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Archive for the ‘CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR’ Category

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 30 de julio de 2021 *

TIEMPO (Old, M. Night Shyamalanm 2021)

USA. Duración: 108 min. Guion: M. Night Shyamalan. Novela gráfica: Pierre-Oscar Lévy, Frederick Peeters Música: Trevor Gureckis Fotografía: Mike Gioulakis Productora: Blinding Edge Pictures, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures Género: Fantástico

Reparto: Gael García Bernal, Vicky Krieps, Thomasin McKenzie, Rufus Sewell, Abbey Lee, Ken Leung, Alex Wolff, Eliza Scanlen, Embeth Davidtz, Aaron Pierre, Nikki Amuka-Bird, Emun Elliott, Jeffrey Holsman, Daniel Ison

Sinopsis: Diferentes personajes de vacaciones en un resort de lujo en un paraíso tropical descubren que la recóndita playa elegida para relajarse unas horas está haciéndoles envejecer rápidamente…

¿Alguna vez han sentido la desasosegante sensación de que el tiempo pasa demasiado rápido? ¿De que parece que se les escapa de las manos? Pues puede decirse que sobre ello va la última propuesta de M. Night Shyamalan, Tiempo, una parábola sobre el discurrir del tiempo que se desarrolla en una playa muy exclusiva en la que los diferentes personajes tendrán que enfrentarse a atávicas fuerzas sobrenaturales… y otras muy humanas.

Intrigante y bien desarrollada, el director introduce al espectador en el centro de la acción mediante prolongados planos y una cámara nerviosa y cercana que se moverá entre los protagonistas convirtiéndolo en uno más en el grupo.

En cuanto a su guion, basado en el cómic Castillo de arena de Pierre Oscar Lévy y Frederik Peeters publicado en España por Astiberri, lo mejor es saber lo mínimo posible para poder degustar la película en su justa medida, pues a pesar de alguna incongruencia, consigue intrigar y atrapar al espectador hasta su inesperado final

La película está protagonizada por un impresionante reparto internacional encabezado por Gael García Bernal, Vicky Krieps (El hilo invisible), Rufus Sewell, Ken Leung (Star Wars: Episodio VII—El despertar de la Fuerza), Nikki Amuka-Bird (El destino de Júpiter), Abbey Lee, Aaron Pierre, Alex Wolff (Hereditary), Embeth Davidtz (Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres), Eliza Scanlen (Mujercitas), Emun Elliott (Star Wars: Episodio VII—El despertar de la Fuerza), Kathleen Chalfant y Thomasin McKenzie (Jojo Rabbit).

‘Cazafantasmas: Más allá’, nuevo tráiler

Nuevo tráiler de CAZAFANTASMAS: MÁS ALLÁ, la esperada entrega y secuela de Los Cazafantasmas, que se estrenará solo en cines el próximo 3 de diciembre de 2021.   

Dirigida por Jason Reitman (‘El Candidato’, ‘Tully‘) y producida por Ivan Reitman (‘Cazafantasmas’), CAZAFANTASMAS: MÁS ALLÁ cuenta en su renovado reparto con Paul Rudd (‘Ant-Man‘), Carrie Coon (‘Perdida‘) y los jóvenes talentos Finn Wolfhard (‘Stranger Things‘) y Mckeenna Grace (‘Yo, Tonya’).

SINOPSIS
Del director Jason Reitman y el productor Ivan Reitman, llega un nuevo capítulo del universo original de Cazafantasmas. En ‘Cazafantasmas: más allá’, una madre soltera y sus dos hijos se mudan a un pequeño pueblo donde descubrirán su conexión con los orígenes de los cazafantasmas y el legado secreto que su abuelo les ha dejado. La película está escrita por Jason Reitman y Gil Kenan.

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 16 de julio de 2021 *

LA PURGA: INFINITA (The Forever Purge, Everardo Gout, 2021)

USA. Duración: 103 min. Guion: James DeMonaco Música: The Newton Brothers Fotografía: Luis David Sansans Productora: Blumhouse Productions, Man in a Tree, Perfect World Pictures, Platinum Dunes, Universal Pictures. Distribuidora: Universal Pictures Género: Thriller.

Reparto: Ana de la Reguera, Tenoch Huerta, Josh Lucas, Will Patton, Cassidy Freeman, Leven Rambin, Alejandro Edda, Susie Abromeit, Sammi Rotibi, Anthony Molinari, Joshua Dov, Gregory Zaragoza, Mark Krenik.

Sinopsis: Adela (Ana de la Reguera) y su marido Juan (Tenoch Huerta) viven en Texas, donde éste trabaja ayudando en un rancho de la adinerada familia de los Tucker. Juan tiene impresionado al patriarca, Caleb (Will Patton), una admiración que despierta celos y un odio desmedido del hijo de este, Dylan (Josh Lucas). A la mañana siguiente a la Purga, una banda de asesinos enmascarados ataca a los Tucker, incluidas la mujer de Dylan (Cassidy Freeman) y su hermana (Leven Rambin), obligando a las dos familias a hacer piña para defenderse mientras el país entero se sume en una espiral de caos y Estados Unidos comienza a desintegrarse.

La franquicia The Purge de Blumhouse demuestra, con esta quinta entrega, que sigue siendo una de las más sólidas, manteniendo un buen nivel de calidad. Aunque La Purga: Infinita apuesta definitivamente más por la acción que por el terror, mantiene sus buenas dosis de sustos y hemoglobina consiguiendo un perfecto equilibrio entre el cine de entretenimiento puro y duro y su innegable carga de crítica social, antiarmamentista y antiracista. Es reivindicativa sin resultar empalagosa, y sus personajes femeninos son los más fuertes e interesantes de la trama.

La acción, desarrollada en anteriores entregas en ciudades, cambia de escenario trasladándose a la frontera y a los grandes horizontes, concretamente a Texas, donde adquiere saludables tintes de western poniendo el acento en el racismo y en la inmigración  ilegal. Allí se desarrollará la ya tradicional Purga, aunque esta vez deparará novedades justo al finalizar la noche.

Los emigrantes mexicanos serán unos de los objetivos principales de los participantes de la purga pero, con lo que no contarán estos pistoleros de “Los Estados Unidos del odio” es que ya están acostumbrados a luchar, pues como dice Adela, la protagonista, al escuchar los continuos tiroteos y explosiones, “hay barrios en México que suenan así cada noche“.

Con guion del creador de la saga James DeMonaco y dirigida por Everardo Gout, guionista y director del galardonado thriller Días de graciaLa Purga: Infinita ofrece al espectador lo que puede esperarse de una película de esta saga, manteniendo el interés y el atractivo en esta quinta entrega que no da muestras de agotamiento, algo que raramente acostumbra a suceder en este tipo de franquicias. Su ingeniosa conclusión resultará ser toda una paradoja y una lección en estos tiempos de nacionalismo exacerbados .

La noche del demonio, ¿hay cosas que es mejor no saber?

John Holder (Dana Andrews) es un psicólogo americano que viaja a Inglaterra llamado por el profesor Harrington (Maurice Denham), que intenta desenmascarar a un misterioso ocultista. A su llegada Holden recibe la noticia de la muerte del profesor, que ha sido encontrado  salvajemente mutilado tras electrocutarse.

 Holden, con la ayuda de Joanna (Peggy Cummins), sobrina del difunto profesor Harrington, iniciará una investigación que le llevará a conocer al doctor Karswell, el enigmático personaje que  había sido desafiado por el  profesor Harrington. De forma extraña llegará a las manos de Holden un viejo pergamino escrito con caracteres rúnicos sobre el que descubrirá que, si no lo devuelve antes de tres días a la persona que se lo hizo llegar, morirá víctima de un encantamiento.

 “¿Escéptico? No saque conclusiones precipitadas hasta haber visto esta obra maestra de lo macabro”

(Frase promocional de La noche del demonio)

 

La noche del demonio (Night of the Demon, Jacques Tourneur, 1957) está lejos del cine de terror que produjo la Universal durante los años treinta y cuarenta, en el que los protagonistas eran los monstruos, hoy clásicos, que tantos dividendos rindieron al estudio y tan buenos momentos ofrecieron al espectador. El filme de Tourneur se encuentra más en sintonía con ese otro fantástico ambiguo, apoyado en lo sobrenatural que gusta más de sugerir que de mostrar y que nos dejó memorables títulos durante los años cuarenta, varios de ellos producidos por Val Lewton, como La mujer pantera (Cat People, 1942) y Yo anduve con un zombi (I Walked with a Zombie, 1943), ambas dirigidas también por Jacques Tourneur, o La maldición de la mujer pantera (The Curse of the Cat People, Robert Wise y Gunther von Fritsch, 1944), además de otros filmes anteriores y posteriores como The Uninvited (Lewis Allen, 1944), The Haunting (Robert Wise, 1963), Village of the Damned (Wolf Rilla, 1960) o Suspense (The Innocents, Jack Clayton, 1961). Películas muy distintas a los productos de serie B en los que degeneraron  tanto el cine de terror como el de ciencia-ficción, que inundó los cines norteamericanos durante los años cincuenta a base de alienígenas y mutantes gigantes.

