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El hijo de John Old: una charla con Lamberto Bava

24 diciembre 2019 Deja un comentario

Lamberto Bava mamó cine desde la cuna. Nieto de Eugenio Bava (1886-1966) cámara y técnico de efectos ópticos durante el cine mudo, e hijo de uno de los más importantes e influyentes directores de cine de Italia, Mario Bava (1914-1980), Lamberto nace en Roma en 1944 con el destino marcado por el celuloide.

Fotos: Serendipia

Comencé en el cine como ayudante de mi padre, Mario Bava. Cuando rodaba con él yo era el más joven y ahora soy el más viejo del equipo. Han pasado 30 o 40 años y ¿qué he hecho durante todos estos años? Rodar. Y, bueno, también viajar, conocer gente, dar entrevistas, ir a festivales… Y es que el cine ha cambiado mi vida y quizás debería comenzar a vivir.

Recuerdo la primera vez que mi padre me llevó al cine. Daban una película de un gran actor italiano, Aldo Fabrizi[1], muy amigo de mi padre. Y el primer encuentro que tuve con un actor, a los seis o siete años fue precisamente con Aldo Fabrizi, que para mí era como un ogro, con su gran panza y mirada intensa.

John Phillip Law y Mario Bava durante el rodaje de Diabolik (1968)

Joe Dante ha escrito en el prologo de un libro sobre mi padre algo que me parece muy acertado, que para comprender el cine de Mario Bava no basta con ver una película o dos, hay que verlas todas. De sus películas, las que más me gustan son Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, 1963) y Operazione Paura (1966). Según ciertos estudiosos su cine consta de tres fases: la fase gótica, una  segunda como precursor del Giallo, y una tercera como pionero del Splatter, pero cuando rodábamos juntos recuerdo que él no decidía hacer una película gótica o un Giallo, él escogía una historia, para él eso era lo importante. Y cuando estaba dirigiendo cambiaba a menudo lo que no le gustaba del guión, de tal modo que la historia no la contaba el guión, la contaba la atmósfera que él creaba, una atmósfera con la que superaba, en muchas ocasiones, a la propia historia. Su cine era así, la atmósfera narraba. Por ejemplo, recuerdo los estupendos títulos de crédito de Seis mujeres para el asesino (6 donne per l’assassino, 1964) con los actores posando como maniquíes. Aquí la atmósfera la consigue el color y el asesino, impersonal y sin rostro, rodado en cámara subjetiva.

Programa de mano de Seis mujeres para el asesino (1964)

Creo que es el primer film en el que se hizo. Yo hasta los 16 años no pensaba en hacer cine y precisamente durante el rodaje de esta película, recuerdo que estábamos en un parque, era de noche y estaba todo oscuro y en silencio, tan solo se escuchaba el canto de los grillos y de pronto se encendió la luz, la imagen, y se creó el cine. En ese mismo momento decidí que iba a dedicar mi vida a esta profesión.

Ser el hijo de Mario Bava no fue fácil. Fue mi padre y mi maestro. Y aunque mis películas son de épocas diferentes a las suyas, en todas está la huella de mi padre. O eso espero.

Mi padre y yo también hicimos publicidad. Rodar publicidad ayuda a medir el tiempo, que en la publicidad es diferente al tiempo cinematográfico. Antes en Italia se llamaba carosello (carrusel) a la publicidad, que duraba tres minutos, pero uno de mis primeros trabajos como director de publicidad fue un spot de 15 segundos para Alemania, así que tuve que ajustar el tiempo a la historia que debía contar. Todo esto ayuda mucho porque ofrece una sensación diferente del tiempo.

EL CAMINO HACIA DEMONS

Lamberto Bava comienza a ejercer como ayudante de dirección de su padre en Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965), cubriendo el resto de la carrera de Mario Bava hasta su última película, Shock (1977) en la que, además, dirige varias escenas y colabora en el guión. También ejerce de asistente de director de Manlio Scarpelli o Ruggero Deodato antes de iniciar su provechosa alianza con Dario Argento, que le produjo su obra más recordada, Demons (Dèmoni, 1985). 

Con Dario Argento había que tener todo preparado a la perfección. Haciendo con él  Inferno (1980), recuerdo que rodamos toda la noche y era fantástico, sentías como el cine te llegaba muy adentro. Un día me telefoneó y me dijo que había producido Zombi (Dawn of the Dead, 1978) de Romero y que si tenía algún proyecto él me lo producía. Entonces una película producida por Argento era algo muy especial, pues era un productor muy inteligente. Así que después de escribir y reescribir una idea que tenía entre manos, terminó siendo tres historias, de entre las que Argento escogió la segunda, que fue la que le pareció más potente y que se convirtió en Demons. Pero se ideó como tríptico: en una los demonios tenían su origen en el cine; en otra en la televisión; y en la tercera en la literatura. De hecho la tercera es El engendro del diablo (La chiesa, 1989), que hizo Michele Soavi, y cuya historia extendió hacia la religión, pero la  base la escribí yo, aunque no figure en los créditos. Inicialmente Demons no se rodó pensando en que tuviera continuidad, recuerdo la alegría que se llevó Darío cuando, tan solo dos semanas después de haberse iniciado el rodaje, ya había vendido el filme en Estados Unidos y Japón. Y a un precio superior a su coste. Así que ya volvió pensando en su secuela.

Mi experiencia trabajando con Dario en  películas como Tenebre (1982) o Inferno (1980) es que sabes cuando estás haciendo una buena película, y yo sentí eso con Demons. Dario y yo nos conocíamos muy bien, sabía perfectamente lo que hacía y galvanizaba las mejores ideas. Era un productor muy inteligente.

La banda sonora era muy importante, pues se trataba del primer film italiano con sonido Dolby Stereo, así que pusimos especial cuidado en la selección musical. Por un lado Claudio Simonetti compuso la música incidental, y por otro contamos con canciones de grupos Heavy por entonces muy poco conocidos en Italia como Scorpions, Saxon, Mötley Crüe o Accept, entre otros.

Rodando Demons: Dario Argento, su hija Fiore y Lamberto Bava

El rodaje de Demons fue complicado. Por ejemplo, meter una moto en un cine no es tarea fácil y tardamos tres días en rodar esa escena, para la cual se tomaron muchas medidas de seguridad. Lo de rodar en Alemania fue idea de Dario Argento. De hecho íbamos a rodarla enteramente en Berlín, pero como todavía estaba en pié el muro que separaba las dos Alemanias, se decidió finalmente rodar los interiores en Roma. Pero las escenas del principio, las del metro, se hicieron en Berlín. Y el cine es real y el edificio todavía existe[2].  Se trata de un cine antiguo, abierto desde la época del expresionismo y por eso hicimos un guiño a aquella época poniendo un cartel de Nosferatu. Por cierto, el hombre de la máscara es Michele Soavi, mi asistente de dirección, que más tarde dirigió varios filmes[3]. Yo lo conocí cuando rodé mi primera película, Macabro (1980), donde se presentó como actor. A partir de ahí me dijo que le gustaba el cine que hacía y lo cogí como ayudante de dirección.

A Sergio Estivaletti lo conocí dos años antes de Demons, porque el distribuidor de Macabro me llamó un día y me dijo que  tenía un sobrino que quería trabajar en el cine como técnico de efectos especiales y que si pudiera ayudarlo le haría un favor. Colaboró en Phenomena (1985) de Dario Argento y también en Demons, mano a mano con Rosario Prestopino. Eran dos equipos de FX y Sergio se ocupó de las transformaciones.

Hace unos años hubo un proyecto de rodar Demons 3. Escribí una historia que gustó mucho a Argento, pero nos encontramos conque no se sabía quien tenía los derechos sobre el título. Y es importante tenerlo claro y firmado para que no caiga ninguna demanda. Argento no recordaba si lo había vendido a Goffredo Lombardo de Titanus, que fue su distribuidor… Yo tengo el contrato preparado, pero después de los años que han pasado no creo que el proyecto siga adelante.

CINE DE GÉNERO EN ITALIA: PASADO Y PRESENTE

Yo he tenido siempre que rodar en inglés, incluida la serie de televisión Fantaghirò, y esta es una traba para un autor. Se tiene mucho en cuenta la cantidad de espectadores que hay en Estados Unidos, así que las películas se hacen en inglés para venderlas allí y cubrir costes. Siempre ha sido un factor comercial. Inglaterra y Estados Unidos tenían una industria poderosa, mientras que en Italia veníamos de una guerra, así que había una atmósfera muy eléctrica. Y con España, además de esto, teníamos en común que se rodaba con pocos medios, así que nosotros teníamos que ofrecer algo diferente: el Giallo, el sangriento, tenía que haber una diferencia con el cine que se hacía en América. Ahí estaba el gótico, por ejemplo. Y mi padre, como pionero en todos esos subgéneros, estaba adelantado a su época.

El cine que más me gusta es el fantástico. Y del italiano mis directores favoritos son mi padre, Argento y Michele Soavi.  Fulci era un gran director, pero hizo todo tipo de cine y no era un gran amante del género, aunque lo hizo al final y muy bien.

Los años sesenta, setenta y ochenta fueron una época muy fructífera, hacíamos un cine comercial, pero más tarde la situación cambió dando pie a un tipo de cine muy diferente. Se dejó de hacer cine de género y el poco que se hacía se rodaba casi sin presupuesto, y en esas condiciones no me interesaba hacerlo. La demanda de este tipo de cine había acabado.

El último filme de horror que hice fue hace unos quince años o así. El sexto sentido (The Sixth Sense, M. Night Shyamalan, 1999) cambió mi percepción del fantástico. Es un horror positivo, diferente. Y así hice productos destinados a la televisión tipo cuento de hadas, como Fantaghirò[4], que fue un éxito en toda Europa, siempre dentro del fantástico, que es lo que me gusta, pero diferente. Y de hecho el primer Fantaghirò me dio una de las satisfacciones más grandes cuando mi hijo pequeño, que tenía seis años y ahora tiene 33, un día al llegar del colegio me dijo que todos sus compañeros de clase le preguntaban que cuando haría otro Fantaghirò.

Tan solo he hecho dos películas que no eran de género fantástico y no las firmé con mi nombre. Mi padre firmaba algunas cintas como John Old, asi que yo las firmé como John Old Jr.  De una de ellas, Blastfighter (1984) recuerdo que cuando me encontré hace tres años a Tarantino me dijo que para él, esa era mi mejor película. El productor fue Luciano Mantino, uno de los más importantes que ha dado el cine italiano, con más de 300 películas en su haber. Con él había hecho también Cuchillos en la oscuridad (La casa con la scala nel buio, 1983), y me dijo que quería una película tipo Rambo porque era lo que estaba de moda. Yo le dije que no me gustaba copiar y que miraría a ver que se me ocurría, y de una noticia que leí en los periódicos sobre matanzas de animales para venderlos a los asiáticos, construimos el film, que rodamos en Clayton (Georgia), donde se rodó Deliverance (1972), el famoso filme de John Boorman.

No me gustan los remakes. Hice uno en 1990 de La máscara del demonio (La máschera del demonio, 1960) de mi padre, pero creo que no le hubiera gustado que lo hiciera. En mi caso fue un acto de amor hacia ese film. Lo hice basado, al igual que el suyo, en la historia de Gogol, pero muy diferente. Lo que si puedo asegurar es que, si se hace una nueva versión de Demons, yo no la haré.

Ahora estoy rodando Twins,  pero he tenido ciertos problemas con el productor, que no es serio. El dinero viene de varios lugares, entre ellos Francia y Alemania, tiene muchos efectos especiales y aunque se ha terminado de rodar, no se ha podido terminar de editar, pues al poco de comenzar a hacerlo, ha muerto el productor, quedando parada la película. A pesar de todo se han hecho buenas ventas en Berlín, pero ahora el problema es con uno de sus actores, Gérard Depardieu. Varios elementos fatalistas y las cosas van como van. Puede que Twins sea el último film que dirija, no lo sé, y tampoco sé si será bueno o no, pero lo que si me da un poco de miedo es que quede anticuado.

CINE DE GÉNERO EN ITALIA: FUTURO

Del futuro del cine italiano no quiero ni hablar, porque está muy negro. Yo recuerdo cuando comencé a rodar para televisión, que venía de hacer películas importantes como Demons,  y quise hacer cosas que me gustaran, siempre dentro del fantástico, y el fantástico no es solo horror, es también ciencia ficción, fábulas…nadie las quería hacer porque decían que el fantástico era más difícil de rodar que otro tipo de producciones, pero tienen su audiencia. Juego de tronos, que es la serie que más audiencia tiene,  no es muy diferente de lo que he hecho yo. Yo hago películas que me gusten como espectador, y a mí no me gustan las series, soy un espectador de cine y me gusta que las películas se terminen. Ahora todo ha cambiado y lo que más éxito tiene son las series, las buenas series, claro. Así que yo creo que ha cambiado el espectador y su forma de disfrutar del audiovisual. A mí me sorprendió mucho la primera vez que fui, hace tres o cuatro años, a una convención de cómic, la más importante que hay en Italia, Lucca, y estaba con una amiga fotógrafa y comprobé como internet ha conseguido que el público influya, con su opinión, en las producciones que se estrenan. También, estando en un festival, junto con algunos actores de Juego de tronos firmando autógrafos, las colas más grandes eran para los creadores de video juegos. Había más gente haciendo cola para ellos que en las de los directores y actores de cine.  Así que todo esto ha cambiado.

El cine como algo que se disfruta en una sala con pantalla esta de baja. Producciones como la última de Guillermo del Toro (La forma del agua) es posible que vayan a disfrutarla en cines, pero es normal que las cosas cambien, que evolucionen. Creo que el cine como era en los años 60 y 70 comienza a ser un poco… en Italia la gente no va. Se hace cine porque se pasa en televisión y en plataformas. En Venecia ganó Roma (Alfonso Cuarón, 2018) que es de Netfllix. En Cannes se exhibió Suspiria (Luca Guadagnino, 2018) que es de Amazon. De aquí a unos años es posible que el cine se vea desde una máquina en tres dimensiones, con realidad virtual. Todo cambia y evoluciona.

ÚLTIMAS REFLEXIONES

Puedo estar viendo una película muy famosa y que me salga del cine. Me debe de enganchar. Yo cuando voy al cine lo hago como un espectador más, que todavía va al cine porque me gusta verlo en sala, y si hay cinco o seis estrenos que me interesan, escogeré el primero el fantástico, aunque amo todo tipo de cine. Todo depende de que te enganche el argumento. La historia es muy importante. No me gustan las películas de superhéroes, ni tampoco las de la serie Harry Potter, no se porqué. El último filme que me gustó fue It (Andy Muschietti, 2017), me pareció mucho mejor que la versión que hicieron para televisión. Pero es aún mejor el libro de Stephen King. Un grande. El gusto te cambia. Puede ser que una vez haya dicho que Blade Runner (Ridley Scott, 1982) era mi película fantástica favorita, pero ahora ya no lo sé. A mi me gustan los filmes que me sorprenden.

