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Vamos de cena: Holocausto Caníbal
Vamos a recordar la historia de esa tramposa película, del escándalo que desataron sus imágenes, y de una treta publicitaria tan perfectamente orquestada que, todavía hoy, hay quien piensa que realmente un equipo de televisión fue sacrificado y devorado por una tribu de caníbales en el Amazonas. Y que esas imágenes son las que nos muestra Holocausto Caníbal.
MENÚ DEL DÍA
Discípulo de Rossellini, del que fue asistente de cámara, así como colaborador de otros cineastas como Riccardo Freda y Antonio Margheriti, Ruggero Deodato inicia su carrera como director a finales de los años sesenta realizando películas de género, entre ellas aventuras selváticas como Gungala, la pantera nuda (1968), rodada enteramente en Italia; o de héroes enmascarados como Fenomenal e il Tesoro di Tutankamen (1968), películas ambas que rubricó con un seudónimo tan sonoro como ridículo: Roger Rockefeller. Continua su trayectoria abordando comedia, spaghetti western y poliziesco, hasta que realiza Mundo caníbal, mundo salvaje (Ultimo
Mondo Canníbale, 1977), encargo del que se hace cargo al no poderla dirigir Umberto Lenzi, ocupado con otro proyecto. La película supone un enorme éxito en todo el mundo y todo un antecedente a Holocausto Caníbal. Rodada en localizaciones naturales de Malasia, la cinta cuenta ya con algunos puntos comunes del subgénero caníbal: blanco conviviendo con tribu salvaje enfrentándose a ritos que podríamos calificar como chocantes, entre ellos, naturalmente, comer carne humana. La cinta “Se rodó enteramente en Kuala Lumpur (Malasia) en terribles condiciones climáticas y usando auténticos caníbales. Se me ocurrió la idea al leer un artículo en National Geographic en el que se describía una tribu de aborígenes caníbales que vivían en una cueva en la isla filipina de Mindanao”. Posiblemente sea cierto que a Deodato se le ocurrió la historia mientras leía una revista, pero, viéndola, uno no puede más que detectar claras similitudes entre la cinta de Deodato y Il Paesse del Sesso Selvaggio, que en 1972 rodó Umberto Lenzi en Tailandia, y que inauguró este subgénero. De hecho ambas cuentan con los dos mismos protagonistas, Me Me Lai e Ivan Rassimov, así como un productor en común, Giorgio Carlo Rossi, que también escribió la historia de Mundo caníbal, mundo salvaje, parada obligatoria de Deodato hacia su película más famosa.
PRIMER PLATO: RODAJE
Italia en los años ochenta estaba muy lejos de ser una de las cunas del séptimo arte. De Sica, Fellini, Pasolini y Rossellini habían dado paso a Bava, Argento o Freda y estos a otros directores estajanovistas que igual hacían un tiburón de pega, una cinta apocalíptica con moteros o una de zombis. O todo junto y revuelto. Uno de los subgéneros nacidos al abrigo de esa década fue el cine de caníbales, que se diferenciaba de los otros subgéneros por ser un producto totalmente transalpino. Hasta entonces, los caníbales eran esa presencia feroz
que se adivinaba en las películas de Tarzán, en las que como mucho se nos mostraban unos huesos mondos y lirondos como señales de su exquisita dieta. Todos tenemos en nuestro subconsciente esa imagen caricaturesca de la tribu danzando alrededor de una gran olla con exploradores dentro, pero es a partir de las nombradas Il Paesse del Sesso Selvaggio (1972) de Umberto Lenzi y Mundo caníbal, mundo salvaje (Ultimo Mondo Canníbale, 1977) de Ruggero Deodato, cuando se abrió la veda y se pusieron las cosas peliagudas para los espectadores de estómago débil. De hecho ambos directores radicalizarían posiciones con sus siguientes películas enmarcadas en el subgénero: Lenzi en Comidos vivos (Mangiati vivi!, 1980) y sobre todo Caníbal feroz (Cannibal Ferox, 1981); y Deodato con el film que vamos a analizar, Holocausto Caníbal (Cannibal Holocaust, 1980).
La expedición del Profesor Monroe (Robert Kerman) parte hacia el Amazonas al rescate de cuatro periodistas desaparecidos mientras realizaban un documental. Tras varias peripecias en la jungla, la expedición encontrará el material que rodaron en poder de los Yamamomo, una tribu caníbal que vive en los árboles. Ya en la civilización revisarán el material para realizar con él una serie documental, The Green Inferno, pero desecharán la idea conforme descubran el contenido de las cintas, en las que los periodistas manipulan la realidad a su antojo con tal de conseguir imágenes de impacto. Todo vale para los cínicos reporteros, incluso prender fuego a todo un poblado, violar a sus mujeres y matar sin conciencia. Las últimas imágenes que rodarán las cámaras serán las de su propia ejecución a manos de los Yamamomo. Tras ordenar destruir las cintas, Monroe saldrá a la calle, a la selva de asfalto, preguntándose: ¿Quiénes son los caníbales?
Con tomas realizadas en Nueva York para darle ese aire a película norteamericana que los italianos (y también los españoles) les daban a sus productos para hacerlas pasar por lo que no eran, el grueso del metraje de Holocausto Caníbal está compuesto por lo rodado durante las nueve semanas que el equipo pasó en Leticia (Colombia). Un emplazamiento ideal para lo que tenía Deodato en mente y que encontró en el último momento, justo cuando ya estaba en el aeropuerto a punto de embarcar rumbo a Roma tras una infructuosa búsqueda por toda Colombia. Leticia se encontraba en el Amazonas y era la selva virgen que Deodato necesitaba. Un lugar al que por entonces tan solo podía accederse por avión. Y también un lugar altamente peligroso, pues estaba situado en plena ruta del narcotráfico al formar frontera con Brasil y Perú. Por entonces este emplazamiento era un poblado de chavolas con dos hoteles en el que había electricidad tan solo por la noche gracias a un generador eléctrico. Lo que sí había en abundancia eran cocodrilos, pirañas, arañas venenosas, serpientes, insectos y un calor atroz. Así que el rodaje fue toda una aventura. Y casi improvisada, pues Dedodato no era amigo de seguir planes de rodaje ni storyboards. Su forma de rodar era emocional, abierta a la improvisación y a preparar la escena in situ: “Me leí el guión una vez y luego fui a la mía. Soy muy creativo cuando filmo. Mi maestro, Rossellini, era así”[1].
Los actores que buscaba Deodato tenían que ser lo más anónimo posible. Y estar algo locos también. Su principal objetivo era la credibilidad de lo que se iba a rodar. Era la gran baza del filme, tal y como se demostraría. También se rodaría en inglés, así que se seleccionaron tres de los cuatro actores principales en el Actor’s Studio de Nueva York, con tan buena fortuna que había dos italianos estudiando allí que hablaban perfectamente inglés, Francesca Ciardi y Luca Barbareschi, que fueron reclutados inmediatamente, ya que para que la película tuviera la nacionalidad italiana era imprescindible que contara, al menos, con dos actores italianos. Estos actores interpretaron a dos de los miembros del equipo de periodistas masacrados en la jungla, Faye Daniels y Mark Tomaso respectivamente. El equipo se completó con los americanos Perry Pirkanen (Jack Anders) y Carl Gabriel Yorke (Alan Yates). Cuatro actores que comenzaban su carrera en esos momentos y que cumplirían a la perfección lo que les demandaría el director: encarnar el paradigma de la ruindad humana.
Perry Pirkanen es quizás el más reconocible de los cuatro, ya que aunque su carrera fue breve, estuvo centrada en el cine italiano de género, interviniendo en dos de los títulos favoritos de los degustadores de comida italiana: Canibal Feroz y Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura nella città dei morti viventi, 1980) de Lucio Fulci. Gabriel Yorke tuvo una presencia más prolongada en cine y especialmente televisión, al igual que Francesca Ciardi, que tras más de 20 años alejada de las cámaras, ha regresado al cine en la producción británica de terror DeathWalks (2014) del director Spencer Hawken, que cuenta con la actriz para sus dos nuevo proyectos. Luca Barbareschi es sin lugar a duda el que ha conseguido tener una carrera más prolongada en cine y televisión, incluido un papel en Inferno in Diretta (1985), otra cinta de horror de Deodato. Barbareschi además ha mantenido una segunda carrera en el mundo de la política como parlamentario por el PDL de Sergio Berlusconi.
Los cuatro intérpretes tuvieron que firmar un contrato especial en el que se especificaba que debían desaparecer del mundo del cine durante un año. No presentarse a castings, no visitar productores… Con ello se buscaba, ya desde su inicio, el impacto promocional. Nada fue casual. La intención era hacer pensar al espectador que todo lo que se narraba en la película era cierto y que los ‘periodistas’ habían sido sacrificados por los caníbales en justa venganza. De hecho, los títulos de crédito iniciales solo incluyen técnicos y ningún actor, detalle que pretende darle al filme apariencia de documental.
Ruggero Deodato seleccionó a Robert Kerman porque ya había trabajado con él en Concorde Affaire’79 (1979). Le interesaba por su físico común, justo lo que buscaba para el actor que debía interpretar al profesor Harold Monroe. Lo que quizás no sabía el director es que, como Richard Bolla, Kerman había intervenido en más de cien películas pornográficas, labor que retomaría tras Holocausto Caníbal, siendo uno de los pocos actores provenientes del cine X que mantuvo una carrera en paralelo en el cine convencional. Tras el éxito comercial del filme de Deodato intervino en Comidos vivos y Caníbal feroz (con él ya son dos los actores de esta cinta que coinciden en la película de Lenzi), dos explotaciones del filón abierto por Holocausto Caníbal.
Salvatore Basile, que encarna al rudo guía que lleva al profesor Monroe al poblado de la tribu de los árboles, es un actor italiano nacionalizado colombiano que ha desarrollado una larga carrera en su país de adopción interpretando numerosas telenovelas. También ha ejercido como productor
Pero sin lugar a duda son los caníbales los que brindan credibilidad a la trama. Sin su participación Holocausto Caníbal no habría sido lo mismo. Interpretados por brasileños, colombianos y peruanos, entre ellos también hubo una mujer embarazada y un nutrido grupo de prostitutas, a las que se sumaron, convenientemente camufladas, dos actrices que resultaron totalmente convincentes en sus papeles de nativa, Lucia Costantini y Luigina Rocchi.
Lucia Costantini era la encargada de vestuario de Holocausto Caníbal, función que desempeñó en algunos títulos más, incluido Trampa para un violador (La casa sperduta nel parco, 1980), también de Deodato. A Lucia le tocó realizar el tan memorable como desagradable papel de nativa adúltera, que totalmente cubierta de fango es violada por su compañero con un falo de piedra a la orilla del Amazonas. Posteriormente es asesinada, arrastrada por el lodo y abandonada a la deriva en una canoa. Huelga decir que esta escena fue su primera y única tentativa en el campo de la interpretación. En cuanto a la bella y exótica Luigina Rocchi, su carrera se limita a unos pocos papeles, entre ellos uno junto a Pasolini en Las mil y una noches (Il fiore delle mille e una notte, 1974) y otro en La montaña del dios caníbal (La montagna del dio cannibale, 1978) de Sergio Martino, cinta enmarcada también en este alimenticio subgénero, además de en algunas comedias. Ciertamente no se sabe que papel interpreta, así que se hace extraño que viniera desde Italia para encarnar a una anónima aborigen, aunque lo cierto es que su nombre figura en el reparto que se nos ofrece al final de la cinta.
Entre los actores y las actrices naturales del lugar destaca la joven brasileña que interpreta a la nativa violada por los reporteros.
Recuerda el director que la joven llegó a pensar que realmente iban a agredirla sexualmente, de ahí que casi no pudieran alcanzarla cuando salió a la carrera. También es remarcable la labor del tipo que hace de jefe de los Yacumo, de hecho tan bien lo hizo que se recurrió de nuevo a él para que interpretara al jefe de los Yamamomo. La escena en la que Robert Kerman se baña desnudo en el río no debió haberle resultado muy difícil de hacer en vista de su larga carrera en el cine porno. Las jóvenes que se le acercan desnudas a tocarle fueron reclutadas por Deodato en un lupanar cercano.
Finalmente, y a modo de curiosidad, el propio director hace un pequeño cameo en la película, búsquenlo sentado en la hierba del campus de la N. Y. University, no les será muy difícil.
El rodaje no fue cronológico y en él intervino, como ayudante de dirección, el futuro director Lamberto Bava. En cuanto a los efectos especiales, obra de Carlo Gasparri, resultaron sencillos pero altamente efectivos. La emblemática escena de la chica empalada fue del todo artesanal, se solucionó sentando a la chica en un sillín de bicicleta y haciendo que sujetara con su boca un ligero palo de balsa.

Una imagen iconográfica del cine con un trucaje más que sencillo. Aún así hay quien dice que a la joven nunca se la ha encontrado…
Uno de los factores que contribuyó al gran éxito de la cinta fue la partitura de Riz Ortolani, que compuso una melódica música que contrasta con la violencia de las imágenes que acompaña. Aunque lo cierto es que también realizó otros cortes que añaden tensión a las escenas, como esa especie de latido electrónico o la pesimista melodía que, por ejemplo, puede escucharse cuando el nativo sacrifica a la adúltera. Este interludio musical ha sido recuperado recientemente por Cal Evrenol en su film Baskin (2015).
Resultó ser una gran idea que la película se rodara en 35 mm. y la parte realizada por los reporteros desaparecidos en 16 mm. El cambio de textura de este metraje, al que se le añadieron rallas y sobreexposiciones para darle la sensación de estar dañado, contribuyó a dar credibilidad al bulo.
Ruggero Deodato no recuerda que durante el rodaje hubiera ninguna discusión, según él se desarrolló en un ambiente muy relajado y agradable. Aunque uno no sabe que pensar cuando, según el mismo director, Robert Kerman prefería quitarse de en medio cuando se sacrificaba algún animal o Perry Pirkamen lloró cuando finalizó el rodaje de la escena en la que él y Ricardo Fuentes torturan y destripan una tortuga. También en 2005 Carl Gabriel Yorke declaró en una entrevista que Francesca Ciardi le sugirió que, como ensayo para la escena sexual que tienen ambos tras masacrar e incendiar el poblado nativo, fueran a la jungla y lo hicieran de verdad, a lo que el actor se negó porque tenía novia en Nueva York. Por su parte Ciardi dijo en 2009 que las imágenes sexuales no fueron simuladas y que además, ella y Yorke fueron amantes durante el rodaje.
Por correr rumores, también hay uno, seguramente sin fundamento, que dice que un indígena cayó al río y fue devorado por unas pirañas. Lo que sí parece cierto, ya que hay algunas imágenes que así lo atestiguan, es que se pensaba rodar un ataque de pirañas, pero se desechó la idea por no disponerse de cámaras subacuáticas.
Rumore, rumore, rumore…
Todo sabiamente mezclado, como un buen guiso. 180.000.000 liras (unos 335.000 euros), carne, vísceras, sexo, escenas de impacto y un rodaje documental, dará pié a una película de culto adelantada a su época en varios años a la muerte en directo, a la inmediatez, al found footage y hasta al absurdo ego de las selfies.
2º PLATO: ESCÁNDALO
Una vez finalizada la película, tras un primer pase privado, Ruggero Deodato ya podía esperarse lo que se le vendría encima cuando Sergio Leone, comprendiendo el impacto que tendría, le dijo ‘Querido Ruggero, esta película te hará famoso, pero te traerá problemas con la ley’[2]. No tardarían en llegar.
“Se estrenó en Milán y un terrible juez la confiscó después de haber recaudado cinco millones de euros en diez días y la United Artists se retiró inmediatamente dejándonos tirados. Con la película confiscada no podíamos recuperarla y se debía celebrar juicio, ya que se me acusaba de matar personas y animales. Allí empezó la aventura. Nuestros dos productores buscaron los mejores abogados. Teníamos siete u ocho, que cuando iban a Milán se alojaban en los mejores hoteles”
La acusación de asesinato se demostró fácilmente que era falsa: “A los cuatro actores se les dijo que tenían que esfumarse durante un año. No hacer otras películas. Pero al venir los problemas judiciales hubo que ‘resucitarlos’, para que los jueces vieran que estaban vivos”. Pero por el maltrato animal fueron condenados a cuatro meses de prisión condicional y una multa de 400.000 liras. Lo peor fue que la cinta estuvo incautada durante tres años en Italia, hasta que el tribunal de casación les restituyó la película.
