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VAMOS DE ESTRENO * Viernes 7 de junio de 2024 *

HIT MAN (Richard Linklater, 2023)
USA. Duración: 113 min. Guion: Richard Linklater, Glen Powell Música: Graham Reynolds Fotografía: Shane F. Kelly Compañías: AGC Studios, Barnstorm Productions, Detour Pictures, Monarch Media, Cinetic Media, Aggregate Films, ShivHans Pictures Género: Acción.
Reparto: Glen Powell, Adria Arjona, Austin AmelioRetta, Molly Bernard, Anthony Michael FrederickMike Markoff, Jo-Ann Robinson, Ritchie Montgomery, Nathalie J. Alarcon, Morgana Shaw, Richard Robichaux, Kim Baptiste
Sinopsis: Gary Johnson (Glen Powell) es el tipo más buscado de Nueva Orleans. Un misterioso asesino a sueldo… que trabaja como infiltrado para la policía. Cuando rompe el protocolo para ayudar a una mujer desesperada (Adria Arjona) que intenta huir de un marido maltratador, acaba convirtiéndose en uno de sus falsos personajes y coqueteará con transformarse en un verdadero criminal.
La nueva película de Richard Linklater (Boyhood, trilogía Antes del amanecer), con guion de él mismo junto al actor protagonista de la cinta, Glen Powell es, ante todo, una comedia, basada lejanamente en un hecho real y que ofrece al espectador un rato agradable. Su protagonista Gary Johnson (Glen Powell) es como uno de los personajes que retrataba Frank Capra: íntegro, inteligente, imperturbable. Pero en algunos momentos también puede recibir el espectador la ilusión de estar viendo una película que podría haber sido escrita por Woody Allen. De hecho hasta se podría imaginar a Allen, más joven, interpretando a ese profesor que se ve, de la noche a la mañana, encarnando a sicarios. También la banda sonora compuesta por jazz de New Orleans, donde se desarrolla la acción, aporta lo suyo para conseguir la ilusión.
Y si ya tenemos claro que Hit Man. Asesino por casualidad es una comedia, deberíamos saber que también se trata de un thriller, con romance incluido, cuando en la vida del supuesto sicario entra Madison (Adria Arjona), con tintes de cine negro y un trasfondo de falsas identidades e identidades secretas cargado de humor negro.
Hit Man. Asesino por casualidad ha sido un gran éxito de crítica en Estados Unidos, posiblemente porque el film está firmado por Linklater, pero también porque se trata de un film bien construido, agradable y un divertimento ligero.
EX MARIDOS (Ex-Husbands, Noah Pritzker, 2023)
USA/MEX. Duración: 99 min. Guion: Noah Pritzker Música: Robin Coudert Fotografía: Alfonso Herrera Salcedo Compañías: Rathaus Films, Bruce Cohen Productions, Pimienta Films Género: Drama
Reparto: Griffin Dunne, James Norton, Miles Heizer, Rosanna Arquette, Eisa Davis, Lou Taylor Pucci, Richard Benjamin, Echo Kellum, John Ventimiglia, Natalie Gold, Marcia Jean Kurtz, Nate Mann, Rosa Gilmore
Sinopsis: Los padres de Peter se divorciaron tras 65 años juntos; su mujer le abandonó después de 35 y sus hijos, Nick y Mickey, tienen su propia vida. Cuando Peter vuela a Tulum y se cuela en la despedida de soltero de Nick, la cual ha sido organizada por su hermano Mickey, se da cuenta de que no es el único que está en crisis.
El segundo largometraje de Noah Pritzker es, como su opera prima, Quitters (2015), una intriga familiar relatada en tono de comedia agridulce. Si en aquella recuperaba a Mira Sorvino, en esta el director se da el gusto de contar con veteranos como Griffin Dunne, Rosanna Arquette y Richard Benjamin, que protagonizan este film junto a un extenso reparto de jóvenes actores.
Esta comedia multigeneracional, que tuvo su premiere en España en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián y más tarde formó parte de la programación del Americana Film Festival, es un retrato agridulce de la masculinidad, las complejas relaciones entre tres generaciones de hombres de una misma familia y la búsqueda de su lugar en estos nuevos tiempos. Tanto el padre como el hijo mayor, un superdotado que, ya treintañero, sigue trabajando de camarero, acaban de separarse de sus parejas y deben abordar, el uno el divorcio tras un largo matrimonio, y el otro un nuevo fracaso de pareja mientras el tiempo pasa y no termina de encontrar su lugar en el mundo. El tercer miembro varón de la misma familia acaba de salir del armario y todavía está empezando a sobrellevarlo. Entre el drama íntimo y la comedia negra, la película es un relato honesto y conmovedor sobre los desamores y desencuentros de sus personajes, pero también de las relaciones que hay entre ellos, con las mujeres y con los amigos.
Puro cine indie norteamericano con buenos actores y un buen guion que deja un sabor agridulce en sus momentos más crueles, pero que también sabe hallar la dulzura en la entrañable relación entre padre e hijos y con los ya veteranos amigos.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 31 de mayo de 2024 *
TATAMI (Zar Amir-Ebrahimi, Guy Nattiv, 2023)
Georgia/USA. Duración: 105 min. Guion: Elham Erfani, Guy Nattiv Música: Dascha Dauenhauer Fotografía: Todd Martin Compañías: Keshet Studios, Maven Pictures, New Native Pictures, Sarke Studio, WestEnd Films. Distribuidora: WestEnd Films Género: Intriga
Reparto: Jaime Ray Newman, Zar Amir-Ebrahimi, Nadine Marshall, Arienne Mandi, Ash Goldeh, Sina Parvaneh, Mehdi Bajestani, Lir Katz, Elham Erfani
Sinopsis: La judoka Leila (Arienne Mandi) y su entrenadora Maryam (Zar Amir-Ebrahimi) viajan al Campeonato Mundial de Judo con la intención de traer a casa la primera medalla de oro para Irán. A mitad de la competición, y cuando todo parece anunciar que la final será entre Leila y la participante de Israel, reciben un ultimátum de la República Islámica que exige a Leila fingir una lesión y perder. Con su libertad y la de su familia en juego, Leila se enfrentará a una decisión imposible: obedecer al régimen iraní, como le implora Maryam, o desafiar a ambos y seguir luchando por el oro.
La iraní Zar Amir, protagonista de la magistral Holy Spider (Ali Abbasi, 2022), interpreta y codirige, junto al israelí Guy Nattiv Tatami, una historia de lucha por la libertad en la cual su protagonista, Arienne Mandi, deberá enfrentarse a todo y a todos para conseguir su sueño de ganar un campeonato de judo en un triple combate durante el cual deberá enfrentarse al poder de un estado patriarcal y dictatorial, pero también, naturalmente, para ganar el campeonato. Para su directora, “(…) es la historia de demasiadas atletas iraníes que han perdido oportunidades de toda una vida, a veces obligadas a abandonar su país y a sus seres queridos por culpa del conflicto entre sistemas y gobiernos».
Y todo se desarrollará casi a tiempo real, entre combate y combate. Golpe tras golpe, manteniendo un pulso tenso y constante, con el espectador encerrado junto a las protagonistas en una reducida y asfixiante pantalla en formato académico y con fotografía en blanco y negro. Todo con tal de que sienta todo a lo que deberá enfrentarse la judoka iraní. Y si eso es lo que se pretendía conseguir haciéndolo de esa manera, funciona. Incluso haciendo que el espectador haga sus agarres y gire con las luchadoras en las espectaculares llaves de judo. Funciona en todo momento, también por desarrollar la acción en escasos escenarios. Del gimnasio al tatami y del tatami al gimnasio, lugares que terminarán resultando familiares y en los cuales se desarrollarán las diferentes luchas.
El film, finalmente, también es una muestra palpable de la hermandad cultural entre dos pueblos cuyos gobiernos oficialmente se esfuerzan en ser antagonistas uno del otro, tal y como cuenta Guy Nattiv, “sin tener en cuenta los verdaderos sentimientos de la gente». A pesar de los problemas ideológicos y logísticos, la colaboración consiguió llevarse adelante: «Unimos nuestras fuerzas a dos horas de Tel Aviv y Teherán, en Tiflis (Georgia)«, prosigue Nattiv, «para contar la historia de unas valientes atletas iraníes que se jugaron la vida por la libertad. Artistas israelíes e iraníes se han podido acercar a sus hermanos y hermanas, encontrándose entre ellos gracias al arte y han descubierto que en realidad están muy cerca y tienen mucho en común, compartiendo arte, estética y cine», consiguiendo con este film realizar «un homenaje hacia ellas, más allá de los delirios del odio ciego y la destrucción mutua”, concluye Amir, en una bella película, eficaz en su denuncia pero también perfecto thriller, envolvente, cargado de emoción y que cuenta con dos protagonistas, Arienne Mandi y Zar Amir que saben trasmitir toda la tensión por la que sus personajes deben pasar.
BACK TO BLACK (Sam Taylor-Johnson, 2024)
Sinopsis: Cuenta la extraordinaria historia de Amy Winehouse con imágenes vibrantes y llenas de vida de las calles del barrio de Camden, en Londres, que consideraba su hogar, y la lucha que implica la fama global. La película celebra sus habilidades artísticas, su ingenio y honradez, pero también intenta entender sus demonios. Una mirada inquebrantable a la maquinaria de la celebridad moderna y un gran tributo a un talento que solo aparece una vez en cada generación.
Para la directora, Sam Taylor-Johnson, los biopics sobre estrellas musicales no son nada nuevo. Ya lo hizo en Nowhere Boy (2009), un atípico acercamiento a la adolescencia de John Lennon, y ahora vuelve con Back to Black, en la que, tal y como cuenta la realizadora, ha querido hacer «una película desde la perspectiva de Amy, desde su mirada«. Para ello ha contado con el propio testimonio de la artista, y «el único sitio donde podía encontrar su verdad era en la música que componía, por eso decidí contar su historia con sus palabras, a partir de las canciones que escribía, a las que entregaba su alma. Cantaba su amor, su dolor, sus decepciones, y lo hacía con una emoción profunda salpicada de un humor cortante«
Y el resultado es satisfactorio, pues si el biopic es un género en sí mismo, es terriblemente fácil hacer un producto postizo o ridículo y ese no es el caso de Back to Black. Y quien esto les dice es un profundo admirador de la estrella londinense, posiblemente la última del siglo XX y la primera leyenda del XXI. Con un arte fuertemente enraizado en la música negra de la segunda mitad del XX (blues, soul, jazz, blue beat…) que encontró su lugar en el XXI antes de convertirse en un juguete roto y un icono pop con su estúpida muerte. Y es una gran lástima, pues quizás el panorama musical sería muy distinto de lo que es si Amy Winehouse hubiera seguido componiendo y jugando con estilos clásicos.
Back to Black, en todo caso, permanecerá como esa puerta entre milenios, ese homenaje a un siglo musicalmente rico, en el cual la juventud hizo de la música algo particularmente personal, un paisaje de la propia vida. Una puerta de acceso que, por desgracia, quedó cerrada con desaparición de la artista, a la que esta película rinde sincero homenaje. Para ello la directora ha contado con la imprescindible colaboración de Marisa Abela, una racial Amy (aunque a veces su cara me trae a la memoria a Britney Spears, otro juguete roto, este más intrascendente), que imita los gestos y el acento cockey de la cantante, trasmitiendo también su fragilidad y fortaleza. Además, canta las canciones convincentemente. También resultan perfectos Jack O’Connell como Blake y Eddie Marsan como Mitch, el padre de la artista.
LA MUJER DORMIDA (Laura Alvea, 2024)
Sinopsis: Ana (Almudena Amor), auxiliar de enfermería, comienza a sentirse atraída por Agustín (Javier Rey), el marido de una mujer en estado vegetativo (Amanda Goldsmith), a la que ella cuida. Es entonces cuando empieza a ser acosada por extraños fenómenos que parecen tratar de echarla de la casa y separarla de Agustín.
Cine fantástico autóctono dirigido por una vieja amiga de la casa, Laura Alvea, que como es habitual no tiene ningún complejo en mostrar en pantalla fenómenos inexplicables, en este caso dentro de un thriller de suspense muy influenciado, como no podría ser de otra manera, por el que fuera llamado mago del suspense, Alfred Hitchcock, pues en La mujer dormida hay elegantes retazos de Rebeca (1940) y Vértigo (1958).
Protagonizada por Almudena Amor, Javier Rey y Amanda Goldsmith, el film cuenta con un alambicado guion en el cual la directora ha tomado parte junto a Daniel González, Miguel Ibáñez Monroy y Marta Armengol. Un guion que no puede decirse que sorprenda demasiado, pues las pistas que van quedando en el camino nos harán sospechar claramente del que, precisamente, resulta ser el culpable.
Dirigida de manera académica y con buen ritmo por su directora, La mujer dormida, posiblemente el film más convencional de la directora tras Extraordinary Tales (2014) y Ánimas (2018), ambos dirigidos conjuntamente con José F. Ortuño, tuvo su premier nacional en el Festival de Cine de Málaga y recientemente inauguró el Festival de Cine Fantástico-FANT, de Bilbao. Mientras que a nivel internacional ha participado en Fantasporto (Portugal) y en el Ibero American Film Festival Miami- IAFF, donde recibió una Mención Especial del Jurado.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 24 de mayo de 2024 *
SEGUNDO PREMIO (Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez, 2024)
España/Francia. Duración: 109 min. Guion: Isaki Lacuesta, Fernando Navarro. (No es una) Biografía sobre Los Planetas Música: Susana Hernández ‘Ylia’. Canciones: Los Planetas Fotografía: Takuro Takeuchi Compañías: La Terraza Films, Áralan Films, BTeam Pictures, Ikiru Films, Sideral Cinema, Los Ilusos Films, Toxicosmos. Distribuidora: BTeam Pictures Género: Drama
Reparto: Daniel Ibañez, Cristalino, Stéphanie Magnin, Mafo, Eduardo Rejón, Chesco Ruiz
Esta (no)es una película sobre los Planetas.
Todas las biografías, por mucho que lo intenten, son meros relatos fantásticos, suposiciones de lo que el biografiado pensaba o pensó en el momento de crear o hacer lo que llevó llevó a la inmortalidad. Narraciones dramatizadas de lo más “gustoso”, como dice uno de los personajes del film, dando a todo una épica de la que, seamos realistas, tal vez en realidad todo careció. Pero ¡ay! cuánto nos gustan los relatos protagonizados por unos personajes más grandes que la vida, cuyas gestas serán recordadas por las generaciones venideras. Pero que sean, ante todo, humanos. Como usted y yo.
O no.
Así que, tomando un poco el ejemplo del mejor y más falso biopic de la historia del cine, Ed Wood (Tim Burton, 1994), Isaki Lacuesta aborda en Segundo premio la historia de la gestación en Granada y grabación en Londres del más exitoso bombazo de Los Planetas, banda ya al borde del precipicio por, sobre todo, cuestiones relacionadas con los opiáceos. Pero Segundo premio, que, recuerden, no es una historia sobre Los Planetas aunque esté regada por sus canciones, es mucho más. Por lo pronto usted formará parte del relato, pues Lacuesta ha tenido el acierto de meter al espectador en la pantalla, junto a los músicos, bebiendo, viviendo, tocando y drogándose con sus componente. Nos llegará claramente el olor a alcohol y humo que hay en el ambiente. Todo tipo de humos. Y nos alcanzará el sufrimiento de la creación y el éxito que, como veremos, no compensan las pérdidas que por el camino se producirán, en especial las de amigos. Pues sobre la amistad va, principalmente, Segundo premio.
Y eso, a grandes rasgos, es lo que cuenta Segundo premio, una película dirigida por Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez, que heredaron el proyecto tras ser abandonado por Jonás Trueba, y que se hizo en Málaga con los máximos galardones: el de mejor película, mejor dirección y mejor montaje. Ciertamente todos ellos merecidos. Isaki Lacuesta también firma el guion junto a Fernando Navarro y la película está protagonizada por Daniel Ibáñez, Cristalino, Stéphanie Magnin, Mafo, Chesco Ruiz y Edu Rejón, todos los cuales dan una enorme credibilidad a una historia que, no es, recueden, la de Los Planetas.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 17 de mayo de 2024 *
VÍCTIMA IMPERFECTA (Quitter la nuit, Delphine Girard, 2023)
Bélgica/Francia/Canadá. Duración: 108 min. Guion: Delphine Girard Música: Ben Shemie Fotografía: Juliette Van Dormael Compañías: Versus Production, Colonelle Films, Haut et Court Género: Drama
Reparto: Veerle Baetens, Anne Dorval, Astrid Whettnall, Guillaume Duhesme, Selma Alaoui, Adèle Wismes, Gringe, Florence Janas
Sinopsis: La fiesta se tuerce: Dary agrede a Aly. Cuando Aly llama a la policía, es Anna quien responde y consigue evitar que la agresión vaya a más. Al día siguiente, Aly intenta seguir con su vida como si nada y relativiza los efectos de la agresión. Dary trata de autoconvencerse de una versión de los hechos que no le quita el sueño. Anna hace por seguir involucrada en el asunto. Comienza el juicio. ¿Qué consigue la justicia? ¿Qué se puede reparar?
Captada la atención del espectador de manera modélica, se nos presenta el triángulo protagonista, y se hace de manera igualmente impecable: se exponen los antecedentes; las consecuencias; y los hechos desde diferentes puntos de vista y yendo adelante y hacia atrás en el tiempo. Con la cotidianidad posterior de los implicados, su día a día. Su forma de ver los hechos y la reacción que vivirán los familiares cuando estos sean aclarados. Y todo sin mostrar a la víctima como desvalida ni al presunto atacante como una bestia lujuriosa. No, son tan solo personas normales que no hacen las cosas lo bien que deberían haberlas hecho y que responderán ante ello. Cada una a su manera.
Ópera prima de Delphine Girard basada en su corto Une soeur (A Sister), que estuvo nominado al Oscar en 2020. Con este largometraje, la directora belga aborda de una manera íntima y muy real el tema de la violación y las víctimas imperfectas, reflexionando sobre lo que la sociedad y la justicia esperan de ellas.
Víctima imperfecta llega a nuestras pantallas tras pasar por la Muestra de Venecia 2023, donde fue galardonada con el Premio del Público en la Sección Venice Days (Giornate degli Autori); y por el Festival de San Sebastián 2023 (Sección Zabaltegi-Tabakalera).
AMIGOS IMAGINARIOS (If, John Kraskinski, 2024)
USA Duración: 104 min. Guion: John Krasinski Música: Michael Giacchino Fotografía: Janusz Kaminski Compañías: Paramount Pictures, Sunday Night, Maximum Effort, Platinum Dunes. Distribuidora: Paramount Pictures Género: Comedia fantástica
Reparto: Ryan Reynolds, Cailey Fleming, John Krasinski, Fiona Shaw, Michael Sarnoski, Alan S. Kim, Bobby Moynihan, Catharine Daddario
Las luces se encienden y entre las voces alguien dice Toy Story. Y sí, y no, pues Amigos imaginarios es más, mucho más. Toca tantas teclas, para el que las sabe detectar, que a veces puede resultar apabullante para el espectador.
Al igual que ya pasaba con Toy Story puede ser disfrutada por niños y adultos, pero el target ideal es el de Bea, la protagonista, la niña pre adolescente, pues si el niño sabe que lo es, aunque a veces quiera dejar de serlo; y el adulto sabrá que ha dejado detrás la infancia, aunque en muchas ocasiones querrá recuperarla cual idealizado paraíso perdido, Bea vive entre dos mundos, confundida, sola. Triste. Pero no teman, Amigos imaginarios conecta con todas las edades pues es un canto a la imaginación (nótese la total ausencia de dispositivos móviles); a no dejar de ser aquel niño que una vez fuimos; a aceptar la muerte de los seres queridos y perder el miedo a la parka; a valorar a nuestros mayores; en una palabra, Amigos imaginarios es una oda a vivir y valorar cada momento sin perder la espontaneidad. Todo eso y mucho, mucho más en una película que conseguirá, sin ser lacrimógena, emocionar al espectador a poco que se descuide.
John Krasinski escribe, dirige, dobla a uno de los personajes imaginarios e interpreta al padre de la niña protagonista, Bea, magistralmente interpretado por una Cailey Fleming (The Walking Dead) impecable para el papel que debe encarnar, al igual que el siempre eficaz Ryan Reynolds. Ignoramos, y casi preferimos que así sea, quienes serán los «populares» que doblarán a los diferentes amigos imaginarios al español, pero entre los dobladores originales se encuentran el recientemente fallecido Louis Gossett Jr. dando vida y alma al más veterano de los amigos imaginarios, además de Awkwafina, Bradley Cooper, Matt Damon, George Clooney, Amy Schumer o Sam Rockwell, entre muchos otros. La película también cuenta con Brad Pitt en persona, pero, ciertamente no lo supimos ver. Lo que sí supimos ver es la reverencia que los creadores de Amigos imaginarios ofrecen a la película por excelencia sobre la temática, El invisible Harvey (Harvey, Henry Coster, 1950), un gran clásico que, como todos, están pasando al olvido para las nuevas generaciones de devora series. A destacar la gran partitura que Michael Giacchino ha compuesto para el film.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 10 de mayo de 2024 *

