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Un nuevo cómic editado por ‘Vial Books’: William Chesnut & Ribapolla 2XL
Ya a la venta vía Vial Books del nuevo volumen de las aventuras de William Chesnut y Ribapolla: William Chesnut & Ribapolla 2XL, segundo volumen del cómic creado por Patrick Grau y Víctor Olid, dibujante y guionista respectivamente, y que tras un año desde su puesta de largo, vuelven a la carga con la incorrección política y el ácido humor irreverente por los que es característica esta publicación underground.
Nuevos personajes, historias más largas, argumentos más elaborados, dibujo más dinámico, son los principales ingredientes que ofrece este nuevo volumen que además incluye muchas más páginas que el anterior, muchos más cameos de personalidades del mundo del espectáculo y mucho más humor de contenido sexual.
Una digna continuación que supera con creces, en todos los sentidos, al anterior volumen, pero que a su vez complementa a este y forja los cimientos de lo que será una verdadera saga.
Al igual que el primer volumen, el presente se completa con abundante material extra, así como un guión firmado por Mr. Pajarillo como autor invitado.
Cómic para público adulto, no recomendado a menores de 18 años. P.V.P de 16,99 € g. envío incluidos. También disponible pack junto al primer volumen por 29, 99 g. envío incluidos.
Pags: 314 Formato: 230 x 182mm Papel interior: Estucado, b/n Portada: Laminado mate. Color Encuadernación fresada.
A la venta exclusivamente en el blog de la editorial: http://vialofdelicatessens.blogspot.com
Las lecturas de Serendipia: Un viaje por el universo Novaro
CUANDO BRUCE WAYNE SE LLAMABA BRUNO DÍAZ. UN VIAJE POR NOVARO
JORGE GARD
Diábolo Ediciones. Encuadernación en tapa blanda con 352 páginas a todo color
Pocos libros sobre cómic hacían más falta que este. La mexicana editorial Novaro conforma por si sola todo un fenómeno nostálgico para los que fueron niños en España y toda Sudamérica durante los años cincuenta, sesenta y setenta. Y es que más que por la calidad, es el factor nostalgia el que juega a favor de los tebeos Novaro. Muchos descubrimos a los súper-héroes gracias a estos cuadernos, que adquiríamos con nuestra magra paga semanal. Recuerdo haber comprado más de uno de ellos a 7 pesetas. Concretamente uno de Superman en el que volaba con una llave gigante dispuesto a abrir su Fortaleza de la soledad. Una portada que gracias a internet he podido recuperar para reproducirla aquí. No recuerdo ninguno más. Pero tenían un olor característico y un tipo de papel que los hacía inconfundibles.
Además, estaba su chocante lenguaje.
Y es que los cómics Novaro, que se exportaron a toda Sudamérica y España, son todo un objeto de estudio para los lectores actuales. Al igual que los cómics editados por Vértice, los de Novaro carecían de la calidad que tienen los actuales. Los diálogos estaban retocados y reducidos a la mínima expresión. Y todo estaba castellanizado, tanto los nombres de las ciudades como los de los personajes, lo que ya entonces resultaba muy chocante. ¿Cómo iba a llamarse Robin, el compañero de Batman, Ricardo Tapia? ¿O Oliverio Reina Flecha Verde cuando no iba de uniforme? ¿Y qué diablos es eso de llamar Marvila a Wonder Woman? Chocante, muy chocante. Pero sin duda forma parte del encanto actual que pueden tener estos cómics. También a favor jugaba el que fueran los primeros cómic books que conocimos, con un formato aproximado al original y a todo color (a diferencia de Vértice que los editaba, en aquella época, en blanco y negro).
En 1964 la censura española prohibió los súper-héroes, así que dejaron de importarse los cuadernillos de Superman y el resto de luchadores en mallas hasta finales de 1971, momento en el que volvieron a los kioscos españoles. Cuatro años después el formato cómic book dio paso a uno más reducido, que fue publicándose hasta la desaparición de la editorial en 1985. Mucho antes, en España, los cómics Novaro habían pasado a un segundo plano ya que Vértice, por fin, había publicado en color, ordenada y regularmente, a sus personajes. Y tras una olvidable etapa en la que Bruguera se hizo con los derechos de DC y Marvel, Forum (Planeta) consiguió dar orden y concierto a las cabeceras de la ‘casa de las ideas’ mientras Ediciones Zinco lo intentaba con DC.
Pero Novaro fue mucho más que súper-héroes, tal y como nos narra Jorge Gard en su libro. Añadiendo humor y también los propios recuerdos de infancia en su Uruguay natal, donde tuvo acceso a las publicaciones de esta editorial que comenzó su andadura como SEA y sumó pronto otros sellos al grupo como EMSA, ER y Alegría, hasta llegar al definitivo y más conocido de EN, Novaro inició la adaptación de cómics americanos en México en 1949, publicando los personajes de Walt Disney, que fueron seguidos más tarde por los de Warner, Walter Lantz o los Terrytoons, entre otras historietas de animales antropomórficos que con su éxito motivaron que Novaro continuara atreviéndose con los súper-héroes de DC cómics, con Superman y Batman a la cabeza, lo que supuso todo un bombazo para la editorial. Tan solo hace falta ver un dato: Superman se comenzó a publicar de forma mensual en marzo de 1952, y de ahí pasó a quincenal y finalmente semanal, publicándose continuadamente hasta el cierre de la editorial en 1985. La editorial mexicana también publica en castellano los cómics de Dell y Gold Key, que adaptan en formato cómic las películas y series televisivas más conocidas, como Misión Imposible, Mis adorables sobrinos, The Green Hornet, Bonanza o El supeagente 86, por decir unas pocas. Casi todos los personajes más populares del cómic, televisión y cine pudieron verse en las portadas de los tebeos Novaro, porque lo tuvieron casi todo: La pantera rosa, Tarzán, Spirit, los personajes de Hanna-Barbera, la pequeña Lulu o Archi. Incluso durante un tiempo publicaron dos personajes editados por Marvel: La masa y Conan, el bárbaro.

