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Archive for 26 julio 2019

16 Nits de Cinema Oriental de Vic 2019: Retrospectiva, otras secciones y Palmarés

Si en la primera parte de esta crónica dábamos un pormenorizado repaso a lo que dió de sí la Sección Oficial de las Nits de Cinema Oriental 2019, vamos en esta segunda entrega a centrarnos en el resto de secciones y actividades, que fueron numerosas y para todo tipo de público.

(Fotos: Serendipia)

RETROSPECTIVA

Muy especial y divertida fue la retrospectiva dedicada al cine de acción tailandés. Su programador, Domingo López, ofreció una vista panorámica muy completa sobre este cine, del que destaca por importancia Panna Rittikrai, gran admirador del cine que se hacía en Hong-Kong en los ochenta y que supo adaptar en su país respetando la idiosincrasia y las técnicas marciales autóctonas. Como explicó el propio Domingo en las presentaciones previas a las sesiones retrospectivas, muchas de estas cintas se perdieron al ser consideradas poco más que de usar y tirar, pero aún así se pudo ver una buena muestra de lo que se cocía en tailandia antes y después del impacto causado por Ong Bak (2003). Born to Fight (เกิดมาลุย, Rittikrai,1984) fue la película que lo inició todo en el cine de acción tailandés, y a pesar de que el negativo original está perdido, el público asistente pudo disfrutar de la mejor copia existente. Repleta de luchas al estilo de Jackie Chan, justo  esta película fue la que animó a Tony Jaa a meterse en este mundo, entrando en el equipo de Panna Rittikrai. Con un argumento de lo más básico y anodino, repleto de diálogos absurdos y una banda sonora de estraperlo, lo importante en Born to Fight son las luchas, todo un catálogo de coreografías realizadas por un entusiasta equipo de especialistas cuya entrega estamos seguros costó a más de uno un buen morado, cuando no una dolorosa fractura. Acción pura y dura sin pulir.

Más trabajada en la parte cinematográfica resultó Hard Gun (Prapon Petchinn, 1996), en la que además de Rittikrai participa Tony Jaa en el que es uno de sus primeros trabajos como miembro del equipo de especialistas de Panna Rittikrai. Realizada con el ánimo de ser una comedia, cuenta con el caricato bizarro de turno (ya saben, feo y miedoso, cuando no también obeso), que acompaña al héroe de la función, provocando mucho humor marciano y, paradójicamente, involuntario. Afortunadamente hay peleas, con contacto total, cual durex, que compensan la vergüenza ajena. La copia que se ofreció era de muy buena calidad, al haberse conservado los elementos originales en 35 mm.

Ong Bak supuso un merecido prestigio para el cine de artes marciales tailandés, que puso en marcha su maquinaria para crear nuevos vehículos para su actor revelación, Tony Jaa, pero también destacó el descubrimiento del maestro Prachya Pinkaew, la joven luchadora de taekwondo Jeeja Yanin, para la que escribió Chocolate (2008), película cuya producción se extendió durante cuatro años y que contó con las coreografías de Panna Rittikrai. Y se nota, pues las luchas de Jeeja Yanin resultan inolvidables, en especial una que se desarrolla en la fachada de un edificio. Impresionante. Como también lo es su interpretación de joven autista.  También protagonizada por Jeeja Yanin, invitada y premio de honor del festival, se ofreció otro de sus grandes éxitos, Raging Phoenix (Rashane Limtrakul, 2009), que cuenta también con coreografías de Panna Rittikrai y que nos presenta una nueva técnica de lucha:  el meyraiyuth, que mezcla danza callejera, tipo break dance y muay thai. La película, que inauguró las Nits del año 2009, dedicado a Tailandia, se ofreció en nueva copia remasterizada. Con fuerte elemento fantástico, Raging Phoenix es una cuidada producción, visualmente impecable que se desarrolla en escenarios desolados, tanto naturales como industriales y que tiene un trasfondo altamente retorcido, con una banda de secuestradores que elabora perfumes con las lágrimas de tristeza y las feromonas que extraen de sus víctimas. De nuevo espectaculares luchas, en especial la que se desarrolla en unos puentes colgantes y algún doble cuya presencia se detecta claramente, como en el caso concreto de la villana de color.  El ciclo retrospectivo se cerró con Bangkok Knockout (2010) dirigida y protagonizada por Panna Rittikrai y que representa un retorno a los orígenes, con mínimo argumento, caricato de escasa gracia y, sobre todo, peleas espectaculares. En este caso se enfrentarán a muerte dos equipos de luchadores, mientras apuestan cantidades desorbitadas unos desaprensivos millonarios. Entre los villanos, hay hasta una especie de Jason hacha en ristre y que, como aquel, parece no morirse nunca. Unas gotas de humor chusco y peleas que terminan agotando hasta al espectador.

