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Una charla con Claudia Silva, la niña endemoniada de [Rec]

13 febrero 2017 Deja un comentario
Foto: Serendipia

Foto: Serendipia

Claudia es el futuro. Joven, bella y preparada, su imagen ya tiene un lugar destacado en el cine de terror español como Jennifer, uno de sus zombies más salvajes y memorables. Su imagen es iconográfica. Ella es el futuro y viene dando bocados. En esta entrevista nos cuenta sus experiencias en [Rec] pero también sus planes y esperanzas en el difícil y competitivo mundo del cine.

¿Cómo inicias tu carrera en el cine? 
De pequeña era una niña graciosa, alegre y con mucho morro. Varias personas le dijeron a mi madre que yo podría valer para hacer anuncios, ya que era una niña muy social y me encantaba estar delante de la cámara. Entonces mi madre decidió apuntarme a una agencia y empecé hacer algunos catálogos de ropa y luego varios anuncios. No hay antecedentes familiares. Aunque mi madre había hecho algún anuncio mucho antes de que yo naciera.

¿Cómo deciden tus padres presentarte al casting de [Rec]?
Mi madre no decidió exactamente presentarme al casting, sino que primero me preguntó a mí si me apetecía hacerlo. Yo entusiasmadísima le dije que por supuesto. Entonces los de la agencia en la que estaba, nos enviaron el guión que me tenía que aprender para el casting. El problema es que me lo enviaron un día antes de presentarme a la prueba y no me lo había aprendido bien del todo. Pero igualmente decidí presentarme.

En tu prueba de casting, que puede verse entre los extras del DVD, resultas totalmente salvaje y convincente ¿Qué te dijeron que tenías que hacer? 
En la prueba de casting di muchísimo de mí. No me sabía muy bien el guión,  pero aún así pude hacer un buen casting. Me hicieron pasar el texto y después me dijeron que gritara y me pusiera todo lo salvaje que pudiera ponerme. Me resulto bastante fácil, ya que gritar siempre se me ha dado muy bien. No me la hicieron directamente los directores, sino una directora de casting. Durante el casting, mi madre estaba en la sala de espera y oyó que yo estaba gritando una barbaridad, y se alerto un poco porque no sabia de que iba la película.

gallery_movies_20_greatest_zombie_flicks_8¿Te resultaba divertido actuar?
Me resultaba y me resulta muy divertido actuar. Es una manera de poder ser un personaje totalmente diferente a ti. También el hecho de que durante todo el rodaje te expliquen y te enseñen como se hacen las cosas, por ejemplo en el rodaje de [Rec], los efectos especiales, aún hace que te guste más lo que estás haciendo. Y sin duda más divertido. Me resultó tan divertido actuar en la película [Rec], que el rodaje se me pasó volando.

¿Recuerdas qué te decían los directores para motivarte y animarte a morder y atacar? 
Sinceramente no me acuerdo de lo que me decían exactamente para motivarme, pero yo me ponía mucho en el personaje y me creía que era un zombi de verdad. No me explicaban mucho las escenas, me daban algunas direcciones y yo entendía rápidamente lo que querían de mí.

¿Eran muy diferentes en su forma de dirigir Paco Plaza y Jaume Balagueró?
Recordar si eran muy diferentes en la forma de dirigir cada uno, no lo recuerdo mucho, ya que era bastante pequeña. Lo que sí recuerdo era que entre ellos se ponían muy de acuerdo y que cada uno ponía una idea en cada escena.

A tu corta edad ¿Eras consciente de que era una película de terror?
Sí que era consciente, sobretodo porque me lo explicaban todo súper detalladamente.

¿Recuerdas como vivía aquella niña la experiencia de rodar [Rec]?
Recuerdo que yo estaba muy emocionada por el hecho de rodar mi primera película. Iba cada día a rodar con muchísimas ganas y no se me hizo en ningún momento pesado. Iba muy feliz a rodar, y no quería que acabara nunca.

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¿Te asustaban los maquillajes?
No me asustaban los maquillajes, al revés, me parecían muy emocionantes. Me enseñaban como lo hacían todo paso a paso, así que no tuve miedo en ningún momento. Al final del rodaje me llevé una prótesis de una herida que llevaba uno de los policías en la película, y la sigo teniendo hoy en día.

¿Recuerdas si te resultaba molesto el maquillaje? 
La verdad es que el maquillaje era bastante molesto ya que llevaba muchas prótesis. Cuando era hora de comer teníamos que comer con todo el maquillaje puesto y no era muy cómodo que digamos. En maquillarme, tardaban una hora más o menos, yo siempre me acababa durmiendo mientras me maquillaban.

¿Alguna anécdota del rodaje?
Recuerdo que una vez teníamos que grabar una escena en la que yo tenía que vomitar sangre encima de mi madre. Para que la actriz que hacía de mi madre no se manchara el vestuario cada vez que hacíamos la escena, decidieron que lo probara con mi madre real. Me dijeron que aprovechará, porque sería la primera y la última vez que podría vomitar a mi madre encima. Fue muy divertido.

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Con Manuela Velasco durante la presentación de [Rec] en el Festival de Sitges

¿Cómo recuerdas la experiencia del estreno en el Festival de Sitges? 
El festival de Sitges fue una maravilla. Recuerdo que subimos todos los actores encima del escenario antes de que se pusiera la película y me preguntaron si quería decir algunas palabras a los espectadores, así que aproveche y me puse delante del micrófono. Les dije que esperaba que les gustase mucho la película y todos aplaudieron. A mi eso me flipó mucho ya que tenía 8 años y nunca había estado en ningún otro festival de cine. Ahí fue donde me pidieron mi primer autógrafo. Me trataron súper bien.

Después de todo lo que te hicieron pasar durante ese rodaje ¿Aún te hablas con tus padres?
(Risas) La verdad es que le estoy muy agradecida a mi madre por haberme apoyado tanto en mi carrera como actriz. Ese rodaje fue una experiencia brutal para mí y me ha ayudado mucho en mi currículum. Lo único que puedo hacer es darle las gracias a mi madre por apoyarme tanto.

¿Y qué piensas de aquella película cuando la has visto? 
La verdad es que me gustó mucho. No me reconocía apenas. Tengo que aceptar que me dio bastante miedo, pero a partir de ese momento las películas de terror se convirtieron en mi género favorito. Mi madre no me prohibió verla, ya que era un trabajo que yo había realizado.

¿Ahora, años después, que piensas de aquella experiencia?
Creo que fue la mejor experiencia que he podido tener, y que he tenido muchísima suerte de poder participar en una película que ha tenido tanto éxito. [Rec] también me ha ayudado mucho a tener un buen currículum

11329950_900363116691722_7061092866356402886_n¿Te reconocen por la calle o en clase por haber participado en Rec? De ser así ¿Qué te parece que así sea?
Por la calle nunca me han reconocido, solo en el festival de Sitges. Y en el cole siempre lo acaban sabiendo, porque ha salido el tema o algo, pero no porque me reconozcan. Cuando saben que he hecho [Rec] se quedan flipando y me hacen un montón de preguntas de cómo fue rodarla. Y a mí me parece muy bien ya que me gusta explicar toda la experiencia que tuve rodando.

¿Cómo llevas que tu imagen se haya convertido en uno de los iconos del cine de terror español moderno?
La verdad es que me parece muy guay, y mucha gente flipa cuando se enteran de que soy la niña de [Rec]. Me gusta ser reconocida por haber participado en [Rec],  ya que es una gran película que me encanta.

Continuaste actuando en cortometrajes, series televisivas y algún largometraje hasta 2011, momento en el que se ha detenido tu actividad como actriz  ¿Piensas retomar tu carrera?
En 2011 acabé de grabar mi última película, y se detuvo mi actividad ya que me fui a vivir a Los Ángeles, y ahí estuve dos años formándome como actriz. Ahora estoy retomando mi carrera. Estoy estudiando primero de bachillerato de Artes Escénicas y después de bachillerato tengo pensado seguir formándome. Tengo una nueva representante y estoy empezando a ir a castings. Tengo muy claro desde hace ya un tiempo, que quiero dedicarme al mundo del cine y la televisión como actriz.

Por cierto ¿Qué tipo de películas son tus favoritas?
Me encanta el cine de terror, es mi género favorito. Pero también soy mucho de comedias románticas y dramas. En general me gustan todos los géneros, menos los fantásticos, como por ejemplo, ‘Star Wars’ o ‘Harry Potter’.

DE COMO LA ADORABLE CLAUDIA SE TRANSFORMA EN JENNIFER 

(Fotos: gentileza de Claudia Silva)

Claudia junto al modelo realizado por David Ambit

Claudia junto al modelo realizado por David Ambit, que va a transformarla en algo parecido a eso…

Vamos peinando mientras David prepara en el fondo la magia con la que Claudia se transformará...

Vamos peinando mientras David prepara en el fondo la magia con la que Claudia se transformará…

... poco a poco aplicando el maquillaje...

… poco a poco aplicando el maquillaje…

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... un poco más...

… un poco más…

¡... y esto listo!

¡… y esto listo!

Y después de todo esto... ¡A merendar!

Y después … ¡A merendar!

Categorías:FANTATERROR, PIN UP

‘Criando ratas’ un descenso al cine quinqui

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criando-ratas_-cartel-1Criando ratas es, sin lugar a dudas, una obra que merece respeto. Realizada con escasos medios, pero mucho tesón y trabajo y construida, a pesar de los problemas e inconvenientes que hubo durante el rodaje,  con pasión y buenos resultados, retrata a la perfección la sordidez de los barrios marginales de extrarradio, sus sonidos, su textura, sus protagonistas. Y todo desde dentro. Mojándose. Contando con una plantilla de actores extraídos de las calles, como antaño hacían Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma y una vez en su salsa, introduciendo los ingredientes principales con los que contará la trama de Criando ratas: Droga, prostitución, violencia y pobreza en un barrio marginal que es como todos los barrios marginales: una bomba de relojería que apesta a realidad. A verdad.

Y a pesar de la falta de medios técnicos y humanos o de la participación de actores no profesionales, Criando ratas no es un trabajo amateur. Muy al contrario, mérito y muy grande es el de su artífice absoluto, Carlos Salado, pues muy claro hay que tener lo que se quiere hacer y cómo para conseguir los resultados artísticos que ha obtenido. Filmada de forma aparentemente descuidada, cercana a veces al documental tipo ‘Callejeros’, no se engañen, mirando más allá de la falta de medios puede apreciarse el cuidado con el que ha sido rodada y el gran trabajo de Salado para extraer los magníficos resultados que ha logrado de sus actores naturales, alguno de los cuales realiza un trabajo totalmente meritorio, desde su protagonista, Ramón Guerrero, pasando por los críos, tristemente maduros para su edad, y sin olvidar el memorable personaje de Mauri, que de manera tan veraz interpreta Mauricio  Manzano.  Un variopinto grupo de personajes que tienen en común llevar la ruina a cuestas.

Finalmente, a los medios humanos y de guión, hay que sumar un magnífico montaje y un eficaz acompañamiento musical que dan a la película ese crescendo/descenso tan bien marcado, tan intenso, que hace de Criando ratas una película muy entretenida y emocionante, tanto que no hemos dudado en ponernos en contacto con su responsable, Carlos Salado, para hablar de la gestación de este proyecto y de todo lo que rodeó al rodaje de esta auténtica epopeya de seis años de realización. Así que dejemos que sea él mismo quien lo cuente agradeciendo su tiempo y su gran amabilidad.

CARLOS SALADO: CRIANDO RATAS

Licenciado en Comunicación Audiovisual y tras dirigir seis cortometrajes y un mediometraje, Pecadores, se sumerge de lleno en Criando ratas, un proyecto que le llevará cuatro años rodar y para el que se recorrerá los barrios marginales de Alicante buscando a gente y lugares que den a su historia el verismo que quiere.  Compositor y director de publicidad, entre sus últimos trabajos destaca la publicidad social del Club Atlético de Madrid o de entidades como Ayuda En Acción, ONCE, Mensajeros de la paz, ONU, FEAPS Madrid y FIAPAS. Actualmente, ha ganado con el proyecto “Somos sus mayores fans” el premio a la “Mejor Campaña Social” en los premios ALCE y el premio a la “Mejor Campaña Social Interactiva” en el Publifestival 2015.

Estudié cine, la licenciatura de Comunicación Audiovisual, y durante todos esos años era gran consumidor de cine, casi todo de autor, independiente. Ese cine que aboga por las historias reales, por las historias íntimas. Y dentro de todo ese cine estaba el cine quinqui, que yo adoraba. Lo empecé a consumir muchísimo, empecé a comprar todas las películas de Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma, Carlos Saura … al final mi estantería estaba llena de cine quinqui, y veía que después de 30 años no había en el cine español una película que reflejara de manera realista el mundo de la calle como lo hicieron antaño, en los ochenta, así que durante todos los años de carrera soñaba con hacer algún día una película quinqui.

Alicante 05/06/2013 Carlos Salada, director de la película "Criando Ratas" Foto Juan Carlos Soler archdc

Carlos Salado, director de  “Criando Ratas” (Foto Juan Carlos Soler)

Lo que me atrae de este género es mostrar una realidad de manera tan realista y tan veraz. Yo como cineasta cuando veo una película y no me la creo me siento estafado. Entonces para mí el objetivo primordial, aunque falle la iluminación, o el sonido se escuche mal, es que el  resultado sea realista. Un documento social que invite a la reflexión. Yo creo que el cine quinqui, sobre todo el de Eloy, invitaba muchísimo a la reflexión, al debate. Establecía líneas de discusión. Mi gran deseo como artista es trascender, conmover al espectador, que no sea algo banal, que no sea simplemente entretenimiento, que haga sentir. Y yo creo que el cine quinqui eso lo ha hecho siempre muy bien. España ha cambiado, los barrios periféricos ya no están tan alejados del casco urbano, el argot ha cambiado,  pero la delincuencia sigue existiendo en las calles. El menudeo sigue existiendo. El quinqui está en la calle.

Había dirigido cinco o seis cortos de temática de delincuencia,  tenía 23 añitos, poca experiencia pero un entusiasmo muy grande. Intenté probar con los cortos el estilo que luego descubrí en ‘Criando ratas’. Se podría decir que eran casi pruebas de cámara.  Así que en cuanto salí de la carrera tenía claro que quería hacer una película de género  quinqui. Y en cuanto tuve las herramientas y los conocimientos necesarios me puse a ello. Contacté con un productor que creía en mí y creía en la idea, cogí a un chaval en la cámara y otro en el sonido. Éramos cuatro técnicos para filmar una película.

el-equipo-foto-2Lo rodé en muchos barrios de Alicante. Fui a buscar esa estética callejera o marginal  por todo Alicante, está rodada desde Colonia Requena o Las 1000 viviendas al barrio José Antonio. Yo creo que Alicante, a diferencia de otras ciudades, es muy pequeña, no es como una gran metrópoli, como Barcelona, donde los barrios quedan más lejos. En Alicante yo creo que cualquier chaval que haya salido a la calle con quince años sabe lo que hay, solo hay que abrir los ojos, lo que pasa es que hay mucha gente que no quiere verlo, pero es una realidad que está ahí.

