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Archive for the ‘CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR’ Category

‘Un lugar tranquilo 2’ Póster y tráiler final

¡LA ESPERA HA TERMINADO!. La segunda parte del thriller más esperado, Un lugar tranquilo 2, se estrena en la gran pantalla el 18 de junio.

Paramount Pictures presenta, en asociación con Michael Bay, una producción de Platinum Dunes y Sunday Night Production. Escrita y dirigida por John Krasinski y basada en los personajes creados por Bryan Woods & Scott Beck, está protagonizada por Emily Blunt, Cillian Murphy, Millicent Simmonds, Noah Jupe y Djimon Hounsou.

SINOPSIS: Tras los fatales acontecimientos sucedidos en la primera parte, la familia Abbot (Emily Blunt, Millicent Simmonds y Noah Jupe) debe enfrentarse a los peligros del mundo exterior mientras luchan en silencio por sobrevivir. Forzados a aventurarse en lo desconocido, pronto se dan cuenta de que las criaturas que cazan orientadas por el sonido no son la única amenaza que acecha más allá del camino de arena.

La saga se reactiva: tráiler de ‘Spiral: Saw’

Ya está disponible el tráiler de Spiral: Saw, la nueva entrega de la mítica saga de terror creada por James Wan y Leigh Whannell que se estrenará en cines el próximo 21 de mayo. 

Spiral: Saw está dirigida por Darren Lynn Bousman y protagonizada por el ganador del Emmy, Chris Rock (Yo soy Dolemite, serie “Fargo”), Max Minghella (serie «El cuento de la criada», Los idus de marzo) y el nominado al Oscar, Samuel L. Jackson (El Protegido; Los Vengadores). Completa el reparto Marisol Nichols (series «Riverdale» y «24»).

Darren Lynn Bousman, director de Saw II (2005), Saw III (2006) y Saw IV (2007), se pone de nuevo tras las cámaras para realizar este título cuyo guión firman Josh Stolberg y Pete Goldfinger.

Sinopsis:

Trabajando a la sombra de un policía ya retirado (Samuel L. Jackson), el detective Ezekiel “Zeke” Banks (Chris Rock) y su compañero novato William (Max Minghella) toman las riendas de una investigación sobre una serie de espeluznantes asesinatos que recuerdan a los terribles crímenes que asolaron la ciudad en el pasado. Absorbido por la investigación, Zeke se acabará convirtiendo en el epicentro del macabro juego del asesino.

SAW es una de las sagas de terror más sangrientas y también exitosas que ha llenado los cines de todo el mundo. La primera entrega, dirigida por James Wan, se estrenó en 2004 y hasta hoy se han estrenado ocho cintas más. La trama de la saga gira en torno a John Kramer, también conocido como “Jigsaw”, un asesino en serie que atrapa a sus víctimas en situaciones que denomina “juegos” o “pruebas” y las somete a todo tipo de torturas físicas y psicológicas.

Las brujas sobrevuelan México

La iconografía del diablo y la brujería en México es heredera directa del catolicismo impuesto (a fuego y sangre) por los conquistadores españoles. Así, en el cine mexicano podemos ver imágenes de brujería y juicios de la Inquisición con brujas y brujos condenados a la hoguera a imagen y semejanza de Europa en diversas películas, algunas de las cuales incluyen al mismísimo Satanás en el extenso inventario de monstruos y villanos del cine popular mexicano. Así, el barón Vitelius d’Estera (Abel Salazar) en El barón del terror (Chano Urueta, 1962) es juzgado por una larga lista de crímenes que incluyen brujería, necromancia y… adulterio, delitos por los que es condenado a la hoguera, de la que retornará 300 años después ya en la época contemporánea para vengarse de los descendientes de los jueces que lo condenaron convirtiéndose, cuando ha de matar, en un extraño y bizarro personaje que se alimenta de los cerebros de sus víctimas. En Atacan las brujas (José Díaz Morales, 1964), una de las tan encantadoras como torpes aventuras del chaparro luchador mexicano Santo, el enmascarado de plata, este se las verá con un grupo de satanistas comandados por Mayra, la Reina de las Brujas (interpretada por la siempre espectacular Lorena Velázquez), que querrán sacrificar a la heroína y al luchador en honor a Satán, su amo. Santo luchará contra ellas armado con la cruz, ante la que las brujas estallarán en llamas.

Dentro de una producción más importante como es Satánico Pandemónium (Gilberto Martínez Solares, 1975), podemos ver la figura del diablo tentando con las delicias de la carne a la atractiva hermana María (Cecilia Pezet), que entre delirios verá en el convento a todas las monjas poseídas y danzando desnudas en blasfemo aquelarre.

Pero como el espacio es el que es, vamos a centrarnos en tres de las más importantes producciones que sobre el tema nos ha legado la cinematografía azteca: El espejo de la bruja, Alucarda y Veneno para las hadas.



El ESPEJO DE LA BRUJA

Año: 1962 Director: Chano Urueta Guión: Alfredo Ruanota, Carlos Enrique Taboada Música: Gustavo César Carrión Fotografía: Jorge Stahl Jr. Duración: 73 min. Blanco y negro.

Reparto: Rosita Arenas, Armando Calvo, Isabel Corona, Dina de Marco, Carlos Nieto, Alfredo Wally Barrón

Sinopsis: Sara (Isabel Corona) es ama de llaves en el caserón habitado por su ahijada Elena (Dina de Marco) y el marido de esta, Eduardo (Armando Calvo). Sara es, además, una poderosa bruja que comparte su secreto con Elena. Juntas verán a través de un espejo mágico un futuro en el que Eduardo asesina a Elena para casarse con una joven mujer, Deborah (Rosita Arenas). Sara tratará por todos los medios de evitar el fatal acontecimiento, pero los espíritus ancestrales se lo prohibirán …

Los espejos siempre han casado bien con lo oculto, con lo fantástico. Desde el mágico espejo que consulta la pérfida madrastra de Blancanieves al espejo que libera la imagen de Balduin, El estudiante de Praga, los espejos pueden tanto devolvernos imágenes deformadas como ser puertas a otros mundos. En El espejo de la bruja, este ejercerá de estación de tránsito hacia otros mundos e instrumento mágico con el que bucear por el pasado y el futuro.

El espejo de la bruja está producida por Abel Salazar, actor metido a productor que quiso probar suerte con el cine de terror realizando fundamentales aportaciones al género como El vampiro, El ataúd del vampiro, o la delirante El barón del terror (1962), de la que ya les hemos hablado antes, dirigida también por Chano Urueta.

Rodada antes de la irrupción generalizada del cine de luchadores enmascarados que infantilizaría el género, El espejo de la bruja juega con elementos terroríficos y sobrenaturales: puertas que chirrían, corrientes heladas, música fantasmal o castillos de cartón piedra. Todo es excesivo y bello en esta producción que contiene unos tan sencillos como efectivos trucajes. Fuertemente influida por el cine norteamericano de la época, El espejo de la bruja es también una historia de tintes góticos con Mad Doctor y referencias a Las manos de Orlac (Orlacs Hände, Robert Wiene, 1924) y Los ojos sin rostro (Les yeux sans visage, 1960) de Georges Franju, que tanto influiría a su vez a Jesús Franco y su Gritos en la noche, realizada el mismo año que El espejo de la bruja.

En la cinta, ‘Satanaya’ y ‘Lucifudo’ son invocados por la bruja para que abran ‘todas las puertas de la infamia’ en esta historia escrita por los prolíficos Alfredo Ruanova y Carlos Enrique Taboada, que más tarde dirigió algunas de las obras capitales del cine de terror mexicano, como Hasta el viento tiene miedo (1968) y la que también trataremos en detalle aquí, Veneno para las hadas (1984).

Entre los actores protagonistas destaca un sobreactuado Armando Calvo; la venezolana Rosita Arenas, que también participa en La maldición de la llorona y un buen número de cintas mexicanas, entre ellas las dedicadas a la momia azteca; Isabel Corona, actriz que interpreta a la bruja y que estaba especializada en papeles dramáticos, y Dina de Marco, que desarrolló su carrera sobre todo en televisión.

El espejo de la bruja es encantadoramente naif, tiene desagradables maquillajes, efectos especiales artesanales y un ambiente gótico de pesadilla que la convierten en una pieza capital del cine fantástico mexicano.



ALUCARDA, LA HIJA DE LAS TINIEBLAS

Año: 1977 Director: Juan L. Moctezuma Guión: Alexis Arroyo, Juan López Moctezuma (Novela: Joseph Sheridan Le Fanu) Música: Anthony Guefen Fotografía: Xavier Cruz Duración: 85 min. Color.

Reparto: Claudio Brook, David Silva, Tina Romero, Susana Kamini, Lili Garza, Tina French, Birgitta Segerskog, Adriana Roel

Sinopsis: Justine (Susana Kamini) llega a un internado regido por religiosas y allí conoce a la extraña Alucarda (Tina Romero) con la que iniciará una profunda amistad. Paseando por el bosque encontrarán un extraño zíngaro (Claudio Brook) que les mostrará unos talismanes y el carácter de las chicas irá cambiando. Se volverán rebeldes y blasfemas, proclamando ante las monjas a Satanás como su maestro. Las monjas prepararán un exorcismo durante el cual fallecerá Justine. El doctor Oszek (Claudio Brook) rescata a Alucarda y la llevará a su casa. Pero Alucarda pronto poseerá, como hiciera con Justine, a Daniela (Lili Garza), la hija ciega del doctor, con la que vuelve al convento, donde se producirá el sangriento clímax de la historia.

No anda desencaminado Guillermo Del Toro cuando define al director Juan López Moctezuma como un pionero, un poeta maldito. Fuertemente influenciado por el polifacético Alejandro Jodorowsky, al que asistió en dos de sus radicales largometrajes: Fando y Lis (1968) y El topo (1970), Moctezuma fue contagiado con la visceralidad del chileno, su afán provocador, su capacidad de plasmar imágenes delirantes, en suma, su libertad.

Entrar en el universo de Moctezuma es sumergirse en un mundo fascinante, decadente, repleto de luces y sombras que resaltan los tétricos decorados casi orgánicos en los que habitan las jóvenes internas y la orden religiosa, que viste unas irreales túnicas a base de gasas que casi las asemeja a momias y que también nos evocan la pintura Muerte de Marat de David. Y es que Alucarda tiene una puesta en escena pictórica, las secuencia se suceden como auténticos tableaux vivants, y los siniestros decorados casi evocan las Carceri d’Invenzione de Piranesi. Es este tratamiento de la fotografía, la escenografía y el vestuario, el que la eleva por encima de otras producciones de su momento, y ello a pesar de que es fiel a las estrategias narrativas de los 70s (zooms, filtros, cámara lenta). Igualmente setentero es el desarrollo de lo erótico con ese efecto flow, pero, aunque sus escenas de fino erotismo estén rodadas con un filtro a lo Hamilton, resultan mucho más carnales que las del fotógrafo y cineasta inglés. Son unas escenas poderosamente sexuales, en especial el fascinante beso sangriento entre las dos jóvenes protagonistas. Gran parte de su sensualidad es responsabilidad de Tina Romero en la piel de Alucarda, con sus largos cabellos, su mirada penetrante, y sus ropajes negros, la joven encarna perfectamente la condición de bella y réproba tentadora que exige su personaje. De hecho, el trabajo actoral de Tina está por encima del de sus compañeros de reparto, aunque merece mencionarse a Claudio Brook, actor habitual de Luis Buñuel que aquí interpreta dos papeles totalmente diferentes demostrando una versatilidad digna de Lon Chaney, y a Tina French, que interpreta a la hermana Angélica, la cara opuesta de Alucarda.

