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VAMOS DE ESTRENO (o no): Viernes 25 de octubre de 2019


EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA (Daniel Calparsoro, 2019)
España. Guion: Roger Danès, Alfred Pérez Fargas (Novela: Eva García Sáenz de Urturi) Música: Fernando Velázquez Fotografía: Josu Inchaustegui Productora: Atresmedia Cine / Rodar y Rodar Género: Thriller
Reparto: Belén Rueda, Javier Rey, Aura Garrido, Manolo Solo, Àlex Brendemühl, Kandido Uranga, Sergio Donado, Àlex Monner, Itziar Ituño, Pedro Casablanc, Richard Sahagún, Ramón Barea
El silencio de la ciudad blanca es un thriller de misterio basado en el best seller de Eva García Sáenz de Urturi que ha sido rodada en escenarios naturales de la ciudad de Vitoria y diversas localizaciones de la provincia de Álava. Bellos lugares de los cuales el director ha sabido sacar partido. Lástima que más allá del acierto en la ubicación, este thriller vaya desinchándose conforme avanza su metraje, pues acciones y situaciones que posiblemente funcionan óptimamente en la novela, pinchan en la adaptación llegando a ser, en algún momento, ridículas. Todo lo cual se lamenta, pues el material, bien tratado, podría haber dado para un buen filme, con ese argumento que mezcla crímenes rituales y elementos histórico de la ciudad ese asesino en serie de praxis metódica, venganza y conflictos familiares. Ítems que se mezclan en la trama con unos policías de pasado trágico y alguna escaramuza amorosa. Como vemos, elementos más que suficientes como para abrir el interés del espectador, pero que, en manos de los guionistas, se van embrollando hasta convertir la historia en una maraña casi ininteligible.
«Solo», dirigida por Hugo Stuven, se estrenará en cines el 20 de julio
Basada en la historia real del surfista Álvaro Vizcaíno

El viernes 20 de julio tendrá lugar el estreno de SOLO, película dirigida por Hugo Stuven (Anomalous) que cuenta la historia real de Álvaro Vizcaíno, un surfista español de treinta y cinco años que luchó por sobrevivir cuarenta y ocho horas sin comida y sin agua, con la cadera rota en tres partes y una terrible herida abierta en la mano, tras caer accidentalmente por un acantilado en Fuerteventura.
Hugo Stuven debutó en el cine con Anomalous, su primera película como director y guionista rodada en inglés entre Nueva York y Barcelona.
SOLO está protagonizada por Alain Hernández (Que baje Dios y lo vea, Plan de fuga), acompañado de Aura Garrido (La piel fría, La niebla y la doncella), Ben Temple (La piel fría, Anomalous) y Leticia Etala (Yucatán, El hombre de las mil caras).
La película se ha presentado en la pasada edición del Festival de Cine de Málaga, dentro de la sección Premiere, donde ha sido recibida con una gran acogida, tanto por parte del público como de la crítica.
En palabras del director: “SOLO es la increíble historia de Álvaro Vizcaíno. Dos días y dos noches de dolor, angustia, soledad, alucinaciones y conocimiento personal. Rozando en varias ocasiones la muerte. Sin duda quiero mostrar esa fuerza interna del ser humano en momentos límites. Quiero contar esta historia, pero también la maravillosa interpretación que el mismo superviviente llegó a plantearse mientras se encontraba al borde de la muerte.
El guion de esta historia real está firmado por Hugo Stuven y Santiago Lallana.
SOLO es una coproducción de Playa Jarugo A.I.E y Miramar Media Entertainment.
Filmax será responsable de la distribución del film en España, que llegará a los cines el 20 de julio.
SINOPSIS
Fuerteventura. Septiembre de 2014. En busca de la ola perfecta, el joven surfista Álvaro Vizcaíno se precipita por un acantilado en la zona más inaccesible de la isla. Lo que iba a ser una increíble jornada deportiva se transforma en 48 horas de agonía extrema.
Con el cuerpo malherido y la cadera rota, deberá vencer a una naturaleza implacable y hacer frente a sus propios miedos para intentar sobrevivir.
Basada en hechos reales.
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 20 de octubre de 2017 *
HANDIA (Aundiya, Aitor Arregi y Jon Garaño, 2017)
España. Duración: 114 min. Guion: Jon Garaño, Aitor Arregi, Jose Mari Goenaga, Andoni de Carlos Música: Pascal Gaigne Fotografía: Javier Agirre Productora: Irusoin / Kowalski Films / Moriarti Produkzioak Género: Drama
Reparto: Ramón Agirre, Eneko Sagardoy, Joseba Usabiaga, Aia Kruse, Iñigo Aranburu, Iñigo Azpitarte
Sinopsis: Tras haber luchado en la Primera Guerra Carlista Martín (Joseba Usabiaga), vuelve a su caserío familiar en Gipuzkoa y allí descubre con sorpresa que su hermano menor, Joaquín (Eneko Sagardoy), es mucho más alto de lo normal. Convencido de que todo el mundo querrá pagar por ver al hombre más grande sobre la Tierra, ambos hermanos se embarcan en un largo viaje por Europa en el que la ambición, el dinero y la fama cambiarán para siempre el destino de la familia. Una historia inspirada en hechos reales.
