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Archive for 31 enero 2011

África siempre sabrá una canción que habla de John Barry

Afirma Meryl Streep en Memorias de África (Out of Africa, 1985, Sidney Pollack) que sabe una canción que habla de África y se pregunta si África sabrá una canción que hable de ella. Sin duda, África ha de saber una canción que hable de John Barry. Y hoy le recuerdan en todo el mundo porque nos ha dejado con 77 años de edad, sus temas  estarán siempre con nosotros.

Barry, el hombre que creó el tema que siempre identificará al agente 007, será recordado, por todos los que hemos escuchado infinitas veces sus bandas sonoras, por sus temas más líricos (sin que vaya en detrimento de sus temas más épicos), aquellos que destilan dulce melancolía y que tanto se los podían inspirar un melodrama, como un biopic, como una película de Kárate (¡¡sí, musicó una película de Bruce Lee!!) o una película de Stallone. En mi cabeza se repite ahora el tema principal que compuso para Peggy Sue se casó (Peggy Sue Got Married, 1986, Francis Ford Coppola) y recuerdo las veces que he escuchado en repeat la banda sonora de Robin y Marian (1976, Richart Lester), cuya grabación tanto nos hizo esperar y que adquirimos los aficionados como quien adquiere una joya. Pero queríamos recordar aquí el excelente score que compuso para Somewhere in time (1980, Jeannot Szwarc), drama romántico que puede incluirse en el fantastique por ser la historia de un amor que no habría podido consumarse sin un viaje en el tiempo. Película tras la que se esconde, además, la brillante pluma de Richard Matheson autor tanto del relato Bid Time Return en el que se inspiró el film como del guión adaptado. Las notas de John Barry, de un lirismo extasiante me acompañaron en muuuuuuuuchas tardes de ensoñación y, porque no reconocerlo, también de tristeza. Escucharla me reconfortaba y me hacía esbozar una sonrisa mezcla de paz y de indefinida nostalgia. Ahora mientras escribo esta libérrima reseña la tengo de fondo musical y siento que en algún lugar del tiempo Barry volverá a componer para nosotros.

Categorías:HOMENAJES

Green Hornet, de la radio al cine

30 enero 2011 2 comentarios

 

 

 

 

 

Ahora que han lanzado por todo lo grande The Green Hornet (2011, Michel Grondy), es buen momento para repasar la historia de este personaje que, a pesar de lo anticuado que puede parecer, se resiste a desaparecer.

The Green Hornet nace en 1936  en la radio como serial producido por Geroge W. Trendle, uno de los creadores de El Llanero Solitario (The Lone Ranger), siendo de hecho  presentado   como sobrino lejano del mítico caballista.

Brit Reid es un multimillonario editor del periódico The Daily Sentinel que lucha contra el crime como The Green Hornet.  Su secreto es compartido por su secretaria Lenore Case, el fiscal del distrito y por supuesto por Kato, su acompañante japonés experto en artes marciales, que ejerce de chófer enmascarado (mientras que por el día es su sirviente). Ambos luchan contra el crimen moviéndose en los bajos fondos y no dudan en infiltrarse entre las bandas, naturalmente para acabar con ellas, aunque eso hace que la policía sospeche de ellos y los vean también como criminales.

Si bien Kato tiene suficiente con su dominio de las artes marciales y sus dardos,  Britt Reid tiene un buen lote de artefactos que componen todo un arsenal, siendo el principal el vehículo que conduce Kato, The Black Beauty, que está customizado con todo tipo de cachivaches.

El uniforme del dúo es bastante casto en comparación con otros heroes: Green Hornet tiene un traje negro y sombrero  y abrigo verde, mientras que Kato va de negro con traje de chofer, siendo lo único que se sale de lo común el antifaz que lucen. También sus enemigos son sencillamente delincuentes, gangsters y policías corruptos, siendo más una serie policíaca que de super-heroes.

algunos badges de la época del serial

El programa de radio se transmitió durante 16 años siendo encarnado por diferentes voces, y el éxito motivó su traslación al cine en forma de dos seriales producidos por Universal en 1940: The Green Hornet, que constaba de 13 episodios de 20 minutos  interpretados por Gordon Jones como The Hornet y Keye Luke como Kato, y The Green Hornet Strikes Again, serie de 15 episodios de 20 minutos, con Warren Hull como sustituto del actor del primer serial  además de Keye Luke, que repitió papel.

El personaje también dio pié a muchas serie de comic books ya desde sus orígenes, estando el personaje presente  hasta ahora en el 9º arte: Holyoke editó en

The Green Hornet Nº 1 (1940)

Un libro de los años cuarenta.

1940 seis números de The Green Hornet, con ilustraciones de Irwin Hasen y Irv Novick (que más tarde se encargó durante varios años de Batman). Harvey Comics retomó el personaje en 1942, editando desde el número 7 al 47 durante siete años, algunos de ellos dibujados por Jerry Robinson, viejo conocido de los seguidores de los comics de Batman de la era dorada. En 1953, Dell Comics edita un número único dedicado a The Green Hornet como número 496 de la colección Four Color. También Western Publishing editó libros: The Green Hornet Strikes! (1940), The Green Hornet Returns (1941) y The Green Hornet Cracks Down (1942), atribuidas a Fran Striker.

A partir de ahí habrá que esperar a los años sesenta, cuando tras el éxito de la serie Batman, su productor William Dozier piensa que repetirá triunfo con The Green Hornet. La serie semanal comienza su andadura en 1967 y a modo de presentación sus dos protagonistas salen como invitados en un capítulo de Batman.

Van Williams y Bruce Lee: The Green Hornet

La serie, producida por 20th Century Fox se iniciaba con un machacón solo de trompeta de Al Hirt que adaptaba El vuelo del moscardón de Rimsky Korsakov, melodía que fue utilizada (al igual que la máscara de Kato), por Tarantino en Kill Bill Vol. 1 (2003).

Para el papel de Britt Reid/Green Hornet se escogió a un actor con carrera predominantemente televisiva, Van Williams, mientras que para interpretar a Kato se seleccionó a Bruce Lee, un actor que estaba probando suerte en el medio televisivo y que poco después, desencantado con su carrera en Estados Unidos partiría hacia Hong Kong, de donde volvería convertido en leyenda.

La serie comenzó a emitirse en septiembre de 1966 de 19.30 a 20.00,  y ya desde su inicio Bruce Lee intentó influir en el guión para dar un poco de riqueza a su personaje, que pronto fue más popular que el protagonista, llegando a co-escribir  The Praying Mantis, uno de los episodios más famosos de la serie e incluido en el posterior largometraje El retorno del Dragón (The Green Hornet, 1974 William Beaudine, Norman Foster y Darrell Hallenbeck).

Tratando de emular la Batmanía que asoló Estados Unidos, se lanza una ingente cantidad de merchandising: anillos, pins, muñecos, disfraces y por supuesto comics, esta vez de mano de Key Comics, que edita tres números con portadas fotográficas extraídas de la serie. También en la época se editaron  libros y novelizaciones de episodios: Case of the Disappearing Doctor (Brandon Keith) y The Infernal Light (Ed Friend).

También se hizo especialmente popular el coche de los justicieros, The Black Beauty, un Chrysler Imperial Crown de 1966 constuido por el mismo creador del Batmovil televisivo. De ambos se construyeron modelos a escala,, siendo los más populares los lanzados por Corgi Toys.

