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Archive for the ‘CINE FANTÁSTICO Y DE TERROR ESPAÑOL’ Category

Paul Naschy: los años de hierro.

9 julio 2012 2 comentarios

Los siguientes videos, que nos han sido amablemente cedidos, constituyen un testimonio de una época, la de los noventa, en la que Paul Naschy no vivía sus mejores momentos. Algunos de ellos han permanecido inéditos hasta ahora, y en ellos podemos ver a Naschy presentando su homenaje en la Filmoteca de Madrid o en una viva entrevista sin cortes en la que el actor habla sobre el cine fantástico español y narra el difícil momento personal que vivía.

Unos momentos duros que afortunadamente remontó.

A mediados de los años noventa la vida y carrera de Paul Naschy  dio varios reveses. Diez años antes y tras el esplendor del género fantaterrorífico español durante los años setenta,  el actor vivió uno de sus mejores momentos con los rodajes realizados en Japón, mediante los cuales pudo realizar un buen número de películas, series y reportajes. Pero todo terminó, y de nuevo en España tuvo que enfrentarse con una sequía de contratos y una situación laboral totalmente adversa. El aullido del diablo (1988) se convirtió en una experiencia casi traumática que no llegó a estrenarse salvo en un canal televisivo en una hora intempestiva. Para postre, la década de los noventa comenzó con un ataque al corazón del que pudo salir gracias al constante apoyo de su familia.  Después de varias colaboraciones y films menores, en 1993   La noche del ejecutor, un film sobre justicieros urbanos, tampoco pudo verse en condiciones y los noventa continuarían anodinamente para Paul, a pesar de que es recordado y homenajeado en el extranjero (Londres) e incluso España, donde recibe la medalla de honor del Círculo de Escritores Cinematográficos y es homenajeado por la Filmoteca Nacional, que proyecta un extenso ciclo dedicado a él con títulos como La noche de Walpugis, El retorno del hombre lobo, El caminante, El jorobado de la morgue, El huerto del francés o El espanto surge de la tumba.

Afortunadamente en 1993 sale a la venta un libro que habla del cine de terror realizado en España, teniendo como icono a Naschy y escrito por Adolfo Camilo Díaz.

1994 no fue un año especialmente productivo para el director y actor en cuanto a producción cinematográfica, pero al menos pudo comenzar su andadura con el Festival de Cine Fantástico de Burgos, implicación que tuvo corta duración. Poco después la situación laboral le sumió en una depresión de la que afortunadamente pudo resurgir. Licántropo (1996, Francisco Rodríguez Gordillo), fallido retorno a las salas de exhibición de Waldemar Daninsky, volvió a demostrar, a pesar de todo, que Naschy continuaba en forma. Y si bien el film no fue del agrado de todos (comenzando por el mismo actor) sí consiguió volver a ponerlo en la palestra.

Después vinieron homenajes y rodajes en Estados Unidos y la revalorización de Naschy por parte de los que nunca le abandonaron: sus fans.

Los últimos años del actor fueron ricos en experiencias: una autobiografía; rodajes como el de School Killer (2001, Carlos Gil), Rojo Sangre (2004, Christian Molina) y La herencia Valdemar (2010, José Luis Alemán) ;la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes; DVD’s que recuperaban lo más granado de su obra; el reconocimiento del Festival de Sitges  y  todo ello sin olvidar su aportación al mundo de cómic junto a Javier Trujillo, que acercó al actor a nuevas generaciones de fans, sin olvidar la magnífica biografía  La Máscara de Jacinto Molina de Ángel Agudo, resposable también del documental El hombre que vió llorar a Frankenstein. En resumen, un conjunto de experiencias que hicieron más llevaderos los últimos años de un actor que estuvo prácticamente en activo hasta su último suspiro.

LOS VIDEOS

Los he incluído a pesar de las deficiencias de sonido e imagen. Sin duda el que contiene la entrevista es el más interesante, además de ser el más completo tecnicamente.

PRESENTACIÓN DEL CICLO EN LA FILMOTECA DE MADRID (1993)

Presentación ciclo en la filmoteca dedicado a Paul Naschy 1993) from Proyecto Naschy on Vimeo.

MESA REDONDA (1993)

ENTREVISTA (1994)

Entrevista a Paul Naschy (1994) from Proyecto Naschy on Vimeo.

Únicamente queda agradecer a la persona que nos los ha cedido amablemente la atención tenida con nosotros.

Pilar Alcón: De El retorno del hombre lobo a Conan el bárbaro, pasando por otros rodajes

4 julio 2012 4 comentarios

Sin lugar a dudas El retorno del hombre lobo (1981) es una pieza capital en la carrera de Paul Naschy. Por medio de esta obra su director, guionista y actor pudo por fin hacer el homenaje que su personaje, Waldemar Daninsky, y sus seguidores se merecían. En ella actuaba nuestra protagonista, Pilar Alcón, una actriz multidisciplinar y mucho más que una cara bonita. Intérprete de teatro, cine, televisión y comedias musicales, compartió cartel con los más reconocidos actores y actrices españoles, debutando en el cine con su personaje en El retorno del hombre lobo. Con ella vamos a recordar el rodaje de este film y de paso repasaremos los avatares de  su amplia carrera, que incluye muchos títulos interesantes, entre ellos uno que le llevó a recibir un mandoble del  mismísimo Schwarzenegger: la magnífica Conán el bárbaro. También formó parte del film de culto de Piquer Simón Mil gritos tiene la noche en un papel sin diálogo pero presente en todo el film, ya que era… la chica del puzzle.  Pero…

COMENCEMOS POR EL PRINCIPIO

Pilar Alcón nace en San Martín de Pusa (Toledo) y ya desde bien pronto demuestra la vocación que marcaría su vida: sería actriz: » Desde que era un cría de 12 años participaba en los teatrillos y obras que se hacían para fin de curso. Siempre se me dieron bien esas cosas, de hecho me cuenta mi mamá que con solo un año me ponía a bailar sin casi tenerme en pie cuando la gente me lo pedía, así que esta claro que se nace. Entré en este mundo por casualidad. Yo me casé muy joven, con solo 17 años, porque mi ex, que me llevaba 8 años me dejó embarazada. Yo estudiaba magisterio pero termine casada…  (…) me hablaron de una obra que se estaba preparando en Madrid y de la que hacían casting. Allí me presente y asi empezó todo: teatro , comedias musicales y… cine».

Respecto a la pregunta típica, preferencias entre el teatro y el cine, Pilar lo tiene claro:  «Pues a esta pregunta típica la respuesta es también típica: ambos. Cada cosa tiene su forma de hacer. El teatro para el contacto directo con el publico (esa sensación es única) y el cine es más para otras sensaciones. En el teatro no hay «corten»… «repetimos»… se és o no se és. Pero el cine es más variado y divertido: exteriores, cada dia una escena nueva… De revista solo hice una en el teatro Calderón de Madrid, por que quería saber de esa experiencia laboral. Fui primera vedette con mi gran amigo Pepe Ruiz. Quería saber si era difícil moverse con esos adornos de plumas tan pesados, y si sabía cantar en directo, sacar a un espectador y provocar esas situaciones simpáticas para todo el público. En fin,  un sinfín de materias interpretativas que en comedia musical o vodeviles no se daban. Así que en resumen básicamente soy actriz de teatro. He hecho musicales, vodeviles con Osinaga y Arturo Fernández, teatro clásico… un sinfín».

Pero su espectacular físico pronto llama la atención y tras el teatro, el papel con el que debuta en el cine es en…

EL RETORNO DEL HOMBRE LOBO

«Yo estaba haciendo una obra en el teatro Alcázar de Madrid donde tenía un papel bastante bueno en una obra dirigida por Montesinos, y me vio un representante que me llevo a ver a Naschy. Y  fui aceptada. Dicho esto me tomaron el pelo -firmó este representante el contrato- y nunca vi un duro por esa película. Aquel señor, Cesar Bonet, me perjuraba que el tampoco había cobrado, pero  le dejé al cabo de unos años por que no veía buena labor. En los despachos era yo la que peleaba por mis derechos y él no me buscaba buenas peliculas sin destape. Preferí pasados unos años  ser yo misma la que me representase, y me fue mejor. Luego supe que los representantes casi te venden por lotes. Así que fue una buena decisión.

La noche del hombre lobo era el titulo del guión que me dieron para estudiar. La primera escena que rodé creo que fue en la que me colgaron…¡Vaya tela! Nueva en el rodaje y me dejé hacer…casi me quedo sin piés. Me pusieron una atadura en los tobillos para colgarme boca abajo e  hicieron mal la sujeción y me dolía terriblemente. Como yo no queria que por mí cortasen la escena, aguanté como una jabata  y mucho rato y encima los demás se equivocaban mucho jajajajaja. Cuando me descolgaron se echaron las manos a la cabeza de como tenía los tobillos. ¡Qué malos los de atrezzo o quien cñ  hiciese la atadura!. «¡Quien cñ ha hecho esto tan mal!» gritaba Paul…..

Ni siquiera me doblé a mi misma, porque aunque soy de teatro ni me lo preguntaron. Era una total inexperta en este mundo y me hicieron de todo. Llevaba pocos meses en la profesión de actriz y  era como un bebé , inocente , bondadosa..¡¡ TONTA!!

Por si eso fura poco, durante el rodaje tuvo que rodar un buen puñado de escenas rodeada de ratas, aunque afortunadamente » no tengo fobias a ningún animal. Ni a las ratas. ¡Soy una mujer diferente!  jajajajaja».

Pero por suerte el ambiente de rodaje era bueno: «Si había buen ambiente . Había oído que Paul Naschy era el único actor que había hecho una transformacion en el cine español, luego hubo más, pero él fue el pionero. Era genial en todo, de verdad. Paul Naschy no solo era bueno en su trabajo de actor,  de director era igual de bueno». También coincide por primera vez con Azucena Hernández, una prometedora actriz que vería truncada su carrera por un desgraciado accidente de tráfico: «¡Pobre mía, que mala suerte! Es encantadora,  una niña adorable»

Pilar acudió al estreno oficial del film, donde también pudo verse a sí misma como vampira: «Cuando me matan de vampira me aplaudieron todos los que estaban allí, porque para ser la primera vez que moría asi por la estaca (en realidad la Cruz de Mayenza), las convulsiones si te fijas en la peli son geniales». Y realmente así es, denle un repaso a la película y verán que queda más que bien. También en una escena recibe un bofetón de Silvia Aguilar al  pasar un ataque de histeria tras ser atacadas por unos bandidos (entre ellos David Rocha en un minúsculo papel). Tal y como me confirma Pilar, el bofetón queda tan real porque se lo propinaron de verdad.

OTRAS PELÍCULAS

Debido a la época y a su espectacular físico, a Pilar pronto le ofrecen papeles en los que tiene que mostrar su cuerpo desnudo: «El tema desnudos.(…) Como mi cuerpo aún habiendo ya parido cuatro bebés era de impresión por mi afición al deporte, pues me lo ofrecían continuamente, y yo personalmente no doy importancia a eso. Si no había escenas fuertes,  que nunca acepte. De hecho antes de entrar como profesional del mundo del teatro, televisión y cine,  en las playas de Vacas con mis hijos nos bañábamos en tanga y nunca considere ni eduqué a mis hijos dando a esas partes del cuerpo más importancia que otras partes como la cabeza, los oídos, las manos…etc jajajajajaja».

Pilar pronto pasa a interpretar papeles en populares comedias de Mariano Ozores, compartiendo reparto con actores como Fernando Esteso, Rafael Alonso, Florinda Chico  (El Soplagaitas, 1980), Andrés Pajares, Juanito Navarro, Antonio Ozores (¡Qué gozada de divorcio! 1981, Brujas Mágicas 1981) o junto a  José Luis López Vázquez y Jesús Puente (Los presuntos, 1986): «Sí, empecé compartiendo con los grandes de la época. Era buena trabajando (modestia aparte) . Muy profesional. Y además de tener la calidad que da el teatro, nunca me tuvieron que doblar, es más, me contrataban para doblar a otras. Del rodaje de La momia nacional (1981, José Ramón Larranz),  recuerdo las gracias de los actores cómicos entre escena y escena. Sus bromas contínuas y el buen clima que creaba su director».

Con Álvaro Sáenz de Heredia inicia una relación profesional que se extiende en varios títulos: Freddy, el croupier (1982), film que incluye en su reparto a caras tan dispares como Bigote Arrocet o Ana Obregón. Policía (1987) con, además de Obregón, Emilio Aragón y ya en 1990, Aquí huele a muerto, donde coincide de nuevo en el reparto tras casi 10 años con Paul Naschy. Finalmente rueda con el director Una chica entre un millón (1994).

«Fredy el croupier fue un rodaje muy agradable, pues tanto su director como Bigote son personas muy profesionales y cordiales a la vez. De la película Policía puedo contar que estaba haciendo teatro de gira con Paco Arévalo y Manolo Cal y tuve que hacer muchos kilómetros para rodarla. Estábamos por el sur haciendo gira, terminaba de trabajar y a viajar de noche para llegar por la mañana,  a eso de ocho,  al rodaje. Rodar sin domir (las ojeras venían muy bien al personaje,  la mandamás del trafico de cocaina, mala a rabiar), terminar la secuencia y de vuelta para llegar a la función de tarde en el teatro.

