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Expediente Warren: El caso Enfield, no puedo evitar enamorarme de ti
¿Nunca les ha ocurrido que una película se les quede puesta como un chal sobre los hombros y vuelva a proyectarse en su interior, una y otra vez, sobre el telón de los párpados cerrados? A mí me ha pasado en varias ocasiones, cito al azar, con Tiempo de amar, tiempo de morir (1958, Douglas Sirk), con El Gatopardo (1963, Luchino Visconti), con Avanti (1972, Billy Wilder), con La vida privada de Sherlock Holmes (1970, Billy Wilder), y podría seguir. Lo curioso del caso es que esa proyección íntima se pone en marcha siempre en la misma escena, como si fuera una canción seleccionada en repeat, y esas escenas pasan a configurar mi/nuestra personal antología de grandes momentos del cine. Eso justamente ha vuelto a ocurrirme con The Conjuring 2 (su título español encabeza este artículo) la última cinta del maestro James Wan que afortunadamente no ha cumplido su intención de no volver a dirigir una película de miedo.
Desde que la vi por primera vez en el marco del Festival Nocturna, una melodía sobreviene a mí inesperadamente y vuelvo a ver a Ed Warren (Patrick Wilson), guitarra en mano, cantando «Can’t Help Falling in Love» de Elvis Presley. Esa es la escena. Esa es mi escena. Y no puedo evitar insertarla:
No es ya sólo la exhibición de saber hacer en la puesta en escena, de ella se hace gala en toda la cinta, es que esta secuencia se me antoja el corazón del filme en toda su polisemia. The Conjuring 2 va mucho más lejos de la pericia en la construcción del sobresalto, mucho más allá de escribir un argentado capítulo dentro del subgénero de casas encantadas, The Conjuring 2 es una película de amor, un canto al hogar y al cobijo de la familia, y un alegato sobre la importancia de la comprensión y la confianza como pedestal sobre el que asentar nuestras propias diferencias, esas que nos hacen especiales pero que también pueden llegar a aislarnos. Valores, todos ellos, que ya adornaban la primera entrega, no en vano Wan encargó a Mark Isham el tema principal del score (dejando el resto a su músico de cabecera, Joseph Bishara), el que más grabado se nos queda, y que se titula, precisamente, The Family; pero que en este segundo episodio, esos valores, tienen un desarrollo más amplio, más elaborado y ocupan un lugar mucho más central. Lo que la película de 2013 inauguraba, la de 2016 lo confirma y consolida.
James Wan repite fórmula, su díptico tiene modos de serial (y por nosotros puede seguirle añadiendo los episodios que guste siempre que los dirija él). Un prólogo marcado que constituye en sí un pequeño filme dentro del filme (y que, en ambas ocasiones, introduce personajes a los que dedicarles después un spin-off), da paso al cuerpo del relato en el que circulan dos tramas condenadas a encontrarse: la peripecia personal de la pareja Warren (el ya mencionado Patrick Wilson y Vera Farmiga) y el caso del que acabarán ocupándose, en esta ocasión el poltergeist de Enfield, conocido también como el Amityville británico. El desarrollo es un crescendo de ritmo perfecto que va desde las primeras manifestaciones de lo sobrenatural hasta la aparición del elemento demoníaco que constituye el clímax de la narración, un clímax en el que todas las líneas del texto quedan cerradas y concluidas. Para acabar con un epílogo esperado: Ed Warren depositando en su pequeño museo de los horrores un objeto que ha cumplido un papel protagonista dentro del caso, una auténtica reliquia que cumple la función de colofón. Una estructura casi robada a la televisión que permite aglutinar lo mejor de los dos medios en una era en la que las series, para cierto sector del público al menos, le están ganando terreno al séptimo arte. Wan demuestra así que aún le queda larga vida al cine, sólo tiene que saber recoger la afrenta de la modernidad y adaptarla a su terreno.
Y es que si algo domina Wan es la gramática cinematográfica. The Conjuring y The Conjuring 2 son pruebas de que en cine importa casi más el cómo se cuenta que lo contado en sí. Ambas son perfectamente disfrutables aunque no se sea amante del género, no por ser productos maisntream (que lo son) sino porque son dos ejercicios de virtuosismo con la cámara. Wan sabe siempre dónde plantarla, qué movimiento es el más acorde al sentimiento que busca provocarnos, donde cortar el plano en aras del interés argumental y de paso conducirnos por los temas que nos va a destacar con un simple encuadre. Esto es algo que ya comentábamos en 2013, The Conjuring 2 viene a confirmar que aquello no era un acierto puntual sino todo un signo de autoría. Siendo una película de miedo, hay que hacer hincapié en como Wan consigue dotar a la cinta de la dosis exacta de sobresaltos para mantener al espectador pegado a la butaca (o botando en ella si se quiere) sin convertirla en un mero tren de la bruja, su dominio de los recursos le permite amagar el susto cuando le conviene o desplazarlo los segundos justos para que nos hayamos confiado y nos pille desprevenidos a pesar de haberlo estado anticipando.
¿A quién quieres más a mamá o a papá? Difícil elección. La misma dificultad tiene decidir cual de las dos entregas es mejor. Ambas son grandes obras, la diferencia quizás es que en la segunda Wan ya se siente confiado en su producto, el éxito de la primera no le ha supuesto presión (o no lo parece). Al contrario, parece dejarse llevar más por su instinto y así retoma ese humor que se respiraba en su primer Insidious (incluso en el clímax se permite introducir un ligero gag sin despeinarse y sin que ello rompa el ritmo y la tensión dramática). Ese toque de ligereza, paradójicamente, da más profundidad a los personajes y contraste a las situaciones. Queremos a papá y a mamá, no renunciamos a ninguna, sin que ello obste para señalar que la segunda es un producto ya maduro que luce con mayor esplendor.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 10 de junio *
SI DIOS QUIERE (Se Dio vuole, Edoarde Maria Falcone, 2015)
Italia. Duración: 77 min. Guión: Edoardo Maria Falcone, Marco Martani Música: Carlo Virzì Fotografía: Tommaso Borgstrom Productora: Wildside / Rai Cinema Género: Comedia
Reparto: Marco Giallini, Alessandro Gassman, Laura Morante, Ilaria Spada, Edoardo Pesce, Enrico Oetiker, Carlo De Ruggeri, Giuseppina Cervizzi, Alex Cendron, Fabrizio Giannini, Silvia Munguia
Sinopsis: Tommaso, un cardiólogo de fama, es un hombre de firmes creencias ateas y liberales. Está casado y tiene dos hijos. Uno de ellos, Andrea, prometedor estudiante de medicina, revoluciona a la familia cuando les anuncia que quiere hacerse cura.
(Reseña completa en un CLICK)
DOS BUENOS TIPOS (The Nice Guys, Shane Black, 2016)
UK/USA. Duración: 116 min. Guión: Shane Black, Anthony Bagarozzi Música: David Buckley, John Ottman Fotografía: Philippe Rousselot Productora: WB / Silver Pictures / Waypoint Entertainment / Misty Mountains Género: Comedia
Reparto: Ryan Gosling, Russell Crowe, Matt Bomer, Kim Basinger, Yvonne Zima, Keith David, Margaret Qualley, Beau Knapp, Angourie Rice, Daisy Tahan, Abbie Dunn, Michael Beasley, Joanne Spracklen, Dale Ritchey, Terence Rosemore, Chace Beck,
Sinopsis: Ambientada en Los Ángeles durante los años 70, gira en torno al policía Holland March (Ryan Gosling) y el detective y matón a sueldo Jackson Healy (Russell Crowe), los cuales se ven forzados a colaborar para resolver el caso de una joven desaparecida, la muerte de una estrella porno y una conspiración criminal que llega hasta las altas esferas.
Competente comedia, casi una parodia de las que se realizaban en otros tiempos con un buen punto de partida que deja al espectador pegado en la pantalla pendiente de los continuos gags, muy aceptables, que convierten la cinta en una película de lo más disfrutable, y con un impecable diseño de producción que nos traslada, sin chirriar, a los años setenta. Vale la pena aunque solo sea por ver a estos actores, Gosling y Crowe, siempre tan duros y serios, parodiándose a sí mismos con resultados altamente gratificantes. Aunque, para qué engañarles, la función se la arrebata por la banda la joven actriz Angourie Rice, de la que ya les avisamos que estuvieran pendientes tras verla en el filme apocalíptico Las últimas horas (These Final Hours, Zak Hilditch, 2013). Con más que saludables brotes de incorrección política; lenguaje deslenguado; Crowe repartiendo leches como panes y Gosling homenajeando a Lou Costello, esta cinta, reencuentro de Kim Basinger y Russell Crowe 19 años después de L. A. Confidential, cumple perfectamente con su objetivo de hacer pasar un buen rato al espectador. ¿Intrascendente?, puede, sí, pero, ¿no les apetece a veces pasar sencillamente un buen rato? Pues qué mejor que pasarlo con Dos buenos tipos
RUMBOS (Manuela Burló Moreno, 2016)
España. Duración: 93 min. Guión: Manuela Burló Moreno Música: Mikel Salas Fotografía: Unax Mendía Productora: Arcadia Motion Pictures / Jano Pictures AIE / Atresmedia Cine Género: Comedia dramática
Una ciudad nocturna y las especies que la habitan a esas horas. Putas, ambulancias, policías, borrachos, camioneros … con la radio como fondo. Historias que se cruzan, algunas inconclusas, otras fracasadas. Mentira, esperanza y soledad son solo tres de las viñetas que componen estos retratos que entrecruzarán sus rumbos en ese Scalextric gigante que circunda esa ciudad dentro de la ciudad. Y todo bien narrado por su directora y guionista, Manuela Burló, pero sobre todo bien interpretado por un amplio elenco que comprende tanto a veteranos como nuevas caras del cine español: a Carmen Machi, Karra Alejalde, Ernesto Alterio o Pilar López de Ayala, se le suman jóvenes valores como Miki Esparbé, Christopher Torres o un Emilio Palacios que ya demostró su altura en Los héroes del mal, de Zoe Berriatúa. Aunque la acción se desarrolla en tiempo real, no llega a la perfección de Hablar, cinta de Joaquín Oristrell que posee elementos en común con Rumbos. Aquella, a pesar de estar rodada enteramente en plano secuencia, mantenía mucho mejor el ritmo, que quizás es de lo que se resiente Rumbos, que durante su periplo por la ciudad durmiente, habla sobre todo de amor. De amor muerto, de enamoramiento, de desamor y de amor no correspondido.
SUMMER CAMP (Alberto Marini, 2015)
España. Duración: 85 min. Guión: Alberto Marini, Danielle Schleif Música: Arnau Bataller Fotografía: Pablo Rosso Productora: Filmax / The Safran Company / Rebelión Terrestre Género: Terror
Reparto: Diego Boneta, Maiara Walsh, Jocelin Donahue, Andrés Velencoso, Mark Schardan, Rick Zingale, Xavier Capdet
Sinopsis: En la búsqueda de diversión y nuevas experiencias, tres jóvenes estadounidenses y uno autóctono, se apuntan como monitores en un campamento de verano en Europa. Están preparados para todo: insectos, noches en vela, niños gamberros… pero no para que ese sea su último verano. Al llegar al campamento, una extraña infección que causa furia extrema sumerge al grupo en una espiral de terror y locura. Comienza entonces una carrera a contrarreloj para encontrar la fuente del contagio y poder salvar sus vidas. ¡Bienvenidos a Summer Camp!