Pero la carrera de Holocausto Caníbal por el mundo, con el eco de sus problemas judiciales de fondo, se puso en marcha. En octubre de 1980 el diario ABC publicaba un artículo de llamativo titulo: “Fueron devorados por los indios”:
“En el Festival de Sevilla, donde se acaba de exhibir, ha provocado conmoción. No es para menos: “Holocausto Caníbal” es una película que, aparte de narrar las terribles prácticas de antropofagia de una serie de tribus amazónicas en el linde entre Perú y Brasil, constituye un documento insólito en la historia del cine, por el trágico destino que corrieron sus realizadores. Ellos mismos fueron asesinados y devorados por los indígenas a los que estaban filmando.”
Con esta noticia se daba crédito a Holocausto Caníbal como real, algo que no podía escaparse a la sensacionalista revista Interviú, que en su número 235, publicado en noviembre de ese mismo año, recogía el popular reportaje gráfico que perpetuaría en España el bulo de Holocausto Caníbal, calentando de paso al público para el estreno que tendría lugar en nuestras pantallas tan solo tres semanas después. La película, exhibida íntegra pero con la clasificación ‘S’, que advertía que ‘por su temática o contenido puede herir la sensibilidad del espectador’, consiguió, como no podía ser de otra manera, un gran éxito. En Inglaterra, donde The Sun también había difundido el bulo, la película se estrenó directamente en video. Por su parte en Francia sería la revista Photo, en su número 160 (enero 1981) la que difundiría el carácter ‘real’ del metraje rodado por los cuatro desafortunados periodistas, estrenándose en abril de ese año, pero con nueve minutos aligerados de su metraje.
Progresivamente fue estrenándose en el resto del mundo, llegando tres años después a las pantallas italianas por los mentados problemas judiciales. Si en el primer y breve estreno en febrero de 1980 la censura había retocado la escenas de la adúltera, la de la tortuga y la castración de uno de los reporteros durante la matanza final, al volver a las salas en 1983, se le realizaron algunos cortes adicionales, concretamente a la escena en que los nativos matan a Faye Daniels (Francesca Ciardi), posiblemente por algunos de los desnudos. En Estados Unidos se estrenó en 1985 y en Japón en enero de 1983, desbancando del título de película más taquillera a E.T. el extraterrestre (E.T. the Extra-terrestrial) de Steven Spielberg.
Aunque como hemos visto pudo probarse rápidamente que no se había sacrificado a los actores, la polémica prosiguió respecto a la matanza de animales, algo de lo que Deodato siempre se defendió esgrimiendo el mismo argumento: “Los animales fueron matados por los propios indios, para comer. Yo simplemente les seguí en sus cacerías (…) Yo no dirijo documentales, lo que hago son historias reales con actores profesionales”. Algo que no es del todo cierto, ya que Luca Barbareschi mata de un tiro a un pequeño cerdo y Perry Pirkamen colabora en torturar y destripar a la tortuga junto al también actor Ricardo Fuentes, que en otro momento del filme sacrifica un pequeño coati. Pero desde luego estamos hablando de otros tiempos. Actualmente con las leyes de protección de los animales, sería imposible realizar estas escenas, de las que Deodato ha llegado a renegar “Si la rodara ahora quitaría la violencia a los animales. De joven para mi era normal ver en el pueblo la matanza del cerdo. Todo el mundo se reunía para la matanza, pero ahora solo vemos a los animales muertos en el supermercado. Antes todo era diferente. Mi hijo no quiere ver cosas muertas Tampoco quiso ver a mi madre muerta”. Justificándose recurriendo, nuevamente, a su maestro: “(…) puede decirse que este realismo y el de mis otras películas lo he aprendido de mi primer maestro, Roberto Rossellini.”
POSTRE: LEGADO
Ruggero Deodato ha contado en diversas ocasiones que rodó su película como respuesta a la violencia que mostraba diariamente la televisión, de la que culpaba a los periodistas: “Hice Holocausto Caníbal porque Italia estaba bajo la presión de las Brigadas Rojas y mi hijo veía todos aquellos muertos por la televisión y me pedía que la apagase. Además, perdí a mi mujer en ese momento y empecé a preguntarme porqué los periodistas hacían aquellos reportajes. Metí en una película todo mi odio hacia la sociedad. Yo no soy violento, pero me encontraba en un momento difícil de mi vida. (…) Holocausto Caníbal condena a los periodistas que hacen lo indecible por conseguir un scoop”[3].
Esta explicación del director nos resulta algo forzada, primero por condenar al mensajero, que se encarga de difundir las noticias, sean buenas o malas, pero noticias reales al fin y al cabo. Pero también, y lo que es peor, cínica, ya que para su supuesta denuncia, Deodato no duda en utilizar los mecanismos del cine exploitation: “Como en muchas películas de este tipo, se pretende condenar lo que se explota. Los periodistas son presentados como villanos que no deberían haber rodado las imágenes que el propio Deodato y otros nos venden[4]”. Así que quizás sobra el tono didáctico que ofrece sobre la labor periodística. Además, bajo nuestro punto de vista lo que se ataca, de forma involuntaria si quieren es, más que el sensacionalismo televisivo, un tipo de cine que desde los años sesenta se venía exportando con gran éxito desde Italia a todo el mundo, el denominado cine Mondo.
Mondo Cane (1962), cinta de Jacopetti, Cavara y Prosperi de la que Ruggero Deodato se ha declarado admirador[5], inauguró este crudo subgénero basado en documentales de estilo hiperrealista y contenido morboso que revela sin tapujos la crueldad del medio natural, valiéndose también de duras escenas de matanzas, rituales y ejecuciones. Adios África (Africa Addio, Jacopetti y Prosperi, 1966) exhibe “en sus primeros minutos los restos de un anciano comido por sus propios hijos en una suerte de rito fúnebre ciertamente radical”.[6] En Hombres salvajes, bestias salvajes, “se nos muestra con todo lujo de detalles la ejecución de un indígena del Amazonas por parte de una banda de encantadores mercenarios. El indio es castrado vivo y descuartizado ante la cámara”[7]. Un documento que Daniel Ausente confirma como falso en una cinta “acusada de acordar la hora de un fusilamiento”[8] para poder rodarlo en buenas condiciones e incluirlo en su metraje. En un momento de Holocausto Caníbal se nos enseñan escenas de un supuesto documental anterior rodado por los ficticios periodistas, ‘The Last Road To Hell’ momento en el que Deodato muestra unas imágenes, mecidas con la dulce melodía de Ortolani, de ejecuciones reales tomadas en Nigeria y el sudeste asiático, con excepción de una toma ficticia rodada por el propio director. Otras escenas como la de Monroe bañándose desnudo en el río o el rito del aborto estaban basadas en otras similares pertenecientes a otro mondo, Sabana violenta (Savana violenta, Antonio Climati y Mario Morra, 1976).
Así que si algo se denuncia en Holocausto caníbal son las tretas y la manera de hacer del cine mondo, las prácticas de esos sensacionalistas buscavidas que recopilaban y exhibían crudamente las escenas más horribles que podían encontrar, aunque tuvieran que manipularlas, provocarlas e incluso falsearlas, todo en aras de conseguir el impacto más fuerte sobre el morboso espectador. Una forma de mostrar, directa al estómago, que influyó decisivamente en Holocausto Caníbal y en todo este subgénero transalpino, abriendo la veda del exterminio sádico de animales, habitual en el mondo y que ha persistido, de todas las imágenes que pueden verse en Holocausto Caníbal, como único tabú, una vez desenmascarada su falsedad como documental. Bien cierto es que, como no se ha cansado
de decir Deodato, los animales fueron sacrificados y comidos por los nativos, pero escenas como la tortura y destripamiento de la tortuga, revuelven las tripas y buscan ofender al más audaz de los espectadores.
En todo caso Deodato se muestra satisfecho con la película que le inmortalizó: “Holocausto Caníbal es un film espléndido. Incluso visto hoy no comprendo como lo dirigí tan bien. No podría haberlo hecho mejor[9]“. Aunque para él no sea una película de terror, “No la considero una película de terror, es una película realista Y por esto es muy eficaz. Una simple película de terror no habría tenido tanta publicidad ni habría suscitado tantísimo interés[10]”. Un interés quizás basado en la posible existencia de las denominadas películas snuff, de cuya existencia el director no duda: “Son películas clandestinas que ningún director profesional podría soñar con hacer. Yo nunca he visto una, pero desafortunadamente existen. Forman parte del vil mercado pornográfico y yo no tengo absolutamente nada que ver con esas cosas. Por eso detesto que me llamen ‘Monsieur Caníbal’ y hago todo lo que puedo para escapar de este apodo”[11].
Para Mike Hostench y Jesús Martí, Holocausto Caníbal “es una película que tiene muchos paralelismos con otra gran obra de lo perverso: Saló o los 120 días de Sodoma. Rueggero Deodato, al igual que Pasolini, construye una gran alegoría sobre la opresión del poderoso sobre el débil (…) Ambas tienen una gran virtud: la de provocar asco y repugnancia y, a la vez, una fascinación que impide apartar por un segundo los ojos de la pantalla.[12]”
Lo que sí hay que concederle a Holocausto Caníbal es el merito, como pieza fundamental e innovadora, de haber iniciado un nuevo lenguaje cinematográfico, el del falso documental basado en imágenes halladas en cintas roídas, en mal estado, rodadas descuidadamente, sin montar, en estado puro, sin pulir, que nos descubren otra realidad, un horror ‘real’. El equivalente cinematográfico
a los diarios secretos, a los libros de bitácora. Junto al profesor Monroe iremos descubriendo lo que lleva a los caníbales a desatar su terrible venganza. Y esta misma caja de Pandora de la que Deodato dejó escapar unos fotogramas malditos, es la que quisieron reproducir los dos jóvenes directores de El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999), Daniel Myrick y Eduardo Sánchez.
La cinta de Deodato, actualmente película de culto en todo el mundo y reeditada en lujosas ediciones en formato doméstico, fue durante un tiempo olvidada por los espectadores, a excepción de los aficionados al cine de terror. Así que cuando se estrenó El proyecto de la bruja de Blair, precedida por una poderosa campaña viral, estos mismos aficionados la reconocieron como copia de algo que Deodato ya había realizado 20 años antes, situándose así Holocausto Caníbal, sino como buque insignia, sí como fundador de este moderno subgénero denominado found footage, nacido gracias a la irrupción de la tecnología digital que ha facilitado que casi cualquiera con un teléfono y muy mal pulso, pueda realizar su película ofreciendo, como podemos ver en esta misma publicación, tanto obras interesantes, como piezas deleznables.
A día de hoy Ruggero Deodato vive especialmente de Holocausto Caníbal, a pesar de que, como hemos visto, le causa cierto fastidio, al igual que a Lenzi con Caníbal feroz, ser recordado y homenajeado por su sangrienta cinta. Pero ambos se dejan querer. Hagan lo que hagan sus películas se han convertido en obras de culto. Y aunque a Deodato le moleste lo de Monsieur Caníbal, si Eli Roth le llama para realizar un cameo en Hostel 2 (2007), como exquisito gourmet de carne humana, Ruggero encantado lo hace. Porque el director italiano también tiene un buen sentido del humor.
CHUPITO FINAL
En una ocasión tuve la suerte de cenar con Ruggero Deodato y pedí a ciegas lo mismo que él. Pensé que quizás el ágape se convertiría en una orgía cárnica de filetes rebosantes de sangre, pero mi sorpresa vino cuando nos trajeron un plato de espárragos a la brasa. Estuvieron tan deliciosos como la conversación, centrada en Frank Capra.
[1] Las declaraciones de las que no se especifica su origen, pertenecen al director y están extraídas de la pista de audio-comentario de la edición española en DVD editado por Manga Films.
[2] Palmerini, Luca M. y Mistretta, Gaetano. Spaghetti Nightmares. Fantasma Books, Estados Unidos, 1997.
[3] Balagueró, J. “Caníbales ¡El cine que muerde!” Zineshock 2. Barcelona, Primavera 1992.
[4] Phil Hardy ‘The Aurum Film Encyclopedia” recogido en Fantasy Film Memory 1: Ruggero Deodato. Francia, julio 1990.
[5] Tanto que incluso quiso contar con Riz Ortolani, compositor de su banda sonora, para Holocausto Caníbal.
[6] Balagueró, J. “Caníbales ¡El cine que muerde!” Zineshock 2. Barcelona, primavera 1992.
[7] Balagueró, J. ”Snuff” en Zineshock 2. Barcelona, primavera 1992.
[8] Lardín, R. (Coord.) Ven y mira. El cine fantástico y de terror en la zona prohibida. Semana de cine fantástico y de terror de San Sebastián. 2011
[9] Palmerini, Luca M. y Mistretta, Gaetano. Opus cit.
[10] Serrano Cueto, J. M. ‘Ruggero Deodato, en busca del realismo perdido’ en Quatermass nº 7. Antología
del cine fantástico italiano. Noviembre de 2008. Edita Retroback, Séptimo vicio y Quatermass.
[11] Palmerini, Luca M. y Mistretta, Gaetano. Opus cit.
[12] Hostench, M. y Martí, J. Pantalla de sangre. Valencia, Midons Ediciones, 1997.
El cine en zapatillas: 39 Escalones edita, en edición especial, ‘Pi, fe en el caos’ de Darren Aronofsky
Pi, fe en el caos. Edición Especial (39 Escalones) DVD, Blu-ray
T.O: Pi: Faith in Chaos. País: USA. Año: 1998. Director: Darren Aronofsky. Guión: Darren Aronofsky. Historia: Darren Aronofsky, Sean Gullette y Eric Watson. Música: Clint Mansell. Fotografía: Matthew Libatique (blanco y negro). Productora: Harvest Filmsworks, Truth & Soul Pictures, Plantain Films, Protozoa Pictures. Formato: 16 mm. 1.66: 1. Blanco y negro. Dolby.
Reparto: Sean Gullette, Mark Margolis, Ben Shenkman, Pamela Hart, Stephen Pearlman, Samia Shoaib, Ajay Naidu, Kristyn Mae-Anne Lao, Lauren Fox.
Audios: Castellano 5.1/ Inglés 5.1 Subtítulos: Castellano Duración: 85 min. Formato imagen: Widescreen
Extras: Audiocomentarios de Darren Aronofsky y Sean Gullette; Tras las cámaras; Escenas eliminadas; Tráiler. (Todos los contenidos extras en VOSC)
Un cohen o kohen, (en hebreo כּהן, «sacerdote») tiene un estatus especial en el judaísmo. El Kohen Gadol (Sumo Sacerdote), una vez al año, se revestía con un peto ceremonial en el que había engastadas 12 piedras de distinta naturaleza (una por cada tribu de Israel), y penetraba solemnemente en el Sanctasantorum del Templo para pronunciar el Shem Shemaforash ante el Arca de la Alianza, en voz baja. El Shemhamphorasch (una corrupción del hebreo שם המפורש Sem-ha Mephorash) es un epíteto del nombre de Dios compuesto por 216 letras, que deriva de cabalistas medievales del Libro del Éxodo, mediante la lectura de las letras de tres versos en un orden específico. Cohen es el apellido del protagonista de Pi, fe en el caos que por un error informático descubrirá una serie de 216 dígitos (téngase presente que el alfabeto hebreo es a la vez un sistema numérico) ambicionada al mismo tiempo por una agencia bursátil y una secta judía. Nada está dejado al azar en la opera prima de Darren Aronofsky.
Max Cohen (Sean Gullette), contra las advertencias de su madre, miró directamente al sol cuando tenía seis años. Este primer ensayo de asaltar los cielos contraviniendo al orden (y tras recuperar la visión de la que el deslumbramiento le privó) le dejó como herencia las migrañas y la pericia matemática. Conocimiento y dolor quedarán asociados trágica e indisolublemente para este niño prodigio que publicó su primer artículo científico con dieciséis años y se doctoró con veinte. Iluminado sosias de Ícaro, Max no acepta que el conocimiento humano sea por naturaleza limitado, él está dispuesto a demostrar que el azar es aparente y que hasta el sistema más entrópico es reductible a patrones de regularidad. Porque para Max, igual que para Galileo, la naturaleza está escrita en lenguaje matemático, todo lo que nos rodea se puede entender y representar mediante números. Así, si se hace un gráfico con los números de un sistema se forman modelos y esos modelos están por todo lo existente, ahí, ocultos bajo el cálculo, delante de nuestros ojos. Su experimento crucial es hallar el patrón que necesariamente ha de regir los movimientos bursátiles.
