Archivo
Una entrevista con Javier G. Romero: El cine en la sangre
Javier G. Romero es responsable de Quatermass, publicación que comenzó como fanzine y se reinventó número a número convirtiéndose en lo que conocemos ahora: lujosos libros monográficos editados en gran formato que analizan exhaustivamente cine fantástico y de terror por nacionalidades. Tuve la fortuna de descubrir esta publicación mediante la revista Fangoria, entonces editada en España por ediciones Zinco. Ese primer número de Quatermass, el cero, con fecha de publicación junio de 1993, tenía un formato A5 y todo su contenido en blanco y negro. Su aspecto era superior a la media de fanzines (portada en color, lomo…) y sus interesantes artículos eran tratados con erudición y seriedad. Entre sus contenidos figuraban entrevistas a Álex de la Iglesia y Paul Naschy, un dossier Quatermass donde se analizaban los films de la serie, y un artículo sobre películas de caníbales. Este primer número fue seguido en febrero de 1994 por uno que superaba de largo la primera entrega con, entre otros, un extenso artículo sobre El planeta de los simios, una entrevista de Joe Dante a Vincent Price y como en todos los números, una sección dedicada a las bandas sonoras realizada por el hermano de Javier, Ángel, auténtico especialista en la materia.
Con el tercer número (octubre 1994), Quatermass cambia de formato pasando a editarse en A4, con mejor papel y apariencia profesional, comenzando también, por desgracia, las largas esperas entre número y número. Sus 114 páginas reunieron contenidos difícilmente superables, entre ellos una enternecedora entrevista a Peter Cushing y dos estupendos artículos en profundidad sobre Freaks (a cargo de Borja Crespo) y Tiburón (realizado por el propio Javier).
Para poder adquirir el siguiente número hubo que esperar todo un año, y aunque llegó con algunas páginas de menos respecto al anterior (84 páginas), la espera valió la pena, destacando un artículo sobre Amando de Ossorio y su ciclo de los Templarios. Este tercer número sería el último editado en formato revista.
El 4-5, publicado siete años después (otoño de 2002), resultó ser una grata sorpresa al tratarse de un imprescindible libro a todo color dedicado integramente al cine fantástico español, en el que además de entrevistas y artículos son analizados 112 títulos por todo un plantel de colaboradores de lujo. Una aventura que se repitió en el siguiente tomo (nº 6, verano 2004), aunque centrado en esta ocasión en el cine fantástico británico. Todo un lujo que seguirá en ascenso con la publicación del séptimo y, hasta ahora, último número de Quatermass (invierno 2008) centrado en el cine fantástico italiano.
Largas esperas dulcificadas en parte por catálogos especiales dedicados al Ciclo de Cine Fantástico de Bilbao, que se encargó de organizar Quatermass de 1995 a 1999, así como otros destinados al concurso de fanzines de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, que si bien no saciaban al seguidor, servían al menos para dar señales de vida y de continuidad de la publicación.
Por su parte Javier también colabora en numerosos proyectos ajenos, como en los libros El cine fantástico y de terror de la Universal, El cine fantástico y de terror alemán, Cine fantástico y de terror español 1984-2004 y American Gothic (todos editados por el Festival
de cine fantástico y de terror de San Sebastián). Además de otros volúmenes como El demonio en el cine (Valdemar), El giallo italiano (Nuer), Jess Franco (Profondo Rosso), Juan Piquer Simón, mago de la serie B y Los mundos perdidos de Willis O’Brien (ambos de Museo Fantástico) y también coordina los dos tomos editados por Peor Imposible: Hecho en Europa y Bolsilibro & cinema bis.
Toda una larga trayectoria que demuestra el amor de Javier por el cine fantástico y que se amplía hacia otros géneros con el nuevo fanzine Cine-Bis, que recupera a todo color el primer formato de Quatermass y del que está a punto de salir su segundo número. Todo ello sin olvidar su presencia en la red por medio del blog Expediente Quatermass.
Así que, a la espera del nuevo Quatermass (pues Cine-Bis no es sustituto de aquel) hemos querido hablar con Javier G. Romero sobre su ya larga dedicación a escribir sobre nuestro cine más querido en esta…
ENTREVISTA A JAVIER G. ROMERO
¿Cómo nace el fanzine “Quatermass”?
Mi relación con el fandom comenzó de manera muy curiosa. A mediados de los 80 empecé colaborando en el fanzine “Les ami(e)s de Stephen King”, que editaba en París Jacqueline Caron, y que como su propio título indica estaba consagrado al famoso escritor, tanto a sus novelas como a las adaptaciones cinematográficas. Contacté con Jacqueline a través de un anuncio que publicó en el nº 78 de la revista francesa “L’Écran Fantastique”, y desde entonces le enviaba artículos, que yo mandaba traducir al francés, e incluso ilustraciones, algunas de las cuales se usaron como portada. Recuerdo que en enero del 89 el periódico yanqui “The Overlook Connection” reprodujo, por cierto, mi portada para el nº 10, lo cual me hizo una ilusión enorme, como puedes suponer. A todo esto añádele que desde siempre fui un ferviente admirador de la revista “Terror Fantastic”, que igualmente me gustaba mucho el “Famosos Monsters del Cine” editado por Garbo y que además solía comprarle a Manolo Valencia su mítico “2000 Maníacos” (se pagaba por giro postal; no existían ni internet, ni Paypal, ni nada, todo eso era ciencia-ficción). Por añadidura, en los 80 eclosionó en España el fenómeno de los videoclubs, por lo que infinidad de títulos más o menos legendarios se hicieron accesibles. Yo estaba ya muy predispuesto hacia el fantástico gracias a aquellos ciclos de cine de terror que emitía TVE en los años 70, los grandes clásicos de la Universal, Karloff, Lugosi, Lon Chaney… Entre unas cosas y otras, cayeron también en mis manos otros fanzines míticos, como el “Morpho” de Carlos Aguilar, el “Transylvania Express” de Salvador Sainz, el “Tenebrae” de Eduardo Escalante Ávila (a quien había propuesto un artículo sobre Chuck Connors, que nunca vio la luz pues el fanzine dejó de publicarse), el “Aullidos” que editaba Licántropos Asociados, bajo cuyo epígrafe se hallaban Carlos Díaz Maroto, Manuel Aguilar, Eugenio Sánchez y el propio Escalante… Sin olvidar, ya a nivel profesional, las primeras etapas de “Fantastic Magazine” y la edición española de “Fangoria”. Y así, por fin, me decidí a editar mi propio fanzine. Como entonces no tenía nada que mostrar para captar escritores, opté por sacar un anuncio en la prensa local bilbaína solicitando
redactores para una nueva publicación especializada en cine. La respuesta fue muy buena, y cada día, después del trabajo, iba quedando en un bar con los candidatos a quienes entrevistaba mientras nos tomábamos un café. De aquí salió el equipo original de lo que sería “Quatermass”, cinco escritores entonces poco conocidos, excepto quizá Josu Olano y Borja Crespo, que empezaba a despuntar; a ellos se sumaron Aitor Guezuraga, Iñigo Ruiz de Oña y Ángel García Romero, que de todos actualmente es el que aún perdura en mis publicaciones. El éxito del fanzine fue fulminante y con los beneficios se iba autofinanciando. Además, se me ocurrió una campaña promocional a base de carteles con los que empapelábamos Bilbao, en los que íbamos dosificando la información: cada equis tiempo los cambiábamos por otros más y más explícitos conforme se acercaba la fecha de lanzamiento del primer número. Lo cierto es que en aquella etapa pionera, llena de ilusión, todos disfrutábamos muchísimo. Y esto ocurría en 1993.
¿Por qué durante su andadura «Quatermass» ha tenido diferentes editoriales y distribuidoras?
Se trata de una evolución lógica. “Quatermass” ha ido creciendo y tocando todos los formatos, desde sus orígenes como fanzine, hasta los actuales tomos monográficos, pasando por el de prozine y revista. Entonces, cada uno de estos “ciclos de vida” ha generado las correspondientes alianzas con otros profesionales. Por ejemplo Fernando Tarancón, de Astiberri Ediciones, contactó conmigo y me propuso coeditar un “Quatermass”, lo cual me pareció una propuesta estupenda, pues yo le conocía ya personalmente y él mismo había editado un par de fanzines, si bien centrados en el cómic, que es su especialidad. Gracias a su colaboración pude sacar sin mayor demora el ejemplar que preparaba entonces, la Antología del Cine Fantástico Español, número con el que comencé la etapa de tomos monográficos. Con Astiberri hice también el dedicado al fantástico británico. “Quatermass” había crecido: formato grande, cientos de páginas a color, miles de fotografías, colaboración de escritores internacionales… Así que el siguiente número, la Antología del Cine Fantástico Italiano, que exigía una inversión económica muy importante, lo coedité con la empresa que impulsó el Festival Internacional de Cine Clásico de Granada – RetroBack. El resultado ha sido el libro más completo sobre el fantástico transalpino editado en lengua española: casi 400 páginas en color, 1.700 fotografías, un equipo de 50 escritores de todo el mundo (de España, Italia, Francia, Reino Unido, Japón…), amplias entrevistas exclusivas a mitos del calibre de Dario Argento, Lamberto Bava, Michele Soavi, Barbara Steele, Erika Blanc, Rosalba Neri, Sergio Stivaletti, Corrado Farina, Pupi Avati, Renato Polselli, Luigi Cozzi, Ruggero Deodato, John Phillip Law… Fue un trabajo titánico como pocas veces se ha emprendido en un libro de cine en este país, del cual por fortuna estoy muy satisfecho. Aunque resultó especialmente agotador. Por lo tanto, esos cambios que mencionas obedecen al desarrollo de la publicación y al nuestro como personas. Es decir, intentamos evolucionar hacia un cierto grado de madurez ética, artística, profesional. Es la propia vida, las propias experiencias, las que nos llevan hacia adelante.
