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VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 7 de julio de 2017 *
TOM OF FINLAND (Dome Karukoski, 2017)
Finlandia / Suecia / Dinamarca / Alemania / USA. Duración: 115 min. Guion: Aleksi Bardy Música: Lasse Enersen, Hildur Guðnadóttir Fotografía: Lasse Frank Johannessen Productora: Helsinki Filmi Oy / Anagram / Fridthjof Film / Neutrinos Productions / Film and Music Entertainment (F&ME) Género: Drama
Reparto: Pekka Strang, Lauri Tilkanen, Seumas F. Sargent, Jessica Grabowsky,Taisto Oksanen, Jakob Oftebro, Niklas Hogner, Christian Sandström, Martin Bahne,Werner Daehn, Þorsteinn Bachmann, Jimmy Shaw, Kari Hietalahti, Jan Lindwall, Emanuel Claesson
Sinopsis: Tom of Finland, protagonizada por Pekka Strang, sigue los pasos de esta figura pionera de la cultura gay, que sufrió la opresión y la homofobia durante su juventud. Volvió como héroe de la Segunda Guerra Mundia, pero la vida en Finlandia en tiempos de paz no fue como esperaba. Perseguido por su homosexualidad, se encontró sumergido en relaciones secretas y presionado para casarse con una mujer. Encontró una válvula de escape a través de su arte, especialmente por sus dibujos homoeróticos con un estilo marcado por musculados cuerpos masculinos vestidos de cuero. Su fama llegó a ser revolución en Estados Unidos bajo su nombre artístico, Tom of Finland.
Tom de Finlandia es un correctísimo biopic sobre el influyente artista Touko Laaksonen, que fue conocido como Tom de Finlandia, todo un icono de la cultura gay y más concretamente de la estética Leather. La historia parte desde su experiencia desgarradora y heroica en la Segunda Guerra Mundial, donde descubre su homosexualidad y un submundo de lugares de encuentro clandestinos entre hombres. Pero tras la guerra tendrá que lidiar otra lucha en su propio país, pues en Finlandia la homosexualidad fue considerada delito desde 1894 hasta 1971. Así que Touko se refugia en su arte, liberador y centrado en dibujos eróticos y pornográficos de hombres musculosos y desinhibidos. Con el tiempo sus imágenes acabarán publicándose en Los Ángeles, donde será invitado a acudir por unos admiradores, descubriendo hasta que punto ha influido creando toda una estética basada en sus dibujos de modelos musculosos, cubiertos con cuero, uniformes… una parafernalia que lo llevará al éxito comercial en los años setenta y ochenta, viviendo también la eclosión del sida.
Dome Karukoski lleva a la gran pantalla la vida y obra de este artista contando con gran sensibilidad, con un buen diseño de producción, unos competentes intérpretes y sobre todo un magnífico guión que no cae en lo folklórico ni en lo más fácil, mostrando los colores apagados y los grises del Helsinki de los cincuenta y sesenta en contraste con la California multicolor de los setenta y ochenta, donde se desarrolla la segunda parte de la cinta. Una historia de rebeldía magníficamente retratada.
THE LOVE WITCH (Anna Biller, 2016)
USA. Duración: 120 min. Guion: Anna Biller Música: Anna Biller Fotografía: M. David Mullen Productora: Anna Biller Productions Género: Fantástico.
Reparto: Samantha Robinson, Gian Keys, Laura Waddell, Jeffrey Vincent Parise,Jennifer Ingrum, Lily Holleman, Dani Lennon, Stephen Wozniak, Bernard Bullen,Clive Ashborn, April Showers, Elle Evans, Robert Michael Anderson,Jacob Peacock, Giselle DaMier, Ron Kari
Sinopsis: Una joven bruja está empeñada en encontrar el amor a base de conjuros y pócimas que le permitan seducir a cualquiera. Cuando por fin encuentra al hombre de sus sueños, su deseo se convierte en desesperación, en locura y luego en… Con un estilo visual que homenajea los thrillers en Technicolor de los sesenta, The Love Witch explora las fantasías femeninas y las consecuencias del narcisismo exacerbado.
