una imagen de Rina Ottolina, que porta Jack Taylor, y que, naturalmente no se utilizó en la época.

Imagen de distribuidora para exhibidores con una imagen de Rina Ottolina, que porta Jack Taylor, y que, naturalmente no se utilizó en la época.

Por ejemplo, La venganza de la momia (1973) es muy lujosa para la época. Está muy bien. Rodamos en el Castillo de Viñuelas. Hay secuencias con Helga Line que rodamos en la antigua embajada de Santo Domingo. Estuvimos en el Puente de Londres rodando, y al ver la película terminada vi un autobús cruzando el puente (risas).

Por cierto, sobre la protagonista, Rina Ottolina, el padre se llamaba René, la hermana Rona y el perro Runa, me parece (risas).

Hice un western con Amando de Ossorio, La tumba del pistolero (1964). Me acuerdo que Ossorio se enfadó mucho conmigo. Estábamos haciendo El Buque Maldito (1974) y yo me equivoqué después de una jornada muy larga, y me dijo: “me sobran actores”, porque estaba pensando en sus muñequitos. Por eso hice Serpiente de mar (1987), porque soy libra y no puedo tener enemigos. Hice una actuación de dos minutos, pero lo más curioso de esta película es que estaba Ray Milland [6] y hablaba español. Me contó que cuando tenía quince años viniendo en un barco de Alejandría se le había infectado el brazo y se lo querían cortar. Lo desembarcaron en Almería y un médico lo recogió en su casa, donde estuvo unos seis meses curándose. Así aprendió español.

En El Buque Maldito hay un momento, cuando los templarios surgen del mar, que es impresionante. Yo no sé como un director de ahora no retoma esos personajes y hace algo con ellos, porque es una buena idea.

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De La noche de los brujos me acuerdo muy poco. Recuerdo que estuvimos cerca, en Madrid, en una selva de plantitas. Un fondo como un cuadro de Rousseau, y me acuerdo de una secuencia donde estábamos en mitad de un riachuelo.

Todos los rodajes se hacían en español y luego se doblaban. Hasta hace muy poco tuve que ser doblado, pero es que en aquella época se doblaban hasta las películas argentinas.

Yo tengo una idea muy particular sobre estas películas de género. Pienso que eran una manera de engañar la censura. Supongo que ver un monstruo corretear detrás de una chica en minifalda por un cementerio no era algo sumamente erótico, no lo sé, pero era una manera de mostrar un poquito más. Creo que algo había.

Os voy a contar una cosa. Cuando vine a España en pleno verano del 61 me fui al cine Fuencarral con una camisa de manga corta y no me dejaron entrar. Pregunté el porqué y me dijeron que “usted puede tocar algo con el brazo desnudo”. Esa era la mentalidad.

Las cosas han cambiado.

Sobre las dobles versiones que se rodaban para el extranjero con desnudos, no creas que afectaban menos a los hombres. Hay alguna película por ahí dirigida por un señor recientemente fallecido de la que hay cuatro o cinco versiones que… (risas). Después hablamos de eso. Sí, había dobles versiones, pero la doble versión por entonces era un poquito más de pierna o un poco más de seno. Con o sin sostén, digamos.

Detalle del poster de Female Vampire, film de Jesús Franco.

Detalle del poster de Female Vampire, film de Jesús Franco.

Es curioso trabajar mostrando algo de tus encantos o desnudo. Estás trabajando, estás actuando, no estás pensando ¡Dios mío!

Hice ocho películas con Jesús Franco en un periodo de diez años, pero hay películas por ahí de Jesús Franco con Jack Taylor que yo no he hecho. Son trozos y cosas así. Hay una película de la que hay cuatro o cinco versiones, tal y como te he comentado[7]. Hasta una versión porno, que yo no hice. Era un truculento (risas). Pues esa película nunca se terminó y no me la pagó. Después dijo “Jack me hizo esta película gratis”. Gratis si, porque no me pagó. Y lo digo en broma y con mucho cariño.

Estuvimos en Madeira y me dio 50 escudos para comer, y media hora después me los pidió prestados.

