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Archive for 30 julio 2019

El director Luigi Cozzi y Laurence R. Harvey (Human Centipede 2 y 3) invitados en B-Retina 2019

La quinta edición del cada vez más imprescindible festival B-Retina, que se celebrará del 13 al 15 de septiembre presenta su cartel, realizado por Carlos Morán y repleto de guiños al cine psicotrónico que contará con una programación más que suculenta enmarcada bajo la temática Bárbaros y Barbaridades, de la que les ofrecemos un adelanto.

➡️VIERNES 13/09⬅️

* Mimesis: Nosferatu de Douglas Schulze
* A Repartição do Tempo de Santiago Dellape
* Celda Dual de Ignacio Malagón
* The VelociPastor de Brendan Steere
Sesión especial XX años de Fantosfreak, Festival Internacional de Curtmetratges Fantàstics i Freaks
Concierto de Bochornorama (Gigatron Oficial en acústico)

SALA B (de 15:30 a 20:30, sesiones gratuitas):
* Ator, el Poderoso de Joe D’Amato
* Yor, el cazador que vino del futuro de Antonio Margheriti
* Hercules de Luigi Cozzi

➡️SÁBADO 14/09⬅️

* Masterclass con Mario Padilla (El Terror No Tiene Podcast): Espadas, hechizos y… ¿Exploitation?
* The Seventh Curse de Lam Ngai Kai
* Perímetro Cero de Francisco Santana y Jorge Álvarez
* Apóstata de Hugo Cobo
* The Human Centipede 2 con la presencia de su protagonista Laurence R. Harvey
* Paganini Horror con la presencia de su director Luigi Cozzi
* Clownado de Todd Sheets

➡️DOMINGO 15/09⬅️

SESIÓN INFANTIL con Masters del universo (película)
* Devil Dead 2 de Aureli Del Pozo e Iván Fernández
CONCURSO DE CORTOMETRAJES:
* 24th Street de Albert Everest 
* Jacuzzi Yakuza de Petra Velling
* Limbo de Dani Viqueira
* Lobisome de Juan De Dios Garduño
* Loot de Pablo Medina
* Picadero de Alejandro BarVel
* Santa Sangría de Baptiste Grandin
* The Skinner (La peladora) de Sergio Hidalgo
* This will end badly de Luis Tapia
* Tu último día en la tierra de Marc Martínez Jordán

Categorías:B-Retina

‘Spring Sparrow’: una historia universal

La directora china Li Jingxiang estuvo en la Nits de Cinema Oriental de Vic presentando su primera película Spring Sparrow (2019), un lírico canto a la juventud, la amistad y la esperanza y un homenaje a la generación de sus padres, la de los años ochenta, que cuando China comenzó a abrirse emigró buscando una vida mejor. La historia es común a muchos países y la emigración la podemos comprender perfectamente por formar parte del ADN de muchos. Tanto antes como después de proyectarse el filme, la directora dijo unas palabras sobre su película, que pasamos a transcribir. 

Fotos: Serendipia

Es mi primera película y pienso que es importante conocer mi origen para entender la película. El pueblo donde sucede la acción es mi propio pueblo, la casa donde se grabó es la casa donde yo crecí y, aparte de los actores protagonistas, cada extra está encarnado por miembros de mi familia y vecinos de toda la vida, por tanto esta película es sobre ellos, sobre aquella generación.

En los años ochenta cuando China comenzó a abrirse éramos muy pobres, pero era una época de oportunidades, de perseguir sueños, aunque la vida no es una película y muchos de aquellos sueños no estaban hechos para cumplirse. Así, mucha gente de aquella generación, como mi padre descubrieron, a medida que crecían, que no podrían cumplir todos sus sueños y decidieron olvidar alguna de sus ambiciones para abonar el terreno a las siguientes generaciones. Tuvieron una buena vida, pero no la que hubieran deseado. Y así es como he llegado hasta aquí, a pesar de haber crecido en un pequeño pueblo y en una pequeña casa, gracias al sacrificio de mis padres he recibido una educación, he tenido estudios y he ido a la universidad, cruzando el mundo hasta llegar aquí.

Por eso he querido hacer esta película, pienso que es importante contar lo que hicieron mis padres, contar su historia, que posiblemente no sea la mejor, pero necesita, casi egoistamente, hacerla para hablar de ellos, tanto para agradecerles lo que hicieron por mi como para explicarles, tanto a mi generación como a las que vendrán, el sacrificio que habían realizado.

La película intenta trasmitir la situación que se vivía de manera cruda, posiblemente imperfecta, pero lógicamente no busco ninguna épica al hablar sobre gente que vendía patatas, deseo que trasmita mi sentimiento hacia aquella generación,  la que vivió los años ochenta en China continental.

China ha cambiado mucho, totalmente, y ese cambio comenzó en los años ochenta, cuando la gente fue a la ciudad con la esperanza de buscarse un futuro mejor. Tuve oportunidad de ir a la universidad de cine de Pekín. Vengo de la generación del hijo único, que es la política que había en los ochenta, pero en las anteriores generaciones, que tenían tres y cuatro hijos, tan solo uno de ellos tenía oportunidad de tener estudios. De hecho de la familia de mi padre tan solo su hermana tuvo oportunidad de estudiar, y eso a pesar de que las familiar preferían que fuera el varón el que estudiara, pero su abuelo no estaba de acuerdo con esa costumbre.

