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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 27 de noviembre *
THE DIARY OF A TEENAGE GIRL (Marielle Heller, 2015)
USA. Duración: 102 min. Guión: Marielle Heller Música: Nate Heller Fotografía: Brandon Trost Productora: Caviar Films / Cold Iron Pictures Género: Drama
Reparto: Bel Powley, Alexander Skarsgard, Kristen Wiig, Christopher Meloni, Margarita Levieva, Madeleine Waters, Abby Wait, Quinn Nagle, Austin Lyon, Miranda Bailey, Natalie Stephany Aguilar
Sinopsis: San Francisco, años 70. Minnie Goetze (Bel Powley) es una chica de 15 años que aspira a ser artista de cómics. Con una insaciable curiosidad por el mundo que le rodea, es una adolescente bastante típica, pero con un despertar sexual algo complicado, ya que decide que sea el novio de su madre quien la desvirgue.
Contundente ópera prima de la directora, guionista y actriz Marielle Heller. Una historia de iniciación repleta de frescura que recrea magníficamente los kitsch años setenta contraculturales. Minnie está influida por el cómic underground americano, así que algunos dibujos cobrarán vida mezclándose con la imagen real, decorando el estrepitoso despertar de los sentidos de la joven, sobresalientemente encarnada por la aniñada Bel Powley, una actriz británica que, no teman, había sobrepasado los veinte años cuando interpretó su personaje. Todo destaca en esta película, otro clavo en la tumba para aquellos que se quejan de que las carteleras están repletas de cintas anodinas. Lenguaje directo, historia salvaje y la inevitable lección moral que cabe esperar pero que no empaña esta historia inusual. Por cierto Monroe, el objeto de deseo e iniciador sexual de Minnie, está interpretado por el sueco Alexander Skarsgård, el próximo Tarzán cinematográfico.
LA CALLE DE LA AMARGURA (Arturo Ripstein, 2015)
México / España. Duración: 99 min. Guión: Paz Alicia Garciadiego Fotografía: Alejandro Cantú (B&W) Productora: Productora 35 / Wanda Visión / Equipment & Film Design / Cinema Maquina / Alebrije Cine y Video Género: Drama
Reparto: Patricia Reyes Spíndola, Nora Velázquez, Silvia Pasquel, Arcelia Ramírez, Alejandro Suárez, Emoé de la Parra, Greta Cervantes, Alberto Estrella, Eligio Meléndez
Sinopsis: De madrugada, dos putas de mediana edad vuelven a sus cuchitriles. No están cansadas de trabajar. Están cansadas de no hacerlo. Una tiene problemas con una hija adolescente y un marido travestido. La otra tiene que enfrentarse a la soledad. Pero esa noche van a ir a celebrar la victoria en el ring de dos luchadores enanos. En el hotel, para desvalijar a los hombres, los narcotizan. Pero están tan asustadas y confusas que cometen toda clase de errores.
Tras inaugurar el Festival de Cine de Gijón se estrena este melodrama mexicano habitado por putas viejas y luchadores enmascarados enanos (o liliputienses, como especifica uno de ellos), fotografiado en un maravilloso blanco y negro repleto de grises. Pura orfebrería visual y todo un homenaje al cine mexicano, excesivo ya desde sus inicios, en su retrato de la miseria y la canallesca, aunque manteniendo la distancia con los personajes y añadiendo gotas de ironía y humor. Un fatalismo que puede recordar al que destilaban los personajes de Los olvidados (1950), y es que no en vano, Ripstein fue amigo personal de Luis Buñuel, iniciando sus pinitos en el cine trabajando para él. Incluso el cartel parece basarse en los clásicos, muchos de ellos ilustrados por Clavé. Poética de la sordidez donde las prostitutas son llamadas ‘sexo servidoras’ con la tragedia y el fatalismo tan caro a una cultura mexicana que escoge convivir con la muerte en su fiesta de difuntos.
‘Vienes, nos echamos unos tragos y odiamos a todo y a todos’.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 20 de noviembre *
OCHO APELLIDOS CATALANES (Emilio Martínez-Lázaro, 2015)
España. Duración: 104 min. Guión: Borja Cobeaga, Diego San José Música: Roque Baños Productora: Telecinco Cinema Género: Comedia
Reparto: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Alejalde, Carmen Machi, Berto Romero, Belén Cuesta, Rosa María Sardà.
Sinopsis: Las alarmas de Koldo (Karra Elejalde) se encienden cuando se entera de que su hija Amaia (Clara Lago), tras romper con Rafa (Dani Rovira), se ha enamorado de un catalán (Berto Romero). Decide entonces poner rumbo a Sevilla para convencer a Rafa de que lo acompañe a Cataluña para rescatar a Amaia de los brazos del joven y de su ambiente.
Borja Cobeaga y Diego San José son dos competentes guionistas. Ambos han escrito (y Cobeaga además dirigido) simpáticas películas como Pagafantas (2009) o No controles (2010). Cobeaga en solitario realizó y escribió la muy interesante Negociador (2014). Pero con lo que han dado la campanada ha sido con el gran bombazo del año pasado, Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro), comedia resultona que se llevó al huerto a tal número de espectadores que obligó, a marchas forzadas, a escribir una secuela al dúo de guionistas para, repitiendo la fórmula y el equipo, intentar doblar caja. Escribo todo esto sobre los guionistas, que actualmente están escribiendo Superlópez, la nueva adaptación de personajes Bruguera que dirige Javier Ruiz Caldera (Anacleto (2015)) para que se hagan cargo de la gran decepción que supuso ver Ocho apellidos catalanes, la nueva sobredosis de tópicos, en esta ocasión sin apenas gracia, con la que se pretende, y posiblemente en taquilla se logre, emular el éxito de la primera entrega. Uno, la verdad, tiene ganas de reírse. Y especialmente de los tópicos y de las banderas, del color que sean, de unos y de otros, que es un deporte muy saludable y más en estos tiempos que estamos viviendo, pero esta comedia de enredos, sainetesca y landista a ratos, no ha logrado hacer sonreír a quien esto les narra. Si estaba en el ánimo realizar una comedia de puertas y equívocos a lo Lubitsch, lo que se ha obtenido es más cercano a las matrimoniadas de José Luis Moreno y al Landismo de carrerillas en calzoncillos por los pasillos. Gags forzados y un final precipitado y sin clímax para que el producto llegue pronto a las salas y saque rendimiento, pues las entradas ya están vendidas con anticipación. Aún así es posible que agrade aunque, verdaderamente, no lo entenderíamos.
En fin, todo director ha tenido que trabajar de encargo, hay ejemplos sangrantes como el de Álex de la Iglesia rodando un biopic de Messi (2014); o Balagueró y Plaza con los primeros ‘triunfitos’, así que me niego a ser cruel con estos jóvenes guionistas, que seguro ofrecerán mejores cosas. Peor lo tiene el veterano Martínez-Lázaro, supongo ¿Lo mejor? Karra Alejalde y Rosa María Sardà, artífices de las pocas sonrisas que ofrece Ocho apellidos catalanes.
I AM YOUR FATHER (Toni Bestard y Marcos Cabotá, 2015)
España/UK/USA/Alemania Duración: 83 min. Guión: Toni Bestard, Marcos Cabotá Música: Tolo Prats Fotografía: Nicolás Pinzón y Daniel Torrelló Productora: Nova Televisió/Singular Audiovisual/Strange Friend Género: documental
Reparto: David Prowse, Lour Ferrigno, Kenny Baker, Jeremy Bulloch, Gary Kurtz, Robert Watts, Manuel M. Velasco, Marcos Cabotá, Jonathan Rigby, Marcus Hearn.
Estamos en 1982 y David Prowse, el hombre que encarna a Darth Vader, el villano más memorable de la historia del cine, protagoniza El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) tercera entrega de la trilogía original y única en la que muestra su cara pero… el rostro que vemos no es el de Prowse, es el del actor Sebastian Shaw. ¿Por qué? Este documental intenta explicar que es lo que pasó para que a Prowse no se le permitiera mostrar su rostro en la única escena de la saga Star Wars en la que hubiera podido hacerlo. Pero también es mucho más, ya que si bien David Prowse será siempre el villano de Star Wars, también encarnó a otros personajes, como a la criatura del Dr. Frankenstein para Jimmy Sangster y Terence Fisher en dos producciones Hammer y un buen número de papeles que incluyen al héroe Green Cross, protagonista de una campaña televisiva de tráfico dirigida a los niños.
