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El reverendo (First Reformed), tenue atisbo de esperanza
¿Se han preguntado alguna vez qué ocurriría si cruzáramos al pastor Tomas Ericsson con Travis Bickle? La respuesta nos la trae Paul Schrader: del maridaje de ambos, sólo puede nacer el Reverendo Toller, un personaje complejo en el que Ethan Hawke se muestra a la altura de Gunnar Björnstrand y Robert de Niro. Con El reverendo (First Reformed), Schrader revisita al Bergman de Los comulgantes y reinterpreta su propia criatura de Taxi Driver, logrando una obra que parece entablar diálogo con el Silencio de Martin Scorsese. Sobre estos sacerdotes de celuloide pende una Espada de Damocles que se presenta como crisis interior, como viaje hasta el final de la creencia, que les lleva a cuestionar el sentido de las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) para concluir que hay que aceptar que estas no son sino unidas a sus opuestos. Así el reverendo Toller afirmará que de la existencia de la desesperación se deriva el surgimiento de la esperanza. Una verdad trágica (por ser dialéctica) que sólo pueden soportar los fuertes de espíritu.
You talkin’ to me? La interrogación de Travis es la pregunta que los protagonistas de Bergman y Schrader parecen formularse, el diálogo con Dios es lo que está en juego. Pero la actitud de Toller no es la misma que la de Ericsson, mientras al pastor sueco le pesa la ausencia suprema, el silencio de Dios, el reverendo de Schrader se duele de su incapacidad para orar. El estadounidense, pues, invierte el foco y con ello el drama se sitúa del lado humano y no del divino, un giro que parece permitir entrar un tenue soplo de libre albedrío en el seno de la asfixiante lectura protestante de la fe. En El reverendo parece que todavía está un poco en manos de los hombres la posibilidad de emprender la acción que permita alterar el destino de la humanidad. Schrader concede cuanto menos el beneplácito de la duda a la afirmación de que los hombres pueden alcanzar la salvación por sus méritos, sin quedar supeditados a una predestinación ineludible nacida de un Dios implacable y arbitrario. Es por eso que en el tercer acto abandona la falsilla de Los comulgantes y Toller se convierte, en su desesperación, en un semidios
dispuesto a sacrificar su vida (como hace el Hijo de Dios) en aras de un bien más grande. Un héroe, por tanto, cien por cien schradiano que nos trae una brizna de esperanza.
“Los chinos han sido educados en el odio y tienen la bomba atómica” dice el personaje de Max von Sydow en Los comulgantes, poco antes de suicidarse. Su sosias en el filme de Schrader es un activista que ha desesperado de su lucha, el mundo que dejaremos a nuestros hijos habrá agotado sus recursos naturales por culpa del afán de desarrollo del capitalismo salvaje al que parece condenada irremediablemente la humanidad. Cada época tiene sus propios miedos, relajada la tensión entre los bloques, aparcada la Guerra Fría, la hecatombe nuclear ha dejado de ser un temor atenazante, pero han aparecido nuevos fantasmas, el cambio climático, la crisis energética, el colapso del planeta por la extinción de los recursos, son ahora los centros de nuestra atención y la fuente de nuevas lecturas apocalípticas (de hecho, el Apocalipsis de Juan de Patmos puede ser leído en clave de catástrofe ecológica). El objeto del pánico cambia, pero, en definitiva, lo que nos aterra es lo mismo: el fin de la especie humana causado por la propia acción del hombre. Para Toller arruinar la creación es el pecado que no recibirá perdón, incapaz de orar, habrá de tomar la determinación de pasar a la obra y aportar su pequeño grano de arena para combatir a los agentes del mal.
Sepulcros blanqueados, Schrader pone en la mirilla a todos aquellos que lucen su piedad ante la comunidad mientras de su ambición se deriva la aniquilación del mundo. Negacionistas del cambio climático, capitalistas desaforados que no detienen ante nada su afán de ganancia, hombres de fe que acogen en el seno de su iglesia a estos lobos con piel de cordero con tal de conseguir llenar sus templos. Dos formas de religiosidad están en juego, frente a la sobriedad austera de la iglesia de Toller, First Reformed, y su menguada congregación, nos encontramos con Abundant Life, con sus instalaciones de vanguardia y sus cinco mil feligreses. La mesura de la confesión original, frente a la religión como espectáculo que busca adeptos tal como los medios sensacionalistas buscan audiencia.
Dos mujeres en torno a Toller, dos formas de vivir la fe. La beatería de Esther (Victoria Hill) que mira hacia el pasado, frente a la sinceridad de Mary (Amanda Seyfried) que apunta hacia el futuro. La fe que constriñe opuesta a la fe que alienta. Mary, esa María encinta que trae esperanza y ganas de vivir.
Si alguna redención es posible, vendrá de la mano de aquello que representa la honestidad. Una honestidad que aparta la cólera. Mary es la fuente de amor que aplaca el ansia de aniquilación, la mujer justa que habría impedido la asolación de Sodoma y Gomorra. Mary trae la paz de espíritu necesaria para soportar la carga de la incertidumbre. Más allá aún, es la que aporta la posibilidad de deponer la duda. Es la que refresca y reconcilia.
Schrader nos obsequia un filme de preciosa puesta en escena. Largos planos que componen cuadros geométricos como forma de expresar la severidad, la frialdad, de la desesperación. Sin música, para comunicar el tormento de un pastor que ha perdido el consuelo de la oración. Y juega con el tempo para sumergirnos en la tortura de la duda. Un ritmo pausado en el inicio que irá acelerándose conforme avanza la trama, conforme Toller va modificando su conducta, desde el dolor de su crisis de fe, hasta la ferocidad de su toma de decisión por el combate contra los nuevos fariseos que están llevando al planeta al límite, a la destrucción. Schrader demuestra una vez más su maestría para enfrentar temas complejos y lo hace ayudado por unos actores absolutamente sumidos en su papel que nos regalan interpretaciones convincentes y contenidas, no hay espacio para el histrionismo en esta cinta que nos lleva de viaje por las simas de la fe y los recovecos del activismo.
El reverendo sacude nuestra conciencia. Nos advierte sobre el peligro de la pasividad. Y nos deja suspendidos ante la pregunta por si es posible detener el tren que puede conducirnos a la autodestrucción. Funde a negro y nos siembra la inquietud. Schrader nos desasosiega, a la vez que nos hace ver un hilo de esperanza al final del túnel. Tal vez todavía estamos a tiempo de salvarnos.
‘Diana’ de Alejo Moreno: desvelando la doble moral
El dormitorio de un piso de la castellana, Madrid, es el dormitorio de Sofía (Ana Rujas), una escort de lujo. Un nuevo cliente, Hugo (Jorge Roldán), descubre el misterioso nombre que ella tiene tatuado en su pierna: “Diana». ¿Podría ser ese su nombre real? Pero Hugo es realmente un pseudónimo de Jano, un educado hombre de negocios que no desea revelar su verdadera identidad ante su «acompañante». El piso de Sofía se convierte entonces en el escenario de un perturbador juego donde poco a poco se van revelando las personalidades que ambos ocultan.
