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Las lecturas de Serendipia: ‘Tales from the Crypt’ Vol. 1

 

TALES FROM THE CRYPT VOL. 1

Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa dura. Formato magazine, 216 páginas a todo color


Poco o nada se podría haber imaginado Max C. Gaines, responsable de editar, junto a Harry J. Wildenberg en 1934 Famous Funnies, el primer comic book moderno, que su hijo William iba también a pasar a la historia del cómic, aunque por razones bien distintas. El bueno de Max, que recomendó a D.C. que publicara la creación de los jóvenes Siegel y Shuster sobre cierto héroe volador llegado de un lejano planeta, no podría haber llegado a pensar que su bástago sería uno de los responsables de que cientos de niños quemaran -alentados por sus padres y educadores- sus comic books en hogueras purificadoras.

¿Qué terrible delito cometió William M. Gaines? Pues tan solo uno: publicar cómics de terror, ciencia ficción y crímenes, sí, pero unos viscerales cómics que ponían en solfa el modo de vida americano, sus vicios y virtudes; su hipocresía y su racismo. Y además cometían el terrible error de ser muy divertidos y poseer una gran calidad al estar creados por los mejores artistas de la época.

¿Pero cómo comenzó todo?

Volvamos al bueno de Max C. Gaines. En 1938 se asoció a la editorial D.C. iniciando lo que sería la edad dorada de los súper héroes, pues bajo su supervisión iniciaron su andadura personajes como Wonder Woman, Green Lantern, Flash o Justice League of America, que todavía hoy siguen coleando y con más salud que nunca gracias al cine. Pero harto de héroes en mallas Max creó su propio sello, E.C. (Educational Comics) con los que publicó series tan piadosas y limpias como Picture Stories from the Bible, Picture Stories from World History y Picture Stories from Science, parte de cuyos beneficios, además, donaba a grupos religiosos. Pero la fatalidad quiso que en 1947 Gaines muriera ahogado en un accidente, lo que hizo que su hijo William se hiciera cargo de la editorial.

Y llegaron los cambios.

Bill Gaines y Al Feldstein con un expositor lleno de E.C. Comics

El nuevo editor, cuyo objetivo en la vida estaba muy alejado del mundo del cómic, cerró las series que su padre publicaba y que perdian dinero y comenzó a editar cómics de temáticas más acordes con lo que demandaba el público: romance, crimen y western, que eran los géneros de moda tras la debacle de los súper héroes. Pero el auténtico cambio llegó cuando Gaines,  junto al  ilustrador y guionista Al Feldstein, decidieron probar con el cómic de terror, y así llegaron en 1950 The Crypt of Terror (más tarde Tales from the Crypt), The Vault of Horror y The Haunt of Fear. Tres colecciones que se distinguían por contar con un jocoso introductor y narrador: Crypt-Keeper, Vaul-Keeper y Old Witch, respectivamente. Si bien no fueron los primeros en dedicarse al género de terror, pues ese privilegio corresponde a Eerie de Avon, Adventures Into the Unknown de American Comics Group, Marvel Tales y Captain America’s Weir Tales de Atlas, el éxito no se hizo esperar pues junto a los ingeniosos guiones, se contó con una grupo de dibujantes que hoy son leyenda viva del cómic: Johnny Craig, Harvey Kurtzman, Reed Crandall, Jack Kamen, Russ Heath, William Elder, Jack Davis, Frank Frazetta, Joe Orlando… una plantilla y una fórmula que en los años setenta tendría su continuidad en los comics Warren de terror con Creepy y Eerie en cabeza. A estas tres cabeceras terroríficas de E.C. pronto se les sumarían Weir Fantasy y Weir Science (Ciencia ficción); Crime Suspenstories y Shock Suspenstories (policíaco-criminal), entre otras de aventuras, bélicas… pero no nos adelantemos.

Reproducción de un original de Jack Davis con el anfitrión de Tales from the Crypt

A nuestro país estos cómics, como casi todo, esto cómics llegaron tarde. Nadie se aventuró a editarlos a pesar de que muchos sabíamos de su existencia y conocíamos bien a parte de sus autores gracias a los cómics Warren. Una selección de historietas de E.C. fueron recopiladas en el número 42 de Ilustración+Comix Internacional de Toutain en 1984 y en la Historia de los Cómics Nº 12 (1982), de la misma editorial. Migajas que dejaban al lector con ganas de más.

Mucho más.