Aquí huele a muerto fue un rodaje muy, muy sacrificado. Yo estaba haciendo gira con Arturo Fernández y me ofrecieron este papel, que consideré un reto, porque era la primera mujer que en el cine español iba a hacer una transformación. El primero que lo habia hecho era nuestro Naschy, así que di los 15 días en el teatro para poder enseñar y ayudar a la nueva a aprender mi papel, que era principal,  aunque no era mi obligación. Lo exigido es dar 15 días antes de irte para que el jefe, en esta caso Arturo, que era el productor además de actor en la obra,  buscase una sustituta, pero yo siempre fui así en mi trabajo. Una vez enseñado mi papel a la nueva me incorporé al rodaje que fue tremendo. Si has visto la pelicula verás que la transformación esta muy conseguida. De hecho Álvaro y yo hablamos de como hacerlo, y la idea fue mía. Le dije que por qué no utilizábamos el mismo efecto que el del vídeo Thiller,  de Michael Jackson. Y se hizo en muchas fases de maquillaje, no solo una. Es decir, se ponía algo, se rodaba,  se ponía otra fase, se rodaba… y asi la última fase llevó más de seis  horas de maquillaje. Y con esos dientes (…)  tan enormes que una vez puestos no podía ni tragar saliva … ¡vamos! un esfuerzo tela,  pero el papel lo merecía. He sido en la historia del cine español la primera en hacer una transformación, y ademas un papel con dificultad, pues solo podía interpretar con los ojos. Todo un reto. Y además coincidí con Naschy,  el director que me dió la alternativa en el cine.

(Aquí tienen esa transformación si echan un vistazo a partir del minuto 1.58)

Una chica entre un millón,  otra de Álvaro, se rodó en la Gran Via de madrugada, y mi papel era cortito. Pero yo a Álvaro siempre le decía que si , sin importarme si era más o menos largo. Las actrices por muy corto que sea su papel si eres buena se ve. Recuerdo lo terriblemente mala que era la protagonista. Si no repetió una frase que tenía cincuenta veces… se decía que era la «amiga»de alguien. Yo le daba la replica de la escena, hablaba un montón  y ella tenía que decir una frase. Y nada, no había forma de que lo dijese poniendo una expresion creible. Al final dijeron: ‘Bueno, la doblamos’. Jajajaja.

De Los líos de Estefanía (1982, Augusto Fenollar) recuerdo al gran Narciso Ibáñez Menta. Me tenía mucho cariño y nos pasábamos las horas de espera haciendo unas risas. Ya estaba muy mayor, pero era muy tierno y cariñoso».

Interpreta más  comedias, como Un rolls para Hipólito (1982, Juan Bosch) o Si las mujeres mandaran o mandasen (1982, José María Palacio) donde comparte reparto con actores y actrices de la talla de Amparo Muñoz, Rafaela Aparicio, Alfredo Landa

«Un rolls para Hipólito es una de esas peliculas típicas de la época. Muy blancas a  pesar de que las mujeres muestran los pechos. Son películas a mi modo de ver como las obras de teatro que yo hacía, vodeviles… divertidas. De Si las mujeres mandaran o mandasen tengo una anécdota preciosa. Yo hacía de dueña de un local de alterne pero de chicos «putos» ¡jajajajaja! era todo la revés de lo que era lo habitual en la sociedad, y era un poquito lesbiana además. Estaba en la barra de mi local con una mujer (una actriz mexicana de la que no recuerdo su nombre), la gastaba una broma sutil tirándole los tejos e intentado darla un cachete en le culete, y ella me daba un corte fuerte y me quedaba tan cabreada que el camarero, al otro lado de la barra, me decía «esa no traga, patrona», y yo le tenía que dar un puñetazo en la boca diciéndole  «pero tu si», bueno, pues con el dire ensayamos mucho por que  sé lanzar los puños de boxeo muy bien (otro más de mis muchos aprendizajes para mi profesión , como maquillaje , peluquería, montar a caballo, deportes de agua, etc. Un sinfín de materias). Lo medimos al milímetro para que quedara bien, y se  dijo al de figuración que fijase bien el sitio al movimiento para que quedase real. Yo le dejaba el puño justo rozando la boca, pegado a sus labios. Esto lo repetimos ensayando mucha veces. «¿Ya lo tienes?» le dijo el director… ¡ pues el actor se movió en el rodaje y le partí el labio! Así que sí que quedó muy real la escena. Sangró».

EL RODAJE DE CONAN EL BÁRBARO

«Yo estaba haciendo una comedia musical en el  teatro de Martín de Madrid, que ya no está, donde se cantaba y bailaba en directo en cada función,  y allí un representante me vió y me ofreció hacer algo en la pelicula Conan el bárbaro (1982, John Milius). El rodaje coincidía con las dos funciones, pero me dieron permiso para ausentarme un dia … ¡el dia que librábamos! y así me llevaron a las afueras de Madrid donde John Milius tenía unas enormes tiendas de campaña del tamaño de medio campo de fútbol, donde habían ubicado maquillaje, las duchas  y las zonas de descanso de actores y figuración.

Pilar tras recibir el espadazo (arriba) de Arnold.

Mi escena, que consistía en principio solo en salir de pasada en la bacanal, se amplió una vez me vio el director:  yo me levantaba borracha, iba hacia Arnold, me daba un tajo con su espada, y yo caía de bruces contra el suelo. Me salió muy bien. De hecho el especialista en efectos caidas me felicitó por hacerla sin necesitar sus indicaciones.

Fue un rodaje totalmente extraordinario para lo que yo habia vivido en los españoles. Si te preguntas por qué te diré las razones: primero porque los medios era grandiosos, seis cámaras rodando cada escena desde muchos ángulos diferentes. Y también por  la forma en la que ruedan los americanos. Ponen la misma música que luego irá en la escena de la película, y es genial porque te sitúa mejor a la hora de interpretar. Esta misma forma de rodar la viví en otra coproducción con Estados Unidos, Escarabajos asesinos.

Conocí a Arnold,  si. La verdad es que tuvimos una gran amistad que surgió de una manera muy mágica a raiz de la escena brutal de mi muerte. Nos vimos otro dia. Arnold en aquellos dias era un hombre muy dulce y atento metido en ese enorme cuerpo que realmente impresionaba. Yo, que mido 1,65 de estatura, mi cabeza le llegaba a mitad del pecho y  su brazo tenia el mismo grosor de mi muslo…¡impresionante! Pero dulce, muy dulce y muy crío».

MÁS PELÍCULAS …

Vuelta a comedias como Los autonómicos (1982, José María Gutiérrez Santos) con Antonio Ozores y Juanito Navarro y con el díptico Le llamaban JR y JR Contraataca de Francisco Lara Polop, con Pepe da Rosa y Antonio Garisa, entre otros.

«Los autonómicos era una de esas películas de humor con dosis de destape, como correspondía a la época. Como ya he dicho para mí sin problemas, porque  en mi vida de mujer casada y con hijos, el desnudo en la playas era algo natural. Antonio y Juanito eran grandes amigos y trabajé en muchas con ellos. Gente maravillosa. Las de Jr. eran muy divertidas y estaba encantada de hacer de cuñada de la mala jajajajaja (Sue Ellen creo que se llamaba)».

Pilar Alcón también forma parte del reparto de coproducciones con USA, violación y venganza (1983, José Luis Merino) coproducida con  Alemania o Escarabajos asesinos (1983, Steven Charles-Jaffe), con Estados Unidos. Además de rodar con Amando de Ossorio el último film del director, Serpiente de Mar (1984)

«El título original de la coproducción con Alemania era La hora de Susan White,  pero decidieron poner algo mas comercial , ya sabes… USA, violacion y venganza. Esta película fue un gran trabajo y  disfruté mucho. Tuve que correr con tacones de aguja. De hecho en la persecución con el  jeep es increible a la velocidad que corro. Parecía que estuviera rodada a cámara rápida. Y para nada. Fue un bonito trabajo y mi primer papel protagonista cuando solo llevaba menos de una año en la profesión. En España tuvo una mala distribución, lástima, porque era espectacular y podía haber hecho despegar mi carrera y darme proyección. Pero en Alemania fue todo un éxito.

En Escarabajos asesinos me transformo en un cerdo, y bastante grande, por cierto. Para poder hacerlo más real yo estaba en un doble fondo, allí me introducía debajo de su cuerpo para así poder sacar la cabeza y los brazos,  por que al cerdo lo vaciaron sin romperle su piel, para así yo poder enfundarme la parte alta del cuerpo del cerdo a modo de camiseta. Luego unos hilos invisibles me enfocaban cuando moviese sus patas ¿curioso no? Mientras rodábamos,  al igual que en Conan, sonaba la misma música que luego se escuchaba al verla en los cines».

En Serpiente de mar,  Pilar tiene ocasión de rodar con el gran actor Ray Milland: «Mis recuerdos de él son maravillosos. Fue encantador conmigo. Una experiencia maravillosa,  sin duda».

El señor de los llanos (1987, Santiago San Miguel)  es un film que se rodó parcialmente en Venezuela, compartiendo reparto con el recientemente fallecido Juan Luis Galiardo y con Maribel Verdú:  «El rodaje fue accidentado por que la película se rodaba en mitad de la selva venezolana. (…) En  aquella zona habia guerrillas con peligro real de que nos atacaran, así que  teníamos en todos los rodajes protección. En la fotografía me podeis ver con los militares que se encargaban de ello  y yo me puse un mono militar para hacer la gracia. Pero  la custodia diaria era real para evitar un ataque. Cuando nos marchábamos  los sindicatos nos hicieron boicot,  y en el aeropuerto estuvimos a punto de no poder salir … Además, sufrí una caida aparatosísima a caballo durante el rodaje y el caballo y yo dimos una vuelta de campana. Pero no nos hicimos daño ninguno , mi forma física en aquellos días era perfecta».

EL TRABAJO EN TELEVISIÓN

«También en televisión he hecho trabajos interesantes. La última serie que hice tuvo tanto éxito y  audiencia y que conforme terminaron los trece capítulos, se volvió a emitir. Te hablo de Quién da la vez (1995),  con José  Sacristan y dirigida por Vicente Escrivá. Con este director hice dos más por que le encantaba mi trabajo : Manos a la obra (1998) y Este es mi barrio (1996-97), otra vez con Sacristán.

 

El rodaje de Quién da la vez coincidió con la pérdida de  mi hijo a los 24 años. Pero continué rodando con mi hijo recién enterrado. Si ves la serie mi trabajo es espectacular, además, tengo la anécdota de que el día del casting para el papel (de una mexicana)  pensé que conociendo como son los directores, que les gusta que se lo des todo hecho y para competir con actrices de más renombre que yo, tenía que preparar algo especial, así que aparte de  decir la separata que me habían mandado para la prueba, dias antes me estuve visionando canales mexicanos. Así cogería perfectamente el acento. Y  para más detalle fui totalmente atrezada , maquillada , peinada (ya te dije que he estudiado de todo eso) y vestida. Es decir, lista para rodar. Y claro, el director  me escogió a mi  ¡Y eso que mis rivales tenían mucho más nombre!

Cuando ya rozaba el éxito sin ayuda de nadie, mi hijo Manuel se me fue de un manera muy traumatica. Estaba yo preparando lo de su boda,  pues él estaba en Tenerife y como nació en Madrid los papeles se los estaba pidiendo yo. Pero encontró encamada a la novia con otro, se le fue la cabeza y se tiro de un sexto piso. Esto me hizo entrar en una depresión profunda que duró muchos años. Me encerré en mi casa y no atendía ni teléfono ni nada».

Pero Pilar ha seguido adelante. Y después de ponerse al día con las nuevas tecnologías ha vuelto a  vuelto a entrar en contacto con amigos, fans y compañeros actores desde su facebook: «Los de mi época ya no están y los jóvenes no creo que me conozcan. Pero aunque no me he propuesto volver conforme están las cosas, ojalá algún productor me ofreciese trabajar sabiendo quien fui y poniéndome como colaboración especial».

Amando de Ossorio: la entrevista perdida

19 junio 2012 4 comentarios

la-noche-del-terror-ciego-spanish-movie-posterSin duda Amando de Ossorio es uno de los directores más queridos por los amantes del Fantaterror. Su obra se revaloriza más allá de los films de templarios que le dieron fama internacional,  y en todo el mundo se lanzan lujosas ediciones de sus películas.

Una persona nos ha cedido esta entrevista filmada en la que el director nos habla de todo un poco y muestra sus pinturas, además de efectos especiales de sus films. Una delicia en estado crudo que estamos muy orgullosos de poder compartir.

Gallego, autodidacta, escritor, pintor y responsable de efectos especiales , realizó todo tipo de cine, pero con especial predilección por el terror y la fantasía,  creando unos personajes que parecían enraizados en nuestra cultura. Un mito totalmente autóctono, aunque mezclaba en sus guiones ideas sacadas de clásicos como el  holandés errante, Lovecraft o la leyenda germana de Lorelei.

Su primera incursión en el género fue con Malenka, la sobrina del vampiro (1969), una coproducción con Italia en la que contó con la colaboración de una todavía apetitosa Anita Ekberg . Lamentablemente Boris Karloff quedó finalmente fuera del proyecto. Esta primera experiencia en el cine de terror no acaba de ser del todo convincente al mezclar comedia chusca y sonrojante. Pero alcanza un buen nivel del producción.

22658479A continuación vendría la primera entrega de la serie que le daría la fama: La noche del terror ciego (1972), que aunque tenía pinceladas del todavía reciente film de Romero,  era novedoso  al introducir una mitología como la de los templarios, que se desarrollaría durante tres largometrajes más: El ataque de los muertos sin ojos (1973), El Buque maldito (1974) y La noche de las gaviotas (1975). Pero no hay que pensar que estas secuelas son meras repeticiones de la original ya  que, sobre todo las dos últimas,  aportan interesantes novedades argumentales a sumar a la mitología de los templarios.

Pero no se detiene aquí la producción terrorífica del director, que seguirá mezclando buenas dosis de sangre, gore y erotismo en  films como Las garras de Lorelei (1973), La noche de los brujos (1974) y La endemoniada (1975),  en los que cuenta con suculentas actrices de la época como Helga Liné, Silvia Tortosa, Loreta Tovar, Bárbara Rey, Kali Hansa o María Kosty, que se sumaron a las protagonistas de sus films templarios, encabezadas por la deliciosa Lone Fleming, además de  Esperanza Roy, María Perschy il_fullxfull.1352408918_1i2no Blanca Estrada, entre otras. Todas ellas en unos films que conocieron dobles versiones para el extranjero con imágenes más picantes y más bien castos desnudos.