Calificada en algún medio como thriller erótico (que en buena medida lo es), el debut en el largo de ficción de Alejo Moreno es una cinta que no se deja encerrar en una sola categoría, porque el filme se deja desvestir en varias capas componiendo una obra poliédrica en la que la forma es tan relevante como el fondo. Lejos de los trabajos mainstream, Diana es un claro ejemplo de otro cine más humilde, independiente y de bajo presupuesto, pero que nos ofrece resultados que a veces sobrepasan en interés a aquellos que alumbra la industria. El de Alejo Moreno es un nombre que se deja escribir junto a otros que ya nos resultan más conocidos, como Norberto Ramos del Val (Summertime, título que comparte actriz con el que estamos analizando), Carlos Marques-Marcet (10.000 Kilómetros), Joaquín Oristrell (Hablar), Juan Cavestany (Gente en sitios), o el mismísimo Carlos Vermut, que hizo más visible este nuevo cine español con su segunda película, Magical girl,que le valió la Concha de oro a mejor director, pero que debutó con Diamond flash una cinta que llevó adelante con sólo 11.000 euros y que le mereció, ya, ser considerado como un cineasta de culto. Diana demuestra que no son los medios de los que se dispone sino el talento creativo (que suple con imaginación lo que el presupuesto no aporta) el que permite alumbrar pequeñas-grandes piezas, después de todo una orquesta de cámara no tiene nada que la haga menor que una orquesta sinfónica.
Y eso es lo que nos trae Moreno: una opera de cámara que, con sólo dos protagonistas, es capaz de radiografiar la sociedad en la que nos movemos, con sus brechas sociales, su mercantilismo salvaje y sus enormes dosis de hipocresía. Diana no es un relato fácil. No lo es desde la forma que elige para expresarse, una puesta en escena alambicada que tiende al barroquismo visual, con su proliferación de picados, planos cortos y diálogos no sincronizados con la imagen que aparece en pantalla. Ni lo es por su discurso, Moreno busca incomodarnos, rompernos los esquemas y provocarnos. Su retrato de la prostitución de lujo no va a ganarse el favor de muchos progresistas que piden la abolición del llamado oficio más viejo del mundo. Sofía es una escort satisfecha de serlo, que prefiere ese trabajo de acompañante a cualquier empleo de becaria al que le habilitaría su licenciatura, gana mucho dinero y su esfuerzo es casi menor que el que requieren esos trabajos precarios y mal pagados. Sofía no quiere ocultarse ni quiere ser salvada, es dueña de sí misma y muy capaz de manejar los hilos de aquellos con los que tropieza. En este sentido, Diana resulta como un puñetazo en el estómago que no está lejos de otra pequeña-gran obra, Alanis de Anahí Berneri.
Pero, el filme no se agota aquí, su expresión del poder de lo erótico trae de la mano un mucho de denuncia social. Jano es un emprendedor, esa palabra tan de moda que quiere suavizar la carga negativa que acompañaba al término empresario, patrono, amo. No tiene entrañas, es capaz de engañar, de estafar a quienes confían en él mientras exhibe una faz de soñador que sólo aspira a darle a los humanos herramientas para progresar. Su nombre es una metáfora, no por obvia mal traída, y el personaje un arquetipo, es un ser de doble rasante que, bajo su agradable apariencia, esconde a un depredador que cree que todo puede comprarse, por eso no es vano que esté leyendo El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, otra referencia obvia pero efectiva.
Sin embargo, Jano no es el único hipócrita empeñado en esconder sus instintos detrás de un rostro amable. Ni los empresarios los únicos que están bajo el punto de mira del director. Ahí está la prensa, aparentemente empeñada en sacar a la luz los fraudes, pero que en verdad busca escalar puestos en el share dándole a la audiencia lo que quiere escuchar. Porque, en verdad, somos todos los que queremos mantenernos en nuestras creencias, esos supuestos principios que nos dan identidad, no queremos ser movidos de nuestro discurso y con esa actitud alentamos los engaños y nos autoengañamos mientras mantenemos la conciencia tranquila. Diana viene a sacarnos de nuestra zona de confort, a hacer que nos preguntemos si no somos nosotros mismos ejemplos de la doble moral que parece cernirse sobre nuestra sociedad. Quizás ninguno de nosotros es inocente ante esa construcción, tan políticamente correcta, de un nuevo modelo de puritanismo, de la nueva censura que no es ejercida (o al menos no solo) desde instancias externas sino desde el actuar cotidiano con el que presionamos y somos presionados. Todos somos artífices de ella, todos nos merecemos que, en riguroso directo y en horario prime time, alguien nos espete un «soy puta y vengo a desarmarte».
Diana, pues, nos obliga a mirar lo que no queremos ver. Y lo logra también gracias al buen trabajo actoral de sus interpretes. Jorge Roldán es convincente en su representación de cazador-cazado, de hombre sin escrúpulos que se esconde detrás de un rostro sonriente en el que queremos ver a un creativo, a un hombre de éxito, a un líder que viene a traernos un mundo mejor, mientras en verdad lo que pretende es explotarnos y arruinarnos. Pero, si Diana resulta fascinadora, es por la enorme presencia de una felina Ana Rujas capaz de llenar la pantalla y de mantener la espina dorsal del filme ella sola.
Diana es una cinta que no va a contentar a todos, pero ya está bien que esa sea la reacción de parte del público. Al fin y al cabo, ello vendrá a certificar que el trabajo de Alejo Moreno da de pleno donde quiere golpear. En la boca de nuestro estómago.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 14 de septiembre de 2018 *
PREDATOR (The Predator, Shane Black, 2018)
USA. Duración: 101 min. Guion: Shane Black, Fred Dekker (Personaje: Jim Thomas, John Thomas) Fotografía: Larry Fong Productora: 20th Century Fox / Davis Entertainment / TSG Entertainment / Canada Film Capital / Dark Castle Entertainment Género: Ciencia ficción
Reparto: Olivia Munn, Boyd Holbrook, Trevante Rhodes, Sterling K. Brown, Jacob Tremblay,Jake Busey, Edward James Olmos, Yvonne Strahovski, Thomas Jane,Keegan-Michael Key, Kyle Strauts, Alfie Allen, Niall Matter, Paul Lazenby,Crystal Mudry, Devielle Johnson, Augusto Aguilera, Andrew Jenkins, Dean Redman,Rhys Williams, Steve Wilder
Sinopsis: Cuando un niño accidentalmente desencadena el regreso a la Tierra de los depredadores, solo un grupo de ex soldados y una profesora de ciencias podrán evitar, quizá, el fin de la raza humana a manos de estos seres, los cazadores más letales del universo. Ahora más fuertes, más inteligentes y más mortales que nunca. Mejorados genéticamente con ADN de otras especies.
Predator retoma la saga donde se quedó y añade pocas novedades a la fórmula original, si acaso unas saludables dosis de humor. Un humor sutil, de sorpresa, de más difícil todavía que sabrán apreciar los que no buscan la película de su vida, sino tan solo una muy buena tarde de evasión en el cine. Que no es poco.
