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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 11 de marzo *
MUSTANG (Deniz Gamze Ergüven, 2015)
Francia/Alemania/Turquía/Qatar Duración:97 min. Guión: Deniz Gamze Ergüven, Alice Winocour Música: Warren Ellis Fotografía: David Chizallet, Ersin Gok Productora: CG Cinema Género: Drama
Reparto: Erol Afsin, Ilayda Akdogan, Doga Zeynep Doguslu, Elit Iscan, Ayberk Pekcan, Günes Sensoy, Tugba Sunguroglu
Sinopsis: En un pequeño pueblo, al norte de Turquía, cinco hermanas huérfanas de edades comprendidas entre los 12 y los 16 años reciben el verano en un jardín paradisíaco de risas y juegos inocentes sobre las olas del Mar Negro con los chicos de la escuela. Sin embargo, la condición de la mujer en el país no tardará en provocar rumores de inmoralidad y escándalo de las jóvenes, así que sus familiares deciden tomar cartas en el asunto. Esto es, prepararlas y precipitarlas hacia su destino de futuras esposas.
Una película deliciosa y una de las cintas revelación de esta temporada que ha cosechado un buen número de merecidos premios y nominaciones, incluida la de película de habla no inglesa en la ceremonia de los Oscar.
Y todo de la mano de una directora novel acompañada de un ramillete de jóvenes, soberbias, y también nuevas actrices, naturales en su interpretación, realizan un magnífico trabajo para mostrarnos el drama al que deben enfrentarse cuando las jóvenes son acusadas de inmoralidad en un país de tantos contrastes como es Turquía. Matrimonios concertados no deseados, desesperación, pérdida de la inocencia y mucha hipocresía en una historia perfectamente desarrollada que nos trasmite la inquietud y también la alegría de vivir de las cinco hermanas.
Sensibilidad, que no sensiblería, femenina y una soberbia dirección de actores (actrices en este caso) junto a un buen guión. Uno de esos milagros que de vez en cuando se producen en el cine.
BONE TOMAHAWK (S. Craig Zahler, 2015)
USA. Duración: 133 min. Guión: S. Craig Zahler Música: Jeff Herriott, S. Craig Zahler Fotografía: Benji Bakshi Productora: Caliber Media Company / The Fyzz Facility / Realmbuilder Productions Género: Western terrorífico.
Reparto: Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox, Lili Simmons, Richard Jenkins, Sean Young, David Arquette, Kathryn Morris, Sid Haig, Geno Segers, Michael Paré, Jamie Héctor
Sinopsis: Año 1850. A la localidad de Bright Hope llega un forastero que rápidamente despierta las sospechas del sheriff (Kurt Russell), quien termina por arrestarlo tras una disputa. Una mujer (Lili Simmons) decide cuidar del preso, pero esa noche ambos desaparecen. Siguiendo la única pista que tiene, una flecha de una tribu caníbal, el sheriff buscará a la joven con la ayuda de algunos hombres, entre ellos su marido, un vaquero, (Patrick Wilson) y un anciano (Richard Jenkins).
Que el western ha vuelto para quedarse es algo que salta a la vista. Pero la encarnación que se ha instalado en las pantallas dista de ser la optimista remesa de caballistas que desde la serie B solucionaban todos los entuertos para disfrute de la chiquillería; ha venido un western oscuro, poco o nada dado al optimismo. Hace bien poco pudimos ver en Slow West (John McLean, 2015) que no siempre ganan los soñadores; o en Deuda de honor (The Homesman, Tommy Lee Jones, 2014), que las cosas no terminan como desearíamos; o en The Salvation (Kristian Levring) que la venganza se puede servir fría, pero repleta de sangre. Y todo esto sin hablar del film de Tarantino. Pues bien, Boone Tomahawk se suma a esta remesa sorprendiendo por el salvajismo de algunas de sus imágenes y por su acercamiento al cine de terror.
Y todo ello sin darnos tregua. Sin música que alivie la acción. Tan solo un inquietante vacío. Un silencio turbador que acompañará a los protagonistas en su itinerario hacia el terror más abisal. Hacia el mal en estado puro. Por el camino tendremos buenos diálogos y unos actores competentes, entre ellos el revitalizado Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox y Richard Jenkins, auténtico sosia de Walter Brennan. Toda una ópera prima de peso galardonada en la última edición del Festival de Sitges con el premio al mejor director y el premio de la crítica.
Kung Fu Panda 3 (Jennifer Yuh y Alessandro Carloni, 2016)
Duración: 95 min. País: Estados Unidos Director: Jennifer Yuh, Alessandro Carloni Guión: Jonathan Aibel, Glenn Berger Música: John Powell, Hans Zimmer Fotografía: Animation Reparto: Jack Black, Dustin Hoffman, Kate Hudson Productora: Coproducción EEUU-China; DreamWorks Animation / Oriental DreamWorks Género: Comedia | Artes marciales.
Sinopsis: Tercera película de la saga «Kung Fu Panda», en la que Po deberá hacer frente a dos desafíos épicos: uno, de origen sobrenatural; el otro, muy cerca de su hogar, con la aparición del que dice ser su padre biológico.
Nueva entrega de esta saga que mezcla artes marciales y una pizca de filosofía oriental, con los habituales valores en este tipo de cintas de animación dirigidas, especialmente, a los más jóvenes: amistad, ser uno mismo, tener auto confianza, el trabajo en equipo y el sentido de la paternidad que, si se quiere ver en en clave nuevos tipos de familia, resulta innovador al ofrecernos dos padres, muy diferentes y con los roles muy marcados, para un mismo vástago, en este caso, panda. No hay canciones (¿por suerte?), con excepción de la versión del clásico tema Disco ‘Kung-Fu Fighting’ de Carl Douglas, pero cuenta con una meritoria banda sonora del reputado Hans Zimmer.
La divertida trama es bastante simple,pero se agradecen sus toques de espiritualidad oriental y el detalle de acompañar al orondo panda con unos compañeros luchadores que representan los diferentes estilos del Kung-Fu: grulla, mantis, mono, tigre y cobra. No es original en su planteamiento temático, pues, pero sí en sus formas y técnicas. La animación es espectacular tanto por la pericia que demuestra en la composición de los planos, pensados para el 3D, como en el uso de recursos cinematográficos clásicos como el de la pantalla partida, que no se usa solo para simultanear acciones paralelas, sino también, para descomponer una misma acción en diferentes perspectivas, lo que la lleva a emparentarse en algunos momentos, al noveno arte.
EL NOMBRE DEL BAMBINO (Il nome del figlio, Francesca Archibugi, 2015)
Italia. Duración: 94 min. Guión: Francesca Archibugi, Francesco Piccolo (Obra: Matthieu Delaporte, Alexandre de La Patellière)Fotografía: Fabio Cianchetti Productora: Indiana Production Company / Lucky Red / Motorino Amaranto Género: Comedia dramática
Reparto: Micaela Ramazzotti, Valeria Golino, Alessandro Gassman, Luigi Lo Cascio, Rocco Papaleo
Sinopsis: Betta (Valeria Golino) y Sandro (Luigi Lo Cascio), un profesor universitario adicto a Twitter, invitan a cenar a Paolo, hermano de Betta, (Alessandro Gassman), a la bella Simona (Micaela Ramazzotti) y a un amigo de la infancia (Rocco Papaleo). Paolo hace una broma que supone un ataque a la corrección política imperante en el elegante apartamento: el niño que espera su mujer se llamará Benito, como Mussolini. El
chascarrillo provoca una disputa que sacará a la luz viejos rencores y secretos. Remake del film francés «Le prénom» (El nombre).
Difícil es calificar esta cinta, pues, si bien despierta nuestras sonrisas en varios momentos, también adopta forma de drama en otros. Vamos, como la vida misma.
Otra historia de reuniones de viejos amigos, como tantas que nos ha ofrecido el cine (casi forman un subgénero). Y en la que como en muchas otras, terminarán aflorando viejos complejos, traumas y alguna miseria. Esta exposición representará para los personajes una catarsis durante la cual se descargarán de todos sus secretos largamente ocultados y de toda hipocresía. El guion es además generoso con sus personajes, en esta película coral, cada uno de ellos tendrá, a lo largo de la noche en la que se desarrolla la acción, su momento estelar, nadie va a irse de rositas ni habrá arco de transformación que no evolucione. Personajes bien caracterizados, analepsis bien trazadas y buena dirección de actores (espléndidos en sus interpretaciones) aseguran las risas en la platea.
Aunque la cinta de Archibugi delata a veces su origen teatral, no cae en el inconveniente de ser mero teatro filmado gracias a la pericia de su directora a la hora de diseñar su puesta en escena, con una cámara briosa que no para de moverse para acompañar la acción y que calibra el uso de los planos cortos para ir pasando el protagonismo de uno a otro personaje. El filme también supone un agradable reencuentro con la actriz Valeria Golino, no muy habitual últimamente en nuestras pantallas.
El nombre del bambino no será el estreno resaltado de este fin de semana, muy probablemente, pero bien se merecía esta reseña porque es de esos filmes que no deberían pasar desapercibidos. Dinámica, divertida y aguda, demuestra que hay mundo más allá de los blockbusters y que hay más oferta en nuestra cartelera de la que destacarán los medios tradicionales.
NO CREZCAS O MORIRÁS (Don’t Grow Up, Thierry Poiraud, 2015)
Francia – España Duración: 81 min. Guión: Marie Garel Weiss Música: Jesús Díaz, Fletcher Ventura Fotografía: Matias Boucard Productora: Inti Entertainment / Arcadia Motion Pictures / Noodles Production Género: Terror
Reparto: Fergus Riordan, Madeleine Kelly, McKell David, Darren Evans, Natifa Mai, Diego Méndez, Dominique Baute, Daniela Jerez, David Ojeda, Kiara Aguilar, Holly Ainsworth, Alexander Baute, Guillermo Botau, Guacimara Correa, Sol de la Barreda, Jonay Federico, Michelle García, Victor Solé
Sinopsis: En una isla perdida en medio del Atlántico, un grupo de adolescentes que vive en un centro de menores aislado se da cuenta de que su vigilante ha desaparecido. Liam, Pearl, May, Bastian, Shawn y Thomas disfrutan de una noche de libertad, hasta que abandonan el centro. Al llegar a la ciudad descubren el caos: los adultos se han convertido en asesinos que acaban con todo a su alrededor, incluso con sus propios hijos.
Este reverso de ¿Quién puede matar a un niño? comienza como La noche de los muertos vivientes, sin explicar qué ha causado el que los adultos se conviertan en maníacos asesinos en cuanto les comienza a sangrar el oído. Y ni falta que hace. No es necesario explicar todos los orígenes de los males, simplemente suceden. Los protagonistas, seis adolescentes, no son caricaturas y resultan muy diferentes a los habituales del cine americano. Traumatizados y desarraigados, serán los encargados de enfrentarse y sobrevivir a esa inexplicable plaga.
Magníficamente ambientada, el director sabe sacar provecho del entorno natural que le brinda Tenerife, pero también la ciudad, ofreciendo desolados paisajes desiertos, apocalípticos, que incrementarán nuestra sensación de desasosiego. También se evita la casquería fácil y se subvierten algunas escenas de la obra maestra de Ibáñez Serrador, pero sin caer en guiños soeces.
Thierry Poiraud ya se las vio con zombis en su anterior película, Goal of the Dead (2014) dirigida junto a Benjamin Rocher, aunque en aquella ocasión se tuvo que ver haciendo frente a multitudes. Aquí demuestra que también sabe hacerse con pequeños repartos, ofreciendo incluso escenas románticas no demasiado vergonzantes. Entre los protagonistas, todos bastante correctos, destaca Fergus Riordan, que debutó de niño junto a Jaume Balagueró en Frágiles (2005), protagonizó De mayor quiero ser soldado (2010) de Christian Molina, y participó en Ghost Ryder: Espíritu de venganza (Ghost Ryder: Spirit of Vengeance, Neveldine y Taylor, 2011) junto al mismísimo Nicolas Cage.
Un digno y sorprendente filme de terror que, sin ser muy innovador, puede hacer pasar un rato de lo más agradable al espectador que no sea amante de la casquería (aún a pesar de algunas lagunas presentes en su guión).
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 4 de marzo *
JANIS (Janis: Little Girl Blue, Amy Berg, 2015)
USA. Duración: 115 min. Fotografía: Jenna Rosher Productora: Disarming Films / Jigsaw Productions Género: Documental
Reparto: Janis Joplin, Cat Power, Peter Albin, Dick Cavett, D.A. Pennebaker
Sinopsis: Documental sobre la legendaria cantante norteamericana Janis Joplin. La artista americana Cat Power, cantante de rock de origen sureño, narra en primer persona cómo Janis Joplin llegó a convertirse en una estrella, a través de las cartas que Joplin escribió durante años a sus familiares, amigos y colaboradores, antes de su fatídica muerte a los 27 años.
De vez en cuando es necesario recordar a estos artistas inmortales, y más si se hace desde el cariño y de forma documentada, como es el caso. Para realizar este documental, su directora ha conseguido reunir las cartas que la cantante enviaba a su familia, así como un buen puñado de fotografías raras e imágenes televisivas y privadas, con las que se nos ofrece un retrato íntimo y cercano de la cantante de la voz rota que es imposible deje indiferente al espectador. Desde sus inicios como adolescente rebelde y conflictiva hasta sus primeros pinitos en bandas de folk y blues. Sus primeros escarceos con las drogas y el alcohol, su inseguridad e infelicidad. Su larga temporada en un San Francisco en ebullición y su primer grupo importante, Big Brother & The Holding Company, con quienes actúa en Monterrey, el primer gran festival. Su nueva carrera en 1969 y el gran vacío que no sabe llenar entre actuación y actuación y causante de su tonteo, una y otra vez, con la heroína, que finalmente la llevó a la inmortalidad el 4 de octubre de 1970. Todo ello narrado por los supervivientes de aquella época en un documental dinámico, repleto de imágenes en perpetuo movimiento, siempre en la carretera, donde Janis, la muchacha triste, era feliz. Sí, no hay que olvidar a todos estos grandes iconos que hicieron grande la música del siglo XX, y este documental es el digno recordatorio de una de las mejores voces que dieron los años sesenta. Mucho más que una imagen estampada en una camiseta de boutique.
13 MINUTOS PARA MATAR A HITLER (Elser: Er hätte die Welt verändert, Oliver Hrischbiegel, 2015)
GER. Duración: 110 min. Guión: Léonie-Claire Breinersdorfer, Fred Breinersdorfer Música: David Holmes Fotografía: Judith Kaufmann Productora: Lucky Bird Pictures / Delphi Medien / Philipp Filmproduction Género: Drama
Reparto: Christian Friedel, Katharina Schüttler, Burghart Klaußner, Johann von Bülow, Felix Eitner, David Zimmerschied, Rüdiger Klink, Simon Licht, Cornelia Köndgen, Martin Maria Abram
Sinopsis: Es la impresionante historia sobre Georg Elser, el carpintero de la resistencia que intentó asesinar a Hitler en Munich el 8 de noviembre de 1939. Por solo 13 minutos de diferencia, si el Führer no hubiese abandonado su podio antes de lo previsto, podría haber cambiado la historia.
La magnífica cinta de Oliver Hirschbiegel, director de la memorable El Hundimiento, nos cuenta la epopeya de este héroe anónimo que podría haber cambiado la historia de la Humanidad y cuya gesta ha quedado reducida tan solo a nota a pie de página. La película nos muestra la implacable ascensión del nazismo en una época en la que convivieron con pequeños partidos revolucionarios antes de hacerse con el poder. Todo ello nos lo relata el director mediante los flash-back del protagonista, Georg Elser (Christian Friedel), mientras es interrogado y torturado. Elser era pacifista hasta que intuyó el desastre al que se abocaba la nación Alemana en manos del megalomaníaco dictador. La película cuenta con un magnífico reparto, entre ellos el nombrado Christian Friedel y Burghart Klaußner, que ya coincidieron con anterioridad en La cinta blanca (2009) de Haneke. Conviene no olvidar que hasta en los momentos más sombríos de la Humanidad, hay personas anónimas que saben ver lo que la masa se niega a aceptar y que son capaces de comprometerse por lo que es justo.
VULCANIA (José Skaf, 2015)
España-Suecia-Francia. Duración: 90 min. Guión: José Skaf, Diego Soto Fotografía: Emilio Guirao Productora: Zentropa Género: Fantástico
Reparto: Aura Garrido, Rubén Ochandiano, José Sacristán, Jaime Olías, Sílvia Abril, Ana Wagener, Miquel Fernández, Francesc Pagès, Ginés García Millán, Andrés Herrera, Borja Espinosa, Andreu Castro, Joan Carles Suau, Ignasi Vidal
Sinopsis: Jonás, que acaba de perder a su familia en un misterioso accidente, comienza a trabajar en la fundición del pueblo. Ahí conoce a Marta, con la que comparte tragedia y de la que intentará sacar información sobre lo sucedido. Su descubrimiento sacudirá los cimientos de la comunidad.
Vulcania es un noble intento de hacer cine de género tomándolo en serio, sin ninguna voluntad de parodia ni ironía brechtiana (aunque pueda contener humor), en la línea de Autómata (Gabe Ibáñez) o la televisiva El ministerio del tiempo, con la que comparte protagonista femenina (Aura Garrido en el papel de Marta). El ganador de un Goya por su cortometraje Regreso a Viridiana (2012), José Skaf, debuta en el largo de ficción con una distopía de manual (y no lo decimos en sentido peyorativo), un subgénero que parece estar disfrutando de un momento de esplendor. ¿Qué caracteriza a las distopias? Desde su trilogía fundacional (Un mundo feliz, 1984 y Fahrenheit 451) las distopías son representaciones imaginarias de una sociedad futura (o cuanto menos ubicada en un tiempo incierto) con características negativas que son causantes de alienación moral. A través de esa ficción lo que se busca es criticar lacras sociales del presente contemporáneo al autor, aunque también, y más allá, se trata de retratar los males inherentes al género humano. Así, 1984 (por tomar uno de los ejemplos citados) persigue cantar los males del totalitarismo (con especial hincapié en el stalinista), pero su denuncia sigue vigente en nuestro mundo híperconectado en el que las fronteras de lo público y lo privado parecen diluirse concediendo a los estados herramientas cada vez más eficaces para el control de los individuos.