Ya en 1984 rueda su último film de terror, y también de su filmografía, Serpiente de mar. Esta entrevista se realizó en 1993, pocos años antes del fallecimiento del director en 2001. Como puede apreciarse en la entrevista, el director no dejó de escribir y maquinar proyectos que, lamentablemente nunca se llegaron a materializar. Incluso le dice al cámara como debería rodar las imágenes que hace de su estudio, de sus pinturas e incluso de una máscara de templario que… vaya usted a saber donde habrá ido a parar.

 

Untitled from Proyecto Naschy on Vimeo.

De Carla Dey a Carmen Serret: un viaje por el cine «S» y de terror de los ochenta

19 mayo 2012 5 comentarios

El denominado cine clasificado «S» que «por su temática o contenido pudiera herir la sensibilidad del espectador» nace para proteger al españolito y advertirle de que lo que se disponía a ver era algo diferente a lo que se le había  acostumbrado durante los cuarenta años anteriores.  El público demandaba ver lo que la dictura y sus organismos  le habían prohibido durante tanto tiempo y que habian podido atisbar algunos viajando a Perpignan, donde cada fin de semana podian verse cosas que, en nuestras salas estaban más que prohibidas o en el «mejor» de los casos, cortadas. Así que en 1976, con el caudillo enterrado bajo una enorme losa, comienza una tímida apertura en la que se suprime la censura previa en los guiones  que da paso al año siguiente a la abolición de la censura, pero como ya se estaban estrenando films que podrian espantar a los de siempre, como es el caso de El último tango en París (1972, Bernardo Bertolucci) o varios ejemplos del castizo «destape», que encumbró a recordadas divas como Agata Lys, María José Cantudo o Barbara Rey,   se decide  crear una nueva clasificación, la «S», que engloba tanto films políticos como de terror,  pero muy especialmente eróticos. Primero con el estreno de producciones foráneas como es el caso de las primeras en estrenarse en enero de 1978, Emmanuelle (1974, Just Jaeckin)  y Emmanuelle II, la antivirgen (1975, Francis Giacobetti). En cuanto a producción española, la primera película  que recibió tal clasificación  fue Una loca extravagancia sexy (1978) de Enrique Guevara, y la última en recibirla No me toques el pito que me irrito (1983) de Richard Vogue (que no es otro que el amigo Ricard Reguant, que ya nos contó parte de sus batallitas en esta entrevista).

Pronto ven los avispados productores españoles que se trata de un buen negocio, ya que cualquier film, por malo que fuera, por el hecho de tener una «S» colgada en su cartel parecía interesar mucho y dar substanciosas prevendas, además de recibir su subvención, tal y como explican Joe Krankol y Tomás Pérez Niño en el libro E»s»paña erótica:  «Los productores y directores españoles  podían acogerse a la ayuda oficial que representaba el 15% del rendimiento bruto en taquilla, así como a los créditos cinematográficos. Las «S» recaudaban como media unos más que aceptables 30 millones de pesetas (…)»

Así que a partir de 1980 los productores españoles se meten de lleno en el género, destacando sobre todos ellos el avispado Ignacio F. Iquino, que con el exito La caliente niña Julieta (1981) abre el portón a otros directores como Carlos Aured o Jesús Franco que ven una forma de seguir rodando y tener mercado, así como a otros directores y actores que debutan con unos filmes de rodaje veloz, poco presupuesto y  guiones picantes que mezclan comedia o terror con erotismo, mezclas de géneros que hacían más digerible este tipo de cine a las sufridas (o no) esposas a las que su marido llevaba al cine (por aquello de poner en práctica lo visto…) Pero en 1982 el filón termina cuando Pilar Miro decreta el final de esta clasificación y la puesta en marcha de las salas X. El cine S sigue en vigor durante unos pocos años más, concretamente hasta 1985, cuando se estrena el último film con tal clasificación, La mansión de los muertos vivientes de Jesús Franco, en el que ya predomina el terror. A partir de entonces este lucrativo negocio, que por supuesto daba mucho trabajo, se viene abajo dejando un total de 425 filmes con la clasificación «S»,  de los que 285 eran extrajeros y el resto españoles o realizados en régimen de coproducción.

CARMEN SERRET ERA UNA JOVEN ACTRIZ DE ESA GENERACIÓN:

«Desde que era una niña adoraba el cine. Cuando me preguntaban que quería ser de mayor siempre respondía «ACTRIZ». Iba a un colegio de monjas y eso no les gustó nada,  hasta el extremo de que me invitaron a que dejara el cole. Tenia por entonces 12 años.

Mi madre fue Vedette de revista y estaba muy relacionada con ese mundo aunque ya no ejercía. Su nombre artístico era Carmen Duwal. Trabajo con Aladi, Mari Samtpere, Paco Martinez Soria, etcétera, y Paco en una baja de la obra «Guardame el secreto Lucas» me hizo una prueba para sustituir a la que hacia de hija suya. Le gusto mucho mi interpretación y trabaje con él 10 meses.

Me apunté en la agencia de Marta Flores, donde al poco tiempo me propuso hacer un papel casi de figuración en Viriato, de José Antonio de la Loma.
Marta Flores me llamó para una prueba con Iquino, me vió, me hizo leer unas frases y me dijo: ‘Carmen Serret no es comercial, te vas a poner otro nombre, pensaré y te lo diré’. Yo me quedé alucinada, me comentó sobre los desnudos y que se tenian que hacer para hacer cine en la época en la que estábamos. Me lo pensé mucho antes de aceptar. Al final dije que si, y  cuando firmé el contrato me dijo, ‘¿que te parece Carla Dey?’ Bueno, no me pareció mal y con este nombre me quedé. Seguro que ahora no se cambiarían los nombres como antes, pero me acostumbré y hasta me sonaba muy bien».
A partir de entonces Carmen (ya Carla) entra en el desquiciado mundo del director catalán Ignacio F. Iquino, un prolífico artesano todo-terreno que había organizado una importante productora y que poseía un buen olfato para hacer negocio. En activo desde los años treinta en el cine y el teatro y tras rodar todo tipo de género, se apuntó al destape y poco después produjo un buen número de películas » S» eróticas. Tenía proverbial fama de, digamos, ser ahorrativo durante sus rodajes:
» ¡¡¡Pues si, era muy tacaño!!! Era un personaje raro, especial. El ‘cámara…¡Acción!’, no existía. Su paso a entrar en escena era «Y…» Ahorraba hasta en frases (jejejeje).
Recuerdo al ayudante de Dirección, Sr. Liza, que era impresentable, nada amable, con muy mal carácter y pegaba broncas por todo.
También recuerdo un día que tenia una escena y me dió un ataque de risa que no podía parar. La cara de Iquino era un poema. Se enfadó, pero su enfado aun me hacía más gracia……Total, no pudimos rodarla hasta que rodaron otra escena en la  que no estaba yo….
El cine clasificado «S» no  me gustaba nada, según que escena me costaba rodarla y lo pasaba mal, pero era la opción mas rápida para introducirte en este mundo. Muy duro al momento de rodar erótico y muy bien cuando eran escenas normalitas. Pero lo pase bien viendo como se rodaba una película: maquillaje, compañeros, compañeras…..Adoraba y adoro el cine.  Me mentalice y pensé en todo lo bueno que podía aportarme lo que estaba haciendo. Quizás estaba muy impaciente y tendría que haber esperado otro tipo de películas, que pocas, pero las había sin ser «S».  Además, hay mucha gente inculta de cine que confunde «S» con «X». Y has de dar muchas explicaciones.
Con mi madre no hubo ningun problema. Mi padre había fallecido y él no lo habría aceptado.
Es más,  he tenido problemas con los años, como en el caso de mi actual marido. No le ha gustado nada y he recibido por su parte algún que otro comentario desafortunado. Es difícil dependiendo tu mentalidad entender según que cosas.
Carla Dey debuta en un papel sin acreditar  con Iquino en La desnuda chica del rélax (1980), y con Inclinación sexual al desnudo (1981) ya entra de lleno en la “troupe” Iquino, con papeles más destacados. El film parece ser era de los más atrevidos de la época, mejor rodados y que además obtuvo una más que importante recaudación (35 millones de pesetas):
«Lo pase genial, conocí mucho mejor a Concha Valero, y nos hicimos muy buenas amigas. Estaba Victor Guerrero, que también llegamos a ser buenos amigos y mantenemos esa amistad.
¡¡¡El rodaje duraba unas 3 semanas o más!!!
Anécdota: rodaba una chica, que no se su nombre,  que resulto ser un transexual, pero no lo parecía. Estábamos Concha, ella y yo diciendo que no nos creíamos que fuera un hombre….y coge y se baja los pantalones. ¡Nos quedamos las dos de piedra! Tuvimos muy buen rollo, salíamos fuera del rodaje y nos llevábamos muy bien».
En cuanto a la abundancia de escenas lésbicas: «Pienso que era una forma de vender más. Las odiaba, les hacía comer chiclet…me ponía enferma. No es lo mismo hacer una escena de amor con un hombre que con una mujer, aunque todo sea ficticio».
Luego vino, también con el mismo director,  Jóvenes amiguitas buscan placer (1981) y a continuación Playa Azul (1981) ya con Jaime Jesús Balcázar . Su protagonista es la tan admirada por los fans del cine de terror español (y de género en general) Helga Line:  
«Muy simpática. Queríamos ir a tomar el sol y era imposible del aire que nos hizo los 15 días en Lanzarote. Los compañeros muy bien y sobre todo Jesús Balcazar (el dire), al que tengo mucho cariño. Terminé de rodar y me pidió que me quedara para hacer de canguro de su hijo Jaime (el cual hace unos años falleció en accidente de trafico). Mantuve mucho tiempo muy buena amistad con ellos».
En Porno, situación límite (1981)  parece que se pretende dar algo de dignidad al cine erótico español , rodando con más presupuesto y mezclando actores no habituales en el género como Emilio Gutiérrez Caba  o Joaquín Kremel, junto a los rostros más familiares de Raquel Evans, Eva Lyberten y Concha Valero, además de Carla:
«Lo pasamos de maravilla, hicimos varias fiestas cenas etc… Había mucha alegría en el rodaje
Íbamos siempre juntos, Emilio, Joaquín, Concha y yo (pero sin nada más que amistad). Le pedí a Joaquin que me diera un bofetón para hacer una escena en la que tenía que llorar….él no quería… hasta que me lo dió.
Emilio, por problemas de hotel, me pidió si podía quedarse dos días en mi casa, (yo vivía con mi madre y ella no estaba). Y se quedó. Mantenemos mucho contacto. Es más, es mi padrino,  el que me entró en mi segunda boda hace casi dos años. Y en una cena Joaquin y yo al final del rodaje montamos un improvisado en mitad de la cena, ¡fue divertidisimo!.
El director Manel Esteba era un señor encantador del que,  por desgracia,  fui hace unos años al entierro».
A continuación Carla entró en el “mundo” del director chileno Enrique Guevara. Primero rodando junto a su hermana Raquel Evans Una virgen para Calígula (1982, Jaime J. Puig) y a continuación ya con el director con En busca del polvo perdido (1982), donde conoce a Ricard Reguant, que más tarde la contrató para su film No me toques el pito que me irrito. En Bacanales Romanas, que posiblemente se rodó a la vez que Una virgen para Calígula, también intervino Ajita Wilson, actriz de la que luego se supo que era transexual. De esta última película se sospecha que existe una versión X:
 Bien. Bonito maquillaje, vestidos, peinados… Yo hacia de Agripina y de Ajita recuerdo que apenas hablaba, muy seca, sosa, pero de que era transexual lo sabíamos  todos. Me contó lo de su próxima operación, que se la iba hacer en el extranjero.
Creo que si  hubo la versión «S» y luego había una versión que se hacia con actores porno. Pero no sé muy bien si llego al cine en esa versión.
Otro rodaje fue De niña a mujer, film dirigido por Carlos Aured:
No era erótico, era una comedia con algo de destape, pero muy poco y solo destape superior.
Una de las actrices, una chica jovencita, al poco de terminar el rodaje, se mato con una moto.
Carlos Aured era muy agradable y asequible. Pasamos un rodaje agradable.
Y Llegamos al final del cine S, que es sustituido por la X. En 1983 se estrena uno de sus últimos films eróticos No me toques el pito que me irrito de Ricard Reguant (Richard Vogue), más tarde responsable de diversos musicales.
«Muy buenos recuerdos de Ricard (aun tenemos contacto por face) es como tu bien dices muy simpático y próximo.
Andrea Albani una pena de chica. Era muy reservada, tenia su círculo y no era muy abierta, por lo menos conmigo. La veía como con miedo, influenciable totalmente, como con traumas o complejos….
Me supo muy mal como se destrozó la vida. Creo que tenía mucho futuro y se lo fumó».
Con el cine erótico comenzando a estar de capa caída, Carla comienza a  rodar películas en los que predomina el terror (aunque en algunos casos no se abandonan las gotas de erotismo), como El invernadero (1983) de Santiago Lapeira, compartiendo reparto con Ovidi Montllor, Llàtzer Escarceller, Alfred Luchetti  y Víctor Israel.
«Aquí no había desnudos, ¡¡Por lo menos por mi parte!! Me lo pasé muy bien con Ovidi y con Santi, hablamos mucho y compartimos muchas confidencias personales y profesionales. ¡¡Un buen rodaje!!»
Y a continuación vino Morbus (1983) de Ignaci P. Ferrer, una película un tanto desquiciada que mezcla terror, erotismo y comedia con guión de Isabel Coixet y en la que repite junto a Víctor Israel
«Mi Película». La rodamos en invierno, mucho frío, pero fue un mes inolvidable.
No conocí a Isabel. Pero quiero decirte que Ignasi es un hombre encantador, me gusto mucho rodar con él y todos los compañeros fueron realmente muy buenos compañeros.
Y quiero hacer mención al cámara, Paco Ribas, con el que había trabajado en varias películas y que murió al estrellarse en  globo cuando estaba él y otros más rodando. Fue una noticia impactante».
Tras el final del cine «S» y el bajón de trabajo que eso significó, Carla fue tentada con rodar cine «X». Pero lo tuvo claro y recicló su trabajo: 
«¡¡¡NOOOOOO eso jamás!!! Me lo propuso un compañero actor. Iba a dirigir una porno y me propuso todo lo que te puedas imaginar. Pero le dije que no, que es algo que no haría nunca.
¿Bajón de trabajo? Algo si, pero hice varias cosas: azafata en TV en el programa «Si lo sé no vengo», doblé algunas películas  y presenté la III Mostra Cinematográfica en Sitges.  Me encantó estar toda una semana presentando el festival, entrevistando… ¡Qué buenos momentos! Y la cantidad de gente que conocí…
Aquí me ofrecieron si quería cambiar mi nombre y me pusieron Carmen Cano. No sé si fue buena decisión, pero pensé que sería como cambiar el chip de lo pasado».
Trás  Yo, el vaquilla (1985, José Antonio de la Loma)  donde«aparte del poco papel conocí al Vaquilla y al Torete, impresionada de ver a estos delicuentes tan cerca»,su útimo trabajo en el cine ha sido en Más allá de la muerte de Sebastián D’Arbó, donde coincide con el gran Narciso Ibáñez Menta y, de nuevo, con Víctor Israel.
«Conocí a Narciso,  persona muy interesante con muchas cosas que contar. Con Víctor habíamos coincidido en varias ocasiones, muy divertido y  un placer trabajar con él.
Me hubiera gustado rodar mas películas de terror, sin erotismo… pero estaba embarazada de mi primer hijo. En la película de Sebastiá no pude hacer casi nada ya que se me notaba el embarazo. Y dejé el cine al ver que no tenía ofertas interesantes y estaba esperando un bebé. Seguro que si hubiese tenido la insistencia que tengo ahora en todo, aún seguiría haciendo CINE, y por desgracia tendría que haberme ido a Madrid, que es donde hay mas posibilidades de cine, teatro etc…
Hace unos 10 años quise volver al cine, me apunte en  una agencia de representantes en París, ya que aquí faltaban buenos y reales representantes que se preocuparan realmente de tí. Y me llamaron de la Agencia para que fuera a Madrid a una reunión para hacer un papel co-protagonista junto Annie Girardot y Emma Penella. Fui y me cogieron para el papel de hija de Annie.
Fue un mes inexplicable de maravilloso: estaba las 24 horas con Annie; nos convertimos en muy buenas amigas; el rodaje era todo lujo de entrevistas, ruedas de prensa, TV etc…hasta que la productora dejó de pagar y no se pudo terminar la película.
Para mi fue un desastre ya que confiaba que esta peli fuera como el lanzamiento y la segunda oportunidad de volver por la puerta grande al cine.
Corrí un tupido velo y saqué lo mejor: tener por amiga a una de las grandes, ANNIE GIRARDOT.
Ahora soy visitadora de farmacia, trabajo para un laboratorio. Y si me ofrecieran algo de cine o teatro volvería por tercera vez.
Por eso me he dado de alta en AISGE y, bueno, el destino verá si es  o no posible que entre en este mundo que amo.
Amo interpretar».
A nosotros solo nos queda agradecer a Carmen el haber contestado amablemente  esta entrevista y contribuido con varias de las fotos que la ilustran. Ha sido todo un lujo. Nosotros también amamos el cine y a las personas que, con mejor o peor fortuna han puesto y ponen su ilusión en ello.

