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Nace Nocturna, Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid

27 diciembre 2012 Deja un comentario

NocturnaSi hace unos dias aplaudíamos la propuesta de Artistic Metropol en Madrid, terminamos este nuevo año con otra agradable sorpresa que nace en la misma ciudad, la creación de Nocturna, Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid.

Desde la desaparición en 1993 del Festival de Cine Imaginario y de Ciencia-Ficción, Imagfic, en Madrid no existía un festival internacional competitivo centrado en el género fantástico como tal.  Ante esta situación, y conocedores de la necesidad,  José Luis Alemán, Sergio Molina y Luis M. Rosales, durante la presentación del documental sobre Paul Naschy, The man who saw Frankenstein cry, en el Fantasporto de 2010, decidieron llevarlo a cabo. De esta forma, se comienzan a establecer los primeros contactos hasta que en septiembre de 2012, con José Luis Alemán y Sergio Molina en la producción y Luis M. Rosales como director, el festival se convierte en una realidad, Nocturna, Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid nace para cubrir un importante hueco que los aficionados al cine fantástico y de terror reclamaban. Y llega a al escena de festivales de género con la intención de consagrarse como una de las citas ineludibles para los aficionados al cine fantástico y de terror del país. Con una programación donde se estrenarán las últimas producciones de género en su más amplio aspecto: terror, fantasía, ciencia ficción, thriller, animación y con la presencia de invitados de primer nivel.

Nocturna tendrá lugar del 3 al 9 de junio de 2013 en los cines Palafox, en pleno centro de Madrid. Un espacio idóneo para la organización del Festival. El proceso de selección de películas y cortometrajes a concurso se encuentra abierto, pudiendo enviarse los trabajos a traves de la plataforma Movibeta (http://festival.movibeta.com), o haciendo llegar una copia en DVD o BluRay a las oficinas del Festival:NOCTURNA, Madrid International Fantastic Film FestivalPlaza de Callao, Nº1, piso 5 oficina 128013 Madrid

Próximamente se harán públicas las bases en la web del festival, actualmente en las ultimas etapas de desarrollo y que verá la luz en los próximos días en la url: http://www.nocturnafilmfestival.com.

Desde aquí aplaudimos y deseamos que todo salga bien y pronto Madrid tenga un gran festival lo cual, estando tras él quienes están, se puede decir que ya es toda una garantía.

Para más información  info@nocturnafilmfestival.com

Categorías:Nocturna

Hablamos con Joordu, creador de la primera figura sobre Paul Naschy

27 diciembre 2012 5 comentarios

Licantropo 1

Hace tan solo unos meses, durante el último Festival de Sitges, un buen amigo tuvo la feliz idea de regalarnos un busto de Paul Naschy con la caracterizaciónque el actor lucía en el film Licántropo. Ya había tenido ocasión de ver esta obra en otras ocasiones, pero la mayoría de veces pintado, bien o mal, pero pintado, cosa con la que no nos engañemos, no ganaba  precisamente. Admirado por ese pequeño busto quise investigar más sobre él y su creador.

El busto vino,  tal y como me especificó su anterior propietario, en una caja de cartón sin ilustraciones ni marcas acompañada de una tarjeta en la que se especificaba que se trataba de una edición limitada y númerada.

George Romero luciendo uno de los trofeos realizados por Joordu.

George A. Romero luciendo uno de los trofeos realizados por Joordu.

Realizado en el año 2000, esta firmado en su parte trasera por Joordu, su creador, así como por el sello que lo comercializó, Fanplastic. Y tirando del hilo hemos podido hablar con Joordu (José Orrego Durán) y saber alguna cosilla más sobre la figura de Waldemar Daninsky, primera que se realizó sobre Paul Naschy.

Tengo 52 años y vivo en Barcelona. Actualmente soy responsable de rodajes en unos estudios de cine. Empecé a modelar de niño. Cuando descubrí la plastilina me pasaba horas modelando. Después fui descubriendo otros materiales hasta de forma autodidacta, convertir esa afición en mi profesión.