(Reseña completa en un CLICK)
Summer Camp: un cierto desconcierto
A pesar de que la habíamos visto en su pase durante el Festival de Sitges, quisimos revisarla para ver si nos convencía en esta ocasión. A veces, el gran número de películas que se digieren en un certamen, pueden conseguir que los posibles valores de una cinta puedan pasarnos desapercibidos. Así que le dimos otra oportunidad … pero mantenemos aquella primera crítica.
SUMMER CAMP (Alberto Marini, 2015)
España. Duración: 85 min. Guión: Alberto Marini, Danielle Schleif Música: Arnau Bataller Fotografía: Pablo Rosso Productora: Filmax / The Safran Company / Rebelión Terrestre Género: Terror
Reparto: Diego Boneta, Maiara Walsh, Jocelin Donahue, Andrés Velencoso, Mark Schardan, Rick Zingale, Xavier Capdet
Sinopsis: En búsqueda de diversión y nuevas experiencias, cuatro jóvenes estadounidenses se apuntan como monitores en un campamento de verano en Europa. Están preparados para todo: insectos, noches en vela, niños gamberros… pero no para que ese sea su último verano. Al llegar al campamento, una extraña infección que causa furia extrema sumerge al grupo en una espiral de terror y locura. Comienza entonces una carrera a contrarreloj para encontrar la fuente del contagio y poder salvar sus vidas. ¡Bienvenidos a Summer Camp!
Con este argumento que hemos resumido, se nos abría el apetito de acercarnos a Summer Camp. Teníamos ganas de ver este nuevo filme presentado por Filmax, principalmente, porque nos declaramos fans de la labor que viene realizando esta productora por el fantástico en España (y que parece que no se valora lo suficiente). Pero también, en segundo lugar, porque es el debut en la dirección (de un largo, ya que previamente había dirigido dos cortos) de Alberto Marini, conocido sobre todo por ser guionista de algunas de las más interesantes películas que ha dado el género que nos ocupa en su renacimiento de las últimas décadas, como son Mientras duermes (2011) de Jaume Balagueró, cinta cuyo argumento nos encantó por su reflejo de la cara oculta de la cotidianidad y de la muy interesante El desconocido (Dani de la Torre, 2015), entre otras.
Definida por su propio director como “una peli de terror gamberro“, Summer Camp pretende ser exactamente eso, entretenimiento puro y duro. Es quizás por ello que, ni Marini ni su compañera de guión, Danielle Schleif, se han estrujado mucho el cerebro en su escritura, poniendo más el acento en los efectos sangrientos y en las persecuciones que en la trabazón de la historia. Summer Camp mezcla comedia, terror y diversos fluidos a golpe de efecto con mucho de Posesión infernal (incluido un plano que homenajea su cartel). El resultado no deja de ser entretenido, cierto, pero sobre todo lo que es, es manido. Caer en lo tópico, pese a contar con un elemento atractivo (los efectos de la infección aparecen y desaparecen a lo largo de la acción en un twister imprevisible), no es lo peor de la cinta con la que debuta Marini; lo peor es que no parece encontrar el correcto tono narrativo. Esto es, la película viene lastrada por un primer acto insulso en el que se dan detalles que no tendrán la menor relevancia en el resto de la trama, y en el que no llegamos a saber si estamos viendo una parodia o un filme que se toma en serio a sí mismo pero cae repetidamente en el humor involuntario. Según parece, en el montaje previo que fue exhibido en Estados Unidos, el elemento cómico era patente, pero no funcionó con los espectadores americanos, motivo que llevó a sus creadores a remontar el primer acto reduciendo su comicidad. A todas luces un gran error, porque lo único que se logra con el montaje proyectado en Sitges es que dé la impresión de que la película no arranca ni se define, para cuando encuentra su camino humorístico ya es demasiado tarde para conferirle ese tono de cine gamberro que se prometía en la promoción de la obra.
Rodada en inglés con reparto internacional y repleta de efectismos y sustos de esos que se ven venir, lo mejor de la película es que el personaje interpretado por Andrés Velencoso muere al poco de comenzar la acción… y no vuelve.
Si Dios quiere, la posibilidad del milagro
«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa» reza la parábola en el Evangelio según San Mateo para advertir a los humanos que la muerte llega sin avisar y es mejor estar preparado para ello. Contra la muerte lucha Tommaso (Marco Giallini), cardiólogo de fama y hombre de firmes creencias, ateo y liberal. Cree en la ciencia y niega los milagros. Pero el mundo de Tommaso dará un vuelco cuando Andrea, su hijo y prometedor estudiante de medicina, revolucione a la familia con su noticia: quiere hacerse cura. La supuesta vocación de Andrea pondrá sobre la mesa la disfuncionalidad de su familia, acomodada y aparentemente ejemplar; pero el principal cambio que introduce es el encuentro entre su padre y el reverendo Don Pietro (Alessandro Gassman), figuras opuestas que acabarán tomando conciencia de que son las dos caras de la misma moneda. Se acabarán reconociendo como el otro, el mismo.
Edoardo Maria Falcone debuta en la dirección con este largometraje (del que es además autor del guión) y nos ofrece una comedia ágil apoyada, fundamentalmente, sobre el carisma de sus dos interpretes principales. Marco Giallini está soberbio en su encarnación de ese médico, sobresaliente por su talento, que destaca por su cinismo (como el Dr. House televisivo), tanto en sus planteamientos vitales como en el trato que da a sus colegas y pacientes.
Descree de los milagros y no contempla la existencia de Dios, confía únicamente en la ciencia y la inteligencia humana. Y Alessandro Gassman le da la réplica a la perfección encarnando a ese reverendo poco ceremonioso, nada canónico, que levanta pasiones entre sus feligreses con su verbo ágil y coloquial. Exconvicto, Don Pietro es otro de esos personajes de carácter que llenan la escena con su sola presencia, un cura atípico, un tanto anárquico, que se gana la voluntad de quienes le escuchan por sus modos desenfadados, no por ello poco profundos. Del choque de ambos personajes, conducido por un excelente tratamiento de la intriga (aquí, ver quién puede dirigir la voluntad del joven Andrea), nacen momentos y situaciones hilarantes, bien coreadas por el resto de secundarios (tan bien dibujados como los protagonistas), con ciertos toques de caricatura en ocasiones y buen uso de la ironía siempre.
Falcone no sólo ha cuidado el diseño de los personajes y sus arcos de transformación, también ha atado en corto otro de los factores decisivos en toda comedia: el ritmo. Si Dios quiere modula a la perfección su tempo, agitado y percutante en algunas secuencias (con esa banda sonora que
amplifica las acciones), moderado y cadencioso cuando lo requiere la situación, solemne cuando se hace presente el momento dramático, para acabar con una coda que resume todos los movimientos dejándonos una sonrisa agridulce en su final. El director se muestra hábil en la dosificación de las situaciones cómicas, nos gana con la ración justa de risas desde el principio, de modo que conforme avanza la trama y llega el último acto con su giro dramático, ya somos totalmente suyos y hemos evolucionado a la par que los personajes y su peripecia.
Quedarnos sólo con que Si Dios quiere es una de las mejores comedias que han llegado a nuestras pantallas este año, siendo cierto, sería caer en un reduccionismo que no haría justicia a la cinta. Porque esta ópera prima envuelve con ropajes de liviana comicidad reflexiones existenciales de alto calado, que son introducidas con la misma suavidad y precisión con las que un cirujano practica una incisión. En clave de humor, Falcone nos hace recapacitar sobre la familia, sobre los vínculos y los roles, nos mueve a considerar los límites de la tolerancia (o mejor nuestra propia limitación para tolerar pese a pretendernos liberales y demócratas), pero sobre todo nos obliga a meditar sobre nuestra condición humana.
A seis mil pies de altura, frente al lago de Silvaplana, más allá del hombre y del tiempo, en un momento, pues, de éxtasis, tuvo Nietzsche la revelación del Eterno Retorno, su particular manera de entender la eternidad. En un paraje similar, también frente a un lago, Pietro vivió su «camino de Damasco», su conversión; solo y desconectado, aprehendió el Deus sive Natura de Spinoza. Su fe sólo toma la forma del cristianismo como falsilla a través de la que hacer patente su convicción: Dios está en la naturaleza y el hombre es sólo una figura minúscula en esa inmensidad. El prodigio no es más que el desplegarse de la naturaleza en su armonía silenciosa. Ese es el rostro omnipotente de Dios. Comprenderlo así es el único milagro. Así lo aprehenderá también Tommaso, por eso no importa si el milagro que desearían los espectadores, para que Si Dios quiere tuviese un final feliz, se haya dado o no. El verdadero milagro (que es también la redención del cirujano) ya se ha producido.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 3 de junio *
FÁTIMA (Phipippe Faucon, 2015)
Francia/ Canadá Duración: 79 min. Guión: Philippe Faucon Fotografía: Laurent Fenart Productora: Istiqlal Films / Arte France Cinéma / Possibles Média / Rhône-Alpes Cinema Género: Drama
Reparto: Soria Zeroual, Zita Hanrot, Mehdi Senoussi, Franck Andrieux, Yolanda Mpele
Sinopsis: Fátima es una musulmana inmigrante de origen árabe que vive sola con sus dos hijas: Souad, adolescente rebelde de 15 años, y Nesrine, que, con 18 años, comienza sus estudios de medicina. Fatima no domina el francés y lo vive como una frustración en la relación cotidiana con sus hijas. Ambas son su mayor orgullo, su motor y su inquietud. Con el fin de ofrecerles el mejor futuro posible, Fatima trabaja como señora de la limpieza con turnos de trabajo poco convencionales.
Un día, se cae por las escaleras. Durante su paro laboral, Fatima empieza a escribir en árabe lo que no ha podido decir en francés a sus hijas hasta ese momento.
Fátima, es la ganadora de la última ceremonia de los Premios Cesar con tres de los premios «gordos», Mejor Película, Mejor guión adaptado y mejor actriz revelación Zita Hanrot. La película adapta los poemarios «Prière à la lune» y «Enfin je peux marcher toute seule de la marroquí Fatima Elayoubi, que sin saber el idioma emigró a Francia siguiendo a su marido a principios de los ochenta. Elayoubi ha trabajado en París como limpiadora de hogar. Comenzó a escribir un diario en árabe en 2001, cuando convalecía de una caída causada por el agotamiento al que la sometía su empleo. Tras peregrinar por numerosos hospitales, donde no identificaban su dolencia, una doctora de Nanterre tradujo sus escritos al francés, y le encontró diagnóstico: «Las radiografías no revelan nada / pero su malestar es el de una madre que sufre / porque para alimentar a sus hijas / tan solo tiene su cuerpo herido», dicen unos versos de «Prière à la lune».