Tuviste una desagradable experiencia cuando te plagiaron un artículo ¿Nos cuentas qué sucedió y como terminó la cosa?
Entiendo que este asunto despierte cierto morbo; al fin y al cabo, no es nada habitual en el fandom que una publicación modesta como lo era la nuestra al principio de su andadura, se enfrente a una revista profesional de gran tirada, hasta el extremo de llevarla ante los tribunales. Corrígeme si me equivoco, pero que yo sepa no conozco otro caso similar de “fanzine versus revista” que haya terminado en juicio, al menos en este país. Todo esto pasó hace mucho tiempo, en 1999: aquella revista madrileña, hoy extinta, plagió un artículo de 18 páginas, sobre la saga de “El planeta de los simios”, que yo mismo había escrito en “Quatermass” cinco años antes. Contraté a un bufete bilbaíno especializado en propiedad intelectual y ellos se encargaron de todo. Lo curioso fue que el plagio venía firmado por el propio director de la revista, cuyo nombre obviaremos piadosamente, ya que en la actualidad el hombre continúa en el negocio de la edición de libros de cine, y, como suele decirse, “ya ha saldado sus cuentas con la sociedad” (o al menos conmigo). El juicio duró tres años y medio, nada menos, y la parte demandada arremetió con toda su artillería, enterrándome bajo un recurso tras otro, intentando así alargar el proceso hasta el infinito y que yo desistiera. Supongo que, en su arrogancia, no entendían cómo un simple fanzine, surgido de la nada, se atrevía a plantarles cara. Al fin se les sentenció a pagar la correspondiente indemnización y a hacerse cargo de las costas totales de un juicio que ellos mismos habían contribuido a encarecer hasta el absurdo. Incluso la revista “Interviú” habló del asunto, ya que en aquellos años el tema de los plagios estaba de moda a raíz del que presuntamente había cometido Ana Rosa Quintana con su novela “Sabor a hiel”.
¿Por qué decides cambiar el formato a tomos monográficos?
Como te he comentado antes, la propia evolución de “Quatermass” me ha llevado, número a número, a ir un poco más allá, a intentar mejorar cada nueva entrega. Además, conforme la publicación ha ido
haciéndose un hueco y alcanzando notoriedad entre los aficionados, ha suscitado así mismo el interés de los profesionales, que han ido involucrándose con agrado en el proyecto. Siempre ha estado en mi ánimo cuidar hasta los menores detalles de “Quatermass”. A nivel técnico, por ejemplo, ya desde el número 0 quise que el fanzine tuviese encuadernación en rústica, con lomo, y portada a todo color. De igual modo, he puesto un especial cuidado en el diseño y la maquetación, hasta llegar a encargarme yo mismo de esta faceta. “Quatermass” es un proyecto muy personal que desde el principio ha obedecido a mi propia visión, siempre he tenido en mente hacer la publicación que a mí, como lector, me hubiera gustado adquirir. Por esta razón doy una gran importancia a cada ingrediente, ya sea técnico o artístico, desde la búsqueda de material gráfico, hasta el tipo de papel. Y, por supuesto, los escritores: por las páginas de “Quatermass” ha pasado cerca de un centenar de autores de todas las nacionalidades, desde gente que empieza hasta veteranos curtidos, todos con el denominador común de la profesionalidad y el talento. En este sentido, para mí es un placer contar con algunas de las mejores firmas de este país, y del extranjero, autores a los que siempre he admirado y que ahora forman parte del equipo habitual. Entonces, pasar de una publicación con contenidos generalistas sobre cine fantástico a los actuales tomos monográficos me parecía de lo más lógico para ir cubriendo con el mayor detalle cada aspecto del género.
¿Qué tal fue con el Festival de cine de Bilbao que organizaste? ¿Por qué terminó?
Aquí, si me lo permites, he de corregirte: el certamen no ha terminado. Continúa su andadura con buena salud. De hecho, este año 2014 ha celebrado su vigésimo cumpleaños con diversos actos especiales. La idea del festival se me ocurrió como prolongación de las actividades de “Quatermass”; al año siguiente de editar el primer número, redacté un proyecto bastante detallado y lo presenté al Área de Cultura del Ayuntamiento de Bilbao, en busca del apoyo necesario para sacarlo adelante. Les pareció una idea estupenda y, así, en abril del 94, surgió la primera Semana de Cine Fantástico de Bilbao. Durante las dos primeas ediciones el Ayuntamiento se limitó a un papel de colaborador, y al tercer año, cuando comprobaron que el certamen funcionaba bien y obtenía cierto respaldo de público y mediático, decidieron sumarse a la organización junto con “Quatermass”. Yo dirigí la Semana durante su primer lustro de vida, cinco años bastante duros en el sentido de que había que levantar y
poner en rodaje un festival partiendo de cero. Además, en Bilbao el único certamen cinematográfico que había entonces era el Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje, del que, por cierto, llegué a formar parte de su comité de selección algún tiempo después y durante varios años. En cualquier caso, la experiencia de la Semana, que a partir del sexto año pasó a llamarse Fant, ya bajo el sello exclusivo del ayuntamiento, fue muy positiva e intensa, y me siento orgulloso de haber legado a mi ciudad, Bilbao, un certamen de estas características, que aún hoy, veinte años después, sigue en marcha. Durante mi etapa recuerdo con gran cariño la visita de grandes del género como Paul Naschy, Jesús Franco o Chicho Ibáñez Serrador, a quienes homenajeamos, e incluso de jóvenes cortometrajistas que pronto pasarían al largo, como Jaume Balagueró, Nacho Cerdá, Koldo Serra, Norberto Ramos del Val, Juan Antonio Bayona… Entre otros cineastas, también invitamos a Óscar Aibar, y en cuanto a escritores cinematográficos igualmente organizamos mesas redondas con profesionales como Carlos Aguilar, Jesús Palacios, Rubén Lardín, Jesús Parrado… En la actualidad, el Ayuntamiento saca a concurso público la organización del Fant, y así, cada dos años, lo coordina una asociación cultural o gestoría diferente.
¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción desde que entraste en este mundo? (me refiero al fandom)
El fandom me ha dado muchísimas satisfacciones. Entre ellas la oportunidad de encaminar mis pasos profesionales hacia la escritura, la edición de publicaciones y el diseño/maquetación, facetas en las que me hallo sumamente cómodo. Además, el contacto directo con los lectores y aficionados que propicia “Quatermass” es impagable; y no digamos el conocer a tantos otros profesionales del gremio, con inquietudes y aspiraciones muy similares. Aunque también es cierto que existen envidias y rencillas absurdas de gente que pretende enturbiar el buen ambiente del fandom. A éstos, que son pocos, mejor les olvidamos, que la vida es corta. En cualquier caso, gracias a “Quatermass” he tenido la ocasión de conocer y trabar amistad con algunos de los grandes cineastas del fantástico patrio: Paul Naschy, Jesús Franco, Amando de Ossorio, Ibáñez Serrador, Eugenio Martín, Jorge Grau, Raúl Artigot… todos grandes personas, con sus virtudes y defectos, pero inolvidables. Compartir tiempo y charlas con estos y otros cineastas cuyas obras tan buenos ratos me han hecho pasar ha sido, sin duda, un auténtico privilegio.
A propósito de este tema, ¿a quién te hubiera gustado conocer o entrevistar y no ha sido posible?
Hay muchísimos cineastas que admiro y que quizá nunca llegue a conocer. De todas formas, me quedo con aquellos con los que he coincidido, de manera más o menos prolongada en el tiempo y con diferentes grados de amistad. Aparte de los que he citado, también añado a Dario Argento, Pupi Avati, Francesco Barilli, Curtis Harrington, Ernest Borgnine, la encantadora Caroline Munro… No sé, he conocido a muchos, y de todos guardo un entrañable recuerdo, incluido, y de manera especial, el gran John Phillip Law, una persona excepcional, cuya biografía, “John Phillip Law. Diabolik Angel”, escrita por Carlos Aguilar y Anita Haas, con prólogo del mismísimo Ray Harryhausen, tuve el placer de editar en 2008. Un libro por el que tengo, como es lógico, un enorme cariño, y en el que el propio
John colaboró de manera muy activa, con enorme ilusión, hasta pocos días antes de su fallecimiento.
