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Un chico de portada: un documental de David Muñoz sobre el cartelista Mac

31 octubre 2012 Deja un comentario

El director de cortos David Muñoz,  además de ser un tipo humilde y competente, poseé  una mente creativa que no para  de pensar proyectos de todo tipo. Ha tocado la animación, el subrrealismo  y también con Un chico de portada,  el documental. Un trabajo dedicado al mejor artista de carteles de cine que ha dado España, Mac. Y es que a Macario Gómez, lo de cartelista le queda definitivamente corto, lo suyo es arte y en este documental vemos una muy pequeña muestra de su genio.  Ha habido otros prolíficos cartelistas como Jano o el genial Soligó que han dejado una obra repleta de calidad tras ellos, pero en nuestra opinión,  Mac convirtió en arte lo que pasó por ser un efímero objeto de propaganda y un reclamo para hacernos entrar en las salas. Tan poco recordado, como suele pasar en este santo país, sorprende y se agradece que David Muñoz nos ofrezca un acercamiento a la figura de este artista, que se muestra también tan humilide como humano. Un gran dibujante, un gran artista y también un gran documental en el que tuvimos ocasión de colaborar y que ofrecemos integramente desde nuestro blog.

Queriendo saber más sobre los entresijos de Un chico de portada, le hacemos unas preguntas a David Muñoz.

– ¿Cómo nace la idea de hacer un documental sobre Mac?

En Olesa de Montserrat conocí  a Akira, posteriormente productora del documental, que era amiga de Mac y ambos comentamos que sería muy interesante realizar, en la medida de nuestras posibilidades, un documental para dar difusión a la obra de Mac, ya que a pesar de todo lo que ha hecho por el cine sigue siendo un gran desconocido en nuestro país.

– ¿Conocías con anterioridad sus carteles?

Conocía los más míticos, pero mis conocimientos sobre el trabajo de Mac han aumentado con creces tras el documental. He descubierto montones de carteles impresionantes. Ojala hubiéramos podido sacar más en el documental, pero desgraciadamente ni el propio Mac tiene muchos de sus carteles, ya que, anteriormente, sobre todo en nuestro país, no se respetaba mucho al autor y jamás se le devolvía el original, a diferencia de cómo funcionaba todo en el extranjero.

– ¿Cómo recibió Mac la idea del documental?

Pensamos que iba a ser más complicado poder filmarle, pero se mostró entusiasmado con la idea. A fin de cuentas quiere lo que cualquier otro artista, que su obra se dé a conocer.

– ¿Cómo fue el rodaje?

El rodaje transcurrió muy a contrareloj, por desgracia o tal vez por suerte no hubo tiempo para que ocurriera alguna anécdota. Solo disponíamos de un par de horas y media para estar con él. Mac está muy mayor y no muy bien de salud, así que decidimos no atosigarle mucho y estando ese par de horas con él, grabar todo lo que nos contara. Ojala todo lo hubiéramos podido preparar mejor, pero para ser algo que hemos hecho con escasos medios, estamos muy contentos del resultado.

– ¿Cómo fue la presentación en Sitges? ¿Has recibido ofertas para proyectarlo en algún otro festival?

La presentación en Brigadoon fue genial. La verdad es que tenía miedo dado lo amateur que fue el rodaje de que a Mac no le agradara, pero la expresión que pude ver en su cara al acabar la proyección disipó todos mis miedos. Quedó muy satisfecho y por lo visto, el público también. Incluso tuvimos que improvisar una sesión de firmas de Mac en una mesa, dada la gente que quería carteles dedicados. Y varias personas estaban interesadas en comprar el Dvd. Como no tenía ninguna intención de comercializarlo, justo después de estrenarlo he decidido colgarlo en Internet. Cuanto más se dé  a conocer la figura de Mac y todo lo que ha hecho por el cine, mejor.

En cuanto a festivales, por el momento ya hay varios que se han mostrado muy interesados en proyectarlo e incluso en invitar a Mac para homenajearlo. Pero aún falta bastante para que se celebren la mayoría de ellos. Casi todos son de cara a 2013.

– ¿Algún nuevo proyecto en cartera?

Junto a Adrián Cardona acabo de finalizar Fist of Jesus, un corto bien loco cargado de golpetazos y gore, que esperemos divierta a la gente. Estamos tan contentos del resultado que ansiamos convertirlo en largo, así que en cuanto empecemos a moverlo vamos a ponernos de lleno a buscar ayuda, tanto de productoras como mediante crowfunding y eventos para financiar Once Upon a Time in Jerusalem. Esperamos conseguir un cruce entre Mad Max y las típicas películas del Nuevo Testamento.

También, junto a David García, de Monsterworld, esperamos poder hacer un documental similar al de Mac sobre la figura de Sanjulián, siempre que nos sea posible coincidir a los tres, ya que vivimos en distintas ciudades.

Ahora os dejo con Mac que tiene cosas más interesantes que decir:

Diario de Serenidipia en Sitges 2012 (Segunda Parte)

29 octubre 2012 2 comentarios

En el episodio anterior: Serendipia llega al Festival de Sitges y comienza el atiborre de cinefilia, pero no sabían que… ¡lo peor estaba por llegar!

Caminando por Sitges uno se encuentra todo tipo de detalles decorativos

LUNES DIA 8

Casi todo el mundo tenía dos películas en mente que no podía perderse durante este festival, Holy Motors y la nueva de Rob Zombie: The Lords of Salem. Zombie, que se había tomado su tiempo para presentar un nuevo film, nos ofreció un cambio de registro que dejó defraudados a parte de sus seguidores. En The Lords of Salem el terror pasa a ser más psicológico y menos visceral y directo. La película, que no deja de ser una actualización encubierta de La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, 1968 Roman Polanski), tiene varios logros estéticos y un principio brutal, trozos sueltos que, para nosotros, no logran una película redonda. Aunque es muy de valorar el que Zombie no quiera eternizarse en psicokillers y familias enfermas para dar un paso adelante con nuevas propuestas, este Lords of Salem es un tanto quiero y no puedo. En el reparto, la siempre bienvenida compañera del director, Sheri Moon Zombie y los rostros familiares de Ken Foree (Zombi), Dee Wallace (Aullidos) y Meg Foster, presentes ambas actrices en el festival. Lamentablemente se cortó en la película  una escena en la que salía la inolvidable Barbara Crampton (Re-animator). Eso sí, para el que esto suscribe, la película no es ni mucho menos desechable y no se merecía los silbidos que recibió, así que seguiremos atentos a las nuevas obras que este interesante realizador, que tanto aire fresco ha aportado al género, nos siga ofreciendo.

Claudio Simonetti

Tras la necesaria comida tocó el turno a una nueva dosis de cine de animación con Alois Nevel (Tomás Lunák) un film checo que sigue la línea de clásicos como Trenes rigurosamente vigilados (Ostre Sledované Vlaky, 1966), del también checo Jirí Menzel. La acción se enmarca en las postrimerías de la Guerra Fría con los soviéticos abandonando Checoslovaquia.  Imágenes en blanco y negro y animación rotoscópica para acompañar un guión agridulce en el que es el primer largometraje de su director. Un oasis de paz en medio del festival.

Pero tras la calma llega de nuevo el despiporre. Ya le hablamos en la anterior entrega de la presencia italiana en esta edición del festival, y en esta jornada tuvo uno de sus momento álgidos con el concierto gratuíto de Claudio Simonetti en Ricky’s, actuación memorable organizada por Diego López, responsable del Brigadoom y del fanzine El Buque Maldito. Una buena experiencia y un agradecido cambio de ambiente que satisfizo a todos. Simonetti repasó con su teclado para el público que abarrotaba el local memorables bandas sonoras de Phenomena (1985, Dario Argento), Demons (1985, Lamberto Bava) o Suspiria (1977, Dario Argento) ante el delirio de muchos. Un gran ambiente que además contó con la presencia de Lamberto Bava, Luigi Cozzi y el mismo Argento, que acababa de llegar al festival. Nosotros lo vimos desde lejos y apostados en la barra del local, pero gracias a la tecnología y gentileza de J. M. Contel, que tuvo a bien compartirlo en el tubo, podemos rememorar unos momentos de la actuación.

Un buen broche para un día que culminó con Lovely Molly (2011, Eduardo Sánchez), de la que mejor leen aquí con más detalle lo que nos pareció.

MARTES DIA 9

No sé porqué pero siempre hay un día en el Festival de Sitges en el que la ingestión de películas es mayor. En el que se acumulan títulos imprescindibles de ver y en el que uno acaba al límite de sus fuerzas, llegando a confundir todos los argumentos e incluso realizando algun inevitable fundido en negro personal. Leve, pero inevitable. Ese día fue el martes 8.

La jornada comenzó con  Chained, última película de Jennifer Chambers Lynch, digna vástaga de su padre que nos ofreció la que para el que esto les cuenta, fue una de las mejores películas del festival. Triste, físicamente molesta, sucia, perturbadora y con una interpretación que le valió a su protagonista Vincent D’Onofrio el merecido premio a la mejor interpretación masculina, Chained, historia del secuestro de larga duración de un niño por parte de un psichokiller, no da tregua ni lugar para la esperanza.  En este artículo la tratamos más detenidamente. Sin pausa, tras este escalofriante film nos sumergimos en Cosmópolis de David Cronenberg, un complejo film cuyos diálogos obligan a estar  pendientes al 100% de lo que sucede en pantalla (algo que parecen olvidar las almas de cántaro que no dejan de juguetear con sus móviles mientras ojean la película). Un muy correcto Robert Pattison demuestra que sabe hacer algo más que de lánguido vampiro enamoradizo en la saga Crepúsculo, interpretando la bajada a los infiernos de un despiadado broker de bolsa que vive en su Limusina. Enrevesados diálogos y un desenlace en la que el personaje interpretado por Pattison se enfrentará a su némesis, alargado fin que quizas lastra un poco el resultado final redondo de la cinta. Para volver a visionar con más calma.

Si ambos films despertaron cierta controversia entre los espectadores, hubo unanimidad para El juego de los niños, un innecesario remake del clásico ¿Quien puede matar a un niño? (1976, Narciso Ibáñez Serrador) al que sigue de forma casi textual. Las mejores escenas del film clásico son recreadas  milimétricamente y las únicas innovaciones de Maquinov, un director que se oculta tras un seudónimo, son unas gotas de gore del todo postizas. Sin duda resulta mucho más perturbador  ver en el film original como  el protagonista descubre a unos niños desnudando el cadáver de una turista que la escena que nos

Peter Strickland presentando Berberian Sound Studio

ofrece Maquinov con los niños destripando el cadáver de la desafortunada. Por otra parte, el desenlace también acerca al film a las tan manidas películas de muertos andantes, escenas que fueron, por otra parte, aplaudidas por el respetable. Por nuestra parte estamos casi seguros de que Narciso Ibáñez Serrador no aplaudiría ese gore y esa violencia de saldo que no hacen más que confirmar a ¿Quien puede matar a un niño? en el podium de las obras más perfectas, completas e inteligentes que ha dado el Fantaterror español.

De la británica Berberian Sound Studio (Peter Strickland) no sé muy bien que decirles. Lo que se inicia como la muy interesante historia de Gilderoy, un creador de efectos especiales inglés (Toby Jones) que desembarca en unos pintorescos estudios italianos durante los años setenta para colaborar en una película gótica, mostrándonos los  diferentes modos de trabajo entre el tímido inglés y el peculiar modo de hacer mediterraneo, finaliza como un experimento lisérgico de los de coger con pinzas. Lo dicho, no sé que decirles, así que no les digo más, prefiero que lean lo que escribió la otra parte de Serendipia sobre este film que en Berlín se alzó con el Oso de Plata.

Desde luego Drácula 3-D, la última película de Dario Argento no presagiaba, en vista de lo que se había podido leer sobre ella, nada bueno y, lamentablemente así fue. Si bien el pope del giallo ha creado escuela con sus logros visuales, aquí no vamos a descubirles nada sobre ello, desde hace unos años está bien lejos de lo que había sido. Aún así, como admiradores del cineasta y sobre todo por curiosidad al nuevo tratamiento de la novela de Stoker, no podíamos perdernos la cita con el rey de los no muertos. Rodada en régimen de coproducción entre Italia y España, por esta parte  de la mano de Enrique Cerezo (que también ha ejercido de guionista), personaje del que los aficionados al fútbol (entre los que no me cuento) sabrán más, este Drácula 3-D tiene una factura televisiva y unos cambios con respecto a la novela que no aportan gran cosa. Se ha intentado evitar tanto que el vampiro se convierta en murciélago que en una delirante escena, que ha pasado automáticamente a formar parte del museo del esperpento y el despropósito, aparece como… ¡Mantis gigante! en uno de los momentos más memorables y que más jolgorio despertaron en la amodorrada platea del Auditori. Efectos especiales de vergüenza ajena y algunas interpretaciones risibles con especial mención al que sin duda pasará a la historia como el peor Renfield, Giovanni Franzoni y unos del todo perdidos Rutger Hauer, como un Van Helsing con la mirada siempre pendiente hacia lugar fuera de plano, dando la sensación de que lee el guión en pancartas preparadas ex profeso. Y finalmente el español Unax Ugalde como Jhonathan Harker, al que hacia el final de la película alguien tiene a bien clavarle una estaca y terminar con su sufrimiento (y con el nuestro).

