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Diario de Serendipia en Sitges 2011: CUATRO

José Miguel Rodríguez (Dioses y Monstruos) explicando los pormenores del proyecto Kifund (Foto Serendipia)

Serendipia se pone de gala. Es domingo y… ¿Qué hay que hacer en domingo?: ¡exacto! hay que ir al culto. Y eso es lo que hacemos acudiendo a ver todo un film imprescindible, que no por mil veces visto, deja de ser buena ocasión de revisar, esta vez, en pantalla grande. En el Retiro se proyecta el Frankenstein original de Universal, que como ya deben saber ha cumplido 70 añitos y se conserva como el primer día con ese gran Karloff (que se destrozó la espalda llevando a Colin Clive a sus espaldas); con esa María que el monstruo lanza al lago y que durante un periodo nos cortaron; con esos alegres aldeanos que tan pronto se ponen a danzar pseudo bailes tiroleses como agarran antorchas y prenden fuego a cualquier castillo que les resulte sospechoso… ya saben, ya la han visto pero… uno siempre ve nuevas cosas (“noves visions”) ¿A que no sabían que en el laboratorio del Dr. Frankenstein hay un sifón? Pues sí, les aseguro que lo hay porque lo he visto (y no era producto de las secuelas de la noche anterior…).

De nuevo en L’Auditori vemos Verbo, opera prima de Chapero Jackson que aunque se vaticina que se va a llevar muchas collejas,  vimos con agrado (tan poco esperábamos…), a pesar  (o gracias) a la poca labor de Miguel Ángel Silvestre, alías “El Duque”, que no contentará a sus fans por no mostrar el torso ni casi la cara. Eso sí, de sobresaliente se puede calificar la actuación de la debutante Alba García, muy convincente en su papel de adolescente.

Tras un pequeño relax nos vamos a por tickets. Ah sí, les cuento…

¡¡¡EL TERRORÍFICO ASUNTO DE LOS TICKETS!!!

Para quien no esté al tanto del tema les explico: En el festival de Sitges hay pases de prensa con entrada para el público para los cuales accede el miembro de la prensa con sólo enseñar la acreditación. Esto acostumbra a suceder en los pases matinales, de ahí que Serendipia prefiera madrugar. Pero hay otros pases, casi todos a partir de las seis de la tarde, para los cuales hace falta pedir un ticket y para los que hay que hacer cola ante una taquilla específica que abre a las cuatro. Hasta ahí, más que correcto. Pero… lo malo es que uno puede llegar el tercero, por ejemplo, ponerse pacientemente en la cola y esperar sin comer para acceder a uno de esos tickets limitados y… puede pasar que el de delante tenga muchos amigos, que tal y como llegan a la cola se te vayan colando. Este aciago día nos pasó a nosotros, que ante nuestra estupefacción vimos colar a ocho personas, más algunos por delante y por detras ¡Por todos los conductos! …  y eso duele amigos. Tanto que Serendipia prefirió no volver a hacer colas anticipadas para no perder los nervios y provocar un incidente, que a punto estuvimos… ¡Si hasta el Sr. Gorina (anterior director del festival) hacía cola religiosamente esperando su turno!

Damos una constructiva solución a la organización, a la vez que bastante económica, para que estos patanes dejen de colarse y que sería tal que así: una máquina de números como las de las pollerías, cuyos tickets cambiarian de color cada día (para evitar la canallesca) y con un vigilante para evitar que se pillaran más de uno por persona. Solución salomónica, sí, pero solidaria para los que, como nosotros, nos quedamos sin comer, sin refrescarnos y sin ver una proyección durante el tiempo en el que hacíamos cola.

Y tras este inciso sigamos la narración donde la dejamos…

Cozzi presentando Roma Fantástica (Foto Serendipia)

Con los nervios a flor de piel y tras el consiguiente bocadillo nos acercamos a Brigadoon para ver como defienden sus creadores la plataforma Kifund, de la que ya les hemos explicado algunas cosillas por aquí. Aprovechando que estábamos allí aprovechamos para ver de nuevo al Sr. Luigi Cozzi que traía su documental Roma Fantástica, un compendio de lugares donde se han rodado algunos de los más memorables films italianos de terror, con algunos añadidos de la carrera del director que no tenían desperdicio, como los de Las Aventuras de Hércules  (Le avventure dell’incredibile Ercole, 1985). Una gozada con lleno total. Durante la cola para acceder a la proyección notaba cierto hedor desagradable a mi alrededor que localicé en el individuo que tenía delante. Tenía una grave falta de higiene general que su apergaminada camiseta delataba (ya saben, esa mezcla de olores desagradables que no son de un sólo día y que provienen de TODO su organismo). Cuando abrieron la sala me alejé todo lo posible de él pero, mientras veía la película  cierto olor, ya familiar, llegó de nuevo a mí. Sí, lo tenía justo detrás, así que ¡Roma apestó tanto como Venecia!

