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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 10 de noviembre *


LA LIBRERÍA  (The Bookshop, Isabel Coixet, 2017)

España/UK/Alemania. Duración: 110 min. Guion: Isabel Coixet (Novela: Penelope Fitzgerald) Música: Alfonso de Vilallonga Fotografía: Jean-Claude Larrieu Productora: Green Films / A Contracorriente Films / Diagonal TV / Zephyr Films / ONE TWO Films Género: Drama

Reparto: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett, Michael Fitzgerald, Jorge Suquet, Hunter Tremayne,Frances Barber, Gary Piquer, Lucy Tillett, Nigel O’Neill, Toby Gibson, Charlotte Vega

Sinopsis: En 1959 en un pequeño pueblo de la Inglaterra una mujer decide, en contra de la educada pero implacable oposición vecinal, abrir la primera librería que haya habido nunca en esa zona.

Isabel Coixet ha declarado que se quedó prendada de la obra de Penelope Fitzgerald desde que la leyó por primera vez hace casi diez años, “me sentí completamente transportada a 1959 y realmente creía que era, en cierto modo, la ingenua, dulce e idealista Florence Green. De hecho, lo soy. Me siento profundamente conectada con este personaje, de una manera que nunca he sentido con los protagonistas de mis otras películas.” Tan bien ha sabido comprender la obra que le ha merecido el premio a la mejor adaptación literaria en la Feria del Libro de Frankfurt,  la más importante del sector, que ha premiado en anteriores ediciones películas de directores tan reputados como Stephen Daldry, Anton Corbijn, Todd Haynes o Tom Ford.

Pero a este comentarista La librería no le ha llegado, a pesar de poseer los ingredientes necesarios y de primera calidad con los que construir una obra emotiva. Relatada en forma de fábula, con sus villanos, héroes e incluso caballero andante, la historia no deja de ser una oda sobre el amor a la literatura y a la vida sencilla y sincera, para la que la directora ha contado con un destacado reparto encabezado por la inglesa Emily Mortimer (La invención de Hugo, Shutter Island, Match Point, The Newsroom), que en esta cinta apenas logra descomponer la expresión de perpetua sorpresa de su rostro. Patricia Clarkson , que ya colaborara con la directora  en la deliciosa Aprendiendo a conducir (Learning to Drive, 2014) y en Elegy (2008), que interpreta a la villana de la función como representación de los poderes fácticos. Y  finalmente Bill Nighy (Love Actually, Su mejor historia) , ganador de un Globo de Oro y dos premios BAFTA, que realiza otra de sus completas actuaciones.

Su magnífica ambientación y las fantásticas localizaciones, con sus vetustas mansiones envueltas en el melancólico gris del otoño, no consiguen evitar que el guión resulte postizo en su  ansia por agradar, careciendo del alma necesaria para que todos los elementos consigan emocionar al espectador, o al menos a este cronista de, les aseguro, lágrima fácil.

SPOOR (EL RASTRO) (Agnieszka Holand, 2017)

Polonia/Alemania/República Checoslovaca/Suecia/Eslovenia. Duración: 128 min. Guion: Agnieszka Holland, Stepán Hulík (Novela: Olga Tokarczuk) Fotografía: Jolanta Dylewska Productora: Ceská Televize / Heimatfilm / Nutprodukce Género: Drama