Mi padre decía siempre, si tú tienes constancia y quieres hacerlo. Debes hacerlo. Probarlo siempre. Eso es lo importante. Yo he enseñado dirección durante tres o cuatro años en una escuela de cine y había gente válida proveniente de toda Italia, lo único que encontraba es que, mi clase, en Cinnecità, comenzaba a las 10 de la mañana, yo estaba ahí y los estudiantes llegaban a las diez y cuarto o diez y media y yo les decía,  la cosa más importante en el cine es la puntualidad. Si hay que estar a las cinco de la mañana en un lugar, hay que estar a las cinco, no a las cinco y un minuto. Pero bueno, eso es importante en todos los trabajos. Me preocupa la gente que conozco que quiere hacer cine. Yo creo que ahora, y hablo de mi país, todo es más difícil. No solo el cine. Es más difícil vivir. Es más difícil para un joven. Yo recuerdo que cuando comencé a hacer cine todo los compañeros de la Universidad, a inicios de los sesenta, setenta, estudiaron una carrera. Hoy no es posible.

Me gustaría ser recordado por Demons y Fantaghirò. Hoy vivo de recuerdos. De como se trabajaba antes. Los recuerdos del pasado me dan más fuerza que la vida actual. 

Lamberto Bava, invitado de honor en el festival B-Retina 2018 recoge un ticket no muy diferente al del Metropol.

NOTAS
[1] Popular actor, escritor y director de cine italiano, Fabrizi inició su carrera cinematográfica en 1942 y a menudo escribÍa y dirigÍa sus propios guiones. Obtuvo reconocimiento internacional con el drama neorrealista de Roberto Rossellini Roma, ciudad abierta (Roma Città Aperta, 1945), en el que interpretaba  a un sacerdote que desafiaba valientemente al régimen fascista. Válido tanto para la comedia como para el drama, su carrera cubre cuatro décadas, durante las cuales interpretó memorables papeles en películas como  Guardias y ladrones (Guardia i ladri, Mario Monicelli, Steno, 1951) junto al cómico Totó. Murió de una enfermedad cardíaca en 1990 a los 85 años.
[2] Construido en la plaza Nollendorf de Berlín por los arquitectos Boswau & Knauer como teatro y sala de conciertos en 1906, poco después el edificio sufrió una remodelación adaptándose al estilo Art Nouveau con una capacidad para 1.438 asientos. En 1911 se convirtió en un cine conocido como el Lichtspiele Mozartsaal. En 1926 el cine fue regentado por la Ufa y la capacidad de asientos se redujo a 996. Su interior fue modernizado en 1930. La decoración original dio paso a un estilo Art Deco. En 1942 fue conocido como Nollendorf Palast y después de la guerra de 1946-51 como Neue Scala. Desde 1951 hasta que cerró como cine fue nombrado Metropol. A mediados de la década de 1970 se usó como iglesia evangelista. Y en 1985 se utilizó en Demons. Luego se convirtió en discoteca conservando la decoración del cine y el nombre Metropol. Fue uno de los más grandes y populares de Berlín oeste. Desafortunadamente se transformó en el club nocturno de lujo “Goya” el 1 de diciembre de 2005. Cerró tres meses después y ahora es alquilado por una empresa consultora.
[3] Michele Soavi dirigió algunas de las últimas grandes obras del cine de terror italiano: Aquarius (Deliria, 1987), El engendro del diablo (La Chiesa, 1989), La secta (La setta, 1991) y, sobre todo, DellaMorte Dellamore (1994).
[4] Fantaghirò consta de cinco tv movies rodadas entre 1991 y 1996.
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Una charla con el hombre que creó el segundo cienpiés humano

25 septiembre 2019 Deja un comentario

En 2009 Tom Six, un desconocido director de cine holandés, revolucionaba el cine de terror con un tan retorcido como descabellado proyecto: The Human Centipede (First Sequence), una osadía que dejó a más de un endurecido fan del género gore con el estómago revuelto. Dos años más tarde el director redobló su oferta con una propuesta aún más enfermiza: The Human Centipede (Full Sequence) que, a pesar de ser  exhibida en blanco y negro, mantenía e incluso superaba el nivel insano de su predecesora. En esta segunda entrega destacaba su protagonista, Laurence R. Harvey, una especie de versión demente de Peter Lorre que bordaba su papel como Martin, un fan-letal de la película original, tanto que se propondrá recrearla en ‘la realidad’. En 2015 Tom Six rueda la última entrega de la trilogía, The Human Centipede (Final Sequence) en la que unirá a los dos actores protagonistas de las anteriores, Harvey y Dieter Laser, si bien en papeles distintos, demostrando que siempre se puede ir un poco más allá.

Laurence R. Harvey visitó la reciente quinta edición del B-Retina, en la que el Festival de Sèrie B de Cornellà de Llobregat le entregó su honorífico “Golden Ticket” tras la proyección de The Human Centipede (Full Sequence). Momentos antes, La Abadía de Berzano y Proyecto Naschy tuvimos la oportunidad de unir fuerzas para realizarle esta entrevista conjunta.

Bon Appetit!

ENTREVISTA CON LAURENCE R. HARVEY

Fotos: Serendipia

En los noventa trabajabas en programas infantiles de televisión. ¿Cómo acabas trabajando en una película como The Human Centipede 2?

(Risas) Es cierto que empecé  en un tipo de programa que hay en la televisión británica para los más pequeños. Se emitía por las mañanas y era de dos horas o dos horas y media de duración. Yo comencé como artista de performance y hacia mediados de los noventa me contrataron en ese programa televisivo. Mientras estaba trabajando en él contraté a un representante. De esta manera estuve trabajando en algún que otro anuncio publicitario durante siete años. Un día, este representante me llamó comentándome que querían que trabajara para una película porno, lo cual me llamó la atención. No obstante, fue un malentendido de mi representante al entrar en la página web de la productora de Tom Six, Six Entertainment. Investigué el asunto y finalmente descubrí que se trataba de la nueva producción de Tom Six, una secuela de The Human Centipede.

En total, pasaron diez años desde que estuve trabajando en esos programas de entretenimiento para niños hasta que acabé rodando con Tom Six. Durante ese tiempo, aparte de anuncios publicitarios, hice también obras de teatro.

¿Qué pensaste cuando viste el guion de The Human Centipede 2 y descubriste de qué trataba la película?

Por aquel entonces The Human Centipede se encontraba todavía haciendo el circuito de festivales. En ese momento estaba en el Fright Fest de Londres y yo ya había oído hablar de ella, pero no la había visto aún. Es más, el día que hice la audición para el personaje de Martin fue el día que también me vi la película original y tras verla me dije: “¿Por qué no?”

Cuando hablé por primera vez con Tom Six no había un guion realmente establecido, sino que en ese momento él me iba transmitiendo distintas ideas que quería utilizar en la secuela. No fue hasta más adelante que recibí el guion. Aun así, yo reconocía ciertas partes que me recordaban a otras películas a las que tengo cierto aprecio, como Society de Brian Yuzna, o el gore japonés, al que en aquella época era muy aficionado,  y reconocí en la película un elemento que era bastante habitual en aquellos films, lo que se denomina el “síndrome de la paloma solitaria” y que consiste en que cuando una persona sufre algún tipo de maltrato o problema trágico acaba vengándose de un modo brutal. Así que sabía perfectamente donde me estaba metiendo. (Risas)

La mayoría de las críticas suelen coincidir en que uno de los principales valores del film es tu interpretación de Martin Lomax, el protagonista. ¿Cómo fue su creación? ¿Te basaste en algún personaje previo?

En un principio es fácil asociarlo con cualquier otro tipo de personaje inadaptado a la sociedad tal y como está establecida. También me basé en el protagonista de un film australiano llamado Bad Boy Bubby (Rolf de Heer, 1993). A Martin le ocurre lo mismo que al protagonista de Bad Boy Bubby, que está desconectado de la sociedad, y en el momento en que se involucra en ella acaba modificando su actitud y su modo de hacer para integrarse. El problema es que Martin no lo hace. En última instancia, acabé basándome en esa diferencia con la normalidad que podemos sufrir cada uno de nosotros para implementarlo en este personaje. Digamos que cogí todo lo que tenía de mí mismo y lo reflejé del modo más oscuro posible en Martin. Aunque, posiblemente, la inspiración que funcionó mejor con Martin no fue tanto de un personaje cinematográfico, sino de los hijos gemelos de unos amigos que en aquella época se encontraban en la tierna edad de dos años. En ese momento estos niños tenían una cierta disociación entre las emociones que sentían y como las representaban. Y eso fue algo que quise introducir en Martin.

Teniendo cuenta el tono y el nivel de explicitud del que hace gala la película, ¿hubo alguna escena que se desechara porque su contenido era ya demasiado fuerte?

No. Sí que originalmente Martin iba a tener una hermana, que era algo con lo que yo no me sentía especialmente cómodo. Pero aunque nunca le comenté nada a este respecto a Tom Six, finalmente este personaje acabó siendo eliminado del guion. Pero más allá de eso, básicamente lo que había en el guion fue lo que rodamos. No tuvimos que contenernos.

Tu personaje en The Human Centipede 2 está obsesionado con la primera parte del film, lo que motiva que quiera hacer su propio ciempiés humano. ¿En cierto modo no es dar la razón a todos aquellos sectores conservadores que arremeten contra cierto tipo de cine de terror aludiendo a la perniciosa influencia que teóricamente puede llegar a ejercer en según qué personas?

No estoy de acuerdo. Considero que Tom Six utilizó deliberadamente la idea de que Martin esté obsesionado con la primera parte de The Human Centipede principalmente para demostrar las diferencias que hay entre la versión película, que sería la primera parte, y la versión real, aunque sea dentro de la ficción, que sería la secuela. Aparte de eso, me gustaría decir que en ningún momento habría que considerar a Martin un héroe o una víctima. Puede ser un personaje que puede generar cierta simpatía en el espectador, pero eso no quiere decir que sea respetable. Hay una diferencia entre la narrativa de la película y el personaje en sí.

El contenido de The Human Centipede 2 provocó, entre otras cosas, que en su momento fuera prohibido en el Reino Unido. Tú, como británico, ¿qué opinas de esta prohibición?

La película no fue exactamente prohibida en el Reino Unido, sino que fue prohibida en su versión sin cortes. La razón por la que intentamos pasar esta versión sin cortes en el Reino Unido fue porque Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975) sí había conseguido pasar el corte de la BBFC, que es la organización británica que se encarga de la calificación de las películas. Así que decidimos probar suerte. El problema fue que cuando la BBFC emitió un comunicado sobre The Human Centipede 2 no solo indicaba los motivos por los que la película no había pasado el corte, sino que además, la persona que lo redactó se permitió el lujo de añadir ciertas opiniones personales sobre la labor de Tom Six. Esto provocó que, pese a que la película no fuera finalmente prohibida como digo, sí que creara un perjuicio económico al obligar a que los distribuidores locales tuvieran que recortar la película y tuvieran que volver a mandarla a la BBFC.

De este modo, la película fue recortada en tres minutos y treinta y seis segundos, lo que en realidad la hacía muy parecida a la versión para cines que se estrenó en los Estados Unidos. La única diferencia fue entonces que el montaje comercializado en los Estados Unidos en DVD y Blu-ray sí que era el íntegro, mientras que en Inglaterra no pudimos tenerlo. Por otra parte, todo este revuelo también tuvo cierto eco en otros países cercanos cultural y políticamente al Reino Unido, donde se tomó la palabra de la BBFC como jurisprudencia, por decirlo de algún modo. Por ejemplo, aunque en Australia en un primer momento la película había pasado sin problemas la calificación sin cortes, a raíz de la publicación de este comunicado de la BBFC, un grupo cristiano comenzó a hacer presión para que la película volviera a recalificarse. Pero aunque la intención de este grupo era que se prohibiera la película, lo único que consiguieron fue que se recortaran doce segundos, que son los doce segundos en los que se ve la imagen de un pene. Así que a lo largo del mundo lo único que se ha cortado de la película suele ser mi pene. (Risas)

Siempre se ha visto a Tom Six como la cabeza pensante que está detrás de toda la trilogía. ¿Pero qué papel ha jugado su hermana Ilona, quien ha ejercido de productora en los tres films? ¿Ha participado también creativamente o solo se ha limitado a sus labores de productora?

Tom Six es la creatividad que hay detrás de las películas, mientras que su hermana Ilona suele encargarse más del trato con los distintos inversores y el modelo de financiación. Así que en mi opinión Tom Six se ocupa de la faceta creativa mientras que su hermana lo hace del apartado productivo, sobre todo teniendo en cuenta que Tom Six no entiende mucho de producción. Sí que es cierto que ambos tienen un sentido del humor muy característico y muy parecido, y eso hace que se complementen muy bien como pareja, al estilo del lado izquierdo y el lado derecho del cerebro.

Tras de The Human Centipede 2, también interviniste en la tercera entrega de la saga dando vida al personaje de Dwight Butler. ¿A qué se debió el cambio de tono tan radical que tiene The Human Centipede 3, que salvando las distancias puede decirse que es casi una comedia, con respecto a su predecesora?

Cuando Tom Six me empezó a hablar de la tercera parte de The Human Centipede ya me avisó que iba a haber un severo cambio en el tono de la película. De esta manera él pretendía jugar un poco con las expectativas del público que pudiera ir a ver esta tercera parte de la saga. Y yo personalmente aprecio estas diferencias que se dan en la trilogía. Al contrario que en otras sagas como puede ser Viernes 13, en la que cada película es una continuación de la historia de la anterior entrega y cuenta lo mismo prácticamente, en The Human Centipede cada película cuenta una historia radicalmente distinta al resto. De esta manera hay fans a los que no necesariamente les gusta la saga al completo, sino que solo les gusta la primera, o solo la segunda y la tercera (…), lo que hace que también pueda haber siempre alguien que pueda quejarse de alguna de las películas. (Risas)

Se ha comentado que en la tercera entrega de produjeron ciertos problemas entre Dieter Lasser, el protagonista de la primera película, y Tom Six. ¿De qué modo influyó esta circunstancia en el rodaje?

Los problemas entre Dieter y Tom Six son como una versión más amable de los que tuvieron Kinski y Herzog (risas). En cualquier caso, esas dificultades entre Tom Six y Dieter se reflejaron sobre todo en el hecho de que la película inicialmente estaba planeada para ser rodada en el 2012 y, sin embargo, no se hizo hasta 2013. Por lo que yo sé de la historia, Tom Six le fue contando a Dieter escena por escena lo que iba a tener que hacer en la película, al igual que había hecho conmigo. Sin embargo, cuando semanas antes de empezar a rodar le llegó el guion, por alguna razón Dieter decidió retirarse del proyecto. No sé muy bien si fue porque recibió algún tipo de recomendación por parte de alguien o porque de pronto no estaba interesado. El caso es que fue por esto que se produjo este retraso hasta que finalmente consiguieron convencerle de participar en la película.