“¿Qué es la Bolsa? Una inmensidad de números que representa la economía global. Millones de manos y de mentes trabajando, una red inmensa llena de vida; un organismo, un organismo natural”. Demostrar que la bolsa forma un sistema predecible es equivalente a probar que la verdad última del organicismo (el universo entendido como ser vivo) es el mecanicismo (el universo entendido como máquina), que la vida responde a un absoluto matemático calculable y, por ende, cognoscible. El empeño de Max es desentrañar ese código cifrado, se abandona (literalmente) a los cálculos de su macrordenador (al que llama Euclides) sin más relación social que las partidas de go que juega con su mentor Sol Robeson (Mark Margolis). Elegir el go tiene también significación narrativa dentro del filme, pues este juego de estrategia nacido en la China imperial es toda una parábola de cómo sobre la simplicidad de un universo euclidiano (el tablero y su cuadrícula), se sobrepone lo complejo e incalculable (las infinitas partidas posibles). La paradoja del go le sirve a Robeson para advertir a su alumno sobre la insensatez de su proyecto, el mundo no es reductible a cifra, a número, pretender lo contrario es abandonar el rigor científico, abandonar la matemática y caer en la falaz numerología. Pero Max sabe que lo que puede aparentar locura, puede ser genialidad en verdad y está dispuesto a demostrarlo, a pesar de que cada paso que avanza en ese terreno pantanoso le supone ataques de migraña cada vez más insoportables.
Aronofsky se adentra, así, en su opera prima, en el debatido problema de los límites del conocimiento humano. Hasta dónde es posible hacer ciencia sin caer en paradojas, contradicciones y falacias. Para ello usa la falsilla del espacio en el que la matemática roza la metafísica y se vuelve fascinante porque nos hace sentir que la aprehensión del absoluto es posible, que podemos descifrar el sentido de nuestra existencia. En palabras de Sergi Sánchez, “la inteligencia de ‘Pi’, la película, reside en su capacidad para traducir la angustia existencial del hombre ultramoderno -que es como decir del hombre primitivo- en una compleja trama que relaciona a un mismo nivel matemática, música electrónica, religión y economía”. El cineasta no pretende elaborar un ensayo matemático (por eso son absurdas ciertas críticas que hacen hincapié en la ausencia de rigor de sus conceptos) por más que sus imágenes se llenen de proporciones áureas (esas espirales que se retratan en la crema del café o en las volutas del tabaco y nos llevan a advertir que la espiral es la pieza clave de todas las figuras), lo que está en juego es otra cosa: la eterna pregunta sobre qué es el hombre y qué sentido tiene la vida inteligente y autoconsciente. Aronofsky se plantea la pregunta kantiana sobre qué podemos conocer y lo hace desde la perspectiva de la tragedia griega: el conocimiento es la causa del dolor (recuérdese el Edipo de Sófocles como ejemplo). Saber más no nos hará más felices, casi al contrario parece decirnos con su final, Max se lobotomiza a sí mismo para escapar de sus perseguidores y, sobre todo, para acabar con su enfermedad. El ansia desmesurada de conocimiento nos arranca la inocencia, nos aparta de la vida vista como cotidianidad plácida y nos aboca al abismo.
Con un presupuesto de 60.000 dólares, recaudados con participaciones de cien entre amigos y familiares (el micromecenazgo antes de la eclosión del crowdfunding), Pi, fe en el caos es una propuesta compleja (y osada) en su concepto y arriesgada en su forma. Aronofsky se nutre de las bases del thriller para desarrollar su búsqueda existencialista: Max se convierte en el punto de mira de una feroz firma de Wall Street y una secta Kabbalah que pretende descifrar el concepto de Dios a través de la matemática, el acoso creciente de ambos grupos es tratado en clave de intriga, una intriga bien trabada que permite disfrutar de la cinta al margen de sus implicaciones filosóficas. Pero ahí termina su concesión al público más generalista. El neoyorquino opta por el blanco y negro trabajado con una fotografía que juega continuamente con el grano y una cierta saturación expositiva que hace desaparecer la gama de grises y quema el blanco. El resultado de esta elección es una atmósfera agobiante que nos instala en el interior de Max para sufrir su misma angustia, una asfixia vital que se ve reforzada por la reiteración de primeros planos y movimientos rápidos con auténtico valor de imágenes subliminales. A la experimentación visual hay que sumar la banda sonora de Clint Mansell, músico de cabecera del cineasta, una pieza de música electrónica generada únicamente por sintetizadores y computadores, sin la intervención de instrumento musical alguno. Formalmente, pues, Pi, fe en el caos es un viaje al corazón de la paranoia que nos mantiene en constante tensión y nos remite a la experiencia del abismo. Un valiente debut, el de Aronofsky, que le supuso alzarse con el premio al mejor director en el Festival de Sundance.
La magnífica edición que ha puesto a la venta 39 Escalones nos ofrece, además de una magnífica copia del filme, con todo su contrastado y granuloso blanco y negro, unos interesantes extras que incluyen dos audiocomentarios, uno de su director y otro a cargo de su protagonista, Sean Gullette; cuatro escenas cortadas y comentadas por su director; y un documental rodado en video en el que podemos ver escenas del rodaje de Pi a color, comentadas también por el director y el actor. Una magnífica pieza y una oportunidad de revisar este filme con la calidad que se merece.
Primer tráiler en español de LA MOMIA (9 de Junio en Cines)

Sinopsis: A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella, Kingsman: Servicio secreto y Star Trek Beyond) cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual y demuestra una maldad que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años. Desde las inmensas arenas de Oriente Medio hasta unos desconocidos laberintos bajo el Londres actual, LA MOMIA ofrece una nueva y sorprendente versión de un mundo de dioses y monstruos.
Para completar el reparto, se unen a Tom Cruise Sofia Boutella, Annabelle Wallis, Jake Johnson y Courtney B. Vance y el ganador de un Oscar Russell Crowe.
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Universal revive a ‘La momia’
Tom Cruise encabeza una nueva y espectacular versión cinematográfica de la leyenda que ha fascinado a culturas de todo el mundo desde los albores de la civilización: LA MOMIA.
Pese a estar enterrada en una tumba sellada bajo las inclementes arenas del desierto, una antigua princesa (Sofia Boutella de Kingsman: Servicio secretoy Star Trek: Más allá) cuyo destino le fue injustamente arrebatado se despierta en la actualidad, trayendo consigo una maldad alimentada durante siglos y horrores que desafían la comprensión humana.
Desde las caprichosas arenas de Oriente Medio a los laberintos sepultados bajo el Londres de hoy en día, LA MOMIA evoca emociones de sorprendente intensidad con una apasionante combinación de adrenalina y momentos estremecedores en una imaginativa nueva versión que nos transporta a un mundo de dioses y monstruos.
Acompañan a Cruise en el reparto Annabelle Wallis (Rey Arturo: La Leyenda de la Espada, que se estrenará en 2017), Jake Johnson (Jurassic World), Courtney B. Vance y el oscarizado Russell Crowe (Gladiator).
Encabezando el equipo creativo de esta producción de acción y aventura tenemos al director/productor Alex Kurtzman y al productor Chris Morgan, piezas clave en algunas de las franquicias más exitosas de los últimos años. Kurtzman ha escrito y producido películas de las sagas Transformers, Star Trek y Misión imposible, mientras que Morgan ha sido el ingeniero narrativo de la saga Fast & Furious desde su tercera entrega, just cuando ha experimentado un crecimiento explosivo. Sean Daniel, productor de la reciente trilogía de La Momia, se une en la producción a Kurtzman y Morgan.
Karl Freund, Zita Johann y las imágenes cortadas de ‘La momia’ (1932)
Director: Karl Freund. Producción: Carl Laemmle Jr. Guión: Nina Wilcox Putnam, Richard Schayer y John L. Balderston. Fotografía: Charles J. Stumar. Montaje: Milton Carruth. Música: James Dietrich (sin acreditar). Efectos especiales: John P. Fulton. Maquillaje: Jack P. Pierce (sin acreditar).
Reparto: Boris Karloff, Zita Johann, David Manners, Arthur Byron, Edward Van Sloan, Bramwell Fletcher, Noble Johnson, Kathryn Byron, Leonard Mudie, James Crane.
ARGUMENTO: El sumo sacerdote de Karnak, Im-Ho-Tep (Boris Karloff) es condenado a ser momificado en vida por el sacrilegio de pretender resucitar a su amada princesa Anck-es-en-Amon (Zita Johann) con el pergamino de Thoth. En 1921 su tumba es hallada por una expedición del Museo Británico y su momia resucita al ser leído el pergamino, que se lleva consigo. Once años después un misterioso egipcio, Ardath Bey, da la pista a una nueva expedición para que descubran la tumba de Anck-es-en-Amon. Bey resulta ser Im-Ho-Tep, que encontrará a la reencarnación actual de la princesa y querrá convertirla en inmortal como él, pero sus planes serán frustrados por el Dr. Muller (Edwar Van Sloan) y Frank Whemple (David Manners)
La momia es ante todo una historia de amor. Una fantasía romántica que trasciende el tiempo y el espacio. Hay quien ve ciertas similitudes con el Drácula de Tod Browning que un año antes inauguró el ciclo terrorífico de Universal, al que se adscribe también este título. Con Drácula no solo comparte un par de actores, sino que también estos realizan el mismo papel que en aquella: Edward Van Sloan se enfrenta al vampiro como el Dr. Van Helsing, mientras que aquí, como el Dr. Muller, luchará contra Im-Ho-Tep. Por su parte David Manners encarna en ambos títulos al insulso galán de turno que terminará arrebatando la chica a su fascinante rival, que en ambos casos habrá caído bajo el hipnótico influjo de la parte oscura.
Rodada por Karl Freund, el hombre detrás de la cámara en míticos títulos como Metrópolis (1927 Fritz Lang) o El último (Der Letzte Mann, 1924 F. W. Murnau), en esta ocasión toma la batuta y dirige su primer film americano. Lamentablemente alguien decidió aligerar metraje, así que quizás una de las partes más fascinantes del film se quedó en el suelo de la sala de montaje, quedando perdida para siempre y únicamente dejando como testigo de su existencia unas pocas fotos y el testimonio de la actriz que la protagonizó, Zita Johann. Ese metraje sigue al momento en el que Ardath Bey le muestra a la reencarnación de su querida princesa Anck-es-en-Amon el acto de amor que hizo que le condenaran a ser momificado en vida: el intentar resucitarla leyendo el pergamino de Thoth con el que Isis devolvió la vida a Osiris. A continuación Karl Freud rodó tres escenas, que
son las que se han perdido, que mostraban la muerte trágica de la princesa en tres reencarnaciones sucesivas: en la edad media; suicidándose como princesa sajona ante la invasión de una horda de bárbaros; y como cristiana devorada por los leones en Roma. Unos finales tan trágicos como la relación que tuvo Zita Johann con Karl Freund. Zita, actriz teatral de origen húngaro que no guardaba especial cariño por el mundo del cine y que tenía un gran carácter, era amiga de decir las cosas claras y no se llevó en ningún momento bien con Freud, que no dudó en torturarla hasta el límite, situación que llegó a causarle incluso desmayos durante el rodaje. Todo culminó con la escena de Roma, que, según contó la actriz al historiador cinematográfico y escritor Greg Mank, se rodó con el equipo y el director protegidos tras los barrotes de una jaula mientras que ella tuvo que caminar entre unos leones que, afortunadamente, no se interesaron por la actriz. Con esa escena finalizó el rodaje de La momia, momento en el que la actriz aprovechó para comunicar personalmente al mandamás de Universal, Carl Laemmle Jr., que rechazaba la opción de seguir contratada con el estudio.
Tres años después dejó el mundo del cine.
LAS IMÁGENES PERDIDAS

… y en estas dos imágenes, como cristiana antes de ser echada a los leones como merienda. Estas son las únicas imágenes que se conocen, pues no se ha encontrado (de momento, que uno es hombre de fe) metraje.
El dia que King Kong llegó a España
Sí, Kong llegó y bastante puntual, por cierto. Pero no piensen que el gran mono lo tuvo fácil cuando desembarcó en nuestro país Aquí hubo opiniones de todo tipo y la crítica no se lo puso del todo fácil al enamoradizo primate. Y eso que la situación en España entonces, al igual que ahora, no estaba para echar cohetes y lo que hacía falta era eso, puro entretenimiento. Pero bueno, el respetable sí que parece que se rindió al gran Kong, La 8ª maravilla del mundo, ya desde su desembarco en el madrileño cine Avenida de Madrid el 9 de octubre de 1933 (siete meses más tarde que en USA) y después, el 20 de noviembre en el Tivoli de Barcelona. Y no crean que destaco estas dos plazas por sectarismo, sencillamente lo hago por tratarse de los dos lugares de los que he podido recabar información.
La llegada de Kong, al igual que sucedió en todo el mundo, fue anunciada en España con bastante antelación al estreno. En un artículo acertadamente titulado “Una extraña película” publicado en La Vanguardia del 13 de diciembre de 1932 se hablaba del rodaje, casi secreto, de King-Kong en los estudios RKO. Se aseguraba que se trataría de una película que daría ocasión de presenciar trucos técnicos y efectos fotográficos jamás vistos en el cine, y se aprovechaba para narrar detalladamente el argumento del film. Se desbarataba la historia, si, pero no solo eso ya que, a pesar de que el autor indicaba que: “Nadie conoce aún cómo es ni como aparecerá ‘Kong’ sobre la pantalla. Cada uno lo imagina a su manera, y en ello está uno de los grandes secretos que mantienen la curiosidad popular en torno a esta producción extraña…”[1]. No le tembló el pulso cuando en un momento de la narración describía a Kong como “una especie intermedia entre el hombre y el mono, de una estatura no menor a siete metros, de una fuerza y una agilidad de acuerdo a su tamaño”[2].
Un mes antes del estreno se publicaron más notas en la prensa española, en este caso provenientes de la prensa argentina, en cuyo diario, La Razón, se alabó la impresionante factura técnica de la producción, aderezando el texto con unas gotas un tanto políticamente incorrectas. Pongan acento porteño y lean un extracto de la reseña:
“Reviviendo la fábula de «La bella y la bestia», los directores de «King Kong» aprovecharon la idea para convertirla en una cinta de grandes vuelos. «King Kong», el monstruo gorila que había desafiado los siglos, soberano absoluto en su milenario reinado, vencedor de épicas luchas con otros seres prehistóricos no menos gigantescos y feroces que él, es derrotado por una delicada mujercita. Juguete en sus descomunales garras. «King Kong» no había visto en su prodigiosa vida más que las negras hijas de la tribu, que compartían con él la existencia en la fantástica isla. La expedición de los hombres blancos, los primeros de esta raza que hollaron aquel reino desconocido, trajo la única arma que podía vencer definitivamente al monstruoso animal, una mujer rubia y blanca, encarnada por la gentil Fay Wray. Fascinado por aquella visión, siente brotar en su pecho gigantesco una pasión que lo domina y lo vence. Y cuando en pleno centro civilizado, en pleno Nueva York, «King Kong» huye con la bella, las escenas más emocionantes, más audaces, de más atrevida técnica se suceden colocando a esta cinta en una situación tan elevada que dudamos que durante mucho tiempo la cinematografía pueda producir una obra mecánica comparable con «King Kong»”[3].
Suena adorable eso de “obra mecánica” ¿no les parece?
Ya con el inminente estreno del film en Madrid, se realizó un pase privado que despertó gran entusiasmo entre los asistentes:
“Hace unos días, en la sala de pruebas que posee la casa S. I. C. E., distribuidores en España del material R. K. O., ha sido pasada de prueba a varios empresarios la producción «King-Kong». Cuantos han asistido a dicho acto comentan favorablemente los muchos valores que contiene esta cinta, y han declarado que es una de las películas más excepcionales que se presentarán durante esta temperada. La técnica que ha sido preciso desarrollar en este film, para la reconstrucción de los monstruos antediluvianos, es de un perfeccionamiento que asombra, y su acción dinámica, repleta de una emoción difícil de igualar, tiene en suspenso el ánimo del espectador hasta la última escena, en la que el enorme gorila destruye a uno de los aeroplanos que han salido en su persecución, resulta de un efecto tan fantástico que bastaría ella sola para catalogar a esta película como una de las producciones más grandes que ha realizado el cinematógrafo”[4].
El ambiente estaba perfectamente caldeado y preparado para la llegada del gran Kong. A la información que la prensa diaria dedicó a la película se sumó la de las numerosas revistas sobre cine que se publicaban en la España de la época. Pero nada daba una idea de las colosales proporciones de la película que se avecinaba.
Poco después se produjo el estreno en Madrid, tal y como hemos mencionado, el día 9 de octubre de 1933, despertando elogios inmediatos:
“(…) La Radio Pictures nos presenta una nueva modalidad cinematográfica con la magia de la técnica mecánica puesta al servicio de una fábula impresionante y dramática que nos recuerda la encantadora obra de Jonathan Swift «Viajes de Gulliver».
