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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 27 de octubre de 2017 *

27 octubre 2017 Deja un comentario

EL TERCER ASESINATO (Sando-me no satsujin, Hirozaku Koreeda, 2017)

Japón. Duración: 124 min. Guion: Hirokazu Koreeda Fotografía: Mikiya Takimoto Productora: Distribuida por Toho/Gaga Corporation Género: Thriller

Reparto: Masaharu Fukuyama, Koji Yakusho, Suzu Hirose, Yuki Saito, Kotaro Yoshida,Shinnosuke Mitsushima, Izumi Matsuoka, Mikako Ichikawa, Isao Hashizume

Sinopsis: El conocido abogado Shigemori defiende a Misumi, acusado de robo con homicidio, que ya cumplió pena de cárcel por otro asesinato hace treinta años. Las posibilidades de que Shigemori gane el caso son escasas, ya que su cliente reconoce ser culpable, aunque esto probablemente signifique la pena de muerte. Pero a medida que desentraña el caso y escucha los testimonios del propio Misumi y de su familia, Shigemori empieza a dudar de la culpabilidad de su cliente.

Tras la brillante Nuestra hermana pequeña (Umimachi Diary, 2015) y la muy interesante Después de la tormenta (Umi yori mo mada fukakuaka, 2016), Hirokazu Koreeda vuelve a nuestras pantallas con este atípico drama judicial cuya resolución dejará en manos del espectador. Protagonizado por Masaharu Fukuyama, que en su papel de abogado defensor del presunto asesino, encarnado por el prestigioso Kôji Yakushonos representará también a nosotros, junto a él intentaremos responder a todas las preguntas sobre este caso: si realmente su cliente ha cometido este tercer crimen tras cumplir 30 años de prisión por asesinar a dos hombres o, en caso de haberlo hecho, los motivos que podrían haberle llevado a ello, pues su defendido cambia constantemente la versión de los hechos. 

Koreeda, que cuenta también con la colaboración de Suzu Hirose, joven actriz a la que el director dio la alternativa con Nuestra hermana pequeña, convertirá la investigación del abogado en una labor detectivesca, manteniendo la intriga y los interrogantes abiertos hasta el último plano y más allá, pues como hemos comentado tras exponer y darnos a conocer todos los hechos, el espectador deberá decidir qué versión del misterio se ajusta a la realidad, dejando un poso en el espectador que permanece activo tras el visionado de la película.

Pero Koreeda también hace que nos cuestionemos la validez que puede tener para la sociedad moderna la existencia de la pena capital y más allá de ello nos trae una reflexión sobre la difícil persecución por establecer la verdad de un hecho y los entresijos de la justicia legal en la que priman los intereses personales de letrados y jueces. Todo ello expuesto brillantemente con la cadencia reposada que caracteriza al cine oriental y una puesta en escena cuya sintaxis se revela con valor tanto narrativo como expresivo.

Tras su paso por la sección competitiva del Festival de Venecia, El tercer asesinato se presentó en la sección Perlas de San Sebastián, festival al que director nipón acude cada año a presentar sus trabajos de la mano de Golem;  Still Walking/Caminando, Kiseki/MilagroDe tal padre tal hijo, Después de la tormenta  o Nuestra hermana pequeña son algunos ejemplos de su filmografía vista en el festival donostiarra y estrenadas con éxito en nuestro país.

EN CUERPO Y ALMA (A teströl és a lélekröl, Ildikó Enyedi, 2017)

Hungría. Duración: 116 min. Guion: Ildikó Enyedi MúsicaAdam Balazs Fotografía: Máté Herbai Productora: Inforg-M&M Film Kft Género: Comedia dramática

Reparto: Morcsányi Géza, Alexandra Borbély, Ervin Nagy, Pál Mácsai, Júlia Nyakó,Tamás Jordán, Gusztáv Molnár, István Kolos, Annamária Fodor, Itala Békés,Vince Zrínyi Gál, Attila Fritz, Zoltán Schneider, Réka Tenki, Rozi Székely,István Dankó

Sinopsis: María comienza a trabajar como supervisora en un matadero de Budapest, pero pronto comienzan a surgir cotilleos y rumores sobre ella. Durante el almuerzo opta siempre por sentarse sola, y es consciente de sus deberes y obligaciones, con un estricto apego a las normas. Su mundo se compone de cifras y datos impresos en su memoria desde la primera infancia. Endre, su jefe, es un tipo tranquilo. Ambos empezarán a conocerse lentamente. Almas gemelas, se sorprenderán de compartir los mismos sueños. Con cautela, tratarán de convertir esos sueños en realidad.

Premios: Oso de Oro (Mejor película) Festival de Berlín . Mejor película Festival de cine de Sydney.

