Criando ratas es, sin lugar a dudas, una obra que merece respeto. Realizada con escasos medios, pero mucho tesón y trabajo y construida, a pesar de los problemas e inconvenientes que hubo durante el rodaje, con pasión y buenos resultados, retrata a la perfección la sordidez de los barrios marginales de extrarradio, sus sonidos, su textura, sus protagonistas. Y todo desde dentro. Mojándose. Contando con una plantilla de actores extraídos de las calles, como antaño hacían Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma y una vez en su salsa, introduciendo los ingredientes principales con los que contará la trama de Criando ratas: Droga, prostitución, violencia y pobreza en un barrio marginal que es como todos los barrios marginales: una bomba de relojería que apesta a realidad. A verdad.
Y a pesar de la falta de medios técnicos y humanos o de la participación de actores no profesionales, Criando ratasno es un trabajo amateur. Muy al contrario, mérito y muy grande es el de su artífice absoluto, Carlos Salado, pues muy claro hay que tener lo que se quiere hacer y cómo para conseguir los resultados artísticos que ha obtenido. Filmada de forma aparentemente descuidada, cercana a veces al documental tipo ‘Callejeros’, no se engañen, mirando más allá de la falta de medios puede apreciarse el cuidado con el que ha sido rodada y el gran trabajo de Salado para extraer los magníficos resultados que ha logrado de sus actores naturales, alguno de los cuales realiza un trabajo totalmente meritorio, desde su protagonista, Ramón Guerrero, pasando por los críos, tristemente maduros para su edad, y sin olvidar el memorable personaje de Mauri, que de manera tan veraz interpreta Mauricio Manzano. Un variopinto grupo de personajes que tienen en común llevar la ruina a cuestas.
Finalmente, a los medios humanos y de guión, hay que sumar un magnífico montaje y un eficaz acompañamiento musical que dan a la película ese crescendo/descenso tan bien marcado, tan intenso, que hace de Criando ratas una película muy entretenida y emocionante, tanto que no hemos dudado en ponernos en contacto con su responsable, Carlos Salado, para hablar de la gestación de este proyecto y de todo lo que rodeó al rodaje de esta auténtica epopeya de seis años de realización. Así que dejemos que sea él mismo quien lo cuente agradeciendo su tiempo y su gran amabilidad.
CARLOS SALADO: CRIANDO RATAS
Licenciado en Comunicación Audiovisual y tras dirigir seis cortometrajes y un mediometraje, Pecadores, se sumerge de lleno en Criando ratas, un proyecto que le llevará cuatro años rodar y para el que se recorrerá los barrios marginales de Alicante buscando a gente y lugares que den a su historia el verismo que quiere. Compositor y director de publicidad, entre sus últimos trabajos destaca la publicidad social del Club Atlético de Madrid o de entidades como Ayuda En Acción, ONCE, Mensajeros de la paz, ONU, FEAPS Madrid y FIAPAS. Actualmente, ha ganado con el proyecto «Somos sus mayores fans» el premio a la «Mejor Campaña Social» en los premios ALCE y el premio a la «Mejor Campaña Social Interactiva» en el Publifestival 2015.
Estudié cine, la licenciatura de Comunicación Audiovisual, y durante todos esos años era gran consumidor de cine, casi todo de autor, independiente. Ese cine que aboga por las historias reales, por las historias íntimas. Y dentro de todo ese cine estaba el cine quinqui, que yo adoraba. Lo empecé a consumir muchísimo, empecé a comprar todas las películas de Eloy de la Iglesia, José Antonio de la Loma, Carlos Saura … al final mi estantería estaba llena de cine quinqui, y veía que después de 30 años no había en el cine español una película que reflejara de manera realista el mundo de la calle como lo hicieron antaño, en los ochenta, así que durante todos los años de carrera soñaba con hacer algún día una película quinqui.
Carlos Salado, director de «Criando Ratas» (Foto Juan Carlos Soler)
Lo que me atrae de este género es mostrar una realidad de manera tan realista y tan veraz. Yo como cineasta cuando veo una película y no me la creo me siento estafado. Entonces para mí el objetivo primordial, aunque falle la iluminación, o el sonido se escuche mal, es que el resultado sea realista. Un documento social que invite a la reflexión. Yo creo que el cine quinqui, sobre todo el de Eloy, invitaba muchísimo a la reflexión, al debate. Establecía líneas de discusión. Mi gran deseo como artista es trascender, conmover al espectador, que no sea algo banal, que no sea simplemente entretenimiento, que haga sentir. Y yo creo que el cine quinqui eso lo ha hecho siempre muy bien. España ha cambiado, los barrios periféricos ya no están tan alejados del casco urbano, el argot ha cambiado, pero la delincuencia sigue existiendo en las calles. El menudeo sigue existiendo. El quinqui está en la calle.
Había dirigido cinco o seis cortos de temática de delincuencia, tenía 23 añitos, poca experiencia pero un entusiasmo muy grande. Intenté probar con los cortos el estilo que luego descubrí en ‘Criando ratas’. Se podría decir que eran casi pruebas de cámara. Así que en cuanto salí de la carrera tenía claro que quería hacer una película de género quinqui. Y en cuanto tuve las herramientas y los conocimientos necesarios me puse a ello. Contacté con un productor que creía en mí y creía en la idea, cogí a un chaval en la cámara y otro en el sonido. Éramos cuatro técnicos para filmar una película.
Lo rodé en muchos barrios de Alicante. Fui a buscar esa estética callejera o marginal por todo Alicante, está rodada desde Colonia Requena o Las 1000 viviendas al barrio José Antonio. Yo creo que Alicante, a diferencia de otras ciudades, es muy pequeña, no es como una gran metrópoli, como Barcelona, donde los barrios quedan más lejos. En Alicante yo creo que cualquier chaval que haya salido a la calle con quince años sabe lo que hay, solo hay que abrir los ojos, lo que pasa es que hay mucha gente que no quiere verlo, pero es una realidad que está ahí.
Con la gente del barrio nunca tuve problemas. Noté una predisposición total y absoluta. Con los actores e incluso con los vecinos. Desde prepararnos bocadillos hasta hacernos la cena la madre de un actor. Y los actores una predisposición total en el sentido de que había mucho potencial en la calle. Había talento. Y muchos de ellos no lo sabían, es decir, en ‘Criando Ratas’ el 95% de la plantilla son gente de la calle. La premisa básica era ser de la calle, conocer el mundo del menudeo, de la droga de cerca, pero eso no quita para que tuvieran talento. El proceso de selección fue muy duro y muy largo, seleccionando a esa persona que tuviera magia y que supiera interpretar de manera innata y natural. Y poco a poco ellos, pues imagínate, después de cada rodaje viéndose en la pantalla, intentando mejorar, intentando trabajar en su motivación, la dinámica de grupo. Siempre hemos notado mucha predisposición.
Yo siempre he pensado que el talento está en todas partes y en esas capas sociales está en abundancia lo que pasa es que hay que dar oportunidades, es decir, hay muchos chavales allí que les escuchas tocar la guitarra y es maravilloso y no han recibido una clase en su vida. O los ves dibujar… el talento está en todas partes y fue terapéutico en ese sentido. Descubrir una pasión, una motivación, desatar un potencial, ver como cada día se sacrificaban para hacerlo cada vez mejor. Fue un trabajo muy enriquecedor para ellos, muy positivo.
Al actor protagonista, Ramón Guerrero, lo conozco desde los trece años y es un chaval en el que yo siempre he confiado, que le veo carisma, un talento innato. Cuando camina por la calle o habla, la gente lo escucha, y eso lo ha tenido desde pequeño, eso no se enseña en ninguna universidad, lo tienes o no lo tienes, y creo que Ramón lo tiene. Por desgracia a Ramón lo encarcelaron un año, y aunque no se paralizó el rodaje, se cambió el guión, se hizo una película más coral. Se siguieron rodando las secuencias donde él no salía y yo, mientras, durante todo el año, todos los domingos iba al Centro Penitenciario de Fontcalent, en Alicante, a motivarle y a esperarle, pues no concebía ‘Criando ratas’ con otro protagonistas más que con Ramón Guerrero. Creo que es la cara visible de ‘Criando ratas’ y no concibo la película sin él, así que estuve allí todos los domingos estudiando el guión, preparando el personaje, soñando con el día que saliera. Y en el primer permiso carcelario se rodó la película y en el segundo se terminó. Terminamos la película en los permisos carcelarios.
Solo las chicas que interpretaban a las prostitutas y los que encarnaban a los dos policías eran actores profesionales.
Con la película en total hemos estado seis años. La empecé con 24 y tengo 30. Rodar, parar de rodar, volver a rodar… claro, al final los tiempos se dilatan mucho en una producción tan independiente. El cine convencional en dos meses se ha rodado, aquí no, aquí para preparar una secuencia la preproducción se alarga muchísimo y con eso todo. La música por ejemplo, que yo he compuesto, en una producción convencional tienes un departamento con siete personas, aquí yo he tenido que componer, grabar, orquestar, mezclar, producir, masterizar… absolutamente todo, y el proceso se alarga. Además, cualquier día de rodaje en ‘Criando ratas’ era un ir y venir de barreras, de obstáculos, de piedras en el camino, era muy complicado. Tanto el productor como yo llevamos cuatro años trabajando en publicidad. Hacemos campañas sociales para la ONU, Mensajeros para la paz, Ayuda en acción, ONCE, Atlético de Madrid… para un anuncio trabajamos con treinta personas, con Steadycams y cámaras de 50 mil euros. Es muy sencillos a día de hoy conseguir material, si quieres algo lo alquilas, pero en aquel entonces no, había que tener mucha cara dura para conseguir un bar donde rodar, o llamar al primo, o al hermano, o a un familiar para que conseguir cuatro coches de gama alta. Imagínate, la producción de una película así son inconvenientes, aventuras y desventuras constantemente.
En ‘Criando ratas’ me ha influido todo el cine que he consumido. Como el cine Dogma, el Neorrealismo italiano, el Cinema Verité de los cincuenta o la Nouvelle Vague. De estilo mi película se empapa mucho de aquello, de intentar renegar de todo artificio para ver un tipo de cine en el que parezca que no hayan ni cámaras, que tú estés ahí dentro con ellos. Parece una docuficción, nada de lo que aparece está pasando pero parece que así sea. La cámara al hombro, no iluminar, no retocar el sonido, abogar por la improvisación en diálogos, creo que al final hay un decálogo de cosas que se han repetido en la historia del cine y que ‘Criando Ratas’ vuelve ha renovar. Ese cine independiente, al margen de la industria, ese cine anticonvencional, que se rodaba antaño con cámaras de 16 mm. , pues ahora tenemos cámaras digitales que nos dan otro tipo de fotografía, pero al final es coger ese estilo hiperrealista y convertir nuestra mierda en abono. Si no había más dinero para iluminar, pues mejor todavía, porque el estilo es más palpable. No hay dinero para conseguir tres micrófonos, da igual, mejor que se oiga así porque es más creíble todavía. Yo creo que ese estilo tan carente de medios lo hace más valioso todavía.
Lo más importante para mi también era no mojarme, no posicionarme. Por ejemplo, Eloy de la Iglesia se posicionaba, daba lecciones de moral y de ética y yo, sin embargo, he intentado no hacerlo, aunque creo que es tan lícito posicionarse como no hacerlo, la delincuencia es un mundo demasiado complejo como para opinar yo. Entonces he intentado ser más imparcial, he mostrado todo aquel mundo, lo he reflejado, y que ahora los políticos, los trabajadores sociales, los padres o los educadores se encarguen de buscar soluciones o culpables. Pero esa no es mi misión, mi misión era mostrarlo de una manera auténtica y generar esa línea de debate para que la gente hable y busque soluciones.
Desde el primer día que se empezó a rodar teníamos nuestro plan de comunicación más que pensado y sabíamos lo que queríamos, hacia donde íbamos. Creo que al final hay muchos proyectos, películas y formatos distintos. Hay algunos que deben ir a salas de cine; hay otros que deben ir a festivales; otros que tienen que hacer taquilla y otros, como ‘Criando ratas’, son formatos para difundir online. Creo que en ese formato hay muchas oportunidades hoy en día, por ejemplo, lo que hizo ‘Malviviendo’ (1), o lo que ha hecho la película ‘Human’ (2), o lo que hacen muchos artistas jóvenes que ponen sus discos o videoclips por Youtube, creo que hay que aprovecharlo. Que a día de hoy tengamos en una semana 150 mil visitas y nos escriba gente de toda España e incluso Latinoamérica… Es maravilloso que pueda llevarse a cabo. Producciones pequeñas que tienen una difusión tremenda sin invertir dinero.
Los medios la verdad es que están respondiendo muy bien. Están apoyando y creyendo en la valía de unos chavales que se comprometieron con un proyecto y emprendieron su aventura. Hemos salido en El Mundo, El País, El Español, Onda Cero, SER, COPE, en breve en TVE… la acogida de los medios ha sido muy grata, la verdad.
Estamos pensando en la segunda película. Estamos barajando varios guiones y buscando financiación con varias productoras a ver por qué guión y por qué modelo nos decantamos ahora. Pero vamos a seguir haciendo cine, por supuesto, y después de la segunda película esperamos que venga la tercera. Al final como artista lo que quiero es seguir haciendo obras y si puede ser, cada vez con más presupuesto y en mejores condiciones, eso si, siempre respetando la autoría y luego intentando crear vanguardia o innovar o transgredir. Yo creo que ese es el objetivo final de cualquier cineasta o cualquier artista. Con más o menos presupuesto, el fin debe ser ese.
(1) Malviviendo es una serie web producida por Diffferent dirigida por David Sainz. Fue estrenada el 24 de noviembre de 2008 y su éxito ha ido creciendo exponencialmente, llevándose muy buenas críticas por parte del público. Lleva tres temporadas con un total de 30 capítulos emitidos.
(2) Película documental de Yann Arthus-Bertrand que se estrenó en Francia en septiembre 2015 y desde entonces ha estado para ser visionada de forma libre en internet. En España, algunos cines de arte y ensayo han iniciado proyecciones públicas a mediados de agosto 2016. De todas maneras, lo importante es que el film está disponible en internet para ser visionado por cualquier persona.
Sinopsis: “El cristo”, conocido delincuente juvenil, tiene una deuda con uno los narcotraficantes más poderosos de su barrio. Bajo los efectos del consumo de sustancias estupefacientes e inmerso en un estado de desesperación, lleva a cabo todo tipo de actos delictivos para conseguir el dinero. Poco a poco, irá cometiendo errores que le harán ganarse muchos enemigos. Paralelamente, la película muestra las aventuras y desventuras de tres chavales que están comenzando su carrera delictiva. Juntos sufrirán las consecuencias de su estilo de vida y comprenderán cuál es el precio a pagar.
“Buen servicio, pero no damos propinas a los negros”, así rezaba la nota que dos clientes dejaron en la cuenta del restaurante Anita’s de Ashburn (Virginia). Una pareja de treintañeros blanca que habían sido servidos por Kelly Carter,la camarera negra que lleva tiempo atendiendo a los parroquianos de ese restaurante con la fama de ofrecer un trato sin mácula (hay que aclarar que en EE. UU. el sueldo de los camareros debe ser completado con las propinas). “Me gustaría que regresasen –declaró Carter– y servirles de nuevo. Un comentario de odio no me hará cambiar”.
No es el episodio racista más sangrante que ha tenido lugar en EE. UU. recientemente, pero hemos querido destacarlo, precisamente, porque nos habla de un segregacionismo más corriente, más como de andar por casa, al alcance de cualquiera. Un acto discriminatorio para el que no hace falta dejar de ser civilizado, incluso amable (la pareja se comportó con normalidad y hasta se les escuchó elogiar la comida). Es un racismo del gesto, del desaire, apenas violento, pero igual de dañino que los asesinatos. Si no más, porque es más sutil y aparentemente menos reprobable. Casi anecdótico, es repulsivo porque da cuenta de cuánto ha permeado en la sociedad la lacra del odio racial.