MARISOL, LLÁMAME PEPA (Blanca Torres, 2024)
España. Duración: 87 min. Guion: Blanca Torres Música: VV.AA Fotografía: Elisa Moreno Compañías: Tu luz y mi calma, Sarao Films Género: Documental
Con la participación de: Amaia Romero, Vicky Flores, Cristina Almeida, Fernando Méndez-Leite, Elvira Lindo, Cristina Hoyos, Enrique Cerezo, César Lucas, Esperanza Aguirre, Nativel Preciado, Nines González
Sinopsis: La niña prodigio Marisol fue inmortalizada casi a diario, en una sobreexposición que acabó borrando los límites entre el personaje y su propia vida. Este documental alumbra de nuevo las imágenes de este mito, para redescubrir el camino vital de la Marisol niña y adolescente, y acabar descubriendo a la verdadera Pepa Flores, la mujer que se escondía tras ella y que tuvo que desaparecer para recuperar su voz, o mejor dicho, su derecho al silencio.
Marisol, llámame Pepa es un más que correcto documental. Un académico acercamiento a una figura trascendental de la historia de España mediante su vida, su filmografía y, en menor medida, su carrera discográfica. Analizando, con la colaboración de algunos entrevistados, la situación de la mujer en la España de los sesenta y setenta y el impacto que causó la irrupción de su figura, niña prodigio gracias a tu talento y belleza natural; y más tarde como comunista que posiblemente no fue nunca tomada en serio. Un documental necesario para conocer a Marisol/Pepa Flores y para iniciarse en su figura y legado. También para reflexionar sobre la evolución del papel de la mujer en la sociedad española.
Dicho esto, ¿por qué Marisol, llámame Pepa nos ha parecido totalmente insuficiente?
Primero por su extensión. Pues la figura de Marisol/Pepa Flores y el enfoque que se le quiere dar al trabajo se muestra, a todas luces, insuficiente, y hubiera merecido el espacio que habría podido brindarle otro formato como el de serie. Así su directora, Blanca Torres, hubiera conseguido ese «primer acercamiento riguroso a la figura y el mito de Marisol» que no consigue, y su
archivo visual habría podido realmente recoger «sus éxitos internacionales con imágenes inéditas de sus giras por Japón, Angola, EEUU, Argentina o Perú» de una manera relevante, y no ofrecer poco más que las habituales escenas de sus películas y del NO-DO. El resultado es que no hemos visto nada en el documental de Blanca Torres que no se conozca, sea inédito o poco conocido, si acaso, las declaraciones de la hermana de la estrella, Vicky Flores, de largo las más interesantes y esclarecedoras respecto al cambio de voz que sufrió la cantante. Pero todo sabe a poco en «El esperado documental sobre Marisol«.
La directora y guionista ha recurrido para la narración del documental, principalmente, a dos fuentes: la colección y supuesta biografía de la actriz «narrada por ella misma» que publicó editorial Mandolina a principios de los sesenta; y a la cruda entrevista que concedió la actriz a Interviú en 1979 y publicada en tres números consecutivos de la revista en agosto de ese año. Sin cambiar el tono entre una y otra y definiéndolas como supuestas declaraciones de la actriz, dudosas las primeras y reales las segundas, añadimos. Se pasa de puntillas por la oscura figura del jefe del clan Goyanes (y su
descendencia) y se prescinde de marcar el contraste con la carrera de otros niños prodigio que vivieron una situación similar (Joselito) o muy diferente (Ana Belén) a la de Marisol. También se patina dulcemente sobre quien, a día de hoy, sigue lucrándose con la obra de la actriz. Posiblemente porque esa figura, que agradece a Goyanes el descubrimiento de Pepa y la creación de Marisol -faltaría más-, está presente en el documental y tiene los derechos sobre la práctica totalidad de las imágenes de sus filmes, cedidos alegremente mediante acuerdo a este documental. Todo ello mientras no se explica en ningún momento que en el acuerdo de divorcio (marital y laboral) entre los Goyanes y Marisol se estipulaba que Pepa renunciaba a los derechos sobre todo lo realizado hasta el momento (discos y películas). O sea, que cada vez que se pasa una de sus películas -mañana, por ejemplo- en televisión o suenan sus canciones más populares, otros hacen caja. También se pasa por alto significativo viaje de la actriz a Alemania, donde actuó para los emigrantes que se buscaban las habichuelas huyendo del famoso milagro económico del franquismo, mientras que las imágenes de sus viajes al extranjero se reducen a breves jirones, inéditos o no.

