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Archive for the ‘Sitges Film Festival’ Category

Sitges 2018 abre el período de inscripción de films

Sitges 2018 abre el período de inscripción de films

La 51ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya ya ha abierto el período de inscripciones de largometrajes y cortometrajes. Las productoras, distribuidoras y directores/as pueden presentar sus películas, que serán valoradas por el comité de selección del Festival.

La plataforma Festhome es el único sistema aceptado para subir la pieza inscrita. La organización no aceptará DVD ni otros formatos, así como ningún otro sistema que no sea el de Festhome. Las empresas titulares de las películas seleccionadas por el comité de programación recibirán un formulario (entry form) a través del cual formalizarán su participación en el certamen. El Festival contactará únicamente con los titulares de los films seleccionados.

La hoja informativa para formalizar las inscripciones está disponible aquí.

Categorías: Sitges Film Festival

El cine fantástico de Sitges se instala en Madrid con un ciclo organizado por la Fundación SGAE

La muestra repasa títulos del fantástico español e iberoamericano de las últimas décadas premiados en Sitges 

La Fundación SGAE ha organizado el ciclo Festival de Sitges, que tendrá lugar del 21 de abril al 4 de mayo en la Sala Berlanga de Madrid. La muestra ofrece una selección de títulos que han recibido el elogio de la crítica a lo largo de la historia de este certamen, referente del cine fantástico y de terror.

El Festival de Sitges se ha convertido en el escaparate internacional del cine de género, siendo uno de los pioneros en legitimar este cine ante los espectadores. En paralelo a la selección de lo mejor del panorama fantástico internacional, Sitges atiende los esfuerzos de los autores españoles e iberoamericanos. Por ello, la Fundación SGAE ha colaborado desde siempre con el Festival, dotando sus Premios Nova Autoria, y ofrece ahora este ciclo con ejemplos de largometrajes que recibieron premios en Sitges.

Así, la muestra repasa tanto títulos de las últimas décadas como las últimas novedades del género. De este modo, se recuperan para la gran pantalla ejemplos del cine retro de los años 70 con Pánico en el Transiberiano, de Eugenio Martín; perspectivas experimentales del cine de autor ochentero con Angustia (Angoixa) de Bigas Luna y casos evidentes de la internacionalización del género en los noventa con Los sin nombre (Els sense nom), de Jaume Balagueró.

Además, el ciclo ofrece algunas de las películas más aclamadas por la crítica de los últimos años. Es el caso del fenómeno zombie que supuso REC, de Paco Plaza y Jaume Balagueró (2007), o las recién producidas Matar a Dios, de Caye Casas y Albert Pintó y Black Hollow Cage, de Sadrac González, ambas estrenadas en Sitges 2017.

Por último, la Sala Berlanga exhibirá también las cintas Secuestrados (Miguel Ángel Vivas, 2010), El habitante incierto (Guillem Morales, 2005) y la comedia negra Juan de los Muertos (Alejandro Brugués, 2011).

Más información y programación completa del ciclo aquí.

Categorías: Sitges Film Festival

Bicentenario de Frankenstein y 40 años de ‘La noche de Halloween’ en la próxima edición del Festival de Sitges

La 51ª edición de Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya añade dos nuevos focos temáticos que complementarán al ya anunciado leitmotiv del certamen en torno al 50º aniversario de la mítica 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick, y del fantástico surgido en 1968, como la fundamental La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero. El Festival conmemorará el estreno en 1978 de La noche de Halloween, la popular película de John Carpenter que canalizó las influencias del psycho-killer, el giallo y los serial killers más aterradores creando un subgénero conocido como slasher.

El slasher –que dominó el cine de terror desde finales de los años 70 y durante toda la década de los 80–estableció unas reglas y certificó el protagonismo activo y pasivo de los adolescentes en el género, mitificando personajes como Michael Myers o Jason Vorhees a través de una serie de productos de bajo presupuesto y gran rendimiento comercial tanto en las grandes pantallas como en el incipiente negocio del alquiler de películas en VHS. Muchas de aquellas películas, en su momento poco o nada apreciadas por la crítica, se han ido convirtiendo en títulos de culto cuya revisión se produjo gracias al éxito de la saga Scream, creada por Wes Craven y que, a su vez, generó una nueva ola de slashers que, en muchos casos, fueron remakes o secuelas de los grandes éxitos de los ochenta. Sitges recuperar á en una retrospectiva algunos de los mejores títulos de este subgénero, así como investigará en sus orígenes y legado.

Por otra parte, el bicentenario de la publicación de Frankenstein también será recogido por Sitges en una retrospectiva que destacará la naturaleza femenina del mito, destacando no solo el hecho de ser la primera gran novela de ciencia-ficción y horror escrita por una mujer (Mary W. Shelley) sino también la importancia de la figura femenina en muchas de sus adaptaciones como La novia de Frankenstein, de James Whale o Frankenstein creó la mujer, de Terence Fisher.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Palmarés y conclusiones

20 noviembre 2017 Deja un comentario

PALMARÉS SITGES 2017                            

(Fotos: Serendipia)

Sección Oficial Fantàstic Sitges 50
Mejor película: JUPITER’S MOON, de Kornél Mundruczó
Premio especial de Jurado: THELMA, de Joachim Trier
Mejor dirección: Coralie Fargeat, por REVENGE
Mejor interpretación femenina: Marsha Timothy, por MARLINA THE MURDERER IN FOUR ACTS
Mejor interpretación masculina: Rafe Spall, por THE RITUAL
Mejor guion: Joachim Trier y Eskil Vogt, por THELMA
Mejores efecto especiales: Ferenc Deák, por JUPITER’S MOON
Mejor fotografía: Andrew Droz Palermo, por A GHOST STORY
Gran premio del público: MATAR A DIOS, de Albert Pintó & Caye Casas
Mejor cortometraje: R.I.P, de Pintó & Caye
 Focus Àsia
A SPECIAL LADY, de Lee An-kyu
Mención especial: MARLINA THE MURDERER IN FOUR ACTS, de Mouly Surya
 Òrbita
Mejor película: THE BATTLESHIP ISLAND: DIRECTOR’S CUT, de Ryoo Seung-wan
Panorama Fantàstic
Mejor película: CREEP 2, de Patrick Brice
Panorama Documenta
Mejor película documental: 78/52, de Alexandre O. Philippe
 Anima’t 
Mejor película: TEHRAN TABOO, de Ali oozandeh
Mejor cortometraje: HYBRIDS, de Florian Brauch, Matthieu Pujol, Kim Tailhades, Yohan Thireau y Romain Thirion
Noves Visions One
DAVE MADE A MAZE, de Bill Watterson
Mención especial: KUSO, de Steve
Noves Visions Plus
Mejor película: DAWSON CITY: FROZEN TIME, de Bill Morrison
 Noves Visions Petit Format
 Mejor cortometraje: HOISSURU, de Armand Rovira
Premio de la crítica – José Luis Guarner 
Ex aequo
AS BOAS MANEIRAS, de Juliana Rojas y Marco Dutra
THE KILLING OF A SACRED DEER, de Yorgos Lanthimos
Premio Citizen Kane a la mejor dirección novel 
Coralie Fargeat, por REVENGE
Mejor película Discovery
BRIGSBY BEAR, de Dave McCary
Jurado Carnet Jove
Mejor película: A GHOST STORY, de David Lowery
Mejor película Midnight X-Treme: ANNA AND THE APOCALYPSE, de John McPhail
Premio Brigadoon Paul Naschy
CUERNO DE HUESO, de Adrián López
Samsung Sitges Cocoon
Mejor película: KNIVES, de Adam Cosco
Mención especial: RAY, de Rafael Pavón
Premio del público a la mejor película: ALTERATION, de Jérôme Blanquet
Méliès
Meliés de plata a la mejor película: THELMA, de Joachim Trier
Meliés de plata al mejor cortometraje: EXPIRE, de Magalí Magistry
Blood Window
MADRAZA, de Hernan Aguilar
Mención especial a la mejor actriz: Isabél Zuaa, por AS BOAS MANEIRAS
Premis SGAE Nova Autoria
Mejor cortometraje: CELEBRACIÓ, de Pau Cruanyes  y Gerard Vidal
Mejor guion: Anna Agulló, por UNA CAJA CERRADA
Mejor música original: Joan Masats, por SESGO, UNA HISTORIA DE PREJUICIOS Y GOLOSINAS
Mención especial: LA FUGA DE LOS 45, por Cristina Caamaño

CONCLUSIONES A UN MES VISTA

El festival de Sitges ha cumplido su cincuenta aniversario con una edición bastante similar a otras, ya sea en cuanto a invitados como en calidad media de la programación. Es más, Serendipia tiene la sensación de que quizás la selección de este año ha sido algo más floja que la de otros. Eso, naturalmente, no es achacable a la organización, faltaría más, sencillamente que la cosecha quizás no ha sido tan fructífera como aparentaba ser. Esta ha sido nuestra lista de visionados:

INAUGURACIÓN/CLAUSURA

The Shape of Water/The Lodgers

Dos magníficas cintas, en especial la de Guillermo del Toro, una maravilla para los sentidos que quizás dejó el nivel tan alto que para Serendipia todo fue, a partir de ahí, en descenso, especialmente durante el siguiente y tortuoso fin de semana.

OFICIAL COMPETICIÓN

The Battleship Island (Drama carcelario histórico)

Mom & Dad (Comedia fantástica)

Bushwick (Survival apocalíptico)

Thelma (Fantástico)

Sword Master 3D (Wuxia fantástico)

The  Villainess (Thriller)

Brawl in Cell Block 99 (Thriller/Drama carcelario)

El habitante (Terror)

Brimstone (Western con elemento sobrenatural  de fondo)

Salyut-7 (Survival espacial)

Matar a Dios (Comedia fantástica)

Errementari (Fantástico y terror)

Survival Family (Survival apocalíptico amable)

Before We Vanish (Ciencia Ficción)

Jupiter’s Moon (Fantástico)

Caniba (Documental)

Como vemos dentro de la sección oficial de los 16 títulos visionados por Serendipia tan solo la mitad, siendo generosos, puede entrar en la clasificación de género fantástico y de terror. Figurando entre ellos títulos que parecían estar en el lugar incorrecto, como el  francamente flojo El habitante, la única de terror, o Caniba, una propuesta que claramente se había escapado de Noves Visions Plus. Todos títulos en general correctos, con excepción de los dos señalados, e incluso alguno notable (como sería el caso de Thelma), pero ninguno totalmente maestro. Entre las películas de sección oficial que Serendipia tuvo ocasión de ver esta edición no hubo una The Neon Demon, Raw, The Handmaiden, The Invitation, The Witch, It Follows, Maps to the Stars, Babadock, Only Lovers Left Alive, The Congress, Antiviral, Chained, Cosmopolis, Drive, Melancholia, Hara Kiri, Guilty of Romance, Secuestrados, A Serbian Film, por citar solo algunas de las memorables de otros años, o al menos Serendipia no tuvo el placer de encontrárselas.