Recibiendo el ‘Golden Ticket’ en el festival B-Retina

Más allá de esto, a mí me encanta Dieter. Es una persona que es justo lo contrario del personaje que conocimos en la primera parte de The Human Centipede. Además es una persona que siempre se disculpa por todos los retrasos que pueda ocasionar en el rodaje, porque es alguien que se enfrasca mucho en su trabajo, por lo que para él todo esto le supone un problema del que se tiene que disculpar continuamente.

Desde tu participación en la saga The Human Centipede has trabajado en muchas películas de género fantástico y de terror, y mucha gente te identifica como el tipo de The Human Centipede. ¿Te molesta este encasillamiento?

No pienso exactamente que haya sido yo el que haya elegido el género de películas por las que soy conocido, sino que según las circunstancias me ofrecieran el papel protagonista de The Human Centipede 2 y que yo lo acepté. Por esa misma razón mi carrera se ha acabado desviando al terror. Pero eso no quiere decir que cuando Tom Six me ofreció el papel yo no supiera donde me metía, como decía antes, y estuviera dispuesto a participar en ello. Yo soy un fan del género y por eso mismo me pareció interesante trabajar en The Human Centipede 2. Pero no considero que mi carrera esté vinculada al cine de terror, sino que a mí me gusta trabajar con gente que me atrae o con ideas que me atraen. Y estas circunstancias son las que me han llevado al terror.

¿Qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos?

Acabo de participar en un slasher británico que probablemente tardará entre un año y un año y medio en ver la luz. Lo cierto es que el último año ha sido una temporada en la que no me he encontrado especialmente bien de salud y es algo que ha tenido una repercusión en el desarrollo de mi filmografía. No obstante, en este tiempo he estado trabajando para Cadabra Records grabando audiolibros de H.P. Lovecraft, o Roland Topor. Y justo ahora mismo en Fright Fest se ha estrenado For We Are Many (2019), una antología británica producida por Hex Media en la que participo en uno de sus cortos.

José Luis Salvador Estébenez y Carlos Benítez 

Con todo nuestro agradecimiento al festival B-Retina de Cornellá (Barcelona) por las facilidades ofrecidas a la hora de entrevistar a su invitado.

Entrevista a Silvia Aguilar: “Los mejores personajes que he interpretado en mi carrera, son aquellos del cine de terror y suspense”

13 septiembre 2019 Deja un comentario

Silvia Aguilar fue una de esas actrices todoterreno que cuando llegó al cine se encontró que muchos de los papeles que le encargaban no eran del tipo que hubiera deseado. Y es que su  desembarco en el cine español se produce a mediados de los setenta y se desarrolla durante los ochenta, así que vive en primera persona el denominado cine de destape en el que los desnudos, eso sí, por “exigencias del guion”, eran más que frecuentes. Un tipo de cine que vivieron/sufrieron todas las actrices, desde las veteranas a las recién llegadas y que afectaba a todo género, ya fuera comedia como cine social. Siempre había lugar para mostrarnos una o más duchas o hacer una llamada telefónica en ropa interior o sin ella. Aún así, Silvia tuvo ocasión de participar en algunas películas que, por diversas razones, resultan memorables. Muchas de ellas, por desgracia, difíciles, cuando no imposibles de ver al no estar editadas en formatos domésticos. Pero por suerte es posible revisar alguna de las perlas del Fantaterror en las que colaboró, varias de ellas para Paul Naschy justo cuando el cine de género español se batía en retirada ante los profundos cambios que experimentaban los gustos del público.

En absoluto dada a conceder entrevistas, tuvimos la gran suerte de que Silvia Aguilar accediera a compartir con nosotros  los  recuerdos de su carrera cinematográfica.

SILVIA AGUILAR: SER ACTRIZ EN LOS OCHENTA

Nacída en Elche y sin antecedentes artísticos en mi familia, ya desde pequeñita adoraba el cine y el teatro. Recuerdo que con tan solo diez años organizaba pequeñas obras de teatro con mis compañeras de clase en el patio de mi casa. Y a los doce participaba en un grupo de teatro amateur de mi ciudad.

Con tan  solo 16 años fui elegida ‘Chica 74’ en un concurso organizado por una emisora de radio muy popular en la comunidad valenciana. A raíz de este concurso me propusieron presentar un programa de radio en ‘La voz de Alicante’, que obtuvo mucho éxito y a partir de ahí, me trasladé a vivir a Barcelona, donde comencé mi andadura profesional.

Mi primer casting fue para un anuncio de televisión: Jaime de Armiñán buscaba un nuevo rostro para un anuncio de Bankinter y fui la elegida. Tengo que decir que no me lo podía creer. Un rodaje con Antonio Ferrandis  y como director nada menos que Jaime de Armiñán  ¡Increíble! El anuncio fue un gran éxito, me llamaban ‘La chica de Bankinter’.

A través de este anuncio me contactó Chicho Ibañez Serrador para sustituir a Victoria Abril en el ‘Un, dos, tres responda otra vez’. Pero tan solo estuve en tres programas porque me esperaban varios rodajes. Armiñán me ofreció un pequeño personaje en la película ‘Al servicio de la mujer española’ (1978),  junto a Marilina Ross y Adolfo Marsillach; y  Jordi Feliu me contrató para interpretar una de las tres Alicias en ‘Alicia en la España de las maravillas’ (1979)

Participa además en otros rodajes, entre ellos ¿Y ahora qué, señor fiscal? (1977) para la ‘factoría Iquino’, que basada en una moralista y retorcida novela de Martín Vigil, tradujo en imágenes León Klimovsky sin ahorrarse ningún elemento truculento: delincuencia juvenil, malas compañías, homosexualidad, necrofilia… Un perfecto ejemplo de exploitation cañí,  que Iquino denominaba cine-denuncia y cuya sordidez no pareció salpicar a nuestra protagonista.

Fue mi primera interpretación en un film, tan solo tuve una sesión de trabajo y me sentía maravillada por todo ese oropel que representa el cinema. De Iquino solo recuerdo que me pareció un personaje bastante raro. (¿…?)

Hace una breve aparición en Borrasca (1978), de Miguel Ángel Rivas antes de obtener su primer papel importante en el giallo Tráfico de menores (Alberto Negrín, 1978), una coproducción entre España, Alemania e Italia que cuenta en su reparto con actores de la talla de Fabio Testi, Jack Taylor, Helga Liné y Tony Isbert: La flor y nata del cine de género europeo.

Tengo excelentes recuerdos de cada uno de ellos, tanto de mis compañeros de rodaje, que ya eran grandes estrellas, como de los directores. Me sorprendió su modestia y el cariño con el que todos me trataron.

Por entonces Silvia Aguilar era, cuando no confundida con Ángela Molina, presentada como ‘La otra Molina’ incluso en una portada de la revista Fotogramas.

La gente nos encontraba un cierto parecido, pero más que físico yo diría que era en nuestro estilo: éramos diferentes a las jóvenes actrices de esa época.

Nos encontramos a finales de los setenta en pleno boom del cine erótico y Silvia protagoniza  Trampa Sexual de Manuel Esteba.

Esto es lo que más me duele  de mi paso por el mundo del cine. Cometí el gran error de fiarme de una representante que tenía poderes de mis padres, ya que yo era menor. Ella firmó ‘Trampa sexual’  sin que yo hubiera leído  el guion y sin ni siquiera explicarme el argumento. Este no es el cine ni arte que yo deseaba hacer.

Rueda también comedias picantes con Chumy Chúmez, Paco Lara Polop y participa en La sombra de un recuerdo (José Antonio Barrero, 1978). Los dos últimos años de la década de los setenta resultan ser cruciales para la carrera de la actriz, pues ya es un rostro más que popular y gracias a su fama rueda varias películas, programas de TV (Sumarísimo), y protagoniza muchas portadas en revistas (Fotogramas, Garbo, Interviú…)

Esa fama no correspondía con mi personalidad. Cuando veía la imagen que proyectaba en esas revistas no me identificaba. Y  fue a partir de ahí  cuando cambié de representante e intenté tomar las riendas de mi carrera y siguiendo el verdadero camino de actriz.

Una de las decisiones que toma es la de participar en cortometrajes (El jardín romántico de Pérez Calviño, o Christine fue la culpable y Navda de Guillermo Suso) colaborando así con nuevos talentos que comenzaban a despuntar y que tenían en este pequeño formato una forma de darse a conocer.

Evidentemente estos cortometrajes me hacían vibrar. Encontraba creatividad e ilusión por parte de los directores, actores, equipo… El tipo de cine que me atraía era el de autor y desgraciadamente nunca pude participar en él.

Naturalmente compaginando estas colaboraciones con el cine comercial, recibiendo alguna atractiva oferta, como en la coproducción El felino (Jaguar Lives! Ernest Pintoff, 1979), cinta de acción con la que se pretendió lanzar a Joe Lewis, un nuevo artista marcial, y en la que cuenta con Christopher Lee, Barbara Bach, Capucine o John Huston como compañeros de reparto.

Recuerdo que congenié  muy bien con Capucine, una mujer extraordinaria. Y que lo que más me impactó de este rodaje era la cantidad de cámaras que había para realizar planos al mismo tiempo y desde todos los ángulos.

También a principios de los ochenta entra en contacto con Jacinto Molina (Paul Naschy) con quien rueda cuatro películas (Madrid al desnudo, El caminante, El retorno del hombre lobo y El carnaval de las bestias)

No le conocía, me contrató a través de mi representante. Comencé a trabajar con Paul Naschy en ‘Madrid al desnudo’ y me encantó el trato y mimo que daba a los actores. El respeto a todo el equipo y, sobre todo, el amor que ponía en sus rodajes. Tenía una energía tan grande, que transmitía todo lo que deseaba sin apenas hablar.

Paul Naschy a punto de pasarlo realmente mal en El carnaval de las bestias (Archivo Serendipia)

Silvia también recuerda con cariño a los actores japoneses que participaron en El carnaval de las bestias (1980), cinta que contó con presupuesto y parte de su elenco japonés

Eran grandes actores  y muy simpáticos.

De las rodadas con Naschy la más recordada es, sin duda, El retorno del hombre lobo (1981), en la que trabaja junto a Pilar Alcón, Azucena Hernández y Julia Saly. Rodada en su mayor parte en Talamanca de Jarama, contiene una escena en la que Silvia propina una –muy realista- bofetada a  Pilar Alcón tras ser asaltadas por unos bandidos. Según nos comentó Pilar, quedó tan convincente porque no fue fingida.

Lo pasé en grande haciendo de vampira. Me fascinaba el entorno, la decoración  tan tétrica  y tan lograda,  las telarañas por todas partes… ¡¡¡Realmente MAGNIFICA!!! Y sinceramente no recuerdo haber dado un bofetón real a Pilar, el cine es cine y no vas dando palizas de verdad a tus compañeros…

Con PIlar Alcón al fondo en una escena de El retorno del hombre lobo (Archivo        Serendipia)

El ‘zasca’ de Silvia a Pilar en El retorno del hombre lobo. Las observa Azucena          Hernández (Archivo Serendipia)

… y va vampirizada junto a Julia Saly y Beatriz Elorrieta hacen una visita a Paul Naschy en su estancia de Talamanca (Fotos archivo Serendipia)

Silvia se muestra muy feliz de su participación en películas  de terror, muchas de ellas cintas de culto en medio mundo editadas en lujosos formatos domésticos. De tal modo que quizás ha sido una de las experiencias más satisfactorias de su carrera artística.

Silvia Aguilar vampirizada en una imagen de rodaje de El retorno del hombre lobo (Gentiliza de Silvia Aguilar)

Estoy al corriente del impacto actual de estas películas y de hecho tengo los DVD. Me encanta el cine de terror y disfruté enormemente de todos los personajes que interpreté en los films de Paul. En esa época el género de terror no se valoraba en España, tenía más éxito fuera que aquí, y jamás pensé que 40 años después me convertiría en casi una heroína del terror ¡Me encanta!  Y aunque también me gustaba interpretar comedia, me he sentido muy a gusto con el cine de terror y suspense y creo que los mejores personajes que he interpretado en mi corta carrera son aquellos del  cine de terror y suspense.

Como en Aquella casa en las afueras (1980), de Eugenio Martín, donde comparte protagonismo con la legendaria actriz italiana Alida Valli

Mi personaje de Nieves en ‘Aquella casa en las afueras’ ha sido el más complejo y difícil de interpretar. Para mí ha sido una experiencia inolvidable. De hecho, recibí por esta película el premio Luis Buñuel a la mejor joven actriz.

Tras Todos me llaman gato (1980), película inscrita al cine quinqui, Silvia participa en varias comedias, alguna protagonizada por el inefable Fernando Esteso (Queremos un hijo tuyo, de Mariano Ozores). Y tras dos intrascendentes cintas junto a María José Cantudo (Las chicas del bingo y La vida, el amor y la muerte),  decide abandonar el cine, que no su carrera como actriz, en 1982.

Todos me llaman gato’, esta película marginal, empezó a marcar mi cambio. A partir de ahí, o participaba en el tipo de cine que realmente me aportara algo como actriz, como persona y como artista, o ya no estaba interesada en participar en cualquier película.

Me enrolé con la compañía Tirso de Molina, que dirigía Manuel Manzaneque, y me marché de gira durante seis meses por toda Europa con la obra ‘El tragaluz’ de Buero Vallejo, junto a José María Escuer. Una vez finalizada la gira me instalé en Ginebra (Suiza), donde participé en alguna coproducción suizo-francesa. También monté una compañía de teatro amateur donde dirigí obras como ‘La casa de Bernarda Alba’ y ‘La zapatera prodigiosa’ de García Lorca, ‘Bajarse al Moro’ y ‘Maribel y la extraña familia’, obteniendo financiación de la Agregaduría Española para llevar a cabo estas producciones, que representaban autores españoles por toda Suiza. Con esto evacué todos los demonios de mi frustración por el  paso del mundo del cine, porque para dirigir tienes que interpretar todos los personajes. Esta ha sido mi mejor experiencia.

Pero no piensen con todo esto que Silvia no recuerde su paso por el cine con cariño. Muy al contrario, no descartaría incluso volver a rodar algún día.

Claro que sí, lo recordaré hasta el resto de mis días.  Y por supuesto, sí me gustaría volver a interpretar algún día un personaje consistente, aunque sea un pequeño rol.

Una soberbia Silvia Aguilar en una imagen reciente (Gentileza Silvia Aguilar)

Olaria: El hombre perseguido por un OVNI

3 febrero 2019 1 comentario

Juan Carlos Olaria es una persona extremadamente afable. Amable y respetuoso, habla y se mueve de manera pausada. Y mientras lo hace gesticula con las manos puntuando sus palabras. Perlando su conversación con un humor sutil que a veces ilumina con un brillo pícaro su mirada, convirtiendo rápidamente en cómplice a su interlocutor y consiguiendo que este se encuentre realmente a gusto conversando con él, principalmente de uno de sus temas favoritos, el cine.