Hago un cine muy realista pero a la vez busco que sea poético. Muchas de las escenas, por ejemplo las del mercado de Pekín, se rodaron cámara en mano.

La directora y uno de los actores de Spring Sparrow, recogiendo el premio del jurado a la mejor película, que recibieron ex aequo con Andhadhun (India, 2018)

 

16 Nits de Cinema Oriental de Vic 2019: Álbum fotográfico

Fotos: Serendipia

De nuevo en Vic. Dispuestos a disfrutar…

… del mejor cine oriental.
Este año hubo como novedad un día más. Una fiesta de bienvenida…

… con música…

… y el inconfundible sabor oriental.

Pero las jornadas se iniciaban invariablemente en el Cinema Vigatà…

… donde el público llenó las sesiones retrospectivas, infantiles y de Sección Oficial. 

Además de encontrarse con los invitados, que presentaron sus películas. Como Jeeja Yanin,… 

… la directora Li Jingxiang y el actor Luo Shaoqian que lo hicieron con la poética ‘Spring Sparrow’…… o nuestro amigo David Muñoz y Wiman González, que hicieron lo propio con su magnífico cortometraje ‘Mi nombre es Koji’

También hubo tiempo para presentar interesantes publicaciones…

…y eventos inclasificables…

… para todas las edades.

Pero en Vic lo especial llega por la noche. 

Noches de comida oriental…

…con postre especial…

… cultura… 

... artes marciales….

.

…danza…

… con la participación de todos y…

… sobre todo cine. Cine al aire libre. Cine popular. También las Nits son un festival que cuenta con premios del público, de la crítica y el jurado…

…Este año se otorgó un Gato de la suerte honorífico a la actriz tailandesa Jeeja Yanin por toda su carrera… 

… y el jurado al de mejor película, uno de los cuales recayó en la producción china ‘Spring Sparrow’, que recogieron personalmente su directora y uno de los protagonistas. 

En resumen: unas maravillosas jornadas repletas de buen cine, buena música e interesantes actividades paralelas que contribuyeron a hacer de estas Nits todo un éxito. Éxito del que no es, ni mucho menos, ajeno el personal que compone la organización, que pone toda la amabilidad y entusiasmo año tras año para que este festival sea una cita ineludible de muchos, entre los que Serendipia se cuenta. Por lo pronto nos ponemos  ya a la cola para coger un buen sitio en el que disfrutar de las próximas Nits de Cinema Oriental de Vic 2020. 

16 Nits de Cinema Oriental de Vic 2019: Retrospectiva, otras secciones y Palmarés

Si en la primera parte de esta crónica dábamos un pormenorizado repaso a lo que dió de sí la Sección Oficial de las Nits de Cinema Oriental 2019, vamos en esta segunda entrega a centrarnos en el resto de secciones y actividades, que fueron numerosas y para todo tipo de público.

(Fotos: Serendipia)

RETROSPECTIVA

Muy especial y divertida fue la retrospectiva dedicada al cine de acción tailandés. Su programador, Domingo López, ofreció una vista panorámica muy completa sobre este cine, del que destaca por importancia Panna Rittikrai, gran admirador del cine que se hacía en Hong-Kong en los ochenta y que supo adaptar en su país respetando la idiosincrasia y las técnicas marciales autóctonas. Como explicó el propio Domingo en las presentaciones previas a las sesiones retrospectivas, muchas de estas cintas se perdieron al ser consideradas poco más que de usar y tirar, pero aún así se pudo ver una buena muestra de lo que se cocía en tailandia antes y después del impacto causado por Ong Bak (2003). Born to Fight (เกิดมาลุย, Rittikrai,1984) fue la película que lo inició todo en el cine de acción tailandés, y a pesar de que el negativo original está perdido, el público asistente pudo disfrutar de la mejor copia existente. Repleta de luchas al estilo de Jackie Chan, justo  esta película fue la que animó a Tony Jaa a meterse en este mundo, entrando en el equipo de Panna Rittikrai. Con un argumento de lo más básico y anodino, repleto de diálogos absurdos y una banda sonora de estraperlo, lo importante en Born to Fight son las luchas, todo un catálogo de coreografías realizadas por un entusiasta equipo de especialistas cuya entrega estamos seguros costó a más de uno un buen morado, cuando no una dolorosa fractura. Acción pura y dura sin pulir.

Más trabajada en la parte cinematográfica resultó Hard Gun (Prapon Petchinn, 1996), en la que además de Rittikrai participa Tony Jaa en el que es uno de sus primeros trabajos como miembro del equipo de especialistas de Panna Rittikrai. Realizada con el ánimo de ser una comedia, cuenta con el caricato bizarro de turno (ya saben, feo y miedoso, cuando no también obeso), que acompaña al héroe de la función, provocando mucho humor marciano y, paradójicamente, involuntario. Afortunadamente hay peleas, con contacto total, cual durex, que compensan la vergüenza ajena. La copia que se ofreció era de muy buena calidad, al haberse conservado los elementos originales en 35 mm.