Supongo que estarás realizando otro “Quatermass”. ¿Tendremos que esperar mucho?
Para contestarte a esto tengo que hacer referencia a varias de las respuestas anteriores. Pero, por centrar la cuestión, te diré que tras los primeros números estaba convencido de que en adelante todo iría como la seda, que el proceso de confección de “Quatermass” ya no tendría ningún misterio para mí y que, a partir de un momento dado, cada nuevo número saldría sin mayores contratiempos debido a la experiencia acumulada. Nada de eso. Al ir creciendo y ampliándose el concepto de la publicación, cada nuevo “Quatermass” ha resultado más complejo que el anterior, en todos los sentidos: por ejemplo, y para que te hagas una idea, entre el equipo pionero de cinco redactores y la
asamblea de cincuenta autores del “Quatermass” especial Italia hay una diferencia logística abismal. Contactar con cada uno de ellos en su propio idioma, realizar las traducciones y adaptaciones de los artículos, buscar el ingente material gráfico (para ese “Quatermass” terminé escaneando cerca de 4.000 imágenes, de las que finalmente se usaron 1.700), acordar fechas con los cineastas, técnicos y actores entrevistados… Todo el tema de facturación, pagos a los colaboradores, imprentas… Una locura. Y de la mayor parte de estas gestiones me encargo yo personalmente, además de diseñar/maquetar, escribir mis propios artículos, hacer las correcciones ortotipográficas, gramaticales y de estilo… Sin contar con trabajos de redacción o maquetación que llevo a cabo para periódicos, revistas, fanzines y libros de otros editores. Así que, respondiendo a tu pregunta, te diré que, en efecto, “Quatermass” tiene su propio ritmo, llámalo “sosegado” si quieres, pero me gusta dedicar a cada cosa su tiempo para evitar en lo posible chapuzas o trabajos hechos de cualquier manera. Y en cuanto al nuevo “Quatermass”, llevo trabajando en él desde hace un par de años, recopilando información, películas, fotografías, etc., como paso previo al contacto con los escritores.
¿Recientemente has lanzando “Cine-Bis”, nueva publicación paralela a «Quatermass»? ¿Qué diferencias hay entre ambas?
Está claro que tanto “Quatermass” como “Cine-Bis” caminan por senderos paralelos, pero no idénticos: ambas publicaciones indagan en el cine de género, pero de manera complementaria; en el caso de la primera centrándose en exclusiva en el cine fantástico, mientras que la segunda ahonda en una globalidad de géneros, en ambos casos mediante un enfoque que intentamos sea riguroso a la par que ameno. No se trata de asustar a los lectores con ladrillos semióticos e incomprensibles, sino de captar su atención y apelar a su memoria cinéfila a través de textos bien trabajados y que supongan aportaciones atractivas. Para hablar de lo de siempre, y como siempre, mejor ni molestarse. De ahí que ambas publicaciones conecten bien con el interés de aficionados y profesionales, pues saben que nos esforzamos por ofrecer una visión lo más completa posible de cada tema, ofreciendo un alto nivel de implicación, investigación y reflexión personal de los autores. Todo ello en base a un nivel de exigencia, con criterios formados y bien argumentados. En cuanto a contenidos, en las páginas de “Cine-Bis” tendrán su espacio todos los géneros cinematográficos, no sólo el fantástico, el terror y la ciencia-ficción; también el policíaco, el western, el bélico, la comedia, el musical, el melodrama, el cine de aventuras, el erótico… Ya desde la propia portada dejo claros los objetivos del fanzine, y por eso debajo del título he añadido una leyenda en cinco idiomas (español, italiano, inglés, francés y alemán) a modo de declaración de intenciones: “Cine de género alrededor del mundo”. Además, la fabulosa acogida del nº 1 ha desbordado todas las previsiones y he tenido que imprimir otras dos ediciones más de este número inicial, en el que han convivido desde el cine de terror filipino hasta la Blaxploitation, pasando por sendas entrevistas exclusivas a Fernando di Leo y Helga Liné, un estudio de la inquietante película checa “El incinerador de cadáveres” (1968), un acercamiento a la obra del cineasta francés Alain Corneau, la ciencia-ficción apocalíptica de los 70 o las películas italianas sobre la mafia adaptadas de las novelas de Leonardo Sciascia… Naturalmente, este eclecticismo temático da pie también a presentar un apartado fotográfico espectacular, que he seleccionado con muchísimo cariño, dentro de una maquetación a todo color.
«Quatermass» también se ha adaptado a las nuevas tecnologías, ¿cómo te planteas tu blog «Expediente Quatermass»?
Siempre he sido un poco reacio al boom de las redes sociales, me parecían una pérdida de tiempo y fuente de cotilleos y banalidades. Sin embargo, reconozco que de un tiempo a esta parte, y tras comentarlo con amigos y colaboradores, he visto las posibilidades que ofrecen a nivel de promoción de publicaciones, además de facilitar un contacto directo con otros colegas y con los propios lectores y aficionados. A partir de ahí abrí un perfil en Facebook e inauguré mi blog, ambos encaminados a la difusión del Cine. En el blog añado así mismo otros temas culturales, como literatura y cómic, pero centrándome sobre todo en el Séptimo Arte. Lo actualizo de vez en cuando, no quiero que me esclavice o me condicione, ni vivir única y exclusivamente para alimentar el blog. Añado nuevas entradas según el tiempo libre que tenga o las materias que considere de interés. Por ejemplo, cuando falleció Patty Shepard le dediqué a la actriz un extenso artículo en dos partes donde procuré reflejar múltiples detalles poco conocidos de su vida, sin dejar de lado ni a sus padres ni a su hermana, también actriz,
ni a su marido, Manuel de Blas. De igual modo suelo incluir alguna entrevista, en este caso a Carlos Aguilar, a propósito de la salida de algunos de sus estupendos libros; también reseñas de películas, no necesariamente de actualidad, sino aquellas que por una razón u otra hayan captado mi atención, o sobre cómic, como el texto que dediqué a la increíble serie de ciencia-ficción “El mundo futuro” de Boixcar.
¿Qué opinas de las publicaciones vía online?
Me parece estupendo. Las nuevas tecnologías propician que se edite también en ese formato digital y hay algunas publicaciones “virtuales” francamente buenas, con un look absolutamente profesional. No obstante, pienso que existe una sensación generalizada de hartazgo en torno a la masificación de webs y blogs en internet, cuya proliferación satura la red y crea un estado general de confusionismo, de caos, donde se multiplica la información sin contrastar y los textos mediocres sepultan los trabajos de valor firmados por autores de talento. Internet es un medio absolutamente democrático, para lo bueno y para lo malo. Cualquiera puede hacerse un blog y soltar cuantas tonterías le apetezcan; como eso no puede evitarse, es función del usuario aprender a discriminar entre lo infame y lo válido. Hay webs magníficas y blogueros muy buenos que se molestan en aportar algo más que el simple chascarrillo, lo cual tampoco está mal, no pienses que abomino de los enfoques informales o gamberros; pero creo que podemos exigir algo más que el tópico y el lugar común que nada aportan. Porque, y está absolutamente comprobado, un sector de usuarios se topa con ese nivel general de pobreza y zafiedad, y va asimilándolo como algo natural, de tal suerte que cuando les pones un buen texto delante lo despachan con abulia y desprecio, sin hacer el menor esfuerzo por valorarlo de forma constructiva. Es una pena que, en determinados casos y cuestiones, estemos alcanzando ese nivel de embrutecimiento donde la caspa es magnífica y la calidad “una basura”. En realidad contribuyen a esto también la mayoría de los medios, con la televisión y determinado tipo de prensa en cabeza. Y así nos luce el pelo: a la cola de Europa en cuanto a la formación intelectual de las jóvenes generaciones. Escalofriante.
Pero claro, muchos de los que tenemos cierta edad preferimos el papel ¿Qué te parece el nuevo revival del fanzine?
Maravilloso. Al fin y al cabo yo provengo del fandom y me siento orgulloso de estos orígenes. Por lo tanto, que en la actualidad esté eclosionando una nueva época dorada del papel tiene su lógica, en parte propiciada por ese hastío que provoca la profusión digital de publicaciones y blogs, pero también porque existe un ánimo por volver a la pureza de los orígenes, bien es cierto que apoyado en las nuevas técnicas de diseño e impresión. Pero, si te das cuenta, la mayoría de quienes estamos haciendo resurgir el fanzine en papel pasamos ya de los cuarenta, o incluso nos acercamos a los cincuenta. Espero que el ejemplo cunda entre los más jóvenes, aunque tienden al universo web, que es con lo que han crecido y lo que conocen. De todas formas el papel posee una fuerza “física”, un halo incluso romántico, hasta “contestatario”, del que carece internet: no hay más que ver los fanzines, tanto veteranos como recién llegados, que comparten espacio ahora mismo: maravillas como “Monster World”, “Exhumed Movies”, “El Buque Maldito”, “2000 Maníacos”, “Puppets and Clay”, “Amazing Monsters”, “La Configuración del Lamento”, “El Club de los Monstruos”… Así que desde aquí animo a todos aquellos con inquietudes a que las plasmen en papel y se unan a esta larga e ilusionante tradición de fanzines que tanto nos ha hecho, y hace, disfrutar.
