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Archive for the ‘CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR’ Category

Corominas vuelve a la Universal

Enrique Jiménez Corominas, historietista, pintor e ilustrador nacido en Valladolid en 1969, ha encaminado mayoritariamente su obra  hacia la fantasía y el terror.

Teniendo como referencia a Corben y especialmente a Wrightson, en 1986 entra en el mundo del cómic  cuando gana el premio Zona 84 y se pone a trabajar para Toutain, siendo Tragaldabas (1989) una de sus obras más conocidas de ese periodo y de lo poco salvable de la segunda etapa de Creepy.

También trabajó para Norma,  publicando en Cimoc  y para Francia (Dontar) y la americana Heavy Metal.

Posteriormente centra su obra en la ilustración, realizando portadas para comics de Forum (Kull, Hellraiser…) y  libros editados por  Gigamesh, Integral, Timum Mas y Minotauro.

Pronto publicará, si no lo ha hecho ya, una adaptación en comic para Ed. Maghen (Francia)  de su novela favorita, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde.

En 1999/2000  realizó la serie de cuadros Classic Monsters,  protagonizada en su mayor parte  por personajes de la Universal. Doce obras que mostraban a nuestros héroes:  Boris Karloff (Frankenstein, La novia de Frankenstein, La momia), Lugosi (Drácula), Lon Chaney (El fantasma de la ópera, El jorobado de Notre Dame y London After Midnight), Lon Chaney Jr. (El hombre lobo), Elsa Lanchester (La novia de Frankenstein), Fredric March (El hombre y el monstruo) y King Kong. Una excepcional colección de la que, por milagros de la época, soy feliz propietario de tres de ellos  ya que su anterior comprador se deshizo de ellos a un precio ventajoso e irresistible. Les aseguro que ahora ni por esas podría pero…  ya les he dicho que eran otros tiempos.

Unos años después Corominas hizo otra admirable serie centrada en el cine expresionista alemán, pero ahora ha vuelto a la Universal con otra magnífica serie que les muestro aquí. Los cuadros están a la venta, así que si quieren darse un placer, pueden consultar en esta dirección: http://corominasart.blogspot.com/

¡¡¡Les aseguro que si  pudiera no les dejaría ni uno!!!

Boris Karloff y Mae Clarke en Frankenstein (1931, James Whale)

Boris Karloff en La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935 James Whale)

Elsa Lanchester en La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935 James Whale)

Bela Lugosi es Dracula (1931, Tod Browning)

Bela Lugosi y Helen Chandler en Dracula (1931, Tod Browning)

Boris Karloff en La momia (The Mummy, 1932 Karl Freund)

Bela Lugosi en La marca del vampiro (Mark of the Vampire, 1935 Tod Browning)

Lon Chaney Jr. es El hombre lobo (The Wolf Man, 1941 George Waggner)

 Todos óleo sobre lienzo .Medidas  65×46 cms.

María Alba, la catalana que rodó con Bela Lugosi

25 enero 2011 1 comentario

Sí, él es Bela Lugosi, pero ¿y ella? pues ella es la barcelonesa María Alba y… ¿Qué  diablos hace  junto a Lugosi en esta foto promocional de The return de Chandu?

Pasen, lean y conozcan la historia de María Alba y de rebote la de como se explica que Chandú y su peor enemigo Roxor fuesen interpretados por Bela Lugosi ¿Desdoblamiento? ¿Magia? ¿Falta de presupuesto? ¿Burdo truco a la manera de Tu a Boston y yo a California o Marisol rumbo a Río?… ¡Nada de eso! (bueno, igual falta de presupuesto sí) pero, no sean tímidos y penetren en el oscuro y poco conocido mundo del Hollywood hispano, un mundo paralelo donde todo es posible: que Laurel y Hardy sean políglotas, que Drácula sea cordobés y hasta que una catalana co-protagonice un film junto a Bela Lugosi.

Pero… comencemos por el principio:

LOS INICIOS

María del Pilar Margarita Casajuana Martínez nace en Barcelona según unas  fuentes el 28 de diciembre de 1905 y según otras el 19 de marzo de 1910. Tras cursar estudios primarios y trabajar de mecanógrafa prueba suerte en el mundo del cine presentándose en los rodajes que hay en su ciudad, no consiguiendo nada. Tras ganar en 1926 el premio de fotogenia promovido por la Fox y el diario El Día Gráfico, parte hacia Hollywood y firma un contrato con la  Fox el 30 de mayo de 1927 que tendrá un año de vigencia. También ese mismo año una María Casajuana, anunciada como actriz y bailarina que bien podría ser nuestra protagonista, queda cuarta en el certamen de Miss Universo, edición que gana la representante de Estados Unidos, Miss New York.

Todavía como María Casajuana recién llegada a Hollywood.

Nuestra amiga comienza su andadura en la época del cine mudo como María Casajuana con la comedia Her Blue Black Eyes (1927, Eugene Border). Ya en su segundo film es dirigida por Howard Hawks en Un amor en cada puerto (A Girl in Every Port, 1928) donde interpreta un papel secundario, que según algunas bases de datos es el de Chiquita, y según muchas otras es el de “The girl from Buenos Aires”, pero de eso nada, en la película se la presenta como brasileña y su personaje tiene nombre y apellidos: María Buenjoya. El equívoco puede ser motivado a que en el Brasil fantástico ideado por Hollywood en el que todo vale mezclan indistintamente mexicanos con gauchos.

María comparte reparto junto a actores de la talla de la legendaria Louise Brooks, Victor McLaglen y Robert Armstrong. El film es seguido de  Road House (1928, Richard Rosson) un melodrama que protagoniza junto a Lionel Barrymore y Jack Oakie que destaca por ser  su  primera película como protagonista y ya como María Alba en el papel de “Spanish Marla”.El siguiente es Blindfold (1928, Charles Klein), otro melodrama   en el que ejerce de nuevo de protagonista hispana con el papel de Pepita, junto al entonce popular George O’Brien, histórico y tristemente olvidado actor que quedó  inmortalizado por su interpretación en Amanecer (Sunrise, 1927) de Murnau y otros films históricos como Tres hombres malos (3 Bad Men, 1926) y El caballo de hierro (The Iron Horse,1924), dos de los primeros westerns de John Ford.

Con su siguiente trabajo, Joy Street (1929, Raymond Cannon), pasa a hacer papeles algo más secundarios, situación que se incrementa con su siguiente film, Santos del infierno (Hell’s Heroes,1929 William Wyler), su primera película  hablada, rodada para Universal y en el que vuelve a interpretar a una hispana (Carmelita) como buena belleza morena y racial que era, lo que la encasillaba en el estereotipo, tal y como sigue pasando.

SPANISH HOLLYWOOD

Pero para María se acercaba una buena oportunidad. Con la eclosión del sonoro comenzaron los problemas en los mercados exteriores , ya que las películas eran estrenadas en el idioma original o suprimiendo el sonido, lo que no satisfacía a los espectadores, que ponian toda su buena voluntad acudiendo al cine a ver, por ejemplo, El Doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931 James Whale) en inglés o M, el vampiro de Düsseldorf (M, 1931 Fritz Lang)  en alemán. El cine Coliseum de Barcelona, primera sala en España que contó con equipo sonoro, tuvo que conformarse cuando estrenó en septiembre de 1929 La canción de París (Innocents of Paris, 1929 Richard Wallace), con proyectarla muda y  poner el sonido durante los números musicales de Maurice Chevalier. Así que los grandes estudios comienzan a producir filmes en distintas lenguas interpretados por actores autóctonos de cada país. Desde las poderosas Fox, Universal, Columbia, Metro-Goldwyn-Mayer, Paramount y  Warner, hasta pequeñas productoras, todas  se lanzan a realizar, no solo versiones de producciones americanas, que se rodaban a la vez o a continuación de la original aprovechando sus mismos decorados, sino  también filmes dirigidos únicamente al mercado exterior, como pasó, por poner un ejemplo, con las películas de Carlos Gardel.

Los estudios vieron rápidamente la importancia del mercando hispano y pronto se llenaron de jóvenes aspirantes y renombrados actores provenientes de España y Sudamérica en busca de su oportunidad. También se importaron directores y escritores para adaptar los diálogos. Con todo ello, de paso, se eliminaba la competencia exterior.

Los primeros fims estrenados fueron cortometrajes musicales en su mayor parte, pero pronto se animó la actividad, llegando a ser febril de 1929 a 1935, decreciendo a partir de ahi y desapareciendo en 1939, dejando unos 175 títulos que han quedado casi totalmente olvidados y en muchos casos perdidos. Los únicos que han pasado a la historia son la versión hispana de Drácula (1931, George Melford), que muchos consideran superior a la americana y también las comedias de  Laurel y Hardy, que rodaban películas en varios idiomas hablando ellos mismos como buenamente podían en castellano, alemán, francés e italiano, dándose la curiosa situación de que en muchos casos la versión hispana es mucho más larga y contiene gags más elaborados. Incluso Buster Keaton hizo y otros actores de la factoría  Hal Roach, como Charley Chase interpretaron sus propias versiones hispanas de sus films americanos.

También la poderosa UFA alemana tomó nota y existen dobles versiones de algunos de sus títulos, como El Ángel Azul (Der Blaue Engel, 1930 Josef Von Sternberg) que tiene además de la versión alemana, una inglesa interpretada por los mismos protagonistas y La ópera de tres peniques (Die Dreigroschenoper, 1931 G. W. Pabst ) de la que, al igual que de El testamento del Dr. Mabuse (Das Testament des Dr. Mabuse, 1933 Fritz Lang), se realizaron, además de la original alemana, versiones francesas, aunque en este caso se tuvo que cambiar la mayor parte del reparto, y en el caso de la última incluso había un co-director

Programa español doble original (cerrado)

Uno de estos films rodados en Hollywood fue Charros, gauchos y manolas (1930), dirigido por Gene Walsh con Xavier Cugat como productor y director musical, un divertimento creado exclusivamente para el mercado hispano (aunque se planeó una versión americana cuya existencia no se ha podido confirmar) compuesto  por diversos números musicales en el que colaboró un nutrido grupo de actores hispanos. Cugat la produce con la cooperativa Hollywood Spanish Pictures, una compañía que tuvo efímera vida con la que únicamente se rodó otro film, Un fotógrafo distraido, asunto corto que también contó con Xavier Cugat como productor y director.

Tras esta aventura, María se enroló en el rodaje de versiones hispanas de películas americanas, recuperando de paso con estos fims el papel de protagonista. Así ese mismo año rueda El cuerpo del delito (1930, Cyril Gardner / A. Washington Pezet) versión del film policiaco The Benson Murder Case (1930, Frank Tuttle), adaptado por el novelista y poeta Josep Carner,  en cuya versión hispana predominaron claramente los actores españoles como Ramón Pereda, interpretando el papel que en la americana hacía William Powell y el por entonces popular Antonio Moreno, que llegó a protagonizar junto a Greta Garbo La tierra de todos (The Temptress, 1926 Fred Niblo) y el clásico Ello (It, 1927 Clarence G. Badger) junto a Clara Bow.

Programa original doble español (cerrado)

En el film también colaboraron, Carlos Villarías y Barry Norton, dos  actores que pronto se embarcarían en el rodaje de la versión hispana de Drácula para la Universal.

Más rodajes: La fuerza del querer (1930, Ralph Ince), rodada al término de la versión americana, The Big Fight (Walter Lang), un drama con boxeo, gangsters  ambientado en los bajos fondos rodada para Paramount, sello que poco después organizó cerca de París los estudios Joinville, que se dedicaron al rodaje de sus films hispanos, que así dejaron de rodarse en Hollywood.

Sigamos con más títulos: Olimpia / Si el emperador los supiera (1930) con dirección acreditada a  Frank Davis, aunque los títulos de crédito no expresan el  nombre de director y con Juan de Homs como director de diálogos. La película, una producción Metro Goldwyn-Mayer y versión de His Glorious Night (Lionel Barrymore, 1929), se rodó simultáneamente con las versiones en francés y en alemán, al igual que la siguiente, Los que danzan (1930, Alfredo del Diestro / William C. McGann), versión de Those Who Dance (1930, William Beaudine). La película contó con la colaboración de Pablo Álvarez Rubio, el Rendfield del Drácula hispano; Su última noche (1931, Carlos F. Borcosque y Chester M. Franklin), comedia realizada para la Metro en versión única a partir de la muda The Gay Deceiber (1926) junto a los prestigiosos actores Ernesto Vilches, Conchita Montenegro y Juan de Landa; El Código Penal (1931, Phil Rosen /Julio Villareal) para Columbia, de nuevo con Barry Norton y Carlos Villarías, un film que en su versión americana, The Criminal Code (1931, Howard Hawks)  contó con la recordada actuación de un Boris Karloff pre-Frankenstein. También se realizó una versión francesa,  , dirigida por Jack Forrester. Termino esta enumeración de rodajes con  Camino del infierno / Del infierno al cielo (1931, Richard Harlan) , obra realizada para 20 thCentury Fox donde interpretaba el papel que Janet Gaynor encarnó en la versión original americana, The Man Who Came Back, que dirigió Raoul Walsh y que aquí se estrenó sin sonido.

Cartel español original

Programa original español sencillo troquelado.

Criminel

En febrero de 1931 se casa con David Todd, un ejecutivo de la Fox, con lo que su situación en América queda normalizada, aunque en 1937, un supuesto marido español de la actriz solicita el divorcio al tener noticia de ese segundo matrimonio de María Alba en Hollywood.

También es reclamada para hacer papeles secundarios en algunas producciones americanas como Nada más que un gigoló Just a Gigolo (1931, Jack Conway), para la Metro, con un papel que rechazó Conchita Montenegro. Si no hubiera ya bastante lío con que la actriz fuese anunciada en los carteles como María Casajuana, María Alba y María Alba Casajuana, en el programa de mano español, un inepto añadió de forma totalmente expontanea un nuevo nombre para  la actriz, el de Irene Alba. También intervino en  Goldie (1931, Benjamin Stoloff) junto a Spencer Tracy y Jean Harlow para la Fox, donde retorna de paso a los papeles de hispana  encarnando el papel de Dolores.

Programa español doble (cerrado)

Programa español doble cerrado.

Tras interpretar La ley del harem (1931, Lewis Seiler), versión única y musical de la muda Fazil (1928, Howard Hawks)  y ser desplazada a un papel secundario, no vuelve a tomar parte en películas hispanas, centrando su trabajo en producciones americanas y obteniendo el que posiblemente sea su mayor éxito con El Robinson moderno (Mr. Robinson Crusoe, 1932 Edward Sutherland), comedia producida, escrita y protagonizada por un Douglas Fairbanks lejos de su época dorada que se rodó en escenarios naturales de  Fiji, Samoa y Tahití.

A partir de ahí compagina papeles secundarios con protagónicos en todo tipo de producción, aunque alejándose de los grandes estudios: comedia en Hypnotized (1932, Mack Sennet); aventuras con Kiss of Araby (1933, Phil Rosen); misterio y fantasía con  The Return of Chandu (1934, Ray Taylor); comedia de nuevo con Flirting with Danger (1934, Vin Moore) interpretando el personaje de Rosita, y  ya con la Monogram, western con West of Pecos (1934, Phil Rosen), naturalmente incorporando a una mexicana con el nombre de Dolores.

En 1935 con la producción Monogram Great God Gold (Arthur Lubin), decide dar por finalizada su carrera.

Puro glamour

Aunque en 1946 rodaría dos películas más en México: El hijo de nadie (Miguel Contreras Torres) y La Morena de mi copla (Fernando A. Rivero), siendo ella la protagonista absoluta de esta, su última película.