Hubo otra proyección retrospectiva, en este caso como homenaje al recientemente fallecido director Ringo Lam, del que se ofreció en la suntuosa pantalla del Vigatá su clásico Full Contact (1992), cinta perteneciente a aquel cine policíaco de Hong-Kong de principios de los noventa que tantas pasiones desató en el espectador occidental, con directores como John Woo, Kirk Wong y el mismo Ringo Lam, y actores como Chow Yun-Fat, Simon Yam y Anthony Wong. Cine violento y sin concesiones, poéticamente rodado y en el que la amistad y el honor entre asesinos y pandilleros es condición imprescindible. Un clásico ineludible.

ANIMACIÓN

Las Nits otorgan una atención especial a los más pequeños, que protagonizan las primeras sesiones del Vigatá. En esta ocasión se programaron cinco propuestas bien distintas: por un lado, prosiguió el éxito obtenido el año anterior con la proyección de un nuevo Tokusatsu protagonizado por el héroe por autonomasia de la Chiba, Yatsurugi 8 (Hiroshi Nagai, Japón, 2019). Camaradería, acción, colorido, monstruos y demonios. Y, por otro lado, tuvo un gran protagonismo la animación. El primer días se proyectó una selección de cortometrajes provenientes del Busan International Kids and Youth Film Festival, junto a producciones independientes tailandesas. La segunda jornada se inició con Monkey Magic (Ma Jihai, 2019) una propuesta llegada de China que vuelve a adaptar la leyenda del rey mono en un viaje repleto de fantasía y seres de lo más pintoresco. Las Nits  ofrecieron la también produccion china The Wind Guardians (Liu Kuo, 2018), una espectacular fantasía repleta de humor y épica protagonizada por un héroe ciego y muy canalla, así como On Happiness Road (2018) con la que la directora taiwanesa Sung Hsin-yin debuta en el largometraje. Una deliciosa cinta de animación en la que rememora su infancia y juventud mientras explica parte de la historia reciente de su país.

MÁS CINE: GOLFAS, CORTOMETRAJES Y SESIONES ESPECIALES

Las Nits ofrecieron también cine en pequeño formato con los cortometrajes de animación The Junter (Jari Vaara, Japón, 2018) y Le Mot (Mi-Young Baek, Corea del Sur, 2018) y en imagen real Disrupted (Sunyong Bak, Corea del Sur, 2018) y los catalanes Jezebel’s Spring Rols (Joan-Pol Argenter, 2017) y Mi nombre es Koji (David Muñoz, 2019), que hizo las delicias del público de la Bassa con su divertida propuesta.

Como sesión golfa, además de la mencionada Full Contact, como homenaje a Ringo Lam, se ofreció la despendolada producción japonesa Strega (Bueno, 2019), un Tokusatsu repleto de acción, humor escatológico y erotismo, tal y como se entiende en este tipo de producciones.

Finalmente, este año se ofreció una maratón la última jornada que constó de tres largometrajes, tras la que vino la recopilación de cortos de humor demente Tetsudon y su hermano de la ‘terra’, Vicsudon.

La tarde cinéfaga se inició con Saint Young Men de Yuichi Fukuda, una producción japonesa que nos muestra lo que sucedería si hoy mismo Jesús y Buda compartieran piso en Japón. Una divertida adaptación del popular manga escrito e ilustrado por Nakamura Hiraku y que se prolongará en una web serie. Big Brother (Hong-Kong/China, 2018) tiene como protagonista a Donnie Yen como maestro de escuela. Buenas intenciones, humor y por supuesto reparto de hostias en una producción de lo más amable. La produccion hongkonesa Golden Job (Kar Lok Chin, 2018) rebajó el nivel de moralina, con un grupo de mercenarios veteranos a punto de retirarse con una buena acción, aunque todo se torcerá cuando uno de ellos traicionará al resto. Acción, tiros a cascoporro, amistad y lealtad en esta cinta que recupera al reparto de la mítica saga de triadas del los noventa Young and Dangerous.