Se puede leer en la nota de prensa, en boca de la directora y guionista del film que, «Desde 1985, Pepa Flores vive alejada de la vida pública. No ha vuelto a hacer ninguna aparición e incluso, cuando la Academia de Cine le otorgó el Goya de Honor en el 2020, decidió no acudir a recogerlo«, ignorando así cuando aceptó, y recogió personalmente, un título que le hizo especial ilusión por estar dado en la tierra en la que nació, el de Malagueña del Siglo XXI, en octubre de 2000. Una información falsa que, como hemos comentado, forma parte de la nota de prensa del film y se ha repetido alegremente en medios. También participó en algunos discos de amigos y compañeros, con los que no dudó en mostrarse generosamente en vistas a promoción. Respecto al affaire Interviú, en el documental se cuenta con el responsable de que esas imágenes llegaran a los quioscos, pero no
se explica el porqué se realizaron, cuando se hicieron, ni la reacción de la estrella ante los problemas legales de escándalo que cayeron sobre el fotógrafo César Lucas. También a esas bellas imágenes, obras con la categoría histórica de La Maja Desnuda y que el juez en su momento estipuló que a nadie podían ofender, se las censura hoy en Marisol, llámame Pepa, con llamativos pixelados.
También se ajusta a placer la información para encajarla con la narración que se quiere ofrecer, por ejemplo dejando caer a Pepa como única responsable de querer hacer un cine más adulto y decidiéndolo tras separarse de los Goyanes, algo que no es cierto, pues ya durante su matrimonio con el hijo del productor se plantearon el hacerlo. Y precisamente el productor fue el que le facilitó los contactos a su hijo para hacerlo. Ahí están las películas. Y las fotos -ahora ya saben cuales y para qué se realizaron- que habrían formado parte de un book destinado a potenciar a la actriz de cara a una carrera internacional.

Malagueña del Siglo XXI
¿Qué queda? Pues un documental justito, para nada el que se merecía Pepa, pues no suma y hay silencios. Un batiburrillo de imágenes que cuenta con la presencia de algunas invitadas que narran cuanto le gustaba Marisol de niñas, entre ellas, además de la nombrada Vicky Flores, Fernando Méndez-Leite, Enrique Cerezo, Cristina Hoyos, Elvira Lindo, César Lucas, Esperanza Aguirre (¡!), Cristina Almeida y la que más brilla, que es justo la voz de la que menos esperábamos: la cantante Amaia, por su cariño y la sinceridad en su acercamiento a su admirada Marisol. Por cierto, excepto por una mención escrita, se ignora a Massimo Stecchini, el recientemente fallecido compañero de Pepa, con el que estuvo unida durante 35 años.
Finalmente, tampoco termina el documental de reflejar la situación social de aquella España de los sesenta y setenta, pues, se falta bastante a la verdad si se piensa que la situación de Pepa se parecía en algo a la de las miles de anónimas españolas del franquismo y de la Transición, hijas y nietas de los perdedores y represaliados, que aspiraban a parecerse, en algo, a la mágica estrella, luz de esperanza para aquellas niñas durante el oscuro y gris tardofranquismo.
VAMOS DE ESTRENO * MIÉRCOLES 1 DE MAYO DE 2024 *
IMMACULATE (Michael Mohan, 2024)
USA. Duración: 89 min. Guion: Andrew Lobel Música: Will Bates Fotografía: Elisha Christian Compañías: Black Bear Pictures, Fifty-Fifty Films, Lupin Film. Distribuidora: Neon Género: Terror
Reparto: Sydney Sweeney, Álvaro Morte, Simona Tabasco, Benedetta Porcaroli, Giampiero Judica, Dora Romano, Giorgio Colangeli, Niccolò Senni
Sinopsis: Cecilia (Sydney Sweeney), recién llegada de Estados Unidos, ingresa como novicia en un convento de la remota campiña italiana. Allí es recibida por el Padre Sal Tedeschi (Álvaro Morte), quien la introduce en las rutinas religiosas. Un día descubre que está embarazada y lo que parecía un milagro, por conservar aún su virginidad, resulta ocultar un siniestro secreto que hará que busque salir de aquel lugar desesperadamente.
Immaculate tiene casi todo para ser una inquietante e inteligente propuesta, pues la idea es ingeniosa, el entorno en el cual se ha rodado es inmejorable y muy atmosférico y la protagonista, Sydney Sweeney, muy creíble en su personaje, es, además, muy popular entre el público de series, especialmente gracias a su participación en Euphoria. Entonces, ¿Qué es lo que falla en Immaculate acercándola al terreno de la mediocridad? Pues esa primera parte en la cual los sustos de pasaje del terror se van turnando sin orden ni concierto, convirtiendo esta interesante propuesta en un engañoso divertimento palomitero para adolescentes. Lo que más duele es que la película (o su director o alguien) parece recuperar la cordura en la última parte del film, ofreciendo un clímax y una conclusión modélica y terrorífica sin necesidad de sustos y sobresaltos absurdos de tren de la bruja. Una lástima, toda una lástima haber convertido lo que pudiera haber sido una de las más interesantes propuestas del cine de terror en una atracción de feria con cierto olor a escándalo de lo más postizo pero que, aún así, merece ser vista por ese último tercio-recompensa para el aficionado al género, que tanto tiene que escarbar entre la basura y las mediocridades de las plataformas, los nuevos video-club de barrio, para hallar una, ya no gema, pero al menos una piedra con forma curiosa o brillo llamativo.
Sydney Sweeney, que ya había trabajado con el director del film, Michael Mohan, en la simpática The Voyeurs (2021), cambia totalmente de registro en Immaculate encarnando a la tan frágil como poderosa hermana Cecilia, acompañada por, entre otros actores y actrices, por el español Álvaro Morte (La casa de papel, Durante la tormenta) que como el padre Sal Tedeschi y al igual que la hermana Cecilia, la hermana María (Simona Tabasco), la hermana Gwen (Benedetta Porcaroli) y otras internas del convento, forma parte de un grupo de religiosos que bajo ningún concepto uno esperaría encontrarse tras los cálidos muros de un convento en el cual, naturalmente, se produce alguna leve -y algo forzada- tensión sexual.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 26 de abril de 2024*

SIEMPRE NOS QUEDARÁ MAÑANA (C’è ancora domania, Paola Cortellesi, 2023)
Italia. Duración: 118 min. Guion: Furio Andreotti, Giulia Calenda, Paola Cortellesi Música: Lele Marchitelli Fotografía: Davide Leone (B&W) Compañías: Wildside. Distribuidora: Vision Distribution Género: Comedia.
Reparto: Paola Cortellesi, Valerio Mastandrea, Vinicio Marchioni, Romana Maggiora Vergano, Giorgio Colangeli, Yonv Joseph, Emanuela Fanelli, Francesco Centorame
Sinopsis: Roma, año 1946. Delia tiene tres hijos y está casada con el malhumorado Ivano, que no la trata demasiado bien. Tras la guerra, ambos luchan por sacar a su familia adelante con varios trabajos mal pagados. Pero un día, una maravillosa noticia les alborota: Marcella, la hija mayor, acaba de comprometerse con Giulio, un chico muy simpático de buena familia. Delia está muy ilusionada con este nuevo comienzo que traerá un futuro mejor para todos. Sin embargo, recibe una misteriosa carta que promete cambiar los planes de toda la familia para siempre…
A pesar de la desafortunada frase publicitaria, que pone género a esta película dirigiéndola hacia las mujeres, Siempre nos quedará mañana conviene ser vista por todos los públicos. No en vano la película, que tuvo su estreno mundial en Festival de Roma donde ganó el Premio Especial del Jurado y el Premio del Público, es de visionado obligatorio para los alumnos y alumnas en las escuelas italianas. Un relato duro, pero a la vez esperanzador, de una realidad no demasiado lejana, la de violencia en el hogar como algo cotidiano. Normalizado. Con la que muchas familias crecieron sin que fuera algo especialmente mal visto por la sociedad. Y lo hace de manera harto inteligente intercalando realismo mágico, pero no con ánimo de suavizar la situación, muy al contrario, pues al hacerlo así queda en evidencia lo absurdo, lo ridículo, lo triste y postizo que resulta esa violencia posesiva, celosa, que si algo refleja es la inseguridad y el complejo del varón ante la nueva mujer. Siempre nos quedará mañana también lleva al espectador hacia las obras maestras del neorrealismo y la comedia italiana de postguerra, que tanto en común tenía con la que se produjo tras nuestra postguerra, cuando aquella comedia irreal de teléfono blanco y ambientes opulentos, cedió paso a la comedia trágica de Berlanga, Fernán Gómez y, claro, Marco Ferreri. Risa de hambre y de chiste; de chusco y violencia; de lotería y timo de la estampita; de gasógeno, garrotazo y tentetieso.
Tierna y brutal, Siempre nos quedará mañana deja paso a la esperanza, pues permite ver la luz que se cuela por entre las ruinas. Que aflora de los morados y cardenales de la piel golpeada. Una historia y una película que en Italia ha sido, y sigue siendo, un auténtico fenómeno cultural, la película más taquillera en Italia desde la pandemia, por encima de éxitos mainstream como Barbie u Oppenheimer, pues desde su estreno en octubre del año pasado, la película sigue en cartelera, ha recaudado más de 40 millones de euros y ha sido vista por más de 5 millones de espectadores.
Sorprendente, optimista, emocionante, con Siempre nos quedará mañana debuta en la dirección la actriz italiana Paola Cortellesi, que también la protagoniza. Una de las actrices más queridas y populares del país, que ha sido nominada 7 veces a los premios David Di Donatello y secundada con un reparto que incluye a Valerio Mastandrea, ganador en cuatro ocasiones del premio David Di Donatello y Mejor Actor en el Festival de Venecia.
THE PALACE (Roman Polansky, 2024)
Guion: Roman Polanski, Jerzy Skolimowski, Eva Piaskowska Música: Alexandre Desplat Fotografía: Pawel Edelman
Reparto: Oliver Masucci, Fanny Ardant, John Cleese, Mickey Rourke, Bronwyn James, Joaquim de Almeida, Luca Barbareschi, Milan Peschel, Fortunato Cerlino.
Sinopsis: El Hotel Palace es un extraordinario castillo diseñado a principios del siglo XX y situado en pleno valle nevado de Suiza. Cada año acoge a huéspedes adinerados de todo el mundo en un ambiente gótico y de cuento de hadas. En vísperas del año 2000 se han reunido todos para un acontecimiento irrepetible. Una multitud de camareros, porteros, cocineros y recepcionistas están allí para atender sus extrañas necesidades.
Si el cine clásico tendía a retratar con amabilidad los ambientes acomodados en comedias como las realizadas en la Italia fascista y, por contagio, en la España de postguerra, que fueron denominadas de «teléfono blanco». Pronto esta clase ociosa comenzó a ser criticada y ridiculizada: en el caso italiano mediante el Neorrealismo, y en el español (de forma más discreta, pero efectiva) con la comedia de los años cincuenta y sesenta, con Berlanga y Ferreri a la cabeza. Mucha de esa clase privilegiada vivía o pasaba largas temporadas en hoteles, que protagonizaron algunas grandes películas como Grand Hotel (Edmund Goulding, 1932) y otras menos grandiosas como El Gran Hotel Budapest (The Grand Budapest Hotel, 2014) de Wes Anderson, que mezclaban en su lobby variopinta fauna humana. Hace tan solo dos años atrás se estrenó El triángulo de la tristeza (Triangle of Sadness, Ruben Östlund) que si bien desarrolla su acción en un crucero de lujo, guarda bastantes similitudes con la última propuesta de Roman Polansky, The Palace.
The Palace es una sangrante crítica a esa clases ociosa que el director ofrece sin ningún tipo de piedad ni redención. Su inicio es ejemplar, con un número musical sin música y que casi podría decirse que está realizado con alguna innovadora técnica de animación. Un perfecto prólogo para este desfile de ancianos que no piensan que lo sean, desfigurados por la cirugía estética; sus acaudalados médicos (impagable la escena en la que está rodeado de todas; mafiosos ricos con sus putas; déspotas que cuidan mejor a su mascota que al personal del hotel… una fauna que es retratada en clave de comedia y que se reúne en un exclusivo hotel de montaña, que ha agotado sus habitaciones, para despedir el milenio y quizás al propio mundo, temeroso ante el efecto 2000. Un efecto 2000 que uno casi hubiera deseado que hubiera producido toda clase de desastres si ello hubiera conllevado también el desplome de sus fortunas y testas.
El guion de The Palace ha sido escrito por el propio director junto al guionista Jerzy Skolimowski (con quien Polanski ya co-escribió su primer largometraje El cuchillo en el agua) y Ewa Piąskowska y como narra el propio director, esta inspirado en una vivencia personal: «Una vez me invitaron a pasar la Nochevieja a un hotel (el director se refiere al Gstaad Palace de Suiza, de categoría 5 estrellas Superior). Sucedió en vísperas del año 2000, en pleno pánico general causado por el rumor del ‘efecto 2000’, que supuestamente iba a provocar el fin del mundo informático. Vi en todo su esplendor la absurda colección de animales que pululaba por allí. Enseguida se me ocurrió la idea de hacer una película sobre este mundo exótico«.
Finalmente, Polanski ha contado con actores internacionales de la talla de Oliver Masucci, Fanny Ardant, John Cleese, Bronwyn James, Joaquim de Almeida, Milan Peschel, Fortunato Cerlino y Mickey Rourke, el cual demuestra tener un excelente sentido del humor.
EL ESPECIALISTA (The Fall Guy, David Leitch, 2024)
USA. Duración: 125 min. Guion: Drew Pearce Fotografía: Jonathan Sela Compañías: 87North, Management 360, Hyde Park Entertainment, Parkes+MacDonald Image Nation, WWE Studios, Arcana. Distribuidora: Universal Pictures Género: Comedia
Reparto: Ryan Gosling, Emily Blunt, Aaron Taylor-Johnson, Stephanie Hsu, Winston Duke, Hannah Waddingham, Shakriya Tarinyawat, Tahlia Crinis, Teresa Palmer, Lee Majors, Adam Dunn, Robert McFarlane, Beth Champion
Sinopsis: Él es un doble de acción. Y al igual que todos en la comunidad de especialistas, sale volando, le disparan, se estrella, se tira desde ventanas y cae desde las alturas más extremas, todo para nuestro entretenimiento. Y ahora, tras un accidente que casi acaba con su carrera, este héroe de clase trabajadora debe seguir la pista de una estrella de cine desaparecida, resolver una conspiración y tratar de recuperar el amor de su vida mientras sigue haciendo su trabajo. ¿Qué podría salir bien?Quien mejor que David Leitch, antiguo doble de acción y ahora director de auténticos éxitos de taquilla como Bullet Train, Deadpool 2, Atómica y Fast & Furious: Hobbs & Shaw, para hacerse cargo de El especialista, un homenaje al más anónimo como importante actor de toda cinta de acción que se precie. Y qué mejor forma que hacerlo en clave de comedia y contando con, además de especialistas reales, con una pareja protagonista que posee una química innegable, Ryan Gosling y Emly Blunt.
Con un guion de Drew Pearce inspirado en una exitosa serie de televisión de los años 80, The Fall Guy, El especialista, un entretenidísimo thriller de acción con altas dosis de comedia, también cuenta con la participación de Winston Duke (Black Panther) y Stephanie Hsu (Todo a la vez en todas partes) en su reparto.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 5 de abril de 2024*

