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VAMOS DE ESTRENO * jueves 31 de octubre de 2024 *
ESCAPE (Rodrigo Cortés, 2024)
España. Duración: 129 min. Guion: Rodrigo Cortés. Novela: Enrique Rubio Fotografía: Rafa García Compañías: Nostromo Pictures, Mogambo, Cosmopolitan TV, Movistar Plus+, RTVE. Productor: Martin Scorsese. Distribuidora: Beta Fiction Spain Género: Thriller
Reparto: Mario Casas, Anna Castillo, Guillermo Toledo, Josep Maria Pou, Blanca Portillo, José Sacristán, José García, David Lorente, Juanjo Puigcorbé, Albert Pla, Francisco Javier Pastor, Xóan Fórneas, Daniel Chamorro
Sinopsis: N. es un hombre estropeado, algo no va bien en su interior. N. no quiere tomar una sola decisión más, sólo apearse del mundo. Dejar de tener opciones. El psicólogo a quien visita no sabe cómo abordarlo, tampoco su hermana, que intenta apoyarlo sin frutos. N. sólo quiere vivir en la cárcel, y hará cuanto sea necesario para conseguirlo. ¿Lograrán sus allegados que desista de cometer delitos cada vez más graves? ¿Hasta dónde será capaz de llegar el juez para no concederle su propósito?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua define así termostato: 1. m. Aparato que sirve para mantener automáticamente una determinada temperatura. Loable función la de este modesto prodigio electrónico, sobre todo en tiempos de calentamiento global y desorbitados precios de la energía. En nuestras casas los termostatos pasan desapercibidos, colocados siempre donde no se vean demasiado por su escaso aporte decorativo, como si viniéramos a negar la máxima griega según la cual lo bueno es bello. Para Luis Martínez, crítico cinematográfico del periódico El mundo, Escape de Rodrigo Cortés es termostato: “Pues bien, Escape, el último prodigio que ha salido empaquetado del ingenio interminable de Rodrigo Cortés, es termostato. Es más cosas, como libre, inclasificable, ingeniosa, divertida y muy política sin parecerlo (este matiz es importante), pero sobre todo es lo que es. No lo puede disimular. No es, cuidado, como un termostato, ni termostática, sino exactamente así, termostato. Y eso, créanme, da gusto.” Y le damos la razón a Martínez. Escape es buena y necesaria en unos tiempos de crisis de valores y crispación como son los nuestros, y, ojalá nos equivoquemos, pasará desapercibida en una taquilla en la que la sepultarán títulos con más reclamo. Pero ni Luis Martínez ni nosotros pensamos que no sea bella, jamás les enmendaríamos la plana a los griegos, sino que podríamos parafrasear al clásico francés y defender que es tan bella como el encuentro fortuito de un paraguas con una máquina de coser en una mesa de disección. Por eso su epíteto es termostato y también podría serlo astrolabio o tornasol, porque una película casi única en su especie merece ser significada con adjetivos altisonantes y estrafalarios. Escape es una rara avis en el cine español, aunque no está sola, bien cerca tiene a los largos de Santiago Lorenzo, como también le es próxima Amanece que no es poco, a las que se parece tanto sin parecerse en nada. Tal vez un día también sea de culto.
El absurdo es el rey, un monarca trascendente y circunspecto con máscara de bufón. La risa es el mejor vehículo para tomarse la vida con la seriedad debida. Un Bartleby extremo, que es a la vez reverso y sosias de Josef K. y Rascolnikov, habría de estar llamado a ser el héroe de nuestro tiempo. Y así es N, el hombre que no quisiera tener nombre. El asaetado por una culpa que no tiene. El que preferiría no hacerlo, no tomar más decisiones, que le arrebataran el libre albedrío para morir de buen grado como un perro. Rodrigo Cortés adapta libremente la novela homónima de Enrique Rubio para ofrecer su obra más personal hasta el momento, todo un aguafuerte con regusto a las Carceri d’Invenzione de Piranesi. Tomar la cárcel como espacio ensoñado en el que cumplir el anhelo de reposo, dónde alcanzar la paz, es una premisa singular, contraintuitiva, para diseñar un personaje, contraviene el orden de principios que todos conocemos, conseguir que desde la relación de las peripecias de este preso vocacional se perfile, además, una denuncia de lo aberrante de la justicia humana es ya una acrobacia perfecta. Escape y su protagonista juegan en la liga del humorismo de la llamada La otra generación del 27, un grupo forjado en torno a la revista Buen Humor que aplegó a figuras tan reivindicables como Edgar Neville, Jardiel Poncela, Miguel Mihura y, por supuesto, José Santugini, cuyos personajes chocantes podrían ser prefacios de N. Cortés comparte con todos ellos un humor inteligente y extemporáneo que flirtea con el esperpento y se sitúa por naturaleza en línea con el fantástico. Un humor de forma muy ibérica, pero con fondo plenamente universal, capaz de ser magma de todos los géneros y de cautivar a todos por encima de las distancias culturales. Por todo ello, y como el negativo de una cinta de fugas que es, Escape ha sido capaz de conquistar al mismísimo Martin Scorsese, que la apadrina. No conquistará a todos, posiblemente, pero debiera recibir al menos el elogio unánime a su originalidad.
Escape, como declaraba el propio Cortés, es para llorar y reír simultáneamente, prodigio en el que colaboran un Mario Casas y una Anna Castillo inmensos. Y, por supuesto, hay que reparar en la partitura de Víctor Reyes, el eterno camarada del director salmantino. Imprescindible.
TERRIFIER 3 (Damien Leone, 2024)
USA. Duración: 125 min. Guion: Damien Leone Fotografía: George Steuber Compañías: The Coven, Bloody Disgusting, Dark Age Cinema, Fuzz on the Lens Productions. Distribuidora: Cineverse Género: Terror
Reparto: David Howard Thornton, Lauren LaVera, Chris Jericho, Margaret Anne Florence, Samantha Scaffidi, Elliott Fullam, Daniel Roebuck
Sinopsis: Tras sobrevivir a la masacre de Halloween perpetrada por el payaso Art, el peor asesino en serie desde Jack el Destripador, Sienna y su hermano se esfuerzan por reconstruir sus vidas destrozadas. A medida que se acercan las fiestas de Navidad, intentan abrazar el espíritu navideño y dejar atrás los horrores del pasado. Pero justo cuando creen que están a salvo, el payaso Art regresa, decidido a convertir su alegría navideña en una nueva pesadilla. La temporada festiva se desmorona rápidamente mientras el payaso Art desata su retorcido terror marca de la casa, demostrando que ninguna festividad es segura.
Cinco años después de los acontecimientos narrados en Terrifier 2 (2022), se inicia su secuela directa, que sitúa al personaje de Damien Leone en las fiestas más entrañables: la Navidad, así que es conveniente tener fresca esa segunda parte, pues vuelven gran parte de los personajes para intentar terminar lo iniciado, cual coyote y correcaminos. Y procuren no buscarle mucha lógica al guion, pues que el personaje fuera decapitado al final de la anterior entrega, no significa, ni mucho menos, que no pueda continuar sus degollinas como si nada hubiera sucedido y volver a poner toda la carne, ya no en el asador, pues lo cierto es que se sirve bien cruda. Y en abundancia, que a fin de cuentas es la razón de ser de esta saga y lo que la ha aupado hacia el éxito, convirtiendo a Art en todo un personaje de culto que no hubiera destacado de no ser por su socarronería, su mímica y, sobre todo, por la crueldad y el gore sin prejuicios que en la saga exhibe.
Podemos así hablar de placer culpable, un fan service de manual cuyos excesos hemoglobínicos sirven de catarsis al espectador, eso si, de estómago curtido y que entre en el juego, pues un público no avisado podría encontrar excusas morales y absurdas con las que denunciar este cartoon viviente cargado de excesos, unos excesos que consiguen difuminar la realidad y entrar en el terreno de la paródico, de lo irreal. Así que no conviene tomarse muy en serio esta serie de películas más allá de pasar un buen rato con el muy bastardo mimo. A ser posible en grupo, por aquello de echar unas risas.
Ya comentó el director durante una charla que hubo en Sitges con todo el equipo del film, que no se ha autocensurado, ni antes ni ahora y que él, y su equipo, habían ideado diversas y sangrientas formas de verter la sangre a borbotones. «Si creíais que Terrifier 2 era extrema, no habéis visto nada», apoyado en esa labor por su productor, Phil Falcone, que además de hacer un cameo en el film, apuesta nuevamente por una libertad creativa sin límites: la que llevó al éxito a la segunda entrega que se prorroga en esta nueva película de la saga, que llega, además, en una fecha tan señalada y propicia a estos excesos como es el 31 de octubre.
Leone, ha contado con mayor presupuesto, ha rodado en panorámico y su intención es «que se parezca más a una película de la vieja escuela de John Carpenter. Va a seguir teniendo ese aire épico de la segunda parte, pero ahora tendrá el tono de la primera con la temática navideña. Va a ser una bestia completamente diferente. Se verá diferente. Se va a sentir diferente, pero va a tener todo lo que amas en ella.»
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 25 de octubre de 2024 *