Pero además de narrar la vida de Prowse en este documental, el sueño de uno de sus directores, Carlos Cabotá, es el de reparar la gran injusticia que se hizo con el actor y recrear la escena del desenmascaramiento de Darth Vader con Prowse bajo la máscara ¿lo conseguirá? Vean I Am Your Father y lo averiguarán.
GRANDMA (Paul Weitz, 2015)
USA. Duración: 79 min. Guión: Paul Weitz Música: Joel P. West Fotografía: Tobias Datum Productora: Depth of Field / 1821 Pictures Género: Comedia
Reparto: Lily Tomlin, Julia Garner, Marcia Gay Harden, Judy Greer, Laverne Cox, Sam Elliott, Elizabeth Peña, Nat Wolff, Sarah Burns, John Cho, Mo Aboul-Zelof.
Sinopsis: Elle (Lily Tomlin) acaba de romper con su novia Olive (Judy Greer), cuando su nieta Sage (Julia Garner) aparece inesperadamente pidiéndole dinero con urgencia para abortar. Aún dolida por su ruptura sentimental, la abuela Elle y Sage pasarán todo el día intentando conseguir dinero visitando a antiguos amigos, lo que hará que comiencen a desvelarse secretos del pasado.
Road movie atípica, viaje iniciático, Grandma es ambas cosas y mucho más. Además de una comedia deliciosa, muy inteligente y admirablemente interpretada por dos generaciones de intérpretes que se compenetran muy bien. Lily Tomlin, actriz eminentemente televisiva cuyo trabajo en Como eliminar a su jefe (Nine to Five, Colin Higgins, 1980) es posiblemente lo más recordado de su carrera, y la joven y prometedora Julia Garner, a quienes algunos pueden recordar como una de las hermanas de Somos lo que somos (We Are What We Are, Jim Mickle, 2013). Dirigidas por el productor y director Paul Weitz, que debutó con la exitosa American Pie (1999) y que también es el responsable del guión.
Una pieza de orfebrería altamente recomendable.
LIFE (Anton Corbijn, 2015)
Canadá/USA/Aust./Alemania. Duración: 111 min. Guión: Luke Davies Fotografía: Charlotte Bruus Christensen Productora: See-Saw Films / Barry Films / First Generation Films Género: Drama biográfico.
Reparto: Dane DeHaan, Robert Pattinson, Alessandra Mastronardi, Joel Edgerton, Ben Kingsley, Kristen Hager, Kelly McCreary, Sara Waisglass.
Sinopsis: El joven fotógrafo Dennis Stock trata de fotografiar al incipiente actor James Dean con el fin de dar al encargo de la revista LIFE más peso que el de otro simple artículo en la revista. Sin embargo, cuando Jimmy no se resiste, es caótico, y se deja arrastrar por la alegría, el juego y la travesura. Y cuando Dennis no está molesto, está exasperado, tratando de enfocar al esquivo Jimmy – o incluso encuadrarlo. Dejan la energía frenética de Nueva York, y los dos se dirigen a la granja de Indiana, donde Jimmy creció, con el fin de grabar algo de las raíces de Jimmy. Dennis cree que está capturando una estrella en el momento antes de que despegue; de hecho, él está documentando los últimos momentos de intimidad y sencillez que James Dean disfrute jamás. En el proceso del viaje de Hollywood a Nueva York y a Indiana, un profundo afecto e improbable amistad va creciendo gradualmente entre los dos jóvenes.
Del holandés Anton Crobijn recientemente se estrenó en nuestras pantallas El hombre más buscado (A Most Wanted Man, 2014), una de las últimas películas protagonizadas por Philip Seymour Hoffman, pero su labor más prolongada y reconocida ha sido dentro del video-clip y los documentales musicales. Con Life aborda el encuentro de un James Dean a punto de saltar al estrellato con el fotógrafo Dennis Stock, que publicó sus fotos más memorables en la revista Life. Una magnífica película-homenaje que nos lleva al final de la fábrica de sueños, del sistema de estudios. Con Robert Pattinson como Dennis Stock, el joven actor sigue sumando interesantes trabajos a su currículum, que incluye sus dos notables trabajos con David Cronenberg, Cosmopolis (2012) y Maps to the Stars (2014). Por su parte Dane DeHaan, a quien recordamos por su memorable actuación en Chronicle (Josh Trank, 2012), realiza un fidedigno retrato del último rebelde.
NIEBLA (Haemoo, Shim Sung-bo, 2014)
Corea del Sur. Duración: 111 min. Guión: Shim Sung-bo, Bong Joon-ho Fotografía: Kyung-pyo Hong Productora: Lewis Pictures Género: Drama
Reparto: Kim Yoon-seok, Park Yoo-chun, Ye-ri Han, Seong-kun Mun, Sang-ho Kim, Hee-jun Lee, Seung-mok Yoo, In-gi Jeong, Kyung-Sook Jo
Kang (Yun-seok Kim), es el capitán del Junjin, un viejo barco pesquero al que la compañía amenaza en convertir en chatarra. Obsesionado hasta la locura por su nave, como antes que él lo estuvieran el capitán del Bounty o el del Caine, pero con un trasfondo social añadido aceptará, para hacer dinero con el que comprarlo, transportar contrabando de inmigrantes, la ‘pesca de corvinas’ clave como es conocida ese tipo de carga. Junto a la tripulación viviremos las vicisitudes del viaje en una travesía emotiva, pero sin caer en la lágrima fácil, en la que también habrá espacio para el romance, y que tendrá un punto de inflexión que dará pié a situaciones extremas. No queremos desvelar más de esta notable ópera prima del director Sung-bo Shim, tan solo recomendarla encarecidamente, ya que hay pocas cintas tan humanas y emocionantes como Niebla en nuestras carteleras.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 13 de noviembre *
DEUDA DE HONOR (The Homesman, Tommy Lee Jones, 2014)
USA Duración: 122 min. Guión: Tommy Lee Jones, Kieran Fitzgerald, Wesley Oliver Música: Marco Beltrami Fotografía: Rodrigo Prieto Productora: Roadside Attractions / Sabian Films / The Javelina Film Company / Ithaca Género: western
Reparto: Tommy Lee Jones, Hilary Swank, Grace Gummer, Miranda Otto, Sonja Richter, David Dencik, John Lithgow, Tim Blake Nelson, James Spader, Meryl Streep, William Fichtner, Jesse Plemon, Evan Jones, Hailee Steinfeld.
Sinopsis: Nebraska, 1855. Mary Bee Cuddy (Hilary Swank) lleva una solitaria vida en una lejana localidad del medio oeste cuando la Iglesia la elige para llevar de regreso al mundo civilizado a tres mujeres que han perdido la razón. Para ello, cuenta con la ayuda de Briggs (Tommy Lee Jones), un delincuente al que salva de la horca con la condición de que la acompañe en el trayecto. Juntos emprenden este largo y peligroso viaje a través del desierto, desde Nebraska hasta Iowa, un camino en el que tendrán que enfrentarse a todos los peligros de la frontera, luchar contra las inclemencias del tiempo y protegerse de asaltantes e indios.
Este reverso tenebroso de Caravana de mujeres (Westward the Women, William A. Wellman, 1951) es un retrato áspero e inhóspito de aquel oeste que no siempre fue una tierra de oportunidades y en el que parece no haber lugar para el amor. Admirablemente fotografiada, esta historia de redención interpretada por unos magníficos Hilary Swank y Tommy Lee Jones, nos trae a la memoria otras historias de personajes opuestos condenados a entenderse como, sin abandonar el western, Valor de ley (True Grit, Henry Hathaway) o Dos mulas y una mujer (Two Mules for Sister Sara, Don Siegel, 1970). Y todos estos referentes no son gratuitos, ya que estamos ante una de esas películas ‘de las de antes’, que se disfrutan, que emocionan y que, a pesar de aparentar falta de épica, está repleta del heroísmo de aquellos pioneros, perdedores y ganadores, que apostaron por encontrar su lugar en un territorio inexplorado en el que hallar una nueva oportunidad. Deuda de Honor es un gran película que debe hacer callar a todos aquellos que reniegan del cine actual añorando tiempos pasados o que, directamente acusan al cine americano de vender tan solo ilusiones digitales.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 6 de noviembre *
UNA PASTELERÍA EN TOKIO (AN, Naomi Kawase, 2015)
Japón / Francia / Alemania. Duración: 113 min. Guión: Naomi Kawase (Novela: Durian Sukegawa) Música: David Hadjadj Fotografía: Shigeki Akiyama Productora: Coproducción Comme des Cinemas / Nagoya Broadcasting Network / Twenty Twenty Vision, ZDF/Arte / MAM / An Film Partner Género: Drama
Reparto: Kirin Kiki, Miyoko Asada, Etsuko Ichihara, Miki Mizuno, Masatoshi Nagase.