De la imaginación de Skaf, que además de dirigir la cinta es coautor del guión, nace Vulcania una comunidad aislada entre altos montes en la que conviven dos clanes familiares opuestos que, sin embargo, permanecen unidos por un objetivo común: mantener vivo el fuego de la fragua (en su nombre hay una nada velada alusión al célebre cuadro de Velázquez). Un libro arcano recoge las sentencias que dan sentido a la vida en Vulcania, estableciendo los deberes y las tradiciones que deben respetarse para el bienestar común y el propio, así como la advertencia del insondable peligro que supondría atravesar la frontera. Una voz omnipresente preside las jornadas de los habitantes de Vulcania, aparentemente motivadora, alentadora, en verdad lo que busca es adoctrinar paternalmente a los habitantes del poblado. Ese gran padre es el Sr. Valoquia (interpretado por un siempre convincente José Sacristán), figura a la par afable e imponente, cuya presencia, aunque autoritaria, es balsámica hasta el punto de que nadie parece cuestionarse la realidad circundante. Entre los habitantes se encuentra Jonás (Miquel Fernández), quien tras la muerte de su familia acepta un peligroso trabajo que le hace desarrollar un sorprendente poder. Sin embargo, el conocer a Marta, perteneciente al bando contrario, y quien también parece guardar un secreto, hará que Jonás inicie una investigación para descubrir qué esconden los cimientos de esta comunidad cuyos oscuros líderes intentan que la verdad no salga a la luz.
Skaf no ha omitido ni un sólo detalle canónico: el aislamiento en un paraje agreste; los símbolos herméticos que proliferan por todo el poblado desde los dinteles de las casas a los brazaletes con los que cada miembro señala su pertenencia a uno u otro bando (con reminiscencia, además, de los signos masónicos); la figura del líder carismático; el misterio que se cierne sobre la comunidad advirtiendo del peligro indefinido que caerá sobre quienes no acaten las ordenanzas del libro sagrado y/o traten de ir más allá de los lindes del pueblo y su fundición; y, por supuesto, los rebeldes que acabarán subvirtiendo ese orden (auto)impuesto. De ahí que hayamos hablado de distopía de manual, el suyo es un tratamiento con sabor naif, pero esa ingenuidad se nos antoja un valor admirable porque es la que permite que su película sea fresca y desacomplejada. En un mundo en el que todos parecemos venir de vuelta es estimulante que aparezcan obras como esta, con sus aciertos (excelente el momento en que descubrimos que el Sr. Valoquia no es más que el mayordomo de los cabecillas de cada clan, alusión a que el estado es la primera víctima de los poderes fácticos) y sus defectos (algunos giros de guión añaden una truculencia innecesaria).
CIEN AÑOS DE PERDÓN (Daniel Calparsoro, 2016)
España- Argentina-Francia. Guión: Jorge Guerricaechevarría Música: Amy Marie Beauchamp, Jose Cancela Fotografía: Josu Inchaustegui Productora: Morena Films / Vaca Films / Telecinco Cinema / K&S Films / Telefonica Studios Género: Thriller
Reparto: Luis Tosar, Rodrigo De la Serna, Raúl Arévalo, José Coronado, Patricia Vico, Joaquín Furriel, Marian Álvarez, Nani Jiménez
Sinopsis: Una mañana lluviosa. Seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” (Rodrigo de la Serna) y “El Gallego” (Luis Tosar). Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?
Estamos ante una película cuya trama se nos instala en las tripas. Está perfectamente pergeñada y logra resultar muy emocionante porque Calparsoro maneja bien los mecanismos de la intriga a pesar de los muchos giros del guión. En su primera parte estamos ante un clásico filme de atracos que se desarrolla con el telón de fondo de una torrencial y atmosférica, nunca mejor dicho, lluvia, pero que tiene un papel en la acción mucho más destacado que el de dar un tono a la trama. Conforme avance la acción se irán introduciendo otros elementos como la corrupción política (la acción se desarrolla en Valencia) o la crisis que atenaza tanto a los atracadores como a los empleados de la oficina bancaria, que se encuentra en proceso de fusión con otra compañía con la subsiguiente regulación de plantilla. Todo se irá desarrollando muy ingeniosamente, manteniendo la tensión durante toda la cinta e introduciendo unas agradables notas de humor. El reparto resulta muy creíble y convincente, y aunque destaca Luis Tosar, le siguen muy de cerca los argentinos Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel. Calparsoro sigue en sus trece con el cine de género desde su debut en 1995 con A ciegas, y nosotros que nos alegramos. Y más si dispone de un guión tan completo como el que le ha escrito Jorge Guerricaechevarría, mano derecha de Alex de la Iglesia. Y lo dejamos aquí, no conviene contar mucho más, ya que cuanto menos se sepa de la trama, más agradable resultará el visionado de Cien años de perdón, un título que por cierto, le viene que ni pintado.
EL AMOR ES MÁS FUERTE QUE LAS BOMBAS (Louder Than Bombs, Joachin Trier, 2015)
Noruega-Francia-Dinamarca. Duración: 105 min. Guión: Joachim Trier, Eskil Vogt Música: Ola Fløttum Fotografía: Jakob Ihre Productora: Bona Fide Productions / Memento Films Production / Motlys / arte France Cinema Género: Drama
Reparto: Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Isabelle Huppert, David Strathairn, Rachel Brosnahan, Devin Druid, Amy Ryan, Ruby Jerins
Sinopsis: Una exposición de la obra de la fotógrafa de guerra Isabelle Reed (Isabelle Huppert), tres años después de su prematura muerte, lleva a su hijo mayor (Jesse Eisenberg) de vuelta a la casa familiar. Allí pasará tiempo con su padre Gene (Gabriel Byrne) y su hermano menor (Devin Druid). Estando los tres bajo el mismo techo, Gene tratará de estrechar lazos con sus dos hijos mientras ellos luchan por reconciliar sus sentimientos hacia su fallecida madre, mujer que recuerdan de manera diferente.
Una película sobre el duelo que debe pasar la familia de la fotógrafa de prensa Isabelle Reed (Isabelle Hupper) tras su suicidio. Veremos tres formas de atravesarlo: el del marido y el de sus dos hijos. Con la narración yendo hacia delante y hacia atrás, mezclándose con sueños y recuerdos, resultando en algún momento confusa. Veremos que casi todos los protagonistas guardan secretos y traiciones. Y seremos testidos de situaciones que nos parecerán incomprensibles y que adquirirán sentido cuando sea otro el punto de vista que nos lo narre. El eslabón más débil de la cadena resultará ser el más fuerte, inteligente y el que crecerá ante la adversidad, encontrando un nuevo sentido a su existencia.
El amor es más fuerte que las bombas, tercer largometraje del noruego Joachin Trier, cuenta con un muy reconocible reparto (Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Devin Druid, entre otros), que puede, no digo que lo pretenda, hacernos pasar la cinta por norteamericana. Una propuesta interesante.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 26 de febrero *
13 HORAS, LOS SOLDADOS SECRETOS DE BENGASI (13 Hours: The Secret Soldiers of Benghazi, Michael Bay, 2016)
USA. Duración: 144 min. Guión: Chuck Hogan (Libro: Mitchell Zuckoff) Música: Lorne Balfe Fotografía: Dion Beebe Productora: Paramount Pictures / 3 Arts Entertainment Género: Thriller bélico.
Reparto: James Badge Dale, John Krasinski, David Denman, Pablo Schreiber, Max Martini, Freddie Stroma
Sinopsis: El filme se centra en el equipo de fuerzas especiales de rescate. Del director Michael Bay llega “13 horas: Los soldados secretos de Bengasi”, basada en los hechos acontecidos durante el ataque terrorista a la embajada de EEUU en Bengasi (Libia) el 11 de septiembre de 2012. Seis ex militares de élite, cuya tarea era proteger a la CIA, tuvieron el coraje de hacer lo correcto y sostuvieron una lucha, contra todo pronóstico, para defender al personal de la embajada. Esta película, basada en hechos reales, nos cuenta las 13 angustiosas horas que vivieron esos ex-militares durante el ataque.
Basada en el libro 13 Horas de Mitchell Zuckoff, escrito en colaboración con los personajes reales del Equipo de Seguridad Annex, esta cinta termina siendo una loa al sacrificio de los soldados norteamericanos, cuya vida personal y familiar se nos retrata a golpe de brocha, encontraste con los villanos, los malos, los mal encarados libios, que no son seres humanos son, sencillamente, los malos. De hecho una de las zonas a vigilar por el destacamento de soldados la han bautizado como Zombieland. Y eso es lo es el enemigo: sombras a las que, significativamente, abaten disparándoles en la cabeza. Enemigos que no agradecen haber sido liberados a golpe de invasión y destrucción y que, tal y como se recuerda en el texto de turno que sirve como epílogo a la cinta, habitan en un país que se ha convertido actualmente en cuna para el ISIS.
Sin un ápice de autocrítica y sin sentido del minutaje, esta eterna cinta resulta atmosférica precisamente cuando está finalizando, en el momento del amanecer, cuando todo termina tras una noche de órdago. Sí, se critica finalmente al papel desempeñado por la CIA y la labor de la burocracia a la hora de enviar refuerzos pero… francamente, uno se llega a perder entre esta ensalada de tiros, tipos duros y testosterona. Tan absurda y confusa como la guerra que retrata.
EL BOSQUE DE LOS SUICIDIOS (The Forest, Jason Zada, 2016)
USA. Duración: 93 min. Guión: Nick Antosca, Sarah Cornwell, David S. Goyer, Ben Ketai Música: Bear McCreary Fotografía: Mattias Troelstrup Productora: Gramercy Pictures / Lava Bear Films Género: Terror
Reparto: Natalie Dormer, Taylor Kinney, Yukiyoshi Ozawa, Eoin Macken, Rina Takasaki, Kikuo Ichikawa, Noriko Sakura, Yûho Yamashita, Stephanie Vogt, James Owen, Nadja Mazalica, Terry Diab
Sinopsis: Convencida de que su hermana gemela aún está viva, Sara (Natalie Dormer) cruza el océano en su busca. La joven ha desaparecido misteriosamente en el legendario bosque Aokigahara, situado en la falda del Monte Fuji en Japón, un lugar en el que existen extrañas creencias ya que la gente suele acudir allí para suicidarse.
A pesar de las advertencias de todo el mundo para que no entre en el bosque, Sara acaba adentrándose en este lugar mágico y misterioso, decidida a descubrir la verdad sobre lo sucedido y cuál fue el destino de su hermana, con la que Sara tiene un lazo emocional muy profundo. Al hacerlo se enfrentará a las almas atormentadas de aquellos que han muerto en este lugar y que asedian a todo aquel que deambule por el bosque.
Deslucida opera prima de Jason Zada con buenos momentos atmosféricos que quedan malogrados por un guión confuso y mal desarrollado. Una auténtica lástima. (Crítica completa en este enlace)
LA HABITACIÓN (Room, Lenny Abrahamson, 2015)
Irlanda. Duración: 118 min. Guión: Emma Donoghue (Novela: Emma Donoghue)Música: Stephen Rennicks Fotografía: Danny Cohen Productora: Film4 / Irish Film Board / Element Pictures Género: Drama
Reparto: Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, William H. Macy, Megan Park, Amanda Brugel, Sean Bridgers, Joe Pingue, Chantelle Chung, Randal Edwards, Jack Fulton, Kate Drummond
Huyan ustedes de las sinopsis, no dejen que les cuenten la película, porque La habitación es una de esas cintas cuya trama debe irse descubriendo conforme nos vamos sumergiendo en ella. El irlandés Lenny Abrahamson nos conduce con paso firme y excelente pulso narrativo a través de la amorosa relación entre una madre y su hijo que son todo el uno para el otro en el pequeño universo que han creado.
¿Qué puedo contar como aperitivo para que les apetezca todavía más verla? Empezaría diciendo que la traducción del título en español es incorrecta, ese artículo determinado que han antepuesto al nombre desvirtúa el sentido del filme. Efectivamente, hay que llamarla Habitación a secas porque ese es el nombre con el que los personajes designan su espacio. Sin artículo, porque vemos ese universo desde los ojos de un niño de cinco años y para él todo lo que existe es singular, cada cosa que le rodea es el único ejemplar de su especie porque el mundo entero está en habitación, más allá sólo hay el espacio extraterrestre y la bidimensional esfera de la televisión con sus colores saturados. Nadie es real más allá de Ma y él mismo, ni siquiera el Viejo Dick se libra de tener un punto de imaginario. Así es como un cubículo puede ser el paraíso y la vida plena entre cuatro paredes.
Para continuar abriendo boca debo indicar que, donde cualquier película que quisiéramos nombrar referente termina, La habitación sigue y así podemos descubrir que después del trauma puede llegar otro de distinto cuño pero igual de opresivo. Tras el final supuestamente feliz, la vida continúa y readaptarse puede ser un trabajo tan angustioso como la desesperación del encierro. Mundo está lleno de matices, cada rincón esconde un nuevo estímulo, regresar a él aumenta la percepción del drama vivido porque las cosas no están donde estaban y lo perdido se vuelve más consciente. Sólo el amor dará la “fuerteza” y sólo el adiós cerrará la herida; ese es el recorrido de la cinta, desde el buenos días Habitación hasta el adiós definitivo que cierra el círculo y deja entrar la libertad y la vida.
También puedo hablar de la excelente labor de los protagonistas. La actriz y cantante estadounidense Brie Larson encarna a Ma. Favorita en la carrera por el Óscar tras ganar 15 premios como mejor actriz por La habitación, incluyendo los más importantes, nos trae en esta película una interpretación llena de humanidad que hace plenamente creíble su personaje, la actriz deja su piel en ello y eso hace que empaticemos rápidamente con Ma. De la mano de Larson tomamos conciencia del drama en todos sus matices, sobre todo de los que llegan una vez rebasados los muros de su cautiverio. Una interpretación, la suya, que permite que Ma se convierta en uno de nuestros personajes imborrables. Pero si alguien lleva el peso de la función ese es el pequeño Jacob Tremblay, él es Jack, el niño nacido en ese pequeño espacio de tres metros cuadrados que con su sola presencia rompe los muros y da amplitud universal tras esa puerta siempre cerrada. Con apenas nueve años, el pequeño canadiense es un auténtico actor revelación que lo llena todo con su presencia.
Y puedo acabar diciendo que, en una época marcada por los remakes, precuelas, secuelas, refundaciones y un largo etcétera de revisiones de éxitos pasados, La habitación supone un soplo de aire fresco por su condición de original. Nos trae una dura temática que había dado títulos cargados de angustia claustrofóbica, y lo hace cambiando radicalmente el enfoque. Mirando por los ojos de Jack, nos asoma a una lectura mágica del mundo que es capaz de derribar todas las limitaciones y permite mantener indemne la esperanza. Dos actores en estado de gracia y un director con buen pulso que ha sabido sacar lo más jugoso que contiene la novela que adapta, han creado una historia inmensa desde la humildad de sus mimbres.
Cuatro palabras a modo de conclusión: no se la pierdan.
El bosque de los suicidios, oportunidad perdida
Sinopsis: Convencida de que su hermana gemela aún está viva, Sara (Natalie Dormer) cruza el océano en su busca. La joven ha desaparecido misteriosamente en el legendario bosque Aokigahara, situado en la falda del Monte Fuji en Japón, un lugar en el que existen extrañas creencias ya que la gente suele acudir allí para suicidarse.
A pesar de las advertencias de todo el mundo para que no entre en el bosque, Sara acaba adentrándose en este lugar mágico y misterioso, decidida a descubrir la verdad sobre lo sucedido y cuál fue el destino de su hermana, con la que Sara tiene un lazo emocional muy profundo. Al hacerlo se enfrentará a las almas atormentadas de aquellos que han muerto en este lugar y que asedian a todo aquel que deambule por el bosque.
El seppuku, suicidio ritual japonés, formaba parte del bushidō, el código ético de los samuráis, y se realizaba de forma voluntaria para morir con honor en lugar de caer en manos del enemigo y ser torturado, o bien como una forma de pena capital para aquellos que habían cometido serias ofensas o se habían deshonrado. La consideración del suicidio como decisión moral es milenaria en el país del sol naciente, no extraña, pues, que, situado en la novena posición de mayor número de suicidios, darse muerte por mano propia goce todavía de bastante tolerancia entre la sociedad nipona. Hay en Japón toda una cultura del suicidio que se extiende desde los samurais a los kamikazes, desde las leyendas a la literatura, y llega hasta los suicidios colectivos concertados por Internet fundamentalmente entre adolescentes (sólo a raíz de estos ha empezado a problematizarse para la sociedad).
A caballo entre la leyenda y la realidad nos encontramos con Aokigahara también conocido como Jyukai (Mar de Árboles), el bosque que ocupa mas de 3.000 hectáreas en las faldas del Fujiyama y es elegido por decenas de personas para quitarse la vida. Ya en el Japón feudal, que duró hasta el siglo XIX, cuando tenía lugar una hambruna las familias más pobres se acercaban a este bosque para abandonar y dejar morir a los niños y personas mayores que no podían alimentar (práctica que nos hace pensar en la magistral La balada de Narayama). Desde el siglo XX su misterio fue abordado por la literatura, destacando el libro de Tsurumi Wataru titulado Kanzen Jisatsu Manyuaru (El Completo Manual del Suicidio, 1993), que ha vendido 173 millones de ejemplares en Japón, y que recomendaba Aokigahara como el lugar perfecto para quitarse la vida. Desde 1950 se han encontrado cadáveres en el bosque, en 2003 se rompió el récord con 100 cuerpos. Para no alarmar a la población, el gobierno ha dejado de revelar todas las cifras de defunciones en el bosque y desde 1970 se realiza una búsqueda anual para recuperar los cuerpos. Y claro, a esta triste realidad la envuelve la leyenda, leyenda sobre almas vagando en pena que se materializarían ante los que se adentran en este mar de árboles, algunos argumentan que el bosque está plagado de Yurei (fantasmas de la tradición popular japonesa) quienes regresan a la vida terrenal debido a la falta de una ceremonia funeraria adecuada o por cometer suicidio, con lo que persiguen a quienes se cruzan en su camino.
Con este material era inevitable que alguien tuviera la idea de ambientar ahí una cinta de terror. Un entorno atmosférico de por sí, con el toque macabro de los restos humanos que allí se pueden encontrar y esa creencia en presencias sobrenaturales, trazan el marco ideal para un filme de género. Eso es lo que debió de inspirar al debutante Jason Zada su primer largo, que llega a nuestras carteleras este fin de semana. Zada, formado en la publicidad y los vídeos musicales, con tres cortos en su haber, y 10.000.000 de presupuesto, se aventura en las aguas procelosas del thriller psicológico. Sin embargo, no obtiene el resultado deseado.
