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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Séptima cápsula

MIÉRCOLES 9 DE OCTUBRE (Fotos: Serendipia)

Un nuevo y luminoso día y una propuesta similar a la del día anterior: dos películas Oficial Fantàstic Competició (Yves y J’ai perdu mon corps); dos Noves Visions (Punto muerto y O Beautiful Night); y una Anima’t: Ningen Shikaku. Aunque esta última fue la alternativa a la que realmente deseábamos ver, Come to Daddy, uno de esos títulos en pase de prensa en los que se agotaron las plazas para prensa a los 10 minutos de ponerse a disposición de los acreditados (si, nosotros tampoco lo entendemos, como ya les explicamos en la segunda cápsula, pero es así).
Como sesión despertador nos inyectamos en vena el descabellado segundo largo de Benoît Forgeard un filme de atractivo argumento, juzguen si no. Jérem Roudet (William Lebghil), un rapero de escaso renombre, participa como usuario en un proyecto de introducción en el mercado de electrodomésticos inteligentes, concretamente se pondrá a su servicio un frigorífico llamado Yves. La función principal de esa inteligencia artificial había de ser el control y gestión de existencias, pero ese refrigerador cuyo diseño nos recuerda a Hal 9000, hará mucho más. Primero reconducirá su dieta, después reconducirá su vida entera. Yves rectificará sus horarios poniendo orden en su caótica vida. Yves reflotará sus hábitos sociales. Yves, al fin, se convertirá en crítico particular de su producción musical sugiriendo acertados cambios que convertirán a Jérem en cantante de éxito. Todo perfecto hasta ahí, pero la relación entre el joven y el electrodoméstico tomará un rumbo inesperado cuando ambos se enamoren de la misma mujer y esta prefiera al inteligente frigorífico. Yves es una comedia amablemente alocada desde la que Forgeard, mediante la hipérbole, pretende movernos a una reflexión crítica sobre nuestra progresiva dependencia de la tecnología. Y es eficaz, pero se deja llevar demasiado y el trazo de su humor acaba siendo más grueso de lo necesario, a la par que profundiza poco en el fondo que quiere señalar. Un filme simpático, pero irregular.

De la liviandad bizarra de Yves viajamos a la oscura y sesuda propuesta de Fuminori Kizaki, Human Lost, un anime que adapta la novela Ningen Shikkaku original de Osamu Dazai. Estamos ante un complejo relato distópico que juega con la crítica social en clave de parábola cyberpunk y los futuros alternativos. Una más que correcta animación 3D reproduce el Tokio de 2036 en el que la medicina ha conquistado la muerte, pero el mundo lejos de ser idílico se debate entre la restauración de la civilización o su destrucción. Casi dos horas de complicadas tramas y subtramas que exigen toda nuestra concentración (para acabar sintiendo que se te está escapando algo) es lo que supuso este plato más apto para paladares habituados que para curiosos que se acerquen por primera vez. Interesante pero críptica.
Todo lo que sabemos del director argentino Daniel de la Vega es gracias a nuestro amigo Ramiro García Bogliano, que nos recomendó su película Ataúd Blanco: El juego diabólico (2016), con argumento de Ramiro y Adrián García Bogliano y una magnífica cinta que hizo que se despertara nuestro interés por el argentino. Y más viendo algunos tráilers de sus otras obras, como Hermanos de sangre (2012), Necrofobia (2014) y este Punto muerto, que tuvimos ocasión de ver en el festival y que fue presentada por Magalí Nieva, una de las productoras de un film que también ha contado con la participación de los hermanos Onetti. Y es que ¿cómo no nos iba a interesar una historia en la que uno de sus protagonistas, escritor, responde al nombre de Luis Peñafiel? Pues más allá de este guiño a Narciso Ibáñez Serrador, Punto muerto es una competente intriga policial con amplias dosis de fantástico narrada en clave retro y en un delicioso blanco y negro que indaga sobre lo que ya hiciera Poe en su Doble asesinato de la Calle Morgue, no en vano otro de los personajes se llama Dupuin: hallar la manera de huir de una habitación cerrada tras cometer un crimen ¿El resultado?: deberán ver Punto muerto y averiguarlo.

Magalí Nieva, productora de Punto muerto durante la presentación en Sitges
Noves visions es la sección en la que nos encontramos con O Beautiful Night (Xavier Böhm, 2019), no sabemos hasta qué punto esta producción alemana
supone un planteamiento narrativo novedoso, pero lo que sí es claro es que estamos ante una película pequeña muy bien planteada y mejor resuelta, lo cual la convierte ya en una cinta para tener en cuenta cuando se repase las perlas de este año para el balance de lo mejor que ha dado el cine este 2019. Noche iniciática la que vivirá Juri (Noah Saavedra), un joven tanatofóbico que sufre frecuentes ataques de pánico, especialmente nocturnos, al recordarse mortal. En uno de sus arrebatos una oscura figura se presenta ante él: dice ser la encarnación de la Muerte (Marko Mandic). Ahí empezará un viaje faústico-mefistofélico por la noche berlinesa en la que conocerá a Nina (Vanessa Loibl), de la que se enamorará; pero, con el amanecer, uno de los dos debe morir. Una noche de neón y colores saturados en la que los tres personajes se perderán en una fuga continúa por las emociones más fuertes que puede dar la ciudad (incluyendo la ruleta rusa). Al amanecer llega la última hora, la hora de la verdad, en la que solo besando a la propia Muerte el amor podrá alzarse victorioso, romántico final para ese paseo por lo sórdido que nos hizo evocar aquel otro desaforado de La muerte en vacaciones de Mitchell Leisen. Muy buen sabor de boca.
La jornada no podía tener mejor broche que regalarnos una nueva sesión de animación, esta vez de Sección Oficial y mucho más acorde con nuestro gusto y
sensibilidad. J’ai perdu mon corps, debut en el largo de Jérémy Clapin, es una poética reflexión sobre el dolor por la pérdida, de unos seres queridos, del propio bienestar de la infancia, del futuro que parecía tenderse, a la que se une una mirada sobre el problema de la inmigración contada en primera persona, certera y sin acritud, y todo ello en lo que no deja de ser una preciosa historia de amor y superación. Lo que hace especial a esta opera prima, sin embargo, más allá del alcance de su subtexto, es el modo de abordarlo, desde la clave argumental, una mano se escapa en busca del cuerpo al que estaba unida, hasta las decisiones visuales con las que irá trazando este viaje en pos de la propia memoria, de la reconstrucción del yo. El miembro errático vivirá numerosas aventuras por los azares de París (especial mención merece el episodio de las ratas) y en cada una de ellas habrá la excusa para desbrozar un recuerdo, sin que los flashbacks sean sucesivos (distingue en blanco y negro los más remotos), relevante en la vida en común con el cuerpo que busca. Es digno de destacar cómo (de bien) consigue Clapin mantener la intriga a través de estas dos acciones paralelas al no revelar anticipadamente ningún detalle sobre el momento en que la mano se vio separada de su dueño, no hasta que llega el instante preciso. Una cinta preciosa y preciosista con un guion impecable, firmado por el propio director y el autor de la novela que adapta, Guillaume Laurant (que será recordado sobre todo por el guion de Amelie), y un score delicioso compuesto por Dan Levy que hizo las delicias del público (y, sobre todo, del jurado). Una delicia producida por Netflix (y van…) que hubiera encantado a los surrealistas que adoraron a aquella Bestia de cinco dedos (The Beast with five fingers) que dirigiera Robert Florey en 1946.
Auténtico debut de lujo que se ha visto reconocido con el Gran Premio de la Semana de la crítica en el Festival de Cannes, además de los Premios Cristal a mejor película y el Premio del público en el Festival de Annecy.
38 TerrorMolins: La mirada surrealista

Se celebró una nueva y exitosa edición de este festival, que quiso posar
su mirada sobre las películas más extrañas y surrealistas, surgidas de lo más profundo de la mente de los directores David Lynch, Luis Buñuel, Peter Strickland, Guy Maddin y Alejandro Jorodowsky. Para ello ambas salas, la Peni, soberbia e histórica y La Gótica, un espacio más reducido pero no por ello menos interesante, acogieron entre sus añejas paredes horas y horas de buen cine fantástico y de terror. Ofreciendo dos magníficas ciclos retrospectivos con películas de estos y otros directores, novedades ya vistas en Sitges, y también apuestas arriesgadas, valientes, que pensamos que son las que distinguen este festival de otros.
Demos un repaso somero a lo que Serendipia pudo vivir durante estos días de Terror en Molins Fotos: Serendipia
SALA GÓTICA

El nuevo espacio del festival va consolidándose edición tras edición, y ganando asimismo en cuanto a presencia de público. Sus actividades, bien diferenciadas de las que se desarrollan en La Peni, lo están convirtiendo en un lugar a tener en cuenta pues ¿Dónde si no podría hacerse una sesión especial de cortometrajes de Juan Carlos Gallardo comentados por él mismo? Pues en La Gótica, donde también ha habido pases de peliculas realizados en colaboración con la Cutrecon de Madrid, las Nits de Cinema Oriental de Vic, la Semana de Terror de Donosti o Brigadoon de Sitges, entre otros. Pero la niña bonita de La Gotica ha sido el Ciclo Rarezas, en cuya presentación tuvimos el honor de participar y que contó con cinco perlas del cine marciano de la talla de Dementia/Daughter of Horror (John Parker, 1955), Martin (George A. Romero, 1975), Willard (Daniel Mann, 1971), The Baby (Ted Post, 1973) y The Wicker Man (Robin Hardy, 1973), cinco rosas bizarras que todavía hoy causan extrañeza, sorpresa y confusión. Finalmente, La Gótica también ofreció Latidos de pánico (Jacinto Molina, 1983), en sesión especial de homenaje a Paul Naschy que contó con la presencia de uno de sus hijos, Bruno Molina que más tarde recogió, durante la gala de clausura en La Peni, un premio honorífico dedicado a su padre.
RETROSPECTIVA
El festival ha seleccionado cinco obras de cinco directores representativos de

Peter Strickland respondiendo las preguntas de los espectadores
esa mirada surrealista que ha sido leitmotiv de esta edición de TerrorMolins. Una mirada que se ha prolongado en el libro que, editado por Hermenaute, ha contado con la participación de Javier Espada, Pattie Clapés-Saganyoles, Lluís Rueda, Tonio L. Alarcón y Albert Galera, que también lo ha coordinado. Una obra centrada en esos genios de la mirada y el inconsciente de los que pudimos disfrutar cinco piezas capitales: Un chien andalou (Luis Buñuel, 1929), que se ofreció durante la gala de inauguración con música en directo a cargo de Adrià Bofarull; Terciopelo azul (Blue Velvet, David Lynch, 1986), Santa Sangre (Alejandro Jodorowsky, 1989) que fue presentada por uno de los hijos de director y protagonista de la cinta, Axel Jordorowsky; Dracula: Pages from a Virgin’s Diary (Guy Maddin, 2002) y Berberian Sound Studio (Peter Strickland, 2012) , que contó con una sesión posterior de Q&A a cargo del propio Strickland, que se mostró muy cercano y amable.
SECCIÓN OFICIAL

