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Archive for the ‘Sitges Film Festival’ Category

La atmósfera de ‘Mad Max’ invade un Sitges 2019 post-apocalíptico

Sitges 2019 respira polvo del desierto y hierro oxidado. La próxima edición del certamen –que se celebrará entre el 3 y el 13 de octubre– celebrará el 40 aniversario de Mad Max. Salvajes de autopista, de George Miller. Una efeméride que ha inspirado el cartel, una retrospectiva y el libro oficial del Festival, y que impregnará Sitges durante once días.

La primera entrega de la saga distópica más emblemática de la historia del cine protagoniza el cartel de Sitges 2019, con el sello de la agencia China. “En la imagen, aparece un coche destruido por el óxido, abandonado en medio de un desierto infinito, sin rastro de ningún personaje. Una composición enigmática, simple y contundente, que bebe de una iconografía tan inconfundible como la saga de Miller y su paleta cromática de naranjas, ocres y amarillos. Se trata de un homenaje a una obra con un universo gráfico único, que se presta como pocos al formato sintético e icónico de la cartelería”, explica el director creativo ejecutivo, Rafa Antón. El fenómeno Mad Max, llegado de Australia, se vivirá en cada rincón de Sitges con entusiasmo.

Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya también conmemorará los 40 años de un título icónico del cine de género de 1979: Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott, un film que marcó una época y que continua bien presente en la actualidad, reuniendo a una legión de fans. De la misma manera, otros homenajes a cintas esenciales del fantástico tendrán su espacio para el recuerdo en Sitges 2019.

Exploitation italiana

La retrospectiva Apocalypse domani recogerá títulos clave de la exploitation italiana de ciencia ficción desarrollada a finales de los años 70 como consecuencia del éxito de títulos estadounidenses como Star WarsAlien o 1997: Rescate en Nueva York, pero sobre todo de las dos primeras entregas de Mad Max. Fueron productos pensados para el mercado internacional, que en algunos territorios –como España– alcanzaron un enorme éxito comercial, dirigidos por veteranos del cine de género como Enzo G. Castellari (1990, Los guerreros del BronxLos nuevos bárbaros), Joe D’Amato (Bronx lucha final), Sergio Martino (2019, tras la caída de Nueva York), Lucio Fulci (Roma año 2072: Los gladiadores) o Luigi Cozzi (Contaminación: Alie n invade la Tierra).

En los últimos años, muchas de estas cintas se han convertido en títulos de culto buscados por los aficionados de todo el mundo, generando un fenómeno de reivindicación y recuperando su importancia artística e industrial.

Libro oficial

Apocalypse Domani. La década dorada de la exploitation italiana de ciencia-ficción (1977-1990) es el título del libro oficial del Sitges 2019 que, bajo la coordinación de Ángel Sala, verá la luz el próximo mes de octubre. Esta será la segunda colaboración entre el Festival y Editorial Hermenaute, después de la publicación el año pasado del ensayo Michele Soavi. Cineasta de lo macabro.

El libro analiza el fenómeno de la exploitation italiana desde la perspectiva del género de la ciencia ficción, repasando sus precedentes, sus contenidos y el impacto que suscitaron este tipo de producciones. Un recorrido didáctico a través de sus películas más representativas, cintas que aún hoy en día cuentan con miles de fans en todo el mundo. La publicación también quiere reivindicar la figura de un buen número de directores italianos, entre los que destacan Antonio Margheriti, Sergio Martino, Enzo G. Castellari, Luigi Cozzi, Ciro Ippolito o Joe D’Amato.

Apocalypse Domani recupera títulos centrados en ciudades distópicas, apocalipsis y cine de bandas; en sus pasajes el lector encontrará el análisis de películas influenciadas por peplum, el spaghetti western y el horror. Guerreros bárbaros, ciborgs, alienígenas, moteros, monstruos de todo tipo, émulos de Conan el Bárbaro o míticos héroes clásicos. Un mundo de fantasía que, durante una década, dio al cine italiano su versión más desinhibida y comprometida con el fantástico.

El libro consta de las firmas de críticos de cine y especialistas en la materia como Violeta Kovacsics, Diego López, Ruben Lardín, Jesús Palacios, Xavi Sánchez Pons, Lluís Rueda, Mònica Garcia, Jordi Sánchez Navarro, Desirée de Fez, Manlio Gomarasca, Domingo López y el mismo Ángel Sala.

Fantastic 7

El Festival de Sitges ha creado Fantastic 7, conjuntamente con el Marché du Film del Festival de Cannes y el fundador de Blood Window, Bernardo Bergeret. Se trata de un foro destinado a fomentar el talento dentro de la industria del género y favorecer su conexión con socios comerciales potenciales. Fantastic 7 celebró su primera edición en la pasada edición del Festival de Cannes, con una numerosa asistencia de la industria del género llegada de todos los puntos del planeta.

La sesión, apadrinada por el director J.A. Bayona, reunió a siete festivales internacionales: Bucheon International Fantastic Film Festival (Corea del Sur), el Cairo International Film Festival (Egipto), el Festival Internacional de Guadalajara (México), el International Film Festival & Awards de Macao (China), el South by Southwest d’Austin (Estados Unidos), el Festival de Toronto (Canadá) y el Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Cada festival defendió, a través de un pitching, una propuesta de género fantástico. Sitges presentó la nueva producción del cineasta vasco Juanma Bajo UlloaBaby.

Al acto de Cannes asistió el Ministro de Cultura y Deporte, José Guirao; la directora del ICAA, Beatriz  Navas el director del ICEC, Miquel Curanta; el director de su área audiovisual, Francisco Vargas, así como otros representantes de instituciones y organismos relacionados con la industria audiovisual.

Taboo’ks

Las vías confluyentes entre las industrias audiovisual y editorial volverán a coincidir en Sitges de la mano de Taboo’ks, la iniciativa del Festival de Sitges que acerca la literatura y el cine fantástico. El programa –que abrirá el periodo de presentación de candidaturas la primera semana de junio– selecciona de entre todos los proyectos recibidos cuatro obras (novela, teatro o novela gráfica) y un study-case de un proyecto en vías de adaptación para presentarlos a los productores asistentes al Festival, con la finalidad de promover los acuerdos de adaptación de obras literarias a proyectos audiovisuales.

Aprovechando el marco del certamen internacional, Taboo’ks se convierte en un mercado de derechos especializado en el género fantástico. La actividad incluye una agenda de contactos y una masterclass impartida por una personalidad significativa del sector cinematográfico y literario.

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El Fantastic 7 triunfa en un Cannes comprometido con el género

La iniciativa, que reúne a siete festivales de todo el mundo, llenó el Palais K en el certamen francés

El Festival de Sitges ha protagonizado en Cannes una jornada dedicada al fantástico. La presentación del proyecto Fantastic 7, el pasado domingo, disfrutó de una acogida entusiasta y una numerosa asistencia de la industria del género llegada de todos los puntos del planeta. El terror, la ciencia ficción y la fantasía se encuentran más en forma que nunca en la capital mundial del cine.

El Festival de Sitges, a través de la subdirectora de la Fundación, Mònica Garcia, y conjuntamente con el Marché du Film del Festival de Cannes y el fundador de Blood Window, Bernardo Bergeret, ha creado Fantastic 7, un foro destinado a fomentar el talento dentro de la industria del género y favorecer su conexión con socios comerciales potenciales. Fantastic 7 celebró su primera edición el pasado domingo, 19 de mayo, en un Palais K atestado. Asistieron el Ministro de Cultura y Deporte, José Guirao; la directora del ICAA, Beatriz Navas; el director del ICEC, Miquel Curanta; el director de su área audiovisual, Francisco Vargas, así como otros representantes de instituciones y organismos relacionados con la industria audiovisual.

La sesión, apadrinada por el director J.A. Bayona, reunió a siete festivales internacionales: Bucheon International Fantastic Film Festival (Corea del Sur), el Cairo International Film Festival (Egipto), el Festival Internacional de Guadalajara (México), el International Film Festival & Awards de Macao (China), el South by Southwest de Austin (Estados Unidos), el Festival de Toronto (Canadá) y el Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Cada festival defendió, a través de un pitching, una propuesta de género fantástico. El proyecto que presentó Sitges –en forma de una performance que provocó gritos y sonrisas entre los asistentes– es la nueva producción del cineasta vasco Juanma Bajo UlloaBaby, producida por Ferran Tomàs.

Durante la tarde del mismo domingo, los festivales de cine fantástico se volvieron a encontrar en el Fantastic Fanatics Mixer, un acontecimiento que reúne desde hace algunos años a los actores clave en el campo del género. El Festival de Cannes demuestra, cada vez más, una tendencia ampliamente favorable al cine fantástico, tanto en cuanto a la programación como a los eventos paralelos. Una orientación que se adapta plenamente al panorama cinematográfico actual, donde el género suscita un gran interés que se hace patente tanto en la taquilla como en los grandes certámenes.

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Sitges 2019 inicia el periodo de inscripción de films

La 52ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, que tendrá lugar del 3 al 13 de octubre, ya ha abierto el periodo de inscripciones de largometrajes y cortometrajes. Las productoras, distribuidoras y directores/as pueden presentar sus films, que serán valorados por el comité de programación del Festival. La fecha de cierre de la inscripción es el 15 de julio para todas las categorías.

La plataforma Festhome es el único sistema aceptado para subir la pieza inscrita. La organización no aceptará DVD ni otros formatos, así como ningún otro sistema que no sea el de Festhome. Las empresas titulares de las películas seleccionadas por el comité de programación recibirán un formulario (entry form) a través del cual formalizarán su participación en el certamen. El Festival contactará únicamente con los titulares de los films seleccionados.

Las bases de participación y el reglamento de Sitges 2019 están disponibles aquí.

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Helga Liné, diosa del cine de género

De pequeño Serendipia ya era muy enamoradizo. Les hablo de la vertiente platónica del tema, por supuesto. Inma de Santis, Emma Cohen, Maribel Martín, Marisol … Me enamoré de todas ellas y puedo decir que lo sigo estando. Incluso a una de ellas pudo conocerla y confirmar lo que suponía: que era un tipa fenomenal. Pero Helga Liné era otra cosa. Cuando la veía en el Súper-8 de El espanto surge de la noche o en el de El asesino de muñecas le sugería otras cosas. Por lo pronto ya no era tan joven como sus queridas Emma e Inma (que también salían en esas películas, por cierto). Su mirada no era, ni mucho menos, inocente y sus formas… no tardó en entender lo que le sugerían. Si, a Serendipia Helga Liné le imponía respeto pero también le abrían un mundo de sensualidad situado más allá de pasear por el campo cogido de la mano de su amada.

 

(Archivo Serendipia)

Y cómo no iba  a hacerlo si ya lo traía de nacimiento, pues, Helga Lina Stern nació en Alemania, concretamente el 14 de julio de 1932 en un Berlín convulso que veía como, tan solo tres meses antes, el partido nazi ganaba las elecciones y poco después el ridículo personaje de bigote a lo Chaplin era nombrado canciller. Y ya saben lo que vino a continuación. Así que la familia de Helga decidió poner pies en polvorosa ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos y en 1940 se refugiaron en Portugal, donde se crió la pequeña Helga, a la ya desde pequeña y alentada por su madre se le despertó la faceta artística, destacando primero por el baile, más tarde como modelo, contorsionista y acróbata, lo que la llevó a trabajar en el circo. Una disciplina que le ocasionó algunas secuelas en la espalda de las que todavía hoy se resiente. Y de ahí a realizar sus primeros pinitos en el cine gracias a un concurso que gana, debutando en Porto de Abrigo (1941) de Adolfo Coelho, lo que dio pie a varias películas más, algunas en régimen de coproducción con el país vecino y otras enteramente españolas, en las que Helga desempeñaba una función poco menos que decorativa (El negro que tenía el alma blanca, La trinca del aire, El gran galeoto…). En 1951 protagoniza en Portugal la que todavía hoy es su película favorita: «Para mí la mejor película en la que participe fue la primera que hice, que se llamaba ‘Saltimbancos’, una película de circo rodada antes de que Fellini hiciera La Strada«. Y si bien no es la primera película en la que participa, si que es la que le proporciona su primer papel importante, además de retratar un mundo que la actriz conocía bien. Saltimbancos fue la opera prima de su director, Manuel Guimarães, que dedicaría gran parte de su carrera al documental.

Una jovencísima y rubísima Helga Liné demonstrando sus dotes como contorsionista

Helga compaginaría el cine con su trabajo como vedette en la Compañía de Revista del Teatro Albéniz, con la que sale de gira por España a mediados de los cincuenta protagonizando Una rubia peligrosa y Mujeres de papel, comedias musicales dirigidas por Manuel Paso. Esta temporada de escenarios dejó una profunda huella en la actriz, que considera que «El medio en el que estoy más a gusto es el teatro. Es más directo y me gusta mucho más. El cine, ya sabes, puedes empezar a rodar primero el final, cortar… es otra cosa. El cine es otra cosa, es una técnica.»

Helga ya va adquiriendo la expresión y mirada que la convertirán en leyenda (Archivo Serendipia)

Ya en los años sesenta Helga Liné vuelve al cine, trabajando prácticamente en todo lo que le proponen. Había enviudado y debía sacar adelante ella sola a sus dos hijos. Rueda películas en España como apoyo a las niñas prodigio Rocío Dúrcal (Canción de juventud, Rocío de la Mancha) o Maleni Castro (Las gemelas),  participando en un buen número de cintas interpretando al interés romántico del héroe, muchas de ellas coproducciones hispano-italianas como El capitán intrépido (Mario Caiano, 1963), Los invencibles (1963) de Alberto de Martino o Espartaco y los diez gladiadores (1964) y El triunfo de los diez gladiadores (1964) de Nick Nostro, además de participar en su primera película de terror, la poco vista Horror (Alberto de Martino,1963). Es en esa época cuando la actriz marcha a Italia, donde en seis años hace la friolera cifra de 36 películas, inscritas en  los más diversos géneros: espías (La muerte espera en Atenas, Operación Poker: agente 05-14, Operación Mogador, Operación Lady Chaplin…), peplum (Ercole contro i tiranni di Babilonia), bélico (Los leopardos de Churchill), aventuras (El arquero de Sherwood), comedia (con los inefables Franchi y Engrassia en Brutti di notti) y también terror, coincidiendo con Barbara Steele, otra ilustre refugiada en el cine de género italiano, en Amantes de ultratumba (Amanti d’oltretomba, 1965) dirigida por su viejo conocido, Mario Caiano.