Todo esto y mucho más pueden descubrirlo detalladamente en el libro de Jorge Gard, que también ofrece datos poco conocidos, como la curiosísima colaboración entre la editorial mexicana y la barcelonesa Selecciones Ilustradas de Josep Toutain cuyos artistas realizaron para Novaro, durante diez años, historias del oeste, adaptadas o no de personajes televisivos e ilustradas por artistas de la talla de Fernándo Fernández, López Espí, Cortiella o Rafael Auraleón. O la colaboración entre Bruguera y Novaro, que durante diez años editó el material de la revista Sissí en su colección Susi.
Si algún pero hay que ponerle es cierta falta de rigurosidad (No era Fred Astaire el que bailaba con el ratón Jerry, era Gene Kelly; y fue Ediciones Vértice la que bautizó a Hulk como La masa, no Bruguera). Errores pequeños, pero que empañan el conjunto y que con una revisión hubieran sido interceptados. Como la imagen repetida en dos páginas seguidas (224-225). Pero ya lo habíamos dicho al principio, pocos libros sobre cómic eran tan necesarios como este, y afortunadamente Gard ha realizado un estudio completo y detallado al que tan solo le hubiera hecho falta un buen inventario con el total de títulos publicados por la editorial con el número y año en el que se publicó cada serie para darse por completo. Pero con los datos que nos ofrece el autor, eso está en mano del lector. Toca investigar y profundizar, Jorge Gard nos ha ofrecido un detallado acercamiento, muy bien editado, como es habitual, por Diábolo ediciones. Ahora le toca al lector, estudioso y coleccionista interesado el sumar y aportar más datos y completar este trabajo. Difícil tarea, si, pero sin lugar a dudas apasionante.
Las lecturas de Serendipia: ‘El imperio del miedo’ de Antonio José Navarro
EL IMPERIO DEL MIEDO. EL CINE DE HORROR NORTEAMERICANO POST 11-S
Antonio José Navarro
Editorial Valdemar. Colección: Intempestivas / INT-028
año: 2016
ISBN: 97884-7702-836-9
págs: 528
Sabido es que cada convulsión en el pulso de la historia ha tenido repercusión en el cine. Y más concretamente en el fantástico y de terror. La Alemania de la profunda crisis entre guerras fue cuna del expresionismo, que produciría las primeras obras maestras del cine fantástico y las más sombrías y tenebrosas pesadillas. El crack del 29, seguido por la Gran Depresión, propició el nacimiento en Estados Unidos del ciclo de terror de la Universal. El estallido de la bomba atómica y, más tarde la guerra fría, trajo un cine repleto de insectos gigantes, colosos antediluvianos y amenazadores mutantes provenientes de otros mundos. Finalmente la guerra de Vietnam, los hippies y los crímenes cometidos por la familia Manson propiciaron la pesadilla que desató Tobe Hooper con La matanza de Texas en 1974, continuada por sus muchos hermanos bastardos en lo que se conoce como American Gothic.
Antonio José Navarro demostrará en este bien documentado ensayo que, tras los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center de Nueva York, el impacto provocado propició que el cine de horror norteamericano profundizara en ciertas temáticas y formas de entenderlo y de acometerlo. Posesiones, zombies, exorcismos, porno torture, found footage , brutales vampiros similares en intereses a los grandes grupos corporativos, locos hillbilies , terrible houses y bosques habitados por desconocidos salvajes casi invisibles son algunas de las temáticas que el cine de horror influido por los eventos del 11-S ha desarrollado en lo que va de nuevo milenio. Temáticas que si bien en algunos casos resultan innegablemente influenciadas por el trauma causado en la sociedad americana, en otros casos se antojan forzadas, aunque no por ello se debilite la tesis que el autor quiere demostrar.
Así que, a pesar de no estar al 100% de acuerdo con las teorías del autor, lo que es incuestionable es que el libro funciona magníficamente como muestra de lo que el cine norteamericano de horror ha venido ofreciendo en lo que va de milenio, algo que, naturalmente, nos habla claramente de la evolución de la sociedad y de los hábitos de consumo del público. Nos ofrece un buen campo en el que investigar. Profundizando y recuperando algunos títulos que podrían haberse escapado entre la basta producción norteamericana de terror, ofreciendo interesantes lecturas a sagas y películas como La casa de los 1.000 cadáveres (2003) y su secuela Los renegados del diablo (2005), la serie Saw (2004-2010) y la trilogía Hostel (2005-2011). Sin olvidar remakes como La matanza de Texas (2003), Las colinas tienen ojos (2006) o Amanecer de los muertos (2004). Y películas como Expediente Warren: The Conjuring (2013), El exorcismo de Emily Rose (2005), La tierra de los muertos vivientes (2005), Paranormal Activity (2007), Los extraños (2008), La cabaña en el bosque (2011), La Bruja (2015) o No respires (2008). Todo lo que convierte a El imperio del miedo en una lectura imprescindible para entender el cine de terror que se hace actualmente en Estados Unidos. Además de ser uno de los cada vez más escasos libros de tesis, que hacen descubrir al lector, por el análisis que realiza, interesantes lecturas paralelas en algunas películas que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas como intrascendentes. Otra nueva propuesta, impecablemente editada como es norma de la casa, por Editorial Valdemar.