Bruno Molina recoge el Premio Honorífico del festival dedicado a su padre, Paul Naschy, junto a Diego López (Brigadoon Sitges), Albert Galera (director del festival) y Xavi Paz (Alcalde de Molins)
La sección oficial, que comprendió once películas recuperaba, como es inevitable, algunas cintas ya exhibidas en el reciente Festival de Sitges, unas en Sección Oficial y otras de tapadillo en secciones menores. También, como es natural se presentaron cintas que, por diferentes motivos, el Festival de Sitges no ha podido o querido seleccionar, como es el caso de la excelente película que clausuró TerrorMolins. Pero tanto unas como otras conformaron una cuidada selección, que este año ha estado compuesta por Bliss (Joe Begos, 2019), In the Trap (Alessio Liguori, 2019), Dogs Don’t Wear Pants (J-P Valkeapää, 2019), The Divine Fury (Kim Joo-hwan, 2019), Come to Daddy (Ant Timpson, 2019), Tone-Deaf (Richard Bates, Jr., 2019), Gwen (William McGregor, 2018), Amigo (Óscar Martín, 2019), Sator (Jordan Graham, 2019), The Antenna (Orçun Behram, 2019) y Koko-Di-Koko-Da (Johannes Nyholm, 2018) que hemos escogido para comentar detenidamente:
Son pocas las ocasiones en las que podemos disfrutar de la cinematografía sueca, el común de los mortales solo la asociamos al capital Ingmar Bergman y al siempre interesante Lasse Hallström, pero hay mucho mundo más allá de ellos como pudimos comprobar con Fuerza mayor en 2014 de la mano de Ruben Östlund, unas vacaciones en la nieve en las que una situación límite saca a la luz los débiles lazos de una familia, de clase media y que ahora Johannes Nyholm nos la hace recordar al ponernos ante otra familia al borde de la descomposición por un episodio dramático. Porque Koko-di Koko-da habla de la difícil elaboración del duelo más hiriente, la muerte de un hijo, y lo hace en clave de género fantástico. El segundo largo de Nyholm nos confirma su habilidad de narrar el drama desde los mimbres de lo extraño, ahora de forma mucho más sólida, sin los problemas de ritmo que parte de la crítica le achacó en su debut. Koko-di Koko-da es un cuento de hadas distorsionado, perverso en ocasiones, que encierra a los protagonistas en un día de la marmota pesadillesco. Con saltos en el tiempo, acompañamos a Elin (Ylva Gallon) y Tobias (Leif Edlund) en sus vacaciones, primero en compañía de su hija, maquillados de conejitos para celebrar el cumpleaños de la niña, esta morirá con ocho años justo el día de su aniversario, tres años después el matrimonio volverá a veranear en un intento de revitalizar su relación sacudida por el duelo, y ahí es donde empieza su pesadilla. La pareja acampa en plena noche en el claro de un bosque, ese lugar que juega tantas veces el papel de espacio de terror en los relatos tradicionales, allí quedan atrapados en el tiempo y despertarán una y otra vez para ser asesinados por un extraño cortejo de psicópatas y su perro. Los tres asesinos parecen salidos de las páginas de algún cuento infantil, el ogro, la bruja y un extraño maestro de ceremonias que asemeja la versión terrorífica de un jefe de pista de circo. Como si fuera las variaciones de un tema en una composición musical, el episodio se repite con las modificaciones que introduce Tobias en lo que vive como sueño premonitorio, pero haga lo que haga la muerte les alcanza inevitablemente. Nyholm nos introduce en un universo surreal que podría haber salido de la mente de David Lynch, un terror de ensueño desplegado circularmente y del que sólo podrá salirse
asumiendo responsablemente el dolor, dándole vía libre y compartiéndolo el uno con la otra. El consuelo pasa por darse apoyo entre ambos y así mirar cara a cara al monstruo de la muerte más dolorosa. Y con ellos nosotros también afrontamos nuestros propios duelos. El desconsolado llanto que les reúne en su abrazo final resulta catártico para todos y salimos de la sala más livianos de lo que entramos. Ese es el poder sanador de lo grotesco que, a veces, es más efectivo que el más fiel realismo para afrontar las situaciones más duras.
Y más películas. Cinco en la sección Being Different (A Good Woman is Hard to Find, Girl on the Third Floor, Scare Package, The Wretched y We Summond the Darkness); seis más en la maratón de 12 horas (Vivarium, Little Monsters y cuatro ya ofrecidas durante el festival) y tres fuera de competición, como las dos que conformaron la Sesión Movistar (The Dark y Extra Ordinary) y la película de clausura, que como nos impactó especialmente pensamos que merece la pena detenernos para hablar de ella:
Der goldene Handschuh (El monstruo de St. Pauli, Fatih Akin, 2019)
En lo sórdido, en su en sí, no hay ni épica ni lirismo y, sin embargo, el artista es capaz de moldearlo para engendrar belleza incluso si lo plasma con crudeza, sin adorno, sin disimularlo. El arte nos permite mirar los rostros más duros de lo real porque al recrearlos los somete a la apariencia, los vuelve manejables permitiendo que exorcicemos los miedos. Podemos sentir fruición ante lo más terrible cuando nos es servido con la máscara de lo sublime, esa desmesura mesurada, sin sentir remordimiento por ello, sin asemejarnos al monstruo, porque lo que despierta nuestro placer es, precisamente, el verlo doblegado por la mirada del artista que lo captura. Y esto es algo que se cumple con creces en el último trabajo de Fatih Akin, no es el crimen lo que nos fascina, sino el brillante ejercicio cinematográfico que ha compuesto a partir de él.
Hamburgo, 1970, interior-noche, desde un comedor cochambroso vemos un cuerpo inerte sobre la cama de la habitación adyacente, la cámara no se mueve mientras un hombre entra en campo, se echa sobre el cuerpo como una alimaña, está envolviendo el cadáver; salimos a la escalera por corte, el hombre arrastra el pesado bulto y nos sobrecoge el sonido de la cabeza golpeando los peldaños, hay que deshacerse del fardo de otro modo. Regresamos al departamento, desnuda a la muerta, se le acerca con un serrucho, parece no atreverse, se aleja, vuelve a acercarse, pero la cámara cambia el punto de vista y se coloca estratégicamente de modo que el dintel sitúa fuera de campo la cabeza de la mujer, del descuartizamiento solo vemos los efectos en forma de sangre, los rostros se nos ocultan, así que, sin perder efectividad, se nos ahorran de forma imperceptible los detalles más dolorosos. Así, ante hechos consumados, sin preámbulo que exponga motivaciones, con minuciosidad, pero sin sensacionalismo, con crudeza, pero sin pornografía, empieza El monstruo de St. Pauli. Un prólogo que es toda una declaración de intenciones y una presentación de lo que vamos a encontrarnos en el resto del filme en lo que a estilo se refiere: rudeza que roza la brutalidad sin alcanzarla, porque el fuera de campo va a ser recurso frecuente, porque en ningún momento veremos los rostros de víctima y/o verdugo en los asesinatos, y porque la distancia irónica respecto a lo narrado introducirá un sesgo que permitirá convivir en un mismo plano, en una misma situación, lo terrible y lo hilarante. Ni thriller, ni drama, ni comedia, una obra de sí inclasificable, aunque contenga un poco de cada cosa.
Jonas Dassler, irreconocible bajo el maquillaje protésico, es Fritz “Fiete” Honka, el solitario de la cara deformada que deambulaba por el barrio rojo de Hamburgo y que en la década de los 70 dio muerte y descuartizó a cuatro mujeres, cuatro almas perdidas en el Distrito de St. Pauli. Su interpretación no tiene nada que envidiarle al alabado trabajo de Joachim Phoenix para Joker. No es solo el maquillaje, es todo su cuerpo el que adapta y adopta el lenguaje no verbal de Honka y nos trae un retrato con sabor a derrota y alcohol. Dassler logra transmitirnos la intimidad del monstruo sin necesidad de verbalizar sus impresiones, sus motivos, sus convicciones; al actuar no dice, sino que muestra. Por sus gestos, sus expresiones, sus hábitos externos, sabemos de su interior, nos pone ante un individuo que siquiera sabe amar cuando se enamora, que anega su impotencia en ríos de aguardiente, que mata como una bestia herida por la humillación. Pero aún más allá, el actor sabe hacer creíble que en la fealdad física y moral del personaje anide también el sueño, encarnado en la imagen de una joven adolescente que se cruzará casualmente en su camino, la mujer de verdad, la que huele bien, la que él quisiera merecer. Un carácter, el de la adolescente, que es toda una licencia poética para dibujar el viaje del (anti)héroe al centro del infierno de los fracasados con un trazo todavía más fino, porque introduce el reverso del antro, porque su frescura agudiza más la fealdad de la maloliente ciénaga donde se entrecruzan el resto de personajes.
Der goldene Handschuch es su título original, un título que alude al otro gran protagonista del filme, el garito en el que se dan cita los asiduos del barrio rojo hamburgués. La película de Akin deviene coral cuando entramos en él y sentimos que queremos saber más de la fauna que lo puebla, desde ese oficial de las SS hasta la última de las trabajadoras del sexo, pasando (y, casi, sobre todo) por el dueño que atesora miles de historias de feligreses habituales y aves de paso. Quisiéramos detenernos aún más en los detalles, como esa costumbre de salpicar a los borrachos que quedan dormidos sobre la barra porque una vez uno de ellos murió en esa pose y no se descubrió hasta dos días después, porque cada nimiedad contiene un relato, y todas juntas nos pintan el claroscuro de los bajos fondos. La película se vuelve crónica en esos pasajes y nos trae a la mente las imágenes del celebrado documental de Lionel Rogosin, On the Bowery (1956), en ambos casos estamos ante el despliegue de una sordidez a raudales sobre la que no se pretende emitir una valoración moral, ni un reproche puritano, sino dar retrato testimonial de ella, sin falsos lirismos, pero respetando la dignidad a la que todo humano tiene derecho. Siendo un cubículo, Der goldene Handschuch, es también, y por ello mismo, refugio. Guarida de los derrotados que acuden a por alcohol y calor humano con los que colmar su sed y su soledad. Contrapunto del monstruo que la puebla.
En plenas fiestas navideñas, por la valentía de Vértigo, Fritz “Fiete” Honka llegará a nuestras salas ¿Se les ocurre mejor manera de contrarrestar las empalagosas sesiones familiares que acudiendo a su cita de casi dos horas con él en los cines? Sin duda es el mejor regalo de Santa Claus.
Uno de los mejores momentos en un festival lleno de vida, cine y muchas actividades paralelas. Que ha contado con buena respuesta por parte del público, así como un buen número de invitados, que han dado color a la cita pero sin servir como distracción de lo principal: ver y disfrutar buen cine y en la mejor compañía, todo lo cual convierte este festival en cita obligada para todo aquel que, como nosotros, vivimos el cine.
¡Nos vemos en TerrorMolins 2020!