Y de cine hablamos durante más de dos horas. Sobre El hombre perseguido por un OVNI (1976), una película inverosímil que financió su propio padre y que Olaria rodó de manera artesanal en el transcurso de varios años, con mili incluida de por medio, y en la que narraba como Oliver (Richard Kolin), un escritor de novelas baratas, es perseguido y secuestrado, con su coche, por un platillo volante con la intención de llevarlo a su planeta para servir de cobaya en experimentos científicos. Hablamos de como una película así estuvo a punto de estrenarse, muy posiblemente incluso en el extranjero, de la mano de la mítica productora Profilmes, y de como acabó siendo casi invisible, convirtiéndose en una auténtica película de culto: la paradigmática escena del Simca 900 surcando el espacio todavía hoy nos parece una de las cumbres de la ciencia ficción española.

Pero hablamos de muchas cosas más. De la secuela que desde hace unos años está rodando de su película, El hijo del hombre perseguido por un OVNI y de su experiencia en el mundo del cine, pero también de los efectos especiales generados por ordenador y los problemas que conllevan, y otros temas, algunos de los cuales han tenido que quedarse en el borrador debido a la considerable extensión de esta entrevista: De Yojimbo (1961) y de Por un puñado de dólares (1964), o sea, de Kurosawa y Leone. De censura. De John Chambers y su trabajo para El planeta de los simios (1969). De la existencia o no de Dios y de los extraterrestres. Y mucho más. Todo con mucho sentido del humor. Un humor y una dedicación que esperamos se haya trasmitido también en esta trascripción, que hemos procurado que resulte lo más fiel posible al espíritu de la deliciosa conversación que mantuvimos.

Sin más preámbulo, con ustedes Juan Carlos Olaria: el hombre perseguido por un OVNI:  

(Fotos: Serendipia (excepto las indicadas)/Imágenes: Archivo Serendipia)

ANTES DE LA ABDUCCIÓN

De niño me gustaba hacer trucos con platillos volantes. El tema de los ovnis, los extraterrestres, lo que sucedió en Roswell en el 47, me impresionó mucho en aquel tiempo. También miraba las estrellas, el universo.

Vi Ultimátum a la tierra[1] y, a pesar de que no era un forofo de la ciencia ficción, procuré ver todas las películas que pude, pues tampoco se estrenaban tantas. Recuerdo, además de Ultimátum a la Tierra, La guerra de los mundos[2], Planeta prohibido[3], La gran sorpresa[4], Cohete K-1[5], Destino, las estrellas[6]… me acuerdo de todas ellas. Me gustaban mucho y me fijaba en los trucos. De una manera infantil pensaba en cómo los habrían hecho. Me iba al campo, a la Montaña Pelada, que está al lado del Parque Güell, y seleccionaba un espacio de terreno en el suelo. Con platos de café y yeso me hacía un platillo, le ponía un hilo de nailon de esos de media de señora, lo movía y lo rodaba. El platillo se balanceaba nada más que hiciera un poco de viento, así que unas veces me salía bien y otras no, pero me encantaba hacer trucos de estos, que filmados en 8 mm Kodachrome, parecían reales, así que comencé a imaginar argumentos y rodé alguna película.

Lo primero que rodé de ciencia ficción fue Planeta Plinio (1958), una cosa de chiquillos con unos trucajes graciosísimos. Todo muy primitivo. Las rocas que salen que parecen enormes son de dos o tres metros, pero filmadas desde abajo, procurando que el fondo sea cielo azul, dan un resultado impresionante. Incluso ahora lo hago así, porque tiene la ventaja de que la iluminación del sol es real, auténtica. Y eso le da algo único.

EL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

Mi padre quería que fuera ingeniero como él. En mi casa la frase típica respecto al cine era: “No sigas con el cine. Dedícate a otra cosa.” Pero dentro de mí había un espíritu rebelde.

A pesar de que no le gustaba el cine, mi padre me pagó la película e incluso hizo un papel de comisario. Mi padre era una persona un poco imprevisible. Incluso en la forma en la que me produjo la película. Yo le presenté el presupuesto y le pedí un millón y medio de pesetas. Me dijo que no, que tal y como fuera rodando fuera sacando del banco, poco a poco, el dinero que me hiciera falta.

El hombre perseguido por un OVNI comenzó a rodarse en mayo de 1972 y se prolongó intermitentemente durante ese año y parte de 1973. Tuve entremedias que terminar la mili en San Clemente Sasebas, Girona. Allí conocí a un amigo mío alférez al que le pregunté si quería hacer un papel de extraterrestre en mi película. Y es el que sale con los ojos aquellos como de langosta.

Al protagonista, Richard Kolin,[7] no lo conocía previamente más que de los anuncios de la tele. Salían mucho él y otro actor más grueso, y entre ellos escogí. Le llevé a mi padre al despacho una foto de los dos actores y, a pesar de que yo me inclinaba más por el otro, escogió a Richard Kolin porque le pareció más guaperas: “Aquest, home, aquest”.

Una vez escogido le llamé al teléfono que venía en Cineguía[8] pensando que sería un tipo estirado y que me enviaría a paseo, pero resultó ser más gamberro que él solo. Y además estaba sin un duro.

Se portó fantásticamente. No tenía mucha memoria, eso sí, pero se tomó mucho interés y se pegó unas buenas corredizas a pesar de no ir con el calzado adecuado. Se le llegaron a romper las suelas.

Richard Kolin o lo que es lo mismo: Ricardo Coscolín

Después, cuando se hacía el doblaje en los Estudios Balcázar, Jaime Jesús Balcázar, que era entonces director de cine, al igual que su hermano Alfonso, me ponderó mucho la cara de Richard Kolin, porque le parecía que tenía aspecto de actor norteamericano.

Gemma Lewis no era actriz. Era vecina de Richard Kolin, vivían en la misma escalera y se contrató por la escena de destape, porque había una escena de ducha en la que la actriz debía salir desnuda y como el propio Coscolín me dijo que en su escalera había una chica preciosa que le decía que quería hacer cine, me la trajo. Era una chica muy desinhibida. Se paseaba por el piso donde rodábamos con el albornoz a topos que se ve en la película y nada más. Con toda tranquilidad. O sea, que no le costó nada desnudarse.

Habitualmente tengo problemas con las actrices. Gemma Lewis tenía el caprichito de ligar conmigo. Yo tenía que haber dicho que sí, porque además estaba muy buena, pero seguí una de las reglas de mi padre: “No has de confundir el trabajo con el placer”, así que me negué. Además, ella tenía pareja… como ya comenté antes era una chica ligera de cascos. Pues bien, como el rodaje iba lento como venganza se me plantó un buen día y me dijo que tenía cinco días para terminar la película o lo dejaba. Por eso digo que acabé mal. También con Ana Hernández, la protagonista de mi siguiente película, El diario rojo, terminé mal. Pero no fue por razones, digamos, sentimentales. No sé por que fue. En cambio, con Ana Merchante, la protagonista de El hijo del hombre perseguido por un OVNI, todo ha sido miel sobre hojuelas, me ha ido muy bien.

Olaria Sr. como comisario en El hombre perseguido por un OVNI

Mi padre también se tomó mucho interés. Hay que decir que tenía más memoria que el propio Coscolín, que no se acordaba casi de ningún diálogo y mi padre se los aprendía larguísimos. Tenía una vena artística, pero no quería aceptar que su hijo no siguiese su carrera y creo que nunca vio la película.

La película se rodó en 16 mm Kodachrome y los efectos especiales, a pesar de estar atribuidos en la ficha a Pedro Arnedo y José Escudero, honestamente, los hice yo, mientras que estos dos ayudaron. Precisamente a uno de estos colaboradores, José Escudero, le pedí que me cediera su rostro para hacer las máscaras de los mutantes. Le llevé a una casa de verano que teníamos, donde también se rodó, y allí en una cama con unos plásticos comencé a ponerle escayola en la cara dejando respirar por la nariz al pobre chico y protegiéndole los ojos con unos plásticos, para que no se le pegaran las pestañas. Yo mismo me inventé la forma de hacer las máscaras, que por cierto se pegaban. Me parece que para que la silicona no se adheriese a la escayola puse algún ungüento. No sé como lo hice, pero las hicimos en dos partes y cuando tuve el molde apliqué la silicona de colores: plata, negro y blanco, dejando unos agujeros en los ojos por donde veían, malamente, los actores. Y con una cremallera para ponérselas. Así hice cinco máscaras. Era un trabajo bastante pesado y a pesar de que era mayo, los actores que las llevaban estaban agobiadísimos, tanto que cuando se las quitaban chorreaban de sudor. Los pobres lo pasaron muy mal.

Coscolín atacado por los mutantes

La banda sonora, no sé si decirlo, provenía de Ediciones Musicales Gemelli, de Italia, que a lo mejor ya ni existe y que me recomendó el profesor Federico Martínez Tudó, que había compuesto bandas sonoras para José María Nunes, Iquino y otros. Él me dijo que me proporcionaría unos discos de esta casa que no se habían editado en España, por lo que no me costarían nada. Me parece que él personalmente no lo hizo, pero me dio la dirección y me puse en contacto con Gemelli que me envió gratis unos discos muy buenos. Me sorprendió que los temas fueran de Bruno Nicolai, Egisto Macchi, Zanagoria, o sea, gente conocida. Así que con estos discos hice el montaje musical.

Para la segunda quiero utilizar música totalmente nueva, y en el caso de que esta hiciera mucho dinero, a Gemelli les daría lo que no les di en la primera. Estaría encantado de hacerlo si fuera necesario.

Respecto al mensaje ecologista que tiene la película, tal y como se aprecia en la conversación final entre el extraterrestre y el humano, hay quien dice que parece mentira que pensara en ello en aquel tiempo, pero creo que ya entonces había suficiente contaminación como para que yo me sintiese preocupado.

Cuando acabé la mili y volví, ya en 1974, terminamos de rodar lo que quedaba y se montó. El resultado me dejó tan descontento que guardé la película en un cajón.

Entonces intervino Juan Xiol[9].

Juan Xiol vivía delante de mi casa. Balcón con balcón. Y me conocía desde que yo era niño. Entonces nos encontramos y le hablé de mi película. Le dije que me había quedado tan mal que la iba a dejar. Y él, por iniciativa propia, me pidió que se la enseñara. Yo, que disponía de una copia ampliada a 35 mm., se la proyecté en Fotofilm[10] y ante mi sorpresa, pues pensaba que le parecería muy amateur, me dijo: “Aquí le falta un buen montaje” y a continuación se ofreció para hacer un nuevo montaje con el que darle más dinamismo y con el que, también, se perdieron 20 minutos de metraje, quedando este en una hora y diez minutos. Así que Juan Xiol me propuso añadir “additional sequences” con Lynn Endersson, Dan Muni[11] (con los que estaba rodando El precio del aborto[12]) y Manuel Bronchud[13].

La película no tenía número de pies, que son los que hay al lado de los fotogramas y que sirven para el montaje con lo cual, con un copión de 16 mm. en blanco y negro que se hizo, me tocó poner a mano la numeración. El montaje se hizo en una tarde en una moviola manejada por el propio Xiol. Su forma de montar, que nunca pude entender, era graciosísima: miraba, paraba, se levantaba, daba una vuelta y decía: “Ja ho tinc!”, se volvía a sentar y entonces me decía: “¡Corta aquí! ¡Corta aquí! ¡Aguanta!”. Una vez tenía diversos planos los cortaba y ya sabía como organizarlos. Era un caso rarísimo.

Xiol me hizo un montaje de una hora y diez minutos. Rodamos las escenas adicionales con Lynn Endersson, Dan Muni y Manuel Bronchud y todavía quedaba corta. Entonces fui al consulado americano y les dije si me daban unas escenas de la NASA. Y me dieron dos rollos de 120 metros con toda la generosidad del mundo que incluí en la película.  Se portaron muy bien conmigo en el consulado americano. No me pidieron ni un duro por el material, lo único que me pidieron es que les retornara las películas originales cuando terminase. Parece que no les esté agradecido por no haberlo mencionado en los títulos de crédito, pero ya estaban terminados y me dio pereza añadir el agradecimiento. Supongo que a ellos les daría igual, pero me hubiera gustado agradecérselo, pues hoy en día no creo que exista esa generosidad.

Revista erótica Sexy-Cine dedicada íntegramente a Lynn Andersson (Archivo Serendipia)

Lynn Endersson[14] trabajó mucho con Xiol y directores como Jesús Franco, Manuel Esteba o Enrique Guevara. En Crónica sentimental en rojo (1986) hizo un pequeño papel, episódico, para Rovira Beleta. Pero sobre todo trabajó con Juan Xiol, con el que estaba muy unida: Señora casada necesita joven bien dotado (1971), Sexy… amor y fantasía (1977), El precio del aborto (1975), Los farsantes del amor (1972) …

No se cortó ninguna escena, y eso que cuando la presenté a censura recibí un oficio en el que me decían que realizara varios cortes por culpa del pubis que se ve a Gemma Lewis en la escena de la ducha. Total, que fui al laboratorio y me prepararon incuso la banda de sonido, pero al final, decidí no cortar. La censura no era igual para todos. A los oficialistas, a los pelotas, a los franquistas se les permitía más, pero para un peladillo como yo… Fuera de esto no recuerdo más problemas con la censura. Yo quería meter algo de desnudo y metí lo de la ducha. Las escenas de Lynn Endersson y Dan Muni las puso Xiol, y el medio striptease no sé si lo puse yo, pero por inspiración de Xiol.

Juan Xiol constó como coguionista porque consideré que ponerlo como montador, con todo lo que él ya había hecho en el cine, era como rebajarlo de grado. El pobre falleció un año después de estrenarse la película, en 1977, de un extraño tumor. Muy raro e inesperado. Incluso con su novia, Lynn, estaba, la semana antes de fallecer, planeando ir a Italia a hacer un trabajo.

Con el nuevo montaje terminado, y enterado quizás por el laboratorio, me llamó Josep Anton Pérez Giner de Profilmes, que tenía la oficina en la Plaça Francesc Macià de Barcelona. Me dijo que había visto mi película en Fotofilm, sin pedirme permiso, y que me la compraba por 2.800.000 pesetas. Teniendo en cuenta que a nosotros nos había costado 1.700.000 pesetas ¿Creerás que rechacé la oferta? Pues sí.

El mayor error de toda mi vida.

Caratula promocional de Video Express que el mismo Olaria desconocía y que no había autorizado. Así que, de haberse editado, se trataría de una edición pirata (Archivo Serendipia)

Y todo porque había hablado antes con José Badal de Discentro[15] sobre que la llevara él. Yo creo que eso me frenó de hacer el trato con Profilmes. El caso es que cuando volví a hablar con Badal me dijo que tenía el cupo de películas cubierto para todo el año. Y entonces volver a Pérez Giner… aunque fui un imbécil, porque incluso su secretario me llamaba para comprármela. Y debería haber aceptado porque había un beneficio. Pero es que incluso si le hubiera pedido 3.000.000 igual me los hubiera dado, pues cuando te ofrecen 2.700.000 es que van a subir a 3.000.000. Y por entonces las películas valían cuatro y cinco millones. Y a Pérez Giner le gustaba la película, decía que tenía gracia.

