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El último vuelo de Supersonic Man: Muere Juan Piquer Simón

Otro de los grandes nos abandona, eso sí,  legándonos un buen lote de películas que demuestran el gran cariño que profesaba por el cine de género puro y duro, apostando por él en un momento en el que, al igual que todos los francotiradores del cine fantaterrorífico español, era denostado y él poco menos que tratado de demente. La apuesta de Piquer Simón era por una producción  desacomplejada, alejada del cine autóctono y cercana a los parámetros americanos. Sin lugar a dudas una apuesta más que arriesgada, pero con la  que consiguió obras más que dignas y todas centradas en el cine fantástico, de terror y aventuras.

Este director, productor y guionista, nace en Valencia en 1935 e inicia su carrera en el campo de la publicidad creando en 1959 la productora Cinedinter. En 1964 comienza su andadura cinematográfica con un corto documental sobre la Guerra Civil Española, España Violenta que sería sin duda curioso de ver, ya que fue prohibido por la “simpática” censura del régimen.

En 1972 monta la productora Almena Films que dispone de sus propios estudios y en ellos rueda su primer film, Viaje al centro de la Tierra (1976), basada en la conocida novela de Julio Verne que contó con el inglés Kenneth More de protagonista, secundado por  un buen lote de actores autóctonos, entre los que destacan algunos viejos conocidos de los amantes de cine de terror español, como Jack Taylor y Lone Fleming. La película contenía unos artesanales pero eficaces efectos especiales, labor en la que también destacaba el cineasta.

El film es ampliamente promocionado y adorado por los más jóvenes. Al año siguiente  colabora con el cine de terror por primera vez con Escalofrío (1978), que aunque consta como dirigida por Carlos Puerto, contiene varias escenas rodadas por Piquer Simón, que también la produce.

Piquer se anima en su siguiente film con los súper-héroes creando Supersonic Man (1979), otra rara avis que surge como respuesta al reciente y exitoso Superman (1978, Richard Donner). Con un, vista ahora, increíble encanto kitsch, las aventuras de Supersonic Man, que merecieron incluso una adaptación al cómic,  animaron al director a proyectar una secuela con protagonista femenina, Fantastika. Supersonic Girl, que lamentablemente no se materializó. La película contó con un villano de lujo, Cameron Mitchell, y en todo caso los efectos de vuelo están bastante conseguidos, la banda sonora es puro delirio con un tema principal discotequero del que incluso se editó un single y la identidad secreta del Superhéroe es todo menos discreta, con ese chulo de enorme bigote tan lejos de los Clark Kent y los Peter Parker.

Tras colaborar en el guión y producir Más allá del terror  (1980, Tomás Aznar), vuelve al registro de su primer film con otras dos adaptaciones de Verne: Misterio en la isla de los monstruos (1981), en esta ocasión con un reparto de lo más surtido: Terence Stamp, Peter Cushing, Blanca Estrada, ¡¡Ana Obregón!!, Paul Naschy y Frank Braña entre otros, y al año siguiente con Los diablos del mar, con Ian Sera, Patty Shepard, Frank Braña y Aldo Sambrell.

También en 1982 se embarca, sin duda influenciado por el éxito de la saga Viernes 13, (de hecho uno de sus productores, Steven Minician  lo es también de esta) en un sangriento y valorado slasher, Mil gritos tiene la noche, coproducida con Estados Unidos y Puerto Rico y rodada en Boston. La película obtuvo un gran éxito en USA, convirtiéndose en un film de culto y siendo el “slasher” favorito de Eli Roth (Hostel), siendo recientemente editada lujosamente en DVD (en Estados Unidos, por supuesto). Contando con un asesino inspirado en el personaje pulp The Shadow,  entre sus actores destaca un Christopher George venido a menos, que fallecería al año siguiente y  protagonista de otras joyas del terror europeo como Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, 1980) del maestro Lucio Fulci, secundado por, entre otros, Edmund Purdom, Jack Taylor y Frank Braña.

