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VAMOS DE ESTRENO (o no): Jueves 5 de diciembre de 2019


MIDWAY (Roland Emmerich, 2019)
USA/China. Año: 2019 Duración: 138 min. Guion: Wes Tooke Música: Harald Kloser, Thomas Wanker Fotografía: Robby Baumgartner Productora: Centropolis Entertainment / Starlight Culture Entertainment Group / The Mark Gordon Company. Distribuida por: Lionsgate Género: Bélico
Reparto: Ed Skrein, Woody Harrelson, Patrick Wilson, Luke Evans, Aaron Eckhart, Nick Jonas, Mandy Moore, Dennis Quaid, Darren Criss, Luke Kleintank, Alexander Ludwig, Mark Rolston, James Carpinello, Tadanobu
Sinopsis: Año 1942, Segunda Guerra Mundial. Después del devastador ataque sorpresa que destruyó Pearl Harbor, la Armada Imperial Japonesa se prepara para un nuevo ataque. Pero el Almirante Nimitz (Woody Harrelson) y Dick Best (Ed Skrein), el mejor piloto de la armada estadounidense, preparan un contraataque al imponente ejército japonés. Dick encabezará un ataque masivo que hará que Japón se dé cuenta de su error. Una decisión que cambió el curso de la historia para siempre. Mientras estos dos titánicos enemigos emprenden una letal batalla para cambiar el rumbo de la guerra, todas las miradas se vuelcan hacia la remota isla de Midway, donde una serie de impactantes ataques aéreos y marítimos pondrán a prueba la potencia y la fortaleza de ambas naciones.

Quien iba a decir al que esto escribe que, 43 años después, iba a volver a ver una nueva recreación del mismo hecho histórico en el mismo cine que vio la producción norteamericana original, La Batalla de Midway (Midway, Jack Smight, 1976) una superproducción de la que se promocionó especialmente su sonido Sensurround, sistema que se estrenó dos años antes con la espectacular Terremoto (Earthquake, Mark Robson), que si la memoria no me juega una mala pasada, también vi en esta misma sala. Este detalle, que suponemos ignoraba el distribuidor cuando programó el pase de prensa en el Phenomena (entonces conocido como Nápoles) me ha venido a la memoria, de manera espontánea, cuando he cruzado la puerta para ver esta nueva recreación de la batalla que decidió la guerra entre Estados Unidos y Japón. Y podríamos, de hecho, haber estado viendo la misma cinta, pues esta nueva versión de Midway tiene un sabor añejo, viejo, que no la beneficia en absoluto. Y es que, a pesar de que las batallas resultan espectaculares y su diseño de producción trasporta al espectador a los años cuarenta, todo ello no es suficiente para tapar un guión que de tan básico resulta plano. Con un inicio prometedor, que muestra los antecedentes que llevaron a que Estados Unidos se metiera en el conflicto bélico, poco a poco los personajes van mostrando el cartón y las frases carentes de sentido hacen su aparición (uno de los pilotos americanos, que acaba de bombardear Tokio indiscriminadamente, se escandaliza porque los japoneses disparan sobre la población china). Progresivamente el relato va tornándose más y más épico a pesar de que intenta disimular, en parte, su patrioterismo mostrando a algún japonés honorable. El piloto Dick Best (nótense las connotaciones del nombre), resulta ciertamente paródico y las mujeres de los militares y pilotos, al no poder ser mostradas pilotando aviones o luchando contra los japoneses, son retratadas como compañeras independientes y bravas. Tan aguerridas como sus maridos. Tan anticuada, que no clásica, ojo, nos ha parecido Midway en su forma que, hasta Dennis Quaid se nos ha asemejado sorprendentemente con Fred MacMurray. Por su parte Patrick Wilson y Woody Harrelson hacen cuanto pueden para dotar de dignidad a este, a nuestro parecer, fallido producto.
EL TRAIDOR (Il traditore, Marco Bellocchio, 2019)
Italia/Francia/Brasil/Alemania. Duración: 145min. Guion: Marco Bellocchio, Valia Santella, Ludovica Rampoldi, Francesco Piccolo Música: Nicola Piovani Fotografía: Vladan Radovic Productora: IBC Movie / Kavac Film / RAI Cinema / Ad Vitam Production / Gullane Pictures / Match Factory Productions / Arte Género: Drama
Reparto: Pierfrancesco Favino, Maria Fernanda Cândido, Fabrizio Ferracane, Luigi Lo Cascio, Fausto Russo Alesi, Nicola Calì, Giovanni Calcagno, Bruno Cariello, Vincenzo Pirrotta, Bebo Storti, Goffredo Maria
Sinopsis: A principios de los años 80 se produjo una guerra entre los jefes de la mafia siciliana. Tommaso Buscetta, un hombre hecho a sí mismo, decide huir para esconderse en Brazil. Sus hijos son asesinados mientras él se ve incapaz de hacer nada para impedirlo. Cuando es extraditado por la justicia brasileña, Buscetta toma una decisión totalmente inesperada tanto para él como para todos los que le conocían: decide reunirse con el juez Giovanni Falcone, traicionando así el juramento que realizó con la Cosa Nostra.

Crudo relato sobre la Cosa Nostra exento de épica que, basado en hechos reales, se inicia con una reunión entre las distintas familias para evitar roces y repartir el control sobre el tráfico de heroína. Un encuentro que, como veremos, no servirá para evitar una explosión de intrigas, traiciones y asesinatos, tantos que agotarán la paciencia de uno de los capos, Tommaso Buscetta, (interpretado muy convincentemente por el actor Pierfrancesco Favino) que denunciará los distintos entramados que hay detrás de una organización que, para él, ha perdido la honorabilidad que años ha le hizo ingresar en ella. Las declaraciones que hará al juez Falcone en 1984 harán historia y desencadenarán una reacción en forma de más muertes, detenciones y juicios, todo lo cual pasó a la historia como el golpe más fuerte dado por la justicia a la Cosa Nostra, y que se materializó en 366 detenciones. Cuando el mafioso tire del hilo envolviendo en la trama al mismísimo presidente de la República, Mario Andreotti, será cuando la credibilidad del testigo pasará a ser puesta en duda y comenzará su caída. Bien narrada y ambientada, esta historia ha coincidido en el tiempo con Our Godfather (Mark Franchetti, Andrew Meier, 2019) documental británico que narra los mismos hechos y con el que el film de Bellocchio se complementa.
EL JOVEN AHMED (Le Jeune Ahmed, Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, 2019)
Bélgica. Duración: 84 min. Guion: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne Fotografía: Benoît Dervaux Productora: Centre du Cinéma et de l’Audiovisuel de la Fédération Wallonie-Bruxelles / Les Films Du Fleuve Género: Drama
- Reparto: Idir Ben Addi, Olivier Bonnaud, Myriem Akheddiou, Victoria Bluck, Claire Bodson, Othmane Moumen
- Sinopsis: En la Bélgica actual, el destino del joven Ahmed, de apenas 13 años, se ha quedado atrapado entre los ideales de pureza del que le habla su imán y las pasiones de la vida.
- Premios:
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2019: Festival de Cannes: Mejor director2019: Festival de Valladolid – Seminci: Mejor guion y montaje