Esto ocurre ahora, en el Siglo XXI, después de que la Casa Blanca haya albergado durante ocho años al primer presidente negro. Es desalentador. Quizás por ello el cine ha reaccionado y en los últimos tiempos nos ha ofrecido varios filmes que nos hablan del problema, remontándose al momento fundacional (The Birth of a Nation, Nate Parker) o a mediados del Siglo XX cuando la lucha por los derechos civiles de la población negra en Norteamérica tomó protagonismo. Este último es el caso de las dos cintas que llegan ahora a nuestras salas, Figuras ocultas (Theodore Melfi) y el último trabajo de Jeff Nichols, Loving, ambas basadas en hechos reales, pero muy distintas en su planteamiento y concepción.
Melfi usa la gran pantalla para sacar de la sombra el relevante papel de Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughn (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe) en la carrera espacial, tres científicas superdotadas que tuvieron que luchar contra la segregación para ser consideradas, incluso dentro de la propia NASA. Su filme es el típico (¿tópico?) trabajo de autocrítica que busca en realidad la loa de los valores estadounidenses, un mea culpa que se sabe perdonado de antemano por sus propios méritos. Un ejercicio al gusto del americano medio que ve así tranquilizada su conciencia (lo analizamos con más detalle aquí). La mirada de Jeff Nichols es distinta, no está cortada por los patrones del cine académico y comercial, por eso su película vuela por otros espacios que no son los de la épica (de cartón) y el panegírico (huero). En Loving el drama se juega a ras de suelo, en la partida de un humanismo cercano y nada enfático, por eso nos alcanza a todos.
Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio. Así reza el artículo 16 de la Declaración de Derechos Humanos aprobada en las Naciones Unidas en 1948. Diez años más tarde Mildred y Richard Loving eran sacados de la cama en su casa de Central Point (Virginia) y arrestados a las dos de la madrugada, ¿su delito? Haber contraído matrimonio. Un matrimonio interarracial considerado ilegal en el estado de Virginia. El país líder de los aliados, el abanderado de las libertades democráticas, escondía en su interior su propio negativo. Tuvieron que pasar diez años más para que el Tribunal Supremo dictaminara a su favor, declarando todas las leyes de uniones segregacionistas del país inconstitucionales. Las más de medio millón de parejas mixtas que existían en aquel tiempo les deben su libertad a los Loving. Sin embargo, ellos nunca quisieron verse como héroes, revolucionarios o meros activistas de la lucha por los derechos civiles. “No lo hacemos porque alguien tenga que hacerlo y queramos ser nosotros. Lo hacemos por nosotros, y porque queremos vivir aquí”.
Mientras Melfi ofrece una dirección invisible e impersonal, Jeff Nichols aporta su visión particular al drama. La suya es una mirada de autor sobre una historia que le ha cautivado antes de llevarla a la pantalla. La apertura del filme, ese plano-contraplano cerrado y pausado en el que la joven anuncia su embarazo, ya nos indica que estamos ante una cinta diferente. Una película que va a saber exprimir la cara más íntima de la gesta. Nichols junto al gran trabajo de sus protagonistas, un irreconocible Joel Edgerton en el papel de Richard Loving y una Ruth Negga ajustada como un guante a la piel de Mildred, nos saben transmitir el espíritu de su batalla: fue su voluntad de luchar por ellos la que les impulsó a enfrentarse a todo un estado. La suya fue una revuelta por su derecho propio, igual al de tantos otros, a vivir en paz. Una revolución sin ánimo de protagonismo ni liderazgo surgida de su legítimo empecinamiento de amarse sin tenerse que ocultar ni renunciar a hacerlo en la tierra que les vio nacer.
Nichols nos habla desde los detalles, sin subrayados enfáticos, de una historia de amor que se trascendió a sí misma. Su puesta en escena destila sutileza y fluidez, anclada en lo cotidiano, nos informa de ese racismo a pie de calle que contamina a toda una sociedad. Pero su gran acierto reside en haberle imprimido a la cinta un ritmo y un tono de película de suspense. Porque nos parece tener más información que los protagonistas, estamos siempre a la espera de la gran conmoción, el gran y efectista episodio violento. Magistral, en este sentido, es el montaje de la secuencia que supone el punto de inflexión en el posicionamiento de los protagonistas, ese momento en el que uno de los hijos del matrimonio es atropellado. Un mero accidente, que Nichols cuenta a modo de acción paralela entre el recorrido del niño y el trabajo en la obra del padre. Una sacudida que nos toca por su cercanía. Esto no es Arde Mississippi (1988, Alan Parker), lo que les ocurre a los personajes puede sucedernos a todos y, sin embargo, de su historia corriente se derivó uno de los mayores logros del combate por la igualdad.
Porque se amaban. Porque todos podemos amarnos. Porque fueron cuestionados por su propio entorno de afines, como puede serlo todo aquel que se separa de lo habitual. Loving cala bien hondo porque nos habla de un segregacionismo más corriente, más como de andar por casa, al alcance de cualquiera.
España. Duración: 80 min. Guión:Carles Torras,Martin Bacigalupo Fotografía: Juan Sebastián Vásquez Productora: Zabriskie Films / TV3 / Glass Eye Pix Género: Thriller
Reparto: Martin Bacigalupo, Lilli Stein, Larry Fessenden, Timothy Gibbs, Rigoberto Garcia,Kathryn Kuhn, Paulina Simkin, Dave Bobb, Butch McCain
Sinopsis: Larry (Martin Bacigalupo) es un ferviente cristiano evangélico que trabaja como mozo de mudanzas, aunque su gran aspiración es convertirse en actor profesional de anuncios publicitarios. Vive inmerso en una solitaria rutina de traslados en casas ajenas, disputas con su jefe (Larry Fessenden) y continuos cástings, a la espera de una gran oportunidad. Su suerte parece cambiar el día que Alexandra (Lilli Stein) entra en su vida, sin embargo, pronto las cosas empezarán a torcerse, cada vez más.
Premios
2016: Festival de Málaga: Mejor película, guión y actor (Martin Bacigalupo)
2016: Festival de Bruselas: Premio del Jurado
Carles Torras nos acerca a la cara oculta del sueño americano. Un sueño que se torna en pesadilla protagonizada por Larry de Cecco (un gran Martin Bacigalupo, coguionista también de la historia junto al director), un tipo anodino, tóxico, que no puede despertar ninguna simpatía. Y toda una bomba de relojería. Un ‘Juan lanas‘ totalmente vacío que tiene mucho en común con el Henry de John McNaughton o el Travis de Scorsese. Perdedores, basura blanca que busca su lugar. Su momento de gloria.
De digestión reposada, Callback no deja lugar para la esperanza. Sus personajes se ignoran unos a otros. Ni Dios puede salvarles. Ni está ni se le espera. El Dios que visita Larry está representado en la tierra por un predicador evangélico de medio pelo. Y lo que cree que es amor lo encuentra espiando a su compañera de casa y olisqueando su ropa interior. Esos colores apagados, casi grises, no se iluminan mucho más cuando suena la triste Il Mondo, de Jimmy Fontana:
Gira, il mondo gira
Nello spazio senza fine
Con gli amori appena nati
Con gli amori già finiti
Con la gioia e col dolore
Della gente come me
Carles Torras, que ya sorprendió a propios y extraños con su película anterior, Open 24 h.(2009), sigue una carrera, ya de carácter internacional (está rodada en Nueva York con actores americanos) demostrando que, si bien quizás ya no hay historias nuevas que contar, sí que hay formas diferentes de hacerlo. Callbackes una de ellas, elegante y que evita caer en fuegos de artificio.
SHIN GODZILLA(シン・ゴジラ Shin Gojira, Hideaki Anno y Shinji Higuchi, 2016)
Japón. Duración: 120 min. Guión:Hideaki AnnoMúsica: Shirô Sagisu Fotografía: Kosuke Yamada Productora: Toho Company / TFC Género: Ciencia ficción
Reparto: Satomi Ishihara, Hiroki Hasegawa, Yutaka Takenouchi, Akira Emoto, Kengo Kôra,Jun Kunimura, Ren Ohsugi, Mikako Ichikawa, Pierre Taki, Mark Chinnery
Sinopsis: Godzilla, fuerza destructiva insondable para el hombre, resucita en el Tokio de hoy en día para acosar de nuevo a la civilización. Un país aún atormentado por las secuelas de un desastre natural, experimenta de repente el horror catastrófico de Godzilla. Apremiado por la muerte y la desesperación, Japón deberá encontrar el poder para superar este desafío.
Estamos ante la primera película de Godzilla realizada en Japón desde Godzilla: Final Wars(2004) de Ryuhei Kitamura. Dirigida por Hideaki Anno («Evangelion») y Shinji Higuchi («Attack on Titan») nos encontramos ante una película que muy difícilmente gustará a todos, pues nos hemos encontrado tanto ante los que, en vista del trailer, se han alegrado de que el protagonista de la misma no sea el saurio gigante; como ante los que se quejan, precisamente, del poco protagonismo que tiene el monstruo, en beneficio de interminables escenas de reuniones de gabinetes de crisis con cierto tono crítico ante la burocracia del gobierno japonés. Emula la ingenuidad de los Kaiju Eiga originales, utilizando la peripecia para analizar las coyunturas políticas del Japón actual, la injerencia americana y la ya nombrada burocracia, que mantiene el país inmovilizado mientras el monstruo va avanzando en poder destructivo. Sus personajes son esquemáticos, su historia de amor, tan blanca que se queda en intuida, e incluye un canto al orgullo nacional ante la dependencia a otras naciones. Incluye también chistes cinéfilos para fans de la serie e incluso la banda sonora original al final de la cinta, aunque definitivamente ya no son maquetas lo que destruye Godzilla, ni estas son pisoteadas por un hombre dentro de un traje de monstruo. Tenemos un monstruo animado por elementos digitales, más temible, pero también mucho menos entrañable.
USA Duración: 127 min. Guión: Allison Schroeder (Novela: Margot Lee Shetterly) Música: Benjamin Wallfisch,Pharrell Williams,Hans Zimmer Fotografía: Mandy Walker Productora: Fox 2000 Pictures Género: Drama
Reparto: Octavia Spencer, Taraji P. Henson, Janelle Monáe, Kirsten Dunst, Kevin Costner, Mahershala Ali, Glen Powell, Rhoda Griffis, Ariana Neal, Maria Howell, Alkoya Brunson, Jaiden Kaine, Wilbur Fitzgerald, Saniyya Sidney, Bob Jennings, Lidya Jewett, Ron Clinton Smith
Sinopsis: Narra la historia nunca contada de tres brillantes mujeres científicas afroamericanas que trabajaron en la NASA a comienzos de los años sesenta, en plena carrera espacial y también en mitad de la lucha por los derechos civiles de la gente de color, en el ambicioso proyecto de poner en órbita al astronauta John Glenn.
El adjetivo que debe recibir esta cinta es claramente el de bienintencionada. Pero, vaya usted a saber si es porque cada poco recibimos noticias de abusos policiales (incluidos tiroteos mortales) a ciudadanos estadounidenses afroamericanos desarmados; o porque los informativos hablan del frío que pasan los refugiados mientras esperan en tierra de nadie ser acogidos en Europa; o, quizás porque personalmente no andamos muy animados respecto al funcionamiento del mundo actual, el caso es que este dulcificado mea culpa no nos lo terminamos de creer. El que se abuse de los conocimientos de tres superdotadas intelectuales de raza negra en la NASA durante los sesenta a cambio de un trato insultante nos lo creemos, por supuesto, pero también resulta insultante el tono que tiene esta película, con un alegato a la bondad universal que haría palidecer de vergüenza ajena al mismísimo Mahatma Gandhi.
Vayamos por partes. En un escenario con la guerra fría como fondo; con dos potencias en lucha por ganar la carrera espacial; con la amenaza nuclear sobrevolando la vida cotidiana; y todo esto multiplicado por 1000 si se es mujer, y además, negra, resulta más que admirable, milagroso, que tres damas superdotadas en ciencias lograran sobresalir en un mundo tan de hombres y cerrado como la NASA. Y en los años sesenta. Y siendo mujeres. Y negras. El como se consigue es a base de aceptar tanta injusticia como el cuerpo aguante, y esto es parte importante de este ameno relato, que se edulcora con ciertas dosis de comedia a ritmo de un primerizo Soul. Todo bien, pero todo va tan bien y todos los personajes son tan maravillosos que, en algún momento la película comienza a resultar banal. Y es que, americanos blancos: si. Autocríticos: si, pero también, los buenos de la película, que viven en el mejor país del mundo, la tierra de las oportunidades. Y oigan, con tanta desigualdad social la cosa hoy por hoy no nos cuela. Se habla de estas mujeres negras porque consiguieron un objetivo. Nadie habla de los y las que quedaron por el camino. No. Así no. Sin lugar a dudas una interesante y poco conocida historia que, de haber caído en manos de, pongamos, Clint Eastwood, sin duda habría tenido unos resultados menos edulcorados que habrían causado menos sonrisas optimistas a la salida del cine, pero también habría resultado más solida y realista.
Y todo ello a pesar de la buena intención que ponen su actores. Desde las tres actrices protagonistas, Octavia Spencer, Taraji P. Henson y Janelle Monáe; pasando por una irreconocible Kirsten Dunst realizando un papel de adulta; llegando a un correcto Kevin Costner (de lo mejor de la función, con ello les digo todo) y finalizando con un Jim Parsons encarnando a un perfecto antepasado de Sheldon Cooper.
TONI ERMANN (Maren Ade, 2016)
Alemania Duración: 162 min. Guión: Maren Ade Fotografía:Patrick Orth Productora:Komplizen Film / Coop99 Filmproduktion / KNM Género: Comedia.
Reparto: Peter Simonischek, Sandra Hüller, Lucy Russell, Trystan, Hadewych Minis,Vlad Ivanov, Ingrid Bisu, John Keogh, Ingo Wimmer, Cosmin Padureanu, Anna Maria Bergold, Radu Banzaru, Alexandru Papadopol, Sava Lolov, Jürg Löw, Miriam Rizea
Sinopsis: Ines (Sandra Hüller),se encuentra trabajando para una importante empresa alemana fuera del país, concretamente en Budapest. Un día su padre Winfried (Peter Simonischek) aparece en la ordenada vida de Ines de imprevisto, ya que está completamente seguro de que su hija ha perdido el sentido del humor y busca sorprenderla con una serie de bromas que tiene preparadas para ella. Incapaz de darle una respuesta a la pregunta de si es feliz, la existencia de Ines cambiará para siempre gracias al imaginativo personaje de su padre: Toni Erdmann.
De entre todas las sinopsis que pueden encontrarse sobre esta multipremiada película, la que hemos escogido es quizás una de las más cercanas a lo que podemos ver en el film de Maren Ade, pero es tan solo un acercamiento a su trama. Vamos a ver, se nos está intentando vender Toni Ermann como una comedia y aunque ciertamente contiene momentos hilarantes, conforme se va digiriendo uno descubre que, ante todo, nos encontramos frente a un drama. Las cosas no tienen fácil solución, pero añadir de vez en cuando un gramo de locura, sin duda puede ayudar a sobrellevar la dura existencia. Pero Toni Erdmann no es un sabio, un ‘Pacomartinezsoria’ que viene a sanar la vida de su hija mostrándole los parabienes que ofrece detenerse a disfrutar del paisaje y evitar vivir con menos dramatismo. No, Winfried también posee una personalidad que lo convierte en un marginado. Con un extraño humor y unos métodos de pesadilla que incluso pueden perjudicar involuntariamente a sus semejantes. Al final ambos aprenderán la lección bebiendo el uno del otro. Pero lo que se dice cambiar, no cambiará nada en esa carrera de ratas que para algunos es la vida y que representa el día a día de Ines. Aunque puntualmente pueda contemplarse con unos dientes de pega puestos. Pero no tan solo nos hará pensar y nos dejará, en su conclusión, con un sabor agridulce, la cinta de Ade también deja ver una muy saludable e incisiva crítica al sistema capitalista y al sexismo.