Pero ¡ah! el buen sabor de boca duró poco, pues llegaron la muestra Vicsudon, que repitió el escaso nivel de calidad de sus producciones, a tono con su hermano mayor japonés, Tetsudon, que ofreció su última bazofia, Tetsudon: Rated T for Folls, Idiots & Dummies, una recopilación de cortometrajes en el límite presentados por el entrañable Reji Hoshino, maestro de ceremonias en esta, por otro lado, descacharrante muestra de anti cine.

ACTIVIDADES PARALELAS

Aunque el cine es el principal protagonista de las Nits, no es ni mucho menos el único, como veremos con mucho más detalle en el álbum fotográfico. Las Nits de Cinema Oriental de Vic cuentan además con unas actividades paralelas y de complemento a la proyección de las cintas que convierten este festival en algo único. Conciertos, Karaokes, cenas temáticas, exhibiciones de danza y artes marciales… y también exposiciones, como Ombres de Siam, que tuvo lugar Museu de l’Art de la Pell de Vic o la colección de fotografías de  Bernat Almirall, Prisoners Assistence Nepal, que estuvo permanentemente expuesta en La Bassa del Hermanos.

CONCLUSIÓN Y PALMARÉS

-Premio del jurado (Sandra Takagi, Sergio Molina y Alfons Gorina) ex aequo: Spring Sparrow (China, 2019) y Andhadhun (India, 2018).

-Premio del Público: Andhadhun (India, 2018).

-Premio de la Crítica: Andhadhun (India, 2018).

El Festival Nits de cinema oriental 2019 ha presentado un total de 44 filmes producidos en China, Japón, Hong Kong, Tailandia, Taiwan, Corea del Sur, Nepal e India, 25 de los cuales han sido exhibidos con categoría de estreno

La fidelidad del público a las sesiones nocturnas de la Bassa dels Hermanos es absoluta y, además, este año ha aumentado la asistencia en las proyecciones del Cinema Vigatà.

En resumen: buen cine, buena compañía, buen ambiente. Risas, música, danza, cultura. Noches de verano y un magnífico trabajo. Por todo esto y mucho más…

¡¡¡NOS VEMOS EN EL FESTIVAL NITS DE CINEMA ORIENTAL 2020!!!

Y si se han quedado con ganas de más, visiten nuestro álbum fotográfico aquí.

VAMOS DE ESTRENO (o no): * Viernes 26 de julio de 2019 *

MIDSOMMAR (Ari Aster, 2019)

USA. Duración: 145 min. Guion: Ari Aster Música: Bobby Krlic Fotografía: Pawel Pogorzelski Productora: B-Reel Films / Parts and Labor. Distribuida por A24 Género: Terror

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia,Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson,Lars Väringer, Katarina Weidhagen van Hal

Sinopsis: Una pareja estadounidense que no está pasando por su mejor momento acude con unos amigos al Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Lo que comienza como unas vacaciones de ensueño en un lugar en el que el sol no se pone nunca, poco a poco se convierte en una oscura pesadilla cuando los misteriosos aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

 

El espectador del siglo XXI, formado en el narcisismo de las redes sociales, parece incapaz de llegar virgen a la sala de proyecciones, sobre todo si ha de enfrentarse a una obra cuyo director no ha dejado indiferente a nadie con sus anteriores realizaciones. El público se dividirá ante el nuevo trabajo entre entregados y detractores, los primeros predispuestos a consumir una obra maestra, los segundos con las uñas afiladas para remarcar los defectos y confirmar que el director de moda es un bluf y todas sus películas pura basura. Es época de (pre)juicios rápidos que han de ser compartidos de inmediato, tiempos de jactancia en los que la mayoría se dispone a presentarse como sabio  cuando, en verdad, no pasa de sabihondo. Los menos irán a encontrarse con el hecho fílmico sin un ánimo formado a priori,  ellos serán los que podrán admirar la inmensa gama de grises que se extiende entre el blanco y el negro y disfrutar de la cinta y no de la expectativa que ha generado (del hype si queremos caer en la absurda moda de los anglicismos). Los ponderados serán pocos, pero serán.