Rodada de forma casi documental, Fátima refleja las nuevas realidades a las que deberán enfrentarse tanto las protagonistas, emigradas, como los naturales del lugar ante los recién llegados. Fátima deberá afrontar, además, el choque cultural que se produce en su propio hogar, con unas hijas que se adaptan fácilmente a las costumbres de su país de adopción. Viviremos jirones, retazos del día a día de esta mujer y sus hijas en los que la fortaleza del débil se abrirá paso para sobrevivir en ese gris extrarradio en el que a veces, los iguales, pueden ser los peores enemigos. Todo ello en una sociedad en la que se respira un sutil racismo.
WARCRAFT: EL ORIGEN (Warcraft: The Beginning, Duncan Jones, 2016)
USA/China. Duración: 123 min. Guión: Charles Leavitt, Duncan Jones (Historia: Chris Metzen) Música: Ramin Djawadi Fotografía: Simon Duggan Productora: Universal Pictures / Legendary Pictures / Blizzard Entertainment Género: Fantástico
Reparto: Travis Fimmel, Robert Kazinsky, Ben Foster, Toby Kebbell, Dominic Cooper, Paula Patton, Daniel Wu, Clancy Brown
Sinopsis: El pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido mundo para colonizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción. Dos héroes, uno en cada bando, están a punto de chocar en un enfrentamiento que cambiará el destino de su familia, su pueblo y su hogar.
«De la luz viene la oscuridad y de la oscuridad la luz»
Desde que Gene Kelly y el ratón Jerry bailaron juntos en la fantasía musical Technicolor Levando anclas (Anchors Aweigh, 1945) de George Sidney, muchas veces la animación y los personajes reales han compartido plano con mejor o peor fortuna. Esta adaptación del popular videojuego homónimo es, contra todo agorero pronóstico para el profano es estas cuestiones, una muy entretenida mezcla de elementos de Tolkien con fantasía heroica. Su guión prescinde de enrevesadas cuestiones filosóficas que posiblemente hubieran terminado convirtiendo la película en un ridículo espectáculo apostando por ofrecer un relato apto para todos los públicos, con el que Duncan Jones consigue una sencilla pero efectiva narración fantástica. Desde luego para los enemigos de los universos digitales esta es otra nueva pesadilla que, por otra parte, hubiese sido imposible de representar en toda su espectacularidad careciendo de ellos. Hay que ser realista, hubiera hecho falta mucho látex y multitud de extras para representar el universo Warcraft con cierto realismo.
La película, que está funcionando mucho mejor en el mercado europeo que en su país de origen es, en algunos momentos, una cinta de pura animación con un efectivo 3-D que nos introduce en un mundo de portales interdimensionales, bravos guerreros, horribles orcos y hechiceros. Una lucha entre el bien y el mal que aboga por los mensajes positivos como la paz, el respeto al diferente y el mestizaje, principios que no por reiterativos conviene olvidar.
Así que en nuestra opinión, lo que en principio parece ser un simple encargo, casi un marrón para un interesante director como es Duncan Jones, se salva con mucha dignidad. Y para ello ha sido también necesario el haber contado con un buen plantel de actores como Travis Fimmel, popular protagonista de la serie Vikingos; o Paula Patton ¿les había confesado alguna vez mi debilidad por las chicas con piel verde y colmillos?, que hacen más interesante este primer acercamiento a la saga Warcraft que suponemos, a tenor de los escenarios que deja abiertos, tendrá continuidad. Pero eso es algo que deben decir los números.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 27 de mayo *
¿QUÉ INVADIMOS AHORA? (Where to Invade Next, Michael Moore, 2015)
USA. Duración: 119 min. Guión: Michael Moore Fotografía: Jayme Roy, Richard Rowley Productora: Dog Eat Dog Films / IMG Género: Documental
Sinopsis: Sátira en la que Moore se embarca en una «invasión» por Europa para encontrar soluciones que se puedan aplicar a los problemas internos de Estados Unidos.
Este nuevo documental de Michael Moore está lejos de la sardónica mala leche que demostró en Bowling for Columbine (2002). En esta ocasión el director viaja por Europa y parte de África con la intención de, tal y como llega a admitir, «coger las flores, no la hierba» y demostrar que en el resto del mundo se vive mejor que en la tierra de las oportunidades. Su misión es realizar una invasión pacífica en diversos países ‘apropiándose’ de lo que es mejor que en su país: las vacaciones pagadas de Italia; la educación de Finlandia; el sistema carcelario de Noruega, etcétera. Pero claro, sin ver las deficiencias, por lo que se muestra muy superficial. Recuerden: solo las flores.
De lo que se trata es de alabar el estado de bienestar que tanto costó conquistar y lo innegablemente beneficioso que resulta para todos frente al competitivo estado liberal. Pero no todos los países han llegado a tener ese ansiado estado del bienestar y otros, lo hemos ido perdiendo progresivamente a base de recortes. Así que el resultado es, como es habitual cuando el americano sale de su país, muy superficial e incompleto.
Además, lo que parte como una crítica de dos horas al sistema americano termina realzando patrióticamente que las ideas que se han aplicado con éxito en Europa tienen su origen precisamente en Estados Unidos. Otra de las razones por la que la película de Michael Moore nos ha dejado un tanto fríos. Se agradece que todavía alguien haga autocrítica del American Way of Life pero, en esta ocasión, le ha faltado mordiente.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 20 de mayo *
NOCHE REAL (A Royal Night Out, Jukian Jarrold, 2015)
UK. Duración: 97 min. Guión: Trevor De Silva, Kevin Hood Música: Paul Englishby Fotografía: Christophe Beaucarne Productora: Ecosse Films / Scope Pictures Género: comedia
Reparto: Sarah Gadon, Emily Watson, Jack Reynor, Rupert Everett, Bel Powley, Roger Allam, Jack Laskey, Ruth Sheen, Anastasia Harrold, Jack Gordon, Geoffrey Streatfeild, Sophia Di Martino
Sinopsis: 8 de mayo de 1945, día de la Victoria en Europa. La ciudad de Londres celebra el final de la guerra, y en Buckingham Palace, la princesa Margarita y su hermana Isabel, están deseando ser parte de la alegría fuera de palacio. A ambas se las permite salir de incógnito para formar partes de las celebraciones, dando comienzo a una noche llena de emoción, peligro y romance.
Una deliciosa fantasía perfectamente equilibrada. Con las dosis exactas de humor y crítica social, así como algunas medidas de patriotismo que, sin llegar a resultar trasnochado, nos recuerda, entre sonrisas, que no hace tanto los regímenes democráticos occidentales tuvieron una dura lucha contra el fascismo en cuya victoria el tan maltratado como denostado proletario resultó ser una pieza fundamental. Con el aroma de las comedias de antaño (creo sinceramente que ni Lubitsch ni Wilder se avergonzarían de haber firmado el guión), Noche real nos sumerge, a toda marcha, en un carrusel nocturno a ritmo de swing. No busquen rigurosidad histórica, por supuesto, es tan solo una fantasía, un regalo para la monarca británica que más tiempo ha estado sentada en el trono de Inglaterra y a la que uno puede imaginarse sonriendo por lo bajini con las aventuras de unas princesas Isabel y Margarita con las hormonas revolucionadas perdidas por los peores tugurios de la capital británica. Todo ello con el muy inteligente contrapunto del personaje interpretado por Jack Reynor, un John Doe, un simple soldado que, además de aportar la nota romántica, añade un baño de realidad poniendo los pies de la princesa en el suelo. Eso sí, previa reparación del tacón de su zapato.
Los actores están todos magníficos, tanto los eficaces Emily Watson y Rupert Everett, de eficacia probada, como los jóvenes Reynor, Sarah Gadon y, en especial, la desternillante Bel Powley, que ya nos sorprendió en la también magnífica The Diary of a Teenage Girl.
Con ecos de Vacaciones en Roma (Roman Holiday, W. Wyler, 1953), El cisne (The Swan, Charles Vidor, 1956), El príncipe y la corista (The Prince and the Showgirl, Laurence Olivier, 1956) e incluso de leyendas urbanas como las de Campechano I y sus incursiones en moto entre la plebe, Noche Real tiene los ingredientes necesarios para ofrecer al espectador una magnífica velada en el cine, que no es poco.
Ideal para formar parte en un triple programa que se iniciaría con la magistral El discurso del rey (The King’s Speech, Tom Hooper, 2010) y finalizaría con la agridulce La reina (The Queen, Stephen Frears, 2006)
X-MEN. APOCALIPSIS (X-Men: Apocalypse, Bryan Signer, 2016)
USA. Duración: 143 min. Guión: Mike Dougherty, Dan Harris, Bryan Singer, Simon Kinberg Música: John Ottman Fotografía: Newton Thomas Sigel Productora: Twentieth Century Fox Film Corporation / Dune Entertainment / Marvel Entertainment Género: Acción
Reparto: Michael Fassbender, James McAvoy, Jennifer Lawrence, Hugh Jackman, Oscar Isaac, Nicholas Hoult, Evan Peters, Rose Byrne, Kodi Smit-McPhee, Sophie Turner, Chaning Tatum, Alexandra Shipp, Tye Sheridan, Olivia Munn, Lucas Till, Lana Condor
De todas las franquicias basadas en los cómics Marvel, sin lugar a dudas la que resulta más redonda es la dedicada a los X-Men. Salvo dos tropezones con Lobezno, que representan el punto más bajo de la saga, las historias de estos mutantes adolescentes han mantenido cierta coherencia, a pesar de que, como sucede en los cómics, se haya tenido que rejuvenecer a los personajes. La forma en la cual se ha realizado esta renovación, yendo hacia atrás en el tiempo, realmente ha sido ingeniosa, dotando a la serie de frescura con X-Men: First Class (Matthew Vaughn, 2011) y conservándola durante las dos siguientes entregas que, cual pez que se muerde la cola, están condenadas a reencontrarse con aquella primera película de la serie dirigida, al igual que esta, por Bryan Singer.
X-Men: Apocalipsis mezcla los referentes de las anteriores: cambios fisiológicos en la adolescencia (más dramáticos y acentuados que el acné o las poluciones nocturnas de los humanos no mutantes); el respeto a la diferencia; y la lucha entre el bien y el mal. A las que se les suma el concepto de Dios que aporta Apocalipsis, un villano con cierto regusto pulp heredero del mito de la momia. Acción a raudales, un buen puñado de personajes, viejos conocidos que da gusto reencontrar y que nos dan algunas pistas de la próxima entrega de la saga mutante (la mini-serie Arma-X) y muchas referencias a anteriores cintas de la saga, que conviene tener frescas en la memoria para disfrutar de esta entrega en su totalidad. Algunos de los mejores momentos, así como los más distendidos, están protagonizados por el mutante Mercurio.
Resumiendo, los mutantes siguen gozando de muy buena salud, ofreciendo acción apabullante, atractivos personajes y una coherencia como saga de la que otras franquicias, como la del arácnido o Fantastic Four, no pueden presumir.