Una de las decisiones más cruciales a la hora de narrar un relato es la elección del punto de vista, según cual sea el escogido la obra tendrá un carácter u otro, a la vez que exigirá una distinta actitud ante lo relatado por parte del lector. Más allá, la elección del narrador es, en muchas ocasiones, toda una declaración de intenciones. Decidir si podemos colarnos en la mente de los personajes supone una toma de postura, tanto si nos decantamos por una tercera persona omnisciente, buscamos una apariencia de objetividad, como si lo hacemos por un relator en primera persona (testigo o protagonista), donde pretendemos primar la subjetividad. Entre ambos polos se alza el que se ha dado en llamar narrador semiomnisciente, participa de la objetividad porque mira desde fuera, pero también de la subjetividad, porque su mirar está adherido a los personajes. Este último es requerido, sobre todo, cuando se quiere imprimir un sello documental y a la vez dejar el juicio sobre lo acontecido en manos de quien lee. Ceder la responsabilidad moral al público, sin pautar moraleja alguna.
Y lo que es válido para la literatura lo es para el audiovisual. El joven Ahmed no es un alegato, quiere más bien ser una toma de contacto con una realidad punzante, el terrorismo low cost de la yihad. Y no lo es porque los Dardenne no eligen plasmar esa realidad desde su cátedra, ni tampoco pretenden una inmersión en la psique de quienes la protagonizan porque su subjetividad se nos escapa a nosotros como observadores. La cámara de los hermanos se mantiene externa, no quiere intervenir sobre la acción sino documentarla, pero a la vez, y precisamente para ello, se pega a su protagonista, nada no visto/vivido por él se nos va a mostrar nunca. La intención de nuestros belgas, de esa persona con cuatro ojos, como les gusta definirse, es asomarnos al campo de batalla donde se lidia con el problema, y que, una vez allí, sea cada espectador juez. Nos llaman a asumir nuestra responsabilidad moral con todas las herramientas que ha aportado su trabajo de campo. La última sentencia será la de cada uno, pero habrá de ser siendo conscientes de que no solo somos jueces, también somos parte.
Por El joven Ahmed circulan todos los elementos de la ecuación, la familia, la escuela, la mezquita, en un retrato del islam que lo que nos deja claro es que este no es monolítico. También expone los mimbres que entretejen la personalidad de Ahmed, la ausencia del padre que verá suplido por la figura del imán, una cierta introversión combinada con una necesidad de afirmación en los gestos externos, una tendencia a la admiración puesta del lado de la necesidad de ser reconocido, su adolescencia inflamada, en suma, que en ese entorno acaba explotando por la radicalización idealista que le aparta de los suyos para abrazar la tradición que él cree que los define. Es el retrato de un terrorista que expone todas sus faces incluidas las contradictorias. Pero lo que no está en el filme es la inculpación ni, menos aún, la solución a un problema que, al fin y al cabo, nos atañe a todos. Su final no nos deja cómodos, porque la catarsis la hemos de poner nosotros mismos. Un filme moral que no moralista es lo que, brillantemente, nos ofrece el tándem belga. Y así nos ha gustado verlo.
Jean-Pierre y Luc Dardenne, que ya fueron premiados en dos ocasiones con la Palma de Oro en Cannes con Rosetta (1999) y El niño (2005), obtuvieron con El joven Ahmed, el premio a la mejor dirección en la pasada edición del festival
LOS ÁNGELES DE CHARLIE (Charlie’s Angels, Elizabeth Bancks, 2019)
USA. Duración: 118 min. Guion: Elizabeth Banks, Jay Basu (Historia: David Auburn, Evan Spiliotopoulos) Música: Brian Tyler (Canciones: Ariana Grande, Miley Cyrus, Lana Del Rey) Fotografía: Bill Pope Productora: 2.0 Entertainment / Brownstone Productions / Columbia Pictures / Perfect World Pictures / Sony Pictures Entertainment (SPE). Distribuida por: Sony Pictures Entertainment (SPE) Género: Acción
Reparto: Kristen Stewart, Naomi Scott, Ella Balinska, Patrick Stewart, Elizabeth Banks, Sam Claflin, Luis Gerardo Méndez, Djimon Hounsou, Jonathan Tucker, Hailee Steinfeld, Lili Reinhart, Noah Centineo, Monique StaTeena.
Sinopsis: Los Ángeles de Charlie siempre han proporcionado servicios de seguridad e investigación a clientes privados, y ahora la Agencia Townsend se ha expandido internacionalmente con las mujeres más inteligentes, valientes y mejor entrenadas a lo largo y ancho del planeta – varios equipos de Ángeles guiados por otros tantos Bosleys llevando a cabo los trabajos más duros por todo el mundo. Cuando un joven ingeniero de sistemas llama la atención sobre una peligrosa tecnología, los Ángeles son llamados a la acción, arriesgando sus vidas por protegernos a todos.
Tras una declaración de principios inicial que no hace más que recalcar la intención de su directora y guionista, Elizabeth Banks, de mostrar en su película mujeres fuertes en igualdad de condiciones con los varones, se agradece que no se vuelva a hacer hincapié en ello de manera tan directa. Ya lo hemos entendido.
Repleta de acción, humor -sorprendentemente en su mayor parte de la mano de Kristen Stewart- y todo lo que puede esperarse de una cinta de estas características. Sin embargo, la película no acaba de convencernos, a pesar de que las tres protagonistas están muy convincentes y hay buenas persecuciones y peleas, con un ritmo que no decae en ningún momento, tanto que una de las protagonistas llega a preguntar «¿Podemos darle a la pausa de una vez?.«A pesar de contar con todos esos méritos, el conjunto la convierte en un filme demasiado básico incluso pidiéndole poco.
No sabemos si se producirán, mucho nos tememos que no, pero su final queda abierto a nuevas aventuras de las chicas en un filme que incluye algunos pequeños guiños tanto a la versión televisiva (ojo al final), como a los largometrajes de los noventa.
LOS DOS PAPAS (The Two Popes, Fernando Meirelles, 2019)
UK. Duración: 126 min. Guion: Anthony McCarten Música: Bryce Dessner Fotografía: César Charlone Productora: Netflix. Distribuida por : Netflix Género: Drama
Reparto: Anthony Hopkins, Jonathan Pryce, Juan Minujín, Cristina Banegas, Sidney Cole, Luis Gnecco, Federico Torre, María Ucedo, Thomas D Williams, Pablo Trimarchi
Sinopsis: Frustrado con la dirección de la Iglesia, el Cardenal Bergoglio (Jonathan Pryce) solicita permiso para retirarse al Papa Benedicto (Anthony Hopkins) en 2012. En lugar de eso, enfrentando el escándalo y la inseguridad, el introspectivo Papa Benedicto convoca a su más duro crítico y futuro sucesor a Roma para revelar un secreto que sacudiría los cimientos de la Iglesia Católica.
Detrás de los muros del Vaticano comienza una lucha entre la tradición y el progreso, la culpa y el perdón, mientras estos dos hombres tan diferentes enfrentan su pasado para encontrar un terreno común y forjar un futuro para mil millones de seguidores en todo el mundo.
Los dos Papas ofrece, cuanto menos, un soberbio duelo interpretativo entre sus dos protagonistas, Hopkins y sobre todo Pryce, que consiguen hacer olvidar al espectador sus familiares rostros pasando a convertirse en los dos príncipes de la iglesia. Pero, además, la película cuenta con una preciosista puesta en escena, con planos que juegan con la geometría del encuadre, además de permitir al espectador penetrar en las bellas salas y estancias del Vaticano. Buen trabajo actoral, buen uso de la sintaxis de los planos y un guión correcto, son elementos suficientes como para disfrutar de esta digna película en la justa medida de lo que ofrece.
Todo ello en lo que es una lúcida reflexión sobre la religión católica, su necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos y su papel en la sociedad moderna mediante el diálogo de sus dos polos opuestos: el progresista, representado en Cardenal Bergoglio, futuro Papa Francisco y conservador, encarnado por Benedicto XVI, mostrando más luces que sombras de ambos personajes y humanizándolos, posiblemente en exceso durante el tramo final del film. Los dos Papas peca, como tantas y tantas películas actuales, de un exceso de metraje que quizás alarga innecesariamente una historia que debería haberse cerrado tras la última confesión, consiguiendo que un duelo a dos se termine convirtiendo en toda una oda al actual pontífice. En todo caso pesan mucho más los elementos positivos que hacen atractiva esta nueva producción Netflix dirigida por Fernando Meirelles, director de la memorable Ciudad de Dios (Cidade de Deus, 2002) que cuenta con el guión del tres veces nominado al Óscar, Anthony McCarten.
VAMOS DE ESTRENO (o no): Viernes 29 de noviembre de 2019


LA HIJA DE UN LADRÓN (Belén Funes, 2019)
España. Duración: 102 min. Guion: Belén Funes, Marçal Cebrian Fotografía: Neus Ollé Productora: B-Team Pictures / Oberón Cinematográfica. Distribuida por: B-Team Pictures Género: Drama
Reparto: Greta Fernández, Eduard Fernández, Àlex Monner, Frank Feys
Sinopsis: Sara (Greta Fernández) ha estado sola toda su vida. Tiene 22 años y un bebé, su deseo es formar una familia junto a su hermano pequeño y el padre de su hijo. Su padre, Manuel (Eduard Fernández), tras años de ausencia y al salir de la cárcel, decide reaparecer en sus vidas. Sara sabe que él es el principal obstáculo en sus planes y toma una decisión difícil: alejarlo de ella y de su hermano.

La hija de un ladrón, ópera prima en el largometraje de su directora, Belén Fuentes, es una de esas películas que dejan poso. De las que sus imágenes vuelven a nuestra mente mucho después de haber salido del cine. Y en gran parte es gracias al personaje que encarna, de manera brillante, su protagonista Greta Fernández, niña-mujer-madre de pocas palabras que expresa lo que siente mediante miradas, gestos y silencios. Recursos necesarios para desenvolverse, sin quejas ni lágrimas, por esa ratonera sin aparente salida y plena de veneno que conforma su día a día y el que precariedad, bloques de extrarradio, maternidad irresponsable, oficinas de empleo, pisos tutelados y servicios sociales conforman en gran parte el paisaje en el que se desenvuelve. Un sobrevivir más que un vivir que ha obligado a Sara a luchar y ser fuerte. Y a no quejarse.
Para conocerlo, Fuentes ha querido que no nos apartemos del personaje, de tal modo que la cámara no deja de seguirla, mirando lo que ella hace de manera continua por encima de su hombro. Así, estamos con ella cuando trabaja en empleos eventuales y miserables; cuando juega con lo que más ama, su hijo, su tabla de salvación; cuando su mirada se llena de tristeza al comprender que vive un espejismo de amor con el padre de su hijo; cuando intenta huir, sin éxito, de su padre, personaje interpretado por el propio padre de la actriz, Eduard Fernández y con el que, como no podría ser de otra manera, se entabla un formidable química.
Todo en un vivir cada día en el límite de la pobreza, partiendo de un día al azar, sin explicar al espectador los antecedentes que han llevado a su padre a la cárcel o a ella a esa situación. Será el espectador el que deberá intuirlo, así como aventurar lo que sucederá en su conclusión, lo que habrá detrás de esas lágrimas.
Natural y brillante, Greta Fernández está perfecta. Impecable. Y su directora correcta, a pesar de que el recurso de seguir de cerca a la protagonista acabe agotando un tanto al espectador.
VAMOS DE ESTRENO (o no): Viernes 22 de noviembre de 2019


INTEMPERIE (Benito Zambrano, 2019)
España. Duración: 103 min. Guion: Pablo Remón, Daniel Remón, Benito Zambrano (Novela: Jesús Carrasco) Música: Mikel Salas Fotografía: Pau Esteve Birba Productora: Morena Films / Movistar+ / TVE / Áralan Films / Ukbar Filmes Género: Western
Reparto: Luis Tosar, Luis Callejo, Jaime López, Vicente Romero, Manolo Caro, Kandido Uranga, Mona Martínez, Miguel Flor De Lima, Yoima Valdés, María Alfonsa Rosso, Adriano Carvalho, Juanan Lumbreras, Carlos Cabra
Sinopsis: Un niño (Jaime López) que ha escapado de su pueblo escucha los gritos de los hombres que le buscan. Lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente del infierno del que huye. Ante el acecho de sus perseguidores al servicio del capataz del pueblo (Luis Callejo), sus pasos se cruzarán con los de ‘el moro’, un pastor (Luis Tosar), que le ofrece protección y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos.