No fallan los hilos (es sólo una anécdota que el bosque tuviera que ser recreado en Serbia por la negativa de las autoridades japonesas para rodar en la localización real), de hecho logra momentos verdaderamente atmosféricos, pero sucumbe a la tentación de recurrir al susto fácil y previsible. Zada desaprovecha las posibilidades que ofrece el entorno, su carácter fatídico y su aura de misterio. El bosque de Aokigahara tiene una historia por contar (de hecho varias, que ya se han adaptado al cine con mayor o menor fortuna), pero esa historia no es la que nos presenta el debutante. La trama peca por ambición, por haber mezclado el fatalismo del bosque con la exposición de la relación de los gemelos univitelinos que siempre ha sido propicia a darle un aire extrasensorial y haber añadido, además, subtramas que no quedan bien resueltas (sobre el personaje de Eoin Macken se generan unas expectativas de intriga que a tenor del resultado solo podemos calificar de innecesarias). Quiere jugar a las repetidas vueltas de tuerca pero, más que provocar la sorpresa del espectador, lo único que consigue es darle al guion un tono confuso y enmarañado que desluce el misterio. Zada malogra las buenas ideas que podían haber entramado la historia y nos trae una cinta fallida que no puede generar más que decepción.
Un planteamiento prometedor que se asfixia por su mal desarrollo, eso es El bosque de los suicidios, de la que sólo puede salvarse la interpretación de Natalie Dormer que hace todo lo que puede para darle entidad a su personaje. Una verdadera lástima.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 19 de febrero *
DIOSES (Bogowie, Lucask Palkowski, 2014)
Polonia. Duración: 120 min. Guión: Krzysztof Rak Música: Bartosz Chajdecki Fotografía: Piotr Sobocinski Jr. Productora: Watch Out Productions Género: Drama
Reparto: Tomasz Kot, Piotr Glowacki, Szymon Piotr Warszawski, Magdalena Czerwinska, Rafal Zawierucha, Marta Scislowicz, Karolina Piechota, Wojciech Solarz, Arkadiusz Janiczek, Cezary Kosinski, Konrad Bugaj, Magdalena Kaczmarek, Magdalena Wróbel … Nurse Michalina, Milena Suszynska, Jan Englert, Wladyslaw Kowalski, Zbigniew Zamachowski, Marian Opania, Malgorzata Lata, Kinga Preis
Sinopsis: Basada en hechos reales, cuenta la historia del cirujano Zbigniew Religa, quien hizo el primer trasplante de corazón exitoso en Polonia en los años 80 en contra de la opinión de sus colegas y luchando por sacar adelante su propia clínica. Religa, al atreverse a trasplantar un corazón humano, rompió barreras morales, culturales y religiosas.
Con atmósfera sórdida y gris, repleta de humo de cigarrillos y ceniceros llenos de colillas, se nos narra, casi en tono de aventura, la epopeya del visionario doctor Religa, en su empeño en realizar un trasplante de corazón con éxito en aquella Polonia que estaba viviendo el final del comunismo y en la que las estructuras de estado comenzaban a zozobrar. Gore, comedia, emoción y quizás un exceso de metraje en una de las pocas cintas polacas que narran con un tempo vivaz. Su director no podría haber escogido un actor más creíble para el papel, el gigantesco Tomasz Kot con sus luciferinas cejas nos lleva de un lado para otro, nos intoxica y nos contagia con su energía, determinación y también desesperación, mientras que la banda sonora, compuesta a base de palpitaciones, va marcando el ritmo.
EL MAL QUE HACEN LOS HOMBRES (The Evil That Men Do, Ramón Termens, 2015)
España. Duración: 94 min. Guión: Daniel Faraldo Música: Yuval Ron Fotografía: Sergi Bartrolí Productora: Segarra Films Género: Thriller
Reparto: Daniel Faraldo, Andrew Tarbet, Sergio Peris-Mencheta, Priscilla Delgado, José Sefami, Nikol Kollars, Marco Tulio Luna, Marco Román, Israel Zuñiga, Raul Espinosa, Pau Castro, Sara Barajas
Sinopsis: Un sicario y un médico que trabajan para un cártel del narcotráfico reciben un «paquete» inusual: una niña de 10 años, hija del jefe de una banda rival, a quien tendrán que custodiar hasta que reciban la orden de cortarla en pedazos o dejarla en libertad. La niña pronto se dará cuenta de que su única posibilidad de sobrevivir será llegar a las profundidades de la psique de sus captores y averiguar si les queda alguna pizca de humanidad.
«¡El mal que hacen los hombres les sobrevive! ¡El bien queda frecuentemente enterrado con sus huesos!«, estas palabras de Marco Antonio en Julio César sirven de cierre al último trabajo de Ramón Térmens. Sírvannos a nosotros como apertura del comentario para tratar de contradecir al gran Shakespeare, esto es, para que permanezcan los aciertos del director catalán por encima de sus fallos. Es la actitud que nos parece más justa ante esta cinta bienintencionada y voluntariosa, aunque el resultado global no esté a la altura del propósito.
Lo primero que hay que elogiarle a Térmens es que se haya atrevido a tratar en clave de thriller el México de los cárteles y el narcotráfico. Un claro intento de abrirle horizontes a la cinematografía patria tanto en lo que se refiere al tema como al género elegido para relatar la historia. Es una propuesta refrescante, pero también arriesgada pues conlleva la dificultad de ser capaz de capturar con un mínimo de fidelidad una realidad alejada de la nuestra (por mucho que sepamos de ella por los informativos), y Térmens sale bastante bien parado del intento especialmente en la primera media hora del filme en la que presenta a los personajes, el conflicto y la intención de universalizar su material poniéndolo al servicio de la reflexión sobre los límites de la violencia existente hoy en día (como el mismo declaraba a EFE). Esa primera media hora condensa los mejores aciertos de la puesta en escena, consiguiendo maximizar los escasos medios de los que dispone hasta hacernos olvidar su bajo coste.
Economizando recursos expresivos, la cabecera del filme nos pone en situación con un simple travellíng que recorre la tierra rojiza de una pista sobre la que escuchamos una emisora retransmitiendo las noticias. En el noticiario se informa sobre los actos de los narcos, las balaseras que se cobran vidas inocentes, para inmediatamente después pasar a los deportes con un tono festivo que nos lleva a pensar como la sociedad se desentiende del problema que les cercena. Con esta sencillez ya nos ha situado parte del conflicto y rematará esta labor con la ágil presentación de los protagonistas que acaba con una pregunta, ¿hasta dónde acatarían sin vacilar las órdenes de su capo? Bajo ese interrogante pivotará la acción cuando se tense por el encargo de custodiar a una niña hasta recibir la orden de liberarla o descuartizarla.
Térmens con pocos personajes y una acertada localización (la vieja factoria Derby en Martorelles que fue el detonante del guión) nos sumerge en un thriller claustrofóbico en el que la iluminación aportará una dimensión de concierto de cámara que quiere tener como referente el Reservoir Dogs de Tarantino. El catalán busca generar intriga con pocos elementos y regar el relato con gotas de humor cartoonesco (ese congelador donde se guardan cadáveres y cabezas cortadas que habrán de ser entregadas como medio de extorsión tiene mucho de viñeta cómica). Y lo consigue hasta que algunas decisiones de guión precipitadas destemplan la obra.
Tanto como aciertos, El mal que hacen los hombres tiene mucho de fallida. Errores de bulto que malbaratan sus logros, concentrados casi todos ellos en el tercer acto. En la raíz del planteamiento ya estaba esbozada la evolución del relato hacia una historia de redención, de modo que estábamos predispuestos a aceptar los giros de guión necesarios para llegar a esa conclusión. No pretendíamos tampoco exigirle que no cayera en desarrollos previsibles, la modestia de la obra apelaba a nuestra comprensión en ese sentido. Pero se le esperaba la capacidad de mantener la verosimilitud hasta el final (y decimos verosimilitud, no verismo). En el último tercio de la cinta esa capacidad se pierde y ello nos lleva a interrogar continuamente al guión (¿no estábamos en un espacio sellado del que no se puede salir ni entrar? ¿cómo empiezan a aparecer entonces toda la serie de secundarios que pueblan el desenlace?), con lo que la película nos pierde como espectadores. Otro tanto ocurre con el arco de transformación, esperamos la inversión de roles, pero esperábamos también que la metamorfosis estuviera justificada, bien justificada. La película de Térmens se deshincha progresivamente y sus actores van perdiendo convicción. Nuevamente nos encontramos ante la evidencia de que no siempre las buenas intenciones acaban en buenos resultados.
El mal que hacen los hombres nos deja un poso de tristeza porque hubiéramos querido darle nuestra aprobación. Y lo cierto es que habría bastado con pulirle las aristas a su guión, que acaba pareciendo precipitado, para haberlo logrado. Térmens tiene todavía que madurar mucho para darnos la película redonda que está a su alcance. El soplo de aire fresco que supone su propuesta nos hace pensar que en un futuro logrará una cinta a la altura de su voluntad.
DEADPOOL (Tim Miller, 2016)
Duración: 106 min. Guión: Rhett Reese, Paul Wernick (Personajes: Rob Liefeld, Fabian Nicieza) Música: Junkie XL Fotografía: Ken Seng Productora: Marvel Enterprises / Marvel Studios / 20th Century Fox Género: Acción
Reparto: Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Gina Carano, T.J. Miller, Ed Skrein, Rachel Sheen, Brianna Hildebrand, Paul Lazenby, Sean Quan, Ben Wilkinson, Naika Toussaint, Olesia Shewchuk, Kyle Cassie, Style Dayne, Fabiola Colmenero, Stan Lee
Sinopsis: Basado en el anti-héroe menos convencional de la Marvel, Deadpool narra el origen de un ex-operativo de la fuerzas especiales llamado Wade Wilson, reconvertido a mercenario, y que tras ser sometido a un cruel experimento adquiere poderes de curación rápida, adoptando Wade entonces el alter ego de Deadpool. Armado con sus nuevas habilidades y un oscuro y retorcido sentido del humor, Deadpool intentará dar caza al hombre que casi destruye su vida.
En esta casa somos de Marvel, no nos vamos a engañar. Así que nos alegramos de que un actor que nos cae tan simpático como es Ryan Reynolds, que tiene en su haber algunas piezas favoritas de Serendipia como Buried (Rodrigo Cortés, 2010) o The Voices (Marjane Satrapi, 2014), tenga la oportunidad de quitarse la espinita que le dejó su incursión en el mundo de los súper héroes como Green Lantern. Y se la quita a base de bien: Deadpool fue todo un revulsivo revitalizante para los cómics de súper héroes como puede serlo para las películas de género súper heroico, que amenazan con saturar y agotar al espectador. Rob Liefeld y Fabian Nicieza ofrecieron en las páginas de Deadpool una suerte de amistoso vecino Spiderman pero con sus bromas y comentarios sarcásticos llevados hasta el paroxismo y cargando tinta (roja) en la violencia. Violencia de video juego, ya saben, paródica, exagerada, pero violencia a fin de cuentas. Si Kick Ass resultó ser todo un soplo de aire fresco, Deadpool produce el mismo efecto. Y además cuenta con la presencia de Morena Baccarin, con lo que ya tienen ganado a más de un espectador, el que esto les cuenta incluido, y dos X-Men. Acción desbordante, diversión, lenguaje soez y muchos más aliciente hacen Deadpool más que una propuesta interesante para ir al cine. Así que, ¿Qué más puede pedirse? ¿Más?, pues ya está planeada una continuación dirigida, al igual que esta primera entrega, por el debutante Tim Miller.
ANOMALISA (Duke Johnson y Charlie Kaufman, 2015)
USA. Duración: 90 min. Guión: Kaufman, Dan Harmon Música: Carter Burwell Productora: Starburns Industries Género: Drama de animación.
Reparto: David Thewlis, Jennifer Jason Leigh, Tom Noonan
Sinopsis: Michael Tone, marido, padre y respetado autor de «Permítame ayudarle a ayudarles» es un hombre atormentado por su banal existencia. De viaje de negocios en Cincinnati, donde dará una conferencia en una convención para profesionales de la atención al cliente, llega al Hotel Fregoli. Una vez allí, le asombra descubrir un posible escape a su desesperación, una tímida comercial de una panadería en Akron llamada Lisa, quien bien podría ser el amor de su vida… o no.
Charlie Kaufman, una de las mentes creativas más geniales del cine contemporáneo, guionista de películas como “Cómo ser John Malkovich” u “¡Olvídate de mí!”, y director de “Synechdoche, New York”, regresa con su primera incursión en el mundo de la animación para contarnos la historia de un hombre que busca escapar de su anodina existencia. El particular mundo de Charlie Kaufman se disfraza de stop-motion y se pone al servicio de esta joya hecha al margen de Hollywood, que cuenta con Dan Harmon (Community) como productor ejecutivo. Junto a Kaufman co-dirige Duke Johnson, productor y director de cortos y de series, entre las que se incluyen “Mary Shelley’s Frankenhole” y “Community”. Nominada al Oscar© a la Mejor Película de Animación, la cinta cuenta con las voces de Jennifer Jason Leigh, Tom Noonan y David Thewlis.
Del lat. anomalĭa, y este del gr. ἀνωμαλία anōmalía.
1. f. Desviación o discrepancia de una regla o de un uso.
Esta es la primera acepción de la palabra que Lisa aprendió en el libro de Michael Tone, ella que tuvo que leerlo con el diccionario en la mano. Lo que cae bajo el signo de la anomalía es lo que se desvía del orden, tanto de la regla como de la costumbre, lo que se aparta de lo normal tanto por lo que se refiere a la norma como a lo que es habitual. Es lo aberrante, lo deforme (Lisa tiene una cicatriz en su rostro), pero también lo singular. Y como tal puede entenderse como lo peculiar, lo excepcional, que reside en el prodigio y la maravilla. Así ve Michael a Lisa y funda para ella la palabra ‘anomalisa’ como síntoma de que solo ella puede distinguirse dentro de un mundo monocorde, solo ella puede quebrar el muro de lo anodino que nos rodea en nuestras relaciones cotidianas, solo ella puede dar sentido a la existencia. Anomalisa, palabra inventada que resulta existir en japonés con el significado de ‘reina del cielo’.
Michael Tone, especie de turista accidental, viaja a Cincinnati, para dar una conferencia en un congreso de atención al cliente. Su libro es un manual a caballo entre la autoayuda y la proyección empresarial, en él alienta a los profesionales a saber ver en cada cliente la particularidad que le distingue para darle el servicio más personal posible y así maximizar los beneficios. Es una obra clave para hacernos reconocer la excepcionalidad ajena y propia, la de todos y cada uno de nosotros, y hacernos sentir habitantes de un mundo singular y pleno. Pero Michael, paradójicamente, es incapaz de ello, es como el payaso que representa la función ocultando su pena. Para él todos son lo mismo y su vida un profundo vacío repleto de soledad aunque esté en compañía y le arrope la popularidad. Ni en su esposa, ni en su hijo, ni en la amante de la que huyó hace más de diez años y que ya no puede recuperar, encuentra salvación y reposo. En ese punto de desesperación aparece Lisa, la anómala Lisa, y el escritor cree que todavía puede haber salida, junto a la joven sencilla de clase humilde y ciudad provinciana siente una brisa de aire fresco, cree ver una brecha que puede sacarle del callejón sin salida en el que ha encallado su vida, conecta con sus emociones y siente toda la magia de la noche. La llegada del nuevo día conjurará el hechizo, el espejismo se diluirá y volverá la quiebra, sólo en la distancia idealizada del recuerdo podrá brillar el leve rayo de la esperanza.
Charlie Kaufman nos trae un lírico retrato de la soledad y la monotonía que nos rodea en nuestro mundo occidental. Y lo construye con la mejor falsilla, la animación Stop Motion que le permite sumergirnos en un universo de rostros indistinguibles por su uniformidad, que hablan el mismo discurso con la misma voz, haciéndonos vivir el desasosiego del protagonista como reflexión sobre el vacío existencial. La sociedad moderna nos uniformiza, nos impone patrones y baremos, creando paradigmas desde los que juzgar y ser juzgados. El nuestro es un mundo en el que se rinde culto a la norma, en el que se margina la diferencia aunque el discurso dominante parezca ensalzarla. Kaufman denuncia estos fallos del sistema con su gusto por los cuadros surreales, creando una fábula de regusto triste que, sin embargo, nos invita a seguir buscando la singularidad. Anomalisa es una película revulsiva y estimulante, diferente a la media, arriesgada en su forma y precisa en su trasfondo, una balada agridulce que nos mueve a preguntarnos por nuestra condición y a tomar conciencia de que es necesario romper con el yugo de lo monótono y lo uniforme.
¡AVE CÉSAR! (Hail, Caesar!, Ethan y Joel Coen, 2016)
USA. Duración: 106 min. Guión: Joel Coen, Ethan Coen Música: Carter Burwell Fotografía: Roger Deakins Productora: Touchstone Pictures / Mike Zoss Productions Género: Comedia
Reparto: Josh Brolin, George Clooney, Scarlett Johansson, Ralph Fiennes, Tilda Swinton, Channing Tatum, Alden Ehrenreich, Frances McDormand, Jonah Hill, Christopher Lambert, Clancy Brown, Wayne Knight, Dolph Lundgren, Patrick Fischler, Robert Picardo, David Krumholtz, Fisher Stevens, Emily Beecham, Fred Melamed
Sinopsis: En el Hollywood de los años 50, uno de los grandes estudios pretende hacer una gran superproducción de romanos protagonizada por una gran estrella (Clooney), pero el actor es secuestrado durante el rodaje.
