Paul Naschy en…La venganza de la momia
Los misterios del antiguo Egipto y sus faraones que sirvieron de inspiración para la literatura y el cine, naturalmente también nutrieron al género fantástico, que creó uno de sus personajes clásicos, la Momia revivida, a la que los estudios Universal dotaron de existencia en diversas ocasiones hasta su decadencia en las garras de Abbott y Costello, quienes al igual que al resto de los monstruos clásicos, convirtieron a la Momia en objeto de sus bufonadas[1]. Afortunadamente quedó el gran clásico protagonizado por Boris Karloff[2], al que se dio continuidad en los años cuarenta por medio de cuatro disfrutables secuelas[3] realizadas, eso sí, con menos imaginación, menos presupuesto y otra momia protagonizándola, ya que en lugar de Imhotep, recibe el nombre de Kharis. En años posteriores, con los nuevos tiempos, Hammer Films también revisitará al personaje[4], que irá dejándose ver por las pantallas con menor asiduidad que sus compañeros de tropelías. Y así llegamos a Jacinto Molina, cuya confesa admiración por los monstruos clásicos anima a escribir un guión sobre el personaje, incrementando el pandemónium de mitos interpretados por su alter ego Paul Naschy.
A principios de los años setenta Paul Naschy vivía uno de sus momentos de mayor popularidad y actividad. Había interpretado a su hombre-lobo, Waldemar Daninsky, en cinco ocasiones, además de a otros personajes como Drácula, el jorobado Gotho, Mr. Hyde e incluso al propio diablo, entre muchos otros. Así que cuando el actor firmó con Lotus Films para rodar dos largometrajes en coproducción, uno con Venezuela y otro con México se apostó, por un lado a lo seguro rodando una nueva entrega de su hombre-lobo, El retorno de Walpurgis, y por el otro afrontando un nuevo personaje con La venganza de la Momia, donde Naschy podría encarnar por primera y única vez a otro de sus queridos mitos clásicos, a los que el actor pensaba dar un descanso, tal y como declaró en la época: (El retorno de Walpurgis) “será mi último hombre-lobo, porque he decidido seguir el camino de otros personajes más en la línea actual y abandonar para siempre quizá, la piel de los monstruos más o menos clásicos[5]”
Centrémonos pues en La venganza de la Momia, una coproducción entre la española Lotus films y la venezolana Sara Films, compañía esta cuyo capitalista era Renny Ottolina, un conocido ‘showman’ de la televisión. Mientras Lotus Films realizaría una prolífica lista de títulos, Sara Films quedaría como una productora fundada con el objetivo único de rodar este título, en el que la hija del productor, Rina Ottolina, debutará a los 19 años como actriz.
Se inicia así un rodaje a caballo entre Londres y España con un argumento que tiene como modelo a sus antecesores de Universal y Hammer y en los que no pueden faltar “Sarcófagos policromados, aventureros, trampas mortales, misteriosos ritos funerarios y descubrimientos arqueológicos, (…) elementos imprescindibles en cualquier historia referida a la Momia”.[6] Veamos sino su trama: Amenhotep (Paul Naschy), un sanguinario faraón y su concubina favorita, Amarna (Rina Ottolina), son traicionados por Anchaff (Fernando Sánchez Polack), sumo sacerdote de Amon-ra, que mata a Amarna y momifica en vida al faraón. La momia es descubierta siglos después por una expedición inglesa dirigida por el profesor Nathan Stern (Jack Taylor) y su esposa Abigail (María Silva) y es transportada al museo de Sir Douglas Carter (Eduardo Calvo), en Londres, donde es revivida por los egipcios Assad Bey (Paul Naschy) y su bella ayudante Zanufer (Helga Liné) con la intención de castigar a todos los que han violado los secretos de Egipto. Una vez vuelta a la vida, la momia buscará un cuerpo que pueda alojar el espíritu de Amarna, encontrando a la reencarnación de su amada precisamente en Helen (Rina Ottolina), hija de Sir Douglas Carter.
La influencia de los films clásicos en el guión se deja notar: si la momia interpretada por Karloff se llamaba Imhotep, la de Naschy se llama Amenhotep, y ambos son enterrados en vida retornando siglos después en búsqueda de su amor. En ambos filmes la reencarnación de su amada se llama Helen, huérfana de madre egipcia también en los dos casos. Amarna, el nombre de la concubina del faraón, suena bastante similar a Ananka, nombre que recibe tanto la actriz Ramsay Ames en The Mummy’s Ghost como Virginia Christine en The Mummy’s Curse, ambas producciones Universal, a las

… y el cartel que no pudo ser… no fuera que los españolitos pecaran de pensamiento (y en la intimidad de facto)
que también Hammer Films recurrió al llamar al personaje interpretado por Ivonne Furneaux Ananka y a la momia, Kharis. Por cierto, también la forma favorita de eliminar al monstruo se repite, siendo los procedimientos más populares las llamas y las arenas movedizas. Y si todos los films sobre el mito de la Momia poseen bastantes similitudes argumentales entre sí, justo es destacar las semejanzas entre el film original de Karl Freund y la adaptación de Drácula que Tod Browning dirigió un año antes. Así que subrayemos una variante que Naschy introdujo en su Amenhotep: “convierte a la Momia en un ser totalmente maligno y salvaje. Los personajes interpretados por Karloff, Chaney y Lee acabaron prematuramente convertidos en momias porque se les había sorprendido quebrantando los tabúes del templo en nombre del amor, pero Naschy es momificado en vida por la única razón de que era un faraón sádico, mal bicho e insoportable”[7] Y aquí sí que tenemos un leitmotiv desarrollado por Naschy con anterioridad, ya que dos crueles sujetos que son ejecutados y revividos en el futuro para instaurar un reino de terror, nos lleva de cabeza a El espanto surge de la tumba (1973, Carlos Aured), donde Alaric de Marnac (Paul Naschy) y Mabille de Lancré (Helga Liné), representan personajes similares.
Para Naschy “Este es un film muy pasional, con un amor más allá de la tumba, de la muerte y del

Una de las escenas de la doble versión para exportación. Una versión que de momento no se ha encontrado ni siquiera en VHS
tiempo, con ese faraón Amenhotep locamente enamorado de su faraona… Tiene una escena con un beso entre la momia y la chica que es el máximo de lo romántico y de lo horrible al mismo tiempo[8]”. Romanticismo al que se tuvieron que añadir otros ingredientes: “Nosotros queríamos hacer una película sobre el mito de la momia, lo cual era un desafío, ya que se trata e un personaje bastante estático. Por esta razón se hizo necesario mostrar elementos que pudieran mantener el interés del espectador, y la violencia y la sangre fueron una buena solución”[9]. Y realmente el film contiene altas dosis de gore, que sin llegar a la altura de El espanto surge de la tumba, realmente resulta efectivo, destacando la escena en la que la Momia aplasta el cráneo de tres doncellas. Además de sangre se incluyó la cuota habitual de erotismo, especialmente destinado a la versión para el extranjero, para lo que se recurrió a la doble versión: “La verdad es que estaba un poco harto de tener que filmar la misma escena dos veces, una con la actriz vestida y otra con ella sin ropa. Yo pensaba que la historia no necesitaba más erotismo que el que se generaba en torno a la propia momia”[10].
El presupuesto destinado a La venganza de la Momia, que según Luis Méndez, ejecutivo de Lotus Films fue de 10 millones de pesetas, repercutió en el aspecto general de la cinta, especialmente en los apartados de efectos especiales de maquillaje y vestuario, así como en las localizaciones. Tras el maquillaje se encontraba Miguel Sesé, un veterano profesional con una carrera que abarca desde 1960 a la actualidad. A él se debe el maquillaje de otras películas pertenecientes al boom del Fantaterror como Doctor Jekyll y el hombre lobo (León Klimovsky, 1972), El jorobado de la morgue (Javier Aguirre, 1973), La rebelión de las muertas (León Klimovsky, 1973) o La saga de los Drácula (León Klimovsky, 1973) entre otras: “La realización del personaje de la momia, a cargo del maquillador Miguel Sesé es admirable. Para que tengan una idea aproximada de la minuciosidad de este trabajo, piensen que cada vez que me caracterizaba para este cometido su trabajo se aproximaba a las tres horas.[11]”. Naturalmente este minucioso maquillaje ocasionó no pocas molestias al actor:“Fue una película muy dura de hacer. No podía ir al baño por las vendas y me pusieron el maquillaje más difícil que he llevado nunca. Me embadurnaban la cara para hacer la piel y si el que usábamos en los planos medios era durísimo de llevar, el que me ponían para los primeros planos requería de una preparación que me desesperaba.”[12] . Por otra parte el director no quedó del todo satisfecho con que la Momia fuera interpretada por Paul Naschy: “creo que la corpulencia de Paul Naschy era un lastre para el personaje de una momia.”[13]
Como hemos indicado la ambientación, a caballo entre dos siglos, fue especialmente cuidada. Quizás fuera debido en parte a que, según desvela el director Carlos Aured: “(…) los decorados y el vestuario del antiguo Egipto fueron los usados en la película que sobre Cleopatra rodó Charlton Heston en España como director y actor[14]. El productor era el mismo para ambos títulos”[15]. También la protagonista, Rina Ottolina, quedó satisfecha con el vestuario, especialmente con el proporcionado por Peridis Hnos.: “Soy una enamorada del novecientos. Creo que sólo el vestuario de la película tiene un costo de un millón de pesetas, porque los trajes que lucimos Helga Liné, María Silva y yo se han hecho con telas y encajes de la época”[16]