Sinopsis: Sentaro (Masatoshi Nagase) tiene una pequeña pastelería en Tokio en la que sirve dorayakis (pastelitos rellenos de salsa de frijoles rojos dulces llamada «anko»). Cuando una simpática anciana, Tokue (Kirin Kiki), se ofrece a ayudarle, él accede de mala gana, sobre todo porque se lo recomienda la joven Wakana (Kiara Uchida), pero Tokue demostrará tener un don especial para hacer «an». Gracias a su receta secreta, el pequeño negocio comienza a prosperar. Con el paso del tiempo, Sentaro y Tokue abrirán sus corazones el uno al otro para revelar viejas heridas.
Tras haberse estrenado recientemente en nuestras pantallas su anterior cinta, Aguas tranquilas, la japonesa Naomi Kawase vuelve a ellas con esta historia que, en contraste con su anterior filme, se ubica en una gran urbe, cosa que no implica que la japonesa haya cambiado su discurso sobre la vida, la naturaleza y su sentido. En la narrativa de Kawase impera la idea de que la naturaleza es un organismo vivo en el que todos los elementos están conectados entre sí formando un gran todo con el que los humanos podemos entrar en comunión.
Está filosofía (que como bien señala Jordi Costa no es vana ideología new age, sino que rezuma el espíritu del zen) es introducida en Una pastelería en Tokio por la anciana Tokue, ella se mueve en el mundo contemplando todo lo que la rodea, escuchando sus historias, las de los hombres pero también las de las cosas, convencida de que, más allá de si hay un sentido trascendente en la vida, vivimos para influirnos unos a otros, para modificarnos y hacernos mejores. Tokue es el personaje catalizador, su forma de ser inspirará a Sentaro y Wakana dándoles la capacidad de superar sus miedos y de luchar por ver cumplidos sus sueños. Auténtico motor de la historia, la cámara nos habla desde su punto de vista con esos preciosistas planos de las copas de los cerezos en flor, de las gotas de lluvia formando cauces en la calzada (bella imagen que servirá además para marcar el paso del tiempo y las elipsis), de los pájaros cantando… Todos ellos captados por la mirada de la anciana, que no deja de ser la mirada de la propia Kawase, que no se limita a poner su pensamiento en la acción de los personajes, se expresa sobre todo y fundamentalmente con la imagen, con el poder de sus encuadres.
«El encuadre es la porción de realidad elegida con determinada perspectiva, mediante la cual el director expresa en el cuadro su voluntad subjetiva» señalaba Béla Balázs, padre del formalismo ruso, y el cine de Kawase serviría como ejemplo paradigmático de esta definición. El preciosismo de los planos de la nipona no es un mero recurso esteticista ni busca el ornamento banal, cada encuadre es una toma de decisión cargada de sentido narrativo y conceptual. La directora no cae tampoco en la aridez de lo abstracto. Todo lo contrario, su planificación (con mucha querencia por los planos cortos) rebosa fisicidad. Ahí están esos primeros planos recurrentes de la masa de los Dorayakis dorándose en la plancha, nos parece percibir su textura e incluso su aroma y su sabor. Un auténtico festín sensorial es la secuencia de la preparación del anko, una labor tan cotidiana se convierte en sus manos en una mágica aventura, cargada de sentido y de sensibilidad.
Hay que destacar, igualmente, el trabajo de los tres actores protagonistas, que representan también a tres generaciones diferentes que encuentran un punto de coincidencia en su existencia, pues es simplemente impecable. Desde la venerable Kirin Kiki, a Masatoshi Nagase, al que igual pueden recordar por, entre muchas, Suicide Club (Jisatsu sâkuru, 2001) de Sion Sono. Nos ofrecen unas interpretaciones ricas en matices que maridan perfectamente con la minuciosidad de la puesta en escena. Juntos (directora y actores) nos hacen sentir ante una obra perfectamente redonda.
Una pastelería en Tokio es una de esas películas que nos reconcilian con la vida y con el cine. El cine actual (como la vida de hoy) que peca tantas veces de excesiva velocidad, de una aceleración que en vez de inyectarnos emoción cae, paradójicamente, en lo monocorde, casi en la más pura y tediosa monotonía. El tempo pausado de las historias de Kawase las convierte (también paradójicamente, si se quiere) en auténticos volcanes de emoción.
LA PROMESA (Une Promesse, Patrice Leconte, 2013)
Francia / Bélgica Duración: 95 min. Guión: Patrice Leconte, Jérôme Tonnerre (Novela: Stefan Zweig) Música: Gabriel Yared Fotografía: Eduardo Serra Productora: Fidélité Films / Scope Pictures Género: Drama romántico.
Reparto: Rebecca Hall, Alan Rickman, Richard Madden, Maggie Steed, Christelle Cornill, Shannon Tarbet, Toby Murray, Jean-Louis Sbille, Jonathan Sawdon.
Sinopsis: Alemania, año 1912, poco antes de la Primera Guerra Mundial. Un joven licenciado de origen humilde se convierte en secretario y persona de confianza de un rico empresario del acero. A medida que su relación laboral se estrecha, el joven deberá acudir frecuentemente al domicilio del empresario, allí conocerá a su bella y reservada mujer mucho más joven que el marido. Entre ellos surgirá una relación pasional tan secreta como platónica, ya que el joven no se atreve a revelar sus sentimientos, temeroso de comprometer su trabajo de una parte, y de no ser aceptado y correspondido, de la otra. Cuando él es enviado a México por intereses de la empresa, ambos jóvenes se confiesan la verdad y se prometen que se unirán cuando él regrese. Una ausencia que había de ser de dos años se ve alargada por la Gran Guerra y sus consecuencias poniendo a prueba su amor.
Conocí a Patrice Leconte con Monsieur Hire (después he sabido que esa película marcaba un antes y un después en su cinematografía) y aunque el olvido ha borrado mucho, recuerdo todavía mi íntima conexión con el extraño y aparentemente frío personaje que le da título. Recuerdo más de El marido de la peluquera (1990) quizás porque su banda sonora se convirtió en uno de mis estándares musicales de aquella época (como anécdota compré en Discos Castelló una carísima grabación del score completo en una edición de la que nada sabía Nyman y que el propio compositor adquirió en la misma tienda después que yo). Y fui siguiéndole la pista (a Leconte) hasta abandonarle en Ridicule (1996), algo me había ido desencantando de él. Quise recobrarle durante el Festival de Sitges con la halagadísima cinta de animación Le magasin des suicides (2012), pero uno de esos típicos retrasos de El Retiro me lo impidió. Así que es La promesa la que me ha llevado hasta él casi veinte años después de nuestra despedida, y…. mi conclusión es que Leconte no es Ophüls.
Por alguna extraña razón conecto estrechamente con la sensibilidad finisecular. Y me refiero, claro está, al fin del siglo XIX (que no fue en 1900, sino en 1918, pero esa es otra historia). Algo de su estética decadente se acomoda a mi gusto como un guante. La Belle Époque fue luminosa, pero a la vez rezuma melancolía, esa especie de tristeza reconfortante, pues comprende lo efímero de la existencia dejando abierta, sin embargo, la posibilidad de un sentido trascendente que puede estar ahí aún cuando permanezca inalcanzable para nosotros. El fin de siglo tuvo muchas voces, pero una de las más representativas (para mí) es la de Stefan Zweig. Y, precisamente, la última película de Leconte adapta (libremente) un relato del austríaco: El viaje al pasado (Reise in die Vergangenheit); una historia de amores contrariados sin final feliz. En la novela, los amantes se dan cuenta tras su reencuentro de que su amor, pese a que ya no tiene impedimentos, es irrecuperable.