ANTONIO JOSÉ NAVARRO (Barcelona, 1966). Historiador y crítico cinematográfico, miembro de la Asociación Española de Historiadores del Cine (A.E.H.C.) y del consejo de redacción de la revista especializada Dirigido por. Actualmente colabora en Imágenes de actualidad, Blow Up (Italia) y el suplemento cultural del diario Ara. Es autor de los libros Alien/Los inconquistables (1995) y, en colaboración con Tomás Fernández Valentí, de Frankenstein. El mito de la vida artificial (2000). Fue miembro del comité de selección del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya-Sitges (2001-2002 y 2007-2011) y responsable del Departamento de Publicaciones, donde coordinó y participó, entre otros, en los siguientes libros publicados en VALDEMAR: La nueva carne. Una estética perversa del cuerpo (2002), El demonio en el cine (2007), Explorando mundos: el cine de ciencia-ficción (2008), King Kong 75 años después (2008), Las sombras del horror, Edgar Allan Poe en el cine (2009) y Pesadillas en la oscuridad. El cine de terror gótico (2010).
El domingo 18 de diciembre: Atom fast market 2 – mercadillo de ilustración, fanzines y pequeñas editoriales
Tras el éxito de la primera edición llega Atom Fast Market 2, será el próximo domingo 18 de diciembre en una nueva ubicación en el barrio de Gràcia (Barcelona) con más espacio y, por lo tanto, más artistas.
De entrada gratuita, este es un mercadillo para apoyar el trabajo creativo local desde ilustradores y fanzines a pequeñas editoriales y escritores. Una cita imprescindible si estas navidades quieres hacer los regalos más originales y únicos.

Día: Domingo 18 de diciembre de 2016
Horario: de 11 a 21 horas
Lugar: L’espai Milà (c/Josep Torres 28. Barcelona) En el barrio de Gràcia.
Entrada gratuita
Con la participación de:
Ana Oncina
Ediciones Astrálago (Bill Jiménez)
Branca Studio
Gats Lliures del Poble Nou
Glitter Zines
Guillermo Carandini
Editorial Hermenaute
La boutique de Juanjo Sáez
Libros de Autoengaño
Kewaiichi
Maldo Illustration
Mia Álvarez
Mikel Murillo
Morbix
Núria Farré
Núria Just
Orciny Press
Somos Panoli
Paranoidland
Editorial Sven Jorgensen
Underbrain Books
Diábolo Ediciones cierra 2017 con cine de animación y cómic
Después del aluvión de novedades de las últimas semanas, algunas muy recientes, Diábolo despide el año con otro número especial temático de CTHULHU: 17 historietas de terror oriental, y el nuevo libro de Cruz Delgado Sánchez: ¡A ver quién se anima!, un libro único en el mundo dedicado a todos los actores que se han convertido en personajes de animación, a todas las series o películas de personas que han pasado a ser series de dibujos animados y varias combinaciones más.
Hablando con Miguel Herrero: ‘Un, dos, tres, responda otra vez’ y televisión de culto
Miguel Herrero San José es un fanático de la televisión. Mejor dicho, del mundo que rodea a todos esos programas que se materializan al apretar el botón de ese, para unos invento del diablo, y para otros caja de sorpresas. Su gran afición le ha llevado incluso a trabajar en ese medio como presentador durante 9 años en Castilla y León TV. Pero no se detiene ahí la actividad de Miguel en conexión al mundo de la televisión, pues también ejerce como bloguero en ‘El retrovisor’ de Teleprograma.tv y colabora en Es Radio. Además, ha escrito cuatro libros sobre su mayor hobby, todos ellos publicados por Diabolo Ediciones: «Revisitando los 80″, «Los 80 responden otra vez«, «Telepasión por los 90» y «La historia del Un dos tres«, reciente novedad que nos ha decidido a ponernos en contacto con él para hablar un rato sobre la llamada ‘caja tonta’, que tanto odio como amor parece despertar.
Lo primero ¿Qué es para ti la televisión?
La televisión es mi mejor hobbie. Desde pequeño siempre me fascinó el medio debido a los diferentes atractivos que proporciona. Las cabeceras, logotipos, las sintonías, la evolución de contenidos, los géneros… No sé qué hubiera sido de mi vida sin televisión, a qué le hubiera dedicado tanto tiempo. Porque no sólo es saber de ella y escribir sobre ella. Es coleccionar su merchandising, conocer a sus protagonistas, memorizar sus mejores o peores momentos… Todo el mundo tenemos que tener algo que nos apasione, que nos distraiga, que nos tenga pensando en esa actividad. Es una manera de ocuparse y de preocuparse. Curiosamente, ver la televisión no es mi intención primordial. Es saber de ella y compartirla con amigos, lo cual demuestra que no tiene por qué ser un medio alienante y disuasorio, sino todo lo contrario, que sirva para asociar y unir.