Ong Bak supuso un merecido prestigio para el cine de artes marciales tailandés, que puso en marcha su maquinaria para crear nuevos vehículos para su actor revelación, Tony Jaa, pero también destacó el descubrimiento del maestro Prachya Pinkaew, la joven luchadora de taekwondo Jeeja Yanin, para la que escribió Chocolate (2008), película cuya producción se extendió durante cuatro años y que contó con las coreografías de Panna Rittikrai. Y se nota, pues las luchas de Jeeja Yanin resultan inolvidables, en especial una que se desarrolla en la fachada de un edificio. Impresionante. Como también lo es su interpretación de joven autista.  También protagonizada por Jeeja Yanin, invitada y premio de honor del festival, se ofreció otro de sus grandes éxitos, Raging Phoenix (Rashane Limtrakul, 2009), que cuenta también con coreografías de Panna Rittikrai y que nos presenta una nueva técnica de lucha:  el meyraiyuth, que mezcla danza callejera, tipo break dance y muay thai. La película, que inauguró las Nits del año 2009, dedicado a Tailandia, se ofreció en nueva copia remasterizada. Con fuerte elemento fantástico, Raging Phoenix es una cuidada producción, visualmente impecable que se desarrolla en escenarios desolados, tanto naturales como industriales y que tiene un trasfondo altamente retorcido, con una banda de secuestradores que elabora perfumes con las lágrimas de tristeza y las feromonas que extraen de sus víctimas. De nuevo espectaculares luchas, en especial la que se desarrolla en unos puentes colgantes y algún doble cuya presencia se detecta claramente, como en el caso concreto de la villana de color.  El ciclo retrospectivo se cerró con Bangkok Knockout (2010) dirigida y protagonizada por Panna Rittikrai y que representa un retorno a los orígenes, con mínimo argumento, caricato de escasa gracia y, sobre todo, peleas espectaculares. En este caso se enfrentarán a muerte dos equipos de luchadores, mientras apuestan cantidades desorbitadas unos desaprensivos millonarios. Entre los villanos, hay hasta una especie de Jason hacha en ristre y que, como aquel, parece no morirse nunca. Unas gotas de humor chusco y peleas que terminan agotando hasta al espectador.

Hubo otra proyección retrospectiva, en este caso como homenaje al recientemente fallecido director Ringo Lam, del que se ofreció en la suntuosa pantalla del Vigatá su clásico Full Contact (1992), cinta perteneciente a aquel cine policíaco de Hong-Kong de principios de los noventa que tantas pasiones desató en el espectador occidental, con directores como John Woo, Kirk Wong y el mismo Ringo Lam, y actores como Chow Yun-Fat, Simon Yam y Anthony Wong. Cine violento y sin concesiones, poéticamente rodado y en el que la amistad y el honor entre asesinos y pandilleros es condición imprescindible. Un clásico ineludible.

ANIMACIÓN

Las Nits otorgan una atención especial a los más pequeños, que protagonizan las primeras sesiones del Vigatá. En esta ocasión se programaron cinco propuestas bien distintas: por un lado, prosiguió el éxito obtenido el año anterior con la proyección de un nuevo Tokusatsu protagonizado por el héroe por autonomasia de la Chiba, Yatsurugi 8 (Hiroshi Nagai, Japón, 2019). Camaradería, acción, colorido, monstruos y demonios. Y, por otro lado, tuvo un gran protagonismo la animación. El primer días se proyectó una selección de cortometrajes provenientes del Busan International Kids and Youth Film Festival, junto a producciones independientes tailandesas. La segunda jornada se inició con Monkey Magic (Ma Jihai, 2019) una propuesta llegada de China que vuelve a adaptar la leyenda del rey mono en un viaje repleto de fantasía y seres de lo más pintoresco. Las Nits  ofrecieron la también produccion china The Wind Guardians (Liu Kuo, 2018), una espectacular fantasía repleta de humor y épica protagonizada por un héroe ciego y muy canalla, así como On Happiness Road (2018) con la que la directora taiwanesa Sung Hsin-yin debuta en el largometraje. Una deliciosa cinta de animación en la que rememora su infancia y juventud mientras explica parte de la historia reciente de su país.

MÁS CINE: GOLFAS, CORTOMETRAJES Y SESIONES ESPECIALES

Las Nits ofrecieron también cine en pequeño formato con los cortometrajes de animación The Junter (Jari Vaara, Japón, 2018) y Le Mot (Mi-Young Baek, Corea del Sur, 2018) y en imagen real Disrupted (Sunyong Bak, Corea del Sur, 2018) y los catalanes Jezebel’s Spring Rols (Joan-Pol Argenter, 2017) y Mi nombre es Koji (David Muñoz, 2019), que hizo las delicias del público de la Bassa con su divertida propuesta.

Como sesión golfa, además de la mencionada Full Contact, como homenaje a Ringo Lam, se ofreció la despendolada producción japonesa Strega (Bueno, 2019), un Tokusatsu repleto de acción, humor escatológico y erotismo, tal y como se entiende en este tipo de producciones.