Loco merchandising: Cubiertos Green Hornet

Kato en un termo

La serie no tiene el éxito esperado, e intentan insuflarle vida haciéndoles compartir protagonismo con los mismísimos Batman y Robin en un capítulo doble de la serie hermana, A Piece of Action y Batman’s Satisfaction, emitidos en marzo de 1967, en el que pretendieron que Kato perdiera un combate con Robin, lo que hizo que Bruce abandonara -con toda la razón- el plató, negándose a rodar la escena, que finalmente se realizó quedando la lucha en empate. A pesar de todo, la serie desaparece en marzo de 1967 tras una temporada de 26 episodios. Aunque si bien la serie no deja gran huella en Estados Unidos, Kato sí que había alcanzado cierta popularidad entre los más jóvenes, y de forma desmesurada en Hong Kong, donde la serie era conocida como el Show de Kato, motivando que Bruce Lee fuera un personaje popular cuando llegó allí con intención de revitalizar su carrera, tras sus frustrados intentos en el cine y en diversas series de TV, entre ellas cierta serie que creó ambientada en el oeste sobre un monje Shao-lin que deambula por las poblaciones  resolviendo entuertos, de la que fue descartado por ser demasiado chino.

60’s Green Hornet libro

¡Un juego de mesa!

Después de la serie televisiva, el personaje solo revivió  tras la muerte prematura de Bruce Lee, cuando ante la demanda de filmes del Dragón, varios episodios se reunieron en dos largometrajes para su estreno cinematográfico, la nombrada El retorno del Dragón (The Green Hornet, 1974 William Beaudine, Norman Foster y Darrell Hallenbeck) y Fury of the Dragon (1976, William Beaudine, Robert L. Friend y Seymour Robbie).

Uno de los tres comic books editados en los años sesenta.

Tras los dos films The Green Hornet pasa a ser una reliquia del pasado, siendo en el mejor de los casos recordado por los seguidores de Bruce Lee. Habrá que esperar a 1989, cuando Now Comics revitaliza el personaje durante los años noventa con varias colecciones y series limitadas que tanto modernizaban los personajes (incluida una Kato femenina) como se basaban en las encarnaciones más clásicas, tanto las de los seriales cinematográficos de los años cuarenta  como las de la serie televisiva de los sesenta, que editó bajo el título de Tales of the Green Hornet. Como nota curiosa comentar que algunos números fueron guionizados por Van Williams, el Green Hornet televisivo.

Pero como hemos dicho, es Kato quien más ha perdurado en la memoria, especialmente en Asia, y precisamente proveniente de allí, se pudo ver un personaje muy cercano a Kato en Black Mask (Hak Hap, 1996 Daniel Lee), interpretada por Jet Li.

En 2009 Dynamite Entertainment se hace con los derechos del personaje editando nuevas series, una de ellas escrita por Kevin Smith y otra modernizando el personaje como hijo del Hornet original de los sesenta, acompañado de la hija de Kato, que luce un uniforme como el del padre.

Diseño de Alex Ross para el The Green Hornet de Kevin Smith.

A modo de curiosidad indicar que se realizó un corto francés,  Le Frelon Vert (Aurèlien Poitrimoult, 2006) que adaptaba en sus diez minutos de duración a los conocidos personajes. Hubo un proyecto de película a mediados de los noventa con George Clooney y Jason Scott Lee (que interpretó a Bruce Lee en Dragon) o Jet Li en los papeles protagonistas, pero no llegó a fructificar hasta hoy, que tenemos en las pantallas esta nueva adaptación, que demuestra que The Green Hornet ha pasado a la memoria colectiva no cayendo en el olvido, y esperemos que por mucho tiempo.

Una curiosidad: un cheque de 20$ firmado a Van Williams por Bruce Lee

El increíble modelo a escala del Black Beauty de Corgi Toys.

El alucinante Kato de Enterbay

Un badge de los años 60.

Categorías:Cómic y Manga, CINE CLUB

Muere repentinamente Paco Maestre

Paco durante el rodaje en Comillas de La herencia Valdemar

Nos ha dejado Paco Maestre, actor extremeño nacido en Mérida en 1957. De físico y voz potente y presente como secundario en infinidad de títulos del cine español, es una especie de  Tor Johnson (aunque muchísimo mejor actor, cosa desde luego nada difícil).  Habitual en rodajes de Álex de la Iglesia: con Acción mutante (1993) y El día de la Bestia (1995) y La Cuadrilla, con el corto  La hija de Fu-Manchú’72, (1990), Justino, un asesino de la tercera edad (1994), Matias, juez de linea (1996) y Atilano, presidente (1998) , Paco Maestre pudimos verlo -nunca pasando desapercibido- en películas como El aliento del diablo (1993, Paco Lucio), Todos a la cárcel (1993, Luis Garcia Berlanga), 99.9 (1997, Agustí Villaronga), Barrio (1998, Fernando León de Aranoa), y  El espinazo del diablo (2001, Guillermo del Toro), entre muchísimas otras, terminando su filmografía con América (2010, Joao Nuno Pinto) co-producción  mutante entre Rusia, Brasil, España y Portugal.  Pero sin duda, su última gran actuación ha sido la de Aleister Crowley en La herencia Valdemar (2010, José Luis Alemán), donde coincidió con Paul Naschy por segunda vez, ya que la primera fue en el corto La hija de Fu-Manchú’72 (1990, Santiago Aguilar y Luis Guridi).

Hombre de teatro, tuvo una extensa carrera con títulos como Las mujeres sabias (1984), Las alegres comadres de Windsor (2001),  El cerdo (2001), Pelo de tormenta (con la que ganó un premio Max)y  El burgués gentilhombre (2003), figurando entre las últimas Romance de lobos (2005)  y El Balcón (2010), dirigidas por Ángel Facio. asimismo actuó en Zarzuelas como en La bella Helena (1995), El barberillo de Lavapiés (1994) o El Huesped del sevillano (2004).

Y también intervino en infinidad de series y programas de TV, entre ellos: La bola de cristal (1988), Los jinetes del alba (1990), Las chicas de hoy en día (1991), Hermanos de leche (1996), La casa de los líos (1997) o El comisario (1999-2003), habiendo acontecido su fallecimiento a los 53 años estando al pié del cañón,  precisamente durante la grabación de la serie que rodaba actualmente, Amar en tiempos revueltos, tras sufrir un desfallecimiento motivado por un ataque al corazón.

¡¡Paco es Aleister Crowley!!

Entre los premios que obtuvo figuran el Ágora del Festival de Almagro por toda su carrera, el de la Unión de Actores por su trabajo en Barrio y el de Mejor Actor  de la Mostra de Cinema de Mataró.

La productora de la serie dice que no sabe lo que hará con las últimas escenas rodadas por el actor, ya que se trataba de un personaje nuevo fijo, pero, desde aquí pienso que sería una falta de respeto desecharlas, a fin de cuentas él realizó su trabajo y sería un desprecio que sus escenas -sus últimas escenas- terminaran cortadas y en la papelera.

Paco Maestre junto a Paul Naschy, otro ilustre desaparecido.
Categorías:FANTATERROR, HOMENAJES

María Alba, la catalana que rodó con Bela Lugosi

25 enero 2011 1 comentario

Sí, él es Bela Lugosi, pero ¿y ella? pues ella es la barcelonesa María Alba y… ¿Qué  diablos hace  junto a Lugosi en esta foto promocional de The return de Chandu?

Pasen, lean y conozcan la historia de María Alba y de rebote la de como se explica que Chandú y su peor enemigo Roxor fuesen interpretados por Bela Lugosi ¿Desdoblamiento? ¿Magia? ¿Falta de presupuesto? ¿Burdo truco a la manera de Tu a Boston y yo a California o Marisol rumbo a Río?… ¡Nada de eso! (bueno, igual falta de presupuesto sí) pero, no sean tímidos y penetren en el oscuro y poco conocido mundo del Hollywood hispano, un mundo paralelo donde todo es posible: que Laurel y Hardy sean políglotas, que Drácula sea cordobés y hasta que una catalana co-protagonice un film junto a Bela Lugosi.