OTRAS SECCIÓNES

El terror y el fantástico más «tradicional» que pudimos ver en nuestra selección parecía refugiarse, casi de forma caprichosa en algunos casos, en otras secciones como Oficial Fantástic fuera de competición, Muse, Annabelle Creation, La piel fría, What Happened to Monday? (en esta categoría, por cierto, se proyectó Gloves Off , drama pugilístimo sin transfondo fantástico, que no se sabía bien qué hacía en un festival como el de Sitges); Panorama, Replace; Sesión Especial, The Bad Batch, MarrowBone Órbita, Wind River, Le serpent aux mille coupures, Sweet Virginia, (tres magníficos y atmosféricos thrillers). E incluso propuestas demasiado comedidas para la sección Noves Visions  en la que se encontraban enmarcadas, como Purgatoryo, The Book of Birdie, A Gentle Creature y Dave Made a Maze , que en nuestra opinión posiblemente hubieran encajado, sobre todo la última (una de las más remarcables de esta 50 edición), sin ningún problema en la Sección Oficial.

AMBIENTE E INFRAESTRUCTURA

Por cierto… ¿Y las Marías?

El festival de Sitges no ceja en su empeño de lanzar el mensaje de que este festival está organizado para el público. Es cierto que el público es quien levanta (además de la calidad de la programación, claro) los festivales,  pero también les puede llevar a morir de éxito cuando complacer su demanda les suponga desvirtuar el espíritu original del certamen. Y Sitges debería estar especialmente dirigido, por su fidelidad, al público del fantástico, y no tan solo al público en abstracto, al generalista, que señala fechas concretas de Sitges como lo hace con cualquier otra actividad más en su agenda, pendientes sólo de lucirse después en instagram. Los amantes del fantástico son los  que fielmente acuden durante todo el certamen o al menos a la mayor parte posible del mismo (y no sólo los domingos y otras fiestas de guardar). Y lo hacen año tras año, no siguiendo tendencias o modas,  ya solo organizar su cita (sus películas y sus actividades más preciadas) hace que sea este el evento que esperen con más ilusión durante todo el año. Cierto es, además, que gran parte de estos fans del fantástico está compuesto por abonados, industria y prensa de blogs, fanzines y páginas web, que a fin de cuenta son los medios ‘especializados’. Apostar así, en abstracto, por los números es apostar, a la larga, al caballo perdedor. Y eso es algo que deberían saber muy bien los responsables del festival, pues ellos han salido de este caldo de cultivo compuesto por fans y prensa alternativa.

Pasando a las infraestructuras, las salas han cumplido con sus objetivos. Tramuntana se ha consolidado consiguiendo que el espectador pueda jugar con esta sala y l’Auditori para organizarse sus jornadas cinéfagas sin tener que darse largos paseos del pueblo al Melià… y viceversa. También ofrece la oportunidad de ver propuestas pertenecientes a secciones como Noves Visions, que en su mayor parte se acostumbran a ofrecer en el Prado sala que, por cierto, ha hecho una magnífica remodelación con nuevas y confortables butacas pero siempre, tal y como nos puntualizó el dueño, respetando los magníficos frescos y el sabor de sala clásica. Allí comenzó todo y allí también hubo una jornada de homenaje, fechas antes de comenzar el festival, durante la cual se proyectó la primera película que se ofreció en la primera edición del Festival de Sitges, Aelita (Yakov Protazanov, 1924). Ella fue la primera.

Por su parte l’Auditori y por ende el Melià continúa siendo LA sala por autonomasia de la Sección Oficial y el lugar donde se concentra el glamour festivalero a base de cócteles, photocalls y todas esas actividades que este año han sido más numerosas, suponemos que por su cincuentenario. O al menos a Serendipia se lo ha parecido, pues se ha chocado en más ocasiones con eventos de este tipo.

De nuevo se ofrecieron y potenciaron las 3D Experience, propuesta que todavía está en fase de crecimiento pero que, quien sabe si de aquí a pocos años, revolucionará el entretenimiento cinematográfico, sobre todo doméstico. Estamos seguros de que la industria pornográfica ya está poniéndose las pilas… Delante de l’Auditori podían verse y vivirse diversos cortos en este sistema de entre los cuales destacó, por encima de todos, Campfire Creepers: The Skull of Sam (2017), dirigido por Alexandre Aja e interpretado por Robert Englund, una terrorífica experiencia en la cual el espectador era una víctima más.

Cine, mucho cine, pues Serendipia como ya es habitual se concentró en ver muchas películas, pero también hubo lugar para eventos y presentaciones de libros, de entre las cuales brilló la protagonizada por David J. Skal y su Algo en la sangre, la magnífica biografía de Bram Stoker que ha editado EsPop Ediciones y que tenemos en nuestra mesita esperando, ansiosamente, su turno de lectura. Serendipia también pudo hablar brevemente y ofrecer un presente a Guillermo del Toro, uno de sus directores de cabecera, y William Friedkin bromeó con nosotros. También conseguimos algunos bonitos autógrafos y, sobre todo, buenos ratos con amigos. Vivencias  y momentos que se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia… pero por lo pronto… ¡Que nos quiten lo bailao!

¡¡Nos vemos en  Sitges 2018 (si nos dejan…)!!

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Décima cápsula

16 noviembre 2017 Deja un comentario

SÁBADO 14 DE OCTUBRE                                                                       Fotos: Serendipia

Y Serendipia arriba a su última jornada del festival con acusado cansancio y cuatro títulos con los que cerrar esta edición número 50. Vamos a ello:

Tras su debut en la dirección hace tres años con Let Us Pray, el irlandés Brian O’Malley fue el encargado de clausurar la 50ª edición del Festival de Sitges con The Lodgersun cuento de horror gótico situado en la Irlanda rural de principios del siglo XX que narra la historia de los gemelos Rachel y Edward. Ambos huérfanos viven solos  en la decrépita casa familiar la cual arrastra una maldición que se remonta a sus ancestros y que se cumplirá cuando ellos alcancen su mayoría de edad. Linajes malditos, perpetuados por la sangre y el incesto, condenados a desaparecer protagonizan esta cinta ambientada en una sociedad, la victoriana, también en proceso de desaparición (con ese punto final que marcó el estallido de la Gran Guerra, puerta de entrada hacia el siglo XX). Un relato con trasfondo lovecraftiano, en el cual entidades ocultas en lo profundo devorarán a esa estirpe decadente. Destaca su estética delicuescente, con su frío cromatismo, perfectamente acorde con lo que su director quiere transmitir. Si bien no es rabiosamente original, sí que resulta una producción correcta y convincente. El festival contó con la presencia de, además de parte de los productores, el director y su protagonista, la madrileña Charlotte Vega, actriz afincada en Sitges.

Tras una pieza de misterio de época, nuestro siguiente puerto nos hacía desembarcar de nuevo en nuestro siglo y a uno de sus problemas de más rabiosa y lamentable actualidad: el acoso y abuso escolar. Viajamos de lo imaginario a lo asfixiantemente real con el anime A Silent Voice (Naoko Yamada), adaptación del manga de Yoshitoki Oima. Usa un dibujo bastante estándar de los anime para chicas (shôjo) cuya dulzura contrasta con la dureza de su temática. La historia nos muestra los dos lados del acoso, el punto de vista del maltratador y el de quien sufre las vejaciones. Por ambos estadios transita su protagonista,  Ishida, quien aprende una valiosa lección que le llevará a buscar a Nishimiya (la niña sorda a la que él acosó) después de unos años, para intentar redimir su pasado. Un relato de madurez que nos acerca a una cultura la japonesa que tiene su particular forma de vivir el bullyng (en japonés ijime) por el arraigo del sentimiento de culpabilidad y por su poca facilidad para expresar sus emociones. No es en absoluto un filme pesimista, antes al contrario, además de mostrar los traumas que provoca este tipo de comportamientos, también se podrán ver otros elementos como la superación, la amistad y algún que otro atisbo de romanticismo. Como nota curiosa, la películase inicia con My Generation, himno generacional de The Who , cosa que promete toda una garantía de calidad y buen gusto.

Nuestra sesión de tarde fue un curioso programa doble compuesto por dos películas  en las antípodas la una de la otra. Si despegábamos con una de las pocas piezas de género puro que consumió Serendipia en esta edición, What Happened to Monday, la tarde noche se cerraba (y se clausuraba nuestro personal Sitges 2017) recalando en el surrealista imaginario de Raoul Ruiz con La telenovela Errante, cinta que fascinó a la mitad de Serendipia (a la otra psé) tanto que ni siquiera se enteró de la nutrida deserción del público del Prado.

What Happened to Monday es una distopía futurista que pone su foco sobre la superpoblación y el consecuente colapso de la sostenibilidad que conlleva. El punto distópico lo introduce la solución de proclamar la política del hijo único (no tan lejano de lo que ocurre en países que padecen el problema como es el caso del gigante chino). Y por único se entiende que sólo se podrá tener una criatura y una sola vez por familia. El principal problema serán los gemelos, muy abundantes en esa sociedad futura por los mismos desarrollos genéticos con los que se ha buscado generar alimentos, sólo podrá vivir uno,  los hermanos del primogénito serán cryonizados (en teoría) a la espera de una mejor solución. Si una pareja de gemelos es problemática que no ocurrirá con siete, esta es la premisa de la que parte Tommy Wirkola en su segunda película americana. Un director ya conocido en Sitges desde que en 2009 aterrizara con sus nazis zombies y que entra con esta pieza en un cine más serio, pero sin perder su lado de desenfreno y comicidad.  Nos trae, pues, la historia de siete chicas idénticassalvadas por su abuelo de ser procesadas y llevadas a congelar. Él, interpretado por un excelente Willem Dafoe, llama a las siete niñas como los días de la semana y les enseña a salir solo el día que corresponda con su nombre. Todas ellas deberán vivir la vida de Karen Settman y  no podrán vivir una vida fuera de la ya establecida por su abuelo, todo ello para lograr sobrevivir. Evidentemente, la estratagema falla el día que una de ellas no regresa, a partir de aquí el componente distópico se relaja y entramos en un entretenido relato de acción. Lo que más resalta en esta producción de Netflix es su prodigio técnico para mostrar a los siete personajes interactuando juntos. Y tan importante como los aspectos técnicos resulta ser el trabajo de su(s) protagonista(s), Noomi Rapace. La actriz supera con nota la dificultad de interpretar a siete personajes a la vez idénticos y muy diferentes entre sí, todo un juego de matices, y a la vez se confirma como la heroína de acción que demostró ser en Prometheus (2012, Ridley Scott). Un último apunte sobre esta cinta es señalar la grandiosa villana que es siempre, más allá de la calidad de los guiones,  Glenn Close.