La película de Shane Black, que como actor formó parte del reparto del film original, es una buena combinación de géneros, mostrando respeto por todos ellos. La sangre, tanto humana como la verde fosforito ‘Acid House‘ se recupera, y los comandos y la selva serán protagonistas y escenario de parte de la acción. Pero Black jugará al despiste con el espectador, abriendo nuevos campos de acción e introduciendo (¡horror!) un niño Asperger a la trama, sin que por ello el espectador tenga que salir corriendo de la sala. Todo funciona. E incluso se hace referencia a las visitas anteriores que los cazadores hicieron a nuestro planeta.
Como ya hemos indicado esta nueva Predator también tiene como protagonista a un grupo de comandos, sí, pero al contrario de lo que suele ser habitual, el grupo no incluye un soldado zumbado, aquí lo estarán todos, lo cual dará pié a algunas situaciones de lo más interesantes y ofrecerá pistas al espectador de por donde irán los tiros, sin que ello signifique que no se trate de una muy entretenida película de acción y terror, respetuosa con la película de 1987. Además del niño, también se unirá a la acción una científica que le cogerá rápidamente el tranquillo a las armas de fuego. Todo ello regado con cierto aroma 80’s pero sin nostalgias.
Una combinación de géneros químicamente perfecta con la que cerrar este verano a lo grande y cuyo final, dé paso a secuela o no, es uno de los más prometedores que hemos podido ver ultimamente.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 7 de septiembre de 2018 *
I LOVE DOGS (Dog Days, Ken Marino, 2018)
USA. Duración: 112 min. Guion: Elissa Matsueda, Erica Oyama Música: Matt Novack, Craig Wedren Fotografía: Frank Barrera Productora: LD Entertainment Género: Comedia
Reparto: Nina Dobrev, Vanessa Hudgens, Adam Pally, Eva Longoria, Rob Corddry, Tone Bell,Jon Bass, Michael Cassidy, Thomas Lennon, Tig Notaro, Finn Wolfhard,Ron Cephas Jones
Sinopsis: «I Love Dogs» sigue la vida de varios dueños de perros y a las propias mascotas en la soleado Los Ángeles. Cuando los caminos de estos humanos y sus perros comienzan a entrelazarse, sus vidas comienzan a cambiar en formas que nunca esperaron.
Vidas de perros y de humanos se entremezclan en esta cinta de encuentros, de adopciones, de amores a primera vista y de encantamientos a distancia. Humor y amor para toda la familia dirigida por el actor Ken Marino, que pasa al otro lado de las cámaras para hacerse cargo de esta comedia apta para todos los públicos que muestra los fuertes vínculos afectivos que se generan entre los perros, entre los dueños, y entre perros y dueños.
Una comedia coral cargada de humor blanco apta para todos los públicos que cuenta con un reparto, en su parte humana, encabezado por Eva Longoria (“Mujeres desesperadas”) y Vanessa Hudgens (Saga High School Musical, Spring Breakers) secundadas por Finn Wolfhard (It, Stranger Things), Nina Dobrev (Las ventajas de ser un marginado, Crónicas vampíricas), Adam Pally (Iron Man 3) y Tig Notaro (Transparent).
Una ocasión de pasar un buen rato a base de cine «sin malas pulgas» con el que despedir este caluroso verano.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 31 de agosto de 2018 *
YUCATÁN (Daniel Monzón, 2018)
España. Guion: Daniel Monzón, Jorge Guerricaechevarría Música: Roque Baños Productora: Ikiru Films / Telecinco Cinema Género: Comedia
Reparto: Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Joan Pera, Stephanie Cayo, Toni Acosta,Adrián Núñez, Txell Aixendri, Angelo Olivier, Alicia Fernández, Leticia Etala,Xavi Lite, Cristóbal Pinto, Óscar Corrales, Joche Rubio, Alex Amaral,Aranzazu Coello
Sinopsis: Lucas (Luis Tosar) y Clayderman (Rodrigo de la Serna) son dos estafadores, profesionales del engaño a turistas ingenuos en cruceros de lujo. Hace años trabajaban juntos, pero la rivalidad por Verónica(Stephanie Cayo), la bellísima bailarina del barco, les hizo perder la cabeza y dio al traste con su sociedad. Ahora trabajan por separado, Lucas en el Mediterráneo y Clayderman en el Atlántico. Ese fue el acuerdo. Pero un inesperado botín impulsa a Lucas a irrumpir en el barco de su exsocio, lo que convierte la exótica travesía de Barcelona a Cancún, pasando por Casablanca, Tenerife, Brasil y la selva de Yucatán, en un encarnizado duelo de tramposos sin ninguna regla, pero muchos golpes bajos…
La acción de la última película de Javier Monzón se sitúa en un crucero, una Rue del Percebe donde conoceremos a varios personajes que progresivamente se irán interrelacionando. Canallas, buscavidas y timadores competirán a bordo por encontrar un primo a quien engañar. Nacerán amores mecidos por la música y el glamour. Y la intriga se desarrollará con una cadencia que tiene mucho de cine clásico, pues la acción podría trasladarse sin problema a los años 30 y estar protagonizada por Gary Cooper, William Powell y Marlene Dietrich, por decir tres nombres. Al menos hasta que comienza a salir algún gag escatológico y los cuñados hacen su entrada, sin que por ello se empañe el desarrollo de esta magnífica comedia.
El que su acción se desarrolle en un crucero ofrece la oportunidad a Monzón de rodar en escenarios exóticos durante las escalas: de las favelas de Brasil, al Teide en Tenerife, y de ahí a el zoco de Casablanca. Más clásico y cinematográfico, imposible.
El apartado actoral está magníficamente bien resuelto con Luis Tosar, Rodrigo de la Serna y Stefanie Cayo, el trío protagonista, que quedan, eso sí, ensombrecidos por Joan Pera, actor que consigue que nos preguntemos porqué no se prodiga más en cine. Un Joan Pera con todos los números para recoger un Goya como secundario por su trabajo en Yucatán.
¿Le ponemos algún pero? Vamos allá: algunas situaciones resultan previsibles y el ritmo va decayendo hacia la última media hora de su, quizás, excesivo metraje, pues los guionistas, el propio Monzón junto a Jorge Guerricaechevarría, parecen tener una necesidad, posiblemente excesiva, de dejar atadas y bien atadas todas las subtramas.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 24 de agosto de 2018 *

REVENGE (Coralie Fargeat, 2017)
Francia. Duración: 108 min. Guion: Coralie Fargeat Música: Robin Coudert Fotografía: Robrecht Heyvaert Productora: M.E.S. Productions / Monkey Pack Films / Logical Pictures / Charades Género: Terror.
- Reparto: Matilda Anna Ingrid Lutz, Kevin Janssens, Vincent Colombe, Guillaume Bouchède
- Premios: Festival de Sitges 2017. Sección Oficial: Mejor dirección y dirección novel.
Este impactante thriller, Rape & Revenge de nuevo milenio, es la ópera prima de Coralie Fargeat, realizadora y guionista francesa salida de la prestigiosa escuela de cine parisina La Femis. Obra redonda a varios niveles, por un lado no tiene complejo a la hora de abordar el gore con exceso, desaforadamente, transformándolo en un elemento más con el que iluminar las bellas imágenes que la cineasta plasma en la pantalla. Revenge tiene una factura impecable y está rodada de manera inteligente y bella, brillante, captando las texturas del desierto. Y a pesar de la magnífica y estética forma en la que nos presenta su obra, que destila cuidado por el acabado, no le tiembla el pulso a Fargeat a la hora de llenar la pantalla con explosiones de violencia.