Muchos exteriores fueron rodados en Londres, un Londres dominado por el viento, tal y como puede apreciarse en algunas de las escenas compartidas entre Jack Taylor y María Silva. Jack Taylor nos contó que “La venganza de la momia (1973) es muy lujosa para la época. Está muy bien. Rodamos en el Castillo de Viñuelas. Hay secuencias con Helga Liné que rodamos en la antigua embajada de Santo Domingo. Estuvimos en el Puente de Londres rodando, y al ver la película terminada vi un autobús cruzando el puente (risas).”[17]Para Naschy se trata de “Una película, en mi opinión, muy bien ambientada, con muchos logros. La persecución por las alcantarillas de Londres es antológica. Fue difícil, muy difícil de rodar por eso, era muy desagradable el lugar. (…) Creo que Carlos Aured realizó un magnífico trabajo y la considero una película de las más interesantes de aquella etapa”.[18] Considerando también el actor que “La época está muy bien reproducida y se cuidó especialmente el vestuario.”[19]
La venganza de la Momia inicialmente iba a ser dirigida por el todoterreno León Klimovsky, pero al no estar disponible fue el propio Naschy quien recomendó al ayudante del director, Carlos Aured, para realizar la labor. Carlos Aured había debutado como director con la nombrada El espanto surge de la tumba, y dirigiría otros títulos protagonizados por Naschy como El retorno de Walpurgis (1973) y Los ojos azules de la muñeca rota (1973). Jack Taylor no duda en defender esas películas y directores: “Carlos Aured también era un gran artesano. Todos estos directores cumplían muy bien su cometido y tengo la suerte de haber sido amigo de todos, de Leo, de Carlos, de todos. A todo ese cine lo que le faltaba era dinero, por supuesto, pero con lo poco que había se hizo mucho. Todas estas películas eran modestas, digamos que eran de serie-B, pero lo curioso es que de más de una película de serie-A nadie se acuerda, pero de estas sí.”[20]
Como vemos, en el reparto figuraba lo más granado del Fantaterror español, con Paul Naschy en cabeza: Jack Taylor, con quien Naschy había rodado Dr. Jekyll y el hombre lobo (1972) de León Klimovsky; María Silva, una gran actriz que también formaría parte del reparto del siguiente titulo producido por Lotus Films, El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1973); Helga Liné, que ya había trabajado con Naschy y Aured en El espanto surge de la tumba (1973), además de en otros films señeros del Fantaterror de los setenta como Pánico en el Transiberiano(Eugenio Martín, 1972), Las garras de Lorelei (Amando de Ossorio, 1974) o El asesino de muñecas (Michael Skaife, 1975). El film también contó, ya en papeles secundarios, con los característicos Eduardo Calvo y Fernando Sánchez Polack, presentes asimismo en el siguiente film de la productora, así como con Ana María
Pol, que debutó con La residencia (1969) de Narciso Ibáñez Serrador y Pilar Bardem, que interpretaba un pequeño papel. Y no nos olvidamos de la protagonista, la venezolana Rina Ottolina, de la que Jack Taylor nos comentó una curiosidad: “el padre se llamaba Renny, la hermana Rona y el perro Runa, me parece (risas)”[21]. Bromas aparte, es cierto que la esposa de Renny Ottolina, famoso showman de la radio y televisión venezolana se llamaba René y tuvieron tres hijas, Rena, Rhona y Rina. Costumbre está que las hijas parece mantuvieron, ya que Rena, la menor, tuvo dos hijos gemelos a los que llamó Renata y Renato… Curiosidades aparte detengámonos en Rina Ottolina, ya que indagando en su biografía vemos que en noviembre de 1969 fue secuestrada junto a su hermana Rhona por hombres armados con ametralladoras cuando eran llevadas al colegio. Los secuestradores dejaron una nota con el chófer dando los detalles del pago del rescate y la
advertencia de no llamar a la policía. Renny Ottolina siguió las instrucciones de los secuestradores y las niñas fueron liberadas al día siguiente en un sitio indicado mediante una llamada telefónica. Tras el incidente, el padre decidió que sus tres hijas residieran en Estados Unidos. Desembarcaron en España en 1973, y ese mismo año las tres Ottolina se verían envueltas en un accidente automovilístico en Santander. Rhona y Rena salieron ilesas, mientras que Rina tuvo que ser hospitalizada por las heridas.La actriz, que debutó en el cine ese mismo año con La venganza de la Momia, definió el film como “una película de terror-fantasía, comercial, por supuesto.”[22] A pesar de que opinar que “Está bien realizada y los decorados y vestuario están muy cuidados”[23], no simpatizó mucho con el cine de terror, dejando claro que lo consideraba un género menor: “Aspiro a algo más. Creo que los films de terror te limitan. Y yo tengo posibilidades de mucho más”[24]. Algo de lo que no nos cabe duda, pero que no terminó de demostrar. Tras ser jurado de la edición de 1973 del Festival de Sitges, donde concursaba El retorno de Walpurgis, pero no La venganza de la momia, que se estrenaría en 1975, su carrera cinematográfica se prolongó durante unos pocos años en España, en los que interpretó pequeños papeles en cuatro títulos más antes de regresar, en 1978, a su país, coincidiendo con el trágico fallecimiento de su padre en un accidente de aviación. Se hizo budista, interpretó otra película allí y se dedicó al mundo de la canción, grabando un disco y participando en 1983 como bailarina en el video-clip All Night Long de Lionel Richie.
Aunque no he podido localizar críticas de la época, parece ser que la película no fue muy bien recibida. Vista ahora, la obra ha recibido críticas de todos los colores. Para Adolfo Camilo Díaz es “un cómic agradecido. Una apuesta por el exotismo rancio. Una recreación de la momia de la Universal más cercana al espíritu de la Hammer.”[25] Shane M. Dallman piensa que “es entretenida, pero debe ser considerada como una obra menor.”[26] Mientras que Luis Gasca siempre la ha considerado una de las mejores películas que se han rodado sobre el mito.
Más severos se muestran otros críticos al valorarla, como Antonio José Navarro, para el que La venganza de la Momia “Es un subproducto sin entidad visual, sin nervio narrativo. La sonrojante falta de medios es, en gran parte, la culpable del desastre. Basta con observar ese prólogo ambientado en el Egipto de los faraones: el entramado de tapices que ocultan, con toda probabilidad, una pared vacía; el carnavalesco vestuario (…) El guión de Jacinto Molina es un deslavazado amasijo de tópicos extraídos a pico y pala de las películas producidas por la Universal y la Hammer. (…) Carlos Aured, artesano de limitadas aptitudes no puede –o no sabe- vadear tantos escollos, y despacha el producto con insípida diligencia, salpimentando el monocorde aburrimiento con ciertos toques de gore primitivo y brutal’ (…) Y es que La venganza de la momia no es únicamente pobre, sino también tonta.”[27] David Pizarro y Diego López insisten en la falta de medios: “Su limitadísimo presupuesto repercute sobre todo en los paupérrimos decorados, el carnavalesco vestuario, la sofocante rigidez estética…, pero también su ritmo monocorde, la caótica transición entre una época y otra, las frías interpretaciones…”[28]Carlos Aguilar tampoco se muestra muy compasivo con la película, que califica como “Una de las más lamentables apariciones cinematográficas del romántico y necrofílico mito de la Momia. Destacable únicamente por las apariciones del siempre magnético Jack Taylor y de la deliciosa y tristemente desaprovechada María Silva.”[29] Y finalmente, para Jesús Palacios el film tiene “Una trama absurda y ridícula, salvada por muertes bastante sangrientas, un reparto de scream queens nacionales de la época y FX decentes.” Concluyendo que “No es lo peor de Naschy.”[30]
Por mi parte recuerdo haberla visto en un cine de programa doble de mi barrio, agradándome lo suficiente como para vencer mi proverbial timidez infantil y pedir el póster, que aún conservo, al propietario de la sala. Tras revisarla años después, pienso de manera similar que Ángel Sala, opinión con la que cierro este artículo:
(La venganza de la Momia es) “una reivindicable versión de las maldiciones egipcias que no acabó de encontrar el público adecuado en su momento, aunque vista hoy es un delirio pulp tan disfrutable como otras obras del autor.”[31]
Este artículo se publicó previamente en Cine de Ultramundo: http://cineultramundo.blogspot.com.es/2014/08/critica-de-la-venganza-de-la-momia_27.html
NOTAS:
[1] Abbott and Costello meet the Mummy (Charles Lamont, 1955)
[2] La Momia (The Mummy, Karl Freund, 1932)
[3] A pesar de recibir otro nombre, los flash-backs de su origen que pueden verse en, al menos dos de los títulos contienen escenas del film del 32, aunque cambiando al protagonista. Los títulos de esta entrañable saga Universal fueron: The Mummy’s Hand (1940, Christy Cabanne), The Mummy’s Tomb (Harold Young, 1942), The Mummy’s Ghost (Reginald Le Borg, 1944) y The Mummy’s Curse (Leslie Goodwins, 1944).
[4] La Momia (The Mummy, Terence Fisher, 1959)
[5] Paul Naschy en Terror Fantastic nº 20. Barcelona, mayo 1973. Pág. 5
[6] Naschy, P. Crónicas de las tinieblas. Madrid, 1993. Pág. 32
[7] Dallmann, S. M. La marca de Naschy en Fangoria 7. Ed. Zinco, Barcelona 1992. Pág. 12
[8] Paul Naschy entrevistado por Jesús Parrado en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 24
[9] Carlos Aured entrevistado por Mirek Lipinski en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 30
[10] López, D. y Pizarro, D. Silencios de pánico. Tyrannosaurus Books, Barcelona 2003. Pág. 450
[11] Paul Naschy en Terror Fantastic nº20. Barcelona, mayo 1973. Pág. 5
[12] Agudo, A. Paul Naschy, la máscara de Jacinto Molina. ScifiWorld, Pontevedra, 2009. Pág. 156-57
[13] Plana, M. A. Los alucinantes setenta y algunas cosas más… Dossier incluido en Flash-Back nº3. Valencia 1994. Pág. 76
[14] Marco Antonio y Cleopatra (Antony and Cleopatra, Charlton Heston 1972)
[15] Carlos Aured entrevistado por Mirek Lipinski en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 30
[16] Rina Ottolina en entrevista con Fernando Montejano en Terror Fantastic nº20 . Barcelona, mayo 1973. Pág. 6
[17] https://proyectonaschy.wordpress.com/2013/10/02/charlando-con-jack-taylor/
[18] Declaración de Paul Naschy en extra de la edición española en DVD de La venganza de la Momia. Vella Visión, 2009.
[19] Videooze nº 6-7. Estados Unidos, 1994. Pág. 30
[20] https://proyectonaschy.wordpress.com/2013/10/02/charlando-con-jack-taylor/
[21] Íbidem.