Finalmente, este año se ofreció una maratón la última jornada que constó de tres largometrajes, tras la que vino la recopilación de cortos de humor demente Tetsudon y su hermano de la ‘terra’, Vicsudon.

La tarde cinéfaga se inició con Saint Young Men de Yuichi Fukuda, una producción japonesa que nos muestra lo que sucedería si hoy mismo Jesús y Buda compartieran piso en Japón. Una divertida adaptación del popular manga escrito e ilustrado por Nakamura Hiraku y que se prolongará en una web serie. Big Brother (Hong-Kong/China, 2018) tiene como protagonista a Donnie Yen como maestro de escuela. Buenas intenciones, humor y por supuesto reparto de hostias en una producción de lo más amable. La produccion hongkonesa Golden Job (Kar Lok Chin, 2018) rebajó el nivel de moralina, con un grupo de mercenarios veteranos a punto de retirarse con una buena acción, aunque todo se torcerá cuando uno de ellos traicionará al resto. Acción, tiros a cascoporro, amistad y lealtad en esta cinta que recupera al reparto de la mítica saga de triadas del los noventa Young and Dangerous.

Pero ¡ah! el buen sabor de boca duró poco, pues llegaron la muestra Vicsudon, que repitió el escaso nivel de calidad de sus producciones, a tono con su hermano mayor japonés, Tetsudon, que ofreció su última bazofia, Tetsudon: Rated T for Folls, Idiots & Dummies, una recopilación de cortometrajes en el límite presentados por el entrañable Reji Hoshino, maestro de ceremonias en esta, por otro lado, descacharrante muestra de anti cine.

ACTIVIDADES PARALELAS

Aunque el cine es el principal protagonista de las Nits, no es ni mucho menos el único, como veremos con mucho más detalle en el álbum fotográfico. Las Nits de Cinema Oriental de Vic cuentan además con unas actividades paralelas y de complemento a la proyección de las cintas que convierten este festival en algo único. Conciertos, Karaokes, cenas temáticas, exhibiciones de danza y artes marciales… y también exposiciones, como Ombres de Siam, que tuvo lugar Museu de l’Art de la Pell de Vic o la colección de fotografías de  Bernat Almirall, Prisoners Assistence Nepal, que estuvo permanentemente expuesta en La Bassa del Hermanos.

CONCLUSIÓN Y PALMARÉS

-Premio del jurado (Sandra Takagi, Sergio Molina y Alfons Gorina) ex aequo: Spring Sparrow (China, 2019) y Andhadhun (India, 2018).

-Premio del Público: Andhadhun (India, 2018).

-Premio de la Crítica: Andhadhun (India, 2018).

El Festival Nits de cinema oriental 2019 ha presentado un total de 44 filmes producidos en China, Japón, Hong Kong, Tailandia, Taiwan, Corea del Sur, Nepal e India, 25 de los cuales han sido exhibidos con categoría de estreno

La fidelidad del público a las sesiones nocturnas de la Bassa dels Hermanos es absoluta y, además, este año ha aumentado la asistencia en las proyecciones del Cinema Vigatà.

En resumen: buen cine, buena compañía, buen ambiente. Risas, música, danza, cultura. Noches de verano y un magnífico trabajo. Por todo esto y mucho más…

¡¡¡NOS VEMOS EN EL FESTIVAL NITS DE CINEMA ORIENTAL 2020!!!

Y si se han quedado con ganas de más, visiten nuestro álbum fotográfico aquí.

VAMOS DE ESTRENO (o no): * Viernes 26 de julio de 2019 *

MIDSOMMAR (Ari Aster, 2019)

USA. Duración: 145 min. Guion: Ari Aster Música: Bobby Krlic Fotografía: Pawel Pogorzelski Productora: B-Reel Films / Parts and Labor. Distribuida por A24 Género: Terror

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia,Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson,Lars Väringer, Katarina Weidhagen van Hal

Sinopsis: Una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento acude con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se convierte en una oscura pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

 

El espectador del siglo XXI, formado en el narcisismo de las redes sociales, parece incapaz de llegar virgen a la sala de proyecciones, sobre todo si ha de enfrentarse a una obra cuyo director no ha dejado indiferente a nadie con sus anteriores realizaciones. El público se dividirá ante el nuevo trabajo entre entregados y detractores, los primeros predispuestos a consumir una obra maestra, los segundos con las uñas afiladas para remarcar los defectos y confirmar que el director de moda es un bluf y todas sus películas pura basura. Es época de (pre)juicios rápidos que han de ser compartidos de inmediato, tiempos de jactancia en los que la mayoría se dispone a presentarse como sabio  cuando, en verdad, no pasa de sabihondo. Los menos irán a encontrarse con el hecho fílmico sin un ánimo formado a priori,  ellos serán los que podrán admirar la inmensa gama de grises que se extiende entre el blanco y el negro y disfrutar de la cinta y no de la expectativa que ha generado (del hype si queremos caer en la absurda moda de los anglicismos). Los ponderados serán pocos, pero serán.