Operación Mogador ( Terence Hathaway -Sergio Grieco, 1966)

«El máximo de películas que llegué a rodar en un año fueron seis. Por eso ahora no me gusta levantarme muy temprano, porque entonces me levantaba todos los días a las cinco de la mañana, viajaba y a lo mejor debía rodar en un sitio en verano vestida de invierno o de verano en pleno invierno. Y te metían hielo en la boca para que cuando hablaras no te saliera vapor… ¡Esto es el cine!«

En la práctica totalidad de estos títulos Helga Liné participa como coprotagonista, o al menos figura en una posición destacada del reparto, pero conforme su nombre comienza a bajar, decide instalarse en España. Estamos en 1970 y la actriz tiene 38 años y, no lo olvidemos, dos hijos que mantener.

Pronto demuestra que no tiene miedo a nada ni nadie y confirma, como ya lo había hecho en Italia, su lugar de honor como leyenda del cine europeo de género, «Me daba igual todo. Yo aceptaba todo menos pornografía». Interpreta comedias picantes como señora estupenda que hace desfallecer a José Luis López Vázquez o Alfredo Landa; y también aventuras, western y sobre todo terror. En 1972 rueda a las órdenes de Eugenio Martín Pánico en el Transiberiano (1972) de la que recuerda con cariño «las escenas que tuve con Peter Cushing, maravillosas» aunque no conserva tan buen recuerdo de Christopher Lee. Y Pánico en el Transiberiano es tan solo la primera de una lista que incluye El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1973), La saga de los Drácula y La orgía nocturna de los vampiros ambas de 1973 y dirigidas por León Klimovsky, cintas dirigidas por la flor y nada del Fantaterror español, realizadores de los que la actriz guarda, en general, buenos recuerdos «Klimovsky es un amor dirigiendo. He hecho muchas películas con él. Con Amando de Ossorio también. El mejor para mí es Carlos Aured, que es alumno de Paul Naschy, que en su momento no fue reconocido y ahora sí.» Eso sí, cuando Serendipia le mostró a Helga Liné una radiante copia alemana en Blu-ray de Las garras de Lorelei, le dejó bien claro que no figuraba precisamente entre sus películas favoritas, «Ay, esa la odio, ¡Las garras de Lorelei no me gusta nada!». Recordaba entre divertida e irónica que le gustaba hacer cine de terror, «Me divertía abrirle el pecho a un muñeco y fingir que me comía su corazón, que en realidad era de cerdo».

Lobby Card alemán de El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1972)

También reconoció que de estas películas se rodaban escenas con desnudos destinadas a la exportación, algo que «no estaba en el contrato, pero se hablaba. No creas tampoco que eran desnudos totales ni cosas de esas, pero sí, se hacían dobles versiones. Algunas actrices se lo tomaban

Helga en la época ‘señora estupenda’ del cine español. 

bien, otras mal. Yo me lo tomaba mal pero lo hacía. Pero pornografía no».

En 1974 obtiene el premio del Sindicato Nacional del Espectáculo a la mejor actriz de reparto por El chulo de Pedro Lazaga. Y poco después, con la muerte de Franco, desaparece la censura y se desata la fiebre del destape, moda que afecta la carrera de la estrella, «Mira, yo solo hacía lo que estaba en el guión. Si pasaba de ahí, no lo hacía. No me gustaba, y bastaba si el guión era bueno. Con Paul Naschy nunca tuve problemas», y junto a él encarno a una fascinante Zanufer en La venganza de la momia (Carlos Aured, 1975), última colaboración de la actriz con Naschy y Aured. Ese mismo año también se estrenó la peculiar El asesino de muñecas, que «no me gusta, porque querían que hiciera cosas que no estaban en el guión. Y por ahí no paso. Yo me he llevado bien con todo el mundo siempre y cuando me respetaran. Pero que no me pisaran porque entonces me enfadaba».

Mucho tiempo pasó antes de que los españolitos de a pié pudiéramos ver aquellas dobles versiones. En la imagen, El espanto surge de la tumba.

Y es que como vemos, quizás por su edad, Helga Liné tenía claro hasta donde quería llegar, por eso no se mostró de acuerdo con que las actrices denunciaran los abusos sufridos por parte de productores o directores años antes, lo conocido como ‘Mee Too’:

«Eso es una tontería ¿Por qué no lo han dicho en su momento? En mi época la que quería se destapaba y hacía lo que quería. La que sabía comportarse y poner la manita para que no pasara nada o para que no se atrevieran, no le pasaba nada. Y ahora dirán ‘Ay, me han obligado’, no, yo no estoy de acuerdo. Que lo digan en el momento. Y yo soy feminista, me gusta que la mujer trabaje y que llegue a ser directora, que haya productoras… en fin, que haya mujeres en el mundo del cine. Pero eso de quejarse de lo que pasó hace veinte años, me parece una tontería»

Flanqueada por Antonio y Mariano Ozores

Helga Liné quizás se encontraba en aquella época encasillada en papeles de señora estupenda -que indudablemente lo era- y villana, pero eso no parecía importarle «es más fácil hacer de villana que de buena. Pues de buena tienes que estar maravillosa y de villana… en fin. No me importaba hacer de villana, me daba igual. Puede que estuviera encasillada, pero así fue la cosa. Y fueron más de cien películas».

La actriz pasó los años setenta y ochenta tomando parte en todo tipo de producciones, algunas de ellas de alto contenido erótico. También participa en Laberinto de pasiones (1982) de Pedro Almodóvar,  además de hacer teatro y televisión, donde destaca su papel como madre de Javi (Juanjo Artero) en la popular serie  Verano azul (1981). En 1987 vuelve a ser llamada por Almodóvar con quien rueda La ley del deseo, de la que no guarda buen recuerdo por el trato recibido por el director.

A comienzos de los años noventa, durante una gira por Argentina con Luís Aguilé y su espectáculo teatral Escándalo en el Grand Hotel, decide instalarse allí, donde permanece en la actualidad,

Un alto en el rodaje de la serie ‘Verano azul’

volviendo cuando es llamada para algún trabajo puntual, ya sea en el medio teatral: La Hermana Pequeña (1999), adaptación de una obra de Carmen Martín Gaite; Ellas, la Extraña Pareja (2001), versión de un texto de Neil Simon de la que la crítica ponderó su labor (1); o El Cianuro… ¿Solo o Con Leche? (2003), de Juan José Alonso Millán. También televisión: El comisario (2001), Hospital Central (2004) y Vientos de agua (2006). Y, por supuesto, cine: Torrente 3. El protector (Santiago Segura, 2005). Aunque naturalmente va espaciando sus trabajos, pero sin descartar nada: «Tuve la manía de dirigir. Pero se me quitó y ya se acabó. Ya soy muy viejita».

Para Helga Liné, que en la actualidad tiene una vida de lo más tranquila en Buenos Aires, acompañada de sus mascotas, le resulta curioso que su trabajo sea recordado y que sus películas

En Sitges, radiante (Foto: Serendipia)

de terror sean consideradas de culto, «me parece muy extraño, porque aquí en España en aquella época no les hacían mucho caso», así que cuando le propusieron visitar en 2018 el Festival de Cine Fantástico de Sitges para recoger el Premio Nosferatu «me sorprendió muchísimo. Fueron dos veces a Buenos Aires. La primera vez dije que no, y la segundo vez Diego (2) me convenció. Y aquí estoy, (…) feliz de que me hayan invitado. Hay pocos festivales de cine dedicados exclusivamente al cine fantástico».

Y allí Serendipia tuvo ocasión de, como le pudo expresar a ella misma, cumplir uno de sus sueños, algo que ella tildó de exagerado. Pero no. Conocer a Helga Liné ha sido una de las circunstancias más felices que Proyecto Naschy le ha ofrecido a Serendipia. Fotografiarla mientras le indicaba donde debía de ponerse para sacarla con la mejor iluminación. Y hacerla sonreír. Ver sonreír a aquella mujer de rasgos duros y gélida mirada. Ver transformar su rostro en la expresión de la dulzura. Y ser testigo de su gran profesionalidad y experiencia con los medios, dejándose preguntar todo pero respondiendo, diplomáticamente, lo que quiso. Una experiencia realmente deliciosa. «Tengo muy buenos recuerdos. Me he llevado bien con todo el mundo.  Si empiezo a contar anécdotas… mejor que no». Y ya es una lástima. Pero no hubo tiempo. Helga Liné, con gran temple, tuvo que hacer frente a cinco medios que la entrevistaron conjuntamente durante diez minutos. De ahí han surgido las declaraciones textuales de la actriz incluidas en este artículo, además de otras confidencias que comentó a Serendipia cuando, una vez pasados esos veloces minutos, todos abandonaron la sala y quedó la actriz y su reducido séquito de amigas, entre ellas la maquilladora y peluquera cinematográfica Toñy Nieto y Serendipia, recogiendo sus cosas.

Todo había acabado. O eso pensé cuando me despedí dándole las gracias por todo. Pero Helga me sonrío y, de forma inesperada, me plantó dos besos en la cara. Y Serendipia retomó el día como el protagonista de Jupiter’s Moon, levitando.

¡Gracias Helga!

(1) : «Helga Liné vuelve a demostrar sus singulares dotes cómicas. Su belleza, elegancia y sofisticación, en contraste con la aguda ingenuidad de su carácter, la convierten en un personaje y una actriz de comedia deliciosa e indispensable» Juan Antonio Vizcaíno en: http://elmeteoritodelteatro.blogspot.com/2010/07/entre-amigas-anda-el-juego.html
(2) Diego López, responsable, entre otras cosas, de la Sección Brigadoon del Festival de Sitges, editor del fanzine ‘El Buque Maldito’ y autor de libros y documentales dedicados al cine fantástico y de terror español.

Interrogamos a Ilsa: Entrevista a Dyanne Thorne y Howard Maurer.

24 diciembre 2018 Deja un comentario

A buen seguro que la 51 edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya será recordada por el número de celebridades que acogió. Nicolas Cage, Peter Weir, Ed Harris, M. Night Shyamalan o John Carpenter fueron algunas de estas figuras de primera talla mundial que se dejaron ver por el certamen a lo largo de sus once jornadas. . Pero si bien las más mediáticas, ni que decir tiene que estas no fueron, ni mucho menos, las únicas. Junto con ellas, Sitges 2018 contó con la presencia de otras personalidades cinematográficas quizás no tan conocidas para el gran público, pero igual de queridas por los aficionados. Dentro de este grupo destacó la presencia de cuatro intérpretes emblemáticas del cine de Serie B de la década de los setenta y ochenta. Nos referimos a la antigua pornostar Traci Lords, un rostro tan característico de la blaxploitation como el de Pam Grier, nuestra Helga Liné y la no menos mítica Dyanne Thorne.

A punto de cumplir los setenta y cinco años de edad, la celebre intérprete de Ilsa visitó Sitges acompañada de su marido, el músico y ocasional actor Howard Maurer, quien también participó desempeñando roles secundarios en la franquicia de la despiadada dominatrix. A pesar de su avanzada edad, durante su estancia en tierras catalanes la antigua pin-up no pudo mostrarse más activa, presentando la proyección de dos de sus films, participando en un encuentro con el público y mostrándose en todo momento solícita con todos aquellos fans que se acercaban a ella para hacerse una foto o conseguir un autógrafo, demostrando en todo momento una simpatía, dulzura y proximidad bien alejada de la perversidad del personaje por el que es recordada.  Así nos lo volvió a evidenciar en la entrevista que le realizamos en compañía de su esposo, en la que, mano a mano con José Luis Salvador Estébenez, de la imprescindible web La Abadía de Berzano, le preguntamos por sus recuerdos de las películas de Ilsa.

Fotos: Serendipia

Según algunas fuentes, el personaje de Ilsa estaba inicialmente previsto para la actriz Phyllis Davis[1], quien rechazó el ofrecimiento. ¿Cómo entraste en la película?

Dyanne: Me sentí  agradecida. Tras hacer la entrevista para el papel me dieron el guion, me fui a casa…

Howard: Al llegar a casa me dio el guion y me dijo: “¿Qué opinas de esto? Cuando lo termines me lo dices”. Y cuando terminé de leerlo puse una goma  elástica alrededor y lo tiré con tanta fuerza contra la pared que hice un agujero. Cuando Dyanne volvió me preguntó qué me había parecido y le respondí que era horrible, pero que como alguien iba a terminar haciendo ese papel y ni a mí ni a ella nos tocaba, como actores que éramos, juzgarlo, le dije que aceptara. Y ella respondió: “Pues vale” (risas).

Ya que lo mencionas, ¿qué pensaste cuando descubriste las elevadas dosis de sexo y violencia que iba a tener la película?

D: Lo mejor es que al final de la película todo el mundo odia a Ilsa (risas). Ella muere siempre al final de cada película.

H: ¡Para volver en la siguiente! ¡Nadie puede detenerla! (risas).

D: Te contaré una historia. En Ilsa, la hiena del harén había un personaje que era un general fuerte y grande. Pues bien, cuando el actor que lo interpretaba vio la escena en que a una chica la llenan de gusanos ¡te juro que se desmayó! (risas). ¡Los gusanos fueron demasiado para él!