Ángel Sala, director del festival junto al equipo de Drácula 3-D

El alemán Thomas Kretschmann, que repite con Argento tras La sindrome di Stendhal (1996) film que marca la decadencia del cineasta a decir de sus seguidores, no tiene demasiado carisma en el difícil papel de Drácula. Pero indudablemente no ha de ser fácil tener que enfrentarse a comparaciones con sus ilustres antecesores.  Finalmente, la parte femenina, por distintas razones,  es quizás la que se salva, con Asia Argento a la cabeza, una presencia que siempre es bienvenida aunque no ejerza como protagonista y la italiana afincada en España Miriam Giovanelli, que es la encargada de poner toda su carne en el asador. Aún así y a pesar de todo fue una proyección entretenida si a uno le queda un gramo de compasión, y los efectos 3-D eran bastante efectivos. Además, la glamorosa presentación del filme, que se proyectó en gala en el Auditori, contó con la presencia de Argento, Ugalde, Giovanelli, Cerezo (que recibió una María honorífica) y un Simonetti poco inspirado como compositor de la banda sonora y al que prefiero recordar por el memorable concierto del día anterior. Y venga, a dormir que es tarde y al día siguiente hay que madrugar…

Dario Argento y Miriam Giovanelli

MIERCOLES DIA 10

A madrugar de nuevo que el mundo se acaba y la cita es con Brandon Cronenberg y su esperada ópera prima, Antiviral. La verdad es que el muy digno hijo de su padre ha demostrado su valía con este filme, una obra total, ya que también es responsable del guión. La historia es bastante retorcida, pero no por ello esta parábola ¿futurista? se ve demasiado lejana o irreal ¿Quien no conoce o ha oido de alguien que tenga ADN de su ser admirado o aspire a ello? ya sea en forma de cabello o incluso toallas mojadas por el sudor de una estrella de rock. Madonna hace que se destruyan todos los kleenex (y lo demás) de sus camerinos tras sus conciertos, sin duda para evitar que se trafique con ellos. Pues imagínense que se comercializara con las enfermedades y virus de “los famosos” e incluso de sus mascotas,  para poder compartir los mismos males y sentirse así más cerca de ellos… algo así es el punto de partida de este Antiviral, que obtuvo el premio del jurado jóven del festival y que, a pesar de algún silvido que calificaría de inexplicable, pone a Brandon Cronenberg entre los valores a tener en cuenta en el futuro. Si quieren leer más detalladamente sobre ella les emplazo a nuestro artículo.

The Tall Man, la nueva película del responsable de Martyrs (2008)  Pascal Laugier, es posible que defraudara a parte de sus seguidores por ese engañoso argumento en el que nada es lo que parece, además de por su falta de carnaza, pero es un film que indudablemente tiene su interés y también es un paso adelante para un realizador esforzado por ofrecer un trabajo muy distinto a su aplaudida antecesora, contando con una impecable Jessica Biel en el reparto, un misterioso hombre del saco que resultará ser una ONG radical y un mensaje tachado de fascista e inmoral por algunos críticos y amigos a los que parece que hay que recordar que… Es solo una película… es sólo una película… es sólo una película…

De The Tall Man, que para su estreno en nuestras pantallas ha sido bautizada como El hombre de las sombras, pueden leer con más detalle en este artículo, así como sobre Grabbers, del irlandés Jon Wright, una monster movie en toda regla repleta de humor beodo que dió una buena bocanada de aire fresco a las proyecciones de la jornada aliviando,  en parte, la nota raruna oriental de nuestra selección, la coreana The Weight (Mu-Ge). Un film agrio, pesimista y sobre todo marciano del director Jeon Kyu-Hwan que nos ofrece varias variantes de un catálogo de perversiones con la necrofilia en cabeza. Delirios subrrealistas y costumbrismo macabro como solo la mente de un oriental puede concebir. A veces me planteo el dejar de ver cierto cine oriental, pero no puedo evitar terminar seleccionando lo más  extraño del catálogo del festival, ya que a veces nos ofrece agradables e inolvidables sorpresas como Guilty of Romance (Koi no Tsumi, 2011 Shion Sono), que tuvimos ocasión de ver durante la edición del pasado año y que todavía hoy se mantiene dulcemente intacta en la memoria.

Queriamos redondear el día con dos propuestas que no tuvieron éxito por distintas razones: una era ir a la Master Class que ofrecía Dario Argento, pero al ser abierta al público (y la asistencia fue importante), se dejó pasar a prensa en último lugar, lo que dificultaba en parte el realizar nuestra labor, así que decidimos desechar la idea. La otra opción condenada al fracaso fue la intención de ver la última película de Tim Burton, Frankenweenie. Decir que se agotaron los pases para prensa en un  microsegundo es exagerar… fue en menos, lo que quizás hace sospechar que, de haber algun ticket para prensa, fueron muy, muy escasos ya que les puedo asegurar que fui muy rápido al teclear. Pero como ya les dije en la anterior entrega de esta crónica, de ese tema ya hablaremos más adelante.

Pero no hay mal que por bien no venga, así que se pudo cenar en condiciones humanas y en plato, como los seres civilizados que a veces recordamos que somos.

JUEVES DIA 11

Al barcelonés Daniel Calparsoro ya hace tiempo que le seguimos la pista. Desde su debut con Salto al vacío en 1995, ha construido una interesante filmografía de películas de escueto título a la que se suma este año Invasor, un thriller denuncia poco o nada alejado de la realidad de esas noticias filtradas que se nos ofrecen en prensa de, en este caso, conflictos bélicos. Desde que vimos la Guerra del Golfo en directo y como si de un vídeo juego se tratara, han saltado a la prensa algunas imágenes que demuestran que no todo es como nos quieren hacer creer y que ni unos son los campeones de la libertad, ni los otros salvajes fu-manchús que guardan bombas de destrucción masiva en pintorescos zulos con aspecto de decorado. Calparsoro nos muestra como puede manipularse la información para ocultar la cruda realidad en la que unos soldados (en misión humanitaria) se ven inmersos. Para ello se vale de un pulso narrativo frenético en las modélicas escenas de acción, de un guión perfectamente construido y de unos protagonistas creíbles interpretados por Alberto Ammann, el ascendente Antonio de la Torre y el fantástico Karra Alejalde en el papel de villano con actitud diplomática hasta que pierde los papeles… ¡y cuanto demonio suelta por su boca cuando los pierde!

Pero naturalmente el  día nos ofreció bastante más, como Sinister de Scott Derrickson, un director adscrito al fantástico como demuestran sus dos anteriores cintas: El exorcismo de Emily Rose (The Exorcism of Emily Rose, 2005) y Ultimátum a la tierra (The Day the Earth Stood Still, 2008) . Su más reciente obra es un film terrorífico al uso con sustos y momentos inquietantes. Un escritor de crónica negra que tiene la costumbre de trasladarse al lugar de los hechos para motivarse, encuentra en una de estas casas, en la que se instala con su familia, un proyector de super-8 con varias cintas que, además de las típicas escenas familiares, contienen terribles asesinatos con un misterioso personaje por medio. Ya estamos otra vez, aunque de forma implícita, con aquello del found footage pero realizado de forma ingeniosa. Un principio de impacto y terror sobrenatural puro y duro  que se agradece, aunque solo sea para no olvidar que uno está en EL Festival de Cine Fantástico y de Terror de Sitges y también deben proyectarse películas de ese género.

Y… ¿Que mejor que un poco de comedia para despedir las proyecciones del día? pues eso es lo que nos ofrece la película inglesa  A fantastic fear of Everything (Crispian Mills y Chris Hopewell). Una fábula sobre la inseguridad y el miedo a lo desconocido por parte de un escritor (y van…) de cuentos infantiles que decide pasarse al terror. Chistes ingeniosos y una potente selección musical (no en vano Mills es cantante del grupo Kula Shaker), además de una fantástica actuación de su protagonista Simon Pegg, al que seguro que recuerdan de Zombies Party (Shaun of the Dead, 2004 Edgar Wright), entre otras, ya que este actor está en alza. La película cuenta además con algunas caras conocidas para el fan del cine de terror, como Clare Higgins, la morbosa Julia de Hellraiser (1987, Clive Barker).

Crispian Mills, uno de los directores de A Fantastic Fear of Everything.

Quedan más días de festival y más aventuras para nuestros amiguitos, pero el resto se lo contaremos en la tercera (y última entrega) de esta crónica.

(Continuará)

Todas las fotos: Serendipia

Categorías:Sitges Film Festival

Sitges 2012: la magia del sonido, Berberian Sound Studio

26 octubre 2012 Deja un comentario

El rey indiscutible de las composiciones para cine: Bernard Herrmann

Lejos quedan los tiempos en que las estrellas del mudo despotricaban contra el sonoro considerando que con el sonido no se aportaba nada al cine, la historia no les ha dado la razón porque, si bien es cierto que las imágenes se bastan por sí mismas para crear una obra maestra, no deja de serlo tampoco que con la sonorización se contribuye a generar atmósfera y que el sonido, por tanto, interviene narrativamente en las películas. Y no sólo por los diálogos, sino por el score y los efectos de sonido. Pese a todo, algunos sentimos que todavía se valora poco la importancia de la banda sonora pues algunos la ven como elemento secundario pese a los numerosos ejemplos que pueden demostrar su trascendencia. Ahí está Scarlata O’Hara jurando a Dios que nunca volverá a pasar hambre con la maravillosa música de Steiner realzando y dando el auténtico peso a la acción, o Marion huyendo en Psicosis con la música de Herrmann introducinedo la angustia que vive el personaje, o, buscando un ejemplo reciente, el crescendo de Desplat creando tensión en el momento en que el personaje de Ben Affleck toma la decisión fundamental en la recién estrenada Argo. Por otra parte, los efectos de sonido aún corren peor suerte y los galardones que reciben se consideran premios menores, tanto es así que en algunos certámenes ni siquiera existe la categoría. Ese es el caso de Sitges, por ejemplo, y nos parece que es un olvido imperdonable puesto que en el fantástico el sonido tiene especial relevancia.

De haber existido la categoría de Mejores efectos de sonido en Sitges la ganadora absoluta habría sido Berberian Sound Studio. Y es que la cinta de Peter Strickland es una apuesta original, película homenaje, se apoya en los efectos sonoros para crear el relato. Nos cuenta la historia de Gilderoy (Toby Jones) técnico de sonido inglés especializado en sonorizar documentales sobre la campiña británica. Gilderoy es llamado por el estudio Berberian para encargarse de organizar el sonido de una película italiana de terror gótico. Una vez allí descubre la desorganización, prácticamente kafkiana, de la compañía italiana, pero, más importante, poco a poco irá sucumbiendo a la pavorosa atmósfera que él mismo ayuda a crear hasta quedar totalmente vampirizado por ella.

Berberian Sound Studio es toda una tesis sobre la importancia del sonido en el cine de terror, su reto ha sido conseguir la tensión de la trama, esa progresiva obsesión por la película que se está montando, sin mostrarnos una sola imagen de ella. Y sale bien parada de este experimento. Durante dos tercios del film asistimos a todo un despliegue testimonial de cómo en los años setenta se lograban artesanalmente los efectos, todo un festín para los sentidos resulta ver esos melones y sandias que simulan el ruido de los cuerpos y las cabezas al quebrarse, y más recursos igualmente ingeniosos y caseros para reproducir las torturas (vaginales algunas, pues ese cine transalpino se definía por mezclar violencia y sexo) y todo lo que creaba la atmósfera. Y consigue hacernos sentir cómo sólo el sonido ya basta para provocar terror.

De la mano de los efectos creados con la habilidad de la ingeniaría nos adentramos en una historia de obsesión que acaba desembocando, como ya decíamos, en la vampirización de Gilderoy por parte de la película que construyen. Así, en su tercio final, el filme entra en un descenso a los infiernos de influencias lynchianas que, al menos a los espectadores españoles, nos trae a la memoria el Arrebato de Zulueta.  Strickland se reconoció deudor de Lynch en la rueda de prensa, pero afirmó no haber visto la genialidad de Zulueta, cosa que parece demostrar la existencia de universales en el arte que serían recorridos por los diferentes artistas sin necesidad de que haya habido conocimiento entre ellos.  El problema de Berberian Sound Studio es que ese giro hacia la caída, hacia la sumersión en la ficción hasta no distinguirla de lo real, pese a utilizar recursos conocidos no acaba de estar totalmente logrado; toma una dirección que lleva a la confusión del público llegando incluso a provocar anonadamiento, y no un anonadamiento extático sino el asimilable a la simple perplejidad. Toda una lástima.

Con todo celebramos haberla incluido en nuestra selección y pese al casi chasco final, pensamos que es una cinta muy disfrutable en lo que tiene de estimulación de otros sentidos implicados en el arte visual por excelencia. Lo mejor es dejarse llevar por el homenaje sonoro y dejarse arrullar por su serenata.