Con la gente del barrio nunca tuve problemas. Noté una predisposición total y absoluta. Con los actores e incluso con los vecinos. Desde prepararnos  bocadillos hasta hacernos la cena la madre de un actor. Y los actores una predisposición total en el sentido de que había mucho potencial en la calle. Había talento. Y muchos de ellos no lo sabían, es decir, en ‘Criando Ratas’ el 95% de la plantilla son gente de la calle. La premisa básica era ser de la calle, conocer el mundo del menudeo, de la droga de cerca, pero  eso no quita para que tuvieran talento. El proceso de selección fue muy duro y muy largo, seleccionando a esa persona que tuviera magia y que supiera interpretar de manera innata y natural.  Y poco a poco ellos,  pues imagínate, después de cada rodaje viéndose en la pantalla, intentando mejorar, intentando trabajar en su motivación, la dinámica de grupo. Siempre hemos notado mucha predisposición.

Yo siempre he pensado que el talento está en todas partes y en esas capas sociales está en abundancia lo que pasa es que hay que dar oportunidades, es decir, hay muchos chavales allí que les escuchas tocar la guitarra y es maravilloso y no han recibido una clase en su vida. O los ves dibujar… el talento está en todas partes y fue terapéutico en ese sentido. Descubrir una pasión, una motivación, desatar un potencial, ver como cada día se sacrificaban para hacerlo cada vez mejor. Fue un trabajo muy enriquecedor para ellos, muy positivo. 

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Al actor protagonista, Ramón Guerrero, lo conozco desde los trece años y es un chaval en el que yo siempre he confiado, que le veo carisma, un talento innato. Cuando camina por la calle o habla,  la gente lo escucha,  y eso lo ha tenido desde pequeño, eso no se enseña en ninguna universidad, lo tienes o no lo tienes, y creo que Ramón lo tiene. Por desgracia a Ramón lo encarcelaron un año, y aunque no se paralizó el rodaje, se cambió el guión, se hizo una película más coral. Se siguieron rodando las secuencias donde él no salía y yo, mientras, durante todo el año, todos los domingos iba al Centro Penitenciario de Fontcalent, en Alicante, a motivarle y a esperarle, pues no concebía ‘Criando ratas’ con otro protagonistas más que con Ramón Guerrero. Creo que es la cara visible de ‘Criando ratas’ y no concibo la película sin él, así que estuve allí todos los domingos estudiando el guión, preparando el personaje, soñando con el día que saliera. Y en el primer permiso carcelario se rodó la película y en el segundo se terminó. Terminamos la película en los permisos carcelarios.

Solo las chicas que interpretaban a las prostitutas y los que encarnaban a los dos policías eran actores profesionales.

Con la película en total hemos estado seis años. La empecé con 24 y tengo 30. Rodar, parar de rodar, volver a rodar… claro, al final los tiempos se dilatan mucho en una producción tan independiente. El cine convencional en dos meses se ha rodado, aquí no, aquí para preparar una secuencia la preproducción se alarga muchísimo y con eso todo. La música por ejemplo, que yo he compuesto, en una producción convencional tienes un departamento con siete personas, aquí yo he tenido que componer, grabar, orquestar, mezclar, producir, masterizar… absolutamente todo, y el proceso se alarga. Además, cualquier día de rodaje en ‘Criando ratas’ era un ir y venir de barreras, de obstáculos, de piedras en el camino, era muy complicado. Tanto el productor como yo llevamos cuatro años trabajando en publicidad. Hacemos campañas sociales para la ONU, Mensajeros para la paz, Ayuda en acción, ONCE, Atlético de Madrid… para un anuncio trabajamos con treinta personas, con Steadycams y cámaras de 50 mil euros. Es muy sencillos a día de hoy conseguir material, si quieres algo lo alquilas, pero en aquel entonces no, había que tener mucha cara dura para conseguir un bar donde rodar, o llamar al primo, o al hermano, o a un familiar para que conseguir cuatro coches de gama alta.  Imagínate, la producción de una película así son inconvenientes, aventuras y desventuras constantemente.

sinopsis-foto-2En ‘Criando ratas’ me ha influido todo el cine que he consumido. Como el cine Dogma, el Neorrealismo italiano, el Cinema Verité de los cincuenta o la Nouvelle Vague. De estilo mi película se empapa mucho de aquello, de intentar renegar de todo artificio para ver un tipo de cine en el que parezca que no hayan ni cámaras, que tú estés ahí dentro con ellos. Parece una docuficción, nada de lo que aparece está pasando pero parece que así sea. La cámara al hombro, no iluminar, no retocar el sonido, abogar por la improvisación en diálogos, creo que al final hay un decálogo  de cosas que se han repetido en la historia del cine y que ‘Criando Ratas’ vuelve ha renovar.  Ese cine independiente, al margen de la industria, ese cine anticonvencional, que se rodaba antaño con cámaras de 16 mm. , pues ahora tenemos cámaras digitales que nos dan otro tipo de fotografía, pero al final es coger ese estilo hiperrealista y convertir nuestra mierda en abono. Si no había más dinero para iluminar, pues mejor todavía, porque el estilo es más palpable. No hay dinero para conseguir tres micrófonos, da igual, mejor que se oiga así porque es más creíble todavía. Yo creo que ese  estilo tan carente de medios lo hace más valioso todavía.  

Lo más importante para mi también era no mojarme, no posicionarme. Por ejemplo, Eloy de la Iglesia se posicionaba, daba lecciones de moral y de ética y yo, sin embargo, he intentado no hacerlo, aunque creo que es tan lícito posicionarse como no hacerlo, la delincuencia es un mundo demasiado complejo como para opinar yo. Entonces he intentado ser más imparcial, he mostrado todo aquel mundo, lo he reflejado, y que ahora los políticos, los trabajadores sociales, los padres o los educadores se encarguen de buscar soluciones o culpables. Pero esa no es mi misión, mi misión era mostrarlo de una manera auténtica y generar esa línea de debate para que la gente hable y busque soluciones.

cine-quinquiDesde el primer día que se empezó a rodar teníamos nuestro plan de comunicación más que pensado y sabíamos lo que queríamos, hacia donde íbamos. Creo que al final hay muchos proyectos, películas y formatos distintos. Hay algunos que deben ir a salas de cine; hay otros que deben ir a festivales; otros que tienen que hacer taquilla y otros, como ‘Criando ratas’, son formatos para difundir online. Creo que en ese formato hay muchas oportunidades hoy en día, por ejemplo, lo que hizo ‘Malviviendo’ (1), o lo que ha hecho la película ‘Human’ (2), o lo que hacen muchos artistas jóvenes que ponen sus discos o videoclips por Youtube, creo que  hay que aprovecharlo. Que a día de hoy tengamos en una semana 150 mil visitas y nos escriba gente de toda España e incluso Latinoamérica… Es maravilloso que pueda llevarse a cabo. Producciones pequeñas que tienen una difusión tremenda sin invertir dinero.

Los medios la verdad es que están respondiendo muy bien. Están apoyando y creyendo en la valía de unos chavales que se comprometieron con un proyecto y emprendieron su aventura. Hemos salido en El Mundo, El País, El Español, Onda Cero, SER, COPE, en breve en TVE… la acogida de los medios ha sido muy grata, la verdad.

Estamos pensando en la segunda película. Estamos barajando varios guiones y buscando financiación con varias productoras a ver por qué guión  y por qué modelo nos decantamos ahora. Pero vamos a seguir haciendo cine, por supuesto, y después de la segunda película esperamos que venga la tercera. Al final como artista lo que quiero es seguir haciendo obras y si puede ser, cada vez con más presupuesto y en mejores condiciones, eso si, siempre respetando la autoría y luego intentando crear vanguardia o innovar o transgredir. Yo creo que ese es el objetivo final de cualquier cineasta o cualquier artista. Con más o menos presupuesto, el fin debe ser ese.

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(1) Malviviendo es una serie web producida por Diffferent dirigida por David Sainz. Fue estrenada el 24 de noviembre de 2008 y su éxito ha ido creciendo exponencialmente, llevándose muy buenas críticas por parte del público. Lleva tres temporadas con un total de 30 capítulos emitidos.
(2) Película documental de Yann Arthus-Bertrand que se estrenó en Francia en septiembre 2015 y desde entonces ha estado para ser visionada de forma libre en internet. En España, algunos cines de arte y ensayo han iniciado proyecciones públicas a mediados de agosto 2016. De todas maneras, lo importante es que el film está disponible en internet para ser visionado por cualquier persona.

Sinopsis: “El cristo”, conocido delincuente juvenil, tiene una deuda con uno los narcotraficantes más poderosos de su barrio. Bajo los efectos del consumo de sustancias estupefacientes e inmerso en un estado de desesperación, lleva a cabo todo tipo de actos delictivos para conseguir el dinero. Poco a poco, irá cometiendo errores que le harán ganarse muchos enemigos.  Paralelamente, la película muestra las aventuras y desventuras de tres chavales que están comenzando su carrera delictiva. Juntos sufrirán las consecuencias de su estilo de vida y comprenderán cuál es el precio a pagar.

PUEDEN VER CRIANDO RATAS ÍNTEGRA EN ESTE ENLACE

Vic Winner: el galán del Fantaterror

19 diciembre 2016 Deja un comentario

untitledVic Winner representa para el cine de terror español la encarnación del galán. Su atractivo rostro y su atlética figura fueron el principal reclamo para los directores y productores, que lo requirieron para interpretar al ‘chico’ de la película, que rescata a la protagonista de las zarpas del villano, del monstruo de turno. O que muere en el intento. Una figura presente en el cine de terror desde sus inicios que también pasó a formar parte del imaginario autóctono de los años setenta, muchas veces interpretado por actores como Tony Kendall, Andrés Resino, Tony Isbert o nuestro protagonista, Vic Winner, el que más reincidió en este género, ya que tuvo la fortuna de formar parte del reparto de cinco de las más importantes cintas pertenecientes al boom del cine de terror español de los años setenta, así que su físico resulta familiar para el aficionado, algo que no dejó de sorprenderle cuando se lo destaqué.

Siendo como es un actor que no se prodiga mucho en entrevistas, nos resulta todo un placer el poder hablar con él y repasar toda su carrera, deteniéndonos, por supuesto, especialmente en su fructífera etapa en el cine de terror.

LOS COMIENZOS

Víctor Barrera Rodríguez nació en Carmona (Sevilla). Se licenció en Derecho pero tras ver unas imágenes de Venezuela en un documental, decide marcha hacia allí en 1957. En Caracas ejerce de abogado, trabajando también de corresponsal en diversas publicaciones españolas y como presentador de televisión en el canal Venevisión. Pero el cine se cruza en su vida, cambiándolo todo:

En los estudios de Venevisión

En los estudios de Venevisión

“Mi entrada en el cine fue por casualidad. Siendo abogado de una productora venezolana, que había firmado una coproducción de dos películas con otra productora italiana, resultó que el actor italiano que debía interpretar el papel de Inspector de Policía en ambas cintas no se presentó, y el director de las películas me convenció para que yo lo hiciera. Estas películas fueron Goldface (Goldface il fantastico Superman, Vitto Albertini, 1967) y Acción en Caracas (AKA El hombre de Caracas, Juan Xiol, 1970)[1] y en ninguna de las dos aparecí en los créditos, porque para mí fue un hecho esporádico. Así que fue casualidad más que vocación, aunque ésta estuviera larvada en mi subconsciente”.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

Con el showman televisivo Renny Ottolina y la cantante Mina. Precisamente Renny Ottolina es padre de la actriz Rina Ottolina, que interpretó junto a Naschy, La venganza de la momia (1973) de Carlos Aured.

A pesar de ser estos sus primero filmes, las filmografías consultadas del actor se inician generalmente con Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

Las endemoniadas no fue mi primera película. Fue la cuarta o quinta. La rodamos en Pescara, una bella ciudad italiana a la orilla del Adriático. Era una coproducción hispano-italiana con Pier Angeli y Eleonora Rossi Drago, por parte de Italia, y por parte española Emilio Gutierrez Caba, Alfredo Mayo, Fernando Sancho y yo. Y la verdad es que lo pasé muy bien. Pier Angeli -la exnovia de James Dean- ya estaba mayorcita, pero aun conservaba su belleza y elegancia. Así como Eleonora, otra belleza italiana. El director y productor, Sergio Bergonzelli, desde entonces hasta que murió hace unos años fue un gran amigo mío. Era un viejo profesor de filosofía que abandonó la universidad por el cine. Era un enamorado de la música clásica y llevaba el coche lleno de discos antiguos”.

con Pier Angeli

Con Pier Angeli en Las endemoniadas (Nelle pieghe della carne, 1970) de Sergio Bergonzelli.

A continuación participa, ya como protagonista, en Fray Dólar (Raúl Peña, 1970), una comedia coproducida entre España y Puerto Rico rodada en ese país y en Estados Unidos.

“Fue una película un tanto deslavazada. Allí conocí a Manolo Zarzo, de quien me hice muy amigo durante el rodaje, y a Marisa Paredes (…) Recuerdo que lo pasábamos genial. Incluso nos echaron del primer hotel por bullangueros. Me encantó Puerto Rico, sobre todo sus playas y sus mujeres”.

La Araucana (Julio Coll, 1971) su siguiente filme, es una importante coproducción entre España, Italia, Perú y Chile en la que Víctor obtiene un papel destacado, el del

Como el indio Lautaro en La Araucana.

Como el indio Lautaro en La Araucana (Julio Coll, 1971).

cacique indio Lautaro, el antagonista, compartiendo reparto con Elsa Martinelli, Venantino Venantini, Julio Peña, Ricardo Palacios y Eduardo Fajardo, entre otros.

“Rodamos en varias localizaciones de Chile (en la capital Santiago, en Valparaíso, desierto de Atacama etc.) Estuvimos más de un mes, en junio de 1970, durante la campaña electoral que ganó Allende. Fue emocionante conocer un pueblo tan culto políticamente y con un sentido democrático tan arraigado como el chileno. Lástima que asesinaran en 1973 a Allende, un gran político, aunque algo ingenuo para mí parecer. El rodaje fue totalmente placentero. Conocí mucha gente interesante, sobre todo a Venantino Venantini[2], un bohemio italiano, encantador como persona y un gran actor, que hablaba inglés perfectamente. La película, si mal no recuerdo, fue seleccionada en el Festival de Moscú y funcionó en España bastante bien”.