(…)El viaje a la isla desconocida y misteriosa, las ceremonias de sus habitantes, la cacería para capturar a la bestia, la huida de ésta en la ciudad civilizada, sembrando el pánico y el terror por todas partes y por último su ascensión a la torre del Empire para depositar en la cornisa de su remate a la muñeca de carne y hueso que le fue arrebatada para caer en su poder de nuevo, son episodios de «King Kong» de una gran novedad artística, de una fantasía cinematográfica digna de la admiración de los entusiastas y de los profanos de la pantalla, lo mismo que de la ovación con que fue recibida por el público”[5].
Cuarenta y dos días después también la crítica y el público de Barcelona pudieron ver por si mismos el film que tanto interés estaba suscitando.
Pero provocó opiniones encontradas:
“Todo lo que ocurre aquí es sencillamente inverosímil. Lo sabemos tan de antemano que cuando ante el espectador desfilan las primeras escenas, el que se retarde la presencia de lo absurdo le sienta como una desilusión. No importa; porque lo maravilloso se prodiga tanto y tanto en «King-Kong» que la impaciencia se vuelve fácilmente en obsesión. No es nuevo jugar con animales antediluvianos—en algunas partes hemos leído «antidiluvianos»—en la pantalla (…) En «King-Kong» esos animales forman el fondo o el ambiente de un puñado de escenas de interés, en que vemos desfilar aparatosos y solemnes, una porción de reconstrucciones animales prehistóricas: desde los «tricepatops» hasta el «pterodáctylo», pasando por el impresionante «diplodocus», a los que quita intensidad emotiva la casi familiaridad con que el público se los mira.
Pero hay una novedad decisiva en «King Kong», que constituye, por cierto, el eje de la obra: es ese «King Kong», ese simio gigante o lo que sea, digno de la imaginación de un Julio Verne un poco más atormentado que el de «Los hijos del capitán Grant» y, sobre todo, de la técnica americana del cinema.
(…) Todo en esta película es grandioso, imponente, y cae sobre el espectador como una pesadilla en la que la fuerza ciega de la naturaleza luchase a brazo partido con el hombre y con su civilización.
El tema es ya de por si interesante, y no es otra cosa que esa lucha. Y la película es, de verdad, un alarde de técnica, con sus defectos graves y con sus aciertos definitivos. Hay momentos en que King-Kong nos descubre, por sus sacudidas bruscas, lo artificioso de su contextura; pero a pesar de todo, logra impresionar puesto en acción, más que por él mismo, por su significado de fuerza ciega e indomable. Hay que destacar como bien realizadas las escenas del asedio aéreo, que tienen su emoción, y, en general, a los protagonistas de la obra -Fay Wray, Robert Armstrong y Bruce Cabot—así como la sonorización, que era difícil y que aparece bien realizada.
«King Kong» es seguido por el público con un singular interés y emoción”[6].
Aunque el responsable de la crónica se muestra bastante exigente con los trucajes, en general deja más que bien una película que, dos días después, todavía hace correr ríos de tinta a más de un crítico maravillado ante lo visto en la pantalla del barcelonés cine Tivoli:
“No nos engañaba la prensa americana cuando nos aseguraba que esta temporada sería pródiga en avances cinematográficos. El film (…) es un paso de gigante en el orden de la técnica; «King Kong», es un alarde asombroso de como la técnica del cinema puesta al servicio de la fantasía, puede realizar los milagros más increíbles.
(…)Toda la riqueza escenográfica, toda la riqueza de conjuntos se ponen a contribución para la pintoresca presentación del pueblo primitivo que bastaría para ambientar una espléndida aventura cinematográfica. Pero esto no es más que un brillante prólogo. Lo insólito es la seudo reconstrucción de la vida en el planeta tal y como debió ser antes de que el hombre hiciese en él su aparición. Los bosques de plantas colosales, las lagunas sin límites, saurios y reptiles de monstruosas dimensiones y espantable aspecto aparecen ante la asombrada vista del espectador como algo alucinante…
En estos dominios vive «King Kong» el descomunal gorila, al que los salvajes del cercano poblado rinden el tributo de las más bellas mujeres. Fuera flaco servicio para el lector revelarle el desenlace de la extraordinaria aventura de la bella Fay Wray, baste decir que «King Kong» siguiendo a su adorable y leve presa, destruye el poblado de los indígenas y que más tarde en Nueva York, siembra el espanto, destruyendo coches, aviones y edificios como si fuesen para el simio gigante lo que para nosotros castillos de naipes. Al final el monstruo es vencido más que por la fuerza por la belleza. ¿Qué más podría fingir y cómo lo fingirá mejor el cinematógrafo? Hasta ahora lo que en «King Kong» crea y alienta es un milagro insuperable”[7].
Pese a no querer revelar el desenlace de la historia, el responsable de la anterior crítica casi llega a desvelarlo en su totalidad movido por el entusiasmo. Y si entusiastas fueron las críticas positivas, también lo fueron las negativas, basadas sobre todo en defectos técnicos, pero también en la supuesta falta de cierta verosimilitud para una historia que a fin de cuentas es pura fantasía. Tampoco puede evitar algún crítico, como sigue sucediendo ahora, ver este tipo de cine desde una supuesta superioridad intelectual. Sebastià Roig en su magnífica obra, Els malsons dels nostres avis (Las pesadillas de nuestros abuelos) recogió algunas de estas reseñas. Disfruten de lo caducas que han quedado en su mayor parte:
“(…) una técnica prodigiosa puesta al servicio de unos temas que, de tan refinadamente pueriles, naufragan en la extravagancia (…) Y es que todas esas aventuras fantásticas y extravagantes (…) no dan en ningún momento la sensación de realidad. Todo hace olor a estudio. La trampa se mastica constantemente. Todos esos monstruos no son otra cosa que muñecos mecánicos. Sus movimientos bruscos son como de dibujos animados mediocres. Y se adivina fácilmente que estos monstruos, como los personajes de los dibujos, se mueven gracias a la yuxtaposición de imágenes, cada una de las cuales es la fase de un gesto”.
“(…)Los espectadores cultivados no encontrarán en King Kong (…) el matiz, el detalle que se busca en una obra artística. Todos estos trucos (…) solo les harán sonreír en lugar de emocionarlos. Una película así solo puede satisfacer e impresionar a un público popular y fácil. Le auguramos mucho éxito en cines de barrio y pueblos, donde encontrará la calurosa acogida que el teatro Tivoli le niega”. [8].
“King Kong tiene, al igual que una fábula clásica, su moraleja. Es la bestia vencida por la bella. No es este el aspecto más verosímil de un film tan cargado de cosas inverosímiles La verdad, entre King Kong y Fay Wray hay una diferencia de tamaño tan enorme, que la posibilidad de darse una pasión, digamos extática, por no decir erótica, aparece como un máximo reto al más elemental sentido común”
“(…) King Kong gesticula de una manera inconfundiblemente mecánica que delata la presencia de un autómata allí donde se necesitaría una bestia para hacerlo creíble”[9].
“En King Kong se tiene la sensación de encontrarse en la entrada de un nuevo mundo cinematográfico, repleto de posibilidades, pero como en la infancia de todo nuevo mundo, imperfecto y, en cierta manera, rudimentario”[10].
“El movimiento de los monstruos y especialmente de Kong, la brusquedad de su caminar, dejar entrever claramente su construcción mecánica, y por consiguiente es muy natural que el público no pueda sentir la emoción si el truco está tan claro”[11].
Un crisol de críticas de todo tipo para una película que continuó circulando en salas hasta el inicio de la contienda que azotaría España y que dejaría su propio rastro de destrucción muy pocos años después. Durante esos años previos a la guerra civil, King-Kong se exhibiría como único plato, pero también compartiendo programa doble acompañada en muchos casos de otra producción R.K.O., Los gángsters del aire (Parachute Jumper, 1933 Alfred E. Green), un film de aventuras para lucimiento de Douglas Fairbanks Jr., en el que fue secundado por una ascendente Bette Davis.
Pero no había abandonado King-Kong todavía las carteleras cuando se informó que el enorme gorila tenía descendencia, tal y como pudo leerse, muy apropiadamente, en la sección «Chismorreo Hollywudense» de La Vanguardia: «¿Sabían ustedes que Kong tuvo un hijo?… ¿No?… Pues le verán en la nueva película de aventuras, «El hijo de Kong», en la que aparecerá el retoño del formidable gorila, pero en vez de Fay Wray la heroína será Helen Mack. Robert Armstrong, Frank Reicher y el «chinito», continúan interpretando los mismos papeles que iniciaron en la sensacional cinta «King Kong»»[12]
Y en enero de 1935 el albino vástago de Kong asomó su cabeza por España, aunque parece ser que sin conseguir que el público olvidara a su añorado padre, como demuestra esta crítica publicada al día siguiente de su estreno en Barcelona, en la que incluso el autor se permite descubrirnos sus conocimientos de boxeo (o de su jerga). Toda una delicia:
«El hijo de Kong» es un remedo, en menor escala, y resuelto de distinta manera, de la anterior cinta (…) La primera mitad del film no deja adivinar, por lo vacilante y vulgar, la forma que toma la acción en el resto del film, es decir, desde que ésta transcurre en la isla polinésica—made in Hollywood—donde mora «el hijo de Kong» y una serie de animales antidiluvianos, diseñados y construidos en los estudios. A partir de este momento, el film cobra un tono irónico (de no haberse hecho adrede hubiera podido ocurrir lo propio), que constituye un evidente acierto. Los monstruos se acometen con «uppercuts» y «swings» y por último un terremoto sepulta la isla en el océano, pereciendo el hijo de Kong y dejando ya al director del film definitivamente imposible, por falta de descendencia, para una tercera edición sobre el mismo tema.
Buen film en su aspecto técnico»[13].
Y nos quedamos sin Kong durante una larga temporada, ya que aunque tras la guerra civil es posible que circulara alguna copia por salas, no hay constancia de que se reestrenara hasta mediados de los años sesenta, concretamente en 1965, año en el que Rey Soria Films puso en circulación de nuevo en cine King Kong, pero cometiendo el agravio de utilizar, por aquello de modernizar la cosa, el cartel de una película británica que se basaba (por no decir que plagiaba) a nuestro inmortal simio: Konga (1961, John Lemont). Eso sí, al cartel se le realizaron unos sutiles cambios, siendo el más significativo el de sustituir el emblemático Bing Beng por el Empire State Building, pero dejando los característicos autobuses ingleses de dos pisos.
La reposición fue recibida con cierto cariño:
««King Kong» es una de las películas «de miedo» cuyo interés ha sobrevivido al paso de los años. En el «Ciclo de cine del terror» proyectado en el último Festival de San Sebastián, fue una de las que llamaron más poderosamente la atención. Ya unos meses atrás la película había sido extraída de los archivos y vuelta a proyectar en las pantallas comerciales de diversos países, al parecer con éxito. (…) El guión está realizado hábilmente, y para llevarlo a cabo se ha empleado una enorme cantidad de recursos técnicos, muchos de los cuales todavía sorprenden por su audacia y perfección. Aun cuando la película fue realizada en 1933, conserva todavía incentivos que la hacen estimable. Naturalmente que este género de cine requiere no ser demasiado exigente y aceptar lo convencional con una relativa manga ancha. De todos modos, lo importante es que la película continúa interesando»[14].
Y hubo más reestrenos en salas comerciales (como el de 1982, posiblemente el último) pero el filme, que muchos en su momento ya disfrutamos y descubrimos en televisión, reclamaba su lugar en filmotecas caseras, primero en forma de cinta VHS (cuando no en Súper-8) y más tarde en formato digital.
De lo que no hay duda es que la película King-Kong es pura historia del cine y su personaje un icono del siglo XX. Y sí, aunque el tamaño hacía imposible “la posibilidad de darse una pasión, digamos extática, por no decir erótica” entre el simio y la chica, la historia y el puro espectáculo que representó y sigue representando, ha resultado ser inmortal e inolvidable y motivo de culto entre varias generaciones de amantes del cine.
NOTAS
[1] “Una extraña película” en La Vanguardia del día 13 de diciembre de 1932. Pág. 17.
[2] Íbidem. Pág. 16-17.
[3] “Ecos y noticias” en La Vanguardia del día 5 de mayo de 1933. Barcelona, Pág. 17
[4] “Los comentarios que ha suscitado ‘King-Kong’” en La Vanguardia del día 11 de octubre de 1933. Barcelona, Pág. 11.
[5] Crítica de El Heraldo, citado en “La prensa madrileña, sobre el estreno de King Kong” en La Vanguardia del día 7 de noviembre de 1933. Pág. 18.
[6] “King-Kong. Una fantasía cinematográfica de la R.K.O” por J. Ruiz de Larios en La Vanguardia del martes 21 de noviembre de 1933. Pág. 15.
[7] La Vanguardia, 23 de noviembre de 1933. Pág. 12.
[8] Sebastià Gasch en L’Opinió citado por ROIG, S. Els malsons dels postres avis. Ed. Dux, Barcelona 2006. Pag. 60-61-62-63.
[9] Josep Palau en Mirador, citado por ROIG, S. en Opus cit. Pag. 60-61-62.
[10] Àngel Ferran en La Publicitat, citado por ROIG, S. en Opus cit. Pág. 61.
[11] El de la fila 12 en La Humanitat, citado por ROIG, S. en Opus cit. Pág. 62.
[12] La Vanguardia, miércoles 24 de enero de 1934. Pág. 13.
[13] S. M. en La Vanguardia del martes, 29 de enero de 1929. Pág. 17.
[14] A.M.T en La Vanguardia del sábado 6 de noviembre de 1965. Pág. 51.
Darío Argento: Nunca el terror fue tan bello, ni la muerte tan cruel
Fue hace muchos años. Cuando vivir en su plenitud un festival de cine era todavía un sueño lejano que se limitaba a breves paseos por su periferia, cuando visité el off-festival de uno, consistente en una carpa gratuita en pleno paseo marítimo. Ver alguna película allí resultaba de lo más incómodo, pues cada vez que alguno de los numerosos curiosos abría sus cortinas para ver qué se cocía en su interior, se filtraba la luz profanando su oscuridad y turbando nuestra atención. También creo recordar que la película en cuestión se proyectaba en su idioma original y sin subtítulos, motivos ambos por los que desistí de verla completa. Pero antes de marchar vi una escena. La escena: el personaje se ha colado en un edificio de singular arquitectura. En el sótano ve un agujero cubierto de agua. Se le caen las llaves por él y vemos que ese agujero lleva a una habitación sumergida. La protagonista se zambulle en el agua para recuperar sus llaves y vemos con ella que se trata de una suntuosa estancia repleta de lámparas de araña, cuadros misteriosos, una puerta que se abre y se cierra por la que entra una extraña luz… una onírica escena submarina que se interrumpe bruscamente cuando aparece un putrefacto cadáver que parece asir a la espantada protagonista, que emerge aterrada a la superficie a toda velocidad. Simple ¿no? Sencillo ¿verdad? Pues pueden creerme cuando les digo que esas imágenes se me quedaron grabadas desde entonces y siguen fascinándome por su belleza. Por su magia. Aún no sabía que pertenecían a Inferno (1980), pero no recuerdo como, siempre supe que eran de Dario Argento.
No les voy a hablar de datos biográficos, cronologías y logros técnicos, el espacio obliga y para ello hay interesantes y completas obras editadas. Así que me gustaría repasar sensaciones, colores y texturas. Muertes bellas, extrañas y oníricas. Inolvidables. Una coreografía del horror en la que durante mucho tiempo Argento fue insuperable, ofreciéndonos bellas y sangrientas estampas realizadas con un arma blanca como pincel, sangre como óleo, la víctima como tela y Argento como artista-director-asesino plasmando sus obsesiones con sus propias manos, pues sabido es que esas manos enguantadas ejecutoras no son otras que las del
mismo cineasta, a quien gusta realizar en primera persona ese instante climático. Unos majestuosos lienzos que no podemos dejar de admirar ya desde sus tres primeras obras, enmarcadas en lo que se dio en llamar giallo, un subgénero cinematográfico derivado del whodunit policiaco, pero netamente transalpino en el que no están permitidas las armas de fuego, primando los truculentos crímenes de un misterioso asesino fuera de cámara con cuyo sorprendente descubrimiento, tras un sinfín de pistas falsas que nos llevarán a sospechar de varios de sus protagonistas, concluirá el film. El pájaro de plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, 1970), El gato de nueve colas (Il gatto a nove code, 1971) y Cuatro moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, 1971) son las tres películas con las que, partiendo de las bases concebidas por Mario Bava, Argento creó una nueva escuela imitada hasta la saciedad.