Benito Zambrano realiza una espléndida película de género, un western, para ser precisos, ubicándolo en un cortijo andaluz en plena postguerra española. Con un campo andaluz gobernado por déspotas terratenientes, para los que trabajan, en régimen de esclavitud, jornaleros analfabetos, de uno de estos cortijos, y de la casa de su cruel capataz huirá un niño con destino a la ciudad. Dejando todo atrás y en frenética marcha, se adentrará en un árido desierto, se encontrará con un pastor, el moro, (imponente Tosar) que le ayudará y llenará sus días de valores que nunca más olvidará.
Zambrano utiliza todos los recursos del western y lo hace de manera muy inteligente, acudiendo a personajes y entornos bien reconocibles de ese universo, como el paisaje del desierto, sus protagonistas con pasado, y la épica del (anti)héroe en contraste con la maldad del villano, con una escena final que bien podría haber sido la de un (buen) western crepuscular. Este ropaje no es el habitual en nuestra narrativa guerracivilista, con lo que el sevillano riza el rizo, en su filme más claramente de género es donde más autoral se muestra, una paradoja, pero, como es sabido, estas solo son contradicciones en apariencia. Intemperie es, probablemente, su película más redonda, una cinta adusta y conmovedora a partes iguales, que se evidencia como obra de madurez.
Una cinta soberbia que lo es también por el trabajo de sus magníficos actores, tanto los protagonistas, Luis Tosar, el joven Jaime López y el villano Luis Callejo, como los secundarios, algunos de ellos interpretes habituales en las películas del lebrijano como Vicente Romero y Manolo Caro, dos grandes característicos. Una muy agradable sorpresa.
¿DÓNDE ESTÁ MI CUERPO? (J’ai perdu mon corps, Jérémy Clapin, 2019)
Francia. Duración: 81 min Guion: Jérémy Clapin, Guillaume Laurant Música: Dan Levy Productora: Xilam Género: Fantástico
Sinopsis: Una mano cortada se escapa de un laboratorio con un objetivo crucial: volver a encontrar su cuerpo. A medida que avanza por los escollos de París, recuerda su vida con el joven al que una vez estuvo apegado… hasta que conocieron a Gabrielle.
J’ai perdu mon corps, debut en el largo de Jérémy Clapin, es una poética reflexión sobre el dolor por la pérdida, de unos seres queridos, del propio bienestar de la infancia, del futuro que parecía tenderse, a la que se une una mirada sobre el problema de la inmigración contada en primera persona, certera y sin acritud, y todo ello en lo que no deja de ser una preciosa historia de amor y superación. Lo que hace especial a esta opera prima, sin embargo, más allá del alcance de su subtexto, es el modo de abordarlo, desde la clave argumental, una mano se escapa en busca del cuerpo al que estaba unida, hasta las decisiones visuales con las que irá trazando este viaje en pos de la propia memoria, de la reconstrucción del yo. El miembro errático vivirá numerosas aventuras por los azares de París (especial mención merece el episodio de las ratas) y en cada una de ellas habrá la excusa para desbrozar un recuerdo, sin que los flashbacks sean sucesivos (distingue en blanco y negro los más remotos), relevante en la vida en común con el cuerpo que busca. Es digno de destacar cómo (de bien) consigue Clapin mantener la intriga a través de estas dos acciones paralelas al no revelar anticipadamente ningún detalle sobre el momento en que la mano se vio separada de su dueño, no hasta que llega el instante preciso. Una cinta preciosa y preciosista con un guion impecable, firmado por el propio director y el autor de la novela que adapta, Guillaume Laurant (que será recordado sobre todo por el guion de Amelie), y un score delicioso compuesto por Dan Levy que hizo las delicias del público (y, sobre todo, del jurado). Una delicia producida por Netflix (y van…) que hubiera encantado a los surrealistas que adoraron a aquella Bestia de cinco dedos (The Beast with five fingers) que dirigiera Robert Florey en 1946.
Lo dicho: un auténtico debut de lujo que se ha visto reconocido con el Gran Premio de la Semana de la crítica en el Festival de Cannes, además de los Premios Cristal a mejor película y el Premio del público en el Festival de Annecy.
VAMOS DE ESTRENO (o no): Viernes 15 de noviembre de 2019

MADRE (Rodrigo Sorogoyen, 2019)
España/Francia. Duración: 129 min. Guion: Rodrigo Sorogoyen, Isabel Peña Música: Olivier Arson Fotografía: Álex de Pablo Productora: Amalur Pictures / Arcadia Motion Pictures / Caballo Films / Malvalanda / Noodles Production / Le Pacte / TVE / Movistar+ / Canal+ Género: Drama
Reparto: Marta Nieto, Àlex Brendemühl, Anne Consigny, Frédéric Pierrot, Jules Porier, Raúl Prieto, Álvaro Balas, Blanca Apilánez
NOTA: Hemos decidido no poner el argumento, pues hacerlo reduciría el impacto de la primera parte del largometraje y el factor sorpresa.

Rodrigo Sorogoyen opta por desarrollar el cortometraje por el que obtuvo el Goya en 2018, de hecho toda la primera parte del filme está compuesta por el propio corto, rodado en impecable plano-secuencia. Una historia en sí misma de tal dramatismo e intensidad que, al igual que sucediera en Scream (Wes Craven), termina jugando en contra del resto del filme al no poder mantenerse al mismo nivel.
La búsqueda del hijo perdido llevará a la protagonista a vivir una situación extraña, postiza. Desesperada. Y algo retorcida también, que se beneficiará de la contenida y sensible actuación de su protagonista, una soberbia Marta Nieto, que convertirá al resto de actores en simples comparsas.
Rodrigo Sorogoyen, que tanto nos maravillara con Que Dios nos perdone (2016) y El reino (2018), realiza un sano ejercicio cambiando de registro, pero por el momento no demuestra tener un pulso tan eficaz para el drama como el que ha demostrado con el thriller.
EL IRLANDÉS (The Irishman, Martin Scorsese, 2019)
USA. Duración: 210 min. Guion: Steven Zaillian (Libro: Charles Brandt) Música: Seann Sara Sella Fotografía: Rodrigo Prieto Productora: Netflix / Sikelia Productions / Tribeca Productions. Distribuida por: Netflix. Productor: Martin Scorsese Género: Thriller.
Reparto: Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci, Harvey Keitel, Bobby Cannavale, Anna Paquin, Jack Huston, Ray Romano, Kathrine Narducci, Jesse Plemons, Domenick Lombardozzi, Stephen Graham, Jeremy Luke, Gary Basaraba, Welker White, Action Bronson, Chelsea Sheets, Kate Arrington
Sinopsis: Saga épica sobre el crimen organizado en Estados Unidos durante la época de la post-guerra vista a través de los ojos del veterano de la Segunda Guerra Mundial, Frank Sheeran (Robert de Niro), un buscavidas y asesino a sueldo que trabajó junto a algunas de las figuras más notables del siglo XX. A través de varias décadas, la película relata uno de los grandes misterios sin resolver de la historia americana, la desaparición del legendario líder del sindicato, Jimmy Hoffa (Al Pacino), y ofrece un viaje a través de los entresijos del crimen organizado: su funcionamiento interno, rivalidades y conexiones con las principales corrientes políticas.
El irlandés es una de esas películas que se ven con atención. Con el respetuoso silencio del que escucha hablar a un sabio. Saboreando cada escena, cada actuación, cada giro. Disfrutando con la seguridad de ser un privilegiado y de estar viendo un milagro. Pero el espectador, además de disfrutar de toda una lección de cine y de interpretación, será testigo de algunos de los acontecimientos clave de la vida y la política norteamericana del siglo XX. La llegada de los Kennedy al poder, la invasión de Bahía Cochinos, la crisis de los misiles de Cuba y, sobre todo, el ascenso y caída del poderoso sindicalista Jimmy Hoffa. Corrupción, mafia, violencia y negocios. Sobre todo negocios. Y todo lo viviremos desde el punto de vista de Frank Sheeran, el personaje que interpreta Robert de Niro. Una pieza menor. Un peón -y matón- de los villanos, pues en este caso Scorsese no permitirá que se vea a los mafiosos como héroes románticos y es por ello que tanto el personaje como el espectador serán observados, muy de cerca, por los oscuros ojos de Peggy, una de las hijas de Sheeran y auténtica conciencia del matón. Y es que en El irlandés las miradas son tan importantes como las palabras.
Steven Zaillian adapta I Heard You Paint Houses, de Charles Brandt, y si hubiera que poner un pero a la película, sería el de su duración, excesiva para el cine, pero claro, El irlandés no es un producto pensado para salas, así que no cuenta, pues en lo referente al tiempo, está bien estructurado, y aunque se remonta a los inicios de la carrera del protagonista, todo estará articulado en torno al episodio central de la historia, la desaparición de Jymmy Hoffa.
La esperada nueva película de Martin Scorsese, que además de en Nueva York y Londres se ha presentado también con gran éxito en los festivales de Roma y Lyon, reúne en su reparto junto a Robert de Niro, a Al Pacino, Joe Pesci, Harvey Keitel y Anna Paquin, todo un festival de nombres al que además se suma un estupendo plantel de secundarios. Así que, ya sea en su plataforma o en su limitado pase por salas, háganse un regalo: véanla.
VAMOS DE ESTRENO (o no): Jueves 31 de octubre