El 9 de julio de 1950 se casó con Richard J. Burk y tuvo 3 hijos.

Y finalmente la actriz falleció de Alzheimer el 26 de octubre de 1999 en San Diego (California).

Pero les prometí hablar de…

CHANDU

Programa original español.

Chandú el mago nace en 1931 en forma de  programa radiofónico. Sobrevivió hasta 1936 e incluso volvió a las ondas durante dos años más en 1948. Al año siguiente de su estreno Fox adquiere los derechos para rodar un largometraje, Chandú, Fantasía Oriental (Chandu the Magician, 1932 Marcel Varnell y William Cameron Menzies). La película cuenta con Edmund Lowe interpretando el papel del mago, rol que sin duda obtiene tras su éxito en The Spider (1931) film también codigido por Cameron Menzies donde hacía de Chartrand, un personaje  similar. Chandú tuvo como antagonista a Roxor, encarnación también del personaje radiofónico e interpretado por Bela Lugosi, que tuvo que acomodarse un turbante, como también haría en otros films como Night of Terror (1933, Benjamin Stoloff) y El castillo de los misterios (You’ll Find Out, 1940 David Butler).

El rodaje se prolonga durante tres meses y se estrena ese mismo año.

Lugosi, que un año antes había tenido su primer éxito con Dracula (1931, Tod Browning)  y  acababa de interpretar dos míticos films como son El doble asesinato de la calle Morgue (Murders in the Rue Morgue, 1932 Robert Florey) y Zombie, La legión de los hombres sin alma (White Zombie, 1932 Victor Halperin), acepta este film menor en un intento de cambiar de registro alejándose del cine de terror,  aunque eso sí, interpretando a un villano que pretende apoderarse del rayo de la muerte para (por supuesto) dominar el mundo, pero que  contará con la oposición de Chandú, que de paso conquistará a la princesa Nadji de Egipto.

El film fue co-dirigido por William Cameron Menzies, responsable del diseño de producción de, por ejemplo, El ladrón de Bagdad (The Thief of Bagdad, 1924 Raoul Walsh) y Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, 1939 Victor Fleming) y también dirección  de, entre otras,  La vida futura (Things to Come,1936) e Invaders from Mars (1953).

La obra es pura fantasía oriental de aventuras con elementos pulp, y a pesar de que Roxor aparentemente no muere al final, circunstancia que podía aventurar una secuela, Fox no retomó el personaje.

El film alcanzó cierta popularidad, como atestigua que Radio Pictures realizara el corto cómico, Sham Poo the Magician. También este primer Chandú se estrenó aquí en la época, cosa que no consiguió la segunda encarnación del personaje que pasamos a revisar.

En 1934 el productor independiente Sol Lesser obtiene los derechos del personaje y rueda en tres semanas The Return of Chandú, un serial de 12 episodios en el que Lugosi también interviene, aunque en esta ocasión, quien sabe si  por arte de magia (juo,juo…) interpreta el papel de Chandú, dándose la paradoja de que si en el primer film con Lugosi como Roxor secuestra a la princesa Nadji, en este como galán acaba conquistándola. Cosas del cine, por otra parte nada raras, si no vean lo que pasó con Terminator.

Cuando se embarca en The Return of Chandú, Bela Lugosi acababa de rodar junto a su competidor Boris Karloff, Satanás (The Black Cat, 1934 Edgar G. Ulmer) para Universal, así que tras arañar la gloria de nuevo, pone los  pies en un pequeño estudio para rodar su segundo serial -el primero fue The Whispering Shadow (1933 Al Herman y Cobert Clark).

La película nos cuenta la lucha del místico mago Chandú contra una bizarra secta gatuna ubicada en la isla de Lemuria. Los Lemurianos necesitan un sacrificio para resucitar a su diosa Ossana y naturalmente escogen al interés romántico del mago: la princesa Nadji de Egipto (nuestra María Alba). Naturalmente Chandú lo desbaratará todo, perdiendo incluso sus poderes por medio.

En la película Lugosi está en su salsa, y como el personaje también tiene poderes hipnóticos, no duda en utilizar todos sus recursos interpretativos, ya saben, la manita en actitud hipnótica, la mirada y su “rest, rest” que tanto nos gusta.

¿Qué espanta a Bela Lugosi en brazos de María Alba?¿La llegada de sus esposa?

El productor, para dar algo de consistencia al producto, alquiló a RKO unos muy reconocibles decorados de King Kong (1933, Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack) y El hijo de Kong (The Son of Kong, 1933 Ernest B. Schoedsack) . Así la puerta que retenía a nuestro gorila favorito se convierte por arte de birlibirloque en el templo de Lemuria, mientras que el puerto de Dakang de El hijo de Kong es ahora la ciudad de Suva. También contó con escenarios de Rey de reyes (King of Kings, 1927 Cecil B. DeMille).

Durante el rodaje Lugosi intervino además en El don de la labia (Gift of Gab, 1934, Karl Freund), donde al igual que Karloff, hace una breve aparición especial.

Del serial se hicieron dos montajes para lanzarlos como largometraje. El primero de 76 minutos, The Return of Chandu (1934, Ray Taylor), condensaba  los cinco primeros episodios, mientras que el segundo, Chandu on the Magic Island (1935, Ray Taylor), resumía los siete restantes en 67 minutos.

Lugosi, además de los dos seriales nombrados, colaboraría en otros tres: Shadows of Chinatown (1936) de 15 episodios  de 20 minutos; The Phantom Creeps (1939) de 12 episodios de 21 minutos y S.O.S Coastguard (1937) de 12 episodios  de 20 minutos. De todos ellos se hizo el correspondiente largo.

CHANDU THE MAGICIAN (Chandú, fantasía oriental, 1932 Marcel Varnel y William Cameron Menzies)

Edmund Lowe (Dr. Frank Chandler / Chandú), Irene Ware (Princesa Nadji), Bela lugosi (Roxor), Herbert Mundin (Albert Miggles), Henry B. Walthall (Robert Regent(, Weldon Heyburn (Abdulah), June Lang (June Vlasek), Michael Stuart (Nestor Aber), Virginia Hammond (Dorothy Regent), Nigel De Brulier (maestro Yogi), Charles Stevens (Ali), Dick Sutherland (Henchman).

THE RETURN OF CHANDU (1934, Ray Taylor

Reparto: Bela Lugosi (Dr. Frank Chandler/Chandú el Mago), María Alba (Princesa Nadi), Clara Quimba Yong, Lucien Prival, Phyllis Ludwig, Dean Benton, Bryant Washburn, Peggy Montgomery, Wilfred Lucas, Cyril Armbrister, Elias Lazaroff, Dick Botiller, Murdock McQuarrie, Jack Clark y Joseph Swickard.

 

Este artículo no habría sido posible sin dos libros imprescindibles sobre el desconocido cine realizado en Estados Unidos por actores españoles entre 1929 y 1939: Cita en Hollywood (Juan B. Heinink y Robert G. Dickson) y Los que pasaron por Hollywood (Florentino Hernández Girbal y Juan B. Heinink ).

Y grácias reiteradas a Juan B. Heinink por las correcciones aportadas a este  artículo, producto de investigaciones del autor posteriores a la publicación de Cita en Hollywood. Es todo un privilegio contar con su colaboración

Más allá de la vida, un Eastwood más allá de la muerte

Harry Callahan sigue siendo el pistolero solitario que vaga por el Far West por un puñado de dólares, con aire de duro en su semblante, pero cargando arrobas de ternura en su corazón negro de cazador blanco. Y la ternura se le escapa cada vez más por las comisuras de ese rictus de dureza que sigue manteniendo en sus labios. Anda a la búsqueda del sucesor que merezca el legado del Gran Torino que es su cine, porque sabe que la Parca ya no va a tardar mucho en llevarle más allá de la vida. Y en Hereafter (esta vez no se quejen de mis spoilers que ya quien le ha puesto el título en español les ha dado el principal) medita sobre la muerte para alentarnos a seguir viviendo de aquí en adelante hacia el futuro, aunque no tengamos todas las respuestas.

Los cuatro ojos simétricos a los míos me espetaron tras la proyección: «A mí me ha gustado, pero tú te la cargarías si no fuera de Clint Eastwood». Mi otra cabeza presume de no dejarse influir, de opinar siempre desde la propia vivencia interior al margen de los criterios de otros, y, a veces, piensa que esta cabeza fría que dicta ahora las palabras a las manos está tejida sólo con datos librescos y adquiridos. No negaré mi perplejidad y la falta de rapidez en la respuesta. No respondí, de hecho. Sólo después caí en que la cosa es que sí es una película de Clint Eastwood, de su autoría nos vendrá o no una obra maestra, que no me olvido de que también dirigió Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County, 1995), pero, sea lo que sea lo que nos ofrezca, el placer está garantizado de entrada.

Y es que Eastwood domina a la perfección el arte de narrar con imágenes. Leía en alguna parte que no es que haga cine clásico sino que rueda películas actuales del modo en que lo habrían hecho los grandes clásicos de la época dorada; no puedo estar más de acuerdo. Más allá de lo que venga a contarnos, quedaremos satisfechos por el enorme alivio que es gozar de esos planos impolutos, de esa cámara serena que se desliza por el encuadre con la sutilidad de una bailarina de ballet, nada de tomarla en mano así porque sí, ni ningún otro desvarío de aquellos que cometen quienes quieren ser a toda costa modernos (y, no, no tengo nada contra de lo novedoso, es más saturación que otra cosa). Sabemos que se va a jugar con toda la profundidad de campo; que ningún detalle captado será superfluo y que esa precisión hará innecesario que las escenas se prolonguen más de la cuenta; sabemos también que habrán elipsis dirigidas directamente a nuestra inteligencia para hacernos cómplices de la trama; que la grúa y los travellings serán firmes y elegantes, esa cuestión moral de la que hablaba Godard; en definitiva, sabemos que vamos a ver una película y no un experimento con gaseosa. Que una película sea de Eastwood es sinónimo de que va a estar bien dirigida, que la historia la va a contar la cámara y no el guión, igual que será la cámara la que construirá los personajes acompañada por una excelente dirección de actores (hasta los enemigos de Matt Damon se quedarán sin palabras para criticarle en esta ocasión). Todo esto lo sé antes de entrar en el cine y por eso, pese a toda mi frialdad racional, no voy a poder emitir un juicio absolutamente objetivo, porque aunque la película no llegará a convencerme, siempre habré pasado un buen rato.

Todos estos aprioris se cumplen perfectamente en Más allá de la vida, robándole las palabras a Quim Crusellas (Nits de Cinema Oriental): donde otros habrían perpetrado un telefilm infumable, Eastwood nos pare un peliculón. Uno de esos de toda la vida, happy end incluido.

Hereafter es el título original de la película, pero también es el título de la novela que presenta Marie Lelay (Cecile de France) en Londres. Con su peripecia se inicia el film. Tras unos breves créditos iniciales, Eastwood nos sumerge en el paraíso de sol y aguas cristalinas que pueden ver desde la habitación de su hotel la célebre periodista Marie Lelay y su amante, el realizador televisivo Didier. Es diciembre de 2004 y estamos en el sur de Asía. Todo le sonríe a Marie, se siente en la cresta de la ola de su éxito profesional y sentimental, pero el mar va a abatirse sobre ella dando un giro de 180º a su vida. Más allá de la vida arranca emulando las películas de catástrofes con una maestría que ya quisiera Roland Emmerich para sí: la secuencia del tsunami es de un realismo aterrador. Pero es en medio de ese verismo donde se inicia lo fantástico, cuando Marie es engullida y sus pulmones se llenan de agua entramos en un limbo azulado de luces y sombras en el que la periodista ve a otras personas en su misma situación. Rescatada de las aguas, vuelve a la vida cuando ya había sido dada por muerta. La experiencia de la muerte marcará en adelante su vida. Como esa misma experiencia, vivida desde otros ángulos, marca la existencia de los protagonistas de los otros dos relatos que se entretejen en esta película de acciones paralelas. Por un lado tenemos en San Francisco a George Lonegan (Matt Damon), un psíquico (llámenlo medium si lo prefieren) amante de Dickens y hastiado de su habilidad, que los demás consideran un don, pero que el siente como una maldición de la que quiere librarse. Y por otro lado, en Londres, tenemos a Marcus (Frankie McLaren), hijo de una heroinómana vigilada por los servicios sociales, y hermano gemelo de Jason (George McLaren) quien se considera el mayor por haber nacido once minutos antes; cuando Jason muera en un accidente, Marcus sentirá en su carne el miedo a la muerte y la inmensa soledad de haber perdido a su hermano, protector y álter ego. Desde ese momento lo único que le impulsa es saber que ocurre tras la muerte, dónde está su hermano, poder hablar con él. Y buscará las respuestas en Internet de la mano de nuestro amigo Google.

No pude evitar pensar en González Iñárritu mientras veía este relato de vidas cruzadas. Concretamente en el González Iñárritu de Babel (2006). Ambas son películas de episodios que se entrelazan por el azar y una problemática común (allí el tema es la comunicación), pero cada director opta por un modo distinto de narrar el entretejido de la  trama. El mexicano acude a la desecuenciación temporal para ir desgranando la trabazón de unas historias que han sido unidas ya de entrada por el azar. Eastwood, en cambio, recurre a un tiempo lineal, y será él quien vaya estableciendo el azar (cual si fuera un demiurgo) que acabará uniendo tres historias, que no guardaban relación, en el transcurso de un año. Si Iñárritu (y Guillermo Arriaga, por supuesto) se decanta por una estructura vanguardista, Eastwood (de la mano de Peter Morgan) escoge aquella otra más convencional que ya había consagrado la narrativa clásica del cine desde sus primeras manifestaciones. Y quien escribe esto no elige entre un planteamiento u otro, me quedo con  ambos, porque los dos autores se han inclinado por el modo que mejor convenía al estilo personal y al tono que querían darle a la película, ambos hacen lo adecuado.

En Más allá de la vida las casualidades están construidas a posteriori, pero no resultan forzadas, porque no hay un sólo plano gratuito, ni ningún elemento en el encuadre que no tenga una razón de ser para estar allí. Si algo define el tránsito de un personaje a otro, de un episodio a otro, es la elegancia. La cámara de Eastwood se desliza por el paisaje urbano que envuelve a cada uno para moverse de un país a otro, de un continente a otro, de una intriga a otra, sin necesidad de rótulos que habría utilizado un director menos experto. Los personajes no comparten escenario pero Eastwood consigue que no se fragmente y nos saque de la historia, los vamos acompañando en su viaje mientras avanza su anécdota vital aproximándose cada vez más uno a otro. Si sus inquietudes son cada vez más comunes a lo largo de un tiempo compartido en la distancia, es lógico que acaben confluyendo personajes e historias en un mismo espacio. Es previsible, el espectador se limita a preguntarse cómo, cuándo, dónde y por qué, los va a reunir. Pero poco importa que se vea venir, leerán ustedes estos días que Eastwood ha filmado un drama sobrenatural al estilo del El sexto sentido (The Sixth Sense,1999, M. Night Shyamalan), pero les estarán mintiendo. En ningún momento nuestro director se ha propuesto introducir una vuelta de tuerca, no nos quiere sorprender con un final inesperado, porque lo que pretende que nos asombre es descubrir que se puede vivir con plenitud sin ignorar la muerte. Es más, nos está diciendo que sólo mirando la verdad de la muerte podremos vivir con valentía y gozar del amor que nos hace suave el camino.