La revista alemana Pranke dedica su último número a Paul Naschy

19 abril 2012 2 comentarios

Pranke «Das Filmmagazin für Monsterfreaks» dedica su reciente número 37 a Paul Naschy. Además de una espectacular portada y un reportage sobre los films protagonizados por  el licántropo Waldemar Daninsky, ofrece un curioso juego recortable cuyo resultado incluímos en el video que puede verse más abajo.

Pero  la lujosa revista nos ofrece otros interesantes reportages: Die Monsterinsel, un  film sobre la pasión de Jörg Buttgereit por las películas japonesas de Godzilla; The Time Machine (1958, George Pal) / (2002, Simon Wells); Ultraman; Unknow Terror (1957, Charles Marquis) y  Godzilla Vs. King Ghidorha.

Eso sí, están todas sus páginas en alemán. Editada a todo color, puede conseguirse enviando por Pay Pal 5.80 euros+3.45 de gastos de envío a la siguiente dirección: paul.naschy@web.de

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Jess Franco: una cámara y libertad, nuevo libro sobre el cineasta madrileño.

La productora malagueña Ándale audiovisual añade a su lista de actividades una línea editorial “Fotogramas de papel”. Una seccion de libros con el cine y sus figuras como  protagonistas, quedará inaugurada desde el próximo día 22 a las 20:00 horas, con la presentación en el festival de Estepona del libro Jess Franco: Una cámara y libertad. El libro recorre la vida y obra de Jesús Franco, Tío Jess, desde su entrada en el cine a principios de los años cincuenta, hasta los rodajes de sus películas más recientes. Nombres como los de Orson Welles, Soledad Miranda, Nicholas Ray, Luis García Berlanga, o Fernando Fernán Gómez se dan cita en esta biografía realizada de primera mano por fans y amigos del realizador madrileño.

Otro libro pues que se suma al realizado por Carlos Aguilar y a  la autobiografía que escribió el mismo Franco. Una propuesta interesante que nos explican sus responsables:

Pocas veces un corredor de fondo puede hacer sentir a las personas que lo siguieron (o que todavía lo siguen), las vivencias, el desgaste y las adversidades de una carrera contra el tiempo. Es sólo al final, cuando los años más pesan, y se echa la vista atrás, cuando una de estas personas puede sentarse tranquilamente a conversar con alguien que sabe que lo va a escuchar.

Este libro se concibió desde un primer instante, como el primer regalo, el primer obsequio verdadero, repleto de cariño y respeto, no ya hacia un artista cuya fascinación por su obra implicase a un grupo de personas a rendirle un emotivo homenaje, sino hacia todo un amigo, un colega. Jesús Franco Manera rodó películas desde finales de los años cincuenta, desde entonces, jamás se ha detenido ni un solo instante. En su obra y en su vida, se dedicó no sólo a liberar y entretener con sus historias al mundo entero, sino a echar abajo la empacada moral judeo-masónica, como él suele llamarla, a desmitificar prejuicios, a destruir falsas morales.

Este libro no pretende hacer un análisis exhaustivo, y en ningún caso pedante, sobre el señor que muchos consideramos un genio. Como mucho pretende rendir tributo a un tipo genial, un hombre ante todo, en sus ratos buenos y malos, con sus defectos y sus virtudes, que nunca se ha rendido, y que a sus más de ochenta años todavía sigue al pie del cañón, creando nuevos guiones, currando sin parar, y desvinculándose de cualquier atadura cinematográfica que le impida alcanzar por fin su ansiada liberación total, o lo que es lo mismo, la pureza más absoluta en una carrera que presenta una constante evolución en cada nueva película.

Este libro no pretende nada indigno, no es ambicioso, sino generoso. Todos quienes estuvimos ahí tuvimos un único objetivo en el trabajo diario junto a tío Jess: compartir por vez primera con el mayor número de personas posible, ese brillo, ese encanto, ese sentido tan especial de las cosas, que tanto el hombre como el artista siempre han poseído, y siempre poseerán.

Es por tanto el fin máximo de este libro, el conseguir que todo aquel que lo lea se sienta como en casa, entre cafés y colillas, charlando con un hombre que como muchos descubrirán para su sorpresa, tiene más de una historia que contar, y no precisamente sobre la guerra civil. Es también deseo de quienes han llevado a cabo este libro, el redescubrir no sólo al director, en nuestra opinión el mayor fallo de los anteriores libros, sino todo su mundo: sus películas, sus guiones, su música, y muy especialmente, esa clase de seres maravillosos, animales cinematográficos, e incluso puede que ángeles, que han plagado siempre su vida y su universo.

De Soledad Miranda a Howard Vernon, de Orson Welles a Nicholas Ray o Don Luis Buñuel, del marqués de Sade a James Bond, y por supuesto, lo más capital: Lina Romay, su inseparable compañera, musa y amiga, con la que comparte ya casi cuarenta años de relación sentimental y profesional en común. Siempre junto a ese medio millar correspondiente de poderosos nombres más, que la gente suele desconocer, especialmente en nuestros días, pero que en vida fueron, y siguen siendo, como tío Jess, seres totalmente imprescindibles e irremplazables.

Personalmente, no despreciamos los anteriores intentos por comprender un personaje, y una persona, tan rica como Jesús Franco Manera, pero queremos que conste, porque consta en estas páginas, que este gran trabajo ha sido supervisado y aprobado desde el primer día por el propio Jesús y  su querida Lina Romay, que además son co-autores del presente libro.

Gracias a ellos, de nuevo, se ha podido lograr que por fin, el auténtico libro sobre Jesús Franco salga a la luz. Gracias a ellos, este libro vale la pena, y lo que los fans o curiosos busquéis en sus páginas, no tendrá nada que ver con simples especulaciones o falsas historias, es la verdad absoluta y de primera mano de quienes protagonizaron su propia vida, pues al fin y al cabo, la fuente es la única capaz de  transmitir la verdad de los hechos tal y como los vivieron sus protagonistas, y no en la manera en que un padre perdido pueda hablar de un hijo al que no ha visto en décadas y del que apenas sabe nada.

El material recopilado en el presente volumen ha sido realizado además, con el apoyo de más de 30 horas de entrevistas directas con Jesús Franco y Lina Romay, de manera que cada vez que os topéis con letra cursiva o destacada, que viene siendo casi el ochenta por ciento del material escrito, estaréis leyendo palabra por palabra el testimonio de sus protagonistas reales, sin ninguna alteración. Jesús lo tenía muy claro desde el principio, quería decirlo todo, quería decirlo él. Y creo que esta vez, en nuestro trabajo en común, lo hemos conseguido.

Aqui pueden verse algunos de los extractos de entrevista:

El libro, con una  tirada de 500 ejemplares, se está gestionando que sea distribuido por FNAC , pero pueden adquirirse por correo contraremmbolso. El precio del libro es 9,80€ mas gastos de envio solicitándolo en info@andaleaudiovisual.com

[Rec] 3 Génesis: un comentario a cuatro manos

30 marzo 2012 1 comentario

No es ninguna novedad el resaltar que [Rec] es una franquicia que ha dado un soplo de aire fresco al cine fantástico español, mezclando sin ningún tipo de complejo gore, satanismo, zombies  y, sobre todo ingenio, tal y como demostró esa primera parte tan magra en presupuesto y abundante en beneficios. Un ejercicio que no dejó a nadie indiferente surgido de la mente de dos jóvenes cineastas unidos por su amor al cine fantástico, Paco Plaza y Jaume Balagueró, que ya pagaron factura teniendo que dirigir al unisono un encargo tan poco grato como el film OT:La película (2002). Afortunadamente su peaje fue recompensando con un  justo premio y el posterior proyecto conjunto, la película que inaugura la saga, obtuvo pingües beneficios en taquilla.

Si bien la segunda parte daba más de lo mismo, aunque complicando la trama e introduciendo el factor adolescente por medio, la cosa no iba a terminar ahí, tal y como adelantaron los directores, que propusieron dos títulos más, aunque dirigidos en solitario: este [Rec] 3 Génesis y el próximo [Rec] 4 Apocalipsis.

El secretismo ha estado presente desde el principio durante la producción de esta película que por otra parte ha protagonizado una potente campaña en Internet. Si bien uno pensaba que esta génesis nos explicaría el origen de todo ello, no ha sido así. Todo entraba en las intenciones de su director Paco Plaza: «Cuando pasas del dos al tres, abandonas el territorio de la secuela e inauguras el de la saga. Por ello tienes que ser respetuoso con el original y al mismo tiempo aportar algo novedoso. En esta tercera entrega se incorporan elementos del cine de aventuras, manteniendo el tono terrorífico y recuperando gran parte del humor negro que impregna la saga desde el principio.

La película narra cómo el momento más feliz de tu vida puede verse destruido y puedes perder en un instante todo aquello que te importa, donde los héroes son personas normales en una situación que les supera y les obliga a convertirse en la mejor versión de sí mismos. Una película de zombies en un banquete nupcial, donde una novia con motosierra se niega a que unas criaturas sobrenaturales echen a perder “su día”.

De la mano de Luiso Berdejo construimos una historia que esperamos os sorprenda y os haga disfrutar. Disculpad que no ofrezcamos muchas pistas, pero creo que es importante tener la menor información posible para dejarse arrastrar y seducir por la película.»

Plaza ha cuidado especialmente la elección de la pareja protagonista: poco puede decirse de  Leticia Dolera, una actriz que se reviste de fragilidad, una fragilidad tendente a estallar en cualquier momento, como demuestra de sobras en esta [Rec] 3 demostrando que, tal y como dice su director “a la maldad siempre se la derrota con amor”… o no.

Por su parte Diego Martín no tiene un papel tan agradecido como Leticia, pero como Koldo, el  novio, demuestra de nuevo su profesión después de habernos conquistado con Un buen día lo tiene cualquiera, (2007) ese film maldito del más maldito de los directores, Santiago Lorenzo.

Apartado especial se merece la banda sonora, que recurre a viejos temas estándar de Tino Casal y sobre todo Gabilán o paloma de Pablo Abraira, que protagoniza un momento importante del film.

POLI BUENO: He disfrutado como un enano, y eso es raro que suceda con un film que el que esto les cuenta esperaba como agua de mayo. Ya saben, las expectativas. Pues bueno, si bien no han sido cubiertas en algunos frentes: léase respuestas a ciertas cuestiones sobre la dichosa Niña Medeiros, o  si todo va de satanismo, o de “ande” sale todo este desaguisado, hay que indicar que por otro lado me lo he pasado francamente bien con este híbrido. ¿Porqué híbrido? Pues porque juega a dos barajas en varios frentes, ya que, por una parte la forma de rodar la película ya no se basa enteramente en lo de camaritas subjetivas (¡¡Gracias a Dios!!) y por otra parte juega a barajar terror y comedia sin ningún tipo de complejo. A veces resulta molesto, pero una vez uno entra en el juego solo se trata de dejarse llevar.

