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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 19 de agosto *
SECUESTRO (Mar Tarragona, 2016)
España. Duración: 105′ Guión: Oriol Paulo Música: Marc Vaillo Fotografía: Sergi Bartoli Productora: Rodar y Rodar Cine Género: Thriller
Reparto: Blanca Portillo, José Coronado, Antonio Dechent, Macarena Gómez, Vicente Romero, Nausicaa Bonnín, José María Pou, Marc Domenech
Sinopsis: Patricia es una abogada que ve su vida trastornada cuando su hijo Víctor desaparece del colegio. Cuando el chico regresa a casa, asegura que un hombre ha intentado secuestrarlo y lo reconoce en una rueda de identificación. Pero como las pruebas no son definitivas, el sospechoso queda en libertad. Temerosa de que algo pueda pasarle a su hijo, Patricia decide quebrantar los principios y tomarse la justicia por su mano, lo que acabará teniendo consecuencias imprevisibles.
Mar Targarona, directora fraguada en televisión, no puede escapar de lo peor de esa factura con este thriller que se queda en el camino sin alcanzar otros productos mejor acabados como No habrá paz para los malditos o La isla mínima. Nadie está convincente en su papel, y los personajes no están bien perfilados, no consiguiendo que empaticemos con ellos en ningún momento. La intriga no está lo suficientemente bien asentada, de modo que el giro final no resulta siquiera verosímil al estar tan mal trazada la coherencia interna del relato.
Y es una lástima, ya que en Secuestro se reencuentran tres de los protagonistas de la memorable serie Padre Coraje (Beníto Zambrano, 2002), Antonio Dechent, siempre convincente como policía, Macarena Gómez y Vicente Romero, un muy eficaz actor en papeles lumpen que aquí ejerce en el lado de la ley.
STAR TREK: MÁS ALLÁ (Star Trek Beyond, Justin Lin, 2016)
USA. Duración: 120 min. Guión: Simon Pegg, Doug Jung, Roberto Orci, John D. Payne, Patrick McKay (Personajes: Gene Roddenberry)Música: Michael Giacchino Fotografía: Stephen F. Windon Productora: Paramount Pictures / Bad Robot / Skydance Productions Género: Ciencia ficción.
Reparto: Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Karl Urban, Simon Pegg, Anton Yelchin, John Cho, Idris Elba, Sofia Boutella, Joseph Gatt, Deep Roy, Lydia Wilson, Joe Taslim, Adam DiMarco, Ashley Edner, Christian Sloan, Jodi Haynes
Sinopsis: El USS Enterprise, la nave insignia de la Flota Estelar liderada por el capitán James T. Kirk (Chris Pine), vuelve a surcar el universo para asegurarse de la protección de la Tierra y del resto de planetas aliados. Pero la tranquilidad durará poco y el peligro acecha. La primera etapa de su misión les llevará a un territorio desconocido, y su travesía de vigilancia pronto se convertirá en una carrera por la supervivencia espacial cuando se enfrenten a un nuevo y fiero enemigo, Krall (Idris Elba), una especie alienígena avanzada. Para frenar sus siniestros planes, Kirk deberá reunir a su equipo y usar todo sus recursos para resolver los desafíos a los que se enfrentarán. A la vez que intentan encontrar el modo de volver a la Tierra, su misión será proteger el futuro de la raza humana y preservar la armonía entre especies…
Esta entrega de la nueva saga de Star Trek es la más floja de las tres, pero eso no significa que nos parezca mala o aburrida. Ni mucho menos. Casi desde el principio no da respiro al espectador, ofreciendo acción desbocada y humor en un espectáculo pirotécnico que, de acuerdo, tiene un argumento muy básico que podría ser el de alguno de los episodios originales. Tan bien arropado y desarrollado como exento de trascendencia. Los personajes han conseguido conquistarnos, hemos empatizado con ellos y tras su climax de impacto dejan al espectador con ganas de más. Bien, de nuevo, por la tripulación del Enterprise y por esta emocionante y bien construida Space Opera a la que se ha incorporado la atractiva Sofia Boutella, actriz a la que ya vimos en acción (y con menos maquillaje) en Kingsman (2014) y a la que volveremos a disfrutar encarnando a la momia en la producción del mismo nombre que está ultimando Alex Kurtzman.
LA ESTACIÓN DE LAS MUJERES (Parched, Leena Yadav, 2015)
India. Duración: 116 min. Guión: Supratik Sen, Leena Yadav Música: Hitesh Sonik Fotografía: Russell Carpenter Sachdeva Productora: Ashlee Films / Blue Waters Motion Pictures / Brillstein Entertainment Partners Género: Drama
Reparto: Adil Hussain, Radhika Apte, Surveen Chawla, Tannishtha Chatterjee, Sayani Gupta, Sumeet Vyas, Mahesh Balraj, Lehar Khan, Chandan Anand, Riddhi Sen, Farrukh Jaffar, Tanya
Sinopsis: En un pequeño pueblo del estado de Gujarat, en la India actual, cuatro mujeres se atreven a oponerse a los hombres y a las tradiciones ancestrales que las esclavizan. Alentadas por su amistad entre ellas y su deseo de libertad, se enfrentan a sus demonios y sueñan con el amor y otro mundo.
La directora Leena Yadav, que debutó con un drama musical protagonizado por la súper estrella femenina Aishwarya Rai y más tarde realizó un thriller con el Teem Patti (juego de cartas indio) y Ben Kingsley como protagonistas, se ha decantado con esta, su tercera cinta, por abordar de forma muy optimista algo que no deja de ser un drama: la condición femenina en la India. Consigue ese optimismo a base de poner, con gran ingenio, mucho humor y una contagiosa vitalidad en las protagonistas de unas historias de mujeres aplastadas por la religión, la tradición y el varón. La estación de las mujeres es un canto a la rebeldía femenina en la que se denuncian ritos y tradiciones ancestrales como el matrimonio concertado, tradiciones que resultarán aún más chocantes para el espectador occidental cuando vea como la misma madre que negocia una esposa para su hijo, responde a una llamada con el móvil que acaba de comprar. La modernidad no borra por ella misma las lacras de la costumbre ancestral, pero sí le introducen ironía, una ironía que al final sí acabará siendo subversiva.
Una prostituta, una mujer maltratada, una viuda joven y una esposa comprada. Mujeres que creen a pies juntillas (o sólo comienzan a pensar que, a lo mejor, no es cierto) el dicho de que «las mujeres que leen no son buenas esposas», protagonizan esta película independiente que muestra una realidad muy diferente a la que nos narra la industria cinematográfica de Bollywood. Destacan las magníficas actuaciones de las protagonistas, así como el tono de auto denuncia que tiene el filme, en el que esas mujeres heridas, maltratadas, encontrarán su momento de libertad y paz gracias a la amistad.
Una magnífica cinta que hay que ver, no tan solo por lo que narra, sino por como lo narra.
LOS CABALLEROS BLANCOS (Les chevaliers blancs, Joachim Lafosse, 2015)
Bélgica/Francia Duración: 112 min. Guión: Zélia Abadie, Bulle Decarpentries Fotografía: Jean-François Hensgens Productora: Versus Production / Les Films du Worso Género: Drama
Reparto: Vincent Lindon, Louise Bourgoin, Valérie Donzelli, Reda Kateb, Yannick Renier, Stéphane Bissot, Tatiana Rojo, Philippe Rebbot, Tibo Vandenborre, Jean-Henri Compère
Sinopsis: Jacques Arnault, presidente de la ONG ‘Move for kids’, planea una gran operación: él y su equipo piensan sacar del Chad a 300 huérfanos, víctimas de la guerra civil, y entregarlos a parejas francesas que han tramitado solicitudes de adopción. La periodista Françoise Dubois los acompaña para cubrir la información. Inmersos en la brutal realidad de un país en guerra, los miembros de la ONG empiezan a desmoralizarse y empiezan a preguntarse cuáles son los límites de una intervención humanitaria.
El director, Joachim Lafosse, se ha apoyado en un suceso real (conocido como el caso del Arca de Noé) para desarrollar esta narración que trata sobre el relativismo moral y las difusas fronteras entre el bien y el mal. “Me apasiona el tema del infierno lleno de buenas intenciones”, explica el director, quien se vio muy interesado por una historia en la que personas con buenos propósitos terminan por llevar a cabo actos inmorales. Como sigue explicando Lafosse, «Con Los caballeros blancos deseé ponerme del lado de los africanos que ignoran totalmente las intenciones reales de los humanitarios franceses. Les dicen que se harán cargo de huérfanos hasta la edad de 15 años, que les alimentarán, alojarán e instruirán… y se lo creen. Algunos llegan a entregar a sus hijos con la muy loable intención de ponerles a salvo y alejarles de la miseria. Su actitud está dictada por la necesidad y no tiene nada que ver con la de los supuestos profesionales del humanitarismo, que planean llevarse a esos niños porque unas familias francesas desean adoptarlos, partiendo del principio de que su futuro será mejor en Francia que en un país en guerra». Algo muy similar a lo que nos mostró, en clave de terror, el francés Pascal Laugier en su incomprendida El hombre de las sombras (The Tall Man, 2012), aunque enmarcado dentro de un conflicto clasista.
Protagonizada por Vincent Lindon, actor al que vimos recientemente en la fantástica La ley del mercado, da vida a Jacques Arnault, el principal responsable de la misión ‘humanitaria’. Tal y como explica el director: «Vincent aporta al personaje la dimensión necesaria para que el espectador se adhiera a la idea: no es un hombre interesado, es generoso, y si se ha dejado llevar por una acción moralmente inaceptable, ha sido de forma inconsciente. Para él, «salvar a los niños» basta para justificar las mentiras y la realidad: el rapto de niños. Al contrario de su compañera Laura, interpretada por Louise Bourgoin, que tiene fe en la misión – casi parece sacada de «Los justos», de Albert Camus -, el personaje de Arnault, a fin de cuentas, solo cree en sí mismo. Él es lo sagrado, él es la ley. No habría podido hacerlo sin Vincent Lindon, me ofreció su inteligencia».
El peliagudo tema de las ONG’s visto en clave negativa, reflejando la relación del primer mundo con los dramas del tercero y el papel mesiático adoptado por estos salvadores de pacotilla occidentales que lo único que buscan finalmente es, como siempre, el expolio y el robo, en este caso de niños. Con la acción ubicada en Chad pero rodada en Marruecos, el director ha querido darle un aire documental, por lo cual ha prescindido de banda sonora optando también por un rodaje cámara en mano, directo y de aspecto descuidado para dar verosimilitud a su cinta, algo que sin duda ha convencido ya que el director se hizo con la Concha de Plata al mejor director en el Festival de cine de San Sebastián.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 12 de agosto *
EL CASO FISCHER (Pawn Sacrifice, Edward Zwick, 2014)
Algo que a priori podría resultar (al menos para algunos) soporífero, como es un campeonato de ajedrez, se convierte en una emocionante intriga gracias a una perfecta conjunción de elementos. Y es que el magnífico guión de Stephen Knight (Promesas del Este) y la acertada dirección de Edward Zwick no habrían tenido tan buen resultado de no contar con dos protagonistas de peso, como son Tobey Maguire, como el jugador americano Bobby Fischer, y Liev Schreiber como Boris Spassky, jugador ruso a quién ganarle representará toda una obsesión para Fischer. Una partida de ajedrez que será mucho más que eso: será el objeto de la vida del americano. Schreiber, que por cierto, interpreta todo su papel expresándose en ruso, realiza un perfecto trabajo en esta cinta magníficamente medida. Y lo mejor es que no se trata de una película para forofos del ajedrez, muy al contrario, las jugadas no serán mostradas, pero sabremos, por las expresiones de los actores, el grado de dificultad o la maestría demostrada por el contrincante. Seremos testigos de la paranoia que persigue al jugador americano y que finalmente le hace perder la cabeza. Y es que la linea divisoria entre la genialidad y la locura es, muchas veces, muy delgada. Pero todo esto queda en segundo plano. El biopic, al igual que hiciera Tim Burton con su obra maestra Ed Wood, deja al biografiado en su momento más dulce, evitando narrar su caída.