También he llegado a la conclusión de que, si bien Pérez Giner era el consejero delegado de Profilmes, Muñoz Suay era el director y el que tenía la última palabra, y no me extrañaría que hubiera sido Muñoz Suay el que le hubiera dicho a Pérez Giner que comprara mi película, porque antes de hacer El hombre perseguido por un OVNI fui a ver a Suay a Films Contacto, que tenía la oficina en Paseo de Gracia y que era la productora de Jacinto Esteva Grewe, el de la escuela de Barcelona, director de Lejos de los árboles (1972), para hablar de cine y para ver si me daba trabajo. Fue muy amable conmigo y se portó muy bien. O sea, que había una relación y tal.

Varios años después me enteré también de que la había visto en Fotofilm el Sr. Soler del cine Capitol de Barcelona[16]. Es una especulación, pero no me extrañaría nada que hubieran hablado entre ellos para ponerla en el Capitol, pues Profilmes tenía asegurada la exhibición en ese cine.

En todo caso Profilmes pagó el doblaje al inglés de la película. Se hizo en Arcophon de Madrid con Jack Taylor[17] como director de doblaje. Esta copia doblada se llamó The Man from Gaminedes, que es un título muy raro que le puso el secretario de Profilmes para venderla al extranjero. Yo le pregunté que qué tenía que ver Gamínedes, que además escribieron mal, pues se escribe Ganímedes, pero…

No sé si en Profilmes harían el pillo y habiéndose gastado el dinero del doblaje no harían alguna venta al extranjero. La única venta que Profilmes me comunicó fue a un peruano que había dado 10.000 dólares de los que no llegué a ver ninguno, pues me daban largas diciendo que no les pagaba. Pero todo esto es una especulación. Y, además, no me importaría que hubieran hecho alguna venta con la que cubrir los gastos que tuvieron con el doblaje.

Después de rechazar a Profilmes me llamó Fuster[18] de Valencia, que fue el que finalmente la distribuyó. Este al final no me dio nada. Fuster era un excombatiente o algo así. Distribuía nada menos que el No-Do. Pero yo estaba derrotado y tan desanimado que tenía la película en un cajón y se la di a él para que la distribuyera. Pero hizo poca cosa. No ponía publicidad y hacía que la pusiera el exhibidor, el cine. Solo hizo cinco copias de la película, que no se estrenó ni en Madrid ni Barcelona, tan solo en provincias. Lo sé por el control de taquilla que recibía. Se proyectó en pueblos e incluso alguna capital, llegando a recaudar cuatro millones de pesetas por toda España, que no es mucho.

Nunca quedé contento con aquella película. No quedó como yo quería.

Carátula de la edición oficial en VHS de El hombre perseguido por un OVNI. El distribuidor, VideoCadena, decidió cambiarle el nombre (Archivo Serendipia)

DESPUÉS DE LA ABDUCCIÓN

Hice otra película en 1985[19] en blanco y negro que se llamó El diario rojo. No tenía nada que ver con la ciencia ficción, era un drama de amor y desamor que permanece guardada, pues lo único que hice con ella me salió mal y ya no quise seguir moviéndola. Se la presenté a Antonio Llorens de Lauren Films, que no me dejó verla junto a él y sus colaboradores y la rechazaron. Algún día tengo que ponerla, aunque sea para los amigos.

Después vendrían cortometrajes como El caminante (1990) y Encuentro inesperado (1995) protagonizado por Ángela Ulloa, hija del director de cine José Ulloa. Ángela colabora conmigo ahora como asistente de dirección en El hijo del hombre perseguido por un OVNI.

EL HIJO DEL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN OVNI

El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto gentileza de J. Carlos Olaria)

Es una secuela de la anterior. Como los extraterrestres han fracasado en su intento de llevarse a Alberto Oliver (Richard Kolin) a su planeta para hacer experimentos con él, volverán a intentarlo con su hijo, enviando a otros para hacerlo.

El guión se terminó de escribir en 2014 y se está rodando de manera artesanal. Como quedé muy descontento con la primera y hoy en día los ordenadores ofrecen tantas posibilidades, pensé que podía hacerla mejor. Lo de “El hijo de…” lo he copiado de las películas antiguas tipo El hijo del capitán Blood o El hijo de Robín de los bosques.

Si tuviese posibilidad de rodar mi película con un productor, la haría de la forma clásica, con actores profesionales, pero no he contado con actores profesionales con excepción de José María Blanco. Así que yo les digo lo que han de hacer y como hoy en día puedes rodar 30.000 veces, pues vas probando y al final sale bastante bien, aunque nunca con la calidad de un actor profesional. No obstante, los actores profesionales se saben tan perfectamente los diálogos, lo hacen todo de una manera tan perfecta, que incluso saben cuando no deben parpadear, y a mí tanta perfección… y me dirán que lo hago mal, pero cuando actúas con gente espontánea y no profesional lo hacen de

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI: Jordi Guasch, Toni Junyent, Ana Merchante y David Ayén frente a J. C. Olaria (Foto: Pere Koniec)

forma más real, por decirlo de alguna manera. No son como robots e incluso con sus errores, te lo hacen. Y luego, cuando lo veo me digo “¿En esa situación es posible que el personaje actuara así?” Y si el duendecillo me dice que sí, vale. Y si me dice que no, lo quito. Robert Bresson nunca empleaba profesionales. Empleaba a gente de la calle. Les decía como tenían que hacerlo y mira, es un director clásico de la historia del cine. Pero hay que tener también, aunque no sean actores, cierta predisposición. Porque hay tíos que son “estaquirots[20] que no hay manera de sacar nada de ellos.

En el guión el protagonista, el hijo del hombre perseguido por un ovni, tenía Síndrome de Down. No lo explico demasiado en la película, pero se supone que cuando Alberto Oliver (Richard Kolin) va al espacio es afectado por los rayos Gamma, y que tras volver a la Tierra tiene un hijo con Carmen (Gemma Lewis), y nace con Síndrome de Down. Aunque eso no se dice en la película, se lo ha de imaginar el espectador.

Extraterrestres en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. Carlos Olaria)

Yo tenía visto por televisión a un chico con Síndrome de Down que hacía un anuncio de Repsol que era de una simpatía que me tenía enamorado… en el buen sentido. Así que quería ir a por él. Del anuncio aquel hasta ahora habían pasado igual siete años y estuve buscándolo hasta que me dijeron que salía en una serie de televisión. La ví y el chico había cambiado tanto que no le reconocía, no veía aquella simpatía del anuncio. Además, pensé que con las dificultades que tenía ya con el rodaje y los trucajes solo me faltaba que viniera un chico con Síndrome de Down para convencerle de interpretar a mi protagonista. Así que, entre unas cosas y otras, conocí a Toni Junyent, que no tiene Síndrome de Down, pero tiene Síndrome de Moebius y no puede gesticular ni moverse mucho. Y habla de una manera… Le dije si quería participar y dijo que sí. Y se ha portado fantásticamente. Aunque la lástima es que no se podrá doblar a sí mismo a pesar de que lo interesante es su voz.

He contado con otros como Carlos Mir o Toni Rovira. A Carlos Mir lo vi por la tele presentando películas en su programa del fin de semana. Y tal y como le vi, así pelado, pensé “Qué cara de extraterrestre”, así que lo llamé y pensé que me mandaría a paseo, pero me citó cerca del cine Girona, en un restaurante que hay, le expliqué lo que tenía y lo que quería hacer y, extrañamente, me dijo que sí. Y es que lo que me sorprendió de Carles Mir es que a él le importa un bledo lo que la gente piense de él por hacer de marciano en mi película. Acudió los días que le cité con una fidelidad, una puntualidad y una buena fe que el hombre me hizo todo lo que le pedí.

Foto de rodaje en la que tras J. C. Olaria podemos ver a los extraterrestres de El hijo del hombre perseguido por un OVNI,  Carlos Mir y Jordi Ferrer (Foto: Pere Koniec)

A otro de los actores, Jordi Ferrer, lo conocí en la sauna del gimnasio. Estábamos todos medio en pelotas y yo lo estaba mirando todo el rato y a lo mejor pensó que quería ligar con él. No me atrevía a decírselo, porque además de que soy muy tímido, había un tipo hablando con él y si le pregunto si quiere hacer de extraterrestre en mi película… pero al final me atreví y se lo dije “¿Le puedo hacer una pregunta?” y el tío hace así… pero cuando le dije lo de hacer de extraterrestre se calmó. Y no solo eso, se portó fantásticamente también, dándose la casualidad de que es poeta, escritor, y le han dado un premio recientemente en el Centro Moral de Gracia.

Incluso hago un cameo en una escena en la que yo, con cara negativa, estoy construyendo una máscara dentro de un molde. Así que salgo en la película, pero en negativo. Por lo tanto, si me quieren conocer tendrán que pasar a positivo mi cara ¿Verdad que es gracioso? Pero a lo mejor eso lo cortamos al final, porque hay mucho material.

En El hijo del hombre perseguido por un OVNI me he encontrado con la sorpresa de que pensaba que la gente se desnudaría con toda tranquilidad y ya no es como antes, en la época del destape. Incluso las que quieren dedicarse al cine y ser actrices no se quieren desnudar.

También denuncio la contaminación, por los humos y por la radioactividad, e incluso pongo una solución, pedestre pero muy graciosa, para desprenderse de los desechos radioactivos. Cuento que los extraterrestres tuvieron ese problema y lo resolvieron lanzando cohetes con containers al espacio. La nave trasportadora, con los containers detrás llenos de material radioactivo y de desecho, llegan al sol y sueltan los containers, que se destruyen allí. De esta manera los extraterrestres evitaron que su planeta se envenenase con la radiación. No estaría mal, lo único que ocurre es que lo primero que dirían es que es caro, pero también lo es eso que hacen ahora, tirar cohetes y satélites para radio, GPS… En vez de tirar tanto cohete podrían enviar al sol todo el material radioactivo que se encuentra en silos y cavernas que si se abriesen estaríamos todos perdidos, como en La hora final[21]. Para evitarlo, no estaría mal que en América o China se les ocurriese enviar todos esos residuos al sol, como se ve en mi película.

De nuevo un coche surca el espacio en El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Gentileza de J. C. Olaria)

Para la nueva película arreglé algunas de las máscaras originales. Los que salen con la máscara son robots creados por los extraterrestres. Si se destruyen no se pierde nada. En la nueva película, como los extraterrestres son de otro planeta negativo, la cara es negativa y todo lo demás normal. Pero eso está hecho sin máscaras, pues los que las emplean son los robots y en esta película solo hay uno.

También en El hijo del hombre perseguido por un OVNI sale el coche surcando el espacio, ya que lo sueltan y vuelve a la Tierra.

Todos los efectos los improviso y los resuelvo yo. Es muy bonito, porque viene a ser como un reto. Por ejemplo, recuerdo una escena que había que rodar con muchas pantallas de televisión representando el lugar de lanzamiento de un cohete. Entonces se me ocurrió que podría hacerla en uno de esos estudios de televisión. Pero si lo hubiese hecho así, de manera profesional como aquel que dice, nos estaríamos igual una semana. Además, no siempre están disponibles… fatal. Así que lo solucioné de una manera precaria. También porque soy tacaño. Con croma en una

Rodaje de El hijo del hombre perseguido por un OVNI (Foto: Pere Koniec)

mañana estuvo hecho. Se sigue el guión y todos hacen lo que deben con fondo verde. La gran ventaja es que sobre este fondo verde pones todo lo que quieras, y puse fusilados de interiores de sitios reales de lanzamiento, y claro, aquello parece una cosa de gran grandiosidad. Con la única desventaja de que luego, al hacer el incrustado, los bordes reflejan lo verde y ¡madre mía lo que cuesta de borrar! Hay que hacer incrustación por RGB o Ultra o cromaticidad… venga a hacer pruebas hasta quitarlo. Y a veces no se puede del todo. Pero no creo que el público se de cuenta. Los que sí se darán cuenta serán los que saben un poco del tema, que podrán pensar que está hecho de una manera pedestre. Queda, creo, al estilo en el que lo haría Ed Wood si viviese.

Voy poco a poco. He terminado de montar la secuencia 65. Después la 69 y después me di cuenta de que de la 72 a la 76, que son cinco y están separadas, se pueden reunir. Por lo tanto, tengo un “grapat[22]hecho. Cuando acabe este premontaje haré las escenas de masas, que no hay muchas, pero alguna hay, como por ejemplo en la Torre Agbar, en la que no sé si nos darán permiso para rodar. Resulta que cuando la destruyen de arriba a abajo, todo el mundo sale de las oficinas corriendo a los ascensores, y otros por las escaleras. En realidad, planos cortísimos, pero claro, con gente. Y sería muy bueno poder hacer un plano picado con todos corriendo, escapando. Eso estaría muy bien. También en Las Ramblas, antes de que llegue el Tsunami también… pero eso me lo han de hacer, yo a eso no llego, creo. Si alguien me proporcionase el programa necesario a lo mejor podría hacerlo yo también, porque se trata de coger Las Ramblas, incrustar a la gente corriendo y al fondo, poner la ola. Pero eso se hace con programas que yo todavía no tengo.

Pero bueno, después de estas pequeñas cosas me dedicaré a lo más difícil y espero que para 2020 esté acabada. Total, solo quedan dos años.

TELÓN: FILOSOFANDO Y DIVAGANDO

Yo creo que hay vida en otros planetas. A lo mejor no tantos como pensamos, porque el fenómeno de la vida requiere de una atmósfera especial, un magnetismo, agua… no es tan fácil. Entonces, esto que pase a nivel del Universo, con tantos soles, seguro que pasa. Ahora, yo pienso que en nuestro Sistema Solar prácticamente no hay vida, todo es desierto. A lo mejor encuentran unas bacterias en Ganímedes, pero ni eso. En cambio, bajo la Tierra, levantas una piedra y debajo está lleno de vida. En todos lados, incluso en los mares abisales. Pero es solamente en la Tierra. La Luna, que está a un paso, nada. Plutón, nada. Venus está lleno de gases, no hay nada, así que no es tan fácil. Pero mucho más lejos, en otro Sistema Solar claro que se habrá dado. Pues hay millones, quizás billones de estrellas y de soles. Y además se dice que elementos provenientes de allí como el carbón y el silicio son los mismos que en la Tierra, por lo tanto, seguro que hay vida. Pero está a tal distancia que es como si estuviéramos solos. Para ir al planeta más cercano se tardaría 20.000 años, y otros 20.000 en volver: 40.000 años ¿Crees que esto es posible de recorrerlo? Por eso creo que no han llegado extraterrestres a la Tierra. Y creeme que ya me gustaría equivocarme. Porque, qué adelantados tendrían que estar si pudieran llegar hasta aquí. Qué tecnología tendrían comparada con la nuestra

En Viaje al firmamento, uno de mis cortos, el terrestre le pregunta cosas al extraterrestre, preguntándole qué le parece el mundo. Yo, ya puestos a filosofar, no sé porque estamos aquí. Si eres religioso practicante lo tienes todo resuelto. Seguramente no harías preguntas, pues no te interesaría la opinión de los extraterrestres. Cuando te murieras llegaría la resurrección de los muertos y si te has portado bien irás al paraíso y ya está. Felices. Pero para personas como yo, que tengo mis dudas, yo no entiendo todo esto. Yo creo que todo es producto de la mente humana, es decir, las religiones, todas, no se salva ninguna, surgen a raíz de la indefensión del ser humano. Todos los seres nacen desprotegidos, con miedo, y necesitan protección de la madre hasta que se emancipan. Al ser humano le pasa igual. Nace, crece, pero se pregunta muchas veces en qué puede apoyar su existencia. De donde vengo, quien soy. Entonces la religión le da un amparo que le permite vivir tranquilo. Y con una cosa positiva, eso sí, que todas tienen sus reglas éticas.