H: Era un tipo genial. En pantalla parecía duro, pero en persona era como un gatito.

No hay duda de que gran parte del atractivo de Ilsa reside en tu interpretación, en la que dotas al personaje de una pátina de ironía que hace que no se quede en una villana de una pieza, sino que posea una entidad propia sobre la que se construyó el resto de la saga. ¿Cómo preparaste el papel?

D: Como dijo antes Howard sobre los actores…

H: Un actor actúa. La única respuesta a tu pregunta es que Dyanne interpreta en la pantalla a una persona muy mala, pero ella es todo lo contrario en la vida real. Por eso creo que a la gente le ha seguido gustando, porque entienden que todo es actuación. No es real. De alguna manera perciben que Dyanne no es realmente así. Ella es la absoluta antítesis de todo eso.

D: Creo que un actor no puede dar vida a un personaje si no se lo cree. Ilsa no sabe que es una persona horrenda, simplemente  es… Ilsa. Eso es lo divertido. Los personajes de Howard en la saga, por ejemplo, llevan un arma, ¡pero Howard jamás tocaría una! (risas). Pero eso es lo que el personaje demanda y él no está para juzgarlo y decir “es un hombre muy malo y tiene un arma” [dicho con voz siniestra]. No, es un personaje. Si yo hago daño a alguien en pantalla no es porque yo sea mala, simplemente es porque tengo que hacerlo. Cuando la interpreto, soy Ilsa. Cuando me pongo su ropa, soy ella, pero cuando me la quito vuelvo a ser Dyanne.

H: ¿Sabes qué? ¿Recuerdas esa pequeña fábula sobre el escorpión y la tortuga? El escorpión le pide a la tortuga que cruce el río con él sobre su caparazón. La tortuga le pide que no le pique y el escorpión le responde que no lo hará. Pero por supuesto, a mitad de camino el escorpión termina picando a la tortuga. Cuando lo hace, esta le  pregunta: “¿Por qué?”. Y el escorpión responde: “Es mi naturaleza”. Esa es la historia.

Howard mira con dulzura a Dyanne durante la entrevista

Imagino que no esperabas el éxito que cosechó la película…

D: (Risas). Es un milagro.

H: Nadie, ni el director, ni el productor, ni Dyanne ni yo, pensamos que esto podría suceder. Dyanne contó una historia curiosa ayer, no recuerdo dónde, y es que todo el mundo, menos ella, el director y yo, cambiaron su nombre para los créditos de la película. Pero tras el éxito de Ilsa, la loba de las S.S. todo el mundo quiso subirse al carro.

D: El guionista, el productor… cambiaron de nombre tres veces y finalmente dijeron: “¡Yo soy el de la película!” Nosotros fuimos los únicos, junto con los directores de las diferentes películas, Jean LaFleur, Jess Franco y Don Edmonds, que en paz descanse, que no nos los cambiamos.

H: Es muy curioso. Incluso cuando estuvimos en Suiza para rodar Greta – Haus ohne Männer, donde cada uno hablaba en su propio idioma: inglés, alemán, francés, español…

D: ¡Incluso catalán!

H: … todos cambiaron su nombre y yo ni siquiera sabía cuáles eran sus nombres reales. Era una locura (risas).

Ilsa, la loba de las SS está repleta de largas y enfermizas escenas de sexo y tortura, entre las que se incluyen castraciones, descargas en los pezones y todo tipo de mutilaciones. ¿Cómo era el rodaje de estas secuencias? ¿Es cierto que te negaste a rodar algunas escenas debido a su escabrosidad?

D: Es totalmente cierto. Hubo bastantes  escenas. Una de ellas es cuando un personaje es castrado. Yo no conocía esa escena en particular, no estaba en el guion que me dieron y la filmaron de manera que yo no pudiera darme cuenta hasta el último momento, porque cuando hice mis planos ya habían rodado el resto de la escena como ellos querían y solo me hicieron aparecer ahí y decir mis líneas de diálogo.

H: ¡Es como si la hubiesen photoshopeado! (risas).

D: Y luego había escenas de violencia contra la mujer que me parecían horrendas. No solo como mujer, sino como ser humano. No quería promover eso, aunque es verdad que promovía otras muchas cosas (risas).

Al menos el personaje conserva humanidad hacia sí misma: si te fijas en la escena del banquete, todos beben alcohol menos ella. Por eso yo tengo que beber para compensar (risas).

H: ¡No es verdad! (Risas).

D: Solo era un chiste.

Aunque la serie finalizó con Ilsa, la hiena del harén, los productores barajaron la posibilidad de realizar nuevas entregas con títulos como Ilsa Meets Idi Amin o Ilsa Meets Bruce Lee in the Devil’s Triangle [2] ¿Qué nos puedes contar de estos proyectos y por qué no se llevaron a cabo?

D: Bueno, hay fotografías que la gente piensa que son de alguna de estas películas, cuando en realidad no lo son. Por ejemplo, hay una serie de fotos en las que aparezco posando que fueron tomadas para la revista Playboy. Justo antes de Ilsa, la tigresa de Siberia, de camino a Canadá, donde rodábamos, paramos en Chicago y allí me hicieron una sesión de fotos para promocionar la película. Por eso mucha gente cree que estas fotos de estilo pinup son parte de la película.

Para Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle me preparé y aprendí karate. Incluso el Washington Post… Howard, diles lo que hizo…

H: El Washington Post publicó una crítica de Ilsa Meets Bruce Lee In The Devil’s Triangle. Pero no existe tal película. Nunca existió.

D: Terminé perdonando al Washington Post, ya que me enteré que la crítica la hizo alguien contratado ajeno al periódico. Pero pusieron el póster de la película  a toda página en la sección de ocio afirmando que estábamos listos para rodarla. De lo que pasó a continuación no estamos totalmente seguros. Estaba todo listo. En Canadá hubo una gran reunión y un francés protestó diciendo que no invertiría su dinero en eso, ya que la única película mía que había visto era Ilsa, la loba de las SS. Lo entendí, pero en ese momento yo estaba actuando en una obra teatral de Broadway que se representaba en el Union Plaza de Las Vegas, con Virginia Mayo de  protagonista, y aún así me dieron permiso para ausentarme e ir a Canadá a rodar. Se portaron muy bien conmigo, contrataron a una chica exclusivamente para que me sustituyera durante esa semana. Pero la película no se hizo y, como dice Howard, esa mala crítica llegó a todas partes.

H: Fue increíble. ¡Qué imaginación! Era como un cuento de hadas, pero sin que ninguna de esas hadas acudiera (risas).

D: Además, era la primera crítica negativa que recibía. De las otras siempre decían: “No es mi tipo de película, pero ella lo hace bien”, pero esta crítica decía que mi trabajo era de segunda categoría, cosa que podría haber esperado que se dijera de mis otras películas. Pero así es la vida.

H: Una vez, Dyanne recibió una llamada de un agente —esto es verídico—, que le dijo: “La película que ibas a hacer ha sido cancelada” y colgó. Y ella dijo: “¡Pero si nunca me han llegado a contratar para hacerla!” (Risas).

D: Si nos podemos reír del tema es porque nos parece asombroso que la gente se tome el tiempo en hablar con nosotros. Interpretar un personaje es lo que nos gusta. Nosotros no somos ni dioses ni ángeles para saber si…

H: Un momento. ¿No eres un ángel? (risas).

D: Anda, tápate  los oídos (risas).

Ya por último nos gustaría que nos hablaras de esa especie de secuela apócrifa que rodaste con Jesús Franco, Greta-Haus ohne Männer. ¿Fue originalmente ideada así? ¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto al prolífico director español?

D: Nunca fue pensada como una película de Ilsa. Originariamente su título era No Man’s Land[3]. Nos dieron el guion en Canadá para que lo fuésemos leyendo de camino a Suiza, donde se rodaría. Cuando llegamos, y ya a punto de empezar, Jess Franco y el productor reescribieron gran parte del guion original. No vimos la película hasta más tarde.

H: Cuando la vimos hice lo mismo con el DVD que cuando leí el guion de la primera Ilsa… ¡Lo lancé contra la pared!

D: La hicieron como una película erótica. Se suponía que yo no iba a hacer desnudo frontal, solo de pecho. Sin embargo para hacerlo me pusieron en una bañera llena de burbujas, y esperaron tanto para rodar que, cuando lo hicieron, apenas había burbujas. Así que ahí estoy dándome un baño de burbujas sin burbujas. Además, hubo dos o tres escenas donde mi personaje perdía la cabeza y podías ver que realmente estaba loca. Y tengo que decir que yo lo hice de forma brillante, pero las escenas no se incluyeron en la película. Rodaron una película erótica, no estamos orgullosos de ella, pero nos encanta Jess Franco. Y su mujer, Lina Romay, era fantástica. Para que estuviéramos cómodas rodando juntas, nos llevó a cenar.

H: Pasamos muy buenos ratos con Jess. Por cierto, él también era músico, como yo,  tocaba la trompeta y el piano.

D: Y también cantaba.

H: A los dos nos gusta el jazz. Nos hicimos muy amigos en ese rodaje. Teníamos mucho en común.

D: Una noche nos llevó a un club y allí Jess y Howard actuaron sobre el escenario prácticamente hasta que amaneció.

H: Si, era un club de jazz. Fue genial.

José Luis Salvador & Carlos Benítez

 Traducción: Tarik Amarouch García

NOTAS
[1] Phyllis Ann Davis (1940-2013) fue una actriz estadounidense que apareció principalmente en televisión, siendo su mayor éxito la serie Vega$, producida por Aaron Spelling. Intervino en películas como Beyond the Valley of the Dolls (Russ Meyer, 1970), Sweet Sugar (Michel Levesque, 1972) y Terminal Island (Stephanie Rothman, 1972).
[2] Naturalmente, de haberse rodado se hubiera hecho con uno de los numerosos clones de Bruce Lee, pues el auténtico había fallecido en 1973 y la película que inauguró la serie, Ilsa, la loba de las SS, se estrenó en 1975.
[3] Tierra de nadie, en inglés, aunque literalmente sería “Tierra sin hombres”. El título alemán significa Greta: casa sin hombres.

Serendipia’s Sitges Film Festival 2018. Palmarés y conclusiones

17 noviembre 2018 Deja un comentario

PALMARÉS SITGES 2018                                                             (Fotos: Serendipia)

 

Secció Oficial Fantàstic Sitges 51

Mejor película: CLIMAX, de Gaspar Noé

Premio especial del jurado: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher

Mención especial del jurado: L’HEURE DE LA SORTIE, de Sébastien Marnier

Mejor dirección: Panos Cosmatos, per MANDY

Mejor interpretación femenina (patrocinat per Vallformosa): Andrea Riseborough, per NANCY

Mejor interpretación masculina: Hasan Ma’jun, per PIG

Mejor guion (patrocinat per CaixaBank/ Obra Social ‘la Caixa’): Quentin Dupieux, per AU POSTE!

Mejores efectos especiales (patrocinat per Slate): Atsushi Doi, per INUYASHIKI

Mejor fotografía: Panjar Kumar, per TUMBBAD

Mejor música: Chu Ishikawa, per KILLING

Gran premi del públic (patrocinat per La Vanguardia): UPGRADE (ILIMITADO)

Premio del Público Panorama Fantàstic: MONSTRUM

Premio del Público Sitges Documenta: GOODBYE RINGO

Mejor cortometraje (patrocinado por Fotogramas): POST MORTEM MARY, de Joshua Long

Noves Visions

Mejor película Noves Visions : DESENTERRANDO SAD HILL, de Guillermo de Oliveira

Mejor director: Philip Groning, per  MY BROTHER’S NAME IS ROBERT AND HE IS AND IDIOT

Mejor cortometraje Noves Visions Petit Format: DEER BOY, de Katarzyna Gondek

Mención especial: DOMESTIK, d’Adam Sedlák

Mención especial a la mejor actriz: Jessie Buckley, per BEAST

Mención especial: CHERNOBYL, 1986, de Toni Comas

Blood Window

Mejor película: MUERE, MONSTRUO, MUERE, d’Alejandro Fadel

Méliès

Méliès de Plata mejor película: FUGUE, d’Agnieszka Smoczynska

Méliès de Plata al mejor cortometraje: THE DEATH OF DON QUIXOTE, de Miguel Faus

Focus Àsia

TUMBBAD, de Rahi Anil Barve, Anand Gandhi Lee An-kyu

Mención especial: MAY THE DEVIL TAKE YOU, de Timo Tjahjanto

Anima’t

Mejor película m: MIRAI, de Mamoru Hosoda

Mención especial largo de aminación: TITO E OS PÁSSAROS, de Gustavo Steimberg, Gabriel Bitar, André Catoto

Mejor cortometraje: THE WHEEL TURNS, de Sang Joon Kim

Mención especial corto de animación : UNTRAVEL, d’Ana Nedljkovi, Nikola Majdak Jr.