Una atípica y deliciosa historia de amor entre dos restos de serie, dos seres bien diferentes y, aparentemente, perdidos para el amor. Restos de naufragio. Uno de ellos, Endre (Géza Morcsányi)  hastiado de la búsqueda, con varias cicatrices en su corazón y el otro, Márià (Alexandra  Borbély), una introvertida y tímida superdotada con obsesión por el orden. Cauta, como un animal asustado. Ambos trabajan en la misma empresa, un matadero, y verán unidos sus destinos cuando averigüen que comparten (textualmente) los mismos sueños. Un hecho sobrenatural que adentra la narración dentro de los límites del fantástico, pero que servirá de excusa para que estos seres entablen una relación en una película que nos habla de soledad y de aceptar al diferente, y todo ello en un marco onírico pero a la vez  tremendamente realista, sin rechazar mostrar al espectador algunas crudas escenas realizadas en el matadero, plenas de hemoglobina, que podrían molestar a los más mojigatos. También contiene unas agradecidas dosis de humor negro y humor a secas, sano, con el que reírse de los personajes y de sus manías y, porqué no, de nosotros mismos.

En cuerpo y alma supone el triunfal retorno a la dirección de Ildikó Enyedi, Cámara de Oro en Cannes en 1989 por su opera prima My 20th Century,  tras 18 años de silencio cinematográfico, en los cuales ha seguido trabajando realizando diversas funciones relacionadas con el cine.

JERICÓ, EL INFINITO VUELO DE LOS DÍAS (Catalina Mesa, 2016)

Francia/Colombia. Duración: 78 min. Fotografía: Catalina Mesa Productora: Miravus / Saviadulce Género: Documental

Reparto: Cecilia Bohórquez, Manuela Montoya, Elvira Suárez,María Fabiola García, Luz Gonzáles, Licina Henao, Ana Luisa Molina

Sinopsis: Umbral entre documental y ficción, ‘Jericó, el infinito vuelo de los días‘ es un caleidoscopio de retratos íntimos de mujeres del pueblo de Jericó, en Antiquia, Colombia. A través de un itinerario sensible y musical se tejen los encuentros y las conversaciones entre ellas, de edades y condiciones sociales diferentes. Una a una se van revelando sus historias de vida, sus espacios interiores, su sentido del humor y su sabiduría. Facetas profundas y auténticas del espíritu femenino de nuestra cultura que celebran y preservan el patrimonio inmaterial colombiano.

¿Estamos ante un documental? No del todo pues los ‘actores’ están dirigidos, aunque no sus diálogos y conversaciones, totalmente improvisadas. En todo caso no nos encontramos ante un documental tipo bustos parlantes, muy al contrario, la directora, Catalina Mesa, no deja notar su presencia y nos muestra a estas mujeres en su entorno, haciendo lo que hacen habitualmente, cocinar, coser, ir a misa, pasear, hablar… actividades que dicen mucho también sobre ellas.

Jericó ‘El infinito vuelo de los días’ es una película de mujeres. De mujeres auto-suficientes. Ancianas, alguna de ellas centenaria, que nos hablarán de su vida. Y de la vida, en abstracto. De la fe católica que profesan profundamente. De hombres, claro, hombres que pasaron por su vida dejando surcos. De felicidad y de tristezas. Pero con el nexo de ser mujeres sabias, de diferentes extractos sociales, viajeras, cultivadas, beatas, analfabetas, y todas residentes en la pintoresca población colombiana de Jericó, lugar de ensueño en el que la vida parece recuperar su ritmo contemplativo.

La música también es importante en esta película, que además de como cortinilla para cambiar de protagonista,  muestra el lugar y las costumbres y modos de vivir de estas señoras, que conservan mucha frescura y naturalidad ante la cámara, consiguiendo ignorarla en muchas ocasiones, como si no estuviera, ofreciendo momentos divertidos junto a otros tristes y de gran intimidad, en unos hogares impecables, que huelen a limpio, llenos de flores y de imágenes de santos, pero también de fotografías de los que ya no están.

Magníficamente montada, la deliciosa hora y cuarto de metraje de esta bonito crisol de vida que es Jericó se pasa en un suspiro: ¡Quién tuviera 40 años menos y un corazón vagabundo!

 

 

 

Categorías:VAMOS DE ESTRENO

Serendipia’s Sitges Film Festival 2017. Cuarta cápsula

27 octubre 2017 Deja un comentario

DOMINGO 8 DE OCTUBRE                                                  Fotos:Serendipia

Nueva jornada durante la cual Serendipia sufrió una excepcional y voluntaria citocinesis tras ver Bushwick (Cary MurnionJonathan Milott, 2017), la primera de las cinco película que vería Serendipia durante este cuarto día de festival. Todo ello en un día que amaneció recuperándose aún de las secuelas ocasionadas por la proyección de The Rocky Horror Picture Show (Jim Sharman, 1975) en el Auditori que tuvo lugar la madrugada anterior (¿No han visto el video que hay al final de la crónica del sábado siete? ¡Pues deberían!)