CAZAFANTASMAS (Ghostbusters, Paul Feig, 2016)
Reparto: Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones, Kate McKinnon, Cecily Strong, Chris Hemsworth, Andy Garcia, Michael Kenneth Williams, Neil Casey, Matt Walsh, Nate Corddry, Mark Burzenski, Pat Kiernan, Nick Austin, Bill Murray, Ernie Hudson, Sigourney Weaver
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 5 de agosto *
MASCOTAS (The Secret Life of Pets, Chris Renaud, 2016)
USA. Duración: 90 min. Guión: Ken Daurio, Cinco Paul Música: Alexandre Desplat Productora: Universal Pictures / Illumination Studios / Illumination Entertainment Género: comedia de animación
Sinopsis: En un edificio de apartamentos de Manhattan, la vida de Max como mascota favorita corre peligro cuando su dueña trae a casa a otro perro llamado Duke, con quien Max pronto tiene sus diferencias. Pero ambas mascotas tienen que dejar atrás su rivalidad cuando se enteran de que un adorable conejito blanco llamado Snowball esta reclutando a un ejército de animales domésticos que han sido abandonados, decididos a vengarse de todos los animales domésticos felices y de sus dueños.
En 1995 Pixar revolucionó el panorama de la animación con Toy Story, la primera cinta animada completamente por ordenador. No es exagerado decir que hay un antes y un después de ese primer largometraje. Tras la estela de Pixar otros estudios se sumaron a la animación 3D CGI hasta convertirla en la más usual a día de hoy, con productos de mayor o menor fortuna. Entre las propuestas de mayor acierto se encuentran las de Illumination Entertainment que entraba pisando fuerte en 2010 con Gru, mi villano favorito que conocería su segunda parte en 2013 y en 2015 una precuela / spin-off de estas, Minions, criaturitas amarillas que se han convertido en presencias habituales en nuestro imaginario más reciente. La tercera entrega de Gru está programada para 2017, pero antes de esa secuela la productora nos vuelve a sorprender con un simpático repertorio de personajes (tanto los héroes como los villanos) en Mascotas.
La premisa es sencilla, ¿qué hacen nuestras mascotas el tiempo en qué están solas? A partir de ella se construye una entretenida comedia de acción trepidante. Esquemáticamente la trama es cercana a la de Toy Story, Max, la mascota de Katie, se ve obligado a compartir el amor de su dueña con Duke el nuevo perro adoptado por ella, la rivalidad está servida; pero cuando ambos animales se pierdan y se vean enfrentados al “ejército” de mascotas abandonadas, descubrirán que juntos forman el mejor equipo (tal como pasaba con el vaquero Woody y el astronauta Buzz Lightyear). Dos héroes a la fuerza, un equipo de amigos en su búsqueda y un grupo de villanos entrañables (marca de la casa como ya hemos visto) dan para noventa minutos de diversión asegurada, con set pieces excepcionales (todas) y hasta delirantes algunas (memorable, sin duda, la secuencia en el “paraíso” de las salchichas). Se le agradece que no caiga excesivamente en moralejas y que se deje llevar por el ritmo de su humor fresco y un tanto gamberro.
Diversión para todos los públicos (no aburrirá a los más pequeños ni hará sonrojarse a los adultos que les acompañen) que, aunque todavía no esté en el mismo pedestal que las facturadas por Pixar, cumple su cometido con creces. Hay que añadir en su favor los datos de su estreno en Estados Unidos, record de taquilla en ese país, con 103 millones de dólares, para una película que no es secuela o remake o reboot, sino una idea original. El récord lo tenía Del revés (Inside Out), de Pixar, que en 2015 se lo había arrebatado a Avatar (James Cameron, 2009).
EL VERANO DE MAY (May in the Summer, Charien Dabis, 2013) ORDANIA/QATAR/ESTADOS UNIDOS, 2013)
Jordania/Quatar/USA. Duración: 99 min. Guión: Cherien Dabis Música: Fred Avril Fotografía: Brian Rigney Hubbard Productora: Displaced Pictures / Durga Entertainment Género: Drama
Reparto: Cherien Dabis, Hiam Abbass, Bill Pullman, Alia Shawkat, Nadine Malouf, Alexander Siddig, James Garson Chick, Alaadin Khasawneh, Elie Mitri, Ritu Singh Pande, Nasri Sayegh, Laith Soudani
Como una balsa de aceite. Así es esta película de y para mujeres (si es que existe algo así). Una cinta muy políticamente correcta que quiere y desea denunciar, a veces de forma muy sutil, las problemáticas que hay cerca de nuestras protagonistas, que forman parte de una privilegiada familia de Amán. La protagonista vive y trabaja en Nueva York, y el motivo de su viaje es casarse con su novio estadounidense y musulmán. Diversidad. Que no falte. Y conciencia. Que desde el lujoso spa donde May celebra la despedida de soltera puede verse la costa de Palestina, pues nombran a los Palestinos y los problemas que tienen, los pobres. Así, como de pasada. Que May se encuentra, cada día que va a hacer footing con que hombres feos la miran pasar de forma lasciva, pues aprovechamos para dar un puyazo al machismo religioso que hace ir a sus mujeres, tal y como ellas misma comentan, como ninjas. Así flotan los problemas en El verano con May. Como de pasada. La madre tiene un amante (un totalmente fuera de lugar Bill Pullman); la hermana pequeña sospecha que es lesbiana (ya tenemos el factor homosexual cubierto, faltaría más); y lo principal, la protagonista, guionista y directora de la cinta, Cherien Davis, defendiendo ante su madre católica el casarse con un musulmán para descubrir, una vez que acepta su matrimonio, que tiene dudas , ya que a pesar de que su novio es, según le dice ella misma a sus hermanas, perfecto (la apoya en todo; le trae el desayuno a la cama y le hace las tortitas como nadie. ¡Como echa de menos sus tortitas!) tiene dudas, no sabe si casarse con él. De echo, es tan ideal que…
El verano de May es una película que, como sus personajes, da gato por liebre. Todo es tan correcto y toca temas tan ‘profundos’, que cierta parte del publico puede pensar que es muy interesante. El tipo de cinta para esa inmensa minoría que no se conforma con acudir a ver los blockbusters de turno. Pero no.
REGRESO A CASA (Guilai, Zhang Yimou, 2014)
China. Duración: 111 min. Guión: Zhou Jingzhi (Novel: Yan Geling) Música: Chen Qijang Fotografía: Zhao Xiaoding Productora: Le Vision Pictures Género: Drama
Reparto: Gong Li, Chen Daoming, Huiwen Zhang, Tao Guo, Ni Yan, Chun Li, Jia-yi Zhang, Peiqi Liu, Jiali Ding, Bai Qing Xin, Feng Zu, Xiaoyi Chen
Sinopsis: Sinopsis: Lu Yanshi y Feng Wanyu forman una pareja muy unida, pero deben separarse cuando detienen a Lu y le mandan a un campo de trabajo como preso político justo cuando su esposa tiene un accidente grave. Al ser liberado al final de la Revolución Cultural, regresa a casa y descubre que su amada esposa sufre de amnesia y apenas recuerda nada del pasado. No reconoce a Lu y sigue esperando el regreso de su marido. Convertido en un extraño en el seno de su familia, Lu decide hacer resurgir el pasado y despertar la memoria de su esposa.
Regreso a Casa-Coming Home es casi una pieza de cámara, tres protagonistas, pocos (pero relevantes) secundarios y un escenario limitado, le bastan para tejer una historia sólida, rica en matices y repleta de aciertos visuales. Yimou maneja la cámara con la maestría de los clásicos, con pleno dominio de los encuadres precisos y llenos de significado, y una utilización de la iluminación que imprime lirismo a su relato. Para la historia quedará el último plano con los dos protagonistas, recortados por la verja de la estación que les deja cerrados en un afuera que es un claustro en el que los traumas del maoísmo más virulento perviven, aunque haya llegado la hora del perdón.
“Ella espera que él vuelva. Él espera que ella recuerde.” Así reza la frase promocional, resumiendo la esencia de una trama que se inicia como retrato de una situación colectiva y termina como un cuento de amor, un cuento delicado que vuelve centrales a los detalles. La película parte del contexto sociopolítico de la Revolución Cultural China (1966- 1976) para desembocar en una historia de sentimientos, en la que el pasado se presenta como un elemento que condiciona enormemente las relaciones familiares del presente.
El pasado estuvo ahí como drama de una nación y como enjambre de muchos dramas íntimos, esto es algo sobre lo que Yimou ya nos ha hablado en anteriores filmes, ahora regresa a su constante, pero lo hace con variaciones. Yimou habla de los retos que ha de enfrentar China desde el drama familiar de Lu Yanshi. Deportado por el régimen y delatado diez años más tarde por su propia hija, regresa a casa para encontrarse a su amada esposa, Feng Wanyu, sumida en una amnesia psicológica (provocada por esa delación) que impide que ella le reconozca. Lu Yanshi no escatimará esfuerzos para reconstruir su familia, un trabajo que pasará por reconciliar a madre e hija liberando a esta última de su culpa: todos cometieron errores, no es momento de rencor ni de venganza, es la hora del perdón. Un perdón que ha de ser individual, pero también colectivo. La culpa no conduce a nada.
El gran trabajo de dirección es respaldado por las brillantes interpretaciones de sus protagonistas. Chen Daoming, en el papel del padre, borda su personaje dándole una esmerada profundidad humanista. La joven Zhang Huiwen, encarnando a la hija, ha sido galardonada como mejor actriz revelación en los Premios del Cine Asiático por su trabajo en esta película. Y sobre ellos planea la interpretación de Gong Li, con su rostro de muñeca y esa inmensa sensibilidad que le permite dibujar todos los registros de los sentimientos de su personaje.
Regreso a Casa-Coming Home es un cuidado melodrama y una parábola política en la que el tono belicoso de sus primeros trabajos se reconduce hacia una suavidad que pueda servir de consuelo a los afligidos.
Excelentemente acogida por la crítica internacional, participó en la Sección Oficial del Festival de Cine de Cannes y optó al premio a mejor película en la Semana Internacional de Cine de Valladolid.
HELLO, MY NAME IS DORIS (Michael Showalter, 2015)
Una comedia del todo atípica en la que se masca la tragedia continuamente pero que al final…, bueno, mejor la ven, porque esta cinta, que cuenta con una protagonista extravagante que tiene un algo de Mr. Chance y un Diógenes subido, interpretada por un magnífica Sally Field, nos ha resultado toda una sorpresa por sus gags, por sus diálogos y situaciones. La premisa que nos propone la historia, una casi jubilada enamorada de un jovencito, no nos parecería extraña si en la pareja fuera el varón el mayor. Así a botepronto se nos ocurren dos ejemplos, cercanos a la ciencia ficción, como son los protagonizados por Humphrey Bogart y Audrey Hepburn en Sabrina (1954) de Billy Wilder; o Gary Cooper y, de nuevo, Audrey Hepburn en Ariane (Love in the Afternoon, 1957) también de Wilder, para ver que eso siempre se ha visto como lo más normal. Nos los creemos. Cuelan. Sin embargo, no dejan de ser dos clarísimos casos de gerontofilia. Pero en el argumento de Hello se barajan otras situaciones y circunstancias para las que este enamoramiento, de una manera u otra, servirá como catalizador y punto de partida hacia una nueva forma de ver la vida.