Ya para terminar, ¿Nos dices algunos de tus títulos favoritas del Fantaterror español?
Hay una serie de títulos de la época clásica del fantástico ibérico que me entusiasman: las dos películas de Chicho, “La residencia” (1969) y “¿Quién puede matar a un niño?” (1975); dos estupendas de Jorge Grau, “Ceremonia sangrienta” (1972) y “No profanar el sueño de los muertos” (1974); varias buenísimas de Eugenio Martín, “Hipnosis” (1962), “Pánico en el transiberiano” (1972), “Una vela para el diablo” (1973); una de Javier Setó, magnífica, “La llamada” (1965); varias de las que Jesús Franco firmó durante los años 60, alguna de las dirigidas por Jacinto Molina, “El buque maldito” (1973) de Ossorio… No te voy a engañar, tengo especial debilidad por esa etapa del fantaterror. E incluso hasta las peores me suscitan algún interés. De las más modernas me agradan “Abre los ojos” (Alejandro Amenábar, 1997), “Memorias del ángel caído” (Cámara y Alonso, 1997), “El corazón del guerrero” (Daniel Monzón, 1999), “Intacto” (Juan Carlos Fresnadillo, 2001), “Nos miran” (Norberto López Amado, 2001), “[Rec]” (Balagueró & Plaza, 2007), “Los cronocrímenes” (Nacho Vigalondo, 2007), “La habitación de Fermat” (Piedrahita & Sopeña, 2007), “Paintball” (Daniel Benmayor, 2008), “Fin” (Jorge Torregrossa, 2012), “Los últimos días” (Álex & David Pastor, 2013), “Retornados” (Manuel Carballo, 2013)…
…Y algunas de las películas que vengan, ya que afortunadamente se sigue haciendo cine de género fantástico en todo el mundo. Está en boga para placer de cinéfilos que compaginan películas recientes con grandes clásicos y oscuras perlas olvidadas. Que disfrutan, analizan, coleccionan y escriben sobre ellas. Como usted y como yo. Como Javier, con el que nunca he coincidido en persona, pero con el que me carteo desde ese lejano número cero. Cartas de papel que siempre contestó e incluso publicó en Quatermass. Y ahora desde aquí. Desde este mundo virtual donde sigue igualmente siendo detallista y dedicado. Y es que es ya una larga andadura mostrándonos y contándonos lo que le dicen las películas. Viviendo el cine y compartiéndolo con nosotros. Con el cine en la sangre.
(Fotos: archivo Javier G. Romero)
El pato Donald cumple 80 años
|
||||
|
Algunos datos sobre el Pato Donald
|
Pura fantasía: Los mundos perdidos de Willis O’Brien
Nos gusta, y mucho, el pequeño gran festival que se celebra en Castellón, Fantasti’CS, que va por su cuarta edición y de cuya historia y última edición les hablamos ya largo y tendido en este artículo, así que no nos repetiremos. Pero queremos destacar el especial cuidado que sus responsables ponen, además de en el cine, en la literatura de género fantástico, lo que les lleva también a editar un libro en cada edición que aúna esas dos disciplinas artísticas. Si en 2012 se homenajeó a un director autóctono con el libro Juan Piquer Simón, mago de la serie B, que acaba de agotar su segunda edición, en la edición de 2013 le tocó el turno a uno de los responsables de que muchos nos rindiéramos al fantástico con Los mundos perdidos de Willis O’Brien, una monumental obra dedicada al que fue uno de los pionero de los efectos especiales y responsable de hacer creíble King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) de cuyo estreno acaban de cumplirse 80 años.
Willis O´Brien nació en Oakland en 1886. En 1914 descubrirá las técnicas de la animación y realizará diversos cortometrajes para Edison. Más tarde trabajará en El mundo perdido (The Lost World, Harry O. Hoyt, 1925) cuyo guión será un antecedente de King Kong, film con el que logrará en 1933 fama internacional gracias al misterio de sus innovadores efectos especiales, que le convirtieron en un verdadero mago. Gran especialista en la animación stop-motion, O´Brien dio vida a toda clase de dinosaurios, gorilas gigantes y animales prehistóricos en la gran pantalla. Después de King Kong, su mayor éxito, O´Brien se debatió entre tragedias personales y una multitud de proyectos abortados. Aún con todos esos contratiempos, consiguió un merecido Oscar por su trabajo en El gran gorila (Mighty Joe Young, Ernest B. Schoedsack, 1949) y trabajó en la industria cinematográfica hasta su muerte en 1962.
En las amenas 210 páginas profusamente ilustradas de este libro, además de dar un paseo por la biografía del homenajeado, sus trabajos y proyectos no realizados, viajaremos a mundo perdidos, veremos King Kong desde varios puntos de vista, sus secretos y curiosidades, así como las pifias. Leeremos las reacciones que ocasionó en la prensa de la época, revisaremos el mito de la bella y la bestia, tan presente en esta película, y recordaremos a Fay Wray, la bella por antonomasia. También habrá recuerdos personales y echaremos un vistazo a los hijos bastardos y las imitaciones, muchas veces risibles, de nuestro peludo amigo, sin olvidar la influencia en otros medios como el cómic. No faltará a la cita Ray Harryhausen, su alumno más aventajado, con entrevista inédita incluida, así como un revelador artículo sobre el stop-motion.
Un precioso y exhaustivo libro a todo color editado en formato A4 con prólogo de Miguel Fernando Ruiz de Villalobos en el que han colaborado un buen grupo de especialistas coordinados por Jorge Juan Adsuara: Javier G. Romero, Narcís Ribot, Rubén Higueras, José Luis Salvador, Jesús Parrado, Miguel Ángel Plana, Joaquín Vallet, José Ángel de Dios, Domingo Lizcano, Enrique Torres, Salvador Sainz, David García, Adrián Encinas, Javier Ludeña y el que desde aquí les cuenta todo esto, que está más que orgulloso de figurar en esas páginas junto a tan destacadas plumas.
El libro, que como los buenos vinos ha tenido una lenta maduración, ya está disponible por la muy ajustada suma de 18 euros+gastos de envío en la siguiente dirección: edicionesmuseofantastico@gmail.com, así como en la tienda Freaks de Barcelona y la librería Argot de Castellón.
INDICE DE LA OBRA:
– Prólogo (Miguel-Fernando Ruiz de Villalobos )
– Presentación (Jorge Juan Adsuara )
I. Los mundos perdidos (Javier G. Romero )
II. El maravilloso mundo de Willis O’Brien (Narcís Ribot )
III. El mundo perdido (Rubén Higueras )
IV. King Kong (José Luis Salvador Estébenez )
V. El dios Kong y el mito de la manzana (Jesús Parrado )
VI. Volvamos a los árboles: de bellas y bestias (Miguel Ángel Plana )
VII. Cooper y Schoedsack (Joaquín Vallet )
VIII. Fay Wray (José Ángel de Dios )
IX. Larrinaga, Delgado (Domingo Lizcano )
X. Curiosidades de King Kong (Enrique Torres )
XI. La secuencia perdida de las arañas (Enrique Torres )
XII. Y King Kong llegó a España (Carlos Benítez )
XIII. El amigo Kong (Salvador Sáinz )
XIV. ¿Karloff, Lugosi, Lorre y… King Kong? (Carlos Benítez )
XV. Los muchos hijos bastardos de King Kong (David García )
XVI. Ray Harryhausen y la influencia de King Kong (David García )
XVII. Más mundos perdidos: Entrevista inédita a Ray Harryhausen (Miguel Ángel Plana )
XVIII. King Kong en los cómics (José Ángel de Dios )
XIX. El gran gorila (José Luis Salvador Estébenez )
XX. Willis H. O’Brien y las monster movies (Rubén Higueras )
XXI. Los proyectos inacabados del abuelo Willis (Adrián Encinas )
XXII. Historia del stop-motion (Javier Ludeña )
– Filmografía (Jorge Juan Adsuara )
– Bibliografía (Jorge Juan Adsuara )

Entre los proyectos no realizados un curioso y bizarro King Kong Vs. Frankenstein, del que se recogen diseños originales.