Una profesión que le lleva a los más diversos trabajos: Trabajé en Catalunya en miniatura, mas tarde por mi cuenta y en otros temas hasta montar JOORDU en los años 90. Joordu se dedicaba a elaborar originales para juegos de rol, trofeos y todo tipo de esculturas y maquetas.

LA FIGURA DE WALDEMAR DANINSKY

El premio Brigadoom Paul Naschy realizado por Joordu

El premio Brigadoom Paul Naschy realizado por Joordu

La figura de Paul Naschy nace de la colaboración con mi buen amigo Luis E. Hernández Agüe de la revista Fanplastic. Lo hablamos, contactamos con Paul, nos autorizó y me puse manos a la obra.  Esto me permitió entablar una buena amistad con él, viéndonos cada año en el festival de Sitges hasta que falleció.

La imagen de Licantropo fue idea de Luis E. Hernández Agüe. Si bien la película Licantropo (1996) de Francisco Rodríguez Gordillo no es la  mejor entrega de la saga del hombre lobo de Paul Naschy, el maquillaje del actor ofrecía una particularidad y a la vez un reto para Jorge: Es el maquillaje en que mejor se ve a Paul,  y sin duda el artista ha conseguido su objetivo, ya que se reconoce perfectamente al actor homenajeado.

Está hecha de resina de poliéster. El original es de cera de joyería. Hoy en día la habría realizado con materiales más modernos.
Se realizaron originalmente 300 unidades y entre sus dueños hay personalidades como Tarantino a quien se la regaló personalmente Paul Naschy.

Esta pieza no se utilizó como trofeo. La que se utiliza como premio Paul Naschy en Sitges es otro busto representando a Alaric de Marnac, que junto al premio Nosferatu y el Gran Premio del Festival de Sitges, son los tres trofeos que hago para dicho evento.

Aunque actualmente José Orrego se dedica a otras tareas, no está del todo apartado del mundo de la escultura: Desde hace unos años me dedico profesionalmente al mundo del audiovisual, manteniendo la escultura en un segundo plano. Mantengo solo a los clientes amigos y encargos que me resultan interesantes.

www.joordu.com
Facebook : Jose Orrego Durán
Página facebook : Joordu

Licantropo 2

De cómo el niño descubrió al Dragón: Mi homenaje a Bruce Lee

27 diciembre 2012 6 comentarios

operación 001A mí, como a todos los jóvenes o niños de los años setenta justo antes de descubrir la música,  nos hacían falta héroes que nos ofrecieran algo más que ganar batallas o enfrentarse a todos los bandidos de Arizona. Carne de sesión doble de sábado como éramos, nos deleitábamos igual con una película del hombre lobo de Paul Naschy, como con las comedias de bofetada y tentetieso de Terence Hill y Bud Spencer. Además de con los numerosos clásicos del cine que de vez en cuando eran programados. Pero a principios de esa década comenzaron a visitar nuestras pantallas exóticos films que nos dejaron con la boca abierta: se trataba de las primeras producciones orientales de artes marciales.

Recuerdo una fiebre generalizada por ver esos primeros títulos: La furia del tigre amarillo (1971, Cheh Chang), Dos contra el gran asesino (1972, Yuen Chor) o De profesión: Invencible (1972, Chang-haw Jeong). Unas películas que derrochaban acción y que llegábamos a ver hasta dos veces el mismo día, ya que antes, entre sesión y sesión no se echaba a nadie del cine y podías repetir con bocadillo en ristre. Otra de las delicatessen que han sido  desbancadas por las palomitas…

Uno acudía a todas las películas “de karate” que podía (Caza desesperada (1971, Pao-Shu Kao),  La heroína legendaria (1971, Ma Wu), Karate sangriento (1973, Min-Hsiung Wu), Kung-fu contra los 7 vampiros de oro (1974, Roy Ward Baker o El luchador manco (1972, Wang Yu), además de tener un curioso hobby: recortar las carteleras de los periódicos, de las que yo llegué a tener una voluminosa colección.