Definir Alucarda resulta complicado. Dentro del cine de terror puede encuadrarse entre la serie de películas de posesiones satánicas que desató por todo el mundo la celebérrima El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973); teniendo además bastantes puntos en común con The Devils (Ken Russell, 1971), que asimismo trajo tras sí una larga estela de imitaciones; pero también tiene mucho de película de vampiros, porque López Moctezuma adoraba a estos seres:  “(…) la historia es cercana a esta tradición y su protagonista es una vampira, aunque no en el sentido de bebedora de sangre. De hecho, ella tiene todo el poder y los atributos del vampiro clásico, excepto que no bebe sangre”.  También puede y debe inscribirse entre los títulos que conforman la denominada nunsploitation. Finalmente, el filme tampoco desaprovecha otras referencias y adscripciones. Así, por ejemplo, el nombre de la amante de la protagonista es Justine, clara voluntad de citar a Sade y su Justine o los infortunios de la virtud, pieza en la que el Marqués se vale de la protagonista para simbolizar la virtud y manifestar su pesimista tesis según la cual, la virtud es sistemáticamente aplastada por el vicio; mientras que el vicio, libre de valores y principios, cobra ventaja y prospera. Semejante es el valor de ese personaje homónimo en el filme, Justine sería la virtuosa seducida por la demoníaca y vampírica Alucarda, sin embargo, la Justine de Moctezuma resulta un poco desleída por contraste con la protagonista, “es el tipo de personaje que resulta ridículo al lado de una criatura apocalíptica como Alucarda”. No queríamos concluir este recorrido por sus antecedentes y filiaciones sin mencionar que para su distribución en video en Estados Unidos no dudaron en presentarla como tercera secuela de la exitosa (y algo olvidada) Las torturas de la inquisición (Hexen bis aufs Blut gequält, Adrian Hoven/Michael Armstron, 1970). Ignoramos si la triquiñuela funcionó. En cualquier caso, y más allá de sus referentes, Alucarda es un filme mágico, extraño, surrealista.

Alucarda fue presentada en el Festival de Cine Fantástico de París y en el décimo Festival de Sitges, donde recibió buenas críticas y fue nominada a mejor película, pero solo obtuvo un reconocimiento genérico por su aportación al fantástico. El director llegó a plantearse una secuela de su película cuyo nombre no dejaba dudas sobre la afición del López Moctezuma por las películas de vampiros: Alucarda Rises from the Tomb, cinta que lamentablemente nunca se realizó.

A partir de ahí la carrera de Moctezuma, que nunca llegó a formar parte de la industria cinematográfica mexicana ya que no le admitieron en el poderoso sindicato de directores (STPC), fue bastante errática. Su siguiente filme, el thriller To Kill a Stranger, lo rodó diez años después. La cruda historia de canibalismo El alimento del miedo (1994), fue su película póstuma. Se estrenó once años después de su muerte, que le sobrevino en 1995, en el sanatorio mental en el que estuvo recluido los últimos años de su vida.

Como suele suceder, llegó la reivindicación de su figura y su cine. Tarde, pero siempre oportuna. “Hay quienes piensan que son filmes de culto, algunos más los aprecian y hay un pequeño grupo que lo considera seriamente como director. Pero la mayoría de los críticos lo desdeñan y eso le ha ganado una reputación de poeta maldito. Creo que a él le hubiera gustado esa clasificación”. Guillermo Del Toro (Sitges, 2002)



VENENO PARA LAS HADAS

Año: 1984 Director: Carlos Enrique Taboada Guión: Carlos Enrique Taboada Música: Carlos Jiménez Mabarak Fotografía: Guadalupe García Duración: 90 min. Color.

Reparto: Ana Patricia Rojo, Elsa María Gutiérrez, Leonor Llausás, Carmen Stein, María Santander, Lilia Aragón

Sinopsis: Las historias de brujería que cuenta la cocinera de su casa despierta la imaginación de la pequeña Verónica (Ana Patricia Rojo), quien presume de que ella misma es una bruja ante su condiscípula Flavia (Elsa María Gutiérrez). Debido a la incredulidad de su amiga, Verónica aprovecha una serie de circunstancias fortuitas para convencerla de que ha sido ella quien las ha provocado, valiéndose de sus artes mágicas. La inocencia de estos juegos adquiere un cariz macabro cuando Verónica insiste en que Flavia la invite a unas vacaciones en el rancho de su familia, en donde podrá preparar un veneno para las hadas.

“Las brujas lo pueden todo” es la frase que inflamará la, ya de por sí, fértil imaginación de Verónica. La sentencia prende sus juegos y su modo de relacionarse con las otras niñas, y, así, se presentará como bruja a Flavia, la compañera de clase que se incorpora empezado el curso. Taboada nos propone un descenso al trascendental mundo del juego infantil. El juego puede parecernos algo superfluo pero si lo analizamos de la mano de Huizinga constatamos que “la existencia del juego corrobora constantemente, y en el sentido más alto, el carácter supralógico de nuestro lugar en el cosmos (…), jugamos y sabemos que jugamos; somos, por tanto, algo más que meros entes de razón, puesto que el juego es irracional”. La virtud de Veneno para las hadas es saber instalarse en el universo de lo lúdico y su gravedad, a ello debe su adscripción al género fantástico, a su acendrada observación de la fantasía de unas niñas que incardinan su juego a la realidad, con funestas consecuencias.

Y decimos observación porque la cámara de Taboada es una auténtica voyerista de la actividad de las dos pequeñas. El mexicano nos sumerge en su mundo poniendo, de entrada, la cámara a la altura de sus ojos, un modo de colarnos en su absoluta intimidad, en la burbuja que su actuar representa respecto al mundo de los adultos. Y no solo se vale del punto de vista de la cámara para ello, la construcción de los encuadres, además, excluye totalmente del protagonismo a los adultos: cuando entran en plano lo hacen de modo que solo se les ve en parte, ya sea por un escorzo, ya sea porque ocupan un lugar no relevante y, sobre todo, porque nunca vemos sus rostros; son meras presencias fantasmales excluidas del universo de significación de la acción. Maticemos, sí vemos rostros adultos en el filme, pero siempre desde el punto de vista de Flavia, por virtud del montaje, vemos por sus ojos y vemos con la distorsión, el sesgo, que las patrañas que Verónica le insufla introducen sobre su percepción. Este acertado trabajo de la imagen deja para la posteridad bellos cuadros que retendremos en la memoria, por citar solo uno, nos quedamos con el plano de Flavia en el entierro de su profesora de piano (cuya muerte la niña atribuye a un conjuro de Verónica): llueve, los adultos visten de negro riguroso y Flavia de blanco, en un leve picado se nos muestra a la niña en el centro de la imagen como único personaje al que vemos el rostro, enmarcada por la aureola que los paraguas de los adultos construyen sobre ella. El terror que ella siente casi se nos antoja una presencia física.

Una encomiable economía de medios para lograr profundas cargas de efectividad es la que se manifiesta en el trabajo del director. Y donde no alcance la imagen, la música de Carlos Jiménez Mabarak vendrá en su auxilio. En la pieza, el compositor alterna temas rítmicos, apoyados en la percusión, incluido el uso percutante del piano, con otros de carácter lírico y orquestal. Los primeros refuerzan los temores de Flavia, mientras que el que acompaña al deambular de las dos niñas en la hacienda, cuando buscan los ingredientes del supuesto veneno para las hadas, tiene timbres ensoñadores que nos hacen saborear esa Arcadia feliz que la infancia parece en (y solo en) la memoria de los adultos. Que no hay idilio en lo infantil lo pone de manifiesto también la banda sonora. En el desenlace, cuando la morena Flavia se libra del acoso de Verónica, justo cuando el espectador toma consciencia de que para la rubia Verónica todo es una simple invención, cuando la encierra en el granero para quemarla por bruja, la película se cierra con un plano fijo del rostro de Flavia (excelente ahí el trabajo de Elsa María Gutiérrez) iluminado por las llamas, con una expresión difícil de definir que oscila entre la satisfacción y el alivio. Y ahí la música que suena es precisamente el tema romántico que las acompañaba en los momentos más inocentes. Taboada concluye, así, que la infancia es tortuosa y oscura, fantasiosa y terrible, porque es el momento en el que más receptivos somos a todos los estímulos y especialmente a los de la imaginación. Las brujas lo pueden todo y los niños son sus esbirros.

Filmin rescata «Belladonna of Sadness», de Eiichi Yamamoto, la joya perdida de la animación japonesa

En su empeño por reforzar su apuesta por los grandes clásicos del cine y redescubrir obras olvidadas, poco vistas o inéditas en España, Filmin estrena hoy  viernes 23 de abril la película «Belladonna of Sadness», una de las grandes joyas de la historia de la animación. Estrenada en España en 1975, pero nunca editada en formato doméstico en nuestro país, es la obra más conocida de la trilogía erótica Animerama, concebida por «el dios del manga», Osamu Tezuka, para ser estrenada en cines, algo muy poco habitual en la época para el anime.


La película fue dirigida por el aprendiz de Tezuka, el visionario Eiichi Yamamoto, quién se basó en la historia de Juana de Arco y el libro «La Sorcière» de Jules Michelet para crear esta obra innovadora, adelantada a su tiempo y que ha sido influencia directa para muchos autores que vinieron después. Tuvo su premiere mundial en el Festival de Berlín y desde entonces se ha ganado su estatus de película de culto, precursora junto a «Fritz the Cat» (Ralph Bakshi, 1972) de una animación pensada para el público adulto que no gozaba de gran reconocimiento en los años 70.

SINOPSIS
Un malvado señor feudal abusa sexualmente de una joven pueblerina en su noche de bodas. Tras huir de la aldea, Jeanne hará un pacto con el diablo para obtener poderes mágicos y así poder llevar a cabo su venganza.

Belladonna of Sadness

Título original: Kanashimi no Beradona.

País y año de producción: Japón, 1973.

Duración: 100 minutos.

Dirección: Eiichi Yamamoto.

Guion: E. Yamamoto, Yoshiyuki Fukuda, sobre una historia de Jules Michelet.