Categorías:Sitges Film Festival

¡¡Klowns Asesinos organiza otra fiesta en Halloween!!

26 octubre 2012 Deja un comentario

Un año más, la web de Cine Fantástico y de Terror KlownsAsesinos.com con la colaboración de La Sociedad Coral L’Espiga de Les Corts y el patrocinio de Roparadical.com, organiza el próximo sábado 3 de Noviembre una terrorífica tarde/noche de Halloween.

Una sesión donde disfrutaremos de cuatro cortometrajes, tres de ellos recientemente estrenados en el festival de Sitges 2012, y la proyección de dos largometrajes, The Last Will and Testament of Rosalind Leigh (Rodrigo Gudiño) que compitió en dicha edición, y Demons el gran clásico  de Lamberto Bava. También contaremos con el habitual stand de camisetas, quiz games y regalos entre sesiones, y para terminar la noche, por primera vez en un KlownsHalloween, organizaremos un torneo de juegos de mesa zombie.

La tarde dará comienzo a las 19h con la proyección del divertido cortometraje bélico Un día de Golf dirigido por David Muñoz, y tres cortometrajes estrenados recientemente en el festival de Sitges 2012, como el nuevo corto del madrileño Sergio Morcillo, quien nos presenta unos terroríficos payasos como homenaje a la serie B de los ochenta en Tus Gritos me dan Risa. Oscuro Resplandor, una historia de experimentos, poderes psicokinéticos y zombies dirigida por Rafa Dengrá y por último, Fist of Jesus, el último y divertido trabajo dirigido a dos manos por David Muñoz y Adrián Cardona. En este último, se nos explica cómicamente, varios de los milagros relacionados con Jesucristo, como la resurrección y la multiplicación de los panes y los peces…

Además contaremos con la presencia de algunos de sus directores y miembros del equipo.

¿Te lo vas a perder?


Categorías:Z CAJÓN DESASTRE

Siguen los remakes, esta vez Evil Dead

25 octubre 2012 Deja un comentario

Si habéis pinchado en el vídeo habréis visto casi cinco minutos de un sorprendente ataque extraterrestre en Montevideo y habréis engrosado la ya abultada lista de visitantes. Se trata de Ataque de pánico, el  corto de Fede Álvarez, cineasta experto en efectos especiales, que le llevó a ver cumplido su sueño. Veamos cómo.

La idea del corto le sobrevino en su periodo de estudios en Amsterdam viendo la cuña de un videojuego. Después, regresado a Montevideo llevo a cabo su ídea con un equipo de producción limitado y un presupuesto aún más exiguo. La mayor parte del trabajo la ocupó la postproducción, esos efectos especiales que él y su equipo elaboraron durante seis meses dilatados a lo largo de dos años, con una colección de programas muy conocidos, sin ningún poderoso ordenador como los que destruyeron el mundo en 2012 (Roland Emmerich): 3dMax, FumeFx, Glu3d, AfterEffects, Photoshop y Premiere. Como todos los que empiezan todo ese trabajo lo hicieron gratis, con la dedicación de quienes hacen aquello que les ilusiona, todo el presupuesto, menos de 500 dólares, se invirtió en la contratación de los cincuenta extras que corren aterrados. Concluido el filme, un jueves lo subía a Youtube. Al lunes siguiente (en sólo tres días de exhibición) su correo estaba invadido con propuestas de los grandes estudios de Hollywood. Casi un cuento de hadas.

De todas las ofertas la que acabó cuajando fue la que le lanzó Ghost House Pictures, la productora de Sam Raimi.  A cambio de darle la exclusividad, Raimi se comprometía a invertir 30 millones de dólares para que rodase un largo sobre una invasión extraterrestre. En esa película iba a gozar de total libertad y podría filmarla en Uruguay y Argentina.

No sabemos que fue de ese proyecto. Los sueños a veces no son perfectos. Pero la historia tiene, a pesar de todo, un final feliz: Fede Álvarez ha sido elegido por Raimi para dirigir el remake de Evil Dead. Y a juzgar por las primeras imágenes la cinta promete. Acaba de filtrarse el primer trailer y tiene muy buena pinta:

Últimamente parece que la industria cinematográfica se ha vuelto pusilánime y no se atreve a apostar por nuevos proyectos, estamos viviendo años de precuelas, secuelas y remakes, con distinto acierto. Algunos remakes han sido reconocidos como superiores a la cinta original, sería el caso de Las colinas tienen ojos de Alexandre Aja; otros no han sido tan afortunados, no aportan nada y son absolutamente prescindibles, ese es el caso de Juego de niños (Makinov) que tuvimos ocasión de ver en la última edición del Festival de Sitges. Temor nos produce qué vaya a ocurrir con Carrie, aunque en el reparto esté Clhoe Moretz. Pero desde luego habrá que darle una oportunidad, aunque sólo sea porque otro de los remakes que nos producía mieditis ha resultado ser un film más que notable, se trata de Maniac (Franck Khalfoun). Pero estábamos con Evil Dead, ¿tiene sentido volver a rodar el ya clásico de 1981 del que el mismo Reimi nos ofreció en 1987 otra versión, con más medios, disfrazada de secuela como Terroríficamente muertos (Evil Dead II)?

Evil Dead fue bien acogida por el público y también por la crítica, Variety, por ejemplo,  destacó la atmósfera lograda por el director y elogió el trabajo de cámara. Y Stephen King se refirió a ella como «la película de terror más original del año», cosa que en su día ayudó a lanzarla todavía más. Sin duda son muchos los aspectos destacables en ella, pero no es el menor la suma de comicidad que se unía a las violentas imágenes, eso se convirtió en sello de fábrica de la saga que arrancó con ella. Si hay que ponerle algún  pero al trailer del anunciado remake es que no permite colegir en él esas muestras de humor, quizás sea pronto para decirlo de todas maneras, y desde luego este anticipo la hace ver apetitosa.

Categorías:TRAILERS RECOMENDADOS

Diario de Serendipia en Sitges 2012 (Primera parte)

25 octubre 2012 Deja un comentario

La edición  del festival de este año se anunciaba con el leiv motiv temático del fín del mundo, el acabose y el desmorone de la civilización. Y sí, en alguna de las largas jornadas del mismo tendríamos esa sensación ante el agotamiento pero… no llegó la sangre al río. Demos pués un escueto repaso de lo que para nosotros dió de sí este festival al que llegamos el miércoles, día antes de que todo empezara, una jornada en la que la zona de L’Auditori nos ofrecía un espectáculo muy diferente al de los días que estaban por venir. Todo eran  preparativos y los únicos seres vivos que deambulaban por las cercanías eran los operarios y el personal del Melià: Ni camisetas de monstruos, ni bar, ni carreras y procesiones hacia el pueblo. Ni una palabra ni comentario sobre tal o cual película. Silencio. ¡Cuanto cambiaría todo en un solo día!

Hasta en los escaparates de las tiendas de Sitges se respira el Festival

JUEVES DÍA 4

El nuevo sistema de pases de prensa (del que ya hablaremos más adelante), hizo que las entradas que requerían ticket  hubieran sido seleccionadas el día antes mediante internet. Así que tras la pertinente acreditación, comenzamos nuestra particular orgía cinéfila con el film que inauguraba el festival, El cuerpo, una producción española lanzada a bombo y platillo que cuenta con los populares nombres de Belén Rueda, Hugo Silva y José Coronado en su reparto. El filme, ópera prima de Oriol Paulo, un director ya batallado en televisión y con algún corto en su haber, además de guiones como el de Los ojos de Julia (a medias con su director Guillem Morales) y el de este El cuerpo, es un engañoso thriller de misterio firmemente rodado pero no redondo del todo en su resolución. Buenos momentos, otros no tanto, y la constancia de la magnífica madurez de una Belén Rueda que, para variar, no hace el frágil papel de siempre, así como un cambio de registro (y de peinado) de José Coronado como torturado inspector de policía.

Durante esa jornada pudimos fotografiar a los siempre variopintos integrantes del  jurado de la sección oficial del Festival: Nacho Cerdà, un director al que todos conocemos y apreciamos por cortos como Aftermath (1994)  y su largometraje Los abandonados (2006); Judith Colell, también directora y Vicepresidenta de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de España; la actriz Denise Crosby; William Lustig, director de, sobre todo, Maniac (1980) uno de los films más insanos y violentos de los ochenta (y eso es mucho decir) y gran presencia del Festival. A estos cuatro se les sumó posteriormente Lamberto Bava, una incorporación que formará parte de la muy especial representación que tendrá Italia en este certamen. Algo a celebrar por los fans del terror transalpino, que somos legión.

El jurado de la sección oficial del Festival 2012 al completo

Continuando con las proyecciones del día, en nuestra particular selección hay espacio para todo, así no iba a ser menos el terror oriental, por lo  que pisamos por primera vez  El Retiro para ver la coreana Horror Stories, un film de episodios dirigido por seis directores que como tal tiene sus más y sus menos, pero que mantiene un buen nivel. Una perversa versión de las mil y una noches en la que un psicópata secuestra a una joven, que se convierte  en su particular Sherezade y que tendrá que explicarle historias de terror para evitar ser asesinada.  Lamentablemente The Butterfly Room de Jonathan Zarantonello, otra de nuestras seleccionadas,  quedó pisada por el pase matinal de El cuerpo. Afortunadamente el film coreano consiguió arreglarnos un poco la jornada.

Ese día también pudimos echar un vistazo a un maratón centrado en films con el denominador común de estar rodados con la ya cansina técnica Found Footage, o lo que es lo mismo, cámara en mano con ajetreados diálogos como  “corre, corre”, “que miedo”, “está todo muy oscuro”, “what a fuck”  y “¿que diablos está pasando?”. De las tres películas que se proyectaron pueden leer un artículo pormenorizado en este enlace, ya que nosotros nos vamos a dormir para prepararnos para el…

VIERNES DÍA 5

La segunda jornada la iniciamos con otro film español, Insensibles, de Juan Carlos Medina, otro debutante en el mundo del largometraje. Realmente es importante remarcar y valorar el que se apoye a nuevos valores en el mundo del cine. Insensibles es un atípico film, más arriesgado que el que vimos el día anterior y para nosotros, mucho más interesante. Mutantes en la España de la guerra civil y un inquietante personaje, Berkano (Tómas Lemarquis), que resulta de lo más inolvidable y marciano.

Llegó el momento de Holy Motors, el por muchos muy esperado retorno a la dirección de Léos Carax . Calificada entre otras lindezas como uno de los monumentos cinematográficos del año, su visión, así como su aplastante victoria en el palmarés del festival, fue en general muy celebrada (me fue imposible encontrar una voz contraria), incluso por la parte inteligente de Serendipia. Yo por mi parte salí de la sala a mitad de película. Eso sí, muy valorable la camaleónica interpretación de su protagonista Denis Labant, que consigue un auténtico tour de force interpetativo, así como la presencia de Michel Piccoli o Edith Scob y, por otros motivos, Eva Mendes y Kilye Minogue. Aquí pueden leer con más conocimiento de causa sobre el film de Carax.

Un momento de la presentación y rueda de prensa de algunos de los directores de cortos a competición

Siempre hay espacio para la animación en el Festival de Sitges y en nuestro itinerario personal, pero por retraso en la programación nos fue imposible ver la interesante Magazine des Suicides (Patrice Leconte), pero no por ello perdimos el tiempo, ya que pudimos ir a la rueda de prensa que ofrecieron varios de los directores de los cortometrajes de la sección oficial a competición. Entre ellos José Luis Alemán, que tras el díptico La herencia Valdemar / La sombra prohibida (2010), presentaba el corto Hotel, así como Ángel Gómez Hernández  con su western terrorífico Y la muerte lo seguía y Miguel Ángel Font Bisier con Llagas, cuyo guión ha contado con la colaboración de Paco Plaza. En general un ramillete internacional de directores que mostraban visiblemente la alegría de haber llegado a participar en este importante certamen. Además, Ángel Gómez Hernández, junto a su padre el escritor Ángel Gómez Rivero traían bajo el brazo un muy interesante libro, Lágrimas de papel, obra escrita al alimón de la que ya les hablaremos más detenidamente y que tiene un alto interés para los seguidores de Paul Naschy.

John Dies at the End, del recordado Don Coscarelli, resultó ser un film lisérgico, gamberro y divertido cuyos chistes fueron bastante celebrados por el respetable. Basada en un serial escrito y difundido por David Wong en su web Cracked (y posteriormente editado como libro) narra las desventuras vividas por él y su amigo John (que ya sabemos como terminará), consumidores de una droga que les permite ver eventos futuros, además de poder detectar una serie de monstruos que viven entre nosotros.

Don Coscarelli recibiendo La Máquina del Tiempo de la mano de Ángel Sala, director del festival.

Con posterioridad al pase, Don Coscarelli ofreció una rueda de prensa donde contó que conoció la obra John Dies at the End por medio de Amazon, donde compra habitualmente novelas sobre zombies. El programa de Amazon le recomendó el libro de Wong, que se animó a pedir atraído por sus aspectos metafísicos. También fueron inevitables las preguntas sobre su film de culto Phantasm (1979) y su posible nueva entrega. Aunque todos los actores están bastante mayores, no descartó que, visto el interés por la saga, se ponga manos a la obra con una quinta entrega. El director, que se animó a venir a Sitges por recomendación de Eli Roth, recibió La Máquina del Tiempo como premio a su carrera.