Entonces llegó Bruce Lee y todo cambió. Hasta el niño que yo era podía distinguir sus películas y ver que el Pequeño Dragón tenía algo especial. Muy especial: era el héroe que esperaba.

Ese envidiado recorte de prensa de Furia Oriental con el mítico salto final...

Ese envidiado recorte de prensa de Furia Oriental con el mítico salto final…

Sus peleas eran auténticas y desprovistas de saltos y proezas sobrehumanas. Su actuación era, con mucho, más creíble que las de otros actores chinos, lo que parece captamos todos los aficionados, y por eso sus recortes de prensa se revalorizaron a la hora de intercambiarlos. Todos envidiábamos a un vecino que tenía el de Karate a muerte en Bangkok (1971, Lo Wei). Yo por mi parte conseguí todos los demás y era (soy) feliz poseedor de uno de Furia Oriental (1972, Lo Wei).

Ignoro cuantas veces llegué a ver esos dos primeros films de Bruce Lee,  recreándolos en mi cuarto con los Madelman, para los que fabriqué un pequeño nunchaku  y a los que con un lápiz de color rojo embadurnaba de sangre.

Sabíamos que Bruce Lee había muerto poco antes, y alguno estaba convencido de que había sido asesinado por la mafia china, ya sea envenenado o mediante un leve golpe de efecto retardado, algo como lo que se ve al final de la segunda parte de  Kill Bill. Incluso leí un artículo en el que se aseguraba que estaba retirado en una isla para escapar de la fama. Como James Dean o más tarde Elvis. Todo menos admitir que nuestro héroe pudiera fallecer en circunstancias normales o derrotado en combate.

002Nuestra inquietud por hacernos con fotografías y datos sobre Bruce en época de tanta sequía informativa, se intentaba subsanar mediante una revista francesa, Karate, que publicaba extensos artículos y fotos que gastábamos de tanto ver (como más tarde haríamos con Private, pero de otro modo) y que no prestábamos ni por todo el oro del mundo. Tengo un especial con seis posters que formaron parte de la decoración de mi cuarto. También se editaba una revista desplegable, curiosamente llamada Kung-fu, a pesar de estar dedicada enteramente a Bruce Lee y que, a pesar de estar pésimamente traducida al castellano, tenía el valor de convertirse en un enorme póster.

Por entonces vi en una pequeña papelería un libro, La leyenda de Bruce Lee (Alex Ben Block, 1974 Garbo Editorial) con el, para mí, inalcanzable precio de 100 pesetas, y que mi padre, viendo la pasión que tenía por Bruce Lee, me regaló.  No hace falta decir que el librito, con una fantástica ilustración en  portada de Sanjulián, lo leí, releí y guardé como un tesoro. Sin olvidar una lujosa publicación, Bruce Lee Inédito (1975, Producciones Editoriales) que tiempo después también pasó a formar parte de mis reliquias.

Operación Dragón (1973, Robert Close) la vi  junto a mi hermano en un cine en sesión doble al que nos llevó nuestra sufrida y sacrificada madre, quien tuvo que permanecer de pié durante toda la proyección, tal era el llenazo que había en la sala. Y les aseguro que el cine era grande, pues eso de los multicines con diminutas salas llegaría mucho más tarde.

EL libro

EL libro

Lo de las artes marciales era toda una locura: mi hermano mayor se construyó unos nunchakus (que nunca salieron de casa), con un palo de fregona y que más de un moratón me dejaron al intentar emular a Bruce. Con un amigo recreábamos las aventuras de Reed y Kato (yo, naturalmente era Kato) y Dunkin, una marca de chicles,  comercializaba unos cromos-ficha en los que mostraba las distintas artes marciales.  Editorial Vértice editaba en nuestro país  la colección de cómic Marvel, Artes Marciales, en la que Bruce Lee tenía su propio sosias en Shang- Chi, de hecho tanto se basaba en nuestro amigo, que incluso el dibujante Paul Gulacy llegó a dibujarlo con el físico del actor. En televisión se emitía Kung-Fu (1972-75) con David Carradine, que no nos perdíamos nunca y que provocó su propio merchandising, como medallones e incluso calcomanías con los dragones que Kwai Chang Caine lucía en sus antebrazos.  De esa serie más tarde averiguaríamos que estaba basada en una idea del mismo Bruce que no se realizó con él por la ceguera y el racismo imperante en la época.