Pero… comencemos por el principio:

LOS INICIOS

María del Pilar Margarita Casajuana Martínez nace en Barcelona según unas  fuentes el 28 de diciembre de 1905 y según otras el 19 de marzo de 1910. Tras cursar estudios primarios y trabajar de mecanógrafa prueba suerte en el mundo del cine presentándose en los rodajes que hay en su ciudad, no consiguiendo nada. Tras ganar en 1926 el premio de fotogenia promovido por la Fox y el diario El Día Gráfico, parte hacia Hollywood y firma un contrato con la  Fox el 30 de mayo de 1927 que tendrá un año de vigencia. También ese mismo año una María Casajuana, anunciada como actriz y bailarina que bien podría ser nuestra protagonista, queda cuarta en el certamen de Miss Universo, edición que gana la representante de Estados Unidos, Miss New York.

Todavía como María Casajuana recién llegada a Hollywood.

Nuestra amiga comienza su andadura en la época del cine mudo como María Casajuana con la comedia Her Blue Black Eyes (1927, Eugene Border). Ya en su segundo film es dirigida por Howard Hawks en Un amor en cada puerto (A Girl in Every Port, 1928) donde interpreta un papel secundario, que según algunas bases de datos es el de Chiquita, y según muchas otras es el de “The girl from Buenos Aires”, pero de eso nada, en la película se la presenta como brasileña y su personaje tiene nombre y apellidos: María Buenjoya. El equívoco puede ser motivado a que en el Brasil fantástico ideado por Hollywood en el que todo vale mezclan indistintamente mexicanos con gauchos.

María comparte reparto junto a actores de la talla de la legendaria Louise Brooks, Victor McLaglen y Robert Armstrong. El film es seguido de  Road House (1928, Richard Rosson) un melodrama que protagoniza junto a Lionel Barrymore y Jack Oakie que destaca por ser  su  primera película como protagonista y ya como María Alba en el papel de “Spanish Marla”.El siguiente es Blindfold (1928, Charles Klein), otro melodrama   en el que ejerce de nuevo de protagonista hispana con el papel de Pepita, junto al entonce popular George O’Brien, histórico y tristemente olvidado actor que quedó  inmortalizado por su interpretación en Amanecer (Sunrise, 1927) de Murnau y otros films históricos como Tres hombres malos (3 Bad Men, 1926) y El caballo de hierro (The Iron Horse,1924), dos de los primeros westerns de John Ford.

Con su siguiente trabajo, Joy Street (1929, Raymond Cannon), pasa a hacer papeles algo más secundarios, situación que se incrementa con su siguiente film, Santos del infierno (Hell’s Heroes,1929 William Wyler), su primera película  hablada, rodada para Universal y en el que vuelve a interpretar a una hispana (Carmelita) como buena belleza morena y racial que era, lo que la encasillaba en el estereotipo, tal y como sigue pasando.

SPANISH HOLLYWOOD

Pero para María se acercaba una buena oportunidad. Con la eclosión del sonoro comenzaron los problemas en los mercados exteriores , ya que las películas eran estrenadas en el idioma original o suprimiendo el sonido, lo que no satisfacía a los espectadores, que ponian toda su buena voluntad acudiendo al cine a ver, por ejemplo, El Doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931 James Whale) en inglés o M, el vampiro de Düsseldorf (M, 1931 Fritz Lang)  en alemán. El cine Coliseum de Barcelona, primera sala en España que contó con equipo sonoro, tuvo que conformarse cuando estrenó en septiembre de 1929 La canción de París (Innocents of Paris, 1929 Richard Wallace), con proyectarla muda y  poner el sonido durante los números musicales de Maurice Chevalier. Así que los grandes estudios comienzan a producir filmes en distintas lenguas interpretados por actores autóctonos de cada país. Desde las poderosas Fox, Universal, Columbia, Metro-Goldwyn-Mayer, Paramount y  Warner, hasta pequeñas productoras, todas  se lanzan a realizar, no solo versiones de producciones americanas, que se rodaban a la vez o a continuación de la original aprovechando sus mismos decorados, sino  también filmes dirigidos únicamente al mercado exterior, como pasó, por poner un ejemplo, con las películas de Carlos Gardel.

Los estudios vieron rápidamente la importancia del mercando hispano y pronto se llenaron de jóvenes aspirantes y renombrados actores provenientes de España y Sudamérica en busca de su oportunidad. También se importaron directores y escritores para adaptar los diálogos. Con todo ello, de paso, se eliminaba la competencia exterior.

Los primeros fims estrenados fueron cortometrajes musicales en su mayor parte, pero pronto se animó la actividad, llegando a ser febril de 1929 a 1935, decreciendo a partir de ahi y desapareciendo en 1939, dejando unos 175 títulos que han quedado casi totalmente olvidados y en muchos casos perdidos. Los únicos que han pasado a la historia son la versión hispana de Drácula (1931, George Melford), que muchos consideran superior a la americana y también las comedias de  Laurel y Hardy, que rodaban películas en varios idiomas hablando ellos mismos como buenamente podían en castellano, alemán, francés e italiano, dándose la curiosa situación de que en muchos casos la versión hispana es mucho más larga y contiene gags más elaborados. Incluso Buster Keaton hizo y otros actores de la factoría  Hal Roach, como Charley Chase interpretaron sus propias versiones hispanas de sus films americanos.

También la poderosa UFA alemana tomó nota y existen dobles versiones de algunos de sus títulos, como El Ángel Azul (Der Blaue Engel, 1930 Josef Von Sternberg) que tiene además de la versión alemana, una inglesa interpretada por los mismos protagonistas y La ópera de tres peniques (Die Dreigroschenoper, 1931 G. W. Pabst ) de la que, al igual que de El testamento del Dr. Mabuse (Das Testament des Dr. Mabuse, 1933 Fritz Lang), se realizaron, además de la original alemana, versiones francesas, aunque en este caso se tuvo que cambiar la mayor parte del reparto, y en el caso de la última incluso había un co-director

Programa español doble original (cerrado)

Uno de estos films rodados en Hollywood fue Charros, gauchos y manolas (1930), dirigido por Gene Walsh con Xavier Cugat como productor y director musical, un divertimento creado exclusivamente para el mercado hispano (aunque se planeó una versión americana cuya existencia no se ha podido confirmar) compuesto  por diversos números musicales en el que colaboró un nutrido grupo de actores hispanos. Cugat la produce con la cooperativa Hollywood Spanish Pictures, una compañía que tuvo efímera vida con la que únicamente se rodó otro film, Un fotógrafo distraido, asunto corto que también contó con Xavier Cugat como productor y director.

Tras esta aventura, María se enroló en el rodaje de versiones hispanas de películas americanas, recuperando de paso con estos fims el papel de protagonista. Así ese mismo año rueda El cuerpo del delito (1930, Cyril Gardner / A. Washington Pezet) versión del film policiaco The Benson Murder Case (1930, Frank Tuttle), adaptado por el novelista y poeta Josep Carner,  en cuya versión hispana predominaron claramente los actores españoles como Ramón Pereda, interpretando el papel que en la americana hacía William Powell y el por entonces popular Antonio Moreno, que llegó a protagonizar junto a Greta Garbo La tierra de todos (The Temptress, 1926 Fred Niblo) y el clásico Ello (It, 1927 Clarence G. Badger) junto a Clara Bow.

Programa original doble español (cerrado)

En el film también colaboraron, Carlos Villarías y Barry Norton, dos  actores que pronto se embarcarían en el rodaje de la versión hispana de Drácula para la Universal.

Más rodajes: La fuerza del querer (1930, Ralph Ince), rodada al término de la versión americana, The Big Fight (Walter Lang), un drama con boxeo, gangsters  ambientado en los bajos fondos rodada para Paramount, sello que poco después organizó cerca de París los estudios Joinville, que se dedicaron al rodaje de sus films hispanos, que así dejaron de rodarse en Hollywood.