Peter Morgan no es creyente, pero la muerte repentina de un amigo le hizo necesitar escribir este guión; Clint Eastwood no sabe si hay un más allá, pero sabe que en el más acá la gente necesita esperanzas.  Ambos creen que hay demasiado tabú al hablar de la muerte. Con ese mismo sentimiento componen a Marie Delay. Ella es una periodista política de éxito, es conocida por su hacer crítico e incisivo, lidera un programa de máxima audiencia y nunca ha tenido miedo de cubrir los sucesos en el lugar de los hechos. Pero todo eso cambia cuando vive la experiencia de estar al borde de la muerte. Es una vivencia demasiado intensa como para que su rutina no se vea interferida. Su perspectiva de la vida cambia y quienes la rodean la fuerzan a que se tome un respiro. Es la hora de dedicarse a ese libro, siempre pospuesto, que desvelará el lado oscuro de Miterrand. Sin embargo, su inquietud ya no es la misma, las preguntas que se hace son muy otras. Decide investigar sobre el después de la muerte desde las circunstancias vividas y desde los datos que ha podido arrojar la ciencia médica: hace falta que alguien reputado dé su testimonio para sacar a la luz lo que más preferimos ocultar. Quienes creían en ella le dan la espalda, poco a poco va quedando relegada a un segundo plano de lo que ella misma había sido (esos flases en la profundidad de campo que nos van dando el indicio de cómo le van arrebatando su trabajo,  su prestigio, el corazón del hombre al que ama). La ola la ha arrastrado a un fondo más profundo del que creía, pero pese al dolor por la pérdida no dejará de seguir adelante, porque lo que está buscando es más importante que lo que ha perdido. Quizás lo que la había rodeado hasta entonces era sólo vanidad, quizás triunfar era otra cosa y quizás su fracaso sea la victoria de reconocerse a sí misma.

Porque Más allá de la vida no es sólo un drama fantástico, no sólo hace que nos preguntemos por el después de la vida, sino que sobre todo nos hace preguntarnos por el aquí y ahora. Es una reflexión sobre quién es triunfador, quién un fracasado, quién es un modelo a imitar, quién no es más que un inadaptado al que marginar.

George Lonegan  se define en un momento del film como freak (aprovecho para exhortarles a que vean la película en su versión original), porque así se siente: como un monstruo de feria que todos quieren observar pero a quien nadie deja vivir con normalidad. Una enfermedad en las meninges padecida en su infancia está detrás de las visiones que le asaltan desde la adolescencia (que no se preocupen los escépticos que la película da suficientes argumentos como para sostener que lo paranormal no es más que una deformación de la mente). Visiones que le llevaron a la fama cuando ejerció de medium, (tuvo consulta, página web y hasta se escribió un libro sobre él), pero lo dejó todo para intentar tener una vida normal. Ante la incomprensión de su hermano, trabaja de obrero en los muelles y vive aislado, aunque hace todo lo posible por salir de su soledad, incluso apuntarse a un curso de cocina (que tire la primera piedra aquel que no se haya apuntado nunca a un cursillo de centro cívico o similar con tal de conocer gente) que sólo servirá para comprobar de nuevo que su virtud es una maldición que le impide establecer relaciones normales. Así se muestra en el sugerente miniepisodio que vive con Bryce Dallas Howard interpretando a Melanie, una bella compañera de curso que esconde traumas en su pasado. La historia de George está sumida en la melancolía, una melancolía que remarca ese solo de guitarra que es el tema musical asociado a él (Eastwood es quien firma una banda sonora compuesta para ahondar en el lirismo nostálgico que recorre el film). Se siente condenado a estar solo, como solo come en su cocina (nuevamente la delicadeza de Eastwood para construir todo un universo de sentimientos con un único encuadre y un único movimiento de cámara); es en ese recogimiento donde toma conciencia de que quienes le conocen sólo se acercarán a él por interés, incluido su propio hermano. Así decide irse, poner un océano de por medio, en busca de sí mismo y de aquello que pueda llenar sus vacíos.

El destino elegido por George será Londres, un Londres que se recupera de los atentados del 7J . Y en la ciudad del Támesis verá cumplidos sus deseos. Me permito hacer un alto aquí para introducir un inciso y preguntarme qué película vio el crítico de La Vanguardia. Sin duda no la misma que yo, pues si hubiera sido así no podría no haber comprendido el motivo de incluir el atentado del metro Londinense en la trama. Hablaba yo más arriba de los recursos utilizados por Eastwood para entrelazar los espacios escénicos, para secuenciar el tiempo de acción también recurre a lo sutil. Nada de rótulos que habrían introducido un efecto de suspense que en ningún momento se persigue en la película, acude a la inteligencia del espectador, más concretamente a su memoria haciendo coincidir los momentos de mayor intensidad con acontecimientos y eventos que el propio público puede situar en el tiempo. Así pues, durante las poco más de dos horas de proyección, sabemos que transcurre algo más de un año en la vida de los personajes sin necesidad de que nos sea dicho (aunque se deja caer en un momento de los diálogos por si hubiera algún que otro pulpo despistado), puesto que vemos como la acción arranca con el tsunami que asoló los países índicos en diciembre de 2004, continúa desplegándose en julio de 2005, fecha de los atentados londinenses, y concluye durante la feria del libro de Londres (The book fair of London) que suele celebrarse en el mes de abril. Pautar el tiempo es uno de los motivos para incluir sucesos tan conocidos, pero también son escogidos para arropar los momentos climáticos del film. Funcionan como intensificadores de la tensión dramática, a la vez que nos hacen observar con nuestros propios ojos cuán efímero es el bienestar (en este sentido es espectacular el arranque del tsunami). Nos hacen ver como en pocos segundos podemos atravesar la delgada línea que separa la vida de la muerte y consigue que nos alegremos de que tanto los personajes como nosotros mismos sigamos estando en este lado de esa línea.

Eastwood ha afirmado que esta es su película más francesa en alusión a que es la más intimista, sin embargo, el espectador, pese a la monumental presencia de Cecile de France, siente que ese intimismo, que esa investigación del yo que se lleva a cabo en la película, está más próximo a las brumas del realismo londinense que al onirismo de los surrealistas franceses. Al fin y al cabo el desenlace tendrá lugar en Londres y George Lonegan ha ido a esa ciudad siguiendo las huellas de su admirado Dickens. Interrogado Peter Morgan sobre por qué había elegido al autor de Grandes esperanzas, señaló que no tenía un motivo definido, que simplemente le pareció que servía para decir mucho sobre el personaje de Matt Damon sin recurrir a la descripción, mostrándolo en relación al escritor. Ese sería el motivo (definir al personaje y su temperamento) por el que George Lonegan se duerme todos los días escuchando un capítulo de David Coperfield en la voz de Derek Jacobi, en un audiolibro que probablemente es ficticio (al menos eso he de concluir después de investigar sobre ello); tiene colgado un retrato de Dickens en su sala; lo primero que visita es el 48 de Doughty Street, la casa en la que vivió (y murió) el autor británico; y acude a la Book Fair atraído por un cartel que anuncia la lectura de La pequeña Dorrit por el propio Jacobi (que aparece en la película interpretándose a sí mismo). Sin embargo, muchas veces los relatos se independizan de su autor y sobrepasan las pretensiones de éste: la presencia de Dickens no le va a resultar anecdótica al espectador. Todo lo contrario el espíritu de Dickens, quien formó parte del The Ghost Club interesado como estaba por los fenómenos paranormales y la comunicación con los muertos (ya ven que Morgan ha tropezado con una auténtica serendipia), está muy presente en la atmósfera de la película, especialmente en el episodio de Marcus que es un auténtico cuento dickensiano del siglo XXI.

Efectivamente, la historia de los dos gemelos recuerda a los relatos de huérfanos de Charles Dickens, incluso el tratamiento del color y su forma de vestir nos remonta al Londres victoriano desde que nos los presenta en casa de un fotógrafo. Esa secuencia sola sirve para caracterizar a los dos hermanos, Jason, el mayor por once minutos, es locuaz, avispado y es el dominante, Marcus en cambio es introvertido, casi desvalido, se deja proteger por su hermano del que es un auténtico vasallo. Los gemelos McLaren debutan con esta actuación (cuántos quisieran entrar en el cine de la mano de un grande como Eastwood) y fueron interpretando a uno u otro de los gemelos de ficción según cuál de ellos dos diera el mejor registro de la escena. En su historia se dan la mano el tono picaresco (toda la estratagema para engañar a los representantes de los servicios sociales) y la mayor carga dramática del film con la muerte por atropello de Jason (una secuencia montada con un ritmo de vértigo que nos hace sentir tan en directo la muerte del pequeño como lo hace el hermano de Jason y con la misma sensación de impotencia). Marcus queda sólo y separado de sus seres más queridos justo cuando parecía que su madre heroinómana se iba a desintoxicar e iban a ser por fin una familia normal. Marcus ha perdido su reflejo, aquel que le daba fuerza y vagará en su búsqueda. De todos los protagonistas, Marcus es el más herido por la muerte real, perder a su gemelo le aboca doblemente a ella, porque su hermano ha dejado de estar entre los vivos y porque siendo su igual él también ha muerto un poco pero sin saber a dónde ha ido a parar la mitad de su alma. Este episodio es el que más fácilmente se habría convertido en sensiblero y lacrimógeno de no haber estado detrás la mano de Clint Eastwood. Y es que toda la amargura y el quebranto que deja la muerte de Jason en Marcus ( y que tan bien recoge el tema musical que la refleja en el que los violines parece llorar mientras el piano pone las notas hondas del dolor), está entrelazada con enormes dosis de humor e ironía. Ese ir de psíquico en psíquico en busca del contacto con el más allá tiene más de comedia que de drama, y los pequeños McLaren (sólo tienen doce años) bordan una actuación repleta de leves matices de expresión como si en ellos anidara ya toda la experiencia interpretativa de un Viggo Mortensen.

¿Qué consejos le estará dando el veterano al debutante?

Las imágenes de rodaje que  muestran al viejo Clint junto a los pequeños McLaren hacen recordar la relación que tenía aquel con su joven vecino chino en Gran Torino. Cuando acabé de ver el Eastwood del 2008 salí del cine lanzando vivas porque Eastwood lo había logrado: ya era tan grande como Ford, pues este no hubiera dudado en firmar aquella película. No reaccioné así tras la proyección de Más allá de la vida, supe que no estaba ante su mejor película, pero salí feliz como cuando en mi infancia vi en la pantalla grande Encuentros en la tercera fase (Close Encounters of the Third Kind, 1977, Steven Spielberg). Esta cabeza racional que escribe no dejará de ser agnóstica por mucho que la cabeza emotiva se declare creyente, pero me gustan los cuentos y esa suspensión trágica del «y si…». Más allá de la vida es un canto de esperanza y un empujón hacia el carpe diem aunque las esperanzas no llegasen a ser reales. Un cuento con final feliz cuyos personajes nos siguen acompañando cuando ya han terminado los créditos. Sabemos que se nos aparecerán cuando nos sintamos inmortales por aceptar la mortalidad y nos rodearán en esos momentos de ensoñación como a Dickens le envolvían sus personajes durante el sueño.

No es la película de Eastwood que más me gusta, pero sé de cierto que es la que más le habría gustado a mi padre, aunque fuera sólo por eso ya la habría puesto entre mis favoritas.

L´Atelier lanza la Colección El Doctor Terror Boris Karloff

15 diciembre 2010 Deja un comentario

De nuevo Atelier lanza un más que interesante DVD al mercado, en esta ocasión un imprescindible pack dedicado al gran Boris Karloff que reune ocho títulos (¡¡Dos de ellos con Bela Lugosi!!), entre los que destaca especialmente El Poder Invisible (The Invisible Ray, 1936 Lambert Hillyer), último gran trabajo conjunto de Karloff y Lugosi en Universal y Black Friday (1940, Arthur Lubin) con guión de Curt Siodmak, escritor de guiones míticos como el de El hombre lobo (The Wolf Man, 1941 George Waggner), Frankenstein Meet the Wolf Man (1943, Roy William Neill) y muchísimos más de esos films que tantísimas veces hemos visto y que nunca nos casaremos de volver a ver. También cuenta la película con Lugosi, aunque no coincide con Karloff en ningún plano. El film se promocionó en la época  publicando  que Lugosi fue hipnotizado para hacer más realista la escena de su muerte, mostrando incluso imágenes del supuesto trance hipnótico en el trailer.

El resto de títulos del pack no  son en absoluto despreciables y mantienen el nexo común de estar protagonizados por  Boris Karloff en el papel de científico loco, rol con el que también compitió su «amigo» Lugosi en incontables films de Poverty Row. El pack forma parte de la nueva colección Vintage Serie e incluye un libreto de 56 páginas. Se estima  que el pack de 4 DVD costará unos 40 euros y estará a la venta este mismo mes.

Las películas de la colección son:

THE INVISIBLE RAY (EL PODER INVISIBLE, 1936): Karloff descubre un nuevo elemento químico, el Radio X. Bela Lugosi le encontrará grandes aplicaciones curativas, pero Karloff, contaminado por las radiaciones, querrá vengarse. 80 min.

THE MAN THEY COULD NOT HANG (LA HORCA FATAL, 1939): Karloff ha creado un corazón artificial, pero acusado de asesinato es ahorcado. Devuelto a la vida por su asistente, querrá vengarse de los que lo enviaron a la horca. 64 min.

BLACK FRIDAY (VIERNES 13, 1940): Karloff le trasplanta a un amigo moribundo parte del cerebro de un gángster que tiene escondido medio millón de dólares, un dinero que el malvado Bela Lugosi quiere recuperar al coste que fuera. 70 min.

THE MAN WITH NINE LIVES (LA ISLA DE LOS RESUCITADOS, 1940): Un joven científico se lanza a la búsqueda de Karloff, impulsor de una terapia revolucionaria por congelación y desaparecido misteriosamente diez años atrás. 74 min.

BEFORE I HANG (EL MAGO DE LA MUERTE, 1940): Karloff busca revertir los efectos del envejecimiento. Condenado a la horca por eutanasia, se inyecta en prisión la sangre de un asesino con consecuencias desastrosas. 62 min.

THE DEVIL COMMANDS (MÁS ALLÁ DE LA TUMBA, 1941): Después de la muerte de su mujer, Karloff utiliza un aparato de su creación para intentar entrar en comunicación con ella, bajo la fuerte influencia de una siniestra médium. 64 min.

THE BOOGIE MAN WILL GET YOU (¡QUE VIENE EL OGRO!, 1942): En el sótano de su casa transformada en hotel, Karloff intenta, junto a Peter Lorre, crear superhombres, utilizando como cobayas a vendedores ambulantes y clientes del lugar. 66 min.

FRANKENSTEIN 1970 (EL CASTILLO DE FRANKENSTEIN, 1958): Karloff, descendiente del famoso Dr. Frankenstein, alquila su castillo a un equipo de televisión con el fin de financiar la compra de un reactor atómico necesario a la creación de un nuevo monstruo. 83 min.

boris-karloff

Gloria Stuart (1910-2010):Retorno al Caserón de las Sombras

28 septiembre 2010 Deja un comentario

Hoy martes 28 informa la revista Variety que la actriz Gloria Stuart falleció el domingo, poco después de haber cumplido los 100 años (el 4 de julio). La adorable actriz, conocida por la gente «de a pié» como la «vieja de Titanic» fue mucho más, como todos los fans de cine de terror sabe de sobra, ya que nos deleitó con su presencia en algunos de los clásicos de la Universal, siendo dirigida por James Whale en El Caserón de las Sombras (The Old Dark House, 1932) y  El hombre invisible (The Invisible Man, 1933) y  El beso ante el espejo (The Kiss Before the Mirror, 1933).