Valga este largo preámbulo para introducir nuestra experiencia con el cine de Ari Aster, un autor que, con solo dos largos en su haber, ha demostrado tener un rico universo personal y un modo propio a la hora de narrarlo. Con Hereditary se sentaban sus bases, una narrativa seca y concisa, que introduce el impacto como golpe en el estómago a partir del cual la tensión es más de carga psicológica que de peripecia de acción. No pasa nada, dijeron algunos ante su opera prima, pero, a poco que se tenga el ojo entrenado, puede descubrirse que en su cine no cesan de acontecer los sucesos internos con  todas sus repercusiones externas. Con Midsommar vuelve a hacerlo, un filme en el que, más que el qué, lo que importa es el cómo narra. Su segunda cinta nos pone ante un viaje, un mal viaje para ser precisos, hacia la cegadora luz del solsticio y los estados alterados de la mente, donde el terror nace tanto de la extravagancia como del extrañamiento.

Un arranque impecable. Aster elige iniciar su relato con un prólogo oscuro que establecerá las claves de los personajes y sus relaciones. Un preámbulo que exige ya a sus actores darlo todo, donde la banda sonora y la pista de sonido ponen la intensidad del drama, y en el que la cámara nos da el relato por encima del suceso. Brillantes montajes internos nos muestran la situación en la que se encuentran los personajes, el espejo permite que compartan plano a la vez que enseña, por su carácter artificial (casi forzado), que no se mueven en la misma sintonía. Es casi una película dentro de la película, que viene a sembrar las motivaciones de unos y otros y a fijar nuestra complicidad con el personaje de Dani (una perfecta Florence Pugh) y su condición de desubicada dentro del grupo y la circunstancia. El fuera de juego será nuestro incómodo lugar de observación, asistiremos a los hechos con la misma indefensión que su protagonista, compartiremos con ella el desvarío de pesadilla que la circunda, tan embriagados como ella gracias a esa fotografía sobrexpuesta que convierte al blanco del solsticio en un filtro lisérgico.

Implacable se mantiene el pulso del director hasta la secuencia de impacto, una explosión de gore que pilla desprevenidos a los protagonistas y a contrapié a los espectadores. Nada vuelve a ser igual. Porque va a resultar difícil mantener el mismo nivel de tensión, sí, pero también porque ese hecho nos pone ante la fiereza de lo que nos es extraño, los límites del relativismo cultural y las mezquindades de quienes se sienten en una posición de superioridad moral respecto a lo otro. Quisiéramos que hubiera una reacción, que los protagonistas se comportarán como los estándares del género, pero Aster nos lo niega sepultándonos en el horror de un sinfín de danzas paroxísticas y en la lógica aplastante del rito que está por encima incluso de quienes lo practican.

Las comparaciones son odiosas. Midsommar va a traer como consecuencia la revisión por parte de muchos del clásico de Robin Hardy, y eso será bueno porque bien está revisar grandes obras. Sin embargo, tratar de establecer entre ellas un ranking es ingenuo, injusto y absurdo. Entre la nueva película de Aster y The Wicker Man existe la misma relación que podríamos señalar entre la Suspiria de Guadagnino y la original de Argento: partiendo de puntos en común se nos ofrece toda una reinterpretación del tópico que da pie a una lectura totalmente distinta. Y es que lo folclórico en Midsommar es una excusa argumental para hablarnos de nuestro presente, del posicionamiento del hombre actual ante el mundo, de la enquistada prepotencia de Occidente en un momento en el que sus principios parecen hacer aguas. ¿Folkhorror? Si así lo quieren, y si tanto necesitan poner etiquetas a lo que consumen, usen esta para referirse a la última película de Aster, pero entonces perderán el matiz de que aquí lo pagano está puesto al servicio del análisis de las complicadas relaciones que se entretejen en un mundo en decadencia como el nuestro. Con los demás, con el entorno y con nosotros mismos, tal como ya quedaba expuesto en el prólogo. El resto, lo hemos dicho ya, es un viaje, un mal viaje, hacia nuestro propio fondo.

No hay tantas obras maestras. La magistralidad solo toca con su gracia a unas pocas piezas, a unos pocos autores, y es, normalmente, el tiempo el que les otorga tal condición. Midsommar no lo es, pero poca falta hace. Ari Aster ha vuelto a hacerlo, demostrar que es posible enfrentar con originalidad los lugares comunes. Ha vuelto a filmar una cinta con mucho interés formal, llamada a ganarse un puesto destacado dentro del género en la actualidad y ha validarle como un autor al que hay que seguir la pista. Ni más. Pero tampoco menos.