¿Como has planteado la investigación a la hora de realizar el libro?
Este libro de la historia del «Un dos tres» lo planteé hace justo un año de manera cronológica. Es lo primero que hago antes de escribir mis libros. La organización inicial es básica para que no te encuentres perdido durante el camino de desarrollo del volumen. El concurso se podía haber tratado por temáticas o por personajes que pasaron por el mismo pero creí que era más interesante entender el desarrollo de la idea que tuvo Chicho desde su nacimiento. Que un programa de televisión puede nacer con el concepto de circunstancial, efímero, como un concurso más de la programación y cómo el público va haciendo ese «monstruito» cada vez más grande, como una especie de niño que se va haciendo mayor, asume mayores conocimientos y crece con el cariño de quienes le rodean. El «Un dos tres» va evolucionando con la sociedad española, del blanco y negro y la dictadura a la televisión digital y las libertades. Cada capítulo se centra en una etapa del concurso, en todo lo que abarcó a lo largo y lo ancho de sus emisiones, con una guía de «episodios» final, puesto que cada semana se centraba en una temática y resulta entretenido saber de ese listado. El proceso abarcó el verme todos los programas que se conservan a la par que iba incluyendo entrevistas, reportajes y demás material de la época para ir contextualizando todo al unísono.
¿Cual es el primer recuerdo que tienes del concurso?
Mi primer recuerdo del programa está asociado a la segunda tanda de la tercera etapa (1983-84), es decir, la considerada «era Botilde». Es parte de mi infancia la bota en la cabecera del concurso, con su alegre sintonía, además de todo el merchandising que generó el «Un, dos, tres» como juegos, muñecos, discos, llaveros, cromos y pegatinas, siendo la «botibota» el objeto más característico de esa época. Su color morado y su bonito diseño reflejan a la perfección el espíritu infantil del programa, engordado en la cancioncilla que Mayra le cantaba a un robot de la mascota, «eres tú, Botilde amiga» en los especiales infantiles que hacía el concurso. Todas las mascotas del programa, así como azafatas, cómicos o presentadores, tienen su encanto pero en este caso, el que sea mi primer recuerdo de infancia lo hace aún más grato.
Has llegado a acudir a la grabación del ‘Un, dos, tres…’ como público ¿Cómo recuerdas la experiencia?
Efectivamente cumplí mi sueño en 2004 de vivir por dentro cómo eran las grabaciones del «Un dos tres». Hasta los 90 se daba el caso de que yo era demasiado pequeño para participar en las ediciones de adultos pero demasiado mayor para poder estar en las ediciones infantiles. Pero siempre soñé con estar en el «Un dos tres» aunque fuera como mero espectador. Estar cerca de lo que se vivía allí. El concurso en sí, las maratonianas grabaciones, el carácter de Chicho… Cuando supe de la vuelta del programa en el nuevo siglo, me movilicé junto a otros amigos fans del «Un dos tres» para acudir cuantas más semanas fuera posible como una ocasión única y, tal vez, irrepetible de sentir que estabas dentro del «Un dos tres». No era fácil trasladarse cada semana a Madrid y compaginarlo con el trabajo, pero así lo hice en 12
de las 19 entregas que conformaron aquella temporada. La experiencia fue muy grata, uno de los mejores momentos de mi vida cuando vi ese plató reconstruido en sus elementos clásicos de parte negativa, set de concursantes, set de azafatas, mesa, graderío… Conocer de cerca a todos sus integrantes, que nos pusieran perdidos de guarrerías… Cosas mejores y peores, pero algo de lo que siempre me sentiré muy feliz por haber vivido. Es como llevar a un fan de Disney a Disneyworld.
¿Te gustan las películas de Chicho? ¿No crees que perdimos a un gran director de cine?
Las dos películas de Chicho me parecen dos joyas de nuestro cine. «La residencia» muy especialmente no parece ni una producción española si no fuera por los nombres en los títulos de crédito. Se rodó de una manera absolutamente maravillosa, muy cuidadosamente, con doblaje para asemejarse a una película extranjera, con grandes interpretaciones y planos. En el caso de «¿Quién puede matar a un niño?» también hablamos de una temática muy arriesgada e interesante, con ciertas semejanzas a producciones del género como «Los pájaros», tomada como una invasión de pequeños seres con manía persecutoria. Ciertamente hemos perdido a un gran director de cine, tal vez por esa necesidad del público porque nos diera nuestras raciones de concurso entrañable. Pero bien es cierto que la producción de Chicho abarca tanto episodios de series como «Historias para no dormir», especiales aquí y fuera de nuestras fronteras, tipo «Los bulbos», que podríamos considerar una cinematografía aunque no fuesen oficialmente películas, siendo su última incursión al género «La culpa», dentro de las «películas para no dormir» de Telecinco.
¿Crees que esa memoria sentimental catódica está potenciada por el hecho de que tan solo había dos canales?