Toni Ermann es la tercera película que ha dirigido por la directora y productora alemana Maren Ade. Se beneficia de unos muy bien escogidos protagonistas: Sandra Hüller es una reputada actriz de teatro alemana que con su debut cinematográfico en Requiem ( Hans-Christian Schmid, 2006) obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín y el Premio a la Mejor Interpretación Femenina en la Gala del Cine Alemán. Recientemente ha obtenido el galardón a Mejor Actriz en los Premios del Cine Europeo por su soberbia interpretación en Toni Erdmann. Por su parte Peter Simonischek es un veterano actor alemán de cine, teatro y televisión que ha trabajado con prestigiosos directores como Margarethe von Trotta, Hans Steinbichler, Felix Fuchssteiner, Dani Levy y Götz Spielmann entre otros. Por su original trabajo en esta película ha obtenido el galardón a Mejor Actor en los Premios del Cine Europeo.
Tras su participación en importantes festivales, Toni Erdmann ha dejado una estela de elogios que se han traducido en importantes premios y nominaciones, entre los que destacan: cinco premios del Cine Europeo (Película, Directora, Actriz, Actor y Guion), dos galardones en el Festival de Sevilla (Gran Premio del Público y Premio Eurimages), el Premio Fispresci del Festival de Cannes, el Gran Premio Fipresci de la Crítica a la mejor película del año y el Premio Lux del Cine Europeo. La película, que está preseleccionada para los Premios Oscar, ha recibido recientemente una nominación a Mejor Película de Habla No Inglesa en los premios BAFTA.
Una interesante propuesta, no apta quizás para todo tipo de estómagos, pero sin duda original que si peca de algo, es quizás de jugar peligrosamente con nuestra vejiga dada su duración de casi tres horas.
LOVING(Jeff Nichols, 2016)
UK/USA Duración: 123 min. Guión:Jeff Nichols Música: David Wingo Fotografía: Adam Stone Productora: Big Beach Films / Raindog Films Género: Drama
Reparto: Joel Edgerton, Ruth Negga, Michael Shannon, Marton Csokas, Nick Kroll, Jon Bass, Bill Camp, David Jensen, Alano Miller, Sharon Blackwood, Chris Greene
Sinopsis: La historia real de Mildred y Richard Loving, una pareja que se casó en Virginia en 1958. Debido a la naturaleza interracial de su matrimonio, fueron arrestados, encarcelados y exiliados. Durante una década la pareja luchó por su derecho a regresar a casa.
LA AUTOPSIA DE JANE DOE(The Autopsy of Jane Doe, André Ovredal, 2016)
UK. Duración: 99 min. Guión:Ian B. Goldberg,Richard Naing Fotografía:Roman Osin Productora:42 / Goldcrest Films International / Impostor Pictures Género: Terror
Reparto: Emile Hirsch, Brian Cox, Ophelia Lovibond, Michael McElhatton, Olwen Kelly, Jane Perry, Parker Sawyersr
Sinopsis: El cuerpo de una joven sin identificar aparece en un pequeño pueblo de Virginia. En el depósito de cadáveres, los dos forenses (Tommy y Austin, padre e hijo) pronto observan evidencias físicas muy extrañas. Con precisión metódica, su autopsia pone al descubierto los secretos ocultos tras el cadáver.
Tras su presentación en la sección Midnight Madness del Festival de Toronto, LA AUTOPSIA DE JANE DOE se ha alzado con varios premios:
Festival de Sitges
Premio Especial del Jurado
Fantastic Fest de Austin
Mejor Película de Terror
Semana de Cine de Terror de Donostia
2ª posición del Premio del Público
Festival de Terror de Molins de Rei
Mejores Efectos Visuales
Tuvimos ocasión de disfrutar durante el Festival de Sitges este tenso relato minimalista que se beneficia de unos personajes muy bien perfilados y de un escenario bien marcado y tan repulsivo como atrayente: el frío y aséptico ambiente de la morgue, con la presencia diaria de la muerte en su estado más inmediato recordándonos continuamente el peaje al que todos estamos destinados. A todo esto sumen un elemento sobrenatural muy bien introducido y tendremos una de las perlas del pasado festival. Y todo ello sin interrumpir el trabajo de los forenses, que será mostrado de forma bastante didáctica. La cinta británica, que estrena en nuestras pantallas A Contracorriente, mantuvo al público de l’Auditori sumido en un tenso silencio sepulcral que tan solo se rompió al finalizar . Un silencio que seguro se contagiará en las pantallas españolas. Y es que su director, el noruego André Øvredal, sabe de qué va esto del cine fantástico, como ya demostró en 2010 con la exitosa Troll Hunter.
LA TORTUGA ROJA(レッドタートル ある島の物語 (La tortue rouge), Micahel Dudok de Wit, 2016)
Francia/Bélgica/Japón Duración: 80 min. Guión: Michael Dudok de Wit,Pascale FerranMúsica: Laurent Perez del Mar Productora: Why Not Productions / Wild Bunch / Studio Ghibli Género: drama de animación
Diez años de duro trabajo se esconden tras esta película, primera coproducción extranjera de los Estudios Ghibli, que rebosa elegante sencillez. El animador holandés Michael Dudok de Wit nos pone ante un dibujo que emula la aparente simplicidad de una pintura a lápiz, al que imprime el estilo del cómic europeo más clásico. Desnuda de palabra, apenas algunas onomatopeyas y los sonidos de la naturaleza entregada a sí misma, La tortuga rojaconfía toda su expresividad al poder de sus imágenes.
Imágenes pintadas con una paleta de tonos tenues en la que impacta el rojo intenso de la tortuga que le da título. Un náufrago, una isla, una tortuga de color insólito y la irrupción del elemento mágico, pautan el relato de una vida que atraviesa todas sus etapas. No es más que eso, ni menos que ello. Una vida humana enfrentada a una naturaleza que no pocas veces es hostil, pero con la que estamos obligados a convivir, para lo cual es necesario comulgar con sus ritmos hasta alcanzar el equilibrio, el mimetismo. El hombre ante el poder de lo telúrico, uno de los temas recurrentes en la productora nipona, se comprende así que haya aceptado maridarse con el trabajo de un europeo y se constata que los simbolismos que nos permiten soportar el peso de lo real tienen mucho de universales.
La tortuga roja es una metáfora, una bella metáfora, y como tal casi inasible para el entendimiento lógico. “Quien se limite a aspirar el perfume de esta flor mía no llegará a conocerla, pero tampoco la conocerá quien la corte sólo para aprender de ella”, así resumía Hölderlin en el prefacio de su Hiperión la complejidad de enfrentar la lectura de un poema. Quienes inquieran, incisivos, los porqués de sus giros argumentales, pretendiendo encontrar su razón, quedarán impedidos para comprender su sentido pues este se perderá en algún punto de la disección. Pero también aquellos que se le acerquen desde la pose, un tanto snob, de sensible degustador de belleza y la aúpen con frases (tantas veces escritas y pronunciadas) del cariz de “poesía que inunda la pantalla”, “delicia para la vista y el oído”, serán privados de la aprehensión de su esencia porque no trascenderán el epitelio. Al símbolo sólo se le penetra desde la combinación de embeleso sensorial y análisis especulativo. Desde la llamada intuición intelectual.
La perfecta animación de los movimientos del agua y el vaivén de los árboles nos sumerge en la acción como si fuéramos su sujeto. Y es que, en verdad, no hay otro náufrago que nosotros, ni otra isla que el mundo. Así estamos, perdidos a la deriva en la inmensidad oceánica de la existencia, apenas resguardados por el entramado del instinto y el lenguaje. Humilde balsa que zozobra si nos alejamos demasiado de la orilla, del insular perímetro de nuestro universo definido. Imposible nos es rebasar el horizonte de nuestra propia razón, en un confín custodiado por lo que sea que es la muerte o (¿y?) lo sagrado. Es cuando aceptamos nuestros límites que podemos vivir.
¿Y por qué una tortuga que es roja? No se lo pregunten, al fin y al cabo hace tiempo que sabemos que lo que menos importa es que Moby Dick sea ballena y blanca.
UNDERWORLD: GUERRAS DESANGRE(Underworld: Blood Wars, Anna Foerster, 2016)
USA Duración: 91 min. Guión: Cory Goodman (Historia: Kyle Ward,Cory Goodman; Personajes: Kevin Grevioux,Len Wiseman,Danny McBride)Música: Michael Wandmacher Fotografía: Karl Walter LindenlaubProductora:Lakeshore Entertainment / Screen Gems / Sketch Films Género: Fantástico
Reparto: Kate Beckinsale, Theo James, Charles Dance, Bradley James, Lara Pulver, Tobias Menzies, Alicia Vela-Bailey, James Faulkner, Oliver Stark, Peter Andersson, Daisy Head, Brian Caspe, Dan Bradford, David Bowles, Clementine Nicholson
Sinopsis: Selene (Kate Beckinsale) deberá defenderse de ataques brutales de los dos clanes, el de los Lycans y el de los Vampiros que la traicionaron. Con sus únicos aliados, David (Theo James) y Thomas su padre (Charles Dance).
Nueva entrega de la franquicia Underworldafortunadamente con la presencia de Kate Beckinsale, a la que sin duda el látex le sienta de fábula. Aunque es para incondicionales de esta serie menor, no engaña a nadie y ofrece más de lo mismo en la que es su quinta entrega: vampiros refinandos; licántropos proletarios; sangre y mucha, mucha acción en una cinta que augura una nueva entrega inmediata que también veremos, pues somos seguidores de esta simpática serie que no tiene otra pretensión más allá del puro entretenimiento, al igual que Resident Evil, esa otra franquicia de acción y ciencia-ficción que se sustenta, al igual que esta, en el innegable carisma de su protagonista.
México/Taiwan/USA. Duración: 159 min. Guión: Jay Cocks,Martin Scorsese (Novela: Shusaku Endo) Música: Kim Allen Kluge,Kathryn Kluge. Fotografía: Rodrigo Prieto Productora: Cappa Defina Productions / Cecchi Gori Pictures / Fábrica de Cine / SharpSword Films / Sikelia Productions / Verdi Productions / Waypoint Entertainment Género: Drama
Reparto: Andrew Garfield, Adam Driver, Liam Neeson, Ciarán Hinds, Tadanobu Asano,Shin’ya Tsukamoto, Ryô Kase, Sabu (AKA Hiroyuki Tanaka), Nana Komatsu,Yôsuke Kubozuka, Yoshi Oida, Issei Ogata, Ten Miyazawa
Sinopsis: Segunda mitad del siglo XVII. Dos jesuitas portugueses viajan a Japón en busca de un misionero que, tras ser perseguido y torturado, ha renunciado a su fe. Ellos mismos vivirán el suplicio y la violencia con que los japoneses reciben a los cristianos.
DE-MENTES CRIMINALES(Masterminds, Jared Hess, 2016)
USA. Duración: 94 min. Guión:Chris Bowman,Hubbel Palmer,Emily Spivey Música:Geoff Zanelli Fotografía:Erik Wilson Productora:Relativity Media / Broadway Video / Michaels-Goldwyn Género: Comedia
Reparto: Zach Galifianakis, OwenWilson, Kristen Wiig, Jason Sudeikis, Devin Ratray, Ken Marino, Mary Elizabeth Ellis, Jon Daly, Kate McKinnon, Rhoda Griffis, Kevin J. O’Connor, Leslie Jones, Daniel Zacapa, Jill Jane Clements
Sinopsis: La cinta se centra en David (Zach Galifianakis), un hombre atrapado en una monótona vida que conduce un vehículo blindado transportando millones de dólares. Sólo tiene un atisbo de emoción: trabajar con su coqueta compañera Kelly Campbell (Kristen Wiig), quien pronto trastocará todos sus planes. Junto a un grupo de delincuentes de medio pelo liderados por Steve Chambers (OwenWilson), planearán el robo de 17 millones de dólares. Con un equipo de inexpertos, los rastros que irán dejando serán más que evidentes por lo que sólo habrá una cosa más difícil que organizar el robo: escapar con el botín.
A pesar de los prejuicios que pueda despertar, De-mentes criminaleses una comedia digna que consigue entretener y divertir con algunos buenos gags y sin caer demasiado en la zafiedad. Bien interpretada, sus protagonistas consiguen que empaticemos con sus personajes. Desde el inocente David que interpreta Zach Galifianakis al que recordarán como el elemento más descontrolado de la serie Resacón en las Vegas; hasta Owen Wilson encarnando un papel que iba a interpretar Jim Carrey, con lo cual salimos ganando; o las actrices Kristen Wiig, Kate McKinnon y Leslie Jones, tres de las cuatro cazafantasmas de nuevo cuño. Aunque parezca mentira y puedan pensar que es otro de los gags de la película, esta está basada en un hecho real, el robo de 17 millones acaecido en 1997 en Charlotte, North Carolina.
DESIERTO(Jonás Cuarón, 2015)
México/Francia. Duración: 94 Guión:Jonás Cuarón,Mateo García Música:Woodkid Fotografía:Damian Garcia Productora: Esperanto Kino / Itaca Films / CG Cinéma Género: Thriller
Reparto: Gael García Bernal, Jeffrey Dean Morgan, Alondra Hidalgo, Diego Cataño, Marco Pérez
Sinopsis: Moisés (Gael García Bernal), junto con otros indocumentados, está cruzando a pie un estrecho camino de la frontera entre México y Estados Unidos, buscando tener nuevas oportunidades del otro lado y reencontrarse con sus seres queridos. Este grupo es descubierto por Sam (Jeffrey Dean Morgan) un «vigilante» demente que junto a su perro entrenado disfruta eliminando a los inmigrantes. Ante la inclemencia del desierto, Moisés y Sam se enrolan en una persecución en la que sólo el más fuerte sobrevivirá.
Las aficiones de Sam, personaje que interpreta Jeffrey Dean Morgan en este emocionante thriller fronterizo, nos retrotraen hasta el mismísimo Conde Zaroff, que ya en 1932 mostraba orgulloso entre su colección de trofeos la cabeza de varios humanos: su presa favorita. Eso sucedía en El malvado Zaroff(The Most Dangerous Game, Irving Pitchel y Ernst B. Schoedsack) y si bien Zaroff, interpretado magníficamente por el ingles Leslie Banks, lo hacía como deporte, no es este el caso de Sam, que lo hace para proteger a su país de una supuesta invasión de espaldas mojadas. Como vemos algo bastante en consonancia con la política de inmigración de la nueva administración Trump. Entre ellos estos mexicanos ilegales, está el solicitado Gael García Bernal, al que últimamente hemos visto en varias cintas, entre ellas Salt & Fire de Herzog yNerudade Pablo Larraín y que actualmente se encuentra rodando Z, una nueva versión de las aventuras de El Zorro, también con Jonás Cuarón como director.
Rescatada de entre la programación del último Festival de Sitges, esta correcta cinta logra transmitir el calor, el ahogo y la soledad de tan amplia extensión de terreno, donde es fácil ser presa del cazador. Y aunque pierde fuelle hacia el final, cuenta con la ventaja de tener la duración justa para no caer en el tedio.