Pero prosigamos: ¿Qué sucedería si al salir del metro camino al hogar se encontrarán con que su ciudad ha sido invadida por un extraño ejército y hay explosiones e intercambio de balas por todos lados? Pues esto es lo que Bushwick nos narra de manera muy eficaz y próxima, pues la cámara es otro personaje más que sigue muy de cerca a los protagonistas, desplazándose y zafándose de las balaseras con ellos. Y todo rodado de manera muy inteligente, dinámica y a tiempo real, lo que ofrece un resultado bastante emocionante durante el cual iremos averiguando,  junto a los protagonistas, lo sucedido. Mucho más que un videojuego (y mal jugado, decían viperinamente, cómo no, en otra cola) nos hace sentir de forma bien aproximada el desconcierto que experimentaríamos si de pronto sobreviniera una rebelión que pillara por sorpresa hasta a los adictos a las redes sociales, mucha visión en primera persona y poca información global. Día muy oportuno, además, para esta proyección, pues estábamos ante una jornada en la que los asuntos políticos que atravesamos en este país nos reclamaban un poco de atención hasta en el remanso que supone el festival.

Respecto a la siguiente de la lista, Thelma (2017) de Joachim Trier, debo dejarles, y les dejo, con la parte bella de Serendipia, ya que fue durante esta película cuando tuvimos que separarnos a causa de una cita ineludible con William Friedkin, pues había un encuentro con el director, no tan solo de la merecidamente mítica El exorcista (The Exorcist, 1973), sino también de cintas tan emblemáticas como Contra el imperio de la droga (The French Connection, 1971), Carga maldita (Sorcerer, 1977), A la caza (Cruising, 1980) o Killer Joe (2011). Una velada que consistió en más de lo que esperábamos. El director, cómodo, habló largo y tendido de lo que se le preguntó y más allá. Ofreciendo toda una clase de historia del cine. Compartió sabiduría con el público e incluso respondió detalladamente a una pregunta nuestra sobre A la caza. Hubo tan buen ambiente que incluso bromeó acusándome de ser habitual en los clubs sadomasoquistas gays como el que se muestra en el film de 1980. Durante hora y media demostró su gran humanidad ante una entregada concurrencia, algo que, afortunadamente registró el festival,  dándonos la oportunidad a los asistentes de rememorarlo  y a ustedes de verlo en diferido. Con ustedes… William Friedkin:

Y mientras tanto, como les hemos dicho, la parte bella de Serendipia estaba viendo Thelma (Joachin Trier). Dejemos que nos cuente:

Me mira con buenos ojos, mi belleza es cada vez menos física y más espiritual. Bella es Eili Harboe que da cuerpo a Thelma, una joven de severa formación católica que por primera vez debe separarse de sus padres cuando empieza la universidad. Joachim Trier regresa a sus tierras nórdicas para traernos esta cinta que en parte podríamos definir como un singular cruce del Bergman de Fanny y Alexander (1982) y el Stephen King de Carrie. La película advierte en su cabecera de que contiene imágenes centelleantes que pueden provocar ataques epilépticos y no advierte en vano, así nos aproxima el director, casi experimentalmente, a las sensaciones vividas por la protagonista. Thelma llama cada día a sus padres, habla con su padre de hecho, la figura más severa, y les cuenta todo lo que experimenta, por su formación nunca ha probado el alcohol, ni el tabaco, ni casi ha frecuentado amigos, es por eso que todo lo que le ocurre en la universidad, todos los mundos que conoce, causan en ella una honda impresión, un sentimiento ambivalente que se refuerza con esa llamada diaria. Por una parte su nueva vida la llena de sensaciones atractivas, por otra, entran en conflicto con su educación, todo se complicará además cuando conozca a Anja (Kaya Wilkins) y sienta por ella una atracción más allá de la amistad. La respuesta de la joven es física, cada nuevo conflicto le provoca unos ataques nerviosos muy similares a la epilepsia y, mientras tanto, extraños fenómenos se suceden. La búsqueda de un diagnóstico la llevará a una investigación sobre sí misma que la hará descubrir cosas sobre su familia que le han sido ocultadas y, a la vez, aprenderá sobre su poder, su fuerza sobrenatural. Thriller psicológico de tempo pausado, una teme que la vertiente fantástica resulte ambigua al final, pero no, Trier sostiene su apuesta sobrenatural y nos acaba ofreciendo uno de los títulos más sólidos de esta edición. Todo un nuevo enfoque del género en esta cinta plenamente de autor ¿estará tranformándose el fantástico? De momento dejo la pregunta meramente formulada.