Yo creo que el hecho de que haya tanta «telenostalgia» sí tiene que ver en la emisión de solo dos canales. O uno y medio ya que la Segunda Cadena solo emitía unas horas. Evidentemente los programas los conoció todo el mundo, sus sintonías y «momentazos» están más presentes en la memoria común que otros vividos ya con la llegada de las cadenas privadas. Pero también es verdad que la programación era más entrañable. Sus melodías no son comparables con las de ahora. No es lo mismo que veas un refrito con las sintonías de «La bola de cristal», «Sabadabadá» y «La cometa blanca» a que lo hagan en el futuro con el «Club Megatrix», «Art attack» o «TPH Club». Las mascotas, los presentadores, su forma de hablar y dirigirse al público, las revistas que informaron sobre la tele, como TP o Tele Indiscreta. Todo es susceptible de ser «culpable» de que la tele del pasado sea mejor. Que actuaran grupos como Mecano o Los Secretos le da un aire de prestigio que no lo tienen en la actualidad ni Melendi o Los Gemeliers. El hecho de que vayamos sobre seguro a emisiones que fueron un éxito o de gente que se hizo muy popular ya gana terreno a cosas que hemos visto en los últimos tiempos como «Levántate All Stars» o «El amor está en el aire».
¿Qué piensas de la televisión actual?
La televisión actual peca de repetirse demasiado en cuanto a formatos de éxito. Si una cadena triunfa con un programa sobre cocina pronto aparece otro con algo parecido y casi el mismo título. Los programas del corazón, las series de época, los concursos de preguntas rápidas y los de nuevos talentos están omnipresentes en nuestras teles. Ahora les toca el turno a los de las primeras citas. Yo no soy de los críticos a los que todo les parece mal. A mi me han interesado espacios como «Hay una carta para ti» pero creo que la mejor televisión actual está en formatos de entretenimiento como «Tu cara me suena», de los que en el futuro aún les puedes sacar provecho para mostrar los mejores momentos o reunir a sus integrantes, como ha hecho TVE con «Operación triunfo». El error de la tele moderna está en ese tipo de espacios que cuando han pasado cinco años no sabes de qué hablaban o quiénes eran aquellos personajes. Aún siendo relativamente cercanos, todo cuanto ocurrió en «A tu lado» o en los primeros tiempos de «Sálvame» es absolutamente inservible para el archivo de la cadena que lo emite. Porque ni resultará entrañable ver a Kiko Hernández cómo se enfadaba en ese espacio ni la amante de un actor que contaba sus trapos sucios. Por eso, la tele clásica nos da entrevistas a Christopher Reeve o a Richard Gere mucho más atemporales que cualquier espacio de actualidad de hoy en día.

Presentando el libro del ‘Un, dos, tres…’ junto a Raúl Sender, Mayra Gómez Kemp y Alejandra Grepi (foto: archivo Miguel Herrero)
¿Qué piensas de esa nostalgia hacia los setenta, ochenta e incluso noventa que se nota por la edición de libros que hablan sobre el tema?
La moda por lo retro se está manteniendo desde hace muchos años. Ya Guillermo Summers hizo programas muy interesantes en los 90 denominados «Mitomanía». De esa mitomanía parecía que el nuevo siglo se despegaba un poco pero en los últimos tiempos, el archivo de RTVE ha rescatado numerosas y valiosas joyas, siendo perfecto acompañamiento de espacios como «Cachitos de hierro y cromo «, «Cómo nos reímos», «Viaje al centro de la tele», «Ochénteame otra vez» o el nuevo «Espinete no existe». Hace cuatro años abrí la veda de libros retro previos a otras experiencias en pro de años de EGB y similares. Mi primer libro, «ReVisitando los 80» salió al mercado cuando apenas había libros que hubieran tratado única y exclusivamente esa maravillosa década. Continué con los 90 y ahora estoy inmerso en la historia del «Un dos tres». Pero, desde luego, que me parece estupendo que haya florecido todo ese fenómeno por recuperar el pasado. Es bueno no olvidarse de donde venimos para conocernos mejor y homenajear a quienes han sido nuestros maestros.
¿Has publicado tu libro como deseabas o has tenido que recortarlo un poco?
En la versión final de todos mis libros siempre hay que recortar respecto al material que he escrito en origen. Mi capacidad de síntesis no es demasiado buena. Yo escribo sin límites puesto que no me serviría una plantilla para adaptarme. Es cierto que tener que recortar es muy duro pero siempre hay matices que no son necesarios o que, incluso, alargan el texto innecesariamente cuando no necesitas un incunable. En este caso, la historia del «Un dos tres» recoge lo que todo fan del programa debe saber y lo que quien no lo haya conocido en profundidad deba saber. Anécdotas, curiosidades, recuerdos personales, declaraciones de sus integrantes, fotos, capturas, el impacto mediático y social de sus personajes y frases… Kiko, Mayra, Jordi y Míriam, Garó, el dúo Sacapuntas, don Cicuta, las Tacañonas, las azafatas, los números de baile, los mejores y los peores premios, la magia de Tamariz, Ruperta, el Chollo, la «faz más ododosa», el «Un dos tres» en otros países europeos, los invitados, los especiales con famosos o infantiles, los desfiles folklóricos… ¿Queréis más? El libro del «Un dos tres» es la solución.