Con Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975) piedra filosofal del giallo y primera gran película de Darío Argento, el director romano sentará cátedra mezclando ese subgénero, esencialmente policíaco, con el terror, homenajeando por el camino a su admirada Blow Up (Michelangelo Antonioni, 1966), de la que toma prestado al protagonista David Hemmings. Junto a la audacia de mostrarnos a la asesina en los primeros minutos de metraje, eso sí, de forma que pocos serán capaces de verla, tenemos numerosos aciertos plásticos, de entre los que sobresale la inexorable mecánica de la última muerte. También formará parte del reparto de Rojo oscuro, Daria Nicolodi, quien con ese nombre parecía destinada a formar pareja con Argento, actuar y colaborar en sus guiones, además de ser madre de la divina Asia, protagonista posterior de muchas de las obras del director.

Pero es con Suspiria (1977) con la que Argento alcanzará su primera cumbre, y con la que añadirá lo puramente sobrenatural a su cine. Con guión de Argento y Nicolodi, la película nos introduce en la Tanz Akademie de Friburgo, donde el personaje interpretado por Jessica Harper descubrirá el horror. El edificio será un importante elemento en la trama. Con su simétrica arquitectura modernista y Art decó y su atmósfera inundada de colores irreales en los que se cometerán asesinatos en frío azul y rojo sangre, a los que acompañará la frenética música de Goblin, nunca más acertados que en este debut junto al director. La respuesta al éxito de Suspiria fue Inferno, film en el que Argento continúa y desarrolla la estructura de lo que se dio en llamar Trilogía de las tres madres, ambientada en tres lugares distintos: Friburgo, Nueva York y Roma, en los que hay tres mansiones realizadas por el arquitecto Varelli y en las que residen tres madres/brujas: Mater Suspiriorum, Mater Lacrimarum y Mater Tenebrarum,
respectivamente. Inolvidable resulta la violenta coreografía de cuchilladas con el coro de Nabuco de Verdi como fondo. Cortes directos al corazón. Lamentablemente este bello experimento plástico realizado en total libertad y en el que prima la imagen en detrimento de un endeble guión, no tuvo la suficiente repercusión económica como para permitir cerrar a continuación la trilogía, que se completó muchos años después con una tan esperada como decepcionante conclusión. Pero también el director se encontraba agotado tras rodar dos películas englobadas en la misma idea, así que apostando por lo seguro para su siguiente film, Argento vuelve al género que lo encumbró, el giallo, con Tenebre (1982), aportando un poco de estilo a este subgénero en cuyo nombre otros directores habían cometido las más tremendas tropelías experimentando truculentas muertes. Argento consigue un más difícil todavía al rodar, y hacer creíble, un asesinato impune en un exterior, en hora punta y a plena luz del día.
Phenomena (1985), el siguiente proyecto del director, es un retorno al fantástico. Un cuento mágico y tenebroso protagonizado por una maravillosa Jennifer Connelly que, en uno de los momentos culminantes de la cinta, terminará sumergida en una hedionda balsa de putrefacción. Maltratado por la crítica, que no por el público, el film cuenta con una de las mejores bandas sonoras de Goblin, pero también con unos totalmente innecesarios insertos de música Heavy. Phenomena ha envejecido mal, muy al contrario que la reivindicable Terror en la ópera (Opera, 1987) otro bello lienzo que nos deja una de las imágenes iconográficas del cine de Darío Argento: una inmovilizada Cristina Marsillach forzada a ver los crímenes del asesino al tener los ojos amenazados por una fila de alfileres que, sujetos bajo ellos con cinta adhesiva, impide que los cierre bajo riesgo de rasgar sus pupilas. Una perversa metáfora
sobre Argento y nosotros mismos, el público, al que el director muestra el mayor horror tiñéndolo de una belleza que nos impide apartar la vista de la pantalla. Más sadismo, más estilismo. Más Argento en una película que marcará la cúspide de él también como productor, pues conviene no olvidar que entre sus éxitos como tal se encuentra la saga Demons (1986-87) de Lamberto Bava y los primeros films del prometedor Michele Soavi.
Tras la episódica Los ojos del diablo (Due occhi diabolici, 1990), el director romano retornará al giallo en alguna ocasión más, como en Trauma (1993) o en Giallo (2009), ofreciéndonos además su personal interpretación de obras y personajes clásicos con El fantasma de la ópera (Il fantasma dell’ opera, 1998) y Drácula 3D (2012). También cerrará la Trilogía de las tres madres con La madre del mal (La terza madre, 2007), un decepcionante final que supo a poco a sus fans, quienes siguen añorando los mejores tiempos del director. Un director que tan bellas y terribles imágenes nos ha dejado. Imágenes por las que dejarse arrastrar. Y también sensaciones. Como el desasosiego que percibimos ya desde el inicio de Suspiria ante una amenaza intangible, que no nos permite separar la vista de la pantalla, manteniéndonos inmovilizados en nuestra butaca. Inmóviles como las pupilas de Cristina Marsillach. Fascinados. Como aquel día en aquel festival en el que me sumergí junto a Irene Miracle en la obra de Argento y me quedé para siempre. Una obra que perdura y perdurará. La que hace que Dario Argento sea considerado un MAESTRO del cine fantástico y de terror.
El cine en zapatillas: La Frusta e il Corpo
La frusta e il corpo (Mario Bava, 1963) Blu-ray Regia Films
Duración: 87 min. Guión: Ernesto Gastaldi, Ugo Guerra y Luciano Martino Fotografía: Ubaldo Terzano y Mario Bava Música: Carlo Rustichelli
Reparto: Daliah Lavi, Christopher Lee, Tony Kendall, Ida Galli, Harriet Medin, Gustavo De Nardo, Luciano Pigozzi, Jacques Herlin
Sinopsis: S. XIX, Este de Europa: Kurt Menliff (Christopher Lee) regresa a su hogar familiar, un aislado castillo situado en un acantilado junto al mar, para felicitar a su hermano Cristiano (Tony Kendall) por su reciente matrimonio con Nevenka (Daliah Lavi), antigua amante de Kurt. Pero tras su llegada, Kurt no tardará en sentir el rechazo de su familia y el rencor de la sirvienta del castillo, Giorgia (Ida Galli), quien culpa a Kurt de seducir a su hija Tania y provocarle la muerte años atrás, augurándole a él la misma muerte que sufrió su hija…
BLU-RAY:
Montaje francés (87 min.) Video 1080p FULL HD 1,85:1 – 16:9
Audio DTS-HD italiano e inglés + Español neutro 2.0
Subtítulos en castellano específicos para audio italiano y específicos para audio inglés+ DVD de Extras:
La película en su montaje italiano (83 min.) y calidad SD
Trailers italiano, alemán y francés
Créditos versión USA (What)
LIMITADA A 1000 EJEMPLARES
Slipcover numerada
Contiene libreto ilustrado de 20 páginas a color escrito por Roberto García-Ochoa Peces y Carlos Díaz Maroto
De nuevo Regia Films apuesta por el cine italiano de terror y de nuevo por hacerlo con calidad, ya que de excelente puede (y debe) calificarse la edición que ha lanzado de uno de los títulos malditos en España de Mario Bava. Maldito porque no se estrenó en nuestras salas en su momento, y me aventuro (corríjanme si me equivoco) que tampoco en formato videográfico. Así que por fin se ha hecho justicia a este clásico con mayúsculas.
La figura de Mario Bava cubre todo el espectro de lo mejor que ha dado el género fantástico italiano. No en vano, como bien dice Carlos Aguilar, «arranca en La máscara del demonio y concluye en Shock. Entraña virtualmente el origen, la efervescencia y la agonía de la etapa dorada del cine italiano de género» (1). Pero su vinculación al cine fantástico comienza antes, como colaborador de Riccardo Freda en dos de las obras capitales del género en Italia: Los vampiros (I Vampiri, 1957) y Caltiki, el monstruo infernal (Caltiki, el mostro inmortale, 1959), dos películas que, como ya les comentamos aquí mismo, tuvo que terminar de dirigir, sin acreditar, el propio Bava. Tras La máscara del demonio (La maschera del demonio, 1960) Bava dirige péplum, inventa el giallo y vuelve al gótico con La frusta e il corpo, esta vez demostrando que su tratamiento del color no está reñido con las luces y sombras del gótico más exacerbado. Pues aunque en nuestra opinión habría funcionado igual de haberse rodado en blanco y negro, si algo nos agrada personalmente de Bava son esos colores tan deudores del mundo del cómic que tan bien supo incorporar, por ejemplo, Emilio Foriscot en La marca del hombre lobo (1968) o Dario Argento en Suspiria (1977), entre otras de sus películas. Tonalidades dramáticas, teatrales, que Bava demostraría que también se adaptaban perfectamente a la ciencia-ficción con Terror en el espacio (Terrore nello spazio, 1965). Pero no divaguemos. No solo es estéticamente hermosa la cinta de Bava, también posee un fondo de perversión que es lo que la hace atractiva y diferente con respecto a otras películas de terror. Si el año antes Freda dirigió la magnífica El horrible secreto del doctor Hitchcock (L’orribile segreto del Dr. Hichcock) con la necrofilia como fondo, Bava dirige esta cinta, de atmósfera gótica también, con un sólido trasfondo sadomasoquista y de amor fou. Y es que para introducir el terror, el director no requiere monstruos: «no existen en mis películas, estos son las visiones deformadas de los personajes que se aventuran a bordo de la enfermedad mental, de la aberración sexual, en busca de emociones fuertes» (2). Tan solo le ponemos un pero a la película y es esa tan innecesaria como incómoda explicación final, que busca eliminar la posible vertiente fantástica de la historia afortunadamente sin conseguirlo, por cierto. Deberían haber mantenido la ambigüedad en la acción, dejado a elección del espectador el explicarse los hechos como producto de la locura de la protagonista o como un hecho sobrenatural producto del dominio del ser vuelto del más allá.
Bava contará con la presencia de dos recién llegados a Italia. Daliah Lavi, una atractiva actriz nacida en Palestina que ya tenía una prolífica carrera en Francia y Alemania cuando llegó a Italia para interpretar a una de las primeras endemoniadas del cine en la muy interesante coproducción italo-francesa El demonio (Il demonio, 1963) de Brunello Rondi, fue incorporada al reparto de La frusta e il corpo aprovechando que ambas cintas estaban producidas por la misma compañía, Vox Films. Y su participación supuso todo un acierto pues Daliah Lavi se revela como la auténtica protagonista de la película, a pesar de que el filme cuenta también con la imponente presencia de Christopher Lee, que tras su revelación como el monstruo por autonomásia de la Hammer, decidió dejarse querer fuera de Inglaterra instalándose en Suiza y acudiendo a trabajar allí donde fuera solicitado, coincidiendo años antes con el propio Bava en el pintoresco péplum Hércules en el centro de la tierra (Ercole al centro della Terra, 1961). Esta etapa italiana, previa al retorno del actor a Inglaterra, donde de nuevo bajo Hammer interpretó (al parecer guardándose el orgullo), todas las secuelas posible del conde Drácula, el actor la recuerda con bastante simpatía en su autobiografía (3), donde narra el vertiginoso ritmo de producción en el que se vio envuelto. Tras La frusta e il corpo marchó a Roma, sin tiempo para descansar, para interpretar a un oficial de la SS en El justiciero rojo (La Vergine de Norimberga, 1963) para Antonio Margueriti; a continuación y en el sur del país pasó a encarnar al conde Karnstein en La maldición de los Karnstein (La cripta e l’incubo, 1963) para Camillo Mastrocinque, que es una indisimulada versión del clásico vampírico Carmille de Le Fanu; y finalmente, y de nuevo volviendo al centro de Italia, interpretó al conde Drago (¿?) para Luciono Ricci en Il castello dei morti vivi (1964).
Y es que la intervención de Lee, aunque valiosa (¡Qué saber estar! ¡Qué expresión de satisfacción al fustigar!), no deja de ser casi episódica, ya que sorprendentemente ocurre que… descuiden, no se lo pensamos destripar. Pero vamos, que pasa a ser una presencia constante, etérea y anhelada, por otra parte, por su antigua amante que no es otra que Menenka Menliff, esposa de su hermano y personaje maravillosamente encarnado por la actriz israelí. A este importante dúo protagonista se les suma Toni Kendall (Luciano Stella en su
partida de nacimiento), otro actor trotamundos especializado en papeles de galán que en esta, su segunda cinta, interpreta a Christian Menliff , el hermano de Kurt , bastante antes de ponerse a las órdenes de Amando de Ossorio en las inolvidables El ataque de los muertos sin ojos (1973) y Las garras de Lorelei (1974). Toni Kendall, que tiene una abultada filmografía, interpretó en siete ocasiones entre 1966 y 1971 al Komissar X en un pequeña saga de películas de espionaje surgidas a rebufo de la moda impuesta por James Bond. Habitual también en el cine de género italiano era asimismo Ida Galli, una actriz que en la cinta de Bava trabajó con el seudónimo de Isli Oberón pero que realizó el grueso de su fructífera carrera bajo el nombre de Evelyn Stewart. En la cinta de Bava interpreta a Katia, la prima de los hermanos y amante en secreto de Christian.
Mario Bava firma su película con el pseudónimo John M. Old, suponemos que más que por tratarse de un encargo, con el objetivo de poder venderla en el exterior e incluso en el propio mercado italiano como una cinta británica, pues todos los implicados tienen seudónimo anglosajón, incluido el responsable de la magnífica partitura, Jim Murphy (Mario Rustichelli), un veteranísimo compositor tan prolífico que no resulta extraño que vuelva a coincidir con Bava en, por ejemplo, Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l’assassino, 1964). Bava contó con la colaboración sin acreditar de Sergio Martino como ayudante de dirección. Martino, que venía de trabajar junto a Brunello Rondi y Daliah Lavi en Il demonio, poco después iniciaría una prolífica carrera cinematográfica en la que sin duda influyó el bagaje adquirido con Bava.
Estrenada en Italia en agosto de 1963 con cuatro minutos menos que la versión estrenada en Francia tres años después, fue una película invisible durante mucho tiempo para la crítica española, de ahí la ausencia de comentarios sobre ella en artículos sobre el director. Y precisamente por no haber contado con carrera comercial en España, la copia que nos ofrece Regia Films carece de doblaje español, aunque lo que sí se ofrece es su doblaje en castellano neutro, al haber sido estrenada en Argentina. Pero se trata de un mal menor. Rodada en inglés, lamentablemente Christopher Lee no se dobló a sí mismo aunque, curiosamente, sí en italiano, así que si quieren oír su imponente voz, deberán verla en ese idioma.
Regia nos ofrece dos versiones: la francesa, más completa y con 87 minutos de duración; y la italiana, de 83 minutos. También en los extras se ofrecen los títulos de crédito internacionales, así como trailers. Se echan de menos imágenes de los diferentes carteles, pero alguno de ellos ilustra el magnífico libreto de 20 páginas escrito por Roberto García-Ochoa Peces y Carlos Díaz Maroto.
Otra perla más que incluir en nuestra colección gracias a Regia Films.
(1) Aguilar, Carlos, «Mario Bava. El arte, la magia, la líbido» en Del giallo al gore. Cine fantástico y de terror italiano. Donostia Kultura, 1997. Pág. 80
(2) Sala, Ángel, «El fantástico, un género a la italiana» en Del giallo al gore. Cine fantástico y de terror italiano. Donostia Kultura, 1997. Pág. 43
(3) Christoper Lee, Tall, Dark and Gruesome. Midnight Marquee Press, 1999.
CARTELES
Hemos querido incluir una selección de carteles originales de La fruta e il corpo, colección en la que podemos ver que el italiano ha sido el que ha inspirado a prácticamente todo el resto. La belleza de la cartelería italiana, así como los magníficos fotomontajes que realizaban para las fotobustas, siguen siendo piezas magníficas. El motivo de estos posters casi siempre se centra en Daliah Lavi, ya sea mostrando su rostro o de forma más sexual, su cuerpo. Y naturalmente en la estrella, Christopher Lee, con el látigo en ristre. El título casi siempre se ha respetado, aunque destaca por lo contrario uno de los títulos con los que la película se exhibió en Estados Unidos, What, así como el que se puso en Inglaterra, Night is the Phantom, que prescindió del látigo en su cartel y en su título. Y eso que el Reino Unido es la cuna de la denominada disciplina inglesa. Finalmente destacar el póster alemán, cuyo título se traduciría como El demonio y la virgen.
LA FRUSTA E IL CORPO (ITALIA)
LOCANDINA
PÓSTER
FOTOBUSTAS
LE CORPS EL LE FOUET (FRANCIA)
PÓSTER
LE CORPS ET LE FOUET / HET GEGESELD LICHAAM (BÉLGICA)
POSTER
DER DÄMON UND DIE JUNGFRAU (ALEMANIA)
PÓSTER
CARTELERAS
THE WHIP AND THE FLESH / WHAT (USA)
PÓSTER

LOBBY CARDS
THE WHIP AND THE FLESH (¿ISRAEL?)