Categorías:VAMOS DE ESTRENO

Trailer y -perturbador- póster de ‘Ventajas de viajar en tren’

“La verosimilitud está sobrevalorada” es una de las máximas de Ángel Sanagustín, el personaje de Ernesto Alterio en “VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN“, la inclasificable y provocadora ópera prima de Aritz Moreno, que hoy presenta su teaser tráiler.

Una lúdica y gamberra carta de presentación, con los protagonistas de la cinta: Luis Tosar, Pilar Castro, Ernesto Alterio, Quim Gutiérrez, Belén Cuesta, Macarena García, Javier Godino y Javier Botet, entre otros, forman el reparto de esta ‘muñeca rusa de historias y géneros’.

Helga Pato acaba de internar a su marido en un psiquiátrico. En el tren de vuelta, un desconocido se le presenta como Ángel Sanagustín, psiquiatra que trabaja investigando trastornos de personalidad a través de los escritos de los pacientes. Le cuenta entonces la historia de un enfermo paranoico extremadamente peligroso obsesionado, entre otras cosas, con la basura. Un delirio sórdido pero fascinante, repleto de obsesión, perversión, sarcasmo, diversión, demencia y sofisticación que son, en definitiva, algunas de las ventajas de viajar en tren.

Tras el hilo conductor de un “thriller conspiranoico” se esconden una comedia negra, un drama e incluso una peculiar historia de amor.

Javier Gullón (responsable, entre otros, del guion de Enemy de Denis Villeneuve) ha sido el encargado de adaptar esta obra homónima de Antonio Orejudo, un fenómeno editorial que ya ha pasado a formar parte del género de novela de culto.

Para el director Aritz Moreno “VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN supone un sueño hecho realidad. No solo por el debut en sí, sino por hacerlo de esta manera, adaptando una de mis novelas favoritas. Es una absoluta locura de película, con un guion tan original que la propuesta visual tenía que estar a la altura y ha resultado un reto creativo constante, al estilo de ‘quién da más’. Ha sido un privilegio trabajar con este equipo técnico y ni en mis mejores sueños hubiese pensado contar con un reparto como este en mi primera película, bueno, ni en ninguna”.

Actores de primerísimo nivel en papeles poco habituales para ellos, que fueron los primeros sorprendidos no solo por el guion, sino también por la forma de abordar el rodaje y la posibilidad de dar vida a esos desconcertantes personajes en estas divertidas y laberínticas historias.

“VENTAJAS DE VIAJAR EN TREN” está producida por Merry Colomer, Leire Apellaniz y Juan Gordon. La dirección de fotografía es de Javi Agirre, la dirección artística de Mikel Serrano, la música de Cristóbal Tapia de Veer, el montaje de Raúl López, el maquillaje de Karmele Soler, la peluquería de Olga Cruz y el vestuario de Virginie Alba.

Se trata de una producción de Morena Films y Señor y Señora, coproducida por Logical Pictures y Ventajas de viajar en tren A.I.E. Cuenta con la producción asociada de Castelao Pictures (una compañía de Filmax), con la participación de EITB, RTVE y Movistar+, con la financiación del Gobierno de España (ICAA) y con el apoyo del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco y CNC. Está distribuida por Filmax y las ventas internacionales corren a cargo de Seville Films International.

SINOPSIS AMPLIA

¿Le apetece que le cuente mi vida?

La editora Helga Pato es abordada con esta desconcertante pregunta durante un viaje en tren. Su compañero de asiento resulta ser Ángel Sanagustín, un psiquiatra experto en trastornos de personalidad.

Durante el viaje, Ángel le cuenta la sórdida y delirante historia del peor caso clínico al que se ha enfrentado jamás: el de Martín Urales de Úbeda, un enfermo paranoico extremadamente peligroso y obsesionado, entre otras muchas cosas, con la basura como instrumento de control.

Este encuentro fortuito marcará de manera irremediable el futuro de Helga Pato y el de todos los personajes involucrados en una serie de tramas impredecibles que se superponen, capa tras capa, hasta llegar a un delirante clímax.

 

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