[22] Terror Fantastic nº 26. Barcelona, noviembre 1973. Pág. 31
[23] Íbidem
[24] Íbidem
[25] Díaz, Adolfo Camilo. El cine fantaterrorífico español. Santa Bárbara editorial, Gijón 1993. Pág. 153
[26] Shame M. Dallman: La marca de Naschy en Fangoria nº 7. Ed. Zinco, Barcelona 1992. Pág. 12
[27] Antonio José Navarro en Quatermass nº 4-5. Bilbao, otoño 2002. Pág. 93
[28] López, D. y Pizarro, Opus Cit. Pág. 138
[29] Aguilar, C. Guía del video-cine. Séptima edición. Cátedra, Madrid 2000. Pág. 1091
[30] Palacios, J. Goremanía. Alberto Santos editor. Madrid 1995. Pág. 268
[31] Sala, Ángel. Profanando el sueño de los muertos. ScifiWorld, Pontevedra 2010. Pág. 83
Todas las imágenes: Archivo Serendipia.
Macnulti edita ‘Nicolas Winding Refn. Luces y sombras del thriller contemporáneo’
Tras dos obras colectivas como John Carpenter. Ultimátum a la Tierra y A tumba abierta. El cine kamikaze, Macnulti Editores apuesta por un libro de temática cinematográfica de autor único. Se trata de Nicolas Winding Refn. Luces y sombras del thriller contemporáneo, que escribe Óscar Brox Santiago, y que supone tanto el segundo libro de la colección Hamsterdam como el tercero de la historia de Macnulti Editores.
Nicolas Winding Refn. Luces y sombras del thriller contemporáneo aborda la obra del director danés como un estimulante punto de partida para reflexionar sobre el presente, pues en sus manos el thriller se transforma en un vehículo para investigar no solo los nuevos senderos del género, también del mismo cine. Tan estéticamente arrebatador como psicológicamente profundo, el cine de Winding Refn ha alcanzado, con sus historias repletas de claroscuros y personajes turbios, un papel protagonista para entender el thriller de nuestro tiempo. Entre la renovación y el cuestionamiento, entre el tormento y el éxtasis.
El autor del libro, Óscar Brox Santiago, es coordinador de Miradas de Cine y editor de Détour, ha colaborado en diferentes medios, digitales y en prensa, y ha participado en libros colectivos como John Carpenter. Ultimátum a la Tierra, A tumba abierta. El cine kamikaze, Cine de animación japonés o El universo de 2001: Una odisea del espacio. En tareas de ilustración, el libro cuenta con Antonio Castillo.
El volumen puede reservarse a través de la tienda on-line de Macnulti Editores (tienda.macnulti.es) hasta el 8 de septiembre, con un 10% de descuento sobre el precio de venta al público. Aprovechando el lanzamiento de Nicolas Winding Refn. Luces y sombras del thriller contemporáneo, así como el primer cumpleaños de la editorial, Macnulti aplicará un 5% de descuento fijo, para siempre, en todas las compras de su catálogo a través de tienda.macnulti.es.
La presentación oficial del libro se llevará a cabo en Madrid el próximo 18 de septiembre a las 20:30, en la tienda Sin Tarima Libros (c/Príncipe, 12 – Metro Sol), y contará con la presencia de Óscar Brox.
El próximo trabajo de esta colección versará sobre la figura del cineasta Tod Browning, mientras que la colección mayor de Macnulti Editores tendrá próximamente continuidad con un libro sobre Adam Sandler coordinado por Roberto Alcover Oti y Pablo Vázquez.
Constituida en septiembre de 2013, Macnulti Editores surgió del deseo de los miembros de la revista on-line Miradas de Cine de trasladar su filosofía de trabajo colectivo y el talento de sus colaboradores a las publicaciones de papel. Tras la positiva experiencia de la publicación del volumen Cien miradas de cine, destinado a celebrar los 100 primeros números de la publicación, el equipo decidió apostar por el lanzamiento de una línea de libros de cine especializados. Su primer lanzamiento fue John Carpenter. Ultimátum a la Tierra.
Formato: 14×21, rústica, cosido
Páginas: 116
PVP: 14 euros En librerías especializadas a partir del 15 de septiembre de 2014
Finaliza el periodo de inscripción de Cinephone 2014
Cinephone, festival internacional de cortometrajes realizados con Smartphone, dirigido por el artesenco David Cornadó, ha cerrado el periodo de inscripciones el pasado 31 de agosto.
En marzo de este año los organizadores apuntaban que 2014 sería el año en que el Smartphone se volvería mainstream, rápidamente otros medios a través de las redes sociales se hicieron eco con las mismas palabras desde diferentes puntos del mundo.
Cinephone 2014 arrancaba bajo el lema “Arte y tecnología juntos de nuevo” y con un cartel que evocaba la portada de la prestigiosa revista TIME de 1984 con Steve Jobs mostrando el primer ordenador de la casa Apple el cual incorporaba fuentes tipográficas y era capaz de crear arte en los documentos. Gracias al continuo desarrollo tecnológico, 30 años más tarde, cualquiera, incluso un niño, es capaz de crear cine con un gadget que se ha hecho popular en nuestras vidas como es el teléfono móvil.
Durante este año fueron invitados a impartir conferencias en ESADE y en la UB para debatir sobre los cánones marcados por la industria de cine convencional frente al uso de aplicaciones que simplifican las tareas de grabación, edición y postproducción de material audiovisual, sin abandonar nunca el teléfono móvil. También estuvieron presentes en RAC1 y Cadena SER para dar a conocer qué es el Smartphone Filmmaking. Por último, forjaron alianzas con Nueva Zelanda, Los Angeles y San Diego, algunos de los puntos claves del mundo donde se encuentran otros festivales similares a Cinephone.
Con el soporte de la UOC y Movistar crearon su propio foro tecnológico, Cinephone Maker, que fue celebrado en Julio con los más grandes expertos que existen en el país: YOS Contenidos de Valencia, que mostraron soluciones de rentabilización empresarial con APPs de creación audiovisual; xPressart de Córdoba, que impartió un workshop en el que presentó un modelo docente encarado a adolescentes; y Conrad Mess de Zaragoza, el director de cine que acumula más premios internacionales del mundo rodados con Smartphone, entre ellos el laureado The Other Side.
Tras finalizar el periodo de inscripción, llega el momento de hacer balance de lo que ha deparado esta edición de Cinephone. La organización está satisfecha de poder notificar que han contado con un total de 115 cortometrajes seleccionados, recibidos desde 30 países de todo el mundo, lo que ha supuesto un crecimiento de un 35% respecto a la anterior edición. Cinephone se ha posicionado, así, como uno de los tres festivales más relevantes del mundo (de cine realizado con Smartphone).
Durante este mes de septiembre se conocerán los 20 cortometrajes finalistas que optarán a los premios del Jurado, formado, en esta ocasión, por Max Schleser organizador del Festival MINA de Nueva Zelanda, Susy Botello directora del Mobil Film Festival de San Diego y Conrad Mess de Me.S.S.FilmMakers. La entrega de premios se celebrara el 27 de septiembre. Por otra parte, hasta el dia 26 de septiembre se puede votar para otorgar el premio Mosaic (premio del público), al cortometraje que acumule mayor número de votos de los usuarios registrados en el portal web del Festival (www.cinephone.org).
Brigadoom 2014: Terror independiente, Álex Angulo, María Kosty y cineastas italianos.
Brigadoon ofrecerá este año en Sitges 2014 una selección de largometrajes de ficción, cortometrajes y documentales y un homenaje al actor Álex Angulo, fallecido recientemente. La sección del Festival, que presenta las propuestas más arriesgadas y de culto en sesiones gratuitas en el Escorxador, ha elaborado un amplio programa en el que destaca una revisión de los directores italianos que influenciaron a Quentin Tarantino.
La programación de largometrajes de Brigadoon cuenta con tres destacadas referencias, la primera es Maldito amor, el nuevo film de los hermanos chilenos Gonzalo y Sebastián Badilla, una comedia adherida al género giallo. La segunda propuesta, Megamuerte, es la película de Jordi Nájera que nace del corto Metal Creepers y a su vez rinde homenaje al glam metal de los años ochenta. The Redwood Massacre, de David Ryan, cierra este primer bloque: una cinta independiente rodada en el norte de Escocia donde un grupo de amigos visita el lugar donde se produjo una legendaria matanza.
Uno de los puntos fuertes de Brigadoon es, desde hace unas cuantas ediciones, la programación de documentales. En esta ocasión, se presentará I Tarantiniani de Steve Della Casa y Maurizio Tedesco, un documental que pretende explicar al mundo un fenómeno cinematográfico desconocido, el de los directores ignorados por la crítica italiana que Quentin Tarantino considera esenciales, como Lamberto Bava, Ruggero Deodato o Sergio Leone. El género giallo es el protagonista de Yellow Fever: The Rise and Fall of the Giallo, un repaso a la historia de este concepto cinematográfico y a sus cineastas, desde los orígenes con Mario Bava hasta Dario Argento o Lucio Fulci. Junto con la proyección de Vicente Aranda. 50 años de cine, otro documental sobre cine español será Queridos monstruos de los hermanos Kiko y Javier Prada, una visión de la historia del cine fantástico y de terror desde los años sesenta hasta nuestros días. Las coproducciones, el sistema de financiación, el caso Matesa, la Ley Miró o el sistema Back to back son algunos de los temas contados en primera persona por sus protagonistas.
Entre las actividades paralelas que se celebran destaca de nuevo la Sitges Zombie Walk, el tradicional desfile por las calles de Sitges, que tendrá lugar el sábado 4 de octubre con el pistoletazo de salida a cargo del director Jaume Balagueró, que inaugura el Festival el día anterior con REC4: Apocalipsis.
Al actor Álex Angulo, fallecido el pasado 20 de julio, se le rendirá homenaje con la proyección del film Acción mutante contando con la presencia de su director Álex de la Iglesia. El cineasta italiano Luigi Cozzi visitará Sitges 2014 para presentar una serie de trabajos en Brigadoon, entre ellos la película The Black Cat (1979). Durante la sesión se podrá ver el tráiler de su nuevo film Blood on Melies’Moon.
El Premio Nosferatu será, este año, para la actriz María Kosty, dedicada a la profesión desde finales de los años sesenta y con una gran presencia en el cine fantástico y de terror español de los setenta.