Lo importante es que también disocia el tándem Plaza/Balagueró, lo que también está bien, ahora vemos una visión totalmente diferente de una saga que, por otra parte, nos deja a la espera del final apocalíptico que nos propondrá Balagueró y que, uno está más que seguro de que no será tan desenfadado como este. Ya saben, más oscuro.

A estas alturas estaría bien que las preguntas suscitadas en las otras entregas tuvieran ciertas respuestas aunque,  por otra parte ¿Para qué? cuando hay un montón de carnaza, diversión, romanticismo y costumbrismo (si alguien que lee esto se ha casado comprenderá la pesadilla que representa la primera parte del film), además de unas interpretaciones del todo correctas, con matrícula para  Leticia Dolera, que está grande en su papel y que transmite lo que se ha llegado a divertir estando embadurnada de vísceras y sangre. Su diversión se contagia. Nos lo transmite y se convierte con este film, junto con Macarena Gómez, en otra de las santas matronas del terror español actual. ¡Que bien sufren las dos! El film tendrá presumiblemente el éxito que se merece en nuestras pantallas, aunque algunos se rasgarán las vestiduras tachándolo de intrascendente. Puede que lo parezca pero, a estas alturas, el pasar una velada divertida en el cine ya va siendo tarea difícil y este poli bueno les asegura que lo ha pasado muy bien, aunque eso sí, esperando el Apocalipsis.

POLI MALO: Jugar el papel de la contra cuando todos tus allegados celebran con entusiasmo, genera una especie de pesado tedio y te confirma que tu espacio vital no puede ser otro que el de la tebaida de la misantropía como llamaba Josep Pla a ese estado anímico de asco condescendiente con el resto de la humanidad. No puedo por más que ejercer de outsider porque a mí los dioses me negaron la mirada inocente que les permite a otros el disfrute ingenuo, que les permite empatizar con el fondo e ignorar la forma. ¿Pero en qué queda el fondo sin la forma? En un trazo desdibujado ante el que sólo cabe el me gusta sin raciocinio, de entrada, pero es que además sin forma no hay universalidad ni arte. Y si atendemos a la forma la película de Plaza se nos muestra fallida, un híbrido deforme que no se define ni decanta valientemente por A o por B, es cómica en muchos de sus segmentos, pero no es una comedia porque no es una cinta independiente sino que se escuda en la excusa de retratar el origen de [Rec] (¿quién se interesaría por ella de no ser así?) y además busca justificar ese giro de la segunda entrega hacia la posesión, los endemoniados y demás gaitas en vinagre. Allí, en la segunda entrega, todo fueron críticas hacia ese giro, ahora, mira, cuela porque me lo paso irreflexivamente bien (y porque parece que tenía que gustar para ser cool, para estar in), donde había peros ahora hay aplausos. ¿Aplausos? Esperen que sólo la mitad de la platea aplaudió, otros nos mantuvimos escépticos y gélidos. Espero que el público quede tan dividido como quedó la crítica. No es una comedia, ni un drama romántico, ni una cinta de terror, aunque pretenda aglutinarlo todo. La indecisión sobre el tono lleva a [Rec] 3 Génesis a quedar como media tinta que no podrá satisfacer a los paladares más exigentes.

Pesa sobre ella además una voluntad de entonar toda una declaración de principios sobre cómo debe ser el arte cinematográfico y de hasta dónde le está permitido colarse en el dolor, es por ello que Plaza abandona la cámara subjetiva tras el prólogo y nos cuela la objetiva porque sí, porque él lo vale y usa productos L’Oreal. La cámara objetiva es al cine lo que el narrador omnisciente a la narración, pretendiendo una postura neutral no es más que artificio, otro artificio distinto al que representa la cámara subjetiva. Parece decirnos que ya está bien de veleidades y que es hora de volver a lo clásico, cosa que podría aplaudir siempre y cuando esa petición de principio quedara justificada en la forma, supusiera un mecanismo de relojería donde todo quedará encajado y no fuera mas que mera burla (ese personaje tan poco trazado que nos hace reírnos del cinema verité sin la menor perspectiva histórica); cuando una petición de principio no queda amparada por la argumentación formal que la sigue se queda en mera pretenciosidad. Leticia Dolera es muy guapa y queda muy bien ante la cámara, hasta tiene un momento agradecidísimo dentro de la trama (el único dentro del film, por otra parte), pero su personaje navega dentro de la carencia de tensión dramática; como la película ni es serio ni es cómico. [Rec] 3 Génesis se me antoja como un pegote dentro de una franquicia que no debió ser (¿por qué narices había de dársele continuidad a [Rec], la primera, cuando las siguientes entregas no han hecho más que desleír sus aciertos, su investigación de la esencia filmíca?). ATENCIÓN SPOILER DE NARICES: la falta de unidad que conduce a la decepción se puede ejemplificar con el desenlace, como broma macabra se aparece el  beso arrancalengua del final, ¿cómo creer después de eso en la verosimilitud de esas manos que se toman, como en una tragedia griega, para entrar en la eternidad de la muerte? FIN DEL SPOILER. No creo que vaya a ser mi voz la única que entona el lamento de la decepción, seguramente seremos muchos los que nos mantendremos a la expectativa de qué hará Balagueró en su entrega, esperando que este despropósito de Génesis quede como mera anécdota olvidable y olvidada.

Juan Piquer Simón, Mago de la serie B: Un emocionante homenaje

26 marzo 2012 2 comentarios

Juan Piquer Simón, Mago de la serie B representa todo un monumento a un director que basó toda su carrera en realizar el sueño de hacer el tipo de cine que le gustaba ver. Un cine de evasión basado en los parámetros del cine USA y realizado sin ningún tipo de complejo, en un momento en el que fue tachado de visionario o, simplemente, de loco. De paso el libro es todo un homenaje a esos esforzados cineastas que tanto nos gustan y que lucharon por exportar sus obras mucho antes de que la visión de un director o un actor  de cine español en la entrega de los oscars nos resultara algo habitual.

El libro es un elaborado homenaje salido directamente del corazón de su coordinador, Jorge Juan Adsuara, director del prestigioso festival Fantcast, que ha reunido una buen número de colaboradores con los que cubre varios frentes para explicar en que consistieron la vida y, puede hablarse de milagros, que hacen que Juan Piquer Simón figure en nuestra memoria para siempre. Los colaboradores, tal y como nos cuenta el propio Adsuara, «se ofrecieron encantados al proyecto. Ten en cuenta que el cine Juan tiene muchos fans y era prácticamente un desconocido«.

Javier G. Romero, editor de Quatermass nos ofrece un completo perfil biográfico del director y de su obra;  Rubén Higueras Flores analiza el cine del realizador como espectáculo; Jesús Parrado, José Luis Salvador EstébenezSalvador Sainz  detienen su mirada en la obra de Piquer Simón, respectivamente en Supersonic Man, la trilogía Verne y La Grieta; David García, editor de Monster World nos explica la estrecha vinculación del director con el mundo del cómic y Juan Ángel Saiz analiza las bandas sonoras de sus films.

También tenemos un amplio apartado de entrevistas, que incluyen dos realizadas al director. Una  por Miguel Ángel Plana en  1994 para el excelente monográfico que la revista Flash Back dedicó al Fantaterror español,  que es recuperada para la ocasión, así como otra de Mirek Lipinsky centrada en Mil gritos tiene la noche. Estas entrevistas se complementan con otras a amigos, colaboradores y actores que trabajaron junto a Piquer Simón como Llorenç Soler, Juan Mariné, el recientemente fallecido Frank Braña, Larry Ann Evans (su secretaria durante once años), Domingo Lizcano y Antonio Garcinuño (artistas de efectos especiales), entre otros, una labor que recae sobre el propio Adsuara. El que esto escribe se siente orgulloso de haber contribuido al volumen con una entrevista a Emilio Linder, otro actor habitual en los rodajes del director.

Jorge Juan Adsuara junto al actor Manuel Puchades, que interpretó al malvado Silkins en LA ISLA DEL DIABLO (1994).

En la parte final del libro, varios colaboradores y «alumnos» del realizador rememoran los rodajes en los que tomaron parte, siendo en esta parte donde el libro alcanza los momentos más emotivos, con aportaciones de Alberto González Lorente, Vicente J. Martín o Sergio Blasco.

Javier G. Romero también aporta una completa filmografía del director, así como una atractiva maquetación repleta de imágenes que hacen de este libro una obra que se lee del tirón, además de una pieza imprescindible en nuestra biblioteca. La incorporación de Javier fue fundamental para el resultado final: «Si bien en un principio el diseño no era satisfactorio. Gracias a la incorporación de Javier G. Romero, que es uno de los mejores maquetadores de España, se ha presentado un libro muy visual y agradecido».

El libro forma parte de una nueva estrategia dentro del festival Fantcast: «Hasta la pasada edición sólo publicábamos catálogos dedicados a los ciclos y homenajeados en la Muestra (…). Es la primera vez que editamos un libro. Ha sido una empresa difícil y laboriosa, pero el esfuerzo ha valido la pena. A partir de esta octava edición, sólo publicaremos libros. Siempre resisten mejor el paso del  tiempo y son mucho más completos (…) A pesar de la coyuntura económica actual, la ilusión no decae y el FANTCAST continuará otra edición más «.

La obra  está teniendo una respuesta positiva de crítica y público » No existen críticas negativas sobre el libro,  cosa que es muy de agradecer. Ha sido un año dedicado por completo al mismo y el trabajo ha dado sus frutos«. La presentación del libro se produjo durante la última edición del festival, en el que Adsuara fue respaldado por varios invitados: «Estuve en la mesa junto a Miguel Ángel Plana, Rafa Gassent y Salvador Sáinz. Proyectamos también el «Making of» del rodaje de La Isla del diablo (1994), que era inédito hasta ahora. Luego el documental Los mundos de Juan Piquer  (2012), que incluye las entrevistas durante el rodaje de esa película a Emilio Ruiz, Carlo de Marchis y el propio Piquer. Fue emocionante ver entre el público a parte del equipo técnico y artístico de la película. Todos maravillados con el recuerdo de aquellos días y con la presentación del libro. A Juan todos lo querían mucho».

Presentación del libro durante el último Fantcast: Adsuara junto a Miguel Ángel Plana, Rafa Gassent y
Salvador Sáinz

Unicamente nos queda recomendar  encarecidamente este libro, un valioso documento, además de dar las gracias a Jorge Juan Adsuara por responder a nuestras preguntas, aportar las imágenes para este artículo y , sobre todo, contar con nosotros para homenajear a Piquer Simón. Lo dicho, un orgullo.

El huerto del francés: de la realidad a la ficción

25 marzo 2012 2 comentarios

El huerto del Francés es uno de los films más valorados de Paul Naschy y también, paradójicamente uno de los más difíciles de ver y disfrutar en condiciones.

Poco antes del fallecimiento del actor, pudieron recuperarse varios de sus títulos más emblemáticos en formato DVD de mano de Vellavisión, ediciones que contaron con introducción del propio actor/director. En aquella serie se pudieron ver dignamente varios de los films más buscados y queridos por el propio Naschy, como El caminante (1979) o La bestia y la espada mágica (1983) pero no fue posible conseguir El aullido del diablo (1987) o el que vamos a tratar.

Con una historia perfectamente representada y ambientada que parte de un caso extraído de la crónica negra que, como en la mayoría de ocasiones  no logra superar la ficción,  El huerto del francés es  una película deudora de una época. Con el dictador recién enterrado, el país entró en un momento de desasosiego y esperanza ante unos tiempos en los cuales se comenzaban a reconquistar ciertas libertades, que hicieron posible el poder mostrar los violentos hechos acaecidos en Peñaflor con toda su crudeza, además de con un generoso número de desnudos femeninos, señales todas ellas de esos cambios.

La película, una de sus obras más redondas según Naschy y  una de las 100 imprescindibles del fantástico español para Ángel Sala, surge “porque siempre había tenido curiosidad por saber cual era el significado de la frase: ‘Te voy a llevar al huerto’ ” (1)

Veamos que sucedió en ese huerto, un viaje para el que contaremos con dos colaboraciones de lujo: la de Ángel Gómez Rivero y la de Sergio Molina.

LOS CRÍMENES DEL HUERTO DEL FRANCÉS

La investigación nace a resultas de la  desaparición de Miguel Rejano en noviembre de 1904, momento en el que su primo Juan Mohedano a petición de la esposa del desaparecido investiga sobre su paradero, lo que le lleva a Sevilla, donde contacta con Laureano Rodríguez, un ex policía que se meterá de lleno en la investigación y que será vital para el esclarecimiento de los hechos.

En la fonda donde se hospedó Rejano, informan a Mohedano de que la primera noche este recibió la visita de José Muñoz Lopera, vecino de Peñaflor, con el que se ausentó, marchando definitivamente y pagando la cuenta al día siguiente, acompañado de un tal Borrego.

La investigación le lleva a Peñaflor, un pueblo cercano a Sevilla donde habla con José Muñoz Lopera, que le dice que estuvo en contacto con Rejano con la intención de venderle una ruleta.

Todo le parece sospechoso al primo del desaparecido. Poco después, el ex policía Laureano Rodríguez le comunica que ha localizado a José Borrego, la última persona con la que se vio a su primo. Borrego es, como Rejano, un jugador con el que estaba al tanto de una importante partida que se celebraría pronto y en la que estaba también implicado Lopera, que era el que se dedicaba a organizar partidas clandestinas. Cuando las organiza en Peñaflor, las hace en el Huerto del Francés, un lugar alejado del pueblo.

En vista de que las investigaciones, puestas en manos del Gobernador Civil marchaban lentas, el ex policía Rodríguez decide publicar en un periódico dos cartas dando datos sobre los hechos, lo que despierta la expectación y hace que el juez de Lora ordene interrogar a José Muñoz Lopera y a Juan Andrés Aldije Monmejá “el Francés” de 54 años, propietario del huerto y natural de Egen (Gascuña). Ambos quedan en libertad tras declarar.