http://www.diaboloediciones.com
La historia del mejor programa de nuestras vidas: Un, dos, tres, responda otra vez. Un libro de Miguel Herrero
UN, DOS, TRES, RESPONDA OTRA VEZ. La historia del mejor programa de nuestras vidas
Miguel Herrero (Tapa dura, 296 páginas a todo color. Diábolo Ediciones)
Los que rondamos los cincuenta y los sobrepasamos recordamos perfectamente lo que significaba la llegada del viernes, día mágico en el que, además de terminar la semana lectiva y laboral (en muchos casos), toda la familia se reunía ante el televisor para vivir una nueva emisión del concurso ‘Un, dos, tres, responda otra vez‘. Con ese programa nos reímos, aprendimos y también, ¿por qué no? algunos niños nos enamoramos por primera vez, ya que todos teníamos a nuestra presentadora favorita. No nos parecían tan lejanas como realmente estaban. Eran como esa vecina a la que veíamos y adorábamos en silencio. Hasta nuestras madres las apreciaban. Las conocíamos, al igual que a los cicutas, tacañones y tacañonas, a los que, esos sí, teníamos más cerca de lo que quisiéramos. Queríamos a Chicho, que nos había espantado con sus ‘Historias para no dormir‘ y queríamos, en resumen, un mundo mejor, esa vida en la que todos sonreían y que cada viernes nos llegaba, primero en blanco y negro y más tarde a todo color, desde esa pantalla a la fantasía que entonces era el televisor.
Sin lugar a dudas, el ‘Un, dos, tres…’ forma parte de la memoria sentimental de muchos españoles. Sobre todo de los más mayores, ya que las generaciones posteriores ya lo conocieron en la época de las televisiones privadas, y no cuando la gris televisión franquista constaba solo de dos canales, que parecían llenarse de vida y color gracias a este concurso. Y todo, realmente todo, lo que envolvió a ese universo creado por Chicho Ibáñez Serrador es lo que ha reunido Miguel Herrero en las páginas de Un, dos, tres, responda otra vez. La historia del mejor programa de nuestras vidas. Un voluminoso libro, editado por Diábolo Ediciones, que se añade a la colección de obras con las que la editorial rescata la maltratada cultura popular española. Miguel Herrero, como ha demostrado en otras de sus obras dedicadas al ente televisivo (varias de ellas editadas también por Diábolo), es todo un especialista que demuestra un gran conocimiento sobre el medio, y sobre el concurso en particular, y ha realizado EL LIBRO sobre este espacio televisivo. Un libro en el que se recoge, repito, absolutamente todo y más: todas las etapas, los personajes, la mecánica del concurso en cada edición, anécdotas, merchandising, temática y fecha de emisión de cada espacio… Todo. Y el autor lo ha hecho de la mejor manera posible, escarbando en prensa y revistas de la época. Buscando el dato curioso, entrevistando a algunos personajes conectados con el concurso como la encantadora Aurora Claramunt o el entrañable Pepe Carabias (quien ya por si solo merecería un libro por ser historia viva de la televisión, del cine y del doblaje) y contando, además, con material gráfico proveniente de los archivos personales de los implicados.
Miguel abre nuestra memoria mientras leemos el libro, nos inunda de datos contagiándonos su propio entusiasmo. Se nota que ha disfrutado encontrando esa pequeña nota que desconocía, esa declaración contenida en aquella añeja publicación, esa portada tan curiosa. Y también se nota que goza al compartir todo ello con el lector. Por eso este es un libro valioso, apabullante y desmesurado en su contenido, pero también necesario para entender a un país que quería cambiar y que lo hizo a caballo de las distintas ediciones del concurso.
Leeremos sobre las diferentes etapas, de cómo se tuvo que enfrentar el programa a las cadenas privadas llegando a poner demasiada carne en el asador (¿recuerdan a Gloria Trevi?). Averiguaremos que la neumática Sabrina actuó antes en el concurso que en aquel inolvidable programa de fin de año; veremos como Chicho siguió apostando por que su programa no dejara de ser un espacio familiar en tiempos de mamachichos. Y veremos como el fin llegó con su apuesta personal por la cultura en la décima temporada, que quizás fue un suicidio buscado, premeditado, en un momento en el cual la más pura telebasura inundaba las parrillas televisivas.
Victoria Abril, Aurora Claramunt, Agatha Lys, Beatriz Escudero, Britt, Blanca Estrada, María Casal, Kim, Silvia Marsó, Lydia Bosch…; las coletillas que formaron parte de las conversaciones cotidianas de los españoles y que, todavía actualmente permanecen ya como lugares comunes de nuestro imaginario: ‘Veintidos ‘ ‘La plaza estaba abarrotaaa’, ‘¡Y eso duele…!’ ‘¿Porqué será?’, ‘Hasta aquí puedo leer’, ‘Hemos venido a jugar’,’¡Campana y se acabó!’… Los presentadores que fueron y los que no llegaron a ser pero cuyos nombres se barajaron; Doña Ruperta, Botilde, El Chollo, El Antichollo… todo recorre las páginas de este libro. Si hay que buscarle un pero, este sería la ausencia de pies de fotos, que nos aclararían quienes son algunos de los personajes que muestran.
Hay quien, como yo, piensa que la dedicación al concurso terminó truncando una muy interesante carrera cinematográfica. El mismo Chicho lo ha llegado a declarar, pero ahí queda el conjunto de su obra, que trasciende al hombre, importante en todos sus aspectos: su ficción televisiva con Historias para no dormir, recuperadas por el sello 39 Escalones en un magnífico pack en DVD; su obra cinematográfica que, lamentablemente, se limita a dos largometrajes (La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?); su poco conocida faceta teatral (con obras como El agujerito y Aprobado en castidad/inocencia); y sus espacios televisivos (concursos y otros programas multipremiados que merecerían una edición en condiciones como Historias de la frivolidad).