MÁS ALLÁ DE LAS MONTAÑAS (Shan he gu ren, Jia Zhang-Ke, 2015)
China/Francia/Japón. Duración: 131 min. Guión: Jia Zhang Ke (AKA Jia Zhangke)Música: Yoshihiro Hanno Fotografía: Yu Lik-wai Productora: Shanghai Film Group / Xstream Pictures / Arte France Cinéma / Office Kitano Género: Melodrama
Reparto: Tao Zhao, Zhang Yi, Liang Jingdong, Dong Zijian, Sylvia Chang
Sinopsis: China, a finales de 1999. Tao, una joven de Fenyang, es cortejada por sus dos amigos de la infancia, Zang y Lianzi. Zang, propietario de una estación de gasolina, está destinado a un futuro prometedor, mientras que Liang trabaja en una mina de carbón. Su corazón está dividido entre los dos hombres, y debe tomar una decisión que sellará su destino y el de su futuro hijo.
¿Es el tiempo humano una dimensión lineal o tiende más bien a la circularidad? Más allá de las montañas es una de esas películas que se cierran en círculo sobre sí mismas: la misma canción, Go West de los Pet Shop Boys, viejo éxito de los 90, abre y cierra la trama, al principio con una animada coreografía coral y al final cantada y bailada en solitario por Shen Tao, la protagonista femenina, en una escena que nos recuerda el baile bajo la nieve de Wynona Ryder en Eduardo manostijeras. Pero a la vez la película tiene estructura de fuga, el sujeto temático es reinterpretado por distintas voces que se persiguen. Una fuga sin coda, además, porque nada vuelve a converger realmente por mucho que haya cosas que no se pierdan con el tiempo.
El tiempo es el gran protagonista de la cinta de Zhang-Ke, cosa que es tanto como decir que lo es la vida. Dividida en tres segmentos (rodados en distinto formato) la película recorre su anécdota desde un pasado reciente hasta un futuro inminente, pasando por el presente, dejando que las tramas se pierdan y los detalles se conserven, porque así es la vida: una sucesión de aconteceres que a veces nos acompañan perennes, otras son meramente puntuales, e incluso alguna veces los hay que reaparecen fugazmente para volver a perderse, a perderse abruptamente es más (¿quién no ha perdido totalmente la pista de personas que fueron fundamentales en su momento?). Así sin más explicaciones. La película de Zhang-Ke es un fluir. Un fluir en el que está en juego la identidad, la individual y la social, bajo la trama intimista central subyace toda una lectura del papel que le ha tocado jugar a China en la historia reciente y el que está abocada a representar, posiblemente la próxima potencia mundial que habrá ganado su hegemonía a costa de dejarse por el camino su propia singularidad.
El realizador chino aborda aspectos como la amistad, el amor y los lazos familiares, relacionados con el tema que engloba toda la película: el paso del tiempo. El cambio y el progreso, tanto a nivel social como a nivel personal quedan excelentemente plasmados en la filmación de Jia Zhang-Ke (quien cambia de formato dependiendo del período, mostrando las diferentes épocas a través del lenguaje cinematográfico, expresivamente en el uso de la propia pantalla como recurso significativo) y en el trabajo de los actores, destacando la brillante interpretación de la actriz Zhao Thao, la musa del director a quien vemos evolucionar desde su juventud hasta su madurez/vejez.
Coproducción china y francesa, participó en Cannes a concurso y logró la empatía del público en el Festival de San Sebastián 2016, donde se alzó con el Premio del Público a Mejor Película Europea.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 13 de mayo *
CORAZÓN GIGANTE (Fúsi, Dagur Kári, 2015)
Islandia/Dinamarca Duración: 94 min. Guión: Dagur Kári Fotografía: Rasmus Videbæk Productora: Nimbus Film Productions / RVK Studios Género: Drama
Reparto: Gunnar Jónsson, Sigurjón Kjartansson, Arnar Jónsson, Ilmur Kristjánsdóttir, Margrét Helga Jóhannsdóttir, Franziska Una Dagsdóttir, Sigurður Karlsson
Sinopsis: Fúsi (Gunnar Jónsson), de 43 años, es un tipo inadaptado y con sobrepeso que nunca tuvo una novia y cuyo único interés son las batallas de la Segunda Guerra Mundial, que reproduce en miniatura en el apartamento en el que vive con su madre. Un día Fúsi recibe un cupón para acudir una escuela de baile, donde conoce a Sjöfn (Ilmur Kristjánsdóttir), otra alma solitaria como él, y una mujer con profundas heridas psicológicas.
Resulta más que sorprendente que habiendo por el mundo tantos personajes como los que se retratan en Corazón gigante, existan tan pocas películas basadas en ellos. Uno puede encontrarse en las carteleras cine social protagonizado por mujeres árabes o sudamericanas (o mujeres simplemente) que deben de luchar a brazo partido para llevar adelante a su familia en un hábitat hostil o (y) desconocido; o que deben defenderse ante un mundo jerarquizado por el varón; o sobre niños que en países pobres anteponen a todo su pasión por aprender y por la cultura; o sobre homosexuales que deben luchar por ser aceptados. Loables historias de superación, sin duda, sobre las que hay mucho que contar. Y se cuenta. Pero hablar sobre el invisible, el que tenemos al lado y que nunca llegaremos a conocer ni nos llegará a importar. Sobre ese ser diferente que ninguno queremos ser y cuya existencia nos importa bien poco es otra cosa. Porque parece ser que no tienen vida ni nada que contar. Todos conocemos a alguien así. Pero Corazón gigante, nombre acertado que ha puesto la distribuidora española y que supone, en sí mismo, todo un spoiler, se detiene en la aparentemente vacua existencia de Fusi, un gigantesco individuo que gusta de jugar a batallas de la segunda guerra mundial con su tablero y que todavía guarda los Action Man de su infancia ¿les suena? Un individuo tímido al que solo parecen valorar los que, como él, son diferentes. Con pocos amigos, una madre posesiva y unos compañeros de trabajo que le acosan, Fusi aprenderá a vivir por sí mismo aunque para ello tenga que conocer tarde, pero intensamente, el amor (y el desamor). Una magnífica película, con unos actores naturales y solventes de los que hacen sentir, y un ritmo maravilloso. Nada moralista ni con soluciones de ciencia-ficción, Corazón gigante es una película repleta de sensibilidad (que no sensiblera) e inteligencia, que apetecerá repetir y con un protagonista de categoría.
«Siempre había querido trabajar con Gunnar Jóhsson. El guión estaba escrito para él. Él es la película, y no se habría realizado sin él. Su talento es enorme y su presencia en pantalla es única.»
Dagur Kári (Director)
LA BRUJA (The Withch, Robert Eggers, 2015)
USA/UK/Brasil/Canadá. Duración: 92 min. Guión: Robert Eggers Música: Mark Korven Fotografía: Jarin Blaschke Productora: A24 / Code Red Productions / Pulse Films / Scythia Films / Rooks Nest / Maiden Voyage Pictures / Mott Street Pictures Género: Terror
Reparto: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie, Harvey Scrimshaw, Lucas Dawson, Ellie Grainger, Julian Richings, Bathsheba Garnett, Sarah Stephens, Jeff Smith
Sinopsis: Nueva Inglaterra en el año 1630. Una familia de colonos cristiana, formada por un matrimonio y sus cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está controlado por un mal sobrenatural. Cuando su hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros. Más allá de sus peores temores, un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano.
(Ver reseña completa aquí)
ANGRY BIRDS. LA PELÍCULA (The Angry Birds Movie, Clay Kaytis y Fergal Reilly, 2016)
Finlandia/USA. Duración: 97′ Guión: Jon Vitti Música: Heitor Pereira Productora: Rovio Mobile / Sony Pictures Animation / Sony Pictures Imageworks (SPI) Género: Comedia de animación
Estos personajes, surgidos de unos video juegos finlandeses creados en 2009, han dado pie a toda una franquicia a la que se le ha sumado esta cinta de animación eficaz, divertida y llena de porrazos al más puro estilo Warner. Su protagonista, Red (doblado en su versión en castellano por Santiago Segura), es un tipo que se rebela, casi siempre justificadamente, contra el buen rollo fatuo, por lo que tiene que acudir a clases para tratar lo que le es diagnosticado como problemas de ira. No se entiende: todos odiamos a los mimos, el tai-chi o a la gente que ofrece ‘abrazos gratis’. Allí conocerá a otro compañeros inadaptados, como Chuck (doblado por José Mota), del que los guionistas dejarán entrever que, además de hiperactivo, es homosexual. Podría haber sido más políticamente incorrecta, hubiera sido más deseable, pero en todo caso, Angry Birds resulta simpática y entretenida, ideal para los más pequeños y soportable para los adultos.
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EL HOMBRE PERFECTO (Un homme idéal, Yann Gozlan, 2015)
Francia. Duración: 104 min. Guión: Yann Gozlan, Guillaume Lemans, Grégoire Vigneron Música: Cyrille Aufort Fotografía: Antoine Roch Productora: 2425 Films / Mars Films / TF1 Films Production2425 Films / Mars Films / TF1 Films Production / Wy Productions Género: Drama
Reparto: Pierre Niney, Ana Girardot, Ludovic Berthillot, Valeria Cavalli, Marc Barbé, André Marcon, Laurent Grévill, Thibault Vinçon
Sinopsis: A sus 25 años, Mathieu, sigue aspirando a convertirse en un autor de prestigio: un sueño que le parece inaccesible porque, a pesar de todo su esfuerzo, no consigue que le editen nada. Mientras tanto, se gana la vida en la empresa de mudanzas de su tío. Su destino dará un vuelco el día en que, por casualidad, se tope con el manuscrito de un anciano solitario que acaba de fallecer. Mathieu dudará al principio pero acabará por hacerlo propio y publicarlo bajo su nombre. Convertido, así, en la nueva promesa de la literatura francesa, de la que ya se espera con impaciencia la segunda novela, Mathieu, ahora enamorado, se sumergirá en una espiral de mentiras y muerte para preservar a toda costa su secreto.
Con tres planos el director nos sitúa donde quiere. De forma elegante nos muestra la situación del protagonista, sus anhelos. Gozlan nos lleva por el auge y caída de este ladrón de libros, pero también nos habla sobre el éxito, la hipocresía que se crea a su alrededor, su vacuidad. Dibujando los complejos y las inseguridades del protagonista, que se instala en un mundo ajeno, que no le corresponde. En el que es doblemente farsante con su personaje ficticio creado en base a una mentira. Como le dice su suegro «la mujeres siempre acaban sabiendo quienes somos«. Y todo ello nos lo ofrece Gozlan mediante una intriga bien construida, que no evita algún guiño al maestro Hitch y que con quince minutos menos hubiera resultado redonda. Una historia con antecedentes en su argumento, alguno reciente, como El ladrón de palabras (The Words, Brian Klugman y Lee Sternthal, 2012).