Los cuatro veces oscarizados Joel y Ethan Coen escriben y dirigen ¡Ave César!, una comedia acerca de Eddie Mannix, un “fixer” (un solucionador de problemas) de uno de los grandes estudios interpretado por un enorme Josh Brolin. La acción se desarrolla durante un día plagado de problemas y transcurre en los últimos años de la edad dorada de Hollywood. Con un reparto ‘con más estrellas que el firmamento’ eslogan de los estudios MGM que le viene pintiparado a esta producción, la cinta de los Coen está repleta de guiños a los tiempos del denominado Sistema de Estudios con referencias a cotilleos, escándalos y personajes reales y más o menos ficticios. Junto a personas que realmente existieron, como el propio Mannix, se nos ofrecen sosias de Esther Williams, Roy Rogers y su caballo Trigger, la experta en cotilleos Hedda Hooper o Carmen Miranda, bautizada aquí como Carlotta Valdez (Verónica Osorio), nombre que nos remite a Vértigo (1958), en donde la antepasada de la protagonista que obsesiona al personaje que interpreta James Stewart, se llama Carlota Valdés. Con punzantes apuntes a la paranoia anticomunista que azotó Hollywood o a cotilleos como el de la adopción de Loretta Young a su propia hija o el embarazoso affaire entre George Cukor y un principiante Clark Gable, todo se cruzará en el camino de Eddie Mannix/Josh Brolin, protagonista total del filme, que deberá salir airoso de cuanto problema se le presente, incluido el secuestro de Baird Whitlock (George Clooney), protagonista de la superproducción que los estudios Capitol están rodando, ¡Ave César!
Mucho humor y amor por el cine en esta deliciosa pieza de orfebrería que encandilará a cinéfilos y profanos. Un amor casi sagrado. La película se abre con el contrapicado de un Cristo crucificado y una confesión y se cerrará de nuevo en el confesionario. La gran producción dentro del filme, ¡Ave César!, tiene por subtítulo «Una historia sobre Cristo». Y no es casual la presencia de todos estos símbolos religiosos. En un mundo desacralizado, falto de ideales y en perpetua crisis, como es el nuestro, el cine es el único capaz de arrojar un horizonte de ilusión y esperanza. Los hermanos Coen, en este ejercicio de metacine, parecen abrazar la misma conclusión que Preston Sturges en Los viajes de Sullivan (1941), el cine como arte del entretenimiento es el único capaz de elevarnos por encima del peso de lo real y darnos una tabla de salvación. «El eterno femenino nos atrae hacia lo alto» sentenció enigmáticamente Goethe, lo mismo puede decirse del cine. El séptimo arte nos hace trascendentes, así que sólo nos cabe rezar para que no nos falte el cine nuestro de cada día.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 12 de febrero *
NAHID (Isa Panahandeh, 2015)
Irán. Duración: 106 min. Guión: Ida Panahandeh, Arsalan Amiri Música: Majid Pousti Fotografía: Morteza Gheidi Productora: Documentary and Experimental Film Center Género: Drama
Reparto: Sareh Bayat, Pejman Bazeghi, Navid Mohammad Zadeh, Milad Hossein Pour, Pouria Rahimi, Nasrin Babaei
Sinopsis: Nahid es una joven divorciada que vive sola con su hijo de diez años en una ciudad del norte de Irán junto al Mar Caspio. Conforme a las normas que rigen la sociedad iraní, la custodia de un hijo le corresponde al padre, aunque en este caso su
exmarido se la ha cedido a condición de que no se vuelva a casar. La relación entre Nahid y otro hombre que la ama apasionadamente y desea casarse con ella complicará su situación como mujer y como madre.
Antes el cine ofrecía, además del puro entretenimiento y entre otras muchas cosas, la posibilidad de viajar y visitar otros lugares. Una ventana por la que ver las distintas formas de vivir, las diferentes culturas. Algo que parece ya olvidado, pero que películas como Nahid nos recuerdan, ya que hemos de hacer un esfuerzo para valorar en su justa medida, por un lado la historia que nos cuenta, la de un acto de rebeldía en una sociedad fuertemente encorsetada y por el otro el estar dirigida por una mujer, algo que no debe de ser realmente fácil en Irán. Aunque la historia puede ser superficialmente confundida con un melodrama, hay que situarla en su contexto para extraer la esencia del filme, que su directora nos ofrece casi en blanco y negro, en grises melancólicos que no dejan de ser bellos. Lo único que parece tener color es el sillón que consigue comprarse, y que tan fuera de lugar se encuentra en la gris estancia de su casa. Actuaciones grises también, casi carentes de emoción, que explotan íntimamente en algún momento de la cinta. Hasta la violencia es comedida, a pesar de que se palpa en el ambiente. Al menos nos deja una puerta abierta a la esperanza y el mar, siempre el mar como lugar de reunión y de paz.
ZOOTRÓPOLIS (Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush, 2015)
USA. Guión: Jared Bush Música: Michael Giacchino Productora: Walt Disney Animation Studios Género: Comedia de animación.
Sinopsis: La moderna metrópoli mamífera de Zootrópolis es una ciudad absolutamente única. Está compuesta de barrios con diferentes hábitats como la lujosa Sahara Square y la gélida Tundratown. Es un
crisol donde los animales de cada entorno conviven, un lugar donde no importa lo que seas. De hecho puedes ser cualquier cosa, desde un elefante enorme hasta la musaraña más diminuta. Pero cuando llega la optimista agente Judy Hopps (voz de Ginnifer Goodwin), descubre que ser la primera conejita de un cuerpo policial compuesto de animales duros y enormes no es nada fácil. Pero está decidida a demostrar su valía y se mete de cabeza en un caso, a pesar de que eso significa trabajar con Nick Wilde, un zorro parlanchín y estafador (voz de Jason Bateman), para resolver el misterio.
Zootrópolis es una agradable comedia de animación que apuesta por dotar a sus personajes con la apariencia clásica de los personajes Disney, pero adaptándolos a los nuevos tiempos y a la animación 3D. Así, el detallado trabajo de animación, cuenta con personajes que tienen un cierto aroma familiar. El mundo futurista que muestra, en el que no existe el ser humano, está compuesto por todo tipo de animales, y la cinta se permite simpáticos guiños a cierta serie televisiva sobre fabricantes de metanfetamina o incluso a El Padrino. Ingeniosa, divertida y apta para toda la familia, Zootrópolis nos habla de que no siempre las cosas son lo que parecen y en que nunca hay que renunciar a nuestros sueños, todo ello en una deliciosa cinta realizada por Byron Howard (“Enredados”, “Bolt”) y Rich Moore (“¡Rompe Ralph!”, “Los Simpson”) y codirigida por Jared Bush (“Penn Zero: Part-Time Hero”).
LA LEY DEL MERCADO (La loi du marché, Stéphane Brizé, 2015)
Francia. Duración: 92 min. Guión: Stéphane Brizé, Olivier Gorce Fotografía: Eric Dumont Productora Arte France Cinéma / Nord-Ouest Productions Género: Drama
Reparto: Vincent Lindon, Yves Ory, Karine De Mirbeck, Matthieu Schaller, Xavier Mathieu, Noël Mairot, Catherine Saint- Bonnet, Roland Thomin
La ley del mercado es una película realista de sorprendente fuerza que ahonda en el corazón humano a través de la historia de Thierry (Vincent Lindon), un hombre de mediana edad en paro, con mujer e hijo a los que mantener y enfrentado a la violencia de la sociedad. Tras llevar más de 20 meses en paro, se ve obligado a aceptar un trabajo tóxico donde pronto se enfrentará a un dilema moral: ¿puede aceptar cualquier cosa con el propósito de mantener su trabajo?
La destrucción del estado de bienestar en tono documental. Haremos compañía al protagonista en su deambular por todos los itinerarios que un parado debe recorrer: cursillos inútiles; oficinas de empleo inútiles; entrevistas de trabajo inútiles; sindicatos inútiles… Iremos con él al banco para ver como, aunque su situación es crítica, le quieran vender un seguro de vida en lugar de concederle un préstamo y, en resumen, asistiremos con él a un sinfín de situaciones que aunque familiares, no dejarán de sorprendernos y parecernos ridículas y absurdas. También iremos con Thierry a trabajar, y ese, precisamente, será uno de los momentos más duros que nos ofrecerá la cinta de Brizé. Por fin tiene el protagonista trabajo pero, ¿vale todo por un trabajo?
El realizador francés Stéphane Brizé dirige su sexto largometraje consolidando la madurez de un cineasta con un estilo muy personal e intimista. La ley del mercado es una fotografía del mercado laboral actual, donde se encuentra una gran parte de la sociedad, y en la que Brizé aborda cuestiones morales y sociales como el lugar de un hombre en el sistema. Es el retrato de una sociedad que en lugar de amparar, aparta al que pierde su empleo despojándole de su dignidad.
La película se presentó en la Sección Oficial del pasado festival de cine de Cannes donde el actor francés Vincent Lindon se alzó con el máximo galardón de interpretación. Especializado en papeles de condición humilde y comprometido con el cine social y político, Lindon vuelve a protagonizar otra película de Brizé tras Mademoiselle Chambon y Quelques Heures de Printemps, en esta ocasión entre un variado grupo de actores no profesionales que confieren a la obra el equilibrio perfecto para hacerla más real y creíble Lindon crea un personaje que, en su silencio, en su mansedumbre, denuncia todo lo que ocurre a su alrededor.
LA VERDAD DUELE (Concussion, Peter Landesman, 2015)
USA/UK/AUS. Duración: 123 min. Guión: Peter Landesman (Artículo: Jeanne Marie Laskas)Música: James Newton Howard Fotografía: Salvatore Totino Productora: Scott Free Productions / The Shuman Company Género: Drama
Reparto: Will Smith, Gugu Mbatha-Raw, Alec Baldwin, Eddie Marsan, David Morse, Stephen Moyer, Luke Wilson, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Albert Brooks, Bitsie Tulloch, Matthew Willig, Paul Reiser, Richard T. Jones, Mike O’Malley, Arliss Howard
Sinopsis: Will Smith interpreta al Dr. Bennet Omalu, un neuropatólogo forense que descubrió el síndrome post conmoción cerebral, que causó tanto daño a muchos jugadores de fútbol americano y que provocó los suicidios de antiguas estrellas de la liga NFL afectadas por el síndrome, como Dave Duerson y Junior Seau.
La verdad reconozco que no sé si la pataleta que ha habido sobre la ausencia de profesionales negros en las nominaciones de los premios de la academia (americana) se debe a esta película en concreto, pero podría ser en parte. Su argumento y protagonista entran en ese tipo de interpretaciones e historias que dan para los premios pero… no todo vale. La película tiene un buen inicio, es interesante y la interpretación de Will Smith como el forense nigeriano Dr. Omahu resulta bastante sólida, pero hay un momento en el cual la historia comienza a resultar manida, con temas como el sueño americano y el mea culpa de los estamentos oficiales estadounidenses que, conocedores de lo que estaba sucediendo, miraron para otro lado. Algo muy similar a lo que narra, con mejor tino, Spotlight (Tom McCarthy, 2015), por poner un ejemplo cercano, aquí con el tema de los abusos sexuales de religiosos. En La verdad duele, como suele ser habitual, al protagonista le hacen atravesar por un auténtico vía crucis para finalmente reconocer que tenía razón, ofrecer el discurso final y todos para casa con la conciencia tranquila. Y todo ello con momentos sensibleros y lugares comunes que hacen que la cinta vaya perdiendo interés conforme avanza su metraje. Una lástima.
ZOOLANDER Nº 2 (Ben Stiller, 2015)
USA. Guión: Justin Theroux, Ben Stiller Música: Theodore Shapiro Fotografía: Daniel Mindel Productora: Paramount Pictures / Red Hour Films Género: Comedia
Reparto: Ben Stiller, Owen Wilson, Will Ferrell, Penélope Cruz, Kristen Wiig, Christine Taylor, Justin Bieber, Olivia Munn, Benedict Cumberbatch, Ariana Grande, Demi Lovato, Billy Zane, Kim Kardashian, Madalina Diana Ghenea, Fred Armisen, Kanye West.
Sinopsis: Cuando dejamos el mundo Zoolander, Derek y Hansel celebraban la apertura del “Centro Derek Zoolander para niños que no saben leer chachi y que también quieren hacer chachi otras cosas”, y Mugatu estaba entre rejas. Rápidamente descubrimos que desde entonces se ha producido un terrible desastre que ha apartado a Derek y Hansel de los focos de los paparazzi, las alfombras rojas, y las pasarelas. Tras perderlo todo Derek jura vivir una vida solitaria como ermitaño, y Hansel, que tiene una cicatriz permanente, lleva una máscara y vive en una choza de barro en el desierto. Tras años viviendo aislados, ambos reciben una invitación de la nada a participar en un gran evento de la moda auspiciado por Alexanya Atoz (Kristen Wiig), la magnate y mandamás más poderosa al frente del mayor imperio mundial de la moda. Incapaces de resistir la tentación de volver a la gloria pasada, el dúo muerde el anzuelo y acude por separado a la ciudad eterna. No les resultará nada fácil encontrar su lugar en un entorno desconocido como lo es el de los blogueros, video blogs, y moda anti-sistema pero no podrán negar su ayuda cuando se les recluta para detener un complot nefasto que, de llevarse a cabo, supondría la destrucción de la moda. Están dispuestos a devolverle a la moda su posición gloriosa. Solo Derek y Hansel son capaces de ¡SALVAR LA MODA!
La nueva película de Stiller sigue la parodia del mundo de la moda tal y como hacía en la primera parte (Zoolander, Ben Stiller, 2001), una cinta, aquella, quizás sin demasiadas pretensiones pero que despertó una simpatía que se transformó en culto entre cierto tipo de público, similar al caso de otras comedias como Austin Powers (Jay Roach, 1997), Casa de mi padre (Matt Piedmont, 2012) o la misma Torrente, el brazo tonto de la ley (Santiago Segura, 1998), por poner algunos ejemplos. Si bien algunas explotaron el éxito obtenido con rápidas secuelas, no fue el caso de Zoolander, cuyos seguidores han tenido que esperar 15 años para volver a ese universo absurdo pero divertido ¿ha valido la pena? Vayamos por partes.
Lanzada en septiembre de 2001, un momento delicado a raíz del 11 S, la primera entrega no funcionó en taquilla. Sin embargo la cinta encontró legiones de nuevos fans gracias a su lanzamiento en DVD y paulatinamente creció hasta alcanzar su estatus de clásico de culto. La película se dio a conocer al correrse la voz entre espectadores que la iban viendo y recomendando, casi como una pequeña producción de un estudio independiente. La gente que la iba descubriendo lo hacía pensando que había dado con algo especial y así se fue creando a su alrededor un aura de obra para conocedores, esto es, para un público formado por cinéfilos desacomplejados que se sentían creadores de tendencias, un conciliábulo de gentes cultas y de amplias miras que se podían permitir el lujo de aplaudir un humor más bien simplón porque ellos tenían la clave para discernir la paja del grano. Sí, los actuales lectores de Jot Down.
Zoolander fue un fenómeno viral antes de que la viralidad se hubiera manifestado en todo su esplendor. Estábamos en los inicios de la sociedad 2.0. En el mundo anterior a Facebook y Twitter, los personajes y las absurdas frases emblemáticas de la película conectaron con los espectadores, llegando a formar parte de un imaginario cultural colectivo compartido en los foros online más activos. Así nació el mito y así fue difundiéndose. La idea de hacer una secuela fue temprana pero han tenido que pasar quince años para que las piezas encajaran y se hiciera posible. Creo que no me equivocaría si dijera que la expectación por lo que puede aportar es máxima, aún no se ha estrenado y ya hay voces (ahora en Twitter) que suplican que no se hagan más spoilers. Ahora bien, en este caso no me siento capaz de sentenciar si esa expectación se va a ver colmada, simplemente porque ya no fui capaz de entrar en el universo de la primera (no seré suficientemente desacomplejada) y me es difícil juzgar si la que ahora llega a los cines está a su altura.
Puedo decir, eso sí, que le reconozco a la original haber creado un mundo de referencia. Parodia estirada hasta la máxima ridiculización, fue capaz de dar a luz a unos personajes fáciles de ser tomados como emblemas, y de elaborar unos cuantos chistes acertados para engrosar la cultura pop. El suyo era un humor simplón, pero lo era frescamente, una tontería que resultó certera en su desmitificación del supuestamente glamuroso mundo de la moda. Se diría que tras ella no había pretensión y eso es lo que debió de hacerla funcionar. ¿Y la segunda? Pues que quieren que les diga, a mí me parece una nueva tontería a la que no sé verle la misma gracia que otros le encuentran. Sin embargo, sí puedo decir que esta vez es premeditada, manierista de su propia tesitura, explotadora de sus méritos. Zoolander 2 juega a la sombra de su precedente, hace broma de la broma y sabe muy bien a quien se dirige, por eso tiene a veces un regusto de chiste privado, de humor para iniciados.
¿Funcionará en taquilla? Visto como los fans de la saga Star Wars han celebrado que el episodio VII sea una pieza mimética a la primera (cuarta en la serie temporal), estoy por decir que también Stiller contentará a los suyos dándoles una cucharada de lo mismo.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 5 de febrero*
CAROL (Todd Haynes, 2015)
UK. Duración: 118 min. Guión: Phyllis Nagy (Novela: Patricia Highsmith) Música: Carter Burwell Fotografía: Edward Lachman Productora: Film4 / Killer Films / Number 9 Films Género: Drama
Reparto: Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson, Kyle Chandler, Jake Lacy, Cory Michael Smith, Carrie Brownstein, John Magard, Kevin Crowley, Gielreath, Ryan Wesley Gilreath, Trent Rowland, Jim Dougherty, Douglas Scott Sorenson, Nik Pajic
Sinopsis: Nueva York, años 50. Therese Belivet (Rooney Mara) es una joven dependienta de una tienda de Manhattan que sueña con una vida mejor cuando un día conoce a Carol Aird (Cate Blanchett), una mujer elegante y sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz. Entre ellas surge una conexión inmediata que irá haciéndose más intensa y profunda, cambiando la vida de ambas para siempre.
Carol de Todd Haynes es un agradable producto. Al salir del pase un crítico elogiaba la delicadeza con la que trata un tema que aún hoy difícil como es la homosexualidad femenina. Y no le falta razón, es innegable la sutilidad con la que el autor de Velvet Goldmine aborda la historia. Pero la catalogamos como producto porque no es nada arriesgada ni en su planteamiento ni en su puesta en escena, o de otro modo, no esconde su voluntad de ser grata, sobre todo, al público mainstream.
Carol está pensada para gustar, esto es, se cuida de que no falte ningún ingrediente de la receta con la que se cocinan los platos diseñados para satisfacer todos los paladares, igual que se cuida de que no haya ninguna disonancia que pueda chirriarle al público, que le pueda incomodar, al contrario se empeña en (y consigue) que hasta el espectador menos receptivo al tema se sienta a sí mismo comprensivo y tolerante. Haynes espera que toda la platea se sienta moderna (sí, incluso los rancios cuñados de los que nos habla Pedro Vera).