Pero hay gente, como un servidor, a la que, honestamente, todo esto no le convence. No creo ni en Buda, ni en Mahoma y pienso que Jesucristo fue un hombre ¡¿Qué Dios?!, los propios humanos han creado a sus propios dioses para que les protejan. Así que para personas que como yo todo eso no le convence, vivimos toda la vida y moriremos, como yo, sin saber nada. Sin saber porqué estamos aquí, de dónde venimos ni adónde vamos. Y si viniese un extraterrestre y te lo explicase, porque con sus conocimientos fabulosos lo supiese… A mí me mantiene infeliz todo esto porque no lo entiendo. ¿De donde provienen tantas y tantas especies que pueblan la Tierra? ¿Las ha hecho un Ser Supremo?

Así que estos temas me gustan para hacer películas de aventuras, pero, si fuera cierto… A mí me gustaría que me abdujeran para poder preguntarles sobre todas las cosas. Sería fantástico.

Foto: Angela Ulloa (Gentileza Pere Koniec)

NOTAS
[1] The Day the Earth Stood Still dirigida en 1951 por Robert Wise y estrenada la noche (22.40 h.) del 23 de diciembre de 1952 en el barcelonés cine Kursaal.
[2] The War of the Worlds (Byron Haskin, 1953). Estrenada el 18 de noviembre de 1954 en el Real Cinema de Madrid
[3] Forbidden Planet (Fred M. Wilcox, 1956). Estrenada en el cine Capitol de Barcelona nada menos que en abril de 1967.
[4] First Men in the Moon (Nathan Juran, 1964) Estrenada tres años después en los cines Benlliure y Palacio de la música de Madrid.
[5] Rocketship X-M (Kurt Neumann, 1950)
[6] Wernher von Braun (J. Lee Thompson, 1960)
[7] Ricardo Coscolín, actor y modelo de publicidad natural de Tarazona.
[8] Anuario español del espectáculo y audiovisuales que, en forma de libro, se editó de 1966 a 2007 con destino a los profesionales del ramo. Incluía direcciones y teléfonos de técnicos, festivales, productores, artistas y managers, entre otros datos.
[9] Juan Xiol (Bilbao, 1921-Barcelona, 1977) fue un guionista y director de cine de género en activo desde 1946 hasta su fallecimiento a los 55 años en 1977. En su filmografía, no muy destacable, figuran varios westerns, películas de espionaje, y eróticas, ya en su última etapa.
[10] Fotofilm SAE fue el laboratorio cinematográfico más importante de España. Fundado en 1953 por Daniel Aragonés, estaba ubicado en la Travessera de Dalt, una de las zonas más prósperas de Barcelona. Tuvo que cerrar y hacer suspensión de pagos, siendo embargadas y almacenadas en un almacén de Rubí (Barcelona) miles de latas de celuloide por clasificar.
[11] De nombre real Dámaso Muní, Dan Muni tuvo una poco ilustre carrera en la que principalmente interpretó papeles secundarios, cuando no diminutos, especialmente en coproducciones de género en los sesenta. El hombre perseguido por un OVNI fue la última cinta de la que tenemos constancia que participó.
[12] De hecho, cabe la posibilidad de que la escena que comparten Lynn Endersson y Dan Muni en El hombre perseguido por un OVNI perteneciera a El precio del aborto, que Juan Xiol rodaba por entonces.
[13] Manuel Bonchud tiene una muy prolongada carrera en el cine que abarca desde mediados de los años cincuenta hasta la actualidad.  Ha participado en infinidad de películas de todo tipo realizando pequeños papeles. Se le puede ver, casi siempre fugazmente, desde en Relato policíaco (Antonio Isasi-Isasmendi, 1954) a [Rec] (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007), pasando por Los violadores del amanecer (I. F. Iquino, 1978).
[14] De nombre real Lina Nadal y natural de Perpignan, inició su carrera artística en el cine como Lina Cuffi en 1959, realizando pequeños papeles en cintas policíacas para directores como Julio Coll (Un vaso de whisky, 1959) o Pedro Luís Ramírez (Llama un tal Esteban, 1960) e incluso de aventuras con Miguel Iglesias Bons (Tarzán y el misterio de la selva, 1973) antes de, ya como protagonista y con el nombre de Lynn Enderson, conocer a Juan Xiol y dedicarse, casi en exclusiva, a películas eróticas para el propio Xiol. Tras el fallecimiento del director, pasará a trabajar con otros, especialmente Enrique Guevara (Jill, 1978; El último pecado de la burquesía, 1978, entre otras), pero también Amando de Ossorio (Pasión prohibida, 1980) José Ramón Larraz (Las alumnas de Madame Olga, 1981) y Jesús Franco (El sexo está loco, 1981), entre muchos otros.
[15] DISCENTRO, S.A. (Distribuidora Cinematográfica del Centro, S.A.) fue fundada en los años cincuenta por el navarro Simón Blasco Salas, médico de profesión y escritor metido a productor y el distribuidor catalán Francisco Badal. Contaron con algunos grandes éxitos como ¿Dónde vas Alfonso XII? (Luís César Amadori, 1959) y mucho del cine de género generado durante los años sesenta, década en la que fundaron PROCENSA (Producciones Cinematográficas del Centro, S.A.) con la produjeron cintas folkloricas, de espías y spaguetti-western nada remarcables. Ambas empresas finalizaron su actividad durante los años setenta.
[16] El cine Capitol (actualmente teatro) estaba situado en las Ramblas de Barcelona y era conocido popularmente como Can Pistoles por estar dedicado, casi en exclusiva, al cine de género: terror, aventura, policiaco, western…
[17] Jack Taylor es un muy reconocido actor para los amantes del cine de terror español. Nacido en Estados Unidos y afincado en nuestro país, ha participado en un buen número de producciones españolas, entre ellas El buque maldito (Amando de Ossorio, 1975), La venganza de la momia (Carlos Aured, 1974), Dr. Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972) o Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), entre muchas otras.
[18] Selecciones Fuster fue una de las más importantes distribuidoras españolas de posguerra.
[19] En IMDB y Wikipedia pone que El diario rojo se rodó en 1982
[20] Voz catalana que puede traducirse al castellano por ‘pasmado’.
[21] On the Beach (Stanley Kramer, 1959)
[22] En castellano, ‘puñado’.

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Interrogamos a Ilsa: Entrevista a Dyanne Thorne y Howard Maurer.

24 diciembre 2018 Deja un comentario

A buen seguro que la 51 edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya será recordada por el número de celebridades que acogió. Nicolas Cage, Peter Weir, Ed Harris, M. Night Shyamalan o John Carpenter fueron algunas de estas figuras de primera talla mundial que se dejaron ver por el certamen a lo largo de sus once jornadas. . Pero si bien las más mediáticas, ni que decir tiene que estas no fueron, ni mucho menos, las únicas. Junto con ellas, Sitges 2018 contó con la presencia de otras personalidades cinematográficas quizás no tan conocidas para el gran público, pero igual de queridas por los aficionados. Dentro de este grupo destacó la presencia de cuatro intérpretes emblemáticas del cine de Serie B de la década de los setenta y ochenta. Nos referimos a la antigua pornostar Traci Lords, un rostro tan característico de la blaxploitation como el de Pam Grier, nuestra Helga Liné y la no menos mítica Dyanne Thorne.

A punto de cumplir los setenta y cinco años de edad, la celebre intérprete de Ilsa visitó Sitges acompañada de su marido, el músico y ocasional actor Howard Maurer, quien también participó desempeñando roles secundarios en la franquicia de la despiadada dominatrix. A pesar de su avanzada edad, durante su estancia en tierras catalanes la antigua pin-up no pudo mostrarse más activa, presentando la proyección de dos de sus films, participando en un encuentro con el público y mostrándose en todo momento solícita con todos aquellos fans que se acercaban a ella para hacerse una foto o conseguir un autógrafo, demostrando en todo momento una simpatía, dulzura y proximidad bien alejada de la perversidad del personaje por el que es recordada.  Así nos lo volvió a evidenciar en la entrevista que le realizamos en compañía de su esposo, en la que, mano a mano con José Luis Salvador Estébenez, de la imprescindible web La Abadía de Berzano, le preguntamos por sus recuerdos de las películas de Ilsa.

Fotos: Serendipia

Según algunas fuentes, el personaje de Ilsa estaba inicialmente previsto para la actriz Phyllis Davis[1], quien rechazó el ofrecimiento. ¿Cómo entraste en la película?

Dyanne: Me sentí  agradecida. Tras hacer la entrevista para el papel me dieron el guion, me fui a casa…

Howard: Al llegar a casa me dio el guion y me dijo: “¿Qué opinas de esto? Cuando lo termines me lo dices”. Y cuando terminé de leerlo puse una goma  elástica alrededor y lo tiré con tanta fuerza contra la pared que hice un agujero. Cuando Dyanne volvió me preguntó qué me había parecido y le respondí que era horrible, pero que como alguien iba a terminar haciendo ese papel y ni a mí ni a ella nos tocaba, como actores que éramos, juzgarlo, le dije que aceptara. Y ella respondió: “Pues vale” (risas).

Ya que lo mencionas, ¿qué pensaste cuando descubriste las elevadas dosis de sexo y violencia que iba a tener la película?

D: Lo mejor es que al final de la película todo el mundo odia a Ilsa (risas). Ella muere siempre al final de cada película.

H: ¡Para volver en la siguiente! ¡Nadie puede detenerla! (risas).

D: Te contaré una historia. En Ilsa, la hiena del harén había un personaje que era un general fuerte y grande. Pues bien, cuando el actor que lo interpretaba vio la escena en que a una chica la llenan de gusanos ¡te juro que se desmayó! (risas). ¡Los gusanos fueron demasiado para él!

H: Era un tipo genial. En pantalla parecía duro, pero en persona era como un gatito.

No hay duda de que gran parte del atractivo de Ilsa reside en tu interpretación, en la que dotas al personaje de una pátina de ironía que hace que no se quede en una villana de una pieza, sino que posea una entidad propia sobre la que se construyó el resto de la saga. ¿Cómo preparaste el papel?

D: Como dijo antes Howard sobre los actores…

H: Un actor actúa. La única respuesta a tu pregunta es que Dyanne interpreta en la pantalla a una persona muy mala, pero ella es todo lo contrario en la vida real. Por eso creo que a la gente le ha seguido gustando, porque entienden que todo es actuación. No es real. De alguna manera perciben que Dyanne no es realmente así. Ella es la absoluta antítesis de todo eso.

D: Creo que un actor no puede dar vida a un personaje si no se lo cree. Ilsa no sabe que es una persona horrenda, simplemente  es… Ilsa. Eso es lo divertido. Los personajes de Howard en la saga, por ejemplo, llevan un arma, ¡pero Howard jamás tocaría una! (risas). Pero eso es lo que el personaje demanda y él no está para juzgarlo y decir “es un hombre muy malo y tiene un arma” [dicho con voz siniestra]. No, es un personaje. Si yo hago daño a alguien en pantalla no es porque yo sea mala, simplemente es porque tengo que hacerlo. Cuando la interpreto, soy Ilsa. Cuando me pongo su ropa, soy ella, pero cuando me la quito vuelvo a ser Dyanne.

H: ¿Sabes qué? ¿Recuerdas esa pequeña fábula sobre el escorpión y la tortuga? El escorpión le pide a la tortuga que cruce el río con él sobre su caparazón. La tortuga le pide que no le pique y el escorpión le responde que no lo hará. Pero por supuesto, a mitad de camino el escorpión termina picando a la tortuga. Cuando lo hace, esta le  pregunta: “¿Por qué?”. Y el escorpión responde: “Es mi naturaleza”. Esa es la historia.

Howard mira con dulzura a Dyanne durante la entrevista

Imagino que no esperabas el éxito que cosechó la película…

D: (Risas). Es un milagro.

H: Nadie, ni el director, ni el productor, ni Dyanne ni yo, pensamos que esto podría suceder. Dyanne contó una historia curiosa ayer, no recuerdo dónde, y es que todo el mundo, menos ella, el director y yo, cambiaron su nombre para los créditos de la película. Pero tras el éxito de Ilsa, la loba de las S.S. todo el mundo quiso subirse al carro.

D: El guionista, el productor… cambiaron de nombre tres veces y finalmente dijeron: “¡Yo soy el de la película!” Nosotros fuimos los únicos, junto con los directores de las diferentes películas, Jean LaFleur, Jess Franco y Don Edmonds, que en paz descanse, que no nos los cambiamos.

H: Es muy curioso. Incluso cuando estuvimos en Suiza para rodar Greta – Haus ohne Männer, donde cada uno hablaba en su propio idioma: inglés, alemán, francés, español…

D: ¡Incluso catalán!

H: … todos cambiaron su nombre y yo ni siquiera sabía cuáles eran sus nombres reales. Era una locura (risas).

Ilsa, la loba de las SS está repleta de largas y enfermizas escenas de sexo y tortura, entre las que se incluyen castraciones, descargas en los pezones y todo tipo de mutilaciones. ¿Cómo era el rodaje de estas secuencias? ¿Es cierto que te negaste a rodar algunas escenas debido a su escabrosidad?

D: Es totalmente cierto. Hubo bastantes  escenas. Una de ellas es cuando un personaje es castrado. Yo no conocía esa escena en particular, no estaba en el guion que me dieron y la filmaron de manera que yo no pudiera darme cuenta hasta el último momento, porque cuando hice mis planos ya habían rodado el resto de la escena como ellos querían y solo me hicieron aparecer ahí y decir mis líneas de diálogo.

H: ¡Es como si la hubiesen photoshopeado! (risas).

D: Y luego había escenas de violencia contra la mujer que me parecían horrendas. No solo como mujer, sino como ser humano. No quería promover eso, aunque es verdad que promovía otras muchas cosas (risas).

Al menos el personaje conserva humanidad hacia sí misma: si te fijas en la escena del banquete, todos beben alcohol menos ella. Por eso yo tengo que beber para compensar (risas).

H: ¡No es verdad! (Risas).