Sin duda los estamentos oficiales maltratan y ningunean la cultura popular, los cómics, el cine y la televisión que muchos tenemos en nuestra memoria pero que oficialmente parece no haber existido, mientras otras épocas se están entronizando de manera desaforada. Así que mientra haya estudiosos entusiastas como Miguel Herrero y editoriales como Diábolo Ediciones parece que habrá un reducto donde quedará resguardada. Porque aunque Serendipia está un poco harto de esta operación nostalgia (video clubs, los ochenta, la movida, EGB’s…) siempre estará a favor si se hace desde trabajos escrupulosamente realizados que escarben y vayan más allá de un simple desempolvar el pasado.
ECC cierra el año con varios broches de oro: Sueshiro Maruo, Junji ito, Watchmen y DC
Además, diciembre es el mes en el que se celebra el Salón Internacional del Tebeo de Madrid, Expocómic, evento en el que disfrutaremos de autores tan relevantes como Mikel Janín (Batman) o Mark Buckingham (Fábulas), y en el que además podréis adquirir los cinco títulos de diciembre relacionados con Renacimiento con una portada exclusiva únicamente a la venta en la feria.
Las lecturas de Serendipia: Las fábulas mecánicas. Guillermo Del Toro
Clamaba al cielo el poder disponer de un libro en castellano sobre Guillermo Del Toro y Las fábulas mecánicas ha venido a paliar, en parte, esa sequía, ya que se trata de un magnífico y riguroso acercamiento crítico a la obra del cineasta mexicano. Quizás no todo lo exhaustivo que uno hubiera deseado, pero hay que tener en cuenta que el basto imaginario de Del Toro requeriría un volumen mucho más extenso para ser tratado al detalle y con justicia.
En todo caso la propuesta que nos ofrece Calamar Ediciones es de un atractivo ineludible. Principalmente porque está coordinada por Juan A. Pedrero Santos, escritor al que ya hemos tenido ocasión de tratar en otras ocasiones, y que se ha rodeado de un buen número de colaboradores de primer orden como son Javier G. Romero, Tonio L. Alarcón, Rubén Higueras Flores, Carlos Díaz Maroto, José Luis Salvador Estébenez, Adrián Sánchez, Tomás Fernández Valentí y Diego Salgado los cuales, junto al propio Pedrero Santos, analizan la filmografía del director título a título. Santiago Segura, amigo personal del director mexicano, abre el libro con un divertido prólogo y Guillermo Del Toro, además de responder a una extensa e interesante entrevista telefónica realizada por el coordinador de la obra, ha cedido uno de los detallados perfiles biográficos que habitualmente realiza de sus personajes con los que ayuda al actor a ponerse en situación. Finalmente Calamar Ediciones redondea la obra reproduciendo fielmente, y en magnífico papel, el estupendo material gráfico que ha cedido el propio cineasta.
La sobria portada iluminada por Mike Mignola nos dará acceso a casi 250 páginas que nos introducirán en el barroco universo de Guillermo Del Toro, repleto de insectos con forma humana, vampiros patéticos, mechas y kaijus, súper-héroes procedentes del infierno, fantasmas y goticismos de ultratumba. Mundos de pesadilla, pero también de hadas, que componen el valioso legado de este creador tan particular.
Leeremos sobre su ópera prima Cronos, cinta que algunos se empecinan en considerar su mejor obra, reduciendo casi a la nada todos sus logros posteriores. Sabremos de su problemática gestación, con un guión mil veces revisado, incluso durante el propio rodaje. Leeremos como Del Toro ama a todos sus hijos, considerando igual de personales y autobiográficas sus Hellboy como El laberinto del fauno. Sabremos de su encontronazo con el sistema de estudios norteamericano. De Mimic y Blade II. Tambien, naturalmente de sus películas españolas, tan fantásticamente arraigadas en los profundos miedos de nuestra contienda civil, como son la ya mencionada El
laberinto del fauno y El espinazo del diablo. Y sabremos como cobraron vida en la imaginación del director los titanes de Pacific Rim y los fantasmas íntimos de La cumbre escarlata. Magia y aventuras que los diferentes escritores de Las fábulas mecánicas han abordado cada uno a su propia manera. Algunos describiendo la película paso a paso y añadiendo lo que les va sugiriendo el director; otros mezclando análisis y crítica con la descripción de los diferentes elementos artísticos, ya sean humanos o materiales. Pero todos los artículos, cada cual con su propia idiosincrasia, no chirrían en el todo que conforma el libro, mérito que hay que atribuir a Juan A. Pedrero Santos y su trabajo de coordinación.
Al terminar de leer las reseñas y críticas de todas las cintas el lector curioso, que gusta de saber también de los avatares biográficos del protagonista del libro, podrá resarcirse, en parte, con la extensa entrevista en la que Del Toro se abre especialmente al coordinador. Hablando de su forma de trabajar, de su vida y deteniéndose especialmente en su niñez, pero dejando muy claro que el cine lo es todo para el. Que respira, bebe y come cine. Y que su género es el fantástico:
«Cuando lees la historia del cine de terror, de ciencia ficción, del fantástico en general, te encuentras sobre todo con biografías de directores que lo practican como un escalón hacia un cine más ‘genuino’, y que después lo repudian o rechazan; reniegan de su origen. Para mí, este es mi origen y este es mi fin; es decir, hablar del bien y del mal en términos de parábola, muy amplificada por el fantástico: eso es lo que quería hacer cuando tenía quince años, y lo que quiero seguir haciendo ahora que tengo cincuenta y dos» (Pág. 161).