Y esto se acaba, señores. Y lo hace con esa cinta perteneciente a la sección Seven Chances que es, La telenovela errante (2017) la primera película del chileno Raoul Rúiz tras su exilio que se rodó durante seis días de noviembre de 1990 permaneciendo inédita hasta  hoy. Un trabajo visionario para el momento que se vivía en Chile, de cuya sociedad explora su superficie, aparentemente banal, utilizando para ello el lenguaje de la telenovela,  muy representativa para su director para el que, «La realidad chilena no existe, más bien es un conjunto de teleseries. (…) Los problemas políticos y económicos están disueltos en una jalea ficcional dividida en capítulos vespertinos«. Película que estaba desaparecida y que, en «un acto de amor de ultratumba» su viuda, Valeria Sarmiento, logró recomponer dejando sus cinco horas de material en poco más de setenta escasos minutos de duración repletos de humor y un sentido del absurdo realmente adelantado en el tiempo. La telenovela errante se estrenó el pasado agosto en el Festival de Locarno.

Han sido 42 películas en 10 días. 42 Historias bien diferentes en un tour de force cinéfago del que, en nuestra última píldora, extraeremos todas las conclusiones.

 

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Novena cápsula

14 noviembre 2017 Deja un comentario

VIERNES 13 DE OCTUBRE                                                                       Fotos: Serendipia

Fecha fatídica en el festival de Sitges, porque ya marca el final de unos agotadores días y porque haciendo honor a su número, nos dio mal fario. Pero vayamos por partes.

Bien temprano, Serendipia inaugura su jornada cinéfaga con la que aún no sabíamos que sería la ganadora del festival. Jupiter’s Moon del húngaro Kornél Mundruczó se inicia (al igual que la comentada Purgatoryo) situando al espectador como protagonista de un momento tan fundamental como incómodo. En este caso, seremos uno más de los aterrorizados refugiados sirios que intentan cruzar la frontera húngara hacia una Europa que, lejos de lo soñado, es hostil, todo en imposible plano secuencia con el que trasmitir la tensión del momento, su enorme confusión y zozobra (literalmente esto último, los botes que les transportan se hunden y, en un alarde de cámara, nosotros los acompañamos bajo el agua). La cámara corta el plano cuando la policía  abate a tiros al protagonista. Somos testigos de la muerte injusta de un inocente. O al menos eso creemos, pues ha recibido tres disparos mortales de necesidad. Un médico corrupto será el responsable de revisar el caso y testigo de un hecho excepcional: el individuo además de sobrevivir a los impactos, levita. Así que el médico descubrirá dos cosas: que los milagros existen y que pueden dar mucho dinero. Al tiempo que se pregunta si realmente existen los ángeles.

Como vemos la irrupción del fantástico tiene lugar en medio de un tema candente, al igual que ya hiciera el director con aquella revolución de los (perros) descastados en White Dog (2014). Pero en Jupiter’s Moon añade, además, referencias inequívocamente religiosas a la historia, dejando abierta la puerta a la esperanza con la redención del desencantado médico y del incansable policía.

Strangled (A Martfüi Rém, 2016) nos sitúa de nuevo en Hungría pero en esta ocasión para revisar un hecho real acontecido a mediados de los años cincuenta que sólo ha podido abordarse libremente al haber fallecido los protagonistas. La película de Árpád Sopsits, que el propio realizador pidió que viéramos con la mente abierta, relata la historia del primer asesino en serie del nuevo régimen húngaro. Un asesino que ya fue juzgado y condenado a cadena perpetua por asesinar a su novia, pero que salió libre tras cumplir tan solo siete años de condena, retomando sus actividades necrófilas mientras un inocente es condenado por sus crímenes. Realista hasta llegar a la  crudeza (las imágenes de los asesinatos no nos son escatimadas y nos son presentadas sin ningún pulido), Strangled retrata magistralmente, con el carácter seco de una crónica negra, toda aquella época gris en la cual el asesino en serie, producto del capitalismo, no podía darse en las sociedades comunistas, absolutamente perfectas según sus mentores. Algo que también retrató la fantástica Ciudadano X (Citizen X, Chris Gerolmo, 1995) aquel telefilme ganador, por cierto, en categoría a mejor película, director y actor en la edición del festival de Sitges de ese año.

Tras un asesino en serie, tocó el turno de un caníbal: Issei Sagawa, criminal japonés culpable de asesinato y canibalismo cometido contra Renée Hartevelt. El 11 de junio de 1981, Sagawa estaba estudiando literatura de vanguardismo e invitó a la mujer a cenar en su casa con la pretensión de conversar sobre literatura. Después de la llegada de la estudiante y de que ella rechazase sus proposiciones, él le disparó por la espalda en la nuca con un rifle del calibre 22 que había comprado con el propósito de llevar a cabo su plan caníbal. Detenido por la policía y declarado demente tras un análisis psicológico, fue juzgado como tal, por lo que fue recluido en el hospital psiquiátrico Paul Guiraud de París. Pasados pocos meses contrajo una enfermedad que, por error médico, fue diagnosticada como terminal, situación que le supuso su repatriación a Japón, donde vive actualmente bajo la responsabilidad de su hermano. Este caso novelesco en el que la realidad supera la ficción ocupa el último trabajo de Verena Paravel y Lucien Castaing-Taylor, Caniba, que, considerado docuensayo, se hizo acreedor de los más diversos comentarios, si para alguno se trata de una obra que busca el impacto, para otro se habría buscado un feísmo que impidiera la empatía, mientras que aún un tercero lo vio como el intento de introducirnos en la mente de un caníbal. Opiniones para todos los gustos entre las que no existe pleno consenso. Y es que los directores de Leviatán han alumbrado un filme incómodo que hizo que una buena parte del público abandonara la sala. No es su escabrosa temática el que hace de Caniba un documental perturbador sino la decisión formal de sus autores a la hora de ponerlo en escena. Dividida en capítulos que se suceden sin solución de continuidad, la cinta repasa las motivaciones del criminal mediante diferentes recursos, insertos de sus películas pornográficas (sí, protagonizó unas cuantas una vez regresado a Japón), imágenes del manga dibujado por él en el que relata los pormenores de su “hazaña”, fotografías de su infancia, las declaraciones de su hermano (un sujeto digno de estudio él mismo por sus inclinaciones masoquistas que procuran alguno de los momentos más desagradables del filme), pero todo ello es ofrecido mediante primeros y primerísimos primeros planos fijos desenfocados. Somos conscientes de que jugar con el foco es uno de los recursos expresivos de la fotografía, y por extensión del cine, pero nos preguntamos si era necesario y/o justificado jugarlo al desenfoque durante los noventa minutos del metraje. Incómodo, perturbador, sí, pero en su significado de cargante, ese es nuestro juicio. Pero, todo y con ello, nuestra queja no va referida a su cualidad, sino a su inclusión dentro de la sección oficial. Es lícito que un festival acoja propuestas arriesgadas y se las quiera descubrir a su público, sin embargo, habiendo una sección como Noves Visions, en la que se supone que se da cabida a los puntos de vista innovadores, en ocasiones incluso experimentales, es nuestra consideración que Caniba merecía haber sido proyectada en esa categoría.  Eso habría evitado la decepción de muchos, de una parte, y, de otra, la habría hecho llegar al sector que mejor podría haberla apreciado.

No sin cierto enojo, de «guatemala» fuimos a guatepeor con Compulsión. Opera prima de reducido presupuesto que resultó bastante convencional y trillada, a pesar de ser promocionada como «thriller art house». Incomprensiblemente fue proyectada formando parte de la sección Noves Visions Plus, cuando no había en ella nada novedoso ni en su fondo ni en su forma. Si parte del público del Auditori salió de ver Caniba con la sensación de que les habían tomado el pelo, con más motivo se sentirían engañados los aficionados a lo experimental con este trabajito que a duras penas justificaba su inclusión en un festival de la categoría de Sitges.

En fin, una jornada con su cara y su cruz, pero ya se sabe que, como en botica, en un festival debe haber de todo y para todos los gustos y al parecer, en esta ocasión, Serendipia no atinó con el suyo en su selección de tarde ¡Y todo esto con Frank Langella y el Dracula de John Badham en el Prado! ¡Cachis!

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Octava cápsula

8 noviembre 2017 Deja un comentario

JUEVES 12 DE OCTUBRE                                                         Fotos: Serendipia

Por mucho que a Serendipia le apasione el cine, el agotamiento estaba haciendo mella seriamente en su organismo. Afortunadamente aún quedaban buenas piezas por descubrir. Paul Urkijo nos llamó la atención desde que viéramos uno de sus cortos, concretamente Jugando con la muerte (2011), que además de estar realizado con impecables maneras, tenía un magnífico humor negro que nos pudo. El buen hacen de Urkijo quedó confirmado con posteriores cortometrajes, así que en cuanto nos enteramos que Pokeepsie Films estaba tras el debut del director en el largometraje, Errementari, no pudimos más que estar pendientes de ella.

Inspirada en una cuento popular vasco sobre un herrero tan malvado y astuto que es capaz de engañar al mismísimo diablo, la cinta de Urkijo es un cuento de horror gótico y fantástico lleno de emoción, misterio y extrañas criaturas. Con todos sus diálogos en un casi extinto euskera alavés del siglo XIX, la acción se inicia en un pequeño pueblo de Álava, después de la Primera Guerra Carlista de 1833, donde un comisario del gobierno investiga un suceso que le llevará hasta una siniestra herrería en lo profundo del bosque, donde vive un solitario herrero del que los aldeanos cuentan oscuras historias. Fantasmagórica, la bruma inunda esta fábula con diablos tramposos y sacamantecas que con un maravilloso diseño de producción convierte esta cinta en una de las mejores sorpresas del cine fantástico estatal, con una muy natural y destacable interpretación de la niña Uma Bacaglia.

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Con maravilloso sabor de boca llega el turno de una deliciosa y, para variar, optimista cinta apocalíptica. La japonesa Survival Family (Sabaibaru Famirî, 2017) plantea qué pasaría si un día no hubiera electricidad ¿El fin del mundo? pues no para el director y guionista de la película, Shinobu Yaguchi, que da la vuelta a la situación y plantea como este hecho, aparentemente grave, unirá a una familia con todos sus miembros alienados por la tecnología. Por los efectos del apagón, deberán recorrer varios kilómetros y trabajar en equipo, reencontrándose con la naturaleza y consigo mismos en esta parábola con elementos de comedia, que aboga por un retorno a la naturaleza y a las cosas sencillas de la vida, algo que propio director ya propuso en la excelente Wood Job!: Kamusari nânâ nichijô (2014) incluida en la programación de las Nits de Cinema Oriental de Vic de 2015. Un survival apocalíptico amable y positivo en el que veremos como esta familia aprenderá unida a superar todos los obstáculos.

Kiyoshi Kurosawa presentando su película.