Pero Gloria Stuart hizo mucho más: inició su carrera a los 22 años con Street of Women (1932, Archie Mayo) y su carrera se prolongó durante 46 películas más antes de su retiro en 1946, para dedicarse a su familia y a su otra pasión, la pintura. Entre los títulos que interpretó:  Secret of the Blue Room (1933, Kurt Neumann) junto a Lionel Atwill; Escándalos romanos (Roman Scandals, 1933 Frank Tuttle) y Vampiresas 1935 (Gold Diggers of 1935, Busby Berkeley). El  retiro duró hasta 1975, año en el que vuelve otra vez al mundo de la actuación, aunque centrando su carrera en la televisión realizando pequeños papeles  en series como The Waltons (1972-1981) (¿Os acordais de los Waltons?) o Se ha escrito un crimen (Murder, She Wrote) e incluso en The Invisible Man (2000-2002, Breck Eisner)  hasta llegar a Titanic (1997, James Cameron), papel al que accedió porque su director quería a una actriz de la era dorada de Hollywood y como ella se definió estaba «aún disponible, sin problemas con el alcohol, ni con reuma ni cayéndose por la edad«. El  papel le dió muchas alegrias y reconocimiento como la nominación al Óscar como mejor actriz de reparto, nominación al Globo de Oro y  galardón del Sindicato de Actores, entre otros. Su último papel fue en 2004 en  Tierra de abundancia (Land of Plenty, Wim Wenders).

También intervino en documentales sobre cine de terror como The Horror Show (1979, Richard Schickel), The World of Gods and Monsters: A  Journey with James Whale (1999, Sam Irving, David J. Skal), Universal Horror (1998, Kevin Brownlow) y Karloff and Me (2006, Sam Borowski).

En 1988 escribió su biografía  con la colaboración de su hija, la escritora Sylvia Thompson , que se publicó con el nombre de Gloria Stuart: I Just Kept Hoping.

Para mí, Gloria Stuart quedará eternamente como la elegante y sexy dama del vestido de noche que pasó la tormenta en el caserón de los dementes hermanos Femm, siendo objeto de deseo de Morgan, el borracho y deforme sirviente en ese gran clásico que es El caserón de las sombras, que como deben saber ha sido recientemente editada en DVD  por Vellavisión, ya les hablé de ella aquí, ¿Cómo? ¿Que no la tienen ya? pues… ¡A que esperan!

Por fin llega Karloff y… El caserón de las sombras

Así es amigos, Vellavision ha puesto en nuestras ansiosas manos el gran clásico The Old Dark House de James Whale, film que no tiene ningún desperdicio y que aún hoy sorprende por la mezcla de pintorescos personajes y transposición de géneros, ya que en ciertos momentos uno no sabe muy bien si Whale rodaba una comedia  o un film de terror, práctica que retomó en su posterior retorno al personaje que le dio la inmortalidad con La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935), aunque de forma menos, digamos, alocada.

Para esta adaptación de la novela Benighted del prolífico escritor y guionista  J. B. Priestley, James Whale se rodeó de muchos compatriotas (al igual que en La novia…donde de hecho varios repitieron). Por un lado tenemos a unos visitantes inesperados que buscan refugio de la tormenta en un viejo y sórdido caserón:  el recién llegado a Estados Unidos Charles Laughton, que realizaba su primer papel americano (de hecho rodó este film prestado ante el retraso de su primera producción real, The Devil and the Deep

Cartel americano (con la firma de Gloria Stuart)

(1932, Marion Gering); la londinense Lilian Bond, con un papel de corista y chica «moderna» ; el elegante Melvyn Douglas realizando uno de los papeles de galán que tan bien se le daban, aunque en esta ocasión algo más rico en contrastes e ironía; Raymond Massey, que de vuelta a Inglaterra rodaría la memorable La vida futura (Things to Come, 1936 William Cameron Menzies) . Tanto Douglas como Massey llegaron de rebote a The Old Dark House  cuando se demoró el rodaje de Adventure Lady . Y finalmente  la bellísima Gloria Stuart, como esposa de Massey, que se pasa toda la película, por capricho de su director, con un traje de noche blanco que no hace más que poner burro al bueno de Morgan (Karloff) y naturalmente a nosotros. Parece que Gloria Stuart gusto al Whale, ya que volvió a rodar  a sus órdenes  sus dos siguientes films: El hombre invisible (The Invisible Man, 1933) y El beso ante el espejo (The Kiss Before the Mirror, 1933).

Un dato a anotar y que supongo todos ustedes sabrán es que la ancianita que sale en ese engendro llamado Titanic (1997, James Cameron) es la misma Gloria Stuart de la que estamos hablando, que fue nominada al Oscar por esa actuación.

Boris Karloff poniendo su manaza sobre el delicado cutis de Gloria Stuart.

Pero si el ramillete de personajes que se refugian en el caserón es del todo variopinto, no lo es tanto la familia Femm y su alegre mayordomo Morgan: Estos estan todos locos.

Como recordaba Elsa Lanchester (que como saben fue La novia de Frankenstein y en la vida real esposa de Laughton), «La casa albergaba a una familia bastante numerosa de ancianos muy asustadizos, que ocultaban a otros parientes todavía más provectos en los pisos superiores. Sólo recuerdo con claridad que cada nuevo horror parecía tener más pelo que el anterior; la película se ocupaba sobre todo de horrores peludos».

 

… pero tampoco pierde de vista a Lillian Bond.

Peludos o no, son toda una estirpe de asustadizos freaks que representan el fin de la estirpe de los Femm: Ernest Thesiger está increíble como Horace, el más cuerdo de los hermanos, brindándonos una actuación de alto nivel, tanto que su presencia se come a los otros como buen robaplanos que es (escuchen su deliciosa dicción al ofrecer «Potato» insistentemente a sus forzosos invitados). Thesiger, pasará a nuestra memoria al interpretar al loco/a  Dr. Pretorius en la segunda película de la saga de Frankenstein y, más comedido, como sirviente de Karloff en El resucitado (The Ghoul, 1933 T. Hayes Hunter). Eva Moore, una legendaria actriz británica, encarna a  la desagradable  y sorda hermana de Horace, Rebecca Femm, que consigue incluso que el público quiera abandonar la mansión -el cine- por la firmeza con la que hace saber que los intrusos  no son  bienvenidos.

 

Una prueba previa del maquillaje creado por Jack Pierce, en una versión más brutal.

Tenemos a Brember Wills como el tercer hermano Saul Femm, un demente -más que los otros- pirómano y amigo de los cuchillos. Y también tenemos al padre de los adorables ancianos,  Sir Roderick Femm de 102 años interpretado por… Elspeht Dudgeon, una actriz teatral vieja amiga del director que se incluyó en el reparto como John Dudgeon.

Pero no se vayan todavía, no me olvido de Morgan, el mayordomo mudo, bebedor y lúbrico perseguidor de Gloria Stuart. Con barba y  nariz rota, Morgan, incorporado  eficazmente -como siempre- por un Boris Karloff primorosamente maquillado por el genio Jack  Pierce, tuvo una campaña publicitaria, que se reflejo como prólogo del film:

«Karloff, el mayordomo malvado de esta película es el mismo Karloff que creó al monstruo mecánico (¿?) en Frankenstein. Aclaramos este punto para zanjar todas las dudas y confusiones que puedan surgir al respecto, aunque sabemos fehacientemente que tales dudas sólo pueden interpretarse como un tributo a la gran versatilidad del actor».

… Y en este caso un maquillaje más aproximado al definitivo.

La película se rodó durante la primavera de 1932 y se estrenó la noche de Halloween de ese mismo año, pero a pesar de que las críticas no fueron desfavorables, no  fue del agrado del público, posiblemente por el papel secundario de Karloff o por la incomprensión ante el disparatado humor de la cinta. Curiosamente conectó más con el público inglés, ya que  obtuvo un  gran éxito en Inglaterra. En España se estrenó poco después que en Estados Unidos, el 7 de marzo de 1933 con un lanzamiento similar al americano, donde se resaltaba la figura de Karloff.

Ilustración del genial Basil Gogos utilizada como portada del número 66 de Famous Monsters y también para la portada del número 18 de la entrañable edición española de Garbo editorial.

El caserón de las sombras se reestrenó  en 1939, pero Universal perdió los derechos del film en 1957. Afortunadamente Curtis Harrington, director de cine/tv (Queen of Blood, 1966) , personaje curioso (actor colaborador de Kenneth Anger)  y admirador confeso de James Whale, encontró una copia en los baúles de Universal que es la que tenemos ocasión de disfrutar.

Aunque la copia no está lo todo bien que pudiera estar, contiene toda la magia completa y deberíamos de darnos con un canto en los dientes por la posibilidad de poder seguir disfrutando de esta suculenta película. Kino Video editó un bonito dvd sin subtítulos pero con buenos extras (audio comentarios de Gloria Stuart y de James Curtis, autor de la biografía de James Whale A World of Gods and Monsters, además de una entrevista con Curtis Harrighton), pero ahora Vellavision nos da la posibilidad de poderla ver bien subtitulada y con un sonido mejorado con respecto a la edición de Kino. Todo ello dentro de las posibilidades de la copia original, bastante maltrecha. En todo caso Vellavision no ha querido hacer una severa remasterización

Cartel Belga.

de imagen, tal y como nos cuentan ellos mismos: «(…) al principio estábamos un poco preocupados en cuanto a la imagen (…) todavía conservaba ciertas manchas de celuloide en algunas partes de la película que, tras valorarlo mucho, decidimos no limpiar «digitalmente» para no cargarnos la estupenda fotografía de Whale -cosa que finalmente nos han agradecido varios compradores.

Una estupenda película que tenemos la oportunidad de incorporar a nuestra colección y que además viene acompañada con un libreto a cargo de Carlos Díaz Maroto y audiocomentario y presentación de Ángel Gómez Rivero, viejo conocido de todos y co-autor junto a Ángel Agudo de Paul Naschy: La máscara de Jacinto Molina, además de las consabidas fichas técnicas y filmografías. Poco más que queda que  agradecer a Vellavision que tenga el buen gusto de poner  a nuestra disposición estos films, no hay que olvidar que tuvieron el buen tino de sacar una bonita y extensa selección de  films de Paul Naschy que quedarán como homenaje al actor, director y guionista y que prometen nuevos e interesantes  lanzamientos de los que puntualmente os informaremos.

Por cierto, de la otra versión del film de William Castle de 1963 mejor hablar en otra ocasión.

(más información, carteles, programas e imágenes apretando aquí)

Sexy Lilian Bond.

La dulce Gloria Stuart.

Charles Laughton y Gloria Stuart con su eterno vestido de noche.

Uno podría leer los sucios pensamientos de Morgan en su mirada…

Carteles y programas españoles de los films de Jekyll & Mr. Hyde.

 

 

 Todos hemos estado alguna vez al borde  del abismo. Paseando por el filo  de la cuchilla… y quien no lo ha estado, sin duda ha evitado conocerse a sí mismo en profundidad enfrentándose a sus fantasmas… ¿Temor a ver la verdad una vez cae la máscara?: Jekyll y Hyde, cara y cruz, la cabeza de Jano, Ying y Yang… dualidad que todos portamos dentro y contra la que luchamos. ¿Cuantas veces tenemos miedo de nosotros mismos y dejamos la puerta entornada para poder escapar a la carrera si aparece el monstruo?

¿Cuantas veces deseamos a  la mujer del prójimo, al vecino del quinto…? ¿Que es lo primero que hace el triunfante Hyde liberado?: Irse de fiesta y de putas a los bajos fondos, tan bajos como su alma sin remordimientos. ¡¡Hyde liberado!! ¡¡La libertad!! luciendo  una fea máscara. Por una vez el feo de la fiesta  es el dueño de la situación…El hombre y el monstruo… El hombre es un monstruo.

«Era un persona de los más normal» «Parecían una pareja feliz» «Nunca hubiera pensado que pudiera hacer algo así»… cuantas veces el monstruo ha poseído, tomado el poder y triunfado sobre Jekyll. El día después de las adicciones, de la locura, de Hyde liberado.

Desde que Robert Louis Stevenson escribiera su novela en 1885 producto de una pesadilla no ha dejado de estar presente en todos los órdenes. Se publicó en 1886 y al año siguiente ya fue adaptada para el teatro. Era conocida la afición del escritor  al alcohol, lo que le acarreó diversos problemas de salud, muriendo en 1894 de un ataque cerebral. Un año antes, relató en una carta: «Durante catorce años no he conocido un solo día efectivo de salud. He escrito con hemorragias, he escrito enfermo, entre estertores de tos, he escrito con la cabeza dando tumbos». Su cuerpo fue enterrado en la isla del pacífico donde se había  retirado con su familia.

Si tal y como he indicado se adaptó tempranamente para el teatro, no tardó en conocer versión cinematográfica, ya que la primera adaptación está fechada en 1908.

Hasta llegar a la primera gran película conservada sobre Jekyll & Hyde, El hombre y la bestia (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1920 John S. Robertson) se contabilizan once producciones, la mayoría perdidas, provenientes de Estados Unidos (7), Dinamarca (1), Inglaterra (1) y dos de Alemania, una de ellas, el gran film perdido de Murnau Der Januskoff, versión libre de la novela (como haría dos años después con Nosferatu al adaptar Drácula) contando con el gran Conrad Veidt y un Bela Lugosi que poco después desembarcaría en  Estados Unidos.

Programa sencillo español del primer film sobre el personaje estrenado en españa.

La versión de 1920, interpretada por el gran actor americano John Barrymore, queda como un muestra de su genio interpretativo, tanto que tardaría en volver a ser llevada la historia a la pantalla la friolera de 12 años, aunque por medio, Stan Laurel hizo una parodia del mito en Dr. Pycle and Mr. Pryde (1925, Percy Pembroke).

El magnífico cartel original español.

En 1932 Paramount, animada sin duda por los fantásticos resultados que las adaptaciones de novelas clásicas  del terror estaba dando a los estudios Universal, hace una de las mejores adaptaciones, y la primera sonora con El hombre y el monstruo (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, Robert Mamoulian), interpretada por un sorprendente Fredic

Cartel local de Clavé perteneciente al cine Catalunya, Capitol o Femina. Uno de los 32 plafones originales que se salvaron al ser enviados a Alemania para ilustrar un artículo y que fueron devueltos a su madre en 1941, dos años después de haber tenido que huir Clavé a Francia, ya saben por qué.

March que sin duda superó a su ilustre antecesor, lo que le valió ser gratificado con un Oscar (cuando estas piezas aún tenían cierto valor). Aún hoy turba, no únicamente el simiesco maquillaje y las transformaciones, sino también el alto contenido perverso y sexual pre-código Hays. El Hyde de March es un auténtico cabrón sin conciencia, con una actuación de tal calibre, que tendrían que pasar 9 años hasta que se animara otro estudio a realizar una nueva adaptación: el más flamante y glamuroso de todos: Metro Goldwyn Mayer, que puso toda la carne en el asador en una súper-producción dirigida por Víctor Fleming que contó con Ingrid Bergman, Lana Turner y el actor bondadoso por antonomasia: Spencer Tracy.

Programa doble cerrado.

Programa local.