La noche del demonio parte de El maleficio de las runas (Casting the Runes), un relato corto incluido en la antología Collected Ghost Stories del inglés Montague Rhodes James (1862-1936), medievalista, lingüista y estudioso de la Biblia aficionado a escribir deliciosos cuentos de fantasmas. De El maleficio de las runas  se transcribe la esencia al adaptarlo al cine, pero se introducen significativas variaciones que amplían la acción y, sobre todo, intensifican la intriga. Así el nigromante, del que en el relato solo tenemos información mediante terceros, tiene desarrollo propio cobrando mucha más entidad. Se añade una subtrama que tendrá gran importancia en la narración: el episodio que protagoniza un acólito de la secta acusado de asesinato y que permanece en estado catatónico tras ser encarcelado. También son modificados los personajes (e incluso se añade uno, el de la madre del mago): si en el relato los principales son dos hombres, en la película uno de ellos pasa a ser mujer, lo que introduce un interés romántico. Finalmente al protagonista se le cambia la nacionalidad, pasando de ser inglés a americano, y se le da el carácter de científico escéptico; de ese modo se introduce un nuevo interés temático a la trama, pues en su desarrollo se enfrentarán la actitud crítica contra la crédula y fanática. Lo que sí se habría conservado, de no ser por las injerencias del productor (como veremos más adelante), habría sido la ambigüedad sobre lo sobrenatural, con lo que la película, probablemente, habría sido más redonda de lo que ya es.

La escritura del guion contó con el concurso de varios escritores, aunque la voz cantante la tuvo Hal E. Chester, quien se impuso por ser productor de la película. Chester se inició en el cine produciendo una larga serie de filmes basados en el boxeador Joe Palooka, personaje de tira de prensa creado por Ham Fisher, pero su figura nos interesa más porque, además del filme que estamos tratando, también se encargó de co-producir la memorable El monstruo de tiempos remotos (The Beast from 20,000 Fathoms, Eugène Lourié, 1953).

Para dirigir la película, producida por Columbia Pictures y que se rodaría en Inglaterra entre noviembre y diciembre de 1956, se contrató al eficiente Jacques Tourneur (1904-1977), responsable de que estemos hablando de este filme casi sesenta años después.  Hijo del también cineasta Maurice Tourneur, Jacques trabajó a caballo entre el cine norteamericano y francés. En 1942 dirigió La mujer pantera, que fue seguida por Yo anduve con un zombie y  The Leopard Man (ambos de 1943) , ingeniosos filmes producidos por Val Lewton para RKO que, a pesar del éxito que obtuvieron, no deportaron mayores réditos al director, quien tuvo que contentarse con seguir realizando diversas producciones navegando entre géneros con varias perlas entre ellas, como Retorno al pasado (Out of the Past, 1947) o El halcón y la flecha (The Flame and the Arrow, 1950). Afortunadamente sus obras han sido lo suficientemente reivindicadas como para que se le haya dejado de considerar un simple artesano.

Antes de iniciar el rodaje de La noche del demonio, Jacques Tourneur se documentó eficazmente,  entrevistándose en Londres con espiritistas y magos, visitando casas encantadas y leyendo varios tratados de demonología. Para encarnar a John Holden, papel por el que se mostraron interesados otros actores como  Robert Taylor y Dick Powell,  el director escogió a su amigo Dana Andrews, eficiente actor curtido en papeles secundarios hasta que llegó su oportunidad de oro con el que posiblemente sea su filme más popular, Laura (Otto Preminger, 1944). El resto del elenco fue, en su extensa mayoría, contratado en Inglaterra, como es el caso de la bella actriz galesa Peggy Cummings, ya retornada de su aventura en Hollywood tras cinco años en los cuales protagonizó, entre otras, la película de culto El demonio de las armas (Gun Crazy, Joseph H. Lewis, 1950). Para el tercer papel en importancia, el del elegante y luciferino  satanista Karswell, se escogió a Niall McGinnis. El personaje de Karswell  estaría basado, según Jesús Palacios[1], en el mago inglés Aleister Crowley, pero no vemos demasiados puntos en  común entre ambas figuras. Mientras La Gran Bestia se dedicó a difundir su filosofía fundando su propia orden e instalándose con sus seguidores en Cefalú (Sicilia), donde se entregó al consumo de drogas y la promiscuidad bisexual, el literario y ambiguo Karswell,  vive plácidamente con su dulce madre organizando fiestas para niños en las cuales realiza trucos de ilusionismo disfrazado de payaso.

La noche del demonio ocupa un lugar destacado en la filmografía de Tourneur, y si no se encuentra en escalones más elevados es por culpa directa del productor Hal E. Chester, que se entrometió en la labor del director de tal forma que Dana Andrews amenazó con abandonar si no lo dejaba trabajar en paz. La última jugada del productor se produjo ya en ausencia de Tourneur y con la película finalizada: la inclusión de ciertos planos que cambian totalmente el tono de la cinta.

Jacques Tourneur ya tenía gran parte de los deberes hechos cuando se hizo cargo de la dirección de La noche del demonio. La experiencia adquirida junto a Val Lewton y los excelentes resultados obtenidos con los tres filmes que dirigió para él, en especial La mujer pantera, le demostraron que a veces menos es más y que es mejor sugerir que mostrar. Entender que el espectador es un ser -en muchos casos- inteligente que puede sacar sus propias conclusiones y lecturas tras ver un filme. Porque, ¿Quién necesita ver a Simone Simon transformándose en pantera? De acuerdo, tiene su gracia ver, por ejemplo, a un gorila hembra convertirse en Acquanetta en los dos delirios que produjo Universal[2], pero estamos hablando de otro tipo de fantástico muy diferente. Así que comprendemos que no le hiciera ninguna gracia a Tourneur que se incluyeran en el filme, sin su consentimiento, esos planos insertados  por el productor que mostraban a un simpaticote demonio, echando a perder en parte la verosimilitud de una historia que, tal y como estaba narrada, permitía que fuera el propio espectador quien decidiera  si los sucesos acontecidos tenían, o no, base sobrenatural. El mismo Tourneur aclaró que  “Las escenas en las que se ve al demonio fueron rodadas sin mí. Todas excepto una. Yo rodé la secuencia en los bosques donde Dana Andrews es perseguido por una especie de nube. Esa técnica debiera haber sido usada en las demás escenas. El público nunca habría visto por completo al demonio (…) Pero después de haber acabado [la película] y de vuelta a Estados Unidos, el productor inglés hizo esa cosa horrible”.[3]

Y gracias precisamente a esos planos, el campechano diablo protagonizó toda la cartelería del filme, y el estudio pudo añadir una nueva y sensacionalista frase promocional prometiendo “Un monstruo llegado del infierno que se materializa ante los aterrorizados ojos de los espectadores.” Y ante los también aterrorizados ojos del director, añadiríamos.

Tal y como escribió Pablo Herranz, “Tourneur es más bien un esteta, cuyo cuerpo de creencias y convencimiento en la existencia del más allá no requería de efectos pirotécnicos, sino que se apoyaba en un recurso tan sutil como la ambigüedad[4]. Una ambigüedad sugerente que es construida por la propia puesta en escena en la que todos los elementos están puestos al servicio de crear una atmósfera altamente expresiva. Tourneur habla con los signos del lenguaje audiovisual, todos ellos inciden en la trama,  desde los decorados a la iluminación pasando, sobre todo, por la construcción de los encuadres, esa forma de componer los planos en la que hasta los ángulos son significativos (recurriendo a la inclusión del techo si es necesario, en la línea de Welles y Toland). En La noche del demonio todo estaba pensado para que entraran en debate la racionalidad y la superstición, el escepticismo y las creencias ocultistas, un debate en el que se contemplaban los límites de ambos polos.  Con clara conciencia de que el sueño de la razón también genera monstruos, por una parte, y de   que en lo oculto también puede haber sentido, de la otra (es por eso que en el filme pueda resultar más siniestra una sesión de hipnosis controlada científicamente que una sesión de espiritismo). Tourneur quería que cada espectador se forjara su propia lectura no sin dejar una suave advertencia de que tal vez hay cosas que es mejor no saber.