SABADO DIA 6

El equipo de Aftershock: Eli Roth, Natasha Yarovenko y su director Nicolás López.

Aftershock, el film dirigido por el chileno Nicolás López con la colaboración en el guión, producción e incluso interpretación de Eli Roth no contentó a todo el mundo. Provocó iras en varios e indiferencia en muchos pero, como este es un mundo de contrastes, al que escribe esto le gustó e incluso le hizo salir del cine con los nervios a flor de piel contagiados desde la pantalla. Naturalmente no es un film transcendental (para eso hubo otros muchos títulos) y se trata solo de entretenimiento puro y duro con un principio en la linea de Hostel del propio Roth mezclado con Resacón en las Vegas. Ya pueden imaginarse, un gringo medio tonto (Roth) de vacaciones y despiporre en Chile con unos amigos de allí al que el país, textualmente, se le cae encima a causa de un terremoto. Gore generoso y gracioso, algunos momentos muy serios, bellas actrices, buenos efectos y un entretenimiento total que, repito, no agradó a muchos.

Tras el pase pudimos ver al propio Eli Roth, que zafado tras unas delatoras gafas negras llegó tarde al Photocall  y que, con indiferencia, nos garabateó algo parecido a un autógrafo en un cartel que le traía preparado de su Hostel. Luego pude comprobar que esa es, efectivamente, su firma.  Por su parte el director resultó mucho más amigable, así como la despampanante actriz ucraniana afincada en Barcelona Natasha Yarovenko, que te desarmaba con su sonrisa y que ha actuado en películas como Habitación en Roma (2010, Julio Medem) o en El Capitán Trueno y el Santo Grial (2011, Antonio Hernández) donde era Sigrid.

Natasha Yarovenko sonríe para nuestra cámara

Por la tarde tocó hacer una larga cola bajo un sol abrasador para ver la recordada Phantasma (1979) film de culto de Don Coscarelli que él mismo presentó y al que lamentablemente el tiempo no ha tratado demasiado bien, aunque algunos logros visuales y de ambientación siguen siendo insuperables. Quizás también influyó en ello el lamentable estado de la copia, descolorida y virada al rosa como esas viejas fotos de convites y comuniones que todos ustedes tienen, al menos los de más edad.

Pese a todo ello, un rato agradable que se tornó aún más cuando fuimos al encuentro de la legendaria Barbara Steele.

Si el año anterior la actriz no pudo acudir al festival, dejándonos a todos con las ganas, en esta ocasión si fue posible. Además de recibir una Máquina del tiempo por parte del festival, presentó  su último film de terror, The Butterfly Room (2012,

Barbara Steele… ¡Grande!

Jonathan Zarantonello), en el que comparte reparto con otras grandes damas del cine de terror como Camille Keaton (I Spit on your Grave, 1978 Meir Zarchi) o Heather Langenkamp (Nightmare on Elm Street, 1984 Wes Craven), entre otras. Barbara Steele ofreció un informal encuentro con sus fans en el que habló sobre su carrera y contestó a las preguntas que se le hicieron. Explicó que se convirtió en mito del terror de forma circunstancial y que el ser etiquetada como tal le resultó a la vez bonito y trágico. Naturalmente habló de los rodajes en Italia, época favorita de su carrera y país al que declaró su incondicional amor. Especialmente disertó sobre Mario Bava, de cuyos rodajes explicó que el equipo era como una loca familia. Resaltó el gran contraste que conseguía el director entre el blanco y negro en La máscara del demonio (1960),  que daba como resultado una visión muy íntima y mágica a la ambientación. En contraste, para ella los rodajes de ahora son más acelerados, y aunque los films eran modestos, se cuidaba todo mucho y las actrices lucían unos vestidos maravillosos, aunque resaltó divertida que a ella la vestían casi siempre como a una monja.

Rememoró sus inicios. Cuando dejó Inglaterra al ser contratada en Estados Unidos por la Fox. Odiaba profundamente todo lo que significaba Hollywood y el viaje fue muy largo. Una vez allí fue recibida en el aeropuerto por personal del estudio que portaba una pantera negra, que formaba parte de la campaña promocional con el que pensaban hacer su lanzamiento. Pero no tardaron en cambiar de parecer respecto a su aspecto, ya que hicieron que tiñera su pelo de rubio. Pronto la emparejaron con Elvis en un western, Flaming Star (1960, Don Siegel). Según Bárbara, el actor y cantante se pasó los tiempos muertos del rodaje partiendo rocas con golpes de karate. En una escena en la que el personaje que interpretaba Barbara Steele se suponía que cabalgaba durante 200 kilómetros, decidió ensuciarse la ropa para dar más verosimilitud a su actuación y no aparecer inmaculada tras semejante cabalgata por el desierto, pero esto enfureció al director Don Siegel y terminaron discutiendo. Esa misma noche Barbara Steele cuenta que marchó para Nueva York sin decírselo a nadie. Poco después recibió una llamada del director diciéndole que nunca más volvería a trabajar en Hollywood. A lo que la gran dama contestó que le daba lo mismo, siendo reemplazada por Barbara Eden.

¡Conseguido!

Finalmente también tuvo palabras hacia el Festival, al que ya había acudido en 1995 como jurado. Lo recordaba entonces como más modesto y actualmente lo veía grandioso. En aquella ocasión reconoce que cometió el error de traer con ella a un amigo que se emborrachaba continuamente y que en ese estado decía a todos que era el presidente de la Paramount. Tras una pelea en el pueblo, se perdió su rastro, apareciendo tres dias después en un pequeño hospital a varios kilómetros de Sitges rodeado de vacas y monjas. Una velada deliciosa que tuvimos que abandonar antes de tiempo, quedándonos sin preguntarle por otros actores ilustres con los que ha rodado como Boris Karloff o Vincent Price pero, teníamos una cita con Maniac.

Este remake personalmente daba algo de grima, ya que uno tiene la original de Lustig entre sus preferidas, como ocurría con gran parte del público que acudió a verla. Además, el hecho de que Elijah Wood interpretase el personaje que inmortalizó Joe Spinell pues… como que así de entrada no colaba. Afortunadamente hubo que admitir que esta nueva versión de Maniac, de la que ya les hablaremos con más calma, es una propuesta valiente que no evita el gore más descarnado de su modelo, es narrativamente innovadora (aunque eso de rodar con cámara subjetiva no es nuevo, ni mucho menos) y que Elijah termina siendo convincente en su papel. No en vano, entre su larga caterva de productores están el mismo William Lustig y Alexandre Aja , que también aporta su granito de arena como guionista. Por cierto, Elijah, que presentó el film junto a su director Frank Khalfoun y el mismo Lustig, tuvo que pasar huidizamente por el festival ante la avalancha de público que deseaba inmortalizarse con él o conseguir su autógrafo. También anunció que ha fundado una productora que se especializará en cine de terror, lo que no deja de ser una buena noticia si los productos en cartera son de la categoría de este Maniac, respetuoso con su original, pero a la vez innovador y, repito, valiente en su vertiente violenta y gore, tanto que no sé si será fácil su estreno en nuestras remilgadas salas. Veremos…

Pero el día dio para más con otras películas de las que les hablamos con más detenimiento en sus respectivos artículos: la muy interesante Compliance (2012, Craig Zobel) y la ingeniosa, aunque quizás excesiva en su tramo final, Iron Sky (2012, Timo Buorensola). Lamentablemente no pudimos obtener tickets para ver American Mary (2012, Jen y Sylvia Soska), ya que se agotaron en el segundo uno (y no exagero), pero afortunadamente nos esperaba una cena bastarda en la que dimos buena cuenta de varios pollos, botellas de vino y no mucho más, ya que al día siguiente había que madrugar de nuevo.

DOMINGO DIA 7

Tras la ajetreada jornada anterior, la agenda de Serendipia era más magra en propuestas, pero no en cuanto platos fuertes. Lo Imposible, el nuevo trabajo de Juan Antonio Bayona, es un auténtico tsunami lagrimógeno que encantará a todas nuestras madres. De impecable ritmo y factura, uno estaba seguro tras el pase de que devoraría las taquillas españolas, aunque quizás no tanto como lo ha hecho. Hay que felicitar pues al señor Bayona por este gran éxito, por su película y también por sus aciertos de casting encabezados por una correcta Naomi Watts y, sobre todo por Tom Holland, un pequeño gran actor casi debutante pero admirablemente convincente en su duro papel. Tras el éxito comercial vendrán los merecidos galardones, con los Goya en cabeza y, ¿quien sabe si el tío Oscar?

O Apóstolo, la película de animación de Fernando Cortizo de la que ya les hablamos en este artículo,  era una de las citas ineludibles de Serendipia, ya que representa, junto con algunos guiños en un par de cintas,  la cita Naschyana del festival. Repleta de mitos y leyendas gallegas y de una sorprendente animación stop-motion, quizás no llegó a convencer a todo el mundo, aunque su magia y humor (especialmente remarcable en el personaje que interpreta Paul Naschy) nos llegó. Esperemos que tenga buenos resultados en su distribución en salas que comenzará en una fecha tan especial como es el 30 de octubre. Por cierto, Jack Taylor, otra figura capital para los fans del Fantaterror, se paseó esos dias por Sitges para presentar Wax de Víctor Matellano, su primer largometraje de ficción.  Autor de varios libros, entre ellos dos sobre el terror español que supongo figurarán en sus surtidas bibliotecas: Spanish Horror y Spanish Exploitation. Wax también cuenta, además de con la presencia de Jack Taylor,  con la de Caroline Munro, Geraldine Chaplin y  (por medio de la magia de los efectos especiales) con una aparición póstuma de Paul Naschy.

El director Fernando Cortizo con dos de las figuras de O Apóstolo bajo el brazo: Don Cesáreo (Xosé Manuel Olveira) y el Arcipreste (Paul Naschy)

También se proyectó el documental Contra el tiempo, del también escritor José Manuel Serrano Cueto. El film reúne un compendio de entrevistas a figuras clave del cine de género, que si bien forman parte del pedestal de cualquier amante del Fantaterror o el Euro Western, están un tanto olvidadas por el cine español “oficial”. Antonio Mayans, Mabel Escaño, Ricardo Palacios, Aldo Sambrell o Lone Fleming, entre muchos otros, comparten sus valiosos recuerdos y experiencias. Para presentar el film, se contó, además de con la presencia del director, con la de la encantadora Lone Fleming, que vino acompañada de su marido el director Eugenio Martín. Decir de Lone que es encantadora es quedarse corto: es un auténtico tesoro. Ya no únicamente por sus hechizadores ojos, también por la gran simpatía y cariño que derrochó con todos.

Otro de los platos fuertes del festival fue la celebrada The Cabin in the Woods (2011, Drew Goddard), un ingenioso juego de muñecas rusas que termina siendo mucho más que lo que aparenta en principio. Repleta de referencias y guiños cinéfilos (incluída Sigourney Weaver) y unos memorables y cínicos villanos con alma de broker bursátil (vamos, todos unos hijosdeputa), es una película inteligente, divertida y además de terror. De haber estado en competición, quizás habría hecho temblar ligeramente a Holy Motors de su pedestal. Pero vamos, es una suposición…

(Continuará)

Todas las fotos: Serendipia

Dos grandes: Lamberto Bava y William Lustig (foto: Serendipia)

Categorías:Sitges Film Festival

Sitges 2012: Antiviral & Chained dos películas con apellidos ilustres

22 octubre 2012 Deja un comentario

Fotos: Sitges Film Festival

Brandon Cronemberg respondía en la rueda de prensa en el Festival de Sitges que David Cronemberg no es su padre, ocurrencia que no fue bien recibida por todos. Lo cierto es que en su debut es inevitable encontrarle influencias de su progenitor puesto que Antiviral entronca con la nueva carne en la que tanto ahondó Cronemberg padre. La película nos sitúa en un futuro no muy lejano (e incluso bastante verosímil) en el que las industrias farmacéuticas comercian con virus incubados por los famosos para que sus fans puedan inoculárselos y padecer así los mismos dolores que sus ídolos. Syd Marc (un acertadísimo Caleb Landry Jones), trabaja para una de esas compañías y trafica con virus pirateados, poco a poco se irá complicando y descubrirá toda una red de corrupción.

Impecable en su puesta en escena, retrata espaciosas estancias dominadas por la asepsia del blanco para retratar una sociedad enferma, que se regodea en lo mórbido como negocio. Llama igualmente la atención que no haya escenas de sexo, en verdad el deseo de entrar en comunión con los idealizados famosos se viabiliza igualmente a través de la enfermedad, incubar sus virus es una manera de poseerlos, de hacerlos carne de la propia carne (y por si fuera poco también se comercializan filetes de carne elaborados con las células de los admirados).