Resulta fundamental en el brillante resultado su protagonista, Matilda Lutz, actriz y modelo italoamericana escultural y aniñada. Un sueño. Un cuerpo objeto de deseo, un cuerpo que es puro poder. Y lo sabe. Con ella el deseo y el calor aumentan progresivamente, mientras la violencia comenzará a aflorar y la sangre, tímidamente, hará su aparición. Pero todo aumentará de manera tangencial: el deseo hasta consumarse. La violencia y la sangre hasta desbordarse. Los papeles se invertirán y el cazador se convertirá en presa. La presa tomará el poder y demostrará que es más fuerte y más inteligente. La directora, de manera muy ingeniosa, hará que la protagonista, ultrajada, asesinada, tenga una ceremonia de iniciación durante la cual volverá a renacer, mucho más poderosa y adquiriendo el relato saludables aires pulp, que no reñirán con el tono reivindicativo que también tiene Revenge, una magnífica película, con la acción situada en un tan bello como inhóspito paisaje, campo de juegos sin escape, en el que una mujer y tres hombres odiosos (Kevin Janssens, Vincent Colombe y Guillaume Bouchède), deberán enfrentarse. Ellos para confirmar su supremacía. Ella para demostrarles que puede con ellos y además, vengar su ultraje.
Tras tener su première mundial en la sección Midnight Madness del Festival de Toronto, Revenge pudo verse en otros certámenes tan importantes como Sundance o Torino, así como en numerosos festivales de cine fantástico, entre los que destacan el Festival de Sitges, donde la película se alzó con el Premio a la Mejor Dirección y el Premio Citizen Kane a la Mejor Dirección Novel y el Nocturna Madrid, donde ganó de nuevo el premio a la Mejor Dirección y el Premio a la Mejor Interpretación Femenina.
¿QUIÉN ESTÁ MATANDO A LOS MOÑECOS? (The Happytime Murders, Brian Henson)
USA/UK. Duración: 91 min. Guion: Todd Berger, Dee Robertson Música: Rupert Gregson-Williams Fotografía: Mitchell Amundsen Productora: Jim Henson Company / Henson Alternative / On The Day Productions / STX Entertainment / Black Bear Pictures Género: Comedia fantástica
Reparto: Melissa McCarthy, Elizabeth Banks, Maya Rudolph, Joel McHale, Cynthy Wu,Leslie David Baker, Jimmy O. Yang, Colleen Smith, Pamela Mitchell, Mitch Silpa,Brian Palermo, Drew Massey, Dorien Davies, Bill Barretta, Jen Sung, Allison Bills,Brekkan Spens, Ryan Tran, Thelma Gudmunds, Dana Schick
Sinopsis: En el barrio más vulnerable de Los Ángeles, donde cohabitan muñecos y humanos, dos detectives enfrentados, una humana (Melissa McCarthy) y un muñeco, se ven obligados a trabajar juntos para tratar de averiguar quién está asesinando brutalmente al antiguo elenco de «La Pandilla Dicharachera», un exitoso programa de marionetas de los años 80.
Brian Henson (‘Los Teleñecos en la isla del tesoro’), digno heredero de su padre, dirige esta película protagonizada por algunas de las cómicas más importantes de EEUU: Melissa McCarthy (‘Cazafantasmas’), Elisabeth Banks (‘Dando la nota’) y Maya Rudolph (‘La boda de mi mejor amiga’), entre otras. Una comedia satírica con humanos y marionetas que se basa estéticamente en el cine policíaco de los años setenta, sumergiendo al espectador en los peores antros de Los Ángeles, habitados por muñecos adictos, pero con guiños al cine negro de los cuarenta. ¿El resultado? sin resultar trasgresor, a pesar de utilizar un lenguaje y registro adulto en un medio tradicionalmente infantil como son los ‘muppets’ (aquí ‘moñecos’), la película resulta agradable y divertida, con buenos gags y en general indicada para pasar un buen rato fresquito en el cine.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 17 de agosto de 2018 *

EL PACTO (David Victori, 2018)
Pais: España Guion: Jordi Vallejo, David Victori Música: Miquel Coll Fotografía: Elías M. Félix Productora: Ikiru Films / 4 Cats Pictures / El Pacto La Película / Mogambo / Movistar+ / Televisión Española (TVE) Género: Fantástico
Reparto: Belén Rueda, Mireia Oriol, Darío Grandinetti, Antonio Durán, Josean Bengoetxea,Carlus Fàbrega, Vanessa Buchaca
Sinopsis: Una mañana, Clara (Mireia Oriol), la hija adolescente de Mónica (Belén Rueda) desaparece en extrañas circunstancias. Horas más tarde es encontrada inconsciente, con vida pero condenada a una muerte inminente.
Mónica se niega a aceptar la irremediable pérdida de su hija y, arrastrada por la desesperación, participa en un oscuro ritual donde un misterioso hombre le propone un pacto para salvar la vida de Clara. Al día siguiente y de forma inexplicable Clara vuelve a la vida. El viaje hacia el infierno de Mónica ha comenzado.
Con El Pacto David Victori demuestra su buen pulso en la dirección. Con un inicio impecable, en el cual nos presenta a los personajes principales y nos introduce en el misterio de forma modélica, despertando la curiosidad del espectador, va profundizando en los personajes, pincelada a pincelada, mostrando sus diferentes circunstancias: una madre sobreprotectora debido a la enfermedad de su hija; una hija adolescente que ya comienza a demandar escapar del control materno; un padre policía ex-alcohólico que tras el divorcio de su esposa vive en un barco. Y sobre todo una intriga que va en aumento conforme avanza la película y a la que comenzarán a sumarse elementos sobrenaturales con un pacto mefistofélico y un precio muy alto a pagar. Lamentablemente también surgen, conforme avanza la cinta, las primeras incongruencias en el guión.
Con buenos golpes de efecto, la película cuenta con Belén Rueda, que al parecer se ha especializado en el género fantástico, algo que si bien resulta positivo, pues no es una actriz nada despreciable, tira para atrás a los fans más acérrimos al género. Mireia Oriol hace su segundo papel cinematográfico tras E.S.O (Entidad sobrenatural oculta) de Santiago Lapeira, cinta también de temática fantástica, y finalmente, el argentino Darío Grandinetti vuelve a demostrar su eficacia como padre de la joven.
David Victori se dio a conocer como ganador del Festival de Cortometrajes de YouTube en 2012, premio que le llevó a rodar Zero, un proyecto producido por Ridley Scott y Michael Fassbender que le convirtió en uno de los directores jóvenes más interesantes a nivel internacional. El pacto es su ópera prima.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 10 de agosto de 2018 *
EL REHÉN (Beirut, Brad Anderson, 2018)
USA. Duración: 109 min. Guion: Tony Gilroy Música: John Debney Fotografía: Björn Charpentier Productora: Radar Pictures / ShivHans Pictures. Distribuida por Bleecker Street Media [USA] Género: Thriller.