“Los chinos han sido educados en el odio y tienen la bomba atómica” dice el personaje de Max von Sydow enLos comulgantes de Bergman, poco antes de suicidarse. Los comulgantes una de las piezas más profundas (si no la más) del director sueco, aquella que más nos lleva a experimentar la tragedia del silencio de Dios y el valor de la duda y de la fe.Silencio de Scorsese no es una película apta para quienes no hayan sentido nunca una inquietud religiosa aunque sea mínima (sea para afirmarla o para negarla o, sobre todo, para albergar duda). Haberla sentido tampoco es garantía de que vayamos a interiorizar y hacer nuestro el relato, pero lo entenderemos en Scorsese, sabremos la relevancia que para él tiene lo narrado, de hecho tanta, que el celo con el que nos cuenta el calvario de los cristianos en el Japón del Siglo XVII no deja respirar su tragedia. No es una película fácil, más bien nos pone a prueba, como el Dios que veneran pone a prueba la fe de sus creyentes, desde su dilatada duración (más de dos hora y media), hasta esa mencionada falta de aire, pasando por la densidad de su concepto narrado sin tregua. Las torturas de la pantalla se hacen extensivas al espectador casi físicamente y en nuestro interior rogamos que nos deje al menos un espacio, aunque sea breve, para la catarsis.
Dedicada a los cristianos japoneses,Silencio lleva a la pantalla la novela homónima de Shūsaku Endō inspirada en la persecución de dos jesuitas portugueses en la época de los Kakure Kirishitan («cristianos ocultos»). Jesuitas, misioneros, persecución de los cristianos, hasta ahí la lectura de la sinopsis nos trae a la mente La misión, pero nada tiene que ver esta con la épica mainstream de Roland Joffé, que nadie vaya a verla esperando ese espectáculo. Si hay que buscarle filiaciones, su espíritu tiene mucho del David Lean de El puente sobre el río Kwai, ese tratar de vencer al enemigo minando su sistema de valores. Y tiene más todavía de El corazón de las tinieblas de Conrad (convertida en película metafísica por Coppola), ese viaje hasta el límite para encontrar el sentido del sinsentido, la búsqueda del Coronel Kurtz que aquí toma la forma de Padre Ferreira (poderosamente interpretado por Liam Neeson), el misionero legendario representante de los valores del cristianismo y del que se sospecha que ha apostatado su fe. Más allá de las comparaciones con y las reminiscencias de otros, Silencio debe ser enmarcada dentro de la propia producción de Scorsese, una producción en la que el elemento religioso no es un motivo menor. Y ello más allá de esa supuesta trilogía que cierra la película que nos ocupa junto a La última tentación de Cristoy Kundun, porque ¿qué es si no un thriller teológico El cabo del miedo? ¿De qué salvación se nos habla si no es de la cristiana en Al límite? Y podríamos seguir enumerando hasta no dejarnos apenas ninguna de sus películas alejada totalmente de este prisma. La diferencia que marca Silencio es que aquí estamos ya ante una obra de vejez y, como tal, su magisterio en la puesta en escena luce con esplendor (su poderío visual merecería un estudio propio y a fondo) y su reflexión está dotada de esa solidez compacta a la que llegan sólo aquellos que se han mantenido fieles a sí mismos pero sin escatimarse las aporías a las que su sistema de pensamiento les ha llevado.
Sí, enSilencio nos encontramos con un Scorsese que ha problematizado sus creencias y ha destilado de ellas la esencia. Se diría que él mismo (y no sólo sus personajes) ha descendido iniciáticamente al pozo de la soledad más punzante para un creyente: la de sentirse abocado a la Ausencia Suprema. Así, en mayúsculas, porque sería la de ese Dios que no sólo es omnipotente, sino que es puro amor. Privados de Él, ningún martirio tiene sentido, porque supondría revivir su pasión sin sentir que nos espera recompensa (y son numerosos los momentos en que la peripecia del protagonista escenifica a escala los últimos días de Cristo, especialmente sangrante es la réplica de la oración en el Huerto de Getsemaní). Y ahí, en el momento de mayor duda, es donde se acomete la mayor imitación, para liberar a su Iglesia no queda otra salida que renegar tres veces antes de que cante el gallo. Silencio es un viaje hasta el final de la fe, un viaje del que sólo Dios (acaso) sabe si llega a puerto alguno.
Silencio, para ser vista en programa doble con Los comulgantes y después suicidarse o rezar, si es que son alternativos.
VUELTA A CASA DE MI MADRE(Retour chez ma mère, Eric Lavaine, 2016)
Francia Duración: 97 min. Guión:Héctor Cabello Reyes,Eric Lavaine Fotografía: François Hernandez Productora: Pathé / Same Player / Scope Pictures / TF1 Films Production Género: Comedia
Reparto: Josiane Balasko, Alexandra Lamy, Mathilde Seigner, Alexandra Campanacci,Jérôme Commandeur, Nathan Dellemme, Pascal Demolon, Philippe Lefebvre,Cécile Rebboah
Sinopsis: A sus 40 años, Stephanie se ve obligada a regresar a casa de su madre y es recibida con los brazos abiertos por ella. Ambas tienen que tener una gran paciencia para llevar esta nueva vida juntas.
Si no nos convenció nada la anterior cinta de Lavaine, Barbacoa de amigos, tampoco nos ha convencido esta, a pesar de que en su país de origen se haya mantenido durante tres semanas consecutivas en el número 1 del box office. Con guión del propio director, esta película pretende mostrar de una forma divertida una dura realidad: cada año más de 400.000 franceses, después de un divorcio o problemas económicos, se ven obligados a regresar a casa de sus padres. Lo que en principio podría dar para una buena comedia, agridulce, claro, pero con muchos momentos a los que sacar partido, se convierte en un puñado de chistes manidos. Y es que ya desde su propio inicio, en el cual se pretende que nos pongamos en el pellejo de la protagonista, arruinada, pero que conduce un lujoso descapotable, sabemos que algo no va a ir bien. De nuevo nos sumergimos en una comedia que se desarrolla en ambientes privilegiados, alejados de la auténtica problemática que produce el paro y la crisis, argumento al que se le intentará sacar jugo a base de un humor primario, básico, con el que arropar la premisa de que siempre, en los peores momentos, nos queda la familia.
Agradable y con algún buen punto, aunque en conjunto no demasiado divertida, lo mejor, bajo nuestro punto de vista, es la vitalidad y vis cómica de su protagonista veterana, Josiane Balasko, todo un torbellino.
PASSENGERS (Morten Tyldum, 2016)
USA. Duración: 116 min. Guión: Jon Spaihts Música: Thomas Newman Fotografía:Rodrigo Prieto Productora: Columbia Pictures / Lstar Capital / Village Roadshow Pictures / Original Film / Company Films / Start Motion Pictures Género: Ciencia ficción
Reparto: Jennifer Lawrence, Chris Pratt, Michael Sheen, Laurence Fishburne, Inder Kumar,Jamie Soricelli, Vince Foster, Julee Cerda, Robert Larriviere, Barbara Jones
Sinopsis: Una nave espacial que viaja a un planeta lejano transportando miles de personas tiene una avería en una de sus cámaras de sueño. Como resultado, un pasajero, Jim (Chris Pratt), se despiertan 90 años antes del final del viaje.
Passengers se inicia como otra nueva muestra de esa ciencia-ficción minimalista con la que reflejar la soledad que atenaza(rá) al ser humano y que ya se ha servido de la fantasía para mostrarla: desde Naves misteriosas(Silent Running, Douglas Trumbull) en 1972; a recientes ejemplos como Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), Moon (Duncan Jones, 2009) o The Martian (Ridley Scott, 2015). En este caso tenemos una nave que transporta a 5000 habitantes y 258 miembros de la tripulación en estado de hibernación hacia un nuevo planeta granja ante los problemas de superpoblación que amenazan la supervivencia en la Tierra. Pero sucede un pequeño accidente que, entre otros problemas, causa que una de las cámaras de hibernación se active despertando a su huésped 90 años antes de la llegada de la nave al nuevo planeta. El personaje que interpreta Chris Pratt deberá enfrentarse a ese hecho e interactuar con máquinas (más o menos como cuando llamamos a un teléfono de ayuda o cita previa) sin presencia humana al otro lado.
La encrucijada moral que nos plantea el filme es la de la licitud, o no, de condenar al otro a nuestras mismas circunstancias, con objeto de paliar esa soledad absoluta que nos habría de acompañar el resto de nuestros días. Un muy interesante punto de partida argumental que pierde un tanto el interés cuando se transforma, radicalmente, en un drama amoroso con el concurso de Jennifer Lawrence.
FRANTZ (François Ozon, 2016)
Francia/Alemania Duración: 113 min. Música:Philippe Rombi Fotografía:Pascal Marti Productora:Mandarin Films / X-Filme Creative PoolGénero: Drama
Reparto: Pierre Niney, Paula Beer, Cyrielle Clair, Johann von Bülow, Marie Gruber, Ernst Stötzner, Anton von Lucke
Sinopsis: En una pequeña ciudad alemana después de la I Guerra Mundial, Anna (Paula Beer) va cada día al cementerio a lamentar la pérdida de su novio Frantz (Anton von Lucke), que murió en una trinchera en Francia. Un día se encuentra con Adrien (Pierre Niney), un joven francés que ha ido a depositar flores en la tumba de Frantz y cuya presencia en un país que acaba de perder la guerra enciende pasiones encontradas.
El largometraje es una coproducción franco-alemana, con guion de François Ozon en colaboración con el escritor Philippe Piazzo basado libremente en el filme del realizador alemán Ernst LubitschRemordimiento (Broken Lullaby, 1932). En verdad ambas películas (la de Lubitsch y la de Ozon) adaptan al cine la novela, primero, y pieza teatral, después, L’Homme que j’ai tué escrita en 1925 por Maurice Rostand (sí, el hijo mayor del autor de Cyrano de Bergerac). Una obra testimonial de la Europa de entreguerras que, rememorando los daños de La Gran Guerra, se apunta a la corriente pacifista que se consolidó, precisamente, en torno a la primera contienda mundial.
La Primera Guerra Mundial fue el primer conflicto bélico moderno, con armas de un potencial destructivo desconocido hasta entonces, que permitían dar muerte sin necesidad de recurrir al enfrentamiento cuerpo a cuerpo y resultaban capaces de matar masivamente. Esta circunstancia fue determinante para acabar con las reglas de caballerosidad que habían imperado en las batallas del Antiguo Régimen, lo moderno daba pruebas de ser más eficaz y también más sucio. Supuso el fin de los privilegios de la aristocracia y el triunfo de la burguesía con sus nuevos valores, con los bienes que ello supuso, pero también con los males colaterales correspondientes. Un mundo convulso que supo glosar perfectamente Jean Renoir en La gran ilusión.
La cinta de Ozon no está a la altura de ese gran clásico, pero sabe resumir bien el conflicto de valores de aquella época, a la vez que es capaz de alzarse por encima de ello y alcanzar lo que esos valores tienen de universal. Evocadora, melancólica, Frantz nos trae una reflexión sobre la identidad y las afinidades, sobre los patriotismos, opio para el pueblo, su aparente solidez y absolutismo, es en su nombre que los hombres son llamados a la guerra, y su real endeblez, la naturaleza humana nos hace iguales más allá de donde las fronteras lo indican. Magistral que Ozon lo haya ilustrado con escenas simétricas en los dos bandos haciéndonos recordar el antológico final de Senderos de Gloria. La misma guerra que inspiró a Freud su ensayo Más allá del principio de placer, le sirve a Ozon para afirmar la vida sobre las raíces del suicidio (ese cuadro de Manet que cobra color en el final), porque tenemos razones para querer marcharnos y tenemos la posibilidad de hacerlo a nuestro arbitrio, pero siempre será importante seguir viviendo por el amor a otros. Más aún, siempre será necesario vivir para conservar la ilusión de aquellos a los que queremos. La mentira puede ser más bella que la verdad.
La película, filmada en Alemania y Francia, cuenta con un elenco de actores de ambos países y un rodaje que combina el francés y el alemán, así como el color y el blanco y negro. Protagonizada por Pierre Niney (El hombre perfecto) y Paula Beer (El valle oscuro), el reparto cuenta también con los veteranos actores alemanes Ernst Stötzner, Marie Gruber, Johann von Bülow y la francesa Cyrielle Clair.
En la formidable y prolífica carrera de François Ozon cabe destacar su participación en los grandes festivales europeos donde ha logrado entre otros los premios Teddy del Festival de Berlín (Gotas de agua sobre piedras calientes), premio al mejor guion europeo otorgado por la Academia de cine Europeo (En la casa), Concha de Oro del Festival de San Sebastián (En la Casa) y el premio TVE- Otra Mirada del festival donostiarra (Joven y bonita). Por su parte la actriz protagonista ha obtenido por su actuación en Frantzel premio Marcello Mastroianni a Mejor Actriz Emergente en Venecia.
¡CANTA!(Sing! Garth Jennings y Christophe Lourdet, 2016)
USA. Duración: 108 min. Guión: Garth JenningsMúsica:Joby TalbotProductora: Illumination Entertainment Género: Comedia de animación
Sinopsis: Buster Moon (Matthew Mc Conaughey en V.O.) es un elegante koala que dirige un teatro que ha conocido tiempos mejores. Buster es un optimista nato, lo que está muy bien si no fuera un poco sinvergüenza. Ama su teatro con pasión y es capaz de cualquier cosa para salvarlo. Sabe que el sueño de su vida está a punto de desaparecer y solo tiene una oportunidad: organizar el concurso de canto más grande del mundo.
Después de pasar varias etapas, quedan cinco finalistas: Mike (Seth MacFarlane en V.O.), un ratón cuya voz es tan suave como la forma en la que engaña a todos; Meena (Tori Kelly en V.O.), una tímida elefanta adolescente que padece de un grave caso de miedo escénico; Rosita (Reese Witherspoon en V.O.), la exhausta y sobrecargada madre de 25 cerditos; Johnny (Taron Egerton en V.O.), un joven gorila mafioso que intenta cortar con su familia de delincuentes, y Ash (Scarlett Johanson en V.O.), una puercoespín punk-rock que quiere deshacerse de su arrogante novio y cantar en solitario. Los cinco llegan al teatro de Buster convencidos de que es su oportunidad para cambiar radicalmente de vida.
Con una banda sonora que juega mucho con los clásicos, veremos como animales de toda catadura y extracción social luchan para hacerse un sitio en el mundo de la canción y recibir un abultado premio en metálico como premio. Vamos, como cierto concurso televisivo, pero con la particularidad de que los protagonistas de ¡Canta! son más humanos, simpáticos y creíbles que sus contrapartidas catódicas. Con una magnífica animación y muy buen humor, se vuelven a resaltar valores positivos como la colaboración, la amistad y la recompensa del esfuerzo, que nunca está de más recordar. Su versión original cuenta con las voces de Matthew McConaughey, Reese Witherspoon y Scarlett Johansson cuyas voces han sido dobladas para la versión en castellano, pero afortunadamente, no las canciones. En el doblaje al español de la película, han participado Concha Velasco como Nana, Paco León como la Señorita Crawley, Santi Millán como Mike y Andrea Compton como Ash.
Illumination ha cautivado al público del mundo entero con los grandes éxitos Gru – Mi villano favorito; Lorax: En busca de la trúfula perdida;Gru 2 – Mi villano favorito, Mascotas y Los Minions, la segunda película de animación más taquillera de la historia.