Precisamente durante el rodaje de La Araucana Víctor Barrera conocerá al productor Josep Anton Pérez Giner, con quien entabla una larga amistad y que le abrirá el camino de retorno a España, ya definitivamente como actor, para rodar en Profilmes, productora recién fundada por Pérez Giner y Ricardo Muñoz Suay que iniciaba su plan de producción dedicado al cine de género, especialmente de terror.

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

Vic Winner con Josep Anton Pérez Giner

EL CINE DE TERROR

Víctor Barrera, que en los anteriores rodajes había sido acreditado con el nombre artístico de Víctor Alcázar decide, una vez en España, pasar a llamarse Vic Winner.

Como normalmente estas películas tenían dos versiones, una para España, recatada e hipócrita; y otra para el extranjero, más realista y desenfadada en lo que a las relaciones sexuales y vestuario se refiere, quise también diferenciar los nombres. Creo que fue decisión mía. Lo mismo hizo Jacinto con lo de Paul Naschy”.

Y precisamente junto a Paul Naschy compartirá el rodaje de cuatro películas: El espanto surge de la tumba (Carlos Aured), El jorobado de la Morgue (Javier Aguirre), El gran amor del conde Drácula (Javier Aguirre) y La rebelión de las muertas (León Klimovsky), rodadas todas en 1973. Victor Barrera piensa que el cine español no valoró lo suficiente a su amigo Paul Naschy:

“No, no lo valoró. Esa pena la tuvo mucho tiempo. Porque él era muy inteligente, y sobre todo, de una gran hipersensibilidad.

Creo que me lo presentó José Antonio Pérez Giner, Director de Producción de dos películas en las que intervine en Venezuela. (…) Era un profesional como la copa de un pino. Un gran actor, de una paciencia infinita en maquillaje. Un gran compañero y amigo. Con él, su esposa y la mía, salíamos a cenar y de copas casi todas las noches durante el tiempo que trabajamos juntos, que fueron varios años.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Amenazando a Alaric de Marnac (Paul Naschy) con los Martillos de Thor.

Tengo muchos recuerdos de mi gran amigo. El que me viene a la mente ahora es el siguiente: estábamos rodando El Espanto surge de la tumba. Era de noche, estábamos en una presa o embalse que hay en la Sierra Norte de Madrid. La escena es esa donde, desde una lancha, tenemos que tirar al embalse dos cuerpos embutidos en sacos, si no recuerdo mal. Cuando los echamos por la borda, y nos disponíamos a regresar a tierra, me dí cuenta de que a unos metros de nosotros estaba la caída del agua y la corriente nos llevaba hacia allí. El que manejaba los remos era Paul y se dio cuenta de la situación y de que yo estaba preocupado. Recuerdo que me dijo: ‘Eso está chupado. No olvides que soy campeón de España de levantamiento de pesos.’ Y no sin tener que recurrir a todas sus fuerzas salimos de la situación. Pero yo sentí verdadero miedo. Y no soy de los más miedosos”.

En esta película, que el actor recuerda como la que más le gustó interpretar de esta etapa, Vic interpreta al pintor Maurice Roland, descendiente de uno de los ejecutores del brujo Alaric de Marnac (Paul Naschy), que resucita con el ansia de vengarse de sus verdugos. Maurice intenta terminar con el brujo, pero este lo mata lanzándole un hacha.

La película se rodó en un tiempo record y se utilizó la cartuja de Talamanca del Jarama y la casa familiar del propio Naschy en Lozoya como escenarios.

En aquella época las películas se hacían con las letras que anticipaban los distribuidores regionales. Recuerdo que el Espanto surge de la tumba la hicimos con ocho millones de pesetas”.

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

Junto a Paul Naschy en una foto perteneciente a una sesión promocional realizada en casa de Vic

El filme fue dirigido por Carlos Aured, ayudante de León Klimovsky, que debutaba con este filme

“(…) fue un buen director. No hubo problemas en el rodaje y terminamos siendo buenos amigos”.

Como tantas películas de la época, para El espanto surge de la tumba se rodaron algunas escenas alternativas con desnudos para incluir en la versión para exportación.

“Unas escenas se rodaban con sujetadores y en otras se enseñaban las mamelas. Las actrices ya eran advertidas antes de contratarlas, y conscientes de ello, rodaban sin poner ningún pero. Recuerdo con especial deleite el busto tan perfecto que tenía mi amiga y paisana María José Cantudo, a quien más de una vez fui a recoger al colegio donde estudiaba en mi Mercedes. Iba por ella por hacerle el favor a su novio y luego esposo, Manolo Otero, con quien estuve rodando La Araucana. Era un buen tipo, aunque un poco poseído (Con lo guapo que era y lo bien que cantaba, ¿Quien no es poseído?)”.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

Otra imagen de Naschy y Winner perteneciente a la misma sesión promocional privada.

A continuación Paul Naschy y Vic Winner vuelven a compartir reparto en dos películas dirigidas por Javier Aguirre: El jorobado de la Morgue y El gran amor del Conde Drácula.

El jorobado de la Morgue narra los descabellados experimentos que realiza el Dr. Orla (Alberto Dalbés) para crear un ‘primordial’, contando con la colaboración del jorobado Gotho y del Dr. Tauchner, personaje encarnado por un Vic Winner que se verá obligado a memorizar frases como “Los niveles de proteínas solubles y lúcidos no disminuyen”. Cuando Tauchner deja de prestar ayuda a Orla tras ver que sus experimentos se le van de las manos, él y su novia Frieda (Maria Perschy) serán apresados para formar parte de la dieta del ‘primordial’. Finalmente y liberados por Gotho, el Dr. Tauchner, Frieda y Elke (Rossanna Yanni), conseguirán escapar con vida.

Rodada en parte en Viella, una población ubicada en pleno Pirineo de Lleida que da totalmente el pego como población bávara, El jorobado de la Morgue incluye una de las mejores interpretaciones de Paul Naschy.

“Paul, Javier Aguirre, Manu Leguineche (qepd) y yo fundamos una productora, Janus Films y con ella realizamos cuatro películas, que vendimos antes de empezarlas. Una de ellas era El Jorobado de la Morgue, de la que recuerdo una anécdota muy graciosa. Estábamos rodando las escenas finales de la película, en unos alcantarillados de un pueblo de la sierra. Yo acababa de liberar a mi novia en la película, la bella y maravillosa Rosanna Yanni[3], que todo lo que tenía de guapa lo

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

El truculento cartel americano de El jorobado de la Morgue

tenía de hembrona. Es una mujer de alta talla y buen peso, y como estaba desmayada, tenía que correr con ella en brazos a través de aquel alcantarillado de aguas negras y malolientes. Yo era joven y fuerte (aunque no tanto como Paul) y durante los ensayos no tuve problema, porque ella se agarraba a mi cuello y eso facilitaba mi acción. Pero cuando llegó la hora del rodaje y ella estaba desmayada, era un cuerpo muerto con el que yo ya no podía correr como en los ensayos. Se lo dije a Javier y entre las risas de todo el equipo, y sobre todo de Rosanna, improvisamos una carretilla sobre la cual, sin que se viera por cámara, yo apoyaba mis brazos, que sostenían a una Rosanna desmayada ¡¡Cómo pesaba la condenada!!”.

La película cuanta con algunas escenas remarcables, como la que demuestra la sangre fría que poseía la actriz María Elena Arpón, rodando cubierta de ratas; o aquella que levantó cierta leyenda de que se habían utilizado cadáveres reales en algunas tomas.

“Lo del cadáver de verdad yo no lo recuerdo. Pero no me extraña nada. Los de producción eran tan buenos que si necesitaban un cadáver y no lo encontraban, se cargaban al primero que pasara por allí. Es broma. Lo de las ratas de María Elena no eran ratas de verdad. Eran cobayas blancas de laboratorio teñidas de marrón, que dan el pego total”.

Por su parte, El gran amor del conde Drácula, el otro filme que rueda con Aguirre, cuenta con un gran reparto femenino: de nuevo Rosanna Yanni, Mirta Miller, Ingrid Garbo y como estrella internacional Haydée Politoff, que parece ser tuvo un serio accidente durante el rodaje. En el filme Imre Polvi, su personaje, era vampirizado y lucía prominentes colmillos, así como unas lentes de contacto que le daban un aspecto más siniestro, obra del equipo de maquilladores formado por Emilio Puyol y Carlos Moreno. El film contenía en su doble versión alguna escena picante protagonizada por Vic Winner e Ingrid Garbo, que interpretaba a Marlene, su novia. Imre es destruido por Drácula, personaje que encarna Paul Naschy, clavándole una estaca cuando ataca a Karen (Haydée Politoff), muchacha de la que el conde se ha enamorado y por la que terminará auto inmolándose.

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

¡Todos vampirizados!Con Mirta Miller e Ingrid Garbo en El gran amor del Conde Drácula

“La verdad, no recuerdo nada en particular de esa película. Que rodamos en un palacete de la Alameda de Osuna. Que las actrices eran bellísimas. Que lo pasamos muy bien. Que Ingrid Garbo tenía un admirador del norte de España médico con el que se casó después. Por cierto, tuvimos un ayudante de producción (el que nos traía al rodaje las Coca-colas y los bocadillos) que se llamaba Enrique González Macho[4]

Las lentillas molestaban un poco, pero los colmillos en absoluto. De Emilio me acuerdo. Era genial y la pesadilla de Paul.

Del supuesto accidente de Haydeé no recuerdo nada. Ni siquiera de ella”.

En La rebelión de las muertas, Vic Winner encarna al doctor en psiquiatría Lawrence Radcliffe, escéptico amigo de la protagonista Elvire (Romy) a la que rescatará de las garras de una satánica secta, no sin antes ser capturado y estar ambos a punto de morir en manos de Elsie (interpretada por una joven María Kosty) que es abatida por la policía tras desvelar a los prisioneros sus aviesas intenciones: “Os mataré a ti y a ese estúpido entrometido de Lawrence. Luego me serviréis de zombies porque mi misión es crear un imperio ¡Un imperio de muertos que sojuzgarán a los vivos!”

El actor apenas recuerda nada de esta película, su última colaboración con Paul Naschy y última también con Profilmes, pero sí de su director:

“Lo único que recuerdo es lo buena persona y buen director que era Klimosvsky y lo bella que era su esposa”.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

En La rebelión de las muertas, junto a Romy, Mirta Miller y Paul Naschy, que interpreta el doble papel de Krisna / Kantaka.

Se cierra así su breve etapa en Profilmes, que constó de dos cintas ya que aunque hay filmografías del actor que incluyen Tarzán y el misterio de la selva, dirigida por Miguel Iglesias Bonns en 1973, el actor no tuvo nada que ver con esa película.

Una vela para el diablo es el siguiente proyecto en el que participa Vic Winner. Pieza capital del cine de terror dirigida magistralmente por Eugenio Martín, contó con un excepcional reparto que incluía a Esperanza Roy y Aurora Bautista como Verónica y Marta, dos hermanas que regentan un hostal en la Andalucía profunda. La llegada a su establecimiento de jóvenes turistas con actitudes liberales escandalizará a las frustradas hermanas, siendo el detonante de sus instintos homicidas. Entre las actrices que caerán bajo sus zarpas se encuentran Lone Fleming, Blanca Estrada, Loreta Tovar y, por poco, la inglesa Judy Geeson que interpreta a Laura Barkley, hermana de May, personaje interpretado por Loreta Tovar cuya búsqueda destapará los crímenes. En el filme Vic Winner interpreta a Eduardo, joven que ayudará a Laura y que morirá en manos de Marta.

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Con Lone Fleming y Aurora Bautista en un fotocromo de Una vela para el diablo

Una vela para el diablo la hice después de rodar las cuatro que hice con Paul Naschy. Entre las actrices, que yo recuerde, como eran tan distintas entre sí, no hubo problemas.

Recuerdo que Esperanza era muy divertida. Aurora muy chapada a la antigua. Blanca Estrada casi mata de celos a su marido. Lone Fleming era encantadora. Tanto que creo que enamoró en aquella película a Eugenio y continúan juntos. Judy Geeson, la inglesa, que acababa de hacer Brannigan[5] con John Wayne, estuvo poco en el rodaje. Con ella tuve una escena de cama bastante cálida que luego no vi en la película. Nunca supe por qué la quitaron, si por montaje o por censura.

Rodamos en Grazalema, el pueblo donde más llueve de España. Un pueblo precioso con una gente entrañable. Eugenio Martín genial. Es un señor como director y como persona. Aprendí muchas cosas de él. Sobre todo cómo tratar a los actores y actrices. Guardo recuerdos muy gratos de él y de todo el equipo, sobre todo del malogrado Teo Escamilla, el cámara, con quien hice una gran amistad. La película fue seleccionada para el Festival de Cannes de aquel año y fue bastante bien en taquilla”.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

Premiere en Madrid de El espanto surge de la tumba (de izq. a drcha. crítico no identificado, Carlos Aured, Paul Naschy, María José Cantudo, Helga Liné y Vic Winner.

La voz de Vic Winner, como era bastante habitual en aquella época, era doblada, concretamente por Juan Miguel Cuesta, voz habitual también de actores como Ian McKellen o Michael Caine. Pero para este filme, que se rodó directamente en inglés, fueron muy bien los conocimientos del idioma que poseía el actor.

La última película de terror en la que participó nuestro protagonista fue El espectro del terror. En ella realiza un pequeño papel como inspector de policía, coincidiendo en su reparto con, de nuevo, María Perschy, además de Sancho Gracia, María Dolores Tovar, hermana de Loreta Tovar, y el extraño actor Aramís Ney.

“Esta fue una película en la que ciertos cineastas colaboramos desinteresadamente para ayudar a Elorrieta. Yo ni siquiera la vi. Recuerdo que allí conocí, y nos hicimos amigos, a Sancho Gracia. Como los dos vivíamos en la avenida Nazaret, todas las mañanas de rodaje yo lo recogía en su casa y nos íbamos juntos en mi coche. Sí, recuerdo que encendía un cigarrillo tras otro. Y que era campechano y muy buen actor”.

Thespecterofterror1973Aunque este tipo de películas eran humildes, Víctor Alcázar recuerda que algunas tuvieron honores de estreno: “De algunas sí se hicieron galas. A los estrenos de Madrid y alguna capital de provincias, sí asistí”.

A pesar de que  muchas de estas películas han pasado a ser títulos de culto en países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra, donde han sido editadas y reeditadas en algunos casos de forma lujosa, Vic Winner duda de su valor en la actualidad e incluso no es consciente de la popularidad de estos filmes para el aficionado

“No. Hasta ahora no lo supe. En cuanto a si tienen un valor, económico claro. Artístico, no lo sé. Depende de los países y de los críticos. Como ya dije, las hacíamos y ya estaban vendidas. Normalmente, nos las compraban baratas ‘para todo el mundo’. Por eso se perdía el control de los derechos de reproducción. En cuanto a lo de la posteridad, a estas alturas me importa bien poco”.

