Archivo

Archive for 25 septiembre 2017

Seven Chances 2017: siete joyas por descubrir

25 septiembre 2017 Deja un comentario

Programada en colaboración con la Asociación Catalana de la Crítica y la Escritura Cinematográfica (ACCEC), la sección Seven Chances reúne siete destacables títulos que, a día de hoy, permanecen inéditos en nuestras pantallas de cine. 

A Bride for Rip Van Winkle es junto con All About Lily Chou-Chou la película más arriesgada de Shunji Iwai. Oscilando con gran habilidad entre los géneros, el director ofrece un relato despiadado de una sociedad japonesa en la que el conservadurismo y la necesidad de guardar las apariencias condicionan la vida de las mujeres hasta extremos inimaginables.

Death Line (conocida también como Raw Meat) fue el debut en la dirección de Gary Sherman y una de las películas favoritas de Guillermo del Toro. La película penetra en las profundidades del metro londinense donde tienen lugar una serie de inexplicables desapariciones. Película injustamente olvidada que cuenta con un cameo de Christopher Lee y que da indicios del talento que Sherman confirmaría con su segundo largometraje, Muertos y enterrados.

Más conocido como artista multidisciplinar, Bill Morrison combina habitualmente en su obra material de archivo con música contemporánea. A lo largo de su carrera ha colaborado con músicos como Philip Glass, Steve Reich, Kronos Quartet o Bill Frisell, compositor estadounidense junto con el que concibió The Great Flood, obra inspirada en la inundación más destructiva de la historia de EE.UU, aquella que en 1927 obligó a la evacuación de más de medio millón de personas y provocó la muerte de más de doscientas.

Además de tener la oportunidad de ver en la sección oficial Jupiter’s Moon, último filme de Kornél Mundruczó, Seven Chances rescata Johanna, auténtica rareza del director húngaro inspirada en la historia de Juana de Arco. Premio especial del jurado en el Festival de Sevilla, esta arriesgada, tenebrosa y desconcertante ópera cinematográfica narra la historia de Johanna, una drogadicta que tras salir del coma al recuperarse de un grave accidente, decide dedicar dar un giro radical a su vida dedicándola por completo a los enfermos. Su decisión, eso sí, no será aceptada de buen grado por todos.

Poesía sin fin, segunda parte de su trilogía autobiográfica de Alejandro Jodorowsky, está marcada por un (sur)realismo mágico audaz y poco complaciente. En ella, el cineasta recuerda su juventud en Santiago de Chile, las exaltadas relaciones con su padre o el descubrimiento del arte y el amor. Si resucitáramos a Buñuel para que hiciese una adaptación de Los detectives salvajes, dicha adaptación tendría probablemente el espíritu de Poesía sin fin.

Mansfield 66/67 -dirigida al alimón por P. David Ebersole y Todd Hughes– se sumerge en los dos últimos años de vida de la actriz estadounidense Jayne Mansfield, antes de que un inesperado accidente acabase con su vida de forma prematura. La prensa y los persistentes rumores (algunos bastante sórdidos y macabros) se encargarían posteriormente de crear una leyenda, o más bien varias, alrededor de este accidente que ocupó las páginas de sucesos de aquel verano de 1967. Erotismo, glamour, satanismo y chismorreos mezclados a partes iguales en un documental que no dejará a nadie indiferente.

Para hablar de La telenovela errante, mejor dejar hablar a Raúl Ruiz“La realidad chilena no existe, más bien es un conjunto de teleseries. Son cuatro provincias audiovisuales y se respira la guerra entre los bandos. Los problemas políticos y económicos están disueltos en una jalea ficcional dividida en capítulos vespertinos. Toda la realidad chilena está tratada desde el punto de vista de la Telenovela y cumple la función de filtro revelador de esta misma realidad”. Estreno en España.

Todas las sesiones de Seven Chances vendrán acompañadas por la presentación de un crítico miembro de la ACCEC.

Categorías:Festival de Sitges

El cine en zapatillas: Atrapados en el miedo (Carlos Aured, 1985)

25 septiembre 2017 Deja un comentario

Partiendo de la base de que Carlos Aured no era, digamos, un director excepcional, y que con  Atrapados en el miedo realiza una de sus obras más discretas, vamos a intentar demostrar que, precisamente por, entre otras cosas, su pobreza de medios, esta película contiene los suficientes elementos como para ser una pieza de obligada visión y, sobre todo, digna de formar parte de toda colección Fantaterrorífica que se precie.

ATRAPADOS EN EL MIEDO (Carlos Aured, 1985) Francisco Herrera Producciones. Colección Fantaterror 2

España. Duración: 83 min. Guión: Carlos Aured Música: Código Exterior Fotografía: José G. Galisteo Productora: Tormes Ciné Contact Género: Terror Formato pantalla: 4/3 Idioma: Castellano Zona: 0 Extras: Trailers, carteles, filmografía y documental (30 min. aprox.) Portada reversible.