ESCUADRÓN SUICIDA (Suicide Squad, David Ayer, 2016)
Estos «Doce del patíbulo» versión DC no me parecen ni mejor ni peor que otros de los títulos basados en los universos súper-heroicos aunque las críticas leídas y escuchadas tras la proyección sean desoladoras. Posiblemente sea porque, realmente, las películas de súper-héroes ya comienzan a cansar un poco (y porque el guión tiene verdaderas incongruencias, y porque se abusa de los flashbacks, y porque…). Batman Vs Superman ya nos pareció un espectáculo francamente aburrido, así que nos esperábamos lo peor de este Escuadrón suicida, que parece apoyarse únicamente en la sexy Harley Quinn encarnada por Margot Robbie. Pero este espectáculo pirotécnico resulta entretenido, a pesar de que estos terribles villanos parezcan redimir sus pecados y convertirse en héroes por un día. Rock & Roll para los chicos malos, en esta secuela directa del filme de Snyder que anuncia su condición de anticipo de esa Liga de Justicia que, no les engaño, apetece muy poco. Homenajes al ilustrador Alex Ross con esa pareja de lunáticos formada por Harley y el Joker y apariciones de Batman y Flash para animar un poco este espectáculo en el que, sorprendentemente, destaca también Cara Delevingne como una Encantadora que, en la parte final del filme, remite visualmente a la bruja del Metrópolis de Fritz Lang. Will Smith, Jared Leto y el retoño de Clint Eastwood, Scott, semi oculto entre la soldadesca, completan este pequeño despropósito veraniego e intento de alcanzar a Marvel en sus adaptaciones de cómics, algo que, de momento y vistos los resultados, están lejos de conseguir.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 29 de julio *
MILES AHEAD (Don Cheadle, 2015)
USA. Duración: 100 min. Guión: Steven Baigelman, Don Cheadle Música: Herbie Hancock Fotografía: Roberto Schaefer Productora: Bifrost Pictures / Crescendo Productions / Naked City Films Género: Drama biográfico.
Reparto: Don Cheadle, Ewan McGregor, Michael Stuhlbarg, Emayatzy Corinealdi, Lakeith Lee Stanfield, Morgan Wolk, Austin Lyon
No hay pérdida de tiempo en este biopic sobre el legendario músico de jazz Miles Davis. La acción se sitúa durante el parón de cinco años que sufrió el trompetista tras ser abandonado por su musa y esposa, Frances. Drogas, persecuciones, tiroteos, puñetazos y mucha música en una carrera desbocada por las calles oscuras y violentas de Cincinnati entre alucinógenos flash-backs. Magistralmente protagonizada por Don Cheadle, que también dirige y coescribe el guión, Miles Ahead no se detiene en lineales biografías del tipo de aquellas que al final nos cuentan qué fue de cada uno de los protagonistas, no, prefiere fijarse en un punto concreto llegando a mezclar pasado y presente y ofreciendo un retrato del músico, así como una lección sobre la creación. Por su parte Ewan McGregor encarna eficazmente al ficticio Dave Braden, un periodista escocés de la revista Rolling Stone que haría (y hace) lo que sea por conseguir un buen artículo terminando, junto a Davis, montado en la noria desbocada que pondrá en marcha la desaparición de la primera grabación del músico en cinco años, que ha sido robada del hogar del músico.
MALAS MADRES (Bad Moms, Jon Lucas y Scott Moore, 2016)
USA. Duración: 106′ Guión: Jon Lucas, Scott Moore Productora: Block Entertainment / Merced Media Partners / PalmStar Media / STX Entertainment Género: Comedia
Reparto: Mila Kunis, Kristen Bell, Kathryn Hahn, Annie Mumolo, Jada Pinkett Smith, Christina Applegate, Eugenia Kuzmina, Emjay Anthony, Christina DeRosa, Jay Jablonski, Billy Slaughter, Mike R. Moreau, Hawn Tran
Sinopsis: Como la mayoría de las madres modernas, Amy cuida de todos menos de sí misma. Su vida es perfecta: un matrimonio feliz, hijos de sobresaliente, una casa preciosa y un pelo perfecto los 365 días del año. Colabora en todas las actividades de la escuela y asiste a cada reunión de padres y madres de alumnos, mientras mantiene su carrera profesional. Y, además, hace que todo parezca fácil. Pero todo esto es solo apariencia y Amy está a punto de estallar: sobrecargada de trabajo y de compromisos y demasiado cansada para aguantar una sola petición más, arrastra a otras dos madres a un atracón de locura, libertad, diversión y desenfreno. Pero accidentalmente se cruzan con la líder de la asociación de padres y madres, una devota del ideal de «madre perfecta».
Leslie Jones, una de las nuevas cazafantasmas, abandonaba las redes el pasado lunes 18 tras ser víctima de un masivo ataque de comentarios racistas y sexistas. Ese es el reverso oscuro de los aires de cambio que han ido introduciéndose en los blockbusters en relación a las protagonistas femeninas. Cada vez hay más buenos papeles para las féminas en el cine comercial, menos chicas florero y más protagonistas. A esa tendencia parecen apuntarse Jon Lucas y Scott Moore, el tandem de guionistas de la aclamada Resacón en Las Vegas, con su última película. Porque Malas Madres es eso: poner la comedia petarda de colegas al servicio de las damas. Humor de trazo grueso apoyado, sobre todo, en el vocabulario zafio y la juerga alcohólica, la misma comedia que hemos visto funcionar como fórmula miles de veces, trasladada tal cual al gineceo. Ahí empieza y acaba el interés de este estreno veraniego.
Tiemblo cada vez que mi otro yo me dice aquello de «esta la haces tú sola que le sacas más jugo» y en esta ocasión más todavía, porque soy mujer y esta es una película para mujeres, luego, no soy su público potencial.
Malas Madres pone sobre la pantalla la figura de la superwoman, la mujer que trabaja fuera de casa pero sigue haciéndose cargo de todo lo doméstico y, sobre todo, que sigue siendo, o intentando ser, madre modélica. Así es Amy (Mila Kunis), su vida es la encarnación del estrés femenino en el que (imagino) muchas se verán reflejadas, es así hasta que en plena reunión del AMPA dice basta. Empieza ahí la comedia de malotes simpáticos que esta vez son malotas, las chicas se liberan de la carga de su autoexigencia de perfección y empiezan a comportarse como colegones de farra y desenfreno. Esto es, su liberación pasa por repetir la conducta gamberra que se recrimina a los varones. Así de superficial es la cosa.
Como comedia no deja de ser una más, con algún gag resultón y con buena vis cómica de sus guapas protagonistas, pero sin nada que la vaya a hacer verdaderamente memorable. Como alegato de rebeldía femenina se limita a zurcir cuatro tópicos mal contados y a repetir los errores del cine comercial que busca hacerse con el favor de las mujeres. Así, por ejemplo, no hay un sólo personaje masculino que tenga más profundidad que la del folio en el que esté escrito, todos los hombres son gilipollas incluidos los hijos varones con la excepción del padre viudo buenorro, que no se libra por su inteligencia o su conducta, se libra porque es guapo y hábil en las artes amatorias.
Estamos ante una película que gustará, en gran parte porque llega a las carteleras en verano, la estación de la pereza y la huelga neuronal. Es un producto fresquito al que no se le puede buscar las vueltas. Pero es más perniciosa de lo que puede parecer a simple vista, porque llama a contentar y a acallar nuestras conciencias. Nos puede hacer pensar que hemos ganado mucho en la batalla feminista, que casi le hemos dado la vuelta a la tortilla y ahora son ellas las que se desmelenan. Odio gastar aquí la frase de Lampedusa, pero lo haré: se trata de cambiar todas las cosas para que nada cambie en realidad. Después de todo, las chicas-chico de la película van a seguir siendo fundamentalmente madres y madres más ejemplares aún porque se han deshecho de su afán de perfección, han subido su autoestima y ahora sí están preparadas para afrontar el peso de educar en valores. Como debe ser.
ZIPI Y ZAPE Y LA ISLA DEL CAPITÁN (Oskar Santos, 2016)
España. Duración: 100 min. Guión: Oskar Santos, Jorge Lara (Comic: José Escobar) Productora: Zeta Cinema / Antena 3 Films Género: Aventuras
Sinopsis: Llegan las navidades y Zipi y Zape la vuelven a liar parda. Esta vez la travesura es tan grande que son castigados sin vacaciones y obligados a acompañar a sus padres a lo que parece ser un aburrido viaje en barco. Para su sorpresa, el destino es una espectacular y remota isla. Una terrible tormenta les obliga a refugiarse en la mansión de la divertida señorita Pam, donde niños sin familia disfrutan de un paraíso sin reglas. Ayudados por Pipi, Maqui y Flequi, los hermanos descubren que la repentina desaparición de sus padres en medio de la noche guarda relación con el secreto que encierran la misteriosa isla y sus extraños habitantes…
Tras le exitosa Zipi y Zape y el club de la canica, cinta galardonada con el Premio a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Giffoni y la película española más taquillera de 2013, llega esta secuela con ganas de repetir éxito. De momento también ha participado en ese festival, el más importante de Europa dedicado al cine infantil y juvenil, obteniendo el segundo premio en las votaciones del jurado, compuesto por más de 4000 jóvenes de 50 países.
Esta nueva producción basada en personajes de Editorial Bruguera se suma a otras como las de Mortadelo y Filemón, Anacleto y la próxima dedicada a Súper López, cintas que en conjunto obtienen nota positiva. Naturalmente, los personajes de Escobar han pasado por un filtro que los ha actualizado, manteniendo parte de su carácter gamberro, sí gamberro, que no travieso, aunque todo con mucha corrección política y añadiendo aventuras ‘a la americana’, con buenos efectos especiales, aunque sin abusar de los mismos. Fantasmas, casas lúgubres, gorilas, aventuras y humor en esta película para toda la familia dirigida por Oskar Santos, que ya se encargó de la primera entrega hace tres años. También repite el guionista y el compositor, con una magnífica banda sonora, muy acorde con el tipo de aventura que se nos está narrando. Eso sí, han cambiado los dos protagonistas principales, que han pasado a ser interpretados por Teo Planell y Toni Gómez. El motivo nos lo explica el propio Oskar Santos: «Lo que teníamos claro es que no podía cambiar la edad y la personalidad de nuestros protagonistas. Zipi y Zape son niños que rondan los 11 o 12 años de edad. Lógicamente, los actores de ZIPI Y ZAPE Y EL CLUB DE LA CANICA tienen ya 15 o 16 años, así que hemos tenido que encontrar a dos nuevos Zipi y Zape, Teo Planell y Toni Gómez, que han sabido dar a los personajes toda la fuerza y la diversión que se merecen«. También se incorporan al reparto Jorge Bosch y Carolina Lapausa interpretando a los padres de los revoltosos hermanos, Don Pantuflo Zapatilla y Doña Jaimita Llobregat.