PALMARÉS
9º Concurso Oficial de Largometrajes
Mejor película: Dogs don’t wear pants
Mejor Director: Oscar Martin (Amigo)
Mejor Guión: Come to daddy
Mejor Actor: Javier Botet (Amigo)
Mejor Actriz: Krista Kosonen (Dogs don’t wear pants)
Mejores FXs i maquillage: The divine fury
Mejor BSO: Bliss
Premio del Público Sección Oficial: (pendiente)18º Concurso de Cortometrajes
Mejor cortometraje: The third hand
Mejores FX cortos: Five course meal
Mejor Guión cortos: Lay them straight
Premio Víctor Israel a la mejor interpretación en cortos: Ferine
Mención especial del jurado: Het Juk
Premio «Manel Gibert» del público al mejor corto: Wild love
Mèliès d’Argent: Wild loveSección «C Trencada» de cortometrajes:
Mejor cortometraje: Zombiosi, de Cris Gambin y Toni Pimel
Sección Being Different:
Premio del Público a la Mejor Película: (pendiente)
Premio Honorífico:
Premio Honorífico: Paul Naschy
Premios de la Crítica de Oro:
Premio de la Crítica de Oro al Mejor Largometraje en colaboración con Blogos de Oro: Sonrisas de Javier Chavanel por «su originalidad a la hora de retratar la falsedad de nuestra sociedad y las relaciones interpersonales, todo ello con un toque satírico»
Premio de la Crítica de Oro al Mejor Cortometraje en colaboración con Blogos de Oro: Bliss de Joe Begos por «ser una película que refleja el apoteosis del horror en estado puro. Un original descenso a los infiernos del arte»5º Concurso de vídeos de 20 Segundos de Terror #20SegundosMovistar
Ganador: Fished, de Dani Seguí
Finalista: Diógenes, de Antonio Panteras
Finalista: Comida para mascotas, de Mariano López Toribio13o Concurso de Microrelatos
Mejor Microrelato en lengua catalana: Substitució de Vicent G. Terol (Xàtiva, València)
Mejor Microrelato en lengua castellana: Fascinación, de Edweine Loureiro da Silva (Saitama, Japó)
Mención al Mejor Microrelato en lengua castellana: Visitante, de Melisa Ruth Pérez García (Almería)Muestra de Cortometrajes para Institutos:
Mejor Corto: Baghead, de Alberto Corredor
Terror Kids:
Premio KAKALABUTAKA al Mejor Cortometraje infantil de 6 a 9 años:
Pool shark
Premio KAKALABUTAKA al Mejor Cortometraje infantil de 10 a 12 años:Wild love
FantaElx presenta sus obras ganadoras
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El Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX ha hecho entrega de los galardones de su séptima edición en una gala presentada por el actor y compositor musical Nacho Marco Galán. El acto ha tenido lugar tras la última proyección de cortometrajes, el sábado 16 de noviembre, en el Centro de Congresos «Ciutat d’Elx», y ha contado con la asistencia de Marga Antón Bonete, concejala de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de Elche.
El cortometraje Tu último día en la Tierra, del cineasta de Marc Martínez Jordán, ha obtenido el premio al mejor cortometraje nacional, dándole acceso directo al Festival de Cortometrajes de Terror y Fantástico 1000 Gritos de Buenos Aires (Argentina). El cortometraje croata Slice of Life, de los directores Luka Hrgovic y Dino Julius, ha obtenido el premio al mejor cortometraje internacional, accediendo directamente al Festival Internacional de Cine de Terror de Valparaíso (Chile). Y por otro lado, el cortometraje Miss Mbulu, del realizador Ben Fernández, ha ganado el premio al mejor cortometraje alicantino, con acceso al festival Navidades Sangrientas – Weekend Horror Awards de Alicante. Asimismo, también se ha concedido una mención especial para el cortometraje Birds with no legs, de Pavlos Stamatis. El jurado de este año ha sido compuesto por Paco Soto, director y productor de cine; Mario-Paul Martínez, profesor del Departamento de Arte de la Universidad Miguel Hernández y director del Grupo de investigación Massiva UMH; la actriz, directora y guionista Silvia Conesa (presentadora, además, de la Clausura); y Joan Martín Giménez, director de cine e ilustrador (y autor de los carteles de las últimas cuatro ediciones del festival).

La presente edición del evento, se han recibido un centenar de cortometrajes más respecto al año pasado, procedentes de 44 países en total. También se ha celebrado, dentro de éste, la segunda edición del Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías. Esta actividad, dirigida por el anteriormente citado Mario-Paul Martínez y por Fran Mateu (director del festival), cuenta con la colaboración de la Universidad Miguel Hernández de Elche y del Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria, ofreciendo la difusión de estudios de investigación dentro de las diferentes líneas temáticas del Género Fantástico (cine, cómics, videojuegos, etc.), dando protagonismo este año a la Ciencia-Ficción en el contexto cosmológico, y contando con la asistencia de ponentes procedentes de distintas zonas del país, así como de universidades de países como Bélgica o Francia.
La séptima edición de FANTAELX ha sido organizada por la Asociación Unicornio Negro, el Departamento de Arte de la UMH y el Grupo de Investigación Massiva; y ha contado con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche, junto a organismos como Visit Elche, la Universidad Miguel Hernández de Elche, el Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria, el Centro Comercial l’Aljub, o Cinema Paradiso. Con la celebración de esta nueva edición, en la cual se ha homenajeado el cuadragésimo aniversario de Alien (proyectándose la película en los Cines Odeón, con una elevado afluencia de asistentes), la ciudad ha vuelto a convertirse, un año más, en un acogedor punto de encuentro para los amantes de la cultura y del género fantástico.
Más información acerca del festival en http://www.festivalcinefantaelx.com/
Más de 40 títulos conforman la programación del Festival Isla Calavera 2019

La Sección Oficial a Concurso de Largometrajes constará de trece producciones, cuatro de nacionalidad española. Además, se proyectarán siete películas fuera de concurso, 15 cortometrajes a competición, 6 cortos fuera de concurso y dos documentales.
Sección Oficial de Largometrajes a Concurso
El sábado 23 de noviembre se presentará, como filme inaugural, la adaptación del relato de H. P. Lovecraft ‘Color out of Space’, dirigida por Richard Stanley y protagonizada por Nicolas Cage, con la presencia del productor Daniel Noah, fundador junto a Elijah Wood y Josh C. Waller de la compañía especializada en terror SpectreVision. Tras su paso por el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, el Festival de Cine Fantástico de Canarias ofrece esta propuesta colorista y alucinógena que narra los acontecimientos que ocurren cuando un meteorito cae en la Tierra liberando un indescriptible organismo extraterrestre.
También forma parte del programa ‘Vivarium’, coproducción internacional de ciencia ficción escrita y dirigida por el irlandés Lorcan Finnegan que tuvo su première mundial el pasado Festival de Cannes. Protagonizada por Imogen Poots (Premio a la Mejor Interpretación Femenina en el Festival de Sitges por su papel en ‘Vivarium’) y Jesse Eisenberg, quienes interpretan a una pareja de jóvenes recién casados que busca el hogar perfecto, quedando atrapada en un laberíntico y misterioso barrio de casas idénticas.
El Festival Isla Calavera incluye en su selección de largometrajes a concurso un título de aventuras para todos los públicos basado en una novela de Michael Ende, ‘Jim Button and Luke the engine driver’ (‘Jim Botón y Luke el maquinista’), cuando se cumplen 90 años del nacimiento del célebre escritor alemán de literatura infantil y fantástica. En la película, un niño huérfano que creció en la pequeña isla de Lummerland, de 4 habitantes, y un huraño pero entrañable conductor de tren se disponen a buscar un nuevo lugar para vivir. Pero antes, deciden salvar a una princesa secuestrada en Dragon City, un mundo de fantasía donde todo puede ocurrir. Además, el Festival Isla Calavera recupera para la gran pantalla, con motivo del aniversario de Michael Ende, la película ‘La historia interminable’, dirigida por Wolfgang Petersen en 1984.
El Festival Isla Calavera presenta también, justo después de su presentación mundial en Nocturna Madrid, la película antológica ‘A night of horror: Nightmare Radio’, una innovadora propuesta de los realizadores argentinos Nicolás y Luciano Onetti, que se presentó como proyecto en la sección “Upcoming Fantastic Films” del Festival de Cannes. Compilación de nueve historias de terror realizadas por diez directores de distintas nacionalidades, entre ellos los españoles Sergio Morcillo y Pablo Sánchez Pastor, cuyo hilo conductor es un programa de radio dedicado al terror al que llaman los oyentes contando sus propias historias.
Los muertos vivientes también formarán parte de la programación a través de la comedia gore ‘Little Monsters’, protagonizada por la ganadora del Premio Oscar Lupita Nyong’o. El guionista y director australiano Abe Forsythe firma, tras la sátira política ‘Down Under’, esta propuesta sobre una invasión zombi en la que la actriz de raíces kenianas se mete en la piel de una educadora infantil que hará lo imposible por salvar a sus alumnos del ataque de la horda.
El debut en la dirección de largometrajes del músico y cineasta A.T. White, miembro del grupo Ghostlight y conductor del canal de podcasts We Are Geeks, ‘Starfish’ ofrecerá un retrato íntimo de una joven, atrapada en el pueblo de un amigo recién fallecido, cuando una misteriosa señal anuncia el fin del mundo y aparentemente ella es la única superviviente. La actriz Virginia Gardner (‘La noche de Halloween’, 2018) toma las riendas del filme protagonizando casi todo el metraje.
La selección de largometrajes a concurso cuenta también este año con cuatro óperas primas de producción española, demostrando el pulso de la creación de género de nuestro país y confirmando la apuesta del Festival Isla Calavera por los nuevos autores. Se trata de ‘Amigo’, de Óscar Martín, ‘Cuerdas’ de José Luis Montesinos, ‘Urubú’ de Alejandro Ibáñez Nauta y ‘Fuel’ de Israel González.
‘Amigo’, el debut en el largometraje de Óscar Martín protagonizado por David Pareja y Javier Botet, lleva una carrera imparable desde que vio la luz en el pasado Festival de Sitges. Premiada en Nocturna Madrid con los galardones a la mejor película, al mejor director y al mejor actor (David Pareja), recientemente recogía en TerrorMolins los premios a mejor director y mejor actor (Javier Botet). Su proyección en el Festival Isla Calavera contará con un pase especial el domingo 24 de noviembre con la presencia de Óscar Martín, David Pareja y la productora Elena Muñoz, quienes ofrecerán una charla sobre la película al término de la proyección.
Tras su estreno en la Sección Oficial a competición del Festival de Sitges, se presenta en Isla Calavera el angustioso thriller sobre la supervivencia y superación ‘Cuerdas’, primer largometraje de José Luis Montesinos, uno de los cortometrajistas españoles más laureados de los últimos años y ganador del Premio Goya en 2016 con ‘El corredor’. Con una clara vocación autoral, sin dejar de lado las claves del género, cuenta la historia de Elena (Paula del Río), una joven tetrapléjica, que queda incomunicada en una masía en el campo, con la única ayuda de su perro Athos.
También forma parte de la selección a concurso la película ‘Urubú’, primer largometraje de Alejandro Ibáñez Nauta, realizado en homenaje a su padre, Narciso “Chicho” Ibáñez Serrador, fallecido el pasado mes de junio. Protagonizada por Carlos Urrutia y la actriz brasileña Clarice Alves, narra la historia de Tomás, un fotógrafo y ornitólogo que trata de relanzar su carrera y arrastra a su familia a la Selva Amazónica en busca del urubú albino, un extraño pájaro del que no existe registro en libertad. Sin embargo, la desaparición de su hija convertirá el viaje en una terrible pesadilla.
De otro lado, el director Israel González presenta ‘Fuel’, escrita por Juan de Dios Garduño, un thriller de supervivencia rodado en el desierto de Almería y que cuenta en su reparto con el actor grancanario David M. Santana. En el filme, un crítico gastronómico despierta en el Mojave, atacado con una cadena a un viejo Plymouth Barracuda, sin posibilidad de escape y sin nadie que pueda ayudarle.
El programa dedicará un día al cine de animación de producción japonesa con la proyección, la tarde del jueves 28 de noviembre, de la comedia romántica fantástica ‘Ride your wave’ y el drama de acción futurista ‘Human Lost’.
Premio al mejor largometraje de animación en Sitges 2019, el director Maasaki Yuasa presenta en ‘Ride your wave’ la historia de Hinako, una joven que se siente totalmente realizada cuando practica surf. Cuando se produce un incendio que afecta al edificio donde vive, Hinako conoce a Minato, un joven bombero. Ambos comparten tiempo, aficiones e incluso algo sobrenatural. En ‘Human Lost’, ambientada en Tokyo, año 2036, la humanidad se enfrenta a la vida en un mundo que se debate entre la restauración de la civilización o su autodestrucción.
El jurado de la Sección Oficial de Largometrajes a concurso está compuesto por la profesora y vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de La Laguna (ULL) Vanessa Rodríguez Breijo, el crítico de cine Fran Domínguez, el productor Luis Adern, el profesor de psicología de la ULL Esteban Torres y el profesor de Teoría e historia del Cine de la ULL Fernando de Iturrate Cárdenes, como presidente.
Dentro de su sección de muestra documental, el Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera ofrece ‘Memory: The Origins of Alien’, de Alexandre O. Phillipe. Esta proyección imprescindible en recuerdo del filme de Ridley Scott en su 40º aniversario tendrá lugar el sábado 23 de noviembre, a las 11.00 horas.
Y el sábado 30 de noviembre, a las 12.00 horas, podrá verse la película documental española ‘Los albores del Kaiju Eiga’, de Jonathan Bellés, acerca de los orígenes del icónico Godzilla y el género de monstruos de dimensiones extraordinarias.
Largometrajes fuera de concurso y sesiones especiales con invitados
Además de ‘La historia interminable’, también podrán ver en las pantallas de Multicines Tenerife los clásicos ‘The Relic’ (1997) y ‘Razas de noche’ (1990). Estas dos sesiones, que tendrán lugar el sábado 23 a las 22.30h y el sábado 30 de noviembre a las 23.00 horas, respectivamente, se ofertan de forma gratuita, previa retirada de invitación en la taquilla.
Por otra parte, en el marco de los homenajes a los artistas invitados, Premios Isla Calavera de Honor 2019, el festival ofrece disfrutar de ‘Un hombre lobo americano en Londres’ (2007) el viernes 29 de noviembre, a las 19:00 horas, con la presencia del maestro del maquillaje y los efectos especiales Rick Baker y el actor protagonista, David Naughton. El sábado 30 de noviembre, a las 17:00 horas, tendrá lugar una proyección especial de ‘El Orfanato’, de J. A. Bayona, con una charla post screening de la actriz Belén Rueda.
Además, la mañana del domingo 24 de noviembre, el Festival recordará al actor, director y guionista del fantaterror español Paul Naschy, en el décimo aniversario de su fallecimiento, con la proyección de ‘El retorno del hombre lobo’ y la participación de su hijo Sergio Molina. Ese mismo día, por la tarde, tendrá lugar el visionado de ‘Love me not’, de Lluís Miñarro, con la asistencia del director y la actriz Lola Dueñas.
Todo listo para el VII FantaElx – Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche
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En su séptima edición, el festival celebra el cuadragésimo aniversario de Alien, película dirigida por Ridley Scott, que se volverá a proyectar en la gran pantalla.
Entre su programación, también tendrá lugar la segunda edición del Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías, con la participación de conferenciantes de carácter nacional e internacional, además de las proyecciones de cortometrajes, exhibiéndose reconocidos trabajos de fantasía, terror y ciencia-ficción.
Programa completo, ubicación y horarios en este enlace
La séptima edición del festival está organizada por la Asociación Unicornio Negro, el Departamento de Arte de la UMH, y el Grupo de Investigación Massiva, y cuenta con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Elche, junto a organismos como Visit Elche, el Centro de Congresos «Ciutat d’Elx», la Universidad Miguel Hernández de Elche, el Vicerrectorado de Cultura y Extensión Universitaria, los Cines Odeón, el Centro Comercial l’Aljub, o la tienda de merchandising cinematográfico Cinema Paradiso.
El BCN Film Fest 2020 abre el periodo de inscripción de películas
El Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi (BCN FILM FEST) ha abierto a través de su página web oficial (www.bcnfilmfest.com) el periodo de inscripción de películas para su cuarta edición, que se celebrará en los Cines Verdi del 17 al 24 de abril de 2020. La fecha límite para presentar películas mediante los formularios oficiales finalizará el próximo 1 de febrero. El comité de selección del BCN FILM FEST decidirá qué películas formarán parte de la programación definitiva del certamen.
EL BCN FILM FEST acepta inscripciones para la Sección Oficial, centrada en los vínculos entre Cine, Literatura e Historia, y las secciones paralelas Cinema amb Gràcia y Zona Oberta. Las películas seleccionadas en la Sección Oficial son adaptaciones de obras literarias, producciones relacionadas con algún hecho histórico o biopics sobre personalidades relevantes. Las películas de la Sección Oficial aspiran a: Premio a la Mejor Película, Premio de la Crítica (ACECC). Premio Educacine, Premio al Mejor Guión y Premio Festival Castell de Peralada a la Mejor Música.
Por su parte, Cinema amb Gràcia reúne una selección de comedias de todo el mundo, preferentemente producciones de carácter popular que aspiran al Premio del Público a la Mejor Comedia. Finalmente, Zona Oberta es una sección fuera de competición que da cabida a películas de interés especial que por sus características enriquecen la programación del festival, aunque no cumplen las condiciones para ser incluidas en las secciones competitivas.
Las inscripciones al BCN FILM FEST también están abiertas para las producciones catalanas que aspiran al Premio del Público, con el apoyo de TV3, a la Mejor Película Catalana. El film que gane este premio tendrá garantizado un periodo mínimo de dos semanas de exhibición comercial en los Cines Verdi de Barcelona, con todas las sesiones diarias que la duración del filme permita.
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EL BCN FILM FEST 2020
Ver las Bases 2020 // Vídeo Resumen 2019 // Memoria 2019.
La cuarta edición del BCN FILM FEST tendrá lugar del 17 al 24 de abril de 2020. Puedes seguir toda la actualidad del BCN FILM FEST a través de nuestro perfil en redes sociales:
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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Sexta cápsula