Reparto: Adriana Vega, Sara Mora, José Luis Alexandre, Joaquín Navarro, Luis Cánovas,Emilio Alonso, Margarita Herrera, Marisol Navajo, Elena Cores, Jaime Mari,Carmen Luján

Sinopsis: Un enfermo mental recluido en un sanatorio psiquiátrico huye de su encierro y se dedica a vagar por las afueras de Madrid. Su mente perturbada no encuentra más razón de ser que matar. Tras asesinar a dos chicas a orillas de un río, irá encadenando una serie de asesinatos a cada cuál más repulsivo, sembrando el terror en el lugar. José (Joaquín Navarro) y Antonio (José Luis Alexandre), dos buenos amigos, preparan un divertido fin de semana en la casa de campo que la familia de José posee en las afueras de la ciudad. Aprovechando la ocasión invitan a dos guapas hermanas, Ana (Sara Mora) y Laura (Adriana Vega), que aceptan la invitación. Ana, la mayor, trabaja de secretaria, vive sin apuros y es amante de Antonio. Laura por su parte, tiene un carácter introvertido y es tímida, carácter que se ha acentuado tras un reciente fracaso amoroso. Todo parece augurar un divertido fin de semana para las dos parejas, que se truncará cuando sean acosados por el asesino psicópata.

 

‘EL CINE DE SUSPENSE NO HABÍA DICHO LA ÚLTIMA PALABRA HASTA QUE LLEGÓ… ATRAPADOS EN EL MIEDO’

Carlos Aured, tras trabajar como ayudante de dirección de Leon Klimovksy, tuvo la oportunidad de debutar en la dirección realizando trabajos para la productora barcelonesa Profilmes, varios de ellos con el guión y la participación como actor de Paul Naschy: El retorno de Walpurgis (1973), El espanto surge de la tumba (1973), La venganza de la momia (1975) y Los ojos azules de la muñeca rota (1974), son algunos de los títulos que dejó tras de sí esta colaboración, antes de que se truncara por un malentendido entre actor y director.

Con la llegada de destape y del cine clasificado ‘S’, fiebre que hizo que los productores dejaran de apostar por el cine de género, Aured tuvo que adaptarse dirigiendo un puñado de películas eróticas, algunas de las cuales han pasado a la historia más por su título y por los dividendos que dejaron, que por su posible valor artístico como El fontanero, su mujer y otras cosas de meter (1981) o El hombre del pito mágico (1983). Pero en 1983 tiene ocasión de dirigir un thriller con gotas de terror, El enigma del yate, que es seguida por la que quedará como su última película, Atrapados en el miedo (1985).

Con Atrapados en el miedo Carlos Aured se adentra, humildemente, en el Slasher, subgénero con asesino misterioso, prácticamente inmortal, cuya principal gracia estriba en saber cual será el medio escogido por el sanguinario psicópata para finalizar con el calentón del joven de turno. Una variante del cine de terror que ya estaba bastante agotada por entonces y que había entrado en una tediosa repetición basada en las secuelas.

La película está producida por Karl Heinz Mannchen, un productor alemán que había trabajado profusamente con Jesús Franco y que dos años antes había producido USA, violación y venganza (1983) un thriller de acción protagonizado por Pilar Alcón y dirigido por José Luis Merino, que por cierto ejercería de asistente de producción en la cinta de Aured. Como director de fotografía, Atrapados en el miedo contó la participación del prolífico José García Galisteo, que ni a ustedes ni a nosotros nos sugiere nada, pero que es el hermano de la célebre (y trístemente enferma) Carmen Sevilla.

Atrapados en el miedo será el último trabajo en el cine del productor alemán.

La cinta de Aured se  inicia con una música sospechosamente familiar que, desde luego, no pertenece a Código Exterior,  los músicos acreditados como responsables de su banda sonora. Vemos como alguien salta la tapia de un centro psiquiátrico. De ahí pasamos a un soleado bosque, en el cual dos chicas jóvenes se hacen delicados arrumacos (esos coletazos del cine erótico). Todo muy bucólico y con un ensordecedor trinar de pájaros. Hasta que entra en escena el demente, al que no veremos el rostro en ningún momento, que mata a las jóvenes bajo un puente (¿Talamanca?)

De ahí pasamos a los protagonistas de la historia, cuatro ‘jóvenes’ cuyo lenguaje haría sonrojar a Carmen de Mairena, en especial Antonio (José Luis Alexandre), que se refiere a la chicas como ‘material’ y dice perlas como ‘A las tías les va la marcha, y si las pegas, enloquecen, ¡lo que yo te diga!’. Comentarios tan políticamente incorrectos que no pueden más que añadir valor antropomórfico a semejante cinta. Supuestamente su personaje es el que aporta la parte cómica de la cinta, por sus -entonces enrollados, ahora rijosos- comentarios, pero el paso de los años no ha tratado bien a su personaje, que lejos de caer bien, uno le desea una muerte lenta y dolorosa. José Luis Alexandre, como pueden suponer, no hizo una gran carrera en el cine, limitándose a interpretar pequeños papeles de policía, guardia civil, camarero e incluso macarra en alguna película antes de dedicarse a otro quehacer. Posiblemente el personaje que encarna en la cinta de Aured sea el más extenso que realizó en su carrera.