Música: Masahiko Satô

EIICHI YAMAMOTO

DIRECTOR Y GUIONISTA

Nació en la Prefectura de Kioto (Japón) en 1940. Forjado en la televisión nipona de los años 60 en series tan célebres como «Astroboy» o «Kimba, el león blanco», es especialmente conocido por la trilogía erótica Animerama, integrada por «One Thousand and One Nights» (1969), «Cleopatra» (1970) y Belladonna of Sadness (1973), que tuvo su estreno mundial en el Festival de Berlín.

“SPIRAL: SAW” llegará a los cines españoles el próximo 21 de mayo

El próximo 21 de mayo llegará a los cines Spiral: Saw, una nueva entrega de la mítica saga de terror creada por James Wan y Leigh Whannell.

Spiral: Saw está dirigida por Darren Lynn Bousman y protagonizada por el nominado al Oscar, Samuel L. Jackson (El Protegido; Los Vengadores), el ganador del Emmy, Chris Rock (Yo soy Dolemite, serie “Fargo”) y Max Minghella (serie «El cuento de la criada»). Completan el reparto Marisol Nichols (serie «Riverdale») y Zoie Palmer (series «Pure», «Dark Matter»).

Darren Lynn Bousman, director de Saw 2, Saw 3 y Saw 4, se pone de nuevo tras las cámaras para realizar este título cuyo guión firman Josh Stolberg y Pete Goldfinger.

Sinopsis:

Trabajando a la sombra de un policía ya retirado (Samuel L. Jackson), el detective Ezekiel “Zeke” Banks (Chris Rock) y su compañero novato William (Max Minghella) toman las riendas de una investigación sobre una serie de espeluznantes asesinatos que recuerdan a los terribles crímenes que asolaron la ciudad en el pasado. Absorbido por la investigación, Zeke se acabará convirtiendo en el epicentro del macabro juego del asesino.

SAW es una de las sagas de terror más sangrientas y también exitosas que ha llenado los cines de todo el mundo. La primera entrega, dirigida por James Wan, se estrenó en 2004 y hasta hoy se han estrenado ocho cintas más. La trama de la saga gira en torno a John Kramer, también conocido como “Jigsaw”, un asesino en serie que atrapa a sus víctimas en situaciones que denomina “juegos” o “pruebas” y las somete a todo tipo de torturas físicas y psicológicas.

El 9 de abril se estrena ‘La nube’, de Just Philippot, Premio Especial del Jurado en SITGES

El 9 de abril, Capricci Cine estrena en cines La nube, ópera prima del cineasta francés Just Philippot. La película está protagonizada por Suliane Brahim (Especiales, Zona blanca), Sofian Khammes (El mundo es tuyo, Chouf), Nathalie Boyer (Engrenages, Versailles) y Marie Narbonne (Lo mejor está por llegar, Play).

Escrita por Jérôme Genevray y Franck Victor, formó parte de la Semana de la Crítica de Cannes 2020 y de la sección oficial del Festival de Sitges, donde consiguió el Premio Especial del Jurado y el Premio a la Mejor Interpretación Femenina para Suliane Brahim.

SINOPSIS

A Virginie le resulta difícil conciliar su vida de agricultora con la de madre soltera. Para sacar a su familia adelante y evitar la quiebra de su granja, se entrega en cuerpo y alma a la cría de saltamontes comestibles. Poco a poco, Virginie empieza a desarrollar un extraño vínculo obsesivo con sus saltamontes: ni sus hijos son capaces ya de reconocerla.

Nacido en 1982, en la región de París, Just Philippot obtuvo en 2007 un máster de cine por la Facultad de París VIII. Guionista y director, es autor de cuatro cortometrajes, entre ellos Ses Soufflés de 2015 y Acide de 2018, preseleccionados para los premios César. LA NUBE es su primer largometraje.

“Lo que me ha interesado de la historia es que se trata de una película de hoy, una película que, a través de su dimensión fantástica, habla de nosotros de manera directa, del gran desequilibrio que afecta al mundo y, en concreto, a la agricultura. Este desequilibrio en esencia está ligado a una causa: la de producir más barato”, señala Philippot.

“No podía permitirme hacer que el realismo se orientara hacia lo fantástico de una manera muy forzada. Me apetecía que los saltamontes mutantes estuvieran cercanos a algo más real, más corriente. [···] Lo que me interesó de los saltamontes fue el motivo de la nube, la cantidad más que el propio insecto: la forma de esa nube, de ese enjambre, de esa masa indomable. En sí misma, ésta se convirtió en un personaje. Construimos un criadero de saltamontes expresamente para la película”, concluye.

‘Inmune’, la primera película rodada en Los Ángeles durante la pandemia, llegará a nuestras pantallas el 18 de marzo

Inmune, producida por Michael Bay (Transformes, La Purga, Armagedón) y dirigida por Adam Mason (Into the Dark), está protagonizada por  KJ Apa y  Sofia Carson. La película nos sitúa en el año 2024, el virus ha mutado en COVID-23 y con un 50% de mortalidad, el mundo se ve obligado a permanecer encerrado. Nico (KJ Apa) es un mensajero inmune al virus que debe permanecer separado de su novia Sara. Nico intentará reunirse con ella a toda costa mientras trata de descubrir cómo salvar a la humanidad.

Completan el reparto Demi Moore (Margin Call), Bradley Whitford (Déjame Salir), Craig Robinson (Las aventuras del Doctor Dolittle), Jenna Ortega (Iron Man 3), Paul Walter Hauser (Richard Jewell) y Alexandra Daddario (Baywatch).

Sinopsis: Han pasado cuatro años desde que una pandemia mundial asoló el mundo. Cuando aparece una nueva y peligrosa mutación del virus, el Gobierno ordena un nuevo confinamiento mundial. Nico (KJ Apa) es un repartidor que ha desarrollado una poco común inmunidad al virus, lo que le permite seguir trabajando. Nico quiere estar junto a su novia Sara (Sofia Carson), pero para ello deberá superar la ley marcial y enfrentarse a gente peligrosa, poderosa y muy desesperada.

«Del inconveniente de haber nacido» se estrena el próximo 26 de febrero

11 febrero 2021 Deja un comentario

Filmin estrenará solo en cines, el próximo viernes 26 de febrero, la película Del inconveniente de haber nacido (The Trouble With Being Born según su título original), segundo largometraje de la directora austriaca Sandra Wollner (The Impossible Picture). La película imagina un futuro próximo en el que la gente adquiere robots antropomorfos para que ocupen el vacío que ha dejado en sus vidas la pérdida de un ser querido. Estos robots adoptan la apariencia y actitud exactas de esa persona que ya no está, pero su precisión a la hora de emular sus recuerdos y bagaje emocional no es tan óptimo.

El film, algo así como un cruce entre «A.I. Inteligencia Artificial», de Steven Spielberg, y un episodio de «Black Mirror», ha provocado cierta controversia a su paso por el circuito de festivales. De hecho, su proyección en el Festival de Melbourne fue cancelada a pocos días de celebrarse. A pesar de ello, la película ha sido premiada en la sección Encounters del Festival de Berlín, galardonada en muchos otros festivales (Bergen, Trieste, Viena…) y se estrenó en España el pasado mes de septiembre, en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián.


SANDRA WOLLNER

Nació en 1983 en Styria (Austria). Por su primera película, «The Impossible Picture», recibió el Premio de la Crítica de Cine Alemana en 2019. «Del inconveniente de haber nacido» es su película de graduación en la Escuela de Cine Baden-Wuerttemberg.

El estreno de ‘Monster Hunter’ abrirá el nuevo año

18 noviembre 2020 Deja un comentario

La fecha de estreno de la película Monster Hunter, prevista para el próximo 4 de diciembre, se retrasa al1 de enero de 2021.

Dirigida por Paul W. S. Anderson, autor de la saga Resident Evil, Monster Hunter está protagonizada por Milla Jovovich (‘El quinto elemento’, saga ‘Resident Evil’), Tony Jaa (‘xXx: Reactivated’, saga ‘Ong Bak’), Ron Perlman (saga ‘Hellboy’, ‘Drive’) y Diego Boneta (‘Luis Miguel, la serie’, ‘Terminator: Destino Oscuro’).

SINOPSIS

Detrás de nuestro mundo, hay otro: un mundo de peligrosos y poderosos monstruos que reinan en su dominio con una ferocidad mortal. Cuando una inesperada tormenta de arena transporta a la teniente Artemis (Milla Jovovich) y a su unidad (TI Harris, Meagan Good, Diego Boneta) a un nuevo mundo, los soldados se sorprenden al descubrir que ese desconocido y hostil entorno es el hogar de enormes y aterradores monstruos que son inmunes a su potencia de fuego. En su desesperada batalla por la supervivencia, la unidad se encuentra con un misterioso cazador (Tony Jaa), cuyas habilidades únicas le permiten plantar cara a las peligrosas criaturas. A medida que Artemis y el cazador ganan confianza, ella descubre que él es parte de un equipo liderado por el Almirante (Ron Perlman). Enfrentándose a un peligro tan grande que podría amenazar con destruir su mundo, los valientes guerreros combinan sus habilidades únicas para unirse en la última batalla.

‘Saint Maud’ llegará estas Navidades

18 noviembre 2020 Deja un comentario

Tráiler y cartel oficial de Saint Maud, la sobrecogedora película de terror psicológico escrita y dirigida por la británica Rose Glass, quien debuta con su primer largometraje protagonizado por la ganadora de dos premios Tony y un BAFTA Jennifer Ehle (‘La noche más oscura’, ‘Historia de una pasión’ o la miniserie ‘Orgullo y Prejuicio’) y por la estrella emergente Morfydd Clarck.

Tras su paso por la última edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges y su estreno en el Festival de Cine de Toronto, la película ha sido aclamada por la crítica y se ha convertido en una de las grandes sorpresas de los festivales.

‘SAINT MAUD´ llegará a los cines de toda España el próximo 25 de diciembre.

SINOPSIS

Maud (Morfydd Clark), una joven y devota enfermera llega a la casa de Amanda (Jennifer Ehle), una famosa bailarina postrada en su aislada casona a causa de una enfermedad. Al principio, Amanda se muestra intrigada por esta joven religiosa que consigue distraerle de su mala salud. Maud, a su vez, está hechizada por su nueva paciente. Pero Maud no es todo lo que parece. Vive atormentada por un violento secreto de su pasado y por momentos de éxtasis que cree recibir directamente de Dios. Maud se convence de que ha sido enviada a Amanda no simplemente como enfermera, sino para cumplir un propósito divino. A medida que pierde el control sobre su conexión con la realidad, los cuidados de Maud se convierten en una misión letal para salvar el alma de Amanda, por todos los medios.