En todo caso, con o sin diablo, el filme de Tourneur está situado, por méritos propios,   entre los más importantes del cine de terror de los años cincuenta, y su demonio es todo un personaje icónico que incluso ha tenido el honor de ser retratado por el sin par Basil Gogos para protagonizar  la portada de la revista  Famous Monsters.

Tras La noche de demonio, Jacques Tourneur no volvió a colaborar con el productor Hal E. Chester. Regresó a Estados Unidos, donde compaginó el cine con la televisión y no volvió al fantástico hasta el final de su carrera, dirigiendo La ciudad sumergida (The City Under the Sea, 1965) y La comedia de los terrores (The Comedy of Terrors, 1963), filme en el que tuvo ocasión de trabajar con Boris Karloff, Peter Lorre, Basil Rathbone y Vincent Price.

La noche del demonio se estrenó en Inglaterra formando programa doble con 20 Million Miles To Earth (Nathan Juran, 1957), mientras que en Estados Unidos lo hizo con la producción Hammer Revenge of Frankenstein (Terence Fisher, 1958), aunque con el título Curse of the Demon y recortada en doce minutos que suprimían importantes escenas, como la de la visita de Holden a Stonehenge, imagen que, curiosamente, se recogía en el cartel con el que se promocionó allí el filme.

BIBLIOGRAFÍA
-Anónimo. “La maldición del demonio” Famosos ‘Monsters’ del Cine. Barcelona, Garbo Editorial, 1975.
-Díaz Maroto, C. La noche del demonio. Madrid, Notorious Ediciones, 2010.
-Herranz, P. “La noche del demonio”. Quatermass, Bilbao, verano 2004.
-Palacios, J. “Apéndice II: Crowley Superstar”. Satán en Hollywood. Madrid, Valdemar, 1997.
NOTAS
[1] Palacios, J. “Apéndice II: Crowley Superstar”. Satán en Hollywood. Madrid, Valdemar, 1997. Pág. 319.
[2] Captive Wild Woman (Edward Dmytryk, 1943) y Jungle Woman (Reginald Le Borg, 1944)
[3] Díaz Maroto, C. La noche del demonio. Madrid, Notorious Ediciones, 2010. Pág. 22-23
[4] Herranz, P. “La noche del demonio”. Quatermass, Bilbao, verano 2004. Pág. 103

Tráiler en español de HALLOWEEN KILLS (Estreno solo en cines: 15 de octubre)

Ya está disponible en calidad HD el tráiler en español de HALLOWEEN KILLS, la continuación de La noche de Halloween, que se convirtió en un éxito de recaudación en 2018 y que suponía la vuelta de la querida franquicia, casi 40 años después. En esta nueva película se retoma la historia justo donde lo dejó La noche de Halloween y veremos que Michael se ha escapado de la trampa de Laurie y volverá a desatar su habitual baño de sangre.

La película está dirigida por David Gordon Green y protagonizada por Jamie Lee Curtis, Judy Greer, Andi Matichak, Will Patton, Thomas Mann y Anthony Michael Hal

HALLOWEEN KILLS se estrena en cines españoles el 15 de octubre.

Sinopsis: 

En 2018, La noche de Halloween, de David Gordon Green, protagonizada por Jamie Lee Curtis, hizo sangrar a la taquilla, recaudando más de 250 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en el capítulo más taquillero de la franquicia que ya tiene más de cuarenta años, y estableciendo un nuevo récord para el mejor fin de semana de estreno de una película de terror protagonizada por una mujer.

Pero la noche de Halloween en la que regresa Michael Myers aún no ha acabado.

Minutos después que Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), su hija Karen (Judy Greer) y su nieta Allyson (Anti Matichak) dejaran al monstruoso Michael Myers encerrado en una jaula y quemándose vivo en el sótano de Laurie, esta última es ingresada de urgencias en un hospital con gravísimas heridas, convencida de que por fin ha matado a ese horrible monstruo.

Pero en el momento en que Michael consigue liberarse de la trampa de Laurie, vuelve a poner en marcha su habitual baño de sangre. A pesar del dolor producido por las heridas, Laurie se prepara para seguir defendiéndose y, de paso, consigue que todo el pueblo de Haddonfield se alce contra la demoníaca criatura.

Las tres mujeres se unen a otros supervivientes del primer ataque desenfrenado de Michael Myers y deciden formar un grupo de vigilantes para intentar controlar la situación y acabar con él de una vez por todas.

El mal morirá esta noche.

Universal Pictures, Miramax, Blumhouse Productions y Trancas International Films presentan Halloween Kills, con Will Patton en el papel del agente Frank Hawkins, Thomas Mann (Kong: La Isla Calavera) y Anthony Michael Hall (El caballero oscuro). 

El mismo equipo de la taquillera entrega de 2018 se encarga de Halloween Killscon guion de Scott Teems (la serie “Rectify” de SundanceTV), así como Danny McBride y David Gordon Green, basado en los personajes creados por John Carpenter y Debra Hill. Dirige la película David Gordon Green, y los productores son Malek Akkad, Jason Blum y Bill Block. La produccion ejecutiva corre a cargo de John Carpenter, Jamie Lee Curtis, Danny McBride, David Gordon Green y Ryan Freimann.

Primeras imágenes de ‘Orphan: First Kill’ la precuela de ‘La Huérfana’

Diamond Films distribuirá en España ORPHAN: FIRST KILL, que ya ha terminado su rodaje. Se trata de la precuela de la película de terror de 2009 La Huérfana. Os mostramos las primeras imágenes detrás de las cámaras de la película.

La Huérfana, narraba la historia de una pareja que, tras perder a su bebé, adoptan a una niña de 9 años que no es tan inocente como dice ser. La película fue dirigida por Jaume Collet-Serra, y protagonizada por Vera Farmiga, Isabelle Fuhrman y Peter Sarsgaard.

En esta ocasión la dirección corre a cargo de William Brent Bell (‘The Boy: La maldición de Brahms’, ‘Stay Alive’), está protagonizada por Julia Stiles (‘La profecía’, ‘Estafadoras de Wall Street’) y repite, en el papel de Esther, Isabelle Fuhrman.

ORPHAN:FIRST KILL narra la historia de Lena, que consigue escapar del psiquiátrico ruso en el que está recluida y viaja a EEUU haciéndose pasar por la hija desaparecida de una familia adinerada. Pero su nueva vida como Esther no será como ella esperaba, y se enfrentará a una madre que protegerá a su familia a cualquier precio.

Tráiler de la nueva versión de ‘Candyman’, que se estrenará el 27 de agosto en cines

Ya está disponible el tráiler en español de Candyman, la nueva película de Nia Da Costa, con guion de Jordan Peele (ganador del Oscar® a mejor guion original por Déjame Salir). Se trata de una nueva versión de uno de los mitos más terroríficos de la historia: pronunciar cinco veces frente al espejo ‘Candyman’ provocará la aparición de un asesino. El protagonista, Yahya Abdul-Mateen II, investigará el origen de esta leyenda desatando, sin pretenderlo, una ola de violencia.

No digas su nombre.

El ganador de un Oscar®, Jordan Peele, despertará nuestros miedos más instintivos con CANDYMAN, una nueva visión de una de las leyendas urbanas más estremecedoras de todos los tiempos, dirigida por la prometedora cineasta Nia DaCosta (Little Woods).

Desde hace años, los residentes de las viviendas de protección social del barrio de Cabrini-Green (Chicago) han vivido aterrorizados por una fantasmagórica historia que se ha ido transmitiendo de generación en generación: la leyenda de un sobrenatural asesino con un garfio a modo de mano, que se aparece con solo repetir su nombre cinco veces frente a un espejo.

Una década después de la demolición de la última torre de Cabrini, el artista Anthony McCoy (Yahya Abdul-Mateen II, de la serie de HBO Watchmen y la película Nosotros) y su pareja, la galerista Brianna Cartwright (Teyonah Parris, de El blues de Beale Street y The Photograph), se han mudado a un lujoso loft de la zona, gentrificada con el paso de los años y habitada ahora por jóvenes adinerados. Con la carrera artística de Anthony en plena crisis creativa, un encuentro fortuito con un vecino del barrio (Colman Domingo, de la serie de HBO Euphoria y la película Nación salvaje) conduce a Anthony a explorar la trágica historia real que dio origen a Candyman.

Ansioso por conservar su estatus en las élites artísticas de Chicago, Anthony comienza a investigar los macabros entresijos de los mitos que rodean a Candyman como inspiración para su obra. De esta manera, y sin ser consciente de ello, Antony comienza a abrir la puerta de un mundo que amenazará su propia cordura y desatará una aterradora ola de violencia.