Y de un filme optimista a otro terriblemente pesimista, A Gentle Creature (Krotkaya, 2017) el último trabajo de Sergei Loznitsa. Una adaptación libre de la novela corta de Dostoievski, La sumisa (cuyo título en inglés es, precisamente, A Gentle Creature) que, sin embargo, nos remite directamente al universo de Kafka. Y es que su protagonista, la dulce criatura del título (ningún personaje tiene nombre propio, todos son denominados por su función), igual que el agrimensor K de El castillo o el Joseph K de El proceso, busca establecer una comunicación positiva con una autoridad que desconoce, pero que la maraña de trabas administrativas que encuentra en su camino hace imposible. Vasilina Makovtseva, excelentemente estoica, da cuerpo a esta joven mujer que solo quiere entregar a su esposo, convicto por asesinato, pero inocente (como al parecer es habitual en su país), un paquete que le ha sido devuelto. Se desplazará para ello a la ciudad donde se halla la prisión, un lugar en el que el penal y el pueblo se han fundido en una doble relación de dependencia en la que el uno da sentido al otro (nuevamente como ocurre en la novela de Kafka entre el castillo y la aldea). Allí iniciará un periplo pesadillesco en el que entrará en contacto con una serie de personajes que, pretendiendo serle de ayuda frente a esa funcionaria que cada día le impide la entrada, buscarán sacar provecho de ella. El suyo es un descenso al infierno, a un infierno muy terrenal compuesto por una burocracia inaccesible y arbitraria, herencia de la administración soviética, las mafias del este, la policía corrupta y por una sociedad que, a fuerza de vivir en ese país que puede ser visto como una gran prisión dictatorial, se ha envilecido ella misma (esas pintadas en contra de la agencia de derechos humanos lo muestran). Siendo real, Loznitsa no ha buscado una narrativa realista, al contrario, su película está tocada por las tonalidades de lo surreal, un tono que alcanza su máximo en ese fragmento onírico que precede al desenlace y que no ha sido comprendido por toda la crítica. A Gentle Creature se cierra con un plano fijo de la sala de espera de la estación en la que todos duermen, por su construcción parece nuestro propio reflejo: todos esos males avanzan porque todos nosotros estamos dormidos.

Y Serendipia finaliza la jornada con su ineludible cita con Kiyoshi Kurasawa que con Before We Vanish (Sanpo suru shinryakusha, 2017) ofrece una invasión alienígena muy doméstica, protagonizada por unos gélidos body snatchers que absorven los conocimientos y sentimientos despojando de los mismos a sus víctimas humanas. Inspirada en la ciencia ficción de Serie-B americana (incluso en su banda sonora), la película de Kurosawa, basada en una obra teatral, se concentra en como afectaría esta invasión en la relación de una pareja, dejando la puerta abierta a la esperanza, al triunfo del amor por encima de todo. Algo que en estos tiempos, nunca está de más ante tanto agorero. Como vemos, la esperanza proviene de Japón. Pues nada: que pase, que pase…adelante.

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Séptima cápsula

5 noviembre 2017 Deja un comentario

MIÉRCOLES 11 DE OCTUBRE                                                  Fotos: Serendipia

Más productiva para Serendipia que la jornada anterior fue la del miércoles 11, ya que trajo buenas y variadas películas además de, relegada en una sección equívoca que le restó el protagonismo que en nuestra opinión hubiese merecido, la gran sorpresa.

Con ecos de La noche del cazador (The Night of the Hunter, Charles Laughton, 1955) y El jinete pálido (Pale Rider, Clint Eastwood, 1985), llegó Brimstone (Martin Koolhoven, 2016), drama naturalista narrado en clave de western atmosférico con una Dakota Fanning que reclama nuestra atención tras haber sido relegada a la fila del fondo en beneficio de su ascendente hermana. El punto fantástico de la cinta viene de la mano del diabólico reverendo que encarna Guy Pearce, con mucho en común con aquel otro interpretado por Robert Mitchum en la mencionada película de Lauhgton. Una presencia que representa el mal absoluto y de la que nos preguntamos, llegado cierto punto de la trama, si no habrá venido de la muerte (ahí está su similitud con El jinete pálido) para cumplir su implacable persecución. Un monstruo real, muy real, que no cejará en su acoso a la protagonista en esta fábula terrorífica. Narrada en capítulos que rompen la linealidad del tiempo, culmina con final abierto en el que no sabemos si, acaso, todavía no ha sido derrotado el villano y su aura seguirá cayendo implacable sobre los descendientes de la protagonista. Brimstone fue, sin lugar a dudas, una de las grandes de esta edición del festival.

A continuación llegó el turno del estupendo debut en la dirección del actor Bill Watterson, Dave  Made a Maze, una propuesta totalmente surrealista cargada de más significado del que a priori aparenta y sazonada con mucho humor e ingenio, que nos narra como Dave se construye un laberinto con cartones en medio del salón y en el cual no falta siquiera su propio Minotauro. Tanto él como sus amigos y novia se perderán para atravesar verdaderas peripecias dignas del mejor survival salvo que plasmadas con imaginativos recursos ¡Si hasta hay un momento en que los protagonistas se convierten en figuras de Stop-motion! Con toques, pues, de parodia a las películas de terror, la cinta de Watterson va mucho más allá, y nos trae toda una reflexión sobre la necesidad de realizarnos en nuestras obras, sobre los sueños, sobre la amistad y la pareja, y, en suma, sobre el sentido de la propia vida. La vida no es más que una sucesión de momentos incompletos de los que no podemos salir, ese es su mensaje. Un filme redondo que, en nuestra modo de ver, hubiera merecido un mayor reconocimiento compitiendo en Sección Oficial. Afortunadamente no se fue de vacío como quedará detallado en nuestro repaso del palmarés.

«La vida es una sucesión de momentos incompletos de los que no se puede salir».

No sin cierto recelo por su extenso metraje, nos embarcamos después en Salyut- 7 (Klim Shipenko) que acabó manifestándose como una muy interesante aventura espacial  rusa basada en la epopeya real por la que pasaron en 1985 unos astronautas soviéticos para evitar que una estación espacial (la salyut 7 que le da título) cayera sobre la Tierra. Con la carrera espacial y la guerra fría como telón de fondo (sin faltar una crítica del sistema comunista), la película se centra en los personajes,  ofreciendo de ellos un retrato psicológico y humano que ayudará a que nos situemos junto a ellos como si fuéramos un miembro más de la tripulación. Durante 40 de los 120 minutos flotaremos, además, a gravedad cero. Toda una superproducción elegantemente rodada, veraz y que mantiene la intriga hasta su último fotograma.

Presentado su película, los directores junto a Itziar Castro y David Pareja

¿Y qué mejor manera de terminar el día que con una comedia negra? Pues eso es lo que ofreció Matar a Dios, de Albert Pintó y Caye Casas, dos jóvenes talentos que tras el multipremiado cortometraje Nada S.A. (2014) se embarcan en este, su primer largo, en el que han contado con el actor principal de aquel otro filme weird que fue El milagro de P. Tinto, Emilio Gavira. Aquí el interprete encarna a un Dios vengador y cruel que ofrecerá, a una familia de merluzos que se disponen a celebrar el fin de año, la oportunidad de escoger a los dos únicos supervivientes tras el fin del mundo que planea desatar. Con un escenario de bizarra estética y  unos personajes tan disparatados como realistas, la película (algo alargada) decae en su segunda mitad tras una deliciosa hora inicial totalmente costumbrista, de cuyo disfrute tiene gran parte de responsabilidad la pareja formada por los muy convincentes Itziar Castro y Eduardo Antuña, así como el diseño de producción y los afilados diálogos. Una de las películas más celebradas por el público que le concedió el honor de ser la más votada hasta alzarse con el premio.

Un fin de fiesta perfecto para una jornada redonda en la cual ya Serendipia comenzaba a sentir los efectos del cansancio, que le obligó a ejercer de montador involuntario al fundir a negro alguna de las películas. La edad no perdona…

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Sexta cápsula

1 noviembre 2017 Deja un comentario

MARTES 10 DE OCTUBRE                                                           

La jornada comienza con La piel fría de Xavier Gens, adaptación de la exitosa obra de Albert Sánchez Piñol, que cumple sobradamente su misión, respetando la novela y trasladando eficazmente la narración al lenguaje cinematográfico. Gens escoge dos ritmos narrativos distintos según avanza la acción, cercano al relato de aventuras tipo Robert Louis Stevenson o Julio Verne en su inicio, para pasar después a sumergirse en lo abisal con toques del Lovecraft más imbuido en sus mitos. Todo ello finaliza con un mensaje anti colonizador y pacifista que aboga por el respeto a la diferencia.

          Xavier Gens y, si, Aura Garrido

Alimañas nocturnas de piel húmeda, mitad pez/mitad hombre serán la única compañía de dos hombres que lucharán noche tras noche contra estos seres, movidos por el instinto de supervivencia, pero también luchando por recobrar el sentido de sus vidas. La cautividad y la continua lucha les llevan a un viaje al centro de sus entrañas, donde se entremezcla lucidez y enajenación, rechazo y deseo, crueldad y amor, hacia lo desconocido.

La piel fría de Gens es una película de atmósfera, su factura visual es impecable y nos hace sentir el aislamiento en el que viven sus personajes, sentimos frialdad, la frialdad abismal que pende sobre las existencias de sus protagonistas. Sin embargo, esa atmósfera es tan acaparadora que los hilos de la historia se pierden, parece que no todo quede contado y así se hace difícil la lectura del mensaje último que quiere transmitirnos. En su haber positivo, merece, y mucho, destacarse el maquillaje y la actuación de Aura Garrido pues el de Aneris (sirena a la inversa), el ser anfibio retenido en el faro, es un difícil y arriesgado papel que sin lugar a dudas habrá supuesto un tan gran trabajo a la actriz como escaso reconocimiento, pues su rostro está totalmente oculto y la actriz resulta irreconocible. Sin lugar a dudas un reto actoral que supera con nota.

Y de ahí a otra propuesta totalmente diferente. Radical. La película ‘escándalo’ del festival nos presentaba un futuro cyberpunk, situado en 2060, en el cual el semen infectado por el VIH es la droga de moda. Así que Fluido (Shu Lea Cheangofrece al espectador un extenso catálogo de genitales, sexo, semen, masoquismo, orina y suciedad con la pretensión de resultar trasgresora, aunque los únicos que parecieron escandalizarse un poco fueron los estudiantes de la ESCAC que, entre otros, se sumaron a las prolijas deserciones de la proyección. Si la pornografía underground de los años setenta nació como producto de la rebeldía hippy (en la que, ya como negocio, se introdujo más tarde la mafia, pero esa ya es otra historia), todavía hoy sigue siendo utilizada como objeto trasgresor con el que epatar al espectador. Y sigue funcionando, pues cierta parte del público tiende a escandalizarse ante este tipo de imágenes aunque sean, como en este caso, de tipo experimental y reducido al ámbito del circuito de festivales. Una hora larga de felaciones, sodomía (homosexual y heterosexual), fist-fucking, pissing, skirting… todo regado en semen y diálogos marcianos para esta saludable y extrema broma.