Tras rodar la magnífica Loreak (2014), Arregi y Garaño recurren de nuevo a un registro repleto de sensibilidad para contarnos la historia de Mikel Jokin Eleizegi Arteaga, el mítico Gigante de Altzo (Guipúzcoa), que nació durante la segunda mitad del siglo XVIII. De estatura normal hasta que cumplió los 20 años, a esa edad Mikel desarrolló la acromegalia, una enfermedad que le condenó a crecer sin pausa hasta su fallecimiento, a los 43 años, con casi dos metros y medio. A pesar de su popularidad, que le llevó a ser recibido por la reina Isabel II o a actuar por Europa, el guipuzcoano fue infeliz toda su vida considerándose a sí mismo un aborto de la naturaleza.
La del gigante de Altzo es una historia triste y Arregi y Garaño saben cogerle bien el pulso, recreándose en los maravillosos paisajes naturales de Euskadi y diseñando unos personajes que reflejan la pesadumbre de aquel mundo rural que estaba ya condenado a perder su fuerza y su valor en plena Revolución Industrial. Handia es la historia de la derrota de un pueblo, el vasco, que había apoyado a Carlos Hugo de Borbón Parma no por razones dinásticas sino para conservar sus fueros, contada desde la perspectiva de esos dos hermanos que la enfrentaron de tan diferente forma, uno siendo arrebatado por la leva para regresar como vencido, el otro permaneciendo en el caserío y contrayendo la enfermedad. Es también la historia de un sueño, el hacer las Américas, que se quiebra dejando un mensaje desolador: solo los adaptados sobreviven.
Un drama de altura cuyos sorprendentes efectos especiales nos harán creer en todo momento que estamos en presencia de un auténtico gigante, algo a lo que también contribuye su magnífico maquillaje, que recrea la enfermedad que también padecieron actores como Rondo Hatton o Richard Kiel.
LA PIEL FRÍA (Cold Skin, Xavier Gens, 2017)
España/Francia. Duración: 101 min. Guion: Eron Sheean, Jesús Olmo (Novela: Albert Sánchez Piñol) Fotografía: Daniel Aranyo Productora: Babieka / Kanzaman / Gran Babieka / Ink Connection / Pontas Film, Literary Agency Género: Fantástico
Reparto: David Oakes, Ray Stevenson, Aura Garrido, John Benfield, Iván González,Ben Temple
Sinopsis: En una isla perdida en medio del océano, dos hombres se defienden, noche tras noche, resguardados en un faro, del asedio de unas extrañas criaturas marinas. Sometidos a la extrema tensión, sin entender las razones del ataque, tendrán que replantearse cómo enfrentarse a lo desconocido.
Esta adaptación de la exitosa obra de Albert Sánchez Piñol cumple sobradamente su misión, respetando la novela y trasladando eficazmente la narración al lenguaje cinematográfico. Gens escoge dos ritmos narrativos distintos según avanza la acción, cercano al relato de aventuras tipo Robert Louis Stevenson o Julio Verne en su inicio, para pasar después a sumergirse en lo abisal con toques del Lovecraft más imbuido en sus mitos. Todo ello finaliza con un mensaje anti colonizador y pacifista que aboga por el respeto a la diferencia.
Alimañas nocturnas de piel húmeda, mitad pez/mitad hombre serán la única compañía de dos hombres que lucharán noche tras noche contra estos seres, movidos por el instinto de supervivencia, pero también luchando por recobrar el sentido de sus vidas. La cautividad y la continua lucha les llevan a un viaje al centro de sus entrañas, donde se entremezcla lucidez y enajenación, rechazo y deseo, crueldad y amor, hacia lo desconocido.
La piel fría de Gens es una película de atmósfera, su factura visual es impecable y nos hace sentir el aislamiento en el que viven sus personajes, sentimos frialdad, la frialdad abismal que pende sobre las existencias de sus protagonistas. Sin embargo, esa atmósfera es tan acaparadora que los hilos de la historia se pierden, parece que no todo quede contado y así se hace difícil la lectura del mensaje último que quiere transmitirnos. En su haber positivo, merece, y mucho, destacarse el maquillaje y la actuación de Aura Garrido pues el de Aneris (sirena a la inversa), el ser anfibio retenido en el faro, es un difícil y arriesgado papel que sin lugar a dudas habrá supuesto un tan gran trabajo a la actriz como escaso reconocimiento, pues su rostro está totalmente oculto y la actriz resulta irreconocible. Sin lugar a dudas un reto actoral que supera con nota.