Antiviral se alzó con el premio a mejor película concedido por el jurado joven en Sitges, prueba de que se supo reconocer sus méritos. Sin embargo, en la platea se oyeron algunos silbidos empañando los aplausos, se hace extraña esa reacción ante una película que de haber estado firmada por Cronemberg padre habría sido recibida como el gran regreso al fantástico. Parece que algunos no le perdonasen la filiación al body horror quizás precisamente porque lo hace con mucho talento propio y con un ojo crítico muy certero. Ya se sabe, hay tantas opiniones como opinantes y es difícil que haya unanimidad. En cualquier caso, desde esta tribuna animamos a estar pendientes de este director que muestra buenas trazas ya desde este distópico debut.


Tampoco hubo unanimidad en la acogida a Chained, última película de Jennifer Lynch que se hizo con la mención especial del jurado y el premio a la mejor interpretación masculina para Vincent D’onofrio.

Lynch sigue dándonos buenos momentos de cine de género con este relato de uno de esos secuestros prolongados durante años que tanto nos impresionan en las noticias. Por su tono frío y realista nos recordaba en ocasiones la atmósfera de Henry, retrato de un asesino (Henry: Portrait of a Serial Killer, 1986, John McNaughton), aquí el asesino serial adopta al hijo de una de sus víctimas para entrenarlo como esclavo casero y, más tarde, como primogénito de su linaje de perversiones. Una tarde de sábado, Tim (Evan Bird) de ocho años, y su madre Sarah (Julia Ormond), serán escogidos por un demente taxista, Bob (Vincent D’onofrio) a la caza de su próxima víctima. Para su horror, Tim es testigo del asesinato de su madre. Pero no será el último. Bob mantiene a Tim como un esclavo, encerrándolo bajo llave y forzándolo a limpiar y enterrar los cuerpos de las jóvenes mujeres que lleva a casa. Ahora un adolescente, Tim (Eamon Farren) comprende que se le permitirá tener cierta libertad si él se convierte también en un asesino.

“Sentía una fascinación enorme por el personaje de un monstruo humano y de la infancia robada”, ha explicado Lynch. Así lo retrata, el personaje de D’Onofrio tiene mucho de esos ogros de los cuentos infantiles, se alimenta del niño (al que pasa a denominar rabbit) pero no literalmente como en las fábulas sino que se estimula más a sí mismo pervirtiendo a su rehén, eso es lo que hace diferente a Chained. Pueden ser brutales sus asesinatos (aunque Lynch no se regodea en los aspectos más gores) pero su malignidad se manifiesta en su máximo esplendor en su trabajo de anulación del pequeño al que condiciona en toda su voluntad. Y la cámara de Lynch se muestra precisa en su planificación, los detalles justos para hacer comprender al espectador la intensidad dramática de lo que nos plantea la película. Se le critica que haya sucumbido a la tentación de haberle buscado una explicación biográfica y psicológica al origen de la psicopatía de nuestro asesino, es cierto que le resta crudeza pero se entiende como intención de mostrar al monstruo humano en toda la polisemia del término. Igualmente se le critica el último giro que viene a explicar el secuestro, pero, sea más o menos forzado ese final, no empaña a un film crudo como pocos se tuvo ocasión de ver en Sitges.

Y no lo empaña porque el segmento central tiene la suficiente fuerza como para hacerse perdonar ese supuesto declive en el epílogo. Ahí es donde brilla, además, el buen hacer de D’onofrio, quien borda ese ser depredador por el que sentimos asco, miedo y pena. Muy merecido el premio a su actuación contenida a la par que espléndida. En suma, una pequeña gran obra la que nos ofrece Jennyfer Lynch, en ella brilla con luz propia lo que ya es un logro cuando el apellido pesa como un constante juego de comparaciones.

Segundo lanzamiento Grindhouse: Karloff, nudie y cárceles femeninas

19 octubre 2012 1 comentario

Si hace bien poco recibimos la grata noticia del lanzamiento de unos interesantes packs por parte de T-sunami, denominados Grindhouse Collection, de cuyos primeros lanzamientos ya les hablamos aquí, tenemos el placer de ver que los dos nuevos packs son igual, o más interesantes que los anteriores. Lean sino:

PACK GRINDHOUSE VOL. 3: THE BORIS KARLOFF COLLECTION (2 DVD)

Los amantes del cine de terror más clásico satisfarán su afición con este pack, que en sus dos DVD reúne algunos filmes inéditos del mítico actor.

El Castillo de Frankenstein no es otra cosa que Frankenstein 1970 (1958, Howard W. Koch) un descerebrado film en el que Karloff pasa a ser doctor en vez de creación, con una de las peores encarnaciones de nuestro adorado monstruo que puedan verse. Un film altamente disfrutable que se complementa con dos producciones de bajo presupuesto de los años cuarenta en la que nuestro actor favorito hizo, al igual que en la anterior, el tan recurrente papel de científico loco (o no): El gorila (The Ape, 1940 William Nigh) y La venganza del ahorcado (The Man They Could No Hang, 1939 Nick Grinde ) estrenada en su momento como La horca fatal. Ambas en maravilloso blanco y negro, el pack se completa con Vudú mortal (Snake People, 1971 Juan Ibáñez y Jack Hill) una psicotrónica coproducción entre Estados Unidos y México que siempre nos hará pensar en porqué Boris Karloff no dejó el cine tras la fantástica El héroe anda suelto (Targets, Peter Bogdanovich) en 1968. Pero no, siguió rodando hasta la extenuación algunos churros, entre los que figura este Vudú Mortal que podremos disfrutar en este pack.

La calidad del producto es variable aunque en general satisfactoria. Impecable en El Castillo de Frankenstein y La venganza del ahorcado, con copias remasterizadas y ofrecidas en versión original con subtítulos en castellano. Mientras que las virtudes decaen en Vudú mortal y sobre todo en El gorila, que están en versión doblada al castellano o en inglés sin subtítulos.

PACK GRINDHOUSE VOL. 4: THE SEXPLOITATION COLLECTION (2 DVD)

Por fín se pueden ver editadas en nuestro país dos de las más alocadas comedias nudies americanas. Repletas de enormes pechos, monstruos y despiporre festivo. La Casa de los Monstruos Cachondos es la (casi) mítica The House on Bare Mountain (1962, Lee Frost), todo un despropósito al igual que La vida sexual de Frankenstein (Kiss Me Quick!, 1964 Peter Perry Jr.). Dos magníficos títulos que se complementan con dos sobresalientes muestras del más exploitation cine carcelario (ya saben, apetitosas e inocentes mujeres a merced de compañeras y funcionarias lesbianas en las más libertinas cárceles que se pueda pensar). La carcel caliente (Caged Heat, 1974), es uno de los títulos bandera del subgénero y está dirigida por Jonathan Demme bajo producción de Roger Corman ¿Les parece poco? Pues sepan que entre sus protagonistas figura una Barbara Steele en horas bajas cuya mirada seguro sembrará el terror entre las internas y entre ustedes, que seguro que también se han portado mal y merecen un severo castigo.

Finalmente para terminar de redondear el pack tenemos  Violencencia en una cárcel de Mujeres (Caged Woman, 1982), una coproducción italo-francesa con dirección de Bruno Mattei, ese director que tantas alegrías nos dió durante los años ochenta, especialmente con  Apocalipsis caníbal (1980). Una barrabasada que incluye en su reparto a nuestra querida Emanuelle, Laura Gemser.

En cuanto a la calidad, es bastante alta. Por un lado los dos nudies se ven como nunca antes los había visto. Magníficos colores y versión original con subtítulos, lo que hace que ya puedan tirar al  barranco las viejas VHS de Something Weird video (que a pesar de su encomiable labor se veían fatal). En cuanto a los dos dramas carcelarios están remasterizados aunque, eso sí, doblados al castellano o, en el caso de la de Demme, con audio también en inglés pero sin subtítulos.

En general ambos productos están bastante cuidados así que ¿Que más puede pedirse? Pues un buen precio, y sepan que cada pack cuesta 16,95 euros solamente.

Así que corran a su proveedor habitual ya que están disponibles desde el día 15 de octubre.

Categorías:DVD / BLU-RAY

Sitges 2012: la reina del palmarés, Holy Motors

18 octubre 2012 Deja un comentario

Un año más el Festival de Sitges ha tocado a su fin. Atrás quedan las carreras para llegar a las colas en buen lugar, las risas, las cervezas, los comentarios y horas y horas de buen cine. Y como cada año la culminación ha venido con el anuncio del palmarés que este año ha tenido una novia indiscutible, la francesa Holy Motors que se alzaba con cuatro de los principales galardones: Méliès de Plata; Premio de la crítica; Mejor director para Leos Carax y mejor película. Amada y odiada por la crítica tras su paso por Cannes, en Sitges se convirtió en la película del festival, con permiso de The cabin in the wood (2012, Drew Goddard) que no concurría a la sección oficial. No es una película fácil, y aunque está llena de fantasía, no es una película de género, que haya resultado ser la ganadora indiscutible habla bien de la salud del fandom como colectivo que no se deja encasillar por sus gustos y que muestra ser apto para ejercicios de cinefilia de los que algunos le creen incapaz.

Jurado de la sección oficial en esta 45 edición (Foto: Serendipia)

Leos Carax no dirigía un largo desde 1999, llevaba trece años casi apartado del cine, y  ya antes se había tomado una pausa considerable entre Les amants du Pont Neuf (1991) y Pola X (1999) (concretamente ocho años), sigue siendo a sus más de cincuenta años el mismo enfant terrible que fue en sus inicios. Carax ha despertado desde siempre amores y odios irreconciliables, en 1999 se decía: “A Carax no se le puede ne-gar -pese a su inclinación al manierismo y el jugueteo audiovisual- talento, pero tampoco hay que escatimarle la petulancia, con frecuencia algo idiota, de los que se sienten genios incomprendidos, con el añadido de que en el arte la verdadera genialidad tiende casi siempre a la humildad como sombra inseparable y perturbadora” (fuente El País), duras palabras, sin duda. Para otros en cambio el francés se convirtió en director de culto, por lo breve y extravagante de su carrera, y ese aura impregna su última película, todo un ejercicio descarnado de reflexión sobre la vida y el cine que transpira pesimismo y voluntad a partes iguales.

A Holy motors se la califica de película de culto inmediato, se la podría tildar igualmente de obra personalísima no apta para todos los públicos, pero a nosotros todos esos calificativos se nos antojan huecos. Esos epítetos suelen esconder el extravío del crítico ante una obra difícil de juzgar, ante una obra como esta que dinamita todas las estructuras clásicas de la narración; no hay inicio ni desenlace sino que la película se mantiene en un prolongado nudo que deja sin resolver el conflicto, porque el conflicto es la vida misma y nuestra posición en el mundo. Durante las casi dos horas de proyección acompañamos a Óscar (Denis Lavant) en su viaje en limusina, conducida por la fiel Celine (Edith Scob), durante el que cumplirá con varias citas en las que adoptará diferentes personalidades, desde magnate de la banca a barriobajero asesino, pasando por padre de clase media, citas pues que funcionan casi como episodios separados engarzados por la línea común de ese viaje por la representación. Al espectador virgen, aquel que llega sin referencias sobre el film, le causará extrañeza porque, aunque nunca nada es real en la ficción al contemplarla nos esforzamos por crear la línea de la verdad en el relato, línea que normalmente es ocupada por la trama principal, jugamos a trazarle un perfil único al protagonista, a buscarle una lógica al relato incluyendo, si es necesario, episodios ficticios que se discernirían de la trama “real”. Pero en Holy Motors no se da esa realidad de la ficción, como en un texto de Pirandello, la única tierra firme es la representación dentro de la representación, y su sentido no tiene excusa argumental. Así el filme se convierte en metáfora de la propia vida en la que todos vivimos sin guión.

Desde un sentir nihilista, Carax nos enfrenta en su última obra a la vida como representación. “Unos mueren y otros siguen viviendo” se nos dice en un momento del film, verdad perogrullesca que, sin embargo, pocos serán quienes la perciban en toda su crudeza. Para captar la tragedia que esconde esa afirmación tan simple es necesario haber demolido todos los filtros con los que nos enfrentamos al día a día, vivir desnudos ante la conciencia cárnica de la muerte, hay que haber percibido la fuga constante del tiempo como un fluir continuo e inapelable hacia la agonía del individuo y la continuidad de la existencia que no se compromete con ningún sujeto. Estamos aquí como actores de un guión no escrito, nuestro actuar es un representar sin cámaras ni público. Lo humano viaja sin repetición, no hay retorno a ninguna Ítaca, igual que Óscar en su limusina se desplaza de una actuación a otra sin solución de continuidad. Y en medio de esta fuga, los hombres modernos ya no quieren ver la verdad, ya no se comprometen con la acción, banales como el signo de los tiempos prefieren desprenderse de su responsabilidad con los motores de la historia, así lo concluye Carax en el epílogo dejándonos con un regusto amargo cuando se encienden de nuevo las luces de la platea.