Retornamos al mejor cine con A Day (Ha-roo, Cho Sun-ho), una historia de bucles temporales durante los cuales el protagonista de nuestra historia intentará cambiar un final, al parecer inexorable, que concluye con la muerte de su pequeña hija en accidente de tráfico atropellada por un taxi. Pero, en un salto sin red de guión, todo se complicará, aún más, cuando otro personaje se encuentre en similar situación, así que deberán ponerse de acuerdo para cambiar los acontecimientos. Nada parece ser efectivo, sin embargo, porque allí donde consiguen introducir una variación de la secuencia siempre parece haberse adelantado el taxista. Y es que el conductor también estará atrapado en el bucle dispuesto a consumar siempre su venganza. Toda una versión de la mítica Atrapado en el tiempo conducida aquí con ritmo de thriller. Y, a lo que es ya de por sí una emocionante historia, manejada con maestría por su director, se le añadirá la necesaria reconciliación paterno-filial y un mensaje positivo sobre el perdón que distinguirá esta cinta más allá del mero entretenimiento. Otra muestra del buen hacer del cine coreano y un sonoro debut en la dirección para Cho Sun-ho.

Y finalizamos esta jornada, en la que nuestra particular selección no tuvo la garra de otros días, con el neonoir , Sweet Virginia (Jamie M. Dagg, 2017) el cual cercano también al neowestern nos propone la historia de Elwood (Christopher Abbott), un gélido asesino a sueldo que, al no recibir el pago convenido por parte de su cliente, Lila (Imogen Poots), irá en su búsqueda. Una producción indie con una trama fácil de contar que el trabajo de guion de los hermanos China convierte en una pesimista y melancólica cinta de personajes remarcables, los cuales se moverán en el reducido y frío escenario de una pequeña localidad de Alaska. La película contará con las actuaciones competentes de John Bernthal y el nombrado Christopher Abbott en un registro en el cual no estábamos acostumbrados a verle y que superará con nota dándole mucha credibilidad a su rol. Modesta e interesante a partes iguales, la cinta tendrá estreno comercial de la mano de A contracorriente films.

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Quinta cápsula

31 octubre 2017 Deja un comentario

LUNES 9 DE OCTUBRE                                                                   Fotos:Serendipia

Y después del chaparrón que supuso el fin de semana, y no nos referimos a inclemencias meteorológicas, pues este año, y como tregua, no ha llovido ninguno de los días de festival, sino a la gran afluencia de público, llegó la calma, mientras Serendipia enfilaba una nueva e intensa semana. Y qué mejor forma de comenzar que con un potente thriller coreano como The Villainess (2017) que ya desde su poderoso plano secuencia subjetivo inicial fue capaz, por si solo, de poner las pilas a Serendipia y al público de l’Auditori. No en vano como explica su director, para las escenas de acción «tenía en la cabeza una idea abstracta de algo rojo que pasaba delante mío a gran velocidad; una sensación muy excitante. Creo que si tuviera que irme al origen de esa idea, sería mi afición al fútbol: quería hacer una película de acción desde la perspectiva de un balón en el terreno de juego«. Dirigida por Jung Byung-Gil, The Villainess narra las vicisitudes por las que deberá pasar Sook-hee (Ok-bin Kim), para abandonar la vida como asesina para la cual ha sido entrenada desde la infancia. Un melodrama con escenas de acción de alto voltaje que uno es incapaz de explicar como han podido rodarse sin que nadie resultara herido… o muerto. Estamos seguros de que no habrá sido el caso, pero por si acaso (y por no desperdiciar la magia, ¡Qué demonios!) preferimos no saberlo. Serendipia admira cada día más el cine de acción coreano, porque rara vez defrauda y porque es capaz de dejar en evidencia cualquier película de acción occidental. Y más si, como es el caso, tiene una impecable factura visual y un impresionante sentido de la épica como tan solo el cine oriental parece saber hacer sin resultar ridículo.

El director de El habitante, Guillermo Amoedo, acompañado por dos de las protagonistas de su film, Gabriela de Garza y Vanesa Restrepo

Y sin pausa llega el turno de una de las cintas que más agradó al respetable, Brawl in Cell Block 99 (2017) un Grindhouse y potente drama carcelario protagonizado por un Vincent Vaughn al que uno está más habituado a ver en papeles más amables o directamente de comedia y que aquí afronta un registro bien diferente. Como Bradley Thomas, ex-boxeador y ex-presidiario,  deberá volver, muy a su pesar, a utilizar la violencia, algo que intuimos fue lo que le llevó a la cárcel, para salvar a su mujer  y a su futuro hijo. La acción se va cocinando a fuego lento, progresivamente, estallando en un final sin concesiones, puro grand guignol.  Dirigida por S. Craig Zahler, que sorprendió a propios y extraños con su debut, Bone Tomahawk (2015), que también pudimos ver en el festival de Sitges, la película cuenta, además, con la participación de Jennifer Carpenter y Udo Kier.

El punto decepcionante de la jornada vino con la co-producción chileno-mexicana El habitante (Guillermo Amoedo, 2017), que nos cuenta como un robo se complicará, y mucho, cuando los delincuentes descubran en el sótano de la casa a una niña cautiva atada a la cama. Como pueden suponerse, nada es lo que parece, y la niña resultará estar poseída por el maligno, lo que terminará, aún no sabemos como, dando pié a un exorcismo que llevará la película a unos derroteros de los que no habrá retorno, cayendo en el más decepcionante absurdo. Por cierto el maquillaje que lleva la poseída se encuentra más cerca del que portaba Marián Salgado en La endemoniada (1975) de Amando de Ossorio que al habitual inspirado en el que Linda Blair lució en El exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973).

Para descansar un poco de tanto cine, y porque era uno de los invitados que a Serendipia más ilusión le hacía ver y escuchar, no perdimos la oportunidad de compartir la charla que ofreció el escritor David J. Skal, presentada y moderada  por Jordi Ojeda con la participación de Óscar Palmer, traductor y editor de Es Pop, sello responsable de lanzar en España los dos últimos libros de Skal, Hollywood Gótico y Algo en la sangre, un extenso ensayo biográfico sobre Bram Stoker que se ha editado con la participación del Festival de Sitges.

David J. Skal, gran especialista en cine, particularmente del ciclo de terror de la Universal y especialmente del Dracula de Bram Stoker, novela de la que ha publicado una edición anotada, ofreció una interesante charla en la que habló de Stoker y de su labor como escritor, tan estrechamente ligada al mito del vampiro, al que ha dedicado varios libros. También desveló que su nombre va a continuar unido a Stoker y su obra, ya que ha aparecido recientemente un borrador ampliado de Dracula, con el que están trabajando varios especialistas, entre ellos el propio Skal. Sin lugar a dudas una importante noticia que seguiremos de cerca.

                               Óscar Palmer y David J. Skal

Tan solo queda agradecer a esta pequeña gran editorial el esfuerzo empleado en sacar estos libros, todo un consuelo para los cinéfilos adoradores del terror más clásico, que deben de conformarse con la edición en cuentagotas de las obras de Skal, de quien recordemos, Editorial Valdemar editó en 2008 Monster Show y  el Festival de San Sebastián a mediados de los noventa El carnaval de las tinieblas, un ensayo biográfico y de la obra de Tod Browning en una edición que, tal y como nos comentó el propio Skal, superaba en calidad e información al libro original americano. La interesante charla, que Serendipia grabó, próximamente será transcrita y publicada en Proyecto Naschy. Les rogamos permanezcan atentos a sus pantallas.

Y para finalizar el día… ¿Qué tal un poco de petardeo? pues eso es lo que nos ofreció el documental Mansfield 66/67 , que dirigido por dos adorables chalados, Todd Hughes y David Eversole  repasaba los últimos días de la actriz Jayne Mansfield coincidiendo con el cincuentenario de su  fallecimiento en un bizarro accidente automovilístico. Esta actriz, exploitation de Marilyn Monroe, que hablaba cinco idiomas y que tenía un coeficiente intelectual de 165, era considerada poco más que una rubia tonta con unos enormes pechos y ya, en 1967, un juguete roto que se dejaba ver por los locales más groovys de San Francisco liando escándalos con los que llamar la atención. Pero lo que analiza con más detalle este documental es la relación que la actriz mantuvo durante ese último y trágico año de su vida con el satanista Anton LaVey, fundador de la Iglesia de Satán. Y para intentar explicar el choque de esos dos fenómenos camp, los directores han contado con la participación de las voces de John Waters, Kenneth Anger, Tippi Hedren y Mamie Van Doren entre muchos otros. ¿El resultado?: un documental delicioso, divertido y repleto de maliciosos cotilleos provenientes de la trastienda del Hollywood más canalla y del mundillo contracultural del San Francisco de los sesenta.

Una conclusión perfecta para un día perfecto.

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Cuarta cápsula

27 octubre 2017 Deja un comentario

DOMINGO 8 DE OCTUBRE                                                  Fotos:Serendipia

Nueva jornada durante la cual Serendipia sufrió una excepcional y voluntaria citocinesis tras ver Bushwick (Cary MurnionJonathan Milott, 2017), la primera de las cinco película que vería Serendipia durante este cuarto día de festival. Todo ello en un día que amaneció recuperándose aún de las secuelas ocasionadas por la proyección de The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) en el Auditori que tuvo lugar la madrugada anterior (¿No han visto el video que hay al final de la crónica del sábado siete? ¡Pues deberían!)

Pero prosigamos: ¿Qué sucedería si al salir del metro camino al hogar se encontrarán con que su ciudad ha sido invadida por un extraño ejército y hay explosiones e intercambio de balas por todos lados? Pues esto es lo que Bushwick nos narra de manera muy eficaz y próxima, pues la cámara es otro personaje más que sigue muy de cerca a los protagonistas, desplazándose y zafándose de las balaseras con ellos. Y todo rodado de manera muy inteligente, dinámica y a tiempo real, lo que ofrece un resultado bastante emocionante durante el cual iremos averiguando,  junto a los protagonistas, lo sucedido. Mucho más que un videojuego (y mal jugado, decían viperinamente, cómo no, en otra cola) nos hace sentir de forma bien aproximada el desconcierto que experimentaríamos si de pronto sobreviniera una rebelión que pillara por sorpresa hasta a los adictos a las redes sociales, mucha visión en primera persona y poca información global. Día muy oportuno, además, para esta proyección, pues estábamos ante una jornada en la que los asuntos políticos que atravesamos en este país nos reclamaban un poco de atención hasta en el remanso que supone el festival.