Un hecho fortuito hace avanzar la investigación cuando la esposa de Rejano recibe dos anónimos en los que se le ofrece información a cambio de 50 duros. Al poco recibe la visita de una persona a la que no puede identificar que le informa de que su marido está enterrado en el huerto del francés en Peñaflor. Parece ser que esta persona era Borrego, que al no permitírsele participar en la timba, queda en el exterior y escucha como es asesinado Rejano. Incluso puede escucharle decir lastimeramente “¡Ay, mare de mi arma!”

Para cuando se intenta localizar a Aldije este ya ha desaparecido. Por lo que Mohedano, junto a un guardia Civil inician una sencilla investigación en el huerto consistente en hundir varillas de hierro en la tierra y olerlas para detectar algún hedor sospechoso, investigación que el 14 de diciembre da sus frutos al desenterrar una primera calavera, que es seguida  de otros cinco cadáveres, uno de ellos el de Rejano.

El juez inmediatamente dicta auto de prisión contra José López Lopera y busca y captura contra Juan Andrés Aldije, entre otros encausados que luego se demostraría que no tenían nada que ver en el asunto, como la segunda esposa de Aldije, Elvira Meléndez, su hijo mayor o el hermano de Lopera.

El desaparecido Aldije, suspende la fuga que tenía planeada a Brasil al leer en la prensa que su esposa y su hijo estan detenidos,  por lo que vuelve a Peñaflor y se entrega.

En confesión se puede averiguar que los crímenes se cometieron entre 1898 y 1904, además del método empleado para asesinar a sus víctimas: Lopera encontraba a jugadores dispuestos a desplumar al francés, que se hacía pasar por rico, en partidas clandestinas a celebrar en la casa de Peñaflor. Una vez allí, aprovechando la noche y caminando en fila india por un estrecho camino de acceso a la finca en la que siempre ocupaba el último lugar Aldije, este decía la contraseña “cuidado  con la cañería”, que además de conseguir distraer a la víctima, servía para avisar a su cómplice de que era el momento en el que propinaría un contundente golpe en la cabeza al desdichado con una tubería a la que denominaba ”el muñeco”, rematándolo a continuación con un martillo y robando las pertenencias del  incauto, tras lo que enterraban su cadáver en el huerto.  Naturalmente, ambos detenidos se acusaron mutuamente de ser los autores materiales de los crímenes.

A pesar de que Lopera iniciase una huelga de hambre y Aldije culpara de todo a su compinche, eso no evitó que fueran condenados a 6 penas de muerte, una por víctima, subiendo al patíbulo el 31 de octubre de 1906 a la 7 de la mañana en el patio de la cárcel del Pópulo de Sevilla.  Separados los dos patíbulos con una cortina negra, ambos reos pidieron perdón en público por sus crímenes. Pero también  ambos tuvieron mala suerte con sus verdugos: el de la Audiencia de Sevilla, José Caballero Quintana y el de la de  Madrid, Áureo Fernández Carrasco que acudió para asistirle.  Fueron los dos verdugos bastante chapuceros con el manejo del garrote vil. El primero en ser ajusticiado fue Lopera, a las ocho y doce por el verdugo de Sevilla, falleciendo entre  terribles convulsiones por la deficiencia del aparato, seguido por “el Francés”, que al notar el corbatín en su cuello le dijo al verdugo de la audiencia de Madrid: “Aprieta sin miedo”. Pero  ante la nefasta faena del ejecutor, que estaba ensayando un nuevo corbatín para agarrotar al reo, añadió “¿No te dije que apretaras fuerte?

Áureo Fernández realizó con esta una de sus últimas faenas, ya que falleció tres años después.

EL HUERTO DEL FRANCÉS DE JACINTO MOLINA

Cartel argentino del film.

La película, segunda dirigida por el realizador tras Inquisición (1976), está escrita por Jacinto Molina y Antonio Fos, un sólido guionista y colaborador de, entre otros, Eloy de la Iglesia en los guiones de varios de sus primeros films como Cuadrilátero (1970), El techo de cristal (1971), La semana del asesino (1973) o Una gota de sangre para morir amando (1973), además de otros grandes títulos del fantaterror como Una vela para el diablo (Eugenio Martín, 1973), Joven de buena familia sospechosa de asesinato (Alfonso Brecia, 1972), La orgía nocturna de los vampiros (León Klimovsky, 1974) o  de nuevo junto a Paul Naschy, Latidos de pánico (1983).

Rodada en Algete (Madrid), además de en escenarios reales en Peñaflor y Sevilla, cuenta con un reparto que mezcla jóvenes actrices de la época, como María José Cantudo, Ágata Lys, Silvia Tortosa y Julia Saly junto a  reputados veteranos como José Calvo, José Nieto o Carlos Casaravilla.

Aunque el film no es del todo fiel al caso, ya que se toma las lógicas licencias dramáticas, la cinta está perfectamente ambientada ya que, no en vano Jacinto Molina investigó en el lugar de los hechos aprovechando escenarios naturales para dar más credibilidad a lo narrado. Algo que curiosamente no fue tarea fácil para el director, ya que buscando donde se encontraba el huerto original se encontró con que “cuando yo preguntaba a los lugareños sobre el siniestro lugar nadie sabía nada. Nunca había existido tal sitio en Peñaflor. Notaba que el huerto era totalmente tabú” (2)

Gracias a la colaboración del párroco del lugar pudo tener acceso  a documentación valiosa y acceso al huerto, del que quedaban únicamente las tapias. Así, “gracias al cura pude rodar la fachada del domicilio auténtico de Juan Andrés Aldije, aparte de las verdaderas tapias del huerto, la iglesia donde contrajeron matrimonio el terrible asesino en serie y la guapa Elvira – interpretada por Julia Saly – y, decorándolo, un mesón que perteneció a Muñoz Lopera“. (2)

También pudo rodar en el lugar real donde se ajustició a los culpables en Sevilla, convertido en un establo que tuvo que ser limpiado.

Todo ello rodado con una oscura fotografía en interiores que añade suciedad y sordidez. “Es una especie de cuadro de Julio Romero de Torres  ensangrentado, que reconstruye satisfactoriamente la época (principios de siglo XX). El clímax es perfecto y posee una profunda carga social que refleja aquella torva España negra, la Andalucía profunda”. (3)

Interiores sucios y oscuros como los tipos humanos que nos muestra el director en ese hábitat, en oposición con la luminosidad del cielo andaluz, de sus campos y del personaje interpretado por Julia Saly. Un contraste presente en el mismo rostro del asesino, que su director ensombrece súbitamente en algunos planos para mostrar su siniestra doble vida. Su lado oscuro.

En opinión de Ángel Sala, este Naschy en estado de gracia “conseguía un triplete difícil de superar, pues El huerto del francés  es posiblemente el mejor guión firmado por Molina (con una impecable descripción dela España profunda y primitiva de principios del siglo pasado, con sus cuotas de superstición, pobreza, dejadez moral, represión sexual y odios comunales), su mejor interpretación y, a la postre, su mejor película como realizador, con una sobriedad escalofriante y una narración poderosa, sin efectismos y coherente con el ambiente y la veracidad de la historia” (4)

El papel del protagonista, Juan Andrés Aldije apodado el  Francés, se lo reserva el mismo Naschy en la que es una de sus mejores interpretaciones, “Un serial-killer patrio con sabor a tortilla de patatas acompañado por el rasgueo  de las guitarras, pero más espeluznante  que cualquier american-psicho. (…) la interpretación de Naschy hiela la sangre de los espectadores” (3), mientras que José Calvo hará de su cómplice, José Muñoz Lopera.

Como estrellas femeninas, el film cuenta con dos muy populares actrices de los setenta: María José Cantudo y Agata Lys.

María José, que se hizo muy popular por protagonizar el primer desnudo frontal en el cine español con La trastienda (Jorge Grau, 1976), tiene una prolongada carrera a sus espaldas, siendo una de las pocas actrices que ha sobrevivido a la etapa del destape manteniendo su popularidad.

Nacida en (Andújar) Jaén en un año inconcreto (pero en los años cincuenta), comienza su carrera como modelo publicitaria y de fotonovela, pasando pronto a televisión y dando el salto al cine, carrera que precisamente inicia con El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1973), con Paul Naschy de protagonista. Su siguiente film también entra en el género fantástico, Autopsia (Juan Logar, 1973). Volvió a coincidir con Naschy en Secuestro (León Klimovsky) e intervino en la comedia de terror sexy Las alegres vampiras de Vögel (1975, Julio Pérez Tabernero) junto a Ágata Lys.  Tras una prolongada carrera cinematográfica en la que no consigue avanzar, decide centrarse en la revista y el teatro, donde obtiene mayor reconocimiento.

Su papel en El huerto del Francés es el de una pobre ingenua embarazada por Aldije que descubrirá toda la trama de los asesinatos mientras está convaleciente tras un sórdido aborto clandestino al que es obligada por él.

La vallisoletana Ágata Lys (Margarita García Sansegundo) es una bestia de la pantalla. Buque insignia del destape patrio intervino en un gran número de películas en las que mostró generosamente su rotunda anatomía, como es el caso de El huerto del francés, donde hará de dura prostituta amante de Aldije. Desperdiciada su carrera en el cine en películas donde el reclamo era precisamente su físico, decide centrarse en el teatro y abandonar su teñido rubio, que tanta popularidad le había dado, cortándose ella misma la larga melena. Con una voz muy personal, Ágata ha participado en pocas películas de terror. Intervino como protagonista en Las alegres vampiras de Vögel (Pérez Tabernero), y junto a Paul Naschy en El transexual (José Jara,  1977) en el valiente papel de la protagonista. Después demostró su casta con buenos papeles en Los santos inocentes (Mario Camús, 1984) y Familia (Fernando León de Aranoa, 1996).

Pero parece ser que la relación entre las dos divas no fue muy buena, tal y como cuenta Paul Naschy: “se llevaban a matar, con peleas y celos, y me amargaron el rodaje, sobre todola Cantudo. En una de sus trifulcas, arrojó un plato a la Lys que, sin embargo, hirió al maquillador Ángel Luis de Diego. Otro día no se le ocurrió mejor idea que desgarrar el vestuario de la otra. (…) El asunto se enconó cuando ambas debían rodar una verdadera pelea. Las advertí que si se producía algún hecho que pusiera en peligro el rodaje iban a tener la pelea conmigo. Recuerdo que el marido de María José Cantudo, Manolo Otero, que presenciaba el rodaje, me decía al oído: ¡Déjalas que se zurren bien! Te quedará una escena cojonuda”. A pesar de los problemas, el director reconoce que  “Tanto la Lys como la Cantudo rayaron a gran altura” (1)

En el elenco también destaca la barcelonesa Silvia Tortosa, otra de esas actrices veteranas cuya carrera y reconocimiento gozan de buena salud. Ha realizado mucha televisión y bastante cine, teniendo en su filmografía una de las perlas del Fantaterror español: Pánico en el Transiberiano (Eugenio Martín 1972), donde comparte reparto con Christopher Lee, Peter Cushing y Telly Savalas. También, dentro del género fantástico intervino en Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974) y  El enigma del Yate (Carlos Aured, 1983), además de en reputadas series de televisión como Historias para no dormir (Episodio Freddy, 1982) o La huella del crimen (El caso de Carmen Broto, Pedro Costa, 1991). En El huerto del francés hace un papel contenido y dulce que contrasta con el personaje duro interpretado por Ágata Lys.

La cuarta actriz a destacar es Julia Saly, bailaora conocida como La Pocha que unió su carrera a la de Paul Naschy en muchos títulos como Muerte de un quinqui (León Klimovsky, 1975), Inquisición (Jacinto Molina, 1976), Comando Txikia (José Luis Madrid, 1976 ), Último deseo (León Klimovsky, 1976), además de en Madrid al desnudo (1979), Los Cántabros (1980), El carnaval de las bestias (1980), Latidos de pánico (1983), El último kamikaze (1984), Mi amigo el vagabundo (1984) y Operación Mantis (1985), realizando la que será mejor actuación como Condesa Báthory en El retorno del hombre lobo (1981), todos ellos dirigidos por Jacinto Molina. Fue productora ejecutiva de Dálmata Films y Acónito Films.  También con él interpretó varias series de televisión producidas en Japón y prácticamente toda su filmografía se puede engrosar en el fantaterror, ya que también figura en dos títulos de Amando de Ossorio: La noche de las gaviotas (1975) y  La endemoniada (1975).

En El huerto del Francés interpreta a la segunda esposa del protagonista, una santa en contraste con las prostitutas y amantes que tiene el personaje interpretado por Naschy.

El reparto está repleto de reputados actores que enriquecen el film, muchos de ellos secundarios con prolongadas carreras, entre ellos: Carlos Casaravilla, que ya había compartido reparto con Naschy en dos ocasiones antes, en La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968) y El francotirador (Carlos Puerto, 1978), siendo este el último trabajo de su vida. José Nieto, un histórico de la cinematografía española que comenzó su carrera en la época del cine mudo, pasando a rodar películas hispanas para los estudios de Hollywood en los años treinta y manteniendo una estable y prolongada carrera en el cine español hasta su fallecimiento en 1982, habiendo actuado en otro título de Naschy, La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968), además de en La perversa caricia de Satán (Jordi Gigó, 1976). Manuel Pereiro además de formar parte del reparto de El extraño amor de los vampiros (León Klimovsky, 1974) o Escalofrío (Carlos Puerto, 1978) y ser habitual de Juan Piquer Simón, se convirtió a raíz de este film en una presencia frecuente en los repartos de  Naschy como demuestra su intervención en Madrid al desnudo (1979), El caminante (1979), Los Cántabros (1980), El carnaval de las bestias (1980) y  El retorno del hombre lobo (1981). Víctor Iregua, también coincidió con Naschy en dos films de José Luis MadridJack el destripador de Londres (1971) y  Los crímenes de Petiot (1973), además de intervenir en Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982) .Luis Ciges en el papel de verdugo es el encargado de agarrotar a los dos criminales. Mucho antes de convertirse en ese entrañable actor que popularizaron primero José Luis Cuerda y más tarde Fesser, era un esforzado secundario que  había colaborado con Naschy en otros films, como en El espanto surge de la tumba (Carlos Aured, 1974) (donde rebanaba el cuello de, precisamente, María José Cantudo), La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973), Los ojos azules de la muñeca rota (Carlos Aured, 1974), Los Cántabros (Jacinto Molina, 1980), El carnaval de las bestias (Jacinto Molina,1980), y otros memorables films fantásticos como La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973), La noche de las gaviotas (Amando de Ossorio, 1975), ¿Quién puede matar a un niño? (Ibañez Serrador, 1976) o Arrebato (Iván Zulueta, 1980). Antonio Ramís, actor también de prolongada carrera,  ha compartido reparto con Naschy en films como Jack el destripador de Londres (José Luis Madrid, 1971), El jorobado de la morgue (Javier Aguirre, 1973) y  Muerte de un quinqui (León Klimovsky, 1975). Antonio Orengo intervino, entre otros títulos, en La marca del hombre lobo (López Eguiluz, 1968), La noche del terror ciego (Amando de Ossorio, 1972) y El mariscal del infierno (León Klimovsky, 1974). Alfonso Castizo tiene varias coincidencias en su filmografía con Naschy: Jack el destripador de Londres (José Luis Madrid, 1971), Comando Txikia (José Luis Madrid, 1976), El caminante (Jacinto Molina, 1979) y Operación Mantis (Jacinto Molina, 1985).