VENOM: EL ÚLTIMO BAILE (Venom: The Last Dance, Kelly Marcel, 2024)
USA. Duración: 109 min. Guion: Kelly Marcel. Historia: Tom Hardy, Kelly Marcel Música: Dan Deacon Fotografía: Fabian Wagner Compañías: Marvel Entertainment, Arad Productions, Columbia Pictures, Hutch Parker Entertainment, Matt Tolmach Productions, Pascal Pictures. Distribuidora: Sony Pictures Releasing Género: Acción
Reparto: Tom Hardy, Juno Temple, Chiwetel Ejiofor, Rhys Ifans, Peggy Lu, Alanna Ubach, Stephen Graham, Clark Backo, Ivo Nandi, Otis Winston, Cristo Fernández, Hala Finley
Sinopsis: Eddie y Venom están a la fuga. Perseguidos por sus sendos mundos y cada vez más cercados, el dúo se ve abocado a tomar una decisión devastadora que hará que caiga el telón sobre el último baile de Venom y Eddie.
Hace unos años y en las páginas de un cómic Marvel, concretamente la revolucionaria serie Secret Wars, se «modernizaba» la imagen de Spider-Man con un nuevo uniforme obtenido en el planeta donde se desató la guerra secreta. El nuevo traje no gustó demasiado y al final se tuvo que volver al clásico, pero para que no fuera un cambio de sastre normal, se escribió la saga del traje alienígena, haciendo que el nuevo uniforme no fuera otra cosa que un simbionte de otro planeta al que el héroe debería enfrentarse y uno de los más peligrosos, pues sabía todos sus secretos. Veneno (Venom) había nacido.
Pero una vez recuperada la «normalidad» arácnida se ideó que el simbionte entrara en otro nuevo cuerpo y se convirtiera en enemigo de Spider-Man, un antagonista que de villano pasó a ser un (anti)héroe y a protagonizar series limitadas con sus propias némesis. Había nacido Venom, el protector letal.
Si bien, de momento, es bien difícil que veamos en la pantalla a Spider-Man y Venom juntos, sí que este último ha protagonizado tres películas protagonizadas por un Tom Hardy que se ha tornado en un perfecto anfitrión para el simbionte. Tanto es así que en Venom: El último baile ha participado en la la historia, escrita junto al guionista y director Kelly Marcel. En todo caso este último baile ofrece lo mismo que los dos anteriores: acción y humor, aunque no tan descocado como el que hay en los filmes protagonizados por Deadpool.
La tercera aparición del socarrón alienígena se puede tomar como la última entrega de la serie, tal y como se anuncia en el mismo título. Es posible que el personaje haya dado todo de sí y se haya pensado en finiquitarlo pero, ya saben, en Marvel nada es definitivo (si no que se lo digan a Wolverine en su última aparición cinematográfica) así que, estén atentos a la tan inefable, como obligada, escena post-créditos.
Junto a Tom Hardy, que se pasa la mayor parte del film descalzo, completan el reparto Chiwetel Ejiofor, Juno Temple, Rhys Ifans, Peggy Lu, Alanna Ubach y Stephen Graham.
EL LLANTO (Pedro Martín-Calero, 2024)
España/Francia/Argentina. Duración: 107 min. Guion: Isabel Peña, Pedro Martín-Calero Música: Olivier Arson Fotografía: Constanza Sandoval Compañías: Caballo Films, Setembro Cine, Tandem Films, Tarea Fina, Noodles Production, RTVE Género: Terror.
Reparto: Ester Expósito, Mathilde Ollivier, Malena Villa, Àlex Monner, Sonia Almarcha, Tomás del Estal, Claudia Roset, José Luis Ferrer, Lía Lois, Lautaro Bettoni, Pierre Marquille, Miguel Beláustegui
Sinopsis: Algo acecha a Andrea, pero nadie, ni siquiera ella misma, sabe lo que es. Hace veinte años, a diez mil kilómetros, la misma presencia aterrorizaba a Marie. Camila fue la única persona que pudo comprender lo que le ocurría, pero nadie las creyó. Al enfrentarse a esa amenaza, las tres escuchan el mismo sonido sobrecogedor. Un llanto.
Pedro Martín-Calero ha debutado en la pantalla grande con muy buen pie. El llanto, la película cuyo guion escribió junto a Isabel Peña se llevó la Concha de Plata a la Mejor Dirección en el Festival de San Sebastián, y a su paso por Sitges fue muy bien recibida. Y con motivo, pues el director se atreve con una trama de terror sobrenatural muy sugestiva, con una especie de maldición que va pasando de madres a hijas, sin detenerse. Así, cuatro mujeres y tres historias diferentes terminarán convergiendo en una sola. Siendo un mal común a todas.
Las historias van hacia adelante y atrás en el tiempo y están protagonizadas por Ester Expósito, Mathilde Ollivier, Malena Villa y, fugazmente, Blanca Valletbó, desarrollándose entre tres países: España, Argentina y Bruselas. Hablamos, pues, de un mal endémico.
Martín-Calero no juega al susto fácil, al impacto. Juega a la sugestión y al terror fugaz. Y lo hace recurriendo a mil ingenios que servirán para invocarlo. Así, lo que al ojo humano se le escapa, sí lo captará la cámara del móvil o la de video, cuando la acción se sitúa en un tiempo más pretérito. Hasta los auriculares captarán el llanto de las víctimas de la maldición. Cualquier ingenio supone una puerta de entrada a lo sobrenatural. También tendrá un papel destacado un edificio, lugar maldito que las protagonistas se encontrarán tanto en España como en Argentina. Un lugar común que es el hogar.
Al parecer, y así lo han escrito algunos críticos, todo sería una metáfora sobre la violencia machista. Se puede interpretar la aparición común que atormenta a las mujeres como la sombra del patriarcado, en semejanza a lo que hizo, hace bien poco y de forma más efectiva, Alex Garland con su estupenda Men (2022), pero, lo cierto es que sin llegar a esas conclusiones, como película de terror sobrenatural funciona muy bien y el hecho de que no se den explicaciones o se descubra quien diablos es el espíritu que las acosa, llevará al espectador a tomar sus propias conclusiones.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 18 de octubre de 2024 *

SMILE 2 (Parker Finn)
USA. Duración: 127 min. Guión: Parker Finn Música: Cristobal Tapia de Veer Fotografía: Charlie Sarroff Compañías: Paramount Pictures, Paramount Players, Temple Hill Entertainment, Bad Feeling. Distribuidora: Paramount Pictures Producción: Marty Bowen, Wyck Godfrey, Isaac Klausner, Parker Finn, Robert Salerno Género: Terror
Reparto: Naomi Scott, Rosemarie DeWitt, Lukas Gage, Miles Gutierrez-Riley, Peter Jacobson, Ray Nicholson, Dylan Gelula, Raúl Castillo y Kyle Gallner.
Sinopsis: La estrella del pop mundial Skye Riley (Naomi Scott) está a punto de embarcarse en una nueva gira mundial cuando empieza a experimentar una serie de sucesos cada vez más aterradores e inexplicables. Angustiada por la espiral de horrores y la abrumadora presión de la fama, Skye tendrá que enfrentarse a su oscuro pasado para recuperar el control de su vida antes de que sea demasiado tarde.

La secuela de Smile, surgida del cortometraje Laura Hasn’t Slept (2020), del mismo director, se inicia con un espectacular plano secuencia que entronca con la primera entrega de la saga y que sirve para captar la atención del espectador ante lo que se dispone a ver. A partir de ahí, el film se toma su tiempo antes de entrar en harina y se centra en narrar el día a día de Skye Riley (una excelente Naomi Scott), una estrella del pop que vuelve a la carretera tras una espiral de drogas causada por el stress. Parker Finn ha querido ofrecer una historia diferente a la primera, todo lo cual se agradece, y también dar una explicación a lo que causa esa aterradora sonrisa previa al suicidio en quien la experimenta. Y es aquí en donde quizás no sale tan bien parado el director y guionista, que recurre para ello incluso a una criatura monstruosa, quitando el sentido irracional y de extrañeza de la historia que, en nuestra opinión, tan bien sentaba a la primera. También se exagera en sustos, potenciados por la música, y causados por las pesadillas de la protagonista, un recurso cuyo abuso denota, posiblemente, falta de ideas o urgencia por asustar: resulta imposible no llevarse algún sobresalto.
Smile 2 es una cinta efectiva, pero, jugando con los términos, demasiado efectista. Nada arriesgada en su estructura formal, de una escena de impacto que busca captar la atención (y la benevolencia) del espectador llega hasta un desenlace delirante casi apoteósico, pasando entre medias por la galería más convencional de jumpscare, esta segunda parte se queda en mera película que entretiene al público menos exigente. Toda una pena, pues malbarata el presupuesto del filme inicial que, sin ser excepcional, sí abría una interesante mitología que hubiera merecido ser continuada de una manera menos ramplona, torpe incluso en algún momento (ese intríngulis que no llega a ser mostrado por la acción y acaba siendo explicado por un personaje introducido ad hoc, personaje sin recorrido que acaba, casi literalmente, haciendo mutis por el foro de algún plano de realidad). A pesar de todo, ofrece algunos buenos efectos sanguinolentos y un final espectacular que, si bien al público más formado no se le escapa que es pura pirotecnia, no deja de ser lo suficientemente efectivo como para dejarnos un buen (aunque efímero) recuerdo al abandonar la sala. No es una secuela que nos parezca bien resuelta, pero le reconocemos que sí aporta algunas buenas ideas, una buena protagonista y el mencionado final desaforado, elementos que casi consiguen salvar la película. Una película apta para aquellos que abominan de lo que (ellos mismos) han llamado Elevated Horror y que se afanan en aplaudir cualquier ejercicio de lo que (ellos mismos) puede llamarse terror desacomplejado.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 11 de octubre de 2024 *