D: Solo era un chiste.

Aunque la serie finalizó con Ilsa, la hiena del harén, los productores barajaron la posibilidad de realizar nuevas entregas con títulos como Ilsa Meets Idi Amin o Ilsa Meets Bruce Lee in the Devil’s Triangle [2] ¿Qué nos puedes contar de estos proyectos y por qué no se llevaron a cabo?

D: Bueno, hay fotografías que la gente piensa que son de alguna de estas películas, cuando en realidad no lo son. Por ejemplo, hay una serie de fotos en las que aparezco posando que fueron tomadas para la revista Playboy. Justo antes de Ilsa, la tigresa de Siberia, de camino a Canadá, donde rodábamos, paramos en Chicago y allí me hicieron una sesión de fotos para promocionar la película. Por eso mucha gente cree que estas fotos de estilo pinup son parte de la película.

Para Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle me preparé y aprendí karate. Incluso el Washington Post… Howard, diles lo que hizo…

H: El Washington Post publicó una crítica de Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle. Pero no existe tal película. Nunca existió.

D: Terminé perdonando al Washington Post, ya que me enteré que la crítica la hizo alguien contratado ajeno al periódico. Pero pusieron el póster de la película  a toda página en la sección de ocio afirmando que estábamos listos para rodarla. De lo que pasó a continuación no estamos totalmente seguros. Estaba todo listo. En Canadá hubo una gran reunión y un francés protestó diciendo que no invertiría su dinero en eso, ya que la única película mía que había visto era Ilsa, la loba de las SS. Lo entendí, pero en ese momento yo estaba actuando en una obra teatral de Broadway que se representaba en el Union Plaza de Las Vegas, con Virginia Mayo de  protagonista, y aún así me dieron permiso para ausentarme e ir a Canadá a rodar. Se portaron muy bien conmigo, contrataron a una chica exclusivamente para que me sustituyera durante esa semana. Pero la película no se hizo y, como dice Howard, esa mala crítica llegó a todas partes.

H: Fue increíble. ¡Qué imaginación! Era como un cuento de hadas, pero sin que ninguna de esas hadas acudiera (risas).

D: Además, era la primera crítica negativa que recibía. De las otras siempre decían: “No es mi tipo de película, pero ella lo hace bien”, pero esta crítica decía que mi trabajo era de segunda categoría, cosa que podría haber esperado que se dijera de mis otras películas. Pero así es la vida.

H: Una vez, Dyanne recibió una llamada de un agente —esto es verídico—, que le dijo: “La película que ibas a hacer ha sido cancelada” y colgó. Y ella dijo: “¡Pero si nunca me han llegado a contratar para hacerla!” (Risas).

D: Si nos podemos reír del tema es porque nos parece asombroso que la gente se tome el tiempo en hablar con nosotros. Interpretar un personaje es lo que nos gusta. Nosotros no somos ni dioses ni ángeles para saber si…

H: Un momento. ¿No eres un ángel? (risas).

D: Anda, tápate  los oídos (risas).

Ya por último nos gustaría que nos hablaras de esa especie de secuela apócrifa que rodaste con Jesús Franco, Greta-Haus ohne Männer. ¿Fue originalmente ideada así? ¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto al prolífico director español?

D: Nunca fue pensada como una película de Ilsa. Originariamente su título era No Man’s Land[3]. Nos dieron el guion en Canadá para que lo fuésemos leyendo de camino a Suiza, donde se rodaría. Cuando llegamos, y ya a punto de empezar, Jess Franco y el productor reescribieron gran parte del guion original. No vimos la película hasta más tarde.

H: Cuando la vimos hice lo mismo con el DVD que cuando leí el guion de la primera Ilsa… ¡Lo lancé contra la pared!

D: La hicieron como una película erótica. Se suponía que yo no iba a hacer desnudo frontal, solo de pecho. Sin embargo para hacerlo me pusieron en una bañera llena de burbujas, y esperaron tanto para rodar que, cuando lo hicieron, apenas había burbujas. Así que ahí estoy dándome un baño de burbujas sin burbujas. Además, hubo dos o tres escenas donde mi personaje perdía la cabeza y podías ver que realmente estaba loca. Y tengo que decir que yo lo hice de forma brillante, pero las escenas no se incluyeron en la película. Rodaron una película erótica, no estamos orgullosos de ella, pero nos encanta Jess Franco. Y su mujer, Lina Romay, era fantástica. Para que estuviéramos cómodas rodando juntas, nos llevó a cenar.

H: Pasamos muy buenos ratos con Jess. Por cierto, él también era músico, como yo,  tocaba la trompeta y el piano.

D: Y también cantaba.

H: A los dos nos gusta el jazz. Nos hicimos muy amigos en ese rodaje. Teníamos mucho en común.

D: Una noche nos llevó a un club y allí Jess y Howard actuaron sobre el escenario prácticamente hasta que amaneció.

H: Si, era un club de jazz. Fue genial.

José Luis Salvador & Carlos Benítez

 Traducción: Tarik Amarouch García

NOTAS
[1] Phyllis Ann Davis (1940-2013) fue una actriz estadounidense que apareció principalmente en televisión, siendo su mayor éxito la serie Vega$, producida por Aaron Spelling. Intervino en películas como Beyond the Valley of the Dolls (Russ Meyer, 1970), Sweet Sugar (Michel Levesque, 1972) y Terminal Island (Stephanie Rothman, 1972).
[2] Naturalmente, de haberse rodado se hubiera hecho con uno de los numerosos clones de Bruce Lee, pues el auténtico había fallecido en 1973 y la película que inauguró la serie, Ilsa, la loba de las SS, se estrenó en 1975.
[3] Tierra de nadie, en inglés, aunque literalmente sería “Tierra sin hombres”. El título alemán significa Greta: casa sin hombres.
Categorías:Festival de Sitges, PIN UP

Una charla con Claudia Silva, la niña endemoniada de [Rec]

13 febrero 2017 Deja un comentario
Foto: Serendipia

Foto: Serendipia

Claudia es el futuro. Joven, bella y preparada, su imagen ya tiene un lugar destacado en el cine de terror español como Jennifer, uno de sus zombies más salvajes y memorables. Su imagen es iconográfica. Ella es el futuro y viene dando bocados. En esta entrevista nos cuenta sus experiencias en [Rec] pero también sus planes y esperanzas en el difícil y competitivo mundo del cine.

¿Cómo inicias tu carrera en el cine? 
De pequeña era una niña graciosa, alegre y con mucho morro. Varias personas le dijeron a mi madre que yo podría valer para hacer anuncios, ya que era una niña muy social y me encantaba estar delante de la cámara. Entonces mi madre decidió apuntarme a una agencia y empecé hacer algunos catálogos de ropa y luego varios anuncios. No hay antecedentes familiares. Aunque mi madre había hecho algún anuncio mucho antes de que yo naciera.

¿Cómo deciden tus padres presentarte al casting de [Rec]?
Mi madre no decidió exactamente presentarme al casting, sino que primero me preguntó a mí si me apetecía hacerlo. Yo entusiasmadísima le dije que por supuesto. Entonces los de la agencia en la que estaba, nos enviaron el guión que me tenía que aprender para el casting. El problema es que me lo enviaron un día antes de presentarme a la prueba y no me lo había aprendido bien del todo. Pero igualmente decidí presentarme.

En tu prueba de casting, que puede verse entre los extras del DVD, resultas totalmente salvaje y convincente ¿Qué te dijeron que tenías que hacer? 
En la prueba de casting di muchísimo de mí. No me sabía muy bien el guión,  pero aún así pude hacer un buen casting. Me hicieron pasar el texto y después me dijeron que gritara y me pusiera todo lo salvaje que pudiera ponerme. Me resulto bastante fácil, ya que gritar siempre se me ha dado muy bien. No me la hicieron directamente los directores, sino una directora de casting. Durante el casting, mi madre estaba en la sala de espera y oyó que yo estaba gritando una barbaridad, y se alerto un poco porque no sabia de que iba la película.

gallery_movies_20_greatest_zombie_flicks_8¿Te resultaba divertido actuar?
Me resultaba y me resulta muy divertido actuar. Es una manera de poder ser un personaje totalmente diferente a ti. También el hecho de que durante todo el rodaje te expliquen y te enseñen como se hacen las cosas, por ejemplo en el rodaje de [Rec], los efectos especiales, aún hace que te guste más lo que estás haciendo. Y sin duda más divertido. Me resultó tan divertido actuar en la película [Rec], que el rodaje se me pasó volando.

¿Recuerdas qué te decían los directores para motivarte y animarte a morder y atacar? 
Sinceramente no me acuerdo de lo que me decían exactamente para motivarme, pero yo me ponía mucho en el personaje y me creía que era un zombi de verdad. No me explicaban mucho las escenas, me daban algunas direcciones y yo entendía rápidamente lo que querían de mí.

¿Eran muy diferentes en su forma de dirigir Paco Plaza y Jaume Balagueró?
Recordar si eran muy diferentes en la forma de dirigir cada uno, no lo recuerdo mucho, ya que era bastante pequeña. Lo que sí recuerdo era que entre ellos se ponían muy de acuerdo y que cada uno ponía una idea en cada escena.

A tu corta edad ¿Eras consciente de que era una película de terror?
Sí que era consciente, sobretodo porque me lo explicaban todo súper detalladamente.

¿Recuerdas como vivía aquella niña la experiencia de rodar [Rec]?
Recuerdo que yo estaba muy emocionada por el hecho de rodar mi primera película. Iba cada día a rodar con muchísimas ganas y no se me hizo en ningún momento pesado. Iba muy feliz a rodar, y no quería que acabara nunca.

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¿Te asustaban los maquillajes?
No me asustaban los maquillajes, al revés, me parecían muy emocionantes. Me enseñaban como lo hacían todo paso a paso, así que no tuve miedo en ningún momento. Al final del rodaje me llevé una prótesis de una herida que llevaba uno de los policías en la película, y la sigo teniendo hoy en día.

¿Recuerdas si te resultaba molesto el maquillaje? 
La verdad es que el maquillaje era bastante molesto ya que llevaba muchas prótesis. Cuando era hora de comer teníamos que comer con todo el maquillaje puesto y no era muy cómodo que digamos. En maquillarme, tardaban una hora más o menos, yo siempre me acababa durmiendo mientras me maquillaban.

¿Alguna anécdota del rodaje?
Recuerdo que una vez teníamos que grabar una escena en la que yo tenía que vomitar sangre encima de mi madre. Para que la actriz que hacía de mi madre no se manchara el vestuario cada vez que hacíamos la escena, decidieron que lo probara con mi madre real. Me dijeron que aprovechará, porque sería la primera y la última vez que podría vomitar a mi madre encima. Fue muy divertido.

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Con Manuela Velasco durante la presentación de [Rec] en el Festival de Sitges

¿Cómo recuerdas la experiencia del estreno en el Festival de Sitges? 
El festival de Sitges fue una maravilla. Recuerdo que subimos todos los actores encima del escenario antes de que se pusiera la película y me preguntaron si quería decir algunas palabras a los espectadores, así que aproveche y me puse delante del micrófono. Les dije que esperaba que les gustase mucho la película y todos aplaudieron. A mi eso me flipó mucho ya que tenía 8 años y nunca había estado en ningún otro festival de cine. Ahí fue donde me pidieron mi primer autógrafo. Me trataron súper bien.

Después de todo lo que te hicieron pasar durante ese rodaje ¿Aún te hablas con tus padres?
(Risas) La verdad es que le estoy muy agradecida a mi madre por haberme apoyado tanto en mi carrera como actriz. Ese rodaje fue una experiencia brutal para mí y me ha ayudado mucho en mi currículum. Lo único que puedo hacer es darle las gracias a mi madre por apoyarme tanto.

¿Y qué piensas de aquella película cuando la has visto? 
La verdad es que me gustó mucho. No me reconocía apenas. Tengo que aceptar que me dio bastante miedo, pero a partir de ese momento las películas de terror se convirtieron en mi género favorito. Mi madre no me prohibió verla, ya que era un trabajo que yo había realizado.

¿Ahora, años después, que piensas de aquella experiencia?
Creo que fue la mejor experiencia que he podido tener, y que he tenido muchísima suerte de poder participar en una película que ha tenido tanto éxito. [Rec] también me ha ayudado mucho a tener un buen currículum

11329950_900363116691722_7061092866356402886_n¿Te reconocen por la calle o en clase por haber participado en Rec? De ser así ¿Qué te parece que así sea?
Por la calle nunca me han reconocido, solo en el festival de Sitges. Y en el cole siempre lo acaban sabiendo, porque ha salido el tema o algo, pero no porque me reconozcan. Cuando saben que he hecho [Rec] se quedan flipando y me hacen un montón de preguntas de cómo fue rodarla. Y a mí me parece muy bien ya que me gusta explicar toda la experiencia que tuve rodando.

¿Cómo llevas que tu imagen se haya convertido en uno de los iconos del cine de terror español moderno?
La verdad es que me parece muy guay, y mucha gente flipa cuando se enteran de que soy la niña de [Rec]. Me gusta ser reconocida por haber participado en [Rec],  ya que es una gran película que me encanta.

Continuaste actuando en cortometrajes, series televisivas y algún largometraje hasta 2011, momento en el que se ha detenido tu actividad como actriz  ¿Piensas retomar tu carrera?
En 2011 acabé de grabar mi última película, y se detuvo mi actividad ya que me fui a vivir a Los Ángeles, y ahí estuve dos años formándome como actriz. Ahora estoy retomando mi carrera. Estoy estudiando primero de bachillerato de Artes Escénicas y después de bachillerato tengo pensado seguir formándome. Tengo una nueva representante y estoy empezando a ir a castings. Tengo muy claro desde hace ya un tiempo, que quiero dedicarme al mundo del cine y la televisión como actriz.

Por cierto ¿Qué tipo de películas son tus favoritas?
Me encanta el cine de terror, es mi género favorito. Pero también soy mucho de comedias románticas y dramas. En general me gustan todos los géneros, menos los fantásticos, como por ejemplo, ‘Star Wars’ o ‘Harry Potter’.

DE COMO LA ADORABLE CLAUDIA SE TRANSFORMA EN JENNIFER 

(Fotos: gentileza de Claudia Silva)

Claudia junto al modelo realizado por David Ambit

Claudia junto al modelo realizado por David Ambit, que va a transformarla en algo parecido a eso…

Vamos peinando mientras David prepara en el fondo la magia con la que Claudia se transformará...

Vamos peinando mientras David prepara en el fondo la magia con la que Claudia se transformará…

... poco a poco aplicando el maquillaje...

… poco a poco aplicando el maquillaje…

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... un poco más...

… un poco más…

¡... y esto listo!

¡… y esto listo!

Y después de todo esto... ¡A merendar!

Y después … ¡A merendar!