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 25 de septiembre de 2020 *

25 septiembre 2020 Deja un comentario

GREENLAND: EL ÚLTIMO REFUGIO (Ric Roman Waugh, 2020)

USA. Duración: 119 min. Guion: Mitchell LaFortune, Chris Sparling, Ric Roman Waugh Música: David Buckley Fotografía: Dana Gonzales Productora: G-BASE, Thunder Road Pictures, Truenorth Productions Género: Drama

Reparto: Gerard Butler, Morena Baccarin, David Denman, Scott Glenn, Claire Bronson, Brandon Quinn, Andrew Bachelor, Hayes Mercure, Joshua Mikel, Roger Dale Floyd, Stacy Johnson, Gary Weeks, Jay Amor, Anissa Matlock, Otis Winston, Jaime Andrews, Rose Bianco, Mike Gassaway, Scott Poythress, Kendrick Cross, Chip Carriere, Cate Jones, Olaolu Winfunke, Al Mitchell, Sarah Fawaz, Keegan Boos, Quasheem D. Herring, Chris Ward, Randal Gonzalez, Marc Gowan, Kelly Finley, Kyndall Hamilton

Sinopsis: Cuando el mundo se entera de que el asteroide más grande de la historia va a impactar en la Tierra y aniquilar todo rastro de vida, los gobiernos de todo el mundo realizan un sorteo en el cual los afortunados podrán sobrevivir en refugios secretos. Esta decisión desata un caos a nivel mundial. Jeff (Gerard Butler) y su familia emprenderán un peligroso viaje donde se enfrentarán a los más imponentes peligros de la naturaleza, lo que les obligará a encontrar la manera de mantenerse unidos mientras encuentran la forma de sobrevivir.

Puesta al día inconfesa de Cuando dos mundos chocan (When Worlds Collide, Rudoph Maté, 1951), historia de ciencia ficción apocalíptica de los cincuenta que, visto lo visto, se antoja más creíble ahora mismo que en la época. En Greenland, el cometa Clarke, cuya porción más grande recibe el nombre de destructor de mundos (así, a los Galactus), se acerca a la Tierra. Tan solo unos cuantos escogidos (entre los que, descuiden, no nos encontraríamos ni usted ni yo), podrán salvarse en unos refugios que se contruyeron para tal fin en Groenlandia durante la Guerra Fría. Y eso lo deciden, jugando a ser Dios, las altas esferas del país, que inclementes, tampoco acogerán a quien padezca alguna enfermedad. Como vemos, un interesante punto de partida, ya que el conocimiento de todo esto motivará que se produzcan revueltas por todo el país ante lo injusto de la situación, además de los habituales saqueos a comercios debido al caos reinante.

Lo mejor y lo -mucho- peor de especie humana saldrá a relucir durante las 48 horas previas a la caída de Clarke, cuya parte más destructiva caerá ¿adivinan donde? pues sí, donde están pensando.

Entretenida y emocionante, su trama va decayendo conforme avanza hasta un final decepcionante. En todo caso, ver esta película apocalíptica en un cine con todos los espectadores con la mascarilla puesta es todo un  gimmick que no deja de tener su -irónica- gracia.

Protagonizada por Gerard Butler y dirigida por Ric Roman Waugh (‘Objetivo: Washington D.C.’, ‘El mensajero’), esta apocalíptica mezcla de thriller, acción y drama vuelve a reunirles tras el éxito de ‘Objetivo: Washington D.C’. Se suma, a esta historia de supervivencia, la siempre bienvenida Morena Baccarin (‘Deadpool’).

 

Seven Chances propone una cita con la historia oculta y el futuro del fantástico

9 septiembre 2020 Deja un comentario

El Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya y la Associació de la Crítica i l’Escriptura Cinematogràfica (ACCEC) siguen explorando los márgenes y rincones oscuros del género fantástico en Seven Chances, la sección que programan en común. La selección de este año vuelve a reunir rarezas insólitas, títulos de culto restaurados y documentales, en sesiones presentadas por miembros de la ACCEC.

Si el año pasado la sección desenterró un film perdido de Jesús Franco, en esta ocasión se recuperará otro nombre esencial del Fantaterror: Jacinto Molina “aka” Paul Naschy, de quien se presentará la flamante versión restaurada de El huerto del francés (1978), uno de sus títulos menos vistos, que el director consideraba su mejor película. Protagonizado por María José Cantudo, Agata Lys y el mismo Naschy, el film se desvía de las coordenadas habituales de su obra para adentrarse en un oscuro episodio de la crónica negra española del siglo XIX.

Tampoco se podía obviar la muerte, el pasado mes de febrero, del especialista en spaghetti western Rafael Romero Marchent. El cineasta madrileño, que solía trabajar junto a su hermano Joaquín, desarrolló una trayectoria caracterizada por películas polvorientas, violentas y a menudo amorales, todavía hoy poco conocidas en nuestro país. La que Seven Chances propone es Manos torpes, una historia de venganza que tiene entre sus actores a Manuel de Blas, Premio Nosferatu de este año en el Festival.

A estos homenajes se le sumará el recuerdo de José Mojica Marins, desaparecido hace unos meses. El Festival presentará la icónica y perturbadora À meia-noite levarei sua alma (1964), carta de presentación de su alter ego, el perverso Zé do Caixao, y acta fundacional del cine de terror brasileño. También fue absolutamente pionero otro título de la sección, Viy (1967), de Konstantin Yershov y Georgi Kropachyov, adaptación de Nikolai Gogol que se considera oficialmente la primera cinta de horror producida en la Unión Soviética.

El placer más trash llegará de la mano de Spookies (Eugenie Joseph, Thomas Doran y Brendan Faulkner, 1986), leyenda de videoclub y todo un festival demente de FX artesanales, que lucirá en toda su gloria gracias a la restauración del film realizada por Vinegar Syndrome. Spookies es una auténtica rareza dentro del horror independiente norteamericano de finales de los ochenta.

Además de plantear un canon alternativo a la historia oficial del género, el marco crítico de Seven Chances también permitirá dialogar sobre las nuevas formas del fantástico. La sección acogerá el estreno en España de Host, de Rob Savage, uno de los títulos de terror más comentados y esperados de la temporada: rodada en pleno confinamiento y con el equipo técnico y artístico separado, la película toma la forma de una videollamada en la cual un grupo de amigas realiza una sesión de espiritismo, con consecuencias escalofriantes. Las características de su ingeniosa puesta en escena serán el punto de partida del debate en que varios socios de la ACCEC analizarán las nuevas expresiones formales del fantástico, y qué efectos puede tener la COVID-19 en sus motivos temáticos y visuales.

Finalmente, Seven Chances se acercará a la compleja y poliédrica personalidad del genio japonés Takeshi Kitano a través de Citizen K, el revelador documental que le ha dedicado Yves Montmayeur y que tendrá su premiere mundial en Sitges.

Seven Chances: siete películas. Siete ocasiones para acercarse con una mirada crítica al pasado olvidado y a los interrogantes de futuro del cine fantástico.

Selección Seven Chances 2020

El huerto del francés (Jacinto Molina, 1978), presentada por María Adell.

Manos torpes (Rafael Romero Marchent, 1970), presentada por Alejandro G. Calvo.

Host (Rob Savage, 2020), presentada por Daniel Pérez Pamies y con coloquio posterior a cargo de Marla Jacarilla, Javier Parra y Aaron Cabañas.

À meia-noite levarei sua alma (José Mojica Marins, 1964), presentada por Albert Elduque.

Viy (Konstantin Yershov, Georgi Kropachyov1967), presentada por Ignasi Franch.

Citizen K (Yves Montmayeur, 2020), presentada por Mariona Borrull.

Spookies (Eugenie Joseph, Thomas Doran, Brendan Faulkner, 1986), presentada por Albert Galera.

VAMOS DE ESTRENO * Viernes 4 de septiembre de 2020 *

4 septiembre 2020 Deja un comentario

LAS NIÑAS (Pilar Palomero, 2020)

España. Duración: 100 min. Guion: Pilar Palomero Música: Juan Carlos Naya Fotografía: Daniela Cajías Productora: Inicia Films, BTeam Pictures, Televisión Española (TVE), Movistar+, Aragón TV Género: Drama Preestreno: Festival de Berlín 2020.
Reparto: Andrea Fandós, Natalia de Molina, Carlota Gurpegui, Zoe Arnao, Julia Sierra, Francesca Piñón, Álvaro de Paz, Mercè Mariné, Eva Magaña, Jesusa Andany
Sinopsis: Año 1992. Celia, una niña de 11 años, vive con su madre y estudia en un colegio de monjas en Zaragoza. Brisa, una nueva compañera recién llegada de Barcelona, la empuja hacia una nueva etapa en su vida: la adolescencia. En este viaje, en la España de la Expo y de las Olimpiadas del 92, Celia descubre que la vida está hecha de muchas verdades y algunas mentiras.
Premios: Festival de Málaga 2020: Biznaga de Oro (mejor película), fotografía y Premio Fero.

Tal vez sea conveniente iniciar el comentario con una previa, la que atañe a Las niñas y su cartel. La imagen promocional nos muestra un ramillete de crías cuyos uniformes de colegio de monjas contrastan con el brillo de carmín en sus labios, un contraste que puede llevar a algunos a pensar que vamos a encontrarnos con las aventuras de una pandilla de lolitas seductoras y provocativas. Pero, que nadie se llame a engaño, en verdad las nínfulas no existen más allá de en la mente de Humbert Humbert creada por la imaginación de Nabocov. El albor de la pubertad no es el excitante descubrimiento de la sensualidad y su poder, es un despertar mucho más humilde, un simple cambio en el sesgo de la mirada con la que contemplamos a otros y con la que nos contemplamos. Las vidas ordinarias son mucho más anodinas que las vidas literarias.

Si la cinta de Pilar Palomero no lo es (anodina) es por el acertado tono con el que ha puesto los recursos del cine al servicio de su relato, el de una niña que empieza a dejar de serlo tanto y comienza a tomar conciencia del intrincado escenario que es la vida, con sus secretos, sus suspicacias y sus verdades a medias. La historia se desgrana entre silencios siguiendo la regla de mostrar más que decir, la línea argumental se desarrolla jugando la carta de la insinuación, de la sugerencia que nace al obligarnos a concentrar nuestra mirada en la mirada de Celia (una Andrea Fandós enorme), con esos planos tan cortos que la siguen a todas partes, hasta que nuestros descubrimientos son los del mismo personaje. No busquen subrayados porque no los hay, ni tintes concupiscentes porque ni están ni los necesita. No es película de extremos sino de detalles que nos permiten compartir el candor desde el que se accede (o accedía) al descubrimiento del yo, y del propio cuerpo, si eres una niña de clase humilde pero no baja en un entorno de sobreprotección y sujeción como lo es una escuela religiosa en una capital de provincias.