Sigamos con más títulos: Olimpia / Si el emperador los supiera (1930) con dirección acreditada a  Frank Davis, aunque los títulos de crédito no expresan el  nombre de director y con Juan de Homs como director de diálogos. La película, una producción Metro Goldwyn-Mayer y versión de His Glorious Night (Lionel Barrymore, 1929), se rodó simultáneamente con las versiones en francés y en alemán, al igual que la siguiente, Los que danzan (1930, Alfredo del Diestro / William C. McGann), versión de Those Who Dance (1930, William Beaudine). La película contó con la colaboración de Pablo Álvarez Rubio, el Rendfield del Drácula hispano; Su última noche (1931, Carlos F. Borcosque y Chester M. Franklin), comedia realizada para la Metro en versión única a partir de la muda The Gay Deceiber (1926) junto a los prestigiosos actores Ernesto Vilches, Conchita Montenegro y Juan de Landa; El Código Penal (1931, Phil Rosen /Julio Villareal) para Columbia, de nuevo con Barry Norton y Carlos Villarías, un film que en su versión americana, The Criminal Code (1931, Howard Hawks)  contó con la recordada actuación de un Boris Karloff pre-Frankenstein. También se realizó una versión francesa,  , dirigida por Jack Forrester. Termino esta enumeración de rodajes con  Camino del infierno / Del infierno al cielo (1931, Richard Harlan) , obra realizada para 20 thCentury Fox donde interpretaba el papel que Janet Gaynor encarnó en la versión original americana, The Man Who Came Back, que dirigió Raoul Walsh y que aquí se estrenó sin sonido.

Cartel español original

Programa original español sencillo troquelado.

Criminel

En febrero de 1931 se casa con David Todd, un ejecutivo de la Fox, con lo que su situación en América queda normalizada, aunque en 1937, un supuesto marido español de la actriz solicita el divorcio al tener noticia de ese segundo matrimonio de María Alba en Hollywood.

También es reclamada para hacer papeles secundarios en algunas producciones americanas como Nada más que un gigoló Just a Gigolo (1931, Jack Conway), para la Metro, con un papel que rechazó Conchita Montenegro. Si no hubiera ya bastante lío con que la actriz fuese anunciada en los carteles como María Casajuana, María Alba y María Alba Casajuana, en el programa de mano español, un inepto añadió de forma totalmente expontanea un nuevo nombre para  la actriz, el de Irene Alba. También intervino en  Goldie (1931, Benjamin Stoloff) junto a Spencer Tracy y Jean Harlow para la Fox, donde retorna de paso a los papeles de hispana  encarnando el papel de Dolores.

Programa español doble (cerrado)

Programa español doble cerrado.

Tras interpretar La ley del harem (1931, Lewis Seiler), versión única y musical de la muda Fazil (1928, Howard Hawks)  y ser desplazada a un papel secundario, no vuelve a tomar parte en películas hispanas, centrando su trabajo en producciones americanas y obteniendo el que posiblemente sea su mayor éxito con El Robinson moderno (Mr. Robinson Crusoe, 1932 Edward Sutherland), comedia producida, escrita y protagonizada por un Douglas Fairbanks lejos de su época dorada que se rodó en escenarios naturales de  Fiji, Samoa y Tahití.

A partir de ahí compagina papeles secundarios con protagónicos en todo tipo de producción, aunque alejándose de los grandes estudios: comedia en Hypnotized (1932, Mack Sennet); aventuras con Kiss of Araby (1933, Phil Rosen); misterio y fantasía con  The Return of Chandu (1934, Ray Taylor); comedia de nuevo con Flirting with Danger (1934, Vin Moore) interpretando el personaje de Rosita, y  ya con la Monogram, western con West of Pecos (1934, Phil Rosen), naturalmente incorporando a una mexicana con el nombre de Dolores.

En 1935 con la producción Monogram Great God Gold (Arthur Lubin), decide dar por finalizada su carrera.

Puro glamour

Aunque en 1946 rodaría dos películas más en México: El hijo de nadie (Miguel Contreras Torres) y La Morena de mi copla (Fernando A. Rivero), siendo ella la protagonista absoluta de esta, su última película.

El 9 de julio de 1950 se casó con Richard J. Burk y tuvo 3 hijos.

Y finalmente la actriz falleció de Alzheimer el 26 de octubre de 1999 en San Diego (California).

Pero les prometí hablar de…

CHANDU

Programa original español.

Chandú el mago nace en 1931 en forma de  programa radiofónico. Sobrevivió hasta 1936 e incluso volvió a las ondas durante dos años más en 1948. Al año siguiente de su estreno Fox adquiere los derechos para rodar un largometraje, Chandú, Fantasía Oriental (Chandu the Magician, 1932 Marcel Varnell y William Cameron Menzies). La película cuenta con Edmund Lowe interpretando el papel del mago, rol que sin duda obtiene tras su éxito en The Spider (1931) film también codigido por Cameron Menzies donde hacía de Chartrand, un personaje  similar. Chandú tuvo como antagonista a Roxor, encarnación también del personaje radiofónico e interpretado por Bela Lugosi, que tuvo que acomodarse un turbante, como también haría en otros films como Night of Terror (1933, Benjamin Stoloff) y El castillo de los misterios (You’ll Find Out, 1940 David Butler).

El rodaje se prolonga durante tres meses y se estrena ese mismo año.

Lugosi, que un año antes había tenido su primer éxito con Dracula (1931, Tod Browning)  y  acababa de interpretar dos míticos films como son El doble asesinato de la calle Morgue (Murders in the Rue Morgue, 1932 Robert Florey) y Zombie, La legión de los hombres sin alma (White Zombie, 1932 Victor Halperin), acepta este film menor en un intento de cambiar de registro alejándose del cine de terror,  aunque eso sí, interpretando a un villano que pretende apoderarse del rayo de la muerte para (por supuesto) dominar el mundo, pero que  contará con la oposición de Chandú, que de paso conquistará a la princesa Nadji de Egipto.

El film fue co-dirigido por William Cameron Menzies, responsable del diseño de producción de, por ejemplo, El ladrón de Bagdad (The Thief of Bagdad, 1924 Raoul Walsh) y Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, 1939 Victor Fleming) y también dirección  de, entre otras,  La vida futura (Things to Come,1936) e Invaders from Mars (1953).

La obra es pura fantasía oriental de aventuras con elementos pulp, y a pesar de que Roxor aparentemente no muere al final, circunstancia que podía aventurar una secuela, Fox no retomó el personaje.

El film alcanzó cierta popularidad, como atestigua que Radio Pictures realizara el corto cómico, Sham Poo the Magician. También este primer Chandú se estrenó aquí en la época, cosa que no consiguió la segunda encarnación del personaje que pasamos a revisar.

En 1934 el productor independiente Sol Lesser obtiene los derechos del personaje y rueda en tres semanas The Return of Chandú, un serial de 12 episodios en el que Lugosi también interviene, aunque en esta ocasión, quien sabe si  por arte de magia (juo,juo…) interpreta el papel de Chandú, dándose la paradoja de que si en el primer film con Lugosi como Roxor secuestra a la princesa Nadji, en este como galán acaba conquistándola. Cosas del cine, por otra parte nada raras, si no vean lo que pasó con Terminator.

Cuando se embarca en The Return of Chandú, Bela Lugosi acababa de rodar junto a su competidor Boris Karloff, Satanás (The Black Cat, 1934 Edgar G. Ulmer) para Universal, así que tras arañar la gloria de nuevo, pone los  pies en un pequeño estudio para rodar su segundo serial -el primero fue The Whispering Shadow (1933 Al Herman y Cobert Clark).

La película nos cuenta la lucha del místico mago Chandú contra una bizarra secta gatuna ubicada en la isla de Lemuria. Los Lemurianos necesitan un sacrificio para resucitar a su diosa Ossana y naturalmente escogen al interés romántico del mago: la princesa Nadji de Egipto (nuestra María Alba). Naturalmente Chandú lo desbaratará todo, perdiendo incluso sus poderes por medio.