PÁJAROS (Pau Durà, 2024)
España. Duración: 100 min. Guion: Pau Durà, Ana M. Peiró Música: Magalí Datzira Fotografía: David Omedes Compañías: Birds Film, FoscaFilms, Icónica Producciones, Tandem Films, RTVE, Amazon Prime Video, Crea SGR Género: Comedia.
Reparto: Luis Zahera, Javier Gutiérrez, Teresa Saponangelo, Edgar Moreno, Diana Cavallioti, Florin Kevorkian, Sophie Heideker, Denys Khabryk, Tina Silc
Rodada durante 8 semanas en diversos puntos de Cataluña y la geografía europea, recalando en Italia y Rumanía hasta llegar a Constanza, a orillas del Mar Negro, en Pájaros el actor, guionista y director Pau Durà ofrece al espectador un viaje emocional hacia la «madurez» y la muerte. Una road movie en la que los protagonistas recorrerán un itinerario que los llevará de Valencia a Rumanía, efectuando diversas paradas en otros países y en el interior de ellos mismos. En la familia, el amor, el sexo y la paternidad. Los anhelos perdidos y las esperanzas rotas, que les han llevado a realizar esa huida hacia adelante, con la sanar el presente cerrando las heridas del pasado.
Estas almas perdidas, interpretadas magistralmente por Javier Gutiérrez y Luis Zahera, con un registro alejado de los habituales del actor y cuya actuación le ha supuesto una Biznaga del Festival de Málaga, recorren de la comedia al drama persiguiendo un ave que parece inalcanzable. Por el camino recogen otra ave herida, interpretada por la italiana Teresa Saponangelo, ganadora del David de Donatello por su trabajo con Paolo Sorrentino. Actores de primer orden para una historia que los merece, escrita por el propio Pau Durà, que recogió el premio que obtuvo el actor, ausente por compromisos teatrales, con las siguiente palabras: “Luis Zahera nos regala un personaje brillantísimo, lleno de ternura, fragilidad y emoción. Con mucha sutileza en el drama que arrastra el personaje, pero también con gran sutileza en la comedia y el humor que se desprende de este viaje. Siempre al lado de un no menos brillante Javier Gutiérrez, con el que forma una pareja para mí indivisible en este viaje.” Zahera envió un video en el que agradecía al festival su acogida y le agradecía a Pau Durà el haberle ofrecido “este personaje tan diferente”, dedicando el premio a su compañero Javier Gutiérrez, “porque sin él no sería posible”.
Película de actores, con papeles que podrían haberse intercambiado sin que sus personajes hubieran perdido entidad, para Pau Durà “Haber contado para mi tercer largometraje con dos actores inmensos como Javier Gutiérrez y Luis Zahera en los papeles protagonistas, me produce una felicidad difícil de describir. PÁJAROS es cine de personajes: la trama nace de sus miedos, de sus fragilidades, de sus fracasos y sus dudas, de sus sueños perdidos. Su talento y generosidad allanó el rodaje de una película que gira en torno a la necesidad humana de entendernos, una historia repleta de belleza y ternura, y que bascula, sin solución de continuidad, entre el drama y la comedia. Como ocurre en la vida.”
VAMOS DE ESTRENO * Miércoles 27 de marzo de 2024 *

MILLI VANILLI: GIRL YOU KNOW IT’S TRUE (Girl You Know It’s True, Simon Verhoeven, 2023)
Alemania. Guion: Simon Verhoeven Música: Segun Akinola. Canciones: Milli Vanilli Fotografía: Jo Heim Compañías: Wiedemann & Berg Filmproduktion, Leonine, Seven Pictures, Mediawan, Sentana Filmproduktion Género: Drama
Reparto: Tijan Njie, Elan Ben Ali, Matthias Schweighöfer, Bella Dayne, James Flynn, Thorsten Krohn, Graham Rogers, Natasha Loring, Lara Mandoki, Tijan Marei, Darlene Tejeiro, Joshua Kantara
Las historia de Milli Vanilli es la tan habitual historia de los juguetes rotos, destrozados por la fama y la industria. Ya sea esta la musical como la cinematográfica. Una tragedia en la cual el público también tiene gran parte de responsabilidad. Ese público voraz, que como un niño malcriado hoy apoya un producto y mañana otro, olvidando el anterior. Que consume lo que le ponen ante sus narices. Algo que en estos tiempos de consumo convulsivo, no hace más que aumentar. Y no hay nada nuevo. El Rock & Roll iba a dar el gran bombazo, pero no podía presentarse como música de negros e interpretada por negros. Había que buscar una presencia blanca y manufacturar el producto para hacerlo aceptable y venderlo a quien interese, en este caso a los blancos, que son los que disponen de más presupuesto para ocio. En los sesenta, si los ingleses tenían a los Beatles, Estados Unidos creó a Los Monkees, dando igual si cantaban ellos o no. Spice Girls y todos los boys y girls bands fueron productos creados mediante casting. Hoy día nos topamos con cantantes que no saben cantar, que recurren a medios electrónicos para modular su voz, haciendo que todos suenen igual.
La tragedia de Milli Vanilli es un perfecto ejemplo de esa voracidad del mercado. En tan solo dos años, los que van de 1988 a 1990, llegaron a lo más alto y cayeron de la forma más estrepitosa. Y de la mano de su creador, cual criatura del Dr. Frankenstein. Al destaparse el fraude, su caída fue fulminante. Tanto que incluso les fue retirado el Grammy que ganaron en 1990 al mejor artista revelación. Y es la historia de estos dos jóvenes europeos, unidos por el azar y el amor por la danza, la que narra este correcto biopic, que dirigido por el cineasta alemán Simon Verhoeven, llega a nuestras pantallas. Un film biográfico que no por ello se convierte en el manido relato al que estamos acostumbrados, los personajes se dirigen al espectador directamente cuando conviene, y son ellos los que se ocupan de contar esos enfebrecidos años de sueños, baile, sexo, MTV, drogas y playback.
Se nota que tras el relato se encuentra uno de los protagonistas, Fab Morvan, el superviviente del dúo, pues es claramente el que sale mejor parado de todos. Narrado con la misma velocidad meteórica con la que sucedió todo, el film está interpretado por dos debutantes, Tijan Njie y Elan Ben Ali, que dan vida, de forma solvente, a Rob Pilatus y Fab Morvan, los dos bailarines, uno alemán y otro francés que, bajo el mando del productor alemán Frank Farian, famoso por su trabajo con Boney M. e interpretado en la película por Matthias Schweighöfer (Oppenheimer), lograron vender más de 7 millones de copias a nivel mundial de su single Girl You Know It’s True.
THE BEAST (LA BESTIA) (La Bête, Bertrand Bonello, 2023)
Francia/Canadá. Duración: 146 min. Guion: Bertrand Bonello. Historia: Henry James Música: Bertrand Bonello, Anna Bonello Fotografía: Josée Deshaies Compañías: Les Films du Bélier, My New Picture, Sons of Manual, arte France Cinéma, Eurimages Género: Ciencia ficción
Reparto: Léa Seydoux, George MacKay, Dasha Nekrasova, Julia Faure, Guslagie Malanda, Tiffany Hofstetter, Lukas Ionesco, Parker Henry, Martin Scali, Lottie Andersen, Kester Lovelace, Thomas Hayward, Jiselle Henderkott, Joa Jappont, Veronica Szawarska
Sinopsis: En un futuro cercano en el que reina la inteligencia artificial (IA), las emociones humanas se han convertido en una amenaza. Para librarse de ellas, Gabrielle (Léa Seidoux) debe purificar su ADN en una máquina que la sumergirá en sus vidas pasadas. En ellas se reencuentra con Louis (George MacKay), su gran amor. Pero el miedo la invade y presiente que se avecina una catástrofe.

En las antípodas del Libro de las mil y una noches, para Borges, La bestia en la jungla se manifiesta como ejemplo por excelencia de la novela psicológica. Henry James nos pone ante una obra en la que la peripecia está ausente, el acontecimiento no sucede fuera de la conciencia, y la acción de los personajes sólo puede concretarse bajo la forma de la espera, del aguardo de un suceso imposible de predecir porque no pertenece al tiempo cronológico, ese que viene determinado por el calendario y el reloj, sino que apunta al kariológico, esa temporalidad contenida en el instante determinante que cambia el destino del hombre. Lo que atienden es un fin del mundo. Un apocalipsis que no coincide con el de la escatología cristiana pues no es indeterminado sólo en su fechación sino que tampoco es posible conocer bajo que manifestación se presentará. Esa doble indeterminación es la culpable de que el protagonista, John Marcher, no tenga conciencia de que el suceso ya ha acaecido hasta que ya es irremediablemente tarde para actuar en consecuencia. La “bestia” acechante de Marcher no era otra cosa que el amor incondicional de May Bartram, la mujer abnegada que ha esperado con él. La tragedia de Marcher es haber perdido la ocasión de amar, que es tanto como decir que ha perdido la oportunidad de vivir. Ha sobrevivido al fin del mundo que tanto esperó, pero lo ha sobrevivido para nada.
La bestia en la jungla se deja definir como tragedia de nuestro tiempo pues nunca como en nuestra época había estado presente la amenaza de alcanzar el advenimiento de un mundo sin sentimientos, tan dominado por la tecnología que puede acabar siendo mecánicamente aséptico.
Quizás eso explique que haya sido objeto de dos adaptaciones cinematográficas que han coincidido en el tiempo (e incluso han competido en los mismos festivales), ambas francesas: La bestia en la jungla de Patric Chiha y La bestia de Bertrand Bonello. Es difícil traducir en imágenes una novela que escatima la acción, que apenas describe el entorno y que se desarrolla casi exclusivamente en la conciencia del protagonista, Chiha opta por desplazar temporalmente el relato, ubica la trama entre la década de los 70 hasta los primeros 2000, y encierra a sus personajes en una boîte en la que el mundo danza a su alrededor, sucediéndose hechos históricos que marcan el devenir humano, pero que no responden al acontecimiento aguardado. Chiha, pues, es fiel al espíritu del relato, todo se centra en la espera, pero no alcanza la finura filosófica del texto literario, sobre todo en su desenlace, torpemente desarrollado, que no proporciona al espectador la experiencia trágica de la novela de James. Por su parte, Bonello confiesa que el relato de James le perturbó durante mucho tiempo, pero su adaptación dista mucho de ser fiel a la letra, el autor toma la metáfora central del texto (“Algo se ocultaba, acechándole, entre el ir y venir de los meses y los años, como una bestia agazapada en la jungla. Poco importaba si la bestia agazapada estaba destinada a matarle o a morir. El punto decisivo era el inevitable salto de la criatura; y la lección decisiva que había que extraer era que un hombre con sensibilidad no se hace acompañar por una dama a una cacería de tigres”) y la proyecta sobre el miedo al amor, ese miedo que es el más desgarrador de los sentimientos. El director de La bestia destila los motivos del relato escrito hasta convertirlo en un filme en el que pretende entrelazar lo íntimo y lo espectacular, el clasicismo y la modernidad, lo conocido y lo desconocido, lo visible y lo invisible. Más que adaptar, persigue dejarse inspirar para crear una nueva obra original capaz de extender los planteamientos de James a nuestra actualidad.