Jorge Grau firmará ejemplares de su biografía en la Feria del libro de Madrid
Qué mejor forma de adquirir el libro autobiográfico de Jorge Grau que dedicado por él mismo. Si estás por Madrid no puedes (ni debes) dejar de aprovechar la oportunidad de acercarte a uno de los directores clave del cine Español, al que los fanáticos del cine fantástico y de terror reservamos un lugar destacado en nuestro corazón por haber dirigido No profanar el sueño de los muertos (1974), Ceremonia sangrienta (1973) y Coto de caza (1983), entre otros destacados films.
¡Quien pudiera acercarse a saludarlo!
Ya a la venta Klowns Horror Fanzine 3
Ya está a la venta el tercer número de Klowns Horror Fanzine, una publicación que nació como programa-complemento de los pases que los responsables de la página web dedicada al cine fantástico y de terror Klowns Asesinos realiza periódicamente en el Centro Cívico L’Espiga de Les Corts y que ha ido creciendo en páginas y colaboraciones hasta convertirse en todo un fanzine. Al igual que las sesiones programadas, la publicación es temática, dedicándose su primer número a los muñecos asesinos, el segundo al giallo y el tercero al escabroso tema de la necrofilia y la fascinación por los difuntos.
Coincidiendo con su publicación, Klowns Asesinos programó una nutritiva sesión que tuvo la mala fortuna de coincidir con un importante partido de fútbol, así que resultó bastante escasa en asistencia, aunque ni mucho menos en interés ya que los que allí nos reunimos pudimos disfrutar en pantalla grande de los largometrajes Demencia (Buio Omega, 1979 Joe D’Amato) y Kissed (1996, Lynne Stopkewich), ambos proyectados en versión original subtitulada, además de los cortos I am Monster (2013, Lori Bowen y Sharon Lark), Sabrina (2011, Sergio Colmenar) y el mediometraje Aftermath (1994) de Nacho Cerdà, que nos ofreció una charla muy amena sobre el rodaje de su corto más famoso, además de contestar cuantas preguntas se le hicieron ¿Sabían que el documental Ataúdes de luz existe? ¿Pensaban que era un falso tráiler? Pues no, está rodado y permanece inédito.
En fin, pues quien no vino se perdió una velada deliciosa. En todo caso antes de fin de año posiblemente habrá otro pase del que ya se informará en su momento y en el que se lanzará el cuarto número de Klowns Horror Fanzine. Por cierto, hablando del fanzine, que sepan que este tercer número es una edición limitada y numerada de 150 copias con más de 70 páginas en formato A5 con portada a color en el que los responsables de este blog hemos colaborado. La publicación repasa 23 títulos que tocan el tema de la necrofilia desde diferentes perspectivas, además de ofrecer artículos, entrevistas, relatos necrófilos realizados por los lectores y un dossier especial de 20 páginas dedicado a Jörg Buttgereit, director de la saga Nekromantik, con una extensa entrevista en la que nos habla también de su retorno al cine con German Angst. Y si se perdieron la charla que mantuvimos con Nacho Cerdà, no se alarmen, en el fanzine también hay una entrevista en la que cuenta los entresijos del rodaje de Aftermath. Y todo ello por 3,50 euros.
Pueden pedirlo para su envío por correo a la siguiente dirección: klownshorrorfanzine@gmail.com
O si están en Barcelona pueden comprarlo directamente en:
FREAKS C/ Ali Bei, 10
ARKHAM C/Xuclà, 16
MONSTER MUSEUM C/ Tallers 68 (dentro de Flamingos Gallery)
Tenemos el sumario de Exhumed Movies número 7
Por gentileza de Mr. Bogajo podemos adelantar el sumario del nuevo Exhumed Movies, otro tocho con 300 páginas a todo color que saldrá a la venta en junio, o sea, ya. Horas y horas de lectura compulsiva a base de cine oculto y oscuro.
– LA TRILOGIA DE CINE PARAPSICOLÓGICO DE SEBASTIÀ D’ARBO (Dossier 44 paginas)
** Viaje al más allá
** El Ser
** Mas allá de la muerte
> Entrevista a Sebastià D’arbo
– LAS PROTEGIDAS ( Francisco Lara Polop )
– LAS DESARRAIGADAS ( Francisco Lara Polop )
– LOS VIOLADORES DEL AMANECER (IQUINO) (Dossier 30 paginas, con otros films del mismo estilo)
> Entrevista a Daniel Medrán
> Entrevista a Ricard Reguant
> Entrevista a Linda Lay
-VUDÚ SANGRIENTO (MANUEL CAÑO)
-DESNUDA INQUIETUD / Retorno de las tinieblas ( Miguel Iglesias )
-JULIO PÉREZ TABERNERO (2 PARTE)
** Consultorio Sexológico
** Terror Caníbal
** Con las bragas en la mano
** Bragas Calientes
> Una charla con Julio Perez Tabernero (2 parte)
-LA VENGANZA DE LA MOMIA (Carlos Aured)
-LAS VIOLENTAS (Fernando Miranda )
> Una vanguardista charla con Loreta Tovar
-TRAGALA PERRO (Antonio Artero )
* Anexo Especial «Cine Religioso»
> Entrevista a Emiliano Redondo
– EL EXTRAÑO AMOR DE LOS VAMPIROS ( León Klimovsky )
> Entrevista con el vampiro José Lifante
– FIERAS SIN JAULA (Juan Logar)
– EL PEZ DE LOS OJOS DE ORO ( Pedro Luis Ramírez) Dossier
FANTA-RELATOS ILUSTRADOS
– Reflejos del Abismo «Con las entrañas en la muerte»
>Ilustradores de Culto «Entrevista a Luis Sendon»
GIALLOS
-LA MUERTE CAMINA CON TACON ALTO (Ercoli)
– CUANDO LA AMBICION SE TIÑE DE ROJO (Romolo Guerrieri)
ARQUEOLOGIA DEL CINE DEL CULTO
– ESE EXTRAÑO DESEO DE AMAR (Imperioli)
– LES TUEURS FOUS (Boris Szulzinger)
– EL JARDIN DE LOS SUPLICIOS ( Christian Gion)
– LOKIS(Janusz Majewski)
ILUSTRADORES DE CULTO
>Entrevista a Pablo Hellar
Ya falta menos para Klowns Horror Cinema Vol. 3: Necrofilia / Fascinación por los muertos
Vuelve KLOWNS HORROR CINEMA con más fuerza que nunca. En ésta ocasión con un programa temático dedicado a aquellas películas que de una manera u otra han tocado el polémico y depravado tema de la necrofilia. Cadáveres en diverso estado de putrefacción, salas de autopsia, cementerios, sexo y mucha sangre, con dos grandes largometrajes un corto y uno de los mediometrajes más impactantes que se han rodado jamás. También tendrá lugar la presentación del tercer número del Klowns Horror Fanzine, revista temática monográfica en el que las dos cabezas de Serendipia han contribuido.
La sesión dará comienzo a las 18 horas y contará con la presencia del realizador catalán Nacho Cerdà, con quien tendremos la oportunidad de volver a ver su trabajo más polémico y enfermizo, el mediometraje Aftermath (1994). Obra de culto entre los seguidores del cine más bizarre, formó parte de su particular trilogía sobre la muerte. Al finalizar la proyección tendremos la ocasión de charlar con el director sobre el rodaje, la repercusión y el impacto que causó la cinta en su momento.
A las 19:30h le tocará el turno a la pieza más clásica de este indigesto género, Demencia (Buio Omega, Joe D’Amato, 1979). Una cinta oscura, repleta de impactantes imágenes que muestran el lado más macabro responsable de Terror en el mar Egeo (Antropophagus, 1980). La película, que podremos disfrutar en versión original con subtítulos en castellano, en un montaje especial para la ocasión, será seguida por I am Monster de Shannon Lark y Lori Bowen, un brutal corto realizado este mismo año. Todavía calentito, como ven.
Y para terminar la velada, a las 21:30h Kissed (1996) de la directora canadiense Lynne Stopkewich, que aborda el tema de la necrofilia desde un prisma menos macabro pero igualmente perturbador, enfocando ese deseo y fascinación por los muertos como algo puro y místico, en un viaje hipnótico y espiritual. La cinta se proyectará en versión original con subtítulos en castellano.
Como ya se ha indicado más arriba, también se presentará el tercer número de Klowns Horror Fanzine, un voluminoso monográfico sobre la necrofilia y la fascinación por los muertos que revisa un buen número de cintas que abordan el tema desde diferentes puntos de vista: desde Vertigo de Hitchcock a Macabre de Lamberto Bava pasando por Buio Omega de D’Amato sin olvidar al amigo Lucker: The Necrophagous de Vandewoestijne. Un total de 25 películas analizadas a través de críticas, artículos y entrevistas, una de ellas a Nacho Cerdá sobre Aftermath. Sus 76 páginas incluyen un extenso dossier especial realizado por el que esto les cuenta dedicado a Jörg Buttgereit y la saga Nekromantik, con una extensa entrevista en exclusiva donde también nos habla de su retorno al cine con German Angst. Para terminar de redondear el trabajo, se incluyen también otros artículos sobre el tema y los dos relatos ganadores del concurso de cuentos cortos. Una nueva sección que se repetirá en futuras ediciones con relatos siempre condicionados con la temática de la publicación.