Reparto: Jon Hamm, Rosamund Pike, Mark Pellegrino, Dean Norris, Shea Whigham,Alon Aboutboul, Jonny Coyne, Larry Pine, Jay Potter, Ben Affan, Mohamed Zouaoui, Mohamed Attougui
Sinopsis: El rehén cuenta la historia de Mason Skiles (Jon Hamm), uno de los diplomáticos más importantes de Estados Unidos que abandonó el Líbano en la década de los 70 tras un trágico incidente. Diez años más tarde, la CIA lo cita de nuevo en un Beirut devastado por la guerra con una misión que sólo él puede cumplir. Mientras tanto, una agente de la CIA (Rosamund Pike) que trabaja encubierta en la embajada estadounidense tiene la tarea de mantener a Skiles con vida y asegurar que la misión sea un éxito. Sin saber quién está de su lado y con muchas vidas en juego, Skiles debe superar todos los obstáculos para exponer la verdad.
Presentada en la pasada edición del festival de Sundance, El rehén reproduce, sin caer en los excesos, las dos décadas en la que se desarrolla la acción, los años setenta y los ochenta, el los que el protagonista Mason Skiles (Jon Hamm) deberá enfrentarse con su pasado mirando cara a cara al responsable de la tragedia que partió su vida en dos. Todo ello en una historia que puede resultar un tanto compleja si no se tienen los mínimos conocimientos sobre términos como el Mossad, siglas como la OLP o qué sucedió en Munich en 1972, elementos históricos que sirven de marco y enriquecen la verosimilitud de la acción, que resulta bien sencilla, pues si la despojamos de las diferentes intrigas, de lo que se trata, únicamente, es de que el protagonista medie y negocie con los palestinos el intercambio de un rehén.
La trama cuenta con la tensión necesaria, la intriga, la acción y las suficientes situaciones explosivas (discúlpennos el chiste fácil), para resultar altamente entretenida y emocionante en su clímax. Así como con un impecable anti héroe que no tiene nada que perder, encarnado por Jon Hann. Rosamund Pike resulta convincente en el papel de una tan gélida como poderosa agente de la CIA, un personaje que va mucho más allá de servir de simple interés romántico del protagonista.
THE EQUALIZER 2 (Antoine Fuqua, 2018)
USA. Duración: 120 min. Guion: Richard Wenk (Personaje: Richard Lindheim, Michael Sloan) Música: Harry Gregson-Williams Fotografía: Oliver Wood Productora: Columbia Pictures / Lonetree Entertainment / Mace Neufeld Productions / Sony Pictures Entertainment (SPE) / Fuqua Films / Escape Artists Género: Thriller
Reparto: Denzel Washington, Ashton Sanders, Pedro Pascal, Bill Pullman, Melissa Leo,Jonathan Scarfe, Sakina Jaffrey, Lexie Roth, Caroline Day, Donald Cerrone,Abigail Marlowe, Alin Halajian, Annie Pisapia, Joseph Oliveira.
Sinopsis: Si tienes un problema y no sabes a quién acudir, Robert McCall es tu hombre. Él es The Equalizer. McCall asegura una justicia inquebrantable para los apaleados, explotados y oprimidos, pero cuando su peligroso pasado llama a la puerta, necesitará de todas sus habilidades para ajustar las cuentas. Esta vez deberá enfrentarse cara a cara con asesinos altamente entrenados que no pararán hasta acabar con él.
Denzel Washington retoma uno de sus personajes más característicos en la primera secuela de su carrera. Y aunque el resultado es algo inferior, contiene, al igual que aquella, altas dosis de brutalidad, característica que distinguía The Equalizer (2014) del resto de los thrillers al uso. Dirigida, al igual que la primera entrega, por el prolífico Fuqua, The Equalizer 2 contiene las suficientes escenas de acción e intriga como para resultar un entretenimiento de primera. Además, no es fundamental tener fresca la primera o incluso no haberla visto para disfrutar de las aventuras de este ex-militar declarado oficialmente muerto metido a taxista justiciero con afición a quebrar el mayor número de huesos a sus contrincantes.
Destaca su parte final, rodada a la manera de un western, con una eficaz banda sonora y un viento que ya en el climax, se convertirá en todo un huracán, que con la calma volverá a dejar abierta la puerta a una tercera entrega.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 27 de julio de 2018 *
MISIÓN: IMPOSIBLE-FALLOUT (Mission: Impossible – Fallout, Christopher McQuarrie, 2018)
USA. Duración: 148 min. Guion: Christopher McQuarrie Música: Joe Kraemer Productora: Paramount Pictures Género: Acción
Reparto: Tom Cruise, Rebecca Ferguson, Henry Cavill, Simon Pegg, Vanessa Kirby,Michelle Monaghan, Alec Baldwin, Angela Bassett, Sian Brooke, Ving Rhames
Sinopsis: Sexta entrega de la saga. En esta ocasión presenta a Ethan Hunt (Tom Cruise) y su equipo IMF (Alec Baldwin, Simon Pegg, Ving Rhames), con algunos aliados conocidos (Rebecca Ferguson, Michelle Monaghan), en una lucha contrarreloj después de que una misión salga mal.
Hay que admitir que sin lugar a duda los responsables de esta saga saben lo que se hacen. Y también cuando deben de estrenar una película, pues Misión: Imposible-Fallout podría ser el bombazo de este verano, pues tiene absolutamente todo lo que se le puede pedir a una película y todo lo que apetece ver en estas fechas estivales: acción, escenarios suntuosos y de ensueño, más acción, agentes dobles, persecuciones espectaculares, peleas en el límite, glamour, mucha más acción e, incluso ¡Superman!, pues Henry Cavill, actor que mejor a encarnado al superviviente de Krypton (con permiso de Christopher Reeve) interpreta a un agente de la CIA que incordiará a nuestros amigos de IMF.
Gran parte de la acción tendrá lugar en París, en cuyas calles Tom Cruise tendrá ocasión de conducir temerariamente de tal modo que se vea que es él el que realiza muchas de sus escenas de riesgo.
Aunque la cinta hace referencia a una entrega anterior de la saga, no es necesario tenerla fresca en mente para disfrutar de este gran espectáculo pirotécnico, que contiene un clímax de infarto, con todos los elementos necesarios para tener al espectador pegado a su butaca sin pestañear los 148 minutos de película haciendo caso omiso a la presión de su vejiga, pues es imposible perderse ni uno solo de los fotogramas de esta Mision: Imposible-Fallout, que sigue demostrando que la saga goza de muy buena salud.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 20 de julio de 2018 *
HAPPY END (Michael Haneke, 2017)
Austria/Francia/Alemania. Duración: 110 min. Guion: Michael Haneke Fotografía: Christian Berger Productora: Les Films du Losange / X Filme Creative Pool / Wega-Film / arte France Cinéma / France 3 Cinéma / Westdeutscher Rundfunk (WDR) / Bayerischer Rundfunk (BR) / Arte France / Le Studio Canal+ / Ciné+ / Centre National du Cinéma / France télévisions / ORF Film/Fernseh-Abkommen / Filmförderungsanstalt / Eurimages Género: Drama
Reparto: Isabelle Huppert, Jean-Louis Trintignant, Mathieu Kassovitz, Fantine Harduin,Toby Jones, Franz Rogowski, Laura Verlinden, Aurélia Petit, Hille Perl,Hassam Ghancy, Nabiha Akkari, Joud Geistlich, Philippe du Janerand,Dominique Besnehard, Bruno Tuchszer, Alexandre Carriere, Nathalie Richard,David Yelland, Maryline Even, Frédéric Lampir, Jack Claudany, Waël Sersoub,Marie-Pierre Feringue, Maëlle Bellec, David El Hakim, Timothé ‘Tim’ Buquen
Sinopsis: La película gira en torno a una familia burguesa que posee una empresa en Calais, al lado de los campamentos donde viven miles de refugiados.
