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Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Segunda cápsula

VIERNES 6 DE OCTUBRE

Fotos: Serendipia

Si la primera jornada de Serendipia en Sitges resultó magra en películas esta no sería, ni mucho menos, la tónica general, pues este segundo día compensaría su promedio con seis (6) títulos en un tour de force cinéfago que marcaría, ahora sí, su estancia en el festival.

Bien poco nos esperábamos de Annabelle: Creation (David F. Sandberg, 2017) por mucho que varias voces clamaran, visionado ilegal mediante, que estaba mejor que la primera lo cual, no nos engañemos, no era mucho decir. Y es que si aquella, que pudimos ver en la edición del festival de hace tres años nos dijo bien poco, no pasando de ser una mera exploitation del universo The Conjuring de James Wan, esta no aporta mucho más a pesar de sus agradables dosis de American Ghotic. Pero su exceso de sobresaltos resulta ridícula (no es una película con sustos es un jumpscare continuo con algo de película, justo la composición inversa del subgénero). Y es que alguien debería haber dicho a los creadores de Annabelle: Creation que la mesura es uno de los ingredientes primordiales del suspense, y que cuando se sobrecargan las tintas este pierde efecto, algo que debería saber de sobras David F. Sandberg, que saltó a la palestra tras su exitoso corto Light Out (2013), alargado tres años después en Nunca apagues la luz (2016). En todo caso si con esta precuela podría decirse que todo está ya dicho sobre Annabelle, no será esta la última vez que veamos en pantalla a personajes surgidos de esa saga, pues en una de las imágenes del filme se nos muestra fugazmente a la protagonista del próximo Spin-off de la franquicia: la siniestra monja, que al parecer tampoco será el último personaje que tendrá película pues Warner ha anunciado que aquel Crooked Man que encarnara Javier Botet en la segunda entrega de la serie,  Expediente Warren: El caso Enfield (The Conjuring 2, James Wan, 2016), también tendrá película.

El segundo título por el que apostó Serendipia no era, ni mucho menos,  el favorito del día, The Killing of a Sacred Deer de Yorgos Lanthimos, que preferimos dejar para más adelante a sabiendas de que, a diferencia del que escogimos, tendría distribución en nuestros cines. Pero es que no nos pudimos resistir ante la propuesta de sexo, morgues, suciedad y autopsias que nos ofrecía la cinta filipina Purgatoryo (2016). Dirigida por Derick Cabrido, realizador de la multipremiada Children’s Show (2014).  Este purgatorio, no solo no nos defraudó, sino que fue uno de los puntos álgidos en nuestra selección ya desde su arranque, durante el cual fuimos los sujetos de un embalsamamiento al estar rodado este desde el punto de vista del cadáver que es tanto como decir el nuestro. A partir de ahí todo lo que sucede en la Funeraria Jimenez regentada por un travesti irá en ascenso (o descenso, según se mire), con un negocio ilegal de juego y apuestas en salas de vela, necrofilia, sexo en la sala de tanatopraxia, tráfico de cadáveres y suciedad. Mucha suciedad en la casa de la muerte en la que, paradójicamente, hay mucha vida y también mucho humor negro, como no podría ser de otra manera, en esta película protagonizada por una familia Trapisonda de las funerarias. Sin lugar a dudas el reverso tercermundista, sucio y para nada amable, de la profiláctica  A dos metros bajo tierra

Éric Valette convertido en todo un busto parlante presenta Le serpent aux mille coupures

Carrerilla y otra vez a la oscuridad para disfrutar de Wind River, un fantástico thriller con ecos de Fargo y El silencio de los corderos en el que una agente novata del FBI (encarnada eficazmente por Elizabeth Olsen), apoyada por un rastreador y cazador local encarnado por Jeremy Renner, investigarán unos asesinatos en los helados paisajes de Wyoming, donde se ubica la reserva india que da nombre al film. Un relato bello y cruel elegantemente dirigido por Taylor Sheridan, que tras realizar los  libretos de Sicario (Denis Villeneuve, 2015) y de una de las favoritas de la pasada edición del festival, Comanchería (Hell or High Water, David Mackenzie, 2016), debuta en la dirección con este film que le mereció el premio como mejor director en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, y que es mucho más que un rape and revenge como algunos pretendían en las largas colas que sirven como mentidero oficial del festival. Está en juego la difícil resolución del duelo por un hijo, el sentimiento de culpabilidad por no haberle evitado el horror y, sobre todo, un canto a la supervivencia en entornos hostiles. Uno de los platos más sabrosos de esta cincuenta edición.