Se acaba agosto y vuelve… Trashorama
Ahora que ha terminado agosto, qué mejor momento para disfrutar de este transgresor programa doble de Categoría III: Comedia bruta, sexo acrobático, efectos especiales, acción a saco, cenobitas, zombis, fantasmas, terminators… No falta de nada en este demente programa doble que contiene:
Eternal Evil of Asia (Cash Chin, 1995) Con Elvis Tsui, Jerry Chan, Ellen Chan. (VOSE, 16:9) y Blue Jeans Monster (Ivan Lai, 1991 Con Shing Fui-On, Gloria Yip, Pauline Wong. (VOSE, 16:9)
Ambas en la nueva entrega de la colección Cat. III. Magia negra y zombis todopoderosos en dos de las películas más políticamente incorrectas de todo el cine hongkonés. Cash Chin nos ofrece una buena ración de magia negra del sudeste asiático con fantasmas violadores, hombres-polla, cenobitas y sexo acrobático, mientras que los efectos especiales y la acción a lo grande de Blue Jeans Monster se complementan con saludables dosis de humor ofensivo y géiseres mamarios. Carcajadas, horror y erotismo light para pasarlo en grande y completando el programa los siguientes contenidos adicionales:
Thai Sex Trailers, Ivan Lai Showreel, Box Office, biofilmografías, carteles, fichas técnicas y trailers.
Todo ello en edición numerada y limitada a tan solo 100 copias. Ya a la venta por 15 euros (gastos de envío incluídos) únicamente, ya que no se venden en tiendas, en la siguiente dirección: trashoramadvdpedidos@gmail.com
¡No digan que no les avisamos con tiempo!
Los zombies invaden las Fiestas de Gracia
Aunque la fiesta mayor de la Ciudad Condal es en septiembre, agosto trae la fiesta mayor del barrio de Gracia, casi tanto o más esperada que la de la ciudad. Durante una semana Gracia se llena de música y festejos, pero lo más celebrado es el engalanamiento de las calles. Cortadas al tráfico rodado, las calles se convierten en auténticos decorados de cine confeccionados por los propios vecinos a lo largo del año. Las hay más y menos logradas, pero siempre hay alguna que sobresale sobre las demás. Este año (como casi siempre) se ha llevado el primer premio la Calle Verdi con su simulación de la selva amazónica, pero la más visitada ha sido la Calle Progrés, que para nosotros, y para todos los aficionados al género, es la que merecía el galardón. Si el año pasado nos sorprendía con una recreación de Jurassic Park, este año se ha superado y nos ofrece una invasión zombie en toda regla, ¡Se sale! Aquí os dejamos una galería fotográfica para que la disfrutéis.
En un patio de París, dormir más todavía
No saber nada, no enseñar nada, no querer nada, no sentir nada, dormir, dormir más todavía, tal es hoy mi único deseo. Charles Baudelaire, prólogo a Las flores del mal.
Antoine Le Garrec (Gustave Kervern) es insomne, lleva mucho tiempo durmiendo muy poco, e incluso cuando duerme sueña que no puede dormir. El spleen, angustia vital, melancolía sin causa, se ha adueñado de él y un buen día abandona el escenario (es un cantante de medio pelo) sin rumbo definido. Como Baudelaire sólo ansía dormir, como él deambula por la ciudad, vaga por las calles, cual flâneur, sin objetivo ni expectativas, abierto a lo que la casualidad depare. Es casualidad que en la oficina de empleo le ofrezcan una vacante de portero, como lo es que quien tenga que aceptarle en el puesto sean Mathilde (Catherine Deneuve) y Serge (Féodor Atkine), una pareja de recién jubilados que se enfrentan a su nueva realidad de desocupados con distinta actitud. Es Mathilde quien lo escoge porque le inspira calma, a ella, que se ha sumergido en la vorágine de una ONG enfocada a resolver el calentamiento global y no tiene respiro. Cuando la evolución de una grieta haga que Mathilde tema que el edificio entero se derrumbe, nace la amistad entre ellos. Una amistad entre seres que amenazan ruina más que el viejo edificio en el que interactúan. Estos son los personajes que destacan en el mosaico de En un patio de París.
En un patio de París es una comedia agridulce que poco a poco va deslizándose hacia el drama, sin negarnos un tenue halo de esperanza en su final. Pierre Salvadori, su director, vuelve a conducirnos a esa mirada que se entretiene en los márgenes, con esos personajes inadaptados que, sin embargo, intentan sobrevivirse con todas sus fuerzas, tratan de salir de su condición a pesar de sus deficiencias. Y todo ello retratado con mucho humor y mucha ternura. Una producción de modesto presupuesto, pero muy rica en matices que nos cuenta una historia de perdedores que, sin embargo, no están totalmente perdidos. No todos ellos al menos.
Por ese patio de escalera pululan toda una serie de personajes bizarros (en su sentido francés que poco a poco ha ido desplazando el significado castellano): un ex futbolista drogadicto que roba bicicletas y las almacena en el patio común, un vecino con un trastorno compulsivo que no puede lidiar con el desorden, un inmigrante, captado por una secta, y su perro que ocupan el taller de los bajos… Dentro de un imaginario que está a medio camino entre Happiness (1998, Todd Solondz) y La maladie de Sachs (1999, Michel Deville), todos ellos comparten la misma soledad y la misma necesidad de atención. Antoine es el catalizador, no está ya para sí mismo pero sí para ellos, él se diluye poco a poco en su cotidianidad pero el resto, especialmente Mathilde, seguirán adelante más reconfortados pues el tamiz de Antoine les ha servido para recuperar convicciones igual que esas macetas que se consumían han pasado a ser jardín por obra y gracia del portero.
Dans la cour, el título original, hace más justicia a la película que su trasvase al castellano, que concreta con su genitivo el lugar de la acción quizás para indicar al seguidor de tendencias y modas que se encuentra, si, de nuevo ante un film francés. Ese patio vecinal no se ubica espacialmente por mucho que esté afincado en la capital gala. Esa comunidad es universal igual que lo es esa grieta que obsesiona a Mathilde. El edificio que aglomera a los personajes (prácticamente el único escenario del filme) es un microcosmos transportable por analogía a todo mundo humano contemporáneo. El edificio, como nuestra civilización, ha envejecido y, aunque no amenace ruina, ha empezado a agrietarse igual que se resquebraja nuestra confianza en el mundo occidental, con la fuga de valores y derechos que está arrojando su crisis. Los miembros de esa comunidad están fuera de lugar, como desubicado está el hombre de hoy ante un orden burocrático del que no se acaba de vislumbrar el centro. Todos podemos sentirnos exhaustos como Antoine («sólo quiero limpiar, dormir y no pensar»), pero Salvadori no nos deja ahí, no trata de engañarnos pero nos muestra una salida. Pues, del mismo modo que nos identificamos con el protagonista, todos podemos todavía ser Mathilde y embarcarnos en un nuevo proyecto que nos haga vivir. Una pequeña esperanza queda aún. Eso sí, la esperanza es lo único que quedó encerrado en la caja de los males que nos trajo Pandora.
El gurú de los efectos visuales, Pablo Helman, ofrecerá una masterclass en Sitges 2014
Pablo Helman, una de las figuras clave del cine fantástico de las últimas décadas, visitará la 47ª edición de Sitges – Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya para protagonizar una masterclass. Helman (Buenos Aires, 1959) es el supervisor de efectos visuales de Industrial Light & Magic y ha trabajado codo con codo con Steven Spielberg y George Lucas.
Salvar al soldado Ryan, El mundo perdido, La guerra de los mundos, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, La amenaza fantasma o El ataque de los clones forman parte de la larga lista de títulos dirigidos por Spielberg y Lucas en los que ha trabajado Pablo Helman. Sus inicios se remontan a principios de los años 80, como autor de músicas para un canal de televisión de Los Ángeles, época en que se iniciaba la revolución digital en el cine, un momento que Helman vivió intensamente.
A partir de su trabajo en la serie de televisión Star Trek: The next generation, fue requerido para trabajar en Digital Domain, la empresa de efectos visuales y animación fundada, entre otros, por el director de cine James Cameron. Helman trabajó en grandes éxitos como Apolo 13 o Independence Day, dirigida por Roland Emmerich, que también estará este año en Sitges para recoger su Gran Premio Honorífico. Fue en ese momento que la empresa de George Lucas decidió integrarlo en Industrial Light & Magic, trabajando estrechamente con el director de efectos visuales Stan Wilson hasta la muerte de éste.
En la actualidad, sus últimos trabajos los ha realizado en los films Las tortugas Ninja (producida por Michael Bay) y Piratas del Caribe 5. Pablo Helman está considerado como uno de los mejores del mundo en su especialidad y compartirá con el público del Festival sus experiencias y diversos temas de interés como la captura digital de actuación de actores en el set, la relación entre la tecnologia y el arte, la creación de los personajes, o los diversos modelos de producción, así como imágenes inéditas y material de su trabajo como mano derecha de Spielberg y Lucas.

Nits de Cinema Oriental. Invitados: Andrew Leavold (The Search of Weng Weng) y Shao Xiaoli-Zhang Songwen (Fake Fiction)
Si bien es realmente importante la asistencia de invitados en un festival para, además de promocionar sus obras, atraer público y medios con su innegable colorido y glamour, esto resulta casi impensable cuando hablamos de pequeños festivales. Pero aún así muchos de estos esforzados certámenes no escatiman en ingenio para contar con algún actor o director que aporte brillo al evento. Más titánica puede resultar la labor si hablamos de un festival dedicado al cine asiático por lo que supone sufragar viajes y estancia a estos lejanos visitantes, pero aún así hasta en este caso los festivales se las ingenian como ha demostrado Nits de Cinema Oriental, que en su undécima edición ha podido contar con Shao Xiaoli y Zhang Songwen, director y actor de Fake Fiction (Mo Deng Nian Dai, China, 2013) y Andrew Leavold, director de The Search for Weng Weng; que se han mostrado muy cercanos y accesibles con el público.
ANDREW LEAVOLD: THE SEARCH FOR WENG WENG
Los dos documentales que se proyectaron durante las Nits, Machete Maidens Unleashed! (Mark Hartley, Australia/Filipinas, 2010) y The Search for Weng Weng (Andrew Leavold, Australia/Filipinas, 2013) estuvieron centrados en el cine filipino de acción de los años setenta y ochenta, que en su tan extensa como desconocida y psicotrónica filmografía reune karate, bikinis, ninjas, Rambos de saldo, cárceles de mujeres, blaxploitation, Mad Max de pacotilla y demás hierbas de serie B. Y es que este país no tan solo fue escogido como plató cinematográfico de un buen puñado de productoras canallas con la New World de Roger Corman en cabeza, sino que también la cinematografía filipina aprovechó para hacer más visible su propio cine, de una calidad aún más ínfima que el producido por las pequeñas compañías americanas y basado también en Bruces Lee de guardarropía, ninjas, e incluso como veremos, un súper agente enano. Pues bien Andrew Leavold, uno de los invitados, es una gran autoridad sobre el tema, tomó parte en ambos documentales y compartió sus conocimientos con el público asistente durante un ameno post-screaming.