Reparto: Agnieszka Mandat-Grabka, Jakub Gierszal, Katarzyna Herman, Andrzej Grabowski,Tomasz Kot, Borys Szyc, Miroslav Krobot, Marcin Bosak, Wiktor Zborowski
Sinopsis: Janina Duszejko, ex ingeniera, astróloga y vegetariana, vive en un pequeño pueblo en las montañas de Los Sudetes. Una noche encuentra un cadáver cerca de su casa. La víctima es un cazador furtivo que murió en extrañas circunstancias. Con el paso del tiempo, se encontrarán en la zona más cuerpos: todos ellos de cazadores que, según Janina, han sido asesinados por animales salvajes.
Premios
2017: Festival de Berlín: Premio Alfred Bauer
2017: Festival de Valladolid – Seminci: Mejor actriz (ex aequo) (Mandat-Grabka)
La última película de la directora nominada al Oscar Agnieszka Holland (Europa EuropaIn Darkness)  es una extraña mixtura de géneros que no termina de cuajar.  Ganadora del Premio Alfred Bauer en la pasada edición de la Berlinale 2017, preseleccionada al Oscar 2018 a Mejor película de habla no inglesa por Polonia, Spoor (El rastro) es, entre otras cosas, una critica la sociedad polaca de la mano de una vieja excéntrica animalista, que también ejerce de profesara de inglés y que junto a otros curiosos personajes se rebelará contra unas convenciones caducas. Trata de blancas, emigración y sobre todo, amor a la naturaleza, toda una oda al ecologismo que parece cantada por la estrafalaria protagonista, todo ello tiene cabida  en esta extraña propuesta que dejará a más de un espectador un tanto contrariado por su avalancha de ideas, propuestas, que parecen quedar abiertas y el tono, realista pero a la vez fantástico. Y es que uno sigue su bizarro argumento, pero con la constante sensación de que la trama ha de ser una metáfora sin que uno llegue a saber qué quiere expresar. Ahora bien la cinta no carece de interés y es una de las pocas propuestas de cine polaco que llega a nuestras pantallas, así que no podemos dejar de recomendarla. Vayan a verla y juzguen ustedes.

ORO (Agustín Díaz Yanes, 2017)

España. Duración:103 min. Guion: Agustín Díaz Yanes (Libro: Arturo Pérez-Reverte) Música: Javier Limón Fotografía: Paco Femenía Productora: Apache Films / Sony Pictures España / Atresmedia Cine Género: Drama

Reparto: Raúl Arévalo, José Coronado, Bárbara Lennie, Óscar Jaenada, Luis Callejo,Juan José Ballesta, Juan Diego, Juan Carlos Aduviri, Anna Castillo,Antonio Dechent, Juan Echanove, Andrés Gertrúdix, José Manuel Cervino, Diego París

Sinopsis: En el siglo XVI, los conquistadores españoles Lope de Aguirre y Núñez de Balboa emprenden una épica expedición compuesta por 30 hombres y 2 mujeres, por la selva amazónica, en busca de una mítica ciudad que, según se dice, está hecha completamente de oro.

Una aventura protagonizada por unos variopintos soldados que tienen mucho que ganar y nada que perder en medio de la jungla amazónica (perfectamente recreada en Las Palmas). Un entorno salvaje en el cual deberán enfrentarse a un clima hostil, tribus de indios salvajes (incluida una tribu de sodomitas caníbales, cita directa del guión), serpientes y caimanes, entre otras alimañas, además de a las propias intrigas y traiciones que surgirán, al reclamo del oro, entre la soldadesca. Todo ello en una magnífica y atmosférica película de género que a pesar de alguna pequeña incongruencia, resulta muy entretenida y no exenta de humor, abrazando cierto delirio, de lo más sano, por otra parte, conforme se acerca a su final. Muy lejos de la película de referencia en este género, Aguirre la cólera de Dios, pero disfrutable si no le exigimos demasiada profundidad.

Protagonizada por un excelente plantel de actores, entre los cuales destacan José Manuel Cervino, José Coronado, Raúl Arévalo, Óscar Jaenada, Antonio Dechent, Luis Callejo y Juan José Ballesta, además, de una divertida intervención de Juan Diego, con Oro, su director reincide en adaptar una obra de Arturo Pérez-Reverte, pues ya se encargó de Alatriste en 2006.