LASINOCENTES (Les innocentes (Agnus Dei), Anne Fontaine, 2016)
Francia/Polonia. Duración: 100 min. Guión: Sabrina B. Karine,Pascal Bonitzer,Anne Fontaine,Alice Vial Música:Grégoire Hetzel Fotografía: Caroline Champetier Género: Drama
Reparto: Joanna Kulig, Lou de Laâge, Agata Buzek, Agata Kulesza, Anna Próchniak, Vincent Macaigne, Katarzyna Dabrowska
Sinopsis: Agosto de 1945. Un monasterio cerca de Varsovia (Polonia) alberga un oscuro secreto. Mathilde Beaulieu (Lou de Laâge) es una joven médico enviada por la Cruz Roja con el fin de garantizar la repatriación de los prisioneros franceses heridos en la frontera entre Alemania y Polonia. Pero la sorpresa llega cuando descubre que una gran parte de las hermanas de un convento están embarazadas por haber sido violadas por soldados del Ejército Rojo. Aunque Mathilde es inexperta, deberá aprender a sacar adelante esta inusual situación y ayudar a las hermanas.
Cintas como Las inocentes son las que hacen que uno recupere la fe en el séptimo arte como vehículo para contar historias más allá del puro entretenimiento, que también es bienvenido, como no, pero el cine necesita también de este tipo de películas y de historias. Pictórica y preciosista, este drama bélico (o post-bélico) basado en hechos reales, nos cuenta una dura historia, muy dura, que vuelve a atestiguar que la brutalidad de la guerra se ensaña siempre con los más indefensos. Pero, a pesar de todo, es una historia que insufla optimismo. Su mensaje es positivo y no entra en mojigaterias beatas, nos muestra a las religiosas como seres humanos que deben enfrentarse a un papel para el que no estaban llamadas.
Película protagonizada y dirigida por mujeres, su directora, Anne Fontaine, que ya nos ofreció este mismo año otra cinta muy diferente y tan grata como esta, Primavera en Normandia(Gemma Bovery, 2014), ha sabido rodearse de un magnífico reparto, entre el que sobresale muy especialmente la francesa Lou de Laâge, como la joven e independiente doctora que descubrirá y atenderá a las religiosas cuestionando, de paso, su carencia de fe. La actriz está secundada por un elenco formado por intérpretes polacas que también realizan un gran trabajo, en especial Agata Buzek, como la hermana responsable de llevar a la doctora al convento, abriendo así ese hermético mundo, y Agata Zulesza como la Madre Abadesa, que tendrá un papel de peso en este sobresaliente drama.
Otro punto a destacar es el magnífico póster que han escogido para promocionar el filme. Tan bello como enigmático, pensamos que es capaz de atraer y despertar, por sí solo, la curiosidad del espectador y llevarlo a entrar en el cine. Y lo mejor es que quien se deje llevar, y lo haga, difícilmente saldrá defraudado.
España/Argentina. Duración: 109 min. Guión: Gerardo Olivares, Lucia Puenzo y Sallue Sehk (Novela: Roberto Bubas) Música: Pascal Gaigne Productora: Historias Cinematograficas Cinemania / Wanda Visión S.A. Género: Drama
Reparto: Maribel Verdú, Joaquín Furriel, Joaquín Rapalini Olivella, Ana Celentano, Osvaldo Santoro, Federico Barga, Ciro Miro, Alan Juan Pablo Moya, Zoe Hochbaum, Juan Antonio Sánchez
Sinopsis: Lola (Maribel Verdú) viaja con su hijo autista, Tristán (Quinchu Rapalini), para encontrarse con Beto (Joaquín Furriel), un guardafauna que tiene una relación muy especial con las orcas salvajes en la Patagonia Argentina. La determinación de Lola de luchar por su hijo, la peculiar personalidad de Tristán y su relación con la naturaleza harán que la vida de todos ellos cambie para siempre.
Gerardo Olivares vuelve a abordar una película en la que ficción y naturaleza se unen para contarnos esta emotiva historia basada en hechos reales que, según su director «tiene por eje la búsqueda de los valores esenciales de la vida y su encuentro con los valores de la naturaleza. La imponente belleza de las orcas, la fuerza de la naturaleza, lo inhóspito del paisaje, la soledad, la simpleza, crean la atmósfera propicia para el inicio de una maravillosa historia de amor».
Pero ni la belleza de los paisajes ni la voluntad puesta por sus actores realizan el milagro de hacer una película interesante. El resultado es una sucesión de postales con una historia alargada hasta el infinito plagada de clichés y diálogos redundantes.
INFILTRADO(The Infiltrator, Brad Furman, 2016)
USA/UK Duración: 127 min. Guión:Ellen Brown Furman (Novela: Robert Mazur)Música: Chris Hajian Fotografía: Joshua Reis Productora:Broad Green Pictures / Good Films Género: Thriller
Reparto: Bryan Cranston, John Leguizamo, Diane Kruger, Amy Ryan, Joseph Gilgun,Benjamin Bratt, Juliet Aubrey, Rubén Ochandiano, Simón Andreu, Saïd Taghmaoui,Elena Anaya, Jason Isaacs, Olympia Dukakis, Niall Hayes, Yul Vazquez
Sinopsis: Basada en una historia real ocurrida en los años 80, narra cómo un policía estadounidense se infiltra en una banda de narcos colombianos. Para lograr ese objetivo, Robert Mazur (Bryan Cranston) se infiltrará junto Kathy Ertz (Diane Kruger), quien fingirá ser su futura esposa y Emir Abreu (John Leguizamo), un policía con métodos poco tradicionales para codearse con la cúpula de la organización criminal y ser parte de la mayor operación encubierta antidroga de la historia.
Podría esperarse más de esta historia que sin lugar a dudas da para una interesante película, pero nada acaba de cuajar. Tenemos a Bryan Cranston de nuevo envuelto en una trama en la que la droga tiene el protagonismo, aunque esta vez ejerce del lado de la ley, como el infiltrado del título, con Miami como principal coladero de la cocaína hacia el norte. Tenemos también a John Leguizamo que quizás sea el que destaca más por su convincente interpretación. Por tener, tenemos hasta la intervención por sorpresa de gran Simón Andreu y de otros actores españoles como Rubén Ochandiano e incluso a Elena Anaya. Pero nada. La trama resulta enrevesada y liosa en algunos momentos y, cuando por fin se coge el hilo, el interés ha decaído fatalmente.
ÉTERNITÉ(Tran Anh Hung, 2016)
Francia. Duración: 115 min. Guión:Tran Anh Hung (Novela: Alice Ferney) Fotografía:Ping Bin LeeProductora: Artémis / Nord-Ouest Productions / Samsa FilmGénero: Drama romántico
Sinopsis: Cuando Valentine (Audrey Tautou) se casa a los 20 años con Jules (Arieh Worthalter) estamos a finales del siglo XIX. A finales del siglo siguiente, una joven parisina, la bisnieta de Valentine corre en un puente y acaba en brazos del hombre que ama. Entre estas dos épocas, hombres y mujeres se encuentran, se aman, se abrazan, mostrando así los destinos románticos de más de una generación.
Una oda a la maternidad, protagonista e hilo conductor entre las diferentes historias que nos cuenta Tran Anh Hulng. Pero oda también a la muerte, sino como telón, si como punto y aparte de todas ellas. Pocas preocupaciones más reflejan las vidas de los protagonistas, seres hedonistas cuyas indolentes vidas están repletas de belleza. Emparejamientos, embarazos, muertes… por los siglos de los siglos. Cumplir la labor reproductiva se muestra como el objetivo más importante en la vida de estos acomodados seres, de tal modo que incluso el hijo hace saber a su madre su intención de casarse formulándole una pregunta: «¿Te apetece ser abuela?.» Y todo narrado, textualmente contado, pues escucharemos durante casi la totalidad de la cinta una voz en off que nos guiará y pondrá al corriente de los pensamientos de los protagonistas. Delicada, sensible, detallista en su diseño de producción, visualmente cuidada hasta el mimo, sus exquisitas imágenes están continuamente regadas con una selección de piezas clásicas.
Interpretada por unos actores y actrices bellas, todo es bello en esta blanca narración que también tiene parte terrible pues nos recuerda que, a fin de cuentas, somos bestias y nuestra labor y función en esta vida es (o debería ser) reproducirnos y dejar lugar a las nuevas generaciones, eternizar la especie y morirnos, en un ciclo eterno.
OPERACIÓN ANTHROPOID(Anthropoid, Sean Ellis, 2016)
R. Checa/UK/Francia Duración: 120 min. Guión: Sean Ellis,Anthony Frewin Música:Robin Foster Fotografía: Sean Ellis Productora:LD Entertainment / 22h22 / Lucky Man FilmsGénero Bélico.
Reparto: Jamie Dornan, Cillian Murphy, Charlotte Le Bon, Toby Jones, Harry Lloyd, Bill Milner, Sam Keeley, Mish Boyko, Sean Mahon, Anna Geislerová, Martin Hofmann,Jan Budar, Alena Mihulová, Václav Neuzil, Ondrej Malý
Sinopsis: Thriller político que narra el atentado contra el líder nazi Reinhart Heidrich, General de las SS. Basada en la historia de la Operación Antropoide, la misión de la Segunda Guerra Mundial para asesinar a Heydrich, tercero en la línea de mando y artífice intelectual de la Solución Final.
Sean Ellis, que nos ofreció en 2006 la muy interesante Cashback, incurre con esta producción bélica en el exceso de metraje, en una fotografía fea, oscura y con más grano que el rostro de un adolescente; y una cámara inquieta, casi nerviosa, para rodar esta historia basada en hechos reales que, si bien tiene cierto interés, por lo poco tratado que ha sido el tema, cae por la forma en la cual ha sido llevado al cine. Entre otras cosas por no respetar el juego de los idiomas cuando se trata de una cinta tan detallista. Ni la bien recreada Checoslovaquia ocupada por los alemanes ni la intervención de actores como el ascendente Cillian Murphy o la encarnación en la pantalla del mismísimo Christian Grey (Jamie Dornan), salvan esta aburrida y previsible producción.
LA COMUNA(Kollektivet, Thomas Vinterberg, 2016)
DINAMARCA/SUECIA/HOLANDA Duración: 107 min. Guión: Tobias Lindholm,Thomas Vinterberg Música: Fons Merkies Fotografía: Jesper Tøffner Productora:Zentropa Entertainments Género: Drama
Reparto: Ulrich Thomsen, Trine Dyrholm, Martha Sofie Wallstrøm Hansen, Helene Reingaard Neumann, Lars Ranthe, Fares Fares, Julie Agnete Vang, Lise Koefoed,Adam Fischer, Magnus Millang, Oliver Methling Søndergaard, Rasmus Lind Rubin,Sebastian Grønnegaard Milbrat
Sinopsis: Dinamarca, años 70. Un matrimonio decide convertir su casa en una comuna. La pareja descubrirá así las peculiaridades de la vida colectiva.
Premios: Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor actriz (Trine Dyrholm)
Festival de Berlín: Sección oficial largometrajes a concurso
No es fácil la convivencia en grupo. Parece algo más que demostrado. Pero hubo un tiempo, allá en los setenta, en los cuales se tuvo fe en ello, como intenta demostrar esta, en principio, comedia danesa. Lo que comienza de forma amistosa, uno sabe que terminará mal, como al final sucede. No por adelantarles esto les estoy spoileando la cinta, pues ustedes ya pueden suponérselo. Lo peor de La comuna, es que sus personajes carecen de entidad como para llegar, de verdad, a interesarnos el que les suceda. Así que la película pierde intensidad y tan solo se trata de saber como y donde explotará el conflicto que pondrá en peligro la estrecha convivencia de los protagonistas, cambiando la cinta de registro y entrando en el drama puro y duro. Risas, lágrimas, comedia y drama se dan la mano en esta comuna que cuenta con una atinada banda sonora compuesta por hits de los setenta.
Francia/Alemania/USA Duración: 113 min. Guión: Jim Jarmusch Fotografía: Frederick Elmes Productora:Amazon Studios / Animal Kingdom / K5 Film Género: Drama
Reparto: Adam Driver, Golshifteh Farahani, Kara Hayward, Sterling Jerins, Luis Da Silva Jr.,Frank Harts, William Jackson Harper, Jorge Vega, Trevor Parham, Masatoshi Nagase, Owen Asztalos, Jaden Michael, Chasten Harmon, Brian McCarthy
Sinopsis: Una semana en la vida de un conductor de autobús y poeta aficionado llamado Paterson (Adam Driver), que vive en Paterson, New Jersey.
Como me dijo un taxista, llegamos a este mundo con la película ya empezada y nos vamos de él antes de que ésta termine. Así son nuestras vidas, un fluir de días finito en el que, si seleccionamos sólo un segmento, se diluyen el principio y el final. Así es Paterson, un relato episódico que compone una serie entendida en su acepción musical: una sucesión de sonidos (en este caso imágenes) establecida de antemano y constante. Porque Paterson es eso, un recorte de siete jornadas en el vivir cada día de su personaje central, con sus repeticiones rutinarias, en el que estamos tentados de decir que no pasa apenas nada. Pero sí pasa, y mucho. Pasa la vida tal como la experimentamos (en nuestro Occidente) la mayoría, sin estridencias, sin grandes infortunios ni grandes venturas, un simple acontecer monótono. Confortablemente monótono. Luego están las menudencias que salpican aquí y allá poniéndole la sal a los aconteceres, detalles muchas veces fortuitos que sientan las diferencias haciendo a cada día singular aunque casi no reparemos en ellos si nuestra mirada no es atenta. Y todo, todo, está en Paterson, un canto a lo intrascendente lleno de lirismo.
Paterson, el personaje (Adam Driver), es un humilde conductor de autobús, un autobús de línea regular en la pequeña Paterson, la ciudad. Un perfecto Juan Nadie que aprovecha todas las ocasiones posibles para escribir en su cuaderno secreto, poemas de verso libre (compuestos en verdad por el poeta Ron Padgett) que nadie, ni su esposa, Laura (como la amada de Petrarca), ha leído nunca. Laura (Golshifteh Farahani), fanática absoluta del negro, del blanco y de sus múltiples combinaciones, es un auténtico torrente creativo, siempre cambiando la decoración, siempre haciendo experimentos culinarios, siempre renovando sus sueños y sus aspiraciones. Con ellos, que aún no han tenido hijos, vive Marvin, un bulldog inglés que jugará un rol fundamental en la trama y que contribuye a pautar la rutina de la pareja.Paterson, la película, es una cinta de personajes, descritos sin subrayados de guion, interpretados sin histrionismo, dirigidos modélicamente. Paterson, la película, es también un filme de detalles, de sentimientos plasmados en imágenes, para lo cual se ha de dar la complicidad entre actores y director. Verdaderas definiciones del amor que pueden expresarse con un simple plano detalle de un cupcake montado antes del primer plano de una mirada que traduce la sonriente paciencia con la que se acepta el juego a dos. Un cupcake que no será ingerido.
Paterson, el poemario, formalmente consiste en un montaje de escenas y de imágenes, con pocos verbos que las vinculen explícitamente. Paterson, el personaje, se confiesa admirador de William Carlos Williams, el poeta cronista de Paterson, la ciudad. Paterson, la película, funciona a su vez como los poemas del modernista, los que va escribiendo el protagonista, que se insertan en la pantalla, los que son compuestos antes por las imágenes que inspirarán las palabras. Todo el filme es una oda a la cotidianeidad. Jarmush nos concita a aceptarnos y gozarnos en nuestro fluir, tan mágico como anodino. Y si los contratiempos nos alcanzan, bastará con volver de nuevo al primer verso. Y empezar que es seguir. Y seguir que es siempre empezar.
SOLO ELFIN DEL MUNDO (Juste la fin du monde, Xavier Dolan, 2016)
Francia/Canadá Duración: 95 min. Guión: Xavier Dolan (Obra: Jean-Luc Lagarce) Música: Gabriel Yared Fotografía: André Turpin Productora: Sons of Manual / MK2 / Telefilm Canada Género: Drama
Reparto: Léa Seydoux, Nathalie Baye, Gaspard Ulliel, Vincent Cassel, Marion Cotillard,Antoine Desrochers, Sasha Samar
Sinopsis: Tras doce años de ausencia, un joven escritor regresa a su pueblo natal para anunciar a su familia que pronto morirá. Vive entonces un reencuentro con su entorno familiar, una reunión en la que las muestras de cariño son sempiternas discusiones, y la manifestación de rencores que no queremos dejar salir, aunque delaten nuestros temores y nuestra soledad.