TERMINATOR: DESTINO OSCURO (Terminator: Dark Fate, Tim Miller, 2019)
USA/China. Duración: 128 min. Guion: David S. Goyer, Josh Friedman, Billy Ray, Justin Rhodes (Historia: David Ellison, Tim Miller) Música: Junkie XL Fotografía: Ken Seng Distribuidora: 20th Century Fox / Paramount Pictures / Skydance Productions / Lightstorm Entertainment / Tencent. Productor: James Cameron Género: Acción
Reparto: Mackenzie Davis, Linda Hamilton, Arnold Schwarzenegger, Natalia Reyes, Gabriel Luna, Edward Furlong, Diego Boneta, Enrique Arce, Tristán Ulloa, Alicia Borrachero, Tom Hopper, Cassandra Starr, Brett Azar
Sinopsis: Sarah Connor y un híbrido de cyborg y humano deberán proteger a una joven de un nuevo Terminator líquido que viene del futuro.
Actualmente se ruedan gran cantidad de películas innecesarias, que buscan hacen caja con el recuerdo de un gran éxito del pasado. Secuelas, remakes, reboots son términos tras los cuales se zafan historias que explotan el buen recuerdo que el espectador pueda tener de un viejo (o no tan viejo) éxito. La franquicia Terminator, iniciada en forma de film de serie-B por James Cameron en 1984, ha dado para varias secuelas, alguna de ellas realmente espectacular, otras lamentables. Su mitología se prolongó incluso con una serie. Se ha intentado prescindir del protagonista, Schwarzenegger, en alguno de estos filmes, pero en esas ocasiones el proyecto no gozó del éxito esperado. Pues bien, todo esto no ha sido suficiente y casi treinta años después de Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron, 1991) se vuelve a reunir a los, ya talluditos, protagonistas, Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton en Terminator: Destino oscuro, una nueva aventura que repite, en su mayor parte, las premisas de la cinta de 1991. Entre las novedades cuenta con la incorporación de un personaje humano aumentado, lo que viene siendo un cyborg, y una nueva exaltación del poder femenino, un rol que de forma natural ya había adaptado la mujer en muchas historias de ciencia ficción y terror y que en estos tiempos se potencia, algunas veces de manera algo forzada, para qué negarlo. Con una segunda parte (desde la aparición de Schwarzenegger) que casi sitúa el filme dentro de los parámetros de la comedia, la película cuenta sorprendentemente con la participación de varios actores españoles, pues se desarrolla gran parte de la acción en México y en la frontera y ya saben que para el cine norteamericano ese es el destino de nuestros actores: encarnar mexicanos.
Aunque consigue, mediante persecuciones y trompazos a diestro y siniestro su objetivo de entretener, quizás eso ya no sea suficiente, pues en ningún momento logra ocultar su objetivo de haber nacido como medio de explotar un filón ya agotado sin aportar nada a la mitología del personaje.
SORRY WE MISSED YOU (Ken Loach, 2019)
UK/Francia/Bélgica. Duración: 100 min. Guion: Paul Laverty Productora: Sixteen Films / BBC Films / BFI Film Fund / Les Films Du Fleuve / Why Not Productions / Wild Bunch. Distribuida por: Front Row Filmed Entertainment Género: Drama
Reparto: Kris Hitchen, Debbie Honeywood, Rhys Stone, Katie Proctor
Sinopsis: Ricky y su familia luchan contra las deudas desde la crisis de 2008. A Ricky le surge la oportunidad de participar en una franquicia como repartidor autónomo al volante de una nueva camioneta. Son muchas horas de trabajo, y su mujer, una asistente social, también hace jornadas muy largas. Hasta ahora su relación siempre había sido fuerte, pero todo cambia cuando se ven arrastrados en diferentes direcciones
De nuevo Ken Loach aborda una historia que reivindica el papel y el sufrimiento de la clase trabajadora, algo que parece molestar a parte de la crítica cinematográfica. Pero resulta más que llamativo que pocos cineastas centren su carrera o dediquen parte de su obra para hablar del más débil, del que menos películas protagoniza, como lo hace Loach desde hace ya muchos años. El director está comprometido con denunciar las desigualdades y poner una dosis de realidad en las pantallas. Algo que ya hizo con anterioridad en algunas de sus películas, como Yo, Daniel Blake, Buscando a Eric o El viento que agita la cebada, entre otras. Con Sorry We Missed You pone el foco en la crisis financiera de 2008, la pérdida de derechos de la clase obrera y los nuevos y engañosos sistemas de contratación, como autónomo, de los trabajadores. No es una película agradable, como parece indicar su engañoso póster. Es cruda y pesimista, también muy realista, pues ni el guionista ni el director tienen la solución al problema. Y no nos encontramos ante una de aquellas fantasías sociales de Frank Capra de la época del New Deal. Loach no deja espacio para la esperanza. No puede haberla con empleos de 14 horas diarias que se desarrollan durante semanas de seis días. Y aún así la cinta tiene momentos deliciosos, que ofrecen un retrato social de la Inglaterra proletaria, con trabajadores dignos, eficientes. Que tienen un entrañable cariño por sus hijos y sus parejas. Y todo lo cuenta Loach mediante el día a día de la pareja protagonista y de sus hijos. Pero todos por separado, pues los horarios en los cuales pueden coincidir son cada vez más escasos. Dándose la paradoja de que trabajadores a los que nos les falta trabajo, son pobres, no prosperan ni tienen visos de hacerlo. Se encuentran en una ratonera repleta de presión que les obliga a vivir para trabajar.
El reparto de la nueva película de Loach, cuyo excelente y exigente guion recala de nuevo en el guionista Paul Laverty, está encabezado por Kris Hitchen -quien ya tuvo un pequeño papel en la película “La cuadrilla” de Loach- junto a Debbie Honeywood, Katie Proctor y Rhys Stone.
Sorry We Missed You fue presentada en la pasada edición del Festival de Cannes en la que fue la decimocuarta participación de Ken Loach en el certamen francés, donde ha obtenido dos Palmas de Oro. Posteriormente, la película se presentó en el Festival de San Sebastián obteniendo el Premio del público a la mejor película europea.
VAMOS DE ESTRENO (o no): Viernes 25 de octubre de 2019


EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA (Daniel Calparsoro, 2019)
España. Guion: Roger Danès, Alfred Pérez Fargas (Novela: Eva García Sáenz de Urturi) Música: Fernando Velázquez Fotografía: Josu Inchaustegui Productora: Atresmedia Cine / Rodar y Rodar Género: Thriller
Reparto: Belén Rueda, Javier Rey, Aura Garrido, Manolo Solo, Àlex Brendemühl, Kandido Uranga, Sergio Donado, Àlex Monner, Itziar Ituño, Pedro Casablanc, Richard Sahagún, Ramón Barea
El silencio de la ciudad blanca es un thriller de misterio basado en el best seller de Eva García Sáenz de Urturi que ha sido rodada en escenarios naturales de la ciudad de Vitoria y diversas localizaciones de la provincia de Álava. Bellos lugares de los cuales el director ha sabido sacar partido. Lástima que más allá del acierto en la ubicación, este thriller vaya desinchándose conforme avanza su metraje, pues acciones y situaciones que posiblemente funcionan óptimamente en la novela, pinchan en la adaptación llegando a ser, en algún momento, ridículas. Todo lo cual se lamenta, pues el material, bien tratado, podría haber dado para un buen filme, con ese argumento que mezcla crímenes rituales y elementos histórico de la ciudad ese asesino en serie de praxis metódica, venganza y conflictos familiares. Ítems que se mezclan en la trama con unos policías de pasado trágico y alguna escaramuza amorosa. Como vemos, elementos más que suficientes como para abrir el interés del espectador, pero que, en manos de los guionistas, se van embrollando hasta convertir la historia en una maraña casi ininteligible.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 18 de octubre de 2019 *
ZOMBIELAND: MATA Y REMATA (Zombieland: Double Tap, Ruben Fleischer, 2019)
USA. Duración: 99 min. Guion: Dave Callaham, Rhett Reese, Paul Wernick Música: David Sardy Fotografía: Chung Chung-hoon Productora: Columbia Pictures / Pariah Género: Comedia
Reparto: Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone, Abigail Breslin, Zoey Deutch, Bill Murray, Rosario Dawson, Luke Wilson, Dan Aykroyd, Avan Jogia
Sinopsis: En esta secuela el grupo de protagonistas tendrá que viajar desde la Casa Blanca hasta el corazón de los Estados Unidos, sobreviviendo a nuevas clases de muertos vivientes que han evolucionado desde lo sucedido hace algunos años, así como a algunos supervivientes humanos rezagados. Pero, por encima de todo, tendrán que tratar de soportar los inconvenientes de convivir entre ellos.
Diez años después de que ‘Bienvenidos a Zombieland’ se convirtiera en un gran éxito, el reparto principal (Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Abigail Breslin y Emma Stone) se vuelve a unir al director Ruben Fleischer (Venom) y los guionitstas originales Rhett Reese y Paul Wernick (Deadpool) para ‘Zombieland: Mata y remata’, una película que no solo no engaña a nadie, ofreciendo todo lo que gusto al público de la primera, sino que además no repite la fórmula, ofreciendo algunas situaciones de lo más jocosas, como la emancipación de la pequeña del grupo, ahora toda una adolescente, y la relación entre la joven pareja.
La secuela, que no aparenta tener ánimos de continuidad, ni falta que le hace, tan solo parece ser un divertimento de los responsables y protagonistas por repetir lo que se adivina como un rodaje divertido. O eso trasmiten y además muy bien: buenos gangs, ironía, diversión y muchas cabezas reventadas, además de nuevas clases de zombies, de los que no les pensamos desvelar nada, pero que van de lo divertido a lo más peligroso.
Wichita, Tallahassee, Little Rock y Columbus gozan de muy buena salud y a ellos se les suman otros personajes muy, muy divertidos que incluyen a pijas, y hippies, entre otros elementos. Agrada ver una secuela que no ofrece la sensación de tedio y déjà vu habitual, lo que hace que resulte tan bienvenida como inesperada. Todo un soplo de aire fresco y un oasis de diversión.
Un consejo: quédense hasta el final de la película. Vale la pena.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 30 de agosto *
QUIEN A HIERRO MATA (Paco Plaza, 2019)
España. Duración: 107 min. Guion: Juan Galiñanes, Jorge Guerricaechevarría Música: Maika Makovski Fotografía: Pablo Rosso Productora: Vaca Films / Atresmedia Cine / Film Constellation / Playtime Production Género: Thriller
Reparto: Luis Tosar, María Vázquez, Tania Lamata, Ismael Martínez, Pablo Guisa Koestinger, Dani Currás, Marcos Javier Fernández Eimil, María Luisa Mayol, Víctor Duplá, Enric Auquer, Xoán Cejudo, Alberto Abuín
Sinopsis: En un pueblo de la costa gallega vive Mario (Luis Tosar), un hombre ejemplar. En la residencia de ancianos en la que trabaja como enfermero todos le aprecian. Cuando el narco más conocido de la zona, Antonio Padín (Xoán Cejudo), recién salido de la cárcel, ingresa en la residencia, Mario trata de que Antonio se sienta como en casa. Ahora, los dos hijos de Padín, Kike (Enric Auquer) y Toño (Ismael Martínez), están al mando del negocio familiar. Pero un fallo en una operación llevará a Kike a la cárcel y les generará una gran deuda con un proveedor colombiano. Toño recurrirá al enfermero para que intente convencer a su padre de que asuma la deuda. Pero Mario tiene sus propios planes.
De nuevo Paco Plaza inyecta el horror en la cotidianidad, como ya hiciera en Verónica (2017) e incluso en [Rec]³: Génesis (2012). Un horror que en esta ocasión se introduce en el día a día de un geriátrico, cuando un histórico narcotraficante ingresa en él tras ser liberado de la cárcel. Allí, el jefe de enfermeros, solventemente interpretado por Tosar, tendrá que hacerse cargo de él. Cuidarlo y soportar su soberbia. La acción se irá desarrollando y la extrañeza, sutil, irá aflorando en la trama, subiendo la intriga y permitiendo que el espectador baraje sus conjeturas. Paco Plaza consigue atrapar con su película y demostrar su versatilidad, adaptándose perfectamente a un género que ha manejado poco.
Plaza arriesga en la puesta en escena, narra la historia en planos cortos asfixiando al espectador en la trama, pero se desenvuelve bien en esta redacción en corto que obliga a destilar la información. No tenemos apenas perspectiva solo el dato justo, estrategia que nos mantiene en ascuas, pendientes del desarrollo de la acción y la construcción de los personajes, sus rasgos, sus motivos, sus intenciones, de su pasado conocemos lo poco que muestran unos flashbacks fotografiados en tonos ocres y velados en el desenfoque. Estos insertos irán aumentando conforme avanza el filme, al igual que irán ganando definición, hasta acabar desvelando qué latía en el interior de Mario, quizás incluso llega un momento en el que nos resultan excesivos, sin que, sin embargo, el recurso se le vaya totalmente de las manos.
Escrita por Juan Galiñanes y Jorge Guerricaechevarría («Celda 211», «El Niño», «Cien años de perdón”), Quien a hierro mata quizás flojea en su tercer acto cuando los flashbacks se intensifican (como ya comentamos), pecando de recalcar en demasía algunos pasajes del pasado del protagonista, pero con todo, es pecata minuta en una cinta realizada con un magnífico pulso y en la que, además de Luis Tosar, destaca el elenco de actores secundarios, que dotan al film de una gran credibilidad.
Una nueva muestra de la buena salud de la que goza el thriller español.
PLAYMOBIL: LA PELÍCULA (Playmobil: The Movie, Lino DiSalvo, 2019)
Francia/Alemania/USA. Duración: 110 min. Guion: Blaise Hemingway, Greg Erb, Jason Oremland (Historia: Lino DiSalvo) Música: Heitor Pereira Fotografía: Charlie Ramos Productora: Morgen Studios / ON Animation Studios / On Entertainment Género: Comedia
Reparto: Anya Taylor-Joy, Gabriel Bateman.
Sinopsis: Cuando el pequeño Charlie desaparece repentinamente en el mágico mundo animado de Playmobil, su hermana Marla emprende el viaje de su vida para traerlo de vuelta a casa. A medida que se adentra en mundos increíbles y supera desafíos imposibles, Marla se encontrará con nuevos y divertidísimos amigos como Del, el charlatán cocinero de food truck, el apuesto y carismático agente secreto Rex Dasher, un robot que es todo corazón, una extravagante hada madrina y muchos personajes más.
Playmobil: la película consigue trasmitir claramente el mensaje de que aunque uno crezca y tenga que afrontar las responsabilidades y tragedias que conllevan alcanzar la edad adulta, hay que dejar una puerta entornada por la dejar entrar la fantasía y la aventura. Eso sí, si es posible, materializando esa aventura mediante las diferentes gamas de figuras y complementos, (vikingos, oeste, piratas, romanos…) disponibles en Playmobil. Y es que, como es normal, en una cinta, eminentemente infantil y que tiene nombre de marca de juguete, se trata de promocionar y vender los productos que, en este caso, protagonizan el film. Y recalcamos lo de infantil, pues esta cinta ha sido duramente analizada por la crítica comparándola, especialmente, con otro film protagonizado por otra patente juguetera similar, y eso es algo que no debería hacerse, pues si aquella fue una sorpresa para los adultos por su magnífico y polivalente guión, Playmobil: la película, aún siendo plenamente disfrutable también por el público adulto, es básicamente una película dirigida a los más pequeños, repleta de humor, acción, aventura y eficaces canciones. Además, tiene el aliciente de contar con un prólogo y epílogo en el que podremos ver a la encantadora Anya Taylor-Joy (The Witch, Morgan…), en carne y hueso interpretando un registro totalmente opuesto al que nos tiene acostumbrados superando, además, con nota. Se muestra simpática, vital, canta, baila y realiza una remarcable labor doblando a su avatar de plástico. Se trata de la primera película inspirada en los juguetes Playmobil, y está dirigida por Lino DiSalvo, director con más de 17 años de experiencia en Disney, donde fue jefe de animación en Frozen (Chris Buck, Jennifer Lee, 2013), entre otras. La película fue seleccionada para inaugurar El Festival de Animación de Annecy
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Jueves 15 de agosto de 2019 *
ERASE UNA VEZ EN…HOLLYWOOD (Once Upon a Time in… Hollywood, Quentin Tarantino, 2019)
USA. Duración: 165 min. Guion: Quentin Tarantino Fotografía: Robert Richardson Productora: Sony Pictures Entertainment (SPE) / Heyday Films / Visiona Romantica Género: Drama
Reparto: Leono DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Al Pacino, Kurt Russell, Bruce Dern,Timothy Olyphant, Michael Madsen, Tim Roth, Zoe Bell, Damian Lewis, Luke Perry,Emile Hirsch, Dakota Fanning, James Marsden, Clifton Collins Jr., Scoot McNairy,Damon Herriman, Nicholas Hammond, Keith Jefferson, Spencer Garrett, Mike Moh,Clu Gulager, Martin Kove, James Remar, Lena Dunham, Austin Butler, Leslie Bega,Maya Hawke, Brenda Vaccaro, Lorenza Izzo, Penelope Kapudija, Margaret Qualley,Rumer Willis, Dreama Walker, Costa Ronin, Madisen Beaty, Sydney Sweeney
Sinopsis: La película se centra en el panorama cambiante de Hollywood a finales de los años 60, cuando la industria empezaba a olvidarse de los pilares clásicos. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a estos cambios al mismo tiempo que su doble (Pitt). Sin embargo, la vida de Dalton parece que está ligada a sus raíces de Hollywood, puesto que es vecino de la actriz y modelo Sharon Tate (Robbie).
Que a Quentin Tarantino le gusta el cine, es algo incuestionable que no vamos a descubrir ahora, y por eso, desde su primera película hasta esta Erase una vez en…Hollywood sus películas están llenas de homenajes y tributos respetuosos al cine que más le apasiona, ya sea el Blaxploitation, el de artes marciales, el western o el thriller de Hong-Kong. Y siempre lo ha hecho de forma respetuosa y generosa. Sus películas son un campo de referencias pero el que él las haya utilizado han servido a muchos para descubrir el cine de John Woo, Jack Hill, Ringo Lam, Sergio Corbucci, Enzo G. Cartellari, Toshiya Fujita… cineastas olvidados o cuyas obras no se estrenaban más allá de Asia. Si hasta hace un homenaje a nuestro recientemente fallecido Antonio Isasi-Isasmendi.
Sí, Tarantino deja notar en todas sus películas que le gusta el cine. Que es lo que más le gusta. Y también lo hace en Érase un vez…en Hollywood, ya desde su propio título, referencia innegable a grandes películas de Sergio Leone. Pero detectamos una novedad. La forma de afrontar esta historia ubicada en el Hollywood convulso y cambiante de finales de los sesenta es la de tomarse una revancha sobre uno de los elementos que ayudó a terminar, dramáticamente, a cuchilladas, con la mítica meca del cine y con la inocencia de los sesenta, representados por la actriz Sharon Tate. Una inocencia que desembocarían en el crudo y cínico desencanto de los setenta.
Tarantino nos muestra un Hollywood en proceso de descomposición. Con actores cuya estrella se apaga y tienen que emigrar a Italia a recrear, desde Almería, el lejano oeste. Y una industria cinematográfica que ve como su puesto, en la cima del entretenimiento popular, decae ante la
televisión. En ese Hollywood del año 1969 sitúa los personajes de su historia, unos maravillosos Leono DiCaprio (Rick Dalton), Brad Pitt (Cliff Booth) y Margot Robbie (Sharon Tate), acompañados de algunos de los personajes que orbitaron alrededor de la pareja Tate/Polanski, como Bruce Lee, que realmente instruyó a la actriz en la lucha contra Nancy Kwan en La mansión de los 7 placeres (The Wrecking Crew, Phil Karlson, 1968) y que incluso, al parecer, estaba invitado a la velada en Cielo Drive que desembocó en los asesinatos de Sharon Tate y todos sus invitados a manos de los siervos de Manson. También aprovecha Tarantino para incluir a varios de sus intérpretes, como Bruce Dern, Kurt Russell, Michael Madsen o Zöe Bell, mezclándolos con actores veteranos de primera y de segunda como Al Pacino, Brenda Baccaro o Nicholas Hammond junto a caras más recientes como las de Lena Dunham, Lorenza Izzo, Dakota Fanning o Luke Perry. El Hollywood de ayer y hoy. De los grandes estudios a los más independientes. Del glamour a la trastienda del Powerty Row. Todo, como es habitual, regado por la mejor música de la época.
Realidad y ficción se dan la mano en esta película, que resulta mucho más comedida que las otras del director, casi se diría que hasta madura, lo cual no significa que no se tome sus momentos de desahogo. Pero un desahogo que no puede evitar el poso melancólico que deja en el espectador Érase una vez en…Hollywood. Melancólico porque Tarantino no hace más que anunciarnos el fin de la inocencia de los sesenta y de la política de estudios, pero también el fin del cine como fenómeno comunitario para disfrutar en una gran pantalla rodeado de gente.