Además de Yolanda Ríos, con la que Naschy volvió a contar en Madrid al desnudo (Jacinto Molina, 1979).

El huerto del francés se estrena en diciembre de 1977, produciéndose un error tipográfico en la cartelería del film, ya que su nombre no figura en el reparto como actor (sí como director) lo que obliga a colocar unas etiquetas adhesivas sobre las lobby cards,  además de rehacer los carteles (arriba pueden verse los dos modelos). Por si esto fuera poco, cuando se lanza la edición en video de la película, el encargado de realizar la carátula consulta una revista de la época, Nuevo Film Sex, en la que se narraba el argumento novelizado de este y de otro film, El vicio y la virtud, por lo que mezcla los nombre del reparto de ambos films señalando a Teresa Gimpera y Juan Ribó como protagonistas y, lo que es peor, cambiando el director y dando la autoría de El  huerto del Francés a Francisco Lara Polop, realizador de El vicio y la virtud. Todo un despropósito que puede verse en la imagen de arriba, mientras que la revista en cuestión podemos verla también en las dos ilustraciones incluídas. De momento, y si nadie lo evita, este film espera su turno para ser editado de forma

EN TORNO AL HUERTO DEL FRANCÉS  Por Ángel Gómez Rivero

            A menudo me habló mi amigo de esta película suya tan extraña, tan atípica en su filmografía y, no obstante, tan personal y tan sentida. Porque el argumento se sustenta en una historia que lo intrigó desde tiempo atrás; un relato basado en un caso real acontecido un siglo atrás en Peñaflor, pueblo sevillano a medio camino entre Sevilla y Córdoba, en el que un posadero, de nombre Juan Andrés Aldije y apodado El Francés, ayudado por un socio, asesinó sin piedad alguna a los pobres viajeros y jugadores que accedían al mesón, con el único móvil de robarles. Paul, al que siempre le fascinó y estremeció la entereza y frialdad de algunos asesinos a la hora de afrontar su suerte final, vio en este sórdido relato la materia prima para elaborar uno de los papeles más difíciles de su carrera, el del asesino en serie. Rodado in situ, Paul es responsable del guión, de la puesta en escena y del papel principal, y lega aquí una descriptiva minuciosa del universo particular de este asesino en serie tan estremecedor, alejado de los estereotipos excedidos del cine estadounidense de la época. Ajustándose, por lo demás, a la realidad histórica de una etapa oscura e incierta. Es en el desenlace donde más se ilustra la sangre fría del personaje ante su propia ejecución, ofreciendo un cierre de película tan potente como conmovedor.

            El huerto del francés es un filme de lo más inspirado en la filmografía de Paul. Nos lega un ambiente sórdido de principios del siglo XX, de la España negra y profunda, de los asesinatos de pueblo, en los que se mezclan las pasiones carnales con los intereses económicos. Es una fábula de corte real y rural donde la guitarra española llora el dolor de los crímenes en tablaos flamencos que ocultan la espantosa y cruda verdad, y en la que la insensibilidad del asesino —excelente Paul, en uno de sus más completos y complejos papeles, en este caso no fantástico— deviene en un final que enlaza con las primeras imágenes, al desarrollarse la trama mediante un perfecto y descomunal flashback. Un desenlace con el garrote vil como estrella invitada, que siega la túrbida vida de un asesino olvidado por todos y disimulada su negra existencia, tal vez por misericordia o tal vez por miedo, en los acordes de una vieja y perdida conseja andaluza.

            Sólo por el inmenso interés que Paul mostró siempre por desenterrar esta película del olvido, sueño con la divulgación de la misma en formato digital. Sería una hermosa manera de volver a rendir a su autor el tributo que merece. Porque su sombra sigue siendo alargada y su recuerdo ineludible.

            Jamás te olvidamos Viejo Lobo.

Y UN COLOFÓN DE ORO: SERGIO MOLINA SOBRE EL HUERTO DEL FRANCÉS

Queriendo contar con un comentario sobre el film de una de las personas más cercanas al cineasta, pedimos una pequeña colaboración al hijo del realizador, Sergio Molina, que sirve como broche de oro, o de lujo más bien, para este artículo.

“Hablar de “El huerto del francés” me produce un sentimiento contradictorio y me explico. Mi padre la tenía considerada como una de sus mejores películas y la poca gente que la ha podido ver en buenas condiciones así lo piensa. Para mi es una abigarrada historia de un asesino despiadado y sin escrúpulos que elimina a sus víctimas valiéndose de bajos instintos mezclando prostitución y juego en una espiral cuasi diabólica donde Juan Andrés Aldije juega el papel de un Mefistófeles de hoz y algarroba. Es una película dura, fría y sin concesiones. Yo la vi hace ya bastantes años en un pase que Tve realizó a altas horas de la madrugada, y quedé impresionado. Todos los actores están soberbios, aunque destaco a Pepe Calvo que borda el papel de Muñoz Lopera, una especie de trasunto del Igor del Dr. Frankenstein que ayuda a su “jefe” en sus tropelías, aunque en este caso un arrepentimiento silencioso se refleja en su mirada y en sus acciones. Recuerdo la secuencia de la ejecución con el contraste entre la frialdad más absoluta del asesino y el derrumbe emocional de su ayudante. La película es un flashback tremendo y oscuro que me dejó noqueado durante bastante tiempo. Digo que el sentimiento es contradictorio porque es una pena que esta película no se pueda ver en buenas condiciones, me consta que en la filmoteca existe una copia que reluce como el primer día, pero al existir un problema con los derechos parece ser que dormirá el sueño de los justos. Para mi padre era una gran frustración no poder ver editada esta película y aunque lo intentamos, no conseguimos que estuviera presente en las ediciones que salieron en 2009, una semana antes de que nos dejara. Lo que espero es que el interés de los aficionados y la labor de gente como Proyecto Naschy y otros muchos blogs y páginas web permita que estas películas, que también son patrimonio del cine español, puedan verse de forma digna ya que al fin y al cabo es parte de un legado y de una aportación que como dijo Paul hace un tiempo “puede que haya sido pequeña, pero ahí está” Un saludo, Sergio Molina».

Un soberbio trabajo de ambientación y fidelidad: compárese esta imagen con la real reproducida más arriba.

(1) Flash-Back nº 3, 1994.

(2) Paul Naschy en  Memorias de un hombre lobo (Paul Naschy, Alberto Santos Editor, 1997)

(3) Profanando el sueño de los muertos, Ángel Sala, Scifiworld 2010.

(4) Adolfo Camilo y Luis Vigil en Memorias de un hombre lobo (Paul Naschy, Alberto Santos Editor, 1997)

Categorías: Paul Naschy

El Buque Maldito proyectará La semana del asesino de Eloy de la Iglesia.

Gracias a El Buque Maldito tenemos ocasión de ver otro de los grandes films de terror español, velada que contará además con la  presencia de una de sus protagonistas, Emma Cohen, participante además de otras películas capitales del Fantaterror como El espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured), El extraño amor de los vampiros (1977, León Klimovsky) o El techo de cristal (1971, Eloy de la Iglesia).

La semana del asesino (1973) es sin duda uno de los films más incómodos del cine español y de los más castigados por la censura, que le propinó 62 cortes e impuso al director un final que tuvo que rodar a posteriori. Eloy de la Iglesia hizo una película incómoda, que destila suciedad por todos lados, pero en la que consigue que sintamos cierta simpatía por Marcos, su protagonista, un acertado Vicente Parra que va de mal en peor tal y como le ocurre al protagonista de Detour (1945, Edgar G. Ulmer). Lo que comienza de una forma accidental  se va tornando en inevitable huida hacia adelante en la que los únicos pasajes de calma son los compartidos con su vecino Néstor (Eusebio Poncela), momento en el que De la Iglesia aprovecha para reivindicar su condición gay combativa, segmentos que fueron cruelmente estirpados por la censura, que sí permitió muertes de lo más gráficas, con un hedor que parece salir de la pantalla y una sensación de asfixia que queda reflejada en el sudor que continuamente exuda el personaje interpretado por Vicente Parra.

Del film se conocen dos versiones: la inglesa (Cannibal Man)  y la estrenada en el mercado español, que muestra abiertamente las escenas en el matadero donde trabaja Marcos y que fueron, precisamente, las que molestaron fuera de nuestras fronteras, por lo que fueron aligeradas en la versión  inglesa, aunque no lo fueron las escenas de intimidad de la pareja protagista, Marcos y Paula (Emma Cohen) que son más prolongadas, así como la relación entre los dos vecinos, Marcos y Néstor.

De una forma u otra, La semana del asesino sigue siendo una magnífica película que todavía espera una edición definitiva a pesar de que tal y como dijo el propio director, se trata de una labor casi imposible.

Fallece Miguel Iglesias Bonns

Iglesias Bonns durante el Cryptshow Festival (Foto: Judex)

A los 96 años ha fallecido el director y guionista Miguel Iglesias Bonns. Que persona más discreta y entrañable. Pudimos tratarlo en dos ecasiones y siempre se mostró amable con todo el mundo. Primero durante el pase de su film La maldición de la bestia en una velada organizada por El Buque Maldito, y más tarde en el Cryptshow Festival de 2010, donde se volvió a proyectar el film.

Este cineasta fue un todoterreno, pero ha dejado especial huella en el género policíaco y  en el fantaterror por su labor para Profilmes, donde realizó varios títulos humildes pero memorables. Comenzó su carrera en 1942, dirigiendo Su excelencia el mayordomo,  dominando como buen artesano todos los géneros, incluso el documental.  Su relación con Profilmes comienza en 1973,  cuando rueda varios films selváticos que se inauguran con Tarzán y el misterio de la Selva. Los resultados parecieron satisfacer lo suficiente a los productores como para ofrecerle dos cintas más de la misma temática, aunque en esta ocasión la protagonista fuera una especie de Tarzán femenino interpretado por Eva Miller. Kilma, reina de las amazonas y La diosa salvaje, ambas rodadas en 1975, daban oportunidad de mostrar la poca epidermis femenina que la censura permitía.

Iglesias Bonns también contó con la colaboración de Paul Naschy en el film más recordado del director, La maldición de la bestia, una película también rodada en  1975, sin duda un año prolífico para el director. El film era  un cómic animado con más acción que terror ambientado en el Tibet pero rodado en los Pirineos.

Lamentablemente en los años ochenta los encargos fueron menguando, y el director se refugió en el cine erótico rodando films como Violación incofesable (1981) o Deseos carnales (1982), hasta el fin de su carrera en 1988 con Barcelona Connection,  película guionizada por Andreu Martín y José Luis Garci.

Su ultima intervención en el cine fue para el documental El hombre que vio llorar a Frankenstein (2010, Ángel Agudo), donde rememoraba los rodajes compartidos con Paul Naschy.

Lo dicho, un tipo entrañable.

Luces Rojas de Rodrigo Cortés: eppur si muove

«Un solo consejo a quienes deseen ver #LucesRojas: No esperéis NADA. Ni bueno ni malo. Es un viaje. Dejáos llevar, y a ver dónde acabamos :)» Este es el consejo que nos da Rodrigo Cortes desde el Twitter. Sin embargo, es inevitable acudir al cine con expectativas, aunque no se haya leído apenas nada sobre ella. ¿Y qué esperamos ver? Sencillo, queremos comprobar si se cumple la promesa que suponía Buried, esto es, esperamos que Cortés revalide lo que demostró con su segunda película, ser un director que revivía a Hitchcock en su buen hacer. Y aquí se produce una división de pareceres. Mientras Ángel Sala (por citar un ejemplo) considera a Luces Rojas una superación de Buried, para otros, como quien esto escribe, Cortés no ha alcanzado con ella la magistralidad que había mostrado.

No es una película carente de valores, el pulso de Cortés es firme y nos ofrece una trama bien trabada que avanza hacia un tercer acto que resulta lo más sobresaliente del film. Nuevamente nos cuece un thriller sólido partiendo de unos mimbres que a priori no hubiéramos identificado como base suficiente para una película de acción. Pero el reto era mayor en Buried y Cortés lo resolvía de forma más brillante.

No obstante, no es justo verlo todo a través de la comparación. Si hacemos caso al consejo de Cortés, descubriremos un film no carente de interés por sí mismo. La película nos cuenta la peripecia de dos científicos la doctora Matheson (una madura Sigourney Weaver que no ha perdido nada de su categoría actoral) y Thom Buckley (Cillian Murphy,  que va ganando enteros a lo largo del film) consagrados a desenmascarar el fraude que se esconde tras los fenómenos supúestamente paranormales. Se enfrentan al departamento de investigación de su misma universidad que trata de hallar la explicación a esos mismos fenómenos partiendo de la creencia en su veracidad y en que es la ciencia ortodoxa la que tiene límites (con Toby Jones, el mad doctor de Capitán américa, al frente). Pero el verdadero antagonista es Simon Silver, (Robert de Niro, haciendo de Robert de Niro), el más famoso y convincente de los psíquicos que reaparece después de treinta años (aparentemente se había retirado de la escena por la extraña muerte de un espectador). A partir de ahí, asistimos a un auténtico tour de force entre el mentalista y Thom Buckley quien poco a poco se va convirtiendo en el protagonista del film. Evidentemente, este argumento es un MacGuffin, lo que está en juego son los límites de la ciencia y el valor de la creencia, de la fe.