En la película Lugosi está en su salsa, y como el personaje también tiene poderes hipnóticos, no duda en utilizar todos sus recursos interpretativos, ya saben, la manita en actitud hipnótica, la mirada y su “rest, rest” que tanto nos gusta.

¿Qué espanta a Bela Lugosi en brazos de María Alba?¿La llegada de sus esposa?

El productor, para dar algo de consistencia al producto, alquiló a RKO unos muy reconocibles decorados de King Kong (1933, Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack) y El hijo de Kong (The Son of Kong, 1933 Ernest B. Schoedsack) . Así la puerta que retenía a nuestro gorila favorito se convierte por arte de birlibirloque en el templo de Lemuria, mientras que el puerto de Dakang de El hijo de Kong es ahora la ciudad de Suva. También contó con escenarios de Rey de reyes (King of Kings, 1927 Cecil B. DeMille).

Durante el rodaje Lugosi intervino además en El don de la labia (Gift of Gab, 1934, Karl Freund), donde al igual que Karloff, hace una breve aparición especial.

Del serial se hicieron dos montajes para lanzarlos como largometraje. El primero de 76 minutos, The Return of Chandu (1934, Ray Taylor), condensaba  los cinco primeros episodios, mientras que el segundo, Chandu on the Magic Island (1935, Ray Taylor), resumía los siete restantes en 67 minutos.

Lugosi, además de los dos seriales nombrados, colaboraría en otros tres: Shadows of Chinatown (1936) de 15 episodios  de 20 minutos; The Phantom Creeps (1939) de 12 episodios de 21 minutos y S.O.S Coastguard (1937) de 12 episodios  de 20 minutos. De todos ellos se hizo el correspondiente largo.

CHANDU THE MAGICIAN (Chandú, fantasía oriental, 1932 Marcel Varnel y William Cameron Menzies)

Edmund Lowe (Dr. Frank Chandler / Chandú), Irene Ware (Princesa Nadji), Bela lugosi (Roxor), Herbert Mundin (Albert Miggles), Henry B. Walthall (Robert Regent(, Weldon Heyburn (Abdulah), June Lang (June Vlasek), Michael Stuart (Nestor Aber), Virginia Hammond (Dorothy Regent), Nigel De Brulier (maestro Yogi), Charles Stevens (Ali), Dick Sutherland (Henchman).

THE RETURN OF CHANDU (1934, Ray Taylor

Reparto: Bela Lugosi (Dr. Frank Chandler/Chandú el Mago), María Alba (Princesa Nadi), Clara Quimba Yong, Lucien Prival, Phyllis Ludwig, Dean Benton, Bryant Washburn, Peggy Montgomery, Wilfred Lucas, Cyril Armbrister, Elias Lazaroff, Dick Botiller, Murdock McQuarrie, Jack Clark y Joseph Swickard.

 

Este artículo no habría sido posible sin dos libros imprescindibles sobre el desconocido cine realizado en Estados Unidos por actores españoles entre 1929 y 1939: Cita en Hollywood (Juan B. Heinink y Robert G. Dickson) y Los que pasaron por Hollywood (Florentino Hernández Girbal y Juan B. Heinink ).

Y grácias reiteradas a Juan B. Heinink por las correcciones aportadas a este  artículo, producto de investigaciones del autor posteriores a la publicación de Cita en Hollywood. Es todo un privilegio contar con su colaboración

Categorías:TERROR UNIVERSAL

Más allá de la vida, un Eastwood más allá de la muerte

Harry Callahan sigue siendo el pistolero solitario que vaga por el Far West por un puñado de dólares, con aire de duro en su semblante, pero cargando arrobas de ternura en su corazón negro de cazador blanco. Y la ternura se le escapa cada vez más por las comisuras de ese rictus de dureza que sigue manteniendo en sus labios. Anda a la búsqueda del sucesor que merezca el legado del Gran Torino que es su cine, porque sabe que la Parca ya no va a tardar mucho en llevarle más allá de la vida. Y en Hereafter (esta vez no se quejen de mis spoilers que ya quien le ha puesto el título en español les ha dado el principal) medita sobre la muerte para alentarnos a seguir viviendo de aquí en adelante hacia el futuro, aunque no tengamos todas las respuestas.

Los cuatro ojos simétricos a los míos me espetaron tras la proyección: “A mí me ha gustado, pero tú te la cargarías si no fuera de Clint Eastwood”. Mi otra cabeza presume de no dejarse influir, de opinar siempre desde la propia vivencia interior al margen de los criterios de otros, y, a veces, piensa que esta cabeza fría que dicta ahora las palabras a las manos está tejida sólo con datos librescos y adquiridos. No negaré mi perplejidad y la falta de rapidez en la respuesta. No respondí, de hecho. Sólo después caí en que la cosa es que sí es una película de Clint Eastwood, de su autoría nos vendrá o no una obra maestra, que no me olvido de que también dirigió Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County, 1995), pero, sea lo que sea lo que nos ofrezca, el placer está garantizado de entrada.

Los puentes de Madison, esa falta de ritmo del final y esa melaza para cincuentonas

Y es que Eastwood domina a la perfección el arte de narrar con imágenes. Leía en alguna parte que no es que haga cine clásico sino que rueda películas actuales del modo en que lo habrían hecho los grandes clásicos de la época dorada; no puedo estar más de acuerdo. Más allá de lo que venga a contarnos, quedaremos satisfechos por el enorme alivio que es gozar de esos planos impolutos, de esa cámara serena que se desliza por el encuadre con la sutilidad de una bailarina de ballet, nada de tomarla en mano así porque sí, ni ningún otro desvarío de aquellos que cometen quienes quieren ser a toda costa modernos (y, no, no tengo nada contra de lo novedoso, es más saturación que otra cosa). Sabemos que se va a jugar con toda la profundidad de campo; que ningún detalle captado será superfluo y que esa precisión hará innecesario que las escenas se prolonguen más de la cuenta; sabemos también que habrán elipsis dirigidas directamente a nuestra inteligencia para hacernos cómplices de la trama; que la grúa y los travellings serán firmes y elegantes, esa cuestión moral de la que hablaba Godard; en definitiva, sabemos que vamos a ver una película y no un experimento con gaseosa. Que una película sea de Eastwood es sinónimo de que va a estar bien dirigida, que la historia la va a contar la cámara y no el guión, igual que será la cámara la que construirá los personajes acompañada por una excelente dirección de actores (hasta los enemigos de Matt Damon se quedarán sin palabras para criticarle en esta ocasión). Todo esto lo sé antes de entrar en el cine y por eso, pese a toda mi frialdad racional, no voy a poder emitir un juicio absolutamente objetivo, porque aunque la película no llegará a convencerme, siempre habré pasado un buen rato.

Todos estos aprioris se cumplen perfectamente en Más allá de la vida, robándole las palabras a Quim Crusellas (Nits de Cinema Oriental): donde otros habrían perpetrado un telefilm infumable, Eastwood nos pare un peliculón. Uno de esos de toda la vida, happy end incluido.