Valga este largo preámbulo para introducir nuestra experiencia con el cine de Ari Aster, un autor que, con solo dos largos en su haber, ha demostrado tener un rico universo personal y un modo propio a la hora de narrarlo. Con Hereditary se sentaban sus bases, una narrativa seca y concisa, que introduce el impacto como golpe en el estómago a partir del cual la tensión es más de carga psicológica que de peripecia de acción. No pasa nada, dijeron algunos ante su opera prima, pero, a poco que se tenga el ojo entrenado, puede descubrirse que en su cine no cesan de acontecer los sucesos internos con  todas sus repercusiones externas. Con Midsommar vuelve a hacerlo, un filme en el que, más que el qué, lo que importa es el cómo narra. Su segunda cinta nos pone ante un viaje, un mal viaje para ser precisos, hacia la cegadora luz del solsticio y los estados alterados de la mente, donde el terror nace tanto de la extravagancia como del extrañamiento.

Un arranque impecable. Aster elige iniciar su relato con un prólogo oscuro que establecerá las claves de los personajes y sus relaciones. Un preámbulo que exige ya a sus actores darlo todo, donde la banda sonora y la pista de sonido ponen la intensidad del drama, y en el que la cámara nos da el relato por encima del suceso. Brillantes montajes internos nos muestran la situación en la que se encuentran los personajes, el espejo permite que compartan plano a la vez que enseña, por su carácter artificial (casi forzado), que no se mueven en la misma sintonía. Es casi una película dentro de la película, que viene a sembrar las motivaciones de unos y otros y a fijar nuestra complicidad con el personaje de Dani (una perfecta Florence Pugh) y su condición de desubicada dentro del grupo y la circunstancia. El fuera de juego será nuestro incómodo lugar de observación, asistiremos a los hechos con la misma indefensión que su protagonista, compartiremos con ella el desvarío de pesadilla que la circunda, tan embriagados como ella gracias a esa fotografía sobrexpuesta que convierte al blanco del solsticio en un filtro lisérgico.

Implacable se mantiene el pulso del director hasta la secuencia de impacto, una explosión de gore que pilla desprevenidos a los protagonistas y a contrapié a los espectadores. Nada vuelve a ser igual. Porque va a resultar difícil mantener el mismo nivel de tensión, sí, pero también porque ese hecho nos pone ante la fiereza de lo que nos es extraño, los límites del relativismo cultural y las mezquindades de quienes se sienten en una posición de superioridad moral respecto a lo otro. Quisiéramos que hubiera una reacción, que los protagonistas se comportarán como los estándares del género, pero Aster nos lo niega sepultándonos en el horror de un sinfín de danzas paroxísticas y en la lógica aplastante del rito que está por encima incluso de quienes lo practican.

Las comparaciones son odiosas. Midsommar va a traer como consecuencia la revisión por parte de muchos del clásico de Robin Hardy, y eso será bueno porque bien está revisar grandes obras. Sin embargo, tratar de establecer entre ellas un ranking es ingenuo, injusto y absurdo. Entre la nueva película de Aster y The Wicker Man existe la misma relación que podríamos señalar entre la Suspiria de Guadagnino y la original de Argento: partiendo de puntos en común se nos ofrece toda una reinterpretación del tópico que da pie a una lectura totalmente distinta. Y es que lo folclórico en Midsommar es una excusa argumental para hablarnos de nuestro presente, del posicionamiento del hombre actual ante el mundo, de la enquistada prepotencia de Occidente en un momento en el que sus principios parecen hacer aguas. ¿Folkhorror? Si así lo quieren, y si tanto necesitan poner etiquetas a lo que consumen, usen esta para referirse a la última película de Aster, pero entonces perderán el matiz de que aquí lo pagano está puesto al servicio del análisis de las complicadas relaciones que se entretejen en un mundo en decadencia como el nuestro. Con los demás, con el entorno y con nosotros mismos, tal como ya quedaba expuesto en el prólogo. El resto, lo hemos dicho ya, es un viaje, un mal viaje, hacia nuestro propio fondo.

No hay tantas obras maestras. La magistralidad solo toca con su gracia a unas pocas piezas, a unos pocos autores, y es, normalmente, el tiempo el que les otorga tal condición. Midsommar no lo es, pero poca falta hace. Ari Aster ha vuelto a hacerlo, demostrar que es posible enfrentar con originalidad los lugares comunes. Ha vuelto a filmar una cinta con mucho interés formal, llamada a ganarse un puesto destacado dentro del género en la actualidad y ha validarle como un autor al que hay que seguir la pista. Ni más. Pero tampoco menos.

Categorías:VAMOS DE ESTRENO

Trailer y -perturbador- póster de ‘Ventajas de viajar en tren’

“La verosimilitud está sobrevalorada” es una de las máximas de Ángel Sanagustín, el personaje de Ernesto Alterio en “VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN“, la inclasificable y provocadora ópera prima de Aritz Moreno, que hoy presenta su teaser tráiler.

Una lúdica y gamberra carta de presentación, con los protagonistas de la cinta: Luis Tosar, Pilar Castro, Ernesto Alterio, Quim Gutiérrez, Belén Cuesta, Macarena García, Javier Godino y Javier Botet, entre otros, forman el reparto de esta ‘muñeca rusa de historias y géneros’.