SI, PERO… ¿QUIEN DIANTRES ES ANDREW LEAVOLD?
Nuestro hombre es un desquiciado australiano, antiguo propietario de la tienda Trash Video que funcionó de 1995 a 2010 y donde alquilaba los más locos videos que podía conseguir. Además es director de cine, autor, investigador, músico, presentador de televisión y sobre todo voraz devorador de cine raro. El rodaje de su documental The Search for Weng Weng le sumergió en una investigación de diez años, tres viajes a Filipinas y más de cuarenta entrevistas con el fin de seguir la huella del actor enano Weng Weng. Por el camino se convirtió en toda una autoridad sobre el cine de género filipino, como demuestra en su film y en Machete Maidens Unleashed!, del que es productor asociado. También publicará próximamente un libro sobre el tema, Bamboo Gods and Bionic Boys: A History of Pulp Filmmaking in the Philippines.
Y YA PUESTOS… ¿QUIEN DIABLOS FUE WENG WENG?
Fue un actor único. Nacido en 1957 como Ernesto de la Cruz, casi era una leyenda urbana cuando Andrew Leavold desembarcó en Filipinas en su búsqueda. El director escuchó todo tipo de bulos: que si se casó con una estrella porno; que si era un agente secreto de verdad; que si cantaba karaoke con Imelda Marcos… nadie sabía donde había terminado el pequeño Weng Weng que con sus tan solo 84 centímetros de estatura interpretó un buen puñado de películas.
Ernesto, el menor de cinco hermanos, nació casi de milagro y tuvo que pasar doce meses en la incubadora. Fue su familia la que comenzó a llamarle Weng Weng, un nombre reservado para los perros. Comenzó a practicar artes marciales y su instructor contactó con el productor cinematográfico Peter Caballes, que junto a su esposa Cora Ridon, prácticamente adoptaron a Weng Weng, que comenzó una carrera cinematográfica con The Bionic Boy (Leony M. Díaz, 1977) y Dynamite Johnson: The Bionic Boy 2 (Bobby A. Suarez, 1978). También trabajó en comedias como The Quick Brown Fox (Jett C. Espiritu, 1980) o el western paródico Da Best in Da West (Romy Villaflor, 1982)
Weng Weng se hizo tan popular que visitaba frecuentemente a la familia Marcos en le palacio presidencial e incluso fue nombrado Agente Secreto Honorario por el General Ramos, futuro presidente del país, acto que inspiró su primer papel protagonista como el agente 003 en la paródica For Y’ur Height Only (Eddie Nicart, 1981) film producido por Peter y escrito por Cora para su productora Liliw Productions. Una, según el propio Leavold “obra maestra del glorioso cine malo” que se vendió en todo el mundo, también en España, donde la titularon Bruce Linito Agente 003 y 1/2 , convirtiendo a Weng Weng en una de las más exitosas exportaciones de Filipinas. El film fue seguido por su mucho menos exitosa secuela, The Impossible Kid (Eddie Nicart, 1982) y el western D’Wild Wild Weng (Eddie Nicart, 1982), ambas también con argumento de Cora.
Pero los beneficios fueron disminuyendo, Peter y Cora Caballes se divorciaron y abandonaron el mundo del cine, dedicándose Cora a la política. Y ya sin trabajo, Weng Weng volvió con su familia, que continuaba siendo pobre. Según algunas fuentes bebía mucho y tenía hipertension. Finalmente falleció en agosto de 1992 de un ataque al corazón, poco antes de cumplir los 35 años.
LEAVOLD AL HABLA
Mi sueño era tener un video club dedicado exclusivamente a películas extrañas provenientes de todo el mundo, no únicamente americanas y europeas, así que este tipo de películas eran normales para mí. Abrí la tienda en 1995 y cuando cerró me dediqué al proyecto The Search for Weng Weng y también fui productor ejecutivo de Machete Maidens Unleashed!
Filipinas es un pueblo único. Ya que posee herencia española y siente la cercanía de la cultura pop americana al haber tenido administración americana, que utilizaba prensa, radio y también cine como medio de control. También hay mucha población china y hay muchos lazos con Asia, así que los filmes de acción de Hong-Kong fueron muy populares en Filipinas. Las
primeras películas de ninjas hechas fuera de Japón venían de Filipinas. Así que recibieron muchas influencias, naciendo una filmografía única en la que los directores, con el objetivo de conseguir el máximo público, eran capaces de realizar mezclas absurdas como poner escenas de sexo en películas infantiles. Los dobles de acción eran muy importantes, así como los malos y sus esbirros. El cine filipino no existiría sin esos malos de grandes bigotes presentes en todo tipo de género, tanto en películas adultas como infantiles, donde hacen además la parte cómica. Por su parte los especialistas tienen un club en el que se encuentran los viernes por la noche, consumen ron y se cuentan viejas historias. Yo estuve invitado en uno de estos encuentros y perdí el avión que debía tomar a las 11 de la noche. El nivel de estos especialistas era tan importante que la industria de Hong Kong terminó copiando sus métodos de trabajo convirtiéndose en los especialistas más reconocidos y perdiendo el cine filipino esta tradición y reconocimiento.
En Filipinas se considera que la edad dorada de su cine fueron los años cincuenta, con grandes estrellas y estudios, pero para mí fueron los sesenta porque es la década en la que comienzan las películas de acción, de serie B, ninjas… En los sesenta llegaron directores alemanes, franceses y por supuesto americanos que utilizaron actores y técnicos filipinos y realizaron películas muy sangrientas, que fueron reemplazadas por las de kung-fu en los setenta, como pasó en todo el mundo. El país aprovechó también para exportar sus propias películas. Como era la época en la que las películas de Bruce Lee triunfaban en todo el mundo, lanzaron el suyo propio, Rey Malonzo, conocido en Filipinas como Bruce Lie, (Bruce -de- mentira) que protagonizó varios films Brucexploitation.
El director Cirio H. Santiago era un personaje curioso que no entendía porque lo quería entrevistar. Para mí es uno de los tres directores filipinos más importantes junto a Bobby A. Suárez y Eddie Romero. Me gustan todos sus películas, las buenas y las malas. Hablamos de su carrera, de cuando empezó en los años cincuenta, de su familia que trabajaba en los estudios cinematográficos, donde comenzó editando escenas de Godzilla y dirigiendo, a los 16 años, su primera película. Tenía el sueño de
hacer sombra con sus películas al cine internacional, narrando de forma más moderna y ágil. Cuando Roger Corman llega a filipinas y recluta personal para New World Pictures, Cirio dirige para él hasta que Corman pierde interés por las películas de artes marciales y abandona la producción de este género, pasando Cirio de dirigir tres películas al año a dirigir tan solo una. Pero Corman vuelve a producir en Filipinas en los ochenta, rodando Cirio H. Santiago films como Puño desnudo (Firecracker, 1981) así como exploitation de Mad Max, Platoon, de motoristas… Todo lo que se pudiera homenajear, parodiar o rehacer, él lo hacía. Llegó un momento en que rodaba tres películas para Corman y otra para otra productora y así en los años noventa, entre dirección y producción, llegó a trabajar hasta en cinco películas año. Esta fue otra era dorada, la de ‘direct to video’, en la que la gente alquilaba lo mismo la original Mad Max que una copia. España era un gran cliente para este tipo de material y Filipinas comenzó a doblar las películas al inglés para llevarlas a festivales, donde España las compraba, incluidas las de Weng Weng y otras como Johnny Rambo Tan-Go (Ricky Santiago, 1982) y sus secuelas, interpretadas por un actor filipino-americano (Redford White) que llegó a convertirse en una estrella gracias a este mercado de producciones ‘direct to video’, que hacía dinero y generaba sus propias estrellas.
En este punto de la conversación, Domingo López (Trash-o-Rama) contó una divertida anécdota. Se refirió a una época en la que los video clubs españoles estaban atiborrados de películas filipinas de acción que “lo curioso es que eran totalmente inexportables porque, aparte de tener un humor súper local, la mitad eran musicales y claro, te quedabas como alucinando. Justamente hablando ayer con Xavier Catafal de Isaan Enterteinment me contaba una anécdota de cómo estas películas llegaron al video, que las compró Luis de Val, el propietario de Manga Films y decían que las películas eran tan raras, tan imposible de poner en el mercado, que se tuvieron que inventar los diálogos de las películas en una noche. O sea, nada de lo que decían en el doblaje español tenía que ver con la película”, una práctica que no sorprendió a Andrew Leavold: En la versión inglesa también se inventaban los diálogos de una forma medio improvisada. Han quedado como testimonio de una época loca. The Search for Weng Weng es una carta de amor a este tipo de cine que se alquilaba en pequeños video clubs y que hacía que uno se preguntara de donde diablos había salido eso y como había llegado a doblarse, aunque fuera de esa forma.
Weng Weng fue el producto más exitoso que exportó el cine filipino de la época. Es un personaje único en el cine filipino. Representó a su país en todo el mundo y tiene todos los elementos destacables de la cultura filipina. Hay unas 14 películas localizadas de Weng Weng, siete de las cuales he podido ver. Del resto no se ni si existen copias. De estas cabe destacar Legs Katawan Babae (Tony Ferrer, 1981) con imitadores filipinos de grupos como Village People y donde aparecía Weng Weng como protagonista. Mezclaba música disco, espías, kung-fu, thriller y musical, con Weng Weng saltando y bailando a ritmo de artes marciales rodeado de chicas en bikini. El mejor número musical que he visto nunca y no pude conseguir los derechos para reproducirlo en el documental. Espero que alguien lo comparta por youtube…
Los filmes originales de Weng Weng eran en Tagalo. Todos eran rodados en Tagalo, pero hay tres localizados, como la secuela del agente 00, The Imposible Kid que se rodaron en inglés. El problema con los archivos cinematográficos y televisivos es que durante la revolución de Marcos todo el material ardió perdiéndose todo lo previo a los años ochenta. Es una tragedia, ya no solo la pérdida de las películas, sino también de los archivos televisivos. Localicé una cinta en unos archivos que pude ver, en la que había una crónica del funeral de Weng Weng en la que se veía el cadáver del actor a través de una urna de vidrio. Una escena que me impactó. Pero poco después de ver la cinta volví a pedirla para el documental y se había perdido. De manera que este documental es producto de una lucha contra fuerzas caóticas y me siento muy orgulloso de haber encontrado todo el material con el que he conseguido tirar adelante el documental.
SHAO XIAOLI Y ZHANG SONGWEN: FAKE FICTION
Shao Xiaoli y Zhang Songwen, director y actor de Fake Fiction (Mo Deng Nian Dai, China, 2013) presentaron esta comedia sobre un mago en horas bajas (Zheng Xu) al que se le presenta como su hija una niña huérfana (Zhang Zifeng) que se instala en su casa. Si bien al principio la rechaza de plano, ya que es un tipo de lo más inmaduro: irresponsable, mujeriego y vividor, pronto caerá prendado por la energía vital de la pequeña, que le ayudará a realizar un truco de magia que le han encargado y con el que podrá relanzar su carrera y encarrilar su vida.
Tras el visionado de la cinta ambos invitados conversaron con el público, destacando el director las buenas críticas y los premios recibidos por un film que ha conseguido recuperar en taquilla diez veces el presupuesto invertido. También contó que tras estrenarse mucha gente escribió en las redes sociales dejando mensajes muy emocionantes, ya que se veían reflejados en los personajes. Para él fue fundamental en el éxito de Fake Fiction contar con unos grandes actores. El protagonista masculino, Zheng Xu, además de actor ha dirigido e interpretado Ren zai jiong tu: Tai jiong (2012), la película más taquillera del cine chino. El villano, que interpreta Zhang Songwen, es un profesor de interpretación reconocido como maestro de grandes actores. Y por supuesto la actriz protagonista, Zhang Zifeng, que realiza un gran trabajo y a la que, tal y como comentó el director, fue fácil de dirigir ya que, aunque es muy joven, es una veterana de la interpretación con importantes trabajos en su haber. Para el director el éxito se debe a la combinación de estos tres actores y considera que su film es una manera de dar a conocer una de las caras de la sociedad china actual.
Todas las fotografías menos la indicada: Serendipia
Mil veces buenas noches, el poder de la imagen
A raíz del último conflicto palestino israelí, la página de inicio en Facebook se ha llenado de fotos de niños muertos, mutilados, víctimas de los ataques. Sin duda se trata de un gesto de solidaridad autocomplaciente, inútil por definición, y que contribuye más bien a la desensibilización por saturación de nuestras neuronas. Están los que comparten esas imágenes y frente a ellos los que se indignan por esa violación de la intimidad con fotos morbosas, ambas posturas igual de cómodas acometidas desde la paz que nos confiere saber que no dejaremos de tener la barriga llena. Apenas un gesto perezoso con el que calmar nuestra conciencia.
La gran pregunta es si esas imágenes pueden ir más allá, si sirven para algo más que para alimentar moralinas pequeñoburguesas, si consiguen incomodar a los agentes sociales que tienen la capacidad de interceder de facto en los conflictos. Sólo soy capaz de alzarme de hombros ante ese interrogante, desde el escepticismo contraído por saberme yo impotente. Lo que sí tengo claro es que no hay que matar al mensajero: esas fotografías, tomadas desde el riesgo de muerte de los reporteros, tienen al menos el valor de la denuncia. Levantan testimonio de la ignominia y siembran la esperanza de que algún día la humanidad esté dispuesta a aprender de sus errores. Más allá del uso frívolo que podamos darles, las fotografías de guerra son necesarias. Mil veces buenas noches es un viaje a esa toma de conciencia de la necesidad de la foto denuncia, nos lleva a esa conclusión de forma honesta, sin hacer un panegírico de los reporteros gráficos (¡hay tantas películas que juegan esa baza!), al contrario, nos los muestra en sus dilemas menos heroicos, menos generosos, los retrata como impetuosos adictos a su vocación a la que lo sacrifican todo, más por instinto que por reflexión.
Juliette Binoche es Rebecca, una reportera entregada a su profesión, que también es esposa de un biólogo marino y madre de dos hijas, una ya adolescente. Tras un grave accidente en Afganistán, habrá de plantearse el difícil equilibrio entre su vida y su trabajo. Acabará descubriendo que le es imposible abandonar al segundo, porque ese trabajo es su propia esencia. Mil veces buenas noches es un drama doméstico que refleja el egoísmo del fotógrafo de guerra, a la vez que su valor y su perseverancia. No estamos ante un héroe sino ante una fuerza de la naturaleza cuyo instinto la lleva a estar siempre al pie del conflicto, no por ganar galardones sino porque no puede hacer otra cosa que ponerse al servicio de los más desprotegidos aún a costa de abandonar a los suyos. Erik Poppe, su director, y Binoche nos sitúan ante un personaje lleno de aristas, movido por la urgencia y la necesidad de intervenir ante la barbarie; confiesa a su hija mayor que escogió ese trabajo porque sentía ira visceral contra las lacras de la humanidad y ese sentimiento no lo puede enjugar la cotidianidad familiar, precisamente porque en sus hijas ve la esperanza de futuro que ella quiere transportar a los desfavorecidos. La actriz se muestra virtuosa en su interpretación de las contradicciones de Rebecca, ella sola se basta para que la película funcione.
Llena de pequeños detalles, con un buen desarrollo del arco de transformación de los personajes, hay que destacar también el trabajo de John Christian Rosenlund al frente de la fotografía. Un uso de la luz y el encuadre que nos lleva a centrarnos en el poder de la mirada, ideal para hacernos sentir en la piel de la fotógrafa. Mil veces buenas noches es un recital de imágenes que nos habla, precisamente, del poder e importancia de las mismas. Un acertado equilibrio entre el retrato y lo retratado, bellamente filmado e interpretado.
Nits de Cinema Oriental: las imágenes
Ya les hablamos con más detalle de lo que dieron de sí las Nits, pero ahora les invitamos a que nos acompañen en un paseo por los espacios y la rutina diaria de un festival en el que las sesiones y actividades no se solapan entre sí.
POR LA MAÑANA: ESPAI ETC

Donde se proyectaron las películas retrospectivas, los documentales y las de animación. Aquí tenemos al amigo Andrew Leavold compartiendo sus conocimientos sobre cine filipino.
POR LA TARDE DIRECTOS AL CINEMA VIGATÀ (TAMBIÉN PARA LOS MARATONES NOCTURNOS DEL VIERNES Y SÁBADO.

El Vigatà, un veterano cine sobreviviente desde los años 50 y recientemente reformado acoge dos salas.

La taquilla esta empapelada con programas de mano y carteles antiguos ¡Uno de ellos un auténtico incunable!
Una de las salas tiene más de 800 butacas y un lavabo más grande que alguna cines de Barcelona, así como una enorme pantalla y un excepcional equipo de sonido. No puede pedirse más.
Y POR LA NOCHE: LA BASSA DELS HERMANOS

Se trata de un parque colindante al Cinema Vigatà donde tras la proyección de la tarde, a las 21 horas se puede hacer cola para los menús orientales que se sirven diariamente relacionados con el país del film que va a verse.

Hasta las 22 horas, momento en el que ya ha caído la noche y comienza la película. Un plan perfecto ¿no?
Y EN LOS POCOS MOMENTOS LIBRES…
Fotos: Serendipia
Nits de cinema oriental. O como viajar a Oriente sin salir de Catalunya.
Por fin Serendipia pudo estar presente en uno de los festivales a los que más ganas le tenía: Les Nits de Cinema Oriental de Vic. Si bien en otra ocasión ya realizó una breve incursión, sabía que se trataba de una cita ineludible que, tras experimentarla en su totalidad, ha pasado a ser obligatoria. Y es que la filosofía que mueve a los organizadores de Les Nits, que este año ha celebrado su undécima edición, resulta más que atractiva y no se limita al cine, aunque naturalmente es su plato principal.
El certamen, que esta ocasión ha estado dedicado a Filipinas, posee tres espacios para proyectar las películas: matinales gratuitas en l’Espai ETC, principalmente retrospectivas, de animación y documentales. De tarde y sesiones golfas en el estupendo cine Vigatà (que consta de dos salas, una de ellas de más de 800 butacas). Y finalmente las sesiones nocturnas, también gratuitas y que son las más lúdicas y populares en la Bassa dels Hermanos, un parque al aire libre donde puede degustarse la comida del país de la película programada, así como asistir a demostraciones de danza o artes marciales para amenizar la cena. Esto es lo que más celebra el público más general, que colma estos pases y disfruta de estas veladas agotando los menús, que tienen un precio muy asequible. Y esta es la filosofía que mueve a los organizadores de Les Nits, dar a conocer las diferentes industrias cinematográficas asiáticas, así como su gastronomía y otras disciplinas que incluyen arte y danza. Todo ello durante seis intensos días que pasaron volando.
PELÍCULAS A COMPETICIÓN
La selección constó de 18 títulos que comprendían prácticamente todos los géneros, tal y como indicaba en el spot la mascota de este año, el tarsero filipino Gwapo, pero todos con el denominador común de su excepcional calidad. Desde la comedia, pasando por el drama, la acción, el policíaco y el fantástico, todo tuvo cabida en un festival del que pasamos a destacar lo que más nos gustó:
Graceland (Ron Morales, Filipinas, 2013) es una historia de venganzas, con trasfondo de prostitución infantil y corrupción política que nos lleva desde los bajos fondos a las zonas más acomodadas de Manila, donde la vida no tiene ningún valor. Un drama con final sorpresa en el que nada es lo que parece, con ágil producción, buena utilización del sonido y escenas de impacto, algunas de ellas impensables para los parámetros en los que se encuentra la corrección política occidental.
Kabisera (Alfonso Borgy Torre, Filipinas, 2013) nos narra, con cierto regusto Breaking Bad, el ascenso de un pescador en el mundo de la droga hasta llegar a la jefatura del tráfico de estupefacientes, que le devolverá su ansiado lugar como cabeza de familia. Amistad, lealtad, traición, corrupción… Una cinta de color degradado con onírico (e idéntico) inicio y final.
