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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 4 de marzo *

JANIS (Janis: Little Girl Blue, Amy Berg, 2015)

USA. Duración: 115 min. Fotografía: Jenna Rosher Productora: Disarming Films / Jigsaw Productions Género: Documental

Reparto: Janis Joplin, Cat Power, Peter Albin, Dick Cavett, D.A. Pennebaker

Sinopsis: Documental sobre la legendaria cantante norteamericana Janis Joplin. La artista americana Cat Power, cantante de rock de origen sureño, narra en primer persona cómo Janis Joplin llegó a convertirse en una estrella, a través de las cartas que Joplin escribió durante años a sus familiares, amigos y colaboradores, antes de su fatídica muerte a los 27 años.

Janis_Little_Girl_Blue-929666351-largeDe vez en cuando es necesario recordar a estos artistas inmortales, y más si se hace desde el cariño y de forma documentada, como es el caso. Para realizar este documental, su directora ha conseguido reunir las cartas que la cantante enviaba a su familia, así como un buen puñado de fotografías raras e imágenes televisivas y privadas, con las que se nos ofrece un retrato íntimo y cercano de la cantante de la voz rota que es imposible deje indiferente al espectador. Desde sus inicios como adolescente rebelde y conflictiva hasta sus primeros pinitos en bandas de folk y blues. Sus primeros escarceos con las drogas y el alcohol, su inseguridad e infelicidad. Su larga temporada en un San Francisco en ebullición y su primer grupo importante, Big Brother & The Holding Company, con quienes actúa en Monterrey, el primer gran  festival. Su nueva carrera en 1969 y el gran vacío que no sabe llenar entre actuación y actuación y causante de su tonteo, una y otra vez, con la heroína, que finalmente la llevó a la inmortalidad el 4 de octubre de 1970. Todo ello narrado por los supervivientes de aquella época en un documental dinámico, repleto de imágenes en perpetuo movimiento, siempre en la carretera, donde Janis, la muchacha triste, era feliz. Sí, no hay que olvidar a todos estos grandes iconos que hicieron grande la música del siglo XX, y este documental es el digno recordatorio de una de las mejores voces que dieron los años sesenta. Mucho más que una imagen estampada en una camiseta de boutique.

 

13 MINUTOS PARA MATAR A HITLER (Elser: Er hätte die Welt verändert, Oliver Hrischbiegel, 2015)

GER. Duración: 110 min. Guión: Léonie-Claire Breinersdorfer, Fred Breinersdorfer Música: David Holmes Fotografía: Judith Kaufmann Productora: Lucky Bird Pictures / Delphi Medien / Philipp Filmproduction Género: Drama

Reparto: Christian Friedel, Katharina Schüttler, Burghart Klaußner, Johann von Bülow, Felix Eitner, David Zimmerschied, Rüdiger Klink, Simon Licht, Cornelia Köndgen, Martin Maria Abram

Sinopsis: Es la impresionante historia sobre Georg Elser, el carpintero de la resistencia que intentó asesinar a Hitler en Munich el 8 de noviembre de 1939. Por solo 13 minutos de diferencia, si el Führer no hubiese abandonado su podio antes de lo previsto, podría haber cambiado la historia.

13_minutos_para_matar_a_Hitler-499689577-largeLa magnífica cinta de Oliver Hirschbiegel, director de la memorable El Hundimiento, nos cuenta la epopeya de este héroe anónimo que podría haber cambiado la historia de la Humanidad y cuya gesta ha quedado reducida tan solo a nota a pie de página. La película nos muestra la implacable ascensión del nazismo en una época en la que convivieron con pequeños partidos revolucionarios  antes de hacerse con el poder. Todo ello nos lo relata el director mediante los flash-back del protagonista, Georg Elser (Christian Friedel), mientras es interrogado y torturado. Elser era  pacifista hasta que intuyó el desastre al que se abocaba la nación Alemana en manos del megalomaníaco dictador. La película cuenta con un magnífico reparto, entre ellos el nombrado Christian FriedelBurghart Klaußner, que ya coincidieron con anterioridad en La cinta blanca (2009) de Haneke. Conviene no olvidar que hasta en los momentos más sombríos de la Humanidad, hay personas anónimas que saben ver lo que la masa se niega a aceptar y que son capaces de comprometerse por lo que es justo.