Respecto al cine de terror actual en España opina que “En menor cantidad y con otro tipo de historias se sigue haciendo. Y bueno”. Aunque no es un género que le interese especialmente: “El terror gusta cuando eres joven y no lo has vivido. Cuando lo vives en la realidad diaria, deja de interesarte en el cine”.

ÚLTIMA ETAPA

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Con Lina Morgan y Patty Shepard en el estreno de Una Monja y un Don Juan

Retomamos la carrera de Vic Winner, que tras las películas de terror, a las que por desgracia no volverá, vuelve a ser Víctor Alcázar y colabora en comedias como Una monja y un Don Juan (Mariano Ozores, 1973) con Lina Morgan, José Sazatornil y Tina Sainz; Cinco almohadas para una noche (Pedro Lazaga, 1974) con Sara Montiel, Craig Hill, Manuel Zarzo y Manuel Tejada; y Cuando Conchita se escapa… no hay tocatta (Luis María Delgado, 1976) junto a María Luisa San José, Carmen Platero y Bárbara Rey. Es en esta etapa cuando hace también sus primeros pinitos como guionista

“Mi experiencia en Una Monja y un Don Juan fue doblemente buena: por una parte aprendí de Mariano Ozores que un director de fotografía rápido abarata los rodajes una barbaridad; y la otra, que rodearse de buenos cómicos hace que el rodaje de las películas transcurran en un ambiente de fiesta permanente. Nunca me he reído más en mi vida que durante ese rodaje. En particular, la hora de comer parecía un bautizo o una boda. Todavía me estoy riendo con los chistes de Sazatornil o de Pedro Valentín o de Emilio Laguna. Son únicos como cómicos, como actores y como compañeros. En cuanto a lo de guionista, es verdad, yo hice la primera adaptación de la novela Reportero de sucesos[6], del periodista Valdeón (jefe de redacción de aquel hontanar de buenos periodistas que fue el diario Pueblo, independientemente de su ideario político). Luego metieron la mano otros guionistas, entre ellos el mismo director, Luis María Delgado, (QEPD) que era un ‘cachondo’. Recuerdo una anécdota de esa película. Hay una escena de cama entre María Luisa San José y yo en la que, como había química entre nosotros, estábamos los dos tan ‘metidos’ en el papel que no oímos cuando Luis María dijo ‘corten’ y seguíamos besándonos y abrazándonos. Entre las risotadas correspondientes, Luis María tuvo que acercarse a la cama y separarnos materialmente gritando ‘¡ya está bien, coño!’  María Luisa es una gran actriz, una bellísima persona y estaba como un tren… y lo sigue estando, porque no hace mucho la vi por televisión y los años no han pasado por ella. La película no está mal, pero el título es tan horroroso y me gustó tan poco que dejé de hablarle al Productor Ejecutivo que se lo puso, que era mi amigo y dejó de

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para

Con Sara Montiel en Cinco almohadas para una noche

serlo desde entonces. Ah, me dejaba atrás Cinco almohadas para una noche. El primer día de rodaje, mientras me maquillaban, entró una señora—que no conocía—y se sentó en el sillón de al lado para que la maquillaran. Cuando se levantó del sillón…¡¡Era Sara Montiel!! La Sara era mucha Sara y había aprendido mucho en Hollywood de su marido Anthony Mann. Recuerdo que cuando entramos en el Salón del Palacio de Aranjuez, donde íbamos a rodar mi primera escena con ella, lo primero que hizo antes de saludar al bueno de Pedro Lazaga fue señalar y gritar ‘A aquel foco ponedle una gasa. Y a aquel. Y al que está al lado’. El jefe de los eléctricos saltó como una bala. ¡Menuda era Doña Sara! En el plató la que mandaba era ella. Sin embargo, mientras no rodábamos, pues éramos ella y yo solos. Le salía Antonia la Manchega, la verdadera mujer, la que se sentaba en el sillón de maquillaje para que la convirtieran en La Sara. Me contó la de veces que había ido a Sevilla a visitar en el Hospital de El Tomillar al hermano que tenía allí, donde murió de tuberculosis, y al que quería entrañablemente.

Que en paz descansen los eléctricos del Cielo, porque ella no se quedará quieta ni un segundo…”

Después de participar en una supuesta coproducción hispano-alemana, Erdbeben in Chili (1975), tan solo rueda El avispero (Ramón Barco, 1976) acreditado como Víctor Winner y con la que termina, por el momento, su carrera como actor.

47085663“Ni se rodó en Chile ni fue una coproducción de verdad, sino de pacotilla de las de entonces. Lo que sucedió en verdad fue lo siguiente: A una alemana loca que trabajaba en la televisión alemana le dieron una subvención en Alemania para realizar una TV movie del cuento del mismo título del poeta alemán del romanticismo Heinrich von Kleist, que como buen romántico se suicidó. Como la directora alemana quería hacer una película para la pantalla grande, se presentó en Madrid con su amigo y director de fotografía y la ‘pasta’ en marcos, que cambiados sumaron unos cuantos millones de pesetas. Se buscó un productor español -que no recuerdo- para que le diera el “service”, y a quien le entregó la ‘pasta’. Ese productor se encargó de organizar la producción en Madrid, para que pareciera Chile (¿?) y la legalizó en el Ministerio como una coproducción -en aquella época el tener coproducciones con productoras extranjeras te daba derechos de importar películas -, donde él, que yo sepa, no puso un duro, sino que se pagó todo con dinero alemán. La historia iba sobre el preceptor mestizo de una jovencita blanca, a quien deja embarazada. La familia prócer de ella la mete en un convento, y durante uno de esos terremotos que hay en Chile todos los días, la joven se escapa del convento y da a luz en plena naturaleza -como debe ser para los románticos, que eran los ecologistas de entonces-, creo que en un riachuelo. A mí me escogió la directora porque vio un retrato mío en la fachada del Cine Gran Vía, donde yo aparecía en gran tamaño como el indio Lautaro en el estreno de la Araucana, que fue por aquella fecha. Esa película, o lo que fuera, que vi no hace mucho en video y que creo no llegó a las pantallas de los cines, es quizás donde peor lo pasé. La directora ni siquiera hablaba inglés, sino que daba sus instrucciones en alemán, que el ayudante de dirección nos traducía como podía. Total un desastre. Un día me enteré que la directora dio por finalizado el rodaje y se despidió a la francesa. Y no sé más. En cuanto a El Avispero, del malogrado Ramón Barco (qepd)[7], recuerdo que mi pareja era una catalana muy guapa y muy buena actriz, Marta May, que en una escena me introduce en la boca, mientras duermo, unas abejas para que, al picarme, la garganta 46567046se me inflame y yo muera. Lógicamente a las abejas yo mismo, sin delegar en nadie, les quité el aguijón y las guardé en un bote que guardé en mi bolsillo hasta el momento del rodaje. En la película intervino también Junior (qepd) y no estaba mal, pero no tuvo una buena distribución.

En cuanto a por qué dejé de actuar. Fue una mañana. Mi mujer me despierta porque tengo una llamada de mi representante, Butragueño. Me pongo al teléfono y me dice:’Víctor pásate por mi despacho que tengo un guión para ti’. Yo le contesté ‘No, no voy a actuar más’.’¿Pero qué dices?’. ‘Lo que oyes’.

Y hasta hoy. Supongo que se me habría llenado ya el hueco narcisista que tendría, digo yo”.

Pero Vic Winner no abandona el cine. En 1978 dirige su primera película, cuyo guión también escribe, El terrorista, en coproducción con Venezuela. El filme, planteado en plena transición española, narra los preparativos de un atentado contra el presidente Adolfo Suárez. Un tema un tanto arriesgado de rodar en aquella época.

“No, yo no tuve problemas, nadie me amenazó. Lo que sí tuvo la película una mala distribución en España. Ya las ‘majors’ norteamericanas comenzaban a imponer sus criterios a los exhibidores”.

Nueve años después, en 1987, escribe y dirige Los invitados, para su propia productora, Víctor Barrera P.C., película que narra el crimen de los Galindos y con la 12774581que fue invitado a acudir al Festival de Sitges. El filme cuenta con un variopinto reparto compuesto por Amparo Muñoz, Sonia Martínez, Lola Flores, Pedro Reyes y Pablo Carbonell, entre otros.

“El rodaje, a pesar de llevarse a cabo en la Vega de Carmona en septiembre a 50 grados al sol, no tuvo problemas. Y en su estreno fue un éxito de crítica y de público (¡Claro, la distribuía la Warner Bros.¡). Fue candidata a los Goya y Declarada de Especial Calidad por el Ministerio de Educación. En ella debutaron Pablo Carbonell, Pedro Reyes (qepd) y Sonia Martínez (qepd) y recuerdo de ella algo surrealista. Resulta que las plantas de marihuana que usamos en la película no eran de marihuana droga, sino de marihuana cáñamo. Para suelas de alpargatas. Y a pesar de ello la Guardia Civil nos obligó, al terminar el rodaje con las plantas, a hacer una pira, rociarlas de gasolina y quemarlas. Ante mi extrañeza, pues no era droga, me contestaron: ‘Es para evitar que alguien las venda y pueda estafar a los compradores’.

¡Eso es una guardia civil preocupada por los consumidores!”

Al año siguiente se estrena Contra la pared, escrita y producida por él y dirigida por Bernardo Fernández.

“Esa película, que se rodó con una cámara de 16 mm. de mi propiedad y con el dinero que me dieron por una sortija con un brillante que me traje de Venezuela, y por la que me dieron 600.000 pesetas, en realidad fue rodada en 1968. Lo que ocurrió fue que, al rodarla con un guión que nos había prohibido la censura, luego no autorizaron la película hasta que llegó la democracia y Pilar Miró a la dirección de Cinematografía. Demasiado tarde. La película ya no tenía ninguna vigencia. En ella debutó mucha gente, entre ellos el inolvidable Antonio Gamero, que hacía de mi compañero en la película, y Manolo Gutiérrez Aragón, que hacía de verdugo. El Jefe de producción fue el luego gran director, José Luis García Sánchez. Y mis hijas intervinieron de niñas en la película. Por cierto, y como algo curioso, una de ellas, Gracia, la mayor, que entonces tendría unos 10 años, hoy en día vive en Miami casada con un guionista californiano, es Vicepresidenta Senior del Grupo Comcast[8] de los Estudios Universal de Estados Unidos”

Amar_y_morir_en_Sevilla_Don_Juan_Tenorio-985504423-largeEn 2001 dirige, ya como Víctor Barrera, Amar y morir en Sevilla (Don Juan Tenorio), una adaptación escrita por Aitor Aguirre del clásico que realizó con su nueva productora, Gamiani, sin ningún tipo de apoyo público y con los mejores actores andaluces del momento, como María Alfonsa Rosso, Paco León, José Luis García Pérez, Ana Ruiz o Cuca Escribano.

“Don Juan es la única película que no ha recuperado su costo, y sin embargo es la que más me gusta y de la que me siento más orgulloso. Fue seleccionada en 14 Festivales, incluido el Festival de Festivales de San Petersburgo y ganó tres premios: la Garza de Oro de Miami, el premio Uninci en Burgos y el de Mejor Adaptación en Varna (Bulgaria). Hay quien dice que a la gente no le gusta el verso ¡Qué le vamos a hacer¡ Allá ellos, es su problema”.

Y Víctor Barrera (o Vic Winner o Víctor Alcázar, pues todos son él) sigue sin desvincularse del cine. Entre algunos proyectos que de momento no han podido ser, figura la adaptación al cine de Gamiani, una novela de Alfred de Musset, y coproducir, con dirección de Cecilia Bartolomé, El silencio de las sirenas. Proyectos que no han salido de momento adelante, pero que no han impedido que continúe en la brecha realizando cortometrajes con las ventajas que ofrecen los avances técnicos.

“La técnica ha hecho cambiar todo. Pero desde luego la facilidad de hacer cine que hay ahora no la ha habido nunca. Acabo de hacer un corto que se llama La cuñadita donde todos: actores, actrices y técnicos hemos colaborado desinteresadamente. Es una película de función social para las ONG antisida, y espero que sea el corto del año”.

Escritor también, ha publicado varios libros:  El Cine en Venezuela  (Arte Hispanoamericana, 1975), Qué es una obra de Arte (Al-Andalus, 1990) y El Mono Infeliz. Un Nuevo Humanismo (Al-Andalus, 1993). En 2002 publica la novela Un tigre en el Jardín (Al- Andalus) y, por último, Conticinio, su última novela, editada en 2003.

Académico de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Víctor Barrera ha recibido, en reconocimiento a su dilatada trayectoria dedicada al cine andaluz, el Premio Asecan de Honor 2015.

“Me otorgaron el premio y estoy muy agradecido a mis compañeros. Lo que hace que quiera seguir rodando es que rodar y crear te hace vivir, y a mis años, eso es mucho.

El cine que hice lo hice por placer. Me pagaron por divertirme. Aquella etapa la veo muy lejana y la recuerdo con nostalgia. Pero lo único importante de la vida es el presente. El pasado ya no cuenta, porque pasó, y el futuro no cuenta porque no existe. Así que lo único válido para mí ahora es mi familia, (mi mujer, mis cinco hijos y mis ocho nietos) que es LO ÚNICO que es pasado, presente y futuro a la vez”.

Desde Proyecto Naschy agradecemos encarecidamente la amabilidad y la paciencia que ha tenido con nosotros Víctor Barrera, ya no solo respondiendo a nuestras numerosas preguntas, también cediéndonos todas estas imágenes, muchas de ellas inéditas, que en su totalidad (exceptuando carteles), pertenecen al archivo personal del actor y director. De nuevo, muchísimas gracias.  