Leconte no está a la altura de la tragicidad de Zweig. Aunque su diseño de producción es impecable, aunque saca gran partido de un vestuario cuidadísimo y amado por la cámara que lo usa para transmitir los sentimientos de los protagonistas, aunque los actores ponen gran empeño en interpretar todos los matices de sus sentimientos, el filme no logra traducir el espíritu del relato al que le cambia incluso la conclusión. Forzar la historia para llegar a un happy end supone no haber comprendido nada de la misma, ni es fiel a la sensibilidad de la época en la que fue ideada ni, menos aún, sabe extraer su condición universal (amores contrariados los habrá siempre).
Así, la obra de Zweig en manos de Leconte se convierte en un folletín trasnochado con el que es imposible empatizar. Por su temática y su desarrollo, es inevitable pensar en el magnífico trabajo de Scorsese con La edad de la inocencia (The Age of Innocence, 1993), una novela de Edith Warton que tiene muchos puntos en común con esta de Zweig. Y, por supuesto, pensamos también en la obra maestra sin discusión que es Carta a una desconocida (Letter from an Unknown Woman, 1948) de Max Ophüls (sobre una novela corta del mismo Zweig). Comparaciones que empequeñecen todavía más La promesa y nos (me) llevan a experimentar la decepción por no haber visto cumplidas las expectativas que apriori despertaba el filme.
‘Stop Over in Hell’: Víctor Matellano apuesta por el western
Víctor Matellano sigue imparable con el cine de género tras Wax y Vampyres, apostando en esta ocasión por el western. Como siempre, desde Proyecto Naschy le deseamos toda la suerte con este nuevo proyecto.
El western regresa al cine español. En décadas pasadas se llegaron a rodar en España centenares de películas de vaqueros, indios y pistoleros, films producidos desde aquí en solitario o con la participación de otros países europeos, que supusieron un gran éxito.
Stop Over in Hell es el título provisional del western cuyo rodaje ha comenzado, producido por Andrés Acevedo para las productoras La bala que dobló la esquina y Parada en el Infierno A.I.E. Se trata de la tercera película de ficción dirigida por Víctor Matellano, contando en esta ocasión con un reparto que incluye a uno de los padres del eurowestern, el actor y director Enzo G. Castellari, autor de la mítica Keoma, y mentor de Quentin Tarantino.
El rodaje de Stop Over in Hell ha sido presentado en el Almería Western Film Festival que se celebra en Tabernas, el único europeo de su especialidad.
La película, rodada en inglés y escrita por Juan Gabriel García y Antonio Durán junto al propio Matellano, centra su argumento en el asalto de un cargamento de oro. Será un planteamiento moderno y actualizado de los viejos mitos del cine del oeste, sin escatimar acción, violencia y gran tensión.
Junto a Castellari, el reparto de carácter internacional incluye a Tania Watson, Pablo Scola, Veki Velilla, Denis Rafter, Maarten Dannenberg, Armando Buika, Víctor Vidal Tábata Cerezo o Andrea Bronston, hija del mítico productor Samuel Bronston. También participaciones especiales en papeles destacados de Manuel Bandera, Nadia de Santiago, Ramón Langa o Guillermo Montesinos.
En la ilustre nómina de técnicos, destacar la participación en los efectos especiales de Colin Arthur, autor de los efectos de La historia interminable o el western La leyenda de Bill Doolin. También de un clásico de la decoración western, José Luis Galicia, artífice de Por un puñado de dólares o Las petroleras, aquí como Art Consultant.
A pesar del carácter de los anteriores largometrajes de ficción de Matellano, Wax y Vampyres, en esta ocasión el realizador se aparta del género fantástico y de terror, siendo este proyecto un western moderno pero con las claves propias del género.
Stop Over in Hell se rueda íntegramente en España, como tiempos atrás hiciese Sergio Leone, en localizaciones de Manzanares el Real, Titulcia, Almería, Granada y, especialmente, en un decorado construido en Colmenar Viejo, lugar de rodaje de westerns míticos como El bueno, el feo y el malo de Leone o Django de Corbucci.
Facebook: https://www.facebook.com/stopoverinhell
Twitter @StopOverInHell
Primeras imágenes de ‘Cien años de perdón’ el nuevo thriller de Daniel Calparsoro
CIEN AÑOS DE PERDÓN, una producción de Vaca Films y Morena Films para Telecinco Cinema dirigida por Daniel Calparsoro presenta sus primeras imágenes. Los responsables de El Niño y Celda 211 -títulos con una gran acogida de público y crítica- han reunido en este thriller a un extraordinario elenco en el que destacan Luis Tosar (El Desconocido, El Niño), Raúl Arévalo (La Isla Mínima), José Coronado (No habrá paz para los malvados, El Príncipe), Patricia Vico (Rabia, Hospital Central), Marian Álvarez (La Herida) y los actores argentinos Rodrigo de la Serna (Diarios de Motocicleta), Joaquín Furriel (Entre Caníbales) y Luciano Cáceres (Carne de Neón). Twenty Century Fox estrenará la película en cines a principios de 2016.
Daniel Calparsoro vuelve a la gran pantalla con un guión escrito por Jorge Guerricaechevarría. Para su director, CIEN AÑOS DE PERDÓN “es uno de los guiones más entretenidos y a la vez más comprometidos. Es un thriller de robos y una historia de amistad y gente al límite. Una película de alto voltaje con una rica galería de personajes de todos los ámbitos sociales donde el puro entretenimiento da paso a una reflexión más profunda sobre la condición humana”.
Sinopsis: Una mañana lluviosa. Seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y el enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, El Uruguayo y El Gallego. Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 16 de octubre *
SLOW WEST (John McLean)
My name is john Ford, I make westerns. Todo el mundo conoce esta concisa autopresentación del genial cineasta, escueta y contundente. Decir Western es pensar en Jonh Ford, porque casi todas las claves del género nacen en él y los mejores personajes, también. Ford es el padre de los arquetipos, a los que capturó en
memorables escenas que darían para hacer toda una tesis sobre qué es el cine. Uno de los más memorables (y de los más queridos por mí) es el tío Ethan de Centauros del desierto (me gusta mucho más el poético título en español que el original en inglés). Ethan Edwards (de otro modo, John Wayne) es el solitario, el outsider que no pertenece a ningún grupo, con cierto toque de perdedor (estuvo en la batalla de El Álamo), pero que será vital en la reconstrucción del hogar, de un hogar del que nuevamente quedará ausente porque él no puede echar raíces, sólo actuar como catalizador y luego partir (ese emocionante plano final). Elegir un sólo momento del filme es casi un sacrilegio, pero quería hacer hincapié en uno de los más emblemáticos: aquel en el que Wayne alza al vuelo a Nathalie Wood (su sobrina raptada en la ficción) y vence su primer impulso (el mejor indio es el indio muerto y ella ya es casi una india) para acabar abrazándola tiernamente. Ahí está la redención del héroe, o mejor del antihéroe, y uno de los elementos más relevantes del relato.
Encabezar un artículo sobre Slow West hablando de Ford puede inducir a pensar que hemos elevado excesivamente el listón, pero es que la película de John Maclean es fiel a los cánones del género (para algunos hasta demasiado) y Fassbender se resuelve excelentemente en la encarnación de un personaje que en otro tiempo habría sido encargado a Wayne. Por otra parte Slow West comparte con Centauros su estructura de viaje de iniciación, de camino hacia el crecimiento de los personajes, y de historia de redención (con una interesante vuelta de tuerca en su final). El título se le
ajusta a la película como un guante, porque vamos a encontrarnos ante un fresco que retrata el Oeste tomándose su tiempo, como si nos condujera a cámara lenta (sin usar ese recurso, no se me asusten) hacia un entorno mitológico poblado de seres casi fantasmales. Y a esta humilde comentarista le ha venido a la mente Dead Man, el clásico de culto de Jim Jarmusch, por ese abanico de personajes extravagantes, esas charlas en campamentos surreales y esa atmósfera casi onírica que se sostiene durante todo el filme .