Hereafter es el título original de la película, pero también es el título de la novela que presenta Marie Lelay (Cecile de France) en Londres. Con su peripecia se inicia el film. Tras unos breves créditos iniciales, Eastwood nos sumerge en el paraíso de sol y aguas cristalinas que pueden ver desde la habitación de su hotel la célebre periodista Marie Lelay y su amante, el realizador televisivo Didier. Es diciembre de 2004 y estamos en el sur de Asía. Todo le sonríe a Marie, se siente en la cresta de la ola de su éxito profesional y sentimental, pero el mar va a abatirse sobre ella dando un giro de 180º a su vida. Más allá de la vida arranca emulando las películas de catástrofes con una maestría que ya quisiera Roland Emmerich para sí: la secuencia del tsunami es de un realismo aterrador. Pero es en medio de ese verismo donde se inicia lo fantástico, cuando Marie es engullida y sus pulmones se llenan de agua entramos en un limbo azulado de luces y sombras en el que la periodista ve a otras personas en su misma situación. Rescatada de las aguas, vuelve a la vida cuando ya había sido dada por muerta. La experiencia de la muerte marcará en adelante su vida. Como esa misma experiencia, vivida desde otros ángulos, marca la existencia de los protagonistas de los otros dos relatos que se entretejen en esta película de acciones paralelas. Por un lado tenemos en San Francisco a George Lonegan (Matt Damon), un psíquico (llámenlo medium si lo prefieren) amante de Dickens y hastiado de su habilidad, que los demás consideran un don, pero que el siente como una maldición de la que quiere librarse. Y por otro lado, en Londres, tenemos a Marcus (Frankie McLaren), hijo de una heroinómana vigilada por los servicios sociales, y hermano gemelo de Jason (George McLaren) quien se considera el mayor por haber nacido once minutos antes; cuando Jason muera en un accidente, Marcus sentirá en su carne el miedo a la muerte y la inmensa soledad de haber perdido a su hermano, protector y álter ego. Desde ese momento lo único que le impulsa es saber que ocurre tras la muerte, dónde está su hermano, poder hablar con él. Y buscará las respuestas en Internet de la mano de nuestro amigo Google.

No pude evitar pensar en González Iñárritu mientras veía este relato de vidas cruzadas. Concretamente en el González Iñárritu de Babel (2006). Ambas son películas de episodios que se entrelazan por el azar y una problemática común (allí el tema es la comunicación), pero cada director opta por un modo distinto de narrar el entretejido de la  trama. El mexicano acude a la desecuenciación temporal para ir desgranando la trabazón de unas historias que han sido unidas ya de entrada por el azar. Eastwood, en cambio, recurre a un tiempo lineal, y será él quien vaya estableciendo el azar (cual si fuera un demiurgo) que acabará uniendo tres historias, que no guardaban relación, en el transcurso de un año. Si Iñárritu (y Guillermo Arriaga, por supuesto) se decanta por una estructura vanguardista, Eastwood (de la mano de Peter Morgan) escoge aquella otra más convencional que ya había consagrado la narrativa clásica del cine desde sus primeras manifestaciones. Y quien escribe esto no elige entre un planteamiento u otro, me quedo con  ambos, porque los dos autores se han inclinado por el modo que mejor convenía al estilo personal y al tono que querían darle a la película, ambos hacen lo adecuado.

En Más allá de la vida las casualidades están construidas a posteriori, pero no resultan forzadas, porque no hay un sólo plano gratuito, ni ningún elemento en el encuadre que no tenga una razón de ser para estar allí. Si algo define el tránsito de un personaje a otro, de un episodio a otro, es la elegancia. La cámara de Eastwood se desliza por el paisaje urbano que envuelve a cada uno para moverse de un país a otro, de un continente a otro, de una intriga a otra, sin necesidad de rótulos que habría utilizado un director menos experto. Los personajes no comparten escenario pero Eastwood consigue que no se fragmente y nos saque de la historia, los vamos acompañando en su viaje mientras avanza su anécdota vital aproximándose cada vez más uno a otro. Si sus inquietudes son cada vez más comunes a lo largo de un tiempo compartido en la distancia, es lógico que acaben confluyendo personajes e historias en un mismo espacio. Es previsible, el espectador se limita a preguntarse cómo, cuándo, dónde y por qué, los va a reunir. Pero poco importa que se vea venir, leerán ustedes estos días que Eastwood ha filmado un drama sobrenatural al estilo del El sexto sentido (The Sixth Sense,1999, M. Night Shyamalan), pero les estarán mintiendo. En ningún momento nuestro director se ha propuesto introducir una vuelta de tuerca, no nos quiere sorprender con un final inesperado, porque lo que pretende que nos asombre es descubrir que se puede vivir con plenitud sin ignorar la muerte. Es más, nos está diciendo que sólo mirando la verdad de la muerte podremos vivir con valentía y gozar del amor que nos hace suave el camino.

Peter Morgan no es creyente, pero la muerte repentina de un amigo le hizo necesitar escribir este guión; Clint Eastwood no sabe si hay un más allá, pero sabe que en el más acá la gente necesita esperanzas.  Ambos creen que hay demasiado tabú al hablar de la muerte. Con ese mismo sentimiento componen a Marie Delay. Ella es una periodista política de éxito, es conocida por su hacer crítico e incisivo, lidera un programa de máxima audiencia y nunca ha tenido miedo de cubrir los sucesos en el lugar de los hechos. Pero todo eso cambia cuando vive la experiencia de estar al borde de la muerte. Es una vivencia demasiado intensa como para que su rutina no se vea interferida. Su perspectiva de la vida cambia y quienes la rodean la fuerzan a que se tome un respiro. Es la hora de dedicarse a ese libro, siempre pospuesto, que desvelará el lado oscuro de Miterrand. Sin embargo, su inquietud ya no es la misma, las preguntas que se hace son muy otras. Decide investigar sobre el después de la muerte desde las circunstancias vividas y desde los datos que ha podido arrojar la ciencia médica: hace falta que alguien reputado dé su testimonio para sacar a la luz lo que más preferimos ocultar. Quienes creían en ella le dan la espalda, poco a poco va quedando relegada a un segundo plano de lo que ella misma había sido (esos flases en la profundidad de campo que nos van dando el indicio de cómo le van arrebatando su trabajo,  su prestigio, el corazón del hombre al que ama). La ola la ha arrastrado a un fondo más profundo del que creía, pero pese al dolor por la pérdida no dejará de seguir adelante, porque lo que está buscando es más importante que lo que ha perdido. Quizás lo que la había rodeado hasta entonces era sólo vanidad, quizás triunfar era otra cosa y quizás su fracaso sea la victoria de reconocerse a sí misma.

Porque Más allá de la vida no es sólo un drama fantástico, no sólo hace que nos preguntemos por el después de la vida, sino que sobre todo nos hace preguntarnos por el aquí y ahora. Es una reflexión sobre quién es triunfador, quién un fracasado, quién es un modelo a imitar, quién no es más que un inadaptado al que marginar.

George Lonegan  se define en un momento del film como freak (aprovecho para exhortarles a que vean la película en su versión original), porque así se siente: como un monstruo de feria que todos quieren observar pero a quien nadie deja vivir con normalidad. Una enfermedad en las meninges padecida en su infancia está detrás de las visiones que le asaltan desde la adolescencia (que no se preocupen los escépticos que la película da suficientes argumentos como para sostener que lo paranormal no es más que una deformación de la mente). Visiones que le llevaron a la fama cuando ejerció de medium, (tuvo consulta, página web y hasta se escribió un libro sobre él), pero lo dejó todo para intentar tener una vida normal. Ante la incomprensión de su hermano, trabaja de obrero en los muelles y vive aislado, aunque hace todo lo posible por salir de su soledad, incluso apuntarse a un curso de cocina (que tire la primera piedra aquel que no se haya apuntado nunca a un cursillo de centro cívico o similar con tal de conocer gente) que sólo servirá para comprobar de nuevo que su virtud es una maldición que le impide establecer relaciones normales. Así se muestra en el sugerente miniepisodio que vive con Bryce Dallas Howard interpretando a Melanie, una bella compañera de curso que esconde traumas en su pasado. La historia de George está sumida en la melancolía, una melancolía que remarca ese solo de guitarra que es el tema musical asociado a él (Eastwood es quien firma una banda sonora compuesta para ahondar en el lirismo nostálgico que recorre el film). Se siente condenado a estar solo, como solo come en su cocina (nuevamente la delicadeza de Eastwood para construir todo un universo de sentimientos con un único encuadre y un único movimiento de cámara); es en ese recogimiento donde toma conciencia de que quienes le conocen sólo se acercarán a él por interés, incluido su propio hermano. Así decide irse, poner un océano de por medio, en busca de sí mismo y de aquello que pueda llenar sus vacíos.