Y la sequía se palió gracias a Planeta DeAgostini, que a partir de 2003 editó Clásicos del Terror, que reunió ordenadamente y de manera sucesiva en 15 tomos en blanco y negro de 21×15 todos los números de Tales from the Crypt, The Vault of Horror y The Haunt of Fear. Y no se detuvo aquí, pues prosiguió con las demás series de E.C., incluídas las que se editaron tras la investigación del Senado norteamericano, que propició la creación del Comic Code y que motivó que tuvieran que cerrarse las colecciones más polémicas de la editorial, algo de lo que se hablará en su momento. Planeta DeAgostini realizó un gran trabajo, por supuesto, pero con dos grandes inconvenientes: era en blanco y negro y su tamaño reducido. Inconvenientes que Diábolo Ediciones ha solventado con la puesta en marcha de la edición en lujosos tomos a todo color y tamaño magazine que se ha iniciado con Tales from the Crypt vol. 1, un monumental tomo que reúne de manera cronológica The Crypt of Terror 17, 18 y 19 y Tales from the Crypt 20, 21 y 22. La numeración no debe alarmar a nadie, pues la industria del cómic norteamericano tenía la costumbre de continuar series ya iniciadas sustituyendo tan solo el título. Así, lo que comenzó siendo International Comics, pasó a ser tras cinco números International Crime Patrol durante uno más, pasando a ser definitivamente Crime Patrol hasta su número16, números que, por supuesto, no tienen nada que ver con la serie que los sustituyó.

Arriba la portada original del comic book The Crypt of Terror 17. A la derecha una reedición con lo que no se debe hacer: retocar los colores a su libre albedrío (y ya puestos, el título)

La edición de Diábolo respeta las portadas originales sin traducirlas, y tanto su tipografía como el color reproducen los originales americanos, manteniendo fielmente los contenidos de la época, lo que incluye su propaganda, los relatos no ilustrados y el por entonces novedoso correo del lector. Puede decirse que el resultado es un tomo impecable y cuidado con esmero. Su precio, 34,95€ no nos parece excesivo teniendo en cuanta la calidad de su impresión, del gramaje del papel utilizado y del mimo puesto en el producto. Otra cosa es que esté o no al alcance de todos los bolsillos, pero eso ya es un factor ajeno al producto.

El contenido de cada uno de los comic books, que constan de 34 páginas y de cuatro historietas completas, se abre indefectiblemente con una escrita y dibujada por Al Feldstein, auténtica alma mater del proyecto, que además guioniza las de otros artistas como George Roussos, Wally Wood, Jack Kamen, Graham Ingels, Harvey Kurtzman y Johnny Craig, responsable de las cuatro primeras portadas, aunque la escogida por Diábolo para su primera tomo es una de las dos realizadas por Al Feldstein, concretamente la del número 22, que ha sido escogida, además, con muy buen criterio al ser la mejor, tal y como parece demostrar que fuera también la escogida por Planeta DeAgostini para su primer tomo. En todo caso, no teman , pues tanto esta como el resto de portadas se incluyen en el interior del tomo en su glorioso tamaño original encabezando cada comic book.

Destaca la rápida evolución que se produce entre los seis comic books. En sus páginas vemos como se va fraguando el estilo E.C. y como el éxito de la propuesta propicia nuevas publicaciones. Cuando llegamos al sexto número, la estructura que mantendrá Tales from the Crypt ya está consolidada: todas las historias tienen un presentador, un host, que de manera jocosa introducirá al lector en la historia y meterá algunas puntillas durante la misma. Y cada cuadernillo se abrirá con una presentada por el anfitrión de la colección, The Crypt-Keeper, pero el resto de historietas, en divertida rivalidad, podran ser presentadas por The Old Witch (anfitriona de The Haunt of Fear) o The Vault-Keeper (invitante de The Vault of Horror). También algunas historietas comenzará a utilizar el final shock que será marca de la casa, como es el caso de la estupenda A Fatal Caper que ilustra Jack Kamen con guion de Feldstein.

En el número 19 ya entrará en plantilla Graham Inglels que con sus cargadas y tenebrosas viñetas pasará a ser presencia fija en cada número. Y también colaborará un joven Wally Wood, que todavía perfeccionaba un estilo que funcionaría mejor en los títulos de ciencia ficción y que fructificará durante su etapa en Warren. Wood, por cierto, se permite una pequeña broma al incluir una caricatura del editor, Bill Gaines, en la primera viñeta de la segunda placha de Terror Ride! historieta incluída en el número 21 de Tales from The Crypt.

Y esto es solo el principio. En próximas entradas se analizarán los contenidos del tomo que corresponda, así como los principales artistas y  guionistas que trabajarán en él. Y todo sin olvidar la historia del propio sello editorial.

De momento es todo ¡Bienvenidos a The Crypt of Horror!

 

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