Cartel americano.

Cartel americano.

Durante el rodaje de El conde Drácula (1970) me parece que Christopher (Lee) y Herbert (Lom) nunca se vieron, si recuerdo bien. Yo sí trabajé con Christopher. Esta se hizo en inglés. Herbert Lom era un caballero muy correcto, muy profesional, pero tuvimos muy poco contacto, y con Christopher igual. Con Christopher Lee he rodado dos o tres veces, no me acuerdo[8]. Soledad Miranda murió poco después. Con María Rohm he trabajado mucho [9]. Era buena película porque había un productor detrás, Harry Alan Towers, que cuidaba los guiones. Porque había un guión, ya que muchas veces en las películas de Jesús no había guión. Un buen rodaje, si.

Vampir Cuadecuc (1971) de Pere Portabella, el gran amigo Pere, me gusta muchísimo. Es una gran película. Un making off pero una película en sí. Incluso se puede decir que me gusta más Vampir Cuadecuc que El conde Drácula. Sí, es una gran película. Me ha entrado un poco de emoción porque me acuerdo tanto, tanto, tanto de Soledad Miranda. En una escena ayudando a colocarla en el ataúd… yo estaba muy emocionado cuando rodamos eso.

 José Ramón Larraz es un gran amigo mío, le quiero mucho y le tengo un gran cariño. Hice tres cosas con él: Goya (1985), que fue donde le conocí, es una serie en la que hice de duque de Wellington. Y después hice dos películas, Descanse en piezas (1987) con la famosa Dorothy Malone,  y Al filo del hacha (1988). No eran muy buenas películas en realidad. No me gustaban mucho.

 

Jack Taylor durane la presentación del libro Spanish Horror junto al autor Víctor Matellano y José Ramón Larraz, José Lifante, Paul Naschy, Antonio Mayans y Saturnino García.

Jack Taylor durante la presentación del libro Spanish Horror junto al autor Víctor Matellano y José Ramón Larraz, José Lifante, Paul Naschy, Antonio Mayans y Saturnino García.

Viaje al centro de la tierra (1977, Juan Piquer Simón) era muy divertida, con Pep Munné, Kenneth More… bonita película. Me encanta también Mil gritos tiene la noche (1982, Juan Piquer Simón), tuvo mucho, mucho éxito fuera de España, sobre todo en Estados Unidos.

Yo creo que aquellas películas tienen un valor. Hay público todavía para estas películas. Yo me acuerdo hace diez años que estuve en Miami y un fan, un admirador, me dijo “quiero mostrarte algo”, y me llevó a una nave inmensa donde tenía todas las películas españolas de género. Todas las mías estaban allí y no se encontraban en España, porque en aquel entonces en España no interesaban y se burlaban mucho de, bueno, no quiero decir de quien, posiblemente de todos nosotros por haber hecho esas películas. Y después rodé con Polanski, con Milius… y pensaron, bueno, a lo mejor no es tan mal actor como habíamos creído (risas).

Viciosas al desnudo (1980, Manuel Esteba) es una película puramente alimenticia con Silvia Solar, que trabajó conmigo (o yo con ella) en La tumba del pistolero y luego en una película que hicimos en Italia, que no recuerdo como se llamaba[10].

32807219Con lo que vi durante el rodaje de Autopsia (1973, Juan Logar) tuve suficiente. Para esta película, y creo que nadie lo ha dicho, utilizaron tres cadáveres de verdad. Presenciar una autopsia no era nada para mí porque cuando estaba estudiando y necesitaba ganar dinero trabajé en una funeraria y estaba acostumbrado a ver esas cosas pero… era muy desagradable. La rodamos en la morgue del Hospital San Pablo, que ahora es el Museo Reina Sofía.

¿He hecho de todo, eh?

Voy a ser sincero. Hubo un momento en que me molestaba que se me reconociera solo  por el cine de terror, pero ahora no. En un momento pensé, bueno, si solamente me recuerdan por esto… pero no, soy muy feliz de haber hecho estas películas.