Las niñas es un relato de crecimiento en el que muchas podrán reconocerse aunque pertenezcan a generaciones distintas. Los colegios de monjas parecen ínsulas al margen del tiempo que se perpetúan fieles a unos parámetros que poco modifican los años. Son una constante. Y las vivencias en ellos difieren poco de una promoción a la siguiente y la siguiente y la siguiente… La cinta no busca un retrato cáustico sino un apunte del natural que, sin estar exento de crítica, nos permita colegir que ocurre al crecer entre esos muros. La rebeldía es apenas malicia, porque la picardía es suficiente para ser considerada díscola en ese universo paralelo. Un simple aleteo fuera de lo estipulado ya es motivo de castigo, por eso el crecimiento de Celia es prendido por Brisa (convincente Zoe Arnao) cuyo nombre, no contemplado por el santoral, ya la señala como elemento disruptivo y es toda una declaración de intenciones en manos de la directora. Palomero nos guía en un viaje hacia la afirmación del yo que pasa por superar las cortapisas impuestas por los respetos humanos en sociedades cerradas, sin estridencias, sin histrionismos. Casi sin embellecimientos literarios.

Un debut en el largo ligero y vigoroso a partes iguales, como lo es una canción entonada por una voz infantil que ya no van a acallar.

ANTEBELLUM (Gerard Bush y Christopher Renz, 2020)

USA. Duración: 105 min. Guion; Gerard Bush, Christopher Renz Música: Roman GianArthur Irvin, Nate ‘Rocket’ Wonder Fotografía: Pedro Luque Distribuida por:  Lionsgate. QC Entertainment, Lionsgate Género: Terror

Reparto: Kiersey Clemons, Jena Malone, Janelle Monáe, Jack Huston, Eric Lange, Gabourey Sidibe, Robert Aramayo, Lily Cowles, Marque Richardson, Devyn A. Tyler, Choppy Guillotte, Tongayi Chirisa, Caroline Cole, T.C. Matherne, Todd Voltz, Dayna Schaaf, Betsy Borrego, Grace Junot, Chelsea Cierria Davis, Kimani Bradley, Christine VonRobarie, Arabella Landrum, Achok Majak, Bill Martin Williams, Bernard Hocke, Geraldine Glenn, Lyle Brocato, London Boyce, Trula M. Marcus

Sinopsis: Verónica es una escritora de éxito que queda atrapada en una terrorífica realidad cuyo misterio debe resolver antes de que sea demasiado tarde.

Nos encontramos ante una de esas películas de las que es mejor saber poco para dejar actuar a su mejor baza, la sorpresa. La cinta, que se suma a la tendencia de denunciar el racismo históricamente imperante en Estados Unidos (y por ende en el resto del mundo), se inicia con un retrato crudo de la esclavitud. Vívido y bien narrado mediante un largo plano secuencia, el relato, ubicado aparentemente en la época de la Guerra de Secesión, sirve también como denuncia de la situación actual que esta viviendo la población estadounidense, con un ambiente en el cual los valores están en pugna, los conservadores, representados por el actual presidente y que dicen estan apoyados en la fé, la familia y el pueblo; y los progresistas, en manos de la izquierda, el feminismo y las diferentes razas que comparten país y cuyos derechos civiles estan cada vez más recortados.

Pero Gerard Bush y Christopher Renz, que debutan como guionistas y directores de largometraje con Antebellum, retorcerán las expectativas del espectador para demostrar la máxima del filme, y que no es otra que «El pasado no está muerto. Ni siquiera es pasado«.  Y hasta aquí podemos leer. Lástima que, en nuestra opinión, el climax no esté a la altura del resto, resultando confuso y por consiguiente consiguiendo que la cinta no resulte redonda.

Antebellum está protagonizada por la cantante y actriz Janelle Monáe (Figuras ocultas), Eric Lange («Narcos») y la nominada al globo de oro Jena Malone (saga ‘Los juegos del hambre’). Completan el reparto Jack Huston (Ben-Hur), Kiersey Clemons (Enganchados a la muerte), y la nominada al Oscar por Precious Gabourey Sidibe.

 

 

Mala praxis, Boris Karloff y Bela Lugosi

Con permiso de Lionel Atwill, que tantos retratos de Mad Doctors ha dejado para la posteridad, han sido Boris Karloff, y en especial Bela Lugosi, los que más a menudo han tenido que ponerse la bata blanca y hacerse pasar por químicos experimentados, hablando un ininteligible lenguaje metacientífico mientras pasan  fluidos de un tubo de ensayo a otro. Rodeados de matraces, probetas e ingenios eléctricos dieron entidad a uno de los personajes más socorridos del cine fantástico y de terror, encarnando a doctores más o menos locos que para conseguir sus objetivos se pasan el código deontológico por el arco de triunfo. Investigadores de lenguaje intenso, proclives al histrionismo que realizan experimentos imposibles que saben muy bien que serán mal vistos por sus colegas y por una pacata sociedad que no solo no los comprende, sino que a la mínima de cambio los condena a muerte o, en el caso de encontrarse en aquella pintoresca Europa de los estudios Universal, quemados junto a sus laboratorios por una turba de campesinos armados dehorcas y antorchas.

Karloff se especializó en amables ancianitos, con objetivos laudables y beneficiosos, cuyos méritos terminaban afectando a un tercero o al él mismo, provocando locura y muerte. Mientras que Lugosi se metió a fondo en la piel del  doctor demente que todos amamos: pedante, con aires de superioridad y cínico. De sonora y prolongada carcajada y cuyo objetivo es vengarse o dominar el mundo. Lo que viene siendo un Mad Doctor al uso.

Demos un repaso a las numerosas películas en las que tanto Karloff como Lugosi se metieron en la bata blanca de un científico de métodos dudosos, dejando fuera los papeles de doctor ‘normal’, así como a telépatas e hipnotizadores, que también encarnaron en sus largas carreras.

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Bela Lugosi estrena, y a lo grande, el ranking metiéndose en la piel del Dr. Mirakle en El doble asesinato de la calle Morgue (Murders in the Rue Morgue, 1932) una adaptación -por decir algo- de Edgar Allan Poe que sirvió como consuelo para Robert Florey y Bela Lugosi tras ser ambos apartados del proyecto Dr. Frankenstein, autor del monstruo (Frankenstein, 1931), que como es bien sabido terminó dirigiendo James Whale con Boris Karloff, quien despegó así una carrera con la que terminó desbancando a Lugosi como máxima estrella del cine de terror de la Universal. El Dr. Mirakle, perfecto sosia del Dr. Caligari trabaja, como él, en un barracón de feria exhibiendo, en su caso a Erik, un fiero gorila. O mejor dicho, un hombre dentro de un traje de gorila[1]. Pero al grano: ¿Cual es el objetivo del Dr. Mirakle? Pues aparear a Erik con una señorita y obtener una nueva raza. Lo que viene siendo un perfecto acto zoofílico que como pueden suponer, no llevará a cabo. Lugosi vuelva a las andadas tres años después con una nueva ‘adaptación’ del universo Poe, El cuervo (The Raven, Louis Friedlander, 1935) con Boris Karloff como coprotagonista. Aquí Bela Lugosi interpreta al Dr. Richard Vollin, un gran admirador del escritor de Boston que no se limita a coleccionar sus libros, no: posee una cámara de tortura en su sótano. ¿Su plan? Más terrenal: vengarse del prometido de la mujer que ama. Y ustedes dirán ¿Pero es un Mad Doctor? Bueno, algo de eso hay pues deforma mediante cirugía la cara de un delincuente (Karloff),El poder al que promete restituir el rostro si le ayuda a cumplir sus planes. Y de nuevo Lugosi es un refinado sibarita que disfruta torturando sádicamente a cuantos caen bajo sus redes.

Eran buenos tiempos para ambos intérpretes, así que al año siguiente vuelven a coincidir en una película, El poder invisible (The invisible ray, Lambert Hillyer, 1936), aunque en este caso es Boris Karloff el que adopta el rol prominente encarnando a un científico loco de manual: miradas ojipláticas, frases grandilocuentes (“pigmeos que se burlan de un gigante”) y laboratorio en los Cárpatos. ¿Su nombre?: Janos Rukh. Y Janos descubrirá el Radio X, que lo convertirá en un arma humana (cosa que toca, cosa que muere), además de  hacerlo fosforescente en la oscuridad (con brillo gentileza de John P. Fulton, el mismo técnico de efectos especiales que dos años antes había convertido a Claude Rains en El hombre invisible) consiguiendo así “más poder del que ningún humano haya tenido” y, de paso, perder la chaveta.

Ciencia-Ficción con resquicios del terror Universal que tanto amamos y algún elemento de aventura selvática, todo en una memorable producción, escasamente valorada, pero que ofrece suficientes alicientes como para formar parte de lo más destacado de la filmografía de Karloff.

Programa de mano español original

Tampoco suele destacarse la británica El hombre que trocó su mente es el médico loco (The Man Who Changed His Mind, Robert Stenvenson, 1936),  película magníficamente rodada, con un sólido guión, que narra los experimentos del doctor Laurience, que ha descubierto como “extraer el contenido mental del cerebro de un hombre. Vaciarlo. Almacenándolo como si fuera electricidad” para transplantarlo de un individuo a otro. Y aunque tan solo lo ha probado con éxito en chimpancés, ya fabula con realizar su primer experimento con humanos. Para que le ayude en sus investigaciones reclama a una de sus alumnas, la doctora Clare Wyatt (Anna Lee), una resuelta científica que lejos de encarnar al personaje chillón y en apuros que el primer cine de terror reservaba para los personajes femeninos, posee un carácter fuerte y muy superior intelectualmente al del mozalbete que la pretende, interpretado por John Loder y  que,  eternamente en celo, no ceja en su fijación de casarse con ella. Pero, el doctor, al presentar su teoría ante la comunidad científica, es ridiculizado y tachado de loco, pergeñando un plan para 1: ser millonario y 2: casarse con Clare, su joven ayudante, pues al parecer no solo está interesado en su pericia como científica. Unos planes que incluyen el asesinato. Naturalmente Laurience muere, no sin antes pedir a su ayudante que destruya todo.

Mientras, Lugosi rueda un serial en episodios también para Universal, The Phantom Creeps (Ford Beebe y Saul A. Goodkind, 1939)[2], donde interpreta un Dr. Zorka que no se anda con chiquitas, quiere dominar el mundo, pero al ser descubierto organiza un accidente en su laboratorio para eliminar las pruebas, simular su muerte y vengarse de los policías que llevan el caso. La única que pierde la vida es su esposa, todo lo cual enloquece aún más a Zorka que clama, claro, venganza. Inofensiva acción pulp de serie B antes de volver a encontrarse con Boris Karloff en Black Friday (Arthur Lubin, 1940), también para Universal. En esta película Karloff incorpora a su repertorio un papel que repetirá en diversas ocasiones, el de científico bienintencionado pero de métodos dudosos que opera al margen de la ley. En este caso como Dr. Sovak realiza el trasplante de cerebro de un gangster que ha muerto asesinado por sus rivales al cuerpo de un bondadoso profesor de literatura, lo malo es que los recuerdos del sanguinario  criminal  convivirán con los del profesor, adueñándose del cuerpo de su huésped. El resultado es tan descacharrante como entrañable.