MARTES 8 DE OCTUBRE (Fotos: Serendipia)

Retomamos el festival donde lo dejamos con un nuevo día y cinco propuestas a estrenar: dos de Oficial Fantàstic Competició (Synchronic y The Antenna); dos Noves Visions (Harpoon y Patrick); y una Anima’t (sección que este año, por cierto, no tuvo su habitual postal promocional) con White Snake.
Synchronic es una ingeniosa historia dirigida por Juntin Benson y Aaron Moorhead, dos viejos conocidos del festival, pues dos de sus películas, Spring (2014) y El infinito (The Endless, 2017) fueron seleccionadas en su momento.
La cinta narra como, mediante una droga de diseño, una ayahuasca sintética de venta legal, puede llegar a abrirse una puerta al pasado. Todo mediante teorías cuánticas que podría explicarles, pero que no entenderían con su limitado intelecto. El resultado es un tan competente como mainstream thriller de ciencia-ficción repleto de psicodélicos viajes en el tiempo. Una propuesta que funciona como excelente cinta de aventuras, cruzada con el policíaco, con personajes que mueven nuestra empatía, y un punto de partida suficientemente creíble como para que nos sea fácil suspender la incredulidad. Apta para todos los públicos, de tan entretenida se nos hace incluso extraño que no haya tenido un estreno ‘normal’ en nuestro país. Pero ¿qué es normal en nuestro país? ¿qué es normal en el mundo?
Báishé: Yuánqi (White Snake, Amp Wong y Ji Zhao, 2019), es otra de las
películas de animación que pudieron verse en el Tramuntana, además de en su habitual ubicación del Retiro. Esa cercanía a l’Auditori facilitó que Serendipia pudiera tomar sus habituales dosis de animación, en este caso 3-D, de manera más cómoda. La cinta de Amp Wong y Ji Zhao es una propuesta muy imaginativa y con una estupenda animación al servicio del relato. Argumentalmente nos trae la historia de Blanca, una mujer que ha perdido la memoria y recibe la ayuda de Sean, un cazador de serpientes, junto al que intentará conocer su identidad. Por el camino, tendrán que superar diversos obstáculos, a la vez que el afecto va creciendo entre ellos. Justo cuando están a punto de descubrir quién es Blanca, se produce el desastre. Adaptación de la Leyenda de la serpiente blanca, mezcla la mitología local, la rica iconografía de la China milenaria, con una poderosa historia de amor dando lugar a un todo fabuloso de impecable factura técnica. Un dibujo por ordenador preciosista, con elaborados y coloridos fondos, es una cinta capaz de hacer las delicias de los aficionados al género tanto como al público general. Fantasía a raudales impregnando sus bellas imágenes en las que se equilibran perfectamente la acción vertiginosa y la apasionada historia de amor de sus protagonistas. Una delicia.
Los mejores platos del día vinieron de la mano de Noves Visions. En la producción canadiense Harpoon (Rob Grant, 2019) vemos como un idílico fin de semana en un yate entre dos amigos y la novia de uno de ellos se convertirá en un infierno cuando los celos hagan acto de presencia. Y los celos y los ataques de ira irreprimibles son una
mala combinación, sobre todo si se tiene un arpón a mano. Una trama sencilla en la que se pone al límite a sus tres personajes bien caracterizados, con giros de guión bien introducidos y un perfecto desenlace, hacen de la cinta de Rob Grant una resultona comedia negra de fácil ingesta y ligera digestión.
Tras este ligero y satisfactorio entremés, le llegaba el turno a De Patrick (Tim Mielants, 2019) una de las cintas que más expectación había generado en los corrillos previos al festival. Y es que su bizarro argumento hacía despertar la curiosidad de muchos. ¿Qué cabía esperar de la historia de Patrick, su no tan joven protagonista que todavía vive con sus padres en el camping nudista que gestionan y que, cuando su padre muere, se encuentra de repente a cargo de él, aunque tenga otras cosas en su cabeza, como el haber perdido su martillo favorito? Serendipia no podía más que caer rendida y darle cabida en su selección ya que le encantan las películas marcianas y cuando detecta una, procura que no se le escape. No hubo decepción. Detengámonos un poco más.
La cinta del belga Tim Mielants venía avalada por su participación en la sección oficial del International Film Festival Karlovy Vary (uno de esos festivales que uno querría visitar antes de entrevistarse con la Parca) donde tuvo buena acogida, la suficiente como para hacerla apetitosa a los ojos de cualquier programador. Aunque sea el de un festival dedicado al fantástico. Y aunque tenga que plantearse después cómo justificar su inclusión en el
género. Con De Patrick estamos, pues, de nuevo a vueltas con los límites del fantástico, porque de entrada no hay elemento mágico alguno (sobrenatural o no), no es un thriller, ni siquiera se puede englobar dentro de la comedia negra. Los más estrictos, ante esto, concluirán que no es género. Pero ¿qué pasa si ampliamos el espectro? De Patrick es comedia (aunque tenga pinceladas de drama), un tipo de comedia muy concreta, la que pivota sobre el humor de lo absurdo, se aleja del realismo, se acerca al dibujo surreal de personajes y situaciones, y ese dibujo sí es susceptible de ser visto como una connotación de lo fantástico ¿O acaso el esperpento no es un subgénero del fantástico? Dejamos la pregunta al aire, sugerimos el debate, sin mediar en el mismo, porque lo cierto es que, como sea, es una suerte que los festivales se hagan eco de este tipo de productos que tiene más difícil su llegada a los cines comerciales de no ser así. De Patrick fue una de las mejores cintas de esta edición, hubo bastante unanimidad sobre ello, porque bajo su estrafalario envoltorio se esconde una interesante reflexión sobre qué nos hace ser nosotros mismos, cómo afrontar las pérdidas, cómo alcanzar la madurez, cómo situarnos dentro de la comunidad y asumir nuestras responsabilidades. Una reflexión que viene facilitada por la caracterización de su personaje protagonista, al que podríamos aproximar al Míster Chance de Hal Ashby. Un tipo estrambótico, casi un pelín retrasado, pero cuya actitud es susceptible de ser tomada por los otros personajes como un envidiable sentido del verdadero valor de la existencia. Un personaje que es un auténtico caramelo para cualquier actor y que aquí encarna un inmenso Kevin Janssens, que hizo doblete como protagonista también de The Room, totalmente irreconocible. Una interpretación memorable para una película destinada a permanecer en nuestro recuerdo.
Si el debut en cine de Mielants (procedente de la televisión) fue celebrado con unanimidad, no corrió la misma suerte la ópera prima de Orçun Behram. Bina (The antenna, 2019) nos sitúa en un futuro distópico que recuerda mucho el paisaje de la Europa del Este antes de la caída del muro y que, a buen seguro, se pretende también como una crítica al régimen de Erdogan. Como si fuera la 13 rue del pércebe en tonos grises, Behram nos trae a través de la vida de un bloque de pisos la enésima revisión del Gran Hermano. El
gobierno lo dispone todo para hacer llegar a la audiencia un nuevo canal de partes y noticias que prometen la mejora de la emisiones, para ello es necesario instalar nuevas antenas a fin de que se reciba la señal. Y ese es el punto de partida, la acción nos sitúa ante el día en que se instala la nueva antena en una comunidad vecinal. Todo empieza mal, pues el instalador perderá la vida al precipitarse al vacío. A partir de ahí iremos siguiendo la peripecia de un crisol de vecinos del bloque que hacen sus vidas ajenos a la extraña sustancia que se filtra desde la azotea a todas las tripas del edificio. Una presencia casi demoníaca que penetrará incluso el cuerpo de los personajes. El conserje será el protagonista a través del cual llegaremos a descubrir los efectos de esas nuevas emisiones que, obvio, lo que pretenden es adocenar a los espectadores haciendo domesticables las masas. La crítica social a la manipulación de los medios por los entes gubernamentales como un modo de controlar y someter a la población es evidente. Demasiado evidente. Algunos críticos nos hablan de guiños al surrealismo de David Lynch, de continuación de la nueva carne de David Cronemberg, incluso de inspiraciones en Dario Argento, y, sí, claro, esas son sus fuentes, otra cosa es que haya logrado ensamblarlas en un producto sólido con entidad propia. The antenna está plagada de imágenes sugerentes, especialmente aquella que reproduce su póster promocional, pero no pasan de la buena intención, porque la trama se entretiene en demasiados entresijos y las vidas de los personajes no se resuelven bien, el mensaje se vuelve demasiado obvio, y el desenlace excesivamente previsible. Dos horas de duración son demasiadas en manos del director novel que parece inconsciente de que, a veces, menos es más. La idea es buena, las imágenes inquietantes, pero no el ritmo ni el manejo de la curva de interés. Una auténtica lástima y una de las pocas decepciones de Serendipia en esta edición.
VI Concurso de Cortometrajes B-Retina