HIGH-REISE (Ben Wheatley, 2015)
UK/Irlanda/Bélgica. Duración: 118 min. Guión: Amy Jump (Novela: J.G. Ballard) Música: Clint Mansell Fotografía: Laurie Rose Productora: Recorded Picture Company (RPC) / British Film Institute (BFI) / Film4 / Embargo Films Género: Ciencia ficción
Reparto: Tom Hiddleston, Sienna Miller, Jeremy Irons, Luke Evans, Elisabeth Moss, James Purefoy, Keeley Hawes, Reece Shearsmith, Peter Ferdinando, Sienna Guillory,Stacy Martin, Enzo Cilenti, Augustus Prew, Tony Way, Dan Renton Skinner
La bruja, con el infierno en el interior
LA BRUJA (The Withch, Robert Eggers, 2015)
USA/UK/Brasil/Canadá. Duración: 92 min. Guión: Robert Eggers Música: Mark Korven Fotografía: Jarin Blaschke Productora: A24 / Code Red Productions / Pulse Films / Scythia Films / Rooks Nest / Maiden Voyage Pictures / Mott Street Pictures Género: Terror
Reparto: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie, Harvey Scrimshaw, Lucas Dawson, Ellie Grainger, Julian Richings, Bathsheba Garnett, Sarah Stephens, Jeff Smith
Sinopsis: Nueva Inglaterra en el año 1630. Una familia de colonos cristiana, formada por un matrimonio y sus cinco hijos, vive cerca de un bosque que, según las creencias populares, está controlado por un mal sobrenatural. Cuando su hijo recién nacido desaparece y los cultivos no crecen, los miembros de la familia se rebelan los unos contra los otros. Más allá de sus peores temores, un mal sobrenatural les acecha en el bosque cercano.
Con La bruja, su director Robert Eggers debutaba en el cine y obtenía el premio a la mejor dirección en el último Festival de Sundance. Basada en un guion suyo y ambientada en Nueva Inglaterra (lugar de origen de Eggers), en el siglo XVII, nos narra como una familia que vive sola en el bosque es pasto de lo que en principio parecen ser supersticiones: un bebé desaparece, una cabra comienza a dar sangre en lugar de leche… Todo situado en un ambiente inquietante, el bosque como lugar donde habita el mal, acompañado de la sobrecogedora banda sonora de Mark Korven y una bella fotografía plagada de colores lavados y sombras marcadas que nos llevan a pensar directamente en el tratamiento de las sombras y luces de Rembrandt, pero cruzado con la imaginería de Gustavo Doré. La trama se desarrolla como una sucesión de tableaux vivants separados entre sí por intermitentes fundidos en negro, convirtiéndola casi en una narración dividida en capítulos. A través de esa estructura pictórica y capitular se consigue un progreso in crescendo de la tensión dramática, en la que la atmósfera va haciéndose cada vez más lóbrega y opresiva.
Basada en varias leyendas de la Nueva Inglaterra del siglo XVII, La bruja es un extraño cruce de cuento folklórico de terror y tragedia familiar. En el origen del conflicto está la soberbia del padre (Ralph Inneson); de creencias más estrictas que la de los mismísimos puritanos, es expulsado (y con él su familia) de la comunidad. Fanático hasta la médula, contagia a los suyos la obsesión por la condición empecatada de todo mortal, nadie nace libre de la mácula ni nadie sabe qué tendrá dispuesto para él el Señor. Su fervor religioso le hace inútil para dar calor y consuelo a su familia incluso en los momentos más críticos. Igual de ineficaz se muestra en las tareas de la granja, le intuimos responsable de su marcha a la colonia (le obsesionaba predicar el Evangelio) dejando atrás el confort de su casa en Inglaterra (un cáliz de plata es testimonio de su mejor vida), y una vez se ven aislados en los límites del bosque es incapaz de asegurar a la familia el sustento más básico (sólo descarga compulsivamente su impotencia cortando leña). Por su empecinamiento, la familia vive en condiciones cada vez más infrahumanas, mezclada esa escasez con la severidad religiosa, la circunstancia que les envuelve es cada vez más aterradora, hasta los juegos de los niños cobran una apariencia perturbadora. Los temores delirantes que van adueñándose de la familia (especialmente de la madre) serán proyectados sobre la hija mayor a la que llegan a encerrar en el establo para ser juzgada como bruja. Así van trenzándose los hilos de la trama para acabar convirtiendo la crónica de una devastación familiar en una cinta de terror sin ninguna concesión a los tópicos del género.
La película tiene más de una lectura: funciona como retrato de la superstición e ignorancia que explica todo mal como producto del diablo; también como parábola de una nación, la americana, que está naciendo envuelta por la obsesión por la culpa; pero además, y quizás sobre todo, es una crítica a los males del patriarcado que relegan a la mujer a un papel pasivo de sumisión y a verlas como fuente de condenación si osan tener mayor protagonismo, es por eso que el final puede (es más, debe) interpretarse como el acto de liberación de la feminidad de la protagonista. ¿Y lo sobrenatural? Eggers da el mismo trato realista a las fugaces apariciones de seres siniestros que a los personajes principales, no puede descartarse el carácter de alucinación, el argumento y la evolución de los personajes permiten pensar así, pero la película siembra también la inquietud sobre la posibilidad de la existencia de un mal autónomo en sí mismo que se cierne sobre los protagonistas. Esa ambivalencia de interpretaciones es una de las mayores bazas de este filme de bajo presupuesto que está llamado a ser uno de los mejores títulos de género que veremos en nuestras pantallas comerciales este 2016.
Cinta inaugural en el Festival de Sitges 2015, sin duda La bruja es una de esas cintas que dejan poso, que apetece volver a revisar, algo en lo que también influye la actuación de sus protagonistas, especialmente el trabajo de, la también debutante, Anya Taylor-Joy en el papel de hija mayor.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 6 de mayo *
AHORA SÍ, ANTES NO (Ji-geum-eun-mat-go-geu-ddae-neun-teul-li-da, Hong Sang-Soo, 2015)
Corea del Sur. Duración: 121 min. Guión: Hong Sang-soo Música: Jeong Yong-jin Fotografía: Park Hong-yeol Productora: Jeonwonsa Film Género: Drama
Reparto: Jeong Jae-yeong, Kim Min-hee, Yoon Yeo-jeong, Gi Ju-bong, Choi Hwa-Jeong, Yoo Joon-sang, Seo Young-hwa, Ko Ah-sung
Sinopsis: Un director de cine independiente llega a su destino un día antes por error. Aprovechando el exceso de tiempo libre, entra en un palacio restaurado donde conoce a una joven artista con la que pasa el resto del día: visitando su estudio, conociendo su obra, cenando, tomando algo juntos… Hasta que ella plantea una pregunta cuya respuesta lo cambia todo. Es probable que si el día volviera a comenzar ambos se comportarían de forma diferente, pero eso ya no se podrá saber ¿o tal vez sí?
- Premios:
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2015: Festival de Locarno: Mejor película y Mejor actor (Jeong Jae-yeong)2015: Festival de Gijón: Mejor película, mejor actor (Jeong Jae-yeong)
A veces pequeños gestos, una vacilación, dejar de hacer algo o decir algo de más puede cambiar totalmente una situación. Seguro que algunas vez se han llegado a preguntar en qué podría cambiar su vida de, por ejemplo, dejar marchar un autobús o correr para que no se pierda. Pues bien, algo así es lo que nos propone la última obra de Hong Sang-soo (autor de películas como Noche y Día, The Day He Arrives o En otro país), un experimento fílmico que resulta delicioso, construyendo al detalle una posible historia de amor contada dos veces con pequeñas variaciones. El director planta la cámara ante los actores para rodar largos planos de diálogos de los dos protagonistas, la pintora, que interpreta Kim Min-hee y el director de cine (Jung Jae-young), oficio el de este último que inevitablemente el realizador tiñe con detalles personales, como esa clase magistral en la que entre el público hay un listillo. O las reacciones de las admiradoras de su cine.
Una buena propuesta. Diferente, arriesgada y estrambótica, ha tenido buena acogida en diversos festivales. La Aventura/Good Films, siempre dispuestos a apostar por el buen cine, la estrena en nuestras pantallas. Ideal para los que buscan un tipo de cine alternativo.
MAYO DE 1940 (En mai, fais ce qu’il te plaît, Christian Carion, 2015)
Francia. Duración: 114 min. Guión: Andrew Bampfield, Christian Carion, Laure Irrmann Música: Ennio Morricone Fotografía:Pierre Cottereau Productora: Nord Ouest films / Pathé Género: Drama
Reparto: August Diehl, Olivier Gourmet, Mathilde Seigner, Alice Isaaz, Matthew Rhys, Joshio Marlon, Thomas Schmauser, Laurent Gerra, Jacques Bonnaffé
Sinopsis: Mayo de 1940, en pleno hundimiento de Francia, cuando millones de personas se hicieron a la carretera, temerosas del avance del ejército alemán, se nos cuenta la historia de un alemán que ha escapado del nazismo y busca a su hijo, llevado por una maestra de un pueblo a la que lo había confiado.
Una película muy oportuna para entender el drama de los refugiados. La acción se sitúa a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, en una Francia que va cayendo bajo la bota nazi. Los alcaldes de las poblaciones del norte reciben la orden de desplazar a toda la población hacia el sur, pero aunque todo resultará inútil, por el camino veremos varias historias de solidaridad en las cuales la nacionalidad del individuo será lo de menos ante el enemigo común, el totalitarismo. Otro punto argumental será el de la búsqueda de un padre separado de su hijo. El padre, huido de Alemania por su ideología de izquierdas, tendrá que enfrentarse a la cárcel en Francia por su nacionalidad.
MAYO DE 1940 es la cuarta película de Christian Carion (El caso Farewell, Feliz navidad, La chica de París). Para el desarrollo de la narración, Carion se ha basado en la memoria de sus padres, quienes vivieron el éxodo en primera persona. Además, ha recopilado numerosos testimonios de ciudadanos que vivieron la misma situación. El resultado es una película llena de emoción en la que la implicación personal del director y su solidaridad con los franceses que vivieron esa experiencia está presente en cada plano.
Un drama, a pesar de todo, optimista, vital, muy bien construido que sirve para ponernos en el pellejo de todos los refugiados, de todos los desplazados por el terror. No hay ninguna referencia a los refugiados de otra guerra cercana que tuvieron que huir por la frontera francesa para encontrarse hacinados por el gobierno francés en campos de refugiados, de los que luego muchos pasaron a los campos de trabajo alemanes pero…
Plena de humanidad, este viaje a ninguna parte cuenta con una lírica banda sonora de Morricone y una actuaciones a la altura del filme, con August Diehl como Hans, el refugiado alemán; Olivier Gourmet en el papel del alcalde; la dulce Alice Isaaz, como Suzanne, la decidida maestra de escuela; o el magnífico Matthew Rhys como el Percy, el oficial británico. También en esta cinta el director recupera, quince años después, a la protagonista de su primer filme, Mathilde Seigner.
Mayo de 1940 es un canto a la hermandad frente a un enemigo común, una cinta bélica para los que no gustamos del cine bélico, en la línea de grandes obras pacifistas del pasado como las escritas por Erich Maria Remarque de las que también tantas bellas adaptaciones nos ha ofrecido el séptimo arte.
LA VENGANZA DE JANE (Jane Got A Gun, Gavin O’Connor, 2016)
USA. Duración: 98 min. Guión: Brian Duffield Música: Marcello De Francisci, Lisa Gerrard Fotografía: Mandy Walker Productora: Weinstein Company / Scott Pictures / 1821 Pictures / Unanimous Pictures / Handsomecharlie Films Género: Western.