En estos momentos en que se avecinan reuniones familiares, Solo el fin del mundo parece una cinta más que indicada para animarnos a afrontarlas. Sean como sean nuestros compromisos no pensamos que lleguen a ser tan traumáticos como los que refleja Dolan en su película.
Si tuviéramos que definirla con una sola palabra, la calificaríamos, sin duda, de opresiva. Adaptación de la obra de teatro homónima de Jean-Luc Lagarce, nos trae un plantel de personajes atormentados como aquellos que pueblan los dramas de Tennessee Williams, miembros de una familia fracturada y embebidos de un rencor que parece tener su origen en la propia admiración hacía el hijo/hermano triunfador que ha roto los lazos con su huida del hogar, que les ha abandonado condenándolos a tener que construirse en torno a esa ausencia. Tan admirado como odiado, Louis (ese hijo pródigo) ejerce de observador. Vuelve para no volver. Y todos parecen saberlo. Todos se abrirán ante él. Como en una despedida. Recordando buenos y malos momentos. Unos dolorosos y otros agradables. Louis capturará las texturas, los sabores y los recuerdos del que sabe que no volverá. Un reencuentro/desencuentro que, más que a la catarsis, conduce a un desgarro paradójicamente liberador.
Dolan nos hace partícipes, casi víctimas, de ese agobio que planea sobre toda la situación con el uso extremo de los planos cortos. La cámara sólo abre en cuatro ocasiones a plano americano, menos escasos son los planos medios, pero incluso estos nos dejan sin aire pues casi siempre son tomados en escorzo, la cinta es, fundamentalmente, un inarmónico despliegue de primeros planos y planos detalle que nos impiden despegarnos de la acción. Estamos sumergidos en la trama, sin posibilidad alguna de distanciamiento, desorientados y apabullados por los tensos (e intensos) diálogos cruzados. Somos uno más de los miembros de esa familia disfuncional, sin poder simpatizar con ninguno, igual que ellos mismos entre sí. Estamos y nos sentimos incómodos, Dolan consigue que seamos uno más dentro de esa insufrible reunión. Las palabras con las que la crítica ha vapuleado esta película sólo nos confirman que el canadiense ha acertado con este recurso desmesurado. Todo lo que le achacan demuestra que la intención se ha saldado con éxito, porque ya se trataba de eso, de “actualizar el melodrama familiar, pero a costa de nuestros nervios” (Cinemanía), de salir “agotado, con la sensación de que llevo toda una vida acompañado de familia tan histérica. Me da igual su pasado, su presente y su futuro” (Carlos Boyero). Dolan nos lleva a la extenuación y así es como sentimos lo que sienten los personajes, no es que empaticemos, es que hemos vivido su misma experiencia.
Solo el fin del mundo es también una película cargada de buenas interpretaciones. Excesivas e histriónicas, a veces, pero ajustadas siempre a ese contexto doloroso en el que se desarrollan los personajes. Dolan vuelve a hablar de la familia. Y de esta hay bastante que decir: desde el cretino y violento hermano del protagonista, Antoine (interpretado por un fantástico Vincent Cassel que se diría que improvisa sus pérdidas de control); a su maltratada esposa Catherine (magnífica en su sensibilidad Marion Cotillard); pasando por Suzanne, la hermana pequeña (Léa Seydoux), muy recordada por La vida de Adèle); y terminando con la madre, que interpreta Nathalie Baye. Paradójicamente, el que menos sobresale es el protagonista, Louis (Gaspard Ulliel) y es que la única actitud posible para él es la de encerrarse en su propia coraza para morir en paz. No habrá más contacto, ya está todo dicho, el dolor ha tocado fondo sin que se pueda enjugar. Es el fin, el suyo propio, el de su familia, el del mundo.
Suiza/Francia Duración: 91 min. Guión:Tobias Nölle Fotografía: Simon Guy Fässler Productora:Hugofilm Productions Género: Drama
Reparto: Georg Friedrich, Tilde von Overbeck, Kamil Krejcí, Yufei Li, Koi Lee, Sebastian Krähenbühl, Karl Friedrich, Peter Zumstein, Agnes Lampkin, Rahel Hubacher
Sinopsis: Aloys Adorn es un detective privado taciturno, un lobo solitario cuyo trabajo consiste en filmar a otras personas, observándolas en secreto y permaneciendo invisible. Un día se emborracha y se duerme en un autobús y, al despertarse, descubre que su cámara y sus cintas han sido robadas. La misteriosa mujer que le llama poco después parece tener algo que ver con ello.
La ópera prima del suizo Tobias Nölle que recibió el Premio Fipresci a la Mejor Película de la sección Panorama del Festival de Berlín es una película de autor no apta para todos los públicos. Una gélida, extraña y perturbadora parábola sobre la soledad que ha sido coproducida entre Suiza y Francia y está protagonizada por Georg Friedrich y Tilde von Overbeck. Tobias Nölle (Zurich, 1976) estudió cine en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Su corto Rene(2008) fue seleccionado para participar en numerosos festivales de todo el mundo y con él ganó el Golden Leopard al mejor corto suizo en el Festival de Cine Locarno. También es uno de los diez directores que han participado en Wonderland, un proyecto colectivo también premiado en el Festival de Cine de Locarno. Aloys es su primera película en solitario, escrita, dirigida y editada por él mismo; una interesante carta de presentación que muestra a un joven director con inquietudes capaz de hacer frente a retos complejos abordando personajes y psicologías nada convencionales.
LA DONCELLA(Ah-ga-ssi (The Handmaiden) Park Chan-wook, 2016)
Corea del Sur Duración: 145 min. Guión: Park Chan-wook,Jung Seo-kyung (Novela: Sarah Waters) Música:Cho Young-wuk Fotografía: Chung Chung-hoon Productora: Moho Film / Yong Film Género: Drama
Reparto: Ha Jung-woo, Kim Min-hee, Jo Jin-woong, Kim Tae-ri, Moon So-ri, Kim Hae-suk
Sinopsis: Corea, década de 1930, durante la colonización japonesa. Una joven (Sookee) es contratada como mucama de una rica mujer japonesa (Hideko), que vive recluida en una gran mansión bajo la influencia de un tirano. Sookee guarda un secreto y con la ayuda de un estafador que se hace pasar por un conde japonés, planea algo para Hideko.
Ofrecida durante el último Festival de Sitges inexplicablemente formando parte de la sección Oficial Competición, La doncella(Ah-ga-ssi) de Park Chan-wook es un perverso cuento de hadas cargado de sutil erotismo. Con un exquisito diseño de producción, nos cuenta una historia de amor vista desde tres puntos de vista, mediante los cuales el director jugará con el espectador, llevándolo de un lugar a otro, pero sin salir nunca de una perfecta estructura que contendrá intriga, terror, comedia y, sobre todo, cine con mayúsculas. La cinta, que adapta la novela Fingersmith de Sarah Waters, nos cuenta el arco de transformación por el que atravesará su protagonista Sookee (Kim Tae-Ri), carterista profesional que acepta un maquiavélico encargo: convertirse en la criada de Lady Hideko (Kim Min-hee), y colaborar para robarle la herencia. Sin embargo, el plan se verá alterado cuando las dos jóvenes comienzan a sentirse atraídas la una por la otra. La doncella traslada la acción a los años treinta, a la Corea ocupada por los japoneses, para erigirse en un filme de tintes góticos con la exuberancia visual de Park Chan-wook, repleta de belleza cromática y emoción a flor de piel. Todo un orgasmo cinéfilo que, sin lugar a dudas, formará parte destacada en los listados de las mejores películas de 2016.
USA. Duración: 108 min. Guión: Jim JarmuschFotografía: Tom KruegerGénero: Documental
Sinopsis: El rock’n’roll potente y agresivo de The Stooges, que apareció en Ann Arbor, Michigan, durante una revolución contra-cultural, fue como una bomba en el paisaje musical de finales de los años sesenta. Con su mezcla de rock, blues, R&B y free jazz, el grupo en el que debutó Iggy Pop plantó los cimientos de lo que se conocería posteriormente como punk. Este documental narra la epopeya de The Stooges, uno de los grupos de rock más importantes de todos los tiempos. «Gimme Danger» presenta el contexto en el que The Stooges evolucionaron musicalmente, culturalmente, políticamente, históricamente, a través de sus aventuras y sus desgracias, evocando sus fuentes de inspiración y las razones de sus primeros desafíos comerciales, hasta su llegada al Panteón del rock.
Brillante documental sobre la tan desquiciada como breve carrera de The Stooges, pioneros indiscutibles del punk. Desde los inicios de Iggy Pop como batería en bandas de garage como The Iguanas y Prime Movers; pasando por su aprendizaje acompañando en Chicago a bluesmens negros, Jim Jarmusch va de cabeza a la fuente original contando con la participación de los propios protagonistas, Iggy y el resto de supervivientes de la banda original, que narran episodios en primera persona en una cinta, no tan solo para incondicionales del grupo, ni siquiera para amantes del Rock, sino para un amplio espectro de público, pues Gimme Danger está tan magistralmente narrada por Jarmusch, que consigue interesar aunque sea la primera vez que oyen hablar del la iguana y su sugerente comportamiento en escena. El director consigue esa magia hilvanando las escasas imágenes que se conservan de The Stooges, junto a multitud de fotografías y metraje de archivo. Sin despreciar la animación.
Drogas, anécdotas, MC5, más drogas, John Wayne, David Bowie, disturbios callejeros y el convulso final de la década de los sesenta, en la que el hipismo y el Flower Power dio paso a una actitud bien distinta. Y es que, con tan solo tres discos, The Stooges demostraron, como demostrará Gimme Danger a quienes lo ignoraban, que los Sex Pistols (o mejor dicho, Malcolm McLaren) no inventaron nada y que su actitud -y el sonido- punk no nació en 1977, sino bastante antes.
BAR BAHAR – ENTRE DOSMUNDOS(Bar bahr, Maysalun Hamoud, 2016)
Israel Duración: 96 min. Guión:Maysaloun Hamoud Música:Mg Saad Fotografía: Itay Gross Género: Drama
Reparto: Mouna Hawa, Shaden Kanboura, Sana Jammalieh
Sinopsis: Salma, Laila y Nur no encajarán nunca. Palestinas con pasaporte israelí, optan por vivir una vida de libertad en Tel Aviv, donde comparten piso y vivencias, lejos de sus lugares de origen. BAR BAHAR- Entre dos mundos plasma la dualidad a la que las tres jóvenes mujeres se ven sometidas en su vida diaria, atrapadas entre la tradición y la vida en la gran ciudad, así como el precio que deben pagar por un estilo de vida que la mayoría considera normal: la libertad de trabajar, de divertirse y de elegir.Las tres buscan el amor, pero como jóvenes palestinas pronto se darán cuenta de que una relación escogida por ellas no es algo fácilmente alcanzable.
A nuestras pantallas van llegando, casi con cuentagotas, historias que nos muestran otras formas de vivir muy diferentes a la nuestra, y que aunque puedan resultarnos extrañas, en muchos casos no son nada ajenas. La lucha de la mujer por alcanzar la igualdad con respecto al varón no está, ni mucho menos, superada en occidente. Cada día los periódicos nos lo demuestran, pero cuando hablamos de oriente, las cosas se ponen mucho más dramáticas. Religión, tradición y patriarcado son fronteras difíciles de atravesar para la mujer oriental. Lo hemos visto recientemente en películas como la magnífica producción india, La estación de las mujeres (Parched, 2015) de Leena Yadav o la iraní Nahid(2015) de Ida Panahandeh historias, como vemos, que tienen en común, además de estar protagonizadas por mujeres que se rebelan contra todos esos factores enumerados, el estar escritas y contadas también por mujeres, desde dentro. Punto en común que se repite con esta cinta israelí (sería más correcto decir palestina) dirigida y escrita por Maysaloun Hamoud. En ella tres jóvenes muy diferentes tendrán que enfrentarse al futuro que les tienen organizado sus padres, novios e incluso amantes, un futuro en el que lo que menos cuenta es lo que deseen hacer las própias protagonistas.
Esta película fue ampliamente reconocida en el Festival de Cine de San Sebastián tras su participación en la sección Nuevos Directores donde obtuvo cuatro importantes premios:
Premio TVE Otra Mirada, galardón concedido en reconocimiento a películas que traten temas cercanos al mundo femenino.
Premio Eroski de la Juventud, al que optan películas de las secciones Nuevos Directores y Horizontes Latinos.
Premio Sebastiane, galardón destinado al filme que mejor refleje los valores y la realidad del colectivo LGTB.
Premio CICAE, concedido por la Confederación Internacional de Cines de Arte y Ensayo.
Desde una perspectiva realista y con miras hacia el cambio, BAR BAHAR-Entre dos mundos, muestra el día a día de tres mujeres palestinas que viven en Tel Aviv, aspecto refrescante e inusual dentro del cine palestino, así como absolutamente necesario. “El cine palestino pide a gritos nuevos personajes femeninos. Es imposible seguir siendo la madre, la hermana o la hija del protagonista; estos papeles ya no dan más de sí. Es hora de que las mujeres ocupen el centro de la escena y no se queden en un segundo término”, afirma la directora Maysaloun Hamoud, quien desde el conocimiento en primera persona de lo que ella describe como “crisis de identidad multigeneracional” de la comunidad palestina en Israel, ha plasmado en la pantalla un modo de vida y cultura que refleja el movimiento underground palestino actual, al que ella pertenece.
La música de la película es reflejo de ese movimiento cultural: “es la banda sonora de nuestras vidas, y no me refiero solo al entorno palestino-israelí, sino a todo el mundo árabe. Los músicos están muy presentes en el movimiento underground palestino” declara Hamoud. BAR BAHAR-Entre dos mundos tiene una excelente música que emplea temas de hip hop, rock, electrónica y el rap, con grupos de música como DAM, un conocido grupo de rap palestino, o Tiny Fingers, una de las bandas de música alternativa más destacables de Israel.
BAR BAHAR-Entre dos mundos contó con la producción de Shlomi Elkabetz, experimentado productor y director de cine, reconocido internacionalmente por la codirección, junto a su hermana Ronit Elkabetz, de Gett: El Divorcio de Viviane Amsalem, protagonizada por la recientemente fallecida Ronit Elkabetz, a quien Hamoud dedica su primer largometraje.
Matrimonios concertados, homosexualidad, tradición, religión con toda su carga de hipocresía en una película magníficamente narrada e interpretada que no se aparta de la realidad. No ofrece grandes catarsis ni soluciones. De momento no parece haberlas, pero hablar de la situación, exponerla de forma tan elegante como hace la directora, que debuta en el cine con esta premiada cinta, es un esperanzador comienzo.
ALIADOS (Allied, Robert Zemeckis, 2016)
USA Duración: 124 min. Guión: Steven Knight Música: Alan Silvestri Fotografía:Don Burgess Productora: GK Films / New Regency Pictures / Paramount Pictures Género: Thriller
Reparto: Brad Pitt, Marion Cotillard, Lizzy Caplan, Matthew Goode, Jared Harris, Jason Matthewson, Angelique Joan, Sally Messham, Iain Batchelor, Miroslav Zaruba,Raphael Acloque, Angus Kennedy, David Bonneville, Tiar Lounis
Sinopsis: 1942. Segunda Guerra Mundial. Max (Brad Pitt) es un espía del bando aliado que se enamora de Marianne (Marion Cotillard), una compañera francesa, tras una peligrosa misión en el norte de África. La pareja comienza una relación amorosa hasta que a él le notifican que Marianne puede que sea una agente doble que trabaja para los nazis.