Respecto a la siguiente de la lista, Thelma (2017) de Joachim Trier, debo dejarles, y les dejo, con la parte bella de Serendipia, ya que fue durante esta película cuando tuvimos que separarnos a causa de una cita ineludible con William Friedkin, pues había un encuentro con el director, no tan solo de la merecidamente mítica El exorcista (The Exorcist, 1973), sino también de cintas tan emblemáticas como Contra el imperio de la droga (The French Connection, 1971), Carga maldita (Sorcerer, 1977), A la caza (Cruising, 1980) o Killer Joe (2011). Una velada que consistió en más de lo que esperábamos. El director, cómodo, habló largo y tendido de lo que se le preguntó y más allá. Ofreciendo toda una clase de historia del cine. Compartió sabiduría con el público e incluso respondió detalladamente a una pregunta nuestra sobre A la caza. Hubo tan buen ambiente que incluso bromeó acusándome de ser habitual en los clubs sadomasoquistas gays como el que se muestra en el film de 1980. Durante hora y media demostró su gran humanidad ante una entregada concurrencia, algo que, afortunadamente registró el festival,  dándonos la oportunidad a los asistentes de rememorarlo  y a ustedes de verlo en diferido. Con ustedes… William Friedkin:

Y mientras tanto, como les hemos dicho, la parte bella de Serendipia estaba viendo Thelma (Joachin Trier). Dejemos que nos cuente:

Me mira con buenos ojos, mi belleza es cada vez menos física y más espiritual. Bella es Eili Harboe que da cuerpo a Thelma, una joven de severa formación católica que por primera vez debe separarse de sus padres cuando empieza la universidad. Joachim Trier regresa a sus tierras nórdicas para traernos esta cinta que en parte podríamos definir como un singular cruce del Bergman de Fanny y Alexander (1982) y el Stephen King de Carrie. La película advierte en su cabecera de que contiene imágenes centelleantes que pueden provocar ataques epilépticos y no advierte en vano, así nos aproxima el director, casi experimentalmente, a las sensaciones vividas por la protagonista. Thelma llama cada día a sus padres, habla con su padre de hecho, la figura más severa, y les cuenta todo lo que experimenta, por su formación nunca ha probado el alcohol, ni el tabaco, ni casi ha frecuentado amigos, es por eso que todo lo que le ocurre en la universidad, todos los mundos que conoce, causan en ella una honda impresión, un sentimiento ambivalente que se refuerza con esa llamada diaria. Por una parte su nueva vida la llena de sensaciones atractivas, por otra, entran en conflicto con su educación, todo se complicará además cuando conozca a Anja (Kaya Wilkins) y sienta por ella una atracción más allá de la amistad. La respuesta de la joven es física, cada nuevo conflicto le provoca unos ataques nerviosos muy similares a la epilepsia y, mientras tanto, extraños fenómenos se suceden. La búsqueda de un diagnóstico la llevará a una investigación sobre sí misma que la hará descubrir cosas sobre su familia que le han sido ocultadas y, a la vez, aprenderá sobre su poder, su fuerza sobrenatural. Thriller psicológico de tempo pausado, una teme que la vertiente fantástica resulte ambigua al final, pero no, Trier sostiene su apuesta sobrenatural y nos acaba ofreciendo uno de los títulos más sólidos de esta edición. Todo un nuevo enfoque del género en esta cinta plenamente de autor ¿estará tranformándose el fantástico? De momento dejo la pregunta meramente formulada.

Todavía con la emoción de haber estado tan cerca de Friedkin, y de nuevo al completo, Serendipia se sumergió otra vez en su festín cinéfago con Sword Master 3D (2016) un espectacular wuxia (lo que de niños llamábamos películas de samurais) realizado a la antigua usanza pero con los efectos 3D  en mente, lo cual ofrece muchos momentos espectaculares a base de espadas y dagas lanzadas directamente hacia el espectador. Dirigida por Derek Yee, antigua estrella de los estudios Shaw Brothers y producida por Tsui Hark, del que sobran presentaciones, Sword Master 3D es una puesta al día del clásico de los estudios Shaw Duelo a muerte (San shao ye de jian, Chu Yuan, 1977), con marcados tintes fantásticos y elementos místicos que junto a su espectacular colorido y las magníficas coreografías la convierten en una espectacular superproducción.

Juan Mariné saludando al público de l’Auditori

El punto bajo de la jornada llegó con la muy decepcionante Gloves Off (Steve Nesbit, 2017), un drama pugilístico totalmente fuera de lugar, ya no únicamente por su temática, sino también por la factura del mismo. Con un argumento cercano a la comedia Cuestión de pelotas (Dodgeball: A True Underdog StoryRawson Marshall Thurber, 2004) aunque ni mucho menos con la gracia de aquella, la cinta fue la única de todo el certamen que hizo a Serendipia abandonar la sala. Nada parece encajar bien en esta cinta en la que los actores no consiguen trasmitir al espectador nada más que tedio. Presentada por su director, que la anunció dando las gracias por ser ya la tercera de sus películas que se presentan en Sitges, se ofreció como estreno mundial en ‘Oficial Fantastic fuera de competición’ ¿un favor personal? No queremos ser malpensados, ni mucho menos levantar falsos testimonios. No es su problema el que ni siquiera roce tangencialmente el género, es que todo es fallido en ella, sobre el papel las situaciones que nos presenta son cómicas, pero llevadas a escena desabridamente resultan sonrojantes como esos chistes que contados por según quien, pierden toda la gracia. No era su espacio ni nosotros teníamos nada que compartir con ella y nos fuimos a hacer cola, ya saben, esos mentideros que tantas ideas fraguan.

Pero el haber estado en esta sesión ofreció a Serendipia, y a todo el público presente, un momento muy emotivo, ya que, previamente al pase, se le otorgó una muy merecida María Honorífica a Juan Mariné, un hombre de cine (también fantástico gracias a su estrecha colaboración con Juan Piquer Simón) que demostró su gran sabiduría, su humildad y la envidiable memoria que a sus 97 años todavía conserva, rememorando el primer día en el cual se puso tras una cámara ¡En 1934!. Sin lugar a dudas escuchar a Mariné fue uno de los momentos mágicos de este festival.

Afortunadamente las aguas volvieron a su cauce con El secreto de Marrowbone (NarrowboneSergio G. Sánchez, 2017), una producción española con aspecto totalmente foráneo a pesar de estar rodada en Asturias y con la que Sergio G. Sánchez, escritor de Fin (2011) de Jorge Torregrosa y de El orfanato (2007) y Lo imposible (2012) de J. A. Bayona, debuta en la dirección. De atmósfera victoriana, a pesar de estar situada su acción en 1969, si bien no puede presumir de un guión imprevisible sí puede, y mucho, jactarse de haber conseguido una interesante cinta, muy bien interpretada y con una trama de misterio que recorre toda la historia, mostrando ingeniosamente lo justo, para que el espectador sepa que algún secreto se nos oculta… Pero no conviene revelar demasiado su argumento, pues este es como el de un viejo cómic de DC, que desvela su sorprendente final sorpresa en la última viñeta. Su director, al presentarla, dio la perfecta clave para disfrutar más su visionado: destacó una crítica ya recibida que la definía como un relato de Enid Blyton pero con más truculencia, y esa es la actitud, estamos ante una cinta de misterio juvenil que nos atrapa por su propia inocencia. Es, sí, esa típica película con trampa, pero no engaña a nadie y ofrece grandes dosis de evasión. Muy buena factura. Entre sus actores destaca Anya Taylor-Joy, que ya nos dejó prendados para siempre de sus ojos como Thomasin en The Witch (Robert Eggers, 2015) y más tarde en Morgan (Luke Scott, 2016). O Mia Goth, que nos dejó sin respiración en La cura de bienestar (A Cure for Wellness, 2016) y a la que veremos en el remake de Suspiria (Luca Guadagnino, 2018) junto a Chloë Grace Moretz y Dakota Johnson

Una memorable jornada para Serendipia que, flotando todavía por su encuentro con William Friedkin, tendría una cita al día siguiente con David J. Skal, uno de sus escritores cinematográficos de cabecera. 

Mariné besa el trofeo tras recibirlo del director del certamen, Ángel Sala.

 

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Tercera cápsula

25 octubre 2017 Deja un comentario

SÁBADO 7 DE OCTUBRE                                                    Fotos: Serendipia

Serendipia suele reservarse, al menos, uno de los días de festival para ir al Retiro, al Prado (o a ambos) y poder disfrutar de las propuestas que ofrece la sección Anima’t. Una jornada en el centro de Sitges y en las entrañables salas en las cuales se inició este histórico festival. Mal día escogimos en esta ocasión, pues ese sábado tenía lugar la popular Zombie Walk, con todo lo que ello acarrea para un misántropo enoclofóbico declarado como es la parte alopécica de Serendipia. Pero no adelantemos acontecimientos.

Iniciamos la jornada en el Auditori, con la esperada última producción de Jaume Balagueró, que una vez liberado de la saga [Rec] tras la floja cuarta y última parte, ofrece con Muse un claro descenso a los infiernos, tal y como se ocupa de indicarnos el director de diversos modos, bautizando incluso a uno de sus personajes, el encarnado por Manuela Vellés, como Beatriz, ya saben la amada de Dante que le guía en La divina comedia. Tras unos magníficos títulos de crédito inspirados en los grabados de Doré y en la afición del director por los atlas de medicina (cualquier película que los incluya, en este panorama actual que los ha hecho casi desaparecer, ya gana puntos ante Serendipia) Balagueró nos introducirá en un escenario de pérdida y de culpa, como ya hiciera en su primera película, Los sin nombre (1999), cinta con la que Musa guarda varias similitudes. La húmeda neblina irlandesa envuelve este relato en el que también figurará un culto malsano con asesinatos rituales y un clímax que se desarrollará en un hospital mental abandonado, motivos fetiches en la producción del director catalán. La propuesta del director, la más compleja desde Darkness (2002), nos devuelve a un imaginativo Balagueró en un registro que no agradó a muchos por considerar que repetía fórmulas sin motivo, pero que, sin embargo, nos pareció muy rico y digno de segundos visionados para apreciar en lo que vale ese universo de musas dañinas como furias en el que se nos invita a reflexionar sobre el arte de crear y su dialéctica con la vida. Lo que está en juego es la romántica posibilidad de componer el poema que ponga en pie a la materia, la posibilidad del hombre para crear en mayúsculas. Además, la cinta cuenta con la agradecida participación de Christopher Lloyd y nuestra admirada Franka Potente.

Y tras ello Serendipia inició su particular tour de force en el Retiro compuesto de cuatro películas:

Big Fish & Begonia (Da yu hai tang, 2016) es un apabullante e imaginativo Anime chino dirigido por Xuan Liang y Chun Zhang, fundadores de B&T Productions que debutan en el largometraje con esta cinta de iniciación que por su mezcla de fantasía, amor y respeto a la naturaleza junto a multitud de elementos culturales ancestrales ofrece un rico universo muy cercano al Miyazaki de El viaje de Chihiro. Un auténtico bombardeo de genio que, repetimos, llega a apabullar e incluso saturar al espectador, haciendo necesaria una segunda revisión para poder admirar esta obra en todo su rico detalle.