Haneke realiza esta, podría decirse, secuela de su anterior filme, Amor (Amour, 2012) contando con el mismo protagonista de aquella, Jean-Louis Trintignant. Y vuelve para hablarnos de nuevo de la muerte, pero también de la indiferencia de los miembros de una familia, que representa a nuestra propia sociedad, ante el sufrimiento ajeno. No ya de los refugiados tan lejanos como cercanos; ni del dolor de la pequeña hija de sus sirvientes, emigrantes, al ser atacada por la mascota de la casa; sino también ante los propios miembros de la familia, concretamente los más indefensos del clan: el anciano abuelo que interpreta Trintignant, y su nieta, encarnada de manera muy eficaz por la prometedora Fantina Harduin, que iniciará con su abuelo una deliciosa y sutil complicidad. Todo esto lo satina Haneke con un humor muy negro, pero también muy sano, que consigue que la digestión del patetismo que emerge de la pantalla nos resulte más llevadera.
Demuestra el director que sabe como utilizar las diferentes pantallas (móvil, ordenador…) con las que se comunican los personajes entre sí y que sirven para mostrar los diferentes lenguajes con los cuales estos se expresan. Algo que se suma a la habitual economía de planos y movimiento de cámara que caracteriza a Haneke.
Como en Amor, la acción se sitúa en un entorno acomodado lo que servirá, en esta ocasión, para que el director incluya crítica social a la historia. Todo ello en una trama que se irá construyendo por medio de sus personajes, de forma pausada, mediante sus diálogos, sus acciones y los mensajes que estos escribirán en las pantallas de sus ordenadores y teléfonos. Precisamente esta forma de narrar hace que el espectador no sepa, desde el primer momento, que es lo que está sucediendo, teniendo que hilvanar la trama conforme avanza la acción.
Con el protagonismo también de la muy ocupada Isabelle Huppert, Mathieu Kassovitz y Toby Jones, el realizador austriaco Michael Haneke reunirá a tres generaciones de una familia bajo el mismo techo. Con sus miserias y sus patrañas. Una falsedad que, irremediablemente, no tendrá final feliz. Los jóvenes tan solo desean seguridad y cariño y los ancianos morir en paz, dejando tras de sí una sociedad mejor que la que encontraron.
Michael Haneke, ganador de un Oscar (Amor) y de dos Palmas de Oro de Cannes (La cinta blanca y Amor) entre numerosos premios internacionales, es uno de los directores más relevantes en la actualidad. Happy End se presentó en la Sección Oficial de Cannes y posteriormente en la Sección Perlas del último festival de cine de San Sebastián, y ahora llega a nuestras pantallas como una de las más atractivas propuestas para este fin de semana.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 13 de julio de 2018 *
LA CÁMARA DE CLAIRE (Keul-le-eo-ui Ka-me-la, Hong Sang-soo, 2017)
Corea del Sur/Francia Duración: 69 min. Guion: Hong Sang-soo Música: Dalpalan Fotografía: Jinkeun Lee Productora: Les Films du Camelia / Jeonwonsa Film Género: Comedia
Reparto: Isabelle Huppert, Kim Min-hee, Shahira Fahmy, Jang Mi-Hee, Jeong Jin-Yeong
Sinopsis: Durante un viaje de negocios al Festival de Cannes la joven Manhee (Kim Min-hee), asistente de ventas de una distribuidora, es despedida por su jefa acusada de ser deshonesta, pero en el fondo por una cuestión de celos. Por suerte, conocerá allí a una profesora llamada Claire (Isabelle Huppert), que hace fotos con su cámara Polaroid. Cada una de ellas tiene una peculiar visión de la vida, y juntas lograrán entender sus mundos.
Hong Sang-soo aprovechó su estancia en el Festival de Cannes de 2016 para rodar La cámara de Claire, película que presentó, al siguiente año, en ese mismo festival en Sección Oficial fuera de competición.
Protagonizada por Isabelle Huppert y Kim Min-hee, llega ahora a las pantallas y en ella, como ya hiciera en En la playa sola de noche (Bamui haebyun-eoseo honja, 2017), su anterior cinta, lo hace repleta de retazos autobiográficos que no cuesta rastrear, pues uno de sus protagonistas es un sosias del propio director, que presenta película en Cannes, escenario que servirá para contar una anécdota, un jirón de vida en el que la Huppert (que goza de hiperactividad cinematográfica) ejercerá, con su cámara -‘ojo que todo lo ve’- de testigo y nexo entre los personajes. Hong Sang-soo nos hablará otra vez de infidelidad conyugal y de directores de cine (¡ejem!) aficionados a las bebidas alcohólicas. Y todo fluye. De bar en bar. De conversación en conversación. Hasta el final, que cierra con la misma melodía con la que se inicia. Otra nota de identidad del cine de este Woody Allen oriental que tiene varios lugares comunes más que hacen que sus películas sean claramente reconocibles.
Nos cae bien este socarrón coreano, aunque a veces, eso sí, las situaciones den la sensación de estar un poco pilladas por los pelos y los diálogos extraídos de un curso de inglés elemental. Para placer del espectador, Hong Sang-soo ha contado de nuevo con Kim Min-hee, actriz que ha participado en los dos últimos filmes del director (En la playa sola de noche y Ahora sí, antes no) además de en la maravillosa La doncella (Ah-ga-ssi, Park Chan-wook, 2016). Resumiendo: un film delicioso cargado de un humor sutil.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 6 de julio de 2018 *

NO TE PREOCUPES, NO LLEGARÁ LEJOS A PIE (Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot, Gus Van Sant, 2018)
USA. Duración: 114 min. Guion: John Callahan, Gus Van Sant (Memorias: John Callahan) Música: Danny Elfman Fotografía: Christopher Blauvelt Productora: Anonymous Content / Iconoclast / Big Indie Pictures. Distribuida por Amazon Studios Género: Drama
Reparto: Joaquin Phoenix, Rooney Mara, Jonah Hill, Jack Black, Mark Webber, Peter Banifaz,Udo Kier, Nolan Gross, Connor Skific, Karen Nitsche, Beth Ditto, Olivia Hamilton,Kim Gordon, Carrie Brownstein, Emilio Rivera, Ken Tatafu, Angelique Rivera,Rebecca Rittenhouse, Anne Lane, Rebecca Field, Alexandra W.B. Malick, Amir Talai
Sinopsis: John Callahan (Joaquin Phoenix), un chico de 21 años que tiene problemas con el alcohol sufre un grave accidente de tráfico en el que casi pierde la vida. Animado por su novia (Rooney Mara) y un carismático patrocinador (Jonah Hill) ingresa en un centro de rehabilitación. Allí, John descubrirá que tiene un don y se convertirá en uno de los dibujantes más reconocidos del mundo.