De Universal Pictures y Metro Goldwyn Mayer Pictures, en asociación con BRON Creative y la productora de Jordan Peele y Win Rosenfeld, Monkeypaw Productions, CANDYMAN está dirigida por Nia DaCosta, y producida por Ian Cooper (Nosotros), Rosenfeld y Peele. El guion lo firman el propio Peele, Rosenfeld y DaCosta. La cinta está basada en la película de 1992 Candyman, el dominio de la mente, escrita por Bernard Rose, y en el relato “Lo prohibido” de Clive Barker. La producción ejecutiva corre a cargo de David Kern, Aaron L. Gilbert y Jason Cloth.

CANDYMAN se estrena en cines españoles el 27 de agosto.

Primer tráiler en español de ‘Tiempo’ de M. Night Shyamalan

Tiempo, el nuevo thriller de M. Night Shyamalan (El sexto sentido, La Visita, Múltiple, Glass) basado en la novela gráfica Castillo de Arena está protagonizada por Gael García Bernal (ganador del Globo de Oro por la serie Mozart in the Jungle), Vicky Krieps (El Hilo Invisible), Thomasin Mckenzie (Jojo Rabbit) y Alex Wolff (Hereditary) entre otros.

TIEMPO se estrena en cines españoles el 30 de julio.

Sinopsis: 

Este verano, el visionario cineasta M. Night Shyamalan nos descubre un escalofriante y misterioso thriller sobre una familia que, estando de vacaciones en un paraíso tropical, descubre que la recóndita playa elegida para relajarse unas horas está haciéndoles envejecer rápidamente… reduciendo toda su vida a un único día. 

TIEMPO es una producción de Blinding Edge, dirigida y producida por M. Night Shyamalan, a partir de un guion basado en la novela gráfica Castillo de arena, de Pierre Oscar Lévy y Frederik Peeters. La película está también producida por Ashwin Rajan (Glass (Cristal), la serie de AppleTV+ Servant) y Marc Bienstock (Glass (Cristal)Múltiple). La producción ejecutiva corre a cargo de Steven Schneider. 

‘Dies Irae’, a la derecha del Hijo o la doble feminidad

                                                                                    Quantus tremor est futurus,

                                                                                    quando iudex est venturus,

                                                                                    cuncta stricte discussurus!

 

Día de la ira habría de ser el día del juicio implacable sobre los vivos y los muertos. La cólera divina es un tema que inflama la imaginación del cristianismo, tan contradictoria esa ira con el “amaos los unos a los otros”, hasta el punto de que el Dies irae fue un momento de la liturgia del réquiem hasta 1970. Carl Theodor Dreyer busca en el himno del siglo XIII atribuido al franciscano Tomás de Celano la inspiración[1] para una de las más bellas denuncias del fanatismo, Dies Irae, su segundo largometraje sonoro que fue un fracaso estrepitoso de público (como Vampyr once  años atrás, por otra parte), pero que ha quedado consagrado como uno de sus filmes más inspirados. Una auténtica obra de arte cumbre en su exigua y magistral carrera.

Solo quienes forjaron su discurso en el mudo son capaces de rodar así, porque en la madurez del periodo silente el lenguaje cinematográfico alcanzó su máxima precisión, su máxima capacidad de explotar los recursos de la luz y el movimiento, la planificación y la sintaxis del montaje. Y Dies Irae es una buena muestra de ese talento de pionero que está creando código y no solo estilo. Cada una de sus secuencias es una filigrana, son delicadas y pulidas lecciones de cómo narrar con imágenes, habremos de seleccionar bien para dar cuenta de ellas en tan breve espacio.

Desde su prólogo hasta su epílogo, toda la película está puesta al servicio de una idea: el antagonismo entre lo espontáneo y lo reglado, entre la luminosidad de lo natural y el obscurantismo de la superchería y el fanatismo. Y está dialéctica se despliega, a varios niveles, a modo de contraposición de espacios y a modo de contraste entre los personajes y su concepto. Es así como la caza de brujas en la Dinamarca del siglo XVII sirve como falsilla para denunciar la intolerancia, la hipocresía y la iniquidad en cualquier época y lugar (de hecho buena parte de la crítica hace hincapié en que su rodaje se dio en plena ocupación Nazi, con los consecuentes paralelismos que se quieran apuntar). Y la brillantez de Dreyer se deja apreciar en su capacidad de huir de todo discurso maniqueo, por lo que guarda relación con el fondo, y en su virtud de dejar casi en suspenso la inocencia/culpabilidad de la protagonista, por lo que hace referencia a los tópicos formales del género.

Por si fuera necesario, resumamos el argumento: Dinamarca, 1623. En plena caza de brujas, Absalom (Thorkild Roose), un viejo sacerdote, parece haber salvado a una mujer de la hoguera, para salvar, a su vez, a la hija de esta, Anne (Lisbeth Movin), casándose con la joven. Merete (Sigrid Neiiendam), la anciana madre de Absalom, desaprueba desde el principio el matrimonio. Todo se desestabilizará con la persecución, detención y ajusticiamiento en la hoguera de Marte Herlofs (Anna Svierkier), amiga de la madre de Anne, y la llegada de Martin (Preben Lerdorff Rye), el hijo de Absalom, que regresa a casa para conocer a su madrastra. El joven se enamorará de ella y ambos compartirán una relación prohibida que tendrá inesperadas consecuencias. Como puede apreciarse la historia está llena de claroscuros y esa será una de las primeras decisiones de puesta en escena: la mímesis con los pintores de la escuela barroca que encabezaron Rembrant y Vermeer, pero, sobre todo, con la obra del danés Vilhelm Hammershøi en el punto de mira.

La fotografía de Karl Andersson, con un empleo prodigioso de la luz y la sombra que nos hace pensar en los rasgos característicos del expresionismo, retrata unos interiores dominados por la verticalidad en los que los personajes componen auténticos tableaux vivantes. Las panorámicas de Dreyer dan cuenta minuciosa de esos espacios habitados por el hieratismo de la norma expresando su rigidez con la propia rigurosidad formal con las que son concebidas esas largas tomas. Es el lugar de la represión del cuerpo bajo la idea de dominar la tentación, de enderezar aquello que propende a lo sinuoso rehuyendo la supuesta rectitud moral. Los cuerpos han de ser doblegados y castigados, no es vano que uno de los decorados reproduzca la sala de torturas donde es hostilizada Marte, en una escena que resume a la perfección lo que venimos diciendo. Pero cuando la cámara de Dreyer/Andersson sale al exterior, abandonamos la sensibilidad barroca para abrazar de pleno el arrebato de los pintores románticos. Y el cambio de referente pictórico obedece a la voluntad de expresar la contraposición entre espíritu y carnalidad, dándose la paradoja (nada involuntaria) de que es cuando se adentra en el terreno del amor en el sentido más físico del término, cuando la película parece entonar un éxtasis místico. Así el contraste entre interiores y exteriores expresa una dicotomía central en la película, la que opone la religión a la fe; la primera sería solo un elemento de represión, mientras que la segunda solo se haría posible mediante un acto de amor y liberación (incluido su sentido erótico).

Habría sido fácil atribuirle a lo femenino la representación del valor edificante, frente a la represión que vendría asociado al principio masculino, pero Dreyer huye de posturas bipolares. El penetra en la dialéctica de los opuestos, es por ello que articula las contradicciones señaladas a través de la tensión entre dos formas de vivir la feminidad, la que representa Anne y la que representa su suegra, Merete. El antagonismo entre ambas figuras se cifra en la distinta posición ante lo que es o no moralmente condenable, si la primera apuesta por la entrega a la sensorialidad de la vida, la segunda se decanta por el otro extremo, la adscripción a unas inapelables leyes de una moral supuestamente superior. Merete cree actuar correctamente, mientras que Anne acaba por creer que es verdaderamente portadora del mal. El tratamiento que Dreyer da a la figura de Anne, y la soberbia actuación de Lisbeth Movin, pueden parecer dar pie a la ambivalencia, pero una correcta lectura de la escena final desambigua nuestro juicio. Nos encontramos en el funeral de Absolom, las dos mujeres flanquean los costados de su ataúd, Anne vestida completamente de blanco, Merete de negro, teniendo al crucificado como eje de simetría. Martin, por su parte, cambiará su posición, si primero lo encontramos al lado de su joven madrastra amante, acabará haciendo piña con su abuela, un movimiento que será detonante de la confesión de Anne, reconociendo su alianza con el mal. Pero es la ubicación de ambas mujeres respecto a la cruz la que es significativa, Merete está a la izquierda, el lugar de lo siniestro. La película sentencia, pues, que ella es la verdadera bruja. Y así se verá en el Día de la Ira.