ALGO MUY GORDO (Carlo Padial, 2017)

España. Duración: 87 min. Guion: Carlo Padial, Berto Romero Música: Javier Rodero Fotografía: Diego Dussuel Productora: Zeta Cinema Género: Comedia

Reparto: Berto Romero, Carlos Areces, Carlo Padial, Carolina Bang, Miguel Noguera,Didac Alcaraz, Javier Botet

Sinopsis: ¿Y si en el proceso de hacer una ambiciosa película, los cineastas no fueran capaces de contar lo que quieren contar y descubrieran que el documento de lo que están llevando a cabo es casi más importante que la ficción que pretenden lograr? Con el ritmo de comedia de enredo que narra los avatares del rodaje de una película llena de delirantes contratiempos, Algo muy gordo es una reflexión en tono documental sobre los resortes de la comedia, la industria que fagocita el arte y la vida que, en el espacio que queda entremedias, se abre camino.

Englobada en eso que se ha dado en llamar posthumor, mucho nos tememos que parte del público que vaya a ver esta película protagonizada por Berto Romero podría llevarse un chasco con lo que propone su director Carlo Padial, pues esta moderna vertiente del humor no es apto para todo tipo de público. Difícil es el definirlo, aunque a nosotros se nos ocurre un simil que puede ayudar. O no: es como una eyaculación en seco. Sin fluido. Sin sustancia, como una tortilla deconstruida. Tampoco nos pregunten el porqué lo vemos así, pero es lo que nos sugiere. No puede negarse que durante sus casi 90 minutos esta mezcla de realidad y ficción tiene algunos puntos que llaman a la risa, faltaría más, pero  son más los momentos en los que uno busca la complicidad sin encontrarla por ningún lado. Como cuando varios amigos se enfrascan en una conversación repleta de bromas privadas que uno no puede entender.

Berto es un humorista que tiene la facultad de provocarnos la risa. Al igual que Carlos Areces. Pero Padial consigue que esto no suceda durante la mayor parte de Algo muy gordo, llegando incluso a un punto en el cual nos sentimos culpables de no colaborar, de no intentar buscar la risa, reír, maldita sea.  Llegando a pensar que es culpa nuestra: “Lo siento, Carlo, no eres tú, soy yo“, pero no es así,  el silencio reinaba en la sala durante la proyección y solo fue roto en breves momentos. Y, maldición, queremos reírnos con Algo muy gordo, queremos ser modernos y entender donde está la gracia pero, supongo que somos unos antiguos. O algo.

Lo que no impide, eso sí, que le reconozcamos a la cinta la originalidad de su propuesta que pone en primera línea el otro lado de una producción, el antes de la concreción material del producto. E incluso aceptamos que el presente necesite de nuevas formas de concebir el género de la comedia para ser expresado. Y, por supuesto, el derecho de Berto a romper con los clichés a los que parecen haberle abocado las exigencias del público. Su derecho a reinventarse. El derecho, en suma, a reformular el humor, más allá de que podamos o no conectar con sus nuevos registros. De nuevo, vayan a verla y juzguen ustedes.

YO-KAI WATCH (Yôkai Wotchi: Tanjô no Himitsu da Nyan, Shinji Ushiro y Shigeharu Takahashi, 2014)

Japón. Duración: 97 min. Guion: Takuzô Nagano, Miho Tanaka, Yôichi Katô Música: Kenichirô Saigô Productora: Level-5 / Oriental Light and Magic (OLM) / Avex Pictures / Bandai / Shogakukan / Dentsu / HTB / Big Face / TV Tokyo / Kadokawa / TSC / Toho Company Género: Comedia de animación.

Sinopsis: La historia comienza en el momento en que el joven Keita Amano se encuentra con una pequeña cápsula en el bosque para después recibir un misterioso reloj. Así es como conoce a un fantasma que se hace llamar Whisper. Este le comenta al chico que el reloj que lleva en su muñeca le ayudará a ver todo tipo de criaturas sobrenaturales, tanto buenas como malas. A partir de ese instante, Keita vivirá una gran aventura. Tendrá que viajar 60 años atrás en el tiempo para conocer a su propio abuelo de joven, y entre los dos tratar de salvar a la humanidad…

Yo-Kai Watch es toda una fábrica de personajes (AKA merchandising) dirigida a los más pequeños. Con factura televisiva, pues es un producto proveniente de ese medio, la película hace referencia a la serie, así que parte de los personajes e incluso las canciones es fácil que los más pequeños (y lo otakus) se las sepan ya, así que serán los que más disfruten de este producto.