LA SUSTANCIA (The Substance, Coralie Fargeat, 2024)
UK/USA/Francia. Duración: 140 min. Guion: Coralie Fargeat Música: Raffertie Fotografía: Benjamin Kracun Compañías: Universal Pictures, Working Title Films. Distribuidora: Universal Pictures Género: Ciencia ficción. Terror
Reparto: Demi Moore, Margaret Qualley, Dennis Quaid, Gore Abrams, Tom Morton, Tiffany Hofstetter, Joseph Balderrama, Oscar Lesage, Matthew Géczy, Olivier Raynal, Hugo Diego Garcia, Vincent Colombe, Philip Schurer
Sinopsis: «Tú, pero mejor en todos los sentidos». Esa es la promesa de La Sustancia, un producto revolucionario basado en la división celular, que crea un alter ego más joven, más bello, más perfecto.
Habrá quien ataque/defienda La sustancia como un desaforado alegato feminista, y quizás no ande desencaminado. Otros la verán como una desagradable orgía body horror en respuesta a todo ese culto al cuerpo y la belleza, al exhibicionismo constante. Y también es posible que acierten. Los habrá que vean en esta comedia agria un retrato de la soledad en la cumbre, la fragilidad de la fama y la lucha contra el olvido. Y así es. También se verá como una oda muy loca al consumismo. Al desear-pedir-conseguir todos los deseos con la consiguiente moraleja moralista. Y es posible que así sea.
Pues La sustancia es todo eso y mucho más.
Es un homenaje al terror más inteligente y salvaje de los ochenta, con guiños a Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), la incomprendida Society (Brian Yuzna, 1989) y, sobre todo, a toda la nueva carne del profeta Cronenberg. Pero su historia está fuertemente apuntalada en grandes clásicos del fantástico como son Dr. Jekyll y Mr. Hyde y El retrato de Dorian Gray.
Todo ello en un sorprendente y gigantesco paso adelante en la filmografía de su directora, Coralie Fargeat, cuya correctísima opera prima, Revenge (2017), no hacía presagiar que su siguiente proyecto sería esta «locura absoluta» llamada a ser una película de culto de manual. Con un argumento perfectamente construido, que también ha escrito la directora, La Sustancia es todo un portento que cuida mucho sus planos, no dudando en poner todo el detalle en funciones orgánicas habituales hasta conseguir que resulten desagradables, aunque tan solo se trate de ampliar el sonido para alcanzar, con ello, un mayor nivel de repugnancia.
Las actrices protagonistas brillan, sobre todo Demi Moore, que inteligentemente se enfrenta a un personaje que, si bien no tiene porque ser autobiográfico, sí que se encuentra en una encrucijada vital que la actriz puede reconocer al estar viviéndola en la realidad. Por su parte Margaret Qualley, es el arquetipo de la perfección y alter ego del personaje que interpreta la Moore, y tanto un cuerpo como el otro son retratados al detalle por la directora, como expresión artística: uno con sus «imperfecciones» y otro sin mácula que pueda ensombrecerlo. Arte sin mancha. Perfección -exterior- inmaculada.
Con La sustancia los fans del fantástico y, en general, los del buen cine tenemos en Coralie Fargeat una voz muy estimulante. Una esperanza de buenas historias exenta de todo prejuicio a la hora de narrarlas. Libre y con una belleza salvaje.
STRANGE DARLING (J.T. Mollner)
USA. Duración: 96 min. Guion: J.T. Mollner Música: Craig Deleon Fotografía: Giovanni Ribisi Compañías: Miramax, No Remake Pictures, Spooky Pictures Género: Thriller
Reparto: Willa Fitzgerald, Kyle Gallner, Madisen Beaty, Barbara Hershey, Ed Begley Jr., Giovanni Ribisi, Steven Michael Quezada, Bianca A. Santos, Eugenia Kuzmina, Denise Grayson, Duke Mollner, Robert Craighead
Sinopsis: Nada es lo que parece cuando un complicado rollo de una noche deriva en una cadena de asesinatos de un asesino en serie.
Un día muy loco mostrado en seis capítulos aleatorios pero muy inteligentemente montados con el fin de conseguir despistar al espectador y sorprenderle rompiéndole los esquemas que se haya construido. Invirtiendo moldes. Un juego del ratón y el gato escrito y dirigido por JT Mollner (Ángeles y forajidos) en forma de thriller absorbente en cuyo buen resultado tienen mucho que ver sus protagonistas, es especial Willa Fitzgerald (El jilguero, La caída de la casa Usher) seguida muy de cerca por Kyle Gallner (Smile, Scream).
Como cuenta su guionista y director, JT Mollner, “Esta película era una especie de sueño (o pesadilla) que me vi obligado a hacer realidad. Los colores, la música, la estética visual general y los personajes estaban muy claros antes de rodar nada. Sólo quería que fuera un viaje infernal. Sabíamos que viviríamos o moriríamos con el reparto y resulta que las interpretaciones son los pilares de esta película«.
Rodada íntegramente en 35 mm, en Portland (Oregón), en Strange Darling se barajan muchas cuestiones: el consentimiento, la inquietante imprevisibilidad de los encuentros con extraños, los roles de género…todo ello en una situación que se desarrolla en un único día y en el que lo inesperado consigue sumir al espectador en un suspense envolvente. Manteniéndolo en vilo y explorando las facetas más oscuras de la naturaleza humana. Todo ello con una banda sonora original del músico Z Berg, de la aclamada banda de rock alternativo The Like.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 4 de octubre de 2024 *

LOS DESTELLOS (Pilar Palomero, 2024)
España. Duración: 101 min. Guion: Pilar Palomero. Relato: Eider Rodríguez Música: Vicente Ortiz Gimeno Fotografía: Daniela Cajías Compañías: Mod Producciones, Inicia Films, Misent Producciones. Distribuidora: Caramel Films Género: Drama
Reparto: Patricia López Arnaiz, Antonio de la Torre, Marina Guerola, Julián López, Ramón Fontserè
Sinopsis: La vida de Isabel (Patricia López Arnaiz) da un inesperado giro el día en que su hija Madalen (Marina Guerola) le pide que visite regularmente a Ramón (Antonio de la Torre), que se encuentra enfermo. Tras quince años alejada de su exmarido, un hombre al que ve como a un desconocido pese a que fueron familia durante años, en Isabel comienzan a reavivarse resentimientos que creía superados. Sin embargo, al acompañar a Ramón en su momento más vulnerable, Isabel conseguirá ver con otros ojos el fracaso que vivieron para centrarse en el presente de su propia vida.
Con Los destellos Pilar Palomero demuestra que, sin lugar a dudas, es la mejor directora española de su generación. Si Las niñas (2020) y La maternal (2022), sus dos primeras propuestas, llamaron la atención por su frescura y sensibilidad, con Los destellos consigue tratar un tema universal, como es el de la muerte y la generosidad, sin ningún tipo maniqueísmo, de una manera muy humana y cercana. Pilar Palomero muestra el amor que su protagonista ha construido con una nueva pareja. Un plan de vida repleto de planes y proyectos, mientras que su antigua relación y padre de su hija se muere por una enfermedad respiratoria. La hija es el nexo de unión entre ambos ex-amantes, y en casa del padre de su hija ya solo quedan ruinas de lo que fue. Ruinas descuidadas, abandonadas de toda una vida, a la que la antigua pareja del moribundo tendrá, muy a su pesar, que volver para cuidar de él, pero también saludar a viejos amigos y toparse con elementos que ya había dejado de lado como resquicios que pertenecían a otra vida.
Esa antigua relación se redimirá, plena de humanidad y belleza, iluminado con sus destellos los últimos días de aquel que una vez fue el más importante en la vida de ella. Todo ello en un film que es todo un oasis en estos tiempos de egoísmo, egocentrismo y velocidad.
Los destellos cuanta con un reducido pero eficaz reparto, muy bien dirigido por Palomero, compuesto por prodigiosos actores y otros que están en estado de gracia con la historia que cuentan. Así, Patricia López Arnaiz (20.000 especies de abejas), ha sumado merecidamente al Goya que ya tenía por Ane (David Pérez Sañudo, 2020), la Concha a la mejor actriz por esta cinta; Antonio De la Torre, cuyo trabajo podría pecarse de considerar como secundario, consigue trasmitir perfectamente y sin aspavientos la sensación de ahogo con la que vive su personaje; Julián López (La tribu, Operación Camarón) muestra, una vez más, la máxima de que un actor cómico puede, de manera muy convincente, realizar un papel dramático con la misma eficacia con la que es capaz de hacer reír al público; y, finalmente, la debutante Marina Guerola se retrata también como una magnífica actriz con su fundamental personaje. Con su papel de hija, es el nexo de unión entre todos los personajes y con tan solo una escena, la del baile, trasmite todo el amor y la ternura que es capaz de sentir hacia su padre.
Los destellos, escrita y dirigida por Palomero se basa en el relato Un corazón demasiado grande, de Eider Rodríguez, que se centra en el reencuentro obligado de una pareja que no funcionó. Este conflicto, permite a la cineasta hablar «sobre lo contradictorios y complejos que pueden ser los vínculos que creamos, y sobre todo, proponer una reflexión sobre las huellas que nos dejan y dejamos, y que nos hacen ser quienes somos«.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 27 de septiembre de 2024 *

EL HOMBRE DEL SACO (Bagman, Colm McCarthy, 2024)
USA. Guion: John Hulme Música: Tim Williams Fotografía: Nick Matthews Compañías: Temple Hill Entertainment. Distribuidora: Lionsgate, Leonine Distribution Género: Terror
Reparto: Sam Claflin, Antonia Thomas, Steven Cree, William Hope, Sharon D. Clarke, Adelle Leonce, Henry Pettigrew, Neil Linpow, Jordan Gubian, Francesca Corio, Caréll Vincent Rhoden, Will Davis
Sinopsis: Durante siglos, los padres han advertido a sus hijos sobre el temible Hombre del Saco, un ser maligno que rapta a niños inocentes y los aparta para siempre de sus familias. Patrick (Sam Claflin) escapó de sus garras por los pelos en su infancia, pero el trauma que le generó aquel encuentro le ha perseguido desde entonces. Tras mudarse a su antigua casa familiar con su esposa e hijo, Patrick descubrirá que la tenebrosa criatura continúa allí, acechando sus pesadillas y amenazando con arrebatarle aquello que más quiere en el mundo.