Presente en el Festival de Sitges, aunque fuera de competición, esta cinta de Xavier Gens tuvo una buena acogida sumándose a otras grandes favoritas del director como Frontier(s) (2007) o The Divide (2011).
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 1 de septiembre de 2017 *
LA NIEBLA Y LA DONCELLA (Andrés M. Koppel, 2017)
España. Duración: 104 min. Guion: Andrés M. Koppel (Novela: Lorenzo Silva) Fotografía: Álvaro Gutiérrez Productora: Atresmedia Cine / Hernández y Fernández PC / Tornasol Films Género: Thriller
Reparto: Quim Gutiérrez, Verónica Echegui, Roberto Álamo, Paola Bontempi, Aura Garrido,Sanny van Heteren, Isak Férriz, Cristóbal Pinto, Santi López, Quique Medina,Beneharo Hernandez, Jorge Kent, Elena Di Felice Benito, Fernando Navas,Adrian Galvan
Sinopsis: No siempre las cosas son como parecen y a menudo, lo obvio no resulta ser lo real. Al sargento Bevilaqua le encomiendan la tarea de investigar la muerte de un joven alocado en la Gomera. Todo apuntaba a Juan Luis Gómez Padilla, político de renombre en la isla, al que un tribunal popular absolvió a pesar de la aparente contundencia de las primeras pesquisas. El sargento y su inseparable cabo Chamorro intentarán esclarecer este embrollado caso, con presiones políticas y con la dificultad añadida de intentar no levantar suspicacias al reabrir un caso que sus compañeros daban por cerrado.
El cine español ha estado ofreciendo de un tiempo a esta parte memorables thrillers que han animado a nuestras productoras a invertir en este género, repitiendo incluso, en varios de ellos, actores que parecen desenvolverse mejor en intrigas policíacas, como es el caso de Roberto Álamo, que tan buen sabor dejó en Que Dios nos perdone (2016) de Rodrigo Sorogoyen, papel que le supuso al actor los más importantes galardones del cine español (Goya, Feroz y Forqué), con los cuales premiaron su interpretación. Pero, lamentablemente, no depende tan solo del actor el que una película despierte el suficiente interés, como es el caso de La niebla y la doncella, debut en la dirección de Andrés M. Koppel basado en una exitosa obra de Lorenzo Silva que cuenta, además de con Álamo, con la participación de Quim Gutiérrez, Verónica Echegui, Aura Garrido o Paola Bontempi (que ofreció un do de pecho interpretativo en Ataúd de cristal), un elenco de lujo. Pues ni por esas. La niebla y la doncella, a pesar de algunos momentos en los cuales crea una atmósfera tensa, resulta algo confusa en su desarrollo, de tal forma que para cuando entendemos el quién y el porqué, ya había dejado de importarnos hacía rato. Lástima también haber echado a perder los bonitos escenarios canarios de la isla de la Gomera en los cuales se ha rodado.
REHENES (Mzevlebi, Rezo Gigineishvili, 2017)
Georgia/Rusia/Polonia. Duración: 103 min. Guion: Lasha Bugadze, Rezo Gigineishvili Música: Giya Kancheli Fotografía: Vladislav Opelyants Productora: 20 Steps Productions / Inkfilm / Nebo Film Género: Drama
Reparto: Merab Ninidze, Darejan Kharshiladze, Avto Makharadze, Tina Dalakishvili, Mikheil Gomiashvili
Sinopsis: Año 1983. Un grupo de jóvenes de Georgia pertenecientes a familias de la élite intelectual, intentan huir de la Unión Soviética secuestrando un avión.
Con un cuidado diseño de producción, que añade aún más realismo a esta cinta, Rehenes consigue intrigar ya desde su inicio, casi parece que el grupo de jóvenes protagonista está planeando un atentado. No es así, tan solo quieren abandonar su claustrofóbico país secuestrando un avión. No media ningún tipo de coartada política, no son revolucionarios, sólo quieren vivir en libertad. Necesitan huir del miedo a los comisarios políticos, de la corrupción que mina las instituciones (esos soldados que imponen maquinalmente las absurdas normas que les rigen, pero reclaman que compartan su tabaco americano), de tener que vivir a escondidas sus aficiones, huir incluso del temor contagioso de sus mayores. Todo lo que puede complicarse lo hará, bañando de sangre la operación fracasada.
Basado en un hecho real, la cinta de Rezo Gigineishvili va directa al estómago. La acción central tarda una hora en llegar mientras asistimos a los preparativos y, cuando llega, lo hace de la forma menos teatral posible, desnuda y liberada de todo artificio. Real. Una realidad triste, que no por conocida desde el prólogo de la cinta, deja de sumirnos a nosotros en su tristeza. La paleta que retrata la historia está dominada totalmente por las tonalidades frías, un color degradado que nos sumerge en la grisalla de aquella sociedad asfixiada por el poder soviético. Una grisalla que nos recuerda a la vez la que atravesamos nosotros mismos llena de fosas en las cunetas, nos recuerda la desazón de quienes ochenta años después todavía tienen que suplicar la justicia de la memoria histórica. Una justicia que nunca llega ni aquí ni allí.
Inteligente, creíble y bien interpretada, Rehenes es una de las raras películas de Europa del este que se estrenan en nuestras pantallas, y suponemos que lo hará en menos de las que se merece esta nueva apuesta de Karma Films por la calidad.
La piel fría (La pell freda) participará en el Festival de Sitges
La película basada en el best-seller de Albert Sánchez Piñol, LA PIEL FRÍA (LA PELL FREDA) participará en la 50ª edición del Festival de Cinema de Catalunya- Sitges 2017 (Secció Oficial Fantàstic – Sessions Especials).
La película, que llegará a nuestras pantallas el próximo 20 de octubre de la mano de Diamond Films España, es una producción de Babieka Films, Babieka Entertainment, Skin Producciones AIE con conproducción de Pontas Films y Kanzaman France, y cuenta con la participación de RTVE, TV3 y la ayuda de ICAA e ICEC.
Basada en la novela homónima de Albert Sánchez Piñol, la película ha sido dirigida por Xavier Gens, y está protagonizada por Aura Garrido, Ray Stevenson y David Oakes. Sánchez Piñol fue ganador del Premio El Ojo Crítico en la categoría «narrativa española» 2003 y finalista en el premio de Libreros de Cataluña con esta novela que se ha erigido como un fenómeno literario mundial traducido a 37 lenguas.
SINOPSIS
En una isla perdida en medio del océano, dos hombres se defienden, noche tras noche, resguardados en un faro, del asedio de unas extrañas criaturas marinas. Sometidos a la extrema tensión, sin entender las razones del ataque, tendrán que replantearse cómo enfrentarse a lo desconocido. La cautividad y la continua lucha los llevan a un viaje al centro de sus entrañas, donde se entremezcla lucidez y enajenación, rechazo y deseo, crueldad y amor, hacia lo desconocido.
ESTRENO: 20 DE OCTUBRE
VAMOS DE ESTRENO (o no) * Viernes 4 de marzo *
JANIS (Janis: Little Girl Blue, Amy Berg, 2015)
USA. Duración: 115 min. Fotografía: Jenna Rosher Productora: Disarming Films / Jigsaw Productions Género: Documental
Reparto: Janis Joplin, Cat Power, Peter Albin, Dick Cavett, D.A. Pennebaker
Sinopsis: Documental sobre la legendaria cantante norteamericana Janis Joplin. La artista americana Cat Power, cantante de rock de origen sureño, narra en primer persona cómo Janis Joplin llegó a convertirse en una estrella, a través de las cartas que Joplin escribió durante años a sus familiares, amigos y colaboradores, antes de su fatídica muerte a los 27 años.
De vez en cuando es necesario recordar a estos artistas inmortales, y más si se hace desde el cariño y de forma documentada, como es el caso. Para realizar este documental, su directora ha conseguido reunir las cartas que la cantante enviaba a su familia, así como un buen puñado de fotografías raras e imágenes televisivas y privadas, con las que se nos ofrece un retrato íntimo y cercano de la cantante de la voz rota que es imposible deje indiferente al espectador. Desde sus inicios como adolescente rebelde y conflictiva hasta sus primeros pinitos en bandas de folk y blues. Sus primeros escarceos con las drogas y el alcohol, su inseguridad e infelicidad. Su larga temporada en un San Francisco en ebullición y su primer grupo importante, Big Brother & The Holding Company, con quienes actúa en Monterrey, el primer gran festival. Su nueva carrera en 1969 y el gran vacío que no sabe llenar entre actuación y actuación y causante de su tonteo, una y otra vez, con la heroína, que finalmente la llevó a la inmortalidad el 4 de octubre de 1970. Todo ello narrado por los supervivientes de aquella época en un documental dinámico, repleto de imágenes en perpetuo movimiento, siempre en la carretera, donde Janis, la muchacha triste, era feliz. Sí, no hay que olvidar a todos estos grandes iconos que hicieron grande la música del siglo XX, y este documental es el digno recordatorio de una de las mejores voces que dieron los años sesenta. Mucho más que una imagen estampada en una camiseta de boutique.
13 MINUTOS PARA MATAR A HITLER (Elser: Er hätte die Welt verändert, Oliver Hrischbiegel, 2015)
GER. Duración: 110 min. Guión: Léonie-Claire Breinersdorfer, Fred Breinersdorfer Música: David Holmes Fotografía: Judith Kaufmann Productora: Lucky Bird Pictures / Delphi Medien / Philipp Filmproduction Género: Drama
Reparto: Christian Friedel, Katharina Schüttler, Burghart Klaußner, Johann von Bülow, Felix Eitner, David Zimmerschied, Rüdiger Klink, Simon Licht, Cornelia Köndgen, Martin Maria Abram
Sinopsis: Es la impresionante historia sobre Georg Elser, el carpintero de la resistencia que intentó asesinar a Hitler en Munich el 8 de noviembre de 1939. Por solo 13 minutos de diferencia, si el Führer no hubiese abandonado su podio antes de lo previsto, podría haber cambiado la historia.
La magnífica cinta de Oliver Hirschbiegel, director de la memorable El Hundimiento, nos cuenta la epopeya de este héroe anónimo que podría haber cambiado la historia de la Humanidad y cuya gesta ha quedado reducida tan solo a nota a pie de página. La película nos muestra la implacable ascensión del nazismo en una época en la que convivieron con pequeños partidos revolucionarios antes de hacerse con el poder. Todo ello nos lo relata el director mediante los flash-back del protagonista, Georg Elser (Christian Friedel), mientras es interrogado y torturado. Elser era pacifista hasta que intuyó el desastre al que se abocaba la nación Alemana en manos del megalomaníaco dictador. La película cuenta con un magnífico reparto, entre ellos el nombrado Christian Friedel y Burghart Klaußner, que ya coincidieron con anterioridad en La cinta blanca (2009) de Haneke. Conviene no olvidar que hasta en los momentos más sombríos de la Humanidad, hay personas anónimas que saben ver lo que la masa se niega a aceptar y que son capaces de comprometerse por lo que es justo.
VULCANIA (José Skaf, 2015)
España-Suecia-Francia. Duración: 90 min. Guión: José Skaf, Diego Soto Fotografía: Emilio Guirao Productora: Zentropa Género: Fantástico
Reparto: Aura Garrido, Rubén Ochandiano, José Sacristán, Jaime Olías, Sílvia Abril, Ana Wagener, Miquel Fernández, Francesc Pagès, Ginés García Millán, Andrés Herrera, Borja Espinosa, Andreu Castro, Joan Carles Suau, Ignasi Vidal
Sinopsis: Jonás, que acaba de perder a su familia en un misterioso accidente, comienza a trabajar en la fundición del pueblo. Ahí conoce a Marta, con la que comparte tragedia y de la que intentará sacar información sobre lo sucedido. Su descubrimiento sacudirá los cimientos de la comunidad.
Vulcania es un noble intento de hacer cine de género tomándolo en serio, sin ninguna voluntad de parodia ni ironía brechtiana (aunque pueda contener humor), en la línea de Autómata (Gabe Ibáñez) o la televisiva El ministerio del tiempo, con la que comparte protagonista femenina (Aura Garrido en el papel de Marta). El ganador de un Goya por su cortometraje Regreso a Viridiana (2012), José Skaf, debuta en el largo de ficción con una distopía de manual (y no lo decimos en sentido peyorativo), un subgénero que parece estar disfrutando de un momento de esplendor. ¿Qué caracteriza a las distopias? Desde su trilogía fundacional (Un mundo feliz, 1984 y Fahrenheit 451) las distopías son representaciones imaginarias de una sociedad futura (o cuanto menos ubicada en un tiempo incierto) con características negativas que son causantes de alienación moral. A través de esa ficción lo que se busca es criticar lacras sociales del presente contemporáneo al autor, aunque también, y más allá, se trata de retratar los males inherentes al género humano. Así, 1984 (por tomar uno de los ejemplos citados) persigue cantar los males del totalitarismo (con especial hincapié en el stalinista), pero su denuncia sigue vigente en nuestro mundo híperconectado en el que las fronteras de lo público y lo privado parecen diluirse concediendo a los estados herramientas cada vez más eficaces para el control de los individuos.
De la imaginación de Skaf, que además de dirigir la cinta es coautor del guión, nace Vulcania una comunidad aislada entre altos montes en la que conviven dos clanes familiares opuestos que, sin embargo, permanecen unidos por un objetivo común: mantener vivo el fuego de la fragua (en su nombre hay una nada velada alusión al célebre cuadro de Velázquez). Un libro arcano recoge las sentencias que dan sentido a la vida en Vulcania, estableciendo los deberes y las tradiciones que deben respetarse para el bienestar común y el propio, así como la advertencia del insondable peligro que supondría atravesar la frontera. Una voz omnipresente preside las jornadas de los habitantes de Vulcania, aparentemente motivadora, alentadora, en verdad lo que busca es adoctrinar paternalmente a los habitantes del poblado. Ese gran padre es el Sr. Valoquia (interpretado por un siempre convincente José Sacristán), figura a la par afable e imponente, cuya presencia, aunque autoritaria, es balsámica hasta el punto de que nadie parece cuestionarse la realidad circundante. Entre los habitantes se encuentra Jonás (Miquel Fernández), quien tras la muerte de su familia acepta un peligroso trabajo que le hace desarrollar un sorprendente poder. Sin embargo, el conocer a Marta, perteneciente al bando contrario, y quien también parece guardar un secreto, hará que Jonás inicie una investigación para descubrir qué esconden los cimientos de esta comunidad cuyos oscuros líderes intentan que la verdad no salga a la luz.
Skaf no ha omitido ni un sólo detalle canónico: el aislamiento en un paraje agreste; los símbolos herméticos que proliferan por todo el poblado desde los dinteles de las casas a los brazaletes con los que cada miembro señala su pertenencia a uno u otro bando (con reminiscencia, además, de los signos masónicos); la figura del líder carismático; el misterio que se cierne sobre la comunidad advirtiendo del peligro indefinido que caerá sobre quienes no acaten las ordenanzas del libro sagrado y/o traten de ir más allá de los lindes del pueblo y su fundición; y, por supuesto, los rebeldes que acabarán subvirtiendo ese orden (auto)impuesto. De ahí que hayamos hablado de distopía de manual, el suyo es un tratamiento con sabor naif, pero esa ingenuidad se nos antoja un valor admirable porque es la que permite que su película sea fresca y desacomplejada. En un mundo en el que todos parecemos venir de vuelta es estimulante que aparezcan obras como esta, con sus aciertos (excelente el momento en que descubrimos que el Sr. Valoquia no es más que el mayordomo de los cabecillas de cada clan, alusión a que el estado es la primera víctima de los poderes fácticos) y sus defectos (algunos giros de guión añaden una truculencia innecesaria).
CIEN AÑOS DE PERDÓN (Daniel Calparsoro, 2016)
España- Argentina-Francia. Guión: Jorge Guerricaechevarría Música: Amy Marie Beauchamp, Jose Cancela Fotografía: Josu Inchaustegui Productora: Morena Films / Vaca Films / Telecinco Cinema / K&S Films / Telefonica Studios Género: Thriller
Reparto: Luis Tosar, Rodrigo De la Serna, Raúl Arévalo, José Coronado, Patricia Vico, Joaquín Furriel, Marian Álvarez, Nani Jiménez
Sinopsis: Una mañana lluviosa. Seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, “El Uruguayo” (Rodrigo de la Serna) y “El Gallego” (Luis Tosar). Pero ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?
Estamos ante una película cuya trama se nos instala en las tripas. Está perfectamente pergeñada y logra resultar muy emocionante porque Calparsoro maneja bien los mecanismos de la intriga a pesar de los muchos giros del guión. En su primera parte estamos ante un clásico filme de atracos que se desarrolla con el telón de fondo de una torrencial y atmosférica, nunca mejor dicho, lluvia, pero que tiene un papel en la acción mucho más destacado que el de dar un tono a la trama. Conforme avance la acción se irán introduciendo otros elementos como la corrupción política (la acción se desarrolla en Valencia) o la crisis que atenaza tanto a los atracadores como a los empleados de la oficina bancaria, que se encuentra en proceso de fusión con otra compañía con la subsiguiente regulación de plantilla. Todo se irá desarrollando muy ingeniosamente, manteniendo la tensión durante toda la cinta e introduciendo unas agradables notas de humor. El reparto resulta muy creíble y convincente, y aunque destaca Luis Tosar, le siguen muy de cerca los argentinos Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel. Calparsoro sigue en sus trece con el cine de género desde su debut en 1995 con A ciegas, y nosotros que nos alegramos. Y más si dispone de un guión tan completo como el que le ha escrito Jorge Guerricaechevarría, mano derecha de Alex de la Iglesia. Y lo dejamos aquí, no conviene contar mucho más, ya que cuanto menos se sepa de la trama, más agradable resultará el visionado de Cien años de perdón, un título que por cierto, le viene que ni pintado.
EL AMOR ES MÁS FUERTE QUE LAS BOMBAS (Louder Than Bombs, Joachin Trier, 2015)
Noruega-Francia-Dinamarca. Duración: 105 min. Guión: Joachim Trier, Eskil Vogt Música: Ola Fløttum Fotografía: Jakob Ihre Productora: Bona Fide Productions / Memento Films Production / Motlys / arte France Cinema Género: Drama
Reparto: Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Isabelle Huppert, David Strathairn, Rachel Brosnahan, Devin Druid, Amy Ryan, Ruby Jerins
Sinopsis: Una exposición de la obra de la fotógrafa de guerra Isabelle Reed (Isabelle Huppert), tres años después de su prematura muerte, lleva a su hijo mayor (Jesse Eisenberg) de vuelta a la casa familiar. Allí pasará tiempo con su padre Gene (Gabriel Byrne) y su hermano menor (Devin Druid). Estando los tres bajo el mismo techo, Gene tratará de estrechar lazos con sus dos hijos mientras ellos luchan por reconciliar sus sentimientos hacia su fallecida madre, mujer que recuerdan de manera diferente.
Una película sobre el duelo que debe pasar la familia de la fotógrafa de prensa Isabelle Reed (Isabelle Hupper) tras su suicidio. Veremos tres formas de atravesarlo: el del marido y el de sus dos hijos. Con la narración yendo hacia delante y hacia atrás, mezclándose con sueños y recuerdos, resultando en algún momento confusa. Veremos que casi todos los protagonistas guardan secretos y traiciones. Y seremos testidos de situaciones que nos parecerán incomprensibles y que adquirirán sentido cuando sea otro el punto de vista que nos lo narre. El eslabón más débil de la cadena resultará ser el más fuerte, inteligente y el que crecerá ante la adversidad, encontrando un nuevo sentido a su existencia.
El amor es más fuerte que las bombas, tercer largometraje del noruego Joachin Trier, cuenta con un muy reconocible reparto (Jesse Eisenberg, Gabriel Byrne, Devin Druid, entre otros), que puede, no digo que lo pretenda, hacernos pasar la cinta por norteamericana. Una propuesta interesante.
Sitges 2015: ‘The Boy’ y ‘Vulcania’
THE BOY (Craig William Macneill)
Dejenme que les hable del Bolero de Ravel. Sin duda conocerán la pieza, es una de las obras más reproducidas en todos los medios, considerada además como uno de los ejercicios más punteros de la música clásica del Siglo XX. Descrita más técnicamente, se trata de un movimiento orquestal inspirado en una danza española, se caracteriza por un ritmo y un tempo invariables, con una melodía obsesiva —un ostinato— en do mayor, repetida una y otra vez sin ninguna modificación salvo los efectos orquestales, en un crescendo que, in extremis, se acaba con una modulación a mi mayor y una coda estruendosa. Es todo un ejemplo de cómo componer para la orquesta al completo tratada como si fuera un instrumento en ella misma. La melodía es apenas una frase musical que se repite invariable mientras van incorporándose más y más instrumentos concluyendo en un tutti orquestal apoteósico.
¿Por qué he querido hablar de ello? Fácil, porque la estructuración narrativa de The Boy me hace pensar en la pieza de Ravel. El segundo largo de Craig William Macneill es también un crescendo construido con motivos que se repiten casi invariables, pero que cuyas ligeras modificaciones suponen toda una escalada de violencia, desde la casi inocua práctica de quemar insectos hasta el asesinato múltiple. Sin embargo, la película no obtiene el mismo resultado magistral de la composición con la que la comparo, porque su joven director parece desconfiar de sí mismo (o de la pericia del espectador) y dilata excesivamente la entrada del «pleno orquestal». Y es que si algo tiene bueno la cinta es la creación de la atmósfera y la intriga, ambas bien destiladas en esta película de largos silencios, hasta el punto de que nos hace comprender perfectamente la evolución que está siguiendo su protagonista infantil, el excesivo aplazamiento de la coda estruendosa provoca una bajada en el interés del espectador medio y el filme pierde fuelle. Podría decirse que, paradójicamente, la película naufraga en su propio acierto por un mal cálculo de su tempo.
No piense el lector que aún no haya visto la película que se trata de una obra totalmente fallida. Pese al defecto que enuncio (desde mi punto de vista) en el párrafo anterior, The Boy es uno de esos filmes inquietantes que nos incomodan por su violencia contenida, más cuando el sujeto que la ejecuta es un niño. A los nueve años de edad, Ted Henley (Jared Breeze) vive con su padre John (David Morse) en un apartado motel en medio de las montañas occidentales de Estados Unidos. Desde que la madre de Ted les abandonó, John es una sombra de sí mismo y es incapaz de cuidar de su hijo. Ted, que pasa el caluroso verano de 1989 machacando alimañas, entabla amistad con un misterioso forastero (Rainn Wilson) que se ha visto obligado a pernoctar en el motel por culpa del propio niño (prepara una trampa en la carretera en la que caerá un ciervo contra el que se estrella el forastero). El forastero vive envuelto en sus propios fantasmas, su mujer acaba de morir en un incendio, y sospechamos que la misma pareja lo provocó para cobrar el seguro (como parece que habían ido haciendo en diferentes puntos de la geografía estadounidense). Este huésped forzado va a sustituir a la figura paterna e involuntariamente dará alas al lado oscuro del infante.
The Boy bucea en los orígenes de la sociopatía, hace la autopsia al proceso que se habría de desarrollar en la mente de un niño para que acabara convirtiéndose en un asesino. Como ya se ha dicho, su recreación de la atmósfera que envuelve al proceso es impecable (y hay que elogiar también la actuación del pequeño), así nos ofrece un retrato convincente que habría resultado aterrador si hubiese calibrado algo mejor su ritmo. Un buen filme que lamentablemente no ha sabido cocinar bien su gran potencial dejándonos con un cierto regusto de decepción al finalizar la ingesta.
VULCANIA (José Skaf)
Vulcania es un noble intento de hacer cine de género tomándolo en serio, sin ninguna voluntad de parodia ni ironía brechtiana (aunque pueda contener humor), en la línea de Autómata (Gabe Ibáñez) o la televisiva El ministerio del tiempo, con la que comparte protagonista femenina (Aura Garrido en el papel de Marta). El ganador de un Goya por su cortometraje Regreso a Viridiana (2012), José Skaf, debuta en el largo de ficción con una distopía de manual (y no lo decimos en sentido peyorativo), un subgénero que parece estar disfrutando de un momento de esplendor.
¿Qué caracteriza a las distopias? Desde su trilogía fundacional (Un mundo feliz, 1984 y Fahrenheit 451) las distopías son representaciones imaginarias de una sociedad futura (o cuanto menos ubicada en un tiempo incierto) con características negativas que son causantes de alienación moral. A través de esa ficción lo que se busca es criticar lacras sociales del presente contemporáneo al autor, aunque también, y más allá, se trata de retratar los males inherentes al género humano. Así, 1984 (por tomar uno de los ejemplos citados) persigue cantar los males del totalitarismo (con especial hincapié en el stalinista), pero su denuncia sigue vigente en nuestro mundo híperconectado en el que las fronteras de lo público y lo privado parecen diluirse concediendo a los estados herramientas cada vez más eficaces para el control de los individuos.
De la imaginación de Skaf, que además de dirigir la cinta es coautor del guión, nace Vulcania una comunidad aislada entre altos montes en la que conviven dos clanes familiares opuestos que, sin embargo, permanecen unidos por un objetivo común: mantener vivo el fuego de la fragua (en su nombre hay una nada velada alusión al célebre cuadro de Velázquez). Un libro arcano recoge las sentencias que dan sentido a la vida en Vulcania, estableciendo los deberes y las tradiciones que deben respetarse para el bienestar común y el propio, así como la advertencia del insondable peligro que supondría atravesar la frontera. Una voz omnipresente preside las jornadas de los habitantes de Vulcania, aparentemente motivadora, alentadora, en verdad lo que busca es adoctrinar paternalmente a los habitantes del poblado. Ese gran padre es el Sr. Valoquia (interpretado por un siempre convincente José Sacristán), figura a la par afable e imponente, cuya presencia, aunque autoritaria, es balsámica hasta el punto de que nadie parece cuestionarse la realidad circundante. Entre los habitantes se encuentra Jonás (Miquel Fernández), quien tras la muerte de su familia acepta un peligroso trabajo que le hace desarrollar un sorprendente poder. Sin embargo, el conocer a Marta, perteneciente al bando contrario, y quien también parece guardar un secreto, hará que Jonás inicie una investigación para descubrir qué esconden los cimientos de esta comunidad cuyos oscuros líderes intentan que la verdad no salga a la luz.
Skaf no ha omitido ni un sólo detalle canónico: el aislamiento en un paraje agreste; los símbolos herméticos que proliferan por todo el poblado desde los dinteles de las casas a los brazaletes con los que cada miembro señala su pertenencia a uno u otro bando (con reminiscencia, además, de los signos masónicos); la figura del líder carismático; el misterio que se cierne sobre la comunidad advirtiendo del peligro indefinido que caerá sobre quienes no acaten las ordenanzas del libro sagrado y/o traten de ir más allá de los lindes del pueblo y su fundición; y, por supuesto, los rebeldes que acabarán subvirtiendo ese orden (auto)impuesto. De ahí que hayamos hablado de distopía de manual, el suyo es un tratamiento con sabor naif, pero esa ingenuidad se nos antoja un valor admirable porque es la que permite que su película sea fresca y desacomplejada. En un mundo en el que todos parecemos venir de vuelta es estimulante que aparezcan obras como esta, con sus aciertos (excelente el momento en que descubrimos que el Sr. Valoquia no es más que el mayordomo de los cabecillas de cada clan, alusión a que el estado es la primera víctima de los poderes fácticos) y sus defectos (algunos giros de guión añaden una truculencia innecesaria).









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