Más tarde, Boris Karloff firma contrato en 1939 con los estudios Columbia para protagonizar cinco películas básicamente iguales, tanto que en muchos casos comparten reparto, guionista y director. Y en todas interpreta su papel de bondadoso científico. Nick Grinde, director eminentemente de películas de serie B que no hace ascos a ningún género se encarga eficientemente de las tres primeras, The Man They Could Not Hang (1939), The Man With Nine Lives (1940) y Before I Hang (1940).

Programa de mano español original

En La horca fatal (The Man They Could Not Hang, 1939), la única de las cinco que se estrena en nuestras pantallas y armado con un vistoso peluquín, como Dr. Henryk Savaard crea un corazón artificial con el que mantener un cuerpo vivo pero en pausa, para poder repararlo reactivándolo posteriormente. Una loable idea si no fuera que le lleva a experimentar con un sujeto que termina muriendo. Condenado a muerte y ahorcado, su socio lo revive utilizando su técnica, cuya eficacia queda así probada, buscando vengarse de los seis jurados que lo condenaron.

A toda velocidad y sin cambiar decorado, actores, ni peluquín, Grinde rueda The Man With Nine Lives (1940), en la que Karloff, ahora como Dr. Leon Kravaal, investiga exactamente lo mismo que en la anterior, solo que mediante la terapia de congelación, o sea, dejando los cuerpos en animación suspendida para poder operarlos. Pero la mala praxis terminará con el buen doctor.

La tercera y última de Boris Karloff con Nick Grinde, que no con Columbia, es Before I Hang (1940). Otra vez con la soga al cuello en esta película que deja entrever más medios y en la que de nuevo Karloff, ahora como Dr. John Garth, es juzgado por la muerte accidental del paciente con el que experimenta. Hasta ahí lo habitual. En la cárcel, mientras espera que se cumpla la pena de muerte a la que ha sido condenado, proseguirá con sus experimentos obteniendo un suero en el que utiliza la sangre de un asesino. La pena le será conmutada, pero la sangre poseerá al buen doctor, que iniciará una carrera de asesinatos.

Quedaban todavía dos desmanes a entregar a Columbia, así que Karloff vuelve a colocarse la bata de científico –y el peluquín-  para encarnar al Dr. Julian Blair en el primero de ellos,  The Devil Commands (1941), un film dirigido por Edward  Dmytryk[3] con un guión de lo más descabellado: el cerebro humano emite ondas que pueden grabarse con ayuda de un casco -por cierto, de lo más bizarro- y el Dr. Blair descubrirá que, además, mediante ese sistema los muertos podrán comunicarse con los vivos ¿ridículo? pues eso no es todo, a esto cabe añadir algunos ingredientes tan del gusto del más clásico cine de terror como son el ayudante retrasado, Karl, y los  lugareños recelosos con lo que está haciendo el científico que terminarán, como es ya obligado, prendiendo fuego al caserón con el científico dentro. ¡Ah! ¡Aquellas pequeñas comunidades con sus entrañables grupos de linchadores! Siempre con la posada como hogar social. Una tradición tan americana como la tarta de manzana.

Cartel belga de The Boogie Man Will Get You

La despedida de Karloff de la Columbia no podrá ser más humillante. The Boogie Man Will Get You (Lew Landers, 1942) pretende ser una comedia y en ella Karloff interpreta al Dr. Nathaniel Billings, que está realizando un experimento con el que “juguetea con la fisiodinámica sacudiendo las inamovibles leyes de la existencia”.  O lo que –debe ser- lo mismo: crear un súper hombre poderoso y volador que termine, él solo, con la 2ª Guerra Mundial. Para conseguirlo utilizará como cobaya a cuanto vendedor ambulante se cruce en su camino. Rodada de manera teatral y casi en su totalidad en un único escenario, la película se beneficia de la presencia de Peter Lorre, que consigue hacerse con la función, algo que no le resulta demasiado difícil en una cinta dominada por el humor negro y los chistes sin gracia alguna.

Programa de mano español original

Mientras tanto, Bela Lugosi chapotea en el cenagal de la más estricta serie-B.  En The Devil Bat (Jean Yarbrough, 1941) encarna el encantador Dr. Paul Carruthers, que cría un enorme murciélago asesino que ataca en el cuello de sus víctimas al detectar una loción de afeitado de su invención con la que, amable y zalamero, obsequia a todo al que quiere quitar de en medio ¿El móvil? La venganza, claro. Y, a continuación, hace de los vecinos estudios Monogram un segundo hogar al firmar un contrato por nueve películas, varias de las cuales, por supuesto, son protagonizadas por sardónicos científicos locos. Este es el caso de Black Dragons (William Nigh, 1942) en la que es al Dr. Melcher, cirujano plástico del Tercer Reich que alterará los rostros de varios japoneses para que se infiltren en Estados Unidos como espías y saboteen  instalaciones e industrias estratégicas. Igual de descabellada fue El ladrón de cadáveres (The Corpse Vanishes, Wallace Fox, 1942), única de estas cintas estrenadas en nuestros cines y en la que, como Dr. Lorenz, pretende mantener joven a su envejecida esposa mediante las glándulas femeninas de jóvenes vírgenes a las que secuestra en el día de su boda. Enanos, ayudantes deformes, y el agradecido detalle de que el Dr. Lorenz y su esposa duerman en ataúdes, intentarán sacar un poco de brillo a esta producción. Más simpática resulta, por lo psicotrónico de la propuesta, The Ape Man (William Beaudine, 1943) en la que el Dr. James Brewster experimentará en sí mismo transferir la fuerza de los primates a los hombres, mediante una inyección en la columna vertebral de un fluido extraído del bulbo raquídeo de un gorila, algo que terminará convirtiéndolo, más o menos, en hombre-mono, llegando a compartir jaula con un gorila (o lo que es lo mismo, con un hombre con traje de gorila[4]). El único antídoto contra su mal será, mala suerte, el  fluido espinal humano, que deberá obtener previo asesinato de los donantes. Sin duda animados por las criticas que el film recibió, (”Monogram a cubierto de basura a Bela Lugosi” The Daily News), el estudio realizó una secuela, Return of the Ape Man (Phil Rosen, 1944) que no tenía absolutamente nada que ver con la anterior. Juzguen si no. En esta ocasión el Dr. Dexter viaja al Círculo Polar Ártico a recuperar el cuerpo de un cavernícola. Una vez de vuelta matará a su ayudante transplantado su cerebro al recién llegado. Lo dicho, nada que ver.

Bela y Lugosi y Emil Van Horn en The Ape Man

Y todavía le quedaba a Lugosi un nuevo horror/error que protagonizar para Monogram y con el que daría por finalizado su contrato, Voodoo Man (William Beaudine, 1944) otra olvidable película que a la temática Mad Doctor añade gotas de vudú ¿el resultado? Otra serie B. Y del fuego a las brasas, pues finalizado su contrato con Monogram,  RKO le tiene preparada una propuesta que no difiere mucho de los subproductos comentados, Zombies on Broadway (Gordon Douglas, 1945) que parodia la obra maestra de Jacques Tourneur, I Walked with a Zombie (1943) utilizando los mismos escenarios y dos de sus actores: Darby Jones, el inolvidable Carrefour, y Sir Lancelot, el inaguantable cantante de Calypso. A esto sumaron a Bela Lugosi como Dr. Reanault, inventor de un fluido zombie, y unos cómicos de tercera regional que hacían buenos a Abbott y Costello.

A mediados de los años cuarenta los monstruos de la Universal ya tenían un pié puesto en las ciénagas de la serie-B. En 1943 se estrenaba el primer cóctel de monstruos, Frankenstein y el hombre lobo (Frankenstein Meets the Wolf Man, Roy William Neill) protagonizado por Lon Chaney Jr. y Bela Lugosi, que en el papel de monstruo de Frankenstein recibía una última humillación de los estudios que ayudó a salvar de la bancarrota en 1931. Al año siguiente alguien pensó exprimir, aún más, a los productivos monstruos metiendo a cuantos cupieran en una sola película, y el cartel de la cinta lo dejaba bien claro, pues como si estuviera declamado desde una barraca de feria decía: “¡Todos juntos! ¡El monstruo de Frankenstein! ¡El hombre lobo! ¡Drácula! ¡El jorobado! ¡El doctor loco!” papel este último que recayó en Boris Karloff, que como Dr. Niemann,  alumno de tercera del doctor Frankenstein, escapa de la cárcel en la que cumple condena por intentar “dar a un perro una mente humana (¡!) usando cadáveres recientes”, con el poco original objetivo de vengarse de los que lo enviaron a la cárcel. Pero de paso resucitará al propio Drácula (ahora John Carradine) extrayendo la estaca de su pecho; liberará del hielo donde permanecen congelados al  hombre lobo (Lon Chaney Jr.) y al monstruo de Frankenstein (ahora Glenn Strange); y hallará los archivos del Dr. Frankenstein, con los cuales comenzará a experimentar.

Programa de mano original español

Volviendo a Lugosi, para que su última gira teatral por el Reino Unido con Drácula resultara más rentable, se le ofreció una película en la que realizaría un papel como comparsa de un ridículo cómico, Arthur Lucan[5]. Mother Riley Meets the Vampire (John Gilling, 1952) es un trabajo estrictamente alimenticio en el que Lugosi interpreta a un personaje conocido como el vampiro, que no es otra cosa que un científico loco que busca dominar el mundo obteniendo unas reservas de uranio con la ayuda de un robot, hasta que se cruza una anciana irlandesa en su camino desbaratando sus planes. Para mayor humillación de Lugosi, la cinta llegó a exhibirse en Estados Unidos, aunque al menos con un bello nombre, Vampire Over London. Pero no finalizarían aquí las humillaciones para el veterano actor: de vuelta a casa le esperaba un subproducto que se ha convertido, merecidamente, en pieza de culto: Bela Lugosi Meets a Brooklyn Gorilla (1952) película perpetrada por William Beaudine en tan solo nueve días en la que Lugosi, como Dr. Zabor y desde su laboratorio de la isla Kola-Kola, crea un suero que convierte a los hombre en gorila. Allí irán a perturbar la paz dos imitadores de Dean Martin y Jerry Lewis: Duke Mitchell y Sammy Petrillo que, uno con sus inaguantables canciones, en especial la repetitiva Deed I do,  y el otro con sus muecas, causarán la más insufrible vergüenza ajena al espectador. Aún así las críticas fueron positivas: mientras Variety destacaba sus títulos de crédito (¿?), Box Office la recomendaba para “arrancar algunas risas a los espectadores de pueblo”.