Con buen diseño de producción, que incluso se permite, entre otros, ciertos guiños a los clásicos de terror de la Universal, la película nos sitúa en una época atemporal, que mezcla la estética de principios del siglo XX con la actual: el universo de la señorita Pam, interpretada por una atípica Elena Anaya. Como explica el productor, Fernando Bovaira, “la película nos sumerge en el mundo de Pam, gran aficionada a la lectura del género de aventuras. Todo su universo nos retrotrae a Verne, Wells, Barrie, Doyle… uno de los desafíos mas complejos de esta producción ha sido recrear y actualizar ese estilo visual en un universo que resulte atractivo para padres y niños de hoy en día«. Elena Anaya realiza con este personaje un registro muy diferente a cuantos nos tiene acostumbrados. Tal y como nos explica la propia actriz : «Pam ha construido en la Isla del Capitán un universo propio donde no hay lugar para nada malo. Para ella la libertad es absolutamente fundamental para el crecimiento el disfrute de los niños que viven en su hogar. Lo que ocurre es que la libertad sin medida puede tener un lado un tanto oscuro y ahí es donde esta película cuenta las consecuencias de no poner límites a los caprichos y por qué eso puede llegar a ser peligroso”. Esa es, sin ánimo de desvelarles nada más, la gran moraleja de Zipi y Zape y la Isla del Capitán, que nos parece un digno producto de género fantástico para toda la familia que, naturalmente, encontrará sus detractores, seguramente entre los adultos que tuvieron en sus lecturas de infancia las aventuras originales de estos personajes creados por Escobar. O los que no aceptan buen cine de género realizado en España.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 22 de julio *
LOLO (Julie Delpy, 2016)
Francia. Duración: 99 min. Guión: Julie Delpy, Eugénie Grandval Fotografía: Thierry Arbogast Productora: The Film / France 2 Cinéma / Mars Films Género: Comedia
Reparto: Julie Delpy, Dany Boon, Vincent Lacoste, Karin Viard, Georges Corraface,Christophe Vandevelde, Julie Tristant
Sinopsis: Violette (Julie Delpy), parisina y profesional de la moda, de 45 años, pasa unos días en un spa de Biarritz con su mejor amiga (Karin Viard) cuando conoce a Jean-René (Dany Boon), un modesto informático recién divorciado. Después de años de soledad, se deja seducir. Jean-René se traslada a París e intenta adaptarse al microcosmos en el que ella se mueve. Pero no había contado con Lolo (Vincent LaCoste), el adorado hijo de Violette, dispuesto a todo con tal de destruir a la pareja en ciernes y conservar su puesto de favorito absoluto.
Otra agradable comedia francesa en nuestras carteleras y, de nuevo, ambiente sofisticado para narrar las retorcidas tramas del odioso y mimado Lolo para evitar, en un arranque edípico, que su madre encuentre pareja. Buenas actuaciones entre las que destaca la de Julia Delpy, que demuestra su innegable vis cómica. Y es que no en vano la actriz y directora ha declarado que la comedia es su género favorito. Sorprenden de manera agradable ciertos diálogos entre las amigas, que demuestran que las mujeres cuando hablan de hombres no lo hacen tan solo refiriéndose a su humor o elegancia.
Esta es la sexta película de Julie Delpy como directora, quien, desde Dos días en París (su segundo largometraje) protagoniza todas sus películas. Además de escribir, dirigir y actuar, también es compositora, pero Lolo es la primera película en la que ha contado con el trabajo de otro compositor, Mathieu Lamboley. Asimismo, trabaja por primera vez con el director de fotografía Thierry Arbogast. Meticulosa con cada aspecto de sus películas, la realizadora y actriz admite que prepara exhaustivamente cada plano, pero no duda en dejarse orientar cuando alguien le propone algo interesante. “El cine es un trabajo en equipo de principio a fin” declara, quien desde el principio tenía claro quiénes serían los actores ideales para Lolo: escribió expresamente el papel de Lolo para Vincent Lacoste y el de Ariane para Karin Viard; igualmente, reconoce que siempre había imaginado a Dany Boon para el papel de Jean-René.
No estamos, sin embargo, ante un filme totalmente redondo, su premisa es interesante pero el chiste se alarga y pierde fuelle.
LA LEYENDA DE TARZÁN (The Legend of Tarzan, David Yates, 2016)
USA. Duración: 109 min.Guión: Stuart Beattie, Craig Brewer, John Collee, Adam Cozad (Novela: Edgar Rice Burroughs) Música: Rupert Gregson-Williams Fotografía: Henry Braham Productora: Warner Bros. Pictures / Jerry Weintraub Género: Aventuras
Reparto: Alexander Skarsgård, Margot Robbie, Christoph Waltz, Samuel L. Jackson, Djimon Hounsou, John Hurt, Ella Purnell, Cali, Simon Russell Beale, Madeleine Worrall, Laurence Spellman, Lasco Atkins, Matthew William Jones, Casper Crump, Guy Potter
Sinopsis: Ya han pasado varios años desde que Tarzán (Alexander Skarsgård) abandonara la jungla africana para llevar una vida aburguesada como John Clayton III, Lord Greystoke, junto a su amada esposa Jane (Margot Robbie), pero ahora le han invitado a que vuelva al Congo para ejercer de embajador de comercio en el parlamento. En realidad, todo forma parte de un plan ideado por el capitán belga Leon Rom (Christoph Waltz), pero los responsables de esta estrategia no tienen ni idea de lo que se les viene encima.
Este nuevo retorno del rey de la selva a las pantallas no hará olvidar, ni de lejos, a Johnny Weissmuller y la serie de películas que durante los años treinta y cuarenta nos llegó de la mano de Metro-Goldwyn-Mayer primero, y RKO más tarde. Su punto de partida, con un Lord Gresystoke de vuelta a la ‘civilización’, casado con Jane y que deberá volver a la selva para desbaratar los planes de los despiadados traficantes de esclavos resulta novedoso y evita, en parte, narrar de nuevo el origen de Tarzán, que se nos ofrecerá, si, pero mediante flash-backs.
En esta ocasión Tarzán no se enfrentará solo a los villanos ya que contará con un Samuel L. Jackson como contrapunto cómico que se desenvolverá en la selva como si se encontrara en el corazón de Harlem, Motherfuckers. También destaca la atractiva pareja protagonista, en especial Margot Robbie, a la que no nos sacamos de la cabeza desde que la viéramos en El lobo de Wall Street. Los efectos digitales resolverán que Tarzán conviva con cierta naturalidad con los gorilas, evitando los ridículos trajes de mono, pero resultando a veces muy poco naturales, como en la escena de la avalancha. Además, el tratamiento del hombre mono y sus movimientos acusan a veces similitudes con el de un súper-héroe.
Es entretenida, sí, y como todas las cinta dedicadas al rey de la selva es apta para todos los públicos, pero no creemos que represente el primer episodio de un fructífero retorno del rey de la selva a las pantallas (le falta sentido de la aventura y la maravilla, y le sobra mensaje y seriedad). Al tiempo.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 15 de julio *
THEO & HUGO, PARÍS 5:59 (Théo et Hugo dans le même bateau, Olivier Ducastel y Jacques Martineau, 2016)
Francia. Duración: 97 min. Guión: Olivier Ducastel, Jacques Martineau Música: Gaël Blondet, Pierre Desprats, Kuntur, Karelle Kuntur, Victor Praud Fotografía: Manuel Marmier Productora: Ecce Films / Epicentre Films Género: Drama
Reparto: Geoffrey Couët, François Nambot, Georges Daaboul, Mario Fanfani, Elodie Adler, Bastien Gabriel, Claire Deschamps, Miguel Ferreira, Arthur Dumas, Jeffry Kaplow, Éric Dehak, Marief Guittier, Patrick Joseph
Sinopsis: En un club de sexo, los cuerpos de Theo y Hugo se encuentran y se mezclan en un apasionado abrazo. Más allá de la furia del deseo y la emoción de ese primer momento, los dos jóvenes, sobrios ya en las calles vacías de vida del París nocturno, se enfrentan a su amor en ciernes.
París, la ciudad con más epítetos del mundo, puede no enamorarnos a primera vista, pero a poco que deambulemos por sus calles y nos dejemos llevar por su especial atmósfera, acabará calándonos como lluvia fina para quedarse impregnada en nuestra piel. París nunca se acaba y siempre termina haciendo suyos a los que la viven. Olivier Ducastel nos retrata como si fuera un personaje más ese París que, aunque sea el que no sale en las guías turísticas, lo envuelve todo como un regazo, una ciudad anónima que cobija la independencia de sus habitantes. Todo es posible en París.
Sobre esas calles filmadas con angular para darles aún más grandiosidad, se despliega el viaje de Theo y Hugo. Un viaje que va desde el final de la noche celiniano al amanecer, desde las tinieblas de un cuarto oscuro a la luminosidad de un nuevo día. Rodado en tiempo real, su trayecto es un camino de peregrinación y descubrimiento. Ducastel nos muestra las criaturas de la noche de la mano de los dos jóvenes mediante leves pinceladas de retrato social, por sus fotogramas transitan el personal de urgencias nocturnas, el turno menos codiciado al que son relegadas fundamentalmente las mujeres, inmigrantes que cumplen horarios inhumanos como peaje para su endeble integración, trabajadores que no pueden retirarse por la parquedad de su cotización… Y en medio de todo ello Theo y Hugo van descubriendo sus sentimientos, van trenzando sus destinos a partir de un fogonazo de pasión e imprudencia. Estamos ante una historia de amor revertida, tiene su inicio en el descubrimiento del cuerpo y concluye cuando se conocen las mentes, una historia atípica que va desde la práctica del sexo a la comunión de las almas.
Con cierto aire de Higiene Film, esta película ganadora del Premio del Público Teddy Award en la pasada Berlinale recuerda a aquellas cintas exploitation americanas que, aprovechando el mensaje (ya fuera para prevenir enfermedades de transmisión sexual, como para prevenir embarazos no deseados o evitar caer bajo la influencia de las drogas), se permitían mostrar lo que estaba ‘prohibido’ en las pantallas. La sombra del sida es alargada y Ducastel orquesta un relato casi didáctico que parte del temor de haber contagiado y haberse contagiado para exponer los protocolos a seguir después de una práctica de riesgo. Pero no es este rasgo el que la identifica y la hace especial, lo que la particulariza es el pulso que el cineasta tiende al público en su acto inicial.
El arranque del filme es de impacto (curiosamente el antro donde se conocen los protagonistas recibe ese nombre, Impacto). La cinta se abre con una secuencia inicial de veinte minutos en la que se nos muestra de forma bastante explícita qué ocurre en el cuarto oscuro de un local de contactos. Una auténtica marea de cuerpos desnudos entregados a la práctica sexual orgiástica y desenfrenada entre hombres, que puede atacar al pudor de los más pacatos e incluso de más de un liberal bienpensante. Una secuencia sin diálogos, además, que nos obliga a mirar lo que quizás no quisiéramos ver. No hay romanticismo en ese entorno, sólo procacidad que se agota en sí misma, y ahí es donde se pone en marcha el barómetro para detectar el grado de tolerancia real de la audiencia.
Ducastel sabe dónde poner la cámara para no perder detalle de ese punto de partida sin mostrar más que lo justo. Episodio sin texto, el cineasta hace hablar a la cámara y la iluminación para hacer creíble lo que parece imposible. Bastan unos pocos planos para construir a esos dos personajes condenados a encontrarse, el tímido neófito que está viviendo su primera experiencia y el asiduo desinhibido con su frescura casi insultante. Polos opuestos llamados a abigarrarse por la ley de la atracción entre contrarios. Y el director obrará la magia de la luz para capturar brillantemente el punto exacto del flechazo: un foco de luz cegadoramente blanca les aísla del rojo tenebroso del cuarto oscuro, rodeados por todos están perfectamente solos el uno con el otro. El suyo será un amor inoculado a primer contacto carnal, esa es la propuesta trasgresora que rompe voluntariamente con toda lógica. El amor es una fuerza que no entiende de verosimilitudes ni las necesita para existir y ser contado.
Theo&Hugo, París 5:59” es todo un ejercicio de provocación desarrollado desde la insolencia y la desvergüenza, que es tanto como decir que supone un soplo de frescura y originalidad en el trillado camino de las películas románticas. Una provocación, un saltarse los límites desde la festividad, que tanta falta le hace a nuestro cine occidental, cada vez más timorato y encorsetado por la corrección política. Ducastel, desde la ligereza, se aproxima a cineastas como Fassbinder, Pasolini, Waters, o nuestro Eloy de la Iglesia, todos ellos homosexuales, todos ellos rompedores con la moral dominante. Se diría que la discriminación, la represión (sí, todavía), da alas a la rebeldía y concita la voluntad de abrir nuevos caminos a la libertad de expresión. La salud del arte sale fortalecida por el trabajo de estos francotiradores que, cada uno en su estilo, han sumado su obra a la lucha por hacer visible una forma de entender la sexualidad que todavía demasiados quisieran ver censurada.
INFIERNO AZUL (The Shallows, Jaume Collet-Serra, 2016)
USA. Duración: 87 min. Guión: Anthony Jaswinski Música: Marco Beltrami Fotografía: Flavio Martínez Labiano Productora: Columbia Pictures / Ombra Films / Weimaraner Republic Pictures Género: Thriller
Reparto: Blake Lively, Óscar Jaenada, Brett Cullen, Sedona Legge
Sinopsis: Nancy (Blake Lively) es una joven que trata de superar la pérdida de su madre. Un día está haciendo surf en una playa solitaria cuando se queda atrapada en un islote a apenas unos metros de la costa y, aunque está a solo 100 metros de la salvación, para alcanzarla tendrá que tirar de todos sus recursos y su voluntad, pues un enorme tiburón blanco se interpone entre ella y la costa.
Con un reducido reparto y un único escenario, Collet-Serra consigue una magnífica y refrescante cinta ideal para este caluroso verano. No vamos a caer en, tan odiosas como imposibles, comparaciones, Infierno azul es una muy digna cinta de género, emocionante de principio a fin y con la que se pasa mal, como debe ser. Nos gusta el trabajo de este director barcelonés especializado en películas de género. Nos parecen trepidantes y realizadas de forma muy competente. Tan solo hace falta ver las magníficas imágenes subacuáticas o las evoluciones de los protagonistas sobre sus tablas de surf en tan bello entorno, para ver que el director ha sabido sacar todo el partido posible. Con un presupuesto de 16 millones de dólares que se recuperaron durante la primera semana de estreno, Infierno azul, que se rodó en su mayor parte en localizaciones de Australia, transmite perfectamente la inquietud y la soledad de su joven protagonista, interpretada por Blake Lively, una bella sirena cuya iniciativa y valentía resultan decisivas en su enfrentamiento con el escualo y que surfea de infarto, además. Supervivencia con algunas gotas de humor en el que sin duda podría ser uno de los más saludables estrenos de este verano, una cinta en la que lo único que chirría es ese epílogo, posiblemente una concesión estipulada en contrato. Por cierto la música que suena al principio es de Albert Pla, si. Y la gaviota, que tiene un papel importante en la trama, figura en el reparto con el nombre de Sully ‘Steven‘ Seagall.
Finalmente, si, ese personaje que se parece a Óscar Jaenada, ES Óscar Jaenada.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 8 de julio *
MONEY MONSTER (Jodie Foster, 2016)
USA. Duración: 98 min. Guión: Alan DiFiore, Jim Kouf, Jamie Linden (Historia: Alan DiFiore, Jim Kouf) Música: Dominic Lewis Fotografía: Matthew Libatique Productora: Allegiance Theater / Smokehouse Pictures / Sony Pictures / TriStar Pictures Género: Thriller
Reparto: George Clooney, Julia Roberts, Jack O’Connell, Caitriona Balfe, Dominic West,Giancarlo Esposito, Dennis Boutsikaris, Darri Ingolfsson, Christopher Denham,Anthony DeSando, Jennifer Dong, Ivan Martin, Cliff Moylan, Vernon Campbell,Joseph Oliveira
Sinopsis: Lee Gates (George Clooney), un famoso presentador de televisión, es conocido por ser uno de los gurús de Wall Street. Pero cuando el joven Kyle Budwell (Jack O’Connell) pierde todo el dinero de su familia en una mala inversión por consejo de Gates, decide secuestrar al periodista durante su emisión en directo del programa
Intrigas financieras a toda velocidad protagonizadas por los agradecidos rostros de George Clooney y Julia Roberts y dirigidas, con envidiable ritmo, por Jodie Foster en la que es su cuarta película tras las cámaras. Con una acción magníficamente construida, Foster demuestra que domina el medio desde el primer momento, narrando una historia que, si bien es algo predecible, no por ello deja de ser eficaz. No hay tiempos muertos en esta trama en la que el aparente villano resulta ser las víctima, una víctima que representa a todos los que hemos sido manipulados por este corrupto sistema, que roba y criminaliza al más inocente sin dudar en construir una atracción de feria en riguroso directo. Unos dramas, por cierto, que interesan tan solo el tiempo justo antes de ser cubiertos por otros contenidos. Y es que lo peor es que parece que todo nos da lo mismo.
MI AMIGO EL GIGANTE (The BFG (The Big Friendly Giant), Steven Spielberg, 2016)
UK, USA, Canadá. Duración: 115 min. Guión: Melissa Mathison (Cuento: Roald Dahl) Música: John Williams Fotografía: Janusz Kaminski Productora: Amblin Entertainment / DreamWorks SKG Género: Fantástico
Reparto: Mark Rylance, Ruby Barnhill, Penelope Wilton, Jemaine Clement, Rebecca Hall, Bill Hader, Rafe Spall, Adam Godley, Matt Frewer, Ólafur Darri Ólafsson, Haig Sutherland, Michael Adamthwaite
Sinopsis: Adaptación del cuento de Roald Dahl sobre una niña que une fuerzas con la Reina de Inglaterra y con un gigante bonachón, conocido como el BFG, para detener una invasión de malvados gigantes que se preparan para comerse a todos los niños del país.
De lo fantástico y maravilloso que se conjuga en las primeras imágenes de Mi amigo el gigante, pasamos a una narración que lamentablemente se torna gris y algo aburrida. Spielberg no consigue emocionarnos ni trasmitirnos los valores que Roald Dahl ofrece en su exitosa narración infantil y que sí nos trasmitía por ejemplo, Danny DeVito en su tratamiento de Mathilda (1996). Los apabullantes efectos especiales y esa magnífica escena inicial con el gigante caminando por la ciudad a oscuras, no consiguen levantar esta cinta, cuyo target de público se antoja también difícil. Y todo ello contando con Mark Rylance que repite con Spielberg tras su fantástica interpretación en El puente de los espías (2015) en la que se comía crudo a Tom Hanks.
Lo mejor de la cinta es haber recreado una localización de la trama en una Inglaterra reconocible, pero tocada por el don de ser convertida en un espacio fantástico que arropa a la narración permitiéndole situarse en el universo atemporal de las fábulas.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 1 de julio *
1944 (Elmo Nüganen, 2015)
Estonia Finlandia Duración: 100 min. Guión: Leo Kunnas Música: Jaak Jürisson Fotografía: Rein Kotov, Mart Taniel Productora: Matila Röhr Productions (MRP) / Taska Film Género: Drama bélico
Reparto: Märt Pius, Mait Malmsten, Ain Mäeots, Magnús Mariuson, Kristjan Sarv, Maiken Schmidt, Rain Simmul, Ivo Uukkivi, Henrik Kalmet, Marko Leht, Kristjan Üksküla, Tõnu Oja
Impresionante retrato de un capítulo no demasiado conocido de la Segunda Guerra Mundial. En Estonia fueron reclutados ciudadanos tanto por el ejército soviético como por los nazis, dando como resultado una guerra de hermanos, de vecinos. Y el filme nos ofrece los dos puntos de vista, con un enfoque muy original. Con exquisito cuidado en el detalle, esta cinta, de carácter pacifista y deudora de las novelas de Remarque (algo que innecesariamente se recalca desde la pantalla) nos habla de camaradería, de la vida y la muerte en el laberinto de trincheras, en la que los hombres luchan sin objetivos ni ideales. La guerra les ha alcanzado sin buscarla. Jóvenes, niños casi, lo mejor de su generación, que aprende a matar para sobrevivir. Héroes anónimos en fosas comunes. Una interesante cinta perteneciente a la desconocida cinematografía Estona que recientemente nos dejó otra estupenda obra, Mandarinas (Mandariinid, Zaza Urushadze, 2013) de carácter pacifista también pero ambientada en los años 90 en la que, por cierto, trabajaba como actor Elmo Nüganen, director de 1944. Ambas cintas demuestran que nunca está de más el incidir en lo absurdo de las guerras y en lo semejantes que pueden llegar a resultar las ideologías cuando llegan a extremos.
DEMOLICIÓN (Jean-Marc Vallée, 2016)
USA. Duración: 100 min. Guión: Bryan Sipe Fotografía: Yves Bélanger Productora: Fox Searchligth / Black Label Media / Mr. Mudd / Right of Way Films Género: Drama
Reparto: Jake Gyllenhaal, Naomi Watts, Chris Cooper, Polly Draper, Wass Stevens, Judah Lewis, Stephen Badalamenti, Zariah Singletary, Alfredo Narciso, George J. Vezina, Helen Brackel, Ben Cole, Lytle
Sinopsis: Davis (Jake Gyllenhaal) es un joven banquero neoyorquino que trata de superar el trastorno emocional que sufre tras la trágica muerte de su esposa en un accidente de coche.
La pérdida y el dolor absoluto son los protagonistas de Demolición, cinta que ofrece un papel ideal para el tan poco expresivo como magnífico actor Jake Gyllenhaal, que se encuentra en esta cinta como pez en el agua. El reparto se completa con una excepcional Naomi Watts, un magnífico nuevo valor, Judah Lewis, y el veterano Chris Cooper. Como suele ser habitual una muerte hace que el protagonista de se replantee toda su existencia, sincerándose consigo mismo e iniciando una nueva vida en lo que primará la honestidad ante todo. Lo que parece un descenso a la locura resultará ser un ascenso a la cordura. Y es que si para reparar algo, hay que desmontarlo primero, Davis tomará este principio, trasmitido por su suegro, como máxima de vida, destruyendo y echando abajo la que hasta entonces ha significado algo en su existencia para construir en su lugar algo real, tangible, auténtico.
CUERPO (Body/Ciało, Malgorzata Szumowska, 2015)
Polonia. Duración: 90 min. Guión: Malgorzata Szumowska Fotografía: Michal Englert Productora: Nowhere Género: Drama
Reparto: Janusz Gajos, Maja Ostaszewska, Justyna Suwala, Ewa Dalkowska, Adam Woronowicz, Tomasz Zietek, Malgorzata Hajewska-Krzysztofik, Ewa Kolasinska, Roman Gancarczyk, Wladyslaw Kowalski
Sinopsis: Janusz no es un hombre fácil de sorprender. Como juez de instrucción debe realizar precisas investigaciones, analizando la escena del crimen minuciosamente. A pesar de las situaciones extremas ante las que se encuentra, trabaja duro. Demasiado duro quizá. Sin embargo, cuando se enfrenta a su hija anoréxica Olga, todavía de luto por su madre, se siente impotente. Temiendo que pueda suicidarse, la interna en una clínica donde Ana, una psicóloga, lleva a cabo sus funciones. Años antes, Anna perdió a su bebé y se aislço junto a su perro en un edificio de pisos fuertemente aislados donde conjurará a los espíritus que se comunican con los vivos desde el más allá.
Tras un inicio que descoloca al espectador, pasamos a ser testigos de la difícil convivencia entre un padre alcohólico y su anoréxica hija. La razón de los trastornos, la soledad e incomunicación que atenaza a ambos es el duelo que están atravesando por el fallecimiento de la madre y esposa. Un duelo que les impide avanzar y que combatirán con la magra ayuda de otro ser solitario, una medium que cree hablar con los muertos. El absurdo de la vida y la muerte será captado brillantemente por la cámara del realizador polaco, de una forma preciosista, a retazos, sin ningún tipo de música que atenúe sus momentos espeluznantes, sus contrastes fascinantes, extraños, brillantes, que en ningún momento nos permitirán dejar de mirar la pantalla.
- Premios
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2015: Festival de Berlín: Mejor director (ex-aequo)2015: Premios del Cine Europeo: Mejor montaje. Nominada a Mejor director
INDEPENDENCE DAY: CONTRAATAQUE (Independence Day: Resurgenceaka, Roland Emmerich, 2016)
USA. Guión: Carter Blanchard Música: Harald Kloser, Thomas Wanker Fotografía: Markus Förderer Productora: 20th Century Fox Género: Ciencia ficción
Reparto: Liam Hemsworth, Jeff Goldblum, Charlotte Gainsbourg, Vivica A. Fox, Bill Pullman,Judd Hirsch, Jessie Usher, Joey King, Brent Spiner, Travis Tope, Maika Monroe
Sinopsis: Utilizando tecnología obtenida de los extraterrestres 20 años atrás, las naciones de la Tierra, que temen el regreso de los invasores, han colaborado en la elaboración de un gigantesco programa de defensa para proteger el planeta. Pero no es seguro que ese programa sirva para hacer frente a los avanzados e inauditos recursos de los atacantes. Quizá sólo la inventiva de unos pocos valientes pueda evitar la destrucción del mundo, que se encuentra de nuevo al borde de la extinción.
20 años han hecho falta para que el alemán Roland Emmerich se saque de la chistera esta secuela de Independence Day. 20 años han pasado ya de aquella simpática peliculita que de tan excesiva, uno no podía tomarla en serio. Tiempo ha habido para pensar y repensar, pulir y repasar un guión ingenioso, sorprendente, emocionante. Pero no ha habido suerte.
Independence Day: Contraataque nos sitúa en un escenario 20 años después, o sea, lo que sería ahora, pero con la diferencia de que ha habido una hermandad entre todos los países a raíz, precisamente, del ataque alienígena de 1996. Gracias a toda la tecnología extraterrestre, se han abierto nuevos caminos en los avances tecnológicos humanos. Vemos que ha sido de los viejos conocidos de la cinta anterior (todos presentes, con la excepción de Will Smith, que es sustituido por su hijo, también piloto militar) y se nos presenta a los nuevos personajes, todos jóvenes dispuestos a tomar el relevo en caso de nuevas secuelas. Una vez las fichas están en el tablero, comienza la escaramuza contra los belicosos alienígenas. Con estética de video juego, resulta a veces un tanto liada (que no compleja) y aburrida, que es lo peor que le puede suceder a una cinta de estas características. Por otra parte contiene puntos tan absurdos y estúpidos como la primera entrega, los suficientes como para no tomarla tampoco en serio. Esperemos que Emmerich tarde otros 20 años en volver a retomar la historia, aunque en vista del final, nos tememos que no dejará pasar tanto tiempo.
ANTES DE TI (Me Before You, Thea Sharrock, 2016)
UK. Duración: 110 min. Guión: Jojo Moyes (Novela: Jojo Moyes) Música: Craig Armstrong Fotografía: Remi Adefarasin Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) / New Line Cinema Género: Drama romántico
Reparto: Emilia Clarke, Sam Claflin, Matthew Lewis, Charles Dance, Vanessa Kirby, Jenna Coleman, Janet McTeer, Brendan Coyle, Ben Lloyd-Hughes, Hannah Flynn, Amber Elizabeth, Stephen Peacocke, Alexander Cooper, Richard Gouldin, Tony Paul West
Sinopsis: La joven veinteañera Louisa “Lou” Clark (Emilia Clarke) vive en un pequeño pueblo en mitad de la campiña inglesa. Sin un rumbo claro en su vida, inestable y creativa, Lou va de un trabajo a otro para ayudar a su familia a llegar a fin de mes. Sin embargo, su habitual actitud alegre se pone a prueba cuando afronta un nuevo reto profesional. Acepta un trabajo en el “castillo” local y se convierte en cuidadora y compañera de Will Traynor (Sam Claflin), un joven banquero adinerado que se quedó en silla de ruedas tras un accidente.Basada en una obra de la escritora de novelas románticas Jojo Moyes, que también ha realizado el guión, Antes de ti es todo un placer culpable. Lindante siempre con la más extrema basura, se eleva sobre ello manteniendo la dignidad gracias a su algo atípico desenlace, que hará llorar a moco tendido al público de lágrima fácil, y gracias también al amor/odio que despierta su protagonista, Emilia Clarke, que encarna a una pizpireta joven proletaria con un vestuario de pesadilla. Con todos los tópicos que imaginarse puedan y un argumento más que predecible, esta bien intencionada comedia dramática tiene el aroma de un cuento de hadas, pero adaptado a los nuevos tiempos, mezclando la novela romántica decimonónica con las heroínas del canal Disney. No nos parece descabellada esta historia de amor entre esta joven tarta de fresa y el agrio chico parapléjico, sobre todo porque este es multimillonario, culto y guapo. Emilia Clarke le resultará familiar a los seguidores de la serie Juego de Tronos, así como a los de Terminator, ya que protagonizó junto a Schwarzy la última entrega de la serie, Terminator Génesis (Alan Taylor, 2015). Por su parte el veterano Charles Dance hace lo que puede para mantener el tipo.
UN AMOR DE UN VERANO (La belle saison, Catherine Corsini, 2015)
- Francia. Duración: 105 min. Guión: Catherine Corsini, Laurette Polmanss Música: Grégoire Hetzel Fotografía: Jeanne Lapoirie Productora: Chaz Productions / France 3 Cinéma / Artémis Productions / Canal+ / Orange Cinéma Séries / France Télévisions / Jouror Productions / Indéfilms 3 / Soficinéma 11 / Cinémage 9 / Région Limousin / Centre National de la Cinématographie (CNC) / Tax Shelter Fil Género: Drama
- Reparto: Cécile de France, Izïa Higelin, Noémie Lvovsky, Kévin Azaïs, Laetitia Dosch,Benjamin Bellecour, Eloïse Genet, Patrice Tepasso
- Sinopsis: La historia comienza en París en 1971. Delphine (Izïa Higelin) conoce a Carole (Cécile de France). La primera, hija de campesinos, se muda a la capital para ganarse su independencia financiera y sueña con estar al mando de su propia vida, algo impensable en la época. La segunda, pareja de Manuel (Benjamin Bellecour), vive felizmente los comienzos de la revuelta feminista. Una es misteriosa, reservada, pero sabe que le gustan las mujeres. La segunda ignora totalmente que pueda sentir tal atracción. Su encuentro desequilibra sus vidas, pero su historia de amor naciente va a tropezarse con la realidad.
Un amor de verano, la cinta escogida para inaugurar la 21 mostra Fire!!, nos ofrece una trama compartida por dos personajes ubicados en dos universos paralelos y opuestos: Delphine vive trabajando la tierra en un pequeño pueblo, alejada de las inquietudes que mueven a la parisina Carole, maestra de escuela y políticamente inquieta. Ambos mundos eclosionarán cuando Delphine marche a la capital huyendo del diminuto microcosmos que compone su existencia y entre en contacto con el grupo de feministas entre las que milita Carole. Entre ambas nacerá una amistad que se transformará en amor en un contexto histórico de gran relevancia para el feminismo en Francia. No en vano, la directora francesa Catherine Corsini (Partir, 2009), explica que se vio seducida por la vitalidad e insolencia del movimiento feminista que aconteció en el París de principios de los 70, principalmente por la energía y las ganas de cambio que mostraba. Un escenario lleno de estímulos y de novedades que se refleja durante la primera parte del filme: los pequeños sabotajes en actos anti-aborto, las manifestaciones y la lucha reivindicativa darán paso a la relación entre las dos mujeres, una de ellas lesbiana convencida. Y es que Un amor de verano es, ante todo, una historia de pasión, sinceridad y amor que lamentablemente demuestra que quizás las cosas no han cambiado tanto como sería de desear en los universos más reducidos, en los cuales la identidad sexual ‘diferente’, sigue siendo vista como una anormalidad, objeto de burla y persecución.
Cécile de France vuelve a demostrar su versatilidad interpretativa, que le sirve tanto para afrontar una violenta escabechina en Alta tensión (Haute Tension, 2003), cinta dirigida por l’enfant terrible del cine de terror francés Alexandre Aja, como para encarar un papel totalmente diferente en una producción mainstream de Clint Eastwood como es Más allá de la vida (Hereafter, 2010). También brilla especialmente la parisina Izïa Higelin, que compone un personaje muy creíble y, en cierto modo, más complejo que el encarnado por Cécile de France, que fue nominada por su interpretación al César de interpretación. Y finalmente es destacable Noémie Lvovsky, por su contenida y notable actuación como madre de Delphine que le valió ser nominada al premio César como actriz secundaria.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Miércoles 22 de junio *
UN HOMBRE DE ALTURA (Un homme à la hauteur, Laurent Tirard, 2016)
Francia. Duración: 98 min. Fotografía: Jérôme Alméras Productora: VVZ Productions / Gaumont / Creative Andina Género: Comedia romántica
Reparto: Jean Dujardin, Virginie Efira, Cédric Kahn, César Domboy, Myriam Tekaïa, Eléa Clair, Jean-Michel Lahmi, François-Dominique Blin, Adonis Danieletto, Lionel Mur
Sinopsis: Diane es una mujer muy hermosa, de las que hace girar cabezas dondequiera que va. Es una brillante abogada con sentido del humor y fuerte personalidad. Acaba de salir de un matrimonio infeliz, y es libre para conocer al hombre de su vida. Una tarde Diane recibe una llamada telefónica de un tal Alexandre, que se ha encontrado su móvil. Algo hace clic entre ellos durante esta llamada telefónica. Alexandre es educado, divertido y culto. Diane cae bajo su hechizo. Rápidamente se citan. Pero su encuentro no es el esperado.
Los que denuncian la falta de imaginación del cine norteamericano cada vez que leen la palabra remake clamando al espíritu europeo, en esta ocasión tendrán que extender su queja hacia la cinematografía gala, que ha decidido adaptar una película argentina tan reciente como Corazón de León de Marcos Carnevale, estrenada en 2013. ¿Era necesario? pues en vista de lo similares que son ambas, posiblemente no.
Expediente Warren: El caso Enfield, no puedo evitar enamorarme de ti
¿Nunca les ha ocurrido que una película se les quede puesta como un chal sobre los hombros y vuelva a proyectarse en su interior, una y otra vez, sobre el telón de los párpados cerrados? A mí me ha pasado en varias ocasiones, cito al azar, con Tiempo de amar, tiempo de morir (1958, Douglas Sirk), con El Gatopardo (1963, Luchino Visconti), con Avanti (1972, Billy Wilder), con La vida privada de Sherlock Holmes (1970, Billy Wilder), y podría seguir. Lo curioso del caso es que esa proyección íntima se pone en marcha siempre en la misma escena, como si fuera una canción seleccionada en repeat, y esas escenas pasan a configurar mi/nuestra personal antología de grandes momentos del cine. Eso justamente ha vuelto a ocurrirme con The Conjuring 2 (su título español encabeza este artículo) la última cinta del maestro James Wan que afortunadamente no ha cumplido su intención de no volver a dirigir una película de miedo.
Desde que la vi por primera vez en el marco del Festival Nocturna, una melodía sobreviene a mí inesperadamente y vuelvo a ver a Ed Warren (Patrick Wilson), guitarra en mano, cantando «Can’t Help Falling in Love» de Elvis Presley. Esa es la escena. Esa es mi escena. Y no puedo evitar insertarla:
No es ya sólo la exhibición de saber hacer en la puesta en escena, de ella se hace gala en toda la cinta, es que esta secuencia se me antoja el corazón del filme en toda su polisemia. The Conjuring 2 va mucho más lejos de la pericia en la construcción del sobresalto, mucho más allá de escribir un argentado capítulo dentro del subgénero de casas encantadas, The Conjuring 2 es una película de amor, un canto al hogar y al cobijo de la familia, y un alegato sobre la importancia de la comprensión y la confianza como pedestal sobre el que asentar nuestras propias diferencias, esas que nos hacen especiales pero que también pueden llegar a aislarnos. Valores, todos ellos, que ya adornaban la primera entrega, no en vano Wan encargó a Mark Isham el tema principal del score (dejando el resto a su músico de cabecera, Joseph Bishara), el que más grabado se nos queda, y que se titula, precisamente, The Family; pero que en este segundo episodio, esos valores, tienen un desarrollo más amplio, más elaborado y ocupan un lugar mucho más central. Lo que la película de 2013 inauguraba, la de 2016 lo confirma y consolida.
James Wan repite fórmula, su díptico tiene modos de serial (y por nosotros puede seguirle añadiendo los episodios que guste siempre que los dirija él). Un prólogo marcado que constituye en sí un pequeño filme dentro del filme (y que, en ambas ocasiones, introduce personajes a los que dedicarles después un spin-off), da paso al cuerpo del relato en el que circulan dos tramas condenadas a encontrarse: la peripecia personal de la pareja Warren (el ya mencionado Patrick Wilson y Vera Farmiga) y el caso del que acabarán ocupándose, en esta ocasión el poltergeist de Enfield, conocido también como el Amityville británico. El desarrollo es un crescendo de ritmo perfecto que va desde las primeras manifestaciones de lo sobrenatural hasta la aparición del elemento demoníaco que constituye el clímax de la narración, un clímax en el que todas las líneas del texto quedan cerradas y concluidas. Para acabar con un epílogo esperado: Ed Warren depositando en su pequeño museo de los horrores un objeto que ha cumplido un papel protagonista dentro del caso, una auténtica reliquia que cumple la función de colofón. Una estructura casi robada a la televisión que permite aglutinar lo mejor de los dos medios en una era en la que las series, para cierto sector del público al menos, le están ganando terreno al séptimo arte. Wan demuestra así que aún le queda larga vida al cine, sólo tiene que saber recoger la afrenta de la modernidad y adaptarla a su terreno.
Y es que si algo domina Wan es la gramática cinematográfica. The Conjuring y The Conjuring 2 son pruebas de que en cine importa casi más el cómo se cuenta que lo contado en sí. Ambas son perfectamente disfrutables aunque no se sea amante del género, no por ser productos maisntream (que lo son) sino porque son dos ejercicios de virtuosismo con la cámara. Wan sabe siempre dónde plantarla, qué movimiento es el más acorde al sentimiento que busca provocarnos, donde cortar el plano en aras del interés argumental y de paso conducirnos por los temas que nos va a destacar con un simple encuadre. Esto es algo que ya comentábamos en 2013, The Conjuring 2 viene a confirmar que aquello no era un acierto puntual sino todo un signo de autoría. Siendo una película de miedo, hay que hacer hincapié en como Wan consigue dotar a la cinta de la dosis exacta de sobresaltos para mantener al espectador pegado a la butaca (o botando en ella si se quiere) sin convertirla en un mero tren de la bruja, su dominio de los recursos le permite amagar el susto cuando le conviene o desplazarlo los segundos justos para que nos hayamos confiado y nos pille desprevenidos a pesar de haberlo estado anticipando.
¿A quién quieres más a mamá o a papá? Difícil elección. La misma dificultad tiene decidir cual de las dos entregas es mejor. Ambas son grandes obras, la diferencia quizás es que en la segunda Wan ya se siente confiado en su producto, el éxito de la primera no le ha supuesto presión (o no lo parece). Al contrario, parece dejarse llevar más por su instinto y así retoma ese humor que se respiraba en su primer Insidious (incluso en el clímax se permite introducir un ligero gag sin despeinarse y sin que ello rompa el ritmo y la tensión dramática). Ese toque de ligereza, paradójicamente, da más profundidad a los personajes y contraste a las situaciones. Queremos a papá y a mamá, no renunciamos a ninguna, sin que ello obste para señalar que la segunda es un producto ya maduro que luce con mayor esplendor.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 10 de junio *
SI DIOS QUIERE (Se Dio vuole, Edoarde Maria Falcone, 2015)
Italia. Duración: 77 min. Guión: Edoardo Maria Falcone, Marco Martani Música: Carlo Virzì Fotografía: Tommaso Borgstrom Productora: Wildside / Rai Cinema Género: Comedia
Reparto: Marco Giallini, Alessandro Gassman, Laura Morante, Ilaria Spada, Edoardo Pesce, Enrico Oetiker, Carlo De Ruggeri, Giuseppina Cervizzi, Alex Cendron, Fabrizio Giannini, Silvia Munguia
Sinopsis: Tommaso, un cardiólogo de fama, es un hombre de firmes creencias ateas y liberales. Está casado y tiene dos hijos. Uno de ellos, Andrea, prometedor estudiante de medicina, revoluciona a la familia cuando les anuncia que quiere hacerse cura.
(Reseña completa en un CLICK)
DOS BUENOS TIPOS (The Nice Guys, Shane Black, 2016)
UK/USA. Duración: 116 min. Guión: Shane Black, Anthony Bagarozzi Música: David Buckley, John Ottman Fotografía: Philippe Rousselot Productora: WB / Silver Pictures / Waypoint Entertainment / Misty Mountains Género: Comedia
Reparto: Ryan Gosling, Russell Crowe, Matt Bomer, Kim Basinger, Yvonne Zima, Keith David, Margaret Qualley, Beau Knapp, Angourie Rice, Daisy Tahan, Abbie Dunn, Michael Beasley, Joanne Spracklen, Dale Ritchey, Terence Rosemore, Chace Beck,
Sinopsis: Ambientada en Los Ángeles durante los años 70, gira en torno al policía Holland March (Ryan Gosling) y el detective y matón a sueldo Jackson Healy (Russell Crowe), los cuales se ven forzados a colaborar para resolver el caso de una joven desaparecida, la muerte de una estrella porno y una conspiración criminal que llega hasta las altas esferas.
Competente comedia, casi una parodia de las que se realizaban en otros tiempos con un buen punto de partida que deja al espectador pegado en la pantalla pendiente de los continuos gags, muy aceptables, que convierten la cinta en una película de lo más disfrutable, y con un impecable diseño de producción que nos traslada, sin chirriar, a los años setenta. Vale la pena aunque solo sea por ver a estos actores, Gosling y Crowe, siempre tan duros y serios, parodiándose a sí mismos con resultados altamente gratificantes. Aunque, para qué engañarles, la función se la arrebata por la banda la joven actriz Angourie Rice, de la que ya les avisamos que estuvieran pendientes tras verla en el filme apocalíptico Las últimas horas (These Final Hours, Zak Hilditch, 2013). Con más que saludables brotes de incorrección política; lenguaje deslenguado; Crowe repartiendo leches como panes y Gosling homenajeando a Lou Costello, esta cinta, reencuentro de Kim Basinger y Russell Crowe 19 años después de L. A. Confidential, cumple perfectamente con su objetivo de hacer pasar un buen rato al espectador. ¿Intrascendente?, puede, sí, pero, ¿no les apetece a veces pasar sencillamente un buen rato? Pues qué mejor que pasarlo con Dos buenos tipos
RUMBOS (Manuela Burló Moreno, 2016)
España. Duración: 93 min. Guión: Manuela Burló Moreno Música: Mikel Salas Fotografía: Unax Mendía Productora: Arcadia Motion Pictures / Jano Pictures AIE / Atresmedia Cine Género: Comedia dramática
Una ciudad nocturna y las especies que la habitan a esas horas. Putas, ambulancias, policías, borrachos, camioneros … con la radio como fondo. Historias que se cruzan, algunas inconclusas, otras fracasadas. Mentira, esperanza y soledad son solo tres de las viñetas que componen estos retratos que entrecruzarán sus rumbos en ese Scalextric gigante que circunda esa ciudad dentro de la ciudad. Y todo bien narrado por su directora y guionista, Manuela Burló, pero sobre todo bien interpretado por un amplio elenco que comprende tanto a veteranos como nuevas caras del cine español: a Carmen Machi, Karra Alejalde, Ernesto Alterio o Pilar López de Ayala, se le suman jóvenes valores como Miki Esparbé, Christopher Torres o un Emilio Palacios que ya demostró su altura en Los héroes del mal, de Zoe Berriatúa. Aunque la acción se desarrolla en tiempo real, no llega a la perfección de Hablar, cinta de Joaquín Oristrell que posee elementos en común con Rumbos. Aquella, a pesar de estar rodada enteramente en plano secuencia, mantenía mucho mejor el ritmo, que quizás es de lo que se resiente Rumbos, que durante su periplo por la ciudad durmiente, habla sobre todo de amor. De amor muerto, de enamoramiento, de desamor y de amor no correspondido.
SUMMER CAMP (Alberto Marini, 2015)
España. Duración: 85 min. Guión: Alberto Marini, Danielle Schleif Música: Arnau Bataller Fotografía: Pablo Rosso Productora: Filmax / The Safran Company / Rebelión Terrestre Género: Terror
Reparto: Diego Boneta, Maiara Walsh, Jocelin Donahue, Andrés Velencoso, Mark Schardan, Rick Zingale, Xavier Capdet
Sinopsis: En la búsqueda de diversión y nuevas experiencias, tres jóvenes estadounidenses y uno autóctono, se apuntan como monitores en un campamento de verano en Europa. Están preparados para todo: insectos, noches en vela, niños gamberros… pero no para que ese sea su último verano. Al llegar al campamento, una extraña infección que causa furia extrema sumerge al grupo en una espiral de terror y locura. Comienza entonces una carrera a contrarreloj para encontrar la fuente del contagio y poder salvar sus vidas. ¡Bienvenidos a Summer Camp!
(Reseña completa en un CLICK)
Summer Camp: un cierto desconcierto
A pesar de que la habíamos visto en su pase durante el Festival de Sitges, quisimos revisarla para ver si nos convencía en esta ocasión. A veces, el gran número de películas que se digieren en un certamen, pueden conseguir que los posibles valores de una cinta puedan pasarnos desapercibidos. Así que le dimos otra oportunidad … pero mantenemos aquella primera crítica.
SUMMER CAMP (Alberto Marini, 2015)
España. Duración: 85 min. Guión: Alberto Marini, Danielle Schleif Música: Arnau Bataller Fotografía: Pablo Rosso Productora: Filmax / The Safran Company / Rebelión Terrestre Género: Terror
Reparto: Diego Boneta, Maiara Walsh, Jocelin Donahue, Andrés Velencoso, Mark Schardan, Rick Zingale, Xavier Capdet
Sinopsis: En búsqueda de diversión y nuevas experiencias, cuatro jóvenes estadounidenses se apuntan como monitores en un campamento de verano en Europa. Están preparados para todo: insectos, noches en vela, niños gamberros… pero no para que ese sea su último verano. Al llegar al campamento, una extraña infección que causa furia extrema sumerge al grupo en una espiral de terror y locura. Comienza entonces una carrera a contrarreloj para encontrar la fuente del contagio y poder salvar sus vidas. ¡Bienvenidos a Summer Camp!
Con este argumento que hemos resumido, se nos abría el apetito de acercarnos a Summer Camp. Teníamos ganas de ver este nuevo filme presentado por Filmax, principalmente, porque nos declaramos fans de la labor que viene realizando esta productora por el fantástico en España (y que parece que no se valora lo suficiente). Pero también, en segundo lugar, porque es el debut en la dirección (de un largo, ya que previamente había dirigido dos cortos) de Alberto Marini, conocido sobre todo por ser guionista de algunas de las más interesantes películas que ha dado el género que nos ocupa en su renacimiento de las últimas décadas, como son Mientras duermes (2011) de Jaume Balagueró, cinta cuyo argumento nos encantó por su reflejo de la cara oculta de la cotidianidad y de la muy interesante El desconocido (Dani de la Torre, 2015), entre otras.
Definida por su propio director como “una peli de terror gamberro“, Summer Camp pretende ser exactamente eso, entretenimiento puro y duro. Es quizás por ello que, ni Marini ni su compañera de guión, Danielle Schleif, se han estrujado mucho el cerebro en su escritura, poniendo más el acento en los efectos sangrientos y en las persecuciones que en la trabazón de la historia. Summer Camp mezcla comedia, terror y diversos fluidos a golpe de efecto con mucho de Posesión infernal (incluido un plano que homenajea su cartel). El resultado no deja de ser entretenido, cierto, pero sobre todo lo que es, es manido. Caer en lo tópico, pese a contar con un elemento atractivo (los efectos de la infección aparecen y desaparecen a lo largo de la acción en un twister imprevisible), no es lo peor de la cinta con la que debuta Marini; lo peor es que no parece encontrar el correcto tono narrativo. Esto es, la película viene lastrada por un primer acto insulso en el que se dan detalles que no tendrán la menor relevancia en el resto de la trama, y en el que no llegamos a saber si estamos viendo una parodia o un filme que se toma en serio a sí mismo pero cae repetidamente en el humor involuntario. Según parece, en el montaje previo que fue exhibido en Estados Unidos, el elemento cómico era patente, pero no funcionó con los espectadores americanos, motivo que llevó a sus creadores a remontar el primer acto reduciendo su comicidad. A todas luces un gran error, porque lo único que se logra con el montaje proyectado en Sitges es que dé la impresión de que la película no arranca ni se define, para cuando encuentra su camino humorístico ya es demasiado tarde para conferirle ese tono de cine gamberro que se prometía en la promoción de la obra.
Rodada en inglés con reparto internacional y repleta de efectismos y sustos de esos que se ven venir, lo mejor de la película es que el personaje interpretado por Andrés Velencoso muere al poco de comenzar la acción… y no vuelve.
Si Dios quiere, la posibilidad del milagro
«Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa» reza la parábola en el Evangelio según San Mateo para advertir a los humanos que la muerte llega sin avisar y es mejor estar preparado para ello. Contra la muerte lucha Tommaso (Marco Giallini), cardiólogo de fama y hombre de firmes creencias, ateo y liberal. Cree en la ciencia y niega los milagros. Pero el mundo de Tommaso dará un vuelco cuando Andrea, su hijo y prometedor estudiante de medicina, revolucione a la familia con su noticia: quiere hacerse cura. La supuesta vocación de Andrea pondrá sobre la mesa la disfuncionalidad de su familia, acomodada y aparentemente ejemplar; pero el principal cambio que introduce es el encuentro entre su padre y el reverendo Don Pietro (Alessandro Gassman), figuras opuestas que acabarán tomando conciencia de que son las dos caras de la misma moneda. Se acabarán reconociendo como el otro, el mismo.
Edoardo Maria Falcone debuta en la dirección con este largometraje (del que es además autor del guión) y nos ofrece una comedia ágil apoyada, fundamentalmente, sobre el carisma de sus dos interpretes principales. Marco Giallini está soberbio en su encarnación de ese médico, sobresaliente por su talento, que destaca por su cinismo (como el Dr. House televisivo), tanto en sus planteamientos vitales como en el trato que da a sus colegas y pacientes.
Descree de los milagros y no contempla la existencia de Dios, confía únicamente en la ciencia y la inteligencia humana. Y Alessandro Gassman le da la réplica a la perfección encarnando a ese reverendo poco ceremonioso, nada canónico, que levanta pasiones entre sus feligreses con su verbo ágil y coloquial. Exconvicto, Don Pietro es otro de esos personajes de carácter que llenan la escena con su sola presencia, un cura atípico, un tanto anárquico, que se gana la voluntad de quienes le escuchan por sus modos desenfadados, no por ello poco profundos. Del choque de ambos personajes, conducido por un excelente tratamiento de la intriga (aquí, ver quién puede dirigir la voluntad del joven Andrea), nacen momentos y situaciones hilarantes, bien coreadas por el resto de secundarios (tan bien dibujados como los protagonistas), con ciertos toques de caricatura en ocasiones y buen uso de la ironía siempre.
Falcone no sólo ha cuidado el diseño de los personajes y sus arcos de transformación, también ha atado en corto otro de los factores decisivos en toda comedia: el ritmo. Si Dios quiere modula a la perfección su tempo, agitado y percutante en algunas secuencias (con esa banda sonora que
amplifica las acciones), moderado y cadencioso cuando lo requiere la situación, solemne cuando se hace presente el momento dramático, para acabar con una coda que resume todos los movimientos dejándonos una sonrisa agridulce en su final. El director se muestra hábil en la dosificación de las situaciones cómicas, nos gana con la ración justa de risas desde el principio, de modo que conforme avanza la trama y llega el último acto con su giro dramático, ya somos totalmente suyos y hemos evolucionado a la par que los personajes y su peripecia.
Quedarnos sólo con que Si Dios quiere es una de las mejores comedias que han llegado a nuestras pantallas este año, siendo cierto, sería caer en un reduccionismo que no haría justicia a la cinta. Porque esta ópera prima envuelve con ropajes de liviana comicidad reflexiones existenciales de alto calado, que son introducidas con la misma suavidad y precisión con las que un cirujano practica una incisión. En clave de humor, Falcone nos hace recapacitar sobre la familia, sobre los vínculos y los roles, nos mueve a considerar los límites de la tolerancia (o mejor nuestra propia limitación para tolerar pese a pretendernos liberales y demócratas), pero sobre todo nos obliga a meditar sobre nuestra condición humana.
A seis mil pies de altura, frente al lago de Silvaplana, más allá del hombre y del tiempo, en un momento, pues, de éxtasis, tuvo Nietzsche la revelación del Eterno Retorno, su particular manera de entender la eternidad. En un paraje similar, también frente a un lago, Pietro vivió su «camino de Damasco», su conversión; solo y desconectado, aprehendió el Deus sive Natura de Spinoza. Su fe sólo toma la forma del cristianismo como falsilla a través de la que hacer patente su convicción: Dios está en la naturaleza y el hombre es sólo una figura minúscula en esa inmensidad. El prodigio no es más que el desplegarse de la naturaleza en su armonía silenciosa. Ese es el rostro omnipotente de Dios. Comprenderlo así es el único milagro. Así lo aprehenderá también Tommaso, por eso no importa si el milagro que desearían los espectadores, para que Si Dios quiere tuviese un final feliz, se haya dado o no. El verdadero milagro (que es también la redención del cirujano) ya se ha producido.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 3 de junio *
FÁTIMA (Phipippe Faucon, 2015)
Francia/ Canadá Duración: 79 min. Guión: Philippe Faucon Fotografía: Laurent Fenart Productora: Istiqlal Films / Arte France Cinéma / Possibles Média / Rhône-Alpes Cinema Género: Drama
Reparto: Soria Zeroual, Zita Hanrot, Mehdi Senoussi, Franck Andrieux, Yolanda Mpele
Sinopsis: Fátima es una musulmana inmigrante de origen árabe que vive sola con sus dos hijas: Souad, adolescente rebelde de 15 años, y Nesrine, que, con 18 años, comienza sus estudios de medicina. Fatima no domina el francés y lo vive como una frustración en la relación cotidiana con sus hijas. Ambas son su mayor orgullo, su motor y su inquietud. Con el fin de ofrecerles el mejor futuro posible, Fatima trabaja como señora de la limpieza con turnos de trabajo poco convencionales.
Un día, se cae por las escaleras. Durante su paro laboral, Fatima empieza a escribir en árabe lo que no ha podido decir en francés a sus hijas hasta ese momento.
Fátima, es la ganadora de la última ceremonia de los Premios Cesar con tres de los premios «gordos», Mejor Película, Mejor guión adaptado y mejor actriz revelación Zita Hanrot. La película adapta los poemarios «Prière à la lune» y «Enfin je peux marcher toute seule de la marroquí Fatima Elayoubi, que sin saber el idioma emigró a Francia siguiendo a su marido a principios de los ochenta. Elayoubi ha trabajado en París como limpiadora de hogar. Comenzó a escribir un diario en árabe en 2001, cuando convalecía de una caída causada por el agotamiento al que la sometía su empleo. Tras peregrinar por numerosos hospitales, donde no identificaban su dolencia, una doctora de Nanterre tradujo sus escritos al francés, y le encontró diagnóstico: «Las radiografías no revelan nada / pero su malestar es el de una madre que sufre / porque para alimentar a sus hijas / tan solo tiene su cuerpo herido», dicen unos versos de «Prière à la lune».
Rodada de forma casi documental, Fátima refleja las nuevas realidades a las que deberán enfrentarse tanto las protagonistas, emigradas, como los naturales del lugar ante los recién llegados. Fátima deberá afrontar, además, el choque cultural que se produce en su propio hogar, con unas hijas que se adaptan fácilmente a las costumbres de su país de adopción. Viviremos jirones, retazos del día a día de esta mujer y sus hijas en los que la fortaleza del débil se abrirá paso para sobrevivir en ese gris extrarradio en el que a veces, los iguales, pueden ser los peores enemigos. Todo ello en una sociedad en la que se respira un sutil racismo.
WARCRAFT: EL ORIGEN (Warcraft: The Beginning, Duncan Jones, 2016)
USA/China. Duración: 123 min. Guión: Charles Leavitt, Duncan Jones (Historia: Chris Metzen) Música: Ramin Djawadi Fotografía: Simon Duggan Productora: Universal Pictures / Legendary Pictures / Blizzard Entertainment Género: Fantástico
Reparto: Travis Fimmel, Robert Kazinsky, Ben Foster, Toby Kebbell, Dominic Cooper, Paula Patton, Daniel Wu, Clancy Brown
Sinopsis: El pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido mundo para colonizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción. Dos héroes, uno en cada bando, están a punto de chocar en un enfrentamiento que cambiará el destino de su familia, su pueblo y su hogar.
«De la luz viene la oscuridad y de la oscuridad la luz»
Desde que Gene Kelly y el ratón Jerry bailaron juntos en la fantasía musical Technicolor Levando anclas (Anchors Aweigh, 1945) de George Sidney, muchas veces la animación y los personajes reales han compartido plano con mejor o peor fortuna. Esta adaptación del popular videojuego homónimo es, contra todo agorero pronóstico para el profano es estas cuestiones, una muy entretenida mezcla de elementos de Tolkien con fantasía heroica. Su guión prescinde de enrevesadas cuestiones filosóficas que posiblemente hubieran terminado convirtiendo la película en un ridículo espectáculo apostando por ofrecer un relato apto para todos los públicos, con el que Duncan Jones consigue una sencilla pero efectiva narración fantástica. Desde luego para los enemigos de los universos digitales esta es otra nueva pesadilla que, por otra parte, hubiese sido imposible de representar en toda su espectacularidad careciendo de ellos. Hay que ser realista, hubiera hecho falta mucho látex y multitud de extras para representar el universo Warcraft con cierto realismo.
La película, que está funcionando mucho mejor en el mercado europeo que en su país de origen es, en algunos momentos, una cinta de pura animación con un efectivo 3-D que nos introduce en un mundo de portales interdimensionales, bravos guerreros, horribles orcos y hechiceros. Una lucha entre el bien y el mal que aboga por los mensajes positivos como la paz, el respeto al diferente y el mestizaje, principios que no por reiterativos conviene olvidar.
Así que en nuestra opinión, lo que en principio parece ser un simple encargo, casi un marrón para un interesante director como es Duncan Jones, se salva con mucha dignidad. Y para ello ha sido también necesario el haber contado con un buen plantel de actores como Travis Fimmel, popular protagonista de la serie Vikingos; o Paula Patton ¿les había confesado alguna vez mi debilidad por las chicas con piel verde y colmillos?, que hacen más interesante este primer acercamiento a la saga Warcraft que suponemos, a tenor de los escenarios que deja abiertos, tendrá continuidad. Pero eso es algo que deben decir los números.














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