La mecánica de estos seres, los Yo-Kai, es bastante similar a la de los pokemons: hay de muchos tipos y pelajes y para verlos será necesario un reloj especial, concretamente el del título, que utilizará el protagonista para ayudar a sus amigos a luchar contra los Yo-Kai maléficos que quieren acabar con el mundo y “espiritarte”, convertirte en uno de ellos.

En nuestra opinión no deja de ser la aventura de un niño y sus amigos -y villanos- imaginarios e invisibles, que tan solo él puede ver (además del público cómplice). Unos amigos que representan la puesta al día de los ancestrales Yo-Kai, criaturas y demonios del folclore japonés en una aventura que incluye viajes en el tiempo y que puede dar pié (y seguro que ya han dado) a video-juegos y una extensa linea de merchandising para estas fiestas, entre cuyos licenciatarios se incluyen marcas como Hasbro, Nintendo o Panini.

MUSA (Jaume Balagueró, 2017)

España/Irlanda/Francia/Bélgica. Duración: 107 min. Guion: Jaume Balagueró, Fernando Navarro (Novela: José Carlos Somoza) Música: Stephen Rennicks Fotografía: Pablo Rosso Productora: Filmax / Fantastic Films / The Jokers Films / Frakas Prods Género: Terror

Reparto: Elliot Cowan, Franka Potente, Ana Ularu, Leonor Watling, Christopher Lloyd,Manuela Vellés, Joanne Whalley.

Sinopsis: Samuel Salomon, profesor de literatura, no pisa la universidad desde la trágica e inesperada muerte de su novia. Samuel sufre una recurrente pesadilla donde una mujer es brutalmente asesinada a través de un extraño ritual. De repente, la misma mujer que aparece todas las noches en su mente es hallada muerta en idénticas circunstancias a las de su sueño. Samuel se cuela decidido en la escena del crimen para averiguar la verdad, y conoce a Rachel, una joven que asegura haber soñado con el asesinato. Juntos, harán todo lo posible para descubrir la identidad de la misteriosa mujer, sumergiéndose en un oscuro mundo gobernado por las musas que han inspirado a los poetas de todos los tiempos.

Jaume Balagueró, una vez liberado de la saga [Rec] tras la floja cuarta y última parte, ofrece con Muse un claro descenso a los infiernos, tal y como se ocupa de indicarnos el director de diversos modos, bautizando incluso a uno de sus personajes, el encarnado por Manuela Vellés, como Beatriz, ya saben la amada de Dante que le guía en La divina comedia. Tras unos magníficos títulos de crédito inspirados en los grabados de Doré y en la afición del director por los atlas de medicina (cualquier película que los incluya, en este panorama actual que los ha hecho casi desaparecer, ya gana puntos ante Serendipia) Balagueró nos introducirá en un escenario de pérdida y de culpa, como ya hiciera en su primera película, Los sin nombre (1999), cinta con la que Musa guarda varias similitudes. La húmeda neblina irlandesa envuelve este relato en el que también figurará un culto malsano con asesinatos rituales y un clímax que se desarrollará en un hospital mental abandonado, motivos fetiches en la producción del director catalán. La propuesta del director, la más compleja desde Darkness (2002), nos devuelve a un imaginativo Balagueró en un registro que no agradó a muchos de los que vieron la premiere del film en Sitges,  por considerar que repetía fórmulas sin motivo pero que, sin embargo, nos pareció ya entonces muy rico y digno de segundos visionados para apreciar en lo que vale ese universo de musas dañinas como furias en el que se nos invita a reflexionar sobre el arte de crear y su dialéctica con la vida. Lo que está en juego es la romántica posibilidad de componer el poema que ponga en pie a la materia, la posibilidad del hombre para crear en mayúsculas. Además, la cinta cuenta con la agradecida participación de Christopher Lloyd y nuestra admirada Franka Potente.

 

 

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