Tras el éxito de la quinta edición, ¡B-Retina ya está manos a la obra para una nueva edición del festival! La sexta ya, que se dice pronto.
De aquí a finales de año irán desvelando detalles sobre la fecha, temática, y demás información importante, pero ahora hablemos de uno de los pilares del B-Retina, ¡el concurso de cortos!
En este concurso se valoran especialmente las obras que contengan elementos de la Serie B, tales como las artes marciales, el terror, el trash, la ciencia ficción y/o cualquier otro elemento propio del género.
Además, ¡tiene recompensa económica!

A diferencia de ediciones anteriores, en esta ocasión el festival ha decidido hacer un cambio significativo en el concurso de cortos, ¡el público se convertirá en el único jurado del festival! Habéis leído bien, el público será el encargado, mediante votación el mismo día de la proyección, de decidir quién se llevará los 500€ que otorga su principal galardón.
Os dejamos las bases del concurso para que vuestra creatividad vaya fluyendo. Plazo de apertura de las plataformas Festhome y Filmfreeway del 1 de noviembre 2019 al 1 de junio 2020.
¡Empiecen a rebanarse los sesos!
Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Quinta cápsula

LUNES 7 DE OCTUBRE (Fotos: Serendipia)

De nuevo calma tras la tempestad del fin de semana. Y de nuevo al cine con cinco propuestas bien diferentes entre sí : Corporate Animals, El hoyo y Judy & Punch, títulos pertenecientes a la sección Oficial Fantàstic a competició y Starfish e It Comes (Kuru), adscritas en Noves Visions. Comencemos
Ciertamente apetecía comenzar con una comedia negra como Corporate Animals (Patrick Brice, 2019) que nos cuenta como, basándose en absurdas teorías, en este caso el team-building, unos empleados y su jefa bajan a una cueva con intención de estrechar lazos entre el grupo y superar dificultades. Pero también alimentar la competitividad y rivalidad entre ellos. El problema comienza cuando se quedan incomunicados y sin comida. Es entonces cuando saldrá lo peor de todos. Con una Demi Moore maravillosamente odiosa como jefa de todos, Corporate Animals funciona a la perfección como una deliciosa comedia que demuestra la hipocresía y mezquindad que todos llevamos dentro, lista para saltar ante el primer obstáculo.
Tras este entremés lúdico-festivo le llegaba el turno a una de las apuestas personales de Serendipia: El Hoyo. Y es que la sinopsis argumental la hacía apetitosa: Goreng (Iván Massagué) se levanta junto a Trimagasi (Zorion Eguileor) en la planta treinta y tres de un lugar con aires de prisión, atravesado por un agujero por el cual una plataforma baja los restos de comida de los pisos más altos. Trimagasi conoce las reglas: si vas hacia arriba, sobrevivirás… pero si piensas demasiado no tardarás en descender de nuevo. Y, claro, nadie quiere llegar al fondo, donde la comida es escasa y sólo queda confiar en tus agallas.
Estos mimbres nos hacían pensar que nos encontraríamos con una de esas distopías tramadas en torno a un espacio simbólico sobre el que se proyecta una crítica social a nuestro propio presente. Y venían a nuestra mente ejemplos como Snowpiercer (Bong Joon-ho, 2009), la fundacional novela de J. G. Ballard, Rascacielos, que fue llevada al cine por Ben Wheatley en 2016, con una acogida dispar, o, la más cañí, Después de tanto tiempo de José Luis Cuerda, pieza que carece, quizás, de la chispa de su clásico Amanece que no es poco, pero que no deja de agradar a los más fans del subgénero. El Hoyo no decepcionó nuestras expectativas, aunque, en verdad, nos negará la mayor, porque no es una distopía ya que nada hace pensar que la acción se sitúe en un futuro, más bien está alegoría podría remitirse a cualquier lugar del tiempo, por eso afirmamos que se trata de una parábola ucrónica.
Próxima al corto de Denis Villeneuve, Next floor, la ópera prima de Galder Gaztelu-Urrutia nos habla de la mezquindad inherente a la condición humana. El mal no parte, necesariamente de arriba, en la planta superior ignoran a los niveles que les siguen, viven sin saber de ellos inmersos como están en su mundo de colores. Los de abajo, o mejor, su desorganización y su falta de solidaridad, son cómplices de la situación en la que viven. Todas las miserias humanas están representadas en El Hoyo, pero sobre todo lo está el hobbesiano Homo homini lupus, en su estado de naturaleza la vida humana es una guerra de todos contra todos. Cada uno vela exclusivamente por su
necesidad individual y, paradójicamente, al ponerse por delante del interés colectivo, lo que hace es cavarse su propia desdicha. Solo si se consigue poner coto a egoísmo personal, se hará llegar el mensaje de las demandas sociales a los de arriba. Ese será el propósito de Goreng y sólo lo logrará con todas sus armas, sin despreciar el uso de la fuerza cuando las palabras se manifiesten insuficientes. No se trata de que el fin justifique los medios, sino de tomar conciencia de que, sin lucha, los de arriba nunca reconocerán a los de abajo. Nunca se ampliarán los derechos sin reclamarlos organizadamente. Obvio, como repite Trimagasi una y otra vez al protagonista. Y a nosotros.
Todo esto nos lo cuenta Gaztelu-Urrutia con un diseño de producción esmerado, una fotografía que saca el mayor partido a los geométricos decorados y con una elaborada caracterización de los personajes, especialmente el de Trimagasi, esa especie de conciencia sardónica que introduce el punto de humor necesario para que el mensaje sea efectivo. Destaca en el apartado de guion, Pedro Rivero, que ya nos demostró su imaginación desbordante y sensibilidad en sus películas de animación La crisis carnívora (2007), Psiconautas, los niños olvidados (2015) y el cortometraje Birdboy (2011). Pero, sobre todo, El hoyo demuestra la gran valía de su novel director. Toda una revelación que el festival supo premiar como merecía.
Les dejamos con la rueda de prensa de El hoyo, por gentileza del Sitges Film Festival. A donde nosotros no llegamos, llega la tecnología:
Todavía con el buen sabor de boca de esta cinta nos dispusimos a deglutir la siguiente: Judy & Punch (2019), opera prima de la también actriz Mirrah
Foulkes. Una fábula deliciosamente narrada que denuncia en su primera parte la violencia contra la mujer, cayendo en su segunda parte, y sin paracaídas, en un feminismo, bienintencionado, pero postizo. El desarrollo de la trama no hace más que recalcar lo que el espectador está viendo y de manera exasperantemente didáctica. Con un notable diseño de producción y una magnífica Mia Wasikowska, lo más increíble es que, precisamente, su guión recibiera, tal y como veremos, el máximo reconocimiento en el palmarés del festival.
Y el día terminó con dos cintas pertenecientes a la sección Noves Visions. La produccion Indie Starfish (A. T. White, 2018) nos habla de la pérdida y el
duelo. La ausencia del ser querido, que todos hemos sufrido alguna vez y que hemos sentido, virtualmente, como el fin del mundo. Algo que, en esta ocasión, dejará de ser simbólico pues la (no) acción se desarrolla en un escenario apocalíptico. Lenta, esteticista y plagada de imágenes sugerentes, en las que su director se recrea, casi consigue que el espectador caiga en el más soporífero aburrimiento, estado del que es rescatado, en parte, gracias a la esforzada actuación de su protagonista, Virginia Gardner. ¿Opera prima? Si, y se nota.
Finalmente volvemos a Japón para ver Kuru (It Comes, 2019) una cinta que, enmascarada como historia de exorcismos, pone el dedo sobre la llaga de la paternidad responsable. Dirigida por Tetsuya Nakashima, que tiene en su haber piezas de prestigio como Confessions (Kokuhaku, 2010) y El mundo de Kanako (Kawaki, 2014), consigue que nos perdamos en algún momento (o es posible que acusáramos las secuelas de un cansancio acumulado), pero su conclusión, tras 135 minutos, con el exorcismo más espectacular y de más alto nivel que ha dado la historia del cine, consigue cautivar al espectador. Un fin de fiesta delirante.
También estuvo Asia Argento, pero fue en otro festival, no en el de Serendipia…¡Lástima! otra vez será.
Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Cuarta cápsula

DOMINGO 6 DE OCTUBRE (Fotos: Serendipia)

