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Arrugas, la película: de la viñeta a la pantalla

9 febrero 2012 2 comentarios

Separados por la fotografía en el orden de las artes, cine y cómic guardan un íntimo parentesco. Ambos parten de un principio narrativo común: contar historias con imágenes secuenciadas, a partir de ahí cada cual tendrá sus propios recursos y los de uno afectarán al otro. El cine se construye por concatenación de planos, el cómic por sucesión de viñetas y en una sola de ellas se puede llegar a reproducir la superposición de planos que da lugar a una escena, claro ejemplo es Will Eisner cuyas historietas son auténticos storyboards. A su vez el cómic ha puesto a disposición del cine un buen plantel de personajes y tramas

Una buena manera de comprobar la delgada línea que va del séptimo arte al tebeo es viendo cómo Arrugas, el relato ganador del Premio nacional de Cómic de 2008, se ha adaptado al cine de animación.

Paco Roca es el responsable de la novela gráfica y ha colaborado en el film como guionista, trabajo por el que ha sido nominado a los Premios Goya en esta edición de 2012 (el film por su parte compite también en la categoría de mejor film de animación y a punto estuvo de llegar a la carrera por el Óscar). Este valenciano de 43 años declaraba a El Mundo que “Cuando los ves en movimiento (a los personajes)  y con otras voces te choca porque no te los imaginabas así. Son otra cosa, es distinto al cómic, pero creo que ése es el sentido que tiene hacer una adaptación“. Como ocurre con El gatopardo (IL gatopardo, 1963, Luchino Visconti, sobre la novela de Giuseppe Tomaso di Lampedusa),donde novela y película guardan autonomía y cada una de ellas es por sí misma una obra de arte, el paso de Arrugas a la pantalla ha hecho nacer un  texto independiente aunque sea fiel al cómic.

Arrugas (2010, Ignacio Ferreras ), la película, no sólo resiste la comparación con Persépolis (2007, Marjane Satrapi, que adaptaba su novela gráfica homónima) sino que sale incluso victoriosa en ella. En ambas la animación es limitada, pero lejos de ser un inconveniente es una ventaja, nos lo dice Paco Roca en la misma entrevista: “La falta de dinero ha venido bien para desmarcarnos un poco del tipo de animación convencional, parece que haya que ir obligatoriamente al estilo Disney o Pixar… Ignacio Ferreras ha podido hacer la película que ha querido, no ha tenido que estar sujeto a una gran producción que le dijera que el final tenía que ser feliz”. La diferencia con la francesa es que en la de Ferreras los movimientos de cámara están perfectamente simulados, de modo que el lenguaje en el que está escrita es el del cine no el de la literatura,   mientras que Persepolis,  a la inversa, ponía la narración de  la película a merced de la sintaxis del cómic. En definitiva, en el caso de Arrugas, la película tiene mayor entidad y puede verse y apreciarse en su valor aunque se ignore la existencia del cómic.

Paco Roca e Ignacio Ferreras (EFE)

No todo son similitudes entre ambos géneros, está claro. La película añade al relato dinamismo y tensión melodramática; desarrolla más algunos personajes (Emilio, el protagonista, que está aquejado de Alzheimer; su compañero de habitación, Miguel, a quien añadiéndole acento argentino se le aumenta su tierno cinismo), pero a cambio pierde mucho de la coralidad del tebeo. Ni todo lo que está en la película está en el cómic, ni a la inversa. Una de las escenas centrales en el film es aquella en la que los dos protagonistas se bañan en la piscina como un acto de rebeldía y afirmación frente a la decrepitud de la vejez, toda esta secuencia esta creada para el guión y no figuraba en la historia inicial, eso hace que se puedan paliar algunos elementos excesivamente discursivos del cómic (como lo era la exposición sobre el Alzheimer efectuada por el médico de la residencia). Por su parte, la novela gráfica se manifiesta más adulta (como tantas veces  pasa al adaptar las obras del noveno arte), así se ha eliminado de la cinta la escena en la que un anciano da muerte a otro y se han adelgazado los perfiles más amargos del Alzheimer a cuya comprensión estaba puesto al servicio el trabajo de Paco Roca. Pero lo que introduce mayor diferencia es la música. La banda sonora  es a las películas como la sal a las comidas, sin ellas los films no estarían completos, en buena medida porque sin score no se podría introducir el valor del silencio y, en la pieza que nos ocupa, el papel del silencio es fundamental. Paco Roca acudía a la viñeta en blanco para dar significación a la pérdida de identidad, poético silencio de imagen el que usa. En la película la banda sonora se ausenta cuando se trata de describir los aspectos más sórdidos mientras que el tema principal remarca la pureza de Emilio y le aísla del entorno. De la música de Nani García cabe destacar igualmente el tema afrancesado que acompaña al amable epílogo que cierran cómic y película, acabando de remarcar el buen sabor de boca que nos deja la ingesta de ambos.

Arrugas, cómic y película, nos propone un viaje a la vejez, al drama de la pérdida del yo, pero lo hace con ternura y señalando que ese periplo que todos hemos de recorrer tiene más de agridulce que de trágico. Y es mucho más que un sondeo del retiro al que estamos abocados, es una historia sobre la amistad, sobre el amor que podemos profesarnos unos a otros, y sobre cómo éste puede ser el amable compañero que dulcifique nuestro tránsito.

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