Del Toro, que no duda en considerarse a sí mismo un niño grande, con su gran sala de juegos, Bleak House, y sus cuadernos de apretada caligrafía en los cuales escribe y dibuja lo que se le ocurre a su fantástica imaginación, se muestra como un humilde y agradecido creador de tan basto, como maravilloso, universo, al que ahora podemos introducirnos de la mano de Calamar Ediciones.
ÍNDICE
Prólogo. Santiago Segura
Guillermo del Toro. Una vida entre fábulas. Juan Andrés Pedrero SantosCronos. Mala sangre. Tonio L. Alarcón
Mimic. La humanidad en peligro. Rubén Higueras Flores
El espinazo del diablo. De la esencia de los fantasmas. Carlos Díaz Maroto
Blade II. Entre la experimentación y el encargo. José Luis Salvador Estébenez
Hellboy. La mano de piedra del destino. Adrián Sánchez
El laberinto del fauno. Las pruebas mágicas de Ofelia. Tomás Fernández Valentí
Hellboy II. El ejército dorado. Y aun así, nunca seremos humanos… Javier G. Romero
Pacific Rim. Monstruos contra monstruos. Juan Andrés Pedrero Santos
La cumbre escarlata. Gótico tardío. Diego SalgadoEntrevista con Guillermo del Toro. Juan Andrés Pedrero Santos
Biografía de un personaje: Lucille Sharpe. Guillermo del Toro
Filmografía
Bibliografía
Índice onomástico
Mas información: http://www.calamarediciones.com/
Novedades Diábolo noviembre 2016: Novaro, James Cameron, Anime y buen cómic
Diábolo ediciones nos presenta sus suculentas novedades para noviembre entre las cuales hay lugar, como es habitual, para el mejor cómic y el cine más fantástico. Destacamos por su interés Cuando Bruce Wayne se llamaba Bruno Díaz, un libro con el que su autor nos propone adentrarnos en el universo Novaro. Y es que hubo un tiempo en el cual muchos descubrimos que los superhéroes se editaban en color gracias a esta editorial mexicana, cuyas publicaciones se importaban y vendían en los kioscos de forma totalmente caótica. Novaro tenía los derechos de los personajes de la editorial DC, así como de otras editoriales, muchas de las cuales editaban cómics basados en series de televisión. Un catálogo amplio y una historia que estamos deseando conocer todos aquellos que nos gastábamos la paga semanal en estos luminosos tebeos. También, y con los ecos del reciente Salón del Manga de Barcelona todavía resonando, David Heredia Pitarch nos introduce en el mundo del Anime. Desde sus inicios hasta la actualidad. Un trabajo imprescindible para conocer este medio tan desconocido como extendido en todo el mundo. Ya nada puede parar la invasión del Manga y del Anime en occidente, así que por lo menos conozcamos su historia y las más importantes obras que ha legado, más allá de Miyazaki. Finalmente la tercera propuesta de Diábolo en su apartado de libros de cultura popular tiene como protagonista al cine fantástico. En James Cameron. El rey del mundo, Juan Luis Sánchez y Luis Miguel Carmona analizan las vida y obra del director de Terminator.
Pero como hablar de Diábolo ediciones es también hablar de cómic, debemos hablar de sus tres interesantes propuestas: Mary Shelley. La muerte del monstruo tiene como protagonista a la fascinante autora de Frankenstein o el moderno Prometeo, novela gótica y origen de la ciencia ficción; El secreto del salmo 46 nos propone un viaje en el tiempo y a las expresiones artísticas para averiguar qué secreto oculta el arte; y finalmente, Mezolith, nos transporta a vivir una aventura durante el origen del hombre. Tres propuestas bien diferentes como interesantes. Entren pues en el mundo de Diábolo.
Más información: www.diaboloediciones.com/
El fin de semana de Cardoterror arranca con… ¡Vampirella y muchos monstruos!
A pesar de que ayer ya pudieron temblar con los títulos que prepararon los amigos de Cardedeu, el fin de semana comienza calentito, calentito, como el chocolate que vamos a meternos mañana antes de degustar los dos clasicazos que nos han preparado los amigos de Cardoterror ¿Cómo, que no se han enterado? ¡Pues ya tardan en consultar la programación que desde aquí les avanzamos!
Esta tarde CARDOTERROR XI Presenta del documental El arte de Vampirela, realizado por José Guerrero, que rinde un merecido homenaje a los dibujantes de Selecciones Ilustradas y en especial al personaje de Vampirela. El documental narra, a través de entrevistas a los más prestigiosos autores, la gestación de una de las épocas más importantes y brillantes del cómic. Después del pase del documental se realizará una charla coloquio con la presencia del director del documental y de los ilustradores Isidre Mones, Lluis Ribas, Joan Boix y Enric Torres. Y después dos descacharrantes muestras de terror a base de monstruos: Jeepers Creepers (Victor Salva, 2001) y Humanoides del abismo (Humanoids from the Deep, Barbara Peeters y Jimmy T. Murakami, 1980)
Viernes 28 de octubre a las 19.30h Cines L´esbarjo. Cardedeu (BCN) Entrada gratuita http://www.elcardot.org elcardot@yahoo.es facebook: El Cardot/grup Cardoterror






































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