José, el otro joven, está interpretado por Joaquín Navarro, que encarna lo que se dice a un ‘pijo’ de buena familia, que no sabe ni cambiar la rueda de su coche y que es  propietario del chalet en el espera,  junto a Antonio, beneficiarse a las muchachas. Navarro tampoco puede decirse que tuviera una dilatada carrera en el mundo del cine. De hecho Atrapados en el miedo es, lo han adivinado, la última película de una filmografía que incluye perlas como El lago de las vírgenes (1982) de Jesús Franco y Bragas calientes (1983) de Julio Pérez Tabernero.

La película la salvan las dos actrices que encarnan el interés romántico de José, Adriana Vega (Laura), y sexual de Antonio, Sara Mora (Ana). Dos competentes y bellas actrices que justifican, por sí solas, el visionado de esta película.

Adriana Vega es una presencia muy familiar en el cine de los ochenta. Perfecto prototipo de guapa vecina que todos quisiéramos haber tenido, con un magnífico físico, nada exhuberante, pero rotundamente bello. Inolvidable resulta su presencia en películas como El liguero mágico (Mariano Ozores, 1980), Al este del oeste (Mariano Ozores, 1982) o en Viciosas al desnudo (Manuel Esteba, 1980) donde conformaba un irresistible tándem junto a Eva Lyberten que no nos extraña que enloqueciera al bueno de Jack Taylor.  En Atrapados en el miedo Adriana encarna a la hermana pequeña de Ana. Tímida y virgen.

Muy diferente es Sara Mora, una belleza morena muy racial, que como hermana de Laura, liberada y ‘tirá palante’ complementará al personaje interpretado por Adriana Vega. Batallada en películas de género y, por supueto, eróticas, es la protagonista de La frígida y la viciosa (1981) de Carlos Aured. Pero eso sí, no esperen escenas subidas de tono, pues Atrapados en el miedo no las tiene.

Ya tenemos pues a los cuatro ‘jóvenes’ que desde luego no son teenagers, tal y como quizás hubiera requerido el guión, ya sea por los diálogos o por la acción en sí. Pero tenemos lo que tenemos y con estos cuatro personajes llegaremos al retirado chalet donde, por fin, terminarán acosados por el loco escapado del manicomio,

Lobby Card que muestra a Sara Mora en una escena de Atrapados en el miedo.

pero antes asistiremos a una buena cantidad de diálogos ridículos que convertirán esta película en un tesoro del humor involuntario, repleta de sustos de baratillo, chistes chuscos y una intriga impostada. Circunstancias bajo las cuales las actrices hacen lo que pueden, mientras el asesino continúa haciendo de las suyas, cuidando Aured que su rostro nunca sea visto por el espectador.

El enfrentamiento final entre el psicópata y los jóvenes tardará una hora en llegar, ocupando los últimos veinte minutos de la cinta. Digamos que todo será tirando a torpe y que la tensión no llevará al espectador precisamente al paroxismo, pero coincidiendo precisamente con ese tramo final veremos, por fin, el rostro del demente asesino. Un rostro que, como es natural, al no ser ningún personaje conocido ni suponga ninguna sorpresa para el espectador al tratarse de un actor, Luis Canovas, totalmente desconocido, habrá resultado un ejercicio totalmente inútil el haberlo ocultado durante la mayor parte de la cinta. O al menos nosotros no entendemos el porqué de esa decisión.

Una caratula totalmente fuera de lugar perteneciente a la edición VHS alemana del filme. Fíjense en el destalle Scanners

La cinta termina dejando un final abierto (¿?) sellado con una frase de H. P. Lovecraft que termina de descolocar al espectador. Todo ello en una película que cuenta con un reducido presupuesto, muertes muy poco imaginativas, ausencia de hemoglobina, escasas localizaciones y una eterna noche de terror con un Jason de pacotilla, pero que fascinará al coleccionista de películas de terror españolas. Pues, con todo, Atrapados en el miedo no resulta aburrida, precisamente por lo ridículo de su guión, sus descacharrantes diálogos y las actuaciones de derribo.

La película de Carlos Aured es la segunda entrega de la Colección Fantaterror de Herrera Producciones. Una serie que busca editar películas perdidas o poco vistas del fantástico español y hacerlo en las mejores condiciones posibles. Tras un primer volumen con La orgía de los muertos (José Luis Merino, 1973) que ha merecido elogios por la calidad de la edición, lanzan Atrapados en el miedo, cuyo responsable nos ha jurado y perjurado que se ha extraído del negativo original, no pudiendo hacer nada con la parte final de la película, muy oscura pero fiel, al parecer, a como fue rodada por Aured.

En todo caso resulta un lujo poder contar con ediciones dignas de oscuras películas del cine fantástico español, y podemos asegurar que la Colección Fantaterror de  Francisco Herrera tiene en cartera nuevas salidas que sin lugar a dudas van a resultar de gran interés para el coleccionista.

Y de todas ellas les informaremos puntualmente …

A %d blogueros les gusta esto: