Inicio > VAMOS DE ESTRENO > VAMOS DE ESTRENO (o no) * Jueves 29 de marzo de 2018 *

VAMOS DE ESTRENO (o no) * Jueves 29 de marzo de 2018 *

UNA RAZÓN BRILLANTE (LE BRIO) (Yvan Attal, 2017)

Francia. Duración: 95 min. Música: Michael Brook Fotografía: Rémy Chevrin Productora: Chapter 2 / France 2 Cinema / Moonshaker / Nexus Factory / Pathé Productions Ltd / Umedia Género: Comedia dramática

Reparto: Daniel Auteuil, Yasin Houicha, Camélia Jordana, Nozha Khouadra, Jean-Baptiste Lafarge, Virgil Leclaire.

Sinopsis: Neïla Salah (Camélia Jordana) es una joven del extrarradio parisino que sueña con ser abogada. Se ha matriculado en la facultad de Derecho más importante de París, pero el primer día de clase Neïla tiene un enfrentamiento con Pierre Mazard (Daniel Auteuil), un profesor conocido por ser provocativo y por hablar fuera de tono. Para redimirse y por orden del director del centro, se le propone al profesor que ayude a Neïla a preparar una importante prueba a nivel nacional. Aunque cínico y exigente, Pierre sería la ayuda ideal que Neïla está necesitando… Pero para ello tendrán que empezar los dos por superar una serie de prejuicios.

El coronel Pickering da el mismo trato distinguido a una florista que a una dama, el amigo de Henry Higgins es también su antítesis, porque Higgins también trata igual a una dama que a una florista, pero en su caso la equivalencia viene porque se dirige a ambas con la misma desconsideración. Higgins es un cínico que parece rayar casi la misantropía, sin embargo Liza Doolitle no hubiera podido tener mejor profesor porque su hacer desconsiderado esconde, en verdad, un concepto democrático de la educación, todos pueden alcanzar gracias a ella el mismo status. Si traigo a colación los personajes de Bernard Shaw, es porque su espíritu sobrevuela el trabajo de Yvan Attal, Una razón brillante puede ser vista como una revisión del mito de Pigmalion, nos encontramos con una joven arrabalera con una intensa voluntad de superación que topará en su camino con un hosco profesor que, pese a su cinismo y sus maneras hirientes (o quizás gracias a ello), sacará de ella lo mejor de sí misma.

Estamos ante un filme donde lo que más brilla son los caracteres que definen a sus personajes y la química que destila su interacción, una cinta de réplicas ágiles e ingeniosas, con una cámara entregada al duelo de sus protagonistas en el que sus interpretes lucen radiantes dando su mejor registro. En una película de este cariz el papel de los actores es fundamental y no se podría haber contado con mejor pareja que la que forman el veterano Daniel Auteuil y la joven cantante Camelia Jordana, que recibiría por su trabajo en esta película el Cesar a la Mejor Actriz Revelación. ¿Qué decir de Auteuil? Nada parece fuera de su alcance, es uno de esos actores capaces de abordar todo tipo de rol, en sus manos el cínico Pierre Mazard se manifiesta como un hombre sagaz, de inteligencia sobresaliente, que, sin embargo, es incapaz de relacionarse con los demás sin esa máscara de sarcasmo, sin ese tono despectivo de quien parece creer estar por encima de los demás, pero lo mejor de su interpretación es que el actor sabe hacernos notar que bajo su mordacidad se esconde un alma sensible que, en verdad, adopta esa postura casi como protección. Pierre Mazard encuentra en Neïla Salah su horma, la joven no conoce el desaliento ni se deja anular, la brusquedad del profesor parece estimularla y tiene siempre preparada la contraofensiva.  Jordana ofrece una interpretación llena de matices, el suyo es uno de esos trabajos en el que la actriz desaparece detrás del personaje estando, como está, tan presente su arte.

Tampoco falta la tesis en Una razón brillante. El suyo es un mensaje optimista pues nos dice que, pese a todas las cortapisas que ponen los prejuicios, pese al peso del ambiente, nada está predeterminado, nada condiciona de tal modo que no podamos salir del puesto en el que parecía habernos colocado la parrilla de salida. La idea que se afirma con convicción es que la educación siempre será capaz de cambiar nuestro destino.

EL JUSTICIERO (Death Wish, Eli Roth, 2018)

USA. Duración: 107 min. Guion: Joe Carnahan, Wendell Mayes (Novela: Brian Garfield) Música: Ludwig Göransson Fotografía: Rogier Stoffers Productora: MGM / Cave 76. Distribuida por Annapurna Pictures Género: Acción

Reparto: Bruce Willis, Vincent D’Onofrio, Elisabeth Shue, Dean Norris, Kimberly Elise,Beau Knapp, Mike Epps, Jack Kesy, Ronnie Gene Blevins, Ian Matthews,Melantha Blackthorne, Nathaly Thibault, Alex Zelenka, Sway, Dawn Ford

Sinopsis: Paul Kersey (Bruce Willis) es un famoso cirujano que vive felizmente con su familia en Chicago. Un día, su esposa (Elisabeth Shue) y su hija (Camila Morrone) son brutalmente atacadas en su casa. Paul, que siempre había sido un tipo tranquilo, siente cómo la sed de venganza va apoderándose de él.  Con la policía sobrecargada de crímenes, decide tomar la justicia por su mano e ir en busca de los agresores de su familia y de paso enfrentarse a todo tipo de criminales que se cruzan en su camino.
A medida que sus víctimas captan la atención de los medios, la ciudad se pregunta si este vengador es un ángel guardián… o un ángel justiciero.

Charles Bronson hacía, allá por los setenta, lo que a muchos nos hubiera gustado hacerle al abusón del colegio en El justiciero de la ciudad (Death Wish, Michael Winner, 1974), una película áspera y dura que con posterioridad fue tachada de fascista. En la cinta, Paul Kersey, el personaje que interpretaba Bronson con una inexpresividad que le iba de perlas, encarnaba a un arquitecto muy cabal que deja de serlo cuando unos ladrones matan a su mujer. Como el sistema no hace justicia, decide hacerla él mismo, cargándose, de paso, a cuanto pendenciero se cruza en su camino.

Bastante más tarde llegaron varias secuelas de la original, así como copias, muchas copias, las cuales fueron a parar directamente a los estantes de los videoclubs… hasta ahora, que el bueno de Eli Roth se atreve a meterle mano a esta historia. Y bajo nuestro punto de vista lo ha hecho de forma bastante inteligente, pues ha actualizado la forma, que no el fondo, adaptándola a estos tiempos de telefonía móvil, cámaras omnipresentes y compra-venta libre de armas. Sin tomar partido, Roth nos narra la historia, le pone unas gotas de humor, sobre todo en ese gore descarnado, poco, pero bienvenido, ideal para desengrasar el drama, y nos cuenta, de la mano del simpático y siempre eficaz Bruce Willis, una historia de venganza que muchos tacharán de reaccionaria, más que nada porque ya se escribió en su momento en algún sitio y es tradición en estos tiempos copiar-pegar lo que otro dicen.

A Serendipia le ha parecido una propuesta hasta saludable, y más en estos tiempos injustos en los que ladrones con acta de diputado dilapidan las arcas del Estado, dando la sensación de que cuanto más roban menos tiempo se pasan en presidio (si lo llegan a pisar), mientras enarbolan la bandera de la cadena perpetua, perdón, prisión permanente revisable para los delitos de sangre.

Además de Bruce Willis, Vincent D’Onofrio (Los siete magníficos), Elisabeth Shue (Leaving Las Vegas), Camila Morrone, Dean Norris (Breaking Bad) y Kimberly Elise (El gran debate), completan el reparto. Una propuesta ideal para los que pasarán este Vía Crucis en su ciudad.

EL CLUB DE LOS BUENOS INFIELES (Luis Segura, 2018)

España. Duración: 85 min. Guion: Luis Segura Música: Maikmaier Fotografía: Miquel Prohens Productora: WKND / Casual Films / Escándalo Films

Reparto: Fele Martínez, Jordi Vilches, Hovik Keuchkerian, Raúl Fernández, Eszter Tompa,Juan Manuel Cifuentes, Albert Ribalta, Adrián Lastra

Sinopsis: Cuatro amigos de la infancia, todos ellos casados, se reencuentran en una cena de ex alumnos. Entre risas y borracheras, al final de la noche acaban reconociendo que quieren mucho a sus esposas, pero ya no las desean. Dispuestos a encontrar la solución, deciden crear un “club de infieles” para salir a espaldas de sus mujeres, ligar con otras y así recuperar el deseo perdido.Como la primera salida no sale como ellos esperan, contratan a un profesor de seducción que les ayudará a ponerse al día.

El Club de los buenos infieles representa un soplo de aire fresco en estos tiempo de corrección política. Se trata de una muy saludable comedia, una gran broma que provocará críticas encendidas entre ciertos sectores. Y, tan solo es, repetimos, una comedia. Una gamberrada muy bien dirigida con estructura de falso documental que consigue sobradamente su objetivo, entretener y, sobre todo, resultar divertida. Aunque sin ocultar cierto regusto amargo, pues toda broma, toda burla, oculta tras de sí una gran verdad.

Todos los actores del elenco se mueven como pez en el agua durante la narración, pero como es habitual, es Jordi Vilches, con su innegable vis cómica, el que despierta más risas. La comedia está interpretada, además, por Raúl Fernández de Pablo, Hovik Keuchkerian,  Juanma Cifuentes, Albert Ribalta y Fele Martínez, que realiza una eficaz nueva lectura de la escena más famosa de Cuando Harry encontró a Sally (When Harry Met Sally…, Rob Reyner, 1989).

Esta especie de retorno al cine desarrollista de los setenta, de ligones casados y maduritos atacando, cubata en ristre, a cuanta fémina solitaria se cruza en su camino, tendrá su final, más o menos moralizante, para que nadie se escandalice, aunque con dosis de disparate de por medio.

Ópera prima de Lluís Segura, con guión del propio director junto a Enric Pardo (Todas las chicas besan con los ojos cerradosLa vida es corta y luego te mueres) El Club de los buenos infieles es una agradable sorpresa, una gran broma, sí, pero toda una temeridad en estos tiempos que corren, en los cuales todo lo que se dice, se hace y se escribe, se coge con pinzas y se analiza bajo el prisma de la corrección política. Repitan conmigo: Es solo una comedia; Es solo una comedia; Es solo una comedia…

READY PLAYER ONE (Steven Spielberg, 2018)

USA Duración: 140 min. Guion: Ernest Cline, Zak Penn (Novela: Ernest Cline) Música: Alan Silvestri Fotografía: Janusz Kaminski Productora: Warner Bros. / Amblin Entertainment / De Line Pictures / Village Roadshow Pictures / Reliance Entertainment Género: Ciencia Ficción

RepartoTye Sheridan, Olivia Cooke, Ben Mendelsohn, Mark Rylance, Simon Pegg,T.J. Miller, Hannah John-Kamen, Win Morisaki, Philip Zhao, Julia Nickson,Kae Alexander, Lena Waithe, Ralph Ineson, David Barrera, Michael Wildman,Lynne Wilmot, Carter Hastings, Daniel Eghan