Reparto: Natalie Portman, Joel Edgerton, Ewan McGregor, Rodrigo Santoro, Noah Emmerich, Boyd Holbrook, Todd Stashwick, River Shields, Jacob Browne, Sam Quinn
Sinopsis: Después de que su marido vuelva a casa con ocho balas en el cuerpo y apenas con vida, Jane (Natalie Portman) contacta a regañadientes con su ex amante (Joel Edgerton), que no ha visto en más de diez años, para que la ayude a defender su granja de la banda del cruel Bishop (Ewan McGregor) que le persigue a ella y a su marido.
La película, dirigida por Gavin O’Connor, realizador de Warrior y Cuestión de honor, que estrenará en octubre The Accountant con Ben Affleck y Anna Kendrick, está protagonizada por Natalie Portman, que también ejerce de productora. Acompañan a la actriz, Joel Edgerton (al que hemos podido ver recientemente en El regalo con la que también debutó en la dirección), Ewan McGregor, que compartió reparto con Natalie Portman en la segunda trilogía de Star Wars y Rodrigo Santoro.
Natalie Portman encarna a una de esas heroínas del western como en el pasado fueron Barbara Stanwyck en Cuarenta pistolas (Forty Guns, 1957) de Samuel Fuller; Joan Crawford en Johnny Guitar (1954) de Nicholas Ray; o más recientemente una fabulosa Hilary Swank en Deuda de honor (The Homesman, Tommy Lee Jones, 2014).
La venganza de Jane quiere, así, sumarse a este revival del western que apuesta por redefinir los esquemas del género, pero no está a la altura de los últimos títulos que han llegado a nuestras pantallas, como la ya mencionada Deuda de honor, Slow West (John McClean, 2015), The Salvation (Christian Levrin, 2014), Bone Tomahawk (Craig Zahler, 2015) y, por supuesto, Los odiosos ocho (The Hateful Eight, 2015) de Tarantino. La película de Gavin O’Connor ahoga el relato con una maraña de flashbacks que no permiten que los personajes se vayan construyendo conforme avanza la acción, simplemente cuando es necesario (o no) se inserta el antecedente a modo de recuerdo. Unos flashbacks que recurren a los tópicos más manidos para su introducción: nada más sobado que contemplar una imagen colgada en la pared para llevarnos hacia el pasado. Por otra parte, y ya desde el título, quiere nombrarse como protagonista al personaje femenino, pero este no llega a tener nunca entidad propia, pese a su remarcable interpretación, Natalie Portman, no nos convence de su dureza y su personaje parece estar supeditado a sus compañeros de aventura.
Un western, como todos los recientes, deudor de los realizados en Almería: repleto de polvo, sudor, personajes severos, paisajes inhóspitos y muertes sangrientas, pero muy tibio en su conclusión.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 29 de abril *
EL NIÑO Y LA BESTIA (Bakemono no Ko, Momoru Hosada, 2015)
Japón. Duración: 119 min. Guión: Mamoru Hosoda Música: Masakatsu Takagi Productora: Studio Chizu / NTV Género: Animación fantástica.
Sinopsis: Kyuta es un niño solitario que vive en Tokio, y Kumatetsu es una criatura sobrenatural aislada en un mundo fantástico. Un día, el niño cruza la frontera al otro mundo y entabla amistad con Kumatetsu, que se convierte en su amigo y guía espiritual. Este encuentro les llevará a vivir multitud de aventuras.
The Boy and the Beast (2015) es otra impecable cinta de animación japonesa dirigida por Mamoru Hosoda, bien conocido en el festival de Sitges, donde pudimos verla por primera vez, por haber sido premiado en tres ocasiones en la sección Anima’t por The Girl Who Leapt Through (2006), Summer Wars (2009) y Wolf Children (2012). Repleta de una imaginación desbordante, Hosada nos mostrará una sociedad antropomórfica paralela a la nuestra en la que un niño humano será aprendiz de la bestia Kumatetsu, un samurái pendenciero con el que terminará manteniendo un fuerte vínculo. Un magnífico relato de iniciación con una detallada y preciosista animación. Hay otros mundos más más allá de Miyazaki y quizás estaría bien dejar de comparar todo Anime que llegue a nuestras pantallas, con los del maestro nipón. Una obra remarcable, magnífica.
FELIZ DÍA DE LA MADRE (Mother’s Day, Garry Marshall, 2016)
USA Duración: 118 min. Guión: Tom Hines, Lily Hollande, Anya Kochoff, Matthew Walker Música: John Debney Fotografía: Charles Minsky Productora: Open Road / Gulfstream Pictures / PalmStar Media / Rice Films Género: Comedia romántica
Reparto: Julia Roberts, Jennifer Aniston, Kate Hudson, Jason Sudeikis, Britt Robertson, Hilary Duff, Timothy Olyphant, Sarah Chalke, Shay Mitchell, Margo Martindale, Jon Lovitz, Aasif Mandvi, Jack Whitehall, Sandra Taylor, Ella Anderson
Sinopsis: Historias cruzadas en el Día de la Madre. Sandy (Jennifer Aniston) es una mujer de personalidad arrolladora que lucha por mantener la cordura y su papel de madre cuando su ex se casa con otra más joven que ella. Miranda (Julia Roberts) es una presentadora estrella de una importante cadena de TV soltera y sin compromiso. La vida professional le sonríe y cree que lo tiene todo. Por el contrario Jesse (Kate Hudson) vive por y para su marido indio, al que oculta de su propia madre porque es muy racista. Lo que no sabe es que su madre ha decidido visitarla en este día tan especial. El tímido Bradley (Jason Sudekis) teme que llegue el Día de la Madre. Será el primer año que él y sus dos hijas viven ese día desde que su esposa falleció. Bradley no sólo tiene que salir adelante solo; si no que además tiene que enfrentarse a las que quieren que empiece a tener citas de nuevo.
Estoy seguro de que los más talluditos de ustedes recordarán la serie The Love Boat, que aquí se emitió como Vacaciones en el mar. En cada episodio saltaban las chispas entre tres parejas, tres historias de amor que al final se saldaban con éxito. Al menos hasta llegar a puerto. Pues bien, esta película cuenta varias historias de amor también, amor maduro, pero amor, con la excusa de el Día de la madre. Más o menos están presentes todos los estereotipos para que nadie se queje (o compren todos): la atractiva pareja lesbiana; el viudo al que todas quieren cazar; la milf separada con su eterna copita de vino; la pareja interracial; la madre inmadura que dio a su hija en adopción y que ¡sigh! años después (y con éxito en la vida) recupera a su hija; Como ven, un ramillete de lo más granado, eso sí, todos ellos con el punto en común de vivir una existencia tirando a lujosa en enormes mansiones y para los que la única preocupación parece ser celebrar esa festividad, divertirse y aparearse (rehacer su vida), de tal modo que una de las protagonistas llega a decir, con toda naturalidad y sin atisbo de pretender ser graciosa, que busca trabajo para tener la mente ocupada. Con constante apología del fútbol, además, y tanto que parece que se quiera promocionar esa droga en los States, Feliz día de la madre resulta casi una cinta de ciencia ficción que se desarrolla en un planeta imaginario llamado Estados Unidos
Tan solo faltaba Julia Roberts y su sonrisa, que parecen levitar en un papel que, en gran parte se desarrolla, cual Rajoy, desde el plasma de una pantalla. Afortunadamente todo tiene un final y cuando parece que nunca acabará, la película llega a su fin que, como no podría ser de otra forma, acabará en boda aunque, eso sí, no se nos ahorra antes presenciar una persecución automovilística y ver un Rap vergonzante.
Sin lugar a dudas un agotador día de la madre.
LA NOCHE QUE MI MADRE MATÓ A MI PADRE (Inés París, 2016)
España Duración: 93 min. Música: Arnau Bataller Fotografía: Néstor Calvo Productora: Canal+ España / Ono / Rodajefilms Género: Comedia
Reparto: Belén Rueda, Diego Peretti, Eduard Fernández, María Pujalte, Fele Martínez, Patricia Montero
Sinopsis: Isabel se debate entre su necesidad de sentirse valorada profesionalmente como actriz, sus inseguridades, su temor a envejecer, su coquetería, sus contradicciones, su inteligencia y su ansiedad. Todo confluye una noche en la que lsabel resulta ser la anfitriona de una cena muy especial: su marido Ángel, guionista, y Susana, la ex mujer de Ángel, productora de cine, quieren convencer al actor argentino Diego Peretti de que protagonice una película que han escrito. En mitad de la velada, para sorpresa de todos, se produce un acontecimiento inesperado que da un vuelco al transcurso de la cena.
Enredos entre civilizadas parejas y ex-parejas en esta sofisticada comedia coral plagada de intrigas y algún crimen. Todo en una cinta que no pasa de ser un voluntarioso ejercicio que se queda en el intento. Ágil, pero con falta de ritmo y con un abuso de tópicos que la hacen previsible, la obra de Inés París resulta agradable pero no convincente. Personajes creados para despertar carcajada se quedan en leve sonrisa, en el mejor de los casos. Algún fogonazo, pero leve. Buen elenco, eso sí, en el que sobresalen Eduard Fernández y María Pujalte.
EL CASO FRITZ BAUER (Der Staat gegen Fritz Bauer, Lars Kraume, 2015)
Alemania. Duración: 105 min. Guión: Lars Kraume, Olivier Guez Música: Christoph M. Kaiser, Julian Maas Fotografía: Jens Harant Productora: Zero One Film / Terz Film / Westdeutscher Rundfunk (WDR)Género: Drama
Reparto: Burghart Klaußner, Ronald Zehrfeld, Dani Levy, Sebastian Blomberg, Laura Tonke, Robert Atzorn, Michael Schenk, Matthias Weidenhöfer, Götz Schubert, Jörg Schüttauf, Cornelia Gröschel, Lilith Stangenberg
Sinopsis: Doce años después de la II Guerra Mundial y el consecuente fin del nazismo, el fiscal general Fritz Bauer se ha comprometido a detener a los criminales nazis. La clave decisiva llega cuando en 1957 descubre el paradero del nazi Adolf Eichmann, antiguo miembro clave y destacado de las SS, al que pretende juzgar en Alemania.
Magnífico thriller político basado en la caza del nazi Adolf Eichmann,perfec-tamente construido e interpretado por competentes actores, se trata de una apasionante recreación que cuenta con una jazzística banda sonora compuesta por Christoph M. Káiser y Julian Maas. A la acción principal, en la que se mezclarán los intereses de las diferentes agencias de inteligencia, con el Mossad en cabeza, el director y guionista, Lars Kraume, ha añadido un trasfondo basado en la homosexualidad del protagonista, el fiscal Fritz Bauer, magníficamente interpretado por un irreconocible Burghart Klaußner, al que hemos podido ver recientemente en otras cintas como El puente de los espías o 13 minutos para matar a Hitler. Una propuesta inteligente y apasionante.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 22 de abril *
LOS RECUERDOS (Les Souvenirs, Jean- Paul Rouve, 2014)
Francia. Duración: 92 min. Guión: Jean-Paul Rouve (Novela: David Foenkinos)Música: Alexis Rault Fotografía: Christophe Offenstein Productora: Nolita Cinema / TF1 Droits Audiovisuels / Union Générale Cinématographique (UGC) Género: Comedia dramática.
