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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Décima cápsula

SÁBADO 14 DE OCTUBRE                                                                       Fotos: Serendipia

Y Serendipia arriba a su última jornada del festival con acusado cansancio y cuatro títulos con los que cerrar esta edición número 50. Vamos a ello:

Tras su debut en la dirección hace tres años con Let Us Pray, el irlandés Brian O’Malley fue el encargado de clausurar la 50ª edición del Festival de Sitges con The Lodgersun cuento de horror gótico situado en la Irlanda rural de principios del siglo XX que narra la historia de los gemelos Rachel y Edward. Ambos huérfanos viven solos  en la decrépita casa familiar la cual arrastra una maldición que se remonta a sus ancestros y que se cumplirá cuando ellos alcancen su mayoría de edad. Linajes malditos, perpetuados por la sangre y el incesto, condenados a desaparecer protagonizan esta cinta ambientada en una sociedad, la victoriana, también en proceso de desaparición (con ese punto final que marcó el estallido de la Gran Guerra, puerta de entrada hacia el siglo XX). Un relato con trasfondo lovecraftiano, en el cual entidades ocultas en lo profundo devorarán a esa estirpe decadente. Destaca su estética delicuescente, con su frío cromatismo, perfectamente acorde con lo que su director quiere transmitir. Si bien no es rabiosamente original, sí que resulta una producción correcta y convincente. El festival contó con la presencia de, además de parte de los productores, el director y su protagonista, la madrileña Charlotte Vega, actriz afincada en Sitges.

Tras una pieza de misterio de época, nuestro siguiente puerto nos hacía desembarcar de nuevo en nuestro siglo y a uno de sus problemas de más rabiosa y lamentable actualidad: el acoso y abuso escolar. Viajamos de lo imaginario a lo asfixiantemente real con el anime A Silent Voice (Naoko Yamada), adaptación del manga de Yoshitoki Oima. Usa un dibujo bastante estándar de los anime para chicas (shôjo) cuya dulzura contrasta con la dureza de su temática. La historia nos muestra los dos lados del acoso, el punto de vista del maltratador y el de quien sufre las vejaciones. Por ambos estadios transita su protagonista,  Ishida, quien aprende una valiosa lección que le llevará a buscar a Nishimiya (la niña sorda a la que él acosó) después de unos años, para intentar redimir su pasado. Un relato de madurez que nos acerca a una cultura la japonesa que tiene su particular forma de vivir el bullyng (en japonés ijime) por el arraigo del sentimiento de culpabilidad y por su poca facilidad para expresar sus emociones. No es en absoluto un filme pesimista, antes al contrario, además de mostrar los traumas que provoca este tipo de comportamientos, también se podrán ver otros elementos como la superación, la amistad y algún que otro atisbo de romanticismo. Como nota curiosa, la películase inicia con My Generation, himno generacional de The Who , cosa que promete toda una garantía de calidad y buen gusto.

Nuestra sesión de tarde fue un curioso programa doble compuesto por dos películas  en las antípodas la una de la otra. Si despegábamos con una de las pocas piezas de género puro que consumió Serendipia en esta edición, What Happened to Monday, la tarde noche se cerraba (y se clausuraba nuestro personal Sitges 2017) recalando en el surrealista imaginario de Raoul Ruiz con La telenovela Errante, cinta que fascinó a la mitad de Serendipia (a la otra psé) tanto que ni siquiera se enteró de la nutrida deserción del público del Prado.

What Happened to Monday es una distopía futurista que pone su foco sobre la superpoblación y el consecuente colapso de la sostenibilidad que conlleva. El punto distópico lo introduce la solución de proclamar la política del hijo único (no tan lejano de lo que ocurre en países que padecen el problema como es el caso del gigante chino). Y por único se entiende que sólo se podrá tener una criatura y una sola vez por familia. El principal problema serán los gemelos, muy abundantes en esa sociedad futura por los mismos desarrollos genéticos con los que se ha buscado generar alimentos, sólo podrá vivir uno,  los hermanos del primogénito serán cryonizados (en teoría) a la espera de una mejor solución. Si una pareja de gemelos es problemática que no ocurrirá con siete, esta es la premisa de la que parte Tommy Wirkola en su segunda película americana. Un director ya conocido en Sitges desde que en 2009 aterrizara con sus nazis zombies y que entra con esta pieza en un cine más serio, pero sin perder su lado de desenfreno y comicidad.  Nos trae, pues, la historia de siete chicas idénticassalvadas por su abuelo de ser procesadas y llevadas a congelar. Él, interpretado por un excelente Willem Dafoe, llama a las siete niñas como los días de la semana y les enseña a salir solo el día que corresponda con su nombre. Todas ellas deberán vivir la vida de Karen Settman y  no podrán vivir una vida fuera de la ya establecida por su abuelo, todo ello para lograr sobrevivir. Evidentemente, la estratagema falla el día que una de ellas no regresa, a partir de aquí el componente distópico se relaja y entramos en un entretenido relato de acción. Lo que más resalta en esta producción de Netflix es su prodigio técnico para mostrar a los siete personajes interactuando juntos. Y tan importante como los aspectos técnicos resulta ser el trabajo de su(s) protagonista(s), Noomi Rapace. La actriz supera con nota la dificultad de interpretar a siete personajes a la vez idénticos y muy diferentes entre sí, todo un juego de matices, y a la vez se confirma como la heroína de acción que demostró ser en Prometheus (2012, Ridley Scott). Un último apunte sobre esta cinta es señalar la grandiosa villana que es siempre, más allá de la calidad de los guiones,  Glenn Close.

Y esto se acaba, señores. Y lo hace con esa cinta perteneciente a la sección Seven Chances que es, La telenovela errante (2017) la primera película del chileno Raoul Rúiz tras su exilio que se rodó durante seis días de noviembre de 1990 permaneciendo inédita hasta  hoy. Un trabajo visionario para el momento que se vivía en Chile, de cuya sociedad explora su superficie, aparentemente banal, utilizando para ello el lenguaje de la telenovela,  muy representativa para su director para el que, “La realidad chilena no existe, más bien es un conjunto de teleseries. (…) Los problemas políticos y económicos están disueltos en una jalea ficcional dividida en capítulos vespertinos“. Película que estaba desaparecida y que, en “un acto de amor de ultratumba” su viuda, Valeria Sarmiento, logró recomponer dejando sus cinco horas de material en poco más de setenta escasos minutos de duración repletos de humor y un sentido del absurdo realmente adelantado en el tiempo. La telenovela errante se estrenó el pasado agosto en el Festival de Locarno.

Han sido 42 películas en 10 días. 42 Historias bien diferentes en un tour de force cinéfago del que, en nuestra última píldora, extraeremos todas las conclusiones.

 

 

Categorías:Festival de Sitges
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