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Serendipia’s Sitges Film Festival 2016. Segunda cápsula

2016_premsa_newsletter_03SÁBADO 8 DE OCTUBRE

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(Foto: Serendipia)

Tras un primer día de los más surtido, Serendipia vuelve al ring para enfrentarse a cuatro películas más. The Love Witch es una deliciosa fábula visual que reproduce la estética vintage e incluso los diálogos y la forma de actuar de los protagonistas del cine que rellenaba las sesiones golfas Grindhouse de los setenta. Repleta de encantamientos, sortilegios, modelitos psicodélicos y mucho, mucho color, resulta perfecta en su forma de reflejarlo, ya sea en cuanto a vestuario como en su cuidado diseño de producción. Pero no piensen que la acción se desarrolla a finales de los sesenta, no, si se fijan bien, verán ciertos anacronismos que por inesperados pueden, paradójicamente, pasar desapercibidos. Como que los protagonistas utilicen con toda naturalidad teléfonos móviles o incluso que se hable de realizar pruebas de ADN bastante antes de que este procedimiento fuera habitual. Su satanismo kitsch a lo Iglesia de Satán y su estética, convierten esta película en toda una proeza, tal y como podrán comprobar en el trailer que hemos incluido, pero carece de una de las principales virtudes de aquellos nudies de los primeros setenta que tan bien reproduce: su ajustada duración. Y es que pese al trasfondo feminista con el que su directora, Anna Biller, quiere cargar su película, esta, una vez acostumbrado el ojo del espectador a su sorprendente factura, comienza a volverse un tanto tediosa, pues su argumento por sí mismo no resulta tan interesante como para justificar sus dos horas de metraje. Y ello también a pesar de que Biller ha declarado que su cinta es profundamente autobiográfica y que todas las experiencias con hombres que le suceden a su atractiva protagonista (Samantha Robinson), las ha vivido ella.

Mucho más calado nos dejará  Hell on High Water, una de las mejores películas que pudieron verse dentro de la programación del festival de Sitges, pero cuya temática la aleja totalmente del cine fantástico y de terror. Sin embargo, como a Serendipia le gusta el buen cine, pertenezca al género que pertenezca, aplaudimos el haber podido ver este western urbano dirigido por el (sorprendentemente) británico David Makenzie, que Vértigo pondrá en circulación este año en nuestras pantallas con el bochornoso nombre de Comanchería. Su director ya ofreció en otra edición del festival una fantástica cinta, alejada asimismo del fantástico, Starred Up (2013), un potente drama carcelario que también nos cautivó. Esta historia de ladrones de bancos perseguidos por los rangers , tiene sus mejores bazas en su argumento, profundo y social, y en las magníficas actuaciones de sus protagonistas, encabezados por un fantásico Jeff Bridges, como el intuitivo ranger veterano; y los dos asaltadores  de bancos interpretados por Ben Foster y Chris Pine (1). Dos hermanos rebeldes con causa a los que difícilmente podremos ver como los villanos de esta función, que se desarrolla en un entorno de crisis y salvaje especulación situado en la frontera con México. Todo el que la vio coincidió con nosotros en que Hell on High Water fue, si no la mejor, una de las mejores cintas del festival. Una buena y honesta película americana que el público supo disfrutar aunque su género no fuera el que da nombre al festival.

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Barbara Crampton, para la que el tiempo pasa más lentamente (Foto: Serendipia)

Con nuestra siguiente elección del día nos decantamos hacia el terror. Melanie, the Girl with all the Gifts, puede y debe incluirse en el nutritivo subgénero de infectados, pero ofreciendo un tratamiento del mismo  totalmente atípico y original. En esta ocasión, en el bunker militar de turno se experimenta, en busca de una cura, con adorables niños y niñas que cuando huelen carne fresca se transforman en voraces alimañas.  Una de ellos, la pequeña Melanie, servirá de puente entre infectados y humanos.  Y es que el infectado/zombi prosigue, unas veces torpemente y otras de manera más eficiente, su andadura como el monstruo representante del siglo XXI, paradigma de la súper población y de la falta de alimento, que parece abocarnos a que, quien sabe si por algún error científico o mutación, terminemos devorándonos entre nosotros mismos. Un miedo ancestral que, junto a la desconfianza hacia lo que comemos y respiramos (además de hacia los que nos gobiernan), mantienen al muerto viviente antropófago en cabeza como favorito del público muy por encima de otras criaturas. En mi opinión la película del dublinés Colm McCarthy, director fogueado en televisión y con tan solo otro largometraje, también de terror, en su haber (2), peca de inverosímil en el momento en que aparecen los niños salvajes. Ese es el punto exacto que expulsó a patadas a la parte masculina de Serendipia de la narración (aunque no a la femenina que la sigue defendiendo como una de las mejores piezas de género puro que se exhibieron en esta edición), a pesar de la contenida y meritoria interpretación de la niña que encarna a Melanie (Sennia Nanua) justamente galardonada con el premio a mejor actriz. En todo caso es una cinta que en general gustó y que A Contracorriente llevará a nuestras pantallas, y con la que podremos disfrutar de su desolado y convincente paisaje apocalíptico y de Glenn Close, que también participa encarnando a una científica que… ¡mejor la ven y ya nos dicen!

Y terminamos nuestro paseo cinéfago con esa rara avis que sin duda es Sam Was Here de Chistophe Deroo, una cinta que narra como un agente de ventas con un enorme oso de peluche como copiloto (regalo de cumpleaños para su hija), llega a una población deshabitada en pleno desierto de Mojave. Nadie habita sus casas ni sus comercios ni tabernas. Tampoco hay nadie al otro lado del teléfono cada vez que el protagonista hace una llamada, así que la compañía de la radio será el único consuelo para el forastero.  Las noticias retransmitidas por la emisora sobre un despiadado asesino de niños serán el comienzo de la aparición de extraños tipos con máscaras. Esa extrañeza se transformará en un terror intangible, inexplicable. Y no por ello menos inquietante. Una convincente vuelta de tuerca a Polaris (2013) cortometraje del mismo director con resultados harto satisfactorios. Y mientras nosotros saltábamos de un cine a otro, se desarrollaba en la ciudad la popular Zombie Walk de la que fue, ni más ni menos,  Barbara Crampton maestra de ceremonias.

(1) Cuyo semblante les sonará por ser el  capitán Kirk de la nueva trilogía Trekkie
(2) Outcast (2010)

 

Categorías:Festival de Sitges
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