La película es una caza interactiva de luces rojas. ¿Pero qué son las luces rojas? Dejemos que el propio Cortés nos lo explique:

Ochos, nueves y cartas que no ligan, o lo que es lo mismo aquello que pone a prueba nuestra percepción. Como si volviéramos al siglo XVII, los protagonistas buscan hallar el punto fiable de la razón para derrotar al engaño de los sentidos, cuyos puntos flacos son pasto de los ilusionistas y los vendedores de esperanzas (a destacar el episodio del timador interpretado por Leonardo Sbariglia, todo un actor fetiche para Cortés). Pero si hay esa caza de brujas, es porque, en el fondo, la orfandad de los humanos les hace desear que haya un más allá, es por eso que en este mundo, que contempla la demolición del Estado de Bienestar, florecen los predicadores, los pseudoportavoces de dioses garantes de salvación. La doctora Matheson y su ayudante simbolizan esa apoyatura en la razón, pero la película nos muestra sus flaquezas, sus momentos de duda, y lo que es más, su fanatismo (alguien tenía que decirlo). La creencia exacerbada en la ciencia es también una forma de dogmatismo e impermeabilidad. En el reino de lo científico hay también luces rojas.

Cortés sabe de las relaciones entre ilusionismo y cine. Sabe de mostrar y esconder. Por eso decíamos que la película es una caza de luces rojas interactiva: como espectadores estamos a la caza de las cartas que no ligan, de los trucos, para tratar de descubrir a dónde nos está llevando el viaje filmíco. Y constantemente nos vemos forzados a cambiar de hipótesis. Pensamos en un principio que la doctora Matheson va a ser la protagonista, la que va a tener el duelo con Simon Silver. Lo pensamos en gran medida porque la interpreta Sigourney Weaver, la estrella debe tener un papel relevante, pero Cortés no duda en eliminarla casi antes de media película (sólo Hitchcock le dobla la apuesta en Psicosis, donde Janet Leigh protagoniza tan sólo el arranque del film). Pensamos que Simon Silver, Robert de Niro, va a relevarla en el protagonismo, pero vamos asistiendo al engrosamiento del personaje de Cillian Murphy que acaba siendo el auténtico protagonista. Pensamos que el quid va a estar en demostrar que Silver es un farsante, o, mejor aún, que la ciencia va a tener que rendirse a él, pero la conclusión del tercer acto nos obliga a reconocer que tampoco habíamos acertado con esa hipótesis. Al final nos vemos obligados a reconocer que siempre nos pasa desapercibido el truco y que sólo cuando nos lo muestran al ralentí (esa voz en off repasando los principales momentos) comprobamos que nuestros sentidos nos han hecho caer en el engaño.

Si hubiera que buscarle parentescos, no dudaríamos en recordar The last exorcism (2010, Daniel Stamm), los personajes comparten intenciones: mostrar el fraude de lo paranormal para evitar que sea dañino; y comparten también, en cierto modo, el giro final. Ahí se acaban las semejanzas, porque el tratamiento de la puesta en escena es totalmente distinto.

Cortés elige tonos fríos para hablar de las rojas notas de lo discordante, su cámara deambula por la pantalla con elegantes travellings circulares, pero no vacila en convertirse en cámara al hombro documental cuando quiere hacernos compenetrar con el protagonista. Pasa de la fotografía nítida a jugar con el desencuadre y el desenfoque para centrar nuestra atención en el punto del plano que él decide. El prodigio técnico sigue jugando a su favor. Y sin embargo… La historia no decae en interés. Y sin embargo… El tema subyacente tiene plena vigencia, es de rabiosa actualidad. Y sin embargo…

Sin embargo, quien esto escribe no pudo evitar una cierta sensación de chasco. Si repasamos la filmografía del joven director, vemos como, desde su prometedor corto Quince Días, va en ascenso hasta Buried, para no acabar de resultar totalmente en Luces Rojas. No podemos evitar la comparación con Shyamalan (y que me perdonen los incondicionales de uno y otro), éste logró una obra maestra con El protegido (Unbreakable, 2001) pero nunca ha vuelto a estar a su propia altura, pese a haber ofrecido películas muy interesantes. Y en ambos casos no acabas de discernir qué es lo que le falla, sólo que no acaba de ser redondo. En definitiva, la mejor valoración que he escuchado de Luces rojas fue el juicio de dos jóvenes espectadores al salir de la proyección: «me ha gustado mucho, pero no sé».

Fallece Lina Romay: ¡Qué cabrona es la vida a veces!

24 febrero 2012 Deja un comentario

Sin entrar en si el cine de Jesús Franco es bueno o malo o mejor o peor o… lo que si puedo decirles es que el tipo me cae bien, muy bien. Hay un documental adorable, Llámale Jess (Manel Mayol y Carles Prats, 2000), que muestra una gran entrevista con ambos y algunos momentos de intimidad del director con su compañera, con la que uno ve tanta complicidad que no puede más que sonreir y alegrarse porque dos seres así se hayan conocido  y vivan felices haciendo lo que más les gusta sin ningún tipo de complejos. La barcelonesa Lina Romay  o Rosa María Almirall como reza su carnet de identidad, conoció al hombre con el que más años compartió de su vida antes de cumplir los veinte años. Primero actriz, luego compañera pero siempre cómplice, realizó una carrera profesional y vital con Jesús Franco convirtiéndose en su nueva musa tras la inesperada desaparición de Soledad Miranda , que se inicia en 1972 con La maldición de Frankenstein y finaliza con Paula-Paula en 2010. Medio centenar de películas atestiguan la fructífera relación de la pareja, en la que Lina no se limitó tan solo a actuar: también dirigió, se encargó del vestuario, escribió y en general formó parte de un tándem indisoluble que no ha dejado de funcionar durante cuatro décadas. Entre medio una película tributo a su nueva musa, Les avalouses o Femme Vampire, todo un film dedicado a mostrar a su compañera, lucirla y presumir de ella en forma de vampira. Vampira que le vampirizó y de paso a nosostros. La pareja de trotamundos formalizó su relación casándose en 2008 y al año siguiente el director recibió un Goya honorífico que recogió visiblemente emocionado acompañado con una Lina de generoso escote. Un guiño cómplice a los que fuimos felices de que tan ficticia academia valorara por fín la labor del director canalla y crápula. Por eso, sin entrar en si el cine de Jesús Franco es bueno o malo o mejor o peor o… lo que sí puedo decirles es que esta pareja me cae bien,  muy bien: trabajando, conviviendo, trotando y rodando, siempre rodando y siempre juntos. Uno sabe que nunca van a dejar de estar juntos, aunque la vida a veces sea tan cabrona y abra pequeños paréntesis.

Festival D’Arbó: Programa definitivo.

13 febrero 2012 Deja un comentario

El fín de semana 3 y 4 de marzo tendrá lugar la primera edición del Festival de Cine Fantástico Parapsicológico en los Cine Girona de Barcelona, un festival para los amantes del cine de terror que se dedicará este año a los fenómenos paranormales. Será la primera ocasión en la que se podrá disfrutar en una sala comercial de la trilogía de películas parapsicológicas realizadas por Sebastián D’Arbó, además de dos más  del mismo director, una de ellas el documental El misterio Fassman, que se presentó en la pasada edición del Festival de Sitges.

Actividades relacionadas

Todas las películas serán seguidas de mesas redondas, debates abiertos al público asistente, con la participación de especialistas y la presencia del propio Sebastián D’Arbó, que explicará los casos realies en los que basó las películas, así como detalles del rodaje. Además se llevarán a cabo experiencias prácticas interactivas de parapsicología con el público asistente a la sala.

Film que se proyectarán

La Trilogía de fenómenos parapsicológicos: VIAJE AL MAS ALLÁ – La frontera de lo desconocido – (1980) EL SER – Cuando lo imposible se hace realidad – (1982) MAS ALLÁ DE LA MUERTE – Experiencia secretas hacia el mundo espiritual – (1986) Misterio: ACOSADA – o el hombre que regresó de la muerte – (1984) EL MISTERIO FASSMAN – El poder de la voluntad – (Documental de suspense) (2011)

Programa detallado

SÁBADO 3 DE MARZO, 16 horas: Zona comercial, stands y experiéncias prácticas interactivas en el vestíbulo durante todo el día. 16.15 h: Presentación. 16.30: VIAJE AL MÁS ALLÁ. 18h Debate película (30 minutos). 18.30 h: Experiéncia práctica presencial interactiva (Sesión de percepción extrasensorial- psicocinesis. 19 h: pausa de 15 minutos. 19.15: Presentación. 19.30 EL SER. 21 h. Débate película (30 minutos). 21.30 Experiéncia práctica  presencial interactiva (medium /espiritismo). 22 h: Final primera jornada.

DOMINGO 4 DE MARZO, 11 horas: Zona comercial, stands y experiéncias prácticas interactivas en el vestíbulo durante todo el día. 11.15 presentación. 11.30 EL MISTERIO FASSMAN. 13 h: Debate película (30 minutos). 13.30 h: Experiéncia práctica presencial interactiva 03: Sesión de mentalismo /Telepatía. 14:00 PAUSA PARA COMER. 16:15 Presentación .16:30 ACOSADA El hombre que regresó de la muerte – (90 minutos) •18:00 Debate película (30 minutos) •18:30 Experiéncia práctica presencial interactiva: SESIÓN DE CONTROL MENTAL (30 minutos) •19:00 PAUSA (15 minutos) •19:15 Presentación (máximo 15 minutos) •19:30  MAS ALLÁ DE LA MUERTE Experiencias secretas hacia el mundo espiritual – (90 minutos) •21:00 Debate película (30 minutos) •21:30 Experiència pràctica presencial interactiva: REGRESIÓN A LAS PROFUNDIDADES DE LA MENTE (30 minuts) •22:00 FINAL DEL FESTIVAL.

Como puede verse una oportunidad de disfrutar de la obra cinematográfica casi integral de D’Arbó, (tan sólo quedará colgado sin exhibirse Cena de asesinos). Unos títulos que contarán con la presencia desde la pantalla de actores de la talla de Narciso Ibañez Menta, presente en tres de los títuos, Victoria Vera, Víctor Israel, Toni Isbert o Silvia Solar.

Pierrot en la Mostra de Super-8: Anacronismo y modernidad

28 enero 2012 Comentarios desactivados

Ruinas y vidrio, modernidad y antigüedad. Así se pueden contemplar los cortos que se han proyectado como homenaje a Pierrot en el moderno, casi futurista Patí Llimona, centro cívico edificado sobre unas ruinas romanas con las que comparte entorno dentro de la 3ª Mostra de Super-8.

Los cortos, vestigios vivos de los años setenta, audaces para una época en la que nuestro pasado todavía era presente. En 1973, el dictador casi estaba enterrado, pero toda su infraestructura seguía vigente y vigilante ante la relajación de costumbres que el país comenzaba a desarrollar y que eclosionaría poco después. Si el destape dio carne para el obrero, la homosexualidad todavía continuó culpabilizada como delito con la ley de vagos y maleantes.

Vistos ahora, los cortos de Pierrot se ven modernos y anacrónicos a la vez. Rodados en Super-8, reflejan todas las inquietudes de un artista que mezcla su afición por el terror con su forma de ser. Mezcla que se antoja moderna. Como símbolo de una modernidad, ya también anacrónica fue la presencia de Alaska, artista que aprovechó su estancia para rodar imágenes para el programa de televisión que protagoniza con su marido Mario, circunstancia esta que será bienvenida si difunde la obra del protagonista de la velada, Antonio Grácia José,  Pierrot.

La velada, ilustrada con carteles, publicaciones y recuerdos pertenecientes a la colección del organizador, Eduardo Gión, nos ofreció unos cortos que, a pesar del tiempo que pesa sobre ellos, se conservan en buen estado: despertaron respetuosas sonrisas cuando tocaba y mantuvieron atenta a la concurrencia que abarrotaba la sala de proyección.

Miss Drácula contra el Imperio dela Leche (1973), es un chascarrillo sobre una vampira travesti que en vez de alimentarse del fluido vital acostumbrado, lo hace de semen. Y todo ello con el añadido de imágenes rodadas en Transilvania durante un viaje que Pierrot realizó.

Repleto de escenas rodadas en el límite permitido, queda ahora como un ejercicio camp  inocente, aunque mantiene dosis de la transgresión que se le quiso inyectar en unos tiempos en los que las cosas no estaban para bromas.

Tal y como nos comenta Eduardo, a Pierrot no únicamente le prohibieron y cerraron una exposición en el Festival de Sitges en 1972 por utilizar símbolos católicos, sino que además, el propio alcalde le hizó arrojar al mar las «ofensivas» obras. Un acto de inquisición en toda regla al que únicamente faltó la ejecución del sacrílego artista.

En cuanto a La muñeca, se trata de una slasher movie con altas dosis de perversión y gotas de satanismo al final, que sorprende por su más que correcto montaje y la selección musical, que va de Pink Floyd a Bernard Herrmann.

El festival-homenaje, terminó con algunos fragmentos de actuaciones transformistas de Pierrot. De nuevo anacrónicos pero… modernos ante el renacer que el  burlesque y el cabaret están viviendo.

Una velada deliciosa y un recuerdo emocionante que nos deja esperando el documental que está rodando Eduardo Gión sobre Pierrot y su faceta más fantástica en el que, por cierto, podrán escucharse las palabras de Paul Naschy: Lentejuelas de sangre.

Seguiremos informando…

(fotos: facebook Eduardo Gión)