Personalmente esta cinta nos ha dejado con la sensación de haber visto un (sin duda, bien pagado) encargo. Nada que objetar, pues contiene toda la parte experimental que Gus Van Sant sabe otorgar a sus cintas, y la forma en la cual ha escogido narrar la historia resulta original y muy interesante así que, ¿Donde está el problema?: Pues para el que esto escribe en que el argumento, que no deja de ser un guión de esos que, de forma mucho más convencional, se ofrecen habitualmente en cualquier sobremesa de fin de semana. Una historia de alcoholismo, accidente con graves consecuencias y superación. Y para más cercanía con esos dramas pre-siesta: «basada en un hecho real». Pero en Proyecto Naschy somos esencialmente positivos y nos gusta buscar lo bueno de toda película, y No te preocupes, no llegará lejos a pié, tiene varios elementos que le dan valor. Además de la mencionada original forma de narrar la historia en tres tiempos y con enfoques interesantes, el director ha contado con la participación de Danny Elfman, que proporciona una atípica banda sonora con un toque de jazz. Y Gus Van Sant también se ha rodeado de buenos actores, entre ello un esforzado Joaquin Phoenix que se sabe protagonizando uno de esos roles que tanto gustan a los académicos; una siempre perfecta Rooney Mara; un esencialmente mudo Udo Kier; una fugaz Heather Matarazzo; y sobre todo dos sorprendentes actores, ambos de comedia, que han aprendido a contener su histrionismo: Jack Black y, especialmente, Jonah Hill, cuya imagen actual hace dudar de que se trate del mismo actor obeso de Supersalidos o de las comedias de Judd Apatow. Verlo nos da ejemplo y llena de esperanza ante la ‘operación bikini 2019’. Sonrisas, lágrimas y una historia de superación en la que también resulta interesante descubrir al John Callahan real, un humorista gráfico políticamente incorrecto, lo cual, naturalmente, le acarreó muchos problemas y que, en según que lugares, actualmente sería carne de censura y denuncia. Como vemos, un buen puñado de razones que convierten No te preocupes, no llegará lejos a pié en una nada despreciable propuesta para este fin de semana.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 29 de junio de 2018 *
EN LA PLAYA DE CHESIL (On Chesil Beach, Dominic Cooke, 2017)
UK Duración: 110 min. Guion: Ian McEwan (Novela: Ian McEwan) Música: Dan Jones Fotografía: Sean Bobbitt Productora: BBC Films / Number 9 Films Género: Drama
Reparto: Saoirse Ronan, Billy Howle, Emily Watson, Anne-Marie Duff, Samuel West,Adrian Scarborough, Bebe Cave, David Olawale Ayinde, Philip Labey,Christopher Bowen, Ty Hurley, Bernardo Santos, Christian Wolf-La’Moy,Oliver Johnstone, Mike Ray, Jonjo O’Neill, Simon North, Claire Ashton
Sinopsis: Inglaterra, 1962. Florence y Edward, tienen poco más de 20 años. Ella de clase media alta, él de clase baja. Inocentes, vírgenes y enamorados cuando aún no se había publicado el primer LP de los Beatles y “El amante de Lady Chatterley” estaba prohibido, se casan y van a pasar su primera noche de bodas a un hotel, junto a la famosa Chesil Beach. Lo que sucede esa noche, entre sus palabras y sus silencios, cambiará sus vidas para siempre.
Ambientada en una Inglaterra de principios de los sesenta, en la que todavía no había eclosionado la revolución juvenil y el mundo no se había abierto al amor libre, todo lo cual no tardaría en llegar, dos inexpertos jóvenes de diferente extracción social se enamoran. Sus diferentes gustos y caracteres lejos de separarlos, parecen unirlos aún más, tanto que no tardan en casarse y Florence (Saoirse Ronan) y Edward (Billy Howle) rememorarán, mientras se disponen, tensos, nerviosos, a hacer el amor por primera vez, como fue su vida antes de que irrumpiera uno en la vida de otro y como se conocieron y enamoraron. Algo de lo que el espectador, será partícipe mediante flashbacks. Naturalmente también saldrán a superficie traumas, complejos y un terrible secreto de consecuencias irreparables.
Repleta de sensibilidad, esta delicada narración podría representar el primer papel, ‘adulto’ de Saoirse Ronan y posiblemente el mejor tras su magnífico trabajo en The Lovely Bones (2009) de Peter Jackson, en la que muchos la descubrimos. También es destacable la labor realizada por Billy Howle, su partenaire.
Con una acertadísima banda sonora, que mezcla los temas originales de Dan Jones con melodías clásicas de compositores inmortales como Beethoven o Chuck Berry esta historia, cuyo guión fue realizado por el propio escritor de la novela, Ian McEwan, tropieza al detenerse en algunas subtramas que no aportarán gran cosa a la historia y, lo que es peor, al cambiar, en parte, su final, más lógico y realista en la novela, todo lo cual, en todo caso, no empaña esta brillante cinta de Dominic Cooke.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 22 de junio de 2018 *
USA. Duración: 126 min. Guion: Ari Aster Música: Colin Stetson Fotografía: Pawel Pogorzelski Productora: PalmStar Entertainment / Windy Hill Pictures. Distribución: A24 Género: Terror
Reparto: Toni Collette, Gabriel Byrne, Alex Wolff, Milly Shapiro, Ann Dowd
Sinopsis: La familia Graham parece desmoronarse tras la muerte de la matriarca. Tras su pérdida, Annie, (Toni Collette) y su familia se ven hostigados por una presencia maligna que trae consigo una serie de sucesos inexplicables. Una de las más afectadas por la situación es su hija Charlie (Milly Shapiro), una niña solitaria que apenas se relaciona con la gente que le rodea y que es consciente de que algo extraño está ocurriendo.
Muchos son los elementos que hacen de Hereditary una cinta de terror memorable. Ninguno original en el fondo, pero sí en la forma. Y es que desengañémonos, excepto por lo que concierne a David Lynch, todo está hecho en todas las disciplinas artísticas y especialmente en el cine.
Ecos de historias de fantasmas, de posesiones, de semillas y de diablos. Varios son los elementos que retoma de diferentes fuentes, pero sin detenerse especialmente en ninguno de ellos. No es una película de fantasmas, pero los hay; ni de posesiones diabólicas tipo Friedkin, pero las hay; ni de niños raritos (algo con lo que juega la promoción del filme de forma un tanto arbitraria o, quizás, para jugar al despiste) pero los hay; ni de casas encantadas, pero lo parece.