También nos llegaron películas con falsos Bruce Lee (Bruce Li, Dragon Lee y muchos otros) quienes, ni todos juntos, no le llegaban a la suela del zapato y que no engañaban a nadie. Bueno, a casi nadie. Así que, no es de extrañar que cuando llegó a nuestras pantallas  El furor del dragón (1972, Bruce Lee),  se promocionara como un título perteneciente al “auténtico Bruce Lee”. Esta pude verla, por primera vez, en el cine donde se estreno y en Vistarama, todo un lujo inolvidable.

Juego con la muerte (1978, Robert Clouse), a pesar de contar con, no olvidemos, “el verdadero y auténtico Bruce Lee” tal y como versaba su promoción, fue una decepción, únicamente soportable por esos minutos mágicos en los que Bruce Lee se enfrenta a tres oponentes. Por entonces, rompí la hucha para comprar una revista dedicada al film que editó el “Bruce Lee Jeet Kunedo de España”. Como también hice cuando, La Revista de las Artes Marciales, hizo lo propio con El furor del dragón en 1975.

Pero poco después uno comenzó a crecer y tener la vista en otros intereses: música, chicas… pasando el Pequeño Dragón a formar parte de los tesoros de la niñez. Pero la  llegada del video y la posibilidad de ver estos títulos en la comodidad del hogar, volvió a despertarme el gusanillo. Y aunque, curiosamente, me daba cierta reparo comprarlas, adquirí sus películas. Y la magia volvió de nuevo.

furor 001Fue sorprendente comprobar que El furor del dragón estaba cortada (mucho en la copia que se estrenó en España, pero mucho más en la edición que salió en video) y que a Juego con la muerte le faltaba una de las tres peleas finales pero, aún así, uno disfrutaba viendo de nuevo a Bruce y comprobando que sus películas seguían sin ser superadas, a pesar de la eclosión de nuevos luchadores como Jackie Chan (del que nunca pude ver un film completo) o Van Damme, que no me interesaban lo más mínimo.

Descubrí publicaciones, como la Revista  Bruce Lee, publicada en los años ochenta, que realizó una estupenda labor pionera y antecedente de  Bruce Lee Manía.

He de reconocer que para mí, el visionado de A Warrior’s Journey (2000, John Little) fue una experiencia emocionante, tanto que al finalizar no pude evitar que se me humedecieran los ojos. Ese era el film perdido que faltaba por ver y que, lamentablemente, nunca podremos admirar en su totalidad.

También llegó el descubrimiento de la filosofía que había detrás del guerrero, que tan bien ha sabido difundir el mismo Little en varios  libros con mejor o peor fortuna. Y de manera absoluta Marcos Ocaña en dos obras que pueden considerarse los trabajos definitivos sobre la vida y obra del Dragón.

Ahora, muchos años después de que aquel niño descubriera entusiasmado el trabajo de Bruce Lee en la pantalla, me siento orgulloso de que todavía forme parte de mi vida mediante lecturas, películas e incluso ese curioso coleccionismo de estupendos muñecos (muchos a precios prohibitivos), que reencarnan aquellos Madelman con los que jugó en su infancia aquel niño que fui. Me fascina comprobar que no estaba equivocado cuando veía algo especial en Bruce Lee, como me sigue fascinando descubrir nuevas cosas detrás de aquellas películas y de aquel intérprete que era, tal y como pensaba, mucho más que un simple actor: era y sigue siendo aquel héroe que había estado esperando y que continua hoy más vivo que nunca.

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 Los cuatro carteles por los que hubiéramos dado parte de nuestra sangre:

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¿Puede existir una película mejor de acción para un enano de 10 años?

¿Puede existir una película mejor de acción para un enano de 10 años?

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Pdt: Aún me falta el primero…

Categorías:HOMENAJES
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