Con seis personajes y tres situaciones distintas, La bestia desarrolla una única historia de amor, engarzada por la memoria y envuelta de catástrofe en todos sus segmentos. Toma del relato original tanto como invierte. La inversión más evidente es el cambio de sexo del personaje principal, con Bonello, la que tiene la intuición de que el futuro le ha de deparar un acontecimiento capaz de subvertir su mundo, es una mujer, un cambio que incide en el carácter de lo temido, parece claro que esa subversión va a venir del ámbito del sentimiento. O de su ausencia. No menos notable es la diferencia de género narrativo entre el texto literario y el fílmico: si James se expresaba mediante la novela psicológica, Bonello se adentra en una narración que mezcla gotas de melodrama con mayores dosis de ciencia ficción. En el relato original el tiempo tiene un papel relevante, a los personajes les pasa la vida en su espera, Bonello rompe la linealidad y directamente nos pone frente a un viaje temporal desde el presente de la
acción (2044), que es para nosotros un futuro distópico, hasta dos episodios pasados separados entre sí por un siglo (1910; 2014). Cada periodo tiene su propia dinámica, sus propios retos, su propio terror, su propia gestión de los sentimientos, pero todos apuntan a un mismo concepto, a una misma premisa, el miedo al compromiso amoroso, la percepción del amor como aquello que introduce el peligro y nos desestabiliza. Bonello sostiene que “se podría decir que en la película, en 1910, los sentimientos se expresan; en 2014, se reprimen; y en 2044, desaparecen”, una gradación que se deja ver también en los oficios que desempeña la protagonista en cada uno de los segmentos. Si estuvieran cronológicamente distribuidos, en el primero es una pianista célebre que huye de la música romántica y posromántica (esa que tenía en el sentimiento su objeto y su objetivo), en el segundo sigue dedicándose a una labor creativa, pero bajo la forma de actriz en paro que subsiste vigilando casas ajenas, en el último, en ese momento en el que la Inteligencia Artificial domina al mundo, queda relegada a trabajos anodinos que no se corresponden con sus capacidades y, si quiere escalar socialmente, tendrá que renunciar a sentir emociones. Para deshacerse de sus sentimientos, tiene que volver a sus vidas pasadas y así limpiar los viejos traumas que contaminan su inconsciente, mediante un proceso de purificación de su ADN que es, casi tanto, como dejarse convertir en una inteligencia evolucionada, capaz de tomar siempre la decisión
correcta pues es ajena a toda obnubilación sentimental. El de 2044 es un tiempo sin problemas, todo es resolutivo, la individualidad y la singularidad se han diluido y todo fluye. En un mundo tan tecnificado todo está lleno de una nueva serenidad que es tranquilizadora, al menos, en el exterior. Sin embargo, el mismo proceso de purificación de ADN ha puesto a la protagonista en condiciones de tomar conciencia de que el miedo que siempre sintió era el de amar. Pero ya es demasiado tarde. La catástrofe temida era, precisamente, la ausencia de catástrofes alcanzada a costa de desterrar la emoción. Cuando lo descubre, igual que en la novela, el mal ya se ha dado, pues, si ella ha desarrollado la memoria, en su amado a lo largo de las sucesivas épocas, la experiencia de la purificación produce amnesia emocional. Y eso pone fin a todo. La nueva serenidad es aterradora en el fondo.
Compleja en su estructura formal, La bestia no es una película difícil pese a lo que podría parecer. No lo es porque es precisa a la hora de definir su punto de partida, la premisa que aúna los fragmentos alternantes, “ese miedo a amar, a abandonarse, a ser dañado, a perder el equilibrio, a ser devastado, impregna todas las épocas” en palabras de Bonello. Múltiple, pero única, son varios los recursos a los que acude para orientarnos en su montaje discontinuo: los
personajes mutan sus roles y sus circunstancias, pero mantienen siempre el mismo nombre, primera señal de que estamos ante el otro que es el mismo; y, más allá de los personajes, hay motivos evolutivos que aparecen en todas las partes, la adivinación, las palomas, las muñecas, en su repetirse, en su convertirse en constantes, se nos indica que, aunque los episodios están separados en el tiempo cronológico, son segmentos de una misma historia. Y esos motivos evolutivos desgranan los significados del subtexto, las ideas secundarias que acompañan al tema central. Fijémonos en las muñecas, si primero, en 1910, son las clásicas de porcelana y celuloide, después son ya autómatas en 2014, y en 2044 son ciborgs animados por Inteligencia Artificial. Las muñecas le sirven a Bonello para ponernos frente al afán humano de crear objetos a su imagen y semejanza, imitaciones cada vez más perfectas, tanto que, al final, los androides son versiones mejoradas de lo humano. O aparentemente mejoradas, al menos, porque en ellos los sentimientos reales han sido sustituidos por su concepto. Y ese es el drama, que parecemos abocados a un mundo en el que se prescinde del afecto. Bonello nos propone un viaje de dos horas y veinticinco minutos, no sólo temporal sino también mental, físico, emocional y sensorial, hacia el descubrimiento de que la bestia que nos acecha es la frialdad catastrófica de la deshumanización, el advenimiento de una sociedad que posiciona al individuo en la imposibilidad de amar.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 22 de diciembre de 2024 *

CAZAFANTASMAS: IMPERIO HELADO (Ghostbusters: Frozen Empire, Gil Kenan, 2024)
USA. Duración: 125 min. Guion: Gil Kenan, Jason Reitman Música: Dario Marianelli Fotografía: Eric Steelberg Compañías: Columbia Pictures, Bron Studios, Ghostcorps, Right of Way Films, Sony Pictures. Distribuidora: Sony Pictures Género: Fantástico
Reparto: Paul Rudd, Carrie Coon, Finn Wolfhard, Mckenna Grace, Kumail Nanjiani, Patton Oswalt, Celeste O’Connor, Logan Kim, Dan Aykroyd, Ernie Hudson, Annie Potts, Emily Alyn Lind, Bill Murray
Cazafantasmas (Ghostbusters, 1984) de Ivan Reitman fue un film muy, muy de su época que, visto hoy, resulta muy, muy desfasado. De hecho su secuela, que se estrenó en 1989, fue ya un producto exclusivamente para muy cafeteros. Pero la nostalgia, ese falso mantra que hace que creamos que todo era mejor antes de que las responsabilidades llamaran a nuestra puerta, hizo que, tras series de animación e imagen real, la idea volviera a retomarse mediante una puesta al día, Cazafantasmas (Ghostbusters, Paul Feig, 2016), una bastante pasable aventura en clave femenina sin conexión con las películas de los ochenta. Pero la renovación no gustó a los fans nostálgicos, así que la compañía productora lo entendió y preparó una película a la medida de lo que se demandaba: Cazafantasmas: Más allá (Ghostbusters: Afterlife, Jason Reitman, 2021), donde nuevos y viejos cazafantasmas se daban la mano, recuperando vehículos y absolutamente todos los trastos y gags de los ochenta, mientras sonaba el viejo tema de Ray Parker Jr. Y esta, al parecer, es la fórmula que agradó. Tanto que con Cazafantasmas. Imperio Helado (Ghostbusters: Frozen Empire) se ofrece un indisimulado fan service con todos los guiños al pasado que hagan falta.
La película, dirigida por Gil Kenan, desaprovecha algunas propuestas que ofrece, como por ejemplo no profundizar en los motivos que llevaron la amiga entrañable y fantasmal de la protagonista a prender fuego al hogar con sus padres dentro, culpa que la ha condenado a errar por la existencia como alma en pena. El film tiene un prometedor punto de partida, desde luego, pues debería ser fundamental que existiera cierto equilibrio entre terror y humor, pero pronto se destapa como una película directamente dirigida al público infantil. Y a sus padres: cucharadas de nostalgia; un Bill Murray que pasaba por allí; las dosis woke pertinentes; un villano que parece realizado a partir de un esbozo, Garraka, con cuernos de quita y pon; unos «minions» muy graciosos de malvavisco; y mucho trabajo en equipo (muchachos), pues trabajando en equipo todo es posible. Buenas intenciones no le faltan, pero definitivamente esta saga es para paladares poco exigentes. Y sobre todo, para niños.
LOS NIÑOS DE WINTON (One Life, James Hawes, 2023)
UK. Duración: 110 min. Guion: Lucinda Coxon, Nick Drake. Biografía sobre: Nicholas Winton. Libro: Barbara Winton Música: Volker Bertelmann Fotografía: Zac Nicholson Compañías: BBC Film, MBK Productions, See-Saw Films, Cross City Films, Filmnation Entertainment Género: Drama
Reparto: Anthony Hopkins, Johnny Flynn, Helena Bonham Carter, Jonathan Pryce, Romola Garai, Lena Olin, Ziggy Heath, Alex Sharp, Marthe Keller, Samantha Spiro, Adrian Rawlins, Emily Laing, Angus Kennedy
Sinopsis: Un joven corredor de bolsa británico, Nicholas «Nicky» Winton (Anthony Hopkins), ayudó a rescatar a cientos de niños de los nazis en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, con la ayuda de su madre (Helena Bonham Carter). Un acto de compasión casi olvidado durante 50 años, y del que Nicky vive atormentado por los fantasmas de los niños a los que no pudo rescatar, culpándose por no haber hecho más.
«Si algo no es imposible, entonces debe haber una manera de hacerlo…».
Sir Nicholas Winton, 1909 – 2015
Sorprende que en los momentos en los que el odio corre a sus anchas, también tenga lugar una reacción de humanidad y solidaridad que consiga mantener una mínima esperanza hacia la invasiva y destructora especie humana. Por desgracia, lo que perdura y se estudia en pretérito son los conflictos y sus efectos, mientras que las pequeñas-grandes obras anónimas se disuelven y pasan al olvido.
La historia que se cuenta en Los niños de Winton, sucede antes de la II Guerra Mundial, cuando potencias como Inglaterra o Francia dejaron avanzar a Hitler para intentar evitar lo inevitable, el conflicto bélico. Y se hizo permitiendo que invadiera pequeñas zonas circundantes a Alemania, que el Reich se encargó de ampliar a toda Europa. Fue el principio de una época de terror y muerte, pero también el momento en el cual generosos idealistas anónimos decidieron que querían hacer algo, por poco que fuera, para detener esa locura. Ya fuera alistándose en las Brigadas Internacionales para combatir el fascismo en España, como ir a Praga a colaborar con los refugiados que llegan huyendo del nazismo y que parecen no interesar a nadie. Y esa es la lección que enseña Los niños de Winton, cuya historia se relata mediante flashbacks del protagonista, un Nicholas Winton ya anciano, interpretado por el siempre impecable Anthony Hopkins, cuyos recuerdos de juventud encarnará Johnny Flynn. Winton conseguirá lo imposible, que una cadena de solidaridad se ponga de acuerdo para poder sacar a todos los niños posibles de esa situación terrible. Que sean acogidos por familias británicas mientras no puedan retornar con la propia. Un impulso solidario que no esperaba recompensa y que, pasados muchos años, ya en los años ochenta, fue destapado del olvido por el único superviviente y organizador de esas deportaciones y todo, sin ánimo de notoriedad personal. Muy al contrario, Winton vivió su tranquila existencia torturado por no haber podido conseguir sacar más niños de esa zona de conflicto. Torturado por aquel último tren no llegó a salir de la estación de Praga.
Un impulso solidario que en estos tiempos de sobreinformación, paradójicamente, parece imposible. Toda una quimera en una época de súper egos hambrientos de popularidad.
Los niños de Winton es una de esas historias que tocan la fibra, un retrato conmovedor sobre un joven corredor de bolsa de origen alemán, que de manera totalmente altruista salvó a más de seiscientos niños, la mayor parte judíos, en los albores de la Segunda Guerra Mundial. Una historia que hay que contar en estos tiempos de despersonalizados menas y de frontera cerradas. Una historia que siempre conviene recordar, en este momento de ascenso de partidos de ultraderecha. Y sin batallas ganadas a fuego y pólvora. Tan solo con solidaridad y humildad, pero con un gran compromiso.
La película, que se presentó mundialmente en el pasado Festival Internacional de Toronto. Cuenta con, además de los nombrados, Helena Bonham Carter como la madre del protagonista, una pieza fundamental en la historia, Jonathan Pryce y Romola Garai.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 15 de marzo de 2024 *

EL CLAN DE HIERRO (The Iron Claw, Sean Durkin, 2023)
UK/USA. Duración: 130 min. Guion: Sean Durkin Música: Richard Reed Parry Fotografía: Mátyás Erdély Compañías: BBC Film, Access Entertainment, House Productions, A24. Distribuidora: A24 Género: Drama
Reparto: Zac Efron, Jeremy Allen White, Harris Dickinson, Maura Tierney, Stanley Simons, Holt McCallany, Lily James, Cazzey Louis Cereghino, Jim Gleason, Jullian Dulce Vida, Kevin Anton, Michael Harney, Aaron Dean Eisenberg
Sinopsis: Basada en la increíble historia de los hermanos Von Erich, que se convirtieron en mitos de la lucha libre a principios de la década de los 80. Bajo la sombra de su dominante padre y entrenador, Kevin (Zac Efron), Kerry (Jeremy Allen White), David (Harris Dickinson) y Mike (Stanley Simons) alcanzarán la gloria y serán golpeados por la tragedia, pero su amor fraternal estará siempre por encima de todo.

Pudiera parecer que algo tan, en principio, poco atrayente como la historia de una saga familiar de practicantes de lucha libre, poseedores de unos, cuanto menos, singulares tocados capilares y ambientada en Texas durante los años menos glamourosos del siglo XX, no pudiera resultar interesante, pero nada más lejos de la realidad, pues, El clan de hierro, absurdo título que adapta el original La garra de hierro (The Iron Claw) en referencia a la técnica favorita del patriarca de la familia, Fritz Von Erich, es un drama sobre la frustración de un padre, luchador, cuyos objetivos de triunfo nunca se cumplieron y que buscará hacerlo por medio de sus cuatro hijos. Cuatro jóvenes muy unidos, que lucharán por ser el favorito de su benefactor y conseguir lo que con tanto ahínco quiere poseer el pater familias: el cinturón de campeón mundial de pesos pesados. A través de la tragedia y el triunfo, bajo la sombra de ese dominante padre, que además es su férreo entrenador, los hermanos buscan la inmortalidad en el escenario más importante del deporte.
En manos de otro autor, sus hazañas en la lona quizás hubieran sido material para la exaltación de los valores del esfuerzo deportivo, vinculándolos, a la menor oportunidad, con los ideales de la nación americana, habrían compuesto un biopic deportivo a mayor gloria de los Von Erich, pero Sean Durkin, nuevamente, no desperdicia la ocasión para bucear en los aspectos más oscuros de la naturaleza humana. En el extremo opuesto del cantar de gestas, El clan de hierro es una crónica anti-épica que nos conduce por los rincones del éxito mostrando los puntos más enajenados, los vericuetos de la obsesión por una victoria vicaria, la de los hijos, que haga justicia a los méritos propios, los del padre. Un padre que actúa en la vida como en el ring, sometiendo sin piedad, contagiando el virus del orgullo, como un sargento de hierro que arenga a la tropa para henchir sus ánimos y arrojarlos a la batalla, a la muerte. En la cara visible de esa luna se proyecta la luz de la fortaleza, porque son fuertes los respetarán, pero en su cara oculta se esconde su reverso desapiadado, la oscuridad de la implacabilidad que menosprecia cualquier resquicio de humanismo.
Fritz Von Erich inocula en sus vástagos el germen del culto a la fuerza, sólo lo inquebrantable es admirable, el único sentimiento que ha de adornar a un hombre es el de la competitividad, el de la aspiración al máximo, un máximo que él no alcanzó, pero que a ellos no se les resistirá. Pero como si ese sueño incumplido fuera una maldición, poco a poco la desgracia se ceba en los hermanos, la muerte los irá visitando de a uno en uno. Para el patriarca de los Von Erich, ni siquiera eso es obstáculo, dónde no haya llegado uno de ellos, otro lo hará, actúa como si sus hijos fueran peones a sacrificar con tal de recuperar la dama. La madre, porque también hay una madre, apenas hace contrapeso, aunque mujer de carácter, no se interpone, se limita a inculcar
los valores de la fe. Poca ayuda puede brindar cuando ella misma ha pospuesto sus sueños y anhelos frente a los del esposo. La muerte de los hijos para ella tiene el valor del martirio. Hasta que la cuerda se tense en exceso.
Todo lo vemos a través de los ojos de Kevin Von Erich, el mayor de la saga. Ser el primogénito no le da privilegios sobre el favor del padre, en realidad, será el último en aspirar al preciado cinturón de campeón. Ser el primogénito redobla la presión. Ser el primogénito le pone en una posición de cuidado hacia sus hermanos. Ser el primogénito le hace consciente hasta la duda. Es el primogénito y será el superviviente. Ser el superviviente le da la responsabilidad de Matar al Padre, psicoanalíticamente hablando. Y no le dará muerte con el puño, eso sería darle la razón, le matará con la ternura. Dejará en herencia a los suyos las lágrimas que habrán de deshacer la maldición de los Von Erich.
El clan de hierro cuenta con las magníficas interpretaciones de Zac Efron (High School Musical, El gran showman), Jeremy Allen White (The Bear, Shameless), Harris Dickinson (El triángulo de la tristeza) y Stanley Simons (Little America), además de Lily James (Baby Driver), Maura Tierney (The Affair) o Holt McCallany (Mindhunter). El clan de hierro, dirigida por Sean Durkin, ha sido uno de los estrenos más taquilleros de 2023 en Estados Unidos, alcanzando casi 40 millones de dólares, y es el estreno de A24 mejor valorado de su historia según la empresa de estudios de mercado CinemaScore.
HOW TO HAVE SEX (Molly Manning Walker, 2023)
UK. Duración: 91 min. Guion: Molly Manning Walker Música: James Jacob Fotografía: Nicolas Canniccioni Compañías: British Film Institute, Film4 Productions, Wild Swim Films. Distribuidora: Film4 Productions Género: Drama
Reparto: Mia McKenna-Bruce, Samuel Bottomley, Lara Peake, Enva Lewis, Daisy Jelley, Eilidh Loan, Shaun Thomas
Sinopsis: Tres adolescentes británicas se van de vacaciones para celebrar sus ritos de iniciación: beber, salir de fiesta y ligar, en lo que debería ser el mejor verano de sus vidas.

En 1907, la joven británica Lucy Honeychurch y su carabina, su prima solterona Charlotte Bartlett, pasan unas vacaciones en Florencia. En la pensión en la que se hospedan durante el viaje conocerán al señor Emerson y a su hijo George, que muy amablemente les cederán sus habitaciones para que disfruten de las vistas de la ciudad. La suya es la historia de una joven que despierta al mundo y que termina por asumir sus propios anhelos más íntimos, tras engañarse tanto a sí misma como a la sociedad que la rodea. El viaje al sur como proceso iniciático de descubrimiento y liberación. Más de cien años después, en 2023, la británica Tara también viaja al calor, a Malia (Creta), con sus mejores amigas, en busca de culminar el fin de la adolescencia en un rito de paso tocado por el desfase etílico y la explosión erótica. La suya también es la historia de una joven que despierta al mundo, pero el suyo es un despertar brusco y amargo que termina por confundir y decepcionar. El viaje al sur sigue siendo un proceso de descubrimiento, pero ya no es liberador.
El siglo que separa a la protagonista de Una habitación con vistas de la de How to Have Sex ha supuesto un torrente de cambios vertiginosos que, derrocando corsés castradores en su haber positivo, también ha provocado desconcierto y pérdida de suelo. “Hay un enorme vacío en los jóvenes. No saben lo que es el placer, el consenso o las relaciones sexuales gratificantes”, reflexiona la debutante Molly Manning Walker, que parte de mimbres autobiográficos para tejer su ficción. La idea para la película se le ocurrió a Walker tras rememorar con algunos amigos el verano previo a la universidad en el que viajaron a España para salir de fiesta (un ritual, que ella misma comenta, es muy común entre los británicos). El ambiente sexualmente desinhibido marcó mucho su recuerdo y el de sus amigos, y se refleja en el filme: si la presión sobre la heroína de Forster/Ivory era reprimir los impulsos de su libido, Tara está en el extremo opuesto, su virginidad le quema, en gran medida porque todo en su entorno la apremia para desprenderse de ella. La liberación sexual femenina tiene un punto de nominal, porque “hay tanto tabú alrededor del placer femenino, sobre el buen sexo para las mujeres. La tendencia es ‘hazlo y listo, no hablemos de ello’. Pero deberíamos hablar de ello, sobre cómo nos sentimos, cómo debería suceder”, en palabras de la directora. Sólo el diálogo, el hacer pedagogía si es necesario, permitirá encauzar a la adolescencia actual, llenar ese vacío en los jóvenes que, paradójicamente, aumenta en este mundo contemporáneo hiperconectado y, sobre todo, acelerado. How to Have Sex, en realidad, habla de cómo no debiéramos tener sexo, la directora lanza una mirada ingeniosa, matizada y, en última instancia, devastadora, sobre los entresijos de la amistad femenina y la sexualidad adolescente, una mirada que concluye que
hemos de reorientar las prioridades y devolver las relaciones sexuales al caudal de “pasar un buen momento con el otro, involucrarse verdaderamente, relacionarse de una manera más profunda”. Y añadimos a las palabras de la autora, de nuestro propio cuño, que el sentimiento debe volver a sobreponerse al mero instinto.
Con un trabajo de cámara basado en no mirar nunca desde arriba a los personajes, en mantenerse siempre a la altura de su mirada, para que el espectador se sienta uno más del grupo y nunca se atreva a juzgarles de ninguna manera, comprendemos que How to Have Sex no pretende ser un ajuste de cuentas con ningún colectivo. Aunque puede decirse que hay una víctima, no hay plenos culpables, lo que impera es una dinámica voraz que arrastra a todos, incluso a los más negativos, a amoldarse a los roles que más reconocimiento creen que pueden darles. “Era muy importante para mí hacer una película que no dejara a los hombres fuera de la conversación, por eso queríamos mostrar que la presión social viene desde diferentes ángulos. También desde las mujeres”. Las leyes no escritas del comportamiento sólo pueden ser frenadas con el diálogo, y el debut de Walker busca hacernos conscientes de que hace falta encontrar las palabras que eviten el pacto de silencio sobre las malas experiencias, tanto entre ellos, como entre ellas. Solo sí es sí, reza el epítome de la ley, pero el consentimiento es algo mucho más lábil que una mera declaración binaria, al menos en las prácticas más comunes en las que no concurre una violencia expresa, menos extrema, sino el desentendimiento y falta de empatía absolutos sobre quien se ve forzada por la situación, coyuntural y estructural. Si sólo concurre el disfrute propio sin atender al goce del otro, menospreciando su deseo o ausencia de él, estamos adoptando un rol agresivo, aunque hayamos recibido un asentimiento verbal. El sexo es un juego a dos y la baraja ha de ser la misma. Más importante que el verbal, es el asentimiento gestual, porque podemos mentir con palabras, pero no con las respuestas del cuerpo. No hacen falta contratos, hace falta respeto. Tal vez estemos en el ocaso de la monogamia, tal vez eso sea bueno, pero, quizás por eso mismo, sea el mejor momento para volver a interrelacionar lo sexual y lo afectivo, sobre todo en los primeros contactos, para que no lleguen a ser traumáticos. Para que en el día después no haya turbación. Esa que siente Tara tras la noche del desenfreno, cuando la luz del sol barre la de los neones y de la fiesta sólo quedan las lágrimas.

Una inconmensurable Mia McKenna-Bruce encarna a Tara. La joven actriz logra capturar la esencia de una adolescente atrapada entre las expectativas sociales y sus propios anhelos, deseosa de encajar pero sin comprender completamente las implicaciones de sus acciones. Tara, con su gargantilla en la que leemos Angel, signo que da razón de su bendita inocencia, de su andar todavía de puntillas por el sendero de la vida, que resume los motivos que la hacen debatirse entre hablar o callar, entre repudiar o celebrar el sexo. Al final, el viaje a Malia sí será el viaje de su vida, porque cerrará una etapa, el grupo de amistades se dividirá, cambiará, habrán caído las máscaras, la mejor amiga será la peor compañía… El último verano. Ahora toca empezar lo nuevo con los pies totalmente en el suelo. En casa.
Los hondos méritos de esta opera prima han sido reconocidos con el Premio a la Mejor Película en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, donde sorprendió al público y prensa especializada y tres premios British Independent Awards (Mejor Interpretación Protagonista para Mia McKenna-Bruce, Mejor Interpretación de Reparto para Samuel Bottomley y Mejor Casting).
IMAGINARY (Jeff Wadlow, 2024)
USA. Duración: 104 min. Guion: Greg Erb, Bryce McGuire, Jason Oremland, Jeff Wadlow Música: Bear McCreary Fotografía: James McMillan Compañías: Blumhouse Productions, Lions Gate Films, Tower of Babble Entertainment. Distribuidora: Lionsgate Género: Terror
Reparto: DeWanda Wise, Tom Payne, Taegen Burns, Pyper Braun, Veronica Falcón, Betty Buckley, Matthew Sato, Suzette Lange, Dane DiLiegro, Brooklyn Majors
Sinopsis: Cuando Jessica vuelve con su familia a la casa de su infancia, Alice, su hijastra más pequeña, comienza a desarrollar un extraño apego hacia Chauncey, el oso de peluche que encuentra en el sótano. En un primer momento, Alice y Chauncey se entretienen con juegos aparentemente divertidos que, poco a poco, irán volviéndose más siniestros y peligrosos. A medida que el comportamiento de Alice se va volviendo más inquietante, Jessica decide intervenir, pero cuando lo hace se da cuenta de que Chauncey es mucho más que un inofensivo oso de peluche.
La ganadora del Pulitzer en 1923, Willa Cather, afirmaba que “solo existen dos o tres historias humanas, pero se repiten con tanta insistencia que parece que nunca antes hubieran ocurrido”. Tal vez sea acientífico el concepto de Inconsciente Colectivo (en alemán kollektives Unbewusstes), pero es altamente eficaz para analizar el arte del narrar porque, como si efectivamente existieran un conjunto de estructuras compartidas entre los miembros de nuestra especie bajo la forma de instintos y arquetipos, es fácil demostrar que, a la hora de expresar nuestras fantasías, recurrimos a patrones, elementos y personajes que se repiten una y otra vez en la tradición, con sus múltiples variantes. Christopher Vogler en El viaje del escritor (1992 primera edición) explica que ningún autor está libre de la forma; incluso aquellos que basan su arte en el rechazo a cualquier tipo de principio, tradición o modelo son esclavos de ese mismo sistema del que pretenden liberarse, pues ellos también conocen y se miran en ese espejo, aunque sea para seguir otro camino. El arte de crear, aunque pueda ser una aventura solitaria, acaba siempre remitiendo al magma de lo colectivo, así, la originalidad, en buena medida, no es otra cosa que adoptar lo formalmente ya dado para adaptarlo a nuestra personalidad e interés, imprimir la huella propia en la arcilla de la tradición y obtener una obra nueva con el mismo molde intemporal. Crear no es repetir mecánicamente los esquemas, no es convertir lo formal en formulario, pero tampoco incurrir en la obsesiva búsqueda de la ruptura por la ruptura, de hecho, esa obsesión ni siquiera sería novedosa, por ese camino circularon y se agotaron las Vanguardias del siglo pasado; de otro modo, romper por romper ya forma parte de la tradición. Crear es saber de las estructuras y construir algo que siendo lo de siempre, es totalmente otro. Como quien hace castillos con piezas de Lego. Y toda esta larga perorata que acabamos de exponer no es otra cosa que el contrargumento con el que falsar el juicio (casi unánime) de la crítica respecto a la última película del artesano Jeff Wadlow, a la que tildan de amasijo de tópicos y clichés, como si eso fuera un delito nefando y bastara ya para enviarla de un plumazo al limbo de lo mediocre sin que hubiera que añadir nada más. Diciéndolo con una metáfora, es cierto que Imaginary no inventa el reactor de fusión nuclear comercial (ese Santo Grial moderno), sin embargo, quizás sí es lo suficientemente astuta como para reinventar la sopa de ajo, plato culinario modesto pero de alto valor para regular los niveles de colesterol, beneficiar la salud cardiovascular, proteger al sistema respiratorio, equilibrar los niveles de presión arterial y combatir todo tipo de infecciones. Y más aún, la sopa de ajo es una sopa de abuela fácil, estupenda y cremosa. Así, Imaginary es un manjar grueso que no aspira a estrellas Michelin, pero que sacia el hambre de relatos de miedo más efectivos que efectistas, aplicando bien, aderezados y sin estridencias, los lugares comunes del género. No es poco.

El primer lugar común al que se rinde la última producción Blumhouse es al eterno binomio niños-terror. El Séptimo Arte se ha recreado, desde antes del sonoro, en la infancia, sus pequeñas ilusiones, sus miedos, sus mentiras… Y el género de terror, ya desde las vueltas de tuerca de la literatura, es el que más partido ha sacado de todo tipo de infantes. Quizás porque no hay nada más sobrecogedor en imagen que un niño mirando a la cámara fijamente, perdido, sin palabras ¿Es malo? ¿Es bueno? ¿Es una víctima o un actor del mal? En Imaginary lo infantil concurre por partida doble: tenemos, de una parte, a Jessica (DeWanda Wise sosteniendo la mayor parte de la función), autora de relatos ilustrados para niños, que padece terrores nocturnos, pesadillas recurrentes que asocia a la separación brusca del momento feliz de sus cinco años; y, por otra, a Alice (Pyper Braun confirmando sus dotes en este su segundo largo), la menor de sus hijastras, una niña sensible que ha perdido la sonrisa tras la enfermedad de la madre. Ambas protagonistas verán paliadas sus angustias cuando se instalen en la casa donde Jessica vivió su niñez, la adulta porque sentirá que ha restablecido su pérdida, Alice porque proyectará su afecto sobre Chauncey, el oso de peluche que encuentra en el sótano de su nueva residencia. La infancia se nos aparece como el momento en el que nacen nuestros miedos, pero también la etapa en la que el desarrollo de la imaginación permite elaborar los duelos. El retorno a la Arcadia feliz en la que aún no había terrores (Jessica) y la transferencia de los sentimientos sobre el amigo imaginario (Alice) resultan

curativos. Al menos hasta que los juegos de la niña empiecen a tomar una deriva siniestra y se desencadene el giro de guion que revelará los secretos que encierra la casa y supondrá la irrupción de la hipótesis sobrenatural por encima de los desarrollos psicológicos. Un cambio de enfoque que no ha satisfecho a algunos críticos porque, ¡hay que ver! una película de terror que apuesta sin ambigüedades por la explicación fantástica, qué será lo próximo. Somos de la opinión de que la irrupción de lo preternatural en el último tercio no malbarata el dibujo emocional de los personajes y sus circunstancias, no hay antítesis entre lo uno y lo otro, ambas cosas estaban imbricadas en la voluntad de su autor, de hecho. Wadlow ha buscado transformar algunos de sus tropos de terror favoritos (una familia con problemas que se muda a una casa nueva/vieja, sótanos oscuros repletos de objetos olvidados que son poseídos por elementos siniestros) en una exploración evocadora, fantasmal y aterradora de las oscuras energías del trauma reprimido, la percepción y la realidad. Lo que introduce la variable fabulosa es la idea arquetípica del descenso al mundo especial como única vía posible para derrotar a los antagonistas, en un movimiento que supone una muerte simbólica del protagonista, paso necesario para que se produzca la transformación que habrá de permitir el regreso al entorno inicial, pero ya pacificado y libre de peligros.
Película de terror para toda la familia, Imaginary no acude a los tan manidos jump scares que pueblan las producciones actuales, al contrario, mima los efectos de sonido y el score como se hacía en los clásicos. Como Viaje del Héroe de manual que es, no innova, pero cumple con rigor el esquema de los cuentos maravillosos, esos que nos han enseñado a apreciar la fantasía como mejor vehículo para la resolución de los conflictos. Esos que tanto nos han gustado siempre.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 8 de marzo de 2024 *

LOS PEQUEÑOS AMORES (Celia Rico, 2024)
España/Francia. Duración: 95 min. Guion: Celia Rico Fotografía: Santiago Racaj Compañías: Arcadia Motion Pictures, Viracocha Films, Noodles Production, RTVE, TV3 Género: Drama
Reparto: María Vázquez, Adriana Ozores, Aimar Vega, Blanca Apiláne, Ferran Rañé, Camille Figuereo, Miguel Angel González, Marta Fons, Pep Muñoz, Carme Vilar, David Aguilar, Laura Gaja, Júlia Morella, Jordi Rodríguez, Jesús Prieto Ortiz
Sinopsis: Teresa (María Vázquez) cambia sus planes de vacaciones para ayudar a su madre (Adriana Ozores), que ha sufrido un pequeño accidente. Madre e hija pasarán juntas un verano de lo más sofocante, en el que no conseguirán ponerse de acuerdo ni en las cosas más triviales. Sin embargo, la obligada convivencia removerá más de lo esperado y en las noches estivales Teresa vivirá momentos reveladores junto a su madre.

El verano como estación de mudanza es el presupuesto de toda novela de aprendizaje, esas crónicas del tránsito de un estado a otro en la vida de sus personajes. Así, Los pequeños amores es una novela de aprendizaje, pues da cuenta de la evolución de las emociones y de los modos de representación de la realidad en un verano decisivo. Sólo que desplaza el relato a la edad adulta, al fin y al cabo, la llamada crisis de los cuarenta es un periodo de cuestionamiento personal casi más radical que la adolescencia. Celia Rico regresa a la ficción real con otro retrato en femenino de un instante determinante, la asunción del fin de la juventud, visto desde una protagonista que podría ser la misma de Viaje al cuarto de una madre, sólo que veinte años más tarde.
En palabras de la directora: “he intentado navegar por la biografía emocional de una mujer en sus cuarenta y preguntarme sobre los modos posibles de sostener la vida y el amor a determinadas edades, cuando los padres se hacen mayores o ya no están, cuando los proyectos amorosos se desvanecen o no tienen como fin formar una familia”. Y de nuevo traza su pintura sobre el lienzo de las relaciones maternofiliales como contradictorio vínculo de admiración y reproche entre dos mujeres de generaciones muy distintas. Las madres como modelos y, a la vez, como frenos ante los que reivindicarse. A las madres, como seres paradójicos que simultáneamente retienen y dan alas, Rico las describe siempre desde el punto de vista de las hijas, porque no le interesa definir la maternidad sino su reverso, para el que llega a inventar un término, la “hijidad”. El telón de fondo de sus obras, de las que podemos afirmar ya que forman un díptico, es siempre la asunción del hecho de ser hijas de nuestras madres con todo lo que supone, conscientes de que ese habrá de ser el vínculo que defina y atraviese la agridulce experiencia del amor y la soledad, buscada o quizás involuntariamente hallada. Viaje al cuarto de una madre nos situaba en la casilla de inicio, en el preciso instante de la necesidad de alzar el vuelo, en la hora agridulce de la partida; Los pequeños amores, en cambio, nos coloca en un momento de retorno al nido que, aunque sea temporal, hace aflorar sentimientos no (auto)confesados en el día a día, pues, ahora que la juventud termina, asusta la idea de envejecer solas, sin nadie que nos asista si nos lesionamos una pierna o la casa arde en llamas. Un temor en el que todavía resuena un retintín de reprobación, que viene de una época pasada, pero que aún pesa sobre la mujer de hoy: si no tienes descendencia, ¿quién va a cuidar de ti cuando seas mayor? La nueva convivencia con la madre saca a la luz esa pregunta latente en la intimidad del yo femenino, pero, a la vez, de esa misma cohabitación renovada, aflora el aprendizaje que le da respuesta. Los años que han pasado desde la separación acaban permitiendo que hija y madre sean confidentes, que se traten de mujer a mujer, que el antiguo vínculo de autoridad ceda paso al de paridad, y se disuelva la impresión de desacierto. Ambas se ponen en valor y aprenden, juntas, que la soledad no es un menoscabo.