A Karloff no le iba mucho mejor, pues si bien se libró de participar en Abbott y Costello contra los fantasmas (Abbott and Costello Meets Frankenstein, Charles Barton, 1948), en la que hubiera coincidido de nuevo con Lon Chaney Jr., Glenn Strange y Bela Lugosi, no pudo escaparse de la inenarrable Abbot and Costello Meet the Killer, Boris Karloff (Charles Barton, 1949) y Abbott and Costello Meet Dr. Jekyll and Mr. Hyde (Charles Lamont, 1953) en la que Karloff como Henry Jekyll, utilizará su celebérrima fórmula para, en la piel de Hyde, quitar de en medio a todo el que se entrometa en sus planes. Una, a pesar de todo, cuidada producción, con buen vestuario y que incluso resulta atmosférica en algunos momentos. Las transformaciones están muy conseguidas, y más teniendo en cuenta que Hyde era interpretado por Eddie Parker, un especialista cuya caracterización se realizaba mediante máscara.

A Bela Lugosi tan solo le quedaba un papel de doctor loco por interpretar y, sencillamente, lo bordó. Su Eric Vornoff en Bride of the Monster (Edward D. Wood Jr.,1955) representa el paradigma de lo que debe de ser un Mad Doctor.

Tan solo un año después de su estreno Lugosi entraba en la inmortalidad. Les dejo con su inolvidable monólogo:

“¿Hogar? Yo no tengo hogar. Perseguido, despreciado, viviendo como un animal, la jungla es mi hogar. Pero yo demostraré al mundo que puedo ser su amo. Yo perfeccionaré mi propia raza humana ¡¡Una raza de superhombres atómicos que van a conquistar el mundo!!”

 Y… ¡Corten!

Con Bela Lugosi fuera de plano, Karloff tenía el campo libre para acoger cuantos papeles le fueran ofrecidos, entre ellos los de sabio loco, y pocos dejó escapar de sus manos. Por lo pronto vuelve al personaje que lo encumbró en Frankenstein 1970 (Howard W. Kotch), película de engañoso título, pues ni fue realizada ni estrenada ese año, sino en 1958, y en la que Karloff encarna al último de los Frankenstein. Una disfrutable película que nos cuenta como el anciano y rijoso heredero, de prolongada carcajada y aficionado a tocar tétricas melodías con el órgano, arruinado, alquila su castillo a un equipo de televisión para que ruede un programa sobre su antecesor, y así, poder adquirir nuevo instrumental atómico con el que dar la vida a la criatura más fea que la franquicia ha ofrecido, con todo el cuerpo vendado y una cabeza inexplicablemente grande. Mucho mejor resultó Corridors of Blood (Robert Day, 1958) cinta en la que como Dr. Bolton inventa la anestesia, investigación que le llevará a experimentar consigo mismo convirtiéndose en un adicto, pues la fórmula contiene derivados del opio. Esto le llevará a frecuentar los bajos fondos y ejercer malas praxis al mezclarse con pésimas compañías para que le faciliten su dosis. Una de las mejores actuaciones de Karloff en un atmosférico filme que tiene entre sus atractivos el de contar también con Christopher Lee encarnando al vil asesino Resurrection Joe.

Y Boris Karloff será de nuevo un Frankenstein en Mad Monster Party (Jules Bass, 1967) un delirio pop realizado mediante animación Stop Motion que narra como el buen doctor desea retirarse no sin antes nombrar sucesor y confiar todos sus descubrimientos a su sobrino. Para ello convoca una reunión en su castillo con todos los monstruos como invitados, entre los que figura el  hombre lobo, la momia, Drácula… así como un sosia de Peter Lorre, entre muchos otros. El propio actor puso voz a su personaje.

Y tras rodar Targets (Un héroe anda suelto, Peter Bogdanovich, 1968), su siguiente film y un magnífico testamento cinematográfico, Karloff debería haber aprovechado la coyuntura para retirarse, pues lo que quedaba por delante terminaría siendo mucho más indigno que los delirios de Ed Wood con Lugosi.

Las cuatro películas mexicanas de Karloff han estado disponibles con los más diversos títulos, desde los tiempos del VHS. En la imagen una de las ediciones españolas.

Las cuatro últimas películas de Boris Karloff son subproductos mexicanos producidos por Luis Enrique Vergara. Jack Hill rodó las escenas con Karloff en un estudio de Los Angeles y con estas tomas, ya en México, Juan Ibáñez rodó el resto con actores autóctonos. En tres de ellas Boris Karloff realiza papeles de –Pinche– Mad Doctor. Repasémoslas brevemente: Invasión siniestra (1971) está ambientada en Gudenburg en 1880 y en ella como Dr. Mayer inventa un rayo tan poderoso que provoca que los extraterrestres envíen a un emisario para que cese las investigaciones, pues podría provocar la destrucción del universo. Todo realizado con una alarmante pobreza de medios, abundancia de anacronismos y un extraterrestre ye-yé con traje plateado. Un horror. Como también lo fue La muerte viviente (1971) donde el veterano actor como Dr. Carl van Moulder controla las ondas telequinésicas del cerebro. Vudú, adoradores de serpientes y experimentos con LSD ¿Lo mejor? Que sale la exuberante Tongolele. Finalmente, porque todo tiene un final, llegó La cámara del terror (1971) en la que Karloff, como el Dr. Mantel, descubre una roca semiviva que se alimenta de la sustancia desprendida por las personas atemorizadas, todo lo cual lleva al buen científico a experimentar con jovencitas que se encarga de secuestrar un enano a su servicio.

Al menos queda el consuelo de pensar que para cuando estas películas llegaron a los cines, Boris Karloff ya había pasado a mejor vida.

Bela Lugosi y Boris Karloff. Boris Karloff y Bela Lugosi. Dos actores de la vieja escuela. Actuaron en obras de teatro, vivieron la edad de oro del cine de Hollywood y llegaron a participar en televisión. Siempre con dignidad. Siempre con profesionalidad. Quisieron y consiguieron morir al pié del cañón y alcanzaron la inmortalidad siendo objeto de veneración por parte de generaciones de cinéfilos.

NOTAS
[1] En este caso concreto el filipino Charles Gemora, maquillador y  ‘actor’ que se metió en la piel de gorila en 56 filmes, interpretado a gorilas anónimos y a otros de llamativo nombre como Plato, Sultán, Gibraltar, Caesar, Josephine, Jocko o Ethel. Aunque en ocasiones pudo realizar algún papel que  no requirió de su experiencia como gorila interpretando, por ejemplo, a un oso en Ruta a Utopía (Road to Utopia, Hal Walker, 1945), un marciano en La guerra de los mundos (The War of the Worlds, Byron Haskin, 1953) y a un extraterrestre en I Married a Monster from Outer Space (Gene Fowler, Jr. 1958).
[2] Este serial de doce episodios también tuvo versión reducida en forma de largometraje para televisión diez años más tarde.
[3] Dmytryk dirigió algunas memorables cintas policíacas y de cine negro entre las que destaca El abrazo de la muerte (Criss Cross, 1949), y tuvo serios problemas a finales de los años cuarenta con el Comité de Actividades Antiamericanas por haber pertenecido, tras la Segunda Guerra Mundial, al partido comunista.
[4] En este caso encarnado por Emil Van Horn, afortunado poseedor de un disfraz de gorila con el que se paseó por trece producciones de medio pelo interpretado a Gargo el gorila, Lulu la gorila, Satán el mono y cuanto primate hiciera falta. Su última aparición en pantalla la hizo, precisamente, sin traje de mono.
[5] Arthur Lucan, travestido en el personaje Old Mother Riley, había dado el salto desde los escenarios de los Music Hall londinenses hasta la pantalla, protagonizado entre 1937 y 1952  quince inexportables cintas de las que Mother Riley Meets the Vampire (1952) sería la última. Por cierto, que la película esté dirigida por John Gilling, que durante la siguiente década rodaría unas cuantas perlas para la Hammer, no debería llamarles a engaño.

Una charla con el hombre que creó el segundo cienpiés humano

25 septiembre 2019 Deja un comentario

En 2009 Tom Six, un desconocido director de cine holandés, revolucionaba el cine de terror con un tan retorcido como descabellado proyecto: The Human Centipede (First Sequence), una osadía que dejó a más de un endurecido fan del género gore con el estómago revuelto. Dos años más tarde el director redobló su oferta con una propuesta aún más enfermiza: The Human Centipede (Full Sequence) que, a pesar de ser  exhibida en blanco y negro, mantenía e incluso superaba el nivel insano de su predecesora. En esta segunda entrega destacaba su protagonista, Laurence R. Harvey, una especie de versión demente de Peter Lorre que bordaba su papel como Martin, un fan-letal de la película original, tanto que se propondrá recrearla en ‘la realidad’. En 2015 Tom Six rueda la última entrega de la trilogía, The Human Centipede (Final Sequence) en la que unirá a los dos actores protagonistas de las anteriores, Harvey y Dieter Laser, si bien en papeles distintos, demostrando que siempre se puede ir un poco más allá.

Laurence R. Harvey visitó la reciente quinta edición del B-Retina, en la que el Festival de Sèrie B de Cornellà de Llobregat le entregó su honorífico “Golden Ticket” tras la proyección de The Human Centipede (Full Sequence). Momentos antes, La Abadía de Berzano y Proyecto Naschy tuvimos la oportunidad de unir fuerzas para realizarle esta entrevista conjunta.

Bon Appetit!

ENTREVISTA CON LAURENCE R. HARVEY

Fotos: Serendipia

En los noventa trabajabas en programas infantiles de televisión. ¿Cómo acabas trabajando en una película como The Human Centipede 2?

(Risas) Es cierto que empecé  en un tipo de programa que hay en la televisión británica para los más pequeños. Se emitía por las mañanas y era de dos horas o dos horas y media de duración. Yo comencé como artista de performance y hacia mediados de los noventa me contrataron en ese programa televisivo. Mientras estaba trabajando en él contraté a un representante. De esta manera estuve trabajando en algún que otro anuncio publicitario durante siete años. Un día, este representante me llamó comentándome que querían que trabajara para una película porno, lo cual me llamó la atención. No obstante, fue un malentendido de mi representante al entrar en la página web de la productora de Tom Six, Six Entertainment. Investigué el asunto y finalmente descubrí que se trataba de la nueva producción de Tom Six, una secuela de The Human Centipede.

En total, pasaron diez años desde que estuve trabajando en esos programas de entretenimiento para niños hasta que acabé rodando con Tom Six. Durante ese tiempo, aparte de anuncios publicitarios, hice también obras de teatro.

¿Qué pensaste cuando viste el guion de The Human Centipede 2 y descubriste de qué trataba la película?