                                                                            Inter oves locum præsta,

et ab hædis me sequestra,

statuens in parte dextra.

 

[1] Para ser más exactos, ese himno inspiró al dramaturgo Hans Wiers-Jenssen cuya obra, Anne Pedersdotter, adapta el filme.

Trailer de ‘La Purga: Infinita’ de Blumhouse

Ya está disponible en calidad HD el primer tráiler en español de LA PURGA: INFINITAel nuevo capítulo de la saga más famosa de Blumhouse (productora de éxitos como “Déjame salir” y “El hombre invisible”). En esta nueva entrega, la Purga anual no se detiene al amanecer y la población se enfrenta a la amenaza de que no se limite a las 24 horas que la ley permite, y que se extienda en el tiempo. La película está dirigida por Everardo Gout y protagonizada por Josh Lucas, Ana de la Reguera y Cassiy Freeman.

LA PURGA: INFINITA se estrena en cines españoles el 16 de julio.

Sinopsis:

Este verano, prepárate para vivir la exterminación sin normas de LA PURGA INFINITA. Cuando una secta de criminales sin escrúpulos decide que la Purga no se acaba al amanecer, la sociedad deberá enfrentarse a una matanza interminable.

Catapultada por el demoledor éxito en taquillas en 2018 de La primera purga: La noche de las bestias, la aterradora saga de Blumhouse se adentra en un nuevo e innovador territorio: los miembros de un movimiento clandestino, insatisfechos con la noche anual de anarquía y asesinatos, deciden apoderarse del país mediante una campaña infinita de caos y masacre. Nadie está a salvo.

Adela (Ana de la Reguera, Cowboys & Aliens) y su marido Juan (Tenoch Huerta, Días de gracia) viven en Texas, donde éste trabaja ayudando en un rancho de la adinerada familia de los Tucker. Juan tiene impresionado al patriarca, Caleb (Will Patton, La noche de Halloween), una admiración que despierta celos y un odio desmedido del hijo de éste, Dylan (Josh Lucas, Le Mans ’66).

A la mañana siguiente a la Purga, una banda de asesinos enmascarados ataca a los Tucker, incluidas la mujer de Dylan (Cassidy Freeman, de la serie de HBO Los Gemstone) y su hermana (Leven Rambin, Los juegos del hambre), obligando a las dos familias a hacer piña para defenderse mientras el país entero se sume en una espiral de caos y Estados Unidos comienza a desintegrarse.

Con guion del creador de la saga y genio de la narrativa James DeMonacoLA PURGA INFINITA está dirigida por Everardo Gout, guionista y director del galardonado thriller Días de gracia. La película está producida por los productores fundadores de la franquicia: Jason Blum para Blumhouse Productions; los socios de Platinum Dunes Michael Bay, Andrew Form y Brad Fuller; y el dúo de Man in a Tree James DeMonaco y su habitual socio Sébastien K. Lemercier. La producción ejecutiva corre a cargo de Marcei A. Brown, Everardo Gout y Jeanette Volturno. Universal Pictures presenta, en asociación con Perfect World Pictures, una producción de Platinum Dunes/Blumhouse/Man in a Tree.

Conjuros y ritos paganos en la Inglaterra moderna


LA NOCHE DEL DEMONIO: ENTRE RUNAS ANDA EL JUEGO

La noche del demonio parte de El maleficio de las runas (Casting the Runes), un relato corto incluido en la antología Collected Ghost Stories del inglés Montague Rhodes James (1862-1936), medievalista, lingüista y estudioso de la Biblia aficionado a escribir deliciosos cuentos de fantasmas. El guion del filme nos narra como John Holder (Dana Andrews) psicólogo americano, intentará desenmascarar, con ayuda de Joanna (Peggy Cummins), al enigmático doctor Karswell. Pero de forma extraña llegará a las manos de Holden un viejo pergamino, escrito con caracteres rúnicos, sobre el que descubrirá que, si no lo devuelve antes de tres días a la persona que se lo hizo llegar, morirá víctima de un encantamiento.

Antes de iniciar el rodaje de La noche del demonio, Jacques Tourneur se documentó eficazmente, entrevistándose en Londres con espiritistas y magos, visitando casas encantadas y leyendo varios tratados de demonología. Para encarnar a John Holden, papel por el que se mostraron interesados otros actores como Robert Taylor y Dick Powell, el director escogió a su amigo Dana Andrews, eficiente actor curtido en papeles secundarios hasta que llegó su oportunidad de oro con el que posiblemente sea su filme más popular, Laura (Otto Preminger, 1944). El resto del elenco fue, en su extensa mayoría, contratado en Inglaterra, como es el caso de la bella actriz galesa Peggy Cummings, ya retornada de su aventura en Hollywood tras cinco años en los cuales protagonizó, entre otras, la película de culto El demonio de las armas (Gun Crazy, Joseph H. Lewis, 1950). Para el tercer papel en importancia, el del elegante y luciferino satanista Karswell, se escogió a Niall McGinnis. El personaje de Karswell estaría basado, según Jesús Palacios, en el mago inglés Aleister Crowley, pero no vemos demasiados puntos en común entre ambas figuras. Mientras La Gran Bestia se dedicó a difundir su filosofía fundando su propia orden e instalándose con sus seguidores en Cefalú (Sicilia), donde se entregó al consumo de drogas y la promiscuidad bisexual, el literario y ambiguo Karswell vive plácidamente con su dulce madre organizando fiestas para niños en las cuales realiza trucos de ilusionismo disfrazado de payaso.

La noche del demonio ocupa un lugar destacado en la filmografía de Tourneur, y si no se encuentra en escalones más elevados es por culpa directa del productor Hal E. Chester, que se entrometió en la labor del director de tal forma que Dana Andrews amenazó con abandonar si no lo dejaba trabajar en paz. La última jugada del productor se produjo ya en ausencia de Tourneur y con la película finalizada: la inclusión de ciertos planos que cambian totalmente el tono de la cinta. Y es que Jacques Tourneur ya tenía gran parte de los deberes hechos cuando se hizo cargo de la dirección de La noche del demonio. La experiencia adquirida junto a Val Lewton y los excelentes resultados obtenidos con los tres filmes que dirigió para él, en especial La mujer pantera (Cat People, 1942), le demostraron que a veces menos es más y que es mejor sugerir que mostrar. Así que comprendemos que no le hiciera ninguna gracia al director que se incluyeran en el filme, sin su consentimiento, esos planos insertados que mostraban a un simpaticote demonio, echando a perder en parte la verosimilitud de una historia que, tal y como estaba narrada, permitía que fuera el propio espectador quien decidiera si los sucesos acontecidos tenían, o no, base sobrenatural.


EL OJO DEL DIABLO: CELUI QUI NE DANSE PAS NE SAIT PAS CE QUI VA SE PASSER

Inmersa en plena era pop, El ojo del diablo respira, al igual que los otros dos títulos comentados, un inequívoco aire británico, a pesar de que su acción esté ubicada en Francia. Pero ahí finaliza lo que pueda tener en común con las otras dos cintas, pues al contrario de estas, no hablamos de una secta satánica regida por un carismático líder, sino de un culto, una religión pagana, cuyo rito de fertilidad incluye el sacrificio del señor de Bellenac. Un culto milenario que acerca esta película a los parámetros del, muy en boga ahora, Folk Horror.

La historia es sencilla, Philippe de Montfaucon (David Nivel), señor de Bellenac,  es reclamado cuando las viñas comienzan a dar escasos frutos y deberá sacrificarse en un rito que se perpetúa generación tras generación. Todo esto lo descubrirá su esposa, Catherine (Deborah Kerr), y naturalmente el espectador, de manera progresiva. Para perpetuar el pagano rito, el pequeño hijo de la pareja deberá ser iniciado cuando se sacrifique su padre.

Aunque no sea un culto satánico, el rito no deja de ser siniestro, con creyentes encapuchados con túnica y protegidos por dos hermanos, Christian (David Hemmings), siempre con el arco en la mano, y Odile (Sharon Tate), una sacerdotisa con poderes mentales. Dos fascinantes figuras totalmente vestidas de negro que añadirán inquietud, misterio y atractivo a la historia.

La película disfruta de una muy efectiva fotografía en blanco y negro que junto a unos silenciosos encadenados de planos cortos sumarán extrañeza a la propuesta de J. Lee Thompson. Si hubiera que darle un muy, muy gran pero, habría que darlo por el fallido casting de actores, pues tanto David Niven como Deborah Kerr resultan muy mayores y poco creíbles para el papel asignado, algo a lo que tampoco ayuda la actitud de la protagonista y la pasmosa tranquilidad que muestra ante los terroríficos acontecimientos que se están produciendo. Quizás influyera en ello el que tuviera que sustituir a la protagonista original, Kim Novak, al caerse de un caballo (o como comenta David Hemmings en su autobiografía, por una discusión con el productor del filme). De una forma u otra, el cambio obligó a rodar todo de nuevo con Deborah Kerr.