Blue Bustamante (Miko Livelo, Filipinas, 2013) es una comedia bastante inteligente sobre los problemas de la emigración, que tantos títulos ha dado en el cine español: desde Vente a Alemania, Pepe (Pedro Lazaga, 1971) a Un franco, 14 pesetas (Carlos Iglesias, 2006); aunque en este caso el viaje en busca de oportunidades lo realiza un ingeniero filipino a Japón, donde termina como protagonista de un sentai (serie televisiva en la línea Powers Rangers). Divertida, con buenos diálogos, situaciones nada sentimentaloides y un humor muy digerible para el paladar occidental.
Daily Lives of High School Boys (Daigo Matsui, Japón, 2013) Humor estudiantil a la japonesa y por lo tanto de lo más mutante. Personajes anime, no en vano está basado en un manga, con el consabido fetichismo por los uniformes colegiales femeninos. A pesar de todo muy bien rodada, recurriendo el director a mostrar vacíos para transmitir soledad, aislamiento…
A Time in Quchi (Chang Tso-chi, Taiwan, 2013) Pausado relato de crecimiento con excelente dirección de actores en el que se muestran muy naturales tanto los adultos como los niños. El día a día de un verano en el que se introducirá la muerte de una forma muy natural, sin subrayados musicales y sin recrearse en ella, únicamente con un plano sostenido y fuera de campo y unas lágrimas que caerán en la redacción que escribe el joven protagonista sobre ese verano, el cual representará el fin
de su infancia. Sin caer en la melancolía ni en la utilización de la recurrente, en este tipo de relatos, voz en off.
Cold Eyes (Cho Ui-seok, Kim Byung-seo, Corea del Sur, 2013) Remake coreano de Eye in the Sky (Nai-Hoi Yau, Hong Kong, 2007). Un thriller perfectamente construido, con una brillante escena inicial muda, y atractivos personajes, en especial su protagonista femenina, Hyo Joo.
Once Upon a Time in Shanghai (Wong Ching-Po, Hong Kong, 2014) Claro homenaje al cine de Hong Kong de los setenta y a su, todavía, mayor leyenda Bruce Lee. Elegantemente rodada con exquisitos decorados y vestuario de los años treinta (aprovechados de Da Shang Hai (Jing Wong, Hong Kong, 2012, película proyectada el pasado año en Les Nits), se trata de un remake de Ma Yong Zen (Cheh Chang, Hsueh Li Pao, Hong Kong, 1972), aunque indicar esto es casi anecdótico, ya que en el guión se utilizan viejas fórmulas ya vistas en los dos primeros films del Pequeño Dragón y por ende en la práctica totalidad del cine de artes marciales. Color degradado hasta casi el blanco y negro, cool, cuidada y repleta de guiños, cuenta además con la presencia de Sammo Hung. Preciosa y preciosista.
Umbeatable (Dante Lam, Hong Kong, 2013), con trama entroncada en competiciones de artes marciales mixtas, y ciertos puntos argumentales a lo Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004) y El luchador (The Wrestler, Darren Aronofsky, 2008) aunque con un final, si bien amargo, no tan trágico como aquellos, fue uno de los films más
celebrados y ganador por goleada de la votación del público. Y eso teniendo en cuenta que la lluvia hizo su aparición en la Bassa dels Hermanos, lo que causó que se suspendiera la proyección en tres ocasiones y desertara parte del público. Los que quedaron aguantaron estoicamente la broma meteorológica. Y es que la película lo merecía.
The White Storm (Benny Chan, Hong-Kong, 2013) Buddy movie de policías ampliamente influida por el John Woo de los noventa que tanto nos cautivó, con aquellas historias en las que combinaba la amistad, la lealtad y la traición con la acción más trepidante y los momentos más intimistas. Peca quizás de demasiados tirabuzones en su conclusión.
Pee Mak (Banjong Pisanthanakun, Tailandia, 2013) Humor/horror ingenuo a lo Abbott & Costello con tintes surrealistas gracias al uso del color y la iluminación. Un grupo de soldados vuelven de la guerra y uno de ellos se reúne con su mujer y su hijo, de los que los vecinos sospechan que son fantasmas. Cual clásicos klowns, los actores hacen el papel de ‘Augustos’ miedosos, mientras que el ‘carablanca’ -nunca mejor dicho-está encarnado por el propio espectro de la amada. Autoparódica, con toques anacrónicos y pese a todo final feliz, se trata de la película tailandesa más taquillera en su país.
Fake Fiction (Shao Xiaoli, China, 2013) Comedia amable con niña en la que, como suele suceder, la pequeña protagonista es más madura que su primerizo padre. Bien construida y repleta de humor, nos premia con un final feliz que sin buscar verosimilitud demuestra que, a pesar de todas las adversidades, los milagros existen. Magníficas interpretaciones y presencia en Les Nits del director, Shao Xiaoli y uno de sus protagonistas, Zhang Songwen, que derrocharon simpatía.
Silent Witness (Fei Xing, China, 2013) Una de las más esperadas. Drama judicial, algo poco habitual en el cine oriental, con trama muy bien construida y buenos giros aunque excesivos, cayendo en el agotamiento al subrayar, en demasía, la sorpresa final. Buen pulso narrativo que desarrolla la trama desde los diferentes puntos de vista de los implicados en el juicio.
RETROSPECTIVAS, DOCUMENTALES, ANIMACIÓN Y OTRAS CANALLADAS
Además de las películas seleccionadas a competición se proyectaron muchas más dentro de diferentes secciones. La retrospectiva, que Serendipia siempre agradece, ofreció dos títulos involuntariamente divertidos: Los clones de Bruce Lee (Joseph Kong, HK-Corea, 1980) es uno de los más perfectos y descacharrantes ejemplos de lo que se dio en llamar Bruce Lee exploitation: películas de ínfimo presupuesto en las que durante los setenta y primeros ochenta se utilizaba como reclamo el nombre de Bruce Lee pero que eran interpretadas por actores (¿?) con un presunto parecido. Y si no se parecían daba lo mismo: unas buenas gafas negras y a imitar los mohines y gestos del fallecido ídolo. Los clones de Bruce Lee es un infraproducto en el que un científico clona, por partida triple, a Bruce Lee para combatir el mal. Pero como el doctor enloquece, buscará dominar el mundo (o algo así) por medio de los tres Bruce
Lee, que hay que aclarar que no le han quedado demasiado bien. Con rodaje a caballo entre Hong Kong y Tailandia, donde hay más especialistas low cost para golpear y escenas absurdas con señoras desnudas, el film, que se proyectó en celuloide, ofrece infinidad de diálogos demenciales y repetitivos; mad doctors locos perdíos; las imposibles técnicas del tigre, del mono, de la grulla y de la leche. Y sobre todo risión continua. No menos divertida fue Puño desnudo (Firecracker, Cirio H. Santiago, Filipinas/USA, 1981) un desvarío de acción rodada en Filipinas con Roger Corman a la sombra que con los años ha pasado a ser de humor, con kárate, tiros, desnudos gratuitos y la escena de amor más ridícula que Serendipia pueda recordar. Dos película que hay que ver así, en pantalla grande, con compañía y dispuesto a pasárselo bien, porque de otra forma son insufribles.
Serendipia también adora los documentales y Les Nits han ofrecido dos realmente interesantes con el país invitado como protagonista. Por un lado Machete Maidens Unleashed! (Mark Hartley, Australia/Filipinas, 2010), ya proyectado en Sitges, repasa el cine de género filipino desde los films de terror pioneros de Gerardo de León y Eddie Romero hasta los ochenta, cuando se rodaron infinidad de películas de acción de bajo presupuesto con producción estadounidense (como la nombrada Puño desnudo) repletas de falsos Rambos, cárceles de mujeres, blaxploitation… e incluso un James Bond diminuto, cuyo actor era el protagonista del segundo documental, The Search for Weng Weng (Andrew Leavold, Australia/Filipinas, 2013) que relataba la febril búsqueda que inició su director y protagonista, Andrew Leavold, para hallar al bizarro actor. Seremos testigos de sus hallazgos y fracasos e incluso de su entrevista con Imelda Marcos y al final, como suele suceder, descubriremos que tras la biografía de Weng Weng se encuentra lo de siempre: pobreza, dinero para todos menos para él y una muerte en la miseria olvidado por la industria a la que tantos dividendos aportó. Leavold fue otro de los invitados del festival. Un tipo muy divertido que se lo pasó muy bien y que compartió sus conocimientos sobre la industria cinematográfica filipina en algunas charlas que, no teman, les resumimos aquí.
También la animación, pieza capital en el cine oriental, estuvo muy presente en Les Nits con algunos pases dedicados especialmente a los más pequeños, quienes procedentes de casales de verano invadieron l’espai ETC protagonizando otra de las actividades que acercan a los ciudadanos de Vic y a su festival. Entre otras películas se pasó la exitosa Lifi (Oh Sung-yoon, Corea del Sur, 2011), un crudo cuento sobre la necesidad de dejar de estar adocenado, sobre la diferencia y la búsqueda de la libertad realizado con animación clásica y toques digitales. Como Serendipia no pudo estar en el pase que hubo en el festival de Sitges, se mostró más que feliz con la posibilidad de recuperar a la gallina Lifi en Vic. Por su parte, A Chinese Ghost Story (Andrew Chan, Hong Kong, 1997) nos acerca a la más pura fantasía oriental basada en el ya clásico film de Tsui Hark. Aunque destinado a occidente, el film es fiel a la sensibilidad oriental y el imaginario Chino con profusión de fantasmas, demonios y artes marciales. Fantasía y espiritualidad en forma de anime clásico combinado con efectos C GI que no chirrían.
También hubo otros títulos fuera de programación, entre ellos varios destinados a las dos sesiones golfas que tuvieron lugar en el Vigatà: una de ellas centrada en el cine de terror con las dos partes de Tales from the Dark (VVAA, Hong Kong, 2013) y la maratón de tres títulos que tenía como estrella BCN Knockout! (Puri Jagannadh, India, 2013-2014). La película, que fue jocosamente presentada como la versión oriental y superior de Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2008). Es un musical de acción colorista puramente bollywoodiense repleto de luchas y bailes inverosímiles, guión absurdo y actores delirantes. Un cóctel muy disfrutable rodado eficazmente en una muy reconocible Barcelona con tiroteos en el Gótico y bailes y coreografías en la Sagrada Familia, con constantes cambios de escenario que no dejan
tiempo de pensar ni asimilar lo que sucede en la pantalla. Con su metraje reducido hasta los escasos 90 minutos (su duración real es de casi tres horas) el film ha sido adaptado al gusto occidental manteniendo todas sus luchas y danzas y reduciendo el humor más localista. A destacar sus contagiosos números musicales (cuyas canciones incluyen un celebrado ‘Borriquito como tú’) y luchas, así como el ágil montaje que recorre un buen número de puntos de la ciudad. Por si el plato no era lo suficientemente fuerte, fue completado con la bizarrísima Gun Caliber (Bueno, Japón, 2014) de factura casi amateur y la petarda Gothic Lolita Battle Bear (Noburu Iguchi, Japón, 2013).
OTRAS ACTIVIDADES
Además de la variada oferta cinematográfica, se pudieron degustar cinco cenas en la Bassa dels Hermanos mientras en el escenario se celebraban exhibiciones de artes marciales y danza, destacando por su colorido las danzas indias y filipinas, así como la demostración de Taekwondo. Se celebró un concierto, Be Asian, my friend, protagonizado por Guillem Roma i la Camping Band Orchestra, que repitieron por segundo año consecutivo. Hubo (y hay, ya que estará hasta el 31 octubre) una exposición de ilustraciones de Jaume Salés, El viatge dels Yocai, y la compañía Rondallaire dejó boquiabiertos a los más pequeños con un cuento filipino narrado con sombras chinas. Finalmente, también hubo tres mesas redondas sobre la distribución de cine asiático en nuestro país, las empresas catalanas en Asia y sobre Hong Kong como ventana al mercado asiático.
EN CONCLUSIÓN
…porque seguro que tienen cosas mejores que hacer, voy terminando. Les Nits ha conseguido eso tan difícil que es conectar con el público, que aumenta edición tras edición hasta las 8000 personas contabilizadas este año, más de un 20% más que en la edición anterior, que han participado en las diferentes actividades, principalmente en las proyecciones /cenas de la Bassa dels Hermanos. La procedencia de estos visitantes también ha sido más variada, proviniendo de toda Catalunya y puntos de España. También ha crecido la presencia de personas pertenecientes a la comunidad india y china. Ha habido más medios acreditados y se ha contado con la presencia de integrantes del Festival de Sitges, el Cryptshow de Badalona y el REC de Tarragona. En cuanto al premio del festival, el público asistente ha mostrado sus preferencias votando a las películas que más les han gustado, quedando en primer lugar, Umbeatable, seguida en número de votos por Cool Eyes, Dhoom 3, Once Upon a Time in Shanghai y Graceland. Pero podía haber ganado prácticamente cualquiera de los films presentados ya que, realmente se trata de una elección muy difícil dada la exquisita selección de títulos que conforma su heterogénea programación repleta de obras de extraordinaria calidad que quedarán en su extensa mayoría inéditas ya no solo en nuestras pantallas, sino también en formato doméstico, mientras las distribuidoras nos bombardean con auténticas basuras mainstream o películas adscritas a géneros y filmografías ‘de moda’ (vean sino la racha de comedias francesas). La sensibilidad del cine asiático es asimilable para la cultura occidental. De hecho ambas formas de hacer cine y contar historias se influyen mutuamente y no es difícil notar estos mimetismos. El festival Nits de Cinema Oriental demuestra lo lamentable que resulta que películas como Faith Fiction o The White Storm, por nombrar dos de los films proyectados, queden inéditos. Triste resulta también que alguna distribuidora se vea obligada a rechazar films tan bellos como Once Upon a Time in Shanghai por estar rodado en un color degradado hasta el blanco y negro, por que ello les dificultaría poder venderla a las televisiones. Y es una lástima ya que, en general estas películas y sobre todo las más comerciales, rezuman una frescura que el cine occidental ha perdido. No tienen reparo en contar historias sencillas, de toda la vida, lo que nos sugiere que no han perdido la fe en el cine, o más concretamente, en la magia del cine tal y como se vivía antes. Como se vive en Les Nits de Cinema Oriental.
¡Hasta el próximo año!

Xevidom, creador del cartel de este año y de todas las mascotas del festival nos obsequió con este encuentro entre Wapo y Waldemar.
Todas las imágenes del festival: Serendipia
Gracias a toda la organización del festival, en especial a Quim Crusellas y Eva Clota por su amabilidad y ponérnoslo todo tan fácil.
Sitges 2014, nuevos avances de la programación
A poco más de dos meses de su inicio, la 47 edición del Festival de Sitges ya tiene confirmada el 75% de la programación y Ángel Sala ofrecía un avance ayer en su encuentro con los fans. Es voluntad del equipo organizador (y especialmente de su director) mantener una comunicación directa con el público en general y no sólo con los medios, pues el público es el que da color y calor al festival convirtiendo el evento en una auténtica fiesta. Y esa voluntad se puso de manifiesto en el tono desenfadado con el que se dirigió Sala a los asistentes al acto, pudimos ver al director del certamen más cercano y distendido, disfrutando verdaderamente de su exposición lejos del encorsetamiento que tienen los actos con la prensa y las autoridades.
En ese marco, Sala se reafirmó en su apuesta por una concepción muy abierta del género que busca no sólo lo estrictamente fantástico sino también su concomitancia con el thriller y la comedia autoparódica (por citar dos ejemplos), tendencia que viene siendo habitual en las últimas ediciones. Eso no quiere decir que el festival olvide cuál es su esencia, así se destacaba en el encuentro la nutrida presencia de filmes enmarcados en el sobrenatural subgénero de las casas encantadas (cuyo renacer actual le debe mucho a James Wan). Títulos significativos son la neozelandesa Housebound, de Gerard Johnstone; o la australiana The Babadook, de Jennifer Kent. Otro ejemplo del género, Home, de Nicholas McCarthy, también se podrá ver en el marco del Festival. Y por último, The Canal, de Ivan Kavanagh, cierra este cuarteto de títulos que harán saltar a los espectadores de la butaca con sus apariciones demoníacas.
Si las casas encantadas vuelven a tomar protagonismo, no lo pierden por ello los zombies, una de las presencias más queridas en Sitges. Durante el primer fin de semana tendrá lugar la ya habitual Zombiewalk y los maratones zombies que nos traen títulos delirantes como Dead Snow 2, de Tommy Wirkola, en la que el único superviviente de la primera parte tendrá que combatir un ejército de zombies todavía mayor. Si la obra de Wirkola mezcla nazis y zombies, otras mezclas alocadas están representadas con Goal of the Dead y Zombeavers, títulos que proponen combinaciones imposibles de zombies con futbol y castores, respectivamente. El primero se trata de un filme doble (dos partes de 70 minutos, como si fuera un partido), dirigido por Benjamin Rocher y Thierry Poiraud (responsables de La horda); el segundo parte de la conocida premisa “grupo de jóvenes, vacaciones, diversión, alcohol y sexo” que se transforma en una orgía de sangre. Y, si nos sonríe la fortuna, tal vez pueda verse Cooties niños zombies y Elijah Wood como protagonista.
No sólo de zombies viven los maratones, así, otra de las citas que más dsifruta el público es la Japan Madness donde podrá verse Torture Club dirigida por Kôta Yoshida y Live la última producción del director de Dead Sushi, Noboru Iguchi. Un thriller de supervivencia basado en una novela de Yusuke Yamada. Platillos ambos que presentan una apetitosa apariencia.
Igualmente apetecibles son algunas manifestaciones de género que se acogen a la, cada vez más tenida en cuenta por el público, sección Noves Visions. Desde Alemania llega Der Samurai, un film oscuro y ambiguo que ha sido descrito como thriller queer (el protagonista es un asesino en serie travesti), dirigido por Till Kleinert y financiado a través de micromecenazgo. El último de los nuevos títulos de esta sección confirmados ayer es The Curse of Downers Grove, película sobre los asesinatos de unos adolescentes atribuidos a una extraña maldición, dirigida por Derick Martini y coguionizada por el novelista Brett Easton Ellis, el autor de American Psycho, cuya versión cinematográfica inauguró Sitges 2000.
Sobre los invitados que acudirán al festival Ángel Sala anunciaba la presencia de Dick Miller, secundario de lujo activo desde 1955 con directores como Joe Dante, Roger Corman, James Cameron etc. El actor recibirá el homenaje del festival con ocasión de la proyeción del documental sobre su trayectoria That Guy Dick Miller, de Elijah Drenner. En lo que hace referencia a los documentales cabe destacar los dos dedicados a la productora Cannon (tan de culto para algunos) rodado uno desde el punto de vista de los fans, Electric Boogaloo: the Wild untold story of Cannon de Mark Harley (director conocido por su magnífico Machete Maidens Unleashed, documental sobre el cine de serie B filipino). Y el otro desde el punto de vista de los responsables del sello, Menahem Golan y Yoram Globus,The Gogo Boys: the inside story of Cannon. Finalmente, se adelantó también Doc of the Dead, una cinta que se ha definido como el “documental definitivo de la cultura zombie”. Dirigido por Alexander O. Philippe (The people versus George Lucas y The Life and Times of Paul the Psychic Octopus) y con las participaciones de Alex Cox, Simon Pegg, George A. Romero o Steven Scholzman, esta pieza analiza cómo el fenómeno zombie se ha popularizado en los últimos años en todo tipo de campos, como la literatura, las series o, incluso, la moda.
En Sitges 2014 tampoco faltarán los clásicos. El Festival ha confirmado la proyección de Sorcerer, el film de William Friedkin de 1977, remake de El salario del miedo, de H.G Clouzot (1953), protagonizado por Roy Scheider, Bruno Cremer, y Francisco Rabal.
Una edición, la 47, definida por su eclecticismo con títulos que cubren todo el espectro del género icluídas, como decíamos, sus concomitancias con el thriller (de los que ya hemos nombrado unos cuantos) y la comedia donde cabe destacar Premature, de Dan Beers, la historia de un estudiante de secundaria que debe revivir reiteradamente la pérdida de su virginidad como si fuera un giro alocado de Atrapado en el tiempo. Pero si algo nos quedó claro en el encuentro de ayer es que la gran favorita de Ángel Sala es la ya anunciada Under the Skin dirigida por Jonathan Glazer y protagonizada por Scarlett Johansson que fue tildada por Carlos Boyero de delirio sin gracia, pero sobre la que el director del Festival piensa que será la que más dará que hablar este Sitges. Allí estaremos para verlo y contarlo.











































































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