PÓSTER
NIGHT IS THE PHANTOM (UK)
PÓSTER
LOBBY CARDS
PRESS BOOK
EL LÁTIGO Y LA PIEL (¿ARGENTINA?)
POSTER
VIDEO ART
BSO
Christopher Lee (1922-2015)
Hay varios signos que me van recordando periódicamente que me estoy haciendo mayor. Es más, que posiblemente ya lo sea. Noto indicios, como el que no me sepa manejar ni disponga de Internet en mi móvil ni me parezca algo imprescindible; tener lagunas mentales y pérdidas de memoria; que no sea necesario en mi vida el wasap; haber dejado de tomar alcohol; que las muchachas veinteañeras me traten de usted; no ir a conciertos musicales; el odio profundo a toda tribu urbana nueva; o que sea un frustrado sexual de manual. Afortunadamente no tengo hijos, si no supongo que entonces no tendría escapatoria y cada segundo me recordarían no ya que me hago mayor, sino que el de la guadaña me aguarda en el portal.
Sí, me hago mayor. No en vano el próximo año (si todo va bien) cumpliré el medio siglo y mi padre, al que tenía por un señor mayor y con bigote, hijos a los que collejear y respeto que infundir, todo un adulto, vaya, murió en 1985 con 53. O sea que, supongo que sí, me estoy haciendo mayor.
También me recuerda que el contador no se detiene el que mis ídolos se mueran. Cuando lo hizo John Lennon fui consciente de que algo había cambiado en mi concepto de la vida y la muerte. Más tarde comenzaron a morirse algunos de mis amigos… pero bueno, sigamos con los ídolos. En cuanto me he enterado de que Christopher Lee había muerto he sentido pena. Vaya, Christopher Lee. Christopher Lee. El Drácula alto, tal y como lo llamábamos para distinguirlo de Lugosi mi hermano y yo cuando éramos pequeños y no sabíamos su nombre.
Pero más tarde he caído en la cuenta de que con Christopher Lee se marcha más que un buen actor: con él se va el último de los grandes monstruos del altar mayor del cine fantástico. Y eso me ha dolido más aún.
Este altar, cuyo orden siempre he tenido claro, está compuesto jerárquicamente por: Lon Chaney (1883-1930); Bela Lugosi (1882-1956); Boris Karloff (1887-1969); Lon Chaney, Jr. (1906-1973); Christopher Lee (1922-2015); Peter Cushing (1913-1994) y Vincent Price (1911-1993). A partir de ahí figuran otros nombres indudablemente ilustres, desde luego, pero estos son los que para mí forman el altar mayor. Y ahora todos están muertos.
Mi primer recuerdo de Christopher Lee es como Drácula, por supuesto, por las fotografías de los artículos cinematográficos de la revista Vampus. Y la primera película de él que recuerdo haber visto fue también Dracula (Terence Fisher, 1958). La recuerdo bien porque mi hermano y yo estábamos en el sillón frente a la tele tan excitados esperando que empezara, que para ambientar la emisión mi hermano, a modo de gimmick, tuvo la feliz idea de levantarse una costra de su rodilla provocando un largo reguero de sangre. También me resultó inolvidable, más tarde y ya en cine, ver Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín, 1972).
No sé si para alguien que ahora tenga veinte años Christopher Lee será la más perfecta encarnación cinematográfica de Drácula, el no muerto. Supongo que de sonarles, les sonará más por haber formado parte de las dos sagas cinematográficas más populares del siglo XXI: El
señor de los anillos y la segunda trilogía de Star Wars. Pues bien, su participación en esas dos sagas no habría sido posible si los directores de ambas, Spielberg y Jackson, no hubieran crecido viendo las viejas cintas de la Hammer, donde admiraron al elegante y sexy vampiro que encarnó Christopher Lee y que, pese a mi predilección por los filmes de los estudios Universal y por Bela Lugosi en particular, he de admitir como la más importante encarnación del personaje de Bram Stoker.
Vaya, ya estoy divagando. Y es que, como les he dicho, me estoy haciendo mayor. Y ahora que lo pienso, este rollo a lo abuelo cebolleta que les he cascado es, posiblemente, síntoma inequívoco de que el tiempo está haciendo mella en mí… Por cierto, ¿Saben quien es el abuelo cebolleta? Pues…
Por fín ‘Hollywood Gótico’ de David J. Skal en castellano
Si el ya agotado Monster Show, libro de David J. Skal que editó Valdemar en 2008 te parece una lectura imprescindible digna de ser releída al menos una vez al año, no debes perderte la edición en castellano de Hollywood Gótico, un maravilloso repaso cultural a la figura de Drácula.
Nuestro ejemplar ya está de camino…
La imagen primordial del conde Drácula se ha convertido en una presencia continua e indeleble en el imaginario colectivo moderno. La mayoría de nosotros somos capaces de recitar, sin necesidad de que nadie nos las sople, las características más destacadas del vampiro. Hemos recibido la información, no siempre mediante la experiencia directa sino a través de una curiosa transfusión cultural.
Siempre moldeable, Drácula se ha ido adaptando paulatinamente a los roles más variados: pesadilla sexual victoriana, presencia habitual en el teatro, icono cinematográfico, marca registrada, peluche, helado y hasta cereales para el desayuno. A estas alturas, ha sido recreado en el cine en más ocasiones que prácticamente cualquier otro personaje de ficción (con la única excepción posible de Sherlock Holmes) y ha acabado infiltrándose de tal manera en el mundo de las comunicaciones y la publicidad que hace tiempo que dejó de ser necesario leer la novela o incluso ver una de sus adaptaciones para estar completamente familiarizado con el conde y sus hazañas.
David J. Skal, autor de estudios fundamentales como Monster Show, centra en esta ocasión su incisiva mirada y su talento investigador en los orígenes, la historia y la infinidad de lecturas de uno de los iconos más universales del terror y la cultura popular, trazando la implacable trayectoria del más arquetípico de los vampiros, desde sus orígenes literarios y su paso por el teatro y el cine hasta su última reencarnación como moderno producto de consumo, raspando el barniz populista para sacar a la luz todo cuanto este complejo, contradictorio y desconcertante príncipe de las tinieblas revela sobre todos nosotros.
«Cualquiera interesado en el Drácula de Bram Stoker se va a encontrar con un libro indispensable».
—Ray Bradbury“Una crónica absorbente. Con el talento propio de un novelista, Skal escribe la biografía de uno de los iconos dramáticos más populares del siglo. Excepcional».
—Booklist«Meticulosamente documentada, escrita con entusiasmo y repleta de imágenes poco vistas, la historia de Drácula se lee como una novela en sí misma».
—The San Francisco Bay Guardian«Skal sigue las huellas del vampiro más popular de Transilvania con grandes dosis de ingenio y la habilidad de un buen detective».
—The New York Times Book Review«Fascinante. Va más allá de los límites habituales de la documentación para alcanzar algo cercano a la arqueología».
—American Cinematographer
Es Pop Ediciones publicará el imprescindible ‘Hollywood Gothic’ de David J. Skal
Por fin hay una editorial que apuesta por publicar este más que imprescindible libro de David J. Skal. Sí, imprescindible. Si tienen en sus bibliotecas Monster Show, del mismo autor que tuvo a bien editar en castellano Valdemar, saben que no se trata de un libro más para completistas y coleccionistas. Este libro es pura bibliografía. Profundiza de tal forma en la creación literaria de Stoker y en sus traslaciones al teatro, al cine, a la literatura… a todos los medios, que puede considerarse como la obra definitiva sobre Drácula. Así que hay que felicitar a Es Pop y… puestos a soñar, desear que se animen con las obras dedicadas a Bela Lugosi escritas por Gary Don Rhodes, o sobre Lon Chaney de Michael F. Blake o, ya puestos a pedir, el magnífico y voluminoso Lugosi y Karloff de Gregory Mank. Por pedir…
Es Pop Ediciones publicará, el próximo mes de abril, Hollywood gótico: la enrevesada historia de Drácula. David J. Skal, autor de estudios fundamentales como Monster Show: una historia cultural del horror, centra en esta ocasión su incisiva mirada y su talento investigador en los orígenes, la historia y la infinidad de lecturas de uno de los iconos más universales del terror y la cultura popular, trazando su evolución a partir de la novela original de Bram Stoker mediante su paso al teatro y, por último, la pantalla.
La imagen primordial del conde Drácula se ha convertido en una presencia continua e indeleble en el imaginario colectivo moderno. La mayoría de nosotros somos capaces de recitar, sin necesidad de que nadie nos las sople, las características más destacadas del vampiro: dormir durante el día para alzarse de su ataúd a la llegada del ocaso y nutrirse con la sangre de los vivos; el poder de asumir la forma del murciélago, el lobo o la niebla; su vulnerabilidad ante el ajo, el sol, la estaca y el crucifijo. Hemos recibido la información, no siempre mediante la experiencia directa sino a través de una curiosa transfusión cultural.
Siempre moldeable, Drácula se ha ido adaptando paulatinamente a los roles más variados: pesadilla sexual victoriana, presencia habitual en el teatro, icono cinematográfico, marca registrada, peluche, helado y hasta cereales para el desayuno. A estas alturas, ha sido recreado en el cine en más ocasiones que prácticamente cualquier otro personaje de ficción (con la única excepción posible de Sherlock Holmes) y ha acabado infiltrándose de tal manera en el mundo da las comunicaciones y la publicidad que hace tiempo que dejó de ser necesario leer la novela o incluso ver una de sus adaptaciones fílmicas para estar completamente familiarizado con el conde y sus hazañas.
En esta celebrada excursión por la vida de uno de nuestros grandes iconos culturales, David J. Skal traza la implacable trayectoria del más arquetípico de los vampiros, desde sus orígenes literarios hasta su última reencarnación como moderno producto cultural y de consumo, raspando el barniz populista para sacar a la luz todo cuanto este complejo, contradictorio y desconcertante príncipe de las tinieblas revela sobre todos nosotros.
David J. Skal es, ademas de uno de los principales estudiosos de la cultura del horror, autor de numerosos ensayos aclamados por la crítica, entre ellos: Monster Show (Valdemar, 2008), Tod Browning: el carnaval de las tinieblas (Filmoteca Española, 1996; a medias con Elias Savada) y otros todavía inéditos en castellano, como Death Makes a Holiday, Screams of Reason y Bram Stoker: The Final Curtain, inminente biografía de Bram Stoker que será publicada en 2015. Fue el coeditor, junto a Nina Auerbach, de una excelente edición crítica de Drácula publicada por Norton en 1997 y sus escritos han aparecido en publicaciones tan variadas como Cinefantastique y The New York Times. También ha dirigido una docena de documentales, varios de los cuales pueden verse subtitulados en castellano como contenido extra de las ediciones en DVD y Blu-Ray de las clásicas películas de monstruos de la productora Universal.
«Cualquiera interesado en el Drácula de Bram Stoker se va a encontrar con un libro indispensable».
—Ray Bradbury
«Desde mi embriagador encuentro a los doce años con una manoseada edición de bolsillo del clásico de Bram Stoker, me he considerado una especie de experto en Drácula, pero ahora sé que me quedaba corto. Esta fascinante crónica del ascenso del gran vampiro hasta su consagración como leyenda de la cultura pop contiene suficientes revelaciones, reflexiones y sorpresas como para templar la sangre hasta del más aguerrido fanático del cine de terror».
—Joe Dante
«Una crónica absorbente. Con un talento para la descripción y la caracterización propio de un novelista, Skal escribe la biografía de uno de los iconos dramáticos más populares del siglo. Excepcional».
—Booklist
«Meticulosamente documentado, escrito con entusiasmo y rebosante de imágenes rara vez vistas. La historia de Drácula se lee como una novela en sí misma».
—The San Francisco Bay Guardian
«Skal sigue las huellas del vampiro más popular de Transilvania con grandes dosis de ingenio y la habilidad de un buen detective».
—The New York Times Book Review
«Fascinante. Va más allá de los límites habituales de la documentación para alcanzar algo cercano a la arqueología».
—American Cinematographer
«Agudo y exhaustivo».
—Los Angeles Times Book Review
ENTREVISTA A JÖRG BUTTGEREIT: DE NEKROMANTIK A GERMAN ANGST
Ya desde que conocí por fanzines los films de Jörg Buttgereit me interesé por ese rubio teutón, alto, delgado y de expresión divertida. Desprendía jovialidad y salud, muy al contrario que sus películas, en las que trataba temas, digamos, que bastante más sombríos, tal y como pude comprobar tras ver su filmografía: La muerte, el amor, el suicidio, la locura y la pérdida de toda esperanza se mezclaban en sus cuatro largometrajes y en su mediometraje Hot Love (1985). Pero no siempre fue así. Los inicios de Jörg Buttgereit en el campo del cortometraje en súper 8, bastante amateur todo hay que decirlo, combinan el humor y un profundo amor por los monstruos clásicos y los súper héroes, desfilando en ellos referencias a Frankenstein, la momia, Godzilla, Bruce Lee o Spiderman, todo ello realizado de forma artesanal, desprovisto de prejuicios y con toda la energía adolescente que vivía el joven Jörg en el Berlín de los ochenta, todavía segregado por el muro y que se abría al Punk y la New Wave a principios de los ochenta.
Han pasado varios años desde que el díptico Nekromantik (1988/1991) pudo verse cómodamente desde nuestro sillón orejero y tras una última película, Schramm (1993), vino un silencio respecto al director solo roto por su numeroso grupo de seguidores. Ahora, en plena era digital, podemos ver que Jörg Buttgereit no solo no ha estado quieto durante este nuevo milenio, sino que sigue siendo alto (por supuesto), delgado (todavía) y rubio (aunque…) pero ante todo conserva esa expresión de pasarlo muy bien con lo que hace, retomando viejos personajes y creando en varios campos: radio, televisión, teatro, cómic, literatura y, de nuevo, cine. Así que hemos pensado que es buen momento para hablar con él del pasado, del presente y del futuro de un artista que nos sigue interesando y que mantiene una de las virtudes que desde aquí más valoramos: que sigue siendo totalmente libre e independiente.
¿Como se te ocurrió la idea de rodar un film sobre la necrofilia?
¿Te refieres a Nekromantik (1988)? Verás, durante los 80 cuando se hizo la película había un movimiento muy fuerte de censura en Alemania. Nekromantik fue algo así como una especie de protesta contra ese movimiento. También estaba leyendo libros sobre Ed Gein, que inspiró Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960), El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, Jonathan Demme, 1990) o La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974). Este tipo de atmosfera me influía mucho en esa época.
¿Qué querías expresar con la película?
Bueno realmente quería hacer una película de terror en Alemania, donde no es fácil hacer películas de este tipo y tienen muy mala reputación. Aunque no tenemos una tradición de cine terror, siempre he sido muy fan del género, por lo que quería hacer una película de terror por mi cuenta, sin pedir permiso a las autoridades, sin pasar por la censura. Seguí el espíritu del cine underground y una gran influencia fue John Waters y sus películas de finales de los 70. Él hizo cine underground y ese era mi objetivo. Si lo piensas es una mezcla entre cine underground y cine de terror, pero si prestas atención te darás cuenta de que no hay tensión ni elementos grotescos, ni música de terror. En mi opinión no es realmente una película de terror. Por suerte el público de terror fue muy abierto.
Es verdad, pero la película provoca repulsión en el espectador y sentimientos de rechazo, así que aunque no sea puro terror acaba provocándolo.
Si, quizás; pero hay muchas escenas que no funcionan si las pones en un contexto de terror. Por ejemplo, la última escena puedes decir que es asquerosa, pero en realidad es lo opuesto. Funciona por contraste con la música, me gusta trabajar así
Volviendo a lo que decías, tras tus películas pioneras ¿es más común hacer cine de género en Alemania ahora?
Realmente no. Ahora estoy en medio de la producción de German Angst (Jörg Buttgereit, Michael Kosakowski y Andreas Marschall, 2014) y es muy difícil encontrar dinero. La reputación de las películas de terror no ha cambiado. Para esta película fueron mis co-directores quienes me convencieron para participar, ya que yo no creía que se pudiesen hacer películas de terror en Alemania. La gente no las aprecia, las odian, y así no tiene ningún sentido hacerlas. Los fans del terror aquí son muy fieles y apasionados, pero hay muy pocos.
A lo mejor es porque tus películas van en contra del sistema y son muy independientes porque recuerdo que Anatomía (Anatomie, Stefan Ruzowitky, 2000) llego a tener incluso una secuela.
Si, pero Franka Potente fue muy criticada por participar en este película. Y lo mismo le ocurrió cuando participó en Creep (Christopher Smith, 2004).
¿Qué piensas de tus películas ahora casi 30 años después? ¿Piensas que han madurado bien? ¿Las ves tan transgresoras como entonces?