Spencer Tracy, un epítome de bondad como demuestra en toda su filmografía repleta de personajes ejemplares como el  Padre Flanagan  de Forja de hombres (Boys Town, Norman Taurog)   y su secuela La ciudad de los muchachos (Men of Boys Town, 1941 Norman Taurog)  o pro-hombres de la talla de Edison en Edison, el hombre (Edison, the Man, 1940 Clarence Brown) o ya mucho más adelante en sus grandes encarnaciones de  hombre sin tacha como el John J. Macreedy de Conspiración de silencio (Bad Day at Black Rock, 1955 John Sturges) o el Matt Drayton de Adivina quien viene a cenar esta noche (Guess Who’s Coming to Dinner, 1967 Stanley Kramer) . Pero Tracy tenía su propio Mr. Hyde interior en forma de alcohólico violento que de vez en cuando se encerraba en habitaciones de hotel para liberar sus demonios.

Programa sencillo.

Programa doble cerrado.

Programa doble abierto (interior).

En la versión de Fleming también hay sorprendentes visiones sexuales  en forma de sumisión, aunque el conjunto es  bastante más light que la versión de Mamoulian sin dejar de ser relevante, dando más hincapié a la actuación de Tracy que a su maquillaje, muy poco impresionante a pesar de que intentaron ocultarlo en su campaña publicitaria. En todo caso, Tracy consigue una gran dualidad en su interpretación… sin duda conocía los dos papeles muy bien.

Programa sencillo.

Programa sencillo similar al cartel.

Diez años después nos llega una exótica adaptación de la novela desde Argentina con El extraño caso del hombre y la bestia, interpretada y dirigida por Mario Soffici que como novedad abandona la época victoriana para centrarse en la época actual.

A partir de ahí, algunas producciones algo menores, como El hijo del Dr. Jekyll (The Son of Doctor Jekyll, 1951 Seymour Friedman), Abbot and Costello meet Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1953, Charles Lamont), primera y única incursión de Universal en el mito de Mr. Hyde en una producción paródica que contó con un Karloff en buena forma  y Daughter of (1957, Edgar G. Ulmer), que al igual que la anterior no se estrenó en España. A partir de ese momento el mito abandona Estados Unidos y parte hacia Francia, donde se rueda una de las adaptaciones más fieles e interesante: El testamento del Doctor Cordelier (Le Testament du Docteur Cordelier, 1958 Jean Renoir) una producción destinada para televisión que bautiza a Hyde como Monsieur Opale, un ser brutal en una gran e inspirada película;  a Italia, donde se rueda la parodia Casanova Jekyll  (Il mio amico Jekyll, 1960 Marino Girolami)  e Inglaterra, de donde surge la versión Hammer del personaje con Las dos caras del doctor Jekyll (The Two Faces of Dr. Jekyll, 1960 Terence Fisher) que contó con la colaboración de Chistopher Lee.

Programa sencillo.

Dr. Jekyll

Programa sencillo.

El mito retorna a Estados Unidos en 1963 con una de las grandes comedias basadas en personajes terroríficos, El profesor chiflado (The Nutty Professor) interpretada y dirigida por un enorme Jerry Lewis que da toda una vuelta de tuerca al personaje, con un irresistible Buddy Love como antitesis del desastroso profesor y una arrebatadora Stella Stevens (olvídense de las nuevas versiones).

Y para finalizar este repaso dos ilustres más: las fantástica Doctor Jekyll and Sister Hyde (1971, Roy Ward Baker) con Ralph Bates y Martine Warwick dando un giro más que ingenioso y lógico a la historia y la más tebeística versión del mito,  proveniente de España, un pequeño coctel de monstruos con Dr. Jekyll y el hombre lobo, dirigida por León Klimovsky en 1972 con guión e interpretación de Paul Naschy, que además de incorporar a Waldemar Daninsky (y al hombre lobo) interpreta  un Mr. Hyde de fiesta continua por Londres.

Aunque de este film no se editaron programas si conoció un magnífico cartel de Mac.

Hay más producciones basadas en el personaje, pero como esto es una excusa para mostrar la promoción española, sobre todo programas de cine de los films y estos programas se dejaron de editar en los primeros setenta, es un buen momento para dar por finiquitado este artículo.

Kick Ass: el triunfo de la voluntad

4 junio 2010 3 comentarios

«Para ser un superhéroe no hacen falta poderes especiales, basta con un poco de optimismo y un mucho de ingenuidad» nos dice el protagonista; y para gozar como enanos viendo Kick Ass basta con conectar con el niño que todos llevamos dentro.  O mejor con el que soñábamos ser cuando nos embobábamos con Pipi Lansgtrum o imaginábamos que eramos Koji Kabuto dirigiendo a Mazinger contra los brutos mecánicos del Doctor Infierno. Haciéndolo así descubriremos que también nosotros podemos calzar las botas amarillas de Dave Lizewski.

Dave Lizewski es un adolescente normal: no destaca en los deportes; no es un nerd de la informática y los videojuegos; no destaca en los estudios pero tampoco es un mal alumno; no es el gracioso de su grupo ni tampoco un out sider retraído.  Un adolescente del montón, de los que, como él mismo dice, se limitan a existir.  Sólo posee una peculiaridad: fanático de los cómics como es, se pregunta por qué nadie se ha propuesto nunca ser un superhéroe. Y él va a tener ese propósito, se comprará por Internet un traje verde de neopreno y empezará a luchar contra el crimen convirtiendo su fantasía en acción.   Pero descubre pronto que ser un superhéroe no es nada fácil, le apuñalan, le atropellan y, si logra saltar a la fama, es porque los cirujanos no consiguieron restablecer todas sus conexiones nerviosas cosa que le concede la capacidad de soportar bien las palizas.   Un vídeo aficionado que recoge su lamentable pelea con unos delincuentes (a quienes contra pronóstico  hace huir) es subido a Youtube y se convierte en un fenómeno mediático, su vida entonces da un vuelco de 180º, sobre todo cuando entran en contacto con él dos extraños seres (¿superhéroes de verdad?): Hit Girl y Big Papi.  Para rematar, su amistad con Bruma Roja acabará de sumergirle en un mundo delirante.

A caballo entre Supersalidos (Superbad, 2007, Greg Mottola) y Kill Bill (2003-2004, Quentin Tarantino) como la ve Aaron Johnson (Kick Ass), Kick Ass nos regala dos horas de entretenimiento, risa y emoción sin tregua.   Desde los títulos de crédito, un traveling de acercamiento atravesando nubes, que casi se diría el plano subjetivo de la visión de Superman, la película nos mueve a identificarnos con el protagonista quien nos irá acompañando con su voz en off.  Nosotros somos tan grismente normales como él pero compartimos igualmente su sueño y nuestra sorpresa es la suya cuando vemos que nuestra (su) vida se convierte en un verdadero cómic con la primera aparición de Hit Girl, probablemente el momento más importante de la película.   Mathew Vaugh (Stardust, 2007) dirige la cinta con eficiencia, desde la elegante presentación de los personajes mediante saltos en tiempo y espacio (que se señalan con rótulos al modo de los bocadillos en un cómic), hasta la maestría con las que resuelve las escenas de acción, pasando por una acertada dirección de actores que les ayuda a matizar la evolución de los personajes.  En las escenas de acción Vaugh huye de modernidades superfluas como la cámara en mano o los planos hipercortos ensamblados con un montaje parkinsoniano, nada más lejos, el británico opta por el  más fiel clasicismo que hace brillar a las coreografías con luz propia. Pero su mayor logro es haber sabido crear un ritmo perfecto, sin valles que hagan decaer el interés, con una secuenciación precisa de los momentos climáticos, que nos mantiene en tensión y a la espera del apoteosis final y su correspondiente epílogo emotivo, con plano final que deja el paso abierto a futuras intrigas.

Kick Ass no es una adaptación al uso, cómic y película han nacido casi a la par. Mark Millar (Hijo Rojo, The Ultimates, Wanted) cuando tuvo la idea para la historieta ya pensó inmediatamente en verterla al cine.  El germen de la historia fueron dos personajes, una niña vestida al estilo de Robin y un tipo grande con aire a Batman, le gustaban ambos personajes pero los encontraba demasiado exagerados para ser protagonistas.  Millar buscó entonces en su propio material autobiográfico y se recordó como quinceañero con aspiraciones a combatir el crimen en Glasgow, sintió que de haberse atrevido a cumplir su sueño habría sido una buena historia, así que se puso a la labor de diseñar la secuencia de la primera noche del torpe adolescente metido a superhéroe.  Se dio cuenta de que ambos puntos de partida se complementaban y los fundió en una sola historia; así nació Kick Ass.  Se puso en contacto con el grafista John S. Romita jr (El asombroso Spiderman, The Eternals, Daredevil) y cuando tenían sólo una tira de viñetas ya empezó a sondear la posibilidad de llevarlo a la gran pantalla.  El proyecto llegó a manos de Jane Goldman quien a su vez se apresuró a contar la idea a su coguionista (y director) de Stardust, Matthew Vaughn.  Bastó que Millar y Vaughn pasaran una tarde juntos discutiendo y organizando el relato para alcanzar el acuerdo.  Cuando se publicaba la tercera entrega del cómic ya había empezado el rodaje de la película, es por eso que la línea divisoria entre cómic y película no es tan nítida como en otras adaptaciones, el trasvase de ideas circulaba en las dos direcciones. Matthew Vaughn y Jane Golmand trabajaban junto a Mark Millar Y John S. Romita jr, este último dibujó toda una secuencia de animación para la película, la que cuenta los orígenes de Hit Girl y Big Papi.  El desarrollo del guión ayudaba al cómic y viceversa.  Sin embargo, la película no es una mera copia, el guión se completó antes que la serie de entregas del cómic, eso permite que tengan independencia y algunos personajes, es el caso de Big Papi, reciban distinto tratamiento en cada formato. Por otra parte, la acción es más espectacular en el film.  Este perfecto maridaje hace que se haya logrado recrear la atmósfera cómic como nunca antes para satisfacción de todos los aficionados.

Destaca en el film la construcción de los personajes en manos de los actores.  Como anecdota cabe señalar que Aaron Jhonson (Dave  Lizewski-Kick Ass) se presentó a la prueba para el papel de Chris d’Amico-Bruma Roja adjudicado a Christopher Mintz-Plasse y este último se presentó a la de Kick Ass. La decisión final fue acertada porque el protagonista de Supersalidos sabe dotar a Chris d’Amico de la vis cómica requerida para interpretar al niño rico solitario, hijo del mafioso Frank d’Amico, que busca infructuosamente la confianza de su padre, cosa que logrará cuando le convence de que él tiene la estrategia perfecta para derrotar a Kick Ass que supuestamente está arruinando su negocio.  Esa estrategia consiste en convertirse en Bruma Roja, superhéroe antagonista que logrará derrotar al héroe ganándose su confianza para traicionarle, como corresponde a los tópicos del género que tan bien conoce Chris d’Amico como fanático que es.   Chris es el reverso de Dave, pero comparte con él numerosas similitudes que se muestran como un doble simétrico. Superhéroes impostados ambos, Bruma Roja resulta un villano cómico tan torpe y fuera de papel como el propio Kick Ass.  Pero la mayor comicidad la introducen los mafiosos, verdaderos villanos de la historia, y Big Papi, magistralmente interpretado por un Nicholas Cage que consigue por fin interpretar un personaje de cómic bien resuelto después de la fallida El Motorista Fantasma (Ghost Rider, 2007, Mark Steven Johnson) que sólo obedecía a la afición de auténtico coleccionista que posee el actor.  Mark Strong nos compone una lujosa parodia del típico capo mafioso como interprete de Frank d’Amico, el único personaje que no cree en los cómics. Por su parte, Nicholas Cage nos regala una interpretación rica en matices dando cuerpo a un padre obsesionado con la venganza y el adiestramiento de su hija, capaz de inspirar simultáneamente, risas, ternura y emoción adrenalínica en su enfrentamiento a los malos, escena de acción trepidante que se rodó en una sola toma.  El principal escollo con el que se tropezaron a la hora del casting fue encontrar el interprete ideal para Kick Ass hasta el punto de que el director a punto estuvo de retrasar seis meses el rodaje.  Matthew Vaughn pretendía que el protagonista fuera americano para darle mayor credibilidad, por eso no había visto siquiera la prueba de Aaron Johnson; fueron las responsables de casting las que le convencieron de que la viera.   Quedó absolutamente entusiasmado, el joven británico no era únicamente capaz de dar el aire de adolescente desubicado, su habilidad era la de saber reflejar las emociones que definen al personaje.  Y la verdad es que ya no podríamos imaginar a nadie más calzándose esas botas amarillas que transmutan a Dave Lizewski en Kick Ass.  Compone a la perfección al soñador capaz de luchar voluntariosamente para convertir en realidad sus deseos, nos hace que nos pongamos en su piel y revivamos aquella ingenuidad que perdimos según íbamos renunciando a nuestros deseos y expectativas.  Aaron Johnson sabe soñar y hacernos soñar.  Pero si alguien brilla con luz propia en todo el reparto, esa es la pequeña Chloë Grace Moretz que con apenas doce años es ya toda una estrella que dará que hablar en el futuro.  Ella es la que da vida a Hit Girl y Hit Girl es el personaje más poderoso de todo el relato.

Efectivamente, esa pequeña  Swarzeneger, como la llamaban sus compañeros de rodaje, se adueña de la pantalla cada vez que aparece.   Con Hit Girl entramos de lleno en el mundo de lo fantástico, la puesta en escena, el ritmo de las coreografías que marcan sus intervenciones y, sobre todo, la interpretación de la pequeña  Chloë, nos secuestran la razón (como hacía Natalie Portman en Leon -aka El Profesional, 1994, Luc Besson-) y rendidos a su encanto suspendemos la incredulidad.  Y su presencia en la película de poco no llegó a existir, la cortedad de miras de las grandes productoras siempre al servicio de la corrección política exigían para financiar la película que se suprimiera el personaje de Hit Girl, afortunadamente Matthew Vaughn no cedió, autoprodujo el film junto a Plan B (de Brad Pitt) y la película pudo conservar su esencia.  Porque Hit Girl es la que hace que la historia se convierta en cómic, la que hace saltar a Dave Lizewski a la ficción, consiguiendo así que Kick Ass llegue a ser verdaderamente un superhéroe.

Kick Ass es un homenaje al amor por los cómics.  Vaughn deconstruye sus elementos, nos lleva hacia la mirada crítica que nos hace descubrir el entramado de cartón piedra de las hazañas gráficas, pero no destruye su esencia y nos mantiene a la vez en la actitud crítica y en la ingenuidad.   Nos sonreímos de la grotesca aspiración de Dave Lizewski, nos reímos de ese absurdo, pero a la vez nos dejamos llevar por la aventura y llegamos a sentir posible lo imposible.  También el espectador se pregunta por qué nadie ha querido convertirse en superhéroe, sobre todo porque debajo de la cubierta de fantasía nos llega el mensaje de que no hacen falta trajes ni superpoderes, basta con asumir nuestra responsabilidad en el buen hacer del mundo, en no mirar hacia otro lado cuando alguien es agredido, en mejorar nuestro entorno y asumir el compromiso que es vivir.  Dave Lizewski-Kick Ass nos demuestra que todo esfuerzo es útil para conseguir entre todos el bienestar.  Y el escepticismo nos volverá a atrapar en cuanto abandonemos la sala oscura, pero mientras nos alumbran los haces de luz de la proyección, por un momento, llegamos a creer que el triunfo de la buena voluntad es posible.