Órbita

Mejor película : AMERICAN ANIMALS, de Bart Layton

Mención especial: FLEUVE NOIR, d’Erick Zonca

Fantàstic Discovery

Mejor película: MAQUIA: WHEN THE PROMISED FLOWER BLOOMS, de Mari Okada

Midnight X-Treme

Millor pel·lícula / Mejor película / Best feature length film: MAY THE DEVIL TAKE YOU, de Timo Tjahjanto

Premi Brigadoon Paul Naschy

BAGHEAD, d’Alberto Corredor

Jurat de la Crítica

Premio de la crítica Josep Lluis Guarner / Jose Luis Guarner Critics’ Jury Award: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher

Premio Citizen Kane a la mejor dirección novel / Citizen Kane Award for best new director: DOMESTIK, d’Adam Sedlák

Mención especial Premio de la crítica Josep Lluis Guarner / Special mention: UNDER THE SILVER LAKE, de David Robert Mitchel

Slatix Sitges Cocoon

Millor pel·lícula en realitat virtual / Mejor película de realidad virtual / Best virtual realty film (patrocinat per Slatix): DEERBROOK, de Grayson Moore, Aidan Shipley, John Riera, Connor Illsley

Premis SGAE Nova Autoria

Mejor dirección: JAURÍA, de Gemma Blasco

Mejor guion: Aleix Abulí, per CIUTAT I SELVA

Mejor música original: Natasha Arizu, per DOT

Jurat Carnet Jove

Mejor película: LAZZARO FELICE, d’Alice Rohrwacher

CONCLUSIONES A UN MES VISTA

Alex Proyas

Si la pasada edición del cincuenta aniversario la vimos normalita, tirando a floja, en cuanto a programación e invitados, este año la cosa ha sido muy diferente, pues, bajo nuestro punto de vista, tanto la selección de títulos como el número y prestigio de los invitados han sido realmente impresionantes. Contar con presencias tan importantes, para el cinéfilo en general y el fan en particular, como la de Peter Weir, Ron Perlman, M. Night Shyamalan, Pam Grier, Ed Harris, Nicolas Cage, Traci Lords, Helga Liné, Douglas Trumbull, Jack Taylor, Alex de la Iglesia, Alex Proyas o Dyanne Thorne, por decir tan solo unos cuantos, ha conseguido que esta edición, a nuestro parecer, permanezca como una de las más importantes de su historia y, por supuesto, la más potente de los últimos 10 años.

También la cosecha de fantástico ha sido remarcable. Estaban todos los títulos que el aficionado deseaba ver: Suspiria, Halloween, The House that Jack Built, Climax, Apostle, Ghostland, Mandy, Under the Silver Lake, Overlord y Summer of ’84. Pero también pudo disfrutarse de interesantes hallazgos y clásicos inmortales o recuperados. Quizás el bicentenario de la publicación de Frankenstein no brilló ni tuvo el protagonismo que sí que tuvo el año anterior el homenaje a Drácula, pero 2001, una odisea del espacio cumplía 50 años y no solo se trata de un título emblemático del fantástico, sino también es la película favorita de todos los tiempos del director del certamen.

AMBIENTE E INFRAESTRUCTURA

Sorprendentemente, la reflexión escrita sobre el cincuentenario nos sirve y confirma lo que en ella se había comentado en vista de los hechos sucedidos durante la presente edición. Y es que el festival de Sitges sigue en su empeño de lanzar el mensaje de que este festival está organizado para el público. Es cierto que el público es quien levanta (además de la calidad de la programación, claro) los festivales,  pero también les puede llevar a morir de éxito cuando complacer su demanda les suponga desvirtuar el espíritu original del certamen. Y Sitges debería estar especialmente dirigido, por su fidelidad, al público del fantástico, y no tan solo al público en abstracto, al generalista, que señala estas fechas de festival como lo haría con cualquier otro evento en su agenda, sin que les suponga nada especial.

Peter Weir y Ed Harris: Q&A tras el pase de El Show de Truman (The Truman Show, 1998)

Nos ha parecido un tanto fuera de lugar la asistencia de youtubers al Festival de Sitges, especialmente porque se les ha tratado con igual o mayor atención que algunas estrellas o directores de cine. El mazazo a la organización y la tomadura de pelo al público que propinó uno de ellos, fue la gota que colmó el vaso. ¿Realmente es necesario para un festival del calibre de Sitges la resonancia mediática obtenida por la asistencia de estos invitados? Humildemente pensamos que no lo necesita, pero somos conscientes de que es posible que cedan ante la presión de patrocinadores que tan solo se preocupan porque su producto tenga eco, sea de la manera que sea.

Luis Esquinas y Sebastià D’Arbó presentando el documental ‘El pionero’

Otra cosa que nos gustaría destacar son los límites entre la prensa ‘especializada’ y el fan. Los amantes del fantástico son los que fielmente acuden durante todo el certamen, o al menos a la mayor parte posible del mismo, y no sólo los domingos y otras fiestas de guardar. Y lo hacen año tras año, no siguiendo tendencias o modas, pues este es el evento que esperan con más ilusión durante todo el año. Cierto es, además, que gran parte de estos fans del fantástico está compuesto por abonados, industria y prensa de blogs, fanzines y páginas web, que a fin de cuenta son los medios ‘especializados’. La prensa ‘especializada’ trabaja, en la mayoría de casos, por amor al arte y con la esperanza de poder tener acceso a acreditación y entrevistar, no ya a una estrella, pero sí quizás a alguna vieja gloria. Esas entrevistas se preparan, no se improvisan, y este tipo de prensa sabe perfectamente ante quien está. O así debiers ser. También, suele suceder, que, tanto como especialistas, sean fans y aprovechen ese, cada vez más escaso tiempo, para obtener una firma del entrevistado, todo ello dentro del tiempo adjudicado. Esto no debería molestar a la organización, pues entre tanta película es el único momento en el que la faceta fan sale a relucir. Y con mucha honra, pues una cosa no está reñida con la otra. Tan solo basta con ver las redes sociales de los responsables del festival para comprobar que todos ellos, salidos de ese fandom, no dudan en

Autores de la editorial Applehead Team presentan la colección ‘Noche de lobos’

fotografiarse o llevar sus fetiches para rubricar. Sean comprensivos. Lo decimos por el exceso de celo que quizás ha habido para proteger a los invitados. A veces parecía que se temiera por su seguridad. Nunca, en todas las ediciones en las que Serendipia ha asistido hemos visto una presencia de seguridad tan grande ni semejante ímpetu por alejar a los invitados de los fans. Estamos de acuerdo en que hay que protegerlos, por supuesto, pero quizás las medidas han sido un tanto excesivas.

Por otra parte nos alegramos al saber que el festival no debe temer por sus números, pues tal y como informaron al poco de finalizar, esta edición superó, en número de venta de entradas, al Festival del 50 aniversario, que había registrado un récord histórico.

Pasando a las infraestructuras, las salas han cumplido con sus objetivos. Tramuntana se ha consolidado consiguiendo que el espectador pueda jugar con esta sala y l’Auditori para organizarse sus jornadas cinéfagas sin tener que darse largos paseos del pueblo al Melià… y viceversa. También ofrece la oportunidad de ver propuestas pertenecientes a secciones como Noves Visions, que en su mayor parte se acostumbran a ofrecer en el Prado sala que, por cierto, ha proseguido con su magnífica remodelación con nuevas y confortables butacas pero siempre respetando los magníficos frescos y su sabor clásico. Quizás sería hora de que también El Retiro hiciera un pensamiento al respecto…

Dani Moreno fotografía a Juan Carlos Gallardo que muestra, feliz, su película recientemente editada en DVD.

En nuestro 51 Festival de Sitges particular hubo, sobre todo, cine, mucho cine, pues Serendipia como ya es habitual se concentró en ver muchas películas: 44 concretamente. Se intentó sacar tiempo para otras actividades, como presentaciones de libros y fanzines o acudir a más ruedas de prensa, pero fue técnicamente imposible. Tampoco pudimos escaparnos a ver las interesantes exposiciones. Pero se pudieron realizar dos entrevistas con divas de la categoría de Helga Liné y Dyanne Thorne, y también conseguimos algunos bonitos autógrafos, no todos los que hubiéramos deseado, pero los suficientes. Y ante todo valoramos los buenos ratos compartidos con amigos. Vivencias  y momentos que se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia… O así.

Y como cada año abandonamos Sitges prometiéndonos que en la siguiente edición nos tomaremos las cosas con más calma. Reservando más tiempo para la pausa e intentando alimentarnos de manera más saludable. Pero no hay solución. Conforme avanzan los (escasos) días desde su finalización, comienza la comezón y las ganas de volver, así que…

¡¡Nos vemos en  Sitges 2019!! (…si nos dejan)

¡Donde Proyecto Naschy celebrará, además, su décimo aniversario!

Categorías: Sitges Film Festival

Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Novena cápsula

17 noviembre 2018 Deja un comentario

SÁBADO 13 DE OCTUBRE DE 2018                                             (Fotos: Serendipia)

… Y llegamos, agotados, a la última jornada del festival. Agotados pero satisfechos, nos adentramos en la Sala Tramontana. Y es que hoy vamos a pasar casi todo el día allí, pues los preparativos y el propio concierto de John Carpenter monopolizan l’Auditori.

Y el día comienza con un magnífico thriller japonés, Korô no chi (The Blood of Wolves, Kazuya Shiraishi), que  ambientado en 1988, es una buddy movie con policía novato recién licenciado en la academia y detective veterano con conexiones en la Yakuza. Yakusho Koji interpreta al desencantado detective que deberá mediar para evitar la guerra entre los diferentes clanes. Áspera e intensa, la cinta de Shiraishi fue una buena despedida del cine oriental en el festival.

M. Night Shyamalan era otro de los grandes esperados del festival y llegó su momento. Amable y atento fue, como varios de los invitados durante esos días, duramente escoltado para protegerle de que nadie se le acercara, todo ello ante su propia sorpresa. En los dos encuentros que tuvo, uno con la escasa prensa acreditada por su productora y otro con los espectadores y la prensa que no fue acreditada por la mañana, Shyamalan estuvo cercano, divertido, amable y respondió a cuanta pregunta se le hizo. Presentó el trailer de su próxima película Glass, continuación de Múltiple (Split, 2016), que a su vez era un cruce con El protegido (Umbreakable, 2000). Otro de los grandes momentos del Festival de Sitges que, lamentablemente, supo a poco, y no me pregunten bien por qué.

Shyamalan junto al director y el subdirector del festival

An Evening with Beverly Luff Linn es la nueva propuesta de Jim Hosking, que tanto diera que hablar con su esperpéntica The Greasy Strangler (2016). La cinta es otra historia en la linea de aquella: humor disparatado, situaciones  absurdas y ridículas y un argumento que no sabemos muy bien como explicarles (aunque igual esto ya fuera producto del agotamiento acumulado durante el festival). Y es que la sinopsis que encontramos en páginas como Filmaffinity, a saber: El insatisfactorio matrimonio de Lulu Danger va a peor cuando un misterioso hombre de su pasado llega al pueblo para llevar a cabo un evento llamado «An Evening With Beverly Luff Linn; For One Magical Night Only»; no hace más que perfilar a grandes trazos una trama que debe más a su tratamiento, a caballo entre el esperpento y la parodia, en este noir que estira hasta el límite sus ligares comunes. Una propuesta lúdica y desengrasante.

Harley Cokeliss hizo una interesante presentación y habló sobre su película, declaraciones que fueron muy resumidas por la traductora

Con gran parte de los asistentes al Festival de Sitges en el concierto de John Carpenter, Serendipia se dispuso a ver El pionero, documental de nuestro amigo Luis Esquinas, responsable de otros dos dedicados a Juan Piquer Simón y a la película Escalofrío (Carlos Puerto, 1978), y que en esta ocasión se centra en la faceta cinematográfica de Sebastià D’Arbó, mediante entrevistas con colaboradores, actores, críticos y el propio protagonista, que también aporta material de su archivo. Pero una prolongada entrega previa de premios motivó que el documental comenzara más tarde de lo previsto, impidiéndonos poder verlo en su totalidad, pues teníamos que marcharnos a otro compromiso. Tendrá que ser, pues, en otra ocasión.

Serendipia cerró, como en otras ediciones anteriores, su particular Festival de Sitges 2018 en el Prado, con una olvidada película que está viviendo su segunda juventud, Dream Demon (1988), que tuvo su oportunidad dentro de la sección Seven Chances. Dream Demon, dirigida por el americano educado en Inglaterra Harley Cokeliss, estuvo perdida durante muchos años, hasta que se pudieron localizar materiales, en tres lugares, con los cuales hacer un montaje satisfactorio, incluidos algunos cambios que el director hubiera querido hacer ya en su momento.  En la película, que ha envejecido muy bien, extraños sueños y realidad  se confunden, con unas imágenes oníricas que funcionan mejor que las utilizadas en otras películas infinitamente más populares protagonizadas por cierto sujeto cara de pizza.

Sin lugar a dudas un magnífico punto final para un Festival que para Serendipia ha sido agridulce, pues finaliza y volvemos a casa con la sensación de no haber podido abarcar cuanto hubiésemos deseado. Y es que por mucho que se intente estar en todo evento o pase, es imposible estar en la totalidad, y a eso Serendipia, especialmente el sector alopécico, debe acostumbrarse y mentalizarse.

Aún así ha sido un magnífico festival del que en la próxima, y última cápsula, sacaremos conclusiones.

 

Categorías: Sitges Film Festival

Las lecturas de Serendipia: Michele Soavi (Hermenaute). Crónica de lo que fue y podría haber sido.

16 noviembre 2018 Deja un comentario

MICHELE SOAVI, CINEASTA DE LO MACABRO

Diego López/Lluís Rueda/Ángel Sala/Mike Hostench/Manlio Gomarasca/Gerad Casau

Coordinado por Diego López. Prologo de Luigi Cozzi

Hermenaute (Janus Ensayo). Encuadernación en cartoné con solapas. 172 pág. ilustradas a todo color. 

Hermenaute ha editado, coordinado por Diego López, uno de los mejores ensayos sobre cine que Serendipia ha podido leer últimamente. Su itinerario se inicia con un delicioso prólogo en el que el director y colega de Soavi Luigi Cozzi rememora los inicios de ambos en el cine como asistentes de Dario Argento y otros directores italianos de género. Un relato abierto al humor y también a la esperanza, al parecer muy próxima, de que Michele Soavi reinicie su labor en el fantástico con un secuela de su obra más completa y paradigmática, Dellamorte Dellamore (1994) su, hasta ahora, canto de cisne en el terror.