Helga Pato acaba de internar a su marido en un psiquiátrico. En el tren de vuelta, un desconocido se le presenta como Ángel Sanagustín, psiquiatra que trabaja investigando trastornos de personalidad a través de los escritos de los pacientes. Le cuenta entonces la historia de un enfermo paranoico extremadamente peligroso obsesionado, entre otras cosas, con la basura. Un delirio sórdido pero fascinante, repleto de obsesión, perversión, sarcasmo, diversión, demencia y sofisticación que son, en definitiva, algunas de las ventajas de viajar en tren.

Tras el hilo conductor de un “thriller conspiranoico” se esconden una comedia negra, un drama e incluso una peculiar historia de amor.

Javier Gullón (responsable, entre otros, del guion de Enemy de Denis Villeneuve) ha sido el encargado de adaptar esta obra homónima de Antonio Orejudo, un fenómeno editorial que ya ha pasado a formar parte del género de novela de culto.

Para el director Aritz Moreno “VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN supone un sueño hecho realidad. No solo por el debut en sí, sino por hacerlo de esta manera, adaptando una de mis novelas favoritas. Es una absoluta locura de película, con un guion tan original que la propuesta visual tenía que estar a la altura y ha resultado un reto creativo constante, al estilo de ‘quién da más’. Ha sido un privilegio trabajar con este equipo técnico y ni en mis mejores sueños hubiese pensado contar con un reparto como este en mi primera película, bueno, ni en ninguna”.

Actores de primerísimo nivel en papeles poco habituales para ellos, que fueron los primeros sorprendidos no solo por el guion, sino también por la forma de abordar el rodaje y la posibilidad de dar vida a esos desconcertantes personajes en estas divertidas y laberínticas historias.

“VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN” está producida por Merry Colomer, Leire Apellaniz y Juan Gordon. La dirección de fotografía es de Javi Agirre, la dirección artística de Mikel Serrano, la música de Cristóbal Tapia de Veer, el montaje de Raúl López, el maquillaje de Karmele Soler, la peluquería de Olga Cruz y el vestuario de Virginie Alba.

Se trata de una producción de Morena Films y Señor y Señora, coproducida por Logical Pictures y Ventajas de viajar en tren A.I.E. Cuenta con la producción asociada de Castelao Pictures (una compañía de Filmax), con la participación de EITB, RTVE y Movistar+, con la financiación del Gobierno de España (ICAA) y con el apoyo del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco y CNC. Está distribuida por Filmax y las ventas internacionales corren a cargo de Seville Films International.

SINOPSIS AMPLIA

¿Le apetece que le cuente mi vida?

La editora Helga Pato es abordada con esta desconcertante pregunta durante un viaje en tren. Su compañero de asiento resulta ser Ángel Sanagustín, un psiquiatra experto en trastornos de personalidad.

Durante el viaje, Ángel le cuenta la sórdida y delirante historia del peor caso clínico al que se ha enfrentado jamás: el de Martín Urales de Úbeda, un enfermo paranoico extremadamente peligroso y obsesionado, entre otras muchas cosas, con la basura como instrumento de control.

Este encuentro fortuito marcará de manera irremediable el futuro de Helga Pato y el de todos los personajes involucrados en una serie de tramas impredecibles que se superponen, capa tras capa, hasta llegar a un delirante clímax.

 

16 Nits de Cinema Oriental de Vic 2019: Sección Oficial

Serendipia se desplaza de nuevo a Vic para disfrutar de su cita ineludible con el cine asiático en el que es ya su festival de cabecera. Y es que en las Nits se siente como en casa y el cine que allí se proyecta le sirve de desintoxicación, pues ya venga de China, Japón o la India, conserva la inocencia del espectáculo popular, habitado por héroes de gran corazón que se enfrentan a  crueles villanos; campesinos que emigran a la ciudad en busca de un futuro mejor para ellos y sus hijos; profesores que ofrecen valores positivos a sus alumnos -aunque, eso sí,  también sean expertos en artes marciales-; mafiosos para los que lo más importante es la amistad; o veterinarios hipermusculados que defienden a los elefantes de los desaprensivos cazadores furtivos…a mamporrazos. Todo es posible. Placeres culpables para el disfrute del  espectador que podrá sumergirse en un cine repleto de buenas intenciones, mensajes positivos y también ostias como panes de la mano -nunca mejor dicho- de los mejores artistas marciales de todos los tiempos. 