Vuelve el mejor Sherlock Holmes (y en edición de lujo)

24 mayo 2010 1 comentario

Creados en 1934 producto de la fusión de varios intereses, los estudios 20th Century Fox no se caracterizaron por la producción de cine fantástico, sobre todo en sus  inicios, pero sí realizaron  unos elegantes títulos quizás  no demasiado sobrenaturales, pero ciertamente repletos de  calidad, como   The Undying Monster (1942), Jack el destripador (The Lodger, 1944) y  Concierto Macabro (Hangover Square, 1945), todas dirigidas por John Brahm, que contaron con buenos medios y la participación de reputados actores como George Sanders, Larid Cregar (que falleció en 1944 tras una severa dieta que su organismo no pudo soportar, siendo Concierto Macabro su último film) y actrices como Merle Oberon y Linda Darnell. El ciclo culminó los años cuarenta con El fantasma y la señora Muir (The Ghost and Mrs Muir, 1947 Joseph L. Mankiewicz) una obra que no hace más que resaltar la elegancia de este estudio a la hora de afrontar el género, y que contó de nuevo con la participación de George Sanders junto a los imponentes Rex Harrison y Gene Tierney.

Pero este pequeño e interesante ciclo se inicia en 1939 con  El perro de Baskerville (The Hound of the Baskervilles) dirigida por Sidney Lanfield. Film que adapta la novela más cercana al género de las protagonizadas por el impecable personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle: Sherlock Holmes. Además de ser  la que conoce más versiones, al ser adaptada en 1914, 1917,1929 y 1937 en Alemania y en 1921, 1931 y 1959  en Inglaterra, perteneciendo esta última al ciclo de terror Hammer y contando con la participación de Peter Cushing (Holmes) y Christopher Lee.

Pero sin duda la versión de la 20th Century Fox queda como una de las mejores (sino la mejor) y sobre todo los actores seleccionados para interpretar a Sherlock Holmes  (Basil Rathbone) y Dr. Watson (Nigel Bruce), quedarán como los más memorables y representativos, tanto que repetirán papel en trece films más. En este film contaron con la estimable colaboración de los viejos conocidos Lionel Atwill y John Carradine.

Basil Rathbone protegiendo a Ida Lupino.

20th Century Fox rodó al año siguiente otro título con Holmes y Watson, Sherlock Holmes contra Moriarty (The Adventures of Sherlock Holmes, Alfred Werker), con George Zucco interpretando al archienemigo del detective y una encantadora Ida Lupino.

A pesar de los satisfactorios resultados, el estudio prefiere ceder la franquicia a Universal, estudio que de 1942 a 1946 estrena ¡Doce títulos más!, haciendo que Basil Rathbone reniegue de haber dicho que «hacer de Sherlock  Holmes era mejor que interpretar a diez Hamlets». Este prolongado ciclo de Universal sufrió de carencias de presupuesto, pero aún así no deja de tener su interés, dejando cintas muy entretenidas con la participación de actores y actrices familiares para el fan del ciclo de terror Universal  como Evelyn Ankers (The Wolf Man, The Ghost of Frankenstein, Son of Dracula…); Lionel Atwill (The Ghost of Frankenstein, Frankenstein meets the Wolf Man, House of Frankenstein, House of Dracula…); George Zucco (The Mummy’s Hand, The Mummy’s Tomb, House of Frankenstein…) o Rondo –The Creeper– Hatton (House of Horrors, The Pearl of Death).

Las de Universal han estado disponibles en el mercado de video y dvd bastantes veces, y muchas de ellas en circunstancias lamentables, pero no las dos inaugurales del ciclo de 20th Century Fox, así que es un lujo  y un privilegio el hacerse con el pack que recientemente ha editado Vellavision, que además de reunir las dos películas en muy buenas condiciones de sonido (VOS Castellano o en castellano) e imagen que, a pesar de que advierten de la antigüedad del celuloide y de sus deficiencias, tiene una bonita gama de grises en un cuidada edición que incluye además un interesante documental de una hora dirigido por el estudioso Philip Gardiner, en el que entre otras cosas, se analiza a Watson como reencarnación literaria del propio escritor, además de las conexiones del autor con lo sobrenatural y la influencia en su obra, y sobre  Sherlock Holmes, personaje del que escribió  cuatro novelas y cincuenta y seis relatos y que ha visto como ha sido adaptado en un total de 260 películas, un ballet y dos musicales.

Por si todo esto les pareciera poco, tenemos una audiocomentario del mismo Conan Doyle sobre Sherlock Holmes y lo sobrenatural, además de un libreto escrito por el erudito Carlos Díaz Maroto, en el que podrán empaparse de todo sobre Holmes, Doyle y el ciclo de Basil Rathbone/Nigel Bruce. Otro nuevo acierto de Vellavision que se complementará en breve con la otra bomba, en este caso de Universal El caserón de las sombras (The Old Dark House, 1932 James Whale) que en breve estará en los estantes.

Promoción española de la saga Frankenstein de Universal (2ª Parte)

Ya vimos la promoción de programas de mano y carteles que se editaron para el Frankenstein original de James Whale, así que hoy completaremos el ciclo revisando la promoción española del resto de la saga original de Universal que contó con la colaboración del simpático e incomprendido transplantado de las botas de asfaltar.

Como no podía ser de otra forma, comienzo con su primera secuela, La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935) considerada casi unánimemente como mejor que la original. Un film dirigido por el propio Whale en el que repitieron papel Colin Clive (en una de sus últimas interpretaciones, ya que dos años después dejaría de atormentarse) Dwight Frye, haciendo otra vez papel de esbirro del doctor y, por supuesto, Boris Karloff, que lució una nueva variación en el maquillaje  (obra del genial Jack P. Pierce) que muestra las secuelas del incendio del molino, escena que cierra el primer film y es punto de partida de este.

Programa doble cerrado. Se editó en dos tamaños.

Entre las nuevas incorporaciones: un estupendo Ernest Thesiger más loco (o mejor dicho, loca)  que en El caserón de las sombras (Old Dark House, 1932) del mismo Whale; la bella Valerie Hobson, que también se las vería con el primer hombre lobo de la casa en El lobo humano (Werewolf of London, 1935 Stuart Walker) y por supuesto Elsa Lanchester, estupenda actriz y esposa de Charles Laughton que, curiosamente nunca estuvo tan bella como en esta película en su doble papel: como Mary W. Shelley en la introducción del film y como la misma novia del monstruo. Visto lo visto, el director se sentiría como en casa, ya que menos Frye todos son actores ingleses.

Programa doble abierto.

No les voy a contar la película, ya que todos ustedes la han visto: una fantasía que humaniza más que nunca a la criatura, repleta de humor negro y arropada con una  maravillosa banda sonora de Franz Waxman.

El ciclo vuelve a ponerse en marcha a finales de los años treinta tras un pequeño parón con La sombra de Frankenstein (The Son of Frankenstein, 1939  Rowland W. Lee), película que nos muestra a un Karloff más fondón y ataviado con una zamarra de lana. Aún así demostraría que era la mejor criatura de todas.

Espectacular programa doble (cerrado)

Programa doble (abierto)

El film contó con Basil Rathbone, como el hijo del Dr. Frankenstein que se pone otra vez a la labor; Lionel Atwill como el Inspector Krogh, que tan bien parodiaran en El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, 1974 Mel Brooks) y sobre todo Bela Lugosi, que hace del humillante papel de Ygor toda una creación, siendo lo mejorcito del film, que termina con la criatura cayendo en ácido sulfúrico y encontrado así su final… ¿o no?: ¡Por supuesto que no!, pero sí lo fue para Boris Karloff, que con este film deja de maquillarse de creación del Dr. Frankenstein para el cine, cediendo el testigo a la nueva apuesta de los estudios Universal, Lon Chaney Jr., el mismísimo hijo del hombre de las mil caras, que había dado la campanada con El hombre lobo (The Wolf Man, 1941 George Waggner) y al que harian interpretar a todos los monstruos de los estudios con excepción de la criatura de la Laguna Negra.

Novelización del film editada en la época.

Cartel original español.

 Este film, The Ghost of Frankenstein (1941, Erle C. Kenton) no se estrenaría en nuestro país, siendo así el único de la serie que quedó inédito. En todo caso si se estrenó el siguiente, Frankenstein y el hombre lobo  (Frankenstein Meets the Wolf Man, 1943 Roy William Neill), película que Paul Naschy vio en su infancia dejándolo marcado para siempre.

Programa sencillo de época.

Novelización del film.

 Con está película se inicia el cocktail de monstruos que se prolongará hasta su agotamiento ya en forma de comedia. Pero no nos adelantemos y veamos que nos ofrecía Frankenstein y el hombre lobo: por un lado a Chaney Jr. realizando el papel que lo hará inmortal y por el otro al pobre Lugosi, que interpreta (con la colaboración de un muy detectable doble) al monstruo de Frankenstein. Y la cosa tiene su lógica, eso sí, perversa: En The Ghost of Frankenstein, el cerebro de Ygor es transplantado en el cuerpo del monstruo y poco después despierta hablando con la voz de Lugosi, aunque poco después se hunde el castillo «acabando con el». Así que alguna mente preclara del estudio pensó que lo lógico sería que el monstruo fuera el propio Lugosi, que de forma inexplicable en esta ocasión ya no habla y,  aunque en ningún momento se aclara, es ciego, lo que hizo que pareciera un monstruo más torpe y patoso de lo habitual … Poor Bela!.

La película fue lo suficientemente popular por aquí como para que se editara un encantador álbum de cromos, cuya portada puedes ver aquí.

Álbum de cromos.

Cartel español.

Para terminar de explotar la franquicia de lo que ahora se conoce como Universal Monsters, el estudio junta unos cuantos de ellos en los tres siguientes títulos que voy a comentar:

En La zíngara y los monstruos (The House of Frankenstein, 1944 Erle C. Kenton) tenemos un cocktail del todo explosivo: Lon Chaney Jr. (el hombre lobo), John Carradine (Dracula), Glenn Strange, un digno «impersonator» del  monstruo de Frankenstein que recibiría lecciones del mismo Karloff, que interpretaba en el film al perverso Dr. Niemann, que tiene como ayudante al enamoradizo jorobado Daniel (J. Carrol Naish).

Programa de mano sencillo.

Guía publicitaria (anverso)

Guía publicitaria reverso.

Al año siguiente se estrena La Mansión de Dracula (House of Dracula, 1945 Erle C. Kenton), otro pastiche (adorable, eso sí), en el que todos los monstruos piden de rodillas una cura para sus males, situación del todo lamentable y atípica para otro que no sea el sufridor Larry Talbot de Lon Chaney Jr., que junto a John Carradine y Glenn Strange repiten papel, secundados en esta ocasión por Lionel Atwill (Inspector Holz) y la bella Jane Adams como ayudante (jorobada, eso sí) del doctor Franz Edelmann (Onslow Stevens) ,que pretende ser el benefactor de los hijos de la noche pero…

El programa en diseño fotográfico que misteriosamente se retiró, siendo el diseño definitivo el siguiente.

Diseño definitivo con un aire pulp que le sienta de maravilla…

Guía original (tipo revista)

…los clavos del ataúd y el cerrojazo al estilo Universal se dio con Contra los fantasmas (Abbott and Costello Meet Frankenstein, 1948 Charles T. Barton), el único film de todos los nombrados que no cuenta con los servicios a la mesa de maquillaje de Jack P. Pierce, que había sido relegado y sustituido por Bud Westmore y Jack Kevan, equipo que reproduce sus inmortales diseños. Toda la plana mayor de los Universal Monsters se pusieron al servicio de los dos cómicos en una película que es recordada por muchos que pudieron ver así  por primera vez en un cine a Bela Lugosi, Lon Chaney Jr. y Glenn Strange con un encanto especial a todo blanco y negro. A mí me gustó tanto y la vi tantas veces  que hasta pedí  el cartel de la película al dueño del cine, que aún conservo. Más tarde me enteré incluso que este film fue el responsable (junto a la revista Famous Monsters y el pase por televisión de clásicos del género) del nacimiento de muchos de  los denominados Monsters Kids, que en los años 60 enloquecieron por las películas de terror clásicas, pasión de la que nunca se han sobrepuesto, ya que como deben de saber si están leyendo esto, el amor por esas películas nunca desaparece, muy al contrario, no deja de crecer.

Programa original de época.

Cartel de la reposición de los años 60.

Cartel de la reposición de los años 70 (cuando yo la vi)

¡¡¡Karloff vuelve!!!Nuevos, interesantes y económicos lanzamientos de Vellavisión.

14 abril 2010 2 comentarios

Con estos nuevos lanzamientos Vellavisión sigue apostando por el cine de género. Tras la magnífica colección dedicada a Paul Naschy que salió poco antes de su fallecimiento, por lo que el actor pudo contribuir con unas estupendas presentaciones. Ahora lanzan unos cuantos memorables títulos de aquellos que se dieron en  llamar coproducciones y que tocaron género de capa y espada, western, peplum (de romanos, vamos)… Los lanzamientos no se detienen aquí y también anuncian tres títulos de Jesús Franco y lo mejor: un pack del mejor Sherlock Holmes, Basil Rathbone,  con los dos títulos que rodó para 20th Century Fox que permanecían inéditos por estas tierras y por si esto fuera poco, la maravillosa El Caserón de las sombras (The Old Dark House, 1931 James Whale) que ya era hora de que se publicara en condiciones. Pero no avancemos datos y vayamos por partes:

Con fecha de salida 1 de abril y a 6.95 euros (excepto el que se indica lo contrario) tenemos los siguientes títulos:

CINE ÉPICO DE  AVENTURAS Y WESTERN EUROPEO

Programa original español

 Último domicilio conocido (Dernier Domicile Connu, 1970 Italia/Francia José Giovanni)

 Un film policíaco de los muchos que rodó el actor Lino Ventura durante los años sesenta y setenta. En este film interpreta a Marceau, un duro policía que arresta fortuitamente al hijo de un importante abogado, por lo que es trasladado a una pequeña comisaría, donde le pondrán al cargo de una policía novata (Marlène Jovert) con la que combatirá pequeños delitos pero… pronto tendrán que recurrir a su experiencia para encontrar a un testigo desaparecido. (9.95 euros)

Programa original español

Bajo el signo de Roma (Nel Segno di Roma, Italia 1959 Guido Brignone).

 Aquí tenemos un Peplum con todas las de la ley, que aunque está atribuida a Brignone, también participaron en su realización nombres de la importancia de Riccardo Freda y Michelangelo Antonioni y en cuyo guión colaboró nada menos que Sergio Leone. El film contó con la atómica Anita Ekberg, que al año siguiente inmortalizaría Federico Fellini en la Dolce Vita, además de la cubana Chelo Alonso y actores como Georges Marchal, Gino Cervi y Folco Lulli. En la película, Anita Ekberg gobierna Palmira, reino que se resiste al emperador Aureliano pero que caerá en sus fauces a base de intrigas, un episodio histórico real que es convenientemente edulcorado por aquello del «Happy End».

 

 

El hijo del Capitán Blood (Il Figlio del Capitano Blood, 1962 España/ Italia/USA Tulio Demicheli).

Cartel original español (Montalbán)

Programa original español.

Ahora que los  restos del hijo de Errol Flynn, Sean Flynn, parece que finalmente pueden haber sido encontrados después de cuarenta años desaparecido en Camboya, donde se encontraba como corresponsal de guerra, es buen momento para visionar este, su primer trabajo que rememora oportunistamente a El Capitán Blood (Captain Blood, 1935  Michael Curtiz), precisamente el título que descubrió a su inmortal padre. Todo ello en una clásica coproducción que cuenta, además de con los actores italianos y españoles de turno, con una Ann Todd de escapada por Europa, supongo que  para descansar de su casi exclusivo feudo televisivo,  haciendo de madre del joven Robert Blood, al que quiere hacer un hombre de bien embarcándole  con destino a  Londres para estudiar, pero el barco es abordado por unos piratas, cuyo capitán es un antiguo enemigo de su padre…

 
 

 

 

Cartel original español.