Tras esa introducción Diego López abre el repaso a las pocas, pero importantes películas que convirtieron a Soavi en un director de culto. Y lo hace aportando su visión a la ópera prima del director italiano, Deliria (1987), que recibió en España el nombre de Aquarius y que representa la perfecta conjunción entre el  Giallo, ya en declive, y el muy en boga, Slasher.

Lluís Rueda, en sus análisis a las dos siguientes cintas del realizador milanés, La Chiesa (El engendro del diablo, 1989) y La Setta (La secta, 1991), realiza una lectura que se detiene en los numerosos elementos mágicos y herméticos que ambas contienen, repasando también los de la opera prima del director y abriendo su ensayo a un mundo de simbología esotérica en el que colores y elementos, en apariencia triviales, poseen una gran importancia simbólica con puntos en común que conectan las diferentes cintas del director, otorgándole la inequívoca categoría de autor, y alejándolo definitivamente de su papel de simple alumno, aventajado, eso sí, de Argento y otros maestros italianos con los que trabajó, aprendió el oficio, y a los que en algunos casos, superó.

Ángel Sala se detiene en Dellamorte Dellamore, auténtica obra maestra del género italiano. Punto final cuando debería haber sido de inflexión en un fantástico italiano que se renovaba con Soavi y Pupi Amati. Un italianísimo canto al terror autóctono reivindicado por la crítica y los fans pero con resultado inversamente proporcional en taquilla, donde se estrelló.

Mike Hostench retoma al director cuando acaba de rodar su obra maestra mostrando su desencanto, que le llevó a decantarse por la televisión y por rodar películas enmarcadas en otros géneros cinematográficos, dejando dos valiosas cintas que Mike anima al lector a revisar: su incursión en el cine bélico (Il sangue dei vinti) y poliziesco (Arrivederci amore, ciao, 2006).

Manlio Gomarasca repasa la labor televisiva de Soavi y recupera tres entrevistas con el realizador fechadas en 1999, 2007 y 2017, dando así voz al propio realizador. Todo ello en una obra imprescindible para el amante del cine fantástico italiano, y por extensión, del mejor fantástico de todos los tiempos. Y obligada también por su  mimada edición, su archivo gráfico a todo color, y su acertada ilustración de portada, obra de Marta Torres. Todo ello a la altura de un realizador, cuyo silencio (dentro del fantástico), no hace más que acrecentar su aura mítica entre los connaisseurs.

Información y pedidos: https://www.hermenaute.com/

 

 

Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Octava cápsula

13 noviembre 2018 Deja un comentario

VIERNES 12 DE OCTUBRE                                                       (Fotos: Serendipia)

Otro día repleto de actividades en el Festival de Sitges. Comenzamos la jornada con la Sección Órbita y con la nueva película de Koldo Serra (Guernika), 70 Binladens, un tenso thriller sobre un atraco en el que todo lo que podría salir mal, sale peor. Con toques de cine social, está protagonizado por Emma Suárez, tan profesional como siempre; Hugo Silva realizando una buena interpretación como atracador torpe y algo corto; y una magnífica Nathalie Poza que se los come a todos como enérgica líder del golpe. Serra añade también unas gotas de humor con el que aliviar la tensión, aunque sin dejar en ningún momento de perder el ritmo.

Y a continuación una de las películas estrella, Halloween, que se ofreció fuera de competición y que  retoma la acción de la primera, con los mismos protagonistas (Jamie Lee Curtis como Laurie y Nick Castle como The Shape), aunque cuarenta años más tarde. Con el propio John Carpenter como uno de los productores y él mismo y su hijo en la banda sonora, Halloween se ofreció la víspera de la visita de Carpenter al Festival de Sitges, donde ofreció un concierto en el que repasó las principales melodías de sus películas. Pero no adelantemos acontecimientos, por lo pronto se proyectó la esperada película, enfrentando de nuevo al personaje de la Curtis, Laurie, ahora abuela, con el villano de la máscara del capitán Kirk. Laurie, que ha pasado una vida atormentada por los acontecimientos sucedidos en 1978, se ha preparado, y también a su hija y nieta, para un eventual encuentro con el asesino que, finalmente, se acaba produciendo. La película, dirigida por David Gordon Green, un productor y director al que no conocemos más labor en el fantástico, gustó a los seguidores de la serie y nostálgicos en general. Por nuestra parte nos pareció un entretenimiento eficaz sin más, que ignora el resto de la saga (y lo comprendemos) y retrata a una mujer combativa, luchadora y que no huye o se queda con los brazos cruzados ante la agresión del psicópata. ¡Lucha a muerte en el geriátrico!

Dyanne Thorne y Howard Maurer: Ilsa Never Die!

Y ahora pausa de películas, pues Serendipia tuvo ocasión de entrevistar, junto a nuestro amigo José Luis (Abadía de BerzanoSalvador Estévanez a la mismísima Ilsa, la loba de las SS. Dyanne Thorne estuvo en el Festival de Sitges junto a su marido, y actor también en la saga de Ilsa, Howard Maurer. Se trató de un encuentro de 20 minutos del que pronto tendrán noticias en ambos medios. Tan solo cabe añadir que tanto Dyanne como Howard fueron adorables, amables y tenían muchas ganas de compartir sus recuerdos.

Y tras este interludio, volvemos a los cines y a la producción hispano-argentina El Ángel (Luis Ortega), que protagoniza Carlitos (Lorenzo Ferro), tan atractivo como amoral, al que Ortega retrata de tal forma que sus acciones parecen casuales. En él el robo es algo natural. No hay maldad en ello. El mundo es suyo y todo lo que contiene es para él. Incluso su amante, su amigo, si no puede ser suyo, no será de nadie y en su mano estará el quitarlo de ese mundo particular donde vive en el que el asesinato es una broma y el deseo no tiene una orientación sexual concreta.

Llena de momentos inspirados (como ese en blanco y negro en el que interpretan el corazón contento de Palito Ortega) el de El ángel es un relato que nos hace pensar en André Gide y su acto gratuito, pues Carlitos podría ser perfectamente intercambiable con el Lafcadio de Los sótanos del Vaticano. Ambos personajes atentan contra la moralidad burguesa actuando como si se asentaran más allá del bien y del mal, asesinos que dan muerte sin motivación, ponen en tela de juicio la existencia de un principio finalista en la conducta ética.

Lorenzo Ferro realiza una magnífica interpretación. Su Carlitos despierta ternura. Incluso cuando asesina es como la gamberrada de un niño, especialmente adorable que está, tan solo, jugando. El resto del reparto, un conjunto de perdedores y detritos sociales encarnados por Chino DarínMercedes Morán y Daniel Fanego, componen un grupo de personajes que, al igual que Carlitos, no desentonarían en una película de Eloy de la Iglesia. Ambientada en la Argentina de 1971, sometida a una dictadura militar, El Ángel destaca también por su muy aquilatada ambientación y vestuario, así como por una excelente banda sonora compuesta por éxitos de grupos argentinos de la época, entre los que destaca el tema que abre y cierra el filme, El extraño del pelo largo, del grupo La joven guardia

A continuación llegó el turno de The Man who Killed Hitler and them Bigfoot (Robert D. Krzykowski), una entrañable cinta con la que debuta su director, autor también del guión, en la que un anciano (Sam Elliott), es reclutado para eliminar a Bigfoot por la  eficacia con la que cumplió el encargo de matar a Adolf Hitler durante la 2ª Guerra Mundial. Con semejante título uno habría esperado una comedia gamberra y desenfadada, la sorpresa es que Krzykowski nos trae una cinta en la que hay humor (antológica la secuencia del atentado contra Hitler narrado casi con las formas sincopadas del slapstick), pero que nos deja con un regusto de tristeza pues queda patente que se puede matar al tirano pero no a su ideología, esta perdura agazapada hasta que el caldo de cultivo vuelve a ser propicio. Así pues, la película se nos antoja absolutamente necesaria en este momento nuestro en el que vemos reverdecer, alarmantemente, el populismo de ultraderecha que parecía erradicado o, como mínimo, residual. Bajo su modestia de pequeña película se esconde un filme de análisis certeros que nos agarra y nos lleva a un estadio de dulce amargura. Cuenta con la producción de Lucky McKee (director de May, The Woman o All Cheerleaders Die, entre otras) y Douglas Trumbull,

Douglas Trumbull

quien la presentó con el director y que fue el protagonista absoluto del siguiente evento.

Douglas Trumbull es un hombre de cine en plural. Y un hombre de cine que ve las posibilidades del séptimo arte como espectáculo de masas, para disfrutar en colectividad. Técnico de efectos especiales, su contribución ha sido capital en las más importantes cintas del género, y no hablamos en vano: 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), La amenaza de Andrómeda (The Andromeda Strain, Robert Wise, 1971), Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, Steven Spielberg, 1977), Star Trek: la película (Star Trek: The Motion Picture, Robert Wise, 1979) y Blade Runner (Ridley Scott, 1982) lo avalan. Y a esta increíble lista hay que añadir las dos películas del género que dirigió: Naves misteriosas (Silent Running, 1972) y Proyecto Brainstorm (Brainstorm, 1983). Pues bien, este genio ofreció una clase magistral que fue ilustrada con un mediometraje documental, Future of the Cinema, que buceaba en las posibilidades de hacer un cine envolvente, que acerque al espectador lo máximo posible a lo que sucede en la pantalla, lo que Trumbull denomina Hypercinema. Una muy interesante experiencia que pueden compartir aquí  y con la que Serendipia, flotando, dio por terminada su jornada.

¡¡¡Trumbull Land!!!

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Séptima cápsula

12 noviembre 2018 Deja un comentario

JUEVES 11 DE OCTUBRE                                                            (Fotos: Serendipia)

Serendipia ya se encuentra en la recta final del festival. Quedan todavía interesantes títulos que ver, que parecen concentrarse en estos últimos días. La jornada la comenzamos en l’Auditori con dos cintas fuera de competición.

Overlord (Julius Avery) está narrada de manera ágil y ya desde la escena inicial, en los momentos previos a saltar en paracaídas, se nos presenta a los diferentes personajes que protagonizarán la acción. Con ellos  entraremos en el epicentro de la 2ª Guerra Mundial, con Francia ocupada por los nazis, que protegen celosamente una torre fortificada en la que se está realizando un experimento ultasecreto: la creación del superhombre ario. Con unos  nazis malignos de manual; un antihéroe negro; experimentos genéticos a lo Menguele; unas gotas de Re-Animator (aunque el fluido, en esta ocasión no sea verde fosforito) y, sobre todo aventuras con sabor pulp y momentos Grand Guignol,  Overlord es un divertimento producido por Bad Robot, la compañía de J. J. Abrams, y sus casi dos horas pasan volando. Al igual que pasa volando -y no se trata de un chascarrillo fácil- Superlópez.

Cuando supimos que Javier Ruiz Caldera, responsable de la muy digna Anacleto: Agente Secreto (2015) y de dos comedias tan interesantes como Dos bodas de más (2013) y Promoción fantasma (2012) iba a hacerse cargo de este arriesgado proyecto, respiramos con cierto alivio. Un alivio que se incrementó al saber que tras el guión iban a estar Borja Cobeaga y Diego San José. Pero todo quedó en suspenso cuando se anunció que Superlópez estaría encarnado por Dani Rovira. Ahora estamos en condiciones de decir que no se debe temer nada, pues Rovira  interpreta su personaje con total solvencia, de tal forma que parece estar escrito para él,  al igual que el resto del reparto, en el que destaca Alexandra Jiménez y el siempre eficaz Julián López. Con buenos efectos especiales, esta parodia del Superman de Richard Donner deja un poco de lado la fidelidad al cómic de Jan (según nos han contado, con cierto desdén, los que lo conocen mejor), pero eso es algo que también se hizo en el tratamiento de Anacleto y al igual que aquella, el resultado ha quedado simpático e ideal para ver en familia.

El día continúa en el cine Retiro donde Serendipia entra de nuevo en el mundo de la animación con la tan divertida como extraña Penguin Higway, una producción japonesa en la que las simpáticas aves no son más que una excusa para contar un relato de crecimiento repleto de una desbordante fantasía, en la que tendrá cabida un océano circular situado en un campo de heno o la obsesión del precoz protagonista, Aoyama, por el tamaño de los pechos femeninos. Adaptación de la novela homónima de Tomihiko Morimi, es toda una obra de divulgación en la que la aventura, la investigación del misterio, es una excusa para repasar las reglas del método científico en el que los protagonistas no son detectives ocasionales sino pequeños aprendices de científico.  Humorística y filosófica a partes iguales, Penguin Highway es el primer largometraje de Hiroyasu Ishida, de quien seguro volveremos a saber.

Seguimos con la sección Panorama a la que pertenece Abrakadabra,  la última entrega de la trilogía neo-giallo de los hermanos Onetti. En esta ocasión los argentinos introducen los códigos del subgénero italiano en el mundo de la magia, con un enrevesado guión decorado con todos los elementos clásicos, la textura, el color, la narrativa audiovisual, la música e incluso el idioma de procedencia de este tipo de películas, doblándola al italiano. Asesinatos, drogas, alcohol (J&B, por supuesto) y erotismo feísta en todo un homenaje al Giallo que en forma de trilogía, finaliza  con esta cinta. Hay que añadir que los Onetti están trabajando en una nueva versión de El pulpo negro, una serie televisiva protagonizada por Narciso Ibáñez Menta que dejó sin respiración a los telespectadores argentinos de mediados de los ochenta, entre los que seguro se encontraban los propios directores, que siguen pues, anclados firmemente en el cine de género.