El destino elegido por George será Londres, un Londres que se recupera de los atentados del 7J . Y en la ciudad del Támesis verá cumplidos sus deseos. Me permito hacer un alto aquí para introducir un inciso y preguntarme qué película vio el crítico de La Vanguardia. Sin duda no la misma que yo, pues si hubiera sido así no podría no haber comprendido el motivo de incluir el atentado del metro Londinense en la trama. Hablaba yo más arriba de los recursos utilizados por Eastwood para entrelazar los espacios escénicos, para secuenciar el tiempo de acción también recurre a lo sutil. Nada de rótulos que habrían introducido un efecto de suspense que en ningún momento se persigue en la película, acude a la inteligencia del espectador, más concretamente a su memoria haciendo coincidir los momentos de mayor intensidad con acontecimientos y eventos que el propio público puede situar en el tiempo. Así pues, durante las poco más de dos horas de proyección, sabemos que transcurre algo más de un año en la vida de los personajes sin necesidad de que nos sea dicho (aunque se deja caer en un momento de los diálogos por si hubiera algún que otro pulpo despistado), puesto que vemos como la acción arranca con el tsunami que asoló los países índicos en diciembre de 2004, continúa desplegándose en julio de 2005, fecha de los atentados londinenses, y concluye durante la feria del libro de Londres (The book fair of London) que suele celebrarse en el mes de abril. Pautar el tiempo es uno de los motivos para incluir sucesos tan conocidos, pero también son escogidos para arropar los momentos climáticos del film. Funcionan como intensificadores de la tensión dramática, a la vez que nos hacen observar con nuestros propios ojos cuán efímero es el bienestar (en este sentido es espectacular el arranque del tsunami). Nos hacen ver como en pocos segundos podemos atravesar la delgada línea que separa la vida de la muerte y consigue que nos alegremos de que tanto los personajes como nosotros mismos sigamos estando en este lado de esa línea.

Eastwood ha afirmado que esta es su película más francesa en alusión a que es la más intimista, sin embargo, el espectador, pese a la monumental presencia de Cecile de France, siente que ese intimismo, que esa investigación del yo que se lleva a cabo en la película, está más próximo a las brumas del realismo londinense que al onirismo de los surrealistas franceses. Al fin y al cabo el desenlace tendrá lugar en Londres y George Lonegan ha ido a esa ciudad siguiendo las huellas de su admirado Dickens. Interrogado Peter Morgan sobre por qué había elegido al autor de Grandes esperanzas, señaló que no tenía un motivo definido, que simplemente le pareció que servía para decir mucho sobre el personaje de Matt Damon sin recurrir a la descripción, mostrándolo en relación al escritor. Ese sería el motivo (definir al personaje y su temperamento) por el que George Lonegan se duerme todos los días escuchando un capítulo de David Coperfield en la voz de Derek Jacobi, en un audiolibro que probablemente es ficticio (al menos eso he de concluir después de investigar sobre ello); tiene colgado un retrato de Dickens en su sala; lo primero que visita es el 48 de Doughty Street, la casa en la que vivió (y murió) el autor británico; y acude a la Book Fair atraído por un cartel que anuncia la lectura de La pequeña Dorrit por el propio Jacobi (que aparece en la película interpretándose a sí mismo). Sin embargo, muchas veces los relatos se independizan de su autor y sobrepasan las pretensiones de éste: la presencia de Dickens no le va a resultar anecdótica al espectador. Todo lo contrario el espíritu de Dickens, quien formó parte del The Ghost Club interesado como estaba por los fenómenos paranormales y la comunicación con los muertos (ya ven que Morgan ha tropezado con una auténtica serendipia), está muy presente en la atmósfera de la película, especialmente en el episodio de Marcus que es un auténtico cuento dickensiano del siglo XXI.

Efectivamente, la historia de los dos gemelos recuerda a los relatos de huérfanos de Charles Dickens, incluso el tratamiento del color y su forma de vestir nos remonta al Londres victoriano desde que nos los presenta en casa de un fotógrafo. Esa secuencia sola sirve para caracterizar a los dos hermanos, Jason, el mayor por once minutos, es locuaz, avispado y es el dominante, Marcus en cambio es introvertido, casi desvalido, se deja proteger por su hermano del que es un auténtico vasallo. Los gemelos McLaren debutan con esta actuación (cuántos quisieran entrar en el cine de la mano de un grande como Eastwood) y fueron interpretando a uno u otro de los gemelos de ficción según cuál de ellos dos diera el mejor registro de la escena. En su historia se dan la mano el tono picaresco (toda la estratagema para engañar a los representantes de los servicios sociales) y la mayor carga dramática del film con la muerte por atropello de Jason (una secuencia montada con un ritmo de vértigo que nos hace sentir tan en directo la muerte del pequeño como lo hace el hermano de Jason y con la misma sensación de impotencia). Marcus queda sólo y separado de sus seres más queridos justo cuando parecía que su madre heroinómana se iba a desintoxicar e iban a ser por fin una familia normal. Marcus ha perdido su reflejo, aquel que le daba fuerza y vagará en su búsqueda. De todos los protagonistas, Marcus es el más herido por la muerte real, perder a su gemelo le aboca doblemente a ella, porque su hermano ha dejado de estar entre los vivos y porque siendo su igual él también ha muerto un poco pero sin saber a dónde ha ido a parar la mitad de su alma. Este episodio es el que más fácilmente se habría convertido en sensiblero y lacrimógeno de no haber estado detrás la mano de Clint Eastwood. Y es que toda la amargura y el quebranto que deja la muerte de Jason en Marcus ( y que tan bien recoge el tema musical que la refleja en el que los violines parece llorar mientras el piano pone las notas hondas del dolor), está entrelazada con enormes dosis de humor e ironía. Ese ir de psíquico en psíquico en busca del contacto con el más allá tiene más de comedia que de drama, y los pequeños McLaren (sólo tienen doce años) bordan una actuación repleta de leves matices de expresión como si en ellos anidara ya toda la experiencia interpretativa de un Viggo Mortensen.

¿Qué consejos le estará dando el veterano al debutante?

¿No hay una vaga similitud con la visión de Marie DeLay bajo el tsunami?

Las imágenes de rodaje que  muestran al viejo Clint junto a los pequeños McLaren hacen recordar la relación que tenía aquel con su joven vecino chino en Gran Torino. Cuando acabé de ver el Eastwood del 2008 salí del cine lanzando vivas porque Eastwood lo había logrado: ya era tan grande como Ford, pues este no hubiera dudado en firmar aquella película. No reaccioné así tras la proyección de Más allá de la vida, supe que no estaba ante su mejor película, pero salí feliz como cuando en mi infancia vi en la pantalla grande Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977, Steven Spielberg). Esta cabeza racional que escribe no dejará de ser agnóstica por mucho que la cabeza emotiva se declare creyente, pero me gustan los cuentos y esa suspensión trágica del “y si…”. Más allá de la vida es un canto de esperanza y un empujón hacia el carpe diem aunque las esperanzas no llegasen a ser reales. Un cuento con final feliz cuyos personajes nos siguen acompañando cuando ya han terminado los créditos. Sabemos que se nos aparecerán cuando nos sintamos inmortales por aceptar la mortalidad y nos rodearán en esos momentos de ensoñación como a Dickens le envolvían sus personajes durante el sueño.

No es la película de Eastwood que más me gusta, pero sé de cierto que es la que más le habría gustado a mi padre, aunque fuera sólo por eso ya la habría puesto entre mis favoritas.