El ojo del diablo se estrenó en Inglaterra dos años después de rodarse, por lo que tanto Sharon Tate, que había debutado en la pantalla grande con esta cinta, como David Hemmings, ya gozaban de gran éxito por entonces al haberse estrenado antes El baile de los vampiros (Dance of the Vampires, Roman Polanski, 1967) y No hagan olas (Don’t Make Waves, Alexander Mackendrick, 1967) de Tate, y Blow Up (Michelangelo Antonioni, 1966) de Hemmings.


LA NOVIA DEL DIABLO: URIEL SERAFIN, IO POTESTA, SATI SATA, GALATÍN GALATÁ (Ritual Susama)

La Universal ya había mostrado un extraño culto con un carismático líder, Hjalmar Poelzig (Boris Karloff), con una personalidad basada en… efectivamente, Aleister Crowley, en la extraordinaria Satanás (The Black Cat, Edgar G. Ulmer, 1934), así que no es de extrañar que la británica Hammer Films también tratara esta temática cuando revivió los mitos del ciclo Universal durante los años cincuenta y especialmente en los sesenta y setenta. De hecho la primera incursión que hicieron en la temática, La novia del diablo (The Devil Rides Out, Terence Fisher, 1968) está basada en la novela de igual título de Dennis Wheatley, escritor inglés cuya prolífica producción de novelas de suspenso y ocultismo lo convirtió en uno de los autores más vendidos del mundo desde la década de 1930 hasta la de 1960. En 1934, Wheatley decidió usar el tema de la magia negra: “El hecho de haber leído mucho sobre las religiones antiguas me dio algunos antecedentes útiles, pero necesitaba información actualizada sobre los círculos ocultistas en este país. Mi amigo, Tom Driberg, (…), resultó de gran ayuda. Me presentó a Aleister Crowley, el reverendo Montague Summers y Rollo Ahmed”. La historia fue adaptada para el cine por el magnífico Richard Matheson, conservando así parte de su extraordinario corpus investigativo, pues durante el metraje se muestran prácticas y se nombran diversos grimorios y maneras de denominar el satanismo extraídos de la realidad y que Terence Fisher prolonga en los títulos de crédito del filme, repletos de simbología arcana.

La historia, que se rodó ante la insistencia de uno de sus protagonistas, el carismático Christopher Lee, de que el estudio británico adaptara alguna de las obras de Wheatley, narra la lucha de este, como Duc de Richleau, para rescatar a su protegido de las garras de una secta satánica liderada por el enigmático Mocata (un cautivador Charles Gray) personaje que el escritor basó, de manera más acertada que en La noche del demonio, en el mencionado mago británico Aleister Crowley.

El resultado no tan sólo satisfizo al aquí algo sobreactuado Christopher Lee, que declaró que era su película Hammer favorita, sino también al autor, a pesar de los cambios que se tuvieron que realizar para adaptar su novela. A medio camino entre el relato de terror y el de aventuras, pues no en vano su serie Gregory Sallust fue una de las principales inspiraciones para las historias de James Bond de Ian Fleming, quizás el resultado haya quedado un tanto trasnochado, aunque paradójicamente quizás ahí radique el encanto que actualmente pueda tener este filme, con unos primitivos efectos especiales y, otra vez, la necesidad de mostrar unos seres (incluido el propio Baphomet en pleno Sabbath), que quizás hubieran funcionado mejor de haber sido sugeridos.

 

‘Un lugar tranquilo 2’ Póster y tráiler final

¡LA ESPERA HA TERMINADO!. La segunda parte del thriller más esperado, Un lugar tranquilo 2, se estrena en la gran pantalla el 18 de junio.

Paramount Pictures presenta, en asociación con Michael Bay, una producción de Platinum Dunes y Sunday Night Production. Escrita y dirigida por John Krasinski y basada en los personajes creados por Bryan Woods & Scott Beck, está protagonizada por Emily Blunt, Cillian Murphy, Millicent Simmonds, Noah Jupe y Djimon Hounsou.

SINOPSIS: Tras los fatales acontecimientos sucedidos en la primera parte, la familia Abbot (Emily Blunt, Millicent Simmonds y Noah Jupe) debe enfrentarse a los peligros del mundo exterior mientras luchan en silencio por sobrevivir. Forzados a aventurarse en lo desconocido, pronto se dan cuenta de que las criaturas que cazan orientadas por el sonido no son la única amenaza que acecha más allá del camino de arena.

La saga se reactiva: tráiler de ‘Spiral: Saw’

Ya está disponible el tráiler de Spiral: Saw, la nueva entrega de la mítica saga de terror creada por James Wan y Leigh Whannell que se estrenará en cines el próximo 21 de mayo. 

Spiral: Saw está dirigida por Darren Lynn Bousman y protagonizada por el ganador del Emmy, Chris Rock (Yo soy Dolemite, serie “Fargo”), Max Minghella (serie “El cuento de la criada”, Los idus de marzo) y el nominado al Oscar, Samuel L. Jackson (El Protegido; Los Vengadores). Completa el reparto Marisol Nichols (series “Riverdale” y “24”).

Darren Lynn Bousman, director de Saw II (2005), Saw III (2006) y Saw IV (2007), se pone de nuevo tras las cámaras para realizar este título cuyo guión firman Josh Stolberg y Pete Goldfinger.

Sinopsis:

Trabajando a la sombra de un policía ya retirado (Samuel L. Jackson), el detective Ezekiel “Zeke” Banks (Chris Rock) y su compañero novato William (Max Minghella) toman las riendas de una investigación sobre una serie de espeluznantes asesinatos que recuerdan a los terribles crímenes que asolaron la ciudad en el pasado. Absorbido por la investigación, Zeke se acabará convirtiendo en el epicentro del macabro juego del asesino.

SAW es una de las sagas de terror más sangrientas y también exitosas que ha llenado los cines de todo el mundo. La primera entrega, dirigida por James Wan, se estrenó en 2004 y hasta hoy se han estrenado ocho cintas más. La trama de la saga gira en torno a John Kramer, también conocido como “Jigsaw”, un asesino en serie que atrapa a sus víctimas en situaciones que denomina “juegos” o “pruebas” y las somete a todo tipo de torturas físicas y psicológicas.

Las brujas sobrevuelan México

La iconografía del diablo y la brujería en México es heredera directa del catolicismo impuesto (a fuego y sangre) por los conquistadores españoles. Así, en el cine mexicano podemos ver imágenes de brujería y juicios de la Inquisición con brujas y brujos condenados a la hoguera a imagen y semejanza de Europa en diversas películas, algunas de las cuales incluyen al mismísimo Satanás en el extenso inventario de monstruos y villanos del cine popular mexicano. Así, el barón Vitelius d’Estera (Abel Salazar) en El barón del terror (Chano Urueta, 1962) es juzgado por una larga lista de crímenes que incluyen brujería, necromancia y… adulterio, delitos por los que es condenado a la hoguera, de la que retornará 300 años después ya en la época contemporánea para vengarse de los descendientes de los jueces que lo condenaron convirtiéndose, cuando ha de matar, en un extraño y bizarro personaje que se alimenta de los cerebros de sus víctimas. En Atacan las brujas (José Díaz Morales, 1964), una de las tan encantadoras como torpes aventuras del chaparro luchador mexicano Santo, el enmascarado de plata, este se las verá con un grupo de satanistas comandados por Mayra, la Reina de las Brujas (interpretada por la siempre espectacular Lorena Velázquez), que querrán sacrificar a la heroína y al luchador en honor a Satán, su amo. Santo luchará contra ellas armado con la cruz, ante la que las brujas estallarán en llamas.

Dentro de una producción más importante como es Satánico Pandemónium (Gilberto Martínez Solares, 1975), podemos ver la figura del diablo tentando con las delicias de la carne a la atractiva hermana María (Cecilia Pezet), que entre delirios verá en el convento a todas las monjas poseídas y danzando desnudas en blasfemo aquelarre.

Pero como el espacio es el que es, vamos a centrarnos en tres de las más importantes producciones que sobre el tema nos ha legado la cinematografía azteca: El espejo de la bruja, Alucarda y Veneno para las hadas.



El ESPEJO DE LA BRUJA

Año: 1962 Director: Chano Urueta Guión: Alfredo Ruanota, Carlos Enrique Taboada Música: Gustavo César Carrión Fotografía: Jorge Stahl Jr. Duración: 73 min. Blanco y negro.