Y no puede haber reflexión sobre la vida sino la hay también sobre el arte. Holy Motors es también un ejercicio de metacine. Ahí están las citas a Franju y a Renè Clair, pero ahí está sobre todo la pregunta por el sentido de seguir haciendo cine. Carax, a través del actor como alter ego, se manifiesta cansado ante un arte que ha perdido su poética, arrastrado hacia lo digital que lo vuelve todo más simple y superficial. Pero, con todo, no quiere tirar la toalla porque sigue importando crear belleza. Ahora bien, la belleza de la obra se completa en el espectador que la contempla, ¿podrá mantenerse en una sociedad en la que la mirada cada vez está menos educada? Con su arrolladora fuerza visual Holy Motors nos deja con la pregunta como problema.

Holy Motors funciona pues a varios niveles, como canto, como reflexión, como interrogante, pero lo que nos acompañará siempre de ella es su poderío visual, porque no deja resolverse en el plano conceptual. Lo que más cuenta es el anonadamiento estético en el que nos sume y esa sensación de dulce tristeza que era comentario general a la salida del cine. Podrá decidirse que es un tipo de cine que no nos interesa, e incluso abandonar la proyección, pero nadie podrá negarle nunca su carácter de sinfonía de imágenes inquietantes. Difícil de catalogar, nos atrapará o nos provocará rechazo, pero a nadie le va a dejar indiferente este ejercicio cinético y el reto actoral que presupone. Para gozarla u odiarla, no admite término medio.

Dos nuevos clásicos editador por L’ Atelier: The Tingler y The Alligator People

17 octubre 2012 Deja un comentario

Estamos de enhorabuena, ya que han sido editados dos nuevas entregas de la imprescindible colección L’Atelier, y constituyen  todo un lujo por sus interesantes propuestas:

LA062 THE TINGLER (EL AGUIJÓN DE LA MUERTE)

Un patólogo, el Dr. Warren Chapin, descubre que el escalofrío que recorre la columna vertebral en estados de miedo extremo se debe al crecimiento de una horripilante criatura que todo ser humano aloja en su organismo. El anfitrión puede debilitar a ese ser, e incluso destruirlo, gritando con todas sus fuerza. Chapin  tendrá la oportunidad de probar sus teorías cuando conoce a Martha Higgins, propietaria de una sala de cine. Martha es sordomuda, y si no es capaz de gritar, el miedo extremo debería provocar la aparición de la criatura…

Erigida hoy en pequeño clásico del cine de Serie B, The Tingler es una de las mejores películas de  su director, William Castle. Igualmente, es una obra de “autor”, un film con plena conciencia de sus objetivos artísticos y económicos, de sus limitaciones y virtudes, cuyos artificios están absolutamente calculados y dosificados. De impacto la escena a “color” que contiene. Sin duda es un gran film,  divertido, ingenioso, delirante, a ratos perturbador.  The Tingler  constituye la segunda colaboración entre William Castle y el actor Vincent Price, cuyas producciones con Castle, como esta y  House on Haunted Hill (1958), contribuyeron a convertir al actor en una estrella del cine de terror.

¡Y además…! The Fingers of Fear (EE UU, 1961, 50 min.), un episodio de la mítica serie televisiva THRILLER, presentada por Boris Karloff y con Nehemiah Persoff. Un asesino de niños siembra el terror en una pequeña ciudad norteamericana. El teniente Wagner tiene poco tiempo para desenmascararlo…

Contenido:THE TINGLER (EE UU, 1959) 82 min. Trailer. Filmografías de WILLIAM CASTLE, VINCENT PRICE, JUDITH EVELYN, DARRYL HICKMAN. Libreto (Historia de la película ilustrada) Extra: THRILLER: THE FINGERS OF FEAR (EE UU, 1961) 50 min. Idiomas: Inglés – Español. Subtítulos: Español – Francés. Widescreen anamórfico (1.66:1) Blanco y Negro

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LA-063 LOS HOMBRES CAIMÁN (THE ALLIGATOR PEOPLE)

Jane Marvin se casa con un joven soldado cuyo rostro, a pesar de haber quedado gravemente desfigurado en combate, se ha recuperado extrañamente. Durante la luna de miel, tras recibir un misterioso telegrama, el marido desaparece. Jane emprende entonces una pesquisa que la lleva a los pantanos de Luisiana, donde el doctor Sinclair lleva a cabo extraños experimentos con proteínas extraídas de los caimanes…

Pónganse las botas y acompañen a Beverly Garland, Lon Chaney Jr. y Richard Crane por los peligrosos y misteriosos “bayous” de Luisiana en esta especie de versión sauria y gótica de La mosca. The Alligator People, película tardía y poco conocida del cine de monstruos atómicos contó, sin embargo, con un equipo artístico de excepción: Roy Del Ruth (The Terror) como director y Karl Struss (Ultimátum a la Tierra) como director de fotografía, además de un otoñal (bueno, casi invernal) Lon Chaney Jr. y la siempre agradecida presencia de Beverly Garland.

¡Y además…! Curse of the Swamp Creature (1966, 80 min.), una película destartalada de Larry Buchanan, autoproclamado rey del cine trash, en la que un científico loco experimenta con glándulas de caimanes para crear un ejército de  hombres-saurios. Con un John Agar petrificado, la escultural Francine York y el monstruo más feo jamás visto en pantalla.

Contenido: THE ALLIGATOR PEOPLE  (EE UU, 1959) 74 min. Trailer. Filmografías de ROY DEL RUTH, BEVERLY GARLAND, LON CHANEY JR. Libreto (Historia de la película ilustrada) Extra: CURSE OF THE SWAMP CREATURE (EE UU, 1966) 80 min. Idiomas: Inglés – Español (extra en inglés) Subtítulos: Español – Francés. Widescreen anamórfico (1.66:1) Blanco y Negro / Color (extra)

 

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Sitges 2012: la odisea de la sección noves visions, una aproximación a Keyhole

15 octubre 2012 Deja un comentario

Creo que el cine no puede admitir más que un género concreto de filmes: únicamente aquel en que sean utilizados todos los medios de acción sensual del cine.

El cine implica una subversión total de los valores, un trastoque completo de la óptica. de la perspectiva, de la óptica. Es más excitante que el fósforo, más cautivante que el amor. No es posible ocuparse en destruir su poder de galvanización por el empleo de temas que neutralizan sus efectos y que pertenecen al teatro.Antonin Artaud.

La cinematografía del canadiense Guy Maddin parece suscribir la afirmación de Artaud que citamos, especialmente en su destacado en negrita. Podría decirse que su revolución consiste en una regresión a los orígenes vanguardistas del cine, viendo Keyhole nos sentimos transportados a la perplejidad con la que los primeros espectadores se enfrentaron a los experimentos de Duchamp, de Man Ray, del primer Buñuel… Y una de dos, o nos dejamos seducir por su universo onírico o abandonamos la sala en busca de aire fresco y lógica cotidiana. Por ser un ente dual, Serendipia pudo encaminarse por ambos senderos de la bifurcación a la vez, aunque debo admitir que yo, que permanecí en el cine, lo hice más por obediencia a mis pretensiones de cinéfila que porque las imágenes causaran fascinación en mí.

Vayamos por partes. ¿Quién es Guy Maddin? Canadiense nacido en febrero de 1956 es conocido por su original recreación del cine mudo y del primer cine sonoro, recreación que en Keyhole le lleva a utilizar la lluvia para emular el ruido de imagen que aqueja a las copias que han llegado a nuestros días sin restaurar. Según confiesa él mismo: “Tengo una fantasía en la cual viajo atrás en el tiempo para robar las películas de otros directores, conformando así una gran filmografía propia. Resulta como una transfusión de sangre: no quieres tomar tanta como para matarlos o incluso debilitarlos, solo la cantidad justa para poder obtener beneficios, permitiendo que continúen viviendo repletos de sangre.” Algunos títulos destacados (que nosotros seleccionamos al azar) de su filmografía son Dracula: Pages From a Virgin’s Diary (2002) (mejor película en Sitges en 2002); Brand Upon the Brain!Mándame a la silla eléctrica (Send Me to the ‘Lectric Chair) (C) (2008); Tales from the Gimli Hospital (1988)  Ha trabajado distintos géneros a los que homenajea, en Keyhole, que es la que nos ocupa, ha escogido el cine negro para citar vagamente la Odisea de Homero.

¿Qué nos “cuenta” Keyhole? Ulises regresa a casa tras un tiempo ausente. Con él, llega una chica ahogada y un extraño hombre. La banda de Ulises ha estado sosteniendo el negocio. A su llegada, él deberá reencontrar a su esposa.  Maddin evoca la Odisea de Homero, pero lo hace en clave rotundamente doméstica, con una estética al borde del sueño y con una Isabella Rossellini convertida definitivamente en musa del cineasta. Pero el argumento es apenas una excusa para desplegar un experimento formal en el que mezcla aportaciones del expresionismo alemán, el surrealismo francés y el constructivismo ruso. Y ello mezclando el fantástico europeo del primer cuarto del siglo XX (se citan referencias a el Vampyr de Dreyer, La caída de la casa Usher de Epstein, y La carreta fantasma de Sjöström) con el cine negro americano de los años 30. En Keyhole conviven el juego con planos de tiempo distintos que se interseccionan en un presente, apariciones fantasmales, y alusiones a la Odisea, bajo una estética del cine de gangsters, pero lo importante es siempre su juego formal y su ambientación onírica que suspende la lógica. El problema que le detectamos es que suspende hasta tal punto la lógica que la trama argumental que debiera articular el experimento se desdibuja hasta su desaparición. Hay que reconocerle que es una obra personalísima pero gustará sólo a aquellos que se dejen llevar por lo envolvente de sus imágenes, el resto asistiremos obedientes a un ejercicio de cinefilia de los duros, más por disciplina que por agrado.

Maddin es comparado con Lynch pero a quien esto escribe no le ha tocado la fibra igual que el americano. Ya se sabe la obra de arte se completa en el espectador que la contempla, pero creemos que al canadiense no le ilumina la misma gracia que a otros directores amantes de lo críptico, por mucho que su actitud de admiración-recreación del mudo pueda parecerle a algunos más sincera y atrevida que la planteada por la oscarizada The artist. En resumen, las alusiones a la Odisea que lleva a cabo Maddin son tangenciales, pero enfrentarse a la sección Noves Visions  le resulta a Serendipia una auténtica odisea llena de penalidades.

Categorías:Sitges Film Festival

Sitges 2012: cuando la realidad es lo terrorífico,The Tall Man y Compliance

12 octubre 2012 Deja un comentario

En The Tall Man (2012, Pascal Laugier), el nuevo film del responsable de Martyrs (2008), se nos ofrece , esta vez en coproducción entre Francia y Canadá, un argumento con pueblos semidesiertos que se derrumban, niños que desaparecen y la encarnación del mal en un hombre del saco al que llaman The Tall Man. En el rol protagonista una eficaz Jessica Biel –a la que también podemos ver en el remake de Desafío Total (Total Recall, 2012  Len Wiseman) y  en la (como mínimo curiosa) Hitchcock, donde recreará a Vera Miles– sabe pasar perfectamente del papel de víctima al de culpable con su actuación temperada, nada histriónica.

Efectivamente, en The Tall Man nada es lo que parece y el juego de espejos distorsionadores nos desliza hacia giros inesperados que obligan al espectador a reinterpretar las imágenes una y otra vez hasta conducirle a una encrucijada moral. Y ello sin que las vueltas de tuerca, tan de moda en el cine actual, chirríen un sólo momento. Esa efectividad se consigue con la puesta en escena y, sobre todo, con su meticuloso montaje: Laugier juega con los encuadres salpicándolos con detalles de fondo a los que habrá que estar muy atentos porque acabarán cobrando significación cuando cambie radicalmente el punto de vista de la narración, pequeños detalles como fotos en las paredes que interpretamos de un modo cuando los vemos por primera vez y de otro cuando vuelvan a aparecer gracias a como se han montado los hechos en la trama.

Otro elemento, pues, que juega a su favor es la desecuenciación del tiempo. La película empieza in media res: vemos a la policía cercando la salida de una mina (tras unos rótulos que hablan de la desaparición de niños en EE.UU) e inmediatamente pasamos a un primer plano del rostro de Jessica Biel lleno de heridas, sumando ambos detalles pensamos que la protagonista ha sido víctima de uno de esos secuestros. Y durante el primer tercio, el flashback, seguimos pensándolo. La primera hipótesis es que alguien está secuestrando a los niños del pueblo amparándose en la superstición del hombre del saco, pero conforme avanzamos en el flashback (ojito con el SPOILER) pasamos a pensar que son los mismos lugareños los que  llevan a cabo los raptos, hasta descubrir que la culpable es la propia protagonista (fin del SPOILER). Si en su primer tercio la película avanza a modo de whoduit en el último acto ese interrogante es sustituido por el por qué lo ha hecho. Y cuando se revele (después de habernos hecho una hipótesis que el film vuelve a desmentir), nos encontraremos ante una encrucijada moral: ¿es lícito practicar el mal para conseguir un bien mayor?  