KLOWNS HORROR CINEMA VOL.3 Fascinación por los muertos tendrá lugar el próximo 17 de mayo de 18h a 23h en el lugar habitual, la S.C. L’Espiga de Les Corts, C/ Joan Gamper, 30. Les Corts (Barcelona) ENTRADA AL EVENTO GRATUITA.
Si la proyección les abre el apetito, el local dispone de servicio de bar: palomitas, cerveza, refrescos, tapas, sándwich…
MÁS INFORMACIÓN EN: http://www.klownsasesinos.com
El viento se levanta, il faut tenter de vivre
Siempre tiene un punto de tristeza ver una película sabiendo que es la última de su director. En algunos ocasiones porque el artista ha seguido batallando con las imágenes hasta el final y dejan tras de sí una obra póstuma que constituye todo un legado; ocurría así con Dublineses (The dead) de John Huston que nos dejaba un fundido en negro profundo como el bajar de párpados final que era. En otras ocasiones porque el realizador decide retirarse cuando aún le asiste la lucidez y puede cerrar su obra con dignidad, fue así con Kieslowski que se puso tras las cámaras por última vez con el rojo de su trilogía de los colores (Tres colores: azul; Tres colores: blanco; Tres colores: rojo). Y ahora el que nos deja es Hayao Miyazaki a quien le debemos tantas obras maestras de la animación. Miyazaki se despide con El viento se levanta (Kaze Tachinu), nos regala un biopic impregnado por la melancolía de El cementerio marino de Paul Valery del que toma prestado un verso para el título de este su último trabajo. Los tres filmes postreros que mencionamos tienen en común la suave melancolía de quien está degustando la finitud del tiempo y desde esa conciencia, sin darnos falsas esperanzas, nos alienta a aprovechar y gozar la vida, un trágico canto a la «joie de vivre» contenido e intenso a partes iguales.
El viento se levanta es un repaso sútil como la brisa a la vida de Jirō Horikoshi el hombre que diseño los tristemente célebres cazas Zero (sí, los que usaban los kamikazes para sus ataques suicidas). De la mano de Miyazaki acompañamos a Jiro desde su niñez soñadora hasta su madurez, deteniéndonos en los momentos álgidos que atravesó como el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis y la entrada de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Criticada en su país de origen tanto por los conservadores como por los izquierdistas lo que nos ofrece la película es una visión extendida de cómo la pasión de Horikoshi por volar fue atrapada por los avatares de la guerra y el militarismo. «No construimos armas, mejoramos aviones» dice un personaje en el filme, ese es el punto de vista desde el que se aborda este biopic, vemos a un hombre perseguir su sueño por encima de las circunstancias que le han tocado vivir. Y amar, porque esta es también una gran historia de amor. Es un gran canto a las aspiraciones de superación y a la necesidad de vivir aunque nos veamos rodeados por lo más adverso.
Auténtico poema visual, es posiblemente la menos fantástica de las obras de Miyazaki, pero está llena de magia y de lirismo en el detallado trabajo de sus imágenes. De la mano de Miyazaki hasta las tragedias están armadas de un poderío visual que las vuelve poéticas: así ocurre con el terremoto de Kanto, por lo que se refiere a los dramas colectivos, o el vómito hemoptísico de Nahoko (la amada de Jiro) en lo más íntimo, en el que las gotas de sangre tiñen de rojo las flores componiendo una sinfonía de color delicuescente. El trabajo de los fondos está perfilado con una minuciosidad extrema y la animación dibuja con realismo todos los movimientos. Y aunque el tono general de la cinta sea el realismo no faltan los momentos oníricos que nos hacen elevarnos a otra dimensión. En ellos los sueños de Jiro entran en contacto con los de su ídolo Caproni (ingeniero aeronáutico italiano que le sirvió de inspiración) tejiendo un espacio en el que la conciencia se funde con lo idealizado y en el que el protagonista halla los motivos para seguir viviendo.
El viento se levanta y Miyazaki enfila el camino del adiós, pero nos deja una carrera brillante con la que podremos gozar una y otra vez. Y nos anima a perseguir los sueños en nuestra fugaz existencia, una existencia abocada a desaparecer pero en la que vale la pena tratar de vivir.
The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro y otras batallas

Desde que el ente conocido como Serendipia creó este blog, hace casi 5 años y 825 artículos, muchos de ellos referentes al mundo del cómic y dentro de ese campo al protagonizado por súper-héroes, no había encontrado una excusa para hablar de uno de sus personajes favoritos, presente durante toda su vida y parte imborrable de su memoria sentimental. Así que, a propósito del estreno de Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro, se ha complacido en realizar su primer artículo sobre el lanzarredes, así que sean indulgentes con él y permitan que se extienda un poco, deteniéndose en las diferentes encarnaciones del trepamuros: desde el cómic, al merchandising de su infancia. Repasando la filmografía que ha generado y rememorando, por el camino, alguna batallita personal de dudoso interés.
Avisados quedan…
TENGO 47 AÑOS Y SIGO LEYENDO SPIDERMAN
He de confesarlo. Creo que deben saberlo antes de continuar. Desde que cayó en mis manos un desmoronado ejemplar del antiguo volumen uno de editorial Vértice, concretamente el 19, me sentí picado por esa araña radioactiva que también infectó a Peter Parker, aunque si a él le convirtió en el súper-héroe más importante del firmamento, a mí me transformó en un humilde lector de sus aventuras. Durante esa etapa infantil no paré hasta completar esa primera colección del trepamuros revolviendo en librerías de segunda mano y traperías acompañado de Enrique, compañero de aficiones (aunque a él le gustaban más los mutantes). La colección, a todo blanco y negro y en formato librito, constaba de 59 números que desprendían un característico olor que todavía identifico con el de mi infancia, repleta de tebeos de terror y aventuras. Sí, cierto es que a la edición española de Spiderman (escrito todo junto) le llegó su decadencia cuando pasó a ser editada por Bruguera. Y cierto es que mi interés sobre el personaje decayó cuando el vello invadió ciertas zonas de mi anatomía y recibí la llamada de la música, el alcohol y las chicas pero… como cantaban Small Faces, “yesterday is dead but not my memory”, y un día al
adquirir mi Spirit mensual -nunca abandoné la lectura de comics- el viejo lanzarredes me saludó desde la portada de un cuadernillo, ahora editado por editorial Forum y dibujado por un tal Todd McFarlane. La verdad es que el dibujo me llamó la atención, así que decidí llevármelo conmigo reencontrándome de nuevo en esas páginas con Peter Parker. Aquel número 228 fue seguido de muchos otros, hasta conseguir reunir todas sus aventuras (y eso incluye varias cabeceras más y muchos, muchos extras, incluidos algunos inéditos en España). Y es que sí, Peter había vuelto para quedarse en mi vida. Y no como objeto intocable de culto, sino como algo vivo. No en balde y tras muchos años me encuentro disfrutando actualmente de la relectura cronológica de la colección.
Pero ¿Qué tiene este personaje para haberse convertido en uno de los iconos del siglo XX y parte del XXI? ¿Qué le hace incombustible? Por mi experiencia sólo puedo contarles lo que vio aquel niño en Spiderman: aventura, cercanía y cierta ¿verosimilitud? Pues si, ya que frente a otros niños que admiraban las aventuras imposibles de bárbaros, dioses y semidioses con Thor, Conan o el mismísimo Superman en cabeza, lo que me cautivó del personaje arácnido fue, más que las propias aventuras del enmascarado, de
indudable atractivo y sólida construcción, la personalidad y el carisma de Peter Parker y su reparto de secundarios: Flash, el matón del colegio (ahora se le llamaría acosador); la tía May, madre protectora pero también castradora que no parece ver que su niño está creciendo; Harry, el amigo con problemas de adicción; J. J. Jameson, el jefe hijoputa pero necesario para conseguir dinero. Y las chicas, claro. Desde Betty, la primera novieta, a Gwen Stacy, el gran amor de la vida de Peter Parker cuya pérdida, en el número 121 USA de The Amazing Spider-Man (en España el 54 -Vol. 1- Vértice) recuerdo todavía con perplejidad y tristeza. Y Mary Jane Watson, esa mujer independiente y liberada que aparece y desaparece de la colección y de la vida del trepamuros. El caso es que a día de hoy, con 47 años que se me han pasado volando, sigo comprando y leyendo mes a mes las aventuras de Spiderman, superando temporadas anodinas que han puesto mi fidelidad al personaje al límite. Y es que, algo tendrá el mequetrefe de Parker.