María Eugenia Rigón y Nicolás Onetti, actriz protagonista y director de ‘Abrakadabra’

Y ¿Qué mejor forma de concluir la jornada que con un clásico? Pues esto es lo que Serendipia tuvo ocasión de hacer viendo, nada más y nada menos que al propio Santo, el enmascarado de plata en la primera de sus aventuras, o al menos, la primera que se estrenó, pues forma parte de dos películas que se rodaron en Cuba justo antes de que Fidel Castro entrara con sus barbudos en La Habana. Santo contra ‘Cerebro del Mal’ (Joselito Rodríguez, 1959) es una fantasía kitsch muy influenciada por los seriales norteamericanos de la Monogram en la que, precisamente, no destaca el Santo, que casi hace de comparsa, sino otro luchador enmascarado, El incógnito. Una delicia fantásticamente remasterizada en glorioso blanco y negro por la compañía de Nicolas Winding Refn  con su Mad Doctor, un luciferino villano, humor involuntario y en medio de todo ello ‘la fórmula de la desintegración de las células’ y el riesgo de que el abyecto traidor la ponga en manos de los soviéticos. Todo esto en el marco del encantador cine Prado que ha sido reformado respetando toda su  arquitectura. Uno de los placeres más exquisitos que Serendipia tuvo ocasión de disfrutar  durante esta edición del festival.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Sexta cápsula

12 noviembre 2018 Deja un comentario

MARTES 9 DE OCTUBRE                                                   (Fotos: Serendipia)

Tras una jornada cinematográficamente hablando magnífica, como fue la del día anterior, pasamos a una menos memorable que se inicia con Dragged Across Concrete, la última película de S. Craig Zahler, responsable de Bone Tomahawk (2015) y Brawl in Cell Block 99 (2017). En este thriller, incluido en la Sección Órbita del festival, Zahler repite con el protagonista de la última, Vince Vaughn y añade a un eficaz Mel Gibson como pareja de policías desencantados que decidirán tomarse la justicia por su mano. Con buenos diálogos, personajes ásperos, duros y de actitud reaccionaria, caras conocidas (como la del propio Gibson, Udo Kier y Don Johnson), tiene el lastre de que durante sus 159 minutos el fuego se cuece demasiado lento, tanto que cuando la acción llega, sabe a poco. Y, sin embargo, ese lastre es, en verdad, una auténtica marca de estilo a través de la cual nuestro director da cuenta de la imposibilidad de la épica en una época, la nuestra, en la que el acceso a la acción donadora de sentido es inalcanzable, no es tiempo de héroes ni en la ficción ni en lo real, estamos abocados a ver y ser antihéroes perdidos en un mundo burocratizado según la definición kafkiana del término. El uso de la lasitud como tempo del desarrollo de la trama, que enmarca unos diálogos lacónicos, es un perfecto recurso para dar cuenta del desencanto como actitud dominante ante el mundo que nos tocó vivir. Con sólo tres títulos en su haber como director, S. Craig Zahler se nos muestra como un autor que tiene mucho que decir sobre nuestro tiempo.

Y de nuevo excursión al pueblo para recalar en el Retiro con dos producciones pertenecientes a la Sección Panorama. No tuvimos tanta suerte con ellas como en la jornada anterior.

Seth Michaels y Sara Sometti presentando St. Agatha

St. Agatha (Darren Lynn Bousman), que fue presentada por dos de sus productores, Seth Michaels y Sara Sometti, es una de esas películas cuyo cartel resulta más atractivo que la propia película. Su guión convierte una residencia de monjas para futuras madres solteras en poco menos que una cárcel, pudiendo así adscribirse al subgénero WIP (Women in Prison): malos tratos a las internas, desapariciones sospechosas, venta ilegal de niños a parejas pudientes… Pero ni por el lado puramente Exploitation llega a funcionar esta producción de escaso presupuesto y, lo que es peor, escaso ingenio. Por su parte He’s out There explota de nuevo el tema de las casas alejadas acechadas por un loco-con-máscara armado con…¡exactamente!: un hacha y dotado además de mucho tiempo para hacer cupcakes envenenadas y llenar el bosque de cepos y trampas. Una peliculita de terror simpática y predecible que al menos sabe jugar bien sus cartas manteniendo la tensión y resultando, al menos, entretenida. Además, está protagonizada por Yvonne Strahovski, cuyo rostro les puede resultar familiar por su papel como Hannah McKayen en las dos últimas temporadas de la serie Dexter o por su participación en la reciente Predator (Shane Black, 2018).

MIÉRCOLES 10 DE OCTUBRE ____________________________________________________________________

Una mujer aparece caminando por el túnel del metro, sube a la estación y orina haciendo caso omiso a todas las personas que están esperando el próximo convoy. No recuerda ni quien es ni nada de su pasado. Dos años después las autoridades que se han hecho cargo de ella descubren que tiene una familia y la llevan de vuelta con ellos a lo que fue su hogar, donde vivirá con un marido y un hijo que no recuerda. Ha perdido su identidad. No es la que era y tan solo quiere marcharse. Es otra persona diferente. De madre y esposa modelo ha pasado a ser una especie de punk asocial. Finalmente el misterio que habrá dentro del misterio se resolverá y todo encajará, dejando con su conclusión un poso de tristeza en el espectador.

Fuga, producción checa dirigida por Agnieszka Smoczynska, directora también de Córki dancingu (The Lure, 2015), aquella extraña película con sirenas cantantes, está escrita y protagonizada por  Gabriela Muskala y es una excelente cinta, profunda y muy bien narrada que conseguirá que compartamos la confusión de la protagonista y su familia ante la situación que todos atraviesan. Una sorpresa demoledoramente triste. Porque la muerte del amor siempre lo es.

Radicalmente diferente fue el tono de Assasination Nation (Sam Levinson, 2018) que nos muestra una autentica caza de brujas en el Salem contemporáneo. Redes sociales, sexo, sexo e hipocresía. ¿Qué sucedería si todos nuestros secretos, todas nuestras imágenes y todos nuestros mensajes fueran difundidos y puestos a disposición de todos? ¿Seguro que ustedes no tienen nada que ocultar? Quizás no lo recuerden pero… ¿seguro que no tienen algún secreto que les pondría en un aprieto si se difundiera en las redes sociales? Una interesante propuesta con un final algo descontextualizado pero que agradó mucho a gran parte del sector femenino del público. Grandes verdades y un alegato feminista necesario contra esta sociedad tremendamente hipócrita que hemos heredado y que las redes sociales parecen haber empeorado. A cada época le corresponden nuevos terrores y también nuevos monstruos, Levinson hace un buen retrato de nuestro temor ante la exposición en redes, donde podríamos caer en manos de las desalmadas prácticas de aquellos que, amparados por el anonimato que ofrece la Web, son capaces de ponernos ante la cuerda floja animados tan so lo por la búsqueda del mayor número de likes. El monstruo puede ser cualquiera, incluso el que parezca más inofensivo. Bien, bien.

Dennison Ramalho, autor del guión de la última película de Zé do Caixao (Encarnaçao do Demonio, 2008) es el director de la producción brasileña Morto Não Fala. Presente en el festival, antes que presentar su película prefirió denunciar la situación que se avecina en su país ante la (por entonces) presumible victoria en la elecciones del ultraderechista Jair Bolsonaro, previsión que finalmente se ha cumplido.

En cuando a la película, se trata de un alegato en contra de la violencia que impera en Brasil. Un trabajador del turno de noche de la morgue descubre que puede hablar con los cadáveres y estos les cuentan las circunstancias de su muerte. Por ellos también se enterará de que su mujer le engaña con el dueño de una tienda, y utilizando la información que recibe de los difuntos preparará una venganza. Sórdida, sucia, con mucho de quadrinhos, que es como se denomina a los comics en Brasil, tipo EC, con los muertos reclamando su venganza de ultratumba, Morto Não Fala no está exenta de cierto humor, negro, por supuesto, pero es sobre todo el reflejo de un universo de pandilleros, de cadáveres en las calles y de favelas vigiladas por niños con pistola. Una continuación del malsano mundo que nos presentó en su cortometraje Ninjas (2011).

Y para terminar el día y animar un poco la jornada ¿qué mejor que un movido thriller coreano? Pues eso es lo que es Dok-Jeon (Believer, Lee Hae-young). Un torbellino de acción, tensión, mafiosos muy peligrosos con secuaces más peligrosos aún y todo ello en una trama a la que le cuesta arrancar pero que una vez se dispara, se suceden importantes balaseras. Ideal colofón para otra  jornada de cine.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Quinta cápsula

31 octubre 2018 Deja un comentario

LUNES 8 DE OCTUBRE                                                        (Fotos: Serendipia)

Durante este lunes Serendipia vería una de las películas que esperaba con más expectación. No le defraudaría: The House that Jack Built fue la bomba. Además iría, por primera vez en este año, al Retiro, sala en la que sus posaderas se resentirían gravemente tras cuatro películas seguidas…

Vamos con ello:

La jornada comenzaba con la producción argentina Animal, cinta que compite en la Sección Oficial y que está dirigida por Armando Bo. Si les suena el nombre es porque su abuelo se llamaba también Armando Bo y su esposa era la legendaria Coca Sarli, actriz a la que dirigió y con la que protagonizó un buen número de éxitos del cine argentino que son en la actualidad películas de culto por derecho propio. Su hijo, Víctor Bo, protagonizó también alguna película junto a su madrastra. Armando, tercera generación de los Bo que pertenece al negocio cinematográfico se ha hecho un nombre por sí mismo produciendo, dirigiendo y colaborando en los guiones de Biutiful (2010) y Birdman or The Unexpected Virtue of Ignorance (2014) de Alejandro G. Iñárritu. Con su segunda película nos propone un intenso drama, el de un hombre

que lleva una vida perfecta, ideal, pero al que un día le hace falta un riñón. Tras dos años de espera siente que el sistema no funciona y que merece una solución a su problema, así que busca un riñón por otros cauces. La película de Bo contiene un poderoso discurso político y social que quizás se ceba con la parte más desfavorecida del drama, el joven pobre, todo un parásito que va a venderle la víscera que el protagonista tan urgentemente necesita, mostrándolo como un necio y un egoísta, tanto a él como a su compañera en este descenso a los infiernos de un burgués que verá como las cosas son más frágiles de lo que aparentan y que, por un caprichoso giro del destino, todo su futuro puede derruirse. El de Animal es un aciago retrato que calibra perfectamente su ritmo, un avance in crescendo en la espiral que de degradación humana en la que se sumen los

personajes y que es una punzante denuncia de nuestras burocráticas sociedades. Si tuviéramos que quedarnos con un sólo momento del filme (y sería injusto) habríamos de decantarnos por su plano secuencia inicial, la cámara de Bo se cuela en la rutina de una familia de clase media en una mañana que podría haber sido la de cualquier día, de un personaje a otro como un perfecto baile, entreteniéndose en los detalles que aportan pistas sobre la circunstancia de los personajes, ese calendario en el que se anota los días que hace que el padre dejó de fumar, él se convierte en el principal objeto de seguimiento, un mar en calma que, sin embargo, por la duración de la secuencia y el magnífico uso de una vibrante aria operística nos hacen contener el aliento, con razón, salimos de la casa tras la carrera matutina de ese hombre anónimo, el aria concluye, el protagonista se desploma; somos conscientes de que a partir de ahí ya no volveraá a existir esa calma nunca más. Magnífica película pero, ¿Sección Oficial? ¿Dónde está el Fantástico? Por mucho que lo buscamos no lo encontramos, a pesar de ello aplaudimos su proyección sólo nos apena una cosa: ¿será Sitges el mejor escenario para que el público la valore?

Y llegó el momento de ver la última barrabasada del danés loco Lars von Trier que demuestra, una vez más, que tiene un retorcido sentido del humor con la deliciosa The House that Jack Built, un completo catálogo de tropelías cometidas por un excéntrico asesino en serie. Veremos desde sus primeros y chapuceros asesinatos, a su evolución como artista del crimen. Finalizando con su declive y caída. Y von Trier nos lo mostrará todo de manera muy explícita y con altas dosis de humor negro. Negrísimo. Tanto que uno sale del cine sintiéndose peor persona por haberse reído a carcajadas con algunas de sus escenas más brutales. Pero esto es Sitges, amigos, y afortunadamente lo que pasa en Sitges se queda en Sitges, así que sin remordimientos podemos calificar a The House that Jack Built como una de las mejores películas que tuvimos ocasión de ver durante esta edición del Festival, pero también comprendemos que no es indicada para todos los públicos. Y podemos entender que los espectadores del Festival de Cannes salieran de la sala indignados y asqueados. Comprendemos, pero no compartimos, su indignación pues The House that Jack Built es misógina, cruel, provocativa y tremendamente divertida, sí, pero también es una reflexión sobre la sociedad, el arte y la vida. Todas las obsesiones filosófico-existenciales del narciso danés se dan cita abiertamente, con descaro formal podría llegar a decirse, y es que no están ahí como subtextos que hayan de ser inferidos a partir de la trama, no, un ingenio formal les permite estar al mismo nivel que la narración principal: von Trier engarza la acción, dividida en episodios/incidentes, en el transcurso del descenso al infierno del protagonista, conducido por Virgilio, la conversación en off entre los dos personajes pauta la trama y ahí es donde las reflexiones juegan a pie de igualdad con la peripecia argumental. Entre asesinato y asesinato vemos circular cuestiones como la naturaleza del arte, la implicación de la destrucción en la creación, la descomposición como magma, el nazismo como paradigma en su querer perdurar en la historia no en su imperio sino en las ruinas del mismo (con las ruinas del Imperio Romano como modelo)… Cuestiones todas a las que se remite ese asesino serial y su obsesión compulsión por el orden y la pulcritud (aspecto que aporta algunos de los episodios cómicos más brillantes), un ingeniero (interprete de lo artístico) que quiere convertirse en arquitecto (creador sumo). Frente a él Virgilio se erige como portavoz del discurso humanista que ve al amor como la única fuente de inspiración última. Ambos personajes dan cuenta en su debate de las principales dialécticas que han definido nuestra cultura y von Trier mantendrá la tensión entre los polos hasta el final cuando Jack se enfrenta al fin del infierno y el puente roto que ascendía desde el noveno círculo hasta el paraíso. Un final cerrado que no vamos a revelar.