Érase una vez en…Hollywood es, repetimos, un canto de amor al cine. Y un elogio de la ficción como única vía de subversión ante la realidad. Tarantino vuelve a utilizar el poder sanador de la ficción como revancha contra aquello que trastornó un mundo, como en Malditos Bastardos (Inglourious Basterds, 2009), pero aquí en un tono más sosegado y profundo, aunque no le falte lugar a la chanza. Toda una catarsis que apostilla la célebre frase de El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, John Ford, 1962), si allí se nos dice que la historia no debe cambiar lo que ha escrito la leyenda, en Érase una vez en… Hollywood se remata el concepto añadiendo que lo que la historia ha agraviado debe ser restituido en la ficción. Es casi un deber moral vengar los renglones torcidos de lo dado con la fuerza de lo inventado, porque ahí es dónde se afianza nuestro poder y nuestra capacidad de corregirnos mediante la creatividad. Una cinta agridulce que es, a la vez, una despedida y una victoria.
Y una magnífica película para los que, como Quentin Tarantino, amamos el cine.
A 47 METROS 2 (47 Meters Down: Uncaged, Johannes Roberts, 2019)
UK. Guion: Ernest Riera, Johannes Roberts Música: Tomandandy Fotografía: Mark Silk Productora: thefyzz. Distribuida por: Entertainment Studios Motion Pictures Género: Terror
Reparto: John Corbett, Nia Long, Sophie Nélisse, Corinne Foxx, Sistine Rose Stallone,Brianne Tju, Davi Santos, Khylin Rhambo, Brec Bassinger
Sinopsis: A la adolescente Mia no le apetece mudarse a México con su padre, Grant, y su nueva familia. Con Grant trabajando como investigador en una antigua ciudad maya que está sumergida bajo el agua, Mia se ve obligada a pasar tiempo con su hermanastra Sasha. Aburrida y sin supervisión, Mia, Sasha y sus dos amigas se adentran en la cueva submarina en la que Grant está trabajando.
Oculto durante siglos, el lugar de entierro maya sumergido es hermoso y desconcertante, pero pronto se vuelve mortal cuando las chicas descubren que no están solas. Están rodeadas por enormes tiburones blancos amenazadores. Atrapadas en una cueva que pronto podría ser su tumba, las chicas deben estar en silencio si desean salir con vida.
Original no es un adjetivo que defina a A 47 metros 2, pero al menos intenta aportar algo más que adolescentes y tiburones blancos a la propuesta, ofreciendo cierta motivación a las dos hermanastras protagonistas mediante unas gotas de acoso escolar y cucharadas de espíritu de reconciliación y superación. El resultado no es que sea algo inolvidable, pero consigue que el espectador no aparte la vista de la pantalla ¿Cómo hacerlo con cuatro adolescentes atrapadas en una necrópolis maya submarina con el oxígeno de sus bombonas agotándose mientras ¡son acosadas por hambrientos tiburones!? Desde luego, muy mal habría que hacerlo para que no resultara, cuanto menos, una película entretenida.
Y la cinta resulta tan emocionante y angustiosa como confusa, pues en muchas escenas submarinas la oscuridad es casi total, lo cual por otra parte facilita que los escualos ataquen desde cualquier punto y en cualquier momento. Pero eso sí, la cinta se estropea un tanto durante su conclusión, cuando el director se suelta el pelo y muestra todo lo que no ha podido enseñar en la oscuridad abismal. En conclusión, otro refresco muy indicado para estas fechas sin más pretensiones que hacer pasar un buen/mal rato.
Se agradece la fidelidad al cine de género de su director, el británico Johannes Roberts, que está haciendo una humilde carrera al otro lado del Atlántico con pequeñas cintas como el díptico A 47 metros o la interesante secuela Los extraños: cacería nocturna (The Strangers: Prey at Night, 2017), todo ello mientras se anuncia su salto al terreno de la superproducción con el reboot de Resident Evil. Con lo bien que se había cerrado la serie original tras seis entregas…
LA VIRGEN DE AGOSTO (Jonás Trueba, 2019)
España. Duración: 125 min. Guion: Itsaso Arana, Jonás Trueba Fotografía: Santiago Racaj Productora: Los Ilusos Films Género: Drama
Reparto: Itsaso Arana, Vito Sanz, Joe Manjón, Isabelle Stoffel, Luis Heras, Mikele Urroz,María Herrador, Naiara Carmona
Sinopsis: Eva (Itsaso Arana) está a punto de cumplir 33 años y ha convertido en un acto de fe la decisión de quedarse en Madrid en agosto. Los días y las noches se presentan como un tiempo de oportunidades, y mientras se celebran las verbenas de verano, Eva se encuentra con otras personas a las que trata de ayudar, sin saber que, en realidad, no hace otra cosa que ayudarse a sí misma.
Jonás Trueba no es Gustave Flaubert, ni su Eva, pese a su nombre de mujer primigenia, es Emma Bovary. El francés, en su obra inmortal, penetraba el alma femenina para alumbrar un personaje de compleja psicología. Trueba lo intenta, pero el suyo, pese a estar coguionizado por Itsaso Arana, no es más que un retrato de mujer idealizada a partir de lugares comunes escuchados en conversaciones de salón. Aunque, precisamente por ser tópicos, habrá mujeres reales que se reconocerán y la aplaudirán como femenina, aquí consideramos que, para alcanzar ese epíteto, hace falta algo más que tres mujeres hablando de la menstruación, porque eso, en el mejor de los casos, es quedarse muy poco más allá de la obviedad.
La obviedad es el principal problema de La virgen de agosto, la película es precisamente eso, un recamado tejido con hilos de metáforas facilonas, que van desde la elección de los nombres de los personajes a la utilización de agosto como marco ideal para consumar un viaje interior. Empecemos por los nombres. Eva es la protagonista única del filme, el resto de personajes no son más que comparsas, y el director/guionista no la llama así de forma casual. ‘Eva’ etimológicamente procede del hebreo ‘havva’, esto es, “que da vida”, de jai, “vida”, por ser Eva madre de todos los vivientes (Génesis, 3, 20), la primera mujer, sin embargo, no es solo dadora de vida, su curiosidad la convierte también en portadora de mortalidad por su atrevimiento de comer del Árbol de la ciencia del bien y del mal. Un pecado del que sólo nos librará la otra mujer, su complemento y su reverso, que es la Virgen María. La feminidad es vista por la moral judeocristiana como un poder ambivalente polarizado en dos figuras maternas afines y opuestas a partes iguales. La Eva de Trueba tendrá la particularidad de encerrar en sí ambos polos como descubriremos cuando ella reconozca su estado y condición. Un reconocimiento que le llega a través del principal figurante de su periplo, Agost, peculiar hipocorístico de Agostino, nombrado así, en italiano, por si su forma castellana (Agustín) pudiera despistarnos de su carga simbólica. ‘Agostino’ del latín ‘Augustinus’, es la forma patronímica de Augusto/Augustus (“consagrado por el augurio”), el sentido originario de la palabra era “crecimiento concedido por los dioses a una empresa”, símbolo, pues, de lo venerable para los romanos, que lo atribuyeron como epíteto a su césar. Agost será el vehículo que mediará la consumación del viaje interior de Eva, después de que esta parezca salvarle de su pesadumbre. La virgen de agosto parece poner en la mujer la posibilidad de redención de lo humano, pero como el espacio de la fertilidad y el crecimiento en el que puede llegar a convertirse.
En honor de Octavio Augusto se rebautizó el octavo mes del año como agosto, así se acaba de comprender el nombre del partenaire de Eva, ya que es precisamente ese el mes en el que Eva emprende el camino hacia la búsqueda de su autenticidad, de su sentido, permaneciendo en la ciudad (que es otro personaje más) durante ese mes estival plagado de festejos. El ferragosto (tomándoles prestado a los italianos el nombre de esa celebración) es el marco de su crecimiento, un marco cargado de significados que hunden sus raíces en la antigüedad romana. Curiosamente (o no tanto, visto, lo visto) las celebraciones más importantes del mes se desarrollaban el 13 de agosto (día en el que Eva conoce a Agostino, para más señas), dedicadas a la diosa Diana, ligada a la vida en los bosques, a las fases lunares y a la maternidad. El cristianismo hizo coincidir las fiestas de ferragosto con la de la Asunción, uniendo rituales sagrados y profanos en manifestaciones populares. La virgen de agosto, como popularmente se conoce a la festividad de la Asunción de María (y de la que, evidentemente, toma el título la cinta), es el fondo sobre el que se pinta la forma de la aventura de Eva. Una aventura que tiene mucho de iniciática, esto es, de experiencia vital y de tránsito de un estado a otro, presuntamente superior. No es Trueba el primero en hacer esa asociación, el primero en acudir a ese espacio estival como instante en el que, contrastando con la indolencia del calor, nos sentimos necesitados de comernos la vida, de alcanzarnos y de entendernos (y de paso a comprender nuestro mundo). A poco cinéfilos que seamos, se nos viene a la cabeza la brillante Il Sorpasso (1962, Dino Risi), pero poco más que la elección del momento comparten ambos filmes. Mientras Dino Risi usa esa celebración hedonista y acelerada como punto de contraste del hastío existencial, el nihilismo, en el que, en verdad, viven sus personajes, en Trueba todo es “mundo mágico de colores”, pintado con los pinceles de la espiritualidad new age, además. Mera fruslería que se desvanecerá cuando el verano acabe.
La virgen de agosto también tiene méritos, no decimos que no, la mayor parte relacionadas con la interprete ¡Itsaso Arana sostiene tan bien el plano con su expresión de Gioconda! Lástima que los planos fijos sean innumerables, porque así volvemos a la paleta de lo obvio. No deja de ser un recurso fácil acudir a la cámara estática para tratar de aprehender una experiencia extática desde la reverencia, como si no quisiéramos intervenir en lo acontecido en el interior del personaje, desde el máximo respeto. Una forma de subrayar que lo que se nos muestra no es baladí, que merece ser observado con detenimiento. Porque la mirada alucinada de Eva es la exaltada vivencia de ese estado del alma en el que nos podemos llegar a sentir en comunión con lo cósmico. A través de esos ojos que parecen querer comérselo todo, La virgen de agosto nos reconcilia (o al menos lo pretende) con nuestro deambular por el mundo.
Es una película mensaje en la que los personajes hablan y hablan y hablan… mientras nos educan, mientras nos enseñan el espacio de lo verdaderamente trascendente. Semejante a si estuviésemos ante una película de Éric Rohmer, con menos empaque, pero con la misma afectación. Trueba, como el icono de la Novelle Vague, es movido por la voluntad de traducir en imágenes los grandes conceptos, el sentido del amor y el valor de nuestro lugar en el mundo, en especial. Para bien (y para mal) Jonás Trueba, parece querer saltarse la postmodernidad y regresar a los modos narrativos de generaciones anteriores, en un intento de construir un relato atemporal. Ahora bien, se nos antoja que bajo todas esas pretensiones se esconde un discurso intrínsecamente superficial.
La virgen de agosto gustará. La crítica ya la ha elogiado, y habrá todo un sector del público que comulgará con ella. Desde esta humilde tribuna, sin embargo, sólo nos vemos capaces de decir que el emperador va desnudo.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 2 de agosto de 2018 *
ROJO (Benjamín Naishtat, 2018)
Argentina/Brasil/Francia. Duración: 109 min. Guion: Benjamín Naishtat Música: Vincent van Warmerdam Fotografía: Pedro Sotero Productora: Ecce Films / Bord Cadre Films / Desvia Produções / Pucara Cine / Sutor Kolonko Género: Thriller
Reparto: Darío Grandinetti, Andrea Frigerio, Alfredo Castro, Diego Cremonesi
Sinopsis: A mediados de los años 70, un hombre extraño llega a una tranquila ciudad de provincias. En un restaurante, y sin motivo aparente, comienza a agredir a Claudio, un reconocido abogado. La comunidad apoya al abogado y el extraño es humillado y expulsado del lugar. Más tarde y camino a casa, Claudio y su mujer, Susana, son interceptados por el hombre extraño, quien está determinado a cobrarse una terrible venganza. El abogado toma entonces un camino sin retorno.
Rojo se inicia como un thriller, un tenso thriller que engancha al espectador y no lo suelta hasta el final, aunque el tono, por el camino, cambia, pasando a de ser un ejercicio de intriga a un conjunto de frescos sobre la corrupción de los vencedores. Sobre el cinismo de un nuevo régimen auto-instaurado ya en la monotonía del terror de forma plácida y legal. Una sociedad clasista desde cuyas grietas chorrea la sangre de los inocentes y que se representa en una casa abandonada cuyo propietario desapareció, como tantos. Una radiografía de una clase dominante podrida, manipuladora. Y todo se nos muestra partiendo del protagonista, el abogado que interpreta magistralmente Darío Grandinetti, su familia y amigos. Los cachorros de esos verdugos, de esa Argentina que trabaja, eslogan que tanto recuerda a esa España que madruga promulgado aquí por los hermanos putativos de aquellos matarifes argentinos. Igualmente cínicos y crueles.
Escrita y dirigida por el argentino Benjamin Naishtat (Historia del miedo), Rojo fue una de las grandes triunfadoras de la pasada edición del Festival de San Sebastián (Concha de Plata a la Mejor Dirección; Concha de Plata al Mejor Actor y Premio del Jurado a la Mejor Fotografía) y también participó en el Festival de Toronto (TIFF) y en el Festival Internacional de Cinema de Barcelona Sant-Jordi (BCN Film Fest).
ALCANZANDO TU SUEÑO (TEEN SPIRIT) (Teen Spirit, Max Minghella, 2018)
USA. Duración: 92 min. Guion: Max Minghella Fotografía: Autumn Durald Productora: Automatik Entertainment / Blank Tape / Head Gear Films / Metrol Technology Género: Drama
Reparto: Elle Fanning, Rebecca Hall, Millie Brady, Elizabeth Berrington, Zlatko Buric,Jordan Stephens, Stephen Boxer, Archie Madekwe, Mark Stobbart,Agnieszka Grochowska, Noof McEwan, John Locke, Daniel Westwood,Jessie Vinning, Ruairi O’Connor, Ria Zmitrowicz, Clara Rugaard, Paul Blackwell,Olivia Gray, Gerald Maliqi, Calvin Chen, Vivian Oparah, Sofia Abbasi
Sinopsis: Violent (Fanning) es una introvertida adolescente que vive en la Isla de Wight, en Inglaterra, y que sueña con convertirse en una estrella del pop para poder así alejarse de tu triste panorama familiar. Con la ayuda de un inesperado mentor, Violet se inscribe en un concurso de canto que pondrá a prueba su integridad, talento y ambición.
La ópera prima del actor y escritor Max Minghella, conocido por su trabajo en ‘El cuento de la criada’ o ‘La red social’, es otra nueva versión de la Cenicienta en clave de sencilla historia de superación. Una trama algo trillada, pero con algunos elementos que la dignifican. Como su magnífica fotografía, que muestra una isla de Wight donde nunca parece brillar el sol retratando también unos cálidos interiores que contrastan con la luminotecnia artificial de los escenarios.