El ser al que, personalmente, más terror he tenido en mi infancia ha sido al hombre del saco, un personaje que está presente en todas las culturas y que, humano, muy humano, se ha representado como un secuestrador de niños, a veces con aspecto de trapero o pordiosero. Otras como perteneciente a etnia gitana pero, en todos casos, un tipo de aviesas intenciones (asesino, pederasta…) cuyo objetivo es trasmitir al niño el terror a ser apartado de su entorno familiar, de la seguridad, y llevarlo a lo desconocido. Freddy o Candyman, han sido, ya en categoría monstruo, personajes que han bebido mucho de ese terror. Ahora, con El hombre del saco, se profundiza y se otorga cierta mitología a esa entidad, repetimos, que se ha utilizado para causar terrores infantiles en todo el mundo y todas las culturas.
El hombre del saco que nos ofrece la película de terror que hoy llega a las pantallas, se alimenta del miedo, del temor, de la debilidad de su protagonista, Sam Claflin (Antes de ti, La saga Los juegos del hambre), que si antes creía sentirlo como producto de su miedo a la oscuridad o a una vieja mina abandonada que hay cerca de su hogar, ahora vuelve a materializarse causado por un terror mucho más real: el de no poder pagar las facturas o que le suceda algo a su hijo. Al actor protagonista le acompañan Antonia Thomas (The Good Doctor), William Hope (El hijo), Steven Cree (Terminator: Destino Oscuro) y Frankie Corio, en su primer papel tras deslumbrar como la protagonista de Aftersun de Charlotte Wells.
Dirigida por el británico Colm McCarthy, que después de dirigir varios capítulos de prestigiosas series británicas debutó en la dirección cinematográfica con la aclamada Melanie: La chica con todos los dones (The Girl with All the Gifts, 2016), El hombre del saco es una correcta cinta de terror, que guarda algunas segundas lecturas, aunque flojea en su intención de dar miedo, pues se reserva todo para el final jugando mientras con la sutileza y haciendo que el aficionado al género pueda sentirse algo defraudado.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 20 de septiembre de 2024 *

NOEMÍ DICE QUE SÍ (Noémie dit ouia, Geneviève Albert, 2022)
Canadá. Duración: 113 min. Guion: Geneviève Albert Música: Frannie Holder Fotografía: Léna Mill-Reuillard Compañías: Leitmotiv Films. Distribuidora: Wayna Pitch, K Films Amerique Género: Drama
Reparto: Kelly Depeault, Emi Chicoine, Genevieve Alarie, James-Edward Métayer, Sylvio Archambault, Maxime Gibault, Megane Ayan, Badr Bahsis, Véronique Beaudet, Thara Hillary Benjamin
Sinopsis: Noemí, una adolescente que vive en un centro de menores, huye el día que su madre decide no hacerse cargo de ella. A través de su amiga Lèa conoce a Zach y se enamora de él. Zach intenta convencer a Noemí de que haga como su amiga y se convierta en escort. De esa forma, podrá conseguir dinero para salir de la calle y poder ser libre.
Magnífica ópera prima de la canadiense Geneviève Albert, que tras realizar diversos cortometrajes y escribir documentales, entre otras disciplinas artísticas, ha escrito y dirigido Noemí dice que sí partiendo de las experiencias que le han contado mujeres que se iniciaron en el mundo de la prostitución en su adolescencia, pues como remarca la directora, la edad media de las mujeres que entran en ese sórdido mundo en su país es de 14/15 años, que son los que tiene la protagonista de su película, interpretada convincentemente por Kelly Depeault.
La directora aborda el tema de manera cruda, pero evitando resultar complaciente o voyeurista. Las imágenes más duras de la película tocan la fibra, alcanzan el estómago del espectador y le hacen pensar. Sobre todo si son varones, haciendo que se pregunten y piensen qué hay detrás de ese mundo en el cual el cuerpo humano es un simple producto de consumo. Para la directora, «La prostitución es una realidad que me resulta muy interesante. Me toca el alma, no porque yo misma haya tenido un pasado en la prostitución, sino porque mi humanidad y mi compasión se dirigen a estas chicas. Las mujeres están siendo explotadas sexualmente en todo el mundo, así que es un tema tan fuerte para mí que era obvio que haría mi primer largometraje sobre ello«.
Geneviève Albert ha conseguido con su primer largometraje realizar una obra inmersiva y muy física, que sumerge al espectador en la experiencia de la prostitución desde el punto de vista de la agredida, con frialdad, no convirtiendo la experiencia en algo glamuroso y despojándola de violencia física para no caer en el folletín o en la pura explotación. «Para mí», prosigue la realizadora, «hay una violencia inherente a la prostitución. Los clientes no tienen por qué ser violentos ellos mismos. Los proxenetas no necesitan ser violentos ellos mismos. Es solo que la prostitución en general es violenta en sí misma, y yo pensé: ‘Bien, ¿Cómo puedo trasladar esto a mi cine y a la historia en sí?’. Así que opté por la estética de la repetición. Hay muchos clientes.«
La película enfoca la prostitución como algo muy diferente a lo mostrado habitualmente, no hay mafias e incluso los proxenetas no son adultos, son también adolescentes que viven en un mundo en el cual todo llega como un juego, una forma de hacer dinero «fácil» en la que tienen mucho que ver las redes sociales. Tampoco se olvida el entorno, que lejos de la basura y el extrarradio, se sitúa en un gran evento, como es una gran feria o un Gran Premio de Fórmula 1, lugares que, como bien se sabe, aglutinan a un buen número de participantes que buscan todo tipo de servicios.
Noemí dice que sí es un drama social, con familias desestructuradas y madres jóvenes, inmaduras, que llegan a la maternidad sin estar preparadas para ello, entre varios otros motivos que llevan a las más jóvenes a ser caldo de cultivo y víctimas potenciales de estas pequeñas redes, que por reducidas que sean están preparadas para acogerlas. Todo ello en una historia y una problemática social global, pues es una lacra que está presente en todas las culturas y que va mutando adaptándose hasta, por ejemplo, tomar forma en el «inocente» juego de la web Only Fans. Un film que merece mucha más atención y reconocimiento que el que posiblemente vaya a recibir en su fugaz pase por las carteleras españolas, tan necesitadas de cine social y con contenido que haga reflexionar al espectador.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 30 de agosto de 2024 *

EL CUERVO (The Crow, Rupert Sanders, 2024)
USA/ UK/ Francia. Duración: 111 min. Guion: Zach Baylin, William Schneider. Cómic: James O’Barr Música: Volker Bertelmann Fotografía: Steve Annis Compañías: The Electric Shadow Company, Edward R. Pressman Film, Davis Films, Hassell Free Productions, Edward R. Pressman Film Género: Thriller.
Reparto: Bill Skarsgård, FKA Twigs, Danny Huston, Isabella Wei, David Bowles, Paul A Maynard, Sebastian Orozco, Baha Chbani, Laura Birn, Jordan Bolger, Sami Bouajila, Jim High, Dukagjin Podrimaj, Kim Girschner, Karel Dobrý
Sinopsis: Las almas gemelas Eric Draven (Skarsgård) y Shelly Webster (FKA twigs) son brutalmente asesinados cuando los demonios de su oscuro pasado les alcanzan. Ante la oportunidad de sacrificarse para salvar a su verdadero amor, Eric se propone vengarse despiadadamente de sus asesinos, atravesando el mundo de los vivos y los muertos para saldar sus deudas.
Con El cuervo (The Crow) llega una moderna adaptación de la novela gráfica original de James O’Barr que ya fue llevada a la pantalla por primera vez hace exactamente 30 años bajo la dirección de Alex Proyas. Un film, el de 1994, que era pura serie B pero que por avatares de la providencia ha llegado a ser considerado una cinta de culto que generó tres cansinas secuelas que, obviamente, tuvieron que contar con otro protagonista, y que tras un breve lapso de estancia en cines, pasaron a su hábitat natural, el videoclub. También se creó una serie televisiva, en esta ocasión protagonizada por Mark Dacascos.
Ahora, en plena decadencia de las adaptaciones de cómics de súper héroes, gracias (¿?) a la nefasta política suicida de Disney, Rupert Sanders, que ya se llevó todos los palos posible por Ghost in the Shell: El alma de la máquina (2017), una interesante adaptación del manga homónimo, se atreve a despertar las iras de los puristas retomando el oscuro universo de The Crow con una adaptación prominentemente romántica, como la original, pero adaptándola a los nuevos tiempos.
Bill Skarsgård asume el icónico papel de Eric Draven/El Cuervo, en un reparto que se completa con FKA twigs y Danny Huston, todos ellos realizando una correcta labor, en un filme entretenido, de lento despegue pero que, a los pacientes que hayan sabido hacer oídos sordos a las críticas gratuitas vertidas en la red, la mayoría de ellas sin sentido, deparará mucha acción de alto voltaje y litros y litros de sangre. Y ya se sabe que… ¡la sangre es vida!
BONNARD, EL PINTOR Y SU MUSA (Bonnard, Pierre et Marthe, Martin Provost, 2023)
Francia. Duración: 122 min. Guion: Marc Abdelnour, Martin Provost Fotografía: Guillaume Schiffman Compañías: Les Films du Kiosque, Volapuk, Umedia, Canal+, Ciné+ Género: Drama.
Reparto: Cécile De France, Vincent Macaigne, Stacy Martin, Anouk Grinberg, André Marcon, Hélène Alexandridis, Grégoire Leprince-Ringuet, Peter Van den Begin, Yveline Hamon, César Domboy, Laura Sepul, Angelo Bison, Stanislas Merhar
Sinopsis: Pierre Bonnard no sería el famoso pintor sin Marthe, su enigmática musa y compañera, que aparece en más de un tercio de su obra. La película explora su compleja relación, marcada por la reclusión y la dependencia mutua. Marthe, con su fuerte personalidad y misterioso pasado, inspira profundamente a Bonnard, influyendo en su arte hasta el final.
Varias han sido las vidas de pintores y artistas que han sido llevadas al cine, con mejor o peor fortuna. Recordamos clásicos como El loco del pelo rojo (Lust for Life, Vincente Minnelli y George Cukor, 1956) o El tormento y el éxtasis (The Agony and the Ecstasy, Carol Reed, 1965) o, más recientemente, Mr. Turner (Mike Leigh, 2014). Todas ellas con el común de retratar, además de la biografía del protagonista, la vida y época en la que se desarrolla. Un importante contexto para entender las decisiones vitales del biografiado. La última película de Martin Provost (Séraphine, Violette o Dos mujeres), también es un retrato de la sociedad en la que se desenvolvió el protagonista del film: la Europa de finales del siglo XIX y principios del XX. Una sociedad que, para los más agraciados socialmente representaba una libertad y una relajación de costumbres muy similares a las que se desean vivir en la actualidad. Vidas sin vínculos matrimoniales en las que el hedonismo campa a sus anchas y en las que tienen cabida las relaciones a tres. Y entre medias, una guerra que partió todo por medio llenando de realidad esa balsa de indolencia. Para ello, el director se valdrá de la biografía del pintor Pierre Bonnard (1867-1947), pintor francés de estilo impresionista y precursor de la pintura abstracta que en el film es interpretado por Vincent Macaigne, y Marthe, su musa proletaria, compañera y gran amor, que encarna Cécile de France. Juntos serán dos niños gamberros, libres, dependientes el uno del otro. A los que encanta jugar y amarse en esta historia de pasión, amor y celos más grande que la vida. Les acompañan en el reparto Stacy Martin, Anouk Grinberg y André Marcon.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 23 de agosto de 2024 *