El director juega con el espectador. Acompañándolo hacia el centro del laberinto por un camino muy familiar, pero lo abandona a su suerte a la media hora. Y no pensamos desvelar nada que pudiera chafar el factor sorpresa que la cinta contiene pues, sin ningún género de duda, consigue desconcertar al espectador. Una vez con el público situado en donde quiere, el director no se dedica a los sustos fáciles, no, introduce al espectador en una pesadilla continua, irreal e incluso de ecos surrealistas. Y todo ello con una partitura electrizante pero sin subidas de tono de aquellas de salto en la butaca. No lo necesita, pues Ari Aster juega más con la angustia que con los sobresaltos.
Hereditary es una perla para el aficionado al cine de terror a la que no ayuda el nivel de Hype que ha alcanzado por una torpe promoción en la que se la compara con otros hitos del cine fantástico. Es un error que puede poner las expectativas demasiado altas o puede hacer efecto llamada a un tipo de público que podría recurrir a su dispositivo móvil ante la falta de efectismos. Vamos, el mismo tipo de público que se aburrió soberanamente con La bruja (The Witch, Robert Eggers, 2015) alegando que durante su metraje no pasaba nada ni daba miedo. En Hereditary no dejan de suceder cosas, tantas, que uno se plantea casi inmediato un nuevo visionado del filme para recuperar detalles que pudieran haberse escapado y que ayudaran a entender mejor o incluso dar una nueva lectura del filme.
Lo que sí que podemos asegurarles que Hereditary es un sonado debut en el largometraje por parte de su director y guionista, Ari Aster. Que también ha sabido contar con unos muy buenos actores para narrar su atípica historia: una magnífica Toni Collette; un contenido Gabriel Byrne; un excelente Alex Wolff; y una indescriptible Milly Shapiro, que interpreta a Charlie, la niña que les habrá llamado la atención. Y con razón.
Save King Paimon!
EL MUNDO ES SUYO (Alfonso Sánchez, 2018)
España. Duración: 92 min. Música: Pepe Begines Fotografía: Fran Fernández Pardo Productora: Mundoficcion Producciones S.L / Sacromonte Films / Atresmedia Cine. Distribuida por Warner Bros. España Género: Comedia
Reparto: Alberto López, Alfonso Sánchez, Carlos Olalla, Carlos Urban
Durante las siguientes veinticuatro horas, y con la cuenta atrás del reloj acechándoles, los compadres conseguirán salir de varios embrollos para meterse en nuevos enredos.
Puede que fuera a causa del cansancio, pero vimos El mundo es suyo como una versión extreme-bizarre-cuñado-cañí de Pulp Fiction. Una escena en concreto, la de la sobredosis y posterior reanimación de la novia del jefe (Mar Saura) a manos de uno de los compadres parece demostrárnoslo. Pero también la encerrona de la que son objeto por parte de un locuaz homosexual y sus secuaces: un enano y un dependiente de una tintorería, con la diferencia de que en lugar de suceder en un sotano sadomasoquista lleno de cadenas, sudor y cuero, acontece en un palacete repleto de imaginería religiosa. Pero hay más: muchas persecuciones, peleas, diálogos intrascendentes, traficantes de cocaína, corrupción política y, sobre todo, cuñadismo de bandera española en el cinto. Todo esto y mucho más en este spin-off de Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro, 2014) que tiene algún buen momento, como la incursión de los compadres en el barrio marginal. Repleta de Ranciofacts, El mundo es suyo podría tener una buena respuesta de público, pues no deja de ser un entretenimiento sin más pretensiones que el de divertir y en algún momento (menos de los que desearíamos) lo consigue.
Por nuestra parte al terminar la película tuvimos la percepción y el íntimo terror de que este tipo de elementos existen realmente. Y que podrían estar más cerca de lo que pensamos. Y eso sí que da miedo.
VAMOS DE ESTRENO (o no): Viernes 15 de junio de 2018
NO DORMIRÁS (Gustavo Hernández, 2018)
Uruguay/Argentina/España. Duración: 105 min. Guion: Juma Fodde Música: Alfonso González Aguilar Fotografía: Guillermo Nieto Productora: Pampa Films / FilmSharks International / Gloriamundi Producciones / Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) / Bowfinger International Pictures / Tandem Films / Mother Superior / ICAA / ICAU / Tieless Media Género: Terror
Reparto: Belén Rueda, Eva De Dominici, Natalia de Molina, Germán Palacios, Eugenia Tobal, Susana Hornos, Juan Manuel Guilera, Joche Rubio, María Zabay, Miguel Angel Maciel
Sinopsis: En un hospital psiquiátrico abandonado, un grupo de teatro vanguardista experimenta con el insomnio para la preparación del montaje de una obra creada veinte años atrás por un grupo de pacientes. Con el paso de días sin dormir, alcanzan nuevos umbrales de percepción, que los enfrentan a energías e historias ocultas del lugar. Cuando Bianca (Eva De Dominici), una joven promesa del teatro, se incorpora al elenco, en competencia por el papel principal, debe sobrevivir no solo a la intensidad del trabajo y sus compañeros, sino a una fuerza desconocida que la empuja, como a los demás, al trágico desenlace de la puesta en escena original.
Belén Rueda parece haberse aficionado al cine de terror, tanto como los directores a contar con ella en sus pesadillas cinematográficas. Y es que la actriz brilla especialmente en estas producciones y particularmente aquí, en la tercera película del uruguayo Gustavo Hernández, quien ya despertó nuestro interés con su primera obra, La casa muda (2010). Tras Dios Local Hernández nos presenta una historia que bucea en las consecuencias que sufre la mente y el cuerpo por la falta de sueño durante una vigilia prolongada, en un episodio de insomnio extremo. Un guión de Juma Fodde sobre una idea del director. “El proyecto nació a raíz de una experiencia personal por algunas noches de insomnio, donde mis sentidos se pusieron más alerta y la percepción de mi entorno se volvió más aguda.”
Locura, suciedad, ambiente de pesadilla, la historia está situada en un manicomio abandonado, marco perfecto para las alucinaciones que sufrirán los personajes ante las largas horas de vigilia y algo que dará alas al director para experimentar con el terror en casas abandonadas. Algo que ya hizo, de alguna manera, en su ópera prima. Belén Rueda dirigirá en tan lúgubre lugar con mano férrea, un experimento teatral para el cual contará con un reducido número de actores, que no podrán dormir en ningún momento, dando pié a una intriga bien construida en la que se mezclarán las alucinaciones producidas por la falta de sueño, con los fantasmas del pasado; la realidad con la ficción; y en donde la locura se asomará desde los miedos atávicos de cada personaje.
Junto a Belén Rueda, destaca la presencia de las jóvenes Natalia de Molina y, sobre todo, Eva de Dominici, auténtica protagonista de la función en este reparto, mitad español, mitad argentino, que también incluye actores tan reconocidos como Germán Palacios y nos descubre un nuevo perfil de la polifacética modelo y periodista María Zabay, en su debut cinematográfico.
El éxito la precede. Estrenada el pasado mes de febrero en Argentina donde se ha convertido en todo un fenómeno de público, siendo la película “de género” de producción argentina más vista de la historia, el thriller de terror psicológico de Gustavo Hernández ha sido vendida ya en una multitud de países.
Un ejercicio de locura, actuación y destrucción repleto de claves, detalles y escondrijos. No se duerman. No pierdan detalle.























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