Elle Fanning, que se confirma de nuevo como uno de los mejores talentos de su generación, realiza su papel de forma sombría, sin maquillaje ni artificios. No sonríe, su vida apenas le ofrece motivos para hacerlo, pero aún así se muestra fresca, bella, espléndida. Joven. Y como tal errada y errante, pero con unas ideas claras y una personalidad que deja la puerta abierta de par en par a la esperanza.
Repetimos, si bien la trama no resulta original, su enfoque si puede aportar motivos para el disfrute de esta cinta. A pesar de ser una producción americana, se ha optado por situar la acción en una pequeña isla cerca de Inglaterra, así la película se libra de muchos de los tópicos habituales que podríamos haber esperado de haberse situado la acción en cualquier ciudad norteamericana. En ningún momento hay glamour, incluso cuando la acción se traslada a Londres. Y aunque algunas situaciones son más que familiares (mentor alcohólico -y con pinta de oler muy mal- con un pasado glorioso y tragedia a sus espaldas), podemos llegar a creernos la relación que se entabla entre estas dos almas perdidas.
Teen Spirit, a pesar de su título, consigue trasmitir tristeza. Al gris de la climatología cabe añadir sus tristes canciones, todo lo cual da un tono a la cinta que atraviesa la pantalla alcanzando al espectador más allá de que la historia tenga, o no, un final feliz.
VAMOS DE ESTRENO (o no): * Viernes 26 de julio de 2019 *
MIDSOMMAR (Ari Aster, 2019)
USA. Duración: 145 min. Guion: Ari Aster Música: Bobby Krlic Fotografía: Pawel Pogorzelski Productora: B-Reel Films / Parts and Labor. Distribuida por A24 Género: Terror
Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia,Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson,Lars Väringer, Katarina Weidhagen van Hal
Sinopsis: Una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento acude con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se convierte en una oscura pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.
El espectador del siglo XXI, formado en el narcisismo de las redes sociales, parece incapaz de llegar virgen a la sala de proyecciones, sobre todo si ha de enfrentarse a una obra cuyo director no ha dejado indiferente a nadie con sus anteriores realizaciones. El público se dividirá ante el nuevo trabajo entre entregados y detractores, los primeros predispuestos a consumir una obra maestra, los segundos con las uñas afiladas para remarcar los defectos y confirmar que el director de moda es un bluf y todas sus películas pura basura. Es época de (pre)juicios rápidos que han de ser compartidos de inmediato, tiempos de jactancia en los que la mayoría se dispone a presentarse como sabio cuando, en verdad, no pasa de sabihondo. Los menos irán a encontrarse con el hecho fílmico sin un ánimo formado a priori, ellos serán los que podrán admirar la inmensa gama de grises que se extiende entre el blanco y el negro y disfrutar de la cinta y no de la expectativa que ha generado (del hype si queremos caer en la absurda moda de los anglicismos). Los ponderados serán pocos, pero serán.
Valga este largo preámbulo para introducir nuestra experiencia con el cine de Ari Aster, un autor que, con solo dos largos en su haber, ha demostrado tener un rico universo personal y un modo propio a la hora de narrarlo. Con Hereditary se sentaban sus bases, una narrativa seca y concisa, que introduce el impacto como golpe en el estómago a partir del cual la tensión es más de carga psicológica que de peripecia de acción. No pasa nada, dijeron algunos ante su opera prima, pero, a poco que se tenga el ojo entrenado, puede descubrirse que en su cine no cesan de acontecer los sucesos internos con todas sus repercusiones externas. Con Midsommar vuelve a hacerlo, un filme en el que, más que el qué, lo que importa es el cómo narra. Su segunda cinta nos pone ante un viaje, un mal viaje para ser precisos, hacia la cegadora luz del solsticio y los estados alterados de la mente, donde el terror nace tanto de la extravagancia como del extrañamiento.
Un arranque impecable. Aster elige iniciar su relato con un prólogo oscuro que establecerá las claves de los personajes y sus relaciones. Un preámbulo que exige ya a sus actores darlo todo, donde la banda sonora y la pista de sonido ponen la intensidad del drama, y en el que la cámara nos da el relato por encima del suceso. Brillantes montajes internos nos muestran la situación en la que se encuentran los personajes, el espejo permite que compartan plano a la vez que enseña, por su carácter artificial (casi forzado), que no se mueven en la misma sintonía. Es casi una película dentro de la película, que viene a sembrar las motivaciones de unos y otros y a fijar nuestra complicidad con el personaje de Dani (una perfecta Florence Pugh) y su condición de desubicada dentro del grupo y la circunstancia. El fuera de juego será nuestro incómodo lugar de observación, asistiremos a los hechos con la misma indefensión que su protagonista, compartiremos con ella el desvarío de pesadilla que la circunda, tan embriagados como ella gracias a esa fotografía sobrexpuesta que convierte al blanco del solsticio en un filtro lisérgico.
Implacable se mantiene el pulso del director hasta la secuencia de impacto, una explosión de gore que pilla desprevenidos a los protagonistas y a contrapié a los espectadores. Nada vuelve a ser igual. Porque va a resultar difícil mantener el mismo nivel de tensión, sí, pero también porque ese hecho nos pone ante la fiereza de lo que nos es extraño, los límites del relativismo cultural y las mezquindades de quienes se sienten en una posición de superioridad moral respecto a lo otro. Quisiéramos que hubiera una reacción, que los protagonistas se comportarán como los estándares del género, pero Aster nos lo niega sepultándonos en el horror de un sinfín de danzas paroxísticas y en la lógica aplastante del rito que está por encima incluso de quienes lo practican.
Las comparaciones son odiosas. Midsommar va a traer como consecuencia la revisión por parte de muchos del clásico de Robin Hardy, y eso será bueno porque bien está revisar grandes obras. Sin embargo, tratar de establecer entre ellas un ranking es ingenuo, injusto y absurdo. Entre la nueva película de Aster y The Wicker Man existe la misma relación que podríamos señalar entre la Suspiria de Guadagnino y la original de Argento: partiendo de puntos en común se nos ofrece toda una reinterpretación del tópico que da pie a una lectura totalmente distinta. Y es que lo folclórico en Midsommar es una excusa argumental para hablarnos de nuestro presente, del posicionamiento del hombre actual ante el mundo, de la enquistada prepotencia de Occidente en un momento en el que sus principios parecen hacer aguas. ¿Folkhorror? Si así lo quieren, y si tanto necesitan poner etiquetas a lo que consumen, usen esta para referirse a la última película de Aster, pero entonces perderán el matiz de que aquí lo pagano está puesto al servicio del análisis de las complicadas relaciones que se entretejen en un mundo en decadencia como el nuestro. Con los demás, con el entorno y con nosotros mismos, tal como ya quedaba expuesto en el prólogo. El resto, lo hemos dicho ya, es un viaje, un mal viaje, hacia nuestro propio fondo.
No hay tantas obras maestras. La magistralidad solo toca con su gracia a unas pocas piezas, a unos pocos autores, y es, normalmente, el tiempo el que les otorga tal condición. Midsommar no lo es, pero poca falta hace. Ari Aster ha vuelto a hacerlo, demostrar que es posible enfrentar con originalidad los lugares comunes. Ha vuelto a filmar una cinta con mucho interés formal, llamada a ganarse un puesto destacado dentro del género en la actualidad y ha validarle como un autor al que hay que seguir la pista. Ni más. Pero tampoco menos.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 19 de julio de 2019 *
BOSQUE MALDITO (The Hole in the Ground, Lee Cronin, 2019)
Irlanda. Duración: 90 min. Guion: Lee Cronin, Stephen Shields Música: Stephen McKeon Fotografía: Tom Comerford Productora: SP Films / Bankside Films / Head Gear Films / Metrol Technology / Wrong Men North. Distribuida por: A24 Género: Fantático/Terror
Reparto: Seána Kerslake, James Cosmo, Kati Outinen, Simone Kirby, Steve Wall, James Quinn Markey., Eoin Macken, Sarah Hanly, Bennett Andrew, David Crowley,John Quinn
Sinopsis: Sarah (Seána Kerslake), está convencida de que algo siniestro surgido de las profundidades de un misterioso agujero ha transformado a su hijo. Se exploran así los límites entre lo racional y lo inexplicable. ¿Es posible que tan solo esté sufriendo el síndrome de Capgras, un trastorno que provoca que una persona crea que uno de sus familiares cercanos ha sido sustituido por un doble, un impostor? ¿O puede que la vieja leyenda irlandesa de los niños cambiados sea cierta?
Francamente, mal vamos si en la promoción de Bosque maldito se anuncia esta cinta como la Hereditary de este año. Y vamos mal porque los que tienen idealizada aquella pueden sentirse defraudados (o no), pero también porque compararla es restarle méritos a esta correctísima propuesta, que posee su propia personalidad y que podría enmarcarse, quizás, en la ciencia-ficción. Pero eso ya tendrán que juzgarlo ustedes.
Muy bien interpretada por actores naturales, creíbles, como Seána Kerslake. Bosque maldito está magníficamente ambientada, con una casa, situada en la campiña irlandesa, desolada y atmosférica, que también forma parte del reparto. Tanto como la atmósfera, el viento y el cielo, siempre gris. Allí viven una joven madre y su hijo, rodeados de amplias extensiones naturales y frondosos bosques de coníferas que esconden en su interior un atávico secreto: una sima, un cráter que traga todo lo que hay a su alrededor. Pero el director nos ofrece muchas más piezas con las que despertar la intriga: una extraña anciana y espejos, muchos espejos que devuelven las imágenes distorsionadas. Diferentes. Cambiadas. Todo conjugado para contagiar la inquietud de la noche sin luna, del miedo a lo desconocido, de lo extraño, en este viaje a la locura que permite al espectador ser partícipe de su trama, en la que el miedo de la mujer a que el hijo cambie tanto como, al parecer ha cambiado su compañero, también se deja entrever. O no. Todo depende del cristal conque se mire. O el espejo en el que se refleje.
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GÉNESIS (Genèse, Philippe Lesage, 2018)
- Canadá. Duración: 129 min. Guion: Philippe Lesage Fotografía: Nicolas Canniccioni Productora: Productions l’Unite Centrale Género: Drama
- Reparto: Théodore Pellerin, Noée Abita, Brett Dier, Mylène MacKay, Marc Beaupré,Pier-Luc Funk, Édouard Tremblay-Grenier, Paul Ahmarani, Rose-Marie Perreault,Emilie Bierre, Vassili Schneider, Tomas Ross, Jules Roy Sicotte, Jean-Simon Leduc
- Sinopsis: Guillaume, su hermanastra Charlotte y Félix experimentan las turbulencias del primer amor… Tras «Los demonios» (The Demons, 2015), Philippe Lesage regresa con una nueva película autobiográfica.
- Premios
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2018: Festival de Locarno: Sección oficial largometrajes a concurso2018: Festival de Valladolid – Seminci: Espiga de oro (mejor película), director y actor
Philippe Lesage debutaba en el cine de ficción en 2015 con Los demonios, todo un proceso de disección de la infancia que muestra (y demuestra) como esa etapa está lejos de ser idílica en un retrato certero de los miedos que asolan a los niños. En Génesis avanza hasta la adolescencia, esa edad en la que se da el nacimiento de la sexualidad, con todas las preguntas, angustias, miedos, deseos y pasiones que esta puede despertar. En su nueva obra, Lesage, plantea en tono autobiográfico el primer amor de tres adolescentes y su empeño en afirmar su derecho a amar y ser libres. Guillaume, un estudiante de 16 años, enamorado de su mejor amigo Nicolassu; su hermanastra Charlotte, desengañada de su relación con Maxime (un chico de su edad), conoce a Theo, un hombre cercano a los 30 años; y Félix, el protagonista de Los demonios unos años después, que ve correspondidos sus sentimientos hacia Beatrice, su compañera en un campamento de verano.
El canadiense vuelve a rompernos los esquemas respecto a la construcción de un relato, puesto que la historia de Félix nos es contada a modo de epílogo de las otras dos (que se nos han ido narrando en paralelo), casi como un postizo inconexo con el resto, pero no es así, en verdad, el título ya nos da la pista: vamos a remontarnos hasta el origen, hasta el inicio de la primera vibración amorosa con lo que esta tiene de ansiedad y de éxtasis, en un viaje (si se quiere) inverso que nos vuelve a conectar con nuestras primeras vivencias sentimentales. Esa coda es el símbolo de lo que ya hemos perdido, de lo que ya han perdido incluso Guillaume y Charlotte pese a ser tan jóvenes, de nuestro Rosebud emocional al que siempre intentaremos regresar, siempre de forma infructuosa. Es la Arcadia de la que la complejidad del amor y la sexualidad nos alejan, pero que siempre nos guiará en nuestro recuerdo.
Génesis es cine de personajes, unos personajes que nos llevan a explorar nuestras propias experiencias, y en la composición de estos se luce el trabajo actoral de Theodore Pellerin y Noée Abita, una interpretación que rebasó las propias expectativas del director quien se deshace en elogios hacia su joven elenco. Con estos protagonistas, Lesage investiga los roles sexuales más desprotegidos, la homosexualidad, la sexualidad femenina, muy especialmente esta última, además. El director adelgaza los personajes masculinos tradicionales en pos de denunciar los abusos que estos cometen, así los hombres de la vida de Charlotte han buscado aplastarla, dejarla sin espacio, y ella se tendrá que afirmar sobre toda esa base de decepción (casi humillación). Con estos mimbres el canadiense quiere dar voz a todas esas mujeres que son agredidas, víctimas de abusos que a veces son casi imperceptibles, pero que no por ello son menos denunciables. En palabras de Lesage: “Nos guste o no estas cosas se repiten y la mayor parte permanecen silenciadas, es la espantosa banalidad del mal”.
Génesis, igual que Los demonios (con la que forma díptico y que tendrá continuación en la indagación de la vida adulta en su próximo filme), es una película difícil, por su estructura y sus decisiones formales, que nos gana enteros cuando volvemos sobre ella, cuando la repensamos. Esto es lo que supieron apreciarle en la Semana de Cine de Valladolid, donde se hizo con tres galardones: la Espiga de Oro, el premio al Mejor Director y el de Mejor Actor para su protagonista, Théodore Pellerin. Deseamos que el público sepa apreciarla y mimarla como merece.