Categorías:FANTATERROR, PIN UP

‘Criando ratas’ un descenso al cine quinqui

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criando-ratas_-cartel-1Criando ratas es, sin lugar a dudas, una obra que merece respeto. Realizada con escasos medios, pero mucho tesón y trabajo y construida, a pesar de los problemas e inconvenientes que hubo durante el rodaje,  con pasión y buenos resultados, retrata a la perfección la sordidez de los barrios marginales de extrarradio, sus sonidos, su textura, sus protagonistas. Y todo desde dentro. Mojándose. Contando con una plantilla de actores extraídos de las calles, como antaño hacían Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma y una vez en su salsa, introduciendo los ingredientes principales con los que contará la trama de Criando ratas: Droga, prostitución, violencia y pobreza en un barrio marginal que es como todos los barrios marginales: una bomba de relojería que apesta a realidad. A verdad.

Y a pesar de la falta de medios técnicos y humanos o de la participación de actores no profesionales, Criando ratas no es un trabajo amateur. Muy al contrario, mérito y muy grande es el de su artífice absoluto, Carlos Salado, pues muy claro hay que tener lo que se quiere hacer y cómo para conseguir los resultados artísticos que ha obtenido. Filmada de forma aparentemente descuidada, cercana a veces al documental tipo ‘Callejeros’, no se engañen, mirando más allá de la falta de medios puede apreciarse el cuidado con el que ha sido rodada y el gran trabajo de Salado para extraer los magníficos resultados que ha logrado de sus actores naturales, alguno de los cuales realiza un trabajo totalmente meritorio, desde su protagonista, Ramón Guerrero, pasando por los críos, tristemente maduros para su edad, y sin olvidar el memorable personaje de Mauri, que de manera tan veraz interpreta Mauricio  Manzano.  Un variopinto grupo de personajes que tienen en común llevar la ruina a cuestas.

Finalmente, a los medios humanos y de guión, hay que sumar un magnífico montaje y un eficaz acompañamiento musical que dan a la película ese crescendo/descenso tan bien marcado, tan intenso, que hace de Criando ratas una película muy entretenida y emocionante, tanto que no hemos dudado en ponernos en contacto con su responsable, Carlos Salado, para hablar de la gestación de este proyecto y de todo lo que rodeó al rodaje de esta auténtica epopeya de seis años de realización. Así que dejemos que sea él mismo quien lo cuente agradeciendo su tiempo y su gran amabilidad.

CARLOS SALADO: CRIANDO RATAS

Licenciado en Comunicación Audiovisual y tras dirigir seis cortometrajes y un mediometraje, Pecadores, se sumerge de lleno en Criando ratas, un proyecto que le llevará cuatro años rodar y para el que se recorrerá los barrios marginales de Alicante buscando a gente y lugares que den a su historia el verismo que quiere.  Compositor y director de publicidad, entre sus últimos trabajos destaca la publicidad social del Club Atlético de Madrid o de entidades como Ayuda En Acción, ONCE, Mensajeros de la paz, ONU, FEAPS Madrid y FIAPAS. Actualmente, ha ganado con el proyecto “Somos sus mayores fans” el premio a la “Mejor Campaña Social” en los premios ALCE y el premio a la “Mejor Campaña Social Interactiva” en el Publifestival 2015.

Estudié cine, la licenciatura de Comunicación Audiovisual, y durante todos esos años era gran consumidor de cine, casi todo de autor, independiente. Ese cine que aboga por las historias reales, por las historias íntimas. Y dentro de todo ese cine estaba el cine quinqui, que yo adoraba. Lo empecé a consumir muchísimo, empecé a comprar todas las películas de Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma, Carlos Saura … al final mi estantería estaba llena de cine quinqui, y veía que después de 30 años no había en el cine español una película que reflejara de manera realista el mundo de la calle como lo hicieron antaño, en los ochenta, así que durante todos los años de carrera soñaba con hacer algún día una película quinqui.

Alicante 05/06/2013 Carlos Salada, director de la película "Criando Ratas" Foto Juan Carlos Soler archdc

Carlos Salado, director de  “Criando Ratas” (Foto Juan Carlos Soler)

Lo que me atrae de este género es mostrar una realidad de manera tan realista y tan veraz. Yo como cineasta cuando veo una película y no me la creo me siento estafado. Entonces para mí el objetivo primordial, aunque falle la iluminación, o el sonido se escuche mal, es que el  resultado sea realista. Un documento social que invite a la reflexión. Yo creo que el cine quinqui, sobre todo el de Eloy, invitaba muchísimo a la reflexión, al debate. Establecía líneas de discusión. Mi gran deseo como artista es trascender, conmover al espectador, que no sea algo banal, que no sea simplemente entretenimiento, que haga sentir. Y yo creo que el cine quinqui eso lo ha hecho siempre muy bien. España ha cambiado, los barrios periféricos ya no están tan alejados del casco urbano, el argot ha cambiado,  pero la delincuencia sigue existiendo en las calles. El menudeo sigue existiendo. El quinqui está en la calle.

Había dirigido cinco o seis cortos de temática de delincuencia,  tenía 23 añitos, poca experiencia pero un entusiasmo muy grande. Intenté probar con los cortos el estilo que luego descubrí en ‘Criando ratas’. Se podría decir que eran casi pruebas de cámara.  Así que en cuanto salí de la carrera tenía claro que quería hacer una película de género  quinqui. Y en cuanto tuve las herramientas y los conocimientos necesarios me puse a ello. Contacté con un productor que creía en mí y creía en la idea, cogí a un chaval en la cámara y otro en el sonido. Éramos cuatro técnicos para filmar una película.

el-equipo-foto-2Lo rodé en muchos barrios de Alicante. Fui a buscar esa estética callejera o marginal  por todo Alicante, está rodada desde Colonia Requena o Las 1000 viviendas al barrio José Antonio. Yo creo que Alicante, a diferencia de otras ciudades, es muy pequeña, no es como una gran metrópoli, como Barcelona, donde los barrios quedan más lejos. En Alicante yo creo que cualquier chaval que haya salido a la calle con quince años sabe lo que hay, solo hay que abrir los ojos, lo que pasa es que hay mucha gente que no quiere verlo, pero es una realidad que está ahí.

Con la gente del barrio nunca tuve problemas. Noté una predisposición total y absoluta. Con los actores e incluso con los vecinos. Desde prepararnos  bocadillos hasta hacernos la cena la madre de un actor. Y los actores una predisposición total en el sentido de que había mucho potencial en la calle. Había talento. Y muchos de ellos no lo sabían, es decir, en ‘Criando Ratas’ el 95% de la plantilla son gente de la calle. La premisa básica era ser de la calle, conocer el mundo del menudeo, de la droga de cerca, pero  eso no quita para que tuvieran talento. El proceso de selección fue muy duro y muy largo, seleccionando a esa persona que tuviera magia y que supiera interpretar de manera innata y natural.  Y poco a poco ellos,  pues imagínate, después de cada rodaje viéndose en la pantalla, intentando mejorar, intentando trabajar en su motivación, la dinámica de grupo. Siempre hemos notado mucha predisposición.

Yo siempre he pensado que el talento está en todas partes y en esas capas sociales está en abundancia lo que pasa es que hay que dar oportunidades, es decir, hay muchos chavales allí que les escuchas tocar la guitarra y es maravilloso y no han recibido una clase en su vida. O los ves dibujar… el talento está en todas partes y fue terapéutico en ese sentido. Descubrir una pasión, una motivación, desatar un potencial, ver como cada día se sacrificaban para hacerlo cada vez mejor. Fue un trabajo muy enriquecedor para ellos, muy positivo. 

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Al actor protagonista, Ramón Guerrero, lo conozco desde los trece años y es un chaval en el que yo siempre he confiado, que le veo carisma, un talento innato. Cuando camina por la calle o habla,  la gente lo escucha,  y eso lo ha tenido desde pequeño, eso no se enseña en ninguna universidad, lo tienes o no lo tienes, y creo que Ramón lo tiene. Por desgracia a Ramón lo encarcelaron un año, y aunque no se paralizó el rodaje, se cambió el guión, se hizo una película más coral. Se siguieron rodando las secuencias donde él no salía y yo, mientras, durante todo el año, todos los domingos iba al Centro Penitenciario de Fontcalent, en Alicante, a motivarle y a esperarle, pues no concebía ‘Criando ratas’ con otro protagonistas más que con Ramón Guerrero. Creo que es la cara visible de ‘Criando ratas’ y no concibo la película sin él, así que estuve allí todos los domingos estudiando el guión, preparando el personaje, soñando con el día que saliera. Y en el primer permiso carcelario se rodó la película y en el segundo se terminó. Terminamos la película en los permisos carcelarios.

Solo las chicas que interpretaban a las prostitutas y los que encarnaban a los dos policías eran actores profesionales.

Con la película en total hemos estado seis años. La empecé con 24 y tengo 30. Rodar, parar de rodar, volver a rodar… claro, al final los tiempos se dilatan mucho en una producción tan independiente. El cine convencional en dos meses se ha rodado, aquí no, aquí para preparar una secuencia la preproducción se alarga muchísimo y con eso todo. La música por ejemplo, que yo he compuesto, en una producción convencional tienes un departamento con siete personas, aquí yo he tenido que componer, grabar, orquestar, mezclar, producir, masterizar… absolutamente todo, y el proceso se alarga. Además, cualquier día de rodaje en ‘Criando ratas’ era un ir y venir de barreras, de obstáculos, de piedras en el camino, era muy complicado. Tanto el productor como yo llevamos cuatro años trabajando en publicidad. Hacemos campañas sociales para la ONU, Mensajeros para la paz, Ayuda en acción, ONCE, Atlético de Madrid… para un anuncio trabajamos con treinta personas, con Steadycams y cámaras de 50 mil euros. Es muy sencillos a día de hoy conseguir material, si quieres algo lo alquilas, pero en aquel entonces no, había que tener mucha cara dura para conseguir un bar donde rodar, o llamar al primo, o al hermano, o a un familiar para que conseguir cuatro coches de gama alta.  Imagínate, la producción de una película así son inconvenientes, aventuras y desventuras constantemente.

sinopsis-foto-2En ‘Criando ratas’ me ha influido todo el cine que he consumido. Como el cine Dogma, el Neorrealismo italiano, el Cinema Verité de los cincuenta o la Nouvelle Vague. De estilo mi película se empapa mucho de aquello, de intentar renegar de todo artificio para ver un tipo de cine en el que parezca que no hayan ni cámaras, que tú estés ahí dentro con ellos. Parece una docuficción, nada de lo que aparece está pasando pero parece que así sea. La cámara al hombro, no iluminar, no retocar el sonido, abogar por la improvisación en diálogos, creo que al final hay un decálogo  de cosas que se han repetido en la historia del cine y que ‘Criando Ratas’ vuelve ha renovar.  Ese cine independiente, al margen de la industria, ese cine anticonvencional, que se rodaba antaño con cámaras de 16 mm. , pues ahora tenemos cámaras digitales que nos dan otro tipo de fotografía, pero al final es coger ese estilo hiperrealista y convertir nuestra mierda en abono. Si no había más dinero para iluminar, pues mejor todavía, porque el estilo es más palpable. No hay dinero para conseguir tres micrófonos, da igual, mejor que se oiga así porque es más creíble todavía. Yo creo que ese  estilo tan carente de medios lo hace más valioso todavía.  

Lo más importante para mi también era no mojarme, no posicionarme. Por ejemplo, Eloy de la Iglesia se posicionaba, daba lecciones de moral y de ética y yo, sin embargo, he intentado no hacerlo, aunque creo que es tan lícito posicionarse como no hacerlo, la delincuencia es un mundo demasiado complejo como para opinar yo. Entonces he intentado ser más imparcial, he mostrado todo aquel mundo, lo he reflejado, y que ahora los políticos, los trabajadores sociales, los padres o los educadores se encarguen de buscar soluciones o culpables. Pero esa no es mi misión, mi misión era mostrarlo de una manera auténtica y generar esa línea de debate para que la gente hable y busque soluciones.

cine-quinquiDesde el primer día que se empezó a rodar teníamos nuestro plan de comunicación más que pensado y sabíamos lo que queríamos, hacia donde íbamos. Creo que al final hay muchos proyectos, películas y formatos distintos. Hay algunos que deben ir a salas de cine; hay otros que deben ir a festivales; otros que tienen que hacer taquilla y otros, como ‘Criando ratas’, son formatos para difundir online. Creo que en ese formato hay muchas oportunidades hoy en día, por ejemplo, lo que hizo ‘Malviviendo’ (1), o lo que ha hecho la película ‘Human’ (2), o lo que hacen muchos artistas jóvenes que ponen sus discos o videoclips por Youtube, creo que  hay que aprovecharlo. Que a día de hoy tengamos en una semana 150 mil visitas y nos escriba gente de toda España e incluso Latinoamérica… Es maravilloso que pueda llevarse a cabo. Producciones pequeñas que tienen una difusión tremenda sin invertir dinero.

Los medios la verdad es que están respondiendo muy bien. Están apoyando y creyendo en la valía de unos chavales que se comprometieron con un proyecto y emprendieron su aventura. Hemos salido en El Mundo, El País, El Español, Onda Cero, SER, COPE, en breve en TVE… la acogida de los medios ha sido muy grata, la verdad.

Estamos pensando en la segunda película. Estamos barajando varios guiones y buscando financiación con varias productoras a ver por qué guión  y por qué modelo nos decantamos ahora. Pero vamos a seguir haciendo cine, por supuesto, y después de la segunda película esperamos que venga la tercera. Al final como artista lo que quiero es seguir haciendo obras y si puede ser, cada vez con más presupuesto y en mejores condiciones, eso si, siempre respetando la autoría y luego intentando crear vanguardia o innovar o transgredir. Yo creo que ese es el objetivo final de cualquier cineasta o cualquier artista. Con más o menos presupuesto, el fin debe ser ese.

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(1) Malviviendo es una serie web producida por Diffferent dirigida por David Sainz. Fue estrenada el 24 de noviembre de 2008 y su éxito ha ido creciendo exponencialmente, llevándose muy buenas críticas por parte del público. Lleva tres temporadas con un total de 30 capítulos emitidos.
(2) Película documental de Yann Arthus-Bertrand que se estrenó en Francia en septiembre 2015 y desde entonces ha estado para ser visionada de forma libre en internet. En España, algunos cines de arte y ensayo han iniciado proyecciones públicas a mediados de agosto 2016. De todas maneras, lo importante es que el film está disponible en internet para ser visionado por cualquier persona.

Sinopsis: “El cristo”, conocido delincuente juvenil, tiene una deuda con uno los narcotraficantes más poderosos de su barrio. Bajo los efectos del consumo de sustancias estupefacientes e inmerso en un estado de desesperación, lleva a cabo todo tipo de actos delictivos para conseguir el dinero. Poco a poco, irá cometiendo errores que le harán ganarse muchos enemigos.  Paralelamente, la película muestra las aventuras y desventuras de tres chavales que están comenzando su carrera delictiva. Juntos sufrirán las consecuencias de su estilo de vida y comprenderán cuál es el precio a pagar.

PUEDEN VER CRIANDO RATAS ÍNTEGRA EN ESTE ENLACE

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