El domingo trajo otra de nuestras películas favoritas The Lighthouse, la segunda película de Robert Eggers, el director hipster -único de estos que merece vivir- que nos enamoró con The Witch. Pero también cine español actual (Amigo) y pretérito (¡Vaya luna de miel!), además del retorno del cine fantástico italiano con la esperanzadora The Nest y la más que interesante The Room. Cinco descargas de cine en vena que nos dejó poco tiempo para más. Pero ¿para qué más?
Cuando investigamos la carrera de Javier Botet para la entrevista que le realizamos el pasado año, pudimos comprobar el buen número de pequeños sketches cómicos que había realizado con su antiguo compañero de piso, el también actor David Pareja. En ellos podía verse la compenetración que había entre ambos, una sintonía que puede comprobarse en Amigo, ópera prima de Óscar Martín y el largometraje que los reúne. Con guión de los dos actores y el director, Amigo supone un tour de force interpretativo para ambos actores y se muestra como un excelente debut para su director que demuestra la pericia y buen hacer de los mejores cineastas. Ambientada en algún momento de los años ochenta, la cinta retrata un horror que, no por cotidiano, lo es menos, y lo hace, como no podría ser de otra manera, cargado de un humor negrísimo que impregna la narración.
Rodada en una casa aislada en un paraje rural, ante la amenaza de un temporal que va arreciando conforme avanzan los días y va incomunicando a los personajes, Amigo desprende sordidez por todos sus poros. Es incómoda y opresiva, con un argumento que va desentrañándose conforme avanza la acción y descubriendo paulativamente los motivos que mueven a los dos ‘amigos’ (que se van convirtiendo en enemigos íntimos conforme avanza la trama) a obrar como lo hacen. Javier Botet consigue trasmitir angustia y patetismo en su actuación. Una interpretación merecedora de ‘ese’ reconocimiento que otorga el cine español a las mejores actuaciones del año. En suma, una de las mejores cintas de esta edición, aunque no se tradujera en premios, cosa que ha solventado el festival Nocturna concediéndoles tres galardones: mejor película, mejor director y mejor actor para David Pareja.
Por su parte The Room (Christian Volckman, 2019) transporta al espectador a una vieja mansión retirada, donde se traslada la pareja protagonista. Allí descubrirán que hay una habitación secreta que les concede todos sus deseos. Incluso uno que pensaban que no podría materializarse nunca. Pero claro, todo tiene su reverse negativo, y la pareja no tardará en descubrirlo. Misterio y retorno a la temática primigenia del cine de terror, las casas encantadas, en una cinta que engancha hasta el final con una Olga Kurylenko que ilumina la pantalla cada vez que sonríe -y que también alumbró y deslumbró Sitges con su presencia- y un Kevin Janssens que mostró dos caras bien diferentes en el festival: la de un atractivo escritor en crisis en esta cinta; y la de un desgarbado propietario de un camping nudista que pierde uno de sus martillos preferidos en Patrick (Tim Mielants, 2019) una de las grandes sorpresas que ofreció esta edición y que comentaremos en su momento.
The Lighthouse no defraudó, aunque dividió a parte del público y la crítica. Serendipia disfrutó de una obra que recupera, en cierto modo, los mejores modos del arte mudo. Rodada en un soberbio blanco y negro y en 1.37:1, el formato de pantalla vigente desde los años treinta hasta los cincuenta, antes del nacimiento oficial del cine panorámico en 1952, todo está dispuesto para transportar al espectador a otra época, a la que se encarga de retornarla puntualmente uno de sus protagonistas, Willem DaFoe a base de sonoros pedos y el director, con sus perturbadoras escenas sexuales ¿La historia? El descenso a la locura de un farero y su aprendiz cuando tengan que pasar ambos unas semanas en el faro de una alejada isla de Nueva Inglaterra en las postrimerias del siglo XIX. ¿El resultado? Un film excepcional dotado de una gran fotografía, una gran historia, una dirección impresionante y dos grandes actores, DaFoe y Robert Pattinson, que lo dan todo. Un hito que confirma que nos encontramos ante el que podría ser uno de los más importantes directores de los últimos tiempos. Veremos. Por lo pronto opinamos que, de haber participado en competición, es posible que el palmarés hubiera sido muy diferente. Y si no hubiera sido así, y a pesar de que a nosotros esto de los premios nos resbala, nos habría disgustado un poco y todo.
The Nest (Il nido) supuso toda una sorpresa para Serendipia. Con el amor que profesamos al fantástico italiano en esta casa, pues tanto el bueno como el malo nos gusta, fue un placer disfrutar de una de las escasas muestras de fantástico trasalpino que se rueda en la actualidad. Y la experiencia fue completa gracias a que antes del pase, el director Pupi Avati recibió un merecido Premio Nosferatu como reconocimiento a toda su carrera.
Volviendo a The Nest (Il nido), todo en ella es 100% italiano: los actores -fenomenales los dos niños-, el idioma, las localizaciones, la cultura, la fotografía, la suntuosa mansión… y todo está al servicio de una misteriosa historia que termina resultando ciertamente predecible, pero rodada con tal sensibilidad y elegancia que no defrauda, a pesar de ese final que no gustó a la parte más bella y culta de Serendipia, pero emocionó a la otra por el sincero homenaje que supone a aquella serie-B italiana de los ochenta y en especial a Lucio Fulci, algo que nos confirmó su director, Roberto De Feo, que debuta en el largo con este filme.

El director de The Nest (Il nido) Roberto de Feo, y los protagonistas Justin Korovkin Francesconi y Francesca Cavallin.
Y otra pequeña escapadita a la carpa Fnac, pues se presentaban dos libros que nos interesaban especialmente y que incorporamos raudamente a nuestra biblioteca. Por un lado Apocalypse domani. La década dorada de la exploitation italiana de ciencia-ficción (1977-1990), el libro oficial de Sitges 2019 que, editado primorosamente y a todo color por Hermenaute, analiza el fenómeno de la exploitation italiana que tantas películas repletas de diversión nos ha legado. Cintas apocalípticas descaradamente inspiradas en Mad Max 2: El guerrero de la carretera y 1997 Rescate en Nueva York, pero todo pasado por la idiosincrasia -y caradura- de la que hicieron gala en los años ochenta un nutrido grupo de cineastas italianos. Y todo bajo la coordinación de Ángel Sala y con la participación de Manlio Gomarasca, Diego López, Jesús Palacios, Domingo López, Xavi Sánchez Pons, Lluís Rueda, Mònica Garcia i Massagué, Desirée de Fez. También se presentó Más allá del cine de Sebastià D’Arbó, concienzudo y voluminoso libro que ha escrito nuestro amigo Diego Peñalver y
editado Applehead Team. Un repaso a la labor de D’Arbó en todos los ámbitos: televisión, literatura, radio… deteniéndose, especialmente en sus películas. Serendipia tuvo la ocasión de colaborar con el autor realizando la crítica cinematográfica de sus filmes, llegando a conclusiones que sabemos de buena tinta no agradaron demasiado al homenajeado pero… En todo caso procuren hacerse con una copia de esta primera edición (100 ejemplares), no vaya ser que la segunda salga ‘revisada’. Asimismo se presentó la edición en DVD de El pionero (2018), documental dirigido por nuestro amigo Luis Esquinas y producido por el propio D’Arbó en el que se analiza la vida del cineasta y sus cuatro primeras películas. Un documental editado también por Applehead que supuestamente iniciará la edición en DVD de filmografía completa de Sebastià D’Arbó.

Álex Mendíbil presentando ¡Vaya luna de miel!
Con buen sabor de boca Serendipia hace una de las pocas visitas, pero obligadas, al entrañable cine Prado, marco ideal para disfrutar en toda su amplitud la propuesta que traía Álex Mendíbil directamente desde los sótanos de la Filmoteca de Madrid. Y traía todo un milagro, pues se trataba de una película perdida de Jesús Franco ¡Vaya luna de miel! (1980), que en diversas filmografías del director figuraba como El escarabajo de oro al adaptar, en cierto modo, la novela de Poe. Álex se topó con este hallazgo mientras realizaba su labor de programador de la Sala-B de la Filmoteca madrileña, donde ha conseguido ofrecer unos magníficos programas dobles dedicados al cine español más invisible. Allí pudo comprobar que la película de Jesús Franco, que se consideraba inacabada, estaba totalmente lista y dispuesta para proyectarse. Y así se ha hecho en contadas ocasiones siendo, por tanto, esta sesión en el Prado todo un privilegio para los espectadores. Y no solo para los admiradores de la obra del cineasta, pues lo cierto es que el pase de ¡Vaya luna de miel! fue una de las sesiones más felices que se ofrecieron durante esta edición del Festival de Sitges pues, a pesar de ser una producción extremadamente modesta, los actores y el director consiguen sobrepasar los fotogramas y trasmitir su alegría de vivir. Viendo esta película se nota a la perfección que el equipo se lo pasaba de miedo rodando.
En pantalla podemos ver a una joven, carnal y divertida Lina Romay; a un Antonio Mayans de lo más canalla; o a unos chinos que no son chinos y que vaya usted a saber de donde salieron. En resumen: Una sesión deliciosa y delirante que había que disfrutar en una sala de cine y acompañado de público dispuesto a pasárselo bien, porque ¿Qué más da que se nos quiera hacer pasar papel de aluminio por oro? ¿Qué más da que se haga pasar por chinos a individuos que claramente no lo son? ¿Qué más da que algunos personajes sean interpretados por diferentes actores? ¿Qué más da que se justifique la ausencia de pandilleros diciendo que están de vacaciones? Qué más da todo o, al revés, cuanto da cuando gracias a ello se consigue trasmitir al espectador la pasión y el oficio y entender porqué nos gusta tanto el cine. Cine fantástico como los trucos de un prestidigitador.
Juan Carlos Fresnadillo, Premio Isla Calavera en honor a su trayectoria

El Festival de Cine Fantástico de Canarias Isla Calavera, que celebrará su tercera edición del 23 al 30 de noviembre con el apoyo del Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias y los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, añade un nuevo galardón a su palmarés anual: el Premio Isla Calavera S. S. Venture que reconocerá la trayectoria de aquellos canarios que han llevado su talento a las fronteras del fantástico. El guionista y director de cine nacido en Santa Cruz de Tenerife Juan Carlos Fresnadillo, quien con su debut en la realización, el cortometraje Esposados (1996), fue nominado al Oscar en el año 1996, recogerá este año en Tenerife este reconocimiento. Así lo ha dado a conocer Daniel Fumero, codirector del Festival, en el marco de un nuevo avance de programación realizado este viernes en el marco del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna Madrid.
La vinculación de Fresnadillo al género ha sido una constante en su carrera, con largometrajes como Intacto (2001, con la que logró el Premio Goya al mejor director novel), 28 semanas después (2007, su salto al cine internacional) o el thriller Intruders, protagonizado por Clive Owen.
Juan Carlos Fresnadillo se suma así al elenco de invitados al Festival Isla Calavera de este año, que incluye también al maestro del maquillaje y los efectos especiales Rick Baker, al actor, protagonista de Un hombre lobo americano en Londres, David Naughton, la actriz Belén Rueda (‘El Orfanato’’), quienes recibirán los Premios Isla Calavera de Honor 2019.

Por otro lado, el sábado 23 de noviembre el Festival Isla Calavera abrirá su programa de proyecciones a competición en Multicines Tenerife con Color out of Space, como película inaugural. Basada en uno de los relatos más emblemáticos de Lovecraft, está dirigida por Richard Stanley (‘Hardware, programado para matar’) y protagonizada por Nicolas Cage. Tras su paso por el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, el Festival Isla Calavera presenta esta propuesta colorista y alucinógena que narra los acontecimientos que ocurren cuando un meteorito cae en la Tierra liberando un indescriptible organismo extraterrestre.
También se desvelaron otros títulos que competirán en la Sección Oficial de Largometrajes del Festival de Cine Fantástico de Canarias, que contará este año con un día dedicado al cine de animación de producción japonesa con la proyección, la tarde del jueves 28 de noviembre, de Ride your wave y Human Lost. Del director Maasaki Yuasa, quien ha trabajado en ‘Hora de aventuras’ y debutó en el largometraje con Mind Game (2004), llega Ride your wave una comedia romántica fantástica sobre una joven surfista que pierde al amor de su vida y este se le aparece en forma de agua. Human Lost es un drama de acción futurista ambientado en Tokyo, en el año 2036, cuando la humanidad se enfrenta a la vida en un mundo que se debate entre la restauración de la civilización o su autodestrucción.
Asimismo otras dos producciones de factura española se suman a la selección oficial a concurso del Festival Isla Calavera: las óperas primas Urubú y Fuel. Tras celebrar su premiére mundial en Nocturna Madrid, el debut en el largometraje de ficción de Alejandro Ibáñez Nauta, Urubú, se mostrará en el certamen canario. Se trata de un claro homenaje a su padre, Narciso Ibáñez Serrador, uno de los grandes maestros del fantástico español. En la película, Tomás, fotógrafo y ornitólogo de capa caída, intenta relanzar su carrera y arrastra a su familia a la Selva Amazónica en busca del urubú albino, un extraño pájaro del que no hay registro en libertad. La desaparición de su hija convierte el viaje en una terrible pesadilla.
De otro lado, el director Israel González presenta Fuel, escrita por Juan de Dios Garduño, un thriller de supervivencia rodado en el desierto de Almería y que cuenta en su reparto con el actor canario David M. Santana. En el filme, un crítico gastronómico despierta en el Mojave, atacado con una cadena a un viejo Plymouth Barracuda, sin posibilidad de escape y sin nadie que pueda ayudarle.
Actividades paralelas
Entre el abanico de actividades paralelas del Festival, que abarca exposiciones, presentaciones y charlas, tendrá lugar la mesa redonda ‘El Fantástico en femenino. La mujer en la configuración del género’, una propuesta que cuenta con la colaboración de la Fundación SGAE y en la que participará, entre otras ponentes, la crítica y experta en el género Desirée de Fez, quien recogerá en Tenerife el Premio Isla Calavera a la Difusión del Fantástico 2019.
Además, el director, guionista y productor José Luis Alemán visitará el Festival Isla Calavera para presentar su primera novela, Vesna, en la que aborda el mito de la licantropía bajo la perspectiva de una mujer lobo.
Palmarés y crónica de clausura del Festival Nocturna Madrid 2019