Es puro diseño que se pretende marcado con el certificado de calidad, así no se escatiman detalles en su cuidadosísima recreación de la estética de los cincuenta (especialmente en su vestuario), en su esmerada ambientación, en la fotografía a ratos elegante a ratos granulosa como recurso para hacer más conmovedoras las escenas, en sus encuadres y en su montaje, en la solvente banda sonora firmada por Carter Burwell y, por supuesto, en la interpretación de sus actrices, auténtico aliciente de la cinta. Todo está en su punto.
Hasta demasiado en su punto, diríamos nosotros. Y es que si tratas de rascarle su barniz descubres que la estructura que esconde es elemental, totalmente básica, no nos deja ningún material que nos mueva a reflexión. Todd Haynes le hace a Patricia Highsmith la misma justicia que David Lean a Boris Pasternak, esto es, bien poca. Porque la novela, publicada bajo el seudónimo de Claire Morgan y bajo el título de El precio de la sal (The price of salt) respira candidez, pero también es corrosiva cuando ha de serlo. Carol, la película, no se puede desprender de ese tufillo de parecer concebida para los Óscars, de ahí que hayan habido voces que la han calificado ya como la gran olvidada del certamen pese a haberse hecho con seis nominaciones en las que destacan las concedidas a sus actrices, Cate Blanchett por principal y Rooney Mara como secundaria. ¿Son tan sólidas como parecen las interpretaciones de ambas actrices? Rooney Mara compone un retrato fresco y convincente de la joven que descubre sus inclinaciones y sus virtudes, el suyo es un trabajo matizado y apreciable. Cate Blanchett, por su parte, consigue caracterizar un personaje glamuroso y atractivo con aura de musa, sin embargo, está demasiado encantada consigo misma, transmite la sensación de estar convencida de estar interpretando el gran papel de su vida y eso lastra su trabajo, porque la actriz está demasiado presente como para que podamos meternos en (y creernos) el personaje.
Sí, Carol no es una película despreciable, pero su academicismo impide que sea memorable. La cinta es tan agradable de ver como fácil de olvidar.
EL RENACIDO (The Revenant, Alejandro González Iñárritu, 2015)
USA. Duración: 156 min. Guión: Mark L. Smith, Alejandro González Iñárritu (Novela: Michael Punke) Música: Carsten Nicolai, Ryûichi Sakamoto Fotografía: Emmanuel Lubezki Productora: New Regency / Anonymous Content / RatPac Entertainment; Distribuida por 20th Century Fox Género: Aventuras
Reparto: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck, Paul Anderson, Kristoffer Joner, Joshua Burge, Duane Howard, Melaw Nakehk’o, Fabrice Adde, Arthur RedCloud, Christopher Rosamond, Robert Moloney, Lukas Haas, Brendan Fletcher, Tyson Wood, McCaleb Burnett
Suspenderé la incredulidad si es necesario, Iñárritu fuerza el relato hasta el límite de lo verosímil sin llegar a rebasarlo, ¿qué mejor elección para hablarnos del límite ontológico que determina el sentido? Porque El renacido es más que un simple relato de supervivencia, el survival no es más que su envoltorio, lo que importa es la reflexión sobre qué nos hace humanos, el viaje hasta la frontera última del mundo explorado como metáfora del descenso hasta las raíces de nuestra condición. Iñárritu nos lleva al lugar donde la naturaleza humana se enfrenta a la naturaleza en sí, una naturaleza de fiera belleza ante la cual lo humano y su debate entre lo salvaje y lo civilizado se empequeñece. El renacido nos instala en el espacio de la definición, de la dialéctica entre lo no cultivado y el intento humano de someterlo. Ahí, en el horizonte del sentido, la delimitación entre civilización y salvajismo se vuelve delgada: “todos somos salvajes” reza el cartel prendido sobre el indefenso indio ahorcado, acto denigrante que viene a confirmarnos que los supuestos representantes de la civilización pueden llegar a ser (y llegan de hecho a serlo) más bárbaros que los aborígenes. Este es el marco trascendente al que apunta el mexicano con su colosal cinta de aventuras y venganza.
Hugh Glass (Leonardo Dicaprio) es el hombre que excederá todos los límites que se esperan de cuerpo, mente y alma, en pos de la venganza. Poco saben de su pasado sus compañeros, apenas el rumor de que mató a un soldado inglés para salvar a su hijo mestizo, ambos (su hijo y él) forman parte de una expedición de tramperos que comercian con pieles. Después de ser diezmados por los Arikara, los supervivientes tendrán que adentrarse en los inexplorados y abruptos bosques para regresar al fuerte; cuando Glass sea gravemente herido por un oso pardo y abandonado después a su suerte por el ambicioso John Fitzgerald (Tom Hardy) (quien además mata a su hijo), empezará su épica aventura. Dicaprio se entrega al personaje como sólo un actor de su talla sabe hacerlo (en un papel sin apenas diálogos que requiere dominio en la gestualidad corporal y la expresividad del rostro), y nos regala un trabajo sobresaliente e intachable.
El Glass de Dicaprio es pura fuerza, moribundo y absolutamente solo se niega a perecer movido por una voluntad inquebrantable e impermeable al desaliento, supera todas las pruebas que se anteponen en su camino con el ánimo de ver cumplida su venganza. Pero su peripecia le lleva más allá de ese primario objetivo, el personaje evoluciona con el desarrollo de la acción y lo que comienza siendo una implacable búsqueda de venganza se convierte en una heroica historia, contra todo pronóstico, en pos del hogar, la justicia y la redención. Cuando enfrenta el duelo final comprende que la restitución compete exclusivamente a la equidad natural, que hacer justicia es sólo cosa de dioses o de la naturaleza y su equilibrio que nos trasciende. Esa, la escena del enfrentamiento último, magistralmente contrapunteada por la música de Sakamoto (un tema minimalista escrito para percusión), es un soberbio ejemplo de cine con mayúsculas, ese que regresa a la condición de magia espectacular que lo definía en sus orígenes, ese que nos sumerge dentro de la acción como si nos transportara al espacio mismo de la ficción como si fuéramos una pieza más de la misma. Un ejemplo de cine dirigido a los cinco sentidos.
Si tuviéramos que destacar un sólo rasgo del trabajo de Iñárritu en este cantar de gestas que es El renacido, nos quedaríamos con la fisicidad. No hay un sólo minuto (y dura 156) en el que no tengamos la impresión de que la acción está sucediendo delante de nuestros ojos, totalmente al alcance de nuestras manos, como si no hubiera filtro y estuviéramos allí mismo dentro de la escena. Iñárritu consigue la proeza jugando con la profundidad de campo y haciendo que la acción principal suceda en la primera línea del plano, con unos angulares imposibles, la cámara llega a estar tan cerca de los personajes que su aliento llega a empañar su objetivo, tal como si nos respiraran a la cara. Por mucho que miremos no llegamos a descubrir el truco cuando lo hay (esa pelea cuerpo a cuerpo con el oso cuya realización nos parece imposible), así que nos rendimos a una magia que no sentíamos desde hace mucho. La cámara recorre las secuencias sin apenas cortes, ahí está el asalto de los Arikara en el que la cámara se desplaza por el campo de batalla empalmando de un personaje al siguiente. Somos espectadores más que nunca porque el espectáculo nos envuelve, la pequeñez de los personajes en el marco de esa naturaleza inexplorada la hacemos nuestra; picados, contrapicados, panorámicas, todo está al servicio de ofrecer un retrato de la naturaleza virginal como no lo habíamos visto nunca. Y así, dándole a las imágenes una fisicidad extrema, es como Iñárritu nos eleva a lo trascendente.
Iñárritu señala: “La historia de Glass hace las siguientes preguntas: ¿Quiénes somos cuando nos hallamos completamente despojados de todo? ¿De qué está hecho el hombre y de qué es capaz?” A Iñárritu le fascinaba cómo un peligro extremo nos puede llegar a desbaratar y nos permite vislumbrar qué es lo que verdaderamente nos sostiene; cómo puede sacar a la luz cosas que habrían permanecido ocultas si esa puerta a la mortalidad nunca se hubiera abierto. Esa confrontación con la mortalidad se entrelaza, además, con una inusual historia de amor entre padre e hijo: la de un hombre que en su momento de mayor deterioro se aferra más que nunca a la vida.“El Renacido (The Revenant) es una historia de pura y dura supervivencia pero también de una esperanza inspiradora”, afirma Iñárritu. “Para mí, la parte importante era transmitir esta aventura con un sentido de sorpresa y descubrimiento, como una exploración tanto de la naturaleza salvaje como de la propia naturaleza humana”. Y eso es exactamente lo que nos transmite esta película faraónica.
Salvaje, directa y visceral, la última película del mexicano entretiene y es poderosa. Nos hallamos ante una pieza a la que hay que rendirle los cinco sentidos para que nos eleve más allá de lo sensible. Iñárritu nuevamente nos lanza un desafío y vale realmente la pena recogerle el guante.
THE LADY IN THE VAN (Nicholas Hytner, 2015)
UK. Duración: 104 min. Guión: Alan Bennett Fotografía: Andrew Dunn Productora: BBC Films / TriStar Productions Género: Comedia dramática.
Reparto: Maggie Smith, Alex Jennings, Jim Broadbent, Dominic Cooper, James Corden, Frances de la Tour, Samuel Anderson, Gwen Taylor, Rosalind Knight, George Taylor
Candem Town a principios de los años setenta no era todavía el barrio londinense que es ahora, pero iba en vías de convertirse en refugio de músicos, escritores y artistas en general. Allí se instaló el escritor Alan Bennett y en su jardín la Señora Shepherd, que vivía en una furgoneta y con la que inició una relación muy particular que duró 15 años, de 1974 a 1989. Esta relación dio pié a la obra The Lady in the Ban, que adapta esta cinta y que cuenta con el enorme aliciente de tener como protagonista a Maggie Smith, que como Señora Shepherd realiza un ejercicio de interpretación de esos ante los que hay que descubrirse. Sensibilidad y energía, humanidad y humor en un agradable película británica tan bien planteada como interpretada.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 22 de enero *
MIA MADRE (Nanni Moretti, 2015)
Italia/Francia/Alemania. Duración: 102 min. Guión: Nanni Moretti, Francesco Piccolo, Valia Santella Fotografía: Arnaldo Catinari Productora: Sacher Film / Fandango / Le Pacte / Films Boutique Género: Drama
Reparto: Margherita Buy, John Turturro, Giulia Lazzarini, Nanni Moretti, Beatrice Mancini, Stefano Abbati, Enrico Ianniello, Anna Bellato, Tony Laudadio, Lorenzo Gioielli, Pietro Ragusa, Tatiana Lepore, Monica Samassa, Vanessa Scalera, Davide Iacopini, Rossana Mortara, Antonio Zavatteri, Camilla Semino, Domenico Diele, Renato Scarpa
Sinopsis: El punto de vista es el de una mujer de unos cuarenta años, Margherita (Margherita Buy), una directora de cine políticamente comprometida, que se está separando de Vittorio, uno de sus actores. Su hermano (Nani Moretti) decide dejar el trabajo para dedicarse completamente a su madre, gravemente enferma en el hospital. La película es un análisis sobre el papel dramático que una enfermedad tiene en las dinámicas de familia y sobre la crisis que estos cambios comportan.
Nanny Moretti revuelve en sus experiencias para componer un nuevo retrato certero y emotivo, en este caso sobre la vejez y la muerte de la madre, pero también sobre la soledad; y lo hace, de nuevo, recurriendo al cine dentro del cine, convirtiendo a su protagonista en directora de cine, actividad que será, por cierto, la que dará los momentos de humor y de distensión en una narración en la que la enfermedad y el inminente fallecimiento de la madre de la cineasta, la convertirá en figura omnipresente. Plena de melancolía y cierto hastío, Moretti sabiamente nos regala a un John Turturro que, interpretando a una algo pedante estrella de Hollywood de origen italiano y venida a menos, nos ofrecerá buenos momentos cómicos. La protagonista, una muy comedida Margherita Buy, que repite de nuevo con el director, representa una caída en picado en la que no llegará a estrellarse pero en la que sueño y realidad, pasado y presente se mezclarán. Una bonita composición y una nueva lección de cine del italiano.
LA JUVENTUD (La Giovinezza, Paolo Sorrentino, 2015)
Italia Duración: 118 min. Guión: Paolo Sorrentino Música: David Lang Fotografía: Luca Bigazzi Productora: Coproducción Italia-Suiza-Francia-Reino Unido; Indigo Film / Medusa Film / C-Films / Bis Films / Pathé / Number 9 Films Género: Drama
Reparto: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski, Poppy Corby-Tuech, Emilia Jones, Mark Kozelek, Rebecca Calder, Anabel Kutay, Ian Keir Attard, Roly Serrano
Sinopsis: Fred Ballinger (Michael Caine), un gran director de orquesta, pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes con su hija Lena y su amigo Mick, un director de cine al que le cuesta acabar su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera musical, pero hay alguien que quiere que vuelva a trabajar; desde Londres llega un emisario de la reina Isabel, que debe convencerlo para dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe.
Estoy seguro de que seré la nota discordante, pero como mi opinión carece de peso, no creo que consiga influir en el ánimo de nadie. La juventud, cinta que sin duda será aclamada por la crítica (y por la otra parte de Serendipia que se desvincula de este comentario) y definida como obra maestra, para el que esto escribe está muy lejos de serlo. Muy al contrario, el director nos ofrece un pretencioso conjunto de sketches que se desarrollan en un lujoso balneario suizo en el que está de vacaciones un microcosmos de seres con el común denominador de la sabiduría, que nos trasmiten mediante sentencias y frases lapidarias que colmarán de saber nuestra espíritu.
Cierto es que agrada (casi) siempre ver a grandes actores dando lecciones de interpretación, como las que nos ofrecen los veteranos Michael Caine y Harvey Keitel, sin olvidar a Rachel Weisz, pero hace falta mucho más para llenar estas casi dos eternas horas. Posiblemente porque nuestro pozo de ignorancia debe estar, por entonces, saturado con la sabiduría con la que Sorrentino, en boca de sus personajes, nos colma.
Será quizás el entorno lo que me ha impedido entrar del todo en la trama. Los ambientes lujosos suelen echarme a patadas de la narración, sobre todo si lo que se narra está tan vacío como lo está lo que nos ofrece el elitista director italiano. Eso sí, con una narración repleta de planos preciosistas con estética de video-clip y de anuncio de yogurt 0% que sin duda hará vibrar de emoción a los que tan solo saben ver virtudes en el cine firmado con apellido italiano. A esta oda a la emoción como motor de la vida se le ve el cartón, el truco. Escudándose en los actores, en las imágenes pretendidamente fascinantes y en frases lapidarias, no hay más que pretenciosidad repartida en pequeñas meadas, cortas, como las que sufren los dos protagonistas, ambos con sus próstatas afectadas por el correr de los años. Y el director lo ha hecho con todo el conocimiento de causa. Quizás por ello ha puesto pequeñas cortinillas entre los sketches, con fotos fijas preciosistas y escenas rodadas en el balneario con las que dar tiempo al espectador para aplaudir, pensar, reír… o llorar, preparándolo para la próxima máxima con la que su espíritu volverá a alimentarse.
Eso sí, al menos la imagen escogida para el cartel del filme ilustra uno de los mejores momentos de la cinta (y no tan sólo por el escultural cuerpo femenino que muestra).
LA GRAN APUESTA (The Big Short, Adam McCkay, 2015)
USA. Duración: 130 min. Guión: Adam McKay, Charles Randolph (Libro: Michael Lewis) Música: Nicholas Britell Fotografía: Barry Ackroyd Productora: Paramount Pictures / Plan B Género: Drama
Reparto: Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt, Karen Gillan, Marisa Tomei, Melissa Leo, Selena Gomez, Margot Robbie, Max Greenfield, Finn Wittrock, Rafe Spall, Billy Magnussen, Hamish Linklater, Byron Mann, John Magaro, Anthony Bourdain
Sinopsis: Cuando cuatro tipos fuera del sistema descubren que los grandes bancos, los medios de comunicación y el gobierno se niegan a reconocer el colapso de la economía, tienen una idea: «La Gran Apuesta»… pero sus inversiones de riesgo les conducen al lado oscuro de la banca moderna, donde deben poner en duda todo y a todos… Adaptación del libro “La gran apuesta” de Michael Lewis, que reflexiona sobre la quiebra del sector inmobiliario norteamericano que originó la crisis económica mundial en 2008.
La gran apuesta nos cuenta, de forma didáctica, la gran mentira que se instaló en el corazón de la economía americana y que nos llevó a todos a la situación en la que nos encontramos. Basada en un hecho real, tal y como reza en el poster, en esta ocasión el equipo de marketing del filme no se ha lucido mucho a la hora de promocionar esta cinta como lo que es, un documento a veces con textura de documental que deja claro lo que todos sabíamos, que la tormenta que se cernió sobre todos nosotros se veía venir, lo entendemos y nos indignamos aún más, pero de forma apasionante, ya que el director lo narra como si se tratara de un thriller, con diálogos ágiles y unos actores en estado de gracia. Heredera de El lobo de Wall Street , no se espanten si averiguan que su director, Adam McCkay, tiene como actor fetiche a Will Farrell ya que, además de no estar en esta, se ha rodeado de un destacando elenco encabezado por Christian Bale, Ryan Gosling y Brad Pitt en el que destaca especialmente Steve Carell. También cuenta la cinta con la retornada Marisa Tomei, a la que vimos recientemente en Navidades, ¿bien o en familia.
A uno se le despiertan ciertos instintos asesinos cuando sale de ver esta película. Se sorprende con la idea de desear ver bancos arder; o incluso pensando que quizás no sería muy triste ver colgar algún banquero desde el palo mayor. De verdad, aunque les aburra la economía y el mundo de las finanzas tanto como al que esto escribe, no les sucederá lo mismo con La gran apuesta. Además, ¿van a poder dormir sin saber lo que es una hipoteca subprime o un CDO? Pues en La gran apuesta se lo explicarán con tanta claridad como los números en Barrio Sésamo.