 

VULCANIA (José Skaf, 2015)

España-Suecia-Francia. Duración: 90 min. Guión: José Skaf, Diego Soto Fotografía: Emilio Guirao Productora: Zentropa Género: Fantástico

Reparto: Aura Garrido, Rubén Ochandiano, José Sacristán, Jaime Olías, Sílvia Abril, Ana Wagener, Miquel Fernández, Francesc Pagès, Ginés García Millán, Andrés Herrera, Borja Espinosa, Andreu Castro, Joan Carles Suau, Ignasi Vidal

Sinopsis: Jonás, que acaba de perder a su familia en un misterioso accidente, comienza a trabajar en la fundición del pueblo. Ahí conoce a Marta, con la que comparte tragedia y de la que intentará sacar información sobre lo sucedido. Su descubrimiento sacudirá los cimientos de la comunidad.

VulcaniaPosterTrailerVulcania es un noble intento de hacer cine de género tomándolo en serio, sin ninguna voluntad de parodia ni ironía brechtiana (aunque pueda contener humor), en la línea de Autómata (Gabe Ibáñez) o la televisiva El ministerio del tiempo, con la que comparte protagonista femenina (Aura Garrido en el papel de Marta). El ganador de un Goya por su cortometraje Regreso a Viridiana (2012), José Skaf, debuta en el largo de ficción con una distopía de manual (y no lo decimos en sentido peyorativo), un subgénero que parece estar disfrutando de un momento de esplendor. ¿Qué caracteriza a las distopias? Desde su trilogía fundacional (Un mundo feliz, 1984 y Fahrenheit 451) las distopías son representaciones imaginarias de una sociedad futura (o cuanto menos ubicada en un tiempo incierto) con características negativas que son causantes de alienación moral. A través de esa ficción lo que se busca es criticar lacras sociales del presente contemporáneo al autor, aunque también, y más allá, se trata de retratar los males inherentes al género humano. Así, 1984 (por tomar uno de los ejemplos citados) persigue cantar los males del totalitarismo (con especial hincapié en el stalinista), pero su denuncia sigue vigente en nuestro mundo híperconectado en el que las fronteras de lo público y lo privado parecen diluirse concediendo a los estados herramientas cada vez más eficaces para el control de los individuos.

De la imaginación de Skaf, que además de dirigir la cinta es coautor del guión, nace Vulcania una comunidad aislada entre altos montes en la que conviven dos clanes familiares opuestos que, sin embargo, permanecen unidos por un objetivo común: mantener vivo el fuego de la fragua (en su nombre hay una nada velada alusión al célebre cuadro de Velázquez). Un libro arcano recoge las sentencias que dan sentido a la vida en Vulcania, estableciendo los deberes y las tradiciones que deben respetarse para el bienestar común y el propio, así como la advertencia del insondable peligro que supondría atravesar la frontera. Una voz omnipresente preside las jornadas de los habitantes de Vulcania, aparentemente motivadora, alentadora, en verdad lo que busca es adoctrinar paternalmente a los habitantes del poblado. Ese gran padre es el Sr. Valoquia (interpretado por un siempre convincente José Sacristán), figura a la par afable e imponente, cuya presencia, aunque autoritaria, es balsámica hasta el punto de que nadie parece cuestionarse la realidad circundante. Entre los habitantes se encuentra Jonás (Miquel Fernández), quien tras la muerte de su familia acepta un peligroso trabajo que le hace desarrollar un sorprendente poder. Sin embargo, el conocer a Marta, perteneciente al bando contrario, y quien también parece guardar un secreto, hará que Jonás inicie una investigación para descubrir qué esconden los cimientos de esta comunidad cuyos oscuros líderes intentan que la verdad no salga a la luz.

Skaf no ha omitido ni un sólo detalle canónico: el aislamiento en un paraje agreste; los símbolos herméticos que proliferan por todo el poblado desde los dinteles de las casas a los brazaletes con los que cada miembro señala su pertenencia a uno u  otro bando (con reminiscencia, además, de los signos masónicos); la figura del líder carismático; el misterio que se cierne sobre la comunidad advirtiendo del  peligro indefinido que caerá sobre quienes no acaten las ordenanzas del libro sagrado y/o traten de ir más allá de los lindes del pueblo y su fundición; y, por supuesto, los rebeldes que acabarán subvirtiendo ese orden (auto)impuesto. De ahí que hayamos hablado de distopía de manual, el suyo es un tratamiento con sabor naif, pero esa ingenuidad se nos antoja un valor admirable porque es la que permite que su película sea fresca y desacomplejada. En un mundo en el que todos parecemos venir de vuelta es estimulante que aparezcan obras como esta, con sus aciertos (excelente el momento en que descubrimos que el Sr. Valoquia no es más que el mayordomo de los cabecillas de cada clan, alusión a que el estado es la primera víctima de los poderes fácticos) y sus defectos (algunos giros de guión añaden una truculencia innecesaria).