Ese souvenir oscuro y brutal de Imagen Death (él último día solo quedaba una cabeza) Foto Serendipia

Toca dar una vueltecita (textualmente tomar el aire!!!), saludar al entrañable Javier Perea (Imagen Death) y marchar hacia el centro de Sitges. Era una gozada pasear y ver el mar después de tantos días metidos por el Auditori y su zona. Visitamos la “calle del pecado” que tal y como dijo el alcalde, estaba decorada para la ocasión. Allí nos tomamos una tranquila cerveza alejados de todo el fandom hasta que nos encontramos con Enrique Torres (Tienda Freaks Barcelona), que nos dijo entre otras cosas que estaba por Sitges Antonio Busquets (Flash-Back), al que teníamos curiosidad de conocer después de tener amigos en común, comunicaciones varias en el medio cibernético y no haber podido coincidir en otras ocasiones. Así que nos propusimos dar con él, pero eso sería al día siguiente tras una pizza y un poco de sueño reparador…

Ya de camino a nuestro refugio nos asalta un personaje en la puerta del Melià que, así de entrada no reconocemos por el cambio de look que se ha marcado: se trata de Luís M. Rosales, alma mater de ScifiWorld, con el que tras recuperarnos del shock conversamos  de un sinfín de temas y nos adelantó una nota relacionada con nosotros que se publicaría en la editorial del número 43 dedicado a Lovecraft… ¡Un gran regalo de bodas y un orgullo el compartir páginas con el solitario de Providence!

… Y que bien durmió Serendipia esa noche…

Categorías:Sitges Film Festival
  1. 22 octubre 2011 a las 12:16

    Pues a mi eso de llevar la acreditación a todas partes como si fuera una condecoración, una medalla o algo así…como que no…prefiero “ir de incognito”, como un espectador más (al fin y al cabo, es lo que todos somos…).

    Todo esto es un poco por la (sobre)dimensión mediática del festival, con tanta gente acreditada, quizás demasiada.

    Por eso que otros festivales más modestos se pueden disfrutar más, sin tantos engorros. Pienso en los inminentes de Molinst y el Fecinema. ¿Van a ir? Molaría un encuentro informal de “bloggers”, más fácil que en el ajetreado Sitges.

    • 22 octubre 2011 a las 12:28

      Yo el año pasado llevaba la acreditación en el bolsillo y solo la sacaba en los momentos necesarios, pero me despistaba y me paraban tantas veces que preferí este año ir “con el carnet en la boca”. Tampoco pesa tanto y total, hay tanta gente acreditada en distintas cosas que total… Si todo va bien iremos a Fecinema, hasta ahí llega nuestro presupuesto, muuuucho más tranquilo, o al menos eso espero!

      • 22 octubre 2011 a las 12:38

        Pues sí, muchísimo más tranquilo. Yo estuve el año pasado, cuando escribí una pequeña crónica para Judex (http://www.judexfanzine.net/v2/fitxa.php?id=1585). ¡Esperemos que no haga tanto frío como el año pasado, que casi te congelabas nada más salir del cine!. ¡Nos vemos por allí!

  2. 21 octubre 2011 a las 7:12

    Lo incomprensible no es que el sr. Gorina deba hacer cola como uno más, sino que no lo hayan declarado persona non-grata e no le impedido el acceso al festival después de sus desmanes al frente del Festival.
    Efectivamente, lo de los tiquets para prensa es un cachondeo total. Lo que me comentaste me parece una vergüenza. También es cierto que la organización debería hacer más pases de las películas más esperadas para evitar estas situación de ansiedad, eliminando títulos que todos estamos de acuerdo que son excesivos. Además… ¿Alguién controla que una misma persona acreditada no se pase varias veces por las taquillas a buscar entradas? ¿Porque no piden la acreditación al acceder con esos tiquets si se supone que son únicamente para prensa (se lo puedes dar a colegas sin problemas)? ¿Porque no hacen algo para evitar que los acreditados pillen entradas de pelis y que después no vayan a verlas (dejando sillas vacías…)?

    • 22 octubre 2011 a las 12:45

      Cuanta razón tienes, algo han de hacer con lo que tú dices también. Hay gente que pide todos los tickets que puede aunque no vaya a ir con la intención de repartirlos. En un cuarto de hora se habían agotado los tickets de Red State. Nosotros calculamos lo que humanamente nos podemos permitir ver y cada día aprovechábamos los pases matinales y a lo mejor pedíamos uno o máximo dos tickets. En fin, así al final pasará que a alguien se le hinchará lo que se hincha y se terminará… Nosotros, por nuestra parte siempre lucíamos la acreditación aunque fuéramos con ticket para prensa, nos parece lo natural.

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