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“Lo que niegas, te somete; lo que aceptas, te transforma”: una interesante charla con Fabricio D’Alessandro

Tal vez el nombre de Fabricio D’Alessandro no les resulte familiar. Si les decimos que este joven argentino afincado en Barcelona, tutor del Master de Dirección de la escuela FX ANIMATION Barcelona 3D &Film School, es el autor de Oculto al sol, ya se irán poniendo en situación. Y si han visto su debut en el largo de ficción (¡si no lo han hecho, corran a hacerlo!) estarán de acuerdo con nosotros en que nos va a dar muchas alegrías a los amantes del cine. La semana pasada os hablábamos de su película, esta semana os traemos una breve charla con él. Fabricio D’Alessandro tiene muchas cosas que decir, las plasma en su cine, pero también en sus palabras y es todo un placer escucharle. ¡Pasen y leánle!

El cine, como la fotografía, se fundamenta en un procesamiento de la luz y sus contrastes, en Oculto el sol tú usas ese principio físico para indagar en nuestra condición humana, ¿Cómo te planteaste ese paralelismo? ¿Qué querías expresar?

Hay algo de mi búsqueda personal que pivotea en torno al “despertar” como un nuevo estadio de la conciencia. Carl Jung habla de la oscuridad como un lugar sagrado de conocimiento que nos conduce a la verdadera iluminación. Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica que los reproduzca tantas veces como sea necesario para que les deje alguna lección. Lo que niegas, te somete; lo que aceptas, te transforma. Buscando esa transformación, apareció la imagen de un gran eclipse solar capaz de proyectar una sombra que me dejaba -a mí y a muchos otros- en la oscuridad; perdido, frágil, solo… Pero, al mismo tiempo, me daba todas las respuestas que necesitaba para comprender que la verdadera luz estaba ahí. Como idea argumental me pareció potente para unificar varias historias que nos hagan pensar, reflexionar sobre los deseos y sobre lo que no es fácil de ver.

Tu película nos ofrece siete historias de vida independientes que nos son mostradas en paralelo, ¿fue difícil articularlas entre sí para mantener el suspense sin que hubiera declives de interés en el conjunto?

Fue mi mayor desafío. Trabajamos duro con Federico Viescas (colaborador en el trabajo con los actores) para pensar en cómo articular las historias desde el guion y el trabajo continuó en el montaje. Filmar de manera coral no es sencillo, hay que tener muy claro dónde se pretende llegar. Personalmente, estoy muy satisfecho con la edición final, creo que fue una búsqueda intensa que construyó un alma propia, una especie de espíritu que hace que el film se mantenga en pie.

Unas historias son más sombrías que otras, ¿Lo tuviste en cuenta a la hora de montarlas? ¿Cómo trabajaste la iluminación en cada una?

Sí, cada historia fue premeditada en función de las otras. Yo ya había pensado un orden y también tenía una idea planteada sobre cómo quería que funcionasen. La premisa era siempre tener una columna vertebral de la película y para ello me apoyé en la historia de Lorenzo. Esa historia (que no es más importante que otras) es la que me sirvió como estructura. Es la historia más sombría definitivamente, por eso la elegí para amalgamar la trama. He tratado siempre de jugar con la luz natural que me daban los espacios y utilizar algún refuerzo para iluminar rostros u oscurecerlos. Jugar con la luz y las sombras me permitió encontrarle el tono a cada historia.

Has elegido un eclipse de sol para mostrar el lapso temporal que subyace al conjunto, ¿Por qué un eclipse? ¿Cuál es su valor simbólico?

El eclipse es un concepto potente en cuanto a muchas cosas. Dicen que cuando los eclipses suceden la energía de las personas se altera y ni nos enteramos. Además, siempre me han llamado la atención. Nos hace percatarnos, en cuestión de segundos, de lo pequeños que somos en esta galaxia. El eclipse como símbolo es potente porque la luz nos hace ver una realidad determinada (Platón lo explica muy bien con su alegoría). Cuando esa luz se apaga, las sombras desaparecen y nos encontramos con nosotros mismos, con la verdad de lo que somos. Es un momento de lucidez, de iluminación, aunque parezca lo contrario.

Has adaptado en tu película una obra de teatro, ¿Qué relación crees que hay entre el cine y el teatro? ¿Ha sido difícil mantener su esencia original sin que el producto no dejara de ser cinematográfico? ¿Cuáles han sido tus modelos?

La película está basada en escenas teatrales creadas por sus intérpretes, que funcionan como disparadores para la película. La relación entre el cine y el teatro es estrecha y al mismo tiempo es distante. Me interesa el cine, lo que hago es cinematográfico. Me gusta el tratamiento de la música y del sonido, pero también me interesa el trabajo actoral en base a lo que me dan los ensayos, y es ahí donde encuentro relación con el teatro. Me baso en el trabajo que ha hecho John Cassavettes en “Shadows” o Jim Jarsmuch en “Coffe and Cigarrettes”.

Háblanos de ti, ¿Cuándo nace tu vocación por el cine? ¿Te ha ayudado tu experiencia como docente para enfrentar tu propia creación? ¿Qué nuevos proyectos tienes en mente?

Mi vocación por hacer cine nace de pequeño, cuando jugaba con mis hermanos con una cámara de video VHS. Grabo cortos desde los 10 años, algunos como actor y otros como director. Creo que he filmado más de 50 cortos en toda mi vida. A medida que fui creciendo, involucraba a todo el curso del colegio y luego vinieron los compañeros de la universidad. Ahora tengo la suerte trabajar con otros profesionales. Mi experiencia como docente en la escuela FX ANIMATION Barcelona 3D & Film School, me conectó con una parte que desconocía de mí mismo. Ahora escribo una nueva película sobre docencia y espero que este lista pronto. Estoy muy ansioso.

¿Ha sido difícil sacar adelante un proyecto tan personal? ¿Con qué trabas y con qué apoyos te has encontrado? ¿Qué les recomendarías a otros directores que estén preparando su debut?

Hacer esta película me hizo más fuerte de lo que me consideraba. Estaba acostumbrado a trabajar con presupuestos medianos, lo que te da ciertas ventajas, pero el hecho de no disponer de recursos económicos me hizo enfrentarme con mi creatividad y con la de todos los que me seguían. De golpe, todo se vuelve más pasional, sincero y productivo. Todos los que colaboraron y siguen colaborando en esta película lo hacen como un acto de amor, de fe, con las ganas que se necesitan para trabajar hoy en día en el cine. Eso se puede ver en el resultado. Pero, por otro lado, las desventajas son muchísimas. No poder acceder a mayores estándares de calidad, a pesar de tener acceso a equipamientos más profesionales, es una gran desventaja porque usarlos implica recursos para trasladarlos, operarlos, y luego trabajar un workflow del que uno no dispone con tan pocas herramientas. Mi recomendación para otros directores es que hagan lo que puedan con lo que tienen. El resto viene solo.

¿Alguna recomendación final?

Sí: no os perdáis “Oculto el sol” y procurad apagar la luz que os rodea, ahí sucede la magia.

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