Slow West tiene mucho de crepuscular, pero a la vez también de amanecer, porque después de todo nuestra mirada, pese a la voz en off de Silas (Fassbender), se vuelve cómplice de la de Jay, el adolescente escocés que ha cruzado medio mundo para recuperar a su amada, encarnado por Kodi Smit-McPhee (el niño de The Road que ya no es tan niño y empieza a perfilarse como promesa). Él es el noble, por nacimiento y por actitud, que es capaz de apreciar el lado bello de las cosas, por eso ante ese desfile de los rostros y tipos que pueblan el Oeste y que, como decíamos, se presentan como en un desfile sonámbulo, sólo él conserva la esperanza en su mirar. Jay es el héroe romántico en el sentido estricto del término quien, análogamente a lo que ocurre con Alférez Cristoph Rilke (nos referimos al protagonista del relato de Rilke), convierte Slow West en una canción de amor y de muerte de la que saldremos redimidos igual que el personaje interpretado por Fassbender. Podríamos decir que Slow West es una balada a la esperanza dentro del crepúsculo, que nos reconforta llenándonos de dulce melancolía.
¿Está esta cinta realmente en la órbita del fantástico tal como se nos presenta en el Festival de Sitges? Ya no sé qué respuesta dar a esta pregunta, más que pronunciar un titubeante tal vez (por su atmósfera onírica y sus personajes sonámbulos), cada vez veo menos claro cuáles son los contornos de los géneros. Lo que sí sé es que Slow West es un buen filme que no nos deja indiferentes tras su visionado.
Sitges 2015: ‘Slow West’ y ‘Hellions’. De órbitas lejanas y fantástico
SLOW WEST (John McLean)
My name is john Ford, i make westerns. Todo el mundo conoce esta concisa autopresentación del genial cineasta, escueta y contundente. Decir Western es pensar en Jonh Ford, porque casi todas las claves del género nacen en él y los mejores personajes, también. Ford es el padre de los arquetipos, a los que capturó en
memorables escenas que darían para hacer toda una tesis sobre qué es el cine. Uno de los más memorables (y de los más queridos por mí) es el tío Ethan de Centauros del desierto (me gusta mucho más el poético título en español que el original en inglés). Ethan Edwards (de otro modo, John Wayne) es el solitario, el outsider que no pertenece a ningún grupo, con cierto toque de perdedor (estuvo en la batalla de El Álamo), pero que será vital en la reconstrucción del hogar, de un hogar del que nuevamente quedará ausente porque él no puede echar raíces, sólo actuar como catalizador y luego partir (ese emocionante plano final). Elegir un sólo momento del filme es casi un sacrilegio, pero quería hacer hincapié en uno de los más emblemáticos: aquel en el que Wayne alza al vuelo a Nathalie Wood (su sobrina raptada en la ficción) y vence su primer impulso (el mejor indio es el indio muerto y ella ya es casi una india) para acabar abrazándola tiernamente. Ahí está la redención del héroe, o mejor del antihéroe, y uno de los elementos más relevantes del relato.
Encabezar un artículo sobre Slow West hablando de Ford puede inducir a pensar que hemos elevado excesivamente el listón, pero es que la película de John Maclean es fiel a los cánones del género (para algunos hasta demasiado) y Fassbender se resuelve excelentemente en la encarnación de un personaje que en otro tiempo habría sido encargado a Wayne. Por otra parte Slow West comparte con Centauros su estructura de viaje de iniciación, de camino hacia el crecimiento de los personajes, y de historia de redención (con una interesante vuelta de tuerca en su final). El título se le
ajusta a la película como un guante, porque vamos a encontrarnos ante un fresco que retrata el Oeste tomándose su tiempo, como si nos condujera a cámara lenta (sin usar ese recurso, no se me asusten) hacia un entorno mitológico poblado de seres casi fantasmales. Y a esta humilde comentarista le ha venido a la mente Dead Man, el clásico de culto de Jim Jarmusch, por ese abanico de personajes extravagantes, esas charlas en campamentos surreales y esa atmósfera casi onírica que se sostiene durante todo el filme .
Slow West tiene mucho de crepuscular, pero a la vez también de amanecer, porque después de todo nuestra mirada, pese a la voz en off de Silas (Fassbender), se vuelve cómplice de la de Jay, el adolescente escocés que ha cruzado medio mundo para recuperar a su amada, encarnado por Kodi Smit-McPhee (el niño de The Road que ya no es tan niño y empieza a perfilarse como promesa). Él es el noble, por nacimiento y por actitud, que es capaz de apreciar el lado bello de las cosas, por eso ante ese desfile de los rostros y tipos que pueblan el Oeste y que, como decíamos, se presentan como en un desfile sonámbulo, sólo él conserva la esperanza en su mirar. Jay es el héroe romántico en el sentido estricto del término quien, análogamente a lo que ocurre con Alférez Cristoph Rilke (nos referimos al protagonista del relato de Rilke), convierte Slow West en una canción de amor y de muerte de la que saldremos redimidos igual que el personaje interpretado por Fassbender. Podríamos decir que Slow West es una balada a la esperanza dentro del crepúsculo, que nos reconforta llenándonos de dulce melancolía.
¿Está esta cinta realmente en la órbita del fantástico tal como se nos presenta en el Festival de Sitges? Ya no sé qué respuesta dar a esta pregunta, más que pronunciar un titubeante tal vez (por su atmósfera onírica y sus personajes sonámbulos), cada vez veo menos claro cuáles son los contornos de los géneros. Lo que sí sé es que Slow West es un buen filme que no nos deja indiferentes tras su visionado.
HELLIONS (Bruce McDonald)
Lo que comienza como otra rutinaria cinta de terror con la festividad de Halloween como escenario, termina siendo una sorprendente pesadilla lisérgica. Un ejercicio de puro terror enmarcado en el más perfecto American Gothic. Un mal viaje en el que lo de menos es su argumento, y lo primordial la atmósfera, que consigue transmitir inquietud mediante el buen manejo de diferentes elementos como el sonido, la música, y sobre todo la luz, que desde la tarde al ocaso de una luna de sangre, juega con los colores consiguiendo trasmitir una atmósfera irreal a esta pequeña pieza de artesanía.
La acción, situada tal y como se ha comentado en Halloween, está protagonizada por la joven Chloe Rose, actriz que realiza un soberbio solo de interpretación enfrentándose a los diferentes miedos que la acosarán durante tan especial noche, especialmente unos siniestros niños, pero también sangrientas visiones. El filme también cuenta con Robert Patrick, que ustedes recordarán como el frío T-1000 de Terminator 2 (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron, 1991) y Rossif Sutherland hijo, efectivamente, de Donald Sutherland y medio hermano de Kiefer en el papel de médico. En cuanto a Bruce McDonald, su prolífico director, ya pudo disfrutarse de su talento en Sitges durante la edición de 2009, cuando se proyectó Pontypool (2008),
En Hellions se entra o no se entra, pero sin duda no dejará indiferente al espectador. Una de las piezas interesantes de puro género que se han podido ver durante esta edición del festival aunque fuera de competición y relegada a la sección Panorama Fantàstic.
VAMOS DE ESTRENO ( o no) * Viernes 25 de septiembre *
EL DESCONOCIDO (Dani de la torre, 2015)
España-Francia. Duración: 102 min. Guión: Alberto Marini Música: Manuel Riveiro Fotografía: Josu Inchaustegui Productora: Atresmedia Cine / La Ferme! Productions / Televisión de Galicia (TVG) / Vaca Films Género: Thriller.
Reparto: Luis Tosar, Javier Gutiérrez, Goya Toledo, Fernando Cayo, Elvira Mínguez, Luis Zahera, Ricardo de Barreiro, María Mera, Antonio Mourelos.
Sinopsis: Carlos, ejecutivo de banca, comienza su rutinaria mañana llevando a sus hijos al colegio. Cuando arranca el coche, recibe una llamada anónima que le anuncia que tiene una bomba debajo de su asiento. La voz de un desconocido le comunica que tiene apenas unas horas para reunir una elevada cantidad de dinero; si no lo consigue, su coche volará por los aires.