Un filme de lo más clásico en el que durante su primera parte no se puede evitar pensar en cierta mítica cinta cuya acción se desarrolla en el mismo escenario que esta. Con un magnífico diseño de producción, vestuario y ambientación, se recrean perfectamente los años cuarenta en esa Casablanca con lujo Art Decó que se encontraba bajo el protectorado de Francia, pero ocupada por los Alemanes. Aunque todo esto será un Macguffin: la acción cambiará y los actores mudarán de escenario, pasando de ser una película de espionaje, con la tensión sexual que pueden generar sus dos fascinantes y atractivos protagonistas, a un drama que se desarrollará en un gris y nada exótico Londres, también magníficamente recreado, en el que vivirá la pareja en una felicidad tan idílica como sospechosa. Y allí tendrá lugar el drama, que si bien está competentemente rodado, como se espera de un director de la solvencia de Zemeckis, no resulta del todo convincente aunque sí agradable. Agradable hasta que llega el epílogo, a todas luces innecesario y que sólo puede considerarse como un terrorismo emocional que busca provocar el llanto fácil en el público más influenciable.
LA REINA DEESPAÑA(Fernando Trueba, 2016)
España Guión:Fernando Trueba Música:Zbigniew Preisner Fotografía:José Luis AlcaineProductora: Fernando Trueba P.C. / Atresmedia Cine Género: Comedia.
Reparto: Penélope Cruz, Antonio Resines, Neus Asensi, Ana Belén, Javier Cámara, Chino Darín, Loles León, Arturo Ripstein, Jorge Sanz, Rosa María Sardá, Santiago Segura, Cary Elwes, Clive Revill, Mandy Patinkin, Carlos Areces, Aida Folch, Jesús Bonilla, Ramón Barea, Juan Antonio Bayona
Sinopsis: España, años 50. Macarena Granada (Penélope Cruz), la gran estrella “americana” de origen español, retorna a su tierra para encarnar a Isabel la Católica. Al enterarse de la noticia, Blas Fontiveros (Antonio Resines), que no había vuelto a España desde que se fuera a dirigir «La niña de tus ojos» a la Alemania nazi 18 años atrás, decide regresar y reencontrarse con algunos de sus viejos amigos. Su llegada desata una serie de acontecimientos que pondrán a prueba el rodaje de la superproducción…
Trueba retorna a los personajes de su exitosa La niña de tus ojos (1998), una fantasía entorno al rodaje en la Alemania nazi de las películas de Florian Rey con Imperio Argentina, un hecho que desató la imaginación de los guionistas, quienes maquillaron la historia pero conservando ciertos hechos como el capricho real de Hitler y Goebbels hacia la actriz. La continuación que nos ofrece Trueba casi veinte años después, está ambientada a mediados de los años cincuenta, en aquella España gris del desarrollismo que tímidamente comenzaba a abrirse al mundo entre otras cosas gracias al apoyo de Estados Unidos, cuya industria cinematográfica, representada por Samuel Bronston, inició un ambicioso plan de rodajes que llenó de estrellas y anécdotas el mundo del cine español. Este es el ambiente que recrea Fernando Trueba, con viejos cineastas y estrellas americanas compartiendo escenario con los técnicos y actores españoles y con Penélope Cruz más cerca, en esta ocasión, de Sara Montiel, con su modesta carrera en Estados Unidos, matrimonio con director de cine incluido. La cinta, repleta de guiños cinéfilos, tiene un magnífico diseño de producción, muy detallista con el cine que se realizaba en aquella época y sus efectos especiales a base de transparencias, técnicas sencillas pero efectivas que impresionaron a propios y extraños. Amoríos, política, miseria y lujo en una cinta que recrea aquella época sin que chirríe y que contiene algún gag afortunado, en especial los protagonizados por Jorge Sanz. Quizás su duración es excesiva y, al igual que La niña de tus ojos, resulta un tanto desmesurada en su segunda parte, aquí bastante disparatada, con Carlos Areces realizando un papel, no les diremos cual, que realmente borda. Gustará, pero no convencerá, aunque eso si, resulta muy agradable reencontrarse con todos los personajes de La niña de tus ojos, a los que se les han incorporado otros como Ana Belén, Mandy Patinkin y el director Arturo Ripstein destacando, por encima de todos ellos, una Penélope Cruz para la que parece no haber pasado el tiempo.
Rumanía/Francia/Bélgica. Duración: 128 min. Guión: Cristian Mungiu Fotografía: Tudor Vladimir Panduru Productora: Les Films du Fleuve / Mobra Films / Romanian Film Board (C.N.C.) / Why Not Productions Género: Drama
Reparto: Vlad Ivanov, Maria-Victoria Dragus, Ioachim Ciobanu, Adrian Titieni, Gheorghe Ifrim, Emanuel Parvu, Valeriu Andriuta, Claudia Susanu, Adrian Vancica, Liliana Mocanu, Lia Bugnar, Tudor Smoleanu, Andrei Morariu, Rares Andrici, Constantin Cojocaru, Robert Emanuel
Sinopsis:
Romeo es un médico de casi 50 años que dejó atrás las ilusiones relacionadas con su matrimonio, ahora acabado, y su Rumanía, destrozada por los acontecimientos. Para él todo lo que importa ahora es su hija, de 18 años. Tras los exámenes finales, la joven irá a estudiar a una prestigiosa universidad en Inglaterra. En la víspera del examen, la hija es atacada en la calle. A partir de entonces, hará todo lo posible para garantizar que ello no perturbe el destino que ha elegido para su hija.
«Tras 25 años sin comunismo, la gente de mi generación esperaba un mayor progreso», declaraba a Europa Press Cristian Mungiu. Mungiu, que formó parte de la llamada nueva ola del cine rumano, volvió a conquistar a Cannes el pasado mayo y se alzó con el premio (ex aequo) a mejor director con su cinta más reciente, Los exámenes, película en la que vuelve a expresar el malestar del pueblo rumano que no ha visto cumplidas sus esperanzas políticas y sociales tras la caída del anterior régimen (tan lejana ya). El suyo no es un cine localista, pero nos queda patente que quienes conozcan la historia más reciente de su país penetrarán mejor en su discurso.
Ahora bien, aunque nos acerquemos a ella desde el desconocimiento de la situación que atraviesa Rumanía, la apuesta estética y narrativa que plantea en Los exámenes se basta por sí misma para hacernos sentir esa realidad. Mungiu ha optado por una puesta en escena incómoda: toda la película está narrada en planos medios con poca profundidad de campo y fondos difuminados, con una cámara estática (sólo se mueve inquieta cuando persigue a los protagonistas), casi inerte, que nos comunica una sensación de asfixia y nos hace advertir que los personajes no tienen futuro. No alcanza la dimensión de atmósfera opresiva, sin embargo, porque la asfixia de la que habla es más corriente, el director nos pone ante un peso que se ha vuelto cotidiano, anodino y gris (como fríos son los colores que dominan la paleta cromática del filme). Un peso ante el cual no hay posibilidad de heroísmo, no hay un verdadero tirano al que derrocar (a ese ya le hicieron caer hace más de una generación) lo que queda es una burocracia mezquina y mecánica de la que no hay más escapatoria que la emigración.
Un cine adusto que nos habla de una situación fatigosa y de un pueblo atrapado en un callejón sin salida. Todo ello en el paisaje casi desolado de un barrio humilde en el que siempre suena como banda sonora el ladrido de los perros.
Premios
2016: Festival de Cannes: Mejor director (ex aequo)
2016: Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor director y guión
USA Duración: 116 min. Guión:Eric Heisserer (Relato: Ted Chiang)Música:Jóhann Jóhannsson Fotografía:Bradford Young Productora: Paramount / FilmNation / Lava Bear Films / 21 Laps Entertainment Género: Ciencia ficción
Reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg, Mark O’Brien,Tzi Ma, Nathaly Thibault, Pat Kiely, Joe Cobden, Julian Casey, Larry Day, Russell Yuen, Abigail Pniowsky, Philippe Hartmann, Andrew Shaver
Sinopsis: Cuando naves extraterrestres comienzan a llegar a la Tierra, los altos mandos militares contratan a una experta lingüista (Amy Adams) para intentar averiguar si los alienígenas vienen en son de paz o suponen una amenaza. Conforme la mujer aprende a comunicarse con los extraterrestres, comienza también a experimentar flashbacks extremadamente realistas que llegarán a ser la clave que dará significado a la verdadera razón y gran misterio de esta visita extraterrestre… Adaptación del relato corto «The Story of Your Life» del escritor Ted Chiang, ganador de los reconocidos premios de ciencia ficción Hugo y Nebula.
“Nadie es serio a los 17 años cuando hay tilos en el paseo”, escribió Rimbaud. El adolescente está abierto a la sensualidad, ante su ingenuidad todo parece circundado de emoción, sus ojos lo aspiran todo y su corazón se arroba ante la inmensidad por descubrir. El adolescente se busca a sí mismo investigando el mundo, definirse es en parte buscar las claves del todo, es por eso que a los 17 toda idea que nos llega, que nos toca, arraiga y construye auténticas autopistas por las que circularán siempre más nuestros modos de pensar la vida. De interpretarla. De sentirla.
¿Por qué hablo de esto? Porque quiero retrotraerme, no a mis 17 sino a mis 18 años, para tratar de explicar por qué me emociona tanto Arrival. A esa edad llegaba yo por primera vez a la universidad, con sed de conocimiento, con hambre de aprehender todas las esencias, las intelectuales y las vitales, esto es, las existenciales. Maleable como el estaño, una afirmación que no dejó de repetir el Dr Valverde, mi profesor de Historia de la Filosofía, se me quedó grabada a fuego: el pensamiento es lenguaje. No podemos pensar sin usar significantes y significados, la naturaleza de la palabra nos condiciona. Condiciona nuestra manera de interpretarnos y, más allá aún, condiciona nuestra manera de entender el mundo y la vida. Para mí aquello fue todo un descubrimiento y siempre más he perseguido la comprensión de las estructuras del lenguaje para iluminarme sobre cuál es el sentido de que esté aquí (en esta existencia condenada a muerte) y ahora, en un horizonte de tiempo limitado que, sin embargo, me permite esbozar (casi rozar) la idea de eternidad.
Si, como yo, ustedes son de aquellos a los que el pensamiento abstracto les hace vibrar, entonces deben detener su lectura de inmediato si aún no han disfrutado de la última obra de Denis Villeneuve, porque todo lo que yo escriba y ustedes lean a partir de aquí es susceptible de ser considerado spoiler (me temo que, a los que no amen las abstracciones, les he perdido hace ya muchas líneas). Hecha la advertencia, continúo mi exposición con la compañía de quienes quieran adentrarse en mi escritura, que es en verdad mi lectura (estaría bien que por una vez, y aunque no haya de servir de antecedente, quienes la compartan o la rebatan, dejen aquí su comentario).
Amy Adams es la Dra. Louise Banks, excepcional filóloga, reputada, especialmente, por sus dotes de traductora. Para Banks el lenguaje es el pegamento que nos aglutina, el vehículo del afecto y la comprensión, pero también puede ser el arma que nos ponga en pie de guerra cuando caemos en malentendidos lingüístico-culturales. Herramienta privilegiada de comunicación cuando es bien usado, cuando se generan equívocos, en cambio, puede ser fuente de conflictos encarnizados. Como traductora sabe bien que hay que hilar muy fino en la asignación de significados a la lengua traducida, si se hace bien esa labor, estamos facilitando la comunicación entre dos sistemas de pensamiento distintos, que es tanto como decir que estamos tendiendo un puente entre dos culturas. El término ‘Arma’ designa a los dispositivos usados para atacar o defenderse, los instrumentos para matar; pero también puede hacer meramente referencia a un inofensivo medio para conseguir algo, una simple herramienta de trabajo. Dirimir en qué sentido lo está usando el interlocutor puede evitar una guerra o, al contrario, provocarla. Así de trascendente es su trabajo cuando el ejército estadounidense la reclama para hacer de intérprete de los extraños seres cuyas naves han descendido (como monolitos, sí) sobre distintos puntos de la tierra. De ella puede depender la paz mundial.
No está sola en ese trabajo, la acompaña en su labor el Dr. en física Ian Donnelly, bien encarnado por Jeremy Renner. Humanidades y ciencia colaborando juntas para un mismo objetivo. Las dos culturas, como las denominó C. P. Snow, apoyándose y acabando así con el inconveniente que veía el propio Snow en su ruptura, para él la falta de interdisciplinariedad es uno de los principales escollos para la resolución de los problemas mundiales. No es, pues, casual que la adaptación del relato de Ted Chiang, Historia de tu vida, les haya dado esa formación a sus dos personajes centrales: sólo desde la cooperación de las dos ramas principales del saber humano podrá alumbrarse un horizonte de cero conflictos.
Pero, ¿qué es lo que puede llegar a tener en común la filología y la física? La búsqueda de pautas de regularidad a partir del único lenguaje universal: las matemáticas. Física y lingüística, además, se ocupan del estudio de uno de los objetos que más nos gustaría controlar: el tiempo. Y Arrival, que nos habla de la conciliación universal de las culturas, es también una película sobre paradojas temporales (no siendo, además, gratuito, que lo sea).
La naturaleza del tiempo es una cuestión abierta en física, de una parte tenemos una experiencia directa de que recordamos el pasado y no el futuro, a esto lo llamamos “la flecha del tiempo”, así, si lo miramos desde la física newtoniana, el tiempo es absoluto, todos los observadores miden el paso del tiempo de la misma forma y verifican que su ritmo es el mismo para todos ellos. Pero todo cambia desde la perspectiva del paradigma cuántico. En dicha teoría el tiempo no es igual que el resto de parámetros observables. De hecho, se sabe que no podemos definir relojes cuánticos perfectos. No podemos definir un reloj basado en un sistema cuántico que nos dé un paso del tiempo usual, ¡siempre hay probabilidad de que el reloj funcione hacia atrás en el tiempo!
¿Qué ocurre con el tiempo teorizado por la lingüística? Es una categoría del verbo que nos permite establecer el antes y el después de un acto de habla. Podemos considerarlo como una línea doblemente orientada (hacia atrás, el antes, hacia delante, el después) respecto a un origen que no es absoluto sino variable. El tiempo verbal, que puede formularse como vector, nos permite imaginar temporalidades relativas desde las que se haga posible viajar en el tiempo hacia el pasado y hacia el futuro. Es el tiempo del lenguaje el que nos permite pensar el tiempo de la física, puesto que es la base de nuestras estructuras conceptuales.
Desde ambas disciplinas se pueden enunciar paradojas temporales. Si Nolan, en Interestelar, partía de la física teórica para adentrarse en el terreno de la posibilidad de cambiar el futuro, Villeneuve hace lo mismo apoyándose en el universo que permite concebir mentalmente la lingüística. Si son las estructuras del lenguaje las que nos hacen posible conceptualizar el tiempo, determinando además nuestra percepción del mismo, bien podemos plantearnos la posibilidad de que existan lenguas con estructuras verbales que permitan otra percepción del tiempo en la que se difuminen las nociones de principio y final. Si esto fuera así, podríamos recordar el futuro e incidir en él.