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[1] Aunque también participó en ese título de Juan Xiol, la otra cinta de Vitto Albertini en la que participó Vic Winner fue seguramente Supercolpo da 7 miliardi, único filme que nos consta dirigió ese mismo año Albertini.
[2] Todavía en activo, este actor de prologadísima carrera ha participado en muchas cintas italianas de género, entre ellas las terroríficas Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, Lucio Fulci, 1980) y Caníbal Feroz (Cannibal Ferox, Umberto Lenzi, 1981).
[3] Aquí Víctor ha cometido una confusión, pues el papel de su novia lo realiza la también bella y maravillosa Maria Perschy, aunque a Rosanna Yanni, tal y como recuerda, la rescata y lleva en brazos durante el desenlace del filme.
[4] Tras realizar diversas tareas en el mundo del cine, González Macho se estableció como exitoso productor en los años noventa, teniendo en su haber cintas como Flores de otro mundo (1999) o Te doy mis ojos (2003) de Iciar Bollaín, entre muchas otras.
[5] Brannigan (Douglas Hickox, 1975). El dato no acaba de cuadrar mucho. Según filmografías, la actriz había interpretado poco antes Holocausto radioactivo (Doomwatch) un film de ciencia ficción dirigido por Peter Sasdy y Miedo en la noche (Fear in the Night) un film Hammer dirigido por Jimmy Sangster. Todavía en activo, la actriz parece agradar a Rod Zombi, pues participó en The Lords of Salem (2012) y en la próxima cinta del realizador, 31 (2016)
[6] Que se adaptó al cine con el título ‘Cuando Conchita se escapa, no hay tocatta’ (Luis María Delgado, 1976) interpretada por Víctor Alcázar, María Luisa San José, Bárbara Rey y Máximo Valverde, entre otros.
[7] Tal y como comenta José Luis Salvador Estébenez en su artículo sobre otro de los filmes del director, Todos los gritos del silencio, publicado en su estupenda web La abadía de Berzano, Ramón Barco, de origen cubano, tuvo una accidentada vida personal que repercutió en su carrera. Rodó tan solo tres películas y su final fue un tanto bizarro: su cadáver fue hallado en el metro de Nueva York en avanzado estado de descomposición sin que se aclararan nunca las causas de su muerte. https://cerebrin.wordpress.com/2010/11/05/todos-los-gritos-del-silencio/
[8] Comcast Corporation es la mayor compañía proveedora de servicios televisivos por cable más grande del mundo, es la mayor proveedora de servicio de Internet banda ancha y líneas telefónicas digitales en la mayor parte del área en el que ofrece sus servicios.

 

Maika Monroe: We Follow

El año pasado pudimos ver durante el festival de Sitges dos películas muy interesantes protagonizadas por Maika Monroe: It Follows (David Robert Mitchell, 2014 ) y The Guest  (Adam Wingard, 2014), dos filmes estrenados en nuestras pantallas que muestran las virtudes de esta joven actriz de 22 años, que tiene varios títulos de género fantástico a sus espaldas y varios por estrenar, como Bokeh (Geoffrey Orthwein y Andrew Sullivan, 2015), The 5th Wave (J. Blakeson, 2016) -junto a otra de nuestras favoritas, Chlöe Grace Moretz–  e Independence Day Sequel (Roland Emmerich, 2016).

Definitivamente hay razones para seguir de cerca a Maika Monroe…

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Aïda Ballmann, nueva estrella en el firmamento del cine

17 febrero 2015 Deja un comentario

Descrita por el crítico de La Vanguardia como pieza para coleccionistas, The Extraordinary Tale ha sido una de las sorpresas más gratas que han llegado a nuestra cartelera en este 2014 y que ahora Cameo ha puesto a nuestra disposición en DVD. Hablamos sobre ella en este blog y entrevistamos a uno de sus directores, Jose F. Ortuño, pero nuestro trabajo no estaría completo si no le dedicásemos un artículo completo a Aïda Ballmann su protagonista y auténtica estrella del filme. Aïda nos enamora en su interpretación de la chica (sin nombre en la película), ella es la auténtica alma del relato presente en casi todos los planos, todo un trabajo actoral de gran calado. Sin duda una actriz que se entrega totalmente a su papel, pero también una mujer interesante en sí misma, Aïda ha tenido la amabilidad de responder a nuestras preguntas, sus propias palabras son su mejor carta de presentación. Os dejamos con ella y sus interesantes respuestas, espero que disfrutéis de su entrevista tanto como lo ha hecho quien escribe.

aida_016Tu infancia transcurrió en el idílico paraje de El Hierro, en un ambiente propicio al arte y la cultura debido al trabajo de tus padres, ¿qué es lo que te marcó más de esa época?

La libertad para desarrollarme tal y como necesitaba, gracias a la educación recibida. Obviamente, no existe nada perfecto y todo tiene sus dificultades o decisiones erróneas que se toman frente a ciertas situaciones en la vida, pero todo depende de cómo uno se las toma: El mayor regalo de mis padres ha sido entender que soy responsable de mi realidad y que, frente a cualquier situación tengo la posibilidad de elegir mi postura (positiva, para encararla y superarla, o negativa y victimista).

Para mí, la sociedad representa muchas veces una cárcel donde las normas sociales, protocolos, etc. no te permiten ser como realmente eres y te tienes que adaptar. Mi infancia, sin embargo, ha sido todo lo contrario: Un camino de descubrimientos. Pude probar muchas disciplinas artísticas, viajar desde muy joven, conocerme, plantearme el por qué de la existencia, etc.

Pronto te revelaste como una auténtica trotamundos, ¿cuántos países has conocido? ¿tu condición de viajera te influyó en tu decisión de ser actriz?

Mis viajes se iniciaron desde muy pequeña con mis padres, a los trece años ya hacía algunos viajes sola a Alemania y por las Islas Canarias.

Al cumplir dieciocho años, necesité volar y descubrir mundo. Había crecido en un entorno muy seguro y paradisíaco, en El Hierro, pero sabía que eso no lo era todo. Cogí la mochila y, junto a mi hermana melliza, me fui a Iglaterra, Irlanda, Holanda e hice el Camino de Santiago. Luego cruzamos el charco y nos introdujimos en la cultura de los países latinos por los que pasábamos (íbamos sin rumbo fijo: Si un lugar concreto nos gustaba, nos quedábamos). Pasamos por Brasil, Paraguay, Chile, Argentina, Bolivia, Perú y México.

En ese año sabático, conocí de cerca ese gran monstruo que azota a gran parte del planeta: La pobreza. Las desigualdades e injusticias que compartí de cerca al integrarme en las diferentes formas de vivir distintos lugares por los que pasaba, me hicieron plantearme cuál podría ser mi misión en este mundo. Sentía la necesidad de aportar algo bueno a la humanidad. De ahí que decidí ser actriz: Mi ilusión es recrear realidades, llamar la atención sobre ellas y hacer que las personas vivan una catarsis a través de ellas, se hagan preguntas e, incluso, busquen sus propias soluciones a ellas.

Aïda primer plano

Nada más volver a España, me matriculé en Gijón en Arte Dramático pero el vicio de viajar no lo perdí nunca pues para mí es muy interesante observar la sociedad de cada cultura, compararla y sacar a relucir lo positivo de cada una. Es casi un defecto profesional el inspirarme en la gente gracias a la observación y el análisis.

Así que, mientras estudiaba o trabajaba, me escapaba siempre que podía a descubrir algún rincón del mundo, como Japón, Colombia, Chile, Perú, Suiza, Estados Unidos, Portugal, Francia, etc.

Espero hacerme un buen mapamundi en mi cabeza antes de morir y entender a la humanidad… Me encanta la diversidad, hace que cada lugar y persona sea único e irrepetible, pero en el fondo todos somos muy parecidos en nuestros funcionamientos. Actuamos por motivación, por amor, por búsqueda de aprecio, por autosuperación, por supervivencia, por curiosidad,… En cualquier caso: Todos merecemos y necesitamos amor.

a004Estudiaste arte dramático en Asturias y Sevilla, tus primeros trabajos, sin embargo, fueron en los espectáculos de Isla Mágica, donde te formaste como acróbata. ¿Cómo conjugaste tu formación teórica y tu experiencia práctica? ¿Cómo han influido tus conocimientos circenses en tu oficio de actriz? ¿Está todo relacionado?

Mis primeros pasos en el mundo laboral fueron realmente en Gijón con la compañía de teatro infantil La sonrisa del lagarto, donde la comicidad y el teatro gestual fueron los pilares de expresión. Ahí me di cuenta de que, aunque con los estudios se aprende mucho, la mejor profesora es la experiencia.

Una vez que comencé a trabajar en Isla Mágica, la mayor parte de la teoría acumulada en mi mente durante años, me sirvió de muy poco para enfrentar un público demandante y cambiante con cada día que pasaba.

Por otro lado, viví la rutina en el arte, la mayor muerte para éste. Pasé por el proceso de convertir mi interpretación en algo mecánico a romperlo de nuevo y recuperar su frescura. Perfilé el arte del engaño a la manera de Al Pacino cuando dice: “Siempre digo la verdad, incluso cuando miento”. Es decir, daba igual cómo me sentía en mi vida personal, al espectador le tenía que transmitir lo que le ocurre al personaje con la mayor veracidad posible, aunque para ello tenga que recurrir a técnicas de interpretación. (Considero difícil hablar sobre técnicas, para mí se trata más bien de buscar caminos para expresar algo y estos “caminos” se pueden analizar y desmenuzar para convertirlo en una expresión consciente. En ese sentido, los cuatro años que me pasé formándome en la escuela, fueron más bien para descubrirme las herramientas que tengo, mis virtudes y defectos y aprender a canalizarlos hacia el resultado deseado).

VueloIsla-Magica

A nivel personal, opino que una persona es más completa cuanto más cosas sabe ya sea a nivel general o en relación a su profesión. Este pensamiento lo llevo a mi trabajo como actriz: Cuantas más disciplinas y habilidades domine, más herramientas tengo para enriquecer mi interpretación. Por suerte, he empezado a desarrollar estas facetas desde muy joven de manera autodidacta. Mientras estudiaba, seguía formándome en cursos puntuales que me interesaban y, durante los años que trabajé en el parque temático, seguía practicando mucho. Pude probar casi todo lo que aprendía con el público… Hasta que llegó el momento en el que me comencé a aburrir porque no sabía qué más hacer para seguir creciendo… Y fue entonces cuando apareció “The extraordinary tale” en mi vida.

Tu primer papel protagonista te llega de la mano de The Extraordinary Tale of the Time Table. ¿Qué te llamó la atención del proyecto? ¿Fue duro el casting?

El casting lo hice como uno más de los muchos que solía hacer, sin esperar ser seleccionada, casi como si formara parte de mi entrenamiento interpretativo. Después de unos meses, me llamaron para un segundo casting junto al que sería mi compañero de reparto, Ken Appledorn.

Tengo que decir que odio los casting, suelo pasarlo fatal porque no me gusta que me analicen de arriba a abajo. Pero en esta ocasión, decidí disfrutarlo y dar lo mejor de mí. Si les gustaba mi trabajo, bien, si no, tampoco perdía nada. Y resultó que les gusté y que decidieron confiar en mí con este gran proyecto.

Cuando leí el guión no entendí mucho: Era un mundo raro en el que sólo alcanzaba visualizar algunas imágenes de escenas concretas. Pero me atrapó y, en los primeros ensayos comencé a vislumbrar el camino a seguir.

aida_018Tu personaje en el filme apenas usa la palabra oral, se comunica escribiendo y, sobre todo, con sus expresiones faciales. ¿Tenías conocimientos sobre el arte de la mímica? ¿Cómo te ayudó tu condición de acróbata en la interpretación?

Sobre el arte de la mímica sabía lo justo que había aprendido en la escuela de arte dramático. Aunque siempre me gustó expresarme con el cuerpo, creía que mi gestualidad era poco precisa y que no transmitía con suficiente claridad el mundo interior de mi personaje. Me obsesioné con esa idea: Durante dos meses no hacía más que pensar en detalles a mejorar en la película desde que me levantaba y hasta que me acostaba y , aunque seguía trabajando en el parque temático, éste dejó de importarme. Lo mismo pasó con mis amistades. Pobres, qué paciencia.

La acrobacia no fue más que un suplemento que introduje aquí y allá en algunas escenas para darle más color al personaje y resultó que calzó muy bien.

Es imposible ver The Extraordinary Tale y no salir enamorado de tu actuación. ¿Cómo preparaste el papel? ¿Hubo alguna escena que te pareciera especialmente complicada? Hay un momento en el filme en el que caes al suelo desde los hombros de tu compañero, ¡¡hace daño verlo!! ¿Fue tan real la caída como lo parece?

La caída fue un accidente. Como rodamos en 13 días no hubo tiempo para la improvisación: Tuve que llevar cada escena ensayada al dedillo para no equivocarme. Pero ésta fue la última que rodamos y me permitieron improvisar. Me dio tiempo de decirle a Ken: “Me voy a subir a tus hombres, me tienes que agarrar de los tobillos y caminar”, no tuve tiempo para decirle más nada porque en medio de los “¿qué, quéeee?” de Ken, escuchamos el “¡acción!” y me subí a sus hombros. Ken hizo todo como ordenado, pero empezamos a tambalearnos. Ken, asustado, no me soltó los tobillos en ningún momento, un compañero muy protector; hizo lo que cualquiera que nunca hubiera hecho acrobacia… Lo correcto hubiera sido que me soltara los pies para saltar, pero, en lugar de ello, fueron mis rodillas lo primero que tocaron el suelo. Me di tal golpe que estuve cojeando durante dos meses. Por supuesto, le resté importancia: Tocaba celebrar el final del rodaje y no tener a todo el mundo preocupado por mi, por mi falta de noción del peligro: Me gusta rozar los límites para que éstos se expandan. Pero ese riesgo a veces supone pequeños accidentes.

El papel me lo preparé de la siguiente forma: Cogí el guión y, tras leerlo varias veces, apunté con un verbo cada acción del personaje. Cuando ensayábamos, uno de los directores me iba leyendo los verbos, yo los iba ejecutando (sin objetos, normalmente, sólo el gesto) neutralmente y el otro director me iba grabando. Luego recibía correcciones y lo repetía hasta dos o tres veces más, empapando cada vez más estas acciones con las emociones y pensamientos del personaje. De ahí fue surgiendo su particular manera de expresarse y de moverse.

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Una vez terminado el ensayo, apuntaba hasta el mínimo detalle lo que había hecho para releerlo y practicarlo yo sola.

Prepararme las escenas fue relativamente fácil una vez que entendí cómo era y cómo se expresaba el personaje. En los ensayos tuve tiempo de probar y de desechar lo que no funcionaba. De esta manera, en el rodaje iba a tiro hecho. Pero sí que hubo dos escenas que se me atravesaron: Una en la que Ken y yo nos besamos por primera vez donde, entre el agotamiento y la cara de éste, no podía parar de reírme. Cada vez que giraba la cara hacia él, me quería morir. Verlo tan manchado de chocolate a las cinco de la mañana y con esa cara de inocente era demasiado para mí.

La otra escena que se repitió más veces de la cuenta (normalmente íbamos a toma única o dos tomas) fue aquella en la que recojo la ceniza de mi madre del suelo y la voy colocando en vasos en el borde del fregadero mientras hablaba. La escena en sí no tenía gran dificultad para mí pero o fallaba yo o lo hacía el cámara: Nos costó ponernos de acuerdo para la toma buena.