Es muy difícil para mí responder a esta pregunta ya que no tenía mucha fe en la primera cuando la hice. Piensa que la hicimos los fines de semana un grupo de amigos y jamás pensé que la gente se la tomaría tan en serio. La rodamos en Super 8 y fue muy difícil venderla, solo a unos pocos países. Para mi siguen siendo underground, ya que incluso para hacer el máster HD desde el súper 8 es muy, muy difícil.
¿Qué es lo mejor y lo peor que has escuchado sobre tu cine o sobre ti como creador?
Lo peor es que la gente asume que las cosas que muestras en tus películas son cosas que te gustan en la vida real. Otra cosa muy mala es que muchas de las críticas más duras vienen de críticos que ni siquiera han visto la película, ya que están disgustados por el solo pensamiento de verla. Eso me molesta porque mucha gente que me ha criticado ni siquiera las ha visto y no saben de qué están hablando. Yo no pienso que mis películas sean muy violentas, son más bien sensibles.
¿En cuántos países se han prohibido o continúan siendo prohibidas a día de hoy las dos Nekromantik?
Es que son películas que ni siquiera se consideran para ciertos países, porque obviamente serían prohibidas. Se ven en festivales de cine. Nekromantik pudo verse legalmente el año pasado en Inglaterra, ya que por fin la censura dejó que se proyectara. Es curioso porque la película tiene 25 años pero sigue prohibida en muchos países. Con decirte que solo se ha estrenado en 5 países ya se explica bastante sobre mis problemas con la censura.
En vista del éxito obtenido por Nekromantik ¿piensas que la gente se la tomó más como una película arty en lugar de terror?
Ahora seguro. Hace poco estuve en Los Ángeles, donde pusieron la película en la Filmoteca Americana. Estoy seguro de que esto no hubiese pasado hace 25 años, así que han envejecido bien.
¿Cuál es la edición de Nekromantik más mutilada que has visto?
Solo la japonesa, que no estaba realmente cortada pero le pusieron un desenfoque en los genitales. Es la única cosa que se censuró ya que si no tendrían que cortar toda la película, y si lo hiciesen no tendría ningún sentido.
¿Cómo decides hacer la segunda parte de Nekromantik? ¿La considera mejor?
Nekromantik 2 es muy diferente. Está basada en una entrevista con una necrófila que leí en un libro. El punto de vista es el de una mujer. Otra gran diferencia es que la rodamos en 16 mm y creo que cambia mucho en lo que se refiere a la atmosfera, ya que es muy lenta. Esta sí que la considero una película arty. La primera es una broma underground, pero en la segunda puedes ver que está hecha por gente que lo ha tomado muy en serio. A mucha gente que le encanta la primera no le gusta la segunda porque es muy lenta.
¿Nekromantik 3? ¿Has pensado alguna vez en rodarla o con la úlcera que te motivó el rodaje de la segunda tienes suficiente?
La verdad es que no. Como te decía antes las dos primeras eran una especia de protesta y son películas que se han pirateado tanto, que creo que si hiciese una película como esta hoy en día, es decir, que consiguiese el dinero para rodarla con la situación actual, no creo que tuviese una sola oportunidad de recuperarlo. En la era digital estaría en la red al día siguiente de acabarla. Internet está eliminando la oportunidad de hacer este tipo de películas y recuperar tu dinero. Por ejemplo hice una obra de teatro en Berlin llamada Captain Berlin vs Hitler (2009), el personaje de cómic que cree yo, así que también la rodamos en video y la sacamos en DVD. Dos días después de sacarlo a la venta ya estaba para descargar en internet. Si hubiese sido una película y no una obra de teatro me hubiese sido imposible recuperar el dinero. Ahora he rodado este episodio para German Angst y tengo un productor, y tengo curiosidad por ver si recuperará su dinero. Por supuesto, lo que está intentando hacer es vender la película antes. Cuando hice mis películas la única manera de recuperar el dinero era ponerlas en el mercado en VHS y ganar algo vendiéndolas, al menos la piratería no era tan rápida en esa época. Nekromantik llegó a ser la película mas pirateada de la historia, pero tardo mucho, había que hacer la copia, enviarla, etc. Resumiendo, que no tengo intención de hacer Nekromantik 3, para mí es un concepto demasiado ochentero.
¿Te molesta años después ser conocido y recordado como el director de Nekromantik?
Es divertido, porque eso depende del país en el que esté. En Alemania me conocen por mis películas, pero soy mucho más famoso como director de teatro. He hecho El hombre elefante (Der Elefantenmensch, 2013) y es por eso por lo que me conocen. Para ellos soy un director de teatro. También hice una obra sobre Ed Gein que se llamaba Cannibal and love (Kannibale Und Liebe, 2012), y tiene algo que ver con mis películas, pero al hacerse en el teatro es mucho más fácil porque el ambiente es diferente, en el teatro tengo total libertad artística y además las obras de teatro no se pueden piratear. También para la radio he dirigido mucho teatro y he escrito criticas. Hay gente que ni siquiera sabe que yo hice esas películas.
Visitaste muchos festivales ¿Dónde fuiste mejor y peor recibido?
Es difícil de decir, porque en cada festival el público es particular. Las reacciones más raras u oscuras fueron en Corea del Sur, donde había 700 personas en la sala y muchos eran estudiantes de cine. También recuerdo un gran pase en Donostia, en Sitges y en Gran Bretaña. A veces la ves en un país que tiene censura y la aprecian más.
Cuéntanos alguna anécdota ¿Conociste a alguno de tus “héroes” del cine?
Si, como también escribía sobre cine, ya había tenido la oportunidad de conocer a algunos y entrevistarles. Yo soy muy fan de los kaiju eiga, así que cuando fui a Japón a rodar un documental sobre el tema para la televisión alemana, pude encontrarme con los creadores de esas películas. Hice un documental llamado Monster Island (Die Monsterinsel, 2002) y otro llamado Monsterland (2008), así que gracias a este trabajo encontré a muchos creadores de efectos especiales de Estados unidos, Suiza, etc También pude conocer al actor de Godzilla (Gojira, Ishirô Honda, 1954). Conocí a mucha gente de esta manera. También en los festivales, por supuesto.
De tus películas, ¿Cuál piensas que es la que te quedó mejor? ¿Tu favorita?
Es difícil decirlo. La gente me dice que El rey de la muerte (Der Todesking, 1990) es la que más les gusta y paradójicamente es la que menos se vende. La más famosa es la primera Nekromantik. Pero las mejores críticas las he tenido por El rey de la muerte y Schramm (1993). No sé realmente cual es la mejor para mí.
Has editado recientemente todas tus películas en un formato lujoso[1] Dado que has vuelto al cine, ¿es una forma de dejar cerrado el pasado?
El caso es que estas películas ya no se encontraban disponibles. Todos los derechos habían caducado en los respectivos países, por lo que éramos los únicos que las distribuíamos en ese momento. Puede que la situación cambie a finales de año, ya que Nekromantik va a ser editada en USA, Alemania, Japón y quizás en Inglaterra, pero a día de hoy somos los únicos que sacamos ediciones oficiales de mis películas. Los estudios tienen gente que se ocupa de esto, pero como no quiero que mis películas sean alteradas o cortadas, ahora mismo somos los únicos que las podemos sacar sin cortar. Así que la razón ha sido sacar ediciones cuidadas de las películas.
Por cierto, en la edición Hardbox de Nekromantik 2 (1991) se incluye como extra un CD con un concierto que recrea la banda sonora en el que participa Monika M. ¿Cómo es que habéis vuelto a colaborar después de tanto tiempo? ¿Te gustaría volver a rodar con ella?
Bueno, ella vive muy cerca de mí y trabaja en diferentes campos, siempre hace la música para mis programas de radio, por ejemplo. Trabajamos mucho juntos. Ha cantado en algunas de mis obras radiofónicas. Lo que pasa es que ya no actúa, canta y trabaja para la televisión, pero detrás de las cámaras.
Después de tu cuarto largometraje, Schramm, no volviste a rodar ¿Por qué? ¿Nos cuentas algún proyecto que no siguiera adelante?
Sí, hubo proyectos tras Schramm, pero finalmente los convertí en obras para la radio o el teatro. Si no puedo hacer un proyecto en un medio pero tengo la oportunidad de hacerlo en otro, entonces sencillamente cambio de medio. El problema es que estos trabajos, al estar realizados en lengua alemana, no son conocidos fuera de mi país ya que no puedes retransmitir en directo en otra lengua. He hecho algunas obras de teatro en estudio con actores muy famosos que fueron retransmitidas por la radio a nivel nacional y que después podían ser descargadas de manera gratuita, pero solo en Alemania.
En las entrevistas que te hacían en los noventa siempre decías que no firmabas con ninguna productora por temor a que no te dejaran hacer lo que quisieras. Has seguido independiente. ¿Piensas que perdiste la oportunidad de seguir haciendo cine? ¿Qué piensas sobre la decisión que tomaste?
Nunca se me acerco ningún estudio grande, pero sí que hice algún trabajo de segunda unidad y de FX. Por ejemplo fui director de FX para El condón asesino (Kondom des Grauens, Martin Waltz, 1996) e hice los maquillajes de varios episodios de Lexx (1997) una serie de ciencia ficción canadiense, o sea que si que hice trabajos profesionales, pero era muy aburrido ya que no eran mis proyectos. Era un trabajo más. Y ahora German Angst es de nuevo una producción independiente. Tiene un presupuesto muy ajustado, está producida por Michal Kosakowski, que trabajó en producción conmigo durante los 80 y 90, pero sigue siendo independiente, lo cual creo que es importante.
¿Piensas que tu cine no fue entendido?
Todavía sigue sin ser entendido por la mayoría de la gente. Sabes, a final del año sale Nekromantik en Blu Ray y tengo curiosidad por ver que pasa, ya que para mucha gente va ser la primera vez que la vean. Es difícil de saber, pero tengo curiosidad por saber cómo funcionará la película hoy en día, puesto que es muy diferente a todo lo que se ve actualmente. El hecho de que esté filmado en súper 8 hace que tenga un estilo muy arty. Si miras muchas películas de los 80, ya estaban rodadas en vídeo y tienen un aspecto horroroso.
¿Puedes contarnos algo más de tu actividad teatral?
Algunas de mis obras están editadas en DVD, pero es difícil saber si son interesantes para la gente de fuera de Alemania. Acabamos de sacar un DVD que se llama Monsters of Arthouse que recopila tres obras de teatro que he hecho[2] Pero aun teniendo subtítulos en inglés no la han comprado mucho fuera de Alemania. El concepto es muy extraño… es algo complicado de explicar, tú ves a los actores en el escenario y este reproduce un cine, así que el público tiene la sensación de que está en un cine y los actores pretenden reinterpretar lo que ven en la pantalla, pero en realidad no hay nada en esta. Asi que pretenden estar viendo una película de monstruos japonesas, la obra llamada Green Frankenstein (2011) que es algo así como una película de monstruos ecológica. Luego tengo otra que es como un sexploitation de los 70 llamada SexMonster! (2011), basada en una obra de radio. O sea que hago cosas con estos géneros pero lo hago en el teatro. Y eso es raro ya que no trato los temas habituales que se suelen hacer en la escena, hago las obras con mi subcultura y mi estética de trash films, por lo que mi público de teatro está compuesto mayormente por cinéfilos, no gente de teatro. Mi misión es llevar este tipo de cultura a los teatros normales.
¿Haces tú mismo los FX del teatro?
Sí, más o menos. Cuando hicimos Sexmonster!… ¿has visto Berberian sound studio (Peter Strickland, 2012)?, pues es un poco como allí, lo oyes todo pero no ves nada. Pero cuando hice El hombre elefante, que se está representando ahora en Dortmund, era una cosa mas convencional, o sea, que construimos un cuerpo entero con maquillaje muy profesional, pero no lo hice yo, ¡soy el director! Es algo que solo hago cuando no hay más remedio. Además, últimamente estoy muy perezoso. Lo que me gusta de hacer esta obra es que te da la oportunidad de hacer los maquillajes en directo. Lo bueno del teatro es que no puedes usar efectos digitales, que no me gustan nada.
¿A qué se debe que hayas recuperado tu súper héroe paródico Captain Berlin que creaste en 1982? Con el personaje no solo has realizado, además de dos cortos en la época, una obra de teatro (Captain Berlin Vs. Hitler) y un cómic cuyo primer número, de estética totalmente Kirby, acaba de salir a la venta.
Era una película que hice en súper 8, Captain Berlin – Retter der Welt (1982), y ahora acaba de salir el primer número del cómic book. Primero fue una película, luego, hace 8 años, una obra para la radio, después teatro, más tarde un DVD[3] y ahora un cómic. Y el cómic va ser una serie, ya que estamos escribiendo el segundo número. Siempre evoluciona en algo diferente.
Porque es divertido hacer todo tipo de cosas con este personaje. En los 80 era una parodia de los súper héroes USA. Pero ahora podemos ver en el primer numero del cómic como viaja a Japón para enfrentarse al monstruo de Fukushima y este tipo de cosas. Es el típico héroe antinazi. En Alemania no tenemos superhéroes y creo que los alemanes necesitamos este tipo de héroes positivos. Quizás por esto el cómic ha tenido una respuesta tan positiva. Fuimos muy inexpertos: del primer número sacamos 1000 copias en edición limitada y tras unas pocas semanas ya se había agotado, así que además del segundo número, tendremos que hacer un reimpresión del primero. Y el año que viene el número tres.
¿Dónde pueden adquirirlo los interesados de fuera de Alemania?
En amazon.de. Es un distribuidor muy pequeño que lleva la editorial él solo. Totalmente independiente. Puede pedirse directamente a él[4] También esta publicando cómics de terror en la línea de EC. Captain Berlin es más como un cómic Marvel de los 60 pero con referencias políticas. Soy fan de los comics desde pequeño y esto es como un sueño hecho realidad.
Cuéntanos algo sobre tu reciente retorno al cine, German Angst, y el segmento que has dirigido, Final Girl, así como sobre sus actores y actrices.
Es un concepto muy básico, como las películas que hice en los 80, muy básico. Será el primero de los tres episodios de la película[5] El protagonista (Axel Holst) que es el mismo actor que hizo de Ed Gein en mi obra de teatro, interpreta a un hombre de 50 años. Luego tenemos a nuestra actriz principal (Lola Gave), muy joven y que no tiene ninguna experiencia; es amiga de la hija del productor y era un poco complicado, ya que al ser tan joven y trabajar en una película de terror hemos tenido que doblarla con especialistas constantemente, supongo que es el mismo problema que tuvieron en El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) La historia está en la línea de Nekromantik 2. La chica decide que está harta de ser la víctima, ya que en el terror la joven es siempre la víctima pero esta vez…realmente no quiero revelar demasiado de esta película…

El director y Lola Gave durante el rodaje de Final Girl, segmento de Buttgereit en el film German Angst.
¿Cuándo estará lista?¿La presentareis en festivales? ¿Visitarás Sitges de nuevo con el film?
Eso espero. El caso es que mientras hablamos están rodando el segundo episodio, que estará terminado la semana que viene. Y dentro de tres semanas empiezan a rodar el tercer episodio. Y este último es muy complicado. Así que a lo mejor estará acabado al final del verano, si no se nos acaba el dinero antes. Sería muy grande estrenarla en Sitges.
¿Nos puedes decir alguna película que te haya impactado últimamente?
Bueno estoy esperando ver la nueva de Godzilla (Gareth Edwards, 2014), el director me parece muy interesante, me gustó su anterior película, Monsters (2010). Lo que me parece curioso y divertido es que lo mas interesante no viene de USA. Los franceses están haciendo una películas muy intensas de terror. Berberian Sound Studio, que tenía un concepto diferente, me gusto. La verdad es que me aburren las películas de terror convencionales.
Hablando con el director de Thanatomorphose (Éric Falardeau, 2012) salió tu nombre como referencia.
Le conocí en Texas. Estaba muy contento porque fui a ver su película en el festival de Austin y pude comprobar que mis películas le habían influido.
Y para terminar, ¿Tienes algún recuerdo especial de tus estancias en España?
Sí, claro. Cuando estuve en Sitges por primera vez y fui jurado fue una gran experiencia. Conocí a Ken Russell. Una noche estuve hablando de la saga de Gamera con Quentin Tarantino. También conocí a Barbara Steele. Además cuando fui era muy joven y a veces me preguntaba qué hacía allí con mi película casera.
Un gran agradecimiento a Jörg Buttgereit por su total disponibilidad para atender esta entrevista y por su amabilidad. Y también a Gonzalo López, que no solo dio la cara traduciendo las preguntas que preparé y conversando con Buttgereit, sino que también añadió varias sugerencias y cuestiones de su cosecha que han enriquecido mucho esta extensa entrevista, que también se ha ocupado de transcribir. Sin él no hubiera sido posible realizarla.