Reparto: Rosita Arenas, Armando Calvo, Isabel Corona, Dina de Marco, Carlos Nieto, Alfredo Wally Barrón

Sinopsis: Sara (Isabel Corona) es ama de llaves en el caserón habitado por su ahijada Elena (Dina de Marco) y el marido de esta, Eduardo (Armando Calvo). Sara es, además, una poderosa bruja que comparte su secreto con Elena. Juntas verán a través de un espejo mágico un futuro en el que Eduardo asesina a Elena para casarse con una joven mujer, Deborah (Rosita Arenas). Sara tratará por todos los medios de evitar el fatal acontecimiento, pero los espíritus ancestrales se lo prohibirán …

Los espejos siempre han casado bien con lo oculto, con lo fantástico. Desde el mágico espejo que consulta la pérfida madrastra de Blancanieves al espejo que libera la imagen de Balduin, El estudiante de Praga, los espejos pueden tanto devolvernos imágenes deformadas como ser puertas a otros mundos. En El espejo de la bruja, este ejercerá de estación de tránsito hacia otros mundos e instrumento mágico con el que bucear por el pasado y el futuro.

El espejo de la bruja está producida por Abel Salazar, actor metido a productor que quiso probar suerte con el cine de terror realizando fundamentales aportaciones al género como El vampiro, El ataúd del vampiro, o la delirante El barón del terror (1962), de la que ya les hemos hablado antes, dirigida también por Chano Urueta.

Rodada antes de la irrupción generalizada del cine de luchadores enmascarados que infantilizaría el género, El espejo de la bruja juega con elementos terroríficos y sobrenaturales: puertas que chirrían, corrientes heladas, música fantasmal o castillos de cartón piedra. Todo es excesivo y bello en esta producción que contiene unos tan sencillos como efectivos trucajes. Fuertemente influida por el cine norteamericano de la época, El espejo de la bruja es también una historia de tintes góticos con Mad Doctor y referencias a Las manos de Orlac (Orlacs Hände, Robert Wiene, 1924) y Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960) de Georges Franju, que tanto influiría a su vez a Jesús Franco y su Gritos en la noche, realizada el mismo año que El espejo de la bruja.

En la cinta, ‘Satanaya’ y ‘Lucifudo’ son invocados por la bruja para que abran ‘todas las puertas de la infamia’ en esta historia escrita por los prolíficos Alfredo Ruanova y Carlos Enrique Taboada, que más tarde dirigió algunas de las obras capitales del cine de terror mexicano, como Hasta el viento tiene miedo (1968) y la que también trataremos en detalle aquí, Veneno para las hadas (1984).

Entre los actores protagonistas destaca un sobreactuado Armando Calvo; la venezolana Rosita Arenas, que también participa en La maldición de la llorona y un buen número de cintas mexicanas, entre ellas las dedicadas a la momia azteca; Isabel Corona, actriz que interpreta a la bruja y que estaba especializada en papeles dramáticos, y Dina de Marco, que desarrolló su carrera sobre todo en televisión.

El espejo de la bruja es encantadoramente naif, tiene desagradables maquillajes, efectos especiales artesanales y un ambiente gótico de pesadilla que la convierten en una pieza capital del cine fantástico mexicano.



ALUCARDA, LA HIJA DE LAS TINIEBLAS

Año: 1977 Director: Juan L. Moctezuma Guión: Alexis Arroyo, Juan López Moctezuma (Novela: Joseph Sheridan Le Fanu) Música: Anthony Guefen Fotografía: Xavier Cruz Duración: 85 min. Color.

Reparto: Claudio Brook, David Silva, Tina Romero, Susana Kamini, Lili Garza, Tina French, Birgitta Segerskog, Adriana Roel

Sinopsis: Justine (Susana Kamini) llega a un internado regido por religiosas y allí conoce a la extraña Alucarda (Tina Romero) con la que iniciará una profunda amistad. Paseando por el bosque encontrarán un extraño zíngaro (Claudio Brook) que les mostrará unos talismanes y el carácter de las chicas irá cambiando. Se volverán rebeldes y blasfemas, proclamando ante las monjas a Satanás como su maestro. Las monjas prepararán un exorcismo durante el cual fallecerá Justine. El doctor Oszek (Claudio Brook) rescata a Alucarda y la llevará a su casa. Pero Alucarda pronto poseerá, como hiciera con Justine, a Daniela (Lili Garza), la hija ciega del doctor, con la que vuelve al convento, donde se producirá el sangriento clímax de la historia.

No anda desencaminado Guillermo Del Toro cuando define al director Juan López Moctezuma como un pionero, un poeta maldito. Fuertemente influenciado por el polifacético Alejandro Jodorowsky, al que asistió en dos de sus radicales largometrajes: Fando y Lis (1968) y El topo (1970), Moctezuma fue contagiado con la visceralidad del chileno, su afán provocador, su capacidad de plasmar imágenes delirantes, en suma, su libertad.

Entrar en el universo de Moctezuma es sumergirse en un mundo fascinante, decadente, repleto de luces y sombras que resaltan los tétricos decorados casi orgánicos en los que habitan las jóvenes internas y la orden religiosa, que viste unas irreales túnicas a base de gasas que casi las asemeja a momias y que también nos evocan la pintura Muerte de Marat de David. Y es que Alucarda tiene una puesta en escena pictórica, las secuencia se suceden como auténticos tableaux vivants, y los siniestros decorados casi evocan las Carceri d’Invenzione de Piranesi. Es este tratamiento de la fotografía, la escenografía y el vestuario, el que la eleva por encima de otras producciones de su momento, y ello a pesar de que es fiel a las estrategias narrativas de los 70s (zooms, filtros, cámara lenta). Igualmente setentero es el desarrollo de lo erótico con ese efecto flow, pero, aunque sus escenas de fino erotismo estén rodadas con un filtro a lo Hamilton, resultan mucho más carnales que las del fotógrafo y cineasta inglés. Son unas escenas poderosamente sexuales, en especial el fascinante beso sangriento entre las dos jóvenes protagonistas. Gran parte de su sensualidad es responsabilidad de Tina Romero en la piel de Alucarda, con sus largos cabellos, su mirada penetrante, y sus ropajes negros, la joven encarna perfectamente la condición de bella y réproba tentadora que exige su personaje. De hecho, el trabajo actoral de Tina está por encima del de sus compañeros de reparto, aunque merece mencionarse a Claudio Brook, actor habitual de Luis Buñuel que aquí interpreta dos papeles totalmente diferentes demostrando una versatilidad digna de Lon Chaney, y a Tina French, que interpreta a la hermana Angélica, la cara opuesta de Alucarda.

Definir Alucarda resulta complicado. Dentro del cine de terror puede encuadrarse entre la serie de películas de posesiones satánicas que desató por todo el mundo la celebérrima El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973); teniendo además bastantes puntos en común con The Devils (Ken Russell, 1971), que asimismo trajo tras sí una larga estela de imitaciones; pero también tiene mucho de película de vampiros, porque López Moctezuma adoraba a estos seres:  “(…) la historia es cercana a esta tradición y su protagonista es una vampira, aunque no en el sentido de bebedora de sangre. De hecho, ella tiene todo el poder y los atributos del vampiro clásico, excepto que no bebe sangre”.  También puede y debe inscribirse entre los títulos que conforman la denominada nunsploitation. Finalmente, el filme tampoco desaprovecha otras referencias y adscripciones. Así, por ejemplo, el nombre de la amante de la protagonista es Justine, clara voluntad de citar a Sade y su Justine o los infortunios de la virtud, pieza en la que el Marqués se vale de la protagonista para simbolizar la virtud y manifestar su pesimista tesis según la cual, la virtud es sistemáticamente aplastada por el vicio; mientras que el vicio, libre de valores y principios, cobra ventaja y prospera. Semejante es el valor de ese personaje homónimo en el filme, Justine sería la virtuosa seducida por la demoníaca y vampírica Alucarda, sin embargo, la Justine de Moctezuma resulta un poco desleída por contraste con la protagonista, “es el tipo de personaje que resulta ridículo al lado de una criatura apocalíptica como Alucarda”. No queríamos concluir este recorrido por sus antecedentes y filiaciones sin mencionar que para su distribución en video en Estados Unidos no dudaron en presentarla como tercera secuela de la exitosa (y algo olvidada) Las torturas de la inquisición (Hexen bis aufs Blut gequält, Adrian Hoven/Michael Armstron, 1970). Ignoramos si la triquiñuela funcionó. En cualquier caso, y más allá de sus referentes, Alucarda es un filme mágico, extraño, surrealista.