THE END OF THE TOUR (James Ponsold, 2015)
USA. Duración: 105 min. Guión: Donald Margulies Música: Danny Elfman Fotografía: Jakob Ihre Productora: Modern Man Films / Anonymous Content / Kilburn Media Género: Drama
Reparto: Jesse Eisenberg, Jason Segel, Anna Chlumsky, Joan Cusack, Mamie Gummer, Mickey Sumner, Chelsea Anne Lawrence, Lindsey Elizabeth, Noel Fletcher, Gina Ferwerda, Dan John Miller, Joel Thingvall, Punnavith Koy, Stephanie Cotton
Sinopsis: La película se centra en la historia de la entrevista de cinco días entre el reportero de la revista Rolling Stone David Lipsky y el aclamado novelista David Foster Wallace, que tuvo lugar justo después de que se publicara la novela épica y revolucionaria de Wallace en 1996: «La broma infinita».
Aunque no puede decirse que David Foster Wallace sea un escritor muy popular en nuestro país, si que es indudablemente conocido en ciertos círculos, en el que aprecian el irreverente humor sardónico de este literato de breve, pero productiva, existencia. The End of the Tour nos narra cinco días de su vida en los que convivirá con David Lipsky (Jesse Eisenberg), que lo entrevistará para Rolling Stone ofreciendo un retrato del enigma Wallace repleto de soledad e inseguridades, pero también de éxito y fama. Una película muy bien narrada que disfrutará tanto el conocedor de la obra de Wallace, como el que se acerque al personaje por primera vez. Los actores realizan un soberbio trabajo, tanto Jason Segel que interpreta al escritor, como Jesse Eisenberg, un actor que selecciona muy bien sus trabajos, equilibrando su labor entre grandes producciones y escogidas cintas independientes. Pronto lo veremos como Lex Luthor en la próxima cinta que unirá a Superman y Batman, pero también lo hemos visto en The Double o American Ultra. Por su parte Ana Chlumsky, vuelve al cine tras haber concentrado su actividad en la televisión. Deberían recordarla como la adorable Vada Sultenfuss, cuya muerte tanto hizo sufrir a Macaulay Culkin en Mi chica (My Girl, Howard Zieff, 1991).
El punto de vista y la forma fragmentada de acercarse al personaje, guardan paralelismos con la recientemente estrenada Life de Anton Corbijn, que narraba el encuentro entre el fotógrafo Dennis Stock y un James Dean a punto de saltar a la fama y los días que pasarán juntos, durante los que Stock realizará las mejores y más íntimas imágenes del actor.
Como elogio al filme cabe añadir que es capaz de inocularnos el deseo de leer la obra de Foster Wallace.
LA QUINTA OLA (The The Fifth Wave (The 5th Wave) J. Blakeson, 2016)
USA. Año: 2016 Guión: Susannah Grant (Novela: Rick Yancey) Productora: Columbia Pictures / GK Films / Material Pictures Género: Ciencia ficción.
Reparto: Chloë Grace Moretz, Nick Robinson, Alex Roe, Liev Schreiber, Maika Monroe, Zackary Arthur, Gabriela Lopez, Lindsey Elizabeth, Michael Beasley, Oona Laurence, Cade Canon Ball, Flynn McHugh, Geoffrey Kennedy, Matthew Zuk, Charles Green
Sinopsis: Tras una planificada invasión extraterrestre de la Tierra en 4 oleadas que ha acabado casi con toda la humanidad, la joven Cassie Sullivan intenta encontrar a su hermano pequeño mientras trata de sobrevivir junto a otros supervivientes.
Y para terminar un estreno bien diferente a los anteriores, cine de catástrofes en línea apocalíptica y con invasores extraterrestres de por medio, dirigido al público adolescente (casi preadolescente), sin demasiadas pretensiones y altamente predecible. Protagonizado por Chloe Moretz que, lamentablemente sigue creciendo, aunque evoluciona satisfactoriamente. Ignoramos si esta cinta, con espíritu de franquicia tendrá una, dos o ninguna continuación, algo que dependerá seguramente de la respuesta del público (tan solo hace falta recordar La huésped (The Host, Andrew Niccol) de cuya continuación nunca más se supo). De momento no parece haber nada anunciado a corto plazo.
Con gotas en su argumento de La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) y de Están vivos (They Live, John Carpenter, 1988), esta cinta nos muestra una invasión alienígena en cinco fases, de ahí el título: primero terminan con las fuentes de energía, después sube el nivel del mar, inundándolo casi todo, lo que es seguido por una epidemia. La cuarta ola consistirá en la invasión extraterrestre propiamente dicha, pero en forma parasitaria: parte de los supervivientes serán ocupados por los invasores sin cambiar de apariencia. La quinta y última será… También tenemos a un invasor amigo, una especie de lagarto bueno, una célula durmiente de una avanzada alienígena que de vivir en nuestro planeta durante tantos años se ha acostumbrado e incluso descubre que tiene sentimientos. Líos amorosos, extraterrestres y jovencitos con la testosterona desbocada por todos lados en una película cuyo tráiler podría aclarar que va dirigida al target adolescente para evitar sorpresas en el espectador.
Eso sí, afortunadamente no hay zombis a la vista ni nada que se le parezca, tan solo uno de los personajes tiene ese apodo (¿?)
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 15 de enero *
LA CHICA DANESA (The Danish Girl, Tom Hooper, 2015)
UK/USA/Alem. Duración: 120 min. Guión: Lucinda Coxon (Novela: David Ebershoff) Música: Alexandre Desplat Fotografía: Danny Cohen Productora: Focus Features / Working Title Films Género: Drama
Reparto: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Amber Heard, Ben Whishaw, Matthias Schoenaerts, Victoria Emslie, Adrian Schiller, Richard Dixon, Paul Kerry, Helen Evans, Michael Gade Thomsen, Alicia Woodhouse
Sinopsis: Drama basado en la verdadera historia de una pareja de artistas daneses, Einar y Gerda Wegener. La vida de este matrimonio dio un giro cuando Einar sustituyó a la modelo femenina que su mujer, Gerda, tenía que pintar. Cuando los retratos resultan ser un éxito, ella anima a su marido a adoptar una apariencia femenina. Lo que comenzó como un juego llevó a Einar a una metamorfosis que puso en riesgo el amor de su esposa…
Para abordar de forma delicada el tema de la transexualidad era primordial contar con un actor creíble en su cometido, como sin duda es el caso del camaleónico Eddie Redmayne, intérprete que parece haberse especializado en afrontar retos interpretativos a lo Lon Chaney. Si bien su actuación es creíble, más destacada se antoja la que ha realizado Alicia Vikander, que como la esposa, Gerda Wegener, ve como su marido Einar desaparece dando paso a Lili, la auténtica personalidad oculta en el cuerpo de su esposo. Y es que la Vikander nos encanta, ya desde que llamó la atención en Ex-machina y más tarde confirmó su clase en Operación U.N.C.L.E. Magníficamente ambientada y con una fotografía preciosista de Danny Cohen, el personaje interpretado por Redmayne es del tipo que gusta en la Academia, aunque nos tememos que en esta ocasión no se hará con la codiciada estatuilla. Y no por no merecerlo, sino porque la competencia es fuerte y en esta ocasión no está tan brillante como en su caracterización de Stephen Hawking, que como es sabido, si que le procuró entrar en el club de los actores poseedores de un Oscar.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 8 de enero *
LEGEND (Brian Helgeland, 2015)
UK/Francia. Duración: 131 min. Guión: Brian Helgeland Música: Carter Burwell Fotografía: Dick Pope Productora: Working Title Films Género: Thriller
Reparto: Tom Hardy, Emily Browning, David Thewlis, Christopher Eccleston, Chazz Palminteri, Tara Fitzgerald, Taron Egerton
Sinopsis: Biopic sobre los gemelos Kray, unos gángsters que sembraron el terror en Londres en la década de los 60.
En honor a la verdad, no he visto la otra película basada en la vida y obra de estos gángsters londinenses, Los Krays (The Krays, 1990) dirigida por Peter Medak, así que me ahorro las siempre odiosas comparaciones. Legend es un potente thriller muy bien ambientado en el Londres de principios de los sesenta, años en los que los hermanos Kray reinaron en el gris West End que quizás nunca el Swiging London coloreó. Tan admirados como temidos, el demente y homosexual Ron, y Reggie, chico malo que hace suspirar a las chicas, defienden su territorio sin piedad aunque sea mediante martillos y puños americanos, mientras de fondo suena una impecable banda sonora a base de Soul, Hammond y Boogaloo. Una de esas chicas, Frances (Emily Browning), con la tan habitual como inútil esperanza de cambiar al chico malote, se casa con Reggie, despertando unos feroces celos en Ron. Política, mafia y corrupción harán que estos hermanos se conviertan en poco menos que intocables.
Muy bien ambientada e interpretada por el ahora muy popular Tom ‘Mad Max’ Hardy, que realiza una proeza encarnando a los dos hermanos cockneys, aunque a veces sobreactúe peligrosamente en su caracterización de Ron; y Emily Browning, frágil belleza a la que ya tuvimos ocasión de ver en Sleeping Beauty (Julia Leigh, 2011), Sucker Punch (Zack Snyder, 2011) o el musical God Help the Girl (2014) de Stuart Murdoch. Quizás peca de exceso de metraje, pero no puede decirse que se haga pesada. Interesante propuesta de Brian Helgeland, un magnífico guionista metido a director al que habrá que seguir la pista.
NO ES MI TIPO (Pas son genre, Lucas Belvaux, 2014)
Francia/Bélgica. Duración: 111 min. Guión: Lucas Belvaux (Novela: Philippe Vilain) Música: Frédéric Vercheval Fotografía: Pierric Gantelmi d’Ille Productora: Agat Films & Cie / Artémis Productions / France 3 Cinema Género: Comedia romántica.
Reparto: Emilie Dequenne, Loïc Corbery, Sandra Nkake, Charlotte Talpaert, Anne Coesens
Sinopsis: La película relata el encuentro entre un profesor de filosofía parisino destinado durante un año a un centro de una zona rural y una joven peluquera sin pretensión intelectual que acabará por convertirse en su amante
Una historia agridulce de amor entre un profesor, ‘especialista en filosofía alemana y escandinava’, y una peluquera. Él no cree en la pareja ni el compromiso, por eso mismo acaba de separarse. Ella tiene una vida sencilla, es feliz, tiene un hijo y sigue buscando a su príncipe azul. Opuestos que se unen en la soledad. Barcos a la deriva que tendrán un choque cultural. El filósofo tendrá que bajar a la Tierra y la peluquera será consciente de su baja preparación intelectual. Encuentros y desencuentros en una cinta en la que no hay claros culpables ni víctimas. El actor y director Lucas Belvaux consigue ofrecer una de esas películas que dan pié al diálogo postscreening. Y sus protagonistas, especialmente la deliciosa Émilie Dequenne, que ya obtuvo la Palma de Oro con su debut en Rosetta (Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne, 1999), nos ofrecen una cinta deliciosa, con momentos divertidos y también tristes. Como la vida misma.
JOY (David O. Russell, 2015)
USA. Duración: 124 min. Guión: David O. Russell, Annie Mumolo Música: David Campbell, West Dylan Thordson Fotografía: Linus Sandgren Productora: 20th Century Fox / Annapurna Pictures / Davis Entertainment Género: Drama.
Reparto: Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Bradley Cooper, Isabella Rossellini, Diane Ladd, Édgar Ramírez, Virginia Madsen, Elisabeth Röhm, Dascha Polanco, Jimmy Jean-Louis, Madison Wolfe, Erica McDermott, Isabella Crovetti-Cramp, Arthur Hiou, Damien Di Paola
Sinopsis: Joy Mangano es una humilde trabajadora de Long Island que acaba convirtiéndose en una notable inventora de productos del hogar y también en uno de los rostros más reconocibles de la teletienda americana.
De nuevo la industria cinematográfica norteamericana echa mano a un echo real para contarnos una historia de superación de esas que tanto agradan al público. Aunque hay en Joy un trasfondo áspero, de amarga victoria, más de pesadilla que de sueño americano en unos tiempos de emprendedores, en el que todos somos, como mentes manipulables, partícipes de un juego en el que no hay lugar para los perdedores. Narrada, al igual que Legend, otro de los estrenos de este fin de semana, desde el punto de vista de uno de los personajes fallecidos, tal y como hiciera en su momento Billy Wilder, y con un ritmo vertiginoso, la cinta cuenta con una notable actuación de Jennifer Lawrence, rodeada por unos secundarios de lujo como Robert De Niro, Bradley Cooper, Edgar Ramirez, Isabella Rossellini y una casi irreconocible Virginia Madsen. Si algo se le puede achacar a esta redonda película, es el innecesario epílogo, otra de las lacras de este siglo, en el que parece que todo debe de quedar cerrado y ser explicado para que al espectador, al que se le toma por retrasado mental, pueda volver a casa pensando en otra cosa. David O. Russell sigue en forma y demostrando la buena química que mantiene con Jennifer Lawrence y Bradley Cooper.
MAGGIE (Henry Hobson, 2015)
USA. Duración: 95 min. Guión: John Scott Música: David Wingo Fotografía: Lukas Ettlin Productora: Lionsgate / Inferno Entertainment Género: Terror.
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Abigail Breslin, Joely Richardson, J.D. Evermore, Laura Cayouette, Amy Brassette, Dana Gourrier, John L. Armijo, Aiden Flowers
Sinopsis: Una chica americana de 16 años, que vive en un pueblo, es infectada por un zombi. Tarda 6 meses en convertirse en zombi, y su transformación afectará a su familia, sobre todo a su padre, que sigue sintiendo un amor incondicional por su hija.
Esta nueva incursión en el popular, y quizás un tanto manido, universo zombie, tiene la novedad de que el peso de la historia recae en una adolescente infectada, y su lento proceso de transformación a devoradora de vivos, momento en el que los familiares deben llevar al infectado a cuarentena, que no es otra cosa que a practicarles la eutanasia. Y ahí está la baza de Maggie: ya que el filme profundiza en la angustia que sufre tanto la protagonista como su familia ante un hecho irremediable, mostrando la vida pretendidamente normal que quieren llevar, pero que continuamente les recuerda el avance del mal, así como el rechazo ante los infectados y la tortura del padre que debe escoger qué será lo mejor para su hija, que también vive una historia de amor sin esperanza.
La pérdida de personalidad, la muerte anunciada, la eutanasia, nos lleva a una lectura de la historia en la que los zombies tan solo son una excusa para preguntas más profundas sobre la propia existencia y la pérdida de la identidad. Una desoladora historia en un paisaje apocalíptico gris, en el que no hay lugar para la esperanza.
El filme se desarrolla con un ritmo pausado. A veces demasiado, brillando la actuación de un contenido y creíble Arnold Schwarzenegger y la de la protagonista Abigail Breslin, que a pesar de su juventud tiene una abultada carrera a sus espaldas, con un anterior encontronazo con los muertos vivientes en Zombieland (Ruben Fleischer, 2009).
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 1 de enero *
LA ACADEMIA DE LAS MUSAS (José Luis Guerín, 2015)
Esp. Duración: 92 min. Guión: José Luis Guerín Productora: Les Films de Orfeo / P.C. Guerín Género: Comedia
Reparto: Raffaele Pinto, Emanuela Forgetta, Rosa Delor Muns, Mireia Iniesta, Patricia Gil,Carolina LLacher, Juan Rubiño, Giulia Fedrigo, Giovanni Masia, Gavino Arca
Sinopsis: Cuando regresa de dar una de sus clases, un profesor de filología es interrogado por su mujer, que desconfía del enfoque pedagógico que, a través de una «academia de las Musas» inspirada en referencias clásicas, pretende regenerar el mundo a través de la poesía. Este controvertido proyecto desata una serie de situaciones dominadas por el lenguaje y el deseo.
Déjenme de entrada llevar este comentario al terreno de lo personal. Cuando me propusieron cubrir este pase, con clara voluntad de hacerme un regalo, lo primero que me vino a la cabeza es que a mí el cine de Guerín me interesaba hace más de veinte años, cuando el barcelonés estrenaba Innisfree y yo tenía un apetito voraz de engullir toda propuesta extrema, lejana a los cánones comerciales, que se cruzara en mi camino. Mi primera reacción, ahora, fue la de sentir una pereza inmensa; parece que la edad me ha vuelto conservadora, tal vez porque en mi memoria se ha almacenado el recuerdo de que casi todo lo experimental tiene muchos números para resultar tedioso. Accedí porque los regalos no se desprecian y también porque tuvieron a bien recordarme En construcción de la que si guardo una impresión de agrado intemporal. Con las expectativas bajas y el ánimo predispuesto a sobrellevar lo que me echaran me enfrenté a La academia de las musas y ocurrió lo que tantas veces ocurre cuando no esperamos nada (bueno): me llevé una agradable sorpresa.
Se le ha alabado a Guerín la osadía de embarcarse en este proyecto contando con muy pocos medios y desempeñando todas las funciones, dirigir, producir y controlar la distribución. De presentarnos un trabajo totalmente independiente en el que el autor ha gozado de absoluta libertad para ofrecernos un producto personal y arriesgado. Y sin duda es uno de los valores del filme.
Se le ha alabado también el atrevimiento de poner la cámara al servicio de la palabra. La academia de las musas toma las formas del documental para ponerlas al servicio de un relato ficcionado que bien podría haber sido real. Y en ese relato el discurso juega un papel protagonista, toda la película describe el poder persuasor de la palabra cuando esta es pronunciada en la tribuna apropiada y ante la audiencia más idónea. Que la educación es seducción es la premisa que articula y da sentido a la trama. Una premisa que puede parecer provocadora y políticamente incorrecta, pero que, a poco que se piense sobre el acto lectivo, no podrá por menos que obtener nuestra aquiescencia.
Se le ha alabado igualmente haber escogido a actores no profesionales y haberles dado libertad para emplear la lengua en la que más fácil les resulte expresarse (así en la película escucharemos italiano, catalán, castellano, alternando sin chirriar). Una elección que parece haber redundado en dotar al filme de mayor verismo. Se le elogia a la cinta el presentarse ante nosotros como una obra que penetra con autenticidad en la piel de los personajes, que se muestra como un retrato realista de las situaciones que plantea. Por eso, a la puesta en valor del uso de no-actores se le añade el elogio de la planificación, ese trabajar con planos muy cortos (en muchas ocasiones primeros planos de los rostros) que nos plantan ante la intimidad de los personajes, que nos cuelan en la esfera privada de sus diálogos y sus sentimientos, como si se estuvieran radiografiando sus emociones más personales. Recursos todos ellos que pretenden (y consiguen) darle al filme una pátina de realismo.