Que el cine de Ana Lily Amirpour tiene un universo propio queda más que confirmado con su segundo largometraje, The Bad Batch (2016), que, estrenada recientemente en Netflix, se proyectó como sesión especial en la pantalla del Retiro. La directora, que ya había sorprendido a propios y extraños con su primer largo, A Girl Walk Alone at Midnight, presentado en la edición de 2014 del Festival de Sitges y que le supuso un merecido premio como directora novel, regresó a la Blanca Subur con esta crítica a la administración Trump en forma de distopía apocalíptica que, tal y como ella mismo comentó, suele compararse con Mad Max pero que ella realizó con el universo de Jodorowsky en mente y más concretamente El topo (1970).  La acción se sitúa en un entorno sucio y desértico, en el que todos los desheredados de la sociedad (esos deshechos humanos a los que el título alude) persiguen su sueño y en el cual los más fuertes devoran (literalmente) a los más débiles, en ese espacio se desenvolverá la anti-heroína de Amirpour (no olvidemos que la directora también escribe sus películas), un carácter fuerte a pesar de haber sido mutilada por los caníbales, que vivirá su particular odisea en busca de una Ítaca que aquí se identifica con un espacio en el que reiniciar todo desde los cimientos entregándose para ello a la misma fuerza que la ha castigado y renunciando a su zona en Confort. Sin duda una parábola sobre los males de una sociedad, la moderna, que vive de espaldas a sus propias miserias y condenada a reproducir sus males (ese discurso de Keanu Reaves, como especie de demiurgo de los supervivientes, sobre las cloacas y la mierda que depositamos en ellas esperando que desaparezca y sin preguntarnos cómo es procesada). Un plato de digestión lenta pero con poderosas escenas (magistral el momento en le que se simula una comunión ¡¡¡¡con ácidos lisérgicos !!!!) que permanecen en la memoria largo tiempo después.

                                               Ana Lily presentando su película

De vuelta a la animación con Loving Vincent (Dorota Kobiela y Hugh Welchman, 2017) un festín para los sentidos con más de 65.000 fotogramas pintados a mano (con gruesas pinceladas al óleo) por un equipo de cien pintores, todo ello para ofrecer un resultado cercano, estéticamente, a la pincelada de Van Gogh. Los fotogramas con los que la acción se narra son sacados de la obra del holandés haciendo que sus cuadros regresen a la vida de la que fueron captados. Pero más allá del goce visual, que sin duda tiene, la historia que nos cuenta Loving Vincent resulta de lo  más interesante, ya que recrea el último año del artista con una trama casi detectivesca que se inicia tras el supuesto suicidio del pintor. Y decimos supuesto porque, al parecer, la muerte le sobrevino por un disparo accidental. Una delicia que afortunadamente Karma Films distribuirá en las pantallas españolas.

Barbara Crampton, por segundo año consecutivo en Sitges, en esta ocasión presentando Replace

Y terminamos con lo peor de la jornada: Replace (Norbert Keil, 2017) que con un guión del propio director y de Richard Stanley nos habla del pánico a envejecer que sufre su protagonista (Rebecca Forsythe) quien, cual Bathory con la sangre de las doncellas, comprueba que aplicándose la piel de jóvenes sobre sus partes ajadas,  vuelve a poseer un cutis terso. No se trata de una novedad, basta ver cintas como Los ojos sin rostro (Georges Franju, 1960) o Gritos en la noche (1962) y Los depredadores de la noche (1987) de Jesús Franco, pero lo que en principio es una cinta terrorífica hasta cierto punto correcta se desboca en su parte final, dando un giro de 180 grados en su tono, para acabar convirtiéndose en una locura que en su búsqueda del final correcto, o simplemente de uno, se alarga hasta la exasperación ¿Lo mejor? una desatada Barbara Crampton como Mad Doctor recreando su película más popular con enorme jeringuilla al ristre llena de una sospechosa sustancia verde. ¿Lo peor? Pretender hacer pasar la película como una visión femenina, asunto lésbico incluido, cuando no deja de ser una mal disimulada fantasía masculina.

Mal broche para un día que amaneció tan prometedor. Y, cómo no, encima a la vuelta al campamento base aún tuvimos el dudoso placer de tropezarnos con la aglomeración que atendía a los hambrientos zombies, móviles en ristre, para cazarlos e inmortalizarlos (y de paso a sí mismos) en sus redes sociales. Eso sí, la otra parte de Serendipia me obliga a constatarlo, hay que reconocer el mérito de los disfraces y el papel puntero que juega la Zombie Walk para sacar el festival al exterior de las salas y para  hermanarlo con el pueblo que lo acoge. Aunque no sea nuestro plato favorito, el suyo es un lugar de honor en la cita anual de muchos de los asistentes y que, todo hay que decirlo, pone una nota de color al festival.

Mientras tanto William Friedkin ya andaba por Sitges…

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Segunda cápsula

23 octubre 2017 Deja un comentario

VIERNES 6 DE OCTUBRE

Fotos: Serendipia

Si la primera jornada de Serendipia en Sitges resultó magra en películas esta no sería, ni mucho menos, la tónica general, pues este segundo día compensaría su promedio con seis (6) títulos en un tour de force cinéfago que marcaría, ahora sí, su estancia en el festival.

Bien poco nos esperábamos de Annabelle: Creation (David F. Sandberg, 2017) por mucho que varias voces clamaran, visionado ilegal mediante, que estaba mejor que la primera lo cual, no nos engañemos, no era mucho decir. Y es que si aquella, que pudimos ver en la edición del festival de hace tres años nos dijo bien poco, no pasando de ser una mera exploitation del universo The Conjuring de James Wan, esta no aporta mucho más a pesar de sus agradables dosis de American Ghotic. Pero su exceso de sobresaltos resulta ridícula (no es una película con sustos es un jumpscare continuo con algo de película, justo la composición inversa del subgénero). Y es que alguien debería haber dicho a los creadores de Annabelle: Creation que la mesura es uno de los ingredientes primordiales del suspense, y que cuando se sobrecargan las tintas este pierde efecto, algo que debería saber de sobras David F. Sandberg, que saltó a la palestra tras su exitoso corto Light Out (2013), alargado tres años después en Nunca apagues la luz (2016). En todo caso si con esta precuela podría decirse que todo está ya dicho sobre Annabelle, no será esta la última vez que veamos en pantalla a personajes surgidos de esa saga, pues en una de las imágenes del filme se nos muestra fugazmente a la protagonista del próximo Spin-off de la franquicia: la siniestra monja, que al parecer tampoco será el último personaje que tendrá película pues Warner ha anunciado que aquel Crooked Man que encarnara Javier Botet en la segunda entrega de la serie,  Expediente Warren: El caso Enfield (The Conjuring 2, James Wan, 2016), también tendrá película.

El segundo título por el que apostó Serendipia no era, ni mucho menos,  el favorito del día, The Killing of a Sacred Deer de Yorgos Lanthimos, que preferimos dejar para más adelante a sabiendas de que, a diferencia del que escogimos, tendría distribución en nuestros cines. Pero es que no nos pudimos resistir ante la propuesta de sexo, morgues, suciedad y autopsias que nos ofrecía la cinta filipina Purgatoryo (2016). Dirigida por Derick Cabrido, realizador de la multipremiada Children’s Show (2014).  Este purgatorio, no solo no nos defraudó, sino que fue uno de los puntos álgidos en nuestra selección ya desde su arranque, durante el cual fuimos los sujetos de un embalsamamiento al estar rodado este desde el punto de vista del cadáver que es tanto como decir el nuestro. A partir de ahí todo lo que sucede en la Funeraria Jimenez regentada por un travesti irá en ascenso (o descenso, según se mire), con un negocio ilegal de juego y apuestas en salas de vela, necrofilia, sexo en la sala de tanatopraxia, tráfico de cadáveres y suciedad. Mucha suciedad en la casa de la muerte en la que, paradójicamente, hay mucha vida y también mucho humor negro, como no podría ser de otra manera, en esta película protagonizada por una familia Trapisonda de las funerarias. Sin lugar a dudas el reverso tercermundista, sucio y para nada amable, de la profiláctica  A dos metros bajo tierra

Éric Valette convertido en todo un busto parlante presenta Le serpent aux mille coupures

Carrerilla y otra vez a la oscuridad para disfrutar de Wind River, un fantástico thriller con ecos de Fargo y El silencio de los corderos en el que una agente novata del FBI (encarnada eficazmente por Elizabeth Olsen), apoyada por un rastreador y cazador local encarnado por Jeremy Renner, investigarán unos asesinatos en los helados paisajes de Wyoming, donde se ubica la reserva india que da nombre al film. Un relato bello y cruel elegantemente dirigido por Taylor Sheridan, que tras realizar los  libretos de Sicario (Denis Villeneuve, 2015) y de una de las favoritas de la pasada edición del festival, Comanchería (Hell or High Water, David Mackenzie, 2016), debuta en la dirección con este film que le mereció el premio como mejor director en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, y que es mucho más que un rape and revenge como algunos pretendían en las largas colas que sirven como mentidero oficial del festival. Está en juego la difícil resolución del duelo por un hijo, el sentimiento de culpabilidad por no haberle evitado el horror y, sobre todo, un canto a la supervivencia en entornos hostiles. Uno de los platos más sabrosos de esta cincuenta edición.

Levitando todavía ante las anteriores experiencias cinéfilas, nos introdujimos en el universo del policíaco galo con Le serpent aux mille coupures (Éric Valette, 2017), cinta repleta de personajes con destinos cruzados, intercambio de balas, un sádico asesino a sueldo oriental especialista en refinadas torturas, mafiosos colombianos, racismo y un terrorista islámico huido ¿quien da más? Todo ello en un cóctel muy bien manejado por su director, amante también del cine fantástico, género al que pertenece su, hasta ahora, única experiencia en el cine americano Llamada perdida (One Missed Call, 2008). Una cinta que invita a reflexionar sobre el bien y el mal, los grados que los separan y sus aristas (unos simples vecinos pueden convertirse en asesinos y un terrorista en héroe). No exento de humor, este thriller coral se ingiere con agrado.

Y sin pausa, una experiencia bien diferente con The Book of Birdie (Elizabeth E. Schurch), una opera prima que destaca por su factura visual, no en vano su directora ha forjado su carrera en el mundo de la dirección de arte. Película femenina por su elenco (no hay un solo personaje masculino), por su realizadora, pero sobre todo por su sensibilidad a la hora de narrarnos la historia de Birdie, una imaginativa adolescente amante de los cómics a la que su abuela pone a refugio (¿de un posible padre maltratador?) en un convento de monjas de clausura y que allí empezará a experimentar extraños sucesos y visiones. Si el fantástico nos ha acostumbrado a utilizar los grupos cerrados de mujeres para profundizar en el tema de la brujería, Schurch da un giro de 180º y nos trae toda una reflexión sobre la santidad y la locura. Birdie,  encarnada por la exótica Ilirida Memedovoski con esos ojos negros tan profundos, proyectará sobre lo religioso su rica imaginación y se adentrará en su dimensión más fantástica: la hagiografía, esas vidas de santos que son perfectamente compatibles con el mundo de los superhéroes que ella bien conoce. A su luz se explica sus profusas menorragias y se construye un altar de reliquias sustraídas aquí y allá en la capilla. La virtud de este filme es que no cierra ninguna puerta, nos insinúa que hay una explicación racional a toda la experiencia de la protagonista, pero mantiene el toque sobrenatural como altamente probable.