AHORA A LOS MUÑECOS Y CROMOS SE LES LLAMA MERCHANDISING
Esto de los personajes populares es lo que tienen: que cuando tienen éxito rápidamente se diversifica su figura en otros campos. Y los súper-héroes no iban a ser menos. Incluso en aquella España del DDT algo parecido al merchandising se generó, y los niños más inquietos lo encontramos. Como esa colección de cromos de Cropán dibujados por el portadista de Vértice, López Espí; el muñeco Mego de Spiderman, uno de los pocos de la casa americana que se importaron en el país de los Madelman; los magníficos pósters que editaba Vértice, también ilustrados por López Espí y… la película de Spiderman. Porque sí señores, hubo una película de Spiderman en los años setenta que, naturalmente, tanto servidor como su amigo de aficiones Enrique procuraron no perderse. De hecho se trataba de una serie de televisión de finales de los setenta que constó de 15 episodios y que en
este sacrosanto país se montó en forma de largometraje mediante la unión de varios de estos capítulos. Pero aquello, que vimos en el cine, no nos convenció para nada. Y es que la tecnología de efectos especiales todavía se encontraba a años luz de poder afrontar el reto que representaba dotar de credibilidad al arácnido. En todo caso uno se consoló viendo esa aventura –hubo dos más, El hombre araña en acción y El desafío del Dragón, pero no nos atrevimos a verlas- y completando la colección de cromos que se lanzó en su momento. Poco después, la llegada del Superman de Richard Donnen a la pantalla grande abrió brecha para que los comics de súper-héroes fueran adaptados con dignidad al cine. Pero todavía deberían de pasar unos cuantos años para que, tanto Spiderman como el resto de los personajes Marvel, fueran llevados al cine con ciertas garantías de no hacer el ridículo.
EN EL PRINCIPIO FUE EL CÓMIC

El Spiderman de Ditko, menos musculoso y base de la versión Ultimate, modelo de la última encarnación cinematográfica
Retrocedamos a un pasado aún más remoto que la niñez de Serendipia. Estamos en 1962 y los súper-héroes andan de capa caída (nunca mejor dicho). Stan Lee, guionista de Marvel Comics, tiene en mente un nuevo concepto de héroe muy diferente a los tan manidos súper hombres. Un nuevo personaje que, a diferencia del resto, es un adolescente normal con el que los lectores en potencia pueden identificarse. Un joven acosado por los problemas habituales del cambio hormonal, pero multiplicados por mil al ser picado por una araña radioactiva que le da poderes. Así que para crear este nuevo concepto, Stan Lee cede la creación visual del personaje a Steve Ditko, en detrimento de Jack Kirby, creador gráfico de la mayor parte de los personajes de la “casa de las ideas”, entre ellos Thor, Capitán América, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores y un larguísimo etcétera. Y es que para Spiderman, Stan Lee tenía pensada una apariencia totalmente diferente a la de los hipermusculados modelos de Kirby. Así que con una primera historia que ya presentaba el origen de sus poderes, la muerte de tío Ben y el sacrosanto lema: “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”, se le dio la alternativa al personaje en una colección, Amazing Fantasy, que estaba condenada a desaparecer. Pero contra todo pronóstico dieron en el blanco, ya que las ventas de ese Amazing Fantasy 15 fueron lo suficientemente aceptables como para que la editorial decidiera, meses más tarde, iniciar la colección Amazing Spider-Man, cabecera que continúa publicándose en la actualidad.
El dúo formado por Stan Lee / Steve Ditko creó gran parte de los personajes y antagonistas de la serie hasta la marcha del dibujante en el número 38, momento en el que otro ilustrador, John Romita, se incorporaría a la colección, terminando de perfilar los personajes y creando otros nuevos, tanto para incorporarlos en la vida de Peter Parker como para relacionarlos con su personalidad enmascarada. Tras Romita ha habido un abultado ramillete de guionistas y dibujantes que han llevado al personaje por etapas más o menos brillantes, pero manteniendo el suficiente interés como para que haya llegado con tan buena salud a la actualidad, 52 años después de su creación.
SPIDERMAN EN LA PANTALLA
Nuestro lanzaredes se ha resistido a ser trasladado al cine. Y es que traducir súper-héroes a imágenes en movimiento siempre ha estado peligrosamente cerca del ridículo. Tras los baratos pero eficaces seriales de los años cuarenta que mostraron las aventuras del Capitán Marvel, el Capitán América, Superman o un rechoncho Batman, hubo que esperar a la Batmanía, provocada por la serie televisiva de los años sesenta para que un personaje de cómic se convirtiera en todo un icono pop, repleto de humor e ironía desmitificadora. Un tono en el que tuvo mucho que ver, según su recientemente fallecido guionista, Lorenzo Semple Jr., la sangría, ya que recibió el encargo y comenzó a escribir sus guiones mientras residía en España, concretamente en Torremolinos.
En los setenta y tras alguna olvidable serie televisiva, por fin el cine demostró que un hombre podía volar y se estrenó la mítica Superman (Richard Donner, 1978) una súper producción que fue degenerando en secuelas cada vez menos interesantes. Diez años después vino Batman (Tim Burton, 1989), que también dio la campanada pero, el cine continuaba sin ofrecernos esa películas que Marvel comics y sus seguidores se merecían. Tras la recordada serie televisiva dedicada a La Masa (The Hulk, si prefieren); la fracasada serie del trepamuros que ya les hemos comentado más arriba; una fallida intentona de adaptar Los 4 fantásticos con Roger Corman de por medio que no se llegó a exhibir (por algo sería…); y algunas anodinas tv movies realizadas a finales de los setenta con el Capitán América, llegaría el primer intento [1] de llevar a un personaje Marvel a la pantalla con todo lujo. ¿Y quienes fueron los artífices? Pues inicialmente la productora Cannon, de ahí pasó el proyecto a manos de James Cameron, que escribió un guión que comenzó a circular por productoras hasta llegar a Carolco, y llegándose a formar un reparto -o una idea del mismo- que incluyó durante una época a Leonardo DiCaprio como Peter/Spidey y Nikki Cox como Mary Jane pero… la cosa finalmente no llegó a buen puerto y ya pueden imaginarse que buque puso en marcha Cameron con DiCaprio como polizón.
Afortunadamente en el año 2000 el joven Bryan Singer demostró con X-Men que podía llevarse a la pantalla el universo Marvel de manera digna, dejando el terreno allanado para que Sam Raimi, fan confeso del lanzaredes, llevara el proyecto adelante. Spider-Man (2002) convenció al público en general y al fan del trepamuros en particular, a pesar de ciertas polémicas con los lanzarredes orgánicos y otras licencias respecto al cómic. El casting era bastante convincente, con Tobey Maguire como Peter/Spidey y la bella Kirsten Dunst como Mary Jane (ignorando a Gwen Stacy). Esta primera entrega, además de mostrarnos el origen del personaje, lo enfrentaba al maligno Duende Verde, encarnado por el siempre eficaz Willem Dafoe.
Tan buenos resultados se obtuvieron con el film, que dos años después el mismo equipo creativo y artístico encaró una segunda parte en la que Spiderman medía fuerzas con el Dr. Octopus (Alfred Molina). Pero el bache de la serie llegó con la tercera entrega en 2007, que convenció a unos y enfureció a otros. Quizás tuvo la culpa la saturación de enemigos (Veneno, El hombre de arena, Duende Verde) o algunas imágenes poco afortunadas del ‘reverso tenebroso de Peter Parker’. En todo caso, mientras las sagas mutantes se superaban y nuevos personajes se sumaban a la serie de films con personajes Marvel (Iron Man, Hulk, Daredevil, Elektra, Capitán América, Thor o Los 4 Fantásticos), se decidió retroceder lo andado y ofrecer un nuevo comienzo para Spiderman, tomando como modelo la exitosa revisión (y actualización) del personaje que la editorial ofrecía en la serie Ultimate Spider-Man, y que tan buenos resultados estaba dando en la adaptación de Los Vengadores. Así que en 2012 llega a la pantalla The Amazing Spider-Man, dirigida por Marc Webb, que tan solo tenía un largometraje en su haber, además de varios documentales y video-clips, y producida de Avi Arad, responsable de la práctica totalidad de películas con personajes Marvel. Andrew Gardfield, encarna a un Peter más joven y enclenque que Tobey Maguire, mientras que en esta ocasión el interés sentimental del protagonista recae en Gwen Stacy, interpretada por la bella Emma Stone, que ya había demostrado su poderío en Zombieland (Ruben Fleischer, 2009). El guión se toma bastantes licencias con respecto al cómic, desde el propio origen de Spiderman a la ausencia de varios personajes carismáticos como J. J. Jameson, pero resulta muy eficaz y ofrece una buena y necesaria renovación del personaje, acusando influencias de la muy interesante Kick Ass (Matthew Vaughn, 2010). El enemigo a combatir es El lagarto y el seguidor del personaje se encuentra con figuras familiares como el Capitán Stacy, Flash Thompson y una tía May de lo más atípica encarnada por Sally Field.