 ¡¡Llega Sartana!!  (Una Nuvola de Polvere… Un Grido di Morte… Arriva Sartana, 1970 España/Italia Giuliano Carnimeo)

Su protagonista, el temido Sartana (Gianni Garko), no duda en meterse en la más dura cárcel para averiguar el paradero de medio millón de dólares. En el film es secundado por la internacional Susan Scott (Nieves Navarro), Massimo Serato y Piero Lulli.

Tercera película basada en el personaje de Sartana, que obtuvo tanto éxito que hizo  proliferar los títulos en los que de  Sartana solo figuraba el nombre en el cartel  (solo en 1970 se estrenaron unos ocho films con su nombre en el título).

Los Corsarios del Caribe (Il Conquistatore di Maracaibo, 1961 Italia/España/Alemania)

Dirigida por el siempre eficaz Eugenio Martín, que igual se atreve con joyas del cine de terror español (Pánico en el Transiberiano 1972,  Una vela para el diablo,1973); como con musicales con Marisol (La chica del Molino Rojo, 1973); Rocío Dúrcal (Las Leandras, 1969) y … ¡Julio Iglesias! (La vida sigue igual, 1969) bregado en  casi todo tipo de géneros, Los Corsarios del Caribe es una de piratas que cuenta, además de con la euro-leyenda Helga Line y   los actores extranjeros de rigor, con la colaboración de los autóctonos  Luis Sánchez Polack, Frank Braña y José María Caffarel, entre otros.

Y Hablando de Eugenio Martín, no puedo dejar de recomendarles en fantástico libro Eugenio Martín, un autor para todos los géneros, de Carlos Aguilar y Anita Haas editado por Retroback y Séptimo Vicio. Seguro que les encanta.

 

Poncio Pilatos (Ponzio Pilato, 1962 Italia/Francia  Gian Paolo Callegari y Irving Rapper)

Un cuidado (en lo estético pero no en lo histórico) peplum que contó con la intervención de actores de lujo y viejas glorias: Jean Marais, Jeanne Crain, John Drew Barrymore, Basil Rathbone y… ¡Raffaella Carrà!. Ya saben, Jesucristo (¡Interpretado por J. D. Barrymore!), Barrabás y…¿ a quien salvará Pilatos?, entre muchas cosas más, claro.   

 

Sugar Colt (1966 España/Italia Franco Giraldi)

Programa original español.

Una sección entera del ejército nordista desaparece y un investigador privado descubre que han sido apresados por un coronel sin escrúpulos que pide una gran suma de dinero a cambio de su liberación. El investigador consigue llegar hasta los prisioneros, liberarlos y enfrentarse al coronel y a su banda. Un euro western que contó con la que fue musa de Jesús Franco (y de nuestros sueños) Soledad Miranda y con Alejandro Ulloa de director de fotografía.

 

Con fecha de salida 15 de abril tenemos los siguientes títulos de Jesús Franco: 

Tres películas recientes del prolífico director que se suman al pack Killer Barbys/Killer Barbys Vs. Drácula que ya editó Vellavisión hace unos meses.

Estos films, que cuentan todos ellos con la colaboración de Lina Romay son: Carne Fresca (Tender Flesh, 1998), disparatada película con Aldo Sambrell y la maravillosa Amber Newman (una vez la vean nunca podrán olvidarla); Los Blues del vampiro (Vampire Blues, 1999) con Analía Ivars (como Irina Von Murnau!!), Jesús Franco y un incipiente Pedro Tamboury. Y finalmente Seda Roja (Red Silk, 1999). Cada título a 9.95 euros.

En la misma fecha Vellavisión edita un estupendo pack: 

Por fin disponibles  la dos películas de Sherlock Holmes (Basil Rathbone) y Dr. Watson (Nigel Bruce)  que inauguraron la saga, ambas producidas por 20th Century Fox. Fue tanto el éxito  obtenido que la franquicia continuó, aunque con desiguales resultados, con once films más realizados por los estudios Universal . Estos dos títulos son:

The Hound of the Baskervilles (1939, Sidney Lansfield)

Esta película, que no se estrenó en su momento en nuestro país, nos introduce en la campiña inglesa, donde parece que un extraño y enorme perro salvaje está eliminando a todos los herederos de la familia Baskerville, así que el último decide pedir la ayuda del afamado detective y de su inseparable amigo, el Dr. Watson.  El film cuenta además con la actuación de viejos (y adorados) conocidos como John Carradine y Lionel Atwill,

Sherlock Holmes contra Moriarty (The Adventures of  Sherlock Holmes, 1939 Alfred L. Werker).

Esta sí que pasó por nuestras pantallas y su cartelista de lujo fue el ilustrador Soligó, que nos dejó un cartel y un programa de igual y efectivo diseño.

En este film Holmes se enfrenta a su archienemigo Moriarty (como dejan claro en el título español), y entre los actores, la película contó con la encantadora Ida Lupino y el viejo conocido George Zucco.

El pack que nos ofrece Vellavisión cuenta además con el documental Elemental querido Watson: La sombra de Sherlock Holmes (55 minutos de duración y Sir Arthur Conan Doyle habla de Sherlock Holmes (5 minutos de duración) además de un libreto ilustrado escrito por Carlos Díaz Maroto. Naturalmente editada en dos discos y en versión en castellano o en inglés con subtítulos en castellano disponibles. Todo ello por 14.95 euros. ¿A que esperan?

Para calentar motores os presentamos algunos de los  carteles originales americanos de The Hound of  the Baskervilles :

Y también los carteles originales americanos de Sherlock Holmes contra Moriarty (Adventures of Sherlock Holmes):

 

Y para finales  de mayo la perla de la corona:

Por fin una edición digna de The Old Dark House (1932), el clásico de James Whale que aquí se estrenó con el nombre de El caserón de las sombras. Toda una gamberrada perpetrada por el díscolo director que no se sabe muy bien si es una comedia o una película de terror. Whale se rodeó mayoritariamente de actores ingleses (Boris Karloff, Charles Laughton, Lilian Bond, Ernest Thesiger, Eva Moore y Raymond Massey) además de los americanos Melvyn Douglas y la bella Gloria Stuart, con la que James Whale contó en sus dos siguientes proyectos, con otro papel secundario en El beso ante el espejo (The Kiss Before the Mirror, 1933) y como protagonista de El hombre invisible (The Invisible Man, 1933) . Con todos estos ingredientes, realizó una película de lo más extraña, que vista aún hoy llama la atención. Un gran título de la Universal en el que Karloff continuó gesticulando y lanzando monosílabos después de hacerlo en  El Dr. Frankenstein, autor del monstruo (Frankenstein, 1931) que le llevó a la fama con el mismo Whale.

El argumento nos muestra a unos variopintos visitantes que han de cobijarse de una tormenta en una tenebrosa casa, repleta de tipos extraños que les harán vivir situaciones de peligro

Lo dicho, toda una rareza que Vellavisión nos ofrece con libreto escrito por Carlos Díaz Maroto, además de presentación y audiocomentario a cargo de Ángel Gómez Rivero, erudito escritor especializado en el género que es autor de obras como Drácula en el cine, Christopher Lee: el regreso de las tinieblas, Fantaterror italiano, Drácula versus FrankensteinCine Zombi, entre otros, además de ser coautor del Paul Naschy, la máscara de Jacinto Molina.

Se ofrece en versión original en inglés subtitulada al castellano (como debe ser) y por un precio del todo competitivo (11.95 euros).

De momento para ir abriendo boca os ofrecemos algunos elementos promocionales de época:

Programa español doble (cerrado)

Programa americano doble (abierto por parte exterior)

Programa americano doble (abierto por la parte interior)

Con este cartel se anunciaba el rodaje del film. El definitivo se basó en él, como veremos

El cartel americano.

El magnífico cartel francés.

El juego de lobby cards americano original.

Portada de la novela que se editó con ilustraciones y fotografías del film.

Y con esto termino, que ya está bien de aburrirles, ¿Lo mejor de todo?: LA PELÍCULA. En cuanto podamos hincarle el diente os daremos más detalles sobre la calidad de las ediciónes.   

Habitaciones para turistas: descubriendo el cine de terror argentino

Mientras García Bogliano promociona ya su última película, Sudor Frío, nosotros hemos revisado su ópera prima: Habitaciones para Turistas (2005). Provenientes del mundo del fanzine, los hermanos García Bogliano editaron a mediados de los noventa desde Madrid el estupendo fanzine Confusos. En 1999, con tan sólo 19 años, Adrián García Bogliano decidió embarcarse en un largometraje junto a  su hermano Ramiro García Bogliano y Hernán Moyano (con el que fundó la productora Mondo Trasho).  Partían de un capital inicial de 300$, organizando fiestas y rifas llegaron a  reunir 3000 y con ese presupueso dieron a luz  su película.  Pretendían realizar un film impactante, cine shock, como lo había sido su corto Snuff (1998), para ello se introdujeron en la senda del slasher y el body count con claras influencias del giallo italiano (Bava, Argento…). Y lo lograron. Habitaciones para Turistas pese a su bajo coste es un film sólido y efectivo.

La trama gira en torno a cinco muchachas que se dirigen en autobús hacia el pequeño pueblo de San Ramón donde habrán de tomar el tren que las conduzca al pueblo de Trinidad.  Las recibe un pueblo desierto, todos están en la iglesia celebrando la oración de la salvación con su predicador, y tendrán que quedarse en él puesto que el tren pasa con adelanto y ya no circula otro hasta la mañana siguiente. Se ven obligadas a pasar la noche en el caserón aislado de dos hermanos que alquilan habitaciones para turistas y ahí es donde empezará su claustrofóbica pesadilla en manos de un asesino enmascarado.  No es una idea novedosa pero el valor de Habitaciones para Turistas es la concisión de su puesta en escena.  Un breve prólogo sitúa a los personajes y, sin preámbulos, con el juego de sugerencias, diseña la atmósfera abriendo la intriga.  Es la atmósfera la que nos predisponen a esperar que empiece el recital de crímenes (que nos son sugeridos ya desde el sueño premonitorio que una de las jóvenes tiene en el autocar que las conduce).  El desfile de cadáveres ocupa la parte central del film y ahí es donde resulta más eficaz el haber sido rodada en blanco y negro contrastado puesto que eso es lo que ayuda a aumentar la sensación de extrañeza.  Ese tratamiento fotográfico hace que nos perdamos en un cuadro de Edward Hopper (influencia que el autor reconoce) al que le hubieran apagado la luz acrecentando así su misterio. La composición de los planos a partir del juego de luces es la que causa la sensación de angustia y la violencia explícita es casi liberadora, el tratamiento gore de la historia la hace catártica y eso hace que se le disculpe lo rudimentario de algunos de los efectos especiales.  Quienes sean capaces de pasar miedo con una ficción, con Habitaciones para Turistas  podrá sufrir a gusto, y ayuda el hecho de que se sometiera a las actrices a situaciones límites, y que desconocieran cuál se iba a salvar si es que iba a salvarse alguna, porque eso hace que el miedo de ellas sea prácticamente real. Tampoco el espectador es capaz de anticipar cuál se salvará, no hay un personaje dominante claro, por eso no decae la atención manteniéndose la expectativa hasta el desenlace final, que sin poderse calificar de sorpresa es lo suficientemente impactante como para salir con mal cuerpo del cine.

Habitaciones para Turistas cumple el objetivo que se propone: es una cinta que entretiene.  Busca la evasión y el divertirse pasándolo mal, pero ello no impide que la historia pueda dar pie a la reflexión y ser vista como una denuncia del fanatismo que los predicadores pueden imbuir en una población reducida y aislada.  Al respecto dice Hernán Moyano (productor) en una entrevista: nada mas alejada de la critica social, aunque tampoco nos alejamos de la realidad, ya que estábamos en contacto con ella de diferentes maneras en cada etapa de la preparación de la película. Desde el punto de vista de la historia, HABITACIONES… trata un tema muy de moda en estos días en todos los países del mundo, en especial en los países latinoamericanos. Pero a la hora de enfrentarnos con la realidad, decidimos que ella atraviese la película y no ir en busca de ella, ya que nos pareció una estrategia mucho mas autentica. En resumen, HABITACIONES… busca algo que las películas argentinas se olvidaron de hacer hace tiempo, que es entretener al público. No es para nada una película pretenciosa desde la historia, pero si pretende llegar a lograr estos objetivos. Entretenimiento que ha sabido salirle al paso  a una realidad es la combinación que hace que Habitaciones para Turistas, en su modestia casi amateur, resulte una película muy completa y agradable de ver.

Mereció mejor suerte comercial, no fue estrenada en los canales de distribución habitual pero esto quedó compensado por su difusión en festivales, en los que obtuvo un buen palmares de premios destacando los que recibió en el Buenos Aires Rojo Sangre: Premio a la mejor película Argentina otorgado por empresas privadas;Premio a la mejor película Argentina otorgado por el INCAA;Premio al Mejor Director Revelación (Adrián García Bogliano);Premio a la Mejor Actriz (Elena Siritto); y Premio del Público.

Su éxito en los festivales trajo como consecuencia su estreno en Nueva York que fue recibido con buenas críticas y le mereció que la agencia The Collective comprara la opción a hacer una versión americana.  El remake habría de ser dirigido por el propio García Bogliano aunque ambientándolo en el norte del Mississippi.  Hasta dónde llegan nuestras noticias todavía no existe  pero algunas páginas fijan el 2011 como fecha de su estreno. Estaremos pendientes de ese remake para anunciarlo y compararlo, de momento os recomendamos que os hagáis con una copia de la original, nos agradeceréis el consejo.

Programas de mano del cine fantástico de Metro-Goldwyn-Mayer.

Bela Lugosi (con tiro en la sien incluído) en un Lobby Card español de La Marca del Vampiro

A pesar de que el sistema de estudios ya ha expirado hace infinidad de años, siempre que salta alguna noticia como la que leímos hace poco, nos hace pensar en aquellos tiempos en los que los estudios de Hollywood tenían todo el poder para crear y hundir carreras a voluntad y en los que, únicamente ver el sello de la productora, uno sabía el tipo de película que vería . La noticia en cuestión comunicaba que  Metro Goldwyn Mayer va a ser vendida y parece ser que el máximo pujador es Warner, curiosamente en los tiempos de máximo explendor de la política de estudios,  uno de los  menores en comparación con Paramount o la misma  Metro, que tal y como presumía  tenía más estrellas que el firmamento: Greta Garbo, Clark Gable, Jean Harlow, John Barrymore, Spencer Tracy, Joan Crawford… hasta la selva del mismísimo Tarzán- Johnny Weissmuller, que también estaba en  nómina, estaba repleta de un glamour que tuvo su punto álgido durante los años treinta y cuarenta.

Pero si bien durante el periodo silente rodaron alguna cinta de cine fantástico, fue al ver el boom que inició Universal en 1931 con su Drácula (Tod Browning), cuando la Metro no se mantuvo al margen y creó, al igual que otros grandes estudios, sus propios films de terror, contando cuando pudieron, con actores y directores que formaron parte del equipo de Universal films.

Durante el mudo, el inmortal Lon Chaney trabajó profusamente para Metro, realizando films de la categoría de  Entre locos anda el juego (The Monster, 1925 Roland West), La obsesión de un sabio (A Blind Bargain, 1922 Wallace Worsley), Garras Humanas (The Unknown, 1927 Tod Browning)  o la mismísima La casa del horror (London After Midnight, 1927 Tod Browning). También, además de importar de Alemania films de la categoría de Fausto (Faust, 1926 F. W. Murnau), importó a uno de sus actores, Paul Wegener (¡El mismísimo Golem!) con quien rodó The Magician (1926 Rex Ingram), film inspirado por el mago Aleister Crowley.