El film de Laugier funciona, por tanto, como un juego de escaques en el que todos los movimientos están pensados para llevarnos desde la confusión a la luz y a la reflexión. Conducido todo ello por una voz en off que resulta ser la del único personaje silente, clara metáfora de que es posible devolver su relevancia a los que han sido silenciados por la injusticia social. Es posible que a los más fanáticos del género y, sobre todo, a los que estén esperando otro ejercicio como Martyrs, se vean decepcionados, sin embargo, nosotros pensamos que este es un film de brillante factura, aunque las dos partes de Serendipia no llegan a un acuerdo sobre el ritmo. Mientras una insiste en que es el que más favorece a la precisión de la trama, la otra indica que es excesivamente pausado, lento hasta la exasperación. Lo que está claro es que The Tall Man no es una cinta pensada para entretener, es una película que le habla a la inteligencia más que a la emoción, y eso no será de agrado para todos los públicos. En todo caso, no os la perdáis porque dará que hablar.

The Tall Man se estrenará en España con el dudosamente bien elegido título de El Hombre de las Sombras, esperamos que si la cinta de Craig Zobel (de la que vamos a hablar a continuación) se estrena en nuestra tierra no traduzcan su título, porque el campo semántico del ‘compliance’ inglés va desde el acatamiento hasta la complacencia, y la acción de la película no se explicaría si ese actuar desde la conformidad que obtiene placer en la observancia.

Compliance se vio envuelta de controversia en su paso por Sundance, no tanto por sus imágenes, como por su aparente falta de verosimilitud y, sin embargo, la cinta está basada en hechos reales (y los internautas han podido comprobar que lo narrado aconteció en un McDonalds de Kentucki).  Se nos cuenta la historia de Becky (Dreama Walker) quien acude a otro anodino día de trabajo en el restaurante de fast food en el que trabaja. Todo es totalmente normal hasta que se recibe una llamada telefónica, supuestamente de la policía, en la que se la acusa de haber robado a una cliente, desatándose desde ese momento una pesadilla en la que el abuso de poder campa a sus anchas y en el que vemos que la pérdida de los derechos puede depender de, simplemente, una llamada de teléfono. Un hilo argumental que posiblemente hubiera agradado al Hitch de Falso culpable (The Wrong Man, 1956). La pérdida de la cotidianidad que corta el hilo del presente y amenaza el futuro de la protagonista. Y no sólo por el tema del falso culpable habría satisfecho a Sir Alfred, también le habría complacido el uso del suspense que no procede de elementos sobrenaturales sino de miedos muy ordinarios como el temor a perder el trabajo (en una situación como la actual puede ser una auténtica catástrofe) o la aprensión que nos produce todo lo que guarde relación con la policía. Compliance demuestra que para construir a un villano no se necesitan colmillos ni rasgos monstruosos, basta con un elemento tan habitual como un simple un teléfono móvil en manos de una mente perversa.

La cámara de Craig Zobel se entretiene en detalles mínimos en la obertura del film, es una mañana fría en algún lugar de Estados Unidos, nieve en la calzada, la trasera de un camión, objetos típicos de un fast food abandonados en el suelo… Compone así auténticas naturalezas muertas que tienen por objeto situarnos en un paisaje que nos resulta conocido por corriente. Sandra (una efectiva Ann Dowd), la directora del restaurante de la franquicia se dispone a encarar un día duro, un descuido con el congelador la ha dejado sin suficientes provisiones para servir sus especialidades justo en un día en que habrá supervisión.  Todos van a tener una carga de trabajo extra para salir con éxito de la prueba, pero nada de eso mina la camaradería habitual. Con muy pocos elementos Zobel describe a sus principales personajes, Sandra es una mujer madura que sigue siendo bonachona e ingenua pese a su cargo y Becky es una joven adolescente algo frívola que no ha acabado de perder su inocencia. Estos rasgos de carácter ahondarán el drama cuando empiece a trastornarse todo.

A media jornada se recibe la llamada del agente Daniels (Pat Healy), que informa de que una de las trabajadoras ha sido acusada de robo y ordena a Sandra que sea su intermediaria en el interrogatorio e inspección de la sospechosa. En todo momento la cámara es cercana a los personajes, se diría que actúa como un narrador que, aún siendo omnisciente, está contaminado del punto de vista de los protagonistas de la acción; siempre firme en su trípode realiza sutilísimas correcciones de encuadre que nos imbuyen el nerviosismo que se vive en la escena. Como en los mejores filmes de suspense el espectador intuye que los personajes están siendo víctimas de un engaño, así descubre con satisfacción que el autor de la llamada no es más que un vulgar bromista que nada tiene que ver con la policía. Durante el primer tercio de la película no vemos al villano Daniels, de modo que cuando aparece en pantalla, nosotros como “detectives” aficionados, nos felicitamos por nuestra perspicacia.

La extorsión de Daniels se asienta sobre los mecanismos del timo, es decir, todos son sus víctimas, no sólo Becky, pero Sandra y quienes colaboran con ella, no dejan de obedecer al supuesto agente con complacencia incluso cuando les instiga a darle a la adolescente un trato vejatorio. Y como todo buen film de intriga hace al público cómplice del delito porque todos esperamos ver hasta dónde van a ser capaces de llegar y casi nos alarmamos tanto como el falso oficial Daniels cuando está a punto de perder la comunicación (igual como cuando deseamos que Norman Bates pueda ocultar el cadáver en Psicosis).

Lo dicho, Compliance,  habría complacido al bueno de Hitchcock. Y el aficionado también saldrá satisfecho, porque, más allá de que esta hiperrealista cinta (Zobel se apoyo en grabaciones reales), pueda en ocasiones resultar paradójicamente inverosímil, hay que reconocerle su capacidad de mantenernos en tensión durante todo el metraje.

Sitges 2012: Fantástico con gotas de comedia

10 octubre 2012 Deja un comentario

A veces el fantástico y la comedia se han unido en extraña alianza. Tan solo hay que ver Freaks (1932, Tod Browning), que revosa buen humor y chascarrillos  mezclados con cirugias abominables y venganzas. O en plan despiporre, Braindead (1992, Peter Jackson), ya puro slapstick o Frakenhooker (1990, Frank Henenlotter). La lista es bastante abultada, no hay que olvidar las españolas Extraterrestre (Nacho Vigalondo, 2011) y Lobos de Arga(Juan Martínez Moreno, 2011) vistas en la pasada edición del Festival de Sitges. También, naturalmente, hay películas que consiguen provocar hilaridad sin proponérselo, de eso ciertamente también hay mucho en el fantástico.

Esta edición del festival nos ha ofrecido dos buenas y sanas muestras de terror/humor. Por un lado la irlandesa Grabbers (2012) es una monster movie de Jon Wright, director que ya nos había ofrecido otro cóctel de este tipo con Tormented (2009) su primer largometraje tras rodar algunos cortos. Si en La guerra de los mundos H.G. Wells nos narra que la invasión extraterrestre pudo ser frenada por los habitantes más diminutos de este planeta, las bacterias, en esta su segunda película, Wright muestra que la única manera de  terminar con unos vampíricos calamares del espacio exterior que han invadido un pequeño pueblo marinero irlandés es “contaminando” la sangre de todos sus habitantes con alcohol; cosa que, por otro lado, no resulta nada difícil: basta con anunciar barra libre en el pub de la localidad.

El director, además de resolver este desquiciado y a la vez ingenioso argumento de una forma muy satisfactoria, consigue fotografiar los paisajes del pueblo marinero con gran belleza. Sabe mover la cámara y no vacila en usarla en mano cuando rueda las escenas de mayor enfrentamiento, cosa que en este film le resulta satisfactoria a Serendipia, prueba de que no nos negamos en banda al recurso cuando está justificado. En cuanto a la dirección de actores, resulta también convincente, gracias, en parte, a que en el guión los prototipos que son sus protagonistas están perfilados de forma modélica, de modo que se consigue incluso aquello, tan difícil a estas alturas, de que nos caigan bien.

Grabbers ha sido puesta en relación con Súper 8 de J.J. Abrahams pues sus chuhtluianos invasores recuerdan a los monstruitos de las películas de los 80s, concretamente a los Gremlins de Joe Dante, creemos, sin embargo, que la relación no es más que tangencial; más bien la pondríamos en relación con la serie B de los 50s y sus relatos de invasores del espacio. No se puede olvidar, además, que la película es una comedia que hace gala de una sanísima autoparodia (uno de los tópicos más extendidos sobre el pueblo irlandés es el de que se beben hasta el agua de los jarros, bueno, si está bautizada de alcohol) y del espíritu británico que despertaba nuestra hilaridad en las célebres comedias de la Ealing, alguna de las cuales también bromeaba con las inclinaciones etílicas de los británicos, como Whisky a Go Go  (Whisky Galore, 1949, Alexander MacKendrick), aunque en esa ocasión fueran los escoceses. Monstermovie, comedia y, también, película de compañeros, pues la pareja protagonista serán la recién llegada guardia Lisa Nolan y el veterano sargento Ciarán O’Shean, entre los cuales el antagonismo irá cediendo hasta el sentimiento extremamente opuesto. Lo tiene todo para hacernos pasar un buen rato. Un film sin grandes pretensiones ni complicaciones realizado con la única finalidad de entretener  ¿Les parece poco?

La segunda propuesta es una coproducción entre Finlandia, Alemania y Australia, pero no se espanten, el resultado es altamente satisfactorio, tanto en guión como en medios técnicos. Iron Sky de Timo Vuorensola es una ingeniosa parábola sobre qué sucedería si al llegar un cohete americano en 2018 a la luna se encontrara con una base nazi perfectamente organizada desde  1945 en la cara oculta del satélite. Con el añadido, además, de que el astronauta fuese afroamericano (negro, vamos). Con estos mimbres, el finlandés, construye una comedia de ciencia ficción con tintes de fábula política.

Timo Vuorensola debuta con esta película en la pantalla grande, después de haber conseguido darse a conocer con su fan film StarWreck en 2005 (sobre el que puede leerse una interesante crítica aquí). Iron Sky no resulta totalmente redonda, pero sí tiene buenas dosis de aciertos. Entronca de algún modo con la estética steampunk con su gran despliegue de tecnología retrofuturista, ese laboratorio en la luna con su mad doctor de cómic, esos platillos voladores (ahora ya saben de dónde venían) y, sobre todo, esas naves espaciales con forma de zepelines. Ayuda a darle ese aire añejo la fotografía con color degradado casi hasta el blanco y negro en todo lo que se relaciona con la vida de los nazis en la luna y, por supuesto, la labor vestuario, maquillaje y peinado. En este último apartado destaca el trabajo sobre la francesa Julia Dietze (una belleza aria que quita el hipo) que interpreta a la instructora Renate Richter, la hija del mad doctor, especialista en terraqueología que prepara a los niños para una futura toma de la tierra por parte de los nazis quienes, ella cree ingenuamente, llevan un mensaje de paz y armonía. En cuanto a los actores, destacan igualmente Christopher Kirby, que ha formado parte de distinguidos repartos, entre ellos Star Wars IIILa venganza de los Sith (Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith, 2005 George Lucas) en el papel del astronauta Washintong, Gödz Otto como el villano Klaus Adler y sobre todo el siempre correcto y casi mítico Udo Kier en el papel de fürer sucesor de Hitler en la luna. Todos ellos nos brindan una interpretación correcta.

Comedia en tres actos, Iron Sky brilla sobre todo en su segundo tercio cuando Klaus Adler, acompañado por Renate Richter y el astronauta Washintong (que ha sido albinizado y adoctrinado en la luna) se desplazan a la tierra. Allí van a contactar con Vivian Wagner (Peta Sergeant) jefa de campaña para la reelección de la presidenta americana (Stephanie Paul), presidenta que nos recuerda a Sarah Palin pero aún más extrema. El eslogan bajo el que se presenta a las elecciones emula al Yes we can de Obama, pero no duda en adoptar para sus discursos las soflamas propagandísticas Nazis. Aquí, pues, es donde la sátira se hace más ácida: nuestros políticos actuales carecen de escrúpulos y en lo único que piensan es en arrancarnos el voto. Con humor Vuorensola denuncia algunos de los puntos más débiles de nuestras modernas democracias.

Es en el último tercio cuando desplegará lo aprendido en su fan film, Iron Sky se convierte en su último acto en una space opera que emula las batallas de Star Wars. Brillante en su ejecución y en sus efectos, adolece quizás de romper un tanto la línea satírica que la ha definido, aunque no la abandona pues en la batalla contra el invasor se descubrirá que todas las naciones desarrolladas han construido armas nucleares pese a haber firmado pactos renunciando. Con ironía el finlandés nos ofrece en esta ópera prima un film de género y denuncia, no se le puede pedir más a un debutante, y Vuorensola insistirá en esta línea en su próximo film,   I Killed Adolf Hitler, película que adapta el cómic del noruego Jason ganador de un Eisner, un relato de viajes en el tiempo en el que Jason nos muestra un mundo extraño y violento en donde los asesinos a sueldo suelen ser contratados para eliminar gente como parientes, colegas abusones, vecinos o tan solo personas molestas en general. Sus servicios tienen una gran demanda. Un científico contrata a uno de estos asesinos para viajar al pasado y matar a Adolf Hitler en 1938, con la esperanza de que quizás así la humanidad cambie. Pero el asesino falla estrepitosamente y Hitler escapará al presente. Nos esperan sorpresas venidas de este director, estaremos pendientes.