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Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Tercera cápsula

SÁBADO 5 DE OCTUBRE (Fotos: Serendipia)

Sábado. Tercer día y primero fuerte del festival, pues a la afluencia de público hay que sumar la ya tradicional Zombie Walk (de la que procuramos estar alejados) y que Serendipia tiene una agenda de cinco películas seguidas. Así que comencemos:
Ventajas de viajar en tren (Aritz Moreno, 2019) ya la había visto parte de la crítica en San Sebastián, así que llegaba a Sitges seguida de buenos augurios. Y ciertamente no defraudó. Protagonizada por un amplio ramillete de rostros conocidos, comandados por Pilar Bravo y Ernesto Alterio y secundados por los omnipresentes Belén Cuesta y Luis Tosar, esta comedia surrealista y muy loca, que puede hacernos pensar en Relatos salvajes (Damián Szifron, 2014) al tener una estructura episódica (aunque aquí con un nexo común que hilvana la cinta convirtiéndola en un todo), está cargada de un humor negro y disparatado que se apoya en situaciones extrañas. Algunas de ellas con la pornografía infantil, la coprofagia, la zoofilia y las películas snuff como motivos principales. Y no es broma. Todo un fresco sobre los extravagantes modos de la insania contado con buen pulso y mejor ritmo. Con un magnífico y sucio diseño de producción de Mikel Serrano (ganador del Goya el año pasado por Andia), y que aquí nos recuerda los apocalípticos decorados de Arrizabalaga y Biaffra para Álex de la Iglesia, la cinta de Aritz Moreno, que adapta una exitosa novela de Antonio Orejudo, representa todo un soplo de aire fresco para la cinematografía española y un sonado debut en el largometraje que participó en la Sección Oficial a competición.
Les dejamos, por gentileza del Sitges Film Festival, con la rueda de prensa que ofreció el equipo del film español:
A continuación deberíamos haber podido ver nuestra primera opción y acudir al pase de prensa de Vivarium (Lorcan Finnegan, 2019), otra de las cintas de la Seccion Oficial protagonizada por la adorable Imogen Poots pero, por el
tema de la extraña gestión de la organización del festival con los pases de prensa que les detallamos en el artículo anterior, tuvimos que tirar de Noves Visions e ir a la sala pequeña a ver Carmilla (Emily Harris, 2019), cinta basada en la conocida historia gótica de vampirismo y lesbianismo de Sheridan Le Fanu ubicada en la época victoriana, con sus estrictas tradiciones y su moral puritana. La película retratará el paso a la edad adulta y, claro, el despertar al sexo de la joven Lara (Hannah Rae), que se confirmará con la irrupción de Carmilla (Devrim Lingnau). De ritmo pausado y bastante fiel al relato original, la historia sabe jugar en tono ambiguo con el supuesto vampirismo. Todo podría ser fruto de la mente sucia de la institutriz. Harris sabe emular en su cinta ese tono mórbido que adornaba la excelente The Innocents de Jack Clayton. Más que correcta, destaca su delicada fotografía en la que la naturaleza muestra esa sensualidad que pintaron en ella los prerrafaelitas. Posiblemente Serendipia salió ganando con la posibilidad de poder ver esta interesante película, que probablemente permanecerá inédita en nuestras pantallas mientras que Vivarium, cuyos derechos ya han sido adquiridos por A Contracorriente, será estrenada en los próximos meses. En otro orden de cosas, el que esta cinta, cercana en su narración a los modos clásicos, formara parte de la sección Noves Visions, permanecerá entre los muchos misterios del comité de selección.
Excepcionalmente Serendipia pudo disfrutar de una pequeña pausa durante la cual se dejó caer por la carpa Fnac para, más o menos, ver las presentaciones de dos libros tras los que están algunos amigos nuestros: La casa de los horrores de Tobe Hooper, coordinado por Carlos Díaz Maroto y José Luis Salvador Estébenez editado por Vial of
Delicatessens y Cuando las carátulas tenían sentimientos, libro que recopila carátulas de video de cintas de género fantástico y de terror españolas e italianas. Un trabajo editado por Javier Perea, el entrañable capo de Imagen Death, quien lo presentó con la colaboración de Diego López.
Tras este espejismo de calma, este leve oasis de tranquilidad, volvemos a las colas y a los cines. Y precisamente para ver una de las películas que más ilusión hacía a Serendipia. No solo por la temática, sino también por la
amistad que nos une con uno de sus responsables, Paco Limón. Nos hacía especial ilusión porque hemos sido un poco testigos de la evolución del proyecto, así que no podíamos perdernos la puesta de largo de Sesión Salvaje (Paco Limón y Julio Cesar Sánchez, 2019) EL DOCUMENTAL sobre cine de género español de los años setenta y ochenta que, partiendo del Spaghetti Western repasará la época dorada del Fantaterror, deteniéndose en la comedia de Ozores y el cine Quinqui. Llevando al espectador de Paul Naschy a Piquer Simón, deteniéndose significativamente en el reivindicativo y reivindicable, Eloy de la Iglesia y finalizando el trayecto con la llegada de la Ley Miró. Todo pespuntado con maestría, gracias, sobre todo, a su excepcional montaje que evita convertir la cinta en un simple ensartado de documentos. Aquí los entrevistados parecen hablar entre sí, no es una simple sucesión de entrevistas, el montador logra remitir al espectador la sensación de diálogo, un diálogo que se da entre los participantes, pero incluso entre las declaraciones y la imágenes que las ilustran. Así, los diálogos de las películas reseñadas logran abrir y cerrar los capítulos de este trabajo como si fueran secuencias lógicas que se desprendieran de ellas mismas. Todo ello hace que este documental sea una experiencia feliz y amena para el espectador, sin olvidar su labor didáctica que logra despertar el interés incluso de aquella parte del público que, probablemente, desconocía el tema en la profundidad con la que aquí se aborda. No es un mero ejercicio de nostalgia. Sesión Salvaje es una obra de amor por el cine, todo el cine, pero especialmente ese cine de nuestra infancia que nos esforzamos en recuperar cada vez que cerramos las luces y vemos en nuestra pantalla una de aquellas películas realizadas por artesanos como León Klimovsky, Carlos Aured o Amando de Ossorio. Cine de género, de consumo, carne de sesión doble. Serie-B en muchos casos por formar parte de ese programa doble como la película que acompañaba a ‘la americana’, pero que en muchos casos permanecían en nuestra joven memoria mucho más que la cinta supuestamente principal. Y todo de la mano de varios de sus protagonistas, como los directores Eugenio Martin, Jordi Grau, Javier Aguirre y Mariano Ozores; los actores Fernando Esteso, Lone Fleming, Loreta Tovar, Simón Andreu, Antonio Mayans, Esperanza Roy o Álvaro de Luna, entre muchos

El productor Enrique López Lavigne y los directores Paco Limón y Julio Cesar Sánchez
otros, que rememoran aquellos tiempos, junto a la opinión de jóvenes directores actuales, que crecieron con aquellas películas y que las sitúan en su justo lugar más allá de la nostalgia, como Paco Cabezas, Álex de la Iglesia, Miguel Ángel Vivas y, sobre todo, Nacho Vigalondo, que comparte con Serendipia su opinión sobre la desaparición de esas películas más allá de, simplemente, echar la culpar a Pilar Miró y su ley. También Vigalondo describe, mejor que nadie, la falsa nostalgia actual con respecto a aquellas películas, que cabe situar en su época como productos de consumo rápido, sin que ello resulte peyorativo. Categoría que alguna de estas películas trascendió situándose como obras maestras del cine español.
El documental, modélico y emocionante, llamado a ser de referencia, gracias también a haber podido contar con los medios suficientes para acceder a los archivos de imágenes necesarios, evita

Paco Limón y Julio Cesar Sánchez paralizados por el flash
ser una sucesión de bustos parlantes, por lo que, repetimos, resultará ameno para el neófito o el interesado casual sobre el tema. Sesión salvaje se cierra abriendo, a su vez, un interesante discurso sobre el consumo actual de audiovisual y la facilidad de poder disfrutar de tanto cine con un simple click. Pero ese es tema, quizás, para otro documental.
Con gran satisfacción, pero también disgusto, tuvimos que abandonar la sala al terminar la cinta, perdiéndonos la sesión de questions and answers que hubo con los directores con posterioridad al pase. Pero tocaba volver a hacer cola. Tocaba volver al cine.
Little Monsters (Abe Forsythe, 2019) hace referencia a los niños que protagonizan esta nueva vuelta de tuerca al tema de los zombies, en una película en la que también tendremos como protagonistas a un inmaduro treintañero (Alexander England), que todavía aspira a ser una estrella del rock y al que acaba de dejar la novia por no querer tener descendencia; y una pizpireta profesora, que junto a un nutrido grupo de niños verán como un día de excursión al parque, con sus canciones y diversiones, se convertirá en un festival de sangre y vísceras. Un divertimento poco inspirado que se diría indicado para toda la familia a pesar de que el presupuesto no ahorra ni un dolar en tripas. La protagonista, una empoderada Lupita Nyong’o, está todo lo encantadora que puede estar, pero el resultado no deja de ser bastante liviano y casi fuera de lugar en un festival como Sitges, al menos en su Sección Oficial. Es la cinta de zombies que podrán ver con gusto todos aquellos a quienes, en verdad, nunca les han interesado. Eso sí, hay que reconocérselo, el Auditori estaba lleno hasta la bandera y los espectadores (ese público de fin de semana) saludaron con risas todo el metraje.
Mucha más suerte, y un inmejorable colofón para esta jornada, tuvimos con la producción chino hongkonesa Chen mo de zheng ren (Bodies at Rest, 2019) dirigida por un Renny Harlin que parece haber cogido gusto a rodar en China, pues con está ya son tres las producciones que ha rodado allí. La
historia se desarrolla en uno de los lugares más sugestivos en el que puede rodarse una película: una morgue. Allí y durante la noche de Navidad, tres enmascarados entraran para recuperar, a cualquier coste, una bala incriminatoria que permanece todavía en un cadáver. Un forense y su ayudante no se lo pondrán nada fácil ¿el resultado?: un magnífico thriller de acción, un mecanismo de relojería que milimetra las secuencias engarzándolas en un ritmo vertiginoso. Todo entra en el momento justo y el interés no decae si quiera cuando se cruzan los elementos más sentimentales. Diversión máxima en una cinta ideal para disfrutar durante las próximas fiestas (o quizás al fresco en un cine de verano), protagonizada por unos explosivos Nick Cheung y Zi Yang. Y es que, de un tiempo a esta parte, el cine oriental está resultando ser el que más alegrías y garantías ofrece a Serendipia, si más no, al menos en lo que hace referencia al entretenimiento, y esta película, que se ofreció dentro de la sección Órbita, es un claro ejemplo de ello. Fue el bonito fin de un sábado lleno de contrastes en las más de doce horas que pasamos en la sala oscura.
No queríamos despedir esta crónica sin una pequeña desiderata. Si bien antes teníamos ciertas reticencias respecto al cine asiático, ahora vivimos con él un auténtico idilio. Esperamos que con la marcha de Mike Hostench, subdirector y máximo valedor del cine oriental en el Festival de Sitges, no desaparezcan las películas locas y los thriller tensos de acción provenientes del continente amarillo.
Serendipia’s Sitges Film Festival 2019: Segunda cápsula
VIERNES 4 DE OCTUBRE (Fotos: Serendipia)