Cartel americano de Mil gritos tiene la noche

Quizás saturado de tanta sangre, Piquer Simón decide pasarse a registros más amables y  en 1983 le toca el turno a revisar E.T, El extraterrestre (E.T:The Extra-terrestrial, 1982 Steven Spielberg), realizando Los nuevos extraterrestres, film  mucho menor coproducido con Francia que contó con la presencia de un extraterrestre que se llamaba… ¡Trompi! , que será seguido por otro de aventuras, Guerra sucia (1984). Pero esta étapa amable dura poco, ya que a continuación  rueda sus films más recordados: Slugs, muerte viscosa (1988), un producto terrorífico con aspecto totalmente norteamericano, rodado allí y con mayoría de actores autóctonos (aunque también salen Concha Cuetos y Emilio Linder); el  fallido intento de adaptar al solitario de Providence con   La mansión de Cthulhu (1990), y una de las más valoradas, La Grieta (1990) especie de  Alien bajo el mar que tuvo la mala suerte de coincidir en cartelera con otros films similares como Leviathan, el demonio del abismo (Leviathan, 1989 George Pan Cosmatos), Profundidad 6 (Deepstar Six, 1989 Sean S. Cunningham) y por supuesto, Abyss (The Abyss, 1989 James Cameron) pero que a diferencia de todas ellas tenía el dudoso encanto añadido  de contar entre sus actores con la presencia de Pocholo Martínez-Bordiu (¡¡!!).

Tanto Slugs como La Grieta se llevan Goyas a los efectos especiales y buena distribución en el exterior, al ser ambas producciones de Francesca de Laurentiis, hija de ya saben ustedes quien. A partir de entonces su obra se va espaciando y dirigiendo de nuevo hacia la aventura con films como La isla del diablo (1994) y  Manoa, la ciudad de oro (1999), última que dirigió. También realizó trabajos de guionista para otros directores, y colaboraciones en films como Brácula, Condemor 2 (1997, Álvaro Sáenz de Heredia), como coordinador artístico, además de la  realización de series de televisión como la inefable Manos a la obra.

Sin conseguir rodar proyectos como la segunda parte de Barbarella (con Bridget Fonda), La Casa en el confín de la tierra (basada en la novela de William Hope Hodgson que adaptó de forma maestra Richard Corben), La Torre de los siete jorobados (¡alucinante!),  El Capitán Trueno, El Guerrero del Antifaz, Roberto Alcázar y Pedrín (¡digno de verse!) y más obras de Verne, Juan Piquer ejerce durante los últimos años de director de la Mostra de Valencia y fallece a los 75 años de edad este 7 de enero de  un cáncer, enfermedad que al final ha podido con este gran luchador.

¡¡¡Que la fuerza de las galaxias sea contigo!!!

Y como curiosidad, algunas portadas de los comics de Supersonic Man editados en 1979 por Editorial Valenciana.

  1. 11 enero 2011 a las 9:50

    Como siempre gracias al Sr. Sáinz por su valiosa información y darle el pésame por la parte que le toca como amigo de Piquer Simón.

  2. 11 enero 2011 a las 9:30

    Por cierto, “España violenta” trataba de la violencia de la España Republicana, pero eran tan horrorosas sus imágenes que la censura la prohibió. Lo digo porque en la actualidad esa violencia es silenciada sistemáticamente contándonos siempre la del bando contrario cuando bien se sabe que ambos fueron lo peor de lo peor.
    Antes hubo otro fiasco, “Leyendas”, basado en Gustavo Adolfo Becquer. No la pudo rodar porque el Sindicato (Vertical) no le dio el carnet de director de cine (algún día debería contar esta historia con más detenimiento para que las nuevas generaciones se enteren).
    En aquel tiempo si no te daban el carnet de director de cine no podías dirigir películas. Por cierto, el presidente del Sindicato del Espectáculo era Juan Antonio Bardem, de ideología contraria al Régimen de Franco. Pero eso es ya otra historia.

  3. 11 enero 2011 a las 9:25

    Juan Piquer fue uno de mis mejores amigos en la industria del cine junto a Amando del Ossorio, Narciso Ibáñez Menta, Víctor Israel (a los que echo mucho de menos), José Ulloa, Sebastián D’Arbó y otros.
    Gracias por acordarte de él cuando la prensa le ha ignorado de forma poco profesional e ignominiosa.
    No suelo dejarme llevar por la emoción porque me he acostumbrado a vivir la vida en toda su dureza, pero he pasado unos días muy tristes. La noticia ya la esperaba porque las últimas veces que hablamos por teléfono ya le vi muy apagado, sobretodo cuando era un hombre de fuerte energía. No me dijo nada de su enfermedad, pero lo presentí.
    Piquer se merece lo mejor de lo mejor.

  1. 15 diciembre 2011 a las 9:02

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