Por aquel entonces The Human Centipede se encontraba todavía haciendo el circuito de festivales. En ese momento estaba en el Fright Fest de Londres y yo ya había oído hablar de ella, pero no la había visto aún. Es más, el día que hice la audición para el personaje de Martin fue el día que también me vi la película original y tras verla me dije: “¿Por qué no?”

Cuando hablé por primera vez con Tom Six no había un guion realmente establecido, sino que en ese momento él me iba transmitiendo distintas ideas que quería utilizar en la secuela. No fue hasta más adelante que recibí el guion. Aun así, yo reconocía ciertas partes que me recordaban a otras películas a las que tengo cierto aprecio, como Society de Brian Yuzna, o el gore japonés, al que en aquella época era muy aficionado,  y reconocí en la película un elemento que era bastante habitual en aquellos films, lo que se denomina el “síndrome de la paloma solitaria” y que consiste en que cuando una persona sufre algún tipo de maltrato o problema trágico acaba vengándose de un modo brutal. Así que sabía perfectamente donde me estaba metiendo. (Risas)

La mayoría de las críticas suelen coincidir en que uno de los principales valores del film es tu interpretación de Martin Lomax, el protagonista. ¿Cómo fue su creación? ¿Te basaste en algún personaje previo?

En un principio es fácil asociarlo con cualquier otro tipo de personaje inadaptado a la sociedad tal y como está establecida. También me basé en el protagonista de un film australiano llamado Bad Boy Bubby (Rolf de Heer, 1993). A Martin le ocurre lo mismo que al protagonista de Bad Boy Bubby, que está desconectado de la sociedad, y en el momento en que se involucra en ella acaba modificando su actitud y su modo de hacer para integrarse. El problema es que Martin no lo hace. En última instancia, acabé basándome en esa diferencia con la normalidad que podemos sufrir cada uno de nosotros para implementarlo en este personaje. Digamos que cogí todo lo que tenía de mí mismo y lo reflejé del modo más oscuro posible en Martin. Aunque, posiblemente, la inspiración que funcionó mejor con Martin no fue tanto de un personaje cinematográfico, sino de los hijos gemelos de unos amigos que en aquella época se encontraban en la tierna edad de dos años. En ese momento estos niños tenían una cierta disociación entre las emociones que sentían y como las representaban. Y eso fue algo que quise introducir en Martin.

Teniendo cuenta el tono y el nivel de explicitud del que hace gala la película, ¿hubo alguna escena que se desechara porque su contenido era ya demasiado fuerte?

No. Sí que originalmente Martin iba a tener una hermana, que era algo con lo que yo no me sentía especialmente cómodo. Pero aunque nunca le comenté nada a este respecto a Tom Six, finalmente este personaje acabó siendo eliminado del guion. Pero más allá de eso, básicamente lo que había en el guion fue lo que rodamos. No tuvimos que contenernos.

Tu personaje en The Human Centipede 2 está obsesionado con la primera parte del film, lo que motiva que quiera hacer su propio ciempiés humano. ¿En cierto modo no es dar la razón a todos aquellos sectores conservadores que arremeten contra cierto tipo de cine de terror aludiendo a la perniciosa influencia que teóricamente puede llegar a ejercer en según qué personas?

No estoy de acuerdo. Considero que Tom Six utilizó deliberadamente la idea de que Martin esté obsesionado con la primera parte de The Human Centipede principalmente para demostrar las diferencias que hay entre la versión película, que sería la primera parte, y la versión real, aunque sea dentro de la ficción, que sería la secuela. Aparte de eso, me gustaría decir que en ningún momento habría que considerar a Martin un héroe o una víctima. Puede ser un personaje que puede generar cierta simpatía en el espectador, pero eso no quiere decir que sea respetable. Hay una diferencia entre la narrativa de la película y el personaje en sí.

El contenido de The Human Centipede 2 provocó, entre otras cosas, que en su momento fuera prohibido en el Reino Unido. Tú, como británico, ¿qué opinas de esta prohibición?

La película no fue exactamente prohibida en el Reino Unido, sino que fue prohibida en su versión sin cortes. La razón por la que intentamos pasar esta versión sin cortes en el Reino Unido fue porque Saló o los 120 días de Sodoma (Salò o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975) sí había conseguido pasar el corte de la BBFC, que es la organización británica que se encarga de la calificación de las películas. Así que decidimos probar suerte. El problema fue que cuando la BBFC emitió un comunicado sobre The Human Centipede 2 no solo indicaba los motivos por los que la película no había pasado el corte, sino que además, la persona que lo redactó se permitió el lujo de añadir ciertas opiniones personales sobre la labor de Tom Six. Esto provocó que, pese a que la película no fuera finalmente prohibida como digo, sí que creara un perjuicio económico al obligar a que los distribuidores locales tuvieran que recortar la película y tuvieran que volver a mandarla a la BBFC.

De este modo, la película fue recortada en tres minutos y treinta y seis segundos, lo que en realidad la hacía muy parecida a la versión para cines que se estrenó en los Estados Unidos. La única diferencia fue entonces que el montaje comercializado en los Estados Unidos en DVD y Blu-ray sí que era el íntegro, mientras que en Inglaterra no pudimos tenerlo. Por otra parte, todo este revuelo también tuvo cierto eco en otros países cercanos cultural y políticamente al Reino Unido, donde se tomó la palabra de la BBFC como jurisprudencia, por decirlo de algún modo. Por ejemplo, aunque en Australia en un primer momento la película había pasado sin problemas la calificación sin cortes, a raíz de la publicación de este comunicado de la BBFC, un grupo cristiano comenzó a hacer presión para que la película volviera a recalificarse. Pero aunque la intención de este grupo era que se prohibiera la película, lo único que consiguieron fue que se recortaran doce segundos, que son los doce segundos en los que se ve la imagen de un pene. Así que a lo largo del mundo lo único que se ha cortado de la película suele ser mi pene. (Risas)

Siempre se ha visto a Tom Six como la cabeza pensante que está detrás de toda la trilogía. ¿Pero qué papel ha jugado su hermana Ilona, quien ha ejercido de productora en los tres films? ¿Ha participado también creativamente o solo se ha limitado a sus labores de productora?

Tom Six es la creatividad que hay detrás de las películas, mientras que su hermana Ilona suele encargarse más del trato con los distintos inversores y el modelo de financiación. Así que en mi opinión Tom Six se ocupa de la faceta creativa mientras que su hermana lo hace del apartado productivo, sobre todo teniendo en cuenta que Tom Six no entiende mucho de producción. Sí que es cierto que ambos tienen un sentido del humor muy característico y muy parecido, y eso hace que se complementen muy bien como pareja, al estilo del lado izquierdo y el lado derecho del cerebro.

Tras de The Human Centipede 2, también interviniste en la tercera entrega de la saga dando vida al personaje de Dwight Butler. ¿A qué se debió el cambio de tono tan radical que tiene The Human Centipede 3, que salvando las distancias puede decirse que es casi una comedia, con respecto a su predecesora?

Cuando Tom Six me empezó a hablar de la tercera parte de The Human Centipede ya me avisó que iba a haber un severo cambio en el tono de la película. De esta manera él pretendía jugar un poco con las expectativas del público que pudiera ir a ver esta tercera parte de la saga. Y yo personalmente aprecio estas diferencias que se dan en la trilogía. Al contrario que en otras sagas como puede ser Viernes 13, en la que cada película es una continuación de la historia de la anterior entrega y cuenta lo mismo prácticamente, en The Human Centipede cada película cuenta una historia radicalmente distinta al resto. De esta manera hay fans a los que no necesariamente les gusta la saga al completo, sino que solo les gusta la primera, o solo la segunda y la tercera (…), lo que hace que también pueda haber siempre alguien que pueda quejarse de alguna de las películas. (Risas)

Se ha comentado que en la tercera entrega de produjeron ciertos problemas entre Dieter Lasser, el protagonista de la primera película, y Tom Six. ¿De qué modo influyó esta circunstancia en el rodaje?

Los problemas entre Dieter y Tom Six son como una versión más amable de los que tuvieron Kinski y Herzog (risas). En cualquier caso, esas dificultades entre Tom Six y Dieter se reflejaron sobre todo en el hecho de que la película inicialmente estaba planeada para ser rodada en el 2012 y, sin embargo, no se hizo hasta 2013. Por lo que yo sé de la historia, Tom Six le fue contando a Dieter escena por escena lo que iba a tener que hacer en la película, al igual que había hecho conmigo. Sin embargo, cuando semanas antes de empezar a rodar le llegó el guion, por alguna razón Dieter decidió retirarse del proyecto. No sé muy bien si fue porque recibió algún tipo de recomendación por parte de alguien o porque de pronto no estaba interesado. El caso es que fue por esto que se produjo este retraso hasta que finalmente consiguieron convencerle de participar en la película.

Recibiendo el ‘Golden Ticket’ en el festival B-Retina

Más allá de esto, a mí me encanta Dieter. Es una persona que es justo lo contrario del personaje que conocimos en la primera parte de The Human Centipede. Además es una persona que siempre se disculpa por todos los retrasos que pueda ocasionar en el rodaje, porque es alguien que se enfrasca mucho en su trabajo, por lo que para él todo esto le supone un problema del que se tiene que disculpar continuamente.

Desde tu participación en la saga The Human Centipede has trabajado en muchas películas de género fantástico y de terror, y mucha gente te identifica como el tipo de The Human Centipede. ¿Te molesta este encasillamiento?

No pienso exactamente que haya sido yo el que haya elegido el género de películas por las que soy conocido, sino que según las circunstancias me ofrecieran el papel protagonista de The Human Centipede 2 y que yo lo acepté. Por esa misma razón mi carrera se ha acabado desviando al terror. Pero eso no quiere decir que cuando Tom Six me ofreció el papel yo no supiera donde me metía, como decía antes, y estuviera dispuesto a participar en ello. Yo soy un fan del género y por eso mismo me pareció interesante trabajar en The Human Centipede 2. Pero no considero que mi carrera esté vinculada al cine de terror, sino que a mí me gusta trabajar con gente que me atrae o con ideas que me atraen. Y estas circunstancias son las que me han llevado al terror.

¿Qué nos puedes adelantar de tus próximos proyectos?

Acabo de participar en un slasher británico que probablemente tardará entre un año y un año y medio en ver la luz. Lo cierto es que el último año ha sido una temporada en la que no me he encontrado especialmente bien de salud y es algo que ha tenido una repercusión en el desarrollo de mi filmografía. No obstante, en este tiempo he estado trabajando para Cadabra Records grabando audiolibros de H.P. Lovecraft, o Roland Topor. Y justo ahora mismo en Fright Fest se ha estrenado For We Are Many (2019), una antología británica producida por Hex Media en la que participo en uno de sus cortos.

José Luis Salvador Estébenez y Carlos Benítez 

Con todo nuestro agradecimiento al festival B-Retina de Cornellá (Barcelona) por las facilidades ofrecidas a la hora de entrevistar a su invitado.