Alucarda fue presentada en el Festival de Cine Fantástico de París y en el décimo Festival de Sitges, donde recibió buenas críticas y fue nominada a mejor película, pero solo obtuvo un reconocimiento genérico por su aportación al fantástico. El director llegó a plantearse una secuela de su película cuyo nombre no dejaba dudas sobre la afición del López Moctezuma por las películas de vampiros: Alucarda Rises from the Tomb, cinta que lamentablemente nunca se realizó.

A partir de ahí la carrera de Moctezuma, que nunca llegó a formar parte de la industria cinematográfica mexicana ya que no le admitieron en el poderoso sindicato de directores (STPC), fue bastante errática. Su siguiente filme, el thriller To Kill a Stranger, lo rodó diez años después. La cruda historia de canibalismo El alimento del miedo (1994), fue su película póstuma. Se estrenó once años después de su muerte, que le sobrevino en 1995, en el sanatorio mental en el que estuvo recluido los últimos años de su vida.

Como suele suceder, llegó la reivindicación de su figura y su cine. Tarde, pero siempre oportuna. “Hay quienes piensan que son filmes de culto, algunos más los aprecian y hay un pequeño grupo que lo considera seriamente como director. Pero la mayoría de los críticos lo desdeñan y eso le ha ganado una reputación de poeta maldito. Creo que a él le hubiera gustado esa clasificación”. Guillermo Del Toro (Sitges, 2002)



VENENO PARA LAS HADAS

Año: 1984 Director: Carlos Enrique Taboada Guión: Carlos Enrique Taboada Música: Carlos Jiménez Mabarak Fotografía: Guadalupe García Duración: 90 min. Color.

Reparto: Ana Patricia Rojo, Elsa María Gutiérrez, Leonor Llausás, Carmen Stein, María Santander, Lilia Aragón

Sinopsis: Las historias de brujería que cuenta la cocinera de su casa despierta la imaginación de la pequeña Verónica (Ana Patricia Rojo), quien presume de que ella misma es una bruja ante su condiscípula Flavia (Elsa María Gutiérrez). Debido a la incredulidad de su amiga, Verónica aprovecha una serie de circunstancias fortuitas para convencerla de que ha sido ella quien las ha provocado, valiéndose de sus artes mágicas. La inocencia de estos juegos adquiere un cariz macabro cuando Verónica insiste en que Flavia la invite a unas vacaciones en el rancho de su familia, en donde podrá preparar un veneno para las hadas.

“Las brujas lo pueden todo” es la frase que inflamará la, ya de por sí, fértil imaginación de Verónica. La sentencia prende sus juegos y su modo de relacionarse con las otras niñas, y, así, se presentará como bruja a Flavia, la compañera de clase que se incorpora empezado el curso. Taboada nos propone un descenso al trascendental mundo del juego infantil. El juego puede parecernos algo superfluo pero si lo analizamos de la mano de Huizinga constatamos que “la existencia del juego corrobora constantemente, y en el sentido más alto, el carácter supralógico de nuestro lugar en el cosmos (…), jugamos y sabemos que jugamos; somos, por tanto, algo más que meros entes de razón, puesto que el juego es irracional”. La virtud de Veneno para las hadas es saber instalarse en el universo de lo lúdico y su gravedad, a ello debe su adscripción al género fantástico, a su acendrada observación de la fantasía de unas niñas que incardinan su juego a la realidad, con funestas consecuencias.

Y decimos observación porque la cámara de Taboada es una auténtica voyerista de la actividad de las dos pequeñas. El mexicano nos sumerge en su mundo poniendo, de entrada, la cámara a la altura de sus ojos, un modo de colarnos en su absoluta intimidad, en la burbuja que su actuar representa respecto al mundo de los adultos. Y no solo se vale del punto de vista de la cámara para ello, la construcción de los encuadres, además, excluye totalmente del protagonismo a los adultos: cuando entran en plano lo hacen de modo que solo se les ve en parte, ya sea por un escorzo, ya sea porque ocupan un lugar no relevante y, sobre todo, porque nunca vemos sus rostros; son meras presencias fantasmales excluidas del universo de significación de la acción. Maticemos, sí vemos rostros adultos en el filme, pero siempre desde el punto de vista de Flavia, por virtud del montaje, vemos por sus ojos y vemos con la distorsión, el sesgo, que las patrañas que Verónica le insufla introducen sobre su percepción. Este acertado trabajo de la imagen deja para la posteridad bellos cuadros que retendremos en la memoria, por citar solo uno, nos quedamos con el plano de Flavia en el entierro de su profesora de piano (cuya muerte la niña atribuye a un conjuro de Verónica): llueve, los adultos visten de negro riguroso y Flavia de blanco, en un leve picado se nos muestra a la niña en el centro de la imagen como único personaje al que vemos el rostro, enmarcada por la aureola que los paraguas de los adultos construyen sobre ella. El terror que ella siente casi se nos antoja una presencia física.

Una encomiable economía de medios para lograr profundas cargas de efectividad es la que se manifiesta en el trabajo del director. Y donde no alcance la imagen, la música de Carlos Jiménez Mabarak vendrá en su auxilio. En la pieza, el compositor alterna temas rítmicos, apoyados en la percusión, incluido el uso percutante del piano, con otros de carácter lírico y orquestal. Los primeros refuerzan los temores de Flavia, mientras que el que acompaña al deambular de las dos niñas en la hacienda, cuando buscan los ingredientes del supuesto veneno para las hadas, tiene timbres ensoñadores que nos hacen saborear esa Arcadia feliz que la infancia parece en (y solo en) la memoria de los adultos. Que no hay idilio en lo infantil lo pone de manifiesto también la banda sonora. En el desenlace, cuando la morena Flavia se libra del acoso de Verónica, justo cuando el espectador toma consciencia de que para la rubia Verónica todo es una simple invención, cuando la encierra en el granero para quemarla por bruja, la película se cierra con un plano fijo del rostro de Flavia (excelente ahí el trabajo de Elsa María Gutiérrez) iluminado por las llamas, con una expresión difícil de definir que oscila entre la satisfacción y el alivio. Y ahí la música que suena es precisamente el tema romántico que las acompañaba en los momentos más inocentes. Taboada concluye, así, que la infancia es tortuosa y oscura, fantasiosa y terrible, porque es el momento en el que más receptivos somos a todos los estímulos y especialmente a los de la imaginación. Las brujas lo pueden todo y los niños son sus esbirros.

Filmin rescata “Belladonna of Sadness”, de Eiichi Yamamoto, la joya perdida de la animación japonesa

En su empeño por reforzar su apuesta por los grandes clásicos del cine y redescubrir obras olvidadas, poco vistas o inéditas en España, Filmin estrena hoy  viernes 23 de abril la película “Belladonna of Sadness”, una de las grandes joyas de la historia de la animación. Estrenada en España en 1975, pero nunca editada en formato doméstico en nuestro país, es la obra más conocida de la trilogía erótica Animerama, concebida por “el dios del manga”, Osamu Tezuka, para ser estrenada en cines, algo muy poco habitual en la época para el anime.


La película fue dirigida por el aprendiz de Tezuka, el visionario Eiichi Yamamoto, quién se basó en la historia de Juana de Arco y el libro “La Sorcière” de Jules Michelet para crear esta obra innovadora, adelantada a su tiempo y que ha sido influencia directa para muchos autores que vinieron después. Tuvo su premiere mundial en el Festival de Berlín y desde entonces se ha ganado su estatus de película de culto, precursora junto a “Fritz the Cat” (Ralph Bakshi, 1972) de una animación pensada para el público adulto que no gozaba de gran reconocimiento en los años 70.

SINOPSIS
Un malvado señor feudal abusa sexualmente de una joven pueblerina en su noche de bodas. Tras huir de la aldea, Jeanne hará un pacto con el diablo para obtener poderes mágicos y así poder llevar a cabo su venganza.

Belladonna of Sadness

Título original: Kanashimi no Beradona.

País y año de producción: Japón, 1973.

Duración: 100 minutos.

Dirección: Eiichi Yamamoto.

Guion: E. Yamamoto, Yoshiyuki Fukuda, sobre una historia de Jules Michelet.

Música: Masahiko Satô

EIICHI YAMAMOTO

DIRECTOR Y GUIONISTA

Nació en la Prefectura de Kioto (Japón) en 1940. Forjado en la televisión nipona de los años 60 en series tan célebres como “Astroboy” o “Kimba, el león blanco”, es especialmente conocido por la trilogía erótica Animerama, integrada por “One Thousand and One Nights” (1969), “Cleopatra” (1970) y Belladonna of Sadness (1973), que tuvo su estreno mundial en el Festival de Berlín.

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