Y como la cosa funcionó recaudando más de 750 millones de dólares en taquilla, poco después nos llega:
AMAZING SPIDER-MAN 2: EL PODER DE ELECTRO
Ante todo no esperen que les desvele las numerosas sorpresas que nos depara esta película. Si buscan seguro que encontrarán información, por supuesto, pero les recomiendo, como fan de la serie, que se dejen sorprender por la acción y los personajes que van apareciendo en pantalla, así como sobre los seguros participantes de la tercera entrega. Dicho esto, vamos por ella.

Puede entenderse que en la película se hayan alejado del diseño original del Electro de Ditko. Definitivamente eran otros tiempos.
Sinopsis: A pesar de que antes de morir el capitán Stacy (Denis Leary) hizo prometer a Peter (Andrew Garfield) que se alejaría de su hija Gwen (Emma Stone) para que no peligrara por su doble identidad, Peter se resiste a abandonar a su novia. También quiere averiguar más sobre sus desaparecidos padres. Pero vive su personalidad heroica plenamente. Es estupendo ser Spider-Man. Para Peter Parker no hay una sensación más increíble que la de deslizarse entre los rascacielos, aceptar el hecho de que se ha convertido en un héroe y pasar tiempo con Gwen. Pero ser Spider-Man tiene un precio: Spider-Man es el único capaz de proteger a sus conciudadanos neoyorquinos de los temibles villanos que acechan la ciudad. Con la aparición de Electro (Jamie Foxx), Peter tendrá que enfrentarse a un enemigo más poderoso que él. Y cuando su viejo amigo, Harry Osborn (Dane DeHaan) vuelve, Peter se da cuenta de que todos sus enemigos tienen una cosa en común: OsCorp.
Repitiendo el equipo técnico y artístico de Amazing Spider-Man nos llega su secuela, que profundiza en los personajes y nos presenta nuevos que sin duda tendrán relevancia en el futuro (léase nuevas entregas) de la franquicia arácnida. Conoceremos más intimamente a Peter y su sentido de la responsabilidad, sus problemas personales y su maduración como individuo, que le llevará a tomar decisiones que tendrán gran peso en el futuro, tal y como cuenta Jeff Pinkner, uno de los guionistas, “La película refleja cómo va madurando Peter. No solo en su relación con Gwen, sino también en lo que supone pasar de chico joven a joven adulto. Entre otras cosas Peter tendrá que hacer frente al hecho de que la vida es corta y siempre cambia, las relaciones vienen y van, y lo mejor que puedes hacer es disfrutar el viaje y aprovechar al máximo el tiempo disponible.”
También seremos testigos de la vitalidad que le aporta la máscara, tras la que se siente tan seguro de sí mismo que no deja de bromear, casi fanfarronear, al enfrentarse con sus enemigos, conseguida referencia a una de las características que distingue al personaje desde su creación en 1962. “Queríamos aportarle a esta nueva entrega un punto más juguetón, más divertido,” dice Marc Webb, nuevamente en la silla de director, “Cuando lees los comics salta a la vista sus golpes de humor y sus respuestas, su gracia, su amenidad. Todo ello explica parte de su atractivo y son motivos por los que tantos aman a Spider-Man. Y sin duda es algo que a mí también me encanta.”
Y si ciertamente es inevitable un gran derroche de efectos especiales en las batallas contra poderosos enemigos, no piensen que estas ocupan la mayor parte del metraje, muy al contrario, se ha conseguido equilibrar la acción con las escenas que muestran la relación que une a los diferentes personajes. En definitiva, lo que hace que nos interesemos por ellos y por la suerte que puedan correr. Aunque no es exagerado decir que posiblemente estamos ante las mejores escenas de acción y las más verosímiles que se han mostrado de Spider-Man en movimiento. “Procuramos que fueran (…) reales, recurriendo a ordenadores sólo cuando fuera imposible hacerlas mejor en la vida real,” dice el coordinador de especialistas Andy Armstrong. Y sin duda se capta la esencia del cómic, del que también ofrece el film algunos guiños para los seguidores, aunque sin ceñirse fielmente a lo que en ellos se narra. Asegura Webb que “Nos hemos tomado alguna libertad creativa pero los comics son nuestra fuente de inspiración. Amazing Spider-Man #121 es uno de los fascículos más profundos del canon – profundo por el impacto que tiene en Peter Parker. El destino de Gwen está directamente relacionado con las decisiones del héroe. Gracias a esa historia los cómics pudieron darle un giro más complejo y, a partir de ahí, le dimos un tono más Shakesperiano y operístico al filme.”

Andrew Garfield como Peter / Spiderman profundiza en la complejidad del personaje; Emma Stone como Gwen Stacy demuestra que es más que unos enormes y bellos ojos y nos ofrece un personaje dulce y a la vez fuerte, que en algunos momentos va por delante de Peter en cuanto a tomar decisiones sobre su futuro y el de la pareja:“Peter juró alejarse de Gwen – y ella lo sabe – pero ella está mucho más abierta a estar con él,” explica Stone. “No sólo porque están enamorados. Su padre ha muerto y eso le hace comprender la urgencia del tiempo – que todo es pasajero. Para Peter no es tan fácil, y eso crea mucha tensión entre ellos durante toda la película.”
Electro, interpretado por Jamie Foxx (protagonista, entre otros muchos films, de Django desencadenado de Quentin Tarantino), resultará ser la cara opuesta del arácnido y, por esas paradojas que unen esa frontera tan liviana que lleva del amor al odio resultará ser, inicialmente, uno de los mayores admiradores de Spider-Man: su ídolo. “Spider-Man fue el único que aparentemente se fijó en Max y lo llamó por su nombre,” señala Foxx. “Max siente que en realidad Spider-Man era su amigo y por eso se obsesiona – cuelga fotos en la pared, y cosas por el estilo. Se lo toma muy en serio. Pero luego, cuando Max recibe sus poderes y acude a Times Square, Spider-Man intenta evitar que Max se haga daño y que a su vez haga daño a los demás. Max se siente traicionado por su héroe. Trágicamente malinterpreta lo que Spider-Man intenta hacer.” El aspecto de Electro, muy diferente al original de los comics -que naturalmente ha evolucionado mucho desde su creación- es obra de los míticos Greg Nicotero y Howard Berger, de KNB EFX .

Pero hay otro villano más importante que Electro en la función y de más peso en la historia del lanzaredes, tanto que estuvo presente en la trilogía de Sam Raimi : Harry Osborn, El Duende Verde. O mejor dicho, el segundo Duende Verde, ya que tanto en la historia original como en la primera adaptación cinematográfica, el villano original es el padre del personaje, Norman Osborn. Para encarnar a este importante antagonista se ha contado con Dane DeHaan, que ya con anterioridad se había acercado al universo de los súper-héroes en la muy recomendable Chronicle (Josh Trank, 2012). Con cierto parecido físico con un joven Leonardo DiCaprio, DeHaan se desenvuelve con soltura con este complejo personaje “Harry Osborn representa el singular y clásico conflicto entre Peter Parker y Spider-Man,” dice Arad. “Harry era su mejor amigo y después, por circunstancias de la vida, Harry se torna en un enemigo dispuesto a destruir a Spider-Man. Y para colmo, lo más duro para Spider-Man es sentir la necesidad de ayudar a su amigo y evitar que éste se convierta en un villano autodestructivo.”
Repiten papel en esta segunda entrega de Spider-Man: Sally Field (tía May), Cambell Scott (Richard Parker) y Embeth Davidtz (Mary Parker), entre otros.
Finalmente destacar que The Amazing Spider-Man 2: El Poder de Electro nos traslada al ambiente del cómic al ser la primera de la franquicia rodada íntegramente en New York, escenario original de la serie. “Spider-Man es de Nueva York y su historia es una historia de la ciudad,” dice Webb. “Por lo que rodar en nuestra localización real, en lugar de duplicar un estudio de rodaje, fue realmente fascinante.”
[1] Tras la olvidable The Punisher: el vengador (The Punisher, 1989, Mark Goldblatt).

















































La muestra incluye una selección de originales que revisa las viñetas autobiográficas de los autores autóctonos desde sus inicios hasta el momento actual. De alguna manera, son historietas que reflejan momento vitales de sus creadores pero también de sus respectivas generaciones, tanto a nivel social como cultural e histórico.
Giménez. Pero también incluye originales de quienes cultivaron el cómic autobiográfico en los 80 y los 90, entre ellos Joan Mundet y Ramón Boldú.
El precio de la entrada única para ver las dos películas es de 9 euros y las cintas se exhiben en versión original subtitulada en castellano. Una vez más, Phenomena – The ultimate cinematic experience, da la oportunidad de disfrutar de dos grandes clásicos, en este caso, del cine bélico, a un precio único. Las entradas pueden adquirirse a través de
La Chaqueta Metálica






Últimos comentarios