Todas estas loas están justificadas y puestas en razón, sin embargo, se relega al lugar de la concesión la que es, para quien esto escribe, la mayor virtud de la película: su humorismo, su comicidad. Porque, por supuesto que no es baladí que se cite a Dante, su Divina comedia y también (de algún modo sobre todo) su Vita nuova; la película quiere hablarnos del amor y del deseo y hacerlo usando la falsilla de la poesía (el amor es un invento de los poetas para frustrarnos, dice explícitamente la esposa del protagonista), pero no se queda ahí, en la mera pedantería (en su sentido actual pero también en el etimológico), no se relame en su sabiduría libresca sino que (sobre todo cuando saca la acción fuera del aula) se ríe de sus propias formas, se ríe del rol de los intelectuales. Porque cuando las ideas bajan a la práctica, lo que está en juego es la carnalidad y la necesidad de satisfacer el ego, cosa en la que son idénticos los intelectuales y el resto de los pobres mortales.
Disfruté porque aunque ya no sea capaz de hablar, con la propiedad que me exijo, de Paolo y Francesca, de Abelardo y Eloisa, de Beatriz y Laura, de mi amado mito de Pigmalión, todavía no me pierdo ante la articulación de ese discurso y siempre es grato descubrir que mantenemos ciertas aptitudes que creíamos perdidas. Disfruté también porque La academia de las musas es una cinta bien planteada, que usa sus recursos con efectividad, que con elementos mínimos consigue objetivos máximos, en suma, porque es una buena película capaz de reírse de sí misma. Pero disfruté también (y quizás sobre todo) porque sabía que al salir, la fuerza de la naturaleza que es la otra parte de Serendipia, me diría aquello de «¿ves como todos buscan lo mismo?» y no le faltaría razón.
INCIDENCIAS (José Corbacho y Juan Cruz, 2015)
Esp. Duración: 90 min. Guión: Jaime Bartolomé, José Corbacho, Juan Cruz (Historia: Jaime Bartolomé) Música: Arnau Bataller Fotografía: Mario Montero Productora: Castelao Pictures / Somnium Films Género: Comedia
Reparto: Lola Dueñas, Rossy de Palma, Aida Folch, Carlos Areces, Rubén Ochandiano,Imanol Arias, Roberto Álamo, Ernesto Alterio, Miki Esparbé, Núria Gago, Toni Acosta, Alfonsa Rosso
Sinopsis: Nochevieja. Un tren que hace la última ruta Barcelona-Madrid se detiene sin causa aparente, en mitad de un solitario paraje. El cambio de año se acerca, la inquietud comienza a calar entre el pasaje, y cada uno de los a 14 pasajeros empieza a sacar lo peor de sí mismos.
Esta comedia coral posee todos los ingredientes para funcionar: la situación, los personajes y los actores, entonces, ¿Qué falla en Incidencias? ¿Porqué no funciona Incidencias? Hay quien no sabe contar chistes y los estropea, y esto es lo que parece haber sucedido en esta cinta de Corbacho y Cruz. Y sabe mal porque personalmente aprecio Tapas (2005) y la serie Pelotas (2009-2010). No resulta fácil hacer una buena comedia coral como las de Berlanga o Sáenz de Heredia. Tener buenos actores ayuda, por supuesto, también ofrecer situaciones divertidas pero, algo falta en Incidencias, en la que incluso resultan vergonzantes detalles como el nombre de la compañía y su slogan, así como el que uno de los niños que la preñada da a luz sea negro. No , Incidencias no tiene gracia. Y es una pena, la verdad, porque lo mínimo que puede pedirse a una comedia es que haga reír.
STEVE JOBS (Danny Boyle, 2015)
USA. Duración: 121 min. Guión: Aaron Sorkin (Biografía: Walter Isaacson) Música: Daniel Pemberton Fotografía: Alwin H. Küchler Productora: Management 360 / Mark Gordon Company / Scott Rudin Productions / Universal Pictures Género: Drama biográfico.
Reparto: Michael Fassbender, Kate Winslet, Seth Rogen, Jeff Daniels, Katherine Waterston,Sarah Snook, Michael Stuhlbarg, Perla Haney-Jardine, Adam Shapiro, Jackie Dallas,Makenzie Moss, Afsheen Olyaie, Tina Gilton, Tom O’Reilly, Natalie Stephany Aguilar
Sinopsis: Biopic del mítico empresario y programador informático Steve Jobs (1955-2011), centrada en la época en la que lanzó los tres productos icónicos de Apple.
Steve Jobs (la película) no es un Biopic al uso. Centrándose en tres momentos en la vida del carismático informático, consigue dejarnos un retrato detallado del personaje sin recurrir a manidos flashbacks, que los hay, pero hay los justos para mostrar la relación del egocéntrico (¿mezquino?) Jobs con otros compañeros. La película de Boyle destaca por su diáfana y minimalista estructura, tres eventos (1984, la presentación de Mac; 1988 la presentación de Next y finalmente 1998, la de Imac), mostrados siempre sólo en los últimos preparativos (nunca vemos el evento en sí) y en los encuentros con las mismas personas, servirán para mostrarnos la vida y obra de Jobs, así como su relación con su hija Lisa. Es esa estructura la que da valor al filme, gracias a ella la cinta resulta dinámica (la transmisión del ritmo acelerado del biografiado es perfecta), fascinante por su concisión y original en su planteamiento. Mostrar a Jobs en las bambalinas permite construir sobre él un relato que da cuenta de lo mejor y lo peor del personaje, Boyle consigue así mover nuestra simpatía sin sucumbir en ningún momento a la hagiografía. Y todo ello lo ha realizado Danny Boyle de forma brillante, hipnótica, intensa, sin dar respiro al espectador con dos horas de metraje que, en otras manos podrían fácilmente caer en el tedio, en las de Boyle resultan intensas y apasionantes.
No sólo hay que celebrar el trabajo del director, la película no sería la misma si detrás de ella no estuviera el texto de Aaron Sorkin, que ya mostró su talento para las biografías de genios de la informática (con ese punto de Síndrome de Asperger) en La red social de David Fincher. E igualmente es excelente el trabajo de los actores frente a la cámara, más que acertadas son las interpretaciones de Michael Fassbender, Seth Rogen, el camaleónico Jeff Daniels, Ripley Sobo y la irreconocible Kate Winslet como Joanna Hoffman, la mujer que dirigió el departamento de marketing de Macintosh. .
STEVE JOBS ha conseguido cuatro nominaciones a los Globos de Oro: mejor guión, Aaron Sorkin; mejor actor en la categoría de drama, Michael Fassbender; mejor actriz de reparto, Kate Winslet; y mejor banda sonora original.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 25 de diciembre *
EL DESAFÍO (The Walk, Robert Zemeckis, 2015)
USA. Duración: 124 min. Guión: Christopher Browne, Robert Zemeckis (Libro: Philippe Petit)Música: Alan Silvestri Fotografía: Dariusz Wolski Productora: ImageMovers / Sony Pictures Entertainment / TriStar Productions Género: Drama
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Ben Kingsley, Charlotte Le Bon, James Badge Dale, Cesar Domboy, Clement Sibony, Benedict Samuel, Vittorio Rossi, Ben Schwartz, Steve Valentine, Mark Camacho
Sinopsis: Película basada en las memorias de Philippe Petit, un funambulista francés que en 1974 caminó sobre un cable el espacio que separaba las Torres Gemelas de Nueva York.
Hace falta un buen argumento para arropar lo que fundamenta todo el metraje de esta película: el paseo por un cable del funambulista galo Philippe Petit (Joseph Gordon-Levitt), de una torre gemela a otra. Una proeza que el francés realizó en 1974 y que Zemeckys ha condimentado con otra, ya que el director consigue entretener con su película, narrando los preparativos de la proeza como si de los de un atraco se tratara, con humor y con cierta distancia narrativa que la asemejan a un cuento con un mensaje muy sencillo, el de luchar por los sueños por imposibles que parezcan. Zemeckys se arropa también con actores eficaces, como el protagonista Joseph Gordon-Levitt y sobre todo el siempre bienvenido Ben Kingsley. Se logra rememorar, sin caer en sensiblerías, a aquellas colosales torres cuya caída marcaron un antes y después que, naturalmente, han tenido que ser recreadas de forma digital. Tan solo una advertencia, si tienen vértigo sepan que el 3D funciona a la perfección y no podrán evitar cogerse fuerte en su butaca en algún momento de los 17 minutos que dura la recreación de la absurda muestra de coraje que realizó Petit. El cine como espectáculo físico para sentir con las tripas.
MACBETH (Justin Kurzel, 2015)
UK, Francia, USA. Duración: 113 min. Guión: Todd Louiso, Jacob Koskoff, Michael Lesslie (Obra: William Shakespeare) Música: Jed Kurzel Fotografía: Adam Arkapaw Productora: See-Saw Films / DMC Film Género: Drama
Reparto: Michael Fassbender, Marion Cotillard, David Thewlis, Elizabeth Debicki, Jack Reynor, Sean Harris, Paddy Considine, Julian Seager, David Hayman, James Michael Rankin, Barrie Martin, Ross Anderson
Sinopsis: La historia de un guerrero y líder, afectado por la guerra y con la voluntad de reconstruir la relación con su esposa, es una de las tragedias más importantes de la literatura. Adaptación de la obra de William Shakespeare.
Macbeth, una de las más célebres tragedias de Shakespeare, toda una reflexión sobre la ambición desmedida que llega incluso a la traición, ha conocido varias adaptaciones al séptimo arte desde la primera muda de Frank Benson en 1911, pasando por la más libre Trono de Sangre de Akira Kurosawa en 1957, siendo dos las más aclamadas: la de Orson Welles en 1948 y la de Roman Polanski en 1971. Esta última es la que más recuerdos dejó en la memoria de Serendipia, inolvidable la escena de las brujas con ese toque feísta y mágico, o aquella otra escena de Francesca Annis (como Lady Macbeth) lavándose obsesivamente sus manos manchadas de sangre. Polanski descargaba en ella sus obsesiones tras la muerte de su esposa, otorgando a la versión una fuerte carga de violencia y oscuridad que la convierten en una de las más viscerales adaptaciones, que nos golpea secamente y nos seduce. Nada de ello logra la de Kurzel, la suya es una adaptación que parece querer dar un tratamiento realista incluso a lo más sobrenatural de la obra (sus brujas, aun teniendo un leve toque inquietante, no nos conmocionan), razón por la que nos hizo recordar Exodus de Ridley Scott (que también quedaba a años luz de la obra clásica de Cecil B. DeMille). Kurzel juega a crear atmósferas que después parecen írsele de las manos cuando pretende alcanzar puntos veristas, su adaptación no se sostiene ni convence. Y ello a pesar de contar con Michael Fassbender (es un gran actor, sin duda, pero no está a la altura de lo que exige un texto shakespiriano), Marion Cotillard y Sean Harris como protagonistas, además de unos fantásticos exteriores rodados en la escocesa Isla de Skye.
NAVIDADES ¿BIEN O EN FAMILIA? (Christmas with the Coopers, Jessie Nelson, 2015)
USA. Duración: 107 min. Guión: Steven Rogers Música: Nick Urata Fotografía: Elliot Davis Productora: CBS Films / Groundswell / Imagine Entertainment Género: comedia
Reparto: Alan Arkin, John Goodman, Ed Helms, Diane Keaton, Jake Lacy, Anthony Mackie, Amanda Seyfried, June Squibb, Marisa Tomei, Olivia Wilde, Jon Tenney
Sinopsis: Cuando cuatro generaciones del clan de los Cooper se juntan en Nochebuena, una serie de inesperados visitantes y sucesos extraños darán un vuelco a la noche y les hará redescubrir sus lazos familiares y el espíritu de la Navidad.
Buen estreno para tan señalada jornada, ya que la cinta de Nelson es una impecable película navideña con todos los ingredientes que pueden, y deben, esperarse de ella, aunque sin caer en la vergüenza ajena, ya que contiene algunos elementos que la acercan a una respetuosa parodia sobre los usos y costumbres navideñas a la americana. Divertida y emotiva, su agradecido reparto incluye todo tipo de arquetipos y situaciones para que un amplio espectro del público pueda verse reflejado de alguna forma y pueda convencerse de que, todo es posible en Navidad. Kitsch y con textura de cuento, es una de esas cintas para ver sin prejuicios y disfrutar con mirada infantil, que es como se viven, a fin de cuentas, estas fiestas.
CARLITOS Y SNOOPY: LA PELÍCULA DE PEANUTS (Snoopy and Charlie Brown: The Peanuts Movie, Steve Martino, 2015)
USA. Año: 2015 Duración: 93 min. Guión: Craig Schulz, Bryan Schulz, Cornelius Uliano (Cómic: Charles Schulz) Música: Christophe Beck Fotografía: Animation Productora: Blue Sky Studios / Peanuts Worldwide / Twentieth Century Fox Animation Género: Comedia de animación.
Sinopsis: Snoopy se embarca en una gran misión donde surcará los cielos como as de la aviación, para enfrentarse a su archienemigo, el Barón Rojo. Mientras, su mejor amigo Carlitos Brown, que sufre de inseguridad pero es perseverante, vivirá también una aventura épica y heroica, enamorarse de su vecina recién llegada. Película basada en los cómics de Charles Schulz, «Peanuts», conocidos fuera de Estados Unidos por algunos de sus personajes: Snoopy o Charlie Brown.
En los ochenta Snoopy era un símbolo de ser pijo, niño bien de clase alta. El que llevaba un adhesivo de Snoopy en el coche o en la Vespa era definido inmediatamente como niño pijo, que era lo peor que se podía ser. Ahora eso se ha perdido y casi que mejor porque, ¿Qué tiene que ver Snoopy con los pijos?
El que terminó siendo mascota de la Nasa, debutó en la tira creada por Schulz el 4 de octubre de 1950, dos días después del inicio de su publicación. Como todos los perros, o al menos deberían saber todos los que hemos tenido perro, Snoopy tiene la habilidad de entender lo que dicen los humanos y es el epicentro del grupo. No pudiendo dormir en su caseta por tener claustrofobia, lo hace arriba de ella, donde sueña con un mundo nuevo. Schulz resumió al personaje de Snoopy en una entrevista realizada en 1997: «Tiene que adentrarse en su mundo fantástico para poder sobrevivir. De otra manera, llevaría una vida monótona, miserable».
En cuanto al filme, nos sitúa en el universo de los niños, en el que los adultos, textualmente, no tienen voz y cuya presencia no cuenta. La animación, que mezcla texturas, reproduce fielmente los personajes de Schulz y sus características, respetando el ingenuo entusiasmo que lleva a Charlie Brown, personaje central, a no rendirse nunca ante las adversidades y a intentar conquistar a su primer amor, averiguando que, debajo de las apariencias, tenemos unas virtudes que a simple vista no se ven, pero cuya suma son las que nos definen y nos dan valor como persona. Humor blanco, sin villanos. Además, la cinta viene precedida por el magnífico corto Scrat-tastrofe cósmica, protagonizado por la ardilla y su bellota, personajes pertenecientes al universo Ice Age. Una delicia. Te lo juro por Snoopy.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 18 de diciembre *
UN DÍA VI 10.000 ELEFANTES (Alex Guimerà y Juan Pajares, 2015)
España Duración: 80 min. Guión: Pere Ortín Fotografía: Alex Guimerà, Juan Pajares Productora: Several Studio Género: Documental de animación
Sinopsis: Angono Mba, un octogenario guineano rememora desde el salón de su casa la expedición en la que hizo de porteador para el cineasta madrileño Manuel Hernández Sanjuán y su equipo (Hermic Films), que los llevó entre 1944 y 1946 a recorrer la Guinea española documentando la vida en la colonia y buscando un misterioso lago, donde según contaba una leyenda africana, se podían ver 10.000 elefantes juntos.
De la obsesión del cineasta español por encontrar aquel lago, de las aventuras propias de una expedición por aquel lugar desconocido y de los sentimientos contradictorios de ambos personajes, surge esta historia de fascinación por África, el pasado y la memoria.
Este magnífico documental está realizado a base de reunir una ingente cantidad de material, entre diarios de la expedición, así como imágenes rodadas en la época por el equipo de Sanjuán mezcladas con otras actuales, animando ingeniosamente fotografías y viñetas de cómic, homogeneizando el resultado, incluso cambiando la textura de los objetos reales para acercar los resultados a las viñetas y consiguiendo dotar a la narración de un aura de cuento, combinando y contrastando ambas culturas y modos narrativos mediante los apuntes de Sanjuán y los recuerdos de Angono.
Fruto de más de 16 años de trabajo e investigación, esta apuesta por el género documental “animadoc”, que mezcla el documental histórico y la animación para crear un universo narrativo propio, utiliza el pasado como escenario de reflexión sobre el presente. Un día vi 10.000 elefantes, también servirá como retrato de la vergonzosa colonización española en Guinea.
Tras su paso por importantes festivales internacionales como 63º Festival de cine de San Sebastián, 30º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, FICMA de Barcelona, Tallinn Black Nights Festival y haber Ganado el PREMIO LURRA de GREENPEACE, Un día ví 10.000 Elefantes, una producción de SeveralStudio en coproducción con Televisión Española (TVE) y Televisión de Catalunya (TV3) llega a las siguientes salas: Cineteca (Madrid), Cinemes Girona (Barcelona), Cinema Albéniz (Girona), Multicines Monopol (Las Palmas de Gran Canaria) y Multicines 7 (Bilbao).

Este documental sirve además, para rendir homenaje a la desconocida figura de Manuel Hernández Sanjúan, a su equipo y al único país africano castellano parlante.
LA EXPEDICIÓN DE HERMIC FILMS
Madrid, España. 1944. El equipo de Hermic films compuesto por: Manuel Hernández Sanjuán (director), Segismundo Pérez de Pedro, “Segis”(operador de cámara), Luis Torreblanca (montador) y Santos Núñez(guionista), tuvo la extraordinaria oportunidad de hacer realidad un sueño. Todos ellos, rondaban la treintena. Para todos, excepto para “Segis”, era su primer viaje a la Guinea Española.
Por encargo del régimen franquista fueron a retratar la vida en la colonia. Junto al ingeniero Jaime de Foxá, elaboraron algunos planes de trabajo antes de su partida hacia Cádiz. Allí embarcaron en el buque “Domine” y, tras tres semanas de navegación, llegaron a Santa Isabel, hoy Malabo. En aquel exótico decorado pasaron dos años de duro trabajo, penurias económicas y todo tipo de peligros, en una colonia desconocida para la mayoría de los españoles de la posguerra.