Reparto: Michel Blanc, Annie Cordy, Mathieu Spinosi, Chantal Lauby, William Lebghil, Flore Bonaventura, Audrey Lamy, Jean-Paul Rouve, Jacques Boudet, Xavier Briere, Yvan Garouel, Daniel Morin
Sinopsis: Romain (Mathieu Spinosi) tiene 23 años y quiere ser escritor, aunque de momento es vigilante nocturno en un hotel. Su padre Michel (Michel Blanc), tiene 62 años, está jubilado y todo parece importarle un bledo. Romain comparte apartamento con un chico de 24 años cuyo único objetivo en la vida es seducir a las mujeres, sin importarle quién ni cuánto le cueste. A su abuela (Annie Cordy), de 85 años, la ingresan sus hijos en una residencia tras enviudar y se pregunta qué diablos hace allí. Un día desaparece…
La muerte, un nuevo nacimiento, la jubilación… La vida pasa volando, como nos dice uno de los protagonistas de Los recuerdos, y viene bien cargada, tanto de alegrías como de terrores cotidianos. No hay que perder la espontaneidad ni la capacidad de improvisar y sorprender a los que más queremos. Todo ello es Los recuerdos, sin lecciones morales ni repulsivos buenismos con lenguaje de autoayuda. Sin necesidad de mantras ni falsos encantamientos. Una lección de vida y de cine de la mano del actor metido a director Jean-Paul Rouve y de los dos personajes, en principio, más antagónicos pero también cercanos de la trama, abuela y nieto, cuya deliciosa complicidad nos logran trasmitir la veterana Annie Cordy y el joven Mathieu Spinosi. Humor, amor, tristeza, alegría, felicidad, muerte… la vida, todo lo que tenemos.
CEGADOS POR EL SOL (A Bigger Splash, Luca Guadagnino, 2015)
Francia-Italia. Duración: 124 min. Guión: David Kajganich (Historia: Alain Page) Productora: Frenesy Film Company / StudioCanal Género: Drama
Reparto: Ralph Fiennes, Dakota Johnson, Tilda Swinton, Matthias Schoenaerts, Aurore Clément, Corrado Guzzanti
Sinopsis: La estrella de rock Marianne Lane (Tilda Swinton) y su pareja Paul (Matthias Schoenaerts) están reposando en la isla de Pantellería, en Sicilia (Italia). Marianne se recupera de una afonía cuando recibe la visita de su antiguo productor y amante, Harry (Ralph Fiennes) que aparecerá junto a Penélope ( Dakota Johnson), su hija adolescente. Ambos irrumpirán en la vida de la pareja como un elefante en una cacharrería, dando la vuelta al idílico retiro y convirtiéndolo en algo bien distinto.
Una lucha entre ambos protagonistas masculinos, desigual para Paul, ya que Harry tiene un «fascinante» pasado como productor de estrellas de éxito y una forma hedonista de entender la vida. Luca Guadagnino introduce pequeños flash-backs con los que conoceremos de forma más profunda la relación entre los personajes.
El reparto resulta competente: Ralph Fiennes demuestra que siempre tiene un nuevo registro en la manga como el desmesurado productor; Tilda Swinton, como es habitual, fascinante y creíble como frágil estrella dependiente; Matthias Schoenaerts deberá enfrentarse a varias pruebas que se ponen en su camino, construyendo un personaje que en cualquier momento puede estallar; y Dakota Johnson resulta convincente en su papel de tardía lolita, resultando insolentemente sexy. La acción queda matizada con una variada banda sonora compuesta por rock, ópera, música orquestal y electrónica. Pura desmesura. La película también incluye unos agradecidos y necesarios desnudos de todos los protagonistas que resultan sorprendentes (y refrescantes) en esta tan pacata y puritana época. Quizás si peca de algo es de un exceso de metraje, pero el resultado lo hace disculpable.
Libre remake de La piscina (Jacques Deray, 1969), película que contó con Alain Delon y Romy Scheneider como Jean-Paul y Marianne y Mauricer Ronet y la explosiva Jane Birkin como Harry y Penélope, deberemos cruzar los dedos ya que el próximo proyecto de Guadagnino es acometer el clásico Suspiria de Dario Argento, contando también con Tilda Swinton y Dakota Johnson…
ROMANCE EN TOKYO (Tokyo Fiancée, Stefan Liberski, 2014)
Bélgica/Francia/Canadá Duración: 100 min. Guión: Stefan Liberski (Libro: Amélie Nothomb) Música: Casimir Liberski Fotografía: Hichame Alaouie Productora: Versus Production / Les Films du Worso / Forum Films / Radio Télévision Belge Francophone (RTBF) / Belgacom Género: Comedia romántica
Reparto: Pauline Etienne, Taichi Inoue, Julie LeBreton, Alice de Lencquesaing, Akimi Ota, Hiroki Kageyama, Tokio Yokoi, Hiromi Asai, Shinnosuke Kasahara, Masaki Watanabe, Miho Suzuki
Sinopsis: Amelie es una joven belga soñadora de 20 años que vuelve a Japón, donde nació y pasó parte de su infancia. Allí da clases privadas de francés para ganarse la vida, y es así como conocerá a Rinri, su primer y único estudiante, un joven japonés con el que entablará un romance. Entre sorpresas, momentos felices y escollos en mitad de un choque cultural, Amelie descubrirá un lado de Japón que nunca antes había conocido.
Tenemos un simpático personaje femenino niponófilo de manual y que para más inri ha nacido en Tokio. Igualito, igualito que la autora, Amélie Nothomb, ya que se trata de una película basada en una época concreta de su vida que relató en forma de novela en Ni de Eva ni de Adán ¿El resultado? pues un ejercicio de existencialismo Wanna Be para Millenials que pretende mostrar un choque cultural Oriente-Occidente pero que carece de todo calado: ni ella es francesa (es belga); ni él es japonés arquetípico, con lo que el choque es más de ilusiones. Si el nombre de Amelie ya viene cargado de ciertas reminiscencias negativas para el que esto escribe, esta cinta confirma los malos presagios que evoca. Con dos partes muy diferenciadas que tienen como punto de inflexión entre una y otra una supuesta experiencia iniciática (la joven se pierde en el campo), pasa de ser una historia luminosa, solar, musical, tan colorista como el bic de cuatro colores que se muestra insistentemente en varios planos, a convertirse en un relato desolado y pesimista que, como no podría ser de otra manera, culmina con un terremoto que remarca aún más la impenetrabilidad del sentir nipón. Posiblemente solo agradará a lectores(as) de la autora.
Eso sí, la idiosincrasia de la ciudad japonesa se muestra en todo su esplendor, convirtiéndose en un personaje más (el único interesante).
TORO (Kike Maillo, 2016)
España Guión: Rafael Cobos, Fernando Navarro Fotografía: Arnau Valls Colomer Productora: Apaches Entertainment / Atresmedia Cine / Escándalo Films / ZircoZine Género: thriller
Reparto: Mario Casas, Luis Tosar, José Sacristán, Ingrid García Jonsson, Claudia Vega, Nya de la Rubia, Ignacio Herráez, José Manuel Poga, Manuel Salas
Sinopsis: Dos hermanos se reencuentran después de cinco años. Uno ha estado en la cárcel. El otro ha robado a un peligroso perista y ahora huye junto a Diana, su hija pequeña. Los tres emprenden un viaje por una Andalucía violenta, mítica, agreste y salvaje. Un viaje en el que aparecen las viejas heridas del pasado y en el que los hermanos se ven obligados a reconciliarse para salvar la vida.
La carrera del director Kike Maillo no termina de encontrar su hueco. Su ópera prima Eva (2011) gustó básicamente por ser una valiente y resultona propuesta de cine de ciencia ficción en España. La segunda, que tenía el sacrílego nombre de Tú y yo (2014), era un vehículo para el lucimiento del cantamañanas David Bisbal que pasó de puntillas por los cines. Así que con los mimbres con lo que ha contado el director para Toro, uno esperaba que Maillo hubiera realizado un filme más sólido. Después del pase de prensa hubo cierta unanimidad de opinión en que tras sus 40 primeros prometedores minutos, el film decaía hacía el abismo de la mediocridad. Para Serendipia, incluso ese comienzo que parece tener de todo, atracos, personajes atractivos, persecuciones automovilísticas como no se veían desde las cintas de José Antonio de la Loma… tampoco termina de funcionar y ya desde esa primera escena se intuye lo que más tarde podremos verificar: un alarmantemente pobre diseño de personajes y situaciones poco creíbles que harán que el guion vaya haciendo aguas por todos lados. Y todo ello pese a ciertos detalles con los que el director ha querido vestir a sus personajes. Y es toda una lástima, pues Mario Casas parece haber acudido, al fin, a la consulta del logopeda. El siempre eficaz José Sacristán hace lo que puede con un villano de alta alcurnia pero…; y Luis Tosar quizás se lleva la peor parte del trío protagonista al tener que sacar adelante un papel carente de fuerza. Inocuo. Por no hablar de Ingrid García-Johnsson y su pequeño (casi episódico) papel. Sí, es toda una lástima, porque los materiales están, pero el resultado dista de ser tan prometedor como podría esperarse.
GENERACIÓN Z (Generation Z, Steve Barker, 2015)
España/UK/Bélgica Duración: 95 min. Guión: Paul Gerstenberger Música: Zacarías M. de la Riva Fotografía: Roman Osin Productora: Matador Pictures / Gloucester Place Films / Catalyst Global Media / Umedia / LWH Entertainment / Thekraken Films / Green Screen Productions / Bulletproof Género: Terror
Reparto: Dougray Scott, Jessica De Gouw, Martin McCann, Claire Goose, Elen Rhys, Jassa Ahluwalia, Sam Douglas, Robert Firth, Dionne Vincent, Manuela Maletta
Sinopsis: La Tierra ha sufrido un Apocalipsis zombie, pero ha conseguido salir victoriosa. A pesar de ello, muchos de los habitantes del planeta acabaron convertidos en zombis. Melanie sufre un verdadero trauma ya que cuando era una niña vio cómo sus padres se convertían en zombis. Ahora, la civilización se ha recuperado por completo y tiene la situación completamente controlada. De hecho, uno de los lugares más famosos para ir de vacaciones es el Resort Zombie (REZORT), un lugar donde las personas pueden divertirse viviendo una aventura y pudiendo matar zombis. Pero, una fuga en el REZORT provoca de nuevo el pánico y una alarma mundial. Melanie se tiene que enfrentar de nuevo al infierno.