Uno sigue pensando que el principal objetivo de un thriller es hacernos pasar un buen (mal) rato durante el cual la pantalla nos tenga totalmente embuídos en la acción. Pendientes del desarrollo de la historia y de las peripecias que atraviesan los personajes. Y si nos hace saltar de la butaca en algún momento con un buen sobresalto, pues mejor que mejor. Y eso es lo que ha conseguido Dani de la Torre con El desconocido, recurriendo a la tesis de Hitchcock de que una historia siempre tendrá más suspense si el público sabe desde el primer momento que debajo de la mesa hay una bomba, aunque añadiendo, eso sí, un trasfondo social en la trama que en cierto modo subvierte nuestro punto de vista respecto a quien es la víctima y quien el verdugo. Y es que El desconocido todos son víctimas y verdugos. Y aunque saber el (previsible) móvil que desata la venganza del desconocido supone un pequeño golpe bajo para el espectador, cómplice por un momento del verdugo transformado en víctima, siempre nos quedará el consuelo de la redención del protagonista para calmar nuestra culpable complicidad .
La humedad que nos trasmite la plomiza atmósfera gallega en la que nos vemos envueltos desde casi el primer fotograma y que no nos dejará hasta el último, es casi un personaje más en esta trama, tan bien respaldada por el duelo actoral entre dos de los mejores intérpretes actuales del cine español, gallegos ambos, Luis Tosar y Javier Gutiérrez, que añaden credibilidad con su sensibilidad a una historia que tiene sus pequeñas trampas de guión, sí, pero que quedan disculpadas por la tensión que trasmite la inquieta cámara en mano y el suspense, tan bien medido, que nos ofrece Dani de la Torre, que incluye asimismo algunos planos secuencia que añaden inmediatez al film.
Además de los dos protagonistas, el resultado no hubiera sido el mismo si no hubiera contado con la severidad y contención de Elvira Mínguez que interpreta a la jefa de los artificieros y los dos niños, en especial Paula del Río.
El guionista Alberto Marini ya nos contó en Mientras duermes (Jaume Balagueró, 2011) otra inquietante historia protagonizada también por Luis Tosar y fue responsable, en solitario o en colaboración, de los guiones de Para entrar a vivir (Jaume Balagueró, 2006) o Romasanta, la caza de la bestia (Paco Plaza, 2009). Summer Camp, filme de terror que se presentará durante la próxima edición del Festival de Sitges, representa el debut de Marini en la dirección. Por su parte Dani de la Torre debuta con esta cinta, que augura una carrera interesante.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 18 de septiembre *
EL CORREDOR DEL LABERINTO: LAS PRUEBAS (Maze Runner: The Scorch Trials, Wes Ball, 2015)
USA. Duración: 130 min. Guión: T.S. Nowlin (Novela: James Dashner) Productora: 20th Century Fox / Gotham Group / TSG Entertainment / Temple Hill Entertainment Género: Ciencia ficción.
Reparto: Dylan O’Brien, Thomas Brodie-Sangster, Kaya Scodelario, Ki Hong Lee, Giancarlo Exposito, Aidan Gillen, Patricia Clarkson, Rosa Salazar, Nathalie Emmanuel, Jacob Lofland, Dexter Darden, Cazi Greene, Lily Taylor.
Sinopsis: Thomas (Dylan O’Brien) y el resto de clarianos tendrán que enfrentarse a su mayor desafío hasta el momento: buscar pistas sobre la misteriosa y poderosa organización conocida como CRUEL. Este viaje les llevará a “La Quemadura”, un apocalíptico lugar repleto de inimaginables obstáculos. Formando equipo con miembros de la resistencia, los clarianos deberán desenmascarar a las fuerzas superiores de CRUEL y averiguar qué planes tienen para todos.
Segunda entrega de El corredor del laberinto que suma nuevos enigmas a los que ya puso sobre la mesa la primera. De nuevo el atractivo y multirracial grupo de adolescentes, a los que se les suma algún otro, amén del típico elemento puesto ahí con el único fin de perecer, tendrá que enfrentarse a nuevas pruebas, conspiraciones, experimentos humanos y hasta los aparentemente imprescindibles zombis (bueno, infectados, aquí denominados ‘raros’), con el fin de encontrar respuestas a los muchos interrogantes abiertos, lo que les llevará por un itinerario en un convincente paisaje apocalíptico repleto de acción (espectacular la escena en el edificio derruído). Más de dos horas que no se hacen largas aunque le cueste arrancar y un final abierto preparado para la conclusión de la saga.
EL VIRUS DE LA POR (Ventura Pons, 2015)
España. Duración: 90 min. Guión: Josep Maria Miró, Ventura Pons Fotografía: Andalu Vila-San-Juan Productora: Els Films de la Rambla S.A. / Televisió de Catalunya (TV3) Género: Drama
Reparto: Roser Batalla, Rubèn de Eguia, Albert Ausellé, Santi Ricart, Diana Gómez, Xavier Pujolràs, Anna Azcona.
Sinopsis: El día que los caballitos de mar, el grupo infantil de natación de la piscina municipal, empiezan a nadar sin burbuja, se produce un hecho que saca a flote sospechas, dudas y temores. Anna, la directora del club de natación, se enfrenta a un difícil dilema y pide explicaciones a Jordi, el entrenador, después que algunos padres se hayan quejado de como el chico ha gestionado la negativa a lanzarse al agua de uno de los niños, que no quiere hacerlo porque está asustado. Jordi asegura que ha actuado con tacto y que no lo ha reñido ni asustado.
Pero el problema es otro: los padres ven con inquietud y preocupación que, para tranquilizarlo, lo haya abrazado y le haya dado un beso. El conflicto empieza cuando cada uno da su versión de ese gesto. Las versiones sobre el beso no coinciden. ¿Se trata de un gesto de afecto para calmar a un niño asustado o detrás se oculta alguna otra cosa? La sospecha alimenta el miedo y esta genera violencia.
La literatura y el cine se ha encargado de mostrarnos lo peligrosos que son los chismorreos cuando se producen en una pequeña ciudad, en un entorno reducido. Recuerden sino películas como Esos tres (These Three, 1936) de William Wyler, o su versión posterior La calumnia (The Children’s Hour, 1961), dirigida por Wyler también. Ambas nos mostraron como el comentario, la habladuría de una niña enfadada puede convertir en pesadilla la vida de dos de sus profesoras, que serán acusadas de ser lesbianas.
Ustedes dirán que bueno, que los tiempos han cambiado que es una barbaridad. Pero la corrección política y las buenas intenciones sobreprotectoras se han encargado de vigilar que todo sea como tiene que ser. Y más desde la irrupción en todos los hogares de una herramienta que puede tornarse en diabólica puerta de acceso para cientos (o miles) de depredadores sexuales que pueden acosar y vigilar, desde la impunidad, a nuestros hijos con aviesas intenciones. Y es que además, Internet también ha conseguido que el mundo pueda ser un lugar muy pequeño en el cual cualquier información, banal o importante, quede registrada para la posteridad: desde fotos comprometidas a señales del pasado… todo queda para la posteridad. De manera que no es extraño que, desde para alquilarte una habitación a realizarte una entrevista de trabajo, se husmeé entre los rastros que de nuestra -ya no tan- vida privada, hemos dejado esparcidos por la web.
La misma literatura y el mismo cine nos han enseñado que lo que comúnmente se conoce como ‘la gente’, cuando actúa en grupo y cegada por la ignorancia y el miedo, son un elemento muy peligroso. Fritz Lang nos lo mostró de forma ejemplar en Furia (Fury, 1936). Y si se les carga con banderas uniformadoras es cuando en la unidad encuentran la razón. Se tenga o no.
Finalmente, todo queda listo para sentencia si sale por la tele. Ya que todo lo que sale por la tele es real y es verdad. Uno de los programas más vistos de la televisión en España es uno que muestra una ‘telerealidad’ totalmente manipulada. Todos sus protagonistas son ‘actores’ y ‘modelos’ (o ambas cosas. O ninguna) que interpretan un papel. Se sabe que todo es mentira pero el programa triunfa.
Pero dejémonos ya de prolegómenos. El filme de Ventura Pons, que adapta la obra El principio de Arquímedes de Josep María Miró, va directo a la yugular. Las muestras de cariño puede ser malinterpretadas y el miedo hacer el resto, justificando la sospecha e incluso la lapidación. Cualquier rastro informático puede ‘corroborar’ las sospechas y la opinión, cualquier opinión, puede se escrita y compartida sin necesidad de verificar que lo que se escribe sea cierto. A partir de ahí cualquier especialista en reducir la vida a 140 caracteres podrá compartir y olvidar, ya que mañana mandará la actualidad, ya sea el Pride, la Diada, el toro de la Vega o Aylan Kurdi.