MAXXXINE (Ti West, 2024)
USA/Nueva Zelanda/Canadá. Duración: 103 min. Guion: Ti West Música: Tyler Bates Fotografía: Eliot Rockett Compañías: A24, Bron Creative, Film New Zealand Género: Terror
Reparto: Mia Goth, Elizabeth Debicki, Michelle Monaghan, Bobby Cannavale, Kevin Bacon, Moses Sumney, Giancarlo Esposito, Halsey, Lily Collins, Larry Fessenden, Chloe Farnworth, Uli Latukefu, Ned Vaughn
Sinopsis: Años 80 del siglo pasado. Maxine Minx, estrella del cine para adultos y aspirante a actriz, tiene por fin su gran oportunidad. Pero mientras un misterioso asesino acecha a sus compañeras, un rastro de sangre amenaza con revelar el siniestro pasado de Maxine.
En esta trilogía dirigida por Ti West el interés ha ido en aumento. Tras X (2022), una correcta primera entrega ambientada en los años setenta con Mia Goth interpretando dos papeles: el de Maxine, una descarada actriz porno; y el de la anciana Pearl, llegó, precisamente, Pearl (2022), en la que retrocedemos en el tiempo otorgando al film el aspecto de una feliz película de los años cincuenta en Technicolor, a pesar de que la historia realmente se desarrolla en unos años veinte que veían desarrollar un nuevo arte, en blanco y negro y silente. Con todo, el film de West consigue que el espectador penetre en la mente de Pearl y sea testigo de sus ilusiones y decepciones, pero también de su desmoronamiento y bajada a los infiernos. Puro American Gothic en el que Mia Goth tiene todo el protagonismo y se enfrenta a retos interpretativos tales como un largo monólogo y una antológica escena final que convirtieron a Pearl y a la interpretación de la actriz, en inolvidables. Ahora, con Maxxxine, recuperamos el tono y el personaje avanzando en el tiempo, y situando la historia en los años ochenta, con Maxine en la cima del porno y buscando una salida por la que entrar en el cine convencional. Una barrera que no ha conseguido superar ninguna de las actrices que se lo han propuesto, más allá del cine de serie B. Maxxxine retoma la acción e incluso el film hace referencia a X, pero puede verse como un ente autónomo con una historia propia y totalmente disfrutable. Maxxxine, el film que cierra la trilogía es, al igual que Pearl, una declaración de amor al cine, pero que no duda en mostrar a la industria como una secta satánica y el triunfo como un pacto con el diablo.
Al igual que las otras dos entregas anteriores, la época está perfectamente retratada, y la forma de exponerla
también. Colores, grano y estética videográfica para una época en la que los asesinos en serie campan a sus anchas y el cine porno vive su época dorada gracias al video doméstico. Suciedad y esa entente entre el cine X y el de terror como géneros malditos, relegados de la industria y con sus propios canales autónomos de distribución. Géneros que han compartido caudal de seguidores y que, finalmente y en el caso del terror, han sabido situarse y ganar algo de respetabilidad, mientras que el cine pornográfico, como industria, desapareció. Ti West rinde pleitesía al genio del suspense, visitando el Motel Bates y tiñendo a su heroína de rubia a lo Hitchcock, pero no serán los únicos guiños al orondo director y padre del cine de terror moderno al que tanto se le debe. Ni al cine, en general, con un clímax que se produce donde todo comenzó: en la letra H del cartel de Hollywood Land desde la que, el 16 de septiembre de 1932 y con tan solo 24 años, la joven starlette Peg Entwistle se sacrificó saltando al vacío.
Maxxxine es un inmejorable broche de oro a esta trilogía de Ti West, un director al cual personalidades del peso de Paul Schrader ven facultades que le hacen merecedor de pasar a «ligas mayores» que las que les pueden ofrecer estos slashers. Por nuestra parte, y venerando al viejo guionista y director, pensamos que los films de Ti West son dignas películas, que cuentan historias más allá del simple body count, como es este auge, caída y tragedia de una industria, la de Hollywood, fábrica de sueños que sigue siendo secta siniestra y en la que la fama, la frágil y a veces efímera fama, se consigue, muchas veces, a cambio de sacrificar el alma al diablo.
Por cierto, además de Mia Goth, gran protagonista del film y de la trilogía, la cinta cuenta con la participación de reputados actores y actrices, de entre los cuales destaca un Kevin Bacon al que no dejan de sacudir la badana durante todo el metraje.
ISLA PERDIDA (Haunted Heart, Fernando Trueba, 2024)
España/Colombia Duración: 128 min. Guion: Rylend Grant, Fernando Trueba Música: Zbigniew Preisner Fotografía: Sergio Iván Castaño Compañías: Fernando Trueba P.C., Caracol Televisión, Atlántika Films, RTVE, ICAA Género: Thriller
Reparto: Matt Dillon, Aida Folch, Juan Pablo Urrego, Kika Georgiou, Polydoros Vogiatzis
Sinopsis: Álex es una española que comienza un nuevo trabajo como camarera en un restaurante de una isla perdida. A pesar de ganarse rápidamente el corazón del brasileño Enrico, Alex se enamora de Max, el gerente norteamericano del establecimiento. Mientras su amor florece, se empiezan a descubrir inquietantes pistas sobre el oscuro y misterioso pasado de Max.
Fernando Trueba no comparte generación con José Luis Garci, pero ambos cineastas tienen más en común que el mero hecho de haber sido obsequiados por la industria norteamericana con un Óscar. Los dos poseedores de la ansiada estatuilla se definen por tener en el cine clásico el cofre que alberga su memoria sentimental, hombres que se han forjado como personas a partir de su fascinación infantil por la fábrica de sueños y sensaciones que es el séptimo arte. Cinéfilos de pro, esencialistas del lenguaje clásico, aman al cine, otra cosa es que sean correspondidos por éste. Y es que es necesario algo más que admiración y dominio técnico de los recursos a imitar para conseguir que la imagen-movimiento sea arte y no un mero ejercicio de copista monacal, comparación que no es del todo justa con los monjes pues al menos éstos hacían gala de su pericia artística en su control de la iluminación miniada. Si acaso Trueba llegó a tener la gracia del cine, ésta hace décadas que lo abandonó. Desde su adaptación cinematográfica de la novela de Marsé, El embrujo de Shanghái (2002), el madrileño ha encadenado productos que, aunque sean bellos en su esteticismo, no tienen alma. Isla perdida es una película hueca, pero con pretensiones. Quiere emular el suspense hitchcockiano y hasta parece que quiere elevarse hasta entrar en el reino de la tragedia shakespeariana (si aguantan hasta el final, entenderán por qué lo decimos), pero el infierno está empedrado de buenas intenciones. Su preciosismo es impostado, su intriga no sorprende nunca (el espectador siempre va dos pasos por delante de la acción) y su diseño de personajes, que se pretenden complejos y profundos, no llega a tener ni el grosor del A4 de 80 gramos que emplea cualquier impresora doméstica. Nada funciona en la isla, no sabemos si perdida o no, pero de lo que sí estamos seguros es de que invertir dos horas largas en desentrañar el macguffin menos disimulado de toda la historia del cine es una absoluta pérdida de tiempo.
Hay quien ha dicho que Fernando Trueba rinde tributo, en su última película, a los maestros del suspense, en especial a Alfred Hitchcock y Patricia Highsmith, y es posible que esa sea su intención, pero es una crítica muy generosa, pues el resultado no pasa de ser un anticuado thriller de consumo televisivo que se toma la molestia de detenerse en todos y cada uno de los habituales tópicos y que bien podría haberse titulado Isla letal. En el film, además, el director añade detalles propios que tan solo el oscarizado director sabrá el porqué han sido incluidos (no se pierdan la serpiente, el 11-S y el mimo, sobre todo, el mimo), todo lo cual ofrece un resultado tan exagerado que, de haber estado protagonizado por un actor como Will Farrell, tendríamos una estupenda comedia. Isla griega en al que todos se lo pasan en grande trabajando, jugando al ajedrez y bailando el sirtaki y, por supuesto, cocina mediterránea (increíble el plato que el personaje que interpreta Matt Dillon prepara al que encarna Aida Folch, un menú que no nos imaginamos ni en las peores pesadillas de Ferran Adrià). Todo tiene encanto en esta isla. Todo es de ensueño: mercados de antigüedades vintage, playas de aguas cristalinas, diálogos que invitan a la hilaridad, desorden ordenado en las rústicas estancias ¡Si hasta el misterioso protagonista fue un reputado clarinetista de jazz antes de dejarlo todo y montar, de la nada, un restaurante de lujo en una isla griega! Pero no todo es negativo. Lo mejor es la expresión de felicidad de Aida Folch cuando ve cumplido uno de sus sueños de juventud besando y retozando con un Matt Dillon muy, muy perdido. Tan perdido y remoto como la isla.
ODIO EL VERANO (Fernando García-Ruiz, 2024)
España, Guion: David Marqués Música: Vanessa Garde Fotografía: Ángel Amorós Compañías: Telecinco Cinema, Sony Pictures, Mediaset España. Distribuidora: Sony Pictures España Género: Comedia
Reparto: Julián López, Kira Miró, Jordi Sánchez, María Botto, Roberto Álamo, Malena Alterio, Mariano Venancio
Sinopsis: Alonso (barrendero; Roberto Álamo) y Marisa (tarotista; Malena Alterio), Torres y Fátima (propietarios de una charcutería; Jordi Sánchez y María Botto) y Calatrava (cirujano estético; Julián López) y Vicky (influencer; Kira Miró) han reservado una casa aislada en Canarias para pasar las mejores vacaciones de su vida con sus respectivas familias. Lo que no saben es que, por un error de la agencia, han alquilado la misma casa. Ninguno está dispuesto a renunciar a ella y tampoco hay muchas alternativas, por lo que se ven obligados a compartir habitáculo durante todas sus vacaciones. Las patentes diferencias entre cada uno de sus miembros convierten esos días en un caótico cúmulo de divertidas y desmadradas situaciones. A pesar de ello, tienen que aprender a convivir y comprender a toda esa gente tan distinta… Y a ellos mismos.
No engañan el título ni el cartel de esta adaptación española de la italiana Odio l’estate (Massimo Venier, 2020), comedia coral que se centra en la historia de tres hombres que reservan, sin saberlo, la misma casa para sus vacaciones estivales en familia, convirtiendo el verano en un cómico ejercicio de tolerancia, y basando el supuesto humor en las situaciones derivadas de las abisales diferencias entre las diferentes unidades familiares por pertenecer a diferentes clases sociales. Una situación que, como es previsible, terminará uniendo a estos polos opuestos, pues todos tienen su corazoncito y el dinero, ya saben, no da la felicidad.
No hay verano sin comedia coral de situación desternillante para toda la familia con la que forzar un poco el mecanismo del humor, y más si se cuenta con caras tan conocidas realizando variaciones de sus personajes habituales: Jordi Sánchez no hace de cascarrabias pescatero. En esta ocasión tiene una charcutería; Malena Alterio retoma su caricatura de esposa de clase media-baja que sabe disfrutar con lo (poco) que le ha deparado la vida; Kira Miró es una estirada pija de cuerpo vertiginoso y quizás la más digna dentro de esta comuna, pues sabe poner una impecable cara de desagrado ante todas las situaciones; Julián López es el cómico al que todos conocen por Julián López, aunque con un papel menos histriónico y la dentadura reparada; y Roberto Álamo y María Botto salvan sus papeles de la mejor forma posible, pues por ello son unos todoterreno.
El director, Fer García-Ruiz, que este año ha estrenado, por el momento, dos películas, pues no hace mucho llegaba a los cines Mala persona, ya había recurrido anteriormente a un reparto coral en la más destacable Descarrilados (2021), que además de contar con Julián López en su reparto, tenía un guion escrito por David Marqués, responsable de esta adaptación y que además de guionista es director. Entre sus películas recordamos El club del paro (2021).
En conclusión, Odio el verano ofrece al espectador justo lo que se espera de ella. No engaña a nadie. Un rato de agradable distracción con algún afortunado gag bien defendido por curtidos actores en el campo de la comedia.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 6 de septiembre de 2024 *
ESTACIÓN ROCAFORT (Luis Prieto, 2024)
España. Duración: 89 min. Guion: Iván Ledesma, Ángel Agudo, Luis Prieto Música: Nami Melumad Fotografía: Marc Miró Compañías: Estación Rocafort Película, Nostromo Pictures, Showrunner Films. Distribuidora: Filmax Género: Terror
Reparto: Natalia Azahara, Javier Gutiérrez, Valèria Sorolla, Xavi Sáez, Francesc Albiol, Aimar Vega, Tatín Revenga, Celso Bugallo
Sinopsis: Un misterio que durante años ha sacudido a la estación de Metro de Rocafort en Barcelona entra de lleno en la vida de Laura (Natalia Azahara) cuando empieza a trabajar en esta vieja y tranquila parada. No tardará en descubrir una leyenda que la empezará a perseguir: allí ha muerto mucha gente en extrañas circunstancias. Laura, decidida a descubrir la verdad, pedirá ayuda a Román (Javier Gutiérrez), un curtido expolicía que alberga sus propios demonios relacionados con el caso. Lo que sea que ocurre en la estación maldita sigue sucediendo a día de hoy. Irá a por ella, y a por todos los que la rodean.
Confieso que en esta casa somos muy aficionados a que se utilicen escenarios familiares y próximos para el cine de terror. Después de décadas de fantástico acomplejado durante los años setenta y ochenta, que en la gran mayoría de casos ocultaba su origen desarrollando la acción en capitales y poblaciones europeas y norteamericanas, algunos autores dejaron de pensar en la exportación y crearon horrores cercanos, como Pedro Olea y El bosque del lobo (1970) o Jacinto Molina y El huerto del francés (1978). Pero no fue hasta [Rec] (2007) de Paco Plaza y Jaume Balagueró cuando el espectador pudo sentir que el horror palpitaba cerca de su casa. Es por todo ello que cuando supimos que se rodaba Estación Rocafort simpatizáramos inmediatamente con el proyecto, que ha dirigido el realizador afincado en Estados Unidos, Luis Prieto, que hace un alto en su extensa trayectoria americana (Kidnap, Pusher) para filmar esta inquietante película de terror y suspense que transcurre en el metro de Barcelona. Lo malo, es que se ha decidido, por razones que desconocemos, crear una estación ficticia, pues la ubicación y la línea que se muestra, no se corresponde con la antigua estación Rocafort, todavía en funcionamiento. Y puede parecer todo esto una tontería, pero situar la acción del film en un espacio reconocido para el espectador y mostrar otras ubicaciones, no ayuda a dar credibilidad a la película. Y más cuando la voluntad de Showrunner Films era hacer una película de terror donde Barcelona estuviese en el centro de la historia, tal y como explicaban sus productores: «Queremos que los espectadores reconozcan en pantalla la ciudad y la estación de metro por la que podrían pasar cada día para ir al instituto o el trabajo. El público verá hacerse realidad las leyendas que alguna vez ha oído y nunca ha querido creer«
En todo caso y dejando esto de lado, la intriga y la atmósfera del film consigue capturar al espectador, con su bella iluminación a lo Mario Bava, de azules y rojos, además de por ciertos detalles, como el almacén de las atracciones de Montjuïc y la acción que allí se desarrolla. En la parte interpretativa, cuenta con la participación y el buen hacer de Javier Gutiérrez, que sirve de contraste a la expresión de continuo sufrimiento de la protagonista, la joven Natalia Azahara, y del irritante personaje encarnado por Valèria Sorolla. El film también abusa un poco de las piruetas técnicas, que si bien en su inicio carecen de fundamento, quedan más en su lugar conforme la confusión en la psique de la protagonista va aumentando.
Con guion original de Iván Ledesma, Ángel Agudo y el propio Luis Prieto, completan el equipo el director de fotografía Marc Miró (Rainbow); Sarah Webster, la directora artística habitual de Prieto; la montadora Beatriz Colomar y la diseñadora de sonido Laura Díez (Los renglones torcidos de Dios, Venus).
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 2 de agosto de 2024 *