Hice también varias cosas para televisión española, con muy buenos directores  que tenían una calidad que no tenían muchas películas. Es una pena que ahora que la programación es tan pobre no saquen estas cosas ¿Por qué no pasan otra vez series como Los libros, El quinto jinete, Cuentos y leyendas…? Ahí estaban Martínez Lázaro, Páramo, Alfonso Hungría… buenísimos directores. Y se hacía como cine de verdad.

En los últimos cinco años he rechazado algún trabajo, no voy a decir cual, porque muchas cosas que he aceptado eran puramente alimenticias, voy a ser sincero, pero cuando uno puede decir que no, no es que dé una gran satisfacción, pero si puedo quiero ser más selectivo. Y ahora estoy trabajando probablemente más que nunca. Acabo de estrenar  Hijo de Caín (2013, Jesús Monllaó), una película que me gusta mucho hablada en catalán y español; creo que en septiembre sale Presentimientos (2013, Santiago Tabernero). Y claro, Wax, que está muy bien y que está en montaje ahora. Está un pelín retrasada porque había que esperar un montador, pero están en ello, y es una película que disfruté mucho haciéndola y (Víctor) Matellano ha hecho un buen trabajo. Es una película muy clásica tipo Hammer y disfruté inmensamente interpretando al Dr. Knox, que tiene unos gustos culinarios  un poco extraños. Espero que guste. Lo pasé muy bien haciéndola y hay un buen trabajo de maquillaje y dirección. Estoy deseando ver la copia final.

Y hay una cosa en la parrilla que vamos a ver si sale. Lo importante es seguir trabajando. Me han preguntado ¿has pensado en jubilarte? Y no, me quiero caer muerto delante de la cámara.

Humildad, amabilidad, profesionalidad y elegancia: JACK TAYLOR.

Jack Taylor con Serendipia tras la entrevista ¡Más contentos que unas castañuelas! (Foto: David 'Cinephone' Cornado )

Jack Taylor con Serendipia tras la entrevista ¡Más contentos que unas castañuelas! (Foto: David ‘Cinephone’ Cornado )


[1] La película es El último rebelde (1958, Miguel Contreras Torres) y Jack Taylor todavía se hacía llamar Grek Martin.

[2] Mejicana como su hermano, quería estudiar medicina pero se encontró con Errol Flynn que se la llevó a Hollywood, donde realizó una extensa carrera. Se casó con Tyrone Power y es la madre de Romina y Taryn Power.

[3] Al menos una de ellas fue en Captain David Grief , serie basada en narraciones de Jack London en la que, todavía como Grek Martin, interpretó un episodio de la segunda temporada, The Terrible Solomons (1960)

[4] Aunque Jack Taylor trabajó en Méjico con otros directores como Alfonso Corona Blake, es con Federico Curiel con el que más rodó, interviniendo en un total de 6 películas, tres de ellas pertenecientes a la serie dedicada a Nostradamus, donde tenía un personaje fijo, Igor: La maldición de Nostradamus (1960), Nostradamus y el destructor de monstruos (1962) y Nostradamus, el genio de las tinieblas (1962) y tres títulos más pertenecientes a la serie dedicada a Neutrón: Neutrón, el enmascarado negro (1960),   Los autómatas de la muerte (1962) y Neutrón contra el Dr. Caronte (1963).

[5] Fuera de la ley (1964).

[6] Y por cierto, Taryn Power, de la que hemos hablado antes.

[7] Aquí conocida en DVD como El ataque de las vampiras (Les Avaleuses, Female Vampire…) 1973.

[8] Y a nosotros también nos pilla desprevenidos. Sabíamos del film de Jesús Franco y su “altenativo” Vampir Cuadecuc, de Pere Portabella fuera de esos, Eugenie (1970) otro filme de Jesús Franco.

[9] Sin escarbar mucho en Sex Charade (1969) y en  Eugenie (1970) ambas de Jesús Franco.

[10] Posiblemente se refiera a Mercancía humana (Agente Sigma 3- Missione Godwhater, 1967, Gian Paollo Callegari).

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