Visitaron todos y cada uno de los rincones de aquellas lejanas tierras. Rodaron, al menos, 31 películas documentales y retrataron casi todos los aspectos de aquel mundo en una magnífica serie de más de 5.500 fotografías. Pero a su vuelta a la metrópoli y con el paso de los años, sus trabajos en Guinea acabaron entre el polvo y el olvido.
EL HOMBRE QUE QUISO SER SEGUNDO (Ramón Alós, 2015)
Esp. Duración: 90 min. Guión: Ramón Alòs, Leonardo Marini Música: Andreu Alòs Fotografía: Ximo Fernández Productora: Bígaro Films / Gaizca Urresti / Moodfilm Género: Documental ficcionado.
Reparto: Ramón Langa, Enrico Vecchi, Juan Miguel Company
Sinopsis: Un recorrido por la vida y obra del pionero del cine español Segundo de Chomón y la peculiar relación que tuvo con su hermano gemelo, Primo de Chomón.
Segundo de Chomón (Teruel 1871-París 1929) fue el cineasta español pionero del cine mudo y de la técnica de la animación cinematográfica. Fue un genio de los trucajes, dominó la utilización de maquetas, precursor del travelling, del cine a color y abuelo de la animación por ordenador. Por todo esto, se le compara con el otro gran pionero del cine universal, George Méliès, a quien durante toda su vida admiró e imitó al servicio de la Pathé francesa para, con el tiempo, superarle en el perfeccionamiento de algunos aspectos técnicos del cine de animación. La rescisión de su contrato le obligaría a regresar a España. Una etapa de fracasos precedió su marcha a Italia, donde lograría culminar su carrera junto a Pastrone en su mayor superproducción: Cabiria, siendo una de sus últimos trabajos su participación en Napoleón, de Abel Gance en 1927.
‘El Hombre Que Quiso Ser Segundo’ es una recreación cinematográfica de la vida de Segundo que parte de una premisa ilusoria que se convierte en objeto de investigación: Segundo de Chomón tuvo un hermano gemelo que nació 10 minutos antes que él, Primo de Chomón. Este es el punto de partida con el que arranca Ramón Alòs para embarcarnos en una aventura fantástica que nos permitirá conocer la trayectoria del cineasta. Es un recorrido visual a través del joven director Enrico Vecchi que, encarnando el papel del propio Ramón Alòs, quiere desentrañar el misterio de los gemelos pero en paralelo se va encontrando con retazos de la vida del turolense así como con toda su obra cinematográfica que le deslumbra y nos muestra para deleite de nuestra curiosidad. Así, Enrico narra y sigue los pasos de Segundo por España, Italia, Francia y Cuba en busca de respuestas sobre el gran enigma que envuelve al cineasta: Al recopilar información documental sobre la vida de Segundo de Chomón, Enrico hace un descubrimiento sorprendente: no existe ningún documento oficial sobre Primo de Chomón. Este hallazgo lleva al narrador a investigar muy de cerca la única película en la que aparecen los hermanos Chomón.
Un fascinante documental, que instruye deleitando, y con el que se ensalza la nunca suficientemente reivindicada figura del cineasta turolense. Bien construido e innovador, ficcionado en parte, para salir del callejón sin salida de los documentales rodados a base de bustos parlantes, ofrece un delicioso juego que nos ayudará a conocer más a fondo la figura de Segundo de Chomón.
45 AÑOS (45 Years, Andrew Haigh, 2015)
Duración: 93 min. Guión: Andrew Haigh (Relato: David Constantine) Fotografía: Lol Crawley Productora: The Bureau Género: Drama.
Reparto: Charlotte Rampling, Tom Courtenay, Geraldine James, Dolly Wells, David Sibley, Sam Alexander, Richard Cunningham, Rufus Wright, Hannah Chalmers, Camille Ucan
Sinopsis: Falta sólo una semana para el 45º aniversario de la boda de Kate Mercer, y la planificación de la fiesta va por buen camino. Pero entonces llega una carta dirigida a su marido. En ella se notifica que ha aparecido muerto el cuerpo de su primer amor, congelado en los glaciares de hielo de los Alpes suizos.
Un tan estrafalario como truculento punto de partida para una cinta que rebosa sensibilidad y buen hacer, algo que no nos extraña al venir del director que nos ofreció la fantástica Weekend en 2011. Si en aquella nos hablaba de un amor joven que nacía y moría en un fin de semana, con 45 años continúa con el amor, aunque retratando una historia de senectud. Si en aquella contaba con jóvenes actores, que demostraron su buen hacer, en esta recurre a dos experimentados intérpretes, Tom Courtenay y, sobre todo, Charlotte Rampling, que con su rostro y sus ojos nos muestra un abanico de sentimientos que incluye la dulzura, pero también la dureza de su decepción. No en vano ambos intérpretes han recibido varios premios y nominaciones por esta cinta, siendo galardonados en Berlín como mejor actor y actriz. Premios merecidos, ya que su actuación resulta fundamental para que el filme sea la delicia para los sentidos que sin duda es.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 11 de diciembre *
LA NOVIA (Paula Ortiz, 2015)
España / Alemania. Duración: 95 min. Guión: Javier García, Paula Ortiz (Obra: Federico García Lorca) Música: Shigeru Umebayashi Fotografía: Migue Amoedo Productora: Get In The Picture Productions / Mantar Film / TVE (Televisión Española) Género: Drama romántico.
Reparto: Inma Cuesta, Asier Etxeandía, Álex García, Manuela Vellés, Consuelo Trujillo, Leticia Dolera, Carlos Álvarez Novoa, Luisa Gavasa.
Sinopsis: Desde pequeños, Leonardo (Álex García), el novio (Asier Etxeandia) y la novia (Inma Cuesta), han formado un triángulo inseparable. Sin embargo, las cosas se han complicado mucho últimamente: el novio y la novia se van a casar, pero entre ella y Leonardo siempre ha habido algo más que una amistad. La tensión entre ambos cada vez es mayor, como un hilo invisible que no pueden explicar, pero tampoco romper.
Bodas de sangre y de nuevo Lorca en esta ocasión tratado de una forma excesivamente esteticista. La directora se recrea tanto en los planos que uno se siente expulsado de la narración. Con un inicio que recuerda a un western mediterráneo, no carece de buenos momentos, pero la preocupación de la directora por la plasticidad de las escenas juega en contra del filme, en especial porque tampoco olvida recurrir a la cámara lenta (ese recurso tan peligroso). El desierto de los Monegros y sus localizaciones en ruinas; la mezcla de vehículos y vestuario de toda época para dar atemporalidad a la historia; la cálida fotografía de interiores; y las bonitas tomas en un lugar tan mágico como Cappadoccia (Turkía), no consiguen que quien esto les cuenta entre en la historia. Y cuando lo hace, es expulsado a golpe de plano e incluso por algún molesto momento video-clip.
Los actores y actrices están todo lo bien que pueden, destacando la protagonista, Inma Cuesta (fantástica en ‘Tres bodas de más’ de Javier Ruiz Caldera) y Leticia Dolera, con un papel diferente al registro al cual nos tiene acostumbrados. La pobre Manuela Vellés consigue pasar casi desapercibida. Sin olvidar a María Alfonsa Rosso y Luisa Gavasa, dos veteranas impecables siempre en su labor.
UN PASEO POR EL BOSQUE (A Walk in the Woods, Ken Kwapis, 2015)
USA. Duración: 104 min. Guión: Michael Arndt, Bill Holderman (Libro: Bill Bryson)Música: Nathan Larson Fotografía: John Bailey Productora: Route One Films / Surefire Entertainment Capital / Wildwood Enterprise Género: Comedia
Reparto: Robert Redford, Emma Thompson, Kristen Schaal, Nick Nolte, Mary Steenburgen, Nick Offerman, Sandra Ellis Lafferty, Derek Krantz, Linds Edwards, Andrew Vogel, Hayley Lovitt, John Kap, Walter Hendrix III, R. Keith Harris, Alex Van
Sinopsis: Tras pasar dos décadas en Inglaterra, Bill Bryson (Robert Redford) regresa a los Estados Unidos con el fin de emprender la gran aventura de su vida: escalar el sendero de los Apalaches y sus más de 3.500 kilómetros de longitud, atravesando algunos de los paisajes más bellos del continente. Aunque para ello tenga que alejarse de su familia y de Catherine (Emma Thompson), su esposa. En este viaje contará con la ayuda de su viejo amigo Stephen Katz (Nick Nolte) quien, después de toda una vida confiando en su ingenio para escabullirse de sus deudas, es el único loco dispuesto a acompañarle en su espectacular viaje. El problema es que los dos tienen una definición muy distinta de la palabra «aventura»… Adaptación de las memorias de Bryson, un conocido escritor de libros de viajes.
Definida acertadamente como una versión geriátrica de Alma salvaje (Wild, Jean-Marc Valleé, 2014), Un paseo por el bosque es eso, un respetuoso y agradable paseo por el monte con dos entrañables actores que, por desgracia, no ofrecen muy buena química conjunta, aunque por separado gane Nolte por goleada a un Redford un tanto frío. La cinta nos cuenta la necesidad que tienen ambos hombres de marcarse un reto con el que sentirse vivos y luchar contra lo ineludible; loable, pero el resultado es un tanto superficial y tópico. Agradable de ver, es muy posible que guste al espectador medio.
SITGES TOUR A CONTRACORRIENTE:
TURBO KID/ THE SALVATION / LA PRÓXIMA VEZ APUNTARÉ AL CORAZÓN/ BLOOD SUCKINGBASTARDS
Al igual que se hizo el año anterior, A contracorriente, con la colaboración del Festival de Sitges, ofrece cuatro de los títulos proyectados durante el certamen, que se ofrecerán por tiempo limitado en varias salas españolas. En esta ocasión puede decirse que el nivel de las cintas escogidas es alto y muy heterogéneo. Un menú variado para todos los paladares.
TURBO KID (François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissel)
Canadá. Duración:89 min. Guión: Anouk Whissell, François Simard, Yoann-Karl Whissell Música: Jean-Philippe Bernier, Jean-Nicolas Leupi, Le Matos Fotografía: Jean-Philippe Bernier Productora: EMA Films / Timpson Films Género: Ciencia ficción.
Reparto:Munro Chambers, Laurence Leboeuf, Michael Ironside, Edwin Wright, Aaron Jeffery, Romano Orzari, Orphée Ladouceur, Steeve Léonard, Yves Corbeil
En 1997 la humanidad ha sufrido un apocalipsis y los supervivientes luchan por conseguir agua, un bien escaso. Un adolescente, solitario y amante de los cómics books de Turbo Ryder, revuelve entre los escombros y la basura para encontrar algún objeto que canjear en el mercado negro a cambio del precioso líquido. Este es el punto de partida de esta coproducción entre Canadá y Nueva Zelanda que pretende (y consigue) tener la apariencia de haber sido rodada en los años ochenta, premisa totalmente conseguida ofreciendo una estética retro en la que tienen cabida cintas de cassette, cubos de rubick, VHS y vestuario delirante, además de unos efectos gore premeditadamente burdos y un argumento naif regado con una banda sonora a base de sintetizadores. Villanos de cuchufleta entre los que destacan Zeus, un enorme Michael Ironside, y Edwin Wright como su secuaz Skeletron.
Basada en el corto ‘T’ is for Turbo de los canadienses François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissel, en principio se rodó para formar parte de la antología A,B,C of Death , ahora sus responsables han decidido alargar hasta los 93 minutos sin que por ello resulte pesada. Muy al contrario, se trata de un filme delicioso, entretenido y totalmente disfrutable que consigue su premisa de transportarnos a la edad de oro de los video-clubs.
BLOODSUCKING BASTARDS (Brian James O’Connell)
USA. Duración: 86 min. Guión: Ryan Mitts Música: Anton Sanko Fotografía: Matt Mosher Productora: Fortress Features / MTY Productions Género: Comedia terrorífica.
Reparto: Fran Kranz, Pedro Pascal, Emma Fitzpatrick, Joel Murray, Yvette Yates, Joey Kern, Patricia Rae, Parvesh Cheena, Zabeth Russell, Neil W. Garguilo, Kyran Danaher, Marshall Givens, Justin Ware, Sean Cowhig
Sinopsis: Evan es un empleado obediente y sobrecargado de trabajo, atrapado en una empresa que le explota, al igual que a su novia Amanda y a su holgazán mejor amigo Tim. El frágil mundo de Evan termina de desmoronarse cuando su jefe, Ted, le concede su ansiado ascenso a su némesis en la empresa, Max. Pero todo eso no será nada comparado con el secreto que está a punto de descubrir y que pondrá su vida y la de sus compañeros en peligro. Y es que la empresa de tele-marketing contrata a un vampiro para que vampirice a sus trabajadores y así tener una plantilla perfecta: sin quejas, sin horarios, sin bajas, sin cobrar… vamos, el sueño de la patronal española. Si bien la premisa que se nos propone en Bloodsuking Bastards resulta atractiva, la verdad es que el resultado dista de ser interesante: como comedia no tiene maldita gracia y como película de terror menos. Lástima.
THE SALVATION (Kristian Levring, 2014)
Dinamarca. Duración: 92 min. Guión: Anders Thomas Jensen, Kristian Levring Música: Kasper Winding Fotografía: Jens Schlosser Productora: Zentropa Productions Género: Western.
Reparto: Mads Mikkelsen, Eva Green, Jeffrey Dean Morgan, Michael Raymond-James, Sivan Raphaely, Douglas Henshall, Mikael Persbrandt, Jonathan Pryce, Eric Cantona, Alexander Arnold, Nanna Øland Fabricius, Toke Lars Bjarke
Sinopsis: Estados Unidos. 1870. Al matar al hombre que asesinó a toda su familia, John despierta la furia del cabecilla Delarue.
Que el western es un género universal debería estar más que claro, pero uno no puede evitar sentir cierta extrañeza cuando se topa ante uno proveniente de Dinamarca. ¡Pues craso error! The Salvation realiza una convincente recreación del salvaje oeste en Sudáfrica y además cuenta con un reparto tan heterogéneo como eficaz compuesto por Mads Mikkelsen, actor de afilado rostro que igual interpreta al villano en un filme de Bond que al mismísimo Aníbal Lecter en la exitosa serie televisiva. De Eva Green, que interpreta con la mirada por ser mudo su personaje, no echaremos nada en falta su voz cuando veamos sus enormes y bellos ojos verdes encendidos de furia. Jeffrey Dean Morgan (al que podemos recordar como el Comediante de los Watchmen) resulta totalmente convincente en su papel de villano sin escrúpulos, mientras que el británico Jonathan Pryce (que también fue villano de Bond y cuyo papel más recordado es el de protagonista de Brazil), es un sosia del mismísimo Walter Brennan.
La película, que se presentó en los festivales de Cannes, Sitges y Gijón, tiene un ritmo absolvente y un tono violento, duro y tenso que hará disfrutar tanto a los que añoran el western clásico americano, como los incondicionales de Sergio Leone. Ah, y por una vez no estamos ante un western crepuscular.
LA PRÓXIMA VEZ APUNTARÉ AL CORAZÓN (La prochaine fois je viserai le coeur, Cédric Anger, 2014)
Francia. Duración: 111 min. Guión: Cédric Anger (Novela: Yvan Stefanovitch)Música: Grégoire Hetzel Fotografía: Thomas Hardmeier Productora: Sunrise Films / Les Productions du Trésor / Mars Films Género: Thriller
Reparto: Guillaume Canet, Ana Girardot, Jean-Yves Berteloot, Patrick Azam, Arnaud Henriet, Douglas Attal, Pierick Tournier, Alexandre Carrière, François-Dominique Blin, Franck Andrieux, Arthur Dujardin, Alice de Lencquesaing, Cédric Le Maoût
Sinopsis: Durante varios meses entre 1978 y 1979, los habitantes de una tranquila comarca de la perifería de París vivieron aterrorizados por culpa de un maníaco que se dedicaba a asesinar muchachas. Sorprendentemente, el asesino escapa con suma facilidad de las redadas y las trampas que le tiende la policía.
Un frío asesino en serie que a la vez investiga sus propios crímenes, pues pertenece al cuerpo de gendarmes de París. Distante, carente de emociones, el director nos muestra las acciones y parte de sus motivaciones, pero evita entrar totalmente en la psique del personaje o en los motivos que le llevan a la necesidad de matar a mujeres jóvenes. Muy bien interpretada por Guillaume Canet (nominado al Premio César como Mejor Actor), la cinta, de la que es el protagonista absoluto, logró más de 500.000 espectadores en su estreno en Francia.
Un notable film que se acerca a la figura del asesino en serie de forma realista y huyendo de las truculencias con las que suele abordarlo el cine norteamericano.
EL CUENTO DE LOS CUENTOS (Il racconto dei racconti, Matteo Garrone, 2015)
Italia / Francia. Duración: 125 min. Guión: Matteo Garrone, Edoardo Albinati, Ugo Chiti, Massimo Gaudioso (Libro: Giambattista Basile) Música: Alexandre Desplat Fotografía: Peter Suschitzky Productora: Archimede / Le Pacte Género: Drama fantástico.
Reparto: Salma Hayek, Vincent Cassel, Toby Jones, John C. Reilly, Alba Rohrwacher, Bebe Cave, Shirley Henderson, Hayley Carmichael, Stacy Martin, Jessie Cave
Tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Cannes y el Festival de Cine Europeo de Sevilla, la película de Matteo Garrone, llega a nuestras pantallas. Inspirada en los famosos relatos cortos del escritor del siglo XVII, Giambattista Basile, editados en España por SIRUELA bajo el título de PENTAMERON, El cuento de los cuentos es una fascinante epopeya cinematográfica ambientada en el Barroco que narra, con tintes fantásticos, la historia de tres reinos y sus respectivos monarcas. Desde la amarga búsqueda de la Reina de Longtrellis (Salma Hayek) que renuncia a la vida de su marido (John C. Reilly) por su obsesión por la maternidad; a dos misteriosas hermanas que encienden la pasión del Rey de Strongcliff (Vincent Cassel); y de ahí al Rey de Highhills (Toby Jones), obsesionado con una pulga gigante, lo que le lleva a romper el corazón de su joven hija. Todas estas historias mezclan lo fabuloso con lo grotesco creando una obra asombrosa y absolutamente original repleta de monstruos, conjuros, ogros y encantamientos, todo con una belleza cromática de inequívoca inspiración pictórica y una partitura exquisita de Alexandre Desplat al servicio de unas historias en las que cabe el humor y el horror, la magia y la picaresca, en una cuidada producción que no evita mostrar la crueldad de los cuentos clásicos.
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