En Arrival la llegada de las naves, las reacciones humanas ante ello, la operación militar para determinar la naturaleza del contacto, la distinta actitud ante ello de las potencias y países afectados, no son más que el macguffin de la historia (como lo es la intriga sobre el uranio en Encadenados, por poner un ejemplo). Un macguffin muy bien llevado, tanto que podemos disfrutar del filme quedándonos sólo con ello. Villeneuve dosifica con maestría la intriga en una obra que destaca también por su imagenería visual, con los justos efectos especiales. Suficientes para dar espectacularidad, pero no tan excesivos que velen el tono intimista del enfoque. Porque el punto de vista desde el que seguimos la historia es el de la Dra. Banks, una protagonista casi absoluta, que no es una heroína de acción sino la mejor cabeza pensante implicada en la trama (cosa que nos vuelve a hacer repetir algo que hemos venido considerando: la mayor relevancia de los papeles femeninos en el cine reciente). Arrival nos mantiene en vilo hasta su plano final, inquietos y expectantes por cuál vaya a ser el desenlace.
El final podrá parecer insuficiente a algunos espectadores. Por eso les recomiendo que no asistan al visionado esperando un final épico y efectista como lo tenían Encuentros en la tercera fase o Contact, (películas ambas que tienen concomitancias con esta cinta). Yo les digo que, aunque carezca de esa fastuosidad en su estructura superficial, eso queda compensado con la profundidad de su conclusión en la estructura profunda. Porque el mensaje último que contiene la cinta es que vivimos limitados por una temporalidad de la que sabemos muy poco, pero que eso no importa a la hora de afirmar la vida. Nuestro reloj biológico nos hace caducos, pero desde nuestra efemiridad somos capaces de enunciar la eternidad. Gracias al lenguaje podemos proyectarnos en el tiempo y reconocer que es bien poco lo que sabemos sobre finitudes o infinitudes. Pero lo importante es que siendo, como somos, capaces de nombrar la muerte futura, ello no nos es óbice para obstinarnos en vivir. Y decir con Zaratustra/Nietzsche: “¿Era esto la vida? ¡Sea otra vez!”
España Duración: 125 min.Guión: Miguel del ArcoFotografía: Raquel Fernández Nuñez Productora:Aquí y Allí Films / Kamikaze Producciones S.L. / Televisión Española (TVE) Género: Drama
Reparto: José Sacristán, Mercedes Sampietro, Bárbara Lennie, Carmen Machi, Emma Suárez, Alberto San Juan, Elisabet Gelabert, Raúl Prieto, Gonzalo de Castro, Pere Arquillué
Sinopsis: Marga (Mercedes Sampietro), una mujer de casi setenta años, anuncia a sus tres hijos que quiere vender la casa de verano familiar para luego emprender un largo y misterioso viaje. Los invita a pasarse por allí lo antes posible para elegir muebles, enseres o recuerdos que quieran conservar antes de que la venta se lleve a cabo. Héctor (Gonzalo de Castro), el hermano mayor, propone aprovechar el mismo fin de semana en el que deshagan la casa entre todos para celebrar en familia su boda con la mujer con la que lleva más de quince años viviendo, y de la que todos esperaban que se separara (Emma Suárez). La familia vivirá un fin de semana dividido entre: qué ha pasado, qué te pasa, no me puedo creer que esto esté pasando, eso nunca debió pasar y ha pasado lo que tenía que pasar… una típica reunión familiar.
Las Furias, que abrió la Semana Internacional de Cine de Valladolid, es la primera película dirigida y escrita por el prestigioso dramaturgo Miguel del Arco (como actor, podemos recordarle por su inquietante Sr. Reciful en Rojo Sangre (2004) de Christian Molina), es un filme que peca de falta de contención. Todo resulta excesivo. Desde el reparto de campanillas hasta ese clímax que no es una catarsis, es, lo han adivinado, un exceso. Resulta loable el intento de retratar lo que hay detrás de una familia, sus delitos y faltas, sus pecados y sus zonas oscuras. Sus rencores y sus furias. Algo que ya Chávarri, con la ayuda inestimable de la familia Panero/Blanc, nos legó en forma de la imprescindible El desencanto(1976), o mucho más tarde Fernando León de Aranoa en su , para muchos, mejor película, Familia (1996). Y no es que esté nunca de más recordar y mostrar las hipocresías que hacen que, cuando algunas familias se reúnan, surjan las las chispas ocultas durante el resto del año. Pero así, no.
El tratamiento de los personajes no ayuda a que simpaticemos con ninguno de ellos. Los actores, sobradamente preparados, campan a sus anchas llegando, en algún caso, a la más flagrante sobreactuación. Tampoco ayuda que la relación entre ciertos personajes resulte claramente inverosímil (o cuanto menos esté mal perfilada). Pero todo comienza a importar de poco a nada conforme la acción avanza hacia ese culmen en el que, si bien la abuela no fuma, al menos se ha sacado una amante joven y el hijo de turno anuncia que tiene una enfermedad incurable, mientras el pobre Pepe Sacristán deambula a trompicones interpretando a un enfermo de Alzheimer y varios personajes intentan, sin éxito, suicidarse.
El planteamiento de Del Arco es ambicioso, pero visto el resultado, hay que decir que es demasiado ambicioso. Ha querido dar a su obra una pátina de universalidad, de esa universalidad que gozan las tragedias de Shakespeare, la misma que respiran los mitos, pero su impericia como director de cine la deja reducida a la pretenciosidad. De nada sirve aludir a las Furias, esas fuerzas primigenias de la venganza del crimen contra la familia, si luego el diseño de personajes es pobre y la construcción de la trama resulta vaga y mal fundamentada. El resultado es una obra ampulosa y deslavazada en la que todo acaba siendo forzado y gratuito. Toda una lástima.
JACK REACHER: NUNCAVUELVAS ATRÁS(Jack Reacher 2: Never Go Back, Edward Zwick, 2016)
Reparto: Tom Cruise, Cobie Smulders, Danika Yarosh, Aldis Hodge, Sue-Lynn Ansari, Teri Wyble, Holt McCallany, Robert Knepper, Tilton Lipoma, Madalyn Horcher, Michael PapajohnPatrick Heusinger
Sinopsis: Jack Reacher (Tom Cruise), ex policía militar, regresa de nuevo al cuartel general de su antigua unidad para reunirse con la comandante Susan Turner (Cobie Smulders) pero ésta ha sido arrestada por traición y encarcelada. Reacher, sabiendo que es inocente, le ayudará a escapar de la cárcel para finalmente destapar la verdad detrás de una gran conspiración del gobierno que incluye el asesinato de soldados.
Basada en la obra de Lee Child, Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás, que supone su décimo octava novela de la serie de bestsellers sobre el personaje que ha vendido más de 100 millones de libros en todo el mundo, esta cinta es una secuela de Jack Reacher (2012) que ha dirigido Edward Zwick («El último samurái», «Diamantes de sangre»). y ha sido producida por el propio Cruise. Esta nueva entrega de las entretenidísimas aventuras del ex-comandante Reacher añade, por si este no tuviera ya bastantes problemas, una cierta tensión sexual encarnada por la comandante Turner, a la que debera proteger de los que la intentan quitar de enmedio, y la posible paternidad de una adolescente, cuyo pescuezo también tendrá que vigilar. Pero da igual, Reacher puede con todo lo que le pongan por delante. Y más teniendo en cuenta que la comandante Turner es una temeraria mujer de acción. No en vano la actriz, Cobie Smulders, no ha utilizado doble para sus escenas de acción tras un duro e intensivo entrenamiento de ocho semanas.
Con un inicio que nos introduce directamente en la trama, sin dar respiro ni pausa al espectador, se nos ofrecerá una historia que mezclará espionaje con conspiraciones gubernamentales, humor y mucha acción, siempre con los malos pisando los talones de los protagonistas que, afortunadamente, tienen buen fondo. Con un climax ambientado en Nueva Orleans en plena celebración de Halloween (y allí si que lo viven de verdad), la cinta es un buen espectáculo de acción que, sin llegar al nivel de su predecesora, resulta más que ideal para una buena tarde de cine y palomitas.
DESPUÉS DE LA TORMENTA(Umi yori mo mada fukakuaka, Hirokazu Koreeda, 2016)
Japón. Duración: 117 min. Guión: Hirokazu Koreeda (AKA Hirokazu Kore-eda) Música:Hanaregumi Fotografía:Yutaka Yamazaki Productora: Aoi Promotion Género: Drama
Sinopsis: A pesar de haber empezado una prometedora carrera de escritor, Ryota va de desilusión en desilusión. Se ha divorciado de Kyoko y gasta todo el dinero que gana como detective privado apostando en las carreras, por lo que finalmente no puede pagar la pensión alimentaria de su hijo de 11 años, Shingo. Ahora Ryota intenta ganarse nuevamente la confianza de sus seres queridos.
Un drama impecablemente interpretado, con ingeniosos diálogos y unas gotas de humor que recaen, en su mayor parte, en el personaje interpretado por la veterana Kirin Kiki, actriz que nos conquistó por su papel en Una pastelería en Tokio(An, Naomi Kawase, 2015), y que también participó en Nuestra hermana pequeña (Umimachi Diary, 2015), anterior película de Koreeda y otras cuatro de sus cintas. También Hiroshi Abe (Kiseki/Milagro) y Yôko Maki (De tal padre tal hijo), repiten con el director japonés. Como vemos este tipo de historias intimistas provenientes de Japón se están abriendo hueco en las carteleras españolas tras su paso por los diferentes festivales.
Después de la tormenta, cuyo título en japonés, Umi yori mo mada Fukaku, significa «Aún más profundo que el océano» (letra que hace referencia a una famosa canción japonesa de Teresa Teng), tuvo su estreno mundial en la última edición del Festival de Cannes, en la sección Un certain regard. Después de su paso por la Sección Perlas del Festival de San Sebastián, la película ha sido recientemente premiada con el Espejo de Plata, máximo galardón del festival noruego Films From the South, celebrado en Oslo en octubre de 2016.
Después de la tormentaquizás no sea la mejor película de su director, su historia deriva de un personaje a otro y, hasta que no se centra, no parece ir hacia ningún lugar concreto. Aunque quizás ahí estribe su encanto: el ser tan solo una visita furtiva a la vida de sus protagonistas. Sin grandes cambios para su existencia. Un día cualquiera. Pero que, a través de las vivencias del protagonista, nos conduce a una importante reflexión sobre el crecimiento personal (hacerse mayor no es sinónimo de madurar); la paternidad responsable; la necesidad de modelos y de aprobación; y, sobre todo, de cómo la pérdida es, tantas veces, el motor que nos hace descubrir el valor de lo que teníamos.
Los toques de humor que caracterizan al director japonés y el sabio contenido de la película, permiten que finalmente sea un profundo mensaje optimista el que trasciende dentro de un paisaje melancólico.
USA. Duración:96 min. Guión: Todd Komarnicki (Libro: Chelsey Sullenberg,Jeffrey Zaslow) Fotografía: Tom Stern Productora:Warner Bros. Pictures / Village Roadshow / Malpaso / Flashlight Films Género: Drama
Reparto: Tom Hanks, Aaron Eckhart, Laura Linney, Anna Gunn, Autumn Reeser, Sam Huntington, Jerry Ferrara, Jeff Kober, Chris Bauer, Holt McCallany, Carla Shinall,Lynn Marocola, Max Adler, Valerie Mahaffey, Ashley Austin Morris
Sinopsis: El 15 de enero de 2009, el mundo fue testigo de “El milagro del Hudson” cuando el Capitán “Sully” Sullenberger hizo amerizar su avión averiado sobre las gélidas aguas del río Hudson, salvando la vida de las 155 personas a bordo. Sin embargo, mientras Sully era aclamado por el público y por los medios por su hazaña nunca vista en habilidades de aviación, se desarrolló una investigación que amenazaba con destruir su reputación y su carrera.
Sin lugar a dudas el cine de Clint Eastwood no es innovador (ni menos aún experimental) en sus formas. Ni falta que hace. El californiano es el mejor heredero de la narrativa clásica de los padres del cine y en Sully vuelve a demostrarlo. Con Sully el director vuelve a ofrecernos un biopic, género en el que es experto, pero, como siempre, nos da mucho más que una simple biografía. Porque con su última película podemos decir que se adentra en las aguas del cine de catástrofes aéreas, aquel género que tan buenos/malos momentos nos hizo pasar en la década de los setenta. Se adentra en él pero para superarlo y llevarlo más lejos hasta abordar una de las constantes de su cine: el papel del héroe en la sociedad retratado desde todos sus ángulos, desde su experiencia más íntima (mostrando sus vacilaciones interiores) hasta su repercusión en las distintas capas sociales. Desde ese contraste de cómo se ve a sí mismo y cómo le ve el resto, Eastwood reflexiona sobre la incidencia de esos personajes (que en ocasiones, como en esta Sully, son llevados a la heroicidad por las circunstancias más fortuitas) en la esfera de lo colectivo. Sus héroes no son monolíticos ni están tocados por poderes superiores, son humanos, muy humanos, por eso dudan ellos y despiertan dudas en otros (dudas, las de esos otros, que en ocasiones obedecen a sus propios intereses más o menos mezquinos). El de Eastwood es un héroe para tiempos de crisis, como aquellos de Capra que tan bien encarnara Gary Cooper en Juan Nadieo El secreto de vivir, su hazaña, que tiene tanto de ocasional como de solitaria, acaba sirviendo como modelo sobre el que proyectar la esperanza colectiva.
Aunque no innove en las formas, el cineasta imprime en ellas su sello particular ofreciéndonos un auténtico ejercicio de autoría. Sully, como veíamos, es un biopic, más una película de catástrofes aéreas y a ello hay que sumar también un thriller judicial; un poderoso cóctel multigénero que, aun respetando las claves de cada uno de los géneros mixturados, resulta atípico en su composición y resolución. Así, la acción empieza allá donde terminaban las cintas canónicas de desastres: en el día después del accidente, el momento de las pesadillas y el de enfrentar si se ha tomado la decisión correcta, la hora de determinar si su acto ha sido una intervención proverbial o una imprudencia temeraria que milagrosamente no se ha cobrado ninguna vida. Lo otro, los momentos previos al embarque, la presentación de personajes implicados, el accidente en sí y la milagrosa salvación de todo el pasaje y la tripulación por la pericia y el arrojo del capitán, que era lo que ocupaba la totalidad de aquellos filmes, no llega hasta bien entrada la película como introducción al tercer acto (digno de mencionar es que toda esa secuencia no está subrayada por ninguna música dejando que se oigan los sonidos de la confusión).
Episodio nuclear para Chesley Burnett «Sully» Sullenberger, la película nos resumirá su vida girando sobre ese día y los que le siguieron de inmediato, al modo de otros biopics recientes como Selma (Ava DuVernay) sobre Martin Luther King o el Lincoln de Spielberg. Un relato biográfico ajeno a las estridencias y las glorificaciones desmedidas, cosa a la que contribuye la excelente y contenida interpretación de Tom Hanks. Acompañaremos a Sully en sus pesadillas, las que le asaltan en sueños, las que le persiguen ante la comisión de investigación del accidente en la que la compañía y las aseguradoras tratan de demostrar que, aun habiendo salvado a todo el pasaje, la suya fue una decisión imprudente puesto que habrían habido otras opciones en las que no se habría perdido el avión. Ahí es donde la película funciona como thriller judicial, vertiente que alcanza su culmen en el tercer acto que conduce al desenlace.
Sully es un tres en uno desarrollado en poco más de hora y media (como el buen cine de antes) que mantiene en vilo al espectador hasta su último plano, así de bien tratada está la intriga en el filme. Si Eastwood consigue tanto en tan poco, es por su pericia narrativa que llena de información cada encuadre, y por su buen hacer con los recursos del lenguaje cinematográfico. El cineasta demuestra cómo hacer acopio de flashbacks no es obligatoriamente sinónimo de pesadez, reiteración o falta de agilidad. Todos entran elegantemente en el momento preciso y cada uno, retrocediendo en el tiempo, hace avanzar la trama con buen pulso hacia adelante. Tal vez no sea una obra maestra, pero, como siempre, Eastwood nos lega toda una lección de buen cine.
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