The Love Witch (Anna Biller, 1916) es una deliciosa fábula visual que reproduce la estética vintage e incluso los diálogos y la forma de actuar de los protagonistas del cine que rellenaba las sesiones golfas Grindhouse de los setenta. Repleta de encantamientos, sortilegios, modelitos psicodélicos y mucho, mucho color, resulta perfecta en su forma de reflejarlo, ya sea en cuanto a vestuario como en su cuidado diseño de producción. Pero no piensen que la acción se desarrolla a finales de los sesenta, no, si se fijan bien, verán ciertos anacronismos que por inesperados pueden, paradójicamente, pasar desapercibidos. Como que los protagonistas utilicen con toda naturalidad teléfonos móviles o incluso que se hable de realizar pruebas de ADN bastante antes de que este procedimiento fuese habitual. Su satanismo kitsch a lo Anton LaVey y su estética convierten esta película en toda una proeza, a pesar de carecer de una de las principales virtudes de aquellos nudies de los primeros setenta que tan bien reproduce: su ajustada duración. Aún así The Love Witch es una de las cintas más recordadas de la última edición del Festival de Sitges y toda una obra de orfebrería a tenor de lo declarado por su directora, «(…) una labor de amor total. Yo realicé todo el vestuario renacentista y el armario de Elaine, además de todo el atrezo, incluida una alfombra de pentagrama hecha a mano. Hice cientos de sketches del set y del vestuario y storyboards; hice pinturas y escribí partituras; pasé años escribiendo y reescribiendo el guion y trabajé mucho tiempo con mi actriz principal para desarrollar todas las capas del personaje.»
PREVENGE (Alice Lowe, 2016)
UK. Duración: 88 min. Guion: Alice Lowe Música: Pablo Clements, James Griffith, Toydrum Fotografía: Ryan Eddleston Productora: Gennaker / Western Edge Pictures Género: Terror.
Reparto: Alice Lowe, Kayvan Novak, Kate Dickie, Jo Hartley, Gemma Whelan, Tom Davis,Dan Renton Skinner, Mike Wozniak, Eileen Davies, Grace Calder, Tom Meeten,Leila Hoffman, Sara Dee, David Puckridge, Jacqueline Wright, Della Moon Synnott
Sinopsis: Una lunática mujer embarazada de varios meses escucha la voz de su hijo no nato, que le da instrucciones asesinas.
Prevenge supone el debut en la dirección de la actriz y guionista Alice Lowe, que dirige e interpreta esta comedia negra en
su séptimo mes real de gestación. Es bien sabido que el embarazo puede desequilibrar y cambiar el metabolismo de la futura madre, pero quizás no de forma tan extrema como le sucede a la protagonista de Prevenge, cuyo hijo no-nato le dará órdenes para que vaya matando, cuanto más sangrientamente mejor, a varias víctimas que, por cierto, parecen merecerlo: ejecutivas implacables, abusadores de mujeres… un ramillete de personajes que como descubriremos están en su lista mortal por un motivo concreto.
¿Tenía Alice Lowe un embarazo complicado? a tenor de lo que explica, parece ser que sí: «El embarazo tradicionalmente es un mundo de color pastel. Pero yo experimentaba una inesperada intensidad. Una tristeza inexplicable. Transformaciones físicas milagrosas. No era nada parecido a los embarazos que había visto en pantalla. Por lo que creé una anti heroína, Ruth. Una mujer cuya furia la ha tomado por completo. Todo este mundo interior tomó la forma de un bebé no-nato dictador. El muñeco ventrílocuo que susurra en el oído de su madre diciéndole lo que tiene que hacer. Ruth como mujer embarazada era el conducto para explorar esta noción. Todo el mundo tiene que ser amable con una mujer embarazada. Pero Ruth es una vengadora, jurado y juez de los fallos de la sociedad.»
En la linea de la francesa y muy sangrienta Baby Blood (Alain Robak, 1990), destaca la utilización de las alucinantes escenas en blanco y negro pertenecientes a Crime Without Passion, una olvidada producción Paramount dirigida en 1934 por Ben Hecht, Charles MacArthur y Lee Garmes protagonizada por Claude Rains y la exótica Margo.
LLEGA DE NOCHE (It Comes at Night, Trey Edward Shults, 2017)
USA. Duración: 97 min. Guion: Trey Edward Shults Fotografía: Drew Daniels Productora: Animal Kingdom / A24 Género: Terror
Reparto: Joel Edgerton, Riley Keough, Christopher Abbott, Carmen Ejogo,Kelvin Harrison Jr., Griffin Robert Faulkner
Sinopsis: Travis (Kelvin Harrison, Jr.), un adolescente de 17 años, deberá enfrentarse, tras un cataclismo de enormes proporciones, a la existencia en una casa tan segura como desoladora con sus protectores padres (Joel Edgerton y Carmen Ejogo), siempre armados y vigilantes. Cuando una joven pareja desesperada (Christopher Abbott y Riley Keough) irrumpe con su hijo en busca de refugio y se vean obligados a acogerles, la familia se debatirá entre el miedo, la paranoia y la desconfianza, que se sumarán a los horrores del exterior.