Categorías:Sitges Film Festival

Sitges 2012: Found footage project

Ya resulta cansino el tema de estos falsos documentales, found footage o películas con aspecto de estar hechas por aficionados, por aquello de dar cierto realismo y conectar con el sector más joven (y no tanto)  del público, ya totalmente imbuido en el mundo digital de telefonitos (smatphones en su mayoría). Cuantas sesiones de bendito oscuro cine se ven enturbiadas por el resplandor de estos armatostes cuyos propietarios no pueden dejar de consultar ni un momento. Si el mundo se terminara no lo mirarían directamente, lo filmarian. Ahora, por decir algo que Serendipia ha vivido en su propia carne, como una boda, los novios ya no se limita a posar para el fotógrafo contratado de turno, no. Hay que posar para todos y cada uno de los móviles que los invitados llevan encima, que por otra parte no pueden dejar de consultar por si pasa algo más interesante que lo que estan viviendo en ese momento en directo o para informar en tiempo real de lo que están viviendo (como si fuera una noticia de interés general). Cualquier cena se convierte en un momento (que parece dado por una muda orden) en una orgía de cámaras teléfono que deben inmortalizar la pitanza y la cara de besugo de los invitados, que inmediatamente pasan a figurar en el perfil de facebook del que perpetra las imágenes (malditas etiquetas). La imagen de uno en el basurero y sin poder hacer nada para evitarlo.

Pues bien, de ese terror (no por  cotidiano, menos punzante) va esto del found footage.

Si bien los primeros experimentos tienen cierta gracia, como la inaugural Holocausto Caníbal (Cannibal Holocaust, Ruggero Deodato) o la simpática The Blair Witch Projet (1999, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez). Pienso que se consiguió la cima con las autóctonas Rec (Jaume Balagueró y Paco Plaza) y con la, para el que esto escribe, magnífica Monstruoso (Cloverfield, 2008 Matt Reeves). Sin que ello vaya en detrimento de que todavía se puedan rodar películas en este estilo en las que el recurso esté totalmente justificado por el guión y resulten de impecable factura. Así nos sorprendió gratamente Chronicle (2012, Josh Trank) a la que le dedicamos un artículo en este mismo blog.

Pero parece que no hay suficiente y este, ya casi subgénero, sigue dando coletazos tras las soporífera Paranormal Activity (2007, Oren Peli) saga de la que únicamente fuimos capaces de ver la primera entrega, que terminamos por aquello de (¿Algo pasará, no? ). Ahora cuando sé que una película es de este estilo, sencillamente evito verla (o al menos lo intento). Incluso el subgénero (llamémosle así) está mutando, como demuestran películas como Atrapados en Chernóbil (Chernobyl Diaries, 2012 Bradley Parker) que aunque sólo utiliza en parte este tipo de rodaje, cuando lo abandona no deja de parecer estar todo rodado por un amateur con una única cámara (no olviden que detrás de esta cinta está Oren Peli autor de ese hype que fue la mencionada Paranormal Activity), film que quiere reproducir el punto de partida de  Hostel, pero que no llega a ser más que una película nefasta y del montón (en su honor hay que reconocerle que no tiene mal ritmo y en algunos momentos resulta incluso entretenida).

El público se está hartando de tanto rodaje parkinsoniano (que digo yo que incluso con la cámara en mano la imagen puede no ser tan temblorosa). O no, ya que en el Festival de Sitges se ha dedicado a este tipo de rodaje una maratón ( bajo nuestro punto de vista de visita obligada sólo para masoquistas).

No se puede censurar del todo que Eduardo Sánchez, uno de los directores de The Blair Witch Project (1999), film que puso de moda la tardía y ya cansina moda de rodar cámara en mano con la intención de que una película tenga aspecto de documental amateur, vuelva al formato (aunque sólo en parte) con este su quinto largometraje, Lovely Molly. En la película, una pareja de recién casados se instala en el caserón en el que la novia  se crío con sus ya fallecidos padres. La trama deja entrever abusos sexuales, drogadicción y más cosas que descubriremos al final, todo ello para intentar responder al interrogante de ¿Se trata de una posesión o de una bajada a los infiernos de la locura por parte de su protagonista? Todo ello quedará al final desvelado claramente -o no- tras cierto juego de engaño con el espectador que no deja de ser ingenioso. Uno de esos trucos que fuerzan al espectador a formularse hipótesis que habrán de corregir son los incisos de vídeo doméstico que se utilizan, aunque van fechados, es más que probable que los espectadores los interpreten como un recurso de flashback, es la fuerza de la costumbre que a veces nos pesa más que la experiencia directa. Cuesta de arrancar, pero una vez lo hace tiene cierta oscuridad que no puede dejar de agradecerse, amén que hay que agradecerle que logre hacernos dudar sobre si no serán verdaderas las apariciones que dice estar sufriendo la protagonista, porque en ningún momento se utiliza el susto fácil pero sí se incorporan detalles que nos hacen pensar que la protagonista está atada a algún tipo de adicción. Por su parte la Molly del título es una  más que correcta Gretchen Lodge, que en esta su segunda película tiene a bien ser bastante desinhibida en algunas escenas de desnudo. El resto del reparto también cumple bien con sus papeles aunque ninguna de las actuaciones nos resulten especialmente memorables.

Found footage puro y duro, sin ningún tipo de hibridación, es el que nos ofrece Area 407 (Dale Fabrigar y Everette Wallin), de la que por cierto os aconsejamos que no os leáis la sinópsis que se ha incluido en la web del festival u os la van a destripar enterita. El argumento es simple, un par de adolescentes regresan a Los Ángeles en avión la noche de fin de año, la pequeña Trish (la adorable debutante Abigail Schrader) no deja de filmarlo todo hasta la nausea con su cámara (de modo que te entran ganas de que muera pronto). Todo va bien hasta que el avión sufre un accidente y cae en medio del desierto, a partir de ahí la película se convierte en un survival  en toda regla (y en el que todos atufan a muerto desde el principio) y se va a complicar cuando sean atacados por un extraño animal que no reconoceremos plenamente hasta el fin de la cinta y que la asemeja a una versión low cost de Monstruoso. Area 407 es una película modesta, que parece de muy bajo presupuesto, que no tiene grandes expectativas, su metraje nos parece un tanto excesivo pues con una mayor concisión habría sido efectiva, no se inscribirá en la historia puesto que es totalmente olvidable, nada destaca en ella y parece apta para ser programada en horario de sobremesa, franja horaria en la que se agradece todo aquello que estimule el sestear.

De todas las películas incluidas en esta selección V/H/S es la que más expectativas ha generado en los foros y blogs de Internet. Se trata de una obra colectiva que concatena diferentes microrelatos de terror al estilo de, por ejemplo, Creepshow, constituyendo un auténtico juego metalinguístico de cine dentro del cine. Como todas las obras colectivas presenta el problema de que no todos los episodios logran el mismo interés, dándose además la circunstancia de que una de las peor resueltas es Tape 46 de Adam Wingard que es la que sirve como nexo de unión entre las historias que forman parte de esta antología. El relato de Wingard nos presenta a una panda de descerebrados que disfrutan filmando sus gamberradas. Son contratados para asaltar un domicilio en busca de una cinta de vídeo y allí se dirigen cámara en ristre. Se les dice que reconocerán fácilmente el vídeo en cuestión, pero a la hora de la verdad se encuentran con que la casa guarda una infinitud de ellos y tendrán que visionarlas junto a un anciano muerto que allí encuentran (y esa es la excusa para el juego metarefenrencial). El problema que presenta es que no genera intriga ni nos importa demasiado qué vaya a ser de esos cretinos que no se nos hacen simpáticos, de modo que casi se podía haber prescindido de ella.

Una de las mejores narraciones es Amateur Night de David Bruckner, en ella tres amigos se disponen a vivir una farra nocturna (qué molesto es que además de caracterizarse por ese tembleque de imagen los found footage incluyan como signo distintivo la oscuridad para mayor castigo de nuestros sufridos ojos) pertrechados con unas gafas espía que han regalado a uno de ellos, gafas que por cierto sabemos a ciencia cierta que existen y son efectivas, según nos comentó una persona perteneciente al Fandom que ustedes conocen y de quien no vamos a desvelar su nombre. No son como las de Rayos-X que anunciaban en el Teleprograma para ver a las vecinas cambiarse a traves del tabique del dormitorio y que, ya les digo que esas sí que no funcionan.  El corto no habría pasado de asemejarse a esas grabaciones que algunos necios suben a Youtube si no fuera por la vuelta de guión que introduce el personaje interpretado por la exótica Hannah Fierman y sus sorprendentes ojos; una auténtica mujer vampiro que les va a causar serios disgustos a los protagonistas. Turbulento y sádico,  es el episodio más destacado junto al último de ellos, 10/31/98 de Radio Silence, seudónimo de los cuatro directores que han trabajo conjuntamente en ella.

Second Honneymoon era el segmento más esperado por ser el dirigido por Ti West (The house of the devil, Cabin Fever 2, The Innkeepers), pero en la práctica ha generado algo de decepción. Una pareja convencional celebra, con un viaje por el mítico oeste, lo que se diría pretende ser su segunda luna de miel y, como no, tienen la intención de grabar todos los momentos memorables como testimonio que algún día les ayudará a guardar los mejores recuerdos. Pronto descubrirán que están siendo seguidos por una misteriosa mujer la cual va a ser relevante en el desenlace. A Ti West se le agradece el que casi todo lo grabado por los protagonistas transcurre a la luz diurna y, sobre todo, que sean unos aficionados al rodaje con un pulso suficientemente firme como para no provocarnos mareo.

No podía faltar un slasher en la selección, esa es la función que cumple el tercer relato Tuesday the 14h dirigido por Gleen McQuaid. Lo típico, un grupo de jóvenes va de excursión a un recóndito paraje  en el que morirán uno tras otro con muertes violentas y descacharrantes; la única novedad es que el psychokiller parece ser un ente paranormal, por lo demás no aporta nada al género que estamos comentando.

Uno de los episodios más originales es The Sick Thing That Happened to Emily When She Was Younger de Joe Swanberd contado a través de las vídeo conferencias de los protagonistas. Cuando se inicia pensamos que va a ser una historia de apariciones, pero va a girar hacia uno de los miedos urbanos más extendidos (junto al de cocodrilos y alimañas similares viviendo en las cloacas) el temor a que nos arrebaten un órgano para traficar con él en el mercado negro. El problema de este segmento, que podría haber pertenecido a la mítica serie Twilight Zone, es que el giro sorpresa resulta precipitado, pero, insistimos, incluye la novedad de la webcam como aportación a los falsos documentales y eso la dignifica.

Y llegamos a 10/31/98 (firmada por Radio Silence) la única que no es visionada por los gamberros del nexo de unión, cosa que nos hace pensar que justo esa es la grabación que estaban buscando. Noche de Halloween, cuatro amigos se dirigen a una fiesta disfrazados, pero se perderán y acabarán casi atrapados en una especie de casa encantada en medio de un ritual satánico (eso sí, los tipos no sueltan la cámara ni cuando se defienden de los ataques, con lo incómodo que ha de ser pelearse con una sola mano) y el desenlace será de impacto.

Aquí los cuatro integrantes de Radio Silence

En definitiva, V/H/S es una película irregular pero no es el peor producto de la selección, eso sí, los amantes del cine clásico acabamos con el deseo de revisar Qué verde era mi valle o cualquiera de los films de la época dorada del cine para desintoxicarnos. Films que a pesar de haberlos revisado varias veces, uno no mira el reloj continuamente para ver cuando terminan. Puede ser, eso sí, recomendable para los fetichistas del formato vídeo.

Junto a Área 407 y V/H/S la maratón se completó con The Bay el debut en el género de terror del veterano Barry Levinson (el responsable de Good morning, Vietnam y Rain Man entre muchas). De las tres la de Levinson es la que, a juzgar por el trailer, hace gala del pulso más firme y no cae en la estética feísta tan típica en el falso documental. The Bay se inscribe en el que se ha dado en llamar eco-terror, películas en las que el miedo lo introduce algún virus provocado por los mismos humanos, o en los que la naturaleza se rebela de un modo u otro a los abusos ecológicos de la humanidad. Es un tipo de terror que puede asociarse a fenómenos que alarman actualmente como puede ser el cambio climático, una de las más emblemáticas es la no totalmente redonda El Incidente de M. Night Shyamalan. El film de Levinson nos cuenta la historia del pintoresco pueblecito costero de Claridge, en la Bahía de Chesapeake, que vive del mar, auténtico sustento de la comunidad. Cuando dos investigadores biológicos franceses descubren un nivel asombroso de toxicidad en el agua, intentan advertir al alcalde, pero este se niega a provocar el pánico en el tranquilo pueblo. Como consecuencia, se desata una letal plaga que infecta a los habitantes de Claridge con una variedad mutante de parásitos capaces de hacerse con el control de sus mentes y, en última instancia, de sus cuerpos. Poco más podemos decir de ella, porque aunque Serendipia sea un ente mitológico de vez en cuando debe conciliar el sueño. Si la visteis ya nos haréis llegar vuestros comentarios, por el momento os dejamos con su trailer.

Categorías:Sitges Film Festival
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