DOGMAN (Luc Besson, 2023)
Francia. Duración: 114 min. Guion: Luc Besson Música: Eric Serra Fotografía: Colin Wandersman Compañías: Europa Corp, TF1 Films Production, Ondamax Films Género: Drama
Reparto: Caleb Landry Jones, Jonica T. Gibbs, Christopher Denham, Clemens Schick, Michael Garza, Grace Palma, Corinne Delacour, John Charles Aguilar, Lincoln Powell, Marisa Berenson, James Payton, Bennett Saltzman, Derek Siow
Sinopsis: Douglas (Caleb Landry Jones), maltratado por su padre y su hermano mayor durante su infancia, encuentra la salvación gracias al amor incondicional de sus perros. Tras este pasado lleno de abusos y dolor, crece rodeado por su manada de la que adquiere sus aspectos más salvajes para dejar atrás su cruel infancia.
“Donde hay un desafortunado, Dios envía un perro”.
– Lamartine
Con Dogman Luc Besson añade a su filmografía otro de esos personajes violentos, pintorescos, extremos, en una palabra, fascinantes, que tanto gustan al director y guionista y que tan inamovibles permanecen en la memoria del espectador. Uno de esos personajes que encuentran su redención a golpes y que hallan el consuelo en los lugares más insospechados. Muchas veces en la muerte. Pero en una muerte bien recibida, como sinónimo de paz.
Y para un personaje más grande que la vida, como es el que nos presenta Besson en Dogman, hace falta un actor que sepa encarnarlo de la mejor manera, y ese no es otro que Caleb Landry Jones, interprete que parece estar especializado en personajes diferentes. Únicos. Como su Douglas, que tan solo él podría haber hecho creíble sin caer en la farsa.
Cine fantástico disparatado, con altas dosis de violencia que ha fascinado a unos y otros han tildado de ridículo, Dogman que se estrenó mundialmente en el pasado Festival de Venecia llega por fin a nuestras pantallas.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 12 de julio de 2024 *