Alejandro Amenábar ha logrado con
Bienvenidos al barrio no es mucho más que una bienintencionada comedia basada en los contrastes que causa mezclar diferentes clases sociales, casi antagónicas, en un mismo escenario. Eso sí, además de la posible hilaridad que pueda causar la situación, se busca humanizar a la parte más desfavorecida compuesta por emigrantes e hijos de emigrantes, ahuyentando el tópico de que todos son unos criminales, mientras la convivencia de tan diferentes elementos les llevará a descubrir que ambos grupos no son (¡ejem!) tan diferentes. Si bien no resulta un planteamiento demasiado original, tiene a su favor que no cae demasiado en el sentimentalismo, algún buen gag y una duración ajustada. También cuenta con las buenas dotes para la comedia de su protagonista, Gilles Lellouche, y en general un planteamiento amable y blanco que convierte esta comedia en un vehículo ideal para toda la familia.

James Gray lleva al espectador al más lejano confín del universo para asomarse al interior del propio ser humano en este drama existencialista, protagonizado por un magnífico Brad Pitt, en el que la huida de las responsabilidades y los conflictos con el padre, así como las secuelas del abandono, conformarán otros importantes subtextos. Todo en una película de ciencia ficción, que también contiene sus gotas de intriga y acción, con piratas siderales, pero en la que el principal protagonista será el vértigo a que más allá del confín del universo no haya nada. Con ecos a El corazón de las tinieblas, viviremos su historia desde el punto de vista de su protagonista, el hijo abandonado que ha continuado la carrera del padre y cuyo control emocional será constantemente medido. Un viaje introspectivo con una moraleja quizás demasiado obvia, pero no por ello menos cierta. Sobrecogedora y atmosférica. Una gran película que demuestra, una vez más, que la ciencia ficción puede servir para mucho más que como escenario de Space Opera.

















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