Zancos1Jose-Wela¿Cómo fue tu relación con la pareja de directores? Rodasteis en apenas dos semanas, ¿Fueron duras las sesiones? ¿Qué anécdotas divertidas nos puedes contar?

Ser dirigida por dos artistas fue sublime: Odio sentirme perdida como actriz con falta de indicaciones. En este caso y, aunque ambos caminaban en la misma dirección, ambos me enriquecían desde su perspectiva.  Generalmente, Laura me daba muy buenas notas sobre el mundo interior del personaje mientras que Ortuño era más técnico.

El rodaje fue duro por las largas jornadas (la primera semana rodamos de noche y la segunda de día) pero, como estaba haciendo lo que más me gusta, se me hizo muy ameno. Una vez finalizado el rodaje, me di cuenta del enorme desgaste que supuso para mí: Lo di todo y me quedé vacía. Durante el rodaje, no me permitía fallar, fueron muchas horas de máxima concentración, tenía que tener la energía justa que requería cada escena aunque mi cuerpo no podía más (durante la primera semana, encima, trabajaba de día en el parque temático), etc.

A todo esto, se sumó una ola de calor. Esto supuso que en plató, hiciera de cincuenta grados para arriba, por los focos. Había que evitar ver los chorros de sudor en cámara y salir a la calle a los 48 grados era “coger el fresco”.

Recuerdo con mucho cariño la noche en que me vistieron de novia para casarme con Ken. Él tenía que cogerme en brazos, conseguir meterme por la puerta de la casa y darme un beso. No lo lograba, me quedaba atascada golpeando con los pies la pared de la casa y haciendo que temblase entera. Ken se fue poniendo nervioso y, en una de esas, me dio un beso con más intensidad de la esperada y mi labio empezó a sangrar con tal ímpetu que me tuvieron que proteger del vestido para no mancharlo.

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Del rodaje hay poco que contar porque iba todo sobre ruedas y no podíamos perder el tiempo. Pero rodar con el niño de dos años fue una experiencia muy dura: Cada vez que me veía se echaba a llorar y salía corriendo, así que no pudimos grabar juntos casi nada. Al final, optaron por hacerle jugar sólo en plató y, cuando hacía algo que cuadraba con la escena, me lo contaban y yo reaccionaba ante cámara como si lo tuviera delante.

The Extraordinary Tale es toda una prueba de fuego en la que se ve todo el talento que posees, ¿Qué vendrá ahora? Cuéntanos tus proyectos de futuro.

Ahora mismo tengo tres proyectos de películas a rodar de aquí a un año y una serie: Protagonizaré “Muerte Súbita” de Domingo Doreste, así como “El Sendero Bimbache” de Iván López y haré un secundario en Uno de Alejandro Marcos. La serie es “The Holy Fountain” de José F. Ortuño y Laura Alvea.

No puedo imaginarme en otra profesión, así que espero poder seguir desarrollándome como actriz e investigando sobre mis limitaciones para romperlas: Desde la incomodidad y el suelo inestable salen las mejores sorpresas.

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Desentrañando el enigma Cristina Suriani

5 febrero 2015 1 comentario

Cuando era pequeño (y de eso ya empieza a hacer tiempo) tenía un proyector de cine de Súper-8, toda una alternativa para la televisión en un momento en el que había dos canales, el video era un sueño y el CinExin le parecía toda una majadería a un monster kid como yo. También tenía un puñado de películas que proyectaba incansablemente para mí y para mis amigos, a los que hacía sesiones en las que no faltaba de nada, desde palomitas a programas y entradas. Entre estas películas había un resumen, de unos veinte minutos de duración, de El espanto surge de la tumba. No voy a descubrirles ahora esta película, que sin duda conocerán y de la que aquel niño quedó prendado. Cautivado por el cruel nigromante Alaric de Marnac  que interpretó Paul Naschy y  las sangrientas escenas que mostraba. Pero aquel imberbe niño también quedó conquistado por la belleza de una de sus protagonistas, rubia y de expresivos ojos azules, que se pasaba toda la segunda parte del film portando un blanco camisón. Sí, sin duda me quedé prendado de Cristina Suriani. Pero su nombre lo supe mucho después.

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Ahora, que ya he tenido la suerte de ver completa infinidad de veces El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972) y La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1972) donde luce, entre otras lindezas, unos encantadores colmillos, el ya no niño cautivado todavía por la belleza de la Suriani, ha conseguido ponerse en contacto con la actriz por magia de la tecnología y obtener unas cuantas notas que nos desvelarán qué fue de aquella actriz, de breve carrera cinematográfica, pero inolvidable para los aficionados al Fantaterror español.

Escarbemos pues en el enigma Suriani, pero tan solo lo justo, para que por siempre quede un poco de ese misterio que, sin duda, hace más cautivadora su figura.

r3q8Cristina Suriani nace en Rosario (Argentina), donde su belleza le facilita que haga sus primeros pinitos como modelo, entre otros de Carlos Saldi, que consigue publicar una de sus fotos en la portada de la revista Boom. No tarda en cruzar el charco y venir a España con poco más de veinte años:

Llegué a Madrid en el invierno del 70, para recoger un premio de publicidad. Al mes estaba en el programa de Laura Valenzuela y Joaquín Prat sobre música (Galas del sábado). De allí pasé a TVE, en un largo programa dominical de entretenimiento, y mientras tanto trabajaba como modelo. Todo esto era nuevo para mí, ya que yo era una estudiante de tercero de arquitectura que de pronto se había quedado sin universidad, cosas de los militares argentinos, y me adentré en un mundo fascinante. Al ser rubia, alta, ojos azules, con idiomas y educada, en esos años y en ese mundo, eso era rarísimo, y todo vino rodado. Los spots de televisión y anuncios en las revistas se sucedían sin parar. Mis constantes apariciones en el ABC y sus suplementos también ayudaron.”

32633659Ya dice bien Cristina cuando califica sus apariciones en el ABC de constantes, ya que su presencia es demandada para acudir a debates sobre moda; almuerzos en honor a la figura del mes de ‘Los domingos de ABC’ junto a otras personalidades de la política, las letras, el arte, el cine y el teatro; además de protagonizar amplios reportajes fotográficos en los suplementos dominicales ocupando, además, su portada. Pero no solo en esa revista:

Mis portadas en la mítica ‘Diez Minutos’ de la época eran las más buscadas. Y así apareció Jaime de Armiñan y me ofreció un papel en Mi Querida Señorita, con la condición de que mi hermana pudiera también trabajar conmigo (ella estaba rodando en Italia) ….Y así empezó todo.”

Su belleza, exótica para los cánones españoles, y su gracia para llevar mini faldas y

En esta ocasión la portada del suplemento ABC está protagonizado por Ana Suriani.

En esta ocasión la portada del suplemento ABC está protagonizado por Ana Suriani.

cortos shorts atrajeron a los productores de cine que, tal y como cuenta la propia Cristina, quisieron contar con su hermana Ana, actriz también, que se encontraba en Italia rodando la coproducción italo-española Tedeum (Enzo G. Castellari, 1972). Dicho y hecho, ambas hermanas formaron parte del reparto de Mi querida señorita, un filme de Jaime de Armiñán en el que interpretaron a las dos hijas del personaje interpretado por Antonio Ferrandis. Una película muy arriesgada para la época y en la que José Luis López Vázquez afrontó un papel atípico en su filmografía. Una apuesta que se saldó con éxito, obteniendo el filme varios galardones y la nominación a los premios Oscar:

“Cuando esta película fue nominada para el Oscar, alguien de los promotores americanos sugirió que yo fuera en la delegación que se desplazó a Los Ángeles. José Luis Borau, el productor, se negó. Según me contaron sus palabras fueron “que yo ya tenía demasiada publicidad” (¡…!)”

$T2eC16ZHJG8E9nyfoTcTBQCr0GJqbw~~60_57Si para Ana Suriani está fue su última experiencia en el mundo del cine, no fue así para Cristina, que fue llamada para participar en otros filmes. Pero Cristina tenía puesta la vista en su gran ilusión, que era ser actriz teatral, por lo que no descuidaba sus estudios en el TEI (Teatro Experimental Independiente), una compañía española que fue eje de varias vanguardias y que tenía el objetivo de renovar la estética del arte dramático con espíritu reivindicativo. En el TEI, que estuvo en activo desde 1968 a 1978, ensayaba tragedias de Esquilo como Prometeo encadenado. En cuanto a su vida social, era bastante ajetreada: además de trabajo, actos y presentaciones era, según cuenta el escritor Marcelo Marraquy en la biografía que escribió sobre Rodolfo Galimberti,  pretendida por este, líder de los Montoneros argentinos y cercano a Perón. El general, exiliado por entonces en España, vivía en Madrid, concretamente en Puerta de Hierro, donde Cristina y su hermana lo conocieron por mediación de Galimberti. La joven de 24 años por entonces, también era cortejada por Joan Manuel Serrat.

“Después vino una serie de películas con Alfredo Landa, otra con López Vázquez (El vikingo, Pedro Lazaga, 1972), y creo recordar que hice simultáneamente El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972) con Experiencia prematrimonial (Pedro Masó, 1972), lo que cabreó enormemente a Pedro Masó, que recortó en el montaje todo lo que pudo mis apariciones. De esta película guardo el recuerdo de una larga y duradera amistad con Francesca (Ornella Muti) y el verme mezclada en guerras de egos entre productores y directores con más vanidad que presupuesto.”

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47040549_23483076Pero si Cristina Suriani es recordada, lo es por los fans y seguidores del cine de terror español gracias a las dos películas de ese género en las que intervino: El espanto surge de la tumba y La saga de los Drácula, dos perlas en las que estuvo rodeada de actores y actrices inolvidables como Paul Naschy, Narciso Ibáñez Menta, Helga Liné, Emma Cohen, María Kosty, Tina Sáinz y Tony Isbert. Del aquellos filmes la actriz guarda buenos recuerdos:

“De Carlos (Aured) tengo un recuerdo imborrable: el de un director con muchas ganas de trabajar y nada de presupuesto. Recuerdo que en el salón de mi casa me contaba sus penurias y los intríngulis del cine español. Mi entonces representante, Quique Herreros, quería que Emma Cohen fuera la protagonista y Carlos se negó. Lo que me pedía encarecidamente era que bajara mi cachet para que él pudiera contar conmigo y con ella. Cosa que hice. Carlos era una bellísima persona que trataba a todo el mundo por igual y amaba profundamente lo que hacía. Recuerdo que pasaba horas con Jacinto Molina (Paul Naschy) discutiéndolo todo y repensando escenas, tomas y decorados. Piense que rodábamos en Rascafría, en la casa de fin de semana de los padres de la mujer de Jacinto. En realidad éramos unos valientes, y los que ponían el dinero aún más.”

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La_saga_de_los_Dr_cula-694993590-large1972 estaba resultando intenso y la actriz declaró en ABC su intención de salir de vacaciones:“Voy a recorrer los pueblecitos de la Costa Brava: desde Barcelona a Perpignan. Porque esta parte no la conozco y me interesa mucho. Pero no lo haré en plan buenos hoteles. Iré recorriendo los pueblecitos de la costa y me alojaré en sus casas.” Y desde luego hizo bien en tomarse ese descanso, si llegó a hacerlo realmente, ya que a partir de septiembre la actriz se embarcó en la más prolongada relación laboral de su carrera al firmar un contrato para interpretar el papel de secretaria en la obra teatral Pato a la naranja, cuyo éxito obligaría a la actriz a celebrar varias Navidades en el escenario.

02742653230_19398925bEsta obra, una de las más exitosas y longevas de la escena londinense escrita por William Douglas-Home, se estrenó en 1967 como The Secretary Bird, siendo adaptada en Francia como Le Canard à l’orange por Marc Gilbert Sauvajón, adaptación que fue la que se estrenó el viernes 8 de septiembre de 1972 en el teatro Infanta Isabel en versión de Vicente Balart bajo la dirección de Fernando Montesinos por la Compañía teatral Arturo Fernández.

La obra, una comedia sobre la infidelidad, fue muy bien recibida por la crítica, aunque el crítico de ABC, Adolfo Prego, fue bastante superficial con su referencia a Cristina: “Con Arturo Fernández brilló el trabajo entonado de Conchita Cuetos y el talento anatómico de Cristina Suriani, nueva en el mundo de la escena.

Algo mejor que lucir palmito haría la actriz ya que, junto a Arturo Fernández, fue la única intérprete que permaneció en la obra desde la primera función en septiembre de 1972 hasta su despedida del Infanta Isabel en diciembre de 1974 y su posterior temporada en el teatro Talía de Barcelona, a principios de 1975. Todo un carretón que ocupó su agenda laboral con más de mil representaciones, lo que sin duda le hizo dejar de lado otros proyectos por la imposibilidad de acometerlos, tal y como declaró a Antonio Cervera en Terror Fantastic nº 17 (febrero 1973): “(…) no podría aceptarlos, la obra es un éxito y hay para rato. Se puede, sí, simultanear cine y teatro, a base de no dormir o poco menos, pero es difícil porque lo que no se puede es ausentarse de Madrid o donde me encuentre actuando.

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Fue el cenit de su carrera pero quizás también significó el fin de la misma: “Llegó Arturo Fernández con la proposición del ‘Pato a la naranja’ y lo dejé todo por el teatro. En realidad, por aquellos tiempos se hacían dos funciones diarias y se descansaba solo un día. No tenía tiempo para más. Después todo lo que me ofrecían no me parecía ni siquiera interesante. Al casarme, dejé Madrid por Budapest. Y después Viena, Bruselas, Nueva York, Roma, Londres y vuelta a Madrid. Pero esa es otra historia.”

Con el cine de destape en ciernes no eran los mejores tiempos para aspirar a interpretar historias más interesantes o comprometidas. Y su voz, que seguro tenía critina 001un lindo acento argentino, tampoco pudimos escucharla ya que fue doblada por profesionales del doblaje, como en El espanto surge de la tumba, donde le prestó la voz  la prematuramente fallecida Maite Santamarina. Cristina Suriani, a pesar de su juventud, tenía más que ofrecer que ese espléndido cuerpo, y de ello dejó constancia escrita Antonio Cervera cuando fue a su apartamento a entrevistarla  para Terror Fantastic: “Íbamos en busca de una información más o menos frívola y superficial en una de las más bellas mujeres que se han asomado a las películas de nuestro ‘boom’ terrorífico, y nos hemos encontrado con la agradable sorpresa de una inteligencia clara y lúcida que tiene mucho que enseñar a quienes vayan sólo en busca de su belleza para que adorne sus películas.” Quizás por ello Cristina se decantó también por la escritura y presentó una obra a los premios Adonais de poesía que se celebraron a finales de 1975. Pero a partir de entonces perdemos su pista. Hasta ahora, que tan amablemente ha querido hablar un poco con nosotros, deferencia que tanto le agradecemos.