Entre otros títulos,  Metro-Goldwyn-Mayer también produjo La isla misteriosa (The Mysterious Island, 1929 Lucien Hubbard) rodada en un 90% en color, pero lo dicho, no es hasta la eclosión del ciclo de Universal que no se lanzan un poco más en serio con el cine fantástico, aunque de forma más bien discreta, quizás únicamente para demostrar que, de quererlo, podían hacerlo tan bien como los demás.

Vamos a ver algunos de los más importantes  títulos fantásticos que lanzó Metro-Goldwyn-Mayer durante los años treinta, cuarenta y más allá.

Programa español doble (cerrado) de The Unhoy Three (1929)

Tras realizar Tod Browning la última película interpretada por Lon Chaney, la versión sonora de El trío (The Unholy Three, 1929) y dar la alternativa a un Bela Lugosi que alternaba la versión teatral de Drácula con el rodaje de The Thirteenth Chair (1929), films más policíacos que horroríficos, la Metro hace un biopic: Rasputín y la Zarina (Rasputin and the Empress, 1932 Richard Boleslawski) sobre el misterioso personaje histórico que contó con la “familia imperial de Hollywood”, los hermanos John, Lionel y Ethel Barrymore en un film, con todo ello, tímidamente fantástico también, así que la productora  no entra de lleno en el género hasta rodar La Máscara de Fu Manchú (The Mask of Fu Manchu, 1932 Charles Brabin) posiblemente la mejor película que se ha rodado sobre el perverso oriental, con una magnífica interpretación de Boris Karloff (no olvidemos, estrella descubierta el año antes por la  Universal con su personaje inmortal: la creación del Dr. Frankenstein). El film también cuenta con la colaboración de la adorable Mirna Loy como la hija de Fu Manchú.

Programa doble cerrado. También se realizaron en la época 3 tarjetas distintas.

fantástico

Se realizaron tres programas de mano, uno doble y dos sencillos tipo tarjeta.

El pérfido oriental, interpretado por Warner Oland,  ya había protagonizado poco antes dos films para Paramount, The Mysterious Dr. Fu Manchu (1929, Lloyd Corrigan) y The Return of Dr. Fu Manchu (1930, Rowland V. Lee), estrenada por aquí como La expiación de Fu Manchú, así que la propuesta no es nada original y, en vista del éxito de estos films, juega sobre seguro.

Programa doble cerrado

Programa tarjeta.

Mientras Paramount hace una apuesta ganadora adaptando a R. L. Stevenson en El Hombre y el monstruo (Dr. Jekyll & Mr. Hyde, 1931 Rouben Mamoulian), -consiguiendo Fredic March un oscar por su memorable interpretación- y a H. G. Wells en La isla de las almas perdidas (Island of Lost Souls, 1933 Erle C. Kenton); RKO triunfa por todo lo alto con King Kong (1933, Cooper & Schoedsack); y Warner Bros lanza dignos productos interpretados por Lionel Atwill como El doctor X (Doctor X, 1932 Michael Curtiz) y Los Crímenes del museo (Mystery of the Wax Museum, 1933) ambos dirigidos por Michael Curtiz, la Metro, ahora sí hace una apuesta del todo arriesgada, contando para ello con la colaboración de su director de confianza Tod Browning, que realiza La parada de los monstruos (Freaks, 1932), film que como es sabido tiene que mutilar tras los primeros pases y que, aún así, termina siendo retirado y cedido a Dwain Esper, que remonta lo que tiene, le pone un prólogo y cambia varias cosas para exhibirlo en el circuito de explotaition. No sería hasta más tarde que sería recuperado y puesto en su justo lugar como una obra maestra.

En esa época el público no estaba preparado para ver a personas deformes reales en la pantalla. Nada de maquillaje, nada de trampa  ni cartón y todo ello proveniente del estudio del glamour…

Aquí pienso que no se llegó a estrenar, ya que aunque se preparó el lanzamiento con cuatro programas de cine impresos en  formato tarjeta, todas las que he podido ver estaban sin letras impresas por el cine en la parte trasera, lo que me hace sospechar de ello. En todo caso durante los años cuarenta circulaba alguna copia por la península, como vemos en la parte trasera de este programa, en el que se especifica que la que se pasó era la original  de Tod Browning con el sello de la Metro.

Programa tarjeta con fotograma de la película.

Programa tarjeta con foto de estudio de Olga Baclanova.

Programa tarjeta con foto de estudio de Wallace Ford.

Anuncio trasero de un programa de los años cuarenta.

Tras esto la Metro tarda tres años en animarse y ya lo hace a lo grande con otros  grandes clásicos: Las Manos de Orlac (Mad Love, 1935 Karl Freund) el primer papel americano de Peter Lorre, secundado por Colin Clive (el mismo Dr. Frankenstein de la Universal) y la cautivadora Frances Drake; y La marca del vampiro (The Mark of the Vampire, 1935 Tod Browning), nueva versión de London After Midnight, con Bela Lugosi en su segunda interpretación de vampiro (aunque en esta ocasión falso).

Programa tarjeta con imagen del film

Programa doble (cerrado), único que se lanzó de este film.

Programa tarjeta.

Programa doble (cerrado)

Al año siguiente lanzan Muñecos Infernales (The Devil Doll, 1936) otro sorprendente  film de Tod Browning con un Lionel Barrymore interpretando un doble papel en la línea del Lon Chaney de The Unholy Three. Tras este título, Metro realiza una versión “Light” de Freaks, Miracles for Sale, dirigida por el propio Browning en 1939.

Programa doble (cerrado), único formato que se imprimió.

La producción de cine fantástico y de terror de la Metro durante los años cuarenta pasa a ser del todo secundaria, más bien inexistente, pero aún así Victor Fleming dirige una nueva versión de Dr. Jekyll and Mr. Hyde, que se estrena en España bajo el nombre de El extraño caso del doctor Jekyll y que cuenta con un trío protagonista de auténtico lujo: Spencer Tracy, Ingrid Bergman y Lana Turner. También produce una versión de El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray, 1945 Albert Lewin) con el siempre perfecto George Sanders.

Programa sencillo.

Programa doble (cerrado).

Programa sencillo.

De ahí no volverán al fantástico hasta la década de los cincuenta realizando una de las obras capitales de la ciencia-ficción: Planeta Prohibido (Forbidden Planet, 1956 Fred McLeod Wilcox) y ya en los sesenta: El tiempo en sus manos (The Time Machine, 1960 George Pal); Las siete caras del doctor Lao (The 7 Faces of Dr. Lao, 1964, George Pal) y  2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968 Stanley Kubrick), film que revolucionó el género.

Programa sencillo de Planeta Prohibido que se estreno aquí mucho más tarde, como se puede ver en el pié de imprenta se estrenó aquí mucho más tarde.

Programa sencillo.

Programa doble (abierto).

Norman Bates cumple años: Los carteles de Psicosis

23 marzo 2010 1 comentario

¿Ya han leido el artículo que mi otra cabeza ha escrito? Bien, ahora les propongo echar un vistazo a los carteles, tanto los utilizados en el estreno como los utilizados durante alguna de sus reposiciones.

Empezaremos por los españoles:

Aquí tenemos el programa y los dos carteles  de cine que se editaron para su estreno, que fue el dos de abril de 1961. En todo el mundo se utilizó una campaña de promoción que recalcaba que una vez comenzada la película, no se dejaría entrar a nadie en el cine, así como la petición, por parte del mismo Hitchcock,  de que no se desvelara el final de la película. También se resaltó el magnífico busto de Janet Leigh aprisionado en las copas de su sujetador blanco pero… aquí en los sesenta no se podía permitir esa osadía. Aunque aún así el cartel me parece fantástico.

Programa español de época.

El cartel es bastante similar al programa. Además de magnífico, ¡Que leches!

Aquí tenemos un cartel poco difundido con la seria advertencia del mago del suspense.

La primera reposición de Psicosis en España fue en agosto de 1971, realizando el cartel el magnífico Mac, aunque en mi opinión el original era bastante mejor en su sobriedad. También se repartió programa de mano, siendo ambos iguales.

Ahora veremos algunos ejemplos de carteleria realizada en Europa:

Cartel belga.

Este cartel italiano de época también me resulta soberbio.

Cartel italiano.

Ahora veremos cuatro ejemplos de los coloristas Fotobustias italianos, que  son las carteleras que se ponen en el vestíbulo del  cine,  y que tienen un tamaño más grande que las españolas. No se pierdan la de Janet Leigh, impensable de publicar en la sacrosanta España de la cruzada.

Y aquí tenemos dos modalidades de cartel italiano pero pertenecientes a la primera reposición. Tiene un diseño de los más setentero pero no deja de ser de lo más poderoso, ¿no?

Cartel alemán.

Cartel inglés (Donde la clasificaron X)

Otro cartel inglés con Hitchcock realizando las advertencias de rigor.

Cartel rumano.

En Checoslovaquia Psicosis se estrenó en 1970 y se realizaron dos carteles promocionales de lo más curiosos, obra de Zdenek Ziegler:

Bueno, y vayamos ya a por los carteles americanos. Para comenzar dos sudamericanos:

Cartel argentino.

Cartelera mexicana.

Y estos son algunos de los carteles y lobby cards americanos.

Cartel autografiado por Janet Leigh.

Lobby cards originales USA.

Y para terminar con los carteles dos pertenecientes a  reposiciones:

Aquí se han comido poco el coco. Han utilizado el cartel original con un «It’s Back» y listos.

En esta reposición la anuncian como completa, en contraste con la que se pudo ver, de forma mutilada, en la Tv. Por otra parte el cartel es del todo explotaition art.

Y para terminar algunos objetos más:

Diseño para video (años 90) con la firma de Vera Miles.

Portada de la novela editada por Plaza & Janes en 1961 (Primera edición española)

Primera edición española de bolsillo editada en 1961 por G.P.

Curiosa postal del Motel Bates:

Parte trasera.

Ahora sabemos porque Hitchcock no sonreía mucho.

Norman Bates cumple años: cincuenta aniversario de Psicosis

Han pasado ya cincuenta años desde la primera vez en que Norman Bates asesinó a Marion Crane en la bañera de una sala de cine.

No asistí a ese estreno, pero sí a una de sus reposiciones en los 70, tendría yo unos nueve años y mi recuerdo más vivo en relación a ese primer visionado es cómo me maravilló la duración exacta del plano en que Vera Miles daba vuelta al balancín para descubrir la momia de la madre.  Duración perfectamente calculada para provocar el impacto en aquellos que, como yo entonces, la ven por primera vez (eso me llamó la atención en vez de asustarme, Serendipia ya apuntaba maneras desde la infancia). Y es que la planificación de Psicosis es una filigrana calculada al milímetro.

Hablar de la planificación como mecanismo de suspense en Psicosis obliga a hablar de la secuencia de la ducha y sus violines asesinos. Siete días de rodaje, setenta posiciones de cámara, y todo para cuarenta y cinco segundos de película.

Hitchcock rechazó el torso artificial que habían fabricado y prefirió usar una modelo de desnudo para rodar un asesinato brutal sin que el cuchillo, evidentemente, llegue a rozar el cuerpo de la muchacha.  Todo es una ilusión del montaje.  Efecto de ilusionista es también el segundo asesinato, el asesinato del investigador Arbogast.  Cuenta Hitchcock en su entrevista con Truffaut que Saul Bass realizó los dibujos para esa secuencia y que llegó a rodarse con ese plan, pero, tras ver los resultados, se dio cuenta de que así no funcionaba: esa subida de la escalera, la ideada por Bass, transmitía la impresión de culpabilidad, parecía que Arbogast fuera un asesino y lo deseado era justo lo contrario.  Hitchcock se sirvió de una sola toma del investigador y cuando este sube el último peldaño eleva la cámara para poder filmar a la madre en vertical y así no darle al espectador la impresión de que se ocultaba deliberadamente su rostro; Hitchcock quiere que el público siga apiadándose de Norman Bates haciéndoles creer en su subyugación a una madre piscópata.  Después, para la caída del detective ya muerto, acudió a otro truco de prestidigitador: en primer lugar rodó con la Dolly el descenso por la escalera sin el personaje; después, en una silla especialmente construida para la ocasión, rodó a Arbogast sobre la transparencia del descenso de la escalera, al actor le bastaba con mover los brazos mientras se movía la silla.

Hitchcock en Psicosis hace magia para dotarla de realismo, por eso la consideraba una película para los cineastas, porque actúa sobre el espectador con los recursos más técnicos del cine. El argumento poco le importaba, poco le importaban los personajes, lo que pretendía era demostrar que los segmentos del lenguaje audiovisual (banda sonora, fotografía, planificación, movimientos de cámara, etc. ) bastaban para hacer gritar al público.  Una auténtica obra de cine en estado puro.

Es por esta condición, la de no explicar nada con elementos extracinematográficos, que es criticada la última secuencia.  Ese epílogo, con la voz en off de la madre sobre un Norman Bates sentado delante de un fondo neutro, mastica una conclusión que al espectador ya se le ha narrado.  Sin embargo, yo sigo mirando esos planos finales, la mosca paseándose sobre el cuerpo de Norman y su monólogo, con cariño, porque, aunque entiendo las críticas, sigo recordando mi emoción infantil ante ese discurso que  ahonda en la locura del personaje.  Y es que, aunque afirmara no haberse preocupado por la construcción de los personajes, estos tienen plena entidad en la película.  Puede, y no es una afirmación, que no se haya profundizado en su perfil más psicológico, en la evolución de sus emociones, pero Hitchcock nos ofrece auténticos arquetipos universales.  Igual que Camus en sus novelas, Hitchcock ha ido más allá del relato para crear un mito que penetra en la esencia de la locura.  En un crescendo pasa por todas los grados de la obnubilación de la mente: desde el transtorno más pasajero de la angustia ante una situación que oprime y no hace dudar de la ejecución del delito y la posterior tensión de la culpa en el caso de Marion, a la obsesión por el dominio y manipulación de los demás en la madre, hasta llegar a la piscopatía de Norman.

Hitchcock nos lleva a recorrer el paisaje de la turbación mental de la escisión entre lo racional y lo perverso, pero pese a todo su cálculo en la planificación no lo habría conseguido sin las magistrales notas de Herrman; escuchar ese score a oscuras y cerrando los ojos nos provoca el desasosiego de perdernos en los recovecos del delirio.

Psicosis es uno de los mejores ejemplos para demostrar que la banda sonora no es algo accesorio sino que se imbrinca en la imagen dotándola de plenitud narrativa. Basta con ver la secuencia de la huida de Marion en coche bajo la lluvia, que es un auténtico segmento de cine mudo, primero sin la música de Herrmann y después  con sus notas pautando la acción, para comprobar que es la música la que nos introduce en el estado mental de la joven, permitiendo así la identificación con ella, y la que nos cautiva e inmerge en la trama y su suspense.

Cincuenta años después Psicosis sigue siendo rabiosamente moderna e inalcanzable, no sólo por sus secuelas, sino también por ese experimento de Gust Van Sant de repetir su rodaje plano a plano.  La mano del artista es la que da grandeza a la obra y Hitchcock realizó auténticas películas de autor sin necesidad de abrumar a los espectadores con obras crípticas y sin renunciar al género que además revoluciona con Psicosis haciendo nacer el terror moderno.  Su obra nunca dejará de ser una lección de cine con mayúsculas ni dejará de arrobar a todos aquellos que disfruten de sus películas por primera vez. Les dejamos con Mr. Hitch, que les dará un tour preliminar por la casa de Norman.