Levitando todavía ante las anteriores experiencias cinéfilas, nos introdujimos en el universo del policíaco galo con Le serpent aux mille coupures (Éric Valette, 2017), cinta repleta de personajes con destinos cruzados, intercambio de balas, un sádico asesino a sueldo oriental especialista en refinadas torturas, mafiosos colombianos, racismo y un terrorista islámico huido ¿quien da más? Todo ello en un cóctel muy bien manejado por su director, amante también del cine fantástico, género al que pertenece su, hasta ahora, única experiencia en el cine americano Llamada perdida (One Missed Call, 2008). Una cinta que invita a reflexionar sobre el bien y el mal, los grados que los separan y sus aristas (unos simples vecinos pueden convertirse en asesinos y un terrorista en héroe). No exento de humor, este thriller coral se ingiere con agrado.

Y sin pausa, una experiencia bien diferente con The Book of Birdie (Elizabeth E. Schurch), una opera prima que destaca por su factura visual, no en vano su directora ha forjado su carrera en el mundo de la dirección de arte. Película femenina por su elenco (no hay un solo personaje masculino), por su realizadora, pero sobre todo por su sensibilidad a la hora de narrarnos la historia de Birdie, una imaginativa adolescente amante de los cómics a la que su abuela pone a refugio (¿de un posible padre maltratador?) en un convento de monjas de clausura y que allí empezará a experimentar extraños sucesos y visiones. Si el fantástico nos ha acostumbrado a utilizar los grupos cerrados de mujeres para profundizar en el tema de la brujería, Schurch da un giro de 180º y nos trae toda una reflexión sobre la santidad y la locura. Birdie,  encarnada por la exótica Ilirida Memedovoski con esos ojos negros tan profundos, proyectará sobre lo religioso su rica imaginación y se adentrará en su dimensión más fantástica: la hagiografía, esas vidas de santos que son perfectamente compatibles con el mundo de los superhéroes que ella bien conoce. A su luz se explica sus profusas menorragias y se construye un altar de reliquias sustraídas aquí y allá en la capilla. La virtud de este filme es que no cierra ninguna puerta, nos insinúa que hay una explicación racional a toda la experiencia de la protagonista, pero mantiene el toque sobrenatural como altamente probable.

Elizabeth E. Schurch presentando su película

Un magnífico (y agotador) primer día de festival que Serendipia cerró con un broche de oro: la comedia negra Mom and Dad, dirigida por el guionista y director Brian Taylor, curtido en películas de acción y que nos propone con esta cinta una deliciosa gamberrada perfecta para ver en concurrida compañía, que tras unos deliciosamente camp títulos de crédito nos introduce en el reverso de ¿Quien puede matar a un niño? Son los padres quienes, por una epidemia que no se termina de explicar -ni falta que hace-, quieren matar a sus vástagos. Aunque no carga las tintas en los explícito (qué le vamos a hacer, nos encanta que mueran niños y adolescentes en el cine), es una refrescante comedia salvaje protagonizada por unos magníficos Selma Blair y Nicolas Cage (paradodiándose a sí mismo) no exenta de un trasfondo de frustración ante la pérdida de los sueños de juventud y de la identidad con la madurez. Pero todo ello con sonoros porrazos slapstick. Una película que también tendrá su oportunidad en nuestras carteleras de la mano de A Contracorriente. 

Con boba sonrisa de satisfacción y cansancio cerramos este segundo día, todavía enteros y sin graves efectos de narcolepsia en el organismo con ocho jornadas más por delante y con sus muchas horas de cine…

Categorías:Festival de Sitges
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