Elizabeth E. Schurch presentando su película

Un magnífico (y agotador) primer día de festival que Serendipia cerró con un broche de oro: la comedia negra Mom and Dad, dirigida por el guionista y director Brian Taylor, curtido en películas de acción y que nos propone con esta cinta una deliciosa gamberrada perfecta para ver en concurrida compañía, que tras unos deliciosamente camp títulos de crédito nos introduce en el reverso de ¿Quien puede matar a un niño? Son los padres quienes, por una epidemia que no se termina de explicar -ni falta que hace-, quieren matar a sus vástagos. Aunque no carga las tintas en los explícito (qué le vamos a hacer, nos encanta que mueran niños y adolescentes en el cine), es una refrescante comedia salvaje protagonizada por unos magníficos Selma Blair y Nicolas Cage (paradodiándose a sí mismo) no exenta de un trasfondo de frustración ante la pérdida de los sueños de juventud y de la identidad con la madurez. Pero todo ello con sonoros porrazos slapstick. Una película que también tendrá su oportunidad en nuestras carteleras de la mano de A Contracorriente. 

Con boba sonrisa de satisfacción y cansancio cerramos este segundo día, todavía enteros y sin graves efectos de narcolepsia en el organismo con ocho jornadas más por delante y con sus muchas horas de cine…

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Primera cápsula

19 octubre 2017 Deja un comentario

Fotos: Serendipia

La edición número 50 del Festival de Sitges ha sido especial por diversos motivos. Ya de por sí el llegar a una cifra tan redonda gozando de tan buena salud es un motivo a celebrar, tal y como se ha hecho mediante diversos homenajes y exposiciones. Pero ha sido especial también por un motivo que hemos coincidido en señalar diversos asistentes: su beneficioso efecto terapéutico. Ha permitido que nos evadamos temporalmente de la complicada situación que se vive en Catalunya,  y durante estos 10 intensos días los asistentes hemos permanecido en estado de hibernación, de película en película, de historia a historia. Entrando en diversos universos con el común de la fantasía en todos ellos. 

Quizá por ello nos gusta tanto vivir el festival de Sitges. A pesar de que después tengamos que atravesar un periodo de adaptación a la realidad, una vuelta a los problemas que dejamos aparcados y a recuperarnos físicamente de todo el agotamiento que no notamos, de cine en cine, de cola en cola, en su momento. 

Por nuestra parte vamos a contarles nuevamente nuestro festival de Sitges. Les hablaremos de felices reencuentros, de amenas charlas, de buenos y no tan buenos momentos, pero sobre todo de cine, del mejor cine seleccionado por el equipo del festival de entre lo más granado proveniente de todos los continentes, un buen puñado de títulos de entre los cuales pudimos ver 42, que no es poco.

 JUEVES 5 DE OCTUBRE

 

Confesó Guillermo del Toro durante la rueda de prensa posterior al pase de prensa de La forma del agua (The Shape of Water, 2017) que, hasta ahora, sus películas habían explorado sus obsesiones infantiles y que esta era su primera película adulta. No sabemos hasta que punto, pero sin lugar a dudas este cuento de hadas consigue el propósito de capturar la poesía que habita en el horror suponiendo, además,  una forma inmejorable de inaugurar esta 50 edición del Festival de Sitges. En esta nueva revisión del mito de la bella y la bestia por primera vez la bella es una mujer corriente y moliente, un ser humano como todos nosotros, «que se masturba por las mañanas«, tal y como indicó el director. Y la bestia  no se convertirá, mediante un mágico beso, en el atractivo y habitual príncipe azul. Pero nos hablará de amor. De amor por el amor y de amor por el cine y su poder sanador como medio de evasión de los males reales que nos atenazan.

La forma del agua es una de esas cintas que nos regalan momentos de antología, como aquel en que la criatura y Elisa (magistralmente encarnada por Sally Hawkins) tienen su primer contacto amoroso, un encuentro acuático en el inundado baño de Elisa, la inundación rebasará los límites de esa reducida habitación desbordándose hasta caer en forma de lluvia sobre la sala de cine sobre la que vive la protagonista. La de del Toro, es también una cinta plagada de referencias cinematográficas y musicales, pero no se trata de un ejercicio de estilo postmoderno al modo que hemos visto antes en tantas películas recientes, sus citas no buscan lo trillado, no buscan los grandes clásicos, pues lo que se celebra es el poder del cine de acompañar y puntuar nuestras vidas haciéndonos ser lo que somos de forma casi imperceptible. Del mismo modo, los personajes que la pueblan son seres anónimos, personas de normal invisibles a las que del Toro quiere dar voz y protagonismo. Y el villano, el verdadero monstruo, no es la criatura extraordinaria sino un muy humano miembro de la inteligencia militar al que Michael Shannon caracteriza como un hombre ambicioso, cegado por su voluntad de escalar socialmente, y que resulta incapaz de valorar a los diferentes, a los que se apartan de los estándares. Un antagonista perfecto  para este cuento de hadas con estética retrofuturista que mezcla lo fantástico con lo romántico.

En conclusión, más allá del claro homenaje a los monstruos de la Universal, y concretamente a ese que ustedes ya saben, la cinta de Del Toro va mucho más lejos, ofreciendo un recital de buen cine, del que nos hace más felices. De ese que nunca olvidaremos y que se goza con el corazón.

Un cine, por cierto, que dejó tan alto el listón que a partir de ahí era sumamente difícil que se pudiera mantener a esa altura. Aún así se procuró y el festival tuvo muy buenos momentos, entre los cuales se encuentran los que nos ofreció la épica cinta coreana The Battleship Island: Director’s Cut (Gum-ham-do, Seung-wan Ryo, 2017), que con un estilo muy cercano al cine carcelario, narra la epopeya de un grupo de coreanos y de coreanas que durante la 2ª Guerra Mundial fueron explotados por el ejército japonés como mano de obra barata (ellos) y concubinas (ellas). Con mucho contenido patriótico y político, The Battleship Island es también una espectacular película de acción en la que los personajes alcanzan la redención (el cobarde acabará siendo el héroe, y el héroe volverá a ser capaz de pensar en los hombres y no en la misión), cargada de drama e incluso algún respiro humorístico que reúne a la flor y nata del cine coreano, incluida Su-an Kim, actriz infantil a la que recordaremos por su participación en Train to Busan (Busanhaeng , Sang-ho Yeon, 2016), otro de los bombazos recientes del cine coreano que Sitges ofreció en su anterior edición. O Jung-min Hwang, protagonista de El extraño (Gok-seong, Na Hong-jin,2016), también vista el año pasado en el festival, entre otros. Sin lugar a dudas dos cintas de impacto con las que dar el pistoletazo de salida a estos diez intensos días, todo ello en una jornada accidentada por problemas relacionados con los pases de prensa que en las conclusiones finales les relataremos y que nos obligaron a cambiar nuestra particular programación limitándonos a ver tan solo dos cintas durante toda la jornada, aunque, por otra parte, permitiéndonos estar presentes en la interesante rueda de prensa que ofreció Guillermo del Toro tras la proyección de La forma del agua y que por gentileza del Festival les ofrecemos a continuación: 

 

 

 

 

 

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Paul Naschy/Jacinto Molina: La dualidad de un mito

El próximo día 5 de Octubre de 2017 Vial of Delicatessens lanza al mercado el libro colectivo Paul Naschy / Jacinto Molina: La dualidad de un mito, el cual será presentado oficialmente el próximo 12 de Octubre a las 13 horas dentro del espacio Brigadoon en el marco del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, en un acto que contará con la presencia de su coordinador José Luis Salvador Estébenez, así como de varios de los autores participantes.

Conocido y venerado a lo largo y ancho del mundo, no hay duda de la consideración de mito que Paul Naschy disfruta a día de hoy entre los aficionados al cine de terror. Sin embargo, a pesar de esta apreciación, su figura y obra se encuentran aún carentes de una auténtica valoración crítica que reconozca sus verdaderos méritos. Por exceso o por defecto, las no pocas publicaciones que han abordado su trayectoria, ya sea de forma parcial o global, han estado guiadas por filias y fobias que en la mayoría de los casos han eclipsado al análisis puro y duro, que atendiera a los siempre necesarios criterios de rigurosidad y objetividad. Paul Naschy/Jacinto Molina. La dualidad de un mito nace con el confesado objetivo de cubrir este vacío. Para tal fin, en sus más de seiscientas páginas se da cita una nutrida nómina de autores de muy diferente condición y procedencia, entre los que figuran varios de los más prestigiosos especialistas europeos en cine de género y fantástico, conformando así un rico crisol de miradas hacia Naschy y su cine, lo más libre posible de prejuicios y subjetividades.

De la mano de sus textos, el presente volumen reseña una por una todas las películas en las que intervino de forma directa o indirecta el cineasta madrileño, además de incluir diferentes apartados que repasan sus guiones no realizados, sus diferentes memorias y biografías, así como su producción literaria; otro compuesto por varias entrevistas a profesionales que trabajaron en algún momento codo con codo junto a Paul, una selección de declaraciones inéditas de nuestro protagonista, y una última sección de apéndices formada por artículos que abordan los efectos especiales en su cine, la filosofía y el trasfondo sociocultural de sus películas, sus influencias o su relación con terceros países. Un estudio, en definitiva, que aspira a ser lo más completo y exhaustivo posible, siempre con la intención de que sea el lector quien en última instancia tenga la última palabra entorno a la auténtica valoración de Naschy y su obra, en virtud de las opiniones e informaciones vertidas.

Paul Naschy/Jacinto Molina. La dualidad de un mito cuenta con la participación (por orden alfabético) de: Daniel Aguilar, Santiago Aguilar, Joan Bassa, Antonio Vicente Chinchilla, Roberto Curti, Carlos Díaz Maroto, Ramón Freixas, Javier G. Romero, Roberto García Ochoa-Peces, Valentin Guermond, Rubén Íñiguez Pérez, Domingo Lizcano, Diego López, Jorge Loser, Javier Ludeña, Víctor Olid, Juan Andrés Pedrero Santos, David Pizarro, Javier Pueyo, Davide Pulici, Javier Pulido, Jonathan Rigby, Juan Pedro Rodríguez Lazo, Fernando Rodríguez Tapia, José Manuel Romero Moreno, José Luis Salvador Estébenez, Adrián Sánchez Esbilla, Erika Tiburcio Moreno, Joaquín Torán y Mikel Zorrilla Trueba.

Pags: 640 Formato: 150 x 210 mm. Papel interior: Offset, b/n

Portada: Laminado mate. Color Encuadernación fresada.

Paul Naschy/ Jacinto Molina: La dualidad de un mito tiene un PVP unitario de 27,50 € (envío certificado incluido para pedidos en la web de la editorial) y podrá adquirirse exclusivamente a través de http://vialofdelicatessens.blogspot.com y en tiendas especializadas.