BIKERIDERS. LA LEY DEL ASFALTO (The Bikeriders, Jeff Nichols, 2023
USA. Duración: 116 min. Guion: Jeff Nichols. Libro: Danny Lyon Música: David Wingo Fotografía: Adam Stone Compañías: 20th Century Studios, Regency Enterprises, Tri-State Pictures, Regency Television. Focus Features Género: Drama
Reparto: Jodie Comer, Austin Butler, Tom Hardy, Michael Shannon, Norman Reedus, Boyd Holbrook, Mike Faist, Damon Herriman, Beau Knapp, Karl Glusman, Emory Cohen, Toby Wallace, Will Oldham
Sinopsis: El film retrata el ascenso de un club de motociclistas del medio oeste en una época de rebelión y de cambio en la cultura y en la gente de Estados Unidos. Tras un encuentro casual en un bar, Kathy (Jodie Comer), una mujer con carácter, se siente profundamente atraída por Benny (Austin Butler), el miembro más reciente de The Vandals (Los Vándalos), un club de moteros liderado por el enigmático Johnny (Tom Hardy). Al igual que el país, el club empieza a cambiar, y pasa de ser un lugar de reunión a convertirse en un punto de encuentro para un violento submundo, obligando a Benny a escoger entre Kathy y la lealtad que siente por sus compañeros.
Los protagonistas de Bikeriders. La ley del asfalto se quieren mucho a sí mismo y a sus personajes. Salta a la vista. Simpatizan con los integrantes de la hermandad motera que protagoniza el film y su forma de vida, que se reduce a una sobredosis de James Dean, a hacer rutas con la moto, prescindir de la higiene personal, fumar y beber continuamente, huir de la policía y pelearse con otros forajidos como ellos. Pero cuando la guerra de Vietnam finaliza y retornan los veteranos, muchos son los que encuentran en estos grupos un refugio y un lugar fuera de la sociedad en el que sentirse a gusto. Lo malo es que traen las secuelas de la guerra en forma de traumas mentales, armas y drogas, todo lo cual comienza a carcomer a ese pequeño grupo de motoristas, transformándose en otra cosa muy diferente a lo que eran en sus inicios. También pasan de ser un grupo de gente que quiere vivir fuera de las reglas, a incorporar a su hermandad un buen montón de normas propias.
En su reparto figura el quien es quien de los tipos duros del Hollywood actual, encabezados por un impecable Tom Hardy, como líder de la banda, además de Norman Reedus, que no tiene que maquillarse mucho para encarnar su papel. O Michael Shannon, que lo borda con un personaje que bordea el retraso mental. O Damon Herriman como un rocker que termina sus días en la carretera. Como debe de ser. Además de la pareja protagonista, encarnada por Austin Butler y Jodie Comer, que como esposa de uno de ellos, ve todo desde un punto de vista más realista. Todo ello extraído de las declaraciones que los propios bikers y sus novias y esposas, proporcionaron al joven periodista gráfico Danny Lyon, que pudo seguir su itinerario y retratar su arco de transformación, entre 1965 y 1973. A lo que se añade una banda sonora a base de buen R&B y, sobre todo, hits de The Shangri-las, el grupo femenino norteamericano que fue para las bandas de motoristas lo que los Beach Boys para los surfistas.
Aunque le puede la mítica del perdedor, del rebelde «sin causa» que se cree algo más que ustedes por conducir una moto grande y ruidos y vestir idénticos colores que todos sus compañeros, Bikeriders es un retrato bien realizado por su director, Jeff Nichols, de quien recordamos vivamente Loving (2016), que muestra la transformación de pendencieros a criminales y que aprovecha los diferentes puntos de vista de los protagonistas, destacando sobre todos ellos la descripción proporcionada por el personaje que encarna Jodie Comer, esposa de uno de los forajidos.
FLY ME TO THE MOON (Fly Me to the Moon, Greg Berlanti, 2024)
USA. Duración: 132 min. Guion: Rose Gilroy. Historia: Keenan Flynn, Bill Kirstein Música: Daniel Pemberton Fotografía: Dariusz Wolski Compañías: Berlanti Productions, Apple Studios, Apple Original Films, These Pictures, Scott Free Productions. Distribuidora: Sony Pictures, Apple TV+ Género: Comedia
Reparto: Scarlett Johansson, Channing Tatum, Woody Harrelson, Jim Rash, Ray Romano, Colin Woodell, Anna Garcia, Noah Robbins, Donald Watkins, Nick Dillenburg, Art Newkirk, Ashley Kings, Jonathan Orea Lopez
Sinopsis: Protagonizada por Scarlett Johansson y Channing Tatum, «Fly me to the moon» es una comedia dramática, inteligente y elegante, ambientada en el histórico alunizaje del Apolo 11. Llamados para mejorar la imagen pública de la NASA, las chispas vuelan en todas las direcciones cuando la prodigio del marketing Kelly Jones (Johansson) causa estragos en la ya difícil tarea del director del lanzamiento Cole Davis (Tatum). Cuando la Casa Blanca considera que la misión es demasiado importante para fracasar, Jones recibe la orden de simular un alunizaje falso como respaldo, comenzando la verdadera cuenta atrás…
Fly me to the Moon es una deliciosa comedia que reúne el sabor del viejo Hollywood. De aquellas screwball comedys en las que la guerra de sexos tenía gran protagonismo, lideradas por poderosas mujeres frente a varones que veían como su, hasta entonces, sólida y tranquila existencia como jefes de la manada, se revolucionaba al confrontarse con unas sensibilidades muy diferentes, unos temperamentos que trasmitían a la perfección actrices como Katherine Hepburn, Rosalind Russel o Jean Arthur y que Scarlett Johansson capta a la perfección. Al igual que Channing Tatum, que a pesar de su horrible tocado capilar y sus horrendo jerseis, se convierte en una encarnación de Gary Cooper o Cary Grant. A ellos se les suma un fantástico Woody Harrelson como infiltrado gubernamental a la sombra, todo un personaje luciferino que pondrá en peligro la relación de la pareja. Una pareja unida ante un proyecto más grande que la vida: ganar la batalla espacial a Rusia y dar a los estadounidenses, y de paso a todo Occidente, una buena noticia tras las pésimas que llegan desde Vietnam.
Como vemos, esta película tiene bastante en común con Bikeriders. La ley del asfalto de la que hablamos en esta misma entrada, solo que si aquella se centra en los perdedores, en la basura de la sociedad, esta lo hace en la juventud que forjará una nueva y moderna Norteamérica, a pesar de las maquinaciones de Nixon. Pero para eso, hay que poner un cohete tripulado en la luna. Y además hay que hacer llegar esas imágenes a todos los hogares del mundo.
Lo dicho, una delicia perlada, en esta ocasión, con los sones y ritmos de la mejor música Soul de la Stax. Puro Menphis Sound. The Sound of Young America.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 5 de julio de 2024 *

BLONDI (Dolores Fonzi, 2023)
Argentina/España/USA. Duración: 88 min. Guion: Dolores Fonzi, Laura Paredes Música: Pedro Osuna Fotografía: Javier Juliá Compañías: La Unión de los Ríos, Gran Vía Producciones, Setembro Cine, Amazon Studios Género: Comedia dramática
Reparto: Dolores Fonzi, Carla Peterson, Rita Cortese, Leonardo Sbaraglia, Santiago Rovito
Sinopsis: Blondi (Dolores Fonzi) y Mirko (Santiago Rovito), a simple vista, parecen una pareja ideal. Les encanta vivir juntos, escuchan la misma música, ven las mismas películas, les gusta fumar porros, ir a conciertos, tener los mismos amigos, todo es perfecto entre ellos… pero, aunque parecen casi de la misma edad, Blondi es la mamá de Mirko.
No depender en nuestro actuar de terceros es ser independiente. Si aplicamos el adjetivo al cine estaremos hablando de aquellas cintas que se realizan al margen de los tradicionales estudios, que cuentan con un bajo presupuesto y que, por ello, elevan lo cotidiano a categoría artística. Relatos menudos, contados sin aspavientos, que nos llevan a sentir afirmados nuestros día a día como dignos objetos de protagonizar historias de interés universal. Aunque podemos rastrear las raíces de este modo de proceder cinematográfico en el Free Cinema británico y la Nouvelle Vague francesa, solemos asociar la categoría de cine indie a todo un plantel de filmes que nos llegan de EE.UU. trufados con un espíritu de acercamiento de lo cinematográfico a lo no heroico, casi a lo irrelevante, a la vivencia de unos personajes que podríamos ser nosotros mismos. Pero elevar lo modesto a lo sobresaliente no es potestad exclusiva de los americanos, modos idénticos los podemos encontrar esparcidos en todas las cinematografías. Así, Blondi, el debut tras las cámaras de la actriz Dolores Fonzi, es cine indie con sabor argentino. Y con perfume de mujer, porque da voz a vivencias propias de universos femeninos contados desde la propia sensibilidad de sus protagonistas. Podremos sentirnos identificados o no con sus avatares, pero siempre tendremos que reconocerle a Fonzi haber sabido capturar la esencia de unos personajes de a pie, con mucho en común con nosotros mismos, que en su menudencia encumbran lo diario a lo extraordinario. Fonzi nos regala el protagonismo de nuestras vidas, nos lleva a poner en valor nuestra heroicidad anónima, tan capaz de compartir espacio en el séptimo arte con esas grandes gestas de todo tipo de las que se encargan, fundamentalmente, las producciones de presupuestos millonarios. La argentina pone en pie de igualdad el cine artesano con el de la gran industria.
Marcan los cánones de la narrativa que todo relato presente un conflicto, un nudo y un desenlace, expuestos, además, en ese orden. Blondi no es una película canónica; durante los primeros dos tercios del filme nos paseamos por la presentación de personajes, y situaciones que les vinculan, sin que parezca haber disputa por resolver y sobre cuya conclusión proyectemos nuestras expectativas. Una trama sin enredo, aparentemente, al menos. Para cuando la protagonista se enfrenta a la epifanía del conflicto, estamos ya en el nudo de la historia. Y más que un desenlace que cierre la acción de la obra, lo que ocupa su lugar es la transformación de los personajes, su avance hacia la madurez, cosa que simplemente trae consigo la modulación de sus relaciones. Nada concluye, todo continúa, salvo que habiendo asumido y superado los equívocos y contradicciones que todo vínculo de parentesco, de afinidad, conlleva. Por eso sólo cabe seguir cantando mientras la trayectoria vital prosiga.
Película de personaje(s) como es, Blondi se beneficia de la profesionalidad esmerada de todo el elenco, cada miembro del cual parece respirar su personaje, nos los ponen ante nosotros con la consistencia que sólo tienen los humanos reales. Todos están absolutamente creíbles. Unas interpretaciones que les valieron el galardón conjunto de Mejor actuación de elenco en el BAFICI. Y es que podrían ser perfectamente nuestros parientes, igual que la reflexión sobre una familia atípica, podría estar refiriéndose a la nuestra. Blondi es una cinta humana. Muy humana.
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 28 de junio de 2024 *

INVASIÓN (David Martín Porras, 2024)
España. Duración: 92 min. Guion: Guillem Clua Música: Arnau Bataller Fotografía: Jose Martín Rosete Compañías: Secuoya Studios, Álamo Producciones Audiovisuales Género: Ciencia ficción
Reparto: Claudia Salas, Fran Berenguer, Sofía Oria, Álvaro Rico, María Adánez, Andrés Gertrudix, Nourdin Batan, Carlos Fuentes, Marga Arnau
Sinopsis: Una irrupción extraterrestre tiene sometido al planeta Tierra. Dos prisioneros de bandos contrarios encerrados en una celda, tres soldados del ejército español refugiados en una fábrica y un matrimonio de científicos a solas con un extraterrestre preso deberán aprender a confiar en el enemigo para poder sobrevivir a la noche más larga de sus vidas.

Escasas han sido las incursiones de la cinematografía española en el cine de ciencia ficción. Hubo una rara avis que dirigió el denostado Mariano Ozores, La hora incógnita, que se atrevió con una film apocalíptico en pleno 1962 y que además le salió con un resultado muy digno e interesante resultando, como dijo en su autobiografía, ser el único con el que perdió dinero. A partir de ahí el género se ha tocado de refilón y como fondo a historias, básicamente, de terror. Así que, cuanto menos, hay que aplaudir la buena voluntad de levantar en España una cinta sobre invasiones alienígenas, con cierta «trampa», eso sí, pero lo que demuestra gran valentía tanto por parte de los productores como por el director, David Martín-Porras, que con Invasión vuelve a adaptar una obra teatral de Guillem Clua, tras hacerlo con La piel en llamas (2022).
Invasión parte de una buena idea, a la que se han añadido otras ingeniosas como son el formato de pantalla partida en forma de viñeta con las que conectar las acciones de distintos lugares, pues tan solo hay tres escenarios y 9 personajes, cuyas acciones se narran en paralelo. También, esta eventual pantalla dividida en viñetas permite añadir auténticas páginas de cómic, para las cuales se ha contado con los dibujos del gran Carlos Giménez.
El resultado trasmite la frescura de los jóvenes talentos participantes, así como unas buenas ideas, pero la argamasa no termina de cuajar, a pesar de la energía y las buenas intenciones invertidas. Tampoco ayudan algunos actores, bastante bisoños, que no ponen demasiada convicción a sus líneas.
La película está protagonizada por María Adánez (‘Espejo, espejo’), Álvaro Rico (“Elite”), Claudia Salas (“La Ruta”), Fran Berenguer (“Culpa mía”), Sofía Oria (‘Mamá o papá’), Nourdin Batán (‘Todos los nombres de Dios), Marga Arnau (“Hierro”), Carlos Fuentes (“Antártida”) y Andrés Gertrúdix (“American Star”).
VAMOS DE ESTRENO * Viernes 14 de junio de 2024 *

GREEN BORDER (Zielona granica, Agnieszka Holland, 2023)
- Polonia-Francia-República Checa-Bélgica. Duración: 147 min. Guion: Gabriela Lazarkiewicz-Sieczko, Maciej Pisuk, Agnieszka Holland Música: Frédéric Vercheval Fotografía: Tomasz Naumiuk Compañías: Astute Films, Blick Productions, Beluga Tree, Canal+ Polska, Centre du Cinéma et de l’Audiovisuel, Metro Films, Marlene Film Production Género: Drama
- Reparto: Behi Djanati Atai, Agata Kulesza, Piotr Stramowski, Jalal Altawil, Maja Ostaszewska, Tomasz Wlosok, Jasmina Polak, Magdalena Poplawska, Maciej Stuhr, Marta Stalmierska, Roman Skorovskiy, Jan Aleksandrowicz, Al Rashi Mohamad
Sinopsis: En los bosques traicioneros y pantanosos que conforman la llamada “frontera verde” entre Bielorrusia y Polonia, los refugiados de Medio Oriente y África que intentan llegar a la Unión Europea están atrapados en una crisis geopolítica cínicamente diseñada por el dictador bielorruso Alexander Lukashenko. En un intento de provocar a Europa, los refugiados son atraídos a la frontera mediante propaganda que promete un paso fácil a la UE. Peones en esta guerra oculta, las vidas de Julia, una activista recién reclutada que ha renunciado a su vida confortable, Jan, un joven guardia fronterizo, y una familia siria, se entrelazan.
Homo homini lupus (el hombre es el lobo del hombre), nada es tan cierto, pero el lobo caza para alimentarse, mientras que el hombre parece encontrar un gran placer en causar y ver el mal ajeno, quizás para exorcizar el suyo propio. En todo caso, mientras en Occidente estamos preocupados, y con razón, con las dos guerras que ocupan primeras planas, hay otras que pasan desapercibidas o que dejan, un día, de ocupar su lugar en los periódicos. Así, guerras que han provocado un gran número de refugiados, son paulatinamente olvidadas, mientras otras (África) son directamente ignoradas, a no ser que, de rebote, le toque a algún occidental. Refugiados de Siria y Afganistán buscaban puntos para entrar en Europa y sus vidas eran utilizadas como arma arrojadiza entre Polonia y Bielorrusia en siniestro partido de tenis. No es un tema agradable, es mejor mirar para otro lado claro, ¿Qué podemos hacer? pues no tiene todas las respuestas, pero el film de la tres veces nominada al Óscar Agnieszka Holland (Europa, Europa, Amarga Cosecha, In Darkness) ofrece varias pistas para comprender y contribuir a mejorar esas injusticias.
Lo dicho, no es un relato agradable, de hecho es incómodo, pero hay que obligarse a ver este tipo de cine-denuncia, que ataca directamente a las tripas. Un tipo de cine que muchos añoran ver en las carteleras pero que cuando está, no van a ver. Un retrato fidedigno de la miseria humana, de la crueldad, de la pérdida de la humanidad mostrado mediante varios puntos de vista: el de la familia que huye de la guerra y quiere reunirse en Suecia con un familiar; el de la solitaria afgana que huye del radicalismo islámico; el de un vigilante de fronteras; el de unos cooperantes que ayudan a los refugiados…varias piezas en este complejo puzle que ayudan a entender un poco la tragedia. Un puzle cuya última pieza revela que, también entre los refugiados, hay clases dependiendo de su lugar de procedencia. Aún así, el film deja abierto un camino a la esperanza, un puerta entornada que sirve de alivio al espectador. Pues si bien las autoridades aislaron a los medios de comunicación y a toda la ayuda humanitaria y médica para impedir ayudar a los refugiados, política con la que no solo muchos polacos estuvieron de acuerdo, sino también la Unión Europea, que cerraba los ojos ante lo que sucedía, una gran parte de la población local y de los jóvenes activistas, ante el sufrimiento y el miedo de personas inocentes, reaccionaron como debería de ser normal: ayudando a esas personas.
El compromiso de la cineasta polaca es total, “Soy consciente de que podría provocar reacciones muy desagradables y mal entendidas por parte de las personas, quienes, tal vez si escucharan lo que digo, podrían entenderlo. Pero en general no tengo miedo. No tenía miedo antes, así que no veo ninguna razón para tener miedo ahora. Cada vez tengo menos que perder y cada vez más responsabilidad por lo que debo transmitir.”
VIDAS PERFECTAS (Mothers’ Instinc, Benoît Delhomme, 2024)
USA/UK. Duración: 94 min. Guion: Sarah Conradt-Kroehler. Novela: Barbara Abel Música: Anne Nikitin Fotografía: Benoît Delhomme Compañías: Freckle Films, ACE, Mosaic Media Group, Versus Production. Distribuidora: Neon Género: Intriga.
Reparto: Jessica Chastain, Anne Hathaway, Josh Charles, Anders Danielsen Lie, Caroline Lagerfelt, Steve Routman, Blaise Alexandre, Lauren Yaffe, Scott Robertson, Keeley Miller, Joel Nagle, Larry Petersen
Sinopsis: Alice (Jessica Chastain) y Celine (Anne Hathaway), disfrutan de sus idílicas vidas junto a sus respectivos hijos y exitosos maridos. Son mejores amigas y vecinas. La perfecta armonía de sus vidas se rompe repentinamente después de un trágico accidente. Una combinación de culpa, sospecha y paranoia destruye el vínculo entre Alice y Celine dando lugar a una dura batalla psicológica cuando los instintos maternales de ambas revelen su lado oscuro para defender a los suyos.
Vidas perfectas es un perfecto thriller psicológico dirigido por el francés Benoît Delhomme (El amante de Lady Chatterley, El hombre más buscado, Lawless), ambientado a principios de la década de los 60 y protagonizado por dos actrices de primera: Jessica Chastain y Anne Hathaway, en la que ya es su tercera película juntas. El film está basado en la novela Derrière la Haine de Barbara Abel y es un remake de la película belga Duelles (Instinto maternal) de Olivier Masset-Depasse. Precisamente Mothers’ Instinct es el título con el cual se bautizó este remake, que aquí se ha preferido titular Vidas perfectas. Y es que de ambas cosas hay en esta historia, que toca temas como el frustrante papel de la mujer en aquella feliz época en la que todavía los hombres eran los encargados de llevar el sustento a un hogar que perfectas amas de casa mantenían limpio y en orden. Pero también es una película que incide en le tema de la culpa pero, ¿Quién tendrá la culpa?¿Alguien la tiene?
La acción, que se desarrolla en un suburbio de New Jersey en el cual dos familias de vecinos comparten, además de cercanía, el mismo colegio para sus hijos y dos jóvenes esposas recluidas en el hogar. Ambas guardan una gran complicidad hasta que se produce una gran tragedia, un accidente que desbaratará ese perfecto equilibrio y abrirá muchas pequeñas puertas con olor a cerrado y, en algunos casos, a podrido. Será a partir de ese momento cuando se producirá un juego de intrigas y desconfianzas que, perfectamente manejado por el director, llevará al espectador a señalar quién, de los dos personajes femeninos, miente o trama algo, manteniendo, en todo momento, bien equilibrada la balanza de la sospecha. Todo ello con una magnífica ambientación y un vestuario soberbio que realza la eficacia y el encanto de las dos actrices.

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