Celia Rico junto a sus dos protagonistas, Adriana Ozores y María Vázquez, durante el rodaje del film.
El reputado crítico de cine japonés, Shigehiko Hasumi, sostiene que el gesto, en lugar del tema o la imagen, es el gran cauce expresivo del séptimo arte. Celia Rico no podría estar más de acuerdo con el comentarista. Para Rico son los gestos los que contienen las emociones, captarlos es lo que debe hacer cualquier cineasta si quiere rebasar lo local, porque, siempre para ella, lo universal no son los temas, sino los ademanes. Quizás darles la centralidad a los ademanes sea la premisa que ha determinado que la joven directora haya elegido para expresarse los modos del cine clásico. En su puesta en escena elegante domina la sutilidad, la arquitectónica de los planos pasa desapercibida a los ojos del espectador absorto en la trama. Sin embargo, no da puntada sin hilo, todo está estudiado y calculado al milímetro, desde la composición de los encuadres hasta el uso del fuera de campo, del peso significativo de la selección musical, a la elección de la paleta cromática que define a cada personaje. Unos personajes a los que ella misma, como autora que es del guion, les ha dado una profundidad psicológica que explica su transformación a lo largo de la acción. Brilla también en la dirección de actrices, de las que obtiene una interpretación solvente, algo en lo que concurre también el trabajo de las dos protagonistas: una Adriana Ozores que convence como madre firme y poco dada a expresarle a su hija su satisfacción con ella; y una María Vázquez absolutamente creíble como hija independiente que, sin embargo, en sus cuarenta todavía es vulnerable al juicio ajeno.
“Los pequeños amores es una película sobre las cosas más cotidianas y mundanas que nos suceden cuando convivimos con nuestras madres, pero también sobre las más complejas, esas otras que a toda hija nos sobrevienen cuando nos vemos reflejadas en ellas y miramos nuestras vidas en el espejo de los años”, nos dice la autora sobre su segundo filme. Un segundo largo que confirma a Celia Rico como cronista de lo íntimo con voz de mujer. Pero el suyo no es un cine exclusivamente para mujeres, porque conecta con lo universal que subyace en cada ejemplo particular y por tanto es extensible a todos. La directora, más que hablar de cine hecho por mujeres, prefiere hacerlo de mujeres haciendo películas. El suyo es un cine capaz de interesar a todo espectador más allá de su condición de género. Como ha ocurrido siempre con los grandes.
VINCENT DEBE MORIR (Vincent doit mourir, Stéphan Castang, 2023)
Francia/Bélgica. Duración: 115 min. Guion: Mathieu Naert Fotografía: Manuel Dacosse Compañías: Capricci Films, Bobi Lux, arte France Cinéma, Ciné+, Gapbusters, Goodfellas Media, Canal+, RTBF (Télévision Belge), CNC, Centre du Cinéma et de l’Audiovisuel Género: comedia dramática
Reparto: Karim Leklou, Vimala Pons, François Chattot, Karoline Rose, Emmanuel Vérité, Jean-Christophe Folly, Ulysse Genevrey, Anne-Gaëlle Jourdain
Sinopsis: Vincent empieza a ser atacado por la gente que lo rodea sin motivo aparente. Su anodina existencia se descontrola y, conforme la violencia crece, no tiene más remedio que huir. Pero ¿adónde?
Presentada en la Semana de la crítica del Festival de Cannes 2023, Vincent debe morir, ópera prima de Stéphen Castang, es un refrescante thriller apocalíptico cargado de humor negro que reflexiona sobre la condición humana y la violencia inherente en nuestra sociedad. Pero también es una película sobre el amor. El amor incondicional y la felicidad que dos personajes acaban encontrando cuando se encuentran sumidos en lo más hondo de la adversidad.
El protagonista, Vincent (Karim Leklou) es un tipo normal. Si acaso, es un poco más imbécil que la media de la Humanidad, pero no demasiado más. Y la rutinaria vida de Vincent cambiará cuando comience a ser agredido sin motivo ni previo aviso. Una situación anómala, dramática, pero a veces, también, inevitablemente cómica.
La historia, a cuyo pesimismo contribuye el paisaje industrial en el que se desarrolla en gran parte, baraja varios subtextos, como el miedo al otro, la soledad y, sobre todo, repetimos, la violencia presente en la sociedad, especialmente en una época de crispación y polarización política como es la actual.
Con ciertos momentos que nos trajeron a la memoria la obra maestra de Philip Kaufman, La invasión de los ultracuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1978), Vincent debe morir se alzó con los galardones de Mejor dirección novel y Mejor actor para Karim Leklou en el Festival de Sitges 2023. También fue nominada a Mejor ópera prima en los premios César franceses y en los European Film Awards (EFA).
LA BESTIA EN LA JUNGLA (La bête dans la jungle, Patric Chiha, 2023)
Francia/Bélgica/Austria. Duración: 103 min. Guion: Patric Chiha, Jihane Chouaib, Axelle Ropert. Novela: Henry James Música: Émilie Hanak, Dino Spiluttini Fotografía: Céline Bozon Compañías: Aurora Films, Frakas Productions, Wildart Film Género: Drama
Reparto: Anaïs Demoustier, Tom Mercier, Béatrice Dalle, Mara Taquin, Martin Vischer, Juan Pedro Cabanas, Bachir Tlili, Joël Bunganga
Estrenada en el Festival Internacional de Cine de Berlín en la Sección Panorama, LA BESTIA EN LA JUNGLA plantea un viaje sensorial a través de un hombre y una mujer que tienen múltiples encuentros en un club sin nombre. La película tuvo su premiere nacional en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI) y después se pudo ver en la Sección Oficial de esta edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla.
Basada en la icónica obra de Henry James, esta adaptación transporta a los espectadores a un vertiginoso viaje a lo largo de 25 años, desde 1979 hasta 2004, en un colosal club nocturno. Allí, un enigmático hombre y una enigmática mujer observan y aguardan un evento misterioso. A medida que la música evoluciona desde la disco hasta la tecno, se convierte en la banda sonora de esta cautivadora crónica sobre una obsesión que desafía el tiempo y el espacio.Patric Chiha traslada a la pareja de la historia corta de Henry James al club, y contrasta su espera fatal con la sensación última de estar en el momento presente y el deseo hedonista de los bailarines de disolver el tiempo en coreografías eternas.
LA EXTORSIÓN (Martino Zaidelis, 2023)
Argentina. Duración: 105 min. Guion: Emanuel Diez Música: Pablo Borghi Fotografía: Lucio Bonelli Compañías: 100 Bares, Cimarrón Cine, Infinity Hill, Particular Crowd Género: Thriller
Reparto: Guillermo Francella, Pablo Rago, Andrea Frigerio, Carlos Portaluppi, Alberto Ajaka, Romina Pinto, Mónica Villa, Guillermo Arengo, Juan Carlos Lo Sasso, Joselo Bella, Osvaldo Djeredjian
Sinopsis: Alejandro (Guillermo Francella), piloto de avión, esconde un secreto. Cuando los agentes del Servicio de Inteligencia lo descubren, le chantajean. Alejandro se verá sumergido en un universo de intriga y corrupción, que le pondrá a él y a sus seres queridos en peligro, mientras intenta escapar con vida, sin importar el precio.
La extorsión es una de esas películas que obligan al espectador a estar muy atento a la pantalla pues en, por ejemplo, lo que se puede tardar en hacer una rápida visita al lavabo, las tornas pueden cambiar y los antes amigos ahora son los enemigos. Y en medio de todo se encuentra Guillermo Francella, un actor harto conocido cuya simpatía contribuye a que espectador le acompañe y sufra con él este trance. Este quilombo repleto de peligros que tendrá que ir sorteando y en el que no habrá respiro.
Dirigida por el realizador argentino Martino Zaidelis (“Re Loca”, la serie “Los Enviados”), La extorsión se presentó en la Sección Òrbita en la pasada edición del Festival de Sitges, después de su exitoso estreno en Argentina, donde con más de 400 mil espectadores, se convirtió en la película más taquillera del año. Escrita por Emanuel Diez, además de Guillermo Francella (“El robo del siglo”, “El secreto de sus ojos”), el film cuenta con Pablo Rago (“El secreto de sus ojos”), Andrea Frigeiro (“El ciudadano Ilustre”, “Rojo”) y Carlos Portaluppi (“Argentina, 1985”, “Vidas Robadas”), junto a Guillermo Arengo, Alberto Ajaka y Mónica Villa.
Distribuida en Argentina por Warner Bros., la película es una producción de Particular Crowd, 100 Bares (productora de «El secreto de sus ojos») e Infinity Hill (productora de «Argentina, 1985») en asociación con Cimarrón.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 1 de marzo de 2024 *

TÓTEM (Lila Avilés, 2023)
México/Dinamarca/Francia. Duración: 95 min. Guion: Lila Avilés Música: Thomas Becka Fotografía: Diego Tenorio Compañías: Limerencia Films, Laterna, Paloma Productions, Alpha Violet Production Género: Drama
Reparto: Naíma Sentíes, Montserrat Marañon, Marisol Gasé, Teresa Sánchez, Iazua Larios, Mateo García, Saori Gurza, Juan Francisco Maldonado, Marisela Villarruel, Galia Mayer, Lukas Urquijo, Manuel Poncelis
Sinopsis: Sol se prepara para la fiesta de su padre. Sus tías están nerviosas, su prima quiere darle café al gato, hay caracoles sobre La gallina ciega de Goya, se han preparado brindis y canciones para hacerle un homenaje a papá. Y desde el cuarto del padre enfermo parece generarse una energía de amor y muerte que los influye a todos.
Objeto de la naturaleza, generalmente un animal, que en la mitología de algunas sociedades se toma como emblema protector de la tribu o del individuo, y a veces como ascendiente o progenitor. Así es definido tótem en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. En antropología, es una entidad natural o sobrenatural que tiene un significado simbólico y a la que uno se siente vinculado durante toda la vida. Para Freud, el totemismo social tiene el mismo origen edípico que la neurosis individual, una forma extendida y colectiva de culpa y ambivalencia para hacer frente a la muerte del padre primordial. El título del segundo largometraje de Lila Avilés anuncia que vamos a movernos en el ámbito de la representación simbólica y visual de las historias familiares, que vamos a ser introducidos en el espacio velado donde se guarda y se preserva la esencia de los lazos. El tótem como nudo que mantiene las costuras de un linaje hasta en momentos de quebranto.
Tótem quiere mirar el adentro de los vínculos. Esa voluntad guía las decisiones formales tomadas para lograr el naturalismo, para situarnos dentro de la escena y no en la comodidad de nuestra butaca de platea. Vamos a lo natural desde el vehículo del artificio de unos recursos fuertemente marcados. El formato (cuatro tercios), las tomas cerradas, el relato fragmentado en instantes decisivos, vistos desde el patio de butacas, provocan un sentimiento de incomodidad, casi de opresión. Y, sin embargo, dentro de ese cuadrilátero se despliega todo un coro de emociones dirigido por la ternura. Avilés nos encierra en el microcosmos de una familia instalada en el duelo que se anticipa dentro del que puede ser el último momento feliz, el último momento de estar todos juntos justo antes de que se produzca la ausencia. Nos colamos de rondón en el seno de su intimidad como voyeristas escondidos en la cavidad de una mirada, la de esa niña de siete años, la debutante Naíma Santíes, que deambula por la escena observando los detalles
desde un margen que es un centro en sí mismo. La cámara se sitúa a la altura de sus ojos, por eso podemos ver desde su perspectiva incluso los retazos de la acción en los que no está ella presente físicamente. Y, porque la narración pespuntea retales mínimos del acontecimiento, sin necesidad de analepsis que deconstruyan el orden cronológico, ya nos instalamos en el momento en que el recuerdo zurcirá los huecos entre los pormenores de ese decisivo día. El que discurre ante nosotros es un presente que ha de ser, que ya es, memoria. Tótem es un in memoriam cantado en vida.
Lila Avilés supera la prueba de fuego que son las segundas obras cuando han sido precedidas por un debut fulgurante. Lo logra, además, sin necesidad de renunciar al registro de proximidad que definía su opera prima. Se revalida como voz cimera del cine mexicano actual, confirmándose su habilidad de convertir lo más cotidiano en una pequeña gesta. Su esfuerzo ha sido premiado con la práctica unanimidad de la bendición de la crítica y con el reconocimiento internacional que suponen los galardones. Su paso por los Festivales ha sido estelar, compitiendo en Sección Oficial en la Berlinale, donde fue la ganadora del Premio del Jurado Ecuménico y teniendo una gran acogida por parte del público y la crítica especializada en el Festival de San Sebastián, donde participó en la sección Horizontes Latinos. Más allá de Berlín y San Sebastián, Tótem consiguió el Premio del Público en Cinélatino de Toulouse, el Gran Premio en Hong Kong, el Premio a Mejor Directora, a la Mejor Actriz de Reparto y a la Mejor Música en Pekín, el Premio del Jurado en Bucarest, el Premio a la Mejor Película en NDNF, el Premio al Mejor Director en Jerusalén, Durban, Lima, Seúl y una mención especial en Melbourne. Recientemente también se ha alzado con el Premio a Mejor Película, a Mejor Dirección Artística y Mejor Guion en el Festival de Cine de La Habana, el Premio a Mejor Película en lengua no inglesa por la Asociación de Críticos de los Ángeles y ha sido incluida entre las mejores 50 películas de 2023 en la prestigiosa Sight and Sound Magazine. Una abultada lista de éxitos para una directora todavía joven que puede seguir dándonos muchas satisfacciones a los amantes del séptimo arte.

Cuesta clasificar Civil War como un film de ciencia-ficción, pues resulta extremadamente fácil situarse como espectador informado en el contexto que podría haber desencadenado ese conflicto civil en Estados Unidos que narra. De hecho, cuesta tan poco situar al espectador en la acción, que en ningún momento se especifica cual puede haber sido el desencadenante de las hostilidades al carecer de importancia. Con lo que amenaza acceder a la Casa Blanca, puede suceder en cualquier momento. De hecho, es posible que ya se haya iniciado la segunda guerra civil en Estados Unidos. O una de ellas. Pues como
La magia de
DRAGONKEEPER: GUARDIANA DE DRAGONES, el nuevo largometraje de animación dirigido por Salvador Simó y codirigido por Li Jianping, se estrena tras inaugurar la pasada edición del Festival de Málaga. Basada en la primera de las seis novelas de la popular y multipremiada saga literaria homónima de Carole Wilkinson, esta gran producción española-china está destinada al público familiar.

Benito Zambrano no falla nunca. Resulta imposible encontrar ni una sola de sus películas que no sea, al menos, entretenida. Ya sea con uno de sus documentales, como sus dramas, entre ellos el estupendo western rural,
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