Llega de noche no toma al público por tonto. Maneja muy bien la intriga midiendo lo que muestra al espectador y poniéndolo al corriente sin necesidad de parar a explicarlo, ya sea poniéndolo en boca de los personajes o mediante farragosos flashbacks. Va creando una intriga y la va desentrañando de manera inteligente, avanzando con el espectador, mientras uno va rogando que no se recurra a la aparición estelar de los tan manidos zombies. No, no hacen falta efectos tremebundos ni come-cerebros, aunque eso no significa que no se nos muestre continuamente el monstruo. Estamos ante una cinta apocalíptica en la que lo de menos es lo del exterior, la pandemia es un tan solo un macguffin que nos llevará a un homo hominis lupus al que en su día también nos llevó aquella Noche de los muertos vivientes de Romero, con la que Llega de noche, guarda elementos en común que no son, afortunadamente, los cadáveres andantes.
Llega de noche está protagonizada por el ascendente Joel Edgerton, un actor australiano protagonista de cintas tan dispares y eficaces como El regalo (que también escribió y dirigió) o Loving (Jeff Nichols, 2016), que se está construyendo una impecable carrera y al que veremos en importantes cintas actualmente en fase de post-producción, entre ellas su segunda película como director, Boy Erased, junto a Nicole Kidman y Russel Crowe. Mientras que a la londinense Carmen Ejogo hemos podido verla en Selma (Ava Duvernay, 2014) y Alien: Covenant (Ridley Scott, 2017). Llegan de noche, segundo largometraje de su director, es la confirmación de Trey Edward Shults, que con tan solo dos cortometrajes en su haber, convirtió el tercero, Krisha (2014) en un largometraje revelación de igual nombre rodado al año siguiente en tan solo nueve días en casa de su madre y protagonizada por su tía, la actriz Krisha Fairchild, para quien lo había escrito, y otros miembros de su familia.
Con una magnífica banda sonora que incrementa la tensión, con la percusión acompasando nuestras pulsaciones, aunque en algún momento caiga en el susto fácil demuestra que, sin ser con todo una obra maestra, Llega de noche es una digna e inteligente cinta de intriga bien narrada y que evita, en lo posible, repetir esquemas. Una grata sorpresa.
BABY DRIVER (Edgar Wright, 2017)
UK/USA. Duración: 115 min. Guion: Edgar Wright Música: Steven Price Fotografía: Bill Pope Productora: Big Talk Productions / Media Rights Capital / TriStar Productions / Working Title Films Género: Thriller
Reparto: Ansel Elgort, Lily James, Jamie Foxx, Jon Hamm, Kevin Spacey, Eiza González,Jon Bernthal, Ben VanderMey, Thurman Sewell, Allison King, Lance Palmer,Keith Hudson, Patrick R. Walker, Hudson Meek, Troy Faruk
Sinopsis: Baby (Ansel Elgort), un joven y talentoso conductor especializado en fugas, depende del ritmo de su banda sonora personal para ser el mejor en lo suyo. Cuando conoce a la chica de sus sueños (Lily James), Baby ve una oportunidad de abandonar su vida criminal y realizar una huida limpia. Pero después de ser forzado a trabajar para un jefe de una banda criminal (Kevin Spacey), deberá dar la cara cuando un golpe malogrado amenaza su vida, su amor y su libertad.
¿Un thriller? ¿Una comedia? ¿Un musical? Baby Driver es todo eso y mucho más. Es un exceso operístico en el que la omnipresente música es fundamental. Una coreografía de gestos y movimientos de los que ni la cámara se libra. ¿Sabían que la detonación de una pistola podría ser utilizada como instrumentos musical? Edgar Wright sí lo sabe y lo pone en práctica en un par de ocasiones en Baby Driver sin miedo al -y sin resultar- ridículo. Y todo ello al ritmo de las mejores -y menos manidas- grabaciones Soul de la Stax o de Chess, junto a The Tubes, Queen o Damned. Todo sirve para añadir ritmo a esta película, que de ningún modo decae.
El británico Edgar Wright lo ha vuelto a hacer tras las exitosas Zombies Party (Shaun of the Dead, 2004) o Bienvenidos al fin del mundo (The World’s End, 2013) cambiando de género, pero manteniendo siempre un pie dentro de la comedia y el exceso, menos evidente, pero presente en Baby Driver. Recurre a actores bien curtidos como Kevin Spacey, Jamie Foxx, Jon Hann o Jon Bernthal en contraste con los muy jóvenes protagonistas, Lily James (a la que vimos como la Cenicienta ideal o, más desmadrada y tirando de katana en Orgullo+prejuicio+zombies) y Ansel Elgort.
Un argumento bien engarzado y unos diálogos electrizantes completan este entretenimiento de primera, este desmadrado cuento de héroes y villanos en el que triunfará el amor con un final color de rosa como el del cartel original.
Loving, la lucha que no cesa
“Buen servicio, pero no damos propinas a los negros”, así rezaba la nota que dos clientes dejaron en la cuenta del restaurante Anita’s de Ashburn (Virginia). Una pareja de treintañeros blanca que habían sido servidos por Kelly Carter, la camarera negra que lleva tiempo atendiendo a los parroquianos de ese restaurante con la fama de ofrecer un trato sin mácula (hay que aclarar que en EE. UU. el sueldo de los camareros debe ser completado con las propinas). “Me gustaría que regresasen –declaró Carter– y servirles de nuevo. Un comentario de odio no me hará cambiar”.
No es el episodio racista más sangrante que ha tenido lugar en EE. UU. recientemente, pero hemos querido destacarlo, precisamente, porque nos habla de un segregacionismo más corriente, más como de andar por casa, al alcance de cualquiera. Un acto discriminatorio para el que no hace falta dejar de ser civilizado, incluso amable (la pareja se comportó con normalidad y hasta se les escuchó elogiar la comida). Es un racismo del gesto, del desaire, apenas violento, pero igual de dañino que los asesinatos. Si no más, porque es más sutil y aparentemente menos reprobable. Casi anecdótico, es repulsivo porque da cuenta de cuánto ha permeado en la sociedad la lacra del odio racial.
Esto ocurre ahora, en el Siglo XXI, después de que la Casa Blanca haya albergado durante ocho años al primer presidente negro. Es desalentador. Quizás por ello el cine ha reaccionado y en los últimos tiempos nos ha ofrecido varios filmes que nos hablan del problema, remontándose al momento fundacional (The Birth of a Nation, Nate Parker) o a mediados del Siglo XX cuando la lucha por los derechos civiles de la población negra en Norteamérica tomó protagonismo. Este último es el caso de las dos cintas que llegan ahora a nuestras salas, Figuras ocultas (Theodore Melfi) y el último trabajo de Jeff Nichols, Loving, ambas basadas en hechos reales, pero muy distintas en su planteamiento y concepción.
Melfi usa la gran pantalla para sacar de la sombra el relevante papel de Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughn (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe) en la carrera espacial, tres científicas superdotadas que tuvieron que luchar contra la segregación para ser consideradas, incluso dentro de la propia NASA. Su filme es el típico (¿tópico?) trabajo de autocrítica que busca en realidad la loa de los valores estadounidenses, un mea culpa que se sabe perdonado de antemano por sus propios méritos. Un ejercicio al gusto del americano medio que ve así tranquilizada su conciencia (lo analizamos con más detalle aquí). La mirada de Jeff Nichols es distinta, no está cortada por los patrones del cine académico y comercial, por eso su película vuela por otros espacios que no son los de la épica (de cartón) y el panegírico (huero). En Loving el drama se juega a ras de suelo, en la partida de un humanismo cercano y nada enfático, por eso nos alcanza a todos.
Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio. Así reza el artículo 16 de la Declaración de Derechos Humanos aprobada en las Naciones Unidas en 1948. Diez años más tarde Mildred y Richard Loving eran sacados de la cama en su casa de Central Point (Virginia) y arrestados a las dos de la madrugada, ¿su delito? Haber contraído matrimonio. Un matrimonio interarracial considerado ilegal en el estado de Virginia. El país líder de los aliados, el abanderado de las libertades democráticas, escondía en su interior su propio negativo. Tuvieron que pasar diez años más para que el Tribunal Supremo dictaminara a su favor, declarando todas las leyes de uniones segregacionistas del país inconstitucionales. Las más de medio millón de parejas mixtas que existían en aquel tiempo les deben su libertad a los Loving. Sin embargo, ellos nunca quisieron verse como héroes, revolucionarios o meros activistas de la lucha por los derechos civiles. “No lo hacemos porque alguien tenga que hacerlo y queramos ser nosotros. Lo hacemos por nosotros, y porque queremos vivir aquí”.
Mientras Melfi ofrece una dirección invisible e impersonal, Jeff Nichols aporta su visión particular al drama. La suya es una mirada de autor sobre una historia que le ha cautivado antes de llevarla a la pantalla. La apertura del filme, ese plano-contraplano cerrado y pausado en el que la joven anuncia su embarazo, ya nos indica que estamos ante una cinta diferente. Una película que va a saber exprimir la cara más íntima de la gesta. Nichols junto al gran trabajo de sus protagonistas, un irreconocible Joel Edgerton en el papel de Richard Loving y una Ruth Negga ajustada como un guante a la piel de Mildred, nos saben transmitir el espíritu de su batalla: fue su voluntad de luchar por ellos la que les impulsó a enfrentarse a todo un estado. La suya fue una revuelta por su derecho propio, igual al de tantos otros, a vivir en paz. Una revolución sin ánimo de protagonismo ni liderazgo surgida de su legítimo empecinamiento de amarse sin tenerse que ocultar ni renunciar a hacerlo en la tierra que les vio nacer.
Nichols nos habla desde los detalles, sin subrayados enfáticos, de una historia de amor que se trascendió a sí misma. Su puesta en escena destila sutileza y fluidez, anclada en lo cotidiano, nos informa de ese racismo a pie de calle que contamina a toda una sociedad. Pero su gran acierto reside en haberle imprimido a la cinta un ritmo y un tono de película de suspense. Porque nos parece tener más información que los protagonistas, estamos siempre a la espera de la gran conmoción, el gran y efectista episodio violento. Magistral, en este sentido, es el montaje de la secuencia que supone el punto de inflexión en el posicionamiento de los protagonistas, ese momento en el que uno de los hijos del matrimonio es atropellado. Un mero accidente, que Nichols cuenta a modo de acción paralela entre el recorrido del niño y el trabajo en la obra del padre. Una sacudida que nos toca por su cercanía. Esto no es Arde Mississippi (1988, Alan Parker), lo que les ocurre a los personajes puede sucedernos a todos y, sin embargo, de su historia corriente se derivó uno de los mayores logros del combate por la igualdad.
Porque se amaban. Porque todos podemos amarnos. Porque fueron cuestionados por su propio entorno de afines, como puede serlo todo aquel que se separa de lo habitual. Loving cala bien hondo porque nos habla de un segregacionismo más corriente, más como de andar por casa, al alcance de cualquiera.
VAMOS DE ESTRENO (O NO) * Viernes 18 de marzo *
EL REGALO (The Gift, Joel Edgerton, 2015)
USA. Duración: 108 min. Guión: Joel Edgerton Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans Fotografía: Eduard Grau Productora: Blue-Tongue Films / Blumhouse Productions Género: Thriller
Reparto: Jason Bateman, Rebecca Hall, Joel Edgerton, Beau Knapp, Allison Tolman, David Denman, P.J. Byrne, Tim Griffin, Beth Crudele
Sinopsis: La vida de un joven matrimonio se verá totalmente alterada después de que un conocido del pasado del marido comience a dejarles misteriosos regalos y se revele un horrible secreto tras veinte años.
A Contracorriente pone en nuestras pantallas otra de las cintas que pudimos ver durante el último Festival de Sitges. El regalo nos habla de las relaciones humanas. De la privacidad. De cuando la cordialidad se transforma en un monstruo que cuesta detener. Pero también de nuestros actos del pasado, que siempre, de una u otra forma, vuelven para pasarnos factura en el presente. Y de que nada es lo que parece, que en cuanto rasguemos un poco la superficie se mostrará algo totalmente diferente a lo que esperábamos.
Con un sostenido ritmo in crescendo, la película, escrita y dirigida por Joel Edgerton, basada en su corto, Monkeys (2011) representa el debut en la dirección de largometrajes de este actor metido a realizador. En la cinta interpreta a Gordo, papel que le supuso el premio a la mejor interpretación del festival de Sitges. Una efectiva labor que comparte con Jason Bateman y la sensible Rebecca Hall.
EL REGALO se estrenó en Estados Unidos de la mano de la todopoderosa STX Entertainment y se convirtió en uno de los sleepers del año. En su estreno, con más de 2500 copias, la película logró 11 millones de dólares en su primer fin de semana y después, a causa de su fuerte boca-oreja, multiplicó por 4 (algo muy poco habitual para un thriller) sus cifras, llegando a recaudar más de 44 millones de dólares.
Como curiosidad, la película ha contado con un director de fotografía nacido en Barcelona, Eduard Grau, que lleva una carrera profesional espectacular con trabajos como: “Honor de caballería”, “Un hombre soltero” de Tom Ford, “Buried”, “Suite Francesa” y “Sufragistas”.
EL RECUERDO DE MARNIE (Omoide no Mânî, Hiromasa Yonebayashi, 2014)
Japón Duración: 103 min. Guión: Niwa Keiko, Ando Masahi (Libro: Joan G. Robinson)Música: Takatsugu Muramatsu Productora: Estudio Ghibli Género: Drama fantástico de animación.
Sinopsis: Anna tiene 12 años y se siente diferente al resto. Tiene problemas para relacionarse y problemas de salud. Su madre adoptiva la envía con su tíos, que viven en el campo, para que se recupere. Allí conocerá a Marnie…
Un relato sobre la diferencia, sobre aceptarse a uno mismo tal como es. Cuando Anna llega a casa de sus tíos deberá adaptarse, a pesar de que ‘huele a diferente’. Allí conocerá a Marnie y aquí las lecturas resultarán múltiples ¿Se enamora Anna de Marnie? durante la primera mitad de la cinta uno juraría que así es, incluso Anna llega a sentir celos pero… la acción da un vuelco sobrenatural que parece dejar a un lado esta cuestión. En todo caso se trata de una historia deliciosa que transita entre sueños y fantasmas del pasado que volverán a ocupar su lugar.
Una cinta para ver sin complejos, emotiva, a veces excesivamente (ya saben), rica y con una animación realista como un lienzo figurativo pintado hasta definir el más mínimo detalle, en la línea clásica de Ghibli que supone la máxima estilización del anime.
Resulta llamativo que una de las melodías de la película, con papel importante en la trama, sea El sueño de la Alhambra, de Francisco Tárrega.
EL CUENTO DE LA PRINCESA KAGUYA (Kaguya-hime no Monogatari, Isao Takahata, 2013)
Japón Duración: 137 min. Guión: Isao Takahata, Riko Sakaguchi Música: Joe Hisaishi Productora: Estudio Ghibli Género: Drama fantástico de animación.
Sinopsis: Basada en un cuento popular japonés anónimo del siglo IX, «El cortador de bambú«. La historia comienza cuando una pareja de ancianos campesinos encuentran a una niña diminuta dentro de una planta de bambú, y deciden adoptarla como si fuera su hija. Convertida rápidamente en una hermosa mujer, es pretendida por muchos hombres, incluido el emperador, pero ella los rechaza a todos porque…
LUCES DE PARÍS (La ritournelle, Marc Fitoussi, 2014)
Francia. Duración: 98 min. Guión: Marc Fitoussi, Sylvie Dauvillier Música: Tim Gane, Sean O’Hagan Fotografía: Agnès Godard Productora: Avenue B Productions / Vito Films / SND / France 2 Cinéma / Région Ile-de-France / Région Haute-Normandie / Orange Cinéma Séries / France Télévisions / Ciné+ / Centre National de la Cinématographie (CNC) / Indéfilms / Soficinéma 7 Développement Género: Drama
Reparto: Isabelle Huppert, Jean-Pierre Darroussin, Michael Nyqvist, Pio Marmaï, Marina Foïs, Audrey Dana, Anaïs Demoustier, Clément Métayer, Jean-Charles Clichet
Sinopsis: Brigitte (Isabelle Huppert) y Xavier (Jean-Pierre Darroussin) viven en Normandía y se dedican a la ganadería vacuna. Ella es soñadora mientras que él vive por y para su trabajo. Tras la partida de sus hijos, el peso de la rutina se le hace a Brigitte cada vez más difícil de sobrellevar. Un día, en un arrebato de locura, se va a París sin decir nada. Xavier se da cuenta entonces de que quizá la esté perdiendo.
Una comedia agridulce sobre una mujer desesperada que sabe que le queda poca juventud y que su atractivo se marchita. Así que, con la excusa de acudir a un médico a que le miren un eccema causado por los nervios, marcha a París con la idea de correr una aventura. Y hasta aquí puedo leer, ya que deberán ver esta magnífica cinta para saber cuál será el resultado de esta infidelidad. Deliciosamente protagonizada por Isabelle Huppert, que repite de nuevo tras protagonizar con el director Copacabana en 2010 (y prueba que esta actriz tiene más registros que los que la convirtieron en musa de Chabrol y Haneke), y por Jean-Pierre Darroussin. La cinta también cuenta con la colaboración del sueco Michael Nyqvist, que entre otras cosas es el protagonista de la saga Millennium basada en las historias de Stieg Larsson. Con unos personajes ejemplarmente civilizados, la historia que nos narra Luces de París difícilmente sería posible situarla en países de sangre más caliente.
Destaca en su guión el gusto por los detalles (ese esposo que usa como contraseña el nombre de su mujer), sin subrayados pero efectivos para que el espectador perciba un amor que ha quedado oculto por la rutina, pero que volverá a aflorar tras ese viaje a la aventura.
AGENTE CONTRAINTELIGENTE (The Brothers Grimsby, Louis Leterrir, 2016)
UK/Australia Duración: 93 min. Guión: Sacha Baron Cohen, Phil Johnston Música: David Buckley, Erran Baron Cohen Fotografía: Oliver Wood Productora: Four by Two Films / Sony Pictures Entertainment (SPE) Género: Comedia.
Reparto: Mark Strong, Sacha Baron Cohen, Isla Fisher, Penélope Cruz, Rebel Wilson, Ian McShane, Annabelle Wallis
Sinopsis: Un implacable agente del MI6 británico (Mark Strong) del grupo de operaciones especiales se reencuentra con su hermano (Sacha Baron Cohen), un tipo muy diferente a él: pura basura blanca de extrarradio, fanático del fútbol y protagonista de numerosos y disparatados altercados.
Sin ningún género de dudas Agente contrainteligente es el placer culpable de este invierno. Acción desenfrenada (atención a las escenas de acción protagonizadas por Strong rodadas en cámara subjetiva emulando los juegos en primera persona), humor grueso y escatológico, lejos de la corrección política, y con algún gag salvaje con el que podrían sorprenderse riendo a carcajadas. Cuenta, como villana, con una Penélope Cruz que al parecer no vacila en participar en toda cinta protagonizada por payasos, (a tenor de la reciente Zoolander 2 ) y con un Sacha Baron Cohen, algo más comedido que en sus anteriores trabajos, como protagonista absoluto de la circense función. El director demuestra su amplia experiencia en las escenas de acción (no en vano ha dirigido las dos entregas de Transporter y a Jet Li en Danny the dog) y también en la comedia. Son agradecidos esos cortes musicales de Madness o Blur.
Contraindicada para los que odian el humor grueso, no voy a pedir perdón: me lo pasé muy bien, la verdad.
PRIMAVERA EN NORMANDIA (Gemma Bovery, Anne Fontaine, 2014)
Francia/UK Duración: 99 min. Guión: Pascal Bonitzer, Anne Fontaine (Novela: Posy Simmonds) Música: Bruno Coulais Fotografía: Christophe Beaucarne Productora: Albertine Productions Género: Comedia dramática.
Reparto: Gemma Arterton, Fabrice Luchini, Jason Flemyng, Isabelle Candelier, Mel Raido, Pip Torrens, Elsa Zylberstein, Edith Scob, Niels Schneider, Kacey Mottet Klein, Pascale Arbillot
Sinopsis: Martin (Fabrice Luchini) es un ex parisino adinerado y apasionado de Gustave Flaubert que decidió hace un tiempo retirarse a un pueblo normando como panadero. Cuando una pareja de ingleses llega para instalarse en una pequeña y cercana granja no sólo sus nombres, Gemma (Gemma Artenton) y Charles Bovery (Jason Flemyng), le recuerdan a Flaubert, sino que también lo hace su comportamiento. Martin se acerca a la pareja y los observa tratando de interferir en el destino que arruinó la vida de Madame Bovary.
Adaptado de la novela gráfica Gemma Bovery de Posy Simmonds, la cinta de Fontaine nada entre el drama y la comedia, mayormente fina, pero en algún momento muy negra. Protagonizada por el veterano Fabrice Luchini, al que podremos ver muy pronto interpretando otro tipo de registro en El juez (L’hermine, Christian Vincent, 2015), cuenta como coprotagonista con la británica Gemma Artenton, a la que hemos podido ver en cintas como Byzantium (Neil Jordam, 2012) y a la que afortunadamente veremos en un buen puñado de títulos en un futuro próximo. Sexy, delicada, deliciosa, y también frágil, la Gemma Bovery de Artenton no puede evitar ser objeto de deseo de todo el que la conoce, tanto del veterano Martin, que fantaseará con ella y su novelesco apellido, como del joven vecino Hervé (Niels Schneider), que de recogimiento para estudiar, terminará descuidando los libros al cruzarse Gemma en su camino.
Los amantes de Flaubert, y de su obra más célebre, disfrutarán descubriendo los paralelismos que hay entre la peripecia de Gemma y la de Madame Bovary. Un guión ingenioso que consigue convertir en comedia el drama flaubertiano.
CALLE CLOVERFIELD 10 (10 Cloverfield Lane, Dan Trachtemberg, 2015)
USA. Duración: 105 min. Guión: Dan Casey, Josh Campbell, Matthew Stuecken Música: Bear McCreary Fotografía: Jeff Cutter Productora: Bad Robot / Paramountn Género: Thriller fantástico.
Reparto: Mary Elizabeth Winstead, John Goodman, John Gallagher Jr., Maya Erskine, Douglas M. Griffin, Cindy Hogan, Ryan Martin Dwyer
Sinopsis: Una joven (Mary Elizabeth Winstead) sufre un accidente de coche. Cuando despierta se encuentra encerrada en un bunker bajo tierra, secuestrada por un hombre extraño (John Goodman) que dice haberla salvado del día del juicio final. El excéntrico captor asegura que el exterior es inhabitable por culpa de un terrible ataque químico, algo que no sabe si creer.
En 2008 se estrenaba Cloverfield, una cinta del joven Matt Reeves producida por J. J. Abrams. Rodada con el poco agradecido método de cámara subjetiva, lo que se ha dado en llamar ‘found footage’, no era de las peores de este molesto subgénero, muy al contrario, Monstruoso, que así se llamó por aquí la cinta de Reeves, resultaba de lo más entretenida y emocionante, consiguiendo un terrorífico efecto de inmediatez y realidad mediante esa forma de rodar. Ahora nos llega 10 Cloverfield Lane, lo que se llama un spinoff de la anterior. Otro punto de vista de los mismos hechos, de la misma situación. Pero no teman, si no han visto Monstruoso y sienten deseos de ver 10 Cloverfield Lane, no hace falta que corran a por la cinta de Reeves, ya que los puntos que tienen ambas en común son mínimos y funciona como historia independiente, incluso mejor si no tenemos ninguna idea de lo que hay (o no hay) fuera del bunker en el que se encuentran los tres personajes de la trama. De hecho, gran parte de la cinta se desarrolla en el interior de ese refugio, construyéndose una intriga que funciona a la perfección, manteniendo el interés continuamente de una forma similar a los mejores momentos de The Twilight Zone. Tras un punto de partida que homenajea una de las cintas más célebres de cierto orondo director británico, pasaremos a permanecer en ese bunker compartiendo espacio con un salvador/captor ex-marine, conspiranoico y fundamentalista francamente terrorífico interpretado por un enorme (en todos los sentidos), John Goodman. Neurótico personaje que en el fondo, y paradójicamente, parece ser el único capaz de actuar consecuentemente ante la situación que se está desarrollando (nuevamente nos hace pensar en el director británico, pero en este caso en otro de sus títulos, Náufragos). En el refugio, nuestra heroína Michelle, interpretada por una magnífica Mary Elizabeth Winstead, se hará con la función. Acostumbrada está, desde luego, a bailar con el más feo. Basta recordarla (y no es difícil) enfrentándose a La cosa (The Thing, Matthijs van Heijningen, 2011 ), cazando chupasangres (Abraham Lincolm: cazador de vampiros, Timur Bekmambetov, 2012), o como hija de McLane (Bruce Willis) en las dos últimas entregas de Jungla de cristal, por decir tan solo algún título de entre su larga trayectoria en cine y televisión. Toda una next door Ripley con la mente muy despierta y que, visto el final, podría representar el principio de una larga amistad (o al menos de una nueva secuela).

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