SECCIÓN OFICIAL

Las 16 cintas pertenecientes a la Sección Oficial que han tenido acceso a los diferentes premios del festival, otorgados por el jurado, la crítica y el público pertenecen, como es habitual en las Nits, a todo tipo de géneros y pudieron verse, en su mayoría, en el Cinema Vigatà con excepción de cinco de ellas que se proyectaron en sesión popular gratuita al aire libre en La bassa dels Hermanos. Pasamos a repasarlas por naciones:

China participó con cuatro títulos. The Road not Taken (Tang Gaopeng, 2018) una opera prima escrita por su director que narra el viaje iniciático que emprenden un granjero acosado por la mafia y un niño secuestrado que queda bajo su custodia. Dos seres desvalidos que se encontrarán a sí mismos mientras atraviesan, en un viaje a ninguna parte, el desierto del Gobi en esta road movie con elementos de western que inauguró la Sección Oficial. Spring Sparrow (Li Jingxiang, 2019) parte de un hecho real y particular: cuatro amigos, entre ellos el propio padre de la directora, dejan su pequeño pueblo para ir a Pekín a pasar diez días movidos por diversos motivos. En el caso del protagonista buscar un futuro mejor, a la vez que huir del asfixiante ambiente que se respira en su hogar, gobernado por un padre jugador, maltratador y déspota que vive inmerso en una frustración cuyo origen averiguaremos más tarde. Un canto a la juventud, la amistad y la esperanza, rodado con mimbres que la emparentan, a nuestros ojos, con el neorrealismo. Li Jingxiang juega con la iluminación para impregnar la cinta de un carácter casi documental, pero a la vez aderezada con un intimismo que nos acerca a la historia desde la impronta de la vivencia. Y es que la directora se ha propuesto un homenaje al esfuerzo de esa generación que, en una China que iniciaba una apertura desde la que empezar a dejar atrás el maoísmo, abandono su tierra para labrar un futuro mejor para ellos y los suyos. Pero la directora ha elegido para narrar esa realidad histórica, la experiencia personal de su propia familia y ello le imprime carácter de fresco a su película que estudia al milímetro el uso de la cámara, planos medios para la vida en la aldea, como signo de reverencia a sus mayores, cámara en mano para su peripecia en la ciudad que amplifica la gesta de esas personas humildes. Una película sentida que es  una estupenda opera prima que introdujo la propia Li Jingxiang, presente en  el festival, junto a uno de los protagonistas. Pegasus (Han Han, 2019) es una historia de redención repleta de acción y humor ambientada en el mundo de los rallies. Y finalmente Once Upon a Time in China: Warriors of the Nation (Huang Feihong Zhi Nu Hai Xiongfeng, Marko Mak, 2018), octava entrega de esta saga que inició Tsui Hark . Un drama histórico repleto de artes marciales, que en esta ocasión nos adentrará en una trama basada en hechos reales, repleta de intrigas políticas, espías japoneses y luchas espectaculares que se desarrollarán en fastuosos palacios.

China, en coproducción con Hong-Kong, presentó dos cintas más: Missbehaviour (Pang Ho-Cheung, 2019) y The Knight of Shadows (Jia Yan, 2019). La primera es una comedia moderna protagonizada por un grupo de antiguas amigas que unirán fuerzas para ayudar a una de ellas a encontrar leche materna en el plazo más breve de tiempo. Durante la búsqueda las amigas volverán a estrechar lazos y renovar votos. Velocidad, locura y escatología en un filme de lo más loco y refrescante. Muy diferente -o quizás no- a The Knight of Shadows, cinta que se ofreció en calidad de  premiere europea gracias a la colaboración de Movistar Plus. Una fantasía de aventuras protagonizada por Jackie Chan que encarna a Pu Songling, un escritor de novelas de terror y fantasía (algunos lo consideran el Poe de la literatura China) que existió realmente y que aquí entrará directamente en la que podría ser una de sus historias. Repleta de demonios y fantasmas, de bellas diablesas y apuestos cazadores de fantasmas, con mucho humor y con amores desmesurados, en una conseguida conjunción entre animación e imagen real. Todo un espectáculo que dejó boquiabierto al público de la Bassa. De Hong-Kong se ofreció el magnífico documental I Am the White Tiger (Lee Chiu, 2018), único que se pudo disfrutar durante las Nits y que repasa la vida, vivencias y auténticas aventuras de Mark Houghton, actor y doble de acción inglés que consiguió convertirse en una estrella de la industria cinematográfica de Hong-Kong y en una muestra de como un occidental puede llegar a sumergirse en la cultura asiática hasta pasar a formar parte de ella. Desde sus inicios como actor en Hong-Kong a finales de los ochenta, donde intervino en más de sesenta cintas, hasta convertirse en alumno de Lau Kar-Leung; a su trabajo como coreógrafo de acción para Gordon Liu en Malasia. Sin olvidar algunos encontronazos que podrían haberle costado la vida. Gran luchador y gran bebedor, Mark Houghton nos cuenta su apasionante vida en este completo documental en el que deja constancia también de la eterna unión de un alumno con su sifu.