The House that Jack Built es una cinta compleja y barroca en la que el autor repasa toda su obra demostrando que el cinismo y la frescura no está reñidos. Y de paso con el título rinde homenaje ¿involuntario? a una famosa canción que popularizó la recientemente fallecida Aretha Franklin.

Con episodios basados en crímenes reales cometidos por Jeffrey Dahmer y Ted Bundy, el espectador llegará a alcanzar cierta complicidad con el asesino que interpreta modelicamente Matt Dillon, sobre todo porque varias de sus víctimas parecen ganarse a pulso el serlo. Lo piden a gritos. Así, cuando llega la cuchillada, o el martillazo en la cabeza, en lugar de dar paso al horror, l’Auditori estalló en carcajadas. ¿Estamos enfermos? Francamente lo dudo, pero el debate está abierto.

Tras la cinta de Lars von Trier, que se ofreció en Sección Oficial fuera de competición, Serendipia se desplazó a la ciudad de Sitges, donde están las antiguas sedes del festival. En este caso al Retiro, sala que fue el escenario de nuestro particular tour de force cinéfago.

Comenzamos con animación, pues Serendipia procura preparar un programa en el que tengan  cabida todos los ingredientes que se cocinan en el Festival. Liz & The Blue Bird es la historia de una  adolescente solitaria que lee un cuento sobre una adolescente solitaria. Busca ser popular en su colegio juntándose con una de las alumnas más inquietas, pero el final desvelará que a veces las cosas no son como parecen y que hemos de dejarnos volar aunque suponga separar nuestro camino del de aquellos que queremos. Con dos modos de animación diferentes, con trazos más pictóricos e indefinidos cuando estamos en el cuento, con tonos brillantes, y más acabado cuando nos sitúa en el mundo real de la protagonista, un mundo dominado por un cromatismo degradado. Sutil y elegante, la película peca, sin embargo, de un tempo excesivamente pausado, algo que no sucedía con la anterior cinta del director A Silent Voice, que pudimos ver durante la pasada edición del Festival y que también se desarrollaba en un entorno similar.

Isaac Ezban presentando su película Parallel

A continuación tocaban dos cintas incluidas en la sección Panorama, una de las que pueden dar más disgustos por la calidad de sus películas, pues no siempre está al nivel de lo que esperamos de Sitges. Afortunadamente, en esta jornada, no fue así. Parallel, del mexicano Isaac Ezban es una ingeniosa cinta en la que un grupo de amigos que comparten casa descubrirán un antiguo espejo que resultará ser un portal a otras dimensiones paralelas. Explorar las características del portal será el objetivo de este grupo de nerds, sus descubrimientos, al principio, servirán tan solo a la inocente picaresca que les da ser jugadores de ventaja, pero, poco a poco, cuando aumente su ambición y/o quieran resolver antiguos traumas en alguno de los universos paralelos donde no se han producido, entrarán en una espiral en la que ni siquiera el asesinato está vetado. Una pequeña producción independiente norteamericana resuelta con ingenio y soltura que el propio director se encargó de presentar.

Sin apenas pausa viajamos al Oriente más mágico para ver Yao Mao Zhuan (Leyend of the Demon Cat), una imaginativa fantasía dirigida por Chen Kaige (Adiós a mi concubina, Tierra amarilla) repleta de exorcismos, encantamientos, sortilegios, gatos mágicos y demás parafernalia, todo ello  en una lujosa producción, de fastuosos decorados, pura maravilla visual colmada de color e imaginación protagonizada por un equipo compuesto por un monje japonés y un poeta chino, que deberán investigar y combatir a un gato demoníaco que está causando estragos en la corte imperial. Lamentablemente los subtítulos incrustados eran en inglés (no hay previsto estreno en nuestro país), así que, quienes no dominan esta nueva lengua franca, se veían en ocasiones obligados a elegir entre dejarse invadir por el plasticismo de Kaige o seguir el diálogo. Si el cine es el arte de narrar con imágenes, ya pueden suponer cuál es la elección que proponemos. Una obra inconmensurable que merecía haber sido proyectada en la gran pantalla de l’Auditori.

Y para finalizar el día, una de las grandes favoritas, Under the Silver Lake, una cinta multireferencial y de difícil catalogación, con mucho de comedia, pero más de cine negro. Un  seductor disparate que nos presenta un asesino de perros, una chica desaparecida, conspiraciones descabelladas y verdades como puños. ¿Piensa usted que posee una gran personalidad y gustos diferentes a los del resto? ¿Se cree mejor que los demás? Under the Silver Lake dejará su enorme ego a la altura del betún. Protagonizada por Andrew Garfield, que definitivamente colgó su traje de Spiderman y se embarca en proyectos que demuestran su capacidad como actor. Basta con recordar su participación en Silencio (Silence, Martin Scorsese, 2016) o el drama bélico Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge, 2016) de Mel Gibson. Con esta cinta demuestra que también puede meterse hasta las orejas en el cine indie y seguir el juego que le propone David Robert Mitchell, que cambia totalmente de registro tras la muy interesante It Follows (2014) y se adentra en una obra que adopta los modos narrativos del cine clásico, rinde tributo a Hitchcock hasta en su banda sonora, que podríamos pensar que ha salido de las manos de Bernard Herrman, para construir un filme rabiosamente moderno (¿o debiéramos decir postmoderno?) en el que la cultura pop se convierte en magma del que extraer reflexiones de alto calado. Una pieza de orfebrería que hay que ver más de una vez para disfrutarla en su totalidad.

Sin duda semejante atracón de cine mereció bien la pena, sobre todo si se coronaba con una cinta como Under the Silver Lake. Todavía el cansancio no había hecho mella en el espíritu de Serendipia, aunque, eso sí, las butacas del entrañable Retiro dejaron secuelas físicas en su anatomía más recóndita…

 

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Cuarta cápsula

29 octubre 2018 Deja un comentario

DOMINGO 7 DE OCTUBRE                                              (Fotos: Serendipia)

Después del atracón cinéfio del día anterior, Serendipia decide añadir más acción y emoción al combinado ¿Qué tal cuatro películas, dos de ellas con Elle Fanning, una rueda de prensa y una entrevista? ¿Y si a todo esto añadimos la caza del autógrafo de, por ejemplo, Alex Proyas? ¿Lo conseguiremos? Si quieren saberlo sigan leyendo…

I Think Were Alone Now es un resultón drama postapocalíptico dirigido por Reed Morano, conocida, sobre todo, por su trabajo como profesional en la cinematografía televisiva (cámara, dirección de fotografía) y que debutó como directora en 2015 con Dentro del dolor (Meadowland), un thriller dramático que nos hacía prever que Morano tenía mucho que decir sobre el cine de género, un tratamiento personal de la intriga en el que el intimismo es fuente de expresión. Su segundo largo de ficción confirma las impresiones que nos habíamos formado, nuevamente la sensibilidad de la autora es un elemento narrativo que enriquece a un género, aquí la ciencia ficción postapocalíptica. Protagonizada por Peter Dinklage, el conocido actor enano, tan popular por su papel en Juego de Tronos y una de nuestras jóvenes actrices favoritas, Elle Fanning, a los que se suman los siempre magníficos Paul Giamatti y Charlotte Gainsbourg, la cinta de Morano nos lleva a un paraje en el que el lugar se traduce en estado.¿Recuerdan los efectos de la bomba de neutrones? Escalofriantes, ¿eh? Pues algo así sucede en la ciudad -¿y en el resto del mundo?- en la que habita nuestro protagonista, antiguo bibliotecario del lugar que decidirá vivir una rutina diaria que le permita limpiar el vecindario de cadáveres y tener, de paso, algo con lo que ocupar el tiempo. Pero su vida dará un giro cuando aparezca la chica… El protagonista viaja de la aceptación de la soledad a la esperanza de un proyecto común para ser decepcionado de ello. Y de ahí de pasar de antihéroe a héroe al rescate. En su tercer acto el filme terminará asemejándose a una zombie movie, pero no se alarmen, nadie de andar torpe reclamará cerebros para cenar, en esta ocasión se nos demostrará que los muertos andantes son los vivos. Esa clase media tan civilizada que se vuelve cosificadora. Nosotros mismos.

Pascal Laugier nos mira con cara de pocos amigos…

I Think Were Alone Now es, pues, una pequeña gran película que merecía haber tenido más público. Como Ghostland, una de nuestras favoritas de este certamen. Puro American Gothic de la mano de Pascal Laugier, cuyas Martyrs (2008) y El hombre de las sombras (The Tall Man, 2012) ya lo habían encumbrado como uno de los cineastas más interesantes que ha dado el género en las últimas décadas. Laugier es provocador, pero su provocación no se agota en sí misma, apunta más allá, al lugar en el que las preguntas se vuelven incómodas. En Martyrs nos propuso un viaje al final del dolor como vía por la que trascender, una película violenta no por sus imágenes (algunos no vieron más allá, todo hay que decirlo) sino por el sentido que estas llevan impreso, una violación extrema a la pregunta kantiana sobre ¿qué nos cabe esperar? resuelta en un final que es suspensión pura. Cuatro años después se ganaba enemigos hasta entre quienes le habían aplaudido a rabiar su osadía, y es que con El hombre de las sombras nos llevaba de nuevo a mirar al fondo de nuestras esperanzas, a indagar qué ocurre si nuestras causas en favor de los desfavorecidos tropiezan con la ruindad de estos, y ahí nos daba duro porque nos asomaba al abismo de nuestras contradicciones como cultura. Laugier, pues, se había puesto a sí mismo el listón muy alto y con Ghostland no  defrauda: muñecas de porcelana, caserones antiguos, payasos maléficos, niñas, brujas y ogros malvados en una película que hace de los arquetipos del cuento un recurso para ir más allá de ellos y volvernos a poner sobre la pista del sufrimiento (o la superación del mismo, si se quiere) como camino para encontrarnos a nosotros mismos, tal como la protagonista hallará su propia voz. Además de crispar los nervios del más templado, contiene un magnífico giro que demuestra que Laugier, autor también del guión, va más allá de un mero ejercicio estético, la parafernalia del gótico americano está puesta al servicio de una historia que nos habla de la literatura como subterfugio para sobreponerse a lo real. De mundos imaginarios. De Alicia atravesando el espejo. Maravillosa.

Y es que Pascal Laugier, como demostró en la rueda de prensa, que les aconsejamos que no se pierdan, es uno de los nuestros.

Entre las dos películas y antes de la rueda de prensa del galo Serendipia cumplió, en parte, uno de sus sueños: poder entrevistar a Helga Liné. Y ponemos en parte porque fuimos cinco medios los que dispusimos de 20 minutos para hacerlo, con lo que ello conlleva. O sea, ni entrevista ni nada parecido, pero sí una agradable tertulia con la gran dama del cine de género europeo, que se dejo

Ahora ya saben porqué uno es tan poco amigo de hacerse fotos… Con ustedes Helga Liné y un merluzo, eso si, muy feliz (Foto: Juan Mari)

querer y demostró su gran clase. Fue todo un placer tener delante a la Mabille de Lancré de El espanto surge de la tumba; la Lorelei del film de Klimovsky; la Natasha de Pánico en el Transiberiano; y la Zanufer de La venganza de la momia. Todas en una.

Más cine: de nuevo en la carretera y de nuevo Elle Fanning dirigida por una mujer en Galveston (Mélanie Laurent), un thriller en el que la actriz interpreta a una casi infantil prostituta, pura basura blanca, que se juntará con un sicario al que persiguen unos matones y al que han diagnosticado una enfermedad que piensa que es mortal, por lo que nada tiene que perder. Y es que como Frank Miller escribió en Daredevil, «un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo». Ambos personajes, improbables compañeros de viaje, emprenderán una huida hacia ninguna parte durante el cual obtendrán su redención. Poética de lo sórdido, Galveston es una de esas películas que nos dejan escenas cargadas de fuerza, como ese huracán que hace las veces de prólogo mientras anticipa el destino que espera (y que podría haber permitido un desenlace más conciso) o esa única cita entre los protagonistas (avanzado el metraje) ante la que nos sabemos ya espectadores de la última felicidad posible para los personajes. Después queda la espiral, pero una espiral que no tiene nada de épica porque a los desheredados no les espera siquiera el triunfo de una muerte justificada, mucho menos heroica. Seres ordinarios con finales opacos. Solo queda como redención la justicia poética de no haber arrastrado consigo todo lo que engendraron. Su penar abre camino a quienes les prosiguen. Una magnífica cinta que se ofreció dentro de la sección Órbita.

Pequeña pausa y vuelta a la oscuridad para ver Zan, una película dirigida, escrita y protagonizada por Shin’ya Tsukamoto, aquel japonés loco perdío que revolucionó el corazón de muchos fans en 1986 con Tetsuo: The Iron Man, una fantasía cyberpunk cuyo éxito intentó repetir con dos secuelas. Ahora nos propone una historia aparentemente más tradicional sobre unos ronins en busca de amo a quien servir. Violenta, sucia, con un acero vivo, que respira y aúlla, Zan añade la fuerza de la naturaleza a un relato de venganza, honor y valor, temas tan caros en el cine japonés de todos los tiempos. Y en juego siempre, como en aquella opera prima, el sentido de lo humano y lo que lo trasciende.