Sudor Frío, estreno en Argentina, para nosotros el cómic

Serendipia conoció a los hermanos García Bogliano cuando eran unos jóvenes adolescentes amantes del cine que editaban desde Madrid el fanzine Confusos en el que expresaban opiniones que se avanzaban a la época. Es por eso que fue una agradable sorpresa recuperar su pista a través de Internet convertidos ya en cineastas independientes. La red nos permitió recuperar su ópera prima, Habitaciones para turistas (2004) a la que dedicamos un artículo para dar a conocer su cine en este otro lado del Atlántico. Coincidiendo con la celebración de Halloween, y gracias a la gentileza de Klowns Asesinos, pudimos ver la que fue su tercera película 36 pasos (2006), nuevamente un slasher marcado por la fatalidad en el que vertían sus conocimientos sobre cine, su asimilación de las técnicas más actuales (una cámara nerviosa que juega al virtuosismo, quizás con más voluntad que acierto, y que muestra que Adrián y Ramiro siguen siendo unos cinéfilos impenitentes) y su buen gusto a la hora de elegir actrices.

Ellos mismos se han financiado sus films de forma independiente mediante su productora Paura Flics. Así sus películas se han exhibido en festivales (Buenos Aires Rojo Sange, Mórbido film fest, etc.) y han recibido el reconocimiento que merecen en toda Sudamérica. Ahora, por fin, les ha llegado el turno de disfrutar las mieles de un estreno comercial. Sobre ello hablaba Adrián García Bogliano en la conferencia de prensa para presentar el proyecto: Sudor Frio tiene la particularidad de ser la primera película de horror Argentina que se hace pensada a nivel industrial como para un estreno en salas comerciales en los últimos 50 años. Esto nos parece un hito bastante interesante y es una película donde se unen dos formas bastante diferente de hacer cine que es la de la experiencia y la trayectoria que tenemos con Pampa Films, que es la coproductora de esta película y lo que hemos venido haciendo durante muchisimo tiempo con Paura Flics, con nuestra productora independiente de cine de terror. El salto a la explotación en salas ha sido posible gracias a la coproducción de Pampa Films una de las productoras latinas más importantes conformada por Juan Pablo Buscarini y el grupo español Filmax. Su estreno en argentino tendrá lugar el jueves 3 de febrero y ya se puede ver el spot en las televisiones del país:

Sudor Frío es una película de terror que resultará bastante salvaje dentro de lo que es la escena comercial argentina. El propio Bogliano la compara con la saga Saw (cuya sexta entrega fue objeto de censura en nuestro país cada vez más pacato), pero en opinión del director ellos han introducido unas gotas de humor negro que suavizarán la tensión en algunos momentos. La verdad es que con esa descripción se nos abre el apetito de ver esta película que juega con el suspense, la intriga matemática, los nuevos miedos nacidos a raíz de Internet, e incluso ciertas notas políticas. El argumento nos trae la historia de un joven (Facundo Espinosa) en busca de su novia desaparecida (la debutante Camila Velasco). Una amiga incondicional (Marina Glezer) de ambos estará dispuesta a todo por ayudarle. Su investigación les conducirá a un caserón en cuyo interior les están esperando unos asesinos armados con veinticinco cajas de explosivos pertenecientes a la dictadura de Videla. Adrián lo explica así: se plantea en un principio como una película romantica, pero que a partir de los 20 minutos se convierte en una montaña rusa de terror que esperamos que no dé respiro al espectador, por lo cual resulta un desafío, y que tenga que convertirse en un mecanismo de relojería que no le de un respiro al espectador.

Que Sudor Frío no deja indiferente, lo prueba el éxito de público y crítica con la que la recibió el Mórbido Fest. Desde Costa Rica, después de verla en México, nos llega este comentario:

Sudor frío es una cinta para analizar desde lo técnico por su manejo bastante adecuado de las habilidades cinematográficas clásicas y actuales. Se entreteje con una historia llena de elementos políticos, históricos y perversos en diferentes planos de su conflicto, algunos más sutiles que otros pero que le dan un molde para entender la retorcida mente de sus protagonistas y de su postura ante el mundo y ante sí mismos. Buen anagrama de la mente de un psicópata enfermo que me pareció deliciosa francamente.(…) Es dinámica, entretenida y llena de sobresaltos, varios giros ingeniosos le ayudan a mantenerlo a uno en tensión la mayoría del tiempo. (…)Creo que es de las mejores películas de género que han salido en Latinoamérica en muchos años, por lo técnico, por la historia, por la dirección y por la originalidad de la narración, observen las escenas a cámara lenta por ejemplo, eso es amor por un trabajo fílmico. Desde lo formal cumple con lo que propone y despierta emociones.

Buenos mimbres, pues, son los que tejen esta película que esperamos llegue a poder ver su estreno comercial también en España. ¡Ya sería hora de poder disfrutar de las películas de los hermanos García Bogliano en pantalla grande y con buena calidad de sonido!

 

Hasta que llegue ese día podremos disfrutar del cómic promocional que regalaba la revista Argentina La Cosa Cine en su web el pasado jueves día 13. Podéis disfrutarlo aquí y tiene esta pintaza:

La adaptación gráfica ha sido obra del ilustrador Blas Rodríguez e Industrias Lamonicana como estrategia de campaña viral para que sea el mayor número de personas las que sepan de la película. El cómic relata los antecedentes de la intriga y logra a la perfección crearnos el deseo de saber más. Para saciar ese deseo nos hemos sumado a esta campaña viral con nuestra modesta aportación.

Categorías:TRAILERS RECOMENDADOS

¡¡¡Películas Friki por menos de dos euros!!!

Muchos conoceréis ya la distribuidora Friki Films, aunque no lleva mucho tiempo en el mercado se ha hecho con su propio hueco. Y es que cumple una función muy importante dentro del espectro cinematográfico: la de difundir obras de autores noveles (o no tanto) por las que editoras más convencionales no habrían apostado. Nos lo explican ellos mismos en su Web :

FRIKI FILMS nace con la intención de convertirse en la plataforma de todos aquellos que no encuentran su sitio en la jungla de la distribución convencional. Porque todo aquello que nadie se atreve a distribuir  es lo que busca FRIKI FILMS. Cine alternativo. De bajo (o bajísimo) presupuesto. Cine friki, sí. Pero  Cine de Verdad.

Podemos encontrar en su catálogo obras de directores como Dani Moreno (a quien entrevistábamos hace un tiempo y a quien consideramos un gran valor de nuestro cine), Adrián Cardona, Ciro Altabás, Óscar Martín (que trabajo como montador en el documental sobre Naschy El Hombre que vio llorar a Frankenstein), Julián Lara, Norberto Ramos del Val, y muchos más. Gracias a los esfuerzos de su creador, Ignasi Lamarca Flinch, cada vez coge mayor prestigio y cada vez son más fáciles de localizar en tiendas por los aficionados, las podemos encontrar incluso en El Corte Inglés, y para recibir las novedades del catálogo basta con registrarse en su página.

Ahora Friki Films nos lo pone aún más fácil: ¡¡¡podemos alquilar sus películas en la red por menos de dos euros!!! La podréis encontrar en el apartado Televisión, Ignasi nos contaba de forma divertida los pasos a seguir:

1º registrarse
2º como pagar
3º …..
4º Ver la película sin interrupción
5º comprate un cable y conecta el ordenador a tu magnifica pantalla de 50 pulgadas o mas o menos
6º invita a tus amigos y amigas a tomar cervecitas, chetos, onduladas, gyn tronics y pasar un buen rato.
7º ya que sois muchos coger otra película
8º disfrutar de la compañía de los colegas y reír, que de eso se trata la vida

No os perdáis este ofertón y si queréis disfrutar de clásicos también podéis alquilarlos a muy bajo coste. Iniciativas como esta, que reconvierten el mercado del audiovisual aprovechando las herramientas que ofrece Internet, son las que puede acabar con las descargas indiscriminadas que tanto preocupan al ministerio en vez de esa absurda Ley Sinde que nos proponían. Por el buen futuro de las TICs y el buen cine de género apoyamos el trabajo de pioneros como Friki Films.

 

Categorías:FANTATERROR
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