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Serendipia’s Sitges Film Festival. Sexta cápsula

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En el capítulo anterior: Sin ningún tipo de piedad, el pérfido Duendecillo Verde lanzaba calabazas explosivas a nuestro amigos, pero lo que ignoraba era que…

MIÉRCOLES 14 DE OCTUBRE

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Jornada centrada en l’Auditori con una mañana más que ocupada que se inicia con una de las cintas que más curiosidad despertaba a Serendipia, The Green Room (Jeremy Saulnier, 2015), un violento thriller protagonizada por una banda punk que en una mala noche actúa en un local que resultará ser el epicentro de una violenta y racista banda skinhead liderada por un Patrick Stewart en un registro totalmente opuesto a los que nos tiene Green_Room-270349365-largeacostumbrados, ya sea encarnando al Profesor X como al Capitán Jean Luc Picard. Convincente y terrorífico, como líder de un tropel de descerebrados neonazis, los planes se le torcerán cuando los cuatro punks les salgan respondones. Muy interesante y señalada como una de las favoritas, The Green Room, que  como ven nada tiene que ve con La Chambre Verte de Truffaut, funciona como un western intenso y mantiene firmemente la tensión hasta el final. En su reparto destaca la inglesa Imogen Poots, actriz a la que pudimos ver recientemente en  Lío en Broadway (She’s Funny that Way, 2014) de Peter Bogdanovich.

Cubiertas pues las expectativas, no tardaron en bajar fulminantemente con el tratamiento de Macbeth que realiza el hasta ahora siempre interesante Justin Kurzel. Macbeth, una de las más célebres tragedias de Shakaspeare, toda una reflexión sobre la ambición desmedida que llega incluso a la traición, ha conocido varias adaptaciones al séptimo arte desde la primera muda de Frank Benson en 1911, pasando por la más libre Trono de Sangre de Akira Kurosawa en 1957, siendo dos las más aclamadas: la de Orson Welles en 1948 y la de Roman Polanski en 1971. Esta última es la que más recuerdos dejó en la memoria de Serendipia, inolvidable la escena de las brujas con ese toque feísta y mágico, o aquella otra escena de Francesca Annis (como Lady Macbeth) lavándose obsesivamente sus manos manchadas de sangre. Polanski  descargaba en ella sus obsesiones tras la muerte de su esposa, otorgando a la versión una fuerte carga de violencia y oscuridad que la convierten en una de las más viscerales adaptaciones, que nos golpea secamente y nos seduce. Nada de ello logra la de Kurzel, la suya es una adaptación que parece querer dar un tratamiento realista incluso a lo más sobrenatural de la obra (sus brujas, aun teniendo un leve toque inquietante, no nos conmocionan), razón por la que nos hizo recordar Exodus de Ridley Scott (que también quedaba a años luz de la obra clásica de Cecil B. DeMille). Kurzel juega a crear atmósferas que después parecen írsele de las manos cuando pretende alcanzar puntos veristas, su adaptación no se sostiene ni convence. Y ello a pesar de contar con  Michael Fassbender (es un gran actor, sin duda, pero no está a la altura de lo que exige un texto shakespiriano), Marion Cotillard  y Sean Harris como protagonistas, además de unos fantásticos exteriores rodados en la escocesa Isla de Skye.  Podrán juzgarla ustedes mismos, pues A Contracorriente estrenará esta película en una fecha tan señalada como la próxima Navidad.

El hijo de Anthony Perkins, Osgood,  debuta en la dirección con February, una película sobre thumbposesiones satánicas narrada con una estructura atípica dentro de este subgénero. Perkins decide contarnos la historia desde tres puntos de vista diferentes, que corresponden a los de las  tres jóvenes protagonistas, Joan (Emma Roberts), Kate (Kiernan Shipka) y Rose (Lucy Boynton). Cuando las tres historias confluyan, descubriremos que Joan en verdad es Kate, nueve años después de haberse desarrollado los macabros sucesos que tuvieron lugar en la escuela femenina.

Lo más elogiable de este filme es precisamente la estructura narrativa elegida, por su carácter innovador, sin embargo, lo que sobre el papel funciona muy bien, no lo hace tanto en la puesta en escena. February resulta una película de desarrollo lento, bastante tedioso (hasta el minuto 75 no hay ninguna escena violenta), que malogra la originalidad que se pretendía imprimir.

Y de momento ya está bien de películas. Pues nos tocó estar en la presentación de un libro, pero desde el otro lado. Sí, amigos, Serendipia se encargó de presentar Cine de Fantástico y de Terror Español. De los orígenes a la edad de oro (1912-83), una antología coordinada por Rubén Higueras en la que ha colaborado un buen número de especialistas y que ha dado como resultado un recomendable tomo de casi 500 páginas que tendrá una segunda entrega que alcanzará películas estrenadas durante este mismo 2015. Cuando supimos que habíamos sido escogidos para llevar adelante la puesta de largo de la antología, a toda marcha nos pusimos en contacto con cuanto colaborador del libro pudiera estar presente durante el festival, consiguiendo reunir, bajo coacción, a unos amigos junto a los cuales dimos la cara ante el público que se concentró en la carpa del Fnac. John Tones, Dani Ausente, José Luis Salvador Estévenez, Rubén Pajarón y los dos seres que componen el ente conocido como Serendipia, esto es Carlos Benítez y Montse Rovira, todos colaboradores en el libro. Nos pusimos manos a la obra y conseguimos no dormir al respetable. El entusiasmo de los ponentes fue tal, que casi tuvo que desalojarnos el propio Elio Quiroga, radiante ganador del premio Minotauro que presentaba a continuación su novela.

Rubén Pajarón, J. L. Salavador Estébenez, Carlos Benítez, Montse Rovira, Daniel Ausente y John Tones en un distendido momento de la presentación (Foto: Lluís Rueda)

Rubén Pajarón, J. L. Salavador Estébenez, Carlos Benítez, Montse Rovira, Daniel Ausente y John Tones en un distendido momento de la presentación (Foto: Lluís Rueda)

Tras esos efímeros momentos de gloria y fama, sigue el cine de la mano de otra de las favoritas, The Final Girls (Todd Strauss-Schulson, 2015), original película que nos cuenta como Max (Taissa Farmiga), hija de la protagonista de un slasher de culto, Camp Bloodbath, fallecida un año antes en un accidente terminará,  junto a otros tres adolescentes, dentro de la misma película pasando a formar parte de la lista de posibles víctimas del asesino. Un juego entre ficción y realidad a la manera de la saga Scream, que de lo que realmente nos habla es sobre superar la pérdida de nuestros seres queridos. Con unas magníficas Taissa Farmiga y Malin Akerman.

También vimos Slow West y Hellions. Y dejamos nuestro artículo aquí.

 

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