Como me gustan tanto las películas que me hacen pensar como las que me hacen reír o pasar miedo, pero que, eso sí, consigan el objetivo de interesarme y entretenerme, me ha resultado atractivo el filme de Ventura Pons, a pesar de ciertos peros en alguna actuación muy teatral y otra sobreactuada, circunstancias disculpables ante una historia valiente y bien narrada, contada desde varios puntos de vista.
Vean El virus de la por y pregúntense a sí mismos ¿Cuál fue la intención de Jordi, monitor de natación de Los Caballitos de Mar, al abrazar y dar un beso al pequeño Álex?
Y ya que Els Films de la Rambla / Alpha Pictures nos han facilitado el making off…
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 11 de septiembre *
LOS HÉROES DEL MAL (Zoe Berriatúa, 2015) *****
España. Duración: 98 min. Guión: Zoe Berriatúa Productora: Pokeepsie Films Género: Drama.
Reparto: Jorge Clemente, Beatriz Medina, Emilio Palacios.
Sinopsis: Tres adolescentes que sufren el maltrato y la humillación de sus compañeros en clase deciden unirse para vengarse. Sin embargo, lo que comienza como un acto de libertad en legítima defensa se convierte en una espiral de violencia de la cual no podrán escapar.
La segunda producción de Pokeepsie Films, sello tras el que se encuentra Alex de la Iglesia y su compañera Carolina Bang, nos resulta tan interesante como Musarañas, ópera prima también y primera producción del sello. Zoe Berriatúa es un viejo conocido para este blog: prolijo actor y director de cortometrajes tan interesantes como Quédate conmigo (2010) y La cosa en la esquina (2011), nos propone en su primer largometraje una bajada a los infiernos junto a tres adolescentes inadaptados cuyos avatares en la vida y tonteos con las drogas, el alcohol, la violencia y el sexo pueden resultar familiares a más de cuatro, ofreciendo un retrato de la adolescencia ciertamente acertado y nada amable. Y es que no hace tanto el propio Zoe formaba parte, como actor, de jóvenes repartos en series como Al salir de clase y películas como School Killer (2001) de Carlos Gil, aunque en este caso ejerciendo de carnaza para el propio Paul Naschy. Actor muy en activo, no ha podido evitar reservarse un pequeño papel en su película.
En Los héroes del mal, sus tres protagonistas buscan un rol. De víctimas pasarán a ejercer el papel de ‘malotes’ en una espiral de violencia que les llevará más allá. Y es que como dice uno de los tres protagonistas, «El mal es solo un punto de vista«.
Furia acumulada, frustración, dolor contenido. Pérdida irremediable de la infancia y de la inocencia. Descampados y primeros viajes y experimentaciones con las drogas. No, no es una película amable que nos muestre la adolescencia como un dulce despertar de los sentidos. Es real y a veces terrorífica.
Y Zoe lo ha mostrado todo de forma correcta. Cuidando los detalles, apuntando más hacia las tripas que hacia la reflexión y rodeándose de unos actores muy diferentes entre sí: desde el algo sobreactuado Jorge Clemente, que hace bien poco participó en otro retrato adolescente totalmente opuesto al que nos ofrece Zoe en la insulsa El club de los incomprendidos (Carlos Sedes, 2014); al prometedor Emilio Palacios. Pero destacando sobre todos ellos Beatriz Sánchez Medina, posiblemente el descubrimiento de la película, que debuta con este filme realizando una muy creíble interpretación. La magnífica banda sonora del filme es toda una guinda que borda el resultado del que finalmente cabe destacar el pequeño -pero sonado- cameo que realiza Macarena Gómez, protagonista de alguno de los cortos del director. Precisamente Macarena Gómez fue protagonista del primer título de Pokeepsie Films y no nos extrañaría nada que estuviera también presente en la próxima producción del sello, dirigida por el irreverente Eduardo Casanova, que ya la dirigió en su corto La hora del baño (2014).
UNA SEMANA EN CÓRCEGA (Un moment d’égarement, Jean-François Richet, 2015) *****
Francia. Duración: 105 min. Guión: Lisa Azuelos, Claude Berri, Jean-François Richet Fotografía: Robert Gantz, Pascal Marti Productora: Entre Chien et Loup / La Petite Reine Género: Comedia.
Reparto: Vincent Cassel, François Cluzet, Alice Isaaz, Lola Le Lann, Philippe Nahon. Vincent Cassel, François Cluzet.
Sinopsis: Dos amigos llevan a sus hijas a unas vacaciones en la playa y se tendrán que enfrentar a una situación muy incómoda: uno de los dos comienza una relación con la hija del otro.
En 1977 Claude Berri dirigió en clave de comedia Un moment d’égarement, un filme que mostraba uno de los sueños del hombre maduro medio: ser seducido por una adolescente. Aunque con el añadido, para complicar la trama, de que esta es la hija de su mejor amigo y compañera inseparable de su propia hija. En 1984 Stanley Donen retomó la historia situándola en Río de Janeiro contando con Michael Caine y una apetecible Michelle Johnson como la perdición del maduro inglés. Ahora, se nos presenta de nuevo la historia de la mano del director Jean-François Richet, que se rodea de un buen reparto que incluye a Vincent Cassel como el amante otoñal cazado por la adolescente, un papel bien diferente al que interpretó para el mismo director en el díptico Mesrine (2008). Mientras que el papel de su mejor amigo está interpretado por el prolífico actor François Cluzet, muy popular en nuestro país tras la exitosa Intocable (Intouchables, Olivier Nakache y Eric Toledano, 2011). Ambos actores consiguen una buena química en esta comedia de enredo que cuenta con otros dos personajes fundamentales: las hijas de ambos, encarnadas por Alice Isaaz y, sobre todo, la casi debutante Lole Le Lann, que encarna la fruta prohibida que morderá Vincent Cassel, cuyas idílicas vacaciones pasarán a ser un infierno a causa del arrepentimiento que sentirá ante lo que define como un error que no debería haber sucedido.
SPOILER: Afortunadamente la película tiene un inteligente final abierto que permite que sea el propio espectador el que decida su final y si realmente, tal y como llega a pensar el protagonista, la relación con la adolescente ha sido un error . FIN DEL SPOILER.
AMERICAN ULTRA (Nima Nourizadeh, 2015) *****
USA. Duración: 95 min. Guión: Max Landis Música: Marcelo Zarvos Fotografía: Michael Bonvillain Productora: Lionsgate / PalmStar Entertainment / Bridge Finance Company / Circle of Confusion / Likely Story / Merced Media Partners / PalmStar Media Capital Género: Acción /comedia.
Reparto: Jesse Eisenberg, Kristen Stewart, Connie Britton, Topher Grace, John Leguizamo, Walton Goggins, Bill Pullman, Tony Hale, Stuart Greer, Lavell Crawford.
La segunda película del iraní Nima Nourizadeh es una loca y desquiciada película que se recomienda ver sin conocer la trama. Fíense (pero no mucho) de nosotros. Si les gusta la acción desquiciada con leves gotas de gore y comedia esta puede ser su película. Giros de guión inesperados, gamberra, divertida, violenta… todo encaja con American Ultra, cinta en la que el exceso es protagonista, sin medias tintas y con un buen reparto encabezado por Jesse Eisenberg, un actor en alza al que hemos visto en La red social (The Social Network, David Fincher, 2012), Zombieland (Ruben Fleischer, 2009) o The Double (Richard Ayoade, 2012) y al que veremos encarnando al villano Lex Luthor en Batman v Superman: Dawn of Justice de Zack Snyder, además de en la próxima cinta de Woody Allen, que ya contó con el actor en A Roma con amor (To Rome with Love, 2012).
También interviene Kristen Stewart, popular por su papel en la saga vampírica Crepúsculo y a la que pudimos ver junto a Julianne Moore en Siempre Alice (Still Alice, 2014) de Richard Glatzer y Wash Westmoreland, y a la que veremos también junto a Jesse Eisenberg en la mentada nueva producción de Woody Allen.