India presentó tres películas bien diferentes: Andhadhun (Sriram Raghavan, 2018) es una magnífica comedia protagonizada por un falso pianista ciego que presenciará un asesinato, en una vibrante escena que es toda una lección de cine. Ese será tan solo el punto de partida en el alocado itinerario de un filme que cambiará de género sin despeinarse llevando al perplejo espectador de la comedia negra al más sórdido de los escenarios, y todo ello de una forma ejemplar, resultando ser la cinta favorita de público, crítica y jurado de estas Nits. No tan espléndida resultó The Man Who Feels No Pain (Mard Ko Dard Nahin Hota, Basan Bala, 2018), una comedia de corte fantástico con muchas escenas de acción y fina ironía protagonizada por un hombre que desconoce el dolor, sin duda un prometedor punto de partida que decae un tanto conforme avanza su duración que se antoja excesiva. El pulso lo recuperó Junglee (Chuck Russell, 2019), cinta familiar que cerró las proyecciones de la Bassa con gran éxito de público. Repleta de acción, humor, bellos protagonistas, buenos sentimientos es, en resumen, un entretenimiento sano y exótico, lleno de belleza que provoca cierto placer culpable al devolver al espectador la emoción del cine como puro entretenimiento. Una cosa llama la atención de las producciones indias proyectadas en esta edición, y es el papel que juega la mujer en ellas, unas protagonistas que están bien lejos de ser meros ornamentos para destacar más el rol del héroe, al contrario, juegan al mismo nivel que sus replicantes masculinos, e incluso podría decirse que les superan en su peso dentro de la acción.

De Japón se proyectaron los filmes Red Blade (Reddo bureido, Takahiro Ishihara, 2019) y Under one Umbrella (Ai Ai Gasa, Takayuki Takuma, 2018). El primero una fantasía con ninjas, katanas, sangre, honor, colegialas, humor y acoso escolar como telón de fondo. Todo ello en clave fantástica con universos paralelos y un guión de Sion Sono que podríamos adjetivar como versión ninja de La historia Interminable, con ese viaje de la protagonista al seno de la ficción, tal como lo hace Bastian en el relato de Ende, un viaje que condiciona y cambia la ficción en la que ha irrumpido y que exigirá su sacrificio para devolver las aguas a su cauce.  Por su parte Under one Umbrella es una película íntima sobre una joven que quiere saber porqué su padre la abandonó a ella y su madre hace 25 años. Mediante sus vecinos, amigos y su nueva esposa conocerá al hombre y los motivos que le obligaron a hacerlo. Llena de gran sensibilidad y un humor delicioso, Under one Umbrella hubiera requerido de un escenario más íntimo que el ofrecido por la Bassa para poder disfrutarla como hubiera merecido, pues  es una película puzzle que va desgranando poco a poco los entresijos de su trama argumental. Conmovedora y delicada rezuma sabiduría oriental en su defender que todo tiene un sentido si lo dejamos fluir.

Tailandia, país que protagonizó la retrospectiva en esta edición de las Nits, participó en la sección oficial con dos películas de género fantástico: Homestay (Parkpoom Wongpoom, 2018), drama sobrenatural producido por los responsables de Bad Genius (Chalard games goeng, Nattawut Poonpiriya, 2017), gran éxito en la edición anterior de las Nits. Tras un irreal comienzo, Homestay divagará entre la comedia romántica y la aventura espiritual, protagonizada por un espíritu que deberá ocupar el cuerpo de un suicida como condición previa a su reencarnación, debiendo averiguar los motivos que le llevaron a quitarse la vida. Una parábola sobre aceptar nuestras derrotas y no buscar excusas culpando a los demás de nuestros propios fracasos. Por su parte The Pool (Ping Lumpraploeng, 2018) muestra una situación altamente angustiosa, con el protagonista atrapado en una piscina vacía de 6 metros de profundidad en la que contará, además con la compañía de un enorme y hambriento cocodrilo. Y eso es solo el principio. Una intriga perfectamente orquestada, que no dejaba nada al azar y que supo captar la atención de todo el público de la Bassa hasta que se proyectó el último fotograma.

De Corea del Sur tan solo hubo un título en Sección Oficial, ¡Pero vaya título!: The Outlaws (Beomjoidosi, Yoon-Seong Kang, 2017) es un poderoso thriller basado en hecho reales protagonizado por unos personajes perfectamente perfilados, con carisma. Tanto el detective, un perfecto Bud Spencer de ojos rasgados y procedimientos expeditivos, como el villano, un personaje realmente terrorífico, cautivaron al espectador durante las dos horas de duración de la película. Un disfrute para una noche memorable gracias a Tukuri Films, nuevo sello videográfico del que daremos más detalles en breve y tras el que se encuentra Albert Galera, uno de los responsables de TerrorMolins y toda una garantía de calidad.

Finalmente la cinta nepalí, con producción de Estados Unidos y España The Man from Kathmandu (Pema Dhondup, 2019) participó en la Sección Oficial casi de manera anecdótica, pues realmente no alcanzaba ni de lejos la calidad de las otras cintas. Aún así el público disfrutó con el humor involuntario de esta ambiciosa producción protagonizada por el portorriqueño José Manuel, artista marcial que interpreta a un musulmán integrista que descubrirá progresivamente que todo el lavado de cerebro que ha sufrido es un engaño. Tras varias decisiones arriesgadas del director; algunas luchas no demasiado convincentes; y muchas actuaciones de derribo; la película finaliza, eso sí, amenazando con secuela. ¡Bam Bam Bole!.

En resumen, una buena media de calidad en la selección de los títulos de esta Sección Oficial, que se completaron con una magnífica retrospectiva dedicada al cine tailandés de acción y otras cintas ofrecidas fuera de competición que pasaremos a repasar en la segunda entrega de este apasionante artículo.

 

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