 

CIEN AÑOS DE PERDÓN (Daniel Calparsoro, 2016)

España- Argentina-Francia. Guión: Jorge Guerricaechevarría Música: Amy Marie Beauchamp, Jose Cancela Fotografía: Josu Inchaustegui Productora: Morena Films / Vaca Films / Telecinco Cinema / K&S Films / Telefonica Studios Género: Thriller

Reparto: Luis Tosar, Rodrigo De la Serna, Raúl Arévalo, José Coronado, Patricia Vico, Joaquín Furriel, Marian Álvarez, Nani Jiménez

Sinopsis: Una mañana lluviosa. Seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” (Rodrigo de la Serna) y “El Gallego” (Luis Tosar). Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?

Cien_a_os_de_perd_n-503722289-largeEstamos ante una película cuya trama se nos instala en las tripas. Está perfectamente pergeñada y logra resultar muy emocionante porque Calparsoro maneja bien los mecanismos de la intriga a pesar de los muchos giros del guión. En su primera parte estamos ante un clásico filme de atracos que se desarrolla con el telón de fondo de una torrencial y atmosférica, nunca mejor dicho, lluvia, pero que tiene un papel en la acción mucho más destacado que el de dar un tono a la trama. Conforme avance la acción se irán introduciendo otros elementos como la corrupción política (la acción se desarrolla en Valencia) o la crisis que atenaza tanto a los atracadores como a los empleados de la oficina bancaria, que se encuentra en proceso de fusión con otra compañía con la subsiguiente regulación de plantilla. Todo se irá desarrollando muy ingeniosamente, manteniendo la tensión durante toda la cinta e introduciendo unas agradables notas de humor. El reparto resulta muy creíble y convincente, y aunque destaca Luis Tosar, le siguen muy de cerca los argentinos Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel. Calparsoro sigue en sus trece con el cine de género desde su debut en 1995 con A ciegas,  y nosotros que nos alegramos. Y más si dispone de un guión tan completo como el que le ha escrito Jorge Guerricaechevarría, mano derecha de Alex de la Iglesia. Y lo dejamos aquí, no conviene contar mucho más, ya que cuanto menos se sepa de la trama, más agradable resultará el visionado de Cien años de perdón, un título que por cierto, le viene que ni pintado.

EL AMOR ES MÁS FUERTE QUE LAS BOMBAS (Louder Than Bombs, Joachin Trier, 2015)  

Noruega-Francia-Dinamarca. Duración: 105 min. Guión: Joachim Trier, Eskil Vogt Música: Ola Fløttum Fotografía: Jakob Ihre Productora: Bona Fide Productions / Memento Films Production / Motlys / arte France Cinema Género: Drama

Reparto: Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Isabelle Huppert, David Strathairn, Rachel Brosnahan, Devin Druid, Amy Ryan, Ruby Jerins

Sinopsis: Una exposición de la obra de la fotógrafa de guerra Isabelle Reed (Isabelle Huppert), tres años después de su prematura muerte, lleva a su hijo mayor (Jesse Eisenberg) de vuelta a la casa familiar. Allí pasará tiempo con su padre Gene (Gabriel Byrne) y su hermano menor (Devin Druid). Estando los tres bajo el mismo techo, Gene tratará de estrechar lazos con sus dos hijos mientras ellos luchan por reconciliar sus sentimientos hacia su fallecida madre, mujer que recuerdan de manera diferente.

el_amor_es_mas_fuerte_que_las_bombas_49373Una película sobre el duelo que debe pasar la familia de la fotógrafa de prensa Isabelle Reed (Isabelle Hupper) tras su suicidio. Veremos tres formas de atravesarlo: el del marido y el de sus dos  hijos. Con la narración yendo hacia delante y hacia atrás, mezclándose con sueños y recuerdos, resultando en algún momento confusa. Veremos que casi todos los protagonistas guardan secretos y traiciones. Y seremos testidos de situaciones que nos parecerán incomprensibles y que adquirirán sentido cuando sea otro el punto de vista que nos lo narre. El eslabón más débil de la cadena resultará ser el más fuerte, inteligente y el que crecerá ante la adversidad, encontrando un nuevo sentido a su existencia.

El amor es más fuerte que las bombas, tercer largometraje del noruego Joachin Trier, cuenta con un muy reconocible reparto (Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Devin Druid, entre otros), que puede, no digo que lo pretenda, hacernos  pasar la cinta por norteamericana. Una propuesta interesante.

 

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