Sinopsis: Año 2045. Wade Watts es un adolescente al que le gusta evadirse del cada vez más sombrío mundo real a través de una popular utopía virtual a escala global llamada “Oasis”. Un día, su excéntrico y multimillonario creador muere, pero antes ofrece su fortuna y el destino de su empresa al ganador de una elaborada búsqueda del tesoro a través de los rincones más inhóspitos de su creación. Será el punto de partida para que Wade se enfrente a jugadores, poderosos enemigos corporativos y otros competidores despiadados, dispuestos a hacer lo que sea, tanto dentro de “Oasis” como del mundo real, para hacerse con el premio.
Ready Player One plantea a quien esto escribe unos sentimientos encontrados más allá de la película o de la historia en sí, por otra parte impecablemente narrada, como es (casi) habitual en Spielberg. Lo que vemos en pantalla sucede en 2045, algo por lo tanto muy cercano. No es un futuro de trajes plateados y pulcritud; como tampoco un erial apocalíptico. La vida sigue, si, pero es tan sumamente sórdida y gris que todo el mundo dispone de unas gafas de realidad virtual, con las que vive una existencia paralela en un universo imaginario, un juego llamado Oasis (¿lo cogen?), para el cual  todos hemos creado un avatar. Al ser un universo creado, en parte, por los usuarios, muchos de los avatares forman parte de la cultura pop más rabiosa, por lo tanto el espectador puede distraerse buscando seres y personajes conocidos algo, que sin lugar a duda, conforma uno de los atractivos de este Ready Player One. Pero no es el único, otro de ellos será el meterse en una de sus películas favoritas pero, no nos distraigamos de lo que queremos contar, ni contemos más de la cuenta. Hablábamos de vivir una existencia virtual con una personalidad virtual en un mundo también virtual: ¿El resultado? pues lo que, sabiamente, expresa uno de los personajes del filme: “solo ves lo que quiero que veas; solo sabes lo que quiero que sepas”. ¿Les suena esta actitud?  Pues eso es lo que hasta cierto punto apenó a Serendipia, el ver que lo que nos cuenta esta historia no es, ciertamente, el futuro. Hablamos del ahora. Tan solo hace falta que los medios terminen de perfeccionarse.
El universo que conforma Oasis, el videjuego en el cual todos están inversos, se crea en 2025, un futuro, por tanto, cercano. Su creador es todo un nerd, que crea ese universo porque no conecta con el mundo real. Y es posible que, mañana mismo, las premisas de Oasis se hagan realidad. Tan solo hace falta subir al metro para ver como todos ustedes están conectados-integrados en su propio mundo virtual. Caminando por las calles sin mirar más allá de las pantallas. Y quien tiene el contenido de esas pantallas, tiene el poder. Así que, no es descabellado pensar que los que tienen el poder de nuestro mundo ‘real’, querrán poseer también el del virtual, refugio para muchos. Pero lo que pasa, más allá de la conspiranoia de turno es que, en este caso, Spielberg, y antes que él el autor de la novela, Ernest Cline,  llegan tarde, pues el mundo virtual también está ya regido por  los mismos que han decidido no dar tregua al proletario hasta despojarle de todo lo que posee. Incluso de la imaginación.
A Serendipia le da cierto miedo ese mundo virtual pero se mueve en él, de forma mínima, cierto es, pero forma parte de él. ProyectoNaschy es una página web, Amazon y Ebay son el paraíso, e incluso los dos entes que conforma Serendipia se conocieron, primero, de forma virtual,  por tanto… Tampoco somos muy partidarios de esos juegos de rol, de crearse una mentira virtual pero, ¿qué es la lectura o el cine, sino formas de evadirse introduciéndose en las aventuras y en las vidas de los personajes que retrata. Siendo el héroe,  riéndonos, llorando o pasando miedo con él. Con una creación de otro.
Aunque en su conclusión deje un rayo de esperanza, Ready Player One aboga por la vida virtual, pero claro, también por la fantasía. ¿Va hacia allí la fantasía? El cine y la literatura, en conjunto, lo que requiera de cierto esfuerzo mental ¿puede estar llegando a su fin, a resultar absoleto? Definitivamente la cultura del ocio, y en general la cultura y la forma de compartirla y asimilarla está cambiando continuamente. De hecho mientras leen esto se ha hecho un descubrimiento en esa dirección. Los nacidos en los sesenta y setenta (y no digamos los anteriores), somos reliquias/despojos de otra época. Muchos nos quedamos con lo de utilidad que para nosotros nos ofrece este mundo virtual, pero pronto quedaremos fuera. En un mundo de papel y soportes físicos del pasado. Amigos, estamos caducando y sus intentos de actualizarse son patéticos, tanto como cuando López Vázquez y Fernán Gómez se disfrazaban de Ye-yés para intentar ligar jovencitas en las discotecas de Benidorn. Siempre vamos a llegar muy tarde, hagamos lo que hagamos.
Por cierto, y volviendo a Ready Player One: es muy entretenida y muy emocionante. Pero cuanto menos sepan sobre ella, más emocionante y divertida les resultará, así que dejen de ver el trailer, no lean las opiniones de otros y  métanse en el cine, déjense llevar. Entren en el Oasis

 

Categorías:VAMOS DE ESTRENO
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: