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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 12 de febrero *
NAHID (Isa Panahandeh, 2015)
Irán. Duración: 106 min. Guión: Ida Panahandeh, Arsalan Amiri Música: Majid Pousti Fotografía: Morteza Gheidi Productora: Documentary and Experimental Film Center Género: Drama
Reparto: Sareh Bayat, Pejman Bazeghi, Navid Mohammad Zadeh, Milad Hossein Pour, Pouria Rahimi, Nasrin Babaei
Sinopsis: Nahid es una joven divorciada que vive sola con su hijo de diez años en una ciudad del norte de Irán junto al Mar Caspio. Conforme a las normas que rigen la sociedad iraní, la custodia de un hijo le corresponde al padre, aunque en este caso su
exmarido se la ha cedido a condición de que no se vuelva a casar. La relación entre Nahid y otro hombre que la ama apasionadamente y desea casarse con ella complicará su situación como mujer y como madre.
Antes el cine ofrecía, además del puro entretenimiento y entre otras muchas cosas, la posibilidad de viajar y visitar otros lugares. Una ventana por la que ver las distintas formas de vivir, las diferentes culturas. Algo que parece ya olvidado, pero que películas como Nahid nos recuerdan, ya que hemos de hacer un esfuerzo para valorar en su justa medida, por un lado la historia que nos cuenta, la de un acto de rebeldía en una sociedad fuertemente encorsetada y por el otro el estar dirigida por una mujer, algo que no debe de ser realmente fácil en Irán. Aunque la historia puede ser superficialmente confundida con un melodrama, hay que situarla en su contexto para extraer la esencia del filme, que su directora nos ofrece casi en blanco y negro, en grises melancólicos que no dejan de ser bellos. Lo único que parece tener color es el sillón que consigue comprarse, y que tan fuera de lugar se encuentra en la gris estancia de su casa. Actuaciones grises también, casi carentes de emoción, que explotan íntimamente en algún momento de la cinta. Hasta la violencia es comedida, a pesar de que se palpa en el ambiente. Al menos nos deja una puerta abierta a la esperanza y el mar, siempre el mar como lugar de reunión y de paz.
ZOOTRÓPOLIS (Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush, 2015)
USA. Guión: Jared Bush Música: Michael Giacchino Productora: Walt Disney Animation Studios Género: Comedia de animación.
Sinopsis: La moderna metrópoli mamífera de Zootrópolis es una ciudad absolutamente única. Está compuesta de barrios con diferentes hábitats como la lujosa Sahara Square y la gélida Tundratown. Es un
crisol donde los animales de cada entorno conviven, un lugar donde no importa lo que seas. De hecho puedes ser cualquier cosa, desde un elefante enorme hasta la musaraña más diminuta. Pero cuando llega la optimista agente Judy Hopps (voz de Ginnifer Goodwin), descubre que ser la primera conejita de un cuerpo policial compuesto de animales duros y enormes no es nada fácil. Pero está decidida a demostrar su valía y se mete de cabeza en un caso, a pesar de que eso significa trabajar con Nick Wilde, un zorro parlanchín y estafador (voz de Jason Bateman), para resolver el misterio.
Zootrópolis es una agradable comedia de animación que apuesta por dotar a sus personajes con la apariencia clásica de los personajes Disney, pero adaptándolos a los nuevos tiempos y a la animación 3D. Así, el detallado trabajo de animación, cuenta con personajes que tienen un cierto aroma familiar. El mundo futurista que muestra, en el que no existe el ser humano, está compuesto por todo tipo de animales, y la cinta se permite simpáticos guiños a cierta serie televisiva sobre fabricantes de metanfetamina o incluso a El Padrino. Ingeniosa, divertida y apta para toda la familia, Zootrópolis nos habla de que no siempre las cosas son lo que parecen y en que nunca hay que renunciar a nuestros sueños, todo ello en una deliciosa cinta realizada por Byron Howard (“Enredados”, “Bolt”) y Rich Moore (“¡Rompe Ralph!”, “Los Simpson”) y codirigida por Jared Bush (“Penn Zero: Part-Time Hero”).
LA LEY DEL MERCADO (La loi du marché, Stéphane Brizé, 2015)
Francia. Duración: 92 min. Guión: Stéphane Brizé, Olivier Gorce Fotografía: Eric Dumont Productora Arte France Cinéma / Nord-Ouest Productions Género: Drama
Reparto: Vincent Lindon, Yves Ory, Karine De Mirbeck, Matthieu Schaller, Xavier Mathieu, Noël Mairot, Catherine Saint- Bonnet, Roland Thomin
La ley del mercado es una película realista de sorprendente fuerza que ahonda en el corazón humano a través de la historia de Thierry (Vincent Lindon), un hombre de mediana edad en paro, con mujer e hijo a los que mantener y enfrentado a la violencia de la sociedad. Tras llevar más de 20 meses en paro, se ve obligado a aceptar un trabajo tóxico donde pronto se enfrentará a un dilema moral: ¿puede aceptar cualquier cosa con el propósito de mantener su trabajo?
La destrucción del estado de bienestar en tono documental. Haremos compañía al protagonista en su deambular por todos los itinerarios que un parado debe recorrer: cursillos inútiles; oficinas de empleo inútiles; entrevistas de trabajo inútiles; sindicatos inútiles… Iremos con él al banco para ver como, aunque su situación es crítica, le quieran vender un seguro de vida en lugar de concederle un préstamo y, en resumen, asistiremos con él a un sinfín de situaciones que aunque familiares, no dejarán de sorprendernos y parecernos ridículas y absurdas. También iremos con Thierry a trabajar, y ese, precisamente, será uno de los momentos más duros que nos ofrecerá la cinta de Brizé. Por fin tiene el protagonista trabajo pero, ¿vale todo por un trabajo?
El realizador francés Stéphane Brizé dirige su sexto largometraje consolidando la madurez de un cineasta con un estilo muy personal e intimista. La ley del mercado es una fotografía del mercado laboral actual, donde se encuentra una gran parte de la sociedad, y en la que Brizé aborda cuestiones morales y sociales como el lugar de un hombre en el sistema. Es el retrato de una sociedad que en lugar de amparar, aparta al que pierde su empleo despojándole de su dignidad.
La película se presentó en la Sección Oficial del pasado festival de cine de Cannes donde el actor francés Vincent Lindon se alzó con el máximo galardón de interpretación. Especializado en papeles de condición humilde y comprometido con el cine social y político, Lindon vuelve a protagonizar otra película de Brizé tras Mademoiselle Chambon y Quelques Heures de Printemps, en esta ocasión entre un variado grupo de actores no profesionales que confieren a la obra el equilibrio perfecto para hacerla más real y creíble Lindon crea un personaje que, en su silencio, en su mansedumbre, denuncia todo lo que ocurre a su alrededor.
LA VERDAD DUELE (Concussion, Peter Landesman, 2015)
USA/UK/AUS. Duración: 123 min. Guión: Peter Landesman (Artículo: Jeanne Marie Laskas)Música: James Newton Howard Fotografía: Salvatore Totino Productora: Scott Free Productions / The Shuman Company Género: Drama
Reparto: Will Smith, Gugu Mbatha-Raw, Alec Baldwin, Eddie Marsan, David Morse, Stephen Moyer, Luke Wilson, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Albert Brooks, Bitsie Tulloch, Matthew Willig, Paul Reiser, Richard T. Jones, Mike O’Malley, Arliss Howard
Sinopsis: Will Smith interpreta al Dr. Bennet Omalu, un neuropatólogo forense que descubrió el síndrome post conmoción cerebral, que causó tanto daño a muchos jugadores de fútbol americano y que provocó los suicidios de antiguas estrellas de la liga NFL afectadas por el síndrome, como Dave Duerson y Junior Seau.
La verdad reconozco que no sé si la pataleta que ha habido sobre la ausencia de profesionales negros en las nominaciones de los premios de la academia (americana) se debe a esta película en concreto, pero podría ser en parte. Su argumento y protagonista entran en ese tipo de interpretaciones e historias que dan para los premios pero… no todo vale. La película tiene un buen inicio, es interesante y la interpretación de Will Smith como el forense nigeriano Dr. Omahu resulta bastante sólida, pero hay un momento en el cual la historia comienza a resultar manida, con temas como el sueño americano y el mea culpa de los estamentos oficiales estadounidenses que, conocedores de lo que estaba sucediendo, miraron para otro lado. Algo muy similar a lo que narra, con mejor tino, Spotlight (Tom McCarthy, 2015), por poner un ejemplo cercano, aquí con el tema de los abusos sexuales de religiosos. En La verdad duele, como suele ser habitual, al protagonista le hacen atravesar por un auténtico vía crucis para finalmente reconocer que tenía razón, ofrecer el discurso final y todos para casa con la conciencia tranquila. Y todo ello con momentos sensibleros y lugares comunes que hacen que la cinta vaya perdiendo interés conforme avanza su metraje. Una lástima.
ZOOLANDER Nº 2 (Ben Stiller, 2015)
USA. Guión: Justin Theroux, Ben Stiller Música: Theodore Shapiro Fotografía: Daniel Mindel Productora: Paramount Pictures / Red Hour Films Género: Comedia
Reparto: Ben Stiller, Owen Wilson, Will Ferrell, Penélope Cruz, Kristen Wiig, Christine Taylor, Justin Bieber, Olivia Munn, Benedict Cumberbatch, Ariana Grande, Demi Lovato, Billy Zane, Kim Kardashian, Madalina Diana Ghenea, Fred Armisen, Kanye West.
Sinopsis: Cuando dejamos el mundo Zoolander, Derek y Hansel celebraban la apertura del “Centro Derek Zoolander para niños que no saben leer chachi y que también quieren hacer chachi otras cosas”, y Mugatu estaba entre rejas. Rápidamente descubrimos que desde entonces se ha producido un terrible desastre que ha apartado a Derek y Hansel de los focos de los paparazzi, las alfombras rojas, y las pasarelas. Tras perderlo todo Derek jura vivir una vida solitaria como ermitaño, y Hansel, que tiene una cicatriz permanente, lleva una máscara y vive en una choza de barro en el desierto. Tras años viviendo aislados, ambos reciben una invitación de la nada a participar en un gran evento de la moda auspiciado por Alexanya Atoz (Kristen Wiig), la magnate y mandamás más poderosa al frente del mayor imperio mundial de la moda. Incapaces de resistir la tentación de volver a la gloria pasada, el dúo muerde el anzuelo y acude por separado a la ciudad eterna. No les resultará nada fácil encontrar su lugar en un entorno desconocido como lo es el de los blogueros, video blogs, y moda anti-sistema pero no podrán negar su ayuda cuando se les recluta para detener un complot nefasto que, de llevarse a cabo, supondría la destrucción de la moda. Están dispuestos a devolverle a la moda su posición gloriosa. Solo Derek y Hansel son capaces de ¡SALVAR LA MODA!
La nueva película de Stiller sigue la parodia del mundo de la moda tal y como hacía en la primera parte (Zoolander, Ben Stiller, 2001), una cinta, aquella, quizás sin demasiadas pretensiones pero que despertó una simpatía que se transformó en culto entre cierto tipo de público, similar al caso de otras comedias como Austin Powers (Jay Roach, 1997), Casa de mi padre (Matt Piedmont, 2012) o la misma Torrente, el brazo tonto de la ley (Santiago Segura, 1998), por poner algunos ejemplos. Si bien algunas explotaron el éxito obtenido con rápidas secuelas, no fue el caso de Zoolander, cuyos seguidores han tenido que esperar 15 años para volver a ese universo absurdo pero divertido ¿ha valido la pena? Vayamos por partes.
Lanzada en septiembre de 2001, un momento delicado a raíz del 11 S, la primera entrega no funcionó en taquilla. Sin embargo la cinta encontró legiones de nuevos fans gracias a su lanzamiento en DVD y paulatinamente creció hasta alcanzar su estatus de clásico de culto. La película se dio a conocer al correrse la voz entre espectadores que la iban viendo y recomendando, casi como una pequeña producción de un estudio independiente. La gente que la iba descubriendo lo hacía pensando que había dado con algo especial y así se fue creando a su alrededor un aura de obra para conocedores, esto es, para un público formado por cinéfilos desacomplejados que se sentían creadores de tendencias, un conciliábulo de gentes cultas y de amplias miras que se podían permitir el lujo de aplaudir un humor más bien simplón porque ellos tenían la clave para discernir la paja del grano. Sí, los actuales lectores de Jot Down.
Zoolander fue un fenómeno viral antes de que la viralidad se hubiera manifestado en todo su esplendor. Estábamos en los inicios de la sociedad 2.0. En el mundo anterior a Facebook y Twitter, los personajes y las absurdas frases emblemáticas de la película conectaron con los espectadores, llegando a formar parte de un imaginario cultural colectivo compartido en los foros online más activos. Así nació el mito y así fue difundiéndose. La idea de hacer una secuela fue temprana pero han tenido que pasar quince años para que las piezas encajaran y se hiciera posible. Creo que no me equivocaría si dijera que la expectación por lo que puede aportar es máxima, aún no se ha estrenado y ya hay voces (ahora en Twitter) que suplican que no se hagan más spoilers. Ahora bien, en este caso no me siento capaz de sentenciar si esa expectación se va a ver colmada, simplemente porque ya no fui capaz de entrar en el universo de la primera (no seré suficientemente desacomplejada) y me es difícil juzgar si la que ahora llega a los cines está a su altura.
Puedo decir, eso sí, que le reconozco a la original haber creado un mundo de referencia. Parodia estirada hasta la máxima ridiculización, fue capaz de dar a luz a unos personajes fáciles de ser tomados como emblemas, y de elaborar unos cuantos chistes acertados para engrosar la cultura pop. El suyo era un humor simplón, pero lo era frescamente, una tontería que resultó certera en su desmitificación del supuestamente glamuroso mundo de la moda. Se diría que tras ella no había pretensión y eso es lo que debió de hacerla funcionar. ¿Y la segunda? Pues que quieren que les diga, a mí me parece una nueva tontería a la que no sé verle la misma gracia que otros le encuentran. Sin embargo, sí puedo decir que esta vez es premeditada, manierista de su propia tesitura, explotadora de sus méritos. Zoolander 2 juega a la sombra de su precedente, hace broma de la broma y sabe muy bien a quien se dirige, por eso tiene a veces un regusto de chiste privado, de humor para iniciados.
¿Funcionará en taquilla? Visto como los fans de la saga Star Wars han celebrado que el episodio VII sea una pieza mimética a la primera (cuarta en la serie temporal), estoy por decir que también Stiller contentará a los suyos dándoles una cucharada de lo mismo.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 5 de febrero*
CAROL (Todd Haynes, 2015)
UK. Duración: 118 min. Guión: Phyllis Nagy (Novela: Patricia Highsmith) Música: Carter Burwell Fotografía: Edward Lachman Productora: Film4 / Killer Films / Number 9 Films Género: Drama
Reparto: Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson, Kyle Chandler, Jake Lacy, Cory Michael Smith, Carrie Brownstein, John Magard, Kevin Crowley, Gielreath, Ryan Wesley Gilreath, Trent Rowland, Jim Dougherty, Douglas Scott Sorenson, Nik Pajic
Sinopsis: Nueva York, años 50. Therese Belivet (Rooney Mara) es una joven dependienta de una tienda de Manhattan que sueña con una vida mejor cuando un día conoce a Carol Aird (Cate Blanchett), una mujer elegante y sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz. Entre ellas surge una conexión inmediata que irá haciéndose más intensa y profunda, cambiando la vida de ambas para siempre.
Carol de Todd Haynes es un agradable producto. Al salir del pase un crítico elogiaba la delicadeza con la que trata un tema que aún hoy difícil como es la homosexualidad femenina. Y no le falta razón, es innegable la sutilidad con la que el autor de Velvet Goldmine aborda la historia. Pero la catalogamos como producto porque no es nada arriesgada ni en su planteamiento ni en su puesta en escena, o de otro modo, no esconde su voluntad de ser grata, sobre todo, al público mainstream.
Carol está pensada para gustar, esto es, se cuida de que no falte ningún ingrediente de la receta con la que se cocinan los platos diseñados para satisfacer todos los paladares, igual que se cuida de que no haya ninguna disonancia que pueda chirriarle al público, que le pueda incomodar, al contrario se empeña en (y consigue) que hasta el espectador menos receptivo al tema se sienta a sí mismo comprensivo y tolerante. Haynes espera que toda la platea se sienta moderna (sí, incluso los rancios cuñados de los que nos habla Pedro Vera).
Es puro diseño que se pretende marcado con el certificado de calidad, así no se escatiman detalles en su cuidadosísima recreación de la estética de los cincuenta (especialmente en su vestuario), en su esmerada ambientación, en la fotografía a ratos elegante a ratos granulosa como recurso para hacer más conmovedoras las escenas, en sus encuadres y en su montaje, en la solvente banda sonora firmada por Carter Burwell y, por supuesto, en la interpretación de sus actrices, auténtico aliciente de la cinta. Todo está en su punto.
Hasta demasiado en su punto, diríamos nosotros. Y es que si tratas de rascarle su barniz descubres que la estructura que esconde es elemental, totalmente básica, no nos deja ningún material que nos mueva a reflexión. Todd Haynes le hace a Patricia Highsmith la misma justicia que David Lean a Boris Pasternak, esto es, bien poca. Porque la novela, publicada bajo el seudónimo de Claire Morgan y bajo el título de El precio de la sal (The price of salt) respira candidez, pero también es corrosiva cuando ha de serlo. Carol, la película, no se puede desprender de ese tufillo de parecer concebida para los Óscars, de ahí que hayan habido voces que la han calificado ya como la gran olvidada del certamen pese a haberse hecho con seis nominaciones en las que destacan las concedidas a sus actrices, Cate Blanchett por principal y Rooney Mara como secundaria. ¿Son tan sólidas como parecen las interpretaciones de ambas actrices? Rooney Mara compone un retrato fresco y convincente de la joven que descubre sus inclinaciones y sus virtudes, el suyo es un trabajo matizado y apreciable. Cate Blanchett, por su parte, consigue caracterizar un personaje glamuroso y atractivo con aura de musa, sin embargo, está demasiado encantada consigo misma, transmite la sensación de estar convencida de estar interpretando el gran papel de su vida y eso lastra su trabajo, porque la actriz está demasiado presente como para que podamos meternos en (y creernos) el personaje.
Sí, Carol no es una película despreciable, pero su academicismo impide que sea memorable. La cinta es tan agradable de ver como fácil de olvidar.
EL RENACIDO (The Revenant, Alejandro González Iñárritu, 2015)
USA. Duración: 156 min. Guión: Mark L. Smith, Alejandro González Iñárritu (Novela: Michael Punke) Música: Carsten Nicolai, Ryûichi Sakamoto Fotografía: Emmanuel Lubezki Productora: New Regency / Anonymous Content / RatPac Entertainment; Distribuida por 20th Century Fox Género: Aventuras
Reparto: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, Forrest Goodluck, Paul Anderson, Kristoffer Joner, Joshua Burge, Duane Howard, Melaw Nakehk’o, Fabrice Adde, Arthur RedCloud, Christopher Rosamond, Robert Moloney, Lukas Haas, Brendan Fletcher, Tyson Wood, McCaleb Burnett
Suspenderé la incredulidad si es necesario, Iñárritu fuerza el relato hasta el límite de lo verosímil sin llegar a rebasarlo, ¿qué mejor elección para hablarnos del límite ontológico que determina el sentido? Porque El renacido es más que un simple relato de supervivencia, el survival no es más que su envoltorio, lo que importa es la reflexión sobre qué nos hace humanos, el viaje hasta la frontera última del mundo explorado como metáfora del descenso hasta las raíces de nuestra condición. Iñárritu nos lleva al lugar donde la naturaleza humana se enfrenta a la naturaleza en sí, una naturaleza de fiera belleza ante la cual lo humano y su debate entre lo salvaje y lo civilizado se empequeñece. El renacido nos instala en el espacio de la definición, de la dialéctica entre lo no cultivado y el intento humano de someterlo. Ahí, en el horizonte del sentido, la delimitación entre civilización y salvajismo se vuelve delgada: “todos somos salvajes” reza el cartel prendido sobre el indefenso indio ahorcado, acto denigrante que viene a confirmarnos que los supuestos representantes de la civilización pueden llegar a ser (y llegan de hecho a serlo) más bárbaros que los aborígenes. Este es el marco trascendente al que apunta el mexicano con su colosal cinta de aventuras y venganza.
Hugh Glass (Leonardo Dicaprio) es el hombre que excederá todos los límites que se esperan de cuerpo, mente y alma, en pos de la venganza. Poco saben de su pasado sus compañeros, apenas el rumor de que mató a un soldado inglés para salvar a su hijo mestizo, ambos (su hijo y él) forman parte de una expedición de tramperos que comercian con pieles. Después de ser diezmados por los Arikara, los supervivientes tendrán que adentrarse en los inexplorados y abruptos bosques para regresar al fuerte; cuando Glass sea gravemente herido por un oso pardo y abandonado después a su suerte por el ambicioso John Fitzgerald (Tom Hardy) (quien además mata a su hijo), empezará su épica aventura. Dicaprio se entrega al personaje como sólo un actor de su talla sabe hacerlo (en un papel sin apenas diálogos que requiere dominio en la gestualidad corporal y la expresividad del rostro), y nos regala un trabajo sobresaliente e intachable.
El Glass de Dicaprio es pura fuerza, moribundo y absolutamente solo se niega a perecer movido por una voluntad inquebrantable e impermeable al desaliento, supera todas las pruebas que se anteponen en su camino con el ánimo de ver cumplida su venganza. Pero su peripecia le lleva más allá de ese primario objetivo, el personaje evoluciona con el desarrollo de la acción y lo que comienza siendo una implacable búsqueda de venganza se convierte en una heroica historia, contra todo pronóstico, en pos del hogar, la justicia y la redención. Cuando enfrenta el duelo final comprende que la restitución compete exclusivamente a la equidad natural, que hacer justicia es sólo cosa de dioses o de la naturaleza y su equilibrio que nos trasciende. Esa, la escena del enfrentamiento último, magistralmente contrapunteada por la música de Sakamoto (un tema minimalista escrito para percusión), es un soberbio ejemplo de cine con mayúsculas, ese que regresa a la condición de magia espectacular que lo definía en sus orígenes, ese que nos sumerge dentro de la acción como si nos transportara al espacio mismo de la ficción como si fuéramos una pieza más de la misma. Un ejemplo de cine dirigido a los cinco sentidos.
Si tuviéramos que destacar un sólo rasgo del trabajo de Iñárritu en este cantar de gestas que es El renacido, nos quedaríamos con la fisicidad. No hay un sólo minuto (y dura 156) en el que no tengamos la impresión de que la acción está sucediendo delante de nuestros ojos, totalmente al alcance de nuestras manos, como si no hubiera filtro y estuviéramos allí mismo dentro de la escena. Iñárritu consigue la proeza jugando con la profundidad de campo y haciendo que la acción principal suceda en la primera línea del plano, con unos angulares imposibles, la cámara llega a estar tan cerca de los personajes que su aliento llega a empañar su objetivo, tal como si nos respiraran a la cara. Por mucho que miremos no llegamos a descubrir el truco cuando lo hay (esa pelea cuerpo a cuerpo con el oso cuya realización nos parece imposible), así que nos rendimos a una magia que no sentíamos desde hace mucho. La cámara recorre las secuencias sin apenas cortes, ahí está el asalto de los Arikara en el que la cámara se desplaza por el campo de batalla empalmando de un personaje al siguiente. Somos espectadores más que nunca porque el espectáculo nos envuelve, la pequeñez de los personajes en el marco de esa naturaleza inexplorada la hacemos nuestra; picados, contrapicados, panorámicas, todo está al servicio de ofrecer un retrato de la naturaleza virginal como no lo habíamos visto nunca. Y así, dándole a las imágenes una fisicidad extrema, es como Iñárritu nos eleva a lo trascendente.
Iñárritu señala: “La historia de Glass hace las siguientes preguntas: ¿Quiénes somos cuando nos hallamos completamente despojados de todo? ¿De qué está hecho el hombre y de qué es capaz?” A Iñárritu le fascinaba cómo un peligro extremo nos puede llegar a desbaratar y nos permite vislumbrar qué es lo que verdaderamente nos sostiene; cómo puede sacar a la luz cosas que habrían permanecido ocultas si esa puerta a la mortalidad nunca se hubiera abierto. Esa confrontación con la mortalidad se entrelaza, además, con una inusual historia de amor entre padre e hijo: la de un hombre que en su momento de mayor deterioro se aferra más que nunca a la vida.“El Renacido (The Revenant) es una historia de pura y dura supervivencia pero también de una esperanza inspiradora”, afirma Iñárritu. “Para mí, la parte importante era transmitir esta aventura con un sentido de sorpresa y descubrimiento, como una exploración tanto de la naturaleza salvaje como de la propia naturaleza humana”. Y eso es exactamente lo que nos transmite esta película faraónica.
Salvaje, directa y visceral, la última película del mexicano entretiene y es poderosa. Nos hallamos ante una pieza a la que hay que rendirle los cinco sentidos para que nos eleve más allá de lo sensible. Iñárritu nuevamente nos lanza un desafío y vale realmente la pena recogerle el guante.
THE LADY IN THE VAN (Nicholas Hytner, 2015)
UK. Duración: 104 min. Guión: Alan Bennett Fotografía: Andrew Dunn Productora: BBC Films / TriStar Productions Género: Comedia dramática.
Reparto: Maggie Smith, Alex Jennings, Jim Broadbent, Dominic Cooper, James Corden, Frances de la Tour, Samuel Anderson, Gwen Taylor, Rosalind Knight, George Taylor
Candem Town a principios de los años setenta no era todavía el barrio londinense que es ahora, pero iba en vías de convertirse en refugio de músicos, escritores y artistas en general. Allí se instaló el escritor Alan Bennett y en su jardín la Señora Shepherd, que vivía en una furgoneta y con la que inició una relación muy particular que duró 15 años, de 1974 a 1989. Esta relación dio pié a la obra The Lady in the Ban, que adapta esta cinta y que cuenta con el enorme aliciente de tener como protagonista a Maggie Smith, que como Señora Shepherd realiza un ejercicio de interpretación de esos ante los que hay que descubrirse. Sensibilidad y energía, humanidad y humor en un agradable película británica tan bien planteada como interpretada.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 22 de enero *
MIA MADRE (Nanni Moretti, 2015)
Italia/Francia/Alemania. Duración: 102 min. Guión: Nanni Moretti, Francesco Piccolo, Valia Santella Fotografía: Arnaldo Catinari Productora: Sacher Film / Fandango / Le Pacte / Films Boutique Género: Drama
Reparto: Margherita Buy, John Turturro, Giulia Lazzarini, Nanni Moretti, Beatrice Mancini, Stefano Abbati, Enrico Ianniello, Anna Bellato, Tony Laudadio, Lorenzo Gioielli, Pietro Ragusa, Tatiana Lepore, Monica Samassa, Vanessa Scalera, Davide Iacopini, Rossana Mortara, Antonio Zavatteri, Camilla Semino, Domenico Diele, Renato Scarpa
Sinopsis: El punto de vista es el de una mujer de unos cuarenta años, Margherita (Margherita Buy), una directora de cine políticamente comprometida, que se está separando de Vittorio, uno de sus actores. Su hermano (Nani Moretti) decide dejar el trabajo para dedicarse completamente a su madre, gravemente enferma en el hospital. La película es un análisis sobre el papel dramático que una enfermedad tiene en las dinámicas de familia y sobre la crisis que estos cambios comportan.
Nanny Moretti revuelve en sus experiencias para componer un nuevo retrato certero y emotivo, en este caso sobre la vejez y la muerte de la madre, pero también sobre la soledad; y lo hace, de nuevo, recurriendo al cine dentro del cine, convirtiendo a su protagonista en directora de cine, actividad que será, por cierto, la que dará los momentos de humor y de distensión en una narración en la que la enfermedad y el inminente fallecimiento de la madre de la cineasta, la convertirá en figura omnipresente. Plena de melancolía y cierto hastío, Moretti sabiamente nos regala a un John Turturro que, interpretando a una algo pedante estrella de Hollywood de origen italiano y venida a menos, nos ofrecerá buenos momentos cómicos. La protagonista, una muy comedida Margherita Buy, que repite de nuevo con el director, representa una caída en picado en la que no llegará a estrellarse pero en la que sueño y realidad, pasado y presente se mezclarán. Una bonita composición y una nueva lección de cine del italiano.
LA JUVENTUD (La Giovinezza, Paolo Sorrentino, 2015)
Italia Duración: 118 min. Guión: Paolo Sorrentino Música: David Lang Fotografía: Luca Bigazzi Productora: Coproducción Italia-Suiza-Francia-Reino Unido; Indigo Film / Medusa Film / C-Films / Bis Films / Pathé / Number 9 Films Género: Drama
Reparto: Michael Caine, Harvey Keitel, Rachel Weisz, Paul Dano, Jane Fonda, Tom Lipinski, Poppy Corby-Tuech, Emilia Jones, Mark Kozelek, Rebecca Calder, Anabel Kutay, Ian Keir Attard, Roly Serrano
Sinopsis: Fred Ballinger (Michael Caine), un gran director de orquesta, pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes con su hija Lena y su amigo Mick, un director de cine al que le cuesta acabar su última película. Fred hace tiempo que ha renunciado a su carrera musical, pero hay alguien que quiere que vuelva a trabajar; desde Londres llega un emisario de la reina Isabel, que debe convencerlo para dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe.
Estoy seguro de que seré la nota discordante, pero como mi opinión carece de peso, no creo que consiga influir en el ánimo de nadie. La juventud, cinta que sin duda será aclamada por la crítica (y por la otra parte de Serendipia que se desvincula de este comentario) y definida como obra maestra, para el que esto escribe está muy lejos de serlo. Muy al contrario, el director nos ofrece un pretencioso conjunto de sketches que se desarrollan en un lujoso balneario suizo en el que está de vacaciones un microcosmos de seres con el común denominador de la sabiduría, que nos trasmiten mediante sentencias y frases lapidarias que colmarán de saber nuestra espíritu.
Cierto es que agrada (casi) siempre ver a grandes actores dando lecciones de interpretación, como las que nos ofrecen los veteranos Michael Caine y Harvey Keitel, sin olvidar a Rachel Weisz, pero hace falta mucho más para llenar estas casi dos eternas horas. Posiblemente porque nuestro pozo de ignorancia debe estar, por entonces, saturado con la sabiduría con la que Sorrentino, en boca de sus personajes, nos colma.
Será quizás el entorno lo que me ha impedido entrar del todo en la trama. Los ambientes lujosos suelen echarme a patadas de la narración, sobre todo si lo que se narra está tan vacío como lo está lo que nos ofrece el elitista director italiano. Eso sí, con una narración repleta de planos preciosistas con estética de video-clip y de anuncio de yogurt 0% que sin duda hará vibrar de emoción a los que tan solo saben ver virtudes en el cine firmado con apellido italiano. A esta oda a la emoción como motor de la vida se le ve el cartón, el truco. Escudándose en los actores, en las imágenes pretendidamente fascinantes y en frases lapidarias, no hay más que pretenciosidad repartida en pequeñas meadas, cortas, como las que sufren los dos protagonistas, ambos con sus próstatas afectadas por el correr de los años. Y el director lo ha hecho con todo el conocimiento de causa. Quizás por ello ha puesto pequeñas cortinillas entre los sketches, con fotos fijas preciosistas y escenas rodadas en el balneario con las que dar tiempo al espectador para aplaudir, pensar, reír… o llorar, preparándolo para la próxima máxima con la que su espíritu volverá a alimentarse.
Eso sí, al menos la imagen escogida para el cartel del filme ilustra uno de los mejores momentos de la cinta (y no tan sólo por el escultural cuerpo femenino que muestra).
LA GRAN APUESTA (The Big Short, Adam McCkay, 2015)
USA. Duración: 130 min. Guión: Adam McKay, Charles Randolph (Libro: Michael Lewis) Música: Nicholas Britell Fotografía: Barry Ackroyd Productora: Paramount Pictures / Plan B Género: Drama
Reparto: Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt, Karen Gillan, Marisa Tomei, Melissa Leo, Selena Gomez, Margot Robbie, Max Greenfield, Finn Wittrock, Rafe Spall, Billy Magnussen, Hamish Linklater, Byron Mann, John Magaro, Anthony Bourdain
Sinopsis: Cuando cuatro tipos fuera del sistema descubren que los grandes bancos, los medios de comunicación y el gobierno se niegan a reconocer el colapso de la economía, tienen una idea: «La Gran Apuesta»… pero sus inversiones de riesgo les conducen al lado oscuro de la banca moderna, donde deben poner en duda todo y a todos… Adaptación del libro “La gran apuesta” de Michael Lewis, que reflexiona sobre la quiebra del sector inmobiliario norteamericano que originó la crisis económica mundial en 2008.
La gran apuesta nos cuenta, de forma didáctica, la gran mentira que se instaló en el corazón de la economía americana y que nos llevó a todos a la situación en la que nos encontramos. Basada en un hecho real, tal y como reza en el poster, en esta ocasión el equipo de marketing del filme no se ha lucido mucho a la hora de promocionar esta cinta como lo que es, un documento a veces con textura de documental que deja claro lo que todos sabíamos, que la tormenta que se cernió sobre todos nosotros se veía venir, lo entendemos y nos indignamos aún más, pero de forma apasionante, ya que el director lo narra como si se tratara de un thriller, con diálogos ágiles y unos actores en estado de gracia. Heredera de El lobo de Wall Street , no se espanten si averiguan que su director, Adam McCkay, tiene como actor fetiche a Will Farrell ya que, además de no estar en esta, se ha rodeado de un destacando elenco encabezado por Christian Bale, Ryan Gosling y Brad Pitt en el que destaca especialmente Steve Carell. También cuenta la cinta con la retornada Marisa Tomei, a la que vimos recientemente en Navidades, ¿bien o en familia.
A uno se le despiertan ciertos instintos asesinos cuando sale de ver esta película. Se sorprende con la idea de desear ver bancos arder; o incluso pensando que quizás no sería muy triste ver colgar algún banquero desde el palo mayor. De verdad, aunque les aburra la economía y el mundo de las finanzas tanto como al que esto escribe, no les sucederá lo mismo con La gran apuesta. Además, ¿van a poder dormir sin saber lo que es una hipoteca subprime o un CDO? Pues en La gran apuesta se lo explicarán con tanta claridad como los números en Barrio Sésamo.
THE END OF THE TOUR (James Ponsold, 2015)
USA. Duración: 105 min. Guión: Donald Margulies Música: Danny Elfman Fotografía: Jakob Ihre Productora: Modern Man Films / Anonymous Content / Kilburn Media Género: Drama
Reparto: Jesse Eisenberg, Jason Segel, Anna Chlumsky, Joan Cusack, Mamie Gummer, Mickey Sumner, Chelsea Anne Lawrence, Lindsey Elizabeth, Noel Fletcher, Gina Ferwerda, Dan John Miller, Joel Thingvall, Punnavith Koy, Stephanie Cotton
Sinopsis: La película se centra en la historia de la entrevista de cinco días entre el reportero de la revista Rolling Stone David Lipsky y el aclamado novelista David Foster Wallace, que tuvo lugar justo después de que se publicara la novela épica y revolucionaria de Wallace en 1996: «La broma infinita».
Aunque no puede decirse que David Foster Wallace sea un escritor muy popular en nuestro país, si que es indudablemente conocido en ciertos círculos, en el que aprecian el irreverente humor sardónico de este literato de breve, pero productiva, existencia. The End of the Tour nos narra cinco días de su vida en los que convivirá con David Lipsky (Jesse Eisenberg), que lo entrevistará para Rolling Stone ofreciendo un retrato del enigma Wallace repleto de soledad e inseguridades, pero también de éxito y fama. Una película muy bien narrada que disfrutará tanto el conocedor de la obra de Wallace, como el que se acerque al personaje por primera vez. Los actores realizan un soberbio trabajo, tanto Jason Segel que interpreta al escritor, como Jesse Eisenberg, un actor que selecciona muy bien sus trabajos, equilibrando su labor entre grandes producciones y escogidas cintas independientes. Pronto lo veremos como Lex Luthor en la próxima cinta que unirá a Superman y Batman, pero también lo hemos visto en The Double o American Ultra. Por su parte Ana Chlumsky, vuelve al cine tras haber concentrado su actividad en la televisión. Deberían recordarla como la adorable Vada Sultenfuss, cuya muerte tanto hizo sufrir a Macaulay Culkin en Mi chica (My Girl, Howard Zieff, 1991).
El punto de vista y la forma fragmentada de acercarse al personaje, guardan paralelismos con la recientemente estrenada Life de Anton Corbijn, que narraba el encuentro entre el fotógrafo Dennis Stock y un James Dean a punto de saltar a la fama y los días que pasarán juntos, durante los que Stock realizará las mejores y más íntimas imágenes del actor.
Como elogio al filme cabe añadir que es capaz de inocularnos el deseo de leer la obra de Foster Wallace.
LA QUINTA OLA (The The Fifth Wave (The 5th Wave) J. Blakeson, 2016)
USA. Año: 2016 Guión: Susannah Grant (Novela: Rick Yancey) Productora: Columbia Pictures / GK Films / Material Pictures Género: Ciencia ficción.
Reparto: Chloë Grace Moretz, Nick Robinson, Alex Roe, Liev Schreiber, Maika Monroe, Zackary Arthur, Gabriela Lopez, Lindsey Elizabeth, Michael Beasley, Oona Laurence, Cade Canon Ball, Flynn McHugh, Geoffrey Kennedy, Matthew Zuk, Charles Green
Sinopsis: Tras una planificada invasión extraterrestre de la Tierra en 4 oleadas que ha acabado casi con toda la humanidad, la joven Cassie Sullivan intenta encontrar a su hermano pequeño mientras trata de sobrevivir junto a otros supervivientes.
Y para terminar un estreno bien diferente a los anteriores, cine de catástrofes en línea apocalíptica y con invasores extraterrestres de por medio, dirigido al público adolescente (casi preadolescente), sin demasiadas pretensiones y altamente predecible. Protagonizado por Chloe Moretz que, lamentablemente sigue creciendo, aunque evoluciona satisfactoriamente. Ignoramos si esta cinta, con espíritu de franquicia tendrá una, dos o ninguna continuación, algo que dependerá seguramente de la respuesta del público (tan solo hace falta recordar La huésped (The Host, Andrew Niccol) de cuya continuación nunca más se supo). De momento no parece haber nada anunciado a corto plazo.
Con gotas en su argumento de La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) y de Están vivos (They Live, John Carpenter, 1988), esta cinta nos muestra una invasión alienígena en cinco fases, de ahí el título: primero terminan con las fuentes de energía, después sube el nivel del mar, inundándolo casi todo, lo que es seguido por una epidemia. La cuarta ola consistirá en la invasión extraterrestre propiamente dicha, pero en forma parasitaria: parte de los supervivientes serán ocupados por los invasores sin cambiar de apariencia. La quinta y última será… También tenemos a un invasor amigo, una especie de lagarto bueno, una célula durmiente de una avanzada alienígena que de vivir en nuestro planeta durante tantos años se ha acostumbrado e incluso descubre que tiene sentimientos. Líos amorosos, extraterrestres y jovencitos con la testosterona desbocada por todos lados en una película cuyo tráiler podría aclarar que va dirigida al target adolescente para evitar sorpresas en el espectador.
Eso sí, afortunadamente no hay zombis a la vista ni nada que se le parezca, tan solo uno de los personajes tiene ese apodo (¿?)
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 15 de enero *
LA CHICA DANESA (The Danish Girl, Tom Hooper, 2015)
UK/USA/Alem. Duración: 120 min. Guión: Lucinda Coxon (Novela: David Ebershoff) Música: Alexandre Desplat Fotografía: Danny Cohen Productora: Focus Features / Working Title Films Género: Drama
Reparto: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Amber Heard, Ben Whishaw, Matthias Schoenaerts, Victoria Emslie, Adrian Schiller, Richard Dixon, Paul Kerry, Helen Evans, Michael Gade Thomsen, Alicia Woodhouse
Sinopsis: Drama basado en la verdadera historia de una pareja de artistas daneses, Einar y Gerda Wegener. La vida de este matrimonio dio un giro cuando Einar sustituyó a la modelo femenina que su mujer, Gerda, tenía que pintar. Cuando los retratos resultan ser un éxito, ella anima a su marido a adoptar una apariencia femenina. Lo que comenzó como un juego llevó a Einar a una metamorfosis que puso en riesgo el amor de su esposa…
Para abordar de forma delicada el tema de la transexualidad era primordial contar con un actor creíble en su cometido, como sin duda es el caso del camaleónico Eddie Redmayne, intérprete que parece haberse especializado en afrontar retos interpretativos a lo Lon Chaney. Si bien su actuación es creíble, más destacada se antoja la que ha realizado Alicia Vikander, que como la esposa, Gerda Wegener, ve como su marido Einar desaparece dando paso a Lili, la auténtica personalidad oculta en el cuerpo de su esposo. Y es que la Vikander nos encanta, ya desde que llamó la atención en Ex-machina y más tarde confirmó su clase en Operación U.N.C.L.E. Magníficamente ambientada y con una fotografía preciosista de Danny Cohen, el personaje interpretado por Redmayne es del tipo que gusta en la Academia, aunque nos tememos que en esta ocasión no se hará con la codiciada estatuilla. Y no por no merecerlo, sino porque la competencia es fuerte y en esta ocasión no está tan brillante como en su caracterización de Stephen Hawking, que como es sabido, si que le procuró entrar en el club de los actores poseedores de un Oscar.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 8 de enero *
LEGEND (Brian Helgeland, 2015)
UK/Francia. Duración: 131 min. Guión: Brian Helgeland Música: Carter Burwell Fotografía: Dick Pope Productora: Working Title Films Género: Thriller
Reparto: Tom Hardy, Emily Browning, David Thewlis, Christopher Eccleston, Chazz Palminteri, Tara Fitzgerald, Taron Egerton
Sinopsis: Biopic sobre los gemelos Kray, unos gángsters que sembraron el terror en Londres en la década de los 60.
En honor a la verdad, no he visto la otra película basada en la vida y obra de estos gángsters londinenses, Los Krays (The Krays, 1990) dirigida por Peter Medak, así que me ahorro las siempre odiosas comparaciones. Legend es un potente thriller muy bien ambientado en el Londres de principios de los sesenta, años en los que los hermanos Kray reinaron en el gris West End que quizás nunca el Swiging London coloreó. Tan admirados como temidos, el demente y homosexual Ron, y Reggie, chico malo que hace suspirar a las chicas, defienden su territorio sin piedad aunque sea mediante martillos y puños americanos, mientras de fondo suena una impecable banda sonora a base de Soul, Hammond y Boogaloo. Una de esas chicas, Frances (Emily Browning), con la tan habitual como inútil esperanza de cambiar al chico malote, se casa con Reggie, despertando unos feroces celos en Ron. Política, mafia y corrupción harán que estos hermanos se conviertan en poco menos que intocables.
Muy bien ambientada e interpretada por el ahora muy popular Tom ‘Mad Max’ Hardy, que realiza una proeza encarnando a los dos hermanos cockneys, aunque a veces sobreactúe peligrosamente en su caracterización de Ron; y Emily Browning, frágil belleza a la que ya tuvimos ocasión de ver en Sleeping Beauty (Julia Leigh, 2011), Sucker Punch (Zack Snyder, 2011) o el musical God Help the Girl (2014) de Stuart Murdoch. Quizás peca de exceso de metraje, pero no puede decirse que se haga pesada. Interesante propuesta de Brian Helgeland, un magnífico guionista metido a director al que habrá que seguir la pista.
NO ES MI TIPO (Pas son genre, Lucas Belvaux, 2014)
Francia/Bélgica. Duración: 111 min. Guión: Lucas Belvaux (Novela: Philippe Vilain) Música: Frédéric Vercheval Fotografía: Pierric Gantelmi d’Ille Productora: Agat Films & Cie / Artémis Productions / France 3 Cinema Género: Comedia romántica.
Reparto: Emilie Dequenne, Loïc Corbery, Sandra Nkake, Charlotte Talpaert, Anne Coesens
Sinopsis: La película relata el encuentro entre un profesor de filosofía parisino destinado durante un año a un centro de una zona rural y una joven peluquera sin pretensión intelectual que acabará por convertirse en su amante
Una historia agridulce de amor entre un profesor, ‘especialista en filosofía alemana y escandinava’, y una peluquera. Él no cree en la pareja ni el compromiso, por eso mismo acaba de separarse. Ella tiene una vida sencilla, es feliz, tiene un hijo y sigue buscando a su príncipe azul. Opuestos que se unen en la soledad. Barcos a la deriva que tendrán un choque cultural. El filósofo tendrá que bajar a la Tierra y la peluquera será consciente de su baja preparación intelectual. Encuentros y desencuentros en una cinta en la que no hay claros culpables ni víctimas. El actor y director Lucas Belvaux consigue ofrecer una de esas películas que dan pié al diálogo postscreening. Y sus protagonistas, especialmente la deliciosa Émilie Dequenne, que ya obtuvo la Palma de Oro con su debut en Rosetta (Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne, 1999), nos ofrecen una cinta deliciosa, con momentos divertidos y también tristes. Como la vida misma.
JOY (David O. Russell, 2015)
USA. Duración: 124 min. Guión: David O. Russell, Annie Mumolo Música: David Campbell, West Dylan Thordson Fotografía: Linus Sandgren Productora: 20th Century Fox / Annapurna Pictures / Davis Entertainment Género: Drama.
Reparto: Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Bradley Cooper, Isabella Rossellini, Diane Ladd, Édgar Ramírez, Virginia Madsen, Elisabeth Röhm, Dascha Polanco, Jimmy Jean-Louis, Madison Wolfe, Erica McDermott, Isabella Crovetti-Cramp, Arthur Hiou, Damien Di Paola
Sinopsis: Joy Mangano es una humilde trabajadora de Long Island que acaba convirtiéndose en una notable inventora de productos del hogar y también en uno de los rostros más reconocibles de la teletienda americana.
De nuevo la industria cinematográfica norteamericana echa mano a un echo real para contarnos una historia de superación de esas que tanto agradan al público. Aunque hay en Joy un trasfondo áspero, de amarga victoria, más de pesadilla que de sueño americano en unos tiempos de emprendedores, en el que todos somos, como mentes manipulables, partícipes de un juego en el que no hay lugar para los perdedores. Narrada, al igual que Legend, otro de los estrenos de este fin de semana, desde el punto de vista de uno de los personajes fallecidos, tal y como hiciera en su momento Billy Wilder, y con un ritmo vertiginoso, la cinta cuenta con una notable actuación de Jennifer Lawrence, rodeada por unos secundarios de lujo como Robert De Niro, Bradley Cooper, Edgar Ramirez, Isabella Rossellini y una casi irreconocible Virginia Madsen. Si algo se le puede achacar a esta redonda película, es el innecesario epílogo, otra de las lacras de este siglo, en el que parece que todo debe de quedar cerrado y ser explicado para que al espectador, al que se le toma por retrasado mental, pueda volver a casa pensando en otra cosa. David O. Russell sigue en forma y demostrando la buena química que mantiene con Jennifer Lawrence y Bradley Cooper.
MAGGIE (Henry Hobson, 2015)
USA. Duración: 95 min. Guión: John Scott Música: David Wingo Fotografía: Lukas Ettlin Productora: Lionsgate / Inferno Entertainment Género: Terror.
Reparto: Arnold Schwarzenegger, Abigail Breslin, Joely Richardson, J.D. Evermore, Laura Cayouette, Amy Brassette, Dana Gourrier, John L. Armijo, Aiden Flowers
Sinopsis: Una chica americana de 16 años, que vive en un pueblo, es infectada por un zombi. Tarda 6 meses en convertirse en zombi, y su transformación afectará a su familia, sobre todo a su padre, que sigue sintiendo un amor incondicional por su hija.
Esta nueva incursión en el popular, y quizás un tanto manido, universo zombie, tiene la novedad de que el peso de la historia recae en una adolescente infectada, y su lento proceso de transformación a devoradora de vivos, momento en el que los familiares deben llevar al infectado a cuarentena, que no es otra cosa que a practicarles la eutanasia. Y ahí está la baza de Maggie: ya que el filme profundiza en la angustia que sufre tanto la protagonista como su familia ante un hecho irremediable, mostrando la vida pretendidamente normal que quieren llevar, pero que continuamente les recuerda el avance del mal, así como el rechazo ante los infectados y la tortura del padre que debe escoger qué será lo mejor para su hija, que también vive una historia de amor sin esperanza.
La pérdida de personalidad, la muerte anunciada, la eutanasia, nos lleva a una lectura de la historia en la que los zombies tan solo son una excusa para preguntas más profundas sobre la propia existencia y la pérdida de la identidad. Una desoladora historia en un paisaje apocalíptico gris, en el que no hay lugar para la esperanza.
El filme se desarrolla con un ritmo pausado. A veces demasiado, brillando la actuación de un contenido y creíble Arnold Schwarzenegger y la de la protagonista Abigail Breslin, que a pesar de su juventud tiene una abultada carrera a sus espaldas, con un anterior encontronazo con los muertos vivientes en Zombieland (Ruben Fleischer, 2009).
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 1 de enero *
LA ACADEMIA DE LAS MUSAS (José Luis Guerín, 2015)
Esp. Duración: 92 min. Guión: José Luis Guerín Productora: Les Films de Orfeo / P.C. Guerín Género: Comedia
Reparto: Raffaele Pinto, Emanuela Forgetta, Rosa Delor Muns, Mireia Iniesta, Patricia Gil,Carolina LLacher, Juan Rubiño, Giulia Fedrigo, Giovanni Masia, Gavino Arca
Sinopsis: Cuando regresa de dar una de sus clases, un profesor de filología es interrogado por su mujer, que desconfía del enfoque pedagógico que, a través de una «academia de las Musas» inspirada en referencias clásicas, pretende regenerar el mundo a través de la poesía. Este controvertido proyecto desata una serie de situaciones dominadas por el lenguaje y el deseo.
Déjenme de entrada llevar este comentario al terreno de lo personal. Cuando me propusieron cubrir este pase, con clara voluntad de hacerme un regalo, lo primero que me vino a la cabeza es que a mí el cine de Guerín me interesaba hace más de veinte años, cuando el barcelonés estrenaba Innisfree y yo tenía un apetito voraz de engullir toda propuesta extrema, lejana a los cánones comerciales, que se cruzara en mi camino. Mi primera reacción, ahora, fue la de sentir una pereza inmensa; parece que la edad me ha vuelto conservadora, tal vez porque en mi memoria se ha almacenado el recuerdo de que casi todo lo experimental tiene muchos números para resultar tedioso. Accedí porque los regalos no se desprecian y también porque tuvieron a bien recordarme En construcción de la que si guardo una impresión de agrado intemporal. Con las expectativas bajas y el ánimo predispuesto a sobrellevar lo que me echaran me enfrenté a La academia de las musas y ocurrió lo que tantas veces ocurre cuando no esperamos nada (bueno): me llevé una agradable sorpresa.
Se le ha alabado a Guerín la osadía de embarcarse en este proyecto contando con muy pocos medios y desempeñando todas las funciones, dirigir, producir y controlar la distribución. De presentarnos un trabajo totalmente independiente en el que el autor ha gozado de absoluta libertad para ofrecernos un producto personal y arriesgado. Y sin duda es uno de los valores del filme.
Se le ha alabado también el atrevimiento de poner la cámara al servicio de la palabra. La academia de las musas toma las formas del documental para ponerlas al servicio de un relato ficcionado que bien podría haber sido real. Y en ese relato el discurso juega un papel protagonista, toda la película describe el poder persuasor de la palabra cuando esta es pronunciada en la tribuna apropiada y ante la audiencia más idónea. Que la educación es seducción es la premisa que articula y da sentido a la trama. Una premisa que puede parecer provocadora y políticamente incorrecta, pero que, a poco que se piense sobre el acto lectivo, no podrá por menos que obtener nuestra aquiescencia.
Se le ha alabado igualmente haber escogido a actores no profesionales y haberles dado libertad para emplear la lengua en la que más fácil les resulte expresarse (así en la película escucharemos italiano, catalán, castellano, alternando sin chirriar). Una elección que parece haber redundado en dotar al filme de mayor verismo. Se le elogia a la cinta el presentarse ante nosotros como una obra que penetra con autenticidad en la piel de los personajes, que se muestra como un retrato realista de las situaciones que plantea. Por eso, a la puesta en valor del uso de no-actores se le añade el elogio de la planificación, ese trabajar con planos muy cortos (en muchas ocasiones primeros planos de los rostros) que nos plantan ante la intimidad de los personajes, que nos cuelan en la esfera privada de sus diálogos y sus sentimientos, como si se estuvieran radiografiando sus emociones más personales. Recursos todos ellos que pretenden (y consiguen) darle al filme una pátina de realismo.
Todas estas loas están justificadas y puestas en razón, sin embargo, se relega al lugar de la concesión la que es, para quien esto escribe, la mayor virtud de la película: su humorismo, su comicidad. Porque, por supuesto que no es baladí que se cite a Dante, su Divina comedia y también (de algún modo sobre todo) su Vita nuova; la película quiere hablarnos del amor y del deseo y hacerlo usando la falsilla de la poesía (el amor es un invento de los poetas para frustrarnos, dice explícitamente la esposa del protagonista), pero no se queda ahí, en la mera pedantería (en su sentido actual pero también en el etimológico), no se relame en su sabiduría libresca sino que (sobre todo cuando saca la acción fuera del aula) se ríe de sus propias formas, se ríe del rol de los intelectuales. Porque cuando las ideas bajan a la práctica, lo que está en juego es la carnalidad y la necesidad de satisfacer el ego, cosa en la que son idénticos los intelectuales y el resto de los pobres mortales.
Disfruté porque aunque ya no sea capaz de hablar, con la propiedad que me exijo, de Paolo y Francesca, de Abelardo y Eloisa, de Beatriz y Laura, de mi amado mito de Pigmalión, todavía no me pierdo ante la articulación de ese discurso y siempre es grato descubrir que mantenemos ciertas aptitudes que creíamos perdidas. Disfruté también porque La academia de las musas es una cinta bien planteada, que usa sus recursos con efectividad, que con elementos mínimos consigue objetivos máximos, en suma, porque es una buena película capaz de reírse de sí misma. Pero disfruté también (y quizás sobre todo) porque sabía que al salir, la fuerza de la naturaleza que es la otra parte de Serendipia, me diría aquello de «¿ves como todos buscan lo mismo?» y no le faltaría razón.
INCIDENCIAS (José Corbacho y Juan Cruz, 2015)
Esp. Duración: 90 min. Guión: Jaime Bartolomé, José Corbacho, Juan Cruz (Historia: Jaime Bartolomé) Música: Arnau Bataller Fotografía: Mario Montero Productora: Castelao Pictures / Somnium Films Género: Comedia
Reparto: Lola Dueñas, Rossy de Palma, Aida Folch, Carlos Areces, Rubén Ochandiano,Imanol Arias, Roberto Álamo, Ernesto Alterio, Miki Esparbé, Núria Gago, Toni Acosta, Alfonsa Rosso
Sinopsis: Nochevieja. Un tren que hace la última ruta Barcelona-Madrid se detiene sin causa aparente, en mitad de un solitario paraje. El cambio de año se acerca, la inquietud comienza a calar entre el pasaje, y cada uno de los a 14 pasajeros empieza a sacar lo peor de sí mismos.
Esta comedia coral posee todos los ingredientes para funcionar: la situación, los personajes y los actores, entonces, ¿Qué falla en Incidencias? ¿Porqué no funciona Incidencias? Hay quien no sabe contar chistes y los estropea, y esto es lo que parece haber sucedido en esta cinta de Corbacho y Cruz. Y sabe mal porque personalmente aprecio Tapas (2005) y la serie Pelotas (2009-2010). No resulta fácil hacer una buena comedia coral como las de Berlanga o Sáenz de Heredia. Tener buenos actores ayuda, por supuesto, también ofrecer situaciones divertidas pero, algo falta en Incidencias, en la que incluso resultan vergonzantes detalles como el nombre de la compañía y su slogan, así como el que uno de los niños que la preñada da a luz sea negro. No , Incidencias no tiene gracia. Y es una pena, la verdad, porque lo mínimo que puede pedirse a una comedia es que haga reír.
STEVE JOBS (Danny Boyle, 2015)
USA. Duración: 121 min. Guión: Aaron Sorkin (Biografía: Walter Isaacson) Música: Daniel Pemberton Fotografía: Alwin H. Küchler Productora: Management 360 / Mark Gordon Company / Scott Rudin Productions / Universal Pictures Género: Drama biográfico.
Reparto: Michael Fassbender, Kate Winslet, Seth Rogen, Jeff Daniels, Katherine Waterston,Sarah Snook, Michael Stuhlbarg, Perla Haney-Jardine, Adam Shapiro, Jackie Dallas,Makenzie Moss, Afsheen Olyaie, Tina Gilton, Tom O’Reilly, Natalie Stephany Aguilar
Sinopsis: Biopic del mítico empresario y programador informático Steve Jobs (1955-2011), centrada en la época en la que lanzó los tres productos icónicos de Apple.
Steve Jobs (la película) no es un Biopic al uso. Centrándose en tres momentos en la vida del carismático informático, consigue dejarnos un retrato detallado del personaje sin recurrir a manidos flashbacks, que los hay, pero hay los justos para mostrar la relación del egocéntrico (¿mezquino?) Jobs con otros compañeros. La película de Boyle destaca por su diáfana y minimalista estructura, tres eventos (1984, la presentación de Mac; 1988 la presentación de Next y finalmente 1998, la de Imac), mostrados siempre sólo en los últimos preparativos (nunca vemos el evento en sí) y en los encuentros con las mismas personas, servirán para mostrarnos la vida y obra de Jobs, así como su relación con su hija Lisa. Es esa estructura la que da valor al filme, gracias a ella la cinta resulta dinámica (la transmisión del ritmo acelerado del biografiado es perfecta), fascinante por su concisión y original en su planteamiento. Mostrar a Jobs en las bambalinas permite construir sobre él un relato que da cuenta de lo mejor y lo peor del personaje, Boyle consigue así mover nuestra simpatía sin sucumbir en ningún momento a la hagiografía. Y todo ello lo ha realizado Danny Boyle de forma brillante, hipnótica, intensa, sin dar respiro al espectador con dos horas de metraje que, en otras manos podrían fácilmente caer en el tedio, en las de Boyle resultan intensas y apasionantes.
No sólo hay que celebrar el trabajo del director, la película no sería la misma si detrás de ella no estuviera el texto de Aaron Sorkin, que ya mostró su talento para las biografías de genios de la informática (con ese punto de Síndrome de Asperger) en La red social de David Fincher. E igualmente es excelente el trabajo de los actores frente a la cámara, más que acertadas son las interpretaciones de Michael Fassbender, Seth Rogen, el camaleónico Jeff Daniels, Ripley Sobo y la irreconocible Kate Winslet como Joanna Hoffman, la mujer que dirigió el departamento de marketing de Macintosh. .
STEVE JOBS ha conseguido cuatro nominaciones a los Globos de Oro: mejor guión, Aaron Sorkin; mejor actor en la categoría de drama, Michael Fassbender; mejor actriz de reparto, Kate Winslet; y mejor banda sonora original.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 25 de diciembre *
EL DESAFÍO (The Walk, Robert Zemeckis, 2015)
USA. Duración: 124 min. Guión: Christopher Browne, Robert Zemeckis (Libro: Philippe Petit)Música: Alan Silvestri Fotografía: Dariusz Wolski Productora: ImageMovers / Sony Pictures Entertainment / TriStar Productions Género: Drama
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Ben Kingsley, Charlotte Le Bon, James Badge Dale, Cesar Domboy, Clement Sibony, Benedict Samuel, Vittorio Rossi, Ben Schwartz, Steve Valentine, Mark Camacho
Sinopsis: Película basada en las memorias de Philippe Petit, un funambulista francés que en 1974 caminó sobre un cable el espacio que separaba las Torres Gemelas de Nueva York.
Hace falta un buen argumento para arropar lo que fundamenta todo el metraje de esta película: el paseo por un cable del funambulista galo Philippe Petit (Joseph Gordon-Levitt), de una torre gemela a otra. Una proeza que el francés realizó en 1974 y que Zemeckys ha condimentado con otra, ya que el director consigue entretener con su película, narrando los preparativos de la proeza como si de los de un atraco se tratara, con humor y con cierta distancia narrativa que la asemejan a un cuento con un mensaje muy sencillo, el de luchar por los sueños por imposibles que parezcan. Zemeckys se arropa también con actores eficaces, como el protagonista Joseph Gordon-Levitt y sobre todo el siempre bienvenido Ben Kingsley. Se logra rememorar, sin caer en sensiblerías, a aquellas colosales torres cuya caída marcaron un antes y después que, naturalmente, han tenido que ser recreadas de forma digital. Tan solo una advertencia, si tienen vértigo sepan que el 3D funciona a la perfección y no podrán evitar cogerse fuerte en su butaca en algún momento de los 17 minutos que dura la recreación de la absurda muestra de coraje que realizó Petit. El cine como espectáculo físico para sentir con las tripas.
MACBETH (Justin Kurzel, 2015)
UK, Francia, USA. Duración: 113 min. Guión: Todd Louiso, Jacob Koskoff, Michael Lesslie (Obra: William Shakespeare) Música: Jed Kurzel Fotografía: Adam Arkapaw Productora: See-Saw Films / DMC Film Género: Drama
Reparto: Michael Fassbender, Marion Cotillard, David Thewlis, Elizabeth Debicki, Jack Reynor, Sean Harris, Paddy Considine, Julian Seager, David Hayman, James Michael Rankin, Barrie Martin, Ross Anderson
Sinopsis: La historia de un guerrero y líder, afectado por la guerra y con la voluntad de reconstruir la relación con su esposa, es una de las tragedias más importantes de la literatura. Adaptación de la obra de William Shakespeare.
Macbeth, una de las más célebres tragedias de Shakespeare, toda una reflexión sobre la ambición desmedida que llega incluso a la traición, ha conocido varias adaptaciones al séptimo arte desde la primera muda de Frank Benson en 1911, pasando por la más libre Trono de Sangre de Akira Kurosawa en 1957, siendo dos las más aclamadas: la de Orson Welles en 1948 y la de Roman Polanski en 1971. Esta última es la que más recuerdos dejó en la memoria de Serendipia, inolvidable la escena de las brujas con ese toque feísta y mágico, o aquella otra escena de Francesca Annis (como Lady Macbeth) lavándose obsesivamente sus manos manchadas de sangre. Polanski descargaba en ella sus obsesiones tras la muerte de su esposa, otorgando a la versión una fuerte carga de violencia y oscuridad que la convierten en una de las más viscerales adaptaciones, que nos golpea secamente y nos seduce. Nada de ello logra la de Kurzel, la suya es una adaptación que parece querer dar un tratamiento realista incluso a lo más sobrenatural de la obra (sus brujas, aun teniendo un leve toque inquietante, no nos conmocionan), razón por la que nos hizo recordar Exodus de Ridley Scott (que también quedaba a años luz de la obra clásica de Cecil B. DeMille). Kurzel juega a crear atmósferas que después parecen írsele de las manos cuando pretende alcanzar puntos veristas, su adaptación no se sostiene ni convence. Y ello a pesar de contar con Michael Fassbender (es un gran actor, sin duda, pero no está a la altura de lo que exige un texto shakespiriano), Marion Cotillard y Sean Harris como protagonistas, además de unos fantásticos exteriores rodados en la escocesa Isla de Skye.
NAVIDADES ¿BIEN O EN FAMILIA? (Christmas with the Coopers, Jessie Nelson, 2015)
USA. Duración: 107 min. Guión: Steven Rogers Música: Nick Urata Fotografía: Elliot Davis Productora: CBS Films / Groundswell / Imagine Entertainment Género: comedia
Reparto: Alan Arkin, John Goodman, Ed Helms, Diane Keaton, Jake Lacy, Anthony Mackie, Amanda Seyfried, June Squibb, Marisa Tomei, Olivia Wilde, Jon Tenney
Sinopsis: Cuando cuatro generaciones del clan de los Cooper se juntan en Nochebuena, una serie de inesperados visitantes y sucesos extraños darán un vuelco a la noche y les hará redescubrir sus lazos familiares y el espíritu de la Navidad.
Buen estreno para tan señalada jornada, ya que la cinta de Nelson es una impecable película navideña con todos los ingredientes que pueden, y deben, esperarse de ella, aunque sin caer en la vergüenza ajena, ya que contiene algunos elementos que la acercan a una respetuosa parodia sobre los usos y costumbres navideñas a la americana. Divertida y emotiva, su agradecido reparto incluye todo tipo de arquetipos y situaciones para que un amplio espectro del público pueda verse reflejado de alguna forma y pueda convencerse de que, todo es posible en Navidad. Kitsch y con textura de cuento, es una de esas cintas para ver sin prejuicios y disfrutar con mirada infantil, que es como se viven, a fin de cuentas, estas fiestas.
CARLITOS Y SNOOPY: LA PELÍCULA DE PEANUTS (Snoopy and Charlie Brown: The Peanuts Movie, Steve Martino, 2015)
USA. Año: 2015 Duración: 93 min. Guión: Craig Schulz, Bryan Schulz, Cornelius Uliano (Cómic: Charles Schulz) Música: Christophe Beck Fotografía: Animation Productora: Blue Sky Studios / Peanuts Worldwide / Twentieth Century Fox Animation Género: Comedia de animación.
Sinopsis: Snoopy se embarca en una gran misión donde surcará los cielos como as de la aviación, para enfrentarse a su archienemigo, el Barón Rojo. Mientras, su mejor amigo Carlitos Brown, que sufre de inseguridad pero es perseverante, vivirá también una aventura épica y heroica, enamorarse de su vecina recién llegada. Película basada en los cómics de Charles Schulz, «Peanuts», conocidos fuera de Estados Unidos por algunos de sus personajes: Snoopy o Charlie Brown.
En los ochenta Snoopy era un símbolo de ser pijo, niño bien de clase alta. El que llevaba un adhesivo de Snoopy en el coche o en la Vespa era definido inmediatamente como niño pijo, que era lo peor que se podía ser. Ahora eso se ha perdido y casi que mejor porque, ¿Qué tiene que ver Snoopy con los pijos?
El que terminó siendo mascota de la Nasa, debutó en la tira creada por Schulz el 4 de octubre de 1950, dos días después del inicio de su publicación. Como todos los perros, o al menos deberían saber todos los que hemos tenido perro, Snoopy tiene la habilidad de entender lo que dicen los humanos y es el epicentro del grupo. No pudiendo dormir en su caseta por tener claustrofobia, lo hace arriba de ella, donde sueña con un mundo nuevo. Schulz resumió al personaje de Snoopy en una entrevista realizada en 1997: «Tiene que adentrarse en su mundo fantástico para poder sobrevivir. De otra manera, llevaría una vida monótona, miserable».
En cuanto al filme, nos sitúa en el universo de los niños, en el que los adultos, textualmente, no tienen voz y cuya presencia no cuenta. La animación, que mezcla texturas, reproduce fielmente los personajes de Schulz y sus características, respetando el ingenuo entusiasmo que lleva a Charlie Brown, personaje central, a no rendirse nunca ante las adversidades y a intentar conquistar a su primer amor, averiguando que, debajo de las apariencias, tenemos unas virtudes que a simple vista no se ven, pero cuya suma son las que nos definen y nos dan valor como persona. Humor blanco, sin villanos. Además, la cinta viene precedida por el magnífico corto Scrat-tastrofe cósmica, protagonizado por la ardilla y su bellota, personajes pertenecientes al universo Ice Age. Una delicia. Te lo juro por Snoopy.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 18 de diciembre *
UN DÍA VI 10.000 ELEFANTES (Alex Guimerà y Juan Pajares, 2015)
España Duración: 80 min. Guión: Pere Ortín Fotografía: Alex Guimerà, Juan Pajares Productora: Several Studio Género: Documental de animación
Sinopsis: Angono Mba, un octogenario guineano rememora desde el salón de su casa la expedición en la que hizo de porteador para el cineasta madrileño Manuel Hernández Sanjuán y su equipo (Hermic Films), que los llevó entre 1944 y 1946 a recorrer la Guinea española documentando la vida en la colonia y buscando un misterioso lago, donde según contaba una leyenda africana, se podían ver 10.000 elefantes juntos.
De la obsesión del cineasta español por encontrar aquel lago, de las aventuras propias de una expedición por aquel lugar desconocido y de los sentimientos contradictorios de ambos personajes, surge esta historia de fascinación por África, el pasado y la memoria.
Este magnífico documental está realizado a base de reunir una ingente cantidad de material, entre diarios de la expedición, así como imágenes rodadas en la época por el equipo de Sanjuán mezcladas con otras actuales, animando ingeniosamente fotografías y viñetas de cómic, homogeneizando el resultado, incluso cambiando la textura de los objetos reales para acercar los resultados a las viñetas y consiguiendo dotar a la narración de un aura de cuento, combinando y contrastando ambas culturas y modos narrativos mediante los apuntes de Sanjuán y los recuerdos de Angono.
Fruto de más de 16 años de trabajo e investigación, esta apuesta por el género documental “animadoc”, que mezcla el documental histórico y la animación para crear un universo narrativo propio, utiliza el pasado como escenario de reflexión sobre el presente. Un día vi 10.000 elefantes, también servirá como retrato de la vergonzosa colonización española en Guinea.
Tras su paso por importantes festivales internacionales como 63º Festival de cine de San Sebastián, 30º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, FICMA de Barcelona, Tallinn Black Nights Festival y haber Ganado el PREMIO LURRA de GREENPEACE, Un día ví 10.000 Elefantes, una producción de SeveralStudio en coproducción con Televisión Española (TVE) y Televisión de Catalunya (TV3) llega a las siguientes salas: Cineteca (Madrid), Cinemes Girona (Barcelona), Cinema Albéniz (Girona), Multicines Monopol (Las Palmas de Gran Canaria) y Multicines 7 (Bilbao).

Este documental sirve además, para rendir homenaje a la desconocida figura de Manuel Hernández Sanjúan, a su equipo y al único país africano castellano parlante.
LA EXPEDICIÓN DE HERMIC FILMS
Madrid, España. 1944. El equipo de Hermic films compuesto por: Manuel Hernández Sanjuán (director), Segismundo Pérez de Pedro, “Segis”(operador de cámara), Luis Torreblanca (montador) y Santos Núñez(guionista), tuvo la extraordinaria oportunidad de hacer realidad un sueño. Todos ellos, rondaban la treintena. Para todos, excepto para “Segis”, era su primer viaje a la Guinea Española.
Por encargo del régimen franquista fueron a retratar la vida en la colonia. Junto al ingeniero Jaime de Foxá, elaboraron algunos planes de trabajo antes de su partida hacia Cádiz. Allí embarcaron en el buque “Domine” y, tras tres semanas de navegación, llegaron a Santa Isabel, hoy Malabo. En aquel exótico decorado pasaron dos años de duro trabajo, penurias económicas y todo tipo de peligros, en una colonia desconocida para la mayoría de los españoles de la posguerra.
Visitaron todos y cada uno de los rincones de aquellas lejanas tierras. Rodaron, al menos, 31 películas documentales y retrataron casi todos los aspectos de aquel mundo en una magnífica serie de más de 5.500 fotografías. Pero a su vuelta a la metrópoli y con el paso de los años, sus trabajos en Guinea acabaron entre el polvo y el olvido.
EL HOMBRE QUE QUISO SER SEGUNDO (Ramón Alós, 2015)
Esp. Duración: 90 min. Guión: Ramón Alòs, Leonardo Marini Música: Andreu Alòs Fotografía: Ximo Fernández Productora: Bígaro Films / Gaizca Urresti / Moodfilm Género: Documental ficcionado.
Reparto: Ramón Langa, Enrico Vecchi, Juan Miguel Company
Sinopsis: Un recorrido por la vida y obra del pionero del cine español Segundo de Chomón y la peculiar relación que tuvo con su hermano gemelo, Primo de Chomón.
Segundo de Chomón (Teruel 1871-París 1929) fue el cineasta español pionero del cine mudo y de la técnica de la animación cinematográfica. Fue un genio de los trucajes, dominó la utilización de maquetas, precursor del travelling, del cine a color y abuelo de la animación por ordenador. Por todo esto, se le compara con el otro gran pionero del cine universal, George Méliès, a quien durante toda su vida admiró e imitó al servicio de la Pathé francesa para, con el tiempo, superarle en el perfeccionamiento de algunos aspectos técnicos del cine de animación. La rescisión de su contrato le obligaría a regresar a España. Una etapa de fracasos precedió su marcha a Italia, donde lograría culminar su carrera junto a Pastrone en su mayor superproducción: Cabiria, siendo una de sus últimos trabajos su participación en Napoleón, de Abel Gance en 1927.
‘El Hombre Que Quiso Ser Segundo’ es una recreación cinematográfica de la vida de Segundo que parte de una premisa ilusoria que se convierte en objeto de investigación: Segundo de Chomón tuvo un hermano gemelo que nació 10 minutos antes que él, Primo de Chomón. Este es el punto de partida con el que arranca Ramón Alòs para embarcarnos en una aventura fantástica que nos permitirá conocer la trayectoria del cineasta. Es un recorrido visual a través del joven director Enrico Vecchi que, encarnando el papel del propio Ramón Alòs, quiere desentrañar el misterio de los gemelos pero en paralelo se va encontrando con retazos de la vida del turolense así como con toda su obra cinematográfica que le deslumbra y nos muestra para deleite de nuestra curiosidad. Así, Enrico narra y sigue los pasos de Segundo por España, Italia, Francia y Cuba en busca de respuestas sobre el gran enigma que envuelve al cineasta: Al recopilar información documental sobre la vida de Segundo de Chomón, Enrico hace un descubrimiento sorprendente: no existe ningún documento oficial sobre Primo de Chomón. Este hallazgo lleva al narrador a investigar muy de cerca la única película en la que aparecen los hermanos Chomón.
Un fascinante documental, que instruye deleitando, y con el que se ensalza la nunca suficientemente reivindicada figura del cineasta turolense. Bien construido e innovador, ficcionado en parte, para salir del callejón sin salida de los documentales rodados a base de bustos parlantes, ofrece un delicioso juego que nos ayudará a conocer más a fondo la figura de Segundo de Chomón.
45 AÑOS (45 Years, Andrew Haigh, 2015)
Duración: 93 min. Guión: Andrew Haigh (Relato: David Constantine) Fotografía: Lol Crawley Productora: The Bureau Género: Drama.
Reparto: Charlotte Rampling, Tom Courtenay, Geraldine James, Dolly Wells, David Sibley, Sam Alexander, Richard Cunningham, Rufus Wright, Hannah Chalmers, Camille Ucan
Sinopsis: Falta sólo una semana para el 45º aniversario de la boda de Kate Mercer, y la planificación de la fiesta va por buen camino. Pero entonces llega una carta dirigida a su marido. En ella se notifica que ha aparecido muerto el cuerpo de su primer amor, congelado en los glaciares de hielo de los Alpes suizos.
Un tan estrafalario como truculento punto de partida para una cinta que rebosa sensibilidad y buen hacer, algo que no nos extraña al venir del director que nos ofreció la fantástica Weekend en 2011. Si en aquella nos hablaba de un amor joven que nacía y moría en un fin de semana, con 45 años continúa con el amor, aunque retratando una historia de senectud. Si en aquella contaba con jóvenes actores, que demostraron su buen hacer, en esta recurre a dos experimentados intérpretes, Tom Courtenay y, sobre todo, Charlotte Rampling, que con su rostro y sus ojos nos muestra un abanico de sentimientos que incluye la dulzura, pero también la dureza de su decepción. No en vano ambos intérpretes han recibido varios premios y nominaciones por esta cinta, siendo galardonados en Berlín como mejor actor y actriz. Premios merecidos, ya que su actuación resulta fundamental para que el filme sea la delicia para los sentidos que sin duda es.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 11 de diciembre *
LA NOVIA (Paula Ortiz, 2015)
España / Alemania. Duración: 95 min. Guión: Javier García, Paula Ortiz (Obra: Federico García Lorca) Música: Shigeru Umebayashi Fotografía: Migue Amoedo Productora: Get In The Picture Productions / Mantar Film / TVE (Televisión Española) Género: Drama romántico.
Reparto: Inma Cuesta, Asier Etxeandía, Álex García, Manuela Vellés, Consuelo Trujillo, Leticia Dolera, Carlos Álvarez Novoa, Luisa Gavasa.
Sinopsis: Desde pequeños, Leonardo (Álex García), el novio (Asier Etxeandia) y la novia (Inma Cuesta), han formado un triángulo inseparable. Sin embargo, las cosas se han complicado mucho últimamente: el novio y la novia se van a casar, pero entre ella y Leonardo siempre ha habido algo más que una amistad. La tensión entre ambos cada vez es mayor, como un hilo invisible que no pueden explicar, pero tampoco romper.
Bodas de sangre y de nuevo Lorca en esta ocasión tratado de una forma excesivamente esteticista. La directora se recrea tanto en los planos que uno se siente expulsado de la narración. Con un inicio que recuerda a un western mediterráneo, no carece de buenos momentos, pero la preocupación de la directora por la plasticidad de las escenas juega en contra del filme, en especial porque tampoco olvida recurrir a la cámara lenta (ese recurso tan peligroso). El desierto de los Monegros y sus localizaciones en ruinas; la mezcla de vehículos y vestuario de toda época para dar atemporalidad a la historia; la cálida fotografía de interiores; y las bonitas tomas en un lugar tan mágico como Cappadoccia (Turkía), no consiguen que quien esto les cuenta entre en la historia. Y cuando lo hace, es expulsado a golpe de plano e incluso por algún molesto momento video-clip.
Los actores y actrices están todo lo bien que pueden, destacando la protagonista, Inma Cuesta (fantástica en ‘Tres bodas de más’ de Javier Ruiz Caldera) y Leticia Dolera, con un papel diferente al registro al cual nos tiene acostumbrados. La pobre Manuela Vellés consigue pasar casi desapercibida. Sin olvidar a María Alfonsa Rosso y Luisa Gavasa, dos veteranas impecables siempre en su labor.
UN PASEO POR EL BOSQUE (A Walk in the Woods, Ken Kwapis, 2015)
USA. Duración: 104 min. Guión: Michael Arndt, Bill Holderman (Libro: Bill Bryson)Música: Nathan Larson Fotografía: John Bailey Productora: Route One Films / Surefire Entertainment Capital / Wildwood Enterprise Género: Comedia
Reparto: Robert Redford, Emma Thompson, Kristen Schaal, Nick Nolte, Mary Steenburgen, Nick Offerman, Sandra Ellis Lafferty, Derek Krantz, Linds Edwards, Andrew Vogel, Hayley Lovitt, John Kap, Walter Hendrix III, R. Keith Harris, Alex Van
Sinopsis: Tras pasar dos décadas en Inglaterra, Bill Bryson (Robert Redford) regresa a los Estados Unidos con el fin de emprender la gran aventura de su vida: escalar el sendero de los Apalaches y sus más de 3.500 kilómetros de longitud, atravesando algunos de los paisajes más bellos del continente. Aunque para ello tenga que alejarse de su familia y de Catherine (Emma Thompson), su esposa. En este viaje contará con la ayuda de su viejo amigo Stephen Katz (Nick Nolte) quien, después de toda una vida confiando en su ingenio para escabullirse de sus deudas, es el único loco dispuesto a acompañarle en su espectacular viaje. El problema es que los dos tienen una definición muy distinta de la palabra «aventura»… Adaptación de las memorias de Bryson, un conocido escritor de libros de viajes.
Definida acertadamente como una versión geriátrica de Alma salvaje (Wild, Jean-Marc Valleé, 2014), Un paseo por el bosque es eso, un respetuoso y agradable paseo por el monte con dos entrañables actores que, por desgracia, no ofrecen muy buena química conjunta, aunque por separado gane Nolte por goleada a un Redford un tanto frío. La cinta nos cuenta la necesidad que tienen ambos hombres de marcarse un reto con el que sentirse vivos y luchar contra lo ineludible; loable, pero el resultado es un tanto superficial y tópico. Agradable de ver, es muy posible que guste al espectador medio.
SITGES TOUR A CONTRACORRIENTE:
TURBO KID/ THE SALVATION / LA PRÓXIMA VEZ APUNTARÉ AL CORAZÓN/ BLOOD SUCKINGBASTARDS
Al igual que se hizo el año anterior, A contracorriente, con la colaboración del Festival de Sitges, ofrece cuatro de los títulos proyectados durante el certamen, que se ofrecerán por tiempo limitado en varias salas españolas. En esta ocasión puede decirse que el nivel de las cintas escogidas es alto y muy heterogéneo. Un menú variado para todos los paladares.
TURBO KID (François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissel)
Canadá. Duración:89 min. Guión: Anouk Whissell, François Simard, Yoann-Karl Whissell Música: Jean-Philippe Bernier, Jean-Nicolas Leupi, Le Matos Fotografía: Jean-Philippe Bernier Productora: EMA Films / Timpson Films Género: Ciencia ficción.
Reparto:Munro Chambers, Laurence Leboeuf, Michael Ironside, Edwin Wright, Aaron Jeffery, Romano Orzari, Orphée Ladouceur, Steeve Léonard, Yves Corbeil
En 1997 la humanidad ha sufrido un apocalipsis y los supervivientes luchan por conseguir agua, un bien escaso. Un adolescente, solitario y amante de los cómics books de Turbo Ryder, revuelve entre los escombros y la basura para encontrar algún objeto que canjear en el mercado negro a cambio del precioso líquido. Este es el punto de partida de esta coproducción entre Canadá y Nueva Zelanda que pretende (y consigue) tener la apariencia de haber sido rodada en los años ochenta, premisa totalmente conseguida ofreciendo una estética retro en la que tienen cabida cintas de cassette, cubos de rubick, VHS y vestuario delirante, además de unos efectos gore premeditadamente burdos y un argumento naif regado con una banda sonora a base de sintetizadores. Villanos de cuchufleta entre los que destacan Zeus, un enorme Michael Ironside, y Edwin Wright como su secuaz Skeletron.
Basada en el corto ‘T’ is for Turbo de los canadienses François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissel, en principio se rodó para formar parte de la antología A,B,C of Death , ahora sus responsables han decidido alargar hasta los 93 minutos sin que por ello resulte pesada. Muy al contrario, se trata de un filme delicioso, entretenido y totalmente disfrutable que consigue su premisa de transportarnos a la edad de oro de los video-clubs.
BLOODSUCKING BASTARDS (Brian James O’Connell)
USA. Duración: 86 min. Guión: Ryan Mitts Música: Anton Sanko Fotografía: Matt Mosher Productora: Fortress Features / MTY Productions Género: Comedia terrorífica.
Reparto: Fran Kranz, Pedro Pascal, Emma Fitzpatrick, Joel Murray, Yvette Yates, Joey Kern, Patricia Rae, Parvesh Cheena, Zabeth Russell, Neil W. Garguilo, Kyran Danaher, Marshall Givens, Justin Ware, Sean Cowhig
Sinopsis: Evan es un empleado obediente y sobrecargado de trabajo, atrapado en una empresa que le explota, al igual que a su novia Amanda y a su holgazán mejor amigo Tim. El frágil mundo de Evan termina de desmoronarse cuando su jefe, Ted, le concede su ansiado ascenso a su némesis en la empresa, Max. Pero todo eso no será nada comparado con el secreto que está a punto de descubrir y que pondrá su vida y la de sus compañeros en peligro. Y es que la empresa de tele-marketing contrata a un vampiro para que vampirice a sus trabajadores y así tener una plantilla perfecta: sin quejas, sin horarios, sin bajas, sin cobrar… vamos, el sueño de la patronal española. Si bien la premisa que se nos propone en Bloodsuking Bastards resulta atractiva, la verdad es que el resultado dista de ser interesante: como comedia no tiene maldita gracia y como película de terror menos. Lástima.
THE SALVATION (Kristian Levring, 2014)
Dinamarca. Duración: 92 min. Guión: Anders Thomas Jensen, Kristian Levring Música: Kasper Winding Fotografía: Jens Schlosser Productora: Zentropa Productions Género: Western.
Reparto: Mads Mikkelsen, Eva Green, Jeffrey Dean Morgan, Michael Raymond-James, Sivan Raphaely, Douglas Henshall, Mikael Persbrandt, Jonathan Pryce, Eric Cantona, Alexander Arnold, Nanna Øland Fabricius, Toke Lars Bjarke
Sinopsis: Estados Unidos. 1870. Al matar al hombre que asesinó a toda su familia, John despierta la furia del cabecilla Delarue.
Que el western es un género universal debería estar más que claro, pero uno no puede evitar sentir cierta extrañeza cuando se topa ante uno proveniente de Dinamarca. ¡Pues craso error! The Salvation realiza una convincente recreación del salvaje oeste en Sudáfrica y además cuenta con un reparto tan heterogéneo como eficaz compuesto por Mads Mikkelsen, actor de afilado rostro que igual interpreta al villano en un filme de Bond que al mismísimo Aníbal Lecter en la exitosa serie televisiva. De Eva Green, que interpreta con la mirada por ser mudo su personaje, no echaremos nada en falta su voz cuando veamos sus enormes y bellos ojos verdes encendidos de furia. Jeffrey Dean Morgan (al que podemos recordar como el Comediante de los Watchmen) resulta totalmente convincente en su papel de villano sin escrúpulos, mientras que el británico Jonathan Pryce (que también fue villano de Bond y cuyo papel más recordado es el de protagonista de Brazil), es un sosia del mismísimo Walter Brennan.
La película, que se presentó en los festivales de Cannes, Sitges y Gijón, tiene un ritmo absolvente y un tono violento, duro y tenso que hará disfrutar tanto a los que añoran el western clásico americano, como los incondicionales de Sergio Leone. Ah, y por una vez no estamos ante un western crepuscular.
LA PRÓXIMA VEZ APUNTARÉ AL CORAZÓN (La prochaine fois je viserai le coeur, Cédric Anger, 2014)
Francia. Duración: 111 min. Guión: Cédric Anger (Novela: Yvan Stefanovitch)Música: Grégoire Hetzel Fotografía: Thomas Hardmeier Productora: Sunrise Films / Les Productions du Trésor / Mars Films Género: Thriller
Reparto: Guillaume Canet, Ana Girardot, Jean-Yves Berteloot, Patrick Azam, Arnaud Henriet, Douglas Attal, Pierick Tournier, Alexandre Carrière, François-Dominique Blin, Franck Andrieux, Arthur Dujardin, Alice de Lencquesaing, Cédric Le Maoût
Sinopsis: Durante varios meses entre 1978 y 1979, los habitantes de una tranquila comarca de la perifería de París vivieron aterrorizados por culpa de un maníaco que se dedicaba a asesinar muchachas. Sorprendentemente, el asesino escapa con suma facilidad de las redadas y las trampas que le tiende la policía.
Un frío asesino en serie que a la vez investiga sus propios crímenes, pues pertenece al cuerpo de gendarmes de París. Distante, carente de emociones, el director nos muestra las acciones y parte de sus motivaciones, pero evita entrar totalmente en la psique del personaje o en los motivos que le llevan a la necesidad de matar a mujeres jóvenes. Muy bien interpretada por Guillaume Canet (nominado al Premio César como Mejor Actor), la cinta, de la que es el protagonista absoluto, logró más de 500.000 espectadores en su estreno en Francia.
Un notable film que se acerca a la figura del asesino en serie de forma realista y huyendo de las truculencias con las que suele abordarlo el cine norteamericano.
EL CUENTO DE LOS CUENTOS (Il racconto dei racconti, Matteo Garrone, 2015)
Italia / Francia. Duración: 125 min. Guión: Matteo Garrone, Edoardo Albinati, Ugo Chiti, Massimo Gaudioso (Libro: Giambattista Basile) Música: Alexandre Desplat Fotografía: Peter Suschitzky Productora: Archimede / Le Pacte Género: Drama fantástico.
Reparto: Salma Hayek, Vincent Cassel, Toby Jones, John C. Reilly, Alba Rohrwacher, Bebe Cave, Shirley Henderson, Hayley Carmichael, Stacy Martin, Jessie Cave
Tras su paso por el Festival Internacional de Cine de Cannes y el Festival de Cine Europeo de Sevilla, la película de Matteo Garrone, llega a nuestras pantallas. Inspirada en los famosos relatos cortos del escritor del siglo XVII, Giambattista Basile, editados en España por SIRUELA bajo el título de PENTAMERON, El cuento de los cuentos es una fascinante epopeya cinematográfica ambientada en el Barroco que narra, con tintes fantásticos, la historia de tres reinos y sus respectivos monarcas. Desde la amarga búsqueda de la Reina de Longtrellis (Salma Hayek) que renuncia a la vida de su marido (John C. Reilly) por su obsesión por la maternidad; a dos misteriosas hermanas que encienden la pasión del Rey de Strongcliff (Vincent Cassel); y de ahí al Rey de Highhills (Toby Jones), obsesionado con una pulga gigante, lo que le lleva a romper el corazón de su joven hija. Todas estas historias mezclan lo fabuloso con lo grotesco creando una obra asombrosa y absolutamente original repleta de monstruos, conjuros, ogros y encantamientos, todo con una belleza cromática de inequívoca inspiración pictórica y una partitura exquisita de Alexandre Desplat al servicio de unas historias en las que cabe el humor y el horror, la magia y la picaresca, en una cuidada producción que no evita mostrar la crueldad de los cuentos clásicos.
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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 27 de noviembre *
THE DIARY OF A TEENAGE GIRL (Marielle Heller, 2015)
USA. Duración: 102 min. Guión: Marielle Heller Música: Nate Heller Fotografía: Brandon Trost Productora: Caviar Films / Cold Iron Pictures Género: Drama
Reparto: Bel Powley, Alexander Skarsgard, Kristen Wiig, Christopher Meloni, Margarita Levieva, Madeleine Waters, Abby Wait, Quinn Nagle, Austin Lyon, Miranda Bailey, Natalie Stephany Aguilar
Sinopsis: San Francisco, años 70. Minnie Goetze (Bel Powley) es una chica de 15 años que aspira a ser artista de cómics. Con una insaciable curiosidad por el mundo que le rodea, es una adolescente bastante típica, pero con un despertar sexual algo complicado, ya que decide que sea el novio de su madre quien la desvirgue.
Contundente ópera prima de la directora, guionista y actriz Marielle Heller. Una historia de iniciación repleta de frescura que recrea magníficamente los kitsch años setenta contraculturales. Minnie está influida por el cómic underground americano, así que algunos dibujos cobrarán vida mezclándose con la imagen real, decorando el estrepitoso despertar de los sentidos de la joven, sobresalientemente encarnada por la aniñada Bel Powley, una actriz británica que, no teman, había sobrepasado los veinte años cuando interpretó su personaje. Todo destaca en esta película, otro clavo en la tumba para aquellos que se quejan de que las carteleras están repletas de cintas anodinas. Lenguaje directo, historia salvaje y la inevitable lección moral que cabe esperar pero que no empaña esta historia inusual. Por cierto Monroe, el objeto de deseo e iniciador sexual de Minnie, está interpretado por el sueco Alexander Skarsgård, el próximo Tarzán cinematográfico.
LA CALLE DE LA AMARGURA (Arturo Ripstein, 2015)
México / España. Duración: 99 min. Guión: Paz Alicia Garciadiego Fotografía: Alejandro Cantú (B&W) Productora: Productora 35 / Wanda Visión / Equipment & Film Design / Cinema Maquina / Alebrije Cine y Video Género: Drama
Reparto: Patricia Reyes Spíndola, Nora Velázquez, Silvia Pasquel, Arcelia Ramírez, Alejandro Suárez, Emoé de la Parra, Greta Cervantes, Alberto Estrella, Eligio Meléndez
Sinopsis: De madrugada, dos putas de mediana edad vuelven a sus cuchitriles. No están cansadas de trabajar. Están cansadas de no hacerlo. Una tiene problemas con una hija adolescente y un marido travestido. La otra tiene que enfrentarse a la soledad. Pero esa noche van a ir a celebrar la victoria en el ring de dos luchadores enanos. En el hotel, para desvalijar a los hombres, los narcotizan. Pero están tan asustadas y confusas que cometen toda clase de errores.
Tras inaugurar el Festival de Cine de Gijón se estrena este melodrama mexicano habitado por putas viejas y luchadores enmascarados enanos (o liliputienses, como especifica uno de ellos), fotografiado en un maravilloso blanco y negro repleto de grises. Pura orfebrería visual y todo un homenaje al cine mexicano, excesivo ya desde sus inicios, en su retrato de la miseria y la canallesca, aunque manteniendo la distancia con los personajes y añadiendo gotas de ironía y humor. Un fatalismo que puede recordar al que destilaban los personajes de Los olvidados (1950), y es que no en vano, Ripstein fue amigo personal de Luis Buñuel, iniciando sus pinitos en el cine trabajando para él. Incluso el cartel parece basarse en los clásicos, muchos de ellos ilustrados por Clavé. Poética de la sordidez donde las prostitutas son llamadas ‘sexo servidoras’ con la tragedia y el fatalismo tan caro a una cultura mexicana que escoge convivir con la muerte en su fiesta de difuntos.
‘Vienes, nos echamos unos tragos y odiamos a todo y a todos’.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 20 de noviembre *
OCHO APELLIDOS CATALANES (Emilio Martínez-Lázaro, 2015)
España. Duración: 104 min. Guión: Borja Cobeaga, Diego San José Música: Roque Baños Productora: Telecinco Cinema Género: Comedia
Reparto: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Alejalde, Carmen Machi, Berto Romero, Belén Cuesta, Rosa María Sardà.
Sinopsis: Las alarmas de Koldo (Karra Elejalde) se encienden cuando se entera de que su hija Amaia (Clara Lago), tras romper con Rafa (Dani Rovira), se ha enamorado de un catalán (Berto Romero). Decide entonces poner rumbo a Sevilla para convencer a Rafa de que lo acompañe a Cataluña para rescatar a Amaia de los brazos del joven y de su ambiente.
Borja Cobeaga y Diego San José son dos competentes guionistas. Ambos han escrito (y Cobeaga además dirigido) simpáticas películas como Pagafantas (2009) o No controles (2010). Cobeaga en solitario realizó y escribió la muy interesante Negociador (2014). Pero con lo que han dado la campanada ha sido con el gran bombazo del año pasado, Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro), comedia resultona que se llevó al huerto a tal número de espectadores que obligó, a marchas forzadas, a escribir una secuela al dúo de guionistas para, repitiendo la fórmula y el equipo, intentar doblar caja. Escribo todo esto sobre los guionistas, que actualmente están escribiendo Superlópez, la nueva adaptación de personajes Bruguera que dirige Javier Ruiz Caldera (Anacleto (2015)) para que se hagan cargo de la gran decepción que supuso ver Ocho apellidos catalanes, la nueva sobredosis de tópicos, en esta ocasión sin apenas gracia, con la que se pretende, y posiblemente en taquilla se logre, emular el éxito de la primera entrega. Uno, la verdad, tiene ganas de reírse. Y especialmente de los tópicos y de las banderas, del color que sean, de unos y de otros, que es un deporte muy saludable y más en estos tiempos que estamos viviendo, pero esta comedia de enredos, sainetesca y landista a ratos, no ha logrado hacer sonreír a quien esto les narra. Si estaba en el ánimo realizar una comedia de puertas y equívocos a lo Lubitsch, lo que se ha obtenido es más cercano a las matrimoniadas de José Luis Moreno y al Landismo de carrerillas en calzoncillos por los pasillos. Gags forzados y un final precipitado y sin clímax para que el producto llegue pronto a las salas y saque rendimiento, pues las entradas ya están vendidas con anticipación. Aún así es posible que agrade aunque, verdaderamente, no lo entenderíamos.
En fin, todo director ha tenido que trabajar de encargo, hay ejemplos sangrantes como el de Álex de la Iglesia rodando un biopic de Messi (2014); o Balagueró y Plaza con los primeros ‘triunfitos’, así que me niego a ser cruel con estos jóvenes guionistas, que seguro ofrecerán mejores cosas. Peor lo tiene el veterano Martínez-Lázaro, supongo ¿Lo mejor? Karra Alejalde y Rosa María Sardà, artífices de las pocas sonrisas que ofrece Ocho apellidos catalanes.
I AM YOUR FATHER (Toni Bestard y Marcos Cabotá, 2015)
España/UK/USA/Alemania Duración: 83 min. Guión: Toni Bestard, Marcos Cabotá Música: Tolo Prats Fotografía: Nicolás Pinzón y Daniel Torrelló Productora: Nova Televisió/Singular Audiovisual/Strange Friend Género: documental
Reparto: David Prowse, Lour Ferrigno, Kenny Baker, Jeremy Bulloch, Gary Kurtz, Robert Watts, Manuel M. Velasco, Marcos Cabotá, Jonathan Rigby, Marcus Hearn.
Estamos en 1982 y David Prowse, el hombre que encarna a Darth Vader, el villano más memorable de la historia del cine, protagoniza El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) tercera entrega de la trilogía original y única en la que muestra su cara pero… el rostro que vemos no es el de Prowse, es el del actor Sebastian Shaw. ¿Por qué? Este documental intenta explicar que es lo que pasó para que a Prowse no se le permitiera mostrar su rostro en la única escena de la saga Star Wars en la que hubiera podido hacerlo. Pero también es mucho más, ya que si bien David Prowse será siempre el villano de Star Wars, también encarnó a otros personajes, como a la criatura del Dr. Frankenstein para Jimmy Sangster y Terence Fisher en dos producciones Hammer y un buen número de papeles que incluyen al héroe Green Cross, protagonista de una campaña televisiva de tráfico dirigida a los niños.
Pero además de narrar la vida de Prowse en este documental, el sueño de uno de sus directores, Carlos Cabotá, es el de reparar la gran injusticia que se hizo con el actor y recrear la escena del desenmascaramiento de Darth Vader con Prowse bajo la máscara ¿lo conseguirá? Vean I Am Your Father y lo averiguarán.
GRANDMA (Paul Weitz, 2015)
USA. Duración: 79 min. Guión: Paul Weitz Música: Joel P. West Fotografía: Tobias Datum Productora: Depth of Field / 1821 Pictures Género: Comedia
Reparto: Lily Tomlin, Julia Garner, Marcia Gay Harden, Judy Greer, Laverne Cox, Sam Elliott, Elizabeth Peña, Nat Wolff, Sarah Burns, John Cho, Mo Aboul-Zelof.
Sinopsis: Elle (Lily Tomlin) acaba de romper con su novia Olive (Judy Greer), cuando su nieta Sage (Julia Garner) aparece inesperadamente pidiéndole dinero con urgencia para abortar. Aún dolida por su ruptura sentimental, la abuela Elle y Sage pasarán todo el día intentando conseguir dinero visitando a antiguos amigos, lo que hará que comiencen a desvelarse secretos del pasado.
Road movie atípica, viaje iniciático, Grandma es ambas cosas y mucho más. Además de una comedia deliciosa, muy inteligente y admirablemente interpretada por dos generaciones de intérpretes que se compenetran muy bien. Lily Tomlin, actriz eminentemente televisiva cuyo trabajo en Como eliminar a su jefe (Nine to Five, Colin Higgins, 1980) es posiblemente lo más recordado de su carrera, y la joven y prometedora Julia Garner, a quienes algunos pueden recordar como una de las hermanas de Somos lo que somos (We Are What We Are, Jim Mickle, 2013). Dirigidas por el productor y director Paul Weitz, que debutó con la exitosa American Pie (1999) y que también es el responsable del guión.
Una pieza de orfebrería altamente recomendable.
LIFE (Anton Corbijn, 2015)
Canadá/USA/Aust./Alemania. Duración: 111 min. Guión: Luke Davies Fotografía: Charlotte Bruus Christensen Productora: See-Saw Films / Barry Films / First Generation Films Género: Drama biográfico.
Reparto: Dane DeHaan, Robert Pattinson, Alessandra Mastronardi, Joel Edgerton, Ben Kingsley, Kristen Hager, Kelly McCreary, Sara Waisglass.
Sinopsis: El joven fotógrafo Dennis Stock trata de fotografiar al incipiente actor James Dean con el fin de dar al encargo de la revista LIFE más peso que el de otro simple artículo en la revista. Sin embargo, cuando Jimmy no se resiste, es caótico, y se deja arrastrar por la alegría, el juego y la travesura. Y cuando Dennis no está molesto, está exasperado, tratando de enfocar al esquivo Jimmy – o incluso encuadrarlo. Dejan la energía frenética de Nueva York, y los dos se dirigen a la granja de Indiana, donde Jimmy creció, con el fin de grabar algo de las raíces de Jimmy. Dennis cree que está capturando una estrella en el momento antes de que despegue; de hecho, él está documentando los últimos momentos de intimidad y sencillez que James Dean disfrute jamás. En el proceso del viaje de Hollywood a Nueva York y a Indiana, un profundo afecto e improbable amistad va creciendo gradualmente entre los dos jóvenes.
Del holandés Anton Crobijn recientemente se estrenó en nuestras pantallas El hombre más buscado (A Most Wanted Man, 2014), una de las últimas películas protagonizadas por Philip Seymour Hoffman, pero su labor más prolongada y reconocida ha sido dentro del video-clip y los documentales musicales. Con Life aborda el encuentro de un James Dean a punto de saltar al estrellato con el fotógrafo Dennis Stock, que publicó sus fotos más memorables en la revista Life. Una magnífica película-homenaje que nos lleva al final de la fábrica de sueños, del sistema de estudios. Con Robert Pattinson como Dennis Stock, el joven actor sigue sumando interesantes trabajos a su currículum, que incluye sus dos notables trabajos con David Cronenberg, Cosmopolis (2012) y Maps to the Stars (2014). Por su parte Dane DeHaan, a quien recordamos por su memorable actuación en Chronicle (Josh Trank, 2012), realiza un fidedigno retrato del último rebelde.
NIEBLA (Haemoo, Shim Sung-bo, 2014)
Corea del Sur. Duración: 111 min. Guión: Shim Sung-bo, Bong Joon-ho Fotografía: Kyung-pyo Hong Productora: Lewis Pictures Género: Drama
Reparto: Kim Yoon-seok, Park Yoo-chun, Ye-ri Han, Seong-kun Mun, Sang-ho Kim, Hee-jun Lee, Seung-mok Yoo, In-gi Jeong, Kyung-Sook Jo
Kang (Yun-seok Kim), es el capitán del Junjin, un viejo barco pesquero al que la compañía amenaza en convertir en chatarra. Obsesionado hasta la locura por su nave, como antes que él lo estuvieran el capitán del Bounty o el del Caine, pero con un trasfondo social añadido aceptará, para hacer dinero con el que comprarlo, transportar contrabando de inmigrantes, la ‘pesca de corvinas’ clave como es conocida ese tipo de carga. Junto a la tripulación viviremos las vicisitudes del viaje en una travesía emotiva, pero sin caer en la lágrima fácil, en la que también habrá espacio para el romance, y que tendrá un punto de inflexión que dará pié a situaciones extremas. No queremos desvelar más de esta notable ópera prima del director Sung-bo Shim, tan solo recomendarla encarecidamente, ya que hay pocas cintas tan humanas y emocionantes como Niebla en nuestras carteleras.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 13 de noviembre *
DEUDA DE HONOR (The Homesman, Tommy Lee Jones, 2014)
USA Duración: 122 min. Guión: Tommy Lee Jones, Kieran Fitzgerald, Wesley Oliver Música: Marco Beltrami Fotografía: Rodrigo Prieto Productora: Roadside Attractions / Sabian Films / The Javelina Film Company / Ithaca Género: western
Reparto: Tommy Lee Jones, Hilary Swank, Grace Gummer, Miranda Otto, Sonja Richter, David Dencik, John Lithgow, Tim Blake Nelson, James Spader, Meryl Streep, William Fichtner, Jesse Plemon, Evan Jones, Hailee Steinfeld.
Sinopsis: Nebraska, 1855. Mary Bee Cuddy (Hilary Swank) lleva una solitaria vida en una lejana localidad del medio oeste cuando la Iglesia la elige para llevar de regreso al mundo civilizado a tres mujeres que han perdido la razón. Para ello, cuenta con la ayuda de Briggs (Tommy Lee Jones), un delincuente al que salva de la horca con la condición de que la acompañe en el trayecto. Juntos emprenden este largo y peligroso viaje a través del desierto, desde Nebraska hasta Iowa, un camino en el que tendrán que enfrentarse a todos los peligros de la frontera, luchar contra las inclemencias del tiempo y protegerse de asaltantes e indios.
Este reverso tenebroso de Caravana de mujeres (Westward the Women, William A. Wellman, 1951) es un retrato áspero e inhóspito de aquel oeste que no siempre fue una tierra de oportunidades y en el que parece no haber lugar para el amor. Admirablemente fotografiada, esta historia de redención interpretada por unos magníficos Hilary Swank y Tommy Lee Jones, nos trae a la memoria otras historias de personajes opuestos condenados a entenderse como, sin abandonar el western, Valor de ley (True Grit, Henry Hathaway) o Dos mulas y una mujer (Two Mules for Sister Sara, Don Siegel, 1970). Y todos estos referentes no son gratuitos, ya que estamos ante una de esas películas ‘de las de antes’, que se disfrutan, que emocionan y que, a pesar de aparentar falta de épica, está repleta del heroísmo de aquellos pioneros, perdedores y ganadores, que apostaron por encontrar su lugar en un territorio inexplorado en el que hallar una nueva oportunidad. Deuda de Honor es un gran película que debe hacer callar a todos aquellos que reniegan del cine actual añorando tiempos pasados o que, directamente acusan al cine americano de vender tan solo ilusiones digitales.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 6 de noviembre *
UNA PASTELERÍA EN TOKIO (AN, Naomi Kawase, 2015)
Japón / Francia / Alemania. Duración: 113 min. Guión: Naomi Kawase (Novela: Durian Sukegawa) Música: David Hadjadj Fotografía: Shigeki Akiyama Productora: Coproducción Comme des Cinemas / Nagoya Broadcasting Network / Twenty Twenty Vision, ZDF/Arte / MAM / An Film Partner Género: Drama
Reparto: Kirin Kiki, Miyoko Asada, Etsuko Ichihara, Miki Mizuno, Masatoshi Nagase.
Sinopsis: Sentaro (Masatoshi Nagase) tiene una pequeña pastelería en Tokio en la que sirve dorayakis (pastelitos rellenos de salsa de frijoles rojos dulces llamada «anko»). Cuando una simpática anciana, Tokue (Kirin Kiki), se ofrece a ayudarle, él accede de mala gana, sobre todo porque se lo recomienda la joven Wakana (Kiara Uchida), pero Tokue demostrará tener un don especial para hacer «an». Gracias a su receta secreta, el pequeño negocio comienza a prosperar. Con el paso del tiempo, Sentaro y Tokue abrirán sus corazones el uno al otro para revelar viejas heridas.
Tras haberse estrenado recientemente en nuestras pantallas su anterior cinta, Aguas tranquilas, la japonesa Naomi Kawase vuelve a ellas con esta historia que, en contraste con su anterior filme, se ubica en una gran urbe, cosa que no implica que la japonesa haya cambiado su discurso sobre la vida, la naturaleza y su sentido. En la narrativa de Kawase impera la idea de que la naturaleza es un organismo vivo en el que todos los elementos están conectados entre sí formando un gran todo con el que los humanos podemos entrar en comunión.
Está filosofía (que como bien señala Jordi Costa no es vana ideología new age, sino que rezuma el espíritu del zen) es introducida en Una pastelería en Tokio por la anciana Tokue, ella se mueve en el mundo contemplando todo lo que la rodea, escuchando sus historias, las de los hombres pero también las de las cosas, convencida de que, más allá de si hay un sentido trascendente en la vida, vivimos para influirnos unos a otros, para modificarnos y hacernos mejores. Tokue es el personaje catalizador, su forma de ser inspirará a Sentaro y Wakana dándoles la capacidad de superar sus miedos y de luchar por ver cumplidos sus sueños. Auténtico motor de la historia, la cámara nos habla desde su punto de vista con esos preciosistas planos de las copas de los cerezos en flor, de las gotas de lluvia formando cauces en la calzada (bella imagen que servirá además para marcar el paso del tiempo y las elipsis), de los pájaros cantando… Todos ellos captados por la mirada de la anciana, que no deja de ser la mirada de la propia Kawase, que no se limita a poner su pensamiento en la acción de los personajes, se expresa sobre todo y fundamentalmente con la imagen, con el poder de sus encuadres.
«El encuadre es la porción de realidad elegida con determinada perspectiva, mediante la cual el director expresa en el cuadro su voluntad subjetiva» señalaba Béla Balázs, padre del formalismo ruso, y el cine de Kawase serviría como ejemplo paradigmático de esta definición. El preciosismo de los planos de la nipona no es un mero recurso esteticista ni busca el ornamento banal, cada encuadre es una toma de decisión cargada de sentido narrativo y conceptual. La directora no cae tampoco en la aridez de lo abstracto. Todo lo contrario, su planificación (con mucha querencia por los planos cortos) rebosa fisicidad. Ahí están esos primeros planos recurrentes de la masa de los Dorayakis dorándose en la plancha, nos parece percibir su textura e incluso su aroma y su sabor. Un auténtico festín sensorial es la secuencia de la preparación del anko, una labor tan cotidiana se convierte en sus manos en una mágica aventura, cargada de sentido y de sensibilidad.
Hay que destacar, igualmente, el trabajo de los tres actores protagonistas, que representan también a tres generaciones diferentes que encuentran un punto de coincidencia en su existencia, pues es simplemente impecable. Desde la venerable Kirin Kiki, a Masatoshi Nagase, al que igual pueden recordar por, entre muchas, Suicide Club (Jisatsu sâkuru, 2001) de Sion Sono. Nos ofrecen unas interpretaciones ricas en matices que maridan perfectamente con la minuciosidad de la puesta en escena. Juntos (directora y actores) nos hacen sentir ante una obra perfectamente redonda.
Una pastelería en Tokio es una de esas películas que nos reconcilian con la vida y con el cine. El cine actual (como la vida de hoy) que peca tantas veces de excesiva velocidad, de una aceleración que en vez de inyectarnos emoción cae, paradójicamente, en lo monocorde, casi en la más pura y tediosa monotonía. El tempo pausado de las historias de Kawase las convierte (también paradójicamente, si se quiere) en auténticos volcanes de emoción.
LA PROMESA (Une Promesse, Patrice Leconte, 2013)
Francia / Bélgica Duración: 95 min. Guión: Patrice Leconte, Jérôme Tonnerre (Novela: Stefan Zweig) Música: Gabriel Yared Fotografía: Eduardo Serra Productora: Fidélité Films / Scope Pictures Género: Drama romántico.
Reparto: Rebecca Hall, Alan Rickman, Richard Madden, Maggie Steed, Christelle Cornill, Shannon Tarbet, Toby Murray, Jean-Louis Sbille, Jonathan Sawdon.
Sinopsis: Alemania, año 1912, poco antes de la Primera Guerra Mundial. Un joven licenciado de origen humilde se convierte en secretario y persona de confianza de un rico empresario del acero. A medida que su relación laboral se estrecha, el joven deberá acudir frecuentemente al domicilio del empresario, allí conocerá a su bella y reservada mujer mucho más joven que el marido. Entre ellos surgirá una relación pasional tan secreta como platónica, ya que el joven no se atreve a revelar sus sentimientos, temeroso de comprometer su trabajo de una parte, y de no ser aceptado y correspondido, de la otra. Cuando él es enviado a México por intereses de la empresa, ambos jóvenes se confiesan la verdad y se prometen que se unirán cuando él regrese. Una ausencia que había de ser de dos años se ve alargada por la Gran Guerra y sus consecuencias poniendo a prueba su amor.
Conocí a Patrice Leconte con Monsieur Hire (después he sabido que esa película marcaba un antes y un después en su cinematografía) y aunque el olvido ha borrado mucho, recuerdo todavía mi íntima conexión con el extraño y aparentemente frío personaje que le da título. Recuerdo más de El marido de la peluquera (1990) quizás porque su banda sonora se convirtió en uno de mis estándares musicales de aquella época (como anécdota compré en Discos Castelló una carísima grabación del score completo en una edición de la que nada sabía Nyman y que el propio compositor adquirió en la misma tienda después que yo). Y fui siguiéndole la pista (a Leconte) hasta abandonarle en Ridicule (1996), algo me había ido desencantando de él. Quise recobrarle durante el Festival de Sitges con la halagadísima cinta de animación Le magasin des suicides (2012), pero uno de esos típicos retrasos de El Retiro me lo impidió. Así que es La promesa la que me ha llevado hasta él casi veinte años después de nuestra despedida, y…. mi conclusión es que Leconte no es Ophüls.
Por alguna extraña razón conecto estrechamente con la sensibilidad finisecular. Y me refiero, claro está, al fin del siglo XIX (que no fue en 1900, sino en 1918, pero esa es otra historia). Algo de su estética decadente se acomoda a mi gusto como un guante. La Belle Époque fue luminosa, pero a la vez rezuma melancolía, esa especie de tristeza reconfortante, pues comprende lo efímero de la existencia dejando abierta, sin embargo, la posibilidad de un sentido trascendente que puede estar ahí aún cuando permanezca inalcanzable para nosotros. El fin de siglo tuvo muchas voces, pero una de las más representativas (para mí) es la de Stefan Zweig. Y, precisamente, la última película de Leconte adapta (libremente) un relato del austríaco: El viaje al pasado (Reise in die Vergangenheit); una historia de amores contrariados sin final feliz. En la novela, los amantes se dan cuenta tras su reencuentro de que su amor, pese a que ya no tiene impedimentos, es irrecuperable.
Leconte no está a la altura de la tragicidad de Zweig. Aunque su diseño de producción es impecable, aunque saca gran partido de un vestuario cuidadísimo y amado por la cámara que lo usa para transmitir los sentimientos de los protagonistas, aunque los actores ponen gran empeño en interpretar todos los matices de sus sentimientos, el filme no logra traducir el espíritu del relato al que le cambia incluso la conclusión. Forzar la historia para llegar a un happy end supone no haber comprendido nada de la misma, ni es fiel a la sensibilidad de la época en la que fue ideada ni, menos aún, sabe extraer su condición universal (amores contrariados los habrá siempre).
Así, la obra de Zweig en manos de Leconte se convierte en un folletín trasnochado con el que es imposible empatizar. Por su temática y su desarrollo, es inevitable pensar en el magnífico trabajo de Scorsese con La edad de la inocencia (The Age of Innocence, 1993), una novela de Edith Warton que tiene muchos puntos en común con esta de Zweig. Y, por supuesto, pensamos también en la obra maestra sin discusión que es Carta a una desconocida (Letter from an Unknown Woman, 1948) de Max Ophüls (sobre una novela corta del mismo Zweig). Comparaciones que empequeñecen todavía más La promesa y nos (me) llevan a experimentar la decepción por no haber visto cumplidas las expectativas que apriori despertaba el filme.




























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