Todavía con la emoción de haber estado tan cerca de Friedkin, y de nuevo al completo, Serendipia se sumergió otra vez en su festín cinéfago con Sword Master 3D (2016) un espectacular wuxia (lo que de niños llamábamos películas de samurais) realizado a la antigua usanza pero con los efectos 3D  en mente, lo cual ofrece muchos momentos espectaculares a base de espadas y dagas lanzadas directamente hacia el espectador. Dirigida por Derek Yee, antigua estrella de los estudios Shaw Brothers y producida por Tsui Hark, del que sobran presentaciones, Sword Master 3D es una puesta al día del clásico de los estudios Shaw Duelo a muerte (San shao ye de jian, Chu Yuan, 1977), con marcados tintes fantásticos y elementos místicos que junto a su espectacular colorido y las magníficas coreografías la convierten en una espectacular superproducción.

Juan Mariné saludando al público de l’Auditori

El punto bajo de la jornada llegó con la muy decepcionante Gloves Off (Steve Nesbit, 2017), un drama pugilístico totalmente fuera de lugar, ya no únicamente por su temática, sino también por la factura del mismo. Con un argumento cercano a la comedia Cuestión de pelotas (Dodgeball: A True Underdog StoryRawson Marshall Thurber, 2004) aunque ni mucho menos con la gracia de aquella, la cinta fue la única de todo el certamen que hizo a Serendipia abandonar la sala. Nada parece encajar bien en esta cinta en la que los actores no consiguen trasmitir al espectador nada más que tedio. Presentada por su director, que la anunció dando las gracias por ser ya la tercera de sus películas que se presentan en Sitges, se ofreció como estreno mundial en ‘Oficial Fantastic fuera de competición’ ¿un favor personal? No queremos ser malpensados, ni mucho menos levantar falsos testimonios. No es su problema el que ni siquiera roce tangencialmente el género, es que todo es fallido en ella, sobre el papel las situaciones que nos presenta son cómicas, pero llevadas a escena desabridamente resultan sonrojantes como esos chistes que contados por según quien, pierden toda la gracia. No era su espacio ni nosotros teníamos nada que compartir con ella y nos fuimos a hacer cola, ya saben, esos mentideros que tantas ideas fraguan.

Pero el haber estado en esta sesión ofreció a Serendipia, y a todo el público presente, un momento muy emotivo, ya que, previamente al pase, se le otorgó una muy merecida María Honorífica a Juan Mariné, un hombre de cine (también fantástico gracias a su estrecha colaboración con Juan Piquer Simón) que demostró su gran sabiduría, su humildad y la envidiable memoria que a sus 97 años todavía conserva, rememorando el primer día en el cual se puso tras una cámara ¡En 1934!. Sin lugar a dudas escuchar a Mariné fue uno de los momentos mágicos de este festival.

Afortunadamente las aguas volvieron a su cauce con El secreto de Marrowbone (NarrowboneSergio G. Sánchez, 2017), una producción española con aspecto totalmente foráneo a pesar de estar rodada en Asturias y con la que Sergio G. Sánchez, escritor de Fin (2011) de Jorge Torregrosa y de El orfanato (2007) y Lo imposible (2012) de J. A. Bayona, debuta en la dirección. De atmósfera victoriana, a pesar de estar situada su acción en 1969, si bien no puede presumir de un guión imprevisible sí puede, y mucho, jactarse de haber conseguido una interesante cinta, muy bien interpretada y con una trama de misterio que recorre toda la historia, mostrando ingeniosamente lo justo, para que el espectador sepa que algún secreto se nos oculta… Pero no conviene revelar demasiado su argumento, pues este es como el de un viejo cómic de DC, que desvela su sorprendente final sorpresa en la última viñeta. Su director, al presentarla, dio la perfecta clave para disfrutar más su visionado: destacó una crítica ya recibida que la definía como un relato de Enid Blyton pero con más truculencia, y esa es la actitud, estamos ante una cinta de misterio juvenil que nos atrapa por su propia inocencia. Es, sí, esa típica película con trampa, pero no engaña a nadie y ofrece grandes dosis de evasión. Muy buena factura. Entre sus actores destaca Anya Taylor-Joy, que ya nos dejó prendados para siempre de sus ojos como Thomasin en The Witch (Robert Eggers, 2015) y más tarde en Morgan (Luke Scott, 2016). O Mia Goth, que nos dejó sin respiración en La cura de bienestar (A Cure for Wellness, 2016) y a la que veremos en el remake de Suspiria (Luca Guadagnino, 2018) junto a Chloë Grace Moretz y Dakota Johnson

Una memorable jornada para Serendipia que, flotando todavía por su encuentro con William Friedkin, tendría una cita al día siguiente con David J. Skal, uno de sus escritores cinematográficos de cabecera. 

Mariné besa el trofeo tras recibirlo del director del certamen, Ángel Sala.

 

Categorías:Festival de Sitges
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