[1]http://www.joergbuttgereit.com/english/home/dvd/
[2] Green Frankenstein, Sex Monster y Video Nasty.
[3] Captain Berlin Versus Hitler (2009)
[4] (https://weissblechcomics.com)
[5] Los otros dos segmentos, Make a Wish y Alraune, están dirigidos por Michal Kosakowski y Andreas Marschall, respectivamente.
Hablando con Howard J. Ford de la saga The Dead
Howard J. Ford y su hermano Jonathan, cineastas ambos, juntaron fuerzas en 2010 para añadir su granito de arena a la ya prolífica filmografía zombi con The Dead, un film que situaba su acción en África, a imagen y semejanza de films italianos de los ochenta como Nueva York bajo el terror de los zombis de Lucio Fulci y Zombi Holocausto de Marino Girolami. A pesar de los muchos problemas que surgieron durante el rodaje (que llevó a Howard J. Ford a escribir un libro para relatarlos), el film gustó lo suficiente como para embarcar a los directores en una secuela, en esta ocasión rodada en la India. Tras proyectarse en diversos festivales, tanto The Dead 2: India, como uno de sus directores, Howard J. Ford, desembarcaron en el Cryptshow Festival. Howard ya puede considerarse amigo del pequeño gran festival de Badalona, ya que también estuvo presente durante la edición de 2011, en aquella ocasión con The Dead bajo el brazo.
Hablamos con él tras el exitoso pase de The Dead 2: India en el festival.
¿Cómo nace The Dead? ¿Fue concebida desde el principio como una saga?
Cuando hicimos la primera parte sabíamos que la película tenía potencial para una secuela. No sabíamos exactamente si existiría, pero sabíamos que era posible ya que era diferente y especial, pero no se concibió como una franquicia con diversas partes, nunca fue la idea. Pero empezamos a recibir correos de fans pidiéndonos una continuación, así que decidimos hacer la segunda parte. Y si tiene éxito, perfecto, ¡nos quedan todavía 150 países por visitar!
¿Cómo han funcionado los films?
Bueno, la primera parte fue el Blu ray y DVD más vendido en USA entre febrero y abril del 2012. Fue increíblemente bien y es una de las razones de esta segunda parte, vimos que había un mercado para esta película. Además, artísticamente podíamos hacer cosas que en la primera no pudimos por los problemas del rodaje, como poner mas acción. También es una manera de agradecer al publico su respuesta con la primera, una forma de devolverles algo. Todavía no sabemos cómo funcionará la segunda parte, ya que sale a la venta el 16 de septiembre en USA y esperamos que en más países. Pero espero que la gente se la compre, estaremos muy agradecidos si lo hacen.
¿Por qué habéis escogido películas de zombies? ¿Crees que aún se puede contar algo sobre el tema?
Sí, elegimos los zombis al ver Zombi (Dawn of the Dead, George A. Romero, 1978) y Posesión infernal (Evil Dead, Sam Raimi, 1982) cuando éramos muy jóvenes, así que queríamos hacer películas de zombis desde que teníamos 13 años. Pero tras dirigir otras cosas y bastante publicidad descubrimos África y dijimos «tenemos que hacer una película aquí» y creo que fue Jon quien dijo «¿porqué no nuestra película de zombis?» y pensamos que era bastante original. Todavía pienso que se pueden hacer películas originales con zombis. Al igual que de una comedia romántica puedes hacer muchas variaciones, pienso lo mismo de las pelis de zombis. Cada cultura, como África o India, te da una visión diferente. Y las respuestas de los diferentes pueblos a la invasión son muy distintas en cada país, permitiéndote contar la historia de distintas maneras. Todos los países tiene diferentes geografías y creencias y cambia la manera de afrontar la supervivencia. Por ejemplo, la jungla del Amazonas es muy diferente a las playas de Badalona. Las diferencias del terreno cambian la manera de enfrentarse al problema y su manera de afrontar la supervivencia. A nosotros no nos interesa hacer una película solo por la violencia y el gore. Es algo que está bien, pero muchas películas de zombis son solo eso y no nos interesa como directores, preferimos hacer algo diferente. Por ejemplo, en la segunda parte hay una cosa que ha molestado un poco a algunos fans del terror que es la historia de amor, pero creo que la gente debe darle una oportunidad, porque hay más cosas
¿Por qué piensas que el personaje del zombie se ha impuesto como monstruo del nuevo milenio?
Porque pienso que los zombis pueden ser tus parientes, tu madre, tu hermano, tu hermana, tu hija… no hay barreras, desaparecen, y creo que en estos tiempos de crisis, cuando somos conscientes del daño que le hacemos a la naturaleza, nos vemos a nosotros mismos como enemigos de la tierra. Pienso que esto hace al zombi más accesible y mas terrorífico, porque el monstruo puede ser tu amada, tu vecino; los zombis llevan el terror a tu lado, a la luz del día, no es solo un tipo con un cuchillo en una casa oscura. Están en todas partes y los problemas de nuestra sociedad están en todos lados y los zombis lo reflejan.
Al ver la primera entrega recuerda películas de Fulci y de otros directores italianos ¿Estás de acuerdo con ello?
Sí, estoy de acuerdo. Nueva York bajo el terror de los zombis (Zombi 2, Lucio Fulci, 1979) fue una gran influencia para la primera parte. Admiramos la atmósfera que Fulci consiguió en la isla, donde el ambiente se convierte en otro personaje más, queríamos lograr eso, que nuestra localización fuese un personaje. De hecho queríamos que nuestros zombis fuesen como los de Fulci, pero no tuvimos tiempo para hacerlo con todos los problemas que tuvimos en el rodaje de la primera. No nos dio tiempo de maquillarlos más y fue frustrante, ya que tuvimos que simplificar el aspecto de los zombis.
¿Cuales fueron estos problemas? ¿Pusieron trabas las autoridades para rodar?
Sí, en la primera tuvimos desde problemas con las autoridades locales a ser amenazados con cuchillos. El equipo enfermó; nos robaron a punta de AK 47; el protagonista estuvo dos semanas en el hospital a causa de una malaria cerebral y casi muere; y no pudimos sacar nuestro material de aduana durante cinco semanas. El plan de rodaje era de seis semanas y perdimos las cinco primeras esperando el material. Y luego el actor enfermó, por lo que en total pasamos tres meses en África. Tuvimos muchos problemas.
En la segunda parte también, pero debo admitir que no de la misma envergadura. Creo que la primera estaba maldita. La maldición no llegó a la segunda, pero hubo cosas bastante acojonantes: gente que nos quería lapidar y que no nos dejaban marchar hasta que les pagásemos, o cuando la actriz principal tuvo que subir al jeep y huir porque los extras que hacían de zombis querían violarla. Justo antes de que llegásemos allí habían violado a una mujer y alguna actriz llegó al casting asustada, ya que le habían amenazado y metido mano por la calle. Cuando nos lo contaban nos quedábamos pensado «joder…» fue un gran problema y nos asustó bastante. También una vez localizando en una pueblo precioso llamado Kuhara donde queríamos rodar, tuvimos que dejarlo, ya que los niños eran como los chicos del maíz, primero fueron muy simpáticos cuando estábamos localizando, pero de repente empezaron a tirarnos piedras, a mi hermano le dieron y finalmente no rodamos allí. Entonces vino un tío que nos quería alquilar un equipo de seguridad para que rodásemos y que nos contó que a su primo, que es policía, le cortaron la oreja. Así que no rodamos allí y me partió el corazón, ya que era un sitio precioso. Cuando nos íbamos nos empezaron a gritar que no nos fuésemos. Esto es una exclusiva que no había contado a nadie.
¿Hubo complicaciones para encontrar actores autóctonos y figuración? ¿Fue difícil explicarles lo que se esperaba de ellos?
Sí, un poco. Yo sabía que como en India hacen miles de películas no habría problemas con los actores, pero me sorprendió que no encontrásemos actores que hablasen inglés bien. Así que pusimos anuncios, pero no nos tomaban en serio porque la película no se rodaba en Mumbai, y por lo visto eso es raro ya que todo el mundo rueda allí y nosotros estábamos localizando en pueblos pequeños, y eso lo encontraban muy raro, así que finalmente fuimos a una escuela de interpretación de Delhi donde enseña Barry John y nos ayudaron mucho. Shark Kahn, el mayor actor de la India estudió allí, y también descubrieron a Frida Pinto de Slumdog Milloniare (id., Danny Boyle, 2008). Pero era difícil encontrar una actriz .
Aunque el tono de ambos films es apocalíptico, el mensaje que dan es positivo y esperanzador: tolerancia, mestizaje de razas, solidaridad en los momentos difíciles… ¿Fue algo buscado?
Sí, totalmente. Personalmente creo que si haces el bien te pasaran cosas buenas y al revés, si haces algo malo va a volver a ti de una manera que quizás no esperas. Quizás no ahora, pero algún día. Sin desvelar el final, en la segunda parte quería que la gente volviese atrás y viese que las decisiones que han tomado los personajes, algunas egoístas, otras no, les afectan. Es como un sistema de puntos: si consigues muchos puede llegar un momento en el que tengas cierta seguridad, pero si por el contrario no ayudas a nadie y solo miras por ti mismo, entonces pueden pasar cosas malas. Creo que es muy interesante y siempre intentamos poner cosas de este tipo, así como elementos de esperanza en ambas películas. Pero también hay una parte que dice que hagas los que hagas vas a morir: da igual que te comportes como un héroe, ya que lenta pero inexorablemente la muerte se acerca a ti. Estas películas son una metáfora sobre eso.
Jon y yo hemos sido conscientes de la existencia de la muerte desde niños. Recuerdo que pensábamos que nuestros padres podían morir y nos impactó cuando, con cinco años, se lo preguntamos directamente a ellos y nos explicaron que la gente se moría. Quedamos muy marcados y estas películas surgen un poco de ahí.
Es inevitable preguntar si se rodará The Dead 3
Es posible que si y es posible que no. En realidad depende del éxito que tenga la segunda. Si la gente no responde no podremos hacer la tercera. Mientras tengo un proyecto que quizás ruede entre Marruecos y España sobre una madre que busca a su hija secuestrada, una mezcla entre Venganza (Taken, Pierre Morel, 2008) y Frenético (Frantic, Roman Polanski, 1988). Jon está preparando una thriller muy interesante que mezcla drama y venganza, muy violento, en el que tres personajes se encuentran por circunstancias arrastrados a tomarse la justicia por su mano. Así que posiblemente primero cada uno hará una película por su cuenta y si la segunda The Dead tiene éxito, iremos a por la tercera y si no… ¡se acabó la saga!
¿En caso de rodarse dónde seria?
Hemos pensado tres sitios: Sudamérica, Afganistán o Tailandia. Este último país lo conocemos bien porque hicimos los efectos sonoros de las anteriores allí. Quizás en Tailandia los zombis serían un pelín mas rápidos, como ya sucede en la segunda. Los de la primera sabíamos que iban a ser lentos, pero hubo gente que los encontró demasiado lentos, por lo que en la segunda los hicimos un poco más rápidos, así que en Tailandia quizás serían todavía un poco más rápidos, pero sin llegar a correr, como en las películas de ahora. El problema con los zombis rápidos es que no puedes construir el suspense, y creo que el suspense es una herramienta más poderosa que la acción .
¿Cuáles son tus filmes favoritos del género zombie? ¿Los que han servido como modelo?
Por supuesto Zombi de Romero; la de Fulci que acabamos de mencionar (*) y, es curioso, Holocausto caníbal (Cannibal Holocaust, Ruggero Deodato, 1980) por el uso de las localizaciones. También Apocalipsis Caníbal (Virus, Bruno Mattei, 1980), que es una película que aunque tiene algunos problemas, está muy cerca de ser grande, por el buen uso de las localizaciones y por su acción con los protagonistas atrapados e intentado huir con el jeep. De hecho durante el rodaje de la primera The Dead siempre teníamos en mente su delirante principio, con el indicador de energía volviéndose loco, así que cuando teníamos algún momento poco realista, Jon y yo siempre decíamos en broma que el indicador se había vuelto loco y que mejor que no lo hiciéramos, ya que el público diría que estaba mal.
(*) De hecho el cartel de The Dead 2:India es un homenaje en toda regla al póster inglés realizado en 1979 por Tom Beauvais para el film de Fulci
Queda agradecer a Howard J. Ford su amabilidad, así como a Gonzalo López su eficaz labor como intérprete y mucho más. Y naturalmente a la organización del Cryptshow Festival, que nos ofrecieron la oportunidad de entrevistar con tranquilidad al realizador.
Fotos Howard J. Ford: Serendipia
Solo los amantes sobreviven, la trágica inmortalidad
Uno de los temas que con más asiduidad se asoma a las páginas de la obra de Jorge Luis Borges, junto al lenguaje, al tiempo o a los límites de la razón, es la posibilidad de la existencia eterna. Según el argentino, para acceder a la inmortalidad el individuo ha de transformarse en una suerte de ser superior mediante la recolección de vivencias ajenas, es decir, un hombre sería inmortal al aglutinar en sí mismo todas las experiencias de todas las vidas de todos los seres humanos. Así lo leemos en su relato El inmortal, en él su protagonista, Marco Flaminio Rufo, descubre que la inmortalidad es una especie de condena. La muerte da sentido a cada acto ante la posibilidad de ser el último; la inmortalidad se lo quita.Esa tragedia de la inmortalidad es la que alumbra las eternas vidas de los vampiros salidos del magín de Jim Jarmusch.
La incursión de Jim Jarmusch en el género vampírico da pie a un filme crepuscular totalmente nocturno. Nos cuenta la historia de Adam y Eve (nombres fundacionales donde los haya) dos vampiros amantes que deciden reencontrarse (él está en Detroit, ella en Tánger) para afrontar la enorme depresión que le produce a Adam la decadencia de nuestro tiempo. Only lovers left alive es una película hipnótica que nos regala algo más de dos horas de disertaciones existenciales sobre nuestra condición en el mundo.
Adam (Tom Hiddleston) y Eve (elegantísima Tilda Swinton) , igual que los inmortales de Borges habían sido todos y cada uno de los hombres, llevan deambulando durante siglos, han conocido todas las épocas y han aquilatado toda la cultura de aquellas que fueron más doradas que la presente. Son pedantes, en el buen sentido del término, porque han atesorado el acervo cultural de siglos, ahora viven aislados de un mundo que ya no entiende la delicadeza, contaminado por enfermedades más morales que corporales, y en la que los hombres actúan masificados como auténticos zombies. La humanidad está podrida y a la pareja protagonista no le queda otra que refugiarse en su propio mundo cerrado y marginal, donde se entregan a la música, la literatura, la ciencia y el arte en general.

Adam y Eve son vampiros refinados, degustan la sangre no contaminada (cada vez más difícil de encontrar) en vasos de cristal de Murano, rojo elemento que consiguen en bancos de sangre porque la que corre por la venas es cada vez más insalubre y porque ellos ya no son alimañas, las alimañas son los humanos. Frente a ellos contrasta la figura de Ava (Mia Wasikowska), hermana de Eve, quien (como ocurría en Kiss of de damned) todavía se alimenta asaltando humanos y pone en peligro a los protagonistas. Este personaje al que podríamos, clasificar de inadaptado dentro de los inadaptados, sirve al relato como motor de la acción, pues por su causa la pareja tendrá que darse a la fuga. Una fuga que les llevará al límite donde acabaremos descubriendo que sólo el amor nos permite dignificarnos y vivir.
Para Carlos Boyero la película «Logra superar el grado de tontuna existencial, misterios sin sentido y nadería pretenciosa de ‘Los límites del control’ (…) Es otro irritante disparate de Jarmusch» . Nada que ver con nuestro juicio. Como decíamos, los vampiros de Jarmusch son pedantes, como lo fueron los hombres del Renacimiento, rasgo que podría haberlos vuelto pretenciosos, sin embargo, Jarmusch no olvida darles una cierta pátina de humor, no se toma plenamente en serio a sus personajes y eso los aparta de la pomposidad. Pese a ofrecernos un retrato crepuscular que invita a reflexionar sobre nuestra condición humana, no hay grandilocuencia en la película. Sus ingredientes están perfectamente calculados y combinados, de manera que a la pesadumbre existencial se le sobrepone el esperanzador mensaje de que, incluso habiendo perdido la motivación, siempre vale la pena seguir adelante.
















































































































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