Sin lugar a dudas un día completo. Satisfactorio y con una calidad media de cine más que saludable. Y además Serendipia se llevó dos besos de Helga Liné. Y consiguió la rúbrica de Alex Proyas. ¿Qué más puede pedirse? Pues…¡Más y mejor!… ¡Y vaya si llegó!… pero eso ya sería al día siguiente.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Tercera cápsula

25 octubre 2018 Deja un comentario

SÁBADO 6 DE OCTUBRE                                                      (Fotos: Serendipia)

Dia fuerte para Serendipia: cinco películas seguidas. De nueve de la mañana a 7 de la tarde. Vamos allá:

Y comenzamos bien. Mandy, segunda película de Panos Cosmatos tras sorprender al público de Sitges con su opera prima, Beyond the Black Rainbow, es pura psicodelia visual y sonora. Dividida en dos partes bien diferenciadas, ninguna defrauda. Imágenes con grano nos mostrarán el paraíso terrenal durante la primera parte del filme, con una protagonista, Mandy (Andrea Riseborough) no exenta de cierta aura extraña. Esas imágenes presagiarán la bajada al infierno de su compañero, Red,  interpretado por un Nicolas Cage desatado que se enfrentará al mal en estado puro, atávico. Los monstruos invadirán el paraíso dejando desolación tras de sí. Como elefantes en una cacharrería. Ecos de la pesadilla hippie que tiñó de sangre Los Angeles aquel 9 de agosto de 1969. Monstruos ridículos que Cage pondrá en su lugar. Monstruos patéticos que Cage eliminará.

LA nueva imagen icónica de Nicolas Cage al final de Mandy

Polémica, Mandy despertó (y seguirá despertando), apegos y desapegos entre los espectadores. Para algunos lo mejor del festival, para otros ni mucho menos, en definitiva: una cita obligatoria.

Demián Rugna, director de ‘Aterrados’

A Serendipia le gusta el cine artesanal. Y le gustan las películas sudamericanas. Así que Aterrados nos pareció una cinta muy digna. Visceral y efectiva, es una película de terror sobrenatural con algunos elementos de comedia, pero ante todo nada tímida a la hora de mostrar hemoglobina, con golpes de efecto de la vieja escuela, sombras y sobresaltos. Inquietante. Una de esas cintas que hacen que el espectador se revuelva nervioso en la butaca. Fresca como la primera entrega de Insidious, nos muestra a unos parapsicólogos con más dudas que sentencias, unos especialistas que saben muy poco más que los profanos, sus (des)conocimientos redundan en la comicidad que impregna la cinta y que tiene en  Maximiliano Ghione, como comisario  Maza, su ejecutor más brillante. Gente que desaparece, muertos que vuelven de sus tumbas, entes invisibles, movimientos magnéticos sin explicación alguna… Grandes dosis de enredo y susto, combinación que la hace destacar pese a su modestia.

Nueva carrera y Piercing, un perfecto ejemplo de cine indie norteamericano que La Aventura distribuirá en nuestras pantallas. El punto de partida no deja de ser inquietante: el protagonista quiere cometer un asesinato y en su imaginación su propio bebé y su esposa le animarán a ello, así que contratará a una prostituta con la que hacer realidad su sueño. Inspirado en una obra de Ryû Murakami, la cinta cuenta con la participación de Christopher Abbott, Mia Wasikowska y Laia Costa y posee, además, una fantástica selección de temas en su banda sonora, entre ellos el motivo principal de Tenebre (Dario Argento, 1982) compuesto por Simonetti, Morante y Pignatelli. Comedia, patetismo, masoquismo y mucho ingenio. Un nuevo jalón en ese río de thrillers en clave de comedia loca y nocturna, en el que la irrealidad y lo real se dan la mano en una vorágine de acontecimientos divertidos y tristes a la vez, patéticos y simpáticos a partes iguales.

Summer of 84 es la nueva película de los creadores de Turbo Kid (François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell), cinta que se sumó, ¡y de qué manera! al revival ochentero que nos está asolando. Y está nueva propuesta del trío, como bien delata el propio título, también tiene mucho de eso, pues los protagonistas son un arquetípico grupo de adolescentes de vacaciones que, como pueden suponer, incluso van en bicicleta. Uno de ellos sospecha que delante de su casa vive un asesino de niños, que lejos de ser un individuo siniestro, es conocido y querido por todo el vecindario ya que, además, es policía. Entre amoríos adolescentes, humor y niños desaparecidos, nuestros protagonistas hablarán de lo que hablan todos los adolescentes: de sexo, de sexo y de sexo. Todo está dispuesto para que nos entreguemos a un ejercicio de nostalgia, disfrutando de ese subgénero de púberes enfrentados a un misterio que les hará pasar la aventura de su vida (subgénero que ya viene de lejos y que tiene en Tom Sawyer de Mark Twain su primer gran título), pero… El final viene a sacarnos de  nuestra inocente complacencia, Summer of 84 no es Los Goonies posee un trasfondo tenebroso y una conclusión inesperada que nos obliga a retroceder sobre lo visto porque a la luz de esa coda todo cobra una nueva dimensión. La premisa, cualquiera de nuestros vecinos puede ser un asesino, acaba teniendo una concreción amarga, el fin de la infancia no llega por superar la aventura de crecimiento, sino por darse de bruces con lo que comporta afrontar a un asesino. Y no revelamos más, mejor déjense sorprender y vayan a verla, pues A contracorriente la distribuirá pronto en los mejores cines.

Los simpáticos François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell recibidos en Sitges con ovación

¿Y qué mejor forma de terminar el día que con zombies? ¿Que están hartos de ellos? Nosotros también. Sin embargo, nos gusta el enfoque que se les da en la francesa La nuit a dévoré le monde, de Dominique Rocher, un joven director que debuta en el largometraje con esta historia que, más que enlazada al tópico apocalipsis zombie, es cercana en espíritu a Soy leyenda de Richard Matheson. Protagonizada por el único sobreviviente que, enclaustrado en un edificio, deberá luchar por sobrevivir, protegerse de los muertos vivientes y combatir la terrible soledad. La cinta se recrea en la evolución que sufrirá el protagonista de esta historia de superación y supervivencia, pero para decirnos mucho sobre nosotros mismos, sobre el valor y el dolor de la soledad, sobre la necesidad de arriesgar y apostar por abandonar nuestra zona de confort si queremos tener la esperanza de completarnos en comunidad con el otro. La nuit a dévoré le monde parecerá repetitiva, casi aburrida, a quienes busquen pirotecnia fácil, pues es de esas cintas en las que parece no pasar apenas nada, pero eso es mera apariencia, en este viaje interior nada permanece quieto, no es un survival al uso, es una lectura humanista sobre los significados de sobrevivir.

Y ejercicio puro de supervivencia fue el que realizó Serendipia en esta apretada jornada. Diez horas seguidas de proyección mina la resistencia del más aguerrido de los cinéfagos. Ayudó, y mucho, a superar la prueba, que ese encadenado de imágenes en movimiento fueran ejemplo de cine con mayúsculas. De buen cine.

Mientras estábamos en la oscuridad, en el exterior la no-vida seguía. Tuvo lugar la particular y tradicional Sitges Zombie Walk, y entre película y película lo mejor: encontrarse con amigos y algún conocido como Jack Taylor, al que saludar sin que la organización nos aparte a manotazos. Que de todo hubo. También hubo glamour, pero eso no lo vimos porque nos pillaba lejos.

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2018: Segunda cápsula

23 octubre 2018 Deja un comentario

VIERNES 5 DE OCTUBRE                                                     (Fotos: Serendipia)

Con los ecos de Suspiria y Climax todavía resonando en nuestra mente, Serendipia se mete de nuevo en harina de buena mañana con La sombra de la ley, el nuevo filme de Dani de la Torre tras la estupenda El desconocido  que formaba parte de la sección Órbita del festival. En esta ocasión el director ofreció una producción de más enjundia en cuanto a presupuesto, que se desarrolla en la conflictiva Barcelona de los años veinte, en la que convivían los conflictos laborales con la irrupción del pistolerismo protagonizado por los partidos anarquistas, en contraste con los aires golpistas provenientes de un ejército cada vez más revuelto y con ganas de hacer olvidar el desastre de Annual. La ciudad está magníficamente retratada, con esa Sagrada Familia en construcción y con los burgueses dándose la gran vida en la Barcelona nocturna del Eden Concert. En este escenario se mueven los protagonistas, un grupo de policías corruptos a los que se une, proveniente de Madrid, ‘el vasco’, personaje que encarna Luis Tosar que desprende cierto aroma al Rick de Casablanca, un ser desengañado y cínico que ha perdido la sonrisa y parece haber perdido también los ideales. A él se suman unos memorables personajes, con mención especial para ‘el tísico’ de Ernesto Alterio y una Adriana Torrebejano que como Lola, la vedette del Eden Concert, se come en protagonismo a la propia Michelle Jenner, todo ello en un clima de  corrupción, drogas, prostitución y conflictos sociales en este creíble y solvente thriller dirigido con buen pulso que podría tener su peso en la próxima ceremonia de los Goya. Cinta de corte clásico, por su temática, pero sobre todo por la formas narrativas que adopta (en las que no faltan citas a títulos consagrados del género), se resiente, tal vez, de exceso de celo. Se diría que el director ha querido dejarlo todo bien atado, sin fisuras, y utilizar todos los recursos estilísticos que adornan al género, con lo cual cae en ocasiones en el manierismo, como si quisiera desaparecer como autor en aras de realizar un ejercicio impecable. Echamos en falta la frescura de su primer largo, más imperfecto, pero más personal, con más alma. La belleza preciosista de La sombra de la ley se antoja excesiva, con esa cámara que no deja de moverse en elegantes travellings y no cesa de alumbrar encuadres matemáticos, un trabajo maximalista que ahoga al espectador que pide algo más que un buen argumento y una buena actuación. Lo peor de este celo por dar a luz una puesta en escena perfecta, es que acaba resultando de manual, lastrando la originalidad que hubiésemos querido encontrar. Tal como le ocurre a este ser doble que es Serendipia, algunos quedarán satisfechos con sus virtudes, otros, sin negárselas, hubiésemos querido menos pulcritud y más riesgo, un producto menos convencional y con más personalidad. Hubiese querido que me gustará más, pero ello no obsta para considerar que es un producto altamente recomendable y merecedor de todo el apoyo que pueda dársele.

Tras este convincente comienzo de jornada, sin pausa, Serendipia vuelve a Sección Oficial con Apostle, película dirigida por Gareth Evans, responsable de la trepidante The Raid (2011), con la que el director nos ofrece un registro totalmente diferente. La cinta, ambientada a principios del siglo XX, nos narra las vicisitudes de Thomas (Dan Stevens), que se infiltra en una secta para rescatar a su hermana. Con una intriga bien construida, contiene elementos sobrenaturales y escenas brutales que no consiguen, a pesar de todo, alumbrar un filme redondo. Quizás porque la parte sobrenatural se vuelve demasiado explícita, perdiendo capacidad de sugerencia, casi dividiendo la cinta en dos. En su primera incursión en el terror, Evans cae en el error de quererlo abarcar todo, no le basta con construir un relato eficaz sobre el mundo de las sectas destructivas, busca un punto de vista más ambicioso, quiere que nos planteemos el sentido de la fe, pero se nos antoja que para  hilarlo ha incurrido en una escritura de trazo grueso, como si dudara de la capacidad de deducción del espectador, en la que todo ha de tener correlato visual, cosa que hace que la efectividad se sacrifique en manos del efectismo. Deja planos y escenas memorables, pero no logra que el conjunto brille por igual. Un filme fallido pese a ser interesante.

Más sección oficial con Elizabeth Harvest (Sebastian Gutierrez), una cinta que con estética e imaginería de fábula futurista, nos introduce en una variación de la leyenda de Barba azul, haciendo hincapié en la atracción que ejerce lo prohibido en nuestro subconsciente. También tiene puntos en común con la creación de Mary Shelley, cuyo bicentenario también se  homenajeó en el certamen, con una criatura que se revelará contra su creador. Lamentablemente el exceso de metraje lastra el resultado. Y es que, no renunciar a ninguno de los giros que sugiere el guión, hace que la intriga se dilate y se desluzca a partes iguales. Interesante es que nuestro barba azul/mad doctor se vea las caras con un personaje femenino sólido que evoluciona a lo largo del relato, pero falta definición del resto de personajes y sobra enredo en la trama. Sus imperfecciones hacen que al final el conjunto resulte tedioso. Toda una lástima.

Pero poco duró el tedio, pues a continuación llegó una de las sensaciones de Sitges 2018, The Night Comes for Us, una cinta indonesia repleta de luchas espectaculares y acción a destajo en la que predomina el sonido de los huesos al romperse. Pura adrenalina y diversión, este ejercicio de ultraviolencia no da respiro al espectador y está dirigido por Timo Tjahjanto, realizador que compartió metraje con Gareth Evans en la colectiva VHS 2 (2013). Otra coincidencia con el director de The Raid es la aparición de sus actores protagonistas, Iko Uwais y Joe Taslim. Con apenas excusa argumental, nada más que la tópica redención del protagonista por mor de la revelación del valor de la vida encarnada en la pequeña superviviente de una masacre ejecutada por él mismo, este thriller indonesio es un auténtico festín para los amantes de la acción de infarto repleta de momentos políticamente incorrectos como lo es que hasta la niña tenga su minuto de violencia. Como artífice, decimos, no como víctima. Una cinta desmesurada que no da respiro. Puro cine de evasión.

Mientras tanto llegaban las estrellas al festival. Fugazmente vimos a Nicolas Cage, que hizo una entrada de lo más humano: salió corriendo del coche buscando un lavabo. Más cerca pudimos estar de Ron Perlman y Pam Grier, estrellas a las que la organización se encargó celosamente de proteger para que nadie pudiera acercarse a ellos. Así que guardamos nuestras carátulas de Hellboy y Scream Blacula Scream y seguimos a lo nuestro.

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