LA VISITA (The Visit, M. Night Shyamalan, 2015) *****
USA. Duración: 94 min. Guión: M. Night Shyamalan Fotografía: Maryse Alberti Productora: Blumhouse Productions / Blinding Edge Pictures Género: Terror
Reparto: Kathryn Hahn, Olivia DeJonge, Ed Oxenbould, Deanna Dunagan, Michelle Rose Domb, Peter McRobbie, Benjamin Kanes, Erica Lynne Arden, John Buscemi.
Sinopsis: Una madre deja a sus dos hijos en la remota granja de sus abuelos, en Pensilvania, durante un fin de semana. Los niños descubrirán que la anciana pareja está metida en algo profundamente inquietante.
(Comentario en este enlace)
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 4 de septiembre *
MIENTRAS SEAMOS JÓVENES (While We’re Young, Noah Baumbach, 2014)
USA. Duración: 97 min. Guión: Noah Baumbach Música: James Murphy Fotografía: Sam Levy Productora: A24 / -IAC Films / Scott Rudin Productions Género: Comedia dramática.
Reparto: Ben Stiller, Naomi Watts, Amanda Seyfried, Adam Driver, Charles Grodin, Brady Corbet, Maria Dizzia, Dree Hemingway, Adam Horovitz, Adam Senn, James Saito.
Josh (Ben Stiller) y Cornelia (Naomi Watts), han perdido el tren de la paternidad, extraña enfermedad que parece afectar a todos sus viejos amigos y ante la cual la pareja se encuentra fuera de lugar frente el obsesivo y único tema de conversación que afecta a todos: los hijos. Así que al conocer a una joven pareja de hipsters, se tirarán de cabeza intentando retener los restos de juventud que quedan en sus cuerpos. Pero Jamie (Adam Driver) admirador de la obra de Josh, resultará no ser lo que aparenta…
Mientras seamos jóvenes quizás peca de lo mismo que suele detectarse siempre en el cine americano, de ser profundamente conservador y de tener un final que chirría. SPOILER: ¿No puede una pareja sentirse realizada sin tener hijos ? Parece ser que no y por ello se termina poniendo a todos en el lugar que le corresponde. Recientemente pudimos ver otro ejemplo de lo que les decimos en Y de repente tú, de Judd Appatow, en la que se llega incluso a ‘domar’ a la díscola protagonista empañando un, por otro lado, correcto filme. FIN DEL SPOILER. En todo caso la conclusión no consigue empañar este divertido filme sobre el paso a la madurez y el inevitable relevo generacional, el idealismo y la dignidad del individuo que cuenta con, además de sus eficaces protagonistas, Ben Stiller y Naomi Watts, con Amanda Seyfried, que interpretó a la actriz porno Linda Lovelace en el biopic dirigido por Rob Epstein; y James Driven, que desempeña un papel similar al que realizó en la serie Girls y que pronto resultará un rostro familiar hasta para el más iletrado de los cuñados como uno de los protagonistas de la nueva trilogía Star Wars. Ahí es nada.
ANACLETO: AGENTE SECRETO” (Javier Ruiz Caldera, 2015)
España. Duración: 87 min. Guión: Fernando Navarro, Pablo Alén, Breixo Corral (Cómic: Manuel Vázquez Gallego) Música: Javier Rodero Fotografía: Arnau Valls Colomer Productora: Zeta Audiovisual Género: Comedia.
Reparto: Quim Gutiérrez, Imanol Arias, Berto Romero, Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Rossy de Palma.
Sinopsis:Adolfo, un treintañero que trabaja de segurata, está pasando una mala racha. No sólo le deja su novia de toda la vida por ser un tipo sin ambición sino que, para colmo, se convierte en el objetivo de una serie de matones liderados por Vázquez, un peligroso criminal que acaba de escapar de la cárcel. Además descubre que su padre tiene una doble identidad. No es un payés dedicado a la producción de embutidos, como él ha creído toda la vida, sino que es Anacleto, un agente secreto en horas bajas y el hombre que encerró a Vázquez hace treinta años. Adolfo tendrá que abandonar su zona de confort y colaborar con su padre, la persona con la que peor se entiende del mundo, para sobrevivir a la venganza de Vázquez y de paso, entre tiroteos y persecuciones, intentar recuperar a su novia.
¡Anacleto nunca falla!
ANACLETO: AGENTE SECRETO (Javier Ruiz Caldera, 2015)
España. Duración: 87 min. Guión: Fernando Navarro, Pablo Alén, Breixo Corral (Cómic: Manuel Vázquez Gallego) Música: Javier Rodero Fotografía: Arnau Valls Colomer Productora: Zeta Audiovisual Género: Comedia.
Reparto: Quim Gutiérrez, Imanol Arias, Berto Romero, Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Rossy de Palma.
Sinopsis:Adolfo, un treintañero que trabaja de segurata, está pasando una mala racha. No sólo le deja su novia de toda la vida por ser un tipo sin ambición sino que, para colmo, se convierte en el objetivo de una serie de matones liderados por Vázquez, un peligroso criminal que acaba de escapar de la cárcel. Además descubre que su padre tiene una doble identidad. No es un payés dedicado a la producción de embutidos, como él ha creído toda la vida, sino que es Anacleto, un agente secreto en horas bajas y el hombre que encerró a Vázquez hace treinta años. Adolfo tendrá que abandonar su zona de confort y colaborar con su padre, la persona con la que peor se entiende del mundo, para sobrevivir a la venganza de Vázquez y de paso, entre tiroteos y persecuciones, intentar recuperar a su novia.
El Anacleto crepuscular que nos ofrecía el filme de Javier Ruiz nos daba algo de miedo, hemos de admitirlo. Además, rostros tan familiares como el de Imanol Arias encarnando al agente secreto creado por Vázquez, como que se hacía un tanto cuesta arriba, a pesar del cariño que en esta casa se le tiene a la familia Alcántara. Pero afortunadamente Anacleto: Agente Secreto resulta ser una comedia sencilla pero bastante ingeniosa, con buenos gags visuales, acción bien coreografiada y buenos diálogos, así que esta nueva incursión cinematográfica de Z Audiovisual (Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo, Zipi y Zape y el club de la canica) en el universo Bruguera sale, bajo nuestro punto de vista, bastante airosa del envite.
Y es que Anacleto, personaje creado por el mítico ilustrador y vividor Vázquez y publicado por vez primera en 1964 en Pulgarcito, quizás no ha llegado, al igual que sus otros personajes, al nivel de popularidad que tienen los creados por Francisco Ibáñez. Pero entre sus, a veces demasiado veloces, dibujos y guiones, podía entreverse un nivel de ironía y modernidad del que carecían los míticos agentes de la T.I.A.
Y este es el personaje y el universo con el que se ha encontrado el director del film, Javier Ruiz, que ya había demostrado que sabía hacer comedias sin caer en el ridículo o en la
chabacanería. Para muestra ahí tienen las magníficas Promoción Fantasma (2012) y Tres bodas de más (2013), comedias inteligentes que dejaron buen sabor de boca a más de uno. De los repartos de sus tres largometrajes ha extraído Ruiz a los jóvenes protagonistas de Anacleto: Agente Secreto, ya que tanto Quim Gutiérrez (que demuestra de nuevo su vis cómica), como Alexandra Jiménez, Berto Romero y Carlos Areces (todos de eficacia probada) habían participado en anteriores filmes del director. En cuanto a Imanol Arias, defiende bien su papel y a los pocos segundos desistimos de imaginarle llamando a Merche. Es Anacleto y consigue desenvolverse bien tanto en los momentos de acción como en los cómicos, aunque admita que no son precisamente lo suyo, especialmente el humor: «Estuve acojonado con ese tema hasta que me di cuenta de que mi misión en esta película era hacer de crupier de casino y repartir cartas para que otros se lucieran, no para ser yo el gracioso«. Pero el caso es que funciona. Al igual que nuestro admirado Carlos Areces que encarna, en una mezcla rocambolesca, al último Vázquez, autor en la realidad y archienemigo en la ficción, tal y como ocurría en las historietas.
Buena química entre los actores protagonistas, gags visuales a lo Bruguera y cariñosos e impagables detalles decorativos completan esta digna propuesta de dotar de vida a todo un universo que, desgraciadamente está algo olvidado, y que conviene cuidar como lo que es: oro en viñetas. Nuestro patrimonio.






















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