Según sus creadores, Generación Z es como «Parque Jurásico con zombis«, y no les falta razón. Tiene mucho de eso con el añadido de cierto trasfondo social presente en otras películas del universo zombi como la ecologista No profanar el sueño de los muertos (1974) de Jorge Grau; o Nueva York bajo el terror de los zombies (Zombi 2, Lucio Fulci, 1979), donde se adivina una revancha por parte de los desheredados de los países del tercer mundo colonizados (y explotados) por los países occidentales. Generación Z introduce en su guión la tragedia de los desplazados, de los refugiados y qué hacer con ellos. Y ofrece una drástica solución, quizás no muy alejada de la triste realidad. El rezort (situado, por cierto, en Mallorca), es el equivalente a los grandes resorts sudamericanos en los cuales los turistas son preservados de la dura realidad del país. Protegidos de toda «la suciedad» que puede contagiarles el pueblo real, pobre y necesitado. En el rezort los adinerados turistas pueden vengarse o, simplemente, divertirse matando zombis (o infectados) esparciendo a tiros sus sesos. Steve Barker ya tiene práctica en manejarse con zombis, ya que entre sus películas figuran Outpost (2008) y Outpost: Black Sun (2012), protagonizadas por zombis nazis. ¿El resultado?: pues no vamos a engañarles, un entretenimiento bastante inocuo que parece confirmar que el tema de los zombis podría estar ya algo quemado y que quizás merecería un descanso.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 15 de abril *
REDENCIÓN (LOS CASOS DEL DEPARTAMENTO Q) (Flaskepost fra P, Hans Petter Moland, 2016)”
Dinamarca/Alemania/Suecia/Noruega Duración: 112 Guión: Nikolaj Arcel (Novela: Jussi Adler-Olsen) Música: Nicklas Schmidt Fotografía: John Andreas Andersen Productora: Det Danske Filminstitut / TV2 Danmark / Zentropa Entertainments20 Género: Thriller
Reparto: Nikolaj Lie Kaas, Fares Fares, Johanne Louise Schmidt, Jakob Oftebro, Pål Sverre Hagen, Lotte Andersen, Søren Pilmark
Sinopsis: Una antiguo mensaje es encontrado en una botella en Escocia tras un largo viaje a través del océano. La nota es difícil de descifrar, pero cuando el investigador danés del departamento Q lo consigue, tratará junto a su particular equipo de resolver otro diabólico caso abandonado a pesar de que las huellas de este prácticamente han desaparecido.
Nos reencontramos con los componentes del Departamento Q por tercera vez, y de nuevo con un correcto thriller detectivesco y de acción. En esta ocasión nos adentraremos con Carl (Nikolaj Lie Kass), Assad (Fares Fares) y Rose (Johanne Louise Schmidt) dentro de una trama en la que una secta tendrá un gran protagonismo. A pesar de que desde el principio sabemos quien es el responsable de la desaparición de niños, la intriga detectivesca está bien construida, con calculadas dosis de acción hacia el final de la cinta. Sin poder evitar alguna pequeña incongruencia, es sin duda un policíaco honesto y correcto. Jussi Adler-Olsen, la novelista en la que se basa esta serie tiene tres novelas más publicadas sobre el Departamento Q, así que quizás debamos esperar nuevas entregas de las aventuras de este atípico grupo de detectives, parientes lejanos de los que protagonizaban aquel cine policíaco venido de Alemania (con historias casi siempre basadas en novelas de Edgar Wallace) y del polar francés, que a mediados del siglo pasado poblaron las pantallas de los cines de barrio europeos con historias y personajes alternativos al thriller norteamericano.
VICTOR FRANKENSTEIN (Paul McGuigan, 2015)
USA/UK. Duración: 109 min. Guión: Max Landis (Novela: Mary Shelley) Música: Craig Armstrong Fotografía: Fabian Wagner Productora: Davis Entertainment / Twentieth Century Fox Film Corporation Género: Terror
La universal, y tanta veces adaptada al cine narración de Mary Shelley, vuelve en forma de precuela, ya que lo que nos muestra el film de Paul McGuigan es el episodio inmediatamente anterior al experimento definitivo del doctor Frankenstein. En forma de relato gótico, asistiremos a la historia del demente Victor Frankenstein, encarnado frenéticamente por McAvoy, mero secundario en una acción capitalizada por Igor, el personaje encarnado por Radcliffe, que realiza una loable interpretación como un payaso jorobado que recuerda a los patéticos personajes de Lon Chaney. Con un prometedor comienzo que nos lleva por una especie de corte de los milagros circense, la acción se torna algo más convencional, trabajando libremente con los personajes de Shelley y entrando en terrenos más familiares. Con actuaciones teatrales, excesivas y unos diálogos (en especial de McAvoy) casi musicales, la cinta se permite algunos inevitables guiños a Hammer (ese homúnculo, mucho más feo que el que interpretó David Prowse en Frankenstein and the Monster from Hell, de Fisher); a Universal, como la cabeza plana de la criatura o el brazo ortopédico del policía, basado sin duda en el de Krogh, uno de los personajes de La sombra de Frankenstein (Son of Frankenstein, Rowland V. Lee, 1939); y a la versión de Branagh de 1994.
Mucho menos inspirada e innovadora que la visión actualizada que recientemente ha dirigido Bernard Rose, este Victor Frankenstein tiene momentos simpáticos si gustan de sumergirse en la imaginería romántica de los monstruos clásicos.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 8 de abril *
EL JUEZ (L’hermine, Christian Vincent, 2015)
Francia. Duración: 98 min. Guión: Christian Vincent Música: Claire Denamur Fotografía: Laurent Dailland
Reparto: Fabrice Luchini, Sidse Babett Knudsen, Miss Ming, Berenice Sand, Claire Assali, Floriane Potiez, Corinne Masiero Género: Comedia
Sinopsis: En una pequeña población francesa, el juez Michel Racine (Fabrice Luchini) es presidente de un temido tribunal de lo penal. Tan duro consigo mismo como con los demás, es apodado «el juez de las dos cifras»: con él, siempre caen más de diez años. Todo cambia el día en que
Racine, recientemente divorciado, se topa con Ditte Lorensen-Coteret (Sidse Babett Knudsen). Ella es miembro del jurado que va a juzgar a un hombre acusado de homicidio. Seis años antes, Racine estuvo enamorado de esta mujer, prácticamente en secreto. Es quizá la única mujer a la que jamás haya amado.
Confieso que soy un inveterado aficionado a los dramas judiciales, y El juez puede incluirse entre ellos, pero también tiene un sutil toque de comedia romántica que la convierte en un plato con extraña guarnición, de cuyo magnífico resultado no son ajenos sus protagonistas, Luchini y Knudsen, ambos premiados en sendos festivales por su delicada caracterización, ni su guión, merecedor asimismo de recompensa en su categoría en el Festival de Venecia. Una delicia para degustar y disfrutar.
http://www.dailymotion.com/video/x3q0gce
LA INVITACIÓN (The Invitation, Karyn Kusama, 2015)
USA. Duración: 100 Guión: Phil Hay, Matt Manfredi, Phil Hay, Matt Manfredi, Matt Manfredi Música: Theodore Shapiro Fotografía: Bobby Shore Productora: Gamechanger Films / Invitation, The / Lege Artis Género: Thirller terrorífico.
Reparto: Logan Marshall-Green, Michiel Huisman, Tammy Blanchard, John Carroll Lynch, Mike Doyle, Emayatzy Corinealdi, Karl Yune, Toby Huss, Marieh Delfino, Michelle Krusiec, Lindsay Burdge, Aiden Lovekamp, Jordi Vilasuso, Jay Larson, Danielle Camastra
Sinopsis: Will y Eden perdieron a su hijo años atrás. La tragedia afectó su relación de forma irreversible, hasta el punto de que ella desapareció de la noche a la mañana. Un día, Eden regresa a la ciudad; se ha vuelto a casar y en ella parece haber cambiado algo, convirtiéndola en una presencia inquietante e irreconocible incluso para Will.
The Invitation fue una de las sorpresas del festival de Sitges y, bajo nuestro punto de vista, mereció el premio que obtuvo como mejor película. Una reunión de viejos amigos en una casa como único escenario son los ingredientes con los que su directora narra una intriga tan bien construida que se permite jugar con el espectador. Sabemos que algo extraño flota en el ambiente, pero al igual que los comensales, no sabemos explicar el qué ni el porqué. Desde su inicio seremos cómplices de uno de los invitados, Will (Logan Marshall-Green), ex pareja de la organizadora del evento, Eden (Tammy Blanchard), así que compartiremos su punto de vista cuando, ya desde su llegada, perciba el extraño ambiente que se respira en esa reunión en la que la normalidad está teñida de irrealidad. Y al igual que él, dudaremos de nuestra percepción ¿serán todo imaginaciones nuestras?
El que su directora Karin Kusama tuviera en su currículum flojas cintas como Aeon Flux (2005) y Jennifer’s Body (2009), echó para atrás a más de uno durante el festival, que se perdió así la demostración de que no hacen falta grandes medios ni recurrir al elemento sobrenatural cuando se tiene una buena historia, se dosifica meticulosamente la información y se sabe manejar los mecanismos del suspense. Una auténtica cinta de terror moderno plausible y cotidiano con religiones New Age a modo de sectas destructoras y unos actores naturales de entre los que destaca el siempre enigmático John Carroll Lynch.
LOBOS SUCIOS (Simón Casal de Miguel, 2015)
España/Bélgica. Duración: 98 minutos Guión: Paula Cons, Noelia del Río, Felipe Rodríguez Lameiro Música: Sergio Moure Fotografía: Sergi Gallardo Productora: Coproducción España-Bélgica; Agallas Films / Dream Team Concept / Left Field Ventures Género: Thriller
Reparto: Manuela Vellés, Marian Álvarez, Sam Louwyck, Pierre Kiwitt, Thomas Coumans, Isak Férriz
Sinopsis: Manuela (Marian Álvarez) es una minera rechazada por todos por su condición de madre soltera, pero capaz de embarcarse en un robo a los nazis por tratar de curar a su hija enferma. Por su parte Candela (Manuela Vellés) es su hermana pequeña, que le acompaña en esta gran aventura, en la que demostrarán que dos mineras gallegas pudieron cambiar el curso de la historia de la Segunda Guerra Mundial…
Lobos sucios está ambientada en las minas gallegas de wolframio explotadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Inspirada libremente en hechos, historias y personajes reales, el que una película de hora y media comience a hacerse larga a la hora de metraje es tan solo uno de los síntomas de que algo falla en la forma de llevar esta historia, bastante interesante, a la pantalla. La basal telúrica que apunta el guión, con la búsqueda del Grial como fondo, no se desarrolla correctamente y se rechaza detallar lo que quizás llama más la atención de la historia y que queda sin resolver: que estas dos hermanas fueron el pasaporte a la vida para más de 400 judíos en su huida de Europa, entrando por Francia y pasando a Portugal, puerto de escape hacia Estados Unidos.
Buscando cosas positivas, destaca la siempre gris atmósfera de esa Galicia húmeda, poblada por personajes que nunca sonríen; la confianza de los prisioneros republicanos, esperanzados con que la victoria aliada representará el final de TODAS las Dictaduras; la esperanza también en el amor que surge inesperadamente, iluminando todo a su alrededor; y ese ingeniero nazi, el lobo que cree en las fuerzas telúricas de ese denso bosque de tejos. Pero a pesar de todos estos elementos, en algún momento la situación se torna soporífera culminando en un final alejado de toda lógica y repleto de personajes de quita y pon. Lo mejor, a pesar de todo, ese ambiente pesimista y gris, y las dos protagonistas, en especial Marian Álvarez.











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