¿En qué consiste la belleza de la mujer?

“Si esto me lo hubiesen preguntado hace cinco años, hubiera contestado que en ser como cualquiera de las vírgenes pintadas por Boticelli o Rafael, o como la Venus de Milo, o cualquiera de las estatuas griegas. Pero hoy por hoy la belleza de la mujer consiste en ser inteligente, hábil y desenvuelta. En saberse mover dentro de cualquier medio social, en trabajar, en saber tomar decisiones importantes, en participar activamente dentro del mundo que le ha tocado vivir. La otra belleza, la física, por unos miles de pesetas, cualquier mujer puede lograrla”

Cristina Suriani en La Vanguardia, jueves 26 de abril de 1973.
Agradecemos a Cristina Suriani el habernos respondido amablemente. Estas declaraciones recientes de la actriz (en color azul), han sido cedidas y publicadas previamente en el libro: Carlos Aured. Nostalgia y pasión, de Miguel Ángel Plana.

ÁLBUM FOTOGRÁFICO DE CRISTINA SURIANI

 

Más portadas dedicadas a Cristina Suriani

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Una captura de La saga de los Drácula, como vampira acechando junto a María Kosty

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Aquí junto al resto de la tenebrosa saga: Helga Liné, Narciso Ibáñez Menta, Cristina y María Kosty.

Aquí junto al resto de la tenebrosa saga: Helga Liné, Narciso Ibáñez Menta, Cristina y María Kosty.

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Junto a Vic Winner (Víctor Alcázar) en una captura de El espanto surge de la tumba.

Junto a Vic Winner (Víctor Alcázar) en una captura de El espanto surge de la tumba.

En el mismo filme, haciendo espiritismo junto a Paul Naschy y Julio Peña.

En el mismo filme, haciendo espiritismo junto a Paul Naschy y Julio Peña.

Adorada por Naschy y Liné en una de las imágenes más cautivadoras de El espanto surge de la tumba.

Adorada por Naschy y Liné en una de las imágenes más cautivadoras de El espanto surge de la tumba.

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Lograr el más alto grado de popularidad se conseguía en los años setenta cuando editaban cromos con tu imagen. O, como en este caso, naipes.

Lograr el más alto grado de popularidad se conseguía en los años setenta cuando editaban cromos con tu imagen. O, como en este caso, naipes.

Perfecta vampiresa en La saga de los Drácula.

Perfecta vampiresa en La saga de los Drácula.

 

El retorno de Vampyres: entrevistamos al director y los protagonistas

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Saber que una película tan mítica y ‘nuestra’ (a pesar de ser británica) como Las hijas de Drácula, o mejor dicho, Vampyres,  iba a tener una nueva versión actualizada, provocó que muchos nos hiciéramos cruces. No por alejar a las chupasangres protagonistas, esas no nos provocan miedo precisamente, sino por la ‘profanación’ que supone revisar un film de culto tan perfecto y querido como es el de José Ramón Larraz. Y más después de haber visto despropósitos como el que se perpetró con ¿Quién puede matar a un niño? del apreciado Narciso Ibáñez Serrador… Pero del espanto pasamos a la tranquilidad cuando supimos quien estaba detrás del proyecto, que no era otro que Víctor Matellano, gran estudioso del cine de género en España, tal y como ha demostrado en dos libros imprescindibles[1] y  en su pequeña pero interesante filmografía[2] que homenajea continuamente a aquellos actores, ya mitos, del cine fantástico y de terror español. Estamos seguros de que Vampyres mostrará respeto por el film de Larraz y aportará una nueva visión que refrescará el panorama terrorífico español.

Así que mientras esperamos verla con impaciencia, abrimos boca entrevistado al director y parte del reparto del film. Todos ellos nos contarán los detalles del rodaje y nos adentrarán en el  fascinante mundo de  Vampyres.  

Pero comencemos por el principio…

… Y EN EL PRINCIPIO FUE LARRAZ

VampyresProveniente del mundo del cómic y la fotonovela, no fue difícil para el barcelonés José Ramón Larraz pasar a idear planos con la cámara y contar historias en imágenes, ahora en movimiento.  A caballo entre España e Inglaterra, donde se instala durante una larga temporada, no deja escapar la oportunidad de investigar ese nuevo campo estrenándose en 1970 con Whirpool, película que fue seguida por producciones españolas y otras rodadas y producidas en Inglaterra, como su  obra más recordada: Vampyres (1974), un  film influenciado por las más eróticas y sangrientas producciones Hammer, lo que le supuso, a pesar de haber aligerado convenientemente parte de su metraje, la clasificación ‘X’ en las salas británicas. En España se estrenó íntegra, aunque hubo que esperar seis años para verla y con una ‘S’ bien visible en su cartel, no fuera que  “por su temática o contenido pudiera herir la sensibilidad del espectador”.  En Las hijas de Drácula, que es el horripilante título que recibió Vampyres en España,  Fran (Marianne Morris) y Miriam (Anulka), son dos vampiras enamoradas que buscan a sus víctimas haciendo auto-stop, seduciéndolas y llevándolas a su mansión, donde se alimentan de su sangre. Creándose entre Fran y una de sus presas, Ted (Murray Brown), una extraña dependencia.

No exageró el director cuando señaló que en su película “el vampirismo es algo bestial, casi parece canibalismo[3] por las pasiones desatadas de sexo y sangre. Cuenta Larraz que “el guión lo escribí en una semana, ni un día más[4], transcurriendo “tres semanas de rodaje con unas chicas de Playboy que no  habían visto una cámara ni desde lejos[5] , cumpliendo de sobra los objetivos que los productores le demandaron: “A lot of blood and a lot of sex”[6]. El resultado es un éxito que sobrevive hasta nuestros días como un film de culto y el más conocido del director, que posteriormente continuó rodando más historias, muchas de ellas puramente alimenticias y ya en su país de origen, compaginando terror, (un dudoso) humor y erotismo. Pero tan satisfactoria fue la experiencia de Vampyres que el mismo productor, Brian Smedley-Aston, animó a Larraz muchos años después a rodar una segunda parte, para la que Larraz escribió el guión, quedando la cosa en suspenso… hasta ahora.

Larraz, poco antes de su fallecimiento, junto a Víctor Matellano (Foto: Abadía de Berzano)

Larraz, poco antes de su fallecimiento, junto a Víctor Matellano (Foto: Abadía de Berzano)

VAMPYRES DE VÍCTOR MATELLANO

Muchos nos hemos ilusionado ante la perspectiva de ver una nueva versión o continuación de aquella película que rodara Larraz hace ya la friolera de 40 años. Un film que se mantiene fresco y enigmático. Sexy y violento. Todo un reto cuyo origen y proceso nos narra el propio director en esta entrevista que le hemos realizado:  

– Háblanos de tu relación con José Ramón Larraz y de cómo nace el proyecto Vampyres

Larraz y yo nos conocíamos desde hace unos dieciséis años, nos presentó Jack Taylor en su casa. Nos hemos frecuentado durante estos años de forma más o menos continuada, siempre con amistad. Sobre todo en los dos últimos años, y siempre hablábamos de hacer algo juntos. José Ramón era una persona muy interesante, un gran conversador, y francamente tenía un talento impresionante. Lo admiro, lo quiero y lo recuerdo con mucha frecuencia. Al plantearnos volver a la historia de ‘Las hijas de Drácula’ lo primero que hacemos es reflexionar conjuntamente sobre el papel sobre qué cuestiones se debían mantener de la anterior versión y cuáles no. A partir de ahí trabajamos una nueva sinopsis y una primera vuelta sobre el nuevo guión. Después, ya con las aportaciones de Ángel Mora, nuestro productor ejecutivo, termino de escribir las últimas versiones, siempre en base a lo trabajado con Larraz. Respecto a la primera película, cambia el tercer acto, algunos personajes se desdoblan, desaparece alguno y aparecen otros nuevos. Lo que más nos preocupaba a José Ramón y a mí era dotar al personaje protagonista de motivaciones claras, así como evitar que en el último tercio decayese el ritmo.

– ¿Conseguiste a los actores que buscabas? ¿No fue posible la intervención de las actrices originales como guiño al film del 74?

Mano a mano con la directora de casting, Ana López, que es una gran profesional, fuimos elaborando el reparto. Para ello se hicieron pruebas con cámara a diferentes actores y actrices, las escenas más comprometidas del guión. Creo que el reparto ha quedado muy ajustado a los personajes, de gran calidad. Respecto a las intérpretes de la primera película, que estaban fantásticas en aquella, obviamente no estaban en edad. Hubiese sido un guiño, cierto, pero te aseguro que toda la película es un guiño en sí mismo, y también al resto de películas de Larraz como ‘Whirpool’ o ‘Symtoms’.

El director junto a Marta Flinch (a su derecha) y Almudena)

El director junto a Marta Flich (a su derecha) y Almudena León durante una presentación de Vampyres en el festival Nocturna, donde se proyectaron unas secuencias del film.

– ¿Qué tal las nuevas vampiras? ¿Nos cuentas algo de ellas?

Marta Flich y Almudena León son nuestras vampiras. Hubo que hacer mucho casting para esos personajes, aunque en el caso de Almudena lo tenía claro, ya que hemos colaborado bastante juntos y conozco sus posibilidades, cómo trabaja. Lo más difícil que han conseguido, con gran técnica, es su compenetración. Era complicado, muchas escenas de sangre y desnudos, no caer en la parodia… Lo bueno que tienen tanto Marta como Almudena es que poseen un método muy técnico, muy ágil, no fallan ni una toma, lo necesario para un rodaje rápido como este. Marta Flich simplemente llena la pantalla, tiene una presencia espectacular, además de ser una de las actrices más divertidas que he conocido en un rodaje. Muy generosas las dos.

– ¿Es tan alto el grado de erotismo al del film de Larraz?

Yo creo que ‘Las hijas de Drácula’ fue realmente innovador respecto al erotismo. No tanto por los desnudos, o las escenas de cama como por el tratamiento de la perversión. Eso lo hemos mantenido, era vital. Y lo que hemos potenciado es el misterio, la acción, y los toques gore.

– ¿Qué tal ha ido con Caroline Munro? ¿Fue muy difícil conseguir su colaboración?

Caroline es un ser maravilloso. Estaba presente en mi documental ‘Zarpazos!’. Es sencillo que acepte si le gusta el personaje, y este le gustó, especialmente escrito para ella. Un personaje que posee las claves de la historia. Es un lujazo trabajar con ella.

Caroline Munro durante el rodaje de Vampyres. A su vera puede verse a Víctor Matellano y Colin Arthur.

Caroline Munro durante el rodaje de Vampyres. A su vera puede verse a Víctor Matellano y Colin Arthur.

– También has contado con actores de la talla de Lone Fleming, May Heatherly, Antonio Mayans y Conrado San Martín. ¿Qué tal fue con estos veteranos?

Son todos amigos, lo ponen muy fácil y se las saben todas. De ellos, la que tiene el papel más largo es Lone, también escrito expresamente para ella. Antonio personifica un claro homenaje a ‘Vampyr’ de Dreyer, una de las películas preferidas de José Ramón. Y May y Conrado interpretan al matrimonio senior que al final quiere comprar la casa. Respecto a otras colaboraciones más jóvenes, tenemos a Fele Martínez y Luis Hacha, muy grandes también.

Una de las oníricas localizaciones de Vampyres.

Una de las oníricas localizaciones de Vampyres.

– ¿Buscaste conseguir la atmósfera que consiguió Larraz en su film? ¿Seleccionaste localizaciones similares a las de él?

Lo más importante del cine de Larraz es la atmósfera y por supuesto que era prioritario. Las localizaciones siguen esa estela de misterio y belleza.

– ¿En cuanto tiempo se ha rodado? ¿Has podido contar con los medios necesarios?

Se ha rodado en cuatro semanas, un tiempo muy ajustado. Si me preguntas por los medios, todos los directores decimos que tenemos poco tiempo y que nos hubiese gustado tener más medios. Pero creo honestamente que la película ha tenido lo esencial.

– ¿Ha habido alguna escena especialmente complicada de rodar?

Las escenas más complicadas, las de sangre. Y las menos, las de sexo. Sinceramente, nunca había rodado sexo anteriormente y no me ha sido al final complicado, los actores han aportado mucho y lo han puesto fácil.

Un detalle de la mesa de operaciones de Colin Arthur.

Un detalle de la mesa de operaciones de Colin Arthur.

– ¿Ha tenido muy complicado Colin Arthur el trabajo en fx?

Es la tercera película que hago con Colin, aparte del documental. En ‘Wax’ tuvo trabajo, pero aquí ha tenido mucho trabajo. Intento ponérselo fácil, pero a veces no lo es, pero como es un grande, soluciona cosas realmente difíciles. Para nosotros era muy importante tenerlo, porque estuvo en la película original. También por su carácter personal, su técnica y lo que representa. Y aporta todo. 

– ¿Alguna anécdota del rodaje que quieras compartir?

Hay muchas, como las inclemencias meteorológicas, ya que hemos pasado frío, calor, hemos tenido lluvia etc. Otras, como el reencuentro profesional de Colin y Caroline, cuarenta años después de hacer juntos ‘El viaje fantástico de Simbad’ de Harryhausen.  O el reencuentro de Caroline con la figurinista de ‘Superman’, Yvonne Blake, en el rodaje. También llevaban cuarenta años sin verse desde que rodaron una película con Richard Widmark…[7]

– ¿Tendremos ocasión de ver alguno de tus films en el Festival de Sitges?

‘Wax’ se pasa ahora en el festival Nocturna de Madrid y en el Festival de Alicante. ‘Zarpazos!, tras su paso por festivales, se comercializa el mes que viene. Sin duda Sitges es el festival de festivales, el sueño de cualquier aficionado al fantástico, como nosotros lo somos. Nos gustaría que estuvieran las películas, claro, y por supuesto ‘Vampyres’. 

‘Vampyres’ es la primera producción de Artistic Films y espero que haya más. Ha sido una apuesta muy arriesgada y valiente, que creo hemos hecho con mucho amor y dedicación. Y que espero que eso se traduzca en la pantalla en una gran película.