Un nuevo día y cuatro títulos más esperan a Serendipia. Pero antes de de continuar permitan que les contemos algo que, aunque puede que les resulta ciertamente extraño de entender, sucede habitualmente en este festival y en especial y con mayor grado durante esta edición. Hablamos de…
EL MISTERIO DE LOS PASES DE PRENSA SIN ACCESO PARA PRENSA
Les explicamos: la prensa acreditada tiene derecho, tras abonar la cantidad estipulada, a pedir los pases que estime necesario dentro de unos límites que marca la categoría de la acreditación. Los pases reservados para prensa pero abiertos al público, matinales, no deberían plantear ningún problema a la hora de reservar las entradas pero… hubo problemas. Y más que en otras ocasiones. Prensa tiene que solicitar todos los pases que desee un día concreto, así que, quien más quien menos, está atento al comienzo del plazo para que no se terminen las entradas, pues son limitadas. Pero resulta que a los diez minutos de comenzar el plazo muchos vimos como varios de estos pases de prensa se habían agotado. En el caso de Serendipia nos quedamos sin siete de estos pases, teniendo que optar, en estos casos y siempre que coincidiera más o menos el horario, a pedir entradas de otras salas (la mayoría en el Tramontana al ser la más cercana de l’Auditori) y de títulos pertenecientes a otras secciones como Novas Visions. Cierto es que luego dice la organización que ‘se liberan’ entradas -por no haberse vendido- y así sucedió que hubo entradas para algunas de estas cintas, así como sesiones con poco público y prensa sin entradas… pero el planing es el planing y Serendipia es un ente organizado, así que nos quedamos con los pases que conseguimos durante el plazo de solicitudes inicial, haciendo honor a nuestro apodo, aceptamos las serendipias que el azar ponía ante nosotros, seguros de que a veces lo inesperado es el mejor tesoro. Hay que añadir que de aquellas cintas que nos parecían de visión obligada en nuestra selección inicial y no obtuvimos pase, compramos la entrada. ¡Somos así de flamencos!
Eso si, esperamos que estos desbarajustes vayan solventándose en futuras ediciones.
Comenzamos el día con un título del que teníamos tan pésimas referencias que no pudo más que gustarnos. Paradise Hills (2018) es una parábola feminista muy bien orquestada (ya les hablaremos más adelante de Judy & Punch, ya), con guión de nuestro admirado Nacho Vigalondo que se desarrolla en una isla llamada Paradise, donde se encuentra un centro de rehabilitación, spa, resort comandado por La Duquesa (Milla Jovovich). Allí las ovejas descarriadas de las clases privilegiadas son reeducadas y convertidas en bellas y serviciales princesas. La insultantemente joven Alice Waddington (27 años), firma este debut en el largo tras su exitoso Disco Inferno (2015) que, dejando aparte que para Serendipia toda película en la que salga la Jovovich es digna de visionado, nos pareció un cuento de hadas bien resuelto y delicioso en su delirio de colores pastel. Y más allá de eso consigue intrigar y sorprender con ese universo de princesa Disney mezclado con El prisionero (1967-68) una serie que muchos de ustedes no han visto y que demuestra que lejos de descubrir la sopa de ajo, las series interesantes y barrocas ya existían en la infancia de Serendipia.
Les dejamos con la rueda de prensa posterior al pase:
La cinta, que realmente nos dejó buen sabor de boca, fue seguida por otra de Sección Oficial Fantastic Competition, The Lodge (2019) de los austríacos Severin Fiala y Veronika Franz, viejos conocidos por el público del festival gracias a Goodnight Mommy (2014) y que firman aquí otro nuevo e impactante relato de relaciones materno-filiales protagonizado por dos niños
que tendrán que vivir la tragedia de quedar huérfanos de madre y tener que habituarse a convivir con su joven e inquietante madrastra. El frío del exterior de la casa competirá con la gélida frialdad de los niños hacia ella, pero nada preparará al espectador para la extraña situación que sucederá al amanecer. La película mejora conforme vuelve a nuestra memoria. Y es que los austríacos se manejan a las mil maravillas en estos relatos que mezclan infancia y terror, en The Lodge administran con inteligencia la intriga sabiendo mantener en el aire todas las hipótesis del espectador sobre la trama, incluida la sobrenatural, y consiguiendo así que el final nos resulte coherente a la par que inesperado, como corresponde a los buenos relatos. Un buen filme, atmosférico con arranque impactante y que nos va helando el corazón según avanza la gélida tormenta exterior e interna a los personajes. Una producción Hammer que los directores, por cierto tía y sobrino, confiesan haber rodado de forma cronológica y en localizaciones reales. Es posible que les resulte familiar el rostro de la actriz que abre la cinta interpretando a la madre de los pequeños. Si, es Alicia Silverstone. Y si, el tiempo es inclemente.
Con la siguiente sesión llegó el primer cambio, pues deseábamos ver Ready or Not (Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, 2019) también de la sección Oficial pero, al agotarse por lo que les hemos contado en el recuadro de arriba, tuvimos que tirar de Noves Visions. Y pensamos que en esta ocasión salimos ganando, pues Bor Mi Vanh Chark (The Long Walk, Mattie Do, 2019) demostró ser, además de una de las más estrambóticas coproducciones que conocemos (Laos, España, Malasia), una película atípica que combina historias de fantasmas, futuros distópicos y paradojas temporales. Mattie Do, nacida en Laos y criada en Estados Unidos, nos ofrece una mirada personal sobre la irreversibilidad (o no) del destino a través de la historia de un anciano (Yannawoutthi Chanthalungsy) a quien se le atribuye la capacidad de hablar con los espíritus en paralelo con la de un niño (Por Silatsa) que presencia un accidente y acompaña a la joven herida en su muerte. Pronto descubriremos que ambos son el mismo personaje en dos líneas temporales distintas que el anciano puede atravesar gracias a la presencia del espíritu de la joven accidentada (Noutnapha Soydara) que le acompaña como una sombra al no haber recibido sepultura. Asistiremos a los intentos del anciano de intervenir en su propio pasado interactuando con el niño que fue, quiere, sobre todo, impedir la dolorosa muerte de su madre, un ensayo que resulta infructuoso, porque, aunque se llegan a modificar circunstancias fundamentales, lo inevitable sucede y descubrimos que, en verdad, el personaje está condenado a vivir continuamente en bucle su ciclo. Do combina de forma inimitable la ciencia ficción con el budismo rural mientras nos retrata los contrastes entre la pobreza del campo y los adelantos de la ciudad (que no llegamos a ver pero se insinúan sus altos edificios en el lejano horizonte), para ello desplaza el relato a un futuro de tiempo indefinido que no ha erradicado la pobreza pese a los avances tecnológicos. La cinta resultó ser una delicia merecedora (en nuestra humilde opinión)de haber participado en Sección Oficial y nos preparó el cuerpo perfectamente para nuestra última ración cinematográfica de la jornada, el nuevo desmán del japonés Sion Sono, The Forest of Love (2019) otra producción original Netflix.
La cinta de Sono fue incluida también en la sección Noves Visions, ese cajón de sastre que parece amparar, además de nuevas formas de ver el fantástico, y propuestas marcianas, algunas piezas que parecen no haber tenido espacio en la Sección Oficial aunque su calidad las haría merecedoras de figurar en ella. Dejarse llevar por los títulos de esta sección puede representar todo un bálsamo contra el cine más mainstream. Así, el último Sono no nos defraudó, pues, sobre la falsilla de los crímenes de un asesino serial inspirada en hechos reales, el inclasificable director ofrece sus constantes y sus salidas inesperadas, con escenas de comedia, pero también con sangre, colegialas y feliz transgresión. Nos deja un personaje icónico, Jo Murata (Kippei Shîna), un hombre despiadado que usa su carisma para manipular a la gente, sobre todo a las mujeres que parecen contraer una auténtica adicción a su figura dejándose arrastrar a dolorosos juegos sadomasoquistas, una constante del japonés, relatados aquí en clave de comedia salvaje plagada de sabroso gore. Es también cine dentro del cine, uno de sus ejes centrales es el rodaje de unos jóvenes aspirantes que tomarán, precisamente, a Murata como personaje, conforme avanza el metraje veremos cómo Murata acaba haciéndose con el control absoluto de la película que ruedan, mientras que la que protagonizan va convirtiéndose, también, en una loca cinta de fugas hacia adelante en el que van dejando atrás varios cadáveres que descuartizan con todo lujo de detralles. No le faltan dosis de crítica contra la hierática sociedad japonesa de la que se burla convirtiendo a una familia burguesa, de altos miramientos, en una pandilla de punks enloquecidos seguidores de, cómo no, Murata. Pero sobre todo denuncia la imposibilidad del amor romántico a través de la imposible adaptación de Romeo y Julieta por las jóvenes protagonistas en su adolescencia, un ítem que marca el desarrollo de sus personajes y da lugar a algunas de las escenas más impactantes del filme (como ese suicidio colectivo desde la terraza del instituto). En suma,151 minutos de locura que nos acompañaron mientras terminaba una jornada más de cinefagia en Sitges.
Nocturna Madrid inauguró anoche su VII edición con la presencia de reconocidos directores y actores
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Son pocas las ocasiones en las que podemos disfrutar de la cinematografía sueca, el común de los mortales solo la asociamos al capital Ingmar Bergman y al siempre interesante Lasse Hallström, pero hay mucho mundo más allá de ellos como pudimos comprobar con
asumiendo responsablemente el dolor, dándole vía libre y compartiéndolo el uno con la otra. El consuelo pasa por darse apoyo entre ambos y así mirar cara a cara al monstruo de la muerte más dolorosa. Y con ellos nosotros también afrontamos nuestros propios duelos. El desconsolado llanto que les reúne en su abrazo final resulta catártico para todos y salimos de la sala más livianos de lo que entramos. Ese es el poder sanador de lo grotesco que, a veces, es más efectivo que el más fiel realismo para afrontar las situaciones más duras.
En lo sórdido, en su en sí, no hay ni épica ni lirismo y, sin embargo, el artista es capaz de moldearlo para engendrar belleza incluso si lo plasma con crudeza, sin adorno, sin disimularlo. El arte nos permite mirar los rostros más duros de lo real porque al recrearlos los somete a la apariencia, los vuelve manejables permitiendo que exorcicemos los miedos. Podemos sentir fruición ante lo más terrible cuando nos es servido con la máscara de lo sublime, esa desmesura mesurada, sin sentir remordimiento por ello, sin asemejarnos al monstruo, porque lo que despierta nuestro placer es, precisamente, el verlo doblegado por la mirada del artista que lo captura. Y esto es algo que se cumple con creces en el último trabajo de Fatih Akin, no es el crimen lo que nos fascina, sino el brillante ejercicio cinematográfico que ha compuesto a partir de él.



Y otra pequeña escapadita a la carpa Fnac, pues se presentaban dos libros que nos interesaban especialmente y que incorporamos raudamente a nuestra biblioteca. Por un lado
editado Applehead Team. Un repaso a la labor de D’Arbó en todos los ámbitos: televisión, literatura, radio… deteniéndose, especialmente en sus películas. Serendipia tuvo la ocasión de colaborar con el autor realizando la crítica cinematográfica de sus filmes, llegando a conclusiones que sabemos de buena tinta no agradaron demasiado al homenajeado pero… En todo caso procuren hacerse con una copia de esta primera edición (100 ejemplares), no vaya ser que la segunda salga ‘revisada’. Asimismo se presentó la edición en DVD de 














Excepcionalmente Serendipia pudo disfrutar de una pequeña pausa durante la cual se dejó caer por la carpa Fnac para, más o menos, ver las presentaciones de dos libros tras los que están algunos amigos nuestros:
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