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HABLAN LOS PROTAGONISTAS: MARTA FLICH, ALMUDENA LEÓN Y CHRISTIAN STAMM

Marta Flich y Almudena León son dos jóvenes y competentes actrices que han afrontado el difícil papel de interpretar los roles que inmortalizaron Anulka y Marianne Morris en el film de Larraz. Marta, con colaboraciones en televisión y en algún largometraje como Omnívoros (2013, Óscar Rojo), recientemente se ha interesado por otras facetas del cine, como demuestra su primer cortometraje, 2×0 (2013), que ha escrito, interpretado, coproducido y dirigido y en el que además ha colaborado en la banda sonora.  Para Almudena León este es el primer papel importante en el cine tras colaborar con Víctor Matellano en su película Wax (2014) y participar en cortos como Waiting (2013, Rhoda N. Wainwrigh). Por su parte Christian Stamm es un actor de origen alemán que desde temprana edad ha estado dando botes por Italia, Francia, Estados Unidos,  Madrid y finalmente Barcelona, donde se ha instalado y ha decidido apostar por la interpretación, profesión que ha hecho suya y que le ha llevado a realizar un buen número de papeles para cine y televisión.

Los tres respondieron amablemente nuestras preguntas:

Marta Flich

Marta Flich

– ¿Cómo entrais en el proyecto Vampyres?

Almudena León: Tras un proceso de casting, como siempre. Me convocaron a casting porque ya habían visto mis anteriores trabajos en ‘La venta del Paraíso’, ‘Wax’ y en teatro con la obra ‘Mujeros’.

Marta Flich: La directora de cásting me llama para decirme que tengo el perfil de una de sus protagonistas. Así que hago el cásting y… ¡Tachán! me dan la noticia de que voy a encarnar a una de las vampiras de Vampyres.

Chistian Stamm: Alguien me llamó porque había visto mi material por ahí y me invitó al casting.

– ¿Cuál es vuestro papel en la película?

M. F.: Fran, una vampira inquietante y cruel que tiene una relación con su otro yo que es otra vampira y que se dedica a seducir, para beber sangre, matar y posteriormente comerse a la víctima. Hasta que llega Ted, un pastor protestante del que se enamora. Ahí empiezan sus problemas.

A. L.: Soy una de las dos Vampiras, Miriam. Es un personaje que oculta muchas cosas, a pesar de que muestra bastante (Risas). Su mirada dice mucho.

C. S.: Soy Ted, el protagonista principal, detrás de Caroline Munro.

– ¿Hubo alguna escena especialmente complicada de rodar?

A. L.: Las escenas en la bodega, en Talamanca, y la de la bañera creo que son las más bonitas, pero las más complejas. Por el frío que hacía y por los efectos especiales. Al haber sangre, cortes, etcétera, requerían mucha concentración por nuestra parte y mucho respeto por parte del equipo para que todo saliese bien a la primera. Tuvimos que medir perfectamente por donde hacer el corte, ya que era yo la encargada de cortar el cuello a una de las actrices, pero el gran Colin Arthur se ocupó de enseñarme bien cómo hacerlo.

M. F.: Por las condiciones climatológicas, hacía mucho frío, se hizo complicado rodar con tan poca ropa e incluso llegué a meterme en una bañera con agua fría a muy pocos grados. ¡Terrible! Pero son una de esas cosas que quedan como anécdota y que acabas contando con una gran sonrisa.

C. S.: Las de cama.

Almudena León

Almudena León

– Hablando de escenas de cama ¿tuvisteis algún problema respecto a rodar escenas eróticas?

M. F.: No. Es más incómodo rodar una escena erótica con corsé que en top less.

A. L.: La verdad es que no. Confío mucho en Daniel Salas, el director de foto, y en Víctor Matellano, ya que ellos querían cuidar mucho la estética de la película, por tanto, sabiendo que no eran desnudos frontales ni ordinarios, la tranquilidad era mayor. Además no soy una actriz pudorosa, creo que el cuerpo de la mujer es muy bonito y a estos personajes les da un realismo brutal. Para mí era necesario verlas desnudas, como animales, con un instinto primario de devorar y beber sangre sin importar nada más que eso. Aunque tengo que reconocer que el rodar desnuda, además del frío que pasamos, hacía que, como actriz te sintieses muy expuesta y muy vulnerable. Pero siempre en set se pedía ‘equipo mínimo y respeto máximo’. Eva Ferradas, ayudante de dirección, era la encargada de ello.

C. S.: Pues al final no surgió ningún ‘problema’ en estas escenas (aparte de algún que otro morado que me hizo una de las vampiras…), pero porque el rodaje estaba muy bien preparado y muy bien cuidado todo. El ‘dire’ nos instruyó muy bien, los actores nos mentalizamos bien, y el equipo de producción fue más que serio y profesional en todo lo que hacían.

Christian Stamm pasando... ¿frío o miedo?

Christian Stamm pasando… ¿frío o miedo?

¿Qué tal fue en general el rodaje?

M. F.: Genial. Mucha complicidad con el equipo. Grandes profesionales. No puedo estar más contenta con todos ellos. Una familia.

A. L.: Ha sido un rodaje maravilloso, con un equipo fantástico. Es cierto que era muy cansado porque han sido muchas horas, hemos pasado frío, hemos tenido complicaciones lógicas de rodaje. Pero hemos hecho muy buena amistad con todo el equipo, y yo en especial con mi otra vampira, Marta Flich.

C. S.: Súper agradable. Con un director y un equipo de producción como la copa de un pino, y unos compañeros actores estupendos todos.

– ¿Cómo ha ido con los actores veteranos?

M. F.: Yo coincidí con Antonio Mayans. Es un ser encantador, profesional y absolutamente carismático. Tuve un trato exquisito.

A. L.: Es un lujo poder trabajar al lado de figuras del cine de terror como Caroline Munro. Tuve la oportunidad de conocerla, y me parece preciosa. A Lone Fleming  también la conocía por otros trabajos en los que hemos coincidido y es un amor de persona, muy cercana y muy cariñosa. La adoro y la admiro. Con Antonio Mayans coincidí un día de rodaje, y es un encanto también. Para mí ha sido un placer compartir película con ellos.

C. S.: ¡Todo un privilegio y un inmenso placer! ¡Con todos! Además, era fantástico escucharles y aprender de ellos y de su experiencia vivida.

Una magnética Almudena.

Una magnética Almudena.

– ¿Habíais visto el film original?

M. F.: No, porque no me quise autosugestionar. No quise tomar referencias. Sólo quería oír las directrices de Víctor Matellano.

A. L.: Si, me consiguió la película una amiga y la vimos en su casa. Inmediatamente pensé que encajaba perfectamente en Miriam, porque era la idea que yo tenía del personaje y de lo que quería trabajar como actriz. Además me permitió darle una vuelta de tuerca a esta vampira que a día de hoy era muy diferente a la que creó Larraz en el 74.

C. S.: No lo había visto y preferí no verlo antes del rodaje, para no quedar ‘condicionado’

¿Os atrae el cine de terror? ¿Os gusta rodar este tipo de películas?

M. F.: ¡Me encanta! Tiene unas dificultades que no contempla el cine comercial en general y es que al trabajar con efectos especiales las tomas han de salir a la primera. Es muy adrenalínico. Es complejo y exigente. Además, el público de este tipo de pelis sabe muy bien lo que quiere y conoce perfectamente el género. Me encanta rodar este tipo de pelis, aunque reconozco que las sesiones son agotadoras.

A. L.: El género de terror no era de mis preferidos hasta que rodé esta película. Ahora  adoro el género, y especialmente rodar este tipo de personajes que tienen un trastorno o patología que les hace mostrar los instintos más básicos y criminales. Los efectos especiales y el terror psicológico me han enamorado.

C. S.: Me atrae todo tipo de buen cine, incluido el de terror. Soy un gran fan del tipo de terror de Haneke (Funny Games). Y por supuesto me chifla rodar este tipo de película.

Marta seductora.

Marta seductora.

– ¿Alguna anécdota que querais compartir sobre el rodaje de Vampyres?

M. F.: Tuve que rodar una escena bastante atípica: Tuve que saltar con arnés desde unos 4 metros para hacer un salto en el que Fran volaba hasta colocarse en el suelo. El trabajo con los especialistas y los ensayos han sido un subidón muy adictivo. Ahí me di cuenta que debía confiar sin reservas en el trabajo de tres personas que acababa de conocer. ¡Uf! Muy grande ese momento. Me lo llevo conmigo.

A. L.: De un rodaje tan intenso te podría contar miles… Pero para mí hay un par de momentos que destaco del rodaje. Una de ellas fue cuando me subieron colgada de un arnés para hacerme caer a varios metros en caída libre. Y el momento de la bañera, cuando las dos vampiras empezamos a notar como nos caía la sangre por todo el cuerpo, en el set no se oía ni una respiración, solo estábamos las vampiras disfrutando de nuestro baño, con ese contraste de temperaturas entre el agua caliente de la bañera y la sangre que nos caía…. Hasta que escuchamos un CORTEEEEEN!!!! con una energía maravillosa que venía de Víctor, y ahí Marta y yo nos dimos cuenta que no solo era toma válida sino que les había flipado.

Pronto sabremos a quien apunta Christian

Pronto sabremos a quien apunta Christian

C. S.: Pues lo primero que me viene a la cabeza es algo que casi no llego a contar: casi la palmamos algunos con el coche de Ted (el Plymouth Fury III), que conducía yo: teníamos que bajar una cuesta con una pendiente muy pronunciada y acercarnos a un punto donde estaba todo el equipo de producción esperándonos. Mientras bajábamos, se caló el motor de ese coche tan viejo, y con ello dejaron de funcionar los frenos, que funcionaban con un sistema hidráulico. Así que nosotros bajando la cuesta a toda ostia, cada vez más rápido y acercándonos peligrosamente a los otros… ¡sin frenos! En el último momento y con el freno de mano (que en ese coche es más bien un ‘freno de pié’, un poco escondido), pude controlar el coche.

 WITH A LITTLE HELP FROM THE FRIENDS: LONE FLEMING Y ANTONIO MAYANS

Como ya hemos comentado, Víctor Matellano ha contado con la colaboración de lujo de veteranos actores y amigos de la talla de Lone Fleming, May Heatherly, Antonio Mayans y Conrado San Martín. Veteranos y venerados actores que enriquecen con su presencia el reparto del film. Hemos hablado brevemente con dos de ellos para que también nos comenten las impresiones vividas durante el rodaje de Vampyres.

Caroline Munro y Lone Fleming (Foto: Adán Latonda)

Caroline Munro y Lone Fleming (Foto: Adán Latonda)

Lone Fleming no requiere de presentación. La actriz, muy querida por todos los aficionados al género terrorífico,  es recordada como la exótica belleza de ojos imposibles que se pasea por películas tan admiradas como La noche del terror ciego (1972) y El ataque de los muertos sin ojos (1973) de Amando de Ossorio  o Una vela para el diablo (1973) de su marido Eugenio Martín. Todavía muy en activo, ha colaborado con Víctor Matellano en Wax (2014), el corto The Ravine of the British (2014) y también en la recién estrenada La mujer que hablaba con los muertos, de César del Álamo. Lone interpreta en el film de Matellano  a la “encargada del pequeño hotel rural en medio de un bosque, del que Caroline Munro es la dueña y con la que tengo cierta complicidad. En el hotel se aloja la gente que viene a pasar un fin de semana tranquilo… ¡y de eso nada! Ocurren cosas terroríficas…” Aunque rodó un único día, la actriz cuenta que hubo “Un ambiente de mucho cariño por parte de todos”, opinando que  “Victor Matellano es un director que se preocupa de dirigir muy bien a los actores y que no para hasta que obtiene lo que quiere”.

No menos conocido para los seguidores del mejor cine de género es Antonio Mayans, compinche en mil y un rodajes del recientemente fallecido Jesús Franco e intérpreta en un buen número de películas. En Vampyres interpreta a “el hombre de la guadaña, un homenaje a la película Vampyr”, y aunque su participación fue pequeña, tuvo tiempo de detectar el buen ambiente del rodaje, “todo funcionaba como un reloj y con muchísimo nivel, mucha ilusión y raudales de energía positiva. Cuando solo vas a rodar un día no tienes oportunidad de ‘penetrar’ en los equipos, sin embargo en este se me recibió desde el primer momento con mucho cariño, me aceptaron enseguida. Me trataron como VIP y tenía hueco, ¡¡sentado¡¡ para ver en el monitor lo que se estaba rodando”. Para Antonio Mayans, el film de Matellano “tiene una estética muy superior” al de Larraz. Cuando piensa en la forma de rodar del director “La primera palabra que me viene a la mente (y que seguramente le molestará) es ‘dulcecito’, pero lleva muy controlado el tema y sabe perfectamente lo que quiere, solo que lo consigue con cariño. En todo lo que he visto de Víctor una de sus grandes virtudes es la de sorprender con imágenes sublimes”.

Víctor Matellano junto a Antonio Mayans, todo un homenaje a una de las imágenes icónográficas de Vampyr (Carl T. Dreyer, 1932)

Víctor Matellano junto a Antonio Mayans, todo un homenaje a una de las imágenes icónográficas de Vampyr (Carl T. Dreyer, 1932)

[1]  Spanish Horror (2011) y Spanish Exploitation (2011), ambos editados por T&B Editores.

[2] En su filmografía figura el documental Zarpazos! Un viaje por el Spanish Horror (2014), el largometraje Wax (2014) que incluye en su reparto a Jack Taylor, Antonio Mayans y Lone Fleming, además de homenajear a Paul Naschy y el cortometraje The Ravine of the British (2014) que cuenta también con Lone Fleming y Jack Taylor. También dirigió en la obra de teatro La danza de la muerte (2005) a Paul Naschy y Saturnino García.

[3] BIRRELL, S. Entrevista a J. R. Larraz en Quatermass nº 6. Bilbao, verano 2004. Pág. 46

[4] LARRAZ, J. R. Memorias. Del tebeo al cine, con mujeres de película. Editores de tebeos, Barcelona 2012. Pág. 121

[5] MATELLANO, V. Spanish Exploitation. T&B Editores, Madrid 2011. Pág. 114

[6] BIRRELL, S. Opus Cit. Pág. 47

[7] Talento por amor (A Talent for Loving, 1969 Richard Quine)

ÁLBUM FOTOGRÁFICO

Parece que Verónica Polo...

Parece que Verónica Polo…

... no lo pasa del todo bien en Vampyres.

… no lo pasa del todo bien en Vampyres.

Caroline Munro.

Caroline Munro.

No te asustes pero...

No te asustes pero…

Muchacho... ¿estas seguro de lo que vas a hacer?

Muchacho… ¿estas seguro de lo que vas a hacer?

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Rodando Vampyres.

Rodando Vampyres.

La gran Caroline Munro llenando la pantalla

La gran Caroline Munro llenando la pantalla

Parte del equipo artístico durante la presentación de algunas escenas de Vampyres en el Festival Nocturna de Madrid.

Parte del equipo artístico durante la presentación de algunas escenas de Vampyres en el Festival Nocturna de Madrid: Ángel Mora, Antonio Mayans, Marta Flich, Verónica Polo, Almudena León, Lone Fleming, Luis Hacha y Víctor Matellano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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